jueves, 13 de octubre de 2011

CINE ACTUAL: "MILLION DOLLAR BABY"


TÍTULO: MILLION DOLLAR BABY

DIRECTOR: CLINT EASTWOOD

REPARTO: CLINT EASTWOOD, HILARY SWANK, MORGAN FREEMAN, JAY BARUCHEL

DURACIÓN: 137 min.

AÑO: 2004

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cada nuevo largometraje que estrena Clint Eastwood, sobretodo aquellos en los que se concentra en ejecutar las labores de director, es recibido por público y crítica como agua de mayo. Cuando, un año antes del estreno de "Million dollar baby" presentó "Mystic River - Mystic River, 2003", entusiasmó a las plateas de medio mundo. Desgraciadamente, a la hora de los premios, pareció estar más de moda recompensar a la última entrega de "El señor de los anillos", hecho que dejó a Eastwood con las manos prácticamente vacías. Sin embargo, en 2004, éste irrumpió aún con más fuerza si cabe con una película tan demoledora como impactante con la que, ahora sí, obtuvo el reconocimiento que merecía. Para ello, se concentró en llevar a la gran pantalla su particular adaptación de la novela "Rope burns: stories from the corner".


    Frankie Dunn (Eastwood) es un viejo entrenador de boxeo que regenta un gimnasio junto a su amigo Eddie (Freeman), otro viejo boxeador retirado y tuerto, donde se preparan jóvenes promesas, y que, recientemente, se ve abandonado por su mayor promesa, quien se desprende de él para fichar por preparadores más jóvenes y agresivos. Un día, Frankie encuentra en su gimnasio a Maggie (Swank) una joven y pobre muchacha con ganas de convertirse en una gran luchadora pero que, en cambio, se encuentra con el rechazo de Frankie. Gracias a su persistencia y ánimo, conseguirá que Frankie la entrene y represente como manager para presentarse al título por el campeonato del mundo.


    Vista "Million dollar baby", da la sensación de que a Clint Eastoow, lo que menos le interesa de la película es el boxeo. Con ello no queremos decir que las escenas de combates estén rodadas con desgana o de forma tediosa (como, por ejemplo, sí que sucedía en la más reciente "The fighter - The fighter, 2010"). En absoluto, más bien al contrario. Eastwood demuestra un dominio de la cámara único, alejado de otros montajes más histriónicos, propios de las aventuras del boxeador que hizo mundialmente famoso a Sylvester Stallone. Aquí, Eastwood parece contemplar todo lo vinculado con el boxeo como un medio que le permite centrarse en lo que de verdad le interesa: el drama de una boxeadora por lograr la anhelada superación personal.


    El film tiene momentos irrepetibles: el constante duelo dialéctico entre Frankie y Eddie (no queda muy claro quién es el que acaba cuidando de quién), la conversación en una cafetería entre Eddie y Maggie -tremendo el momento en que éste le explica a la muchacha cómo perdió su ojo durante la disputa de un combate- o, evidentemente, la última media hora de metraje, donde Eastwood consigue dejar metafóricamente noqueado al público. Todo ello, además, gracias a un más que sólido libreto escrito por el guionista y ocasional director Paul Haggins, cuya adaptación de la novela que da pie a "Million dollar baby" constituye un viaje a la superación personal de una mujer y a la forma de afrontar las adversidades de la vida, sin temor a que dichas decisiones sean puestas con posterioridad en tela de juicio. A este respecto, cabe destacar, muy especialmente, la actuación de una soberbia Hillary Swank (ver el momento en que recoge las sobras de comida del restaurante en el que trabaja para llevárselas a casa, con la excusa de que son para su perro), y la impecable presencia de Clint Eastwood como un hombre profundamente solitario y desgraciado, que anhela poder encontrar la redención (ver la secuencia en la que le explica a Maggie el significado del apodo cariñoso que él le había puesto).


    En pocas palabras, "Million dollar baby" es una película ruda, muy hermosa, pero tremendamente dura. No es un largometraje en el que el espectador queda con una sonrisa en el rostro, más bien al contrario. Sin embargo, nada de ello representa un impedimento para que esta película sea de las mejores que ha rodado Eastwood en su calidad de realizador. Es un film que da que pensar, y que permite aportar todo tipo de opiniones al respecto pero que, al fin y al cabo, también es una muestra más del enorme talento de uno de los mejores cineastas con el que cuenta el cine hoy en día.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cuando fui al cine a ver "Million dollar baby", al acabar la peli, vi algo que nunca había visto antes: la gente se levantaba de sus sitios en un silencio casi total y, sin hacer ruido, iban saliendo todos de la sala. Flipante. Con eso os podéis hacer una idea de lo impactante que es la película, aunque no sabría muy bien cómo definir ese impacto. No es de esas desagradables que te tienen a moco tendido, llorando como si te hubieras pasado la tarde pelando cebollas. "Million dollar baby" está por encima de todo eso. A pesar de la crudeza de su tema, es un peliculón como la copa de un pino. Y, por su parte, Clint Eastwood demuestra que es un director digno de estar en el grupo de los mejores de la historia del cine.


    La historia, que está ambientada en el mundo del boxeo, tiene sus momentos a lo "Rocky", pero quien crea que toda la peli va sólo de ver cómo se meten mamporros dos mujeres en un ring, que se olvide. De entrada, las actuaciones de todos los actores dejan con la boca abierta, y se merecen todos los Oscar habidos y por haber (para una de las veces que se hace justicia...). Además, la historia te da que pensar un montón aunque, a este respecto, tampoco se pueden decir muchas más cosas para no cagársela a nadie.


    Sólo recomendaros que no le quitéis ojo a momentazos como las caras de resignación y cabreo a lo abuelo cebolleta de Eastwood -sobretodo antes de aceptar entrenar a la chica-, o la rabia concentrada que es capaz de mostrar ella en muy pocos momentos, ya que lo que más sorprende de cómo lo hace es el optimismo que mantiene durante casi toda la película. Ahora, eso sí, de donde no podéis apartar la mirada ni un segundo es de los últimos veinte minutos de película. Os juro que los diálogos finales entre Eastwood y la chica son dignos del mejor momento kleenex.


    En fin, que "Million dollar baby" es la clara demostración de lo que es hacer una película con sensibilidad, pero sin caer en la moñería más absoluta. Es cierto que se sufre con la historia, que tiene secuencias muy duras, y que no es una película como para ver cuando estás un poco de bajón. Pero nada de eso quita para que no sea, a la vez, espectacular.



    miércoles, 12 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 90: "MÁXIMO RIESGO"


    TÍTULO: MÁXIMO RIESGO

    DIRECTOR: RENNY HARLIN

    REPARTO: SYLVESTER STALLONE, JOHN LIHTGOW, MICHAEL ROOKER, JANINE TURNER, CAROLINE GOODALL

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En un momento en el que la carrera de los dos mayores héroes cinematográficos de acción del momento como Stallone y Schwarzenegger, tanto una estrella como la otra debutaron en el periodo estival de 1993 con sendas películas que pretendían convertirse en auténticos éxitos de taquilla que les permitiera revalidar su disputada posición. Sin embargo, mientras el musculoso austríaco decepcionaba a público y crítica con su infravalorada "El último gran héroe - Last action hero, 1993", Stallone triunfaba con una estupenda cinta de acción enmarcada en unos espectaculares parajes alpinos que, además del reconocimiento por parte del público, logró también tres nominaciones a los Oscar (todas en apartados técnicos), así como convertirse en una de las mejores películas de acción de principios de la década de los noventa y, por qué no reconocerlo, una de los mejores largometrajes -en cuanto a entretenimiento, diversión y emoción- de su principal protagonista.


    Gable Walker (Stallone) lleva varios meses alejado de las montañas en las que trabajaba como escalador para un puesto de socorro, tras un aparatoso accidente en el que perdió la vida una persona. Sin embargo, cuando regresa para convencer a su novia, Jesse (Turner) de que lo acompañe a un nuevo destino, se verá en la obligación de acudir en ayuda de su viejo amigo Hall (Rooker), quien ha partido al rescate de unas personas que han sufrido un accidente de avión en las montañas. Sin embargo, cuando las encuentran, descubrirán que, en realidad, se trata de una banda de criminales que se han estrellado mientras trataban de robar una serie de maletas llenas de dinero. La banda, dirigida por el sádico Quallen (Lithgow), utilizará a Gale y Hall como guías para conseguir recuperar las maletas.


    Es generalizada la opinión de que "Máximo riesgo" es una de las pocas películas de acción orquestadas para el lucimiento personal de su principal protagonista en que la acción y la historia están llevadas con el suficiente entusiasmo como para hablar de ellas sin dar por hecho que se trata de malas películas. De hecho, por muy entretenidas que puedan ser algunas de las películas que protagonizó después, no hay que ver demasiadas para saber que el grado de entretenimiento y diversión que alcanzó con "Máximo riesgo" no lo ha vuelto a alcanzar hasta que, el año pasado, estrenó otro largometraje de menor calidad, aunque recuperando un nivel de diversión y entretenimiento parecidos -no estamos refiriendo a "Los mercenarios - The expendables, 2010"-.


    Sin embargo, a pesar de que "Máximo riesgo" cuente con numerosos clichés propios del cine de acción (el multi utilizado tema del héroe solitario que se enfrenta a un grupo de asesinos, y que va liquidándolos uno por uno), no es menos cierto que la espectacularidad de cada set pièce le da un punto de originalidad al largometraje que lo hace más especial. Ya, desde los primeros minutos, cuando aparece por primera vez el personaje al que interpreta Stallone, da casi vértigo verlo colgado casi sin equipo de un pico, a miles de metros del suelo, sensación de vértigo y miedo que se refuerza aún más con todo el momento posterior del accidente.


    No obstante, es también gracias a la acertada dirección de Renny Harlin que "Máximo riesgo" acaba siendo un espectáculo de acción redondo. Secuencias como la del asalto al avión del tesoro en el que se encuentran las maletas con el dinero o las piruetas físicas que llevan a cabo Stallone y sus compañeros (Gabe y Jesse balanceándose por la pared de una montaña para alcanzar el otro lado, o el enfrentamiento final con Qualen a bordo del helicóptero), combinadas con la espectacularidad de los escenarios naturales hacen de "Máximo riesgo" una película violenta, pero tan trepidante como interesante.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me encantó. Es más, recuerdo ver el tráiler en el cine unos meses antes de que se estrenara y quedarme a cuadros con ese plano en que Stallone, huyendo de uno de los malos, da un brinco bestial, saltando al vacío de uno de los precipicios nevados, colgado sólo con una cuerda finita. Así que no creo que haga falta decir cómo me lo pasé cuando la vi por primera vez en la gran pantalla. A ver, hay que saber a lo que se va. Que nadie espere ver una película digna de todos los reconocimientos habidos y por haber. Ahora, eso sí, como cine de acción, "Máximo riesgo" está guapísima.


    Sí que es cierto que va en la línea de las junglas de cristal que inauguró Bruce Willis, es decir, que te aparece el cachas de turno todo rodeado de terroristas, a los que va dando matarile de las formas más variadas imaginables (y, ni qué decir tiene, que no deja títere con cabeza). Pero no es el qué, sino el cómo está hecho. Hacer que toda la historia pase en mitad de unas montañas altas de cojones -impresionante lo bonito que es todo el paraje-, ya le da, de entrada, ese punto diferente. Además, está claro que con semejante argumento, muy pacífica la peli no iba a ser. Pero mola que la violencia sea violenta, valga la redundancia. Secuencias como esa en la que Stallone le mete un tajo brutal al malo negro en una pierna con el piolet, o como cuando acaba empalando a uno de los malos en una estalactita te ponen los pelos de punta, pero es que las pelis de acción son violentas, qué le vamos a hacer.


    Además, otra de las cosas que lo bordan es la interpretación del malo. Curiosamente, ese actor es capaz de hacer pelis en las que es más bueno que un trozo de pan pero, cuando hace de malo, joder tú, hace que estés más tenso que los sostenes de Pamela Anderson (ver el momento en que liquida a uno de los suyos para, así, ser imprescindible porque es el único capaz de pilotar un helicóptero). Si a todo eso le sumamos las escenas de acción, impresionantes todas y cada una de ellas, en lo alto de las montañas, y que el ritmo de la película es trepidante, os podréis hacer una imagen de por qué "Máximo riesgo" es una de las mejores películas para pasártelo pipa un rato. Evidentemente, no es ninguna obra maestra de nada. Lo que sí garantiza es que, si te dejas atrapar por la historia, la espectacularidad y la diversión están aseguradas. En mi opinión, cumplió sobradamente esta promesa. Me encantó.





    martes, 11 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 80: "BIG"


    TÍTULO: BIG

    DIRECTORA: PENNY MARSHALL

    REPARTO: TOM HANKS, ELIZABETH PERKINS, JOHN HEARD, ROBERT LOGGIA, MERCEDES RUEHL

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A finales de la década de los ochenta, surgió, en Hollywood, un pequeño grupo de directores que, tomando una especie de relevo artístico de lo que habían sido las comedias de otros compañeros de profesión como John Huges. Este selecto grupo empezó logrando moderados éxitos de taquilla, hasta topar con un proyecto que los colocó en un puesto importante dentro de la industria cinematográfica de aquel momento. En este conjunto de directores, se encuentran, por ejemplo, Gary Marshall, Rob Reiner, Penny Marshall (hermana del primero y esposa del segundo), o Nora Ephron, quienes firmaron algunas de las comedias más reconocidas de finales de esa década. En el caso de Penny Marshall, su gran oportunidad llegó con "Big", una comedia acerca de lo que significa crecer y convertirse en una persona adulta y que, a día de hoy, sigue siendo su mayor éxito.


    Josh Baskin es un niño de doce años que está cansado de que, a causa de su joven edad, ni sus padres lo tomen demasiado en serio, ni las chicas que le gusten se fijen en él. Una noche, en la feria de su barrio, casualmente, se encuentra con una vieja máquina en la que, a cambio de una moneda, una bruja de trapo promete cumplir el deseo que formule. Josh echa la moneda y pide dejar de ser un niño para convertirse en un hombre adulto. Cuál no será su sorpresa cuando, a la mañana siguiente, su deseo se ha cumplido, pues Josh se ve convertido en su propia versión de adulto (Hanks). El problema es que, por mucho que su apariencia física sea la de un adulto, Josh no deja de ser un crío de doce años. Así pues, con la ayuda de su mejor amigo, trata de ganarse la vida por su cuenta trabajando en una empresa juguetera, propiedad de MacMillan (Loggia), quien ve en Josh unas cualidades asombrosas para saber qué quieren los niños, cosa que le suscitará la envidia de Paul (Heard), un ambicioso ejecutivo, y la admiración de Susan (Perkins), quien se empieza a sentir atraída por él.


    Sin ser ningún espectáculo del otro mundo, la receta del éxito de "Big" cabe encontrarla, principalmente, en dos elementos: su planteamiento y la interpretación inocentona que brinda un divertido Tom Hanks. En lo que a lo primero se refiere, el libreto escrito por Gary Ross (nominado al Oscar en el apartado de mejor guión original), se las ingenia para criticar el síndrome de Peter Pan pero a la inversa, es decir, mostrar las ansias de ser mayor cuando se es niño para disfrutar de las ventajas de cualquier adulto. Pero, cuando el protagonista alcanza súbitamente esa edad, el hecho de tener que asumir las responsabilidades que van asociadas a dichos privilegios ya no resultan tan atractivos. El guión de Ross incide precisamente en ello, pero a través de los ojos de un niño encerrado en el cuerpo de un adulto que, como el crío que es, disfruta jugando con sus muñecos, y mostrándose reacio a cumplir con sus obligaciones más allá de las básicas (memorable el instante en el que el personaje de Josh adulto manifiesta que es genial no sentirse obligado a lavarse los dientes antes de acostarse).


    En cuanto al segundo factor, Hanks cumple estupendamente con una interpretación ausente por completo de complejos, facilitando que el público crea que, en efecto, es un niño de doce años (ver el momento en que, en mitad de una reunión con el equipo de diseño de juguetes, empieza a lanzar ideas sobre cómo mejorar un juguete para que éste sea mucho más interesante). Esa mezcla de inocencia, desconocimiento e infantilismo son reflejadas por Hanks en cada fotograma de la película, lo que contribuye a que la historia de "Big" resulte así de distraída y mucho más creíble.


    Más allá de estos dos elementos, "Big", como largometraje, no contiene mucha profundidad más. Cierto es que algunos críticos quisieron ver en ella una simpática alegoría sobre lo que conlleva hacerse adulto y asumir responsabilidades, en contraposición con lo que sucede cuando, ya de adultos, parecemos tender más a querer justo lo contrario. Pero, más allá de estas consideraciones, "Big" no deja de ser una película bienintencionada y correcta, cuyo único objetivo no es aleccionar sino distraer. Y distraer, distrae.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ahí va otra de las pelis que tienen más fama por alguna cosa en particular que porque la misma película sea todo lo buena que se esperaría. "Big" es una comedia simpática, muy simpática, vale, estamos de acuerdo, pero tan intrascendente que, si su protagonista no fuera la súper estrella que es hoy, ya nadie se acordaría de ella. Tampoco es que eso sea algo malo porque, ya de entrada, se agradece que una película consiga distraer durante un rato, ya que es más de lo que muchas acaban consiguiendo. Pero vamos, que también es más la fama que acaban acumulando al cabo del tiempo que lo que realmente vale la cosa.


    "Big" es la típica película de sobremesa del domingo. De esas que puede ver entre cabezada y cabezada: si quieres, te distrae; y, si no, pues te piltras y a otra cosa mariposa. Tiene sus momentos divertidos, como cuando la jefa de Hanks se le insinúa y él no pilla las indirectas tan poco sutiles. O la más célebre de todas: aquella en que Hanks está en la juguetería y con los pies se pone a tocar el piano gigante que hay en el suelo, a dúo con su jefe (sobretodo esta escena, creo que es de las más famosas de la peli). Ahora, por lo demás, el resto acaba siendo la clásica comedia americana, entretenida y poco más.


    Lo que no deja de tener su gracia es el planteamiento que acaba haciendo la peli que, dicho sea de paso, es lo único un poco más serio que pretende destacar: cuando se es niño, uno no quiere más que crecer para poder hacer todas las cosas que no le dejan y, cuando ya es adulto, se da cuenta de lo chunga que puede ser a veces la vida y lo único que desea es poder volver atrás y dejar de tener todas esas responsabilidades. Vamos, que tampoco es que la historia de la peli haya descubierto América, pero no deja de tener gracia que lo planteen de una forma cómica y, hasta cierto punto, inocente (puede que, incluso, demasiado sutilmente).


    Entretenida, distraída, pero una tontuna al fin y al cabo. Tom Hanks lo hace muy bien, de eso no cabe duda, aunque le faltaban algunos años para bordarlo haciendo de abogado sidoso. En fin, pues eso, para pasar el rato y poco más.



    lunes, 10 de octubre de 2011

    CINE CLÁSICO: "LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA"



    TÍTULO: LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA

    DIRECTOR: WILLIAM WYLER

    REPARTO: FREDERICH MARCH, EMMA ANDREWS, MYRNA ROY, TERESA WRIGHT, VIRGINIA MAYO, HAROLD RUSSELL

    DURACIÓN: 148 min.

    AÑO: 1946

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, era una simple cuestión de tiempo que, en Hollywood, se pusieran a pensar cuál era la mejor forma de abordar el trágico conflicto. Una parte de aquellas producciones se centraron más en el enfrentamiento bélico y en las misiones de campaña mientras que, otra parte de ellas prefirieron centrarse en las consecuencias que tuvo semejante suceso para sus participantes. En este segundo grupo es donde entra a formar parte de lleno "Los mejores años de nuestra vida", una auténtica obra maestra dirigida por un William Wyler al que aún le quedaban unos años para arrasar en los premios de la academia con su famosísima "Ben-Hur - Ben-Hur, 1959".


    Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el sargento Al Stephenson (March), el capitán Fred Derry (Andrews) y el soldado Homer Parrish (Russell) regresan a su hogar en los Estados Unidos. Sin embargo, su regreso, lejos de resultar todo lo placentero que hubieran deseado, se ve empañado por la dificultad que sienten cada uno de ellos de adaptarse a su nueva vida tras la guerra. Por una parte, Al no sabe cómo comportarse con su familia, que durante los años de la guerra ha tenido que salir adelante sin la figura del cabeza de familia. Por otra parte, Fred regresa junto a su esposa, de quien sospecha que no le ha sido fiel mientras él estaba en el frente. Por último, Homer regresa con un amargado carácter como consecuencia de un accidente en el que se le amputaron ambas manos, siendo éstas sustituidas por unos ganchos metálicos. Cada uno de ellos, comenzará entonces un largo camino, entre la redención y la superación propia para volver a encontrar su sitio en la sociedad.


    "Los mejores años de nuestra vida", junto con "Eva al desnudo - All about Eve, 1950", posiblemente, se trate de uno de los mejores ejemplos de dirección del cine clásico. En esta ocasión, William Wyler demuestra su enorme talento a la hora de plasmar una historia de lo más compleja, puesto que no sólo versa sobre un tema común -el regreso a la normalidad tras la participación activa en un conflicto bélico-, sino que debe mostrar cómo afecta a tres personas diferentes con sus correspondientes reacciones (también distintas). Y Wyler lo hace con una maestría absoluta, mostrando tres ambientes claramente diferenciados: la vida en familia para el sargento, la relación de pareja para el capitán, y la adaptación a la civilización para el joven soldado lisiado.


    Sin embargo, sería injusto otorgar todo el mérito a su realizador y dejar de lado las magníficas interpretaciones de todo -absolutamente todo- su reparto. Desde un Frederich March que, con una sola mirada, es capaz de mostrar su desconcierto y confusión ante la vuelta a la vida en familia (ver el instante en que regresa a casa y no sabe muy bien cómo comportarse en cuanto vuelve a ver a su mujer), hasta un correctísimo Dana Andrews (impresionante la tristeza y amargura de su rostro cuando visita el cementerio de aviones y observa los impactos de los proyectiles en los aparatos) y, por encima de todos, un inconmensurable Harold Russell, que está arrebatador en todas y cada una de los planos en que aparece -el joven actor, lisiado en la vida real, recibió un Oscar especial por, textualmente, "aportar esperanza y coraje a sus colegas veteranos con su intervención en esta película"-.


    Así pues, "Los mejores años de nuestra vida" se acaba perfilando con un melodrama tremendamente sólido, muy bien rodado y mejor interpretado, y con una historia que, pese al pesimismo de su punto de partida, se acaba convirtiendo en un auténtico canto al optimismo y a la esperanza, consiguiendo que el público evolucione al mismo tiempo que los personajes, y acabe compartiendo con ellos la misma ilusión. Maravillosa. Sensacional.



  • MR HYDE DICE:

  • Lo que son las cosas. Si hace unos años, con motivo de la guerra de Irak, en Jolibú empezaron a hacer películas sobre aquello, y lo chungo que les resultaba a los soldados volver a casa después de reventarles la cabeza a cuatro moros, resulta que, cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, pasó exactamente lo mismo. Ahora bien, lo que me llama la atención es que, si la mitad de las pelis que han hecho sobre Irak o son todas iguales, o son castañas monumentales, no pasa lo mismo con las más clásicas, como es el caso de "Los mejores años de nuestra vida". Cuando la vi por primera vez, pensé que estaba a punto de ver el típico bodrio de los traumas de la sociedad de aquellos tiempos, pero contado con el estilo -normalmente aburrido- que solían tener. Pues mira tú por dónde que no, que me pareció una película cojonuda.


    Y no es que la historia sea el no va más de la originalidad. Lo que me llamó mucho la atención, y por lo que recomiendo que la veáis si tenéis ocasión, es porque la historia no puede ser más sencilla. No se anda por las ramas profundizando en los traumas de cada protagonista, sino que se limita a contar su vuelta centrándose en ellos, y no poniendo a caldo a los responsables políticos que montaron todo el pollo. Cada uno de ellos tiene sus problemas, pero en la peli se cuentan mostrando a cada personaje como queriendo hacerles frente, no limitándose a quedarse parados y quejándose de cómo está todo hecho una mierda, de cómo han lo han dado todo por su país y ahora los rechazan, etc. Pero lo que más me pone los pelos de punta es el personaje del chico mutilado. No sólo porque es el que parece echarle más huevos al asunto a pesar de ser el que está más jodido de los tres, sino porque ves que, tras su rebeldía, se resiste a quedarse atrás, y eso hace no sólo que te caiga bien desde el principio, sino que le apoyes al máximo.


    En fin, tampoco se puede decir mucho más de "Los mejores años de nuestra vida" porque es una de esas pelis que hay que ver para disfrutar. No tiene ese toque amargo de las otras películas en que regresan los que combatieron en la guerra, por lo que se agradece ver una historia de gente optimista que se las pela por salir adelante. Si a eso juntamos que está hecha de coña, que las interpretaciones son cojonudas todas ellas (un poco exageradas a veces, pero ya se sabe cómo actuaban en las pelis de cine clásico), y que la historia, pese a su crudeza, resulta interesante desde el principio. Y mira que no es corta la peli pero, aún así, está chulísima.





    domingo, 9 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "COLOMBIANA"


    TÍTULO: COLOMBIANA

    DIRECTOR: OLIVIER MEGATON

    REPARTO: ZOE SALDANA, JORDI MOLLÀ, AMANDLA STENBERG, LENNIE JAMES, MARIO BENITES, CLIFF CURTIS

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es admirable la determinación de un realizador / guionista / productor como el francés Luc Besson. Casi cada año, presenta una producción que él y su colaborador habitual, Robert Mark Kamen, han escrito a cuatro manos, que ha sido rodada sin grandes complicaciones (lo que en la industria del cine se define como ajustado al presupuesto, dentro del calendario previsto y con un ambiente de cordialidad entre todo el equipo técnico y artístico), y que es estrenada consiguiendo recaudar el suficiente dinero para hacer rentable su inversión. Hay ocasiones en que la película de turno consigue un apoyo masivo del público y, casi sin quererlo, se acaba convirtiendo en un film reivindicado con entusiasmo por los más fanáticos, tal y como ha sucedido, por ejemplo, con "León (El profesional) - Léon, 1994" o "Venganza - Taken, 2008" (en especial esta última, que ha acabado siendo un auténtico fenómeno en la taquilla para la que ya se prepara una segunda parte). Otras veces, las producciones no se encuentran a la altura de las expectativas que cabría esperar de ellas, limitándose a entretener de una forma más o menos decente, aunque sin más pretensiones que las indicadas anteriormente. "Colombiana" entra por completo en este segundo grupo.


    Cataleya (Saldana) es una joven procedente de Colombia que, siendo niña, vio cómo Marco (Mollà), el sicario mano derecha de Don Luis (Benites) liquida a sus padres por orden de aquel. Dispuesta a vengarse a cualquier precio, consigue huir a los Estados Unidos, donde localiza a la única familia que le queda: su abuela y su tío Emilio (Curtis), a quienes pide que la eduquen con el fin de que, el día de mañana, pueda convertirse en una auténtica y eficaz asesina. Cuando Cataleya comienza a dar caza a todos aquellos que estuvieron implicados en el asesinato de sus padres, Don Luis ordenará a sus hombres que busquen y liquiden a la muchacha, que supone una grave amenaza para él y sus negocios. Al mismo tiempo, el agente especial Ross del FBI (James) irá estrechando cada vez más el círculo en torno a la figura de la misteriosa asesina para detenerla.


    Que nadie se engañe, "Colombiana" no es "Venganza", por mucho que los trailers promocionales del largometraje se empeñen en recalcar que procede del mismo equipo artístico de aquella. En realidad, como ya apuntábamos en la introducción, "Colombiana" se encuentra más cercana a otras producciones de la casa como "Desde París con amor - From Paris with love, 2010", "El beso del dragón - Kiss of the dragon, 2001" o la trilogía de "Transporter" -de hecho, el director de la tercera parte de la franquicia, Olivier Megaton, es el mismo que el de "Colombiana"-. ¿Qué quiere decir eso? Pues muy sencillo: que el largometraje en cuestión es entretenido al contener las dosis justas de acción e intriga, que el público empatiza en seguida con los protagonistas principales, que su duración de la película suele estar comprendida entre la hora y media y hora y tres cuartos (lo que, en ciertas ocasiones, se agradece), y que se olvida con la misma rapidez con la que se decide verla, amén de alguna que otra secuencia bastante deplorable (ver, a este respecto, el momento en que Cataleya, de niña, le pide ser asesina a su tío, y cómo éste se pone a disparar a lo loco a un coche que pasa por ahí para demostrarle que no consiste sólo en apretar el gatillo).


    De hecho, es posible que en su mayor virtud se encuentre también su mayor problema. Y es que películas como "Colombiana" están diseñadas de arriba a abajo para satisfacer las necesidades financieras de sus productoras, sin mayores pretensiones que la de distraer. En el apartado artístico, no resulta particularmente interesante ninguna aportación, por mucho que se note la preparación física a la que ha sido sometida Zoe Saldana, o que Jordi Mollà repita de nuevo el papel de sicario traficante al que ya dio vida de forma idéntica en la mucho más recomendable "Dos policías rebeldes II - Bad boys II, 2003". Lástima que un director como Olivier Megaton, cuyo debut en la dirección de largometrajes fue más que remarcable, se haya visto sometido a los condicionantes que dictaban las normas de realización de un film rápido, insípido y casi prefabricado. Al menos, se agradece que se haya preocupado lo suficiente como para que la función sea entretenida.



  • MR. HYDE DICE:

  • Típica película para pasar un rato distraído un domingo por la tarde. Ni más ni menos. El que le encuentre alguna otra utilidad (aparte de la intención de dejar claro que Zoe Saldana está como un queso), que me lo diga, porque yo no la veo. Tiene escenas de acción donde no queda en pie ni el apuntador, momentos supuestamente dramáticos en que pretenden poner al público de parte de la pobre chica -que muy decir pobre chica, pero esperad a ver cómo les da para el pelo a la mitad de los pollos que salen-, y un argumento predecible de cojones. Pero distrae. A mi juicio, esa es la única virtud de la película: que es tan intrascendente como entretenida. De fácil consumo, ver y olvidar, así de fácil.


    Pagar el precio de una entrada de cine para ver "Colombiana" me parece una forma pésima de malgastar el dinero (aunque cada uno hace lo que quiere con su pasta). Básicamente porque no tiene ningún aliciente así más especial que haga que merezca la pena gastarte la pela en verla en pantalla grande. Es más, creo que si esperáis a que la pasen por la tele, tampoco hará falta que os gastéis un par de chapas en sacarla del videoclub cuando salga, dentro de unos meses. Pero, insisto, distrae. Hace que se te pase la poca más de hora y media que ni te enteras. Lo que pasa es que, cuando acaba la peli, se encienden las luces y sales de la sala, lo primero que piensas es: para ver esto, me tenía mejor que haber quedado en casa -luego podéis añadir que como estamos en crisis no merece la pena gastar dinero en pelis así, y bla bla bla-.


    La lástima es que, para promocionar la peli, no paren de repetir que es de los mismos creadores de otras pelis como "Nikita - La femme Nikita, 1990" o "Venganza". Más que nada porque todas esas pelis que ponen como tarjeta de presentación me parecen peliculones de los que merecen la pena ser vistos más de una vez. No obstante, "Colombiana", aunque es de los mismos que parieron esas otras, pues en fin... digamos que es como un hijo feo entre muchos otros guapos. Si queréis destacar alguna secuencia de la peli, pues tampoco es que haya ninguna digna de mención. Así que, básicamente, os recomiendo que prestéis atención a cada momento en que Cataleya (o como coño se escriba el nombre de la protagonista), coge una pistola y empieza el show. Desde luego, estos momentos son lo más entretenido de la peli. El resto, bastante olvidable.



    sábado, 8 de octubre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "HERO"


    TÍTULO: HERO

    DIRECTOR: ZHANG YIMOU

    REPARTO: JET LI, ZHANG ZIYI, TONY LEUNG CHIU WAI, MAGGIE CHEUNG, CHEN DAO MING, DONNIE YEN

    DURACIÓN: 98 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, hay que reconocer que, por mucho que el cine chino tenga una reputación que se arrastre desde los clásicos de cineastas como Akira Kurosawa, ha sido a lo largo de la última década cuando ha experimentado un cambio radical en lo que a su estilo visual se refiere. Desde el estreno de "Tigre y dragón - Wo hu cang long, 2000", los largometrajes ambientados en las épocas feudales chinas comenzaron a hacer gala de una estética basada en impresionantes escenas de lucha en las que elementos tan obvios como la gravedad o cualquier ley física eran alteradas en favor de la espectacularidad de sus imágenes. Así pues, podía ser perfectamente normal contemplar una lucha de espadas en las copas de árboles de bambú, o sobre las aguas de un lago o, incluso, que una persecución a pie se pudiera hacer trepando por las paredes y saltando por los tejados. Evidentemente, este nuevo estilo no ha pasado desapercibido a los directores de cine chinos del panorama actual, muchos de los cuáles se han dejado seducir por el poder visual de estas imágenes para componer auténticas delicias fílmicas. Entre ellas, podríamos destacar, a modo de ejemplo, "La promesa: la leyenda de los caballeros del viento - Wu ji, 2006" de Chan Kaige, "Acantilado rojo - Chi bi, 2009" de John Woo (en su reciente retorno a la filmación de películas en su China natal), y la trilogía llevada a cabo por Zhang Yimou de la que "Hero" es la primera.


    Años atrás, en el momento en que China se encontraba dividida en siete reinos, un soldado sin nombre (Li) se presenta ante el rey de Qin afirmando que ha dado muerte a Espada Rota (Leung), Nieve Voladora (Cheung), Luna (Zhiyi) y Cielo (Yen), los asesinos enviados por el resto de los pretendientes al poder, tal y como había solicitado el monarca, a cambio de una valiosa recompensa: riquezas, una famosa espada, y la posibilidad de beber el té junto al monarca. Sin embargo, el rey se encuentra tan impaciente como intrigado por averiguar cómo le ha sido posible a semejante desconocido lograr semejante victoria, por lo que el soldado sin nombre comenzará a relatar cómo sucedieron los hechos.


    "Hero" es un poema visual. Sé que tal definición puede dejar indiferente a más de uno, por lo que concretaremos un poco más añadiendo que cada plano del largometraje es una auténtica maravilla. No hay detalle que no haya sido cuidado con un esmero absoluto. Evidentemente, la espectacularidad de sus imágenes va asociada a las secuencias de lucha y enfrentamientos que componen la película. Sin embargo, sería injusto no reconocer que la fotografía de Christopher Doyle es una obra de arte: cada enfrentamiento entre el soldado sin nombre y los diversos asesinos de los otros reyes está visualizado con el predominio de un color en concreto, lo que le da un aspecto único a cada momento. Asimismo, el uso de dicho color no sólo se asocia de forma inevitable con el rival del soldado sin nombre, sino con el escenario en que tiene lugar el enfrentamiento (un bosque, el patio de una casa...).


    Por supuesto, tampoco faltan los planos de proezas técnicas arrebatadoras: el enfrentamiento que lleva a cabo el soldado sin nombre bajo la lluvia, atravesando cada una de las gotas que cae, la lucha a muerte entre dos amantes en las montañas casi desérticas o, muy especialmente, la lluvia de flechas que pone punto final al film (ese plano deja con la boca abierta). Así pues, "Hero" acaba surgiendo con fuerza como una fusión perfecta de la épica de Kurosawa ("Ran - Ran, 1985" es la que más me venía a la mente) con el uso de las técnicas modernas ya comentadas. Por ello, y porque es una auténtica belleza de película, "Hero" acaba siendo un espectáculo con mayúsculas, muy aconsejable, capaz de fascinar a los espectadores de todas las edades tanto por la historia de intriga y acción propias de los enfrentamientos, como por la historia de amor que se esconde tras cada una de las batallas que se muestran. Sorpresa final incluida.



  • MR. HYDE DICE:

  • Aviso para los que se piensen que ésta es otra película de chinos espadachines de esos que vuelan por los aires como si nada: "Hero" no es "Tigre y dragón". En serio. Sé que tiene momentos muy parecidos con tanta pelea con volteretas y eso pero, donde aquella se pasaba tres pueblos queriendo alargar una eternidad una historia que tampoco daba para tanto, "Hero" lo único que hace es poner en imágenes una especie de historia épica impresionante. Y el menda, mientras la veía, se lo pasó pipa no, lo siguiente.


    La peli empieza ya poniéndose interesante, desde que llega el asesino que no tiene nombre a ver al rey para contarle que se ha cargado a sus enemigos. No sabes por qué, pero hay algo que te huele raro en esa historia -igual que sospecha el rey- así que, cuando empieza a contar cómo ha sido cada enfrentamiento, no sólo te quedas pegado al asiento para ver qué ha pasado y cómo lo ha conseguido, sino que flipas con las secuencias de lucha. Y lo más sorprendente de todo son los diálogos que mantienen mientras pelean, ya que cada rival expone una serie de razones que te acaban casi convenciendo de que ellos son los buenos y el pollo sin nombre un pobre ignorante que no sabe lo que está a punto de hacer.


    Y, evidentemente, hay que destacar los momentos de más acción. Ya sea la pelea a mandobles en ese bosque lleno de hojas revoloteando por todos los lados (ríete tú de Pocahontas), o bajo una lluvia de tres pares de narices, o ese momento en que uno de los asesinos decide demostrar lo bueno que es cortando de un solo golpe un montón de rollos de caña puestos a modo de pared mientras evita que se le caiga una taza con líquido en su interior.


    Pero, aparte de esto, ya os digo que lo chulo también es la historia. No se limita todo a simples escenas de pelea, por muy bien que estén, sino que todo el argumento que se va desarrollando es interesantísimo, y hace que uno comprenda los motivos que llevan al sin nombre éste a presentarse ante el rey. Ah, y como dice Jekyll, la peli tiene final sorpresa que casi nadie se espera. No, si ya os digo que la peli está guapa con ganas...





    viernes, 7 de octubre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EL CASTOR"


    TÍTULO: EL CASTOR

    DIRECTORA: JODIE FOSTER

    REPARTO: MEL GIBSON, JODIE FOSTER, ANTON YELCHIN, JENNIFER LAWRENCE, CHERRY JONES

    DURACIÓN: 91 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Quince años han pasado desde que Jodie Foster y Mel Gibson se vieran las caras por primera vez en un mismo largometraje. En aquella ocasión, se trataba de "Maverick - Maverick, 1994", la simpatiquísima adaptación de una popular serie de televisión que, sin ser ninguna maravilla del séptimo arte, sí que contituia un vehículo lleno de aventuras y entretenimiento, y donde ambos actores demostraban tener una química arrebatadora. Quizás sea por eso -y porque, en la vida real, son muy amigos- que han vuelto a coincidir de nuevo en el tercer proyecto de Foster como realizadora, casi dos décadas después de su debut con "El pequeño Tate - Little man Tate, 1991". En esta ocasión, Foster se ha decantado por una historia que, pretendiendo hacer gala de un humor muy negro, se centra en lo complicado que puede resultar, en ocasiones, hacer compatibles las relaciones familiares, laborales, etc., con los problemas personales de un individuo, y los mecanismos de auto defensa que se desarrollan entonces para conseguirlo. Eso sí, que quede claro en el largometraje y que ello guste al público, ya es otro cantar.


    Walter Black (Gibson) es un hombre profundamente deprimido. En su casa, la relación con su mujer, Meredith (Foster) está al borde de la separación, su hijo mayor, Porter (Yelchin) lo detesta profundamente, y en la empresa familiar que dirigía con éxito hasta hace poco, están al borde de la quiebra. Una noche, cuando está a punto de suicidarse, cree escuchar una voz que le impide hacerlo. Dicha voz viene, nada más y nada menos, que de una vieja marioneta con forma de castor, a través de la que el propio Walter se habla y aconseja a sí mismo sobre lo que debe hacer para superar su situación. Dispuesto a intentarlo, Walter se presenta de nuevo ante todo el mundo, mucho más optimista, pero de una forma un tanto desconcertante: únicamente habla a través del castor, del que no se desprende ni siquiera cuando está en la ducha. Lo que, al principio, parece una locura, acaba por dar resultados más que sorprendentes, aunque dispares entre lo que consigue en el ámbito laboral y su familia. Será entonces cuando Walter decida tomar medidas más drásticas.

    Resulta complicado clasificar a una película como "El castor". No se trata de una comedia, por mucho que el tráiler así quiera hacerlo creer; tampoco es un drama tal y como se suele entender en la definición que se le suele dar a este tipo de películas. Así pues, sólo quedaría definirlo como una extraña mezcla de ambos en la que Jodie Foster parece haber querido plagar el guión escrito por Kyle Killen de un humor negro tan sutil que casi pasa desapercibido. Cierto es que contiene situaciones realmente mordaces (la larga secuencia inicial en la que la voz en off del castor hace la presentación del personaje de Walter Black, amargado, deshecho y con ánimo de suicidarse), y otros detalles que deben dar que pensar a más de uno (la obsesión casi enfermiza de su hijo mayor por no parecerse a su progenitor, o la negación de la realidad de la chica que le gusta a liberarse del trauma que supuso la muerte de su hermano para poder ser ella misma).


    Sin embargo, una vez vista "El castor", da la sensación de que la directora estaba más preocupada en que Mel Gibson demostrara que es un actor estupendo que no en lo que contaba la propia historia. A este respecto, la puesta en escena de Foster es más plana de lo que cabría esperar de una genial actriz, que ha tenido la oportunidad de trabajar con directores realmente inspirados (David Fincher, Robert Zemeckis, Jonathan Demme, Roman Polanski, Woody Allen...) y, especialmente en la conclusión del film, parece no tener claro qué mensaje quiere acabar dando, o cuál debe ser la moraleja a transmitir, por mucho que dé la sensación de que eso es lo que pide a gritos desde el comienzo de la película. De hecho, quienes vean "El castor", comprobarán cómo la solución que adpota el protagonista principal y las consecuencias que tiene sobre su familia, son más que discutibles.


    En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que "El castor" constituye una oportunidad estupenda para disfrutar del talento interpretativo de su dúo protagonista. La lástima es que no se le pueda sacar el mismo jugo que, por ejemplo, sí se pudo obtener de la simplona pero bienintencionada "Maverick" a la que hacíamos referencia al principio. Puede que no sea la opción más acertada de alquiler de esta semana pero, desde luego, sí que una de las más decentes.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Yo yo que pensaba que esto era una comedia! Pues tiene de comedia lo mismo que de ciencia ficción. Porque "El castor" es un drama sin edulcorantes, es decir, que no está hecha de forma que provoque que medio mundo empiece a sacar el pañuelo y a llorar como Magdalenas con la historia. Nanai. Aquí, la historia es dramática porque el protagonista está como una puta cabra y porque acaba haciendo cosas que, al principio, aunque le choca a todo el mundo, lo aceptan porque va de buen rollo. Pero cuando al colega se le va la pinza y empieza a hacer cosas más raras de lo normal... bueno, digamos que acaba cortando por lo sano (y quienes hayan visto la película, ya saben a qué me refiero).


    A mí siempre me han gustado las pelis de Mel Gibson, tanto como actor como, muy especialmente, como director -siempre hay excepciones pero, en líneas generales, digamos que no me importa pagar por ver lo que hace-. Por eso, ahora que parece que está casi desaparecido de las pantallas, es casi una oportunidad única verle en lo poco que sale, razón por la que no me lo pensé dos veces cuando vi que "El castor" ya estaba en los videoclubs, puesto que no había tenido oportunidad de verla en cine. Pues menos mal, porque si llego a pagar por ver esto, os juro que me da un patatús. Y eso que no es mala película. Lo que pasa es que la historia, que cuando empieza piensas que va a ir por un lado, acaba por ir convertirse en un drama total, y no de los que te acaba conmoviendo, o de esos que dices "jo, qué peli más guapa".


    La historia es una estracanada. Vale que el hombre esté deprimido, y que se le vaya un poco la olla con lo del castor. Pero es que la historia deja de tener la lógica en unos momentos que sí tiene en otros. Resulta que laboralmente, lo del castor es cojonudo y no sólo le encanta a todo el mundo sino que acaba petando las ventas de todo el país. Y, por otra parte, la familia -y con razón- le pide que se deje de gilipolleces con la marioneta esa de las narices y se comporte como una persona normal, cosa que parece estar pidiéndole también el público. Vamos, que si usara el castos sólo para determinadas cosas y no se obsesionara con esconderse detrás de ese bicho (al principio te resulta simpático, pero luego acabas por tenerle una tiña de cuidado), ahora estaríamos hablando de una comedia cojonuda.


    En fin, que ya os aviso de que "El castor" es una peli en la que Mel Gibson se luce actuando, todo haya que reconocerlo: el momento en que está a punto de suicidarse al principio de la peli, la cena de aniversario con su mujer, o como cuando se presenta con el castor en la fábrica de juguetes. Desde luego, hay que admitir que para un actor no debe ser fácil interpretar a un personaje que tiene que hablar por sí mismo y por un peluche. Por su parte, Jodie Foster se limita a poner la misma cara de circunstancias que en el noventa y nueve por ciento de sus películas, así que tampoco es que cuente mucho, lo que no quita para que sea agradable ver a los dos actores después de quince años de rodar juntos por primera vez. Y, finalmente, todo lo que tiene que ver con su hijo mayor, también está bastante logrado (de hecho, dentro de sus particularidades, es el personaje más normal de toda la película).


    Bueno, pues poco más que añadir. Al final, "El castor" no es que sea una película que te arrepientas de haber perdido el tiempo y dinero viéndola, que tampoco es eso. Pero te quedas como con la sensación de que te han timado, de que la cosa iba a ir por un lado y luego no tiene nada que ver con eso. No es que sea algo malo, pero sí bastante decepcionante. Y mucho más si tenemos en cuenta que el resultado no te acaba chiflando.




    jueves, 6 de octubre de 2011

    CINE ACTUAL: "LA SOMBRA DEL REINO"


    TÍTULO: LA SOMBRA DEL REINO

    DIRECTOR: PETER BERG

    REPARTO: JAMIE FOXX, CHRIS COOPER, JENNIFER GARNER, JASON BATEMAN, ASHRAF BARHOM

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2007

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A pesar de las dramáticas consecuencias que han tenido para la historia de la humanidad los atentados del 11-S, lo que nos e puede negar es que han servido de inspiración para que en Hollywood lo consideren un tema de interés artístico y que, como tal, se haya visto abordado desde las más diversas perspectivas a lo largo de la pasada década. Así pues, encontramos producciones tanto inspiradas de forma directa en estos acontecimientos ("United 93 - United 93, 2006", "World Trade Center - World Trade Center, 2006"), como en las consecuencias que tuvo en la sociedad mundial la Guerra de Irak ("Regreso al infierno - Home of the brave, 2006", "Ausente - Stop-Loss, 2008"). Asimismo, también ha sido frecuentes los largometrajes que, con la situación social resultante tras los atentados, presentan historias distintas, aunque muy influenciadas por estos tristes sucesos. Tal es el caso, por ejemplo, de "Syriana - Syriana, 2005", "Red de mentiras - Body of lies, 2008", o la que hoy nos ocupa, "La sombra del reino". La diferencia entre éstas es que, mientras unas contemplan la situación desde un punto de vista más político (las dos primeras), "La sombra del reino" centra su argumento en la tensión existente entre los Estados Unidos y el Próximo Oriente desde un punto de vista más propio de los largometrajes de acción policíaca. Por suerte, en este caso, el espectador ha salido ganando, puesto que el director del film, Peter Berg, confecciona un thriller tan interesante como intenso y bien rodado.


    En Riad, Arabia Saudí, se produce un brutal atentado contra un complejo de viviendas en el que se aloja la comunidad estadounidense. Por ello, se le encarga al agente del FBI Ronald Fleury (Foxx) que se desplace hasta allí con un equipo de sus mejores hombres (Cooper, Garner y Bateman) con el fin de investigar el atentado y conseguir encontrar a los culpables antes de que vuelva a perpetrarse un nuevo ataque. Para ello, contará con la colaboración del jefe de policía local, el coronel Faris (Barhom) quien, a pesar de sus reticencias iniciales, acabará cooperando con el equipo de Fleury para capturar a las células de la yihad responsables, antes de que finalice el plazo asignado de una semana del que disponen.


    En efecto, tal y como mencionábamos al comienzo, el director Peter Berg demuestra estar a la altura del evento y de las perspectivas de su productor -el genial cineasta Michael Mann-, y crea un auténtico festival de intriga y acción que deja sin respiro al espectador. Desde los primeros minutos en que se perpetra el atentado en el barrio estadounidense, Berg sabe mover la cámara con un ritmo frenético que engancha al público, al tiempo que aumenta su interés por averiguar, junto a los protagonistas del film, qué y quién se esconde tras ese salvaje atentado. De hecho, ni siquiera durante los instantes menos "movido" del largometraje pierde éste su interés, puesto que el guión cuenta con la solidez necesaria para hacer que dichos instantes resulten interesantes. Todo ello, hasta el momento cumbre del largometraje: el ataque de los terroristas al convoy americano en la autopista, que conduce al secuestro de uno de los miembros del equipo de Fleury y a su posterior misión de rescate antes de su ejecución. Sin duda, éste constituye una de las mejores secuencias del film, y una auténtica proeza visual y de montaje.


    Por otra parte, no deja de ser una lástima que el impacto visual la puesta en escena de Peter Berg haga que las actuaciones de un excelente conjunto de actores (Foxx, Cooper y, sobretodo, la revelación de la película: Asraf Barhom) quede relegado a un segundo plano. Y es que, en "La sombra del reino" podrían hacer acabado actuando otros artistas totalmente diferentes, que el resultado en poco hubiera variado. No obstante, es una suerte que los pros sean mayores que los contras, y que el film resultante sea una cinta de acción política (si se quiere entender así) capaz de mantener la tensión y el ritmo ágil y dinámico que toda buena película de estas características requiere. De lo más aconsejable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues sí, sí que es aconsejable. A mí, la peli me encantó. Supongo que fue porque esperaba encontrarme la típica peli en que los americanos, más listos que nadie, van en plan salvadores del mundo a poner las cosas en su sitio por donde Sansón perdió el flequillo. Pero mira tú por dónde que no, que resulta que es una mezcla guapa de cualquier capítulo de CSI y peli de acción (que no de guerra), con la novedad de que pasa en los Emiratos Árabes, en vez de Irak.


    El principio es brutal, con esa masacre a lo bestia que montan los cuatro pirados suicidas de turno. Y, después, todo lo relacionado con la forma de ir investigando y descubriendo quién es el responsable de los ataques y dónde tendrá lugar el próximo atentado mola un huevo. Eso sí, que nadie se piense que, por la temática que tiene "La sombra del reino", es una peli de esas de trasfondo político a saco. De eso nada, monada. Aquí la intriga se mezcla con la acción (de esa de tiros, explosiones y zambombazos varios) de forma cojonuda. Tiene su parte "seria" y su parte de acción pura y dura, como todo lo que pasa durante los casi quince minutos de persecución ininterrumpida, desde que a los yanquis los atacan en una autopista, hasta que se cargan a los malos. Pero es sí, ya os digo que os va a dejar clavados al asiento.


    En fin, tampoco se puede contar mucho más de "La sombra del reino" para no destriparla. De todas formas, ya aviso que, aquí, no hay un único malo. Es decir, que los hijos del tío Sam no van detrás de un único chalado que está haciendo saltar media ciudad por los aires, sino que los malos de la función son los grupos esos de moros tarados que les da por cargarse a la peña en nombre de Alá y esas cosas tan civilizadas. Eso sí, no acaba siendo para nada un inconveniente para disfrutar de una peli tan entretenida como ésta. No es de las que verías en bucle (como sí pasa con otras películas de acción), pero te hace pasar un rato muy muy distraído y, lo mejor, es que la peli es buena y te acaba gustando. No se le puede pedir más.



    CINE DE LOS 90: "MEJOR... IMPOSIBLE"



    TÍTULO: MEJOR... IMPOSIBLE>

    DIRECTOR: JAMES L. BROOKS

    REPARTO: JACK NICHOLSON, HELEN HUNT, GREG KINNEAR, CUBA GOODING JR.

    DURACIÓN: 133 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras el gran éxito conseguido a principio de los años ochenta con la lacrimógena y oscarizada "La fuerza del cariño - Terms of endearment, 1983", el director James L. Brooks y el actor Jack Nicholson se volvían a ver las caras en la que, sin duda, es una de las mejores comedias de la década de los noventa, "Mejor... imposible", y un retrato fantástico de cómo el amor es capaz de cambiar completamente el carácter avinagrado del protagonista, de forma gradual. Todo este conjunto se vio recompensado con un aluvión de premios y distinciones, entre los que se encuentran los Oscar para su dúo protagonista principal, y un triunfo de taquilla más que merecido. ¿El secreto de semejante éxito? Las interpretaciones de su trío de actores, y un maravilloso guión.


    Melvin Udall (Nicholson) es un viejo cascarrabias lleno de manías. Detesta que la gente lo toque o roce, no pisa las junturas de las baldosas de la calle cuando camina, enciende y apaga compulsivamente al luz de su casa cuando entra y, sobretodo, detesta al perro de Simon (Kinnear), su vecino gay. Por otra parte, siente una particular atracción por Carlo (Hunt), la camarera del restaurante en al que acude asiduamente a comer. Un día, Simon, que es pintor artístico, es salvajemente asaltado en su casa por unos ladrones. Como consecuencia de las lesiones sufridas, durante la convalecencia de Simon, Melvin se ve obligado a cuidar de su perro. Sin embargo, lo que comienza siendo una relación de profundo odio entre Melvin y el animal, poco a poco, comienza a transformarse en una curiosa complicidad entre ambos, hecho que acaba teniendo su extensión hacia el resto de la gente cuando Simon le pide a Melvin que lo acompañe a Boston para pedirle ayuda económica a sus padres. Agobiado por la idea, Melvin recurre a Carol, a quien pide que los acompañe, a pesar de que ésta se muestra un tanto reticente a causa de la enfermedad crónica que padece su hijo.


    Para lograr establecer esta fabulosa conexión emocional con el espectador, la película contó con un acertadísimo reparto formado, en primer lugar, por un Jack Nicholson totalmente desenfrenado, que ofrece una de sus mejores interpretaciones, y cuyo mérito reside, sobretodo, en la capacidad para hacer evolucionar al personaje desde el egoísmo más absoluto hasta el altruismo más inesperado. Asimismo, Helen Hunt supo componer un personaje cuyo candor radica en la sutileza de los matices con los que lo interpreta y en saber estar a la altura del desafío que supone mantener el cara a cara con Nicholson durante casi toda la película (ver el momento en que Melvin se presenta en su casa para preguntarle cuándo volverá al trabajo para servirle, o como cuando le obliga a decirle un cumplido si no quiere quedarse cenando solo). Por su parte, tampoco se queda atrás Greg Kinnear, que se aleja por completo de la típica representación del homosexual de turno para centrarse en un personaje entrañable y conmovedor, que también acaba sorprendido por el enorme cambio que experimenta Melvin (queda demostrado en secuencias como aquella en que se desmorona ante Melvin al comienzo del film, o como cuando Carol le inspira para volver a dibujar a pesar de su brazo escayolado).


    En resumidas cuentas, "Mejor... imposible" se revela como una película enternecedora, tremendamente divertida, y aún mejor interpretada. Si a estos elementos se le añade la estupenda fotografía de John Bailey y la simpatiquísima música compuesta por Hans Zimmer, el resultado no puede acabar siendo más recomendable para distraerse durante un buen rato.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Pero qué grande Jack Nicholson! Mira que ha hecho veces de pirado en sus películas, pero es que en ésta, aparte de exagerarlo todo por mil, se sale por donde se mire. No me extraña que le dieran el Oscar, ya que cuesta imaginar a otro actor diferente interpretando el mismo papel (aunque la cosa está en ver si, al final, é acaba siendo tan diferente como aparece en la peli, pero bueno). "Mejor... imposible" es una película estupenda, llena de situaciones divertidas que te han reír sin necesitar recurrir a tonterías de risa fácil (creo que el lunes ya decía algo parecido a esto). El guión es una pasada y, como os digo, la película, en su totalidad, una verdadera preciosidad. De hecho, merece la pena no sólo por la actuación de Nicholson sino por lo agradable que es toda la historia.


    Ahora, lo curioso del asunto es que, por muy mal que te pueda caer el personaje principal, lo cierto es que es complicado no sentir una cierta simpatía hacia el maniático es que abre y cierra cinco veces el pestillo de la puerta de su casa, o que usa una pastilla de jabón nueva cada vez que se lava las manos. Seguro que hay más de un individuo así suelto por el mundo poer, desde luego, dudo que llegue al nivel de buen rollo estilo cabroncete del pavo de la peli.


    "Mejor... imposible" tiene trozos cojonudos. para empezar, todo lo que tiene que ver con el perro ese canijo de su vecino. Ahí es donde ves que el personaje de Melvin empieza a caerte bien: las payasadas que va haciendo con el perro (como el momento que el chucho también evita pisar las líneas de separación entre los adoquines de la calle es genial), o como cuando le hace gestos con la cara para que decida volver con su dueño en vez de preferirle a él. Y, evidentemente, al contrario también sucede: cuando Melvin se pone triste tocando el piano porque el perro ya no está con él. Pero es que, además de eso, hay muuuucho más que querría destacar de la peli: la relación de amor - odio con la camarera de la que está enamorado pero con la que no puede dejar de ser un borde de cojones, el viaje en coche con su vecino gay y, prácticamente, cada grosería que se le ocurre al viejo. Es genial.


    Otro de los puntos a favor de la peli, como bien señala Jekykll, es que el público ve cómo va cambiando el personaje conforme avanza la historia. A diferencia de otra película a la que me recordaba mientras la veía, "Si la cosa funciona - Whatever works, 2009", de Woody Allen, el vejestorio que suelta lo primero que se le pasa por la cabeza, independientemente de que sea una grosería o no, no lo hace porque sí, sino porque de verdad ves que le sale casi sin querer. Por eso, acaba siendo tan estupendo ver cómo el trato diferente que empieza a mantener con la camarera y con el vecino terminan por cambiarlo de forma radical.


    En fin, que "Mejor... imposible" es, posiblemente, la mejor de las películas del "alocado" de Nicholson y, por qué no admitirlo, una de las mejores comedias de finales de los noventa. Una película que da igual en qué momento del día quieras ver, o en compañía de quién, porque fijo que te acaba gustando.



    martes, 4 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 80: "BLADE RUNNER"


    TÍTULO: BLADE RUNNER

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: HARRISON FORD, RUGTER HAUER, SEAN YOUNG, DARY HANNAH, EDWARD JAMES OLMOS

    DURACIÓN: 117 min.

    AÑO: 1982

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Años antes de que se pusieran de moda en Hollywood las adaptaciones cinematográficas de las novelas y relatos cortos de Philip K. Dick, y vinieran adornadas de carísimos y espectaculares efectos especiales de la mano de otros directores de prestigio (Verhoeven, Spielberg...), a principio de los ochenta, el director británico Ridley Scott presentó la que acabaría elevándolo a la categoría de director de prestigio: la adaptación de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas"?, que llegó a las carteleras de todo el mundo con el título de "Blade runner".


    Los Ángeles, año 2019. En un futuro post apocalíptico en el que la tecnología ha suplantado casi al ser humano, el agente de policía Deckard (Ford) es puesto al frente de una misión que consiste en localizar y acabar con seis cyborgs, llamados Replicantes, que han huido de su destierro de La Tierra, matando a cuantos humanos se ha interpuesto en su camino. Por su parte, el líder de estos humanoides, Roy (Hauer), junto con unos replicantes más, tratará de localizar a su creador, con el fin de que les extirpe de su organismo mecánico un dispositivo que limita su vida a cuatro años. Deckard aprovechará esta ventaja, así como la información facilitada por una enigmática mujer de la que sospecha que también se trata de un replicante (Young) para darles caza a todos.


    Menospreciada en el momento de su estreno por el público mayoritario, la crítica la erigió casi de inmediato como una de las películas de ciencia ficción más importantes de todos los tiempos. No es de extrañar tal entusiasmo, más teniendo en cuenta que su director había firmado unos años antes una de las películas clave de la historia en lo que a este género se refiere ("Alien. El octavo pasajero - Alien, 1979").


    Otra de las claves de tal distinción cabe encontrarla en la faustuosa puesta en escena de la historia ya que, haciendo gala de un ritmo más pausado y menos propio del cine de acción, Scott ubica la trama del largometraje en un Los Ángeles futurista completamente desprovisto de alma, donde las emociones parecen condicionadas a los estímulos producidos por los anuncios publicitarios, y donde la humanidad de ha resignado a vivir bajo un halo de oscuridad casi permanente. A este respecto, llama poderosamente la atención la impresionante dirección de producción del film, así como la facilidad con la que Scott le da ese toque de mecanización tanto a sus principales personajes (no en vano, en mismo Deckard acaba dudando de si no será él el sexto replicante), como la música electrónica compuesta por el griego Vangelis, muy de moda por aquel entonces al haber sido galardonado con el Oscar el año anterior.


    No obstante, estas virtudes que destacamos acaban siendo también el talón de aquiles de la película. Y es que hay que tener en cuenta que la ciencia ficción ya se empezaba a entender según el universo que cinco años atrás había comenzado a crear George Lucas, y que el cine de aventura, a su vez, se encontraba tremendamente influenciado por el miso Harrison Ford en su papel estelar de arqueólogo aficionado al riesgo. Por ello, cuando el público contempló "Blade runner" su desconcierto se tradujo en una completa indiferencia hacia el largometraje. Cosa que, por otra parte, acaba resultando comprensible, puesto que la película, por mucho que pretenda desmarcarse de otras producciones similares parece que olvida por momentos que uno de los principales motivos por los que se ruedan películas es para entretener a las audiencias. Desgraciadamente, "Blade runner", por mucho que se haya reivindicado después, sólo consigue este objetivo en una pequeña parte hecho que, por otro lado, no debe ser inconveniente para disfrutar de sus puntos a favor, que también los tiene.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues ésta será todo lo "película de culto" que quieras, pero es un petardo de cojones. Y conste que la he visto dos veces, más que nada porque me había quedado con la cosa de pensar que era un tostón cuando medio mundo está que no caga poniéndola por las nubes. La primera vez me pareció un bodrio, no sé si porque esperaba encontrarme con algo parecido a las pelis de "La guerra de las galaxias" o qué pero, quitando de dos o tres momentos, el resto me aburrió como a una oveja. La segunda vez que la vi, fue en uno de los programas esos que presentaba Garci en La 2, en el que te explicaban un poco la peli, con lo que pensé que sería cojonudo escuchar qué ven de genial en ella los entendidos, a ver si es que soy muy tonto y me he dejado algo pendiente de ver, o que no me he fijado en algún detalle. Bueno, pues tampoco. Esa segunda vez me pareció un truño como la primera.


    Estoy de acuerdo en que los efectos especiales están currados, que los decorados de ese Los Ángeles futurista está estupendo (aunque no sé por qué todas las películas futuristas se piensan que, en el futuro, el mundo estará hecho una mierda y lleno de basura y rendijas humenates... en fin), y algunas escenas, como la del discurso final del cyborg rubio bajo la lluvia molan. Pero ahí acaba todo. El resto pretende ser una peli de las que marcan época pero, a mí, personalmente, no me extraña que fuera un fracaso de taquilla, porque es un coñazo.


    La historia reconozco que tiene gancho, y que podría haber dado lugar a una peli de acción trepidante, y con toques policiales estupendos pero, en lugar de eso, es como si el director y el montador se hubieran fumado algo raro y, en la sala de montaje, hubieran querido que ese momento de relax afectara a toda la peli. Pues lo consiguen, ya lo creo que sí, porque es lenta hasta decir basta. Ya os digo que, a excepción de un par de secuencias de mamporros y disparos (que son dos contadas), el resto quiere ser un pedo mental basado en la idea de mantener el misterio de quién es un robot y quién no. Bueno, pues a mí, después de la primera media hora, ya me importaba una leche quién lo fuera, y al acabar la película, me la soplaba del mismo modo.


    En fin, que no quiero contradecir a los que dicen que saben, pero en la nada humilde opinión de un servidor, "Blade runner" es no es más que una película aburrida y lenta como ella sola. Que podrá tener toda la etiqueta de película de culto que se le quiera reconocer, pero eso no es incompatible con que sea un bodrio de cuidado. Lo dicho, le quitas las dos escenas de turno y, del resto, sobra todo.





    lunes, 3 de octubre de 2011

    CINE CLÁSICO: "¿QUÉ ME PASA, DOCTOR?"


    TÍTULO: ¿QUÉ ME PASA, DOCTOR?

    DIRECTOR: PETER BOGDANOVICH

    REPARTO: BARBRA STREISAND, RYAN O'NEIL, MADELEINE KAHN, KENNETH MARS, AUSTIN PENDLETON

    DURACIÓN: 94 min.

    AÑO: 1972

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Encontrarse, dentro de la filmografía de Peter Bogdanovich, una película como "¿Qué me pasa, doctor?" es tanto un hecho insólito como una auténtica maravilla. El director neoyorquino, más conocido por sus larogmetrajes dramáticos ("Luna de papel - Paper moon, 1973", "Máscara - Mask, 1985") que por sus comedias ("¡Qué ruina de función! - Noises off!, 1992"), consiguió con la película que hoy comentamos una de las obras maestras de la comedia y, lo que es más complicado aún, una obra maestra indiscutible de guión. Dada la frecuencia con la que el cine de comedia suele olvidarse de que la buena base de toda película cómica no es la historia sino su guión, en "¿Qué me pasa, doctor?" se logró una armonía perfecta entre ambos elementos, haciendo que su delirante argumento rebosara ingenio por los cuatro costados.


    Howard Bannister (O'Neal) es un musicólogo, con un carácter tan dócil como sumiso a las directrices de su posesiva prometida Eunice (Kahn). Ambos acuden a San Francisco para que Howard defienda en una ponencia una tesis sobre rocas musicales que le puede hacer ganar un prestigioso premio. Sin embargo, en un momento en que éste acude a una droguería para comprar unas aspirinas, conoce de forma accidental a Judy Maxwell (Streisand), una alocada muchacha que decidirá hacerse pasar por su prometida ante todo el mundo tanto para conquistar a Howard como para alojarse gratis en el lujoso hotel donde se va a realizar la recepción de los premios. La situación se complica cuando los maletines de Howard y Judy, que son idénticos, se acaban mezclando con otros, también iguales que pertenecen a un espía del gobierno y a una adinerada anciana que va a ser objeto de un robo.


    Como si se tratara de una más de las geniales comedias de Blake Edwards, "¿Qué me pasa, doctor?" sabe desarrollar cada situación con un ingenio arrebatador. De entrada, llama la atención el desfile constante de personajes que no paran de mezclarse entre ellos, sin que el espectador pierda, en ningún momento, el hilo argumental. Asimismo, las frases de cada diálogo magníficamente interpretado por un insólito reparto de actores en pleno estado de gracia contiene alguno de los mejores momentos vistos en una comedia durante mucho tiempo (el intercambio de conversaciones antes, durante y después de la recepción de los premios es incomparable). Y, además, cuando el público piensa que ya no se puede rizar más el rizo (tras la estrambótica escena nocturna en las habitaciones del hotel -incendio incluido-), pues resulta que el director y guionistas se sacan de la manga una de las persecuciones más alocadas que se recuerdan en una pantalla de cine (con perdón de Stanley Kramer y su mundo loco loco loco): aquella que envuelve a la pareja protagonista en un triciclo de helados, y al resto de perseguidores en tres coches más, todos con la intención de hacerse con los maletines que han sido robados.


    En resumen, "¿Qué me pasa, doctor?" es una película atemporal, cuyo talento ha quedado patente desde el momento de su estreno, y que hoy en día continúa figurando como una auténtica obra sin igual del mundo de la comedia. Fantástica. Sublime.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué despelote de película! En serio, me cuesta imaginar cómo de inspirados tenían que estar los que escribieron el guión de esta peli tan genial, cómo se les ocurrió tal cantidad de situaciones divertidas y tanto diálogo tronchante. Es como mezclar una peli de Blake Edwards con la verborrea de Tarantino (salvando las distancias, obvio). No hay una secuencia que no dé risa, y lo mejor es que casi sin pretenderlo, es decir, que no recurren a las típicas polladas del tipo de las de "Agárralo como puedas" y todas las imitaciones baratas del estilo. Aquí cada momento es brutal, siempre y cuando se siga con atención lo que dicen los personajes, que ya os digo yo que hablan y mucho.


    La primera vez que vi "¿Qué me pasa, doctor?" fue hace la pera de años. Pero os aseguro que no pasa más de un año desde entonces en que no me la vuelva a poner para partirme el culo, aunque esté yo solo viéndola. De hecho, no sabría destacar un solo momento: el lío de las habitaciones en el hotel, la cena de la entrega de premios, la persecución final al triciclo en el que se han llevado todos los maletines (impresionante el momento del dragón chino). Y lo más sorprendente de todo es que dos actores que, a priori, parecen ser más sosos que la castaña como Ryan O'Neal y Barbra Streisand te hacen reír casi contra su voluntad.


    De hecho, esa es una de las mejores cualidades de la peli, que te hace reír sin buscar la risa fácil. Al personaje de Howard lo ves realmente agobiado por culpa de la pirada esa que se ha cruzado en su camino, y a la otra -Judy creo que se llama- queda claro desde el principio que le falta más de una tuerca y que monta los pollos que monta porque esa es su forma de ser, independientemente de quién se le atraviese.


    En fin, sé que no es una película que pasen por la televisión con mucha frecuencia, pero sé que, con motivo de su reedición en DVD, ha vuelto a salir en algunos videoclubs y, por supuesto, en centros comerciales. Así que os recomiendo de veras que si queréis pasar un rato divertidísimo y reíros con ganas, no perdáis la oportunidad de ver esta genial película. De las que sigues recordando con el paso del tiempo, os lo digo yo.



    domingo, 2 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "CÓMO ACABAR CON TU JEFE"



    TÍTULO: CÓMO ACABAR CON TU JEFE

    DIRECTOR: SETH GORDON

    REPARTO: KEVIN SPACEY, JENNIFER ANISTON, COLIN FARRELL, JASON BATEMAN, CHARLIE DAY, JASON SUDEKIS, DONALD SUTHERLAND

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Teniendo en cuenta cómo han ido las cosas por el mundo recientemente, que se estrene en las carteleras españolas una película como "Cómo acabar con tu jefe", casi parece una burla de mal gusto. Sin embargo, lejos de pretender serlo, el largometraje dirigido por Seth Gordon (el mismo que dirigió la simplona y olvidable comedia "Como en casa en ningún sitio - Four Christmases, 2008") se revela como una comedia irreverente tremendamente divertida y llena de situaciones tan desesperantes como graciosas. Y todo gracias a un avispado guión pero, muy especialmente, al papel secundario de actores de lujo (Spacey, Farrell y Aniston), demostrando lo divertidos que pueden ser interpretando a una serie de despóticos personajes a los que no tienen acostumbrado al público.


    Nick, Dale y Kurt (Bateman, Day y Sudeikis, respectivamente) son tres grandes amigos que, por circunstancias del destino, han visto como ha empeorado su situación laboral a causa de sus jefes. En el caso de Nick, su jefe, un maniático llamado Dave (Spacey) con tendencia a los estallidos súbitos de violencia, le tiraniza forzándolo a trabajar más y más horas con la promesa de un ascenso que nunca llega. Dale es ayudante de dentista en la clínica que dirige la doctora Julia Harris (Aniston), una devorahombres obsesionada con que Dale se acueste con ella, para lo que lo provoca y acosa constantemente, a pesar de que éste se va a casar en breve con su prometida. Kurt, que trabaja en una empresa química, tras el fallecimiento de su querido superior (Sutherland) ve como el hijo de aquel, Bobby (Farrell), asume la dirección de la empresa y se concentra más en celebrar juergas y esnifar todo lo que tiene al alcance, antes que preocuparse por el buen funcionamiento del negocio. Desesperados por la situación, a los tres amigos se les ocurre que una forma de acabar con sus problemas sería liquidar a sus jefes, para lo que acaban solicitando asesoramiento a un extravagante personaje llamado Hijoputa Jones (Foxx).


    El fenómeno desatado hace un par de años con "Resacón en Las Vegas - The hangover, 2009" y su secuela parece haber puesto de moda la realización de comedias fundamentadas en un sentido del humor tosco y grosero, pero de lo más eficaz para explicar la historia que se nos está contando. Si "Cómo acabar con tu jefe" no estuviera concebida de esta forma, posiblemente fuera mejor película pero, desde luego, no hubiera causado la misma sensación en el público, que acoge los momentos más embarazosos y bromas más zafias con los brazos abiertos. Y, lo cierto, es que las situaciones -por muy imposibles de creer que sean- están planteadas de una forma tan divertida, que hasta el espectador más exigente acaba sintiéndose cómplice involuntario de estas bromas.


    Evidentemente, "Cómo acabar con tu jefe", exagera muchísimo el carácter tiránico de los superiores de los tres protagonistas, ya que debe servirles de excusa para, así, planificar su ejecución. Y esto es aprovechado por Spacey, Aniston y Farrell para dar rienda suelta a sus interpretaciones, haciendo de los momentos en que ellos están en pantalla los más acertados del largometraje: ver cuando el jefe al que da vida Spacey obliga a Nick a beberse un vaso lleno hasta los topes de whisky a las ocho de la mañana; cuando la dentista interpretada por Aniston quiere hacerle el amor a Dale encima de su prometida sedada a cambio de no enseñarle ciertas fotos; o como cuando el cocainómano al que da vida Farrel se empeña en que Kurt despida a aquellos trabajadores que no le dan "buen rollo".


    Estos momentos acaba combinándose con otros de más desenfreno, como el momento del interrogatorio en la comisaría de policía de los tres amigos, o como cuando, mientras éstos escapan en su coche de las embestidas de Dave, es Dale quien tiene que decirle guarrerías por teléfono a su jefa para que ésta no le cuente a su prometida más de lo que debe. En resumidas cuentas, "Cómo acabar con tu jefe" es una película un tanto ordinaria pero muy divertida, con bromas bien diseñadas y con el añadido de sentirte cómplice de los personajes junto con el resto de público de la sala que ríe a carcajadas las abundantes bromas.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me encantan las comedias. Y si, además, me meo de risa con ellas, mucho más. "Cómo acabar con tu jefe" es una de las pelis que me han hecho reír con ganas, a pesar de que, en un principio, me resistía a verla como un gato a darse un baño -y es que no soporto las mierdas que hace Jennifer Aniston, lo siento mucho, pero es así-. Pero me alegro, dicho sea de paso, porque si además de gastarte la pasta en una entrada de cine (que ya cuesta lo suyo), encima la peli que ves es una pollada de comedia, te entran unas ganas salvajes de matar a alguien. Eso sí, que nadie se confunda, que no estoy diciendo que "Cómo acabar con tu jefe" sea una obra maestra. Lo que sí consigue, y con creces, es que te partas el culo.

    El humor que tiene no es muy sofisticado que digamos. Es del estilo de las de resacón en Las Vegas, para que os hagáis una idea. Funciona más el humor de las situaciones en las que se ven atrapados los tres prinagos que se quieren cargar a sus jefes, que lo que cuentan (y eso que te descojonas cuando los ponen a caer del burro). Pero el conjunto de la peli da un buen rollo total, y tienes la sensación de que todos los actores se lo pasaron pipa haciendo la peli. Hasta la pavisosa de la Jennifer Aniston se sale haciendo de putón verbenero, y se deja de las paridas tan monumentales de películas que ha estado haciendo antes.

    No sé muy bien, si tuviera que destacar algún momento en particular de "Cómo acabar con tu jefe" con cuál me quedaría porque, como ya os digo, toda la película es divertida desde el comienzo. Supongo que cuando uno de los tres tontos del haba le salva la vida al jefe que interpreta Kevin Spacey cuando, en realidad, lo que tendría que haber hecho es justo lo contrario. O como cuando se colocan accidentalmente con la cocaína que tiene en su casa el personaje de Colin Farrel y se ponen como una moto. O como cuando uno de ellos se larga a toda pastilla del sitio donde ha ocurrido un asesinato.

    En fin, ya os digo que "Cómo acabar con tu jefe" es una película de humor tirando más bien a lo grosero e irreverente, pero que plantea situaciones con las que el público se puede identificar de una forma tan inmediata que, al final, no puedes sino acabar riéndote de las payasadas que hacen estos tres pirados para salirse con la suya. Si queréis pasar un rato divertido y reíros con ganas, creo que, ahora mismo, de las películas que hay en cartel, ésta es una de las mejores opciones.