sábado, 19 de noviembre de 2011

CINE EN CARTEL: "MELANCOLÍA"



TÍTULO: MELANCOLÍA

DIRECTOR: LARS VON TRIER

REPARTO: KIRSTEN DUNST, CHARLOTTE GAINSBOURG, KIEFER SUTHERLAND, ALEXANDER SKASGARD, STELLAN SKASGARD, JOHN HURT, CHARLOTTE RAMPLING

DURACIÓN: 123 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Recién llegada a nuestras pantallas la última película de Lars Von Trier, "Melancolía", viene precedida por la buena acogida que tuvo en el pasado Festival de Cannes, y por la presentación de un largometraje diferente al resto de propuestas realizadas hasta la fecha por el director danés, ya que se perfila como un auténtico análisis de las emociones humanas y, más concretamente, de la sensación de aislamiento de sus protagonistas, combinado con un argumento más propio del cine de catástrofes, ya que se centra en la creciente amenaza que supone para la raza humana el acercamiento a la Tierra de un extraño planeta llamado Melancolía.


    "Melancolía" está dividida en dos partes. En la primera, Justine (Dunst) celebra su boda con Michael (Alexander Sksasgard) en la inmensa finca de su hermana, Claire (Gainsbourg) y su cuñado John (Sutherland). A la celebración acuden tanto los padres de la novia, Gaby (Rampling) y Dexter (Hurt), como su jefe, Jack (Stellan Skarsgard). Durante el convite, saldrán a la luz viejas rencillas entre los convidados (Gaby no oculta su total desaprobación de cualquier enlace matrimonial, Dexter llama Betty a todas las mujeres -incluyendo su propia hija-, Jack demostrará ser un jefe carente de cualquier escrúpulo...) que harán que Justine, progresivamente, se vaya sumiendo en un estado casi catatónico y desprovisto de cualquier tipo de afecto hacia su recién estrenado marido. En la segunda parte, una separada y depresiva Justine se muda a la finca de su hermana, mientras la sociedad dedica su atención a un extraño planeta llamado Melancolía, y que amenaza con estrellarse contra la Tierra.


    Lars Von Trier es un director que, por lo general, no deja indiferente a nadie. Desde los que lo consideran como uno de los grandes visionarios del nuevo cine moderno, un iconoclasta en su máxima expresión, hasta los que opinan que tan sólo se trata de un pretencioso que anhela provocar al espectador, bien a través de sus largometrajes (basta recordar la polémica que desató hace unos años con motivo de su anterior largometraje, "Anticristo - Antichrist, 2009"), o por sus más que cuestionables opiniones (por ejemplo, los recientes comentarios que hizo acerca del holocausto nazi). Por ello, cada nuevo largoemtraje suyo que llega a las pantallas, es recibido con expectación aunque, por lo general, la crítica suele dividirse entre aquellos que aplauden a rabiar sus propuestas, y quienes las abuchean hasta el agotamiento.


    Afortunadamente, "Melancolía" se aleja del tono pseudo documental de algunos de sus anteriores films -especialmente de los etiquetados como pertenecientes a su Movimiento Dogma-, como "Bailar en la oscuridad - Dancer in the dark, 2000", aunque no llega a la originalidad visual y argumental que sí tenían algunos de sus primeros trabajos como, por ejemplo, "Europa - Europa, 1994". No obstante, Von Trier parece decantarse, más que por desarrollar un argumento complejo, por plantear una idea que no pasa en ningún momento de ser eso, una idea. Y es una lástima ya que, plantear tanto la primera parte en que se divide "Melancolía" como la segunda como un puñado de conceptos carentes de evolución limita enormemente el potencial de la película.


    Von Trier, a priori, parece tener todos los ingredientes para hacer una buena película: actores sensacionales (no en vano, las actrices que suelen participar en sus films suelen verse recompensadas con el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes: Dunst, Gainsbourg, Björk...), puesta en escena faustuosa (ese comienzo a cámara lenta, la fotografía de tonos ocres durante la primera parte, y azulados para la segunda) y todos los medios a su alcance. Pero, por desgracia, Von Trier acaba siendo víctima de su propia genialidad plástica, y en lugar de hacer avanzar la historia, se decanta por recrearse con excesivo deleite tanto en el talento de sus actores y actrices como en el diseño de producción e imágenes preciosistas que plagan la película.


    Así pues, "Melancolía" termina por alejarse de lo que se esperaba de ella -un largometraje brillante- para no ser más que un intento fallido de ir más allá de una prometedora idea que no acaba teniendo el trasfondo deseado, y alargando en exceso secuencias que hubieran requerido de otro tempo para no caer en la monotonía.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Menudo coñazo de cojones! Lástima que, si va de un planeta que se va a estrenar contra la Tierra, no lo haya hecho definitivamente nada más empezar la película, así nos habríamos ahorrado el bodrio de dos horas que viene después. En serio, hacía mucho tiempo que no me aburría tanto con una película, y mira que últimamente he visto películas malas pero, al menos, dentro de lo malo que tenían, no me entraban esas ganas de dormir tan brutales. "Melancolía" no será mala película, pero es un tostón infumable, donde ni sacando a la Kirsten Dunst esta con las lolas al aire consiguen que la peña se interese por la historia. Si lo que querían era hacer una peli sobre la depresión, me parece muy bien, pero tampoco es que hiciera falta estar toda la puta película sacando a peña con cara de haberse fumado de todo, que también hay que pensar un poquito en todos los que nos íbamos a sentar en la sala a verla.


    Los actores lo hacen todos muy bien, no tengo nada en contra de eso (también es cierto que si me meto entre pecho y espalda siete gin-tonics, acabo poniendo la misma cara de atrapada que lleva la protagonista, pero esto ya es otra historia). Es más, reconozco que, para soler hace de niña monina, Kirsten Dunst demuestra que sabe hacer algo más que comerle el morro a Spiderman. Y la que hace de hermana suya -no me acuerdo de cómo se llama- también lo borda. El resto de actores son conocidos, pero tampoco de los súper populares, lo que no quita para que también sepan estar a la altura de la parte de historia que les toca hacer, tanto si te caen bien como si no. Pero, como os digo, el problema no es de los actores, sino del guión, de la historia, o de como queráis llamarlo porque, de al forma que lo digáis, "Melancolía" es el remedio perfecto para el insomnio.


    Conste que no la reviento de esta forma porque sí. De hecho, ya os digo que no es mala película, sino aburrida hasta decir basta. La cosa empieza con casi ocho minutos de música clásica, e imágenes -preciosas todas ellas- como de cuadros vivientes (luego te enteras que son trozos de lo que acabará pasando a lo largo de la peli). En esas imágenes, todo es una preciosidad, aunque no entiendas ni papa de qué es lo que estás viendo, ni por qué aparecen así. La lástima es que, después de esos ocho minutos, la peli no se acabe ya, porque nos hubieran hecho un favor tremendo. El resto, que se parte en dos historias, es un bodrio insoportable. En la primera historia, todos los personajes están como una cafetera, y te dan ganas de meterte en la peli para darles un guantazo a cada uno y ponerlos serenos de golpe. En la segunda historia, es que ni siquiera tienes ganas de eso, porque todo se resume en una tipa con ganas de morirse y otros acojonados porque un planeta nuevo se va a estrellar contra la Tierra. Hala, ahí queda la cosa. Y, entre medio de todo lo que os he dicho, muchas miradas, mucho silencio y mucho mensaje tan profundo que, o yo soy muy tonto y no lo he pillado -que puede ser-, o es que lo único que han querido es hacer un tostón como éste a posta.


    En fin, que mi consejo, como amigo desconocido, es que no queráis ir de intelectuales (¿eh Jekyll?) y no sólo os ahorréis la pasta -tío, no puedo creer que me hayas hecho gastar pasta por ver esto-, tiempo y paciencia. Os aseguro que os podéis morir tranquilos sin haber visto este petardo. "Melancolía" se llama... tenía que haberse llamado "Coñazo", que le habría sido más pegadizo.





    viernes, 18 de noviembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "PAUL"


    TÍTULO: PAUL

    DIRECTOR: GREG MOTOLLA

    REPARTO: SIMON PEGG, NICK FROST, JASON BATEMAN, KRISTEN WIIG, SIGOURNEY WEAVER

    DURACIÓN: 103 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El dúo artístico formado por los cómicos británicos Simon Pegg y Nick Frost alcanzó en su Inglaterra natal una considerable popularidad, gracias a vehículos que popularizaron su particular sentido del humor y que, de paso, les abrieron las puertas del mercado estadounidense. Nos estamos refiriendo a "Zombies party - Shaun of the dead, 2004" y, sobretodo, "Arma fatal - Hot fuzz, 2007" que, a pesar de la terrible traducción que se les dio a ambos títulos entre nosotros, no dejan de ser simpáticas producciones, tan entretenidas como inofensivas e intrascendentes. Por ello, no era de extrañar que, antes o después, ambos actores acabaran siendo protagonistas casi absolutos de algún largometraje realizado en Estados Unidos. En este caso, y antes de embarcarse como actores en la esperada adaptación a la gran pantalla de las aventuras de Tintín a las órdenes de Steven Spielberg y Peter Jackson, Pegg y Frost han protagonizado y escrito a cuatro manos una alocada comedia que tiene como principal reclamo a un extraterrestre perseguido por las fuerzas del orden norteamericanas. No obstante, como particularidad respecto al del resto de films con temática similar, en "Paul" el alien en cuestión es un ser que, durante su estancia en La Tierra, ha adquirido casi todos los defectos imaginables del ser humano, lo que hace que se entienda mejor su grosería, falta de pudor, adicción a bebida y drogas, etc. Eso sí, contemplado desde el punto de vista más inocentón y divertido posible.


    Graeme y Clive (Pegg y Frost, respectivamente) son dos frikis ingleses, fanáticos de todo tipo de literatura de temática alienígena que, tras asistir a un festival multitudinario llamado Comic.con, deciden realizar un viaje por carretera en Estados Unidos, aprovechando la ocasión para visitar aquellos lugares supuestamente célebres por haber tenido algo que ver en el contacto con civilizaciones de otros mundos: Roosvelt, el área 51, etc. Sin embargo, durante su viaje, un aparatoso accidente hace que se topen con Paul, un desmadrado e irreverente alienígena que trata de volver a su casa escapando del FBI. Paul les pide entonces que le ayuden a huir del agente Zoli (Bateman), que lo persigue de forma incansable. Graeme y Clive, que aún no se creen que esto les esté sucediendo, aceptan ayudar a Paul, hecho que les meterá en más de un apuro tan divertido como inesperado.


    Podría pensarse que la mejor baza de "Paul" son los efectos digitales, o el sentido de la aventura y ritmo trepidante, propio de otras producciones de temática parecida. Sin embargo, en esta película, las cosas no funcionan necesariamente de este modo. En "Paul", la estrella es el alienígena, fuente de todas las bromas y chistes que con vierten a este largometraje en un pasatiempo divertido y original. Cierto es que el guión escrito por los dos británicos peca, en numerosas ocasiones, de tópico y repetitivo (el personaje de Ruth, la mayoría de las veces, resulta casi insoportable, mientras que el retrato que se hace de las fuerzas del orden no puede ser más lamentable) pero, por otra parte, también es cierto que está calculado para darle al personaje interpretado por Paul -el cómico estadounidense Seth Rogen es quien lo dobla en la versión original, mientras que en la española es Santi Millán quien realiza tal función de forma más que acertada- la oportunidad de ser lo mejor del film.


    Es más, no resulta tarea fácil retratar a un personaje malhablado y ordinario con la simpatía y carisma que tiene Paul en lo que, casi con toda seguridad, hubiera podido ser un zafio intento de "modernizar" dicho personaje con la introducción de bromas escatológicas o de referencia sexual que habrían estado fuera de todo contexto. Así pues, "Paul" sorprende por la originalidad de sus momentos más estrambóticos (cuando el alien trata de recuperar el pasaporte de Clive, cuando se aparece por primera vez a Ruth, o en los repetidos instantes en que interrumpe las discusiones y cortejos que Graeme quiere hacerle a Ruth). Por lo demás, "Paul", a pesar de un previsible final, no deja de ser un pasatiempo simpático, divertido y, por qué no admitirlo, de lo más recomendable dentro de las novedades que salen esta semana en alquiler. Puede que, dentro de una semana, ya no se acuerden de qué iba la película, pero ello no quita para que, mientras la ven, pasen un rato entretenido.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué peli más cachonda! Cuando salió en cine, a principios de este verano, pensé que sería la típica pollada sin gracia, y que todas las bromas iban a ser una parida en la que el alien graciosete diría o haría cuatro chorradas y ya está. Así que preferí esperar a que saliera en el videoclub para, si acababa siendo una mierda, no darme de cabezazos contra la pared por haberme gastado una pasta en las entradas. Ahora ya vista "Paul", os puedo decir que es muy divertida, que no me arrepiento de haberla visto, pero que tampoco era como para haberla visto en la pantalla grande. "Paul" es la típica peli que te ves un fin de semana después de comer, o cuando tienes una tarde aburrida y te lo quieres pasar bien un rato. Funciona de perlas como distracción porque es divertida y, sobretodo, los trozos en los que sale el alien, de lo más cachonda.


    Lo que pasa es que "Paul" tiene momentos muy graciosos y originales pero, de repente, los mezcla con chorradas monumentales. Es decir, te partes la caja prácticamente con todas las salidas que tiene el bicho verde pero, así sin más, o algún personaje humano la caga (los dos policías que ayudan al tío del FBI son, en una palabra, gilipollas, sin la más mínima gracia, y los dos matones del bar tres cuartos de lo mismo). Además, mete la pata estereotipando a personajes que podrían haber dado mucho más juego, como el ultracatólico padre de la chica, o la misma chica (es lamentable cuando intenta hablar mal y suelta palabrotas que no pegan ni con cola, que más que gracia, da pena). Pero, por lo demás, ya os digo que la cosa es divertida.


    "Paul" no es el no va más del humor, ni por asomo. Pero sí que, dentro de la tontería de película que es, tiene momentos en que no puedes evitar reírte. Ahora me acuerdo de momentos como ese en el que los dos frikis y el alien se pasean por el centro de un pueblo y, para que Paul pase desapercibido, lo disfrazan de vaquero. Os juro que es un momento divertidísimo. O como cuando, un minuto después, Paul se hace pasar por un muñeco para disimular dentro de una tienda de esas que tienen monigotes de Luke Skywalker y compañía, y uno de los policías empieza a sobetearlo sin saber que es el alien al que busca. En fin, en resumidas cuentas, es cuando Paul se comporta como un humano (guarro, grosero, fumeta, etc.) lo que, en realidad, hace gracia. Un poco lamentable, lo sé, pero nadie dijo que la peli fuera una obra maestra. Ahora bien, para pasar un rato entretenido y echarte unas risas, ya os digo que sí vale. Pero, sobre el resto, no hay mucho más que rascar, ni tampoco es que lo pretenda. Eso sí, atención a quién aparece al final, cuando "el jefe" da la cara, jejeje...





    jueves, 17 de noviembre de 2011

    CINE ACTUAL: "EL DIARIO DE NOA"


    TÍTULO: EL DIARIO DE NOA

    DIRECTOR: NICK CASSAVETES

    REPARTO: RYAN GOSLIN, RACHEL MCADAMS, JOAN ALLEN, JAMES GARNER, GENA ROWLANDS, SAM SHEPARD, JAMES MARSDEN

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 2004

    GÉNERO: DRAMA ROMÁNTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si, durante la década de los noventa, pareció ponerse de moda la adaptación de novelas de ciencia ficción y thrillers judiciales (casi parecía que no hubiera libro de Michael Chrichton o de John Grisham que no contara con su correspondiente versión en la pantalla), ahora quien parece estar de moda es el escritor de novelas –principalmente románticas- Nicholas Sparks de quien, en los últimos diez años, se han llevado al cine la friolera de seis novelas. De todos estos largometrajes, el más exitoso de todos (y, dicho sea de paso, el mejor del grupo) ha sido “El diario de Noa”, que el director John Cassavetes (hijo del mítico actor y director John Cassavetes y de la actriz Gena Rowlands, quien también participa en este film), adapta a partir de la novela del mismo nombre, y consiguiendo realizar la que, junto con otros títulos como “Love actually – Love actually, 2003 ” y “Posdata: Te quiero – P.S. I love you, 2007”, es una de las películas más románticas de los últimos años.


    Duke (Garner) es un simpático anciano que, todos los días, le lee una herosa historia a Allie (Rowlands), otra mujer que está, como él, ingresada en un tranquilo asilo. En esa historia, un joven e impetuoso llamado Noa (Goslin) se enamora perdidamente de una hermosa joven llamada, precisamente, Allie (McAdams). Sin embargo, su amor no es bien visto por la madre de ésta, Anne (Allen), quien considera que Noa no es más que un chico de pueblo mientras que su hija, que pertenece a una clase social más alta, merecería estar con alguien de su estilo. Cuando la relación de los dos muchachos se paraliza a causa de la guerra y del fallecimiento del padre de Noa, Frank (Shepard), ambos harán lo posible por volver a encontrarse, a pesar de que Noa haya intentado seguir con su vida y de que Allie se haya comprometido con un oficial de las fuerzas armadas llamado Lon (Marsden).


    Como se puede ver por su argumento, "El diario de Noa" es una película que, independientemente de sus orígenes literarios, está planificada hasta el último milímetro para apelar a la sensibilidad más romántica de los espectadores. Pero, por fortuna, Cassavetes lo hace con sumo gusto, al no forzar la historia de amor entre los dos protagonistas. Ésta es limpia, agradable, desde el momento en que ambos bailan sin música en una solitaria calle de la ciudad, hasta el instante en que hacen el amor en una solitaria mansión o, muy especialmente, en la secuencia del embarcadero bajo la lluvia, que acaba siendo el instante definitivo en la historia de amor de ambos.


    Por supuesto, como toda película romántica que se precie, también cuenta con personajes encargados de desempeñar el rol de "malos" de la función. Así pues, se establece el contrapunto entre el padre de Noa, Frank, que es bonachón y sencillo, hasta su némesis, encarnada por la madre de Allie. Pero, un nuevo acierto del guión, es no empeñarse en etiquetarlos de buenos y malos absolutos, sino que se toma la molestia suficiente como para exponer los motivos que llevan a la madre de Allie a actuar como lo hace (excelente en la secuencia en que lleva en coche a su hija hasta la mina en la que trabaja el hombre del que antaño estuvo enamorada -soberbia acutazión de Joan Allen-). Estos son pequeños detalles que hacen de "El diario de Noa" una película romántica diferente a la previsibilidad de otras historias similares, incluso hasta en su lacrimógeno final


    No obstante, si "El diario de Noa" llama la atención por una cosa es, además, porque no se trata de una relación de amor basa exclusivamente en sus jóvenes protagonistas, sino que trata de ser una historia de amor atemporal. Así pues, la secuencia en la que Duke explica a sus hijos cuáles son los motivos que le mueven a seguir en el asilo, o como cuando la anciana Allie despierta de su letargo y adquiere conciencia de lo que sucede a su alrededor, son momentos que emocionan tanto o más que todo aquello que se le ha contado al público acerca de los jóvenes enamorados.


    Para terminar, tan sólo aconsejar "El diario de Noa", que se es una excelente alternativa a toda esa serie de molestas telenovelas baratas que se quieren hacer pasar por verdaderas historias de amor. Aquí, el relato es fresco, amable y, por encima de todo, bien hecho y consicente de los valores tan hermosos que quiere defender.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ya me extrañaba a mí que esta semana no metiéramos algún pastelorro. Bueno, por lo menos, dentro lo romántico, estamos comentando pelis interesantes, que ya es un consuelo. “El diario de Noa” es una película cien por cien para mujeres pero, con la particularidad de que no ofende a ningún tío. Hay castañas monumentales que no sólo van exclusivamente dirigidas al sector femenino, sino que son una ofensa total al entendimiento de cualquier tío con dos dedos de frente (¿Eh, Jennifer Aniston? ¿Eh, Jennifer Lopez? Joer con las Jennifer…). Bueno, pues ya os digo que “El diario de Noa” es bastante soportable. Es más, la verdad es que es de las películas con mensaje, y no me refiero a esas que parecen metidas con calzador, como le pasa a los bodrios de Sarah Jessica Parker y compañía. Aquí, la historia de amor es muy bonita, todo haya que reconocerlo, y es agradable ver cómo, por una vez, se centra en dos personas que deciden estar juntos y quererse por encima de cualquier adversidad, y por encima de cualquier contratiempo de la edad. Sé que suena un pelín cursi dicho así, y que no es mucho mi estilo. Pero cuando las cosas son de esa manera, no queda más remedio que admitirlo.


    “El diario de Noa” sigue el mismo esquema de todas película romántica que se precie: chico conoce a chica, chico se enamora de chica, chico hace que chica se enamore de chico, chico pierde chico y chico recupera chica. En serio, es así de simple. Otra cosa es que el director se haya preocupado de hacerlo más interesante, y de que su peli no sea otra castaña más que ponerle a la churri cuando está necesitada de pegarse una buena llorada en esos días del mes. En “El diario de Noa”, por suerte, la historia es entretenida y más variada. Me explico. De entrada, los personajes no se separan por una chorrada, sino que elementos como la guerra o las diferencias sociales entre clases tienen mucho que ver. Además, las razones que tienen y dan cada uno de ellos parecen igualmente válidas. Traducido, quiere decir que ninguno de los dos se empeña en conseguir al otro desesperadamente, haciendo las típicas americanadas que dan vergüenza ajena. En realidad, cada uno de ellos, cuando llega el momento de la separación, trata de seguir con su vida, conociendo a otras personas, moviéndose de ciudad, ocupándose de sus historias pero, a pesar de todo eso, no pueden evitar volver a coincidir y recuperar el tiempo perdido.


    Ya sé que todo esto suena a petardo sentimentaloide, pero qué queréis que os diga, aparte de que a mí me gustó (aunque sea bastante cabroncete, también tengo mi corazoncito). Además, como os decía, está rodada de forma que no se te hace aburrida, sobretodo teniendo en cuenta que avanza y retrocede en el tiempo, y tanto la historia de los protagonistas de viejos como de jóvenes es muy bonita. Además, hay secuencias conmovedoras sin ánimo de manipularte –al menos, no en exceso- (a mí me gustaron, en especial, las partes del asilo, cuando ves que el viejo hace todo lo posible por seguir leyéndole el libro a la otra abuela, hasta cuando sus propios hijos le aconsejan que renuncie y él se niega rotundamente), y otras hechas exclusivamente para los románticos empedernidos (toda la secuencia del paseo en barca y, después, el momento de amor bajo la lluvia).


    En fin, que “El diario de Noa” es una película bonita, que se deja ver con agrado y que no aburre. Si a eso me sumas que es romántica hasta la médula y que consigue enganchar a los hombres como -sobretodo- a las mujeres, pues qué más quieres. Digamos que ojalá todos los pastelorros estuvieran hechos igual de bien y fueran tan interesantes como éste.





    miércoles, 16 de noviembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "SEVEN"


    TÍTULO: SEVEN

    DIRECTOR: DAVID FINCHER

    REPARTO: MORGAN FREEMAN, BRAD PITT, GWYNETH PALTROW, KEVIN SPACEY, R. LEE ERMEY

    DURACIÓN: 127 min.

    AÑO: 1995

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A finales de la década de los ochenta, en Hollywood, fueron varios los directores que, provenientes del mundo de la publicidad y de los vídeos musicales, consiguieron cierta notoriedad, gracias al éxito alcanzado por las películas que realizaban. Buen ejemplo de ello es Tony Scott, uno de los máximos exponente del nuevo cine de acción que se inició por aquel entonces, y al que otros realizadores como John McTiernan o Richard Donner no tardarían en sumarse. Esta tendencia se acentuó aún más si cabe a mediados de los noventa, cuando una nueva oleada de jóvenes directores procedentes del mismo medio –publicidad y videoclips- comenzaron a realizar de forma notable propuestas cinematográficas tan entretenidas como exitosas. Entre ellos, podríamos destacar casos como los de directores más comerciales (Jonathan Mostow, Michael Bay…), de más “artesanales” (Spike Jonze, Sofia Coppola…), y de una acertada combinación de ambas. En este último grupo es donde cabría incluir a David Fincher quien, tras un fallido debut como director con “Alien 3 -Alien 3, 1992”, fue capaz de realizar un thriller sobrecogedor y lleno de intriga, a lo que contribuyó en gran medida la aportación del carisma de Morgan Freeman y la atractiva presencia de un Brad Pitt que empezaba a demostrar que era algo más que una simple cara bonita. El resultado de dicha unión fue la excelente “Seven”.


    El detective William Somerset (Freeman) está a punto de jubilarse. Su puesto está previsto que lo ocupe otro detective recién llegado a la ciudad, David Mills (Pitt), junto a su mujer Tracy (Patrow). Cuando aparece el cadáver de un hombre asesinado en extrañas circunstancias, Mills se hace con el caso, si bien, a causa de su inexperiencia, se le pide a Somerset que colabore en la investigación. Lo que ambos detectives descubren es que ese crimen es el primero de más asesinatos que parecen seguir un extraño patrón: todo están cometidos de acuerdo con los siete pecados capitales, y cada una de las muertes parece incluir pistas que les llevarán hasta el siguiente crimen. Ante este panorama, ambos detectives comenzarán una macabra carrera contrarreloj para poder detener al psicópata que complete su escalofriante plan.


    No son pocos quienes se empeñaron, en su momento, en establecer paralelismos entre “Seven” y “El silencio de los corderos – The silence of the lambs, 1991”. Dicha comparación no resulta del todo acertada, aunque hay que reconocer que tanto el film de Jonathan Demme como el de Fincher logran convertir una atmósfera macabra –el psiquiátrico en caso del Doctor Lecter y una ciudad desalmada en el caso de los pecados capitales- en un personaje más de la historia que aporta un marco único para el desarrollo de la historia. Así, la forma en que es retratada xx en “Seven”, con esa lluvia constante y tonos grisáceos (estupenda labor del director de fotografía Dariusz Khondji, por otra parte), contribuye a conseguir transmitir mejor al público no sólo el misterio de su argumento, sino también introducirle de forma más efectiva en el mundo de delirio por el que se mueve el asesino.


    Afortunadamente, la dirección de Fincher acierta de pleno al no recrearse en la morbosidad de la historia que nos está contando, que sería lo más sencillo. Así pues, ante los diferentes asesinatos, opta por sugerir más que por mostrar (especialmente los más sanguinarios como los correspondientes a la “lujuria” y la “ira”), lo que consigue crear una tensión brutal, haciendo que la intriga del largometraje vaya in crescendo, hasta su explosivo final -acerca de éste, tan sólo mencionar que es de los finales más a contracorriente e impactantes que se habían visto en muchos años-. Así pues, las secuencias de descubrimientos de los primeros asesinatos (atención al susto general que provoca en la platea el descubrimiento del crimen asociado al pecado de la “pereza”) va intercalado con breves momentos de respiro en los que los personajes quitan hierro al asunto a través de totalmente ordinarias (la cena en el apartamento de los Mills, el instante en el que Mills y Somerset esperan a recibir información de un confidente del FBI, etc.).


    En resumidas cuentas, “Seven” se presenta como un excelente y complejo puzzle en el que cada pieza que encuentran los protagonistas los conduce a un nuevo crimen, suceso en el que el público se involucra desde el comienzo. El largometraje está rodado con tremenda eficacia y dinamismo, lo que permite que, a pesar de lo truculento de su argumento, resulte ser un film tan crudo como fascinante, en el que la tensión no desaparece ni siquiera cuando salen los títulos de crédito, al final del espectáculo.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué peliculón! Aún recuerdo cómo se me fruncía el ojete cuando la vi en el cine del cagancho que dan algunas escenas. De hecho, recuerdo un par de cosas: la primera, cómo aullaron las quinceañeras cuando Brad Pitt aparece en la peli por primera vez (era la época en que el pollo aparecía fin de semana sí, fin de semana también en la “Superpop”, qué le vamos a hacer…); la segunda cómo me quedé clavado al asiento desde que aparece el segundo cadáver, el de la “avaricia” (sobretodo, desde que descubren las pistas que da una huella digital que les conduce hasta el tercer asesinato), y hasta el final de la peli. Brutal, en serio. “Seven” es una película cojonuda que te atrapa, quieras o no quieras, desde el primer crimen. Es muy violenta, todo haya que admitirlo (los asesinatos no son más bestias porque no pueden), pero tranquilos, que no se ve nada, sólo cómo quedan los cadáveres que se encuentra la poli y, a veces ni eso. Dicho así no sé si sirve para tranquilizar mucho o justo lo contrario, así que trataré de apañarlo un poco.


    “Seven” es una película de esas de asesinos en serie. Pero no tiene nada que ver con esas mierdas de tíos disfrazados que hacen filete a cuatro rubias tetonas y al equipo de rugby del instituto. Aquí la cosa va pero que muy en serio. El malo es un cabrón trastornado hasta la médula y lo que tienen que hacer los polis para pillarle no es ningún juego de niños. Ya os digo que le prestas atención a todo desde que empieza, porque ni te quieres perder un solo detalle, ni quieres dejar de enterarte de cómo le pueden pillar. Pero, lo que ya es la leche en bote, es que, aún sabiendo quién es, aguanten el misterio hasta el final para resolver los dos crímenes que faltan. Flipante, en serio.


    Además, otra cosa que me llamó la atención de "Seven" es la originalidad de meter de por medio el tema de los pecados capitales. Sabes cuáles son, pero la forma en que el psicópata los aplicará en cada asesinato. Ya os digo que cada muerte tiene una pista sobre la siguiente, de forma que tú, en el fondo, lo que quieres es ver si te puedes anticipar a los polis e imaginar qué puede ser. Pero, amigo mío, nada de eso te sirve para cuando llega el final. Ahí sí que te adelanto que te rompen todos los esquemas habidos y por haber. Y, por suerte, no se salen con la gilipollez de turno de que el malo es Brad Pitt, por ejemplo, o de que todo ha sido un sueño. Aquí el final, aunque de pesadilla, es de lo más real y creíble. Eso sí, si no la has visto y conoces a alguien que sí, haz todo lo humanamente posible porque no te lo cuenten, o ya puedes ir dando por jodida la sorpresa de la película.


    En fin, que "Seven" es una caña. Asusta a veces por lo real que parece todo, aunque sepas que estás viendo una peli. Pero lo que sí sabes es que, nada más empieza, "Seven" no es una película como todas las demás. De hecho, las letras del principio, con ese montaje raro que tiene, ya acojonan. Pero cuando la cosa se acerca a los asesinatos y al sitio en el que vive el asesino, ya flipas. En resumen, que no te la puedes perder. A mí, ya os digo, me dejó los pelos de punta.





    martes, 15 de noviembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "ABYSS"


    TÍTULO: ABYSS

    DIRECTOR: JAMES CAMERON

    REPARTO: ED HARRIS, MARY ELIZABETH MASTRANTONIO, MICHAEL BIENH, KIMBERLY SCOTT, TOD GRAFF

    DURACIÓN: 138 min.

    AÑO: 1989

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, no son muchos los que no piensen que James Cameron es un gran cineasta. Evidentemente, no tiene sentido comparar la aportación del cineasta canadiense al séptimo arte con la de otros genios del cine como los grandes clásicos, o algunos de los “genios modernos” (Kubrick, Coppola, Scorsese, Spielberg, De Palma…). Pero, de lo que no cabe duda, es de que cada largometraje nuevo que se estrena, en el que Cameron se encuentra tras las cámaras, es un acontecimiento casi único: los efectos visuales asombran a propios y extraños, el ritmo es trepidante desde el comienzo hasta el final, las historias (que no los guiones) atrapan por completo al espectador y, todo ello, se traduce en descomunales ingresos en las arcas de sus productoras. Desgraciadamente, la calidad final de sus largometrajes no siempre hace justicia a la revolución visual que se incluye en ellos –“Abyss” es, precisamente, un buen ejemplo de ello- aunque, no obstante, esto no significa que no resulten distraídos y muy entretenidos

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    Virgil 'Bud' Brigman (Harris) es un especialista del fondo oceánico, donde trabaja para una empresa petrolífera, a cientos de metros pajo el agua, y desde el interior de una gigantesca plataforma. Tras la colisión de un submarino de la marina estadounidense, y mientras en la superficie se avecina una espantosa tormenta, las fuerzas armadas envían a un grupo de marines, dirigidos por el teniente Coffey (Biehn), a la plataforma para que Bud los ayude a localizar y extraer las cabezas nucleares que transportaba en su interior. La operación la supervisa Lindsey Brigman (Mastrantonio), ex-mujer de Bud, y con la que éste mantiene una compleja relación de amor odio. Sin embargo, una vez bajo la superficie, tanto el grupo de científicos como los militares descubrirán la existencia de una extrañas criaturas de origen extraterrestre. No obstante, la reacción de los militares y de los cinetíficos no será la misma, hecho que provocará importantes enfrentamientos entre ellos.


    A pesar de que hoy casi se considera una película de culto, y de la revolución visual que supuso en el momento de su estreno, lo cierto es que “Abyss” sigue considerándose como el pinchazo en la carrera de James Cameron. Cierto es que carece del encanto y atractivo inicial de otras propuestas del realizador, pero sería injusto calificarla de fracaso, ya que “Abyss”, a pesar de su extensa duración y de lo predecible que pueda resultar por momentos su argumento, no deja de ser un espectáculo visual fascinante. El buen saber hacer de Cameron no se limita tan sólo a las escenas de complicados efectos especiales (que, por otra parte, son asombrosos), sino al dominio de la acción por encima de situaciones tópicas y, en algún que otro momento, un tanto absurdas –la persecución a muerte entre los dos mini submarinos es trepidante, pero no deja de tener poquísimo sentido-. Así pues, podríamos destacar secuencias tremendas como aquella en que el Lindsey se ahoga deliberadamente para que Bud la pueda trasladar hasta el interior de la base submarina y reanimarla una vez allí, la primera aparición del brazo de agua recorriendo los pasillos de la base submarina, la prueba del sistema de respiración consistente en “inundar” los pulmones de un líquido especial o, por supuesto, todo el final, desde el descenso de Bud al fondo del abismo hasta el encuentro final con los alienígenas.


    Como ya hemos apuntado antes, “Abyss” es una maravilla visual. Pero, aparte de los trucajes visuales, quien merece la pena una mención especial es el director de fotografía de origen sueco Mikael Salomon . Solomon, también responsable de la magnífica fotografía de otras películas dirigidas por Steven Spielberg (“Always (para siempre) - Always, 1989”) o Ron Howard (“Llamaradas - Backdraft", 1990, "Un horizonte muy lejano - Far and away, 1992”), lleva a cabo un trabajo impecable, siendo capaz de retratar el fondo marino de las más diversas formas según lo exige la historia en cada momento: misterioso para la parte inicial del accidente del submarino y la secuencia de rescate de los misiles, amenazante para escenas de acción como la persecución de los mini submarinos y el descenso de Harris al abismo, o grandilocuente para el festival luminoso del tercio final. Asimismo, también sería injusto dejar de lado la labor de los técnicos encargados de los efectos especiales del film, ganadores del Oscar por su fantástico trabajo, y que fueron capaces de hacer creíbles todas y cada una de las escenas –incluyendo, muy especialmente, aquellas del tercio final del largometraje-.


    Para finalizar, concluir nuestro comentario acerca de “Abyss” recomendando vivamente la visión de la versión extendida que roza las tres horas. A pesar de su extensa duración, el desarrollo de la historia está mucho mejor realizado y la conclusión deja bien atados todos los cabos que, en la versión comercial proyectada en cines en el momento de su estreno, provocaba la precipitación de todas las conclusiones. “Abyss” no es ni “Terminator 2. El juicio final - Terminator 2. Judgement day, 1991”, ni “Titanic - Titanic, 1997” ni “Avatar - Avatar, 2009”, pero tampoco lo necesita para ser un gran espectáculo y muy bien filmado. No se le puede pedir más.



  • MR. HYDE DICE:

  • Hay dos formas de ver “Abyss”. La primera, que es la que yo os recomiendo, sin prisa y con tiempo para pasárselo bien, sabiendo que es una película de ciencia ficción y sin exigirle demasiado a la historia porque, al fin y al cabo, el guión es una mera excusa para enseñar imágenes de efectos especiales acojonantes. La segunda, que no apoyo para nada, es queriendo juzgarla por su historia (esa especie de alegato antimilitarista), y considerando que poco más de tres horas para contar lo que te acaban contando es un timo, aún más cuando piensas que hay marcianos de por medio. Yo, casi siempre, me decanto por la primera forma, que es la que me permite pasármelo mejor viendo una peli. Y así es como lo hice con “Abyss”. ¿Qué no es “Terminator”? Evidente. Que no es tan entretenida como “Avatar”? Bueno, pues podría ser –porque la de los bichos azules también tiene trozos que se hacen eternos-. Pero de lo que no hay duda es de que “Abyss” es una pasada de efectos especiales y que, para durar lo que dura, se te hace entretenida, estás en tensión, y la flipas con el final.


    Desde luego, no es lo mejor que le he visto a James Cameron. De hecho, en honor a la verdad, hasta me pareció por momentos que “Abyss” era un pelín demasiado ambiciosa, como el pollo hubiera querido demostrar la caña que puede hacer por ordenador, y se le hubiera ido la mano en duración, en diálogos chorra y otras cosas más. Pero mentiría si dijera que no me encantó la película. A pesar de pasar el noventa y mucho por ciento de la peli bajo el agua, consigue mantener el interés suficiente para que tengas ganas de saber qué demonios es “eso” que está a tomar por saco de profundo, y que tiene luces por todos los lados. Y, evidentemente, que les den bien por saco a los nasíos pa matá, que lo único que quieren es reventarlo todo.


    Por supuesto, hay tópicos que se acumulan más que el botox en la cara de Belén Esteban: los militares son los malos malísimos de la función que siempre están con cara de perro y sólo van a lo suyo sin importarles un pimiento el resto de gente; los héroes están dispuestos a sacrificar su vida con tal de salvar una mierda de instalaciones submarinas, etc. Vale. Pero, además de eso, hay momentos impresionantes como esa especie de brazo de agua que se desliza por el interior de la estación submarina, o la persecución de submarinos entre Ed Harris y el miliar cabrón o, por supuesto, toda la parte final con esa ola gigante y el descenso hasta el fondo del abismo. Además, la fotografía es una pasada brutal, no sólo por cómo aparece el agua –casi se puede tocar- sino por cómo lo mezclan con las luces de los aliens (es una pasada, en serio).


    En fin, que a pesar de que dure tres horas, “Abyss” es una peli que recomiendo a quienes no la han visto aún y, sobretodo, a los que les gusta la ciencia ficción. James Cameron no es tonto, que sabe muy bien lo que hace, y cada duro que se ha gastado lo ha puesto en la pantalla. Además, la música es una pasada, con esas voces de coro que lo adornan todo. Vale que no salga Chuache reventándolo todo y diciendo “volveré”, pero no es inconveniente para que te quedes con la boca acierta viendo “Abyss”, independientemente de que haya ocasiones en que tengas la sensación de que la cosa no avanza o de que le sobra media hora fácil de película. Pecata minuta.





    lunes, 14 de noviembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "PERROS DE PAJA"



    TÍTULO: PERROS DE PAJA

    DIRECTOR: SAM PECKINPAH

    REPARTO: DUSTIN HOFFMAN, SUSAN GEORGE, PETER VAUGHAN, DAVID WARNER, DONALD WEBSTER, DEL HENNEY

    DURACIÓN: 118 min.

    AÑO: 1971

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:


  • Durante los años setenta, no sólo se estaba produciendo una revolución en la sociedad estadounidense (movimiento hippie, final de la guerra de Vietnam, etc.), sino que las inquietudes y temáticas tratadas en las películas que se estrenaban, también suponían una novedad respecto al tono más tradicional y conservador que se había mantenido hasta ese momento, de forma que ambas formas de contar historias acabaron coincidiendo y llamando la atención, cada una a su manera. Así pues, mientras en la parte que podríamos denominar “elegante” nos encontramos obras maestras como “El padrino – The godfather, 1972” o “El golpe – The sting, 1973”, en el grupo de las más “novedosas” se encontrarían una serie de largometrajes que también alcanzaron una notable repercusión aunque, en este caso, debido a las elevadas dosis de violencia que contenían. Ejemplos de este segundo tipo de films, algunos de los cuales están considerados a día de hoy como obras maestras, podrían ser “La naranja mecánica – A clockwork orange, 1971”, “Defensa – Deliverance, 1972”, “Harry el sucio – Dirty Harry, 1971” o, la que hoy nos ocupa, “Perros de paja”. Veamos su historia.


    David y Amy Summers (Hoffman y George, respectivamente) son un joven matrimonio que se muda desde los Estados Unidos hasta un pequeño pueblo inglés, del que es originaria Amy, para que David, que es matemático, pueda trabajar en una serie de teorías sin las distracciones de la gran ciudad. La casa que adquieren está necesitada de reformas, por lo que contratan a un grupo de lugareños entre los que se encuentra Charlie (Henney), antiguo novio de Amy. Sin embargo, a medida que pasan los días, se hace más patente el rechazo y burla de algunos vecinos hacia David, a quien consideran no sólo un bicho raro, sino también un tipo sin agallas. Por ello, mientras algunos de ellos engañan a David un día para llevárselo de caza, otros aprovecharán la ocasión para colarse en su casa y violar salvajemente a su mujer. Este suceso, junto con otro acontecimiento que incumbe también a Henry (Warner), un joven retrasado mental del pueblo, y a la hija de uno de los caciques locales del lugar, hará que David se vea inmerso en una brutal espiral de violencia que tendrá consecuencias extremas.


    “Perros de paja” es una película complicada de comentar. De entrada, podríamos decir que el largometraje dirigido por un inspirado Sam Peckinpah contiene dos historias. La primera abarca la llegada de David y Amy al pueblo y el acoso de los lugareños al joven matrimonio, que culmina con la secuencia de la violación. La segunda, por su parte, comprendería todo el tercio final del largometraje, en el que David decide defender la integridad de Henry aún a costa de tener que enfrentarse directamente con los mismos responsables de la terrible agresión a su mujer.


    En lo que concierne a la primera parte que hemos señalado, Peckinpah lleva a cabo una planificación perfecta en la que el tono violento del relato va in crescendo, de forma que, a través de detalles muy específicos, le permite llegar hasta la primera explosión descontrolada de violencia que tiene lugar con la violación de Amy. De hecho, su personaje está definido desde el comienzo como lo que podríamos llamar “una buscona” que se divierte provocando a los lugareños (ese primer plano de Amy con los pezones erectos bajo un jersey, el continuo coqueteo con los muchachos mientras se ocupan de la reforma de la casa y, por supuesto, el instante en el que deliberadamente deja abierta las cortinas del baño mientras se ducha para que éstos la vean), mientras que increpa a su marido por lo estúpida que la hace sentir a su lado –no en vano, David es un matemático teórico, mientras que Amy no se dedica a nada en concreto-, y lo considera, en el fondo ella también, un cobarde incapaz de enfrentarse directamente a nadie. Por ello, el espectador, aunque no lo apruebe, no se extraña ante el hecho de que Charlie acabe violándola (es más, en dicha secuencia, hay momentos en que da la sensación de que, a pesar de sus continuas negativas, Amy disfruta del acto) si bien, no cuenta con que no será el único. Y, el hecho de que no le confiese nada de lo sucedido a David, es buena muestra de ello, en una excelente secuencia: David se queja furioso de cómo lo han tomado el pelo abandonándolo en mitad de una cacería de patos, mientras que Amy no dice ni una palabra de lo terrible que ha tenido que vivir.


    Por lo que respecta a la segunda parte, Peckinpah coge de la mano al espectador y lo lleva de cabeza a la explosión de esa historia de violencia que ha ido confeccionando. Y lo hace a través de un montaje sencillamente magnífico. Así pues, conforme la situación se va haciendo más y más insostenible en el interior de la casa de los Summer (Charlie y sus colegas empiezan rompiendo unos cristales –resulta curioso que la caracterización de uno de ellos, con una nariz roja de payaso, guarda más de una similitud con el aspecto que presentaba el actor Malcom McDowell en “La naranja mecánica”- para acabar causando estragos a punta de escopeta), hasta el punto que acaba con heridas por aceite hirviendo, peleas a palos y disparos brutales. Por ello, cuando todo ha acabado, el espectador respira aliviado al mismo tiempo que uno de los personajes principales que, tras mirar a su alrededor y no ver más que cadáveres, murmura “Dios mío, lo he conseguido. He acabado con todos”.


    En resumidas cuentas, “Perros de paja” es una película dura, una crónica muy cruda de una historia de violencia que sacude al espectador casi al mismo tiempo que a sus protagonistas. Pero, al mismo tiempo, también es una historia que analiza el comportamiento más oscuro del ser humano, independientemente de que éste se refiera a los “buenos” o a los “villanos” de la función. Hoffman está impresionante en su papel de apocado matemático incapaz de enfrentarse a quienes lo increpan (posiblemente, porque su mujer es consciente de ello, decide no contarle nada de lo que ha sucedido mientras él estaba de cacería); George, por su parte, impresiona con su interpretación de mujer insatisfecha que sufre en sus propias carnes la ola de violencia que, consciente o inconscientemente, ha desatado con su coqueteo descarado (así lo demuestra en secuencias como aquella en la que acude con David a la fiesta de la iglesia, o al final de la cinta, cuando está dispuesta a rendirse con tal de que acabe el ataque a su casa). Así pues, aunque “Perros de paja” no sea el mejor film de Peckinpah, de lo que no cabe duda es que se trata de una de una de sus mejores obras.



  • MR. HYDE DICE:

  • Jekyll me dijo que quería comentar “Perros de paja” porque dentro de poco estrenan una nueva versión en cine de la peli que se hizo hace ya cuarenta años. Yo no había visto el original, así que me tuve que poner las pilas y rescatar el DVD del baúl de pelis pendientes. Y lo cierto es que me alegro, porque me ha gustado bastante, aunque reconozco, como dice el de arriba, que es jodido comentarla sin meterse en un berenjenal. Comprendo que, para la época en que salió, la peli fuera violenta de cojones. Ahora ya estamos más acostumbrados a ver pelis bestias pero, hace cuarenta años, como que tampoco era lo más normal del mundo. Pero, por suerte, es una violencia “justificada” por lo que pasa en la historia, y no tiene que ver con lo que hace Chuache cuando se cabrea, o Rambo en un día cualquiera. Pero bueno, vamos con la película.


    A mí hay un par de cosas que me han parecido desquiciantes. En primer lugar, que la tipa se pasee en plan calientapollas por ahí. Pero vamos a ver, criatura, ¿qué esperas que hagan una panda burros si te pones a marcar aureola a la mínima oportunidad? Si es que te ha faltado hacerles un mapa hasta tus bragas… Y el papel de Dustin Hoffman, por muy que lo haga (eso no lo discuto) no quita para que sea un alelado a base de bien. Normal que los obreros –y el resto del pueblo- lo tome por el pito del sereno, y se la cuelen de mala manera. Por ejemplo, el momento ese en el que quiere que los obreros confiesen que han matado y colgado a su gato, me puso nervioso de cojones. En vez de ir en plan banzai haciendo lo que sea necesario para que se burlen de su abuela (lo de cuando intenta conducir un coche inglés es otra que tal pascual), lo que hace es invitarles a cigarros y a una cerveza. Lo dicho, no se puede ser más gilipollas. Normal que hasta la mujer prefiera, por un momento, estar con alguien como su antiguo novio que con este panoli.


    Ahora bien, nada de eso es justifica la violación a la chica, ni el acecho que le han al final en su casa, para darle una buena tunda al retrasado mental (que esa es otra, porque por muy atrasado que sea el otro, no deja de haber hecho algo para caparlo, y que no contaremos para no quitarle la gracia al asunto). De hecho, para ser sincero, aunque sea la parte más violenta de la película, también es la más interesante porque, como os digo, te pones nervioso de ver que una es tan guarrilla y que el otro está tan empanado. Así que cuando se ponen serias las cosas, casi agradeces que haya un poco más de acción, y que no sea todo tan lento como durante la primera mitad. No tengo ni idea de cómo será la nueva versión que hayan hecho ahora, pero la primera “Perros de paja” está bastante bien. Posiblemente del tipo de película que tarde en volver a ver pero que, de todas formas, me alegro de haber visto. Seguro que para algún forum es una peli que puede dar mucho juego.





    domingo, 13 de noviembre de 2011

    CINE DE ESTRENO: "UN GOLPE DE ALTURA"


    TÍTULO: UN GOLPE DE ALTURA

    DIRECTOR: BRETT RATNER

    REPARTO: BEN STILLER, EDDIE MURPHY, MATTHEW BRODERICK, CASEY AFFLECK, TÉA LEONI, ALAN ALDA, GABOUREY SIDIBE

    DURACIÓN: 98 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA POLICIACA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El cine cuyos argumentos se centran en la consumación de un atraco siempre ha sido objeto de interés para el gran público y, en cierta medida, también para más de un realizador de prestigio de la industria (Kubrick, Mamet. Así pues, pueden destacarse desde clásicos como "Rififí - Du Rififi chez les hommes, 1955" o "Atraco perfecto - The killing, 1956", hasta propuestas más recientes y multiestelares, como la trilogía de "Ocean's eleven" o las dos versiones de "Un trabajo en Italia". No obstante, a pesar de las diferencias de estilo y argumentos, el cine más reciente sí que parece haberse puesto de acuerdo en que las producciones cuyas historias giran en torno a un robo o atraco, deben ser lo más intrigantes y espectaculares posibles, yendo siempre un paso por delante del espectador, que asiste a la perpetración del delito al mismo tiempo que el resto de los personajes que no están involucrados en dicho robo. Así pues, siguiendo esta premisa, se estrena esta semana en las carteleras una curiosa mezcla de comedia y cine de robos protagonizada por los populares Eddie Murphy y Ben Stiller, y dirigida por el irregular Brett Ratner.


    Josh Covaks (Stiller) es el encargado de uno de los más prestigiosos y lujosos edificios residenciales de Nueva York. Cuando uno de los dueños del edificio, el multimillonario Arthus Shaw (Alda) es detenido por fraude fiscal y estafa, Josh descubre que los ahorros de todos los trabajadores del edificio, que se los habían facilitado a Shaw para que los administrara, se han esfumado aunque, a pesar de que el FBI ha realizado un minucioso registro del apartamento de Shaw, no ha encontrado ni un solo céntimo. Por ello, decide planificar y ejecutar, junto a otros compañeros estafados que también forman parte del personal de servicio del edificio el robo de dicho efectivo, que cree que se esconde en una caja fuerte secreta del apartamento de Shaw de la que casi nadie conoce su existencia. Para ello, le pedirá ayuda a Slide (Murphy), un chorizo de poca monta al que conoce desde que eran niños, con el fin de que los asesore en el robo.


    Varias son las cosas que llaman la atención de "Un golpe de altura". La primera es que Eddie Murphy, un actor acostumbrado a ser siempre el centro de atención de todos los largometrajes en los que participa, en esta ocasión, se limita a ejercer de forma efectiva aunque algo impersonal su papel de secundario, sin entorpecer ni la acción ni la participación del variado resto de intérpretes. Si bien no es menos cierto que el resto del reparto cede descaradamente el protagonismo a un Ben Stiller más comedido, resulta en exceso el intento desesperado por incluir cuantas más etnias diferentes en la misma historia (el latino más cómico que habla con dificultades, la afroamericana inmigrante ilegal especialista en abrir cajas fuertes, el norteamericano medio, etc.), y que acaba por ser bastante descarado.


    Lo segundo es que, a pesar de que tras las cámaras se encuentre un director vulgar como Brett Ratner (aunque no me guste mucho hacer juicios de valor, reconozco que ver cualquiera de las partes de "Hora punta" que él dirigió es un ejercicio de paciencia supino) sepa sacarle el jugo de forma efectiva a una historia bastante hueca -por muy bien mostrado que esté el "golpe", no hay quien se lo pueda creer ni por un mínimo instante-. Es evidente que no hay un sólo dólar del presupuesto que no luzca en la pantalla, aunque ello no quiera decir necesariamente que se vea reflejado en la calidad de la cinta. De hecho, Ratner ejecuta la presentación de los personajes de forma vulgar, y la preparación del robo resulta increíble en manos de unos patanes del calibre de los participantes.


    En resumidas cuentas, "Un golpe de altura" no sienta ningún precedente en lo que se refiere al cine de robos y atracos, si bien no es obstáculo para que el largometraje sea un vehículo para el lucimiento personal de los actores, y una oportunidad para que el público se distraiga durante algo menos de dos horas. Un simple entretenimiento, inofensivo, ligero y divertido pero, desgraciadamente, totalmente olvidable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Honestamente, por lo que había leído y escuchado (una amiga mía decía que se había dormido a la media hora de empezar la peli), pensaba que "Un golpe de altura" sería una de esas comedias chorra que necesita demostrar lo súper graciosos que son todos los actores que salen, y lo majos que caen al personal. Por lo general, cuando esto sucede, además de que la peli te parezca una mierda, es que te dan ganas de meterles un sopapo a los que salen en ella y pedirles de rodillas que no vuelvan a hacerte gastar la pasta en otra capullada parecida. Sin embargo, todo haya que decirlo, a mí me pareció que "Un golpe de altura" -otra traducción del título en inglés hecha por algún analfabeto de la E.S.O. (el original se traduciría como "Atraco / Golpe en la torre")- es una película de lo más entretenida.


    Lo que pasa es que, ésta es de esas que entran de lleno en el grupo de las que te parecen simpáticas cuando las ves pero que tampoco te las pondrías de nuevo, ni se la recomendarías sí o sí a todo bicho viviente. Distrae, entretiene, y punto. La hora y cuarenta minutos que dura se te pasa rápido y, sobretodo, distraído. No es que sea una peli de robos muy sofisticado a lo "Ocean's eleven" (es más, cuando veáis cómo tienen que hacer para sacar el botín de la torre, os parecerá más real cualquier entrega de "La guerra de las galaxias" que no la forma de robar que tienen los de "Un golpe de altura"), pero cumple con su cometido: hacerte pasar dos horas distraído, con momentos divertidos que hacen gracia, y con otros más de tensión que te hacen no parpadear para saber cómo se las apañan para salirse con la suya sin que los pillen, o cómo han ideado el plan para que funcione.


    Por supuesto, te tienes que querer creer que todo sale tal y como lo ves, porque ya os digo que le echan más cuento que la castaña. De entrada, casi te demuestran que cualquier atontado es capaz de mangar en, según dicen, uno de los edificios más seguro de Nueva York; después, los agentes del FBI parecen todos tontos re remate; y, para acabar, un coche hecho con piezas de algo más que plástico puede ser sujetado sin problemas por la misma grúa anémica que levanta los ascensores para limpiar las cristaleras. Como veis, real, real. Ahora, que los yanquis sepan, con todas estas limitaciones, hacer una peli entretenida ya es otra cosa. Porque otra cosa no, pero ya os decía antes que distraída bastante.


    Tampoco es que tenga muchas más cosas que comentar de la parte artística: Eddie Murphy, por suerte, no hace de Eddie Murphy (o lo que es lo mismo: del típico tío que se cree la leche de gracioso), y Ben Stiller no hace de Ben Stiller (es decir, de patán que se ve metido en fregados que más que arreglar sólo complica). "Un golpe de altura " está hecha para pasar una tarde de domingo aunque, si es a precio de lo que cuesta una entrada de cine normal, yo casi optaría por dame una vuelta por el parque, que sale más económico, y la pérdida de verla en cine no es tan grande.





    sábado, 12 de noviembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "DEEP IN THE WOODS (EN LO PROFUNDO DEL BOSQUE)"


    TÍTULO: DEEP IN THE WOODS (EN LO PROFUNDO DEL BOSQUE)

    DIRECTOR: LIONEL DELPLANQUE

    REPARTO: CLOTILDE COURAU, CLÉMENT SIBONY, VINCENT LECOEUR, ALEXIA STRESI, FRANÇOIS BERLAND, MAUD BUQUET, DENIS LAVANT, THIBAULT TRUFFERT, DENIS LAVANT

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El director galo Liolen Delplanque debutaba a principios del nuevo mileno en el mundo del cine con una historia de terror de lo más efectiva. Delplanque, procedente del mundo del cortometraje donde había recibido numerosos premios (especialmente por un terrorífico corto llamado Opus 66, cuya visión aconsejamos vivamente -casi podría decirse que es la base a partir de la cuál surge la historia de "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)", aparte de compartir el mismo protagonista infantil-), consiguió la financiación necesaria para realizar un aterrador thriller que, utilizando como trasfondo de la historia el cuento de la caperucita roja, logra que el sobre explotado relato de un asesino enmascarado que elimina a sus víctimas una a una de las formas más impredecibles adquiera ese tono de calidad y sofisticación del que carecen por completo las películas de la serie "Scream" o de aquellas que saben lo que hiciste hace unos cuantos veranos.


    "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)" tras un arranque ciertamente inquietante, traslada la acción a un grupo de jóvenes amigos que, contratados por un extraño y adinerado noble llamado Axel de Fersen (Berleand), acuden a su castillo para representar ante su nieto autista, Nicolas (Truffert), el cuento de la Caperucita Roja. Tras la representación, y después de asistir a una incómoda cena en la mansión -tanto a causa del comportamiento de Nicolas como del mayordomo Stéphane (Davant)-, todos se retiran a sus respectivas habitaciones. No obstante, cuando parece que todo está en calma, Fersen sufre un ataque en su cama y desaparece sin dejar ni rastro. A continuación, alguien roba el traje de lobo utilizado en la representación y, vestido como tal, comienza a asesinar al resto de huéspedes.


    Si bien, por su argumento, "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)" podría parecer una nueva vuelta de tuerca a la clásica historia de adolescentes masacrados por un despiadado asesino, lo cierto es que el largometraje de Delplanque se desmarca de las otras propuestas similares gracias a la utilización de sugerentes movimientos de cámara que, con una en ocasiones crispante tranquilidad, se mueve por el escenario como si se tratara del ojo del público que sigue la acción en primera persona. No existen motivos del todo descabellados en cuanto al planteamiento de su argumento principal (a pesar de que se tomen ciertas licencias argumentales válidas a causa del tipo de propuesta que es el largometraje), y las actuaciones son tan correctas como simples. En "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)" ningún personaje cae en la sobreactuación porque tampoco la acción se lo permite, pues va al grano sin excesiva demora.


    Por otra parte, es cierto que contiene algunos elementos que hubieran requerido una revisión del guión como, por ejemplo, la inesperada -y breve- aparición de un detective que quiere investigar los hechos (su aparición es tan inesperada y poco cabal que el público se pregunta si no tendrá algo que ver en los asesinatos), o el poco tratamiento que se le da a un personaje clave como el mayordomo, de quien se hubiera agradecido una mayor descripción para comprender una parte importante del largometraje.


    Por lo demás, "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)" es una película de terror realizada de forma correcta. La utilización de los diferentes recursos visuales y sonoros se complementa a la perfección, consiguiendo crear esa atmósfera de cuento de pesadilla (el efecto de la niebla dentro de un cuarto de baño provocado por el vaho de una ducha, las trampas "cazadoras" que se encuentran en el bosque que rodea al castillo, las habitaciones secretas dentro del mismo castillo, etc.), a lo que contribuye muy particularmente una soberbia partitura compuesta por el francés Jérôme Coullet, tan inquitante como misteriosa. Así pues, aunque su ritmo pausado y nada acorde con las propuestas norteamericanas a las que estamos más acostumbrados pueda parecer que, al inicio, juega en su contra, la verdad es que "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)" es un largometraje interesante, intrigante, con un final inesperado bien hilado, y de lo más reconfortante dentro del género. A descubrir.



  • MR. HYDE DICE:

  • La primera vez que supe algo de esta peli fue casi por casualidad, cuando vi su tráiler. Pero tenía un "algo" que me intrigó bastante. Las imágenes eran bastante chulas y no se parecían a la típica película de "Scream", en la que un tío con careta se va cargando a una panda de capullos mentales. De entrada, la musiquilla ya daba canguelo, y las secuencias de ese castillo y la utilización del cuento de la caperucita roja como excusa para hacer una peli de miedo, partía como punto a favor. Más tarde, tras conseguir ver la peli, me confirmó lo que esperaba: una película de miedo muy bien hecha que no se parece en nada a las doscientas iguales que han hecho los colegas yanquis. Eso sí, tiene sus puntos favorables y las cosas que podían haber mejorado bastante, pero vamos, no es nada que haga que la peli no merezca la pena ser rescatada y, mucho menos,


    Los primeros cinco minutos ya te dejan el yuyu en el cuerpo: el momento en que la cámara se mete por la cerradura de una puerta y ves a esa madre leyendo el cuento de la caperucita roja a "alguien", ya sabes que va a pasar algo (mejor no decimos el qué). Pero es que cuando aparecen los protagonistas en su coche de ida a la mansión del noble que los contrata, con ese cuervo sobrevolándolos todo el tiempo, tampoco hace falta ser ningún lumbreras para saber que algo chungo se prepara. Y tres cuartos de lo mismo para la sensación que tienes cuando entran al castillo y los recibe ese mayordomo que parece salido del Motel Bates, o cuando aparece el niño autista ese con pintas raras. En resumen, que la preparación de lo que vendrá después está hecha de coña, porque ya te da canguelo antes siquiera de que haya pasado nada.


    De lo mejor que tiene "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)", yo me quedaría con la sensación de acojone que tienes desde que empieza hasta que acaba. Es cien por cien inquietante. Empezando por los anfitriones de los chavales que van a hacer la representación, hasta por cada asesinato de los protagonistas (a cada cuál más retorcida). Además, te sorprende especialmente por los momentos imprevistos que tiene. Para entendernos, si en las otras pelis de terror sabes que hay alguien detrás de la puerta de la nevera cuando alguien la abre, aquí no. Y si no, echadle un vistazo a lo que pasa a mitad de la cena, o cómo acaba uno de los protagonistas que quiere huir por el bosque o, sin ir más lejos, quién es el asesino. Lo dicho, tienes esa sensación de canguelo hasta el mismo final en que no sabes cómo va a acabar todo.


    En la parte menos buena, un par de cosillas. La primera es que cuenta con la desventaja de formar parte de las pelis en que un tarado (o tarada) se pone una careta y empieza a hacer filetes con la peña, cosa que ya hemos visto de mil y una formas diferentes, por mucho que "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)" quiera ser diferente. La segunda, que se nota que no la han hecho los americanos porque la peli es un poco... lenta. No aburrida, cuidado, sino que, por poner un ejemplo, una protagonista tarda casi medio minuto en subir una mierda de escalera, que te dan ganas de meterte en la peli y empujarla un poco a ver si avanza la acción.


    Pero vamos, no es ningún inconveniente para que a quienes os gusten las pelis de canguelo os lo paséis de miedo -toma chistaco- con "Deep in the woods (En lo profundo del bosque)". Además, como os decía, me parece súper original que tomen como excusa el cuento de la caperucita roja para empezar a cargarse al personal (mil veces mejor que ese truño que hicieron a principios de este año en el que, por muy buena que estuviera la que hace de caperucita, no había por dónde coger la película). A mí la peli me tuvo apretando el ojete todo el rato (a pesar de la calma que se toman a veces), y ya no sé si por la propia película o por la música tan acojonante que le ponen. Espero que vosotros tengáis una impresión parecida cuando la veáis. Está muy chula.



    viernes, 11 de noviembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "BAD TEACHER"


    TÍTULO: BAD TEACHER

    DIRECTOR: JAKE KASDAN

    REPARTO: CAMERON DIAZ, JUSTIN TIMBERLAKE, JASON SEGEL, LUCY PUNCH

    DURACIÓN: 92 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Ciertamente, tal y como me comentaba hace un par de días Hyde, da la sensación de que en la meca del cine, da la sensación de que, durante este año, ha aparecido una creciente moda en la realización de nuevas películas fundamentadas en la explotación de una idea interesante, pero desarrollada de forma que, en lugar de con ingenio, se rellena con escenas lo más zafias y groseras posibles. Hyde mencionaba esto a causa de la pérdida de tiempo que supuso hace un par de semanas tener que dedicarle a "Caballeros, princesas y otras bestias - Your highness, 2011" tanto tiempo para verla como para escribir unas líneas para su correspondiente crítica -en cuyo nada selecto grupo yo me atrevería a meter la mayoría de largometrajes protagonizados por Adam Sandler, Owen Wilson o Jack Black-. Por desgracia, la novedad de videoclub de esta semana sigue el mismo camino de aquella, es decir, una ausencia descarada de talento suplida por la inserción de interminables situaciones tan vulgares como absurdas. La lástima es que venga protagonizada por una actriz que, sin ser ninguna figura extraordinaria del mundo interpretativo, sí que ha sabido estar a al altura cuando grandes directores (Martin Scorsese, Oliver Stone...) la han dirigido.


    Elizabeth Hasley (Diaz) es una cazafortunas que, tras fallar su plan de casarse con un multimillonario, se ve obligada a volver al instituto en el que trabajaba como profesora -el por qué desempeña ese empleo es todo un misterio-. Allí, no sólo no presta la más mínima atención a sus alumnos (a los que "enseña" a través de la proyección de cualquier película que tenga como protagonista a un profesor), sino que hace lo posible por resultar grosera con el resto de sus compañeros docentes. Sin embargo, cuando llega al centro un joven y despistado profesor llamado Scott Delacrote (Timberlake), procedente de una de las familias más ricas del estado, Elizabeth hará todo lo posible por conquistarle, sea cual sea el precio. Sus problemas vendrán por partida doble ya que, por una parte, necesita diez mil dólares para aumentarse los pechos (la anterior novia de Scott lucía de generosos atributos) y, por otra parte, deshacerse de la competencia que supone el interés por Scott de otra profesora llamada Amy Ardilla (Punch).


    Una de las cosas que más llama la atención de "Bad teacher" es que su director sea Jake Kasdan, hijo del excelente realizador Lawrence Kasdan. Lástima que el hijo no haya pedido consejo a su progenitor antes de ponerse tras las cámaras en un proyecto tan vulgar como éste, al servicio del mal gusto y del humor ordinario y fácil -y lo de "humor" por llamarlo de alguna forma-. Si bien, el debut como director de largometrajes de Jake Kasdan tampoco había sido nada extraordinario, sí es cierto que "Orange Country (colgado, pringado y sin carrera) - Orange Country, 2002") era un film inofensivo y, hasta cierto punto distraído. Pero, en "Bad teacher" estos son dos calificativos imposibles de aplicar.


    "Bad teacher" obliga a Cameron Diaz a cargar sobre sus espaldas con un personaje repelente, alejado por completo de las caracterizaciones de chica inocentona y dulce a los que tenía acostumbrado el público. Es más, da la sensación de que, con la firme intención de realizar una película políticamente incorrecta en la línea de, por ejemplo, "Bad Santa - Bad Santa, 2003", la historia se perdió en algún punto del camino y, en consecuencia, carece del tono malsano pero irremediablemente divertido de este otro film. En resumidas cuentas, es una lástima que una película como "Bad teacher", con un enorme potencial para conseguir un largometraje ácido pero divertido y entretenido haya terminado convirtiéndose en una película cien por cien prescindible, fea, ordinaria y nada agradable para pasar el rato. En fin, lo peor que le puede pasar a una comedia.


  • MR. HYDE DICE:

  • No, si ya sabía yo que haberle puesto a mi santa la semana pasada aquella mierda de peli de chorradas medievales me iba a pasar factura. Lo malo es que no se ha hecho esperar más que una semana, que es cuando me ha obligado a tragarme esta mierda brutal que es "Bad teacher". Mira tú que podía haber escogido otra peli en el videoclub de todas las que salían esta semana... Pues no, la castaña esta de Cameron Diaz. Que si fuera distraída, pues aún pero es que, además de mala, es aburrida, mala, ordinaria, mala, vulgar y... ¿he dicho mala? En serio, no sé qué pasa últimamente, pero es como si a la peña de Jolibú les dieran un bonus por ver quién es el que hace la peli más mierdosa, grosera y penosa, y que más de uno se parta la cara por ganar. Lo malo es que ponen como reclamo tramas interesantes a priori, o actores con un cierto tirón pero, cuando empiezas a ver estos churros, se te cae el alma a los pies.


    En el caso de "Bad teacher", da la impresión de que a Cameron Diaz le han dado una sola orden: ser lo más borde, antipática, ordinaria y guarra posible. Y vaya si la ha cumplido, pero con creces. Eso por no mencionar un argumento con menos interés que el prospecto de las cajas de supositorios. Vamos, lo que podría decirse desesperante. Con deciros que ni a mi chica le gustó, y mira que ella suele defender estos petardos a capa y espada. Es más, hasta dijo que menos mal que no habíamos pagado por ver este truño en cine. Con eso, creo que os doy una idea aproximada de lo que va el temita.


    "Bad teacher" quiere ser graciosa a través de bromas escatológicas (dicho sea de paso, la de un chaval que se aguanta las ganas de jiñar porque hay una mujer en el baño es lo único que me hizo reír de la película -con esto está todo dicho-), de ver cómo la Cameron Diaz le vacila y pasa de todo bicho viviente y de ver cómo se coloca, porque parece ser que ver cómo hace lo posible por crujirse a petas, o por conseguir la copia de un examen de esos para frikis que hacen los yanquis, es la leche de gracioso. Si a eso añadimos que el objetivo de la peli es ver si consigue la pasta suficiente para: a) Operarse las lolas; b) Follarse a Justin Timberlake porque es un mamón que está forradísimo; pues qué más decir.


    En fin, que no merece la pena hablar más de esto. Simplemente recomendaros que no perdáis el tiempo con "Bad teacher". Os aseguro que no tiene el más mínimo interés, y que conforme la ves te entran unas locas de hacerte el hara-kiri. Ahora bien, si sois fans incondicionales de Cameron y tenéis la paciencia de un santo, pues hala, a darle al play.





    jueves, 10 de noviembre de 2011

    CINE ACTUAL: "CREPÚSCULO" & "LUNA NUEVA"


















    TÍTULO: CREPÚSCULO

    DIRECTORA: CATHERINE HARDWICKE

    REPARTO: KRISTEN STEWART,ROBERT PATTINSON, TAYLOR LAUTNER, JACKSON RATHBONE, BILLY BURKE, ANNA KENDRICK

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 2008

    GÉNERO: FANTÁSTICO

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    TÍTULO: LUNA NUEVA

    DIRECTOR: CHRIS WEITZ

    REPARTO: KRISTEN STEWART, ROBERT PATTINSON, TAYLOR LAUTNER, ANNA KENDRICK,JACKSON RATHBONE, MICHAEL SHEEN, DAKOTA FANNING

    DURACIÓN: 130 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: FANTÁSTICO


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hoy, Hyde ha querido hablar de las películas de la saga “Crepúsculo”. Al menos de las dos primeras: “Crepúsculo” y “Luna nueva”. Como favor especial, me ha pedido encargarse él de toda la crítica, y dejarme a mí el resumen del argumento. Aunque no soy muy partidario de ir cambiando ciertas costumbres, dado que tampoco soy muy fanático de las adaptaciones cinematográficas de las novelas de Stephanie Meyer, he aceptado su petición. Espero, al igual que ustedes, de no arrepentirme de tal decisión.


    "Crepúsculo” da inicio con la presentación de Bella (Stewart), una joven adolescente que, tras el divorcio de sus padres, se muda con su padre, a Forks, donde éste ejerce como sheriff local. Allí, al llegar al instituto, conoce a Edward Cullen (Pattinson), un extraño muchacho, algo retraído, pero por el que empieza a sentir una peculiar atracción. Sin embargo, pronto comienza a observar cosas extrañas en el comportamiento de Edward: posee una fuerza extraordinaria, a penas come, y puede trepar hasta lo alto de un árbol sin problemas. Y es que Edward es un vampiro, al igual que el resto de su familia. Los problemas comenzarán cuando, por una parte, Bella y Edward se enamoren y, por otra parte, cuando el clan de los Cullen deba enfrentarse a otro clan rival, hecho que pondrá en jaque tanto la relación de Bella y Edward como la vida de ambos.


    En “Luna nueva”, por su parte, se potencia la relevancia un personaje que aparecía brevemente en “Crepúsculo”: Jacob (Lautner), vecino de Bella, está perdidamente enamorado de ella, por lo que no entiende que ella prefiera a Edward, y más teniendo en cuenta su aparente secreto. Edward, por su parte, ante un incidente acaecido entre Bella y su familia, decide alejarse de la muchacha para no herirla, lo que la precipitará a los brazos de Jacob quien, ante una nueva amenaza del clan rival de los Cullen, le revelará a la joven muchacha que él también pertenece a otro clan: el de los hombres lobo. A partir de este momento, Bella se debatirá entre el amor que siente por Edward y la atracción cada vez más fuerte que experimenta hacia Jacob.


    Hala, todo tuyo Hyde…



  • MR. HYDE DICE:

  • Pero qué ganas tenía de que comentáramos estas películas. De hecho, me ha costado lo mío convencer a Jekyll para que pusiéramos las dos primeras entregas en una sola crítica, y que me dejara hacer todo el trabajo a mí (aquel es bastante estricto y le gusta hacer todo de la misma forma). Vosotros os preguntaréis por qué tanto interés. Si es que me encantan esas historias, si es que son mis favoritas, si es que me han llamado la atención por el éxito tan grande que han tenido, o si es que me parecen un ejemplo de lo que siempre debe ser el buen cine. Vale, pues las respuestas a estas preguntas, dicho así por orden, son: “no”, “ni de coña”, “sí”, y “¿estáis borrachos o qué?” Si he querido comentar estos bodrios ahora es porque, dentro de unas semanas, estrenarán la primera parte de la última entrega, y porque creo que este finde ponen la primera por la tele. Y pienso pasármelo pipa destrozándolas vilmente en los siguientes párrafos. Las fans quedáis avisadas.


    La primera “Crepúsculo”, me tocó verla en una sesión de cine casero en la tele, cuando salió en DVD después de arrasar las taquillas de medio mundo, y ver al sector femenino más joven (entre los que incluyo tanto a las niñas de trece años como a las treinteañeras más asentadas) se volvía tarumba por los protagonistas. No voy a negar que la cosa no me intrigaba. Bueno, pues después de ver “Crepúsculo”, os juro que no me podía creer que semejante patata hubiera causado tanto revuelo. Ellas dicen que es porque les gusta el hecho de que la chica de turno se enamore del “malote” del asunto, y que el hecho de que el tío sea un vampiro complica que los dos puedan conseguir establecer una relación por la que luchan. O sea, un culebrón de cojones, pero con vampiros en lugar de venezolanos llamados Waldo Alfredo o Melanie Catalina.


    Pero es que, cuando le pegas un vistazo a los actores, ya te descojonas de la risa. El supuesto vampiro, aparte de parecer que se ha untado la cara de pintura blanca (y que no me digan que es porque está muerto, que no cuela), para ser un chupasangres, es más blandito que Jake Gyllenhaal haciendo de príncipe de Persia (más que sangre, parece que le guste chupar otra cosa); la tipa, en lugar de ser la guapita incomprendida, se pasea por la película con cara de haberse fumado cuarenta porros seguidos; y el hombre lobo… pues que tendrá unas abdominales sobre las que se podría rallar queso, pero sabe tanto de actuar como yo de barcos. Si a esto unes una historia de vampiros adolescentes en estado de celo, pues ya flipas en colores, y no para bien.


    La historia no hay por dónde cogerla. Aunque “Crepúsculo” es más soportable que “Luna nueva” -pero sólo un poquito, no os vayáis a creer que mucho más-, no deja de ser un petardo de huevos. Es aburrida, no tiene interés más allá de sus primeros quince minutos y de los cinco finales, que es cuando hay un poco más de acción y emoción. Pero es que tanto los protagonistas como los diálogos son de risa. A la mente me viene, de la primera parte, el siguiente trozo: cuando la tipa ve que el blanquirucho que le pone perraca está más blanco que el papel, que tiene los ojos amarillos, y que le asoman los colmillos más de lo normal, mantienen el siguiente diálogo que voy a tratar de reproducir:
    - Ella: Tú eres...
    - El: ¿Sí?
    - Ella: Eres...
    - El: Sí, dilo
    - Ella: No, no puede ser
    - El: Vamos, no tengas miedo
    - Ella: Pero es que, entonces...
    - El: Continúa
    - Ella: Eres un... vampiro


    ¡Oooooolé tus huevos! Pero qué espabilada. Eso es darle al coco y lo demás tonterías. Porque vamos, si necesitas una hora de película para deducir que un tío así es un vampiro, es la prueba definitiva de que tienes que dejar de fumar tanto canuto.


    En fin, que ese es más el tono de la primera parte que, por cierto, aún no entiendo porqué toda la fotografía es de color azul. Vale que a los vampiros no les puede dar el sol, pero digo yo que el resto de la peña podrá tomarlo un poquito, ¿no? Pero es que, cuando ves la segunda parte, “Luna nueva”, ahí sí que ya te cagas encima. “Luna nueva” sí que me tocó tragármela en el cine, lleno de gente –todos los tíos que estaban en la sala iban acompañando a su pareja, os lo garantizo- hasta los topes. Yo creo que a mí la película me dio risa porque era el mecanismo automático más sencillo para hacer soportable las casi dos horas que dura ese tostón. Os explico por qué.


    A los dos minutos de empezar la peli, el vampiro blancucho sale a un prado soleado, se quita la camisa así despacito y a cámara lenta como si estuviera en un anuncio de colonia y cuando le da la luz… ¡el tío se pone a brillar como si estuviera bañado en purpurina! ¡Os lo juro! Si Drácula levantara la cabeza, fijo que se zampaba una cabeza de ajos entera para no volver a ver nada igual. Pero es que ya, lo que es para pegarles a los que han hecho este disparate es otro trozo en el que la cara-fumada coge una moto sin tener ni puta idea de cómo funcionan, y se cae después de avanzar dos metros –ahora una pequeña aclaración: la tipa se cae casi parada, ni mamporro del quince ni nada por el estilo, que yo me he dado leches con la bici mil veces más brutas, mientas que ésta sólo se deja caer así como si nada-. Bueno, pues el hombre lobo se le acerca pitando, le ve un corte en la frente de medio milímetro (que tú te preguntas cómo ha podido siquiera hacerse ni media rozadura estando casi parada) y, para detener semejante hemorragia, se quita la camiseta en medio segundo y se la planta en la frente. Evidentemente, cuando todas las tías del cine lo vieron quitarse la camiseta como si fuera el obrero del anuncio de la Coca-Cola light, empezaron a aullar como coyotes. En serio, qué espectáculo más lamentable y bochornoso.


    Del resto de la peli pues qué decir… aparte de que es una mierda como un piano de grande. De esta segunda, no merecen la pena ni las partidas de culo que te pegas de lo mala que es la jodía. De hecho, me cuesta muchísimo comprender qué es lo que la gente ha visto en estas historias para que lo hayan petado como lo han hecho. Si me dijeras lo mismo de las de “Harry Potter” o de “El señor de los anillos”, aunque tampoco me gustan mucho, podría comprenderlo por lo épico y distraído de las historias. Pero de las de “Crepúsculo”… Yo tuve que paparme las dos primeras, aunque en la tercera parte me negué en redondo a perder el tiempo, la paciencia y el dinero en ir al cine para verla (ni chica se fue con mi prima, así que yo más feliz que una perdiz en casita con la Play). Y ya os adelanto que a la cuarta parte que se estrena dentro de poco, tampoco pienso ir.


    En fin, sé que despotricar así de “Crepúsculo” me puede meter en líos (al menos con una que yo me sé), pero es que son malas hasta decir basta, y sería muy cabrón si no os avisara a vosotros, almas inocentes, de lo que os espera si os camelan para ver cualquiera de sus partes. De hecho, dudo bastante que las entregas malas sean solo las que he visto yo y que las otras sean una pasada. Dicho queda.



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