martes, 27 de diciembre de 2011

CINE DE LOS 80: "LA HISTORIA INTERMINABLE"


TÍTULO: LA HISTORIA INTERMINABLE

DIRECTOR: WOLFGANG PETERSEN

REPARTO: BARRET OLIVER, NOAH HATHAWAY, MOSES GUNN, TAMI STRONACH, PATRICIA HAYES

DURACIÓN: 94 min.

AÑO: 1984

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • "La historia interminable" supuso el siguiente film para el director alemán Wolfgang Petersen, tras su laureada "El submarino - Das Boot, 1981", que había obtenido el reconocimiento internacional de crítica y público. Así pues, partiendo de la novela homónima de Michael Ende, Petersen consiguió aproximarse a este mundo de fantasía a través del un relato incluido, a su vez, en otro. De esta forma, y gracias a un cuidadísimo diseño de producción, surgió el que se convertiría en uno de los largometrajes-icono de mediados de los ochenta, gracias tanto al archiconocido tema musical que acompañó al estreno de la película, como al resultado artístico de la misma.


    Bastian (Oliver) es un niño que, un día, huyendo de un grupo de abusones que lo quieren golpear, se refugia en el interior de una librería. Allí, en un altillo, descubre un extraño libro llamado "La historia interminable" que comienza a leer y al que se engancha al instante. El relato del libro habla de un mundo imaginario llamado Reino de Fantasía, que será aniquilado por una fuerza desconocida, al no ser que un guerrero acuda a la torre de marfil en el que se encuentra recluida la Emperatriz Infantil (Stronach) y consiga salvar tanto el reino como a todos los habitantes. El elegido será un joven indio llamado Atreyu (Hathaway), quien se tendrá que superar con éxito un duro y largo viaje lleno de pruebas en las que su vida correrá peligro. Sin embargo, pasa asombro de Bastian, éste verá como, poco a poco, lo que sucede en el libro que está leyendo traspasa las fronteras de la ficción, obligándole también a él a participar para salvar el reino.


    A pesar de que, vista a día de hoy, "La historia interminable" pueda parecer que ha envejecido considerablemente -cosa que, de hecho, ha sucedido-, no es menos acertado decir que el film dirigido por Petersen se ha convertido, casi de forma involuntaria, en un referente mundial del cine infantil de aventuras. Con ello no queremos dar a entender que éste sea un film dirigido explícitamente a un público más pueril, sino que consigue que los niños (protagonistas absolutos del relato, por mucho que éste se encuentre plagado de criaturas de fantasía) se sitúen al mismo nivel en el que se podrían haber encontrado otros héroes más adultos. Así pues, resulta comprensible la existencia de terribles secuencias -dicho en el mejor de los sentidos- como aquella en que Atreyu está a punto de morir absorbido por una laguna de lodo, o el instante en que debe dejar atrás a su moribundo caballo tras todas las penurias compartidas.


    De esta forma, "La historia interminable" se convierte en una propuesta excelente dentro del cine de aventuras, siendo todo un digno referente por parte de un director que, años después, daría lo mejor de sí mismo en territorio norteamericano (aunque, por desgracia, sus últimos largometrajes -"Troya - Troy, 2004", "Poseidón - Poseidon, 2006"- no se encuentran a la altura de los primeros que realizó). Asimismo, tal y como comentábamos en la introducción, el diseño de producción de los personajes (el comepiedras, el dragón Fújur, etc.) y la creación de unos imponentes decorados consiguen darle ese toque final de fábula adulta a un cuento maravilloso. Por este motivo "La historia interminable" se sitúa como uno de los exponentes de cine protagonizado por niños ("Los Goonies - The Goonies, 1985" podría ser otro buen ejemplo) que, a la par que distrae, consigue ser también un largometraje tremendamente original y plagado de excelentes aventuras que, tal y como le sucede al protagonista que lee el libro, invita a participar al espectador en cada uno de los episodios. Recomendable para público de cualquier edad.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Ésta sí que es una de las pelis guapas de los ochenta que, casi con toda seguridad, vio la generación del menda! A ver qué crío no se imaginó, en su momento, que podía volar encima de un dragón blanco y peludo como Fújur, o que tenía que hacer las mismas pruebas que Atreyu para conseguir llegar hasta la princesa y salvar su mundo. No tengo ni idea de cómo es el libro original de "La historia interminable", pero de lo que no tengo ninguna duda es de que la peli es una pasada, perfecta para los chavales así más jovencitos que se lo quieran pasar pipa con una buena película de aventuras como las que, por desgracia, ya parece que no se hacen (si el nuevo cine de aventuras tiene que depender de lo que hizo Indiana Jones en su última parte, casi mejor que no hagan nada).


    "La historia interminable" es una combinación estupenda de imaginación, ciencia ficción y aventuras de la mejor especie. Toda la historia tiene una fantasía brutal, siendo un punto muy grande a su favor que mezclen la "vida real" con todo lo que pasa en el cuento que lee el chaval. Es más, hasta cuando el propio Bastian tiene que participar en el cuento que está leyendo, resulta interesante la peli. Uno podría pensar que llegado ese punto, ya se les ha ido la pinza a los que hacen la película, y que se han pasado tres pueblos. Pero resulta que esa especie de final o de decisión final es lo que le da el sentido definitivo a todo. Por otra parte, en "La historia interminable" el protagonista es un chaval casi enclenque que tiene que pasar por pruebas de vida o muerte de lo más chungas y, aún así, resulta de lo más creíble que consiga salirse con la suya en cada una de ellas.


    Otra cosa que también sorprende es que cada prueba que Atreyu tiene que pasar para salvar el renio de fantasía sea súper violenta. Y no me refiero a la violencia de que tenga que sacarle las tripas a alguien, o que haya sangre a tutiplén, sino a que en cada una de ellas no sólo se pone en evidencia la inteligencia del chaval, sino su ingenio para poder evitar que se lo carguen. Eso, cuando le pasa a alguien más adulto, aún puede ser normal -rollo Lara Croft-, pero cuando ves que quien lo tiene que superar es un crío, la cosa ya cambia (algo parecido al hecho de que Bastian termine en una biblioteca porque los matones del cole le quieren zurrar a base de bien). Una de los momentos que se me quedaron grabados casi a fuego es el momento en que tiene que pasar por en medio de dos esfinges brutales que sólo abren los ojos cuando alguien quiere pasar, sacando rayos de los ojos y friéndolo como a un huevo. Os juro que, en el momento en que Atreyu tiene que pasar, ahí estaba yo pasando con él y con el ojete más apretado en un gay parade.


    En fin, que ver "La historia interminable" no sólo hace que te entren ganas de leerte cuantos más libros mejor, sino que es una película de aventuras entretenidísima, dirigida a críos pero con un atractivo especial para que los más mayores se lo puedan pasar también bien con todas las peripecias de unos chavales (porque la mayoría de protagonistas humanos del libro son críos) que buscan salvar su mundo cueste lo que cueste, y siempre haciendo gala de buenos sentimientos como la lealtad, la amistad, y todas esas mandurrias. Así que, si tenéis ocasión de volver a verla, o de descubrirla de nuevo, os aseguro que es una película que marcó a toda una generación. Se hayan leído el libro original o no.




    lunes, 26 de diciembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "UN GANGSTER PARA UN MILAGRO"


    TÍTULO: UN GANGSTER PARA UN MILAGRO

    DIRECTOR: FRANK CAPRA

    REPARTO: GLENN FORD, BETTE DAVIS, HOPE LANGE, PETER FALK, THOMAS MITCHELL

    DURACIÓN: 134 min.

    AÑO: 1961

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Aún a riesgo de resultar demasiados repetitivos por el hecho de poner dos films seguidos de Frank Capra en esta sección, lo cierto es que resulta casi imposible querer hablar de una película de cine clásico ambientada en época navideña sin recurrir a Capra. Si la semana pasada tratábamos un clásico entre clásicos de este tipo con "¡Qué bello es vivir! - It's a wonderful life!, 1946", hoy hablaremos del que fue el último largometraje realizado por uno de los grandes directores del cine: "Un gangster para un milagro", revisión de "Dama por un día - Lady for a day, 1933" que el mismo Capra había filmado casi treinta años antes. No obstante, su versión actualizada se diferencia de la anterior, entre otras cosas, en el planteamiento de su realización, donde la mezcla de situaciones más propias de films de Blake Edwards con un reparto en pleno estado de gracia compone una de las obras más entrañables de Capra.


    Dave (Ford) es un gangster de Nueva York que pretende ampliar su "territorio", ahora que la prohibición del consumo de alcohol parece estar a punto de finalizar con la derogación de la Ley Seca. Centrado más en su negocio que en su relación con su prometida, Queenie (Lange), Dave es un supersticioso que cree que su suerte proviene de las manzanas que le compra a una mendiga alcohólica del barrio, conocida como Annie "la manzanas" (Davis). Sin embargo, los problemas aparecen el día que la hija de Annie, que vive en Europa y cree que su madre es una dama de la alta sociedad neoyorquina, le avisa que le hará una visita en compañía de su prometido, un conde de la alta nobleza italiana que la quiere conocer. Desesperada al no saber de qué forma aparentar ser toda una señora, recurre a Dave quien, movido tanto por su superstición como por la presión de Queenie, accede a representar una comedia en la que Annie pueda ser presentada como una alta dama. La situación se complicará cuando Dave tenga que hacer frente también a otro mafioso con el que se disputa el control de la ciudad, cosa que pondrá a prueba los nervios de uno los más cercanos y fieles colaboradores de Dave (Falk).


    Evidentemente, tal y como se puede deducir de su argumento, éste es cien por cien capriano. No sólo por relatar una historia llena de buenas intenciones, sino por convertir a personajes que a priori pudieran ser detestables en auténticos ejemplos a seguir (no olvidemos que el protagonista es un delincuente y extorsionador). Pero el mérito de Capra no está en tratar de hacer parecer buenos a determinados individuos, sino en hacer que la situación los vaya guiando a cada uno de ellos por el camino correcto. Así pues, a pesar de que Dave sea un gangster y de que siga empeñado en comportarse como tal (no en vano, parte de la trama se centra en sun ambición por hacerse con un mayor imperio del hampa en Nueva York), debe renunciar en más de una vez a tales propósitos con el fin de ayudar a Annie con su particular farsa. Eso sí, todo se sustenta de forma excelente gracias a las interpretaciones de todo su reparto, perfecto desde el primer intérprete hasta el último, aunque mención especial merece Peter Falk como mano derecha de Dave -y al que parece que le vaya a dar un infarto por el hecho de que su jefe prefiera concentrarse en la vieja mendiga antes que en sus asuntos mafiosos-, y Thomas Mitchell como el pillo ex-juez con cuya habilidad consigue hacer aún más creíble toda la representación. Por su parte, Glenn Ford parece disfrutar más que ninguno ante la posibilidad de interpretar a un mafioso que poco tiene que ver con sus anteriores caracterizaciones como tal.


    Por lo que respecta al film, "Un gansgter para un milagro" está repleta de situaciones divertidas, la mayor parte de las cuáles se centra en la segunda hora de metraje, momento en el que hace su entrada la hija de la protagonista. Ahora bien, el resultado de todas estas secuencias es acertado gracias a la dosificación de las complicaciones que se van añadiendo paulatinamente desde su llegada (ver el instante en que Dave se deshace tanto de un periodista curioso, como del embajador italiano, o de un grupo de policías), pasando por la presentación de los familiares (impresionante la actuación del juez haciendo de padrastro de la muchacha y consiguiendo gratis la dote para la muchacha gracias a una partida de billar), o todo el colofón final con la presentación de las personalidades locales en medio de una recepción.


    Ahora bien, por otra parte, Capra también deja en evidencia que el comportamiento de sus personajes no responde a un arrebato de bondad, sino que todos ellos persiguen un claro objetivo. Esto explica que, por ejemplo, Dave ayude a la anciana porque la necesita para seguir teniendo suerte con las manzanas que ella le vende o que, por su parte, Annie no tenga reparos en extorsionar al resto de mendigos que la ayudan de corazón para que ella le pueda seguir mandando dinero a su hija. De cualquier forma, "Un gangster para un milagro" es una película excelente para pasar un rato agradable con una comedia tierna y conmovedora. Cierto es que carece del grado de perfección de otras películas de Capra como la citada "¡Qué bello es vivir!" o "Caballero sin espada - Mr. Smith goes to Hollywood, 1939", por poner dos ejemplos. Por fortuna, ello no es impedimento para que ver "Un gansgter para un milagro" se convierta en un momento entretenido, divertido y, por qué no decirlo, enternecedor.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues sí, como dice Jekyll, Capra es el director del buen rollito navideño, así que, de hecho, agradezco que haya querido hablar de "Un gangster para un milagro" porque no la había visto aún, y ha servido para que me ponga las pilas y la vea ya de una vez. Y me alegro, porque la peli está muy chula. Tiene sus momentos divertidos, otros de más nerviosismo por ver los problemas que van teniendo para que los nobles se crean todo el paripé que les están haciendo creer y, por supuesto, los del final feliz en que a todos les falta acabar comiendo perdices.


    Si tuviera que decir qué es lo mejor y lo peor de "Una gangster para un milagro" supongo que, en el primer grupo, me quedaría con la parte de la farsa que tienen que representar. Desde que el gangster accede a montar todo el tinglado (tanto porque quiere seguir teniendo buena suerte como porque la novia no lo abandone) hasta que empieza el juego, te lo pasas pipa con los disparates tan improvisados que se les ocurren para que todo salga como toca. Por ejemplo, hacer pasar a todos los borrachines y jugadores del club por caballeros de la alta sociedad, o a las bailarinas del club que dirige la novia del mafioso por señoritas respetables. O como cuando se les van añadiendo las dificultades: encontrar un marido para la mendiga (brutal el juez en todos sus momentos), un lugar dentro del hotel de lujo para vivir, cómo mantener alejada a la prensa que quiere hacer un reportaje sobre la llegada del conde y, por supuesto, todo lo que tiene que ver con la recepción que el conde quiere que le hagan en plan "algo pequeño, de unas cien personas más o menos". ¡Jejeje, qué tío cachondo!


    Dentro de "lo peor", aunque no haya nada que sea específicamente malo, supongo que le peli es demasiado larga. Si le hubieran quitado media hora, hubiera sido cojonudo. Toda la primera parte, donde el gangster conoce a su novia, habla con el otro mafioso de Chicago dentro de un camión y se descubre todo el problema de la vieja (la parte en la que tiene que recuperar una carta de su hija, por ejemplo) se hace bastante largo. No digo que aburra, pero sí que tiene trozos que hubieran sido de agradecer que hubieran aligerado un poco más. Si se hubieran centrado antes en todas las movidas para hacerle creer a la hija que su madre es una noble, se hubiera agradecido.


    Ah, y otra cosa que veo forzada que te cagas es el final. Vale que la peli tenga que acabar bien y todo eso, pero la solución que le dan a todo es más falsa que una moneda de tres duros. Si lo hubieran enseñado como que el mafioso decide ir a la cárcel a cambio de que el alcalde aparezca y todo eso, aún se podría entender un poco más. Pero que la alta sociedad decida aparece sólo para hacerle un favor a una vieja mendiga a la que ni conoce, eso ya es pasarse un pelín de ciencia ficción.


    Pero vamos, que todo esto no quiere decir que "Un gangster para un milagro" no sea una buena película, porque sí que lo es. Es amable, divertida y con buenas personas durante todo el tiempo. Así que yo os la recomiendo como hizo Jekyll conmigo -aunque él, más que recomendar, me obligara a verla para poder comentarla hoy-, y espero que la disfrutéis.





    domingo, 25 de diciembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "NOCHE DE FIN DE AÑO"


    TÍTULO: NOCHE DE FIN DE AÑO

    DIRECTOR: GARRY MARSHALL

    REPARTO: HILARY SWANK, ROBERT DE NIRO, SETH MEYERS, MICHELLE PFEIFFER, HALLE BERRY, JON BON JOVI, ASHTON KUTCHER, ZAC EFRON, KATHERINE HEIGL, SARAH JESSICA PARKER, JESSICA BIEL, JOSH DUHAMEL, LEA MICHELE, ABIGAIL BRESLIN

    DURACIÓN: 118 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde que se estrenara la comedia británica "Love actually - Love actually, 2003" -su parecido con la mucho menos cómica "Vidas cruzadas - Short cuts, , cada cierto tiempo parece surgir una comedia norteamericana que, utilizando el mismo principio de micro-historias cuyos protagonistas se entremezclan entre sí, se estrena aprovechando una determinada época del año, o suceso ampliamente conocido. Tal fue el caso de "Historias de San Valentín - Valentine's day, 2010" que, con un gran reparto de actores conocidos, seguía la misma estela dejada por la comedia de Richard Curtis. Así pues, casi un año después del estreno de la primera película multi-historia filmada por Garry Marshall (especialista en comedias románticas de este tipo desde que se pusiera tras las cámaras en "Pretty woman - Pretty woman, 1990"), llega a las carteleras españolas la nueva propuesta del mismo equipo responsable de "Historias de San Valentín". En este caso, la confección del largometraje es igual que el anterior -pequeñas historias protagonizadas por actores célebres, cuyos protagonistas se entremezclan entre ellas, y con una destacada fecha del calendario como marco escénico-, y con el mismo equipo técnico tras las cámaras.


    "Noche de fin de año" cuenta diferentes historias, entre las que se cuentan las siguientes: Ingrid (Pfeiffer) trabaja en una discográfica de la que despide para comenzar una nueva vida, por lo que propone a un joven mensajero llamado Paul (Effron) que la ayude a cumplir la lista de sus propósitos de año nuevo a cambio de unas entradas para una fiesta de alto copete; Stan (De Niro) es un anciano con un cáncer terminal al que cuida una enfermera (Berry), y cuyo último deseo es poder ver el cambio de año; Tess y Griffin (Biel y Meyers) son un matrimonio que están a punto de tener un hijo, coincidiendo con el fin de año; Laura (Heighl) es la dueña de una empresa de catering que se niega a darle una oportunidad a una gran estrella del rock llamada Jensen (Bon Jovi) después de que éste cortara con ella; Randy (Kutcher) y Elise (Michele) son dos vecinos que se quedan atrapados en el interior de un ascensor, del que ella se muere por salir al tener que cantar en un concierto de año nuevo, mientras que él es un apático que odia este tipo de fiestas; Kim (Parker) es una madre divorciada que tiene que lidiar con su hija, Hailey (Bresllin), que quiere asistir a la fiesta de nochevieja en compañía del chico que le gusta; Sam (Duhamel) es un joven soltero de oro que trata de acudir a una importante cita con una mujer antes de que finalice el año, cosa que se complica al sufrir un pequeño accidente de coche; y, finalmente, Claire (Swank) es la nueva encargada de organizar la fiesta de año nuevo en Times Square, y de conseguir que un imprevisto en la iluminación que marca el fin del año no arruine su retransmisión.


    Tal y como apuntábamos en la introducción, al igual que sucedía en "Historias de San Valentín", "Noche de fin de año" sigue punto por punto los mismos parámetros que aquella aunque, por fortuna para el espectador, el desfile de caras más o menos conocidas hace que el film dirigido por el cada vez menos inspirado Garry Marshall consiga distraer sin hacer que el público tenga en cuenta lo forzado o absurdo de alguna de las situaciones que plantea. Según me decía ayer Hyde, él quería encargarse de comentar este punto, por lo que no nos extenderemos más de la cuenta. Tan sólo apuntar algún que otro elemento "imposible" que hace que la película se resienta -al menos para aquellos que, como un servidor, sean más proclives a preferir las historias emocionantes pero "reales"-. Procurando no desvelar demasiados detalles, en primer lugar, se encuentra la casualidad que une la historia del mensajero Paul con la de Kim y su hija. En segundo lugar, el final que tiene la historia de Sam y la identidad de la misteriosa mujer con la que ha quedado (no resulta creíble en absoluto). Y, en tercer lugar, el gusto autóctono de los norteamericanos por magnificar determinados eventos que, más allá de sus fronteras, carecen de la misma ilusión que aquellos parecen otorgarle (caso del fallo eléctrico en la bola que marca el fin de año o del consecuente discurso de Claire ante la multitud congregada en Times Square).


    Por lo demás, hay que admitir que "Noche de fin de año" es una película excelente para aquellos espectadores que, en estos días de frío irregular, busquen refugio en una -o varias- historias amables de gente que derrocha felicidad y esperanza por los cuatro lados. Nunca ha habido nada malo en los films de este tipo desde el punto de vista argumental. Eso sí, que la calidad del largoemtraje se encuentre a la altura de sus intenciones argumentales, eso ya es harina de otro costal.



  • MR. HYDE DICE:

  • Vaya por delante que fui a ver esta peli obligado. Bueno, más que obligado como pago por una apuesta que había perdido con mi chica. Así que a esto sumas que la peli de la que hablamos es "Noche de fin de año", de los mismos creadores de "Historias de San Valentín", os podéis imaginar mi cara y mis ganas de meterme en la sala a verla, teniendo en cuenta que la de Tíntín aún me sigue esperando. La cosa tampoco mejora mucho al entrar en la sala, donde mi chica, muy acertadamente me dice "¿Te has dado cuenta de que casi todos los que han venido a verla son mujeres? ¿Y que los pocos hombres que hay han venido acompañándolas?" Creo que con esto está todo dicho sobre el tipo de película de la que vamos a hablar ahora.


    Aunque, para ser sincero del todo, romperé una lanza a favor de "Noche de fin de año" diciendo que no es, con diferencia, tan mala como la de "Historias de San Valentín" (que es un bodrio pastelorroide de mil demonios), y que consigue entretener lo justo como para que no te preguntes quién coño te mandaba apostar nada. Creo que tiene como cinco o seis historias diferentes, con personajes de alguna que se mezcla con los de otra, lo que le da una especie de entretenimiento extra que es de mucho agradecer. Por supuesto, quien se piense que hay alguna que no acabe bien, ya se puede ir olvidando, porque si hay algo que no se molestan en ocultar ni por un solo segundo es que, en Nueva York, el día de fin de año, por muy puteado que estés, debes ser feliz por cojones. Y si no, esperad a ver la peli, y veréis cómo parece que todos tengan que besarse con todos, abrazarse como si el mundo se fuera a terminar y todas esas paridas que les gusta meter a los yanquis en las películas.


    Parece que el efecto "Love actually" ha hecho mella en los primos del otro lado del charco pero, lo que esta simpática comedia conseguía de forma casi natural y espontánea sin forzar ninguna situación, en "Noche de fin de año" parece que te lo quieran meter a calzador, es decir, que por huevos tienen que caerte bien todos los personajes y ellos, a su vez, dejarse la piel para que veas lo buenos y felices que son. De todas las historias, hay más de una que sobra, como la de la pareja que va a tener un hijo (sí, será todo lo graciosa que quieras, pero si no la hubieran puesto, tampoco hubiera pasado nada). Y tres cuartos de lo mismo podría decirse de la del ascensor en la que se quedan encerrados el ex-marido de Demi Moore (lo siento, pero este hombre sólo me produce ictericia -vale que Bruce Willis no sea un Adonis, pero Demi, mira que casarte con este soplapollas...-) y su vecina cantarina, que no hay quien se la crea, ni le aporta nada a la peli.


    Por otra parte, en el lado de las historias más decentes, supongo que podríamos meter la que tiene que ver con un Robert de Niro moribundo y Halle Berry como su enfermera (¿dónde estaban las enfermeras como ésta cuando yo estaba en el hospital?), y la de Sarah Jessica Parker y su hija (qué cachonda la tía cuando le dice a su hija que no le enseñe el sujetador el público, que no están en "Sexo en Nueva York"). Los demás capítulos, que también tienen su punto simpático, podrían haberlos metido sin problema en "Historias de San Valentín 2" o en "Historias de Navidad", o incluso en "Historias de cuando me fui de vacaciones a Nueva York y fíjate tú lo que me pasó", porque tienen que ver con el año nuevo lo mismo que la gimnasia con la magnesia (sólo se podría salvar más o menos el capítulo de Michelle Pfeiffer, pero vamos, que sería por los pelos).


    Así que ya sabéis lo que os espera: casi dos horas de gente que se esfuerza en demostrar lo felices que son y la de oportunidades imposibles que te pueden surgir en tu vida. Lo que pasa es que querer meterlo todo con algo relacionado con el fin de año, pues a los amigos americanos les parecerá de lo más cojonudo que hay, pero por estas latitudes, que hasta nos da vergüenza ver al Ramonchu vestido con la capa de draculín y a la Obregón explicando a los atontados que no saben qué son los cuartos cómo funciona la cosa, pues nos parece algo de lo más lamentable. Pero, si tienes la suerte de que semejante pastelorro te lo adornan con una buena decoración, el resultado es "Noche de fin de año", que no aburre ni hace que te entren ganas de beberte la cicuta, pero de la que te olvidas a la media hora de haberla visto -si no, antes-. Eso sí, de lo más recomendable para ver con tu pareja -femenina- si le van las historias romanticonas como éstas.





    ¡ F E L I Z N A V I D A D !

    QUERIDOS AMANTES DEL CINE,

    TANTO JEKYLL COMO HYDE OS DESEAN DE TODO CORAZÓN QUE DISFRUTÉIS DE UNA MUY FELIZ NAVIDAD, RODADOS DE TODOS VUESTROS SERES QUERIDOS.

    ESPERAMOS PODER SEGUIR DISFRUTANDO CON VOSOTROS DE MUCHAS PELÍCULAS MÁS. COMO SIEMPRE, SABÉIS QUE VUESTRAS APORTACIONES Y COMENTARIOS SON SIEMPRE BIENVENIDOS.

    ESPERANDO QUE PASÉIS TODOS FELICES FIESTAS, OS MANDO DE SU PARTE UN CALUROSO SALUDO.

    ¡FELIZ NAVIDAD!

    sábado, 24 de diciembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "FELIZ NAVIDAD"


    TÍTULO: FELIZ NAVIDAD

    DIRECTOR: CHRISTIAN CARION

    REPARTO: DIANE KRUGER, BENNO FÜRMANN, GUILLAUME CANET, DANNY BOON, DANIEL BRÜHL, GARY LEWIS

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Un tema tan espinoso como la Primera Guerra Mundial, al igual que la Segunda, se ha tratado desde los más variados puntos de vista a lo largo de la historia del cine. Aunque, haciendo una especie de paréntesis entre las propuestas más centradas en los conflictos armados, el director francés Christian Carion realizó hace unos años una de las películas más atípicas y hermosas que se recuerdan basadas en este terrible suceso. Así pues, basándose en hechos reales descritos por los soldados alemanes, franceses y escoceses que participaron en la contienda bélica de finales de 1914, la historia que relata "Feliz Navidad" no sólo habla de la guerra, sino que más bien de lo que una época como la navideña es capaz de significar para los seres humanos, capaces de dejar a un lado el odio que marca todas las guerras para participar como hermanos en tan sagrada celebración.


    Diciembre de 1914. En el centro de Europa se desencadena un duro enfrentamiento entre los ejércitos alemán, francés y escocés. Forzados a permanecer durante la Navidad en el frente, la situación da un brusco giro cuando un soldado alemán llamado Nikolaus (Fürmann), cantante profesional fuera de las trincheras, decide amenizar la Nochebuena con su voz, a quien acompaña su prometida, Anna (Kruger), también soprano profesional. Esta reacción sorprende tanto a sus propios compañeros -en especial a su responsable superior, Horstmayer (Brühl)- como al resto de las tropas "enemigas", entre los que se encuentra el capitán galo Audebert (Canet) y su homónimo escocés. Sin embargo, un simple gesto como éste, deriva en un improvisado alto el fuego que acerca a todos los combatientes a un terreno neutral en el dejan momentáneamente de lado las armas para celebrar todos juntos la Navidad. No obstante, este inocente acto, tendrá sus consecuencias cuando llegue a oídos de los altos cargos militares.


    "Feliz Navidad" no solo es un ejemplo de sencillez narrativa, sino de realización milimétricamente calculada para resultar emotiva sin caer en la manipulación y sentimentalismo más descarado. Es cierto que alguna de las secuencias que contiene parece destinada a provocar la lágrima fácil en el público (el instante en que Nikolaus dejando un árbol navideño en cada trinchera, el plano de los tres frentes acercándose hasta encontrarse cara a cara, o el momento en que todos los soldados se congregan alrededor del párroco escocés para celebrar al Misa del Gallo), pero todo ello está tratado con una seriedad y respeto que logra emocionar -e, incluso, impresionar- sin resultar tramposo. Incluso cuando, en la parte final del largometraje


    Así pues, "Feliz Navidad", a pesar de rozar en determinados momentos alguna que otra situación de lo más forzada (ese interés incondicional de Nikolaus de volver al frente a pesar de su día de permiso junto a Anna, por ejemplo), lo cierto es que se confirma como un largometraje arrebatador, hecho con una exquisitez que asombra tanto por sus momentos de tensión (el comienzo con los tiroteos y muerte de algún que otro personaje destacado), como por la simplicidad de otros instantes (los mandatarios alemán, francés y escocés bebiendo café en la mañana del día de Navidad), y que juntos funcionan con una harmonía casi perfecta. Por lo tanto, "Feliz Navidad" es una película cien por cien recomendable para disfrutar con una historia de buenos sentimientos y, de paso, asombrarse con hechos magníficos (y magnificados) que tienen lugar cuando el ser humano sustituye el odio de su corazón por todo lo contrario. Excelente, repetible, magnífica.



  • MR. HYDE DICE:

  • Es una película preciosa. Puede que un poco sentimentaloide y tal, pero os aseguro que te pasas las dos horas que dura con el alma en vilo. Dicen que la historia de la peli fue verdad, cosa que hace que te impresione aún más lo que te cuentan, aunque también habrá que ver si la cosa fue tal cuál la sacan en la peli, porque parece un pelín exagerada (aunque también, qué esperamos, si estamos hablando de una película). De todas formas, es una pasada ver cómo, lo que empieza siendo una matanza brutal propia de cualquier guerra, poco a poco se va convirtiendo en una especie de convivencia extraña, hasta que los soldados de todos los bandos se dejan de balas y de tonterías, y se juntan como si fueran un grupo de amigos que hace tiempo que no se ven.


    Lo curioso de todo, es que no sabrías decir cuál es el momento en que se produce ese cambio. Bueno, o sí, porque flipa lo que puede hacer una sola persona cantando en mitad de una guerra. Ese es mi trozo preferido: cuando el alemán empieza a cantar "noche de paz" a dúo con su novia, les sigue acompañándolos uno de los escoceses con su gaita y, después el resto de franceses. Además, mientras canta, saca un árbol de Navidad y lo lleva a las trincheras alemanas como signo de tregua. A partir de aquí, el resto de la peli es como una especie de sueño que demuestra la otra cara de la crueldad de una guerra ya que, con la misma facilidad con la que el hombre puede matar, también puede hacer borrón y cuenta nueva. Y lo mismo se puede decir de la parte esa en la que todos se acercan al cura inglés para participar en la misa del gallo. Alucinas con el mogollón de soldados juntos escuchando la ceremonia.


    Supongo que también será un poco exagerado, por muy real que fuera la situación, la última parte de la película, en la que la gente empieza a congeniar entre los enemigos, jugando al fútbol o compartiendo bebidas alcohólicas para combatir el frío. Pero ya os digo que te quedas flipado con la facilidad con la que parecen hacer todos un alto al fuego y olvidarse casi por completo de que están metidos en una guerra mundial. La lástima es que, por mucho que veas que todos los soldados hacen un esfuerzo por respetarse entre todos los que combaten, el final sea inevitable y un poco pesimista. Aunque, para ser sinceros, cualquier otro final hubiera sido ya ridículo del todo.


    En fin, que os recomiendo de todo corazón que, especialmente en estos días de celebración en los que estamos, si tenéis ocasión de rescatar de alguna tienda, videoclub o canal de televisión "Feliz Navidad", le dediquéis el tiempo que dura. Aparte de ser una película muy bien hecha, es bonita a rabiar. Lo dicho, perfecta para estos días. ¡Cuánto tendríamos que aprender hoy en día con historias como ésta!




    viernes, 23 de diciembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LOS PITUFOS"


    TÍTULO: LOS PITUFOS

    DIRECTOR: RAJA GOSNELL

    REPARTO: HANK HAZARIA, NEIL PATRICK HARRIS, JAYMA MAYS, SOFÍA VERGARA

    DURACIÓN: 95 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Teniendo en cuenta que, en los tiempos que corren, es raro no encontrarse con versiones filmadas de series televisivas más o menos exitosas, era evidente que no se tardaría demasiado en llevar la historia de los pitufos a la gran pantalla. Sin embargo, esto no es tarea fácil, ya que la combinación de imagen real con animación de este estilo, requería de una experiencia y saber hacer que evitara el fracaso de otras series trasladadas al cine, como es el caso de las horrendas "El inspector Gadget - Inspector Gadget, 1999" o "Garfield - Garfield, 2004". Para ello, se convocó a Raja Gosnell, que había dejado buen sabor de boca en la taquilla (artísticamente es otro cantar) con la versión cinematográfica de "Sooby-Doo" y su secuela, para que se pusiera al tras la cámara. Así pues, tras elegir a rostros más o menos conocidos por la audiencia (Hank Azaria es uno de los dobladores más famosos de "Los Simpsons", mientras que Neil Patrick Harris es uno de los entrañables protagonistas de la serie "Cómo conocí a vuestra madre"), la filmación dio comienzo.


    Los pitufos viven tranquilamente en su aldea del bosque. El malvado mago Gárgamel, acompañado siempre de su fiel gato Azrael, quiere destruir a los pitufos a toda costa, para lo que necesita localizar su aldea y extraerles el poder necesario para aniquilarlos y, de paso, hacerse el mago más poderoso del mundo. Tras un aparatoso percance, unos cuantos pitufos (Papá Pitufo, Pitufina, Patoso, Filósofo...), Gárgamel y Azrael son trasladados al planeta Tierra y, más específicamente, al centro de Nueva York. Allí, Patoso cae accidentalmente entre las propiedades de Patrick (Harris), un publicista casado con Grace (Mays), con la que está a punto de tener un hijo. Cuando el resto de pitufos acude a rescatar a Patoso, todos ellos se conocen, con el consecuente revuelo que ello provoca. Las cosas se complican aún más cuando Gárgamel hace acto de presencia, amenazando no sólo la tranquila vida de Grace y Patrick, sino también la vida de los pitufos.


    Evidentemente, un film cono "Los pitufos" está pensado y realizado tan sólo con la esperanza de que guste al público infantil. Con esto no queremos insinuar que conviene que todo aquel que tenga más de ocho o nueve años haría mejor manteniéndose alejada de ella (aunque esto sí sea recomendable para otro tipo de películas infantiles), sino que carece del objetivo planteado por otras producciones semi-animadas como, por ejemplo, la citada "Garfield" o cualquiera de las entregas de "Alvin y las ardillas" -la tercera recientemente estrenada en los cines españoles-, en los que sus responsables parecen más interesados en que los niños se rían con las patochadas y tonterías de los protagonistas animados, que no con el conjunto total del film. Aunque, no obstante, a diferencia de otros realizadores con algo más de pedigrí como Robert Zemeckis (ayer comentábamos su fabulosa "Polar Express - The Polar Express, 2004") o Steven Spielberg (expectantes estamos ante su publicitado "Tintín"), "Los pitufos" se decanta más por un guión plagado de recursos fáciles y situaciones simplonas que no den demasiados quebraderos de cabeza ni a sus máximos responsables para llevarlas a término, ni al público para seguir y entender la línea argumental.


    No obstante, a pesar del carácter inevitablemente infantil de su conjunto, "Los pitufos" se preocupa lo suficiente por entretener a la platea (de ahí la simpática secuencia que tiene lugar en la juguetería, o el final con Gárgamel haciendo frente a toda la aldea de pitufos, con el derroche de efectos especiales que ello conlleva) y de mantener todo lo intacta que pueda la reputación y recuerdo de estos simpáticos personajes azules. Por lo demás, "Los pitufos" es una opción excelente en entre las novedades de videoclub de esta semana para distraer a los más pequeños. Aparte de eso, no hay mucho más que comentar del film.



  • MR. HYDE DICE:

  • Para ser sincero, pensaba que la cosa iba a estar pero que mucho peor. No sé si es que cada vez que sale una película destinada a los niños más pequeños lo interpreto como que va a ser una mierda, pero es que las últimas que he visto de ese estilo me han agotado toda la paciencia. Y eso por no decir que no comprendo por qué se empeñan en dar por hecho que los críos son subnormales (bueno, a veces, sí que lo son) y las pelis que les plantan a las pobres criaturas son una mierda como un horcón. Por no ir más lejos, la peli que comentamos la semana pasada en esta misma sección de videoclub, la infumable "Los pingüinos del señor Popper - Mr. Popper's penguins, 2011" era una ofensa a aquellos que tienen un mínimo de materia gris en el cocotero, y una prueba de resistencia intelectual impresionante. Por eso, cuando nos decidimos esta semana por "Los pitufos", lo cierto es que ya me veía venir otro truño como un pino. Afortunadamente, la cosa no ha sido así y, aunque "Los pitufos" se queda muy lejos de ser un peliculón, mentiría si dijera que no me ha parecido simpática, un tanto entretenida y, hasta cierto punto, recomendable para que los más pequeños pasen un buen rato sin que sus padres se desesperen demasiado.


    El argumento de la película no se lo han currado mucho pero, aunque no tiene ninguna sorpresa, tampoco cae en el ridículo más absoluto como las chorradas esas que hacen parodiando a otras películas que ya se han hecho antes. Además, aquí cuentan con la ventaja de que la gente ya conoce de antemano a los pitufos, por lo que es bastante fácil que les caigan bien las tonterías que hace cada uno con sólo salir en la pantalla. Los efectos especiales, por su parte, están muy bien (al fin y al cabo, si la cagan ahí, se jodió toda la peli, así que era lógico que no iban a ser de los baratos), haciendo que sea creíble que los pitufos están de paseo por Nueva York. Hasta el gato Azrael está currado -aquí mezclan efectos especiales con un gato de verdad-, y es de lo más cachondo cuando tiene que orientar a Gárgamel, que va más perdido que un pollo sin cabeza.


    Por lo demás, ya os digo que "Los pitufos" no tiene mucho más donde rascar. Si te quieres centrar en la historia de las personas de carne y hueso pierdes el tiempo, porque es lo más ñoño y predecible que te puedas imaginar (el hombre descubriendo que no debe tener miedo porque está a punto de ser padre, que la jefa tirana acaba conmovida por el discurso que le sueltan a la desesperada, que la campaña publicitaria en la que trabaja debe decidirla con lo que le salga del corazón, y bla bla bla, más polladas sentimentaloides del mismo palo). Así que, como suele pasar con estos casos, casi se agradece que la peli se centre en los efectos especiales de los pitufos, y que dejen de lado al pobre hombre que hace de Gárgamel -le pone ganas, pero da más pena que miedo-, y apuesten por parecerse a la serie cuanto más posible (ese guiño al cómic de los pitufos cuanto ellos entran en una librería buscando un antídoto).


    Así que, si queréis optar por una película infantil, inofensiva y con su punto divertido, creo que de lo que hay en el videoclub ahora mismo, "Los pitufos" puede ser la mejor opción. Al fin y al cabo, seguro que los críos se divierten con las tontunas que les pasan a estos personajillos azules y, si a ti te toca verla con ellos (o a ti solo, que de todo hay en este mundo), pues tampoco te levantarás del sofá lamentándote por la pérdida de tiempo. Para pasar un rato y olvidarte de ella a la de tres.





    CINE ACTUAL: "POLAR EXPRESS"


    TÍTULO: POLAR EXPRESS

    DIRECTOR: ROBERT ZEMECKIS

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 99 min.

    AÑO: 2004

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Después de revolucionar el mundo de los efectos visuales y de sentar cátedra en el cine de aventuras con largometrajes como "Regreso al futuro - Back to the future, 1985", "¿Quién engañó a Roger Rabbit? - Who framed Roger Rabbit?, 1988" o "Forrest Gump - Forrest Gump, 1994", el realizador Robert Zemeckis se enfrascó en un nuevo proyecto que le permitiría experimentar con un nuevo tipo de filmación: la animación por captura de movimiento. A través de este complejo proceso, actores de carne y hueso, digitalizados por completo, podían transformarse a gusto de los creadores, animándolos y situándolos en los escenarios más inverosímiles. Así pues, tras interesar a Tom Hanks en la adaptación de un viejo cuento llamado, precisamente, "El Expreso Polar", Zemeckis rodó una revolucionaria película que combinaba tanto la aventura más tradicional de sus anteriores largometrajes con un argumento cien por cien navideño e infantil, en el que Hanks interpretaría a casi la totalidad de los personajes. El resultado, como decimos, es casi una obra maestra de este nuevo cine de animación.


    Una Nochebuena, un niño que ha dejado de creer en Santa Claus, despierta alertado por un extraño ruido y unas luces brillantes. Cuando sale de su casa para comprobar qué es, se encuentra con la sorpresa de que un gigantesco tren ha parado delante mismo de su portal. Allí, un simpático aunque gruñón revisor le informa de que ese tren es el Polar Express, y que se dirige al Polo Norte para llegar a tiempo de que Santa Claus comience con el reparto de regalos a lo largo del mundo. El niño se monta en el tren y, en ese momento, empieza una trepidante odisea llena de aventura y peligros en la que el Polar Express, lleno de niños pequeños, emprende su viaje.


    Como indicábamos al comienzo, partiendo de un cuento corto de clara inspiración navideña, Zemeckis y el guionista William Boyles Jr. (el mismo que se encargó del libreto de "Náufrago - Cast away, 2000", otro film del tándem Zemeckis - Hanks) confeccionaron un largometraje impresionante desde casi todos los puntos de vista. Estéticamente, "Polar Express" es una maravilla, pues el diseño de los decorados asombra casi con la misma facilidad que a los personajes (ese tren envuelto en neblina parando en la entrada de las casas, el lago helado con las vías sumergidas, toda la ciudad del Polo Norte, o los entresijos de los almacenes donde se reparten los regalos), la partitura original compuesta por Alan Silvestri -el compositor habitual del director- es grandiosa y conmovedora, la interpretación de Hanks sorprendente en cada uno de los personajes a los que da vida, y la realización de Zemeckis es, en una palabra, insuperable (ver ese plano secuencia en el que un billete de tren sale volando del mismo para aterrizar minutos más tarde junto a la vía, o todas las secuencias en la que la rapidez adquiere un papel fundamental: el descenso sin frenos del tren hasta precipitarse en un lago helado, el viaje en un habitáculo de los niños para llegar a tiempo de ver a Santa Claus).


    Y, por supuesto, como toda producción navideña que se precie, el mensaje lleno de buenas intenciones, que concluye con una narración en off del protagonista, aquí representando a todos los que hemos sido niños en nuestro momento, y que hemos creído en las mismas cosas que descubren los protagonistas del film durante su aventura. Así pues, "Polar Express", aunque pueda parecer extraño, no sólo es uno de los mejores largometrajes de su director, sino una auténtica lección de lo que debe ser el entretenimiento bien hecho que, además de distraer y emocionar, pone de relieve valores de lo más correctos. En pocas palabras, una maravilla de película, recomendable para todo tipo de público.



    • MR. HYDE DICE:

    "Polar Express" es una pasada de película, tanto para críos -que la flipan si la ven en cine- como para mayores -tres cuartos de lo mismo-. Yo tuve la ocasión de verla en tres dimensiones en un cine Imax y ya os digo que me quedé con la boca abierta. No es ya solo el hecho de que esté hecha de coña (en ese aspecto, os garantizo que es para fliparla), sino que consigue engancharte con un cuento cien por cien infantil, haciendo que el viaje del crío de la peli sea también el tuyo. Sabes que va a Polo Norte a ver a Papá Noel, pero eso te da igual porque durante el viaje pasan tantas cosas y tan trepidantes todas ellas que casi deseas que ese viaje se alargue un poco más. Es lo más parecido a meterse en una montaña rusa, con o sin las gafas de las 3D, porque la peli tiene aventuras, momentos emocionantes (ya os digo que más de una que yo me sé, al final, acabó sacando el pañuelo y llorando como una magdalena), una música preciosa, y unos efectos especiales brutales.


    Por decir algo, el único defecto (que tampoco sería tal "defecto") que le encuentro a la peli es que es una lástima que no la hayan hecho de verdad. O sea, que no hayan cogido a actores de verdad con escenarios reales y la hayan rodado así. Es cierto que desde el punto de vista técnico es muy revolucionario y tal, y que es una maravilla del cine de animación, pero si ya flipas en colores con la película en dibujos animados, imagina cómo hubiera sido todo con escenarios y el resto de verdad. Por supuesto, les hubiera costado un huevo, pero sí que hubiera merecido la pena. Y decía antes eso del defectillo porque aunque impresiona cómo está hecha, sí que da a veces un poco la impresión de que las caras de los personajes de dibujos, aunque hablen e interpreten, no acaban de tener la expresión de una cara normal. Por poner una comparación -que sé que son injustas, pero qué le vamos a hacer-, si tú ves "Wall·E: batallón de limpieza - Wall·E, 2008", alucinas con la cara de ser humano que tiene el robotito pero, en "Polar Express", las caras de los personajes no llegan a tener ese realismo de otras películas de dibujos, cosa que hace que no se le quites de encima esa sensación de cómic.


    De todas formas, aparte de esto que os comento sobre las caras de los personajes, desde que empieza "Polar Express", no tienes en ningún momento la impresión de que estás viendo dibujos animados. La acción está tan bien llevada y calculada a la perfección que sólo piensas en las aventuras que ves en cada momento. Y no son pocas: el momento en que el tren baja una cuesta empinadísima a todo trapo y sin frenos, cuando tiene que cruzar un lago helado que ha cubierto las vías y tiene que derrapar para poder enfilar por el camino correcto (os juro que este trozo corta la respiración), o la ruta que tienen que hacer los críos para llegar a tiempo a la entrega de regalos por en medio de un montón de toboganes.


    En resumen, "Polar Express" es una película estupenda para ver en familia estas navidades (si no es en Navidad, tampoco pasa nada, que la peli sigue siendo una chulada), con emoción, una historia preciosa, hecha de forma impresionante (los movimientos de cámara quitan el hipo), y con los momentos precisos de aventura, acción y ñoñeo que toda peli de este tipo necesita. En serio, no os la perdáis porque, aunque sea verla una vez, merece la pena. Ah, y una última cosa: anteción a la canción del final, "Believe", que interpreta Josh Groban, porque no tiene desperdicio.




    miércoles, 21 de diciembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "PESADILLA ANTES DE NAVIDAD"


    TÍTULO: PESADILLA ANTES DE NAVIDAD

    DIRECTOR: HENRY SELICK

    REPARTO: -

    DURACIÓN: 76 min.

    AÑO: 1992

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde que, a finales de la década de los ochenta, llegara a las pantallas “Bitelchús – Beetlejuice, 1988”, la estética creada por Tim Burton en sus largometrajes es tan fácilmente identificable como única. Burton, iniciado en el mundo del cine como dibujante de storyboards, ha conseguido crear, a lo largo de los años, una ambientación única en todas sus películas, con independencia de que esté filmando una historia de súper héroes, un desacertado remake o un cuento popular acerca de un jinete sin cabeza. En todos y cada uno de estos largometrajes, la huella de Burton se hace presente en cada plano. Ahora bien, lo que ya no suele ser tan frecuente –salvo alguna que otra excepción- es que un director de tales características apueste por ponerse al frente de la producción de un film animado mediante la técnica del stop-motion, y cuyo guión se encuentre casi más plagado de números musicales que de diálogo propiamente dicho. Sin embargo, “Pesadilla antes de Navidad”, dirigida por uno de sus colaboradores habituales –el realizador Henry Selick-, no sólo es una película estupenda e innovadora desde una perspectiva visual, sino que está impregnada de principio a fin por la estética burtoniana a la que antes hacíamos referencia. El resultado, como decimos, es sorprendente, aunque para llegar a esos niveles de originalidad tanto la historia como el aspecto visual del film tengan que ir a contracorriente.


    Jack Skelleton es la estrella principal de Halloween Town, una pequeña aldea oscura y tenebrosa cuyos habitantes son monstruos, brujas y seres legendarios de la más diversa índole. Sin embargo, entre todos ellos existe una sorprendente relación de cordialidad y altruismo. En Halloween Town están acostumbrados a centrar todos sus esfuerzos en la preparación de la noche de Halloween que, a pesar de celebrarse una sola vez al año, requiere de toda su atención y dedicación. Sin embargo, Jack ya está cansado de ser siempre la atracción principal y echa de menos algo diferente en el ritual, que todos los años se repite de la misma forma. Así pues, un día, por casualidad, se pierde por un misterioso bosque que contiene unos troncos con puertas que llevan a otros mundos de fantasía, como el mundo de la pascua o el de la Navidad. A este último mundo es transportado Jack de forma inesperada, descubriendo todo lo vinculado con la Navidad (los regalos, la nieve, los trajes típicos…) y contagiándose del espíritu alegre que lo impregna todo. Por ello, cuando regresa a Halloween Town, propone a todos los habitantes un cambio en sus rutinas: ser ellos los que se encarguen de la celebración de la Navidad en el mundo, para lo que deciden secuestrar a Papá Noel y hacerse pasar por él, e introduciendo una serie de cambios en la tradicional nochebuena: cambio de juguetes por otros más macabros propios de su mundo, el trineo está tirado por esqueletos de reno, etc.


    Son muchas las cosas que llaman la atención de “Pesadilla antes de Navidad”. En primer lugar, que a pesar de tratarse de un largometraje filmado mediante la técnica del stop motion alejado de otras estéticas más tradicionales (como los dibujos de “Wallace y Gromit”, por ejemplo), resulta fascinante en cada uno de sus planos –atención al primer número musical interpretado en solitario por Jack Skelleton-. En segundo lugar, su tono es deliberadamente siniestro, con un guión que contiene escenas tales como una especie de tortura inflingida al mismo Papá Noel o una zombi que no para de envenenar una y otra vez al tétrico científico chiflado que la ha inventado, y una serie de personajes a cada cuál más escalofriante (no en vano el personaje principal es un esqueleto andante, y la muchacha que está enamorada de él es una especie de criatura de Frankenstein cuyos miembros están cosidos a partes). En tercer lugar, el humor negro del que está plagada la película es tan simpático que, en ocasiones, casi asusta (al fin y al cabo, hacen que parezca divertido regalar monstruos y bichos de cualquier tipo a niños ilusionados con al Navidad). Y, en último término, la banda sonora compuesta por Danny Elfman es sobresaliente, resultando mucho más efectiva la música instrumental que no las diversas canciones que, en más de una ocasión, entorpecen levemente el avance de la acción.


    En resumen, “Pesadilla antes de Navidad” es un film muy original, extraordinariamente bien hecho –tengamos en cuenta las limitaciones evidentes del estilo de animación con el que se ha realizado-, y que se erige como una nueva muestra de la fascinación con la que Burton y Selick son capaces de sorprender al público. Además, si tenemos en cuenta que hasta los personajes más macabros acaban resultando simpáticos y que su duración a penas supera la hora y cuarto, el resultado no puede ser más que una película digna de reconocerle todos sus méritos.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues hombre, no digo que “Pesadilla antes de Navidad” no sea una peli original, pero a mí me pareció una frikada de tres pares de cojones. Está bien ver cómo los monstruos de toda la vida (vampiros, brujas, el hombre lobo, un alcalde con dos caras…) tienen un buen rollito estupendo entre ellos, y que se lo pasan de coña asustándose entre ellos, y compitiendo por ver quién es el más aterrador. Vale, eso mola. Y la historia esa de que el esqueleto se mete de golpe y porrazo en el mundo de la Navidad también tiene su puntillo. Pero el resto ya es demasiado extraño (esa imagen de Jack Skelleton montado en un trineo tirado por renos-esqueleto y repartiendo paquetes llenos de monstruos y bichos), por no decir que a Tim Burton y el director se les va un poco la pinza. El humor de la peli –que lo tiene, y mucho- es más negro que el sobaco de Denzel Washington y, aunque alguna que otra idea hace que te partas el culo (el doctor ese paralítico con forma de pato raro fabricándose otra “novia” a la que le pone la mitad de su cerebro, la serpiente que sale de un paquete comiéndose un árbol de navidad, o la reacción de los padres de un niño tras preguntarle qué le ha regalado Santa Claus cuando éste saca de una caja una cabeza cortada).


    Lo malo son otras cosas que no tienen mucho que ver con esto que os digo. La primera que me viene ahora a la cabeza, es que tiene demasiadas canciones. Se ve que para hacerlo más llevadero y que los nenes más pequeños no salgan escopetados al verle el careto a la calavera cuqui ésta, la peli acaba teniendo más canciones que todas las de dibujitos de Walt Disney juntas. Y eso, cuando la peli va por el minuto treinta y ya te has papado siete canciones, pues acaba cansando un poco, para qué mentir.


    La segunda cosa que tampoco mola tanto es que la historia empieza muy bien para acabar desinflándose al final más que un globo pinchado. El principio con Jack Skelleton flipándola en colores en el pueblo de la Navidad mola, más que nada porque te imaginas por dónde irán los tiros. Es más, cuando vuelve a su aldea de muertos y les cuenta lo que ha visto y lo que se proponen hacer, la cosa se pone interesante (cojonudos los tres críos cabrones que tienen que secuestrar a Santa Claus, y que llevan puestas todo el rato unas máscaras que, en realidad, son de sus propias caras). Pero, cuando viene el momento en que Jack Skelleton se pega un paseo por las ciudades normales para repartir el montón de bicharracos y monstruos que han empaquetado, la cosa ya se les va de las manos. Es más, el trozo en el que el ejército empieza a meterle cañonazos para derribarlo, y éste acaba medio reventado encima de una estatua, es de lo más lamentable.


    En fin, que “Pesadilla antes de Navidad” podrá ser todo lo original que quieras, tener unos decorados brutales y unos efectos de animación de premio. Todo eso lo no discuto. Pero yo me esperaba otra cosa. No sabría si decir algo más gamberro, o algo menos made in Tim Burton (por comparar, el humor que tenía, por ejemplo, “Mars attacks – Mars attacks, 1996” me pareció divertidísimo) pero, de cualquier forma, algo que me gustar más. Así que digamos que, sin ser una mierda pinchada en un palo, “Pesadilla antes de Navidad” no entraría a formar parte de las pelis que me veo una y otra vez. Entretiene y está simpática, pero poco más. Y os lo digo yo, que me encanta casi todo lo que hace Tim Burton.





    martes, 20 de diciembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "EL SECRETO DE LA PIRÁMIDE"


    TÍTULO: EL SECRETO DE LA PIRÁMIDE

    DIRECTOR: BARRY LEVINSON

    REPARTO: NICOLAS ROWE, ALAN COX, SOPHIE WARD, ANTHONY HIGGINS, NIGEL STOCK

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • "El secreto de la pirámide" es la última de las patas que nos faltaba incluir en esta sección, al menos en cuanto a las películas de aventuras de la década de los ochenta tras las que se encontraba Amblin, la antigua productora de Steven Spielberg. Así pues, en este film, al igual que ya había hecho en otras propuestas por aquellos días como "Gremlins - Gremlins, 1984", "Los goonies - The goonies, 1985"o "Regreso al futuro - Back to the future, 1985", Spielberg se ocupó de facilitar la realización de un fabuloso relato de aventuras en el más puro estilo de su Indiana Jones, para lo que volvía a contar con un guión escrito por el futuro director Chris Columbus (Columbus es el guionista de los dos primeros títulos antes comentados), y con un equipo técnico de primer orden: Barry Levinson como director (tres años más tarde ganaría el Oscar al mejor director por "Rain man - Rain man, 1988"), Stephen Goldblatt como director de fotografía (Goldblatt es el excelente responsable de la fotografía de míticos films como "Terminator 2. El juicio final - Terminator 2. Judgement day, 1992"), y el veterano Bruce Broughton como compositor de la banda sonora. El esfuerzo conjunto de todos estos genios daría lugar a una de las más curiosas aproximaciones a la figura del detective más famoso de todos los tiempo: Sherlock Holmes.


    Sherlock Holmes (Rowe) es un joven estudiante en una refinada institución de Londres. A ella acude, como estudiante y compañero de cuarto de Holmes, John Watson (Cox), quien se convierte en su mejor amigo. Holmes, que es uno de los jóvenes estudiantes más inteligentes del centro, es desafiado de forma continua por sus compañeros, quienes ponen a prueba su gran capacidad deductiva, cosa que admira profundamente a Elizabeth (Ward), sobrina del profesor Waxflatter (Stock), de quien Holmes está enamorado en secreto. Las cosas se complican cuando, en Londres, comienzan a sucederse una serie de muertes supuestamente accidentales que guían a Holmes y Watson hacia una misteriosa leyenda acerca de una antigua secta. A partir del momento en que Elizabeth sea secuestrada por miembros de dicha organización, Holmes y Watson deberán averiguar qué se esconde tras esa supuesta orden secreta, y liberar a Elizabeth.


    "El secreto de la pirámide", a pesar de su tono evidentemente juvenil, es una película que no pretende, en absoluto, resultar infantil. Más bien al contrario, el largometraje contiene diversas escenas impactantes como las de las visiones que sufren diversos protagonistas como consecuencia de una potente droga que les suministran a través de unos dardos envenenados (es aquí donde los efectos especiales de la compañía Industrial Light and Magic aportan una contribución decisiva para el desarrollo del film), o toda la parte que envuelve a las celebraciones de rituales ancestrales o sacrificios humanos.


    Evidentemente, estamos hablando de una producción de Steven Spielberg y de un guión de Chris Columbus, por lo que aquello que podría haber dado lugar a una película mucho más oscura y compleja se ve sustituido por un ritmo de aventuras muy bien urdido gracias, en especial, a la puesta en escena de un sorprendente Barry Levinson. Asimismo, se agradecen determinados apuntes del guión que hacen que "El secreto de la pirámide" no se convierta en ningún momento en una producción predecible, sino que apuesta por una resolución poco propia de los films de aventuras juveniles más tradicionales. Todo ello, por no mencionar la escena que tiene lugar tras los créditos finales, y en la que se desvela la auténtica identidad del villano de la función.


    En resumidas cuentas, "El secreto de la pirámide" es un excelente film de aventuras que trata a los espectadores como personas adultas, por lo que ni insulta su inteligencia ni se conforma con presentar a los clásicos personajes jóvenes e inmaduros. Aquí, la aventura se combina de forma muy acertada con el gran espectáculo, por lo que la diversión y el entretenimiento están garantizados con este pequeño clásico ochentero.



  • MR. HYDE DICE:

  • A mí me encantó "El secreto de la pirámide" cuando la vi. Eso sí, lo que recuerdo más que nada es que acojonaban bastante las secuencias de las alucinaciones, porque creo que me daban más canguelo a mí que a los personajes. Lo chulo de "El secreto de la pirámide" es que tiene ese mismo tono de peli de aventuras que tienen también "Los Goonies" y alguna de las de Indiana Jones, y que hace que te lo pases pipa hasta el final. En "El secreto de la pirámide", además, lo interesante no es que se junte la típica historia de Sherlock Holmes y Watson, sino que la trama tiene que ver con organizaciones secretas, ritos del tipo egipcio y misterios parecidos que no se limitan sólo a que Holmes tenga que resolver un crimen (cosa más lógica, ya que en la peli sólo es un chaval jovencito).


    Por otra parte, "El secreto de la pirámide", además de una película de aventuras estupenda, tiene mucho más misterio del que podría parecer al inicio. De hecho, la peli empieza con dos asesinatos camuflados (impresionantes las secuencias en que un perchero se convierte en una maraña de serpientes, o la escena del caballero de la vidriera cobrando vida para amenazar a su víctima) y, a partir de aquí, la cosa se va poniendo cada vez más interesante porque sabes que antes o después algo tendrá que ver con Holmes y Watson.


    Otra cosa simpática de la peli es que Holmes aparece como un inventor de lo más curioso (el tío se pone a pensar cómo hacer para diseñar una especie de máquina voladora -a eso le echan demasiado cuento, pero tampoco es nada que acabe siendo ridículo-, o cómo se obsesiona por los pequeños detalles para encontrar el sentido de los enigmas), y que hacen guiños sobre cosas que luego ya serán inseparables del personaje, como el regalo de su pipa, o la gorra esa rara que siempre lleva ya de adulto.


    "El secreto de la pirámide" cuenta también con otro factor importante: es entretenidísima. Ya sea por toda la parte relacionada con las misteriosas muertes y todo lo relacionado con esa secta extraña con la que pasa toda la parte final (acojonan los pirados disfrazados de Anubis... o de quien coño sea), o por los otros enigmas más sencillos que desafían a Holmes (toda la secuencia, al principio, cuando tiene que descubrir dónde ha escondido el capullo del colegio un trofeo). Y, por otra parte, hay tiempo para la parte romántica de todo el cuento -el rollete de Holmes con la sobrina de uno de sus profesores, que tendrá una importancia fundamental en el inesperado final de la peli-. En fin, que "El secreto de la pirámide" es una de las mejores películas de aventura juveniles de los ochenta y que, aún viéndola hoy, no da la sensación de haber envejecido como otras parecidas. Se ve que el amigo Spielberg nunca ha tenido un pelo de tonto y que sabía dónde se metía.





    lunes, 19 de diciembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "¡QUÉ BELLO ES VIVIR!"


    TÍTULO: ¡QUÉ BELLO ES VIVIR!

    DIRECTOR: FRANK CAPRA

    REPARTO: JAMES STEWARD, DANA REED, LIONEL BARRYMORE, THOMAS MITCHELL, HENRY TRAVERS

    DURACIÓN: 129 min.

    AÑO: 1946

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En Estados Unidos, se utiliza el término feeling good movie para hablar de aquellos largometrajes cuya historia, a pesar de contener ciertos apuntes dramáticos, o de hacer que sus protagonistas se las vean y deseen para lograr salir adelante, consigue conmover al espectador gracias a la integridad del personaje principal, y de un final que convence y contenta al espectador. Sin embargo, como ya hemos comentado en más de una ocasión, no es fácil hacer una buena película de este tipo, ya que la línea que separa la manipulación descarada y torpe de la habilidad para emocionar es muy fina. Así pues, si hablamos de las feeling good movies es porque “¡Qué bello es vivir!” podría considerarse muy fácilmente uno de los primeros films que dio pie a este tipo de producciones –denominación que, por otra parte, podría decirse de la práctica totalidad de la obra de su director, Frank Capra-, estando aún hoy considerada un ejemplo de cómo narrar una historia conmovedora que, además de resaltar una serie de valores centrados en la honradez, el altruismo o la generosidad, consigue entretener al público. Pero, como suele pasar en la mayoría de las grandes películas, “¡Qué bello es vivir!” no sería lo mismo sin la presencia de James Stewart, quien realizó una de sus interpretaciones más carismáticas en este largometraje de evidente carácter navideño.


    En el pequeño pueblo de Bedford Falls, un hombre llamado George Bailey (Stewart) está a punto de saltar al vacío desde un puente con la intención de acabar con su vida. Es Nochebuena, por lo que Dios, al ver lo que está a punto de suceder, decide enviar a uno de sus ángeles llamado Clarence (Travers) para que le eche una mano a George y, así, él pueda ganarse sus alas. Pero, para que sepa con qué clase de buen hombre está a punto de tratar, decide contarle la historia de George, desde que era un niño, hasta que se convirtió en el hombre que es en dicho momento. Será entonces cuando se descubra cómo George, desde joven, ha sido un hombre que siempre ha procurado ayudar a los demás, sobretodo desde que se hizo cargo, junto a su tío Billy (Mitchell) de una empresa dedicada a la concesión de microcréditos que heredó de su padre, cuya finalidad era prestar dinero a aquellos que no podían hacer frente a los intereses que les exigía el banco, y que lo enfrenta constantemente con el señor Potter (Barryomore), el terrateniente local. Pero, además, Clarence también descubrirá cómo George se enamora de la bella Mary (Reed) con la que forma una familia, y cuáles son los motivos por los que George parece decidido a quitarse la vida en Nochebuena. A partir de ese momento, Clarence entablará contacto con George y le mostrará qué hubiera sucedido con su familia y allegados si él nunca hubiera existido.


    “¡Qué bello es vivir!” es una película hecha de principio a fin con la clara intención de hacer que la ilusión y emoción que sienten todos sus personajes se traslade al público. Aunque, todo sea dicho, también es verdad que la descripción un tanto exagerada del personaje de George, pues cuesta de creer que éste sea alguien tan sumamente bueno (ver al respecto lo que sucede cuando está a punto de irse de luna de miel con su mujer), y que esté dispuesto a quitarse la vida con tal de cumplir con las obligaciones para con su gente. Del mismo modo, sucede algo parecido con la presentación del personaje del señor Potter, quien da rienda suelta a un despotismo, egoísmo y avaricia desenfrenadas (atención a la secuencia en que está a punto de conseguir “comprar” a George mediante promesas de fortuna y prosperidad –magistral la interpretación de Barrymore-), para que contraste con el carácter bonachón de George con la misma intensidad pero, también, con la misma exageración y sobreactuación.


    Sin embargo, lo curioso del caso es que, a pesar de ello, “¡Qué bello es vivir!” no resulta empalagosa en absoluto, ni da la sensación de que el comportamiento y situaciones que contempla el guión están forzados (no sucede, como suele decir Hyde a menudo, que los vaqueros se llevan una mano al estómago tras dispararles, tardando medio minuto en desplomarse), a pesar de que podría prestarse muy fácilmente a ello. Es aquí donde el talento de Capra da lo mejor de sí mismo, tal y como queda también patente en secuencias como aquella en que George, de niño, impide que el farmacéutico del pueblo le dé una medicina equivocada a un cliente o, sobretodo, en toda la parte final en que se resuelve no sólo el problema que concierne a George sino también el destino del ángel Clarence.


    Así pues, “¡Qué bello es vivir!” es, dentro de las películas de cine clásico, una de las mejores propuestas para ver en estos días pre navideños, ya que la historia que cuenta es atemporal, e invita a disfrutar en familia de un largometraje estupendo y lleno de buenas intenciones, al que el tiempo no parece haberle afectado lo más mínimo. Al fin y al cabo, estamos hablando de una película de Frank Capra.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Buenooooooo! ¡Qué sería de una Navidad sin que nadie hablara de “¡Qué bello es vivir!” o de que la pasen por algún canal de la tele a las tantas de la madrugada. Si no lo hicieran sería tan raro como que no pusieran “Ben-Hur – Ben-Hur, 1959” en Semana Santa, o “Pretty woman – Pretty woman, 1990” cuando se han quedado sin nada que poner por la noche. Pero vamos, que el hecho de que la pasen más que las repeticiones de los realities de Tele 5 no quiere decir que la película no merezca la pena porque, para ser sincero, “¡Qué bello es vivir!” es una preciosidad de peli. No diré que es de lo mejor que he visto en mi vida, pero sí que es de esas que te dan buen rollito, y de las que hacen que te sientas de perlas cuando acaban.


    De todas formas, una cosa que a mí nunca me ha convencido mucho de este tipo de pelis en que todo es felicidad por donde se mire, es que la exageración siempre se pasa tres pueblos. ¿De verdad alguien se mataría para que otros cobraran un seguro de vida que cubriera sus deudas? Vamos, ya os digo que me pasa eso a mí y para rato me tiro de un puente. Pero claro, estamos hablando de una película donde el espíritu navideño está hasta cuando bostezan los actores, así que no podía ser de otra forma.


    Por otra parte, y aunque pueda parecer un poco contradictorio, sí que me gusta la parte más fantástica de todo, es decir, todo lo que tiene que ver con el ángel ese que baja para echarle una mano al colega con su vida, y cuando enseñan lo que hubiera pasado si el pollo éste no hubiera nacido (fijaos en lo que decía antes: me puedo creer que baja un ángel del cielo, pero me cuesta creer que la que es su mujer, si no le hubiera conocido, se hubiera convertido en una bibliotecaria solterona). Y, por supuesto, me chiflan otras cosas como el momento en que Stewart quiere conquistar a la chica prometiéndole la luna -tal cuál-, o todo el final, con la gente del pueblo y la familia reunida en torno al árbol de navidad y James Stewart con una sonrisa profidén gigante en la cara y una pinta de felicidad indescriptible. Lo malo, como solía gustarle a mi abuela, es que al malo no le den más por culo, o sea, que el pavo se vaya de rositas, aunque más cabreado que una mona por no poder salirse con la suya. Si, al final, lo hubieran mandado a la cárcel, o tirado del pueblo a pedradas, la cosa hubiera molado mucho más.


    Pero vamos, que “¡Qué bello es vivir!” es una peli que está muy bien, muy bonita y tal, y con el tema navideño perfecto para estos días, así que os la recomiendo si aún no la habéis visto. Pero tranquilos, que si es así, para variar, fijo que los próximos días la pasan por la tele.





    domingo, 18 de diciembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "MISIÓN: IMPOSIBLE. PROTOCOLO FANTASMA"


    TÍTULO: MISIÓN: IMPOSIBLE. PROTOCOLO FANTASMA

    DIRECTOR: BRAD BIRD

    REPARTO: TOM CRUISE, JEREMY RENNER, PAULA PATTON, SIMON PEGG, MICHAEL NYQVIST, TOM WILKINSON

    DURACIÓN: 130 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde que, en 1996, Tom Cruise protagonizara y produjera la primera de las aventuras en la gran pantalla del agente del MI6 Ethan Hunt -que, a su vez, era la versión cinematográfica de la serie de televisión protagonizada por Peter Graves y Martin Landau entre otros-, han sido varios los realizadores que han impreso su personal estilo en cada una de las cuatro entregas realizadas hasta la fecha. Para esta última ocasión, Cruise ha elegido al reputado realizador de animación Brad Bird, ganador de dos Oscar por las maravillosas producciones de Pixar "Los increíbles - The Incredibles, 2004" y "Rataouille - Ratatouille, 2007", para que se encargue de dirigir una nueva y espectacular aventura, que promete al público tanto entretenimiento como dosis de acción y secuencias tan impresionantes como, valga la redundancia, imposibles.


    Al agente secreto del MI6 Ethan Hunt (Cruise) se le encarga infiltrarse en el Kremlin con la intención de sustraer unos códigos de activación de misiles nucleares que, en caso de caer en las manos equivocadas, podría desencadenar un enfrentamiento sin precedentes entre los Estados Unidos y Rusia. Acompañado de su equipo, formado por el informático Benji (Pegg) y la agente de campo Jane (Patton), Hunt no sólo no consigue hacerse con los códigos, sino que cae en la trampa de un peligroso extremista soviético llamado Hendricks (Nyqvist), quien no duda en hacer volar medio Kremlin por los aires. Cuando el gobierno ruso culpe al equipo del MI6 del ataque, el secretario estadounidense de defensa (Wilkinson) propondrá a Hunt y a su equipo encargarse de atrapar a Kendricks de forma extraoficial, antes de que se haga con el control de un satélite que le permita lanzar los misiles nucleares contra territorio norteamericano. Tras un aparatoso accidente, Hunt, con la ayuda de un misterioso analista del MI6 llamado Brandt (Renner) se podrá manos a la obra antes de que sea demasiado tarde.


    Tras el resultado de las anteriores partes de la serie "Misión: imposible" no es nada nuevo decir que, en cada nueva entrega, la teoría del cada vez más complicado se pone de manifiesto en todo su esplendor. En efecto, no son pocas las secuencias de acción que hacen presenciar al espectador un festival de acrobacias espectaculares (lo que sucede por el exterior de un hotel de Dubai es indescriptible), persecuciones trepidantes (atención a la que envuelve a Hunt y Hendricks en mitad de una tormenta de arena) y demás situaciones tan apabullantes que resulta imposible pestañear por miedo a perderse algún detalle de semejante bombardeo de imágenes (mención especial para el final, en el interior de un moderno aparcamiento de coches). Afortunadamente, Cruise (que como productor de sus propias películas sabe a la perfección lo que es necesario para contentar a las audiencias) ha confiado para esta nueva misión en Brad Bird, un director que domina a la perfección el sentido del ritmo -tal y como ha demostrado en sus anteriores largometrajes animados- para dotar a "Misión: imposible. Protocolo fantasma" de una estética que nada tiene que ver ni con la excesiva seriedad con que Brian de Palma rodó la primera entrega (que, aún así, continúa siendo la mejor de toda la serie), ni con la chabacanería de la que hizo gala John Woo en la segunda parte. Y, si bien, a pesar de un más que correcto trabajo por parte de J.J. Abrams en la tercera, la última vez que el agente Ethan Hunt se hizo cargo de una de sus misiones, el público se quedó con ganas de mucho más.


    Afortunadamente, para todos esos espectadores -entre los que nos encontramos Hyde y un servidor-, la llegada a las pantallas de "Misión: imposible. Protocolo fantasma" ha supuesto una nueva oportunidad para disfrutar a lo grande de una película cuyo único propósito es distraer al público con una tormenta casi ininterrumpida de secuencias espectaculares que las audiencias disfrutan y aplauden a partes iguales. Por suerte, el guión escrito, entre otros, por el oscarizado Christopher McQuarrie contiene las dosis suficientes de intriga, acción y aventura que una película de estas dimensiones necesita para conseguir el entretenimiento tan estupendo que es.


    Por lo que respecta al resto del equipo responsable de "Misión: imposible. Protocolo fantasma", como no podía ser de otra forma, también es excepcional: desde el montador Paul Hirsch, pasando por el director de fotografía Robert Elswitt (aquí aportando un colorido a la imagen mucho más rica en matices que sus anteriores trabajos) y el compositor de la anterior entrega Michaek Giacchino (éste ha compuesto una música excelente que no se sitúa en ningún momento por encima de las secuencias a las que acompaña, y que incluye matices tan diversos como aires inspirados en las partituras de Murice Jarre para los fragmentos que tienen lugar en Dubai, como otros de influencia oriental -para la parte de La India- o con abrumadores coros rusos para los momentos ambientados en Moscú).


    En resumidas cuentas, "Misión: imposible. Protocolo fantasma" es un auténtico festín de entretenimiento, que consigue interesar al espectador desde el primer minuto, y al que mantiene atento en el film hasta que comienzan a salir los títulos finales de crédito. No se trata de ninguna obra maestra, pero sí de una película a la que tampoco hay que negarle sus méritos. Y, como entretenimiento, desde luego, es sobresaliente.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues mentiría si dijera que no tenía ganas de que estrenaran esta peli para poder ir al cine a pasármelo en grande. Y es que no nos engañemos: desde hacía meses, los únicos estrenos de películas más o menos destinadas a convertirse en el pasatiempo preferido de la semana no estaban mal ("Acero puro - Real steel, 2011", "In time - In time, 2011") aunque no venían acompañados de ese bombo que mola tanto de las pelis que acaban siendo unos bombazos divertidísimos -como veis, me niego a meter en el mismo saco a la última parte de esos vampiros mascachapas que ha salido hace poco-. Pero, por suerte, el amigo Tomasete ha decidido aterrizar con la última de sus misiones imposibles, en la que ha preferido dejar en paz a las fallas y la semana santa sevillana para hacer lo que mejor sabe y debería hacer más a menudo: una película cojonuda para pasar un rato emocionado con sus volteretas de agente secreto.


    A mí, de todas las "misiones imposibles", la que más me gustó es la primera, pero teniendo en cuenta que soy fan incondicional de Brian de Palma (que también se ha cascado cada mierda que asusta), tampoco es que sea un indicador muy fiable. Lo que no voy a discutir es que esta última "Misión: imposible" es una caña. Sabes de sobra a lo que vas cuando compras la entrada, pero si lo que pretendes es encontrarte con una película de espías en plan rollo sofisticado y realista, más vale que te ahorres la entrada. Pero, si por el contrario, decides aceptar el juego de Cruise y sus colegas ya te digo que te lo pasarás de coña durante dos horas y poco.


    "Misión: imposible. Protocolo fantasma" tiene momentos muy chulos: lo que tiene que hacer Hunt y el informático friki para entrar en el archivo del Kremlin, la explosión en mitad de la Plaza Roja, todo lo que pasa en el hotel de Dubai (lástima que lo hayan enseñado tanto por la tele, porque al final ya te llevas poca sorpresa cuando lo estás viendo), la tormenta de arena, lo que tiene que hacer otro de los amiguetes para acceder a un servidor (y que le hace una especie de guiño a cuando Cruise se descolgaba desde el techo en la primera parte) y, por supuesto, la paliza que se mete con el malo en un parking que ya me gustaría ver a mí por aquí, para recuperar una maleta y parar la detonación de un misil nuclear.


    Por supuesto, te tienes que creer que una lentilla es capaz de hacer fotocopias como si nada, o que si te tiras de un coche en el que vas a toda mecha sólo te harás un par de arañazos y un corte en el pantalón de un traje. Pero tampoco es que fuera mucho más creíble que un helicóptero se puede meter por el túnel de un tren al que va enganchado, o que un tío se puede poner a hacer el mono encima de una moto mientras le da matarile a los malos, así que el esfuerzo en plan "bué, pues vale, me lo creo y en paz" creedme que no cuesta tanto.


    En fin, que "Misión: imposible. Protocolo fantasma" da, ni más ni menos, lo que promete: dos horas de diversión asegurada, momentos trepidantes, una historia con gancho y una buena sesión de palomitas como Dios manda. Que también iba siendo hora de poder disfrutar de una peli así, ¿no os parece?




    sábado, 17 de diciembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "LOS CHICOS DEL CORO"


    TÍTULO: LOS CHICOS DEL CORO

    DIRECTOR: CHRISTOPHE BARRATIER

    REPARTO: GÉRARD JUGNOT, FRANÇOIS BERLÉAND, KAD MERAD, JEAN -BAPTISTE MAUNIER, JACQUES PERRIN

    DURACIÓN: 95 min.

    AÑO: 2004

    GÉNERO: MELODRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En 2004, un modesto film francés, llamado “Los chicos del coro”, estrenado en el país galo casi entre una marea de producciones de mucha más envergadura, se convertía en un impresionante éxito de taquilla, obteniendo el aplauso unánime de la crítica mundial, y consiguiendo algunos de los premios y reconocimientos más importantes de la industria cinematográfica: ocho nominaciones a los César, dos a los Oscar, tres a los BAFTA, dos a los Globos de Oro, y al Goya como mejor película extranjera. Lo cierto es que no es para menos, ya que “Los chicos del coro” no sólo da una tremenda lección de buen cine sino que lo hace proponiendo una historia bonita, hermosamente rodada, con un guión y, sobretodo, con unas actuaciones de todo su reparto y una banda sonora de las que se recuerdan tiempo después de haber visto la película. Ah, y un pequeño detalle: se trata de la opera prima de su director: Christophe Barratier.


    Clément Mathieu (Jugnot) es un maduro compositor de música que, a mediados del siglo XX, acepta un trabajo como profesor de música en un reformatorio para niños descarriados, para poder salir adelante en esos años difíciles. Una vez que llega al reformatorio, Clément queda asombrado por la dureza y deshumanización con la que son tratados todos los niños –todo ello promovido por Rachin (Berléand), el director del centro-, los cuales, por su parte, aprovechan la mínima ocasión para dar rienda suelta a su comportamiento rebelde. De entre todos los alumnos de Clément, destaca particularmente un niño llamado Pierre (Manuier), quien posee una habilidad vocal excepcional para el canto. Animado por la posibilidad de poder aportar una visión de la vida a estos chavales a través de la música, Clément comienza a enseñarles música, formando un coro infantil que, poco a poco, irá ganando una importante reputación en toda la región, a la vez que los muchachos irán transformando su comportamiento en uno mucho más civilizado.


    “Los chicos del coro” es una maravilla en cuanto a construcción de la historia. Absolutamente ningún elemento aparece forzado, ni presentado con insistente persistencia para resultar emotivo o conmovedor. Aquí, Barratier se limita a presentar una línea argumental de lo más simple, en la que el buen hacer de su reparto, a ritmo de una insuperable adaptación musical, consigue que el espectador se sienta inmediatamente atraído por aquello que le están contando. Evidentemente, el guión contiene los suficientes giros argumentales como para no resultar repetitivo (los casi constantes enfrentamientos entre Clément y Rachin, la imposibilidad de corregir al “nuevo” alumno brutote e incapaz de comportarse de forma civilizada –tremenda el momento en que Rachin lo abofetea sin miramientos, o lo que sucede tras la secuencia del incendio del reformatorio-). En este sentido, “Los chicos del coro” se diferencia de otros largometrajes de temática similar como “El club de los poetas muertos – Dead poets’ society, 1989” o, incluso, la excelente “Profesor Holland – Mr. Holland’s Opus, 1995” con la que el film que hoy nos ocupa tiene más de un punto en común.


    Por lo demás, como ya mencionábamos, no conviene desvelar mucho más sobre este fascinante largometraje, ya que todo elemento nuevo que se descubre ayuda a disfrutarlo aún más. Tan sólo, antes de terminar, comentar un par de referencias curiosas: aquellos de ustedes que hayan visto la oscarizada “Cinema Paradiso – Nuovo Cinema Paradiso, 1988” seguro que encuentran más de un punto en común con el comienzo de “Los chicos del coro”. Y, la segunda, es que presten una atención especial al personaje de Pepinaud, uno de los niños más inocentones de todo el reformatorio, y que se adueña del corazón de los espectadores desde que aparece en pantalla por primera vez hasta que cierra la película con una inesperada reacción por parte de Clément. En resumen, una “Los chicos del coro” es una película sensacional y bonita a rabiar que merece la pena ser disfrutada con todos los sentidos. Y, por supuesto, atención a su banda sonora. Irrepetible la partitura compuesta por Bruno Coulais.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cuando Jekyll me propuso que hoy habláramos de “Los chicos del coro”, lo primero en lo que pensé al recordar la peli fue lo cierto que parece a veces eso de que la música amansa a las fieras. Y de cómo, con cuatro duros –quitando la ambientación de mediados del siglo pasado, ya os digo que no se han gastado mucho más- y una historia que hemos visto ya mil veces en otras películas (el tópico del profesor que va a un centro nuevo en el que los que mandan son unos capullos integrales estirados, y los alumnos poco menos que delincuentes y futuros convictos), los gabachos han sido capaces de hacer una de sus mejores películas. Y lo mejor, utilizando una música preciosa como excusa para contárnoslo todo, cosa que no suele ser lo habitual –por no decir que en el noventa y nueve por ciento de los casos en que se juntan estudiantes y música, lo único que se oye es rap de ese infernal-.


    Pero si hay algo que llame la atención en “Los chicos del coro”, aparte de su banda sonora, es la forma que tienen de contar la historia. Bueno, más bien, de presentar a los personajes. Menos un chaval pelirrojo al que dan ganas de cruzarle la cara de un guantazo (y, eso, siendo comedidos), el resto de los que salen son gente estupenda. El profesor, es un buenazo total; el chavalín pequeño al que parece que nadie quiere, es un bragado genial, y el niño principal, aunque un poco mamonete, también termina cayéndote bien. Vamos, hasta el director ese que parece que tenga un palo de escoba metido por el culo te acaba resultando simpático (es divertido el momento ese en que se pone a hacer avioncitos de papel mientras baila encima de su mesa). Como os digo, lo bonito del tema es que da la sensación de que son una serie de personajes que van perdidos sin saber muy bien qué hacer con su vida, hasta que un profesor insignificante decide poner un poco de orden, como quien no quiere la cosa, y siempre desde el respeto y la educación. Por eso me gusta, porque da la sensación de que uno de los mensajes que pretende transmitir “Los chicos del coro” es si quieres predicar, hazlo con el ejemplo (que a más de uno que conozco debería quedarle esto claro).


    En cuanto al resto de la peli, pues está bien, pero tampoco descubre América. Lo que pasa es que esa sensación de buen rollo hace que cosas más normales y flojuchas (el rechazo al nuevo profesor nada más llega al centro, el enfrentamiento entre él y el director que es mucho más chapado a la antigua, la forma de entablar relación con los chavales que pasan del tema, etc.) te parezcan cojonudas. Y, entre ejemplo y ejemplo, pues sesión de cántico infantil que hacía que toda la gente se quedara muda con la música que eran capaces de hacer esos chavales con sus voces.


    En fin, que “Los chicos del coro” es un ejemplo perfecto de cómo un mismo tema que ya nos han contado en muchas otras pelis puede ser tratado desde un punto de vista totalmente diferente, haciendo que el público se sienta a gusto con la historia, que los actores (sobretodo los infantiles) lo hagan de coña y que, cuando acaba, te sientes bien. Supongo que es una sensación que sólo consiguen provocar en la gente las películas buenas. Y ésta lo es.