sábado, 11 de febrero de 2012

CINE EN CARTEL: "THE ARTIST"

TÍTULO: THE ARTIST

DIRECTOR: MICHEL HAZANAVICIUS

REPARTO: JEAN DUJARDIN, BÉRÉNICE BEJO, JAMES CROMWELL, JOHN GOODMAN, PENELOPE ANN MILLER, MALCOM MCDOWELL

DURACIÓN: 94 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Una de las grandísimas ventajas del séptimo arte es que nunca dejará de sorprender a las plateas. Si bien hay muchas ocasiones en que esto se dice para mal -lamentablemente son más las películas que destacan por lo prescindible de algún "ingrediente" que no por lo contrario-, pocas veces se ha dicho más a su favor que en el caso del largometraje que hoy nos ocupa: "The artist". En una época en la que casi cuesta concebir el cine sin incluir ningún elemento digital en las películas (ya, hasta Woody Allen recurre a la tecnología digital para corregir o mejorar determinados aspectos de sus films), y en la que mastodónticos proyectos como "Avatar - Avatar, 2009" demuestran que nos encontramos a los albores de una nueva forma de hacer y disfrutar del cine, que un pequeño largometraje francés, rodado íntegramente en blanco y negro, y mudo, haya conseguido atraer la suficiente atención como para aspirar a un buen número de premios por todo el mundo es casi un milagro. Ahora bien, por muy insólito que este hecho pueda resultar, lo cierto es que no carece en absoluto de justificación ya que, sorprendentemente, "The artist" es una de las mejores películas del año vistas en una pantalla de cine.


    Georges Valentin (Dujardin) es una de las más grandes estrellas del cine de finales de los años veinte. Hasta entonces, George no ha tenido ningún problema en convertir en grandes éxitos los proyectos en los que participaba. Una noche, tras otro estreno triunfante, conoce por casualidad a Peppy Miller (Bejo), una admiradora y aspirante a actriz que sólo desea un autógrafo. Sin embargo, a raíz de un divertido incidente, Peppy comienza a labrarse una carrera cada vez más ascendente en el mundo del cine. Los problemas para George vendrán con la aparición del cine sonoro, momento en el que el productor de la mayoría de sus películas, Al Zimmer (Goodman) apueste por una nueva forma de hacer cine, en la que George se niega en rotundo a participar. A partir de ese momento, comenzará la pesadilla para él, viendo cómo Peppy va logrando arrolladores éxitos cada vez más importantes, cómo su mujer Doris (Miller) le acusa de su fracaso, y cómo sólo su devoto chófer, Clifton (Cromwell) lo apoya a pesar de las circunstancias.


    "The artist" es una declaración de amor en toda regla al arte del cine, y el mejor homenaje que se le puede hacer. Es más, casi se puede afirmar que "The artist" es cine en estado puro. Que un film de estas características, y con las evidentes limitaciones que tiene, consiga atraer con tanto poder la atención del público desde sus primeros minutos y lo mantenga en vilo hasta su último fotograma es la más clara demostración de que estamos ante una película casi perfecta.


    Ahora bien, puestos a seguir sorprendiéndonos, un hecho que aún resulta más asombroso es que los responsables de que "The artist" sea la joya que es sean un director -Michel Hazanavicius- y un actor -Jean Dujardin, recuerden bien este nombre, porque seguro que lo oyen con bastante frecuencia durante las próximas entregas de premios- más conocidos por sus películas cómicas que no por las obras serias y milimétricamente calculadas como sucede en este caso. No en vano, realizador y actor ya habían trabajado juntos en esas parodias de las aventuras del agente 007 que son "OSS 117: El Cairo, nido de espías - OSS 117: Le Caire, nid d'espions, 2006" y su secuela, "OSS 117: perdido en Río - OSS 117: Rio ne répond plus, 2009". Pero lo que ambos consiguen en "The artist" es dar cuerpo a una obra magnífica: Hazanavicius porque sabe a la perfección dónde y de qué forma colocar la cámara para que las palabras resulten prescindibles, y Dujardin porque controla cada gesto, mirada y expresión facial para transmitir muchísimas más emociones y sensaciones de las que cabría esperar que lograra a través de las palabras.


    Por supuesto, ellos dos no son los únicos de quienes depende que "The artist" sea un éxito. Por seguir con el tema de las interpretaciones, Bérénice Bejo borda por completo su actuación de nueva estrella, mientras que los secundarios de lujo como John Goodman o James Cromwell están sensacionales en cada plano en el que aparecen. Y, evidentemente, no podemos obviar la impecable labor tras las cámaras de Guillaume Schiffman y Ludovic Bource (ambos ya habían trabajado también antes con Hazanavicius) como director de fotografía y compositor de la banda sonora, respectivamente. Si el reparto y el director son el cuerpo de esta obra maestra, ellos dos son el alma del film, acompañando de igual forma al espectador en este fascinante recorrido por la historia del comienzo del cine.


    En fin, si ánimo de alargar aún más la crítica, tan solo finalizar recomendándola encarecidamente, ya que se trata de una delicia de película, maravillosa desde la práctica totalidad de sus puntos de vista, y una demostración apabullante de que, en ocasiones, se puede decir muchísimo más con muchísimo menos. "The artist" es un soplo de aire fresco dentro del panorama de cine actual y un claro ejemplo que tendría que servir a más de uno para tomar nota y, así, saber cómo hacer una obra genial.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡¡¡Buenííííísima!!! ¡Buah, quién podría pensar que hoy en día, con tanta tecnología y tanta chufla, una película gabacha, muda, y en blanco y negro, podría darles sopa con ondas a más de la mitad de las que se estrenan en el cine! Es casi perfecta a muchísimos niveles, sobretodo si tenemos en cuenta lo que os digo de que es muda y tal. Vamos, lo que no sé es como no se les cae la cara de vergüenza a los que pretenden ir dando lecciones de cine y luego se sueltan mierdas descomunales (¿Eh, Terrence Malick? ¿Eh, Lars Von Trier?). Si hay justicia en la meca del cine, "The artist" se llevará un buen puñado de Oscars -y no me refiero sólo a dos o tres técnicos-, entre los que se deberá incluir uno bien grande para Jean Dujardin por el papelón que hace en la peli (a quien se le diga que estamos hablando de "Brice de Nice"...), muy por encima de la cara de empanado que pone George Clooney en "Los descendientes - The descendants, 2011".


    "The artist" es mucho más que un homenaje al cine y su historia. Es una historia de amor, de sátira social, de orgullo y de fuerza de voluntad. Habla de un problema en particular -la adaptación a las nuevas tecnologías como consecuencia de la aparición del cine sonoro-, pero cuyas consecuencias se pueden adaptar perfectamente a cualquier escenario (sí, a la crisis mundial que lleva dando por la retambufa desde hace unos años también). Y, aunque parezca raro dicho así, una de las mejores cosas de "The artist" es, precisamente su guión. No le hace falta ni una sola palabra para hacer sentir cada cosa que les pasa a la estrella de cine veterana y a la novata, ni para que ciertos momentos sean más intensos o dramáticos que otros. Es alucinante, os lo juro.


    Para empezar por las cosas que hacen que "The artist" sea un peliculón, creo que habría que hablar de los actores. La expresividad de Dujardin y Bejo es im-prezionante. Son capaces de hacerte ver que están contentos, tristes, perdidos, con miedo, etc. sólo con levantar una ceja o mirar de una determinada forma. Y eso sólo hablando de sus caras, porque la actuación física completa es una pasada que te deja con la boca abierta. Por ejemplo, atención a ese momento en que la chica espera al artista en su camerino y mete un brazo por la manga del esmoquin de él que está colgado en una percha, haciendo como que está teniendo un momento íntimo con el actor; o como cuando el artista se da cuenta del fracaso que ha supuesto su última película muda, en comparación con el éxito que está teniendo la chica con sus películas justo en el cine de al lado. Y, por supuesto, los momentos que tienen juntos, no tienen desperdicio, porque ves que están viviendo una historia de amor y respeto tan enorme que casi les resulta imposible aceptarla y seguir adelante con ella.


    Del resto, pues qué decir, aparte de que es casi perfecto. Los decorados (calcados a los de aquella época, tanto para las películas que rodaban como para la ciudad "de verdad"), la fotografía (casi se respira el aire de las pelis de cine clásico donde las imágenes eran a base de sombras, luces, y todo ese rollo), la música (que suena en noventa de los noventa y cuatro minutos que dura la peli, y las acompaña al milímetro), el vestuario, el montaje... En fin, prácticamente todo. Y eso, por no mencionar la actuación del perro. Sí, sí, habéis leído bien, la actuación del perro. Vamos, que si de mí dependiera, le daba un Oscar también al chucho, que actúa casi mejor que unos cuantos actores que ahora mismo me vienen a la cabeza (Jack Black, Owen Wilson y compañía).


    En fin, que tampoco puedo contaros mucho más de la peli. Primero, porque os la fastidiaría si doy demasiados detalles sobre alguna parte; y, segundo, porque no me da la gana, que ya me he entusiasmado suficiente por hoy. Así que, por favor, si tenéis ocasión, a pesar de que sea una película franchuta (los capullos de los guiñoles no tienen la culpa de que "The artist", por ser una peli gabacha, pague el pato), muda, y en blanco y negro, no dudéis de que, con toda probabilidad, ésta es una de las mejores películas del año. Si no, la mejor.




    viernes, 10 de febrero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "ONE DAY (SIEMPRE EL MISMO DÍA)"

    TÍTULO: ONE DAY (SIEMPRE EL MISMO DÍA)

    DIRECTORA: LONE SCHERFIG

    REPARTO: ANNE HATHAWAY, JIM STURGESS, PATRICIA CLARCKSON, RAFE SPALL, ROMOLA GARAI

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA ROMÁNTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No hay nada mejor que despuntar como director (directora, en este caso) en un mercado diferente al autóctono para que la industria cinematográfica quiera aprovechar ese filón y utilizarlo para poner en marcha producciones que requieren de un toque especial diferente a lo que el público ya está cansado de ver. En el caso de "One day (siempre el mismo día)", ha sido su directora, la danesa Lone Scherfig, autora de la alabada "An education - An education, 2009", la escogida para poner en imágenes la adaptación de la novela homónima de David Nicholls (responsable también de la adaptación de su guión). De este modo, lo que queda claro es que, independientemente de los pormenores de la historia que se vaya a contar, el punto de vista desde el que se va a contemplar no va a ser el convencional, tanto por su equipo técnico (en especial gracias a la labor de montaje) como al artístico. Ahora bien, que tal decisión resulte acertada es algo que, visto el film, puede resultar más que discutible.


    Emma y Dexter (Hathaway y Sturgess, respectivamente) se conocen a finales de los años ochenta, cuando ambos se licencian en una universidad inglesa. Desde la misma noche de la fiesta de graduación, ambos conectan de una forma muy especial, por lo que inician una relación de amistad que va más allá de esa simple noche. Así pues, desde aquel quince de julio en que se conocieron, ambos procuran hacer algo especial celebrarlo. Sin embargo, a lo largo de esos años, serán muchas cosas las que vayan cambiando junto con ellos, entre las que destaca la enfermedad de Alison (Clarckson), la madre de Dexter, la relación que Emma inicia con Ian (Spall), un compañero del restaurante en el que ella trabaja de camarera, o el matrimonio casi a la fuerza de Dexter con una novia a la que ha dejado embarazada.


    "One day (siempre el mismo día)" es una película que no oculta en ningún momento que su directora no es norteamericana. Y vaya por delante que esto no lo decimos como un reproche, sino más bien como un elogio diferenciador. En efecto, cada plano del film está rodado con una sencillez narrativa bastante poco frecuente en el cine estadounidense, donde los grandes y opulentos movimientos de cámara se utilizan tanto para engrandecer a los personajes o situaciones en las que éstos se ven envueltos, como para recargar en exceso secuencias que no requieren de tanto artificio. En lo que concierne a "One day (siempre el mismo día)", Scherfig huy de estos convencionalismos, aportándole un ritmo mucho más pausado -y distante- al relato. Esto queda reflejado mucho más en lo que no se ve que en lo que sí (Emma desnudándose antes de bañarse con Dexter en una piscina, Dexter tomando cocaína en un baño a mitad de cena con Emma, los constantes excesos nocturnos de Dexter...), haciendo que sean precisamente estos elementos que el espectador no llega a ver los que le dan un grado de madurez a todo el conjunto del que, por desgracia, carece por completo el libreto.


    Efectivamente, el guión es la parte más floja de "One day (siempre el mismo día)" ya que, donde la historia debería reforzar cuáles son los vínculos que unen a esta atípica pareja, lo único que se limita es a depender de la mera presencia de sus dos protagonistas, cosa que no siempre funciona como debería (el problema no solo es la falta de química entre los intérpretes, sino también la poco acertada elección de Sturgess para un papel que requeriría a un actor con mucho más carácter para las escenas románticas, no sólo en los momentos más dramáticos). Así pues, instantes tan traumáticos como la enfermedad y pérdida de un ser querido, la relación padre-hijo, la desorientación ante qué hacer con la vida, la maternidad, etc. son tratados desde una lejanía que le impide tanto al espectador identificarse con estas situaciones como a la directora profundizar en unas tramas que podrían haber dado muchísimo más juego.


    Concluyendo, "One day (siempre el mismo día)" se queda corta en su intento de resultar una historia de amor diferente a lo que normalmente se ve. Cierto es que resulta distinta en su forma de realización y planteamiento argumental, pero esto es algo a manejar con sumo cuidado cuando el relato que se está contando pretende resultar algo romántico y emocionante. Por consiguiente, como título por el que decantarse esta semana en el videoclub, puede ser una buena opción, aunque tengan presente que si lo que buscan es emocionarse y disfrutar con una buena historia de amor, puede que encuentren algo de lo segundo, pero muy poco de lo primero.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me esperaba mucho más de "One day (siempre el mismo día)". No es que pensara que era un peliculón, pero sí que tenía la impresión de que, dentro de la posible pedorrada que sería este cuento de (des)amor, conseguiría emocionar un poco más. De hecho, en vez de llamarse (siempre el mismo día), casi podría llamarse (siempre la misma historia) porque, durante los veinte años en que pasa la película, tanto da que te cuenten el principio, el final o una parte del medio, porque el resultado es el mismo. No digo que esté mal contado, ni que sea un petardo -aunque algunas partes...-, sino que te pasas casi dos horas esperando algo que haga que los pavos de la película te caigan bien, pero ni a la de tres los consigues.


    Sí que es original el hecho de que te cuenten lo que son veinte años de relación entre dos personas que empiezan como amigos y van pasando a algo más. Aunque, claro, es un pelín lamentable ver que desde que se conocen con veintipocos años hasta que la peli llega al final, te da la sensación de que tu primo de diecisiete años es bastante más maduro que los personajes. Pero bueno, eso supongo que ya es otra historia. El problema que yo le veo a "One day (siempre el mismo día)" es que se repite más que el ajo. Veinte años de historia dan para mucho, pero la película parece empeñada en contarte siempre lo mismo: que si se quieren pero no lo admiten, que si él es un capullo integral forrado de pasta y amante de las juergas que no piensa renunciar a ese estilo de vida, que si ella parece tonta por no decirle cuatro cosas a la cara, y bla bla bla. Otro problema, es que la peli tiene cosas que no hay quien se las crea, ni estando muy mamado. Por ejemplo, ¿de verdad alguno se traga a la primera que una tía buena como la chica se pueda ir a vivir con un tipo como ese supuesto cómico, más feo que pegarle un bocado a un limón, y cuya mayor aspiración es actuar en un cuchitril de pueblo? ¡Oh, venga ya!


    Otra cosa que no me acabó de convencer de "One day (siempre el mismo día)" es el actor principal. No me sonaba de haberlo visto antes en ninguna película, pero es que interpreta su papel con una poca gana acojonante. Además, tiene una pinta de julai en más de una escena que todavía hace que te preguntes en qué coño estará pensando la chica para fijarse en él, con la de peces que tendrá que haber en el mar. Pero claro, no todas las impresiones que me ha dado la peli son negativas. Entre las cosas que creo que están bien llevadas, de la historia, destacaría, por ejemplo, la forma de enseñarte determinados momentos de sus vidas, con la suficiente madurez como para no caer en el sentimentalismo barato, es decir, de forma que cada fotograma parezca gritar "¡va, llora un poco!" (de él: la enfermedad de su madre de él, la relación con su padre, el matrimonio de penalti, el problema con las drogas...; de ella: hacer frente a la imposibilidad de cambiarlo a él, la convivencia con ese friki de novio que se echa, etc.) aunque, tratándose de una peli romántica, también tendrían que haberle puesto un par de gotitas de ñoñería, que para eso están estos bodrios.


    En fin, que "One day (siempre el mismo día)" no es la típica película romántica con final predecible (eso ya os lo digo desde ahora), pero que tampoco tiene esa especie de encanto de las pelis pedorras que hace que, aunque aquello no valga nada, al menos te puedas emocionar un pelín mientras la ves. No lamentas haber dejado que tu chica la haya elegido como opción de alquiler esta semana (¿acaso pensabais que las pelis de este tipo las elegimos siempre Jekyll o yo sin influencia externa? Inocentes...), pero tampoco es que quedes con ganas de que te cuenten más. Totalmente de sobremesa y, si ponen algo más interesante, ni eso.




    jueves, 9 de febrero de 2012

    CINE ACTUAL: "ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS"

    TÍTULO: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

    DIRECTOR: TIM BURTON

    REPARTO: MIA WASIKOWSKA, JOHNNY DEPP, HELENA BONHAM-CARTER, ANNE HATHAWAY, CRISPIN GLOVER

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tim Burton es un realizador que ha conseguido labrarse una importante reputación en la meca del cine por méritos propios. Su genio a la hora de dibujar y concebir historias originales ha fascinado desde hace años a las audiencias de medio mundo, tanto cuando da lugar a cuentos originalísimos ("Eduardo Manostijeras - Edward Scissorhands, 1990", "Sleepy Hollow - Sleepy Hollow, 1999"), como a excelentes películas de aventuras ("Batman - Batman, 1989", "Charlie y la fábrica de chocolate - Charlie and the chocolate factory, 2005"). Así pues, a pesar haber sufrido algún que otro batacazo comercial y artístico, como le sucedió con el lamentable remake de "El planeta de los simios - Planet of the apes, 2001", Burton ha seguido contando con el favor de la industria cinematográfica para seguir realizando proyectos, a cada cuál más sorprendente. DE esta forma, hace un par de años llegaba a las carteleras de todo el mundo su particular versión de la novela de Lewis Carroll, "Alicia en el país de las maravillas", un largometraje de lo más publicitado tanto por suponer una nueva colaboración entre Burton y Johnny Depp -la séptima- como por un innovador uno del formato 3D.


    Alicia (Wasikowska) es una joven muchacha que se opone a someterse a la hipocresía y falsa diplomacia de su familia, cuyos miembros tratan de emparejarla con un repelente pretendiente. Escapando del agobio que representan para ella esas reuniones de sociedad, Alicia descubre un misterioso agujero junto a un gran árbol, por el que se acaba precipitando. Al llegar al fondo del mismo, Alicia descubre una extraña habitación con una puerta que da paso a un mundo de fantasía lleno de criaturas particulares -un gato "etéreo" y siempre sonriente, un conejo obsesionado con el tiempo, otro conejo medio majareta...-, que se sienten amenazadas por la despiadada dictadura impuesta por la reina de corazones (Bonham-Carter). Así pues, Alicia, ayudada por un extravagante personaje conocido como el Sombrerero Loco (Depp) y la Reina Blanca (Hathaway), tratará de ayudar a todos los personajes de este extraño mundo, a la vez que tratar de encontrar la salida de vuelta a su mundo.


    Aunque, a primera vista, la versión burtoniana de "Alicia en el país de las maravillas" pueda parecer una mera actualización del famoso largometraje de dibujos animados realizado por Walt Disney hace más de medio siglo, lo cierto es que sólo comparte con éste los primeros quince minutos. En efecto, desde el momento en que el personaje de Alicia entra en el mundo de fantasía, la historia toma un camino muy diferente, jugando con el relato original de Carroll y haciendo parecer que la historia que el público ya conocía de anteriores versiones fue una primera parte, de forma que esta nueva aventura no es sino un regreso del personaje de Alicia al país de las maravillas tras haber olvidado todo lo que sucedió tiempo atrás. Comparativamente, aunque salvando mucho las distancias, ocurre algo similar a lo que Bryan Singer pretendió lograr con su poco inspirada revisión del hombre de acero en "Superman returns - Superman returns, 2006", quien partía del hecho de que el film era una continuación de lo sucedido en largometrajes previos para, a partir de ese punto, desarrollar una historia completamente nueva.


    Sin embargo, Burton parece no sentirse cómodo con el libreto, ya que su "Alicia en el país de las maravillas", aunque no puede negar que posea su particular toque, sí que carece de la emoción de la que había hecho gala en sus anteriores películas. Así pues, en el film abunda una exagerada preocupación por sorprender al público con apabullantes efectos especiales, y secuencias asombrosas (como sucede con casi todo lo que tiene lugar en el palacio de la reina de corazones), en detrimento de un relato que resulte emocionante y que consiga hacerse con la atención de los espectadores. Sólo así se entienden secuencias como la de las tropas de la reina roja buscando a Alicia cerca de donde el Sombrerero y Conejo Loco están tomando té (y que al público no consigue emocionar lo más mínimo, a pesar de su supuesto suspense), o la parte final en la que Alicia debe hacer frente al dragón (toda esta secuencia está excelentemente bien coreografiada y mejor hecha a nivel de efectos especiales), que no terminan de encajar con el resto del film.


    De esta forma, a pesar del esfuerzo en resultar originales al no relatar una vez más la misma historia que el público ya conocía, y de un despliegue visual de primer orden (el vestuario de Colin Atwood -ganadora del Oscar por su labor en esta película-, la decoración -también galardonada con el premio de la Academia-, los efectos visuales, la partitura original de Danny Elfman...), por desgracia, el resto del largometraje resulta aburrido y monótono, desinflándose igual que un globo pinchado a medida que avanza su metraje. Una lástima que la versión de "Alicia en el país de las maravillas" made in Burton no se encuentre a la altura de las expectativas.



  • MR. HYDE DICE:

  • No entiendo muy bien a Tim Burton. Por lo general, me gustan bastante sus pelis. Es más, creo que es uno de los tíos con más imaginación de los que hay ahora mismo por Jolibú y, además, se la pela que las historias que le molan sean un poco truculentas o que no sigan el buen rollito de las otras pelis de tipo fantástico. Y esa forma de hacer películas la mantiene hasta cuando la peli en sí es un poco patata (como creo que pasa con "Charlie y la fábrica de chocolate" -que es una chorrada monumental-, o "Sweeny Todd - Sweeny Todd, 2008"), o una frikada de pelotas ("Ed Wood - Ed Wood, 1994" o "Mars attacks! - Mars attacks!, 2006). Ahora, que un tío capaz de hacer peliculones como "Big fish - Big fish, 2003" se suelte mierdas descomunales como "El planeta de los simios" (versión 2001) o esta última versión de "Alicia en el país de las maravillas", es algo que no consigo comprender. Pero, encima, que ésta se convierta en una de las películas más taquilleras de la historia del cine, ya me deja bailando break-dance del vibrote.


    Porque, vamos a ver, entiendo que quiera hacer una peli así más como para críos, como la de la fábrica de chocolate. Además, es un estilo que le va como anillo al dedo para plantar decorados de esos así rarísimos que me molan por todos los lados. ¿Que quiere volver a trabajar con Johnny Depp? Vale, cojonudo, no problem. Pero macho, ¿qué te has fumado para hacer semejante truño? Algunos dicen que es chungo superar el nivel de encanto de la versión de dibujitos que hizo Disney hace la pera de tiempo, pero bueno, como a mí tampoco es que aquella sea una de las pelis del tío Walt que más me hayan gustado no me rasgo las vestiduras. Pero es que mira que es jodido hacer una película en la que ya ha pasado todo lo de la vez anterior para sacarse de la manga una peli que se inventa el cuento de cabo a rabo.


    Pero, fijaos, que el problema ni siquiera es ese. Porque lo mismo podría decirse del Batman que ha hecho Christopher Nolan, y ya veis que es una pasada. Lo que te deja con cara de "no puede ser" es que toda la peli es aburrida desde que empieza hasta que acaba. Vale que se nota que se han gastado una pasta en decorados, maquillaje y todo ese rollo, y que los efectos especiales están muy bien. Eso no lo niego. Pero coño, hazlo entretenido. Para empezar, la actriz que hace de Alicia tiene la misma expresividad en la cara que Chuck Norris -es más, casi parece que le jode tener que estar haciendo la película-; el guión (o como se diga) es un coñazo que no interesa ni tiene el más mínimo misterio pasados los primeros quince minutos; a pesar de los efectos especiales, el ritmo es lento de pelotas; y, si lo que quería era hacer una película familiar, puede que a los nanos les encante ver a Johnny Depp haciendo tonterías, o a ranas-soldado disimulando que se han comido un pastel, pero lo que no te explicas es por qué carajo no se han preocupado de hacerlo un poco más interesante. No sé, con un pelín de intriga, de emoción...


    Que tenga momentos que así me vengan a la mente ahora mismo, recuerdo que sí me gustó la cara de cabroncete que tiene el gato ese que siempre está sonriendo o, como os decía antes, toda la parte en la que Alicia se cae al agujero, bebe las pociones mágicas y tal. Hasta resulta curioso el momento en el que tiene que domar a una especie de perro gigante. Pero es que del resto, no merece la pena ni las ralladas mentales del sombrerero, ni el enfrentamiento con el dragón, ni nada de lo demás. Ni siquiera la música (estupenda como siempre) de Danny Elfman -¿para cuándo un merecido Oscar, miembros y miembras de la Academia?-.


    En fin, espero que a la próxima Tim Burton esté más inspirado, porque podrá haberse forrado con esta versión de "Alicia en el país de las maravillas", pero eso no quita para que la peli sea un truño como un piano. Podría haber tomado ejemplo de lo que suele hacer Spielberg cada vez que se la quiere jugar con una peli más arriesgada, que antes rueda una película comercial a lo bestia, pero de calidad, y luego se la juega con la otra. En este caso, comercialidad toda la que le quieras ver pero, de calidad, poca tirando a nada. Así que si aún no la habéis visto, mejor quedaos con la de dibujitos, que tampoco es nada del otro mundo pero, al menos, no te da la sensación de estar perdiendo el tiempo.




    miércoles, 8 de febrero de 2012

    CINE DE LOS 90: "ESTADO DE SITIO"

    TÍTULO: ESTADO DE SITIO

    DIRECTOR: EDWARD ZWICK

    REPARTO: DENZEL WASHINGTON, ANNETTE BENING, BRUCE WILLIS, TONY SHALHOUB, SAMI BOUAJILA

    DURACIÓN: 116 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No hace falta entrar en muchos detalles para estar completamente seguro de que los atentados de Nueva York del once de septiembre cambiaron para siempre la forma de ver las cosas desde ese momento. El cine, como cualquier manifestación artística, no se ha sentido inmune a tan devastador efecto. Ahora bien, aunque el público pueda dar por hecho que se realicen determinados largometrajes que tengan como tema principal tan salvaje acto terrorista, lo que ya no suele ser tan corriente es que haya una película capaz de recoger tal frustración e intriga antes de que se produjeran. En efecto, casi como si el argumento que explota hubiera sido proverbial, el director Edward Zwick se alejó de la épica que había caracterizado a sus primeros largometrajes (la excelente "Tiempos de gloria - Glory, 1989" y "Leyendas de pasión - Legends of the fall, 1994") para centrarse en una historia que tenía como punto de partida una serie de brutales atentados perpetrados en la Gran Manzana, tras los que se encontraban terroristas extremistas islámicos. Como principales protagonistas, Zwick tuvo la suerte de contar con tres auténticas estrellas hollywoodienses: Denzel Washington (en su tercera colaboración con el director), Annette Bening y un comedido Bruce Willis.


    Anthony Hubbard (Washington) es un agente del FBI que dirige una importante unidad antiterrorista, centrada en las amenazas de origen islámico. Tras un brutal atentado, Hubbard conoce a Elise Kraft, una agente de la CIA que lleva tiempo recabando información acerca de las células terroristas islámicas que se encuentran en el interior de Estados Unidos. Su sospecha es que, tras la detención de un importante jeque terrorista en Oriente Medio, se están preparando una serie de atentados en cadena que provocarán una auténtica masacre entre la población civil neoyorquina. La cosa se complicará cuando el general William Deveraux (Willis) proponga medidas mucho más radicales de lo esperado para controlar la amenaza terrorista.


    "Estado de sitio" es, por encima de cualquier otra valoración que se le quiera dar, una película de entretenimiento. Cierto es que toca un tema tan delicado y candente en la actualidad como el terrorismo islámico y las consecuencias tan devastadoras que éste puede tener. Sin embargo, no hay que olvidar que su principal intención es distraer al público y hacer que la intriga que maneja con notable acierto pretende hacer que los espectadores se sumerjan desde el comienzo en una historia de espionaje y tensión. A este respecto, destaca particularmente la labor dinámica tras las cámaras de Edward Zwick, mucho más preocupado por hacer del guión una historia interesante y trepidante.


    Desgraciadamente, como suele ser frecuente en las películas de Zwick, esa aparente épica de la que quiere salpicar a todo el conjunto acaba desinflándose conforme avanza el metraje. Así pues, mientras que "Estado de sitio" comienza de forma espectacular y avanza hasta, aproximadamente, poco más de su mitad, con pulso firme y ágil, es a partir del instante en que se cede mayor protagonismo a los militares y la represión por parte del ejército (con esa imagen de un estadio abarrotado de prisioneros sospechosos de pertenecer a alguna célula islámica, casi calcada del "Desaparecido - Missing, 1982" de Costa Gavras), cuando "Estado de sitio" se vuelve un film muchísimo más predecible y flojo de lo que cabría esperar.


    No obstante, a pesar de este detalle, y de que el final del largometraje contenga más de una línea argumental secundaria de lo más tramposa (la identidad del cabecilla de la última célula que piensa atentar contra una tremenda multitud de diversidad étnica, la falta de escrúpulos del militar al que encarna Bruce Willis -quien, dicho sea de paso, recita las frases más horteras y ridículas de toda la película-, etc.) que deja al espectador con la sensación de que "Estado de sitio", de haber sabido jugar mejor sus cartas y derivar hacia una resolución más propia de los thrillers policiacos, habría logrado ser un largometraje muchísimo más efectivo y, por qué no decirlo, mejor.


    Sea como sea, no hay por ello que negarle las virtudes que tiene este entretenimiento: ritmo trepidante durante la mayor parte de su metraje, imágenes escalofriantes tanto por el contenido visual como por la tensión psicológica y moral que implica, y una actuación a cargo de Denzel Washington que hace que una simple película de corte pseudo político como ésta adquiera un cariz mucho más dinámico e interesante.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Uf, qué chungo es comentar una peli como "Estado de sitio"! Por una parte, supongo que es más o menos fácil hablar de cómo es la peli, de si interesa o es un bodrio y tal pero, por otra, es jodidillo el tema que toca. Así que mejor nos centramos en la peli, que esto va el tema. "Estado de sitio", aunque no lo parezca, se hizo unos años antes de los atentados de las Torres Gemelas. Y digo lo de "aunque no lo parezca" porque no creo que ahora, tal y como está el patio, hicieran una peli parecida. En ella, se ve claramente como los tarados de los radicales islámicos se dedican a preparar una serie de atentados por Nueva York, a cada cuál más bestia. Por supuesto, en medio de todo este follón, Denzel Washington demuestra lo que es ser un agente del FBI de lo más íntegro, Annette Bening que puede ser una espía cojonuda y Bruce Willis... bueno, Bruce se limita a poner la cara de pocos amigos de siempre.


    "Estado de sitio" es una película que te hace pensar de una forma diferente. No me refiero a que te haga ver las cosas de otra forma, sino a que seamos capaces de darnos cuenta de que ni todos los árabes son terroristas ni todos los occidentales (los militares, en este caso) son angelitos bajados del cielo. La peli empieza siendo una historia de intriga muy bien hecha, con sus pistas, sus sospechosos y toda esa mandanga de las películas en las que el FBI, la CIA o cualquiera de estos policías se dedica a seguirle la pista a tíos más peligrosos que un mono con navaja. Toda esa primera parte te atrapa desde el minuto uno. Además, mantiene el misterio de algo que pasa al principio de todo con un jeque -y que no os contaré para no chafaros el interés- y que tendrá consecuencias importantes a medida que avanza la peli.


    Durante toda esa primera mitad, hay secuencias que te dejan clavado al asiento, como el del atentado a un autobús, y que monta un cirio del quince en pleno centro residencial. O toda la parte de espionaje de después, en la que ni pestañeas para no perderte un solo detalle de cada sospechoso, o de cada persecución. Y, por supuesto, cuando pasa lo que podríamos llamar el súper atentado, ahí ya la flipas (os prometo que la imagen esa de una mujer bajando unas escaleras como medio ida que, de repente, se gira y ves cómo le falta un brazo, me costará de olvidar). Además, como no sabes quién o quiénes son los malos (los moros de turno, sí, vale, pero es como no decir nada porque no te imaginas la carita que tienen, ni cómo pararlos), pues aún aumenta más ese interés no sólo por saber si los pillan, sino cómo, o si es antes de que monten otro pollo de los suyos.


    Ahora bien, hay un momento en que en "Estado de sitio", parece que la cosa se les va de las manos, y te da la sensación de que como no sabían de qué forma salir del berenjenal en el que se habían metido, tiran por el camino del medio, sin saber muy bien a dónde irán a parar. Supongo que eso pasa cuando empiezan a meterse a saco paco los militares en todo el embolao (cuando construyen esa especie de campo de concentración en un estadio, cuando Denzel tiene que acelerar para que no revienten media ciudad por los aires y tal). Toda esa parte no está mal, pero tienes esa impresión de que no han sabido cómo mantener la crítica a todo el tema de los atentados y que han decidido sacar al moro de turno para partirle la cara.


    De todas formas, "Estado de sitio" es una peli que me gusta ver de cuando en cuando, que sigue siendo igual de interesante y con una intriga brutal. Sé de sobra lo que pasa y cómo acaba, pero acojona hasta cierto punto ver cómo algunas de las cosas que ves y piensas "bueno, sólo es una peli", de repente se pueden volver de lo más reales. Por suerte, la peli está muy bien hecha y, si además sale Denzel Washington -creo que es uno de los tíos más simpáticos y mejores actores que salen ahora mismo en las pelis americanas-, pues aún te lo pasas mejor. Ahora, ya os digo que "Estado de sitio" no es solo un entretenimiento. Da que pensar, y mucho. Cosa que, unido al hecho de que te lo pases bien y entretenido un rato mientras lo ves, pues te sienta mucho mejor.




    martes, 7 de febrero de 2012

    CINE DE LOS 80: "LOCA ACADEMIA DE POLICÍA"

    TÍTULO: LOCA ACADEMIA DE POLICÍA

    DIRECTOR: HUGH WILSON

    REPARTO: STEVE GUTTENBERG, BUBBA SMITH, KIM CATTRALL, GEORGE GAYNES, G.W. BAILEY, DAVID GRAF, LESLIE EASTERBROOK, MICHAEL WINSLOW

    DURACIÓN: 89 min.

    AÑO: 1984

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • 1984 fue un año bien productivo para los estudios que decidieron apostar por una nueva forma de realizar comedias. Por una parte, grandes estrellas televisivas debutaban como protagonistas absolutos con films que contaban más con el gancho de su mera presencia que no con la calidad de la propia película (caso de "Superdetective en Hollywood - Beverly Hills Cop, 1984"). Por otra parte, otros se decantaron por una curiosa y acertada combinación de comedia con ciencia ficción ("Los cazafantasmas - Ghostbusters, 1984") y con el terror ("Gremlins - Gremlins, 1984"), cuya acogida fue recibida con los brazos abiertos. En medio de este panorama, también se estrenaba una comedia de bajo presupuesto, centrada en las aventuras y desventuras de un grupo de esperpénticos personajes que decidían entrar a formar parte de las fuerzas policiales nacionales. El resultado sería el primer largometraje de una serie de exitosas secuelas (en orden decreciente, como suele ser frecuente en estos casos), que contaría con el apoyo mayoritario del público que acudió en masa a los cines para divertirse con las patochadas de todos estos cadetes.


    Carey Mahoney (Guttenberg) es un aspirante de lo más gamberro que se presenta a unas oposiciones a agente de policía junto a un particular grupo de aspirantes de lo más peculiar, entre los que se encuentra Jones (Winslow) -una auténtica máquina de ruidos andante-, Hightower -un fortachón de casi dos metros-, Tackleberry -obsesionado con las armas de fuego descomunalmente grandes-, y la inocentona Karen Thompson (Cattrall). Todos ellos serán puestos a prueba por un instructor con muy malas pulgas llamado Harris (Bailey), aunque contarán con la ayuda del comandante Lassard (Gaynes), un bonachón que se encargará de hacer lo posible porque todos ellos se conviertan en auténticos policías.


    Evidentemente, ante un argumento como el de "Loca academia de policía" poco margen de discusión cinematográfica queda disponible. Esta alocada comedia, a pesar de haber contado con la simpatía del público mayoritario, no consigue mejorar con el tiempo, ya que tanto en el momento de su estreno como casi treinta años después, sobrevive a causa a la aparente gracia de alguna de sus secuencias. Sin embargo, quitándole esos dos o tres instantes, "Loca academia de policía" no es más que un simple y burdo entretenimiento de usar y tirar que sirve como distracción pasajera pero que, en ningún momento, se queda en la memoria del espectador como una comedia de referencia.


    Cierto es que algunos de los episodios que dan cuerpo al largometraje tienen un acierto de lo más simpático (caso, por ejemplo, de todo lo relacionado con los primeros entrenamientos de los cadetes al llegar a la academia). No obstante, esta aparente gracia da paso al absurdo de ciertas situaciones (dos grupos de agentes de policía tratando de evitar un atraco a una tienda de lámparas y causando casi más destrozos de los que habría provocado un terremoto, o los propios agentes procurando salir ilesos de una multitud que los persigue por las calles de la ciudad para lincharlos), que depende más de la propensión a la risa fácil del público que no de la originalidad de dichas situaciones. Y, por supuesto, quedan relegadas al absurdo más absoluto reflexiones del tipo "cómo es posible que hayan aceptado en una academia de policía a semejante panda de facinerosos", porque ni tiene sentido ni merece la pena perder el tiempo con ellas.


    Así pues, "Loca academia de policía" funciona como un simple entretenimiento de lo más intrascendente. Del tipo de pasatiempos que resultan útiles si da la casualidad de que se emiten por la televisión en la sobremesa de alguna tarde y a ustedes no les apetece hacer otra cosa que distraerse un rato en la comodidad del sofá de su casa.



  • MR. HYDE DICE:

  • Bueno... Primero fue "Porky's - Porky's, 1981" y ahora "Loca academia de policía". ¡Eso sí que es tirar de obras maestras de la comedia ochentera! ¡Juas! Ahora, lo curioso del tema es que, por muy malas que pudieran parecer estas películas (de las del tío de pelo blanco, ya ni hablemos), siempre conseguían hacerte reír -al menos con las primeras partes, que al resto dales de comer aparte- y hacerte pasar un buen rato, así que tan patatoides no serían después de todo. Además, como suele decirse, el mérito que tienen algunas de estas pelis chorra es que todas tenían su punto original que es el que las hizo tan famosas y, a este respecto, "Loca academia de policía" tiene unos cuantos porque, si no, que me expliquen cómo pudieron hacer un huevo de segundas partes (unas seis o siete en total), y hasta una serie de dibujos animados que el menda, como cualquier crío de la época, se tragaba sin chistar.


    De todas formas, lo que le da ese puntito a "Loca academia de policía" no son los gags ni cada uno de los episodios que parece que la forman. En este caso, lo que hace que te partas el ojete es cada uno de los tarados que quiere ser policía. Veamos, hagamos un rápido repaso mental: está el que hace ruidos (uno de mis preferidos), el burro que sólo piensa en pistolones y bazookas (otro de mis preferidos), la instructora buenorra, el comisario de policía empanado, el gigantón al que nadie tose a la cara, el pavo con cara de tonto y torpe hasta decir basta (al que le desvalijan el coche de policía mientras se atiborra de donuts y café), y el instructor cabrón al que no paran de gastarle putadas. Evidentemente, más que de una comisaría de policía, parece que estamos hablando de la comparsa de las fiestas de un pueblo, o de los pacientes de un manicomio. Pero, por supuesto, cuando los visten de policías y salen a la calle, montan cada bollo que no puedes hacer otra cosa que no sea reírte.


    No creo que sea posible destacar así muchos momentos sueltos de "Loca academia de policía", porque la película entera es como ver un sketch detrás de otro, a cada cuál más chorra, pero con su punto cachondo para que la sonrisa tonta te venga a la cara. Por ejemplo, uno de los que a mí más gracia me hace, es cuando el comisario tiene que dar un discurso delante de un montón de gente sin saber que hay una guarrilla metida debajo del atril desde el que tiene que hablar, y ella le hace "una faenita" mientras el pollo está en mitad de discurso. La cara que se le queda de satisfacción y cómo se pone más blanco que el papel cuando luego ve salir de ahí abajo a otro policía (que estaba escondido con la tiparraca) no tiene precio, jejeje. Y, por supuesto, cada una de las putadas que le hacen a su supervisor -como cambiarle el champú por pegamento- y de los líos que monta el tío de los ruidos, que es uno de los más divertidos de todos.


    Por supuesto, o te tomas a broma toda la película, o te dan ganas de cortarte las venas, porque "Loca academia de policía", lo que se dice un peliculón, pues no lo es, fíjate tú. Por no decir que, como peli, es una mierda pinchada en un palo. Aunque, por supuesto, quien piense que los que la hicieron querían pasar a la posteridad por la calidad de su peli, que se lo haga mirar por un médico, porque muy centrado no es que esté. Así que si queréis pasar un rato entretenido, reíros un rato con las tontunas que se les ocurren a esta pandilla de descerebrados y olvidaros del mundo durante menos de hora y media, "Loca academia de policía" -la primera, of course- puede ser una buena opción. Ah, y recordad que vale única y exclusivamente para eso, que no hay más donde rascar.




    lunes, 6 de febrero de 2012

    CINE CLÁSICO: "EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS"

    TÍTULO: EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS

    DIRECTOR: CAROL REED

    REPARTO: CHARLTON HESTON, REX HARRISON, ALBERTO LUPO, DIANE CILENTO, HARRY ANDREWS

    DURACIÓN: 136 min.

    AÑO: 1965

    GÉNERO: DRAMA HISTÓRICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A partir de la década de los sesenta, y muy especialmente durante los años siguientes (hasta principios de los setenta, más o menos), el cine épico experimentó un giro de lo más acentuado hacia la producción de largometraje a cada cuál más faustuoso. Si bien "Ben-Hur - Ben-Hur, 1959" había sentado un precedente en cuanto a cine histórico de corte épico, no sería hasta su afianzamiento con "Lawrence de Arabia - Lawrence of Arabia, 1961" y, sobretodo, con el punto de inflexión que supuso "Cleopatra - Cleopatra, 1963" cuando éste alcanzaría su máximo esplendor. En mitad de toda esta moda, y justo el año en que David Lean volvía a estrenar otra de sus obras maestras (la adaptación de la famosísima novela de Boris Pasternak), el realizador Carol Reed realizaba una de las películas más fabulosas acerca del mundo del arte y, más en concreto, sobre cómo se pintó la Capilla Sixtina. Para ello, Reed no tuvo reparos en contar lo que acabaría siendo "El tormento y el éxtasis" con un lenguaje cinematográfico ágil y emocionante como pocas veces se había visto antes.


    El Papa Julio II (Harrison) está buscando a un gran artista que se encargue de pintar el techo de la Capilla Sixtina de El Vaticano. Conocedor del talento y la obra del gran Miguel Ángel (Heston), le encarga a éste el trabajo, a pesar del rechazo inicial de éste último. No obstante, y gracias a una serie de hábiles artimañas, Julio II conseguirá que el gran genio renacentista se ponga manos a la obra y, aún a costa de los constantes arrebatos de durísima crítica del gran artista, que finalice la que acabaría siendo una de las obras pictóricas más fabulosas de la historia del arte.


    Plantear una obra como "El tormento y el éxtasis" está lejos de resultar una tarea sencilla. En primer lugar, la documentación acerca de la creación de semejante obra de arte es tan basta que cualquier guionista hubiera podido perderse con tremenda facilidad. Por ello, el guionista Philip Dunne decidió basarse en el libro escrito por Irving Stone para dar forma a lo que formaría el cuerpo de esta excelente película. Así pues, "El tormento y el éxtasis" no se centra únicamente en la realización de las pinturas de la Capilla Sixtina, sino que se las ingenia para recoger de una forma tremendamente atractiva la relación de amor-odio entre Julio II y Miguel Ángel. Es más, casi es admirable la facilidad con la que Carol Reed plasma en imágenes esa admiración y tirantez mutua entre ambos.


    Por otra parte, las interpretaciones tanto de Charlton Heston como de Rex Harrison son, simplemente, magistrales. Heston acierta de pleno no confiriendo a su Miguel Ángel un aire de genio místico más propenso a ataques de ira e iluminación. De hecho, el único momento en que se permite esta licencia es cuando, en lo alto de una colina, se inspira en un descomunal paisaje para concebir lo que luego plasmaría en sus pinturas. Por su parte, Harrison aporta un cinismo y sinvergonzonería a su personaje de sumo pontífice acertadísimo para darle la réplica a un orgulloso Miguel Ángel, destacando al respecto, la secuencia en que le insinúa que si se niega a completar el trabajo, se lo ofrecerá a Bramante. Evidentemente, no es necesario decir cuál es la reacción de Miguel Ángel.


    Por otro lado, y como suele ser también normal en este tipo de producciones, la ambientación y puesta en escena es, en una palabra, impresionante. Absolutamente toda la decoración es de un realismo casi imperceptible, y la fotografía de John De Cuir rica hasta el extremo en matices de colores (ver la secuencia en que Miguel Ángel, tumbado en un andamio, en lo alto de la Capilla, pinta La Creación del Hombre, y cómo las gotas de pintura y pigmentos que mezcla le caen sobre la cara).


    Así pues, "El tormento y el éxtasis" se convierte en una de las películas clásicas centradas en el mundo del arte más exquisitas, contada con un ritmo de lo más dinámico, y con una facilidad para hacer interesante toneladas de datos y referencias documentales que el público se queda embelesado con dicho relato. Para ver una y otra vez, y disfrutar con dos obras de arte: uno, el film; otra: la creación de las pinturas del techo de la Capilla Sixtina.



  • MR. HYDE DICE:

  • No soy muy fanático de las películas más clásicas de tono histórico. Sigo pensando que por muy impresionado que pudiera dejar "Ben-Hur" a los que vieran en su día (por poner un ejemplo), es un petardo interminable, o que cualquier película sobre Jesucristo (menos en la de Mel Gibson, en todas las otras parece que Jesús vaya colocado de alguna cosa rara) dan ganas de pedir que le den también de latigazos al director que lo ha hecho así de aburrido. Vale que hay peliculones históricos como "Doctor Zhivago - Doctor Zhivago, 1965" que te dejan flipado, pero tampoco es que abunden mucho. Así que cuando empecé a ver "El tormento y el éxtasis", no sé por qué, tenía la sensación de que lo se venía encima era otro rollazo de esos en plan místico -con ese título, era lo más evidente- y que, para variar, se hace eterno. Pues mira tú por dónde que no, que "El tormento y el éxtasis", tanto para los que haya estudiado algo de arte en su vida como para los que no saben ni dónde está el Vaticano, es una pasada de película. Y por varios motivos que ahora os cuento.


    El primero es que no se preocupa por andarse con rodeos, y te cuenta las movidas que tuvo tanto el Papa como Miguel Ángel para que éste pintara la Capilla Sixtina. Y lo hace de una forma estupenda que no se hace nada aburrida, sobretodo porque no se limita a poner al genio renacentista dándole al pincel sin más, sino que molan los rifi-rafes que se marca con el Papa hasta que, al final, cumple.


    El segundo motivo es un poco continuación de esto que os estaba diciendo, que mola ver con a Miguel Ángel se la pela que quien le hace el encargo sea el mismísimo Papa, que si le da por mandarlo a tomar viento lo hace y se queda más a gusto que un arbusto. Pero lo genial de todo es que el Papa sabe, en el fondo, que el otro se muere por poder pintar aquello con algo imponente y Miguel Ángel, por su parte, disfruta haciendo rabiar al Papa sólo por el hecho de hacerse de rogar y de no ponérselo todo tan fácil (me encantan los momentos esos en los que el Papa no para de preguntarle que cuándo va a acabar de pintarlo todo y Miguel Ángel le responde más tranquilo que nadie: "cuando lo acabe". ¡Juas, sí señor, con un par!).


    La tercera razón es que la forma de representar a Miguel Ángel es impresionante porque, por un lado, Charlton Heston lo clava al mostrarse tan indeciso como decían que lo era el pintor (entre otras disciplinas) de verdad -parece que más de una vez reventaba sus propias obras porque no las consideraba lo suficientemente buenas-. Y en "El tormento y el éxtasis", Heston lo clava a la primera (el momento en que empieza a cargarse lo que ha ido pintando de la Capilla Sixtina es un ejemplo estupendo... sobretodo porque te partes viendo cómo el Papa está a punto de excomulgarlo por ello, o cómo el Papa consigue hacerle entrar en razón con un chantaje emocional de lo más divertido para que lo termine).


    En fin, que ojalá todas las películas clásicas sobre el mundo del arte fueran tan distraídas y te atraparan tanto como "El tormento y el éxtasis". Además, si te gusta mínimamente el arte, disfrutas como un enano viendo cómo pintaron la que es una de las obras más importantes de la historia. Que vale, que es una película y todo eso, pero os prometo que no sólo no es un rollo patatero sino que, por alguna extraña razón, te engancha desde el principio y hace que casi te sepa mal cuando acaba. Además, si a eso le sumas que se lo curran a lo bestia con todo el tema de decorados, música, fotografía y demás, pues la película, al final, no puede ser más recomendable.




    domingo, 5 de febrero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "LOS RÍOS DE COLOR PÚRPURA"

    TÍTULO: LOS RÍOS DE COLOR PÚRPURA

    DIRECTOR: MATHIEU KASSOVITZ

    REPARTO: JEAN RENO, VINCENT CASSEL, NADIA FARÉS, DOMINIQUE SANDA, DIDIER FLAMAND, JEAN-PIERRE CASSEL

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • De todo el cine que se realiza fuera de las fronteras de estadounidenses, quizás el francés sea el más parecido en cuanto a forma de producción, puesta en escena de las historias, y confección de los largometrajes cosa que, en ningún momento, debería ser considerada como un inconveniente, sino más bien todo lo contrario. Realizadores más populares como Luc Besson o, el ahora de moda Michel Hazanavicius han demostrado sobradamente que no tienen nada que envidiar a los norteamericanos y que, puestos a rodar películas que requerirían de una comodidad y despliegue más parecido al de aquellos, son perfectamente capaces de hace un film igual de bueno o mejor de lo que se suele hacer al otro lado del océano. Si a esto se une que, al igual que sucede con casi todos los mercados, también adaptan algunos de sus best-sellers más célebres, y que también les conceden oportunidades a jóvenes talentos de la industria para que den el salto definitivo del cine más independiente a las grandes súper producciones, el resultado, a priori, es más que alentador. En el caso de "Los ríos de color púrpura", adaptación de la novela homónima del escritor galo Jean-Christophe Grangé, ha contado con dos de las caras más famosas del panorama cinematográfico francés -Jean Reno y Vincent Cassel-, y con la puesta en escena de Matthieu Kassovitz, quien unos años antes había sorpendido a propios y extraños con su impactante "El odio - La hâine, 1995".


    El comisario de policía Pierre Niemans (Reno) es llamado para investigar un extraño caso en la zona alpina de Guernon, donde se ha encontrado un cuerpo mutilado colgado de una rocosa cordillera de complicado acceso. Por su parte, el inspector Max Kerkerian (Cassel), se hace cargo de un aparente caso de profanación de una tumba en un barrio periférico de París. Cuando ambos policías, cada uno por su lado avanza en su investigación, verán como sus caminos convergen en un caso de asesinatos en serie, donde mucho tendrá que decir una experta en montañismo de carácter tan fuerte como reservado llamada Fanny (Fares), como el decano de la universidad que se encuentra en lo alto de una zona estudiantil de Guernon (Flamand) y que parece esconder más de un secreto.


    "Los ríos de color púrpura" no trata de disimular en ningún momento que se trata de una gran producción, realizada con todo lujo de detalles para resultar tan convincente como cualquier película de buena factura norteamericana. Es más, hay secuencias en que, incluso, las supera con creces. En primer lugar, la realización de Kassovitz, quien no dejaba de ponerse por primera vez al frente de una película de estas características, es firme y segura, brindando algunos de los momentos más aterradores y perfectamente planificados del cine de suspense de los últimos años. Sirva como ejemplo, el cara a cara del inspector Niemans con el asesino tras caerse por unas escaleras, en el instante en el que éste coge su pistola y dispara alrededor del agente, sólo con la intención de asustarle; o, por poner otro caso, el descubrimiento de una importantísima pista durante la autopsia al primer cadáver que han encontrado. Son instantes pequeños, pero diseñados y planificados con un acierto enorme que consigue que la audiencia casi ni pestañee.


    En el apartado técnico, el resultado tampoco puede ser mejor: el director de fotografía es el excelente Thierry Arbogast (colaborador habitual de Besson), que aporta un grado de tensión espectacular a cada una de las secuencias más misteriosas e, incluso a las de acción -caso de la persecución entre el coche de Niemans y el de un desconocido agresor mientras éste baja al pueblo desde la universidad-. Por otra parte, la banda sonora ha corrido a cargo de Bruno Coulais (célebre especialmente a raíz de su partitura para "Los chicos del coro - Les choristes, 2006) y que, con "Los ríos de color púrpura" realiza una soberbia obra musical que acompaña a la perfección a cada imagen, siendo en buena medida la responsable de que el resultado de la película sea tan acertado.


    No obstante, en el apartado de los peros, habría que incluir dos elementos mínimos pero que le pasan una factura importante al largometraje. Mi querido colega Hyde se decanta más por su desconcertante final, pero un servidor de ustedes quisiera señalarles antes otro par de motivos. El primero es que, a pesar de que la historia esté llevada con una corrección envidiable, los motivos por los que se origina todo el "caso" son demasiado increíbles como para ser aceptados sin un pequeño esfuerzo. En efecto, todo lo relacionado con los estudios (nos referimos a los "otros" estudios, que dan título al film) y con un determinado suceso que tuvo lugar décadas atrás se trata con demasiada facilidad, cuando en realidad el espectador necesita una justificación algo más realista para poder creerla con facilidad. El segundo es que, en su intento desesperado de ser una mezcla explosiva de thriller con una serial killer movie, "Los ríos de color púrpura" cae en la equivocación de querer resultar demasiado tramposa en un par de ocasiones (aquí es donde tendría sentido introducir el final al que antes hacíamos referencia, o todo lo relacionado con el decano de la facultad y su hijo).


    Sin embargo, aunque se le puedan señalar estas pequeñas consideraciones susceptibles de ser mejoradas, la verdad es que "Los ríos de color púrpura" es una película de intriga excelente, que merece la pena ser vista con la máxima atención y con ganas de pasar un buen "mal" rato. O, por lo menos, casi dos horas de tensión e intriga muy bien llevados.



  • MR. HYDE DICE:

  • A primera vista, "Los ríos de color púrpura" podría parecer una copia de "El silencio de los corderos - The silence of the lambs, 1991", tanto por el tema del asesino en serie al que dos policías tratan de encontrar buscando pistas aquí y allá, como por el tono así medio morboso de los crímenes. De todas formas, y aunque a veces parezca que lo intenta, "Los ríos de color púrpura" no es la peli de Hannibal Lecter, y tampoco le hace falta, porque su historia está hecha de categoría y te atrapa desde las letras del principio hasta los minutos finales. Y, por supuesto, como toda peli de canguelo y fiambres que se precie, con su sorpresa final cuando te tienen que decir quién es el malo de turno (aunque, en este caso, puede que alguno se quede un poco despagado con la solución -yo mismo, sin ir más lejos.).


    "Los ríos de color púrpura" está hecha al milímetro para hacer que te agarres fuerte al sillón desde su comienzo, con las letras saliendo mientras la cámara hace primeros planos de "algo" medio en descomposición que no tardas mucho en saber lo que es. Pero lo guapo del asunto es que no recrea en los asesinatos (podría hacerlo perfectamente, teniendo en cuenta cómo suelen ser los libros de Jean-Christophe Grangé, que es quien escribe la novela original en la que se basa la peli), sino que prefiere jugar muchísimo más con la intriga y con el que está sin parpadear viéndolo todo desde su casa. Por eso, cuando ves "Los ríos de color púrpura" sientes que eres uno más de la investigación, que acompaña a los policías mientras van descubriendo las pistas y hablando con los sospechosos. Desde luego, te mete en la historia a lo burro, de forma que casi te corta la respiración. Y, evidentemente, cuando pasa alguna muerte o escena de acción.


    Para quienes la hayan visto, sabrán perfectamente que ese misterio empieza con el descubrimiento del primer cadáver, cuando te enteras de que lo han encontrado colgado como un jamón a no sé cuántos metros de altura en un pico rocoso que te cagas. El mal rollito sigue cuando Jean Reno se entrevista con una monja que te pone los pelos de punta (no se puede decir mucho más de lo que pasa en el convento para no cagar la sorpresa) y, por supuesto, tiene uno de sus momentos más impresionantes cuando visitan la casa del médico por segunda vez (agüita con lo que se encuentran, y todo lo que pasa después; casi ná). Por suerte, también tiene alguna que otra parte de acción más en plan persecuciones y disparos (lo que sucede en la carretera que baja desde la universidad), pero juega mucho más con el canguelo y el suspense de atrapar a un tarado que mata a la gente como si fueran juguetes rotos.


    Entonces, si "Los ríos de color púrpura" es tan cojonuda, ¿dónde está el fallo? Pues en un par de cosillas mínimas, pero que traza la línea que separa a esta peli -cojonuda igualmente- del grado de perfección de la de los corderos que os decía antes. En primer lugar, hay algunas cosas demasiado exageradas como para querer insistir en ese ambiente de intriga como, por ejemplo, lo que pasa en el convento con la monja (casi suena a falso). Además, hay momentos en que no entiendes que ninguno de los policías reaccione como lo hace, ya sea para demostrar que es el que más huevos tiene (¿a qué cojones viene la pelea con los neonazis esos? ¿Y qué coño pintan ellos en toda esa historia?) o que puede enfrentarse al asesino en igualdad de condiciones (cuando uno de ellos corre detrás del malo, se pasa como cinco minutos detrás al galope, cuando lo más fácil hubiera sido sacar la pistola y pegarle un tiro). Y, por supuesto, el final. No es que éste sea malo, pero es que da la sensación de que han querido ser demasiado originales y sorprenderte con algo que no te pudieras esperar, pero se pasan un pelín demasiado, por lo que no te lo acabas de creer del todo.


    Pero, de todas formas, eso no tiene nada que ver para que "Los ríos de color púrpura" no sea una película acojonante en casi todos los sentidos. No es de miedo, ni lo pretende. Pero sí que te pone los pelos como escarpias cada vez que se encuentra una nuevo fiambre, o que te da la sensación de que los dos policías se están acercando demasiado a algo importante. Por lo demás, es una película que está hecha de coña, con una música brutal, y con el gusto que es ver a un actor como Jean Reno haciendo que te diviertas como un enano. Así que, por mi parte, tampoco tiene mucho sentido pedirle más.





    sábado, 4 de febrero de 2012

    CINE EN CARTEL: "LOS DESCENDIENTES"

    TÍTULO: LOS DESCENDIENTES

    DIRECTOR: ALEXANDER PAYNE

    REPARTO: GEORGE CLOONEY, AMARA MILLER, SHAILENE WOOLEY, NICK KRAUSE, MATTHEW LILARD, ROBERT FOSTER, BEAU BRIDGES

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Todos los años, a finales de lo que se considera el año cinematográfico, es frecuente que los críticos especializados de diferentes medios y certámenes empiece a señalar sus producciones favoritas para optar al los principales permios del gremio, y que determinados intérpretes, directores y películas empiecen a sonar con más fuerza para aspirar a dichos galardones. Este año, uno de los largometrajes que con más insistencia están sonando es "Los descendientes", el último trabajo tras las cámaras como director y guionista del reputado Alexander Payne, que tan buen sabor de boca había dejado a los críticos y académicos de cine con sus anteriores "A propósito de Schmidt - About Schmidt, 2002" y "Entre copas - Sideways, 2004", y en el que George Clooney brinda una actuación que también ha conseguido la aclamación popular.


    Matt King (Clooney) es un brillante abogado inmobiliario que vive con su familia en Hawaii. Cuando su mujer sufre un aparatoso accidente acuático y queda en coma, el mundo de Matt se tambalea, al deber hacerse él cargo de sus hijas, Alexandra y Scottie (Woodley y Miller, respectivamente) a las que nunca ha dedicado demasiado tiempo. Las cosas se complicarán cuando Matt descubra que su mujer estaba a punto de pedirle el divorcio para poder fugarse con su amante, un promotor inmobiliario llamado Brian (Lillard). Cuando a Matt le notifiquen que el estado de su mujer es grave, decidirá poner su vida en orden, prepararse para el fatal desenlace y hacer lo posible por conocer al hombre por el que su mujer estaba dispuesto a abandonarlo. A esto se sumará una importante decisión sobre la venta de una gigantesca porción de terreno en una de las islas y al enfrentamiento que Matt mantendrá con su suegro Scott (Foster), quien le considera responsable de los males de su hija.


    "Los descendientes" es un film dramático por encima de todo. A pesar de que contenga ciertos apuntes cómicos (Matt corriendo en chancletas por la isla para averiguar quién es el amante de su mujer, o Scott golpeando al bocazas del amigo de su nieta), no deja de mantener durante todo su metraje un tono apesadumbrado, como si el director quisiera contagiar al público de esa encrucijada tan compleja en la que se ve sumido por completo el personaje principal. A ello contribuye notablemente la actuación de Clooney, muy moderada y más basada en sus miradas y reacciones que no en líneas de diálogo que podrían suplir la expresividad del estupendo actor.


    Sin embargo, esta decisión por completo intencionada juega en su contra en buena parte del film ya que, debido a ello, al espectador le cuesta identificarse emocionalmente con los personajes y compartir con ellos el calvario al que se enfrentan. Matt es un hombre que por mucho que pretenda hacer de padre de familia, no consigue hacer olvidar que durante años ha pasado por completo de su mujer e hijas; la hija mayor es una rebelde cuyos problemas trata de obviar la familia enviándola a estudiar a una isla vecina; la hija pequeña vive a base de caprichos (tan sólo se alimenta de helado y otras porquerías); y el amigo de la hija mayor es un repelente de mucho cuidado que cae mal desde el primer minuto que sale hasta el último, hasta el punto que el público se pregunta qué caray pinta él en toda la historia.


    De este modo, si lo que Payne pretendía era hacer la descripción de la crisis familiar a la que se ve abocado un hombre, el resultado no puede ser más satisfactorio. Ahora bien, si lo que quería era conseguir atrapar a la audiencia con una historia emotiva con la que dejar aflorar los sentimientos de la platea, el resultado dista mucho del esperado. Cierto es que más vale mantenerse a una cierta distancia que recurrir al sentimentalismo barato en el que se pretende hacer llorar al espectador con burdos giros argumentales. Pero tampoco hay nada de malo en dejar que el público conecte con los personajes y que se pueda decantar por la actitud de unos u otros. Por poner un caso, resulta paradójico que más de una discusión que mantienen los protagonistas tenga lugar delante de la mujer en coma ya que, según parece, por mucho que no puedan reaccionar sí que pueden oír.


    En resumidas cuentas, a pesar de que "Los descendientes" sea una clara demostración de que George Clooney es un excelente actor y de que Hawaii es un archipiélago de islas a cuál más preciosa, el resto navega perdida por las aguas de la indiferencia. Y esto es una de las cosas a evitar cuando se está contando una historia aparentemente emotiva que quiere envolver como lo hace a los protagonistas en su destino. Una pena.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé si es que las últimas películas que me he visto me habían despertado más expectativas de lo normal o qué, pero lo cierto es que me estoy llevando chascos bastante grandes. En el caso de "Los descendientes", había escuchado decir por todas partes que si vaya peliculón, que si Clooney se lleva el Oscar fijo, que si no sé qué y no sé cuantos. Bueno, pues por fin me he animado a ver "Los descendientes", y después de hacerlo, la verdad es que me ha parecido una película más del montón y, hasta cierto punto, aburridilla. No es mala, ni te desespera como alguna de esas que van de intelectuales y te aburren hasta que los ronquidos se escuchan desde la calle (vamos, que no es "El árbol de la vida - The tree of life, 2011", para entendernos), pero sí que se te hace lenta y te cuesta simpatizar con alguno de los protagonistas. Pero bueno, para hablar de la peli, mejor haremos como Jack el Destripador: iremos por partes.


    En primer lugar, George Clooney. A mí, aparte de lo bien que promociona los cafés de máquina, lo cierto es que Clooney me cae bien, me parece un tipo simpático capaz de ser de lo más resultón independientemente de que vaya buscando a un terrorista por las calles de Nueva York o de un abogado con conciencia demasiado inapropiada para su profesión (sobre lo de hacer de Batman, mejor corremos un tupido velo). Y en buen hombre, en "Los descendientes" lo hace muy bien, no digo yo lo contrario, pero tampoco es como para tirar cohetes. El problema es que el personaje al que interpreta es más plano que una tabla de planchar, y tanto da que lo interprete Clooney como cualquier otro actor de los de Hollywood. Por poner un caso, si quitas a Clooney y pones, por ejemplo, a Harrison Ford o a Kevin Costner, el resultado sería prácticamente el mismo.


    En segundo lugar, la historia, que podría tener mucha más chicha y sacarle más el jugo a los actores y a las localizaciones de Hawaii, se limita a presentar a un tipo que está hecho polvo y con la misma cara de flipao todo el rato para que quede claro que no tiene ni puta idea de cómo hacerse cargo de la situación. Pero, a pesar de esto, "Los descendientes" podría ser una película bastante interesante si estuviera hecha de otra forma. Lo malo del asunto es que el director es como si quisiera que los actores fueran por una lado y tú por otro, es decir, que te cuentan lo que les pasa pero no consiguen emocionarte con nada de ello. Así que ya te pueden poner planos de la mujer hecha mierda en el hospital, secuencias de lloros colectivos o discusiones entre padres e hijos, que a tú sientes que ni te va ni te viene.


    Y todo ello, por no mencionar a algunos personajes que te caen mal de cojones. Por ejemplo, el amigo ese de la hija mayor, ¿qué coño pinta en toda la historia, si es tonto del culo? ¿Y por qué nadie, a excepción del abuelo, le mete un guantazo que lo deja más empanado de lo que está? Ah, y esa es otra, el suegro de Clooney es un capullo de cojones, al que deberían decirle que se meta en sus asuntos y que deje de mear en piscina ajena. En fin, que sé que son pequeños detalles pero que, cuando te los encuentras en una peli de que te han hablando maravillas hasta cansar, pues te choca. Y, si además, te da la sensación de que todo ha sido una excusa cojonuda para irse los del equipo de la película a pasar unas vacaciones de lujo a Hawaii, pues ya ni te cuento.


    En fin, que "Los descendientes", por mucho bombo que haya recibido, tampoco es para morirse. Hasta cierto punto es aburrida y con trozos bastante lentos. Además, la promocionan insistiendo en que el director es el mismo que el de "Entre copas" que, al menos a mí, me pareció un coñazo de tres pares de huevos. Pero, en el caso de "Los descendientes", si quieres ver a Clooney más perdido que un pollo sin cabeza, pues vale; si quieres ver paisajes preciosos, pues vale; pero si esperas emocionarte con una historia de gente que sufre y que quiere emocionarte con todo lo que les pasa, mejor vete a ver otra película, porque de eso "Los descendientes" tiene más bien poco.




    viernes, 3 de febrero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LARRY CROWNE, NUNCA ES TARDE"

    TÍTULO: LARRY CROWNE, NUNCA ES TARDE

    DIRECTOR: TOM HANKS

    REPARTO: TOM HANKS, JULIA ROBERTS, SARAH MAHONEY, BRYAN CRANSTON, TARAJI P. HENSON, CEDRIC THE ENTERTAINER, WILMER VALDERRAMA

    DURACIÓN: 99 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A pesar de que, conforme avanzan los años, es más frecuente ver a actores poniéndose detrás de las cámaras (y, en otras tantas ocasiones, asumiendo también alguno de los papeles principales), tal y como han hecho, entre otros, Clint Eastwood, Warren Beatty, Kevin Costner o Mel Gibson, lo cierto es que también nos topamos con el caso de otros intérpretes que, si bien han hecho sus pinitos en el mundo de la dirección, no parecen decididos a decantarse por esta otra función artística. Así pues, actores como Nicolas Cage, Tom Cruise o Denzel Washington, a pesar de haber caído en la tentación de la dirección, no parecen muy convencidos a la hora de cambiar un puesto por otro dentro de la realización de películas. Tom Hanks sería otro de los nombres que añadir a esta lista ya que, el multipermiado actor, a pesar de haber trabajado a las órdenes de grandes directores (Spielberg, Zemeckis, Mendes, Demme, Howard o los hermanos Coen, entre otros), tan sólo ha ejercido como director en dos ocasiones. La primera, a mediados de los años noventa con la simpática "The Wonders - That thing you do!, 1996" que, sin ser ninguna maravilla, sí que demostraba la facilidad de Hanks para planificar escenas y rodar con cierta eficacia. La segunda, ha llegado a las carteleras a finales del pasado verano -y ahora a en formato de alquiler a los videoclubs españoles-, que es la que hoy nos ocupa, y que Hanks ha escrito a cuatro manos con la actriz de origen griego Nia Vardalos, a quien Hanks produjo "Mi gran boda griega - My big fat greek wedding, 2002", una de las películas independientes más rentables de la historia.


    Larry Crowne (Hanks) trabaja en unos grandes almacenes hasta que, por culpa de una reducción de personal, se queda en paro, siendo su carencia de estudios superiores la excusa que le dan para justificar su despido. Desorientado y agobiado por las deudas que tiene (sobretodo por la hipoteca, y las consecuencias de su desafortunado divorcio), decide seguir el consejo de su vecino y amigo Lamar (Cedric the Entertainer) y apuntarse a una serie de cursos universitarios para completar la formación que carece, al haberse enrolado en la marina desde joven, perdiendo por ello entonces la oportunidad. Uno de sus cursos lo imparte Mercedes Tainot (Roberts), una profesora frustrada por la obligación de dar clase a una serie de estudiantes que carecen del más mínimo interés por su asignatura, y que tiene que hacer frente a la pasividad de su marido Dean (Cranston), más preocupado en aparentar que trabaja que no en apoyar a su esposa.


    A pesar de sus buenas -y notables- intenciones, "Larry Crowne, nunca es tarde" no se encuentra en absoluto a la altura de las perspectivas que cabría esperar de una producción encabezada por dos de las mayores estrellas del panorama cinematográfico hollywoodiense de hoy en día. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de actores ganadores del Oscar, capaces de recaudar millones en la taquilla tan solo con que sus nombres figuren en el poster de los largometrajes que encabezan. Sin embargo, en el caso de "Larry Crowne, nunca es tarde", las expectativas no son, ni por asomo, similares a los de otros films que ambos intérpretes han protagonizado en el pasado.


    No obstante, tampoco tendría mucho sentido hacer más sangre de la necesaria por ello ya que, si bien el espectador desearía recibir mucho más de esta película de lo que finalmente se acaba encontrando, las intenciones tanto del Hanks director como del Hanks actor no son más que confeccionar un producto de consumo fácil, con las dosis justas de entretenimiento y simpatía para que el largometraje se deje ver sin complicaciones. Esto no tiene nada de malo, de hecho, muchos directores de actualidad deberían aprender esa lección antes si quiera de que se les permitiera acercarse a una cámara. Sin embargo, sí que le puede quedar esa sensación de decepción a un público que espere ver un largometraje mucho más cercano a, por ejemplo, cualquier comedia de Nora Ephron o Garry Marshall (lo que tampoco debería ser como para dar saltos de alegría) que no a un título más adulto, carente de la sátira con la que podría haber contado, y con a penas un par de puntos bien colocados sobre las íes. Comparativamente, la sensación que se nos quedó tanto a Hyde como a un servidor fue algo parecido a lo que sentimos al ver "Conspiración - The conspirancy theory, 1997" ya que, aunque hay una gran diferencia entre aquella y la que hoy nos ocupa, también esperábamos mucho más del tandem Donner - Gibson - Roberts.


    Aparte de todo esto, en su favor, también hay que reconocer lo acertado de determinados momentos de "Larry Crowne, nunca es tarde", como la secuencia inicial del despido, en el que los superiores de Larry pretenden quitarle hierro al asunto bromeando sobre cualquier cosa -solo para descubrir, un rato más tarde, que hasta los más grandes caen -ver el momento en que Larry reconoce a uno de los repartidores de pizza-. No dejan de ser también acertados momentos como aquellos en que Larry da un discurso en su clase que es interpretado de forma errónea por Mercedes, o la práctica totalidad de las escenas que protagoniza una excelente Julia Roberts.


    Por lo demás, lo único que queda en "Larry Crowne, nunca es tarde" son una serie de instantes más o menos acertados (cuando Larry le trata de reconfigurar el GPS del coche a Mercedes o ésta borracha después de pelear con su marido), pero cuyo resultado general es más parecido a cualquier telefilm que no a una producción con las estrellas de este calibre. Se deja ver sin complicaciones, pero no puede evitar dejar al espectador con una sensación de insatisfacción más que acentuada.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Larry Crowne, nunca es tarde" es la típica película para ver un domingo por la tarde después de comer, tirado tranquilamente en el sofá de tu casa, y sabiendo que si la ves entera no pasa nada (que se te caigan los ojos, que sientas náuseas o cosas de esas), y que si te duermes a los diez minutos y te despiertas cuando le queda casi nada para terminar tampoco te pierdes gra cosa. No es ni buena ni mala, de la clase de pelis que ves y te olvidas a los diez minutos de haberla visto. Y eso no sería ningún problema si la hubiera hecho Perico de los palotes pero, teniendo en cuenta que la ha dirigido uno de los mejores y más taquilleros actores americanos que hay ahora mismo, y que saca a la que, hasta hace dos días, también ha sido la novia de América, pues la cosa ya es como para ponerse un poco serios.


    "Larry Crowne, nunca es tarde" es una chorrada de película, así de fácil. No hace daño a nadie verla porque, admitámoslo, es una especie de comedia romántica la mar de simpática. Pero ahí acaba todo, porque no tiene nada más en lo que apoyarse. Le quitas las cuatro cosas más o menos divertidas que tiene (Larry bailando en la puerta de Julia Roberts después de darle un buen morreo y ella viéndolo por la mirilla, o los continuos malentendidos que hay entre una de sus compañeras de clase y su novio, por lo "cariñosa" que parece ser con Larry) y lo que te queda es un telefilm de esos de cadena autonómica de principio a fin. Si se lo hubieran querido currar un poco más, podrían haberle dado ese toque agridulce a la historia mezclando el hecho de que él se vaya a la puta calle con la oportunidad de empezar una nueva vida ligándose a la profesora. Pero, en vez de tirar por ahí, lo que hacen es convertirlo todo en una pollada intrascendente más preocupada por ver cómo Tom Hanks se pasea en moto por la ciudad que no en el trauma que significaría para cualquiera verse con el agua al cuello. Además, ¿quién en sus cabales se queda en paro y decide formarse a base de "oratoria e improvisación II"? Porque lo de economía vale, que al fin y al cabo le sirve para darle por la retambufa al banco que le tiene hipotecada la casa (¡je, y yo va y me lo creo!), pero lo otro...


    Pero vamos, resumiendo, que "Larry Crowne, nunca es tarde" pues será un ejercicio muy útil para que Hanks haga una peli pequeña con sus amiguetes (la Roberts incluida), pero que es totalmente olvidable. Eso por no mencionar que Julia Roberts pretende hacer un papel de mujer frustrada que le da al codo para olvidar que su marido es un pajero más vago que la chaqueta de un guardia (¿de dónde vendrá esta expresión?) sin molestarse en ocultar el bombo ya que, se ve que la buena mujer estaba embarazada en mitad del rodaje. O que una tía buena de clase se fije en el cuarentón con pinta de garrulillo invitándolo a recorrerse con su mierda de Scooter la ciudad, como si fueran unos ángeles del infierno en plan cutre. Y claro, cuando te das cuenta de cosas como esa, pues como que la historia acaba teniendo la misma credibilidad que las promesas electorales de algún talentoso que yo me sé.


    En fin, que no es nada del otro mundo, pero tampoco es como para llevarse las manos a la cabeza. Así que si sois muy fans de Hanks y Roberts, entonces "Larry Crowne, nunca es tarde" es la mejor opción que podéis encontrar este fin de semana en las estanterías de vuestro videoclub. Para el resto, si os decantáis por otro título, que sepáis que no os estáis perdiendo nada que merezca la pena.





    jueves, 2 de febrero de 2012

    CINE ACTUAL: "NO ES PAÍS PARA VIEJOS"

    TÍTULO: NO ES PAÍS PARA VIEJOS

    DIRECTOR: JOEL & ETHAN COEN

    REPARTO: TOMMY LEE JONES, JOSH BROLIN, JAVIER BARDEM, WOODY HARRELSON, KELLY MACDONALD

    DURACIÓN: 122 min.

    AÑO: 2007

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Una de las grandes ventajas de las adaptaciones literarias al cine es que el guionista puede tratar de la forma que considere más apropiada la historia para que su traslado al celuloide (sustantivo un tanto anticuado hoy en día, todo haya que decirlo) sea lo más satisfactorio posible. Si hay que modificar aspectos que en el libro / relato / artículo / obra en que se inspiran resultan fundamentales, pues se realizan sin mayor problema. Evidentemente, otra cosa es que la adaptación se encuentre a la altura del relato original o que, con muy pocas excepciones, consigan superarlo. En el caso de "No es país para viejos", los hermanos Coen han adaptado la novela del conocido escritor norteamericano Cormac McCarthy del mismo título, realizando no solo uno de los films más fascinantes de su carrera, sino también uno de los más sorprendentes del año. Aunque, por mucho que se haya dicho hasta la saciedad, cabe otorgarle el principal mérito de dicho resultado no sólo a los Coen (cuya labor tanto tras las cámaras como en su rol de guionistas es impecable) sino también a Javier Bardem. Más adelante mencionaremos los motivos.


    Llewelyn Moss (Brolin) es lo que, en la cultura estadounidense, se conoce coloquialmente como WASP (siglas de white ango-saxon trash) o, lo que es lo mismo, una persona de clase baja, que sobrevive gracias a pequeñas chapuzas y trabajos que realiza, y que vive en una destartalada y polvorienta caravana junto a su abnegada y poco espabilada mujer, Carla Jean (MacDonald). Un día, en una desértica zona del estado de Texas cercana al sitio en el que vive, Llewelyn se encuentra una insólita situación: una explanada llena de cadáveres y con apariencia de haber sido una compraventa frustrada de armas o droga. A unos pasos de allí, otro cadáver, aún caliente, reposa junto a un árbol y a un maletín lleno de dinero. Llewelyn toma el maletín y decide huir del lugar con el dinero, sin saber que una de las bandas mandará a un despiadado asesino a sueldo llamado Anton Chigurh (Bardem) en su búsqueda, al tiempo que el sheriff local Ed Tom Bell (Jones) hará lo posible por aclarar toda la situación.


    Tras ver "No es país para viejos" uno comprende a la perfección qué es lo que atrajo a los hermanos Coen de su argumento. La novela de McCarthy no sólo sigue la línea argumental básica de lo que ha caracterizado la filmografía de los dos hermanos desde casi sus comienzos (su argumento policiaco y violento encaja a la perfección con el de otros largometrajes como "Sangre fácil - Blood simple, 1984" o "Fargo - Fargo, 1996"), sino que les permitía, a priori, dar rienda suelta a su talento para diseñar violentas secuencias de gran tensión a lo largo de toda la película (la persecución constante e incesante del sicario que sigue el dinero, y la consecuente huída del personaje principal), como para crear una galería de personajes a cada cuál más peculiar. Y es, precisamente aquí, donde "No es país para viejos" acierta de pleno y se convierte en una gran película. Porque, lejos de omitir el resto de puntos a favor del film -que los tiene-, este largometraje, sin la aportación serena y sosegada de Tommy Lee Jones, sin el rostro impasible de Josh Brolin y, por supuesto, sin la insuperable interpretación de un desquiciado psicópata que hace Javier Bardem, "No es país para viejos" sería una versión más de otro gran clásico de la novela policiaca norteamericana.


    En efecto, Javier Bardem es capaz de provocar escalofríos con una sola mirada (ver el momento en que le hace jugarse a un gasolinero su vida a cara o cruz), de asustar con el placer que parece sentir con cada crimen (atención a la expresión de su rostro cuando estrangula a un policía con sus esposas), o de tener por seguro que es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir su propósito (la explosión del coche a la puerta de una farmacia en la que entra para poder proveerse de los antibióticos que necesita para curarse una herida). Evidentemente, ante un papelón semejante, por muy correctos que estén otros grandes actores como Tommy Lee Jones -mucho más secundario que Bardem- o el ascendente Josh Brolin, poca ocasión tienen de lucirse.


    Por lo demás, y a pesar de un final un tanto precipitado -no he leído la novela de McCarthy, así que no puedo compararlo con el original literario-, "No es país para viejos" se convierte en una película de factura impecable, con una de las realizaciones más firmes por parte de los Coen, que se dejan de sus histrionismos habituales para construir una compleja historia de avaricia y violencia con secuencias tan logradas como la del motel en el que Chigurh trata de localizar a Moss (con su bombona de gas acompañándolo a todos lados), o el de Moss tratando de explicar lo sucedido a unos policías en la frontera estadounidense con Méjico. Así pues, "No es país para viejos", a pesar de un cierto regusto amargo que provoca su repentino final, no deja de ser una película excelente, y uno de los mejores retratos de la América profunda y avariciosa que han realizado unos inspirados hermanos Coen.



  • MR. HYDE DICE:

  • "No es país para viejos" es una peli muy guapa, no lo niego. Pero hay un par de cosas que me cabrearon bastante porque, justo cuando pensaba que la peli era brutal, va y la cagan. No en plan cagada bestial, pero sí lo suficiente como para que me dieran ganas de decirles cuatro cosas a los Coen y pedirles que la terminaran como Dios manda. En primer lugar, me jode ese final (de mierda) que tiene. Sé que solo es un detalle pequeño en una película que tiene muchísimas cosas mejores, pero no puedo evitar tener la sensación de que es como si se les hubiera acabado la pasta para seguir rodando y, de repente, dijeran: "nenes, hasta aquí hemos llegado; nos hemos quedado sin pelas, así que acabamos esta toma a la de ya y a casa". Todo eso por no decir que ese final no hay quien se lo crea (yo, al menos, no me trago que, después de un choque de coches en el que una persona sale de él con el brazo roto -y el hueso asomando al aire- se lo pueda sujetar con una camisa y pirarse de allí como si nada).


    Otra cosa es que, la solución que le dan al protagonista principal sea la que es. Vale que en la novela pueda ser así (yo tampoco me la he leído, así que no tengo ni papa de si se lo inventan o es como el colega Cormac lo pensó -si es así, también cagada por su parte-), pero coño, dale un enfoque nuevo, que una de las ventajas de hacer la peli es que puedes hacer con la historia y los personajes lo que te rote. En fin, que, por una parte, tienes la sensación de que te han timado pero, por otra, también te queda en la memoria momentos chulísimos que te han encantado. De estos últimos también los hay a puñados y, aunque Jekyll ha dicho casi todos, yo os digo éstos: la primera aparición de ese pedazo de actor que es Bardem, con la bombona en la mano y pidiéndole a un pavo que para en mitad del coño del mundo que no se mueva mientras le vuela los sesos; la caza implacable que hace Bardem del tipo que se ha llevado la pasta, incluso en el hospital en el que el otro está ingresado, cargándose al primero que se le pone a tiro con ese escopetón que lleva, o a un pobre desgraciado en la ducha; y, por supuesto, lo que decía Jekyll de la búsqueda en el motel, cuando juegan a esconder en los conductos del aire acondicionado el maletín con toda la pasta.


    Por suerte, aunque la peli es violenta con ganas, tampoco es tan exagerada como "Sangre fácil" o "Muerte entre las flores - Miller's crossing, 1990", ni tampoco trituran a nadie como en Fargo (mira que llegan a ser burros a veces estos Coen). Por tanto, en los trozos de asesinatos y del estilo no se recrean tanto como uno podría esperar. Además, la historia también mantiene el interés desde los pocos minutos, ya que sabes que, por mucho que el que se queda con el maletín de la pasta se las pire, la cosa no va a acabar bien. Pero el no saber cómo ni de qué forma se las va a ingeniar Bardem para ir tras él, hace que estés con el culo apretadito hasta el mismo (y patético) final porque, por su parte, lo que hace Tommy Lee Jones, que parece que está cansado todo el rato, tampoco es que sea para fliparla.


    En resumen, que "No es país para viejos" es una peli que está muy chula, puede que no para tanto Oscar -a Bardem, desde luego, sí, sin duda-, pero que te mantiene en tensión durante todo el rato. Así que, si tenéis ocasión, os la recomiendo.