viernes, 7 de octubre de 2011

ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EL CASTOR"


TÍTULO: EL CASTOR

DIRECTORA: JODIE FOSTER

REPARTO: MEL GIBSON, JODIE FOSTER, ANTON YELCHIN, JENNIFER LAWRENCE, CHERRY JONES

DURACIÓN: 91 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Quince años han pasado desde que Jodie Foster y Mel Gibson se vieran las caras por primera vez en un mismo largometraje. En aquella ocasión, se trataba de "Maverick - Maverick, 1994", la simpatiquísima adaptación de una popular serie de televisión que, sin ser ninguna maravilla del séptimo arte, sí que contituia un vehículo lleno de aventuras y entretenimiento, y donde ambos actores demostraban tener una química arrebatadora. Quizás sea por eso -y porque, en la vida real, son muy amigos- que han vuelto a coincidir de nuevo en el tercer proyecto de Foster como realizadora, casi dos décadas después de su debut con "El pequeño Tate - Little man Tate, 1991". En esta ocasión, Foster se ha decantado por una historia que, pretendiendo hacer gala de un humor muy negro, se centra en lo complicado que puede resultar, en ocasiones, hacer compatibles las relaciones familiares, laborales, etc., con los problemas personales de un individuo, y los mecanismos de auto defensa que se desarrollan entonces para conseguirlo. Eso sí, que quede claro en el largometraje y que ello guste al público, ya es otro cantar.


    Walter Black (Gibson) es un hombre profundamente deprimido. En su casa, la relación con su mujer, Meredith (Foster) está al borde de la separación, su hijo mayor, Porter (Yelchin) lo detesta profundamente, y en la empresa familiar que dirigía con éxito hasta hace poco, están al borde de la quiebra. Una noche, cuando está a punto de suicidarse, cree escuchar una voz que le impide hacerlo. Dicha voz viene, nada más y nada menos, que de una vieja marioneta con forma de castor, a través de la que el propio Walter se habla y aconseja a sí mismo sobre lo que debe hacer para superar su situación. Dispuesto a intentarlo, Walter se presenta de nuevo ante todo el mundo, mucho más optimista, pero de una forma un tanto desconcertante: únicamente habla a través del castor, del que no se desprende ni siquiera cuando está en la ducha. Lo que, al principio, parece una locura, acaba por dar resultados más que sorprendentes, aunque dispares entre lo que consigue en el ámbito laboral y su familia. Será entonces cuando Walter decida tomar medidas más drásticas.

    Resulta complicado clasificar a una película como "El castor". No se trata de una comedia, por mucho que el tráiler así quiera hacerlo creer; tampoco es un drama tal y como se suele entender en la definición que se le suele dar a este tipo de películas. Así pues, sólo quedaría definirlo como una extraña mezcla de ambos en la que Jodie Foster parece haber querido plagar el guión escrito por Kyle Killen de un humor negro tan sutil que casi pasa desapercibido. Cierto es que contiene situaciones realmente mordaces (la larga secuencia inicial en la que la voz en off del castor hace la presentación del personaje de Walter Black, amargado, deshecho y con ánimo de suicidarse), y otros detalles que deben dar que pensar a más de uno (la obsesión casi enfermiza de su hijo mayor por no parecerse a su progenitor, o la negación de la realidad de la chica que le gusta a liberarse del trauma que supuso la muerte de su hermano para poder ser ella misma).


    Sin embargo, una vez vista "El castor", da la sensación de que la directora estaba más preocupada en que Mel Gibson demostrara que es un actor estupendo que no en lo que contaba la propia historia. A este respecto, la puesta en escena de Foster es más plana de lo que cabría esperar de una genial actriz, que ha tenido la oportunidad de trabajar con directores realmente inspirados (David Fincher, Robert Zemeckis, Jonathan Demme, Roman Polanski, Woody Allen...) y, especialmente en la conclusión del film, parece no tener claro qué mensaje quiere acabar dando, o cuál debe ser la moraleja a transmitir, por mucho que dé la sensación de que eso es lo que pide a gritos desde el comienzo de la película. De hecho, quienes vean "El castor", comprobarán cómo la solución que adpota el protagonista principal y las consecuencias que tiene sobre su familia, son más que discutibles.


    En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que "El castor" constituye una oportunidad estupenda para disfrutar del talento interpretativo de su dúo protagonista. La lástima es que no se le pueda sacar el mismo jugo que, por ejemplo, sí se pudo obtener de la simplona pero bienintencionada "Maverick" a la que hacíamos referencia al principio. Puede que no sea la opción más acertada de alquiler de esta semana pero, desde luego, sí que una de las más decentes.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Yo yo que pensaba que esto era una comedia! Pues tiene de comedia lo mismo que de ciencia ficción. Porque "El castor" es un drama sin edulcorantes, es decir, que no está hecha de forma que provoque que medio mundo empiece a sacar el pañuelo y a llorar como Magdalenas con la historia. Nanai. Aquí, la historia es dramática porque el protagonista está como una puta cabra y porque acaba haciendo cosas que, al principio, aunque le choca a todo el mundo, lo aceptan porque va de buen rollo. Pero cuando al colega se le va la pinza y empieza a hacer cosas más raras de lo normal... bueno, digamos que acaba cortando por lo sano (y quienes hayan visto la película, ya saben a qué me refiero).


    A mí siempre me han gustado las pelis de Mel Gibson, tanto como actor como, muy especialmente, como director -siempre hay excepciones pero, en líneas generales, digamos que no me importa pagar por ver lo que hace-. Por eso, ahora que parece que está casi desaparecido de las pantallas, es casi una oportunidad única verle en lo poco que sale, razón por la que no me lo pensé dos veces cuando vi que "El castor" ya estaba en los videoclubs, puesto que no había tenido oportunidad de verla en cine. Pues menos mal, porque si llego a pagar por ver esto, os juro que me da un patatús. Y eso que no es mala película. Lo que pasa es que la historia, que cuando empieza piensas que va a ir por un lado, acaba por ir convertirse en un drama total, y no de los que te acaba conmoviendo, o de esos que dices "jo, qué peli más guapa".


    La historia es una estracanada. Vale que el hombre esté deprimido, y que se le vaya un poco la olla con lo del castor. Pero es que la historia deja de tener la lógica en unos momentos que sí tiene en otros. Resulta que laboralmente, lo del castor es cojonudo y no sólo le encanta a todo el mundo sino que acaba petando las ventas de todo el país. Y, por otra parte, la familia -y con razón- le pide que se deje de gilipolleces con la marioneta esa de las narices y se comporte como una persona normal, cosa que parece estar pidiéndole también el público. Vamos, que si usara el castos sólo para determinadas cosas y no se obsesionara con esconderse detrás de ese bicho (al principio te resulta simpático, pero luego acabas por tenerle una tiña de cuidado), ahora estaríamos hablando de una comedia cojonuda.


    En fin, que ya os aviso de que "El castor" es una peli en la que Mel Gibson se luce actuando, todo haya que reconocerlo: el momento en que está a punto de suicidarse al principio de la peli, la cena de aniversario con su mujer, o como cuando se presenta con el castor en la fábrica de juguetes. Desde luego, hay que admitir que para un actor no debe ser fácil interpretar a un personaje que tiene que hablar por sí mismo y por un peluche. Por su parte, Jodie Foster se limita a poner la misma cara de circunstancias que en el noventa y nueve por ciento de sus películas, así que tampoco es que cuente mucho, lo que no quita para que sea agradable ver a los dos actores después de quince años de rodar juntos por primera vez. Y, finalmente, todo lo que tiene que ver con su hijo mayor, también está bastante logrado (de hecho, dentro de sus particularidades, es el personaje más normal de toda la película).


    Bueno, pues poco más que añadir. Al final, "El castor" no es que sea una película que te arrepientas de haber perdido el tiempo y dinero viéndola, que tampoco es eso. Pero te quedas como con la sensación de que te han timado, de que la cosa iba a ir por un lado y luego no tiene nada que ver con eso. No es que sea algo malo, pero sí bastante decepcionante. Y mucho más si tenemos en cuenta que el resultado no te acaba chiflando.




    jueves, 6 de octubre de 2011

    CINE ACTUAL: "LA SOMBRA DEL REINO"


    TÍTULO: LA SOMBRA DEL REINO

    DIRECTOR: PETER BERG

    REPARTO: JAMIE FOXX, CHRIS COOPER, JENNIFER GARNER, JASON BATEMAN, ASHRAF BARHOM

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2007

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A pesar de las dramáticas consecuencias que han tenido para la historia de la humanidad los atentados del 11-S, lo que nos e puede negar es que han servido de inspiración para que en Hollywood lo consideren un tema de interés artístico y que, como tal, se haya visto abordado desde las más diversas perspectivas a lo largo de la pasada década. Así pues, encontramos producciones tanto inspiradas de forma directa en estos acontecimientos ("United 93 - United 93, 2006", "World Trade Center - World Trade Center, 2006"), como en las consecuencias que tuvo en la sociedad mundial la Guerra de Irak ("Regreso al infierno - Home of the brave, 2006", "Ausente - Stop-Loss, 2008"). Asimismo, también ha sido frecuentes los largometrajes que, con la situación social resultante tras los atentados, presentan historias distintas, aunque muy influenciadas por estos tristes sucesos. Tal es el caso, por ejemplo, de "Syriana - Syriana, 2005", "Red de mentiras - Body of lies, 2008", o la que hoy nos ocupa, "La sombra del reino". La diferencia entre éstas es que, mientras unas contemplan la situación desde un punto de vista más político (las dos primeras), "La sombra del reino" centra su argumento en la tensión existente entre los Estados Unidos y el Próximo Oriente desde un punto de vista más propio de los largometrajes de acción policíaca. Por suerte, en este caso, el espectador ha salido ganando, puesto que el director del film, Peter Berg, confecciona un thriller tan interesante como intenso y bien rodado.


    En Riad, Arabia Saudí, se produce un brutal atentado contra un complejo de viviendas en el que se aloja la comunidad estadounidense. Por ello, se le encarga al agente del FBI Ronald Fleury (Foxx) que se desplace hasta allí con un equipo de sus mejores hombres (Cooper, Garner y Bateman) con el fin de investigar el atentado y conseguir encontrar a los culpables antes de que vuelva a perpetrarse un nuevo ataque. Para ello, contará con la colaboración del jefe de policía local, el coronel Faris (Barhom) quien, a pesar de sus reticencias iniciales, acabará cooperando con el equipo de Fleury para capturar a las células de la yihad responsables, antes de que finalice el plazo asignado de una semana del que disponen.


    En efecto, tal y como mencionábamos al comienzo, el director Peter Berg demuestra estar a la altura del evento y de las perspectivas de su productor -el genial cineasta Michael Mann-, y crea un auténtico festival de intriga y acción que deja sin respiro al espectador. Desde los primeros minutos en que se perpetra el atentado en el barrio estadounidense, Berg sabe mover la cámara con un ritmo frenético que engancha al público, al tiempo que aumenta su interés por averiguar, junto a los protagonistas del film, qué y quién se esconde tras ese salvaje atentado. De hecho, ni siquiera durante los instantes menos "movido" del largometraje pierde éste su interés, puesto que el guión cuenta con la solidez necesaria para hacer que dichos instantes resulten interesantes. Todo ello, hasta el momento cumbre del largometraje: el ataque de los terroristas al convoy americano en la autopista, que conduce al secuestro de uno de los miembros del equipo de Fleury y a su posterior misión de rescate antes de su ejecución. Sin duda, éste constituye una de las mejores secuencias del film, y una auténtica proeza visual y de montaje.


    Por otra parte, no deja de ser una lástima que el impacto visual la puesta en escena de Peter Berg haga que las actuaciones de un excelente conjunto de actores (Foxx, Cooper y, sobretodo, la revelación de la película: Asraf Barhom) quede relegado a un segundo plano. Y es que, en "La sombra del reino" podrían hacer acabado actuando otros artistas totalmente diferentes, que el resultado en poco hubiera variado. No obstante, es una suerte que los pros sean mayores que los contras, y que el film resultante sea una cinta de acción política (si se quiere entender así) capaz de mantener la tensión y el ritmo ágil y dinámico que toda buena película de estas características requiere. De lo más aconsejable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues sí, sí que es aconsejable. A mí, la peli me encantó. Supongo que fue porque esperaba encontrarme la típica peli en que los americanos, más listos que nadie, van en plan salvadores del mundo a poner las cosas en su sitio por donde Sansón perdió el flequillo. Pero mira tú por dónde que no, que resulta que es una mezcla guapa de cualquier capítulo de CSI y peli de acción (que no de guerra), con la novedad de que pasa en los Emiratos Árabes, en vez de Irak.


    El principio es brutal, con esa masacre a lo bestia que montan los cuatro pirados suicidas de turno. Y, después, todo lo relacionado con la forma de ir investigando y descubriendo quién es el responsable de los ataques y dónde tendrá lugar el próximo atentado mola un huevo. Eso sí, que nadie se piense que, por la temática que tiene "La sombra del reino", es una peli de esas de trasfondo político a saco. De eso nada, monada. Aquí la intriga se mezcla con la acción (de esa de tiros, explosiones y zambombazos varios) de forma cojonuda. Tiene su parte "seria" y su parte de acción pura y dura, como todo lo que pasa durante los casi quince minutos de persecución ininterrumpida, desde que a los yanquis los atacan en una autopista, hasta que se cargan a los malos. Pero es sí, ya os digo que os va a dejar clavados al asiento.


    En fin, tampoco se puede contar mucho más de "La sombra del reino" para no destriparla. De todas formas, ya aviso que, aquí, no hay un único malo. Es decir, que los hijos del tío Sam no van detrás de un único chalado que está haciendo saltar media ciudad por los aires, sino que los malos de la función son los grupos esos de moros tarados que les da por cargarse a la peña en nombre de Alá y esas cosas tan civilizadas. Eso sí, no acaba siendo para nada un inconveniente para disfrutar de una peli tan entretenida como ésta. No es de las que verías en bucle (como sí pasa con otras películas de acción), pero te hace pasar un rato muy muy distraído y, lo mejor, es que la peli es buena y te acaba gustando. No se le puede pedir más.



    CINE DE LOS 90: "MEJOR... IMPOSIBLE"



    TÍTULO: MEJOR... IMPOSIBLE>

    DIRECTOR: JAMES L. BROOKS

    REPARTO: JACK NICHOLSON, HELEN HUNT, GREG KINNEAR, CUBA GOODING JR.

    DURACIÓN: 133 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras el gran éxito conseguido a principio de los años ochenta con la lacrimógena y oscarizada "La fuerza del cariño - Terms of endearment, 1983", el director James L. Brooks y el actor Jack Nicholson se volvían a ver las caras en la que, sin duda, es una de las mejores comedias de la década de los noventa, "Mejor... imposible", y un retrato fantástico de cómo el amor es capaz de cambiar completamente el carácter avinagrado del protagonista, de forma gradual. Todo este conjunto se vio recompensado con un aluvión de premios y distinciones, entre los que se encuentran los Oscar para su dúo protagonista principal, y un triunfo de taquilla más que merecido. ¿El secreto de semejante éxito? Las interpretaciones de su trío de actores, y un maravilloso guión.


    Melvin Udall (Nicholson) es un viejo cascarrabias lleno de manías. Detesta que la gente lo toque o roce, no pisa las junturas de las baldosas de la calle cuando camina, enciende y apaga compulsivamente al luz de su casa cuando entra y, sobretodo, detesta al perro de Simon (Kinnear), su vecino gay. Por otra parte, siente una particular atracción por Carlo (Hunt), la camarera del restaurante en al que acude asiduamente a comer. Un día, Simon, que es pintor artístico, es salvajemente asaltado en su casa por unos ladrones. Como consecuencia de las lesiones sufridas, durante la convalecencia de Simon, Melvin se ve obligado a cuidar de su perro. Sin embargo, lo que comienza siendo una relación de profundo odio entre Melvin y el animal, poco a poco, comienza a transformarse en una curiosa complicidad entre ambos, hecho que acaba teniendo su extensión hacia el resto de la gente cuando Simon le pide a Melvin que lo acompañe a Boston para pedirle ayuda económica a sus padres. Agobiado por la idea, Melvin recurre a Carol, a quien pide que los acompañe, a pesar de que ésta se muestra un tanto reticente a causa de la enfermedad crónica que padece su hijo.


    Para lograr establecer esta fabulosa conexión emocional con el espectador, la película contó con un acertadísimo reparto formado, en primer lugar, por un Jack Nicholson totalmente desenfrenado, que ofrece una de sus mejores interpretaciones, y cuyo mérito reside, sobretodo, en la capacidad para hacer evolucionar al personaje desde el egoísmo más absoluto hasta el altruismo más inesperado. Asimismo, Helen Hunt supo componer un personaje cuyo candor radica en la sutileza de los matices con los que lo interpreta y en saber estar a la altura del desafío que supone mantener el cara a cara con Nicholson durante casi toda la película (ver el momento en que Melvin se presenta en su casa para preguntarle cuándo volverá al trabajo para servirle, o como cuando le obliga a decirle un cumplido si no quiere quedarse cenando solo). Por su parte, tampoco se queda atrás Greg Kinnear, que se aleja por completo de la típica representación del homosexual de turno para centrarse en un personaje entrañable y conmovedor, que también acaba sorprendido por el enorme cambio que experimenta Melvin (queda demostrado en secuencias como aquella en que se desmorona ante Melvin al comienzo del film, o como cuando Carol le inspira para volver a dibujar a pesar de su brazo escayolado).


    En resumidas cuentas, "Mejor... imposible" se revela como una película enternecedora, tremendamente divertida, y aún mejor interpretada. Si a estos elementos se le añade la estupenda fotografía de John Bailey y la simpatiquísima música compuesta por Hans Zimmer, el resultado no puede acabar siendo más recomendable para distraerse durante un buen rato.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Pero qué grande Jack Nicholson! Mira que ha hecho veces de pirado en sus películas, pero es que en ésta, aparte de exagerarlo todo por mil, se sale por donde se mire. No me extraña que le dieran el Oscar, ya que cuesta imaginar a otro actor diferente interpretando el mismo papel (aunque la cosa está en ver si, al final, é acaba siendo tan diferente como aparece en la peli, pero bueno). "Mejor... imposible" es una película estupenda, llena de situaciones divertidas que te han reír sin necesitar recurrir a tonterías de risa fácil (creo que el lunes ya decía algo parecido a esto). El guión es una pasada y, como os digo, la película, en su totalidad, una verdadera preciosidad. De hecho, merece la pena no sólo por la actuación de Nicholson sino por lo agradable que es toda la historia.


    Ahora, lo curioso del asunto es que, por muy mal que te pueda caer el personaje principal, lo cierto es que es complicado no sentir una cierta simpatía hacia el maniático es que abre y cierra cinco veces el pestillo de la puerta de su casa, o que usa una pastilla de jabón nueva cada vez que se lava las manos. Seguro que hay más de un individuo así suelto por el mundo poer, desde luego, dudo que llegue al nivel de buen rollo estilo cabroncete del pavo de la peli.


    "Mejor... imposible" tiene trozos cojonudos. para empezar, todo lo que tiene que ver con el perro ese canijo de su vecino. Ahí es donde ves que el personaje de Melvin empieza a caerte bien: las payasadas que va haciendo con el perro (como el momento que el chucho también evita pisar las líneas de separación entre los adoquines de la calle es genial), o como cuando le hace gestos con la cara para que decida volver con su dueño en vez de preferirle a él. Y, evidentemente, al contrario también sucede: cuando Melvin se pone triste tocando el piano porque el perro ya no está con él. Pero es que, además de eso, hay muuuucho más que querría destacar de la peli: la relación de amor - odio con la camarera de la que está enamorado pero con la que no puede dejar de ser un borde de cojones, el viaje en coche con su vecino gay y, prácticamente, cada grosería que se le ocurre al viejo. Es genial.


    Otro de los puntos a favor de la peli, como bien señala Jekykll, es que el público ve cómo va cambiando el personaje conforme avanza la historia. A diferencia de otra película a la que me recordaba mientras la veía, "Si la cosa funciona - Whatever works, 2009", de Woody Allen, el vejestorio que suelta lo primero que se le pasa por la cabeza, independientemente de que sea una grosería o no, no lo hace porque sí, sino porque de verdad ves que le sale casi sin querer. Por eso, acaba siendo tan estupendo ver cómo el trato diferente que empieza a mantener con la camarera y con el vecino terminan por cambiarlo de forma radical.


    En fin, que "Mejor... imposible" es, posiblemente, la mejor de las películas del "alocado" de Nicholson y, por qué no admitirlo, una de las mejores comedias de finales de los noventa. Una película que da igual en qué momento del día quieras ver, o en compañía de quién, porque fijo que te acaba gustando.



    martes, 4 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 80: "BLADE RUNNER"


    TÍTULO: BLADE RUNNER

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: HARRISON FORD, RUGTER HAUER, SEAN YOUNG, DARY HANNAH, EDWARD JAMES OLMOS

    DURACIÓN: 117 min.

    AÑO: 1982

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Años antes de que se pusieran de moda en Hollywood las adaptaciones cinematográficas de las novelas y relatos cortos de Philip K. Dick, y vinieran adornadas de carísimos y espectaculares efectos especiales de la mano de otros directores de prestigio (Verhoeven, Spielberg...), a principio de los ochenta, el director británico Ridley Scott presentó la que acabaría elevándolo a la categoría de director de prestigio: la adaptación de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas"?, que llegó a las carteleras de todo el mundo con el título de "Blade runner".


    Los Ángeles, año 2019. En un futuro post apocalíptico en el que la tecnología ha suplantado casi al ser humano, el agente de policía Deckard (Ford) es puesto al frente de una misión que consiste en localizar y acabar con seis cyborgs, llamados Replicantes, que han huido de su destierro de La Tierra, matando a cuantos humanos se ha interpuesto en su camino. Por su parte, el líder de estos humanoides, Roy (Hauer), junto con unos replicantes más, tratará de localizar a su creador, con el fin de que les extirpe de su organismo mecánico un dispositivo que limita su vida a cuatro años. Deckard aprovechará esta ventaja, así como la información facilitada por una enigmática mujer de la que sospecha que también se trata de un replicante (Young) para darles caza a todos.


    Menospreciada en el momento de su estreno por el público mayoritario, la crítica la erigió casi de inmediato como una de las películas de ciencia ficción más importantes de todos los tiempos. No es de extrañar tal entusiasmo, más teniendo en cuenta que su director había firmado unos años antes una de las películas clave de la historia en lo que a este género se refiere ("Alien. El octavo pasajero - Alien, 1979").


    Otra de las claves de tal distinción cabe encontrarla en la faustuosa puesta en escena de la historia ya que, haciendo gala de un ritmo más pausado y menos propio del cine de acción, Scott ubica la trama del largometraje en un Los Ángeles futurista completamente desprovisto de alma, donde las emociones parecen condicionadas a los estímulos producidos por los anuncios publicitarios, y donde la humanidad de ha resignado a vivir bajo un halo de oscuridad casi permanente. A este respecto, llama poderosamente la atención la impresionante dirección de producción del film, así como la facilidad con la que Scott le da ese toque de mecanización tanto a sus principales personajes (no en vano, en mismo Deckard acaba dudando de si no será él el sexto replicante), como la música electrónica compuesta por el griego Vangelis, muy de moda por aquel entonces al haber sido galardonado con el Oscar el año anterior.


    No obstante, estas virtudes que destacamos acaban siendo también el talón de aquiles de la película. Y es que hay que tener en cuenta que la ciencia ficción ya se empezaba a entender según el universo que cinco años atrás había comenzado a crear George Lucas, y que el cine de aventura, a su vez, se encontraba tremendamente influenciado por el miso Harrison Ford en su papel estelar de arqueólogo aficionado al riesgo. Por ello, cuando el público contempló "Blade runner" su desconcierto se tradujo en una completa indiferencia hacia el largometraje. Cosa que, por otra parte, acaba resultando comprensible, puesto que la película, por mucho que pretenda desmarcarse de otras producciones similares parece que olvida por momentos que uno de los principales motivos por los que se ruedan películas es para entretener a las audiencias. Desgraciadamente, "Blade runner", por mucho que se haya reivindicado después, sólo consigue este objetivo en una pequeña parte hecho que, por otro lado, no debe ser inconveniente para disfrutar de sus puntos a favor, que también los tiene.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues ésta será todo lo "película de culto" que quieras, pero es un petardo de cojones. Y conste que la he visto dos veces, más que nada porque me había quedado con la cosa de pensar que era un tostón cuando medio mundo está que no caga poniéndola por las nubes. La primera vez me pareció un bodrio, no sé si porque esperaba encontrarme con algo parecido a las pelis de "La guerra de las galaxias" o qué pero, quitando de dos o tres momentos, el resto me aburrió como a una oveja. La segunda vez que la vi, fue en uno de los programas esos que presentaba Garci en La 2, en el que te explicaban un poco la peli, con lo que pensé que sería cojonudo escuchar qué ven de genial en ella los entendidos, a ver si es que soy muy tonto y me he dejado algo pendiente de ver, o que no me he fijado en algún detalle. Bueno, pues tampoco. Esa segunda vez me pareció un truño como la primera.


    Estoy de acuerdo en que los efectos especiales están currados, que los decorados de ese Los Ángeles futurista está estupendo (aunque no sé por qué todas las películas futuristas se piensan que, en el futuro, el mundo estará hecho una mierda y lleno de basura y rendijas humenates... en fin), y algunas escenas, como la del discurso final del cyborg rubio bajo la lluvia molan. Pero ahí acaba todo. El resto pretende ser una peli de las que marcan época pero, a mí, personalmente, no me extraña que fuera un fracaso de taquilla, porque es un coñazo.


    La historia reconozco que tiene gancho, y que podría haber dado lugar a una peli de acción trepidante, y con toques policiales estupendos pero, en lugar de eso, es como si el director y el montador se hubieran fumado algo raro y, en la sala de montaje, hubieran querido que ese momento de relax afectara a toda la peli. Pues lo consiguen, ya lo creo que sí, porque es lenta hasta decir basta. Ya os digo que, a excepción de un par de secuencias de mamporros y disparos (que son dos contadas), el resto quiere ser un pedo mental basado en la idea de mantener el misterio de quién es un robot y quién no. Bueno, pues a mí, después de la primera media hora, ya me importaba una leche quién lo fuera, y al acabar la película, me la soplaba del mismo modo.


    En fin, que no quiero contradecir a los que dicen que saben, pero en la nada humilde opinión de un servidor, "Blade runner" es no es más que una película aburrida y lenta como ella sola. Que podrá tener toda la etiqueta de película de culto que se le quiera reconocer, pero eso no es incompatible con que sea un bodrio de cuidado. Lo dicho, le quitas las dos escenas de turno y, del resto, sobra todo.





    lunes, 3 de octubre de 2011

    CINE CLÁSICO: "¿QUÉ ME PASA, DOCTOR?"


    TÍTULO: ¿QUÉ ME PASA, DOCTOR?

    DIRECTOR: PETER BOGDANOVICH

    REPARTO: BARBRA STREISAND, RYAN O'NEIL, MADELEINE KAHN, KENNETH MARS, AUSTIN PENDLETON

    DURACIÓN: 94 min.

    AÑO: 1972

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Encontrarse, dentro de la filmografía de Peter Bogdanovich, una película como "¿Qué me pasa, doctor?" es tanto un hecho insólito como una auténtica maravilla. El director neoyorquino, más conocido por sus larogmetrajes dramáticos ("Luna de papel - Paper moon, 1973", "Máscara - Mask, 1985") que por sus comedias ("¡Qué ruina de función! - Noises off!, 1992"), consiguió con la película que hoy comentamos una de las obras maestras de la comedia y, lo que es más complicado aún, una obra maestra indiscutible de guión. Dada la frecuencia con la que el cine de comedia suele olvidarse de que la buena base de toda película cómica no es la historia sino su guión, en "¿Qué me pasa, doctor?" se logró una armonía perfecta entre ambos elementos, haciendo que su delirante argumento rebosara ingenio por los cuatro costados.


    Howard Bannister (O'Neal) es un musicólogo, con un carácter tan dócil como sumiso a las directrices de su posesiva prometida Eunice (Kahn). Ambos acuden a San Francisco para que Howard defienda en una ponencia una tesis sobre rocas musicales que le puede hacer ganar un prestigioso premio. Sin embargo, en un momento en que éste acude a una droguería para comprar unas aspirinas, conoce de forma accidental a Judy Maxwell (Streisand), una alocada muchacha que decidirá hacerse pasar por su prometida ante todo el mundo tanto para conquistar a Howard como para alojarse gratis en el lujoso hotel donde se va a realizar la recepción de los premios. La situación se complica cuando los maletines de Howard y Judy, que son idénticos, se acaban mezclando con otros, también iguales que pertenecen a un espía del gobierno y a una adinerada anciana que va a ser objeto de un robo.


    Como si se tratara de una más de las geniales comedias de Blake Edwards, "¿Qué me pasa, doctor?" sabe desarrollar cada situación con un ingenio arrebatador. De entrada, llama la atención el desfile constante de personajes que no paran de mezclarse entre ellos, sin que el espectador pierda, en ningún momento, el hilo argumental. Asimismo, las frases de cada diálogo magníficamente interpretado por un insólito reparto de actores en pleno estado de gracia contiene alguno de los mejores momentos vistos en una comedia durante mucho tiempo (el intercambio de conversaciones antes, durante y después de la recepción de los premios es incomparable). Y, además, cuando el público piensa que ya no se puede rizar más el rizo (tras la estrambótica escena nocturna en las habitaciones del hotel -incendio incluido-), pues resulta que el director y guionistas se sacan de la manga una de las persecuciones más alocadas que se recuerdan en una pantalla de cine (con perdón de Stanley Kramer y su mundo loco loco loco): aquella que envuelve a la pareja protagonista en un triciclo de helados, y al resto de perseguidores en tres coches más, todos con la intención de hacerse con los maletines que han sido robados.


    En resumen, "¿Qué me pasa, doctor?" es una película atemporal, cuyo talento ha quedado patente desde el momento de su estreno, y que hoy en día continúa figurando como una auténtica obra sin igual del mundo de la comedia. Fantástica. Sublime.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué despelote de película! En serio, me cuesta imaginar cómo de inspirados tenían que estar los que escribieron el guión de esta peli tan genial, cómo se les ocurrió tal cantidad de situaciones divertidas y tanto diálogo tronchante. Es como mezclar una peli de Blake Edwards con la verborrea de Tarantino (salvando las distancias, obvio). No hay una secuencia que no dé risa, y lo mejor es que casi sin pretenderlo, es decir, que no recurren a las típicas polladas del tipo de las de "Agárralo como puedas" y todas las imitaciones baratas del estilo. Aquí cada momento es brutal, siempre y cuando se siga con atención lo que dicen los personajes, que ya os digo yo que hablan y mucho.


    La primera vez que vi "¿Qué me pasa, doctor?" fue hace la pera de años. Pero os aseguro que no pasa más de un año desde entonces en que no me la vuelva a poner para partirme el culo, aunque esté yo solo viéndola. De hecho, no sabría destacar un solo momento: el lío de las habitaciones en el hotel, la cena de la entrega de premios, la persecución final al triciclo en el que se han llevado todos los maletines (impresionante el momento del dragón chino). Y lo más sorprendente de todo es que dos actores que, a priori, parecen ser más sosos que la castaña como Ryan O'Neal y Barbra Streisand te hacen reír casi contra su voluntad.


    De hecho, esa es una de las mejores cualidades de la peli, que te hace reír sin buscar la risa fácil. Al personaje de Howard lo ves realmente agobiado por culpa de la pirada esa que se ha cruzado en su camino, y a la otra -Judy creo que se llama- queda claro desde el principio que le falta más de una tuerca y que monta los pollos que monta porque esa es su forma de ser, independientemente de quién se le atraviese.


    En fin, sé que no es una película que pasen por la televisión con mucha frecuencia, pero sé que, con motivo de su reedición en DVD, ha vuelto a salir en algunos videoclubs y, por supuesto, en centros comerciales. Así que os recomiendo de veras que si queréis pasar un rato divertidísimo y reíros con ganas, no perdáis la oportunidad de ver esta genial película. De las que sigues recordando con el paso del tiempo, os lo digo yo.



    domingo, 2 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "CÓMO ACABAR CON TU JEFE"



    TÍTULO: CÓMO ACABAR CON TU JEFE

    DIRECTOR: SETH GORDON

    REPARTO: KEVIN SPACEY, JENNIFER ANISTON, COLIN FARRELL, JASON BATEMAN, CHARLIE DAY, JASON SUDEKIS, DONALD SUTHERLAND

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Teniendo en cuenta cómo han ido las cosas por el mundo recientemente, que se estrene en las carteleras españolas una película como "Cómo acabar con tu jefe", casi parece una burla de mal gusto. Sin embargo, lejos de pretender serlo, el largometraje dirigido por Seth Gordon (el mismo que dirigió la simplona y olvidable comedia "Como en casa en ningún sitio - Four Christmases, 2008") se revela como una comedia irreverente tremendamente divertida y llena de situaciones tan desesperantes como graciosas. Y todo gracias a un avispado guión pero, muy especialmente, al papel secundario de actores de lujo (Spacey, Farrell y Aniston), demostrando lo divertidos que pueden ser interpretando a una serie de despóticos personajes a los que no tienen acostumbrado al público.


    Nick, Dale y Kurt (Bateman, Day y Sudeikis, respectivamente) son tres grandes amigos que, por circunstancias del destino, han visto como ha empeorado su situación laboral a causa de sus jefes. En el caso de Nick, su jefe, un maniático llamado Dave (Spacey) con tendencia a los estallidos súbitos de violencia, le tiraniza forzándolo a trabajar más y más horas con la promesa de un ascenso que nunca llega. Dale es ayudante de dentista en la clínica que dirige la doctora Julia Harris (Aniston), una devorahombres obsesionada con que Dale se acueste con ella, para lo que lo provoca y acosa constantemente, a pesar de que éste se va a casar en breve con su prometida. Kurt, que trabaja en una empresa química, tras el fallecimiento de su querido superior (Sutherland) ve como el hijo de aquel, Bobby (Farrell), asume la dirección de la empresa y se concentra más en celebrar juergas y esnifar todo lo que tiene al alcance, antes que preocuparse por el buen funcionamiento del negocio. Desesperados por la situación, a los tres amigos se les ocurre que una forma de acabar con sus problemas sería liquidar a sus jefes, para lo que acaban solicitando asesoramiento a un extravagante personaje llamado Hijoputa Jones (Foxx).


    El fenómeno desatado hace un par de años con "Resacón en Las Vegas - The hangover, 2009" y su secuela parece haber puesto de moda la realización de comedias fundamentadas en un sentido del humor tosco y grosero, pero de lo más eficaz para explicar la historia que se nos está contando. Si "Cómo acabar con tu jefe" no estuviera concebida de esta forma, posiblemente fuera mejor película pero, desde luego, no hubiera causado la misma sensación en el público, que acoge los momentos más embarazosos y bromas más zafias con los brazos abiertos. Y, lo cierto, es que las situaciones -por muy imposibles de creer que sean- están planteadas de una forma tan divertida, que hasta el espectador más exigente acaba sintiéndose cómplice involuntario de estas bromas.


    Evidentemente, "Cómo acabar con tu jefe", exagera muchísimo el carácter tiránico de los superiores de los tres protagonistas, ya que debe servirles de excusa para, así, planificar su ejecución. Y esto es aprovechado por Spacey, Aniston y Farrell para dar rienda suelta a sus interpretaciones, haciendo de los momentos en que ellos están en pantalla los más acertados del largometraje: ver cuando el jefe al que da vida Spacey obliga a Nick a beberse un vaso lleno hasta los topes de whisky a las ocho de la mañana; cuando la dentista interpretada por Aniston quiere hacerle el amor a Dale encima de su prometida sedada a cambio de no enseñarle ciertas fotos; o como cuando el cocainómano al que da vida Farrel se empeña en que Kurt despida a aquellos trabajadores que no le dan "buen rollo".


    Estos momentos acaba combinándose con otros de más desenfreno, como el momento del interrogatorio en la comisaría de policía de los tres amigos, o como cuando, mientras éstos escapan en su coche de las embestidas de Dave, es Dale quien tiene que decirle guarrerías por teléfono a su jefa para que ésta no le cuente a su prometida más de lo que debe. En resumidas cuentas, "Cómo acabar con tu jefe" es una película un tanto ordinaria pero muy divertida, con bromas bien diseñadas y con el añadido de sentirte cómplice de los personajes junto con el resto de público de la sala que ríe a carcajadas las abundantes bromas.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me encantan las comedias. Y si, además, me meo de risa con ellas, mucho más. "Cómo acabar con tu jefe" es una de las pelis que me han hecho reír con ganas, a pesar de que, en un principio, me resistía a verla como un gato a darse un baño -y es que no soporto las mierdas que hace Jennifer Aniston, lo siento mucho, pero es así-. Pero me alegro, dicho sea de paso, porque si además de gastarte la pasta en una entrada de cine (que ya cuesta lo suyo), encima la peli que ves es una pollada de comedia, te entran unas ganas salvajes de matar a alguien. Eso sí, que nadie se confunda, que no estoy diciendo que "Cómo acabar con tu jefe" sea una obra maestra. Lo que sí consigue, y con creces, es que te partas el culo.

    El humor que tiene no es muy sofisticado que digamos. Es del estilo de las de resacón en Las Vegas, para que os hagáis una idea. Funciona más el humor de las situaciones en las que se ven atrapados los tres prinagos que se quieren cargar a sus jefes, que lo que cuentan (y eso que te descojonas cuando los ponen a caer del burro). Pero el conjunto de la peli da un buen rollo total, y tienes la sensación de que todos los actores se lo pasaron pipa haciendo la peli. Hasta la pavisosa de la Jennifer Aniston se sale haciendo de putón verbenero, y se deja de las paridas tan monumentales de películas que ha estado haciendo antes.

    No sé muy bien, si tuviera que destacar algún momento en particular de "Cómo acabar con tu jefe" con cuál me quedaría porque, como ya os digo, toda la película es divertida desde el comienzo. Supongo que cuando uno de los tres tontos del haba le salva la vida al jefe que interpreta Kevin Spacey cuando, en realidad, lo que tendría que haber hecho es justo lo contrario. O como cuando se colocan accidentalmente con la cocaína que tiene en su casa el personaje de Colin Farrel y se ponen como una moto. O como cuando uno de ellos se larga a toda pastilla del sitio donde ha ocurrido un asesinato.

    En fin, ya os digo que "Cómo acabar con tu jefe" es una película de humor tirando más bien a lo grosero e irreverente, pero que plantea situaciones con las que el público se puede identificar de una forma tan inmediata que, al final, no puedes sino acabar riéndote de las payasadas que hacen estos tres pirados para salirse con la suya. Si queréis pasar un rato divertido y reíros con ganas, creo que, ahora mismo, de las películas que hay en cartel, ésta es una de las mejores opciones.



    sábado, 1 de octubre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "EL CÓDIGO"


    TÍTULO: EL CÓDIGO

    DIRECTOR: MANUEL BOURSINHAC

    REPARTO: SAMY NACERI, SAMUEL LE BIHAN, CLOTILDE COURAU, PHILIPPE NAHON, MARIE GUILLARD, MICHEL DUCHAUSSOY

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Dris (Le Bihan) es un ex presidiario que pretende rehacer su vida tras cumplir condena. Para ello, empieza una nueva vida en un barrio periférico de París en compañía de su mujer, Lisa (Guillard), y trabajando como mozo de carga en un almacén de frutas y verduras. Una mañana, se presenta ante él Yanis (Naceri) su primo y antiguo camarada de fechorías para proponerle un nuevo negocio. Dris se niega, exponiéndole su nueva situación, por lo que Yanis acaba recurriendo tanto a la antigua amante de Dris, Nina (Courau) como al hermano pequeño de Dris para conseguir que éste se vuelva a unir a la pequeña comunidad árabe de delincuentes, que pretenden dar un importante golpe.


    Quienes hayan tenido ocasión de ver la estupendísima película de Brian de Palma, "Atrapado por su pasado - Carlito's way, 1994", el argumento de "El código" les sonará bastante. Al fin y al cabo, esta producción francesa parte de la misma premisa -otro ex convicto que, tras pagar su deuda con la sociedad entre rejas, decide reformarse a su salida, a pesar de que sus antiguos compañeros harán lo posible para que vuelva al "negocio"-, aunque no deja de ser cierto que se aparta de la forma de plasmar el tema que tienen las producciones más hollywoodienses.


    En primer lugar, llama la atención el retrato de las bandas criminales árabes que juegan un importante papel en el film, ya que no suele ser habitual en los largometrajes actuales aunque, no obstante, tratándose de una producción francesa -aproximadamente, el veinte por ciento de la población gala es de ascendencia árabe-, tampoco resulta de lo más extraño (al respecto ver secuencias como aquella en que un familiar adolescente de los protagonistas empieza a rezar plegarias en árabe antes de ser ejecutado en un camión de transporte de carne). Y, lo mismo, podría decirse de los gitanos (Nina es gitana y muestra ante Dris su orgullo de serlo para condicionarle a actuar de una determinada forma).


    En segundo lugar, la forma de plasmar la violencia es tan dura como directa. El director no se anda con rodeos a la hora de mostrar ejecuciones con una frialdad y precisión asombrosas, tanto si el público se las espera (el tiroteo final en el depósito de coches) como no (lo que sucede en el interior del coche en el que huyen Dris y Yanis con más miembros, tras el asalto a un furgón blindado).


    Y, en tercer lugar, al tiempo que se suceden los episodios de ataques y represalias, se deja claro desde el comienzo que la ley dictada debe ser aplicada, pero que la ley de la "familia", al más puro estilo mafioso, está por encima de todo y todos. No en vano, es la existencia de esta ley (llamada "La Mentale" en el original francés, y cuyo título da nombre al film en la versión original), lo que acaba condicionando la vuelta a la delincuencia de Dris, aunque éste, al igual del personaje de Al Pacino en el largometraje al que hacíamos referencia más arriba, trata desesperadamente en todo momento de encontrar la salida tanto al acoso policial como al de sus colegas criminales.


    En resumen, "El código" es una película policiaca excelente, alejada de los tópicos más explotados por Hollywood, y que se centra en un argumento actual, realista y con ánimo de sacudir al espectador de forma que éste se adentre junto con los protagonistas en ese mundo de delincuencia y leyes no escritas que se nos presenta. Una película dura pero muy bien hecha la que merecer la pena reivindicar.



  • MR. HYDE DICE:

  • Para ser sincero, no esperaba que me gustara tanto esta película. No digo que me haya parecido la leche, pero sí que imaginaba que sería la típica peli del ladrón que se quiere reinsertar en la sociedad y acaba de mierda hasta las cejas. Y, en cierto modo es así, pero tiene un algo que la aleja de esas escenas que ya hemos visto mil veces antes. Supongo que será por la forma de mostrar la realidad. "El código" es una peli que parece real, me explico. En las pelis americanas, el héroe de turno, aparte de arrastrar un huevo de conflictos morales, no deja de ser un poco "fantasmilla", es decir, que cuando le toca volver al tajo (entendiéndose por "tajo" que tiene que volver a hacer las cosas por las que acabó yéndose a la trena), lo hace con un cargo de conciencia tremendo, y sin soltarse un pedo cerebral de esos que los llevan a dar golpes brutales o haciendo piruetas tipo misión imposible. En "El código" la acción es más ruda imposible, y la violencia está en la pantalla con un realismo y sin artificios que no suele ser normal en una película comercial. Tampoco es que la sangre esté saltando cada dos por tres, que nadie se equivoque, pero cuando un personaje le pega un tiro a otro, no hay nada que lo adorne, ni música ni chorradas, le mete la bala en el cocotero y punto.


    Puede que sea por eso que me pareció una peli digna de recomendar. La trama policiaca es cojonuda, y el hecho de que un criminal crea tan en serio que existe un código moral que le obliga a responder cuando uno de los suyos está en apuros está plasmado en la peli de una forma más clara y evidente imposible. Pero no sólo se queda ahí la cosa, sino que, en la historia, también queda patente que quien juega con fuego, se acaba quemando, lo que le da un toque extra a la peli que hace que te guste aún más.


    De todas, formas, no todo son cosas buenas. Es cierto que esa crudeza de algunas situaciones contrasta un poco con otros momentos de la peli que le quitan algo de ritmo a la cosa (el lío amoroso de Dris con Nina -y que acaba cogiéndole, metafóricamente, por los huevos para que vuelva al antiguo "negocio"-), o que no pegan demasiado con el carácter que parecen querer dar los personajes (la relación de Yanis con su padre). En cualquier caso, "El código" es una peli muy buena de cine policiaco, con su argumento que engancha y hace que te olvides del resto y te quedes pegado a la pantalla para ver de qué forma consigue salir bien el personaje que te cae bien (Dris) y cómo acaba pagando el que te cae mal (Yanis). Muy aconsejable, aunque sea para ver una peli de delincuentes que se aparta notablemente de lo que suele llegarnos del otro lado del charco. Sé que no es una peli muy fácil de encontrar, ya que creo que aún no la han pasado por la tale, y que en los videoclubs y tiendas no suele estar entre lo más comercial. Pero, si tenéis ocasión de conseguirla, hacedlo porque merece la pena.



    viernes, 30 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "AGUA PARA ELEFANTES"


    TÍTULO: AGUA PARA ELEFANTES

    DIRECTOR: FRANCIS LAWRENCE

    REPARTO: ROBERT PATTINSNON, REESE WITHERSPOON, CHRISTOPH WATLZ, HAL HOLBROOK, JIM NORTON

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Los productores de Hollywood son desconcertantes. Tienen un olfato único para captar oportunidades de oro, al igual que para desaprovechar oportunidades fantásticas de lograr grandes éxitos de taquilla. Esta reflexión viene a cuento de la salida en alquiler de la recientemente estrenada "Agua para elefantes". ¿Y por qué decimos esto? Pues, en primer lugar, porque "Agua para elefantes" es la adaptación de una novela de éxito en los Estados Unidos -desconozco si también en el resto del mundo-, escrita por Sara Gruen, y que contiene todos los elementos que debe tener cualquier comedia romántica que se precie, y de los que luego hablaremos. En segundo lugar, porque se ha apostado por actores que anteriormente han triunfado en la taquilla y que, salvo raras excepciones, fracasan cuando estrenan un nuevo largometraje. Y, en tercer lugar, porque los medios con los que cuentan para realizar la película son excelentes (decoración, fotografía, banda sonora...). Ahora bien, los resultados, al menos en este caso, no se encuentran a la altura de tan altas expectativas, a pesar del tirón inicial que se podría deducir de su historia.


    Estados Unidos, década de los 30. Jacob (Pattinson) es un joven de origen polaco que ha perdido a sus padres en un accidente de coche y, con ellos, tanto su casa como sus pocos ahorros y la oportunidad de licenciarse como veterinario. Decidido a probar suerte en alguna gran ciudad, una noche se sube a un tren sin saber que se trata del tren de una compañía de circo. A pesar de que no es muy bien recibida su intrusión, un anciano de ascendencia también polaca llamado Camel (Norton) se hace cargo del chico, a quien toma bajo su protección. Jacob, tras llamar poderosamente la atención de August (Waltz), el tiránico director del circo, consigue un puesto en la compañía como veterinario y entrenador de la nueva adquisición: una elefanta llamada Rosie que parece destinada a relanzar la alicaída carrera comercial del circo. No obstante, las cosas se complican cuando Jacob conoce a Marlena (Witherspoon), la mujer de August, de quien se enamora.


    Como se puede deducir, parece evidente que con tales medios técnicos y artísticos, podríamos estar hablando de una película excelente, al menos dentro de su género (el de drama romántico). No obstante, hay un elemento que, sin desmerecer en exceso, resulta tremendamente equivocado: la elección de su realizador, Francis Lawrence. Lawrence, que ha demostrado con creces su valía como director de películas de ciencia ficción con "Constantine - Constantine, 2005" y "Soy leyenda - I am legend, 2007", parece perdido en el mundo de ilusión y espectáculo que sirve como telón de fondo de esta historia romántica. De hecho, da la sensación de que Lawrence, no sabe muy bien cómo aprovechar momentos decisivos del film para hacer avanzar la acción (la secuencia en la que Jacob se sube al tren, o cuando conoce a August o, incluso, cuando se besa por primera vez con Marlene tras huir de una redada anti alcohol). Es más, si la fascinación que siente por los decorados de Jack Fisk (marido de la actriz Sissy Spacek y habitual colaborador del director Terrence Malik) y fotografía del extraordinario Rodrigo Prieto la hubiera sabido traducir con la cámara, el ritmo hubiera cambiado notablemente, no haciendo que haya secuencias que carezcan del dramatismo que merecerían (el sacrificio de un caballo, al comienzo del film), o que no aporten nada al relato (las constantes cenas a tres bandas entre Jacob, Marlene y August).


    Lástima que no se haya hecho cargo de la dirección el responsable de adaptar el guión de "Agua para elefantes", el también director Richard LaGravenese, quien sí ha demostrado sobradamente que es capaz de filmar dramas románticos que funcionan de maravilla (así lo hizo con "Posdata: te quiero - P.S. I love you, 2007"). Así pues, "Agua para elefantes" acaba siendo un proyecto fallido de ofrecer al público una película romántica llena de emociones y con un escenario tan original como es el mundo del circo, que no hay sido utilizado con demasiada frecuencia en el mundo del cine. Lástima que ésta, desde luego, no vaya a ser la opción más recomendable para alquilar esta semana. Desde luego, los ingredientes sí que los tenía.



  • MR. HYDE DICE:

  • Esta peli es un poco petardo. Cuando empiezas a verla, medio tienes asumido que es una peli como para mujeres, y que te va a tocar asistir a la típica historia del pobre chaval que se enamora de una mujer que ya está comprometida con el malo de la función y que, después de un poco de tira y afloja, acabarán juntos. Pues la cosa más o menos va por ahí, aunque no es ni chicha ni limoná. Me explico. Como peli que sigue ese cliché contado ya mil veces, acaba siendo un poco más original (la peli no se centra sólo en los dos protagonistas, sino que la vida en el circo acaba dándole un toque de originalidad que no está en las otras castañas de turno) pero, como película de drama serio, no cuela ni a la de tres.


    A mí, para ser sinceros, me ha aburrido. No es que sea mala ya que, por suerte, os digo que no es la clásica mierda que suele hacer la rubia esa con cara de boba que sale en la peli. Pero, tras los primeros veinte minutos, la historia ya me importaba un pimiento. Más que nada porque era más previsible que el 99% de las pelis románticas. ¿Que tiene lugar en un circo, en los años 30? Vale, mola. ¿Que los protagonistas se encuentran en medio de la gran depresión estadounidense, teniendo que partirse la cara para poder ganarse un mendrugo de pan? Está bien, queda claro que la protagonista no va a ser una niña mona de Nueva York que trabaja como periodista o en una galería de arte. ¿Que el villano de turno no es tan malo malísimo como suelen ser los malos de la función? Sí, también (aunque esto no es gracias al guión, sino a que el actor, Christoph Waltz actúa de coña). Pero ahí empieza y acaba toda la originalidad de la peli.


    "Agua para elefantes" es una peli que parece que está empaquetada como para gustar al público, aunque con tanto actor guapito de cara (a mí, personalmente, me parecen más feos que un mandril chupando un limón), tanto súper decorado y tanta chufla, parece que se han olvidado de que la peli tiene que tener un cierto ritmo y un gancho que haga que, por muy previsible que pueda ser la peli, consiga el que la haya sacado del videoclub no se arrepienta de su decisión. Dicho en otras palabras, que se ha preocupado más por el envoltorio que por asegurarse de que el contenido entretenía y gustaba. Y, en lugar de eso, "Agua para elefantes" acaba siendo aburrida, tanto para ellos (que no tienen más remedio que papársela para darle gusto a la parienta) como para ellas (que, a mitad de película, te sueltan eso de "es un poco lenta, ¿no?"). No es que se os vayan a caer los ojos de la cara por verla pero, si os tenéis que decantar por alguna peli este finde en el videoclub, no pasa nada si ésta la dejáis para otro momento. No os perdéis nada.



    jueves, 29 de septiembre de 2011

    CINE ACTUAL: "300"


    TÍTULO: 300

    DIRECTOR: ZACK SNYDER

    REPARTO: GERARD BUTLER, LENA HEADEY, DAVID WENHAM, DOMINIC WEST, MICHAEL FASSBENDER, RODRIGO SANTORO

    DURACIÓN: 117 min.

    AÑO: 2007

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Los tiempos están cambiando. Cuando el séptimo arte permite realizar aproximaciones a otras formas de expresión artísticas, como es el caso del cómic, existen dos posibilidades: que el resultado sea un nuevo producto tan fascinante como revolucionario ("Sin City. Ciudad del pecado - Sin City, 2005", por ejemplo), o que acabe siendo una enorme decepción (caso de "The Spirit - The Spirit, 2008"). Afortunadamente, "300" se encuentra, por méritos propios, en el primero de estos grupos. Y es que el aterrizaje en las pantalla de todo el mundo de esta novedosa cinta de acción cautivó al público con su acertada mezcla de violencia y aventura, en la que se pretendía recrear la obra gráfica del dibujante Frank Miller, cuyo argumento principal relataba el enfrentamiento de los espartanos con los persas -con muchísimas licencias históricas-, cinco siglos antes del nacimiento de Cristo.


    El rey Leónidas (Butler), ante la inminente llegada de las tropas invasoras lideradas por el rey Gerges (Santoro), decide abandonar en Esparta a su mujer (Headey) e hijo para acudir, en compañía de sus mejores hombres, a combatir la amenaza extranjera. De esta forma, un mini ejército formado por trescientos de los mejores soldados de la región, se enfrenta a miles de atacantes foráneos, consiguiendo plantarles cara con una violencia y crueldad únicas, hasta su último aliento.


    En una película como "300" llama la atención que, a pesar de que su argumento sitúe la historia en un periodo decisivo para el devenir histórico de la humanidad, le permite a su director, el visionario Zach Snyder, realizar una adaptación en la gran pantalla mucho más cercana al cómic de Miller que no a lo recogido en los miles de libros de historia que tratan dicho tema. Por este motivo, el largometraje depende casi en su totalidad no del guión recitado por sus intérpretes, sino de las asombrosas escenas confeccionadas por el realizador, capaz de embelesar al público tanto con una secuencia de batalla (indescriptible el travelling con el que da comienzo el primer enfrentamiento de los espartanos con los persas, en el que éstos son casi presentados como auténticas apisonadoras humanas capaces de arrollar a cuantos se interpongan en su camino -bolas de fuego incluidas-, o cómo un monstruoso enemigo casi arranca el caso de Leónidas con la punta de una de sus lanzas), como con momentos más pausados (la consulta de Leónidas al oráculo, la descripción visual de la corte del rey Gerges).


    "300" es una película poderosísima desde un punto de vista visual. Evidentemente, hasta el espectador menos avispado sabe de sobra que todo lo que está contemplando se trata de trucajes visuales (no en vano, sólo un diez por ciento de los decorados que aparecen en la película son tangibles). Pero, por suerte, el conjunto del largometraje está tan cuidado y las piezas encajan de una forma tan efectiva que, adornando el conjunto con algún que otro momento de réplicas brillantes (Leónidas negándose a arrodillarse ante Gerges porque le duele un poco la rodilla, o preguntándoles a tropas de refuerzo a qué se dedica cada uno de sus soldados para, acto seguido, demostrar que sólo los suyos son auténticas máquinas de matar -ya clásico el "Ahú, ahú" con el que los espartanos corroboran la afirmación de su rey-), consigue hacer que el largometraje sea un ejemplo de pasatiempo bien diseñado, muy bien ejecutado y tan divertido como emocionante y deslumbrante. Una cinta de acción muy bien llevada que se sabe disfrutar si se acepta, desde su comienzo, la premisa que el director exige del público. En caso contrario, puede llegar a resultar un tanto decepcionante.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué peli más guapa! Lástima que ya la hayan pasado hasta el aburrimiento, porque es de esas que flipas cuando ves por primera vez y te quedas con ganas de una segunda. A las tías que os gusten los machos romos más cuadrados que un equipo de fútbol, estaréis en la gloria, y los tíos a los que les molen las pelis de batallas en plan bestia se lo pasarán pipa. La estética de "300" no se había utilizado antes, y fue por eso que se convirtió en un éxito brutal. Lo malo, insisto, es que o lo han parodiado tanto o lo han imitado en otras veinte películas más que, si lo vuelves a ver ahora, ya casi ha perdido todo su encanto.


    Ahora, lo que es la peli, se sale por todos los lados. No sólo te refresca un poco la memoria sobre la historia de los espartanos y su conquista por parte de los persas, sino que lo consigue haciendo que te lo pases teta y que flipes en colores con las imágenes tipo cómic que dan cuerpo a la peli.
    Ahora bien, no tiene nada que ver con el estilo que tenía "Sin City. Ciudad del pecado". Y digo esto, más que nada, porque a mi chica le pareció una mierda la peli de Robert Rodriguez, pero esta le encanto (no me preguntéis si fue por la peli o por los espartanos, que aunque tenga bastante clara la respuesta, me parece que no quiero saberla). Por eso, cuando os cuento que tiene un aire de cómic me refiero a que sus imágenes son más propias de los tebeos, con esos planos a cámara lenta y luego rápida, esa sangre saltando hacia la cámara como si te estuviera escupiendo y, sobretodo, por todo el tema de decorados, que parece como de cuento.


    Ahora bien, si aceptas en juego y esa estética no te molesta, acabas disfrutando como un enano. Como película de aventuras y acción lo tiene casi todo: escenas de lucha acojonantes (cómo arrojan a un pozo sin fondo a los enviados de los persas, la lluvia de flechas que les cae a los espartanos, o cómo se cargan a uno de los emisarios del rey Gerges) e imágenes que se te quedan en la memoria (la pila de cadáveres persas que construyen los espartanos a modo de protección, o cómo los espartanos empujan a los persas hacia un precipicio para tirarlos, o el naufragio de aliados de los persas que ven los espartanos desde lo alto de un acantilado).


    El problema de la peli viene cuando, de tanto querer darle esa estética revolucionaria, acaban pasándose de la raya. Y me refiero, por ejemplo, al rey Gerges. ¡Joder macho, que parece el líder de unas drag queens! Dudo bastante que el rey de verdad fuera la mitad de... "cosa" que es el que aparece en la peli. O el jorobado ese traicionero, que una cosa es estar jorobado, y otra parecer el fruto de Quasimodo y el Pozí. Pero vamos, esto son cosas que no acaba siendo impedimento para que cuando escuchas eso de "¡Espartanos, esta noche cenamos en el infierno!", se te pongan todos los pelos de punta. Yo me lo pasé de vicio viéndola, y os animo a que, si aún no la hayáis visto, le dediquéis un par de horitas al tema. Impresionante, de verdad.



    miércoles, 28 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "RESPLANDOR EN LA OSCURIDAD"


    TÍTULO: RESPLANDOR EN LA OSCURIDAD

    DIRECTOR: DAVID SELTZER

    REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, MELANIE GRIFFITH, LIAM NEESON, JOELY RICHARDSON, JOHN GIELGULD

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1992

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay que ver lo que han dado de sí en el cine las historias de espías en los años de dominio del nazismo. Desde largometrajes más clásicos como "Cortina rasgada - Torn curtain, 1966", o con excelentes secuencias de acción como "El desafío de las águilas - Where eagles dare, 1968", hasta propuestas más recientes como la espléndida "El libro negro - Zwartboek, 2006", es larga la sucesión de películas que han centrado su atención en hilos argumentales cuya base es la infiltración de espías del bando aliado tras las líneas nazis, y de la complicación y riesgo que supone conseguir que su misión sea un éxito. Por lo que respecta a "Resplandor en la oscuridad", el director David Seltzer (quien, dicho sea de paso, tuvo una más que breve carrera como realizador de largometrajes), cuenta con unos estupendos protagonistas y con un amplio despliegue técnico (Jan de Bont como director de fotografía, Michael Kamen como compositor de la banda sonora para contar una historia plagada de traición, peligros e intriga.


    Linda Voss (Griffith) es una joven judía que, durante los años de conflicto de la Segunda Guerra Mundial, comienza a trabajar como secretaria en un despacho de abogados en Nueva York, gracias a su habilidad para hablar alemán con total fluidez. Allí, se le asigna un puesto de asistente personal de Ed Leland (Douglas), un coronel de las OSS que queda sorprendido por el talento de la joven secretaria. Movidos por una atracción mutua, se convierten en amantes aunque, su relación se ve interrumpida cuando Ed es enviado a una misión secreta. A su vuelta, le confiesa a Linda que una importante operación se encuentra en peligro, ya que el agente infiltrado con el que contaban ha sido asesinado. Será entonces cuando ella decidirá presentarse voluntaria para completar la misión del espía caído y, para ello, deberá cruzar las líneas enemigas e infiltrarse en el corazón de la alta sociedad nazi, entre los que se encuentra el alto oficial Fraz-Otto Dietrich (Neeson).


    Sin ser ninguna obra maestra, "Resplandor en la oscuridad" sí que es un largometraje de lo más correcto. Filmado con gracia e interés, acaba revelándose como un estupendo entretenimiento en el que el director parece establecer un pacto con el espectador, de forma que éste permanece atento a la pantalla a cambio de que los responsables del film le cuenten una historia con gancho, bien realizada y con las dosis perfectas de emoción y suspense. A este respecto, cabe destacar secuencias como la de la llegada de Linda a Alemania y su breve preparación con uno de los colaboradores sobre el terreno, o todo el aparato de seducción que despliega ante el oficial nazi al que consigue engañar.


    Pero, si de todo el conjunto merece la pena destacarse un momento en particular, éste, sin duda, es el final, donde se acaba concentrando una tensión e intrigas enormes acerca de todo el devenir de los personajes a los que interpretan Douglas y Griffith (y que aquí no desvelaremos para no quitarle el interés al largometraje). Detalles como éstos son los que hacen que "Resplandor en la oscuridad" sea contemplado como una entretenidísima película de y sobre espías, de lo más correcta y presentable. Muy recomendable.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Cómo me gustan las pelis de espías! Y si son de esas que tienen lugar durante la Segunda Guerra Mundial, con los aliados en mitad de todos los nazis, aún mejor. "Resplandor en la oscuridad" no es que sea de las más conocidas o famosas, pero sí que es una de las más entretenidas que se hicieron a principios de los noventa. Por eso, me cuesta un poco entender que esta peli se llevara tanto palo, si está hecha de coña, y te atrapa desde el primer minuto hasta el final. Tampoco voy a decir que sea el no va más de las pelis de espías de este tipo, pero lo que sí os aseguro es que está chulísima, y que se lo curraron un montón para hacerla guapa guapa. Toda la recreación es cojonuda (decorados, ambientación de las calles...), los actores están estupendos, la música es una pasada -como casi todo lo que compuso Michael Kamen-, y el ritmo de lo más trepidante.


    Un punto a favor de "Resplandor en la oscuridad" es que la peli no va de la clásica historia en que un americano se quiere hacer el héroe y se enfrenta él solito a medio ejército nazi. Aquí, lo curioso es que es una mujer (guapísima Melanie Griffith) quien le echa huevos al asunto y, cuando las cosas se ponen feas, le pide a su jefe (y amante) que le dé la oportunidad de demostrar lo que vale. Y ella se sobra y se basta para ir consiguiendo sus objetivos.


    Otro punto a favor de la peli es que logra mantenerte en tensión todo el tiempo. La cosa empieza poniéndose interesante cuando uno ve que empieza a cocerse algo importante en el despacho que dirige Michael Douglas, pero desde el instante que es Melanie Griffith quien se juega el culo por conseguir la información necesaria sin que se le vea el plumero, ahí sí que se pone guapa la cosa. Desde ese momento, el director se las apaña para hacer que casi no tengas tiempo de respirar: el momento en que Linda entra a formar parte del servicio doméstico del nazi, cuando consigue que un oficinal nazi se enamore de ella y, por supuesto, los diez minutos finales, en que dan ganas de meterse dentro de la peli para echarles una mano a los protagonistas.


    Vamos, en resumen, que "Resplandor en la oscuridad" es de esas pelis que merece la pena ver. Está bien hecha, bien interpretada, y distrae y entretiene con la misma facilidad con la que crea una historia de intriga que te atrapa hasta el final, cosa que no muchas pelis consiguen. Yo, particularmente, os recomiendo esta. No es muy conocida, así que seguro que os puede sorprender.





    CINE DE LOS 80: "NUEVE SEMANAS Y MEDIA"


    TÍTULO: NUEVE SEMANAS Y MEDIA

    DIRECTOR: ADRIAN LYNE

    REPARTO: MICKEY ROURKE, KIM BASINGER, MARGARETT WHITTON, DAVID MARGUILES

    DURACIÓN: 95 min.

    AÑO: 1986

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Releyendo un poco por encima la opinión de Hyde -cosa que no suele suceder con demasiada frecuencia-, me he llama la atención de que la sitúe en el grupo de películas que acaban siendo más "películas de momentos" que largometrajes con personalidad propia en su totalidad. Y digo que me llama la atención porque, aunque yo tenga ligeramente la misma sensación, lo cierto es que me parece más una película fruto de la época en que fue rodada y estrenada, como también hemos comentado en alguna que otra ocasión. Haciendo una breve retrospectiva, la década de los ochenta había supuesto la incorporación globalizada de la mujer a la primera división del mundo de los negocios (hecho que Mike Nichols pondría aún más en claro con su excelente "Armas de mujer - Working gilrs, 1988"). Sin embargo, es importante tener presente, para entender el desarrollo de la historia que propone "Nueve semanas y media" que los ochenta no sólo supusieron la "liberación" de la mujer de forma más explícita, sino también una época en que empezó a hacerse patente el poder que podían ejercer sobre los hombres. Y qué mejor forma de demostrarlo que a través de una historia en que la mujer decide explotar libremente y sin responsabilidades su sensualidad y sexualidad.


    Así es como, en "Nueve semanas y media", la protagonista es Elizabeth (Basinger), una mujer que trabaja en una galería de arte neoyorquina. Un día, por casualidad, se cruza en su camino un yuppie llamado John (Rourke), quien queda prendado de ella. De esta forma, no parará hasta seducirla e iniciar con ella una complicada relación basada en el secretismo, fetichismo y sexo, cuyas consecuencias finales no harán sino destrozarles por dentro, más a Elizabeth que a John.


    Como se puede deducir por su argumento, el escándalo que pretendía provocar la película de Adrian Lyne centra su punto de mira en esa especie de nueva dimensión femenina que comenzaba a hacer eclosión. Y lo hace con todo lujo de detalles. En primer lugar, le otorga a la mujer un papel laboral importante, no limitándose a figurar como la típica asistente o secretaria a la que se había visto relegada hasta ese momento (Elizabeth es responsable de una galería de arte en la que asesora a sus clientes, y acaba tomando decisiones importantes sobre cada una de las colecciones). En segundo lugar, se tratan diferentes aspectos del sexo considerados tabú, como es el caso de la forma explícita de mostrar los distintos juegos sexuales a los que Elizabeth es sometida por John (ver al respecto tanto la ya cláisca secuencia del strip-tease de Elizabeth al ritmo de la no menos célebre canción You can leave your hat on, así como el divertido momento previo en que John compra una serie de objetos en una tienda con la intención de utilizarlos después en sus encuentros sexuales).


    Sin embargo, lo que hubiera debido llamar ciertamente la atención es la resolución que se le da a la historia de "Nueve semanas y media". Al igual que sucedía en otra película de similares intenciones, "El último tango en París - Last tango in Paris, 1973", ese secretismo y relaciones basadas tan sólo en el sexo desenfrenado termina por vaciar a los que participan en ella. En el largometraje que hoy nos ocupa, acaba perturbando tanto la vida del personaje al que da vida Kim Basinger como al de Rourke, hecho sorprendente, pues él está mucho más habituado que ella a prestarse a esa clase de juegos. A este respecto, resulta decisiva una de las últimas secuencias del film, en el que John, en su último intento de mantener a Elizabeth a su lado, empieza a contarle cosas acerca de su familia y vida privada.


    Posiblemente, sea esta resolución que se le da a la película la que no hiciera de ella el éxito con el que esperaban contar sus responsables, a pesar de la seductora presencia Rourke, importante actor de moda de aquellos años, y Basinger, quien explota toda su sensualidad en esta película de una forma envidiable. En lo que concierne al resto, no hay mucho más que haga de "Nueve semanas y media" una película que merezca la pena volver a ver una segunda vez, más allá de los puntos que argumenta mi querido colega Hyde. Símbolo de una época, pero con muy poco trasfondo más.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¿Recordáis lo que decía ayer sobre "Gilda - Gilda, 1946", acerca de las películas que merecen la pena más por algún momento en particular que por la misma película? Pues "Nueve semanas y media" es otro de los mejores ejemplos de este tipo de pelis. No es una mala película, pero cuando has acabado de verla piensas "¿y qué?". No te ha llevado a ninguna parte ni has podido sacar muchas conclusiones al respecto (vamos, que tiene el mismo mensaje que un folleto del Carrefour). Eso sí, los dos o tres momentos que destacan por encima del resto hacen que haya merecido la pena verla.


    De entrada, la famosísima escena del baile de Kim Basinger a contraluz y con la canción de Joe Cocker a toda paleta. Simplemente cojonudo, de las secuencias que después recuerdas con una sonrisa en la cara (jopé tú, cómo estaba la buena mujer...). En segundo lugar, la secuencia en la que Mickey Rourke le da de comer cosas a Kim Basinger -que tiene los ojos vendados-, entre lo que destaca algo de fruta y, sobretodo, ese pase de cubito de hielo por el ombligo. Y, en último lugar, el morbete que da ver a Rourke cuando todavía era un tío guapete, porque lo que es ahora, casi da cosa mirarle a esa cara destrozada y retocada más que la de Stallone y Cher juntos.


    Por lo que respecta al resto, no hay mucho más que contar. La historia empieza siendo más o menos interesante para acabar aburriendo a medida que ves que no hay nada más en la peli que ver a éstos dos correteando de un lugar a otro, pensando en el próximo polvete que piensan echar, y poniendo cara de estar más salidos que una mona. Del resto, no hay casi nada más que rescatar. Si lo que querían era hacer una especie de peli escándalo, tampoco es que ruborice tanto ya que, al fin y al cabo, no dejan de contar los pormenores de una pareja (si es que se les puede llamar así) que deciden foxxxr bien sin mirar con quién. No es que eso sea nada reprochable, que allá cada uno, pero el problema es que no da para hacer toda una película que gire en torno a lo mismo. Y se nota, por mucho Joe Cocker que haya de por medio.



    lunes, 26 de septiembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "GILDA"


    TÍTULO: GILDA

    DIRECTOR: CHARLES VIDOR

    REPARTO: RITA HAYWORTH, GLENN FORD, GEORGE MACREADY, JOSEPH CALLEIA

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1946

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay películas que son auténticas obras maestras de la historia del cine. Cada secuencia, cada plano, o cada gesto de sus intérpretes contiene una perfección tal que es imposible no hablar de ellas sin que uno sienta la necesidad de cuadrarse ante ellas y mostrarles la mayor de las admiraciones. Por otra parte, hay películas que, sin entrar a formar parte de tan selecto club, contienen momentos mágicos e irrepetibles dentro del séptimo arte, capaces de dotar a dichos films de una reputación que va más allá de la propia calidad de la cinta. "Gilda" pertenece, por derecho propio, a este segundo grupo.


    "Gilda" cuenta, a través de la narración de Johnny Farrell (Ford) cómo éste, tras dedicarse a trampear en las mesas de juego, salva a un peligroso gangster llamado Ballin Mundson (Macready) de una situación de lo más comprometida, sin tener la más mínima idea de quién es aquél. En agradecimiento, Mundson le ofrece a Johnny un puesto de importancia dentro de su banda, que éste acepta. Sin embargo, los problemas no han hecho más que empezar para Johnny ya que, un día, se entera de que la esposa de su jefe no es otra que la seductora Gilda, con quien Johnny tuvo sus más y sus menos en el pasado, y cuya relación no sólo no terminó nada bien, sino que Johnny aún guarda profundas cicatrices en su interior. Cuando Gilda se vuelva a sentir atraída por Johnny, él se verá obligado a elegir entre la lealtad a su jefe o dar rienda suelta a su pasión por Gilda.


    El largometraje dirigido por Charles Vidor es y será siempre recordado por la secuencia en la que una arrebatadora Rita Hayworth canta Put the blame on Mame, mientras se despoja de uno de sus larguísimos guantes. La fuerza de esa secuencia, combinada con el poder de seducción de la actriz, y con la sabia dirección de Vidor -nunca aquello de "más vale insinuar que mostrar" tuvo una representación más clara que en esta película- es única e inimitable. El resto del film se mueve entre las aguas de lo correcto y lo intrascendente (no en vano, hay quien considera la relación de los personajes de Gilda y Johnny Farrell una especie de repetición de la que existía entre los Rick e Ilsa de "Casablanca - Casablanca, 1942").


    No obstante, en honor a la verdad, sería injusto no admitir que los momentos más logrados de la película son, precisamente, aquellos en los que Gilda y Johnny se enfrentan cara a cara. Y dedimos enfrentan porque, si bien ambos personajes hacen lo posible por convencerse de que cada uno está mejor sin el otro (traducido en un manifiesto odio entre ellos a lo largo de casi todo el largometraje), lo cierto es que el público no duda en ningún instante que tanto desprecio no es sino un síntoma inequívoco del amor que se ambos están condenados a ocultar. A este respecto, cabe mencionar otra de las secuencias magistrales del film: aquella en la que Johnny le propina a Gilda una tremenda bofetada en la cara tras una de sus discusiones. Tanto la reacción de Johnny antes y después del golpe, como la de Gilda no hace otra cosa que reforzar esa idea, presente en el largometraje, gracias a la acertada dirección de Vidor, desde que se ven los dos por primera vez hasta que acaba la cinta.


    En resumidas cuentas, "Gilda" es una película-icono, si se quiere entender de esta forma, necesaria de ver para poder conocer la génesis de lo que ha sido la presencia de la femme fatale en la historia del cine. Desde el momento en que Hayworth hace acto de presencia en la pantalla con ese movimiento seductor de pelo despejándoselo de la cara con un movimiento de su cuello, pasando por los movimientos y reacciones de indiferencia en las secuencias que comparte con Gelnn Ford, y terminando en la ya citada secuencia del baile, "Gilda" se convierte en un exponente clarísimo de la fuerza que puede aportar un personaje al total de una película y de cómo, en ocasiones, basta un simple movimiento, casi imperceptible, o una mirada, para decir muchísimo más de lo que podría expresarse con miles de palabras.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me hace gracia pensar en cómo ahullaría la peña como coyotes al ver a la Hayworth, toda buenorra (para la época), quitarse un guante o pasearse por ahí en albornoz. Supongo que, salvando muuuuuucho las distancias, sería como los de mi generación cuando vieron a Jessica Alba en "Sin City. Ciudad del pecado - Sin City, 2007", vestida de cowgirl mientras hace su show en un escenario (los que no sepan de qué hablo, que busquen pitando una foto de la muchacha en Internet y me entenderán en cero coma). La buena señora, aparte de ser muy guapa, sabía lo que era hacer de mujer fatal como Dios manda (en este caso, no tan fatal y sí mucha mujer).


    Ahora bien, aparte de Rita Hayworth, el resto de la peli, pues está bien pero tampoco es para tirar cohetes. Distraida y poco más, pero no tiene nada, aparte de lo obvio y repetido ya mil veces, que la distinga de las otras tantas parecidas que se hicieron en la época. La historia del típico "chico malo" que acaba dividido entre su antiguo amor -también, mira tú que es pequeño el mundo...- y su trabajo está bien llevada, aunque no es de las que acabas recordando con entusiasmo cuando pasa el tiempo. De hecho, hace ya unos cuántos años que la vi (cuando aún pululaban por el mundo los VHS), y no recuerdo especialmente ninguna escena o momento que me dejara pasmado (aparte del de otra canción que baila Gilda, Amado mío), porque me pareció muy en plan Bogart. O sea, la clásica película de gangsters y matones, pero con el añadido de tener a una señora que estaba como queso en mitad de la función.


    Pero vamos, aún sin recordarla demasiado bien, recomiendo a los que no la hayáis visto que, si tenéis la oportunidad, la aprovechéis para ver una peli que tiene uno de los momentos más famosos de la historia del cine y que, a fin de cuentas, acaba siendo una distracción de lo más recomendable.



    domingo, 25 de septiembre de 2011

    CINE DE ESTRENO: "LA DEUDA"


    TÍTULO: LA DEUDA


    DIRECTOR: JOHN MADDEN


    REPARTO: HELEN MIRREN, TOM WILKINSON, SAM WORTHINGTON, ASSAF BERNSTEIN, JESSICA CHASTAIN


    DURACIÓN: 110 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: INTRIGA


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Llamativa la trayectoria del director británico John Madden. En primer lugar, triunfa por todo lo alto con dos comedias típicamente británicas ("Su Majestad, Mrs. Brown - Mrs. Brown, 1997" y "Shakespeare enamorado - Shakespeare in love, 1998"). A continuación, firma dos películas más tan pretenciosas como fallidas ("La mandolina del capitán Corelli - Captain Corelli's mandolin, 2001", y "La verdad oculta - Proof, 2005") para, después, perderse en las aguas del cine vulgar con aspiraciones de thriller ("Killshot - Killshot, 2008"). Por fortuna, con "La deuda", Madden ha sabido volver a dirigir sus pasos -y la cámara- hacia una historia interesante, bien contada y mejor llevada, repleta de suspense e intriga, gracias tanto a su estupendo guión como a las interpretaciones del reparto.


    Tel Aviv, en la actualidad. Rachel y Stephan (Mirren y Wilkinson, respectivamente) acuden a la presentación que hace su hija de un libro, en el que se relata la experiencia vivida por sus padres a mediados de los años sesenta, cuando ambos eran espías del Mossad, y tuvieron que llevar a cabo una peligrosa misión en el Berlín comunista. Sin embargo, el tercer miembro que participó en la misión, David (Hidns), se suicida ante Stephan antes de que tenga lugar la presentación. A caballo entre el momento actual y treinta años atrás, Rachel recuerda qué sucedió durante la ejecución de su misión cuando tanto ella como Stephan y David (interpretados en su versión joven por Chastain, Csokas y Worthington, respectivamente) tuvieron que localizar, capturar y extraditar a un peligroso nazi huido tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, para llevarlo ante la justicia por sus crímenes de guerra. Sin embargo, en aquella misión sucedió algo que acabará teniendo su repercusión hasta el momento actual.


    "La deuda" se presenta como un remake del film israelí del año 2007 "Ha-Hov". Ni mi colega Hyde ni yo hemos visto el largometraje original en el que se basa, por lo que nuestras impresiones dependen exclusivamente de la versión que ha llegado este fin de semana a nuestras pantallas. Sin embargo, a expensas de lo que opine mi buen amigo, lo que está claro es que esta última versión de "La duda" es una película de lo más correcta. Tanto por sus actuaciones como por su historia pero, sobretodo y muy especialmente, por la brillantez del montaje. No hay que olvidar que la acción avanza y retrocede en el tiempo constantemente y, aún con el peligro que ello podría suponer para romper el factor sorpresa desvelando algún elemento importante del argumento o, incluso, para confundir al espectador con tanto avance y retroceso. De hecho, recordando después la película, da la sensación de que sin ese montaje no lineal, "La deuda" hubiera perdido buena parte de su poder de suspense puesto que, por mucho que revele algunos detalles, ello aumenta en el público el deseo por conocer cuál es el secreto que tan celosamente guarda el trío protagonista, así como conocer qué se esconde tras todo el halo de misterio que les obliga a juntarse de nuevo, tras más de treinta años.


    Por todos estos motivos, y porque, al fin de cuentas, la manufactura de la película es más que correcta, "La deuda" se acaba revelando como un largometraje estupendo, digno de disfrutar desde su primer minuto, en el que la atención del espectador ya es requerida con insistencia para no perderse ni un solo detalle de la narración. Al fin y al cabo, en lo que se nos cuenta se halla la clave del misterio que tratarán de resolver durante las casi dos horas siguientes.



  • MR. HYDE DICE:

  • Hacía tiempo que no veía una película con tantas ganas. No quiero decir que me muriera por verla antes de sentarme en la butaca sino que, conforme avanzaba la acción, tenía más y más ganas de saber lo que iba a pasar. Las pelis de espionaje siempre me han gustado, creo que ya lo he dicho en más de una ocasión. Ésta, en particular, que tiene lugar en mitad de los tira y afloja del telón de acero (para los de la E.S.O., "telón de acero" = los años chungos después del Segunda Guerra Mundial), es interesante desde el principio, cuando los protagonistas recuerdan cómo cumplieron con la misión de dar caza a un antiguo médico nazi.


    La novedad de "La deuda" es que, aquí, a diferencia de la inmensa mayoría de pelis del estilo es que, en primer lugar, los buenos son tres espías israelíes, no unos americanos infiltrados en territorio enemigo, por lo que la espectacularidad y virguerías propias del cine más comercial ya de entrada brillan por su ausencia. En segundo lugar, la historia no es lineal, sino que va adelante y atrás en el tiempo para contar tanto lo que pasó en Berlín como lo que tienen que acabar de hacer en la actualidad. Eso es verdad que le quita un pelín de intriga al asunto, ya que sabes perfectamente que los tres protagonistas llegan a viejos -es decir, que no les dan matarile- aunque, por otra parte, estás que te mueres de la impaciencia por conocer cuál es el secreto que les hace seguir buscando o sospechando cosas, después de más de treinta años.


    Los actores están todos estupendos, desde la señora que hizo de la reina de Inglaterra, hasta los más jovencitos, incluyendo el tío de "Avatar - Avatar, 2009". Pero lo mejor de todo es el guión y el ritmo de la película. Ya os digo que, desde que se empieza a planear la misión de localización y extradición del nazi ese de las pelotas, estás con el culo bien apretado para ver cómo lo consiguen. Y eso que, a los cinco primeros minutos, te da la sensación de que ya te han jodido la sorpresa, por culpa de algo que sale y que no voy a contar para no cagarle la peli a nadie. Pero sólo os digo una cosa: no os dejéis engañar por las apariencias.


    De momento, así a bote pronto, de las pelis que han salido en cine esta semana, me parecía que "La deuda" era una buena opción tanto por tema como por la gente que la ha hecho y, en honor a la verdad, he de decir que no me ha decepcionado. No es el peliculón del siglo, pero lo que sí os aseguro es que te mantiene interesado durante todo el rato, tanto con la misión que tuvo lugar hace treinta años como con las cosas que tienen que acabar de "arreglar" en la actualidad. Vamos, que si os gustan las pelis de intriga y así rollo misterio, "La deuda" es una de las mejores opciones que tenéis ahora mismo en cartel.