jueves, 19 de enero de 2012

CINE ACTUAL: "MOULIN ROUGE"


TÍTULO: MOULIN ROUGE

DIRECTOR: BAZ LUHRMANN

REPARTO: NICOLE KIDMAN, EWAN MCGREGOR, JOHN LEGUIZAMO, JIM BROADENT, RICHARD ROXBURGH

DURACIÓN: 122 min.

AÑO: 2001

GÉNERO: MUSICAL

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es innegable que, en la historia del cine, el género musical ha sido, durante muchos años, uno de los más explotados y apreciados. Casi podría decirse que los western y los musicales, por años, iban cogidos de la mano, y que se estrenaban con la misma frecuencia. Sin embargo, a principios de la década de los setenta, esa tendencia cambio considerablemente, y tanto un género (el de los vaqueros y "películas del Oeste") como el otro (los musicales) dejaron de interesar al público. No obstante, a principios del nuevo milenio, el género musical pareció revivir una nueva juventud gracias a largometrajes tan laureados como las excelentes "Evita - Evita, 1996" o "Chicago - Chicago, 2002", la correcta "El fantasma de la ópera - The phantom of the Opera, 2004", la divertidísima "Mamma mia - Mamma mia!, 2008", y la muy decepcionante "Rent - Rent, 2005". Curiosamente, la más original de esta nueva tendencia probablemente sea una película musical totalmente original (que no se trate de la adaptación de ningún espectáculo u obra ya existente con anterioridad, para entendernos), y que se las ingenia para romper con un ingenio y brillantez visual tremendos todas las reglas del cine musical más clásico. En efecto, "Moulin Rouge" es un festival de color y montaje trepidante, cuya puesta en escena resulta tan novedosa como extravagante, y que supuso un soplo de aire fresco al género, al presentar una obra terriblemente entretenida y novedosa.


    Christian (McGregor) es un joven escritor que acude al París de principio de siglo, en mitad de la revolución bohemia con el fin de que esta nueva corriente le inspire una nueva obra. A su llegada a la capital francesa conoce a un peculiar grupo de personajes, entre los que se encuentra el famoso pintor Toulouse-Lautrec (Leguizamo), quien introduce a Christian en el mundo de la noche y la farándula parisina, cuya mayor atracción es el cabaret llamado Moulin Rouge. En él, la estrella indiscutible del espectáculo es una corista llamada Satine (Kidman), de la que Christian se enamora perdidamente. El dueño del Moulin Rouge, un excéntrico empresario llamado Harold Zidler (Broadent) pretende servirse de Satine para convencer a un acaudalado aristócrata conocido como El Duque (Roxburgh) de que invierta en la reforma del cabaret y, de paso, produzca un nuevo espectáculo que se convierta en la sensación del momento. Sin embargo, las cosas se complicarán cuando Satine también se enamore de Christian, hecho que pondrá en peligro este negocio.


    Desde que debutara en la dirección de largometrajes con la cinta de bailes "El amor está en el aire - Strictly Ballroom, 1992" y saltara a la fama con "Romeo + Julieta, de William Shakespeare - William Shakespeare's Romeo and Juliet, 1996 -la que, posiblemente, sea la adaptación más irregular y extravagante de una obra del escritor inglés-, Baz Luhrman dejó bien claro que él no era un director al uso como sus compañeros de profesión, y que su estilo alocado y a contracorriente (puesto siempre al servicio de la historia que está contando) iba a dar de qué hablar. En efecto, así ha sido con "Moulin Rouge", uno de los espectáculos más originales y atractivos del reciente cine musical moderno, donde los números de baile están coreografiados más como una lucha entre los bailarines, y donde el desarrollo de historia muy pocas veces ha dependido tanto de la selección de los temas musicales seleccionados.


    A ello, hay que sumar una ambientación excesiva en la que no hay lugar para espacios vacíos ni minimalistas, y donde la ambientación bohemia que quiere reflejar se retrata con una fuerza y exageración tremendas. En mitad de ese aparente caos escénico (nunca antes había sido tan hermoso el caos), los estereotipados protagonistas representan su papel con una corrección y amabilidad insuperable, haciendo disfrutar al público de los inesperados números musicales. De esta forma, "Moulin Rouge" se presenta como un espectáculo fresco y original, diferente a cuanto se había visto anteriormente en una pantalla de cine, y pionero en la forma de ver los musicales. El tiempo dirá si esta genial película es digna de ser recordada con la misma admiración que más de uno (entre los que nos incluimos tanto Hyde como un servido) le profesan.



  • MR. HYDE DICE:

  • Voy a tratar de daros un par de imágenes, para que os podáis hacer una idea aproximada de lo que es "Moulin Rouge". La primera sería más o menos ésta: poned un bote de pintura de todos los colores que podáis imaginar juntos, con un cartucho de dinamita dentro; encended la llama y flipad con la explosión de color que saldría disparada como una bala por todos lados. La otra imagen sería la de ver un espectáculo de baile como si los que bailan fueran soldados de una guerra, y cada paso de baile un movimiento de lucha con el que ganar a su rival (violentos, secos, rápidos, etc.). Bueno, no sé si esto será muy ilustrativo, pero esa es la sensación que tuve cuando vi "Moulin Rouge" por primera vez. Y me encantó.


    "Moulin Rouge" es un exceso por donde lo mires: en el montaje (ni las mejores películas de acción están cortadas con esa rabia), en la fotografía (lo que os decía antes de los colores), en las actuaciones (cada uno insuperable en su papel -el añadido es poder disfrutar viendo lo guapa que era Nicole Kidman antes de cagarse la cara a base de operaciones que la han convertido en el monstruo que es hoy-), en la decoración (barroca que te cagas -fijaos en cómo es el teatro del Moulin Rouge o esa especie de casa-elefante en la que vive Kidman-), en la historia (contada casi como si fuera un cartoon) y, por supuesto, en la música (no creo que pueda describir con palabras la fusión de refritos de canciones súper conocidas que suenan durante las dos horas que dura la peli). Pero, sin embargo, te atrapa desde que empieza con una historia más simple que el mecanismo de un botijo, pero hecha de una forma tan flipante que de hipnotiza aunque no quieras. Es más, hasta los efectos especiales que tiene parece que estén hechos mal aposta, como si esa cutrada fuera intencionada para darle más aire bohemio a toda la historia.


    Yo odio los musicales, os lo prometo. Pero "Moulin Rouge" no es un musical como los que estamos acostumbrados a ver, tipo Broadway (bueno, aquí más bien tipo Teatro Real), ni mucho menos, porque en la peli se utilizan las letras de canciones de todo tipo para contarte la historia. Y, si no, no tenéis más que ver numeritos como ese en el que el pobre poeta convence a la corista para que se enamore de él (si no juntan veinte canciones diferentes en cinco minutos, no juntan ninguna) o, por supuesto, la escena del tango a ritmo de la canción Sting "Roxanne" que te deja con la boca abierta. En fin, que cada canción, aparte de estar apañada de forma súper moderna y no tener nada que ver con esas canciones con olor a rancio de hace más de cincuenta años, hace que los pies casi se te vayan solos.


    Por lo demás, ya os digo que la historia no descubre nada nuevo, pero si tiene el suficiente interés para que cada escena tenga un encanto especial. Ya hemos dicho antes un par de números que te dejan con la boca abierta, pero esperad a ver el momento en que suena la canción "Your song" de Elton John o, sobretodo, el número musical final. Te deja sin palabras. Y ahí es donde reside la magia de "Moulin Rouge", en hacer que la historia avance a ritmo de canciones y que un cuento de amor -la peli no es otra cosa sino eso- te resulte tan entrañable y divertido que, cuando acaba la función, te hayas quedado con una sonrisa tonta en la cara. Os garantizo que pocas veces habéis visto nada igual en una peli musical. Así que "Moulin Rouge" es una película para disfrutar una y otra vez, y en pantalla bien grande. Ah, y atención a la propinilla que os ponemos junto al tráiler, para que veáis el pedazo música original que se marcó el compositor de la banda sonora, Craig Armstrong.





    miércoles, 18 de enero de 2012

    CINE DE LOS 90: "AMERICAN BEAUTY"


    TÍTULO: AMERICAN BEAUTY

    DIRECTOR: SAM MENDES

    REPARTO: KEVIN SPACEY, ANETTE BENING, WES BENTLEY, CHRIS COOPER, PETER GALLAGHER, THORA BIRCH, MENA SUVARI

    DURACIÓN: 121 min.

    AÑO: 1999

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No suele ser frecuente que el cine norteamericano se utilice como herramienta de crítica de los valores más tradicionales de su misma sociedad. Sí que ha sido empleado a modo de conciencia colectiva (los largometrajes acerca de, por ejemplo, la caza de brujas, la guerra de Vietnam, o el reciente conflicto iraquí) e, incluso, con ánimo de mostrar una realidad alternativa dentro de determinados segmentos demográficos. Así pues, casos como la durísima "Precious - Precious: based on the novel "Push" by Sapphire, 2009", o la mayoría de films de directores como Gus Van Sant o, en un plano más extremo, Larry Clark, no pretenden sino ofrecer una visión alternativa y sin miramientos de ninguna clase sobre realidades llevadas al límite, o sobre situaciones personales y familiares que no suelen estar presentes en casi ninguna de las grandes producciones que presentan los principales estudios cinematográficos. Sin embargo, el caso de "American beauty" fue diferente, ya que esta pequeña película (que, además, suponía el debut en la dirección de largometrajes del hasta entonces director teatral inglés, Sam Mendes) se las ingenió para criticar abiertamente muchos aspectos de la conocida american way style of life (modo de vida americano), pero desde un punto de vista original, impactante y, sobretodo, terriblemente divertido.


    Los Burnham son una familia aparentemente convencional. Tienen una hermosa casa en uno de los barrios residenciales más bonitos de la ciudad, Lester (Spacey) tiene un trabajo estable, Carolyn (Bening) es una agente inmobiliaria de éxito cuyo jardín de rosas es la envidia del vecindario, y su hija Jane (Birch) es una popular animadora del equipo de baloncesto del instituto. Sin embargo, la felicidad y perfección de los Burnham es pura fachada. Lester, en realidad, es un hombre en plena crisis de los cuarenta que se siente ninguneado por su mujer y subvalorado en su trabajo; Carolyn está obsesionada con ascender como sea dentro de la inmobiliaria para la que trabaja, aunque para ello se tenga que acostar con su jefe, Buddy (Gallagher); y Jane siente una peculiar atracción por Ricky (Bentley), el nuevo extraño y retraído vecino que se ha instalado junto a su casa con su padre, un violento ex-militar llamado Frank (Cooper). Las relaciones de todos ellos harán que la estabilidad que parecía sostenerles se vaya desmoronando poco a poco, a través de feroces críticas al conservadurismo más hipócrita de la sociedad norteamericana.


    "American beauty" es lo que podríamos llamar una película de actores. Como muy bien me ha comentado Hyde en más de una ocasión, todo el conjunto se sostiene gracias a unas interpretaciones maravillosas de todo su reparto, sin excepción. Claro que mención especial merece la performance de Spacey, quien es capaz de dotar a su personaje de una mala uva y una mirada crítica y ácida tan devastadora que es capaz de provocar en los espectadores tanto carcajadas (ver el momento en que se le insinúa a su mujer en la cama, o sentado en un sofá mientras se fuma un porro) como momentos de inquietud (las secuencias oníricas en las que se imagina en compañía de una de las mejores amigas de su hija).


    Por su parte, a nivel técnico, la dirección de Mendes asombra por su seguridad y sencillez (y más aún si tenemos en cuenta que estamos hablando del trabajo de un director cinematográfico novel -habrá que ver qué es capaz de hacer al frente de la más reciente entrega de las aventuras del agente 007 que está rodando en estos momentos-). Mendes no necesita adornar la función con sofisticados movimientos de cámara, sino que se preocupa más por hacer que ésta se convierta en el ojo indiscreto del espectador infiltrándose en la historia, que consigue retratar de forma envidiable (ver la impecable secuencia final en la que se muestra el devenir de uno de los protagonistas principales). A ello también contribuye una soberbia labor del veterano -y ya fallecido- director de fotografía Conrad W. Hall y de la sensual música compuesta por Thomas Newman, que sabe acompañar cada escena aportando el matiz necesario para hacerla mucho más efectiva, dejando de lado las florituras más elaboradas de otras partituras suyas. Así pues, "American beauty" se convierte en una pequeña e inesperada joya a tener en cuenta a la hora de optar por ver una buena película, sin grandes pretensiones, pero con una carga emocional y capacidad para sorprender únicas. Excelente.



  • MR. HYDE DICE:

  • Chulísima la peli. Fíjate, que no es que sea gran cosa, ni un peliculón de estos hechos con un montonazo de pasta y llena de efectos especiales, o así en plan súper producción. Es más, por momentos, parece que pueda estar hecha en el garaje de cualquier vecino, y que sólo haya hecho falta actores y actrices que se supieran al dedillo sus papeles para bordar la que creo que es una de las pelis con más mala leche y, al mismo tiempo, cojonudas que he visto en mucho tiempo. Ahora, lo que me llama la atención es que haya tenido tanto éxito, que haya ganado tanto Oscar y que les haya pirrado de ese modo a los americanos. Más que nada porque, entre otras cosas, "American beauty" pone a caldo ese sistema de vida tan perfecto suyo, y de cachondea sin cortarse de esa hipocresía tan puesta al día que tienen. Aquí, en la península, puede que no le demos tanto valor como ellos a su vida perfecta pero, independientemente de eso, cuando hay una película como "American beauty" que se despelota de su propia sociedad y lo hace con talento y gracia, desde luego hay que quitarse el sombrero.


    Cuando empieza "American beauty", no tienes muy claro de qué palo va a ir la cosa. Esa voz en off de Kevin Spacey que no entiendes muy bien de qué carajo está hablando, y la presentación de una familia aparentemente perfecta (a mí, en particular, me da escalofríos esa representación de la felicidad, porque huele a falsa al kilómetro) te deja como con la sensación de que la peli va a ser un truño de cuidado. Pero, conforme empiezan a pasar cosas (lo que Spacey va contando de su trabajo, o su hija y la amiga zorrona conociendo al vecino ese raro que ha llegado nuevo) ya ves que las cosas no son como pensabas, y que la película tiene un aire muy diferente al de otras parecidas que has visto. Y, cuando ya llevas la mitad de la película, te lo estás pasando pipa con la sinceridad de Spacey (genial cuando le escribe una carta a su jefe diciendo que el mejor momento del día es cuando se la menea en la ducha, o la cena con su familia cuando les dice que ha dejado su trabajo), y te cuesta creer que todo es un drama -que lo es-, porque tiene momentos que te dan mucho que pensar (la relación de la pareja), y otros con los que te partes la caja aunque no sean para reírse (cuando Spacey pilla in fraganti a su mujer enrollándose con el jefe, o como sueña con la amiga de su hija en una imagen que ya casi forma parte de la historia del cine).


    "American beauty", de todas formas, corre el peligro de parecer una historia muy americanizada, valga la redundancia, como muy centrada en problemas que sólo les ocurren a los yanquis y que, fuera de sus fronteras y del Dios bendiga América tiene poca chicha con la que interesar al resto del mundo. Pero no es así. Ya os digo que la autocrítica que se hacen es bestial, y que se esfuerzan en presentar una serie de valores aparentemente perfectos sólo para enseñarte después la de mierda que han ido metiendo debajo de la alfombra para que no se vea. Además, el final no te lo esperas para nada, por lo que la sorpresa es aún mayor.


    En resumen, os recomiendo que quienes no hayáis visto "American beauty", le deis una oportunidad a un film fresco, original y con muy mala baba, pero hecho de forma que te hipnotiza desde que empieza. y, por supuesto, tanto Kevin Spacey como Annette Bening (por Dios, ¡cuándo le darán un Oscar a este pedazo de actriz!) lo bordan haciendo el papel de sus vidas. Buenísima la película.




    martes, 17 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "COMMANDO"


    TÍTULO: COMMANDO

    DIRECTOR: MARK L. LESTER

    REPARTO: ARNOLD SCHWARZENEGGER, RAE DAWN CHONG, BILL DUKE, VERNON WELLS, ALYSSA MILANO

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A mediados de los ochenta, productor Joel Silver, casi debutante en el cine de acción y a quien, hoy en día, se le deben largometrajes tan conocidos como la trilogía de "Matrix", parecía más que interesado en contar con conocidos realizadores de fama y estilos más o menos especializados en un cine de acción que supiera darle un nuevo enfoque a este género. De ahí su interés en colaborar, por ejemplo, con grandes directores del cine de acción como John McTiernan (quien debe su bautismo de fuego en este género a Silver gracias a sus producciones "Depredador - Predator, 1987" y "Jungla de cristal - Die hard, 1988"), el veterano Richard Donner (que, a pesar de su reconocida carrera antes del inicio de su colaboración con Silver, sentó cátedra en el cine de acción con las cuatro entregas de "Arma letal") y, en el caso que hoy nos ocupa, con Mark L. Lester. Lester, que hasta el momento era un director nada especializado en el cine de acción, pero que había alcanzado una cierta popularidad gracias a sus anteriores films "Ojos de fuego - Firestarter, 1984" y, sobretodo, la polémica por su violencia "Curso 1984 - Class of 1984, 1982", aceptó en seguida el ofrecimiento de Silver para dirigir un nuevo vehículo para el lucimiento de la ascendiente estrella austríaca Arnold Schwarzenegger, después de la buena aceptación que habían tenido entre el público las dos partes de "Conan" y la primera de su famosísimo "Terminator".


    John Matrix (Schwarzenegger) es un coronel del ejército estadounidense que disfruta de su retiro en compañía de su hija, Jenny (Milano). Sin embargo, cuando Jenny es secuestrada por una banda capitaneada por Benett (Wells), un antiguo miembro de la unidad de Matrix, éste se ve forzado a cometer un asesinato a cambio de la libertad de la pequeña. Sin embargo, Matrix consigue escapar y emprende una búsqueda sin cuartel de su hija, liquidando a cuantos enemigos se cruzan en su camino, y encontrando una inesperada ayuda en, Cindy (Chong), una mujer a la que casi obliga a colaborar con él pero que, conforme vayan avanzando las cosas, comprenderá en qué se encuentra metido Matrix.


    "Commando", sin poder ser considerado ni de lo mejor o ni de lo más entretenido que se encuentra en la monótona filmografía de Arnold Schwarzenegger, tal vez sea el largometraje más decisivo de su carrera. En efecto, a pesar de tener un guión prácticamente inexistente (y créanme si les digo que las pocas frases que contiene no aportan nada a la historia), y resultar de lo más predecible, sería injusto no alabar una de las pocas virtudes que contiene el film: su capacidad para entretener. En "Commando" está claro que su principal atractivo fue la presentación de un film de acción pura, donde los disparos y explosiones espectaculares -todo ello por no hablar de los impresionantes enfrentamientos cuerpo a cuerpo- constituyen un auténtico festival pirotécnico, y en el que la presencia del forzudo de origen austríaco demostró tener el suficiente tirón en taquilla como para convertirse en la figura mítica que es a día de hoy.


    Sin embargo, más allá de estas secuencias de acción, algo por lo que también llamó la atención "Commando" es por su contenido violento dentro de estas mismas escenas. A este respecto, aparte de los numerosos disparos a bocajarro destacan, por ejemplo, secuencias como aquella en que Matrix se divierte con uno de los villanos de la función antes de arrojarlo por un precipicio, o el muy violento final en el que Matrix hace frente al pelotón enemigo en el que no duda en amputar extremidades o degollar sin más miramientos a quien trata de impedirle llegar hasta su hija. Pero, preocuparse por aspectos como estos al hablar de un largometraje cuyo único objetivo es divertir y entretener a la audiencia más aficionada a las películas de acción, sería una pérdida de tiempo absoluta. Por consiguiente, la mejor manera de disfrutar de un film como "Commando" es no exigirle nada más de lo que da: diversión a base de tiroteos varios y trepidantes secuencias de acción, al más puro estilo actioneer de los ochenta. Al fin y al cabo, los largometrajes como éste son los que permitieron que el el actual cine de acción sea lo que es (tanto para bien como para mal).



  • MR. HYDE DICE:

  • Ahí, ahí, cine del bueno. ¡Juas! Bueno, sí, supongo que "Commando" es una de las pelis de acción de Chuache más conocidas del momento, y justo después de demostrar que el tío tenía futuro en eso de hacer de robot futurista. Aunque, que nadie se equivoque, que "Commando" es una peli de acción, sí, pero, sobretodo, una de las más evidentes demostraciones de lo que es el cine mamporrero ese de acción en el que un pavo más solo que la una se las sobra y basta para darle por la retaguardia a medio ejército. Vamos, que con cuatro como el John Matrix de la peli, los yanquis ganaban cualquier guerra, porque hay que ver cómo le cunden las balas al tío.


    En fin, que tampoco merece la pena desmerecer mucho a "Commando" que, al fin y al cabo, no disimula ni por un solo momento lo que es: un festival de mamporros, disparos, explosiones y peleas a puro huevo pensadas desde el minuto uno para entretener a la peña y hacer distraídos la hora y media casi exacta que dura. Hay momentos currados de acción, como el asalto al principio de la peli a la casa de Chuache, justo cuando se llevan a la hija y el tío se lanza monte abajo con un coche escacharrado; o la huída desde el avión en pleno vuelo (con más cuento que calleja); y, por supuesto, todo el enfrentamiento final en esa especie de súper mansión donde no deja títere con cabeza. Son escenas en las que sabes que a Chuache no le van a hacer ningún rasguño y, si se lo hacen, sangrará sólo un par de minutos para luego decir: "Tranquilos, estoy bien. Sólo es una herida poco profunda", o algo por el estilo.


    Claro que, en "Commando" eso no importa un auténtico pijo, porque lo que a los que nos la hemos visto -y más de una vez, lo reconozco- son todas las secuencias de acción a saco paco. El diálogo estorba en películas como ésta, y que el Governator ponga la misma cara cuando está contento que cuando está cabreado, nos la pela olímpicamente (es más, atentos al principio, cuando está con su hija dándole un biberón a un ciervo, lo ridículo que se ve). A este respecto, "Commando" cumple perfectamente con sus expecativas, que es hacer que la gente se distraiga con una peli de acción y explosiones a tutiplén. De hecho, ni siquiera el poster es capaz de engañar a nadie. Así que ya sabéis, si os van estas pelis de ver y tirar, pues cojonudo; si no, ya os la podéis ahorrar, porque os aseguro que no hay nada más que lo que os he dicho: mucha acción (pero bien hecha y entretenida), poco diálogo.




    lunes, 16 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "LADRÓN DE BICICLETAS"


    TÍTULO: LADRÓN DE BICICLETAS

    DIRECTOR: VITTORIO DE SICA

    REPARTO: LAMBERTO MAGGIORANI, ENZO STAIOLA, LIONELLA CORELLI, ELENA ALTIERI

    DURACIÓN: 80 min.

    AÑO: 1948

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es imposible no hablar de la historia del cine sin hace un alto en el neorrealismo, cuyo máximo exponente se encontró en el cine italiano de posguerra. Grandísimos directores como Luchino Visconti, Roberto Rossellini o Vittorio de Sica (éstos dos últimos sobretodo), pusieron todo su talento a disposición de una nueva forma de hacer cine -o de politizarlo para denunciar determinadas situaciones, si se prefiere decir así- para plasmar con una sencillez arrebatadora el drama social en el que se había sumido la nación tras el desastre a todos los niveles que había supuesto la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, es en obras como "Roma, ciudad abierta - Roma, città aperta, 1945" de Rossellini o la que hoy nos ocupa, "Ladrón de bicicletas" donde esa realidad tan caótica se mostraba sin ningún tipo de artificio, ni sofisticación por parte de los actores que intervenían (ninguno de ellos era actor profesional, sino gente normal y corriente de la calle), por lo que el realismo y golpe a la conciencia que lograban con sus films era tan único como magistral.


    Antonio (Maggiorani) es un hombre sin trabajo, en la Roma de los años inmediatamente posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial. Como miles de italianos, consigue que lo contraten de vez en cuando para pequeñas chapuzas y trabajos de poca monta. Sin embargo, ve una jugosa oportunidad como encargado de pegar carteles que anuncian películas por la ciudad, siempre que disponga de una bicicleta para poder desplazarse por la ciudad. Con tal de lograr ese simple trabajo, Antonio convence a Maria (Carell), su mujer, para que empeñe las sábanas de la casa y, así, poder comprarse la bicicleta. Sin embargo, el primer día, mientras pega los carteles, le roban la bici, por lo que pierde su trabajo. Desesperado, Antonio deambula por las ajetreadas calles de Roma en compañía de su hijo pequeño, Bruno (Enzo) con la esperanza de poder encontrar una solución a sus problemas.


    "Ladrón de bicicletas" es una película devastadora, dicho esto como el mejor de los cumplidos, ya que consigue llegar al corazón de los espectadores con una fuerza y una determinación impresionantes. Muy pocas veces, el realismo en el que se basaba la corriente cultural a la que pertenece por derecho propio "Ladrón de bicicletas" ha conseguido -aparte del género semi-bélico de los films neorrealistas de Rossellini- representar esa parte tan amarga de la sociedad italiana (extrapolable a cualquier nación de la posguerra), completamente ahogada por los efectos de una barbarie que, aún años después de su final, sigue pasando factura a familias.


    Así pues, "Ladrón de bicicletas" contiene momentos tan duros como la reacción de unos niños que comen en un restaurante, pertenecientes ambos a diversas clases sociales, así como una emotiva relación padre-hijo que enternece magistralmente no solo por la insuperable química y complicidad que se establece entre ellos, sino también porque ello constituye el reflejo de la angustia de una familia (y, como ésta, muchísimas más) que hace lo posible por no derrumbarse ante los reveses que sufre del destino.


    Ante todo ello, de Sica se encarga de retratarlo todo con la mayor fidelidad posible a la verdad, sin grandes artificios visuales, y con los recursos estéticos y escénicos necesarios para que esa sensación de autenticidad no abandone al metraje ni un solo minuto. Ni siquiera en sus últimos y angustiosos diez minutos, cuando el sentimentalismo hubiera podido abrirse paso de la forma más evidente. Por este motivo, estamos no solo ante una de las obras cumbres del neorrealismo, sino de toda la historia del cine, digna de ser admirada y "sufrida" para poder admirar toda su hermosura.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues yo no entiendo mucho de neorrealismo o como se llame eso. Lo único que puedo decir es si la película merece la pena o es un bodrio. En este caso, sin ser ninguna maravilla de esas que te marca, lo cierto es que para ser una peli tan vieja está bien, no aburre, y esta corta que, cuando te quieres dar cuenta, ya se ha acabado. Lo que sí me hace gracia es la más que curiosa similitud del tema que trata con toda la mierda de crisis que llevamos padeciendo desde hace casi media década. En "Ladrón de bicicletas" es un padre que está desesperado por encontrar un trabajo con el que pueda dar algo de comer a su familia, hasta que toma una decisión que va en contra de sus propios principios. Vaya, como la vida misma, ¿no? Pues no sé si será porque conozco a más de uno que se vería en una situación parecida o qué pero me ha parecido que, aunque la peli tenga más de medio siglo, trata un tema de lo más actual, y extrapolable a situaciones mucho más modernas.


    Es cierto, en referencia a eso que comenta Jekyll arriba del realismo, que da la sensación de que la historia es de verdad de la buena, y que daba la casualidad de que el director pasaba por allí con su cámara mientras todo ocurría, así que se puso a grabar. Las actuaciones son impresionantes de la primera a la última, desde ese pobre hombre desesperado por encontrar la bici que le han chorizado, hasta el crío que interpreta su hijo, quien te deja el corazón arrugado cuando ve la humillación a la que es sometido públicamente su padre. En serio os lo digo, este momento en especial hace que se te pongan de punta todos los pelos del cuerpo, que casi sientes ganas de poder meterte en la película y echarle un cable a ese pobre diablo.


    Otra cosa que me hizo gracia es alguna que otra secuencia que, hace unos años, homenajeó/copió descaradamente (tachad la opción que más os guste) Roberto Benigni en "La vida es bella - La vita e bella, 1998". Por ejemplo, eso de que el padre vaya a toda paleta por las calles de Roma con su hijo sentado en la parte de delante de la bici; o cada uno de los momentos en que el padre pulula por las calles con su hijo a cuestas, y la mirada y aspecto de pobrecillo que tiene el chaval. Se ve que cuando algo es bueno, sigue funcionando también años después, así que no tengo nada malo que decir de este cine clásico. Aunque, por otra parte, es cierto que la película luce tan vieja como aparenta, por mucho que la historia ahora pueda ser de lo más actual. De todas formas, que nadie se equivoque y piense que es un petardo, porque la verdad es que merece la pena verla. Ya os digo que no tiene nada de comedia, y que hace que se le encoja a uno todo el cuerpo, pero sin necesitar enseñar escenas desagradables o violentas. Aquí, parece que te estén contando una fotografía de la posguerra, es decir, que sabes que lo ves es chungo y que, a pesar de ello, te hace sentir una especie de ternura que no se puede explicar del todo. Así que, hale, si podéis, ya la estáis viendo, que es de las que hay que merecen la pena aunque tenga más años que Matusalén.




    domingo, 15 de enero de 2012

    CINE EN CARTEL: "IMMORTALS"


    TÍTULO: IMMORTALS

    DIRECTOR: TARSEM SINGH

    REPARTO: HENRY CAVILL, STEPHEN DORFF, MICKEY ROURKE, LUKE EVANS, FREIDA PINTO, JOHN HURT

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, es más que evidente que, desde que se estrenó "300 - 300, 2007" hace ya un tiempo, la estética y acierto a la hora de combinar historia con aspectos visuales más propios del cómic sentó cátedra (más o menos lo que sucedió con el devenir de los efectos especiales después de la llegada de la trilogía de "Matrix"). Así pues, ahora, la mayoría de producciones de corte épico no pueden evitar sentir una voluntaria -o involuntaria- similitud con el film que colocó a Zach Snyder en la línea de los realizadores más visionarios del momento. De esta forma, siguiendo una línea similar, ahora ha sido el director de origen hindú Tarsem Singh quien, después del buen sabor de boca que dejó con el thriller onírico "La celda - The cell, 2000", se ha encargado de poner en imágenes la mitológica historia de Teseo, y su lucha contra el despiadado rey Hiperión.


    Teseo (Cavill) es un campesino que, junto con su madre y el resto de su gente, debe refugiarse cuando el rey Hiperión (Rourke) amenaza la tranquilidad de su pueblo. Hiperión está buscando desesperadamente el arco de Epiro, que le permitirá liberar a los titanes que se encuentran en cautiverio y, así, poder vengarse de los dioses, a quienes culpa de una desgracia personal. Para ello, no duda en devastar todo lo que se interpone en su camino. Cuando el pueblo de Teseo es arrasado y su madre asesinada ante sus propios ojos, Teseo es hecho prisionero. Una noche, consigue escapar en compañía de Estavros (Dorff), otro ladrón hecho prisionero, y de Fedra (Pinto), un oráculo capaz de prever el futuro. Su único objetivo será entonces adelantarse a Hiperión y conseguir el arco para evitar que éste pueda liberar a los titanes. Todo ello, ante la atenta mirada de Zeus (Evans).


    Para un largometraje de las características de "Immortals", no cabe duda de que Tarsem Singh era la mejor opción para orquestar su puesta en escena. Si en la introducción hablábamos de su importante aportación en la sangrienta "La celda", aquí pone esa novedad visual tan fabulosa al servicio de una gran súper producción que no oculta, en ningún momento, su deseo de ser una aventura distraída y emocionante. Esta decisión, que podría tomarse como un fallo por su parte al poder ser considerada una exageración demasiado irreal o poco seria (no se trata de una película de aventuras en plan realista, como sí podría serlo "Templario - Ironclad, 2011" o "Braveheart - Braveheart, 1995", por poner dos ejemplos de largometrajes épicos)lo que consigue, sin embargo, es acentuar ese tono de épica mítica inherente al propio relato.


    De esta forma, "Immortals" acaba siendo una especie de cuento mitológico repleto de secuencias asombrosas (el enfrentamiento entre Teseo y los atacantes de su pueblo, el violentísimo duelo entre los dioses y los titanes e, incluso entre ellos mismos -ver la ejecución de Ares a manos de Zeus por interferir en el camino de los mortales-). Esto no implica, sin embargo, que la película hubiera podido tratarse desde un punto de vida menos fantástico pero, aún así, no es impedimento para poder ser considerada como un mero divertimento de lo más entretenido.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé por qué demonios se han empeñado en hacer que "Immortals" parezca una copia de "300". Vale que su estilo es parecido, y que la forma en que está hecha tiene más de una cosa en común. Pero quitando el hecho de que tiene batallas violentas (las de "Immortals" mucho más que las de "300"), tampoco es que sean lo mismo. Es más, creo que puestos a comparar, "Immortals" tiene más cosas en común con "Furia de titanes - Clash of the titans, 2010" que no con la de los espartanos camorristas ya que, donde una te contaba un trozo de la historia clásica -vale que muy adornada y con mucho "ahú-ahú", pero hecho histórico al fin y al cabo-, las otras son pelis sobre historias mitológicas. Y creedme si os digo que a veces uno tiene la sensación de que si se mezclan las imágenes de las dos películas, tampoco te darías mucha cuenta.


    Pero bueno, por lo que respecta a "Immortals", te da justo lo que esperas encontrar: escenas monumentales de batallas -a cada cuál más sangrienta-, aventuras, escenarios acojonantes (atención al sitio en el que están encerrados los titanes dentro del Monte Tártaro, con esas estatuas gigantescas abrazadas entre sí) y secuencias de acción que hacen que ni se te vaya la vista de la pantalla un solo segundo. La peli está hecha de maravilla, y se preocupa lo suficiente de que la historia quede bien clarita y no resultar farragosa, y de que el entretenimiento sea constante durante sus casi dos horas. Vale que puede parecer un poco recargada, más que nada porque los decorados hay veces que son un pelín exagerados, cosa que hace que todo te parezca más un cuento digital que no una película de aventuras clásicas. Aunque volvemos a lo mismo, que la estética que se ha querido mantener es la del tipo de "300", por lo que la magnificación de todo lo que pasa (empezando por ese pueblo encajado en un montaña, siguiendo con la guarida del Rey Hiperión y terminando con la fortaleza junto al Monte Tártaro) es brutal.


    De todas formas, si lo que quieres es pasártelo bien, "Immortals" hace te hace pasar el rato perfectamente distraído. Hay secuencias flipantes, como ese momento en que Teseo y sus colegas tienen que huir de unos soldados de Hiperión y Poseidón les ayuda provocando un tsunami de tres pares de cojones (estupenda esa imagen de Teseo saltando y agarrándose a una cuerda en el último segundo), o como cuando Teseo se carga a cuatro solados con el arco mágico ese o, por supuesto, toda la parte final en la que, por un lado, se enfrentan los dioses a los titanes y, por otro, Teseo a Hiperión- la parte más gore de la peli-.


    Así que ya lo sabéis, para entreteneros un ratito, a "Immortals" va de maravilla. Aunque, si queréis un consejo, no merece la pena gastarse más pasta por verla en 3D. Yo la he visto en las dos dimensiones de toda la vida y os garantizo que no hay así nada que a priori pudiera ganar más en 3D. Es más, teniendo en cuenta que hay escenas de batallas y tal, puede que hasta las tres dimensiones lo único que hagan es marear más. Pero bueno, eso ya vosotros con vuestros gustos. Por lo que a mí respecta, me lo pasé pipa viendo "Immortals", y espero que a vosotros os pase lo mismo.




    sábado, 14 de enero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "BATTLE ROYALE"


    TÍTULO: BATTLE ROYALE

    DIRECTOR: KINJI FUKASAKU

    REPARTO: TATSUA FUJIWARA, AKI MAEDA, TARO YAMAMOTO, MASANOBU ANDO, KOU SHIBASAKI, TAKESHI KITANO

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A principios de la década pasada, se estrenaba una película japonesa que causaba un importante revuelo. A pesar de que lo más propio del momento eran los abundantes cuentos e historias de terror basados en la presencia de espíritus de niños, fantasmas atormentados y demás, el veterano director nipón Kinji Fukasaku presentaba la que sería su obra más recordada (a pesar de disponer en su filmografía de más de treinta títulos): un largometraje terriblemente violento acerca de un grupo de amigos obligados a enfrentarse a muerte entre ellos. Si bien no fueron pocas las voces que criticaron abiertamente el film por su supuesta apología de la violencia, lo cierto es que "Battle Royale" no deja de ser una apuesta fascinante y electrizante en el que la deshumanización de la sociedad es contemplada a través de un grupo de muchachos que, desde el momento en que se les ordena acabar con el resto de sus amigos, reacciona de las más variadas formas ante la experiencia más extrema de sus vidas.


    En un futuro muy cercano, el gobierno japonés, desbordado por las continuas oleadas de salvajismo y delincuencia juvenil confecciona, a modo de escarmiento, un programa conocido como "Battle Royale". Dicho programa consiste en escoger un grupo escolar de forma aleatoria, trasladando a todos los alumnos de la clase a una isla en la que tendrán que matarse los unos a los otros. Para ello, a cada uno se le facilita un petate con provisiones, un mapa y un arma (las armas van desde una ballesta y una pistola, a un GPS o a la tapa de una cacerola), así como una serie de instrucciones que deberán respetar. Cada equis horas, se les indicarán una serie de zonas prohibida y, además, únicamente disponen de tres días para que sólo quede un único superviviente o, de lo contrario, el collar que todos tienen adherido al cuello explotará, matándolos en el acto.


    No es nueva la historia de personajes que deben sobrevivir en pareja dependiendo de algún dispositivo explosivo adherido a su cuerpo. Esto ya se había visto previamente en la más que interesante "Peligrosamente unidos - Wedlock, 1991" (de la que casi se calca la idea del collar explosivo sincronizado por parejas), así como en la última entrega de "Transporter" (en esta ocasión, era Jason Statham quien no podía separarse más de unos metros de su coche). Sin embargo, lo que hace de "Battle Rolaye" una apuesta tremendamente original y aún más impactante es su planteamiento inicial, así como el desarrollo de su historia. Contemplar a un grupo de muchachos obligados a participar en un macabro juego de supervivencia aún puede considerarse poco novedoso. Pero el hecho de ser testigo de las reacciones de cada uno de ellos ante esta situación límite ejerce un hechizo casi magnético sobre el espectador. Al fin y al cabo, son amigos de toda la vida los que se enfrentan entre ellos sabiendo que cada uno seguirá vivo sí y sólo sí mata al resto.


    "Battle Royale" contiene secuencias tremendas, como aquella en que una chica, movida por los celos (el chico que a ella le gusta, está enamorado de otra de sus amigas), no duda en envenenar a todo su grupo de amigas -ella inclusive- con tal de llevar a término su particular venganza. En otro momento, se ve sin tapujos cómo el carácter bondadoso y retraído de otra muchacha juega en su contra cuando, una de las chicas más populares se le acerca con la intención de ser amigas, pero con la única intención de hacerse con su arma y liquidarla. En fin, que cada muerte tiene su historia y forma de dejar si aliento detrás pero, insistimos, contemplado desde un punto de vista más ácido y crítico al servicio de la historia que no por el simple hecho de hacer una película violenta (no va en la línea de los films en los que suele participar Kitano, para hacernos una idea).


    Por consiguiente, a pesar de la repercusión del largometraje (que incluye una segunda parte de la que no podemos hablar todavía porque aún no la hemos visto), no es frecuente que se difunda mucho. No obstante, animamos a que veáis "Battle Royale", sabiendo de antemano que se trata de una película violenta, pero con un tratamiento muy específico de esta misma violencia y que, desde luego, cuando finaliza, da que pensar.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues no flipé yo poco cuando vi "Battle Royale". En realidad, había oído hablar bastante de ella, pero no por lo violenta o lo polémica que fuera, sino por la novedad que representaba la peli en cuanto a argumento, por el impacto que había causado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, y por lo que les había costado (no sé si de esfuerzo, de tiempo o de qué) estrenarla en España -salió directamente en vídeo o, al menos, yo no la recuerdo en ningún cine-. Así que, por verla, tampoco se perdía nada. Y la verdad es que me alegro, porque no será la peli que uno se pone para pasar un rato romántico con la churri, pero mola un montón, y te deja acojonado de pensar en lo crudo del asunto que trata: que amigos y compañeros de toda la vida, y de los que tratas a diario pasen a ser amenazas a los que hay que dar pasaporte antes de que te lo den a ti. Casi ná.


    El principio de "Battle Royale" es un pelín extraño, por no decir friki. Vale que tengan que dejar claro que la violencia en las aulas está al orden del día (je, y luego dicen que la peli tiene ambientación futurista, sí, sí...), pero no queda muy claro por qué el profesor sufre ese ataque -si es porque sí, me parece una chorrada-. Luego, toda la parte de la explicación a los chavales de qué hacen en la isla, también raya un poco, empezando por la monitora esa sacada de cualquier serie de dibujos manga que explica en el vídeo de qué va la cosa, y siguiendo con el comportamiento de ese mismo profesor -que vale que tenga muy mala leche y todo lo que tú quieras, pero no deja de parecer más un pirado absurdo que un pirado peligroso-. Ahora, eso sí, cuando les reparten a cada uno su petate y les hacen salir en plan contrarreloj, ya flipas en colores.


    Lo que más impacta de "Battle Royale", como os decía, no es tanto su violencia (que la hay, y de la buena) como el hecho de que a estos nenes les importa un pijo cargarse al que ha sido su mejor amigo hasta ese momento con tal de ser ellos los que sobreviven. Ves que hay alguno que aún se lo piensa antes, pero otros van a piñón fijo y ni se inmutan. Claro que siempre hay escenas que te desconciertan, como esa chavala que se pone a hacer footing por la mañana porque siempre lo ha hecho, como si todo aquello no fuera con ella (y así acaba...) pero, por lo demás, la peli es una especie de crítica a la hipocresía de una sociedad deshumanizada por completo. Además, te quedas de piedra al ver cómo una niña monina con carita de cordero degollado es capaz de envenenar a toda su pandilla como si nada, o cómo los que más se hacen los mansos son los que más violentos se vuelven (atención a lo que le pasa al gordo de la ballesta). Por supuesto que, aparte de la crítica sobre la violencia juvenil, hay que sumarle ese impacto que sucede cuando llevas a una serie de personas -críos en este caso- al límite, y les obligas a hacer cosas horribles, dándote cuenta de que no todos reaccionan de la misma forma y de que, quienes optan por aceptar las normas, acaban teniendo unos remordimientos de conciencia bien diferentes.


    Por desgracia, cuando llega el final, también te quedas un poco a cuadros, sobretodo en lo que concierne al profesor. No entiendo muy bien qué es lo que querían explicar o de qué forma pretendían terminar la película, pero ya os digo que ese trozo final me parece de un ridículo tremendo. Pero vamos, que aparte de estas dos cosas, "Battle Royale" es una película muy buena. Fuerte (insisto una vez más en que te quedas boquiabierto viendo cómo se matan los amigos de toda la vida, casi sin pestañear), pero muy buena. No es frecuente que se hagan películas deliberadamente violentas como ésta, y que su violencia no sea gratuita sino que esté justificada por completo por la historia que tratan. Y, por supuesto, que no pretendan convertirlo todo en algo ridículo, sino que la crítica a la sociedad moderna sea devastadora. En fin, que os la recomiendo de principio a fin, aunque si la veis, que sea un día en el que no estéis de bajón, que la cosa es crudita, aunque bien merece la pena.




    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CON DERECHO A ROCE"


    TÍTULO: CON DERECHO A ROCE

    DIRECTOR: WILL GLUCK

    REPARTO: JUSTIN TIMBERLAKE, MILA KUNIS, PATRICIA CLARCKSON, WOODY HARRELSON, JENNA ELFMAN, RICHARD JENKINS

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay ocasiones en que la originalidad en los argumentos de las películas que llegan desde la meca del cine brilla por su ausencia. Unas veces se debe a que, con tal de que ciertas estrellas o pseudo-estrellas con cierto pedigrí acepten salir en la producción de turno, el argumento carece de interés y, por ende, el film resultante no es más que una acumulación incesante de tópicos e ideas banales que, en su mayoría, ni siquiera los propios actores saben cómo sacar adelante. Otras veces, el problema es que una idea o historia aparentemente original o con cierta gracia se repite con una frecuencia excesiva e, incluso, con similitud más que descarada entre largometrajes, hecho que llega a provocar un cansancio más que acentuado en las plateas. Si decimos todo esto es porque, después de que se estrenara la primavera pasada la última y más que prescindible película de Ivan Reitman, "Sin compromiso - No strings attached, 2011", ahora llega a las estanterías de los videoclubs otro film de temática y características prácticamente idénticas a aquel: "Con derecho a roce".


    Jamie (Kunis) es una cazatalentos que cree haber encontrado en Dylan (Timberlake) al candidato perfecto que sus clientes están buscando para hacerse cargo de una reputada publicación en Nueva York. Dado que Dylan, oriundo de Los Ángeles, no conoce a mucha gente la otro extremo del país, Jamie se ofrece a incluirlo en su círculo de amistades. Poco a poco, la relación entre ambos irá avanzando hasta un extremo en que los dos amigos, escarmentados tras haber sufrido respectivas decepciones amorosas, deciden convertirse en "amigos con privilegios" lo que, básicamente, se traduce en que podrán acostarse cuantas veces quieran sin ninguna otra obligación que la que ellos mismos decidan establecer. No obstante, lo que ambos daban por hecho que era una simple amistad especial irá evolucionando hacia un terreno afectivo que sorprende tanto Jamie como a Dylan, y de la que serán testigos tanto Lorna (Clarckson), la extravagante y liberal madre de Jamie, como el padre de Dylan (Jenkins).


    Tal y como se puede observar a partir de su argumento, la historia que propone "Con derecho a roce" tiene todos los números para ser comparada con la de la citada "Sin compromiso". No obstante, donde la fallida comedia protagonizada por Natalie Portman sustituía la supuesta gracia por la vulgaridad más absoluta (y en la que al público le suponía un esfuerzo exagerado identificarse con alguno de sus personajes), "Con derecho a roce" acierta al otorgarle una puesta en escena más simpática. Varios podrían ser los elementos que lo permitan, desde la complicidad total entre sus protagonistas (la química entre Kunis y Timberlake es más que evidente) hasta la simpática aportación de los personajes secundarios (excelentes Woody Harrelson y Richard Jenkins), pasando por un agradable retrato de dos ciudades similares pero, a la vez, muy diferentes como son Nueva York y Los Ángeles.


    Si a todo ello le añadimos algún que otro apunte más original (la secuencia en que los dos protagonistas se sientan en el famoso letrero de Hollywood -y que provoca un hilarante rescate del personaje de Timberlake-, los constantes momentos en que Richard Jenkins se pasea sin pantalones por dondequiera que va...), el resultado es una comedia romántica menos azucarada de lo normal -cosa que se agradece- y, hasta cierto punto, divertida. Así pues, como opción para alquilar esta semana, no es del todo desacertada, aunque su objetivo es bien claro: hacer pasar un rato entretenido, nada más.



  • MR. HYDE DICE:

  • Después de haber visto esa mierda que era "Sin compromiso", os podéis imaginar las ganas que tenía de ver otra peli que fuera de lo mismo. Con otros actores más potables (lo siento, pero al Kutchner ese como se llame le tengo alergia), pero con una historia casi calcada. Por suerte, "Con derecho a roce" no es ni la mitad de insoportable que la otra, aunque tampoco es que sea una obra maestra, pero se deja ver con cierto agrado. Por supuesto, nada más empezar -o incluso antes- ya sabes de sobra cómo va a acabar todo, y no se lo destripo a nadie si digo que todos terminarán siendo felices y comiendo perdices. Lo que pasa es que cuando ves una peli de este tipo, lo importante no es el final (os prometo que hasta el más lentito lo adivina antes de que acaben de salir las letras del principio), sino cómo te lo cuentan todo y cómo te distraen mientras tanto -de hecho, creo que son poquísimas las veces en que una comedia romanticona de este palo te sorprende con un final inesperado (pienso, por ejemplo, en "Separados - Breaking-up, 2006")-.


    En fin que, por una parte, se agradece que "Con derecho a roce" se preocupe lo justo para ser lo suficientemente distraída como para que no lamentes haberte decidido a verla y, por otra, que los actores no sean una panda de repelentes que lo único que consigan es que te entren ganas de meterles un zapato en la boca. Es más, me sorprende que alguien como Justin Timberlake que suele ir en plan nene monín sepa moverse con cierta gracia en las películas que ha hecho hasta ahora (el tío no es ningún genio de la interpretación, pero consigue te lo creas en los papeles que hace), y que Mila Kunis -a quien no conocía en absoluto hasta que hizo la sensacional "Cisne negro - Black swan, 2010" demuestra que le puede dar la réplica perfectamente a quien quiera sin depender sólo de su cuerpo danone.


    En cuanto a lo que es la peli en sí, pues tampoco es que "Con derecho a roce" sea una maravilla pero, como os digo, consigue distraer lo suficiente como para pasar un rato entretenido. De lo mejor, yo creo que me quedaría con Woody Harrelson haciendo de gay (tiene gracia el jodío), y en los momentos en que la peli se aparta de las tonterías romanticonas de turno que ya hemos visto mil veces antes (y de las que se cachondean sin cortarse en una peli que los dos protas ven en la tele) para ir un poquito más allá y enseñarte algo un poco más original o nuevo (el momento en que empiezan a decirse a toda paleta qué cosas les gustan u odian de sus encuentros sexuales, o cuando se paran en mitad de Times Square para asistir a una sesión de esas de baile conjunto improvisado).


    En fin, pues eso, que "Con derecho a roce" se deja ver, pero no es de las que recordarás dentro de un par de meses (ni de un par de días) pero, por lo menos, no deja de ser una peli simpática, entretenida y que distrae lo suficiente como para que no te quieras hacer el hara-kiri al cuarto de hora de haber empezado. Y esto ya es mucho de lo que suelen conseguir otros truños parecidos, así que tampoco es que sea una mala opción para alquilar esta semana, si lo que queréis es variar un poco de estilo, o quedar bien con la parienta porque, al fin y al cabo, "Con derecho a roce" es una peli para ver con tu chica ya que, si estás pensando en verla tú solito, o eres muy fan de Timberlake y Kunis, o más vale que te decantes por otra cosa distinta.




    jueves, 12 de enero de 2012

    CINE ACTUAL: "STAR TREK (2009)"


    TÍTULO: STAR TREK (2009)

    DIRECTOR: J.J. ABRAMS

    REPARTO: CHRIS PINE, ZACHARY QUINTO, ERIC BANA, ZOE SALDANA, KARL URBAN, BRUCE GREENWOOD, CHRIS HEMSWORTH

    DURACIÓN: 126 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Ya hemos comentado en más de una ocasión la continua fijación que hay en Hollywood por versionar en forma de largometraje numerosas series de televisión de éxito mundial estadounidenses. Eso sí, de todas ellas, pocas son las que han tenido un impacto y seguimiento tan incondicional por parte de los fans como "Star Trek". A los numerosísimos episodios televisivos, hay que añadir también diez largometrajes estrenados en cines que, sorprendentemente, han tenido un éxito continuado y casi en aumento con cada entrega que llegaba a las pantallas (a excepción de la última, "Star Trek: Némesis - Star Trek: Nemesis, 2002", que fracasó en la taquilla). Por ello, cuando se anunció esta especie de spin-off en la que se detallaban los orígenes de tan veneradas aventuras, en la meca del cine quisieron hacerlo por todo lo alto, garantizando las mayores dosis de espectáculo posibles y, al mismo tiempo, llevándolo a cabo de forma que los miles de seguidores no se vieran defraudados por esta modernización de la historia. Para ello, la productora confió en todo un especialista en las series de televisión de éxito más recientes, J.J. Abrams (creador de, por ejemplo, "Alias", "Perdidos" o "Fringe"), quien había debutado unos años antes en la dirección de largometrajes con la entretenida "Misión: imposible III - Mission: impossible III, 2006". El resultado, como cabía esperar, no puede ser más espectacular y, al tiempo, logra resultar interesante tanto para las legiones de seguidores de Star Trek como para aquellos que nos acercamos a estas aventuras por primera vez.


    George Kirk (Hemsworth) es el comandante de una nave estelar que es salvajemente atacada por una raza desconocida, sin motivo aparente, y que se encuentra liderada por el despiadado Nero (Bana). A costa de su propia vida, consigue salvar la vida de toda su tripulación, entre los que se encuentra su hijo recién nacido, James T. Kirk. Con el paso de los años, Kirk (Pine) es un joven rebelde, incapaz de asentar la cabeza. Por ello, cuando el comandante Pike (Greenwood), antiguo amigo de su padre, le propone unirse a la nueva flota estelar que se está preparando, Kirk acepta a regañadientes, más pensando en la posibilidad de estar cerca de la bella cadete Uhura (Saldana) que en sus obligaciones. Pasado el tiempo, Kirk consigue graduarse no sin granjearse la enemistad de un ser mitad humano mitad alienígena llamado Spock (Quinto), con quien se desafía de forma constante tanto intelectual como físicamente. Los problemas llegarán cuando vuelva a hacer acto de presencia la extraña nave que provocó la destrucción de la flota estelar dos décadas atrás.


    "Star Trek (2009)" es un espectáculo con mayúsculas. En este caso, el acierto de Abrams ha sido modernizar una serie que ya olía en exceso a naftalina, aportando un enfoque mucho más fresco y con todo el lujo de una gran súper producción. Pero, además, aparte del aspecto visual del film, otro de los grandes aciertos del film es que los guionistas de moda Alex Kurztman y Roberto Orci se hayan preocupado por construir una historia capaz de resultar interesante tanto a los seguidores incondicionales como a aquellos espectadores que desconozcan por completo el origen de los personajes. Así pues, "Star Trek (2009)" parte de una historia completamente nueva, desarrollándola con gran acierto y dosis de emoción desde su trepidante comienzo (atención, en especial, al sonido y efectos visuales del primer enfrentamiento entre Kirk padre y la nave hostil), y consiguiendo que ese ritmo se mantenga de forma creciente durante el resto de la cinta. Todo ello, por supuesto, apoyado en unos impresionantes efectos visuales (atención a la destrucción del planeta nativo de Spock, al destierro de Kirk en un planeta helado, o al enfrentamiento final entre las tropas de la federación y la nave capitaneada por Nero).


    De esta forma, "Star Trek (2009)" se presenta como una excelente película de ciencia ficción, repleta de emoción y entretenimiento, con elevadísimas dosis de acción, y con una manufactura acertadísima (el ritmo con el que Abrams dota al conjunto es trepidante en todo momento, reforzado en gran parte por un montaje ejemplar y una inspiradísima banda sonora compuesta por el oscarizado Michael Giacchino). Revelada como uno de los largometrajes que sorprende por el grato recuerdo que deja en los espectadores, "Star Trek (2009)" consigue que el público mayoritario se interese por una historia que parecía orientada únicamente a los aficionados y más especializados en sus enrevesados argumentos. Afortunadamente, han tenido la inspiración suficiente como para convertir la última entrega en todo un festival de diversión para todo tipo de público.



  • MR. HYDE DICE:

  • Antes que nada, quiero dejar clara una cosa: no soy ningún fan de "Star Trek". Es más, cada vez que veo a todo ese mogollón de frikis vestidos como los protagonistas de las series o películas, tratando de hablar en klingon (o lo que coño sea eso) y creyéndose comandantes de una nave espacial, no sé si me dan más ganas de llorar o de quitarles la tontería de un sopapo -al no ser que sean los protagonistas de "Big Bang", una de las series más divertidas que he visto nunca, en cuyo caso lo tienen todo perdonado-. Así que, cuando fui a ver la nueva versión de Star Trek, sí que tenía la intención de pasármelo bien, pero esperaba que al hacer una versión más moderna se hubieran dejado de mandangas y el espectáculo mereciera la pena. Además, el hecho de que el director fuera el mismo que el de la tercera "Misión: imposible" y creador de algunas de las series de televisión de más éxito, ya era una pequeña garantía de calidad. Pero, de verdad, rezaba para que la peli no fuera la misma patata de siempre con los mismos rollos estelares y toda esas chuflas que sólo comprenden los que se han papado "Star Trek" desde que se emitió el primer capítulo. Y mira tú por dónde, mis plegarias fueron atendidas, porque "Star Trek (2009)" es una peli entretenida a más no poder, con acción a raudales y que te divierte durante cada minuto de las dos horas que dura.


    Está claro que "Star Trek (2009)" quería ser una especie de "cómo empezó todo", algo así como lo que Christopher Nolan ha hecho con las útlimas -y magistrales- partes de Batman. Y lo cierto es que se agradece, porque así no tienes que saber ya desde el principio de qué va la cosa o quién es cada personaje, sino que en la historia te lo van contando poquito a poco y con una gracia especial para que no sea todo un bodrio. Evidentemente, estamos hablando de una película de naves espaciales, de forma que tampoco engaña a nadie (digo esto porque, a quien no le guste la ciencia ficción tipo "La guerra de las galaxias", más vale que se ahorre verla), pero sí que consigue darle una nueva perspectiva a un tipo de pelis que ya habíamos visto doscientas veces antes, y donde parecía que no fuera a parecer nada nuevo. Pues no, mira tú por dónde resulta que "Star Trek (2009)" tiene un guión un pelín enrevesado pero que consigue engancharte y hacer que lo flipes con los efectos especiales y con el ritmo tan brutal que tiene la peli.


    Otro punto a favor de la película es que la acción está casi tan al día como los momentos de combates espaciales. Me refiero, por ejemplo, a momentos como ese en el que tres de los buenos tienen que bajar en plan caída libre a una plataforma de los malos que está taladrando un planeta, y en el que los diez minutos y pico de combate a guantazo limpio hacen que casi ni respires. O el enfrentamiento final con el malo malísimo en esa especie de nave espacial suya tan rara, sabiendo que los buenos tiene que conseguir vencer a contrarreloj para no irse todos a tomar por saco. Ah, y otra cosa que también mola es que el malo es de lo más repelente, y no se limita a querer destruir la galaxia porque sí, sino que tiene sus motivos más o menos razonables (desde su punto de vista, claro está).


    En fin, que dicho todo esto, sé que no es fácil convencer a alguien a quien se la pele olímpicamente todo esto de "Star Trek" para que vaya a ver esta versión más moderna, pero ya os garantizo yo que merece la pena, porque "Star Trek (2009)" es una película entretenidísima, que te engancha desde el principio, y que no está todo el rato hablando de frikadas, sino que tiene una historia interesantísima, y un ritmo brutal. En serio, os lo garantizo, si podéis vedla porque os distraerá independientemente de que nunca hayáis visto una de este palo. Es más, ya puestos a ver alguna, que sea esta, porque es cojonuda.



    miércoles, 11 de enero de 2012

    CINE DE LOS 90: "MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS"


    TÍTULO: MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

    DIRECTOR: VINCENT WARD

    REPARTO: ROBIN WILLIAMS, CUBA GOODING JR. ANNABELLA SCIORRA, MAX VBON SYDOW

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Darle forma a un proyecto como "Más allá de los sueños" no es tarea nada fácil. En primer lugar, debido al lacrimógeno guión de Ronald Bass contiene una variedad tal de elementos metafísicos (el dolor, la muerte, la pérdida de seres queridos, la depresión, el amor inmortal...), y de complicación ambiental (el cielo y el infierno... casi nada) que convertían su puesta en escena en un auténtico desafío para cualquier director. En segundo lugar, porque por muy explícito que sea la historia acerca de lo mucho que se aman los personajes, traducir las palabras escritas en imágenes que consigan emocionar del mismo modo al espectador sin caer en el almibaramiento más descarado también es una tarea de lo más compleja. Y, en tercer lugar, que quien se atreviera a dirigir el film debía tener la capacidad de sorprender tanto con escenarios únicos como con propuesta visuales que logran hacer de él el largometraje "mágico" que se pretendía conseguir.


    Chris y Annie Nielsen (Williams y Sciorra, respectivamente) son un matrimonio que debe afrontar la trágica muerte de sus hijos en un accidente de tráfico. Cuando parece que sus vidas, poco a poco, van recuperándose, Chris fallece en un aparatoso de automóvil, lo que sume a Annie en una depresión aún más profunda. Chris, es enviado al cielo, donde lo acompaña un viejo amigo, también fallecido, llamado Albert (Gooding Jr.), quien se encarga de "ubicarlo" en su nueva existencia. Sin embargo, cuando Chris descubra que su mujer se ha suicidado al no poder sobreponerse a sus pérdidas, y que ha sido enviada al purgatorio, Chris emprenderá un peligroso viaje hasta las mismas entrañas del infierno junto a un particular guía (Von Sydow) con el fin de poder rescatar a su amada.


    Ahora bien, lo que llama la atención de todo ello no es el impresionante avance en el campo de los efectos visuales, o la idea de plasmar el cielo como un cuadro inmenso e infinito en el que se puedan traducir los sentimientos de quienes lo pueblan. Ni siquiera que actores con una vocación cómica tan evidente como son Robin Williams o Cuba Gooding Jr. (el primero en muchísima más medida que el segundo) sean capaces de asombrar con sus respectivas interpretaciones. O que la interpretación de Annabella Sciorra impresione a más de uno (insuperable el momento en que su Williams la visita en el sanatorio en el que se está ingresada por haber intentado suicidarse). Lo sorprendente es que haya sido el neozelandés Vincent Ward el elegido para ocupar la silla del director. Si bien Ward había demostrado anteriormente su capacidad para desarrollar historias fuera de lo común, y con un componente evidentemente fantástico (no hay más que recordar su extraña aunque lograda "Navigator. Una odisea en el tiempo"), eran pocos los que pensaban que éste sería capaz de hacer de "Más allá de los sueños" la fantástica epopeya romántica que es. No obstante, y a pesar de ello, es cierto que el guión también contiene algún que otro pasaje torpemente tratado (la relación de Chris con sus hijos cuando aún están vivos no deja de ser resultar un tanto ridícula -ver el momento en que habla con su hijo bajo la lluvia en un bosque, o como cuando su hija le echa en cara que vaya a sacrificar a su perro-) aunque, por fortuna, son inconvenientes que quedan solventados con cierta gracia por el resto de elementos narrativos del largometraje.


    Tratar de resumir todos los aspectos que comprende una película como "Más allá de los sueños" sería una tarea tan inútil como poco aconsejable. De hecho, una de las cosas que hacen de este largometraje una experiencia tan fantástica y original es, precisamente, la capacidad para asombrar al espectador. Desde los impresionantes trucajes visuales que permiten recrear un hermosísimo cielo (atención a la influencia de las pinturas Ascensión de un globo Montgolfier en Madrid de Antonio Carnicero, o La pradera de San Isidro de Francisco de Goya), hasta ese mar de rostros condenados que representa la puerta al infierno. Y, además de la puesta en escena, la experiencia de asistir a un relato en el que se deja claro que el poder del amor desafía cualquier elemento que quiera ponerse en su contra.


    En resumidas cuentas, "Más allá de los sueños" es una película hermosísima, repleta de buenas intenciones y de emociones que hace que los espectadores no sólo se identifiquen con los personajes, sino que también participen de ese viaje al más allá que todos ellos emprenden. una experiencia fenomenal en la que la preciosa música compuesta por el tristemente desaparecido Michael Kamen o la fotografía de Eduardo Serra no hacen sino reforzar esa sensación de estar asistiendo a un espectáculo único.



  • MR. HYDE DICE:

  • Quienes hayáis leído alguna vez mis opiniones, sabréis que no me gustan nada de nada los pastelorros sentimentaloides en plan culebrón, sobretodo si son de esos en los que hay más azúcar que en una confitería, o más amor por metro cuadrado que en un episodio de los osos amorosos. Y, si además, da la casualidad de que la película en cuestión es una mierda (coincidencia más que frecuente en estos casos), pues ya apaga y vámonos. Digo todo esto porque, al hablar de "Más allá de los sueños" y decir que me parece una peli cojonuda y bonita a rabiar, alguno podría pensar que me estoy amariconando o que, de tanto ver truños de Jennifers (da igual si es la López o la Anniston, que tanto monta), ya he perdido el poco buen gusto que me quedaba. Pero no es así, my friends, porque "Más allá de los sueños" es una historia de amor que va mucho más allá del tópico chico-encuentra-chica y todas esas mamarrachadas. Aquí, la historia comprende tanto el amor incondicional que se tienen dos personas como el dolor que deben soportar a lo largo de su vida, y que hace que ese amor sea tan fuerte y tan sincero que le ayude a uno a atravesar el mismo infierno -literalmente- para poder persistir. Y si, además, te cuentan todo esto con unos efectos especiales que te dejan con la boca abierta, pues ya de perlas.


    De todas formas, "Más allá de los sueños" tampoco pretende engañar a nadie. A los cinco minutos de película, pasan de contarte cómo se enamoran los protagonistas a ver cómo mueren sus hijos. Así que nada de mundo perfecto pintado de rosa. Pero, lo curioso del tema, es que, a pesar de toda esa historia deprimente, la peli no deja de ser un festival en el que te emocionas casi más por lo bonito que presentan el cielo que por lo que sufren los muertos y los vivos que los han perdido. Hay una escena que a mí me emociona particularmente, y es cuando Robin Williams, ya en el cielo se pone a correr por un campo hecho como de acuarelas, volando y saltando como su pudiera hacerlo prácticamente todo, hasta que se para delante del árbol que había pintado en un cuadro su mujer, y lo reconoce. Os prometo que ese instante te pone los pelos de punta. Y ya, de cuando te empiezan a contar la relación que tenía el padre con sus hijos, ni os cuento, porque también agüita con esos momentos.


    Supongo que, los que hicieron la peli, lo que querían era hacer un par de cosas. Primero, demostrar que se puede hacer una peli romántica (porque, por muchos géneros que se le puedan dar, me quedo con el de "romántica" sin pensármelo dos veces) con unos efectos especiales flipantes -no me extraña que se llevaran el Oscar- y, segundo, que es posible hacer una película sobre el amor (sé que suena un poco cutre dicho así, pero no veo una forma más clara de decirlo) como Dios manda: demostrando que, cuando es auténtico, incluso con sus altibajos, ni la muerte ni el infierno es capaz de matarlo. Y, por supuesto, atención a cómo te enseñan tanto los diferentes lugares del cielo (la biblioteca esa, los paisajes con bosque, etc.) como el infierno (con esos barcos encallados o esos suelos que son iglesias del revés).


    En fin, que tampoco me quiero poner muy moñas. Lo que pretendo decir es que "Más allá de los sueños" es una película preciosa, digna de ser vista en una buena pantalla y con buen sistema de sonido para disfrutar de la música tan bonita que tiene. Eso sí, si sóis de lágrima floja, más vale que tengáis a mano un paquete de pañuelos (o más), porque os prometo que los usaréis.




    martes, 10 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?"


    TÍTULO: ¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?

    DIRECTOR: ROBERT ZEMECKIS

    REPARTO: BOB HOPKINS, CHRISTOPHER LLOYD, JOANNA CASSIDY, STUBBY KAYE, ALAN TILVERN

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cuando, en "Levando anclas - Anchors aweigh, 1945", aparecía Gene Kelly marcándose unos pasos de baile junto al ratón Jerry, no fueron pocos los que se quedaron atónitos ante semejante número, tanto por lo inesperado de la situación como por la originalidad y la tremenda sincronización entre el genial actor/bailarín y el dibujo animado. Un año más tarde, la sorpresa volvía a producirse con "Canción del sur - Song of the south, 1946", una simpática producción de la Disney donde la música y la interacción entre los actores y un completo mundo animado dio un paso adelante en lo que se refiere a la mezcla de realidad y animación. Esta tendencia continuó durante los años siguientes con otros simpáticos largometrajes como, por ejemplo, "Pedro y el dragón Elliot - Pete's dragon, 1977". Pero, si hay una película que, por excelencia, haya logrado revolucionar por completo la historia del cine en lo que respecta a la mezcla de actores de carne y hueso con dibujos animados, sin duda es "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", la segunda y estupenda obra tras las cámaras de Robert Zemeckis -de nuevo en colaboración con Steven Spielberg como productor asociado- tras su laureada y taquillera "Regreso al futuro - Back to the future, 1985".


    Eddie Valiant (Hopkins) es un detective en Los Angeles de mediados de siglo pasado, donde los personajes de dibujos animados conviven con total normalidad con el resto de seres humanos. R.K. Maroon (Tilvern), el director de un importante estudio especializado en cortometrajes de animación, contrata a Eddie para que investigue a uno de sus socios, Marvin Acme (Kaye), quien parece que mantiene más que una amistad con Jessica Rabbit, una femme fatale de dibujos que está casada con la estrella de la casa, Roger Rabbit. La intención no es otra de conseguir que Roger se dé cuenta de la realidad y se concentre más en su carrera que en su seductora mujer. No obstante, al día siguiente de mostrarle las fotos al conejo, Acme es asesinado, siendo Roger el principal sospechoso. Al frente de la investigación se encuentra un temido juez de Los Angeles llamado Doom (Lloyd), quien parece tener una extraña predilección por eliminar a cuantos más dibujos animados posibles de la faz de la Tierra. Así pues, Eddie, deberá optar entre respetar la ley o ayudar a Roger a demostrar su inocencia.


    Tal y como se puede apreciar, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" no es, en absoluto, una películas más de aventuras al uso. Su guión, con ese complejo entramado policíaco consigue mantener en vilo al espectador más adulto hasta un inesperado final en el que elementos como el chantaje, el asesinato, documentos secretos y robados y demás conspiraciones dan forma a un argumento de lo más jugoso. No obstante, si hay alguien que deba llevarse el mérito por el hecho de que ésta sea una de las películas más sorprendentes de finales de los años ochenta, no son sino Robert Zemeckis y Bob Hopkins.


    La puesta en escena de Zemeckis rebosa originalidad por los cuatro costados. De hecho, es gracias a ella que el espectador acepta desde los primeros minutos que sea creíble y hasta posible la existencia de un mundo en el que la existencia cotidiana de los dibujos animados sean algo totalmente normal, así como que la interesantísima historia de intriga que desarrolla cautive por igual a pequeños y mayores (éstos últimos, por supuesto, mucho más conscientes y capaces de seguir su argumento que no el público más infantil). Por su parte, Hopkins aporta una humanidad y personalidad a su personaje que difícilmente podría haber conseguido alcanza cualquier otro actor. De este modo, Hopkins, recién salido de su aclamada interpretación en el drama "Mona Lisa - Mona Lisa, 1986" hace del detective borrachín al que da vida un ejemplo de actuación, tanto con el resto de intérpretes como con sus numerosas escenas compartidas con Roger Rabbit y los otros dibujos.


    En resumidas cuentas, si a lo dicho anteriormente se le suma una impecable labor de montaje y de ambientación sonora (Arthur Schmidt y Alan Silvestri son colaboradores habituales de Zemeckis), el resultado no puede ser más sorprendente y revolucionario. Así pues, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" no sólo fue la segunda película más taquillera en el año de su estreno (sólo superada por "Rain man - Rain man, 1988"), sino que también marcó un antes y un después en lo que a los efectos visuales se refiere.



  • MR. HYDE DICE:

  • Hay que ver lo original que fue esta peli cuando salió. Aun recuerdo ir a verla al cine con mi abuelo y quedarme con la boca abierta. Y lo mejor del asunto es que sólo me quedé con la copla de los dibujos animados porque, hasta verla de más mayor no supe en realidad de qué iba la cosa. Ahí es donde se ve una de las cosas buenas de "¿Quién engañó a Roger Rabbit?": que es capaz de hipnotizar a los críos con el desfile interminable de dibujos animados que salen, mientras que los más mayores se distraen con toda la historia policiaca y asesinatos varios que hay detrás del argumento de la peli.


    "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" es un auténtico fenómeno, aunque más como película novedosa que lo que, al final, es la propia peli. De hecho, creo que pocas veces se ha visto interactuar con tanta facilidad a los actores de verdad (Bob Hopkins es un tío cojonudo actuando, aunque eso ya lo sabíamos), de forma que parezca que el montonazo ese de dibujos animados están ahí de verdad y que, de paso, la película sea interesante porque te cuenta algo que tiene intriga, misterio y, sobretodo, diversión a punta pala.


    Está claro que, después de la primera "Regreso al futuro", el director lo tenía fácil para que la gente tuviera más ganas de ver otra historia original. Pero que el tío te haga una película en la que combina animación con actores de verdad y que, además, no sea un pastelorro o una tontería de comedia, ya es para admirarlo a base de bien. Pero si hay algo que me llama la atención especialmente por encima de las mil y una cosas originalísimas que tiene la peli, es la violencia de los propios dibujos animados. Puede que no se note demasiado porque Roger Rabbit es un conejo tan payaso como cachondo pero, ¿os habéis dado cuenta de que, aparte de que salgan personajes de Disney y de la Warner la mar de inocentones, hay escenas en las que trituran a otros dibujos animados, los disuelven en ácido, unos dibujos sacan navajas, y que la mujer del protagonista es una tía buena que lleva un vestido unas cuantas tallas más pequeño de lo que debería? Pues sí, amigos, sé que pasa desapercibido, pero pararos un momento a pensar esto que os digo y veréis como la cosa ya cambia un poco. Y la parte que no tiene que ver con dibujos animados, tres cuartos de lo mismo: al protagonista le matan a su hermano tirándole un piano a la cabeza, y él mismo es un alcohólico que ni se molesta en disimular.


    Pero vamos, que nada de esto tiene que ver para que "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" sea una película cojonuda, sorprendente y original a más no poder. Es más, si la comparáis con otras pelis más modernas parecidas (el primer ejemplo en el que pienso es "Space jam - Space jam, 1996", hecha casi diez años después, cuando los efectos especiales eran mucho mejores, pero donde el pobre de Michael Jordan parecía estar más perdido que Paquirrín en una biblioteca), veréis lo fácil que es darse cuenta de lo bien hecha que está. Si, a esto, como os decía, le sumáis una historia de intriga, con asesinatos, documentos secretos y todo eso, el resultado no puede ser mejor.




    lunes, 9 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA HUÍDA"


    TÍTULO: LA HUÍDA

    DIRECTOR: SAM PECKINPAH

    REPARTO: STEVE MCQUEEN, ALI MACGRAW, BEN JOHNSON, AL LETTIERI

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 1972

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay largometrajes que, con el tiempo, son más recordados por algún chismorreo que sucede mientras se rodea, que por la misma calidad de la película. Uno de los casos más recientes podría ser el de ese entretenimiento inofensivo que es "Sr. y Sra. Smith - Mr. & Mrs. Smith, 2005", durante cuya filmación se hizo público el idílico romance que vivieron sus protagonistas principales. Pues con la adaptación cinematográfica de la novela de Jim Thompson que rodó un inspirado Sam Peckinpah, y que daría lugar a "La huída", sucede algo similar (fue sonadísimo el romance entre Steve McQueen y Ali MacGraw que acabaría en boda) aunque, en este caso, sí que estamos hablando de una buena película. Así pues, sin tener en cuenta un pasable remake que se realizó a mitad de los años noventa, en "La huída" se dan una serie de elementos que la convierten en un film policiaco digo de encontrarse entre lo mejor de su malogrado director.


    Don McCoy (McQueen) sale de la cárcel gracias a la intermediación de su esposa, Carol (MacGraw) y de un peligroso gangster llamado Jack Beynon (Johnson). Sin embargo, el "favor" de éste último no es gratis: Don y Carol, junto a un violento y descontrolado matón llamado Rudy (Lettieri) deberán robar un banco, aprovechando una importante entrada de efectivo. Por desgracia, el golpe no sale como lo tenían pensado, y Don liquida a Rudy antes de que éste los traicione a él y a Carol. Lo que ni Don ni Carol saben es que Rudy no está muerto y que tanto él como los hombres de Baynon emprenderán una incansable persecución del matrimonio, situación que se agravará cuando la policía también vaya tras ellos. La única salida que les queda a Don y a Carol es huir hacia la frontera de Estados Unidos con Méjico y cruzarla para desaparecer definitivamente.


    A simple vista, podría decirse que "La huída" es una especie de road movie, si entendemos como tal que la inmensa mayoría de su metraje tiene lugar entre diferentes medios de locomoción a bordo de los que el dúo protagonista tratará de escapar. Evidentemente, no se trata de un film similar en características a otras road movies más puras (caso de, por ejemplo, "Buscando mi destino - Easy rider, 1969") sino que, en "La huída", Peckinpah consigue entremezclar el suspense, la acción, la intriga y los momentos más distendidos con una maestría ejemplar. No se trata, por consiguiente, de un thriller de acción ininterrumpida. De hecho, Peckinpah parece querer que sus personajes se tomen un respiro en más de una situación (las secuencias posteriores al atraco fallido, la huída en tren, o el epílogo del film, éste mucho más extenso de lo que se podría pensar) con el fin de que, de esta forma, resulten más impactantes los excelentes momentos en los que la acción toma el mando.


    Sin embargo, cuando hablamos de la acción de "La huída", no estamos hablando de secuencias espectaculares como aquellas a las que el cine más reciente nos tiene acostumbrados. Aquí, la violencia es directa y sin concesiones ni artificios, pero coreografiada de forma que, por una parte, da la sensación de ser de lo más realista y, por otra, encaja a la perfección con el tono que se mantiene a lo largo de toda la película.


    Por su parte, tanto McQueen como MacGraw resultan perfectamente creíbles en su papel de delincuentes fugitivos, tanto gracias a la rudeza y frialdad del primero como a la determinación y capacidad de llenar la pantalla de la segunda. A ellos, se les unen unos secundarios que aportan el resto del equilibrio necesario que requiere la cinta, de forma que el matón al que encarna Lettieri resulta cruel en la justa medida para ser considerado el "malo entre los malos" (ver la secuencia en que seduce deliberadamente a la esposa de un sanitario que se ve obligado a atenderle tras ser dado por muerto).


    En resumidas cuentas, si bien "La huída" no se encuentra a la altura de las mejores obras de su realizador ("Grupo salvaje - The wild bunch, 1969" se encontraría sin problemas a la cabeza de ellas), sí que es un largometraje policiaco estupendo, con un ritmo excelente que le aporta las suficientes dosis de acción, y que consigue interesar al público durante sus ajustadas dos horas.



  • MR. HYDE DICE:

  • Este sí que es cine policíaco del bueno, con sus ladrones guayones, los malos malísimos que no se dan por vencidos ni a la de tres, los polis corruptos, y la policía normal y corriente que siempre llega a tarde a todos los sitios. Es cierto que "La huída" -al menos la peli original- tiene ya sus años y que, vista ahora, puede parecer un poco vieja con esos coches del año de la polca, esa violencia mamporrera que llamaba la atención en los setenta pero que ahora ya se ve un tanto desfasada, y con esos estilos (de vestir, de hablar, de comportarse, etc.) que ya están pasados de moda. Pero, cuando una película con esos "contras" hace que te pases las dos horas pegado al sofá sin perderte ni un solo detalle, por algo será.


    "La huída" es una película que está guapísima. Tiene un argumento súper interesante, y un ritmo que hace que siempre estén pasando cosas, hasta cuando parece que no hay nada nuevo (el momento en que McCoy ha salido de la cárcel y está relajándose con un baño, luego con su mujer planeando el último golpe, o caminando con ella después de salir de un camión de basura), siempre tienes la sensación de que, si te descuidas, te vas a perder cómo los malos los pillan, o algún chanchullo que tendrán que hacer para poder seguir adelante hasta la frontera con Méjico. No es que la misma historia sea siempre interesante, sino que la forma en que "La huída" está hecha hace que siempre esté presente esa sensación de peligro o de intriga, cosa a la que siempre ayuda la cara de sospecha de Steve McQueen.


    Además, por suerte, no se andan con tonterías cuando tienen que hace una escena de acción, y los disparos son violentos (ya de entrada, cualquier disparo lo es). Aunque hay que recordar que estamos hablando de una peli de Peckinpah, lo que quiere decir que si alguien le pega un tiro a otro, fijo que hay sangre, ruido, cristales rotos y leña al mono de la buena. Pero no de forma exagerada, sino bien encajada dentro de la historia. Y, si no entendéis muy bien lo que estoy tratando de deciros con esto, no hace más falta que ver todo lo que pasa al final en ese hotel cochambroso que está cerca de El Paso. Agüita del avellano cómo dejan todo por ahí, personas incluidas.


    "La huída" ha sido recordada, entre otras cosas, por el rollete que se gastaron los dos actores principales, McQueen y MacGraw (¡qué guapa era esta mujer!), que se liaron mientras lo rodaban, mucho más que por la peli en sí. Ahora bien, si tenéis ocasión de verla, aprovechadla porque es una interesante y que te mantiene en tensión desde el primer atraco que tiene que hacer el grupito, hasta el final en ese hotel cutrón. Es una película que ya tiene sus añitos encima, sí, pero no por ello deja de ser menos interesante. Como os digo, es una lección cojonuda de cómo entretener y atrapar la atención de la peña con una historia estupenda.