lunes, 16 de enero de 2012

CINE CLÁSICO: "LADRÓN DE BICICLETAS"


TÍTULO: LADRÓN DE BICICLETAS

DIRECTOR: VITTORIO DE SICA

REPARTO: LAMBERTO MAGGIORANI, ENZO STAIOLA, LIONELLA CORELLI, ELENA ALTIERI

DURACIÓN: 80 min.

AÑO: 1948

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es imposible no hablar de la historia del cine sin hace un alto en el neorrealismo, cuyo máximo exponente se encontró en el cine italiano de posguerra. Grandísimos directores como Luchino Visconti, Roberto Rossellini o Vittorio de Sica (éstos dos últimos sobretodo), pusieron todo su talento a disposición de una nueva forma de hacer cine -o de politizarlo para denunciar determinadas situaciones, si se prefiere decir así- para plasmar con una sencillez arrebatadora el drama social en el que se había sumido la nación tras el desastre a todos los niveles que había supuesto la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, es en obras como "Roma, ciudad abierta - Roma, città aperta, 1945" de Rossellini o la que hoy nos ocupa, "Ladrón de bicicletas" donde esa realidad tan caótica se mostraba sin ningún tipo de artificio, ni sofisticación por parte de los actores que intervenían (ninguno de ellos era actor profesional, sino gente normal y corriente de la calle), por lo que el realismo y golpe a la conciencia que lograban con sus films era tan único como magistral.


    Antonio (Maggiorani) es un hombre sin trabajo, en la Roma de los años inmediatamente posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial. Como miles de italianos, consigue que lo contraten de vez en cuando para pequeñas chapuzas y trabajos de poca monta. Sin embargo, ve una jugosa oportunidad como encargado de pegar carteles que anuncian películas por la ciudad, siempre que disponga de una bicicleta para poder desplazarse por la ciudad. Con tal de lograr ese simple trabajo, Antonio convence a Maria (Carell), su mujer, para que empeñe las sábanas de la casa y, así, poder comprarse la bicicleta. Sin embargo, el primer día, mientras pega los carteles, le roban la bici, por lo que pierde su trabajo. Desesperado, Antonio deambula por las ajetreadas calles de Roma en compañía de su hijo pequeño, Bruno (Enzo) con la esperanza de poder encontrar una solución a sus problemas.


    "Ladrón de bicicletas" es una película devastadora, dicho esto como el mejor de los cumplidos, ya que consigue llegar al corazón de los espectadores con una fuerza y una determinación impresionantes. Muy pocas veces, el realismo en el que se basaba la corriente cultural a la que pertenece por derecho propio "Ladrón de bicicletas" ha conseguido -aparte del género semi-bélico de los films neorrealistas de Rossellini- representar esa parte tan amarga de la sociedad italiana (extrapolable a cualquier nación de la posguerra), completamente ahogada por los efectos de una barbarie que, aún años después de su final, sigue pasando factura a familias.


    Así pues, "Ladrón de bicicletas" contiene momentos tan duros como la reacción de unos niños que comen en un restaurante, pertenecientes ambos a diversas clases sociales, así como una emotiva relación padre-hijo que enternece magistralmente no solo por la insuperable química y complicidad que se establece entre ellos, sino también porque ello constituye el reflejo de la angustia de una familia (y, como ésta, muchísimas más) que hace lo posible por no derrumbarse ante los reveses que sufre del destino.


    Ante todo ello, de Sica se encarga de retratarlo todo con la mayor fidelidad posible a la verdad, sin grandes artificios visuales, y con los recursos estéticos y escénicos necesarios para que esa sensación de autenticidad no abandone al metraje ni un solo minuto. Ni siquiera en sus últimos y angustiosos diez minutos, cuando el sentimentalismo hubiera podido abrirse paso de la forma más evidente. Por este motivo, estamos no solo ante una de las obras cumbres del neorrealismo, sino de toda la historia del cine, digna de ser admirada y "sufrida" para poder admirar toda su hermosura.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues yo no entiendo mucho de neorrealismo o como se llame eso. Lo único que puedo decir es si la película merece la pena o es un bodrio. En este caso, sin ser ninguna maravilla de esas que te marca, lo cierto es que para ser una peli tan vieja está bien, no aburre, y esta corta que, cuando te quieres dar cuenta, ya se ha acabado. Lo que sí me hace gracia es la más que curiosa similitud del tema que trata con toda la mierda de crisis que llevamos padeciendo desde hace casi media década. En "Ladrón de bicicletas" es un padre que está desesperado por encontrar un trabajo con el que pueda dar algo de comer a su familia, hasta que toma una decisión que va en contra de sus propios principios. Vaya, como la vida misma, ¿no? Pues no sé si será porque conozco a más de uno que se vería en una situación parecida o qué pero me ha parecido que, aunque la peli tenga más de medio siglo, trata un tema de lo más actual, y extrapolable a situaciones mucho más modernas.


    Es cierto, en referencia a eso que comenta Jekyll arriba del realismo, que da la sensación de que la historia es de verdad de la buena, y que daba la casualidad de que el director pasaba por allí con su cámara mientras todo ocurría, así que se puso a grabar. Las actuaciones son impresionantes de la primera a la última, desde ese pobre hombre desesperado por encontrar la bici que le han chorizado, hasta el crío que interpreta su hijo, quien te deja el corazón arrugado cuando ve la humillación a la que es sometido públicamente su padre. En serio os lo digo, este momento en especial hace que se te pongan de punta todos los pelos del cuerpo, que casi sientes ganas de poder meterte en la película y echarle un cable a ese pobre diablo.


    Otra cosa que me hizo gracia es alguna que otra secuencia que, hace unos años, homenajeó/copió descaradamente (tachad la opción que más os guste) Roberto Benigni en "La vida es bella - La vita e bella, 1998". Por ejemplo, eso de que el padre vaya a toda paleta por las calles de Roma con su hijo sentado en la parte de delante de la bici; o cada uno de los momentos en que el padre pulula por las calles con su hijo a cuestas, y la mirada y aspecto de pobrecillo que tiene el chaval. Se ve que cuando algo es bueno, sigue funcionando también años después, así que no tengo nada malo que decir de este cine clásico. Aunque, por otra parte, es cierto que la película luce tan vieja como aparenta, por mucho que la historia ahora pueda ser de lo más actual. De todas formas, que nadie se equivoque y piense que es un petardo, porque la verdad es que merece la pena verla. Ya os digo que no tiene nada de comedia, y que hace que se le encoja a uno todo el cuerpo, pero sin necesitar enseñar escenas desagradables o violentas. Aquí, parece que te estén contando una fotografía de la posguerra, es decir, que sabes que lo ves es chungo y que, a pesar de ello, te hace sentir una especie de ternura que no se puede explicar del todo. Así que, hale, si podéis, ya la estáis viendo, que es de las que hay que merecen la pena aunque tenga más años que Matusalén.




    domingo, 15 de enero de 2012

    CINE EN CARTEL: "IMMORTALS"


    TÍTULO: IMMORTALS

    DIRECTOR: TARSEM SINGH

    REPARTO: HENRY CAVILL, STEPHEN DORFF, MICKEY ROURKE, LUKE EVANS, FREIDA PINTO, JOHN HURT

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, es más que evidente que, desde que se estrenó "300 - 300, 2007" hace ya un tiempo, la estética y acierto a la hora de combinar historia con aspectos visuales más propios del cómic sentó cátedra (más o menos lo que sucedió con el devenir de los efectos especiales después de la llegada de la trilogía de "Matrix"). Así pues, ahora, la mayoría de producciones de corte épico no pueden evitar sentir una voluntaria -o involuntaria- similitud con el film que colocó a Zach Snyder en la línea de los realizadores más visionarios del momento. De esta forma, siguiendo una línea similar, ahora ha sido el director de origen hindú Tarsem Singh quien, después del buen sabor de boca que dejó con el thriller onírico "La celda - The cell, 2000", se ha encargado de poner en imágenes la mitológica historia de Teseo, y su lucha contra el despiadado rey Hiperión.


    Teseo (Cavill) es un campesino que, junto con su madre y el resto de su gente, debe refugiarse cuando el rey Hiperión (Rourke) amenaza la tranquilidad de su pueblo. Hiperión está buscando desesperadamente el arco de Epiro, que le permitirá liberar a los titanes que se encuentran en cautiverio y, así, poder vengarse de los dioses, a quienes culpa de una desgracia personal. Para ello, no duda en devastar todo lo que se interpone en su camino. Cuando el pueblo de Teseo es arrasado y su madre asesinada ante sus propios ojos, Teseo es hecho prisionero. Una noche, consigue escapar en compañía de Estavros (Dorff), otro ladrón hecho prisionero, y de Fedra (Pinto), un oráculo capaz de prever el futuro. Su único objetivo será entonces adelantarse a Hiperión y conseguir el arco para evitar que éste pueda liberar a los titanes. Todo ello, ante la atenta mirada de Zeus (Evans).


    Para un largometraje de las características de "Immortals", no cabe duda de que Tarsem Singh era la mejor opción para orquestar su puesta en escena. Si en la introducción hablábamos de su importante aportación en la sangrienta "La celda", aquí pone esa novedad visual tan fabulosa al servicio de una gran súper producción que no oculta, en ningún momento, su deseo de ser una aventura distraída y emocionante. Esta decisión, que podría tomarse como un fallo por su parte al poder ser considerada una exageración demasiado irreal o poco seria (no se trata de una película de aventuras en plan realista, como sí podría serlo "Templario - Ironclad, 2011" o "Braveheart - Braveheart, 1995", por poner dos ejemplos de largometrajes épicos)lo que consigue, sin embargo, es acentuar ese tono de épica mítica inherente al propio relato.


    De esta forma, "Immortals" acaba siendo una especie de cuento mitológico repleto de secuencias asombrosas (el enfrentamiento entre Teseo y los atacantes de su pueblo, el violentísimo duelo entre los dioses y los titanes e, incluso entre ellos mismos -ver la ejecución de Ares a manos de Zeus por interferir en el camino de los mortales-). Esto no implica, sin embargo, que la película hubiera podido tratarse desde un punto de vida menos fantástico pero, aún así, no es impedimento para poder ser considerada como un mero divertimento de lo más entretenido.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé por qué demonios se han empeñado en hacer que "Immortals" parezca una copia de "300". Vale que su estilo es parecido, y que la forma en que está hecha tiene más de una cosa en común. Pero quitando el hecho de que tiene batallas violentas (las de "Immortals" mucho más que las de "300"), tampoco es que sean lo mismo. Es más, creo que puestos a comparar, "Immortals" tiene más cosas en común con "Furia de titanes - Clash of the titans, 2010" que no con la de los espartanos camorristas ya que, donde una te contaba un trozo de la historia clásica -vale que muy adornada y con mucho "ahú-ahú", pero hecho histórico al fin y al cabo-, las otras son pelis sobre historias mitológicas. Y creedme si os digo que a veces uno tiene la sensación de que si se mezclan las imágenes de las dos películas, tampoco te darías mucha cuenta.


    Pero bueno, por lo que respecta a "Immortals", te da justo lo que esperas encontrar: escenas monumentales de batallas -a cada cuál más sangrienta-, aventuras, escenarios acojonantes (atención al sitio en el que están encerrados los titanes dentro del Monte Tártaro, con esas estatuas gigantescas abrazadas entre sí) y secuencias de acción que hacen que ni se te vaya la vista de la pantalla un solo segundo. La peli está hecha de maravilla, y se preocupa lo suficiente de que la historia quede bien clarita y no resultar farragosa, y de que el entretenimiento sea constante durante sus casi dos horas. Vale que puede parecer un poco recargada, más que nada porque los decorados hay veces que son un pelín exagerados, cosa que hace que todo te parezca más un cuento digital que no una película de aventuras clásicas. Aunque volvemos a lo mismo, que la estética que se ha querido mantener es la del tipo de "300", por lo que la magnificación de todo lo que pasa (empezando por ese pueblo encajado en un montaña, siguiendo con la guarida del Rey Hiperión y terminando con la fortaleza junto al Monte Tártaro) es brutal.


    De todas formas, si lo que quieres es pasártelo bien, "Immortals" hace te hace pasar el rato perfectamente distraído. Hay secuencias flipantes, como ese momento en que Teseo y sus colegas tienen que huir de unos soldados de Hiperión y Poseidón les ayuda provocando un tsunami de tres pares de cojones (estupenda esa imagen de Teseo saltando y agarrándose a una cuerda en el último segundo), o como cuando Teseo se carga a cuatro solados con el arco mágico ese o, por supuesto, toda la parte final en la que, por un lado, se enfrentan los dioses a los titanes y, por otro, Teseo a Hiperión- la parte más gore de la peli-.


    Así que ya lo sabéis, para entreteneros un ratito, a "Immortals" va de maravilla. Aunque, si queréis un consejo, no merece la pena gastarse más pasta por verla en 3D. Yo la he visto en las dos dimensiones de toda la vida y os garantizo que no hay así nada que a priori pudiera ganar más en 3D. Es más, teniendo en cuenta que hay escenas de batallas y tal, puede que hasta las tres dimensiones lo único que hagan es marear más. Pero bueno, eso ya vosotros con vuestros gustos. Por lo que a mí respecta, me lo pasé pipa viendo "Immortals", y espero que a vosotros os pase lo mismo.




    sábado, 14 de enero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "BATTLE ROYALE"


    TÍTULO: BATTLE ROYALE

    DIRECTOR: KINJI FUKASAKU

    REPARTO: TATSUA FUJIWARA, AKI MAEDA, TARO YAMAMOTO, MASANOBU ANDO, KOU SHIBASAKI, TAKESHI KITANO

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A principios de la década pasada, se estrenaba una película japonesa que causaba un importante revuelo. A pesar de que lo más propio del momento eran los abundantes cuentos e historias de terror basados en la presencia de espíritus de niños, fantasmas atormentados y demás, el veterano director nipón Kinji Fukasaku presentaba la que sería su obra más recordada (a pesar de disponer en su filmografía de más de treinta títulos): un largometraje terriblemente violento acerca de un grupo de amigos obligados a enfrentarse a muerte entre ellos. Si bien no fueron pocas las voces que criticaron abiertamente el film por su supuesta apología de la violencia, lo cierto es que "Battle Royale" no deja de ser una apuesta fascinante y electrizante en el que la deshumanización de la sociedad es contemplada a través de un grupo de muchachos que, desde el momento en que se les ordena acabar con el resto de sus amigos, reacciona de las más variadas formas ante la experiencia más extrema de sus vidas.


    En un futuro muy cercano, el gobierno japonés, desbordado por las continuas oleadas de salvajismo y delincuencia juvenil confecciona, a modo de escarmiento, un programa conocido como "Battle Royale". Dicho programa consiste en escoger un grupo escolar de forma aleatoria, trasladando a todos los alumnos de la clase a una isla en la que tendrán que matarse los unos a los otros. Para ello, a cada uno se le facilita un petate con provisiones, un mapa y un arma (las armas van desde una ballesta y una pistola, a un GPS o a la tapa de una cacerola), así como una serie de instrucciones que deberán respetar. Cada equis horas, se les indicarán una serie de zonas prohibida y, además, únicamente disponen de tres días para que sólo quede un único superviviente o, de lo contrario, el collar que todos tienen adherido al cuello explotará, matándolos en el acto.


    No es nueva la historia de personajes que deben sobrevivir en pareja dependiendo de algún dispositivo explosivo adherido a su cuerpo. Esto ya se había visto previamente en la más que interesante "Peligrosamente unidos - Wedlock, 1991" (de la que casi se calca la idea del collar explosivo sincronizado por parejas), así como en la última entrega de "Transporter" (en esta ocasión, era Jason Statham quien no podía separarse más de unos metros de su coche). Sin embargo, lo que hace de "Battle Rolaye" una apuesta tremendamente original y aún más impactante es su planteamiento inicial, así como el desarrollo de su historia. Contemplar a un grupo de muchachos obligados a participar en un macabro juego de supervivencia aún puede considerarse poco novedoso. Pero el hecho de ser testigo de las reacciones de cada uno de ellos ante esta situación límite ejerce un hechizo casi magnético sobre el espectador. Al fin y al cabo, son amigos de toda la vida los que se enfrentan entre ellos sabiendo que cada uno seguirá vivo sí y sólo sí mata al resto.


    "Battle Royale" contiene secuencias tremendas, como aquella en que una chica, movida por los celos (el chico que a ella le gusta, está enamorado de otra de sus amigas), no duda en envenenar a todo su grupo de amigas -ella inclusive- con tal de llevar a término su particular venganza. En otro momento, se ve sin tapujos cómo el carácter bondadoso y retraído de otra muchacha juega en su contra cuando, una de las chicas más populares se le acerca con la intención de ser amigas, pero con la única intención de hacerse con su arma y liquidarla. En fin, que cada muerte tiene su historia y forma de dejar si aliento detrás pero, insistimos, contemplado desde un punto de vista más ácido y crítico al servicio de la historia que no por el simple hecho de hacer una película violenta (no va en la línea de los films en los que suele participar Kitano, para hacernos una idea).


    Por consiguiente, a pesar de la repercusión del largometraje (que incluye una segunda parte de la que no podemos hablar todavía porque aún no la hemos visto), no es frecuente que se difunda mucho. No obstante, animamos a que veáis "Battle Royale", sabiendo de antemano que se trata de una película violenta, pero con un tratamiento muy específico de esta misma violencia y que, desde luego, cuando finaliza, da que pensar.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues no flipé yo poco cuando vi "Battle Royale". En realidad, había oído hablar bastante de ella, pero no por lo violenta o lo polémica que fuera, sino por la novedad que representaba la peli en cuanto a argumento, por el impacto que había causado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, y por lo que les había costado (no sé si de esfuerzo, de tiempo o de qué) estrenarla en España -salió directamente en vídeo o, al menos, yo no la recuerdo en ningún cine-. Así que, por verla, tampoco se perdía nada. Y la verdad es que me alegro, porque no será la peli que uno se pone para pasar un rato romántico con la churri, pero mola un montón, y te deja acojonado de pensar en lo crudo del asunto que trata: que amigos y compañeros de toda la vida, y de los que tratas a diario pasen a ser amenazas a los que hay que dar pasaporte antes de que te lo den a ti. Casi ná.


    El principio de "Battle Royale" es un pelín extraño, por no decir friki. Vale que tengan que dejar claro que la violencia en las aulas está al orden del día (je, y luego dicen que la peli tiene ambientación futurista, sí, sí...), pero no queda muy claro por qué el profesor sufre ese ataque -si es porque sí, me parece una chorrada-. Luego, toda la parte de la explicación a los chavales de qué hacen en la isla, también raya un poco, empezando por la monitora esa sacada de cualquier serie de dibujos manga que explica en el vídeo de qué va la cosa, y siguiendo con el comportamiento de ese mismo profesor -que vale que tenga muy mala leche y todo lo que tú quieras, pero no deja de parecer más un pirado absurdo que un pirado peligroso-. Ahora, eso sí, cuando les reparten a cada uno su petate y les hacen salir en plan contrarreloj, ya flipas en colores.


    Lo que más impacta de "Battle Royale", como os decía, no es tanto su violencia (que la hay, y de la buena) como el hecho de que a estos nenes les importa un pijo cargarse al que ha sido su mejor amigo hasta ese momento con tal de ser ellos los que sobreviven. Ves que hay alguno que aún se lo piensa antes, pero otros van a piñón fijo y ni se inmutan. Claro que siempre hay escenas que te desconciertan, como esa chavala que se pone a hacer footing por la mañana porque siempre lo ha hecho, como si todo aquello no fuera con ella (y así acaba...) pero, por lo demás, la peli es una especie de crítica a la hipocresía de una sociedad deshumanizada por completo. Además, te quedas de piedra al ver cómo una niña monina con carita de cordero degollado es capaz de envenenar a toda su pandilla como si nada, o cómo los que más se hacen los mansos son los que más violentos se vuelven (atención a lo que le pasa al gordo de la ballesta). Por supuesto que, aparte de la crítica sobre la violencia juvenil, hay que sumarle ese impacto que sucede cuando llevas a una serie de personas -críos en este caso- al límite, y les obligas a hacer cosas horribles, dándote cuenta de que no todos reaccionan de la misma forma y de que, quienes optan por aceptar las normas, acaban teniendo unos remordimientos de conciencia bien diferentes.


    Por desgracia, cuando llega el final, también te quedas un poco a cuadros, sobretodo en lo que concierne al profesor. No entiendo muy bien qué es lo que querían explicar o de qué forma pretendían terminar la película, pero ya os digo que ese trozo final me parece de un ridículo tremendo. Pero vamos, que aparte de estas dos cosas, "Battle Royale" es una película muy buena. Fuerte (insisto una vez más en que te quedas boquiabierto viendo cómo se matan los amigos de toda la vida, casi sin pestañear), pero muy buena. No es frecuente que se hagan películas deliberadamente violentas como ésta, y que su violencia no sea gratuita sino que esté justificada por completo por la historia que tratan. Y, por supuesto, que no pretendan convertirlo todo en algo ridículo, sino que la crítica a la sociedad moderna sea devastadora. En fin, que os la recomiendo de principio a fin, aunque si la veis, que sea un día en el que no estéis de bajón, que la cosa es crudita, aunque bien merece la pena.




    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CON DERECHO A ROCE"


    TÍTULO: CON DERECHO A ROCE

    DIRECTOR: WILL GLUCK

    REPARTO: JUSTIN TIMBERLAKE, MILA KUNIS, PATRICIA CLARCKSON, WOODY HARRELSON, JENNA ELFMAN, RICHARD JENKINS

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay ocasiones en que la originalidad en los argumentos de las películas que llegan desde la meca del cine brilla por su ausencia. Unas veces se debe a que, con tal de que ciertas estrellas o pseudo-estrellas con cierto pedigrí acepten salir en la producción de turno, el argumento carece de interés y, por ende, el film resultante no es más que una acumulación incesante de tópicos e ideas banales que, en su mayoría, ni siquiera los propios actores saben cómo sacar adelante. Otras veces, el problema es que una idea o historia aparentemente original o con cierta gracia se repite con una frecuencia excesiva e, incluso, con similitud más que descarada entre largometrajes, hecho que llega a provocar un cansancio más que acentuado en las plateas. Si decimos todo esto es porque, después de que se estrenara la primavera pasada la última y más que prescindible película de Ivan Reitman, "Sin compromiso - No strings attached, 2011", ahora llega a las estanterías de los videoclubs otro film de temática y características prácticamente idénticas a aquel: "Con derecho a roce".


    Jamie (Kunis) es una cazatalentos que cree haber encontrado en Dylan (Timberlake) al candidato perfecto que sus clientes están buscando para hacerse cargo de una reputada publicación en Nueva York. Dado que Dylan, oriundo de Los Ángeles, no conoce a mucha gente la otro extremo del país, Jamie se ofrece a incluirlo en su círculo de amistades. Poco a poco, la relación entre ambos irá avanzando hasta un extremo en que los dos amigos, escarmentados tras haber sufrido respectivas decepciones amorosas, deciden convertirse en "amigos con privilegios" lo que, básicamente, se traduce en que podrán acostarse cuantas veces quieran sin ninguna otra obligación que la que ellos mismos decidan establecer. No obstante, lo que ambos daban por hecho que era una simple amistad especial irá evolucionando hacia un terreno afectivo que sorprende tanto Jamie como a Dylan, y de la que serán testigos tanto Lorna (Clarckson), la extravagante y liberal madre de Jamie, como el padre de Dylan (Jenkins).


    Tal y como se puede observar a partir de su argumento, la historia que propone "Con derecho a roce" tiene todos los números para ser comparada con la de la citada "Sin compromiso". No obstante, donde la fallida comedia protagonizada por Natalie Portman sustituía la supuesta gracia por la vulgaridad más absoluta (y en la que al público le suponía un esfuerzo exagerado identificarse con alguno de sus personajes), "Con derecho a roce" acierta al otorgarle una puesta en escena más simpática. Varios podrían ser los elementos que lo permitan, desde la complicidad total entre sus protagonistas (la química entre Kunis y Timberlake es más que evidente) hasta la simpática aportación de los personajes secundarios (excelentes Woody Harrelson y Richard Jenkins), pasando por un agradable retrato de dos ciudades similares pero, a la vez, muy diferentes como son Nueva York y Los Ángeles.


    Si a todo ello le añadimos algún que otro apunte más original (la secuencia en que los dos protagonistas se sientan en el famoso letrero de Hollywood -y que provoca un hilarante rescate del personaje de Timberlake-, los constantes momentos en que Richard Jenkins se pasea sin pantalones por dondequiera que va...), el resultado es una comedia romántica menos azucarada de lo normal -cosa que se agradece- y, hasta cierto punto, divertida. Así pues, como opción para alquilar esta semana, no es del todo desacertada, aunque su objetivo es bien claro: hacer pasar un rato entretenido, nada más.



  • MR. HYDE DICE:

  • Después de haber visto esa mierda que era "Sin compromiso", os podéis imaginar las ganas que tenía de ver otra peli que fuera de lo mismo. Con otros actores más potables (lo siento, pero al Kutchner ese como se llame le tengo alergia), pero con una historia casi calcada. Por suerte, "Con derecho a roce" no es ni la mitad de insoportable que la otra, aunque tampoco es que sea una obra maestra, pero se deja ver con cierto agrado. Por supuesto, nada más empezar -o incluso antes- ya sabes de sobra cómo va a acabar todo, y no se lo destripo a nadie si digo que todos terminarán siendo felices y comiendo perdices. Lo que pasa es que cuando ves una peli de este tipo, lo importante no es el final (os prometo que hasta el más lentito lo adivina antes de que acaben de salir las letras del principio), sino cómo te lo cuentan todo y cómo te distraen mientras tanto -de hecho, creo que son poquísimas las veces en que una comedia romanticona de este palo te sorprende con un final inesperado (pienso, por ejemplo, en "Separados - Breaking-up, 2006")-.


    En fin que, por una parte, se agradece que "Con derecho a roce" se preocupe lo justo para ser lo suficientemente distraída como para que no lamentes haberte decidido a verla y, por otra, que los actores no sean una panda de repelentes que lo único que consigan es que te entren ganas de meterles un zapato en la boca. Es más, me sorprende que alguien como Justin Timberlake que suele ir en plan nene monín sepa moverse con cierta gracia en las películas que ha hecho hasta ahora (el tío no es ningún genio de la interpretación, pero consigue te lo creas en los papeles que hace), y que Mila Kunis -a quien no conocía en absoluto hasta que hizo la sensacional "Cisne negro - Black swan, 2010" demuestra que le puede dar la réplica perfectamente a quien quiera sin depender sólo de su cuerpo danone.


    En cuanto a lo que es la peli en sí, pues tampoco es que "Con derecho a roce" sea una maravilla pero, como os digo, consigue distraer lo suficiente como para pasar un rato entretenido. De lo mejor, yo creo que me quedaría con Woody Harrelson haciendo de gay (tiene gracia el jodío), y en los momentos en que la peli se aparta de las tonterías romanticonas de turno que ya hemos visto mil veces antes (y de las que se cachondean sin cortarse en una peli que los dos protas ven en la tele) para ir un poquito más allá y enseñarte algo un poco más original o nuevo (el momento en que empiezan a decirse a toda paleta qué cosas les gustan u odian de sus encuentros sexuales, o cuando se paran en mitad de Times Square para asistir a una sesión de esas de baile conjunto improvisado).


    En fin, pues eso, que "Con derecho a roce" se deja ver, pero no es de las que recordarás dentro de un par de meses (ni de un par de días) pero, por lo menos, no deja de ser una peli simpática, entretenida y que distrae lo suficiente como para que no te quieras hacer el hara-kiri al cuarto de hora de haber empezado. Y esto ya es mucho de lo que suelen conseguir otros truños parecidos, así que tampoco es que sea una mala opción para alquilar esta semana, si lo que queréis es variar un poco de estilo, o quedar bien con la parienta porque, al fin y al cabo, "Con derecho a roce" es una peli para ver con tu chica ya que, si estás pensando en verla tú solito, o eres muy fan de Timberlake y Kunis, o más vale que te decantes por otra cosa distinta.




    jueves, 12 de enero de 2012

    CINE ACTUAL: "STAR TREK (2009)"


    TÍTULO: STAR TREK (2009)

    DIRECTOR: J.J. ABRAMS

    REPARTO: CHRIS PINE, ZACHARY QUINTO, ERIC BANA, ZOE SALDANA, KARL URBAN, BRUCE GREENWOOD, CHRIS HEMSWORTH

    DURACIÓN: 126 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Ya hemos comentado en más de una ocasión la continua fijación que hay en Hollywood por versionar en forma de largometraje numerosas series de televisión de éxito mundial estadounidenses. Eso sí, de todas ellas, pocas son las que han tenido un impacto y seguimiento tan incondicional por parte de los fans como "Star Trek". A los numerosísimos episodios televisivos, hay que añadir también diez largometrajes estrenados en cines que, sorprendentemente, han tenido un éxito continuado y casi en aumento con cada entrega que llegaba a las pantallas (a excepción de la última, "Star Trek: Némesis - Star Trek: Nemesis, 2002", que fracasó en la taquilla). Por ello, cuando se anunció esta especie de spin-off en la que se detallaban los orígenes de tan veneradas aventuras, en la meca del cine quisieron hacerlo por todo lo alto, garantizando las mayores dosis de espectáculo posibles y, al mismo tiempo, llevándolo a cabo de forma que los miles de seguidores no se vieran defraudados por esta modernización de la historia. Para ello, la productora confió en todo un especialista en las series de televisión de éxito más recientes, J.J. Abrams (creador de, por ejemplo, "Alias", "Perdidos" o "Fringe"), quien había debutado unos años antes en la dirección de largometrajes con la entretenida "Misión: imposible III - Mission: impossible III, 2006". El resultado, como cabía esperar, no puede ser más espectacular y, al tiempo, logra resultar interesante tanto para las legiones de seguidores de Star Trek como para aquellos que nos acercamos a estas aventuras por primera vez.


    George Kirk (Hemsworth) es el comandante de una nave estelar que es salvajemente atacada por una raza desconocida, sin motivo aparente, y que se encuentra liderada por el despiadado Nero (Bana). A costa de su propia vida, consigue salvar la vida de toda su tripulación, entre los que se encuentra su hijo recién nacido, James T. Kirk. Con el paso de los años, Kirk (Pine) es un joven rebelde, incapaz de asentar la cabeza. Por ello, cuando el comandante Pike (Greenwood), antiguo amigo de su padre, le propone unirse a la nueva flota estelar que se está preparando, Kirk acepta a regañadientes, más pensando en la posibilidad de estar cerca de la bella cadete Uhura (Saldana) que en sus obligaciones. Pasado el tiempo, Kirk consigue graduarse no sin granjearse la enemistad de un ser mitad humano mitad alienígena llamado Spock (Quinto), con quien se desafía de forma constante tanto intelectual como físicamente. Los problemas llegarán cuando vuelva a hacer acto de presencia la extraña nave que provocó la destrucción de la flota estelar dos décadas atrás.


    "Star Trek (2009)" es un espectáculo con mayúsculas. En este caso, el acierto de Abrams ha sido modernizar una serie que ya olía en exceso a naftalina, aportando un enfoque mucho más fresco y con todo el lujo de una gran súper producción. Pero, además, aparte del aspecto visual del film, otro de los grandes aciertos del film es que los guionistas de moda Alex Kurztman y Roberto Orci se hayan preocupado por construir una historia capaz de resultar interesante tanto a los seguidores incondicionales como a aquellos espectadores que desconozcan por completo el origen de los personajes. Así pues, "Star Trek (2009)" parte de una historia completamente nueva, desarrollándola con gran acierto y dosis de emoción desde su trepidante comienzo (atención, en especial, al sonido y efectos visuales del primer enfrentamiento entre Kirk padre y la nave hostil), y consiguiendo que ese ritmo se mantenga de forma creciente durante el resto de la cinta. Todo ello, por supuesto, apoyado en unos impresionantes efectos visuales (atención a la destrucción del planeta nativo de Spock, al destierro de Kirk en un planeta helado, o al enfrentamiento final entre las tropas de la federación y la nave capitaneada por Nero).


    De esta forma, "Star Trek (2009)" se presenta como una excelente película de ciencia ficción, repleta de emoción y entretenimiento, con elevadísimas dosis de acción, y con una manufactura acertadísima (el ritmo con el que Abrams dota al conjunto es trepidante en todo momento, reforzado en gran parte por un montaje ejemplar y una inspiradísima banda sonora compuesta por el oscarizado Michael Giacchino). Revelada como uno de los largometrajes que sorprende por el grato recuerdo que deja en los espectadores, "Star Trek (2009)" consigue que el público mayoritario se interese por una historia que parecía orientada únicamente a los aficionados y más especializados en sus enrevesados argumentos. Afortunadamente, han tenido la inspiración suficiente como para convertir la última entrega en todo un festival de diversión para todo tipo de público.



  • MR. HYDE DICE:

  • Antes que nada, quiero dejar clara una cosa: no soy ningún fan de "Star Trek". Es más, cada vez que veo a todo ese mogollón de frikis vestidos como los protagonistas de las series o películas, tratando de hablar en klingon (o lo que coño sea eso) y creyéndose comandantes de una nave espacial, no sé si me dan más ganas de llorar o de quitarles la tontería de un sopapo -al no ser que sean los protagonistas de "Big Bang", una de las series más divertidas que he visto nunca, en cuyo caso lo tienen todo perdonado-. Así que, cuando fui a ver la nueva versión de Star Trek, sí que tenía la intención de pasármelo bien, pero esperaba que al hacer una versión más moderna se hubieran dejado de mandangas y el espectáculo mereciera la pena. Además, el hecho de que el director fuera el mismo que el de la tercera "Misión: imposible" y creador de algunas de las series de televisión de más éxito, ya era una pequeña garantía de calidad. Pero, de verdad, rezaba para que la peli no fuera la misma patata de siempre con los mismos rollos estelares y toda esas chuflas que sólo comprenden los que se han papado "Star Trek" desde que se emitió el primer capítulo. Y mira tú por dónde, mis plegarias fueron atendidas, porque "Star Trek (2009)" es una peli entretenida a más no poder, con acción a raudales y que te divierte durante cada minuto de las dos horas que dura.


    Está claro que "Star Trek (2009)" quería ser una especie de "cómo empezó todo", algo así como lo que Christopher Nolan ha hecho con las útlimas -y magistrales- partes de Batman. Y lo cierto es que se agradece, porque así no tienes que saber ya desde el principio de qué va la cosa o quién es cada personaje, sino que en la historia te lo van contando poquito a poco y con una gracia especial para que no sea todo un bodrio. Evidentemente, estamos hablando de una película de naves espaciales, de forma que tampoco engaña a nadie (digo esto porque, a quien no le guste la ciencia ficción tipo "La guerra de las galaxias", más vale que se ahorre verla), pero sí que consigue darle una nueva perspectiva a un tipo de pelis que ya habíamos visto doscientas veces antes, y donde parecía que no fuera a parecer nada nuevo. Pues no, mira tú por dónde resulta que "Star Trek (2009)" tiene un guión un pelín enrevesado pero que consigue engancharte y hacer que lo flipes con los efectos especiales y con el ritmo tan brutal que tiene la peli.


    Otro punto a favor de la película es que la acción está casi tan al día como los momentos de combates espaciales. Me refiero, por ejemplo, a momentos como ese en el que tres de los buenos tienen que bajar en plan caída libre a una plataforma de los malos que está taladrando un planeta, y en el que los diez minutos y pico de combate a guantazo limpio hacen que casi ni respires. O el enfrentamiento final con el malo malísimo en esa especie de nave espacial suya tan rara, sabiendo que los buenos tiene que conseguir vencer a contrarreloj para no irse todos a tomar por saco. Ah, y otra cosa que también mola es que el malo es de lo más repelente, y no se limita a querer destruir la galaxia porque sí, sino que tiene sus motivos más o menos razonables (desde su punto de vista, claro está).


    En fin, que dicho todo esto, sé que no es fácil convencer a alguien a quien se la pele olímpicamente todo esto de "Star Trek" para que vaya a ver esta versión más moderna, pero ya os garantizo yo que merece la pena, porque "Star Trek (2009)" es una película entretenidísima, que te engancha desde el principio, y que no está todo el rato hablando de frikadas, sino que tiene una historia interesantísima, y un ritmo brutal. En serio, os lo garantizo, si podéis vedla porque os distraerá independientemente de que nunca hayáis visto una de este palo. Es más, ya puestos a ver alguna, que sea esta, porque es cojonuda.



    miércoles, 11 de enero de 2012

    CINE DE LOS 90: "MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS"


    TÍTULO: MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

    DIRECTOR: VINCENT WARD

    REPARTO: ROBIN WILLIAMS, CUBA GOODING JR. ANNABELLA SCIORRA, MAX VBON SYDOW

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Darle forma a un proyecto como "Más allá de los sueños" no es tarea nada fácil. En primer lugar, debido al lacrimógeno guión de Ronald Bass contiene una variedad tal de elementos metafísicos (el dolor, la muerte, la pérdida de seres queridos, la depresión, el amor inmortal...), y de complicación ambiental (el cielo y el infierno... casi nada) que convertían su puesta en escena en un auténtico desafío para cualquier director. En segundo lugar, porque por muy explícito que sea la historia acerca de lo mucho que se aman los personajes, traducir las palabras escritas en imágenes que consigan emocionar del mismo modo al espectador sin caer en el almibaramiento más descarado también es una tarea de lo más compleja. Y, en tercer lugar, que quien se atreviera a dirigir el film debía tener la capacidad de sorprender tanto con escenarios únicos como con propuesta visuales que logran hacer de él el largometraje "mágico" que se pretendía conseguir.


    Chris y Annie Nielsen (Williams y Sciorra, respectivamente) son un matrimonio que debe afrontar la trágica muerte de sus hijos en un accidente de tráfico. Cuando parece que sus vidas, poco a poco, van recuperándose, Chris fallece en un aparatoso de automóvil, lo que sume a Annie en una depresión aún más profunda. Chris, es enviado al cielo, donde lo acompaña un viejo amigo, también fallecido, llamado Albert (Gooding Jr.), quien se encarga de "ubicarlo" en su nueva existencia. Sin embargo, cuando Chris descubra que su mujer se ha suicidado al no poder sobreponerse a sus pérdidas, y que ha sido enviada al purgatorio, Chris emprenderá un peligroso viaje hasta las mismas entrañas del infierno junto a un particular guía (Von Sydow) con el fin de poder rescatar a su amada.


    Ahora bien, lo que llama la atención de todo ello no es el impresionante avance en el campo de los efectos visuales, o la idea de plasmar el cielo como un cuadro inmenso e infinito en el que se puedan traducir los sentimientos de quienes lo pueblan. Ni siquiera que actores con una vocación cómica tan evidente como son Robin Williams o Cuba Gooding Jr. (el primero en muchísima más medida que el segundo) sean capaces de asombrar con sus respectivas interpretaciones. O que la interpretación de Annabella Sciorra impresione a más de uno (insuperable el momento en que su Williams la visita en el sanatorio en el que se está ingresada por haber intentado suicidarse). Lo sorprendente es que haya sido el neozelandés Vincent Ward el elegido para ocupar la silla del director. Si bien Ward había demostrado anteriormente su capacidad para desarrollar historias fuera de lo común, y con un componente evidentemente fantástico (no hay más que recordar su extraña aunque lograda "Navigator. Una odisea en el tiempo"), eran pocos los que pensaban que éste sería capaz de hacer de "Más allá de los sueños" la fantástica epopeya romántica que es. No obstante, y a pesar de ello, es cierto que el guión también contiene algún que otro pasaje torpemente tratado (la relación de Chris con sus hijos cuando aún están vivos no deja de ser resultar un tanto ridícula -ver el momento en que habla con su hijo bajo la lluvia en un bosque, o como cuando su hija le echa en cara que vaya a sacrificar a su perro-) aunque, por fortuna, son inconvenientes que quedan solventados con cierta gracia por el resto de elementos narrativos del largometraje.


    Tratar de resumir todos los aspectos que comprende una película como "Más allá de los sueños" sería una tarea tan inútil como poco aconsejable. De hecho, una de las cosas que hacen de este largometraje una experiencia tan fantástica y original es, precisamente, la capacidad para asombrar al espectador. Desde los impresionantes trucajes visuales que permiten recrear un hermosísimo cielo (atención a la influencia de las pinturas Ascensión de un globo Montgolfier en Madrid de Antonio Carnicero, o La pradera de San Isidro de Francisco de Goya), hasta ese mar de rostros condenados que representa la puerta al infierno. Y, además de la puesta en escena, la experiencia de asistir a un relato en el que se deja claro que el poder del amor desafía cualquier elemento que quiera ponerse en su contra.


    En resumidas cuentas, "Más allá de los sueños" es una película hermosísima, repleta de buenas intenciones y de emociones que hace que los espectadores no sólo se identifiquen con los personajes, sino que también participen de ese viaje al más allá que todos ellos emprenden. una experiencia fenomenal en la que la preciosa música compuesta por el tristemente desaparecido Michael Kamen o la fotografía de Eduardo Serra no hacen sino reforzar esa sensación de estar asistiendo a un espectáculo único.



  • MR. HYDE DICE:

  • Quienes hayáis leído alguna vez mis opiniones, sabréis que no me gustan nada de nada los pastelorros sentimentaloides en plan culebrón, sobretodo si son de esos en los que hay más azúcar que en una confitería, o más amor por metro cuadrado que en un episodio de los osos amorosos. Y, si además, da la casualidad de que la película en cuestión es una mierda (coincidencia más que frecuente en estos casos), pues ya apaga y vámonos. Digo todo esto porque, al hablar de "Más allá de los sueños" y decir que me parece una peli cojonuda y bonita a rabiar, alguno podría pensar que me estoy amariconando o que, de tanto ver truños de Jennifers (da igual si es la López o la Anniston, que tanto monta), ya he perdido el poco buen gusto que me quedaba. Pero no es así, my friends, porque "Más allá de los sueños" es una historia de amor que va mucho más allá del tópico chico-encuentra-chica y todas esas mamarrachadas. Aquí, la historia comprende tanto el amor incondicional que se tienen dos personas como el dolor que deben soportar a lo largo de su vida, y que hace que ese amor sea tan fuerte y tan sincero que le ayude a uno a atravesar el mismo infierno -literalmente- para poder persistir. Y si, además, te cuentan todo esto con unos efectos especiales que te dejan con la boca abierta, pues ya de perlas.


    De todas formas, "Más allá de los sueños" tampoco pretende engañar a nadie. A los cinco minutos de película, pasan de contarte cómo se enamoran los protagonistas a ver cómo mueren sus hijos. Así que nada de mundo perfecto pintado de rosa. Pero, lo curioso del tema, es que, a pesar de toda esa historia deprimente, la peli no deja de ser un festival en el que te emocionas casi más por lo bonito que presentan el cielo que por lo que sufren los muertos y los vivos que los han perdido. Hay una escena que a mí me emociona particularmente, y es cuando Robin Williams, ya en el cielo se pone a correr por un campo hecho como de acuarelas, volando y saltando como su pudiera hacerlo prácticamente todo, hasta que se para delante del árbol que había pintado en un cuadro su mujer, y lo reconoce. Os prometo que ese instante te pone los pelos de punta. Y ya, de cuando te empiezan a contar la relación que tenía el padre con sus hijos, ni os cuento, porque también agüita con esos momentos.


    Supongo que, los que hicieron la peli, lo que querían era hacer un par de cosas. Primero, demostrar que se puede hacer una peli romántica (porque, por muchos géneros que se le puedan dar, me quedo con el de "romántica" sin pensármelo dos veces) con unos efectos especiales flipantes -no me extraña que se llevaran el Oscar- y, segundo, que es posible hacer una película sobre el amor (sé que suena un poco cutre dicho así, pero no veo una forma más clara de decirlo) como Dios manda: demostrando que, cuando es auténtico, incluso con sus altibajos, ni la muerte ni el infierno es capaz de matarlo. Y, por supuesto, atención a cómo te enseñan tanto los diferentes lugares del cielo (la biblioteca esa, los paisajes con bosque, etc.) como el infierno (con esos barcos encallados o esos suelos que son iglesias del revés).


    En fin, que tampoco me quiero poner muy moñas. Lo que pretendo decir es que "Más allá de los sueños" es una película preciosa, digna de ser vista en una buena pantalla y con buen sistema de sonido para disfrutar de la música tan bonita que tiene. Eso sí, si sóis de lágrima floja, más vale que tengáis a mano un paquete de pañuelos (o más), porque os prometo que los usaréis.




    martes, 10 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?"


    TÍTULO: ¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?

    DIRECTOR: ROBERT ZEMECKIS

    REPARTO: BOB HOPKINS, CHRISTOPHER LLOYD, JOANNA CASSIDY, STUBBY KAYE, ALAN TILVERN

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cuando, en "Levando anclas - Anchors aweigh, 1945", aparecía Gene Kelly marcándose unos pasos de baile junto al ratón Jerry, no fueron pocos los que se quedaron atónitos ante semejante número, tanto por lo inesperado de la situación como por la originalidad y la tremenda sincronización entre el genial actor/bailarín y el dibujo animado. Un año más tarde, la sorpresa volvía a producirse con "Canción del sur - Song of the south, 1946", una simpática producción de la Disney donde la música y la interacción entre los actores y un completo mundo animado dio un paso adelante en lo que se refiere a la mezcla de realidad y animación. Esta tendencia continuó durante los años siguientes con otros simpáticos largometrajes como, por ejemplo, "Pedro y el dragón Elliot - Pete's dragon, 1977". Pero, si hay una película que, por excelencia, haya logrado revolucionar por completo la historia del cine en lo que respecta a la mezcla de actores de carne y hueso con dibujos animados, sin duda es "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", la segunda y estupenda obra tras las cámaras de Robert Zemeckis -de nuevo en colaboración con Steven Spielberg como productor asociado- tras su laureada y taquillera "Regreso al futuro - Back to the future, 1985".


    Eddie Valiant (Hopkins) es un detective en Los Angeles de mediados de siglo pasado, donde los personajes de dibujos animados conviven con total normalidad con el resto de seres humanos. R.K. Maroon (Tilvern), el director de un importante estudio especializado en cortometrajes de animación, contrata a Eddie para que investigue a uno de sus socios, Marvin Acme (Kaye), quien parece que mantiene más que una amistad con Jessica Rabbit, una femme fatale de dibujos que está casada con la estrella de la casa, Roger Rabbit. La intención no es otra de conseguir que Roger se dé cuenta de la realidad y se concentre más en su carrera que en su seductora mujer. No obstante, al día siguiente de mostrarle las fotos al conejo, Acme es asesinado, siendo Roger el principal sospechoso. Al frente de la investigación se encuentra un temido juez de Los Angeles llamado Doom (Lloyd), quien parece tener una extraña predilección por eliminar a cuantos más dibujos animados posibles de la faz de la Tierra. Así pues, Eddie, deberá optar entre respetar la ley o ayudar a Roger a demostrar su inocencia.


    Tal y como se puede apreciar, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" no es, en absoluto, una películas más de aventuras al uso. Su guión, con ese complejo entramado policíaco consigue mantener en vilo al espectador más adulto hasta un inesperado final en el que elementos como el chantaje, el asesinato, documentos secretos y robados y demás conspiraciones dan forma a un argumento de lo más jugoso. No obstante, si hay alguien que deba llevarse el mérito por el hecho de que ésta sea una de las películas más sorprendentes de finales de los años ochenta, no son sino Robert Zemeckis y Bob Hopkins.


    La puesta en escena de Zemeckis rebosa originalidad por los cuatro costados. De hecho, es gracias a ella que el espectador acepta desde los primeros minutos que sea creíble y hasta posible la existencia de un mundo en el que la existencia cotidiana de los dibujos animados sean algo totalmente normal, así como que la interesantísima historia de intriga que desarrolla cautive por igual a pequeños y mayores (éstos últimos, por supuesto, mucho más conscientes y capaces de seguir su argumento que no el público más infantil). Por su parte, Hopkins aporta una humanidad y personalidad a su personaje que difícilmente podría haber conseguido alcanza cualquier otro actor. De este modo, Hopkins, recién salido de su aclamada interpretación en el drama "Mona Lisa - Mona Lisa, 1986" hace del detective borrachín al que da vida un ejemplo de actuación, tanto con el resto de intérpretes como con sus numerosas escenas compartidas con Roger Rabbit y los otros dibujos.


    En resumidas cuentas, si a lo dicho anteriormente se le suma una impecable labor de montaje y de ambientación sonora (Arthur Schmidt y Alan Silvestri son colaboradores habituales de Zemeckis), el resultado no puede ser más sorprendente y revolucionario. Así pues, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" no sólo fue la segunda película más taquillera en el año de su estreno (sólo superada por "Rain man - Rain man, 1988"), sino que también marcó un antes y un después en lo que a los efectos visuales se refiere.



  • MR. HYDE DICE:

  • Hay que ver lo original que fue esta peli cuando salió. Aun recuerdo ir a verla al cine con mi abuelo y quedarme con la boca abierta. Y lo mejor del asunto es que sólo me quedé con la copla de los dibujos animados porque, hasta verla de más mayor no supe en realidad de qué iba la cosa. Ahí es donde se ve una de las cosas buenas de "¿Quién engañó a Roger Rabbit?": que es capaz de hipnotizar a los críos con el desfile interminable de dibujos animados que salen, mientras que los más mayores se distraen con toda la historia policiaca y asesinatos varios que hay detrás del argumento de la peli.


    "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" es un auténtico fenómeno, aunque más como película novedosa que lo que, al final, es la propia peli. De hecho, creo que pocas veces se ha visto interactuar con tanta facilidad a los actores de verdad (Bob Hopkins es un tío cojonudo actuando, aunque eso ya lo sabíamos), de forma que parezca que el montonazo ese de dibujos animados están ahí de verdad y que, de paso, la película sea interesante porque te cuenta algo que tiene intriga, misterio y, sobretodo, diversión a punta pala.


    Está claro que, después de la primera "Regreso al futuro", el director lo tenía fácil para que la gente tuviera más ganas de ver otra historia original. Pero que el tío te haga una película en la que combina animación con actores de verdad y que, además, no sea un pastelorro o una tontería de comedia, ya es para admirarlo a base de bien. Pero si hay algo que me llama la atención especialmente por encima de las mil y una cosas originalísimas que tiene la peli, es la violencia de los propios dibujos animados. Puede que no se note demasiado porque Roger Rabbit es un conejo tan payaso como cachondo pero, ¿os habéis dado cuenta de que, aparte de que salgan personajes de Disney y de la Warner la mar de inocentones, hay escenas en las que trituran a otros dibujos animados, los disuelven en ácido, unos dibujos sacan navajas, y que la mujer del protagonista es una tía buena que lleva un vestido unas cuantas tallas más pequeño de lo que debería? Pues sí, amigos, sé que pasa desapercibido, pero pararos un momento a pensar esto que os digo y veréis como la cosa ya cambia un poco. Y la parte que no tiene que ver con dibujos animados, tres cuartos de lo mismo: al protagonista le matan a su hermano tirándole un piano a la cabeza, y él mismo es un alcohólico que ni se molesta en disimular.


    Pero vamos, que nada de esto tiene que ver para que "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" sea una película cojonuda, sorprendente y original a más no poder. Es más, si la comparáis con otras pelis más modernas parecidas (el primer ejemplo en el que pienso es "Space jam - Space jam, 1996", hecha casi diez años después, cuando los efectos especiales eran mucho mejores, pero donde el pobre de Michael Jordan parecía estar más perdido que Paquirrín en una biblioteca), veréis lo fácil que es darse cuenta de lo bien hecha que está. Si, a esto, como os decía, le sumáis una historia de intriga, con asesinatos, documentos secretos y todo eso, el resultado no puede ser mejor.




    lunes, 9 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA HUÍDA"


    TÍTULO: LA HUÍDA

    DIRECTOR: SAM PECKINPAH

    REPARTO: STEVE MCQUEEN, ALI MACGRAW, BEN JOHNSON, AL LETTIERI

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 1972

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay largometrajes que, con el tiempo, son más recordados por algún chismorreo que sucede mientras se rodea, que por la misma calidad de la película. Uno de los casos más recientes podría ser el de ese entretenimiento inofensivo que es "Sr. y Sra. Smith - Mr. & Mrs. Smith, 2005", durante cuya filmación se hizo público el idílico romance que vivieron sus protagonistas principales. Pues con la adaptación cinematográfica de la novela de Jim Thompson que rodó un inspirado Sam Peckinpah, y que daría lugar a "La huída", sucede algo similar (fue sonadísimo el romance entre Steve McQueen y Ali MacGraw que acabaría en boda) aunque, en este caso, sí que estamos hablando de una buena película. Así pues, sin tener en cuenta un pasable remake que se realizó a mitad de los años noventa, en "La huída" se dan una serie de elementos que la convierten en un film policiaco digo de encontrarse entre lo mejor de su malogrado director.


    Don McCoy (McQueen) sale de la cárcel gracias a la intermediación de su esposa, Carol (MacGraw) y de un peligroso gangster llamado Jack Beynon (Johnson). Sin embargo, el "favor" de éste último no es gratis: Don y Carol, junto a un violento y descontrolado matón llamado Rudy (Lettieri) deberán robar un banco, aprovechando una importante entrada de efectivo. Por desgracia, el golpe no sale como lo tenían pensado, y Don liquida a Rudy antes de que éste los traicione a él y a Carol. Lo que ni Don ni Carol saben es que Rudy no está muerto y que tanto él como los hombres de Baynon emprenderán una incansable persecución del matrimonio, situación que se agravará cuando la policía también vaya tras ellos. La única salida que les queda a Don y a Carol es huir hacia la frontera de Estados Unidos con Méjico y cruzarla para desaparecer definitivamente.


    A simple vista, podría decirse que "La huída" es una especie de road movie, si entendemos como tal que la inmensa mayoría de su metraje tiene lugar entre diferentes medios de locomoción a bordo de los que el dúo protagonista tratará de escapar. Evidentemente, no se trata de un film similar en características a otras road movies más puras (caso de, por ejemplo, "Buscando mi destino - Easy rider, 1969") sino que, en "La huída", Peckinpah consigue entremezclar el suspense, la acción, la intriga y los momentos más distendidos con una maestría ejemplar. No se trata, por consiguiente, de un thriller de acción ininterrumpida. De hecho, Peckinpah parece querer que sus personajes se tomen un respiro en más de una situación (las secuencias posteriores al atraco fallido, la huída en tren, o el epílogo del film, éste mucho más extenso de lo que se podría pensar) con el fin de que, de esta forma, resulten más impactantes los excelentes momentos en los que la acción toma el mando.


    Sin embargo, cuando hablamos de la acción de "La huída", no estamos hablando de secuencias espectaculares como aquellas a las que el cine más reciente nos tiene acostumbrados. Aquí, la violencia es directa y sin concesiones ni artificios, pero coreografiada de forma que, por una parte, da la sensación de ser de lo más realista y, por otra, encaja a la perfección con el tono que se mantiene a lo largo de toda la película.


    Por su parte, tanto McQueen como MacGraw resultan perfectamente creíbles en su papel de delincuentes fugitivos, tanto gracias a la rudeza y frialdad del primero como a la determinación y capacidad de llenar la pantalla de la segunda. A ellos, se les unen unos secundarios que aportan el resto del equilibrio necesario que requiere la cinta, de forma que el matón al que encarna Lettieri resulta cruel en la justa medida para ser considerado el "malo entre los malos" (ver la secuencia en que seduce deliberadamente a la esposa de un sanitario que se ve obligado a atenderle tras ser dado por muerto).


    En resumidas cuentas, si bien "La huída" no se encuentra a la altura de las mejores obras de su realizador ("Grupo salvaje - The wild bunch, 1969" se encontraría sin problemas a la cabeza de ellas), sí que es un largometraje policiaco estupendo, con un ritmo excelente que le aporta las suficientes dosis de acción, y que consigue interesar al público durante sus ajustadas dos horas.



  • MR. HYDE DICE:

  • Este sí que es cine policíaco del bueno, con sus ladrones guayones, los malos malísimos que no se dan por vencidos ni a la de tres, los polis corruptos, y la policía normal y corriente que siempre llega a tarde a todos los sitios. Es cierto que "La huída" -al menos la peli original- tiene ya sus años y que, vista ahora, puede parecer un poco vieja con esos coches del año de la polca, esa violencia mamporrera que llamaba la atención en los setenta pero que ahora ya se ve un tanto desfasada, y con esos estilos (de vestir, de hablar, de comportarse, etc.) que ya están pasados de moda. Pero, cuando una película con esos "contras" hace que te pases las dos horas pegado al sofá sin perderte ni un solo detalle, por algo será.


    "La huída" es una película que está guapísima. Tiene un argumento súper interesante, y un ritmo que hace que siempre estén pasando cosas, hasta cuando parece que no hay nada nuevo (el momento en que McCoy ha salido de la cárcel y está relajándose con un baño, luego con su mujer planeando el último golpe, o caminando con ella después de salir de un camión de basura), siempre tienes la sensación de que, si te descuidas, te vas a perder cómo los malos los pillan, o algún chanchullo que tendrán que hacer para poder seguir adelante hasta la frontera con Méjico. No es que la misma historia sea siempre interesante, sino que la forma en que "La huída" está hecha hace que siempre esté presente esa sensación de peligro o de intriga, cosa a la que siempre ayuda la cara de sospecha de Steve McQueen.


    Además, por suerte, no se andan con tonterías cuando tienen que hace una escena de acción, y los disparos son violentos (ya de entrada, cualquier disparo lo es). Aunque hay que recordar que estamos hablando de una peli de Peckinpah, lo que quiere decir que si alguien le pega un tiro a otro, fijo que hay sangre, ruido, cristales rotos y leña al mono de la buena. Pero no de forma exagerada, sino bien encajada dentro de la historia. Y, si no entendéis muy bien lo que estoy tratando de deciros con esto, no hace más falta que ver todo lo que pasa al final en ese hotel cochambroso que está cerca de El Paso. Agüita del avellano cómo dejan todo por ahí, personas incluidas.


    "La huída" ha sido recordada, entre otras cosas, por el rollete que se gastaron los dos actores principales, McQueen y MacGraw (¡qué guapa era esta mujer!), que se liaron mientras lo rodaban, mucho más que por la peli en sí. Ahora bien, si tenéis ocasión de verla, aprovechadla porque es una interesante y que te mantiene en tensión desde el primer atraco que tiene que hacer el grupito, hasta el final en ese hotel cutrón. Es una película que ya tiene sus añitos encima, sí, pero no por ello deja de ser menos interesante. Como os digo, es una lección cojonuda de cómo entretener y atrapar la atención de la peña con una historia estupenda.




    domingo, 8 de enero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "GAME OVER: SE ACABÓ EL JUEGO"


    TÍTULO: GAME OVER: SE ACABÓ EL JUEGO

    DIRECTOR: RENÉ MANZOR

    REPARTO: ALAIN LALANE, PATRICK FLOERSHEIM, LOUIS DUCREUX, FRANÇOIS-ERIC GENDRON, BRIGITTE FOSSEY

    DURACIÓN: 89 min.

    AÑO: 1990

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si bien existen películas especialmente dirigidas a un público mayoritariamente infantil, protagonizadas por niños pequeños, que aprovechan el tirón de la época navideña para atraer la atención tanto de los más pequeños como de sus progenitores (caso de, por ejemplo, la famosísima "Sólo en casa - Home alone, 1990"), también se pueden encontrar casos en que la Navidad o la Nochebuena sirve para desarrollar historias aterradoras que jueguen con muchos de los tópicos que contienen estas otras producciones. En el terreno más nacional, podríamos señalar el telefilm "Cuento de Navidad, 2005" -dentro de la serie de mediometrajes Películas para no dormir-, o producciones internacionales con aires de serie B como la poco recomendable "Negra Navidad - Black Christmas, 2006". Sin embargo, uno de los títulos más sorprendentes de estas historias de terror navideñas, es una pequeña producción francesa que se estrenó a principios de los años noventa, y en el que se daba una vuelta de tuerca, por un lado, al argumento de un Papá Noel asesino mientras que, por otro, desarrollaba una interesante lucha de supervivencia protagonizada por un niño. El resultado es, como exponemos a continuación, un film sorprendente.


    Thomas (Lalane) es un niño súper dotado, experto en ordenadores y un gran aficionado a los videojuegos de acción. Thomas es hijo de un acaudalado matrimonio que son dueños de una cadena de grandes almacenes. Cuando, el día de Nochebuena, uno de los empleados (Floersheim) que se disfraza de Papá Noel para ambientar una de las tiendas tiene un percance con una cliente, el padre de Thomas lo despide sin contemplaciones. Sin embargo, este empleado, que no tiene un equilibrio mental muy claro, decide vengarse de su jefe, por lo que, en mitad de la Nochebuena acude a su gran mansión y se cuela en su interior para darle un escarmiento a través de su familia. Thomas, que cree que el desconocido es, en realidad, Papá Noel, lo espía expectante. Pero, cuando descubre que ese hombre no es quien había pensado, pondrá todo su ingenio en conseguir proteger tanto a su desvalido abuelo como a sí mismo.


    En efecto, tal y como se puede deducir de su argumento, "Game over: se acabó el juego" no tiene prácticamente nada que ver con las clásicas producciones de corte navideño que suelen poblar tanto las carteleras como las películas que se pasan por televisión durante estos días. No obstante, y a pesar de ello, el largometraje contiene un interés especial que va más allá del mes del año en que se ambienta. Por una parte, juega con el impacto que produce la presentación de un personaje tan querido y bondadoso como Papá Noel presentado como un auténtico depredador capaz de cometer las salvajadas más inesperadas. Por otra parte, este punto de partida también sirve de excusa para desarrollar toda una historia de intriga alrededor de un personaje aparentemente inofensivo como el de un niño pequeño quien, en cuestión de minutos, se ve forzado a desprenderse de toda su inocencia para proteger su vida y la de su abuelo.


    Así pues, el film de Manzor resulta ser un gran juego de caza en la que, quien aparentaba ser el cazador (reforzado, sobretodo gracias a un excelente diseño de producción -ver la habitación de juguetes de Thomas- y a la estupenda fotografía de Michel Gaffier), no es más que el cazado aunque, para ello, la odisea por la que tiene que pasar el protagonista sea tremenda. Tal y comentábamos, "Game over: se acabó el juego", a pesar de estar protagonizada por un niño, contiene imágenes violentas un tanto chocantes, bien porque el público no se las espere (atención a la mirada de perturbado del Papá Noel malvado momentos antes de acudir a la mansión de su ex-jefe, o a la forma en que liquida al perro de Thomas), bien porque se muestre como la única forma de deshacerse de tan peligroso individuo (cada uno de los enfrentamientos directos entre Thomas y el psicópata).


    En resumidas cuentas, "Game over: se acabó el juego" es una thriller de suspense realizado con corrección, sin grandes artificios más allá de las situaciones que presenta su guión (un tanto fantástico, todo haya que decirlo), pero que consigue mantener la atención del espectador durante la escasa hora y media que dura. Un film diferente, no muy conocido, y capaz de sorprender -para bien o para mal- a más de uno.



  • MR. HYDE DICE:

  • A lo mejor parecemos un poco retorcidos por poner una película como "Game over: se acabó el juego" justo el último día, casi oficial, de las vacaciones de Navidad. Aunque me parece un remedio cojonudo que, después de tantos días seguidos hablando de películas más para críos, pongamos una peli que, aunque pase en Navidad, tenga poco que ver con el buen rollo navideño de las otras. No te da esa sensación cuando empiezas a ver "Game over: se acabó el juego", porque los primeros quince minutos no pueden ser más en plan navideño por los cuatro lados: el crío majete -friki, pero majete-, la súper mansión decorada hasta las cejas, el abuelo y el nieto esperando que "llegue" Papá Noel, etc. Pero, desde el momento en que ese tarado que se quiere vengar de su jefe se cuela en la casa, la cosa cambia en cero coma y, donde antes parecía que estabas a punto de ver la típica comedia de ladrones en Nochebuena, todo pasa a ser una especie de corre corre que te pillo a muerte.


    Lo que, en mi opinión, hace de "Game over: se acabó el juego" una peli tan original es la forma en que está hecha. Aquí no se andan con mariconadas de trampas a base de botes de pintura estampados en la cara del malo, o de balines disparados a la huevera del malo. De eso nada, monada. En esta peli, el malo es un tarado que acojona sólo con mirarle la cara, y que te deja claro desde que entra en la casa, que no se piensa ir de rositas si no es llevándose a alguien de por medio. Y mira que lo hace bien el cabrón, que te crees en todo momento que el tío es psicópata peligroso, y que el nieto y el abuelo suden sangre para poder escapar de él y darle lo suyo.


    Es verdad que le echan bastante cuento al asunto de la caza del malo, sobretodo teniendo en cuenta que el protagonista no es más que un mocoso consentido, quien no duda ni un solo momento en ponerse la cinta en la cabeza en plan Rambo (pintura facial de rayas negras incluida) y recorrerse la casa para darle por saco pero bien. Claro que, para ello, el nene se tiene que descolgar por tejados, manejar explosivos, pillar munición y todas esas cosas que haría más un nasío pa matá que no un criajo de nueve años. Pero claro, en la historia te sueltan el rollo de que es un niño muy especial, aficionado a los videojuegos y a las armas (ya ves tú, como si lo segundo fuera lo más normal del mundo), y que decide poner en práctica lo que ha aprendido en la tele, en sus juegos y Dios sabe dónde más.


    Ahora bien, a pesar de que al principio la cosa pueda parecer que no tiene mucho sentido, lo cierto es que "Game over: se acabó el juego" es una peli que mola mucho. No sé cómo lo consiguen, pero tú te acabas centrando más en que hay un loco en la casa que quiere hacer filetes con el hijo del hombre que lo ha despedido, cosa que te deja clavado a la butaca en cada momento que ves que está a punto de pillarlos. Como os digo, no es una peli que sea muy larga, ni que ponga en relieve nada de nada del espíritu navideño, pero mola porque le da un toque diferente a las pelis de tema navideño aunque, en este caso, sea un pelín macabro. Por lo demás, a pesar de que no es una peli que pasen por la tele con mucha frecuencia, os recomiendo que, si podéis, la veáis, porque entretiene, mantiene en tensión y te atrapa en seguida con la historia que cuenta.




    sábado, 7 de enero de 2012

    CINE EN CARTEL: "DRIVE"


    TÍTULO: DRIVE

    DIRECTOR: NICOLAS WINDING REFN

    REPARTO: RYAN GOSLIN, ALBERT BROOKS, CAREY MULLIGAN, RON PERLMAN, CHRISTINA HENDRICKS, OSCAR ISAACB, RYAN CRANSTON

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En un momento en el que la cartelera se encuentra saturada de grandes súper producciones (la última entrega de "Misión: imposible" o la inminente segunda parte de "Sherlock Holmes"), o largometrajes que tratan de captar la atención de los más pequeños (la reposición de "El rey león - The lion king, 1994" o la tercera parte de "Alvin y las ardillas"), es una auténtica rareza encontrar una película con una personalidad tan tremenda como sucede con "Drive", una de las películas revelación de la temporada. Presentada como un atípico thriller con tintes policiacos, "Drive" se ha consagrado como una nueva y revolucionaria versión del cine de acción, gracias a una puesta en escena arrebatadora y a unas interpretaciones excelentes (mención aparte merece la de un Albert Brooks en pleno estado de gracia). El danés Nicolas Winding Refn es su director, y principal responsable de que estemos hablando de uno de los films más interesantes y a típicos del año.


    Driver (Goslin) es un joven piloto que se gana la vida como doble de actores de cine en secuencias de persecuciones automovilísticas. También trabaja en el taller de Shannon (Cranston), quien le consigue "trabajitos" como chófer en actividades delictivas (robos, atracos...), por cuya pericia está más que solicitado. Un día, coincide con Irene (Mulligan) su vecina de rellano. Tanto Driver como Irene sienten una atracción mutua cuyo freno lo pone la existencia de Standard (Isaacs), el marido de Irene que está en la cárcel. A su salida, y ante la amenaza de una deuda pendiente que tiene Standard, Driver se ofrece a ayudarle a dar un golpe que le sirva para liquidar dicha deuda. Sin embargo, el atraco sale mal, hecho que desencadenará una serie de circunstancias que lo enfrentarán directamente con Bernie Rose (Brooks), uno de los mafiosos locales más temidos, y con su socio, Nino (Perlman).


    "Drive" es una película asombrosa, aunque difícil de clasificar. Independientemente del aprecio mostrado por la inmensa mayoría de la crítica, es innegable que "Drive" ha ido un paso mucho más allá en su intento de aportar una nueva visión al género de acción policíaco más evidente y sobreexplotado. Y el resultado no puede ser más satisfactorio. Allá donde cualquiera de los especialistas tradicionales en films del estilo (léase Tony Scott, Renny Harlin, Richard Donner...) hubiera optado por una puesta en escena muchísimo más convencional y llena de tópicos, el director opta por filmar todo el conjunto de forma pausada, sin prisas y, hasta cierto punto, con una contemplación excesiva. Sin embargo, es este estilo lo que hace de "Drive" una experiencia fascinante.


    Asimismo, la contemplación de la violencia también resulta original. Las contadas escenas de violencia física son de lo más explícitas (atención al asalto a tiro limpio por parte de los esbirros de Bernie al motel en el que se han refugiado Driver y Blanche, o a la magistral secuencia que tiene lugar en el interior de un ascensor -éste, en particular, de una violencia tan sencilla como salvaje-), y el temor que inspiran los villanos de la función se basa infinitamente más en la el tempo y la amenaza que se deprende de ellos que de lo que son capaces de hacer. Hecho que, por otra parte, no es impedimento para que la insuperable interpretación de Albert Brooks -atención al paralelismo existente entre la interpretación de Brooks y el de William Hurt en la no menos excelente "Una historia de violencia - A history of violence, 2005"- deje a más de uno con la boca abierta (atención al fantástico momento en que se le presenta a Driver, o cuando acaba con uno de los protagonistas con un solo corte de navaja).


    Finalmente, en cuanto a la realización, apuntar un par de detalles: por una parte, la genial labor de fotografía de Newton Thomas Sigel -colaborador habitual del director Bryan Singer- que es capaz de retratar los suburbios de Los Angeles con un colorido único para esta atípica película de acción; y, por otra, tal vez el elemento más rompedor del largometraje, junto con su particular sentido del ritmo: la banda sonora. Y no nos referimos precisamente a la partitura original compuesta por Cliff Martínez (estupenda, por cierto), sino a la selección de temas cantados que consiguen completar esa dimensión diferente que se le quiere dar a la historia, tal y como queda patente en la hermosa secuencia en que Driver conduce por el cauce de un río junto con Irene y su hijo -al ritmo del tema A real hero-, o como cuando el protagonista llega por la noche a su solitario apartamento -otro tanto para el tema Nightcall-. Todo ello da forma al que es uno de los largometrajes más originales y fascinantes del momento, totalmente a contracorriente de los cánones establecidos para este tipo de propuestas pero, no por ello, nada desdeñable. Más bien al contrario.



  • MR. HYDE DICE:

  • Os voy a dar un consejo: por favor, no vayáis a ver "Drive" pensando que vais a ver una peli de acción, con persecuciones a todo meter y coches saltando por los aires todo el rato, porque la película no tiene nada de eso. Si os creéis que es una especie de "60 segundos - Gone in sixty seconds, 2000" ya os digo yo que nanai (por suerte). "Drive" tiene violencia, sí, de la buena y burra, tiene un argumento muy policiaco con sus buenos y malos, y te mantiene en tensión a base de bien en más de un momento. Pero no tiene nada que ver con ninguna película de acción que hayáis visto antes, seguro. Es como si los que la han hecho se cagaran en rodar otra peli más del montón en la que el bueno les da para el pelo a los mafiosos de turno, disparando a todo lo que se mueve mientras da volteretas imposibles. En "Drive" lo que se limitan a contarte es una historia de lo más interesante, con las escenas de acción justas y de la forma más realista posible.


    Evidentemente, hay un "pero". Y es que la peli, por momentos, es demasiado lenta. Vale que no tenga nada que ver con la clásica historia del bueno cargándose hasta al apuntador (como seguro hubiera pasado si, por ejemplo, Bruce Willis o cualquiera por el estilo, hubiera sido el protagonista), pero abusan un pelín demasiado de la cámara lenta, que tampoco hace falta que hasta un paseo por el rellano de los apartamentos en los que viven los protagonistas lo hagan así, o que mientras él se meta en el garaje o conduce con la chica al lado, todo vaya también a cámara lenta. Si la veis, fijaos en esto, que hace que, a veces, te preguntes si la cosa no podría ir un poco más ligera, aunque quieran seguir manteniendo ese tono diferente.


    De todas formas, cuando acabas de ver "Drive" tienes una sensación extraña, como de que la peli te ha encantado pero, aun así, te ha parecido rara. Y lo mejor del asunto es que, conforme pasan los días, esa sensación cada vez es más grande. Bueno, es un poco chungo de explicar pero, en resumen, supongo que lo que quiero decir es que la peli está pero que muy bien. Rara, pero bien. Los actores están cojonudos todos (sobretodo el jefe mafioso, que te los pone de corbata con solo una mirada), y la violencia muy dosificada pero brutal hasta decir basta (el tío le revienta la cabeza a patadas a uno de los matones en un ascensor). Pero todo ello te lo enseñan como con una especie de forma poética, o como se diga, que le da un toque muy especial a la película, haciéndola rara pero lo suficientemente interesante como para que quieras saber cómo acaba. Por supuesto, también tiene sus buenas dosis de acción, como la persecución en la que tratan de escapar de un atraco que les sale mal, o como cuando unos sicarios entran a saco en el motel en el que se esconden el conductor y una chica), pero esto tampoco es que sea lo más importante de todo.


    Antes de acabar, una última cosa: prestad atención a las canciones que se oyen a lo largo de la peli son súper desconcertantes porque en la vida se te hubiera ocurrido que esa música podría ir bien con los momentos de la peli en los que suenan pero, por alguna cosa que no comprendo muy bien, funcionan de perlas. En fin, que "Drive" es una película muy aconsejable, algo diferente a las mil quinientas películas de acción parecidas que ya hemos visto antes, y que no debe ser comparada con ninguna de ellas. Es algo nuevo, fresco y muy guapo. O, al menos, eso es lo que me pareció a mí: una peli de lo más recomendable.




    viernes, 6 de enero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EL ÁRBOL DE LA VIDA"


    TÍTULO: EL ÁRBOL DE LA VIDA

    DIRECTOR: TERRENCE MALICK

    REPARTO: BRAD PITT, JESSICA CHASTAIN, SEAN PENN, HUNTER MCCRACKEN, LARAMIE EPPLER, TYE SHERIDAN

    DURACIÓN: 134 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Son pocos los directores que, actualmente, sean capaces de tener en vilo a la crítica de medio mundo con cada nuevo proyecto que anuncian. En el caso de Terrence Malick, un director que tan sólo ha estrenado cinco largometrajes desde su laureado debut hace casi cuarenta años con "Malas tierras - Badlands, 1973", pero han sido suficientes para que la crítica especializada se rinda a sus pies, y que la inmensa mayoría de los actores y actrices de Hollywood se mueran por trabajar con él. Desde luego, esto no es algo que cualquier director sea capaz de conseguir. Ahora bien, ¿realmente son tan únicos sus largometrajes? ¿Es tan revolucionario el planteamiento de cada uno de sus proyectos? ¿Es "El árbol de la vida" una obra maestra, tal y como se predica por doquier? Pues, aunque luego comentemos estos temas, casi responderíamos que "no", "sí" y "me temo que no", respectivamente.


    Jack (McCracken) es el primero de los tres hijos de los O'Brien. Su padre (Pitt) es un ingeniero industrial lleno de talento que educa a sus hijos con mano férrea, con la intención de que, el día de mañana, sean capaces de valerse por sí mismos, y en contra de cualquiera que se interponga en su camino. Por el contrario, su madre (Chastain) es pura dulzura, capaz siempre de tener una palabra agradable o un gesto de cariño hacia sus hijos. Tanto la educación recibida, como un trágico suceso con uno de sus hermanos, hará que Jack (Penn, en la edad adulta) crezca con una serie de traumas de su infancia que aún no ha logrado superar.


    Después de ver "El árbol de la vida", la primera valoración que viene a la mente es que se trata de un film lento e introspectivo. Quizás demasiado, ya que la mayor parte del guión pertenece a voces en off de los protagonistas que acompañan a imágenes verdaderamente arrebatadoras por su belleza y planificación, sin que exista una conexión lineal entre lo que se escucha y lo que se ve. En "El árbol de la vida", argumento y guión van por caminos separados ya que, mientras el primero se limita a las pocas ocasiones en que los personajes interactúan entre ellos, el segundo resulta ser algo más profundo, como una serie de reflexiones de cada personaje hacia ellos mismos, o hacia un ser superior (podría ser perfectamente Dios, pero tampoco se deja claro) al que se le preguntan y cuestionan determinadas circunstancias trascendentales de la vida: el por qué de ciertos sucesos, cuál es el origen de cada uno, de dónde nace la culpa, etc.


    Así pues, retomando brevemente las cuestiones planteadas en la introducción, cabría decir que Terrence Malick (más conocido por su recogimiento y negativa a promocionarse o conceder ningún tipo de entrevista a los medios) es un director que vive más de su reconocimiento que del legado fílmico con el que cuenta. Comparativamente, Stanley Kubrick fue un realizador que también se tomaba su tiempo entre proyecto y proyecto, sin ser tampoco muy amigo de posar para los medios de comunicación, pero que sí revolucionó la historia del cine con más de una auténtica obra maestra irrepetible. Malick, por desgracia no. Si bien, en su momento, films como "Malas tierras" o "Días de cielo - Days of heaven, 1978" lograron el aplauso unánime del público, sus más recientes obras, no son más sino una mera repetición del mismo estilo.


    Por el contrario, sí que es cierto que, visualmente, "El árbol de la vida" es una maravilla. El director de fotografía Emmanuel Lubezki es capaz de captar con apenas un halo de luz imágenes tan bellas que no es necesaria la incursión de ninguna palabra para disfrutar de ellas. Ahora bien, que esto suceda en alguna secuencia del largometraje tiene un pase, pero que la película dependa por completo de la belleza plástica de sus imágenes es una decisión que pone a prueba la paciencia del público. Y es que, al igual que sucedía con otro film de Malick, "La delgada línea roja - The thin red line, 1998", el director deja que la cámara se recree con los paisajes y siluetas de los personajes, sin que la historia parezca avanzar lo más mínimo, y con voces de fondo que reflexionan sobre los más variados temas.


    Por último, en lo que se refiere a "El árbol de la vida" como película, me temo que es más el aúpe que se le ha dado al tratarse de una nueva aportación a ese género tan particular del "dramatismo reflexivo" -si me permiten la invención del término-, que por lo que la película es en sí misma. Es evidente que, en el plano artístico, Chastain brilla con luz propia, que Pitt se limita a hacer su papel con corrección aunque sin deslumbrar, y que Penn no necesita ni siquiera pronunciar una sola palabra para transmitir esa sensación de soledad. Por lo demás, "El árbol de la vida" es un film que comete el pecado de ser demasiado ambicioso y pretencioso (no se explica de otra forma que más de treinta minutos estén dedicados a la explicación de cómo se creó el universo), hecho que acaba le acaba pasando factura, pues tanta lentitud y carencia de acción lo convierten en una obra más aburrida que memorable.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué coooooooñazo de película! ¡Joder, no es más soporífera porque no puede! En serio, os lo prometo, me ponen a parir las películas en que todo tiene que ser leeeeento y aburrido hasta morir sólo para demostrar la soledad de una persona, o lo tarados que son los personajes, o cualquier chufa por el estilo. Hace un tiempo, nos tocó ver "Melancolía - Melancholia, 2011", de Lars Von Trier (otro que tal Pascual), que me pareció un peñazo de cojones. Vale, pues aquella y ésta, primas hermanas. Solo que donde una aún tenía un mínimo argumento, "El árbol de la vida" no tiene ninguna historia, sino que se limita a enseñar fragmentos de la vida de un crío que se siente presionado por su padre -que es un burro de cuidado-, y poco más. Se ve que todo eso lo trauma que te cagas porque, cuando crece, el pavo se convierte en un Sean Penn que se pasea por los sitios más inesperados con la misma cara que si le acabaran de pisar un juanete.


    Seguro que con esta forma de destrozar "El árbol de la vida" me gano la enemistad de más de uno que piensa que es una obra de arte, una expresión descomunal de los sentimientos humanos y bla bla bla. Bueno, pues me la pela. Si veo una peli, aunque sea mala, al menos espero que me distraigan y que no me haga revolver en el asiento treinta veces, o mirar el reloj para calcular cuánto puede faltar. "El árbol de la vida" no es mala (al igual que tampoco lo era "Melancolía"), pero es un tostón de padre y muy señor mío. Y lo peor no es eso, sino que no tenga sentido más allá de dos o tres momentos. Porque, vamos a ver, ¿qué huevos hace Sean Penn paseándose arriba y abajo en un ascensor, o perdido por un desierto de puras rocas? ¿Qué puñetas tiene que ver el origen de la Tierra (sí sí, os lo prometo, con dinosaurios incluidos y todo) con la historia del crío traumatizado? ¿A qué viene tanto primer plano mareante sólo para ver al niño arriba y abajo mientras juega por su barrio? ¿Qué coño de mensaje tiene todo eso? Pues nada de nada. Vamos, que mi primo pequeño coge su cámara y te rueda catorce películas del mismo estilo y con mucho más mensaje que este tostón.


    Las actuaciones, tampoco es que sean el no va más: la mujer lo hace relativamente bien, al igual que los críos; Brad Pitt vuelve a poner ese careto bífido que tuvo durante toda la peli de Tarantino y se limita a repartir cuatro collejas y dos abrazos; y de Sean Penn, pues qué decir, aparte de que si no apareciera durante toda la película nadie lo echaría de menos (el tío no tiene un una línea de diálogo -lo único que se le oye decir es en off-), porque para verle con esa pinta de catatónico, pues se lo podrían haber ahorrado.


    De todas maneras, si nos hemos aburrido como ostras viendo "El árbol de la vida" es por nuestra culpa, tal cuál. Porque, si después de haber visto dos veces "La delgada línea roja" (que sí, que me la he papado dos veces), aún esperábamos que el director éste nos podía enseñar algo que no fueran unas fotos muy bonitas, o una película mínimamente interesante, pues estábamos de lo más equivocados. Igual que hizo en esa otra peli, en "El árbol de la vida", durante las más de dos horas y cuarto que dura -creedme si os digo que parecen muchas más-, lo único que ves son instantáneas preciosas (eso sí, hay que reconocerlo, la fotografía es una pasada) a ritmo de música clásica. Vamos, que casi al mismo nivel que los documentales de animalitos de la 2. Así que ya sabéis, si alguna noche os cuesta conciliar el sueño, os ponéis este bodrio y en menos de diez minutos ya estáis planchando la oreja. Garantizado.