lunes, 7 de noviembre de 2011

CINE CLÁSICO: "EL GRAN DICTADOR"


TÍTULO: EL GRAN DICTADOR

DIRECTOR: CHARLES CHAPLIN

REPARTO: CHARLES CHAPLIN, REGINALD GARNIER, PAULETTE GODDARD, CARTER DEHAVEN, JACK OAKIE

DURACIÓN: 124 min.

AÑO: 1940

GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:


  • He aquí una de las películas más importantes de la historia del cine. A la altura –o aún mejor- que otras obras maestras indiscutibles como “Ciudadano Kane - Citizen Kane, 1941” o “El padrino - The godfather, 1972”. El genio creativo de Charles Chaplin le permitió rodar la que sería una de sus últimas películas –y su obra maestra definitiva-, en la que no sólo se burlaba abiertamente del nazismo, en su máximo esplendor por aquel entonces, sino que también construía una pieza que acababa convirtiéndose en un demoledor alegato a favor de la igualdad, la paz y la concordia. Para ello, inspirado en el personaje del nefasto Adolf Hitler, Chaplin creó una figura prácticamente idéntica a la del dictador, al tiempo que también desarrollaba un personaje con las mismas facciones y que, a causa de ello y de su condición de judío, se veía involucrado en más de un lío. Pero, siempre y en todo momento, contemplando la historia desde un punto de vista cómico y terriblemente divertido.

    Hynkel (Chaplin) es un dictador en la República de Totamia que trata de conseguir que las tropas nacionales se alcen y dominen toda Europa. Para ello, no dudará en solicitar la ayuda del líder de la revolución de un país vecino, el dictador Napaloni (Oakie), y de promover cualquier conducta que favorezca a sus principios. Paralelamente, un humilde barbero (también Chaplin) que vive y trabaja en uno de los ghettos de Totamia. Casi por accidente, conoce a Hannah (Goddard), otra joven judía a la que salva de un apuro en el que se ve involucrada a causa de unos soldados pertenecientes a las tropas de Hynkel que la importunan. Tras el incidente, decide acompañar a la muchacha y entrar a formar parte de la resistencia judía. Esta decisión lo involucrará en más de un apuro del que se las arreglará para salir gracias a su enorme ingenio.

    Con un argumento de base semejante, cualquiera podría pensar que estamos hablando de un auténtico dramón. Pero nada más lejos de la realidad. “El gran dictador” es una comedia magnífica. Todo, absolutamente todo está visualizado a través de una comicidad y originalidad asombrosas, convirtiendo escenas, a priori mostruosas, en auténticos festivales de carcajdas. Sirven, a título de ejemplo, secuencias como la aquella en la que Hynkel y Napaloni están en la barbería y cada uno de ellos empieza a manipular la silla para estar más alto que el otro… hasta que la cosa se les descontrola. O, incluso, la misma presentación del personaje de Charlot, afeitando a su clientela al ritmo de las famosas danzas húngaras. Y, todo ello, hasta llegar a la que es la escena cumbre de la película, y una de las ya clásicas dentro del séptimo arte: aquella en la que Hynkel, evadido en sus propios pensamientos y ansias de grandeza, comienza a juguetear con un globo con forma de mapamundi. Son casi cinco minutos sin a penas diálogo, con simples planos fijos y música, en que Chaplin se adueña de la pantalla como pocas veces se ha visto.

    Evidentemente, el tono de protesta del largometraje viene muy condicionado por la acumulación de escenas graciosas y de momentos cien por cien made in Charlot hecho que, por fortuna, no es impedimento para que, en su tercio final (mucho más rudo de lo que podría pensarse a simple vista, teniendo en cuenta el tono del film hasta ese momento), Chaplin abogue por el discurso claro y directo para concluir el largometraje con un grito de esperanza y alegría ciertamente conmovedor. En fin, que podríamos seguir hablando de “El gran dictador” hasta mañana pero, en resumidas cuentas, finalizaremos calificándolo con sólo dos palabras: obra maestra.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Vaya, vaya! Esto ya son palabras mayores. Aquí sí que estamos ante una obra maestra del cine, pero con mayúsculas. De hecho, se me ocurren tantos motivos al mismo tiempo para decir por qué, que trataré de organizar las ideas, a ver si os las puedo poner claritas, una detrás de otra. En primer lugar, ya hay que ser un genio total para ser capaz de hacer una película sobre el holocausto nazi en tono de comedia y hacer que te partas de risa. Y eso que el personaje de Hitler sale en todo su esplendor, no sólo como pasaba en aquella peli de “Ser o no ser - To be or not to be, 1942”, en la que la coña con todo el mundo nazi era muy parecida. Aquí, tanto da que Chaplin haga de Hitler o de Charlot, porque te hace gracia tanto en unos casos como en otros. Cuando hace de Hynkel, se me ocurre, por ejemplo, el momento ese en el que le hacen probar una serie de inventos armamentísticos que sus ingenieros han desarrollado, y que acaban fallando más que una escopeta de feria. El tío ni se inmuta. También es divertido el momento ese en el que aparece dando un mitin y le entra tos, que mientras tose parece que sigue hablando. O como cuando levanta el brazo para saludar a las tropas y se le van posando unas palomas. En serio, brutal.

    Pero es que, como Charlot, en “El gran dictador” pasa tres cuartos de lo mismo: la secuencia en la que los judíos refugiados tienen que sortear a ver a quién le toca ser voluntario para una misión peligrosa, y ponen una moneda dentro de un pastel. Al que le toque la moneda, será el que se presente. Como, al final, hay una moneda en todos los pasteles, los otros se las van pasando a Charlot sin que él se dé cuenta. ¡Y el tío va y, para disimular, se las come! Hasta que le entra hipo y empieza a escupirlas como si fuera una tragaperras. ¡Juas, qué crack!

    En segundo lugar, cómo, a base de bromas, Chaplin dice lo que tiene que decir, en el discurso ese final con el que acaba la peli, y donde el pollo se suelta un monólogo de los que dan ganas de levantarse y aplaudir, tanto por la interpretación como por el contenido. Es más, yendo aún más lejos, no es tampoco sólo el cómo lo dice, sino la forma que tiene de presentar a Hitler como un capullo total cuando lo toman por el personaje de Charlot, que le dan p’al pelo pero bien. Y a ti, además de quedarte más a gusto que un arbusto, te parece de lo más bien.

    En tercer lugar, porque para quienes no estábamos acostumbrados a ver una peli de Charlot hablada (mi padre y yo nos llegado a papar todas las pelis anteriores que rodó en cine mudo, pero una detrás de otra), resulta que “El gran dictador” no pierde ni una sola pizca de la genialidad que tienen sus pelis. Por no decir que casi te acaba gustando más la forma que tiene de decir las cosas y el modo que utiliza para ello: una maestría en el sentido del humor que sólo un genio es capaz de hacer.






    domingo, 6 de noviembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "DETRÁS DE LAS PAREDES"


    TÍTULO: DETRÁS DE LAS PAREDES

    DIRECTOR: JIM SHERIDAN

    REPARTO: DANIEL CRAIG, NAOMI WATTS, RACHEL WEISZ, ELIAS KOTEAS, MARTON CSOKAS

    DURACIÓN: 83 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Jim Sheridan, reputado director de excelentes películas como "Mi pie izquierdo - My left foot, 1989" o "En el nombre del padre - In the name of the father, 1993", se pone detrás de las cámaras para rodar un largometraje que supone una incursión por su parte en un género cinematográfico (el thriller en este caso) en el que no se había movido antes o que, por lo menos, se diferencia mucho de sus primeros films. Si bien, unos años antes se había decantado por una historia de raperos afroamericanos con "Get rich or die tryin' - Get rich or die tryin', 2005", y por las consecuencias humanas de la guerra de Irak en el regreso de los soldados a su hogar con "Hermanos - Brothers, 2009", ahora prueba suerte con la desafortunada mezcla de cuento de terror e historia de misterio que da lugar a "Detrás de las paredes".


    Will Atenton (Craig) se instala en una nueva casa junto a su mujer, Lilly (Weisz) y sus dos hijas. Conforme pasan los días y empiezan a sentir una presencia amenazadora vagando por el exterior de la casa, descubren que en esa misma vivienda tuvo lugar un horrible crimen: una mujer y sus hijas fueron asesinadas por su marido quien, aparentemente, también murió en dicho suceso. Sin embargo, tras una serie de conversaciones con Ann (Watts), una de sus vecinas, y con más gente del pueblo, Will descubre una verdad que no sólo desmontará por completo su realidad, sino que hará que se involucre aún más para resolver más de un asunto que ha quedado pendiente.


    Después de haber visto "Detrás de las pareces", hay varias cosas que quedan en la mente del espectador. En primer lugar, por qué, como bien comentaba mi querido colega Hyde, los autores del film no se han centrado en una sola historia, en lugar de confundir al público -y, muy probablemente, a ellos mismos- con esa insulsa mezcla de historia de pseudo terror e intriga cuando, la decisión más acertada hubiera sido desarrollar todo el largometraje como el thriller que pugna por ser desde el comienzo. De haber sido así, ahora mismo estaríamos hablando de una película mucho más sólida, con los personajes mejor definidos y, con un gancho para mantener atenta a la audiencia garantizado. Pero, desgraciadamente, no es así, y "Detrás de las paredes" se convierte en un fracasado intento al querer tocar varios temas al mismo tiempo y no conseguir los resultados deseados en ninguno.


    En segundo lugar, la historia de intriga, como tal, carece del elemento revelador que hubiera sido deseable. Ello se debe a que el guión incide en temas mucho más prescindibles (el misterio de los crímenes en la casa de los Atenton, por ejemplo) y no desarrolla como debería la participación de otros personajes que devienen fundamentales en la última parte del largometraje. Es más, el espectador se acaba preguntando quién demonios es alguno de estos personajes. Y, todo ello, a pesar de unos esfuerzos encomiables por parte de un Daniel Craig que demuestra que puede haber vida más allá de James Bond, y de unas Rachel Weisz y Naomi Watts correctas pero poco explotadas, de nuevo, a causa de un guión imposible.


    En tercer lugar, más de un espectador de pregunta en qué demonios estaría pensando un reputado director de cine como Jim Sheridan para aceptar un proyecto como "Detrás de las paredes", fallido por completo, a pesar de contar entre sus atractivos iniciales con la labor de Caleb Deschanel como director de fotografía y el compositor John Powell musicando el evento (ambos realizaron magníficas aportaciones a una gran película como "La pasión de Cristo - The Passion, 2006"). Sheridan, por su parte, parece disfrutar del relato cuando éste se decanta más por el thriller -ver la revelación que le hacen a Will en el psiquiátrico, o el papel que juega Ann, la vecina-, mucho más que cuando el film se adentra en lo puramente comercial (Will tratando de averiguar quién los acecha, la identidad del individuo que entra con el coche en su propiedad...), por lo que su puesta en escena no sólo acaba resultando convencional sino carente de garra y emoción, ambos elementos imprescindibles para conseguir que un film de estas características funcione como cabría.


    En resumidas cuentas, "Detrás de las paredes" es una película decepcionante en todos sus aspectos, a excepción si cabe de lo interpretativo. No sorprende en ningún momento, por mucho que el guión contenga algunos golpes de efecto, ni emociona a pesar de lo supuestamente inesperado del argumento. Es un largometraje que, de haber contado con un director diferente y una revisión a conciencia del guión, habría dado lugar a un film muchísimo más interesante y efectivo.



  • MR. HYDE DICE:

  • El que se piense que esta peli es de miedo, ya se puede ir olvidando. Lo malo es que parece que todos los que la han hecho también se habían confundido, y lo que han terminado ha sido una especie de mezcla extraña de peli de terror rollo casa encantada, mezclándolo con una especie de película de intriga que nada tiene que ver con las historias de terror. Es como si hubieran querido hacer las dos cosas al mismo tiempo y, al no aclararse, les ha salido una chufla como un castillo. Como peli de miedo, no tiene más que dos tópicos más usados que un clinex (alguien merodea por afuera de la casa, en la nueva casa aparecen cosas que pertenecían a una familia asesinada...), pero eso dura los primeros diez minutos, porque el resto es un follón de cojones. Y lo que es peor, es un follón absurdo total.


    El que haya visto el tráiler ya podrá intuir por dónde van los tiros (os aconsejo que no lo hagáis, así el poco interés que tiene "Detrás de las paredes" se mantiene un poco más. Si la película se hubiera decidido o por la historia de miedo -aunque fuera de las vistas mil veces- o por la intriga -ahí hubiera logrado mucho más, seguro-, habríamos ganado todos (o no). Pero al ser un pastiche de todo un poco, al final lo que hace es que pienses "joer, qué cosa más mala". Además, hay personajes que se suponen que tienen su importancia, pero que entran y salen como si nada, a penas un par de minutos y luego te tienes que acordar de quién cojones es cada uno.


    Da la impresión de que los listillos de Jolibú querían hacer una peli de misterio, pero que algún iluminado de un estudio les dijo que o metían cosas de supuesto canguelo o que se olvidaran. Si no, ya me dirás qué coño pintan las dos niñas esas en el póster cogidas de la mano delante de una pared, como si fueran las gemelas esas de "El resplandor". Por no decir los momentos en que parece que la escena de la casa se transforma entre lo que es real y lo que se imagina uno de los personajes.


    Vamos, por no extenderme mucho, ya os digo que "Detrás de las paredes" no merece la pena ver esta patata en cine. De hecho, si no podéis verla ni siquiera cuando salga en DVD pues tampoco os perdéis nada del otro mundo. Pero, como digo, es una pena que, sin llegar a ser mala del todo (que tampoco es como para morirse), te deje con la sensación de que podría haber sido mucho mejor. Los actores son buenos, el director parece que tiene su reputación, el argumento podría enganchar... Pero, en lugar de todo eso, pues nada de nada, una parida total. ¡Cagontó!



    sábado, 5 de noviembre de 2011

    CINE A DECUBRIR: "EL MONSTRUO"


    TÍTULO: EL MONSTRUO

    DIRECTOR: ROBERTO BENIGNI

    REPARTO: ROBERTO BENIGNI, NICOLETTA BRASCHI, MICHEL BLANC, DOMINIQUE LAVANANT

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1994

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKLL DICE:

  • Unos años antes de enfrascarse en la película que le daría la fama y reconocimiento mundial (evidentemente, hablamos de "La vida es bella - La vita é bella, 1998"), el actor, director, productor y guionista Roberto Benigni realizó la que, posiblemente, sea su comedia más divertida -y descabellada- hasta la fecha: "El monstruo". En esta ocasión, y a diferencia de "Johnny Palillo - Johnny Steccino, 1991", su anterior proyecto como director, Benigni tiene la ocasión de explotar su vena cómica más alocada en una curiosa historia de intriga que, rápidamente, se convierte en una desternillante comedia, en la que los gags y las situaciones divertidas se suceden una tras otra, con el único propósito de hacer pasar un rato entretenido al público.


    Loris (Benigni) es un pícaro que se las apaña como puede para dar siempre esquinazo a sus acreedores -entre los que se encuentra su incansable casero- y sobrevivir como puede. Cuando una serie de asesinatos de mujeres comienzan a sucederse por el mismo barrio en el que vive Loris, la policía empieza a sospechas, tras visualizar una serie de grabaciones, de la conducta del mismo Loris, por lo que envían de incógnito a la inspectora Jessica Rossetti (Braschi) a investigarlo de cerca para, así, poder conseguir alguna prueba incriminatoria contra él. Sin embargo, Loris, ajeno por completo a las intenciones de la policía, continúa con su forma de ser torpe y patosa, que le provocará más de un malentendido y situación comprometida.


    "El monstruo" es una de las últimas ocasiones, hasta el día de hoy, en que el polivalente artista italiano ha tenido la ocasión de dar rienda suelta a su faceta más cómica y desenfrenada. Para ello se ha servido de esta divertidísima comedia, cuyas gracias y chistes acumulados dependen más de las situaciones de malentendidos que sirve en bandeja el mismo argumento que de la propia actuación de los personajes. Evidentemente, el resultado habría sido diferente si, en lugar de contar con Benigni como actor principal, dicha función la hubiera delegado en otro artista, ya que uno de los mayores alicientes (y aciertos) del film es la presencia y carisma -que no actuación- del propio Benigni. No es necesario decir a estas alturas que la química que tiene en la pantalla con la que es su mujer en la vida real, es total, hecho que favorece en gran medida a la película, en especial en lo que concierne a todas las secuencias que ambos comparten.


    Así pues, aunque no sea una obra maestra, como sí lo sería su siguiente y reconocido largometraje, "El monstruo" no deja de ser un film divertido y realmente gracioso, que le permite al espectador pasar un rato agradable con una historia tan hilarante como llena de situaciones cómicas y bien resueltas. Cierto es que contiene los fallos de toda comedia disparatada (por ejemplo, un final algo precipitado que sirve como cualquier excusa para dar por finalizada la historia) pero, por fortuna, nada de ello impide disfrutar de una comedia original, fresca y diseñada con el único propósito de hacer que el público se lo pase bien. Cosa que, por cierto, consigue de sobra.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué despelote de película! Esta va especialmente recomendada para los fans del Roberto Benigni más cachondo y desatado. No tiene nada que ver con "La vida es bella", ni con esa especie de copia descarada que hizo después (creo que se llamaba "El tigre y la nieve - La tigre e la neve, 2005"), pero da igual, porque te ríes todo el rato con las payasadas que se le ocurren al pollo este. La peli empieza de una forma muy parecida a la típica historia de crímenes y asesinos en serie para, a los diez minutos, nada más asoma el careto Benigni, empezar ya con la juerga. "El monstruo" es de ese tipo de películas en que el personaje principal se va metiendo en un follón detrás de otro sin quererlo, y de forma totalmente accidental. De hecho, es posible que la gente que se suela poner nerviosa cuando ve a un gafe en la tele, aquí se ponga de los nervios, porque ya os digo que todo lo que le pasa al pobre hombre, es para tomárselo o con humor (lo más aconsejable, porque te partes) o con mucha calma y un poco de tila (para los más "especialitos").


    En "El monstruo", Roberto Benigni se lo pasa pipa y hace tú te eches unas risas cojonudas con él. Combina perfectamente la historia policiaca e intriga de quién será el asesino en serie de mujeres (dicho sea de paso, lo que menos importa de la película) con todas las travesuras y paridas que le pasan a su personaje. El tío hace de caradura exagerado, pero lo gracioso del asunto es que, a pesar de la de cosas que se le ocurren para no pagar a los acreedores y chorizar todo lo que puede, te cae bien. Es más, deseas que siga haciendo de las suyas para que tú te puedas seguir tronchando. Y las fullas que hace son brutales: desde ir mojando un cruasán reseco en los cafés que lleva el camarero en su bandeja, hasta arrodillarse cuando pasa delante de los quiscos para mangar un periódico, o hacer como que habla por el móvil (cuando, en realidad, es el mando de la tele) para que lo oiga un posible inquilino del piso del que le quieren desahuciar para que salga escopetado y no le fastidie el invento.


    Pero lo mejor de todo viene cuando la policía le pone una espía detrás para descubrir si el asesino en serie es él. Tú ves que la señora empieza a provocarle sexualmente todo lo que puede, y él que se pone a hablar en japonés (¡!) y a soltar en voz alta discursos sobre el estado de la bola (¡¡!!) para, así, concentrarse en otra cosa y no caer en la tentación. Os juro que todas esas escenas son descojonantes. Al fin y al cabo, se trata de Roberto Benigni en estado puro, haciendo el payaso como él mejor sabe, y haciendo un personaje de los que le dan para eso y para más (ya me dirás qué pinta el pobre tarado aprendiendo japonés...). Pero tanto él como el resto de los personajes que salen en la peli, cosa que podéis comprobar vosotros mismos: el científico que hace experimentos para ver quién puede ser un asesino en potencia, la vecina histérica que no para de tocarle las narices a Benigni, el mismo profesor de japonés, etc.


    En fin, que "El monstruo" es una peli que se estrenó aquí hace ya mucho tiempo pero que, después de que llegara "La vida es bella", parece que se ha perdido en el olvido. Y yo os aconsejo de todo corazón que si tenéis ocasión de verla, lo hagáis. Es un disparate de comedia, pero te ríes durante todo el rato y te lo pasas de lujo. No deja de ser una comedia más -quiero decir que no tiene el mismo mensaje así en plan trascendente de la de la vida bella- pero, igualmente, hace que te pases un rato divertido al cien por cien. Así que lo dicho, si os queréis reír, acordaros de esta peli.



    viernes, 4 de noviembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "TEMPLARIO"


    TÍTULO: TEMPLARIO

    DIRECTOR: JONATHAN ENGLISH

    REPARTO: JAMES PUREFOY, BRIAN COX, DEREK JACOBI, KATE MARA, PAUL GIAMATTI

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A principios de este año, se estrenaba en las carteleras inglesas un largometraje de aventuras medievales basado en uno de los episodios más grises de la historia de aquel país: la vendetta personal que encabezó el inepto rey Juan contra los barones que le habían arrebatado sus privilegios. Para ello, fue un director casi novel quien se encargaba de su puesta en escena, y un reparto formado por intérpretes semi desconocidos para el gran público como por importantes figuras de actores en roles más secundarios. Sin embargo, a pesar de estos condicionantes, el film que llegaba a las pantallas constituía un ejercicio brillante de realización y ejecución, increíblemente violento, pero en absoluto carente de interés.


    Tras la firma de la Carta Magna por parte del rey Juan de Inglaterra (Giamatti), a principios del siglo XIII, éste decide reconquistar todos los privilegios y territorios a los que había renunciado previamente. Para ello, recluta un ejército de tropas danesas que se unan a las suyas para hacer frente a quienes firmaron dicho documento. Albany (Cox), uno de los barones implicados, está decidido a hacer todo lo posible por frenar el avance de las tropas del rey Juan, por lo que, junto a un grupo de fieles soldados, toman un castillo estratégico que abre el camino hasta la capital del reino, en el que vive un anciano noble llamado Cornhill (Jacobi) y su joven esposa, Isabel (Mara). A estas tropas rebeldes se les unirá un atormentado caballero templario llamado Thomas Marshal (Purefoy), quien tiene pendiente una cuenta personal con el rey Juan, responsable directo de la tortura y muerte de un abad, amigo suyo. Atrincherados en la fortaleza del castillo, los guerreros de Albany harán lo posible por detener al rey Juan, en mitad de un terrible enfrentamiento a muerte.


    No resulta fácil ser original a la hora de desarrollar un largometraje cuya historia se encuentre ambientada en la época medieval. A este respecto, parecen haberse visto y realizado película de la más diversa índole por lo que, cuando "Templario" vio la luz, no fueron pocos los que pensaron que esta producción con inevitables aires de serie B sería una más del montón. Sin embargo, lo que ha diferenciado a "Templario" de otros films semejantes ha sido, precisamente, el tratamiento de la violencia durante las secuencias de violencia. Así pues, siguiendo la estela de otros largometrajes más conocidos como "Braveheart - Braveheart, 1995" o "Gladiator (El gladiador) - Gladiator, 2000", la película dirigida por el británico Jonathan English no escatima en visceralidad y detalles para mostrar las consecuencias de los enfrentamientos entre ambos bandos durante la batalla. O, lo que viene a ser lo mismo, en plasmar de la forma más explícita posible las consecuencias de estos combates: sangre a borbotones, miembros amputados, torturas, etc.


    Afortunadamente, nada de esta violencia está planificado de forma gratuita, sino que responde todo a una clara intención de dotar de un toque muchísimo más realista a todo el largometraje. De hecho, en ningún instante tiene el espectador la sensación de que le estén contando una simple historia sino que, gracias a ello, consigue sumergirse plenamente en la película. Toda la ambientación y escenificación de la película está muy conseguida (gracias a una impecable labor de los directores artístico y de fotografía), el ritmo es trepidante en las escenas de batallas y ágil en los episodios intermedios que se suceden entre éstas (gracias también a la acertada música de Lorne Balfe), los actores resultan tremendamente convincentes dentro de sus respectivos roles (algo más de "alegría" en la interpretación de James Purefoy hubiera sido de agradecer, así como un poco menos de sobreactuación por parte de un gran actor como es Paul Giamatti -ver la secuencia en que da la réplica a un derrotado Albany-) y las casi dos horas de duración no pesan en ningún instante (ver la secuencia final, una vez que la torre ha sido derribada, y los guerreros deben enfrentarse a su último combate)


    No obstante, "Templario", a pesar de su aparente intrascendencia, se revela como una propuesta original y, hasta cierto punto, divertida, muy bien realizada, y con un deseo patente de lograr que el público se sienta cautivado y enganchado a la historia que cuenta. Cosa que logra, aunque sea a base de violentísimos golpes de espada.



  • MR. HYDE DICE:

  • Supongo que después de la decepción de la semana pasada cuando fuimos al videoclub y la cagamos eligiendo "Caballeros, princesas y otras bestias - Your highness, 2011", tanto Jekyll como el menda nos habíamos quedado con las ganas de ver una peli de aventuras medievales como Dios manda. Así que, cuando vimos que "Templario" se encontraba entre las novedades de la semana, la ocasión vino que ni pintada. Desde luego, le pega mil patadas a la basura que nos tragamos la semana pasada aunque, para ser sincero, al principio pensé que la cosa con "Templario" iría por otro lado. Es decir, que me veía una especie de aventura como la peli de Robin Hood que estrenaron el año pasado (no me preguntéis por qué tenía esa en mente). Así que cuando ya llevábamos más de media hora viendo "Templario", empecé a fliparla un poco con lo bestias que eran algunas secuencias, como si hubieran querido representar lo que de verdad eran las batallas de la edad media, solo que con una cámara detrás.


    "Templario" parte de un hecho real -la venganza emprendida por el Rey Juan de Inglaterra (también conocido como Juan sin tierra, el mismo de la historia de Robin Hood) de todos aquellos nobles que le obligaron a firmar la carta magna por la que renunciaba a muchos de sus privilegios- para poder contar una historia de violencia, acción y aventura, con un toque que no se ve todos los días en una película comercial. "Templario" es una peli entretenidísima, a pesar de que a los actores no los conoce ni su madre a la hora de comer (alguno es más o menos famosete, pero poco más), pero también es violenta como ella sola. ¿Recordáis cómo flipó la gente cuando Mel Gibson sacó en "Braveheart" trozos de batalla donde la sangre salía a chorros, y donde la peña cortaba brazos y piernas como si nada? Pues aquello deja en pañales a lo que sale en "Templario". Para que os hagáis una idea, os cuento un par de momentos que pasan en mitad de una de las batallas: el héroe, ante un solado enemigo, levanta su espadón (no sé cómo podían tener fuerza para levantar esos pedazos de espadas) y parte lo parte por la mitad -¡el corte le llega hasta el ombligo, y lo ves con todo detalle!-; en otra ocasión, le estaca la espada por la boca a otro soldado hasta casi empalarlo; y, por poner otro caso, hay uno de los soldados "buenos" que le arranca el brazo a uno de los malos a base de machetazos.


    Pero "Templario" es más que esas secuencias tan bestias. Al fin y al cabo, cuando ves que se enfrentan dos grupos a muerte, espada en mano, no puedes pretender que la cosa sea light. Aunque reconozco que, aquí, la cosa se les escapa un pelín de las manos, porque no hacía falta ser tan burro (mi chica dice que tuvo pesadillas esa noche por culpa de ver tanta violencia en tan poco rato... ¡Qué exagerada!). Pero, violencia aparte, "Templario" es una peli bastante buena de aventuras y enfrentamientos medievales. El guión tiene su miga, la ambientación de la época es de lo más fiel, y las actuaciones convencen a pesar de que no te suene la cara de ningún actor. Tiene un ritmo trepidante que hace que estés enganchado a la peli hasta el final, y los momentos de batallas son bastante emocionantes, a pesar de lo burros que son a veces. En fin, que "Templario" es una buena opción para ver en casa estos días del fin de semana que el cielo parece empeñado en caerse sobre la tierra. Con una mantita, después de comer, ver "Templario" es un pasatiempo de lo más estupendo, a pesar de su violencia.





    jueves, 3 de noviembre de 2011

    CINE ACTUAL: "FINAL FANTASY. LA FUERZA INTERIOR"


    TÍTULO: FINAL FANTASY. LA FUERZA INTERIOR

    DIRECTOR: HIRONOBU SAKAGUCHI

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 101 min.

    AÑO: 2001

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hoy en día, no resulta extraño encontrar en la cartelera más de una película -especialmente de animación- que no haya sido realizada por ordenador. Cierto es que, desde que Disney, se arriesgara con un proyecto tan novedoso como lo fue "Tron - Tron, 1982" (e infravalorado en el momento de su estreno), la utilización de los ordenadores en la realización de largometrajes ha sido una pieza fundamental para entender no sólo el cine actual sino también la casi totalidad de las recientes películas de animación. Así, desde que "Toy story (Juguetes)- Toy story, 1995" revolucionara el estilo de animación tradicional, es raro el año en que se estrene, como mínimo, un largometraje de animación íntegramente hecho por ordenador. Lo que sí llama la atención es que, en estas condiciones, se estrene un film que no esté precisamente orientado al público infantil que suele encumbrar este tipo de películas entre las más taquilleras del año, sino que constituya una apuesta más adulta, con una temática totalmente alejada de aquellas desarrolladas por Disney y compañía. Y eso es lo que le sucede a "Final fantasy. La fuerza interior" que, pese a ser un largometraje pionero en la historia del cine de animación por ordenador, no terminó de cuajar entre las plateas, a pesar de su ritmo trepidante y de su fascinante puesta en escena.


    Año 2070. La vida en la Tierra ha sido aniquilada por una misteriosa fuerza en forma de extrañas y fantasmales criaturas que surgieron casi de la nada. Por consiguiente, los humanos sobrevivientes se encuentran recluidos en una gigantesca base, dotada de un complejo sistema que repele las intrusiones de estas criaturas. Ante este panorama, la doctora Aki Ross (voz de Ming-Na), en colaboración con su buen amigo, el doctor Sid (voz de Donald Sutherland), no desiste en su empeño de localizar siete objetos que, según una antigua creencia, pueden llevar a la repoblación de la Tierra. Sin embargo, las expediciones de la doctora entran en conflicto con los planes del tiránico general Hein (voz de James Woods), más partidario del enfrentamiento directo con estos alienígenas, aunque ello suponga la total destrucción del planeta. Será entonces cuando Aki y Sid, ayudados por el capitán Gray Edwards (voz de Alec Baldwin), un antiguo novio de Aki, y sus hombres, desafíen las órdenes del general y se adentren en el peligro que supone salir de la zona de seguridad para lograr encontrar los objetos restantes para que se cumpla la profecía.


    "Final fantasy. La fuerza interior" se realizó utilizando la misma técnica de captura por movimiento que, años más tarde, cautivaría a Robert Zemeckis, y que él mismo utilizaría en la realización de otros largometrajes como, por ejemplo, "Polar Express - The Polar Express, 2004", así como a otros cineastas reputados como Steven Spielberg o James Cameron. En este caso, estamos ante un film tremendamente bien hecho, con un ritmo trepidante desde sus primeros minutos y que, a día de hoy, se reivindica cada vez con más fuerza. No obstante, tampoco es muy de extrañar que, en el momento de su estreno, sufriera el rechazo masivo del público, ya que la historia que propone no se corresponde para nada con la amabilidad de otras propuestas de tipo Disney, que eran lo corriente.


    Asimismo, a pesar de contener una animación casi perfecta, no es menos cierto que "Final fantasy. La fuerza interior" contiene varias imágenes un tanto espeluznantes para los más pequeños (caso de la invasión de los fantasmas al refugio humano, exterminando a los humanos allí refugiados sin esfuerzo, o el intento de suicidio de uno de los personajes ante el caos reinante; como se puede deducir, no son escenas que el público más infantil esté acostumbrado a encontrarse en una película de animación). Esto es muy de agradecer desde el punto de vista del público más adulto, que disfruta de una película "seria" y carente de un tono excesivamente edulcorado, pero que, como es lógico, no atrae tanto a todos los tipos de espectadores. Por lo demás, añadir que la música compuesta por el oscarizado Elliot Goldenthal le termina de dar ese toque de calidad al film, reforzando los instantes más trepidantes (la huída de Aki y sus amigos de la base, o el enfrentamiento final con los fantasmas a bordo de la cápsula robótica) y logrando crear ese clima de tensión que reina durante casi toda la película. Como decimos, un título a reivindicar y descubrir en todo su esplendor.



  • MR. HYDE DDICE:

  • ¡Vaya flipe de película! Antes de que se pusiera de moda eso de hacer películas rodadas con gente y luego transformadas a dibujos por ordenador, los japoneses se curraron una de las películas animadas más reales que he visto en mi vida. Nunca he jugado al videojuego que da nombre a la película pero, por lo que he escuchado, la peli se parece a los juegos como un huevo a una castaña cosa que, en mi opinión, siempre es de agradecer. Como ya habréis podido intuir en más de una ocasión, me chiflan las películas de acción y, si ya se combinan con ciencia ficción de la buena, pues ya de perlas -lástima que la última vez que adaptaron un videojuego parecido al cine les saliera esa patata llamada "Doom - Doom, 2005"-. Bueno, pues resulta que "Final fantasy. La fuerza interior" es una peli de acción y ciencia ficción cojonuda, por mucho que los protagonistas no sean de carne y hueso. Pero lo que más llama la atención es que, en ningún momento, tienes la sensación de que estás viendo una película "de dibujos" (como sí pasaba, por ejemplo, en "Toy Story"), sino que os juro que es lo más cercano a la realidad que me hubiera podido imaginar.


    El argumento tiene su gancho, aunque debo reconocer que es un poco refrito de todas las pelis de esas medio apocalípticas que mezcla a los supervivientes de alguna plaga o catástrofe natural con la típica historia de cómo sobrevivir a una manada de monstruos que se ha cepillado a casi toda la humanidad. Pero lo que importa en "Final fantasy. La fuerza interior" no es del todo la historia, sino el cómo está hecho todo, que ya os digo que te quedas con la boca abierta. De hecho, nada de la historia está tratado con la inocencia propia de los dibujitos animados, sino que la aventura y la acción son puras y duras, incluyendo desde la muerte de varios de los personajes principales (esos monstruos fantasmas que parece que te arranquen el alma), hasta secuencias mucho más impresionantes como aquella en la que una nave espacial que huye con gente de la colonia a bordo se estrella contra la misma base. Y todo ello por no mencionar cómo escapan los protagonistas de los fantasmas dentro de esa misma base a bordo de una especie de cuatro por cuatro espacial o, sobretodo, toda la parte final en la que tratan de encontrar al séptimo espíritu para conseguir vencer a los fantasmas y salvar la Tierra. ¡Impresionante y trepidante!


    De hecho, no me extraña que hayan preferido hacer una película como "Final fantasy. La fuerza interior" de forma animada porque, si hubieran preferido hacerla con actores de carne y hueso, se habrían dejado una pasta de tres pares de cojones. Sólo en efectos especiales se habrían dejado un cataplín y parte del otro. Además, como os digo, está hecha tan de coña que no hechas en falta a un actor real en ningún momento (es más, casi actúan mejor que muchos de los supuestos "actores" que salen hoy en día por ahí. ¿Eh, Ashton Kutchner? ¿O Jack Black y compañía?).


    En fin, que puede que "Final fantasy. La fuerza interior" no tenga el encanto y delicadeza de las pelis de Pixar, pero teniendo en cuenta que se hizo hace ya diez años y que es una peli de ciencia ficción, con su punto de intriga y dosis de acción espectaculares (hasta el fuego de las explosiones parece real), ya os digo que es un espectáculo estupendo. Entretenida desde el primer momento aunque, no vamos a negarlo, más orientada hacia un público juvenil que no al clásico infantil que se pirra con las pelis del ogro verde, por ejemplo, o más adulto que pueda preferir otro tipo de películas. Aunque nada de esto quita para que "Final fantasy. La fuerza interior" sea una película hecha para disfrutar en una pantalla cuanto más grande mejor, con una generosa bolsa de palomitas, y preparado para pasarlo de categoría durante un rato.





    miércoles, 2 de noviembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "PRETTY WOMAN"


    TÍTULO: PRETTY WOMAN

    DIRECTOR: GARRY MARSHALL

    REPARTO: RICHARD GERE, JULIA ROBERTS, HÉCTOR ELIZONDO, LAURA SAN GIACOMO, JASON ALEXANDER, RALPH BELLAMY

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 1990

    GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay películas que, tras su estreno se convierten en auténticos fenómenos, gracias a un éxito descomunal en las taquillas, y que lanzan a sus protagonistas al estrellato más absoluto. Es más o menos lo que parece que ha pasado recientemente con una película que comentábamos la semana pasada, "Criadas y señoras - The help, 2011", y lo que desde luego pasó tras el estreno de una comedia romántica intrascendente a priori, que conquistó a los espectadores de medio mundo cuando se estrenó en cine, más de veinte años atrás. Evidentemente, nos estamos refiriendo a "Pretty woman", largometraje responsable de que, a día de hoy, Julia Roberts sea la oscarizada y famosísima actriz que es. Así pues, partiendo de un acertado guión, el film relataba una historia romántica entre dos personajes, aparentemente opuestos que, a base de convivir y darse lo mejor de sí mismos de forma recíproca, consiguen cambiar tanto sus vidas como su porvenir.


    Edward Lewis (Gere) es un exitoso aunque despiadado hombre de negocios, que ha hecho su fortuna a través de la compraventa de empresas al mejor postor, sin importarle ni las personas que las forman ni los deseos de sus fundadores. Una noche, de camino a Beverly Hills, se pierde en su coche por un barrio de Los Ángeles, por lo que solicita ayuda a una prostituta del lugar llamada Vivian (Roberts). Tras ofrecerle a la muchacha una sustanciosa cantidad por acompañarlo a su destino, Edward la sube a su coche. Pero, al llegar al destino, en lugar de despedirse de ella, le pide, a cambio de una buena suma de dinero, que lo acompañe durante su estadía de una semana. Ella acepta y, lo que comienza siendo una relación más de negocios, poco a poco se va convirtiendo en una relación de respeto y amistad entre ambos que, sin que sean a penas conscientes de ello, los irán cambiando hasta hacer que se enamoren perdidamente el uno del otro.


    "Pretty woman" tuvo el acierto de presentar una historia de amor sin caer en los tópicos más utilizados en este tipo de comedias. Es decir, se ahorra caer en elementos previsorios, más allá de su evidente final, consiguiendo introducir elementos cómicos la mar de acertados en cada secuencia. Así pues, momentos como la entrada de Vivian en el hotel de lujo en el que se aloja Edward resulta de lo más cómica (gracias, en buena parte, al saber hacer de Roberts), así como su "conversión" en una señorita elegante -ver el instante en que un divertido Héctor Elizondo le enseña a utilizar los diversos cubiertos- o como cuando acompaña a Edward a comer con unos socios a un elegantísimo restaurante. Son pequeños detalles que están resueltos con dinamismo y audacia, por lo que el conjunto del largometraje acaba revelándose como una agradable comedia llena de buenas intenciones (el final en la escalera de incendios de la casa de Vivian sería otro buen ejemplo de lo comentado anteriormente).


    Por otra parte, es reconfortante comprobar cómo, hoy, "Pretty woman" no ha envejecido al mismo rito que otros films de temática y año de producción similares. Ello se debe, en gran medida a que la historia de amor que plantea es casi universal, hecho que le permite seguir gustando desde entonces. También contribuye a esa atemporalidad la decisión de no haber realizado un producto de consumo fácil, sino que director Garry Marshall logra recoger en cada fotograma la enorme química conseguida mediante la presencia de dos actores como Richard Gere y Julia Roberts. Así pues, para concluir, sólo cabe confirmar que "Pretty woman" es una de las comedias románticas por excelencia dentro del género, un film que se deja ver con una facilidad enorme, y que hace pasar un rato agradable, cumpliendo así la regla fundamental de toda buena historia de amor.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Esto sí que es un clásico noventero y lo demás tonterías! Pues no sé muy bien qué decir de "Pretty woman" que no se haya dicho ya (aparte de que si, alguno de vosotros no la ha visto aún, estad tranquilos, porque todos los años fijo que la pasan mínimo una vez por la tele). "Pretty woman" es casi un clásico de la comedia romántica, de esas especies de cuentos modernos del rollo Cenicienta que acaban gustando a todo el mundo y que se hacen súper famosos tanto como película como por los actores que salen en ella. Y, si no, que se lo pregunten a Julia Roberts, porque Richard Gere, aún era ya famosete cuando salió la peli, pero la "novia de América" no sería hoy lo que es ni estaría donde está si no hubiera salido en esta película.


    "Pretty woman" es tal cuál un cuento de hadas. Una de las primeras películas que potenció a lo bestia el esquema chico conoce chica - chico pierde chica - chico recupera chica. Solo que con actores adultos guapetes (nada que ver con los quinceañeros que salen hoy en día y que no tienen ni el encanto ni el talento para la actuación de Gere y la Roberts), con un director que edulcora hasta el aburrimiento el conjunto, y con algún otro elemento que hace que la peli se recuerde años después de su estreno -en este caso, la canción de Roxette It must have been love, que, como la peli, fue todo un bombazo-.


    Por suerte para todos, el tiempo ha tratado bastante bien a esta peli, y no la ha hecho envejecer más de la cuenta. De hecho, casi podría decirse que "Pretty woman", si no fuera porque hasta el tato la ha visto, es una opción cojonuda de película romántica para ver en pareja, ya que es distraída, amable, hace que pases entretenido casi un par de horas y que acabes con esa sonrisa tontorrona en la cara, propia de las comedias romanticonas que gustan sin llegar a empalagar (cosa de la que no todas las películas de este tipo pueden presumir). Como escenas así particularmente destacables yo me quedaría con aquella en la que Roberts se dedica a pasearse por las tiendas pijas de Bevery Hills mandando a tomar p'ol culo a las dependientas que la echaron en su día cuando entró como una pilingui cualquiera, o como cuando va a las mismas tiendas con Richard Gere y él les pide a los encargados que les hagan la pelota a lo bestia. O, por ejemplo, también son divertidos los momentos en que ella se tiene que hace la finolis delante de la gente y le sale la barriobajera que lleva dentro, haciendo que los que la rodean se queden flipados.


    Por lo demás, pues poco más que añadir sobre "Pretty woman" que no se haya escrito, dicho, opinado, visto ya en algún otro sitio. No es una película que desaconsejaría, aunque tampoco sea una maravilla. Digamos que de las que se deja ver si la pasan por enésima vez por la tele, o para ponerte cuando quieres marcarte una tarde romántica con tu chica. Por lo demás, es una peli que está bien. Ni más ni menos.



    martes, 1 de noviembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "DEPREDADOR"


    TÍTULO: DEPREDADOR

    DIRECTOR: JOHN MCTIERNAN

    REPARTO: ARNOLD SCHWARZENEGGER, CARL WEATHERS, ELPIDIA CARRILLO, BILL DUKE

    DURACIÓN: 101 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tal y como ya se ha comentado en más de una ocasión, fue a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta cuando nuevos productores cinematográficos, parecieron empeñarse en darle un nuevo aspecto al cine de acción que se había estado realizando hasta el momento. Unas ocasiones, esta renovación apostaba por el cine de acción policiaco más convencional (las dos primeras partes de "Arma letal" o de "La jungla de cristal"). En otras ocasiones, sin embargo, esta nueva forma de rodar películas de acción se encontraba más vinculada a temáticas asociadas con la ciencia ficción que con la acción pura y dura. Tal es el caso de anteriores largometrajes protagonizados también por la estrella austríaca, Arnold Schwarzenegger, como "Terminator - The Terminator, 1984" o "Perseguido - The running man, 1987". Y, dentro de este segundo grupo, es donde cabe incluir al largometraje que hoy nos ocupa y que, junto con las aventuras del cyborg creado por James Cameron, está considerado uno de los más significativos largometrajes de acción y ciencia ficción de la década de los ochenta.


    A un grupo de mercenarios, encabezados por el comandante Dutch (Schwarzenegger) y su colega Dillon (Weathers), se les encomienda la misión de rescatar a un grupo de prisioneros estadounidenses que se encuentra secuestrado por una guerrilla centroamericana. Para ello, dicho grupo realiza una violenta incursión en la selva, arrasando el campamento, y rescatando a una nativa llamada Anna (Carrillo), aunque no encuentran ni rastro de los prisioneros. Sin embargo, lo que sí parece hallarse cerca del lugar es una extraña criatura capaz de diezmar al grupo de mercenarios sin que éstos a penas se den cuenta de ellos. Será en ese momento cuando Dutch y sus hombres se den cuenta de que ese "ser" no parece humano (es mortalmente silencioso, se camufla con su entorno, dispone de unas armas especiales y desconocidas...) y que, cazarlo es fundamental, antes de que ellos se conviertan en las propias víctimas.


    "Depredador" está considerada, hoy en día, como la película que descubrió que John McTiernan podía ser uno de los mejores realizadores de cine de acción moderno (como así lo demostraría un año más tarde con "Jungla de cristal - Die hard, 1988"), y que Arnold Schwarzenegger podía llegar a convertirse en una excelente figura dentro del cine del mismo género. Además, no deja de ser original la acertada mezcla de cine de acción puro y duro (el desmantelamiento del campamento de la guerrilla) y la ciencia ficción más propia de los célebres largometrajes protagonizados por el famoso alienígena al que da caza Sigourney Weaver (los primeros ataques del monstruo y, muy especialmente, desde el momento en que Schwarzenegger debe enfrentarse a mano desnuda contra el depredador).


    En resumidas cuentas "Depredador" no es más que un pasatiempo entretenido y distraído, gracias al buen saber hacer de McTiernan, patente, sobre todo, durante su último tercio de película, donde la acción le cede protagonismo al misterio e intriga para describir la caza del depredador. "Depredador" será más recordada por el lanzamiento que supuso tanto para su director como para su estrella protagonista aunque, como película, al fin y al cabo, no sea más que eso, una simple distracción.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ahí, ahí, otra peli ochentera de calidad, jejeje. Bueno, pues no sé qué podemos decir de "Depredador" que no se haya oído o visto ya. Supongo que decir que esta primera parte es la buena tampoco es decir mucho, aunque también sea cierto que el resto de partes que han hecho sobre esto deja pero que mucho de desear (y eso, por no decir que son una mierda de tomo y lomo). Esta primera "Depredador" no es que sea una maravilla, pero tiene la ventaja de haber sido la primera que hicieron sobre el tema y que, dicho sea de paso, aunque el argumento no llegue a los tres folios, hay que reconocer que está explotado de lo más bien. De hecho, es de las pelis más potables que tiene Chuache, aunque el buen hombre ya dejaba claro que a él lo que mejor se le da es coger una metralleta y no dejar títere con cabeza, sea de su mismo pueblo o de la galaxia de al lado.


    Una de las cosas buenas que tiene "Depredador" es que, después del momento pumba-pumba en el que se cepillan a los malos de turno, ni la expedición de "los buenos" ni tú sabes qué es lo que hay en la jungla y que no sólo observa a los soldados, sino que les da matarile de la forma más bestia posible (evidentemente, no lo sabes antes de ver la película porque, ahora, la imagen del bicho depredador ya está más visto que el chocho de la Bernarda). Ese es una de las cosas que la da su interés e intriga a la peli: que vislumbras una especie de "algo", pero que no te queda claro qué es, tan sólo que se camufla con su entorno volviéndose medio invisible, y que detecta a la peña por el calor corporal que desprenden. Ah, eso y que tiene una mala leche de cuidado.


    La segunda cosa que le da su interés a la peli es que, una vez que ya sabes que el depredador es extraterrestre, que sabe cómo cargarse al personal, que se camufla y todo eso, es ver de qué forma podrá Chuache darle por la retaguardia al bicho. Esa es la última parte de la película, donde ya se dejan de mamonadas de disparos y explosiones para dedicarse al enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre Governator y el alien ese. Así que, como veis, la variedad está a la orden del día, que aquí, en "Depredador" hay para todos los gustos: acción, tiroteos, intriga, ciencia ficción, etc. Vista a día de hoy, "Depredador" es una peli a la que se le notan los años, pero creo que más que nada porque como ya hemos visto tantas veces la imagen del depredador y de lo que es capaz de hacer, cuando volvemos a esta primera parte, es imposible quitarle el olor a añejo. "Depredador", sin ser gran cosa, es entretenida y distrae, que ya es algo. Pero, por mucho icono del cine de los ochenta que sea, y de las pelis que le dieron a Chuache el título de héroe de acción, tampoco es que sea de las que ahora perderías el culo por ver. Para pasar el rato y ya está.



    lunes, 31 de octubre de 2011

    CINE CLÁSICO: "APOCALYPSE NOW"


    TÍTULO: APOCAPYPSE NOW

    DIRECTOR: FRANCIS FORD COPPOLA

    REPARTO: MARTIN SHEEN, MARLON BRANDO, ROBERT DUVALL, LAURENCE FISHBURNE, DENNIS HOPPER

    DURACIÓN: 142 min.

    AÑO: 1979

    GÉNERO: BÉLICA



  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, son de sobra conocidos los problemas que tuvo Coppola para llevar a la gran pantalla su particular adaptación de la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. Desde un desorbitado presupuesto, hasta peleas con el estudio productor, con algunos de los intérpretes, contratiempos causados por las condiciones meteorológicas durante el rodaje y muchos más incidentes. Sin embargo, no es menos cierto que esta libre utilización de la novela de Conrad como forma de plasmar el horror inherente a todo conflicto bélico es una de las obras maestras más arrebatadoras del genio firmante de "El padrino - The godfather, 1972".


    El teniente Willard (Sheen) es un hombre marcado por el impacto que le ha supuesto su propia experiencia durante su participación en la guerra de Vietnam, al que sus superiores le encargan una delicada misión: localizar en el corazón de la jungla camboyana a un renegado coronel del ejército estadounidense llamado Walter Kurtz (Brando) y eliminarlo. Según parece, Kurtz, afectado también de forma terrible por el horror de la guerra, ha perdido el juicio y se ha instalado en una especie de improvisado campamento en el que reina la anarquía, y donde sus miembros juzgan y condenan a su antojo a quienes se atreven a llegar hasta ellos. Así pues, Willard parte al encuentro de Kurtz junto a su equipo, encontrándose durante el camino a personajes tan dispares como al sádico teniente coronel Kilgore (Duvall) -quien no tienen ningún problema en arrasar toda una aldea de vietnamitas antes si quiera de saber si son culpables de algún delito sólo para poder practicar surf- o a un reportero fotográfico (Hopper) que forma parte del campamento de Kurtz y que, como aquel, también parece haber perdido la razón. Sin embargo, durante su travesía, Willard irá conociendo más detalles sobre la vida y pensamiento de Kurtz, que hará que cada vez se identifique más con él, y que vaya adquiriendo más peso la teoría de que se encuentra en un conflicto bélico carente de cualquier sentido.


    "Apocalypse now" está lleno de secuencias memorables: el plano fijo inicial que abre el largometraje, en el que unos helicópteros, a ritmo de la canción This is the end de The Doors arrasan con napalm una parte de la selva vietnamita; la preparación en formación de los helicópteros liderados por Kilgore para atacar al poblado costero a ritmo de la cabalgata de las valquirias de Richard Wagner (momento inmortalizado y referido en centenares de películas posteriores); el cara a cara final entre Willard y Kurtz... Asimismo, los diálogos tampoco se quedan atrás, resultado igual de importantes las reflexiones en off de Willard durante toda la misión, como el importantísimo diálogo final de Willard con Kurtz en el que éste le da su opinión definitiva de lo que es la guerra. Y, todo ello, sin olvidar frases inmortales como la de Kilgore cuando explica a sus hombres lo satisfecho que se siente de sus incursiones armadas ("Me encanta el olor a napalm por la mañana. Huele a... victoria"), o aquellas casi susurradas por el atormentado y desquiciado personaje al que Brando da vida de forma magistral (atención al instante en el que repite "El horror... el horror...").


    Por último, si a ello añadimos la impresionante aportación técnica hecha por el equipo del largometraje, no cabe más que reconocer que "Apocalypse now" es una obra redonda. Así pues, de la fotografía -galardonada con el Oscar- de Vittorio Storaro, no hay más que decir maravillas (jamás un director de fotografía ha dominado mejor el claroscuro mejor que Storaro) y, si no, sólo hace falta ver momentos como el del ataque de tropas vietnamitas a un campamento americano durante la celebración de un show, o la secuencia del enfrentamiento final entre Willard y Kurtz (ese humo saliendo del agua, el rostro semi iluminado de Brando durante su monólogo, o el juego de sombras a través del que se muestra la muerte de uno de los personajes). En definitiva, "Apocalypse now" es una obra perturbadora, redonda y tremendamente explícita en la que Coppola no se muestra tan interesado en la violencia derivada de la guerra, sino en las consecuencias morales y mentales que provoca en sus participantes. Un clásico destinado a ser visto, analizado y admirado en más de una ocasión.



  • MR. HYDE DICE:

  • Impresionante. Aún recuerdo cómo me quedé de pasmado después de verla por primera vez. Nunca antes había visto una película capaz de sacudirme entero como lo hizo "Apocalypse now". Sabía que iba sobre la guerra del Vietnam, y que era de Coppola, el que años antes había hecho "El padrino", pero poco más. Quienes se piensen que "Apocalypse now" es una película de guerra más, están equivocados. No tiene nada que ver con las otras pelis de guerra que se han hecho. Mientras que en las otras lo importante son los tiroteos, los zambombazos y ver quién enseña mejor las explosiones y carnicerías (que se pueden hacer muy bien, como en "Black Hawk derribado - Back Hawk down, 2001", o muy mal, como en "Windtalkers - Windtalkers, 2002"), aquí el argumento principal es las consecuencias que tienen para la conciencia del hombre y para su salud mental todas las salvajadas que acaba viendo y haciendo. Pero lo flipante del asunto es que te lo enseñan así, sin contemplaciones, a través de lo que va sintiendo poco a poco el protagonista que, mira tú por dónde, es lo que empiezas a sentir tú.


    Además, en la peli hay todo tipo de personajes, desde los "buenos" que se ven metidos en ese fregado sin comerlo ni beberlo (como el capitán Willard o del soldado Miller), hasta los más pirados de todos (caso del teniente Kilgore o el trastornado coronel Kurtz). Pero lo curioso del caso es que ninguno de ellos aparece como totalmente bueno o totalmente malo, sino que se limitan a mostrar su forma de ser tal cuál, para que luego tú pienses si están como una regadera o si sientes más lástima por los pobrecitos. Pero de lo que no hay duda, es de que la historia te va haciendo mella, hasta que casi acabas como el capitan Willard, medio desconcertado por todo ese espectáculo, y preguntándote si, aunque los medios sean los equivocados, si el coronel Kurtz no tiene más razón que un santo con lo que acaba pregonando.


    Está claro que una de las principales intenciones de Coppola al hacer una película como "Apocalypse now" es lanzar un mensaje de protesta brutal contra la guerra de Vietnam -y, posiblemente, contra cualquier guerra en general-, aparte de demostrar por qué debe ser considerado uno de los genios de la historia del cine. Al fin y al cabo, el mismo Coppola parece empeñado en hacerte viajar junto a los protagonistas hasta el mismo corazón del desconcierto que sufren los protagonistas conforme va avanzando su misión, cuando tanto ellos como tú son conscientes de que, al fin y al cabo, todo se trata de matar, masacrar y destruir porque sí. Hay momentos que te dejan la piel de gallina, como cuando el tarado al que interpreta Robert Duvall dice que arrasen toda una playa para poder practicar surf (hasta le obliga a mirar en mitad de la batalla a un soldado lo buena que es la playa por cómo rompen unas olas) o, sobretodo, toda la parte final en la que Willard, ya casi demente perdido, se tiene que enfrentar a muerte a Kurtz. Y eso que hay muchos momentos más, como los que ha señalado Jekyll, que ya han pasado a la historia del cine.


    "Apocalypsis now" es una peli que os recomiendo de pe a pa. Es más, si tenéis ocasión de ver la versión extendida (la redux) que dura casi cuatro horas, mejor que mejor. Pero eso sí, también os digo que ni se os ocurra verla cuando estéis un poco plof porque os dejará aún peor. Si es un día que estéis algo más animados, o que os juntéis con más gente, o incluso en un fórum, pues mejor, que ya os digo yo que la experiencia le deja a uno tocado. Pero bueno, que eso no quita para que sea una de las películas que más me ha impactado -para bien- y, al mismo tiempo, de las mejores que he visto en mi vida. Cruda pero buena. Una pasada.



    domingo, 30 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "CRIADAS Y SEÑORAS"


    TÍTULO: CRIADAS Y SEÑORAS

    DIRECTOR: TATE TAYLOR

    REPARTO: EMMA STONE, VIOLA DAVIS, BRYCE DALLAS HOWARD, OCTAVIA SPENCER, SISSY SPACEK, JESSICA CHASTAIN

    DURACIÓN: 137 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No es fácil llevar a la gran pantalla una historia ambientada en la mitad de siglo veinte, en los estados sureños Norteamérica. De hecho, hasta el momento, cada vez que se ha hecho, la mayoría de historias han sido de carácter policíaco para relatar el enfrentamiento entre hombres y mujeres de raza blanca y negra, como forma de plasmar las tensas relaciones existentes entre ambos colectivos, en las que se conseguía un cierto equilibrio gracias, en la mayoría de los casos, al dominio de unos por encima de otros. Algunos largometrajes más recientes que han tratado este tema (excelentes, por otra parte), son "Arde Mississippi - Mississippi burning, 1988", "Tiempo de matar - A time to kill, 1996", o clásicos más reputados como "Matar a un ruiseñor, To kill a mockingbird, 1962", de la que ya hablamos en entregas anteriores. Sin embargo, este año, se ha estrenado una pequeña película llamada "Criadas y señoras", cuyas aspiraciones limitadas y sencillo rodaje no ha sido ningún impedimento para convertirse en uno de los éxitos más sonados del año y que, entre otras cosas, pone de relieve esta temática, así como otras secundarias que no dejan de llamar la atención: la bondad ilimitada de los subyugados, el hecho de que se dediquen a criar a los hijos de otras familias para luego ser olvidados, etc.


    Skeeter (Stone) es una joven de Mississippi que sueña con convertirse en escritora, sin importarle que todas sus amigas ya se encuentren plenamente asentadas, casadas y con hijos. Tras empezar a trabajar para un periodicucho local, cree encontrar una jugosa oportunidad cuando le propone a una importante editora literaria la confección de un libro en el que se exponen los testimonios de las sirvientas de todas las familias bien del lugar, todas ellas de raza negra, y cuya vida sacrificada en favor de sus señores convierte su existencia en una verdadera pesadilla (no en vano, son ellas quienes acaban criando a todos los niños de estos matrimonios, mientras ellos no les prestan la más mínima atención). Será entonces cuando Skeeter acuda a Aibileen (Davis) y a Minny (Spencer), dos criadas que trabajan para dos amigas suyas, y que deben sufrir los maltratos y humillaciones de sus despiadadas señoras -especialmente las de Hilly (Howard), tan despiadada como hipócrita-.


    "Criadas y señoras" se estrena en nuestro país con una impresionante acogida en su país de origen, donde se ha convertido en uno de los estrenos sorpresa más taquilleros del año. En realidad, no es para menos, ya que lejos de constituir una drama acerca del maltrato y la vejación a la que eran sometidas las personas de raza negra -sobretodo en los estados del sur norteamericanos-, "Criadas y señoras" acaba convirtiéndose en una entrañable historia sobre la voluntad de hierro de dos mujeres que, a pesar del mal tiempo, siempre encuentran las fuerzas necesarias para poner buena cara. A ello, también contribuye la introducción de momentos ciertamente cómicos, como todo lo relacionado con Minny y una de las lugareñas rechazadas por la sociedad más intransigente (divertidísimo el instante en el que deben cocinar pollo frito), o como cuando Minny relata la venganza que se tomó contra su antigua señora (impresionante la breve participación de Sissy Spacek).


    Pero, por encima de todo, "Criadas y señoras" es un film amable, entrañable y plagado de buenas intenciones. El director Tate Taylor consigue con nota convertir toda esa historia acerca de la tragedia de unas sirvientas en algo cálido, interesante y emocionante, pero sin caer en el error de edulcorar demasiado el conjunto, sino limitándose a filmar un impecable guión (obra suya, también). El ritmo no decae en ningún momento, a pesar de sus más de dos horas de duración y, a pesar del inevitable estereotipo de alguno de los personajes (Hilly no puede ser más desagradable y malvada -ver la respuesta que le da a su nueva criada cuando ésta le pide prestados setenta y cinco dólares para que su hijo pueda ir a la universidad-), y de lo que significaba la vida en el sur de los Estados Unidos. Sin embargo, el largometraje se revela como una historia extraordinaria de valor humano, abnegación y buenas intenciones, extremadamente bien rodado y aún mejor interpretado. "Criadas y señoras" es más que recomendable; es casi de obligada visión.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues a mí eso del tema del racismo y tal me daba bastante igual cuando me decanté por "Criadas y señoras". A mí lo que más me llamaba la atención era ver cómo de buena era la peli para haberse convertido en un bombazo en los Estados Unidos, teniendo más éxito que otras películas que parecía que se iban a comer el mundo. Después de verla, he entendido por qué. "Criadas y señoras" es una pasada, una película preciosa, de esas que hacía tiempo que no veía (será que últimamente veo demasiados truños, o pelis que, directamente, podían no haberse rodado nunca y el mundo no se hubiera perdido gran cosa). Me sorprendió y mucho porque, al principio, me olía una de esas pelis que tratan de ser más sensibleras imposibles, enseñando lo desgraciaditos y pobrecitos que son los protagonistas, y todo ese rollo. Pero nada de eso, aquí es una maravilla todo: las actuaciones de todos los protagonistas (de Oscar), el guión (también de Oscar), el ritmo... Prácticamente todo.


    Lo que sí me extraña es que haya arrasado en la taquilla cuando, precisamente, lo que hace, es meterles el dedo en el ojo a esas sociedades hipócritas y fariseas llenas de falsa bondad, y que tanto siguen abundando hoy en día. Punto para los yanquis. "Criadas y señoras" es una película que conmueve sin pretenderlo a cualquier precio, que hace que la historia casi funcione por sí sola, sin necesitar forzar ninguna situación, y que te resulta interesante desde los primeros minutos, cuando empieza ese demoledor retrato de lo que era la case social "blanca" de mediados de siglo pasado. Y buena señal es que las dos horas y cuarto que dura se te pasen en un suspiro porque estás pendiente de la historia (y de ver cómo acaba) como si no pudieras despegar los ojos de la pantalla.


    Eso sí, si "Criadas y señoras" es la película redonda que es, es gracias a las actuaciones soberbias de las dos actrices negras, de las que nunca antes había oído hablar, pero que lo bordan en cada segundo que salen. No es que el resto lo haga peor, sino que ellas brillan con luz propia. Sólo hay que recordar momentos como en el que Aibileen relata cómo murió su hijo, o el primer minuto de película, en que le preguntan qué siente ella al criar a los hijos de los demás sin casi poder dedicarles tiempo a los suyos propios. Pero es que la actriz que interpreta a Minny no se queda atrás (el momento en el que entrega el pastel a la petarda que la ha despedido no tiene precio, y cuando la veáis, ya sabréis a qué momento me estoy refiriendo).


    Tampoco se puede decir mucho más de "Criadas y señoras", porque cuanto menos sepa uno de qué va todo, más agradable será su sorpresa. Como ya he comentado en más de una ocasión, a mí me gusta ir al cine para ver las pelis que merecen ser vistas en pantalla grande (las de acción, efectos especiales por un tubo, etc.). Bueno, pues "Criadas y señoras" es de las que merece la pena verse en todo su esplendor, y pagar el precio de una entrada por disfrutar de ella. Os garantizo que el desembolso merece la pena. No es una película perfecta (de hecho, como algo mejorable, casi diría que un cuarto de hora menos hubiera sido de agradecer), pero sí que es de las que se disfruta de cabo a rabo. Preciosa, de las que no se te olvidan.





    sábado, 29 de octubre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "HAMLET"


    TÍTULO: HAMLET

    DIRECTOR: KENNETH BRANAGH

    REPARTO: KENNETH BRANAGH, JULIE CHRISTIE, DEREK JACOBI, KATE WINSLET, GERARD DEPARDIEU, ROBIN WILLIAMS, MICHAEL MALONEY, RICHARD BRIERS, RUFUS SEWELL, JACK LEMMON

    DURACIÓN: 242 min.

    AÑO: 1996

    GÉNERO: DRAMA ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, tratar de identificar al realizador, actor, productor, guionista y director escénico Kenneth Branagh con Shakespeare es tan redundante como evidente. Posiblemente, de las figuras del Hollywood y Londres actual, Branagh sea quien más y mejor conozca los entresijos y la obra del genial escritor, y que con mejores resultados lo ha sabido plasmar en la gran pantalla. Así pues, su debut en la dirección de largometrajes se produjo con "Enrique V - Henry V, 1989", donde quedó patente su buen hacer tanto delante como -sobre todo- detrás de la cámara, y a la que seguirían la divertidísima "Mucho ruido y pocas nueces - Much ado about nothing, 1994" y su participación -sólo como actor- en "Otello - Othello, 1995". Pero no sería hasta 1996 cuando Branagh hiciera una clara demostración de su talento como realizador e intérprete con la que, probablemente, sea la más célebre y compleja obra del escritor inglés: Hamlet. Para la ocasión, Branagh asumió el papel protagonista y se rodeó de un gran reparto de estupendos actores, trasladando la acción de la obra de Shakespeare a mediados del siglo XIX, y tomando dos decisiones tan novedosas como acertadas: la primera, rodar "Hamlet" en formato de 70 mm. (lo que dota a la película de un aspecto y calidad visual impresionantes); la segunda, rodar la obra completa, lo que dio lugar a poco más de cuatro horas de película.


    Dinamarca, a mediados del siglo XIX. Hamlet (Branagh) asiste al enlace matrimonial de su madre, la reina Gertrude (Christie) con su tío, Claudius (Jacobi), tras la muerte de su padre. Ello sume al joven príncipe en un estado cercano a la depresión del que le cuesta salir, a pesar del amor que le profesa su prometida, Ofelia (Winslet) y el apoyo incondicional de sus amigos. Una noche, uno de los guardas llamado Marcelus (Lemmon), asegura haber visto a un fantasma rondando por los alrededores del palacio. Así pues, una noche, Hamlet comprueba con sus propios ojos cómo dicho fantasma no es otro sino el de su padre, quien le confiesa cómo ha sido su propio tío, Claudius, quien lo asesinó con el fin de hacerse con el poder. A partir de ese momento, Hamlet decidirá fingirse loco con el fin de cobrarse su venganza, a pesar de tener que pasar por encima de Polonio (Briers), padre de Ofelia, de Laertes (Maloney), hermano de Ofelia, y de su propia amada.


    Es evidente que una decisión como la que tomó Branagh de respetar el texto íntegro de "Hamlet" no era tarea fácil para una adaptación cinematográfica. Afortunadamente, Branagh, consciente de ello, procuró que el aspecto visual del film tuviera un toque de originalidad que agradara al público, por lo que optó por adelantar la acción de la historia unos cuantos siglos más y aportar un toque único y sofisticado gracias a una impecable labor del director de fotografía Alex Thompson, que supo plasmar esa "limpieza" y "elegancia" a cada una de las escenas, de forma que la historia no se viera afectada por esa atmósfera lúgubre propia de otras ambientaciones más cercanas a la Edad Media.


    Asimismo, Branagh consigue que su adaptación de Hamlet sea un largometraje entretenido y dinámico, gracias a lo cuál, a penas se siente la larga duración del mismo. La historia está llevada con una garra y agilidad envidiables, haciendo que las diferentes tramas que contiene (el descubrimiento de Hamlet de la traición de su tío, la llegada de los actores a la corte -gran interpretación el breve papel de Charlton Heston como actor que da vida al difunto rey-, la conspiración de Claudius en colaboración con Laertes, o la amenaza que supones la inminente llegada de las tropas noruegas lideradas por Fortinbrás) se sucedan con un ritmo tan apasionante como interesante.


    De todo este conjunto, es posible que lo más endeble acabe siendo, precisamente, la interpretación del propio Branagh, más intimista de lo que cabría esperar. No obstante, momentos como el de su famosísimo soliloquio, están plasmados con una sencillez y frialdad impactantes, o como la de su primera aparición, al margen de la fiesta de compromiso de su madre y tío, por lo que se hubiera agradecido una aportación más cálida del torturado personaje. Sin embargo, no deja de ser una interpretación más del carácter que hubiera podido tener el personaje, por lo que no es motivo de mayores críticas. Del resto de elementos que completan el largometraje que merece ser destacados, merece la pena señalar muy en especial la insuperable banda sonora de Patrick Doyle, colaborador habitual del director, quien compuso una música tan absorbente como idónea para los momentos más dramáticos (al respecto, ver temas como What a piece of work is a man o Go bid the soldiers shoot, absolutamente arrebatadores), o el amplio reparto de actores secundarios que le aportan un tono más distendidos a tan dramática historia.


    En resumidas cuentas, la versión de "Hamlet" de Kenneth Branagh es una película redonda, a años luz de anteriores versiones de la misma obra (la de Franco Zeffiirelli no deja de ser un intento fallido, mientras que la de Laurence Oliver no puede evitar desprenderse de una cierta teatralidad de la que el "Hamlet" de Branagh carece por completo), y que merece ser redescubierta y disfrutada. Una película magnífica.



  • MR. HYDE DICE:

  • Os lo digo desde el principio: "Hamlet" está hablada en verso, es tal cuál la obra de Shakespeare pero en cine, y dura más de cuatro horas (al menos, la versión que yo vi). Sé que con esta primera línea, a la inmensa mayoría de vosotros es posible que se os hayan quitado las ganas de verla, o que penséis que menudo tonstonazo, o que a ver quién es el guapo que se papa las cuatro horas de Shakespeare así a palo seco. Bueno, pues permitidme que os diga algo: si dejarais de ver este "Hamlet" os estaríais perdiendo un peliculón como la copa de un pino. Y no porque sea Shakesperare, y como es Shakesperare haya que decir que todo lo que tiene que ver con él es una maravilla. A mí, de hecho, la anterior peli que hizo Mel Gibson de Hamlet me pareció un petardo de cuidado. Y hay varios motivos por los que os voy a intentar convencer para que veáis este Hamlet.


    El primero es que, a pesar de que utilicen el verso y que haya monólogos abundantes (cuatro horas dan para mucho), está contada de una forma que hasta el más tonto lo entiende. Es decir, que no es un verso de esos complicados que aburren porque parece que los recite tu abuelo, sino que tienen una energía y una interpretación que hace que a los tres minutos te olvides de que está en verso y sigas a la perfección toda la historia. Así que ya os digo que se entiende perfectamente y que no es nada aburrido todo lo que te cuentan, porque te metes en la historia en cero coma.


    En segundo lugar, desde el punto de vista de cómo está rodado, la flipas en colores. Ves que la cámara no está quita mientras el actor de turno se suelta la parrafada, sino que no para de moverse, pasa de un personaje a otro, las escenas de acción están rodadas de coña, y la fotografía o lo que sea, hace que se te quede la boca abierta. Además, los decorados son monumentales (y, si no, esperad a ver los primeros cinco minutos, con la celebración de la boda de la reina que montan en el principal salón del palacio... agüita del avellano), y el despliegue de actores es brutal, que casi parece que no hay uno solo que se haya quedado fuera.


    Y, en tercer lugar, a los que -como a mí- no les gusten demasiado las películas basadas en obras del año de la pera, y menos si están en verso, con esta versión de "Hamlet" tienen la oportunidad de disfrutar como enanos. Porque es una maravilla cada fotograma de la película: desde los actores, pasando por una música preciosa, y por un ritmo ágil a más no poder (os juro que las cuatro horas pasan en un suspiro) y por una historia de la que muchos hemos oído hablar, pero pocos hemos visto -y aún menos leído-. Sin ir más lejos, todo lo que tiene que ver con el modo en que Hamlet se entera de la traición de su tío, o como todo el duelo final entre Hamlet y Laertes está hecho como si fuera una batalla a espadazo limpio sin nada de ese aspecto teatral propio de las representaciones teatrales.


    También os digo que no hace falta verla toda de tacada, que sé que cuatro horas y pico no se tienen todos los días (y cuando las tienes, tampoco hace falta pasártelas viendo "Hamlet"). Pero si tenéis ocasión de conseguir esta peli -ha salido una versión cojonuda en Bluray hace nada, aunque de menos de cuatro horas-, os recomiendo que lo hagáis, porque es una de esas películas que hay que ver antes de morir. Una pasada, cojonuda, flipante. Casi de diez.





    viernes, 28 de octubre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CABALLEROS, PRINCESAS Y OTRAS BESTIAS"


    TITULO: CABALLEROS, PRINCESAS Y OTRAS BESTIAS

    DIRECTOR: DAVID GORDON GREEN

    REPARTO: JAMES FRANCO, DANNY MCBRIDE, NATALIE PORTMAN, ZOOEY DESCHANEL, JUSTIN THEROUX, TOBY JONES

    DURACION: 102 min.

    AÑO: 2010

    GENERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No deja de ser llamativo que las aquellas películas de aventuras medievales, llenas de magos, seres imaginarios y argumentos épicos suelan tener más éxito fuera de las fronteras estadounidenses que dentro de su propio mercado. Y, salvo alguna que otra excepción, siempre se ha dado esta situación. Es de suponer que, por este motivo, cuando los responsables de "Caballeros, princesas y otras bestias" se plantearon la posibilidad de darle una nueva vuelta de tuerca a la clásica historia de apuestos caballeros, malvados hechiceros y efectos especiales, también procuraron darle un enfoque diferente, más próximo a un tipo de público más amplio, a través de la introducción de elementos disparatados, de un lenguaje mucho más chabacano y para nada propio de films de este tipo, y de chistes fáciles. De hecho, ahora mismo, no soy capaz de darle otra explicación al despropósito que es "Caballeros, princesas y otras bestias" porque, o se trata de un interés cercano a lo que acabamos de exponer, o se trata de una de las demostraciones de peor gusto a la hora de hacer una película (con o sin aventuras medievales de por medio) que recuerdo haber visto en mucho tiempo.


    La historia comienza con Thadeous (McBride), el segundo hijo de un rey que presta más atención a su primogénito, Fabious (Franco). Y no es para menos, ya que Thadeous no es más que un perezoso, drogadicto y vago que no se preocupa por nada que no sea pasárselo bien. Sin embargo, cuando la prometida de Fabious, Belladona (Deschanel) es secuestrada por el malvado mago Leezar (Theroux), Thadeous se unirá a su hermano en la misión de rescate. En el transcurso de la misma, conocerán a una joven guerrera llamada Isabel (Portman) quien también busca al siniestro mago para vengarse por la muerte de su familia. Juntos, deberán hacer frente a una serie de peligros y traiciones para rescatar a Belladona, antes que Leezar consiga cumplir un hechizo que le dará un poder capaz de hacerse con el dominio de todo el mundo.


    Visto así, el argumento parece tener su interés, y hasta un cierto atractivo. De hecho, si el tono y las intenciones del director hubieran querido ir por otros derroteros, ahora mismo podríamos estar hablando de una estupenda película de aventuras de lo más recomendable. Sin embargo, por desgracia, los responsables de "Caballeros, princesas y otras bestias" han preferido esforzarse en que el largometraje estuviera plagado de burdas bromas, diálogos de lo más zafio y groserías ininterrumpidas. De hecho, hay ocasiones en que la falta de elegancia y talento es tan evidente que casi da vergüenza ajena. Hecho que, por cierto, contrasta con otros momentos como el de la secuencia de la persecución entre los traidores y el carruaje en el que huyen los héroes, o la secuencia de la liberación final de Belladona, muchos más propios del cine de aventuras medievales más tradicional. La lástima es que ese tono trepidante e interesante no se haya mantenido a lo largo del resto del film. Hasta la estupenda banda sonora compuesta por Steve Jablonsky (colaborador más reciente de Michael Bay en sus últimos trabajos) es un desperdicio en una película como ésta, un talento desperdiciado en un producto increíblemente inferior a la calidad de la música.


    Finalmente, si a todo lo dicho le añadimos la presencia de un aspirante a actor como Danny McBride, coguionista de este burdo intento de película, y actor principal de la misma como Thadeous, el pasmo ya es total. A semejanza de otros desafortunados intérpretes como Jack Black u Owen Wilson, que se creen la mar de graciosos, McBride pretende eregirse como el elemento cómico de la función cuando, en realidad, sus supuestas gracias no lo son en absoluto. En fin, que si son fanáticos del cine más aventuresco, bien hecho y entretenido, háganse un favor, y disimulen cuando vean este horror de película en las estanterías de su videoclub. Lo agradecerán.



  • MR. HYDE DICE:

  • Mmmm... A ver, a ver... No sé muy bien cómo empezar la crítica de una película como ésta... Podría decir tan sólo que es una mierda pinchada en un palo y dar por finalizada la cosa. Pero me temo que a Jekyll no le parecería muy bien, así que trataré de explicarme un poco mejor, para que luego el nene no me venga con chuflas. Eso sí, la opinión sigue siendo la misma: "Caballeros, princesas y otras bestias" es un mojón de campeonato. Cuando vimos que salía para alquilar esta semana, pensamos que las pelis de aventuras, y más sin son de las medievales, siempre distraen y que, aunque alguna pueda dejar algo que desear, la que más y la que menos hace que pases un rato la mar de entretenido. Y con esa idea en la cabeza, le echamos mano a esta peli (por llamarla de alguna forma).


    Cuando empieza la película, a los treinta segundos ya empiezas a tener claro que no estás delante de una peli de aventuras como las demás, sino que se la toman a cachondeo (el principio con el reino enano es casi hasta ofensivo). Pero podría ser una especie de "comedia-medieval" -si es que eso existe-, que distrajera, entretuviera y, en pocas palabras, que hiciera que te lo pasaras bien. Pero no. En lugar de eso, lo que tienes es un argumento que hasta a un crío de cinco años se le ocurren aventuras más interesantes que la de esta patata, groserías y ordinarieces a cascoporro (hasta ahora, ¿en cuántas películas medievales que habéis visto, le tienen que hacer una paja a una especie de mago -que parece salido de cualquier película de George Lucas- para que les diga cómo acabar con el mago malvado?), lenguaje vulgar que hasta a mí me deja a años luz, y otras cosas de esas de ver para creer. Y os voy a poner más de un ejemplo, para que os quede claro a lo que vais si la alquiláis: el mago se quiere hacer con el control del mundo a base de matar a polvos a una doncella cuando se alineen unas lunas, un enano traidor aparece sin picha, cuando matan a un minotauro le arrancan el cipote porque el cuerno está muy duro, y el supuesto héroe principal se lo pasa pipa colocándose con marihuana.


    En fin, que os queda clarinete qué tipo de peli es "Caballeros, princesas y otras bestias", ¿no? Aunque claro, teniendo en cuenta que el director es el mismo que el que hizo otras maravillas como "Superfumados - Pineapple Express, 2008", esperar que la peli tuviera un mínimo de calidad sería como pedir peras al olmo. Aunque supongo que siempre puede quedar la esperanza de que alguno de éstos lumbreras sorprendiera e hiciera algo más o menos entretenido. Pero es que en "Caballeros, princesas y otras bestias" no hace gracia ni un solo chiste (más que nada porque todos tienen que ver con guarrerías bastante asquerosas, y cosas por el estilo). Os juro que lo único que de verdad me dejó pasmado de la peli es que una actriz del calibre de Natalie Portman se haya prestado a hacer semejante mierda. Muy necesitada tiene que estar después del Oscar para meterse en este berenjenal. Pero vamos, creo que ya os he dado una idea de lo que es este truño. Ahorrároslo, que, a mí, verlo con mi chica, me ha supuesto la condena indefinida a tragarme bodrios de la Jennifer Aniston hasta que las ranas críen pelo. Repito, estáis avisados.