domingo, 3 de julio de 2011

CINE EN CARTEL: "TRANSFORMERS. EL LADO OSCURO DE LA LUNA"


TÍTULO: TRANSFORMERS. EL LADO OSCURO DE LA LUNA

DIRECTOR: MICHAEL BAY

REPARTO: SHIA LABEOUF, JOHN TURTURRO, JOSH DUHAMEL, ROSIE HUNTINGTON-WHITELEY, FRANCES MCDORMAND, PATRICK DEMPSEY

DURACIÓN: 154 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: AVENTURAS



  • EL DR. JECKYLL DICE:


Desde luego, hay que ver cómo funcionan las cosas por la meca del cine. Allí, en cuanto una película tiene una buena carrera comercial (que tenga buenas críticas es otra historia, de la que el 99% de los productores suele despreocuparse casi por completo), ya empiezan a pensar corriendo en hacer segundas partes. El problema es que, en ciertas ocasiones, estas continuaciones acaban por ser del todo innecesarias. No sólo porque no aporten nada al desarrollo de la historia que ya se ha contado hasta ese momento (algo similar ya lo decíamos en su día con la última parte de "Indiana Jones"), sino porque el público no es bobo, y por mucha popularidad que hayan tenido las anteriores entregas, cuando lo que ven de nuevo no cuadra con sus expectativas, la frustración es inevitable.


En el caso de "Trasnformers. El lado oscuro de la luna" es ni más ni menos lo que ha sucedido. Tras una primera parte impresionante -hablo en especial del aspecto visual, que de la calidad de aquella película tampoco hay que pretender sacar de donde no hay- y una segunda aceptable -con más efectos especiales y más apabullamiento-, este fin de semana ha llegado a las carteleras de medio mundo la tercera parte. El problema de la misma, aparte de lo alto que habían puesto las dos anteriores entregas en cuanto a efectos especiales y gusto por sus fans, era que se esperaba encontrar en ella algún elemento novedoso que hiciera aún más atractivo el conjunto: giros argumentales, apariciones de nuevos personajes, historia con mucho más gancho, etc. Sin embargo, esto no sucede ni por asomo.


La tercera parte de "Transformers" podrá ser más cara y más revolucionaria en la concepción de las transformaciones de los robots, pero está totalmente vacía de toda emoción. No es trepidante, que es lo peor que le puede suceder a un largometraje de estas características, y su ritmo acaba por cansar al espectador, hasta el punto que a éste le trae sin cuidado que ganen los buenos o los malos. Y todo eso, por no hablar de las interminables dos horas y media que dura la función.


Realmente lo siento por aquellos que estuvieran ilusionados con el estreno tan multitudinario que se ha preparado para esta película (sé que Hyde es uno de ellos, y no sabéis lo que lo lamento por mi querido amigo) pero, el que esto suscribe, prefiere pensar que la próxima película de Michael Bay ofrecerá todas las dosis de entretenimiento y emoción que se le ha olvidado poner a su último film. Y lo mismo vale para Steven Spielberg, que ojala los millones que se va a embolsar como productor ejecutivo de la película (no sé muy bien lo que hace un productor ejecutivo, pero a mí me huele a que Spielberg pone su nombre en el poster y poco más), le sirva para que los dos largometrajes que va a estrenar antes de fin de año sean auténticas maravillas. De lo contrario, lástima de dinero mal invertido.



  • MR. HYDE DICE:

Antes de empezar con mi parte de crítica, quiero dejar algo bien claro: me chiflan las pelis de Michael Bay. La que más y la que menos, siempre me ha parecido un espectáculo cojonudo a la hora de hacer que me lo pase de coña durante un par de horitas. Los que me conocen saben que no sólo me he visto "La roca - The rock, 1996" tropecientas veces (y las que quedan), sino que es una de mis películas favoritas. Hasta una cosa tan intrascendente como "La isla - The island, 2006" me resultó divertida. Por eso, con todo el dolor de mi corazón, en esta ocasión, sobre "Transformers 3", sólo tengo dos palabras con las que opinar sobre ella: decepcionante y aburrida.


Os lo juro, no pensé en la vida que podría pensar eso de una peli como ésta, de la que se supone que es el plato fuerte del verano. No sólo porque de pequeño jugara con los muñecos de los Transformers, sino porque también disfruté como un enano con las dos partes anteriores (con la primera un pelín más que con la segunda). Con que os diga que ayer compré las entradas para verlas por la mañana para no quedarme sin un buen sitio por la noche (el cine se peta según a qué sesiones y para qué pelis), ya os podéis hacer una idea de cómo iba de predispuesto. Pues nada, mi gozo en un pozo.


Durante la primera media hora, la cosa pinta bien, con en las anteriores. Ahora bien, cuando hace su primera aparición John Malkovich ya empiezas a notar un tufillo algo raro, como que parece que se están tomando a medio cachondeo la historia (por cierto, que alguien le diga a John Malkovich que hace el ridículo con esa dentadura postiza... ¡Como si el pollo no tuviera pasta para pagarse un dentista como Dios manda!). Cuando ya llevas una hora y pico y John Turturro empieza a hacer el gilipollas sin gracia, y Frances McDormand sale haciendo de tipa dura, te preguntas qué coño se habrán fumado para estar tomándoselo todos a coña. Pero es que, cuando ya llevas más de dos horas y los robots no dejan piedra sobre piedra de Chicago, te acabas preguntando cuánto más va a durar el bodrio.


Igual es que Michael Bay no estaba inspirado para hacer la peli, o que le obligaron a rodarla con demasiada prisa. O vete a saber qué mierda se les habrá metido a los que lo han hecho en el cocotero. Pero de lo que no cabe duda es que, o esta tercera parte acaba teniendo un inmerecido éxito descomunal (para hacer rentable el huevo y medio de millones que ha costado), o no habrá cuarta parte que valga. ¿Que los efectos especiales están bien hechos? Pues sí, como en las otras. ¿Que las escenas de lucha son espectaculares? Pues sí, también como en las otras. ¿Que cuando sales del cine te sientes timado? Pues sí -a secas-.


En fin, que si aún después de leer lo que os dice el tito Hyde, resulta que sois fans incondicionales de los robotacos estos y queréis gastaros la pela para verlos, pues vosotros mismos. Eso sí, yo ya os he avisado de que no es nada del otro mundo y de que, por favor, ni se os ocurra compararla con las dos partes anteriores, que ya sabemos que ciertas comparaciones son odiosas. ¡Ah, y una última cosa, si no queréis acabar tontos perdidos, ni se os ocurra verla en 3D! Yo la he visto en formato digital y os aseguro que la copia no pierde lo más mínimo. Además, teniendo en cuenta lo que le duran los planos a Michael Bay, si vais a verla en 3D, espero que luego tengáis una buena aspirina a mano.





sábado, 2 de julio de 2011

CINE A DESCUBRIR: "MORIR TODAVÍA"


TÍTULO: MORIR TODAVÍA

DIRECTOR: KENNETH BRANAGH

REPARTO: KENNETH BRANAGH, EMMA THOMPSON, ANDY GARCÍA, DEREK JACOBI, ROBIN WILLIAMS

DURACIÓN: 101 min.

AÑO: 1991

GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JECKYLL DICE:
"Morir todavía" fue la carta de presentación oficial del director inglés Kenneth Branagh en el mercado norteamericano, lo que no deja de resultar curioso, si tenemos en cuenta que la excelente trayectoria tanto teatral como cinematográfica de Branagh se concentraba en la adaptación y representaciones de William Shakespeare. Quizás por ello, llamó tanto la atención que para su debut en Hollywood, Branagh se decantara por una historia de suspense e intriga. Del mismo modo que, cuando se estrenó la versión en cine del cómic "Thor - Thor, 2011", llamó la atención por el mismo motivo. Sin embargo, por suerte, es en "Morir todavía" donde loos resultados obtenidos por Branagh acaban siendo mucho más satisfactorios.

Partiendo de un guión original escrito por Scott Frank, la historia de "Morir todavía", no sigue un planteamiento lineal, sino que va alternando dos historias acaecidas en diferentes momentos del tiempo que, acaban teniendo más en común de lo que lo aparenta en un primer momento. Así pues, en el pasado siglo XX, en los años 40, un famoso compositor llamado Roman Strauss (Branagh) es condenado a muerte por el asesinato de su esposa, Margaret (Thompson). Antes de ser ejecutado, éste decide hacerle una última confesión a un periodista conocido de Roman, y enamorado de Margaret, llamado Gray Baker (García). Paralelamente, en la actualidad, el detective privado Mike Church (también Branagh) es requerido para investigar la misteriosa aparición de una mujer con aparentes síntomas de amnesia, incapaz de hablar (También Thompson). En su búsqueda de pistas que puedan ayudarle a dar con los orígenes de esta mujer, Church se topa con un curioso anticuario aficionado al hipnotismo llamado Madson (Jacobi), quien se ofrece de una forma un tanto desinteresada a ayudarle en su investigación. Pronto, se darán cuenta que el asesinato de la esposa de Roman, más de medio siglo atrás y la mujer sin memoria están extrañamente relacionados.

Como mencionaba antes, es curiosa la facilidad con que Branagh aborda una historia llena de suspense como ésta. Desde el principio del largometraje, con esos recortes de periódico que resumen rápidamente la situación del atormentado compositor, hasta la ejecución del mismo, contienen una tensión brutal, que ya querrían para sí muchos de los pretendidos films de misterio "insidiosos" (disculpen el chiste) estrenados recientemente. Además, teniendo en cuenta lo intrincado que se vuelve el argumento en ocasiones, con esos saltos adelante y atrás en el tiepo, hay que reconocer que la idea de plasmar la acción pasada en blanco y negro en contraste con el color de la actual, resulta de lo más acertada.

Por su parte, el guión de Scott Frank acaba siendo tan complejo como misterioso y atractivo. El espectador se deja atrapar de inmediato por la historia de la pobre mujer amnésica, y por las extrañas circunstancias que la acaban relacionando con la trágica historia de los Strauss (a ella, y a más de un personaje). Además, sería injusto alabar únicamente el trabajo de Branagh y Frank y dejar de lado la "tercera pata" que hace de este largometraje un film excelente: la estupendísima música compuesta por el habitual colaborador de Branagh, Patrick Doyle. Doyle compone una banda sonora fascinante, capaz de recoger con cada nota la emoción que los personajes necesitan transmitir en cada momento, y resultando de lo más angustiosa en los momentos de tensión e intriga.

"Morir todavía" es una película estupenda. Pequeña y menor en la filmografía de un realizador capaz de aportar una pasión semejante en otras adaptaciones como "Frankenstein, de Mary Shelley - Mary Shelley's Frankenstein, 1994" o "Hamlet - Hamlet, 1996", aunque no por ello menos interesante o correcta. De hecho, los momentos de pura intriga se suceden en "Morir todavía" con una sencillez y efectividad fuera de todo cuestionamiento. A este respecto, basta citar las sesiones de hipnosis, donde la mujer amnésica comienza a relatar la historia del matrimonio Strauss como si realmente hubiera estado presente, o todo el final de la cinta, con el misterio que envuelve a las famosas tijeras con las que se perpetró el asesinato de Margaret. Sólo un pequeño consejo: no permitan que les cuenten el final de la película, pues la sorpresa está más que garantizada.

  • MR. HYDE DICE:
Cojonuda, simplemente cojonuda. No tenía muy claro cómo iba a ser una peli de este tipo, así rollo misterio, rodada por alguien que casi conoce más a Shakespeare que la madre que lo parió. Pero reconozco que tengo que quitarme el sombrero. El señor Branagh hace que te lo pases pipa durante toda la película, y que estés clavado a la butaca casi sin pestañear. "Morir todavía" no es una peli de miedo, ¿eh? Que nadie se confunda. Pero es misterio al 90% (el otro 10% se lo adjudica la inevitable historia de amor que surge entre los protagonistas, tanto del pasado como del presente), y de ese que, cuando la peli acaba, hace que la recuerdes con mucho agrado.

Además, hasta la historia de los Strauss esos mola, y eso que, en teoría, es lo menos misterioso de la peli. Bueno, al menos hasta la segunda o tercera sesión de hipnosis, cuando ya ves que la cosa se empieza a calentar. Y lo de la historia de las tijeras, ya es flipante. Por cierto, eso es algo que a la gente se le pasa un poco por alto hasta que llega ese final tan acojonante, así que ya os lo digo yo: estad al loro.

Como punto un poco flojo, podría decir que la historia acaba siendo un poco liosa, con esos saltos adelante y atrás en el tiempo y que, al fin y al cabo, te tienes que querer creer la sorpresa que te dan al final, y todo lo relacionado con lo que se acaba deduciendo de las sesiones de hipnosis. Pero vamos, que son pequeños detalles sin demasiada importancia para que os lo paséis de coña un rato con la peli. Yo lo hice, y aún recuerdo lo que me gustó. Mira, si tengo un rato esta noche, igual me la pongo de nuevo, jeje.




viernes, 1 de julio de 2011

ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EN TIEMPO DE BRUJAS"


TÍTULO: EN TIEMPO DE BRUJAS

DIRECTOR: DOMINIC SENA

REPARTO: NICOLAS CAGE, RON PERLMAN, STPHEN GRAHAM, CLAIRE FOY, STEPHEN CAMPBELL MOORE

DURACIÓN: 93 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: AVENTURAS


  • EL DR. JECKYLL DICE:

Once años después de su primera colaboración juntos, el director Dominic Sena y el actor Nicolas Cage vuelven a trabajar en un mismo proyecto, tras haberlo hecho ya en la cinta de acción "60 segundos - Gone in 60 seconds, 2000". En esta ocasión, han decidido sustituir la adrenalina de las carreras imposibles de coches por un relato de aventuras medievales con corte sobrenatural.


Las películas cuya acción principal se enmarca en la Edad Media, han solido contar, por lo general, con una predilección especial por parte del público, quien acaba por tener la sensación de que cada uno de estos largometrajes le ofrece una experiencia entretenida de aventuras acontecidas en un momento histórico que permite tratar los argumentos más variados. Así pues, entre los títulos recientes más célebres, podemos encontrar desde títulos más centrados en la intriga ("En el nombre de la rosa - The name of the rose, 1986"), en la acción ("El pacto de los lobos - Le pacte des loups, 2001"), o en la aventura más tradicional (prácticamente, todo el resto).


"En tiempo de brujas" comienza mostrando cómo los cruzados Behmen y Felson (Cage y Perlman, respectivamente), hartos del sin sentido de las matanzas de inocentes en el nombre de Dios, desertan y se refugian en el centro de Europa. A su llegada a una aldea, donde son reconocidos, se les ofrece el indulto a cambio de escoltar a una joven muchacha (Foy), acusada de brujería y de causar la peste por toda la región, ante las autoridades con el fin de recibir un juicio justo. No obstante, lo que parecía ser un simple viaje a través de increíbles parajes naturales acaba suponiendo todo un desafío para la supervivencia y la razón.


Si bien el planteamiento de la historia no carece de cierto gancho, lo cierto es que, en su afán por querer centrarse en algo más que en las consabidas aventuras medievales, "En tiempo de brujas" acaba cayendo en la trampa de lo sobrenatural. Es decir, abandonar la posibilidad de de abordar la historia desde un punto relativamente real, para adentrarse en derroteros más evidentes y, por qué no decirlo, menos atractivos. Así pues, los momentos más acertados del film casi parecen serlo por accidente (la llegada de Behman y Felson a una aldea donde todos los habitantes han sucumbido a la peste, o la entrevista de Felson con un cardenal deforme -al que da vida un irreconocible Christopher Lee- a causa de esta misma enfermedad), cuyos máximos responsables parecen más interesados en la acción repleta de unos efectos especiales bastante mejorables (ver la secuencia del exorcismo final, o del enfrentamiento de los caballeros con los seres demoníacos).


En resumen, "En tiempo de brujas" es un espectáculo tan intrascendente como fallido que, sin llegar a aburrir al espectador, sí que le deja con las sensación de que había mucho más que esperar ver en el largometraje de lo que, al final, uno se acaba encontrando. Y, desde luego, no ha sido por escasez de medios, o por falta de presupuesto para rodar una trepidante película de aventuras. Mucho me temo que es, tan sólo, debido a una notable falta de talento. Una lástima.



  • MR. HYDE DICE:

Pues, para mí, lo mejor de "En tiempo de burjas" son dos cosas: la banda sonora (de Atli Örvarsson) y el tráiler. Y con eso, creo que ya está todo dicho. Joer colega, pero qué bajo que está cayendo Nicolas Cage. No es que las pelis que lleva haciendo desde que ganó el Oscar por "Leaving Las Vegas" sean malas, que de todo hay, pero de verdad que no entiendo en base a qué un buen actor -cuando quiere- como él, decide en qué producción participar. El pollo lleva encadenando truño tras truño desde hace lo menos tres o cuatro años. Y, "En tiempo de brujas", no es una excepción.


"En tiempo de brujas" es la típica película de sobremesa de domingo, cuando las alternativas son o ésta, o la enésima película sobre adolescentes con acné, o sea, de cine en casa total y absoluto. No es que sea mala, como pasaba con el pestufo que comentamos ayer, sino que uno espera que una peli que ha costado un riñón y pico esté un poco más a la altura de lo que se espera de ella: acción trepidante, escenas de aventura de la buena, enfrentamientos entre el bueno y el malo que te dejen clavado al asiento... Pero de eso nada monada. Es más, casi te la acaba pelando que varios de los buenos vayan cascando uno detrás de otro. Así que ya os podéis hacer una idea de lo que acaba atrapando la cosa.


Además, los efectos especiales parecen estar hechos con cuatro duros. Por no hablar de que el final de la peli cae en el tópico ya visto mil y una veces sobre los rollos diabólicos pero, aquí, tela de descafeinado. Cage, se pasea con una cara de estreñido que el pobre da pena, y el resto pues más o menos lo mismo. De todos ellos, el único que se salva es Ron Perlman (el actor que hace de Hellboy, por si no lo reconocíais sin las toneladas de maquillaje), que parece casi hasta tomarse a cachondeo su interpretación.


En fin, que esto no es de lo mejor que sale en alquiler esta semana, ni mucho menos. Sí puede que sea lo más conocido, o lo más atractivo, a priori. Pero confiad en mí si os sigo que no merece la pena gastarse las perras en sacar esto para verlo un viernes por la noche. Puede que, sin que sirva de precedente, os acabe divirtiendo más una de esas pelis de niñatos salidorros o la enésima cinta de acción de Stallone (creo que ponen una suya esta noche).





jueves, 30 de junio de 2011

CINE ACTUAL: "INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL"


TÍTULO: INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL

DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

REPARTO: HARRISON FORD, CATE BLANCHETT, SHIA LABEOUF, KAREN ALLEN, RAY WINSTONE

DURACIÓN: 125 min.

AÑO: 2008

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Nada más y nada menos que diecinueve años ha tardado en llegar a las carteleras la cuarta aventura del arqueólogo más famoso de la historia del cine. Tras un rifi-rafe incesante de negociaciones, revisiones de guiones, planes de rodaje y Dios sabe qué más contratiempos, por fin se volvió a reunir de nuevo el mismo equipo que se había encargado de las anteriores entregas de Indiana Jones: el todopoderoso George Lucas como productor, el no menos poderoso Steven Spielberg como director, y Harrison Ford como el personaje al que debe la práctica totalidad de su carrera cinematográfica. Desde luego, el listón lo tenía bien alto después de tres entregas anteriores estupendas, divertidas y muy bien realizadas, por lo que "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" lo tenía complicado para situarse a la misma altura. ¿Lo consiguió? Pues sí y no. Me explico después de resumir brevemente su argumento.


El Dr. Jones (Ford) es un profesor de arqueología retirado de las aventuras que antaño le habían llevado a participar en misiones increíbles. Secuestrado por un grupo de espías rusos en pleno comienzo de la Guerra Fría, liderados por al malvada Irina Spalko (Blanchett), es obligado a localizar un misterioso objeto: una calavera de cristal, cuyos aparentes poderes pueden cambiar el mundo tal y como lo conocemos. Tras librarse de sus captores, Jones regresa a casa, donde conoce a un joven muchacho llamado Mutt (Labeouf), quien le pide ayuda para resolver la desaparición de su madre (Allen), vieja amiga de Jones, y cuyo aparente secuestro parece estar ligado con la existencia de esta calavera de cristal.


"Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" sí que consiguió un auténtico logro en la taquilla. Sólo en el mercado nacional acabó casi duplicando los ya jugosos ingresos de "Indiana Jones y la última cruzada - Indiana Jones and the last crusade, 1989", con más de trescientos millones de dólares, y otro pico igual de importante en el resto del mundo. Lo que significa que la inversión que se hizo en su producción acabó más que satisfaciendo a sus responsables.


Ahora, bien, en lo que a la calidad de la cinta se refiere, eso ya es otro cantar. Desgraciadamente, esta cuarta parte acaba yendo por unos derroteros que no tienen nada que ver con el espíritu de las otras entregas. No sólo porque esté repleta de secuencias sin sentido y, hasta cierto punto, absurdas: el comienzo es de lo más lioso, con esa huida de no se sabe muy bien qué en un monumental almacén; uno de los personajes principales pasa de ser un colaborador de los villanos con la misma facilidad que a ser un agente de la CIA; y en el tercio final de la película, decenas de tribus salvajes acaban persiguiendo a los protagonistas sin que el espectador sepa muy bien por qué. Todo ello, por no hablar de su absurdo final, algo insólito que casi ningún admirador incondicional de las aventuras del Dr. Jones habría esperado ver en una película como ésta.


Es una verdadera pena que Spielberg y compañía se hayan creído capaces de tomar el pelo al público, dando por hecho que, por el simple hecho de estrenar una película que, de entrada, cuenta con una altísima reputación, los espectadores van a ser tan simples como para aceptar cualquier cosa que se les proponga. Este es el claro ejemplo de que no es así, y de que, en ocasiones, sería más conveniente, antes de tener la desfachatez de presentar un largometraje así, mejor no hacer nada, y dejar que los seguidores fieles de las otras entregas se queden con el agradable gusto que les dejaron aquellas. Lo dicho, una pérdida de tiempo y dinero. No merece la pena en absoluto. Una lástima, sobretodo pensando en lo que pudo haber sido y no fue.



  • MR. HYDE DICE:

¡¡Menuda mieeeeeeeeerda de película!! Ostras tú, lo difícil que era cagar una serie de peliculones como eran los de Indiana Jones. Pues el amigo Spielberg lo ha logrado con creces. La madre que lo parió, cómo puede ser que alguien con su filmografía y capacidad para hacer auténticas obras de arte haya metido la pata de ese modo. Y no porque esté mal hecha ni nada de eso, sino porque al primo que le escribió el guión deberían condenarlo a alejarse de por vida a más de cincuenta kilómetros de un estudio. Y no os penséis que destrozo la cuarta parte de "Indi" porque sí, que ahora mismo os cuento el por qué.


La historia no hay por dónde cogerla. Vale que en la primera parte el tío encuentra el arca de la alianza; vale que en la segunda parte se ve cómo se puede sacar un corazón mientras la víctima sigue viva, y que los vagones de una mina se pueden convertir en una montaña rusa: y vale que en la tercera parte encuentre el Sagrado Cáliz y casi resucite a su padre. Pero es que lo de la cuarta ya es de traca. ¿Que el mejor remedio para escapar de una muerte segura a causa de una bomba nuclear es un nevera de los años 50? Bueno, me lo creo. ¿Qué un chaval saltando de liana en liana como un mono puede ir más rápido que los malos en un jeep a toda paleta? Mmmmm... bueee, vaaale, acepto pulpo. ¿Que te tiras por las cataratas del Iguazú en una mierda de coche y ni te despeinas? Pffff, va, también cuela. Pero vamos, eso de que Indiana Jones acabe con los ET's de por medio, con platillo volante y todo incluido, ya es para cagarse.


Lo que no entiendo es cómo, después de años y años dándole vueltas a los guiones, éste es el único que acabó gustando a George Lucas, Spielberg y Harrison Ford. ¡Joer macho, cómo serían los otros! En serio, no sé qué tipo de hierba rara se fumaron los amiguetes, pero desde luego que no les sentó nada bien. Además, es que el resto ya da hasta pena. En primer lugar, Harrison Ford está ya para hacer de Indiana Jones y el misterio del jeriátrico maldito; en segundo lugar el que hace de hijo (el pavo de "Transformers") está más perdido que un cura en una discoteca; y la pobre Cate Blanchett, que es lo más salvable de la película, no se cree ni por un momento el papel -de hecho, da la sensación de estar pensando: "hay que joderse, lo que tiene que hacer una con tal de trabajar con Spielberg"-.


En resumen, si os gustaron las tres primeras partes, que son de lo mejor que se ha hecho en muchísimo tiempo en lo que al cine de aventuras se refiere, tomaréis una buena decisión si hacéis como que esta cuarta parte nunca se hizo. Y lo peor es que acabó recaudando una fortuna más que las otras. ¡Buah, pa jiñarse! Vamos, que no me pongo un punto, en lugar de una estrella, porque no tengo el dibujito, que si no, no lo libra ni su madre.



miércoles, 29 de junio de 2011

CINE DE LOS 90: "DESAFÍO TOTAL"


TÍTULO: DESAFÍO TOTAL

DIRECTOR: PAUL VERHOEVEN

REPARTO: ARNOLD SCHWARZENEGGER, MICHAEL IRONSIDE, RACHEL TICOTIN, RONNY COX, SHARON STONE

DURACIÓN: 110 min.

AÑO: 1990

GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JECKYLL DICE:


Recién salido de su primera gran superproducción para un estudio hollywoodiense con "Robocop - Robocop, 1987", con la que había dejado buen sabor de boca en el panorama cinematográfico del momento, el realizador holandés Paul Verhoeven aterrizó casi por casualidad en un proyecto que llevaba un par de años dando vueltas por la meca del cine: la adaptación de la novela de Philip K. Dick "Podemos recordarlo por usted al pormayor".


En una época en que aún no estaban tan de moda las adaptaciones al cine de las obras del escritor (tan sólo Ridley Scott había rodado unos años antes "Blade runner - Blade runner, 1982", y con no demasiado éxito), como sí lo estarían una década más tarde gracias a Steven Spielberg (Minority report - Minority report, 2002") o John Woo ("Paycheck - Paycheck, 2003"), no deja de sorprender que fuera, precisamente, un proyecto tan complejo como "Desafío total" el que se decidiera llevarse a término. Para ello, los responsables del largometraje quisieron darle un toque más cercano a las películas de acción espectacular, por lo que la contratada para protagonizar el film no fue otro que el austríaco afincado en Estados Unidos Arnold Schwarzenegger. El resto, dependió del gran talento de Verhoeven.


En un mundo futuro, Douglas Quaid (Schwarzenegger) es un minero que, cansado de la rutina de su vida, decide acudir a un centro de implante de recuerdos, donde le proponen una fantasía en la que él puede convertirse en un espía llamado Hauser. Sin embargo, algo parece salir mal y Quaid, tras escapar de la clínica, comienza a ser perseguido por una serie de mercenarios que quieren acabar con él. Confundido por esta incomprensible caza, Quaid se ve obligado a descubrir quién creen que es en realidad. Para ello, acaba siguiendo una serie de pistas que lo llevan hasta el planeta Marte, donde una colonia de rebeldes se la tiene jurada al gobierno local, gobernado de forma dictatorial por el despiadado Cohaagen (Cox), por lo que acaba aceptando la ayuda de una misteriosa desconocida llamada Melina (Ticotin), que parece conocer a Hauser demasiado bien.

Uno de los grandes aciertos del film consiste no sólo en dedicar parte del esfuerzo en el diseño de las espectaculares escenas de acción, o de los efectos visuales que dejan con la boca abierta (para el momento, tengamos presente), y es la intriga constante a lo largo de toda la película. Desde que Quaid entra en la agencia de implantes, al comienzo de la cinta, hasta el mismo plano final que cierra el largometraje, uno no acaba de tener del todo claro lo real de la historia que le acaban de contar. El misterio está patente desde la primera huida de Quaid a Marte, pasando por el encuentro con ese especie de engendro que es Kaito y, por supuesto, cuando Quaid ve el vídeo que Hause ha grabado para él mismo.

Así pues, los continuos despistes que provoca de forma deliberada el guión ayudan a mantener al público atento a los acontecimientos que se van sucediendo hecho que, a su vez, permite a las escenas de acción resultar más efectivas e impresionantes. En el apartado artístico, tampoco hay mucho que destacar: Schwarzenegger se limita a hacer de Schwarzenegger, metiendo mamporros a diestro y siniestro, y Michael Ironside y Ronny Cox a ser los malos malísimos de la función. Eso sí, no deja de resultar gracioso ver en plena acción a una entonces casi desconocida Sharon Stone, a penas a un par de años de saltar a la fama mundial con el cruce de piernas más famoso de la historia del cine, también de la mano de Verhoeven.

En definitiva, "Desafío total" es mucho más que una simple película de acción y ciencia ficción. Es un film donde las dosis justas de ambos géneros se combina de forma realmente acertada cosa que, junto con la enorme pericia visual de un director tan inspirado (cuando quiere) como es Paul Verhoeven, convierten a esta película en un referente indiscutible del cine de los 90, a la vez que en una de las aventuras futuristas de acción más entretenidas y fascinantes que se han rodado.

  • MR. HYDE DICE:

Pues no está poco guapa la peli. Para mi gusto, después de "Terminator 2, el juicio final - Terminator 2, judgement day, 1991", es la mejor película de Schwarzenegger, con diferencia del resto. Vale, ya sé que decir esto tampoco es decir gran cosa, sobretodo teniendo en cuenta la filmografía del colega. Pero qué puedo decir, me habré visto "Desafío total" unas seis veces, y aún sigo encontrándole ese "algo" que me deja pegado al asiento durante las casi dos horas que dura. Vale, es cierto que ahora huele un poco a naftalina, pero está hecha de coña, y creo que es una mezcla de ciencia ficción y acción de la buena que pocas veces han sido capaces (o tenido los cataplines necesarios) de hacer en Jolibú.


Los trucajes de maquillaje son estupendos (reconozco que me dio canguelo ese principio en el que se le salen los ojos de las cuencas a Chuache por la falta de oxígeno en Marte), y tiene momentos cojonudos: cuando Quaid se disfraza de mujer para burlar la seguridad de Marte y, al ser descubierto, se quita esa especie de máscara robotizada, o como cuando se tiene que extraer un localizador de la nariz, o todo lo relacionado con la liberación del oxígeno en Marte. Además, la música que compuso el genial Jerry Goldsmith se hizo tan famosa, que el tema principal de la película se ha estado escuchando mil y una veces antes de las retransmisiones de partidos de fútbol por televisión (ahora ya han cambiado este tema por el compuesto por Klaus Badelt y Hans Zimmer para la serie de "Piratas del Caribe").


Bueno pues eso, que por muy que sea una peli del amigo Chuache no tiene nada que ver con esas otras en que el tío deja sin cabeza hasta al apuntador. "Desafío total" es entretenida desde que empieza hasta que acaba y, por muy que yo sólo la puedo seguir viendo con los ojos de alguien que quedó impresionado en el momento de su estreno cuando la vio, no es menos cierto que se trata de una historia que engancha, mola y te lo hace pasar bien dos horitas. Para una peli que quiere ser un mix de ciencia ficción y acción a saco paco, ya es mucho más de lo que cabría esperar.





martes, 28 de junio de 2011

CINE DE LOS 80: "LOS CAZAFANTASMAS"


TÍTULO: LOS CAZAFANTASMAS

DIRECTOR: IVAN REITMAN

REPARTO: BILL MURRAY, DAN AYKROYD, HAROLD RAMIS, ERNIE HUDSON, SIGOURNEY WEAVER, RICK MORANIS

DURACIÓN: 107 min.

AÑO: 1984

GÉNERO: COMEDIA / CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JECKYLL DICE:

A principios de los años 80, antes del estreno mundial de "Los cazafantasmas", Ivan Reitman era un director que tan sólo había dirigido dos comedias tan chabacanas como gamberras, cuyo éxito había sido más que notorio. Buena parte de la acogida de estas películas era debido a la participación en ellas de un grupo de cómicos procedentes de famosos shows de la televisión estadounidense, capaces de hacer que el público se interesara por sus propuestas cinematográficas. Ahora bien, lo que pocos podían presagiar era que, este grupo de amigos, con Reitman a la cabeza, acabarían decantándose para su tercer proyecto juntos por una comedia de ciencia ficción repleta de enromes dosis de humor y espectaculares efectos visuales.


Partiendo por un guión escrito a cuatro manos por dos de sus protagonistas principales, Dan Aykroyd y Harold Ramis, el argumento de "Los cazafantasmas" se centra en cómo un grupo bastante particular de científicos formado por Pete Venkman, Raymon Stantz y Egon Spengler (Murray, Aykroyd y Ramis, respectivamente), especializados en la sucesión de fenómenos paranormales, empiezan a detectar una importante concentración de energía en un punto de la ciudad de Nueva York. Animados por la presencia esporádica de criaturas fantasmales (memorable el fantasma pequeño, verde y regordete llamado Sleimer). Desbordados por las continuas apariciones de estos seres y por unos fenómenos extraños vinculados con un mítico edificio de la ciudad de los rascacielos, deciden fundar una empresa llamada "Cazafantasmas", dedicada a librar a los neoyorquinos de estas molestas y desastrosas apariciones. Una de sus clientas es Danna Barrett (Weaver), quien ha sufrido unas apariciones fantasmales de seria importancia en su apartamento, justo en el mismo misterioso edificio. Cuando el grupo de cazafantasmas comienzan a investigar este fenómeno, empiezan a descubrir que se trata de un acontecimiento mucho más grave de lo que habían previsto.


El éxito que alcanzó "Los cazafantasmas" fue elevadísimo. Hoy en día, en el mercado estadounidense, sigue siendo (con diferencia), la comedia de ciencia ficción más taquillera, y la película dirigida por Ivan Reitman que más dinero ha llegado a recaudar. El secreto de tal éxito consistió en una combinación muy acertada de humor -potenciado no sólo a través de los mismos protagonistas, sino también a través del personaje de vecino metomentodo interpretado por Rick Moranis-, y de espléndidos efectos especiales, cuya preparación corrió a cargo de buena parte de los especialistas en trucajes que participaron en la realización de la trilogía de "La guerra de las galaxias". Respecto a este último punto, es fácil recordar las primeras apariciones de fantasmas en un hotel (cuando el desagradable bicho verde -Sleimer- acaba "moqueando" a Venkman), así como las apariciones que tienen lugar en el interior del piso de Dana, o todo el final en la azotea de ese monstruoso edificio, con muñeco gigante vestido de marinero incluido.


"Los cazafantasmas", a pesar de acusar hoy en día el paso de los años, sigue siendo una película agradable, enormemente divertida, y no carente de cierta originalidad que ayuda a comprender por qué gustó tanto al público en el momento de su estreno. Cierto es que no se trata en absoluto de una obra genial tanto de la comedia o de la ciencia ficción, pero lo que nadie puede negar es que resulta un largometraje entretenido desde que comienza hasta que acaba. Además, también ofreció al público una visión diferente de los fenómenos paranormales. Tengamos en cuenta que, unos años antes, las apariciones fantasmales habían sido presentadas de una forma muy diferente ("Poltergeist - Poltergeist, 1982") y aterradora. Por lo que este relato de fantasmas de "buen rollo", si me permiten la expresión, supuso una vuelta de tuerca diferente que la taquilla de todo el mundo acabó agradeciendo.


  • MR. HYDE DICE:

  • "¿A quién vas a llamar? ¡¡Cazafantasmas!!". Jejeje. Aún recuerdo cómo molaba la canción de la peli. Mira que la letra era chorra y que no decía más que la misma condenada frase una y otra vez, pero tenía un algo que acababa por enganchar. Lo mismo le pasaba al resto de la película. Tenía trozos que acojonaban a saco (al menos cuando tienes menos de diez años en el momento en que la ves por primera vez), como cuando esa especie de perro enorme con cuernos y cara de mala leche empieza a acosar a la gente como si nada, o como cuando están ya en la azotea de esa especie de infierno de edificio, y sale un tío/tía embutido en mallas brillantes y con cara de pocos amigos, hablando con una voz que le ponía los huvos de corbata al más pintado.


    Ahora bien, por otra parte, también reconozco que tenía sus puntos de coña muy bien hechos. Como cuando el bicho verde se le tira encima a Bill Murray y lo deja bañado en mocos (joder, qué ascazo), o como cuando le disparan los tres pavos a un carrito de la limpieza de un hotel con esa especie de pistola láser, porque pensaban que era un fantasma. En fin, tonterías por el estilo, pero que tenían su gracia.


    También es cierto que, vista ahora, la película huele a viejo que te rilas. Los efectos especiales (por muy logrado que esté el muñequito de Michelin del final), están ya anticuados, y la historia tampoco ofrece más novedades. Unos años más tarde hicieron una segunda parte que, sin estar tan mal, tampoco era igual que cachonda que la primera. Y, ahora, parece que para el año que viene se masca una tercera parte. Esto último no sé si será verdad o no, pero ya os digo que si es así en Hollywood están fatal de la muerte. Vamos a ver, que la primera parte se estrenó hace casi treinta años... ¿Os imagináis en qué estado físico estarán ahora los "cazafantasmas"? ¡Pero si los fantasmas casi van a parecer ellos! En fin, qué le vamos a hacer.


    Por fortuna, aún podremos disfrutar con lo divertida que es la primera parte y la simpatía que despierta en la gente que la vio en su momento cada vez que la pasan por la tele y te paras a verla o, simplemente, cuando se la recuerdas a alguien. Si se guarda un recuerdo así de bueno, por algo será.





    lunes, 27 de junio de 2011

    CINE CLÁSICO: "EL GOLPE"



    TÍTULO: EL GOLPE


    DIRECTOR: GEORGE ROY HILL


    REPARTO: ROBERT REDFORD, PAUL NEWMAN, ROBERT SHAW, CHARLES DURNING


    DURACIÓN: 125 min.


    AÑO: 1973


    GÉNERO: POLICIACO









            • EL DR. JECKYLL DICE:

            Contanto muy pocas excepciones, es resulta fácil encontrar en la historia del cine una película capaz de mantener el suspense a la misma altura que la elegancia como lo hace "El golpe". Estrenada en un año de fuerte competencia a nivel artístico y comercial (tengamos en cuenta que 1973 también fue el año que se estrenó "El exorcista - The exorcist, 1973" o "American Graffitti - American Graffitti, 1973"), la película protagonizada mano a mano por Paul Newman y Robert Redford supuso un punto y aparte en cuanto a los twist finales, consiguiendo así no sólo sorprender a un público incapaz del todo de anticipar su sorprendente final, sino también dejar un sabor de boca de lo más agradable.


            George Roy Hill debía ser de sobra consciente del fabuloso material que tenía entre manos, y del enorme jugo que le podía sacar a esta historia de timos y estafas. No en vano, uno de los mayores éxitos de su carrera lo había filmado unos años antes, y con el mismo dúo protagonista de actores (evidentemente, estamos hablando de "Dos hombres y un destino - Butch Cassidy and the Sundance Kid, 1969"), por lo que conocía la inagotable química que existía entre ellos, tan bien como que eran capaces de levantar ellos solos una película de complejo argumento y giros imprevisibles, sin perder una sola pizca de atractivo, originalidad y, sobretodo, fabulosa elegancia.


            El impagable guión escrito por David S. Ward da comienzo con la presentación de Johnny Hooker (Redford), un timador del tres al cuarto cuyo compinche es asesinado por orden de un banquero mafioso llamado Lonegan (Shaw). Movido por la venganza, decide buscar y asociarse con Henry Gondorff (Newman), antiguo amigo del difunto y experto en el arte de la estafa con el juego. Juntos, comienzan a preparar el "golpe perfecto" con el fin de vengar a su compañero muerto, sustrayéndole una importante cantidad de dinero a Lonegan. Sin embargo, aunque las apariencias parezcan indicar una cosa, nada acaba pareciendo lo que es...


            "El golpe" es una película soberbia. Además, resulta curioso que, datando de mitad de los años setenta, la acción la quisieran enmarcar en el Chicago de los años 30. Sin duda, este marco espacio-temporal ofrecía unas ventajas inigualables para el desarrollo de la acción aunque, no obstante, también acaba sirviendo de excusa para que el largometraje haga gala de un estilo magnífico y calculado hasta el detalle para darle el esplendor perfecto a la historia. En "El golpe", prácticamente todo rezuma elegancia, desde el sofisticado tinglado que montan Hooker y Gondorff, hasta los escenarios más lúgubres de la ciudad. Y el complicado entramado de la historia se acaba desarrollando con una habilidad pasmosa, haciendo que hasta el más mínimo detalle resulte creíble en esta genial reconstrucción de timo perfecto.


            Por otra parte, tanto Redford como Newman se pasean por el film en un estado de gracia perpetuo, haciendo de las muchas escenas que ambos comparten un auténtico deleite para el espectador. Da gusto verles trabajar juntos, no sólo por los magníficos papeles que ambos interpretan, sino porque resulta evidente que tanto uno como otro se lo pasaron de maravilla actuando en la película, cosa que el público acaba notando y agradeciendo. Y todo ello por no hablar del resto de elementos que contribuyen a hacer de "El golpe" la obra maestra que es: decoración, vestuario, música (fabulosa hasta la médula la adaptación de la melodía The Entertainer, compuesta por Scott Joplin) y, sobretodo, guión.


            En "El golpe" no hay puntos débiles que señalar. Tal vez, alguien pueda señalar que las piezas de este magnífico puzzle encajan porque los responsables del mismo quieren que así sea, sin dejar un mínimo resquicio al azar. Pero, por fortuna, estamos hablando de cine, y de la magia que éste conlleva por lo que, si el público se acaba creyendo lo que le muestran, no tiene por qué ser de otro modo. En fin, lo dicho, sin duda, se trata de una auténtica obra maestra.



            • MR. HYDE DICE:

            Qué buena es la jodia... Mira que tiene ya sus años, y que la han puesto veces por la tele. Pero nada, no hay vez que no la pasen que no me quede enganchado, con las mismas ganas de dejarme sorprender que la primera vez que la vi. La historia es cojonuda, los golpes de efecto y las sorpresas (que las tiene, y a punta pala) te dejan flipado, y la amabilidad que parece desprenderse de cada fotograma hace que te quedes viéndola con una sonrisa tonta en la cara de la que casi no te das cuenta hasta que ya han empezado a salir las letras del final.


            Si tuviera que señalar uno sólo de los momentos memorables de la película, creo que acabaría contando la película entera. Por supuesto, el final es de las que más acaba recordando uno, aunque ya digo que no será por momentos inolvidables: la partida de cartas a bordo del tren, la preparación del timo, la improvisación de la oficina del contable / corredor de apuestas, la inesperada aparición del teniente Snyder (Durning), que va persiguiendo al chorizo al que interpreta Robert Redford... En fin, lo dicho, que como me arranque os la acabo contando entera.


            Además, una cosa curiosa de "El golpe" es que, a pesar de los añetes, al estar ambientada en la época dorada de las mafias de principio de siglo pasado, y tener un estilo visual tan refinado, no te da la sensación de que la peli sea más vieja que el jabón, sino más bien al contrario, que parece envejecer igual que el buen vino.


            En fin gente, pues eso, que "El golpe" es una película imprescindible, que entretiene, divierte, mantiene en tensión durante los momentos justos, y acaba siendo una de las primeras películas que, justo antes del final, te dan la sorpresa del siglo que ningún lumbreras de turno que no la haya visto es capaz de adivinar. De 10.





            domingo, 26 de junio de 2011

            CINE EN CARTEL: "SÓLO UNA NOCHE"


            TÍTULO: SÓLO UNA NOCHE

            DIRECTORA: MASSY TADJEDIN

            REPARTO: SAM WORTHINGTON, KEIRA NIGHTLEY, EVA MENDES, GUILLAUME CANET

            DURACIÓN: 93 min.

            AÑO: 2011

            GÉNERO: DRAMA




          • EL DR. JECKYLL DICE:



            • De los recientes largometrajes que abordan el tema de las relaciones de pareja, el estreno de "Sólo una noche" supone una vuelta de tuerca más sobre la forma de presentar cómo la crisis conyugal aparece casi de la nada, a partir de nimiedades que van degenerando hasta caer en un círculo vicioso del que los personajes a duras penas consiguen salir. En el largometraje escrito y realizado por la directora de origen iraní Massy Tadjedin, aporta una visión más intimista sobre este mismo tópico, reduciendo considerablemente el número de personajes que suelen intervenir en este tipo de historias, y limitándose a dejar observar las reacciones de estos mismos personajes, sin a penas dedicar más que un mínimo esfuerzo a criticarlos o juzgar sus actuaciones.



              Todo comienza durante en el trascurso de una fiesta a la que acude el matrimonio formado por Michael y Joanna (Worthington y Kneightely). Allí, Joanna conoce a Laura (Mendes) una atractiva compañera de trabajo de Michael a la que éste nunca había mencionado en casa. Joanna, movida por los celos, provoca una pelea de la que ambos escapan debido a un viaje que Michael debe emprender al día siguiente por negocios junto con Laura y otro compañero más. Casualmente, mientras Michael está fuera, Laura se reencuentra con Alex (Canet), un antiguo novio que aún sigue enamorada de ella. A lo largo de esa noche, cada uno por su cuenta, Michael y Joanna vivirán situaciones que pondrán a prueba tanto su fidelidad, como la confianza y valores depositados en su relación de pareja que terminarán por determinar su sentido como tal.



              Como apuntaba al comienzo, de vez en cuando Hollywood vuelca su mirada en aquellos temas relacionados con las relaciones de pareja, bien sea en tono de comedia ("Separados - The brake-up, 2006" o "La guerra de los Rose - The war of the Roses, 1989"), drama ("Closer - Closer, 2004"), o una extraña combinación de ambas ("Historia de lo nuestro - The story of us, 1999"). Sin embargo, lo que diferencia al largometraje de Tadjedin del resto de propuestas, es tanto su tono pausado como su descripción de los personajes. Estos deambulan por la película dejándose llevar por las decisiones tomadas en el mismo momento, como si no tuviera importancia el resto, y las consecuencias derivadas de sus actos a penas fueran a tener importancia.



              No obstante, a pesar de resultar grato ver que alguien es capaz de realizar un film de semejantes características sin más artificios que los meramente imprescindibles, "Sólo una noche" no deja de desprender un ligero olor a trampa, como si detrás de esa aparente pasividad de sus responsables no se encontrara otra cosa aparte de la imposibilidad de categorizar determinadas reacciones del ser humano. Además, también acaba cometiendo el error de hacer "pecar" a los cuatro personajes principales, cosa que acaba actuando como una peligrosa arma de doble filo, pues si bien es cierto que, de esta forma, el espectador no acaba por decantarse a favor o en contra de ninguno de ellos, tampoco puede acabar de simpatizar con uno sólo de ellos, al considerar que no son merecedores de toda la empatía que sería deseable poder tener con alguno de ellos.



              En resumen, quien tenga preferencia por las películas acerca de los problemas de pareja, de todas las películas estrenadas este fin de semana, "Sólo una noche" es, desde luego, la mejor opción. Para el resto, no sería mala idea decantarse por propuestas más entretenidas y menos trágicas. Eso sí, que cada uno elija lo que más le pida el cuerpo. "Sólo una noche" no es mala película, pero ya adelanto que más de uno saldrá con la sensación de haber sido estafado. Para el resto, bienvenidos a una película correcta, aunque totalmente intrascendente.


              • MR. HYDE DICE:

              Pues a mí me ha dado que pensar. No porque sea una peli con mensaje profundo, sino porque aún sigo intentando decantarme por alguno de los personajes. Pero, como bien indicaba el de arriba, lo cierto es que todos acaban cagándola de alguna forma (unos más que otros, eso también es cierto) que te impide apoyar a un bando o a otro.



              Yo, lo que es la historia, la verdad es que la he encontrado un tanto interesante, además de original. No porque sea la leche en bote, sino porque se aleja de los tópicos de relaciones de pareja que hemos visto mil y una veces en otras tantas películas. Supongo que es esa calma con la que está hecha la que hace que a uno le sea fácil dejarse seducir por las historias de tentaciones y pecados que acaban contado los personajes.



              Me parece, de todas formas, que esa tentación a la que todos sucumben, también da la sensación a que era la única opción de que la peña no pusiera a parir a uno de ellos, y apareciera el otro colega como pobre corderillo. Aunque no deja de ser deprimente que se muestre una realidad en que valores como la honestidad, fidelidad y demás se destrocen con tanta contundencia.


              Por lo demás, pues que no es una película que merezca la pena ser vista en cine. Creedme si os digo que no pierde lo más mínimo si os la veis tranquilamente en el salón de vuestra casa. Eso sí, como detalle especial para fijarse, los que vayáis a verla, prestadle un poco de atención a la banda sonora, ya que tiene temas realmente buenos: Not at home, Bat for lashes...



              sábado, 25 de junio de 2011

              CINE A DESCUBRIR: "ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA"


              TÍTULO: ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA

              DIRECTOR: SERGIO LEONE

              REPARTO: ROBERT DE NIRO, JAMES WOODS, WILLIAM FORSYTHE, ELIZABETH MCGOVERN, TREAT WILLIAMS, BURT YOUNG

              DURACIÓN: 224 min.

              AÑO: 1985

              GÉNERO: POLICIACO

              • EL DR. JECKYLL DICE:

              Considerada en la actualidad cono la obra maestra y cumbre de Sergio Leone, por encima de otras producciones del cineasta italiano como "Hasta que llegó su hora - Once upon a time in the West, 1968" o los spaghetti western que lo hicieron famoso tanto a él como a Clint Eastwood, "Érase una vez en América" no sólo es una de las mejores películas de la historia del cine de gángsters (y del cine, en general), sino una auténtica lección de cómo hacer cine a todos los niveles: interpretación, dirección, montaje, guión, música, etc.


              Escrita con la colaboración de un buen número de guionistas, este largometraje supuso un broche de oro de indiscutible calidad para la carrera de un realizador que con un número más bien escaso de largometrajes en su haber, supo demostrar que merecía ser considerado como uno de los más grandes. Lo que sí no deja de ser curioso es el hecho de que Leone apostara para su última película por un relato alejado por completo de los western que habían significado la práctica totalidad de su magnífica carrera, y se decantara por una historia de gángsters en la línea de "El padrino", pero con una brillantez y calidez que acabarían por encumbrarla como una de las mejores películas del género.


              La historia comienza a principios de siglo XX, en los barrios italianos de Manhattan, cuando un muchacho llamado Noodles y sus amigos conocen a otro recién llegado llamado Max, con quien forman un grupo de jóvenes delincuentes capaces de hacer lo que sea con tal de alcanzar la fortuna de forma rápida. Tras un incidente en el que muere uno de ellos a manos de un matón local al que Noodles acaba matando como venganza, éste acaba encarcelado temporalmente. A su salida, ya adulto, Noodles (De Niro) se reencuentra con Max (Woods) y el resto de su pandilla con los que comienza una nueva y fructífera etapa de carrera delictiva (atracos, contrabando, sobornos...) en mitad de la ley seca.


              "Érase una vez en América" es mucho más que un relato de delincuentes. Es una crónica tremendamente detallada de lo que significaba salir adelante de forma rápida (entendiéndose por "rápida" como "de forma ilegal") cuando se es un niño, y cómo el carácter que se va formando en la juventud acaba por desarrollarse en esas mismas personas cuando se convierten en adultos. Más allá de la historia de violentos atracos y tiroteos, en "Érase una vez en América" queda pantente como pocas veces se ha visto en una película, la lealtad con la que se acata la "ley de la calle" y el amor incondicional a "la familia", por la que los personajes son capaces de hacer las salvajadas más despiadadas. Sin embargo, a la vez que se presenta de forma tan evidente esa aparente lealtad, no es menos cierto que también se deja clara constancia de la traición y codicia que acaba por invadir a varios de los personajes.


              De todas formas, el último largometraje de Leone cuenta, entre sus muchas virtudes, por proponer una historia diferente a la que ya se había contado en ocasiones anteriores (tanto en el cine de Coppola como en el de Scorsese), impregnando cada fotograma de una grandiosidad descomunal, y haciendo que el espectador, después de una primera parte en la que asiste a las "aventuras" de unos jóvenes delincuentes imposible de resultar antípáticos (ver la impagable escena en la que uno de ellos, ahorra para comprarle un dulce a la chica que le gusta y, ante la tentación del apetito, se lo acaba comiendo en las escaleras de la casa de ella, o cómo Noodles se queda siempre pasmado mientras mira como la chica que le gusta -interpretada por una jovencísima Jennifer Connelly- ensaya sus bailes de ballet), acabe asistiendo al encumbramiento de la banda de gángsters, cuyo final resulta tan trágico como inesperado.


              Otro elemento que también llama la atención en "Érase una vez en América", a parte de un final y epílogos un tanto inciertos (hay muchas teorías al respecto de este último factor), es la violencia con la que Leone salpica diversas escenas de su magnífico largometraje. Así pues, el realizador italiano no parece cortarse ante el derrame de sangre en atracos, tiroteos, palizas y demás actos vandálicos que, por fortuna, siempre se encuentran perfectamente integrados en la historia. En definitiva, "Érase una vez en América" es una de esas películas que deben ser revisadas cada cierto tiempo para recordar lo que es una película bien hecha, y disfrutar con una de las obras maestras del cine, con independencia del género cinematográfico al que ésta pertenezca.



              • MR. HYDE DICE:

              Pedazo película, colega. Es para ver en dos tandas porque, si no, con toda probabilidad, tu trasero acabe con la forma del sofá (ojito, que son casi cuatro horas de película), pero creedme que merece la pena desde el primer minuto hasta el último. Posiblemente, sea una de las películas más perfectas que he visto en mi vida. Por otros comentarios que he hecho antes, sabéis que soy partidario de que, si una peli está bien hecha o es buena, no tiene por qué durar una eternidad. De hecho, estoy seguro de que "Ben-Hur - Ben-Hur, 1959" sería un peliculón si no la cagaran las más de tres horas que dura. Pero, en el caso de "Érase una vez en América", casi te quedas con ganas de más.


              Tiene momentos no sólo impactantes, sino también preciosos (sí, he dicho preciosos, ¿qué pasa? Que yo también tengo mi corazoncito). Recuerdo con especial claridad la secuencia en que Robert de Niro -cuando todavía elegía buenas películas en las que molestarse en actuar- lleva a cenar al Elizabeth McGovern a un restaurante que ha alquilado sólo para ellos, y una orquesta empieza a tocar "Amapola". La cámara de Leone en esa escena es, simplemente, magistral (y más si tenemos en cuenta cómo acaba la velada para los dos personajes... agüita del avellano). O ese plano fijo del puente de Manhattan, mientras la panda de chavales, vestidos como auténticos gángsters, cruza una calle. O, incluso, el cruce de miradas, al final de la película, de Robert de Niro y Elizabeth McGovern, o entre el primero y el hijo de James Woods.


              De la música de Morricone, pues qué vamos a decir que no se haya dicho ya, empezando por el tema de Deborah y acabando en la nostálgica melodía con el que concluye la película. Desde luego, es para descubrirse ante alguien capaz de componer semejante monstruo de banda sonora, componer al año siguiente la música de "La misión - The mission, 1986", al siguiente la de "Los intocables de Elliot Ness - The untouchables, 1987" y, unos años más tarde, la de "La ciudad de la alegría - City of joy, 1992". A ver quién es el guapo que iguala la calidad del maestro italiano.


              Hacedme caso y conseguid esta película como sea, que no os dejará indiferentes. Es larga sí, pero a diferencia de otras películas que duran menos, ésta no es de la que se te hacen eternas. Los actores están brillantes (todos los personajes son unos cabronazos de cuidado, pero es imposible que no te acaben resultando simpáticos), la puesta en escena deja con la boca abierta, la fotografía, el montaje, la historia... En dos palabras: obra maestra





              viernes, 24 de junio de 2011

              ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "127 HORAS"


              TÍTULO: 127 HORAS

              DIRECTOR: DANNY BOYLE

              REPARTO: JAMES FRANCO, KATE MARA, AMBER TAMBLYN, CLEMENCE POESY

              DURACIÓN: 93 min.

              AÑO: 2010

              GÉNERO: DRAMA

              • EL DR. JECKYLL DICE:
              Recién salido del enorme éxito que alcanzó con la espléndida y oscarizada "Slumdog millonaire - Slumdog millonaire, 2008", el británico Danny Boyle ha querido volver a cambiar rotundamente de estilo -recordemos que ha abordado el cine de denuncia social ("Trainspotting - Trainspotting, 1996"), la ciencia ficción ("Sunshine - Sunshine, 2007"), la comedia ("Una historia diferente - A life less ordinary, 1997") y el terror ("28 días después - 28 days after, 2002")- para adentrarse en lo más profundo del desierto del estado norteamericano de Utah y relatar la historia real del montañero Aaron Ralston, al que interpreta un inmenso James Franco.

              Amante de las historias conflictivas, Boyle volvió a juntarse con el guionista de su anterior largometraje, el también británico Simon Beaufoy, para adaptar a la gran pantalla la historia de Aaron (Franco), un joven aventurero amante de la naturaleza quien, durante una excursión de fin de semana, sufre una caída en el interior de un cañón rocoso, quedando atrapado su brazo derecho por una enorme piedra. Tras pasar más de cinco días inmovilizado, Ralston acabó por tomar una trágica decisión que logró liberarlo y ser rescatado por los servicios de emergencia.

              Después de ver una película como "127 horas", quedan claras, al menos, un par de cosas. La primera de ellas es que Danny Boyle es uno de los directores en activo con mayor fuerza visual del panorama cinematográfico actual. Que haya sido capaz de realizar un largometraje como éste es un logro muy a tener en cuenta, máxime si tenemos en cuenta que en ningún momento se hace aburrido, a pesar de acontecer el 90% del metraje dentro de la cavidad en la que Aaron queda atrapado. Boyle coloca la cámara en los sitios más insospechados (dentro de una cantimplora, por encima del rostro de Franco o, incluso, en el interior de un diminuto hueco en el suelo), utiliza el formato panorámico con una maestría asombrosa (esos impresionantes paisajes del desierto de Utah, o el travelling que comienza con Aaron en la grieta y culmina a muchos metros del suelo con una visión del desierto que deja con la boca abierta), y convierte una excursión por el monte en una experiencia tan dinámica como turbulenta.

              La segunda de las cosas que quedan fuera de toda discusión es que James Franco ha logrado con su interpretación de Aaron Ralston el papel de su vida. Si bien ya habían sido con anterioridad varias las voces críticas que habían señalado la valía de este joven actor californiano, es con "127 horas" que su talento interpretativo queda fuera de toda duda. Franco carga con todo el peso de la película sobre sus hombros, aportando una humanidad inigualable al personaje, y siendo capaz de transmitir a la perfección cada uno de los sentimientos que requiere cada escena: desde la despreocupación cuando está montando en bicicleta por el desierto, pasando por el miedo cuando la roca le atrapa el brazo y no puede liberarse, y continuando con la pena que siente al lamentar no haber hecho y dicho más de una cosa cuando tuvo ocasión -que queda recogido en las continuas grabaciones que hace con su cámara-, o el dolor causado por su último intento de liberarse. En una palabra, su actuación es impresionante.

              En tercer y último lugar, queda el atractivo de la película. Si bien es cierto que tanto la labor del equipo técnico como artístico es digna de las mayores alabanzas, no se puede decir lo mismo del conjunto final. Sí, "127 horas" es una buena película, pero eso no quiere decir que sea fácil de ver, ni que sea imprescindible, o que sea agradable de ver. Tengamos en cuenta que, por muy bien hecha que esté, no resulta un largometraje fácil de digerir, y quienes conozcan la historia de Aaron Ralston o ya hayan visto la película sabrán por qué.

              No obstante, aunque "127 horas" sea uno de los títulos más atractivos de los que se estrenan esta semana en los videoclubs, es conveniente avisar de que no se trata de una historia en la que prima la superación por encima de las dificultades, o en la que el conjunto hace simple de olvidar determinadas escenas. Eso sí, no es impedimento para que sea un ejemplo de realización cinematográfica de primera línea.

            • MR. HYDE DICE:


            • Vale, el moñas de arriba no se quiere mojar diciendo las cosas claras pero, por suerte, a mí eso no me pasa. Aviso, os voy a destripar una parte fundamental de la peli, así que no me vengáis llorando después. Pero creedme si os sigo que, si no lo hago, luego acabaríais mentándome hasta la abuela y, como comprenderéis, tampoco es plan.

              El argumento ya lo sabéis. No pasa nada porque Jeckyll no os haya dicho que el tal Aaron Ralston se ve forzado a beberse su propio pis para no morir deshidratado. Tampoco es importante que sepáis que el colega sí que consiguió liberarse y ser rescatado. Lo que tenéis que tener muy claro es el cómo se libera. El tío cogió unos alicates de esos multiusos y, después de romperse deliberadamente los dos huesos del brazo, con una de esas navajillas canijas que suelen tener a un lado, se acabó cortando el brazo. Esto no sería ningún problema para ver la peli si no fuera porque toda la escena de la amputación (que viene a durar como unos diez minutos) es de lo más explícita. Que sí, que sí, que se ve de todo, hasta cómo tiene que cortarse los tendones. Nenes, os juro que se me frunció el ojete a saco. Por suerte, el director no se ceba con la casquería, y utiliza un montaje rápido y de planos de corta duración para no caer en el gore más descarado.

              De todas formas, como os digo una cosa os digo la otra: aparte de que los diez minutos finales sean de cágate lorito, sería injusto juzgar al resto de la peli sólo por la impresión que se pueda sacar de ello. Y digo esto porque es acojonante ver el papel que hace James Franco (nadie lo diría después de verle hacer el ridículo en las tres partes de "Spiderman"). Y, si no me creéis, esperad a ver el momento en que se le va la pinza al tipo y empieza a hablar sólo como si estuviera en un concurso de la tele, o la cara de reventado que se le queda al pobre hombre justo después de cortarse el brazo (el momento en que se queda empanado mirándolo antes de hacerle una foto es impresionante).

              Por lo demás, el resto de la peli no es que sea para tirar cohetes, por muy bien hecha que esté. De hecho, creo que la música tan machacona de A.R.Rahman, por muy nominada al Oscar que estuviera, hay veces que resulta cargante con ganas. Pero vamos, tampoco es que sea insoportable. En fin, que sí, que de los estrenos semanales en videoclub "127 horas" es el más importante. Ahora bien, conviene que tengáis clarinete qué tipo de peli es ésta. Ya os aviso que no es para pasar un rato agradable, sino que os vais a encontrar con un rato generoso de angustia. Pero bueno, de todo tiene que haber y si, además, está bien hecho, pues ya de perlas.





              jueves, 23 de junio de 2011

              CINE ACTUAL: "THE TOWN (CIUDAD DE LADRONES)


              TÍTULO: THE TOWN (CIUDAD DE LADRONES)

              DIRECTOR: BEN AFFLECK

              REPARTO: BEN AFFLECK, JEREMY RENNER, REBECCA HALL, JOHN HAMM, PETER POSTLETHWAITE, CHRIS COOPER

              DURACIÓN: 120 min.

              AÑO: 2010

              GÉNERO: POLICIACO






              • EL DR. JECKYLL DICE:

              Tras la buena acogida que tuvo a nivel de crítica (que no tanto de público) "Adiós pequeña, adiós - Gone baby gone, 2007", debut como director del actor y ocasional guionista Ben Affleck, éste ha firmado con "The town (ciudad de ladrones)" su segundo trabajo tras las cámaras. Al igual que en el caso de su primera película como director, Affleck ha vuelto a recurrir a un relato policíaco enmarcado en los barrios más conflictivos de Boston (ciudad en la que se crió), con la novedad de que, en esta ocasión, también participa en el film como actor protagonista y coguionista del mismo, ésta última labor a seis manos con dos colaboradores más.


              La historia de "The town (ciudad de ladrones)" comienza con un eficaz atraco a una sucursal bancaria, en el que los ladrones toman a Claire (Hall), la directora de la oficina, como rehén. Los cerebros del golpe, Doug y Jimmy (Affleck y Renner, respectivamente), temerosos de que Claire pueda aportarle al detective Frawley (Hamm) alguna pista que los pueda identificar, deciden que Doug la seguirá para poder observarla detenidamente. Sin embargo, cuando él y Claire entablan una conversación de forma inesperada, las cosas cambian, pues Doug comienza a sentirse atraído por Claire, hasta el punto de tomar la decisión de dejar atrás la delincuencia y enmendar su vida. Sin embargo, ni su colega Jimmy ni el mafioso Fergie para quien Doug realiza sus "trabajos" están dispuestos a dejarlo marchar tan fácilmente.


              Rodada con unos medios más sofisticados que su primer trabajo como director, Affleck logra con "The town (ciudad de ladrones)" confeccionar un acertado film de corte policíaco, donde el clásico relato de policías y ladrones es contemplado desde un punto de vista mucho más cercano a de éstos segundos, mostrando tanto el cómo viven, cómo planean sus golpes, y cuáles son las inquietudes que los mueves y hacen actuar de la forma que vemos. Es por ello, que resulta tan significativa la introducción de un elemento que acaba por romper esa estabilidad del "código de honor" del grupo, como es la fragilidad y seducción totalmente involuntaria del personaje de Claire -por cierto, muy bien interpretada por Rebecca Hall-, que hace que Doug despierte una parte de su conciencia que, hasta ese momento, permanecía casi dormida.


              Por otra parte, el contrapunto a la estabilidad que ofrece el personaje de Hall a la vida de Doug queda contrarrestada por la influencia del personaje de Jimmy, con el que Affleck se empeña en dejar constancia de la malsana relación que ambos comparten, muy condicionada por la dudosa paternidad de Doug sobre el hijo de la hermana de Jimmy. Así queda reflejado en secuencias como aquella en la que Doug le pide ayuda para "dar un aviso" a un grupo de delincuentes con los que se ha topado Claire en alguna ocasión -Jimmy ni siquiera se plantea el por qué debe darles una paliza cuando Doug se lo pide-, o como cuando Doug y Jimmy discuten frente a la verja de un cementerio (secuencia en la que queda más que clara el vínculo existente entre ambos).


              A este respecto, cabe hacer también mención de la acertada interpretación de Renner, un actor que últimamente se ha ido haciendo un hueco en el panorama cinematográfico estadounidense, y que da vida a sus personajes con una facilidad del todo pasmosa (tanto le da hacer de artificiero en Irak -con "En tierra hostil - The hurt locker, 2009", como de violento atracador en el largometraje que hoy nos ocupa). Por lo demás, tan sólo mencionar que Affleck demuestra una pericia sorprendente a la hora de planificar tanto las secuencias de atracos y persecuciones: la secuencia del primer atraco está confeccionada con una exactitud meridiana; el segundo atraco contiene las dosis justas de acción y tensión, mayormente acumuladas en la huida de los delincuentes por las calles de Boston; y el violento atraco final al estadio de baseball es la demostración perfecta de que Affleck aún tiene mucho que decir como realizador de largometrajes. Si bien es cierto que "The town (ciudad de ladrones) no alcanza la maestría de otras obras maestras del género como pueda ser el caso de "Heat - Heat, 1995", tampoco es menos apropiado confirmar que se trata de una película muy correcta, distraída, bien interpretada y mejor dirigida, que recupera los mejores momentos del cine policíaco y de acción, combinando ambos géneros en un film interensate y digno de ver.



              • MR HYDE DICE:

              No está mal, la verdad. Lo que sí me pareció a mí es que hay actores que deberían aprender de Ron Howard y dedicarse a la dirección, terreno en el que alcanzan resultados mucho más efectivos que en el de la actuación. A Ben Affleck le pasa exactamente eso. Con "Adiós pequeña, adiós" demostró que no hacía falta que saliera pululando por su propia película -aunque el prota fuera su hermano- para que la película fuera buena (claro que allí salían Morgan Freeman y Ed Harris, cosa suficiente para que la película ya merezca la pena). De hecho, si uno lo piensa un poco después de ver la peli, se dará cuenta que lo peor del conjunto es tener que ver la cara de pez del pobre Affleck durante las dos horas que dura la cosa.


              Por suerte, el cartel de secundarios lo compensa con creces: Renner hace de hijoputa tarado con una convicción que casi asusta (ver el momento en que se topa con Doug y Claire en una heladería); Hall interpreta a Claire con un reparto de emociones (ilusión, fragilidad, tristeza, miedo) que ya quisieran muchas de las actrices actuales; y John Hamm (actor muy conocido por una serie llamada "Mad men" de la que no sólo he visto ni un capítulo sino que no tengo ni idea de lo que va) carga a cuestas con su personaje de perseguidor del FBI como si lo hubiera estado haciendo toda su vida.


              En resumen, que sin ser la película del año, sí que es una peli en la que estás en tensión durante buena parte, que está bien hecha -y uno se da cuenta de ello- y que cumple perfectamente con sus expectativas: distraer, entretener y hacer que quien se siente a verla esté intrigado por saber si los ladrones se acaban saliendo con la suya o no. Por cierto, al respecto de esto último, ¿no os parece un poco curioso que uno quiera que los chorizos se salgan con la suya y que el pollo del FBI que les quiere parar los pies -al fin y al cabo hace su trabajo de forma honrada- acabe quedándose con un palmo de narices? Je, lo que son las cosas...