domingo, 19 de febrero de 2012

CINE EN CARTEL: "WAR HORSE (CABALLO DE BATALLA)"

TÍTULO: WAR HORSE (CABALLO DE BATALLA)

DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

REPARTO: JEREMY IRVINE, EMILY WATSON, PETER MULLAN, DAVID THEWLIS, NIELS ARESTRUP, TOM HIDDLESTON, CÉLINE BUCKENS, PATRICK KENNEDY

DURACIÓN: 146 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: DRAMA BÉLICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, se ha dicho prácticamente de todo de "War horse (Caballo de batalla)". Desde que es la oportunidad de Spielberg de recrear una historia que acontece en la Primera Guerra Mundial (tras la algo decepcionante "El imperio del sol - Empire of the sun, 1987" y su magnífica "Salvar al soldado Ryan - Saving Private Ryan, 1998"), hasta que es una demostración más de que no hay nadie como el director de la saga de Indiana Jones para sacar adelante un proyecto que, en manos de cualquier otro director, hubiera caído en el desastre más absoluto. Por lo que respecta al resultado de tal esfuerzo, "War horse (Caballo de batalla)" es ambas cosas al mismo tiempo, y muchas más también. Aunque ello no quiera decir que el vigesimoséptimo film de uno de los cineastas más importantes de la historia se encuentre a la altura de sus mejores obras.


    Albert Narcott (Levine) es un joven inglés que vive en la región inglesa de Dartmoore con sus padres. Cuando su padre, Ted (Mullan) paga un elevado precio por un joven y vigoroso caballo, su mujer, Rose (Watson) le increpa que haya cometido semejante imprudencia. No obstante, Albert, que está fascinado con el animal, se empeña en demostrar que, con la suficiente práctica, Joey (así es como llama al caballo) se convertirá en una gran ayuda para trabajar el campo. Sin embargo, cuando se declara la Primera Guerra Mundial, Ted, apurado por las deudas, vende a Joey a un capitán del ejército inglés llamado Nicholls (Hiddlestone), que promete cuidarlo durante los enfrentamientos. A partir de este momento, Joey vivirá una auténtica odisea a través de los mayores frentes europeos, viéndose cuidado tanto por Emilie (Buckens), una pequeña niña francesa, y su abuelo (Arestrup), como por un simpático soldado galo (Kennedy).


    Hay dos protagonistas en "War horse (Caballo de batalla)". Por una parte, se encuentra en caballo que da título al film, a quien Spielberg se encarga de retratar como un ejemplar ciertamente único en fuerza, vigor y valentía, con independencia de lo que suceda a su alrededor. Por otra parte, se encuentra el conflicto bélico, que ocupa las dos terceras partes del largometraje. El inconveniente del que parece adolecer en ocasiones la película es que el realizador no tiene claro del todo en cuál de los dos centrarse. Cierto es que dedica al caballo y a su joven dueño inglés todo el primer tercio del film (el más flojo, dicho sea de paso) pero, el hecho de que, durante los cien minutos restantes, la tranquilidad de la campiña inglesa sea sustituida por el desastre de la guerra -en cualquiera de los tres frentes-, hace que resulta un tanto complicado llegar a desarrollar una emoción clara por alguno de los personajes (humanos) que deambulan por ella.


    Desde el punto de vista técnico, "War horse (Caballo de batalla)" es un film impecable. Desde la hermosísima fotografía de Janusz Kaminski (mucho más colorida de lo que es habitual en él: ver cómo la luz parece acariciar los prados ingleses, o la forma en que inmortaliza tanto un campo de cereales como el frío del frente), pasando por la eficaz banda sonora del maestro John Williams, y terminando en un diseño de producción excelente. Por supuesto, el talento del mismo Spielberg también es una pieza fundamental del largometraje, como así lo demuestra la elegante puesta en escena, más pendiente de los detalles (el travelling que acompaña a una carrera que disputan Joey y Albert contra el coche del hijo del terrateniente local, el aspa de un molino impidiendo contemplar la ejecución de dos muchachos, el plano picado que describe la masacre realizado por las tropas alemanas...) que no de la grandiosidad del escenario en que tiene lugar la historia (los enfrentamientos bélicos son retratados de forma casi minimalista, en comparación con lo que se suele mostrar en otros films del género).


    No obstante, como mencionábamos en la introducción, a pesar de que "War horse (Caballo de batalla)" sea un film de lo más correcto, no consigue atrapar al espectador en el mismo torrente de emoción al que Spielberg sí ha sabido introducirle en otras ocasiones. No debe verse esto, sin embargo, como un defecto, sino más bien como una forma diferente de contar una gran historia de amistad. En resumidas cuentas, aunque por su contexto y realización pueda dar la sensación de que éste se trata de otro gran film del cineasta norteamericano, no es menos cierto que no alcanza ni el grado de perfección ni de emotividad de otras películas suyas.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues hombre, no está mal la peli, aunque me esperaba mucho más. Está muy bien hecha, y se nota el estilo Spielberg en más de una ocasión pero, como dice a veces mi padre, para ese viaje no hacían falta alforjas. O lo que es lo mismo, que si Spielberg, en vez de hacer "War horse (Caballo de batalla)" le hubiera dedicado algo de tiempo a pensar una forma de no destrozar Indiana Jones por quinta vez, tampoco hubiera pasado nada (es más, igual hasta hubiéramos salido ganando). ¿Quiere decir eso que "War horse (Caballo de batalla)" es una peli mala? No, para nada. ¿Aburre? Mmmm... a veces es un poco lenta, pero tampoco creo que sea eso. ¿Entonces, qué coño le pasa? Pues yo os lo digo, que da la sensación de que se muere por hacer que te emociones, pero que lo que te enseña no es tan emocionante como él querría.


    En primer lugar, y lo más importante según mi opinión (que, al fin y al cabo, es la que cuenta en esta sección), es que estamos hablando de un caballo -y no porque sea un equino el protagonista, que si fuera un perro, una oveja o un escarabajo pelotero, pasaría lo mismo-. Es decir, que quiere hacer que la flipes con el bicho éste a cualquier precio. Y yo le tengo amor a los animales, pero no tanto. Si habláramos de una persona (la novia del protagonista, madre, mujer...) pues aún tendría más sentido, pero de un caballo... Por ejemplo, "Salvar al soldado Ryan" tenía por objeto encontrar a Ryan, aunque eso costara la vida de medio pelotón, pero era una historia que te atrapaba desde el principio, y que provocaba que casi hicieras fuerza para que Ryan volviera a su casa. En "War horse (Caballo de batalla)" es no pasa ni a la de tres.


    Por poner otro ejemplo, durante los primeros cinco minutos, después de unas cuantas panorámicas de la campiña inglesa (se ve que rodadas el único día del año que no llovió por allí arriba), ya te sale el protagonista -que tiene una pinta de blandito que no se aguanta el muchacho-, con cara de flipado delante del caballo, haciendo que casi se le caiga la baba. Vale, repito lo dicho: si fuera una tía buena, aún lo podríamos entender, pero coño, que estamos hablando de un caballo. Cuando el borrachín del padre se gasta los duros en comprarlo, aunque su mujer tenga que dejarse las manos cosiendo y su hijo la espalda sembrando, lo hace porque siente que ese caballo "es especial". ¡Ja, mis huevos! Ese caballo podrá ser más o menos bonito, pero esa sensación que quieren dar de que es un flipe de bicho, pues no me ha terminado de cuajar.


    Luego, está bien que la historia del caballo sirva para conocer lo que pasa a tres grupos de personas más: el capitán que se lo queda para ir a la guerra, la niña que lo encuentra y se lo enseña a su abuelo, y los soldados franceses del final que lo recuperan. Ahí reconozco que el paso de una historia a otra está muy bien llevado, más que nada porque es la oportunidad que tienes de cambiar un poco el chip de tanto acaramelamiento y ver cosas que son más interesantes (yo, particularmente, me quedo con la parte de la niña y el abuelo en el molino; lástima que no sea más larga). El resto, pues flojea bastante entre la movida que se trae en caballo (impresionante su huída por el frente franco-germano en mitad de un bombardeo, y cómo se engancha en unos alambres de espino) y las consecuencias de lo absurda que resulta cualquier guerra (ni los soldados ingleses, ni los franceses ni, por supuesto, los alemanes dan muestra de ser un poco simpáticos -sólo los dos valientes que se juntan para liberar al caballo de la alambrada-.


    En fin, que iba con ánimo de que me gustara "War horse (Caballo de batalla)" pero, después de verla, salí del cine con la sensación de que era muy flojita. Vale que Spielberg demuestra que sabe mejor que nadie cómo hacer una peli (cada movimiento de cámara es una pasada, y la fotografía es, en una palabra, preciosa) pero, lo que el amigo Esteban no ha conseguido esta vez, ha sido emocionar y conmover como sí ha dejado claro que sabe hacer en otras ocasiones. una pena, porque iba predispuesto a que me gustara, pero no a que me dejara con esa sensación de ni fu ni fa.




    sábado, 18 de febrero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "LA CENA DE LOS IDIOTAS"

    TÍTULO: LA CENA DE LOS IDIOTAS

    DIRECTOR: FRANCIS VEBER

    REPARTO: JACQUES VILLERET, THIERRY LHERMITTE, FRANCIS HUSTER, ALEXANDRA VANDERNOOT, DANIEL PRÉVOST, CATHERINE FROT

    DURACIÓN: 80 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Dentro del cine francés, el realizador Francis Veber es toda una institución. A él se deben algunas de las mejores y más inteligentes comedias de las últimas décadas, gracias, en particular, al acertadísimo reparto de casi todas ellas y, sobretodo a la inteligencia desbordante de sus guiones (ya sean propios, ajenos, o adaptaciones de otras obras). Lo curioso del asunto es que, si bien trató de forjarse una carrera en los Estados Unidos a finales de los años ochenta, el fracaso de tal intento (donde llegó incluso a rodar un remake de su propio film "Dos fugitivos - Les fugitifs, 1986"), es en territorio europeo donde mayor repercusión han tenido sus estupendísimas comedias ("Salir del armario - Le placard, 2001", "¡Que te calles! - Tais-toi!, 2003"), por encima de propuestas más serias ("El jaguar - Le jaguar, 1996"), con las que no consiguió desmarcarse de su innato talento para el cine más cómico. La película que hoy nos ocupa, "La cena de los idiotas", es un largometraje basado en la obra de teatro escrita por el mismo Veber, que éste pone en imágenes con una gracia y estilo divertidísimo.


    Pierre Brochant (Lhermitte) realiza, junto con sus amigos, "cenas de idiotas". Éstas consisten en que cada uno de ellos, lleva consigo, al lugar de la cena, a un hombre o mujer que destaquen por su estupidez innata para, después, burlarse de ellos y elegir cuál de todos los amigos ha llevado al mayor patán. Sin embargo, con lo que Brochant no cuenta es con que su mujer, Christine (Vandernoot) decide abandonarlo ante la crueldad de tal acción, y con que "su idiota", un pobre empleado de la hacienda pública llamado Fraçois Pignon (Villeret) se presenta en su casa de forma imprevista. A partir de entonces, Pignon, de forma totalmente involuntaria, comenzará a complicarle la vida a Brochant con su torpeza, muchísimo más de lo que jamás hubiera podido imaginar.


    "La cena de los idiotas" es un derroche de talento puesto al servicio de la comicidad más fabulosa. A pesar de su limitación escénica, la dirección y el libreto del propio Veber consiguen que el espectador acompañe a Brochant a su infierno particular, representado, en este caso, por un hombre inocente y decididamente bueno que lo único que pretende es compartir su pasión por las esculturas hechas con cerillas. Por supuesto, eso no quita para que el personaje de Pignon también sea presentado como un verdadero pelmazo (ver la secuencia en la que insiste una y otra vez en resultad de alguna utilidad para hacer que la mujer de Brochant vuelva con él, consiguiendo justo el efecto contrario), y que el espectador casi sienta piedad por tan despreciable anfitrión.


    No obstante, otro de los aciertos del film es mostrar ese camino de la redención y del cambio a través de la bondad del propio tonto (los últimos cinco minutos son de una emotividad asombrosa -a excepción de su desternillante epílogo final-) que, por muy tonto que sea, no deja de tener un corazón de oro. El resto del film, que pasa en un suspiro, está plagado de situaciones tan divertidas como bien escenificadas (la llegada del viejo amigo de Brochant, el reencuentro con una de sus ex-novias y, por encima de todos ellos, la aparición de un inspector de hacienda amigo de Pignon), lo que hace que el público sea incapaz de contener la risa y, en ocasiones, de no ponerse nervioso ante la estupidez rematada del bueno de Pignon.


    Así pues, "La cena de los idiotas", es una de las mejores opciones para disfrutar de una comedia excelente, repleta de situaciones tremendamente divertidas y graciosas y, por encima de todo, haciendo gala de un humor inteligente a rabiar. Todo una film que merece la pena ser descubierto y revisado. Un auténtico placer.



  • MR. HYDE DICE:

  • Mira que ya he visto esta película unas cuatro veces, y que he ido al teatro a ver la obra... ¡Pero me sigo partiendo de risa cada vez que la vuelvo a ver! En serio, ¡cómo se puede ser tan original! Y, además, hacer de tonto sin hacer de gilipollas, que muchas veces la línea que separa una cosa de la otra es finísima. Pero aquí están de fábula todos los actores, sin excepción, desde los más cabrones hasta el tonto de turno que, mira tú por dónde, al final resulta que no es tan tonto como parece (bueno, o sí, ¡juas!).


    "La cena de los idiotas" canta a la legua que es una obra de teatro convertida en película, porque del pisazo del protagonista no salen en todo el rato. Pero, mientras que en la última de Polanski pasaba lo mismo y sólo querías poder salir de allí para respirar un poco (hablamos, evidentemente, de "Un dios salvaje - Carnage, 2011"), aquí es tan cojonudo y divertido lo que pasa que no puedes dejar de reírte -o ponerte nervioso-. Como os cuento, es un derroche de ingenio todo, desde la actuación del hombre que hace de tonto (y que es un buenazo con un corazón de oro), hasta el que hace de anfitrión que se quiere descojonar con el bobo del invitado (y al que acaban dando por la retambufa como no hubiera imaginado en su vida). Además, una cosa que llama mucho la atención es que, aunque pasa todo en una misma casa, los personajes entran y salen en el momento justo, sin dar ninguna sensación de agobio o mareo.


    De los momentos así que señalar en especial, no sabría con cuál de todos quedarme, porque acabaría contando la película entera. Pero, por coger alguno, supongo que destacaría el primer momento en que el tonto tiene que hacer como que está interesado en conseguir los derechos de un cuento para poder averiguar algo importante del autor (impresionante lo contento que se pone el idiota, mientras que el otro cabroncete flipa como lo empanado que está el colega). O como cuando mete en casa a un inspector de hacienda (lo que sucede con la mujer de éste os juro que no tiene precio).


    En fin, que no quiero dar más detalles de la película porque es de esas que merece la pena ver para disfrutar desde el primer minuto. Dura muy poco (menos de hora y media), pero os prometo que "La cena de los idiotas" -la franchuta, no esa mierda que han hecho los yanquis- no solo es de la clase de pelis que hace que te rías con lo bestial que es (insisto: humor del inteligente), sino de las que luego recomiendas a todos tus amigos porque sabes que se lo pasarán en grande viéndola, y que luego os gustará hablar sobre ella y reíros recordando tal y cuál escena. Es del tipo de películas que merece la pena ver si lo que quieres es pasártelo genial, riéndote a base de bien.




    viernes, 17 de febrero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "COWBOYS & ALIENS"

    TÍTULO: COWBOYS & ALIENS

    DIRECTOR: JON FAVREAU

    REPARTO: DANIEL CRAIG, HARRISON FORD, OLIVIA WILDE, SAM ROCKWELL, ANA DE LA REGUERA, NOAH RINGER, ADAM BEACH, PAUL DANO, KEITH CARRADINE

    DURACIÓN: 131 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Llama la atención la forma que tienen en Hollywood de promocionar determinadas producciones. Parece ser que ya no solo basta con el nombre de sus principales protagonistas (en especial si sus últimas propuestas han fracasado en taquilla), o confiando en que el argumento sea lo suficientemente atractivo para convencer por sí solo. Ahora ya se recurre al buen nombre de sus productores, productores ejecutivos (¡!) y anterior film del mismo director para publicitar un estreno. Este ha sido el caso de "Cowboys & aliens", film inspirado en un reputado cómic que mezcla con llamativo asombro las aventuras de unos vaqueros en un Oeste casi crepuscular con la aparición de misteriosos extraterrestres, describiendo los enfrentamientos entre tan dispares grupos. Cierto es que tal argumento prometía poder convertirse en un interesante largometraje, por lo que, tras convencer al director de "Iron man - Iron man, 2008" y a un buen puñado de estrellas (a ambos lados de la cámara), a adaptación de la historieta gráfica "Cowboys & aliens" se convirtió en realidad. Ahora bien, que las expectativas se hayan logrado cumplir con el mismo entusiasmo con el que se ha publicitado el largometraje ya es harina de otro costal.


    1873. Jake Lonergan (Craig) se despierta en mitad de un desierto en el lejano Oeste, medio desnudo, sin saber quién es, y con un extraño aparato enganchado a su muñeca. Tras llegar a la ciudad más próxima, es reconocido por una misteriosa joven llamada Ella (Wilde) y apresado por los hombres del sheriff John Taggart (Carradine), ya que Lonergan parece ser un peligroso maleante por el que se ofrece una suculenta recompensa. Tras apresarlo, y antes de que se lo lleven a la cárcel, hace su entrada en el pueblo el ex-coronel del ejército Woodrow Dolarhyde (Ford), un ambicioso y despiadado terrateniente que tiene una cuenta pendiente con Lonergan. Sin embargo, en medio de una disputa, unas luces extrañas aparecen en el cielo para, segundos después, desvelar que se trata de naves espaciales dispuestas a destruir cuanto encuentren a su paso, y a secuestrar a terrícolas para llevárselos a la nave nodriza con intenciones desconocidas. Dado que uno de los abducidos es Percy (Dano), el malcriado hijo de Dolarhyde, éste no tardará en hacer que Lonergan y un puñado de hombres lo acompañe al rescate de su vástago y, de paso, descubrir qué son y de dónde vienen esas extrañas criaturas.


    Tal y como se puede apreciar por su argumento, resulta casi innegable la influencia del estilo más propio del cómic en que se basa el largometraje, que no de las clásicas películas del Oeste. En efecto, "Cowboys & aliens" deja de lado las líneas argumentales más propias de los western para adentrarse en un curioso híbrido de ciencia ficción y aventuras de vaqueros, en el que la aparente indecisión a la hora de decidirse por un género u otro repercute de forma negativa en su resultado. Es verdad que "Cowboys & aliens" cuenta con un espectacular diseño de producción, y que los efectos especiales son estupendos, pero un film como éste requería de algo más que debería habérselo aportado tanto el guión (soso y abarrotado de situaciones tópicas -ver secuencias como el reencuentro de Lonergan con su banda de maleantes, los dispersos flash-back de éste, o el momento en que Woodrow ablanda se ablanda ante la muerte de cierto personaje-) como una puesta en escena (carente de garra en todo momento).


    Así pues, da la sensación de que el único objetivo de "Cowboys & aliens" era confiar en que el hecho de que su director hubiera arrasado en las taquillas con "Iron man" y que los intérpretes principales tuvieran cierto tirón entre los espectadores, fuera suficiente para convencer al público de que el film era un gran espectáculo. Lamentablemente, no es así, ya que a lo único que se reduce "Cowboys & aliens" es a una serie de episodios bastante ridículos en los que ni su gran presupuesto ni sus elaborados efectos especiales logran emocionar o entretener con dignidad. Así pues, queridos lectores, no perdáis el tiempo decantándoos por esta, a priori interesante, novedad en alquiler de esta semana.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Mamma mia, qué semana de encadenar críticas de auténticos bodrios! Espero que al menos os sirva para saber en qué pelis merece la pena gastar el tiempo y en cuáles no. En fin, a lo que vamos. Ya de entrada, creo que el título de esta chorrada es bastante indicativo, porque quien se piense que algo llamado "Cowboys & aliens" era un peliculón, es que necesita urgentemente una cura de sensatez. Conste que yo soy el primero que se lo pasa teta viendo machomovies y pelis de efectos especiales a cascoporro, pero todo tiene un límite, y en este caso, "Cowboys & aliens" se pasa tres pueblos. Y no porque una dos cosas que, para empezar, cueste imaginar (que, por cierto, como dice un primo mío, "la miel y la mierda no deberían mezclarse"), sino porque la historia en sí es tan ridícula como inverosímil.


    "Cowboys & aliens" es una película decididamente mala, así de claro, sin importar quiénes sean sus productores, actores, director, o chico que lleva el café al que controla el foco que ilumina a los extras. Podrá tener efectos especiales a mansalva y todo eso, pero la historia, que empieza más o menos bien, sigue y acaba mal de cojones. Vale que puedas aceptar que en salvaje Oeste han aterrizado unos aliens con muy mala leche; ¿que hay un hombre sin memoria que lleva un chiste cósmico enganchado a la muñeca? Bué, tira con eso; ¿que Harrison Ford parezca más perdido que Paris Hilton en un museo? Desde luego, pero bueno, aún así te lo puedes imaginar haciendo de vaquero. Pero es que cuando ya te cuentan memeces como que los aliens son unos chorizos de oro (que nunca se sabe para qué coño lo quieren... ¿será para ponérselos en sus piños galácticos?), que cierto personaje es otro extraterrestre -pero de los buenos- camuflado, o que un tío duro se ablanda a lo bestia porque su hijo es un capullo y otro chaval le hace ver la luz, son cosas que deberían habérselas pensado un poquito antes de hacer la peli.


    Daniel Craig se limita a poner la misma cara de mala leche que cuando hace de James Bond, así que ni fu ni fa; Harrison Ford hace lo que puede con un personaje imposible (alguien debería decirle a este hombre que con los aliens del último "Indiana Jones" ya había suficiente, que no debía insistir más en el tema); y el resto de actores, pues se limitan a posar al lado de estos dos pimpollos. El problema ya no es solo cómo actúen los que pasan por allí -al fin y al cabo, cuando una peli se llama "Cowboys & aliens", lo que menos cuenta son las actuaciones-, sino que la película es aburrida con ganas. Mira que podría haber resultado interesante el hecho de las abducciones, o que le podían haber puesto algo de intriga al enigma de qué hacen los alienígenas en el Oeste. Pero, en lugar de eso, es como si el director no tuviera nada de prisa por contar la historia (creedme si os digo que, desde que empieza la película hasta que hay un mínimo enfrentamiento, pasa más de media hora), ni los aliens por decir "hola, estamos aquí". Lo malo es que, además, cuando pasa algo, es todo tan confuso y ridículo, que ni te emociona ni interesa, y pocas cosas hay peores que que te aburra y resulte indiferente lo que pase con los aliens y los cowboys en algo que va exclusivamente de ellos.


    Aunque hay momentos interesantes, como el rescate que hace Lonergan de la chica de turno (¿alguien sabría decirme por qué se viste toda la película con un pijama de los de hace doscientos años?) porque la ha enganchado una de las naves extraterrestres. Vale, ahí aún tiene algo de interés. Pero es que ni si quiera la media hora final, cuando los vaqueros llegan a la súper nave alienígena y empiezan los fuegos artificiales consigue emocionarte, ni engancharte. Es más, te la pela olímpicamente que a un "bueno" se lo carguen o lo dejen vivir. Así que, con semejante interés, os podéis imaginar lo que es estar viendo este bodrio durante más de dos horas.


    Reconozco que, si vais al videoclub esta semana y veis que "Cowboys & aliens", con toda esa gente famosa detrás, está disponible, pueda parecer la mejor opción para alquilar. Pero creedme si os digo que es un bodrio de cuidado. Sólo merecen la pena unos diez minutos de toda la peli (y ya me parecen demasiados), porque el resto aburre hasta las ovejas. Y recordad que eso os lo dice alguien a quien le entusiasman todas estas mamarrachadas pero que, viendo "Cowboys & aliens" se pegó más de una sacudida de cabeza. Qué putada, para una que tenía pinta de merecer la pena...




    jueves, 16 de febrero de 2012

    CINE ACTUAL: "HISTORIAS DE SAN VALENTÍN"

    TÍTULO: HISTORIAS DE SAN VALENTÍN

    DIRECTOR: GARRY MARSHALL

    REPARTO: ANNE HATHAWAY, PATRICK DEMPSEY, EMMA ROBERTS, JENNIFER GARNER, JAMIE FOXX, ASHTON KUTCHER, JULIA ROBERTS, JESSICA BIEL, JESSICA ALBA, SHIRLEY MACLAINE, BRADLEY COOPER, TOPHER GRACE, HECTOR HELIZONDO, TAYLOR SWIFT, QUEEN LATIFAH, TAYLOR LAUTNER, KATHY BATES

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Parece ser que cuando una fórmula funciona, ésta tiende a repetirse hasta la saciedad. Al menos, esa es la sensación que se desprende a veces de los largometrajes que se estrenan en las carteleras de medio mundo. En este caso, la ya conocida fórmula de una misma película en la que se entremezclan historias y personajes, y que había sido utilizada con gran acierto en las divertidísimas y encantadoras "Love actually - Love actually, 2003" (que se lo digan si no a Hyde, que su chica se la ha hecho ver tantas veces que casi se sabe los diálogos de memoria) o trilogía de "Manuale d'amore", se ha vuelto a utilizar con mayor frecuencia desde hace unos años, y no solo para dar forma a films de temática romántica -el thriller policiaco es otro de los géneros que, sorprendentemente, ha sabido servirse de esta construcción escénica para dar lugar a historias brillantes, como supo aprovechar, por ejemplo, Guy Ritchie en sus primeros proyectos-. Así pues, los responsables de la reciente "Noche de fin de año - New year's eve, 2011" (que casi parece un calco de la película que hoy nos ocupa), hace un par de años realizaron "Historias de San Valentín", film que aprovecha tan célebre día para tratar de conmover al espectador con muchas y diversas historias que giran en torno a esta fecha.


    Liz (Hathaway) es una hermosa y risueña joven que trabaja como locutora en una línea caliente para poder pagarse sus gastos, y que se enamora de Jason (Grace), un inocentón empleado de correos que desconoce a qué se dedica. Julia (Garner) sale con Harrison (Depmsey), un apuesto cirujano dental que la engaña con otra mujer, por lo que busca apoyo en Kara (Biel) y Reed (Ktuchner), sus mejores amigos. A su vez, Kara está deprimida por no tener pareja con quien compartir el día de San Valentín, a lo que tampoco ayuda su impasible jefa (Latifah) mientras que, Reed, por su parte, se declara a su novia Morley (Alba), quien no parece estar muy convencida con su compromiso. Por otro lado, Susan (Bates) es la directora de una cadena de televisión que ordena a Kelvin (Foxx), uno de sus reporteros estrella, que realice un reportaje sobre San Valentín para su canal; Kate (Julia Roberts) y Holden (Cooper) son dos extraños que coinciden en un avión de vuelta a su casa por San Valentín; y Grace (Emma Roberts) es una adolescente que quiere celebrar de una forma muy especial ese día con su novio, para sorpresa e inquietud de sus abuelos, Estelle (MacLaine) y Edgar (Helizondo).


    Como se puede deducir de su variado argumento, el libreto de "Historias de San Valentín" se las arregla para que su impresionante desfile de caras conocidas disponga del tiempo necesario para aportar su granito de arena en esta multivariada película, en la que se insiste persistentemente en lo maravilloso que es el amor. No hay nada de malo en ello, en absoluto. Es más, al fin y al cabo estamos hablando de una comedia romántica, centrada en el día más romántico por excelencia del año. El problema del film dirigido por Garry Marshall es más bien de tipo argumental, y que su realización es de lo más plana y sosa. En efecto, Marshall se limita a hacer que la cámara siga a sus personajes, no consiguiendo el grado de empatía con ellos que debería tener toda cinta romántica que se precie (personajes como los interpretados por Anee Hathaway, Bradley Cooper o Jessica Alba, por ejemplo, no cuentan con el respaldo necesario de una puesta en escena que los ayude a resulta más simpáticos e identificables con el público de lo que cabría esperar).


    Cierto es que "Historias de San Valentín" cuenta con el apoyo de breves apariciones que le dan un toque más serio y maduro al largometraje (representados, entre otros, por actores como los veteranos Shirley MacLaine, Hector Helizondo -que actúan en el que, posiblemente, sea el segmento más interesante del film-, o Kathy Bates), haciendo que, por suerte, éste no dependa tan solo de la presencia de jóvenes caras (Lautner, Swift, Roberts...) cuya única misión es congregar a cuantos más adolescentes mejor.


    En resumidas cuentas, "Historias de San Valentín", desgraciadamente, no descubre nada nuevo. A pesar de que algunos momentos resulten acertados, el film de Garry Marshall no consigue alcanzar ese grado de simpatía y calidad del que sí disponen otras películas, con o sin día de San Valentín de por medio. Una lástima, sobretodo si se tiene en cuenta que elementos más técnicos como la colorida fotografía de Charles Minsky o la harmónica banda sonora de John Debney parecen tomarse más en serio su función en el film que el mismo director o intérpretes principales. Así pues, "Historias de San Valentín" queda como un proyecto fallido, algo más fácil de digerir si se ve en formato doméstico y sin ánimo de exigirle peras al olmo.



  • MR. HYDE DICE:

  • Como suele decir mi padre, si a una receta le pones buenos ingredientes, es difícil que el resultado no sea bueno. Vale, pues ojo al dato con los ingredientes de "Historias de San Valentín": un reparto brutal -no quiero ni saber lo que hubiera cobrado de normal tanta cara famosa de no haber reducido su salario-, un director que lo ha petado cuando ha hecho comedia romántica (que sea buena o no, ya es otra cosa), y un tema del que siempre se puede sacar chicha interesante. Entonces, la pregunta del millón es, ¿cómo es posible que "Historias de San Valentín" sea una mierda pinchada en un palo? Joder, es que es mala hasta decir basta. Los que hayáis visto "Noche de fin de año" sabréis de sobra de qué va la cosa (porque es el mismo bodrio, pero cambiando la fecha en la que pasa todo), y los que no podéis estar tranquilos, que no os habéis perdido ninguna maravilla.


    Vale que son muchas las películas que han hecho en las que se mezclan historias, personajes y todo ese rollo pero, al menos, en otras como "Love actually", se han preocupado lo suficiente porque te cayeran bien todos los personajes, desde el primero al último, y porque las historias y movidas que les afectan a cada uno de ellos te conmuevan o, como mínimo, resulten interesantes. Pero en vez de hacer eso, lo único que hace "Historias de San Valentín" es limitarse a contarte veinte mini relatos al mismo tiempo que tienen lugar un catorce de febrero. Que cada uno de ellos sea diferente con sus altibajos aún tiene un pase, pero es que no interesa para nada ninguno de ellos. Los actores se limitan a amortizar sus blanqueamientos de dientes y poner su carita -que para eso les pagan-, dejando que esa patata cocida de guión les haga parecer súúúúper simpáticos, y que nadie se pregunte cómo es posible que tanto actorazo haya aceptado intervenir en semejante bodrio.


    Además, otro defecto importante que tiene "Historias de San Valentín" es que es demasiado americana. Puede que eso funcione dentro de las fronteras yanquis, pero en el resto del mundo, hay quien piensa que eso no son más que chorradas que inventaron los grandes almacenes para hacer caja en plena época de rebajas post-navideña. Pero bueno, sea como sea, de lo que no hay duda es que historias como reportajes televisivos sobre el día de San Valentín, mega fiestas entre chicas para celebrarlos, piñatas y todas esas paridas, seguro que les gustan mucho a los primos del otro lado del charco, pero por estos lares todo eso tiene un tufillo a cutre y hortera que se cae de espalda. Además, estoy seguro de que ni la décima parte de los que se embriagan de romanticismo en ese día saben que San Valentín fue un sacerdote que se dedicaba a casar en secreto a los soldados con sus amadas, porque el emperador iluminado de aquel entonces había prohibido que los soldados se casaran para que, así, pudieran siempre guardar la concentración y ser más bestias (por supuesto, cuando se descubrió el pastel, al pobre San Valentín le dieron matarile a base de bien).


    Todo esto que digo viene a cuento de que cuando, en la película, la mayor preocupación de un personaje es comprar el oso de peluche más grande, o acostarse con el novio por primera vez, o darse cuenta de que tu pareja es un capullo o una guarrilla y cosas por el estilo no divierte lo más mínimo, por muy actor conocido que se te ponga delante. De hecho, creo que lo único divertido que me viene ahora a la cabeza es una escena en la que el novio de una chavalilla (la que está desesperada por echar su primer polvo) le quiere dar una sorpresa y se queda en pelota picada en su cuarto para cantarle una canción que le ha compuesto con su guitarra, pero en vez de aparecer ella lo hace su madre. Reconozco que eso sí me hizo gracia. Pero el resto, en especial cuando aparece el Kutchner este (hay gente a la que se le debería prohibir acercarse a una cámara), hace que te revuelva el estómago. Menos mal que de vez en cuando aparece gente como Anne Hathaway o Jessica Alba (que están como un tren) para amenizar un poco la función, o actores como Jamie Foxx o Patrick Dempsey que saben ser lo suficientemente simpáticos como para que no te entren ganas de salir chillando del salón de tu casa.


    En fin, que no habría que hacer tanta sangre de una peli que, al fin y al cabo, es una simple excusa para hacer caja y procurar que la genta se divierta un rato. Es más, me apuesto lo que sea a que ninguno de los que ha participado en "Historias de San Valentín" tenía la impresión de que este bodrio haría historia, más allá de ganar la pasta necesaria para hacer rentable el invento. Así que, si eres un tío y te toca ver esta mierda, que sepas que no es de los pastelorros divertidos que hasta puede que te hagan gracia (de hecho, ya te digo que te pensarás en el momento en que aceptaste sentarte en el sofá para ver eso); y, si eres chica a la que le gustan las pelis románticas, pues nena ésta es una de las que no te puedes perder, aunque espero que no seas muy exigente con el temita, porque deja mucho que desear (a pesar de que esté llena de cuerpos danone).




    miércoles, 15 de febrero de 2012

    CINE DE LOS 90: "TITANIC"

    TÍTULO: TITANIC

    DIRECTOR: JAMES CAMERON

    REPARTO: LEONARDO DI CARPIO, KATE WINSLET, KATHY BATES, FRANCES FISHER, BILLY ZANE, GLORIA STUART, BILL PAXTON, SUZY AMIS

    DURACIÓN: 183 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: DRAMA ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hasta la llegada de "Avatar - Avatar, 2009", otro producto de la imaginación del cineasta James Cameron, el realizador canadiense arrasó por completo con las taquillas de todo el mundo con la que, hasta hace bien poco, es la película más taquillera de la historia.: "Titanic". Cierto es que la historia que desarrolla Cameron a lo largo de las más de tres horas de metraje no cuenta nada nuevo, ni revoluciona la narrativa cinematográfica (de hecho, el argumento, a priori, no puede ser más lineal: el bueno, más bueno que nadie; el malo, más malvado que un demonio; y la chica, la pobre más sufridora del mundo). Sin embargo, éste no es tanto un caso de el "qué" se cuente sino del "cómo" se cuente por lo que, cada céntimo del presupuesto de la que es la película más cara de la historia del séptimo arte, se ve reflejado en la pantalla, en una puesta en escena simplemente arrebatadora. Cameron, responsable además del montaje (soberbio por completo) y del guión (lo más flojo del largometraje), se erige pues, como un auténtico maestro en el arte del entretenimiento, haciendo de "Titanic" uno de los film más espectaculares e imprescindible en cualquier videoteca.


    Brock Lovett (Paxton) es el encargado de una expedición cuyo objetivo es buscar un famoso collar de diamantes conocido como "el corazón del mar", que se hundió con el naufragio del Titanic. Tras conseguir hacerse con una caja fuerte en la que aparece el dibujo de una joven posando con el collar, se pone en contacto con él una anciana llamada Rose (Stuart) que afirma ser la modelo del dibujo. Intrigado por su historia, Brock traslada a la anciana a bordo de su barco para que ella le relate todo lo que sabe acerca del collar. Será entonces cuando Rose detalle lo que sucedió cuando embarcó en el Titanic (papel que corre a cargo de Kate Winslet), estando obligada a promerse con un desaprensivo y bien posicionado hombre de negocios llamado Caledon Hockley (Zane) a causa de la influencia de su madre (Fisher), y cómo allí conoció a un apuesto joven llamado Jack (Di Caprio), con el que viviría una apasionante historia de amor poco antes del terrible naufragio.


    "Titanic" podríamos dividirla en tres partes. La primera comprendería todo el prólogo en el momento presente, y los primeros instantes a bordo del buque. Es aquí donde Cameron aprovecha la lujosísima recreación (está cuidado hasta el más mínimo detalle) del trasatlántico para introducir, casi literalmente, al público en el gigantesco buque, y en las vidas de los diferentes personajes principales. Y lo hace con la gracia suficiente como para que tanto esos detalles minimalistas como aquello que les sucede a los pasajeros capte al instante la atención y simpatía del público (Jack cae bien de entrada por su simpatía y sinceridad, mientras que el personaje de Rose resulta emotivo por la situación delicada en la que se ve metafóricamente atrapada).


    La segunda parte, abarca toda la historia de amor de los protagonistas. Sería injusto decir que se trata de la parte más floja, aunque sí aquella que, a nivel rítmico, se resiente más, haciendo que su interés dependa exclusivamente del amor imposible de ambos personajes. Por supuesto, secuencias como aquella en la que Jack dibuja a Rose ataviada exclusivamente en el collar, o la otra en la que hacen el amor en uno de los coches que viaja abordo despuntan por encima de las demás. En verdad se apoyan en todo ese lujo escénico que Cameron despliega con sabiduría (atención al instante en que Rose desciende por las escaleras que dan al salón de primera clase, con Jack esperándola junto a un reloj), pero se apoya demasiado en un insípido guión que no aporta demasiado al conjunto de la historia, a pesar de que el cineasta lo adorne todo con fabulosos travelling (la ya famosa escena de la pareja de amantes en la proa del barco) y fabulosos escenarios (la sala de máquinas por la que tratan de dar esquinazo al mayordomo de Hockley).


    La tercera parte comprende toda la espectacular recreación del naufragio. Desde el momento en que barco choca contra el iceberg hasta que el Titanic ha desaparecido en mitad de las gélidas aguas árticas, el espectador asiste a sesenta minutos de espectáculo puro, donde los insuperables efectos especiales (por fortuna, siempre al servicio de la historia y no al revés) deslumbran en cada uno de sus planos: desde el agua causando estragos allá por donde se introduce, hasta el clímax en el que el buque se queda totalmente vertical para, instantes después, partirse por la mitad. Durante todo el naufragio, a pesar de que el espectador ya sabe cómo va a terminar todo, se siente atrapado sin tregua por la planificación tan exquisita que Cameron realiza de toda la tragedia, aportando las dosis precisas en cada instante de emotividad (ese niño abandonado durante la evacuación, el trágico devenir de los amantes, o la pareja de ancianos abrazados en la cama mientras se llena de agua su camarote) y de acción (los infructuosos intentos de Jack y Rose por conseguir escapar sanos y salvos, la inclinación de noventa grados del Titanic -atención de ese plano de una barca junto a las hélices del buque cuando éste se levanta-, y su desaparición hacia el fondo del mar).


    En resumidas cuentas, "Titanic" es una película enorme, de los mayores espectáculos que se han visto en años en una pantalla de cine, en el que la calidad del largometraje final se encuentra prácticamente al mismo nivel que la espectacularidad de sus imágenes. No era para esperar menos, teniendo en cuenta el desorbitado presupuesto con el que ha contado y que, al fin y al cabo, estamos hablando de James Cameron, todo un mago a la hora de fabricar espectáculos que fascinan al público de todo el mundo. Así pues, a pesar de los años que han pasado desde su estreno, "Titanic" se sigue conservando como una excelente demostración de que talento y fastuosidad pueden ir cogidos de la mano sin problema.



  • MR. HYDE DICE:

  • Buenoooo... ¡Qué sería de una semana en plan romántico sin la película romántica por excelencia! Aunque mira, me parece una idea estupenda que, justo el día después de San Calentín, hablemos de "Titanic" porque, aparte de destilar azúcar por los cuatro costados, mucho me temo que es una de las películas de amor (por no decir la única) que ha gustado casi con la misma intensidad tanto al público femenino -toda la relación de amor imposible entre los protagonistas- como al masculino -al que le encanta toda la parte de efectos especiales de la peli-. Lo que pasa es que, aparte de esta hablando de una película romántica, no hay que olvidar que detrás de todo este tinglado se encuentra James Cameron, que sabe de resobra lo que hay que hacer para que una peli sea entretenida desde el principio hasta el final, y cómo dejar con la boca abierta a todos los que se meten en un cine a ver sus películas.


    "Titanic", por encima de todo, es un peliculón tremendo. Puede que ahora ya esté más desgastada que la pipa de un indio, pero eso es porque se ha hablado de ella hasta cansar, porque la han puesto ya doscientas veces en la tele y porque han llegado a dar tanto por saco con la peliculita desde que lo petó en las taquillas de medio mundo, que es imposible haberle cogido un poco de tirria. De todas formas, manías aparte, lo que nadie puede negar es que "Titanic", cumple a la perfección todo lo que promete: como historia de amor, convence que sobra (la que no haya llorado un poquito con cualquier parte del culebrón de Jack y Rose, que levante la mano); como espectáculo, no hay quien se lo niegue (los efectos especiales, aunque ahora puedan parecer algo de lo más normal, nos dejaron flipados cuando lo vimos por primera vez; y como "película grande", normal que los más de doscientos millones de dólares que costó luzcan a lo bestia, porque cada detalle está cuidado hasta el delirio.


    En lo que a la película se refiere, como os digo, James Cameron no se chupa el dedo y, aunque ya sepas de sobra cómo acaba la fiesta, el mérito es hacer que a los hombres les interese una historia de amor bastante pedorra y que a las mujeres les encante ver efectos especiales a punta pala. "Titanic" tiene muchos momentos impresionantes, desde la primera vez que aparece el trasatlántico a punto de zarpar (casi nada ese mogollón de gente apiñados en el puerto), hasta las imágenes del barco por el mar (con esos movimientos de cámara que lo recorren de arriba a abajo) y, por supuesto la hora entera en la que se hunde el bicho. Se nota que Cameron se lo ha currado a lo bestia, por lo que cada plano es una maravilla, y cada detalle perfecto (vestuario, decorados...).


    Por supuesto, hablar de "Titanic" es hablar de la música, que no sé la salvajada de discos que se vendieron de la banda sonora. Y no es para menos porque, aquí, James Horner compuso la que muy probablemente sea su obra maestra, y la única en la que no se repite más que el ajo (creedme si os digo que tiene algunas bandas sonoras que parecen calcadas unas de otras). Todo ello, por no hablar de la canción My heart will go on -que no sé cuántas veces la habrán pasado en la radio desde entonces, pero ya os digo que "muchísimas" se le queda corto- o la fotografía, que aún me pone la piel de gallina con esas puestas de sol, o esa luz azul del momento en que el barco se ha ido a tomar por saco.


    En fin, que a pesar de tener ya quince años, "Titanic" -¡qué pronto se dice! ¿Verdad?-, es una peli que siegue estando a la orden del día. Sabes de resobra lo que va a pasar y de qué forma, pero tiene ese "algo" de las pelis que te han marcado de alguna forma especial que hace que, a pesar de ello, te enganches a verla una vez más (suponiendo que no tengas nada que hacer durante un poco más de tres horas, que es lo que dura). Pero bueno, sigue siendo de lo más recomendable para volver a ver cada cierto tiempo porque, como digo, más que una peli, es un espectáculo con mayúsculas, y peliculón hecho a lo grande. Como debería ser siempre el cine.




    martes, 14 de febrero de 2012

    CINE DELOS 80: "FLASHDANCE"

    TÍTULO: FLASHDANCE

    DIRECTOR: ADRIAN LYNE

    REPARTO: JENNIER BEALS, MICHAEL NOURI, LILA SKALA, SUNNY JOHNSON

    DURACIÓN: 94 min.

    AÑO: 1983

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Durante la primera mitad de los años ochenta, el cine que se produjo al otro lado del océano, pareció querer apuntarse a la emergente moda de las películas que, sin ser un musical en el término más exacto de la palabra, sí contenían diversos números musicales a lo largo de su metraje. Así pues, tras el éxito cinematográfico de la adaptación de la popular serie Fama, y el mismo año en que también llegaba a las carteleras "Footloose - Footloose, 1983", le tocó el turno a una pequeña producción llamada "Flashdance", cuyo éxito en taquilla (fue el tercer largometraje más taquillero en el año de su estreno) ayudó a lanzar las carreras de su director -Adrian Lyne-, productor -el hoy todo poderoso Jerry Bruckheimer-, y guionista -Joe Eszterhas-.


    Alex (Beals) es una joven y hermosa muchacha, huérfana, que trabaja durante el día en una fábrica metalúrgica de Pittsburgh y, por las noches, como bailarina y camarera en un bar de copas. Su verdadera pasión es bailar, donde se siente libre y da rienda suelta a su talento y creatividad. Cuando conoce, casi por accidente, en un puesto callejero de cafés, a Nick (Nouri), que es el jefe de la fábrica en la que ella trabaja y, a pesar de ello, ambos inician una relación amorosa. No obstante, el deseo de Alex es poder entrar en un prestigioso conservatorio, para lo que necesita superar un examen de selección de lo más exigente, para el que ella no se siente preparada. Sin embargo, gracias al apoyo de Nick y de su madrina Hanna (Skala), una antigua bailarina de ballet, Alex hará lo posible por conseguir su objetivo, a pesar de sus miedos iniciales.


    No deja de llamar la atención que tras un film como "Flashdance" se encuentre un director como Adrian Lyne y un productor como Jerry Bruckheimer. La razón no es otra que el hecho de que, hoy en día, Lyne sea mucho más conocido por sus películas-escándalo (y de considerable calidad, todo haya que decirlo), como "Atracción fatal - Fatal attraction, 1987" o "Una proposición indecente - An indicent proposal, 1993", y que Bruckheimer sea uno de los productores con mayor influencia del show business, tras haber logrado poner en pie los primeros -y exitosos- largometrajes de Michael Bay, y franquicias como las dos partes de "La búsqueda" o de la serie "Piratas del Caribe".


    En el caso de Adrian Lyne, da la sensación de que "Flashdance" lo utiliza como un ensayo de lo que vendrá a ser el resto de su obra, marcada por la complicación de las relaciones de pareja, introduciendo aquí un elemento diferenciador como es la persecución incesante de un sueño personal (algo de lo que carecen el resto de títulos de su filmografía). Lyne retrata esto a través de un acertado estilo visual capaz de combinar la estética más videoclipera de secuencias como la del primer número que se presencia de Alex en el bar de copas en el que trabaja, y que se mantiene a lo largo del resto de números (muy especialmente durante el de la prueba final, a pocos minutos de concluir el film). Por su parte, lo que ya no resulta tan llamativo, teniendo en cuenta el devenir de los títulos posteriores que ha escrito, es que el guión de Joe Eszterhas se centre en el mundo del baile y de la competitividad femenina, otorgándole al conjunto una pizca del tono picante, que años más tarde llevaría al extremo en guiones de producciones totalmente fallidas como "Jade - Jade, 1995" o "Showgirls - Showgirls, 1995".


    Así pues, "Flashdance" termina por ser más apreciada por sus correctísimos números musicales, por la composición original de Giorgo Moroder, y por el entusiasmo con el que Jennifer Beals da vida al personaje principal durante todos y cada uno de los minutos del largometraje. El resto, aunque bastante insípido se deja ver con facilidad y agrado, consiguiendo así ser un poco más entretenida que cualquiera de las otras dos producciones a las que hacíamos mención en la introducción.



  • MR. HYDE DICE:

  • Vamos a ver... No es que la película sea un patata (aunque las he visto bastante mejores), porque si lo que quieres ver en ella es la historia de superación de una muchacha que baila de que te rilas y se mata por demostrarlo delante de quien sea, pues vale. Hasta ahí, no tengo nada en contra. Es más, si una historia como esa, que se resume en línea y media, está acompañada por canciones que merezcan la pena y no aburre, pues mejor que mejor. Pero claro, lo que pasa con "Flashdance" no es que sea un bodrio, sino que tiene momentos en que la flipas, y no para bien precisamente. Como suele ser frecuente, empezaré por mencionar lo "malo".


    En primer lugar, resulta que la protagonista, una tía buena de toma-pan-y-moja, resulta que, por las noches, tiene un trabajo como bailarina en un tugurio de mala muerte, donde se marca unos numeritos que dejarían con la boca abierta a los más sosos (cuidadín con ese número en el que se ducha entera en mitad del escenario, que no tiene desperdicio). Vale, hasta aquí todo correcto. Pero es que, durante el día, tiene otro trabajo. ¿Sabéis cuál es? ¡¡Es soldadora!! ¡Tócate los perendengues! Ahí la ves, dándole caña a un soplete casi más grande que ella, rodeada de obreros guarrindongos por los cuatro lados, y haciendo unos remaches y unas juntas de cuidado. Hombre, por favor, máximo respeto a las mujeres-soldadoras, pero es que, ¿no podían haber pensado en otro trabajo? No digo que no fuera sacrificado si lo que quieres es demostrar lo jodido que lo tiene la buena mujer para sobrevivir. Pero es que lo de soldadora... En fin, es, en una palabra, ridículo (del momento en que se quita el casco protector y se sacude la melena al más puro estilo anuncio de champú ya ni os digo).


    En segundo lugar, de todos los tíos que hay en la fábrica, ¿de quién se tiene que enamorar porque le hace el entre así en plan descarado? Del jefe, un tío que está forrado, que tiene pinta de mandar mucho, con una sonrisa profidén y un Porsche como un castillo -bueno, lo era en 1983, que es cuando se rodó la peli-. Hala, así como para no querer ser machistas va y se sueltan el pedo cerebral de que la protagonista trabaja en una siderurgia y se camela al jefe. Toma del frasco carrasco.


    Menos mal que, como os cuento, quitando estas dos cosas (a mí, en particular, me hicieron bastante gracia, así que casi hasta tienen su puntito), el resto de la peli, aunque bastante predecible, no está del todo mal. Todo lo que tiene que ver con el esfuerzo de la chica para entrar en ese conservatorio y demostrar que baila como las diosas está hecho bastante bien, así que te acaba interesando lo justo para que le quieras prestar atención al resto de la historia. Además, los números musicales, en vez de ser un coñazo metido con calzador -después de ver lo de la soldadora, os aseguro que es lo primero que pensaréis del resto de la peli-, tienen su gracia cosa que, unida al hecho de que las canciones también son bastante amenas (aunque con un estilazo típico de los años ochenta), la hace bastante distraída.


    Eso sí, lo que no entiendo muy bien es qué tiene esta película para que fuera un bombazo en su día. Porque vale que la canción de What a feeling esté chula y que, hasta escuchándola hoy en día, te guste y tal. Pero el resto de la película es mucho más del tipo sobremesa que otra cosa. Así que tampoco tiene mucho sentido que lo petara, aunque mira, misterios de la vida. Ya os digo que no es que "Flashdance" sea mala película, pero sí que es un pelín chorra. Por suerte, todo el rollo de superación personal, demostrar lo que uno vale y bla bla bla funciona bien (estás casi deseando saber qué pasará en el momento de la audición final para evaluar la entrada en el conservatorio de la chica), pero el resto es bastante intrascendente, aunque se deja ver con mucha facilidad. una ventaja cojonuda en películas de este tipo.




    lunes, 13 de febrero de 2012

    CINE CLÁSICO: "LENNY"

    TÍTULO: LENNY

    DIRECTOR: BOB FOSSE

    REPARTO: DUSTIN HOFFMAN, VALERIE PERRINE, JAL MINER, STANLEY BECK

    DURACIÓN: 111 min.

    AÑO: 1974

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Pocos directores han logrado, con apenas media docena de films en su haber, rodar películas tan míticas como Bob Fosse. Desde que cosechara un gran éxito con "Cabaret - Cabaret, 1972", Fosse pareció dar la sensación de estar interesado en todas las vertientes posibles que le ofrecía la vida de la gente del espectáculo, bien fuera por los triunfos y vidas exuberantes de los artistas (caso de la mencionada cinta con Liza Minelli), o bien por lo sacrificado que era abrirse paso en la industria (tal y como retrata en "Empieza el espectáculo - All that jazz, 1979"). En el caso de "Lenny", Bob Fosse retrató con una dureza como pocas veces se había visto antes lo que suponía convertirse en una estrella casi de la noche a la mañana, sufriendo tanto la represión de una sociedad que aún no estaba del todo preparada para determinados tipos de espectáculos, y enfrentándose a los propios demonios de los personajes -representados, en este caso, por la adicción a las drogas-. Para ello, contó con dos grandísimos actores (Dustin Hoffman y Valerie Perrine) que dan vida a los caracteres principales con una sobriedad y realismo ciertamente asombrosos.


    Lenny Bruce (Hoffman) es uno de los cómicos más populares de los Estados Unidos, en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado. Tras conseguirse abrirse paso con ingeniosas actuaciones en pequeños clubs nocturnos, Lenny va ganándose la simpatía del público, por lo que su fama aumenta, así como el dinero que percibe y la categoría de los locales en los que actúa. Sin embargo, Lenny, además de ser famoso por su sentido del humor, también lo es por utilizar un lenguaje malsonante y que desafía las buenas costumbres de la época, motivo por el que es llevado ante la justicia en más de una ocasión. Será a partir de esos encontronazos con la justicia cuando, ni su matrimonio con una exuberante bailarina erótica llamada Holy (Perrine), ni el nacimiento de su hija, evitarán que la heroína haga acto de presencia en su vida.


    "Lenny" es un tour de force tremendo por parte de sus dos protagonistas principales. Por un lado, Dustin Hoffman se desprende en buena parte de su adquirida fama de "buena persona" que había cultivado anteriormente gracias a films como "El graduado - The graduate, 1967" o "Cowboy de medianoche - Midnight cowboy, 1969" al dar vida a un atormentado Lenny Bruce con una convicción asombrosa. De hecho, resulta complicado darse cuenta de que se trata de Hoffman interpretando un papel ya que el realismo tanto de las secuencias de actuaciones (tremendas tanto las del comienzo, cuando Lenny está lleno de vida y ambición, como las del final del largometraje, cuando el artista ya se encuentra superado por las circunstancias) así como las de aquellas más crudas en las que aparece drogado es, en una palabra, total. Por otro lado, Valerie Perrine consigue ponerse sin problemas al nivel de Hoffman dando vida a la incondicional seguidora del malogrado cómico, al que no deja de amar ni siquiera cuando los dos parecen haber tocado fondo (ver la impresionante secuencia en la que Holy llama a su marido desde un centro de desintoxicación para poder escuchar la voz de su hija, y reconocer entre lágrimas y con un hilo de voz que ya lleva "limpia" unas cuantas semanas).


    "Lenny" no es una película fácil de ver. Fosse se encarga de no edulcorar en lo más mínimo el guión que Julian Barry adapta a partir de su propia obra teatral. Es más, casi parece que se sirva de una fabulosa fotografía en blanco y negro para reforzar el tono dramático del film, logrando así dar la sensación de que la felicidad les está vetada a sus personajes. En este caso, y a diferencia del resto de sus largometrajes, Fosse prescinde por completo del sentido del humor y escenas amables (a excepción, evidentemente, de los apuntes cómicos y bromas picantes que Lenny hace durante sus monólogos) para centrarse tanto en la lucha personal de Lenny y Holy con la droga, como con los continuos enfrentamientos de él con la opresión policial a la que se ve sometido sin tregua (citar al respecto la reacción de Lenny cuando un agente de policía describe en una vista del juicio cómo utiliza el atril del micrófono para realizar determinados gestos obscenos, y la reacción del cómico a dicha declaración).


    En definitiva, "Lenny" es un film duro, sin concesiones, y con un pesimismo latente que impregna cada fotograma. Pero, asimismo, también es un retrato arrebatador de las dos caras de la fama, de lo que representa sentirse perdido dentro de un mundo en el que los personajes lo tienen todo al alcance de su mano y, en lugar de disfrutar de ello, se lanzan en picado a una vida de autodestrucción. Todo ello está narrado de una forma interesantísima por la cámara de Fosse, y con un ritmo que en ningún instante hace que el espectador se aburra. No es una obra maestra del género, pero ello no quita para que "Lenny" sea una película que asombra los sentidos del público, y que merezca la pena ser visionada.



  • MR. HYDE DICE:

  • Para mí, "Lenny" es la primera imagen que aparece nada más empezar la película: ese plano fijo en blanco y negro de un foco que ilumina a contraluz a un tipo quieto, así como concentrado, medio hecho polvo, y que empieza a calentar motores para darlo todo en su show. Todo lo que viene después, no es sino la típica historia de un pavo que empieza teniendo mogollón de éxito y que, cuando está que lo peta en todos los sitios por lo transgresor que es, ahí empieza a tontear con la droga (por decirlo de alguna forma, porque el colega se mete unos viajes de órdago -para los de la E.S.O. , "de órdago" = "de tres pares de cojones"-) y a cagarla a base de bien. Solo que en vez de hacerlo así en plan bodrio, gracias a Dustin Hoffman y a todo lo que tiene que ver con las riñas que tiene el hombre con la justicia, la película se hace bastante amena.


    Al principio, es un poco raro que esté rodada en blanco y negro. Sobretodo porque tampoco es que tenga mucho sentido quitarle el color a la historia de un cómico ya que, al fin y al cabo, tampoco es que estén contándonos la vida de alguien que viviera hace la pera de tiempo. Pero lo curioso es que, después de un par de minutos, te cuesta imaginarte la película en color. No sería posible enseñar así la forma en que Lenny se va hundiendo en la miseria porque, a base de una sombra por aquí y un contraluz por allá, consiguen que "Lenny" te llegue de una forma más profunda y que, después de todo (en especial con ese final un pelín deprimente que tiene), te acabe envolviendo ese ambientillo de decadencia y mal rollo. No quiero decir con esto que la peli te deje deprimido, sino que te contagia de esa especie de desorientación que siente el cómico a la hora de no saber cómo encauzar su vida, y que acaba haciéndote padecer un poquito (al menos, un servidor, no podía dejar de pensar en la pobre hija de estos dos destarifados que, al fin y al cabo, no tenía la culpa de que sus padres le pegaran a la aguja a base de bien).


    "Lenny" tiene cosas que te dejan con la boca abierta y casi sin querer hacer ruido para no perdértelas como, por ejemplo, cada uno de los monólogos que hace el cómico cuando sale a escena. No es que lo que diga sea la leche de gracioso (en realidad, son más bromas sobre política y esos rollos de los americanos, por lo que si tu lo ves, te quedas como esperando que a los yanquis les haga gracia, porque tú no entiendes dónde está el chiste), sino por la forma que tiene de decirlo, y por lo flipante que es ver cómo Dustin Hoffman pasa de estar que lo peta en el escenario a estar más deprimido que un político honrado en Marbella. De todas las escenas, ya os digo que yo me quedo con esa del principio, y con un monólogo que se casca Hoffman de casi cinco minutos de duración, en una secuencia en la que no hay un solo corte. Ahí, cuando el personaje del cómico está ya casi en las últimas, os juro que ni pestañeas de lo hipnotizante que puede resultar el amigo.


    En fin, que sé que, al principio, "Lenny" puede parecer una película un poco aburrida porque habla de un cómico que por estos lares no tienes ni guarra de quién fue, pero si empiezas a ver la película y pasas del hecho de no saber quién fue esta persona, lo que te queda es una peli en la que se tratan temas como la drogadicción, el amor tan raro como devoto (impresionante cómo, a pesar de estar pero que bien jodidos, tanto Lenny como su mujer siguen juntos hasta casi el final), y la voluntad de desmarcarse del resto en una sociedad casi más hipócrita que la que tenemos ahora mismo. Si os dejáis llevar por esta historia, "Lenny" os acaba pareciendo una película de la que guardar muy buen recuerdo, y que no os importaría volver a ver dentro de un tiempo.




    domingo, 12 de febrero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "eXistenZ"

    TÍTULO: eXistenZ

    DIRECTOR: DAVID CRONENBERG

    REPARTO: JUDE LAW, JENNIFER JASON LEIGH, IAN HOLM, WILLEM DAFOE, CHRISTOPHER ECCLESTON

    DURACIÓN: 92 min.

    AÑO: 1999

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • La capacidad de David Cronenberg para crear atmósferas terroríficas ha quedado más que demostrada, desde sus primeros -y correctísimos- trabajos como "Rabia - Rabid, 1977" o "Cromosoma 3 - The brood 1978". Y, aunque otros films del realizador canadiense como "Scanners - Scanners, 1981" o "Videodrome - Videodrome, 1983" lo encumbraron como uno de las revelaciones más importantes del cine de terror próximo a la ciencia ficción, la violencia deliberada e implícita de la mayoría de sus largometrajes lo ha hecho, casi hasta la fecha un director difícilmente comercializable. No obstante, a raíz de títulos infinitamente mejores y más maduros como la magnífica "Una historia de violencia - A history of violence, 2005" o "Promesas del Este - Eastern promises, 2007" sí que parece haber conseguido ese lugar destacado que merecía desde hacía años. Pero, antes de realizar estos proyectos, Cronenberg dejó volar su imaginación una vez más para concebir una historia en la que realidad y ficción se entremezclan y dan lugar a una trepidante intriga.


    En un futuro cercano, Allegra Geller (Leigh) es una de las más famosas y veneradas creadoras de videojuegos, en una era en la que los juegos virtuales ofrecen la posibilidad de "jugar" de una forma tan real que a los participantes les llega a costar diferenciar lo que es real de lo que no. Cuando, en mitad de la presentación de su nuevo y revolucionario juego, llamado eXistenZ sufre un atentado por parte de un fanático religioso, Ted Pikul (Law), uno de los guardas de seguridad del recinto se encarga de sacarla del auditorio y ponerla a salvo. Sin embargo, alguien parece estar muy interesado en el eXistenZ de Allegra, por lo que no dudarán en perseguirlos a los dos. Será entonces cuando Ted, a quien nunca han gustado esa clase de juegos (más que nada porque, para poder participar, hay que enchufar la máquina a través de una especie de cordón umbilical que se introduce a través de un agujero en la espina dorsal de los participantes), deba sumergirse en el mundo del juego para ayudar a Allegra a encontrar la clave de todo el asunto, que parece residir en la propia génesis de eXistenZ.


    Existe un sub-género cinematográfico conocido como "cyber-punk", con el que se suele denominar a aquellos largometrajes cuyo argumento mantiene vínculos evidentes, con la tecnología, la realidad virtual, o con historia futuristas en los que los avances científicos han convertido al ser humano en una especie de esclavo de las máquinas que él mismo ha creado. Uno de los máximos y más exitosos exponentes, podría ser "Matrix - The matrix, 1999", aunque previamente ya se habían estrenado otros films de temática punk como "El cortador de césped - Lawnmover man, 1992" o "Johnny Mnemonic - Johnny Mnemonic, 1995", sin que ninguna de estas producciones tuviera ni la acogida ni el éxito esperado (uno de los títulos más recientes, "Una mirada en la oscuridad - A skaner darkly, 2006 también fue un rotundo fracaso). "eXistenZ" sigue en gran parte estas líneas argumentales del universo punk aunque llevadas a un terreno más propio de la ciencia ficción plástica en la que Cronenberg se siente más cómodo. Así pues, elementos tan llamativos como la consola orgánica a través de la que se conectan los participantes al juego, o las diferentes -y repelentes- criaturas que hacen acto de presencia en más de una ocasión, no pueden negar su evidente influencia de esta tendencia, hoy ya casi relegada al olvido.


    Sin embargo, David Cronenberg, que sabe qué teclas presionar en los diferentes momentos del film, le imprime a "eXistenZ" toda una trama de intriga que atrapa al espectador desde los iniciales (y fascinantes) títulos de crédito -atención a la soberbia banda sonora de Howard Shore, compositor de la inmensa mayoría de películas de Cronenberg-, y lo acompaña por un macabro juego a vida o muerte en el que la diferencia entre lo que es real y lo que no cambia con gran tino con un sólo plano, provocando así el despiste de un espectador que debe permanecer atento para ir descubriendo, poco a poco, los entresijos de tal competición.


    Cierto es que, a pesar de su tono de relato de intriga y misterio, "eXistenZ" contiene diversos instantes de tremendamente violentos, cuyo sentido casi se puede comprender sólo como una forma de potenciar ese surrealismo del juego en el que los protagonistas se ven obligados a participar. Por fortuna, Cronenberg se las apaña para dotar a alguna de estas secuencias de un humor negro de lo más agradecido (ver la secuencia en el que el mecánico al que interpreta Willem Dafoe le va a hacer a Ted un agujero en la espalda para que pueda conectarse al juego), y que también le permite mantener ese tono de erotismo semi-controlado que también se encuentra presente en la mayoría de la filmografía del director (por ejemplo, la secuencia en que Ted lame el agujero de Allegra en un arranque de pasión).


    En resumidas cuentas, aunque "eXistenZ" no es el mejor largometraje de Cronenberg (se encuentra a una buena distancia de "Una historia de violencia", por poner un caso), sí que es uno de los más fascinantes desde su punto de vista visual, a pesar de lo tramposo que puede resultar en ocasiones su guión, o del sinsentido de algunas secuencias. Pero, como decimos, Cronenberg lo combina todo con el talento suficiente como para que el espectador, que puede sentir un rechazo contundente por la crudeza de algunas secuencias, también quede atrapado en el juego que el realizador canadiense le propone.



  • MR. HYDE DICE:

  • Supongo que si tuviera que definir con una palabra cómo es "eXistenZ" diría "rara". Pero es un rara de las que, por alguna cosa en especial, te parece alucinante. Otra posible definición, también sería "friki", de ese tipo de películas súper centradas en la tecnología, pero que nada tiene que ver ni con cerebrines pegados a una pantalla de ordenador, ni con tíos con gafas de sol y vestidos de negro que reparten leña a cámara lenta. "eXistenZ" es un juego, tanto en la propia peli -al fin y al cabo, de eso va- como fuera de ella, porque juega con la peña hasta quedarse bien a gusto. Aunque, me temo, que es de esa clase de películas que, o te gusta a rabiar, o te da un repelús que luego no puedes ni oír hablar de ella. Por suerte para el menda, a mí me pasó lo primero, aunque reconozco que hay que tener un poco de estómago para ello. Claro que, viniendo de la mente de alguien como David Cronenberg, ya se intuye que muy normal tampoco va a ser la cosa.


    "eXistenZ" tiene cosas muy buenas y otras bastante prescindibles. Empezaremos hablando de lo primero. Para empezar, su intriga es bestial. Sabes que todo empieza por culpa de un juego virtual, pero eso de no saber en qué momento estás viendo lo que pasa en el juego de lo que le sucede a los protagonistas en la realidad, es genial, y hace que trates de anticiparte a lo que va a pasar (al fin y al cabo, siempre nos creemos más listos que ellos). Pero, como os digo, cuando te parece que estás en una parte irreal, ¡zasca! te llevas la sorpresa, y eso es algo que se mantiene hasta los últimos diez segundos (impresionante el final; por favor, que no os lo cuenten o la cosa pierde toda su gracia). Otra cosa chula es que, a pesar de la intriga de saber qué forma parte del juego y cuál no, en realidad no sabes qué es lo que quieren conseguir todos de la diseñadora del juego, ni para qué la quieren. Y eso, junto con una musiquilla que te da bastante canguelo, te ayuda a seguir pegado a la pantalla a pesar de que alguna escena sea un pelín asquerosilla.


    Vale, ahora lo malo de "eXistenZ" -o no tan bueno, si preferís verlo así-. Creo que de lo que se podrían haber ahorrado es lo asqueroso que son algunos trozos de la peli. Eso de meter trozos un pelín gores a mitad película (Jude Law montando una pistola como con huesos que se encuentra en su comida -la munición es una ristra de dientes-, o luego disparándole al camarero chino en la cara y lo que pasa después), o un pelín repelentes por el asquete que dan algunos bichos (no entiendo muy bien por qué salen unas especies de criaturas medio viscosas que te dan un yuyu de que pa qué), o el aparato ese que hace de consola del juego, y que los participantes se tienen que conectar a la espina dorsal. Son cosas que no habría hecho falta hacerlas así -supongo que para darles ese aire más de ciencia ficción a lo chungo-, y que hacen que desees que pasen pronto.


    De todas formas, como os digo, "eXistenZ" juega muy bien sus cartas y hace que toda esa historia de misterio vaya haciéndose más grande hasta llegar un momento en que revienta (casi literalmente) con un final que te deja con la boca abierta. ¿Que entre todo ello haya trozos que da un poco de asco? Pues puede ser, pero se soportan bien. Por suerte, no tiene nada que ver con las idas de perola de Cronenberg en otras pelis suyas como "Videodrome" o "Scanners" (sobre todo ésta última sí que tiene momentos que dan un asco que te cagas), aunque tiene sus momentos más retorcidos. En fin, que os recomiendo que sigáis a los colegas que se enchufan a esa máquina para jugar a vida o muerte y que, como ellos, tratéis de adivinar qué está pasando de verdad y qué no. Y, por supuesto, a ver si sois tan listos de saber qué pasa al final.




    sábado, 11 de febrero de 2012

    CINE EN CARTEL: "THE ARTIST"

    TÍTULO: THE ARTIST

    DIRECTOR: MICHEL HAZANAVICIUS

    REPARTO: JEAN DUJARDIN, BÉRÉNICE BEJO, JAMES CROMWELL, JOHN GOODMAN, PENELOPE ANN MILLER, MALCOM MCDOWELL

    DURACIÓN: 94 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Una de las grandísimas ventajas del séptimo arte es que nunca dejará de sorprender a las plateas. Si bien hay muchas ocasiones en que esto se dice para mal -lamentablemente son más las películas que destacan por lo prescindible de algún "ingrediente" que no por lo contrario-, pocas veces se ha dicho más a su favor que en el caso del largometraje que hoy nos ocupa: "The artist". En una época en la que casi cuesta concebir el cine sin incluir ningún elemento digital en las películas (ya, hasta Woody Allen recurre a la tecnología digital para corregir o mejorar determinados aspectos de sus films), y en la que mastodónticos proyectos como "Avatar - Avatar, 2009" demuestran que nos encontramos a los albores de una nueva forma de hacer y disfrutar del cine, que un pequeño largometraje francés, rodado íntegramente en blanco y negro, y mudo, haya conseguido atraer la suficiente atención como para aspirar a un buen número de premios por todo el mundo es casi un milagro. Ahora bien, por muy insólito que este hecho pueda resultar, lo cierto es que no carece en absoluto de justificación ya que, sorprendentemente, "The artist" es una de las mejores películas del año vistas en una pantalla de cine.


    Georges Valentin (Dujardin) es una de las más grandes estrellas del cine de finales de los años veinte. Hasta entonces, George no ha tenido ningún problema en convertir en grandes éxitos los proyectos en los que participaba. Una noche, tras otro estreno triunfante, conoce por casualidad a Peppy Miller (Bejo), una admiradora y aspirante a actriz que sólo desea un autógrafo. Sin embargo, a raíz de un divertido incidente, Peppy comienza a labrarse una carrera cada vez más ascendente en el mundo del cine. Los problemas para George vendrán con la aparición del cine sonoro, momento en el que el productor de la mayoría de sus películas, Al Zimmer (Goodman) apueste por una nueva forma de hacer cine, en la que George se niega en rotundo a participar. A partir de ese momento, comenzará la pesadilla para él, viendo cómo Peppy va logrando arrolladores éxitos cada vez más importantes, cómo su mujer Doris (Miller) le acusa de su fracaso, y cómo sólo su devoto chófer, Clifton (Cromwell) lo apoya a pesar de las circunstancias.


    "The artist" es una declaración de amor en toda regla al arte del cine, y el mejor homenaje que se le puede hacer. Es más, casi se puede afirmar que "The artist" es cine en estado puro. Que un film de estas características, y con las evidentes limitaciones que tiene, consiga atraer con tanto poder la atención del público desde sus primeros minutos y lo mantenga en vilo hasta su último fotograma es la más clara demostración de que estamos ante una película casi perfecta.


    Ahora bien, puestos a seguir sorprendiéndonos, un hecho que aún resulta más asombroso es que los responsables de que "The artist" sea la joya que es sean un director -Michel Hazanavicius- y un actor -Jean Dujardin, recuerden bien este nombre, porque seguro que lo oyen con bastante frecuencia durante las próximas entregas de premios- más conocidos por sus películas cómicas que no por las obras serias y milimétricamente calculadas como sucede en este caso. No en vano, realizador y actor ya habían trabajado juntos en esas parodias de las aventuras del agente 007 que son "OSS 117: El Cairo, nido de espías - OSS 117: Le Caire, nid d'espions, 2006" y su secuela, "OSS 117: perdido en Río - OSS 117: Rio ne répond plus, 2009". Pero lo que ambos consiguen en "The artist" es dar cuerpo a una obra magnífica: Hazanavicius porque sabe a la perfección dónde y de qué forma colocar la cámara para que las palabras resulten prescindibles, y Dujardin porque controla cada gesto, mirada y expresión facial para transmitir muchísimas más emociones y sensaciones de las que cabría esperar que lograra a través de las palabras.


    Por supuesto, ellos dos no son los únicos de quienes depende que "The artist" sea un éxito. Por seguir con el tema de las interpretaciones, Bérénice Bejo borda por completo su actuación de nueva estrella, mientras que los secundarios de lujo como John Goodman o James Cromwell están sensacionales en cada plano en el que aparecen. Y, evidentemente, no podemos obviar la impecable labor tras las cámaras de Guillaume Schiffman y Ludovic Bource (ambos ya habían trabajado también antes con Hazanavicius) como director de fotografía y compositor de la banda sonora, respectivamente. Si el reparto y el director son el cuerpo de esta obra maestra, ellos dos son el alma del film, acompañando de igual forma al espectador en este fascinante recorrido por la historia del comienzo del cine.


    En fin, si ánimo de alargar aún más la crítica, tan solo finalizar recomendándola encarecidamente, ya que se trata de una delicia de película, maravillosa desde la práctica totalidad de sus puntos de vista, y una demostración apabullante de que, en ocasiones, se puede decir muchísimo más con muchísimo menos. "The artist" es un soplo de aire fresco dentro del panorama de cine actual y un claro ejemplo que tendría que servir a más de uno para tomar nota y, así, saber cómo hacer una obra genial.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡¡¡Buenííííísima!!! ¡Buah, quién podría pensar que hoy en día, con tanta tecnología y tanta chufla, una película gabacha, muda, y en blanco y negro, podría darles sopa con ondas a más de la mitad de las que se estrenan en el cine! Es casi perfecta a muchísimos niveles, sobretodo si tenemos en cuenta lo que os digo de que es muda y tal. Vamos, lo que no sé es como no se les cae la cara de vergüenza a los que pretenden ir dando lecciones de cine y luego se sueltan mierdas descomunales (¿Eh, Terrence Malick? ¿Eh, Lars Von Trier?). Si hay justicia en la meca del cine, "The artist" se llevará un buen puñado de Oscars -y no me refiero sólo a dos o tres técnicos-, entre los que se deberá incluir uno bien grande para Jean Dujardin por el papelón que hace en la peli (a quien se le diga que estamos hablando de "Brice de Nice"...), muy por encima de la cara de empanado que pone George Clooney en "Los descendientes - The descendants, 2011".


    "The artist" es mucho más que un homenaje al cine y su historia. Es una historia de amor, de sátira social, de orgullo y de fuerza de voluntad. Habla de un problema en particular -la adaptación a las nuevas tecnologías como consecuencia de la aparición del cine sonoro-, pero cuyas consecuencias se pueden adaptar perfectamente a cualquier escenario (sí, a la crisis mundial que lleva dando por la retambufa desde hace unos años también). Y, aunque parezca raro dicho así, una de las mejores cosas de "The artist" es, precisamente su guión. No le hace falta ni una sola palabra para hacer sentir cada cosa que les pasa a la estrella de cine veterana y a la novata, ni para que ciertos momentos sean más intensos o dramáticos que otros. Es alucinante, os lo juro.


    Para empezar por las cosas que hacen que "The artist" sea un peliculón, creo que habría que hablar de los actores. La expresividad de Dujardin y Bejo es im-prezionante. Son capaces de hacerte ver que están contentos, tristes, perdidos, con miedo, etc. sólo con levantar una ceja o mirar de una determinada forma. Y eso sólo hablando de sus caras, porque la actuación física completa es una pasada que te deja con la boca abierta. Por ejemplo, atención a ese momento en que la chica espera al artista en su camerino y mete un brazo por la manga del esmoquin de él que está colgado en una percha, haciendo como que está teniendo un momento íntimo con el actor; o como cuando el artista se da cuenta del fracaso que ha supuesto su última película muda, en comparación con el éxito que está teniendo la chica con sus películas justo en el cine de al lado. Y, por supuesto, los momentos que tienen juntos, no tienen desperdicio, porque ves que están viviendo una historia de amor y respeto tan enorme que casi les resulta imposible aceptarla y seguir adelante con ella.


    Del resto, pues qué decir, aparte de que es casi perfecto. Los decorados (calcados a los de aquella época, tanto para las películas que rodaban como para la ciudad "de verdad"), la fotografía (casi se respira el aire de las pelis de cine clásico donde las imágenes eran a base de sombras, luces, y todo ese rollo), la música (que suena en noventa de los noventa y cuatro minutos que dura la peli, y las acompaña al milímetro), el vestuario, el montaje... En fin, prácticamente todo. Y eso, por no mencionar la actuación del perro. Sí, sí, habéis leído bien, la actuación del perro. Vamos, que si de mí dependiera, le daba un Oscar también al chucho, que actúa casi mejor que unos cuantos actores que ahora mismo me vienen a la cabeza (Jack Black, Owen Wilson y compañía).


    En fin, que tampoco puedo contaros mucho más de la peli. Primero, porque os la fastidiaría si doy demasiados detalles sobre alguna parte; y, segundo, porque no me da la gana, que ya me he entusiasmado suficiente por hoy. Así que, por favor, si tenéis ocasión, a pesar de que sea una película franchuta (los capullos de los guiñoles no tienen la culpa de que "The artist", por ser una peli gabacha, pague el pato), muda, y en blanco y negro, no dudéis de que, con toda probabilidad, ésta es una de las mejores películas del año. Si no, la mejor.




    viernes, 10 de febrero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "ONE DAY (SIEMPRE EL MISMO DÍA)"

    TÍTULO: ONE DAY (SIEMPRE EL MISMO DÍA)

    DIRECTORA: LONE SCHERFIG

    REPARTO: ANNE HATHAWAY, JIM STURGESS, PATRICIA CLARCKSON, RAFE SPALL, ROMOLA GARAI

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA ROMÁNTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • No hay nada mejor que despuntar como director (directora, en este caso) en un mercado diferente al autóctono para que la industria cinematográfica quiera aprovechar ese filón y utilizarlo para poner en marcha producciones que requieren de un toque especial diferente a lo que el público ya está cansado de ver. En el caso de "One day (siempre el mismo día)", ha sido su directora, la danesa Lone Scherfig, autora de la alabada "An education - An education, 2009", la escogida para poner en imágenes la adaptación de la novela homónima de David Nicholls (responsable también de la adaptación de su guión). De este modo, lo que queda claro es que, independientemente de los pormenores de la historia que se vaya a contar, el punto de vista desde el que se va a contemplar no va a ser el convencional, tanto por su equipo técnico (en especial gracias a la labor de montaje) como al artístico. Ahora bien, que tal decisión resulte acertada es algo que, visto el film, puede resultar más que discutible.


    Emma y Dexter (Hathaway y Sturgess, respectivamente) se conocen a finales de los años ochenta, cuando ambos se licencian en una universidad inglesa. Desde la misma noche de la fiesta de graduación, ambos conectan de una forma muy especial, por lo que inician una relación de amistad que va más allá de esa simple noche. Así pues, desde aquel quince de julio en que se conocieron, ambos procuran hacer algo especial celebrarlo. Sin embargo, a lo largo de esos años, serán muchas cosas las que vayan cambiando junto con ellos, entre las que destaca la enfermedad de Alison (Clarckson), la madre de Dexter, la relación que Emma inicia con Ian (Spall), un compañero del restaurante en el que ella trabaja de camarera, o el matrimonio casi a la fuerza de Dexter con una novia a la que ha dejado embarazada.


    "One day (siempre el mismo día)" es una película que no oculta en ningún momento que su directora no es norteamericana. Y vaya por delante que esto no lo decimos como un reproche, sino más bien como un elogio diferenciador. En efecto, cada plano del film está rodado con una sencillez narrativa bastante poco frecuente en el cine estadounidense, donde los grandes y opulentos movimientos de cámara se utilizan tanto para engrandecer a los personajes o situaciones en las que éstos se ven envueltos, como para recargar en exceso secuencias que no requieren de tanto artificio. En lo que concierne a "One day (siempre el mismo día)", Scherfig huy de estos convencionalismos, aportándole un ritmo mucho más pausado -y distante- al relato. Esto queda reflejado mucho más en lo que no se ve que en lo que sí (Emma desnudándose antes de bañarse con Dexter en una piscina, Dexter tomando cocaína en un baño a mitad de cena con Emma, los constantes excesos nocturnos de Dexter...), haciendo que sean precisamente estos elementos que el espectador no llega a ver los que le dan un grado de madurez a todo el conjunto del que, por desgracia, carece por completo el libreto.


    Efectivamente, el guión es la parte más floja de "One day (siempre el mismo día)" ya que, donde la historia debería reforzar cuáles son los vínculos que unen a esta atípica pareja, lo único que se limita es a depender de la mera presencia de sus dos protagonistas, cosa que no siempre funciona como debería (el problema no solo es la falta de química entre los intérpretes, sino también la poco acertada elección de Sturgess para un papel que requeriría a un actor con mucho más carácter para las escenas románticas, no sólo en los momentos más dramáticos). Así pues, instantes tan traumáticos como la enfermedad y pérdida de un ser querido, la relación padre-hijo, la desorientación ante qué hacer con la vida, la maternidad, etc. son tratados desde una lejanía que le impide tanto al espectador identificarse con estas situaciones como a la directora profundizar en unas tramas que podrían haber dado muchísimo más juego.


    Concluyendo, "One day (siempre el mismo día)" se queda corta en su intento de resultar una historia de amor diferente a lo que normalmente se ve. Cierto es que resulta distinta en su forma de realización y planteamiento argumental, pero esto es algo a manejar con sumo cuidado cuando el relato que se está contando pretende resultar algo romántico y emocionante. Por consiguiente, como título por el que decantarse esta semana en el videoclub, puede ser una buena opción, aunque tengan presente que si lo que buscan es emocionarse y disfrutar con una buena historia de amor, puede que encuentren algo de lo segundo, pero muy poco de lo primero.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me esperaba mucho más de "One day (siempre el mismo día)". No es que pensara que era un peliculón, pero sí que tenía la impresión de que, dentro de la posible pedorrada que sería este cuento de (des)amor, conseguiría emocionar un poco más. De hecho, en vez de llamarse (siempre el mismo día), casi podría llamarse (siempre la misma historia) porque, durante los veinte años en que pasa la película, tanto da que te cuenten el principio, el final o una parte del medio, porque el resultado es el mismo. No digo que esté mal contado, ni que sea un petardo -aunque algunas partes...-, sino que te pasas casi dos horas esperando algo que haga que los pavos de la película te caigan bien, pero ni a la de tres los consigues.


    Sí que es original el hecho de que te cuenten lo que son veinte años de relación entre dos personas que empiezan como amigos y van pasando a algo más. Aunque, claro, es un pelín lamentable ver que desde que se conocen con veintipocos años hasta que la peli llega al final, te da la sensación de que tu primo de diecisiete años es bastante más maduro que los personajes. Pero bueno, eso supongo que ya es otra historia. El problema que yo le veo a "One day (siempre el mismo día)" es que se repite más que el ajo. Veinte años de historia dan para mucho, pero la película parece empeñada en contarte siempre lo mismo: que si se quieren pero no lo admiten, que si él es un capullo integral forrado de pasta y amante de las juergas que no piensa renunciar a ese estilo de vida, que si ella parece tonta por no decirle cuatro cosas a la cara, y bla bla bla. Otro problema, es que la peli tiene cosas que no hay quien se las crea, ni estando muy mamado. Por ejemplo, ¿de verdad alguno se traga a la primera que una tía buena como la chica se pueda ir a vivir con un tipo como ese supuesto cómico, más feo que pegarle un bocado a un limón, y cuya mayor aspiración es actuar en un cuchitril de pueblo? ¡Oh, venga ya!


    Otra cosa que no me acabó de convencer de "One day (siempre el mismo día)" es el actor principal. No me sonaba de haberlo visto antes en ninguna película, pero es que interpreta su papel con una poca gana acojonante. Además, tiene una pinta de julai en más de una escena que todavía hace que te preguntes en qué coño estará pensando la chica para fijarse en él, con la de peces que tendrá que haber en el mar. Pero claro, no todas las impresiones que me ha dado la peli son negativas. Entre las cosas que creo que están bien llevadas, de la historia, destacaría, por ejemplo, la forma de enseñarte determinados momentos de sus vidas, con la suficiente madurez como para no caer en el sentimentalismo barato, es decir, de forma que cada fotograma parezca gritar "¡va, llora un poco!" (de él: la enfermedad de su madre de él, la relación con su padre, el matrimonio de penalti, el problema con las drogas...; de ella: hacer frente a la imposibilidad de cambiarlo a él, la convivencia con ese friki de novio que se echa, etc.) aunque, tratándose de una peli romántica, también tendrían que haberle puesto un par de gotitas de ñoñería, que para eso están estos bodrios.


    En fin, que "One day (siempre el mismo día)" no es la típica película romántica con final predecible (eso ya os lo digo desde ahora), pero que tampoco tiene esa especie de encanto de las pelis pedorras que hace que, aunque aquello no valga nada, al menos te puedas emocionar un pelín mientras la ves. No lamentas haber dejado que tu chica la haya elegido como opción de alquiler esta semana (¿acaso pensabais que las pelis de este tipo las elegimos siempre Jekyll o yo sin influencia externa? Inocentes...), pero tampoco es que quedes con ganas de que te cuenten más. Totalmente de sobremesa y, si ponen algo más interesante, ni eso.