jueves, 4 de agosto de 2011

CINE ACTUAL: "LA GUERRA DE LOS MUNDOS"


TÍTULO: LA GUERRA DE LOS MUNDOS

DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

REPARTO: TOM CRUISE, TIM ROBBINS, DAKOTA FANNING, JUSTIN CHATWIN, MIRANDA OTTO

DURACIÓN: 116 min.

AÑO: 2005

GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • Cuando, en 2002, el actor más taquillero del panorama actual rodaba por fin un largometraje a las órdenes del Rey Midas de Hollywood, el resultado que se estrenaba en las carteleras era el excelente film de ciencia ficción "Minority report - Minority report, 2002". La película gustó tanto al público como a la crítica, que la destacó como una de los mejores films de ciencia ficción de la nueva década y, lo cierto es que, aún vista hoy la cinta, no es para menos. Por este motivo, cuando actor y director anunciaron que volvían a colaborar juntos, la noticia fue recibida con entusiasmo por casi todo el mundo. Además, cuando concretaron que dicho proyecto iba a ser una revisión de la creación de H.G. Wells, anteriormente llevada al cine a mediados de la década de los años cincuenta, la expectación no hizo sino crecer aún más. Ahora bien, cuando el largometraje por fin llegó a las pantallas, por desgracia, el arrollador éxito comercial bien poco tuvo que ver con la calidad del producto.


    La versión de Spielberg de "La guerra de los mundos", en lugar de dedicar parte del metraje a profundizar en las relaciones humanas, como sí sucedía en la versión anterior, se dedica, casi en exclusiva, a apabullar al público con unos excelentes y excesivos efectos visuales, que no logran llenar en ningún momento en enorme hueco que deja un guión repleto de agujeros, incoherencias, y absurdo. A ello también contribuye la muy mediocre actuación tanto de Tom Cruise (nada que ver su participación en esta película con otras caracterizaciones del actor anteriores), como la de la actriz infantil Dakota Fanning (infinitamente mejor en otros largometrajes como, por ejemplo, "El fuego de la venganza - Man on fire, 2004") e, incluso, un desaprovechado Tim Robbins en un papel menor.


    La historia comienza cuando Ray Ferrier (Cruise) se dispone a pasar un fin de semana con sus hijos, Rachel (Fanning) y Robbie (Chatwin), a quienes no ve con demasiada frecuencia desde que se separó de su mujer. Sin embargo, de repente, una serie de truenos empiezan a producirse en el cielo, acompañados de grandes rayos que caen en la ciudad, produciendo grandes daños materiales. Lo que nadie se espera es que, de esos rayos, empiecen a surgir una especie de androides alienígenas, cuya primera reacción es destruir absolutamente todo lo que se cruce por su camino. En un intento desesperado de proteger a sus hijos, Ray huye de la ciudad en medio del caos y la destrucción más absolutos, tratando de encontrar un refugio en el que poder quedarse momentáneamente.


    A pesar de los puntos negativos destacados en este maltrecho film de Steven Spielberg, sería injusto si no se señalaran también ciertos momentos dignos de mención. Uno de ellos, es la secuencia de la huída a bordo de un monovolumen de Ray sus hijos. Los movimientos de cámara de esa secuencia son, en una palabra, magistrales. Retomando el estilo que el mexicano Alfonso Cuarón perfeccionaría en su largometraje "Hijos de los hombres - Children of men, 2006", la cámara va pasando de un personaje a otro, entrando y saliendo del coche, y recorriendo todo su interior, sin que el vehículo se detenga en ningún momento. Es una secuencia que deja con la boca abierta. Del mismo modo, hay que reconocer que toda la secuencia que tiene lugar en el sótano en el que está escondido Ray con su hija, y en el que una especie de cabeza rastreadora alienígena lo recorre tratando de encontrarlos, deja sin respiración a causa de la tensión acumulada. Sin duda, la referencia más inmediata para dicha secuencia cabe encontrarla en la película de M. Night Syamalan, "Señales - Signs, 2002", cuyo final en el sótano es un prodigio de planificación y ejecución.


    Evidentemente, no hay que dejar de lado los impresionantes efectos especiales. Secuencias como la primera huída de Ray y sus hijos en coche, con esas autopistas siendo destruidas tras ellos, son fabulosos. O toda la secuencia que tiene lugar a bordo del ferry. Pero, lamentablemente, el resto de elementos no se encuentran a la altura de estos trucajes visuales. La fotografía de Janusz Kaminski es tan fría como anodina; la música del maestro John Williams es tan intrascendente que, de no haber sonado melodía alguna, no se hubiera notado mucho; y, por encima de todo, el guión de David Koepp es, en una palabra, ridículo. Esperemos que Spielberg esté algo más inspirado para los próximos proyectos que tiene pensado estrenar de aquí a final de año. Habrá que tocar madera.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Menuda puta mieeeeeeerda de película! ¡Ostras tú, qué fuerte! Mira que con Spielberg dirigiendo el cotarro y Tomasete Cruise poniendo su carita bonita, la cosa ya prometía. Sobretodo después de "Minority report", que es una peli cojonuda. Pues flipa, colega, porque los dos pollos se han soplado un truño como un piano de grande. Al principio, la cosa no está mal -y, cuando digo al principio, me refiero a los primeros quince o veinte minutos-, con la presentación de los personajes y todo eso. Los primeros ataques de los bichos esos invasores tampoco están nada mal. Ahora bien, cuando Cruise empieza a correr la primera vez, ya se acabó el invento. El resto de lo que espera es verle a él con cara de tonto y a la niñata esa histérica que tiene por hija yendo a toda leche de un sitio para otro a toda mecha. Podrá tener todas las secuencias con extras que quieras, y unos efectos especiales de cágate lorito, pero lo que es la peli, acaba siendo un coñazo de cojones. No tiene historia. Sólo son secuencias sueltas de destrucción por parte de los aliens y, sobretodo, mucho primer plano de Cruise. ¡Ni siquiera, un actor tan bestial como Tom Robbins está aprovechado!

    Puede que esté siendo un poco duro con la peli, pero os juro que fui a verla con unas ganas tremendas (como dice mi padre, mezclando buenos ingredientes, es muy difícil que salga algo malo). Pues se ve que se han esforzado al máximo, porque la cosa es mala a rabiar. De entrada, los personajes. Vamos a ver, Tomasete, tú podrás hacer de padre divorciado que no tiene muy buena relación con sus hijos, pero coño, cúrratelo un poco más. No te limites a gritar como un poseso y a poner cara de tonto, macho, que cuando quieres, bien que actúas. Y luego, está la cría. La tal Dakota Fanning, haciendo de histérica y niña chalada. ¿Se puede saber qué puñetas esa chorrada de "éste es mi espacio, lo que queda dentro de él es bueno"? ¿Pero qué psicólogo con dos dedos de frente le dice a una cría -que lo único que necesita son dos tortas bien dadas- que vaya soltando esas mamonadas? Se ve que a los americanos les encantan esas paridas, porque si no, no lo puedo entender. Bueno, y eso por no hablar del personaje del hijo, que si la nena tiene un guantazo, el repelente éste tiene guantazo y medio.


    Ahora, lo más sangrante de todo, es que detrás de todo este desastre se encuentre Spielberg. No hay derecho a que alguien capaz de hacer "La lista de Schindler - Schindler's list, 1993" o la de "Minority report" que decía antes, se haya soplado semejante mamarrachada. Aunque claro, teniendo en cuenta que lo que le venía después era la cuarta y lamentable entrega de Indiana Jones, ya no sé qué pensar. Además, ¿se puede saber qué final es ese? ¿Cómo puede tener los santos cataplines de acabar nadie así una película? ¿Es que ya no quedaba pasta porque se lo había gastado todo reventando el planeta o qué? Os prometo que, de todas las películas que he visto en mi vida -y podéis apostar partes vitales de vuestra anatomía a que son unas cuantas-, el final de éste es de los más ridículos que recuerdo.


    En fin, que los efectos especiales podrán estar de lo más currado, pero pasarse casi dos horas viendo "La guerra de los mundos" made in Spielberg es una pérdida de tiempo como una catedral. ¡Ay si Orson Welles levantara la cabeza y viera lo que han hecho estos desgraciados con su show de radio!





    miércoles, 3 de agosto de 2011

    CINE DE LOS 90: "EL GUARDAESPALDAS"


    TÍTULO: EL GUARDAESPALDAS

    DIRECTOR: MICK JACKSON

    REPARTO: KEVIN COSTNER, WITHNEY HOUSTON, GARY KEMP, BILL COBBS, TOMAS ARANA, MICHELE LAMAR RICHARDS

    DURACIÓN: 129 min.

    AÑO: 1992

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • A estas alturas, poca gente queda que no haya oído hablar de "El guardaespaldas". Bien sea por el tremendo éxito que alcanzó la venta de su banda sonora y lo popular que se volvió el tema principal, I will always love you, como por el tirón que tuvo el largometraje en la taquilla de todo el mundo suponiendo, por una parte, el tercer éxito consecutivo de Kevin Costner (antes de su descalabro comercial y, en parte, artístico) y, por otra, por la consagración de la cantante Withney Houston como nueva diva.


    Partiendo de un guión escrito por el también realizador Lawrence Kasdan, una gran parte del éxito de la película lo tuvo el acierto de disimular lo que no es más que una historia de amor imposible, con un relato policíaco que atrapara al sector femenino (por lo primero) y al masculino (por lo segundo). Todo ello, dosificado con las secuencias necesarias de acción, intriga y romance que el argumento necesitaba. Y, aunque en su momento se criticó con dureza tanto la calidad de la cinta como las actuaciones de sus principales protagonistas, lo cierto es que "El guardaespaldas" no deja de ser una película hecha con corrección y ganas de entretener.


    La historia arranca cuando Frank Farmer (Costner) antiguo guardaespaldas presidencial acepta el trabajo de proteger a la cantante Rachel Marron (Houston), quien ha recibido una serie de series amenazas de muerte. El carácter férreo de Farmer choca en un principio con el ególatra de Rachel, lo que los lleva a no pocos enfrentamientos. Sin embargo, su progresivo trato hará que los dos comiencen a sentir una comprometida atracción mutua que podría poner en peligro la efectividad de Frank como guardaespaldas, y la vida de Rachel, tras una serie de constantes ataques.


    Tal y como se puede ver, el argumento podría resultar predecible desde el principio, ya que hasta el espectador más avispado puede acabar deduciendo cuál es el final que les espera a los protagonistas. No obstante, esa ahí donde se encuentra la principal virtud de "El guardaespaldas", ya que el largometraje está rodado de forma que no resulta aburrido en ningún momento, y consigue captar el interés tanto de quienes han decidido verla por su historia de amor, como de aquellos a quienes atrae más el halo de misterio que envuelve a la personalidad del peligroso asesino, y del momento en que éste aprovechará para salirse con la suya. No es, para nada, la mejor película en la que ha actuado Kevon Costner pero, sin embargo, no por ello deja de ser menos interesante para pasar un rato distraído y entretenido.



  • MR. HYDE DICE:

  • End aaaaaaaaaaai, güil olgüeis lab yuuuuuuuuuuuuuuuu... Jejejeje. Pues mira, qué quieres que te diga, a mí sí que me gustó la peli, por muy a caldo que la pusiera la crítica. Al fin y al cabo, tampoco pretende ser nada fuera de lo común. De hecho, creo que está muy bien llevada la mezcla de peli de intriga -con asesino cabroncete incluido- y la historia de amor entre el protector y la protegida. Supongo que, como Kevin Costner acababa de ganar tropecientos Oscar con "Bailando con lobos - Dances with wolves, 1990", pues los frikis "especialistas" se pensaron que el tío Kevin tiraría por los mismos derroteros, y que haría una peli que estuviera a la misma altura que la otra. Pero vamos, que tampoco tiene por qué ser así. Es más, "El guardaespaldas" funciona de categoría tanto como historia de amor de esas que les gustan a las mujeres (sin ánimo de ofender) de amores imposibles, de los amantes que quieren pero no pueden estar juntos, etc., así como cuando pasa a ser una peli de intriga y misterio, en el que el prota y tú tenéis que saber quién de todos es el malo de la función.


    Además, "El guardaespaldas" tiene sus momentos chulos, como el del primer concierto que tiene que dar la tipa, cuando el público se sube al escenario y la acaban agobiando tanto que él tiene que sacarla de allí, abriéndose camino a puntapiés, o como cuando tira el pañuelo de seda de ella encima de la katana y éste se parte en dos como si tal cosa. Luego, esta toda la parte final, cuando estás esperando que el asesino contratado para matarla haga acto de presencia, y de cómo la tensión está llevada hasta el último segundo.


    Sí que es cierto que Kevin Costner se pasa la peli un poco como con cara de estreñido, que digo yo que está muy bien eso de hacer que su personaje esté concentrado, tenga sus chufas mentales y todo eso, pero va, coño, Kevin, que por sonreír un poco tampoco hubiera pasado nada. Es más, igual hasta hubieras podido hacer algo más "humano" al personaje. Pero mira, cada uno sabe de lo suyo, así que...


    Así que ya os digo, sin ser una pasada flipante, sí que es una peli de lo más entretenida, bien hecha, y de las que te enganchan. Y, para acabar, os cuento un par de cotilleos. El primero: ¿sabíais que estuvieron a punto de hacer una segunda parte, en la que Kevin Costner tenía que proteger a Lady Di? El segundo: ¿sabéis que el nombre del protagonista de la peli, Frank Farmer, es el seudónimo con el que Coster se suele registrar en los hoteles cuando se va de turismo, o promoción, o lo que sea?



    martes, 2 de agosto de 2011

    CINE DE LOS 80: "WILLOW"


    TÍTULO: WILLOW

    DIRECTOR: RON HOWARD

    REPARTO: VAL KILMER, JOANNE WHALLEY, WARWICK DAVIS, JEAN MARSH

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • Al más puro estilo de las aventuras medievales más entretenidas, a finales de los ochenta, el futuro ganador del Oscar, Ron Howard, dirigió esta excelente película, cuyo guión fue escrito a partir de una historia corta esbozada por el mismísimo George Lucas. De hecho, a lo largo del film es fácilmente detectable el "sello Lucas", no sólo por la temática del propio largometraje (cuyo argumento parece una continuidad de "El retorno del Jedi - Return of the Jedi, 1983", aunque intercambiando las espadas láser por unas normales y corrientes), sino por las dosis de aventuras trepidantes que bañan el largometraje desde su comienzo hasta su espectacular conclusión.


    De hecho, el desfile de criaturas mágicas parece interminable a lo largo de la película, siendo lo primero que llama la atención que, en una de las pocas veces visto en una película comercial de este tipo, el héroe de la función no es el clásico caballero aguerrido y apuesto, sino que el peso de la función recae en un simpático y valiente enano aficionado a la magia. Es más, el personaje que se acaba convirtiendo en la mano derecha del héroe es un humano más conocido -al comienzo de la cinta- por su pillería y picardía, más que por su heroísmo. Aunque, como toda producción para toda la familia que se precia, los personajes tienen su oportunidad de evolucionar, y ni todos los buenos acaban siendo tan cobardes como se muestra en un comienzo, ni todos los villanos son malvados hasta el final.


    La historia arranca con el nacimiento de una niña que, según una antigua profecía, está predestinada a derrocar a la malvada reina que domina un extenso reino. Atemorizada por la amenaza que supone el nacimiento de la criatura, ordena que sea asesinada, si bien ésta es rescatada en el último momento y abandonada a su suerte en una región cercana a un pueblo en el que habita una colonia de enanos. Uno de ellos, muy aficionado a la magia, llamado Willow (Davis) encuentra a la niña, y decide emprender un largo viaje con el fin de proteger a la criatura y conseguir que se cumpla la profecía. En su aventura encontrará la ayuda de un inesperado aliado llamado Madmartigan (Kilmer) quien, aunque en un principio no lo parezca, le servirá de gran apoyo al valiente Willow para hacer frente tanto a la malvada reina como a su hija, Sorsha (Whalley), quien también va en pos de la niña. En su largo viaje, contarán con la ayuda de una extraña raza de criaturas diminutas, de hadas transformadas en animales, así como con temibles monstruos parecidos a dragones bicéfalos que no les pondrán nada fáciles las cosas.


    "Willow" es una película de aventuras fantásticas en la mejor tradición del término. Cuenta con los ingredientes que han hecho de otras producciones similares grandes referentes, como pueden ser "Lady Halcón - Lady Hawke, 1985" o "Legend (Leyenda) - Legend, 1983", donde el ritmo incansable de una historia bien contruida se alterna con espectaculares secuencias de acción donde la violencia pasa a un segundo término en favor del divertimento y el sentido del humor. Y todo ello llevado tanto con la mano sabia de un director que ya había realizado películas para toda la familia ("Cocoon - Cocoon, 1985", "1, 2, 3... Splash - Splash, 1984"), y de un productor que sabe lo que es entretener al público de todas las edades -el omnipotente George Lucas-. De hecho, fue la misma compañía creada por Lucas la que se encargó de los espectaculares (para la época) efectos especiales de esta trepidante película. Así pues, destacan especialmente momentos como los de la interactuación de Willow y Madmartigan con los duendes y, sobretodo, el enfrentamiento al final de relato entre, por una parte, Madmartigan y el monstruo de dos cabezas que lanza fuego por la boca y, por otra parte, Willow y la malvada hechicera en una encarnizada lucha de poderes.


    A todas estas virtudes señaladas, hay que añadir un elemento fundamental para que "Willow" se convirtiera en un film de referencia de los ochenta: la sensacional banda sonora compuesta por James Horner. El tema principal que se repite en diversas versiones a lo largo del largometraje ayudó en gran medida a dotar a la película de ese ritmo incansable, sabiendo qué teclas tocas (nunca mejor dicho) para resultar trepidante en los momentos de acción y aventura, y más tétrica en aquellas secuencias protagonizadas por los villanos de la función.


    En resumidas cuentas, "Willow" es, más que una buena película de aventuras, un buen entretenimiento de aventuras, confeccionado para hacer que los más pequeños se lo pasen de fábula con las aventuras del simpático enano, y que los más mayores puedan, a su vez, pasar las casi dos horas que dura el film, distraídos y disfrutando igualmente, aunque sea a otro nivel.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué chula! Recuerdo lo bien que lo pasé cuando la vi por primera vez, y lo mucho que me gustaron las escenas de lucha a espada, y de huidas y persecuciones a través de la nieve, a caballo, etc. "Willow" es la típica película de aventuras que le pondría ahora a un nene relativamente pequeño para tenerlo entretenido con algo decente durante un rato. Y además, como dice Jeckyll, no es de ese tipo de pelis que no tienen más remedio que tragarse los mayores, y en las que no paras de mirar el reloj para calcular cuánto queda para poder largarte de allí echando pipas. No es el caso. George Lucas no es tonto, y sabe de sobra cómo debe ser la historia de una peli, y cómo debe estar hecha para entretener a todo el mundo. Por suerte, "Willow" no acaba siendo tan cansina como aquellas de aventuras de los Ewoks (que estaban bien para cuando tenías seis años, pero ahora las ves y te dan los siete males), sino que cocina un puchero con un poco de todos los ingredientes: aventura, acción, romance, miedo y momentos la mar de divertidos.


    Ahora mismo, de las secuencias que más recuerdo que me llamaran la atención, creo que me quedo con la lucha final a dos bandas, entre el enano y la bruja piruja a punta de varita y encantamientos (rollo Harry Potter) y, por otro lado, al caballero melenas con los dragones. Ahora, cuando ves los dragones sí que es cierto que te das cuenta de que los efectos especiales ya tienen más años que el jabón, pero mira, cuando la peli salió hace más de veinte años eso no pasaba, y te creías perfectamente que esos bichos le iban a pegar un bocado en el culo al caballero de turno. En fin, será la inocencia del momento.


    Pero bueno, sea como sea, la cuestión es que, a quienes no conzcais esta peli, os recomiendo que le echéis un vistazo (no la suelen poner muy a menudo en la tele, y tampoco es que la haya visto demasiadas veces en las tiendas, así que estad al loro), porque merece la pena. Te entretiene y hace que lo pases bien y distraído un rato -tampoco pretende mucho más que eso-. Y, para los que ya la hayáis visto, seguro que al verla de nuevo, recordáis alguna de las escenas que más os gustaron y volvéis a pasarlo teta otra vez.



    lunes, 1 de agosto de 2011

    CINE CLÁSICO: "VENCEDORES O VENCIDOS (EL JUICIO DE NUREMBERG)"


    TÍTULO: ¿VENCEDORES O VENCIDOS? (EL JUICIO DE NUREMBERG)

    DIRECTOR: STANLEY KRAMER

    REPARTO: SPENCER TRACY, MAXIMILIAN SCHELL, BURT LANCASTER, RICHARD WIDMARK, MONTGOMERY CLIFT, MARLENE DIETRICH, JUDY GARLAND

    DURACIÓN: 180 min.

    AÑO: 1961

    GÉNERO: DRAMA JUDICIAL

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • Stanley Kramer está considerado hoy día como uno de los directores de cine más versátiles de la historia, gracias en especial a su tremenda capacidad para rodar excelentes largometrajes de temáticas tan variadas como controvertidas, tocando géneros tan dispares como la comedia disparatada ("El mundo está loco, loco, loco - It's a mad, mad, mad, mad world, 1963"), sólidas aventuras policiacas ("Fugitivos - The defiant ones, 1958"), o la tragicomedia racial ("Adivina quién viene esta noche - Guess who's coming to dinner, 1967"). Sin embargo, fue a principios de los años sesenta cuando el estupendo realizador filmó la que, sin duda, es su obra maestra, y una de las películas más importantes de la historia del cine: la adaptación de la obra de teatro de Abby Mann, "El juicio de Nuremberg".


    La acción del largometraje da comienzo cuando al juez estadounidense Dan Haywood (Tracy), magistrado de un pequeño pueblo del centro de los Estados Unidos, se le encarga ponerse al frente del proceso judicial que va a tener lugar en la localidad alemana de Nuremberg contra diversos dirigentes militares -entre los que se encuentra el doctor Enrst Janning (Lancaster)- acusados de crímenes contra la humanidad por su participación en el holocausto nazi. Dirigiendo la acusación se encuentra el coronel Tal Lawson (Widmark), un implacable fiscal que pretende demostrar la culpabilidad de los acusados con todo su empeño mientras que, en el lado de la defensa, se encuentra el letrado alemán Hans Rolfe (Schell), quien aboga por la presunción de inocencia en defensa de sus clientes. Durante el proceso judicial serán decisivos los testimonios de personas afectadas directamente por la práctica de salvajes experimentos durante el tercer reich, entre los que se encuentra el atormentado Rudolph Petersen (Clift).


    "¿Vencedores o vencidos? (el juicio de Nuremberg)" es una de las películas más fascinantes que se han hecho en la historia del cine. Pero cuando decimos fascinante no nos estamos refiriendo a su aspecto visual -que es de lo más correcto- sino a dos elementos que hacen de esta película una obra única: las interpretaciones y, muy especialmente, su guión. En el aspecto interpretativo, están sobresalientes absolutamente todos los actores, desde un Spencer Tracy arrebatador (su discurso final es, junto con el del personaje de Atticus Finch al que da vida Gregory Peck en "Matara a un ruiseñor - To kill a mockingbird, 1962", es uno de los más célebres de la historia del séptimo arte, y una defensa sensacional de los derechos humanos), pasando por un feroz Richard Widmark (sus constantes intervenciones durante en proceso, cuando presenta los cargos contra los acusados), un apasionado Maximilian Schell (el alegato de la defensa final de sus clientes tiene una fuerza descomunal), un comedido Burt Lancaster (su intento de redención final es fabuloso, en especial cuando trata de justificar las acciones que se vieron obligados a practicar) y, muy especialmente, un Montgomery Clift magistral en su papel de atormentado expresidiario de los campos de concentración (el relato de los experimentos en los que tuvo que participar como cobaya deja la sangre helada al más templado).


    Por otra parte, como comentábamos, el guión es una obra maestra indiscutible. No sólo por las agudísimas réplicas de todos los personajes, o por la intensidad con la que están construidas las intervenciones de cada uno de ellos. Lo que llama la atención por encima de estos elementos, ya de por sí estupendos, es la conclusión del relato. Si hay algo por lo que "¿Vencedores o vencidos? (el juicio de Nuremberg)" merece su lugar en lo más alto de las mejores películas de todos los tiempos es por el alegato final de Burt Lancaster y la conclusión de la sentencia de Stanley Kramer. Son dos momentos maestros e insuperables, por muchas versiones modernas que se puedan rodar después sobre lo mismo. La mirada arrepentida de Lancaster conmueve no sólo por la recreación del personaje por parte del genial actor, sino por el contenido de su discurso, en el que trata de justificar la barbarie en la que ha participado amparándose en que no tenía opción. Y, en lo que se refiere al discurso de Tracy, éste demuestra una solidez pasmosa, con un sentido común en cada una de las palabras que pronuncia que desarma cualquier tentativa de justificar semejantes actos.


    Como decimos, "¿Vencedores o vencidos? (el juicio de Nuremberg)" es un film imprescindible, tanto para los amantes del cine como para los meros aficionados, pues no se trata sólo de ver una película, sino de educar un poco a la conciencia en materias tan serias como las consecuencias que tuvo para la evolución posterior de la humanidad actos tan despiadados y salvajes como los que se llevaron a cabo durante la invasión nazi y, en especial, de las secuelas que tuvo -tanto físicas como psicológicas y mentales- en tantísimas personas inocentes. En este caso, Stanley Kramer fue capaz de concentrarlo todo en un largometraje apasionante y repleto de momentos únicos, dignos de ser admirados y revisados continuamente.



  • MR. HYDE DICE:

  • Impresionante. No sólo es una peli de esas de juicios que te atrapa desde el primer momento, sino que tiene una carga emocional y un mensaje tan demoledor que, cuando acaba, aún le das vueltas a la cabeza a todo lo que acaba concluyendo la peli, y más teniendo en cuenta que, según parece, la historia que cuentan fue así en realidad. Aunque se han hecho varias versiones del juicio de Nuremberg, creo que ésta no sólo es la más conocida, sino una de las que acaba por decir las cosas con tanta claridad: que lo del holocausto nazi fue una salvajada, y que los desgraciados que participaron en semejantes burradas deberían ser condenados a pasar el resto de su puta vida pudriéndose entre rejas.


    La peli es en blanco y negro, y dura casi tres horas. Al leer esto, posiblemente, muchos de vosotros estéis pensando: "vale, paso". Bueno, pues dejadme deciros algo, atajo de ignorantes, "¿Vencedores o vencidos? (el juicio de Nuremberg)" es una peli de las que dejan huella, de las que debería ser obligatorio ver para no ser un cerrojo del 15. Los que seguís el hilo de mis críticas, ya sabréis que no soy dado en absoluto a opinar que todas las pelis en blanco y negro del año de maricastaña son buenas. De hecho, creo que comentaba hace poco que "Ciudadano Kane - Citizen Kane, 1941" no me parece que sea la obra maestra que la mitad de frikis argumentan que es. Por eso, cuando os digo que la peli de hoy es de las que no os podéis perder, hacedme caso, que no lo digo por decir. Y, si después de ver los últimos veinte minutos, la peli no ha conseguido haceros pensar en las barbaridades que hicieron aquellos hijoputas, y en las consecuencias tan brutales que han tenido, más os valdría cambiaros la sangre de las venas por horchata. Para los que se dejen aconsejar, os recomiendo de corazón esta película. Tomad nota.



    domingo, 31 de julio de 2011

    CINE EN CARTEL: "KUNG FU PANDA 2"


    TÍTULO: KUNG FU PANDA 2

    DIRECTORA: JENNIFER YUH

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 88 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • Después de que la primera parte de las aventuras del oso panda aficionado al kung fu recaudara sólo en las taquillas norteamericanas más de doscientos millones de dólares, era más que evidente que una segunda parte no tardaría en hacer acto de presencia. Y así ha sido. Tres años después de la primera, se ha estrenado "Kung fu panda 2", en la que continúan explicándose las divertidas aventuras de todos los personajes (salvo el villano) que ya participaban en la anterior.


    Po sigue siendo el único oso panda que se ha convertido en el guerrero del dragón y, junto con los cinco furiosos -Tigresa, Mantis, Grulla, Mono y Serpiente- tiene que hacerle frente, en esta ocasión, al malvado Lord Shen, un pavo real que pretende dominar toda China gracias a un monstruoso cañón de su invención con el que ha logrado eliminar a todos sus oponentes. Sin embargo, cuando Po tenga ocasión de enfrentarse a él, se dará cuenta de que Shen y él tienen en común más de lo que pensaba, ya que, según parece, Shen parece poseer importante información acerca de la misteriosa desaparición de los padres de Po.


    En comparación con su precedente, "Kung fu panda 2" está plagada de trepidantes secuencias de acción, cuya inserción dentro del largometraje parece especialmente diseñado como un conjunto de espectaculares momentos donde la acción animada deja, en verdad, con la boca abierta. Basta con ver secuencias como la de el primer enfrentamiento de Po con unos lobos en la aldea de los conejos músicos, el primer enfrentamiento de Po y los cinco furiosos en la torre de Sheng (impresionante cómo los personajes deben subir y correr por la fachada de un edificio que se está cayendo, mientras éste no para de dar sacudidas), o el enfrentamiento final con los maquiavélicos cañones a bordo de una flota de barcos.


    Tal y como apuntamos, al menos, es agradable pensar que el guión no acaba por ser una mera excusa para todo lo demás, sino que toda esta acción que señalamos se complementa de maravilla con la película. Si bien el largometraje, contemplado como tal, no acaba por representar ningún punto y aparte en el género de animación, sí es cierto que, al final, "Kung fu panda 2" resulta ser un entretenimiento divertido, gracioso por momentos (por ejemplo, el momento en que Po y sus amigos se meten dentro de un dragón chino para pasar desapercibidos de la tropa de lobos, y van "encargándose" de cada uno de estos soldados que se cruza por su camino), aunque, también, inevitablemente intrascendente y olvidable. Afortunadamente, dentro del conjunto de cosas que merecen la pena ser recordadas se encuentra la fabulosa banda sonora compuesta a cuatro manos por Hans Zimmer y John Powell quienes, por fortuna, parecen haberse molestado algo más que en la primera parte, y han creado una música fascinante, que acompaña a la perfección la cantidad casi ininterrumpida de grandes secuencias de acción con los que cuenta la película.



  • MR. HYDE DICE:

  • Esta parte es mejor que la primera. O, al menos, a mí me ha gustado más. Tampoco es que la primera fuera una cosa fuera de lo común (de hecho, hasta la vi un poco tontorrona) pero, en esta segunda parte, al menos se han preocupado por darle una cosa importante de la que carecía bastante la anterior: ritmo. La historia sigue estando bien -rara es la peli de dibujos que se hace ahora que no cuide eso un poco- pero donde se nota que se lo han currado más es en el no parar de escenarios, peleas, trozos de acción y todo eso. De la hora y media escasa que dura, no serán más de quince minutos los que dedican a "ratos muertos", porque el resto, como digo, es un no parar.


    En la versión española ha vuelto a ser Florentino Fernández quien le pone la voz al panda (se le reconoce a la legua) pero, a diferencia de otras pelis como las de "Shrek", se limita a ser su personaje, no al revés (¿a que nadie puede imaginar a otro poniéndole la voz al burro de Shrek que no sea José Mota?). Y creedme si os digo que se agradece que no sea una de esas pelis en que todas las gracias dependen del doblaje. Como ya digo, para ser una peli de dibujos animados, se han preocupado de que sea un no parar de acción lo que, sin duda, acaba por gustar a los más pequeños que vayan a verla, y que agradecerán los mayores que los tengan que acompañar (si alguno se pregunta cómo es yo que he acabado viendo en cine la peli en cine, la razón es muy sencilla: mi chica no quería ver la otra opción que yo le proponía, y "Kung fu panda 2" estaba en terreno más neutral. Fin de la aclaración).


    Después de haber visto hace un par de semanas la segunda parte de "Cars", al compararla ahora -sin que tengan mucho que ver- con ésta, me doy cuenta de que en Jolibú parecen haberse dado cuenta de que las pelis molan más si, en lugar de la gilipollez esa del 3D (que aporta un extra sólo en muy contadas películas), apuestan más por un ritmo como el que tienen estas dos películas. Si bien la primera era una especie de historia a lo James Bond animado, en "Kung fu panda 2" es como si hubieran mezclado unos cuantos peluches con cualquiera de esas de mamporros estilo oriental. Pero con gracia. Eso sí, que luego la película sea una pasada, ya es harina de otro costal porque, para ser sinceros, como película -no como entretenimiento- deja un pelín que desear. Afortunadamente, se aleja de paridas más grandes de dibujos animados como "Gru, mi villano favorito - Despicable me, 2010" o "Megamind - Megamind, 2010", y no le llega ni a la altura de los talones a otra peli de la casa, "Cómo entrenar a tu dragón - How to train your dragon, 2010". Sin embargo, se deja ver, no aburre, y divierte. Suficiente para que no mirara a mi chica con cara de querer matarla después de ver la peli, ¿no os parece? En fin, pues lo dicho, que es una buena opción para ir al cine si váis con críos o si, como en mi caso, no hay nada mejor que ver (o que quieran ver).



    sábado, 30 de julio de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "UN TIPO GENIAL"


    TÍTULO: UN TIPO GENIAL

    DIRECTOR: BILL FORSYTH

    REPARTO: PETER RIEGERT, BURT LANCASTER, PETER CAPALDI, FULTON MCKAY, JENNY SEAGROVE

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1983

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JECKYLL DICE:


  • El cine inglés, en líneas generales, se suele caracterizar por poseer un toque se distinción especial, y una elegancia a la hora de confeccionar cada largometraje que hace que las producciones británicas que se estrenan vengan impregnadas de ese estilo refinado y culto. A lo largo de los últimos años, este "toque" particular ha estado presente en muchísimas películas de las presentadas fuera de sus fronteras, ya sean comedias ("Un niño grande - About a boy, 2002", "Love actually - Love actually, 2003"), dramas ("La versión Browning - The Browning version, 1994, "El discurso del rey - The king's speech, 2010") u otros géneros (las gamberras "Trainspotting - Trainspotting, 1996" y "Lock and stock - Lock, stock and two smoking barrels, 1998" o, incluso, las películas de la serie "Harry Potter").



    Mac (Riegert) trabaja para una gran compañía petrolífera de Houston. El dueño de ésta, Felix Harper (Lancaster) lo envía a una remota región de Escocia, donde tiene un particular interés en adquirir una vasta extensión de terreno en la que construir una refinería, para que agilice los trámites y consiga cerrar el trato con todas las partes implicadas. A regañadientes, Mac se viaja hasta allí donde, nada más llegar, conoce al enlace de su compañía, un dicharachero escocés llamado Danny (Capaldi) que lo introduce en el ambiente local. Una vez llegan al pueblo, se topan con un estilo de vida que nada tiene que ver con el ajetreo de la gran ciudad al que Mac está acostumbrado, y que allí parece reinar la calma, y donde congeniar con todos los residentes del lugar es una de las tónicas generales. Es entonces, cuando Mac se ve obligado a olvidarse de su forma de negociación agresiva y pasar a adoptar una actitud muy diferente, mucho más amable y distendida pues, aparte de su intención de cerrar el trato, también empieza a sentirse fuertemente atraída por una de las muchachas del pueblo. A su vez, casi sin esperarlo, Danny quedará fascinado por una misteriosa joven llamada Marina, que aparece y desaparece en el agua con una facilidad tan curiosa como asombrosa.



    "Un tipo genial" no es ninguna excepción a esas referencias del cine inglés al que hacíamos referencia al comienzo. El largometraje del escocés Bill Forsyth (quien pudo filmar la película gracias a la reputación que se habría sembrado el productor británico David Puttnam gracias al éxito que había tenido dos años antes su "Carros de fuego - Chariots of fire, 1981") posee, sin ninguna duda, esa distinción de comedia inteligente y con toques sofisticados, en la que los diversos giros argumentales de la historia contienen una elegancia y simpatía totalmente alejadas de las absurdas comedias románticas que, con demasiada frecuencia y facilidad, se producen casi en serie. De hecho, no hace más falta que asistir al progresivo enamoramiento de los personajes de Mac y Danny en esas remotas localizaciones de los parajes escoceses, o ese final, a caballo entre lo mágico y lo trágico, en que Mac se da verdadera cuenta de cuánto le gusta aquello nuevo que ha descubierto. Una delicia de película, pequeña y pasajera, pero no por ello menos hermosa.



  • MR. HYDE DICE:


  • ¡Qué cosa más curiosa de película! Y, en parte, qué rara también. No sé muy buen cómo definirla. Por una parte, casi entraría en el grupo de comedias americanas de esas en la que a uno de esos "tiburones" de la gran ciudad lo obligan a irse un tiempo a un pueblo de esos que está por donde Sansón perdió el flequillo y que, cuando llega, no le gusta nada esa mierda de pueblo pero que, conforme pasan los días y empieza a conocer a los habitantes del lugar, acaba por enamorarse de cómo es la vida allí. Pues "Un tipo genial" va más o menos en esa línea, aunque de una forma que no tiene nada que ver con las otras pelis esas parecidas, malas de cojones, que son mucho más populares (por ejemplo, "Sweet home Alabama - Sweet home Alabama, 2002" o "Ejecutiva en apuros - New in town, 2009" -échale huevos al título de esta última, que con eso ya te lo dicen todo-). Por fortuna, es como si los ingleses hubieran querido darle a "Un tipo genial" ese toque de elegancia que tienen las pelis que suelen hacer, capaz de convertir una historia totalmente intrascendente en un entretenimiento de lo más simpático y amable.



    Merece la pena ver "Un tipo genial" por varias cosas. La primera es que, cuando acaba, sabes que te ha gustado. Tienes esa sensación en la boca de habértelo pasado bien. De que, aunque te han contado una historia que no descubre América, la peli tiene ese "algo" que hace que le guardes un recuerdo de lo más simpático, y que la recomiendes a tus conocidos para tengan ellos también la oportunidad de, con un poco de suerte y afinidad de gustos, compartir tu opinión. Bueno, pues eso es lo que me pasa a mí.



    En segundo lugar, la historia es estupenda. Como ya os digo, es diferente a todo lo que se había hecho hasta el momento y, para ser sincero, ahora mismo no recuerdo que se haya hecho después otra comedia parecida. Todos los personajes son bestiales, desde el primero hasta el último, y acaban cayéndote bien tanto los ejecutivos estirados de la compañía petrolera esa, como los pueblerinos de ese lugar casi desconocido al que van a parar los protas. Y creo que eso lo consiguen no forzándolos, es decir, que no tienen que insistir en mostrar un carácter determinado (ya sabéis, como cuando aparecen la típica abuelita que se pasa el día cocinando tartas caseras, el dueño del bar al que no le gustan los forasteros, la tía buena de turno inocente e indefensa que se enamora del nuevo que llega para rabia del pretendiente eterno de su mismo pueblo...) sino que, simplemente, se limitan a ser ellos mismos. Y, todo ello, formando parte de un argumento simpático y agradable a más no poder.



    En tercer lugar, destacan las actuaciones, que no son como las de esos actores con cuerpos danone y cara de bobos que pretenden hacer ver que la vida en el campo es lo mejor del mundo. Nada de eso. El papel que hace el actor que interpreta a Mac es de lo más comedido y, ni siquiera al final, acaba por caer en un sentimentalismo barato y bochornoso. Por su parte, el actor que hace de Danny no puede estar mejor en su papel, bordando cada una de las escenas en las que se queda fascinado con esa chica que parece surgir en el agua casi como de la nada. Y, por su puesto, Burt Lancaster, que hace un papel para nada parecido a lo que había hecho antes, sino que deja salir su lado más cachondo (está genial, tanto poniendo a parir a ese acreedor al que trata de espantar de una de las ventanas de su rascacielos, como haciendo una defensa absoluta de la naturaleza en su diálogo final con Mac, en Escocia).



    Por último, no puedo dejar de lado la música que el guitarrista Mark Knopfler, líder de los Dire Straits, compuso para la película. Lejos de parecerse a las melodías más rockeras del conocido grupo, Knopfler compuso el famoso tema Going home: theme from Local Hero, que se hizo de lo más famoso, y no tenía nada que ver con las melodías pedorras y excesivamente acarameladas de las otras pelis parecidas que decíamos antes. De hecho, en "Un tipo genial" es esta melodía que os digo la que se va repitiendo poco a poco a lo largo de toda la peli, y la que le acaba dando al final ese toque especial y de encanto. No sabría muy bien cómo describirlo, así que supongo que será mejor que lo veáis y escuchéis vosotros mismos para que sea más sencillo comprender de lo que hablo.





    viernes, 29 de julio de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "INVASIÓN A LA TIERRA"


    TÍTULO: INVASIÓN A LA TIERRA


    DIRECTOR: JONATHAN LIEBESMAN


    REPARTO: AARON ECKHART, BRIDGET MOYNAHAM, MICHELLE RODRIGUEZ, MICHAEL PEÑA


    DURACIÓN: 116 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN


  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • A estas alturas, tratar de contar el número de películas que se han ocupado de relatar la invasión extraterrestre de nuestro planeta, resulta una tarea tan larga como innecesaria. Y lo de innecesaria lo decimos porque, con toda probabilidad, mientras ustedes estén empleando parte de su valioso tiempo en semejante tontería, en Hollywood (que es donde suelen fraguarse la práctica totalidad de estas producciones), ya se hayan encargado de estrenar algún largometraje más de temática similar. Si bien es cierto que las películas con este tipo de argumento suelen ser de las preferidas por el público, no es menos cierto que los espectadores acaban por saber diferenciar lo que hace que estos films sean originales, novedosos, o que contengan una historia original y "de calidad". Desgraciadamente, en lo que concierne a "Invasión a la Tierra", no sucede nada de esto, ya que lo único por lo que acaba destacando la película de Jonathan Liebesman, aparte de contar con un la actuación de un carismático Aaron Eckhart -poco dado a participar en películas de este género-, es una excelente música compuesta por el californiano Brian Tyler, y unos excelentes efectos especiales. Acerca del resto de su contenido, es mejor correr un tupido velo.


    La historia comienza con el retiro del sargento Michael Nantz (Eckhart), cansado de la vida militar, sobre todo a raíz de una misión fallida del pasado, donde se vio obligado a abandonar a su suerte a parte de sus hombres. El mismo día que Nantz presenta su dimisión, un grupo de aparentes meteoritos colisiona con la Tierra, en diferentes partes del globo. Sin embargo, éstos no acaban siendo tales, sino que se trata de una raza de alienígenas medio mecánicos, que se dedica a exterminar a cuantos humanos se cruzan en su camino. Según parece, el motivo es hacerse con la totalidad del agua del planeta, por lo que Nantz es movilizado de nuevo junto a un grupo de jóvenes soldados, para rescatar a cuantos humanos pueda y, de paso, encontrar una forma de liquidar a los despiadados invasores.


    Como se puede apreciar, la historia no contiene el más mínimo interés por tratar de desmarcarse de las otras películas del género, sino que se preocupa por construir una serie de set piéces trabajadísimas a nivel técnico, que le permita al director de la película filmar apabullantes escenas de acción, con explosiones y tiros varios, que ayuden al público a olvidarse de que existe una cosa llamada guión.


    Sin ánimo de despreciar el largometraje de Liebesman (director que, por otra parte, tampoco es que destaque por la calidad de sus anteriores películas: "En la oscuridad - Darkness Falls, 2003", "La matanza de Texas: el origen - Texas chainsaw massacre: the beginning, 2006"), lo cierto es que, cuando se lo compara con otros films similares, apena comprobar que se asemeja más a una versión moderna pero con menos espectacularidad de "Independence day - Independence day, 1996", que no a esa excelente película de ciencia ficción que fue "Distrito 9 - District 9, 2009. En fin, que para pasar un rato distraído, sirve. Ahora bien, si lo que esperan encontrarse es una auténtica revelación del género, mejor que se decanten por otras propuestas más sugerentes de las que salen en alquiler esta semana.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Menuda patata de película! Lo único que tiene son efectos especiales (muy buenos, eso sí) y una música cojonuda, porque el resto es una mierda como un piano de grande. ¿Sabéis las otras doscientas películas parecidas sobre aliens que invaden La Tierra y la dejan hecha unos zorros? Pues eso mismo, sin más sorpresa. Es como si hubieran metido en una coctelera "Independence day", la última de "Transformers" y cualquier otra en la que los USA marines parecen ser poco menos que Supermán ya está, peli al canto.


    Cuando empiezas a verla, al menos tienes la esperanza de que la cosa tenga un sentido común, de que te enseñen algo que, por mucho efecto especial que tenga, se lo hayan currado y tenga una historia interesante por detrás. Pues nada colega, que no llega ni a eso. De hecho, no sé ni cómo no le da vergüenza al supuesto guionista que su nombre aparezca en las letras del final, porque ya os digo yo que si no hubieran escrito ningún guión y a los actores les hubieran pedido que dijeran lo primero que se les viniera a la cabeza mientras medio plató explota a sus espaldas, el resultado hubiera sido el mismo. Al no ser, claro está, que frases como "¡Vamos muchachos, que uno marine nunca deja a nadie atrás!", "¡Maldita sea, me estoy quedando sin munición!", o "¡Si queremos sobrevivir, tenemos que mantenernos juntos!", se puedan considerar que es un guión. Porque, vamos, tener que creerse que los bichos esos de los huevos invaden la Tierra por el agua es pa cagarse. Si hubiera salido otro memo diciendo que es por la cerveza o por el sol de las playitas, hubiera valido exactamente igual (o sea, que os podéis hacer una idea del tema).


    En fin, qué desperdicio de dinero y tiempo. Al menos, ya aviso, para los incondicionales del cine hueco del tipo "no pienses mientras lo ves, que la cagas", que "Invasión a la Tierra" cuenta con un punto a favor: que no aburre en exceso. Debo reconocer, en honor a la verdad, que está hecha de una forma muy trepidante y con un ritmo muy ágil. Pero, a la que te das un poco cuenta del percal, no hace falta ser muy espabilado para descubrir a la media hora que están repitiendo todo el rato las mismas escenas de enfrentamiento, explosiones y demás, cosa que acaba por resultar bastante cansina, máxime teniendo en cuenta que, como digo, la historia se la ha pelado olímpicamente a los que han hecho la peli.


    Mi consejo, si queréis pasar esta noche por las estanterías de los videoclubs, es que le echéis un vistazo a otras mejores, que seguro que os acaban por gustar más. Al menos, si os decidís por "Invasión a la Tierra", ya sabéis de qué palo va el asunto.






    jueves, 28 de julio de 2011

    CINE ACTUAL: "NINE"


    TÍTULO: NINE

    DIRECTOR: ROB MARSHALL

    REPARTO: DANIEL DAY LEWIS, PENÉLOPE CRUZ, MARION COTILLARD, NICOLE KIDMAN, JUDI DENCH, SOFÍA LOREN, KATE HUDSON

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: MUSICAL

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • Cuando se anunció que el coreógrafo y director de cine Rob Marshall iba a ponerse tras las cámaras para rodar un nuevo musical, no fueron pocos los cinéfilos que se alegraron con la noticia, pues aún les duraba el buen sabor de boca que éste había dejado con su opera prima, "Chicago - Chicago, 2002". Asimismo, parecía que, tras la experiencia de haber rodado la adaptación cinematográfica de un best seller como "Memorias de una geisha", el propio Marshall necesitaba volver al género con el que se sentía más a gusto. Para ello, antes de embarcarse, valga la redundancia, en el rodaje de la cuarta parte de las aventuras del pirata Jack Sparrow, el director de Wisonsin se decantó por trasladar a la gran pantalla otro de los famosos musicales que ha cosechado premios y buenas críticas por doquier, y que lleva ya sus años representándose en los escenarios de Broadway: "Nine", una versión musicalizada cuya inspiración bebe directamente del largometraje de Federico Fellini "Ocho y medio - Otto e mezzo, 1963".


    Con esta idea en mente, Marshall consiguió reunir a un impresionante reparto, en su mayoría femenino, con al intención de acabar de darle ese toque de distinción a su nuevo musical (de hecho, seis de los ocho protagonistas principales cuentan con un Oscar en su haber) logrando, además, que un mito del cine como es Sofía Loren volviera a ponerse delante de una cámara, aunque fuera en un papel más secundario. Ahora bien, por desgracia para los espectadores, los resultados alcanzados no fueron ni de lejos parecidos a los de su primer largometraje. Pero, antes de seguir con la crítica, pasemos a detallar su argumento.


    Guido Contini (Day Lewis) es un reputado director de cine de ascendencia italiana que se ve incapaz de afrontar la realización de su próximo proyecto. Presionado por un ajustado calendario de rodaje, y sin contar aún con un guión definitivo, Guido trata de encontrar desesperadamente la inspiración en un amplio grupo de mujeres, entre las que se encuentra su amante, Carla (Cruz), su esposa, Luisa (Cotillard), su actriz fetiche y musa, Claudia (Kidman), su diseñadora de vestuario y confidente, Lilli (Dench), y su propia madre (Loren). El resto de la película se completa con diversos números musicales, en los que todos los personajes femeninos protagonizan escenas a caballo entre lo onírico y el mundo real, en las que Guido se deja llevar, dentro de su crisis personal, por las diferentes melodías que adornan el conjunto, en un intento desesperado de encontrar una solución a su crisis creativa.


    Por desgracia, "Nine" acaba siendo sólo una sucesión casi continua de números musicales entre breves momentos de diálogo insulso. Lejos de conseguir que el público se identifique con alguno de sus protagonistas (a excepción de Luisa, la mujer de Guido, el resto de los personajes no están definidos de una forma demasiado "amable"), el largometraje se limita a construir cuidadísimas coreografías y escenas de baile, en las cuáles, no por mucho movimiento sofisticado de cámara y ritmo frenético que se le quiera imprimir, acaba suponiendo una parte interesante del film. Más bien al contrario: la constante interrupción de la poca acción no cantada que tiene acaba por desesperar al público, que acaba por desear que la película haga más hincapié en el desarrollo de las numerosas historias que plantea, y a las cuales no aporta ninguna continuidad.


    Así pues, el problema de "Nine" no es consecuencia de su realización, tal y como muchos entendidos se apresuran a apuntar (de hecho, la labor de Marshall es de lo más correcta), ni de las interpretaciones, ni del diseño de producción. El mayor hándicap de esta película es, ni más ni menos, el guión -sorprendentemente firmado por Michael Tolkin, y el oscarizado y malogrado Anthony Minghella-, tanto por inexistente como por superfluo, banal y torpe. Allí donde muchos musicales recientes han sabido desenvolverse con soltura, sabiendo intercalar con acierto los números musicales con historias divertidas y entretenidas -no hace falta poner como referencia sólo a "Chicago" sino, también, por ejemplo, otras propuestas como "Moulin Rouge - Moulin Rouge, 2001", "Hairspray - Hairspray, 2007" o, incluso, "Rent - Rent, 2005"- el largometraje de Marshall cae en el tedio más absoluto, no aportando más que una serie de secuencias adornadas con música y poco más. Lástima que con los recursos y facilidades con los que se ha contado en su producción, no hayan sido capaces de hacer de "Nine" la película que podía haber sido.



  • MR HYDE DICE:

  • ¡Menuda castaña de película! Mira que me gustó "Chicago" que, además de ser una buena película, te interesaba en ese mundo de musical desde el principio. Hasta "Moulin Rouge" hizo que me lo pasara pipa, y eso que ambos musicales no se parecen en nada. Es más, cuando se anunciaba "Nine", teniendo en cuenta el reparto que tiene, el tema, y que estaba basado en un música del mucho éxito, pues qué menos que esperar algo a la altura de las circunstancias. Pues no señores, lo único que te encuentras son una serie de canciones a cada cuál más aburrida, secuencias en las que uno no entiende muy bien qué está pasando, y unos buenos actores que parecen estar más perdidos que Yola Berrocal en una biblioteca. Pero lo más gracioso es que no está mal hecha, que aún tendría una excusa si quisieras pensar que les ha salido un churro como un castillo a todos los niveles pero, cuando la ves, no te cabe duda de que el montaje, la fotografía, y el reparto están cojonudos. Ahora bien, como película, es un tostón de tres pares de huevos.


    El guión es un lío. Es como si pretendiera utilizar la crisis artística del personaje para meter a presión todas las canciones. Pero, a diferencia de "Chicago", aquí los diferentes números musicales no aportan absolutamente nada a la historia sino que más bien lo contrario. De hecho, hay momentos en que se insinúan temas que podrían tener una importancia clave en el argumento, y justificar por qué el tal Guido es incapaz de inspirarse (el maltrato del sacerdote ante su madre cuando es niño, sus constantes infidelidades con las actrices a las que hace el casting, el momento de su infancia en que se queda fascinado por una prostituta, etc.).


    Si a esto añadimos que hay actrices totalmente desaprovechadas, como es el caso de Nicole Kidman, Marion Cotillard, o la grandísima Sofía Loren, en favor de otras mucho más mediocres como Kate Hudson (repelente como ella sola) o la famosa Pé (en serio, no sé lo que le han visto los yanquis a esta tipa, y más teniendo en cuenta que hay actrices españolas que le dan mil vueltas en belleza y talento), pues apaga y vámonos. Luego va Daniel Day Lewis y dice que no hace muchas películas porque le gusta elegir con cuidado sus papeles y bla bla bla. Pues machote, eligiendo esta mierda pinchada en un palo te has lucido de verdad. Vamos, que ahora tienes que estar dándote de cabezazos contra la pared.


    En fin, que "Nine" es un chasco del carajo, un desperdicio total de tiempo y dinero para el público, y de talento para los artistas que han intervenido en ella. Es más, cuando esta mañana le he dicho a un colega del curro que hoy ésta era la peli que criticábamos, caso se ha llevado las manos a la cabeza mientras decía: "¡Pero qué dices! ¡No pierdas el tiempo comentando eso!" (a él casi que lo obligaron sus amigos a verla en cine, o sea, que imaginad su cabreo cuando salió de la sala). Al menos, si algo bueno tiene la peli es que ha servido para poder disfrutar en la gran pantalla de la presencia de Sofía Loren porque, en lo que concierne al resto, sólo acaba siendo perfecta como remedio contra el insomnio. Lo dicho, un auténtico bodrio.





    miércoles, 27 de julio de 2011

    CINE DE LOS 90: "ATRAPADO POR SU PASADO"


    TÍTULO: ATRAPADO POR SU PASADO

    DIRECTOR: BRIAN DE PALMA

    REPARTO: AL PACINO, SEAN PENN, PENELOPE ANN MILLER, LUIS GUZMAN, JOHN LEGUIZAMO

    DURACIÓN: 144 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • "Atrapado por su pasado" representa la segunda colaboración conjunta entre el productor Martin Bergman, el director Brian de Palma, y el actor Al Pacino, después de "El precio del poder - Scarface, 1983", hoy ya convertido en film de culto. Por fortuna, si en aquel largometraje estos tres artistas -cada uno a su nivel- demostraron su buen hacer, en "Atrapado por su pasado" redondean esa profesionalidad y talento para hacer cine, creando una película tan fascinante como violenta, tan interesante como inteligente, tan impactante como trepidante.


    El guionista de moda de Hollywood David Koepp, colaborador habitual de Steve Spielberg, tomó como punto de partidas una serie de novelas escritas por el reputado juez neoyorquino Edwin Torres para construir una historia sólida entorno a un antiguo traficante de droga llamado Carlito Brigante (Pacino) que es puesto en libertad gracias a la pericia de su abogado y buen amigo David Kleinfeld (Penn). Decidido a alejarse por completo del mundo del crimen, decide montar junto a su colega Pachanga (Guzmán) un negocio por su cuenta -un bar discoteca- con el fin de poder juntar con rapidez el dinero necesario para irse de la ciudad en compañía de su antigua novia Gail (Miller) y empezar una nueva vida. Sin embargo, el peso del mundo de la delincuencia en el que ha estado metido tanto tiempo será un lastre muy pesado con el que tendrá que cargar, no siendo tan fácil abandonar para siempre ese mundillo.


    "Atrapado por su pasado", más allá de su estupendo guión e interpretaciones, destaca por la impresionante puesta en escena del realizador Brian de Palma. Parece ser que, tras el traspiés artístico y comercial que le había supuesto su anterior largometraje, "En nombre de Caín - Raising Cain, 1992", De Palma se hubiera visto obligado a demostrar por qué es uno de los grandes directores de la historia del cine reciente y, desde luego, el resultado no pudo ser más satisfactorio. "Atrapado por su pasado" es una demostración de cine puro, ya que no hay recurso del lenguaje cinematográfico que no se encuentre en la pantalla, todo ello sin descuidar los aspectos más espectaculares como esos gigantescos travelling y planos secuencia de más de diez minutos en que el espectador más avispado acaba por preguntarse cómo es posible filmar semejantes planos (la secuencia de la huída de Carlito dentro de una estación de tren, ya al final de la película es, en una palabra, magistral -la cámara va de un personaje a otro, sube y baja escaleras, desciende a través de cristales rotos, se mueve a la velocidad a la que corren los actores... ¡y todo ello sin cortar un solo plano!-).


    Además, el film tiene el acierto de no descuidar el "toque De Palma" tan característico del realizador -esos primeros planos contrapicados y aberrantes-, o el montaje trepidante que le da a la acción un dinamismo insuperable (ver a este respecto el último cara a cara entre Carlito y el corrupto David en el hospital donde el segundo está recluido). Y, como apuntamos, todo ello sin dejar de lado la historia romántica y la intención de resaltar determinados valores como la lealtad y la redención dentro del mundo del hampa, lo que en verdad no suele ser muy frecuente. En resumidas cuentas, no hay duda de que se trata de una película fantástica, y un auténtico regalo para los apasionados del buen thriller. Todo un placer.



  • MR. HYDE DICE:

  • Importante, un consejo antes que nada: si quieres que la peli te sorprenda y flipar con el final, ni se te ocurra ver los primeros tres minutos (más o menos hasta que acaban las letras del principio), porque te enseñan algo que te caga el final a base de bien. No sé si esa era la intención del director pero, a mí, me hubiera gustado llevarme la sorpresa. Avisados quedáis. Vale, y ahora leña al mono. Ayer decía que la peli que tocaba era una de mis preferidas. Bueno, pues hoy toca otra de tal selecto grupo (se ve que Jeckyll está inspirado últimamente... a ver cuánto le dura). "Atrapado por su pasado" -otra peli que se las trae con la traducción al español de su título original- es una pasada, como si dijéramos la versión mejorada y más moderna de "El precio del poder", pero con Brian de Palma queriendo pasárselo pipa con sus piruetas de cámara.


    No tengo ni papa de cómo serán las novelas en las que se basa la peli, pero de lo que no hay duda es que "Atrapado por su pasado" rompe con la tradición de pelis de gangsters y delincuentes que vuelven a las andadas, y justo por lo contrario, porque de lo que aquí se trata es del mangante que quiere dejar todo ese mundillo para empezar una nueva vida, y de cómo su pasado (supongo que de ahí el título) no parece querer dejarle marchar tranquilo.


    "Atrapado por su pasado" es una peli policíaca acojonante, que tiene todo lo que una buena película de este tipo debe tener: suspense a malsalva (el encuentro con los matones en los billares, la fuga del mafioso que se la tiene jurada al abogado y, sobretodo, la huída final desde la discoteca hasta la estación de tren), acción bien dosificada (el anterior momento que decía en los billares, o el tiroteo de la estación de tren por las escaleras mecánicas), y hasta tiempo para una bonita historia de amor (todo lo relacionado con el personaje de Gail tiene un toque tanto de romance como de tristeza muy especiales).


    Que la peli sea tan estupenda, aparte de la interpretación de Pacino -que casi siempre borda los papeles- acaba siendo mérito casi absoluto de Brian de Palma. El tío parece estar más contento que un tonto con un lápiz, y le saca todo el jugo que puede y más a la historia, rodándola como si dijera "vale, te vas a cagar de cómo voy a grabar esta secuencia", con movimientos de cámara que dejan la boca abierta, y planos espectaculares que hacen que, aunque no tengas ni idea de teoría del cine y todas esas cosas, te guste lo que ves, que le notes ese "algo" que hace que te acabe pareciendo una buena película. Por favor, no os la perdáis, es uno de los mejores De Palma, si no el mejor.





    martes, 26 de julio de 2011

    CINE DE LOS 80: "ARMAS DE MUJER"


    TÍTULO: ARMAS DE MUJER

    DIRECTOR: MIKE NICHOLS

    REPARTO: MELANIE GRIFFITH, SIGOURNEY WEAVER, HARRISON FORD, JOAN CUSACK, ALEC BALDWIN

    DURACIÓN: 118 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • Siendo un film menor en la rica filmografía de Mike Nichols, "Armas de mujer" logró llamar particularmente la atención por ser uno de los primeros (y pocos) largometrajes que presentaban a la mujer como un miembro más del agresivo mundo de los negocios, tradicionalmente reservado a un sector demográfico más masculino, y donde demostraba que no sólo era capaz de competir en igualdad de condiciones sino, además, ser aún mejor que todos esos "tiburones" de las finanzas. Y, por si ello fuera poco, además lucía un cartel de lo más atractivo, gracias a la presencia de tres de los actores más respetados de la industria, muy en alza por aquel entonces gracias a los respectivos éxitos que habían logrado alcanzar, cada uno a su nivel.


    Partiendo de un guión de Kevin Wade, muy bien escrito y mejor llevado, la historia comienza presentando a Tess McGill (Griffith), una secretaria que trabaja en una importante compañía de Wall Street, con un carácter excesivamente fuerte para los gustos de sus jefes, la mayoría de los cuales son tan machistas como cretinos, por lo que no consigue mantenerse fija mucho tiempo en un mismo puesto de trabajo. Por este motivo, cuando se le ofrece la posibilidad de trabajar como secretaria para una importante mujer de negocios llamada Katherine Parker (Weaver). En un principio, el entendimiento entre las dos no puede ser mejor. Sin embargo, un aparatoso accidente de esquí deja inmovilizada a Katherine por un tiempo, siendo entonces cuando Tess descubre que su jefa tenía la intención de robarle una más que interesante idea para lograr cerrar una importante operación de fusión. Por ello, aprovecha la usencia de Katherine para hacerse pasar por su propia jefa, y poner en marcha la operación con la ayuda de su mejor amiga Cyn (Cusack) y de Jack Trainer (Ford) un importante hombre de negocios que participa en la otra parte de dicha fusión.


    "Armas de mujer", sin pretender en ningún momento ser una película de denuncia feminista, consigue resultar una agradable comedia sobre los pormenores de abrirse camino en un mundo de lo más duro y competitivo, pero haciendo hincapié en unos principios basados en la honradez y buena praxis. Quizás sea por ello que la interpretación de Melanie Griffith acaba por ser, sin duda, una de las mejores de toda su carrera, pues la esposa de Antonio Banderas es capaz de dotar a su personaje tanto de las maneras burdas y toscas de las secretarias más descerebradas para, segundos después, mostrarse como una auténtica máquina para los negocios (memorable la secuencia en que le confiesa a un socarrón Harrison Ford "tengo una mente para los negocios y un cuerpo para el pecado"). Por su parte, Weaver es capaz de interpretar a la perfección tanto el papel de jefa comprensiva (el momento en que anima a Tess a no desanimarse porque su idea no haya sido aceptada por los jefes superiores -cuando en realidad sucede justo lo contrario-) como de cínica manipuladora (soberbio el final en que se la pone en evidencia delante de la plana mayor). Los secundarios tampoco se quedan atrás, y tanto Joan Cusack como Alec Baldwin cumple con solvencia sus respectivos papeles.


    Finalmente, cabe destacar un par de aspectos más. El primero es la asombrosa comodidad con la que parece llevar la historia Mike Nichols, un excelente director más acostumbrado a la realización de largometrajes con fuertes cargas dramáticas ("¿Quién teme a Virginia Wolf? - Who's afraid of Virginia Wolf, 1966" o "Closer, cegados por el deseo - Closer, 2004") que a las comedias de este tipo, quien no desaprovecha para nada la oportunidad de demostrar saber hacer una comedia de calidad, sin caer en ningún momento en ninguno de los tópicos que, por desgracia, se encuentran tan presentes en este tipo de producciones. El segundo es la inmensa popularidad que alcanzó la canción que constituye el tema principal de la película, Let the river run, en base a la cuál casi parece construirse toda la historia que va guiando a los personajes por las diferentes partes de la película. "Armas de mujer" es una película muy bien hecha, intrascendente pero asombrosamente digna, capaz de mostrar a la mujer como un miembro más (y mucho más eficaz de lo que muchos piensan) del mundo de los negocios. Y si, además está protagonizada por actores estupendos en plena forma y pleno estado de gracia, la experiencia no puede acabar siendo más positiva. Una película amable de principio a fin.



  • MR. HYDE DICE:

  • Esta es una de mis películas favoritas. Sé que no es gran cosa, y que a penas podría pasar de ser una comedia muy simpática sin ninguna pretensión más. Pero cuando la vi por primera vez, a los trece años recién cumplidos, me quedé fascinado. Sí, ya sé que suena exagerado, pero mira, fijo que a vosotros os ha pasado también con alguna otra peli que tampoco es que sea el no va más, y aún así le guardáis un cariño especial, ¿no? Bueno, pues a mí eso mismo me pasó en su día con "Armas de mujer" -que, por cierto, vaya mierda de título le han traducido al español-. Es más, me gustó tanto el mundo empresarial en el que se mueven todos los personajes, hablando de acciones, fusiones y adquisiciones, y no sé qué más cosas, que fue en ese momento en el que decidí hacer una carrera que me permitiera un día ser como ellos (puede que lo que me gustara en realidad fuera el propio hecho de hacer películas, más que la economía, pero bueno, eso ya es otro rollo que a vosotros ni os va ni os viene).


    La historia de la peli está muy bien llevada, siendo una especie de cuento de la Cenicienta pero ambientado en el mundo de los yupis (¿os acordáis de ellos?) americanos. Melanie Griffith borda el papel de secretaria que parece tonta, pero que acaba siendo más lista que todos juntos, mientras que Sigourney Weaver (¿qué será de esta mujer? Con lo buena actriz que es, casi ni se la ve últimamente) se sale haciendo de jefa zorrona. Lo más flojillo de todo el elenco es Harrison Ford, que se limita a aportar su carisma habitual (cuando no hace chorradas como las últimas castañas que se ha cascado el pobre hombre) y poco más.


    Pero, si hay algo por encima de todo que hay que destacar, es la canción. No tenía ni idea de quién era la tal Carly Simon que se llevó el Oscar por Let the river run, pero desde luego se quedó a gusto después de parir este temazo. Es como la peli, que tiene un no sé qué que hace que tengas ganas de escucharlas seguida más de una vez.


    Y, por lo que respecta al resto de la peli, sólo añadir a todo lo dicho que es una comedia tremendamente amable, muy entretenida, y con un guión inteligente que les permite a las actrices lucirse a base de bien. Vamos, de ese tipo de pelis que, cuando empiezan a salir las letras del final, te das cuenta que estás con una sonrisa tontorrona en la cara. Supongo que será buena señal. Desde luego, a mí me sigue gustando a rabiar cada vez que tengo ocasión de verla, y os aseguro que ya han sido unas cuantas veces.





    BONUS TRACK DE MR. HYDE:


    Este es un detallito para un par de amigas mías que tengo al otro lado del charco (bueno, una va y viene, pero igual... creo que ahora está de vuelta de San Francisco...), para que recuerden lo bien que nos ha hecho escuchar alguna que otra vez esta canción, y lo mucho que nos seguiremos acordando de aquellos días cuando la oigamos de nuevo. Miss U ladies!



    lunes, 25 de julio de 2011

    CINE CLÁSICO: "BARRY LYNDON"


    TÍTULO: BARRY LYNDON

    DIRECTOR: STANLEY KUBRICK

    REPARTO: RYAN O'NEAL, PATRICK MCGEE, STEVEN BERKOFF, MARISA BERENSON

    DURACIÓN: 183 min.

    AÑO: 1975

    GÉNERO: DRAMA ÉPICO

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • Cuando Stanley Kubrick, a mediados de los setenta, rodó "Barry Lyndon", no era ningún desconocido en el mundo del cine, ni ningún principiante que se ponía al frente de su segundo o tercer proyecto. De hecho, ya había tocado las fibras más sensibles de la sociedad norteamericana (y de fuera de los Estados Unidos también), con varios de sus anteriores largometrajes como "Lolita - Lolita, 19625" o "La naranja mecánica - A clockwork orange, 1971". Por ello, cuando el autor de la revolucionaria (y, en mi opinión, sobrevalorada) "2001: una odisea en el espacio - 2001: a space odyssey, 1968" se propuso rodar un drama épico centrada en los pormenores de un pícaro en el siglo XVIII, en plena contienda del ejército inglés, no fueron pocos los que sintieron curiosidad por ver qué es lo que un genio semejante se traía entre manos. Por fortuna, la espera valió la pena, pues "Barry Lyndon" es uno de los largometrajes más fascinantes de la historia del cine, y todo un hito en el momento de su creación, gracias muy especialmente a una técnica revolucionaria de diseño de lentes y película fotográfica que permitió rodar la integridad del largometraje sin utilizar ni un solo foco.


    Adaptación de la novela de William Thackeray, "Barry Lyndon" cuenta la historia de Redmond Barry (O'Neal), un joven apuesto que, desde su adolescencia, descubre el poder seductor que es capaz de ejercer sobre las damas de la alta sociedad inglesa, en pleno siglo XVIII. Esta particular habilidad no le depara pocos problemas, por lo que se ve forzado a alejarse de sus conocidos, alistándose en el ejército de su majestad, del que tratará de desertar a la mínima ocasión. Desde ese momento, su vida será una constante ida y venida por las cortes de los nobles más destacados, pasando a convertirse tanto en el pupilo de un experimentado timador, tan seductor como Barry, como en un reconocido noble cuyo título logra alcanzar al desposarse con una joven a la que sus constantes infidelidades le acaban por costar más de un disgusto con el primer hijo que ella tuvo de su anterior marido.


    Si hay algo, aparte de lo mucho que cuesta creer que toda la luz empleada en la película sea cien por cien natural, que llame la atención en particular de "Barry Lindon", es la belleza plástica de las imágenes. Según parece, Stanley Kubrick y el director de fotografía del film, John Alcott, se empaparon de las pinturas de Reynolds y Constable para los apabullantes exteriores pero, sobre todo, de la obra pictórica de Jan Vermeer y Rembrandt para el toque general de toda la ambientación. Sin duda, es uno de los casos más llamativos de plasmación pictórica convertida en imágenes en movimiento, todo ello adornado por el estilo particular de Kubrick con esos travelling laterales (como ya hiciera en "Senderos de gloria - Paths of glory, 1957") y frontales (técnica que alcanzaría su mayor expresión con su siguiente obra, "El resplandor - The shining, 1979"), la utilización del zoom para describir el marco escénico de las secuencias, o el tono en ocasiones ácido del guión, que le permite mostrar al protagonista principal como un anti-héroe total, capaz de mentir y engañar a quien se tercie con tal de prosperar socialmente (magnífica la secuencia en que se enumeran sus méritos ante el rey de Inglaterra y éste le replica que tan fiel es su devoción, que tome una partida de hombres y acuda a la defensa de las tropas británicas que están en guerra).


    Lo dicho, "Barry Lyndon" es una película asombrosa, fascinante, que no deja indiferente a nadie. Sí que es cierto que sus tres horas de duración pueden parecer un tanto excesivas, si bien la totalidad del largometraje es de una belleza y atracción tal, que sus ciento ochenta y pocos minutos acaban por convertirse en una auténtica lección de arte, en una auténtica lección de cómo hacer verdadero cine.



  • MR. HYDE DICE:

  • No me voy a cortar un pelo, así que ahí va mi opinión de "Barry Lyndon": es la peli per-fec-ta. Así de claro. No digo la que más me haya gustado. Ni siquiera la que más veces haya visto. Pero sí la que resulta insuperable en todos y cada uno de sus aspectos artísticos. Flipa colega. La fotografía, el montaje, la música, el vestuario, el guión... ¡Joder, si es que lo tiene todo medido al milímetro! Tampoco tenía por qué resultar extraño, teniendo en cuenta que detrás está uno de los creadores cinematográficos más creadores y perfeccionistas de todos los tiempos. Pero aún así, recuerdo que también es quien hizo "2001: una odisea en el espacio", que a mí me pareció una castaña de pelota de mico. No obstante, por suerte, "Barry Lyndon" acaba siendo una peli acojonante, de esas que te quedas mirando cada fotograma con cara de tonto preguntándote cómo lo habrán hecho para no utilizar ni una sola bombilla para iluminar los miles de planos que tiene la peli (ojo, que dura más de tres horas).


    Si alguien le parece que estoy siendo inusualmente benévolo con la peli, y que le estoy lamiendo el culo a Kubrick, deberíais ver la peli primero, y luego opinar. Aún así, sí que podría decir que tal vez me parezca un pelín larga (hay pelis que duran tres horas y se te hacen cortas, y otras de hora y media que parecen alargarse una eternidad), y que el actor protagonista no parece que sea demasiado ese retrato del pícaro sobre el que quiere hablar Kubrick -de hecho, el pobre hombre tiene una cara de tonto que no se aguanta-. Sin embargo, a pesar de esas tonterías, "Barry Lyndon" no pierde ni una pizca de su grandeza.


    Como bien decía antes Jeckyll (por una vez estoy de acuerdo con sus comentarios pedorros), es como ver un cuadro continuo en movimiento, como si Kubrick te metiera de lleno en un museo viviente, haciendo que cada plano de la peli sea impresionante. Y, repito, sin usar ni una sola bombilla. Olé los huevos del genio capaz de lograr algo semejante. Por favor, no os la perdáis, que tal vez no sea de las diez indispensables en la historia del cine (yo creo que sí, pero bueno...) pero, desde luego, sí que es de las que da gusto ver.





    domingo, 24 de julio de 2011

    CINE EN CARTEL: "MEDIANOCHE EN PARÍS"


    TÍTULO: MEDIANOCHE EN PARÍS


    DIRECTOR: WOODY ALLEN


    REPARTO: OWEN WILSON, RACHEL MCADAMS, MARION COTILLARD, MICHAEL SHEEN, KATHY BATES


    DURACIÓN: 95 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: COMEDIA


  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • "Medianoche en París" viene precedida por un excelente funcionamiento del boca a boca. La última comedia del prolífico Woody Allen ha experimentado un fenómeno que pocas veces tiene ocasión de suceder con un film del genio estadounidense: el de gustar tanto a la audiencia que, el estreno más bien limitado de una de sus películas, acaba por convertirse en un éxito artístico y comercial al mismo tiempo. Si bien, de sus largometrajes recientes, destacaban "Match point - Match point, 2005" y "Vicky Cristina Barcelona - Vicky Cristina Barcelona, 2009" como dos de lo más taquilleros de Allen, no ha sido hasta la llegada a las pantallas de "Medianoche en París" que el un público formado por los incondicionales de Allen y por aquellos que se han dejado aconsejar, han convertido a su última propuesta, al menos en el mercado americano, en la más taquillera de cuantas ha estrenado. Una de las principales razones de este éxito cabe encontrarla en su argumento.


    Gil e Inez (Wilson y McAdams, respectivamente) son una pareja de prometidos que decide aprovechar un viaje de negocios a París que tienen que hacer los padres de ella, para pasar unos días en la capital francesa. Gil se siente bloqueado al no saber cómo acabar una novela en la que lleva trabajando un tiempo, y no cree que sea de mucha ayuda que, en París, Inez y él se hayan encontrado con un antiguo novio de ella llamado Paul (Sheen), quien no le cae nada bien. Una noche, Gil decide pasear sólo por las calles de París e inexplicablemente, se ve arrastrado hacia la edad dorada del pasado siglo XX, donde la práctica totalidad de las artes y artistas conviven en París, disfrutando de la vida, filosofando sobre el futuro, y dando rienda suelta a su inmensa creatividad. Asombrado por su encuentro, Gil no perderá la oportunidad de congeniar con figuras de la talla de Heminway, Picasso, Fitzgerald, Porter o, incluso, Dalí y Buñuel. Sin embargo, tanto Inez como sus padres, comenzarán a encontrar sospechosa la actitud de Gil.


    Pocas veces ha sido tan fácil y claro transmitir el amor por una ciudad como sucede con "Medianoche en París". Allen no oculta ni por un sólo instante la fascinación que le produce la ciudad, tanto por las breves instantáneas de casi todos sus barrios (nunca antes en una película dirigida por Allen aparecía un sólo fotograma antes de que apareciera el título de la película), como por el plano que abre propiamente el largometraje (ese increíble plano del estanque con nenúfares parece sacado tal cuál de un cuadro de Monet). Aparte de esto, Allen decide no alargar en exceso la presentación de los personajes y va al grano, confeccionando un auténtico desfile de personalidades talentosas y conocidas dentro del mundo de la cultura universal, resultando tan fresca la interactividad con el personaje de Gil como original para el espectador que tiene ocasión de ir reconociendo a cada una de las personalidades. Al respecto, resulta particularmente divertida la conversación que mantiene Gil con Salvador Dalí (Brody) y Luis Buñuel (de Van), fruto del esperpento más logrado -impagable el momento en que Gil le sugiere a Buñuel la historia de un grupo de amigos que se reúnen para cenar sin que, luego, ninguno pueda salir del salón donde se han juntado-.


    En resumidas cuentas, "Medianoche en París" es una de las películas más recomendables de Woody Allen quien, en esta ocasión, decide evitar los temas que ha exprimido una y otra vez con anterioridad (matrimonio, infidelidad, hipocondria, snobismo descarado, etc.) para confeccionar un excelente largometraje, digno de destacarse entre lo mejor de la muy extensa filmografía del realizador de Brooklyn. Una gozada de comedia, fresca, original, divertida y de lo más entretenida. Un acierto rotundo del señor Allen.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Medianoche en París" me ha sorprendido -para bien- por más de una cosa. En primer lugar, y la más insospechada, es que Owen Wilson demuestra, un poquito, lo que es saber actuar. Yo, particularmente, no me trago a este tipejo que se cree la leche de gracioso y que, en lugar de ello, lo único que consigue es tocarme las bolas con sus chorradas y pelis malas de cojones. Pero mira por donde que en "Medianoche en París" hace un papel de lo más convincente y bien llevado. Lástima que haya necesitado desperdiciar todos estos años hasta que Woody Allen ha podido sacar algo de su potencial. A ver si, a partir de ahora, sabe seguir por el mismo camino.


    Lo segundo que me ha llamado la atención ha sido el propio Woody Allen. Por suerte, el fenómeno neoyorquino ha dejado aquí de lado sus paranoias sobre la hipocondria, el psicoanálisis y la infidelidad, y se ha marcado una peli como Dios manda, divertida, original y de lo más entretenida. El pollo sabe ser novedoso cuando quiere (no me cansaré de decir que "Zelig - Zelig, 1983" o "La rosa púrpura del Cairo - The purple Rose of El Cairo, 1985" son dos de las películas más originales que se han hecho) y, con "Medianoche en París" ha sabido sacarle el jugo a una comedia de las más amenas que ha parido en los últimos años.


    Lo tercero y último es la pasión sin disimulos que Allen siente por París. No hay un solo momento de la película que Allen no aproveche para hacer que la capital francesa sea no sólo un personaje más, sino un escenario insuperable donde poner hasta el cuello de líos a sus personajes, y donde hacer que te lo pases pipa con lo que se trae entre manos. Eso sí, aún no conozco a nadie que sepa por qué el 90% los protagonistas principales de las pelis de Woody Allen tienen que hablar medio tartamudeando. Si quiere que hable así, sólo tiene que volver a contratar a Hugh Grant, que ese lleva el tartamudeo de serie...


    Después de decir todo esto, hay una pregunta que me sigue rondando por la cabeza: si la película es tan buena, original, divertida y bien llevada, ¿por qué coño no lo hace siempre así? En lugar de hacer más como ésta, ¿quién demonios le engaña para que siga aburriendo al personal con sus chuflas de tarados intelectuales que se empeñan en mantener conversaciones totalmente irreales? ¿Habéis visto la que hizo antes que ésta, "Conocerás al hombre de tus sueños - You will meet a dark tall stranger, 2010"? ¡Pues es un toooooooorro de cojones! Y eso que no digo que a uno se le haga la boca agua con "Medianoche en París", cuidado. En realidad, no creo que sea una película como para gastarte la pasta que cuesta la entrada para verla en pantalla grande, que en la tele de casa fijo que el resultado es el mismo. Pero, al menos, se agradece que no te haga perder el tiempo con las paridas de siempre, sino que se haya tomado la molestia de hacer una peli que guste a la gente, bien hecha, y con una simpatía que hacía tiempo que parecía haberse olvidado en el tintero.