sábado, 24 de septiembre de 2011

CINE A DESCUBRIR: "LA CIUDAD DE LA ALEGRÍA"

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TÍTULO: LA CIUDAD DE LA ALEGRÍA

DIRECTOR: ROLAND JOFFÉ

REPARTO: PATRICK SWAYZE, PAULINE COLLINS, OM PURI, ART MALIK, SHABANA AZMI

DURACIÓN: 134 min.

AÑO: 1992

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si existe una palabra para describir la carrera del realizador Roland Joffé, puede que la más apropiada sea "extraña". Empezó extraordinariamente bien con "Los gritos del silencio - The killing fields, 1983" y la insuperable "La misión - The mission, 1986", para acabar de una forma desconcertante con tonterías tan prescindibles como "Goodbye lover - Goodbye lover, 1999" o "Cautivos - Captivity, 2007". Así pues, no es frecuente que un director cuya carrera comienza de forma tan prestigiosa y alabada como la de Joffé, acabe derivando en sub productos tan intrascendentes como los citados. Por fortuna, la adaptación que llevó a la gran pantalla de la novela homónima de Dominique LaPierre, se encuentra en el grupo de las películas de calidad, de las bien hechas, de las que el espectador habla bien cuando las recuerda o comenta con sus conocidos.


    La película comienza con una breve presentación de Max Lowe (Swayze), un cirujano norteamericano quien, tras perder a un paciente en una complicada operación, decide dejar de ejercer momentáneamente la medicina para aclararse las ideas. Para ello, inicia un viaje, cuya primera parada es la India. Allí, en Calcuta, una noche, es atracado y golpeado por un grupo de individuos. Por suerte para Max, un indio llamado Hazari (Puri) acude en su ayuda, y lo traslada a una clínica ubicada en uno de los barrios más pobres de la ciudad. Allí, cuando se recupera, la doctora al cargo de la clínica, Joan (Collins) lo pone en situación y le explica lo que le ha sucedido. Sin embargo, cuando se entera de que Max es cirujano, trata de convencerle para que se quede con ellos y les ayude en su precario hospital con toda la gente pobre que acude a él. Max, en un principio, se muestra reacio a ello aunque, poco a poco, irá integrándose cada vez más en aquella comunidad, especialmente cuando Hazari se mete en problemas con Ashok (Malik), el hijo del mafioso local.


    En honor a la verdad, hablo de la historia que retrata "La ciudad de la alegría" sin haber leído en libro en el que se inspira, por lo que desconozco si la adaptación cinematográfica es fiel al original literario, o si es mejor o peor. De lo que no cabe duda es que el largometraje es una maravilla de retrato del comportamiento humano. Joffé se las ingenia para narrar al mismo tiempo dos historias diferentes: por un lado, la de redención de Max, quien acaba encontrando en uno de los barrios más pobres del mundo la felicidad y esperanza de las que carecía cuando disponía de todas las comodidades en su país (curiosamente, la interpretación de Swayze resulta más creíble conforme avanza el largometraje, que cuando da inicio, con su llegada a la India); por otro lado, la historia acerca de la familia de Hazari, un hombre bueno castigado por la crueldad del mundo, quien se resiste a actuar de la forma egoísta y cruel de sus semejantes, al creer que si un hombre es bueno, ello acaba por transmitirse a los demás.


    "La ciudad de la alegría", por consiguiente, permite a sus responsables apelar al sentido más solidario del espectador, pero con la ventaja de que no está planificada para revolverles las tripas y hacerles sentir culpables por su situación distendida, sino más bien al contrario. La película pone en relieve la importancia de hacer el bien de forma indiscriminada, y bajo cualquier situación. Al respecto, podemos distinguir secuencias como aquella en que Ashok y sus esbirros provocan una revuelta popular en el barrio de los protagonistas, con consecuencias más que importantes para la hija mayor de Hazari, y para las instalaciones sanitarias que han conseguido montar Joan y Max. O la humillación a la que es sometido el mismo Hazari cuando solicita al mafioso local un trabajo de "taxista".


    No obstante, también es cierto que "La ciudad de la alegría" contiene momentos de una hermosura total, como el instante en que, tras el comienzo de las lluvias monzónicas, los protagonistas salen al exterior para agradecer la caída de la lluvia, o el instante en que Max cambia definitivamente de parecer sobre su presencia en Calcuta, afirmando que el hecho de que lo atracaran acabó por salvarle la vida, pues es lo mejor que le ha pasado. O, también especialmente, la secuencia final, con la celebración de la boda, en que Joffé arroja una mirada de optimismo absoluto sobre los personajes que es compartida de forma total por los espectadores que, previamente, han disfrutado con aquello que sucede entre Hazari y Ashok -y que, aquí, tampoco desvelaremos para no destripar la sorpresa-.


    En resumidas cuentas, "La ciudad de la alegría" es una película hermosísima, de la que los espectadores acaban aprendiendo más de una lección, y de la que más de uno debería también sacar sus propias conclusiones. Los medios técnicos con los que está rodada son excelentes (sobretodo la dirección artística, la fotografía y, por encima de todo ello, la sensacional partitura del maestro Ennio Morricone), y el mensaje que arroja tan claro como necesario. Una película que, a pesar de poder llegar a incomodar a causa de la miseria desmesurada que muestra, se acaba revelando como una sobresaliente muestra de amor altruista y desinteresado. De lo más recomendable.


  • MR. HYDE DICE:

  • Si la semana decíamos que "Una historia de violencia" era un retrato cojonudo de las consecuencias que tiene la violencia en las personas, y de cómo acaba repercutiendo en sus vidas, con la peli de hoy, "La ciudad de la alegría", podríamos que pasa lo mismo, solo que cambiando el tema, y centrándonos en la generosidad. "La ciudad de la alegría" es una película preciosa sobre gente buena, así de fácil (bueno, también salen un par de joputas, pero eso no viene ahora al caso), y sobre cómo ese altruismo acaba repercutiendo siempre en uno mismo para bien. Aparece muchísima miseria -además de ambientarla en Calcuta, está rodada allí también- pero, a diferencia de "Slumdog millonaire - Slumdog millonaire, 2008" no se le da una pinta optimista y hasta divertida como en ésta, sino que no se cortan en demostrar la pobreza y miseria humana que puede encontrarse a cada vuelta de esquina.



    Sin embargo, por suerte, la película no pretende ser una denuncia social sobre la forma de vida de esa pobre gente sino de cómo, en las condiciones más precarias (para los de la E.S.O., "precario = penoso, hecho mierda, pa l'arrastre) hay gente tan sumamente buena que, a pesar de no tener ni donde caerse muertos, te dan parte de lo poco que tienen. Puede que esté un poco exagerado en la peli, pero es que el actor indio lo hace tan cojonudamente bien, que te lo acabas creyendo por completo (yo no he estado allí pero, por las cosas que he oído, sí que suele pasar). Así que ya veis, queridos colegas, qué cosas, ¿no? Hay quien, cuanto menos tiene, más da, y viceversa. Pero bueno, volvamos a la peli que ya me estoy desviando.

    La peli la hizo el mismo director de "La misión" por lo que, para mí, ya de entrada justificaba de sobra la inversión de tiempo para verla. Y, en efecto, merece la pena, aunque no es la obra maestra que sí es la peli con Robert de Niro y Jeremy Irons. "La ciudad de la alegría" es una preciosidad, de esas que, a pesar de hacerte pasar momentos con el corazón encogido, cuando la acabas de ver tienes una sonrisa en la cara y te sientes con ganas de querer mejor persona. Además, la música es una pasada (con razón un genio como Hans Zimmer dice que Ennio Morricone es el mejor compositor de cine de la historia), y le va como anillo al dedo a cada imagen, sobretodo el tema que se llama The family of the poor, que os recomiendo que escuchéis -en Internet ahora mismo hay de todo- para que sepáis mejor de lo que os hablo.

    Lo único que yo hubiera cambiado de la peli es al actor protagonista. Aunque el pobre Swayze (lo de pobre va por la muerte a causa del cáncer que sufrió el simpático actor) hace lo que puede con su personaje, digamos que da la sensación de que está en la peli a la fuerza, como si el personaje al que interpreta lo hubiera tenido que hacer otro actor, pero hubiera acabado al final en las manos de Swayze. No obstante, cada una de las secuencias contiene emoción y belleza suficiente para que él acabe siendo de lo menos importante de la película (su transición de persona despreocupada a integrante de la comunidad india podría haber sido más emotiva). Por poner un caso, desde la primera secuencia en que el personaje de Hazari pide ayuda para ayudar a Max porque está siendo atacado, o como cuando Hazari tiene que tragarse su orgullo ante el mafioso local para poder seguir ganando dinero con el que alimentar a su familia. O, sobretodo, el plano final con el que acaba la película, que te da una sensación de paz y alivio que acabas agradeciendo después de haberte pasado con un nudo en la garganta casi dos horas. Lo dicho, una peli preciosa. No os la perdáis.






    viernes, 23 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "SCREAM 4"


    TÍTULO: SCREAM 4

    DIRECTOR: WES CRAVEN

    REPARTO: NEVE CAMPBELL, COURTNEY COX, DAVID ARQUETTE, EMMA ROBERTS, HEYDEN PANETTIERE

    DURACIÓN: 111 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Para aquellos que recuerden las veces que comentamos cómo los ejecutivos de Hollywood exprimen la gallina de los huevos de oro hasta que la pobre ya no puede ni respirar, les sonará perfectamente lo que vamos a comentar acerca de la última película del autoproclamado "maestro del suspense", Wes Craven, que se estrena con fuerza en los videoclubs: "Scream 4". Esta película cuenta con la ventaja de que no necesita ninguna carta de presentación al público, ya que las tres partes anteriores, con mayor o menor fortuna, consiguieron que buena parte de la audiencia se interesara por los crímenes que cometía un asesino enmascarado, y cuya identidad (que variaba de una entrega a otra) constituía la parte más interesante del largometraje. Sin embargo, en algún momento, desde la meca del cine deberían plantearse seriamente un límite en el que parar de repetir el mismo cliché una y otra vez ya que se corre el peligro de acabar convirtiendo en tedio lo que la primera vez funcionó a las mil maravillas. Y esto es, ni más ni menos, lo que le sucede a "Scream 4".


    La historia se retoma diez años después de los sucesos relatados en la primera parte. En esta ocasión, Sidney Prescott (Campbell) regresa a Woodsboro, localidad en la que se cometió la sangrienta ola de crímenes más de una década atrás, para realizar la presentación de un libro en el que detalla su experiencia tras dichos acontecimientos. Allí, se reencuentra con sus amigos, Gale y Dewey (Cox y Arquette, respectivamente), así como con su parte de su familia, entre las que se encuentra su prima pequeña, Jill (Roberts). Lo que no se esperan es que, coincidiendo con la reunión de todos ellos, el asesino enmascarado vuelva a hacer acto de presencia, y provocando nuevas y sanguinolentas masacres. Decididos a acabar con esa situación una vez más, Sidney y el resto de compañeros, tratarán de detener al asesino y averiguar quién se esconde tras la máscara en esta ocasión.


    Como puede observarse, por mucho que sus principales responsables afirmen contundentemente que se trata de una película diferente a las anteriores, que los personajes han madurado, que la forma de morir es distinta, etc., lo cierto es que la novedad brilla al completo por su ausencia en esta cuarta entrega. Así pues, se repiten una vez más las mismas escenas de "susto" con el fin de sobresaltar levemente a los espectadores de sus asientos (el viejo truco de hacer que se presente uno de los personajes tras una puerta o junto a una nevera cuando otro de ellos se da la vuelta para asustarse está ya tan sobreutilizado que ni siquiera consigue atemorizar), y las escenas de más intriga a penas consiguen interesar. Esto no deja de ser una lástima, sobretodo teniendo en cuenta que, cuando su director, Wes Craven, ha querido enganchar al público con sus films, lo ha logrado con creces -parece mentira que un film tan interesante como "Vuelo nocturno - Red eye, 2005" haya sido rodada por la misma persona.


    Lamentablemente, "Scream 4" falla hasta cuando trata de resultar más original y salirse de los típicos convencionalismos del cine de terror juvenil. Al respecto, cabe mencionar el prólogo en el que cada escena de asesinatos no es sino el comienzo de una película dentro de otra que, a su vez, está dentro de otra. Lo malo, es que parece criticar esas absurdas situaciones para, inmediatamente después, caer de lleno en ellas. Lo dicho, una pena y una pérdida de tiempo. Si encuentran otros títulos más interesantes en su videoclub, no lo duden y decántense por ellos.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Scream 4"... "Scream 4"... La cuatro... Escrim 4... ¡Tócate los perendengues mariloles! Mira, la primera está guapa (yo salté más de una vez de la butaca), la segunda es prácticamente lo mismo que la primera, y la tercera ya es una mierda como un piano. Pero macho, es que la cuarta ya se lleva la palma. El eslogan del poster de la peli dice "Nueva década, nuevas reglas". Ya. Nuevas reglas mis huevos. Es máááááás de lo mismo, solo que aún más malo (sí, sí, os juro que es posible), con un final más absurdo que el de la anterior y que, cuando acaba, hace que tengas una sensación de timo descarada.


    ¿Queréis saber qué es lo original del asunto -sin destripar nada esencial-? Pues que si, en las anteriores, el personaje que decía "ahora vuelvo" acababa cosido a puñaladas, ahora, dicen que los que se libran de terminar hechos un colador son los gays. ¡Toma geroma! Ahí empieza y acaba toda la novedad de la película, porque el resto es un calco de lo que ya hemos visto doscientas treinta y siete veces (vez de más, vez de menos). Lo único que acaba interesando un poquitín -y tampoco mucho, no os vayáis a creer-, es saber quién o quienes están tras la máscara en esta ocasión. Vale, pues si eso es lo que os atrae de la peli, ya os digo que cuando os lo desvelen, os entrarán unas ganas brutales de mandar a pastar al director, al guionista y a toda su parentela junta.


    Como ya digo, el final de la primera peli se sale. El final de la segunda, te deja con la sensación de que te han estafado. El de la tercera es para cagarse allí mismo. Pero es que el de la cuarta... en fin, que no tengo ya palabras. Digamos que tiene la misma credibilidad que si, de repente, te dijeran que el malo es el cuñado del asistente del que le lleva el café al director de la película. O el primo tercero de la sobrina del malo de la segunda parte. Pues eso mismo. Un tongo como una casa. Han querido hacerla así un poco más sangrienta que las otras, pero creo que de tanto que han querido "evolucionar", lo único que han conseguido es que la gente se descojone con lo absurdo de todo. ¡Venga ya, pero si le estacan el puñal a un policía en mitad de la frente y éste todavía se pone a andar y a hablar! Ya lo que le faltaba era ponerse a bailar claqué paras hacerlo redondo. Eso por no hablar de que a ciertos personajes que les clavan el cuchillo en mitad de las tripas, aún tienen fuerzas para ponerse a darse de piñas con el malo de turno. ¡Pero si yo me hago una raspada y me escuece cuando le paso el agua oxigenada, qué coño me va a venir a mí a contar ahora la pava de turno! Vamos, que menos realista que un anuncio de detergente.


    Sé que de las novedades que salen en alquiler, ésta puede ser la más llamativa, sobretodo para los que, como el menda, fueron a ver las tres primeras al cine (en ésta ya no piqué). Pero os aconsejo que no merece la pena para nada. Mejor decantaros por "Thor - Thor, 2011" o "Sin identidad - Unknown, 2011", que también salen ya en alquiler y, aunque no sean ninguna obra de arte, al menos sí que, tanto una como la otra, entretienen mucho más.



    jueves, 22 de septiembre de 2011

    CINE ACTUAL: "8 MILLAS"


    TÍTULO: 8 MILLAS

    DIRECTOR: CURTIS HANSON

    REPARTO: EMINEM, KIM BASINGER, BRITTANY MURPHY, MEKHI PHIFER, ANTHONY MACKIE, MICHAEL SHANNON

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras su nada desdeñable debut, y gracias al éxito de sus anteriores películas ("La mano que mece la cuna - The hand that rocks the craddle, 1992" o "Río salvaje - The river wild, 1994"), Curtis Hanson rodó una de las mejores película de la década pasada, "L.A. Confidencial - L.A. Confidential, 1997", así como una excelente sátira acerca de la enseñanza y los escritores de renombre en "Jóvenes prodigiosos - Wonderful boys, 2000". Por ello, llamó muchísimo la atención cuando se hizo público que Hanson sería el encargado de filmar el debut cinematográfico de la estrella norteamericana del rap Eminem, famoso por dedicarse a un arte típicamente practicado por hombres y mujeres de raza negra.


    Así pues, tanto la crítica como el público tenían las esperanzas puestas en la afilada mirada de Hanson, y en un guión que prometía conseguir que la audiencia se identificara con un héroe moderno en su epopeya por salir del barrio marginal en el que vive. Sin embargo, una vez visionada la película, y a pesar del éxito que obtuvo en la taquilla (especialmente, en la estadounidense), lo cierto es que las expectativas estaban demasiado altas para lo que acabó siendo el producto final, donde se confunde heroicidad con estupidez, fama con egoísmo y sacrificio con falta de piedad.


    La historia comienza presentando a Jimmy "Rabbit" Smith (Eminem), un muchacho que trabaja en una fábrica de chapados en Detroit, y vive en uno de los barrios periféricos más humildes de la ciudad (de ahí el título, pues son ocho las millas que separan a este barrio del centro de la ciudad donde se encuentra la zona que realmente genera riqueza). Malvive en una caravana en compañía de su madre, Stephanie (Basinger) y su hermana pequeña. La ilusión de Rabbit es hacerse un hueco en el mundo del hip-hop y el rap por lo que, en cuanto tiene ocasión, trata de escribir letras para canciones y hacer sus propias maquetas musicales. Sin embargo, Rabbit considera que el único medio para triunfar en ese negocio es ganar una especie de concurso en el que dos cantautores de rap se enfrentan en directo improvisando letras y ritmos. En esta aventura le apoyarán tanto su mejor amigo Future (Phifer) como la chica por la que se siente atraído, Alex (Murphy) quien, como él, ansía poder dejar atrás esa vida miserable.


    El error al visualizar "8 millas" es creer que se va a asistir a la cruzada que emprende un pobre chaval con el fin de superar todas las barreras que se le interponen en su camino para poder convertirse en una gran estrella. Por lo general, este tipo de historias siempre ha triunfado, siempre que el protagonista principal consiga hacer que el público se identifique con él. Ello, en líneas generales, se suele conseguir haciendo que dicho protagonista sea fiel en todo momento a unos principios honrados (aunque el mundo le ponga en contra de su propia forma de pensar), buena persona con sus semejantes, inasequible al desaliento, y procurando respetar siempre al resto de personajes sin querer pasar por encima de ninguno de ellos para lograr sus objetivos. Bien, pues en "8 millas" eso no ocurre, sino más bien al contrario. Rabbit es un pobre ignorante que piensa que se le debe dar una oportunidad por el simple hecho de que quiere mejorar; su novia se vende al primero que pasa con tal de que le hagan una promesa de ser famosa en el futuro; los amigos de Rabbit sólo se preocupan por vivir el momento, sin tener absolutamente ningún plan de futuro en su vida; el personaje de Kim Basinger pasa olímpicamente de sus obligaciones como madre adulta; y aquellos compañeros del protagonista que deben traicionarlo de cualquier forma -llegando incluso a la agresión física- con tal de satisfacer su ansia de venganza, no duda un solo instante en hacerlo.


    Por su parte, Hanson, se limita a hacer lo que puede con ese material, no logrando en ningún momento, a pesar de la acertadísima dirección fotográfica de Rodrigo Prieto, conseguir que la historia resulte emocionante, sino que al público le acaba resultando indiferente que Eminem consiga ganar o no los concursos musicales, o que tenga la oportunidad de dejar atrás esos barrios periféricos. Así pues, "8 millas" se acaba revelando como un fiasco monumental, una decepción estrepitosa para aquellos (como quien esto suscribe) que tenían la esperanza de que un director como éste hubiera confeccionado una historia emocionante y con garra. Lástima que no haya sido así.



  • MR. HYDE DICE:

  • A esta peli no le meto menos estrellas porque no aún no tenemos el dibujito, que si no, fijo que no le caía ninguna. Menudo truño del quince, y menuda pérdida de tiempo y de dinero. A quien se le diga que el que hizo esa maravilla que es "L.A. Confidential" es quien se sopló esta mierda, no se lo creería. La película no es más que una excusa para que Eminem se pasee de un lado a otro, fingiendo que sabe actuar cuando, lo que en realidad hace, es estar con la misma cara de estreñido toda la película. En una revista leí que este pollo, sea por la imagen de nene rebelde que tiene que dar, o porque el star system se lo exige, parece que tenga cara de cabreo desde que se levanta hasta que se acuesta. Yo estoy de acuerdo con esa afirmación (será que ha visto "su película", digo yo...).


    La peli pretende ser una especie de denuncia de cómo tienen que vivir las clases más humildes de las grandes ciudades, y de lo chungo que tienen salir de esos barrios cochambrosos y ser alguien importante y respetable. Bueno, pues todo queda en un mero intento, porque ya os digo que la peli es una panderada del quince. ¿Sabéis qué es lo que acaba saliendo al final? Pues una panda de mamones -os lo juro, el más listo de todos, Eminem incluido, tiene el coeficiente intelectual de una lechuga-, que se pasea por las noches en un coche, viendo a ver con qué grupo de chusma darse de leches. Y eso cuando no les da por irse a beber cerveza como orangutanes a un parking o por desafiarse a sesiones de rap improvisado en tugurios que espantarían al mismo miedo. Y se supone que esto del rap es lo más interesante, cuidadín. Ahí es donde el pollo ve la oportunidad de su vida por convertirse en alguien, y salir de esa caravana cochambrosa en la que vive con su hermana pequeña, y con una madre más preocupada por jugarse la pela en el bingo que por cuidar de su familia (¡por Dios, qué desaprovecho de Kim Basinger!).


    Es más, para que veáis que no se salva ni un solo personaje, os pongo un ejemplo: Eminem es un pringado que trabaja en una fábrica de chapas (por aquello de que están en Detroit y demuestran que la industria del automóvil está por todas partes -¿verdad que son originales?-) y que lo único en lo que piensa cuando está solo es en letras para poder soltárselas como una metralleta al pollo que se le ponga delante en mitad de esos enfrentamientos raperos -joé, creativo a saco el tío-. La "chica" de la peli, y por la que se siente atraído Eminem, no duda en ponerse a veinte uñas delante de unos de los negros del barrio que promete que la puede sacar de ese negocio y hacer alguien de ella (o sea, bragafloja la colega). Uno de los colegas de Eminem -el tonto oficial- se pega un tiro en el pie porque le gusta ir con una pistola por ahí y no la controla, el muy capullo. Kim Basinger no duda en darle al mambo con un chaval que puede tener la edad de su hijo, y que no sólo la chulea sino que además se parte la cara con el pobre retoño...


    En fin, como veis, una mierda de cojones que os podéis ahorrar sin ningún miramiento. Lo único que merece la pena de la peli es la canción que ganó el Oscar (que está chula, pero que también le hayan dado el Oscar, hay que tener los cataplines muy bien plantados), y para escucharla no hace falta que os traguéis este bodrio que solo es aconsejables para aquellos que idolatren a los patanes que pululan por él. Para los demás, no merece la pena ni siquiera el hecho de que Curtis Hanson sea su director.



    miércoles, 21 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "PULP FICTION"


    TÍTULO: PULP FICTION

    DIRECTOR: QUENTIN TARANTINO

    REPARTO: JOHN TRAVOLTA, SAMUEL L. JACKSON, UMA THURMAN, BRUCE WILLIS, HARVEY KEITEL, TIM ROTH, VING RHAMES, MARIA DE MEDEIROS

    DURACIÓN: 150 min.

    AÑO: 1994

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras su alabadísimo debut como director de largometrajes en el Festival de Sundance con "Reservoir dogs - Rservoir dogs, 1992", la expectación generada ante la llegada del segundo largometraje escrito y dirigido por Quentin Tarantino era máxima. Y, lo cierto, es que no defraudó mucho tras el estreno de "Pulp fiction", pues comenzó ganando la Palma de Oro en el Festival de cine de Cannes, así como el Globo de Oro y Oscar al mejor guión original, amén de unas cuantas nominaciones más a ambos premios para la mayoría de su reparto. Así pues, cabe preguntarse cuáles son las razones por las que este violentísimo largometraje logró cautivar tanto a crítica como a público. Bien, pues las razones parecen ser varias. La primera de ellas, su historia.


    Concebida como una serie de episodios casi independientes -aunque comparten personajes-, el largometraje da inicio con Vincent y Jules (Travolta y Jackson, respectivamente), dos matones al servicio de Marsellus Wallace (Rhames), quienes deben recuperar un maletín con una valiosa mercancía, hecho que acaba a tiros en el interior de un apartamento. El segundo episodio se centra en el encargo de Marsellus a Vincent de que se encargue de sacar de fiesta a su mujer, Mia (Thurman), y lo que sucede cuando ésta sufre una sobredosis a causa de una potente droga que Vincent había adquirido previamente. El tercer episodio se centra en Butch (Willis), un boxeador que, a pesar de haber sido sobornado para dejarse ganar en un combate pero que, en el último momento, decide ganar el combate, hecho que le pone en un compromiso cuando debe jugarse el pellejo por acudir a su piso y recuperar un valioso reloj que su novia, Fabienne (De Medeiros) ha olvidado allí, aún a riesgo de encontrarse con los matones de Marsellus. El cuarto episodio retoma la acción del primero, cuando Vincent y Jules toman como rehén a uno de los individuos que habían robado la mercancía de Marsellus, y lo que sucede cuando, accidentalmente, Vincent le pega un tiro en la cara, dejando totalmente perdido el coche en que viajan, por lo que deben recurrir a los servicios de El Lobo (Keitel), un especialista en solucionar este tipo de "contratiempos". El último capítulo tiene lugar en una cafetería que Pumkin (Roth) y su novia están queriendo atracar, sin saber que entre los clientes se encuentran tanto Vincent como Jules.


    Lo primero que llama la atención de "Pulp fiction" es la estructura de su relato. El hecho de que todo el largometraje esté dividido en secciones diferentes le da, de entrada, un toque de originalidad que se mantiene desde el primer fotograma hasta el último. El espectador asiste a un cruce tremendo de personajes que van y vienen a lo largo de todo el film, mezclados con historias que avanzan adelante y atrás en el tiempo, obligando al público a estar atento a cada episodio para no perder el hilo argumental.


    Lo segundo que llama la atención es la elección de su reparto, comenzando por un acertadísimo John Travolta (el propio actor ha confesado en diversas ocasiones que siempre estará en deuda con Tarantino por el regalo que le hizo permitiéndole trabajar en esta película), una excelente Uma Thurman y, por encima de todos ellos, quien fuera el auténtico descubrimiento del largometraje: Samuel L. Jackson. Este excelente actor que, hasta la fecha, se había tenido que contentar con papeles más secundarios en numerosas películas, consiguió captar la atención suficiente como para que los productores se convenciera, no sólo de sus dotes artísticas, sino de lo fácil que podía resultar cargar sobre sus hombros el peso de una película.


    El resto de "Pulpo fiction" se debate entre la violencia menos censurada y las secuencias divertidamente surrealistas. Pero, por encima de todo, de su incansable guión -que permite a los personajes estar hablando durante casi todo el metraje-, así como el montaje de la recientemente fallecida Sally Menke (habitual montadora de Tarantino), la selección musical llevada a cabo por el mismo director, o la realización de un Quentin Tarantino heredero al más puro estilo Kubrick de esos travelling que siguen a los personajes arriba y abajo de cada escenario, los planos contrapicados tipo Brian de Palma, o de esos primeros planos a lo Sergio Leone para secuencias de lo más bien definidas. En resumidas cuentas, "Pulp fiction" es una película arrebatadora no apta para cualquier estómago, al que el tiempo ha tratado de lo más bien, y que ha servido para relanzar las carreras de un estupendísimo reparto, así como para descubrir a su mayor impulsor: Quentin Tarantino.



  • MR. HYDE DICE:

  • Para ser sincero, no tengo muy claro qué opinión dar de "Pulp fiction". Para mí es de ese tipo de películas que, cuando las ves por primera vez, te pareció una mierda pero que, conforme las vuelves a ver pasado un tiempo, acaban por tener un no sé qué que hace que te acabe gustando. La primera vez que la vi (creo que, hasta ahora ya han sido tres veces), me dieron un asco tremendo esos primeros planos de jeringuillas sanguinolientas y los personajes, a cada cuál más colgado, venga a meterse de todo -escena de sobredosis y reanimación incluida-. Todo ello, por no hablar de la escena en que dan por el culo (literal) al negro o aquella en que Travolta y el otro tienen que limpiar los sesos de un tío del asiento trasero de un coche. En fin, como veis, que al principio me quedé con lo bueno. Y sí, estoy siendo sarcástico.


    Pero tampoco puedo negar que "Pul fiction" es una de esas pelis que tiene una especie de poder hipnotizador que te hace seguir viendo más y más. Creo que más que nada, por lo originales y raros que acaban siendo los diálogos (tiene mérito que una conversación sobre las diferencias entre Europa y los EEUU a la hora de llamar a una hamburguesa acabe siendo interesante y hasta divertida). Las escenas de baile también tienen lo suyo, que a ver quién es el guapo que no reconoce haber imitado ese baile de Travolta y Uma Thurman en la discoteca, o como cuando Uma Thurman se pone a bailar antes de meterse un viaje a las estrellas a base de heroína. O el sentido del humor súper negro de Tarantino en casi todas las secuencias. Porque, vamos, que acabe resultando cómica la forma de reanimar a una moribunda, o de cómo limpiar los restos de un cráneo reventado de un coche, tiene mérito, pese a quien le pese.


    Otra de las cosas que llama la atención es cómo se acaban relacionando todos los personajes ya que, durante los tres episodios que tiene la peli, se cruza un montón de peña que acaba teniendo su propio final, independientemente de que luego salgan como si nada en el episodio siguiente. Y es que Tarantino se las ingenia para que todo parezca un puzzle en el que pase una cosa -que no entiendes muy bien-, pero que tres cuartos de hora más tarde acaba teniendo sentido (como el hecho de que en el episodio que protagoniza Bruce Willis, aparezcan en un bar Travolta y Samuel L. Jackson vestidos con camisetas de publicidad y en calzoncillos.


    En fin, que os animo a que os dejéis seducir por "Pul fiction". Puede que, al principio no os guste nada. O justo lo contrario, quién sabe. Pero no podréis negar que tiene un gancho particularmente atractivo que acaba por gustarte. A pesar de que, en muchas secuencias, dé la sensación de que los personajes no se van a callar nunca (en serio, quitando el segundo episodio, en los demás parlotean que te cagas), pero no deja de resultar una peli que fascina con la misma facilidad que te repugna. Ya os digo que yo me la he visto tres veces, y no descarto que aún caiga alguna más.



    martes, 20 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "TOP GUN: ÍDOLOS DEL AIRE"


    TÍTULO: TOP GUN: ÍDOLOS DEL AIRE

    DIRECTOR: TONY SCOTT

    REPARTO: TOM CRUISE, KELLY MCGILLIS, VAL KILMER, TOM SKERRITT, ANTHONY EDWARDS, MEG RYAN, MICHAEL IRONSIDE

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1986

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Uno de los hechos que caracteriza a la década de los ochenta es que se la considera como aquella en la que nació el cine de acción moderno. Creo que alguna ocasión ya hemos comentado esto. Sin embargo, a pesar de ello, no se ha hecho mucho hincapié en que sería a partir de una película en concreto que, dentro del mismo cine de acción, se acabaría creando una especie de sub-género formado por aquellos largometrajes que daban un paso más allá. Este paso consistía en rodar apabullantes escenas de acción (más allá de los tiroteos o explosiones convencionales), dotadas de un ritmo tan trepidante que apenas dejaban al público asimilar cada secuencia. Para ello, los directores responsables de estas producciones solían aplicar un estilo visual (fotografía, sonido, y, muy especialmente, montaje) más propio de estéticas videocliperas y provenientes de otros formatos como reportajes dinámicos o retransmisiones de conciertos y eventos similares. Tony Scott acabaría siendo el primero de muchos los directores que acabarían aplicando esta técnica, y "Top Gun: Ídolos del aire" la película que lo consagraría como director especialista del cine de acción más explosivo, y a Tom Cruise como una de las jóvenes promesas con una carrera más alentadora.


    Sin embargo, también es cierto que, lo que por una parte gana este tipo de películas en espectacularidad, lo suele perder también en calidad como largometraje. Ello no quiere decir que las películas sean malas. De hecho, "Top Gun: Ídolos del aire", pese a sus limitaciones, no lo es. Pero tampoco son consideradas de lo mejor del séptimo arte. Y es que el denominador común que tienen, casi siempre, es el mismo: su flojo guión. En el caso de "Top Gun: Ídolos del aire", ésta no acaba siendo una excepción, pues la historia resulta ser una mera excusa para, por una parte, permitirle a su principal protagonista lucirse en todo su esplendor y, en segundo lugar, confeccionar espectaculares escenas de acción donde las escasa líneas de diálogo son meros convencionalismos.


    "Top Gun: Ídolos del aire" da inicio con la presentación de un escuadrón de pilotos especialmente entrenados por la marina norteamericana con el fin de desarrollar nuevas y más eficaces habilidades de vuelo en combate. En la escuela en la que estos pilotos se forman, conocida como Top Gun, uno de sus máximos representantes es el joven Maverick (Cruise), un piloto difícil de domar, hijo de un reputado y fallecido piloto del que todos los instructores guardan un grato recuerdo. Maverick y su amigo Goose (Edwards) forman equipo de vuelo, y deben asistir a las clases tácticas que imparte la instructora Charlie (McGillis) de la que Maverick se acaba enamorando. Condicionado por su atracción hacia Charlie y la lealtad hacia el resto de sus compañeros -incluyendo sus constantes enfrentamientos con su rival en la academia, Iceman (Kilmer)-, Maverick deberá demostrar no sólo que es un gran piloto, sino que es el mejor.


    Tal y como apuntábamos, el descomunal éxito en que se convirtió "Top Gun: Ídolos del aire", provocado, en gran parte por el célebre tema musical Take my breath away que se acabaría llevando el Oscar a la mejor canción, sirvió para que dicho largometraje fuera referencia indiscutible del cine de acción moderno. Secuencias como aquella con la que arranca el film, con esa demostración de Maverick de sus habilidades ante sus superiores, o las numerosas escenas de combates aéreos -especial impacto generó la muerte de uno de los protagonistas secundarios, incluyendo un explosivo final en el que los pilotos se deben enfrentar a un enemigo extranjero, no hacen sino demostrar el talento de los realizadores que firmarían algunas de las películas de acción más conocidas de los años siguiente.


    En lo que concierne a "Top Gun: Ídolos del aire", éxito de taquilla aparte, hay que reconocer que se trata de un entretenimiento muy bien filmado, divertido y agradable. No de los que hacen historia -generaciones de adolescentes de los ochenta aparte-, pero a la que tampoco hay que negarle sus méritos, que los tiene.



  • MR. HYDE DICE:

  • Si la semana pasada hablábamos de cómo Eddie Murphy se convirtió en una celebridad gracias a la chorrada del superdetective en Hollywood, ahora le toca el turno a otro de los que triunfaron a base de bien: Tomasete Cruise. Gracias a cómo supo lucir palmito en esta peli, hoy es lo que es (aunque no tengo claro si eso es bueno o malo). Pero bueno, que ya me desvío, vayamos con la peli. Parece que por aquel entonces, la estética de los videoclips estaba a la orden del día, y que con cada vídeo musical, las técnicas que usaban llamaban la atención de los que tienen la pasta en Hollywood. Así que un par de colegas espabilados llamados Don Simpson y Jerry Bruckheimer (el que quiersa saber quiénes son estos dos y qué súper pelis hicieron, que se lo pregunte al sabelotodo de arriba) quisieron fichar a unos cuantos directores de videoclips para que le dieran ese ritmo machacón y más dinámico a las pelis de acción. Y, en esta ocasión, el premio le tocó al hermano pequeño de Ridley Scott, Tony.


    En lo que se refiere a "Top Gun: Ídolos del aire", lo cierto es que, aunque el argumento de la peli sea un poco bodrio, hay que reconocer que sabe entretener. Las escenas de lucha con aviones de combate a reacción no se habían grabado así antes en una película, y ese montaje tipo acelerado (fijo que Michael Bay aprendió lo suyo de este tipo de pelis) marcó un antes y un después en el cine de acción. Desde luego, eso es innegable. Casi se la puede considerar como la primera macho movie, y eso que aquí no revientan todo lo que se mueve, aunque tanto las escenas que os decía de combate como todo lo que envuelve a la preparación de los pilotos entretiene desde el primer minuto.


    Pero, mira tú por donde, queriendo ser algo más que una simple peli de acción, donde la cosa flojea más es en la historia de amor. Aquí es donde queda descarado el calco que le han querido hacer a "Oficial y caballero - An officer and a gentelman, 1982" y, si no, quedaos con el tema: el héroe, condicionado por la reputación de su padre, decide alistarse en una academia militar donde va a su bola y pasando olímpicamente de las reglas, se enamora de una mujer por la que acaba en una situación comprometida y, al final, acaba demostrando su valía como persona y soldado. Lo dicho, buscad las siete diferencias. Pero, y eso hay que admitirlo, con mucho más ritmo, acción y música cañera.


    De toda la película, yo me quedo con las escenas de combate. Vale, puede que parezca algo poco original, pero es que tenéis que recordar que esta peli salió en el ochenta y seis, y que antes, lo que es cine de acción de este tipo, como que más bien poco. Pero son los momentos en que aprietas el culete y te metes en la historia, tanto como cuando Cruise se parte la cara con Kilmer por demostrar quién es mejor, como cuando, al final, se enfrentan de verdad a los pilotos enemigos. En fin, que es una peli que marcó moda, que hizo de Tom Cruise una estrella (pese a quien pese, cuando quiere, demuestra que es un gran actor... ¿Eh, Alejapendeja?), y que batió records de taquilla y de chavales que se quisieron alistar en las fuerzas armadas de los EEUU -hay gente para todo; ¿Os imagináis la cara que se les quedaría cuando vieran que en las bases de entrenamiento ninguna instructora era como la tía buena que sale en la peli? ¡Juas!-. Pues eso, recomendable para pasar un rato distraído y perdido entre las idas y venidas de los pilotos. un pasatiempo divertido.





    lunes, 19 de septiembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ"


    TÍTULO: LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

    DIRECTOR: VICTOR FLEMING

    REPARTO: CLARK GABLE, VIVIEN LEIGH, OLIVIA DE HAVILLAND, LESLIE HOWARD, HATTIE MCDANIEL

    DURACIÓN: 238 min.

    AÑO: 1939

    GÉNERO: DRAMA ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • "Lo que el viento se llevó" está considerada, hoy en día, como el prototipo de película épica por definición. Cuando, años más tarde, se estrenaron otras grandes y costosísimas súper producciones como, por ejemplo, "Ben-Hur, Ben-Hur, 1959" o "Cleopatra - Cleopatra, 1963", no hicieron sino seguir la estela que había dejado el largometraje que hoy nos toca comentar. Ciertamente, "Lo que el viento se llevó" puede ser considerada como la madre de todas las grandes producciones de corte épico que se han estrenado desde entonces. Y no es para menos, ya que la adaptación de la novela de Margaret Mitchell abarcó de una forma exquisita los pormenores de una mujer de clase alta del estado estadounidense de Georgia durante los años previos y posteriores a la Guerra Civil norteamericana.


    La película comienza con la presentación de Scarlett O'Hara (Leigh), una malcriada joven sureña de buena posición, quien se encuentra secretamente enamorado de Ashley Howard (Howard), esposo de su prima Melanie (De Havilland). Este despecho lo traducirá en un comportamiento aún más egoísta cuando conoce al apuesto Rhett Butler (insuperable Clark Gable), por quien disfruta dejándose cortejar, pero sin olvidar que por quien siente un profundo amor es por otro hombre. En mitad de estas pasiones encontradas, estallará la Guerra de Secesión por lo que, al verse envueltos en el conflicto bélico, Scarlett y su familia no tendrá más remedio que salir adelante de las formas más precarias posibles, tratando de recuperar su fortuna consumida y la reputación de su noble familia.


    Como se puede deducir de su argumento y duración, es de lo más extenso el tema tratado en "Lo que el viento se llevó". De hecho, no hay detalle que se pase por alto en este lujoso largometraje. Desde una ambientación cuidada al milímetro (y ello incluye tanto los monumentales decorados como el cuidadísimo vestuario), pasando por unas actuaciones de lo más convincentes (absolutamente todos actores están fantásticos en sus respectivos papeles), y por una puesta en escena grandilocuente como pocas veces se puede encontrar en una pantalla (la fotografía y la más que célebre música del prolífico Max Steiner colaboran a que así sea percibido por el público).


    Evidentemente, el único defecto que cabría encontrarle al film puede que se encuentre en su desmesurada duración. A pesar de que sea necesario alargar el metraje para describir tanto la época de esplendor de los años previos a la guerra como las dificultades de recuperarse tras el conflicto, también es cierto que no hacía tanta falta reincidir tanto en determinados aspectos (el capricho continuo de Scarlett por Ashley, o su voluntad por que Tara vuelva a ser el lugar próspero de antaño). Todo ello, por no mencionar la existencia de sub-tramas que no ayudan tampoco mucho a aligerar el ritmo de la película (caso de lo que sucede con la hija de Rhett y Scarlett).


    No obstante, estos no son motivos suficientes como para desmerecer la que, con toda probabilidad, es la producción más espectacular del cine clásico, y un referente obligado para cualquier cineasta que se precie. Visualmente, es una maravilla. Y la frescura de los diálogos insuperablemente bien interpretadas por un inspirado reparto (Clark Gable hizo el papel de su vida con el personaje del pícaro Rhett Butler). Aunque para tomar a pequeñas dosis, "Lo que el viento se llevó" se acaba confirmando como un largometraje de obligada visión.



  • MR HYDE DICE:

  • Aunque a más de uno le cueste creer que la haya visto, pues sí, hace ya unos años que me vi "Lo que el viento se llevó". ¿Y sabéis lo más curioso? Que yo pensaba que iba a ser un petardo infumable, y mira tú por dónde no me pareció tan mala ni mucho menos. Vale que es larga y que, en ocasiones, también se hace larga ("Érase una vez en América - Once upon a time in America, 1984", o la versión de Hamlet de Kenneth Branagh, y viendo tanto una como otra se me pasó el tiempo volando). Pero hay que tener en cuenta que la película tiene un estilo muy antiguo, por lo que también es comprensible que haya momentos en que uno se aburra con ese estilo tan refinado -como si fuera demasiado "educado"-, las actuaciones demasiado teatrales... No sé muy bien cómo explicarlo. Como esa sensación que tienes cuando pones la tele y están dando una película del año de maricastaña y lo primero que piensas es la de años que tendrá. Pues algo parecido.


    La diferencia es que en "Lo que el viento se llevó" todo sabe a grande, a monumental. Como si, cuando hicieron la película tuvieran claro desde el principio de que lo que querían hacer era una de las películas más espectaculares del momento. Lo que creo que no se esperaban es que también acabaría siendo una de las más grandes -en todos los sentidos- de la historia del cine. Al menos sí que es la más taquillera de todas, si tenemos en cuenta la inflación (o sea, que tampoco es moco de pavo). De hecho, tiene imágenes, que no secuencias, que llenan la pantalla de una forma que muy pocas películas han logrado igualar después. Por ejemplo, ahora me viene a la mente el incendio de la granja, con esos planos a contraluz de los personajes huyendo en un carromato y con el descomunal incendio de fondo. Para ser una de las primeras películas que se hicieron en color, flipa con la currada que se metieron para ese momento. Y, por supuesto, otro de los momentos que más han sido recordados es el momento en que la protagonista, harta de pasar miseria suelta eso de "A Dios pongo por testigo que nunca volveré a pasar hambre". Ese momento, con la música sonando de fondo (famosísima la melodía) y la cámara alejándose con un travelling panorámico mientras se pone el sol es de los momentos del cine que no morirán nunca.


    En cuanto a la historia, pues hombre, demasiado pretenciosa y "pedorra". Pero bueno, también es lo que os digo, que eran otros tiempos, y las formas de cortejar a una mujer o de seducirla también eran otras (ahora, con un poco de suerte, cuando enseñan eso en los cines, la tipa de turno tiene piercings hasta en el ojo del culo, y el tío es un macarrón de tres pares de cojones, pero mira...). Pero entonces, quedaba de lo más bien. Y, por supuesto, es demasiado larga. Si a "Lo que el viento se llevó" le quitaran una hora y pico de película, hubieran hecho maravillas.


    Por lo demás, os aconsejo que la veáis. Sé que es fácil de decir durando lo que dura, pero tampoco hace falta tragársela de sentada. Aunque solo sea por ver por qué una película pasa a formar parte de la historia del cine. Ah, y no me vengáis con eso de "Uf, Lo que el viento se llevó, menudo tostón de película, que a mí no me engañáis, que ninguno de los que decís eso (bueno, casi ninguno) la habéis visto. Así que no seáis ignorantes y culturizaros un poco, que además de pasároslo bien, veréis una peli que merece la pena.





    domingo, 18 de septiembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "UNA HISTORIA DE VIOLENCIA"


    TÍTULO: UNA HISTORIA DE VIOLENCIA

    DIRECTOR: DAVID CRONENBERG

    REPARTO: VIGGO MORTENSEN, ED HARRIS, WILLIAM HURT, MARIA BELLO

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: DRAMA POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • David Cronenberg es un realizador que, metafóricamente, cada vez se está pareciendo más al buen vino: mejora con los años. Tras más de dos décadas dedicado a las historias de ciencia ficción y pseudo terror (celebrados fueron sus inicios en Canadá con "Rabia - Rabid, 1977" y "Cromosoma 3 - The brood, 1979"), alcanzó cierto renombre durante la década de los ochenta con los éxitos que supusieron una de las mejores adaptaciones de una novela de Stephen King, "La zona muerta", y otro de sus más conocidos films, "La mosca - The fly, 1986". Sin embargo, durante los años noventa, Cronenberg pareció perderse en un mar de largometrajes ciertamente difíciles de clasificar ("M. Butterfly - M. Butterfly, 1993" y "Crash - Crash, 1996") hasta que, en 2005 realizó una de las películas más fascinantes del año: la adaptación de una novela gráfica que, a partir de un excelente guión de John Olson, acabaría convirtiéndose en "Una historia de violencia".


    La acción da comienzo en un tranquilo pueblo del centro de norteamérica donde nunca pasa nada: los vecinos son todos cordiales, todos los habitantes se conocen, y la tranquilidad reina. Un día, un par de individuos tratan de atracar la cafetería en la que trabaja Tom Stall (Mortensen) y, a pesar de resultar levemente herido, Tom mata a los atracadores, hecho al que dan bastante publicidad los medios de comunicación. Unos días más tarde, aparece en la cafetería un extraño individuo con un ojo de cristal, llamado Carl (Harris), que afirma conocerle muy bien de la época en que Tom vivía en Filadelfia. A pesar de que Tom niega tanto saber quién es Carl como haber estado en Filadelfia, Carl insiste en el hecho de que, aunque Tom haya desaparecido durante unos cuantos años, aún tienen cosas pendientes, y de que su hermano Richie (Hurt) quiere verle en persona. A partir de ese momento, ni la vida de Tom ni la de su mujer, Edie (Bello), o sus hijos, volverá a ser la misma.


    "Una historia de violencia", aparte de ser el film más sólido y maduro de Cronenberg (junto con su posterior "Promesas del este - Eastern promises, 2007"), también es uno de los retratos mejor realizados de la violencia, valga la redundancia de su título. Ésta es contemplada a lo largo de las diversas set pièces del largometraje de una forma dura y directa, sin adornos de ningún tipo. Así queda patente en diversas secuencias: cuando Tom liquida -de forma brutal- a los atracadores de la cafetería, cuando Carl y sus secuaces acuden a casa de los Stall para ajustar cuentas con Tom, o el final en casa de Richie. Cada una de esas piezas (las únicas con violencia propiamente dicha en la pantalla) son mostradas en su forma más cruda, sin deleitarse en los detalles, pero sin querer ahorrarse nada de lo que implica actuar de la forma como lo hacen. De hecho, es asombrosa la capacidad de Cronenberg para mostrar las consecuencias a las que arrastra el empleo de dicha violencia (el hijo de Tom empieza a pelearse con otros compañeros en el instituto, su hija pasa a interiorizar las emociones y su esposa Edie, al final, ya no sabe de qué forma comportarse con su marido, del que empieza a sentir miedo).


    En efecto, "Una historia de violencia" acaba siendo una historia demoledora sobre el impacto que supone la irrupción de un hecho violento (el pasado que regresa para ajustar cuentas, en este caso) en las vidas de personas normales y corrientes, y cómo las actuaciones de cada uno acaban condicionando el resto de las vidas de los personajes. No obstante, no todo el mérito de que "Una historia de violencia" sea la magnífica película que es cabe atribuírselo por completo a Cronenberg, sino también a las excelencias de un reparto en continuo estado de gracia, empezando por un perturbador William Hurt (el sensacional actor a penas tiene una participación de quince minutos en el film, pero le sobran para bordar el papel -Hurt fue candidato al Oscar como mejor secundario por esta actuación-), el siempre sólido Ed Harris (ver el instante en que se pierde la hija de los Stall y Edie lo sorprende vigilándola -una lástima que los premios sólo se fijaran en la actuación de William Hurt-) y, sobretodo, la insuperable actuación de Maria Bello, quien es capaz de transmitir el dolor y la confusión de su personaje de una manera tan escalofriante como única (impresionante el momento en que, enfadada con Tom, acaba haciendo el amor con él, vestidos los dos, en las escaleras de su casa).


    Todo este conjunto consigue darle un toque único a "Una historia de violencia", y mereciendo que el espectador que no la viera en su momento dedique poco menos de dos horas a contemplar una de las mejores películas que se han estrenado la pasada década. De las que merece la pena ver, pensar y reflexionar sobre ella, y recomendar.



  • MR. HYDE DICE:

  • Esta es una de esas pelis que te dejan clavado al asiento durante casi todo el rato. Chula, chula. Además, una de las cosas buenas que tiene es que empieza como una película normal y corriente, con la típica historia de un tío que, al parecer, tiene un oscuro pasado y todo eso. Pero lo bueno es que no lo explican como si, de repente, el pollo se convirtiera en una especie de Jason Bourne, repartiendo estopa a diestro y siniestro, sino que toda la historia está contada con un realismo acojonante, que hace que te puedas creer perfectamente que es cierto todo lo que pasa. No hay nada exagerado, como suele pasar en las películas de acción que han tocado temas parecidos (donde el héroe se pone a pilotar coches como si fuera James Bond, o que te monta una pistola con los ojos vendados y usando sólo los dedos de un pie mientras se toma un mojito), sino que tanto las escenas de violencia -impactantes todas y cada una de ellas, ya os lo adelanto- son de las que podrían suceder en cualquier pueblo si se presentaran los matones de esta peli.


    Los actores están estupendos todos. Aunque me sepa un poco mal decirlo, Viggo Mortensen es de lo más soso de la peli. Puede que el personaje que interpreta esté definido así, pero se le ve como con una calma chicha que tampoco parece muy normal. Ahora bien, lo que son los otros, se salen por la puerta grande. La mujer hace un papelón brutal (su cara, a medida que se va enterando de quién es realmente su marido, es todo un poema), y eso por no mencionar a William Hurt (impresionante el papel de jefe mafioso que hace, y lo repugnante que puede llegar a parecer el tío) y al siempre estupendo Ed Harris (sólo sale unos quince minutos, pero son suficientes para bordar su papel y hacer que se te haga un nudo en la garganta con ese ojo de cristal.


    "Una historia de violencia" es de las pocas películas que lo clavan con su título. Pero tranquis, que eso no quiere decir que toda la peli sea una ensalada de tiros, para nada. Lo que impacta del asunto es ver cómo, a partir de un suceso violento -el atraco a la cafetería donde trabaja el protagonista- se empieza a desarrollar una espiral aún más violenta en el que cada personaje acaba siendo mucho más bestia de lo que podrían haber pensado al principio. Además, es cojonudo el retrato que hacen de los efectos de esta misma violencia, y de cómo se va contagiando de unas personas a otras (empieza con el atraco a la cafetería, sigue con Mortensen, continúa con Ed Harris, con el hijo de Mortensen, y acaba con ese final tan brutal en casa de William Hurt). Simplemente acojonante. Lo dicho, de las películas que merece la pena ver por un montón de razones: está chulísima, te deja flipado, el argumento es interensatísimo, y las actuaciones sobresalientes. Vale que, en ocasiones, sea un poco lenta, pero es un mal menor que no hace que te acabe gustando menos. Ah, y atención al plano final... ¡Brutal! La mejor conclusión que le podrían haber dado a una historia como ésta.





    sábado, 17 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CAPERUCITA ROJA (¿A QUIÉN TIENES MIEDO?)"


    TÍTULO: CAPERUCITA ROJA (¿A QUIÉN TIENES MIEDO?)

    DIRECTORA: CATHERINE HARDWICKE

    REPARTO: AMANDA SEYFRIED, GARY OLDMAN, MAX IRONS, SILOH FERNANDEZ, JULIE CHRISTIE, VIRGINIA MADSEN, BILLY BURKE, LUKAS HAAS

    DURACIÓN: 99 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Por lo visto, en Hollywood, cuando una fórmula funciona, los productores de turno se las intentan apañar para explotar el filón conseguido cuantas veces mejor, hasta que deje de tener éxito. Unas veces, los argumentos de las películas influenciadas por esta "receta" acaban pareciéndose tanto a lo originales que quieren copiar, que acaban convirtiéndose en burdas imitaciones. Otras veces, consiguen derivar el estilo hacia nuevos campos, aunque la estética continua siendo la misma. En el caso de "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?)", la influencia más clara e inmediata es la de la saga -literaria y, sobretodo, cinematográfica- de vampiros adolescentes "Crepúsculo".- No en vano, la directora de ambos largometrajes es la misma, Catherine Hardwicke, quien construye el film de una forma tremendamente similar al de su anterior película sirviéndose, para ello, de un cuento tan universal como el escrito hace casi doscientos años por los hermanos Grimm.


    En este caso, la adaptación del popular cuento ha sido modernizado para lograr una mejor sintonía con los gustos más modernos de los espectadores más jóvenes (está claro como el agua a qué sector demográfico en particular va dirigido este largometraje). Así pues, la película da comienzo con la presentación de Valerie (Seydried), una joven adolescente que vive en una aislada aldea en medio de un descomunal bosque y que, desde niña, ha estado enamorada de otro muchacho de la aldea llamado Peter (Fernandez). No obstante, los padres de Valerie (Burke y Madsen, respectivamente) han concertado el matrimonio de la joven con un joven y rico herrero de la misma aldea, Henry (Irons), por quien no se siente del todo atraída. Cuando la hermana mayor de Valerie es hallada muerta a causa del ataque de un fiero lobo, los aldeanos tratan de dar caza a la bestia sin éxito. Por este motivo, hacen llamar a un sacerdote experto en la caza de los licántropos, llamado Solomon (Oldman), quien hará todo lo que esté a su alcance con tal de descubrir la identidad de la bestia, pues afirma que se trata de uno de los habitantes de la aldea.


    Como ya apuntábamos antes, los responsables de "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) han querido dejar bien claro que esta película sigue la misma línea que la misma directora inauguró hace unos años con la adaptación de la primera parte de "Crepúsculo" a la gran pantalla. Así se explica que, en lugar de decantarse por un estilo más aventuresco, en la línea de otros largometrajes como, por ejemplo, "El secreto de los hermanos Grimm - The brothers Gimm, 2005", han preferido darle un aspecto visual más moderno al film. Sólo así cabe entender el hecho de que un personaje tan inocente como el de la Caperucita Roja literario esté encarnado en la película por una joven actriz tremendamente atractiva, y con un carácter mucho más desenfrenado y descarado.


    No obstante, definición de personajes aparte, la acción del film acaba por poner más énfasis en la "supuesta" intriga por averiguar cuál de todos los aldeanos es, en realidad, el lobo (de ahí los constantes primeros planos de los ojos diversos personajes), apostando más por falsos efectivismos (esa cámara subjetiva que parece seguir a Valerie, escondiéndose tras los árboles o las casas) y forzados giros argumentales (la actitud de la abuela, las sospechas entre los dos pretendientes de Valerie) que acaban desembocando en un final absurdo, en el que la identidad del lobo es finalmente descubierta.


    Como película "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) deja mucho que desear, y más si se tiene en cuenta el referente tan popular en el que está basada. Ciertamente, no hay grandes aspectos que destacar del film. Las actuaciones son de lo más insípidas, y el contraste entre lo apuestos que se presentan los pretendientes de la joven muchacha contrasta en exceso con la suciedad y vulgaridad del resto de habitantes (descarado ese detalle). Por fortuna, participa en la película un actor como Gary Oldman, que da rienda suelta -una veza más- a sus histrionismos para pasárselo en grande con su descabellado personaje, aquí convertido en una especie de Van Helsing especializado en hombres - lobo. Por lo demás, únicamente mencionar la cuidad fotografía de la australiana Mandy Walker y la música compuesta a cuatro manos por Alex Heffes y Brian Reitzell, apropiada en las secuencias que requieren de un reforzamiento del misterio. Por lo demás, "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) no es más que una olvidable oferta dentro de las novedades de videoclub de la semana, que no causa ningún revuelo, pero que se puede llegar a soportar con la misma facilidad con la que el espectador se olvida de ella.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues hombre, está lejos de ser un peliculón, pero que muy lejos, pero tampoco es la mierda pinchada en un palo que imaginaba. Como película, totalmente prescindible. Pero como pasatiempo si estás aburrido, pues tiene un pase. También es cierto que tiene que ser jodido hacer en película el cuento de la Caperucita Roja así que, partiendo de la base de que lo que querían hace es una peli que llamara la atención de los adolescentes, pues han querido que ésta tuviera un ambientillo a lo "Crepúsculo", haciendo que la Caperucita sea una tía buena así en plan carnosito, y que los machotes en edad del pavo de la aldea tengan el cuerpo Danone necesario para que la Caperuza se fije en ellos (y, de paso, las niñas que estén viendo la peli).


    Si eres un tío, "Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?)" es una peli para ver acompañado de tu chica porque, si te la papas solo, o estás aburrido que te cagas, o eres un fanático incondicional de la actriz porque, sinceramente, son las únicas excusas válidas para sentarse a verla. Le han querido dar un aire así como de cuento siniestro, con esas aldeas nevadas y aisladas en medio de donde Sansón perdió el flequillo, y donde cada uno de los aldeanos tiene una pinta de psicópata que tira para atrás (salvo los guapos de turno, que aparecen inmaculados y de lo más limpitos). La historia, dentro de lo que cabe, tiene el suficiente interés como para que uno se interese por ella, y por saber quién de todos los de ese poblacho es el hombre-lobo que se está cargando al personal.


    Lo que pasa es que, a pesar de los esfuerzos, la peli no consigue hacer que acabe gustando del todo. En primer lugar, por mucha pasta que se hayan gastado en decorados, da una sensación descarada de que todas las fachadas son de cartón piedra (por no hablar de la supuesta "nieve", que se nota a la legua que es más artificial que las perolas de Yola Berrocal), y eso no ayuda mucho a que te metas en la historia. En segundo lugar, hay secuencias absurdas, como esa en que los aldeanos celebran que han matado al supuesto lobo (ahí parece que están todos más colocados que una fiesta rave en Jamaica), o como cuando la Caperucita le quiere dar celos al tío que le mola, marcándose un baile rollo lésbico con una amiga para ponerlo palote -por muy buena que está la Caperucita, la escena sobra del todo-. Y, en tercer lugar, el papel de la abuela. Por mucho que sea una actriz de renombre como Julie Christie, la mujer parece que va de subidón en cada secuencia, con esas caras raras que pone, y esa pinta de loca esquizofrénica.


    En fin, que si no te queda más remedio que verla, pues que sepas que tampoco te vas a morir del asco aunque, cuando acabe, tengas claro que ya la has visto para toda tu vida. No es de las pelis que aburre, pero tienes claro que hay pelis mucho mejores y que, con suerte, la próxima semana en el videoclub, es a ti a quien toca elegir.




    viernes, 16 de septiembre de 2011

    CINE EN CARTEL: EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS"


    TITULO: EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS

    DIRECTOR: RUPPERT WYATT

    REPARTO: JAMES FRANCO, FREIDA PINTO, JOHN LIGHTGOW, BRIAN COX, TOM FELTON

    DURACION: 103 min.

    AÑO: 2011

    GENERO: CIENCIA FICCION

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde que en 1968 se estrenara "El planeta de los simios", protagonizada por Charlton Heston, y éste largometraje se convirtiera en una de las películas de culto de la ciencia ficción casi al momento, no han sido pocos los intentos que se han sucedido en Hollywood para volver a rescatar el argumento de dicho film. Y en ello se incluye tanto a las versiones posteriores que también protagonizó el mismo Heston, como el intento de resucitar la franquicia por parte de Tim Burton a principios de la década pasada. Sin embargo, a pesar del elevado éxito de taquilla alcanzado por el film de Burton, la calidad y resultados de este largometraje dejaron muchísimo que desear (no en vano, es unánime la opinión de quienes afirman que se trata, con mucho, de la peor película del realizador).


    En esta versión, la historia comienza con la investigación que lleva a cabo el joven doctor Will Rodman (Franco) en un laboratorio farmacéutico, para el que está a punto de concluir un proyecto que implica el encuentro de una cura para el mal de Alzheimer. Sin embargo, la demostración ante la junta directiva se salda con un estrepitoso fracaso, por lo que Will decide continuar sus investigaciones en su casa con una cría de simio recién nacida llamada Cesar y, así, de paso, poder cuidar de su padre (Lightgow), enfermo del mal que él mismo está tratando de erradicar. Conforme pasa el tiempo, los hallazgos que va logrando Will con Cesar son cada vez más asombrosos, puesto que el simio ha desarrollado una inteligencia extraordinaria para tratarse de un primate, así como la mejoría que experimenta su padre, gracias a la vacuna descubierta. Sin embargo, a causa de un desafortunado incidente, Cesar es recluido en una especie de cárcel-zoológico para simios, donde es maltratado por parte del gerente de la institución y su hijo (Cox y Felton, respectivamente), mientras que la comunicación de los avances de Will al director del laboratorio derivan en la experimentación con una nueva vacuna aún más potente, pero que posee unos efectos secundarios en humanos terriblemente perjudiciales que hará que, a partir de ese momento, el experimento se les escape de las manos.


    Cuando los estudios de Hollywood empezaron a considerar la posibilidad de intentar una vez más rescatar el tema que Pierre Boulle describía en la novela que dio pie a estos largometrajes, una de las cosas que más claras parecían estar era que el enfoque debía ser totalmente nuevo, alejado de las estéticas anteriormente utilizadas en sus otras versiones, y que el guión debía respectar no sólo el principio de la génesis de dicha historia, sino que debía estar a la altura de las circunstancias para que el nuevo largometraje no acabara siendo una decepción más. Así pues, se apostó por "dar vida" a Cesar a través del mismo sistema desarrollar por Peter Jackson en su compañía de efectos especiales Weta Digital, consiguiendo que la animación de los simios y, en especial la de Cesar, resulten ciertamente asombrosas. De hecho, el mismo Cesar, aparte de sus rasgos claramente humanoides, acaba ofreciendo una interpretación tan increíble como real y espectacular.


    Por otra parte, el equipo técnico del film ha sabido estar a la altura de las circunstancias. En primer lugar, su director, Ruppert Wyatt (quien sólo había rodado una película antes de involucrarse en este proyecto) demuestra tener un dominio muy preciso de la cámara, sabiendo construir cada set pièce con un ritmo y garra espectaculares. En segundo lugar, tanto la fotografía (obra del oscarizado Andrew Lesnie, también responsable de la trilogía de "El señor de los anillos") como el montaje de los veteranos Mark Goldblat y Conrad Bluff (memorables sus participaciones en la mayoría de largometrajes de James Cameron), así como la partitura compuesta por un cada vez más inspirado Patrick Doyle, le acaban de dar el toque final a la película, para hacerla de lo más interesante y dinámica. A este respecto, cabe destacar el ritmo in crescendo que se va produciendo desde que Cesar inicia la rebelión en su confinamiento, hasta el asalto por parte de los simios al laboratorio y la magistral secuencia de ataque a las fuerzas policiales en el Golden Gate (toda esta secuencia contiene una tensión y un dinamismo impresionantes).


    En resumidas cuentas, "El origen del planeta de los simios" acaba siendo una precuela más que digna de la primera versión, impactante por el realismo de sus efectos especiales, y que consigue, a la vez, hacer olvidar por completo el despropósito del "Planeta de los simios" de Tim Burton, y construir un espectáculo interesante, bien hecho, y la mar de entretenido.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¿Recordáis la versión anterior de "El planeta de los simios" que hizo Tim Burton? Vale, pues aquella era una mierda como un piano que no tiene nada que ver con esta peli. Importante a tener cuenta. Aún recuerdo la sensación de timo cuando vi la otra pero, por suerte, "El origen del planeta de los simios" no se le parece en nada. Para empezar, el guión es de lo más original y creíble (dentro de la ficción, se entiende), y no se centra en los monos estos, sino en las consecuencias de llevar demasiado lejos y sin control una investigación médica de la que no se conocen sus efectos secundarios. Después, los actores saben cómo moverse delante de una cámara, en especial los secundarios como John Lightgow, que borda su papel de anciano enfermo de Alzheimer (nada que ver tampoco con el soso de Mark Wahlberg ni con los otros que salían en la peli anterior). Y, para acabar, los efectos especiales, que son impresionantes. Dicen que han usado la misma tecnología que en la trilogía "El señor de los anillos" con Gollum para dar vida a los monos. Bueno, pues yo de tecnología no tengo ni papa, pero sí que os puedo decir que casi acaban actuando mejor los bichos que los propios humanos.


    Que nadie se piense tampoco que "El origen del planeta de los simios" es una peli de efectos especiales a lo bestia desde que empieza hasta que acaba. Como ya os digo, a Dios gracias tiene un guión a partir del que desarrollan la historia, por lo que los efectos especiales se limitan, hasta que llega la escena final de la rebelión, a animar al simio de turno que tiene que aparecer en pantalla, y no a atronar al personal con mogollón de escenas hechas por ordenador. Vale que hay trozos que huelen a efectos especiales de forma descarada (como la escena en que la cámara sigue a Cesar desde la cocina de la casa hasta su habitación), pero tampoco es algo que quede mal del todo, ni que parezca ridículo. Es más, casi ayuda a que quien está en la butaca vea la evolución del simio desde que es una cría hasta que se convierte en adulto.


    Y, por supuesto, lo que merece la pena destacar de la película -al menos desde un punto de vista visual- es el final. Desde que se escapan los simios de esa especie de cárcel para monos hasta que invaden el laboratorio donde se fabrica la vacuna 112 y revientan a todas las tropas policiales habidas y por haber en el Golden Gate, la cámara no para ni un momento de moverse. Y ojo, que digo moverse, no cortar los planos a lo burro como si el montador tuviera Parkinson. Toda la secuencia del puente es flipante, incluyendo el ataque del gorila al helicóptero, y la estrategia de los simios de dividirse en dos equipos para protegerse de la carga policial.


    En fin, que "El origen del planeta de los simios", posiblemente, acabe siendo la mejor película de ciencia ficción del año. Está muy bien hecha, además de que se han preocupado por hacer una peli entretenida, bien llevada, con un ritmo que te engancha desde el primer minuto, y con la esperanza de que, si siguen haciendo más pelis que continúen el argumento de ésta, sean mucho mejores que la basura inmunda que hizo Tim Burton hace casi diez años. Os la recomiendo de veras, a todos y todas. Esta película sí que merece la pena ser vista en cine.



    jueves, 15 de septiembre de 2011

    CINE ACTUAL: "BLACK HAWK DERRIBADO"


    TÍTULO: BLACK HAWK DERRIBADO

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: JOSH HARNETT, ERIC BANA, WILLIAM FICHTNER, EWAN MCGREGOR, TOM SIZEMORE, SAM SHEPARD

    AÑO: 2001

    DURACIÓN: 144 min.

    GÉNERO: BÉLICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Ridley Scott es un cineasta que, desde que debutara en la dirección de largometrajes a mediados de los años setenta, siempre ha acabado llamando la atención con sus largometrajes. Sin embargo, pocos realizadores con la capacidad creativa de Scott han acabado teniendo una carrera cinematográfica tan irregular. Desde que su labor fuera alabada de forma unánime por crítica y público con "Alien, el octavo pasajero - Alien, 1979" y "Blade runner - Blade runner, 1982". Posteriormente, dio la sensación de que el genio que había desplegado en estos primeros largometrajes se había empezado a extinguir, a raíz de las decepciones que supusieron la intrascendente "La sombra del testigo - Someone to watch over me, 1987", "1492, el descubrimiento - 1492, 1992" o "Tormenta blanca - White squall, 1996" (ésta última, la más salvable de las tres). Por ello, cuando se estrenó "Gladiator - Gladiator, 2000", tanto público como crítica volvieron a otorgarle un voto de confianza a Scott, que lo supo aprovechar en la realización de sus siguientes proyectos, entre los que se encuentra el retrato salvaje de la incursión de las tropas norteamericanas en la capital de Somalia, que dio pie a su celebrado "Black Hawk derribado".

    La historia de "Black Hawk derribado" sigue de manera más o menos fiel los sucesos que retrató el periodista Mark Bowden en un artículo para su rotativo, donde se describía cómo una operación aparentemente de ayuda pacífica a Somalia escondía la captura de un peligroso cabecilla de las fuerzas opresoras del país y cómo, durante la incursión para acabar con dicho gobierno, las tropas norteamericanas se vieron envueltas en un inesperado enfrentamiento en el que dos helicópteros Back Hawk fueron abatidos, y numerosas vidas de soldados (tanto americanos como somalíes) arrebatadas. Así lo plantea Ridley Scott en su film, donde el general Garrison (Shepard) organiza una misión que capitanean, a pie, Eversmann (Harnett) y, en vehículos blindados, McKnight (Sizemore).

    "Black Hawk derribado" es un film en que su mayor virtud se acaba convirtiendo en su mayor hándicap. Me explico. El guión es prácticamente inexistente cosa que, por otra parte, tampoco parece importar demasiado, ya que Ridley Scott diseña todo el largometraje de forma que el ritmo sea tan impresionante y dinámico que el espectador no tenga un solo segundo para respirar. Realmente, no es fácil realizar una película como ésta. Sin embargo, es esa sensación de non-stop que tiene la acción lo que convierte a esta excelente película bélica en algo un tanto repetitivo y, en ocasiones, cansino. Las pocas secuencias de "no-enfrentamiento" no estás exentas de tensión (al respecto, citar la secuencia en que unos soldados americanos atrincherados, están esperando el inminente ataque de los rebeldes somalíes, mientras ven cómo un burro atravisea solo una calle desértica -el espectador tiene la sensación initerrumpida de que algo malo va a suceder de un momento a otro-, o la secuencia en que un pelotón se encuentra recluido en una casa en ruinas, y se le debe practicar una operación se urgencia a un soldado -la escena de la arteria femoral es tan sangrienta como impresionante-). Además, algunos clichés propios del cine bélico más patriótico acaban cayendo en el típico absurdo, a tenor de frases como "que no quede nadie atrás", o "un marine nunca abandona a los suyos". Cosa que, por otra parte, resulta contradictoria con el retrato de una misión que acaba con el fracaso total y rotundo de las tropas norteamericanas cuando, en líneas generales, se les suele presentar siempre como los héroes de la función.

    No obstante, "Black Hawk derribado" hay que saber cómo verla. No sería acertado, pues, sentarse a ver el film de Scott con ánimo de ver una película instructiva, ya que "Black Hawk derribado" no es más que espectáculo en estado puro. Una tormenta de imágenes a cada cuál más fascinante, un prodigio de montaje y sonido (categorías con las que fue recompensada en la edición de los Oscar en que participó) pues tos al servicio del delirio visual de un Ridley Scott más enérgico que nunca, y apoyado en unas correctas -aunque nada más- interpretaciones de su reparto, y de una arrebatadora música compuesta por Hans Zimmer. Lo dicho, un espectáculo con mayúsculas, diseñado para hacer que el espectador se meta de lleno en el conflicto, no muy recomendable para aquellos que no sientan una especial afinidad por este género de películas.

  • MR. HYDE DICE:

  • Flipa con esta película. Admito que, cuando la vi, no tenía mucha idea de qué iba el conflicto del que habla. Sabía que tenía que ver con Somalia, pero ni zorra de qué había pasado, ni qué guerra era, ni nada de eso. Pero tampoco importó mucho para quedarme impresionado con la peli. De hecho, te ponen en contexto durante los primeros cinco minutos, y el resto se dedican a meterse de lleno en la batalla. Hasta ese momento, en el cine más moderno, cuando alguien quería poner como ejemplo a una peli de guerra que estuviera hecha de coña y que dejara con la boca abierta a la peña, hablaban de "Salvar al soldado Ryan - Saving private Ryan, 1998", que ya sólo con las escenas de guerra te daba la sensación de que una bala saldría de la pantalla y te pasaría rozando una oreja. Vale, pues después vino "Black Hawk derribado" y la cosa sí que se puso seria. Si en la peli de Spielberg alucinabas en las escenas de batalla, aquí, que la batalla dura casi dos horas, ni te cuento.

    "Black Hawk derribado" es una película de guerra desde que empieza hasta que acaba. Y lo curioso es que, a pesar de ser un enfrentamiento constante entre los marines US nasíos pa matá y con los huevos más grandes del mundo mundial (al menos, así es como los retratan), y los morenos del país africano de turno. No tengo ni idea de cómo se puede conseguir hacer una peli así de realista, porque os juro que tienes la completa sensación de que te has metido hasta las trancas en la guerra que estás viendo. La peli no marea, como suele pasar en algunas de este tipo, donde la cámara parece que está epiléptica perdida y no para de moverse de un lado a otro como si se le hubiera roto el trípode. En "Black Hawk derribado" lo interesante es ver en qué consiste un conflicto armado como los que tienen lugar por el mundo, y cómo acaban siendo unos hijoputas tanto los invasores como los rebeldes que machacan a su propia gente (en este caso, más lo segundo que lo primero, pero menos es nada). Hay momentos impresionantes, como el aterrizaje de las primeras tropas americanas en Mogadiscio, así como el accidente de los dos helicópteros, la incursión nocturna, los constantes emboscadas que hacen a las tropas americanas que van tanto en coche como a pie.

    A quien no le gusten las pelis de guerra, que se ahorre el tiempo. Pero quien quiera disfrutar con unos fuegos artificiales de tres pares de cojones, que no se lo piense dos veces. Yo me compré hace un tiempo la versión de dos discos (quería saber cómo demonios habían conseguido reproducir con tanta fidelidad una guerra de este tipo, cosa que viene en los extras), y ni os cuento cómo suena en el home cinema, cuando le das caña. Flipas en panavisión. El guión, por llamarlo de alguna forma, vale que es más bien escaso, pero creedme que cuando estás viendo una peli con imágenes así de violentas y, por raro que parezca, fascinantes, que los diálogos sean los que hemos escuchado miles de veces en otras pelis, te la acaba soplando. "Black Hawk derribado" es un espectáculo con mayúsculas, que no gustará a todo el mundo pero os aseguro que, si os dejáis llevar por la historia, alucinaréis con la película. Tiene ese "algo" que hace que te quedes pegado sin aliento. Una pasada extraña de explicar.



    miércoles, 14 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "TERMINATOR 2. EL JUICIO FINAL"


    TÍTULO: TERMINATOR 2. EL JUICIO FINAL

    DIRECTOR: JAMES CAMERON

    REPARTO: ARNOLD SCHWARZENEGGER, LINDA HAMILTON, EDWARD FURLONG, ROBERT PATRICK, JOE MORTON

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1991

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Son pocos los casos en que casi se tiene la seguridad de que un director de cine ha nacido para dedicarse plenamente al negocio. Evidentemente, si se vuelve la mirada al cine clásico, esta afirmación no resulta tan descabellada. Al respecto, podríamos hacer referencia a directores de la talla de Billy Wilder, John Ford, William Wyler y tantos otros de innegable talento. Sin embargo, cuando ya pasamos a hablar del cine moderno, la cosa cambia. Es como si diera la sensación de que el trabajo de los directores veteranos ha sido tan espectacular, que aquellos dignos de formar parte de tan selecto club se deben contar con los dedos de una mano. Sin embargo, ni todos los directores han nacido para rodar el mismo tipo de películas, ni son igual de buenos rodando en todos los géneros cinematográficos. James Cameron, pese a quien le pese, un realizador sin parangón en lo que se refiere al género de la acción fantástica.


    En efecto, es de sobra conocida la pasión que siente el realizador canadiense por el desarrollo de las nuevas tecnologías, y sabe siempre cómo emplearlas en beneficio de la historia (sus guiones, por el contrario -de los que casi siempre ha sido el autor-, acaban dejando bastante que desear), consiguiendo resultados tan espectaculares como únicos. El ejemplo más reciente ha sido el de "Avatar - Avatar, 2009", cuyos efectos especiales han requerido un tiempo de espera de más de una década para poder obtener los resultados deseados. Por ello, cuando Cameron se propuso desarrollar una segunda parte del largometraje que le había permitido destacar en la meca del cine, "Terminator - The Terminator, 1984", parecía tener claro que el listón debía estar mucho más alto que en la primera parte, y que los efectos especiales que acabarían luciendo en la pantalla tenían que ser revolucionarios, algo nunca visto para atraer la atención del público.


    "Terminator 2. El juicio final" da comienzo unos cuantos años después de que Sarah Connor (Hamilton) lograra acabar con el asesino cibernético que había sido enviado desde el futuro para matarla. Tras esos años, Sarah se encuentra recluida en un centro psiquiátrico y su hijo adolescente, John (Furlong), se dedica a cometer pequeños hurtos electrónicos. No obstante, cuando Skynet, la poderosa inteligencia artificial que declara la guerra a la humanidad en el futuro envía a un cyborg modelo T-1000 (Patrick) a aniquilar a John, el mismo John, desde el futuro, mandará a un modelo más antiguo pero igual de efectivo para protegerlo (Schwarzenegger).


    "Terminator 2. El juicio final" es un prodigio visual. Teniendo en cuenta que el largometraje se estrenaba en los cines de todo el mundo durante el año 1991, resulta fácil imaginarse el impacto que provocaron sus espectaculares imágenes: ese hombre de metal líquido transformándose a su antojo, o la capacidad del mismo cyborg para regenerarse tras recibir tremenos impactos de todo tipo de proyectiles. Todo ello, por no hablar de los espectaculares trucos robóticos y de maquillaje que le dieron a Schwarzenegger el aspecto de su personaje más famoso. Así pues, en "Terminator 2. El juicio final", todo es espectacular: desde el montaje hasta la fotografía (los tonos azulados metálicos que logra el fotógrafo Adam Greenberg son asombrosos), pasando por los citados efectos especiales, y acabando en estos trucos de maquillaje.


    Pero, si algo debe destacarse por encima de todo en este film, es el papel de su máximo responsable, James Cameron. Cameron -célebre es su reputación de director "tiránico" y perfeccionista-, consigue que todo el virtuosismo visual se integre a la perfección en la película, a la que dota de un sentido del ritmo que ya quisieran para sí muchos de los directores de cine de acción de Hollywood. El empleo de la cámara lenta -a diferencia de otros supuestos "entendidos" como John Woo- nunca aparece fuera de lugar (ver la caida del camión a los canales, antes de la trepidante secuencia de persecución con la moto), todo ello, por no mencionar la perfección de la planificación de las secuencias de acción más espectaculares (la huida de Sarah y John Connor, y el Terminator a bordo de una camioneta desvencijada, mientras el T-1000 los persigue, primero en un heliocóptero y luego en un camión cisterna). En resumidas cuentas, "Terminator 2. El juicio final" es un ejemplo de lo que podríamos definir como obra maestra del cine de acción fantástico, un género demasiado castigado tanto por la crítica como por la opinión del público que, en este largometraje, tiene una de las raras excepciones por las que es una gozada disfrutar del espectáculo que ofrece el largometraje.



  • MR. HYDE DICE:

  • Una de las mejores películas de acción que se han hecho, y una de las que más impacto ha tenido en el aspecto visual. Es una caña desde que empieza. El ejemplo perfecto de que la espectacularidad y la calidad no tienen por qué ser cosas diferentes, sino que se pueden dar en la misma peli. "Terminator 2. El juicio final" es una obra maestra del cine de acción y de ciencia ficción, ya que no está muy claro dentro de qué género habría que ponerla. Lo que sí que está claro es que, te interese o no su argumento, nadie pueden negar que no se lo haya pasado pipa con ella. A quienes les gusten las pelis de acción, no hace falta que les diga más (más que nada porque me apuesto el cataplín izquierdo a que ya la han visto); y a quienes no son muy fan´ñaticos de este tipo de pelis, les sugiero (recomiendo, aconsejo, rruego, imploro) que, por favor, dejen a un lado las manías y le den una oportunidad. Si a los diez minutos no la flipan con los efectos especiales, con el argumento y con las escenas de acción, definitivamente, que se dediquen a pelis de dibujos animados y de garci, porque no deberían perder más el tiempo con otras pelis mucho peores.


    "Terminator 2. El juicio final" es impresionante. Con todas las letras. El principio parece una especie de actualización de la primera parte. Pero pronto deja de lado las similitudes y empieza a dejarte con la boca abierta. Y lo bueno es que no saca toda la artillería (nunca mejor dicho) desde el principio sino que, poco a poco, va haciendo que la cosa se ponga intersante. Para empezar, tenemos la persecución entre el camión y la moto por los canales esos raros. Brutal. Después, qué decir de la escapada del psiquiátrico en el que tienen encerrada a Sarah Connor, con el T-1000 demostrando lo peligroso que puede ser. Luego, toda la parte del asalto a la sede de investigación donde guardan todos los datos relacionados con el Terminator. Y, ya para rematar la faena, la huída del T-1000 en una camioneta cutresalchichera, mientras el otro cyborg los acosa en un camión cisterna, acabando toda la función en la una siderurgia. No hay un solo respiro desde ese momento hasta el final, así que qué queréis que os diga, aparte de que no sé cuántas veces me he visto ese cacho con las misma emoción que la primera vez.


    Vamos, que no sé qué más argumentos utilizar para convenceros de que merece la pena volver a ver una vez más esta peli. Sé que mucha gente (sector femenino en especial, y, por una vez, sin ánimo de ofender a nadie), se suele resistir bastante a ver pelis de este tipo. Se piensan que todo son guantazos, explosiones y muertos a punta pala. Vale, pues "Terminator 2. El juicio final" no va por ahi. Vale que hay muertos y explosiones, pero es de esas que no tienen nada que ver con las otras cutradas que suelen verse en las doscientas pelis de acción restantes que se estrenan al año. Junto con "Desafío total - Total recall, 1990", es de lo mejor que ha hecho Chuacheneguer en su vida -que tampoco es deicr mucho, pero no por ello la peli deja de ser menos buena-.