miércoles, 18 de mayo de 2011

CINE DE LOS 90: "LA LISTA DE SCHINDLER"



TÍTULO: LA LISTA DE SCHINDLER

DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

REPARTO: LIAM NEESON, PALPH FIENNES, BEN KINGSLEY, CAROLINE GOODALL

DURACIÓN: 190 min.

AÑO: 1993

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Spielberg había intentado, en un par de ocasiones, a lo largo de los años 80, rodar una película "seria", en el que los componentes fantásticos o de aventuras que lo habían encumbrado como uno de los realizadores más importantes del cine moderno. En este grupo, podemos encontrar, pues, títulos como "El color púrpura - The color purple, 1985" o "El imperio del sol - Empire of the sun, 1987" que, si bien contaron con el respaldo de la crítica, desde un punto de vista comercial no alcanzaron ningún resultado espectacular, ni acapararon ningún galardón principal (de hecho, la primera es una de las dos películas que, a día de hoy, ostenta la categoría de mayor derrotada en los Oscar, con 11 candidaturas y ningún premio).


Por ello, en un año en que Spielberg también presentaba la película que demostraría por qué se le conoce como "el rey Midas de Hollywood" - hablo de "Parque jurásico - Jurassic park, 1993" -, pocos podían vaticinar que este largometraje tan personal con aires de documental - vérité acabaría por darle el prestigio que le faltaba a su excelente carrera.


A modo de curiosidad, finalizar comentando que, en realidad, Spielberg, se hizo con las riendas del proyecto casi de forma accidental. En un principio, estaba previsto que fuera su buen amigo Martin Scorsese quien dirigiera la película y, por su parte, Spielberg, filmara el remake de "El cabo del miedo - Cape Fear, 1991". Sin embargo, por azares del destino, Sorsese acabó haciéndose cargo de la famosa película protagonizada por su amigo Robert de Niro, y Spielberg con su obra maestra que, en marzo de 1994, le dejaría su primer y anhelado Oscar al mejor director, amén de otras seis estatuillas más. Todas y cada una de ellas merecidas y bien merecidas.


"La lista de Schindler" comienza en los primeros años del avance nazi sobre los países vecinos de Alemania. Las tropas ya han invadido Polonia, y Francia y Austria se encuentran cada vez más sitiadas. Ante este panorama, Oskar Schindler (Neeson), un empresario alemán y simpatizante del partido nazi, hace cuanto está en su mano para sacar adelante su negocio de fabricación de cacerolas y demás enseres útiles para los propósitos de Reich (munición, etc.). Para ello, solicita los servicios de Stern (Kingsley), un judío al que solicita que sea el gerente de su negocio, mientras él se dedica a amasar toda la fortuna que puede, permaneciendo impasible ante el holocausto que se va desarrollando a su alrededor. Sin embargo, Schindler, poco a poco comienza a darse cuenta de la barbarie que supone la ideología nazi, y las devastadoras consecuencias de ello tiene sobre la población polaca, en especial, después de entablar amistad con Amon Goeth (Fiennes), un comandante nazi de lo más psicópata. Desde ese momento, utilizará su fábrica como refugio y tapadera para salvaguardar cuantas más vidas de judíos pueda, con los riesgos que ello conlleva.


"La lista de Schindler" está plagada de momentos memorables. A la mente me vienen ahora, por ejemplo, la secuencia en la que se presenta en cambio en la conciencia de Schindler, como sucede cuando éste, paseando a caballo, contempla desde una colina la entrada de las tropas alemanas en el ghetto judío (la cámara siguiendo a una niña pequeña vestida con un abrigo rojo - la única nota de color de todo el metraje -), o la ejecución de un anciano manco a manos de dos soldados nazis mientras trata de quitar la nieve de un camino con el único brazo que le queda, o incluso intensísimas conversaciones que mantiene con Goeth sobre el poder del perdón.


Y todo ello lo conduce Steven Spielberg con mano maestra, sin caer ni en el sentimentalismo barato o en la frialdad propia de un documentales, que hubiera sido lo más fácil. Prueba de ello es la dirección de los actores, magistral (el instante en que Stern accede finalmente a tomarse una copa con Schindler, o como cuando descubre que éste está arruinado porque se lo ha gastado todo en "comprar" a los judíos para que no los ejecuten). Si a esto se añade la desgarradora fotografía de Janusz Kaminski (colaborador constante de Spielberg desde este film), el montaje de Michael Kahn o la insuperable música del maestro John Williams, el resultado no puede ser mejor. Una película imprescindible.



  • MR HYDE DICE:

Atención al dato: más de tres horas sobre el holocausto judío, en blanco y negro, con actores poco conocidos en el momento, y con imágenes que le hielan la sangre al más templado. Así a bote pronto te dan ganas de salir escopetado y preferir ver antes la octava entrega de "American pie". Pues bien, nenes abrid bien el ojo y enteraros de lo que os voy a decir: "La lista de Shindler" es una OBRA MAESTRA. Y os lo pongo bien en grande, para que no digáis "ay, es que no lo he visto bien".


Sí, ya sé que lo de obra maestra se dice con mucha frecuencia, y que el término no siempre hace honor a lo que se refiere. En este caso sí es así. Cuando se ve "La lista de Schindler" hay que tener claro ante qué tipo de película se está. Sabes que no te espera la típica comedia americana, o que Spielberg, más aficionado al género fantástico que a otros, no te va a salir con un extraterrestre cuando menos te lo esperas (ojalá hubiera sido así en la última aventura de Indiana Jones...). En este caso, es impresionante cómo ha podido recrear de una forma tan cruda y, a la vez, emotiva la masacre nazi de la Segunda Guerra Mundial.


Por suerte, Spielberg no se limita a mostrar la crueldad de la guerra imagen tras imagen, sino que se centra en la figura de Schindler para mostrar, tanto su transición como persona, como las consecuencias que supuso semejante acto de salvajismo en la historia de la humanidad. Supongo que el mensaje que quería transmitir era el de que el bien se devuelve con bien. Y así es como el tío te lo enseña, dándolo todo hasta los últimos minutos de película, cuando actores y personajes se funden en un sentido homenaje a Schindler, colocando piedras sobre su tumba.


Os juro que no soy nada sentimental con las películas. Puedo ver los dramas más concienzudos sin que me caiga una sola lágrima, a diferencia de mi chica, que de vez en cuando se agarra lloreras de campeonato si la peli es así un poco más sentida. Bueno, pues os juro que, en los últimos diez minutos de "La lista de Schindler", acabé teniendo una pelota en la garganta del tamaño de una de fútbol. ¡Dios Santo, qué ganas de ponerme a llorar como un crío! Ese instante en que Schindler se derrumba y empieza a pensar cuántos judíos hubiera podido salvar si se hubiera deshecho de su coche, o de alguna joya... En fin, que sí o sí tenéis que verla. Os aseguro que, a pesar de que antes pueda parecer un plato poco apetecible, cuando acabe, sólo podréis levantaros y, en silencio, aplaudir a una de las mejores películas de la historia. Como dice mi padre, si utilizas buenos ingredientes, es muy difícil que el resultado sea malo. Pues eso.



martes, 17 de mayo de 2011

CINE DE LOS 80: "BLACK RAIN"



TÍTULO: BLACK RAIN

DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, ANDY GARCIA, KEN TAKAKURA, YUSAKU MATSUDA, KATE CAPSHAW

DURACIÓN: 109 min.

AÑO: 1989

GÉNERO: POLICIACO



  • EL DR. JECKYLL DICE:

Es llamativo que, dentro de la estupenda carrera cinematográfica del realizador Ridley Scott, únicamente existan dos films policíacos, en especial si tenemos en cuenta la variedad y versatilidad del director inglés. El primero de ellos fue "La sombra del testigo - Someone to watch over me, 1987", una vulgar película sobre la clásica historia de un testigo accidental y su relación con el policía que la protege. La segunda de ellas es la muy superior "Black rain".


Animado por el actor y productor Michael Douglas, tremendamente activo a finales de los años 90, gracias a la popularidad que había alcanzado al protagonizar un bombazo como "Atracción fatal - Fatal attraction, 1987", o ganar el Oscar al mejor actor por"Wall Street - Wall Street, 1987", Scott se puso tras las cámaras para orquestar este film policíaco.


Casi planificado como una versión actualizada del largometraje de Sydney Pollack "Yakuza -Yakuza, 1974", la historia de "Black rain" arranca cuando, en un restaurante de Nueva York, los policías Nick Conklin y Charlie Vincent (Douglas y García, respectivamente) son testigos de un brutal asesinato en un restaurante de un capo de la mafia japonesa. El asesino, Sato (Matsuda), al que consigue detener Nick, es un peligroso miembro de los yakuza japoneses, que pretendía robar una plancha con la que falsificar dólares norteamericanos. Tras encargarles a Nick y Charlie que escolten a Sato hasta Osaka, éste consigue burlar su escolta y escapa, por lo que ambos policías se ven forzados a introducirse en el mundo de la mafia japonesa, no sólo para atrapar a su hombre, sino para evitar que siga corriendo la sangre.


No falta quien critica con saña esta película de Ridley Scott, alegando que el genio de su director es capaz de elaborar productos de una calidad más notoria que una simple historia de buenos y malos. Sin embargo, "Black rain" no es para nada una película más del género. Scott aporta a la historia una elegancia visual tremenda, en parte gracias a la gran labor del director de fotografía (y futuro director) Jan de Bont. Así pues, las diferencias entre el mundo occidental y oriental no pueden ser presentadas de forma más clara, y no sólo en lo que a los paisajes y ambientación se refiere, sino al mismo comportamiento de sus personajes. El escenario donde la pareja de policías se sentía cómoda empleando sus rutinarios métodos de investigación, cambia radicalmente al trasladarse al nuevo país, donde pasan a convertirse en unos improvisados novatos a los que el tiempo apremia en una contrarreloj asfixiante para resolver el caso.


El ritmo de la película es trepidante, y las pocas dosis de reposo con las que cuenta, en lugar de ralentizar la acción de la historia, lo que consiguen es reforzar los vínculos existentes entre los personajes, por lo que la progresión dramática gana en solidez. Así pues, secuencias como las de Nick con Joyce (Capshaw) tras sufrir el primero una importante pérdida, o la conversación de Nick con Massa (Takakura) en el piso de éste último le dan un breve respiro a la acumulación de situaciones límite y violentas a la que se exponen los personajes constantemente.


Revisada la película a día de hoy, sorprende por la frescura que sigue manteniendo, pues se aleja del resto de tópicos que presentaron las películas policíacas de finales de los 80, trasladando la acción al imperio del sol naciente y construyendo una historia de lealtad y respeto tan entretenida como trepidante.



  • MR HYDE DICE:

Me encanta esta película. Y lo digo así, de primeras, antes de que cualquier otro rollo que suelte pueda distraeros. Puede que no sea una obra maestra (creedme, no lo es) y que, ni siquiera, figure entre las obras más destacables en la filmografía de Ridley Scott - estoy pensando en "Gladiator (El gladiador) - Gladiator, 2000" o "Black hawk derribado - Black hawk down, 2001", para hacernos una idea -, pero tiene un algo que hace que, cuando la peli acaba y pasan los días, la recuerdes con muchísimo aprecio. A mí me sucede tal cuál, y eso que hace más de quince años que la vi.


Otra cosa que llama la atención de la película es la violencia. Como toda historia policíaca, tiene sus buenas dosis pero, a diferencia de otras más preocupadas en cómo partirle el brazo al pavo que se te cruza por el camino, aquí la violencia se integra en la historia de una forma que casi le acaba pareciendo a uno necesaria. Y si no, es suficiente ver la represalia que Sato toma contra Charlie en un parking, la forma también de Sato de traicionar a Sugai San en la cabaña donde se reunen todos los jefes mafiosos o cómo Sato debe cumplir con su castigo según la ley yakuza (menudo joputa el japonés).


Por último, otra cosa que recuerdo que me sorprendió es que el final se aleja de los cánones de cine de acción de la época, cosa que se acaba agradeciendo. Y ello se puede comprobar desde la genial persecución en moto del final de la cinta (o la pelea en el barro de Nick y Sato), hasta el epílogo en el aeropuerto.


Ah, y como no podía ser de otra forma, atención obligatoria a quien la vaya a ver (o ver de nuevo) a la impresionante banda sonora que compuso Hans Zimmer en su primera colaboración con Ridley Scott. ¡Olé lo bien parida que está! Y olé lo bien parida que está el resto de la película. Buen cine policíaco, con unos añitos encima, pero bueno de todas formas.




lunes, 16 de mayo de 2011

CINE CLÁSICO: "DOCTOR ZHIVAGO"



TÍTULO: DOCTOR ZHIVAGO

DIRECTOR: DAVID LEAN

REPARTO: OMAR SHARIFF, JULIE CHRISTIE, GERALDINE CHAPLIN, ROD STEIGER, ALEC GUINESS

DURACIÓN: 192 min.

AÑO: 1965

GÉNERO: DRAMA ÉPICO


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Que, casi medio siglo después, una historia como la que retrató el autor ruso Boris Pasternak en su novela "Doctor Zhivago" (por la cuál se tuvo que exiliar de su patria) siga en la mente de quienes han tenido ocasión de verla gracias a la obra maestra de David Lean, es un indicio más que significativo de la calidad de ésta última.


Hubo una época en Hollywood en que las películas IMPORTANTES, así, en mayúsculas, no eran producciones centradas en cuánto ganaba un actor, o en cuántas veces se había liado la pareja protagonista. Ni siquiera parecía importar si la historia era conocida por un amplio sector demográfico al que atraer con propuestas más juveniles. En absoluto. Aquellas películas se trataban de creaciones "de director"; largometrajes que, apoyadas por el enorme talento de sus realizadores eran capaces de atraer al público en masa a las salas de cine en las que se proyectaban e, independientemente de su larga duración (la mayoría casi siempre sobrepasaba las dos horas y media), lograban el clamor instantáneo tanto de la crítica como de la gente de la calle. En este grupo se podrían enmarcar películas ya míticas como "Ben-Hur - Ben-Hur, 1959" - comentada el mes pasado -, "Lawrence de Arabia - Lawrence of Arabia, 1962", "Cleopatra - Cleopatra, 1963", o cualquier otra gran producción con toques de peplum. Bien, pues el "Doctor Zhivago" de David Lean entra de lleno en este grupo selecto de obras geniales.


La historia en el largometraje sigue de forma más o menos fiel a la novela en que se basa. Así pues, todo comienza en los días previos al estallido de la revolución rusa de principios del siglo XX. Es aquí donde Zhivago (Shariff), un eminente cirujano de la clase alta rusa se ve inmerso en una época de cambios a causa de las crecientes ideologías bolcheviques, que le lleva a tener que abandonar, en primer lugar, su suntuosa mansión y, más adelante a su esposa que lo admira y adora (Chaplin), para unirse a la "causa", y tratar de encontrar a cualquier precio a la mujer de la que realmente está enamorado (Christie). Y, todo ello, en mitad de un marco político de constantes cambios, que acabará por mermar las esperanzas de reencuentro de los personajes.


En la versión cinematográfica más conocida del "Doctor Zhivago", absolutamente todo es grandioso. Desde la impresionante ambientación (¡quién diría que la imponente estepa rusa acabaría reproducida en lo profundo de la provincia de Soria!), pasando por una escenografía y planificación exquisitas, unas actuaciones de lo más ajustadas, y una música que... bueno, ¡qué decir de la insuperable banda sonora compuesta por el francés Maurice Jarre! En "Doctor Zhivago", todos estos elementos se unen para dar cuerpo a una auténtica maravilla cinematográfica que, a pesar de su larga duración y de la crudeza de algún fragmento de su historia, es capaz de maravillar al espectador de principio a fin.



  • MR. HYDE DICE:

No sé si recordáis cuando, hace unos días, os hablaba de "Ben-Hur" (esto me ha venido a la cabeza a raíz del comentario que Jeckyll ha hecho antes). Si no me equivoco, creo recordar que
decía que, por muy bien que estuviera considerada dentro de los círculos más frikis del cine, a mí me había parecido un tostón. Bueno, pues con "Doctor Zhivago", por suerte, no me pasó lo mismo. Es larga sí, y bastante, por cierto. Pero tiene un algo que hace que lo que ves te guste. Y mira que se nota que la peli tiene sus años encima.


Eso sí, la única pega que le veo yo (aparte de un prólogo y epílogo largos en exceso, en el que la presencia de Alec Guiness - futuro Obi-Wan Kenobi - acaba desvelando varios de los secretos mejor guardados durante el resto de la peli), muy probablemente, se encuentre en la actuación de los personajes, que no de los actores. Me explico.


Los actores lo hacen de puta madre, eso no hay duda. Lo malo es la forma de ser de sus personajes (cosa de la que habría que echar la culpa al que escribió la novela, pero bueno), y que la historia se centre en un médico más bohemio que médico (esa devoción incondicional por la poesía que siente Zhivago), cuya afición, traducida a la sociedad actual, casi podría acabar convirtiéndolo en el típico niño malcriado de papá - vamos, un Ni-Ni cualquiera -. Si a esto añadimos que, pese a tener una mujer que lo idolatra como a pocos y una hija que lo extraña, el tío decide liarse la manta a la cabeza y pegar un braguetazo como un cañonazo para irle oliendo las faldas a la tal Lara (a ver, Zhivago, que sí, que Lara está muy buena y todo eso, pero coño macho, que estás casado y tienes una hija, por no hablar de tu posición social, so huevón!!), pues la cosa como que no es que sea para alabarle la conducta al ruso. Pero bueno, pecata minuta, al fin y al cabo.


Pensando un poco más (un poco, tampoco creáis que mucho), creo que esa especie de "magia" que desprende la peli puede que se deba a la música (cojonuda la banda sonora del colega gabacho) o, incluso, a esa fotografía de los páramos helados de Rusia (olé los huevos del que decidió pirarse a Castilla Leon para rodarla). O tal vez provenga de las escenas abarrotadas de extras, en las que los personajes deben darlo todo por llegar a alcanzar a los suyos. En fin, que no sabría concretar muy bien por qué. Pero, de lo que no cabe duda, es que "Doctor Zhivago" es una película cojonuda, grandiosa, con esa especie de halo de las películas que sólo se hacían hace la pera de años, y que, por suerte, de vez en cuando, tenemos la suerte de poder volver a disfrutar. Lástima que ahora, toda la épica que encontremos en una pantalla de cine, quede limitada a supuestos "espartanos" medio en bolas gritando "U-há" como un Chimo Bayo cualquiera. Si David Lean levantara la cabeza...






domingo, 15 de mayo de 2011

CINE EN CARTEL: "SIN IDENTIDAD"


TÍTULO: SIN IDENTIDAD

DIRECTOR: JAUME COLLET-SERRA

REPARTO: LIAM NEESON, AIDAN QUINN, DIANE KRUGER, FRANK LANGELA, JANUARY JONES, BRUNO GANZ

DURACIÓN: 113 min.

AÑO: 2011

GENERO: INTRIGA


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Resulta curioso lo que sucede con las modas. Al igual que ocurren otros terrenos artísticos, parece que Hollywood, cada equis tiempo, aplique la fórmula que se utilizó en películas de muy variado género, con el fin de que los resultados sean igual o más satisfactorios que entonces. En el caso de "Sin identidad", el director catalán afincado en Hollywood Jamue Collet-Serra parece sentir una grata admiración por los thrillers policíacos de los años 70, al menos en lo que concierne a su planteamiento argumental y planificación. Ahora enseguida me explico.


La historia comienza cuando Martin y Elizabeth Harris (Neeson y Jones) llega a Berlín donde, el primero, debe dar una ponencia en un congreso de microbiología. A causa de un descuido, el taxi en el que viaja solo Martin tiene un accidente que le deja en coma durante cuatro días. Al despertar, y con pequeños síntomas de evidente amnesia, trata de ponerse en contacto con su esposa. Sin embargo, para su sorpresa, ésta no sólo no lo reconoce, sino que se encuentra acompañada de otra persona (Quinn) que afirma ser Martin Harris. Ante esta situación de desconcierto, Martin, sólo en una ciudad que no conoce, decide investigar por su cuenta qué sucede, por qué su mujer finge no reconocerlo y, lo más importante, por qué alguien quiere hacerse pasar por él.


Al comienzo, cuando hacía mención de la fórmula utilizada en las pasadas décadas, lo hacía teniendo en mente largometrajes que aplican la fórmula de "protagonista que se queda solo y debe resolver el caso". La lista que se incluye en este tipo de películas es enorme, por lo que, posiblemente, el parecido más razonable que me venía a la cabeza conforme avanzaba la acción de "Sin identidad" era una mezcla del "Frenético - Frantic, 1988" de Polanski y "El caso Bourne - The Bourne identity, 2001" de Doug Liman.


Así pues, ¿en qué se diferencia la cinta que hoy nos ocupa de estas otras? En primer lugar, la presencia siempre agradable de Liam Neeson, quien interpreta a su personaje no como un héroe de acción, sino como una persona debe recurrir a lo que sea necesario con tal de recuperar su vida. Este enfoque resulta agradable en particular, ya que no se presenta al protagonista como un improvisado marine, o un especialista retirado en las fuerzas especiales, u otras memeces a las que suelen recurrir en la meca del cine para sacar adelante la historia. En segundo lugar, se agradece la presencia de excelentes secundarios (Langela, Ganz) que aportan ese toque de qualité al conjunto. Y, en tercer lugar, el realismo de las escenas de acción, cosa complicada teniendo en cuenta el par de persecuciones automovilísticas que existen, y aquello que sucede al final de la película (y que no revelaremos por razones obvias).


Antes de finalizar, permítanme un consejo: no vayan a ver "Sin identidad"con la esperanza de encontrarse con una versión actualizada de "Venganza - Taken, 2008", pues lo único que comparte con la trepidante cinta de Pierre Morel es su actor principal y que sucede en un país europeo. "Sin identidad" se limita a ser un producto más que correcto de rápido consumo, que plantea una historia interesante que no se hace aburrida en ningún momento, y que deja al espectador con la agradable sensación de haber pasado un buen rato. Al fin y al cabo, su propósito lo cumple con creces.



  • MR HYDE DICE

Vaya, vaya, quién lo iba a decir. Bruce Willis se pasa veinte años pegando tiros por junglas de cristal, Stallone reventando medio mundo para salvar el otro medio, etc. y ahora resulta que el nuevo héroe del cine de acción es el genial actor irlandés Liam Neeson... ¡a sus más de cincuenta años! Pero bueno, en este caso, "Sin identidad" se lo toma con un poco más de calma y no se limita a ser la típica película de tiros a cascoporro y persecuciones constantes.


La acción está muy bien planteada a lo largo de toda la peli, aportando las dosis justas de intriga, emoción, suspense justas para que no apartes la mirada de la pantalla ni un segundo. Sin embargo, ahora es cuando llega el "pero"...


Pero la historia es más predecible que una peli de Chuck Norris. Con que uno sea un poco espabilado o haya visto el tráiler (aunque lo solemos poner después de las críticas, os aconsejo que lo evitéis si sois de los que os gusta adelantaros a las sorpresas), se puede oler la tostada a los cinco minutos del comienzo. Eso sí, a pesar de ello, se agradece que los responsables de la peli se hayan preocupado lo suficiente como para que la puesta en escena entretenga y resulte interesante (cualidades que, por desgracia, no todas las películas tienen), y que el guión no acumule un refrito de chorradas procedentes de otras películas. Entretenida y distraída, pero nada más.






CINE A DESCUBRIR: "CRUZANDO LA OSCURIDAD"



TÍTULO: CRUZANDO LA OSCURIDAD

DIRECTOR: SEAN PENN

REPARTO: JACK NICHOLSON, ANJELICA HOUSTON, DAVID MORSE, ROBIN WRIGHT

DURACIÓN: 115 min.

AÑO: 1995

GÉNERO: DRAMA


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Antes de empezar a comentar la película, creo que hay una pequeña aclaración que debería ser tenida en cuenta. En los Estados Unidos, es frecuente que, en los barrios residenciales, (especialmente aquellos que tienen colegios en sus proximidades) uno se encuentre con la figura de lo que, en inglés, llaman el "crossing guard". Literalmente, el término se traduciría como el vigilante del cruce, que es como denominan a los hombres y mujeres (jóvenes y adolescentes, en muchas ocasiones), que se sitúan en las intersecciones de las calles de estos barrios más transitadas por coches, para, con la ayuda de una señal de stop, detener momentáneamente la circulación y, así, los niños puedan cruzar la calle.


Hecha esta aclaración, uno acaba entendiendo por qué el título original de "Cruzando la oscuridad" (tontería de título en español donde los haya), no es otro que "The crossing guard" ya que, en cierto sentido, es la figura de este improvisado controlador el catalizador de la historia que propone el largometraje: John Booth (Morse) es un hombre sale de la cárcel donde ha cumplido condena por el homicidio involuntario de una niña, a la que atropelló por accidente. Booth, que conducía borracho y no vio las señales de este "guardia de cruce" que le avisaba de que había pequeños cruzando la calle, acabó así con la vida de la hija de Frank (Nicholson) y Gale (Houston). Roto por el dolor, el matrimonio se acaba separando, y Frank se obsesiona con una única cosa: esperar el momento en que Booth salga de la cárcel para cobrarse su venganza, matándolo.


Sean Penn, excelente actor donde los haya, que había debutado en la dirección de largometrajes a principio de los 90 con "Extraño vínculo de sangre - The indian runner, 1991", partió de un guión propio para desarrollar el que sería su segundo proyecto tras las cámaras. Para ello, consiguió reunir de nuevo a Jack Nicholson y Angelica Houston, quienes habían compartido cartel (y romance fuera de la pantalla) diez años atrás en "El honor de los Prizzi - Prizzi's honor, 1985", y lograr que su interpretación de un matrimonio deshecho por el dolor y la impotencia resulte tremenda.


Nicholson ofrece una performance muy intensa, alejada de los histrionismos de la mayoría de sus personajes, en la que, con un solo gesto, es capaz de transmitir esa angustia que le supone la desaparición de su hija, y el ansia de venganza. Por su parte, Angelica Houston, al contrario que Nicholson, aporta a su personaje una dureza exterior que para nada tiene que ver con lo que se esconde por dentro, donde el sentimiento de la madre que fue en su día la asfixia casi por completo (mientras que su ex-marido se refugia en el falso consuelo de las salas de striptease y prostitutas para acallar su dolor, ella acaba casándose de nuevo, pero mostrando una ausencia casi total de emociones - baste recordar la secuencia en que él la visita en la nueva casa de ella, donde vive con su nuevo marido, y le confiesa a bocajarro su plan de venganza).


Sin embargo, Penn no plantea el film como una mera descripción de la tragedia de un matrimonio que pierde a su hija, sino como un canto al perdón. Y ahí es donde entre en juego el debate sobre el largometraje. Muchos podrían pensar que el tema central del mismo es la venganza, el ajuste de cuentas entre dos personajes que colisionan con una fuerza brutal. Por suerte, la cosa no es tan sencilla. Si bien el personaje de Frank está obsesionado con dar muerte al asesino de su hija, para lo que prepara a conciencia su vendetta y aguarda paciente el momento de ejecutarla, no sería correcto tomar dicho tema como el tema central de la película, pues lo que trasciende a todo ello es la dificultad de perdonar a quien te ha herido de forma tan profunda. Y es precisamente en esto, donde, arropado por unos actores a cada cuál más brillante, el largometraje de Sean Penn da en el clavo de forma casi magistral.



  • MR HYDE DICE:

Pues sí, yo pensaba que "Cruzando la oscuridad" iba a ser la típica peli en que un tipo se quiere cargar a otro y se pone a planificar la mejor forma de hacerlo. Algo así como hacía Robert de Niro en "El cabo del miedo - Cape fear, 1991". Cuando llevas cinco minutos viéndola, piensas que no, que la cagaste burlancaster, y que lo que te esperan son casi dos horas de lloros y lamentos por la pérdida de un ser querido. Pero cuando ya has estado media hora frente a la pantalla, tienes claro que tampoco, que los tiros no van por ahí.


¿Y por qué sucede esto? Pues porque en la peli de Sean Penn (el tío no sólo es un crack actuando, sino que dirigiendo también tiene lo suyo que decir) no todo es blanco o negro: Nicholson no es el típico vengador callejero (de hecho, el tío está hecho una mierda, roto por todos los lados y con unas pocas ganas de seguir respirando que tira p'atrás), al igual que el que atropella a su hija no es el clásico convicto que está orgulloso de sus actos. De hecho, es impresionante el tremendo sentimiento de culpabilidad que arrastra durante toda la película.


Pero lo que de verdad hacer que te enganche la película es ver cómo va evolucionando la situación. Me explico, al comienzo, Nicholson daría el cataplín derecho por poner al asesino de su hija criando malvas. No obstante, a medida que va avanzando la peli, ves que no sólo no quiere tener que hacerlo, sino que sufre aún más cuando se lo para a pensar bien.


Desde luego, "Cruzando la oscuridad" no es la típica película que uno se pone a ver para pasárselo pipa. De hecho, es dura y te plantea un dilema moral considerable: ¿qué harías tú si tuvieras la ocasión de cargarte al joputa que le arrebató la vida a tu hija? ¿Y qué harías si, con todo ello, vieras que esta persona, en realidad, sufre casi tanto como tú por la pérdida? ¿O si tuvieras la ocasión de seguir viviendo con ello y con posibilidad de acabar encontrando un poco de paz? No son preguntas fáciles a responder. Lo que sí os puedo decir es que la conclusión a la que llega la peli a mí me encantó. No sólo la considero acertada, sino que pienso que, dentro del abanico de posibles finales disponibles, posiblemente sea la más positiva y esperanzadora. Por ello os invito a verla y que me deis, o no, la razón.






viernes, 13 de mayo de 2011

CINE ACTUAL: "CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN"

PUBLICACIÓN RECUPERADA DE AYER, JUEVES 12/05/2011


TÍTULO: CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN

DIRECTORES: CHRIS SANDERS & DEAN DEBLOIS

REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

DURACIÓN: 100 min.

AÑO: 2010

GÉNERO: AVENTURAS


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Desde que, en el año 200, Dreamworks Animation se metiera a la práctica totalidad del mundo en el bolsillo (literal y metafóricamente) con el ogro Shrek, no hay año que no estrene una película de animación. Eso sí, que la calidad de las mismas se encuentre a la altura de la tremenda simpatía que tenía la primera parte de las aventuras del personaje verde, eso ya es otro cantar.


Así pues, largometrajes como "Madgascar - Madagascar, 2005" y su secuela, u "Hormigaz - Antz, 1998" resultaba graciosos a la par que entretenidos, aunque poco más. Ya más adelante, otras propuestas como "Kung fu panda - Kung fu panda, 2008" o "Monstruos contra alienígenas - Monsters vs. Aliens, 2009", no resultaban ser más que meras tontunas tan simpáticas como intrascendetes.


Pero, hete aquí, que esto cambió el año pasado. El estreno de "Cómo entrenar a tu dragón" demostró que era posible aunar talento y originalidad para que quedaran reflejados en una misma película. ¿El secreto del éxito? Fundamentalmente dos factores: la historia y su realización (en segundo plano), y los personajes (en mucha mayor medida).


La historia es la siguiente: en la época de los guerreros vikingos, los reinos del norte vivían amenazados por los constantes ataques de dragones de la más variada especie. Por ello, los vikingos, desde pequeños, eran entrenados en la lucha y el combate contra estas criaturas. Sin embargo, Hipo, el hijo del jefe vikingo, un enclenque muchacho, se muestra reacio a enfrentarse a los dragones. Un día, por casualidad, se topa con un dragón al que él ha herido por accidente durante el transcurso de uno de los enfrentamientos. Lo que, en un primer momento, parece un encuentro fatídico, acaba conviertiéndose en una auténtica lección de amistad y aceptación entre dos especies totalmente opuestas, cuya trascendencia acaba siendo más importante de lo que ninguno hubiera podido imaginar.


Como decía antes, la historia es simpática ya de entrada. Pero lo que le otorga ese grado de calidad adicional a la cinta es el diseño de los personajes. Hipo es un muchacho más noble imposible, y el dragón herido al que se encuentra (y al que bautiza con el nombre de Desdentado) acaba casi por apoderarse por completo de la película. Si a esto añadimos una realización bañada de movimientos de cámara espectaculares (las constantes secuencias de vuelo sobre las tribus vikingas, o el enfrentamiento final), el resultado no puede ser más agradable.


Es evidente que no alcanza los niveles de maestría de la mayoría de las producciones de Pixar, pero tampoco lo pretende. Sobretodo porque ello no constituye ningún impedimento para que "Cómo entrenar a tu dragón" se presente como un espectáculo entretenidísimo y bien hecho, con el que acaban disfrutando tanto los niños como los mayores.



  • MR HYDE DICE:

Aún a riesgo de ganarme la enemistad de más de uno, he de confesar que antes me quedo con "Cómo entrenar a tu dragón" que con "Toy story 3 - Toy story 3, 2010). Y ojo, que no no estoy diciendo que la tercera parte de las aventuras de Woody y los demás sea peor, que no es el caso. Lo que pasa es que, mientras la peli de los juguetes se limitaba a ofrecer más de lo mismo, la del dragón proponía un argumento más fresco y original, lo que ayudó muy mucho a que mi sorpresa y agrado fuera aún mayor.


"Cómo entrenar a tu dragón" no es una obra maestra como, por ejemplo, sí lo era "Up - Up, 2009" (ya dejé buena constancia de ello en la correspondiente crítica). Pero, uno de los méritos de la película es que, precisamente, como uno no se espera demasiado a priori, cuando se empieza a verla, los constantes momentos tan cojonudos que tiene se reciben con los brazos abiertos. Y eso por no hablar de los personajes. El dragón, por poner un caso, es un cabroncete pero, aún así, te dan ganas de llevártelo a casa.


Yo, en especial, me quedo con secuencias como la de la prueba que hace el nene vikingo tras fabricarle un nuevo alerón de cola al dragón - el tío, en un momento dado, acaba pilotándolo a toda mecha, como si se tratara de una moto, entre unos peñascos monumentales -, o como la de la batalla final, que en nada tiene que envidiar a las películas de acción más destrozonas (mi chicha se pasó los 15 minutos que dura el tema conteniendo la respiración y botando de la butaca cada dos por tres). Ah, y un detalle: atención al final. Es de las pocas veces, en una película de dibujos animados, que se toma una resolución parecida respecto al personaje principal. Ahí dejo eso.


Por lo demás, sólo decir que le prestéis un poco de atención a la brutal banda sonora compuesta por John Powell (la pista 11, Test drive, me pone los pelos de punta). Pues eso, lo dicho, a mí me encantó. Creo que es una de las mejores películas de animación recientes. A pesar de que las otras pelis de dibujos le hayan puesto el listón un poco alto, "Cómo entrenar a tu dragón" es una preciosidad.




NOVEDADES VIDEOCLUB: "EL DISCURSO DEL REY"



TÍTULO: EL DISCURSO DEL REY

DIRECTOR: TOM HOOPER

REPARTO: COLIN FIRTH, GEOFFREY RUSH, HELENA BONHAM CARTER, GUY PEARCE, MICHAEL GAMBON

DURACIÓN: 121 min.

AÑO: 2010

GÉNERO: DRAMA HISTÓRICO


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Flamante ganadora de los principales premios de la Academia de Cine Norteamericana del pasado año (película, director, actor principal y guión original, amén de 8 nominaciones más), "El discurso del rey" se presenta, dentro de lo que podríamos denominar drama histórico, como una simpática propuesta, original y bien llevada.


La historia, centrada en la mitad del pasado siglo, relata los problemas que tuvo el duque de York, antes de convertirse en el rey Jorge VI de Inglaterra, para poder superar su problemática tartamudez. Presionado por la responsabilidad pública que recaía sobre él como representante de la realeza inglesa, y tras probar fallidos remedios y métodos, acabó encontrando en la figura del extrovertido logopeda Lionel Logue la ayuda que precisaba para hacer frente a su problema.


En el largometraje que nos ocupa hoy, más allá de los múltiples reconocimientos de los que ha sido objeto el largometraje a lo largo y ancho del mundo, existen dos elementos que le otorgan a la película una connotación muy especial: la interpretación de Colin Firth como monarca tartamudo, y la de Geoffrey Rush como su logopeda y posterior amigo. Ignoro si físicamente se asemejan a los personajes a los que representan. Sin embargo, de lo que no cabe duda es de que ambos ofrecen un tour de force tremendo, haciéndose con la simpatía del público desde el primer segundo en que aparecen en escena. Pero vayamos por partes.


Colin Firth nunca ha estado tan inspirado como en esta ocasión. Si había un premio justo con el que alabar la actuación de este actor británico, desde luego Firth era merecedor de él. Como ejemplo, valga recordar los primeros minutos en que se ve obligado a dar un discurso, como duque de York, en un hipódromo ante miles de personas (la angustia que expresa Firth es inigualable), así como las secuencias en que prueba los métodos sugeridos por los doctores de la corte, o el discurso final, pronunciado ya como rey Jorge VI.


Por su parte, Geoffrey Rush, alejado de caracterizaciones más turbulentas como las de "Shine - Shine, 1996" - por la que ganó el Oscar al mejor actor principal - o "Munich - Munich, 2005", u otras más gamberras como las de pirata Barbossa en la cuatrilogía de "Piratas del Caribe", ofrece una simpatiquísima interpretación del excéntrico logopeda que acaba siendo una de las mayores ayudas del monarca para superar su tartamudez.


De lo que no hay duda, aparte de que el largometraje sea una propuesta de lo más correcta, filmada con elegancia y eficacia bien probadas, es de la fabulosa química entre los dos actores. Los momentos en que interactúan sus respectivos personajes son los más logrados de la cinta, y aquellos que más acaba disfrutando el público. El ajustado guión de David Seidler les brinda ocasiones únicas para mostrar la sinceridad de todos los planteamientos que exponen los personajes, y en cada secuencia, se logra una conexión con la audiencia sublime. Baste recordar al respecto la primera entrevista que mantienen el monarca y el logopeda en la consulta de éste último, los paseos de ambos por Londres, o la conversación que mantienen antes de la ceremonia de coronación del rey (la escena de Logue sentado en el trono real, con el consecuente enfado del monarca, no tiene precio).


"El discurso del rey", en definitiva, se trata de una propuesta simpática, sin más pretensiones que las de ofrecer un espectáculo sencillo y agradable, alejado de la grandiosidad de otras producciones con toque british, y que hace gala de una corrección notoria en su filmación. Recomendable para pasar un rato intrascendente, pero entretenido.



  • MR HYDE DICE:

Bueno, no está mal, pero tampoco es que "El discurso del rey" sea para tirar cohetes. Que el que hace de rey y el logopeda se salen, está claro. De hecho, los quitas a ellos de la peli, y el resto se queda en algo bastante flojo. Lo que pasa es que, en un año donde la calidad en las películas escasea (aparte de los toy story de turno o esa maravilla que es "Origen - Inception, 2010"), pues a alguna hay que acabar alabando. Y eso es lo que le ha pasado a "El discurso del rey", ni más ni menos. ¿Es buena película? Psé, correcta y ya lo lleva bien. ¿Entretenida? Sí, desde luego, aburrir, no aburre, y eso que pasa (por poco) de las dos horas de duración.


El problema es que adolece (para los de la LOGSE, "adolecer" = "lo que no mola") precisamente de aquello que más se enorgullece: esa etiqueta de "producto de calidad" serio que pretende ser. En una peli como ésta, se hubiera agradecido un poco más de emoción, un poco más de acercamiento a los personajes. Lo que pasa es que el director no es tonto, y sabe de sobra que Colin Firth (actor genial donde los haya, y si no, echadle un vistazo a "Un hombre soltero - A sngle man, 2009", "El diario de Bridget Jones - Bridget Jone's diary, 2001", o "Love actually - Love actually, 2003) y Geoffrey Rush son capaces de hacer que la peña se identifique con sus problemas y movidas varias.


El problema de todo ello, es que el espectador, que no es tonto (salvo cuando demuestra lo contrario), se da cuenta de ello, y acaba alabando la interpretación de los dos pollos, y dejando un poco más de lado el resto de la película que, por otra parte, no está nada mal.


En fin, que si tenéis ocasión de verla, no lamentaréis estar dos horas cara a la pantalla. Y, para los que ya la habéis visto, entre los que me incluyo, es de esas que no te importa si la pasan por la tele y la acabas viendo porque no tienes nada mejor que hacer.




INTERRUPCIÓN DEL DÍA 12/05/2011

AYER, JUEVES DÍA 12/05/2011, SE PRODIJO UN ERROR EN EL SISTEMA DE GOOGLE QUE ELIMINÓ LA ENTRADA DEL DÍA. PROMETO RESCATARLA EN CUANTO TENGA OCASIÓN Y PUBLICARLA LO ANTES POSIBLE. DISCULPAD LA AUSENCIA DE NOVEDADES. HAN SIDO CUSAS AJENAS A LA VOLUNTAD DE JECKYLL Y HYDE.

miércoles, 11 de mayo de 2011

CINE DE LOS 90: "INSTINTO BÁSICO"



TÍTULO: INSTINTO BÁSICO

DIRECTOR: PAUL VERHOEVEN

REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, SHARON STONE, JANNE TRIPPLEHORN, GEORGE DZUNZA

DURACIÓN: 117 min.

AÑO: 1992

GÉNERO: INTRIGA POLICIACA


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Presentada como el film-escándalo del año, "Instinto básico" se convirtió en un auténtico fenómeno desde el comienzo. Los motivos son varios. En primer lugar, se trata de un largometraje con altas dosis de sexo explicito; en segundo lugar, supuso la presentación definitiva de una, hasta el momento, actriz secundaria llamada Sharon Stone; y, en tercer lugar, el guionista Joe Eszterhas cobró una suma récord en aquel entonces por su labor.


En cuanto al primer punto, hoy en día resulta imposible imaginarse una película como "Instinto básico" sin ese fuerte contenido de sexo. De hecho, es realmente loable que alguien haya sido capaz de filmar un largometraje como éste en el que el sexo acaba siendo un ingrediente imprescindible del conjunto de intriga de la historia, y no siendo al final una mera excusa para sacar a los protagonistas como Dios los trajo al mundo (más o menos como sucede en el 99% de las películas españolas). Esto, sin duda, es gracias a la magistral labor tras la cámara de Paul Verhoeven, quien integra el sexo en la historia de forma maestra, tanto en las secuencias más tórridas, como en la definición de los personajes.


En lo que concierne al segundo punto, Sharon Stone, a pesar de haberse querido desencasillar con posterioridad de este tipo de personajes, será siempre recordada por su papel de Catherine Tremell. Stone interpreta como ella sola sabría hacer a la mujer-fatal moderna con una sensualidad única en la pantalla. Basta recordar el ya famosísimo cruce de piernas durante un interrogatorio, o su baile semi-lésbico en una discoteca ante la perpleja mirada del personaje encarnado por Michael Douglas.


Por último, en lo que refiere al tercer punto, Eszterhas creó una combinación de sexo, muerte e intriga monumental. La historia atrapa desde el comienzo: una pareja se encuentra en pleno acto sexual cuando, la mujer, de súbito, saca un pica hielos de entre las sábanas y asesina brutalmente al hombre. El detective encargado del caso, Nick Curran (Douglas) centra sus sospechas en escritora de novelas policíacas Catherine Tremell (Stone). Sorprendentemente, Tremell, lejos de defender su inocencia comienza a desarrollar un peligroso juego de sospechas y sexo con Curran, que hará que éste acabe dudando de la presunta culpabilidad de la escritora, a pesar de que los crímenes se siguen sucediendo.


Como apuntaba antes, el logro de "Instinto básico" no sólo reside en la fabulosa interpretación de Sharon Stone, sino en la manera en que está filmada. Verhoeven es capaz de hacer que el público tenga claro la clase de mujer seductora que es su protagonista tan sólo con la forma de mirarla que tienen los policías durante su famoso interrogatorio, y de juntar todas las piezas de la historia policíaca de forma que un elemento que podría haber sido tan fácilmente vulgarizado, como es el sexo, acabe siendo uno de los ejes fundamentales de la película, sin resultar chabacanero en ningún momento. Y todo ello, por no mencionar la grandiosa banda sonora del desaparecido maestro Jerry Goldsmith, quien fue capaz de transmitir esa sinuosidad con la música de cada imagen, o el inesperado final de la cinta.


Sea como sea, "Instinto básico", a pesar de tener casi dos décadas a sus espaldas, es una película que no ha envejecido lo más mínimo. Es más, casi parece que gane con el tiempo, en particular, gracias a la compleja intriga criminal que la adorna, al juego de tentación urdido por la protagonista, y a la maestría de un director consciente del buen material que tiene entre manos.



  • MR. HYDE DICE:

¡Mamma mia, cómo está la Stone! Recuerdo como si fuera ahora la primera vez que vi la película a trozos, obvio, y con el temor de que me sorprendieran mis padres ya que, evidentemente, no se trataba de una película apropiada para la edad que tenía yo entonces. Sin embargo, aparte de las escenas de sexo, había un "algo" en la historia que se contaba que te atrapaba y te hacía querer saber cómo acababa la historia de la misteriosa asesina del pica hielos.


Cuando tuve ocasión de revisionarla, años más tarde, la peli me gustó más si cabe (recomiendo encarecidamente la edición en DVD con 2 discos y un porrón de extras). Es cojonudo cómo está hecha, cómo está planteada. Ese juego malsano del gato y el ratón, la forma en que el personaje de Stone se enrosca como una víbora en el pobre Michael Douglas, que a penas es capaz de reaccionar.


La intriga de la peli es brutal, y no sólo porque, incluso hasta después de los títulos finales de crédito, no tengas muy claro quién es el asesino, sino porque la cámara recorre cada plano como si en realidad fuéramos nosotros los que tuviéramos la ocasión de espiar a los personajes. La historia de intriga atrapa desde el comienzo, amén de tener ocasión de disfrutar con lo que debe ser una "mujer fatal" como Dios manda, con unas frases cojonudas, unas miradas que derriten el hielo de los polos, y con una sensación de que se está quedando contigo, sin que uno se plantee por un sólo momento resistirse. Y, si no, sólo hay que ver toda la secuencia previa al primer casquete de la pareja, en la discoteca, que deja en paños menores a lo que hacía Marlon Brando con la mantequilla en aquel tostón de Bertolucci.


Desde luego, es una de las mejores películas de intriga de los 90. Lástima que, luego, el director se suicidara artísticamente al hacer "Showgirls - Showgirls, 1995" que, dicho sea de paso, tampoco es que estuviera tan mal (hay mierdas mucho peores que han contado con más apoyo). Por desgracia, hasta la fecha no se ha vuelto a lograr en Hollywood estrenar una película en que todos los ingredientes están tan milimétricamente medidos como en "Instinto básico". Será que genios con talento hay pocos y que, los que hay, no hacen cine con la frecuencia que se agradecería.




martes, 10 de mayo de 2011

CINE DE LOS 80: "GREMLINS"



TÍTULO: GREMLINS

DIRECTOR: JOE DANTE

REPARTO: ZACH GALLIGAN, PHOEBE CATES, COREY FELDMAN, HOYT AXTON

DURACIÓN: 111 min.

AÑO: 1984

GÉNERO: AVENTURAS - CIENCIA FICCIÓN



  • EL DR. JECKYLL DICE:

A mitad de la década de los 80, Steven Spielberg, quien ya gozaba de un reputado prestigio en la industria norteamericana del cine, participó en la producción ejecutiva de una serie de películas que, por uno motivo u otro, acabaron convirtiéndose casi al momento en películas de pseudo-culto. En el caso de "Gremlins", podría decirse que fue la primera de estas producciones dirigida a un público mayormente infantil o adolescente (con anterioridad había producido la conocida cinta de terror "Poltergeist - Poltergeist,1982"), a las que años más tarde, seguirían otros títulos como "Los goonies - The goonies, 1985", o "Regreso al futuro - Back to the future, 1985".


Partiendo de un guión escrito por Chris Columbus (futuro realizador de conocidísimas películas como "Solo en casa - Home alone, 1990" o las dos primeras entregas de Harry Potter), Spielberg encargó la dirección de esta película al director Joe Dante quien, hasta la fecha, contaba en su currículum con unas pocas películas de terror de serie B. No obstante, para el caso propuesto, resultó admirable cómo Dante fue capaz de traducir en imágenes el fantaseoso guión de Columbus.


Desde luego, la historia tampoco era demasiado compleja. Un padre de familia le compra a su hijo por su cumpleaños un Mogwai (una especie de criatura que se asemeja a un pequeño oso de peluche) a un oriental, el cuál le advierte antes de que es imprescindible que se cumplan siempre tres condiciones: que al Mogwai no le dé la luz del sol, que no se moje y que no coma después de medianoche ya que, de incumplir alguna de estas normas, las consecuencias podrías ser desastrosas. Dicho y hecho, estas tres cosas acaban sucediendo, y el resultado es que, del pequeño Mogwai se empiezan a reproducir una serie de criaturas a cuál más gamberra y desastrosa. El problema es que, una vez que éstas también acaban incumpliendo las normas, la segunda "generación" de bichos acaba convertida en una especie de bichos verdes de lo más destructivos.


Como apuntaba antes, si algo hay que agradecer a Dante, es que con un argumento que podría haber derivado fácilmente en el cine de casquería más cutre, es capaz de filmar la historia con la gracia suficiente como para que a los jóvenes más pequeños no les dé miedo, y el resto de adultos no tenga la sensación de que está viendo una película excesivamente infantil.


"Gremlins" no es, ni mucho menos, una película extraordinaria. Divierte, eso está claro, pero no pasará a la historia por su grandísima elaboración. Sin embargo, sí que es un largometraje que, aún a día de hoy, cuenta con un grato recuerdo de quienes tuvieron ocasión de verla en su momento, y a quienes parecieron divertidos y originales los líos en los que estos seres monstruosos son capaces de meterse, y el caos descontrolado que acaban causando. Posiblemente, contar con este factor sea la mejor condición para saber apreciar y disfrutar este original largometraje.



  • MR HYDE DICE:

Je, je, cómo molan los bichos verdes estos. Aún recuerdo cómo me partí de risa cuando vi la película por primera vez. Supongo que mis padres estarían asustados de que me pareciera graciosa una historia en que unas cosas verdes bastante asquerosas montan un despelote del 15 a la vez que dejan aquello que tocan peor que el caballo de Atila la hierba que pisaba.


No sé si en el rollo este del lenguaje cinematográfico existe algún género llamado "cine-nostalgia" pero, si no es el caso, se podría crear perfectamente a la de ya, y poner a esta película como ejemplo. Vista hoy en día, es obvio microbio que ha perdido parte de ese encanto que tuvo la primera vez (de hecho, la segunda parte que hicieron, también tenía su gracia, pero menos). Pero no deja de ser menos cierto que, la inmensa mayoría de la gente que estaba en fase de crecimiento cuando se estrenó hace casi treinta años, la recuerda con una sonrisa de felicidad en la cara.


Y lo mejor del asunto es que, ahora mismo, soy incapaz de mencionar una sola secuencia en concreto de la película. Curioso, sobretodo si tenemos en cuenta que tal bastara verla un par de veces en toda mi vida para que la recuerde con cariño.


Muy posiblemente, si alguien no la vio en su momento y quiera verla ahora, lo haga con una idea preconcebida que nada hubiera tenido de parecida a aquella con la que lo hubiera hecho casi tres décadas atrás. En cualquier caso, siempre puede servir para pasar un rato entretenido (los que no la han visto), o para recordar los viejos tiempos en que la tonterías de estos bichos nos hacían gracia (los que ya la vimos de críos).






lunes, 9 de mayo de 2011

CINE CLÁSICO: "DÍAS DE VINO Y ROSAS"



TÍTULO: DÍAS DE VINO Y ROSAS

DIRECTOR: BLAKE EDWARDS

REPARTO: JACK LEMMON, LEE REMICK, CHARLES BICKFORD, ALAN HEWITT

DURACIÓN: 117 min.

AÑO: 1962

GÉNERO: DRAMA


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Desde luego, pocos podrían creer que el genio de la comedia detrás de magníficas películas como "Desayuno con diamantes - Breakfast at Tiffany's, 1961", "La pantera rosa - The pink panther, 1964" o "La carrera del siglo - The great race, 1965" fuera capaz de realizar, unos pocos años antes, una película tan sólida y demoledora como la que hoy nos ocupa.


"Días de vino y rosas" es una película clara y directa, que golpea en el corazón del espectador, haciendo que la problemática que plantea el film (el alcoholismo), se convierta, por unos instantes, en la contemplación de un dilema grave, ante el cuál no hay cabida alguna para la mofa, la broma o la parodia. En esta ocasión, Edwards no se sirve del típico borrachín que sí hace acto de presencia en otras de sus películas ("El guateque - The party, 1968", por ejemplo, es un simpático caso de ello) y que resulta cómico de contemplar. Aquí, la historia es cruda por el tremendo realismo con el que está plasmada.


Todo comienza cuando Joe, que es responsable de un departamento publicitario de una gran empresa norteamericana (Lemmon) conoce en una fiesta a Kirsten, una guapa secretaria de la misma empresa (Remick). A pesar de llevar alguna copa de más encima, Joe le cae simpático a Kirsten y viceversa, por lo que el romance entre ambos no se hace esperar mucho. Sin embargo, su relación deviene cada vez más problemática a causa del incipiente alcoholismo de Joe. Pero lo peor no es el problema de Joe, sino que Kirsten, ya convertida en su mujer, queriendo librar a su marido de las garras del alcoholismo, se ve arrojada al mismo mundo de pesadilla.


Como ya comentaba antes, "Días de vino y rosas", a pesar de contar con alguna que otra broma lograda y simpática (especialmente durante el primer tercio del film, cuando los personajes se conocen y comienzan a filtrear), es un drama con mayúsculas. No se anda con tapujos a la hora de mostrar las consecuencias del descontrol que provoca esta enfermedad.


No obstante, si resulta tan impactante esta película no es sólo por la mano maestra de Blake Edwards, sino por la impresionante actuación de Jack Lemmon y Lee Rmick, simplemente insuperables en sus respectivos papeles de marido alcohólico y sufrida y vulnerable esposa. Nunca he ocultado mi opinión de que Jack Lemmon ha sido el mejor actor de la historia del cine (a pesar de los Brandos, De Niros y Pacinos de turno) pero es que, en este caso, pocos son los adjetivos que uno puede encontrar para alabar su performance. Basta recordar secuencias como la que tiene lugar en el invernadero de su suegro, donde Lemmon, borracho perdido, ha escondido una botella de alcohol en el interior de una maceta pero, al no recordar en cuál, acaba destrozándolo prácticamente todo. Sólo esa escena es digna del más aclamado aplauso.


Pero sería injusto dejar de lado la interpretación de Remick. La degradación física y mental que aporta a su personaje quita el aliento. Para el caso, me viene a la memoria la secuencia del final de la película, en la que aporta una fuerza a un personaje deshecho por las circunstancias capaz de encogerle el corazón al más templado.


"Días de vino y rosas" es una película de la que poder aprender, casi necesaria de ver. Especialmente en días en que parece que el "botellón" está de moda, y quienes participan en ellos no parecen conscientes de que están participando en un peligroso juego del que la salida es muy complicada. Y quien no me crea, que vea esta película, que dice verdades como puños a pesar de tener más de cincuenta años. Hay algunos hechos que no dejan de ser ciertos, por muy rodados en blanco y negro que estén.



  • MR HYDE DICE:

Me gustaría que la película escogida para hoy me permitiera sacar mi lado más jocoso y cachondo. Pero me temo que no soy tan cabrón. Esta es una peli cojonuda y brutal, así de clarito. Y lamento si quienes se divierten con mis comentarios habituales hoy se sienten un poco más defraudados (a ver si mañana Jeckyll está más inspirado para elegir algo que me permita volver a mi terreno).


Por lo que respecta a "Días de vino y rosas", recuerdo que, tras acabar de verla, lo primero que sentí fue una especie de rabia contenida que ojalá hubiera podido liberar metiéndome en la película y dándoles de leches a los protagonistas hasta que se me derritiera la mano. Os lo juro nenes, no soy violento de naturaleza, pero esa sensación de corazón encogido os aseguro que no mola un duro. Ver cómo un par de gilipollas que lo tienen prácticamente todo (una buena casa, un empleo estupendo, un hijo pequeño, son guapetes, etc.) se joden la vida por darle al codo... en fin, pues eso, que me pone negro.


Lo que no quita para que no olvidemos que estamos ante una película aunque, bien es cierto, que refleja el infierno en el que viven muchas personas a lo largo y ancho del mundo. Sobre las actuaciones, pues qué quieren que les diga, que son merecedoras de todas las alabanzas habidas y por haber. Que Lemmon, un payasete de lo más simpático capaz de interpretar tanto a un contrabajista que se traviste para que no lo dejen seco de un tiro ("Con faldas y a lo loco - Some like it hot, 1959"), como a un vecino hipocondríaco ("La extraña pareja - The odd couple, 1968"), o a un padre en busca de su hijo desaparecido durante la dictadura de Pinochet ("Desaparecido - Missing, 1982"), es digno de todos los premios del mundo mundial. Y, por su parte, Lee Remick (especialmente recordada por su interpretación de madre del malévolo niño en "La profecía - The omen, 1976"), da una lección de actuación a la mitad de las señoras/señoritas/otras-criaturas-que-se-consideran-actrices-y-no-tienen-ni-papa-de-lo-que-es-actuar.


Por favor, van esta película. Y si no están de acuerdo con algo de lo que les he dicho (aparte de mencionarlo en algún comentario, que siempre se agradece), lo discutiré encantado con ustedes.





domingo, 8 de mayo de 2011

CINE EN CARTEL: "THOR"



TÍTULO: THOR

DIRECTOR: KENNETH BRANAGH

REPARTO: CHRIS HEMSWORTH, NATALIE PORTMAN, STELLAN SKASGARD, ANTHONY HOPKINS, COLM FEORE, RAY STEVENSON, RENE RUSSO, TOM HIDDLESTONE

DURACIÓN: 120 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: AVENTURAS - FANTÁSTICO


  • EL DR. JECKYLL DICE:

"Thor" es la primera adaptación de un cómic a la gran pantalla que llega este año. Y lo que más sorprende de esta propuesta, no es ni la historia mitológica, ni los correctos efectos especiales. Ni siquiera, que se trate de la incorporación de otro superhéroe más que acabará compartiendo aventuras el año que viene con otros personajes como Iron Man o Hulk. Lo que realmente llama la atención es el nombre de su director: Kenneth Branagh.


Branagh, conocido hasta el momento por sus excelentes participaciones (ya sea dirigiendo, actuando, o ambas cosas al mismo tiempo) de las obras más famosas de Shakespeare a la gran pantalla, cambia por completo de registro y se adentra en el universo de los cómics de Marvel, realizando un largometraje bastante correcto aunque, por desgracia, no todo lo interesante que cabría esperar viniendo de quien viene.


Me explico. "Thor" es una película de aventuras correcta, donde hay cabida tanto para los combates más espectaculares y secuencias de lucha llenas de efectos especiales, como para el desarrollo de una historia con "fondo", es decir, donde se acaba aportando una pequeña moraleja que, el héroe, en su duro peregrinar, acaba aprendiendo para convertirse en el futuro rey que debe ser.


La historia, bastante fiel a sus orígenes de cómic, da comienzo en el momento en que el dios del trueno Thor (Hemsworth), hijo del dios nórdico Odin (Hopkins), desobedece las órdenes de su padre y decide atacar el reinado de los gigantes de hielo como represalia por una incursión de éstos en el reino de Asgaard. A modo de castigo, Odin lo despoja de sus poderes y lo destierra a la Tierra, donde deberá permanecer hasta ser digno de la corona. Allí, Thor entabla contacto con un grupo de científicos (Portman y Skasgard) quienes ven como cae literalmente del cielo, en mitad del estado de Nuevo Méjico. Desde el reino de Asgaard, el hermano de Thor, Loki (Hiddlestone) aprovecha la ocasión para destruir a su ahora vulnerable hermano y hacerse así con el trono.


Como se puede comprobar, la historia no cae en el error de anteriores propuestas de cómic de enfrentar directamente al héroe de la función con el malo de turno, sino que se toma su tiempo para desarrollar las relaciones entre los personajes y mostrar las diversas motivaciones que los llevan a comportarse como lo hacen. Sin embargo, a pesar de este patente interés de Branagh por distanciarse de las otras adaptaciones de superhéroes al cine, el resultado carece de lo que podríamos decir "garra" ya que, a pesar de la espectacularidad de algunas imágenes, el espectador acaba con la sensación de que se le podría haber aportado mucho más de lo que realmente esperaba encontrar. Lo que, por otra parte, no hace que se olvide la excelente labor de fotografía del director chipriota Haris Zambarluokos, y del compositor habitual de Kenneth Branagh, Patrick Doyle, quien realiza un trabajo realmente bueno.


No obstante, a pesar de los pesares comentados, no deja de ser menos cierto que es de agradecer que, en esta ocasión, se haya contado con un excelente director, capaz de demostrar que no sólo de los clásicos literarios vive el hombre. y esto acaba resultando, con diferencia, lo más significativo del film.



  • MR HYDE DICE:

Pues hombre, la peli está bien, pero no como para tirar cohetes. No sé si es porque después de haber visto las dos entregas que Christopher Nolan ha realizado de Batman, la idea que tengo de adaptaciones de cómic es otra muy diferente (en estas últimas, Nolan ha demostrado que se pueden hacer peliculones independientemente de que estemos hablando de superhéroes).


En lo que respecta a "Thor", la peli entretiene y no aburre, pero vamos, que tampoco es de esas que sales flipado del cine. Puesto a querer verla, evidentemente, merece la pena hacerlo en pantalla grande (dejando de un lado lo de las 3D, que ya os digo que no hace falta para nada). Natalie Portman quizá se haya puesto el listón demasiado alto con su anterior papel de bailarina, porque la tía se pasea por la peli más despistada que un pato en un centro comercial, y hace de su interpretación lo menos interesante de la película (da igual que fuera Portman que Pepita Pérez, que no se notaría la diferencia). Y del prota en cuestión, pues un poco de lo mismo, que parece más interesado en demostrar que se ha crujido a gimnasio que en la expresividad de su personaje principal. Menos mal que Hopkins y Skasgard le dan un poco de seriedad a la cosa.


Por lo demás, como ya he dicho, no aburre y eso se agradece. Los efectos especiales están bastante bien, aunque haya veces que sean un pelín patéticos (caso de la batalla en el país de los gigantes de hielo, que sale un monstruo enorme que parece tan real como las pelucas del Dioni). Pero, por lo demás, resultan agradables de ver, llenos de color (ese puente del arco iris, o como se llame) y las secuencias de lucha se alejan del toque "Matrix" de otras películas de cómic para destacar más el cuerpo a cuerpo.


En fin, que si tenéis ocasión de verla, pues no lo lamentaréis mucho. Y, si por lo que sea se os pasa la ocasión, pues tampoco os tiréis de los pelos que tampoco es tan grande la pérdida.






sábado, 7 de mayo de 2011

CINE A DESCUBRIR: "UN PLAN SENCILLO"



TÍTULO: UN PLAN SENCILLO

DIRECTOR: SAM RAIMI

REPARTO: BILL PAXTON, BILLY BOB THORNTON, BRIDGET FONDA, BRENT BRISCOE, GARY COLE

DURACIÓN: 120 min.

AÑO: 1998

GÉNERO: DRAMA POLICIACO



  • EL DR. JECKYLL DICE:


Una película como "Un plan sencillo" no deja indiferente. Ya sea por la sensación de desasosiego que uno tiene cuando empiezan a salir los créditos finales, o por la reflexión que se puede hacer después acerca de cómo hubiéramos actuado cada uno de nosotros de habernos encontrado en lugar de los tres personajes principales.



La película da comienzo cuando dos hermanos, Hank (Paxton) y Jacob (Thornton), junto con un amigo íntimo suyo (Briscoe) encuentran, en las afueras del pueblo en el que viven, una avioneta estrellada en la nieve, en cuyo interior hallan una bolsa con cuatro millones de dólares. Tras discutirlo, deciden no avisar a nadie del descubrimiento y guardar el dinero para poder disfrutarlo más adelanta. No obstante, la llegada al pueblo de unos agentes del FBI hará que los la decisión de estos tres personajes no acabe siendo la más acertada.



Es llamativo que haya sido precisamente Sam Raimi, un director que en ocasiones sirve tanto para un roto como para un descosido, quien haya demostrado una solidez y madurez narrativas tan grandes como para plasmar esta historia de codicia, traición y muerte. Y es que, antes de enfrascarse en la realización de los tres primeros largometrajes de "Spiderman, 2002 - 2004 - 2007), Raimi había hecho su aportación a géneros cinematográficos como el western ("Rápida y mortal - The quick and the dead, 1995"), el género fantástico ("Darkman - Darkman, 1990"), el romántico ("Entre el amor y el juego - For love of the game, 1999"), o el de terror ("Premonición - The gift, 2001"), aunque no en todas estas propuestas el resultado se encontraba a la altura de lo que podían haber acabado siendo.



Por fortuna, contando con un guión tremendamente sólido (adaptado por el propio autor de la novela en que se basa), con unas actuaciones más que correctas, y con una ajustada planificación, Raimi desarrolla un complejo laberinto en el que los personajes van creando tremendas bolas de nieve cada vez más gordas con las mentiras que inventan para justificar sus decisiones, hasta que el tamaño de esa bola es tan grande que acaba reventando.



Tampoco es que resulte extraño imaginar un final un tanto desolador para la historia. De hecho, el propio Raimi ya se encarga de hacer que el espectador empiece a intuir un desenlace cierto fatídico (ese plano inicial con los cuervos rondando el lugar del accidente de la avioneta, las miradas de desconfianza de los tres personajes desde el momento que deciden quedarse el dinero...), así como de dosificar con astucia la presión que cada uno de los protagonistas acaba sintiendo sobre sus espaldas (Hank la que le supone la posibilidad de una vida mejor para su mujer y su hijo recién nacido, para Jacob la duda de si lo que están haciendo es lo correcto, y para Lou tan sólo el ser más rico).



En definitiva, "Un plan sencillo" es una película muy sólida y directa. Tal vez peque de acusar una cierta frialdad en su planteamiento y en el desenlace, lo que no es motivo, en absoluto, para restarle calidad al resultado. Más bien al contrario, ojalá se hicieran películas con planteamientos como éste más a menudo.





  • MR HYDE DICE:


¡Vaya tela, qué película! A vosotros no sé, pero a mí me gusta que una peli me sorprenda y me ofrezca algo más de lo que esperaba en un principio. Pero es que, si además luego hace que le estés dando al cocotero, pues como que mejor. ¿Sabéis esa impresión, cuando uno ve una peli y, sin necesidad de controlar mucho de cine, sabe que ha visto algo realmente bueno? Vale, pues éste es uno de estos casos, además de la sensación que tienes de haber estado apretando el ojete durante sus últimos 30 minutos.



"Un plan sencillo" hace que te plantees cosas como hasta qué punto puedes llegar a convencerte tú mismo de que hacer algo ilegal y poco ético es bueno. En la peli, a los protas no les cuesta mucho encontrar un motivo válido por el que quedarse un montón de pasta que les ha caído del cielo, en todos los sentidos. Pero lo chulo del asunto es que te enseñan las consecuencias fatídicas que pueden tener estas decisiones, cuando ya sabes de antemano que, al tomarlas, no te puede esperar nada bueno.



El final, desde luego, te deja clavado. No sólo por el tufillo shakesperiano que desprende (me sorprende que Jeckyll no haya hecho referencia a esto), sino porque te acaba pareciendo hasta bien que cada uno reciba su merecido, aunque sea cierto que alguno acaba recibiendo más de lo que se merece.



Pero vamos, que no es una peli para ver en familia un fin de semana, pero que sí es recomendable ver en alguna ocasión para disfrutar del buen cine. Y más si, como ya he dicho, te desafía a debatir más tarde qué hubiera acabado haciendo cada uno. Qué le vamos a hacer, no sólo de Rambo y machomovies vive el hombre.