martes, 25 de octubre de 2011

CINE DE LOS 80: "LA COSA (EL ENIGMA DE OTRO MUNDO)"


TITULO: LA COSA (EL ENIGMA DE OTRO MUNDO)

DIRECTOR: JOHN CARPENTER

REPARTO: KURT RUSSELL, A. WILFORD BIRMLEY, T.K. CARTER, RICHARD DYSART

DURACION: 109 min.

AÑO: 1982

GENERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • John Carpenter ya era toda una celebridad como realizador de películas de terror cuando se puso al frente de "La cosa (El enigma de otro mundo)". Debido a lo reducido de los presupuestos de los proyectos que filmaba, éstos se convertían en producciones rentables que agradaban al público, gracias a la combinación de elementos fantásticos y personajes más o menos entrañables, cada uno a su nivel. Así pues, tras el descomunal éxito de "La noche de Halloween - Halloween, 1978" (propiciado más por su escaso presupuesto que por las recaudaciones finales), y el buen sabor de boca que dejó con "La niebla - The fog, 1980" y "1997: Rescate en Nueva York - 1997: Escape from New York, 1981", Carpenter decidió utilizar la novela escrita por John W. Campbell como punto de partida para el que sería su siguiente -y, posiblemente, mejor- largometraje: "La cosa (El enigma de otro mundo)". Para ello, no tuvo reparos en hacer que esta producción, mucho más cara que sus anteriores largometrajes, contara con todo despliegue de medios, entre los que se incluían la construcción de enormes decorados en plató, el desplazamiento del equipo de rodaje a frías localizaciones del norte para la filmación de los exteriores, y un equipo de profesionales (director de fotografía, compositor, especialistas de maquillaje) de primer nivel.


    Una expedición de científicos estadounidenses se encuentra realizando una serie de experimentos y seguimiento de pruebas en una remota región de la Antártida. Casualmente, un día encuentran lo que parece ser una vieja nave abandonada, en cuyo interior hayan una especie de cofre de enorme tamaño, vacío y cubierto de hielo. Tras regresar a la base con muestras de lo que encuentran, empiezan a sucederse extraños acontecimientos en los que, según parece, "algo" es capaz de infiltrase como un parásito en organismos vivos (animales y humanos), suplantando su personalidad, pero acabando por completo con ellos, y manifestándose a partir de la deformación de los cuerpos que invade. Será entonces cuando el jefe responsable de la expedición, R.J.McReady (Russell) decida poner a todos los miembros de la expedición en cuarentena, ante la imposibilidad de saber dentro de quién de ellos se encuentra alojada esa "cosa" que los suplanta y aniquila.


    "La cosa (El enigma de otro mundo)" es un proyecto que le ha permitido a Carpenter recrear la atmósfera de terror propia de sus mejores largometrajes, a la vez que dio un gran paso adelante en lo que a los trucajes de maquillaje se refiere. Es innegable que todas aquellos momentos en que "la cosa" se manifiesta (a través de los momentos más gore del film) son no sólo los más logrados, sino también los más impactantes. Tras una primera parte de película en que Carpenter consigue ir haciendo que la sensación de inquietud vaya aumentando en el público -desde que la cinta empieza en las frías localizaciones de la Antártida, uno ya intuye que van a pasar cosas no demasiado buenas-, más a través del poder de la sugestión que de aquello que se acaba mostrando finalmente (algo así como la forma empleada por Spielberg con su temible escualo en "Tiburón - Jaws, 1975"): el hallazgo de los restos de la nave en la que aterrizó "la cosa", las babas que va dejando en la perrera tras su liberación en la base, las sombras por los pasillos de la base de las criaturas que ha invadido, etc.


    Sin embargo, es tras esa primera parte cuando Carpenter no escatima en recursos técnicos y visuales para plasmar en imágenes el horror al que los científicos deben acabar haciendo frente, a través de las transformaciones y masacres que provoca esa "cosa" en los huéspedes en los que se introduce. Así pues, algunas de las escenas más truculentas son aquella en que, haciendo la autopsia de uno de los primeros miembros de la expedición que mueren, su estómago se transforma en una gigantesca boca con cuyos dientes arranca de cuajo los brazos del forense, o como cuando una cabeza es desprendida del tronco, arrastrándose por el suelo gracias a una kilométrica lengua. Evidentemente, son momentos que llaman la atención tanto por la inicial repulsa que provocan dichas imágenes, que por el miedo que se deriva de ellas. Sin embargo, esto no es impedimento para que algunas de estas transformaciones físicas resulten ciertamente aterradoras (la mirada y aullido en el exterior de la base de uno de los científicos, cuyas manos se han transformado en una especie de garra de gran tamaño), y que la tensión del relato vaya aumentando considerablemente, ya que el espectador sabe que, en todo momento, uno de los miembros vivos de la base no es humano, pero no sabe cuál.


    Por otra parte, tal y como comentábamos al inicio, esta historia de terror contó con grandes nombres de la industria, como el director de fotografía Dean Cundey (colaborador del propio Spielberg en la mayoría de sus largometrajes de la década de los ochenta), capaz de transmitir en cada imagen tanto el misterio y la tensión reinante en el interior de la base como la sensación de aislamiento en aquellos fríos parajes, o la presencia del maestro Ennio Morricone como compositor del film, quien desarrolló excelentes temas con aire de misterio gracias al empleo del bajo electrónico y de melodías de órgano, como si de una pesadilla gótica se tratara.


    No obstante, a pesar de todo esto, "La cosa (El enigma de otro mundo)" no alcanzó el éxito que se esperaba. Posiblemente porque, por aquel entonces, el público tenía una visión más idealizada de lo que suponía la presencia extraterrestre entre los humanos (no en vano, el mismo año de su estreno, otra película había arrasado en las taquillas de todo el mundo, con una visión muchísimo más inocente y simpática de la vida alienígena: "E.T. El extraterrestre - E.T., 1982"). Sea como fuere, de lo que no cabe duda es de que "La cosa "El enigma de otro mundo)" es una película excelente como muestra de relato de terror semi gore, cuya mayor virtud no se encuentra tanto en la presencia de secuencias impactantes y violentas, sino en la creación de una atmósfera de misterio y asfixia muy bien reproducida, que consigue sumergir al espectador en la aterradora aventura en la que se ven inmersos los protagonistas de la misma. Sin duda, junto con "Starman - Starman, 1984", uno de los mejores trabajos de Carpenter.



  • MR. HYDE DICE:

  • "La cosa (El enigma de otro mundo)" mola, aunque reconozco que es un pelín asquerosilla. Como dice Jekyll, la primera media hora de la peli es más de misterio que de otra cosa. No sale ningún bicho raro, ni sangre, ni nada por el estilo. De hecho, acojona más eso que el resto, porque no ves nada raro, pero ya te da mal rollito todo eso de la nave espachurrada en mitad de ninguna parte, vacía del todo y con cosas así medio raritas. Además, tienes claro que, en cuanto vuelvan a la base que tienen, van a empezar a pasarles cosas, y que los científicos van a ir cayendo como moscas. Pero, como os digo, aún no ves nada, sólo ese feeling de que algo chungo va a pasar -y es una sensación guapísima-.


    Eso sí, cuando ya están en la base y el bicho ese, o lo que sea, empieza a meterse dentro de la peña (cosa que, curiosamente, nunca ves cómo lo hace), ahí ya empieza el festival de cosas raras. Porque no es que sea como en esa peli de las invasiones de los ultracuerpos sino que, aquí, "la cosa" esa destroza por completo a los tipos en los que se mete, convirtiéndolos en monstruos asquerosos: a uno le convierte la cabeza en una especie de araña gigante, otro te saca un cuello que lo hace parecer una jirafa con cabeza de monstruo dentón... En fin, que los va desfigurando y reventando a base de bien mientras se los carga. Y, evidentemente, el resto de los humanos de la base, que no están tontos, empiezan a querer cazarla hasta reventarla a base de lanzallamas.


    Pese a que tiene esos momentos de asquete, la verdad es que "La cosa (El enigma de otro mundo)" te deja clavado al asiento mientras la ves. No hay que negar que la peli está muy bien hecha, y que el ritmo es muy trepidante. Pero no trepidante en plan peli de acción a saco, sino en el sentido de que el misterio y la intriga están muy bien llevados para hacer que te entre el canguelo justo mientras los protas averiguan quién es el malo de la función. Tiene esas dosis de miedo muy bien calculadas, hasta ese final en el que casi lo mandan todo a hacer puñetas (me refiero a los personajes, no a la peli). En fin, que "La cosa (El enigma de otro mundo)" no es una peli que os aconsejaría ver con vuestra novia al lado -al no ser que le vayan esos rollitos-, pero que sí que os podría gustar a vosotros, ávidas criaturas de las experiencias más gores. A mí, por lo menos, me gustó.



    lunes, 24 de octubre de 2011

    CINE CLASICO: "DE AQUI A LA ETERNIDAD"


    TITULO: DE AQUI A LA ETERNIDAD

    DIRECTOR: FRED ZINNEMANN

    REPARTO: BURT LANCASTER, MONTGOMERY CLIFT, DEBORAH KERR, FRANK SINATRA, DONNA REED, PHILIP OBER

    DURACION: 118 min.

    AÑO: 1953

    GENERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Sólo un gran director como Fred Zinnemann, capaz de alternar tanto uno de los western más míticos ("Solo ante el peligro - High noon, 1952") con las grandes producciones de época ("Un hombre para la eternidad - A man for all seasons, 1966"), thrillers excelentes ("Chacal - The day of the jackal, 1973") o películas de corte más intimista ("Julia - Julia, 1977"), podía ponerse al frente de la adaptación de la novela de James Jones, sobre la cual llego a afirmarse que nunca podría ser rodada. Pues dicho y hecho, gracias a la participación de un reparto de autentico lujo, a una ambientación fabulosa, y a un ritmo magistral que consigue atrapar la atención del espectador para cada una de las sub-tramas en que se divide la historia.


    El El soldado Prewitt (Clift) llega al cuartel en Hawai al que ha sido destinado, en los días previos a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Una vez allí, y conocida su fama de boxeador por sus superiores, es casi forzado por el capitán Holmes (Ober) a subirse de nuevo al cuadrilátero para representar a la compañía en un campeonato. Prewitt, que se ve metido de lleno en una situación de acoso y maltrato como condicionante para que pelee, encuentra apoyo en su buen amigo Maggio (Sinatra), un soldado de lo mas juerguista, y con algún que otro problema para controlar su afición a la bebida, y que se encuentra enamorado de una prostituta local llamada Lorene (Reed). Por su parte, el capital Holmes está casado con una atractiva mujer llamada Karen (Kerr) a la que casi ignora en favor de su dedicación al ejército y a otros menesteres extraoficiales. Así es como Karen, atraída por el apuesto sargento Warden (Lancaster), termina por iniciar una apasionada relación extramatrimonial. Sin embargo, la existencia de todos ellos cambiara cuando se produzca el ataque a Pearl Harbor por parte de las tropas japonesas.


    "De aquí a la eternidad" es una gran película, y una película grande. Lo primero, porque está realizada con una precisión y pasión que queda plasmada en cada uno de sus fotogramas. Desde luego, es innegable que Fred Zinnemann realmente quedo cautivado por esta historia de personajes que tratan de lidiar con sus propios problemas, hasta que uno mucho más grande los golpea con una fuerza tremenda. Lo segundo porque, por mucho que el largometraje parezca querer centrarse en la vida cotidiana de sus protagonistas, es inevitable sentir ese halo de grandiosidad y épica que salpica cada movimiento de cámara.


    Asimismo, tal y como señalábamos al comienzo, "De aquí a la eternidad" cuenta con la ventaja de que cada una de las interpretaciones de su acertado reparto es un lujo. Desde un Burt Lancaster que disfruta cada una de las secuencias en las que corteja a la mujer de su superior, pasando por una Deborah Kerr que matiza a la perfección el modo en que deja afluir sus emociones (ver el instante en que quiere demostrar su fortaleza ante Lancaster cuando le espeta "no llorare delante de ti si puedo evitarlo"), y por un extrovertido Frank Sinatra (genial sus escenas ebrio en los clubs locales, o como cuando se pone a tocar la trompeta). Quizas, la pieza un poco discordante del reparto la represente Montgomery Clift -excelente actor, por otra parte-, cuya aparente debilidad y retraimiento hace que cueste creérselo del todo como ex combatiente de boxeo (aun así, su actuación en los minutos previos al ataque japonés -y durante el mismo- son lo más logrado de su participación).


    "De aquí a la eternidad" es una de los mejores largometrajes épicos del cine clásico, pero no entendiendo esa grandeza como un derroche de medios visuales, sino como el talento de un gran cineasta que supo plasmar la esencia de las emociones humanas en un momento decisivo para la historia universal. Perfecta por momentos, y digna de ser reivindicada una y otra vez.



  • MR. HYDE DICE:

  • Lo único que yo conocía de "De aquí a la eternidad" era la famosa escena esa en la que Burt Lancaster y Deborah Kerr se dan el filete en la playa, y una ola los moja de arriba a abajo. Pero de que iba y que tal era la peli, ni papa. Una vez vista, debo reconocer que no hubiera sido mala idea verla antes, porque es una peli estupenda. Es como una versión de hace la polca de años de "Pearl Harbor - Pearl Harbor, 2001", solo que con actuaciones infinitamente mejores que las del empanado de Ben Affleck, y con un guion que no tiene ni la mitad de ese patriotismo hortera que tanto les gusta a los yanquis. Además, tiene una especie de tono elegante que hace que te guste aunque la acción mas pura y dura no llega hasta el final, con el ataque de los japoneses sobre, precisamente, Pearl Harbor.


    "De aquí a la eternidad" tiene algún que otro momento en que se nota que la peli ya tiene sus años a cuestas. Formas de interpretar -sobre todo las mujeres- que hace que todo tenga un aspecto como de falso, como de fingido. Lo mismo podría decirse de las secuencias de pelea en las que participa Montgomery Clift, y en las que cada golpe tiene más cuento que las faltas de un partido de futbol. Pero bueno, también hay que entender que se trataba de otros tiempos, y que aquello, entonces, era de lo más normal.


    Pero lo importante es que, pese a esas tonterías, "De aquí a la eternidad" es una peli muy bien hecha, de la que interesan las diferentes historias que se cuentan (el lio amoroso del sargento con la mujer de su capitán, la odisea de Prewitt para no volver a boxear y como lo llevan por el callejón de la amargura, o los problemas con la bebida de Maggio y su relación con una puta de la que está enamorado), y en la que cada una de ellas tiene su parte justa para no resultar empalagosa. Eso sí, os juro que no me esperaba algo clave que sucede al final y que afecta al destino de todos los personajes, cada uno a su manera.


    "De aquí a la eternidad" es una película guapísima, que para los años que tiene esta hecha de coña, no aburre lo mas mínimo y, además, está contada con un estilo que hace que los dos primeros tercios de película (en los que no hay casi acción bélica), te interesen casi tanto o más como el resto. Tiene momentos inolvidables, como el mencionado de la playa con los dos protagonistas besándose, y momentos estupendos como cuando Frank Sinatra se pone a darle a la trompeta en un bar, a punto de pillarse una cogorza monumental. "De aquí a la eternidad" es uno de esos casos de películas de cine clasico que te dejan un recuerdo de lo mas estupendo, y con las que disfrutas cuando vuelves a ver. Todo un espectáculo.



    domingo, 23 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "CRAZY, STUPID, LOVE"


    TITULO: CRAZY, STUPID, LOVE

    DIRECTORES: GLENN FICARRA, JOHN REQUA

    REPARTO: STEVE CARELL, JULIANNE MOORE, RYAN GOSLIN, EMMA STONE, MARISA TOMEI, KEVIN BACON

    DURACION: 118 min.

    AÑO: 2011

    GENERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A diferencia de otros actores cómicos del momento, es llamativa la forma en que parece controlar su carrera el actor Steve Carell. Es capaz tanto de participar en costosísimas producciones de cálida más que cuestionable ("Sigo como Dios - Evan almighty, 2007", "Súper Agente 86. De película - Get smart, 2008") con otras de ambiciones no tan desmesuradas pero mucho mejores y más cuidadas ("Pequeña Miss Sunshine - Little Miss Sunshine, 2006", "Como la vida misma - Dan in real life, 2007"). En este caso, Carell se convierte por meritos propios en el alma de la película, sin la que "Crazy, stupid, love" no sería la misma, por mucho que los directores hayan realizado un trabajo más que satisfactorio, y que el guion escrito por Dan Fogelman sea uno de los libretos mas simpáticos y mordaces con los que han contado las comedias románticas mas recientes, y que ya hubieran querido para sí otras producciones bastante más desafortunadas (caso, por ejemplo, de la lamentable "Morning glory - Morning glory, 2011").


    Emily ((Moore) le pide el divorcio a su marido, Cal (Carell) de un día para otro. La excusa que le pone es que, al sentir que algo había cambiado desde hacia tiempo entre los dos, se ha acostado con un compañero del trabajo llamado David (Bacon). Cal, que reacciona con tremenda sorpresa ante tal revelación abandona el hogar materno en el que vive con dos de sus hijos y se muda a un apartamento. Una noche, Cal acude a un bar en el que se emborracha y lamenta por su situación. Allí conocerá a un atractivo joven llamado Jacob (Goslin), experto en el arte de conquistar a cuantas mujeres se propone y que, conmovido por el estado en que se encuentra Cal, decidirá ayudarle de forma desinteresada a mejorar su imagen y recuperar el control sobre su vida amorosa. Sin embargo, lo que Jacob no imagina es que esa mejoría ayudara a Cal a replantearse seriamente su vida, y que él se verá súbita e inesperadamente cautivado por una joven recién licenciada en derecho llamada Hannah (Stone), a quien no consigue enamorar, pese a todos los trucos que pone en funcionamiento.


    El comienzo de "Crazy, stupid, love" no hace presagiar para nada que estemos ante una comedia romántica. De hecho, el momento en que Emily le pide el divorcio a Cal es de lo más directo y desconcertante para el público. Sin embargo, a medida que avanza el largometraje, y desde el momento en que los personajes de Cal y Jacob empiezan a compartir mayor numero de escenas, es cuando el film va ganando puntos (divertidísima la secuencia en que Jacob acompaña a Cal de compras). Asimismo, el guion del largometraje acierta al no concentrarse solo en una única historia, sino que se divide tanto en la de Cal tratando de salir de su bache personal (genial el encuentro y confusión de todos los personajes masculinos hacia el final de la cinta, o la secuencia en que Cal descubre que uno de sus ligues esporádicos es la tutora de colegio de su hijo) y reconquistar a su mujer, como en la de los esfuerzos de Jacob por hacer lo mismo con la sensual Hannah, y en el hijo pequeño de Cal, quien no tiene ningún tapujo a la hora de expresar su amor incondicional por la canguro que le cuida. Es esta combinación dinámica y fresca de las tres tramas la que le da un punto diferente a "Crazy, stupid, love" y que hace que se gane de forma casi inmediata el favor del público.


    Si a estos elementos se suma que, al fin y al cabo, como toda buena comedia romántica que se precie, está llena de buenas intenciones (lo que podríamos calificar como "película con mensaje"), podemos concluir afirmando que "Crazy, stupid, love", dentro de los estrenos de una cartelera carente desde hace tiempo de comedias así de simpáticas, constituye una de las ofertas más interesantes y recomendables.



  • MR. HYDE DICE:

  • Os voy a ser totalmente sincero: cada vez que mi chica quiere ver lo que ella llama "una película como para mí", me tiemblan las piernas. No porque no esté de acuerdo con su gusto, más bien al contrario. Lo que pasa es que, de cuando en cuando, le da por ver algún bodrio infumable del tipo de las pelis de Adam Sandler y Jennifer Aniston (hay auto-llamados actores a los que se les debería caer la cara al suelo al acercarse a una cámara de cine), y el tete (uséase, yo), me las tengo que papar bien calladito si quiero que luego ella venga a ver conmigo las que me gustan a mí. En este caso, la temible película que eligió fue "Crazy, stupid, love", y ya solo viendo el tráiler algo hacia que empezara a pensar en la cicuta con preocupante insistencia. Pero mira tu por donde que resulta que "Crazy, stupid, love" acaba por ser una comedia adulta de lo mas estupenda, alejada -a Dios gracias- de mamonadas propias de los Jack Black y de las imitadoras baratas de Julia Roberts de turno. De hecho, casi podría decirse que hasta me lo pase pipa y todo.


    De hecho, cuando os digo lo que de que es un humor mas adulto, vuelvo a pensarlo y lo cierto es que me cuesta pensar en que puede consistir una comedia romántica para adultos (por favor, ahorraros los chistes vulgares). Y lo que luego me pregunto es por qué no harán más películas como esta que merecen la pena ver para pasar un rato de lo más entretenido y divertido. "Crazy, stupid, love" es simpática y divertida de principio a fin. Contiene algunas situaciones que resultan graciosas casi mas por lo hilarantes que resultan como por las ganas que tienen los protagonistas de hacer que te partas la caja (el momento en que Jacob lleva a Cal de compras para renovar su atuendo, cuando Cal le hace la primera entrada a una mujer, o como cuando se juntan cuatro personaje -por razones que no vamos a destripar ahora- y se empiezan a partir la cara a ocho manos).


    La historia es interesante, bien llevada e interpretada con una frescura y casi podríamos decir alegría por todo el reparto que resulta contagiosa. Los temas de discusión que plantea son de lo más serio, alejados de capulladas románticas ya vistas mil y una veces y, como os digo, aunque hay momentos copiados del cine pedorro más convencional (el discurso de graduación del hijo del protagonista), esto no hace que el resto de la peli sea muy divertido, simpático a más no poder, y sorprendentemente maduro. Sin que sirva de precedente, me alegro de que la niña de mis ojos me haya llevado a verla. No me he arrepentido (cosa que daba más que por hecho), sino que dudo si no me lo habré pasado mejor que ella. En fin, pues eso, una película agradable, simpática y con una historia de lo más interesante. Juzgad vosotros mismos.





    sábado, 22 de octubre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "EL PROFESIONAL (LEÓN)"


    TÍTULO: EL PROFESIONAL (LEÓN )

    DIRECTOR: LUC BESSON

    REPARTO: JEAN RÉNO, NATALIE PORTMAN, GARY OLDMAN, DANY AIELLO

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 1994

    GÉNERO: DRAMA POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:


  • El realizador francés Luc Besson ha demostrado, tanto en su más que prolífica faceta como guionista, como en las películas en las que se ha puesto tras las cámaras, que es posible hacer un cine entretenido, trepidante y con historias interesantes fuera de los Estados Unidos, pero con el aroma inequívoco de las producciones que allí se llevan a cabo. Esto quedo patente en uno de sus trabajos más internacionales: "Nikita, dura de matar - La femme Nikita, 1990", que no solo conoció un innecesario remake americano sino que, además, ha dado pie a una serie de televisión de la que aun hoy en día se siguen rodando nuevos capitos. Con el listón tan alto que se había colocado, Besson escogió para su siguiente trabajo como director, hacer una especie de continuación no oficial de uno de los personajes que aparecían brevemente en aquel largometraje: el de un asesino a sueldo (conocido con el sobrenombre de limpiador) que cumple escrupulosamente con sus misiones con una precisión casi milimétrica. El resultado fue "El profesional (Léon)", una fascinante historia policiaca, tremendamente violenta, en la que Besson le dio la oportunidad a uno de sus actores fetiches, Jean Reno, de hacer uno de los mejores papeles de su carrera, así como descubrir a la futura ganadora del Oscar a la mejor actriz, Natalie Portman.



    Léon (Reno) es un asesino a sueldo que trabaja gracias a los encargos que le facilita Tony (Aiello), un mafioso italoamericano venido a menos que regenta un restaurante. Un día, Léon contempla como, a causa de un asunto de trafico de drogas, la familia que vecina que vive puerta con puerta con él es brutalmente asesinada a manos de unos policías corruptos, encabezados por el psicótico Stan (Oldman) quien, para más inri, es agente de la brigada de control de estupefacientes. La única que consigue escapar de la masacre es la hija pequeña de la familia, Mathilda (Portman), quien suplica a Léon que la acoja en su casa. Una vez acepta este, Mathilda descubre la verdadera profesión de Léon pero, sin embargo, lo que comienza siendo una situación tensa y poco deseada se torna en una relación de lo más enternecedora entre el frio y calculador asesino y la joven huérfana. Todo ello, amenazado por la presencia de Stan, que quiere dar con el paradero de la niña y acabar con ella para evitar testimonios inoportunos.



    "El profesional ((Léon)" es una película muy bien construida. Desde ese comienzo de acción pura y dura en que se realiza la presentación del personaje de Léon (impecable la presencia de un inmejorable Jean Reno), pasando por el momento en que se introduce al personaje de una casi angelical Mathilda -el personaje podría definirse como un cruce entre la Lolita de Nabokov y la pequeña picara-, y por el casi inmediato asesinato de su familia a manos de un repulsivo Gary Oldman (tremenda su interpretación de policía psicótico). Además, no solo está muy bien construido el film, sino también los personajes: Léon empieza siendo presentado como una persona solitaria y muy distante pero que, luego, cuida de unas plantas, es incapaz de mantener una conversación normal sin sentirse violento y duerme sentado en un sofá; Mathilda es una joven descarrilada que encuentra en Léon la figura paternal que nunca ha tenido, y al que cambia casi de forma inconsciente, haciendo que afloren todas las emociones que el calculador sicario creía definitivamente olvidados.



    Asimismo, hay que admitir que "El profesional (Léon)" cuenta con momentos verdaderamente magistrales: la secuencia en la que Léon contempla desde la mirilla de su casa el asesinato de Mathilda, la entrada en la comisaría de policía para liberar a la chiquilla de las garras de Stan o, muy especialmente, los increíbles últimos veinte minutos en que se produce el asedio de las fuerzas policiales especiales al domicilio de Léon -quien, por su parte, los va liquidando como si fueran moscas-. Pero lo que más sorprende es el final que Besson le imprime a la historia, un final duro pero justo en cierta medida, gracias al cual "El profesional (Léon) acaba siendo recordada como la estupendísima película que es. Violenta, dura, y directa. Pero, también, llena de ternura, amor -a su manera- y momentosmentos inolvidables.



  • MR. HYDE DICE:


  • Uff, pedazo de película. Se me pone la piel de gallina solo con ver el tráiler y recordarla. Es cojonuda de principio a fin. Ni es una peli de acción en plan explosiones y tiroteos por los cuatro lados (y mira tú que balas hay para dar y tomar), ni tampoco de esas en que el héroe parece indestructible y al que los malos no dan ni a medio centímetro de distancia. Aquí, el protagonista no es el típico ciclado lleno de músculos que da matarile a la peña sin despeinarse, sino que gracias a un impresionante Jean Reno hace que no solo te caiga bien sino que casi te alegres de que reparta estopa a base de bien. Del mismo modo que el policía que interpreta otro cojonudo y colgadísimo Gary Oldman no te puede caer peor (creedme si os digo que te pasas la película deseando que le metan una somanta de palos).



    "El profesional (Léon)" está hecha como si quisieran demostrar que el personaje de limpiador es un ser humano de carne y hueso a pesar del trabajo que tiene. Al principio, cuando demuestra como es de bueno cumpliendo con uno de sus encarguitos y, cuando lo ves, te parece un tío frio, medio antipático y un tanto raro. Pero luego, de repente, te lo ves limpiando su casa, regando y cuidando sus plantas, o viendo películas de Fred Astaire, y te das cuenta de que no tiene nada que ver con la idea que te habías hecho al principio. Además, cuando se junta con la niña y empieza a hacerse cargo de ella, ya lo ves de una forma diferente, que es cuando empieza a caerte bien de verdad. Más que nada porque ves que le resulta extraño tener a alguien dependiendo de el por quien preocuparse y a quien animar después de todo el drama familiar que arrastra la chiquilla. Sobre esto, me quedo con ese momento en que trata de hacerla reír con una manopla en forma de cerdo, o como juega a disfrazarse de personajes de cine para ver quién de los dos lo adivina primero. Ahí, Jean Reno no puede estar más grande.



    Y, ahora, viene justo lo contrario: el papel del malo. Hay actores que, por mucho que hagan de buenas personas o de tíos cachondos, no se quitan de encima la pinta de malos ni con agua hirviendo. Eso es lo que le pasa, por ejemplo, a Kevin Bacon, a Donald Sutherland y a Gary Oldman, que aquí hace de policía traficante y drogadicto con un realismo que casi asusta (a quien no se le hiele la sangre cuando se coloca justo antes de matar a la familia de la cría, es que tiene horchata corriendo por las venas... joer, que mal rollo da ese gesto en el que tuerce el cuello para tragarse la pastilla).



    Si a todo esto le añades que "El profesional (Léon)" es una historia sobre la redención de un asesino a sueldo y la forma en que este descubre gracias a una niña lo que es sentirse apreciado de verdad, y le sumas secuencias de acción impactantes (todo el asalto final al bloque de pisos donde vive Léon), lo que te queda es una película estupendísima, trepidante, muy bien hecha y con unas actuaciones que acojonan por lo bien hechas que están. Es de esas películas que disfrutas viendo cada equis tiempo, por mucho que ya sepas como empieza y como acaba. El mejor trabajo de Luc Besson con diferencia. Muy, muy, muy recomendable. Pero eso sí, que no te caguen el final, que ya te digo yo que es de los que te impactan.



    viernes, 21 de octubre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "UN CUENTO CHINO"


    TÍTULO: UN CUENTO CHINO

    DIRECTOR: SEBASTIÁN BORESZTEIN

    REPARTO: RICARDO DARÍN, MURIEL SANTA ANA, HUANG HUNG-SHENG, IVÁN ROMANELLI

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A este lado del charco, de las películas argentinas que llegan a estrenarse y que consiguen una mayor reputación, hay un elevado número que están protagonizadas por Ricardo Darín. Además, desde que hace dos años, "El secreto de sus ojos" se alzara con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, la popularidad de este famoso y excelente actor no ha hecho más que aumentar en nuestro país. Por ello, el estreno de "Un cuento chino" en cine y, ahora, su salida en alquiler, supone una oportunidad excelente de disfrutar no solo con la gran capacidad interpretativa del actor, sino con una historia tan extravagante como amable y llena de buenas intenciones.


    Roberto (Darín) es un solitario ferretero que pasa sus días entre su negocio y sus tardes en casa, recortando y coleccionando noticias curiosas y estrambóticas de periódicos de todo el mundo, y haciendo caso omiso del interés que muestra por él Mari (Santa Ana), hermana de un amigo de Roberto. Un buen día, cuando esta almorzando mientras ve como despegan y aterrizan aviones desde el aeropuerto, de un taxi sale despedido un joven chino llamado Jun (Hung-Sheng) al que el taxista y unos secuaces acaban de atracar. Conmovido por la situación del pobre muchacho, que no habla una sola palabra de español, Roberto decide ayudarlo a encontrar a un tío suyo que parece tener en Buenos Aires. Sin embargo, cuando no encuentran ninguna pista que les indique donde se encuentra su familia, Roberto decide cobijarlo mientras trata de averiguar dónde se encuentra la familia del chino. Sera entonces cuando esta decisión pondrá patas arriba la vida de ermitaño a la que Roberto se había acostumbrado.


    "Un cuento chino" es una película amable desde el principio hasta el final. Es divertida y graciosa sin pretender serlo, ya que el divertimento que desprenden sus imágenes se deriva de la situación de desespero en el que el personaje de Roberto se ve inmenso sin comerlo ni beberlo porque un chino se le cruzo en el camino. Pero es ahí donde la película acaba convirtiéndose en algo tremendamente divertido, en el reflejo de situaciones corrientes que podrían sucederle a cualquiera pero que, debido al carácter reservado y un tanto tosco de Roberto, hacen que el espectador se divierta de lo lindo. Ejemplo de esto que comentamos son, por poner un par de casos, la secuencia en que Roberto acude por segunda vez al consulado chino para ver si prosperan las labores de búsqueda de los familiares de Jun, o como cuando, cansado de soportar siempre al mismo tipo pejiguero que acude a su ferretería lo acaba echando a la calle. Son momentos que, sin pretender ser graciosos, no pueden evitar hacer que los espectadores se rían.


    No obstante, esto también es un elemento que juega un tanto en su contra, ya que da la sensación de que la intención del director y guionista no tenía en mente realizar una comedia tan surrealista como esta y que, aun así, le salió un largometraje excelente y con cierta gracia. Sin embargo, ello no quita para que los momentos menos cómicos de la cinta hagan que hasta el público acabe poniéndose serio (basta recordar el momento en que Jun le cuenta a Roberto como ha perdido a su prometida, o como este relata cómo fue su experiencia en la guerra de las Malvinas). De hecho, es gracias a la combinación de los personajes de Roberto y Jun que el film alcanza los mejores momentos, sobre todo cuando los aspectos tan diferentes de la cultura oriental y la occidental se encuentran. Pero, sea como sea, de lo que no cabe duda es que "Un cuento chino" es una película de gente buena, tremendamente simpática y con una vis cómica casi involuntaria que la convierte en la mejor opción de alquiler esta semana.



  • MR. HYDE DICE:

  • Curiosa la película. Eso sí, que nadie la juzgue por sus primeros cinco minutos, o pensar que esta ante una peli de chorradas sin gracia. "Un cuento chino" es una película de Ricardo Darín. No quiero decir con esto que la haya dirigido o producido el mismo, sino que lo quitas a él y pones a otro actor diferente, y se te va todo al carajo. La película es como ver la pesadilla surrealista que tiene que vivir el pobre hombre con el chino con el que se ve de repente. Y eso hace aun más gracia porque antes ya te lo han enseñado como a un huraño de cojones, el típico amargado de la vida y solitario que esta tan cansado de vivir todo el día consigo mismo que por eso tampoco aguanta a los demás. Hasta que un chinaco se le aparece así por las buenas y le pone patas arriba su vida.


    La película es una comedia estupenda, contada con mucha gracia y, lo más importante, sin querer hacer reír a cualquier precio, cosa que se agradece como el aire fresco en verano. Si, en lugar de apostar por este estilo, hubieran caído en la trampa de hacer que el chino fuera el típico boludo hinchapelotas (tal y como lo diría Darín) empeñado en joderle la vida al pobre hombre, "Un cuento chino" sería una película más del montón, totalmente olvidable. Pero resulta que no, que los personajes son y se comportan como personas totalmente normales, que es lo que al final te acaba haciendo tanta gracia: ver que a un pobre hombre se desespera por tener que cargar con el chino, casi sin comerlo ni beberlo, y meterse en los fregados en los que el pobre oriental lo mete sin tener ninguna intención.


    Como ya os digo, "Un cuento chino" es una comedia que se quiere hacer pasar por película seria, pero eso no hace que te hagan gracias las chuflas del pobre Darín. De hecho, cada día que pasa en que él se empeña en buscar a la familia del chino es un momento diferente que te hace gracia, como cuando les pide a un grupo de chinos que pensaban que era de su familia que se lo lleve con ellos, o como cuando la estancia del chino en su casa le altera por completo su rutina: cuando el chino se mete en el baño con la luz apagada, cuando lo llevan a comer ese guiso que él no ha visto en su vida, o como cuando se ve ante un plato de morcillas y longanizas (lo que son las cosas... seguro que ellos piensan que comer perro, gato y otros bichos es de lo más normal, pero que un trozo de panceta da un asco que te cagas).


    La lástima es que ese tono acido no haya estado presente a lo largo de toda la peli, sino que se limite solo a determinadas situaciones, haciendo que el resto de la película sea un pelín deprimente. Pero no me refiero a deprimente en el sentido de que sea mala, sino que te sabe mal que el personaje principal sea tan ermitaño (¡el tío se pone a contar clavos para saber cuántos le están tangando en cada envío!). Lo que no quita para que ver "Un cuento chino" tranquilamente en el sofá de tu casa sea una elección, de todas las ofertas que salen esta semana en alquiler, una de las más acertadas. A mí, por lo menos, me lo ha parecido, así que os la recomiendo para que paséis un rato distraídos, divertidos con las peripecias del pobre chinaco y con la cara de resignación de un Darín que lo borda.





    jueves, 20 de octubre de 2011

    CINE ACTUAL: "PRÍNCIPE DE PERSIA. LAS ARENAS DEL TIEMPO"


    TÍTULO: PRÍNCIPE DE PERSIA. LAS ARENAS DEL TIEMPO

    DIRECTOR: MIKE NEWELL

    REPARTO: JAKE GYLLENHAAL, BEN KINGSLEY, GEMMA ARTERTON, ALBERT MOLINA, RONALD PICKUP

    DURACIÓN: 117 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLLDICE:

  • Parece ser que el director británico Mike Newell ha empezado a cogerle gusto a eso de enfrascarse en grandes súper producciones millonarias, tras su experiencia, hace unos años, con la cuarta entrega de las aventuras de Harry Potter. En esta ocasión, ha sido en colaboración con el famoso productor Jerry Bruckheimer con quien la conseguido realizar una espectacular adaptación del popular video juego "El príncipe de Persia" a la gran pantalla, para lo que, además, ha contado con un equipo técnico de primer nivel: los oscarizados John Seale y Michael Kahn como director de fotografía y montador, respectivamente; secundarios de lujo como Ben Kingsley y Alfred Molina; el compositor Harry Gregson-Williams componiendo la música de aires épicos -que solo es capaz de escribir cuando quiere- para acompañar a las imágenes; y un presupuesto cifrado en torno a los doscientos millones de dólares. En fin, que no escatimaron en medios para la realización de esta película, seguros de que lo que iban a conseguir seria un éxito a la altura de las mejores producciones no animadas de Disney (algo así como las cuatro aventuras de los Piratas del Caribe que el mismo Jerry Bruckheimer ya se había encargado de producir). Sin embargo, para asombro de propios y extraños, tal éxito no se produjo. ¿Las razones? Nosotros tenemos varias hipótesis al respecto pero, primero, veamos cual es su argumento.


    Dastan ((Gyllenhaal) es un apuesto joven que fue adoptado por el rey de Persia (Pickup) cuando era un niño pequeño. Criado como un heredero mas a la corona, Dastan, junto a sus hermanos y a su tío Nizam (Kingsley) deciden invadir una de las grandes ciudades del reino vecino, tras sospechar que están preparando un complot para invadir Persia. Tras una espectacular batalla, conquistan la inexpugnable ciudad y hace prisionera a la princesa Tamina (Arterton). Lo que nadie espera es que Nizam, en su ansia de poder y para hacerse con el trono de su hermano, asesina al rey y culpa a Dastan de tal hecho, por lo que el joven príncipe, acompañado por Tamina, huye hacia el desierto. Allí, Dastan descubre que existe un misterioso objeto conocido como "la daga de las arenas del tiempo", capaz de volver atrás el tiempo hasta un momento en particular, y por la que todos los habitantes de Persia estarían dispuestos a matar con tal de poseer. Ayudados por un extravagante comerciante llamado Sheik Amar (Molina), intentaran regresar a la ciudad tomada y contar lo que ha sucedido en realidad.


    "Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo" es una película de aventuras hecha a la sombra de las producciones mas clásicas del genero como, por ejemplo, cualquiera de las versiones anglosajonas de "El ladrón de Bagdad", a la que parece imitar en más de una ocasión (los suntuosos y enormes decorados parecen una copia moderna de los utilizados en estas versiones). O lo que es lo mismo, una film pensado exclusivamente para entretener al público, ofreciéndole elevadas dosis de emoción y, a su modo, acción. De hecho, contiene secuencias realmente brillantes, como el ataque inicial a la ciudad que lleva a cabo Dastan casi en solitario, o los combates que este entabla en el desierto con los sicarios enviados por Nizam (el duelo con ese asesino que controla a las serpientes y un látigo de punta afilada es espectacular) son algunos de los momentos cumbres de la cinta. Lo mismo podría decirse de aquella secuencia, próxima al final del largometraje, en que Dastan debe escapar a una especie de terremoto que se sucede a sus pies con tal de salvar a la princesa, y donde parece derrumbarse el mundo entero sobre él, que debe esquivar tanto tormentas de arena como adoquines que caen.


    Aun así, vista la película, en vez de quedar satisfecho por lo entretenido y cuidado del film, la sensación que prevalece en el espectador se acerca más a la indiferencia que a la emoción. En primer lugar, resulta extraño que la eleccion para interpretar al príncipe Dastan haya recaído en un actor tan dificilmente identificable con este tipo de personajes como Jake Gyllehaal -el joven actor parece sentirse mucho mas cómodo con otro tipo de historias y personajes que no con el peso que supone arrastrar sobre sus hombros esta costosa producción-, en lugar de hacerlo con actores más acostumbrados a películas de este género (me pregunto que hubiera sido de la película si, por ejemplo, actores jóvenes como Chris Hemsworth o el desaparecido Heath Ledger hubieran interpretado a Dastan).


    Por otra parte, el ritmo de la película es bastante irregular. La transición de escenas más pausadas a otras con gran contenido de acción se produce casi sin estados intermedios. Asimismo, las escenas menos aventurescas se alargan en exceso (la huida por el desierto) en detrimento de momentos más espectaculares (el primer ataque de los sicarios). Todo ello, por no mencionar momentos casi absurdos que no aportan nada a la narración (la carrera de avestruces donde Dastan y la princesa se reencuentran con Sheik Amar).


    En resumidas cuentas, es una lástima que "Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo" acabe siendo tan solo un ápice de lo que podría haber sido. No carece de los elementos típicos del cine de aventuras, pero sí que da la sensación de que hubiera sido buena idea darle un punto de vista diferente a la historia. No aburre, pero tampoco emociona. Y eso, hablando de películas de aventuras, no es algo que vaya muy a su favor. Esperemos que, dentro de unos años, un realizador y otro protagonista más acertados brinden una nueva versión sobre una historia tan atractiva.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cuando se estreno "Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo", me llamo la atención que no fuera un éxito a lo burro, como lo habían sido los años anteriores, por ejemplo, las pelis de los piratas del Caribe. Más que nada porque la cosa prometía lo suyo: una historia de aventuras chulas, un huevo y parte del otro de presupuesto, efectos especiales a cascoporro, que estaba basada en un videojuego muy famoso, etc. Lo normal en estos casos es que, aunque la peli sea mala de cojones, al menos, en su primer fin de semana, arrase con la taquilla, aunque luego el guarrazo que se meta sea de cágate lorito. Pero mira tú por dónde que nada de eso paso con esta película. No tuve la ocasión de verla en cine, así que la intriga por saber si era tan mala se alargo hasta que salió en DVD y, entonces sí, la pude ver. Y ahí fue mi sorpresa.


    "Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo" no es que sea una mala película, que no lo es. Lo que pasa es que está contada como con prisa. Sé que puede ser un poco complicado de comprender si no se ha visto la peli, pero tratare de explicarme lo mejor posible. Es como si les hubieran dicho a los protagonistas "nenes, tenemos solo una hora y cuarenta minutos para contar todo esto, así que no perdáis el tiempo y hala, corriendo que es gerundio". Y eso es, ni más ni menos, lo que hacen. Hay escenas que en el protagonista piensa: "vale, tendremos que ir a tal sitio", y al segundo siguiente, ya está en ese sitio y se ha puesto a investigar sus movidas. Y tú te quedas como diciendo, joer pues si que se ha dado aire el fulano. Pues eso pasa durante toda la peli.


    Sus escenas de combate están todo lo curradas que quieran, pero ya os digo que lo que lo caga en el resto de la peli es la prisa con la que lo quieren contar todo. Como si en el montaje se hubieran cargado una hora de película para no hacerla más larga, pero no lo hubieran hecho bien, sino que te quedas con la sensación de que está contada de mala manera. Además, a esto hay que sumarle que el actor principal, para hacer de cowboy mariquita seguro que es el mas idóneo, pero para hacer de tío cachas héroe de la función, pues como que no te lo crees ni un solo minuto. Y si, ya de entrada, no te tragas que el protagonista sea como debería ser, pues apaga y vámonos.


    El resto, ya os digo que se nota que se han gastado un pastizal tremendo en decorados, vestuario, efectos especiales y demás. Pero si el ritmo y el actor que hace de príncipe ya pinchan desde el principio, pues el resto como que tampoco acaba por convencerte demasiado. Tiene sus momentos chulos, como toda la secuencia, al principio de la peli, del ataque a la ciudad esa en la que se esconde la princesa. O, incluso, el momento en que se tienen que volver a colar en esa misma ciudad con la daga mágica para demostrar la inocencia del príncipe. Son secuencias de batalla muy en la línea de lo que son las pelis de aventuras modernas (si cambias a los persas por piratas, el resultado no sería tan raro si te dijeran que Jack Sparrow va a salir por algún sitio de un momento a otro).


    Pero vamos, que si tuviera que definir "Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo" con una palabra, creo que sería "decepción". "Prisa" también valdría. En cualquier caso, no es una película aburrida, que pocas cosas hay peores que una película de aventuras o de acción que sea aburrida, ni está mal hecha. Pero cuando acaba no tienes esa sensación de habértelo pasado todo lo bien que esperabas cuando empezó. Teniendo en cuenta las credenciales con las que contaba, es una verdadera lástima que "Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo" acabe siendo un churro en vez de ese entretenimiento divertido que esperaba ver. Lo dicho, una pena.



    miércoles, 19 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 90: "LLAMARADAS"


    TÍTULO: LLAMARADAS

    DIRECTOR: RON HOWARD

    REPARTO: KURT RUSSELL, WILLIAM BALDWIN, SCOTT GLENN, REBECA DE MORNAY, JENNIFER JASON LEIGH, DONALD SUTHERLAND, ROBERT DE NIRO, J.T. WALSH

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1991

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si hay algo que caracterice particularmente a la carrera de realizador del oscarizado director Ron Howard es, sin duda, la variedad. Tan pronto es capaz de realizar una efectiva comedia (unas veces mas inspiradas -"Dulce hogar... ¡a veces! - Parenthood, 1989"- que otras -"EdTV - EdTV, 1999", "El Grinch - Dr. Seuss' How the Grinch stole Christmas, 2000"), películas de aventuras con corte épico ("Willow - Willow, 1987", "Un horizonte muy lejano - Far and away, 1992"), de ciencia ficción ("Cocoon - Cocoon, 1985"), biopics de reconocido prestigio ("Una mente maravillosa - A beautiful mind, 2001", "El desafío: Frost contra Nixon - Frost / Nixon, 2008"). Por ello, tampoco sería de extrañar que el realizador norteamericano se pusiera al frente de esta épica odisea acerca de un grupo de bomberos, en la que consiguió unos resultados fascinantes en el campo de los efectos visuales cosa que, por fortuna, supo combinar de una forma muy acertada con una historia de intriga policiaca que capta la atención del espectador desde el comienzo.


    Brian McCaffrey (Baldwin) es un joven muchacho que regresa a su ciudad natal, Chicago, para convertirse en bombero, siguiendo así la tradición familiar. Allí entra a formar parte del parque de bomberos en el que se encuentra su hermano Stephen (Russell) y el "padrino" de ambos, John Adcox (Glenn). Su llegada coincide con la sucesión de unos extraños y devastadores incendios que se van cobrando la vida de varias personas. Cuando el inspector del cuerpo Donald Rimgale (De Niro) descubra que los incendios siguen un patrón determinado en cuanto a su preparación, empezara a intuir que las víctimas de los incendios no son casuales, sino que responden a motivos políticos. Sera entonces cuando Brian comience una carrera a vida o muerte para desenmascarar al pirómano responsable de tales sucesos, con la ayuda de su antigua novia, Jennifer (Leigh) y un viejo y recluso pirómano (Sutherland).


    El resultado de "Llamaradas" es ciertamente espectacular. Partiendo de un fenómeno natural cuya traducción mas aproximada al español sería el de "contracorriente" (el backdraft en el original inglés, que también da nombre a la película en su versión original), y cuya aparición es explicada en el film, Ron Howard orquesta la trepidante odisea de un grupo de bomberos por cumplir con su trabajo y resolver el enigma de quién y por qué se producen esos siniestros incendios. Arropado por una impresionante labor de fotografía del sueco Mikael Solomon y por unos efectos especiales increíbles, amén de por la partitura de un inmenso Hans Zimmer -atención al tema You go, we go), Howard logra mantener la tensión del relato a lo largo de todo el metraje, y fascinar al espectador con secuencias ciertamente increíbles.


    No obstante, para ser un poco críticos con el largometraje, una vez contemplado, da la sensación de que, por mucho fuego de artificio que contenga, no se tiene muy claro si la historia con gancho está al servicio de los costosísimos efectos visuales, o si sucede al contrario. Algunas secuencias no son más que una mera excusa para incluir escenas asombrosas con dichos efectos pero, no por ello le aportan una progresión dramática al film que lo haga avanzar más allá. Aunque esto no son más que inconvenientes muy mínimos que no hacen de "Llamaradas" un film menor sino que, a pesar de ello, no deja de ser el gran espectáculo que es.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Buah, impresionante! No creo que haya habido antes ninguna película capaz de enseñar el fuego con tanto realismo y hacer que te acojones de ver que los personajes pueden acabar achicharrados. Pero tampoco creo que haya ninguna película que, dependiendo tanto de las secuencias de efectos especiales con fuego, tenga una historia con tanta intriga y con ese ritmo tan acojonante. Así es amigos, "Llamaradas" no es una peli de catástrofes del tipo "El coloso en llamas - The towering Inferno, 1974", sino que es una historia policiaca que mete por medio a un grupo de bomberos en una carrera contrarreloj para descubrir quién es el pirómano que esta cargándose a gente, haciendo que parezca un accidente con tanto fuego.


    Ahora, aparte de este misterio por desenmascarar al malo de turno, ya os digo que las secuencias de incendios son impresionantes, pero de verdad, de esas que hace que te quedes con la boca abierta mientras piensas "¡pero como coño habrán podido rodar todo eso!". Tienes para dar y para tomar: la primera vez que entran Brian y Stephen en un incendio de unos grandes almacenes, el momento en que una explosión alcanza de lleno a uno de los bomberos o, sobre todo, la escena final del incendio en la que el fuego se come literalmente al edificio. Es alucinante como han podido hacer esas lenguas de fuego amenazadoras, las explosiones de combustible que estallan a un par de pasos de los actores (increíble ese momento en que, al final, Brian corre por lo alto del tejado del edificio que se va rompiendo con cada paso suyo). Pero lo que ya hace que te quedes de piedra no son solo los planos de fuego, sino cuando la cámara se aleja y ves que esta todo ardiendo y que no han prendido fuego solo a un par de cosas cerquita para rodar la secuencia, sino que ves que el plato entero está ardiendo... ¡y los actores y la cámara están justo en medio! Alucina vecina.



    Además, si a esto unes que la peli tiene un reparto acojonante (Robert de Niro le da ese toque de calidad, mientras que Donald Sutherland, que sale cinco minutos, hace que se te erice el pelo con su personaje de piromano tarado) y una música que lo peta (brutal la banda sonora de Hans Zimmer -¡no podía se otro!-), pues ya fetén. Y, como os digo, con una historia que te atrapa no solo por las secuencias de incendio sino por la intriga de ver si las pistas les llevan hasta el malo y, por supuesto, quien será él (o ella). En fin, una peli estupenda, con unos efectos especiales acojonantes, y con un ritmo brutal. ¡Ojala la hubiera podido ver en cine cuando salió! Ya os digo que la ocasión bien habría merecido la pena. Muy recomendable para pasar el rato y apretar un poco el culete, que de vez en cuando también mola.



    martes, 18 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 80: "ARMA LETAL"


    TÍTULO: ARMA LETAL

    DIRECTOR: RICHARD DONNER

    REPARTO: MEL GIBSON, DANNY GLOVER, GARY BUSEY, MITCH RYAN, TOM ATKINS

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: ACCIÓN - POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:


  • Los americanos, dentro de la industria cinematográfica, utilizan el termino buddy movies para hacer referencia a las películas, generalmente de tipo policiaco, en la que dos personajes principales totalmente diferentes se ven condenados a entenderse para resolver una determinada situación y que, a pesar de sus particularidades (formas de hablar, actuar, pensar, etc.), acaban haciendo muy buenas migas. En el cine de los ochenta, el primer exponente de tal caso que se puede encontrar es la película de Walter Hill "Limite: 48 horas - 48 hours, 1982", en la que un policía (blanco) y un delincuente de poca monta (negro) que no se parecen en nada, debían colaborar codo con codo para resolver un caso. Retomando la esencia de aquel divertido largometraje, el guionista Shane Black desarrollo una historia cuyo planteamiento inicial era parecido: la de dos policías, uno blanco y otro negro, de caracteres radicalmente opuestos que deben aunar fuerzas para resolver un caso, al que pondría el título de "Arma letal". A partir de este momento, las buddy movies experimentaron un lanzamiento cinematográfico muy particular, potenciados tanto por los buenos resultados a todos los niveles de "Arma letal" como del filón que los productores de Hollywood parecieron ver en este tipo de propuestas.


    Una joven se mata tras saltar desde lo alto de un rascacielos, en un céntrico barrio de Los Angeles. El caso le es asignado al casi jubilado sargento Murtaugh (Glover), a quien le asignan a un nuevo compañero para ello llamado Martin Riggs (Gibson). Riggs es un buen agente de policía, pero cuyas tendencias suicidas a causa de la muerte de su mujer lo convierten en una persona difícil de predecir, impulsiva y muy violenta por lo que, dentro de los archivos policiales, se le registra como arma letal. Juntos comenzaran a investigar que se encuentra tras la muerte de la muchacha, y cuyas pesquisas les llevaran hasta un general retirado y su mano derecha, el enigmático señor Joshua (Busey) -impecable el momento en que demustra su fidelidad al general cuando pone su brazo encima de la llama de un mechero para demostar su capacidad para aguantar el dolor-, quienes se encuentran inmersos en asuntos sucios de tráfico de droga.


    Una de las principales caracterísitcas de "Arma letal" es que el veterano realizador Richard Donner, junto con casi un debutante productor especializado en cintas de este tipo Joel Silver, demostraron que era posible realizar películas de acción que contuvieran un divertido sentido del humor, sin renunciar por ello ni al espectáculo, ni a impresionantes escenas de acción ni, por supuesto, al entretenimiento. Así pues, no es de extrañar que "Arma letal", escenas violentas aparte (que las tiene, y muy abundantes), tenga el acierto de presentar a dos personajes que, pese a sus evidentes diferencias, consiguen conectar con el publico de una forma tan asombrosa.


    Por otra parte, es evidente que "Arma letal" supuso para Mel Gibson el empujón necesario que precisaba su carrera, y que acabaría prestándose a su personaje en tres secuelas mas (a cada cual mas exitosa), así como del resto del equipo que se encontró detrás de esta primera "Arma letal". De este conjunto destaca muy especialmente la labor del montador Stuart Baird -colaborador habitual de Donner-, quien redefinió el estilo de montaje de las películas de acción, aportando un dinamismo y ritmo ejemplares a todas las secuencias del film. Asimismo, también destaca la simpática partitura compuesta por Michael Kamen en colaboración con el rockero Eric Clapton (Kamen tambien colaboraría en otras producciones del mismo estilo como la primeras tres partes de "Jungla de cristal" o "El ultimo boy scout - Last boy scout, 1991"), que supieron dotar al conjunto de una ligereza y suspense unicos.


    En definitiva, "Arma letal" es un exponente estupendo del cine de acción y policiaco de finales de los ochenta, que no solo sentó las bases para el cine con historias "de colegas" posterior, sino que abrió las puertas a una nueva estética fílmica en la que el ritmo y las escenas de acción están en perfecta consonancia con la historia y con el casi involuntario sentido del humor que se desprende de todos sus personajes. Un clásico moderno.



  • MR. HYDE DICE:


  • ¡Esto sí que es una peli ochentera de acción como Dios manda! Creo que, junto con "La jungla de cristal" es una de las mejores de esa década. Hay tiroteos, explosiones, mamporros a diestro y siniestro, pero con una historia que engancha y con una especie de encanto especial que ya casi no se encuentra en las pelis de hoy en día. Es más, si nos fijamos bien, es fácil ver cómo hay mucho más parloteo (más que "guión") que hace que la peli sea mucho más dinámica y divertida -muchas de las frases que intercambian Mel Gibson y Danny Glover, si no todas, son lo que hacen que "Arma letal" tenga ese punto de gracia-, que en otras pelis de acción del mismo momento (la de Bruce Willis, por ejemplo, tiene más acción que ese parloteo).


    "Arma letal" es una peli cojonuda que mezcla de forma estupenda la acción con una historia típicamente policiaca. Tiene sus momentos de tensión e intriga (como todo lo relacionado con la investigación y pistas que van averiguando los dos policías sobre la muerte de esa prostituta), y también sus momentos de acción más violenta (la secuencia de tortura a Mel Gibson, o cualquier escena de tiroteo, o la pelea a guantazo limpio del final entre Gibson y el malo de la función), pero todo ello esta contado con un sentido del humor y del ritmo que hace que te lo pases teta desde que empieza hasta que acaba.


    De hecho, ya me diréis quien no ha visto alguna de las cuatro entregas de la serie. Es cierto que no todas son iguales de buenas, pero lo que está claro es que esta primera "Arma letal" es cojonuda, que puso de moda las pelis de polis antagonicós (para los de la E.S.O., "antagonicós" = "diferentes a más no poder"). Es una mezcla de aventura y acción de la buena, y estoy seguro que cuando salió en su día, un año antes de que Bruce Willis diera candela de la buena a los terroristas de su "jungla de cristal", dejó pasmada a la gente ya que, quitando alguna que otra peli de Stallone o el Chuache, no era normal que las pelis de acción tuvieran una violencia tan "bruta" y que, al mismo tiempo, se viera tan normal. En cualquier caso, "Arma letal" es una chulada, muy guapa, de esas que posiblemente ya hayas visto pero que, tanto si sí como si no, hace que te entretengan cuando te pones delante de la tele y que, al mismo tiempo, te lo pases en grande. Acción genuina de la buena.



    lunes, 17 de octubre de 2011

    CINE CLÁSICO: "DESAYUNO CON DIAMANTES"


    TÍTULO: DESAYUNO CON DIAMANTES

    DIRECTOR: BLAKE EDWARDS

    REPARTO: AUDREY HEPBURN, GEORGE PEPPARD, MARTIN BALSAM, ALAN REED, JOSÉ LUÍS DE VILALLONGA, BUDDY EBSEN

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 1961

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Basada en la novela homónima de Truman Capote, "Desayuno en Tiffany's" -traducción mucho más acertada que la que se le dio a la película en España-, este film supuso la consagración en el mundo del cine del inigualable Blake Edwards, y la creación de un verdadero mito en torno a su principal protagonista, la actriz Audrey Hepburn. Hepburn no sólo se convirtió en una de las actrices mejores pagadas del momento por su participación en "Desayuno con diamantes", sino que logró crear, a través de su personaje, todo un icono que ha sido considerado como referencia de la sofisticación y elegancia picarona desde el momento de su estreno.


    Paul Varjak (Peppard) es un aspirante a escritor que vive en Nueva York, donde vive a costa de los favores que le cede una mujer mayor y adinerada, con tal de disfrutar de la "compañía" del apuesto joven. Sin embargo, Paul, decidido a triunfar por sus propios medios, se muda a una finca diferente para poder concentrarse en escribir la obra que consiga encumbrarlo. Al llegar allí, conoce a una de sus nuevas vecinas, Holly (Hepburn), una joven tan hermosa como impulsiva e impredecible, que pondrá patas arriba el estilo de vida de Paul, consiguiendo, a la vez, desconcertarle y enamorarle.


    Según se ha comentado en más de una ocasión, "Desayuno con diamantes" es una adaptación mucho más amable e inocente que el original literal en el que se basa. Posiblemente, sea por ello que, desde que se estrenara -hace ahora la friolera de cincuenta años-, ésta se ha convertido en una referencia mundial de la comedia inocentona y de buenas intenciones, parte de cuyo mérito cabe también otorgárselo a un realizador que acabaría firmando algunas de las comedias más genuinas de la historia del cine.


    Sea como sea, de lo que no hay duda es de que "Desayuno con diamantes" es una película elegante y distraída, dotada de una fabulosa personalidad que la ha convertido no sólo en un clásico del cine, sino también en uno de los más reconocidos trabajos de su estrella principal (aunque Hepburn comparta protagonismo durante casi todo el largometraje con George Peppard, es incuestionable la facilidad con la que ésta se adueña por completo de la cámara en todas y cada una de sus planos). No obstante, la fama de "Desayuno con diamantes" no será la misma sin la aportación del compositor de su banda sonora, el inigualable Henry Mancini (verdadera alma del film). En pocas palabras, es la clase de película perfecta para disfrutar y sentirse bien o, simplemente, para disfrutar con una historia romántica entretenida, bien contada y de lo más amable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Si no fuera porque "Desayuno con diamantes" está basada en la novela de Truman Capote, la película seguiría el mismo camino que todas esas otras que ya hemos dicho alguna vez que forman parte del grupo de pelis de "momentos". Vamos a ver, ¿quién no recuerda la imagen de una guapísima Audrey Hepburn cantando Moon River con una guitarrilla en el alféizar de una ventana? ¿O la típica imagen en la que aparece ella vestida de negro con un sombrero enorme o con una boquilla de fumar de medio metro? Pues algo así viene a ser la película, una serie de trozos a los que se les acaba cogiendo cariño, pero con un argumento que tampoco es nada del otro jueves (ni guarra de cómo es de fiel a la novela porque no me la he leído).


    También hay que reconocer que "Desayuno con diamantes" no deja por ello de ser una peli de lo más simpática. Aunque sólo sea por ver a George Peppard haciendo de gigoló antes de convertirse en el famosísimo Hannibal de "El equipo A". Digamos que la película cuenta ese tipo de historias románticas que hacen que, cuando acaba, tengas una sonrisa tontorrona en la cara pero que, si te paras a pensar un minuto, el hecho de que el rato se te haya pasado bien y rápido (importante), no quita para que, a los pocos días de haberla visto, ya te hayas olvidado de qué iba. A mí, sin ir más lejos, me ha costado un poco recordar de qué iba antes de empezar la crítica.


    Entre los momentos más divertidos, aparte de las interrupciones de ese vecino japonés al que interpreta un irreconocible Mickey Rooney, yo me quedaría con el momento en que Holly y Paul se meten en la joyería (la famosa Tiffany's del título en inglés) para intentar mangar alguna joya y cómo, cuando parece que los van a descubrir, se hacen los suecos disimulando de mala manera. O como cuando Holly se las ingenia, al principio de la peli, para engatusar a Paul y hacer con él prácticamente lo que le da la gana.


    Por lo demás, ya os digo que tampoco tiene tantas cosas que la hagan imprescindible. En todo caso, música chulísima de Henry Mancini (¡qué inspirado que ha estado este hombre toda su vida!) sin la que, hoy, "Desayuno con diamantes" no sería, ni por asomo, la mitad de recordada que es. Así que ya sabéis, si la pasan en uno de esos canales en que ponen pelis todo el día y véis que empieza, no lamentaréis dedicarle un rato a verla. Por cierto, ¿sabíais que el famoso momento en que Audrey Hepburn canta Moon River estuvo a punto de ser cortado porque decían que la secuencia era un coñazo? Casi ná, menudos espabilados...





    domingo, 16 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "LOS TRES MOSQUETEROS"


    TÍTULO: LOS TRES MOSQUETEROS

    DIRECTOR: PAUL W.S. ANDERSON

    REPARTO: MILA JOVOVICH, ORLANDO BLOOM, CHRISTOPH WALTZ, LOGAN LERMAN, LUKE EVANS, RAY STEVENSON, MATTHEW MACFAYDEN

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde que debutara en la dirección de largometrajes con la más que interesante "Shopping (De tiendas) - Shopping, 1994", la carrera de Paul Anderson se ha centrado más en las adaptaciones a la gran pantalla de celebrados vídeojuegos (dos partes de la serie "Resident evil", la primera entrega de "Mortal Kombat", etc.), sin que el estilo mordaz y, en cierto modo, violento de su debut viera una continuación más o menos digna en el resto de las películas que ha dirigido -sólo "Horizonte final - Event horizon, 1998" y determinados momentos de "Death race: La carrera de la muerte - Death race, 2008" resultan particularmente destacables-. No obstante, Anderson parece haberse sentido atraído por los últimos proyectos que se han estado rodando en tres dimensiones, especialmente desde que James Cameron revolucionara de nuevo el séptimo arte con su celebrada "Avatar - Avatar, 2009". Por este motivo, tanto la cuarta entrega de "Resident evil" -que volvió a dirigir tras la pausa que le supuso la segunda y tercera parte-, como ahora esta revisión del clásico escrito por Alejandro Dumas, han sido rodados utilizando este sistema tridimensional lo que, en este último caso, le ha permitido realizar una película de aventuras de lo más entretenida y con un punto visual (así como de numerosas licencias artísticas e históricas) al de las diferentes versiones que se han filmado sobre la misma historia.


    D'artagnan (Lerman) es un joven sediento de aventuras que parte a París con la firme intención de convertirse en mosquetero, como antaño lo fue también su padre. Sin embargo, a su llegada a la capital gala, descubre que la orden de los mosqueteros ha sido desmantelada por el todopoderoso cardenal Richelieu (Waltz) a causa del fracaso que sufrieron en una misión tres de los mosqueteros más reputados, Athos (Macfayden), Porthos (Stevenson) y Aramis (Evans) por culpa de la traición de Milady de Winter (Jovovich) y del duque de Buckingham (Bloom). Sin embargo, cuando los tres mosqueteros y el joven D'artagnan descubren una peligrosa conspiración por parte del cardenal para hacerse con el control de toda la nación, deberán ponerse en marcha para evitar un golpe de estado que podría acabar con la estabilidad del país.


    El argumento de "Los tres mosqueteros" no varía excesivamente de las demás adaptaciones que se han realizado sobre la novela de Dumas (especialmente de la versión filmada en 1973 por Richard Lester). Donde sí resulta novedosa la película de Anderson, desde el punto de vista argumental, es en la introducción de elementos casi anacrónicos, en la acción de la misma: gadgets que utilizan los mosqueteros para combatir a los enemigos, los dirigibles en los que tiene lugar el gran enfrentamiento del largometraje, o los artilugios que utiliza Milady de Winter para infiltrarse en habitaciones secretas. Todo ello, por no hablar de la secuencia inicial en la cámara secreta de un palacio veneciano en el que resulta inevitable la comparación de dicha secuencia con la apertura de la primera entrega de las aventuras de Inidiana Jones).


    Evidentemente, el sentido de tales secuencias, además de hacer mucho más espectacular y trepidante el film es el de hacer que luzca en todo su esplendor el uso de la tecnología en tres dimensiones. De ahí que hasta en los enfrentamientos más rutinarios como el combate inicial que envuelve a las tropas del cardenal con los tres mosqueteros y D'artagnan contenga planos especialmente pensados para que la platea disfrute de la tercera dimensión (espadas apuntando al espectador, elementos que son arrojados a la cámara, o primeros planos de balas de cañón tras ser disparadas) cosa que, se consigue pero solo a medias. Y ese es el mayor problema que contiene esta versión de "Los tres mosqueteros", que las secuencias parecen diseñadas tan sólo para el aprovechamiento de las tres dimensiones, en lugar de estar planificadas para dotar de un sentido más sólido al conjunto del largometraje.


    Sin embargo, ello tampoco es impedimento para que el resultado acabe siendo un mero entretenimiento, bien diseñado y ejecutado de forma correcta, gracias a que el ritmo de aventuras que empapa la historia desde el comienzo se mantiene de forma constante a lo largo de todo el film. Al respecto, cabe destacar secuencias como el ya citado primer enfrentamiento de los mosqueteros, o el robo de los planos en la cripta veneciana, por no hablar del duelo final entre D'artagnan y el jefe de las tropas del cardenal en lo alto de Notre Dame. En fin, que poco más nuevo bajo el sol: aventuras, distracción y emoción aseguradas durante un buen rato. Como opción para ir al cine este fin de semana, desde luego, es una de las más recomendables para pasar un rato de lo más bien y entretenido. Pero no busquen nada más, porque esto es lo que hay.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cine de aventuras puro y duro, de ese que entretiene, hace que te lo pases bien un buen rato, y que las casi dos horas que dura la peli se te pasen volando. Aviso que tampoco hace falta que veáis la película en tres dimensiones, porque el resultado es casi el mismo. Vale que no veréis cómo las puntas de las espadas casi os sacan in ojo, pero no merece la pena la diferencia de precio de la entrada por ver eso, que ya bastante cuesta la entrada por sí sola. Ahora, lo que sí os recomiendo es que, ante la cantidad ingente de mierda que hay ahora mismo en las carteleras, "Los tres mosqueteros", sin ser de esas que te dejan flipado, sí que hace que te alegres de haber elegido una película así de entretenida y, al mismo tiempo, que tenga una cierta calidad (creedme, os lo digo yo que la semana pasada me papé "Colombiana - Colombiana, 2011" y aún me dura el cabreo por el desperdicio de dinero).


    "Los tres mosqueteros" es como una versión con tropas reales y tal de los piratas del Caribe. No quiero decir que sea lo mismo, pero el tipo de aventura y ritmo de la peli es de lo más parecido, así que si os gustaron las entregas de Jack Sparrow (sobretodo la primera, que las otras tres mejor darles de comer aparte), pues estad seguros de que os encantará esta peli. De hecho, si te paras a pensar, ves que tiene cosas prácticamente idénticas: los duelos de espadas, el joven aspirante a ser uno de los "grandes jugadores" que se tiene que enfrentar al malo más peligroso del grupo, misiones peligrosas que tienen que cumplir para que el bien venza al mal... ¡y hasta una batalla entre navíos -voladores en este caso), con sus abordajes y cañonazos de turno!


    Si a todo esto le unes secuencias de acción un pelín más típicas de otras películas como las de la serie de "Matrix" o cualquier de ese estilo, pues de ahí sacas momentos como los de la entrada a puro huevo de Milady de Winter en una cripta secreta, o como cuando se descuelga a lo Tom Cruise en el balcón de la reina, y todo ello por no hablar de las piruetas que es capaz de hacer D'artagnan delante del malo tuerto en lo alto de la catedral de París.


    Pero vamos, que todo eso te acaba dando igual porque es lo que viene siendo la aventura de toda la vida. Cine de ese que te distrae a base de bien, que está bien hecho (pedos mentales aparte), y que merece la pena ver en grande en una pantalla, mucho mejor que otros bodrios que hablan sobre amigos con "privilegios", contagios de enfermedades y hombres lobos que pretenden demostrar que pueden ser héroes de acción. Así que ya sabéis, ésta es una de las pelis que gustan y tampoco tienen más pretensiones que esa. ¿Qué más queréis?





    sábado, 15 de octubre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS"


    TÍTULO: LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

    DIRECTOR: WOLFGANG PETERSEN

    REPARTO: TOM BERENGER, GRETA SCACCHI, BOB HOPKINS, JOANNE WHALLEY, CORBIN BERNSEN

    DURACIÓN: 94 min.

    AÑO: 1991

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras una portentosa entrada en el mercado estadounidense con "El submarino - Das boot, 1981", alabada tanto por público como por crítica, el realizador germano Wolfgang Petersen debutaba en el terreno del thriller con esta producción norteamericana de intriga, cuyo argumento jugaba con las historias más típicas del género de misterio, acerca de falsas identidades, amnesias, chantajes y asesinatos. Para ello, lo curioso es que, después de haber trabajado con otras figuras más importantes del panorama cinematográfico del momento como Dennis Quaid, Petersen se decantara por un reparto formado por buenos actores (Hoskins, Berenger...), aunque más bien desconocidos a una escala más amplia, como suelen estar acostumbrados las audiencias. No obstante, ello no fue impedimento para que "La noche de los cristales rotos" se convirtiera en un largometraje tan interesante como impredecible.


    Un coche sufre un terrible accidente. Judith Merrick (Scacchi), la copiloto, consigue salir mejor parada que su marido, Dan (Berenger), quien debe ser sometido a una serie de importantes operaciones para poder recuperarse, a pesar de que no por ello conseguirá recuperar su memoria. Una vez dado de alta, y gracias al apoyo de sus mejores amigos, el matrimonio formado por Jeb y Judith Scott (Bernsen y Whalley, respectivamente), consigue volver a la rutina de su vida personal y laboral, tal y como era antes del accidente. Sin embargo, un día, Dan encuentra una serie de fotos comprometedoras de su mujer con otro hombre, así como una serie de amenazadoras cartas. Será entonces cuando, también atormentado por recuerdos previos al accidente, Dan decide recurrir a un detective privado (Hoskins) para que le ayude a llegar al fondo de ese asunto. Lo que ninguno de los dos imagina son las consecuencias que esa decisión acabará teniendo.


    A partir de esta historia típicamente hitchcockiana, Petersen desarrolla un complejo entramado de sospechas, pistas falsas y misterio, que consigue resolver de forma excelente gracias tanto al buen hacer de sus actores (todos ellos de lo más correcto), como a la dosificación de los momentos de suspense. A este respecto, cabría señalar el ritmo sin pausa pero sin prisa con el que el personaje de Dan comienza a darse cuenta de que hay cosas que no encajan ni con los breves recuerdos que van acudiendo a su trastocada memoria ni con lo que la gente que le rodea pretender hacerle creer. Además, la entrada en juego de un desconocido personaje -sobre el que no hay que dar más pistas-, acaba de poner el jaque la razón del pobre protagonista. Todo ello queda plasmado de forma brillante por la cámara de Petersen, que actúa como el ojo espía del espectador, quien acaba siendo testigo directo de la acción conforme va avanzando ésta.


    Evidentemente, tampoco faltan los giros argumentales propios de este tipo de largometrajes, ni las breves pero eficaces secuencias de acción (desde el brutal accidente inicial de coche, hasta el tiroteo y posterior persecución en mitad de una carretera forestal). No obstante, a pesar de que el final aguarda con más de una sorpresa, también es cierto que "La noche de los cristales rotos" contiene algún que otro inconveniente menor propio de las cintas de intriga (por ejemplo, la necesidad de introducir flashbacks aclaratorios para que al público le quede claro qué es lo que ha sucedido) que, aunque no restan calidad a la cinta, sí que la hacen ser un poco más "vulgar" -en el sentido no peyorativo del término-.


    Sea como sea, de lo que no cabe duda es de que "La noche de los cristales rotos" es una cinta de suspense estupenda, de lo más apropiada para pasar pegado a la pantalla un buen rato, y con una historia que engancha hasta su sorprendente final. Posiblemente, no se una de las películas que uno acaba recordando el resto de su vida, lo que no quita para que sea un excelente pasatiempo. No hay nada de malo en ello.



  • MR. HYDE DICE:

  • Esta es una prueba de lo que una buena historia y un director que sabe por dónde mover la cámara son capaces de hacer para hacer una peli interesante a más no poder. La historia tiene mucho gancho, jugando siempre a despistarte, y la intriga es tan cojonuda que hasta los últimos cinco minutos, cuando te llevas la sorpresa final, no sabes muy bien quién es el malo o por qué hace lo que hace. No es que sea una de las películas que habría que haber visto en cine, porque ya os digo que es de vídeo total (bueno, de DVD), pero eso no quita para que te atrape desde el primer minuto, con ese accidente brutal de coche.


    Otra cosa que me llama la atención es cómo conseguir que una película te guste y te resulte interesantísima sin que los actores que aparecen en ella -ni siquiera los dos protagonistas- sean de los que aparecen siempre en primera línea de las revistas o de las carteleras. Tampoco es que "La noche de los cristales rotos" fuera un súper éxito, que nadie se engañe. Pero es de esas pequeñas películas que a alguna cadena les da por poner en la sobremesa del fin de semana, y se tiende a confundir con las otras basurillas parecidas que han puesto quinientas veces, cuando resulta que esta peli es de las que sí merece la pena ver.


    El misterio está presente en la peli desde el comienzo. Hasta el más empanado sabe que hay algo raro en los dos protagonistas, que no son trigo limpio y que hay algo que tratan de esconder como sea. Lo que no sabes es el qué ni el por qué. Y de que así sea se encarga una historia cojonuda, y un señor director que te lleva por donde él quiere hasta la sorpresa final. Tiene escenas en particular donde aprietas el culete a base de bien y donde no quieres quitar los ojos de la pantalla por nada del mundo: el momento en que Dan acude a un hotel donde cree haber visto al sospechoso que se habla con su mujer, o como cuando la mujer de su mejor amigo le amenaza con sacar a la luz los trapos sucios porque ha descubierto algo que le compromete. Y todo ello, por no hablar de la escena final en ese barco en ruinas. Hacedme caso y, si conocéis a alguien que ya la ha visto, que no os desgracie el final, porque ya os digo que le quitaría toda la gracia al asunto. "La noche de los cristales rotos" es una película que, sin ser algo impresionante, sí que merece la pena el rato de misterio e intriga que te hace pasar. Os gustará y mantendrá en vilo hasta el final, por mucho que la quieran hacer pasar como una peli más de después de comer para un sábado.



    viernes, 14 de octubre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "HANNA"


    TÍTULO: HANNA

    DIRECTOR: JOE WRIGHT

    REPARTO: SAROISE RONAN, ERIC BANA, CATE BLANCHETT, OLIVIA WILLIAMS, JASON FLEMYNG

    DURACIÓN: 111 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Una de las primeras cosas que llama la atención, antes si quiera de ver "Hanna", es el nombre de su director. El inglés Joe Wright, que previamente había alcanzado un notable prestigio al dirigir dos de las cintas más aclamadas por la crítica de la última década ("Orgullo y prejuicio - Pride and prejudice, 2005" y "Expiación. Más allá de la pasión - Atonement, 2007"), y cuya primera tentativa de realizar un film en los Estados Unidos no se había saldado con los resultados esperados -estamos hablando de "El solista - The soloist, 2009"), era el elegido para plasmar en imágenes este thriller con grandes cargas de suspense. Afortunadamente, para ello contaba con un equipo artístico capaz de hacer creer al público cualquier interpretación, gracias a la calidad de sus actuaciones (sobretodo Cate Blanchett -que se lo pasa de lujo con su papel de villana de la función- y la adolescente Saroise Ronan), y con un equipo técnico con el que ya había colaborado previamente. Sin embargo, una vez visto el film, da la sensación de que las piezas del puzle que dan forma al largometraje no han sido encajadas correctamente, y de que hay un "algo" que no acaba de cuajar en toda la puesta en escena, por mucho que el argumento, como decimos, tenga un tirón más que considerable.


    Hanna (Ronan) es una niña que vive con su padre, Erik (Banna) en mitad de un bosque del frío norte de Finlandia. Allí, Erik la entrena como si fuera un campamento militar, en el que la supervivencia y adaptación a cualquier medio geográfico se combinan de forma casi perfecta con las dotes de Hanna para la lucha y enfrentamiento mortal cuerpo a cuerpo. Un día, Erik le cuenta a Hanna ciertos detalles, un tanto difusos, acerca de su pasado, diciéndole a la pequeña que, el día en que se considere preparada para salir de aquel paraje, sólo tendrá que apretar un botón de un localizador. Entonces, le previene su padre, habrá gente del gobierno (CIA, Interpol...) que acudirá a la cabaña para darles caza y que, entonces, la misión de la pequeña deberá ser localizar a la agente Marissa Bigler (Blanchett) y eliminarla antes de que ella haga lo mismo con Hanna. A partir de ese momento, y tras ver huir a su padre, Hanna empezará una carrera contrarreloj con el fin de cumplir su misión y para poder volver a reunirse con su padre, ya fuera del sitio en el que ambos han convivido durante años.


    No suele ser frecuente que, mientras se ve una película, se piense qué demonios estarían pensando sus máximos responsables mientras la rodaban. Cierto es que Joe Wrigth había demostrado su valía de forma más que satisfactoria con sus anteriores largometrajes (aún se me ponen los pelos de punta cuando veo el mastodóntico travelling que fue capaz de concebir para una de las escenas más impresionantes de "Expiación. Más allá de la pasión") pero, de lo que no cabe duda, es de que Wright no era ni por asomo el más indicado para realizar un proyecto como "Hanna". Por poner un ejemplo, si otros realizadores más acostumbrados a moverse en teste tipo de historias como, por ejemplo, Tony Scott, Doug Liman o cualquiera de los directores habituales con los que suele trabajar Jerry Bruckheimer hubieran estado tras las cámaras, el resultado no sólo habría sido más interesante, sino también más trepidante y emocionante.


    En lugar de ello, Wright apuesta por elementos más transgresores y poco frecuentes en el cine de acción o thrillers -al fin y al cabo, "Hanna" no es más que una combinación de ambos géneros-, como el distanciamiento emocional de los personajes (al espectador le cuesta identificarse con los personajes), la puesta en escena excesivamente fría (que funciona al comienzo de la cinta, pero no cuando la película necesita de mayores dosis de emoción), o la banda sonora (totalmente fallida al no acompañar para nada a las imágenes). Ante e3sta situación, los actores se defienden como buenamente pueden, tanto si se toman demasiado en serio a sus personajes (caso de Eric Bana) como si sólo hacen lo posible por pasárselo bien un rato y olvidarse de u participación (tal y como parece que haga la siempre excelente Cate Blanchett).


    Por lo demás, "Hanna" acaba convirtiéndose en un film vacío, alejado de toda emoción, que únicamente resulta interesante por la voluntad de saber cómo concluye la historia, quién es Hanna en realidad (el McGuffin de toda la historia), y cómo acaban pagando las consecuencias los villanos de turno. Por lo demás, como opción de alquiler en videoclub esta semana, "Hanna" no ofrece muchas más razones interesantes para decantarse por ella, cosa que no deja de ser una lástima.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Lástima de película, con lo chula que podía haber sido! Si la misma historia, con los mismos actores y todo lo demás también igual se la das a un director que sepa de pelis de espías e intriga, así como es la historia de "Hanna", ya te digo que ahora estaríamos hablando de una peli muchísimo más interesante. Lo malo es que no sé si porque al director le ha salido de los cataplines, o porque no tiene ni papa de cómo contar la historia, resulta que "Hanna" acaba siendo una peli rara de cojones. Para empezar, las escenas más moviditas, están contadas como si estuviéramos viendo un documental: no tienen ni tensión, ni intriga, ni emoción ni nada de eso. Además, la música, por muy famosos que sean los Chemical Brothers (que son los que componen la banda sonora) no pega ni con cola con las imágenes (hasta un soso como Harry Gregson Williams podría haberle dado un poco más de vidilla con cuatro acordes más currados), y el guión tiene más agujeros que un queso gruyère.


    Da la sensación de que la puesta en escena está hecha de cualquier forma y manera, como si la primera toma, aunque fuera una mierda, les hubiera valido. Y eso por no hablar de los tópicos más lamentables en los que acaba cayendo. Y si no me creéis, echadle un vistazo a ese momento en que la niña va a parar a un camping en el sur de España con una familia de nuevos hippies, y asiste a un cante de flamenco gitanero de lo más vulgar, sólo para que conste que están en España (lo raro es que no salga por en medio Tom Cruise quemando los santos como si fueran fallas en mitad de Sevilla, o soltando a los San Fermines por Córdoba, que hubieran sido capaces). En serio, no os imagináis las ganas que me entran, cuando veo cosas como esas, de que un día un español haga una peli sobre los americanos, rodada en España, faltaría más, y en la que salgan todos comiendo hamburguesas como cerdos y hablando sólo de béisbol. A ver qué les parece entonces la escena a los primos del otro lado del charco...


    Pero bueno, a lo que estamos, que nos vamos por las ramas. Como os digo, "Hanna", al principio, promete ser una historia que te atrape, con los ingredientes perfectos para intuir que vas a ver una historia mezcla de intriga y acción con la que pasártelo pipa. Pero cuando empiezan a sucederse las supuestas escenas de acción y ves que un telediario tiene más emoción, ya empiezas a arrugar la nariz. Secuencias como la primera vez que Hanna entra en acción en ese búnquer que está en medio del desierto, o como cuando tiene que escapar de ese maricón rubio en medio de un puerto de contenedores, les falta una garra brutal. eso por no hablar del enfrentamiento final a cuatro manos entre el mariquita éste y el padre de Hanna, o la misma niña con la espía a la que interpreta de forma más que correcta Cate Blanchett. En fin, si tuviera que calificar a "Hanna" con una palabra, creo que sería decepción. No aburre, ni molesta, pero te quedas con una extraña sensación de cabreo al pensar en todo lo que podría haber sido la peli y, al final, no fue. Una puatada.


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