martes, 13 de septiembre de 2011

CINE DE LOS 80: "SUPERDETECTIVE EN HOLLYWOOD"


TÍTULO: SUPERDETECTIVE EN HOLLYWOOD

DIRECTOR: MARTIN BREST

REPARTO: EDDIE MURPHY, JUDGE REINHOLD, JOHN ASHTON, RONNY COX, LISA EILBACHER, STEVE BERKOFF

DURACIÓN: 104 min.

AÑO: 1984

GÉNERO: COMEDIA DE ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No son pocos los artistas hollywoodienses que, populares gracias a diversos shows televisivos, acaban dando el salto al cine, logrando tremendos éxitos de taquilla. Dentro de dicho grupo de actores que alcanzaron una notable fama en la década de los años ochenta, en el que se encuentran, entre otros, Bill Murray, Chevy Chase o Dan Aykroyd, cabría incluir también a Eddie Murphy, protagonista indiscutible de "Superdetective en Hollywood". Gracias a este film, Murphy no sólo logró asentarse en la industria cinematográfica estadounidense tras una serie de éxitos ("Límite: 48 horas - 48 hours, 1982" -excelente cinta policiaca-, o "Entre pillos anda el juego - Trading places, 1983"), sino que también se permitió, con mayor o menor suerte, dirigir sus propios proyectos ("Noches de Harlem - Harlem Nights, 1989").


    "Superdetective en Hollywood" da comienzo con la presentación de Axel Foley (Murphy), un policía muy poco ortodoxo, no tanto por sus métodos sino por su constante omisión de las órdenes de sus superiores para resolver sus casos cosa que, en no pocas ocasiones, le acaba trayendo más de un dolor de cabeza. Cuando un antiguo amigo suyo metido en líos es asesinado delante de él, Foley es apartado del caso, por lo que decide tomarse unos días libres para investigar por su cuenta quién se esconde detrás del crimen y poder ponerlo entre rejas. Para ello, decide seguir con la única pista con la que cuenta, viajando desde Detroit hasta Berverly Hills, donde acabará contando con la improvisada ayuda de otro detective, bastante patoso, llamado Billy Rosewood (Reinhold).


    Curioso resulta el hecho de que Murphy se decantara, para el que iba a ser su prueba de fuego en solitario en la gran pantalla (anteriormente, su fama había ido acompañada a la colaboración con actores como Nick Nolte o Dan Aykroyd), por una historia de corte policial, contemplada desde un punto de vista cómico, como si hubiera querido fusionar en una misma película el estilo de sus dos primeros trabajos en el cine. Sin embargo, una de las bazas que, precisamente, tiene "Superdetective en Hollywood" es que Murphy se encarga de insertar su particular sentido del humor a lo largo del film, a pesar del carácter policiaco del argumento, por lo que el espectador no acaba de tener claro del todo si tomársela en serio como película de policías y criminales, o de broma como una comedia ambientada en el mundo del crimen.


    No obstante, es el humor y las continuas bromas de Murphy lo que hizo que el largometraje destacara por encima de otros tantos parecidos, ya que el guión -nominado al oscar- acaba siendo de lo más flojo y empecinado en recalcar el carácter aparentemente gracioso de su principal estrella. Por este motivo, a pesar de lo divertidos que pueden parecer algunos momentos (en especial, lo que acaban compartiendo Murphy y Reinhold), en lo que al film se refiere, éste no se acaba encontrando a la altura de las circunstancias. Es más, hasta el mismo Murphy quiso volver a repetir la fórmula de este éxito con otras películas similares (las siguientes partes de "Superdetective en Hollywood", "El negociador - Metro, 1997", "Showtime - Showtime, 2002") sin conseguirlo.


    Por otra parte, llama la atención que su director, Martin Brest, filmara esta película antes de labrarse una dudosa reputación como realizador de films tanto alabados por la crítica ("Esencia de mujer - Scent of a woman, 1992") como masacrados sin piedad ("Una relación peligrosa - Gigli, 2003"), y que éste también fuera uno de los primeros proyectos producidos por el todopoderoso Jerry Bruckheimer -cuando todavía estaba vivo su socio, Don Simpson-. En resumidas cuentas, "Superdetective en Hopllywood" es un exponente del cine de moda de los ochenta potenciado por el éxito en otros formatos de sus principales protagonistas, y mucho más potenciado por el carisma de dichos actores que por la calidad de la misma cinta. Suficientemente atractiva como para pasar el rato, aunque lejos de ser considerada una buena película.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cuando dicen eso de que más vale caer en gracia que ser gracioso, por algo será. Lástima que Eddie Murphy no haya acabado de tener esto muy claro ya que, el tío, desde que hizo esta primera parte de "Superdetective en Hollywood", se piensa que es la leche de gracioso, y no ha parado de hacer un churro tras otro (salvo alguna que otra excepción, como ponerle la voz al asno de "Shrek" o de demostrar que, si quiere, puede ser muy buen actor, como en "Dreamgirls - Dreamgirls, 2008"). El problema es que no lo es tanto como él se piensa (mentiría si dijera que no me ha hecho gracia alguna de las chorradas que se le han ocurrido). Ahora bien, que "Superdetective en Hollywood" se convirtiera en el mayor éxito del año, y que batiera records de permanencia en el numero uno de taquilla (trece semanas, que se dice pronto), es de traca. Y no porque la película sea una mierda -que tampoco es nada del otro jueves- sino porque es una comedia de esas de acción mas del montón, como las hay a patadas por donde mires.


    Lo que es la peli, entretiene y te hace pasar un rato distrado, pero ya esta, nada mas. Por eso digo que quien piense que, por el bombo que ha tenido "Superdetective en Hollywood" es una peli cojonuda, ya se puede ir olvidando. Por supuesto, digo yo que eso habra tenido que ver algo con la popularidad que tenia Murphy antes de estrenarse esta peli, y que la gente esperaba poder divertirse tanto como lo hacia con el cuando salia por la tele contando chistes. De hecho, es innegable el estilo medio chulesco y gamberro que tiene (claro, que tambien pienso yo que los yanquis fliparian con alguno de los polis que tenemos por estas tierras...), y como lo integra en una historia hecha unicamente para que el tio luzca palmito.


    En fin, que esta peli no es para tirar cohetes (es mas, no creo que haya ningun trozo que merezca la pena destacarse), aunque parece que Eddie Murphy vive aun de las rentas que se gano con ella. Pero vamos, que para una tarde de sabado, sirve como cualquier otra chorrada de esas que ponen por la tele.



    lunes, 12 de septiembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "MATAR A UN RUISEÑOR"


    TÍTULO: MATAR A UN RUISEÑOR

    DIRECTOR: ROBERT MULLIGAN

    REPARTO: GREGORY PECK, MARY BADHAM, BROCK PETERS, PHILIP ALFORD

    DURACIÓN: 122 min.

    AÑO: 1963

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • La ambientación de historias durante la época de la Gran Depresión estadounidense, tanto en la literatura como en el cine, ha conocido los más diversos estilos y, por qué no admitirlo, resultados. De hecho, es curioso ver cómo la misma literatura es la que ha servido para dar pie a celebrados largometrajes que han sabido captar de forma excepcional la esencia de aquellos tiempos, y que han ofrecido al público interpretaciones tan desgarradoras como logradas. Uno de los ejemplos más claros de films rodados con esta época de fondo es la célebre adaptación de la novela de John Steinbeck, "Las uvas de la ira", que ya fuera llevada a la gran pantalla por John Ford, y con una excelente interpretación de Henry Fonda.


    No obstante, también se han hecho otras aproximaciones al mismo tema, aunque desde una perspectiva diferente, ya que otras historias no sólo se ha querido mostrar las consecuencias de aquella época de crisis, sino lo que significó ver cómo sucedían, siendo espectadores (y víctimas) de sus efectos devastadores. Así pues, la novela de Harper Lee, "Matar a un ruiseñor", acabó convirtiéndose en una de las películas que mejor ha sabido extraer los valores positivos de aquel fenómeno, a la vez que la adaptación cinematográfica no sólo regalaba al público universal una de las interpretaciones más logradas jamás vistas, sino que también se encargaba de poner aún más de relieve la bondad, tolerancia y comprensión de las que se habla en la novela de Lee.


    Atticus Finch (Peck) es un conocido y respetado abogado, que vive en el estado de Alabama, donde los prejuicios raciales se encuentran a la orden del día, y donde los hombres y mujeres de raza negra son discriminados con total naturalidad. En mitad de este ambiente tenso, un hombre de raza negra es acusado de violar a una adolescente blanca, por lo que es encarcelado y juzgado. Dado que ningún letrado del estado lo quiere defender, Finche se presta a demostrar su inocencia ante un pueblo lleno de prejuicios y odio racial, por lo que no será tarea fácil demostrar que, en efecto, su cliente es inocente de las acusaciones.


    Pocas veces, muy pocas veces, ha sido tan grande el calado de una película entre el público universal. La forma en que se recoge en el film la inocencia (representada, en este caso, por los hijos de Finch) es enternecedora sin caer en el sentimentalismo fácil, mientras que otros valores como la compasión y solidaridad recaen sobre los hombros de un Gregory Peck inspirado como pocas veces ha estado un actor. Por el contrario, también resulta magistral el modo en que el director, Robert Mulligan, hace que toda la carga violenta del film recaiga sobre los personajes más racistas y demagogos. A este respecto, cabe mencionar la secuencia en que presta testimonio la muchacha que acusa al hombre negro de violarla. Tal vez su personaje acabe siendo demasiado estereotipado (tanto el resto de personajes de la película como los espectadores saben que está mintiendo como una bellaca), pero ello no hace más que reforzar el hecho de que, en aquellos tiempos -y, desgraciadamente, también en algunos casos de la época actual- se sigue prefiriendo creer a pies juntillas una mentira, antes que admitir que todos los hombres son iguales.


    En resumidas cuentas, "Matar a un ruiseñor" captura a la perfección la esencia de la novela en que se basa, y acaba erigiéndose como un maravilloso canto a la esperanza, a la igualdad y a la tolerancia. No es frecuente encontrar films que tengan tan claro este tipo de valores, y aún menos que lo sepan potenciar de la forma en que lo hizo "Matar a un ruiseñor". Por ello, este largometraje es digo de encontrarse entre las joyas que ha dado a luz el séptimo arte.


  • MR. HYDE DICE:

  • Hombre, mira tú por dónde. Después de ponerla como referencia en no sé cuántas críticas, va y Jekyll por fin se ha decidido a que la critiquemos hoy. Pues ya era hora, nene. "Matar a un ruiseñor" es, según mi nada modesta opinión, no una de las mejores película que se han hecho, sino una de las mejores interpretaciones que un actor haya hecho en una película. Si no le llegan a dar el Oscar a Gregory Peck por su papelón de abogado defensor, hubiera sido una de las más grandes injusticias de todas las cagadas que han tenido en esos premios. Pero bueno, vayamos a la peli, que es lo que importa.


    Como ya os digo, "Matar a un ruiseñor", como película es bonita y tal, pero no es de las que uno acabaría flipándola en colores. Eso sí, te deja con la boca abierta, de entrada, por el papelazo que se marca Gregory Peck. El pollo da la sensación de ser un tío de lo más tranquilo durante toda la película, sin tener que ponerse ni llorón ni violento para demostrar cómo es el personaje, ni lo mucho que le cuesta conseguir que absuelvan a su cliente. De hecho, son contadas los momentos en que se cabrea en toda la película (a veces, hasta pone nervioso tanta calma chicha). Pero es que te quedas atontado mientras lo escuchas decir cada una de sus líneas de diálogo.


    Y, por otra parte, el guión es acojonante. Es una defensa de los derechos humanos y de la dignidad de las personas tan bestial que me pone la piel de gallina solo con recordarlo. La escena final, en la que tiene que hacer su alegato como defensor delante del jurado es uno de los mejores momentos de la historia del cine. Así, sin más. No me extraña tampoco que la peli fuera declarada patrimonio de la humanidad (una de las pocas que lo ha logrado). Y lo más curioso del asunto es que intuyes de sobra lo que va a pasar con el veredicto del jurado, pero sólo por el monólogo de Gregory Peck, ya merece la pena el resto entero de la película.


    A mí, "Matar a un ruiseñor" me pareció una película estupendísima. Muy recomendable tanto por la calidad de la misma peli, como por el mensaje que transmite. A pesar de la seriedad de algunas secuencias, consigue que la gente que la ve acabe concienciándose un poco más de cómo es el mundo, y de cómo merece la pena por luchar para defender los valores que son justos. Lo dicho, como peli está bien aunque sin aspavientos. Pero como mensaje directo a la conciencia no tiene precio. Fabulosa, cojonuda e irrepetible.



    domingo, 11 de septiembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "GREEN LANTERN (LINTERNA VERDE)"


    TÍTULO: GREEN LANTERN (LINTERNA VERDE)


    DIRECTOR: MARTIN CAMPBELL


    REPARTO: RYAN REYNOLDS, BLAKE LIVELY, PETER SARSGAARD, MARK STRONG, ANGELA BASSETT, TIM ROBBINS


    DURACIÓN: 114 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: AVENTURAS


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El último de los largometrajes de súper héroes que ha aterrizado en las carteleras españolas es, curiosamente, uno de los menos conocidos (al menos en nuestro mercado nacional) de todos estos personajes que cuentan con poderes asombrosos. No obstante, el hecho de ser un personaje menor dentro del selecto club de adaptaciones cinematográficas de la que están siendo objeto los héroes de cómic, no debía ser impedimento, a priori, para que el resultado que llegara a las pantallas, fuera algo de lo más espectacular y llamativo. Por desgracia, el resultado final de "Green Lantern (Linterna Verde) no ha acabado encontrándose a la altura de lo que el público esperaba de ella. Los motivos, más adelante.


    Hal Jordan (Ryan Reynolds) es un experimentado piloto de aviones a reacción, marcado por la trágica muerte de su padre, otro excelente piloto. Cuando es testigo del accidente sufrido por la nave espacial de un extraño alienígena, éste lo socorre, prometiéndole al moribundo extraterrestre que se hará cargo de la responsabilidad que conlleva la posesión de un anillo verdoso que éste le entrega a Hal. Lo que Hal no se espera, es que ese anillo lo convertirá en parte de una raza de guerreros intergalácticos llamados Lanterns, cuya misión es salvaguardar la vida de la galaxia y, muy especialmente, de un poderoso enemigo llamado Parallax, que amenaza con destruir la Tierra. Así pues, Hal deberá no sólo combatir la amenaza de Parallax aprendiendo a usar sus nuevos poderes, sino también la oposición con la que se encuentra por parte de Hammond (Sarsgaard), aliado de Parallax en la Tierra e hijo del senador Hammond (Robbins), que es quien lo introduce en el contacto con la amenaza exterior.


    "Green Lantern (Linterna Verde)" ha sido, del elevado número de adaptaciones de cómics de súper héroes que han llegado este año a la gran pantalla, la que más ha decepcionado. Y lo cierto es que, después de ver la peli, tienen toda la razón del mundo los críticos que la han masacrado sin compasión. No es que sea una rotunda tomadura de pelo, como sí lo fue, por ejemplo, "The Phantom (el hombre enmascarado) - The Phantom, 1996", pero digamos que cabría incluirla en el mismo grupo de largometrajes que "Daredevil - Daredevil, 2003", es decir, que distan de ser maravillas del cine de aventuras, pero se dejan ver sin demasiado esfuerzo -por no decir ninguno-.


    No obstante, la decepción en el caso de "Green Lantern (Linterna Verde)" no viene por la parte argumental del film, sino por las grandes expectaciones que había despertado el equipo técnico que se encontraba detrás del largometraje. En primer lugar, su director, Martin Campbell, responsable de estupendas películas como "007: Casino Royale - 007: Casino Royale, 2006" o "La máscara del Zorro - The mask of Zorro, 1998", sabe hacer buenas películas de aventuras cuando quiere. En segundo lugar, el montador Stuart Baird (serie "Arma letal"), el oscarizado director de fotografía Dion Beebe ("Chicago - Chicago, 2002") y el compositor James Newton Howard se encuentran entre los talentos técnicos que también han participado en su rodaje. Y, en tercer lugar, estamos hablando de una película sobre súper héroes, donde la posibilidad de realizar una producción a gran escala y espectacular ofrece todo tipo de posibilidades. Así pasa en contadas ocasiones, como las secuencias de enfrentamiento entre Linterna Verde y Hector, o el cara a cara final en mitad de la galaxia con Parallax.


    Así pues, la pregunta que cabría hacerse es: ¿con esta materia prima, cómo es posible que "Green Lantern (Linterna Verde)" acabe siendo una película tan...vulgar? Casi da la sensación, en ocasiones, de que ha sido realizada por un estudiante en prácticas de alguna universidad de cine, al que le han dado un montón de millones para gastárselo en efectos especiales. En fin, que no deja de ser una lástima que una película de la que se esperaba muchísimo más haya quedado reducida a un intrascendente pasatiempo, totalmente olvidable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ni fu ni fa. "Green Lantern (Linterna Verde)" es de esas pelis que no molesta verla pero que, cuando acaba, sabes que no te interesa lo más mínimo volver a verla a no ser que la pongan un día por la tele y no tengas nada mejor que hacer. Y, desde luego, no es de las que merezca la pena ver en cine, por mucho efecto especial que tenga. De hecho, te la puedes ver tranquilamente en la tele de tu casa sin que te sepa nada mal no haber llegado a tiempo de verla en pantalla grande (casi hasta puede que te alegres del ahorro).


    Desde luego, de todas las pelis de súper héroes que han salido este año, "Green Lantern (Linterna Verde)" no es de las mejores, ni mucho menos -lo que no quiere decir que las otras fueran todas buenas-. Te distrae, pero poco más. No tiene ni un solo momento que merezca la pena recordar. Por una parte, Ryan Reynolds es un soso de cojones (hasta el que hacía de Capitán América tenía su encanto -de chulo piscinas, pero lo tenía-). El pobre hombre está más perdido que la Esteban en la Real Academia de la Lengua. Sabe poner carita de niño bonito, pero poco más. Y el resto de actores, tres cuartos de lo mismo. Sin ir más lejos, Tim Robbins me parece un actor estupendo, pero aquí parece que lo único que le interesa es que se acabe el rodaje para cobrar los millones que le toquen y a otra cosa mariposa.


    Los efectos especiales son lo más salvable. Mucho colorido y mucha lucecita. De hecho, lo más interesante es la capacidad que tiene el pollo de poder materializar los objetos que le den la gana, ya que es donde parece que los guionistas (cuatro tíos han sido los que lo han escrito todo, échale huevos a lo que les habrá costado) se han exprimido un poco más el cocotero, porque lo que es el resto... Pero vamos, lo dicho que los efectos especiales están muy bien y hacen que las escenas de lucha y tal acaben siendo lo más divertido de la película. Por lo demás, ya os digo que podéis pasar tranquilamente de la peli, porque no es nada del otro mundo. Esperemos que el resto de historias de súper héroes que quieran hacer esté un poco más currada.





    sábado, 10 de septiembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "MENTES EN BLANCO"


    TÍTULO: MENTES EN BLANCO

    DIRECTOR: SIMON BRAND

    REPARTO: JIM CAVIEZEL, GREG KINNEAR, JOE PANTOLIANO, BARRY PEPPER, BRIDGET MOYNAHAN

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2006

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Uno de las premisas que más juego parece dar en las películas de intriga, suele ser el de juntar a un grupo de personajes, a cada cuál más variopinto, en un espacio cerrado y no excesivamente grande, y someterlos a una serie de experiencias y situaciones límites, que pongan tanto a prueba su resistencia como agudeza mental. Así lo han demostrado ya diversas producciones como la serie "Saw" (al menos, la primera parte -y más decente, dicho sea de paso-), "Cube - Cube, 1997" e, incluso, propuestas nacionales de lo más interesantes, como "La habitación de Fermat, 2007".


    La historia da comienzo cuando cinco individuos, aparentemente desconocidos, despiertan en el interior de una fábrica abandonada, en mitad de ninguna parte, sin recordar ni quienes son, ni qué hacen allí. Uno de ellos se encuentra atado y amordazado a una silla; otro de ellos está esposado a una barandilla; y el resto se encuentra maltrecho, aunque con heridas leves. A través de las distintas pistas e indicios que van encontrando, y de los recuerdos que van recuperando paulatinamente, empezarán a darse cuenta de que todos se encuentran involucrados en un peligroso secuestro. El problema es que no saben quiénes de entre ellos son los secuestrados y quienes los secuestradores, por lo que se inicia una carrera contrarreloj con el fin de poder averiguarlo antes de que la situación se les acabe descontrolando de nuevo.


    A pesar de lo claustrofóbica que da la sensación de transmitir la película debido a su planteamiento y a sus primeros diez minutos, la acción está lo suficientemente bien resuelta como para no concentrarse en un mismo espacio físico. Al contrario, el director se ha preocupado por integrar, con excelentes resultados, el argumento con la acción del largometraje, de manera que el interés por averiguar la identidad de cada personaje y por encontrar una salida de ese improvisado búnker hace que se difunda rápidamente esa atmósfera asfixiante.


    Por otra parte, el largometraje alcanza sus puntos más interesantes en aquellas secuencias en que los pocos breves recuerdos que van volviendo a los personajes les ayudan tanto a ir dando un sentido a esa situación como a crear nuevas sospechas dentro del grupo de recluidos. Es más, incluso las pausas que ofrece el guión son aceptadas de buen grado por el público, que acabaría cansado si se mantuviera el mismo nivel de tensión in crescendo a lo largo de todo el largometraje (ver al respecto momentos como aquel en que uno de los personajes cuenta una anécdota en la que él y otro de los recluidos, de niños, se ven envueltos en una peligrosa excursión a un lago). Asimismo, la acción que transcurre en el exterior no está exenta de tensión, tal y como se desprende de la investigación que llevan a cabo los policías de incógnito, cuando tratan de seguir a dos de los presuntos cabecillas del secuestro. Todo ello, sin desmerecer lo más mínimo su violento final y un epílogo lleno de sorpresas, en el que se terminan de desvelar los secretos que habían quedado pendientes.


    "Mentes en blanco" no va a sentar cátedra en el cine de intriga. Pero ni lo necesita ni tampoco lo pretende. Lo que sí logra es presentar un espectáculo tan interesante como entretenido, que logra que el espectador no aparte la vista de la pantalla durante toda la película, y se sienta atrapado por la historia de misterio que proponen sus responsables. De consumo fácil, pero lo suficientemente original y bien filmado.



  • MR. HYDE DICE:

  • Os confieso que no recuerdo cómo me enteré de que existía esta película. No sé si es que algún amiguete me habló de ella, si vi el poster póster por algún lado, o si es que leí un reportaje en el que la comentaban. Ni idea. De hecho, no es de ese tipo de pelis que se hacen famosas por el reparto o el argumento, y que luego lo petan en taquilla. Pero, de vez en cuando, uno tiene la suerte de encontrar películas pequeñas, como "Mentes en blanco", que se nota que están hechas con cuatro duros y, a pesar de ello, acaban siendo de lo más interesantes. En este caso, "Mentes en blanco" empieza al estilo de la primera "Saw", con cinco pavos encerrados en una especie de almacén medio abandonado, sin que ninguno de ellos sepa qué demonios hacen allí. Y, a partir de esa situación, se va desarrollando una intriga que te deja pegado al asiento.


    Además, es curioso ver a una serie de caras conocidas entre los actores, aunque no sean de las típicas súper estrellas de Hollywood, sino de los que siempre suelen hacer papeles secundarios. Y, aún así, cada uno de ellos representa su papel de maravilla. Ahora bien, ¿por qué he insistido en comentar "Mentes en blanco" en esta sección? Pues por la sorpresa de su guión. Es cierto que los personajes no recuerdan un carajo, pero es que tú vas por el mismo camino que ellos, descubriendo las cosas que ellos van recordando poco a poco al tiempo que lo hace cada uno, con lo que la sorpresa que se llevan es la misma que te llevas tú con cada nuevo detalle. Es como si todos empezaran a construir un puzzle, sabiendo que cada pieza nueva que encaja puede decirles algo peligroso o que no deberían acabar sabiendo.


    Pero lo más acertado de todo, es que la peli es como una especie de enigma de esos de lógica. Me explico. Sabes que de los cinco tíos amnésicos, hay unos que son buenos y otros que son los malos de la función. Pero no sabes quién es quién. Lo puedes sospechar e intuir, pero nunca estás seguro hasta que cada uno empieza a recordar algo nuevo y te vas dando cuenta del asunto. Y todo ello, por no mencionar la sorpresa final, de esas que pretende dejarte con la boca abierta y que hace que quieras seguir viendo más cuando empiezan a salir las letras. Ah, y otra cosa que llama la atención es que se trata de una historia violenta, y tiene sus momentos un tanto truculentos (lo que le acaba pasando al tío que está atado de un brazo y colgando por una barandilla, o la pelea final con las palas), pero tampoco es una violencia explícita y con ganas de morbo, sino que está muy bien encajada en cada historia.


    En fin, que para gustos los colores. A mí, desde luego, me sorprendió mucho esta peli, porque pensaba que me iba a encontrar la historia de siempre pero, al final, tanto por las sorpresas que va acumulando como por el ritmo que tiene la historia, acabó pareciéndome de lo más recomendable. Nada extraordinario, pero para pasar muy entretenido un buen rato.



    viernes, 9 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "FURIA CIEGA"


    TÍTULO: FURIA CIEGA

    DIRECTOR: PATRICK LUSSITER

    REPARTO: NICOLAS CAGE, AMBER HEARD, WILLIAM FICHTNER, BILLY BURKE, DAVID MORSE

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde hace unos años, la carrera de Nicolas Cage parece haberse sumido en una espiral de fracasos continuados, a cuya mejoría no ha contribuido el estreno de cada film posterior en el que la estrella de Hollywood ha participado. A las decepciones artísticas de "En tiempo de brujas - Season of the witch, 2010" y "El aprendiz de brujo - The sorcerer's apprentice, 2010", por desgracia, ahora hay que añadir "Furia ciega". En esta ocasión, ha sido Patrick Lussiter quien, como ya hiciera en su anterior trabajo tras las cámaras, "San Valentín sangriento - Bloody Valentine, 2009", se ha querido servir del añadido que supone la filmación de películas en tres dimensiones para rodar una historia de persecuciones y tiroteos, con resultados más que discutibles.


    Milton (Cage) persigue incansablemente a una serie de delincuentes pertenecientes a una secta apocalíptica, adoradores del diablo, que asesinó a su hija y secuestró a su nieta. La intención de los sectarios es sacrificar a la pequeña en una ceremonia en la que pretenden instaurar un nuevo régimen de caos y anarquía. Milton, que ha tenido que escapar del infierno en el que estaba confinado tras su muerte, ayudado por una joven despechada llamada Piper (Heard) y por Webster (Morse), un antiguo amigo, hará lo imposible por recuperar a la pequeña, en mitad de una interminable persecución. Sin embargo, a la vez que hace frente a la secta, Milton también debe zafarse de El Contable (Fichtner), un enviado del averno cuya misión es hacer volver a Milton al infierno.


    Con semejante argumento, no resulta complicado imaginarse ante qué tipo de película estamos. Aquellos espectadores que esperen encontrarse una película con personajes entrañables que deben hacer frente a un sinfín de dificultades para conseguir su objetivo, o de impresionantes escenas de acción (las persecuciones de coches siempre han sabido dar muchísimo juego en esta clase de producciones), ya se pueden ir olvidando. El guión de la película -por llamarlo de algún modo- es absurdo y casi inexistente; los personajes son más planos que una hoja de papel, y la realización de Lussiter tan insípida que hace que uno se pregunte cómo es posible que alguien le haya dejado acercarse a una cámara: las escenas de acción son ridículas, los movimientos de cámara torpes, y la dirección de los actores lamentable. Y lo mismo puede decirse de la interpretación de un cada vez menos inspirado Nicolas Cage (en qué demonios pensaría cuando aceptó participar en un proyecto como éste, o los productores del estudio), quien debería centrarse en encontrar un papel que le permita demostrar lo buen actor que es cuando quiere.


    En resumidas cuentas, "Furia ciega" es una de esas películas que, sin levantar ninguna clase de expectación desacerbada antes de verla, sí que se esperaba, como mínimo, que aportara un poco de entretenimiento bien facturado o emocionante. Lamentablemente, no hay nada de eso en ella, y el poco interés por la cinta se acaba convirtiendo en rechazo y lamento por haber perdido el tiempo con semejante memez. Sin duda, de lo peor del año.



  • MR. HYDE DICE:

  • Menuda mierda de película. Es que no hay nada por lo que merezca la pena pasarse casi dos horas viéndola. El argumento no tiene ni pies ni cabeza aunque, en las pelis de acción, eso tampoco tiene por qué ser un impedimento para que te acabe gustando. Pero es que hay formas y formas y, aquí, aparte de que se les va la pinza tres pueblos, es que la película está hasta como hecha mal aposta. Muy raro de explicar. Como si supieran de antemano que el guión es una mierda, y se limitaran a tomárselo con el mejor humor posible a ver si, con un poco de suerte, la jugada les acaba saliendo bien. Pero no, nada de eso.


    Es más, para que os hagáis una idea del churro de película que es, os doy un ejemplo. Hay un momento en que Nicolas Cage (¡qué gordo está el tío, así como inflado!) y la tía buena rubia tienen que esquivar un control de policía que les bloquea la carretera. Bueno, ¿pues sabéis cómo lo consiguen? Gracias a la mano derecha del diablo -tócate los cataplines- que aparece montado en un camión cisterna de gasolina al ritmo de una canción ochentera que no tiene nada que ver con las imágenes... mientras el tío la tararea, bailotea y -ahora viene lo mejor- hace que el camión haga un trompo mientras él hace surf con la cisterna para que se acabe empotrando contra los coches patrulla que les bloquean el paso a los otros. ¡Chúpate esa! Y va y se quedan tan a gusto. Con dos cojones, sí señor. Vale que, a veces, en las pelis de este tipo, hagan cosas muy increíbles, pero es que una cosa es hacer cosas increíbles y otra muy distinta hacer cosas ridículas.


    En fin, que además de un argumento sin contenido (lo único que tiene es el argumento, nada más, ni una sola frase de guión que merezca la pena o esfuerzo recordar), pretenden hacer gracia con bromas que, o son tan sutiles que ni las he pillado, o es que, directamente, más que bromas son polladas como una catedral que ni hacen gracia ni nada. Y, si no, ¿qué me decís del momento en que Nicolas Cage se carga a un montón de sectarios mientras se está cepillando a la camarera de un bar? No sé si es que han querido hacer algo parecido a lo que hacían Clive Owen y Monica Bellucci en "Shoot'em up - Shoot'em up, 2007" pero, si bien es cierto que ésta otra también era un truño de película, al menos era consciente de que todo iba en plan coña, mientras que en "Furia ciega" parece como que quieran dar la impresión de ser una historia seria.


    Pues eso, que no merece la pena ni leer el argumento de la carátula para saber si os puede interesar esta novedad de videoclub. Ya os digo que es tirar el dinero a la basura y perder el tiempo. lo que no quiero ni pensar es la sensación de timo que habrán tenido los cuatro gatos que pagaron por ver semejante mierda en el cine. Y más si han pagado el extra por verla en 3D. Para morirse.





    jueves, 8 de septiembre de 2011

    CINE ACTUAL: "MATCH POINT"


    TÍTULO: MATCH POINT

    DIRECTOR: WOODY ALLEN

    REPARTO: JONATHAN RHYS-MEYERS, SCARLETT JOHANSSON, BRIAN COX, MATTHEW GOODE, EMILY MORTIMER

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Fiel a su cita anual, en 2005 Woody Allen dio un interesantísimo giro a su carrera al escribir y dirigir una de sus mejores películas, "Match point". Construida como una historia alejada de los tópicos que han caracterizado la inmensa mayoría de la obra del realizador, "Match point" no sólo consiguió reforzar la imagen de mujer fatal que, desde entonces, lleva arrastrando su principal protagonista, Scarlett Johansson, sino que también sirvió para demostrar que Woody Allen ha sido capaz de crear una de las mejores historias de cine negro recientes, a través de unas interpretaciones de lo más ajustadas pero, sobre todo, de un guión tremendamente mordaz, y de una realización excelente.


    Chris Wilton (Rhys-Meyers) es un joven inglés, antigua promesa adolescente de tenis, que se gana la vida como profesor de este deporte en un club. Un buen día comienza a dar clases a otro joven llamado Tom Hewett (Goode), por cuya hermana, Chloe (Mortimer), empieza a sentir una cierta atracción. Sin embargo, cuando comprueba la inmensa fortuna que poseen los Hewett, pondrá todo su empeño en conseguir que su relación con Chloe llegue a algo más y, así, poder asentarse en una vida lujosa y exenta de preocupaciones banales. No obstante, las cosas cambiarán cuando conozca a la novia de Tom, Nola (Johansson), por la que, instantáneamente, siente una peligrosa atracción.


    Woody Allen sorprendió a propios y extraños con la realización de "Match point". Y no porque el tema que desarrolla en el film fuera nuevo para el famoso director. De hecho, no son pocos los que han visto un paralelismo razonable con otro de los mejores largometrajes del director neoyorquino, "Delitos y faltas - Crimes and misdemeanors, 1989", donde el tema de la infidelidad y las consecuencias delictivas a las que arrastra ya se ponían en tela de juicio a través del personaje al que daba vida Martin Landau en dicha película. Sin embargo, lo que hace diferente a esta propuesta son varios elementos que acaban jugando a favor del film.


    Primeramente, la presencia de Scarlett Johansson. El resto de actores, si bien están todo excelentes en cada una de sus respectivas interpretaciones, podría haber sido sustituido por otros intérpretes igual de inspirados. No obstante, es la actriz Scarlett Johansson quien aporta las dosis perfectas de carnosidad y seducción al film, de forma que toda la historia resulta perfectamente creíble (tampoco hubiera tenido sentido que el personaje de Rhys-Meyers se quedara fascinado por una chica del montón). Así pues, Johansson, consciente de su papel de mujer fatal, ofrece una interpretación comedida acertadísima ya que, en ningún momento -puede que un poco al principio de su aparición en escena- hace que su personaje parezca la clásica mujer devora-hombres, sino que son los demás quienes acaban buscándola y quedándose prendados de ella, no al revés.


    En segundo término, el guión es soberbio. Woody Allen presenta al personaje de Chris como una persona interesada y con pocos escrúpulos, aunque no lo hace de forma despiadada, sino con una tranquilidad asombrosa que hace que el personaje no caiga mal al público a pesar de lo retorcidos que acaban siendo sus actos. Además, Allen hace que el peso de la acción recaiga desde el principio sobre los hombros tanto de Chris como de Nola (Chris es metódico, frío y calculador -basta recordar la secuencia en que se "confiesa" con un viejo amigo-, mientras que Nola es más espontánea, apasionada e impulsiva).


    Pero todo ello encaja a la perfección en una historia muy bien contruída donde el azar y la planificación (a todos los niveles) está retratada con una maestría digna de estudio. Desde un comienzo en que el juego de miradas es definitivo (la partida de ping pong que comparten Chris y Nola en su primer encuentro, o el paseo bajo la lluvia de ambos tras la ruptura de Nola con Tom), así como la forma en que la cámara de Allen se convierte en un ojo espía, que asiste a todo el juego de seducción orquestado por Chris, y las consecuencias nefastas que acaba comportando. Así pues, no resulta del todo decabellado que se trata, junto con la reciente "Medianoche en París - Midnight in Paris, 2011", de una de las mejores películas que ha realizado Woody Allen.



  • MR. HYDE DICE:

  • No parece una peli de Woody Allen para nada. Quien crea que es una más de esas en la que todo es psicoanálisis, conversaciones raras de snobs o chistes irónicos sobre el judaísmo, ya se puede ir olvidando. De hecho, eso acaba resultando algo casi positivo, porque "Match point" acaba siendo no sólo una de las mejores películas de Woody Allen, sino una historia de intriga currada a saco. Lo tiene prácticamente todo: traición, la tía buena fatal de turno, codicia, asesinatos y todo lo demás. Pero, lo bueno, es que la peli no está hecha queriendo ser una historia centrada únicamente en estos temas, sino que ves cómo la historia va desviándose poco a poco hacia este camino.


    Partiendo de un argumento muy del cine negro (un chaval joven, muerto de hambre total, se lía con una niña rica con la que sabe que puede forrarse y vivir como un rajá), la película da de lleno en el clavo con la descripción -y actuación- de una Scarlett Johansson tremenda, en todos los sentidos. Ella encarna en la peli esa especie de tentación en la que el personaje principal acaba cayendo de forma casi inevitable. Es impresionante cómo está planificada esa especie de seducción involuntaria, porque es casi como si los que vemos la película quisiéramos acompañar al estirado ese (lo siento por el actor, pero cuesta pensar que alguien con esa cara de estar oliendo siempre a mierda cause furor a las dos tipas de turno) en su caída personal, y como si esperásemos que se comportara como lo hace. Eso sí, todo hecho con seriedad y sin ganas de tomárselo a broma, como suele hacer Allen en otras películas. Aquí no hay nada cómico, sino que cada trozo parece estar pensado al milímetro.


    De toda la peli, si tuviera que ponerle algún pero, supongo que lo haría hablando del final. La forma en que se resuelve la historia policialmente, parece estar hecha de coña, con esa investigación en la que el comisario no sólo parece el trillizo empanado de Hernández y Fernández, sino que hace parecer tontos a todos los policías ingleses, y con un final un tanto apurado para el protagonista principal (básicamente todo lo relacionado con un anillo, que no vamos a contar para no cagarle la historia a nadie). Pero bueno, supongo que la forma en que se presenta todo eso es la razón por la que la peli se llama "Match point"... Unas veces se gana y otras se pierde. Woody Allen y el público en general, con esta peli, desde luego hemos salido ganando. Muy chula. Muy bien hecha. Lástima que con "Vicky Cristina Barcelona - Vicky Cristina Barcelona, 2008" no estuviera igual de inspirado.



    miércoles, 7 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "ARMAGEDDON"


    TÍTULO: ARMAGEDDON

    DIRECTOR: MICHAEL BAY

    REPARTO: BRUCE WILLIS, BEN AFFLECK, BILLY BOB THORNTON, LIV TYLER, STEVE BUSCEMI, PETER STORMARE, MICHAEL CLAKE DUNCAN

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: ACCIÓN - CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay que admitir, en honor a la verdad, que como los norteamericanos, no hay quien ruede películas igual de espectaculares. Y tampoco quien consiga rodar tanto metraje con tan poco guión (lo que no deja de tener mérito). De un tiempo a esta parte, la mayoría de largometrajes de acción que se han ido estrenando en la gran pantalla se caracterizan por cuidadísimas coreografías de lucha, grandes dosis de testosterona, planos increíbles... y guiones de página y media. En efecto, hay ocasiones en que en que casi toda la película se reduce a interminables tiroteos, explosiones, etc., sin prestar demasiada atención a la historia que están contando. El cine del director Michael Bay se enmarca por completo en este tipo de producciones, habiendo cabida tanto para largometrajes de mayor calidad ("La roca - The rock, 1996"), o menor ("La isla - The island, 2005"), por no decir nula ("Transformers. El lado oscuro de la luna - Transformers. Dark of the moon, 2011"). Sin embargo, sería injusto decir que, para cierta clase de escenografía espectacular y con ritmo bien llevado, ayuda a suplir esa enorme carencia, y hacer que el público salga fascinado de las salas. "Armageddon" cumple casi a rajatabla todas esas características.


    Un meteorito gigante se aproxima a gran velocidad a la Tierra. Según las estimaciones de la NASA, el impacto provocará la total destrucción del planeta, y de toda la vida. La única solución parece consistir en perforar un agujero lo suficientemente profundo en la superficie del propio meteoro y, así, introducir luego una gran cantidad de explosivos que lo partan por la mitad, desviando así su trayectoria. Los elegidos para hacerse cargo de la misión son un grupo de expertos en perforaciones petrolíferas, encabezados por Harry Stamper (Willis) quien, junto con sus colaboradores, son asesorados por uno de los jefes de la NASA llamado Truman (Thornton) en su misión, al tiempo que se preocupa por la relación sentimental que mantiene su hija (Tyler) con uno de sus empleados (Affleck).


    Como se puede deducir por su argumento, "Armageddon" carece de un contenido trabajado a nivel de guión. De hecho, casi da la sensación de que las frases que recitan los actores las han improvisado en ese mismo momento. Afortunadamente, ello no es impedimento para que el largometraje sea un espectáculo visual de primera categoría. El ritmo es frenético, la acción constante (impresionante el accidente que sufre una de las lanzaderas en el momento de arrimarse a la superficie del meteoro, o el fallido repostaje en la estación espacial internacional), y los efectos especiales son de primera categoría (atención a la explosión del meteorito). Todo ello, además, queda reforzado por la patriótica banda sonora compuesta por el excelente Trevor Rabin, así como por la brillante y colorista fotografía de John Schwarztman.


    Sobre la interpretación de su reparto, mejor correr un tupido velo aunque, como ya hemos apuntado, "Armageddon" es el tipo de película en que este elemento pasa a un plano secundario entre tanta explosión y destrucción. Pero eso es algo que, si el espectador está predispuesto a dejarse seducir por su delirante estilo y ritmo non-stop, no tiene por qué importarle lo más mínimo.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Armageddon" es un espectáculo brutal. Adrenalina pura cien por cien, de esas pelis que ves en el cine y, por muy largas que sean (ésta dura dos horas y pico), te lo pasas teta desde que empieza hasta que acaba. Eso sí, no es una película para ponerse a analizar si es buena, mala, regular, o si el argumento es poco realista, si el actor no sabe a dónde mirar, o tonterías más frikis de esas (¿eh, Jekyll?). ¿Que Burce Willis pone la misma cara en toda la película, esté contento o triste? Bueno, ¿y qué? ¿Que cada plano dura un segundo? Pues vale. Aquí se trata de sentarte a ver la peli, desconectar de cuanto te rodea, y dejarte llevar por la montaña rusa que han montado, y en la que no hay ni un segundo de descanso. Así de fácil.


    Si empiezas a ver "Armageddon" pensando en lo realista que pueda ser la historia, más vale que te ahorres el tiempo y te dediques a hacer otra cosa, porque si de verdad esperas encontrarle lógica a una historia que va de cómo unos tipos (americanos, of course) se montan en una lanzadera espacial para evitar que un meteoro gigante reviente la Tierra, más vale que te vayas olvidando. Pero si lo que quieres es fliparla con los efectos especiales, con el ritmo trepidante que hay de principio a fin, y con escenas de acción acojonantes, desde luego, ésta es tu peli.


    Además, lo bueno es que "Armageddon" no es de esas pelis en que lo único que se ve es cómo salta todo por los aires, ya que también se han preocupado lo suficiente como para insertar de por medio una historia de amor (lo más aburrido de todo, dicho sea de paso), la complicada relación de un padre y su hija, y una especia de esperanza de supervivencia de toda la raza humana -¡toma geroma!-. Pero, si en "Armageddon" hay un protagonsita definitivo, desde luego, son los efectos especiales. Cada secuencia deja con la boca abierta, desde los primeros minutos con esa lluvia de meteoritos reventando Nueva York, hasta el accidente en la estación espacial o, por supuesto, la explosión final del meteoro.


    Esta es una machomovie como Dios manda, hecha para entretener como nunca al público, y hacer que disfrute con el súper espectáculo que han montado a lo grande. Evidentemente, si no te gustan las pelis de este tipo, ya te puedes ahorrar el tiempo y el mareo, porque seguro que te acuerdas luego de la madre del director. En pocas palabras, si eres de los que sólo disfrutan viendo pelis "de gente normal" e "historias normales", al menos que sepas de qué palo va la cosa. Para los demás que os guste disfrutar del espectáculo más alucinante, "Armageddon" es vuestra película. ¡Ah, y una última cosa! ¡Cuidadín con el final, que es lacrimógeno! Os lo digo yo que, cuando la vi en el cine, mi hermana se soltó una llorada con Bruce Willis que se quedó nueva (deshidratada, pero nueva).



    martes, 6 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "KARATE KID"


    TÍTULO: KARATE KID

    DIRECTOR: JOHN G. AVILDSEN

    REPARTO: RALPH MACCHIO, NORIYUKA "PAT" MORITA, ELISABETH SHUE, WILLIAM ZABKA

    DURACIÓN: 119 min.

    AÑO: 1984

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En alguna ocasión hemos comentado que hay películas que son productos de las modas de la época, y cuyo mayor acierto consiste en estrenarse en el momento justo (cultural, económico, político, etc.), convirtiéndose así en auténticos éxitos comerciales -que su calidad se encuentre al mismo nivel, ya es otro cantar-. "Karate Kid" es uno de los ejemplos de films ochenteros más evidentes de este fenómeno. El oscarizado John G. Avildsen, quien siempre acabará debiendo su fama al hecho de ser el director de la primera y quinta parte de "Rocky" más que por el resto de sus películas (algunas de ellas, como "Salvad al tigre - Save the tiger, 1973", excelentes), se puso al frente de este proyecto, haciendo hincapié una vez más en la típica historia de un muchacho que debe hacer frente a las adversidades a través de la superación personal, lograda a través de algún tipo de lucha corporal.

    Así pues, la historia de "Karate Kid" da comienzo cuando Danny Larusso (Macchio) se muda con su recién separada madre a Los Ángeles. A su llegada, no es muy bien recibido por una banda de gamberros del instituto, quienes lo someten a una serie de palizas y vejaciones, haciendo aún más complicada su adaptación al nuevo lugar. Un buen día, conoce a un anciano oriental llamado Miyagi (Morita), quien lo toma bajo su tutela para darle a conocer las enseñanzas del karate, no sólo desde un punto de vista físico, sino también como filosofía, modo de vida y estado mental. Gracias a ello, Danny será capaz de enfrentarse a sus agresores durante la celebración de un torneo de karate en el que no sólo se jugará el respeto de sus compañeros, sino también la admiración de Ali (Shue), antigua novia de uno de sus enemigos, y de la que Danny está enamorado.

    Como puede verse, el argumento del film no destaca especialmente por su originalidad. De hecho, no es necesario molestarse en buscar similitudes con otros largometrajes similares ya que, dentro de la filmografía del propio director, es posible encontrar otras películas de temática parecida, desde las mencionadas partes de "Rocky", hasta "El poder de uno - The power of one, 1992" o "8 segundos - 8 seconds, 1994". Ahora bien, lo que provocó que "Karate Kid" se convirtiera en uno de sus mayores éxitos fueron varios factores.

    En primer lugar, el principal protagonista, Ralph Macchio, formaba parte, por aquel entonces, de un grupo de jóvenes actores en alza (conocido como Brat Pack, entre los que también se encontraba Rob Lowe, Patrick Swayze, Matt Dillon, etc.), que hacía las delicias de las adolescentes, y servía como modelo de referencia para los jóvenes. Por lo tanto, contar con un actor de tirón comercial resultaba clave para conseguir atraer la atención de las audiencias más jóvenes. Aunque, lo que son las cosas, al final, más que por el actor principal, la película acabaría haciéndose famosa por la simpática interpretación de Noriyuki Pat Morita (recompensada con una candidatura al Oscar como mejor actor de reparto) en el papel de anciano consejero, amigo y maestro del joven protagonista.

    En segundo lugar, a partir de la segunda mitad de los años ochenta, el karate se puso de moda. La combinación de entrenamiento físico con elevadas dosis de filosofía y pensamiento oriental consiguió atraer poderosamente el interés de la sociedad, necesitada de nuevas influencias culturales. De este modo, casi no había gimnasio que se preciara que no impartiera clases de karate o kung fu, hecho que no pasó desapercibido para los productores de Hollywood, quienes consideraron que una historia que tuviera de fondo este arte marcial podía convertirse en un importante éxito de taquilla.

    En tercer lugar, la película contó con un correcto equipo técnico, cuyo conjunto consiguió un producto correcto, aunque no espectacular, apoyado, especialmente, en el trabajo del célebre compositor Bill Conti (serie "Rocky") que logró resultados estupendos con su banda sonora, y en la ágil dirección de un Avildsen tratando de demostrar que es capaz de crear éxitos de taquilla más allá de las historias de boxeo que lo lanzaron a la fama.

    El resto de "Karate Kid", como película, es intrascendente y olvidable, aunque ello no se traduce del todo en un mala película.

  • MR. HYDE DICE:

  • Vaya tela... "Karate Kid"... La peli no es gran cosa, pero fijo que todos los que éramos críos cuando salió la primera parte nos pusimos alguna vez delante del espejo y tratamos de hacer la patada esa a lo tijera que se marca el chaval que la protagoniza. No entiendo muy bien qué es lo que hizo que estas películas de "Karate Kid" tuvieran tanto éxito ya que, si te paras a verla con más detenimiento, son bastante patatoides. Pero mira tú por donde , que no sólo consiguieron que todo el mundo las conociera, sino que el personaje de Miyagi ha acabado siendo uno de los más famosos (el "dar cera, pulir cera" se ha repetido hasta el aburrimiento en las más variadas situaciones).


    Supongo que tuvo su atractivo esa especie de contemplación de la violencia (y por violencia se entienden los mamporros que se meten en los combates) desde un punto de vista más meditativo, con rollos de esos del zen y demás. Porque el argumento no es que sea precisamente el no va más de la originalidad: un chaval que llega nuevo a un instituto donde los matones del centro -casualmente, expertos en karate- le repasan las costillas pero bien. Entonces, un abuelete que también sabe lo suyo de karate, lo entrena y, en vez de convencerlo para que no tenga que recurrir a la violencia, lo que hace es meterlo de lleno en un torneo. Obvio, puestos a partirse la cara, qué mejor que hacerlo rodeado de gente. Con dos cojones, maestro. ¡Juas!


    En fin, bromas aparte, el enganche que tenía la peli (y digo tenía porque dudo que hoy en día siga teniendo el más mínimo interés -aparte de la nueva entrega que ha hecho el hijo de Will Smith, y que me he negado rotundamente a perder el tiempo viéndola-), era que se hacía muy fácil identificarse con el protagonista: el prota es un pobre diablo que, además de tener que mamarse la separación de sus padres, no tiene más huevos que vérselas con los cuatro macarras que lo corren a gorrazos por el instituto hasta que, gracias al karate logra superarlo todo. Pues eso, argumento típicamente diseñado para que el público acabara apoyando al chaval desde el principio y se alegre con cada victoria. Tela marinera.


    Ahora bien, el tiempo le ha pasado factura no sólo a la película, sino también al argumento. Vale que "Karate Kid" es una de las responsables (junto con las primeras pelis de Van Damme, todo haya que reconocerlo) de que en los ochenta se viviera esa fiebre del karate que mencionaba antes Jekyll. Yo era crío por aquel entonces, y os aseguro que flipábamos en colores con las piruetas que hacían estos pollos. Eso sí, ahora esas pelis huelen a naftalina al kilómetro. Pero no quita para que, en su día, tuvieran una repercusión de lo más sonora. Para quien no la viera en su momento, ahora es probable que "Karate Kid" le parezca bastante mala, que entretiene solo a ratos, pero que es imposible de acabar sintiendo ese asombro que sólo fuimos capaces de mostrar quienes la vimos hace más de veinte años. Por lo demás, lo que queda es una película de lo más prescindible, igual que la segunda y tercera parte (de las otras, mejor taparnos los ojos y hacer como que nunca hemos sabido de ellas).



    lunes, 5 de septiembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "EL EXORCISTA"


    TÍTULO: EL EXORCISTA

    DIRECTOR: WILLIAM FRIEDKIN

    REPARTO: ELLEN BUSTYN, MAX VON SYDOW, LEE J. COBB, JASON MILLER, LINDA BLAIR

    DURACIÓN: 130 min.

    AÑO: 1973

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En 1971, el escritor y guionista cinematográfico William Peter Blatty escribió una novela titulada El exorcista, acerca de una niña que era poseída por el maligno, y que obligaba a un sacerdote especialista en exorcismos a practicar la ceremonia necesaria para liberar a la joven muchacha. Una vez publicada, parece ser que el escritor se la mostró al director William Friedkin, muy de moda por aquel entonces por el éxito comercial y crítico que había supuesto su anterior film "Contra el imperio de la droga - The French connection, 1971". El resultado, acabó traduciéndose en una de las mejores y más reputadas películas de terror de todos los tiempos, cuyo título respetó el de la novela en la que se inspiraba.


    Siguiendo con cierta fidelidad la historia en que se basa, "El exorcista" da comienzo con una serie de extraños fenómenos que comienzan a producirse en casa de la familia McNeal, donde la madre, Chris (Burstyn) y su hija pequeña, Regan (Blair) empiezan a presenciar extraños fenómenos -extraños sonidos nocturnos, rápidas imágenes espectrales...- que, poco a poco, comienzan a sucederse de forma cada vez más violenta. Finalmente, ese "algo" parece poseer a Regan postrándola sobre su cama y obligándola a comportarse de una forma tan extravagante como antinatural y aterradora (la joven es capaz de bajar las escaleras de su casa de haciendo el pino de espaldas, y de hablar con un tono de voz desconocido en lenguas extrañas). Ante esta situación, Chris pide ayuda al padre Karras (Miller) quien, a su vez, tras comprobar que todo se debe a una posesión diabólica de la muchacha, acaba recurriendo a la ayuda del padre Merrin (Von Sydow) un especialista en exorcismos, para realice la temible ceremonia que logre expulsar al demonio de la chica.


    Tal y como apuntábamos al comienzo, "El exorcista" consiguió aterrorizar a los espectadores de medio mundo (a día de hoy, y teniendo en cuenta la inflación, es la octava película más taquillera de la historia en todo el mundo), gracias a la sabia combinación de varios "ingredientes". En primer lugar, el tema. Hasta ese momento, ningún gran estudio se había animado a realizar con todo su esplendor un largometraje basado en las acciones del maligno con escenas tan deliberadamente explícitas como las que contiene "El exorcista".


    En segundo lugar, la puesta en escena es, simplemente, sensacional. Desde esa fotografía pálida y sombría tan inquietante (el plano del padre Merrin entrando en la casa, con esa lengua de luz proveniente de la habitación donde se encuentra la poseída Regan, ha pasado a los anales de la historia de la cinematografía), pasando por la inquietante música compuesta por Mike Oldfield en su más que célebre Tubullar Bells, y cuya repetitiva melodía resulta ya imposible de asociar con otro tema que no sea el que plantea "El exorcista".


    Y, en tercer lugar, sin duda la puesta en escena de William Friedkin. El veterano director no se limita a hacer una película de terror a la vieja usanza, sino que va introduciendo paulatinamente al espectador en el mundo enfermizo de la posesión a través de los fenómenos paranormales, primero discretos, luego más subidos de tono, que tienen lugar en la casa. Además, la historia paralela acerca de la fe del padre Karras ayuda a reforzar esa sensación de inquietud, que alcanza su máximo apogeo cuando el sacerdote al que magistralmente da vida Max Von Sydow hace su aparición. Todo ello, hasta concluir la historia en un final explosivo, lleno de incertidumbres y sorpresas, tras el que el espectador siente por fin una metafórica mano liberadora que le ayuda a respirar con tranquilidad.


    Pasadas casi cuatro décadas desde el estreno de "El exorcista" da gusto contemplar cómo este aterrador largometraje ha conseguido hacer escuela. La lástima es que el resto de producciones que han querido aproximarse al tema de los exorcismos no hayan conseguido hacerlo de una forma tan brillante, ni con resultados que se encuentren a la altura de este film. De las recientes películas estrenadas, la única que se podría salvar más o menos de estar en el olvido, es "El exorcismo de Emily Rose - The exorcism of Emily Rose, 2005", que logra combinar con un tanto acierto el tema de las posesiones diabólicas con los thrillers judiciales tradicionales. Una mezcla curiosa, aunque a años luz de la brillantez de "El exorcista".



  • MR. HYDE DICE:

  • Jo tú, todavía acojona cuando la ves. Es más, sin verla siquiera, pero escuchando la música esa de Mike Oldfield ya te imaginas lo que se te viene encima. No quiero ni imaginarme el impacto que tuvo que tener esta peli cuando salió en su momento. Con lo puritana que era la sociedad de aquel entonces (al menos en España), flipa en colores cómo tuvieron que salir mariquita el último del cine o, en su defecto, los que se quisieron quedar hasta el final, más blancos que el papel. Es más, si cuando se estrenó la primera peli de Superman hubo gente que se tiraba por el balcón pensando que podía volar -tarados los ha habido siempre-, imaginad lo que podría creerse más de uno después de ver esta peli, que fue rodada cinco años antes.


    Además, pelis así que trataran el tema de las posesiones demoníacas sin cortarse un pelo, hasta ese momento creo que se podían contar con los dedos de una mano (y aún sobraban). Como dice Jekyll, "El exorcista" cuenta con el añadido de que fue la primera. A partir de aquí, todo fueron imitaciones más o menos acertadas, cuando no, copias de mierda monumentales de la propia original. Sin embargo, si hay algo que hace sobresalir a esta peli por encima de otras de tipo parecido, es que se trata de cine de puro terror, sin asesinos chorras enmascarados que persiguen a sus víctimas (la mayoría tontas del culo) para meterles la puñalada de turno, ni aliens que se te comen los sesos, ni tonterías por el estilo. Aquí el acojone te lo da el miedo que se desprende tal cuál de las imágenes que te hacen creer que la pobre cría está poseída, un horror que acaba pareciendo tan real que hasta tú te acabas haciendo un ovillo en la butaca.


    Por fortuna, algún iluminado tuvo la genial idea de sacar una versión extendida en cine hace unos años, y ahí sí que pude verla en todo su esplendor. Flipa en tecnicolor, colega. Y tengamos en cuenta que estamos hablando de una película que tiene casi cuarenta años. Pues cómo tendrá que ser para que aún hoy en día sirva de fuente de inspiración para muchas otras pelis similares (repito, ninguna que se encuentre a la altura del original), y se siga mencionando como referencia del mejor cine de terror de todos los tiempos.


    Aquí la cosa no va de puertas que se cierran solas y velas que se apagan a la vez. Eso sale, pero sólo en pequeñas dosis, como para ir caldeando el ambiente. Ahora, cuando la acción pasa del exterior al interior de la habitación de la niña, ahí ya se acaban las tonterías y la peli va directa al grano: a mostrar una posesión demoníaca de las formas más aterradoras -y desagradables, todo haya que decirlo- posibles. Sólo hace falta recordar el momento en que la niña se suelta una potada brutal, o como cuando se empieza a meter un crucifijo por el... la... bueno, por ahí abajo, mientras le suelta a una madre al borde del infarto "mira lo que ha hecho la guarra de tu hija".


    A mí me encanta el cine de terror. Y cuidadín, que digo el cine de terror, no el de miedo ese barato que consiste en un trachán cada vez que alguien pega un portazo para que la gente pegue el brinco de turno. Así pues, en mi no tan modesta opinión, metería a esta peli junto con "La profecía - The omen, 1976" y "El resplandor - Shining, 1979" como las tres imprescindibles del cine de terror de todos los tiempos. Todas las demás que se han hecho, podrán dar canguelo, pero terror, lo que se dice TERROR, así en mayúsculas, sólo se limita a estas tres. Y, de todas ellas, "El exorcista" es la que más se aparta del miedo psicológico (como sucede más en las otras que os digo) para mostrar de lleno lo que puede ser una buena opción para no poder pegar ojo durante un buen tiempo. ¡Buah, qué gozada!



    domingo, 4 de septiembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "SOSPECHOSOS HABITUALES"


    TÍTULO: SOSPECHOSOS HABITUALES

    DIRECTOR: BRYAN SINGER

    REPARTO: GABRIEL BYRNE, KEVIN SPACEY, BENICIO DEL TORO, KEVIN POLLACK, WILLAM BALDWIN, PETER POSTLEWHITE, CHAZZ PALMINTERI

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 1995

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Un joven director realiza una película. La presenta a diversos festivales de cine independiente, así como a otros de mayor prestigio. Por alguna razón en particular, la cinta entusiasma a las audiencias, gana numerosos premios y acaba convirtiéndose en un fenómeno de referencia. Y, en última instancia, sirve de trampolín para que ese mismo director novel pueda ponerse al frente de producciones más costosas con las que consagrarse dentro de la industria del cine, logrando recaudar importantísimas cantidades de dinero con sus posteriores trabajos. Así podría resumirse lo que les ha sucedido a directores como Quentin Tarantino, Robert Rodríguez, Paul Thomas Anderson o, para el caso del largometraje que hoy nos ocupa, Bryan Singer.


    Si bien los directores mencionados poseen cada uno su estilo (y, en consecuencia, la calidad de sus películas acaba siendo mayor o menor), lo cierto es que, a Bryan Singer, "Sospechosos habituales" le supuso la oportunidad de su vida por dos motivos principales: el primero es que el joven director fue capaz de realizar una de las películas policíacas más originales y sorprendentes de los últimos años; el segundo es que demostró su saber hacer tras la cámara, mérito que le brindó la oportunidad de encabezar varias de las producciones más costosas y esperadas por el gran público -sí, nos estamos refiriendo a las dos primeras parte de los X-Men y a su particular versión de Superman-. Sin embargo, detrás del prestigio alcanzado por el film, se encuentra su historia, complicada, fascinante y endiabladamente buena.


    Verbal Kint (Spacey) es interrogado por policía de aduanas Dave Kujan (Palminteri). El motivo es averiguar qué ha sucedido en un buque amarrado en el puerto, donde han fallecido diversos delincuentes y traficantes como consecuencia de un temible incendio. Es entonces cuando Verbal comienza a relatar el plan que había urdido el cabecilla de su banda de "socios", Keaton (Byrne), junto con McManus (Baldwin), Fenster (Del Toro) y Hockney (Pollack), para hacerse con el desconocido cargamento de dicho barco. Sin embargo, conforme avanza en su relato, empezarán a descubrirse piezas de un entramado tan complejo como peligroso e impredecible.


    "Sospechosos habituales" es la excelente película de intriga policíaca que es no sólo mérito únicamente de su director, sino del resultado de un ajustado casting, así como del sobresaliente guión de Christopher McQuarrie. Singer logró reunir a un grupo de reconocidos actores (de segunda fila, pero la mar de creíbles todos ellos en sus respectivos papeles), y plasmar en imágenes una historia a priori complicada, habida cuenta de las diversas sub-tramas que parecen acumularse a lo largo del metraje. Y, muy especialmente, por la creación de ese personaje llamado Keizer Soze, temido por todos y cada uno de los protagonistas, sin que aparezca en un solo fotograma. Algo así como la alargada sombra que conseguía proyectar Hitchcock sobre todo el reparto de "Rebeca - Rebeca, 1940".


    Asimismo, las secuencias que requieren de mayor ritmo están rodadas con una precisión ejemplar (el asalto a un convoy policial que protege un alijo de joyas, el asedio a las oficinas del señor Kobayashi y, por supuesto, todo el asalto final al barco), y la intriga se puede palpar en cada uno de los fotogramas desde el primer minuto en que el personaje de Verbal comienza a relatar lo sucedido. A ello, hay que sumar la excelente fotografía de Newton Thomas Sigel y la brillantísima e inquietante música de John Ottman, ambos colaboradores habituales del director. Todos estos elementos combinados hacen que "Sospechosos habituales" acabe siendo una película casi redonda, muy bien filmada, intrigante e interesante hasta su sorprendente final. De las que es recomendable visualizar más de una vez para disfrutar de los detalles que pasaron desapercibidos la primera vez.



  • MR. HYDE DICE:

  • Por favor, antes que nada, algo importante: que no os revienten el final de la peli. Quienes sean más aficionados al cine es posible que hayan escuchado cosas acerca de esta peli, y de lo que pasa al final. Vale, pues llegad hasta ahí, no dejéis que os cuenten más cosas. Vale que la peli sigue siendo cojonuda aún sabiéndolo, pero ya os digo que la sorpresa final es brutal, de esas que no hubieras sospechado nunca. A ver, tampoco quiero que parezca que es el no va más de lo impresionante, pero si te ha enganchado la peli y te ha gustado todo hasta el final, te quedarás a cuadros -dicho en el buen sentido- cuando veas cómo acaba la cosa. Yo creo que, junto con "El sexto sentido - The sixth sense, 1999" (así a bote pronto es la primera peli que me viene a la cabeza), es de las pocas pelis recientes con las que te quedas con la boca abierta cuando llega el final.


    El guión es una pasada. La historia puede liar un poco al principio, ya que está toda contada por boca de uno de los protagonistas, que es quien te cuenta lo que pasó y cómo pasó. Además, también es cierto que puede confundir un poco tanto nombre (hasta que acabas identificando cada nombre con cada personaje, pasa un ratito). Pero una vez que entras en el juego, flipas. Es de esas veces que agradeces que se haya hecho justicia y el guionista se haya llevado el Oscar. Toda la historia es interesantísima, y hace que no puedas quitar los ojos de la pantalla. De hecho, si lo haces, corres el riesgo de perderte en la trama y necesitar luego que te pongan rápidamente al turrón para no perderte más.


    El reparto está perfecto todo. No es que sean actores muy famosos (Kevin Spacey se hizo famoso a raíz de esta peli pero, hasta entonces, sólo lo conocían en su casa a la hora de comer), pero lo clavan cada uno de ellos en sus respectivos papeles. Y el director da la sensación de que se lo pasa pipa liándote con unas cosas y otras, como si supiera que está rodando una peli cojonuda -¡qué cabrón el tío!-. En serio os la recomiendo. Estoy seguro de que es más que probable que la hayáis oído mencionar en algún momento, o que algún conocido os la haya comentado. Vale, pues ahora os toca hacer lo posible por verla vosotros mismos (creo que a la venta hay ediciones que cuestan dos duros) y pasároslo teta con esta historia de engaños, robos, asesinatos y traiciones. Vaya, me parece que dicho así no es que suene a planazo. Pero os aseguro que "Sospechosos habituales" es de esa clase de pelis de las que, primero, oyes hablar. Después, eres tú el que la comentas con entusiasmo.


    Y, atención a la súper frase clave que dice uno de los protagonistas: "el mayor truco que inventó el diablo fue convencer al mundo de que no existía". Toma del frasco, carrasco.



    sábado, 3 de septiembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "SÚPER 8"



    TÍTULO: SUPER 8

    DIRECTOR: J. J. ABRAMS

    REPARTO: JOEL COURTNEY, RILEY GRIFFITHS, ELLE FANNING, GABRIEL BASSO, RON ELDARD, KYLE CHANDLER

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Al comienzo de "Super 8", en sus créditos, aparece el logotipo de la productora que Steven Spielberg poseyó durante las décadas de los ochenta y buena parte de los noventa. Es un guiño algo disimulado al espectador, con el que quiere dar a entender (como así se acaba demostrando después) que está ante una película similar a aquellas que él mismo produjo más de veinte años atrás, dirigidas a todo tipo de público, y que acabaron haciendo las delicias de grandes y pequeños, y marcando a toda una generación de chavales. De entre estas películas, cabría destacar títulos como "Los Goonies - The Goonies, 1985", "El secreto de la pirámide - Young Sherlock Holmes, 1985", o "Gremlins - Gremlins, 1984", sin descuidar sus propios largometrajes, como la serie de Indiana Jones o, en este caso, la más que parecida "ET. El extraterrestre - E.T., 1982". Ahora bien, con "Super 8", partiendo de un planteamiento similar al de estos films mencionados, es otro director, el cada vez más interesante J.J. Abrams, quien recupera ese universo de ilusión e historias fantásticas en las que valores como la amistad, la lealtad y el amor paterno acaban siendo los pilares maestros del argumento.


    A mediados de la década de los setenta, en un pequeño pueblo norteamericano, un grupo de amigos planean rodar una película de zombies durante sus vacaciones estivales. Durante el rodaje de una de las secuencias, en una estación de tren, son testigos de un espectacular accidente en el que una furgoneta hace descarrilar a un tren militar, de forma aparentemente deliberada. Los niños, asustados por el suceso, huyen con rapidez del lugar, llevándose consigo la cámara. Sin embargo, una vez en casa, se dan cuenta de que la cámara ha grabado imágenes de una misteriosa criatura saliendo de uno de los vagones y escapando. Desde ese momento, comenzarán a producirse extrañas situaciones en el pueblo, como es el caso de desapariciones de varios ciudadanos, así como de material eléctrico, y grandes y misteriosos destrozos.


    Realmente curioso como una película como "Super 8" tiene impresa a fuego la huella tanto de su director (Abrams) como de su productor (Spielberg). Visualmente, es inconfundible el estilo de Abrams, con esos planos en ángulos aberrantes y esas panorámicas con contraluces variados en las que las luces parecen deslumbrar al espectador con los brillos que aparecen por detrás de los protagonistas. Y, por otro lado, la trama del film no puede ser más spielbergiana, con la presentación de ese grupo de niños, amigos hasta la muerte, en la que el sentido de la amistad y el compañerismo se ve enfrentado a una situación que los acaba sobrepasando por completo, pero que no hace desfallecer lo más mínimo ese mismo sentimiento de fraternidad incondicional.


    Ahora bien, si ya comentábamos al principio que con "Super 8" se ha procurado recuperar parte del espíritu de las películas de aventuras de los años ochenta, no es menos cierto que también contiene muchos de los tópicos y clichés que también se encontraban en aquellas. Por poner un ejemplo, el ejército estadounidense vuelve a presentarse como el malo de la función, lleno de soldados despiadados capaces de matar a quien se interponga en su camino con tal de dar caza al alienígena. Además, la unión de los protagonistas infantiles es tan excesivamente fuerte que casi acaba resultando ridícula por momentos (ver el rescate de Lucy en la guarida del monstruo), y la descripción de los personajes adultos también acaba por convertirse igual de simple -el recuerdo de la madre ausente, la incapacidad de los padres para creer lo que les cuentan sus hijos hasta que lo ven con sus propios ojos...-.


    En lo que concierne al resto, el largometraje, por fortuna, está dotado de un sentido del ritmo de lo más acertado, que toma de la mano al espectador desde la primera parte (en la que se describe tan solo el día a día de los niños en su pueblecito -también el típico pueblo en el que nunca pasa nada destacable-), haciendo interesantes conversaciones del todo banales entre chavales, hasta la última parte de la película, cuando se convierte en una cinta de acción muy bien rodada. Los efectos especiales, sin ser nada revolucionarios, sí que son convincentes (la secuencia del descarrilamiento del tren es impresionante, así como el ataque del monstruo a un autobús en el que se encuentran arrestados los críos), y la música compuesta por el oscarizado Michael Giacchino consigue tanto conmover en los momentos más tiernos y distendidos, como poner en tensión durante las secuencias más misteriosas. Así pues, "Super 8", casi con toda probabilidad, no acabará entrando a formar parte de aquellas películas "fetiche" de los ochenta, pero como candidata no está nada mal, y como pasatiempo entretenido y bien hecho tampoco.



  • MR. HYDE DICE:

  • No podía ser otra persona aparte de Spielberg quien se encontrara detrás de esta película. Quienes, como yo, tuvieron la suerte de disfrutar durante su niñez con las pelis más infantiles (que, vistas a día de hoy, tampoco es que sean sólo para críos) como "Los Goonies" o "ET. El extraterrestre" (ésta última siempre me ha parecido un poco bodrio, pero bueno), se darán cuanta en seguida de que "Super 8" va exactamente por el mismo camino. Es como si hubieran querido rescatar aquel tipo de películas a lo "Cuenta conmigo - Stand by me, 1986" en la que los protagonistas son un puñado de críos a los que, durante una época de vacaciones, acaban viviendo la aventura más grande de su vida, llena de peligros, situaciones límite y cosas por el estilo.


    La peli se deja ver sin ninguna complicación. De hecho, se agradece que no sea una película de monstruos pura y dura, sino que los protagonistas indiscutibles son los chavales -actores geniales cada uno de ellos, por cierto- y, que es el bicho de turno el que se acaba metiendo casi de improvisto en sus vidas. Que nadie se crea tampoco que toda la peli se trata de una especie de Godzilla reventando el pueblo, que tampoco van por ahí los tiros. Es más, cuando la acción se centra en el grupo de amiguetes y en cómo tienen la intención de rodar su propia película, acaba siendo de lo más simpático, pero no por el hecho de hacer la peli, sino por esa simpatía que despierta ver a un grupo de niños con sus ilusiones infantiles, con el apoyo incondicional que parecen prestarse todos, y con las tonterías típicas de la niñez, por las que seguro que todos hemos acabado pasando en algún momento.


    Todo eso está de lo más bien contado en la peli, y ni resulta aburrido ni deseas desesperadamente que aparezca ya el bicharraco de turno para que empiece a destrozarlo todo. Ahora, por otra parte, todo lo relacionado con la intervención del ejército y la caza del monstruo está hecho de coña. El asedio que hace el ejército de los nasíos pa matá es brutal, y casi acaban destrozando más ellos el pueblo a cañonazos que el pobre alien. Lo que son las cosas, que parece que tampoco se va mucho de la realidad, ¿no?


    En fin, pues como ya os digo, sin ser ninguna maravilla, sí que merece la pena ver "Super 8" en cine por un par de motivos, principalmente. El primero es porque os aseguro que sentiréis como una especie de nostalgia al ver una peli que os recordará seguro a ese tipo de historias con las que crecimos, y siempre es bonito ver algo bueno que te haga pensar en aquellos días. El segundo es que la peli de por si es de lo más entretenida, con un ritmo estupendo y una historia que, aunque sabes que es imposible por completo, acaba enganchando y no se hace aburrida en ningún momento. Si, además de distraer, te trae buenos recuerdos, creo que la peli acaba cumpliendo más que de sobra con sus intenciones.





    viernes, 2 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CÓDIGO FUENTE"



    TÍTULO: CÓDIGO FUENTE


    DIRECTOR: DUNCAN JONES


    REPARTO: JAKE GYLLENHAAL, MOCHELLE MONAGHAN, VERA FAMIGA, JEFFREY WRIGHT


    DURACIÓN: 90 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: INTRIGA - CIENCIA FICCIÓN


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras un debut en la dirección de largometrajes más que satisfactorio desde un punto de vista crítico, Duncan Jones, hijo del famoso cantante David Bowie, ha apostado para su segundo trabajo tras las cámaras por una original historia cuya mezcla de ciencia ficción y película de intriga ha acabado siendo una de las más gratas sorpresas del año.


    El capitán de las fuerzas aéreas Colter Stevens (Gyllenhaal) se despierta repentinamente a bordo de un tren. No sabe cómo ha llegado hasta allí ni quién es la mujer que le habla como si le conociera de toda la vida (Monaghan), y que le llama por otro nombre. Sin embargo, a los ocho minutos de despertarse, el tren vuela por los aires, provocando una devastadora explosión. Stevens recobra entonces el conocimiento en el interior de una especie de cápsula, y la teniente Goodwin (Famiga) y el doctor Rutledge (Wright) le informan de que está participando en un experimento código fuente, consistente en revivir los últimos ocho minutos de vida de una determinada persona. Su misión, en este caso, consiste en utilizar esos ocho minutos para averiguar quién colocó la bomba en el tren, dónde se encontraba el artefacto, y cuál era el objetivo del terrorista. Desde ese momento, Stevens se ve inmerso en una carrera contrarreloj, ya que el mismo terrorista que ha hecho saltar por los aires el tren, está planeando ejecutar otro atentado.


    Tal y como se puede deducir de su argumento, cuando hablamos de "Código fuente" como una película de ciencia ficción, no nos estamos refiriendo en absoluto a las típicas de naves espaciales y alienígenas. Para nada. Es más, casi resulta un verdadero placer comprobar que se pueden hacer películas de este género sin caer en aquellos tópicos más utilizados y, al mismo tiempo, realizar un film tan entretenido o más. En lo que a "Código fuente" se refiere, la base argumental de la película contiene, de entrada, los ingredientes necesarios para considerarla una propuesta de lo más atractiva si bien, no obstante, es gracias a la acertadísima dirección de Duncan Jones que el largometraje consigue atrapar al espectador durante sus ajustados noventa minutos. Por supuesto, sería injusto no alabar también el trabajo del célebre montador Paul Hirsch, quien ha utilizado su experiencia en el montaje de otras películas de ciencia ficción y acción (Hirsch es el montador de la primera trilogía de "La guerra de las galaxias", así como de la mayoría de películas de Brian de Palma) para dotar a "Código fuente" del ritmo tan trepidante que mantiene desde los primeros minutos.


    No obstante, es una lástima que, argumentalmente, el film acabe perdiendo gas a grandes pasos durante el último tercio de película, donde el hilo de la historia parece acabar diluyéndose entre otras sub-tramas que no aportan demasiado al conjunto que se ha ido desarrollando hasta ese momento, por mucho que contribuyan a justificar el final del largometraje. Esto provoca que toda la novedad e intriga que se ha ido creando durante los minutos previos pierda parte de su efectividad aunque, no por ello deje de resultar menos interesante.


    En resumidas cuentas, "Código fuente" acaba siendo una película de ciencia ficción muy bien hecha, con una realización sólida que se traduce en un ritmo trepidante, y con una historia que engancha y provoca que el espectador tenga ganas de saber más. Así pues, acaba convirtiéndose en una de las ofertas más aconsejables de los estrenos en videoclub de la semana. Intrascendente, pero muy recomendable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ya tenía ganas de que saliera esta peli en videoclub. No tuve ocasión de verla cuando salió en el cine, y había oído hablar muy bien de ella, diciendo que era muy original, que estaba bien y tal. Ayer, por fin, la pude ver y reconozco que, sin ser el no va más de la originalidad, sí que es cierto que está de lo más entretenida, y que la idea de arranque es bastante novedosa. Al principio, no tienes muy claro de qué va el asunto, y te sientes un poco como el protagonista, que va averiguando su objetivo casi al mismo tiempo que tú. Ya sabes, de entrada, que ésta es una peli de ciencia ficción, así que tampoco te acaba sorprendiendo mucho descubrir que todo se trata de una especie de programa informático que te permite revivir los últimos ocho minutos de vida de una persona determinada.


    Ahora bien, lo que te atrapa de la peli es saber que, una vez que ya te han contado en qué consiste el experimento, el resto de película es una enorme contrarreloj en la que el protagonista cada vez tiene menos oportunidades para encontrar la bomba del tren, al terrorista, y la forma de evitar que se produzcan más atentados. En cada una de las vueltas del protagonista a esos últimos ocho minutos, avanzas tú junto a él para saber qué piezas de ese puzzle le quedan por descubrir. Es como una especie de juego interactivo en el que ya sabes lo que tiene y no tiene que hacer, haciendo que interese muchísimo imaginar cuál será la mejor forma de averiguar quién de todos los pasajeros es el terrorista y cómo se las apaña para detonar la bomba.


    Toda esa parte es cojonuda, muy muy muy interesante, siempre y cuando hayas aceptado antes las reglas del juego. Si, de entrada, te parece un disparate que alguien sea capaz de devolver a una persona a los últimos instantes de vida de otra diferente, pues mejor que te ahorres el tiempo y el dinero, y te decantes por otra peli. Ahora bien, la última parte de la peli, por desgracia, no se encuentra a la altura del resto. Cuando empiezan a descubrir los entresijos del funcionamiento del experimento (todo lo relacionado con la situación real del protagonista), la cosa se vuelve ya demasiado fantástica, y como que pierde un poco de garra, como si la flautada que se les ocurre no encajara con el ritmo de intriga que habían mantenido hasta el momento. Todo ello, concluye con un final excesivamente feliz. Seamos sinceros, "Código fuente" es una de esas pelis en que casi estaría justificado que el final no fuera ni perfecto ni feliz y, en vez de eso, apuestan por dejar contento a todo el mundo cosa que, a mí, no me ha terminado de convencer.


    Por eso, prefiero quedarme con el resto de la película, donde la intriga se antepone a lo fantástico, y donde estás que pierdes el culo por desear que el prota consiga detener el atentado a tiempo (paradójicamente, sabes de sobra que es algo imposible porque éste ya ha tenido lugar), y pillar al malo de turno. En lo que se refiere a los actores, no lo hacen mal, pero tampoco es que tengan ocasión de lucirse demasiado. Reconozco que el Jake Gyllenhaal este, al que siempre he visto demasiado "blandito" -ni de coña me lo creí haciendo de príncipe de Persia-, pero aquí no lo hace nada mal. Por otra parte, los efectos especiales son un poco cutrillos, sobre todo en lo que se refiere a las diferentes explosiones del tren, donde se nota al kilómetro que es algo hecho por ordenador. Pero vamos, son detalles que tampoco tienen mayor relevancia, ya que la intención de los que han hecho la peli parece ser querer centrarse, por encima de todo en la intriga que tiene la historia. Y, a ese respecto, la verdad es que la peli se sale. Desde luego, es una buena opción para pasar distraída hora y media (la peli tampoco da para mucho más) este fin de semana si la veis entre las pelis que han salido en alquiler. A mí, al menos, me ha gustado y me ha hecho pasar un buen rato, que es de lo que se trata.