martes, 14 de junio de 2011

CINE DE LOS 80: "DIRTY DANCING"



TÍTULO: DIRTY DANCING

DIRECTOR: EMILE ANDROLINO

REPARTO: PATRICK SWAYZE, JENNIFER GREY, CYNTHIA RHODES, JERRY ORBACH

DURACIÓN: 95 min.

AÑO: 1987

GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA / MUSICAL

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Estrenada a finales de la década de los 80, "Dirty dancing" tiene en su haber el ser una de las pequeñas películas, casi con producción independiente, que consiguieron amasar una auténtica fortuna en todo el mundo, lo que acabó conviertiéndola en uno de los largometrajes más rentables de la historia, junto con "La noche de Halloween - Halloween, 1978", "Mad Max - Mad Max, 1979" o "El proyecto de la bruja de Blair - The Bair Witch Project, 1999", a tenor de los 6 millones de dólares que costó, y los más de 230 de recaudación mundial que logró recaudar. Así pues, ¿cuál es el secreto de tal desconumal éxito? ¿La historia? ¿Sus actores protagonistas? En realidad, un poco de todo.


El guión de Eleanor Bergstein, sin ser nada extremadamente original, narra la llegada a un resort vacacional estadounidense de Baby (Grey), con su hermana y padres. Baby es una "niña bien" cuya monótona forma de ser contrasta con la vivacidad y descaro de uno de los profesores de baile del complejo, Johnny Castle (Swayze), de la que ésta queda perdidamente enamorada. No obstante, ante la pasividad de Johnny, Baby se acaba apuntando a varias de las clases de baile que éste da y, cuando por una serie de circunstancias, la pareja de baile de Johnny queda indispuesta, Baby se ofrece para ser la nueva pareja con la que ambos puedan bailar en la función que tendrá lugar al final de las vacaciones. Será durante estos ensayos y momentos que ambos pasen juntos cuando Baby descubrirá que Johnny no es tan duro como aparenta, y él que Baby es mucho más que una aparente chica remilgada y reprimida.


Es indudable reconocerle el atractivo que tienen las historias en que dos personajes con personalidad totalmente opuestas en un principio, acaben haciendo frente a un montón de prejuicios propios y ajenos con tal de demostrar que, en el fondo, están hechos el uno para el otro. Y ese es una de las claves más efectivas del extraordinario éxito de "Dirty dancing". Además de ello, se encuentra el gran acierto de enclavar la historia en el mundo del baile "moderno", de forma que las cuidadas coreografías y la música bien seleccionada contribuyen a hacer mucho más atractivo todo este conjunto.


Asimismo, supuso la consagración, al menos momentánea, de sus principales protagonistas. Por un lado, Jennifer Grey, que se había revelado unos antes como estrella debutante con la violenta "Amanecer rojo - Red dawn, 1984" (en la que, curiosamente, compartió cartel con Swayze) mientras que, por su parte, el malogrado Patrick Swayze ya formaba parte del rat pack que Francis Ford Coppola había contribuido a crear unos años antes con "Rebeldes - Outsiders, 1983", y estaba a punto de saltar al estrellato con "Ghost, más allá del amor - Ghost, 1990" y la cinta de acción "Le llaman Bodhi - Point break, 1991".


Por último, cabe reconocerle una parte muy importante del éxito a la famosísima canción estrella de la película, ganadora del Globo de Oro y del Oscar, que hoy en día sigue siendo una referencia total del cine "de baile", e inseparable referencia de esta película.


Así pues, "Disrty dancing", a pesar del tiempo, no deja de ser una película correcta, bien contada y con unas interpretaciones de lo más ajustadas a la descripción de unos personajes y situaciones ya reflejadas en montones de películas anteriores (y posteriores) pero, no por ello, carentes de interés. Y, si además, la historia se cuenta a ritmo de buena música y con cuidadas secuencias de baile, pues mejor que mejor.



  • MR. HYDE DICE:

Lo que son las modas... Os propongo un juego a quienes tengáis ahora mismo entre trece y dieciocho años, más o menos (los demás también podéis jugar, pero puede que andéis un poco más perdidos): cerrad los ojos e imaginad una historia en la que una niña bien, pija como ella sola y que ha vivido siempre al amparo de sus sobreprotegedores padres, de repente, se enamora del típico chico rebelde que van de malote por la vida; ahora seguid imaginando que, por una serie de circunstancias, ambos acaban coincidiendo en un determinado momento que les obliga a compartir algo de tiempo juntos; seguid dándole al coco y pensad qué pasaría si veis que la pobre pijilla se queda colada a muerte por el tipo duro y que, éste, a pesar de lo duro que es, empieza a abrirle su corazoncito hasta que, en mitad de un montón de gente, le proclama su amor a la chica y que a sus padres, que están flipando en colores, no les queda otra que resignarse y ver cómo los dos se quedan más chochos que un tonto con un lápiz, mirándose con carita de estar más enamorados que todos los osos amorosos el día de San Valentín. Vale, ahora viene la pregunta, ¿listos? ¿¿De qué película estoy hablando?? Así a bote pronto, el sector demográfico al que le proponía la adivinanza diría casi sin pensárselo que "A dos metros sobre el cielo", y no les faltaría razón (¡hasta el nombre del personaje de la chica es el mismo!). Pero, ahora bien, si os digo que en lugar de mascachapas moteros amantes del pumba-pumba de las discotecas, los protagonistas prefieren más darle al bailoteo de toda la vida, la cosa ya cambia, ¿no?


Lo que son las cosas... Quién iba a decir que una historia más plana que el funcionamiento de un botijo acabaría por seguir enganchando a las audiencias de medio mundo. Sólo le hacía falta un lavadito de cara, una actualización más o menos decente, y hala, a venderse de nuevo como rosquillas. Por fortuna, "Dirty dancing" aterrizó hace ya más de veinte años y supuso una clara demostración de que este tipo de historias, contada ya hasta la saciedad, y que se contarán de nuevo mucho más, nunca ha dejado de tener tirón. Y os lo digo yo, que en su momento no voy a negar que me hubiera gustado pegar el brinco de Patrick Swayze al final de la peli, mientras la gachí de turno me pusiera ojitos desde el escenario. Claro, que eso por no hablar de cómo babearon las adolescentes de medio mundo con el Swayze moviendo las caderas y diciéndole a la pavisosa de la chica: "Baby, no permitiré que nadie te arrincone". Va, la que no me diga que los ojos no le hicieron chirivitas con esa secuencia es que no ha tenido infancia.


Vista a día de hoy, por fortuna, si bien el planteamiento de la historia puede parecer algo defasado -algo totalmente comprensible, habida en cuenta que estamos hablando de una peli de finales de los 80-, lo cierto es que no se ha quedado tan anticuada como se podría imaginar. Ya he dicho antes que la historia que cuenta es de ese tipo que no pasa de moda, así que la puedes volver a ver tranquilamente en tu casa sin miedo a que, de repente, te parezca una cutrada, víctima del pasar de los años y las modas.


Además, también es agradable poder ver a alguien como el pobre Patrick Swayze, quien conseguía caer simpático con sus personajes, algo limitados, pero que lograba transmitir esa complicidad de la que carecía la otra sosa con la que se pegaba los bailoteos. Lástima que, por aquel entonces, la típica Jennifer Lopez no estuviera ya por ahí. No es que sea mejor actriz (de hecho, le falta bastante para eso a la latina culona), pero sí que está más buena -mis disculpas por si suena algo machista-, y es más guapa. Al fin y al cabo, nos tenemos que poder creer que la tiparraca consigue hacer que el futuro Bodhi perdiera el culo por ella, cosa que requiere de algo de imaginación.


Pero bueno, por lo demás, "Dirty daning" sigue siendo una película simpática , tanto para volver a ver como para descubrir por primera vez. Eso sí, ahorraros el tiempo de ver esa segunda parte que se hizo hace unos años, "Dirty dancing: Havana nights", con la que la original no tiene nada que ver (aparte de un cameo inesperado de Patrick Swayze), y que es más de lo mismo, pero sin el encanto que tenía la peli del 87.




lunes, 13 de junio de 2011

CINE CLÁSICO: "EL PADRINO"


TÍTULO: EL PADRINO

DIRECTOR: FRANCIS FORD COPPOLA

REPARTO: MARLON BRANDO, JAMES CAAN, AL PACINO, TALIA SHIRE, ROBERT DUVALL, DIANE KEATON

DURACIÓN: 175 min.

AÑO: 1972

GÉNERO: DRAMA ÉPICO / POLICIACO

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Cuando, a principio de los años 70, Francis Coppola se propuso adaptar la novela de Mario Puzo "El padrino", lejos estaba el cineasta de imaginar la repercusión que su película acabaría teniendo en la historia del cine. Con a penas un puñado escaso de largometrajes realizados anteriormente y de poca repercusión, Coppola propuso al todopoderoso productor cinematográfico de la época Robert Evans, que la Paramount produjera la adaptación de una novela de temática gangsteril que había permanecido repetidas semanas entre los más vendidos.


Pero el rodaje de la película no fue tarea fácil. De entrada, se encontró con la complejidad de reducir a una duración aceptable por el estudio la extensa novela de Puzo, que retrataba con una exactitud asombrosa el funcionamiento de las "familias" mafiosas del Nueva York de mediados del siglo pasado. En segundo lugar, conseguir un casting que estuviera a la altura del proyecto. Y, en tercer lugar, rodar la historia de forma que consiguiera atraer a cuanto más público mejor a las salas de cine. "El padrino" logró con creces los tres objetivos.


El comienzo de la saga da inicio cuando se reune toda la familia Corleone (una de las "familias" mafiosas más importante de Norteamérica), con motivo de la boda de Kaye (Shire), la única hija de Voto Corleone (Brando). Tras el enlace, el resto de familias proponen a Don Corleone participar en el creciente negocio de las drogas, con el fin de poder aumentar sus ya cuantiosos ingresos, ya que se trata de un mercado en alza y en plena expansión. Como éste se niega, el resto de "familias" inician una cruel guerra de bandos en la que quedan completamente involucrados el resto de los hijos del Don, entre ellos, Michael (Pacino) y su primogénito, Sonny (Caan).


"El padrino" (así como su primera continuación) es la película definitiva sobre el mundo de la mafia. Hasta el momento de su estreno, no se había hecho nunca antes una película similar. Y, desde su estreno, tampoco se ha vuelto a estrenar una película que alcance el grado de detalle y perfección en cada uno de sus aspectos como sucedió con ésta. Se trata de una obra maestra con mayúsculas, insuperable, magnífica y calculada a la perfección para que los elementos que la componen se encuentren muy bien dosificados a lo largo de su extenso metraje.


Además de formar parte de las diez mejores películas del mundo (según el Instituto Americano de Cinematografía -desconozco el nombre exacto de este organismo-), la influencia que ha tenido desde su estreno ha sido total. Las secuencias míticas y frases antológicas se pueden contar por decenas, y la interpretación de Marlon Brando es digna de todos los elogios habidos y por haber. Quizás se pueda criticar levemente la larga duración de la película, o que haga gala de una escenificación un tanto clásica para los tiempos actuales. Pero se trata, sin embargo, de pequeños detalles incapaces de arruinar una auténtica maravilla de película como es ésta. Para levantarse, quitarse el sombrero y descubrirse ante el talento que fue capaz de crear algo así.



  • MR. HYDE DICE:

Genial por donde se mire. ¡Qué análisis tan brutal de las entrañas de la mafia! El de arriba dice que hay a quien le puede parecer un poco larga... Je, eso deberían decírselo al que tuvo los santos cojones de cascarse casi cuatro horas de enanos recorriendo montañas para deshacerse de un puto anillo. ¡Ahí sí que se notan las tres horitas! Pero, en el caso de "El padrino", es arte cada uno de sus planos. La fotografía de Gordon Willis (el que no haya visto "Manhattan - Manhattan, 1979" de Woody Allen) es admirable en cada plano (por ejemplo, al comienzo, con la iluminación y la alegría de la boda, y cómo contrasta con la seriedad del interior del despacho donde el Don recibe a sus "visitas"), la música de Nino Rota insuperable (tanto en el famoso tema Speak softly love -himno por huevos de cualquier referencia mafiosa que se precie-, como en el resto de la banda sonora), y las actuaciones ya de que te rilas.


Sé que debería explayarme un poco más al hablar de una de las películas más grandes de todos los tiempos pero es que, tal vez sea por eso mismo, me esté quedando casi sin palabras. Esta película es obligatoria para todo quisque, ya la quieras ver con tu pareja, con tus amigos, solo, en una noche que te estés aburriendo o, simplemente, porque quieres ver una de las obras maestras definitivas del cine.


La segunda parte (algún día tocará comentarla) también está a la altura, aunque cuenta con la desventaja de contar con el monumental éxito de la predecesora y, la tercera, aunque no está mal, se queda a años luz de la primera peli. La lástima es que Coppola, que después de los dos primeros "padrinos" hizo otra peli que quita el hipo -me estoy refiriendo a "Apocalipsis now - Apocalypse now, 1979, luego haya acabado haciendo mierdas como pianos. Porque vamos, poner en un mismo currículum la saga de "El padrino" junto a "Jack - Jack, 1996" o "Peggy Sue se casó - Peggy Sue got married, 1986" es de tener unos huevos como una catedral. Por suerte para el amigo Francis, ya sólo haber sido capaz de regalar al mundo una maravilla como el primer "padrino" es motivo suficiente como para que se le perdonen estos "resbalones". Repito de nuevo: ¡qué pasada de película!






domingo, 12 de junio de 2011

CINE EN CARTEL: "PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA"


TÍTULO: PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA


DIRECTOR: GUILLAUME CANET


REPARTO: FRANÇOIS CLUZET, MARION COTILLARD, JEAN DUJARDIN, BENOIT MAGIMEL, PASCALE ARBILLOT


DURACIÓN: 145 min.


AÑO: 2010


GÉNERO: DRAMA


  • EL DR. JECKYLL DICE:


  • Ya hemos comentado en más de una ocasión que el caso del cine galo es sorprendente. No sólo porque la calidad de la mayoría de sus producciones sea destacable, sino porque son capaces de hacer el cine que le gusta a su público (nacional e internacional), logrando que las propuestas nacionales compitan casi en igualdad de condiciones con los blockbusters más publicitados del cine norteamericano. Y es de esta forma como ha aterrizado en los cines "Pequeñas mentiras sin importancia", una pequeña película llena de caras conocidas dentro del cine francés, en la que el realizador y actor ocasional Guillaume Canet dedica su tiempo a desmembrar los problemas de un grupo de amigos.


    La historia comienza con un grave accidente de moto que sufre Ludo (Dujardin), miembro de un surtido grupo de amigos entre los que se encuentran Marie (Cotillard), Max (Cluzet) o Vincent (Magimel). Este grupo de amigos, al llegar el verano, suelen juntarse todos en una casa que Max y su mujer tienen en el sur de Francia, donde todos juntos pasan unas semanas de vacaciones. Este año, con motivo del accidente de Ludo, aunque vuelven al mismo sitio para pasar unos días de asueto, la ausencia de su amigo provoca, de forma involuntaria y totalmente inesperada, que los problemas y sentimientos que cada uno tiene acaben aflorando a la superficie, con las consecuencias emocionales y relacionales que ello tiene, tanto de forma individual como con respecto al resto.


    Un argumento como éste, que podría haber servido para diseccionar el comportamiento -criticado y criticable- de más de un personaje, por desgracia, queda relegado a un segundo plano en que, las breves micro-historias que afectan a cada uno de los componentes de este abultado grupo acaban confundiendo más que emocionando. Así pues, se encuentra el problema de Max, a quien descubre que su mejor amigo se siente atraído por él, que Marie es emocionalmente inestable para mantener relaciones sentimentales duraderas, que Éric siente constantes dudas por no saber cómo reaccionar ante el abandono de su novia y, así, un largo etcétera.


    Las relaciones de los grupos de amigos han sido llevadas a la gran pantalla desde múltiples perspectivas, y por los más variados cineastas. Así pues, Lawrence Kasdan llevó a la gran pantalla un planteamiento similar con "Reencuentro - The big chill, 1983", Barry Levinson con su más intimista "Diner - Diner, 1982", o el británico Kenneth Branagh con la más shakesperiana "Los amigos de Peter - Peter's friends, 1992". Sin embargo Guillaume Canet procura adentrarse más en la temática de la felicidad aparente y los falsos sentimientos reprimidos, y el tratar de aparentar ante aquellos en quienes más se confía un estado de ánimo que para nada se corresponde con la realidad.


    No obstante, los esfuerzos del director francés se quedan únicamente en intento. La múltiple variedad de problemas de cada uno de los amigos del grupo acaba por restarse importancia entre ellos, de forma que al espectador acaba siéndole complicado identificarse con alguno de ellos, sentir simpatía por los más afligidos, y cómplice de los más necesitados. Admirable resulta, por otra parte, la actuación de todo su reparto, que hace muy creíbles las variadas situaciones en las que cada personaje se ve envuelto. Por desgracia, estos esfuerzos no se ven recompensados con un argumento que acaba interesando al espectador que haya acudido al cine a ver la que esperaba fuera una película sobre el refuerzo de la amistad a través de la superación de un problema común. En resumen, "Pequeñas mentiras sin importancia" se trata de un buen intento de hacer la película de la nueva década sobre el análisis de las relaciones entre amistades que se nada más se queda en un desafortunado intento. Bueno, pero intento al fin y al cabo.



    • MR. HYDE DICE:

    Antes de empezar con mi parte de crítica, debo dejar constancia de algo: me encanta el cine francés. No sólo porque sienta una especial predilección por el país vecino, sino porque me parece admirable que sean capaces de hace un cine que de verdad les guste y que, además de petar la taquilla, tenga cierta calidad (ya podíamos aprender nosotros a hacer algo parecido). Ahora bien, que me digan que "Pequeñas mentiras sin importancia" ha sido la película más taquillera del año, y que la han visto no sé cuántos millones de gabachos, pues lo cierto es que da bastante de qué pensar. Pero no da que pensar porque sea una mala película, sino porque es un completo aburrimiento.


    En honor a la verdad, he de decir que tenía muchas ganas de verla, y que no me fue fácil convencer a mi chica para que viera conmigo una peli francesa de la que no había oído hablar. Además, la anterior peli que había visto del mismo director y actor principal, "No se lo digas a nadie - Ne le dis à personne, 2006", me había parecido de lo más entretenida, con lo que mi favor, ya de entrada, lo tenía. Pero, por desgracia, al acabar la película (dos horas y media después, que larguita es un rato, la puñetera), lo único que sentía era un chasco de no te menees. Repito, no porque sea mala, sino porque la historia no me interesó para nada. Es como asistir a las vacaciones de un grupo de personas que entre ellas podrán ser todo lo amigas que ellos quieras, pero el que está viendo la peli lo que no para de pensar es "y a mí qué". Como si tuvieras al lado al típico vecino plasta que se empeña en que tragues el vídeo de cuando se fue con sus nenes a Eurodisney y no para hasta conseguir que te sientes con él a verlo. Pues tino-tano lo mismo.


    Ahora, lo que sigo sin entender es cómo esto ha podido encandilar tanto a los gabachos. En serio, si me dijeras que es otra como la de "Bienvenidos al norte - Bienvenue chez les ch'tis, 2009", pues aún lo entendería (con esta última os juro que me partí el culo, a ver si otro día la comentamos), pues podría entenderlo, pero vamos, que hayan acudido en masa a ver esto... Pues así como desconcertante sí que es. Por fortuna, tiene sus trozos más o menos interesantes, como ese en el que se quedan encayados en un banco de arena el amigo gay y el otro colega que le gusta, y el segundo acaba perdiendo el bañador en el banco de arena cuando intenta pirarse de la barca. O esa otra secuencia en la que el mismo tío revienta a martillazos una pared buscando a las comadrejas que le dan por culo por la noche sin dejarle dormir.


    Sin embargo, por lo demás, ya os digo que es una peli totalmente prescindible. No merece la pena pagar en el cine por verla, ni dedicar las más de dos horas que dura la condenada para verla en casa. Eso sí, si aún así sois fans incondicionales de los colegas del país de al lado y queréis verla, pues vosotros mismos. De corazón, espero que os guste más que a mí.





    sábado, 11 de junio de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "EL RESPLANDOR"


    TÍTULO: EL RESPLANDOR

    DIRECTOR: STANLEY KUBRICK

    REPARTO: JACK NICHOLSON, SHELLEY DUVALL, DANNY LLOYD, SCATMAN CROTHERS

    DURACIÓN: 142 min.

    AÑO: 1980

    GÉNERO: TERROR

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Cuando, a principio de los años 80, un realizador de la talla de Stanley Kubrick, que ya contaba con varias obras entre las más selectas de la historia del cine (los escándalos de "Lolita - Lolita, 1962" y "La naranja mecánica - A clockwork orange, 1974", y el impacto visual de "2001: Una odisea en el espacio - 2001: A space odyssey, 1968"), decidió adaptar a la gran pantalla una de las más recientes novelas del maestro del terror Stephen King, tanto la crítica y el público pensaron que se trataba de un intento desesperado del genio neoyorquino de seguir en la brecha de los grandes, tras el fracaso económico que había supuesto su anterior largometraje, la prácticamente perfecta "Barry Lindon - Barry Lindon, 1975".


    No obstante, como venía siendo costumbre de Kubrick, éste no veía "El resplandor" como una mera ocasión de reverdecer los laureles, sino como la oportunidad perfecta para desarrollar y mejorar una nueva técnica visual (la hoy ya famosísima steadycam), que le permitiera filmar largos planos ininterrumpidos de los actores, de forma que la cámara los pudiera seguir por los decorados, sin tener que cortar los planos para colocar la cámara en otro sitio diferente. Así pues, una de las primeras cosas que llaman la atención de "El resplandor" son, en efecto, los planos secuencia del crío con el triciclo por los interminables pasillos del hotel, donde se van encontrando con varios de los elementos más aterradores del film.


    La acción comienza cuando el escritor Jack Torrance (Nicholson) acepta el puesto de guardián de un hotel de invierno en Maine que, durante los meses de invierno, permanece cerrado al público pero que, para poder mantenerse en condiciones, precisa de la supervisión de una persona. Jack lo toma como una oportunidad estupenda para poder concentrarse en la escritura de su nuevo libro, tras meses de inspiración ausente, por lo que se traslada allí con su mujer Wendy (Duvall) y su hijo Danny (Lloyd). Éste último, antes incluso de llegar al hotel comienza a tener unas extrañas visiones que no logra comprender, y que lo suelen dejar en un estado de semi-trance. Una vez instalados en el hotel, Jack intenta ponerse a escribir, pero la soledad del entorno y las extrañas historias de crímenes que ha oído acerca del anterior guardián le impiden concentrarse. De esta forma, deambulando por el hotel, comienza él también a sentirse invadido por extraños sueños y sensaciones que acaban derivando en un estado esquizofrénico muy peligroso.


    "El resplandor" es una película que, por derecho propio, forma parte de la historia del cine de terror. Las secuencias destacables de este largometraje son de lo más abundantes: la escena de Jack con el hacha haciendo añicos la puerta tras la que se esconde su mujer, la aparición de una mujer joven y desnuda transformada en inesperada anciana dentro de la habitación 337, la inmersión del personaje de Jack en una fiesta celebrara a principios de silglo XX, los constantes paseos de Danny en su triciclo por el interior del hotel (donde ya podemos intuir que está a punto de suceder algo extraño), o la huida final a través de ese laberíntico jardín.


    Se mire por donde se mire, "El resplandor" es una película excepcional, casi atemporal, con una puesta en escena milimétrica hasta el último plano, y con una caracterización por parte de Jack Nicholson simplemente insuperable. Aún sin haber leído la novela homónima de Stephen King en que se basa (he leído muchas otras del escritor, pero no ésta por miedo a una inevitable comparación con la película), estoy seguro de que el escritor norteamericano puede sentirse orgulloso de que una de sus más famosas novelas haya sido llevada al cine con una maestría que sólo un genio como el desaparecido Stanley Kubrick era capaz de plasmar.



    • MR. HYDE DICE:

    "¡Cariño, Jack está en casaaaaaa!" Ufff, qué acojone de película. No os exagero si os digo que, de todas las pelis de terror (y supuesto terror -léase sustos-) que he visto en mi vida, ésta sin duda es la que más canguelo me ha dado. Y mirad que me la vi en el vídeo de casa, a plena luz del día, y el otro idioma que no era castellano. Bueno, pues no quiero ni pensar que hubiera pasado si la llego a ver en el momento de su estreno, hace más de 30 años, y en el cine. Seguramente, que me hubieran hecho falta unos calzoncillos limpios para poder salir del cine.


    "El resplandor" es el ejemplo perfecto de película que asusta gracias a, dentro de la ficción, el realismo de las situaciones que presenta. Con independencia de escenas un tanto fantasmales, es impresionante cómo el espectador es capaz de seguir a Jack Nicholson en ese especie de viaje hacia la locura, que no sabes muy bien cómo ha comenzado, pero del que te han hecho formar parte casi sin darte cuenta. Si a los cinco minutos el amigo Jack ya hubiera estado más loco que una cabra, la película no hubiera dado ni la mitad de yuyu. Pero, por suerte, ves cómo, poco a poco, van sucediendo cosas extrañas en ese pedazo de hostal, cómo el aislamiento y la soledad de ese paraje van haciendo mella en una persona con evidentes síntomas de esquizofrenia, hasta que el nivel de desquicie es tan insoportable que el pobre hombre acaba trastornado del todo.


    Además, si te paras a pensar, estás enganchado a lo bestia desde casi el comienzo de la peli, y no te das cuenta de que has pasado más de dos horas con las uñas clavadas en tu asiento viendo una peli en la que prácticamente sólo aparecen tres personas. Por otra parte, Nicholson borda su papel gracias a, como decía antes, una interpretación en la que ves cómo va perdiendo el juicio cada minuto, desde que empieza a teclear como un poseso la misma frase en su máquina de escribir (acojonante la escena en que la mujer descubre que todas las páginas mecanografiadas dicen lo mismo una y otra vez, en distinto formato), y cómo eso afecta a su familia, desde su mujer (que flipa con las idas de olla del marido, y acaba por no soltar el cuchillo de carnicero ni durmiendo), y su hijo (las visiones que tiene de las niñas descuartizadas ponen los pelos de punta al más templado, por no hablar de ese torrente bestial de sangre que ve aparecer por la puerta del ascensor y las escaleras).


    En fin, que "El resplandor" es lo que debería ser toda película de terror, así como toda adaptación de relatos de miedo del genio Stephen King (porque mira que han hecho mierdas como pianos al adaptar sus novelas de más canguelo -os juro que cada vez que recuerdo el destrozo que hicieron con una obra maestra del género literario de terror como es "It (Eso)", me entra una mala leche de aúpa-). La película es perfecta en cada uno de sus aspectos. Al fin y al cabo, tengamos en cuenta que no estamos hablando de una peli de esas en plan épico, sino de una de terror pura y dura, sin niños fantasmas japoneses que te salen por detrás, mientras la música te trona con un "ta-chán" de esos que hacen que el corazón te dé un vuelco, ni mamarrachadas parecidas.


    Un consejo final: si queréis que el efecto de cagancho ya sea total, probad a verla por la noche y con las luces apagadas. Yo la volví a ver así con mi hermana (ella la veía por primera vez) y aún recuedo cómo brincaba la jodía y cómo me cogía del brazo diciendo "jo, qué miedo". Jejeje, qué cabroncete que soy...





    viernes, 10 de junio de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "MORNING GLORY"



    TÍTULO: MORNING GLORY

    DIRECTOR: ROGER MICHELL

    REPARTO: RACHEL MCADAMS, HARRISON FORD, DIANE KEATON, PATRICK WILSON, JEFF GOLDBLUM

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: COMEDIA

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Cuando uno ve que en una misma película comparten cartel dos de los actores veteranos con más carisma del panorama hollywodiense, que se trata de una comedia romántica que promete hacerte pasar un rato de lo más agradable y divertido, que el director es el mismo que arrasó en taquilla con "Notting Hill - Notting Hill, 1999" -que, a mí, nunca me ha parecido ninguna maravilla, pero comprendo que tuviera su éxito entre cierto sector demográfico-, y que es una de las ofertas más atractivas de los estrenos en videoclub de la semana, pues confieso que no dudé en decantarme por sacarla de inmediato para disfrutarla en compañía de mi señora.


    Ahora bien, cuando también es uno el que se da cuenta que ha pasado casi una hora y que la acción de la película parece más estancada que el barco de Chanquete (la comparación es de Hyde, pero me ha hecho gracia y se la he tomado prestada), que esos famosos actores carismáticos destilan de todo menos ese mismo carisma (además de ser meros secundarios desaprovechados, cuando se daba por hecho que eran los protagonistas), y que aún ni has sonreído, pues la decepción acaba imponiéndose por doquier, a pesar de que la película prometía más bien lo contrario.


    "Morning glory" comienza con el despido de Becky Fuller (McAdams) del programa de televisión en el que trabajaba como productora ejecutiva, y logrando una nueva oportunidad en un puesto similar de otra cadena. Sin embargo, las malas cifras de la cadena le llevan a necesitar con estrellas de mayor pedigree que vuelva a generar el interés con el público. Por ese motivo, Becky decide que la huraña y casi histérica presentadora del programa matinal del que está al frente (Keaton) comparta espacio con un reputado periodista inactivo (Ford) que no sólo es un cascarrabias amargado, sino que se empeña en resultar borde a más no poder con quien quiera que se cruce en su camino.


    Una de las mayores bazas con las que contaba a priori "Morning glory" era la de poder ver a Harrison Ford y Diane Keaton en plan bronca en mitad de un show televisivo, y de cómo era necesario lidiar con estas divertidas situaciones para poder hacer de dicho programa un rotundo éxito. Pero, repito, que esto era sólo lo que yo pensaba antes de ver la película. En realidad, la historia no es más que el calvario sin gracia que tiene que sufrir la pobre muchacha para sacar adelante el programa, desaprovechando de manera exagerada un jugo monumental que podría habérsele sacado a los dos veteranos actores.


    El guión, lejos de resultar cómico, se limita a mostrar el día a día de los pormenores que suponen hacer un programa de televisión (algo así como hizo, con más fortuna, James L. Brooks en "Al filo de la noticia - Broadcast News, 1987"), sin a penas lograr que el público simpatice ni con Ford (éste convierte a su personaje en un repelente de cuidado), ni con Keaton, ni casi con McAdams. De hecho, hay un momento en que el personaje de Ford dice: "ya no soy lo que era, me he visto obligado a actuar en este circo" (más o menos). Bien, pues querido Harrison, no puedo estar más de acuerdo contigo. Lástima que un actor de tu talla, se encuentre limitado a películas muy inferiores como ésta, o como las que ha venido protagonizando a lo largo de los últimos años.



    • MR. HYDE DICE:

    Os prometo que cuando terminé de ver "Morning glory" pensé tres cosas. Por orden, fueron:


    1) "¡Joder, qué viejo está Harrison Ford!"


    2) "Menudo petardo de película"


    3) "Menos mal que me la he visto cómodamente en el sofá de mi casa, porque si llego a pagar por ver esta patata en el cine, me da algo"


    A partir de aquí, creo que ya sabéis por dónde va mi crítica de la peli. Por suerte, hay que agradecer que no es una mala película (las hay que, además de chorras, son patéticas de cojones), pero de ahí a que te guste, hay un buen trozo.


    Da la sensación de que el pollo que se ha inventado la historia, y el director que la ha dirigido, han pensado que ya lo tenían todo hecho por haber contratado a dos actorazos como Diane Keaton y Harrison Ford, de forma que para qué esforzarse en más. Y ahí es donde la cagan a base de bien. Cuando vas al videoclub y ves que está disponible esta película, piensas que tiene que estar bien porque los actores son simpáticos, porque se trata de una comedia, porque el argumento tiene su gancho, y tal. Ahora bien, cuando acaba, lo único que tienes es la total convicción de que te han timado. Te preguntas dónde están las supuestas gracias que aparecen en el tráiler, qué ha sido del humor negro que esperabas encontrarte, y en qué huevos estaría pensando Harrison Ford para aceptar un papel en semejante parida (¡con la de porrones de millones que tiene que tener en colega en el banco, y perder tiempo y talento haciendo esto!).


    Además, para más inri, el problema es que esa opinión no sólo la acaban teniendo los tíos (típico cuando se trata de comedias románticas o pastelorros de calibre semejante), sino que las mujeres acababan pensando lo mismo, que dónde estaba la comedia divertida y graciosa que esperaban ver. Vamos, que sin ser de esas pelis que ofende a la vista, ya os digo que ni de blas merece la pena pagar los 2 ó 3 euros y pico que cuesta alquilarla. En serio, aprovechad la noche del viernes yéndoos por ahí con los amigos a tomar algo, o viendo otra cosa por la tele (un documental de la 2 seguro que causa el mismo efecto de ni fú ni fa y, además, con un poco de suerte, os ayuda a dormiros antes).



    jueves, 9 de junio de 2011

    CINE ACTUAL: "EL ESCRITOR"



    TÍTULO: EL ESCRITOR

    DIRECTOR: ROMAN POLANSKI

    REPARTO: EWAN MCGREGGOR, PIERCE BROSNAN, OLIVIA WILLIAMS, KIM CATRALL, TOM WILKINSON

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: INTRIGA

    • EL DR. JECKYLL DICE:
    Si hay en el cine actual un realizador que haya sabido crearse un estilo propio, difícil de encasillar, capaz de convertir cada nuevo largometraje en un esperado acontecimiento, y con un toque de calidad que siempre acaba convenciendo a la crítica, desde luego ese es Roman Polanski. Dejando de un lado los problemas que ha tenido (y tiene) con la justicia desde hace más de treinta años - al fin y al cabo, nada de eso tiene que ver a la hora de hablar de su obra cinematográfica -, resulta incuestionable que estamos ante un director que domina a la perfección el lenguaje cinematográfico, que no sólo sabe dónde poner la cámara, sino que tiene un don único para convertirla en un personaje más que acompaña a los actores a través de la historia, y hacernos partícipes de estos acontecimientos.

    En el caso de "El escritor", Polanski vuelve al cine de suspense que tan buen resultado le dio con otras películas anteriores como "Frenético - Frantic, 1988" o "La novena puerta - The ninth gate, 1999" (con ésta última guarda precisamente más de una cosa en común), para adaptar la novela homónima de Richard Harris. La acción da inicio cuando a un joven escritor (McGreggor) le proponen hacerse cargo de la escritura de las memorias del Primer Ministro británico, Adam Lang (Brosnan). Convencido por el suculento cheque que le proponen a cambio, éste acepta, y se traslada a una pequeña isla del norte de Estados Unidos junto al equipo de Lang para ponerse manos a la obra. Sin embargo, una vez allí, descubre que, antes que él, hubo otro escritor que apareció muerto en extrañas circunstancias, hecho que, junto con detalles tan misteriosos como escabrosos del pasado de Lang que va descubriendo, poco a poco le hacen empezar a sospechar que el Primer Ministro no es trigo limpio.

    Como apuntábamos en la introducción, Polanski sabe a la perfección qué clase de historia tiene entre manos, y sabe sacarle jugo casi sin complicación. Las dosis de misterio e intrigan están repartidas a lo largo del film con una facilidad asombrosa. Al respecto, destacan secuencias como las primeras indagaciones del escritor en la inhóspita casa en la que se junta el equipo de Lang (y donde el escritor tiene que llevar a cabo su labor), que le llevan a encontrar documentos y fotografías del Primer Ministro, las cuales ofrecen pistas inconexas sobre "algo" que el su predecesor muerto quería mantener en secreto. O como cuando, tras hacerle una visita al Profesor Paul Emmet (interpretado por un excelente Tom Wilkinson), el escritor se da cuenta de que le siguen sin saber muy bien por qué, y se las ingenia para escapar del ferry. Si a esto añadimos la trama política que se esconde tras las sospechas y averiguaciones del escritor, así como la cuestión de descifrar qué había averiguado el anterior escritor (cosa que no sucede hasta los dos minutos finales de la película), es fácil imaginarse lo sugerente y atractivo que puede resultar todo el conjunto.

    No obstante, hay un "pero" bastante importante: la frialdad con la que está hecho el largometraje. Y no me refiero tan sólo a la localización en esa isla semi-desierta en la que acontece la historia (pocas veces la sensación de frío y desazón ha sido mostrada de forma tan involuntaria pero tan efectiva). La acción de la historia es tremenda, y el suspense que subyace, aún más evidente pero, por desgracia, Polanski se limita a contar la historia con un ritmo más pausado de lo que un largometraje como éste hubiera necesitado. Por mucho que el montaje del francés Hervé De Luze lo dé todo de sí, que la música del también galo Alexandre Desplat resulte de lo más sugerente, o que los actores estén todos de lo más correctos (lástima que la participación de Brosnan no sea más abundante), da la sensación de que Polanski ha querido contar la historia con calma, sin transmitir del todo esa sensación de angustia del escritor por todo lo que va averiguando acerca del hombre sobre quien escribe, y haciendo que la cámara actúe como mero transmisor de información, sin mostrar a penas emoción.

    Esta crítica, que podría hacer referencia a un elemento menor en cualquier otro largometraje, por desgracia, acaba afectando por completo a las excelencias descritas más arriba acerca de "El escritor". Por concretar un poco más, aparte de la conclusión cien por cien atípica del relato (el plano fijo final mientras salen las letras es impresionante, más por lo que no muestra que justo por lo contrario), si la cinta hubiera tenido la concentración de tensión e intriga que guardan los últimos cinco minutos, ahora mismo estaríamos hablando de una de las mejores películas de suspense de la década. Pero, por desgracia, no es el caso. Una pena.


    • MR HYDE DICE:

    Coincido plenamente con Jeckyll. Mira tú que cuando empieza la peli, tú piensas "vale, esto tiene pinta de estar muy guapo". Pero, conforme avanza la historia, te vas quedando con la sensación de que le falta repreise a la historia, o sea, como si quisiera arrancar a lo bestia pero no pudiera dar más de sí, como si la frenaran a posta. Y mira que tiene trozos cojonudos, como cuando el escritor decide robar el primer manuscrito de las memorias, o como cuando empieza a sentir esa especie de paranoia de que lo están persiguiendo, o como cuando empieza a atar cabos sobre el pasado del Primer Ministro. Pues nada de nada, ni aún así. ¡Y lo más raro es que te sigue dejando pegado al sillón! En fin, que el director sabrá por qué lo ha hecho así, pero yo, desde luego, me quedo un poco con la sensación de que hubieran podido hacer una película mucho más emocionante de lo que es.


    Eso sí, cuidado, que ni estoy diciendo que sea un peñazo ni que sea mala. Más bien al contrario, que muchos supuestos directores y artistas ya quisieran ser capaces de hacer una peli como ésta. Pero esa sensación de frialdad (cosa muy acentuada por el sitio donde pasa todo... jo macho, qué sensación de frío da la isla esa de los huevos), acaba pasando factura.


    De todas formas, yo os la aconsejo en serio. La peli, a pesar de ese distanciamiento emocional que marca respecto a los que la están viendo (uf, ya empiezo a hablar como Jeckyll), engancha desde el principio, y es interesante hasta el final -aunque éste parezca estar un poco cogido con pinzas, porque la forma y el momento que tiene el escritor de averiguar qué se esconde detrás de todo lo que ha ido averiguando es un poco de traca-. En resumidas cuentas, que a pesar de estos defectillos que os he dicho, merece la pena dedicarle un par de horas. Seguro que luego no lo lamentáis.



    miércoles, 8 de junio de 2011

    CINE DE LOS 90: "PACTAR CON EL DIABLO"



    TÍTULO: PACTAR CON EL DIABLO

    DIRECTOR: TAYLOR HACKFORD

    REPARTO: AL PACINO, KEANU REEVES, CHARLIZE THERON, CRAIG T. NELSON, CONNIE NIELSEN

    DURACIÓN: 133 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: THRILLER

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Kevin Lomax (Reeves) es un eficaz abogado del sur de Estados Unidos, al que su reputación le hace escalar puestos hasta llegar a una importante firma de abogados de Nueva York, donde se traslada con su hermosa esposa (Theron). El fundador y socio mayoritario del buffete, John Milton (Pacino), se interesa particularmente por la carrera del joven letrado, a quien empieza a desafiar intelectualmente mediante la asignación de casos complejos, en los que Lomax debe poner a prueba su moralidad, y elegir entre ganar u ocuparse de una serie de importantes asuntos familiares que requieren de su atención.


    Esta es la historia que utiliza Taylor Hackford, (versátil director donde los haya como ya ha demostrado en más de una ocasión con la interesante "Contra todo riesgo - Against all odds, 1984", con adaptaciones de best sellers como "Eclipse total - Dolores Claiborne, 1995", en la fallida "Prueba de vida - Proof of life, 2000", o en taquillazos como "Oficial y caballero - An officer and a gentelman, 1982" o "Ray - Ray, 2004") como excusa para realizar una poderosa alegoría de la codicia y ambición en el mundo actual, en el se muestra la consecuencia que tiene en el ser humano el hecho de sucumbir a las más diversas e inesperadas tentaciones.


    Por su parte, Al Pacino borda una vez más uno de los papeles más complejos que ha interpretado. Sé que esto puede parecer un tanto exagerado, y más si tenemos en cuenta las numerosas obras maestras en las que ha participado Pacino, desde la trilogía de "El padrino" hasta las sus numerosas colaboraciones con el recientemente fallecido Sidney Lumet. Sin embargo, de lo que no hay ninguna duda es de que no es tarea fácil encasillar a un actor del talento de Al Pacino, quien asume con una versatilidad asombrosa cualquier tipo de papel y, no sólo resulta de lo más convincente sino que, además, demuestra en cada plano lo a gusto que se siente con su personaje y lo bien que se lo pasa interpretándolo (incluyendo la inoportuna secuencia de improvisado baile). En este aspecto, "Pactar con el diablo" deja buena prueba de ello. El monólogo que pronuncia acerca de Dios y el diablo casi al final de esta película es, en una palabra, insuperable, no sólo por los cambios de matices con los que lo aborda, sino por la solidez con la que recita sus líneas de diálogo, sino por la forma de fusionarse a la perfección con un personaje tan tenebroso.


    Por su parte, Keanu Reeves demuestra estar a la altura de semejante "monstruo" de la interpretación. Su caracterización de abogado ambicioso resulta de lo más convincente, si bien nunca he opinado que Reeves sea un gran actor (más bien lo contrario). En esta ocasión, es en secuencias como el primer cara a cara que mantiene con Pacino en un esotérico despacho del bueffete, la desesperación por ayudar a su trastornada mujer cuando ésta se encuentra a punto de cometer una insensatez en un hospital, o en el citado enfrentamiento final entre el "maestro" y el "alumno aventajado", cuando demuestra una solidez hasta el momento desconocida en el actor de origen libanés.


    Por lo demás, el sólido guión escrito por el también director Tony Gilroy aporta una firmeza extraordinaria a la práctica totalidad del largometraje. Esto ayuda en gran medida a que Gilroy sea capaz de hacer que la película no insista lo más mínimo en el tono terrorífico del film, sino que se preocupa más por mostrar las consecuencias de la ambición desmesurada y, lo que es más peligroso, de lo aparentemente inocente que ésta parece cuando uno cae en su trampa. Así pues, aparte de alguna que otra salida de tono prescindible (el citado baile de Pacino en mitad de su sensacional monólogo, la secuencia en el metro con unos delincuentes brasileños, o el plano de Al Pacino haciendo que hierva el agua bendita de una iglesia con sólo meter un dedo), la película representa una alegoría magnífica de los sacrificios inconscientes que el ser humano es capaz de hacer a costa de su propia felicidad y de la de los demás - en especial de sus seres queridos - con tal de lograr unos objetivos vacíos de todo contenido humano.


    Más allá de su aparente carácter fantástico, "Pactar con el diablo" es una película excelente, muy bien dirigida y hecha con un saber hacer realmente sorprendente: desde la tenebrosa e inquietante partitura compuesta por genial James Newton Howard, pasando por una decoración que ambienta a la perfección la sensación de grandeza vacía (si me permiten el término) que envuelve a todos los personajes - la casa en la que vive Al Pacino, así como su despacho en el buffete de abogados, dentro de su belleza, resultan habitáculos siniestros -, y cuyo conjunto se completa por una sobresaliente fotografía, obra del también director ocasional, Andrzej Bartkowiak. Por último, rematan la precisión de "Pactar con el diablo" unas interpretaciones a la altura de los mejores cara a cara de la pasada década. Además, aunque sólo sea por ver a Al Pacino pasárselo en grande con un papel que domina desde el principio hasta el final, merece la pena pasar un rato en compañía del mismísimo diablo.



    • MR. HYDE DICE:

    Depués de la parrafada que se ha soltado el colega de arriba casi no sé qué decir que no haya largado ya él. En fin, lo que sí puedo decir es cómo me quedé de flipado en el cine cuando la vi por primera vez, después de encenderse las luces y empezar a salir las primeras letras. ¡Joder, qué impresión! Y no porque la peli tenga secuencias de mal rollo o de rayadas demoníacas que, de eso, por suerte, no hay nada en la peli. Ahora, eso sí, si te quedas un pelín con el mensaje de la película, te das cuenta de cómo pueden acabar pervirtiendo a una persona cosas que, al principio, parecen inofensivas: la admiración, el deseo, la ambición, etc.


    La película es brutal, porque muestra de coña cómo una persona normal, dependiendo de las teclas que se le toquen, es capaz de ir renunciado poco a poco a sus valores morales casi sin darse cuenta. Y qué puedo decir... a mí eso me acojona. En la peli, empiezas viendo al cara empanado de Keanu Reeves encoñado perdido con su mujer y su trabajo de abogadillo en un pueblo cutrón estadounidense cualquiera. Pero conforme empieza a rondarle su mentor, ves que el tío empieza a despreocuparse de cosas que antes eran intocables para él.


    Eso sí, la peli no sería nada sin Al Pacino y Charlize Theron (ésta, además de demostrar que está de toma pan y moja, deja bien claro por qué, unos años más tarde, acabarían dándole un Oscar). Por su parte, Pacino se sale por los cuatro lados. Su interpretación maquiavélico tutor es cojonuda, hasta el punto que el colega es capaz de hacerte gracia cuando se pone en plan cachondo (la escena en el garito ese en el que se pone a bailar flamenco no tiene precio, o como cuando acompaña al soseras de Reeves por el barrio chino y empieza a aleccionarle - algo así como una especie de Obi-Wan-Kenobe pero en plan diabólico-), como cuando se pone serio, que es entonces cuando se te cierra el ojete y te deja clavado a la butaca de mala manera.


    "Pactar con el diablo" es una película brutal, dicho esto en el mejor de los sentidos, de las que te da que pensar cuando acabas de verla y de la que, por mucho que haga que la viste, siempre te queda ese regusto agradable de recordar haber visto una buena película. Para todos aquellos que no la hayáis visto pero os dé cosa por si salen demonios y rollos de esos de exorcistas, ya os digo que de eso nanai de la china. Y, para los que directamente no hayan tenido ocasión de sentarse a verla, sólo una consejo: ya podéis ir perdiendo el culo a alquilarla o comprarla en cualquier tienda, que fijo la encontráis por cuatro perras. Y creedme, "Pactar con el diablo" es de las que merece la pena tener en casa.









    martes, 7 de junio de 2011

    CINE DE LOS 80: "LOS INMORTALES"



    TÍTULO: LOS INMORTALES

    DIRECTOR: RUSSELL MULCAHY

    REPARTO: CHRISTOPHER LAMBERT, SEAN CONNERY, CLANCY BROWN, ROXANNE HART

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1986

    GÉNERO: AVENTURAS

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Estrenada hace prácticamente 25 años, "Los inmortales" forma parte del curioso grupo de películas que, en el momento de su estreno, no fueron ningún éxito sonado -algo parecido a lo que sufrió Ridley Scott unos años antes con su "Blade runner - Blade runner, 1982"- pero que, conforme ha ido pasando el tiempo, han ido adquiriendo una reputación de film de culto que, hasta hoy, nadie ha sido capaz de negar. En este caso, no sólo la fama de la película ha ido aumentando con el paso de los años, sino que sirvió como carta de presentación de su director, el australiano Russell Mulcahy, y de su principal protagonista, el estadounidense de orígenes franceses, Christopher Lambert.


    Lo cierto es que, des un punto de vista artístico "Los inmortales" sí que supuso una aportación novedosa al presentar a una raza especial de seres que no pueden morir al no ser que, luchando entre ellos, se les separe la cabeza del cuerpo. Así pues, Connor McLeod (Lambert) es un descendiente de tropas guerreras en la irlanda medieval que, tras conocer su poder, es instruido por otro inmortal de origen español llamado Juan Ramírez Sánchez (Connery - curiosa elección para semejante personaje-). De esta forma, McLeod es entrenado poder sobrevivir al resto de inmortales rivales, en especial al temible El Krugan, un despiadado inmortal dedicado a dar caza sin tregua a los de su especie.


    Dada la naturaleza atemporal de los personajes, una de las bazas mejores llevadas de la película es, precisamente, la situación de la acción a lo largo de diferentes momentos de la historia, desde la más salvaje edad media hasta nuestros días. A través de los constantes flashbacks de McLeod, el espectador asiste a una muy lograda transición de épocas, en cada una de las cuáles éste tiene que hacer frente a distintos peligros y enemigos. Si bien, el grueso de la acción se divide sobretodo entre el pasado en la edad media (con el entrenamiento de McLeod y Ramírez, y el combate final entre Ramírez y El Krugan) y el presente (la confrontación final entre McLeod y El Krugan, y la investigación de una atractiva policía de la decapitación de un inmortal que lleva a cabo McLeod al inicio de la película). Así pues, gracias a un dinámico montaje, tanto en las escenas de acción como en la narración de las historias en distintos marcos temporales (reforzado en gran medida por la excelente fotografía de Gerry Fisher), "Los inmortales" acaba resultando un entretenimiento de primera.


    A la popularidad del film contribuyó también el granito de arena que aportó el grupo musical Queen quienes, atraídos enormemente por la historia, acabaron componiendo varias canciones que se incorporaron al largometraje, funcionando casi a la perfección como un elemento descriptivo más de la acción. Así pues, temas como Princes of the universe, con la que abre la película, o Who wants to live forever le dan ese toque de distinción que ha hecho que "Los inmortales", a pesar de las tres desafortunadas secuelas más que se rodaron, vista hoy, continúe siendo un espectáculo tan dinámico como entretenido y divertido.



    • MR. HYDE DICE:

    "Recuérdalo bien, McLeod, sólo puede quedar uno". Buah, se me ponen los pelos de punta cada vez que me acuerdo de Sean Connery soltándole esa frase al bizcocho de Lambert. Eso sí, el por qué quisieron hacer español al personaje de Sean Connery es algo que nunca he entendido. Porque, digo yo, qué falta hacía, si tú dices que el tío es escocés ya quedas de lo más bien. Vamos, que con semejante nombre sólo le faltaban las castañuelas y la peineta. Pero bueno, pecata minuta.


    "Los inmortales" es una peli que tiene ese sabor especial a añejo de las películas que ya tienen sus años y que, vistas a día de hoy, parecen haber envejecido, pero que, por algún extraño motivo, siguen atrayendo casi del mismo modo que cuando uno las vio por primera vez. Es genial la secuencia de lucha entre Connery y el malo, que tiene una pinta de bruto de que te cagas (de esos que parece que tumbe burros a tortazos), con ese duelo de espadas al final de una escalera que no lleva a ninguna parte -por cierto, no sé si os habréis fijado pero, mientras van subiendo las escaleras los dos, las piedras de la torre que les van cayendo encima no pueden disimular más que son de cartón piedra... ¡qué cutrada!-.


    También es acojonante cada cara a cara entre Lambert y el malo, con ese intercambio de miradas en plan "ya te pillaré yo, desgraciao" (es que no se pueden partir la cara en lugares sagrados, y como se encuentran en una iglesia, pues...), por no hablar de la lucha final en lo alto de una azotea. Vamos, una pasada. Por ponerle alguna pega, yo casi diría que, cuando la historia se centra más en la inevitable parte de atracción / amor entre Lambert y la policía que va tras él, el ritmo decae un poco. Pero vamos, que entiendo de sobra que tampoco es cuestión de atosigar a la peña que está viendo la peli con tanto mandoble.


    En fin, una muy recomendable película que, a pesar de tener unos cuantos veranos a cuestas, sigue demostrando que, cuando alguien que ha tenido ocasión de verla, la recuerda con agrado, es porque la cosa tiene su toque de calidad. Eso sí, un consejo fundamental: huid como gato del agua de las segundas partes que se hicieron. Atraído por lo mucho que me había gustado la primera, me casqué la segunda y terceras partes, y no os imagináis la cagada tan monumental que han sido capaces de hacer. En serio, para colgarlos de los cataplines y obligarlos a ver semejantes truños en bucle. ¡Con lo guapa que estaba la primera!



    lunes, 6 de junio de 2011

    CINE CLÁSICO: "SER O NO SER"


    TÍTULO: SER O NO SER

    DIRECTOR: ERNST LUBITSCH

    REPARTO: CAROLE LOMBARD, ROBERT STACK, JACK BENNY, FELIX BRESSART, STANLEY RIDGES, SIG RUMAN

    DURACIÓN: 95 min.

    AÑO: 1942

    GÉNERO: COMEDIA

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Hoy hablamos de la que, posiblemente, sea la obra maestra de cine clásico de comedia. El gran cineasta germano-ruso, cuya filmografía resulta tan rica como curiosa (filmó más de cincuenta películas, pero sólo tres más después de rodar "Ser o no ser", su obra maestra), hizo gala de un agudísimo sentido del humor para retratar con un sentido del humor fascinante un tema tan trágico como la invasión de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Semejante punto de partida no sólo resultaba de lo más actual por aquel entonces - tengamos presente que la película se estrenó en 1942, a penas un par de años antes del inicio de este conflicto bélico -, sino que, como alemán, afectaba de lleno a la visión que Lubistch tenía del tema. Bien, pues ello no fue impedimento para que el talento de este realizador le permitiera crear una de las mejores comedias de todos los tiempos, tan divertida como inteligente.


    La acción da comienzo en Polonia, durante los años previos a la ocupación nazi. El profesor Siletski (Ridges) es un traidor al servicio del Reich quien, aprovechando su condición de espía, tiene la intención de delatar un buen número de posiciones y grupos aliados para que la gestapo los pueda capturar y desarticular. En medio de este panorama de incertidumbres políticas, el teniente Sobinski (Stack) descubre los planes del profesor, por lo que trata de detenerle. Sin embargo, el teniente, mientras investiga, queda prendado de Maria Tura (Lombard), una actriz de teatro de una compañía de cómicos de poca monta que está casada con el también actor Joseph (Benny), un actor curtido en los escenarios y con un temperamento de lo más celoso. Con la ayuda de toda la compañía de cómicos, Sobinski idea un plan para hacerse pasar por los espías alemanes nazis y, así, no sólo impedir los planes del profesor, sino desarticular las redes de espionaje.


    Tal argumento, que podría formar parte del numeroso grupo de películas sobre espías alemanes y héroes de las fuerzas aliadas que tan famosas se hicieron en la década de los 60 y 70, es transformado en una set pièce extraordinaria, donde las situaciones de confusión se suceden casi constantemente, y donde el ingenio de los protagonistas permite al espectador, no sólo estar en tensión ante la duda de si lograrán alcanzar con éxito su objetivo, sino también reírse a gusto con las ocurrencias de los cómicos - totales inexpertos en temas de espionaje - para poder salirse con la suya.


    Así pues, aparte de los chistes fáciles que también se suceden a lo largo de la película (el actor que interpreta a Hitler en el teatro entrando e una habitación y respondiendo al saludo de Heil Hitler con un "Heil, yo mismo"), "Ser o no ser" hace gala de magníficas secuencias cómicas en que los actores teatrales le toman el pelo una y otra vez al despiadado coronel nazi (Ruman) - especialmente, todos y cada uno de los momentos en que Maria trata de seducirlo para salir de más de un apuro, a cada cuál más divertido -.


    En resumidas cuentas, "Ser o no ser" es una película para la que parece no haber pasado el tiempo. A diferencia de otros largometrajes, productos de las modas del momento (estoy pensando en el "El graduado - The graduate, 1967", que comentamos hace un par de semanas), vista hoy "Ser o no ser" sigue manteniendo la frescura del humor bien hecho, de las gracias que sí tienen gracia (la de supuestos cómicos del panorama actual que deberían aprender de esto), y de la demostración de que, con talento, salen obras redondas.



    • MR. HYDE DICE:

    No sé qué me parece más raro, si que una peli que tiene más años que cascorro sea divertida, o que te acabes partiendo la caja con cosas que tienen que ver con los nazis (y os lo digo yo, que ese tema me da un poco de yuyu). Así a bote pronto, cuando te sueltan que te partes el culo con una peli del año 42, pues como que, de entrada, lo dudas bastante. Más que nada porque no eres capaz de imaginar qué bromas pueden tener los colegas de hace casi 70 años que te pueda hacer reír a ti. Pues fíjate tú, que va y sí, que la peli te hace gracia. Y no sólo eso, sino que la acabas encontrando de lo más interesante y divertida. Será eso que el pedantillo de arriba llama "talento". Yo no sé si será ese talento o no, pero sí que te puedo decir lo que me gusta y lo que no. Y, en el caso de "Ser o no ser", pues sí, me moló un huevo.


    Además, supongo que, para la época, tenía el añadido de la atracción que suponían los actores para el público. La Caroline Lombard esa no sé quién es, pero si la buena señora estaba fuera de la pantalla igual de imponente que dentro, imagino a los americanos aullando como coyotes al verla en las escenas de más "nervio" de la película. Por su parte, el payo que hace de actor marido de la tía buena (que no me acuerdo de cómo se llama), lo hace de coña, con esas caras que le pone al militar que va a ver a su mujer cada vez que él se pone a recitar el monólogo de Shakespeare (donde el famoso "ser o no ser" actúa a modo de contraseña entre los dos), o como cuando se da de morros con los nazis auténticos y le echa un buen par para hacer que se crean toda la farsa.


    "Ser o no ser" es divertida, muy divertida. Tal vez no constituya el ejemplo de película en la que te descojonas desde que empieza, pero ya os digo que sí te lo pasas de coña con todas las situaciones tan caóticas que montan para evitar que los nazis se salgan con la suya. Es un festival de ingenio y de interpretación - yo, personalmente, no entiendo cómo no se partían el ojete entre toma y toma -, que hace que ver una peli como ésta, aunque sea del año de maricastaña, sea un auténtico placer. Os la recomiendo, palabrita del Niño Jesús.




    domingo, 5 de junio de 2011

    CINE EN CARTEL: "X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN"



    TÍTULO: X-MEN. PRIMERA GENERACIÓN

    DIRECTOR: MATTHEW VAUGHN

    REPARTO: JAMES MCAVOY, MICHAEL FASSBENDER, KEVIN BACON, JENNIFER LAWRENCE, JANUARY JONES

    DURACIÓN: 123 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

    • EL DR. JECKYLL DICE:
    Exceptuando el caso de Batman y Superman, cuyas versiones cinematográficas se realizaron en las décadas de los 70 y 80, la mayoría de adaptaciones de super héroes de cómic han tenido lugar desde no hace más de diez años, cuando el Spiderman de Sam Raimi y el Hulk de Ang Lee aterrizaron en la gran pantalla. Desde entonces, casi parece que no haya habido época estival (sobretodo) en que las aventuras de algún super héroe del universo Marvel acaben figurando entre las más vistas de la cartelera. Así pues, han desfilado con mayor o menor suerte ("X-Men - X-Men, 2000"Batman begins - Batman begins, 2005" y "El caballero oscuro - The dark knight, 2008" en el primer grupo; las dos partes de Los 4 fantásticos, "Daredevil - Daredevil, 2003", "El motorista fantasma - Ghost rider, 2007" y "Superman returns - Superman returns, 2006" en el segundo grupo; en tierra de nadie se quedan las dos partes de Iron man, "Thor - Thor, 2011", las últimas tres entregas de los X-men, y "El castigador - The punisher, 2004").

    De todas las citadas, guardo particularmente un buen recuerdo de la segunda entrega del Batman de Christopher Nolan, quien no sólo supo hacer una buena película, sino que demostró que con talento y ganas es posible contar la historia de un super héroe sin caer en la trampa de sobrecargar una película con fuegos de artificio digitales, como había pasado en las aventuras del hombre murciélago rodadas por Joel Schumacher, o en ambas partes de Hulk. Sin embargo, cuando parecía que había que resignarse a tener que esperar a que Christopher Nolan volviera a contar por tercera vez la historia de Bruce Wayne (ya barrer taquillas), aparece como obra de magia la última película acerca de los mutantes conocidos como X-men que, sin llegar al nivel de maestría de Nolan, sí que se le acerca de manera más que satisfactoria.

    En el 90 % de los casos, la historia que se cuenta en las películas de super héroes giran en torno al héroe en cuestión, empezando y acabando todo con él: cómo adquiere sus poderes, con qué enemigos tiene que enfrentarse, cómo lo consigue, etc. No obstante, son muy contadas las veces en que es el super héroe el que está al servicio de la historia, participando de ella porque no le queda más remedio, y colaborando a que ésta adquiera importancia y sea fundamental para que la película avance. A Dios gracias, esto es precisamente lo que ocurre con "X-men. Primera generación". El director Matthew Vaughn, productor habitual de otro visionario cineasta como es Guy Ritchie, da en el clavo al confeccionar una estupenda película en que, en lugar de dejarse llevar por los carísimos efectos especiales a los que parece que ya estamos demasiado acostumbrados, hace que sus personajes se integren de forma perfecta con el marco histórico en que la aventura se desarrolla.

    La historia da comienzo con una descripción más detallada del mismo prólogo con que comenzaba la primera parte de los X-men, en que un niño judío llamado Erik, en medio de un campo de concentración, desata su furia, demostrando su claro control mental sobre los objetos metálicos. Conocedor de semejante poder, un científico alemán llamado Sebastian Shaw (Bacon), decide experimentar con él para potenciar dicho poder, a costa de la vida de la madre del muchacho, cosa que éste jamás olvidará. Pasados los años, en la década de los 60, un Erik ya adulto (Fassbender) busca por todo el planeta a Shaw para vengarse por el asesinato de su madre. Lo que desconoce es que Shaw está preparando una conspiración junto con los países comunistas para iniciar, a través de lo que se acaba conociendo como la crisis de los misiles cubanos, una guerra mundial que acabe con los humanos y permita sobrevivir únicamente a los mutantes. Por ello, con tal de pararle, acaba asociándose con un joven telépata llamado Charles Xavier (McAvoy) y un grupo de mutantes que, como él, necesitan aprender a dominar su poder y ponerlo al servicio de la humanidad. Sin embargo, las ansias de venganza de Erik parecen ser mayores de lo que todos esperan.

    Quienes estén al corriente de las aventuras de los X-men ya saben de antemano cómo termina acabando la historia. Sin embargo, ello no es impedimento para que este prólogo resulte de lo más interesante. De hecho, considero que es un acierto total insertar las aventuras de los jóvenes mutantes en un contexto histórico real, alejando de situaciones más irreales como en otras adaptaciones similares. La crisis de los misiles cubanos en mitad de la Guerra Fría está muy bien reconstruida, el papel que los héroes juegan en este relato se adapta a la perfección a dicho contexto histórico, a la vez que el entretenimiento y la diversión se encuentran presentes en cada fotograma.

    A pesar de todas estas ventajas si, en mi opinión, no llega a alcanzar la maestría de "El caballero oscuro" es porque la propia historia queda condicionada ya de por sí a lo irreal de los poderes de cada mutante. Cosa que, por otra parte, es imprescindible ya que estamos hablando de los X-men, y no de otro héroe como Batman que carece de cualquier super poder. Además, pensándolo con calma después de verla, puede ser que la cinta carezca de toda la emoción que podrían haberle impreso al relato, cosa que la anterior entrega del hombre murciélago dí tenía. Pero, de cualquier modo, ello no es impedimento para que la película esté muy bien construída, rodada con tremenda eficacia, y sepa entretener divertir a la vez.


    • MR. HYDE DICE:
    Pues a mí me ha gustado. Es cierto que se deja de pajas mentales como las de Hulk (no me cansaré de decir que, por muy buenas que sean las pelis de La Masa, a mí las dos me han parecido un petardo de cojones), y que parece que quiere seguir el mismo camino que "El caballero oscuro", haciendo que todo parezca más real. Además, sorprende la violencia que le han metido a la peli ya que, en estos casos, lo normal suele ser que no aparezca ni una sola gota de sangre para que puedan ir a verla cuantos más niños mejor. Pues en este caso, sangre no es que aparezca, pero digamos que la muerte de más de un personaje acaba siendo más que cruel (y, si no me creéis, esperad a ver lo que hace Erik con una moneda - ¿recordáis cómo hacía desaparecer el Jocker un lápiz?-).

    Por fortuna, entre tanto acontecimiento histórico, la aventura acaba siendo constante a lo largo de casi toda la peli, tanto mientras se van encontrando los mutantes como cuando éstos tienen que entrenarse para acabar dominando sus poderes. Y, por fortuna, han contado con un malo como toca, dejándose de chorradas de tíos que salen poniendo cara de perro para demostrar lo malo malísimos que son. Aquí, Kevin Bacon se lo pasa pipa haciendo de hijoputa despiadado, que casi parece que son los únicos papeles en los que no hay quien le gane.

    Ahora mismo, de lo que hay en cartel, a la espera de que a finales de mes nos llegue un auténtico torrente con todos los peliculones que Hollywood se reserva para el verano, si ya habéis visto la de "Thor" y "Fast & furious 5", creo que "X-men. Primera generación" es de lo más recomendable. Eso, teniendo en cuenta que queráis ir al cine para pasároslo pipa, que si queréis ver la última de Woody Allen o alguna de esas de corte más independiente, pues vosotros mismos. Yo, al menos, cuando voy al cine, me gusta ver cosas que luego pierden un huevo en pantalla pequeña, sin tener en cuenta que sean de gente normal o que sea un tipo de cine que alguien que conozco siempre acaba criticando con la frase "ese tipo de cine a mí no me interesa". Macho, cambia un poco la canción y dale una oportunidad a pelis como ésta, que ya te digo que te lo pasas bien fijo.



    sábado, 4 de junio de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "REVENGE (VENGANZA)"


    TÍTULO: REVENGE (VENGANZA)

    DIRECTOR: TONY SCOTT

    REPARTO: KEVIN COSTNER, MADELEINE STOWE, ANTHONY QUINN, MIGUEL FERRER, JOHN LEGUIZAMO

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 1990

    GÉNERO: THRILLER

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Son muchas y muy variadas las veces que se ha tratado el tema de la venganza dentro del cine. Algunos cineastas han sido capaces de desarrollar historias con un notable sentido de la qualité como Alejandro González Iñárritu en la deprimente "21 gramos - 21 grams, 2003"; otros, se decantaron por hacerlo desde un punto de vista más duro y directo, como sucedía en la mayoría de largometrajes del inspector Harry Callagan - alias Harry el sucio - al que dio vida Clint Eastwood, o la serie protagonizada por Charles Bronson sobre el justiciero urbano; hay quien la quiso plasmar desde un punto de vista más particular - lo que podríamos definir como "cine de autor" -, como hizo Quentin Tarantino con las dos partes de su célebre "Kill Bill"; y, por supuesto, la forma que han tenido de mostrar la venganza otras producciones con aspiraciones más comerciales, bien sea por los actores que las protagonizaron (Mel Gibson en "Payback - Payback, 1998" - remake a su vez de "A quemarropa - Point blank, 1967" -, Denzel Washington en "El fuego de la venganza - Man on fire, 2004", o Tom Jane en "El castidagor - The punisher, 2004").


    Por lo que respecta a "Revenge", Tony Scott se inspiró en la novela escrita por Jim Harrison para contar la historia de Cochran (Costner), un piloto de las fuerzas armadas estadounidenses que decide tomarse un periodo sabático para viajar a Méjico, donde su amigo Tibey "Tiburón" Méndez (Quinn), un peligroso mafioso, le invita a pasar unos días. Tibey está casado con Miryea (Stowe), una preciosa mujer más de veinte años más joven que él. A su llegada, Cochran y Miryea no pueden evitar sentir una atracción mutua tremenda, por lo que inician un romance secreto. No obstante, Tibey, acaba por enterarse del affaire entre su mujer y su mejor amigo, por lo que decide tomar medidas que acabarán cambiando por completo el destino de los tres personajes.


    "Revenge", si bien se toma su tiempo para presentar a los personajes, no se anda por las ramas a la hora de plasmar el verdadero fondo de su historia. Estamos ante un relato de venganza en estado puro, del "hacer aún más que el otro", que prácticamente acaba sentenciando el destino de quienes participan en ella. Por fortuna Tony Scott no se contenta sólo con mostrar los actos de violencia ciega provocados por la venganza, sino que insiste en demostrar las terribles consecuencias que ello puede provocar. Así pues, una vez dado el pistoletazo de salida en cuanto a la primera represalia tomada (la incursión de los hombres de Tiburón Méndez en la caseta donde están alojados Cochran y Miryea es tan violenta como precisa y efectiva), y tras devolver Cochran el primer golpe (el asesinato de uno de los sicarios de Tibey en un bar de carretera deja con la sangre helada), queda claro que ninguna de las partes implicadas piensa capitular.


    Por otro lado, "Revenge" tiene el genial acierto de no limitarse sólo a reproducir escenas de carnicería entre víctimas y verdugos, sino que señala con un dedo acusador enorme las consecuencias de obrar mal. Desde el comienzo, tanto el personaje interpretado con acierto por Costner como el espectador tienen claro que éste se está equivocando al inmiscuirse en asuntos que no le conciernen y que, por muy deprimida e insistente que se muestre Miryea, ésta es la mujer de su mejor amigo quien, además, deja claro desde el primer momento, que es una persona de armas tomar (ver al respecto secuencias como la del ajuste de cuentas que hace Tibey con uno de sus empleados desleales - la frase "Eres listo, pero no tanto como para ser yo" que pronuncia Anthony Quinn deja de piedra al más templado -, o cómo reacciona Tibey cuando uno de sus más fieles canes le destroza la cazadora que Cochran le ha regalado).


    En resumidas cuentas, "Revenge", a pesar de tratarse de una película con secuencias de violencia sin ningún tipo de concesión, es una película excelente, donde hay cabida tanto para el romance como para la acción, para el drama como para el delite visual que ofrecen los parajes mejicanos. Y, si además, hace que el espectador se acabe planteando del acierto de las acciones de sus personajes (por no hablar de las consecuencias morales de tales actos), pues mucho mejor.



    • MR HYDE DICE:

    Recuerdo cómo me impactó "Revenge" la primera vez que la vi. Aparte del hecho de que yo era aún un crío, desde la escena en que le dan a Kevin Costner una paliza de cojón de mico, hasta casi el cara a cara final con Anthony Quinn, estás con el corazón en un puño, deseando que la acción no pare para saber qué es lo que va a pasar con los personajes.


    Eso sí, ya os digo que el que se piense que "Revenge" es la típica peli de acción en que Costner se arma hasta los dientes de pistolones para darles matarile a los que le han dejado la cara hecha un mapa, se pueden ir olvidando. Hay secuencias de acción, sí, y tiroteos varios. Pero esto no va del que se acaba cargando a medio mundo, como estamos ya acostumbrados a ver en el cine (igual es por eso que la peli se metió un toñazo de los guapos en la taquilla cuando se estrenó...). Aquí cada uno se mueve motivado por algo que le hace actuar de esa forma, y eso es evidente desde el principio. Prueba de ello, es el desgarrador final que deja a más de uno con los ojos como platos. De hecho, ahora que hago un poco de memoria, creo que no han sido muchas las veces que una peli acaba como lo hace ésta.


    Pero, de cualquier modo, "Revenge" es una peli cojonuda, muy bien hecha y mejor interpretada. El gran y desaparecido Anthony Quinn da vida al gangster mejicano con una convicción que hace que te vayas por la pata p'abajo (de hecho, con las malas pulgas que se gasta el colega, el personaje de Coster, por muy cachondo que se ponga con la mujer del otro, tiene que ser un tonto del pijo de cuidado para no saber en qué berenjenal se está metiendo); Madeleine Stowe, creo que pocas veces ha estado tan guapa en la pantalla (vamos, que comprendes que, estando la buena mujer más salida que una mona, Costner acabe pensando "a la mierda" y se la zumbe a la mínima ocasión que tiene - ojo a la secuencia de la huida de los dos amantes a bordo de un Jeep... sin palabras -); y Kevin Coster demuestra que, por aquel entonces, era algo más que la simple cara bonita que había ido enseñando en sus pelis anteriores (lástima que luego la cagara haciendo truños como puños).


    En fin, que aunque se trate de una de las películas menos conocidas de sus responsables, merece la pena rescatarla de alguna sección de ofertas del año de maricastaña de cualquier tienda especializada, o tratar de encontrarla en algún videoclub que tenga pelis con más añetes. Esta, en verdad, merece la pena.



    viernes, 3 de junio de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LA TRAMPA DEL MAL"


    TÍTULO: LA TRAMPA DEL MAL

    DIRECTOR: JOHN ERIK DOWDLE

    REPARTO: CHRIS MESSINA, BOJANA NOVAKOVIC, JENNY O'HARA, GEOFFREY AREND, LOGAN MARSHALL GREEN

    DUACIÓN: 83 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: TERROR

    • EL DR. JECKYLL DICE:


    Cuando se estrenó "La trampa del mal", la promoción casi hizo más hincapié en que el argumento había sido obra de M. Night Shyamalan (director de la archiconocida "El sexto sentido - The sixth sense, 1999" y de la aburridísima "La joven del agua - Lady in the water, 2006"), quien parece contar con una predilección por parte de los estudios un tanto sobreestimada. De esta forma, parece ser que, procurando crear una nueva franquicia de películas basadas en historias cortas del propio director, éste tenía la intención de cederles las riendas de los proyectos a tutorados suficientemente capacitados para hacerse cargo del proyecto. "La trampa del mal" es el primer resultado de estas producciones.


    Shyamalan hace que su historia arranque con el impactante suicidio de un desconocido. De este suceso, que parece tratarse de un acontecimiento aislado, la acción se traslada al interior de un ascensor de un rascacielos, donde cinco personas sin aparentes vínculos entre ellas, quedan atrapadas en lo que parece ser una avería normal y corriente. No obstante, a medida que avanzan los minutos, empiezan a sucederse misteriosos apagones que, a cada vez, concluyen con la muerte de uno de los pasajeros. Mientras la tensión en el interior de la cabina aumenta, desde la sala de control del edificio, comienzan a hacer un seguimiento de la situación y, con la ayuda del FBI, acaban descubriendo peligrosa información que, aparentemente de forma accidental, hace que se vinculen las cinco personas atrapadas entre ellas.


    Da la sensación de que los responsables de "La trampa del mal" quisieron plantearse la película como una interesante mezcla de los "Diez negritos" de Agatha Christie con toques del Hitchcock más interesante y claustrofóbico. Al menos, eso es lo que se desprende de los primeros sesenta minutos de su metraje (la película dura poco más de ochenta minutos). De hecho, la intriga está muy bien conseguida gracias, en muy buena parte, a una planificación de lo más eficaz - hay que tener en cuenta que el escenario principal del largometraje es una cabina de ascensor, lo que limita muchísimo la movilidad de la cámara -, y a elementos que contribuyen de forma asombrosa a reforzar esa sensación de misterio y suspense. Así pues, son ejemplo de esto mismo ese comienzo con imágenes de la ciudad boca abajo (cuyo travelling termina en el interior del hueco del ascensor en cuestión), o los numerosos intentos del personal mecánico por solucionar la aparente avería de la cabina, con las consecuencias desastrosas que ello provoca.


    Por desgracia, ese cúmulo de tensión generado durante la primera hora que señalábamos, acaba cayendo en saco roto cuando guionistas y realizador deciden seguir el camino de lo fácil y previsible, apostando ya más por una historia de terror paranormal que por el fabuloso relato de intriga que habían estado desarrollando hasta ese momento. Así pues, el final de la película acaba siendo prácticamente ridículo, el epílogo más largo y enrevesado de lo deseable y, lo peor, que dejan a la historia con agujeros de lo más notorio (¿qué ha pasado realmente con suicida? ¿para qué acaba montando todo ese circo el responsable del mal trago que pasan los personajes?, etc.).


    En resumidas cuentas, "La trampa del mal", a pesar de su inconsistente y casi absurdo final, representa una opción interensante que se estrena en los videoclubs españoles este fin de semana. Además, gracias a su breve duración, cuando el espectador empieza a pensar que, en efecto le han tomado el pelo, la película ya casi se ha acabado, con lo que esa sensación no termina por ser todo lo molesta que podría haber sido. Al fin y al cabo, no se trata más que de una película de consumo fácil: usar y tirar.



    • MR. HYDE DICE:


    Mira que la peli engancha, que te mantiene en tensión durante todo el rato, que incluso hay un momento en que piensas: "joer, qué guapa está"... pues no, al final la acaban cagando a base de bien. Pero vamos a ver, ¿qué les cuesta a estos yanquis dejarse de chorradas paranormales y hace una película como Dios manda? ¡Será que no tienen pasta para hacerlo, o para contratar a guionistas que sepan cómo! Se ve que la predilección que nuestros primos del otro lado del charco tienen por las películas de tema sobrenatural, rollo exorcistas y demás, es exagerado. Para mí que les pagan más si meten alguna coña de demonios y espíritus en sus películas porque, si no, os juro que no entiendo que haya algunas películas que, sin ser ninguna obra de arte, te van enganchando, atrapando a saco y, cuando están a punto de dar el toque final... ¡Zas, cagada de vaca!


    Lo más curioso es que tiene trozos cojonudos, como el del primer asesinato dentro del ascensor, o cómo empiezan a sospechar todos de todos (el trozo en que el policía que está en la sala de control averigua un dato importante sobre dos de las personas que están dentro del ascensor, hace que te den ganas de empezar a morderte las uñas), o simplemente el principio, cuando el detective encargado del caso empieza a atar cabos para averiguar de dónde ha caído el cuerpo del suicida. De todas formas, es una lástima que ese tono de intriga no se mantenga durante más tiempo hasta el final de la peli. Así que, al final, sólo te queda pensar en las partes que sí han merecido la pena y empezar a comentar con los colegas la forma en que cada uno de vosotros hubiera acabado la historia.


    Teniendo en cuenta que "La trampa del mal" sale esta semana en los videoclubs, acaba siendo un aconsejable entretenimiento sin más propósito que ese, el de hacer que te diviertas un rato, que tengas a la churri agarrada con uñas y dientes a tu brazo mientras la veis y que, ya que dura menos de hora y media, pues que al menos no tengas más claro que el agua que te han estado tomando el pelo.