martes, 13 de marzo de 2012

CINE DE LOS 80: "MAD MAX 2: EL GUERRERO DE LA CARRETERA"

TÍTULO: MAD MAX 2: EL GUERRERO DE LA CARRETERA

DIRECTOR: GEORGE MILLER

REPARTO: MEL GIBSON, BRUCE SPENCE, VERNON WELLS, MIKE PRESTON, VIRGINIA HEYKJELL NILSSON

DURACIÓN: 96 min.

AÑO: 1981

GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si a lo largo de las últimas críticas hemos tratado en varias ocasiones los sub-géneros cinematográficos dentro de un tipo específico de largometrajes (comedia romántica, thrillers policíacos, etc.), el film que hoy nos ocupa casi parece haber desarrollado un género propio: el de las películas futuristas post-apocalípticas. Cierto es que, dicho así, el término puede confundir y ser poco aclaratorio. Sin embargo, la estética de estos films es inconfundible. Para empezar, la mayoría de ellos tienen lugar en un futuro próximo, en el que la sociedad ha sido prácticamente devastada a favor de la anarquía, los clanes violentos y el caos. En medio de semejante panorama, donde sus protagonistas se las ven y desean para poder sobrevivir y aprovechar los pocos recursos naturales de los que aún disponen, suele hacer su aparición la figura del héroe que acabará protagonizando el relato, que da esperanzas casi de forma involuntaria al resto de secundarios, y que los guiará hacia una situación más esperanzadora. Así pues, dentro de este tipo de películas, en los años ochenta, quizás uno de los largometrajes más representativos de este sub-género sea “Mad Max 2: el guerrero de la carretera”, secuela del film original que se había estrenado dos años antes y que, no sólo le había servido como carta de presentación al actor de origen australiano Mel Gibson, sino que también se había convertido en una de las películas más rentables de la historia hasta ese momento.


    En un futuro cercano, después de una serie de acontecimientos que han derivado en una tercera guerra mundial, el mundo tal y como se conocía, ha desaparecido. A través de un excelente prólogo en blanco y negro, se describe cómo la guerra por los combustibles fósiles ha convertido a la humanidad en depredadores desalmados capaces de hacer cualquier cosa con tal de disponer de unos pocos litros de gasolina. En medio de esta situación, el exagente de policía Max Rockatanski (Gibson), que sigue arrastrando el trauma derivado de no haber podido salvar la vida de su mujer y su hijo a mano de una banda de delincuentes motorizados, sobrevive como buenamente puede a los constantes ataques de los delincuentes de poca monta. Un día, llega a una especie de aldea fortificada en la que sus habitantes esconden un importante stock de combustible. Esto no pasa desapercibido a las bandas criminales locales, que se organizan con el fin de arrasar este poblado y robar el combustible. A cambio de cobijo y protección, Max se ofrece voluntario para organizar la resistencia de los aldeanos, desatando un importante enfrentamiento con los vándalos.


    Tal y como se puede comprobar por su argumento, “Mad Max 2: el guerrero de la carretera” es una película que presenta un futuro completamente devastado. Es curioso, sin embargo que, tratándose de una secuela, se aleje del tono que mantenía el título original (muchísimo menos apocalíptico), y se apueste aquí no sólo por mayores dosis de acción sino, también, por un enfoque diferente de la historia. Ahora, el personaje principal ya no es el padre amoroso y responsable de su deber que era antes, sino que se trata de una especie de mercenario en busca de redención que ayuda al semejante sólo para poder ayudarse él también. De esta forma, el protagonista se convierte en un antihéroe que acaba resultándole simpático al público a partes iguales por su sinvergonzonería y su disimulada lealtad.


    Volviendo a la estética, también mencionábamos que “Mad Max 2: el guerrero de la carretera” era uno de los máximos exponentes del cine de temática futurista y post-apocalíptica más representativo de los ochenta. Bien, pues ampliamos el marco temporal, ya que también lo es de la historia del cine. La estética tanto del diseño de producción (esos pueblos arrasados, coches calcinados en los arcenes de las carreteras, escenarios desérticos sin un ápice de vegetación) como de diseño de vestuario (por mucho calor que haga, los protagonistas se visten siempre con un montón de harapos –muchas veces de cuero, como es este caso-, que aumentan la sensación de devastación) y la caracterización de los personajes (muchos de los villanos ocultan su rostro tras máscaras, o con estrafalarias indumentarias, cortes de pelo, etc.) está perfectamente concebida para darle al conjunto esa sensación de desesperanza a la historia.


    Ahora bien, independientemente de toda la ambientación que hace de “Mad Max 2: el guerrero de la carretera” un film de referencia, lo cierto es que la puesta en escena de esta segunda parte es mucho más espectacular que la primera si cabe. Si el título original se había hecho famoso por la sucesión de impresionantes secuencias de persecuciones por las gigantescas carreteras australianas, en esta secuela se incrementa la espectacularidad de estas persecuciones aunque, curiosamente, no en cantidad sino en calidad. En efecto, mientras en la primera parte las secuencias de acción eran constantes durante todo su metraje, en “Mad Max 2: el guerrero de la carretera” disminuye la cantidad de estas secuencias, aunque la persecución final (espectacular de principio a fin ese asedio al camión cisterna que conduce Max), ocupe más de quince minutos del tercio final del film. Por supuesto, el nivel de violencia tampoco disminuye mucho en la secuela, aunque sí hacen que se concentre más en las carreras y persecuciones automovilísticas en vez de hacerlo en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Por lo que respecta al resto del largometraje, éste contiene un tono muy similar al de producciones más propias del western clásico como “Río Bravo – Rio Bravo, 1959” (toda la parte centrada en el asedio e intentos de asalto a la fortaleza destartalada en cuyo interior esconden el combustible) aunque, por supuesto, salvando las distancias.


    En definitiva, “Mad Max 2: el guerrero de la carretera” es un film entretenido, hecho de forma efectiva, y referente claro del cine de acción futurista apocalíptico. No es que éste sea un género demasiado apreciado por el grueso de espectadores aunque, no obstante, tampoco ello es motivo de negarle los aspectos positivos a este correcto largometraje, que no pretende sino ser un divertido pasatiempo.



  • MR. HYDE DICE:

  • Joder Jekyll, te habrás quedado a gusto… ¡Pero qué rollero eres, macho! En fin, ya no sé qué más decir que no haya cascado ya este tío castaña. A mí no es que me maten mucho esas pelis en las que todo está hecho una mierda, roto y tirado por el suelo. Básicamente porque siempre me ha costado entender por qué la gente tiene que vivir como guarros porque la guerra haya petado medio mundo. A ver, una cosa es que no tengas tarifa plana de Internet, y otra que no te puedas dar un baño o enjuagarte un poco la boca para que los piños no se te queden como los del cuñao. En fin, son tonterías, lo sé, pero tonterías que pueden hacer que vayas o no vayas a ver una peli por la pinta que tiene. A mí, la primera “Mad Max” tampoco es que me chiflara mucho. Vale que las carreras de esos coches trucados tenían su punto, pero me esperaba algo con más acción (tampoco me quedé mucho con que si la peli era violenta o no), así que cuando vi “Mad Max 2: el guerrero de la carretera”, teniendo en cuenta que, además, todo era en plan apocalíptico, al principio tenía el morro un poco torcido.


    Después de verla, tampoco es que me haya parecido la maravilla del siglo, pero debo reconocer que es mejor de lo que imaginaba. No cambia nada eso de que todo el mundo esté como si la basura hubiera llovido del cielo, o que la inmensa mayoría de los “humanos” sea una panda de cafres de mucho cuidado. Pero tiene algo que se agradece en una peli de este tipo: es entretenida. Con toda la historia esa de conseguir / proteger gasolina, y con las persecuciones que hay en “Mad Max 2: el guerrero de la carretera”, casi te da un poco igual la estética esa catastrófica, ya que se deja de rollos sobre la crítica de la sociedad y tal, y se preocupa más por ser una película de acción más o menos interesante.


    De películas así en plan fin del mundo, no es que sea mi preferida (es más, ahora que lo pienso, creo que no tengo ninguna preferida de esta clase), porque se parece un montón a otras tipo “Soy leyenda – I am legend, 2007” e, incluso, a una de hace ya años que creo que se llamaba “El último hombre… vivo – The omega man, 1971” en la que creo que salía Cartón Heston. Y, por supuesto, a esa especie de versión pasada por agua que es la igualmente entretenida –y menospreciada e infravalorada a partes iguales- “Waterworld – Warterworld, 1995”. Lo único que yo le veo de más original a “Mad Max 2: el guerrero de la carretera” es la chulería en plan guay de Mel Gibson, que hace de tío duro, pero simpático (no como Kevin Costner, que se pasa la peli del agua con cara de cabreo). Gibson sabe de sobra el tipo de peli que es y que, ahí, él es el que manda, como demuestra en trozos como en ese en que espera el momento oportuno para proponerles a los pringados del poblado ser él quien se encargue de transportar el camión cisterna fuera de esa especie de fuerte cutre. El tío se lo dice desde el suelo, repantigado como si estuviera en el sofá de su casa, más chulo que un ocho.


    Por lo demás, “Mad Max 2: el guerrero de la carretera” es una película de esas que ves y te hace pasar el tiempo, pero que no te pirras por volver a ver, al no ser que te haya calado profundo (que no es mi caso). Pero si te van esas pelis en las que el mundo civilizado –si es que alguna vez lo ha sido- se ha ido a tomar viento, desde luego, no te la puedes perder. Para el resto, ya sabéis de qué va la cosa.




    lunes, 12 de marzo de 2012

    CINE CLÁSICO: "SED DE MAL"

    TÍTULO: SED DE MAL

    DIRECTOR: ORSON WELLES

    REPARTO: CHARLTON HESTON, ORSON WELLES, JANET LEIGH, JOSEPH CALLEIA, AKIM TAMIROFF, VALENTIN DE VARGAS, MARLENNE DIETRICH

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 1958

    GÉNERO: THRILLER POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Casi dos décadas después del revuelo que había levantado con su opera prima, "Ciudadano Kane - Citizen Kane, 1941", y de haber realizado largometrajes tan célebres como"El extranjero - The stranger, 1946" o "MacBeth - MacBeth, 1948", Orson Welles realizó la que, junto con el primer título mencionado, sea su obra más fascinante: una historia de violencia y corrupción policial que cuenta con una de las puestas en escena más deslumbrantes de toda su carrera.


    Mike Vargas (Heston) es uno de los mejores detectives del norte de Méjico. Dispuesto a pasar unos días de asueto en un pueblo fronterizo con los Estados Unidos junto a su mujer, Susan (Leigh) son testigos de un brutal atentado con coche bomba que le cuesta la vida a un importante pez gordo local y a su amante. El caso le es asignado al capitán Hank Quinlan (Welles) pero, dado que no está del todo claro a qué lado de la frontera se ha cometido el crimen, se acuerda que ambos policías, Vargas y Quinlan cooperen para resolverlo. Sin embargo, los métodos poco ortodoxos de Quinlan y el hecho de que Vargas esté investigando una peligrosa trama de narcotráfico centrada en la figura de la familia Grandi, hace que la investigación se complique hasta derivar en un asunto personal a tres bandas.


    "Sed de mal", si bien tuvo que hacer frente a una serie de complicados impedimentos para poder estrenarse tal y como su director y protagonista la había concebido (parece ser que los productores del film temían que la violencia explícita de la que hace gala el largometraje pudiera repercutir negativamente en la carrera comercial de la misma), lo cierto es que resulta una obra imprescindible, dentro mejor cine negro clásico. Si a su argumento de conspiraciones, traiciones y vendettas se le une un reparto estelar -créanme si les digo que son una auténtica gozada cada uno de los planos que comparten Heston y Welles- y una trama que casi obliga al espectador a no perderse ni un solo detalle de lo que acontece, resulta sencillo comprender por qué "Sed de mal" es una de las mejores películas de un genio como Welles, y uno de los mejores referentes del cine negro de mediados de siglo pasado.


    A esto se une, como me comentaba entusiasmado mi querido amigo Hyde, la arrebatadora puesta en escena de Orson Welles. La cámara casi no se queda quieta ni un segundo, estando en continuo movimiento, y consiguiendo que la descripción visual que hace Welles de cada situación resulte fascinante (especialmente por lo que respecta a las repetidas secuencias de acoso al personaje de Susan Vargas -el chantaje e intimidación dentro de un motel local, la vigilancia con una linterna en el interior de la habitación del hotel, todo el episodio del motel de carretera y, evidentemente, de lo que sucede cuando notifican su paradero... y su estado final). Es, precisamente, gracias a esta puesta en escena que "Sed de mal" consigue hacer olvidar al público algunos altibajos y pormenores del libreto del largometraje como, por ejemplo, que Charlton Heston convenza como investigador aunque no como mejicano, o que lo que empieza siendo una investigación por asesinato se convierta en una trama anticorrupción de final shakespeariano.


    No obstante, aparte de estos detalles perdonables, de lo que cabe duda es de que "Sed de mal" es una película dura y violenta pero que, con eso y con todo, no deja de ser una increíble muestra de talento y de lo que significa hacer buen cine.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me he quedado con la boca abierta. ¡Vaya tela, cómo está hecha de bien esta peli! Hasta hoy no había visto "Sed de mal", así que no me ha tocado otra que hacer bien los deberes, y la verdad es que ha sido un placer. Creo que la historia se les va un poco de las manos, pero es que está tan pero que tan bien hecha que te deja pasmado sólo con cada uno de los movimientos de cámara. Ojo al dato, que la hicieron en el cincuenta y ocho, lo que quiere decir que "Sed de mal" tiene más de medio siglo, pero os aseguro de que da la impresión de que la han hecho hace dos días. Vale que tiene cosas típicas del cine del año de cascorro, como esas exageraciones de algunos actores a la hora de hacerse los despistados o los dolidos (como suelo decir, del tipo de esos que se llevan la mano al estómago cuando les disparan, ponen cara de estreñido, y se van al suelo en plan despacito que ni hay prisa). Pero es que cada momento, cada movimiento de cámara, cada plano con esas sombras y esos picados... ¡Dios, qué pasada!


    No es que suela fliparla mucho con el cine clásico, al menos en la forma en que las películas más antiguas están hechas. Vale que puede haber alguna que me haga especial gracia, o que toque algún tema que te deje de piedra. Pero creo que ésta es de las pocas veces que una película consigue decir tanto con tan poco. Es más, lo que es la historia, ya os digo que parece que se les vaya un poco la pinza, porque lo que empieza siendo de un tipo, acaba derivando en una película totalmente diferente a la que pensaba que iba a ser, aunque igual de cine negro. De las cosas que merecen la pena recordarse, me quedo, por ejemplo, con los primeros cinco minutos. Hay un plano secuencia con el que seguro que mi adorado Brian de Palma sueña todas las noches, en el que se ve como alguien activa una bomba, la mete en el maletero de un coche (se ve su sombra proyectada en una pared mientras corre para que no lo descubran), y luego suben las víctimas a ese coche, al que sigue la cámara con todo un travelling que sube y baja hasta perderlos de vista y empalmar con los protagonistas principales que ven la explosión. Parece una tontería, pero es que no os lo puedo explicar por mucho que lo intente. Si ya es algo que llama la atención hoy en día, imaginaos hace la tira de años.


    El resto de la peli, a mí me llama mucho más atención por dos cosas. La primera, que ya he dicho antes, es la forma en que está hecha (cada plano es para fliparla). La segunda, es lo violenta que es la historia. Lo que parece que va a ser una peli de detectives y tíos malos, se convierte en una historia de corrupción súper chunga en la que no se libra ni la mujer del protagonista. Agüita con la forma en la que acosan a la pobre mujer durante toda la película y, sobretodo, cuando le describen de qué forma la van a drogar (le describen, a través de la pared de un cochambroso motel de carretera, cómo se inyecta la heroína en la vena). Supongo que es lo que luego hizo que otras pelis, como las de la mayoría de Sam Peckinpah fueran así de burras, porque el amigo Orson no se queda manco.


    El único problema que yo le veo a "Sed de mal" es que me da la sensación de que el resto de peli se les va un pelín de las manos. Me explico. Vale que quieran hacer que vaya de la corrupción policial y del acoso de los malos hacia quien está tratando de meterlos en la cárcel. Pero eso lo mezclan desde el principio con el atentado del coche bomba y parece que no lo terminan de hilar todo muy bien para que lo primero tenga mucho que ver con el resto y que, además, quede claro. También es cierto que toda la parte del motel donde se supone que está a salvo la mujer del prota es demasiado larga, y podrían haber cortado un poco, que tampoco habría pasado nada (eso por no mencionar al personaje ese raro del tarado que hace de recepcionista del turno de noche, que más que cortito y cobarde, lo que parece es gilipollas). Y tres cuartos de lo mismo para el personaje ese de la pitonisa chunga de la que se enamoró el policía al que interpreta Orson Welles. Llegan hasta la casa de esa señora como si no costara nada, y los dos se saludan en plan "ye qué pasa" sin que haya más chicha que rascar en la supuesta historia de esos dos (por mucho que luego la vidente le suelte a la cara "tú no tienes ningún futuro", cuando el poli gordo le pide que le eche las cartas).


    En fin, que "Sed de mal" es una película cojonuda, que me ha sorprendido muchísimo por la forma en que está hecha (me sé de uno que diría que se nota que estos clásicos son obras de arte porque consiguen se atemporales y resultar igual de frescos cuando se ven a día de hoy), que por la historia que te cuenta. Esto es lo más flojillo, porque parece que "Sed de mal" tenga tres argumentos diferentes (la investigación del atentado del comienzo, el acoso y secuestro a la mujer del protagonista, y la búsqueda de justicia contra el policía corrupto) entremezclados sin saber muy bien por cuál decantarse. Pero vamos, que se perdona muy fácilmente. Así que hace caso al tito Hyde y no os la perdáis, o conseguidla si os es posible. En serio os digo que os llamará muchísimo la atención cómo está hecha.




    domingo, 11 de marzo de 2012

    CINE EN CARTEL: "JOHN CARTER"

    TÍTULO: JOHN CARTER

    DIRECTOR: ANDREW STANTON

    REPARTO: TAYLOR KITSCH, LYNN COLLINS, WILLEM DAFOE, MARK STRONG, CIARAN HIDNS, SAMANTHA MORTON, DARYL SABARA

    DURACIÓN: 132 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Estos dos últimos años han sido de lo más curioso en lo que a la interactuación entre los creadores de films animados y de imagen real se refiere. Si bien, hace unos años, realizadores de algunos largometrajes animados habían dado el salto desde la dirección de estas películas de animación tradicional otras en imagen real, ahora son los responsables de films de animación por ordenador quienes se atreven a experimentar con el celuloide que envuelve a actores de carne y hueso. Así pues, mientras, por ejemplo, Andrew Adamson, director de "Shrek 2 - Shrek 2, 2004" saboreaba las miles del éxito con "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario - The chronicles of Narnia; the lion, the witch and the wardrobe, 2005", este pasado año era Brad Bird, el oascarizado creador de "Los increíbles - The incredibles, 2004" quien hacía lo propio con la exitosa "Misión: imposible. Protocolo fantasma - Mission: impossible. Ghost protocol, 2011". Y, a la inversa sucede lo mismo, tal y como ha demostrado Gore Verbinski, director de la primera trilogía de "Piratas del Caribe", que se alzaba el mes pasado con el Oscar a la mejor película de animación por "Rango - Rango, 2011". Así pues, siguiendo esta misma línea, es ahora el director Andrew Stanton, también galardonado con el premio de la Academia por, entre otros, "Buscando a Nemo - Finding Nemo, 2003" quien se ha puesto tras la cámara para realizar una ambiciosa y costosa producción de aventuras y ciencia ficción, basado en el primero de los relatos escritos por Edgar Rice Burroughs acerca de las aventuras de un curioso personaje llamado John Carter.


    Siglo XIX. Edgar Rice Burroughs (Sabara) es un joven que acude a Nueva York, a la lectura del testamento de su tío John Carter (Kitsch). Allí, se le entrega el diario personal de Carter, donde éste le relata a su sobrino una extraña historia que tuvo lugar durante los años de la Guerra Civil estadounidense en la que él combatió, durante la cuál se vio inmerso en otra guerra que tuvo lugar en... Marte. Según le relata, Carter fue teletransportado gracias a un particular medallón al Planeta Rojo donde, gracias al apoyo del cabecilla marciano Tars Tarkas (Dafoe) y su hija Sola (Morton) pudo apoyar la causa del pueblo liderado por Tardos Mors (Hinds) y su bellísima hija, Dejah Toris (Collins), de la que Carter se enamora, contra el malvado Matai Shang (Strong).


    "John Carter" es un film fallido de principio a fin. El refrán dice "quien mucho abarca, poco aprieta" y, esto es, ni más ni menos, lo que ocurre con el largometraje. Lo que comienza con un más que interesante prólogo propio del cine de ciencia ficción con ese ataque entre naves de diferentes pueblos marcianos (un apunte de lo más original el hecho de que todas las naves funcionen con luz en lugar de con combustible) pero, desde el instante en que la acción se traslada a la Tierra y la historia se convierte en un gigantesco flashback en el que se vuelve a retomar el argumento donde se había dejado al comienzo. Lamentablemente, el resto de "John Carter" no es más que un extraño galimatías en el que, por culpa de tanto querer mezclar diferentes líneas argumentales, al espectador le resulta casi imposible identificarse con ninguno de los personajes ni de las situaciones comprometidas en las que se ven involucrados.


    En efecto, tal y como argumentábamos antes, la puesta en escena (tanto por parte del director como del insulso y confuso guión) le impide al espectador emocionarse como cabría con momentos tan espectaculares como las numerosas batallas entre John Carter y cualquiera de los grupos de nativos marcianos, el descubrimiento de la comunicación entre los diferentes planetas del sistema solar en el interior de una cueva, el enfrentamiento a lo circo romano de John Carter y Tars Tarkas con dos gigantescos gorilas marcianos o, por supuesto, la batalla final para liberar el reino de Barsoom. Todas estas secuencias llaman la atención tanto por su tremenda espectacularidad como por la indiferencia con la que el público asiste a ellas. Asimismo, el hecho de que personajes como el de Sola o la misma princesa se vean envueltos en situaciones comprometidas, no consigue tampoco despertar el interés y emoción que deberían en el espectador por lo que, coincidiendo plenamente con Hyde, "John Carter" no consigue ser más que una carísima mascletà, es decir, muchísimo -y muy caro- ruido, para muy pocas nueces.


    Por supuesto, el aliciente de ver "John Carter" en cine va asociado única y exclusivamente a poder disfrutar de las grandes secuencias de efectos especiales en pantalla grande. No obstante, por lo que respecta al resto, ni siquiera la buena intención de Michael Giacchino dándole la emoción que puede al conjunto con su banda sonora, ni el diseño de estos mismos efectos especiales consigue hacer que "John Carter" sea algo más que una simple traca.



  • MR. HYDE DICE:

  • Es distraída, pero no del tipo de películas que me volvería a ver otra vez. Entretiene durante las dos horas y pico que dura, pero no termina de cuajar. Está claro que se han gastado una pasta brutal en hacer la peli, y que los efectos especiales están muy currados, pero todo eso no sirve de mucho si, cuando ves la peli, la historia te da un poco igual. No es que sea mala, pero tampoco es el peliculón de aventuras que esperaba encontrar, y más si tenemos en cuenta que viene de Disney, y que es sabido que ha sido una película cara de cojones.


    El problema que yo le veo a "John Carter" es que da la sensación de que no han tenido claro qué tipo de película hacer: a veces parece que quiera ser una película en plan ciencia ficción como ese pedazo de mierda que es "Cowboys & aliens - Cowboys vs. aliens, 2011" (todo el principio ese que pasa entre soldados de la Guerra de Secesión americana); otras, parece que la peli sea una especie de parte bastarda de "La guerra de las galaxias", con tanta nave espacial, bicho raro y demás; también se parece un huevo a "Avatar - Avatar, 2009" por todo lo que tiene que ver con eso de que un humano sea casi adoptado por los alienígenas -que también miden casi tres metros- de un planeta a los que quieren dar estopa pero bien; y, por último, a ese coñazo de película que es "Dune - Dune, 1984", por toda la estética que tiene en su totalidad. En fin, que entre tanto pastiche y tanto refrito de otras historias, al final "John Carter" parece una cosa rara en la que han querido meter cuantas más cosas mejor para intentar ver lo que les daba de sí la cosa. Lo malo, es que se han quedado en eso, en intento.


    Pero, de todas formas, no sería la primera vez que se le perdonara a una peli ser un popurrí raro de otras pelis más. Sin ir más lejos, la peña lo flipó a base de bien con "Avatar" -creo que yo soy de los pocos que cree que es una pasada en cuanto efectos especiales, pero una tontuna como un castillo como película- pero, si te das cuenta, no es más que la historia de Pocahontas con muchísimos efectos especiales de por medio. Lo malo de "John Carter" son varias cosas. La primera, que da pena la actuación de los dos actores (humanos) principales. El que hace, precisamente, de John Carter, podrá haberse matado a muchas horas de gimnasio y estar todo lo cuadrado que quieras, pero tiene la misma idea de actuar que una lechuga y, eso, por no hablar de la voz que le han puesto en el doblaje en español, que ya le hace parecer tonto perdido -es la voz de Carlton Banks, el de "El príncipe de Bel-Air", así que os lo podéis imaginar...-. Y tres cuartos de lo mismo para la que hace de princesa, que está buenísima, no lo voy a negar, y tiene unos ojos azules que ya se encargan de enfocar todo el rato, pero cada vez que tiene que pronunciar una frase os juro que da une penica... Vamos, que los bichos verdes de cuatro brazos o esa especie de perro mutante del espacio, que están hechos todos por ordenador, actúan mejor. Con eso está todo dicho.


    Además de las actuaciones, es importante lo que os decía antes del lío de historias. Mezclan dos o tres cosas en una misma película, y eso hace que no te puedas interesar del todo por ninguna. Es como eso que hacen los chinos de los platos rodando encima de un palo, que no te puedes encantar con uno porque hay que seguir atendiendo a los otros. Pues, metáforas, aparte, es tal cuál lo que pasa con "John Carter", que no te da tiempo a quedarte con una sola historia porque van saltando de una parte a otra. Es más, si tuviera que hace yo el resumen del argumento como hace Jekyll, lo pasaría mal, porque hay tanta mezcla de gente que no sabría por dónde empezar: John Carter llega a Marte, lo retienen unos, empieza una guerra entre un segundo y un tercero, Carter se mete de por medio, deja a los primeros y se pira con la princesa de los segundos y con un bicho verde de los primeros, luego se enfrenta a otros de los primeros y, finalmente, se dan todos de leches en un mismo sitio. Pues eso, un cacao mental de pelota de mico.


    Por suerte, el resto de la peli se deja ver sin hacerte pensar mucho. Como estética, no hay duda de que "John Carter" está hecha de coña, tanto por los decorados, como por las naves espaciales o los efectos especiales. La lástima es que no hayan utilizado todo eso para hacer una película más... mejor, así como más clara, y que consiguiera no solo entretener, sino hacer que el espectáculo resultara emocionante. Así que ya sabéis, no es de las que hacen que te entren ganas de morirte en el cine pero, desde luego, ni de coña, una peli que te entrarían ganas de volver a ver.




    sábado, 10 de marzo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "MEMENTO"

    TÍTULO: MEMENTO

    DIRECTOR: CHRISTOPHER NOLAN

    REPARTO: GUY PEARCE, CARRIE-ANNE MOSS, JOE PANTOLIANO, MARK BOONE JR., STEPHEN TOBOLOWSKY

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Actualmente, son pocos los largometrajes "pequeños" o de corte más independiente que llamen realmente la atención por su originalidad. Claro está que siempre hay excepciones, como ha quedado más que probado este año con la maravillosa "The artist - The artist, 2011" -y que, por fortuna, la crítica ha sabido recompensar merecidamente-. Bien, pues a comienzos de este nuevo milenio, un desconocido Christopher Nolan filmaba una de las películas más llamativas, intrigantes y llenas de suspense que se habían realizado hasta la fecha, no solo contándola al revés (desde el final hasta el principio), sino dando muestras de lo mucho que tenía que decir este realizador en los años venideros. Así pues, partiendo de una historia propia, escrita a cuatro manos junto con su hermano Jonathan, se mezclaban en un mismo film el suspense propio de los thrillers psicológicos con el de los crímenes sin resolver, en un ejercicio de virtuosismo narrativo digno de mención.


    Leonard Shelby (Pearce) tiene una rara enfermedad consistente en que olvida los últimos quince o veinte minutos de aquello que ha vivido, ya que su memoria es incapaz de retener información a corto plazo. Leonard está obsesionado con encontrar al asesino de su esposa, cosa que le resulta bastante complicada a causa de esta enfermedad. Por este motivo, toma notas y fotos con continua frecuencia, y tiene el cuerpo tatuado con mensajes que le sirvan para poder orientarse después de despertar de cada uno de estos episodios de amnesia temporal. Las cosas para Leonard se enredan aún más cuando conoce a la misteriosa Natalie (Moss), y con la constante presencia de un individuo que se hace llamar Teddy (Pantoliano), que afirma que es un policía que quiere ayudarle.


    Si algo quedaba claro después de ver "Memento" es que, su máximo responsable, el realizador británico Christopher Nolan daría mucho que hablar durante los años venideros. En efecto, así ha sido, ya que Nolan no solo ha conseguido resucitar con un éxito crítico y arrollador una de las franquicias de súper héroes más conocida de la historia (nos referimos, evidentemente, a "Batman") sino que, al mismo tiempo, ha sabido otorgarle una calidad de la que ninguna cinta de este tipo había poseído hasta el momento. Y todo ello, por no hablar de un film tan fascinante en todos y cada uno de los aspectos como es "Origen - Inception, 2010. Así pues, lo que podría verse como un primer ejercicio en la dirección de largometrajes, Nolan lo convierte en todo un acontecimiento, gracias a uno de los guiones más confusos y, al tiempo, intrigantes y seductores de la última década.


    Desarrollando la historia a través de un estilo tan particular como es el de contarla de atrás hacia adelante (algo así como lo que, un par de años más tarde haría también el galo Gaspar Noé en ese horror repulsivo llamado "Irreversible - Irréversible, 2002), de forma que el film se puede concebir como un gigantesco puzle que no adquiere ningún sentido hasta que la última de las piezas está colocada correctamente en su sitio. Asimismo, Nolan traslada la pesadilla que vive el protagonista al espectador que, al igual que aquel, va descubriendo nuevas piezas del rompecabezas con cada fragmento, haciendo así cómplice al público ya que, en realidad, es como si también perdiera la memoria cada quince o veinte minutos. Y todo esto, en vez de jugar en contra del largometraje (cosa que podría haber sucedido con mucha facilidad), es en realidad un punto a favor del mismo, logrando así unas dosis de suspense e intriga que, de haber relatado la historia con un montaje tradicional, no habría causado el mismo efecto -mérito que recae, también en la montadora del film, Dody Dorn-.


    En resumidas cuentas, "Memento" es una película estupenda, complicada de seguir al comienzo a causa del montaje inverso que tiene pero que, una vez que el espectador se acostumbra a su esquema narrativo, captura irremediablemente su atención, haciendo que quede atrapado en la historia de mentiras y obsesiones que va tomando forma. Un gran trabajo de quien, con los años, se está revelando como un cineasta a tener en cuenta.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pedazo película más rara pero más guapa. No sabría decir si "Memento" es una de las películas más originales que he visto o, como poco, una de las que más te hacen estar atento para no perderte detalle de lo que está pasando y pillar toda la historia. De entrada, ya te llama la atención que esté contada al revés, desde el final hasta el principio. Más que nada porque, aunque ya sabes cómo acaba la historia, no conoces cuál es su final. Sé que suena un poco rayante dicho así, pero trataré de explicarme. Nada más empezar la peli, ves que el protagonista le acaba de pegar un tipo a otro tío. No tienes ni papa de por qué lo ha hecho o de quién es el pavo ese. Y, a partir de cada fragmento que va recordando el protagonista -hacia atrás, no nos olvidemos- poco a poco te van encajando las piezas. Y cuidadín, que al final (o sea, al principio), la cosa ya te queda clara del todo.


    "Memento" es como hacer un puzle de los chungos, pero bien puesto de tripis -conste que nunca he probado un tripi, pero seguro que esto es lo más parecido-. No entiendes muy bien por qué están pasando las cosas que están pasando (por qué mata el protagonista a esa persona, quién es en realidad la chica, que ha pasado con la mujer del desmemoriado, o con quién habla por teléfono en esos trozos de blanco y negro), por qué lleva tantos tatuajes y, sobretodo, es prácticamente imposible predecir el final de la peli. Es más, si cuando termina, no os ha quedado muy claro qué es lo que pasa en realidad, y seguís dándole vueltas a la cabeza o comentando las diferentes opiniones con vuestros amigos, ya os adelanto que es normal. Ni a mí ni a más gente que conozco que han visto "Memento" tienen claro al cien por cien qué es lo que pasa de verdad. Ahora, eso sí, todos coincidimos en lo mucho que nos ha gustado la película, y en lo buena que es.


    No sabría muy bien con qué parte quedarme de todas porque, como os digo, es como tratar de escoger una pieza de puzle por delante de otras muchas parecidas. Lo que sí me llamó mucho la atención fueron, por ejemplo, los trozos esos en blanco y negro en los que el protagonista, en la habitación de ese motel en el que se hospeda, le cuenta una serie de historias a una persona desconocida acerca de casos que más o menor recuerda de cuando trabajaba como inspector para una compañía de seguros, y sobre las pistas que ha ido recopilando sobre el asesinato de su mujer. Son momentos que llaman mucho la atención porque tienes la sensación de que lo que se está diciendo es muy importante y, además, con una intriga cojonuda por saber más con cada corte que se produce para contarte algo más de lo que podría decirse que es la película de verdad.


    Por último, otra cosa que también hizo que me fijara, es en el papel que representa la chica que, como todos los demás (protagonista incluido) guarda un secreto importante que no está dispuesta a que te enteres así como así. Digamos que, de entre todos los trapicheos que se llevan entre manos, es la que más hizo que me sorprendiera (la parte en la que ella se mete dentro de un coche -ya veréis por qué- y el prota se pone a buscar como loco por la casa un boli para poder apuntar una cosa fundamental antes de que le dé uno de sus ataques de pérdida de memoria hace que te pongas más tenso que la cara de Nicole Kidman). Pero vamos, que tampoco tiene mucho sentido contar más cosas sobre "Memento" porque es de las pelis que, cuanto menos sepas de ella, mejor, porque así te sorprenderá más. Eso sí, ya advierto de que no es una peli que te deje a medias con la opinión, es decir, o te gusta u huevo o no te gusta nada de nada. A mí, por suerte, me pasó lo primero, y os la recomiendo esperando que también os pase lo mismo.




    viernes, 9 de marzo de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "DIME CON CUÁNTOS"

    TÍTULO: DIME CON CUÁNTOS

    DIRECTOR: MARK MYLOD

    REPARTO: ANNA FARIS, CHRIS EVANS, MARTIN FREEMAN, ZACHARY QUINTO, ANTHONY MACKIE, ARI GRAYNOR, BLYTHE DANNER, OLIVER-JACKSON COEN

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Como en cualquier sub-género cinematográfico que se precie, dentro de la comedia romántica actual, hay de todo. Desde largometrajes amables y originales que se convierten en un auténtico divertimento (la fresca y sorprendente "(500) días juntos - (500) days of summer, 2009" o la descacharrante "Resacón en Las Vegas - The hangover, 2009", por poner dos casos), hasta intentos desesperados de resultar graciosos y originales a cualquier precio (por ejemplo, "¿Qué fue de los Morgan? - Did you hear about the Morgan's?, 2009" o "Los fantasmas de mis ex-novias - The ghosts of girlfriends past, 2009", a cada cuál más prescindible y patético). En el caso de la novedad de estrenos de videoclub que hoy nos ocupa, "Dime con cuántos", desgraciadamente, entra de lleno en este segundo grupo. Más adelante, daremos los motivos de por qué lo vemos así.


    Ally Darling (Faris) es una joven que no tiene mucha suerte con sus relaciones sentimentales. Los hombres que han pasado por su vida, sólo se han interesado a la hora de descargarse hormonalmente, sin ningún ánimo de compromiso posterior. A pocas semanas de la boda de su hermana, Daisy (Graynor), y presionada por la insistencia de su madre, Ava (Danner), Ally se propone no mantener más relaciones sexuales hasta encontrar al hombre de su vida. Para ello, decide lanzarse en busca de su larga lista de antiguos novios para, así, poder encontrar de entre ellos, al candidato perfecto con el que formalizar una relación. Sin embargo, dado que la búsqueda no resulta tan sencilla, se ve obligada a pedirle ayuda a su descarado y atractivo vecino, Colin (Evans).


    Si ayer, en algún momento de la crítica del día, decíamos que había pocas cosas peores que una película de aventuras aburrida (creo que era mi amigo Hyde quien lo mencionaba), hoy se podría decir lo mismo, aunque aplicado a las comedias románticas -y a las comedias a secas también-. En efecto, es lamentable asistir a una supuesta comedia que trata por todos los medios de ser graciosa y simpática, cuando no es ni una cosa ni la otra. En el caso de "Dime con cuántos", pretenden jugar con el hecho de que es graciosísimo haberse acostado con una gran cantidad de hombres para, posteriormente, tratar de buscarlos y reconquistarlos. Un argumento que, de entrada, parte de semejante línea argumental no es que cuente con al predilección inmediata dle público. Pero es que si, además, cada uno de los protagonistas es un ejemplo claro de lo que representa en un ser adulto la inmadurez, grosería, vulgaridad y conformismo, el resultado no puede ser peor.


    "Dime con cuántos" entra por completo en la clase de largometrajes que sustentan su escaso atractivo en el potencial atractivo de sus estrellas principales. En la parte femenina, se encuentra actriz protagonista de la serie de comedias paródicas "Scary movie" mientras que, del lado masculino, hallamos al actor que da vida a la antorcha humana en ambas partes de "Los cuatro fantásticos", y en las correspondientes aventuras de "El capitán América". Ahora bien, lo malo del tema es que todo se quede en esto, en la intención de juntar a dos actores con supuesto pedigrí para conseguir salvar la función. Bien, pues esto no es así. La labor del director Mark Mylod no solo es de reválida (aunque tampoco cabría esperar mucho de quien se encargó de mover la cámara en otras joyas como "Ali G anda suelto - Ali G indahouse, 2002"), sino que el guión tampoco permite tomarse a los intérpretes muchas más licencias creativas para poder salvar la función.


    Así pues, os aconsejamos vivamente que no perdáis el tiempo con tontunas como "Dime con cuántos", exponente perfecto de lo que es el cine sin talento y carente de cualquier tipo de interés, más allá del poco que pueda suscitar el hecho de ver a dos "niños grandes" tratando de resultar patéticamente divertidos. Un fracaso colosal, y un claro ejemplo de lo que nunca tiene que ser la comedia romántica.

  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Menuda puta mierda de película! Os prometo que puedo entender que haya películas para mujeres, películas para adolescentes, o películas en plan comedia romántica de esas en que todos los tíos son modelos de Calvo Clein, las tías tienen una sonrisa profidén deslumbrante y se dejan aconsejar por su amigo gay, y los protagonistas acaban dándose cuenta de que están hechos el uno para el otro. Eso sí, que sean más o menos interesantes y que merezca la pena sentarse delante del sofá a verlas ya es otra historia. Ahora, si pensáis que los truños que se suelen marcar Matthew McConajiu (o como coño se escriba), Jennifer Lopez & Aniston son para pegarse un tiro, "Dime con cuántos" es otra de esas maravillas para darle de comer aparte.


    De entrada, no sé qué imagen es la que se verán reflejada los yanquis cuando ven películas de este calibre, pero ya os digo yo que, si fuera ellos, me sentiría insultado de pensar que a las norteamericanas las ven como chicas sin dos dedos de frente, y que los tíos son unos ligones empedernidos que solo piensan en echar un polvete (bueno, puede que la realidad tampoco sea tan diferente, pero una cosa es verlo una vez, y otra que todas las panderadas de este tipo sean siempre iguales). Y, si encima, ni la protagonista es guapa, ni la película tiene un mínimo decente de interés, pues os podéis imaginar la sensación de estar desperdiciando el tiempo que te entra mientras estás viendo las capulladas que hacen los de "Dime con cuántos". Porque, vamos a ver, el argumento puede ser más o menos chorra (de hecho, el que se piense que no hay nada de predecible en un bodrio como éste, que se lo haga mirar, porque es grave) pero, al menos, que dentro de la patochada, lo hagan un poquito interesante, ¿no?


    En "Dime con cuántos" es que no merecen la pena ni las letras del principio. Para empezar, la protagonista parece subnormal (y máximo respeto a los discapacitados), y pretende caerte bien a base de demostrar cómo los tíos la usan como si fuera un clinex (su jefe la despide, pero luego quiere seguir acostándose con ella... y eso se supone que es la leche de gracioso), o que es capaz de mantener una relación formal con un antiguo noviete. Y, queridos amigos, es aquí donde ya la cosa riza el rizo hasta la desesperación. Porque si es denigrante ver cómo hacen parecer a todas las chicas o tontas del bote o unas zorras del quince, esperad a ver la descripción que hacen del género masculino. El que no es un guarro al que le encanta el olor de sus cataplines (os lo prometo, hay un tío que no para de sobarse los huevos y, luego, oliéndose la mano), es uno que sólo reconoce a la protagonista cuando le mira el chocho (de verdad, os garantizo que no me estoy quedando con vosotros, que esto pasa de verdad en la peli), y el que no quiere salir con ella para guardar las apariencias porque es maricón, resulta que un pijomierda forradísimo al que no hay quien aguante.


    En fin, que si queréis desesperaos a base de bien, entonces no os lo penséis dos veces cuando veáis que "Dime con cuántos" está disponible para alquilar este fin de semana. Para los que hayáis tenido la suerte de leer esta crítica, ya podéis ir huyendo de esta mierda como alma que lleva el demonio, y aconsejarle a vuestra chica que mejor opte por alguna otra novedad, que seguro que os lo acaba agradeciendo, y vosotros así evitáis tener que levantaros a la media hora diciendo que vais a por tabaco.




    jueves, 8 de marzo de 2012

    CINE ACTUAL: "GLADIATOR (EL GLADIADOR)"

    TÍTULO: GLADIATOR (EL GLADIADOR)

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: RUSSELL CROWE, JOAQUIN PHOENIX, CONNIE NIELSEN, RUCHARD HARRIS, OLIVER REED, DJIMON HOUNSOU, DEREK JACOBI

    DURACIÓN: 163 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Son casi incontables las producciones de peplum (cine de romanos) que se han realizado a lo largo de los años. Si bien es cierto que con la llegada de los años sesenta y, sobretodo, los setenta, este género ya dio muestras evidentes de su agotamiento, no fue hasta principios de este siglo cuando pareció resurgir con fuerza el interés por este tipo de historias, contado a lo grande con una gran súper producción de Hollywood. Así pues, partiendo de una libre adaptación de la historia de la muerte del emperador Marco Aurelio y de la sucesión de su hijo Comodo, se desarrolló una ambiciosa historia en repleta de batallas, traiciones, desafíos y aventuras centradas en la figura de un gladiador convertido en esclavo. El éxito de la cinta fue arrollador, consiguiendo además de numerosos elogios, cinco Oscar, incluyendo el correspondiente a la mejor película. Ahora bien, ¿hay en realidad para tanto? ¿Es "Gladiator (el gladiador)" una gran película como parece que se predica a los cuatro vientos? Y, de ser así ¿cuáles han sido los elementos clave de semejante éxito? A continuación os lo contamos.


    Año 180 D.C. El emperador Marco Aurelio (Harris) logra una nueva victoria contra las tropas bárbaras del norte de Europa gracias, en gran medida, a la pericia de uno de sus más valiosos generales, Maximo Decimo Meridio (Crowe). Sin embargo, los celos de Comodo (Phoenix), hijo del emperador hacen que éste lo asesine con el fin de hacerse con el poder, evitando así que su padre lo transfiera de nuevo al senado, tal y como era su voluntad. Maximo, al negarse a reconocer la autoridad de Comodo como nuevo emperador, es condenado a muerte junto con su familia. Sin embargo, antes de su ejecución, Maximo consigue escapar, aunque sin poder evitar el salvaje asesinato de su mujer e hijo. Así pues, se ve forzado a convertirse en esclavo, debiendo sobrevivir en los juegos convocados en Roma mientras que, con la ayuda de un viejo gladiador llamado Proximo (Reed), la otro gladiador llamado Juba (Hounsou) y de la propia hermana de Comodo, Lucila (Nielsen), quien aún sigue enamorada de Maximo, hará lo posible por recuperar su libertad y vengarse de Comodo.


    En la introducción, nos cuestionábamos si la fama y reputación que ha alcanzado "Gladiator (el gladiador)" se correspondía con la calidad del largometraje. A pesar de tomarse ciertas licencias creativas, de lo que no hay duda es de que el film es una de las súper producciones más fascinantes y fastuosas de los últimos años. La acertada forma en la que se ha recreado el Imperio Romano no puede ser más rica y espectacular, haciendo tanto de los enfrentamientos en el circo y en el campo de batalla como del juego de traiciones que se disputa a lo largo de la película, un entretenimiento de primera categoría. La puesta en escena está cuidada hasta el más mínimo detalle, en lo que se refiere a los detalles artísticos (decorados, vestuario, fotografía...) como a la acertadísima dirección de Scott (en el que es, sin duda, junto con "Black rain - Black rain, 1989 y "Black hawk derribado - Black hawk down, 2001", una de sus mejores obras).


    A todo esto, habría que añadir ciertos aspectos que enturbian levemente la calidad de la cinta. Es evidente que nos encontramos ante un largometraje que no pretende otra cosa que ser entretenido y espectacular. Ahora bien, una cosa es tomarse alguna que otra licencia creativa en favor del desarrollo de la historia y otra diferente exagerar la credibilidad de la misma. Por poner un ejemplo, cabría mencionar el hecho de que el general, tras escapar herido de sus ejecutores, cabalga hacia Hispania con el fin de reunirse con su esposa e hijo, y lo hace a lomos de un mismo caballo a lo largo de dos breves secuencias, cosa que hubiera sido imposible si se tiene una idea aproximada de la distancia que ello supone en realidad, y de las condiciones en que se realizaban aquellos viajes. Otro detalle sería el hecho de mostrar la muerte del emperador Marco Aurelio a manos de su despiadado hijo, hecho que nunca sucedió. Y, posiblemente, el detalle que sea más exagerado, viene representado en la última gran secuencia del film, en el que el emperador Comodo se enfrenta a muerte al gladiador en el circo romano. Bien, pues solo pensar en que podría darse tal circunstancia (un emperador luchando mano a mano contra un simple gladiador) es algo tan remotamente imposible como falso. Sin embargo, como indicamos más arriba, tampoco son factores a los que haya que otorgarles demasiada importancia, ya que le restarían emoción y calidad a un largometraje muy bien elaborado.


    En definitiva, parece que "Gladiator (el gladiador)" no solo supuso la resurrección de un tipo de películas y de un género cinematográfico que parecía haber caído en el olvido. De hecho, también supuso el impulso definitivo que necesitaba la carrera de un gran cineasta como Ridley Scott, tras encadenar una serie de decepcionantes y poco inspirados largometrajes que, además de haber sido fracasos comerciales, no le permitían demostrar su gran talento a la hora de desarrollar otro tipo de historias, como sí parece que ha podido hacer desde el estreno de "Gladiator (el gladiador)". Así pues, y por lo que respecta a "Gladiator (el gladiador)", ésta es un grandísimo espectáculo en estado puro, muy bien filmada, con grandes actuaciones por parte de actores veteranos (Harris, Reed, Jacobi) y de otras nuevas caras que empezaban a abrirse paso por la meca del cine (Crowe, Phoenix), y con un interés evidente en ser una película entretenida, llena de acción y aventuras y, por encima de todo, bien hecha.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Buah, menudo peliculón como la copa de un pino! Se me pone la carne de gallina solo con ver de nuevo el tráiler. Es desde el principio hasta el final, y mira que es larga. Es cojonudo prácticamente todo, desde la historia, hasta las actuaciones, la representación de la Roma de hace casi dos mil años y, por supuesto, de ese pedazo banda sonora que tiene. No es que me gusten las películas así de romanos y tal (de hecho, las últimas soy capaz de recordar ahora mismo haber visto, me parecen un pelín bodrio... aunque igual es porque tienen más años que la tos y se nota), y dudo que me pusiera ahora a ver más películas que hicieran parecidas por el hecho de ser de romanos. Lo que sí me gusta, y mucho, es el cine de aventuras bien hecho -os juro que no hay más cosa que me desespere cuando veo una película, supuestamente de aventuras, y que acaba siendo una mierda como un piano-, como es el caso de "Gladiator (el gladiador)", que es casi perfecta.


    Supongo que lo que le veo de bueno a "Gladiator (el gladiador)" es que es buena a muchos niveles. Me explico. Para empezar, como película de aventuras es impresionante. Tiene emoción desde la primera batalla, a los dos minutos de empezar la peli, hasta el final, con el enfrentamiento entre el gladiador y el cabrón ese del emperador. Además, lo bueno es que toda esa emoción se mantiene constante a lo largo de la película, incluso cuando no hay escenas de lucha o acción, porque te interesa muchísimo saber qué es tanto lo que se está cociendo y qué planifica el gladiador para poder vengarse y alcanzar la libertad, como lo que maquina a su vez el emperador para poder darle pasaporte ya de una vez por todas (cuidadín con la cara de desconcierto que pone Cómodo la primera vez que se da cuenta de quién es el gladiador, o como cuando rabia como un condenado porque no encuentra la forma de matarlo, por mucho que lo intente putear en el circo).


    La segunda cosa que le veo de buena a "Gladiator (el gladiador)" es que se le nota la calidad. Está claro que ha costado un porrón de millones de dólares, pero cada céntimo se ve claramente en la pantalla. Es impresionante la forma en que está hecha: los decorados bestiales te dejan con la boca abierta (ese movimiento de cámara que recorre toda la ciudad de Roma hasta acabar en el circo, donde están en plena función), la fotografía hace que cada plano te parezca un cuadro que casi puedes tocar (desde los tonos más cálidos para los interiores alumbrados por fuego, hasta los exteriores, con esos rayos de sol filtrándose por los arcos del Coliseo), el montaje hace las escenas de acción muchísimo más trepidantes sin tener la impresión de que te están mareando (ves en todo momento a los buenos, a los malos, y quién es quién sin que todo sea un amasijo de espadas y cabezas yendo y viniendo) y, por supuesto, por encima de todo lo anterior, la insuperable música que compuso mi compositor número uno, Hans Zimmer, que hace que "Gladiator (el gladiador)" sea casi más recordada por temas como Now we are free o The battle. Por cierto, y para que conste, que no se llevaran Hans Zimmer y Lisa Gerrard el Oscar por la banda sonora de "Gladiator (el gladiador)" y que se lo dieran en su lugar a "Tigre y dragón - Couching tigger, hidden dragon, 2000" es uno de los mayores robos de la historia de estos premios para esta categoría, junto con aquel otro año en que Ennio Morricone tampoco se lo llevó por "La misión - The mission, 1986". Hala, para que quede claro.


    Y la tercera cosa que destacaría, es que la historia que te cuentan -al fin y al cabo, por muy bien hecha que esté y entretenida que sea, si la historia es un truño, el resto no sirve de nada-, aunque tenga partes un pelín increíbles (lo que dice Jekyll de que el gladiador se recorra en dos segundos una distancia de miles de kilómetros a caballo como si nada), te atrapa por completo, y te mantiene en vilo con cada combarte, prueba o traición que se va cometiendo. Porque otra cosa puede que no, pero realista sí que parecen las escenas esas de lucha (algunos dicen que demasiado violentas, pero vamos a ver, qué se pensaban que hacían los soldados por aquel entonces), con las espadas metiendo sablazos a los cuatro vientos -pero tranquilos, que aunque haya sangre no es plan exagerado y desagradable-. Además, si a eso le sumas frases que sueltan los personajes como si nada, del calibre de "lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad" o "alcanzaré mi venganza en este mundo o en el otro", pues ya la flipas.


    Vamos, que los que aún no hayáis visto "Gladiator (el gladiador)", ya estáis tardando, porque es de los peliculones que luego te dan ganas de tener en tu casa para poder ver más de una vez. Y, si además eres un poco friki como mi menda, cuantos más extras y "cómo se hizo" tenga, pues mucho mejor. "Gladiator (el gladiador)" es una película para disfrutar a lo grande, con un buen equipo puesto a toda paleta, y dejándote llevar durante las dos horas y media que dura, porque es un viaje que luego no te arrepientes lo más mínimo de haber hecho.




    miércoles, 7 de marzo de 2012

    CINE DE LOS 90: "THE GAME"


    TÍTULO: THE GAME

    DIRECTOR: DAVID FINCHER

    REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, SEAN PENN, DEBORAH KARA UNGER, JAMES REBHORNE, ARMIN-MULLER STAHL

    DURACIÓN: 122 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A pesar de que el debut como director de David Fincher en el campo del largometraje no fue todo lo laureado que habría sido deseable (fue con "Alien 3 - Alien 3, 1992", una de las más flojas entregas de la serie), lo cierto es que nadie puede tachar de previsible a David Fincher, o de carecer de inventiva visual. Independientemente de la temática de sus films, Fincher sabe perfectamente abordar su producción con una garra sorprendente, que se suele traducir tanto en elegante y sugerentes movimientos de cámara (los grandes travelling de "La habitación del pánico - Panic room, 2002"), en impresionantes puestas en escena ("La red social - The social network, 2010" obtuvo tanto reconocimiento gracias a la fascinante habilidad de Fincher para poner en imágenes el excelente libreto de Aaron Sorkin), y en sorprendentes giros argumentales que dejan boquiabierto al espectador -ya sea para bien ("Seven - Seven, 1995") o no (·El club de la lucha - Fight club, 1999). Con "The game", Fincher ha conseguido ir un poco más allá, de forma que, partiendo de lo que parece ser un simple enigma, acaba construyendo un complejo e interesantísimo puzle en el que nada ni nadie es lo que parece.


    Nicholas Van Orton (Douglas) es un reconocido hombre de negocios, cuya riqueza le ha hecho ser un hombre frío, distante y solitario. El día de su cincuenta cumpleaños, su hermano Conrad (Penn) le hace un regalo muy especial: una tarjeta para participar en un juego personalizado, diseñado por una empresa especialista en proveer de sensaciones únicas a sus clientes. Sin embargo, a pesar de que la propia empresa le notifica a Nicholas que no ha sido admitido en "el juego", éste empieza a verse involucrado en una serie de situaciones de lo más extrañas y confusas, yendo desde la incriminación en escándalos de prostitución y drogas, hasta estafas millonarias de capital, que ponen en juego su vida en más de una ocasión. Además, Nicholas se verá casi obligado a dejarse acompañar por una enigmática mujer llamada Christine (Unger), que parece saber mucho más de lo que aparenta. Será entonces cuando Nicholas no tenga más remedio que comprender si todo lo que le está sucediendo se trata de un juego o, por el contrario, de algo mucho más serio.


    "The game" no es más ni menos que un extraordinario rompecabezas en el que el espectador se ve abocado casi con la misma contundencia que el protagonista a vivir una serie de experiencias límite que ponen a prueba la resistencia y cordura de su principal protagonista. Sin embargo, más allá de los detalles y entresijos argumentales (que los tiene, y en abundancia), "The game" es un largometraje que, para poder disfrutarlo en su totalidad, requiere prestar una especial atención a sus detalles más que a la acción corriente. Instantes como aquel la conversación en un restaurante en el que Conrad le entrega a su hermano la tarjeta de "el juego" o la charla distendida que mantiene Nicholas con otros veteranos participantes de "el juego" en un exclusivo club constituyen pequeñas pistas que pueden dar una idea aproximada de por qué aguas se mueve el film.


    Por otra parte, y dejando a un lado los detalles, "The game" es una película que le debe lo que es a dos factores. El primero es su complejo guión. En efecto, aunque el argumento planteado en el film parece bastante simple a primera vista, la verdad es que se trata de un gigantesco puzle cuyo mérito residen en que cada pieza que se va consiguiendo encaja únicamente cuando ya se dispone de un buen número de ellas. Así pues, el público puede parecer confuso ante ciertas situaciones como la secuencia que tiene lugar en un improvisado hospital que queda desierto ante la llegada de Nicholas, la espectacular huida que hacen de una serie de mercenarios que asaltan el domicilio de Christine, o el instante en que Nicholas consigue encontrarse de nuevo con el director de la empresa de "el juego". Por supuesto, el guión también esconde su respectiva sorpresa final, en la azotea de un alto edificio (por favor, que nadie se la desvele, ya que la película perdería la mayor parte del interés que ha ido acumulando) pero que, sin embargo, ya pone a prueba la credibilidad de la historia. No me malinterpreten, ya que dicha secuencia es espectacular aunque, también es cierto, que las circunstancias que llevan a un personaje a tomar determinada decisión dan la impresión de ser más forzadas de lo deseable (por no decir, demasiado increíbles y poco probables).


    El otro elemento que convierte a "The game" en un divertimento de primera categoría es, como ya hemos avanzado antes, la impecable puesta en escena de David Fincher. Fincher parece disfrutar de cada secuencia del film, sabiendo que está jugando tanto con la percepción de sus personajes como de la del espectador. Así pues, el largometraje contiene diversas set pièces de lo más acertadas (la forma en que se le hace llegar una llave al protagonista mientras está en un restaurante, la llegada al hotel de Nicholas Van Orton, descubriendo el contenido de un misterioso maletín que no había podido abrir hasta ese momento, el descubrimiento del delito en el que se está viendo involucrado, o la imagen del millonario saliendo de un ataúd vacío después de haber sido anestesiado), que le dan a "The game" ese tono intrigante y macabro que acaba por divertir tanto al público.


    Así pues, "The game" es un film sorprendente, lleno de falsas pistas y que juega desde el comienzo con el espectador, consiguiendo que éste se enganche al instante en la historia de suspense que cuenta con una muy acertada resolución. Y, por supuesto, una nueva demostración de que Michael Douglas es uno de los mejores y más infravalorados actores en activo del cine.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me encanta ir al cine y que jueguen conmigo (dentro de lo razonable, y sin pasarse de pedos cerebrales), despistándome, haciéndome creer lo que no es, y dándome una sorpresa final. Reconozco que ver en el poster de "The game" un letrerito que dice Del director de "Seven" ya es suficiente para que me interesara, porque la peli de Brad Pitt es una de esas que no me canso de ver, a pesar de que sé de sobra cómo acaba, quién es el malo, cuál es la sorpresa final y todo eso. Y "The game" cumple las expectativas una por una. Puede que aquí el salto de fe que uno tiene que dar sea un pelín más exagerado que en la de los pecados capitales y que haya más de una cosa que esté un poco pillada por los pelos, pero merece la pena.


    "The game" es, ni más ni menos, que eso: un juego. Solo que un juego un pelín macabro, para qué vamos a mentir. Pero un juego a todos los niveles, tanto con el ricachón al que interpreta Michael Douglas como contigo, que estás mirando la pantalla sin pestañear ni perderte detalle de todo lo que pasa. Es una peli de suspense cojonuda, donde tratas desesperadamente de ser más listo que los protagonistas y adelantarte a las jugadas para poder intuir qué es lo que va a pasar después. Pero, ni aun así lo consigues, y eso es algo cojonudo. "The game" está lleno de momentos impresionantes: desde el momento en que empieza el juego de verdad (cuando Michael Douglas encuentra al payaso de juguete tirado delante de su casa -que, por cierto, qué acojone de muñeco-), pasando por cuando vuelve a su casa y la ve llena de graffitis y asaltada por los cuatro sitios, hasta cuando se mete de lleno en la acción persiguiendo a la camarera desconocida, y huyendo de los que lo quieren atrapar. Os aseguro de que no tienes casi tiempo de poder especular sobre lo que va a pasar después, porque juegan a despistarte de una forma flipante.


    Pero, como os digo, tenéis que ver "The game" dejándoos llevar por toda esa historia de misterio, sin querer hacer demasiadas preguntas o encontrarle una lógica muy fina al tema (que la tiene, pero se la ves al final de todo). Si lo hacéis, el resultado es una película impresionante que no deja tiempo para mirar el reloj o pensar en otras cosas. Además, a ello hay que sumarle que Michael Douglas hace que te identifiques desde el minuto uno con el papel de millonario repelente que ha interpretado ya mil veces antes pero que, por algún extraño misterio, te cae bien a pesar de ser un completo gilipollas al que un par de guantazos no vendrían nada mal. Y eso es justo lo que pasa en "The game", que se lleva esos guantazos y a base de bien. Así que no sé si será gracias a eso que te la película te atrapa de esa forma, porque tienes la impresión de que a alguien como él le va a pasar algo chungo que, sólo cambiando de actitud y de forma de ser para determinadas cosas podrá comprender y resolver.


    Pero bueno, dejando de lado la psicología, "The game" es la película perfecta para distraerse cien por cien, olvidándote del resto del mundo por un rato. La peli es una combinación de cine de acción, de intriga y de misterio brutal. Más que nada porque ves cómo, poco a poco, el participante en el juego ya no sabe si todo se trata de un juego o no, y de qué paso dar después para poder salir vencedor (repito: si es que se trata de todo de un juego). "The game" mola mazo porque ves que es como una bola de nieve rodando, que cada vez se va haciendo más grande, más chungo y más complicado de resolver. Lo que empieza con una especie de allanamiento de morada (impresionante la escena de Michael Douglas hablando con el presentador de la tele, momento totalmente surrealista), empieza a convertirse en algo más serio (cuando una ambulancia le lleva junto con la camarera misteriosa a un hospital que se queda completamente vacío ante la mirada de alucine de los dos), rozando casi lo criminal (el maletín con fotos de prostitutas y drogas, o el tiroteo en casa de la camarera).


    Así es como, minuto a minuto, tienes la impresión de que no hay nada de juego, y que todo se trata de uno de los timos más sofisticados del mundo (algo que hace de lo más creíble la aparición, así de repente Sean Penn como hermano del protagonista, después de que haya empezado el juego). Pero claro, si fuera así de fácil, no estaría venga a decir que "The game" es una de las pelis menos predecibles que he visto en mucho tiempo, y que hasta los últimos diez minutos ni te imaginas qué es lo que está pasando de verdad.


    En fin, tampoco quiero decir ya demasiado de la peli, que al final igual os acabo jodiendo la sorpresa. Solo recomendaros que la veáis, porque es estupenda, te atrapa desde el minuto uno hasta el final. Y, cuando acaba, te quedas con la sensación de que han conseguido quedarse contigo y, lo mejor, es que te ha gustado que lo hicieran. Muy recomendable. Cojonuda. Estupenda.




    martes, 6 de marzo de 2012

    CINE DE LOS 80: "LADY HALCÓN"

    TÍTULO: LADY HALCÓN

    DIRECTOR: RICHARD DONNER

    REPARTO: RUTGER HAUER, MICHELLE PFEIFFER, MATTHEW BRODERICK, LEO MCKERN, JOHN WOOD, ALFRED MOLINA

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A mitad de la década de los ochenta se produjo un curioso fenómeno. En Hollywood pareció surgir de nuevo un apetito por las historias de corte medieval, que tan importante papel habían jugado dentro del cine de aventuras de los años cincuenta y sesenta. Por aquel entonces, se habían producido largometrajes de aventuras medievales tanto centradas en el puro espectáculo como en la recreación de hechos históricos. Y, si bien, a principios de los ochenta, se había estrenado con gran repercusión la excelente y atípica cinta de John Boorman "Excalibur - Excalibur, 1981", no fue hasta unos años más tarde cuando resurgió el interés por este género de películas. Ahora bien, lo llamativo del asunto es que, en el mismo año, 1985, llegaban a las carteleras de todo el mundo dos películas que, además de la curiosa coincidencia de compartir estrella protagonista (el holandés Rutger Hauer), presentaban dos visiones completamente diferentes de la Edad Media y del tipo de aventuras que vivían los personajes. Por un lado, se encontraba la recreación más cruda y violenta de la Edad Media, representada por el primer proyecto estadounidense de Paul Verhoeven, "Los señores del acero - Flesh and blood, 1985"; mientras que, por otro lado, la visión más suavizada e idílica de este tipo de historias corría a cargo del veterano director Richard Donner con "Lady halcón". Donner, tras probar su talento en el cine de terror con "La profecía - The omen, 1976", dio el salto definitivo al género de aventuras, tras los buenos resultados logrados con "Superman - Superman, 1978" y, sobretodo, con "Los Goonies - The Goonies, 1985", uno de los máximos exponentes del cine de aventuras más infantil de los ochenta.


    Phillipe Gaston (Broderick) es un ladronzuelo de poca monta que consigue escapar de la mazmorra gala de Aquila en la que está encarcelado. En su huida, tropieza con el capitán Etienne Navarre (Hauer), un soldado desterrado de Aquila y buscado por la tropas del malvado Obispo (Wood), quien le salva la vida al joven. Navarre, que siempre va acompañado por un gran halcón, anuncia su interés por regresar a Aquila para saldar una cuenta que tiene pendiente con el Obispo, por lo que pide a Phillipe que le ayude a introducirse en la fortificada ciudad. Lo que Phillipe no sabe es que el halcón que acompaña a Navarre, en realidad es Isabeau d'Anjou (Pfeiffer), su amada, a la que el Obispo, a causa de un conjuro de magia negra, convirtió en halcón para evitar que los amantes pudieran estar juntos, ya que él también estaba enamorado de la joven. Así, durante el día, Isabeau tiene forma de halcón mientras que, cuando se pone el sol, es Navarre quien adopta forma de lobo negro mientras que Isabeau recobra su aspecto humano. Con la ayuda de un antiguo sacerdote llamado Imperius (McKern), Navarre y Phillipe tratarán de hallar un medio para romper la maldición.


    A pesar de que los aspectos más subjetivos de las críticas suelen ir asociadas al espacio de mi querido colega Hyde, he de confesar que "Lady halcón" es un film por el que siento un aprecio especial. No es que contenga aspectos excesivamente novedosos que se desmarquen de otras producciones similares de la época (aparte del tratamiento más suavizado de la violencia y del tono de su argumento, en comparación con la cinta de Verhoeven que mencionábamos en la introducción), sino que su argumento, mezcla de cuento de hadas y trama de encantamientos y aventuras medievales, me cautivó desde la primera vez que vi la película. "Lady halcón" es una película de aventuras muy bien hecha, y con una puesta en escena excelente, sincronizada a la perfección con el tono de fábula de su guión. En ella, todos los aspectos están orientados a hacer que el espectador disfrute con un hilo argumental tan conocido como el de los enamorados encantados, combinado con un tono aventuresco ciertamente logrado que, además, se complementa con aspectos visuales hermosísimos (desde la sensacional fotografía del oscarizado Vittorio Storaro hasta el acertado montaje del veterano Stuart Baird).


    El film logra, así, convertirse en un entretenimiento de primera categoría, que destaca tanto por la "amabilidad" con la que está rodado (ninguno de los numerosos enfrentamientos a espada que tienen lugar provoca el más mínimo derramamiento de sangre), y el tratamiento de la violencia no deja de estar más orientado a conseguir darle un mayor dinamismo a la historia (ver la primera vez que Phillipe trata de escapar de las tropas de Obispo en una posada, tras escapar de la mazmorra de Aquila), en lugar de querer apabullar al espectador con elaboradas secuencias de combate. Si a ello le sumamos el contraste que suponen las secuencias diurnas protagonizadas por el caballero Navarre y las nocturnas en las que Isabeau le da un toque más cándido al relato, el resultado no puede ser mejor.


    Así pues, en resumidas cuentas, "Lady halcón" es un film de aventuras elegante, bien hecho y con una preocupación patente por resultar agradable y entretenido a la vez. Todos los aspectos están dirigidos a conseguir emocionar al público a través tanto de su puesta en escena como de su original argumento, procurando, al mismo tiempo, mantener el interés a lo largo de todo el metraje, y dándole al conjunto un aspecto de cuento medieval de lo más recomendable. Sin duda, uno de los iconos del cine de los ochenta que, a pesar de la poca repercusión que obtuvo en el momento de su estreno, ha ido ganando enteros con el paso de los años, hasta convertirse en el clásico de referencia que es hoy en día.



  • MR. HYDE DICE:

  • A ver, a mí me gustó "Lady halcón", no voy a mentir, pero me temo que no me entusiasma tanto como a Jekyll. La peli está muy bien hecha y todo eso, no vamos a negarlo. Es más no se te hace aburrida en ningún momento, y eso a pesar de que no es ni la mitad de lo bestia de lo que sería si la hicieran hoy en día (cada vez que me acuerdo de, por ejemplo, "Templario - Ironclad, 2011", y la comparo con "Lady halcón", no puedo aguantarme la risa), ni tiene toda la acción a base de montajes epilépticos que le darían ahora -¿os imagináis la pasada que sería un remake de "Lady halcón" hecho por Michael Bay?-. Pero es una película que, por muy bonita que tenga la fotografía y todo eso, no puede negar que está hecha hace casi treinta años. Y conste que no lo digo como algo malo porque, como os digo, es de lo más entretenida. Pero es demasiado... limpia. Demasiado light. Vale que quieran hacerla para todos lo públicos y todo eso, pero hombre, ni un poquito de sangre más que al final, con la de mandobles que reparten... En fin.


    De todos modos, que nadie se equivoque por esto que digo, porque "Ladu halcón" es una peli muy chula. A mí, en particular, me gustan algunos detalles que tiene la historia como, por ejemplo, el momento ese en el que Isabeau cae desde lo alto de una torre justo en el momento en que sale el sol, de forma que, en vez de espachurrarse contra el suelo, se convierte en halcón y puede salir volando -literalmente-. O ese otro instante (súper azucarado, todo haya que decirlo), en el que el sol está saliendo, que es el único momento en que Isabeau y Navarre pueden verse el uno al otro con aspecto humano y que, cuando termina porque ella ya se ha convertido en halcón, hace que el caballero pegue un grito de rabia tremendo. Una de las únicas pegas que yo le pondría, además de esa excesiva inocencia con la que está hecha (que tampoco tiene por qué ser nada malo, repito), es la música. No sé quién es el espabilado que compuso la banda sonora, pero le va como un tiro a la película. Es una especie de tecno ochentero de lo más hortera, que hace que te preguntes qué cojones tiene eso que ver con las imágenes de caballeros medievales que estás viendo. En serio, los momentos en que suena así más en plan orquestado tira que te va, pero cuando le meten las melodías más marchosas, la cagan a base de bien. Vamos, que casi hace daño al oído. En fin, que es una lástima que no le hayan puesto una música más apropiada, porque la peli habría mejorado un huevazo (se ve que Jerry Goldsmith estaba de vacaciones).


    En fin, que "Lady halcón" es una película que tiene de todo y para todos. Es un cuento de hadas entretenido y que aún se disfruta viéndolo de nuevo (de hecho, yo me la tuve que volver a ver para poder hacer la crítica hoy) porque, aunque tenga cosas más propias del cine de hace ya unos años, sigue siendo una historia que interesa sin tener fecha de caducidad. Además, Michelle Pfeiffer sale guapísima, y el resto de los personajes son todos simpatiquísimos (hasta el cabrón del Obispo, con esa cara de estreñido rabioso que pone). Así que yo os la recomiendo, tanto para aquellos que la habéis visto ya, como para los otros que hayáis oído hablar de ella pero todavía no os habéis sentado a verla. Es un clásico ochentero que merece la pena.




    lunes, 5 de marzo de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA GUERRA DE LAS GALAXIAS"


    TÍTULO: LA GUERRA DE LAS GALAXIAS

    DIRECTOR: GEORGE LUCAS

    REPARTO: MARK HAMILL, CARRIE FISHER, HARRISON FORD, ALEC GUINESS, BILLY DEE WILLIAMS, ANTHONY DANIELS, PETER CUSHING

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 1977

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con gran parte de lo que expone mi querido colega Hyde en su crítica. "La guerra de las galaxias" es una de las películas más importantes de la historia del séptimo arte, y un clásico indiscutible del cine de ciencia ficción. Y, también, coincido plenamente en que hay muchas formas de convertirse una película en clásico. "La guerra de las galaxias" lo ha hecho por más de un motivo, pero eso es algo de lo que hablaremos más adelante. De momento, cabe más bien comentar que éste largometraje significó la evolución de un cineasta visionario que, anteriormente, había debutado con un extraño film, también de ciencia ficción, llamado "THX-1138 - THX-1138, 1971", y que se había forjado cierta reputación gracias a la simpática "American graffiti - American Graffiti, 1973" logró, gracias al apoyo de importantes cineastas de aquel entonces (Coppola, Spielberg, De Palma) lograr poner en marcha uno de los proyectos personales más complicados de plasmar de la época, no sólo por el elevado presupuesto que iba a tener, sino por lo enrevesado de su argumento, lleno de referencias religiosas a nuevas culturas, seres y criaturas extrañas, y elaboradas secuencias de efectos especiales. Huelga decir cuál fue el resultado de semejante empresa.


    Una nave espacial es salvajemente atacada por las malvadas tropas de El Imperio. Antes de ello, la princesa Leia (Fisher), que se encuentra a bordo, lanza una cápsula a La Tierra en el que viajan dos androides con una información vital, que debe ser entregada sin falta a una persona llamada Obi-Wan Kenobe. De esta forma, el malvado Lord Vader, que no llega a tiempo de interceptar dicha información, ordena que les siga la pista a los androides cueste lo que cueste. Por su parte, ambos androides, una vez aterrizan, son vendidos como esclavos a la familia de un joven aldeano llamado Luke Skywalker (Hamill), que sueña con poder alistarse en el ejército rebelde para luchar contra El Imperio. Cuando Luke descubre el extraño mensaje de los robots, se pone en contacto con un anciano del lugar, que resulta ser el conocido Obi-Wan (Guiness), quien le brinda a Luke la oportunidad que había estado buscando desde hacía tiempo de enfrentarse a El Imperio aunque, para ello, necesitarán la ayuda y pericia de un socarrón contrabandista llamado Han Solo (Ford).


    Al comienzo decíamos que "La guerra de las galaxias" se había convertido en un clásico de la ciencia ficción por varios motivos. Bien, el primero de ellos podría ser perfectamente el grado de novedad visual del largometraje. Mientras, hasta ese momento, los films de ciencia ficción se habían tenido que limitar a representar una y otra vez el mismo tipo de secuencias de efectos visuales a base de maquetas y simples trucajes visuales, la llegada de "La guerra de las galaxias" supuso un punto de inflexión definitivo en lo que a la evolución de los efectos especiales se refiere, dando la oportunidad al público de asombrarse con todo un nuevo mundo digital de trepidantes secuencias y espectaculares momentos, a cuál más inolvidable (la aparición de los conocidos sables de luz, por ejemplo, o de las naves espaciales como el "Halcón milenario"), todo ello puesto al servicio del entretenimiento más elaborado.


    En segundo lugar, "La guerra de las galaxias" se ha convertido en un clásico por sus "ingredientes", si se me permite la referencia culinaria. En efecto, el montaje (obra de la, por entonces, aún esposa del director), los ya citados efectos especiales y, sobre todas las cosas, por la inigualable partitura que compuso el maestro John Williams, cuyas melodías para este film han quedado perennemente asociadas a las imágenes de cualquier aspecto relacionado con "La guerra de las galaxias". Asimismo, sería injusto no hacer referencia al diseño de producción (los decorados dejan con la boca abierta, tanto por su variedad como por su magnitud: los interiores y exteriores de la estrella de la muerte, el diseño de las naves espaciales, los pueblos del desierto...), que contribuye a hacer creíble la historia desde el comienzo. Y, por supuesto, desde el punto de vista de novedad visual, viene a ser un equivalente a lo que supuso, más recientemente, el avance en este campo de otros films como "Terminator 2: el juicio final - Terminator 2; judgement day, 1991", cualquier entrega de la trilogía de "El señor de los anillos", o "Avatar - Avatar, 2009", ofreciendo al espectador algo nunca visto antes.


    Y, en último lugar -también coincido con Hyde en que podríamos seguir hablando de esta película y de su trascendencia durante muchísimo tiempo más-, "La guerra de las galaxias" es un clásico de la ciencia ficción por su argumento. Y, si no, no hace falta más que darse cuenta de lo mucho que ha dado de sí la historia de un joven que soñaba con ser un gran piloto y soldado estelar (que el resto de las entregas de la saga estén a la altura de este episodio, es algo que mejor dejaremos del lado). En resumidas cuentas, "La guerra de las galaxias", aparte de su importancia como largometraje, tiene una importancia global como obra que cambió para siempre la forma de concebir el cine de ciencia ficción y, en general, de aventuras. En definitiva, "La guerra de las galaxias", aunque no sea una obra maestra, si que es un film sin el cuál no sería posible entender el cine de hoy el día.



  • MR. HYDE DICE:

  • La verdad, es que no sé qué poder decir de "La guerra de las galaxias" que no se haya dicho ya de mil formas diferentes. Supongo que a más de uno le puede sorprender que hayamos puesto esta peli aquí, en la sección de cine clásico, porque con todo al exitazo tan descomunal que ha tenido, es como si habláramos de una película que han hecho hace casi dos días. Pero dejadme que os recuerde algo: "La guerra de las galaxias" -o el "Episodio IV", como parece que ahora le gusta llamarlo a lo más frikis-, tiene la friolera de treinta y cinco años. Sí amígos, ahí donde la veis, hace ya casi cuatro décadas que se estrenó la película más famosa de la historia del cine. Además, creo que hay pocas películas ahora mismo que puedan ser consideradas un clásico dentro de su género sin ninguna discusión. Al igual que no hay quien tenga pelotas de decir que "El padrino - The godfather, 1972" no es un clásico del cine de mafiosos, o que "La pantera rosa - The pink panther, 1964" no es un clásico de la comedia, pues con "La guerra de las galaxias" pasa lo mismo, que es el mayor clásico jamás rodado del cine de ciencia ficción. De todas formas, que quede claro que, ahora, cuando hablamos de "La guerra de las galaxias", lo hacemos de la primera, de la original, del "Episodio IV", que para hablar de las otras partes, ya tendremos tiempo.


    Bueno, lo primero que yo diría de un pedazo película como "La guerra de las galaxias" es que flipas hasta más de treinta años después de que apareciera. Todo sigue siendo novedoso, por muchas películas sobre el espacio que hayan hecho después. Podrá ser la flipada mental más grande del mundo, pero que el señor George Lucas haya sido capaz de inventarse una especie casi de religión a base de cosas como "el poder de la fuerza", los jedis o los bichos esos tan raros que aparecen cada dos por tres (eso por no hablar de los robots, naves espaciales o espadas láser), y que el resultado sea el que es, hay que admitir que es para quitarse el sombrero. Pero no solo por el chorrazo de imaginación que le ha echado el colega, sino porque el resultado es una película trepidante como pocas, entretenidísima y emocionante hasta decir basta. De hecho, no quiero ni pensar lo que tuvo que significar verla por primera vez en el cine cuando se estrenó. la cara de alucine que tuvo que poner la peña, y lo acojonados que se quedarían con lo que estaban viendo.


    Volviendo a "La guerra de las galaxias", sobre la peli en sí, hay varias cosas, aparte de los diseños de maquillaje, decorados, vestuario y demás que sorprende muchísimo. Lo primero es la capacidad para contar una historia bastante enrevesada, pero que al pavo que la está viendo le queda clarísimo desde el principio. Me explico: desde el principio, ves a un montón de gente que pierde el culo por recuperar los planos de una cosa a la que llaman "la estrella de la muerte", pero no sabes ni quiénes son los personajes, ni qué coño hace ese tío grandote con un casco negro enorme, o qué demonios son esos robots que buscan a un tal Obi-Wan Keonbe. Pero, lo que empieza siendo algo raro, ya de entrada te llama la atención por la forma en que está hecha, con esos duelos a base de pistolas láser, por las batallas de naces espaciales y por la intriga sobre princesas y guerreros en plan galáctico que cuentan.


    Pero lo que de verdad hace que "La guerra de las galaxias" sea un peliculón es toda la novedad y el entretenimiento a toneladas que tiene. Es grande, desde el principio, y hace que lo tengas presente durante las dos horas que dura la cosa. Tiene emoción (todo lo relacionado con el pasado de Luke Skywalker), secuencias acojonantes (el rescate de la princesa de la estrella de la muerte, y cómo se deshacen Luke y Han de los cazas que los persiguen después), trozos de batallas tan impresionantes que se te queda la boca abierta (el ataque final a la estrella de la muerte, con los cazas del imperio y las naves rebeldes), y momentos míticos (desde el "la fuerza estará contigo siempre", hasta el duelo de espadas entre Darth Vader y Obi-Wan). Y todo ello, por no hablar de la música, que es un clásico por derecho propio. Es más, no creo que sea posible escuchar sus notas e imaginar una cosa diferente a la algo que no tenga que ver con "La guerra de las galaxias".


    En fin, por eso y por todo lo muchísimo que no podemos decir -la crítica sería descomunalmente grande-, me alegro de que hayamos puesto "La guerra de las galaxias" como uno de los grandes clásicos de la historia del cine. Aunque, para poder apreciarlas como Dios manda, también es cierto que te tiene que interesar el tema que trata, que me sé de dos carrozas que pudieron disfrutarla en el cine cuando se estrenó y se pasaron el rato pensando qué bodrio era aquel. Por supuesto, si no te gustan las pelis de ciencia ficción a base de naves espaciales y pistolas láser, mejor ahórrate el rato. Pero, para los demás, disfrutadla tantas veces os sea posible, si es que no lo estáis haciendo ya.