miércoles, 21 de septiembre de 2011

CINE DE LOS 90: "PULP FICTION"


TÍTULO: PULP FICTION

DIRECTOR: QUENTIN TARANTINO

REPARTO: JOHN TRAVOLTA, SAMUEL L. JACKSON, UMA THURMAN, BRUCE WILLIS, HARVEY KEITEL, TIM ROTH, VING RHAMES, MARIA DE MEDEIROS

DURACIÓN: 150 min.

AÑO: 1994

GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras su alabadísimo debut como director de largometrajes en el Festival de Sundance con "Reservoir dogs - Rservoir dogs, 1992", la expectación generada ante la llegada del segundo largometraje escrito y dirigido por Quentin Tarantino era máxima. Y, lo cierto, es que no defraudó mucho tras el estreno de "Pulp fiction", pues comenzó ganando la Palma de Oro en el Festival de cine de Cannes, así como el Globo de Oro y Oscar al mejor guión original, amén de unas cuantas nominaciones más a ambos premios para la mayoría de su reparto. Así pues, cabe preguntarse cuáles son las razones por las que este violentísimo largometraje logró cautivar tanto a crítica como a público. Bien, pues las razones parecen ser varias. La primera de ellas, su historia.


    Concebida como una serie de episodios casi independientes -aunque comparten personajes-, el largometraje da inicio con Vincent y Jules (Travolta y Jackson, respectivamente), dos matones al servicio de Marsellus Wallace (Rhames), quienes deben recuperar un maletín con una valiosa mercancía, hecho que acaba a tiros en el interior de un apartamento. El segundo episodio se centra en el encargo de Marsellus a Vincent de que se encargue de sacar de fiesta a su mujer, Mia (Thurman), y lo que sucede cuando ésta sufre una sobredosis a causa de una potente droga que Vincent había adquirido previamente. El tercer episodio se centra en Butch (Willis), un boxeador que, a pesar de haber sido sobornado para dejarse ganar en un combate pero que, en el último momento, decide ganar el combate, hecho que le pone en un compromiso cuando debe jugarse el pellejo por acudir a su piso y recuperar un valioso reloj que su novia, Fabienne (De Medeiros) ha olvidado allí, aún a riesgo de encontrarse con los matones de Marsellus. El cuarto episodio retoma la acción del primero, cuando Vincent y Jules toman como rehén a uno de los individuos que habían robado la mercancía de Marsellus, y lo que sucede cuando, accidentalmente, Vincent le pega un tiro en la cara, dejando totalmente perdido el coche en que viajan, por lo que deben recurrir a los servicios de El Lobo (Keitel), un especialista en solucionar este tipo de "contratiempos". El último capítulo tiene lugar en una cafetería que Pumkin (Roth) y su novia están queriendo atracar, sin saber que entre los clientes se encuentran tanto Vincent como Jules.


    Lo primero que llama la atención de "Pulp fiction" es la estructura de su relato. El hecho de que todo el largometraje esté dividido en secciones diferentes le da, de entrada, un toque de originalidad que se mantiene desde el primer fotograma hasta el último. El espectador asiste a un cruce tremendo de personajes que van y vienen a lo largo de todo el film, mezclados con historias que avanzan adelante y atrás en el tiempo, obligando al público a estar atento a cada episodio para no perder el hilo argumental.


    Lo segundo que llama la atención es la elección de su reparto, comenzando por un acertadísimo John Travolta (el propio actor ha confesado en diversas ocasiones que siempre estará en deuda con Tarantino por el regalo que le hizo permitiéndole trabajar en esta película), una excelente Uma Thurman y, por encima de todos ellos, quien fuera el auténtico descubrimiento del largometraje: Samuel L. Jackson. Este excelente actor que, hasta la fecha, se había tenido que contentar con papeles más secundarios en numerosas películas, consiguió captar la atención suficiente como para que los productores se convenciera, no sólo de sus dotes artísticas, sino de lo fácil que podía resultar cargar sobre sus hombros el peso de una película.


    El resto de "Pulpo fiction" se debate entre la violencia menos censurada y las secuencias divertidamente surrealistas. Pero, por encima de todo, de su incansable guión -que permite a los personajes estar hablando durante casi todo el metraje-, así como el montaje de la recientemente fallecida Sally Menke (habitual montadora de Tarantino), la selección musical llevada a cabo por el mismo director, o la realización de un Quentin Tarantino heredero al más puro estilo Kubrick de esos travelling que siguen a los personajes arriba y abajo de cada escenario, los planos contrapicados tipo Brian de Palma, o de esos primeros planos a lo Sergio Leone para secuencias de lo más bien definidas. En resumidas cuentas, "Pulp fiction" es una película arrebatadora no apta para cualquier estómago, al que el tiempo ha tratado de lo más bien, y que ha servido para relanzar las carreras de un estupendísimo reparto, así como para descubrir a su mayor impulsor: Quentin Tarantino.



  • MR. HYDE DICE:

  • Para ser sincero, no tengo muy claro qué opinión dar de "Pulp fiction". Para mí es de ese tipo de películas que, cuando las ves por primera vez, te pareció una mierda pero que, conforme las vuelves a ver pasado un tiempo, acaban por tener un no sé qué que hace que te acabe gustando. La primera vez que la vi (creo que, hasta ahora ya han sido tres veces), me dieron un asco tremendo esos primeros planos de jeringuillas sanguinolientas y los personajes, a cada cuál más colgado, venga a meterse de todo -escena de sobredosis y reanimación incluida-. Todo ello, por no hablar de la escena en que dan por el culo (literal) al negro o aquella en que Travolta y el otro tienen que limpiar los sesos de un tío del asiento trasero de un coche. En fin, como veis, que al principio me quedé con lo bueno. Y sí, estoy siendo sarcástico.


    Pero tampoco puedo negar que "Pul fiction" es una de esas pelis que tiene una especie de poder hipnotizador que te hace seguir viendo más y más. Creo que más que nada, por lo originales y raros que acaban siendo los diálogos (tiene mérito que una conversación sobre las diferencias entre Europa y los EEUU a la hora de llamar a una hamburguesa acabe siendo interesante y hasta divertida). Las escenas de baile también tienen lo suyo, que a ver quién es el guapo que no reconoce haber imitado ese baile de Travolta y Uma Thurman en la discoteca, o como cuando Uma Thurman se pone a bailar antes de meterse un viaje a las estrellas a base de heroína. O el sentido del humor súper negro de Tarantino en casi todas las secuencias. Porque, vamos, que acabe resultando cómica la forma de reanimar a una moribunda, o de cómo limpiar los restos de un cráneo reventado de un coche, tiene mérito, pese a quien le pese.


    Otra de las cosas que llama la atención es cómo se acaban relacionando todos los personajes ya que, durante los tres episodios que tiene la peli, se cruza un montón de peña que acaba teniendo su propio final, independientemente de que luego salgan como si nada en el episodio siguiente. Y es que Tarantino se las ingenia para que todo parezca un puzzle en el que pase una cosa -que no entiendes muy bien-, pero que tres cuartos de hora más tarde acaba teniendo sentido (como el hecho de que en el episodio que protagoniza Bruce Willis, aparezcan en un bar Travolta y Samuel L. Jackson vestidos con camisetas de publicidad y en calzoncillos.


    En fin, que os animo a que os dejéis seducir por "Pul fiction". Puede que, al principio no os guste nada. O justo lo contrario, quién sabe. Pero no podréis negar que tiene un gancho particularmente atractivo que acaba por gustarte. A pesar de que, en muchas secuencias, dé la sensación de que los personajes no se van a callar nunca (en serio, quitando el segundo episodio, en los demás parlotean que te cagas), pero no deja de resultar una peli que fascina con la misma facilidad que te repugna. Ya os digo que yo me la he visto tres veces, y no descarto que aún caiga alguna más.



    martes, 20 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "TOP GUN: ÍDOLOS DEL AIRE"


    TÍTULO: TOP GUN: ÍDOLOS DEL AIRE

    DIRECTOR: TONY SCOTT

    REPARTO: TOM CRUISE, KELLY MCGILLIS, VAL KILMER, TOM SKERRITT, ANTHONY EDWARDS, MEG RYAN, MICHAEL IRONSIDE

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1986

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Uno de los hechos que caracteriza a la década de los ochenta es que se la considera como aquella en la que nació el cine de acción moderno. Creo que alguna ocasión ya hemos comentado esto. Sin embargo, a pesar de ello, no se ha hecho mucho hincapié en que sería a partir de una película en concreto que, dentro del mismo cine de acción, se acabaría creando una especie de sub-género formado por aquellos largometrajes que daban un paso más allá. Este paso consistía en rodar apabullantes escenas de acción (más allá de los tiroteos o explosiones convencionales), dotadas de un ritmo tan trepidante que apenas dejaban al público asimilar cada secuencia. Para ello, los directores responsables de estas producciones solían aplicar un estilo visual (fotografía, sonido, y, muy especialmente, montaje) más propio de estéticas videocliperas y provenientes de otros formatos como reportajes dinámicos o retransmisiones de conciertos y eventos similares. Tony Scott acabaría siendo el primero de muchos los directores que acabarían aplicando esta técnica, y "Top Gun: Ídolos del aire" la película que lo consagraría como director especialista del cine de acción más explosivo, y a Tom Cruise como una de las jóvenes promesas con una carrera más alentadora.


    Sin embargo, también es cierto que, lo que por una parte gana este tipo de películas en espectacularidad, lo suele perder también en calidad como largometraje. Ello no quiere decir que las películas sean malas. De hecho, "Top Gun: Ídolos del aire", pese a sus limitaciones, no lo es. Pero tampoco son consideradas de lo mejor del séptimo arte. Y es que el denominador común que tienen, casi siempre, es el mismo: su flojo guión. En el caso de "Top Gun: Ídolos del aire", ésta no acaba siendo una excepción, pues la historia resulta ser una mera excusa para, por una parte, permitirle a su principal protagonista lucirse en todo su esplendor y, en segundo lugar, confeccionar espectaculares escenas de acción donde las escasa líneas de diálogo son meros convencionalismos.


    "Top Gun: Ídolos del aire" da inicio con la presentación de un escuadrón de pilotos especialmente entrenados por la marina norteamericana con el fin de desarrollar nuevas y más eficaces habilidades de vuelo en combate. En la escuela en la que estos pilotos se forman, conocida como Top Gun, uno de sus máximos representantes es el joven Maverick (Cruise), un piloto difícil de domar, hijo de un reputado y fallecido piloto del que todos los instructores guardan un grato recuerdo. Maverick y su amigo Goose (Edwards) forman equipo de vuelo, y deben asistir a las clases tácticas que imparte la instructora Charlie (McGillis) de la que Maverick se acaba enamorando. Condicionado por su atracción hacia Charlie y la lealtad hacia el resto de sus compañeros -incluyendo sus constantes enfrentamientos con su rival en la academia, Iceman (Kilmer)-, Maverick deberá demostrar no sólo que es un gran piloto, sino que es el mejor.


    Tal y como apuntábamos, el descomunal éxito en que se convirtió "Top Gun: Ídolos del aire", provocado, en gran parte por el célebre tema musical Take my breath away que se acabaría llevando el Oscar a la mejor canción, sirvió para que dicho largometraje fuera referencia indiscutible del cine de acción moderno. Secuencias como aquella con la que arranca el film, con esa demostración de Maverick de sus habilidades ante sus superiores, o las numerosas escenas de combates aéreos -especial impacto generó la muerte de uno de los protagonistas secundarios, incluyendo un explosivo final en el que los pilotos se deben enfrentar a un enemigo extranjero, no hacen sino demostrar el talento de los realizadores que firmarían algunas de las películas de acción más conocidas de los años siguiente.


    En lo que concierne a "Top Gun: Ídolos del aire", éxito de taquilla aparte, hay que reconocer que se trata de un entretenimiento muy bien filmado, divertido y agradable. No de los que hacen historia -generaciones de adolescentes de los ochenta aparte-, pero a la que tampoco hay que negarle sus méritos, que los tiene.



  • MR. HYDE DICE:

  • Si la semana pasada hablábamos de cómo Eddie Murphy se convirtió en una celebridad gracias a la chorrada del superdetective en Hollywood, ahora le toca el turno a otro de los que triunfaron a base de bien: Tomasete Cruise. Gracias a cómo supo lucir palmito en esta peli, hoy es lo que es (aunque no tengo claro si eso es bueno o malo). Pero bueno, que ya me desvío, vayamos con la peli. Parece que por aquel entonces, la estética de los videoclips estaba a la orden del día, y que con cada vídeo musical, las técnicas que usaban llamaban la atención de los que tienen la pasta en Hollywood. Así que un par de colegas espabilados llamados Don Simpson y Jerry Bruckheimer (el que quiersa saber quiénes son estos dos y qué súper pelis hicieron, que se lo pregunte al sabelotodo de arriba) quisieron fichar a unos cuantos directores de videoclips para que le dieran ese ritmo machacón y más dinámico a las pelis de acción. Y, en esta ocasión, el premio le tocó al hermano pequeño de Ridley Scott, Tony.


    En lo que se refiere a "Top Gun: Ídolos del aire", lo cierto es que, aunque el argumento de la peli sea un poco bodrio, hay que reconocer que sabe entretener. Las escenas de lucha con aviones de combate a reacción no se habían grabado así antes en una película, y ese montaje tipo acelerado (fijo que Michael Bay aprendió lo suyo de este tipo de pelis) marcó un antes y un después en el cine de acción. Desde luego, eso es innegable. Casi se la puede considerar como la primera macho movie, y eso que aquí no revientan todo lo que se mueve, aunque tanto las escenas que os decía de combate como todo lo que envuelve a la preparación de los pilotos entretiene desde el primer minuto.


    Pero, mira tú por donde, queriendo ser algo más que una simple peli de acción, donde la cosa flojea más es en la historia de amor. Aquí es donde queda descarado el calco que le han querido hacer a "Oficial y caballero - An officer and a gentelman, 1982" y, si no, quedaos con el tema: el héroe, condicionado por la reputación de su padre, decide alistarse en una academia militar donde va a su bola y pasando olímpicamente de las reglas, se enamora de una mujer por la que acaba en una situación comprometida y, al final, acaba demostrando su valía como persona y soldado. Lo dicho, buscad las siete diferencias. Pero, y eso hay que admitirlo, con mucho más ritmo, acción y música cañera.


    De toda la película, yo me quedo con las escenas de combate. Vale, puede que parezca algo poco original, pero es que tenéis que recordar que esta peli salió en el ochenta y seis, y que antes, lo que es cine de acción de este tipo, como que más bien poco. Pero son los momentos en que aprietas el culete y te metes en la historia, tanto como cuando Cruise se parte la cara con Kilmer por demostrar quién es mejor, como cuando, al final, se enfrentan de verdad a los pilotos enemigos. En fin, que es una peli que marcó moda, que hizo de Tom Cruise una estrella (pese a quien pese, cuando quiere, demuestra que es un gran actor... ¿Eh, Alejapendeja?), y que batió records de taquilla y de chavales que se quisieron alistar en las fuerzas armadas de los EEUU -hay gente para todo; ¿Os imagináis la cara que se les quedaría cuando vieran que en las bases de entrenamiento ninguna instructora era como la tía buena que sale en la peli? ¡Juas!-. Pues eso, recomendable para pasar un rato distraído y perdido entre las idas y venidas de los pilotos. un pasatiempo divertido.





    lunes, 19 de septiembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ"


    TÍTULO: LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

    DIRECTOR: VICTOR FLEMING

    REPARTO: CLARK GABLE, VIVIEN LEIGH, OLIVIA DE HAVILLAND, LESLIE HOWARD, HATTIE MCDANIEL

    DURACIÓN: 238 min.

    AÑO: 1939

    GÉNERO: DRAMA ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • "Lo que el viento se llevó" está considerada, hoy en día, como el prototipo de película épica por definición. Cuando, años más tarde, se estrenaron otras grandes y costosísimas súper producciones como, por ejemplo, "Ben-Hur, Ben-Hur, 1959" o "Cleopatra - Cleopatra, 1963", no hicieron sino seguir la estela que había dejado el largometraje que hoy nos toca comentar. Ciertamente, "Lo que el viento se llevó" puede ser considerada como la madre de todas las grandes producciones de corte épico que se han estrenado desde entonces. Y no es para menos, ya que la adaptación de la novela de Margaret Mitchell abarcó de una forma exquisita los pormenores de una mujer de clase alta del estado estadounidense de Georgia durante los años previos y posteriores a la Guerra Civil norteamericana.


    La película comienza con la presentación de Scarlett O'Hara (Leigh), una malcriada joven sureña de buena posición, quien se encuentra secretamente enamorado de Ashley Howard (Howard), esposo de su prima Melanie (De Havilland). Este despecho lo traducirá en un comportamiento aún más egoísta cuando conoce al apuesto Rhett Butler (insuperable Clark Gable), por quien disfruta dejándose cortejar, pero sin olvidar que por quien siente un profundo amor es por otro hombre. En mitad de estas pasiones encontradas, estallará la Guerra de Secesión por lo que, al verse envueltos en el conflicto bélico, Scarlett y su familia no tendrá más remedio que salir adelante de las formas más precarias posibles, tratando de recuperar su fortuna consumida y la reputación de su noble familia.


    Como se puede deducir de su argumento y duración, es de lo más extenso el tema tratado en "Lo que el viento se llevó". De hecho, no hay detalle que se pase por alto en este lujoso largometraje. Desde una ambientación cuidada al milímetro (y ello incluye tanto los monumentales decorados como el cuidadísimo vestuario), pasando por unas actuaciones de lo más convincentes (absolutamente todos actores están fantásticos en sus respectivos papeles), y por una puesta en escena grandilocuente como pocas veces se puede encontrar en una pantalla (la fotografía y la más que célebre música del prolífico Max Steiner colaboran a que así sea percibido por el público).


    Evidentemente, el único defecto que cabría encontrarle al film puede que se encuentre en su desmesurada duración. A pesar de que sea necesario alargar el metraje para describir tanto la época de esplendor de los años previos a la guerra como las dificultades de recuperarse tras el conflicto, también es cierto que no hacía tanta falta reincidir tanto en determinados aspectos (el capricho continuo de Scarlett por Ashley, o su voluntad por que Tara vuelva a ser el lugar próspero de antaño). Todo ello, por no mencionar la existencia de sub-tramas que no ayudan tampoco mucho a aligerar el ritmo de la película (caso de lo que sucede con la hija de Rhett y Scarlett).


    No obstante, estos no son motivos suficientes como para desmerecer la que, con toda probabilidad, es la producción más espectacular del cine clásico, y un referente obligado para cualquier cineasta que se precie. Visualmente, es una maravilla. Y la frescura de los diálogos insuperablemente bien interpretadas por un inspirado reparto (Clark Gable hizo el papel de su vida con el personaje del pícaro Rhett Butler). Aunque para tomar a pequeñas dosis, "Lo que el viento se llevó" se acaba confirmando como un largometraje de obligada visión.



  • MR HYDE DICE:

  • Aunque a más de uno le cueste creer que la haya visto, pues sí, hace ya unos años que me vi "Lo que el viento se llevó". ¿Y sabéis lo más curioso? Que yo pensaba que iba a ser un petardo infumable, y mira tú por dónde no me pareció tan mala ni mucho menos. Vale que es larga y que, en ocasiones, también se hace larga ("Érase una vez en América - Once upon a time in America, 1984", o la versión de Hamlet de Kenneth Branagh, y viendo tanto una como otra se me pasó el tiempo volando). Pero hay que tener en cuenta que la película tiene un estilo muy antiguo, por lo que también es comprensible que haya momentos en que uno se aburra con ese estilo tan refinado -como si fuera demasiado "educado"-, las actuaciones demasiado teatrales... No sé muy bien cómo explicarlo. Como esa sensación que tienes cuando pones la tele y están dando una película del año de maricastaña y lo primero que piensas es la de años que tendrá. Pues algo parecido.


    La diferencia es que en "Lo que el viento se llevó" todo sabe a grande, a monumental. Como si, cuando hicieron la película tuvieran claro desde el principio de que lo que querían hacer era una de las películas más espectaculares del momento. Lo que creo que no se esperaban es que también acabaría siendo una de las más grandes -en todos los sentidos- de la historia del cine. Al menos sí que es la más taquillera de todas, si tenemos en cuenta la inflación (o sea, que tampoco es moco de pavo). De hecho, tiene imágenes, que no secuencias, que llenan la pantalla de una forma que muy pocas películas han logrado igualar después. Por ejemplo, ahora me viene a la mente el incendio de la granja, con esos planos a contraluz de los personajes huyendo en un carromato y con el descomunal incendio de fondo. Para ser una de las primeras películas que se hicieron en color, flipa con la currada que se metieron para ese momento. Y, por supuesto, otro de los momentos que más han sido recordados es el momento en que la protagonista, harta de pasar miseria suelta eso de "A Dios pongo por testigo que nunca volveré a pasar hambre". Ese momento, con la música sonando de fondo (famosísima la melodía) y la cámara alejándose con un travelling panorámico mientras se pone el sol es de los momentos del cine que no morirán nunca.


    En cuanto a la historia, pues hombre, demasiado pretenciosa y "pedorra". Pero bueno, también es lo que os digo, que eran otros tiempos, y las formas de cortejar a una mujer o de seducirla también eran otras (ahora, con un poco de suerte, cuando enseñan eso en los cines, la tipa de turno tiene piercings hasta en el ojo del culo, y el tío es un macarrón de tres pares de cojones, pero mira...). Pero entonces, quedaba de lo más bien. Y, por supuesto, es demasiado larga. Si a "Lo que el viento se llevó" le quitaran una hora y pico de película, hubieran hecho maravillas.


    Por lo demás, os aconsejo que la veáis. Sé que es fácil de decir durando lo que dura, pero tampoco hace falta tragársela de sentada. Aunque solo sea por ver por qué una película pasa a formar parte de la historia del cine. Ah, y no me vengáis con eso de "Uf, Lo que el viento se llevó, menudo tostón de película, que a mí no me engañáis, que ninguno de los que decís eso (bueno, casi ninguno) la habéis visto. Así que no seáis ignorantes y culturizaros un poco, que además de pasároslo bien, veréis una peli que merece la pena.





    domingo, 18 de septiembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "UNA HISTORIA DE VIOLENCIA"


    TÍTULO: UNA HISTORIA DE VIOLENCIA

    DIRECTOR: DAVID CRONENBERG

    REPARTO: VIGGO MORTENSEN, ED HARRIS, WILLIAM HURT, MARIA BELLO

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: DRAMA POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • David Cronenberg es un realizador que, metafóricamente, cada vez se está pareciendo más al buen vino: mejora con los años. Tras más de dos décadas dedicado a las historias de ciencia ficción y pseudo terror (celebrados fueron sus inicios en Canadá con "Rabia - Rabid, 1977" y "Cromosoma 3 - The brood, 1979"), alcanzó cierto renombre durante la década de los ochenta con los éxitos que supusieron una de las mejores adaptaciones de una novela de Stephen King, "La zona muerta", y otro de sus más conocidos films, "La mosca - The fly, 1986". Sin embargo, durante los años noventa, Cronenberg pareció perderse en un mar de largometrajes ciertamente difíciles de clasificar ("M. Butterfly - M. Butterfly, 1993" y "Crash - Crash, 1996") hasta que, en 2005 realizó una de las películas más fascinantes del año: la adaptación de una novela gráfica que, a partir de un excelente guión de John Olson, acabaría convirtiéndose en "Una historia de violencia".


    La acción da comienzo en un tranquilo pueblo del centro de norteamérica donde nunca pasa nada: los vecinos son todos cordiales, todos los habitantes se conocen, y la tranquilidad reina. Un día, un par de individuos tratan de atracar la cafetería en la que trabaja Tom Stall (Mortensen) y, a pesar de resultar levemente herido, Tom mata a los atracadores, hecho al que dan bastante publicidad los medios de comunicación. Unos días más tarde, aparece en la cafetería un extraño individuo con un ojo de cristal, llamado Carl (Harris), que afirma conocerle muy bien de la época en que Tom vivía en Filadelfia. A pesar de que Tom niega tanto saber quién es Carl como haber estado en Filadelfia, Carl insiste en el hecho de que, aunque Tom haya desaparecido durante unos cuantos años, aún tienen cosas pendientes, y de que su hermano Richie (Hurt) quiere verle en persona. A partir de ese momento, ni la vida de Tom ni la de su mujer, Edie (Bello), o sus hijos, volverá a ser la misma.


    "Una historia de violencia", aparte de ser el film más sólido y maduro de Cronenberg (junto con su posterior "Promesas del este - Eastern promises, 2007"), también es uno de los retratos mejor realizados de la violencia, valga la redundancia de su título. Ésta es contemplada a lo largo de las diversas set pièces del largometraje de una forma dura y directa, sin adornos de ningún tipo. Así queda patente en diversas secuencias: cuando Tom liquida -de forma brutal- a los atracadores de la cafetería, cuando Carl y sus secuaces acuden a casa de los Stall para ajustar cuentas con Tom, o el final en casa de Richie. Cada una de esas piezas (las únicas con violencia propiamente dicha en la pantalla) son mostradas en su forma más cruda, sin deleitarse en los detalles, pero sin querer ahorrarse nada de lo que implica actuar de la forma como lo hacen. De hecho, es asombrosa la capacidad de Cronenberg para mostrar las consecuencias a las que arrastra el empleo de dicha violencia (el hijo de Tom empieza a pelearse con otros compañeros en el instituto, su hija pasa a interiorizar las emociones y su esposa Edie, al final, ya no sabe de qué forma comportarse con su marido, del que empieza a sentir miedo).


    En efecto, "Una historia de violencia" acaba siendo una historia demoledora sobre el impacto que supone la irrupción de un hecho violento (el pasado que regresa para ajustar cuentas, en este caso) en las vidas de personas normales y corrientes, y cómo las actuaciones de cada uno acaban condicionando el resto de las vidas de los personajes. No obstante, no todo el mérito de que "Una historia de violencia" sea la magnífica película que es cabe atribuírselo por completo a Cronenberg, sino también a las excelencias de un reparto en continuo estado de gracia, empezando por un perturbador William Hurt (el sensacional actor a penas tiene una participación de quince minutos en el film, pero le sobran para bordar el papel -Hurt fue candidato al Oscar como mejor secundario por esta actuación-), el siempre sólido Ed Harris (ver el instante en que se pierde la hija de los Stall y Edie lo sorprende vigilándola -una lástima que los premios sólo se fijaran en la actuación de William Hurt-) y, sobretodo, la insuperable actuación de Maria Bello, quien es capaz de transmitir el dolor y la confusión de su personaje de una manera tan escalofriante como única (impresionante el momento en que, enfadada con Tom, acaba haciendo el amor con él, vestidos los dos, en las escaleras de su casa).


    Todo este conjunto consigue darle un toque único a "Una historia de violencia", y mereciendo que el espectador que no la viera en su momento dedique poco menos de dos horas a contemplar una de las mejores películas que se han estrenado la pasada década. De las que merece la pena ver, pensar y reflexionar sobre ella, y recomendar.



  • MR. HYDE DICE:

  • Esta es una de esas pelis que te dejan clavado al asiento durante casi todo el rato. Chula, chula. Además, una de las cosas buenas que tiene es que empieza como una película normal y corriente, con la típica historia de un tío que, al parecer, tiene un oscuro pasado y todo eso. Pero lo bueno es que no lo explican como si, de repente, el pollo se convirtiera en una especie de Jason Bourne, repartiendo estopa a diestro y siniestro, sino que toda la historia está contada con un realismo acojonante, que hace que te puedas creer perfectamente que es cierto todo lo que pasa. No hay nada exagerado, como suele pasar en las películas de acción que han tocado temas parecidos (donde el héroe se pone a pilotar coches como si fuera James Bond, o que te monta una pistola con los ojos vendados y usando sólo los dedos de un pie mientras se toma un mojito), sino que tanto las escenas de violencia -impactantes todas y cada una de ellas, ya os lo adelanto- son de las que podrían suceder en cualquier pueblo si se presentaran los matones de esta peli.


    Los actores están estupendos todos. Aunque me sepa un poco mal decirlo, Viggo Mortensen es de lo más soso de la peli. Puede que el personaje que interpreta esté definido así, pero se le ve como con una calma chicha que tampoco parece muy normal. Ahora bien, lo que son los otros, se salen por la puerta grande. La mujer hace un papelón brutal (su cara, a medida que se va enterando de quién es realmente su marido, es todo un poema), y eso por no mencionar a William Hurt (impresionante el papel de jefe mafioso que hace, y lo repugnante que puede llegar a parecer el tío) y al siempre estupendo Ed Harris (sólo sale unos quince minutos, pero son suficientes para bordar su papel y hacer que se te haga un nudo en la garganta con ese ojo de cristal.


    "Una historia de violencia" es de las pocas películas que lo clavan con su título. Pero tranquis, que eso no quiere decir que toda la peli sea una ensalada de tiros, para nada. Lo que impacta del asunto es ver cómo, a partir de un suceso violento -el atraco a la cafetería donde trabaja el protagonista- se empieza a desarrollar una espiral aún más violenta en el que cada personaje acaba siendo mucho más bestia de lo que podrían haber pensado al principio. Además, es cojonudo el retrato que hacen de los efectos de esta misma violencia, y de cómo se va contagiando de unas personas a otras (empieza con el atraco a la cafetería, sigue con Mortensen, continúa con Ed Harris, con el hijo de Mortensen, y acaba con ese final tan brutal en casa de William Hurt). Simplemente acojonante. Lo dicho, de las películas que merece la pena ver por un montón de razones: está chulísima, te deja flipado, el argumento es interensatísimo, y las actuaciones sobresalientes. Vale que, en ocasiones, sea un poco lenta, pero es un mal menor que no hace que te acabe gustando menos. Ah, y atención al plano final... ¡Brutal! La mejor conclusión que le podrían haber dado a una historia como ésta.





    sábado, 17 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CAPERUCITA ROJA (¿A QUIÉN TIENES MIEDO?)"


    TÍTULO: CAPERUCITA ROJA (¿A QUIÉN TIENES MIEDO?)

    DIRECTORA: CATHERINE HARDWICKE

    REPARTO: AMANDA SEYFRIED, GARY OLDMAN, MAX IRONS, SILOH FERNANDEZ, JULIE CHRISTIE, VIRGINIA MADSEN, BILLY BURKE, LUKAS HAAS

    DURACIÓN: 99 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Por lo visto, en Hollywood, cuando una fórmula funciona, los productores de turno se las intentan apañar para explotar el filón conseguido cuantas veces mejor, hasta que deje de tener éxito. Unas veces, los argumentos de las películas influenciadas por esta "receta" acaban pareciéndose tanto a lo originales que quieren copiar, que acaban convirtiéndose en burdas imitaciones. Otras veces, consiguen derivar el estilo hacia nuevos campos, aunque la estética continua siendo la misma. En el caso de "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?)", la influencia más clara e inmediata es la de la saga -literaria y, sobretodo, cinematográfica- de vampiros adolescentes "Crepúsculo".- No en vano, la directora de ambos largometrajes es la misma, Catherine Hardwicke, quien construye el film de una forma tremendamente similar al de su anterior película sirviéndose, para ello, de un cuento tan universal como el escrito hace casi doscientos años por los hermanos Grimm.


    En este caso, la adaptación del popular cuento ha sido modernizado para lograr una mejor sintonía con los gustos más modernos de los espectadores más jóvenes (está claro como el agua a qué sector demográfico en particular va dirigido este largometraje). Así pues, la película da comienzo con la presentación de Valerie (Seydried), una joven adolescente que vive en una aislada aldea en medio de un descomunal bosque y que, desde niña, ha estado enamorada de otro muchacho de la aldea llamado Peter (Fernandez). No obstante, los padres de Valerie (Burke y Madsen, respectivamente) han concertado el matrimonio de la joven con un joven y rico herrero de la misma aldea, Henry (Irons), por quien no se siente del todo atraída. Cuando la hermana mayor de Valerie es hallada muerta a causa del ataque de un fiero lobo, los aldeanos tratan de dar caza a la bestia sin éxito. Por este motivo, hacen llamar a un sacerdote experto en la caza de los licántropos, llamado Solomon (Oldman), quien hará todo lo que esté a su alcance con tal de descubrir la identidad de la bestia, pues afirma que se trata de uno de los habitantes de la aldea.


    Como ya apuntábamos antes, los responsables de "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) han querido dejar bien claro que esta película sigue la misma línea que la misma directora inauguró hace unos años con la adaptación de la primera parte de "Crepúsculo" a la gran pantalla. Así se explica que, en lugar de decantarse por un estilo más aventuresco, en la línea de otros largometrajes como, por ejemplo, "El secreto de los hermanos Grimm - The brothers Gimm, 2005", han preferido darle un aspecto visual más moderno al film. Sólo así cabe entender el hecho de que un personaje tan inocente como el de la Caperucita Roja literario esté encarnado en la película por una joven actriz tremendamente atractiva, y con un carácter mucho más desenfrenado y descarado.


    No obstante, definición de personajes aparte, la acción del film acaba por poner más énfasis en la "supuesta" intriga por averiguar cuál de todos los aldeanos es, en realidad, el lobo (de ahí los constantes primeros planos de los ojos diversos personajes), apostando más por falsos efectivismos (esa cámara subjetiva que parece seguir a Valerie, escondiéndose tras los árboles o las casas) y forzados giros argumentales (la actitud de la abuela, las sospechas entre los dos pretendientes de Valerie) que acaban desembocando en un final absurdo, en el que la identidad del lobo es finalmente descubierta.


    Como película "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) deja mucho que desear, y más si se tiene en cuenta el referente tan popular en el que está basada. Ciertamente, no hay grandes aspectos que destacar del film. Las actuaciones son de lo más insípidas, y el contraste entre lo apuestos que se presentan los pretendientes de la joven muchacha contrasta en exceso con la suciedad y vulgaridad del resto de habitantes (descarado ese detalle). Por fortuna, participa en la película un actor como Gary Oldman, que da rienda suelta -una veza más- a sus histrionismos para pasárselo en grande con su descabellado personaje, aquí convertido en una especie de Van Helsing especializado en hombres - lobo. Por lo demás, únicamente mencionar la cuidad fotografía de la australiana Mandy Walker y la música compuesta a cuatro manos por Alex Heffes y Brian Reitzell, apropiada en las secuencias que requieren de un reforzamiento del misterio. Por lo demás, "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) no es más que una olvidable oferta dentro de las novedades de videoclub de la semana, que no causa ningún revuelo, pero que se puede llegar a soportar con la misma facilidad con la que el espectador se olvida de ella.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues hombre, está lejos de ser un peliculón, pero que muy lejos, pero tampoco es la mierda pinchada en un palo que imaginaba. Como película, totalmente prescindible. Pero como pasatiempo si estás aburrido, pues tiene un pase. También es cierto que tiene que ser jodido hacer en película el cuento de la Caperucita Roja así que, partiendo de la base de que lo que querían hace es una peli que llamara la atención de los adolescentes, pues han querido que ésta tuviera un ambientillo a lo "Crepúsculo", haciendo que la Caperucita sea una tía buena así en plan carnosito, y que los machotes en edad del pavo de la aldea tengan el cuerpo Danone necesario para que la Caperuza se fije en ellos (y, de paso, las niñas que estén viendo la peli).


    Si eres un tío, "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?)" es una peli para ver acompañado de tu chica porque, si te la papas solo, o estás aburrido que te cagas, o eres un fanático incondicional de la actriz porque, sinceramente, son las únicas excusas válidas para sentarse a verla. Le han querido dar un aire así como de cuento siniestro, con esas aldeas nevadas y aisladas en medio de donde Sansón perdió el flequillo, y donde cada uno de los aldeanos tiene una pinta de psicópata que tira para atrás (salvo los guapos de turno, que aparecen inmaculados y de lo más limpitos). La historia, dentro de lo que cabe, tiene el suficiente interés como para que uno se interese por ella, y por saber quién de todos los de ese poblacho es el hombre-lobo que se está cargando al personal.


    Lo que pasa es que, a pesar de los esfuerzos, la peli no consigue hacer que acabe gustando del todo. En primer lugar, por mucha pasta que se hayan gastado en decorados, da una sensación descarada de que todas las fachadas son de cartón piedra (por no hablar de la supuesta "nieve", que se nota a la legua que es más artificial que las perolas de Yola Berrocal), y eso no ayuda mucho a que te metas en la historia. En segundo lugar, hay secuencias absurdas, como esa en que los aldeanos celebran que han matado al supuesto lobo (ahí parece que están todos más colocados que una fiesta rave en Jamaica), o como cuando la Caperucita le quiere dar celos al tío que le mola, marcándose un baile rollo lésbico con una amiga para ponerlo palote -por muy buena que está la Caperucita, la escena sobra del todo-. Y, en tercer lugar, el papel de la abuela. Por mucho que sea una actriz de renombre como Julie Christie, la mujer parece que va de subidón en cada secuencia, con esas caras raras que pone, y esa pinta de loca esquizofrénica.


    En fin, que si no te queda más remedio que verla, pues que sepas que tampoco te vas a morir del asco aunque, cuando acabe, tengas claro que ya la has visto para toda tu vida. No es de las pelis que aburre, pero tienes claro que hay pelis mucho mejores y que, con suerte, la próxima semana en el videoclub, es a ti a quien toca elegir.




    viernes, 16 de septiembre de 2011

    CINE EN CARTEL: EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS"


    TITULO: EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

    DIRECTOR: RUPPERT WYATT

    REPARTO: JAMES FRANCO, FREIDA PINTO, JOHN LIGHTGOW, BRIAN COX, TOM FELTON

    DURACION: 103 min.

    AÑO: 2011

    GENERO: CIENCIA FICCION

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde que en 1968 se estrenara "El planeta de los simios", protagonizada por Charlton Heston, y éste largometraje se convirtiera en una de las películas de culto de la ciencia ficción casi al momento, no han sido pocos los intentos que se han sucedido en Hollywood para volver a rescatar el argumento de dicho film. Y en ello se incluye tanto a las versiones posteriores que también protagonizó el mismo Heston, como el intento de resucitar la franquicia por parte de Tim Burton a principios de la década pasada. Sin embargo, a pesar del elevado éxito de taquilla alcanzado por el film de Burton, la calidad y resultados de este largometraje dejaron muchísimo que desear (no en vano, es unánime la opinión de quienes afirman que se trata, con mucho, de la peor película del realizador).


    En esta versión, la historia comienza con la investigación que lleva a cabo el joven doctor Will Rodman (Franco) en un laboratorio farmacéutico, para el que está a punto de concluir un proyecto que implica el encuentro de una cura para el mal de Alzheimer. Sin embargo, la demostración ante la junta directiva se salda con un estrepitoso fracaso, por lo que Will decide continuar sus investigaciones en su casa con una cría de simio recién nacida llamada Cesar y, así, de paso, poder cuidar de su padre (Lightgow), enfermo del mal que él mismo está tratando de erradicar. Conforme pasa el tiempo, los hallazgos que va logrando Will con Cesar son cada vez más asombrosos, puesto que el simio ha desarrollado una inteligencia extraordinaria para tratarse de un primate, así como la mejoría que experimenta su padre, gracias a la vacuna descubierta. Sin embargo, a causa de un desafortunado incidente, Cesar es recluido en una especie de cárcel-zoológico para simios, donde es maltratado por parte del gerente de la institución y su hijo (Cox y Felton, respectivamente), mientras que la comunicación de los avances de Will al director del laboratorio derivan en la experimentación con una nueva vacuna aún más potente, pero que posee unos efectos secundarios en humanos terriblemente perjudiciales que hará que, a partir de ese momento, el experimento se les escape de las manos.


    Cuando los estudios de Hollywood empezaron a considerar la posibilidad de intentar una vez más rescatar el tema que Pierre Boulle describía en la novela que dio pie a estos largometrajes, una de las cosas que más claras parecían estar era que el enfoque debía ser totalmente nuevo, alejado de las estéticas anteriormente utilizadas en sus otras versiones, y que el guión debía respectar no sólo el principio de la génesis de dicha historia, sino que debía estar a la altura de las circunstancias para que el nuevo largometraje no acabara siendo una decepción más. Así pues, se apostó por "dar vida" a Cesar a través del mismo sistema desarrollar por Peter Jackson en su compañía de efectos especiales Weta Digital, consiguiendo que la animación de los simios y, en especial la de Cesar, resulten ciertamente asombrosas. De hecho, el mismo Cesar, aparte de sus rasgos claramente humanoides, acaba ofreciendo una interpretación tan increíble como real y espectacular.


    Por otra parte, el equipo técnico del film ha sabido estar a la altura de las circunstancias. En primer lugar, su director, Ruppert Wyatt (quien sólo había rodado una película antes de involucrarse en este proyecto) demuestra tener un dominio muy preciso de la cámara, sabiendo construir cada set pièce con un ritmo y garra espectaculares. En segundo lugar, tanto la fotografía (obra del oscarizado Andrew Lesnie, también responsable de la trilogía de "El señor de los anillos") como el montaje de los veteranos Mark Goldblat y Conrad Bluff (memorables sus participaciones en la mayoría de largometrajes de James Cameron), así como la partitura compuesta por un cada vez más inspirado Patrick Doyle, le acaban de dar el toque final a la película, para hacerla de lo más interesante y dinámica. A este respecto, cabe destacar el ritmo in crescendo que se va produciendo desde que Cesar inicia la rebelión en su confinamiento, hasta el asalto por parte de los simios al laboratorio y la magistral secuencia de ataque a las fuerzas policiales en el Golden Gate (toda esta secuencia contiene una tensión y un dinamismo impresionantes).


    En resumidas cuentas, "El origen del planeta de los simios" acaba siendo una precuela más que digna de la primera versión, impactante por el realismo de sus efectos especiales, y que consigue, a la vez, hacer olvidar por completo el despropósito del "Planeta de los simios" de Tim Burton, y construir un espectáculo interesante, bien hecho, y la mar de entretenido.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¿Recordáis la versión anterior de "El planeta de los simios" que hizo Tim Burton? Vale, pues aquella era una mierda como un piano que no tiene nada que ver con esta peli. Importante a tener cuenta. Aún recuerdo la sensación de timo cuando vi la otra pero, por suerte, "El origen del planeta de los simios" no se le parece en nada. Para empezar, el guión es de lo más original y creíble (dentro de la ficción, se entiende), y no se centra en los monos estos, sino en las consecuencias de llevar demasiado lejos y sin control una investigación médica de la que no se conocen sus efectos secundarios. Después, los actores saben cómo moverse delante de una cámara, en especial los secundarios como John Lightgow, que borda su papel de anciano enfermo de Alzheimer (nada que ver tampoco con el soso de Mark Wahlberg ni con los otros que salían en la peli anterior). Y, para acabar, los efectos especiales, que son impresionantes. Dicen que han usado la misma tecnología que en la trilogía "El señor de los anillos" con Gollum para dar vida a los monos. Bueno, pues yo de tecnología no tengo ni papa, pero sí que os puedo decir que casi acaban actuando mejor los bichos que los propios humanos.


    Que nadie se piense tampoco que "El origen del planeta de los simios" es una peli de efectos especiales a lo bestia desde que empieza hasta que acaba. Como ya os digo, a Dios gracias tiene un guión a partir del que desarrollan la historia, por lo que los efectos especiales se limitan, hasta que llega la escena final de la rebelión, a animar al simio de turno que tiene que aparecer en pantalla, y no a atronar al personal con mogollón de escenas hechas por ordenador. Vale que hay trozos que huelen a efectos especiales de forma descarada (como la escena en que la cámara sigue a Cesar desde la cocina de la casa hasta su habitación), pero tampoco es algo que quede mal del todo, ni que parezca ridículo. Es más, casi ayuda a que quien está en la butaca vea la evolución del simio desde que es una cría hasta que se convierte en adulto.


    Y, por supuesto, lo que merece la pena destacar de la película -al menos desde un punto de vista visual- es el final. Desde que se escapan los simios de esa especie de cárcel para monos hasta que invaden el laboratorio donde se fabrica la vacuna 112 y revientan a todas las tropas policiales habidas y por haber en el Golden Gate, la cámara no para ni un momento de moverse. Y ojo, que digo moverse, no cortar los planos a lo burro como si el montador tuviera Parkinson. Toda la secuencia del puente es flipante, incluyendo el ataque del gorila al helicóptero, y la estrategia de los simios de dividirse en dos equipos para protegerse de la carga policial.


    En fin, que "El origen del planeta de los simios", posiblemente, acabe siendo la mejor película de ciencia ficción del año. Está muy bien hecha, además de que se han preocupado por hacer una peli entretenida, bien llevada, con un ritmo que te engancha desde el primer minuto, y con la esperanza de que, si siguen haciendo más pelis que continúen el argumento de ésta, sean mucho mejores que la basura inmunda que hizo Tim Burton hace casi diez años. Os la recomiendo de veras, a todos y todas. Esta película sí que merece la pena ser vista en cine.



    jueves, 15 de septiembre de 2011

    CINE ACTUAL: "BLACK HAWK DERRIBADO"


    TÍTULO: BLACK HAWK DERRIBADO

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: JOSH HARNETT, ERIC BANA, WILLIAM FICHTNER, EWAN MCGREGOR, TOM SIZEMORE, SAM SHEPARD

    AÑO: 2001

    DURACIÓN: 144 min.

    GÉNERO: BÉLICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Ridley Scott es un cineasta que, desde que debutara en la dirección de largometrajes a mediados de los años setenta, siempre ha acabado llamando la atención con sus largometrajes. Sin embargo, pocos realizadores con la capacidad creativa de Scott han acabado teniendo una carrera cinematográfica tan irregular. Desde que su labor fuera alabada de forma unánime por crítica y público con "Alien, el octavo pasajero - Alien, 1979" y "Blade runner - Blade runner, 1982". Posteriormente, dio la sensación de que el genio que había desplegado en estos primeros largometrajes se había empezado a extinguir, a raíz de las decepciones que supusieron la intrascendente "La sombra del testigo - Someone to watch over me, 1987", "1492, el descubrimiento - 1492, 1992" o "Tormenta blanca - White squall, 1996" (ésta última, la más salvable de las tres). Por ello, cuando se estrenó "Gladiator - Gladiator, 2000", tanto público como crítica volvieron a otorgarle un voto de confianza a Scott, que lo supo aprovechar en la realización de sus siguientes proyectos, entre los que se encuentra el retrato salvaje de la incursión de las tropas norteamericanas en la capital de Somalia, que dio pie a su celebrado "Black Hawk derribado".

    La historia de "Black Hawk derribado" sigue de manera más o menos fiel los sucesos que retrató el periodista Mark Bowden en un artículo para su rotativo, donde se describía cómo una operación aparentemente de ayuda pacífica a Somalia escondía la captura de un peligroso cabecilla de las fuerzas opresoras del país y cómo, durante la incursión para acabar con dicho gobierno, las tropas norteamericanas se vieron envueltas en un inesperado enfrentamiento en el que dos helicópteros Back Hawk fueron abatidos, y numerosas vidas de soldados (tanto americanos como somalíes) arrebatadas. Así lo plantea Ridley Scott en su film, donde el general Garrison (Shepard) organiza una misión que capitanean, a pie, Eversmann (Harnett) y, en vehículos blindados, McKnight (Sizemore).

    "Black Hawk derribado" es un film en que su mayor virtud se acaba convirtiendo en su mayor hándicap. Me explico. El guión es prácticamente inexistente cosa que, por otra parte, tampoco parece importar demasiado, ya que Ridley Scott diseña todo el largometraje de forma que el ritmo sea tan impresionante y dinámico que el espectador no tenga un solo segundo para respirar. Realmente, no es fácil realizar una película como ésta. Sin embargo, es esa sensación de non-stop que tiene la acción lo que convierte a esta excelente película bélica en algo un tanto repetitivo y, en ocasiones, cansino. Las pocas secuencias de "no-enfrentamiento" no estás exentas de tensión (al respecto, citar la secuencia en que unos soldados americanos atrincherados, están esperando el inminente ataque de los rebeldes somalíes, mientras ven cómo un burro atravisea solo una calle desértica -el espectador tiene la sensación initerrumpida de que algo malo va a suceder de un momento a otro-, o la secuencia en que un pelotón se encuentra recluido en una casa en ruinas, y se le debe practicar una operación se urgencia a un soldado -la escena de la arteria femoral es tan sangrienta como impresionante-). Además, algunos clichés propios del cine bélico más patriótico acaban cayendo en el típico absurdo, a tenor de frases como "que no quede nadie atrás", o "un marine nunca abandona a los suyos". Cosa que, por otra parte, resulta contradictoria con el retrato de una misión que acaba con el fracaso total y rotundo de las tropas norteamericanas cuando, en líneas generales, se les suele presentar siempre como los héroes de la función.

    No obstante, "Black Hawk derribado" hay que saber cómo verla. No sería acertado, pues, sentarse a ver el film de Scott con ánimo de ver una película instructiva, ya que "Black Hawk derribado" no es más que espectáculo en estado puro. Una tormenta de imágenes a cada cuál más fascinante, un prodigio de montaje y sonido (categorías con las que fue recompensada en la edición de los Oscar en que participó) pues tos al servicio del delirio visual de un Ridley Scott más enérgico que nunca, y apoyado en unas correctas -aunque nada más- interpretaciones de su reparto, y de una arrebatadora música compuesta por Hans Zimmer. Lo dicho, un espectáculo con mayúsculas, diseñado para hacer que el espectador se meta de lleno en el conflicto, no muy recomendable para aquellos que no sientan una especial afinidad por este género de películas.

  • MR. HYDE DICE:

  • Flipa con esta película. Admito que, cuando la vi, no tenía mucha idea de qué iba el conflicto del que habla. Sabía que tenía que ver con Somalia, pero ni zorra de qué había pasado, ni qué guerra era, ni nada de eso. Pero tampoco importó mucho para quedarme impresionado con la peli. De hecho, te ponen en contexto durante los primeros cinco minutos, y el resto se dedican a meterse de lleno en la batalla. Hasta ese momento, en el cine más moderno, cuando alguien quería poner como ejemplo a una peli de guerra que estuviera hecha de coña y que dejara con la boca abierta a la peña, hablaban de "Salvar al soldado Ryan - Saving private Ryan, 1998", que ya sólo con las escenas de guerra te daba la sensación de que una bala saldría de la pantalla y te pasaría rozando una oreja. Vale, pues después vino "Black Hawk derribado" y la cosa sí que se puso seria. Si en la peli de Spielberg alucinabas en las escenas de batalla, aquí, que la batalla dura casi dos horas, ni te cuento.

    "Black Hawk derribado" es una película de guerra desde que empieza hasta que acaba. Y lo curioso es que, a pesar de ser un enfrentamiento constante entre los marines US nasíos pa matá y con los huevos más grandes del mundo mundial (al menos, así es como los retratan), y los morenos del país africano de turno. No tengo ni idea de cómo se puede conseguir hacer una peli así de realista, porque os juro que tienes la completa sensación de que te has metido hasta las trancas en la guerra que estás viendo. La peli no marea, como suele pasar en algunas de este tipo, donde la cámara parece que está epiléptica perdida y no para de moverse de un lado a otro como si se le hubiera roto el trípode. En "Black Hawk derribado" lo interesante es ver en qué consiste un conflicto armado como los que tienen lugar por el mundo, y cómo acaban siendo unos hijoputas tanto los invasores como los rebeldes que machacan a su propia gente (en este caso, más lo segundo que lo primero, pero menos es nada). Hay momentos impresionantes, como el aterrizaje de las primeras tropas americanas en Mogadiscio, así como el accidente de los dos helicópteros, la incursión nocturna, los constantes emboscadas que hacen a las tropas americanas que van tanto en coche como a pie.

    A quien no le gusten las pelis de guerra, que se ahorre el tiempo. Pero quien quiera disfrutar con unos fuegos artificiales de tres pares de cojones, que no se lo piense dos veces. Yo me compré hace un tiempo la versión de dos discos (quería saber cómo demonios habían conseguido reproducir con tanta fidelidad una guerra de este tipo, cosa que viene en los extras), y ni os cuento cómo suena en el home cinema, cuando le das caña. Flipas en panavisión. El guión, por llamarlo de alguna forma, vale que es más bien escaso, pero creedme que cuando estás viendo una peli con imágenes así de violentas y, por raro que parezca, fascinantes, que los diálogos sean los que hemos escuchado miles de veces en otras pelis, te la acaba soplando. "Black Hawk derribado" es un espectáculo con mayúsculas, que no gustará a todo el mundo pero os aseguro que, si os dejáis llevar por la historia, alucinaréis con la película. Tiene ese "algo" que hace que te quedes pegado sin aliento. Una pasada extraña de explicar.



    miércoles, 14 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "TERMINATOR 2. EL JUICIO FINAL"


    TÍTULO: TERMINATOR 2. EL JUICIO FINAL

    DIRECTOR: JAMES CAMERON

    REPARTO: ARNOLD SCHWARZENEGGER, LINDA HAMILTON, EDWARD FURLONG, ROBERT PATRICK, JOE MORTON

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1991

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Son pocos los casos en que casi se tiene la seguridad de que un director de cine ha nacido para dedicarse plenamente al negocio. Evidentemente, si se vuelve la mirada al cine clásico, esta afirmación no resulta tan descabellada. Al respecto, podríamos hacer referencia a directores de la talla de Billy Wilder, John Ford, William Wyler y tantos otros de innegable talento. Sin embargo, cuando ya pasamos a hablar del cine moderno, la cosa cambia. Es como si diera la sensación de que el trabajo de los directores veteranos ha sido tan espectacular, que aquellos dignos de formar parte de tan selecto club se deben contar con los dedos de una mano. Sin embargo, ni todos los directores han nacido para rodar el mismo tipo de películas, ni son igual de buenos rodando en todos los géneros cinematográficos. James Cameron, pese a quien le pese, un realizador sin parangón en lo que se refiere al género de la acción fantástica.


    En efecto, es de sobra conocida la pasión que siente el realizador canadiense por el desarrollo de las nuevas tecnologías, y sabe siempre cómo emplearlas en beneficio de la historia (sus guiones, por el contrario -de los que casi siempre ha sido el autor-, acaban dejando bastante que desear), consiguiendo resultados tan espectaculares como únicos. El ejemplo más reciente ha sido el de "Avatar - Avatar, 2009", cuyos efectos especiales han requerido un tiempo de espera de más de una década para poder obtener los resultados deseados. Por ello, cuando Cameron se propuso desarrollar una segunda parte del largometraje que le había permitido destacar en la meca del cine, "Terminator - The Terminator, 1984", parecía tener claro que el listón debía estar mucho más alto que en la primera parte, y que los efectos especiales que acabarían luciendo en la pantalla tenían que ser revolucionarios, algo nunca visto para atraer la atención del público.


    "Terminator 2. El juicio final" da comienzo unos cuantos años después de que Sarah Connor (Hamilton) lograra acabar con el asesino cibernético que había sido enviado desde el futuro para matarla. Tras esos años, Sarah se encuentra recluida en un centro psiquiátrico y su hijo adolescente, John (Furlong), se dedica a cometer pequeños hurtos electrónicos. No obstante, cuando Skynet, la poderosa inteligencia artificial que declara la guerra a la humanidad en el futuro envía a un cyborg modelo T-1000 (Patrick) a aniquilar a John, el mismo John, desde el futuro, mandará a un modelo más antiguo pero igual de efectivo para protegerlo (Schwarzenegger).


    "Terminator 2. El juicio final" es un prodigio visual. Teniendo en cuenta que el largometraje se estrenaba en los cines de todo el mundo durante el año 1991, resulta fácil imaginarse el impacto que provocaron sus espectaculares imágenes: ese hombre de metal líquido transformándose a su antojo, o la capacidad del mismo cyborg para regenerarse tras recibir tremenos impactos de todo tipo de proyectiles. Todo ello, por no hablar de los espectaculares trucos robóticos y de maquillaje que le dieron a Schwarzenegger el aspecto de su personaje más famoso. Así pues, en "Terminator 2. El juicio final", todo es espectacular: desde el montaje hasta la fotografía (los tonos azulados metálicos que logra el fotógrafo Adam Greenberg son asombrosos), pasando por los citados efectos especiales, y acabando en estos trucos de maquillaje.


    Pero, si algo debe destacarse por encima de todo en este film, es el papel de su máximo responsable, James Cameron. Cameron -célebre es su reputación de director "tiránico" y perfeccionista-, consigue que todo el virtuosismo visual se integre a la perfección en la película, a la que dota de un sentido del ritmo que ya quisieran para sí muchos de los directores de cine de acción de Hollywood. El empleo de la cámara lenta -a diferencia de otros supuestos "entendidos" como John Woo- nunca aparece fuera de lugar (ver la caida del camión a los canales, antes de la trepidante secuencia de persecución con la moto), todo ello, por no mencionar la perfección de la planificación de las secuencias de acción más espectaculares (la huida de Sarah y John Connor, y el Terminator a bordo de una camioneta desvencijada, mientras el T-1000 los persigue, primero en un heliocóptero y luego en un camión cisterna). En resumidas cuentas, "Terminator 2. El juicio final" es un ejemplo de lo que podríamos definir como obra maestra del cine de acción fantástico, un género demasiado castigado tanto por la crítica como por la opinión del público que, en este largometraje, tiene una de las raras excepciones por las que es una gozada disfrutar del espectáculo que ofrece el largometraje.



  • MR. HYDE DICE:

  • Una de las mejores películas de acción que se han hecho, y una de las que más impacto ha tenido en el aspecto visual. Es una caña desde que empieza. El ejemplo perfecto de que la espectacularidad y la calidad no tienen por qué ser cosas diferentes, sino que se pueden dar en la misma peli. "Terminator 2. El juicio final" es una obra maestra del cine de acción y de ciencia ficción, ya que no está muy claro dentro de qué género habría que ponerla. Lo que sí que está claro es que, te interese o no su argumento, nadie pueden negar que no se lo haya pasado pipa con ella. A quienes les gusten las pelis de acción, no hace falta que les diga más (más que nada porque me apuesto el cataplín izquierdo a que ya la han visto); y a quienes no son muy fan´ñaticos de este tipo de pelis, les sugiero (recomiendo, aconsejo, rruego, imploro) que, por favor, dejen a un lado las manías y le den una oportunidad. Si a los diez minutos no la flipan con los efectos especiales, con el argumento y con las escenas de acción, definitivamente, que se dediquen a pelis de dibujos animados y de garci, porque no deberían perder más el tiempo con otras pelis mucho peores.


    "Terminator 2. El juicio final" es impresionante. Con todas las letras. El principio parece una especie de actualización de la primera parte. Pero pronto deja de lado las similitudes y empieza a dejarte con la boca abierta. Y lo bueno es que no saca toda la artillería (nunca mejor dicho) desde el principio sino que, poco a poco, va haciendo que la cosa se ponga intersante. Para empezar, tenemos la persecución entre el camión y la moto por los canales esos raros. Brutal. Después, qué decir de la escapada del psiquiátrico en el que tienen encerrada a Sarah Connor, con el T-1000 demostrando lo peligroso que puede ser. Luego, toda la parte del asalto a la sede de investigación donde guardan todos los datos relacionados con el Terminator. Y, ya para rematar la faena, la huída del T-1000 en una camioneta cutresalchichera, mientras el otro cyborg los acosa en un camión cisterna, acabando toda la función en la una siderurgia. No hay un solo respiro desde ese momento hasta el final, así que qué queréis que os diga, aparte de que no sé cuántas veces me he visto ese cacho con las misma emoción que la primera vez.


    Vamos, que no sé qué más argumentos utilizar para convenceros de que merece la pena volver a ver una vez más esta peli. Sé que mucha gente (sector femenino en especial, y, por una vez, sin ánimo de ofender a nadie), se suele resistir bastante a ver pelis de este tipo. Se piensan que todo son guantazos, explosiones y muertos a punta pala. Vale, pues "Terminator 2. El juicio final" no va por ahi. Vale que hay muertos y explosiones, pero es de esas que no tienen nada que ver con las otras cutradas que suelen verse en las doscientas pelis de acción restantes que se estrenan al año. Junto con "Desafío total - Total recall, 1990", es de lo mejor que ha hecho Chuacheneguer en su vida -que tampoco es deicr mucho, pero no por ello la peli deja de ser menos buena-.



    martes, 13 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "SUPERDETECTIVE EN HOLLYWOOD"


    TÍTULO: SUPERDETECTIVE EN HOLLYWOOD

    DIRECTOR: MARTIN BREST

    REPARTO: EDDIE MURPHY, JUDGE REINHOLD, JOHN ASHTON, RONNY COX, LISA EILBACHER, STEVE BERKOFF

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1984

    GÉNERO: COMEDIA DE ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No son pocos los artistas hollywoodienses que, populares gracias a diversos shows televisivos, acaban dando el salto al cine, logrando tremendos éxitos de taquilla. Dentro de dicho grupo de actores que alcanzaron una notable fama en la década de los años ochenta, en el que se encuentran, entre otros, Bill Murray, Chevy Chase o Dan Aykroyd, cabría incluir también a Eddie Murphy, protagonista indiscutible de "Superdetective en Hollywood". Gracias a este film, Murphy no sólo logró asentarse en la industria cinematográfica estadounidense tras una serie de éxitos ("Límite: 48 horas - 48 hours, 1982" -excelente cinta policiaca-, o "Entre pillos anda el juego - Trading places, 1983"), sino que también se permitió, con mayor o menor suerte, dirigir sus propios proyectos ("Noches de Harlem - Harlem Nights, 1989").


    "Superdetective en Hollywood" da comienzo con la presentación de Axel Foley (Murphy), un policía muy poco ortodoxo, no tanto por sus métodos sino por su constante omisión de las órdenes de sus superiores para resolver sus casos cosa que, en no pocas ocasiones, le acaba trayendo más de un dolor de cabeza. Cuando un antiguo amigo suyo metido en líos es asesinado delante de él, Foley es apartado del caso, por lo que decide tomarse unos días libres para investigar por su cuenta quién se esconde detrás del crimen y poder ponerlo entre rejas. Para ello, decide seguir con la única pista con la que cuenta, viajando desde Detroit hasta Berverly Hills, donde acabará contando con la improvisada ayuda de otro detective, bastante patoso, llamado Billy Rosewood (Reinhold).


    Curioso resulta el hecho de que Murphy se decantara, para el que iba a ser su prueba de fuego en solitario en la gran pantalla (anteriormente, su fama había ido acompañada a la colaboración con actores como Nick Nolte o Dan Aykroyd), por una historia de corte policial, contemplada desde un punto de vista cómico, como si hubiera querido fusionar en una misma película el estilo de sus dos primeros trabajos en el cine. Sin embargo, una de las bazas que, precisamente, tiene "Superdetective en Hollywood" es que Murphy se encarga de insertar su particular sentido del humor a lo largo del film, a pesar del carácter policiaco del argumento, por lo que el espectador no acaba de tener claro del todo si tomársela en serio como película de policías y criminales, o de broma como una comedia ambientada en el mundo del crimen.


    No obstante, es el humor y las continuas bromas de Murphy lo que hizo que el largometraje destacara por encima de otros tantos parecidos, ya que el guión -nominado al oscar- acaba siendo de lo más flojo y empecinado en recalcar el carácter aparentemente gracioso de su principal estrella. Por este motivo, a pesar de lo divertidos que pueden parecer algunos momentos (en especial, lo que acaban compartiendo Murphy y Reinhold), en lo que al film se refiere, éste no se acaba encontrando a la altura de las circunstancias. Es más, hasta el mismo Murphy quiso volver a repetir la fórmula de este éxito con otras películas similares (las siguientes partes de "Superdetective en Hollywood", "El negociador - Metro, 1997", "Showtime - Showtime, 2002") sin conseguirlo.


    Por otra parte, llama la atención que su director, Martin Brest, filmara esta película antes de labrarse una dudosa reputación como realizador de films tanto alabados por la crítica ("Esencia de mujer - Scent of a woman, 1992") como masacrados sin piedad ("Una relación peligrosa - Gigli, 2003"), y que éste también fuera uno de los primeros proyectos producidos por el todopoderoso Jerry Bruckheimer -cuando todavía estaba vivo su socio, Don Simpson-. En resumidas cuentas, "Superdetective en Hopllywood" es un exponente del cine de moda de los ochenta potenciado por el éxito en otros formatos de sus principales protagonistas, y mucho más potenciado por el carisma de dichos actores que por la calidad de la misma cinta. Suficientemente atractiva como para pasar el rato, aunque lejos de ser considerada una buena película.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cuando dicen eso de que más vale caer en gracia que ser gracioso, por algo será. Lástima que Eddie Murphy no haya acabado de tener esto muy claro ya que, el tío, desde que hizo esta primera parte de "Superdetective en Hollywood", se piensa que es la leche de gracioso, y no ha parado de hacer un churro tras otro (salvo alguna que otra excepción, como ponerle la voz al asno de "Shrek" o de demostrar que, si quiere, puede ser muy buen actor, como en "Dreamgirls - Dreamgirls, 2008"). El problema es que no lo es tanto como él se piensa (mentiría si dijera que no me ha hecho gracia alguna de las chorradas que se le han ocurrido). Ahora bien, que "Superdetective en Hollywood" se convirtiera en el mayor éxito del año, y que batiera records de permanencia en el numero uno de taquilla (trece semanas, que se dice pronto), es de traca. Y no porque la película sea una mierda -que tampoco es nada del otro jueves- sino porque es una comedia de esas de acción mas del montón, como las hay a patadas por donde mires.


    Lo que es la peli, entretiene y te hace pasar un rato distrado, pero ya esta, nada mas. Por eso digo que quien piense que, por el bombo que ha tenido "Superdetective en Hollywood" es una peli cojonuda, ya se puede ir olvidando. Por supuesto, digo yo que eso habra tenido que ver algo con la popularidad que tenia Murphy antes de estrenarse esta peli, y que la gente esperaba poder divertirse tanto como lo hacia con el cuando salia por la tele contando chistes. De hecho, es innegable el estilo medio chulesco y gamberro que tiene (claro, que tambien pienso yo que los yanquis fliparian con alguno de los polis que tenemos por estas tierras...), y como lo integra en una historia hecha unicamente para que el tio luzca palmito.


    En fin, que esta peli no es para tirar cohetes (es mas, no creo que haya ningun trozo que merezca la pena destacarse), aunque parece que Eddie Murphy vive aun de las rentas que se gano con ella. Pero vamos, que para una tarde de sabado, sirve como cualquier otra chorrada de esas que ponen por la tele.



    lunes, 12 de septiembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "MATAR A UN RUISEÑOR"


    TÍTULO: MATAR A UN RUISEÑOR

    DIRECTOR: ROBERT MULLIGAN

    REPARTO: GREGORY PECK, MARY BADHAM, BROCK PETERS, PHILIP ALFORD

    DURACIÓN: 122 min.

    AÑO: 1963

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • La ambientación de historias durante la época de la Gran Depresión estadounidense, tanto en la literatura como en el cine, ha conocido los más diversos estilos y, por qué no admitirlo, resultados. De hecho, es curioso ver cómo la misma literatura es la que ha servido para dar pie a celebrados largometrajes que han sabido captar de forma excepcional la esencia de aquellos tiempos, y que han ofrecido al público interpretaciones tan desgarradoras como logradas. Uno de los ejemplos más claros de films rodados con esta época de fondo es la célebre adaptación de la novela de John Steinbeck, "Las uvas de la ira", que ya fuera llevada a la gran pantalla por John Ford, y con una excelente interpretación de Henry Fonda.


    No obstante, también se han hecho otras aproximaciones al mismo tema, aunque desde una perspectiva diferente, ya que otras historias no sólo se ha querido mostrar las consecuencias de aquella época de crisis, sino lo que significó ver cómo sucedían, siendo espectadores (y víctimas) de sus efectos devastadores. Así pues, la novela de Harper Lee, "Matar a un ruiseñor", acabó convirtiéndose en una de las películas que mejor ha sabido extraer los valores positivos de aquel fenómeno, a la vez que la adaptación cinematográfica no sólo regalaba al público universal una de las interpretaciones más logradas jamás vistas, sino que también se encargaba de poner aún más de relieve la bondad, tolerancia y comprensión de las que se habla en la novela de Lee.


    Atticus Finch (Peck) es un conocido y respetado abogado, que vive en el estado de Alabama, donde los prejuicios raciales se encuentran a la orden del día, y donde los hombres y mujeres de raza negra son discriminados con total naturalidad. En mitad de este ambiente tenso, un hombre de raza negra es acusado de violar a una adolescente blanca, por lo que es encarcelado y juzgado. Dado que ningún letrado del estado lo quiere defender, Finche se presta a demostrar su inocencia ante un pueblo lleno de prejuicios y odio racial, por lo que no será tarea fácil demostrar que, en efecto, su cliente es inocente de las acusaciones.


    Pocas veces, muy pocas veces, ha sido tan grande el calado de una película entre el público universal. La forma en que se recoge en el film la inocencia (representada, en este caso, por los hijos de Finch) es enternecedora sin caer en el sentimentalismo fácil, mientras que otros valores como la compasión y solidaridad recaen sobre los hombros de un Gregory Peck inspirado como pocas veces ha estado un actor. Por el contrario, también resulta magistral el modo en que el director, Robert Mulligan, hace que toda la carga violenta del film recaiga sobre los personajes más racistas y demagogos. A este respecto, cabe mencionar la secuencia en que presta testimonio la muchacha que acusa al hombre negro de violarla. Tal vez su personaje acabe siendo demasiado estereotipado (tanto el resto de personajes de la película como los espectadores saben que está mintiendo como una bellaca), pero ello no hace más que reforzar el hecho de que, en aquellos tiempos -y, desgraciadamente, también en algunos casos de la época actual- se sigue prefiriendo creer a pies juntillas una mentira, antes que admitir que todos los hombres son iguales.


    En resumidas cuentas, "Matar a un ruiseñor" captura a la perfección la esencia de la novela en que se basa, y acaba erigiéndose como un maravilloso canto a la esperanza, a la igualdad y a la tolerancia. No es frecuente encontrar films que tengan tan claro este tipo de valores, y aún menos que lo sepan potenciar de la forma en que lo hizo "Matar a un ruiseñor". Por ello, este largometraje es digo de encontrarse entre las joyas que ha dado a luz el séptimo arte.


  • MR. HYDE DICE:

  • Hombre, mira tú por dónde. Después de ponerla como referencia en no sé cuántas críticas, va y Jekyll por fin se ha decidido a que la critiquemos hoy. Pues ya era hora, nene. "Matar a un ruiseñor" es, según mi nada modesta opinión, no una de las mejores película que se han hecho, sino una de las mejores interpretaciones que un actor haya hecho en una película. Si no le llegan a dar el Oscar a Gregory Peck por su papelón de abogado defensor, hubiera sido una de las más grandes injusticias de todas las cagadas que han tenido en esos premios. Pero bueno, vayamos a la peli, que es lo que importa.


    Como ya os digo, "Matar a un ruiseñor", como película es bonita y tal, pero no es de las que uno acabaría flipándola en colores. Eso sí, te deja con la boca abierta, de entrada, por el papelazo que se marca Gregory Peck. El pollo da la sensación de ser un tío de lo más tranquilo durante toda la película, sin tener que ponerse ni llorón ni violento para demostrar cómo es el personaje, ni lo mucho que le cuesta conseguir que absuelvan a su cliente. De hecho, son contadas los momentos en que se cabrea en toda la película (a veces, hasta pone nervioso tanta calma chicha). Pero es que te quedas atontado mientras lo escuchas decir cada una de sus líneas de diálogo.


    Y, por otra parte, el guión es acojonante. Es una defensa de los derechos humanos y de la dignidad de las personas tan bestial que me pone la piel de gallina solo con recordarlo. La escena final, en la que tiene que hacer su alegato como defensor delante del jurado es uno de los mejores momentos de la historia del cine. Así, sin más. No me extraña tampoco que la peli fuera declarada patrimonio de la humanidad (una de las pocas que lo ha logrado). Y lo más curioso del asunto es que intuyes de sobra lo que va a pasar con el veredicto del jurado, pero sólo por el monólogo de Gregory Peck, ya merece la pena el resto entero de la película.


    A mí, "Matar a un ruiseñor" me pareció una película estupendísima. Muy recomendable tanto por la calidad de la misma peli, como por el mensaje que transmite. A pesar de la seriedad de algunas secuencias, consigue que la gente que la ve acabe concienciándose un poco más de cómo es el mundo, y de cómo merece la pena por luchar para defender los valores que son justos. Lo dicho, como peli está bien aunque sin aspavientos. Pero como mensaje directo a la conciencia no tiene precio. Fabulosa, cojonuda e irrepetible.



    domingo, 11 de septiembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "GREEN LANTERN (LINTERNA VERDE)"


    TÍTULO: GREEN LANTERN (LINTERNA VERDE)


    DIRECTOR: MARTIN CAMPBELL


    REPARTO: RYAN REYNOLDS, BLAKE LIVELY, PETER SARSGAARD, MARK STRONG, ANGELA BASSETT, TIM ROBBINS


    DURACIÓN: 114 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: AVENTURAS


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El último de los largometrajes de súper héroes que ha aterrizado en las carteleras españolas es, curiosamente, uno de los menos conocidos (al menos en nuestro mercado nacional) de todos estos personajes que cuentan con poderes asombrosos. No obstante, el hecho de ser un personaje menor dentro del selecto club de adaptaciones cinematográficas de la que están siendo objeto los héroes de cómic, no debía ser impedimento, a priori, para que el resultado que llegara a las pantallas, fuera algo de lo más espectacular y llamativo. Por desgracia, el resultado final de "Green Lantern (Linterna Verde) no ha acabado encontrándose a la altura de lo que el público esperaba de ella. Los motivos, más adelante.


    Hal Jordan (Ryan Reynolds) es un experimentado piloto de aviones a reacción, marcado por la trágica muerte de su padre, otro excelente piloto. Cuando es testigo del accidente sufrido por la nave espacial de un extraño alienígena, éste lo socorre, prometiéndole al moribundo extraterrestre que se hará cargo de la responsabilidad que conlleva la posesión de un anillo verdoso que éste le entrega a Hal. Lo que Hal no se espera, es que ese anillo lo convertirá en parte de una raza de guerreros intergalácticos llamados Lanterns, cuya misión es salvaguardar la vida de la galaxia y, muy especialmente, de un poderoso enemigo llamado Parallax, que amenaza con destruir la Tierra. Así pues, Hal deberá no sólo combatir la amenaza de Parallax aprendiendo a usar sus nuevos poderes, sino también la oposición con la que se encuentra por parte de Hammond (Sarsgaard), aliado de Parallax en la Tierra e hijo del senador Hammond (Robbins), que es quien lo introduce en el contacto con la amenaza exterior.


    "Green Lantern (Linterna Verde)" ha sido, del elevado número de adaptaciones de cómics de súper héroes que han llegado este año a la gran pantalla, la que más ha decepcionado. Y lo cierto es que, después de ver la peli, tienen toda la razón del mundo los críticos que la han masacrado sin compasión. No es que sea una rotunda tomadura de pelo, como sí lo fue, por ejemplo, "The Phantom (el hombre enmascarado) - The Phantom, 1996", pero digamos que cabría incluirla en el mismo grupo de largometrajes que "Daredevil - Daredevil, 2003", es decir, que distan de ser maravillas del cine de aventuras, pero se dejan ver sin demasiado esfuerzo -por no decir ninguno-.


    No obstante, la decepción en el caso de "Green Lantern (Linterna Verde)" no viene por la parte argumental del film, sino por las grandes expectaciones que había despertado el equipo técnico que se encontraba detrás del largometraje. En primer lugar, su director, Martin Campbell, responsable de estupendas películas como "007: Casino Royale - 007: Casino Royale, 2006" o "La máscara del Zorro - The mask of Zorro, 1998", sabe hacer buenas películas de aventuras cuando quiere. En segundo lugar, el montador Stuart Baird (serie "Arma letal"), el oscarizado director de fotografía Dion Beebe ("Chicago - Chicago, 2002") y el compositor James Newton Howard se encuentran entre los talentos técnicos que también han participado en su rodaje. Y, en tercer lugar, estamos hablando de una película sobre súper héroes, donde la posibilidad de realizar una producción a gran escala y espectacular ofrece todo tipo de posibilidades. Así pasa en contadas ocasiones, como las secuencias de enfrentamiento entre Linterna Verde y Hector, o el cara a cara final en mitad de la galaxia con Parallax.


    Así pues, la pregunta que cabría hacerse es: ¿con esta materia prima, cómo es posible que "Green Lantern (Linterna Verde)" acabe siendo una película tan...vulgar? Casi da la sensación, en ocasiones, de que ha sido realizada por un estudiante en prácticas de alguna universidad de cine, al que le han dado un montón de millones para gastárselo en efectos especiales. En fin, que no deja de ser una lástima que una película de la que se esperaba muchísimo más haya quedado reducida a un intrascendente pasatiempo, totalmente olvidable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ni fu ni fa. "Green Lantern (Linterna Verde)" es de esas pelis que no molesta verla pero que, cuando acaba, sabes que no te interesa lo más mínimo volver a verla a no ser que la pongan un día por la tele y no tengas nada mejor que hacer. Y, desde luego, no es de las que merezca la pena ver en cine, por mucho efecto especial que tenga. De hecho, te la puedes ver tranquilamente en la tele de tu casa sin que te sepa nada mal no haber llegado a tiempo de verla en pantalla grande (casi hasta puede que te alegres del ahorro).


    Desde luego, de todas las pelis de súper héroes que han salido este año, "Green Lantern (Linterna Verde)" no es de las mejores, ni mucho menos -lo que no quiere decir que las otras fueran todas buenas-. Te distrae, pero poco más. No tiene ni un solo momento que merezca la pena recordar. Por una parte, Ryan Reynolds es un soso de cojones (hasta el que hacía de Capitán América tenía su encanto -de chulo piscinas, pero lo tenía-). El pobre hombre está más perdido que la Esteban en la Real Academia de la Lengua. Sabe poner carita de niño bonito, pero poco más. Y el resto de actores, tres cuartos de lo mismo. Sin ir más lejos, Tim Robbins me parece un actor estupendo, pero aquí parece que lo único que le interesa es que se acabe el rodaje para cobrar los millones que le toquen y a otra cosa mariposa.


    Los efectos especiales son lo más salvable. Mucho colorido y mucha lucecita. De hecho, lo más interesante es la capacidad que tiene el pollo de poder materializar los objetos que le den la gana, ya que es donde parece que los guionistas (cuatro tíos han sido los que lo han escrito todo, échale huevos a lo que les habrá costado) se han exprimido un poco más el cocotero, porque lo que es el resto... Pero vamos, lo dicho que los efectos especiales están muy bien y hacen que las escenas de lucha y tal acaben siendo lo más divertido de la película. Por lo demás, ya os digo que podéis pasar tranquilamente de la peli, porque no es nada del otro mundo. Esperemos que el resto de historias de súper héroes que quieran hacer esté un poco más currada.