sábado, 30 de junio de 2012

CINE A DESCUBRIR: "ARACNOFOBIA"

TÍTULO: ARACNOFOBIA

DIRECTOR: FRANK MARSHALL

REPARTO: JEFF DANIELS, JULIAN SANDS, JOHN GOODMAN, HARLEY JEAN KOZAK, STUART PANKIN, BRIAN MACNAMARA, MARK L. TAYLOR

DURACIÓN: 100 min.

AÑO: 1990

GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • "Aracnofobia" supuso el debut en la dirección de largometrajes del, hasta el momento, conocido socio de Steven Spielberg, y co-productor de la inmensa mayoría de sus films. Para ello, Marshall se centró en una historia que, perfectamente, podría incluirse en el grupo de películas catastróficas de finales de los años setenta, pues sus similitudes con uno de sus últimos exponentes, "El enjambre - The swarm, 1978" es más que evidente. Sin embargo, y por fortuna para el director y los espectadores, los resultados de "Aracnofobia" son mucho mejores que los del fracaso realizado por Irwin Allen (cosa que podría ponerse en duda, teniendo en cuenta que Marshall es capaz de dar tanto lo mejor de sí mismo -"¡Viven! - Alive, 1993"- como de lo peor -"Congo - Congo, 1995"), por lo que "Aracnofobia" supone un soplo de aire fresco en el cine de suspense constuído a base de situaciones eventuales y perfectamente reales.

    El doctor James Atherton (Sands), especialista en biología, realiza un viaje de investigación a la selva amazónica, en el que uno de sus colaboradores fallece a causa de la picadura de una terrible especie de araña. De regreso a los Estados Unidos, y son que nadie se dé cuenta, un ejemplar de esta araña ha viajado junto al cadáver del colaborador de Atherton, quedando así en libertad. Los problemas aparecen cuando el insecto se establece en la propiedad de la familia de Ross Jennings (Daniels), un médico que le tiene fobia a las arañas. Conforme vaya proliferando la colonia de arañas de esta rara especie, los habitantes de la región empezarán a sufrir las consecuencias de los ataques de las arañas, por lo que Ross necesitará la ayuda especializada de un extravagante exterminador de plagas llamado Delbert Mclintock (Goodman), y del mismo doctor Atherton.

    Es innegable el papel del famoso cineasta como productor ejecutivo de "Aracnofobia", devolviéndole el favor. Y lo de que es patente la huella de Spielberg viene al caso porque su "toque" se hace presente en la inmensa mayoría del metraje, a tenor de los elementos principales que componen el film: un factor catastrófico desencadenante de toda la acción, una clásica familia americana, la vida en el idílico pueblo tranquilo de la costa oeste, y la férrea voluntad de la familia protagonista de permanecer unidos para hacer frente a la adversidad. Ahora bien, todos estos elementos, cien por cien cinematográficos, que podrían haber sido utilizados de nuevo para realizar la enésima versión de una película catastrofista, están combinados con sumo acierto por Marshall. Ahora bien, que esto no se interprete como una señal de que el film no contiene cierto número de escenas impactantes ya que, de hecho, el plano de una araña surgiendo del cadáver recién descubierto de unos protagonistas principales consigue poner los pelos de punta.

    En efecto, tras una primera mitad algo floja, Marshall demuestra su buen hacer y dominio de la acción desde el momento en que centra la atención en el arácnido protagonista. Pero aún más interesante resulta el medio a través del que lo consigue. Desde el instante en que se desata la alarma general en el pueblo (casi coincide con la secuencia en que un anciano sufre la picadura de la araña), es gracias al temor que expresan los protagonistas -Delbert el exterminador deja de lado sus gracias, Ross hace de tripas corazón para poder hacer frente a la invasión arácnida de su propiedad, y su mujer expresa todo el pánico posible ante la criticidad de la situación- que el espectador comienza a tener realmente la sensación de que la araña tropical es de lo más peligrosa. Y, por supuesto, todo ello alcanza el clímax en la secuencia del granero en llamas que tanto gusta a mi amigo Hyde, y donde el público a penas puede contener sus nervios en la secuencia en que Ross y la araña se encuentran cara a cara, tratando de demostrar cada uno cuál de los dos es más inteligente para vencer a su rival, en un final literalmente explosivo.

    En lo que se refiere a los aspectos más técnicos del film, "Aracnofobia", ésta no puede ser más correcta: el montaje -gracias al que el final trepidante consigue atrapar así al espectador- es obra de Michael Kahn, montador de la práctica totalidad de los films de Spielberg; la fotografía corre a cargo del genial operador sueco Mikael Solomon, director de fotografía de films como "Always, para siempre - Always, 1989", "Llamaradas - Backdraft, 1990" o "Uno horizonte muy lejano - Far and away, 1992"; y la banda sonora está compuesta por el incombustible Trevor Jones (co-responsable de la mítica música de "El último mohicano - The last of the Mohicans, 1992"). Así pues, con estas credenciales, aunque posible, era complicado que "Aracnofobia" no se convirtiera en todo un espectáculo.

    En resumen, aunque, al fin y al cabo, se trate de una película menor, hay que reconocerle las virtudes a una pequeña producción como ésta que, a pesar de la aprensión que pueda suscitar al comienzo a causa de sus protagonistas de ocho patas, consigue interesar y distraer de formas harto eficientes.

  • MR. HYDE DICE:
  • Sí que está chula "Aracnofobia". Lo que pasa es que es una peli bastante jodida de clasificar. Por una parte, parece que vaya a ser una peli de terror con bichos mutantes y cosas por el estilo, que no lo es. Luego, ves el tráiler y poco menos que parece que es una comedia sobre las vacaciones de unos yanquis en el campo, que tampoco lo es. Y, lo que queda, es leer y creerte lo que te contamos el amiguete Jekyll y yo, que sí lo es un pelín más y, entonces, decidir por ti mismo. Lo que sí os puedo decir sin duda, es que "Aracnofobia" empieza siendo una peli de lo más interesante, que se vuelve un poco tontita durante un rato cuando la historia se centra en la familia que se muda a la nueva casa en el campo, y que, después de las presentaciones oficiales, empieza a coger velocidad hasta que el final ya es la pera limonera, porque estás agarrado al sillón sin casi pestañear. Es un poco como una especie de mezcla de película familiar con otras de ese tipo de pelis catastróficas, en la línea de "Gremlins - Gremlins, 1984" pero sustituyendo a los bichos verdes por unas arañas cabronas con muy mala leche. Por supuesto, a quien le den asco este tipo de bicharracos incluso cuando salen en una peli, ya se la puede ir ahorrando porque, aunque, no sea nada exagerado en plan de arañas gigantes, sí que salen bicharracos de ocho patas hasta cansarte (y eso por no hablar de la "mamá" de toda la familia, que es enorme la jodía).

    Pero bueno, dejando de lado el hecho de que salen arañas en la peli -qué truño de película sería ésta si, con ese título, no saliera ni una sola araña-, "Aracnofobia" tiene un ritmo cojonudo. Todo ese principio en la selva, que tampoco dura demasiado, ya te hace intuir que algo malo va a pasar (sobretodo cuando una arañita chiquitaja se carga a un tío más grande que un armario en cuestión de segundos). Y, por supuesto, cuando el bicho ya ha empezado a corretear como si nada por el pueblo, es cuando empieza el show de verdad. Dejando de lado las pintillas del gordo de los Picapiedra cuando se viste de exterminador de insectos, "Aracnofobia" es brutal cuando se centra en dos cosas, principalmente, que ahora os cuento.

    La primera es que, mira tú por dónde, el protagonista les tiene un miedo a las arañas que casi se muere -así que os podéis hacer una idea del calvario que acabará pasando el buen hombre- así que, cuando no tiene más remedio que ayudar al doctor especialista en ese tipo de araña a cazarla, el tío lo hace tan bien que casi puedes respirar el miedo que demuestra (no os perdáis la cara que pone cuando entra en ese granero roñoso que hay junto a su casa y lo ve de telarañas hasta el techo).

    La segunda es que, desde que en la peli ya se sabe que todas las muertes que están pasando las provoca la araña esa amazónica, es como si la cosa fuera en aumento a la velocidad del rayo: empiezan a palmarla los vecinos del pueblo, y hasta el doctor ese se las tiene que ver con la "araña madre", lo que lleva hasta todo ese final que tiene lugar en el granero, entre el fuego y la desesperación de ver que el "bueno" no lo va a conseguir. Sí, ya sé que explicado así tampoco queda muy claro, pero es que la emoción de toda esa parte final hace que se te olviden las paridas que te han hecho perder el momento hasta que el director, el guionista o quien sea, ha decidido que ya es hora de pisar el acelerador y acojonar un poco a la peña.

    Por lo demás, "Aracnofobia" no es ni una gran película, ni una de esas que te mueres por volver a ver (sobretodo el sector femenino, mucho menos dispuesto a ver pelis en las que lo principal es un pedazo araña de aquí a mañana), pero sí que tiene una cosa muy importante a su favor: es distraída a lo bestia, así que hasta que llega el final, poco a poco va siendo más interesante y, por supuesto, te hace estar al tanto de los follones que van pasando cuando la araña empieza a hacer de las suyas. Yo, personalmente, os la recomiendo, aunque sólo sea para ver una película que podría ser perfectamente realista, y ponértelos de corbata si llegara a pasar de verdad.

    viernes, 29 de junio de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CHRONICLE"

    TÍTULO: CHRONICLE

    DIRECTOR: JOPSH TRANK

    REPARTO: DANE DEHAAN, ALEX RUSSELL, MICHAEL B. JORDAN, MICHAEL KELLY, ASHLEY HINSHAW, BO PETERSEN

    DURACIÓN: 83 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: FANTÁSTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • La influencia de los súper héroes de cómic en el cine ha sido definitiva desde hace algo más de tres décadas. Desde el estreno de “Superman – Superman, 1978” y, sobretodo, a raíz del éxito de “Batman – Batman, 1989”, raro ha sido el año en que no se ha estrenado en las carteleras de todo el mundo algún largometraje basado en las aventuras de este tipo de personajes. Así pues, en un año en el que un film como “Los vengadores – The avengers, 2012” se ha convertido en la tercera película más taquillera de la historia del séptimo arte, llama la atención la aparición de una pequeña joya llamada “Chronicle”, y que retoma el hilo argumental de los jóvenes adolescentes a los que se les otorga un poder extraordinario capaz de convertirlos en seres fantásticos aunque, en este caso, lo más sorprendente de todo resulta ser su innovadora puesta en escena, y el realismo extraordinario de unos efectos especiales a la altura de las producciones más caras de Hollywood.

    Andrew (Dehaan) es un joven introvertido, cuya vida se ve condicionada por la grave enfermedad de su madre y el temperamento violento de su padre causado por el alcohol y el fracaso laboral. Una noche, acompaña a su primo Matt (Russell) a una fiesta del instituto en el que, junto a Steve (Jordan), uno de los chicos más populares del centro, encuentran un extraño agujero en el suelo. Animados por el alcohol, y grabando todo con una cámara de la que Andrew no se separa prácticamente nunca, los tres muchachos deciden investigar qué es lo que ha podido provocar semejante socavón. Lo que descubren allí es una especie de organismo vivo que, sin saber muy bien cómo, dota a los tres muchachos con poderes extraordinarios, que les permite volar, mover objetos con la mente o, incluso, disponer de una fuerza fuera de lo normal. Sin embargo, una serie de acontecimientos provocará que, mientras exploran de qué son capaces, cada uno de ellos le dé un uso diferente a su don.

    “Chronicle” es, posiblemente, una de las películas más originales que aborda el argumento de jóvenes con poderes especiales. Y, por suerte, lo es a varios niveles. Primeramente, la puesta en escena de “Chronicle” se acerca mucho al estilo de falso documental puesto de moda nuevamente tras el estreno de films como “El proyecto de la bruja de Blair – The Blair witch Project, 1999”, “Monstruoso – Cloverfield, 2008”, o la aportación española con la serie “Rec”. De este modo, a pesar de que los primeros minutos del largometraje puedan desconcertar un tanto al público, no es menos cierto que el espectador pronto se acostumbra a este formato. ¿Y por qué no resulta molesto como, por ejemplo, sí sucedía con alguno de los ejemplos mencionados anteriormente? Pues por su fabuloso libreto. El guión escrito por Max Landis (hijo del director John Landis), que formó parte de la black list del año pasado –la black list es una lista en la que se incluyen los guiones de películas aún no realizadas pero que cuentan con el potencial suficiente como para convertirse en interesantes producciones-, haciéndose realidad durante los primeros meses de este año, cuando irrumpió con fuerza en la cartelera. Volviendo al guión, éste consigue hacer un retrato fiel no sólo de lo que implica ser joven en el clásico instituto del medio oeste norteamericano, sino que se preocupa por incluir temas tan cercanos como el acoso escolar, el maltrato familiar, la enfermedad de un pariente, o la materialización de la rabia interior. Todo ello tratado con una efectividad magistral por parte del director Josh Trank, y que resulta así de creíble gracias a las actuaciones de sus jóvenes protagonistas, quienes dan una auténtica lección de interpretación a la inmensa mayoría de supuestas estrellas adolescentes.

    Otro de los aspectos interesantes de “Chronicle” es, como decíamos, la puesta en escena de Trank. A partir del momento en que los protagonistas se “contaminan” con los súper poderes, el film experimenta un crecimiento constante de la acción, dosificado a lo largo de lo que podríamos considerar varios episodios en los que dichos poderes van en aumento: ver la secuencia en que descubren sus poderes por primera vez, haciendo flotar varios objetos, así como el instante en que aprenden a levitar (excelente interpretación del trío protagonista, una vez más), o de aquel otro momento en que los tres practican una sesión de vuelo de altura que a punto está de terminar en catástrofe.

    Afortunadamente, “Chronicle” no se contenta tan sólo con ser un festín de secuencias espectaculares y momentos simpáticos. También es un largometraje que contiene una importante carga moral. El principio de que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad aquí deja de ser una frase promocional para convertirse en un factor fundamental de la trama (atención al accidente de automóvil que provoca Andrew casi sin quererlo). Y todo ello queda completado con el explosivo clímax que tiene lugar en el centro de Seattle, y que envuelve a Andrew y Matt, en la mejor línea de los films de súper héroes en los que el “bueno” planta cara al villano de la función. Salvo que, en “Chronicle” se deja de lado cualquier exceso propio de este tipo de films de aventuras para darle ese punto dramático que, además de espectacular, la hace tan realista e impactante (no se pierdan la forma en que Andrew utiliza como cebo a una amiga de Matt para atraerle hacia él, o cómo se libra con total facilidad de los cuerpos de policía que tratan de apresarlo).

    En definitiva, “Chronicle” es un film estupendo, de lo más recomendable, y que redefine de forma acertadísima lo que es el cine de súper héroes. Pocas veces unos protagonistas han dado la sensación de ser más reales y, asimismo, pocas veces ha sido tan reconfortante ver una película de estas características. Sin duda alguna, la opción de alquiler de esta semana más aconsejable.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Qué caña de peli! Os juro que, si hubiera tenido que juzgar "Chronicle" por lo que había visto en el tráiler, o por el póster, dudo mucho que la hubiera llegado a ver. No es que tenga pinta de malo, o que sea un tontería lo que ves, sino que no te llama nada la atención como para querer verla. Ahora bien, os aseguro que, después de hacerlo, te quedas con ganas de que la peli haya durado más. Estoy de acuerdo al cien por cien con el de arriba en que "Chronicle" es una de las pelis con súper héroes (conste que digo lo de "con súper héroes" y no "de súper héroes" deliberadamente - para los de la E.S.O., "deliberadamente" = "a posta") más originales que he visto en mi vida y que, además, la forma en que está hecha hace que flipes en colores. Cuando vas a ver una peli del tipo "Superman", "Spiderman" o lo que sea, sabes de sobra que, por muy espectacular que sea lo que te cuenta, es todo trola, y que se basa en efectos especiales a punta pala, sin los que la peli no vale un pimiento. Bueno, pues con "Chronicle" pasa justo lo contrario, que los efectos especiales son tan cojonudos que casi parece que no existan, los tíos son los normales y corrientes que te podrías encontrar en cualquier instituto (no necesariamente uno americano), y las movidas que les toca vivir a cada uno de ellos te pueden pasar a ti o a mí con la misma facilidad.

    Curiosamente, es en los efectos especiales y en el sentido del humor donde creo que "Chronicle" marca la diferencia de verdad. Vale que puede ser original eso de que esté como rodada en plan reportaje en vídeo y tal, que lo haga algo más creíble o cercano a la realidad. Pero donde de verdad hace que te creas que pueda estar pasando toda la historia es en ese pedazo de efectos especiales tan especiales -valga la redundancia- que tiene. Olvidaos de rayos láser, explosiones donde destrozan una ciudad entera, y donde el guaperas de turno casi ni se despeina. En "Chronicle", la cosa empieza poquito a poco y, como os decía, con un sentido del humor de lo más cachondo. Por poner un ejemplo, no os perdáis lo pipa que se lo pasan los tres chavales al principio, cuando van a un supermercado y empiezan a hacer el cabra: uno le quiere quitar el chicle de la boca a uno que va por ahí, pero lo que consigue es estamparlo contra un estante; una niña está mirando unos epluches, y ellos hacen que un oso enorme empiece a moverse solo; o cómo moverle de sitio un coche a una mujer que lo ha dejado aparcado fuera. Son trozos que no llevan a ninguna parte, pero olé la materia gris del que se lo ha imaginado y del que ha sabido hacerlo con tanto realismo.

    Después, aparte de eso, es que te crees todo el resto, porque es, como diría mi chica, como darle una navaja a un mono, que te hace un estropicio de cuidado. Pues eso es, ni más ni menos, lo que pasa cuando el más desequilibrado de todos empieza a darse cuenta de que también es el más poderoso. Ahí te das cuenta de que de verdad tiene que ser jodido ser buena persona y no volverse loco cuando te das cuenta de que eres la caña de España. Y eso, la peli lo recoge todo de una forma que te deja alucinando todo el rato. Por supuesto, como toda buena película de súper héroes que se precie, tiene sus momentos espectaculares y violentos y, si no, no tenéis más que echarle una ojeada a los últimos quince minutos, con el pollo que se monta en el centro de la ciudad, y con la forma que tiene "el bueno" de parar al "malo". Ahí sí que te quedas de piedra.

    Por lo demás, reconozco que hay dos o tres cosas que sobran o faltan en "Chronicle". La que sobra, me parece que es todo lo que tiene que ver con los típicos matones de instituto (cuando le quitan la cámara y le toman el pelo) y con la fiesta en la que empieza a pasar todo cuando encuentran el agujero en el suelo. Es una parte de la historia que tampoco te cuenta nada trascendente, así que lo podrían haber cuidado un poco más. Y, en cuanto a lo que falta, es explicar, por ejemplo, qué coño es esa cosa en forma de roca alienígena que se encuentran en el agujero bajo tierra, o qué pasa cuando el ejército (o quien sea) cierra toda esa zona porque dicen que es peligroso. Ahí nunca te enteras de qué acaban descubriendo o qué acaba pasando.

    Pero bueno, son cosas a las que no se les da mucha importancia. Así que os recomiendo que si váis al videoclub este finde, no os lo penséis dos veces y pilléis "Chronicle" que fijo que os gusta.

    jueves, 28 de junio de 2012

    CINE ACTUAL: "PIRATAS DEL CARIBE. LA MALDICIÓN DE LA PERLA NEGRA"

    TÍTULO: PIRATAS DEL CARIBE. LA MALDICIÓN DE LA PERLA NEGRA

    DIRECTOR: GORE VERBINSKI

    REPARTO: JOHNNY DEPP, ORLANDO BLOOM, KEIRA KNIGHTLEY, GEOEFFRY RUSH, JONATHAN PRYCE, JACK DAVENPONT

    DURACIÓN: 143 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • La crítica de la película de hoy está dedicada a una seguidora anónima que nos la pidió la semana pasada. H, esperamos que la disfrutes.

    Ya desde el tiempo de las películas de cine más clásico, las historias sobre piratas ha sido una de las temáticas preferidas a la hora de realizar una película. Desde las aventuras protagonizadas por Douglas Fairbanks en "El pirata negro - The black pirate, 1926" a las del inimitable Errol Flynn en "El capitán Blood - Captain Blood, 1935", el conocido como "cine de piratas" no ha dejado de ser una fuente constante de films que, durante los años siguientes, continuaron llenando las carteleras de todo el mundo: "Piratas del Mar Caribe - Reap the wild wind, 1942", "La mujer pirata - Anne of the Indies, 1951", "Los bucaneros del diablo - The devil-ship pirates, 1964", etc. No obstante, ya en la década de los años ochenta, el género parecía demasiado sobreexplotado, tal y como demostró el fracaso de "Piratas - Piratas, 1986" de Roman Polanski, situación que no mejoró cuando, ya a finales de siglo, se estrenó la infravalorada y divertida "La isla de las cabezas cortadas - Cutthroat Island, 1995". Así pues, hubo que esperar hasta que le productor Jerry Bruckheimer, especializado en grandes súper producciones de acción y aventuras decidiera poner en marcha un proyecto para los estudios Disney basado, a su vez, en una de las atracciones más célebres de sus parques temáticos: los piratas del Caribe. Así pues, tras reunir a un llamativo reparto de intérpretes poco acostumbrados a este tipo de producciones, se consiguió dar forma al que ya es el primero de una serie de extraordinarios éxitos comerciales repletos de aventura y emoción.

    Will Turner (Bloom) es un huérfano que trabaja como herrero en Port Royal, una pequeña colonia inglesa situada en el Mar Caribe. Will está enamorado de Elizabeth (Knightely), hija del noble gobernador Weatherby Swann (Pryce) quien, a su vez, está comprometida con el capitán Norrington (Davenpont). Sin embargo, cuando una banda de piratas encabezada por el temible capitán Barbossa (Rush) atraca en Port Royal y secuestra a Elizabeth, Will se lanzará a su rescate, ayudado por otro extravagante y estrafalario pirata llamado Jack Sparrow (Depp).

    "Piaratas del Caribe: La maldición de la perla negra" es una película cien por cien de entretenida, realizada con el único propósito (aparte del económico, claro está) de hacer que el espectador se suba a una montaña rusa de acción, emoción y aventura en estado puro. Para ello, ha sido fundamental la puesta en escena orquestada por el director Gore Verbinski, quien debutaba con este film en el campo de las grandes súper producciones. Afortunadamente, la labor de Verbinski es excelente, pues "Piratasl del Caribe. La maldición de la perla negra", lejos de pretender ser un homenaje a las producciones más clásicas que mencionábamos en la introducción, posee un estilo propio, descaradamente divertido, ruidoso e innovador.

    Y, ¿en qué resulta ser innovador "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra"? En varias cosas. En primer lugar, el personaje principal. A estas alturas, no hay duda de que Jack Sparrow ha sido para Johnny Depp el papel de su vida, así como una de las más curiosas y acertadas aproximaciones al típico papel de bucanero pícaro y liante. La desmesurada sobreactuación de Depp, construida a base de aspavientos y amaneramientos -¡algo impensable para un pirata de las producciones clásicas!-, en vez de jugar en contra del film, consigue darle un toque muchísimo más divertido y entrañable. Es un personaje que consigue caer bien desde el comienzo, sin necesidad de hacer excesivos logros para ganarse la simpatía unánime de todo el público. Así pues, no es de extrañar que recibiera sendas nominaciones al Globo de Oro como mejor actor de comedia / musical y al Oscar como mejor actor principal.

    En segundo lugar, "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" se aleja por completo de las puestas en escenas más clásicas del cine de piratas. De esta forma, el film es una mezcla deliberada de blockbuster y machomovie repleta de explosiones (la destrucción de uno de los barcos que persiguen a la perla negra), duelos de espada vertiginosos (la secuencia de la herrería entre Sparrow y Turner), abordajes adrenalíticos (el tercio final) y, por supuesto, unos efectos especiales asombrosos (la imagen de los piratas caminando bajo el agua es ya un clásico, al igual que el enfrentamiento final entre Barbossa y Sparrow).

    Ahora bien, a pesar de esta evidente factura moderna, "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" sigue manteniendo los principales elementos que debe contener todo buen film de piratas que se precie, y para los que este largometraje no ha escatimado en lo más mínimo: bella damisela en apuros, pirata traicionero, cuevas del tesoro, abordajes en pleno mar, etc. Por supuesto, para que todo ello resultara creíble, ha resultado fundamental el diseño de producción, la fotografía de Dariusz Wolski y, por supuesto, la famosísima banda sonora compuesta por Klaus Badelt (y continuada en las posteriores entregas de la serie por Hans Zimmer). En definitiva, "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" es cine de entretenimiento muy bien realizado, que cumple a la perfección el objetivo de entretener y emocionar al público durante casi dos horas y media.

  • ME. HYDE DICE:
  • ¡Toma del frasco, esto sí que es una caña de peli como Dios manda! Vale que hace un porrón de años hicieran películas de piratas y que poco tuvieran que ver con el estilo de las de "Piratas del Caribe" que estamos acostumbrados a ver desde hace unos años. Pero, siendo sinceros, ha llovido bastante desde entonces y, ahora, el estilo de contar estas historias ha cambiado. Por eso, cuando ves por primera vez "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" -dejaremos a un lado las otras partes-, lo único que puedes hacer es quedarte con la boca abierta y flipar con lo que estás viendo, y que hace que te olvides del resto de universo mundo durante un buen rato.

    Por ser un poco puñetero, voy a empezar diciendo lo que menos me gusta de "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" (más que nada porque, si empezara con lo que sí me gusta, nos tiraríamos aquí hasta mañana). Mmm... a ver, a veeeeer... dejad que piense... Pues no, ahora mismo no caigo en nada que le pueda echar en cara, qué le vamos a hacer. No, en serio, no es que me parezca la película perfecta, ni mucho menos, pero es que "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" tiene todo lo que debería tener cualquier "película de palomitas" que se precie. Te divierte desde el minuto uno, está hecha de coña, emociona que te rilas, tiene acción a punta pala, y ni un sólo minuto de las más de dos horas que dura te aburre. Vale que a alguno que yo me sé le sobre todo ese rollo sobrenatural sobre piratas que son muertos vivientes porque están malditos. Pero, si la memoria no me traiciona, que puede ser, la atracción de Eurodisney era así, con sus esqueletos y tal (nena, si me equivoco, me corriges). Así que tampoco es que se hayan tirado un pedo cerebral enorme porque, al fin y al cabo, todo lo de los esqueletos, la maldición y demás les va como anillo al dedo para hacer de "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" una película cojonuda, llena de momentos brutales en los que casi no pestañeas, y aventura salvaje de la buena, de la que te hace reír al tiempo que te tiene en vilo.

    ¿Que os diga alguna escena memorable? Uf, tomad nota: para empezar, la llegada de Jack Sparrow a Port Royal, con esa mierda de barco que se hunde justo después de que Sparrow haya llegado a puerto, es de las que no se olvidan (y te partes); la del combate con los soldados ingleses que hace que Sparrow se libre (en realidad se cae por un precipicio por patoso, pero tanto da); el duelo con Will Turner en la herrería, que es uno de los mejores duelos de espada que he visto en mi vida, después del de Luke Skywalker y Darth Vader; el intento de rescate frustrado de Elizabeth en la perla negra; la aparición de los piratas-fantasmas; el combate final a dos bandas entre los piratas en la perla negra y en la cueva del tesoro... Bueno, y así hasta el final de la película. Qué puedo decir... ¡Me encanta "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra!

    Y, por supuesto, no me estoy olvidando de ese pedaaaaazo de banda sonora que tiene. La música de "Piratas del Caribe" es un poco como la de "La roca - The rock, 1996" o "Gladiator (el gladiador) - Gladiator, 1999", pero no en el sentido de que se parezca la música -que también- sino que después la escuchas en cualquier lado y la reconoces al instante. Será porque le acompaña a la peli de puta madre desde que empieza hasta que acaba. En fin, que vale, que sé que no es una película perfecta, pero si tengo que juzgar a "Piratas del Caribe. La maldición de la perla negra" por lo que me da a cambio de mi tiempo (y dinero), desde luego, yo os la recomiendo encarecidamente, porque es una inversión de las que no te arrepientes lo más mínimo de haber hecho.

    miércoles, 27 de junio de 2012

    CINE DE LOS 90: "EL PRÍNCIPE DE EGIPTO"

    TÍTULO: EL PRÍNCIPE DE EGIPTO

    DIRECTORES: BRENDA CHAPMAN, SIMON WELLES, STEVE HICKNER

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 97 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El cineasta Cecil B. De Mille dijo en una ocasión algo así como "Dadme una parte cualquiera de la Biblia y haré una gran película". Razón no le faltaba al maestro, pues no sólo está considerado como uno de los grandes directores de la historia del cine, sino que conocía el Éxodo -la parte más célebre, al menos- al dedillo, pues no sólo filmó dos versiones de la huída del pueblo esclavo de Egipto con Moisés, sino que el largometraje protagonizado por Charlton Heston sigue siendo hoy en día una de las obras de cine clásico épico más importante del séptimo arte. Lo que, sin embargo, llama la atención es que fuera, precisamente, este capítulo del Exodo, el que la compañía de animación creada en su día por Steven Spielberg, fuera el elegido para realizar el que se convertiría en el largometraje animado más taquillero de la historia no-Disney en dos dimensiones de todos los tiempos. Por fortuna, no es casualidad que alcanzase semejante repercusión, pues "El príncipe de Egipto" es un auténtico ejemplo de exquisitez artística, de fusión entre la imagen y la música (ingrediente más que fundamental en cualquier producción animada) y, sobretodo, de entretenimiento.

    Ante el temor a una revuelta popular por el creciente número de descendencia de los esclavos egipcios, el faraón ordena el exterminio de todos los niños y niñas. Uno de los hijos de estos esclavos, es depositado en un canasto y arrojado al Nilo por su madre, con la esperanza de que viva. La esposa del faraón encuentra el canasto, e inmediatamente decide quedarse con el pequeño, al que cría como si fuera su hijo. Ya de mayor, el niño al que la faraona llama Moisés (voz de Val Kilmer en la versión original) se considera un príncipe más, que adora a sus padres y disfruta de la compañía de su hermano Ramsés (voz de Ralp Fiennes). Sin embargo, un encuentro fortuito con una esclava llamada Tzipporah (voz de Michelle Pfeiffer) y con sus verdaderos hermanos, Aaron y Miriam (voces de Jeff Goldblum y Sandra Bullock, respectivamente) hará que Moisés se replantee una serie de principios que cambiará para siempre la historia de la humanidad.

    No cabe ninguna duda de que "El príncipe de Egipto" es una película en la que cada uno de sus numerosos elementos está calculado al milímetro. La puesta en escena desprende espectacularidad hasta en las secuencias más intrascendentes del film (la carrera de cuádrigas del comienzo entre Moisés y Ramsés, por ejemplo) aunque, al mismo tiempo, consigue ser efectiva tan sólo con la mera insinuación, al sugerir más que al mostrar (así es como pasa, por ejemplo, con la aparición de la Zarza Ardiente, o con la llegada del espíritu del Señor que mata a los primogénitos de Egipto que no se preparan para celebrar la Pascua según la Palabra -esa especie de halo blanqucino que recorre silencioso y mortal las calles de la ciudad-). Evidentemente, no se puede dejar atrás la fastuosa secuencia de la separación de las aguas del Mar Rojo, para la que, según se dice, fueron necesarios más de cuatro meses de dibujo y preparación de esta secuencia.

    Ahora bien, si por algo merece la pena destacarse un largometraje de animación como "El príncipe de Egipto" -y en esto coincido plenamente con mi querido colega Hyde-, es por dos elementos sin los que este film no sería el mismo: su banda sonora y sus pretensiones dentro de la animación. Empezando por lo segundo, queda claro que "El príncipe de Egipto" no pretende en absoluto competir con las producciones de la factoría Disney (la única con la que competía en el momento de su estreno -aún faltaba para la fundación de los estudios Blue Sky de la Fox, y para los Illumination de la Universal). De hecho, los personajes resultan encantadores a pesar de la "imperfección" de su dibujo. He ahí el logro del film, que el espectador termina por no conceder tanta importancia a su diseño gracias a la tremenda puesta en escena y a un tratamiento de la historia que convierte a la película en un ejemplo de entretenimiento y respeto de las Sagradas Escrituras.

    Por otra parte, qué decir de la banda sonora compuesta a cuatro manos por Hans Zimmer (música instrumental) y Stephen Schwartz. No sólo es hermosísima por sí sola sino que consigue acompañar a las imágenes de la película con una calidez y dotarlas de una emoción casi únicas. Es de los pocos casos en que una música compuesta específicamente para un largometraje no sólo es bonita en sí misma, sino que consigue que las imágenes adquieran una dimensión aún más plena. Ejemplo de ello puede ser, por ejemplo, el comienzo que tanto le gusta a Hyde (el abandono de Moisés en un canasto y la súplica del pueblo Egipcio), el "duelo" musical entre Moisés y Ramses con la aparición de las siete plagas al ritmo del tema The plagues (atención a la visualización del fuego cayendo del cielo sobre las pirámides) y, sobretodo, del tema When you believe, ganador del Oscar a la mejor canción original, y que suena en la secuencia en que el pueblo de Egipto finalmente consigue librarse de su exclavitud. Emocionante hasta el último compás.

    En definitiva, "El príncipe de Egipto" es un film animado pero que consigue ser un entretenimiento de primera para los más jóvenes al igual que para el público más adulto. Una lección de lo que debería ser siempre un film divertido, emocionante, repleto de acción y buena música y, sobretodo, respetuoso con la Historia. Un auténtico placer llamado a convertirse en un clásico del género.

  • MR. HYDE DICE:
  • Al que no se le pongan los pelos de punta tan sólo con los primeros diez minutos de película es que tiene la sangre de horchata. De todas las películas de dibujos animados, creo que es el más espectacular que he visto en mi vida. Es una pasa prácticamente todo: la música (sensacional, como no podía ser de otra forma, por parte del maestro Zimmer) -con esa canción que se llama Libéranos, los movimientos de la cámara, las imágenes, la fotografía animada... ¡Joer macho, si es que no le falta nada! Ahora, lo mejor es que el resto de la peli, por mucho que ya te puedas conocer de memoria la historia, tela marinera. Tiene acción a punta pala: la carrera de cuádrigas, los números musicales -impresionantes todos y cada uno de ellos-, la escena de la zarza ardiendo y, por supuesto, el trozo final del Mar Rojo, que es uno de los momentos más impresionantes que he visto en cualquier película de dibujos animados -junto con esa otra escena de "El jorobado de Notre Dame - The hunchback of Notre Dame, 1996" en la que parece que la catedral de París escupe fuego-.

    "El príncipe de Egipto" no es una versión más de "Los diez Mandamientos". Sí que te cuenta la misma historia de Moisés, el enfrentamiento con el faraón Ramsés, lo de las plagas de Egipto y tal. Pero en ningún momento han querido copiar lo que ya nos han contado hasta cansarnos, sino que han convertido a "El príncipe de Egipto" en una auténtica maravilla capaz de emocionar tanto a los más peques como hacer que los que estamos más creciditos ni pestañeemos. Y eso que tiene momentos cantados (como solía hacer Disney en sus buenos tiempos), que suelen hacer que el interés se vaya un poco de paseo. Pues no, en "El príncipe de Egipto" no pasa eso para nada. Os digo por qué.

    En primer lugar, la historia está contada no de esa forma tan... mística como le pasaba a las otras versiones, sino que, aquí, Moisés y Ramsés son dos personas normales y corrientes, que se distancian porque cada uno adopta una forma diferente de ver el mundo. Sí que mantiene el carácter religioso de la trama, pero no de esa forma en que tanto les gustaba hacer las películas antes, y donde los Jesucristo de turno parecía que estaban más en la hinopia que en el mundo real. De hecho, está hecho de cojones la forma esa en la que Moisés va cambiando poco a poco su carácter, no haciendo que dependa sólo de un par de cosas que ve o de los sueños raros que tiene (por cierto, este momento, el del sueño, tremendo, como también lo es la canción "Todo lo que siempre quise" que se auto canta para convencerse de que él es el que está destinado para mandar).

    En segundo lugar de "El príncipe de Egipto" es cómo está hecha. Vale que eso se suele decir siempre de las películas de dibujos animados, ya sean por ordenador como las tradicionales de dos dimensiones como ésta. Pero es que agüita del avellano con "El príncipe de Egipto". Los escenarios, los montes, el Mar Rojo... ¡Macho, si es que lo bordan todo! Olé el genio que ha sabido dibujarlo todo así de bien, y lo digo muy en serio. Fijaos si no en la escena final, la del Mar Rojo, cómo está todo pintado con cada mínimo detalle (esa imagen de una ballena "encerrada" en la pared de agua que se ha formado, y que se ve a contraluz con un relámpago); o la columna de fuego que, segundos antes, impide el paso a la tropas del faraón. O, incluso, ese trozo de las plagas de Egipto -impresionante cada una de ellas-.

    Y, por supuesto, otra cosa genial, aunque ya lo haya dicho antes, la insuperable, genial, fantástica, descomunal y grandiosa banda sonora de Hans Zimmer. Mira que me habré escuchado bandas sonoras suyas a cascoporro, pero es que la de "El príncipe de Egipto", junto con la de "La roca  - The rock, 1996" creo que es una de las que mejor acompaña a las imágenes que se ven en la película. Desde ese principio que ya os he dicho antes, pasando por el momento en que Moisés abandona Egipto, el trozo de la zarza ardiente, la salida de la muchedumbre de Egipto (cuidadín a esa preciosidad de canción que es When you believe, que se llevó el Oscar y con razón) o, por supuesto, la que suena cuando se separan las aguas. En fin, que ya estáis corriendo a cualquier tienda a comprarla. Y si, además, podéis conseguir la banda sonora completa, ya, como dicen en mi pueblo mel de romer.

    Claro que, por otra parte, tendríamos que ponerle alguna pega, ¿no? Que yo he hecho fuerza para ponerle a la peli cinco estrellas frente a las cuatro que le quería poner Jekyll, pero tengo claro que hay un par de cosas que se podrían mejorar. La primera es que lo que es el dibujo de las personas parece que está un poco hecho a base de regla y cartabón. Quiero decir que no tiene ese aspecto tan humano que podrían tener algunas pelis de Disney (como le pasa a la Bella, Aladino y demás), que es así casi la única imperfección en el dibujo que yo le veo. Pero vamos, tonterías como para no darse cuenta de que "El príncipe de Egipto" es una de las mejores películas de dibujos que se han hecho. Si no la habéis visto, hacedlo pitando. Y si no tenéis la banda sonora, ya estáis tardando.

    martes, 26 de junio de 2012

    CINE DE LOS 80: "NOCHE DE MIEDO"

    TÍTULO: NOCHE DE MIEDO

    DIRECTOR: TOM HOLLAND

    REPARTO: CHRIS SARANDON, WILLIAM RAGSDALE, AMANDA BEARSE, RODY MCDOWALL, DOROTHY FIELDING

    DURACIÓN: 96 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: FANTÁSTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A principio de los años ochenta, la comedia alocada parecía haber logrado el beneplácito del público quien, a tenor de los sonados éxitos de propuestas como "Porky's - Porky's, 1981", "El pelotón de los chiflados - Stripes, 1981", "Loca academia de policía - Police academy, 1984", "La revancha de los novatos - Revenge of the nerds, 1984". Así pues, era cuestión de tiempo que este gusto por el humor un tanto descacharrante se trasladara a otros géneros. Lo que pocos podrían esperarse es que el género elegido fuera, precisamente, el de terror. De tal forma, cuando el director y guionista Tom Holland se propuso realizar una película de terror que incorporara los suficientes ingredientes cómicos para hacerla distinta, los productores del evento no tardaron en dudar de la comerciabilidad de tal propuesta. Sin embargo, una vez concluido el trabajo, hay que reconocer que "Noche de miedo" es mucho más que un simple largometraje de terror, puesto que contiene los suficientes elementos cómicos y de aventuras para revelarse como uno de los films más interesantes de mediados de la década de los ochenta.

    Charley Brewster (Ragsdale) es un joven adolescente que, tras la llegada al barrio de un nuevo vecino llamado Jerry Dandridge (Sarandon), empieza a observar éste comportamientos un tanto sospechosos. Súbitamente, comienzan a desaparecer ciertas personas de la contornad, y las sospechas de Charley cada vez son más fuertes. Por ello, tras una breve expedición a la casa de Jerry, Charley descubre que Jerry es, en realidad, un vampiro. Ante la incredulidad de su madre, Judy (Fielding) y de su novia, Amy (Bearse), Charley recurre a un maduro presentador televisivo llamado Peter Vincent (McDowall) que dedica su show a la explicación de fenómenos paranormales. Sin embargo, a pesar del escepticismo de Vincent, poco a poco, tanto Charley como el excéntrico presentador, se ven envueltos en una situación de lo más comprometida con Jarry.

    "Noche de miedo" es una película diferente por varios motivos. En primer lugar, a pesar de que contiene algunos de los instantes más escalofriantes que se recuerdan en una película de terror de los años ochenta (la conversión a "no muerta" de la novia de Charley, la transformación de Jerry en vampiro), el film de Holland consigue que el espectador se identifique no sólo con los personajes -todos ellos rebosan simpatía dentro de sus correspondientes roles, en especial en incrédulo Peter Vincent-, sino con el ritmo trepidante del film. En efecto, "Noche de miedo" se las compone para no resultar una película más sobre vampiros al uso, sino que la puesta en escena consigue que los elementos de intriga (la observación inicial de Charley sobre los movimientos y comportamiento sospechoso de Jerry), comedia (la primera toma de contacto con Peter Vincent) y aventura (el tercio final del largometraje) se integren unos con otros de forma ejemplar.

    En segundo lugar, aunque la mayoría de las interpretaciones son de lo más correctas, destaca por encima de todas la de Roddy McDowall como el charlatán presentador televisivo Peter Vincent (su nombre es, como el cinéfilo podrá observar, una fusión de dos de los iconos clásicos por excelencia del género: Peter Cushing y Vincent Price). McDowall dota a su personaje de una simpatía descomunal a pesar de la antipatía que puede suscitar en un primer momento, pues el paso de incrédulo rotundo a creyente se desarrolla a base de secuencias tan únicas como aquella en la que Charley y Peter entran por primera vez a la casa de Jerry para descubrir que se trata de un vampiro -la expresión de McDowall es, simplemente, sobresaliente).

    Por lo que respecta al resto, el tercer eje en el que "Noche de miedo" resulta un film novedoso es el de los trucajes de maquillaje. Desde la transformación de Jerry en vampiro y, más adelante, en murciélago gigante, hasta la de Amy como monstruosa vampira (el rostro desfigurado de la joven, con esa boca repleta de afilados dientes, es de los iconos por excelencia del cine de terror más reciente), resultan tan escalofriantes como efectivos.

    Sin embargo, todos estos elementos se combinan en "Noche de miedo" logrando que la película sea un entretenimiento simpático y divertido, a la vez que ofrece algunas de las secuencias más interesantes del cine de terror ochentero (atención a las numerosas secuencias en que Charley trata en vano de convencer a sus familiares y conocidos de la verdadera identidad de Jerry, o de la forma en que Charley y Peter Vincent consiguen salir con vida al final del film). En resumen, una película intrascendente pero muy simpática y, sobretodo, entretenida.

  • MR. HYDE DICE:
  • Lo importante primero: ¡Feliz cumple nena! Vale, ahora sí, al turrón.

    ¡Juas, qué cachonda la película! “Noche de miedo” es una tontuna monumental, pero aún así hace que te diviertas todo el rato. No sé si es porque sabe de sobra que lo importante es reírse de las mismas películas de terror, o porque parte de ese tema para hacer una peli de miedo de verdad. En cualquier caso, los noventa minutos escasos que dura hace que te diviertas sin parar. Para los/las que no les gusten las películas de canguelo, podéis estar tranquilos, que “Noche de miedo” no va por ahí, ni salen zombis, ni asesinos en serie ni monstruos que te revientan las tripas. Bueno, algún que otro bicho sí sale, pero lo que hacen, más que acojonarte es darles un susto de muerte a los protas cosa que, curiosamente, hace que tú te rías un buen rato. A mí me da la sensación, haciendo una comparación un poco friki, que es como si a todos estos timadores del teléfono de la videncia los pusieran en una casa donde hay un vidente de verdad que se los pone a todos de corbata. Aquí pasa más o menos lo mismo, aunque con falsos especialistas en vampiros en lugar de (in)videntes y con toques de la clásica historia del chaval que ve cosas raras en sus nuevos vecinos (más o menos como pasaba en esa otra peli tan chorra como distraída que era “No matarás…al vecino – The Burbs, 1989”).

    Al principio, “Noche de miedo” puede engañar. Si ves la primera mitad, tiene toda la pinta de ser una historia más de gente rara que va a vivir al típico barrio norteamericano (ya sabéis, ése en el que todos los vecinos son felices, hay niños con bicicletas repartiendo periódicos, coches aparcados en la entrada ajardinada de las casas, niños paseando a los perros y la Margaret de turno hablando con sus amigas sobre lo hermoso que están sus rosas), y que hace cosas que llaman la atención del adolescente de instituto rebelde al que nadie cree. Ésta es la parte menos original. Pero, desde el momento en que sale ese fantoche que se las da de especialista en fenómenos paranormales, es cuando empieza la juerga. Si “Noche de miedo” merece la pena verse por algo, desde luego, es por este pajarraco. Fijaos, si no, en el momento ese en el que el tío empieza a creerse que, de verdad, es un auténtico cazador de vampiros como en su chufla de televisión, y se tira de cabeza al ataúd del vampiro malo malísimo para que éste quede atrapado dentro. Os juro que si por algo merece la pena verse “Noche de miedo” es por el papelón que hace el viejo (aunque el vampiro tampoco parece que se lo pase mal -mirad el momento en que se intenta ligar tanto a la madre del chaval como a su novia-).

    Por lo demás, si os soy sincero, tampoco es que “Noche de miedo” me parezca nada del otro mundo. Reconozco que tiene su mérito el que hayan conseguido hacer de la típica historia de vampiros que ya nos han contado mil y una veces (por no hablar de que todo el principio es una copia descarada de “La ventana indiscreta – Rear window, 1954”, cosa que me extraña que el pedantillo de arriba no haya mencionado), y que tenga su interés para hacer que a la peña le interese saber cómo acaban con los malos. Es más, no miento si os digo que toda la parte final que tiene lugar en la casa del malo hace que te agarres bien y casi ni parpadees porque, ahí, la acción es constante todo el tiempo. Y, tal y como son el resto de tonterías que han solido hacer sobre el tema –remake de esta misma peli incluido-, la verdad es que se agradece poder pasártelo bien con una peli como ésta. Aunque, cuando la hayas visto, la olvides con la misma facilidad con la que te la papaste.

    lunes, 25 de junio de 2012

    CINE CLÁSICO: "THE HAUNTING: LA MANSIÓN ENCANTADA"

    TÍTULO: THE HAUNTING: LA MANSIÓN ENCANTADA

    DIRECTOR: ROBERT WISE

    REPARTO: JULIE HARRIS, CLAIRE BLOOM, RICHARD JOHNSON, RUSS TAMBLYN, FAY COMPTON, LOIS MAXWELL

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 1963

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Las historias sobre brujería y encantamientos siempre han sido un recurso al que Hollywood ha recurrido de cuando en cuando a la hora de realizar sus largometrajes. Puede que el film de Robert Wise fuera uno de los más notorios del momento en abordar el tema, si bien líneas argumentales similares ya se habían explotado unos años antes en películas como "La mansión de los horrores - House on haunted hill, 1959" o "Los 13 fantasmas - 13 ghosts, 1960", y volverían a ser utilizadas para otros films posteriores como, por ejemplo, "Terror en Amityville - The amityville horror, 1979", o "Al final de la escalera - The changeling, 1980". Ahora bien, a diferencia de las anteriores propuestas -de las cuales, por cierto, las tres primeras han sido objeto de remakes relativamente recientes, al igual que ésta "The haunting: la mansión encantada"- la dirigida por el polifacético Robert Wise, se acerca más al teatro filmado que a una gran producción de terror. Más adelante entraremos en detalles sobre ella.

    El doctor Markway (Johnson) es un psicólogo especializado en los fenómenos paranormales que pretende, tras una cuidada selección de candidatos, pasar unos días en una vieja mansión en la que, en el pasado, se han producido una serie de extrañas muertes aún no aclaradas. Lo que Markway pretende es demostrar la existencia de dichos fenómenos paranormales, por lo que sus candidatos tienen en común el haber sido testigos de algún fenómeno de este tipo. Ellos son Eleanor (Harris), Theo (Bloom) y Luke (Tamblyn), futuro heredero de la propiedad.

    "The haunting: la mansión encantada" es un film que se apoya muchísimo más en el terror psicológico y en el arte de la sugestión que no en el interés por recurrir a los clichés más explotados del género: costosos efectos especiales, apariciones fantasmales, sangre por doquier... "The haunting: la mansión encantada" no cae para nada en esa trampa. En su lugar, por lo que opta el film de Wise es por sumergir al espectador en la misma situación en la que se ven envueltos sus personajes. Las secuencias más terroríficas asustan, precisamente, más por lo que no se ve (esos ruidos atronadores tras las puertas y paredes, el dibujo proyectado en una pared a causa de las sombras en la que se puede distinguir una cara amenazadora, en "embrujo" de la torre de la mansión o de la escalera de caracol, etc.) que por lo que sí (el mensaje intimidatorio escrito en una de las paredes del pasillo...).

    Por otra parte, también da la sensación de que Robert Wise, en su intento de hacer que el público se introduzca de lleno en la psicología de la película, recurre en exceso a la voz en off de la protagonista, que permite a los espectadores conocer sus pensamientos, sus temores y miedos. Este recurso funciona con efectividad durante los primeros minutos de metraje (más o menos, hasta que la protagonista llega con su coche a la mansión de la colina) pero, a partir de entonces, lo único que parece conseguir es entorpecer el avance de la acción. En lugar de ir en aumento conforme se van sucediendo los acontecimientos, ésta se mantiene constante a lo largo de lo que resta de largometraje, por lo que "The haunting: la mansión encantada" no consigue llegar a un clímax tan explosivo como cabría esperar. Afortunadamente, Wise sabe introducir a la perfección en la película el personaje de la esposa del doctor quien, a pesar de su poco peso en el conjunto del film, proporciona algunos de los instantes escalofriantes de su tercio final (ver su aparición súbita tras el incidente de la escalera o, por supuesto, en el bosque, justo antes del final).

    Así pues, aunque "The haunting: la mansión encantada" pueda dar la sensación, a priori, de que va mucho más allá en lo que a los largometrajes de casas malditas se refiere, lo cierto es que se perfila más como una obra de teatro basada en la sugestión de los miedos que proyectan sus mismos protagonistas en ese entorno que no otra cosa. Por supuesto, es loable la labor tanto de Wise en la dirección como, por supuesto, de Davis Boulton en la escalofriante fotografía en blanco y negro, o la cuidada interpretación de Richard Johnson como doctor especializado en lo paranormal (excelente su instante a solas con Eleonor en el desayuno). Por lo demás, "The haunting: la mansión encantada" no es más que un intento muy digno de contar una historia inquietante de una forma clásica y correcta, pero carente del efectivismo que reinan las producciones de hoy en día. Cosa que, por cierto, tampoco debe ser tomada como un inconveniente.

  • MR. HYDE DICE:
  • A ver, la peli no está mal, aunque se nota que ya tiene sus años. Fijo que cuando salió dejó con los cataplines por corbata a la mitad de la gente que fue a verla. Pero claro, ahora, a día de hoy, pues como que los sustos que tiene la película no te acojonan lo más mínimo. No es que sea por el blanco y negro, que a veces puede ayudar aún más a hacer que te riles de miedo o que te aburras como una ostra. Aunque después de ver "The haunting: la mansión encantada" lo que me da a mí es, como dice el rollero de arriba, que lo que quisieron hacer fue más una peli de suspense que no una de miedo. Ahí sí que reconozco que más o menos es resultona, porque te pasas todo el rato con la sensación de que va a pasar algo chungo, de que hay alguna especie de amenaza cerca que les va a hacer saltar hasta el techo a los que se meten en ese pedazo de casa.

    "The haunting: la mansión encantada" tiene, para mi gusto, un par de cosas que está muy logradas, y otras que son una cagada monumental. En el primer grupo, metería algún que otro momento suelto. Por ejemplo, todo el principio es estupendo, cuando te cuentan qué es lo que pasó con los propietarios y herederos, y fueron muriendo cada uno de ellos. Sólo escuchas una voz en off que te lo cuenta todo, pero es suficiente para que se te meta ya ese gusanillo de inquietud en el cuerpo (el cuerpo de la mujer que tiene el accidente con la carreta, de la que se cae de espaldas por una escalera y se parte el cuello y, sobretodo, de la criada esa que sube una escalera de caracol y se ahorca en una viga). Luego, también es cierto que tiene dos o tres momentos, cuando empiezan a pasar los fenómenos paranormales, en que casi ni respiras. Por ejemplo, la segunda noche que pasan, cuando la protagonista esa rara escucha gritos de un niño detrás de una pared, y da la sensación de que los agujeros que hay allí le dan a la pared la forma de una cara enfadada. O como, cuando exploran la casa, y se encuentran en el invernadero unba estatua gigante de toda la familia muerta. Ahí, de verdad te juro que crees que te van a pegar un susto de esos de infarto. Lo malo es... que no.

    Y así llegamos a lo peor de la película. "The haunting: la mansión encantada" quiere asustar a base de sacar a la mujer protagonista con cara de loca, escuchando sus pensamientos para que todos sepamos que la pobre señora está como una cafetera. Y claro, eso, al principio, aún tira que te va. Pero cuando ya te hueles que va a ser todo el rato la mujer poniendo caras raras y flipando con cosas que sólo ella parece ver (y que, la verdad, tampoco son tan graves, que si se oyen golpes fuertes detrás de una pared, coño pues vas y la abres a ver qué pasa), pues ya te aburre un poco. Además, una cosa muy importante que te da algo de bajón es que "The haunting: la mansión encantada" deja un huevo de cosas sin resolver. Por ejemplo, qué carajo le pasa a la mansión esa, qué es lo que provoca tantos ruidos por la noche, quién escribe el nombre de la pirada en la pared, o qué rollo extraño hay con la habitación de los niños. Digamos que si te aclararan un poco esas cosas, pues como que la peli tendría un poco más de sentido.

    En fin, que hay que reconocer que "The haunting: la mansión encantada" es un buen intento de no hacer la misma basura de siempre sobre las casas encantadas. Y, si os interesa saberlo, desde luego, es mil veces mejor que esa mierda de versión moderna que hicieron Liam Neeson y Catherine Zeta-Jones hace unos años (me refiero a "The haunting (La guarida) - The haunting, 1999). En fin, para pasar el rato.

    domingo, 24 de junio de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "EL JURAMENTO"

    TÍTULO: EL JURAMENTO

    DIRECTOR: SEAN PENN

    REPARTO: JACK NICHOLSON, ROBIN WRIGHT PENN, MICKEY ROURKE, BENICIO DEL TORO, AARON HECKHART, HELEN MIRREN, VANESSA REDGRAVE, SAM SHEPHARD, PATRICIA CLARKSON

    DURACIÓN: 124 min.

    AÑO: 2001

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Si como actor, Sean Penn, resulta difícil de clasificar bastante a menudo, como realizador ésta no resulta una tarea mucho más sencilla. Ahora bien, como director, la cosa no varía mucho menos. Desde su debut en la dirección de largometrajes con "Extraño vínculo de sangre - The Indian runner, 1991", Sean Penn ha conseguido sacudir por completo la conciencia del espectador, hasta lograr su propósito. De hecho, ya en la primera colaboración conjunta con Jack Nicholson en la excelente "Cruzando la oscuridad - The crossing guard, 1995" Penn demostraba una habilidad única para presentar a una serie de personajes que viven sus vidas a través de una frágil línea que separa la cordura de la enajenación total. En el que fue su siguiente film como realizador, "El juramento", Penn da un paso más allá al, basándose en la novela "El cebo" de Friedrich Düirrenmatt, servirse de una situación más o menos corriente para, a partir de ella, desarrollar un macabro juego de investigación y persecución de un criminal impune. "El juramento" es, pues, una nueva oportunidad de contemplar un film sólido y estupendamente interpretado que pone en jaque muchas de las ideas preconcebidas de los espectadores que ven un thriller de estas características.

    Jerry Black (Nicholson) es un detective de la brigada de homicidios que se acaba de jubilar. Sin embargo, el mismo día de la celebración de su retiro oficial, aparece el cadáver de una niña pequeña. Aunque su superior, el capitán Eric Pollack (Shephard) y el detective Stan Krolak (Heckhart) confían en las pistas que apuntan a un hombre algo retrasado mentalmente llamado Toby Jay (Del Toro), Jerry tiene la impresión de que el asesino aún anda suelto. Por ello, tras su aparente retiro, Jerry continúa por su cuenta la investigación, para lo que le será de gran ayuda Lori (Wright Penn), una madre soltera cuya hija guarda un asombroso parecido con la víctima.

    "El juramento" es una película que puede hacer sentir incómodo a más de un espectador. Al fin y al cabo, no contiene demasiados elementos que inviten a una agradable sesión de cine policíaco, si se tienen en cuenta determinados factores: los paisajes desérticos de hielo y arena -retratados de forma magistral a través de la fotografía del oscarizado Chris Menges, y con el acompañamiento musical tan sugerente de Hans Zimmer y Klaus Badelt-, los personajes poco empáticos (los policías parecen interesados en dar el caso por cerrado y, ni siquiera los progenitores de ambas niñas resultan ser excesivamente simpáticos), la estrategia que adopta Jerry para demostrar que el asesino aún continúa el libertado, determinadas secuencias que incluso parecen poner a prueba la resistencia de los personajes (mención especial merece tanto la secuencia en que Jerry jura por un crucifijo que atrapará al asesino de la niña, como ese final descorazonador que desemboca en una espiral de destrucción)... Como se puede apreciar, son ingredientes que no invitan demasiado a ver "El juramento" y, sin embargo, son de lo más necesarios para comprender todo el film.

    No obstante, ello no quita para que esta sensacional película esté repleta de secuencias duras: la conversación que mantiene Jerry en la cárcel con el padre de la niña muerta (una ocasión más para que Mickey Rourke demuestre lo bien que puede actuar... cuando quiere), o cuando hace lo propio con la madre en mitad de una granja de pavos (la expresión de dolor de la mujer es conmovedora) y, sobretodo, cuando un accidente final pone en tela de juicio la cordura de Jerry.

    Por su parte, Jack Nicholson destaca por encima del resto del conjunto, regalando la interpretación de un papel que parecía estar hecho a medida del genial actor. Sólo él es capaz de hacer del detective Jerry Black algo muy diferente al investigador Jack Gittes al que ya había dado vida anteriormente en dos ocasiones, para centrarse en la psique de un personaje que vive obsesionado con dos cosas: demostrar que su teoría es verdad, y atrapar al asesino de la niña, al que aún considera en libertad. Para ello, el complemento perfecto de la puesta en escena lo pone Sean Penn, quien logra que toda la intriga de la investigación (el "falso culpable", la figura de un desconocido misterioso al que apodan "el mago", al descripción de su forma de vestir y del coche que conduce, etc.) se acumule gradualmente conforme avanza el largometraje, hasta ese final devastador con el que da comienzo la película.

    En resumidas cuentas, "El juramento" está lejos de ser la clásica historia de detectives y casos sin resolver que el público tan bien conoce. Aquí, la historia choca frontalmente con la conciencia del espectador que, en última instancia, tiene la oportunidad de disfrutar con un film original, diferente y de lo más correcto.

  • MR. HYDE DICE:
  • Muy buena peli. Al principio, cuando empiezas a ver "El juramento" parece que estés a punto de ver una vez más la misma historia sobre un policía retirado que se mete de lleno en un caso para resolverlo antes de dedicarse a tocarse las narices a base de bien. En realidad, la primera media hora es así: el descubrimiento del cadáver de la niña pequeña, la jubilación del detective, el arresto de un sospechoso que tiene todos los números para que le carguen el muerto a él (nunca mejor dicho)... Pero, de repente, hay un momento en que todo cambia y la cosa se vuelve muchísimo más seria. Y es a partir de ahí que "El juramento" se vuelve una película tan interesante, porque ves cómo, poco a poco, el detective empieza a construir una especie de juego enfermizo (el tío está obsesionado con atrapar al verdadero asesino de la niña) que es capaz de llevar hasta el límite.

    Os aviso de que "El juramento" tiene, en mi opinión, un fallo importante que no tendría que haber hecho: empieza por el final. ¿Y qué quiere decir eso? No que te quite la sorpresa, pero sí que te adelanta una cosa fundamental que hubiera hecho mejor en guardarse para más adelante. Tranquilos, que no desvela nada, aunque hace que, conforme van pasando cosas, te preguntes por qué demonios pasa lo que pasa para que el final sea ese que te acaban de contar.

    Otro aviso importante a la hora de ver "El juramento" es que tengáis clara una cosa: no todas las películas de asesinatos terminan como a uno le gustaría. Tampoco es que ésta acabe como "Seven - Seven, 1995", con la cabeza de alguien dentro de una caja. Pero sí que estamos acostumbrados a que el bueno sea el bueno, que el malo sea el malo, y que siempre pague por ello el que se cree más listo que nadie. Bueno, pues digamos que en "El juramento", la justicia es más poética que nunca, porque ni en un millón de años adivinaríais lo que pasa al final. Y, mira tú por dónde, eso es lo que hace de ella una peli tan... no sé, "madura" tal vez sea la palabra, aunque también valdría "pesimista" y "diferente".

    En medio de toda la historia, lo que queda al final es un juego macabro de caza entre un cazador dispuesto a jugársela a base de bien (no tenéis más que ver el plan que va montando poco a poco, y lo que pasa cuando una determinada persona se entera de ello -impresionante la que hace de novia del prota-), y un lobo que no se detiene ante sus ganas de matar. Pero, aunque "El juramento" tenga ese tono de medio chungo, es curioso que entiendes al protagonista por completo, en su no querer para con tal de cumplir la promesa que le hizo a la abuela de la niña muerta (por favor, no os perdáis esa escena, en la que la vieja le hace jurar por un crucifijo que no parará hasta encontrar al asesino de su nieta), y que tiene una serie de momentazos espectaculares protagonizados por actores muy conocidos en la que todos, sin excepción, lo bordan durante esos pocos minutos que salen -lástima que no tengan más película por delante-: Mickey Rourke cuando le cuentan lo que le ha pasado a su hija, Benicio del Todo durante el interrogatorio en la comisaría, Helen Mirren explicándole al detective qué es lo que pasa con los casos como los que está llevando el detective, etc.

    Un último consejo, cuando vayáis a ver "El juramento", que sea uno de esos días que no estéis de bajón, porque el final no es que te deje muy p'allá que digamos. Aún así, os la recomiendo de verdad, porque es de las que, cuando te la vuelven a mencionar, guardas muy buen recuerdo de ella y no te importaría volver a ver.

    sábado, 23 de junio de 2012

    CINE EN CARTEL: "BLANCANIEVES Y LA LEYENDA DEL CAZADOR"

    TÍTULO: BLANCANIEVES Y LA LEYENDA DEL CAZADOR

    DIRECTOR: RUPERT SANDERS

    REPARTO: CHARLIZE THERON, KRISTEN STEWRT, CHRIS HEMSWORTH, SAM CLAFLIN, TOBY JONES, RAY WINSTONE, IAN MACSHANE, BOB HOSKINS, BRIAN GLEESON, SAM SPRUELL

    DURACIÓN: 122 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLLDICE:
  • En anteriores ocasiones, hemos mostrado nuestro desconcierto con algunas de las decisiones que parecen tomar los grandes estudios de la meca del cine. En este caso, la perplejidad viene a santo de estrenar en un mismo año, y con pocos meses de diferencia, dos películas distintas sobre un mismo tema. Si, a principios de los años noventa, esto sucedía con personajes como Robin Hood (versiones de Kevin Reynolds y John Irvin), Cristóbal Colón (versiones de Ridley Scott y John Glenn) e, incluso, con un argumento como la colisión de un meteorito gigantesco contra la Tierra (versiones de Michael Bay y Mimi Leder), ha sido este año en el que dos films acerca de Blancanieves se han estrenado en todo el mundo. Ahora bien, mientras que Blancanieves - Mirror, mirror, 2012" era una versión más juvenil y próxima al relato original que contaba con Julia Roberts en el papel de bruja malvada, en "Blancanieves y la leyenda del cazador" sus responsables parecen haber querido darle u toque más épico al relato, introduciendo elementos nuevos como trols, batallas campales, hechizos siniestros y transformaciones espectaculares. Ahora bien, que todo esto haya reprercutido en favor del largometraje dirigido por el debutante Rupert Sanders es algo que veremos más adelante.

    Una malvada hechicera llamada Ravena (Theron) consigue enamorar a un rey viudo con el fin de desposarlo, asesinarlo y después, hacerse con el poder del reino. Ante la amenaza que supone para su constante juventud la existencia de Blancanieves, la hija del rey, decide encerrarla en una torre de por vida, mientras unos pocos guerreros consiguen escapar. Pasados los años, Blancanieves (Stewart) se ha convertido en una adolescente que no pierde la esperanza de recuperar lo que le pertenece por derecho. Por ello, tras enterarse de que su primo William (Claflin) sigue vivo y ha conseguido formar un pequeño ejército de opositores a Ravena, consigue escapar y buscarlo. Dado que en su huida se adentra en el bosque misterioso, Ravena decide enviar a El Cazador (Hemsworth), un rudo y violento viudo que ha logrado sobrevivir a los peligros que reinan en el bosque, a cambio de prometerle que le devolverá la vida a su difunta esposa.

    "Blancanieves y la leyenda del cazador" es una película hecha con el único objetivo de atraer a cuantos más espectadores a las salas, mejor. En lo que concierne al apartado más técnico, el largometraje destaca notablemente. Así pues, cuenta con un exquisito diseño de producción (la recreación del los grandes escenarios como el santuario o el bosque maldito son, en una palabra, insuperables), un cuidadísimo vestuario (espectacular y aterrador el aire que le dan a la malvada madrastra esos trajes hechos como con plumas de cuervo), unos efectos especiales de primera (atención a la primera batalla que tiene lugar entre las tropas del rey y los guerreros de cristal negro de Ravena, o a las secuencias de alucinaciones que varios protagonistas experimentan en el bosque maldito), y una banda sonora grandilocuente, en la línea del siempre excelente James Newton Howard (los cortes Death favors no one o Warriors on the beach son fantásticos).

    Sin embargo, la otra cara de "Blancanieves y la leyenda del cazador" la representan dos elementos fundamentales de cualquier largometraje: las actuaciones y, sobretodo, el guión. En cuanto a lo primero, poco puede hacer una algo sobreactuada Charlize Theron por salvar el conjunto de la sosería descarada de un Chris Hemsworth que parece estar emulando a Hugh Jackman durante todo el metraje(puede que le funcione encarnando al hijo de Odin, pero no a un personaje que requería de mayor carisma), y a la horrenda participación de esa muchacha que es Kristen Stewart. Asimismo, en lo que al libreto se refiere, es una pena que éste se decante más por la acción pura y dura pero vacía de todo contenido, y que desaprovecha ocasiones espléndidas para darle más profundidad a la historia (la aparición de los enanos, la existencia del poblado de Fenland, o el brevísimo cara a cara final de Blancanieves con Ravena).

    Así pues, "Blancanieves y la leyenda del cazador" termina por ser una película más de efectos especiales y mareantes batallas, muy espectacular en su faceta técnica (alberga esperanzas de que Rupert Sanders esté a la altura de realizar futuros proyectos mucho mejores que éste), pero que no consigue engañar a un público que sabe a la perfección que al pan pan y al vino vino.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Pero qué cachondos son estos tíos de Jolibú! Desde luego, sólo ellos son capaces de poner en una misma peli a un pivón como Charlize Theron haciendo de bruja mala, y diciendo que la cara-fumada de "Crepúsculo" es más hermosa que ella... ¡Ay, que me parto, lagarto! ¡¡Esta sí que es buena!! Se ve que Rossy de Palma estaba ocupada y no pudo hacer ella de Blancanieves, porque vamos, ya era lo que les faltaba. Desde luego, qué huevos más bien plantados tienen estos pollos. Claro, que en el póster ya te dejan claro que la película es de los mismos productores de ese truño infumable que es "Alicia en el país de las maravillas" made in Tim Burton... ¡como si eso fuera garantía de calidad! Claro, que se ve que como ya han metido bastante la pata con Blancanieves, con el cazador han decidido no jugársela y han puesto al cachas que hace de Thor, y que siempre pone así cara de estar muy cabreado para darle algo de emoción a la historia, porque si no, apaga y vámonos.

    Ahora bien, es curioso pero, a medida que iba viendo "Blancanieves y la leyenda del cazador", no podía evitar acordarme de otra peli: la versión de "Robin Hood" que Ridley Scott hizo un par de años atrás. No porque tengan mucho que ver -aunque ese plano de los ejércitos al trote por la playa delante de un castillo en la batalla final parece que está calcado una de otra-, sino porque, el amigo con el que la ví, al salir del cine, hizo un comentario así como que "Esto es Robin Hood como podía haber sido Pepe Hood, porque no tiene más que dos cosas que ver con la historia que todos conocemos". Bueno, pues con "Blancanieves y la leyenda del cazador" pasa algo similar, que es Blancanieves como podría haber sido tu prima la del pueblo. Sale una madrastra mala como la sarna, unos enanos y una manzana envenenada. Pero ahí acaba todo el parecido con la historia que todos conocemos. A partir de aquí, el resto se parece al cuento como un huevo a una castaña.

    Pues sí, "Blancanieves y la leyenda del cazador" es una especie de mezcla entre cualquier bodrio de "El señor de los anillos" y película de batallas. Tal cuál. ¿Qué quiere decir eso? Pues que consigue entretener lo justo para que no te pongas nervioso en el cine de pensar que te has gastado la pasta y el tiempo en ver una mierda, pero que no consigue que te quedes con ganas de volver a verla, ni siquiera si la pasan un día por la tele (claro, que si no hay nada mejor que ver, a lo mejor...). ¿Que por qué digo eso, preguntáis? Tranquilos, que en el siguiente párrafo os lo explico.

    Para empezar, y obviando la elección de la actriz protagonista, se notan demasiado los cambios de escenas de combate al bla-blá aburrido. Si a "Blancanieves y la leyenda del cazador" le quitas las escenas de acción, el resto es un torro descomunal. Además, tiene trozos importantes que están mal contados. Por ejemplo, ¿por qué demonios ponen en el título "la leyenda del cazador" si en ningún momento se habla de la leyenda de ningún cazador? ¿Cómo saben que dándole un beso en todo el morro a Blancanieves ésta se despierta del hechizo de la manzana? ¿Qué cojones pinta en el bosque ese pedazo de ciervo blanco mutante? ¿Por qué la madrastra no se carga a Blancanieves cuando la tiene ya moribunda en vez de andarse con tonterías de manzanas envenenadas? En fin, que puede que no sean cosas súper fundamentales, pero te dejan coja la historia.

    En la parte buena, pues Charlize Theron, of course. No sólo demuestra que hay pocas actrices ahora en Hollywood que sean un bellezón y sepan actuar a la vez sino que, además, lo borda pasándoselo pipa como la mala de la función (la tipa de los pone de corbata sólo con una mirada de esas de cara de loca que es capaz de poner). Aparte de la amiga Charlize, de los efectos especiales -muy currados, todo sea dicho- y de dos o tres cosas más (insuperable el chiste que hacen dos enanos a propósito del ai-go ai-go mientras se intentan colar en el castillo), "Blancanieves y la leyenda del cazador" es una peli que puedes ver perfectamente en el salón de tu casa, porque tampoco es que en pantalla grande gane un huevo. Seguro que a los críos más pequeños les encanta, aunque a los más grandecitos puede que no les chifle tanto.

    viernes, 22 de junio de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS"

    TÍTULO: MONEYBALL, ROMPIENDO LAS REGLAS

    DIRECTOR: BENETT MILLER

    REPARTO: BRAD PITT, JONAH HILL, PHYLIP SEYMOUR HOFFMAN, ROBIN WRIGHT, KERRYS DORSEY, CHRIS PRATT

    DURACIÓN: 132 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Si algo hay que reconocerle al cine estadounidense es que sabe cómo convertir en emocionante determinados eventos que, fuera de su formato habitual, suelen carecer de la misma garra. En el caso de los deportes, larga es la lista de las producciones que se han centrado en este mundo y, más concretamente, en el de su deporte nacional por excelencia: el béisbol. De entre los largometrajes más relevantes que han reflejado en la gran pantalla este tema los hay de todas las clases: desde los más reputados ("El mejor - The natural, 1984", "Los búfalos de Durham - Bull Durham, 1988", "Campo de sueños - Field of dreams, 1988", ), hasta aquellos que sirven de excusa para una trama secundaria que poco tiene que ver con dicho deporte ("Una mujer en la liga - Major league, 1989", "Ellas dan el golpe - A league of their own, 1992" o "Entre el amor y en el juego - For love of the game, 1999", entre otras). Sin embargo, el estreno de videoclub de esta semana, "Moneyball: rompiendo las reglas", aunque toma el béisbol como eje central de su argumento, la da a dicho argumento una vuelta de tuerca de lo más original para constituir un relato de lo asombrosa que puede llegar a ser la aplicación de fórmulas matemáticas y estadísticas a la hora de componer un equipo profesional.

    Billy Beane (Pitt) es un ex-jugador del equipo béisbol de Oakland. Tras haber realizado una mala carrera como jugador, Billy ahora es el gerente del club, encargado de supervisar los fichajes y controlar los entresijos del equipo. Tras acabar la liga, tres de sus mejores jugadores fichan por otros equipos, lo que deja a Billy con un equipo de tercera con muy pocas posibilidades de hacer algo en la siguiente liga, ya que el club tampoco dispone de los fondos de otros más importantes para competir en el mercado de los jugadores. En el curso de unas negociaciones, conoce a un joven licenciado en económicas llamado Peter Brand (Hill). Éste sostiene que es posible, a partir del estudio de determinados parámetros estadísticos diseñar automáticamente la composición de un equipo nuevo capaz de vencer a cualquier rival. Sin embargo, a pesar del convencimiento de Billy y Peter, no lo tendrán tan fácil a la hora de poner en marcha esta estrategia.

    "Moneyball: rompiendo las reglas" es una película en la que lo fundamental es el guión. El libreto escrito a cuatro mano por los ganadores de un Oscar Aaron Sorkin y Steven Zaillan consigue que un mundo tan particular como el del béisbol consiga interesar a un sector demográfico mucho más amplio, no dependiendo de si la acción se centra en un determinado jugador, o en los partidos en sí. En el film, lo realmente novedoso es la forma en que dicha ciencia se aplica a la confección de un supuesto equipo ideal y, lo más sorprendente de todo, que funcione. Para ello, el director Benett Miller obvia en su mayor parte la odisea que supone para el equipo cada enfrentamiento (tan sólo adquiere una mayor importancia en el tercio final, cuando los A's de Oakland establecen un record al conseguir veinte victorias consecutivas), y prefiere centrarse en los aspectos más intelectuales del film.

    Esta decisión repercute positiva y negativamente en un par de elementos importantes del largometraje. Por un lado, la parte positiva la representa la gran novedad que "Moneyball: rompiendo las reglas" supone en comparación con algunos de los títulos citados en la introducción. En la película, la historia se explica con un lenguaje sencillísimo, de forma que el público que no esté acostumbrado a la jerga más técnica de dicho deporte no tendrá problemas para seguir el hilo de lo que se está relatando. De hecho, es aquí donde reside la verdadera emoción del film, al demostrar que es posible, centrándose en una serie de análisis estadísticos, resultar igual de efectivos en el campo de juego y, donde artistas como Brad Pitt o Jonah Hill demuestran que son capaces de interpretar papeles diferentes a los que tienen acostumbrados a los espectadores (en especial, Jonah Hill quien, después de "maravillas" como "Supersalidos - Superbad, 2007" o "Infiltrados en clase - 21 Jump Street, 2012" parecía condenado a ser uno de lo snuevos graciosillos oficiales del cine reciente).

    Por otra parte, la parte menos positiva de "Moneyball: rompiendo las reglas" es que puede dejar al público con una sensación de haber asistido a unos fuegos artificiales que sólo han ofrecido mucho ruido y pocas nueces. Así, a lo largo de sus dos horas de metraje, la cierta lentitud con que se recoge la acción termina por pesar sobre los hombros del público (ni siquiera algunas tramas secundarias como la de Billy con su hija -sensacional Kerrys Dorsey- logra elevar un mínimo el interés de estos ratos "muertos"). Asimismo, da la sensación de que papeles más importantes han sido drásticamente recortados (la aparición del entrenador del equipo -interpretado por un aburrido Philip Seymour Hoffman, por ejemplo-) en favor de otras secuencias más típicas del género (Billy echando la bronca a sus jugadores después de perder un partido, los enfrentamientos con el resto de la directiva del equipo...).

    Por supuesto, nada de esto es impedimento para que, al final, "Moneyball: rompiendo las reglas" sea un soplo de aire fresco entre tanta producción que, a lo largo de los últimos años, ha dado las mismas vueltas una y otra vez en torno a la misma forma de contemplar el deporte en el cine. Así es como secuencias como aquella en la que Billy realiza una serie de fichajes relámpago hablando casi a la vez con el manager de tres equipos diferentes ante la atónita mirada de Peter, o aquella otra en que Billy asiste por primera vez a un partido desde que dejó de ser jugador profesional. De esta forma, aunque en el fondo sea un largometraje bastante intrascendente, hay que reconocerle a "Moneyball: rompiendo las reglas" su digno intento de ir un paso más allá y ofrecer al público algo nuevo y, por fortuna, de calidad.

  • MR. HYDE DICE:
  • Para los que no os gusten las películas de béisbol, podéis estar tranquilos, porque "Moneyball: rompiendo las reglas" no es la típica peli de un jugador que tiene que hacerlo cojonudo en un partido porque, si no, decepcionará a millones de espectadores que lo animan al grito de "!Dios bendiga América!" Para nada. Por suerte, "Moneyball: rompiendo las reglas" se aleja un poco de todo eso y lo que hace es contarte una historia de béisbol pero sin centrarse en los partidos, en cómo le pegan a la pelota y esas cosas que sólo les interesan a los yanquis. Y menos mal, porque ya me gustaría ver su cara si a nosotros nos diera por hacer películas sobre lo jodido que es para un jugador de fútbol ganar un partido... no iba a verla ni el tato, fijo. Pero bueno, vamos con la peli.

    "Moneyball: rompiendo las reglas" tiene una cosa muy original que hace que sea bastante interesante. Aplican las matemáticas (o la econometría, o lo que coño sea) a la forma de diseñar un equipo para ganar los partidos. En un momento de la peli, uno de los que salen le pregunta a Brad Pitt que si lo que quiere es montar un equipo por ordenador. Bueno, pues es más o menos lo que pasa. Y eso es lo que la hace diferente a las demás, que son casi dos horas de probabilidades, de jugársela y no sé qué más cosas a raíz de unos cálculos que hace un experto en economía. Claro que, al final, todo depende de los juegos ganados para que sirva de algo pero, como os digo, no te tienes que chupar un partido detrás de otro, y menos de un deporte que, por lo general, a los europeos nos la bufa de mala manera.

    En medio de todo ello, pues tienes a Brad Pitt no dándoselas de guapo (aunque el tío no pierde oportunidad de salir en un gimnasio marcando abdominales), sino queriendo hacer un papel más serio. Lo malo es que Brad Pitt es Brad Pitt, y al pobre hombre le cuesta un huevo que la gente no vea en él al pavo que va de guay y siempre en plan héroe de la función. En "Moneyball: rompiendo las reglas", por suerte, parece que se lo toma todo un poco más en serio. Y lo mismo puede decirse del otro actor gordo, que lo más normal es que no haga más que mierda detrás de mierda (aún recuerdo la vergüenza ajena que fue ver ese pedazo de guano de mala calidad que fue "Infiltrados en clase"), pero aquí parece que demuestra un poco que papá y mamá no tiraron el dinero cuando lo mandaron a estudiar cine -si es que lo hizo, porque...-.

    Lo malo que tiene "Moneyball: rompiendo las reglas" es que se centra tanto en el asunto de los cálculos y de los números para comprar y vender jugadores que acaba siendo un poco aburrida. Es decir, se pasan más de la mitad de la película por dentro del estadio: en los vestuarios, en las oficinas, en el gimnasio, etc. Y claro, tú que estás esperando que pase algo así más emocionante, pues te tienes que conformar con que todo el bla-blá que está soltando Brad Pitt les ayude a ganar algo. O sea, que entre mucho pensar en las oficinas (fichajes, partirse la cara con el resto de los que trabajan allí, despedir a unos cuantos jugadores...) y mucho ir por la calle con cara de estar pensando en las musarañas, pues se te pasa la película entera.

    Así que ya sabéis, si os tira un poco p'atrás que "Moneyball: rompiendo las reglas" sea una peli más de béisbol, tranquilos, que no van por ahí los tiros. Eso sí, tampoco os creáis que, como está basado en una historia real, es de lo más emocionante que hay en alquiler esta semana, porque tampoco es el caso. Entretiene y consigue interesar por partes, eso es verdad. Pero vamos, que si no la hubieran hecho tampoco pasaba nada. Yo, por lo menos, ya la he visto todas las veces que la tenía que ver.

    jueves, 21 de junio de 2012

    CINE ACTUAL: "ENEMIGOS PÚBLICOS"

    TÍTULO: ENEMIGOS PÚBLICOS

    DIRECTOR: MICHAEL MANN

    REPARTO: JOHNNY DEPP, CHRISTIAN BALE, MARION COTILLARD, CHANNING TATUM, STEPHEN DORFF, JAMES RUSSO, GIOVANI RIBISI

    DURACIÓN: 140 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hace ya tiempo, en uno de los programas que presentaba José Luis Garci en su espacio "¡Qué grande es el cine!, al hablar de Brian de Palma, uno de sus tertulianos afirmaba que tenía la impresión de que, cuando De Palma aceptaba dirigir una película parecía como si en su cabeza ya viera de qué forma iba a poder lucirse a la hora de la puesta en escena para, luego, dejar al público asombrado con sus grandes travellilngs, los movimientos de cámara, etc. Retomando un poco ese mismo argumento, da la sensación de que a Michael Mann le sucede algo similar. Desde su primer gran éxito con "El último mohicano - The last of the mohicans, 1992" hasta el film que hoy nos ocupa, "Enemigos públicos", parece que Mann se involucre en sus distintos proyectos siempre y cuando vea en ellos ese detalle particular que le permitirá realizar una obra diferente a las demás. Si en la extraordinaria "Heat - Heat, 1995" era la posibilidad de realizar un film policíaco como pocas veces se había visto antes (el film protagonizado por Al Pacino y Robert de Niro contiene una de las secuencias de tiroteos más larga de la historia del cine), y en "Collateral - Collateral, 2004" la oportunidad de retratar el mundo de los asesinos a sueldo desde una perspectiva totalmente nueva, en "Enemigos públicos" Mann se ha servido de la legendaria figura del atracador de bancos John Dillinger para realizar un largometraje fascinante acerca del ascenso y caída de este referente histórico del crimen norteamericano.

    Década de los años treinta. John Dillinger (Depp) es uno de los ladrones de bancos más peligrosos del país. Su forma de atracar bancos y hacerse con suculentos botines hace que la policía se vea incapaz de ponerle freno. Por ello, el naciente FBI, con J. Edgar Hoover (Cudrup) a la cabeza, designa al agente Melvin Purvis (Bale) para que dirija la investigación que conduzca a la detención de Dillinger. Sin embargo, Dillinger no se lo pondrá nada fácil, al conseguir evadirse de la cárcel, despistar a sus perseguidores y seguir atracando bancos. Las cosas cambiarán para él cuando se enamore de una joven muchacha llamada Billie Frechete (Cotillard), por la que verá comprometida su actuación en los delitos.

    "Enemigos públicos" es una proeza visual de lo más original. Michael Mann ha conseguido depurar aún más la técnica de rodaje con equipos digitales de alta definición con la que ya había hecho sus pinitos en las anteriores "Collateral" y "Corrupción en Miami - Miami Vice, 2006". En este largometraje, el aspecto que le confiere Mann al conjunto adquiere una nitidez y calidad de imagen únicos, que le permiten al espectador adentrarse aún más si cabe en esta apasionante historia de policías y ladrones de tono clásico. Sirva de ejemplo de es que comentamos la llegada de un Dillinger detenido a la penitenciería en la que va a ser recluido, y cuya llegada es cubierta por decenas de periodistas, o la redada que los hombres de Purvis hacen de una cabaña en la que se refugia la banda de Dillinger. La fotografía que consigue el italiano Dante Spinotti simplemente deja con la boca abierta. Cierto es que también se aprecia un cierto abuso por parte de Mann de la cámara al hombro, lo que puede resultar incómodo a más de un espectador (en ocasiones, el nervio e inestabilidad de la imagen puede llegar a ser algo mareante), pero no dejan de ser pequeñas observaciones que no deben enturbiar la percepción del resto del film.

    Además, en el apartado técnico Mann vuelve a rodearse de más colaboradores habituales, aparte del citado Spinotti, como es el oscarizado compositor Elliot Goldenthal -quien compone una banda sonora simplemente fantástica (presten especial atención al tema J.D. Dies)- o el montador Paul Rubell. Sin embargo, donde el film gana enteros es en el apartado artístico. En lo que a las actuaciones se refiere, Johnny Depp disfruta de principio a fin de su personaje, logrando transmitir una sensación de seguridad que pocas veces se le ha visto a este simpático actor (ver al respecto, la secuencia de su llegada a la cárcel -donde no tiene ningún inconveniente en posar con los policías que lo custodian ante las cámaras de los fotógrafos-, o aquella en la que entra en las mismísimas oficinas del FBI e, incluso, habla con agentes federales sin que ninguno de ellos repare en su presencia a causa de un partido que están retransmitiendo). Cierto es también que el resto de intérpretes le van a la zaga, aunque es inevitable que Depp brille con luz propia.

    Así pues, "Enemigos públicos" es un film que, aunque carezca de la épica de otras producciones similares como, por ejemplo, "Los intocables de Elliot Ness - The untouchables, 1987" o de la contundencia y ánimos de trascendencia de otras películas más ambiciosas como la recientemente comentada "J. Edgar - J. Edgar, 2011", sería injusto no concluir diciendo que "Enemigos públicos" es uno de los largometrajes más interesantes de su director, y toda una lección de cómo hacer buen cine. También es cierto que determinados pasajes del guión pueden entorpecer ligeramente el avance de la acción (la mayoría, vinculados a la relación entre Dillinger y Billie) pero, no obstante, ello no es impedimento para disfrutar de esta buena e interesantísima película.

  • MR. HYDE DICE:
  • Me encantan las pelis de Michael Mann. Tienen un "yo-qué-sé" que hace que cada fotograma de sus películas me parezca una pasada, incluso cuando la peli en sí es una tontuna tremenda (como le pasa a "Corrupción en Miami"). Por eso, y porque este hombre saca una peli cada tropecientos años, cada vez que estrena algo nuevo y, sobretodo, si tiene el tirón de "Enemigos públicos", no me lo pierdo ni de casualidad. El riesgo de esta devoción (para los de la E.S.O., "devoción" = "que te mola mazo siempre") es que luego, la película en sí, no esté a la altura de lo que esperas. No es que a mí me pasara exactamente eso con "Enemigos públicos", pero sí que me dejó como con ganas de ver algo que, al final, no te encuentras en la película. La ambientación, vestuario y todo lo que tú quieras está cuidadísimo, no digo yo lo contrario. Pero es como si le faltara... algo. No sé si es porque es muy larga -casi dos horas y media- cuando, a fin de cuentas, podían haberte contado lo mismo en menos tiempo, porque gran parte está hecha como si fuera un documental (con esa calidad de imagen un poco más rara) o porque es muy oscura. Ni idea. Pero, aunque sí me gustó, ya os digo que le falta ese empujón final para salir del cine pensando "¡macho, qué peliculón acabo de ver!"

    De todas formas, "Enemigos públicos" tiene cosas chulísimas. Para empezar, se salen las actuaciones de todos los actores pero, sobretodo, de Johnny Depp. El tío se lo pasa pipa haciendo de súper ladrón de bancos, con un estilazo descarado ya sea para decirle a una pivita que se la quiere ligar o para atracar un banco y caerle bien a la gente que está acojonada allí mismo (no os perdáis la cara de flipe que pone un hombre al que le dice que no ha ido a robarle su dinero a él, sino el del banco). Claro está, que los demás tienen que conformarse con salir en la misma peli que él. Por ejemplo, el tío que hace de Batman (en las pelis de Batman, evidentemente) se pasa con cara de palo todo el rato, y la chica del malo sólo se puede lucir en un par de escenas (en especial, hacia el final de la peli: primero, cuando quieren hacerla hablar para que les diga dónde está Dillinger; la segunda, cuando el que le ha pegado el tiro a Dillinger le dice lo que éste le ha susurrado al oído antes de palmarla).

    Otra cosa que es impresionante de "Enemigos públicos" son las escenas de acción. O, lo que es lo mismo, las de los atracos y tiroteos, y las de la persecución de los policías a los cacos. Es impresionante cómo están hechos todos los atracos de Dillinger: desde el primero en el que tío más que un ladrón parece una estrella del rock, hasta el último en que les dan matarile a base de bien a él y, sobretodo, a los de su banda (no os perdáis la cara que pone cuándo se cargan a uno de los suyos delante de él, o cuando detienen a leches a su novia y el tío va pistola en mano a querer rescatarla antes de que se la lleven). Pero, como os decía, las escenas de tiroteos, aunque oscuras de cojones -casi tienes que entornar los ojos para saber quién es de los buenos y quién de los malos-, son de las más realistas que he visto en mucho tiempo. Por supuesto, la más importante de todas, son tanto la de la fuga de la cárcel a plena luz del día y, en especial, la del tiroteo en la cabaña y la persecución por el bosque.

    Ahora bien, la parte mala es que parece que, por momentos, los que están haciendo la película se hayan cansado de lo que están contando y, de repente, da la sensación de que les aburre hacer determinadas escenas. Por ejemplo, una de las más importantes de la película, la de cuando le pegan el tiro en la nuca a Dillinger -no pongáis cara de sorpresa, que es hecho histórico que al pavo le revientan la cabeza de un balazo-, todo lo de antes (cómo averiguan a qué cine va a ir Dillinger para poder cazarlo, y cómo llegan hasta allí para dejarlo seco) está contado como si no tuvieran más remedio, casi con pereza. Pero bueno, supongo que es complicado hacer una película que sea así de genial todo el rato. Por lo menos, yo me he dado el gustazo de ver una buena peli hecha por Michael Mann, que sí, que es una frikada, pero cada uno tiene sus gustos. Aparte de eso, os la recomiendo si os gustan las pelis de policías a la vieja usanza y que, además, estén hechas de lujo.