miércoles, 25 de enero de 2012

CINE DE LOS 90: "EL SILENCIO DE LOS CORDEROS"


TÍTULO: EL SILENCIO DE LOS CORDEROS

DIRECTOR: JONATHAN DEMME

REPARTO: JODIE FOSTER, ANTHONY HOPKINS, SCOTT GLENN, TED LEVINE, BROOKE SMITH, ANTHONY HEALD

DURACIÓN: 115 min.

AÑO: 1991

GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cuando se estrenó, allá por 1986, una película de corte policíaco llamada "Hunter - Mannhunter, 1986", en la que hacía su aparición un personaje llamado Hannibal Lecter, surgido de la mente del novelista Thomas Harris, eran pocos los que imaginaban que, apenas unos pocos años después, dicho personaje se convertiría en uno de los villanos definitivos de la historia del cine, y en un auténtico icono de referencia para cualquier producción posterior en la que se entremezclara la maldad de un personaje con el genio que se encuentra tras esa mente tan privilegiada como perturbada. Esto sucedía en "El silencio de los corderos", adaptación más que acertada de la novela El silencio de inocentes y que, además de arrasar en la edición de los Oscar del año en que se estrenaba (es una de las tres únicas películas en la historia de estos premios en alzarse con los cinco galardones de las categorías principales: película, director, actor, actriz y guión -adaptado, en este caso-), se presentó como uno de los mejores thrillers psicológicos que se habían realizado hasta la fecha.


    La agente en pruebas del FBI Clarice Starling (Foster) es puesta al frente de un complicado caso: un psicópata apodado Buffallo Bill está secuestrando y asesinando a una serie de jóvenes muchachas a lo largo y ancho del país (antes de matarlas, les arranca la piel del cuerpo, de ahí el origen de su apodo). Jack Crawford (Glenn), el superior de Starling cree que la novata es la persona perfecta para llevar el caso, para lo que ésta tiene que seguir la única pista que poseen. Según parece, Buffallo Bill fue paciente de un célebre psiquiatra llamado Hannibal Lecter (Hopkins). El problema es que Lecter está cumpliendo condena en un centro médico pinitenciario de máxima seguridad, dirigido por el doctor Chilton (Heald) ya que, en realidad, es un caníbal asesino. Cuando Starling comience a visitar a Lecter, se establecerá entre los dos una complicada relación de admiración mutua y repulsa cuyo objetivo final será descubrir la identidad del asesino en serie. Sin embargo, el doctor Lecter parece tener guardado algún as bajo la manga.


    Poco cabía esperar, a priori, des este cambio tan radical en la carrera del director Jonathan Demme. Después de acaparar cierta atención a raíz de unas cuantas comedias simpáticas aunque muy menores ("Algo salvaje - Something wild, 1986", "Casada con todos - Married to the mob, 1988"), Demme se puso al frente de "El silencio de los corderos" dispuesto a demostrar que era perfectamente capaz de rodar una película de suspense bien hecha. Ahora bien, posiblemente, no fuera del todo consciente de que lo que acabaría haciendo es realizar uno de los largometrajes más fascinantes del cine de los últimos treinta años. La dirección de Demme no sólo es sólida y calculada hasta el último plano (el film está plagado de momentos memorables, conseguidos gracias a tanto a un solo plano de su actor principal como a un simple roce de dedos), sino que se complementa a la perfección con una de las actuaciones más elogiadas y admiradas de los últimos tiempos. En efecto, el personaje de Hannibal Lecter le permitió a Anthony Hopkins no sólo demostrar lo excelente actor que siempre ha sido, sino también crear un personaje que ya forma parte del séptimo arte por méritos propios.


    Por lo que respecta al film, como hemos apuntado antes, llama la atención por la sencillez con la que quedan recogidos esa infinidad de detalles que hacen de "El silencio de los corderos" una película casi perfecta. Aún más, llama poderosamente la atención que, pese a contar con un argumento cuyo punto de partida es la caza de un asesino en serie, tenga más interés la historia paralela que se desarrolla entre Lecter y la novata agente del FBI. El largometraje tiene momentos en verdad escalofriantes como, por ejemplo, la secuencia completa en la que Lecter consigue huir de sus captores, dando rienda suelta a una violencia escalofriante (mucho más por lo que se "siente" que por lo que se ve -incluyendo el impresionante plano de un guardia atado a los barrotes de la celda con las tripas vacías, y haciendo con su cuerpo esa forma de macabra mariposa-); o aquella otra en la que Starling debe hacer frente, en medio de una completa oscuridad, al asesino. Todos estos momentos están recogidos por la cámara de Demme con una destreza ejemplar. Y todo ello por no hablar de la forma en que están recogidos todos y cada uno de los encuentros entre Lecter y Starling (esos reflejos en el cristal de la celda, los primeros planos de Lecter mientras practica la terapia con Starling...). Asimismo, si a todo ello añadimos un diseño de sonido impresionante, un montaje ajustado al milímetro (obra de Craig McKay) y una banda sonora tan escalofriante como fabulosa (obra de un inspiradísimo Howard Shore, injustamente ignorado por la Academia este trabajo), el resultado no puede ser mejor.


    En resumidas cuentas, "El silencio de los corderos" está llamada a ser en una película de referencia obligatoria para todas las generaciones posteriores, y a convertirse en un clásico de la historia del cine. Cierto es que, al fin y al cabo, se trata de un thriller policíaco, aunque ello no evitará que dentro de unos cuantos años más, cuando se vuelva la vista atrás y se confirme la gran película que es.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Guau! ¡Esto sí que es un peliculón como la copa de un pino! Mira que podrán haberte hablado de ella veces, que la podrás haber visto otras tantas, o que la habrán pasado a base de bien por la tele, pero cada vez que vuelves a ver "El silencio de los corderos" te quedas clavado a la silla, casi sin respirar, no vaya a ser que le moleste al Doctor Lecter. Cómo se nota cuándo es buena de verdad una película, que por mucho que ésta ya tenga más de veinte años, aún sigue más fresca que una lechuga, y la actuación de Sir Anthony Hopkins como una de las mejores y más recordada de la historia. ¡Y, lo más curioso de todo, es que el colega sale menos de media hora en total!


    Otra cosa que llama la atención de "El silencio de los corderos" es que tuviera ese éxito tan grande, ya que estamos hablando de una película violenta a saco (pero no de esas en la que todo son hígados por el aire y tarados con una motosierra rodeados de casquería) que no tiene nada de "para todos los públicos", y que no está adornada con miles de efectos especiales -es que parece que, últimamente, sólo las que son así lo petan en los cines-. De hecho, en "El silencio de los corderos" todo está calculado al milímetro para encajar a la perfección como las piezas de un puzzle, ya que no es la historia del chalado que se hace un traje con la piel de las chicas a las que secuestra lo que atrae toda la atención; ni siquiera que el protagonista sea uno de los mejores malos de película que se ha visto en siglos, no. Lo que hace que "El silencio de cordero" te los ponga de corbata y que casi ni respires es cómo está enseñada toda la relación entre el caníbal y la policía, con esa especie de mezcla de admiración y temor que se profesan el uno al otro. Desde que la agente del FBI entra por primera vez en el manicomio y ve a Lecter (impresionante lo formalito que está dentro de su jaula, que casi acojona más así que si estuviera tratando de besarse el culo, o dibujando cosas raras con la lengua), hasta su encuentro final en esa especie de jaula metida en un teatro, ves que la tensión crece a cada minuto, tanto por lo que parece que Lecter es capaz de hacer como por las ganas que tiene de que le diga de una puta vez quién es el asesino de mujeres.


    Ahí es donde está otra de las cosas geniales de la peli: que el caníbal es un auténtico genio, capaz de dibujar de maravilla, ser culto a tope (el tío es como una especie de enciclopedia andante) y, además, aficionado al juego psicológico. De hecho, casi podría decirse que es gracias a este juego de mentes (impresionante el quid pro quo con el que engatusa a la agente de policía) que hace que "El silencio de los corderos" no tenga igual. Porque podremos haber visto películas de psicópatas, pero nunca antes una en la que el malo sea tan encantador como chalado (fijaos no solo en la cara que se le pone cuando lo atan y le ponen la máscara, sino en el momento ese en el que le pregunta a la senadora esa que busca a su hija qué parte de su cuerpo le dolerá cuando la encuentren muerta). ¡Y lo curioso del asunto es que sabes que sería incapaz de hacerle ningún daño a la agente de policía!


    En fin, que creo que se pueden decir muchas más cosas de "El silencio de los corderos" y seguir lamiéndole el culo, pero es que es una película acojonante desde que empieza hasta que acaba (pedazo de final, colegas). No me extraña que se llevara un buen puñado de Oscars. Si no la habéis visto, por favor, no os la podéis perder ni un minuto más.




    martes, 24 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "PORKY'S"


    TÍTULO: PORKY'S

    DIRECTOR: BOB CLARK

    REPARTO: ROGER WILSON, BILL HINDMAN, JACK MULCAHY, MARK HERRIER, WYATT KNIGHT, SUSAN CLARK, KIM CATTRALL

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 1982

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde finales de los años noventa, y durante la práctica totalidad de la década del 2000, no es extraño que se produzcan en Hollywood películas de y para adolescentes, pobladas de secuencias a cada cuál más chabacanera y vulgar, cuyo único propósito es acatar al pie de la letra la ley del aún más con el fin de que los ingresos en taquilla sean lo más altos posibles. Así pues, desde el estreno de "American pie - American pie, 1999" y sus secuelas, o parodias fílmicas como la serie de "Scary movie", la lista de películas dirigidas al público adolescente adicto al aroma de las feromonas ha sido casi tan interminable como rematadamente mala la calidad de dichas cintas. Sin embargo, nada de esto resulta nuevo ya que, a principio de los años ochenta, un pequeño film sin demasiadas pretensiones llamado "Porky's" se coronaba como uno de los cinco mayores éxitos del año, siendo sólo superado por otros largometrajes mucho más ambiciosos como "E.T., el extraterrestre - E.T. The extraterrestrial, 1982" o la tercera entrega de las aventuras de "Rocky". ¿El motivo? Contar una historia centrada en la vida de un grupo de amigos de instituto obsesionados con el sexo, perder la virginidad y no dejar que nadie les tome el pelo.


    Pee Wee (Monahan), Billy (Herrier), Tommy (Knight) y Mickey (Wilson) son amigos del instituto de Playa Ángel, en el estado de Florida. La mayor preocupación de los chicos es poder perder su virginidad antes de que finalice el curso, por lo que deciden acudir al prostíbulo de una localidad vecina llamado Porky's para conseguirlo. Sin embargo, cuando las cosas no salgan como tenían pensado, deberán hacer frente tanto a los que controlan dicho local, como a una serie de aventuras en su propia ciudad en los que el sexo jugará un papel fundamental.


    Tratar de analizar en mayor profundidad una película como "Porky's" es una pérdida de tiempo. El film en cuestión se limita a ser un simpático pero fallido intento por llamar la atención a base de supuestas gracias basadas en la ordinariez y la vulgaridad. Cierto es que algunas secuencias tienen su gracia (por ejemplo, lo que le sucede a uno de los protagonistas en el agujero de las duchas de las chicas cuando es sorprendido por la poco agraciada profesora de gimnasia) aunque, por desgracia, el resto se pierde entre vagos intentos de resultar desesperadamente graciosa.


    La interpretaciones también le van a la zaga a este respecto. Ni siquiera la presencia de la bella pero entonces desconocida Kim Cattrall (una de las cuatro protagonistas de la serie "Sexo en Nueva York") consigue elevar una pizca el nivel. Así pues, hay que tomar "Porky's" como lo que es: una entretenimiento pionero en el género de comedia ordinaria y baturra, que demostró que era posible hacer de una película dirigida a los jóvenes una apología de las guarrerías y del sexo indiscriminado. Desgraciadamente, con los años no ha mejorado mucho la receta aunque, a este primer intento, también cabe reconocerle el mérito de haber sido el primero.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Señoras y señores, aquí tenemos el "American pie" de los ochenta! Con toda su caspa, secuencias guarrindongas y chavales de institutos más salidos que el pico de una mesa. Estoy de acuerdo con los (muchos) que piensan que hay películas ochenteras muchísimo mejores de las que hablar, pero tampoco hay que olvidar que "Porky's" es una de las más taquilleras de principios de esa década, y que hizo que un huevo de gente joven se partiera el ojete con las paridas que se les ocurren a los calentorros que pululan por esta peli. Vale que no tienen toda la gracia que puedan tener las películas de adolescentes americanos que pierden el culo por ver una teta, aunque ahora también hacen cada basura que déjalo ir.


    Creo que uno de los motivos por los que "Porky's" tuvo tanta repercusión es porque era una de las pocas veces que se hacía una peli de y para adolescentes que no tenía nada que ver con las noñerías que se habían hecho hasta entonces y que, aunque un pelín exagerada y con trozos que tienen más ciencia ficción que cualquier episodio de "La guerra de las galaxias", se distancia a saco de las otras tipo "Grease - Grease, 1978", en la que los calentorros de turno se ponen a bailar y canturrear casi sin sentido. Aquí los marranos de turno se las ingenian para tratar de mojar el churro a la mínima ocasión que tienen (eso sí, que lo consigan ya es otro cantar).


    La película, desde el punto de vista técnico, no es nada del otro mundo, por no decir que la podría haber dirigido hasta un nene de primaria. Y de las interpretaciones, mejor ni hablar. Pero claro, hablando de una película como "Porky's", ¿a quién coño le importa algo eso? Aquí lo que interesa es saber si hace que te rías o no. Y, para ser sincero, lo consigue pero menos de lo que te imaginarías. Ahora bien, también hay que reconocer que tiene dos o tres secuencias en las que te meas encima. Y, sin ánimo de quitarle interés a nadie, sólo mencionar lo siguiente: cuando un entrenador descubre por qué a la profesora de gimnasia la apodan "Lassie"; lo que le pasa a un chaval cuando se hace el gracioso espiando a las chicas en las duchas por un agujero; y lo que pasa después con la profesora gorda y marimacho que quiere justicia por la gamberrada hecha en las duchas (ésta última, hace que casi no te enteres de lo que dicen los actores porque tú también te estás descojonando).


    Por lo demás, pues "Porky's" no tiene mucho más interés. Vale que también meten de por medio problemas raciales (el enfrentamiento entre uno de los chavales que se mete con otro -experto en karate- porque es judío), familiares (ese mismo chaval buscabroncas con su padre ex-convicto), y otros más propios de los nenes en edad del pavo (todo lo que tiene que ver con el puticlub que se llama Porky's. Aparte de estas cosas, la peli no es gran cosa, aunque hay que reconocerle el puntazo de ser algo muy diferente a lo que se había visto hasta entonces.




    lunes, 23 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA JAURÍA HUMANA"


    TÍTULO: LA JAURÍA HUMANA

    DIRECTOR: ARTHUR PENN

    REPARTO: MARLON BRANDO, ROBERT REDFORD, JANE FONDA, JAMES FOX, ROBERT DUVALL, ANGIE DICKINSON, E.G. MARSHALL, JANICE RULE

    DURACIÓN: 130 min.

    AÑO: 1966

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Una de las virtudes del buen cine, independientemente de que éste sea clásico o no (no siempre es necesario que una película haya sido estrenada hace muchos años para convertirse en un clásico), es su capacidad para sorprender. Mientras unos films lo hacen visualmente -la inmensa mayoría-, otros se las componen para desarrollar historias jugosísimas que se clavan en la mente de los espectadores, poniéndoles en la difícil tesitura de tener que admitir de qué forma se hubieran comportando unos y otros de haberse encontrado en una situación similar. "La jauría humana" supone un ejemplo perfecto de ello, en el que el realizador Arthur Penn, salido del éxito crítico de la oscarizada y conmovedora "El milagro de Ana Sullivan - The miracle worker, 1962", supo conjugar a la perfección un complejo cocktail de emociones humanas, en los que impera la anarquía más absoluta, y que en este largometraje queda plasmado bajo la apariencia de unos sentimientos descontrolados y violentos.


    Charlie Reeves (Redford) es un convicto que se fuga de una cárcel en Texas, en compañía de otro preso. En su huída, el compañero de Reeves asesina a sangre fría a un anciano al que roba la camioneta, dejando tirado a Charlie. Éste se dirigirá entonces a su pueblo para poder buscar refugio pero, sin embargo, allí llega la noticia tanto de la fuga como del asesinato de su vecino, por lo que los habitantes harán lo posible por darle caza a Charlie cueste lo que cueste, vivo o muerto. En el camino de esta justicia callejera se interpondrá el sheriff Calder (Brando), quien abogará por detener de nuevo a Reeves para que sea juzgado, y la ex-mujer del figitivo, Anna (Fonda), que tratará de protegerlo aunque ello no le guste lo más mínimo ni a su prometido Jake Rogers (Fox) ni al padre de éste, Val (Marshall).


    "La jauría humana" es una obra tremenda en muchos aspectos. En primer lugar, es tremendamente sólida. La definición de cada personaje está realizada con una claridad meridiana, desde los violentos buscabroncas, hasta los más sosegados, pasando por la "buscona" del lugar, por el policía honrado, o por el niño rico que quiere hacer lo que considera que es lo mejor para su prometida. Todos y cada uno de ello, a su vez, está interpretado por un reparto de actores en pleno estado de gracia que hace de sus respectivos roles una auténtica maravilla.


    En segundo lugar, "La jauría humana" es tremendamente asfixiante. No tiene mucho que ver con ello que toda la acción quede concentrada en un marco espacial más o menos acotado. En realidad, guarda mucha más relación con el hecho de que el sentimiento de venganza e ira es mostrado de forma creciente en todos los personajes (incluso en el sosegado al que da vida un casi desconocido Robert Duvall), lo que es transmitido al espectador de una forma tan tajante como ruda (ver al respecto la secuencia en la comisaría en la que se discute la mejor forma de dar un escarmiento a Reeves).


    Y, en tercer lugar, "La jauría humana" es un film tremendamente moral. Detrás del comportamiento de cada uno de los personajes, con independencia de que éstos se encuentren del lado de la ley (Brando, Fonda, Fox) o no (el resto, encabezado por unos sensacionales Marshall, Bradford y Hull), se esconde una motivación que carece de toda lógica para que dichos personajes se comporten de tal forma. De hecho, son incapaces de darse cuenta de que todas esas sensaciones no son más que un simple "calentón" a través del que dar rienda suelta a sus frustraciones personales que no un verdadero sentimiento de solidaridad hacia el vecino fallecido -no hay más que contemplar los últimos dos minutos de metraje para comprobar los efectos que todo ello tiene sobre los personajes principales-.


    En resumidas cuentas, "La jauría humana" es un largometraje excelente que analiza de una forma directa y fantástica la complejidad del comportamiento humano, mostrando cómo éste, en ocasiones, es capaz de derivar en un estallido de violencia injustificada, y dentro de una sociedad terriblemente hipócrita que no hace sino deshumanizar a muchos de los que, en otras circunstancias, presumirían de ser ciudadanos ejemplares.



  • MR. HYDE DICE:

  • Al comentar "La jauría humana" me ha venido a la cabeza una peli que comentamos hace poco: "Battle Royale - Batoru rowaiaru, 2000". No es que la historia tenga mucho que ver entre las dos, pero sí que me hizo tener en cuenta esa estupenda película japonesa por una cosa: la facilidad para odiar a muerte a una persona por la que antes ni te preocupabas y, hasta cierto punto, puede que sintieras aprecio. Mientras en la peli japonesa eran unos chavales compañeros de clase, aquí es mucho peor aún porque estamos hablando de adultos supuestamente responsables. Ahí es donde "La jauría humana" mete el dedo por el culo pero hasta el fondo, es decir, que te plantea una situación en la que ves que los personajes se comportan de una forma "excusable" (la naturaleza humana, ya sabe usted, que tiene estas cosas, que a veces el hombre se puede comportar como un animal y bla bla bla), pero de lo más descontrolada y salvaje con tal de apoyar una causa que a la mayoría le es ajena (ni la mitad de los que se revuelven como un faquir en un colchón tienen una mínima relación con el pobre diablo al que se cargan al principio).


    De la quema, como no podía ser menos, sólo se libran los dos personajes principales (el de Redford es la víctima, así que no cuenta en esto, que sólo se limita a poner su carita bonita), que interpretan Marlon Brando y Jane Fonda. El primero porque pretende que se respete la ley y la presunción de inocencia a toda costa (esa costa es que le den de leches hasta cansarse), y la segunda porque quiere proteger al hombre por el que sintió -y aún siente- algo. Todos los demás, encarnan a una panda bestias que te pone la carne de gallina cuando ves la facilidad con la que se pueden sacar las cosas de quicio y por cómo, cuando todo parece que está más o menos tranquilo, se aprovecha cualquier excusa para dar rienda suelta a los impulsos más salvajes.


    Si habéis visto "Perros de paja - Straw dogs, 1971", sabréis un poco mejor a qué me refiero. Acojona (de miedo) ver hasta qué punto una persona se puede volver un auténtico psicótico capaz de matar con sus propias manos si hiciera falta a otra. Pues eso es la sensación que se transmite desde casi el principio en "La jauría humana". No es que sea una peli muy violenta como la de Peckinpah, pero esa tensión y ganas de apretar el culete la sientes durante la mayor parte. Es como una olla a presión puesta al fuego, que se va calentando hasta que revienta y lo manda todo (y a todos) a tomar por culo.


    De entre todos esos momentos, personalmente, me quedo con ese en el que las cosas ya se han empezado a descontrolar y Marlon Brando intenta hacer entrar en razón a la gente, y el cacique local le pide que le devuelva un "favor" que le hizo en el pasado. Flipas cuando Brando le contesta eso de "usted no hace favores, los cobra". Por supuesto, después le dan hasta en el carnet de identidad. O como cuando la cosa ya se ha salido de madre e incendian esa chatarrería llena de coches hechos polvo, en donde ves que se la pela llevarse por delante a quien sea. Y, por supuesto, si le sumas todo lo relacionado con esa señora en estado consciente de celo que no para de refregarse contra la pierna del primero que se le acerca delante de su impotente marido, pues ya apaga y vámonos.


    En fin, que "La jauría humana" es una peli tremenda, muy bien hecha, y de las que te da que pensar después de haberla visto. Ya os digo que más por lo que son las imágenes (que tampoco es que sea nada impresionante), por la chicha que tiene todo el argumento. A mí me impactó cuando la vi, y aún recuerdo esa sensación de decir "jo, cómo se le va la pinza a la peña" al acabar. Así que os la recomiendo, pero sabed que por mucho que salgan caritas bonitas, no tiene nada de romántico, pero sí mucha sacudida a la conciencia que rascar.




    domingo, 22 de enero de 2012

    CINE EN CARTEL: "SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS"


    TÍTULO: SHERLOCK HOLMES: JUEGO DE SOMBRAS

    DIRECTOR: GUY RITCHIE

    REPARTO: ROBERT DOWNEY JR., JUDE LAW, JARED HARRIS, NOOMI RAPACE, STEPHEN FRY, KELLY REILLY

    DURACIÓN: 129 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tal y como suele ser tónica general en Hollywood, cuando se estrena una película que se convierte en un gran éxito de taquilla y su final queda abierto a una posible secuela, no pasa mucho tiempo hasta que llega a las plateas su segunda parte. Además, si a ello se une la reciente moda de los grandes estudios por poner al frente de dichos proyectos a directores con una trayectoria más que notable y con un estilo visual muy propio al que deben su fama (caso de, por ejemplo, el alemán Marc Foster con la última entrega de las aventuras de James Bond, o Kenneth Branagh con su "Thor - Thor, 2011"), ahora es el inglés Guy Ritchie quien repite funciones de director en la secuela de "Sherlock Holmes - Sherlock Holmes, 2009". Y, por supuesto, como toda segunda parte que se precie, aparte de repetir un buen número de actores en los roles principales, ésta llega cargada de secuencias más espectaculares, ruidosas y, por consiguiente, mayor presupuesto. Ahora bien, que estos elementos hagan del largometraje un film mejor, ya es otro cantar.


    Sherlock Holmes (Downey Jr.) está inmerso en la resolución de una serie de atentados que están sembrando el pánico en las calles de Inglaterra. Según sostiene, la mente criminal que se encuentra tras ellos no es otro sino el siniestro profesor James Moriarty (Harris), por motivos que aún desconoce. Por este motivo, aprovecha los días previos a la boda de su buen amigo el doctor Watson (Law) con su prometida Mary (Reilly) para desenmascarar a Moriarty. Sin embargo, lo que parecía una simple misión se complica más de la cuenta cuando la investigación parece indicar la existencia de una complicada conspiración internacional, por lo que requerirán la ayuda de una pitonisa rumana (Mara) y del mismísimo hermano de Holmes, Mycroft (Fry).


    Suele decirse que las comparaciones son odiosas. Al menos aquellas que dejan en mejor lugar a una de las partes con respecto a las otras. Por otro lado, también suele ser frecuente (o, al menos, su intención) que las secuelas de un film original sean muy superiores a éste, introduciendo elementos novedosos que atraigan el interés del espectador. Bien, pues "Sherlock Holmes: juego de sombras" no responde exactamente a ninguno de estos dos dichos. Si bien, como película, no resulta mejor que su antecesora, tampoco es peor; y como film novedoso, a excepción de unas pocas secuencias, el resultado es de lo más parecido a la primera parte. ¿Quiere decir ello que estemos hablando de un film sin personalidad? En absoluto. Sí que es cierto que Guy Ritchie parece haber abandonado definitivamente el tono ácido y corrosivo tan cínico de sus primeros -y magníficos- trabajos, y del que tan solo se vislumbra una sombra en "Sherlock Holmes: juego de sombras".


    Por fortuna, nada de esto quiere decir que esta secuela sea una mala película, en absoluto. De hecho, el largometraje es perfectamente consciente de que se trata de un simple pasatiempo, ni más ni menos. Y, aunque se preocupe lo suficiente por distraer al público con elaboradas secuencias de acción (ver el instante en que Holmes y Watson se libran de unos sicarios de Moriarty a bordo de un tren, de la destrucción de una fábrica de armas en Alemania, o de la huída de los héroes a través de un bosque), el film no presenta muchas más diferencias respecto al predecesor. Por supuesto, sí que se producen grandes avances en cuanto al diseño de producción (algo de lo que el director Guy Ritchie saca provecho en numerosos movimientos de cámara y travellings), y la elaboradísima banda sonora de Hans Zimmer.


    En resumidas cuentas, "Sherlock Holmes: juego de sombras" se estrena en las pantallas como un pasatiempo de lo más entretenido, con la única pretensión de distraer a la platea y hacer que la gente se lo pase bien con un film de aventuras menos trepidante de lo que cabría esperar, pero enormemente eficaz.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Sherlock Holmes: juego de sombras" es el perfecto ejemplo de cine de entretenimiento. No es ninguna obra maestra, ni consigue que pienses que es una pasada de película. Pero durante sus dos horitas te distrae que ni te enteras de que pasa el tiempo. Ya sea por las actuaciones tan simpáticas de todos los actores o por cómo está hecha, "Sherlock Holmes: juego de sombras" es la película perfecta para ver cuando estás un poco aburrido y quieres entretenerte con algo divertido e interesante. Comparativamente, es muy igual a la primera, solo que se nota en que en ésta se han gastado mucho más pasta, y que le han metido más dosis de acción. Pero no me refiero a que haya mucha más acción, sino que los momentos de lucha o explosiones o disparos, aunque sean tres o cuatro en toda la película, son más largos.


    Lo que a mí no me queda claro del todo es por qué se empeñan en hacer que Sherlock Holmes sea una especie de ninja moderno. Sólo me he leído un libro de aventuras de él, pero yo tenía la sensación de que ese personaje era mucho más tranquilito y empollón que no esa mezcla extraña de Bruce Lee y Mortadelo, que se disfraza de lo que le da la gana con la misma facilidad que le mete una paliza a cuatro matones más grandes que un armario a base de kung fu, karate y patadas en los huevos. Pero bueno, aparte de todo esto, lo cierto es que el resto de la historia es de lo más interesante, aunque a veces parece un poco liosa porque es como si quisieran dejarte demasiadas cosas para la sorpresa final, y tú te quedas hasta pasada la mitad de la película como no sabiendo por qué está pasando lo que está pasando.


    Por suerte, aunque el actor no tenga esa pinta de malo con glamur, el personaje del Profesor Moriarty hace que la cosa sea mucho más interesante. No sólo porque sea el conocidísimo enemigo de Sherlock Holmes, sino porque sabes que el joputa es malo hasta decir basta, de esos que ni se inmutan cuando están a punto de cargarse a alguien, y con un refinamiento y una cultura que te dicen "burro" a la cara solo con mirarte. De hecho, las partes más interesantes de la película (que no emocionantes) son los cara a cara que mantienen Holmes y Moriarty, tanto en su primer encuentro en una universidad, como al final mientras juegan una partida de ajedrez (tanto real como mental, que ya es el no va más). Y es lo más interesante porque es el instante en que ves que los dos genios, cada cuál a su estilo y con sus propias intenciones- desafía la inteligencia del otro, como en una especie de duelo intelectual por ver quién es el más listo de los dos. Y eso se sale.


    Por lo demás, pues ya os digo que la peli es entretenida, pero muy parecida a la primera película, por lo que las sorpresas no son tantas como suele pasar en las segundas partes. Aunque si me tengo que quedar con lo más emocionante, desde luego es la huída de Holmes, Watson, y los gitanos por un bosque entre la frontera alemana y francesa, mientras los colegas germanos les disparan unos cañonazos de mil demonios, y ves como la imagen se ralentiza y acelera a la vez, cómo los árboles revientan a cámara lenta con las explosiones, o cómo salen disparados los personajes con cada zambombazo. Es un trozo que dura casi diez minutos y que deja con la boca abierta. Aparte de eso, es cierto que la emboscada que les tienden los malos a Watson y su mujer en un tren antes de que Holmes les eche una mano también tiene su puntito (aunque a mí me sigue pareciendo un pelín ridículo que, después de reventar medio tren -porque lo revientan- el maquinista no pare en ningún momento y aquello siga avanzando, pero bueno, tampoco hay que ser tan quisquilloso).


    En fin, pues eso, que si lo que queréis es pasar un rato distraído, "Sherlock Holmes: juego de sombras" es una propuesta estupenda. Te distrae muchísimo, y es una película interesante que te mantiene atento a la pantalla durante todo el rato. Además, está muy bien hecha, aunque no tenga ninguna sorpresa respecto a la primera, lo que no tiene por qué ser nada malo (siempre que te haya gustado la primera parte, claro está). Cine de entretenimiento bien hecho, ni más ni menos.




    sábado, 21 de enero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "ENEMIGO A LAS PUERTAS"


    TÍTULO: ENEMIGO A LAS PUERTAS

    DIRECTOR: JEAN-JACQUES ANNAUD

    REPARTO: JUDE LAW, JOSEPH FIENNES, RACHEL WEISZ, ED HARRIS, BOB HOSKINS, RON PERLMAN

    DURACIÓN: 133 min.

    AÑO: 2001

    GÉNERO: BÉLICA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es curiosa la trayectoria de los realizadores galos más internacionales, en comparación con la de algunos americanos. Mientras los hay que prefieren desplazarse definitivamente al otro lado del charco y desarrollar allí su carrera cinematográfica (caso de, por ejemplo, en el cine más reciente, Louis Leterrier o Patrick Lussiter), otros prefieren alternar las grandes súper producciones en el extranjero con films más modestos rodados en su Francia natal. En este segundo grupo encontraríamos, en el panorama actual, a realizadores como Jean-Pierre Jeunet o el veterano Jean-Jacques Annaud, siendo éste último, uno de los directores no sólo con mayor proyección internacional sino, también, con mayor capacidad para alternar películas de la más variada temática. Así, mientras en determinadas cintas demuestra su amor por la naturaleza ("El oso - L'ours, 1988" o "Dos hermanos - Deux frères, 2004"), en otras se pone al frente de historias épicas ("Siete años en el Tíbet - Seven years in Tibet, 1997", o la recientemente estrenada "Oro negro - Or noir, 2012"), entre las que cabría incluir al largometraje que hoy nos ocupa, y que aún hoy en día sigue considerándose la producción europea más cara de la historia: "Enemigo a las puertas".


    Vassili Zaitsev (Law) es un joven ruso, alistado a la fuerza en el ejército para hacer frente al ataque que las tropas de Hitler están perpetrando en Rusia. Un día, en mitad de una batalla, salva la vida de un comisario político llamado Danilov (Fiennes), lo que convierte a ambos en grandes amigos desde ese momento. La guerra sigue avanzando y, ante la insistencia de Khrushchev (Hoskins), Danilov propone utilizar la destreza de Vassili con el rifle para ensalzarlo como un solado modelo, de forma que sirva de ánimo y estímulo ante sus propias tropas. Sin embargo, ante la creciente popularidad de Vassili y los numerosos alemanes a los que mata, el ejército nazi decide mandar a Stalingrado a uno de sus mejores francotiradores, el mayor KOning (Harris), con el único propósito de caza a Vassili y, así, mermar los ánimos del ejército ruso. Desde ese instante, comenzará una encarnizada lucha entre ambos soldados, llena de trampas y peligro, mientras sus respectivas naciones prosiguen con los conflictos armados.


    "Enemigo a las puertas" es una gran súper producción, y no lo intenta ocultar en ningún momento. No sólo está repleta de secuencias impresionantes (la mencionada llegada de las tropas a Stalingrado, el bombardeo de las tropas nazis a la ciudad, la evacuación de los ciudadanos rusos hacia Leningrado, etc.) sino que, además, se esfuerza en poner todo ese despliegue presupuestario al servicio de la espectacularidad y de la historia que está contando. Cierto es que más de una secuencia parece forzada en exceso (la presentación de Vassili ante la sociedad rusa en compañía de Khrushchev) o que alarga innecesariamente su ya extenso metraje (las discusiones y enfrentamientos de pareceres entre Vassili y Danilov, o la disputa entre los dos amigos por el afecto de una camarada rusa). Por fortuna, ello no es impedimento para que se pueda disfrutar de "Enemigo a las puertas" como el gran entretenimiento que es.


    Annaud construye con gran eficacia las diferentes set pièces de manera que episodios como el del enfrentamiento entre Vassili y Köning en una fábrica en ruinas resulta impresionante, así como secuencias rodadas con una sencillez encomiable y que contienen una fuerza tremenda (aquella en la que Vassili se mezcla entre un montón de soldados caídos con el fin de matar a Köning, o el enfrentamiento final entre los dos, casi más planteado como un duelo del viejo Oeste que no como una película de guerra). Evidentemente, otros aspectos más técnicos del largometraje como la dirección de producción o la fotografía también se encuentran a la altura de las circunstancias aunque, por desgracia, la banda sonora de James Horner se limite a parecer una copia descarada de la partitura que John Williams compuso para "La lista de Schindler - Schindler's list, 1993". Por lo demás, "Enemigo a las puertas" es una película espectacular, muy interesante y entretenida. Un trabajo poco popular pero rodado con gran eficacia al que merece la pena darle una segunda oportunidad.



  • MR. HYDE DICE:

  • No es que me chiflen las pelis de guerra. Reconozco que soy el primero que la flipa en colores cuando veo en una pantalla bien grande y con el home-cinema a toda paleta pelis como "Salvar al soldado Ryan - Saving private Ryan, 1998" o "Black hawk derribado - Black hawk derribado, 2001", que no pueden ser más diferentes, pero hacen que se me ponga la carne de gallina. Aparte de estas, no son muchas las películas de cine bélico que recuerde con mucho entusiasmo. Por suerte, "Enemigo a las puertas", aunque no está a la altura de obra maestra como las dos anteriores de Spielberg y Scott, sí que se merece un lugar en el recuerdo de las mejores. Pero, lo curioso del asunto es que, si uno lo piensa bien después de haberla visto, "Enemigo a las puertas" no es la típica película de guerra, tiros, un huevo y parte del otro de extras yendo de un lado para otro en mitad de un bombardeo y todo eso que ya hemos visto doscientas veces antes. Lo realmente chulo de esta peli es que es una combinación del cine de guerra normal y corriente con una especie de duelo constante entre dos tiradores, lo que se extiende durante casi toda la películas hasta el final.


    En efecto, a veces da la sensación de que si el francotirador ruso y el alemán se enfrentaran a los cinco primeros minutos de película, la función acabaría justo ahí, ya que es esa tensión que provocan las diferentes trampas que se van poniendo el uno al otro en una Rusia reventada por la Segunda Guerra Mundial lo que convierte a "Enemigo a las puertas" en una peli cojonuda. Además, tiene momentos alucinantes en esos dos "escenarios" como si dijéramos. Por una parte, lo que son las escenas de guerra en sí, flipas con el principio, donde se tiran casi veinte minutos contando la llegada de las tropas rusas al frente (agüita con ese momento en el que los rusos disparan a sus propios soldados cuando quieren escaparse de los barcos que los llevan al frente, o como cuando les reparten las armas de a dos, obligando al segundo a ir detrás del que lleva el rifle para recogerlo del suelo si lo matan), o como cuando los alemanes bombardean el centro de Stalingrado mientras el tirador ruso y sus compañeros se están refugiando en unos grandes almacenes derruidos del acoso del francotirador nazi. Son momentos que te dejan casi sin respiro.


    Por otra parte, está lo que os decía antes del enfrentamiento entre el ruso y el nazi. Ed Harris, que es un actor como la copa de un pino, borda el papel de francotirador despiadado y calculador, capaz de hacer lo que esté a su alcance con tal de cazar al ruso (fijaos en sus conversaciones con el chavalín ruso que le limpia las botas... y lo que pasa después), y es brutal -de bueno- en momentos como la trampa que le tiene a Vassili en una fábrica destrozada, haciendo que casi no se pueda mover para no pegarle un tiro. O como cuando obliga a un soldado ruso a reparar un cable disfrazado como un alemán, para ver si engaña a los suyos y le pegan un tiro. Ahí os digo que Harris demuestra por qué es uno de los mejores actores que tiene ahora mismo el cine. Los demás, pues a excepción de Hopkins -que también se lo pasa pipa-, están bien, pasables haciendo de soldados rusos.


    Otra cosa que también toca la peli aunque, por suerte, de forma más discreta, es la historia de amor. Porque ya os digo que si eso hubiera sido lo principal en vez del enfrentamiento entre los dos tiradores, "Enemigo a las puertas" no hubiera tenido ni la mitad de intriga e interés que tiene. Pero, como os comento, se las ingenia para darle un respiro a la peña entre tanto tiro y zambombazo con la historia del rollete entre el bueno y la chica de turno, que no lo hace más lento, pero le da esa nota como de amabilidad que le hacía falta.


    Por lo demás, tampoco se pueden contar muchas más cosas, aparte de deciros que veáis "Enemigo a las puertas". Además, si queréis, la podéis conseguir por cuatro duros en cualquier gran almacén, que ahora creo que la han reeditado en DVD y fijo que la encontráis. Eso sí, puestos a verla, apagad las luces y poned la tele bien alta, que puestos a disfrutarla, hacedlo a tope.




    viernes, 20 de enero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "DESTINO FINAL 5"


    TÍTULO: DESTINO FINAL 5

    DIRECTOR: STEVEN QUALE

    REPARTO: NICOLAS D'AGOSTO, EMMA BELL, MILES FISHER, ARLEN ESCARPETA, ELLEN WROE, MEGHAN ORY, COURTNEY B. VANCE, TONY TODD

    DURACIÓN: 82 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En el año 2000, se estrenaba una pequeña producción, dirigida principalmente al público adolescente y juvenil, en el que se desarrollaba una curiosa historia de terror. Su planteamiento era de lo más simple: una serie de muchachos se libra de un accidente mortal gracias a una visión previa del mismo que ha tenido el personaje principal y, a causa de ello, la muerte se las ingeniará para ir dando caza a todos ellos de la forma más inesperada y accidental imaginable. Ello dio pie a "Destino final - Final destination, 2000" un film que, sin ser nada del otro mundo, consiguió ganarse el aprecio del público y de parte de la crítica especializada en films de género fantástico. Desafortunadamente, esta historia ha sido objeto desde entonces de las revisiones más repetitivas y carentes de sorpresa que se puedan recordar. Mucho más en los últimos años, cuando parece que la tecnología de las tres dimensiones se ha puesto más de moda. Así es como, esta semana, llega a las estanterías de los videoclubs españoles la última de las entregas -la quinta y, según se comenta, nada definitiva- de "Destino final", plagada de sangrientas e imposibles secuencias de muertes, protagonizadas por un puñado de jóvenes intérpretes más preocupados por el aspecto de su pelo que por brindar una actuación mínimamente decente.


    Sam (D'Agosto) es un joven muchacho que emprende un viaje en autobús junto a sus compañeros y amigos de trabajo un viaje de coaching. Durante el trayecto, y mientras el autobús cruza un gran puente en obras, Sam tiene una espeluznante visión en la que el puente se desmorona, matándolos a todos de las formas más variadas y salvajes imaginables. Aterrado por dicha visión, Sam convence a la mayoría para que bajen del autobús y, en el mismo instante en que todos ellos se encuentran en lugar seguro, el puente se viene abajo, tal y como él lo había soñado. Impactados por semejante suceso, los supervivientes tratan de rehacer su vida. Sin embargo, una serie de desafortunados incidentes irán acabando con su vida en el mismo orden en el que Sam los había visto morir. Desesperados, tratarán de encontrar una solución para evitar ser los siguientes, mientras el agente Jim Block (Vance) investiga esas misteriosas muertes, y el forense William Bludworth (Todd) les aconseja cómo comportarse ante una situación que le es sospechosamente familiar.


    Después del buen sabor de boca dejado por la primera "Destino final", cabía esperar que cada nueva entrega que se estrenara sobre el mismo tema fuera superior a la original tanto en cuanto a sorpresa como en calidad. Desafortunadamente, ha sido más bien todo lo contrario. Si bien parecía que ciertos apuntes de las dos primeras continuaciones iban a derivar en, como mínimo, un film igual de sorprendente que el primero, lo cierto es que lo único que hacen es aprovecharse de esta fama y buen recuerdo para convertir una idea original en pura basura cinematográfica. Así pues, tanto interés en mostrar las formas más crueles y, por qué no decirlo, absurdas de morir los personajes principales hace que el espectador se aburra considerablemente ante un largometraje predecible desde el primer minuto y carente de cualquier aspecto novedoso.


    A este respecto, "Destino final 5" no es una excepción. En el film se acumulan de la forma más descarada los tópicos vistos mil veces antes sobre muertes crueles y sangrientas, puestos tan solo al servicio de una historia totalmente quemada y explotada. Sólo podría salvarse de la quema total la visualización de la destrucción del puente en el que tiene lugar la masacre inicial, donde hay que reconocer que resulta impactante lo que podría suceder si tal desastre ocurriera en la realidad. Y lo mismo podría decirse de la estupenda banda sonora del cada vez más activo Brian Tyler (como comentaba Hyde después de verla, pocas veces ha sido tan acertada una banda sonora para acompañar a las imágenes como en este caso -o, al menos, en los títulos de crédito iniciales y finales-).


    Por lo demás, "Destino final 5" es un film que ni con una duración tan ajustada (apenas supera los ochenta minutos) consigue que el espectador se identifique con ningún personaje, ni intenta aportar una justificación más o menos coherente a los acontecimientos que se empeña en mostrar con el mayor desagrado posible, sino todo lo contrario (la presencia del personaje del forense es, en dos palabras, ridícula y prescindible). Así pues, quien guarde un grato recuerdo de la "Destino final" original que se quede con el recuerdo de ésta en mente, y prescinda de absurdas continuaciones como la que se ha estrenado en los videoclubs esta semana, pues no merece la pena en absoluto.



  • MR. HYDE DICE:

  • Para ir al grano, por si no queréis leer el resto de lo que os escribo aquí (cosa que espero que no hagáis, puñeteros, que para algo me lo curro), os diré que lo mejor de "Destino final 5" son dos cosas. La primera es las letras del principio, y la segunda los últimos noventa segundos de película, así que os podéis hacer una idea del peliculón que nos hemos sacado esta semana del videoclub. Pero bueno, aquí va la explicación de por qué estas dos cosas. En primer lugar, la presentación de la peli tiene un estilo que no había visto antes, con esas especies de cristales rompiéndose uno detrás de otro con las letras de los actores y tal, al ritmo de una música guapísima (es de un tal Brian Tyler, y os aconsejo que la escuchéis, que mola un montón). Son pocas las veces que me llaman la atención las letras del principio o final de una película, pero cuando empezó "Destino final 5" pensé que si la peli estaba a la misma altura, la cosa iba por buen camino. Lástima que me equivocara pero, al menos, me sorprendió gratamente.


    Sobre el final, no es que sea la sorpresa del siglo. Es más, quienes hayáis visto alguna de las cuatro películas anteriores (o todas ellas, como el menda), ya sabréis lo que pasa antes incluso de que llegue el final. Pero, para tampoco joderle la sorpresa a nadie, os diré que se las apañan para unir de forma bastante ingeniosa el final de "Destino final 5" con el principio de la primera "Destino final". El cómo y de qué forma o por qué, ya os dejo que lo veáis vosotros solitos. Pero, para ser sincero, después de la mierda que acababa de ver tampoco me esperaba algo súper original, así que supongo que ese pequeño detalle me gustó lo suficiente como para que os diga que es una de las mejores cosas de "Destino final 5".


    Bien, y ahora, hablemos del resto de la peli. Se ve que con eso de hacer ahora las pelis en 3D, los que han hecho tanto "Destino final 5" como la cuarta parte parecen más preocupados porque haya imágenes de palos, cuchillos o barras metálicas apuntándote directamente a los ojos mientras atraviesan como la mantequilla a los protagonistas, que no en contarte algo nuevo que no hayas visto ya en las cuatro películas anteriores. Porque ya os digo que "Destino final 5" es un refrito descarado de las otras (es más, si se cambian personajes y secuencias, no te darías ni cuenta). Además, el problema añadido no es que el guión sea ridículo -que lo es, y mucho-, sino que pretenden hacer pasar por real muertes que no te creerías ni estando más pedo que alfredo. Por ejemplo, la muerte de una chica que está haciendo gimnasia (ya os digo yo que te caes cuarenta veces de una barra olímpica de esas y no acabas igual de destrozado), o la del gilipingo ese que se está haciendo la acupuntura y le aplasta la cabeza una estatua pequeña de buda (como mucho, se haría un buen chichón, pero no le explotaría el coco). Y todo ello, por no hablar de otras mucho más ridículas como la de la chica que se quiere operar la miopía, que ya da hasta risa. Y, por supuesto, en mitad de todo ello, nenes de teta con cara de tener mucho miedo.


    En mi opinión, a las películas de "Destino final" les pasa lo mismo que a las de "Saw", es decir, que la única buena, original y sorprendente era la primera, mientras que el resto no es que se limiten a copiar lo mismo que ya te han contado antes, sino que lo hacen aumentando hasta el descaro y el ridículo la violencia y lo macabro de sus predecesoras. A mí me da que es porque no entienden las películas que ellos mismos han hecho, y pretenden engañar al público haciéndole creer que la nueva que acaban de hacer es la leche en bote. Pues no, chavales, la cosa no va por ahí. Tanto en la primera parte de "Destino final" como en la de "Saw", lo que menos importa es la sangre o lo bestia que sea cada muerte, sino la intriga que se esconde detrás de la historia, en la que no sabes ni por qué están muriendo o quién será el siguiente y, por ende cómo evitarlo (en el caso de las pelis de "Destino final"), o quién es el malo y qué relación guarda con las víctimas (hablando de la primera "Saw"). Así que ya os digo que donde la primera "Destino final" era una peli original, novedosa y acojonante hasta cierto punto, el resto -entre las que, evidentemente, se incluye "Destino final 5"-, no son más que una patata cocida bestial, que no tienen ninguna sorpresa, y cuyo único interés se esconde detrás de saber de qué forma retorcida mueren los protagonistas. Además, si ahora le añadimos el extra de las tres dimensiones que parecen estar de moda, pues podemos estar hablando de "Destino final 35", porque pueden estar haciendo estas basuras como churros hasta que alguno tenga la sensatez suficiente para apostar por algo nuevo.


    Así que ya sabéis, si sois fans de la peli original, ahorraros el chasco garantizado que da ver "Destino final 5". Si lo único que queréis es un entretenimiento de menos de hora y media, y os gustan las pelis de casquería digital (aún mucho más cutre que la que hacen con sangre falsa de verdad), pues sin duda ésta es vuestra peli. Pero, vamos, ya os digo que alquilarla es tirar el dinero. Además, si sentís curiosidad por saber cómo es alguna de las otras "Destino final", sólo tenéis que ver las letras del final de "Destino final 5", porque os hacen un popurrí de las muertes de todas las otras partes. ¡Mira tú que bien, te ahorran tragarte todos los otros bodrios!



    jueves, 19 de enero de 2012

    CINE ACTUAL: "MOULIN ROUGE"


    TÍTULO: MOULIN ROUGE

    DIRECTOR: BAZ LUHRMANN

    REPARTO: NICOLE KIDMAN, EWAN MCGREGOR, JOHN LEGUIZAMO, JIM BROADENT, RICHARD ROXBURGH

    DURACIÓN: 122 min.

    AÑO: 2001

    GÉNERO: MUSICAL

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es innegable que, en la historia del cine, el género musical ha sido, durante muchos años, uno de los más explotados y apreciados. Casi podría decirse que los western y los musicales, por años, iban cogidos de la mano, y que se estrenaban con la misma frecuencia. Sin embargo, a principios de la década de los setenta, esa tendencia cambio considerablemente, y tanto un género (el de los vaqueros y "películas del Oeste") como el otro (los musicales) dejaron de interesar al público. No obstante, a principios del nuevo milenio, el género musical pareció revivir una nueva juventud gracias a largometrajes tan laureados como las excelentes "Evita - Evita, 1996" o "Chicago - Chicago, 2002", la correcta "El fantasma de la ópera - The phantom of the Opera, 2004", la divertidísima "Mamma mia - Mamma mia!, 2008", y la muy decepcionante "Rent - Rent, 2005". Curiosamente, la más original de esta nueva tendencia probablemente sea una película musical totalmente original (que no se trate de la adaptación de ningún espectáculo u obra ya existente con anterioridad, para entendernos), y que se las ingenia para romper con un ingenio y brillantez visual tremendos todas las reglas del cine musical más clásico. En efecto, "Moulin Rouge" es un festival de color y montaje trepidante, cuya puesta en escena resulta tan novedosa como extravagante, y que supuso un soplo de aire fresco al género, al presentar una obra terriblemente entretenida y novedosa.


    Christian (McGregor) es un joven escritor que acude al París de principio de siglo, en mitad de la revolución bohemia con el fin de que esta nueva corriente le inspire una nueva obra. A su llegada a la capital francesa conoce a un peculiar grupo de personajes, entre los que se encuentra el famoso pintor Toulouse-Lautrec (Leguizamo), quien introduce a Christian en el mundo de la noche y la farándula parisina, cuya mayor atracción es el cabaret llamado Moulin Rouge. En él, la estrella indiscutible del espectáculo es una corista llamada Satine (Kidman), de la que Christian se enamora perdidamente. El dueño del Moulin Rouge, un excéntrico empresario llamado Harold Zidler (Broadent) pretende servirse de Satine para convencer a un acaudalado aristócrata conocido como El Duque (Roxburgh) de que invierta en la reforma del cabaret y, de paso, produzca un nuevo espectáculo que se convierta en la sensación del momento. Sin embargo, las cosas se complicarán cuando Satine también se enamore de Christian, hecho que pondrá en peligro este negocio.


    Desde que debutara en la dirección de largometrajes con la cinta de bailes "El amor está en el aire - Strictly Ballroom, 1992" y saltara a la fama con "Romeo + Julieta, de William Shakespeare - William Shakespeare's Romeo and Juliet, 1996 -la que, posiblemente, sea la adaptación más irregular y extravagante de una obra del escritor inglés-, Baz Luhrman dejó bien claro que él no era un director al uso como sus compañeros de profesión, y que su estilo alocado y a contracorriente (puesto siempre al servicio de la historia que está contando) iba a dar de qué hablar. En efecto, así ha sido con "Moulin Rouge", uno de los espectáculos más originales y atractivos del reciente cine musical moderno, donde los números de baile están coreografiados más como una lucha entre los bailarines, y donde el desarrollo de historia muy pocas veces ha dependido tanto de la selección de los temas musicales seleccionados.


    A ello, hay que sumar una ambientación excesiva en la que no hay lugar para espacios vacíos ni minimalistas, y donde la ambientación bohemia que quiere reflejar se retrata con una fuerza y exageración tremendas. En mitad de ese aparente caos escénico (nunca antes había sido tan hermoso el caos), los estereotipados protagonistas representan su papel con una corrección y amabilidad insuperable, haciendo disfrutar al público de los inesperados números musicales. De esta forma, "Moulin Rouge" se presenta como un espectáculo fresco y original, diferente a cuanto se había visto anteriormente en una pantalla de cine, y pionero en la forma de ver los musicales. El tiempo dirá si esta genial película es digna de ser recordada con la misma admiración que más de uno (entre los que nos incluimos tanto Hyde como un servido) le profesan.



  • MR. HYDE DICE:

  • Voy a tratar de daros un par de imágenes, para que os podáis hacer una idea aproximada de lo que es "Moulin Rouge". La primera sería más o menos ésta: poned un bote de pintura de todos los colores que podáis imaginar juntos, con un cartucho de dinamita dentro; encended la llama y flipad con la explosión de color que saldría disparada como una bala por todos lados. La otra imagen sería la de ver un espectáculo de baile como si los que bailan fueran soldados de una guerra, y cada paso de baile un movimiento de lucha con el que ganar a su rival (violentos, secos, rápidos, etc.). Bueno, no sé si esto será muy ilustrativo, pero esa es la sensación que tuve cuando vi "Moulin Rouge" por primera vez. Y me encantó.


    "Moulin Rouge" es un exceso por donde lo mires: en el montaje (ni las mejores películas de acción están cortadas con esa rabia), en la fotografía (lo que os decía antes de los colores), en las actuaciones (cada uno insuperable en su papel -el añadido es poder disfrutar viendo lo guapa que era Nicole Kidman antes de cagarse la cara a base de operaciones que la han convertido en el monstruo que es hoy-), en la decoración (barroca que te cagas -fijaos en cómo es el teatro del Moulin Rouge o esa especie de casa-elefante en la que vive Kidman-), en la historia (contada casi como si fuera un cartoon) y, por supuesto, en la música (no creo que pueda describir con palabras la fusión de refritos de canciones súper conocidas que suenan durante las dos horas que dura la peli). Pero, sin embargo, te atrapa desde que empieza con una historia más simple que el mecanismo de un botijo, pero hecha de una forma tan flipante que de hipnotiza aunque no quieras. Es más, hasta los efectos especiales que tiene parece que estén hechos mal aposta, como si esa cutrada fuera intencionada para darle más aire bohemio a toda la historia.


    Yo odio los musicales, os lo prometo. Pero "Moulin Rouge" no es un musical como los que estamos acostumbrados a ver, tipo Broadway (bueno, aquí más bien tipo Teatro Real), ni mucho menos, porque en la peli se utilizan las letras de canciones de todo tipo para contarte la historia. Y, si no, no tenéis más que ver numeritos como ese en el que el pobre poeta convence a la corista para que se enamore de él (si no juntan veinte canciones diferentes en cinco minutos, no juntan ninguna) o, por supuesto, la escena del tango a ritmo de la canción Sting "Roxanne" que te deja con la boca abierta. En fin, que cada canción, aparte de estar apañada de forma súper moderna y no tener nada que ver con esas canciones con olor a rancio de hace más de cincuenta años, hace que los pies casi se te vayan solos.


    Por lo demás, ya os digo que la historia no descubre nada nuevo, pero si tiene el suficiente interés para que cada escena tenga un encanto especial. Ya hemos dicho antes un par de números que te dejan con la boca abierta, pero esperad a ver el momento en que suena la canción "Your song" de Elton John o, sobretodo, el número musical final. Te deja sin palabras. Y ahí es donde reside la magia de "Moulin Rouge", en hacer que la historia avance a ritmo de canciones y que un cuento de amor -la peli no es otra cosa sino eso- te resulte tan entrañable y divertido que, cuando acaba la función, te hayas quedado con una sonrisa tonta en la cara. Os garantizo que pocas veces habéis visto nada igual en una peli musical. Así que "Moulin Rouge" es una película para disfrutar una y otra vez, y en pantalla bien grande. Ah, y atención a la propinilla que os ponemos junto al tráiler, para que veáis el pedazo música original que se marcó el compositor de la banda sonora, Craig Armstrong.





    miércoles, 18 de enero de 2012

    CINE DE LOS 90: "AMERICAN BEAUTY"


    TÍTULO: AMERICAN BEAUTY

    DIRECTOR: SAM MENDES

    REPARTO: KEVIN SPACEY, ANETTE BENING, WES BENTLEY, CHRIS COOPER, PETER GALLAGHER, THORA BIRCH, MENA SUVARI

    DURACIÓN: 121 min.

    AÑO: 1999

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No suele ser frecuente que el cine norteamericano se utilice como herramienta de crítica de los valores más tradicionales de su misma sociedad. Sí que ha sido empleado a modo de conciencia colectiva (los largometrajes acerca de, por ejemplo, la caza de brujas, la guerra de Vietnam, o el reciente conflicto iraquí) e, incluso, con ánimo de mostrar una realidad alternativa dentro de determinados segmentos demográficos. Así pues, casos como la durísima "Precious - Precious: based on the novel "Push" by Sapphire, 2009", o la mayoría de films de directores como Gus Van Sant o, en un plano más extremo, Larry Clark, no pretenden sino ofrecer una visión alternativa y sin miramientos de ninguna clase sobre realidades llevadas al límite, o sobre situaciones personales y familiares que no suelen estar presentes en casi ninguna de las grandes producciones que presentan los principales estudios cinematográficos. Sin embargo, el caso de "American beauty" fue diferente, ya que esta pequeña película (que, además, suponía el debut en la dirección de largometrajes del hasta entonces director teatral inglés, Sam Mendes) se las ingenió para criticar abiertamente muchos aspectos de la conocida american way style of life (modo de vida americano), pero desde un punto de vista original, impactante y, sobretodo, terriblemente divertido.


    Los Burnham son una familia aparentemente convencional. Tienen una hermosa casa en uno de los barrios residenciales más bonitos de la ciudad, Lester (Spacey) tiene un trabajo estable, Carolyn (Bening) es una agente inmobiliaria de éxito cuyo jardín de rosas es la envidia del vecindario, y su hija Jane (Birch) es una popular animadora del equipo de baloncesto del instituto. Sin embargo, la felicidad y perfección de los Burnham es pura fachada. Lester, en realidad, es un hombre en plena crisis de los cuarenta que se siente ninguneado por su mujer y subvalorado en su trabajo; Carolyn está obsesionada con ascender como sea dentro de la inmobiliaria para la que trabaja, aunque para ello se tenga que acostar con su jefe, Buddy (Gallagher); y Jane siente una peculiar atracción por Ricky (Bentley), el nuevo extraño y retraído vecino que se ha instalado junto a su casa con su padre, un violento ex-militar llamado Frank (Cooper). Las relaciones de todos ellos harán que la estabilidad que parecía sostenerles se vaya desmoronando poco a poco, a través de feroces críticas al conservadurismo más hipócrita de la sociedad norteamericana.


    "American beauty" es lo que podríamos llamar una película de actores. Como muy bien me ha comentado Hyde en más de una ocasión, todo el conjunto se sostiene gracias a unas interpretaciones maravillosas de todo su reparto, sin excepción. Claro que mención especial merece la performance de Spacey, quien es capaz de dotar a su personaje de una mala uva y una mirada crítica y ácida tan devastadora que es capaz de provocar en los espectadores tanto carcajadas (ver el momento en que se le insinúa a su mujer en la cama, o sentado en un sofá mientras se fuma un porro) como momentos de inquietud (las secuencias oníricas en las que se imagina en compañía de una de las mejores amigas de su hija).


    Por su parte, a nivel técnico, la dirección de Mendes asombra por su seguridad y sencillez (y más aún si tenemos en cuenta que estamos hablando del trabajo de un director cinematográfico novel -habrá que ver qué es capaz de hacer al frente de la más reciente entrega de las aventuras del agente 007 que está rodando en estos momentos-). Mendes no necesita adornar la función con sofisticados movimientos de cámara, sino que se preocupa más por hacer que ésta se convierta en el ojo indiscreto del espectador infiltrándose en la historia, que consigue retratar de forma envidiable (ver la impecable secuencia final en la que se muestra el devenir de uno de los protagonistas principales). A ello también contribuye una soberbia labor del veterano -y ya fallecido- director de fotografía Conrad W. Hall y de la sensual música compuesta por Thomas Newman, que sabe acompañar cada escena aportando el matiz necesario para hacerla mucho más efectiva, dejando de lado las florituras más elaboradas de otras partituras suyas. Así pues, "American beauty" se convierte en una pequeña e inesperada joya a tener en cuenta a la hora de optar por ver una buena película, sin grandes pretensiones, pero con una carga emocional y capacidad para sorprender únicas. Excelente.



  • MR. HYDE DICE:

  • Chulísima la peli. Fíjate, que no es que sea gran cosa, ni un peliculón de estos hechos con un montonazo de pasta y llena de efectos especiales, o así en plan súper producción. Es más, por momentos, parece que pueda estar hecha en el garaje de cualquier vecino, y que sólo haya hecho falta actores y actrices que se supieran al dedillo sus papeles para bordar la que creo que es una de las pelis con más mala leche y, al mismo tiempo, cojonudas que he visto en mucho tiempo. Ahora, lo que me llama la atención es que haya tenido tanto éxito, que haya ganado tanto Oscar y que les haya pirrado de ese modo a los americanos. Más que nada porque, entre otras cosas, "American beauty" pone a caldo ese sistema de vida tan perfecto suyo, y de cachondea sin cortarse de esa hipocresía tan puesta al día que tienen. Aquí, en la península, puede que no le demos tanto valor como ellos a su vida perfecta pero, independientemente de eso, cuando hay una película como "American beauty" que se despelota de su propia sociedad y lo hace con talento y gracia, desde luego hay que quitarse el sombrero.


    Cuando empieza "American beauty", no tienes muy claro de qué palo va a ir la cosa. Esa voz en off de Kevin Spacey que no entiendes muy bien de qué carajo está hablando, y la presentación de una familia aparentemente perfecta (a mí, en particular, me da escalofríos esa representación de la felicidad, porque huele a falsa al kilómetro) te deja como con la sensación de que la peli va a ser un truño de cuidado. Pero, conforme empiezan a pasar cosas (lo que Spacey va contando de su trabajo, o su hija y la amiga zorrona conociendo al vecino ese raro que ha llegado nuevo) ya ves que las cosas no son como pensabas, y que la película tiene un aire muy diferente al de otras parecidas que has visto. Y, cuando ya llevas la mitad de la película, te lo estás pasando pipa con la sinceridad de Spacey (genial cuando le escribe una carta a su jefe diciendo que el mejor momento del día es cuando se la menea en la ducha, o la cena con su familia cuando les dice que ha dejado su trabajo), y te cuesta creer que todo es un drama -que lo es-, porque tiene momentos que te dan mucho que pensar (la relación de la pareja), y otros con los que te partes la caja aunque no sean para reírse (cuando Spacey pilla in fraganti a su mujer enrollándose con el jefe, o como sueña con la amiga de su hija en una imagen que ya casi forma parte de la historia del cine).


    "American beauty", de todas formas, corre el peligro de parecer una historia muy americanizada, valga la redundancia, como muy centrada en problemas que sólo les ocurren a los yanquis y que, fuera de sus fronteras y del Dios bendiga América tiene poca chicha con la que interesar al resto del mundo. Pero no es así. Ya os digo que la autocrítica que se hacen es bestial, y que se esfuerzan en presentar una serie de valores aparentemente perfectos sólo para enseñarte después la de mierda que han ido metiendo debajo de la alfombra para que no se vea. Además, el final no te lo esperas para nada, por lo que la sorpresa es aún mayor.


    En resumen, os recomiendo que quienes no hayáis visto "American beauty", le deis una oportunidad a un film fresco, original y con muy mala baba, pero hecho de forma que te hipnotiza desde que empieza. y, por supuesto, tanto Kevin Spacey como Annette Bening (por Dios, ¡cuándo le darán un Oscar a este pedazo de actriz!) lo bordan haciendo el papel de sus vidas. Buenísima la película.




    martes, 17 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "COMMANDO"


    TÍTULO: COMMANDO

    DIRECTOR: MARK L. LESTER

    REPARTO: ARNOLD SCHWARZENEGGER, RAE DAWN CHONG, BILL DUKE, VERNON WELLS, ALYSSA MILANO

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A mediados de los ochenta, productor Joel Silver, casi debutante en el cine de acción y a quien, hoy en día, se le deben largometrajes tan conocidos como la trilogía de "Matrix", parecía más que interesado en contar con conocidos realizadores de fama y estilos más o menos especializados en un cine de acción que supiera darle un nuevo enfoque a este género. De ahí su interés en colaborar, por ejemplo, con grandes directores del cine de acción como John McTiernan (quien debe su bautismo de fuego en este género a Silver gracias a sus producciones "Depredador - Predator, 1987" y "Jungla de cristal - Die hard, 1988"), el veterano Richard Donner (que, a pesar de su reconocida carrera antes del inicio de su colaboración con Silver, sentó cátedra en el cine de acción con las cuatro entregas de "Arma letal") y, en el caso que hoy nos ocupa, con Mark L. Lester. Lester, que hasta el momento era un director nada especializado en el cine de acción, pero que había alcanzado una cierta popularidad gracias a sus anteriores films "Ojos de fuego - Firestarter, 1984" y, sobretodo, la polémica por su violencia "Curso 1984 - Class of 1984, 1982", aceptó en seguida el ofrecimiento de Silver para dirigir un nuevo vehículo para el lucimiento de la ascendiente estrella austríaca Arnold Schwarzenegger, después de la buena aceptación que habían tenido entre el público las dos partes de "Conan" y la primera de su famosísimo "Terminator".


    John Matrix (Schwarzenegger) es un coronel del ejército estadounidense que disfruta de su retiro en compañía de su hija, Jenny (Milano). Sin embargo, cuando Jenny es secuestrada por una banda capitaneada por Benett (Wells), un antiguo miembro de la unidad de Matrix, éste se ve forzado a cometer un asesinato a cambio de la libertad de la pequeña. Sin embargo, Matrix consigue escapar y emprende una búsqueda sin cuartel de su hija, liquidando a cuantos enemigos se cruzan en su camino, y encontrando una inesperada ayuda en, Cindy (Chong), una mujer a la que casi obliga a colaborar con él pero que, conforme vayan avanzando las cosas, comprenderá en qué se encuentra metido Matrix.


    "Commando", sin poder ser considerado ni de lo mejor o ni de lo más entretenido que se encuentra en la monótona filmografía de Arnold Schwarzenegger, tal vez sea el largometraje más decisivo de su carrera. En efecto, a pesar de tener un guión prácticamente inexistente (y créanme si les digo que las pocas frases que contiene no aportan nada a la historia), y resultar de lo más predecible, sería injusto no alabar una de las pocas virtudes que contiene el film: su capacidad para entretener. En "Commando" está claro que su principal atractivo fue la presentación de un film de acción pura, donde los disparos y explosiones espectaculares -todo ello por no hablar de los impresionantes enfrentamientos cuerpo a cuerpo- constituyen un auténtico festival pirotécnico, y en el que la presencia del forzudo de origen austríaco demostró tener el suficiente tirón en taquilla como para convertirse en la figura mítica que es a día de hoy.


    Sin embargo, más allá de estas secuencias de acción, algo por lo que también llamó la atención "Commando" es por su contenido violento dentro de estas mismas escenas. A este respecto, aparte de los numerosos disparos a bocajarro destacan, por ejemplo, secuencias como aquella en que Matrix se divierte con uno de los villanos de la función antes de arrojarlo por un precipicio, o el muy violento final en el que Matrix hace frente al pelotón enemigo en el que no duda en amputar extremidades o degollar sin más miramientos a quien trata de impedirle llegar hasta su hija. Pero, preocuparse por aspectos como estos al hablar de un largometraje cuyo único objetivo es divertir y entretener a la audiencia más aficionada a las películas de acción, sería una pérdida de tiempo absoluta. Por consiguiente, la mejor manera de disfrutar de un film como "Commando" es no exigirle nada más de lo que da: diversión a base de tiroteos varios y trepidantes secuencias de acción, al más puro estilo actioneer de los ochenta. Al fin y al cabo, los largometrajes como éste son los que permitieron que el el actual cine de acción sea lo que es (tanto para bien como para mal).



  • MR. HYDE DICE:

  • Ahí, ahí, cine del bueno. ¡Juas! Bueno, sí, supongo que "Commando" es una de las pelis de acción de Chuache más conocidas del momento, y justo después de demostrar que el tío tenía futuro en eso de hacer de robot futurista. Aunque, que nadie se equivoque, que "Commando" es una peli de acción, sí, pero, sobretodo, una de las más evidentes demostraciones de lo que es el cine mamporrero ese de acción en el que un pavo más solo que la una se las sobra y basta para darle por la retaguardia a medio ejército. Vamos, que con cuatro como el John Matrix de la peli, los yanquis ganaban cualquier guerra, porque hay que ver cómo le cunden las balas al tío.


    En fin, que tampoco merece la pena desmerecer mucho a "Commando" que, al fin y al cabo, no disimula ni por un solo momento lo que es: un festival de mamporros, disparos, explosiones y peleas a puro huevo pensadas desde el minuto uno para entretener a la peña y hacer distraídos la hora y media casi exacta que dura. Hay momentos currados de acción, como el asalto al principio de la peli a la casa de Chuache, justo cuando se llevan a la hija y el tío se lanza monte abajo con un coche escacharrado; o la huída desde el avión en pleno vuelo (con más cuento que calleja); y, por supuesto, todo el enfrentamiento final en esa especie de súper mansión donde no deja títere con cabeza. Son escenas en las que sabes que a Chuache no le van a hacer ningún rasguño y, si se lo hacen, sangrará sólo un par de minutos para luego decir: "Tranquilos, estoy bien. Sólo es una herida poco profunda", o algo por el estilo.


    Claro que, en "Commando" eso no importa un auténtico pijo, porque lo que a los que nos la hemos visto -y más de una vez, lo reconozco- son todas las secuencias de acción a saco paco. El diálogo estorba en películas como ésta, y que el Governator ponga la misma cara cuando está contento que cuando está cabreado, nos la pela olímpicamente (es más, atentos al principio, cuando está con su hija dándole un biberón a un ciervo, lo ridículo que se ve). A este respecto, "Commando" cumple perfectamente con sus expecativas, que es hacer que la gente se distraiga con una peli de acción y explosiones a tutiplén. De hecho, ni siquiera el poster es capaz de engañar a nadie. Así que ya sabéis, si os van estas pelis de ver y tirar, pues cojonudo; si no, ya os la podéis ahorrar, porque os aseguro que no hay nada más que lo que os he dicho: mucha acción (pero bien hecha y entretenida), poco diálogo.




    lunes, 16 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "LADRÓN DE BICICLETAS"


    TÍTULO: LADRÓN DE BICICLETAS

    DIRECTOR: VITTORIO DE SICA

    REPARTO: LAMBERTO MAGGIORANI, ENZO STAIOLA, LIONELLA CORELLI, ELENA ALTIERI

    DURACIÓN: 80 min.

    AÑO: 1948

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es imposible no hablar de la historia del cine sin hace un alto en el neorrealismo, cuyo máximo exponente se encontró en el cine italiano de posguerra. Grandísimos directores como Luchino Visconti, Roberto Rossellini o Vittorio de Sica (éstos dos últimos sobretodo), pusieron todo su talento a disposición de una nueva forma de hacer cine -o de politizarlo para denunciar determinadas situaciones, si se prefiere decir así- para plasmar con una sencillez arrebatadora el drama social en el que se había sumido la nación tras el desastre a todos los niveles que había supuesto la Segunda Guerra Mundial. De esta forma, es en obras como "Roma, ciudad abierta - Roma, città aperta, 1945" de Rossellini o la que hoy nos ocupa, "Ladrón de bicicletas" donde esa realidad tan caótica se mostraba sin ningún tipo de artificio, ni sofisticación por parte de los actores que intervenían (ninguno de ellos era actor profesional, sino gente normal y corriente de la calle), por lo que el realismo y golpe a la conciencia que lograban con sus films era tan único como magistral.


    Antonio (Maggiorani) es un hombre sin trabajo, en la Roma de los años inmediatamente posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial. Como miles de italianos, consigue que lo contraten de vez en cuando para pequeñas chapuzas y trabajos de poca monta. Sin embargo, ve una jugosa oportunidad como encargado de pegar carteles que anuncian películas por la ciudad, siempre que disponga de una bicicleta para poder desplazarse por la ciudad. Con tal de lograr ese simple trabajo, Antonio convence a Maria (Carell), su mujer, para que empeñe las sábanas de la casa y, así, poder comprarse la bicicleta. Sin embargo, el primer día, mientras pega los carteles, le roban la bici, por lo que pierde su trabajo. Desesperado, Antonio deambula por las ajetreadas calles de Roma en compañía de su hijo pequeño, Bruno (Enzo) con la esperanza de poder encontrar una solución a sus problemas.


    "Ladrón de bicicletas" es una película devastadora, dicho esto como el mejor de los cumplidos, ya que consigue llegar al corazón de los espectadores con una fuerza y una determinación impresionantes. Muy pocas veces, el realismo en el que se basaba la corriente cultural a la que pertenece por derecho propio "Ladrón de bicicletas" ha conseguido -aparte del género semi-bélico de los films neorrealistas de Rossellini- representar esa parte tan amarga de la sociedad italiana (extrapolable a cualquier nación de la posguerra), completamente ahogada por los efectos de una barbarie que, aún años después de su final, sigue pasando factura a familias.


    Así pues, "Ladrón de bicicletas" contiene momentos tan duros como la reacción de unos niños que comen en un restaurante, pertenecientes ambos a diversas clases sociales, así como una emotiva relación padre-hijo que enternece magistralmente no solo por la insuperable química y complicidad que se establece entre ellos, sino también porque ello constituye el reflejo de la angustia de una familia (y, como ésta, muchísimas más) que hace lo posible por no derrumbarse ante los reveses que sufre del destino.


    Ante todo ello, de Sica se encarga de retratarlo todo con la mayor fidelidad posible a la verdad, sin grandes artificios visuales, y con los recursos estéticos y escénicos necesarios para que esa sensación de autenticidad no abandone al metraje ni un solo minuto. Ni siquiera en sus últimos y angustiosos diez minutos, cuando el sentimentalismo hubiera podido abrirse paso de la forma más evidente. Por este motivo, estamos no solo ante una de las obras cumbres del neorrealismo, sino de toda la historia del cine, digna de ser admirada y "sufrida" para poder admirar toda su hermosura.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues yo no entiendo mucho de neorrealismo o como se llame eso. Lo único que puedo decir es si la película merece la pena o es un bodrio. En este caso, sin ser ninguna maravilla de esas que te marca, lo cierto es que para ser una peli tan vieja está bien, no aburre, y esta corta que, cuando te quieres dar cuenta, ya se ha acabado. Lo que sí me hace gracia es la más que curiosa similitud del tema que trata con toda la mierda de crisis que llevamos padeciendo desde hace casi media década. En "Ladrón de bicicletas" es un padre que está desesperado por encontrar un trabajo con el que pueda dar algo de comer a su familia, hasta que toma una decisión que va en contra de sus propios principios. Vaya, como la vida misma, ¿no? Pues no sé si será porque conozco a más de uno que se vería en una situación parecida o qué pero me ha parecido que, aunque la peli tenga más de medio siglo, trata un tema de lo más actual, y extrapolable a situaciones mucho más modernas.


    Es cierto, en referencia a eso que comenta Jekyll arriba del realismo, que da la sensación de que la historia es de verdad de la buena, y que daba la casualidad de que el director pasaba por allí con su cámara mientras todo ocurría, así que se puso a grabar. Las actuaciones son impresionantes de la primera a la última, desde ese pobre hombre desesperado por encontrar la bici que le han chorizado, hasta el crío que interpreta su hijo, quien te deja el corazón arrugado cuando ve la humillación a la que es sometido públicamente su padre. En serio os lo digo, este momento en especial hace que se te pongan de punta todos los pelos del cuerpo, que casi sientes ganas de poder meterte en la película y echarle un cable a ese pobre diablo.


    Otra cosa que me hizo gracia es alguna que otra secuencia que, hace unos años, homenajeó/copió descaradamente (tachad la opción que más os guste) Roberto Benigni en "La vida es bella - La vita e bella, 1998". Por ejemplo, eso de que el padre vaya a toda paleta por las calles de Roma con su hijo sentado en la parte de delante de la bici; o cada uno de los momentos en que el padre pulula por las calles con su hijo a cuestas, y la mirada y aspecto de pobrecillo que tiene el chaval. Se ve que cuando algo es bueno, sigue funcionando también años después, así que no tengo nada malo que decir de este cine clásico. Aunque, por otra parte, es cierto que la película luce tan vieja como aparenta, por mucho que la historia ahora pueda ser de lo más actual. De todas formas, que nadie se equivoque y piense que es un petardo, porque la verdad es que merece la pena verla. Ya os digo que no tiene nada de comedia, y que hace que se le encoja a uno todo el cuerpo, pero sin necesitar enseñar escenas desagradables o violentas. Aquí, parece que te estén contando una fotografía de la posguerra, es decir, que sabes que lo ves es chungo y que, a pesar de ello, te hace sentir una especie de ternura que no se puede explicar del todo. Así que, hale, si podéis, ya la estáis viendo, que es de las que hay que merecen la pena aunque tenga más años que Matusalén.




    domingo, 15 de enero de 2012

    CINE EN CARTEL: "IMMORTALS"


    TÍTULO: IMMORTALS

    DIRECTOR: TARSEM SINGH

    REPARTO: HENRY CAVILL, STEPHEN DORFF, MICKEY ROURKE, LUKE EVANS, FREIDA PINTO, JOHN HURT

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, es más que evidente que, desde que se estrenó "300 - 300, 2007" hace ya un tiempo, la estética y acierto a la hora de combinar historia con aspectos visuales más propios del cómic sentó cátedra (más o menos lo que sucedió con el devenir de los efectos especiales después de la llegada de la trilogía de "Matrix"). Así pues, ahora, la mayoría de producciones de corte épico no pueden evitar sentir una voluntaria -o involuntaria- similitud con el film que colocó a Zach Snyder en la línea de los realizadores más visionarios del momento. De esta forma, siguiendo una línea similar, ahora ha sido el director de origen hindú Tarsem Singh quien, después del buen sabor de boca que dejó con el thriller onírico "La celda - The cell, 2000", se ha encargado de poner en imágenes la mitológica historia de Teseo, y su lucha contra el despiadado rey Hiperión.


    Teseo (Cavill) es un campesino que, junto con su madre y el resto de su gente, debe refugiarse cuando el rey Hiperión (Rourke) amenaza la tranquilidad de su pueblo. Hiperión está buscando desesperadamente el arco de Epiro, que le permitirá liberar a los titanes que se encuentran en cautiverio y, así, poder vengarse de los dioses, a quienes culpa de una desgracia personal. Para ello, no duda en devastar todo lo que se interpone en su camino. Cuando el pueblo de Teseo es arrasado y su madre asesinada ante sus propios ojos, Teseo es hecho prisionero. Una noche, consigue escapar en compañía de Estavros (Dorff), otro ladrón hecho prisionero, y de Fedra (Pinto), un oráculo capaz de prever el futuro. Su único objetivo será entonces adelantarse a Hiperión y conseguir el arco para evitar que éste pueda liberar a los titanes. Todo ello, ante la atenta mirada de Zeus (Evans).


    Para un largometraje de las características de "Immortals", no cabe duda de que Tarsem Singh era la mejor opción para orquestar su puesta en escena. Si en la introducción hablábamos de su importante aportación en la sangrienta "La celda", aquí pone esa novedad visual tan fabulosa al servicio de una gran súper producción que no oculta, en ningún momento, su deseo de ser una aventura distraída y emocionante. Esta decisión, que podría tomarse como un fallo por su parte al poder ser considerada una exageración demasiado irreal o poco seria (no se trata de una película de aventuras en plan realista, como sí podría serlo "Templario - Ironclad, 2011" o "Braveheart - Braveheart, 1995", por poner dos ejemplos de largometrajes épicos)lo que consigue, sin embargo, es acentuar ese tono de épica mítica inherente al propio relato.


    De esta forma, "Immortals" acaba siendo una especie de cuento mitológico repleto de secuencias asombrosas (el enfrentamiento entre Teseo y los atacantes de su pueblo, el violentísimo duelo entre los dioses y los titanes e, incluso entre ellos mismos -ver la ejecución de Ares a manos de Zeus por interferir en el camino de los mortales-). Esto no implica, sin embargo, que la película hubiera podido tratarse desde un punto de vida menos fantástico pero, aún así, no es impedimento para poder ser considerada como un mero divertimento de lo más entretenido.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé por qué demonios se han empeñado en hacer que "Immortals" parezca una copia de "300". Vale que su estilo es parecido, y que la forma en que está hecha tiene más de una cosa en común. Pero quitando el hecho de que tiene batallas violentas (las de "Immortals" mucho más que las de "300"), tampoco es que sean lo mismo. Es más, creo que puestos a comparar, "Immortals" tiene más cosas en común con "Furia de titanes - Clash of the titans, 2010" que no con la de los espartanos camorristas ya que, donde una te contaba un trozo de la historia clásica -vale que muy adornada y con mucho "ahú-ahú", pero hecho histórico al fin y al cabo-, las otras son pelis sobre historias mitológicas. Y creedme si os digo que a veces uno tiene la sensación de que si se mezclan las imágenes de las dos películas, tampoco te darías mucha cuenta.


    Pero bueno, por lo que respecta a "Immortals", te da justo lo que esperas encontrar: escenas monumentales de batallas -a cada cuál más sangrienta-, aventuras, escenarios acojonantes (atención al sitio en el que están encerrados los titanes dentro del Monte Tártaro, con esas estatuas gigantescas abrazadas entre sí) y secuencias de acción que hacen que ni se te vaya la vista de la pantalla un solo segundo. La peli está hecha de maravilla, y se preocupa lo suficiente de que la historia quede bien clarita y no resultar farragosa, y de que el entretenimiento sea constante durante sus casi dos horas. Vale que puede parecer un poco recargada, más que nada porque los decorados hay veces que son un pelín exagerados, cosa que hace que todo te parezca más un cuento digital que no una película de aventuras clásicas. Aunque volvemos a lo mismo, que la estética que se ha querido mantener es la del tipo de "300", por lo que la magnificación de todo lo que pasa (empezando por ese pueblo encajado en un montaña, siguiendo con la guarida del Rey Hiperión y terminando con la fortaleza junto al Monte Tártaro) es brutal.


    De todas formas, si lo que quieres es pasártelo bien, "Immortals" hace te hace pasar el rato perfectamente distraído. Hay secuencias flipantes, como ese momento en que Teseo y sus colegas tienen que huir de unos soldados de Hiperión y Poseidón les ayuda provocando un tsunami de tres pares de cojones (estupenda esa imagen de Teseo saltando y agarrándose a una cuerda en el último segundo), o como cuando Teseo se carga a cuatro solados con el arco mágico ese o, por supuesto, toda la parte final en la que, por un lado, se enfrentan los dioses a los titanes y, por otro, Teseo a Hiperión- la parte más gore de la peli-.


    Así que ya lo sabéis, para entreteneros un ratito, a "Immortals" va de maravilla. Aunque, si queréis un consejo, no merece la pena gastarse más pasta por verla en 3D. Yo la he visto en las dos dimensiones de toda la vida y os garantizo que no hay así nada que a priori pudiera ganar más en 3D. Es más, teniendo en cuenta que hay escenas de batallas y tal, puede que hasta las tres dimensiones lo único que hagan es marear más. Pero bueno, eso ya vosotros con vuestros gustos. Por lo que a mí respecta, me lo pasé pipa viendo "Immortals", y espero que a vosotros os pase lo mismo.