martes, 27 de marzo de 2012

CINE DE LOS 80: "COCOON"

TÍTULO: COCOON

DIRECTOR: RON HOWARD

REPARTO: STEVE GUTTENBERG, BRIAN DENNEHY, DON AMECHE, JESSICA TANDY, WILFORD BREMLEY, JACK GILFORD, TAHNEE WELCH, HUME CRONYN

DURACIÓN: 117 min.

AÑO: 1985

GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras haber conseguido un notable éxito con "1, 2, 3... ¡Spalsh! - Splash!, 1984", la película que lo daría a conocer como director, Ron Howard consiguió seguir abriéndose un hueco en la industria cinematográfica estadounidense con un producto que combinaba la comedia amable con la ciencia ficción inevitablemente influenciada por los films de Steven Spielberg, logrando así que el resultado final fuera una grata sorpresa que conseguía, a la vez, satisfacer a quienes buscaran un largometraje de aventuras y a quienes persiguieran, tan solo, pasar un rato entretenido. En efecto, "Cocoon" partía de una historia de lo más original en la que, a partir de clichés conocidos del cine fantástico (extraterrestres que se cuelan entre los humanos con el fin de conseguir un determinado objetivo), ofrecía una nueva perspectiva al convertir en sus protagonistas absolutos a una pandilla de ancianos de lo más simpáticos.


    Art (Ameche), Ben (Brimley), Joe (Benley) y Bernie (Gilford) son un grupo de ancianos que viven en una residencia de Florida. Juntos, suelen colarse a hurtadillas en la piscina de una gran mansión colindante, en la que sus dueños casi nunca están, para poder disfrutar del agua. Sin embargo, cuando unos nuevos y extraños inquilinos, encabezados por Walter (Dennehy) y la bella Kitty (Welch), alquilan la casa, el grupo de ancianos no desiste en su intento de seguir colándose en la piscina. Sin embago, lo que no sospechan es que, tanto Walter como Kitty, en realidad son extraterrestres que han vuelto a la Tierra para rescatar a una serie de amigos alienígenas que se encuentran encerrados en una especie de capullos enormes, en el fondo marino, y a los que extraen gracias a la ayuda y al barco de un joven marinero llamado Jack (Guttenberg), para luego depositarlos en esa misma piscina. Como consecuencia de sus baños en las aguas afectadas por la presencia de estos grandes caparazones, los ancianos comienzan a experimentar una asombrosa sensación de rejuvenecimiento.


    Hablar de "Cocoon" como una película de ciencia ficción o como una comedia no es desacertado. Ahora bien, tampoco lo sería hablar de ella como una hermosísima historia de amor. Así es, una historia de amor entre un abuelo y su nieto (este episodio es uno de los más hermosos del film), entre un matrimonio de ancianos (atención a un extraordinario Don Ameche), entre miembros de una raza extraterrestre (impresionante el momento en que Walter comprueba el estado de uno de los capullos tras la intromisión masiva de ancianos en la piscina), y entre un hombre que sufre una trágica pérdida personal en su vida (otra de las secuencias más conmovedoras es la de Bernie en la piscina con su mujer). Todo ello hace que el espectador se sienta identificado casi absoluta por todos los personajes que deambulan por el film, tanto con aquellos que más se merecen esta simpatía como con aquellos que parecen ganarse justo lo contrario (atención al episodio en que la mujer de Joe le echa en cara a éste sus constantes infidelidades).


    A todo ello hay que unir una puesta en escena de lo más dinámica por parte de Howard quien, pese a las limitaciones escénicas, consigue sacarle el mejor partido posible al original guión, y a unos efectos especiales muy bien hechos, y puestos en todo momento al servicio de la historia, sin resultar por ello menos espectaculares (desde la presentación de los alienígenas en su forma original hasta el trepidante final en el que hace su entrada la gigantesca nave espacial). Además, gracias a la colorida y cálida fotografía de Don Peterman y a la estupenda banda sonora de James Horner -atención al tema Ascension-, el largometraje consigue transmitir en mayor medida esa sensación de agrado al público, que disfruta de igual manera tanto con las escenas plagadas de efectos especiales, como son la sorpresa que supone contemplar a un grupo de gente mayor sentirse jóvenes de nuevo. De este modo, "Cocoon" es un film de lo más recomendable, pensado y realizado con el exclusivo propósito de entretener ofreciendo un argumento más original de lo que estamos acostumbrados con este tipo de historietas, y con unas interpretaciones de lo más conmovedoras por parte de todo su reparto. Un pequeño regalo de los ochenta a redescubrir, dejando a un lado la más que prescindible segunda parte que se estrenó unos años después.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Juas, qué cracks los abuelos! No es que "Cocoon" sea un peliculón, pero me parece tan original todo lo que tiene que ver con los viejos rejuvenecidos, que me la he visto ya unas tres veces, y no digo que en un tiempo no vaya a caer una cuarta. Es como si a "E.T." le sumaras a una pandilla del imserso más desmelenados que cuando se van en verano a Benidorm, pero en plan cachondo y súper amable. Es más, para ser sincero, toda la parte que tiene que ver con la movida extraterrestre y tal (platillos volantes incluidos) no tiene tanto interés como ver a los abuelos dándolo todo cuando se vuelven a encontrar con fuerzas. Creo que es, precisamente por eso, que "Cocoon" tuvo tanto éxito, porque supo enseñar algo diferente a lo del típico niño que se hace amigo de un alien y, además, hacerlo de una forma tan simpática y tan maja sin olvidarse tampoco de incluir unos buenos efectos especiales (tanto el platillo volante y toda la parte final como el momento en que los extraterrestres se muestran como son está hecho de maravilla).


    Pero, insisto, en que lo mejor son los abuelos. Desde el momento en que descubren que si se bañan en la piscina de sus vecinos se sienten rejuvenecer por dentro, ya empieza el show. Y, por supuesto, el momento ese en el que van todos a la discoteca a dar lecciones de cómo debe uno moverse por la pista de baile es ya la leche en bote (atención al viejo presumiendo delante del jovencito gilipingo en plan gallito). A eso se une que todo el tono de la peli es así de divertido y de simpático, y que la convivencia entre los alienígenas y los humanos, tanto mayores como jóvenes, es de lo más original -tanto de los viejos con el líder extraterrestre como del dueño del barco con esa alien que está tan buena-.


    Y, por supuesto, una buena dosis de efectos especiales súper bien diseñados. Desde cómo se ve cuando los aliens se quitan esa especie de "traje humano" dejando toda la piel en el suelo como si fuera un disfraz, hasta ese final en mitad del océano, con una nave espacial enorme y luces por todos lados, y que recuerda tanto al final de "Encuentros en la tercera fase - Close encounters on the third kind, 1977". En resumen, que si queréis ver una película de ciencia ficción mezclada con comedia de lo más simpática, este clásico ochentero que es "Cocoon" os viene que ni pintado. Además, ya os digo que el hecho de que los protagonistas sean una pandilla de abuelos que se sienten rejuvenecer (brutal cuando hacen festival de saltos desde el trampolín, o la misma escena en la discoteca que os contaba antes) es algo tan divertido desde el comienzo que te enganchas a los pocos minutos. Ah, y una cosa más, preciosa la música de James Horner.




    lunes, 26 de marzo de 2012

    CINE CLÁSICO: "EL MAQUINISTA DE LA GENERAL"

    TÍTULO: EL MAQUINISTA DE LA GENERAL

    DIRECTORES: CLYDE BRUCKMAN & BUSTER KEATON

    REPARTO: BUSTER KEATON, MARION MACK, CHARLES SMITH, RICHARD ALLEN, GLEN CAVENDER

    DURACIÓN: 75 min.

    AÑO: 1927

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es un verdadero placer poder reivindicar una mayor atención hacia el cine más clásico (del hecho mudo hecho en blanco y negro, para entendernos), ahora que parece que vuelve a estar de moda, gracias especialmente a esa maravilla que es “The artist – The artist, 2011” y, también en gran medida, al homenaje que Martin Scorsese dedica en su reciente “La invención de Hugo – Hugo, 2011” a la obra de Georges Meliés. Que estos largometrajes hayan interesado al público hacia sus temáticas y estilo narrativo es algo esperanzador para poder desempolvar otras viejas obras maestras, como es el caso del film que comentamos hoy: “El maquinista de la General”, la obra cumbre de un gran maestro del séptimo arte, Búster Keaton. En ella, el polifacético genio no solo se limita a actuar, sino que, como co-director del evento, también diseña algunas de las escenas más espectaculares que se habían rodado hasta el momento, encargándose asimismo de redactar un ingeniosísimo libreto en el que hay cabida para todo tipo de aventuras.


    Johnny Gray (Keaton) trabaja como maquinista, en una remota región del sur de Estados Unidos, en los albores de la Guerra de Secesión. Cuando ésta estalla, Johnny, aunque se alista en el ejército, se niega a entrar en combate, por lo que sigue desempeñando su función a bordo de la “General”, una gran locomotora. No obstante, a su novia, Annabelle (Mack) le parece una decisión de lo más cobarde, por lo que lo rechaza de forma tajante. Sin embargo, cuando una patrulla de soldados norteños secuestra la General y a Annabelle, que se encontraba a bordo, Johnny se las ingeniará para perseguir a los espías del norte, para rescatar tanto a su amada como a la máquina que conoce tan bien, teniendo que demostrar un valor y audacia extraordinarios.


    “El maquinista de la General” es una delicia de película. Absolutamente todo encaja a la perfección, desarrollando una historia con tanta emoción y aventura que casi resulta paradójico que se realizara hace tanto tiempo. No pretendemos con ello insinuar que la puesta en escena de otros cortometrajes o mediometrajes de artistas contemporáneos a Búster Keaton desmerezcan frente a este largometraje, para nada, puesto que cada una es una pequeña joya a su modo. Sin embargo, lo que sí cabe reconocerle a “El maquinista de la General” es una planificación y puesta en escena impresionante (máxime, insistimos, teniendo en cuenta las limitaciones existentes hace casi un siglo), como puede apreciarse ya no solo en la ambientación de la película -el diseño de vestuario y decorados, por ejemplo-, sino también en grandes escenas de acción: la mayoría a bordo de la locomotora (el secuestro y posterior persecución entre locomotoras, la recuperación de la General…), pero también fuera de ella (la voladura final del puente, o las secuencias de enfrentamientos entre tropas en las trincheras).


    Por consiguiente, no resulta extraño que, a día de hoy, aparte de ser considerada una obra de referencia obligatoria para todo cinéfilo que se precie, “El maquinista de la General” también es el largometraje más famoso de Búster Keaton, una gran producción en la que el cineasta combinó muy acertadamente el relato de aventuras con la comedia más simpática y talentosa. En resumidas cuentas, un film redondo, original y simpatiquísimo para disfrutar cuantas veces se desee.



  • MR. HYDE DICE

  • No sé si lo he dicho ya en alguna ocasión anterior pero, si no, os cuento que me parece admirable que más de una película, hecha hace la tira de años, siga pareciendo cojonuda vista hoy en día. Por supuesto, las de Chaplin son todas bestiales, de las que cuando pasan en algún canal más serio de la tele, no te importa volver a ver de nuevo. Pues con Búster Keaton pasa tres cuartos de lo mismo. A mí, la verdad es que Búster Keaton no me hace tanta gracia como las pelis de Charlot o Harold Lloyd. No sé si será porque el pollo siempre aparece más serio que un enterrador en sus películas (supongo que igual que el rasgo distintivo de uno es el bombín, el bigote y el bastón, el de Keaton será el de quedarse siempre serio) pero, aunque le reconozco el mérito, no es que tampoco me mate. Con una excepción: “El maquinista de la General”. Reconozco que, aquí, el buen hombre se lució y con creces, porque no sólo es una película divertidísima llena de aventuras y situaciones cómicas, sino que también es una película enorme para lo que solía ser lo normal en aquella época.


    La historia de “El maquinista de la General” tampoco es que sea el colmo de la originalidad (bueno, puede que ahora no lo sea, pero que lo petara hace casi cien años), pero lo que hace de esta película la genialidad que es tanto tiempo después, es la habilidad que tienen para, en poco más de hora y cuarto, apañárselas para hacer algo tan lleno de gags, situaciones de enredo (Keaton llega a poner a prueba la paciencia del más tranquilo con sus patanerías) y ocurrencias. Por supuesto, “El maquinista de la General” no sería lo mismo sin Keaton y su cara de pardillo, ni sin todo lo que le permite hacer ese tren tan mastodóntico y sus vagones. Pero ya os digo que, después de los primeros quince minutos en que se presenta a cada uno, el tío pisa el acelerador y no lo suelta hasta que acaba la función. Aparte, flipas aún más cuando te enteras de que todas las piruetas, volteretas, caídas y demás las hace personalmente Búster Keaton, sin dobles y a puro huevo, con un par, demostrando que no sólo es capaz de actuar, escribir, producir, dirigir y Dios sabe cuántas cosas más, sino que también le hecha un par y se curra él mismo todas las acrobacias –y ya os digo que hay bastantes, y de lo más chungas-.


    Momentos espectaculares los tiene, y a cascoporro, y todos tienen lugar en el tren. Desde cuando se le queda atrancada la cabeza dentro de un cañón –o cuando, haga lo que haga, éste lo encañona todo el rato- hasta cuando acaba en el morro de la locomotora, teniendo que quitar de la vía unas vigas enormes de madera que hay allí tiradas para no descarrilar. Y, por supuesto, todo lo de la voladura final del puente que está hecho de coña. En medio de todo eso, se demuestra por qué “El maquinista de la General” es una obra maestra del cine: no hay momento en que lo que aparece en la pantalla no sea necesario para la historia y, además, aunque sea muda, tampoco es que se echen demasiado de menos las palabras porque, una vez claro de qué va el tema, todo el resto se preocupa de hacer que la función convierta a Keaton en un héroe improvisado, recupere el respeto de sus compañeros, el amor de su amada y todo lo demás.


    En fin, que ahora que parece que el regustillo ese por las películas clásicas (y mudas) está a la orden del día, os invito a que veáis “El maquinista de la General”. No solo dura poco –para los más carcas a la hora de ver cine clásico-, sino que se te pasa en un plis, porque es entretenidísima, está hecha de perlas, y el argumento interesa hasta el final (cojonudo ese plano de Keaton besando a su novia mientras no para de llevarse la mano a la gorra para saludar a todos los solados que pasan frente a él). Lo dicho, un pedazo de clásico como la copa de un pino.




    domingo, 25 de marzo de 2012

    CINE DE ESTRENO: "TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA"

    TÍTULO: TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA

    DIRECTOR: MICHAEL SUCSY

    REPARTO: RACHEL MCADAMS, CHANNING TATUM, SAM NEILL, JESSICA LANGE, WENDY CREWSON, SCOTT SPEEDMAN

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: MELODRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Como cualquier comedia romántica que se precie (o melodrama con toques cómicos, como prefiera verse), los ingredientes deben estar claros desde el comienzo: elegir a unos actores lo suficientemente atractivos como para garantizar el tirón comercial del film; desarrollar una historia que, aunque predecible, logre mantener el interés de, al menos, el sector demográfico al que va orientado; incorporar al reparto a un par de actores más veteranos que le otorguen un cierto toque de qualité al conjunto (algunos de los que parecen haberse ido sumando recientemente a este tipo de producciones, aparte de Sam Neill y Jessica Lange, son Susan Sarandon, Michael Douglas, Patricia Clarckson, Donald Sutherland, etc. -quién sabe si el cheque que les deben ofrecer por su breve interpretación es tan jugoso como para no poder rechazarlo-); añadir una pequeña dosis de dramatismo a la historia que condicione el resto de acciones de los personajes y, finalmente, si da la casualidad de que el largometraje resultante está inspirado en algún hecho real, no olvidar de hacerlo constar en letras bien grandes. Más o menos de esta forma es como se encuentra confeccionada "Todos los días de mi vida", una nueva propuesta destinada a hacer las delicias de los/las aficionadas al género, aunque con bastante más interés que otras producciones similares protagonizadas -o algo parecido- por las Katherine Heighl o Matthew McConaughey.


    Paige (McAdams) y Leo (Tatum) son un joven matrimonio que, una noche, sufren un aparatoso accidente de tráfico. Leo se recupera más o menos bien, pero Paige sufre lesiones de gravedad en el cerebro, por lo que los recuerdos de sus últimos seis años han quedado prácticamente borrados. Por consiguiente, ni recuerda estar casada con Leo, ni haber dejado sus estudios de derecho para dedicarse al arte escultórico, ni haber discutido con sus padres, Rita y Bill (Lange y Neill, respectivamente), ni haber roto su compromiso matrimonial con su antiguo prometido, Jeremy (Speedman). Será entonces cuando Leo haga lo posible por volver a enamorar a su mujer por segunda vez.


    A pesar de lo visto de su argumento, hay que reconocerle a "Todos los días de mi vida" la virtud de saber contar con ciertos detalles que no sólo animan la función sino que hacer lo humanamente posible por desmarcarse de la saturación que parece estar presentando ya el público con otras mediocridades etiquetadas como "comedia romántica" (caso de, por ejemplo, las recientes "Noche de fin de año - New year's eve, 2011", o "La cazarrecompensas - One for the money, 2012"), y que han fracasado en la taquilla. Estos detalles a los que hacemos referencia van desde lo inesperado y directo -el terrible accidente de coche del matrimonio resulta escalofriante por la dureza del plano secuencia con el que está plasmado-, hasta los giros argumentales que se alejan de la simpleza de otros libretos en su resolución -la decisión que toma la pareja protagonista con el fin de poder seguir adelante con sus vidas-. Entre medio de todo ello, cierto es que hay tiempo para presentar algunos clichés harto conocidos como, por ejemplo, la celebración de una boda que no acaba como sería deseable, la irrupción de algún personaje secundario que desestabiliza el frágil equilibrio que los protagonistas parecían haber encontrado, o la existencia de amigos de los protagonistas encargados de darles el consejo preciso en cada momento.


    Claro que, al fin y al cabo, estamos hablando de una comedia romántica que, por desgracia, no cuenta con la originalidad de otras propuestas más arriesgadas y frescas (caso de, por ejemplo, la excelente "(500) días juntos - (500) days of summer, 2009"), cosa que, por mucha buena voluntad que quieran ponerle los guionistas y los actores, no se termina consiguiendo. Ejemplo de esto mismo son pequeñas lagunas en el argumento, como es el caso de que el espectador nunca tenga claro si Leo rehace su vida después de, apartemente, dar por perdida la batalla por el amor de su mujer, si ésta vuelve a salir de nuevo con su ex-novio como algo más que amigos, o el episodio familiar secreto que sucede con el padre de Paige (casi da la sensación de que ha tenido lugar con otro personaje diferente).


    En fin, que "Todos los días de mi vida" se deja ver con la indiferencia de las comedias románticas más mediocres, y entretiene con la sosería de los pasatiempos totalmente inofensivos pero, no por ello, tan trascendentes como querrían sus productores. Por muchos millones de dólares que haya recaudado desde su estreno.



  • MR. HYDE DICE:

  • Bueno, pues parece que ya iba tocando la correspondiente dosis de comedia romántica-pedorra-predecible a más no poder. Mentiría si dijera que no me picaba la curiosidad por saber por qué "Todos los días de mi vida" se ha convertido en todo un éxito en los EE.UU. No es que eso sea garantía de calidad (cada vez que recuerdo que, allí, lo petan series como "Sexo en Nueva York", me entran escalofríos), pero sí que algo lo suficientemente atractivo como para darle un voto de confianza. mira tú que si, por una de esas, la peli acaba siendo algo bonito... Vale, pues visto ya el asunto, lo que os puedo decir es que "Todos los días de mi vida" es de esas que ni fu ni fa. No es un insulto al que paga la entrada -como pasa con muchas de las castañas supuestamente románticas que se estrenan de cuando en cuando-, pero tampoco te descubre nada nuevo, ni hace que te emociones a base de bien.


    Por supuesto, como toda buena chufla romántica, tiene sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. En el primer grupo, yo pondría, de entrada, al actor principal. El pobre hombre, aparte de una cara de bruto que tira de espaldas, tiene la misma expresividad que una lechuga, de forma que, por mucho que se esfuerce en ser un romántico empedernido en la película para recuperar a su mujer, cuesta de creer que ella se vaya a enamorar de él no una sino dos veces. Y, por supuesto, como el tío tiene que amortizar las horas de gimnasio, no sólo enseña tableta a cada ocasión que tiene, sino que además presume de culo como si fuera lo más normal del mundo. Por supuesto, anécdotas físicas más o menos descaradas, tampoco hay que ser ningún cerebrito para saber cómo va a acabar la cosa, y que los actores secundarios están más bien para darle un pequeño toque de calidad a la cosa, porque tanto da si los intercambias por los de las otras pedorradas iguales (por cierto, ¡qué vieja está Jessica Lange!).


    En la parte de las cosas más decentes de "Todos los días de mi vida" diría, no sin una pequeña sorpresa, que me pareció un poco más madura que el resto de castañas parecidas. Vale que tiene el típico argumento chico conoce chica - chico pierde chica - chico recupera chica, y que lo tratan de hacer todo un pelín más serio por el simple hecho de que esté inspirado en hechos reales. Pero lo que hay debajo del capó sigue siendo el mismo motor cascado de siempre. Aún así, ya os digo que es una suerte que hayan procurado no hacerlo todo tan jodidamente previsible como pasa con las otras parecidas. Por poner un ejemplo, me llamó mucho la atención que unas sobras de material, que utiliza la chica para hacer sus obras, no acaben siendo decisivas para que ella recupere la memoria o que, a pesar de todo, siga la tendencia natural a actuar de una forma similar a como lo hizo antes del accidente. La verdad es que no me lo esperaba, y se agradece que, aunque sea en tontunas como esa, se lo hayan currado un poquito.


    En fin, que no brilla nada nuevo bajo el sol. "Todos los días de mi vida" es la película perfecta para ver en pareja un domingo por la tarde, si es que no tienes nada mejor que hacer y le quieres demostrar que, de vez en cuando, también eres capaz de sacrificarte un pelín con tal de que ella disfrute viendo una cutrada así. Al fin y al cabo, es cierto que no aburre y que no es igual de lamentable que otras tantas románticas parecidas. Y eso, amigo mío, ya es una gran ventaja.




    sábado, 24 de marzo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "DEPENDENCIA SEXUAL"

    TÍTULO: DEPENDENCIA SEXUAL

    DIRECTOR: RODRIGO BELLOT

    REPARTO: ALEXANDRA APONTE, ROBERTO URBINA, JORGE ANTONIO SAAVEDRA, MATTHEW GUIDA, RODRIGO MÉNDEZ-ROCA, LIV FRUYANO

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En esta sección, hemos aprovechado, la mayoría de las veces, para daros a conocer películas no tanto procedentes del mercado norteamericano, sino más bien europeas u orientales que, bien por su impecable factura o por el interés que despiertan como obra, creemos que merecen ser difundidas. Sin embargo, como muy bien puntualizó mi querido colega Hyde (de vez en cuando, tiene sus arranques de sensatez... aunque él se niegue a admitirlo), hasta ahora, no habíamos incluido ninguna película procedente del mercado sudamericano, o, como mínimo, que no fueran argentinas. No es que tengamos nada en contra del cine argentino, más bien al contrario, ambos somos fervientes admiradores. Sin embargo, sí que es cierto que la mayoría de largometrajes sudamericanos que consiguen estrenarse en nuestro país proceden de este país por lo que, aprovechamos la crítica de hoy, para hablar de una película procedente de Bolivia, un mercado cinematográfico que no recibe tanta repercusión como desearía y que, por los motivos que sea, consigue realizar sus producciones casi con cuentagotas.


    "Dependencia sexual" está formada por varias historias. La primera de ellas está protagonizada por Jessica (Aponte), una joven cruceña que celebra sus quince años con una gran fiesta a la que acude el chico del que ella está enamorada y que, a lo largo de la velada, convencerá a Jessica para mantener relaciones sexuales por primera vez. Sin embargo, a pesar de sus aparentes buenas intenciones, el final no será para nada el que Jessica espera. En la segunda historia, Sebastián (Urbina) es un joven colombiano que viaja a Santa Cruz con el fin de pasar unos días de vacaciones en compañía de sus tíos y de su primo, Fabián (Méndez-Roca) pero, a su llegada, Fabián y sus amigos le increpan que aún no haya hecho el amor, por lo que deciden llevarlo contra su voluntad a un prostíbulo para que pierda la virginidad. La tercera historia tiene lugar entre Bolivia y Estados Unidos, a donde viaja Choco (Saavedra), uno de los jóvenes más populares y altaneros de Santa Cruz pero que, a su llegada a Norteamérica, se verá ninguneado y humillado por sus nuevos compañeros de residencia universitaria. A estas tres historias se le añade el dilema personal de otro joven llamad Tyler (Guida), que no se atreve a confesar a sus compañeros de equipo de rugby que, en realidad, es gay.


    Aunque, quizás, no se pueda deducir así por su argumento, "Dependencia sexual" es una película que retrata de forma escalofriante la realidad de la sociedad boliviana. Lo de que tal vez pueda pasar desapercibido viene a cuento de la mala costumbre que tenemos quienes no vivimos en aquellas latitudes, de interpretar dar por hecho que cualquier película realizada allí sí o sí tiene que tener consideraciones políticas en su argumento. En absoluto. Independientemente de que la acción tenga lugar en Bolivia -para ser más exactos, a caballo entre Santa Cruz de la Sierra y los Estados Unidos-, hay films que consiguen capturar muchísimo más la esencia de una gente con culturas y hábitos diferentes en Sudamérica que nada tienen que ver con la clásica imagen del indio nativo. Es por ello, que merece la pena dedicarle una atención especial a "Dependencia sexual", ya que ésta no es sino un retrato devastador de parte de la juventud cruceña, de sus relaciones sociales y de la forma de entender la vida de una parte significativa de la sociedad camba ("camba" es el gentilicio coloquial para los habitantes de Santa Cruz de la Sierra).


    Volviendo al film -disculpad el semi-alegato en pro del cine sudamericano pero, en ocasiones, la influencia de Hyde hace que divague más de lo normal-, "Dependencia sexual" parte de un argumento dividido en tres historias separadas, cuyos personajes se entremezclan entre ellas, cediéndose el protagonismo según el capítulo que se está narrando. El ejemplo precedente más conocido que podemos encontrar en la filmografía más reciente sería, evidentemente, el del "Pulp fiction - Pulp fiction, 1994", con el que "Dependencia sexual" comparte casi por completo el esquema constructivo de la película (así como, también, más de una coincidencia argumental)


    Además, por otra parte, la inmensa mayoría del largometraje se muestra a través de una pantalla dividida, recogiendo así tanto diferentes ángulos o visiones de una misma parte de la historia, o de otros acontecimientos que tienen lugar al mismo tiempo y que completan lo que explica la narración principal. A este respecto, uno de los ejemplos más recientes de esto mismo cabría encontrarlo en la película española "La soledad, 2007", que se sirve de la pantalla dividida en dos (por suerte, no llega al extremo de Mike Figgis en "Timecode - Timecode, 2000", donde la pantalla se dividía en cuatro para narrar cuatro historias diferentes). Tanto en "Dependencia sexual" como en el galardonado film de Jaime Rosales, la acción se separa en dos, con la particularidad de que "Dependencia sexual" se sirve de esta técnica para completar la historia con pequeños detalles que le otorgan mayor profundidad a cada episodio -especialmente, durante los momentos más íntimos del largometraje-.


    Así pues, a pesar de la crudeza de algunas secuencias y de la dureza de un guión que no permite concesiones esperanzadoras de ningún tipo, "Dependencia sexual" se erige como un estupendo ejemplo del cine-realismo que, aunque alejado del clásico cinéma verité propio del neorrealismo italiano de mediados del siglo pasado, consigue introducir al espectador en las vidas, y casi en las almas y en las conciencias, de un grupo de adolescentes cruceños, y en los problemas asociados a su etapa de crecimiento y desarrollo personal. Avisamos de que no es una película fácil de digerir, y mucho menos si no se conoce de primera mano el tipo de sociedad que se está intentando reflejar. Sin embargo, como película, hay que reconocerle esta serie de virtudes que, unidas a una puesta en escena de lo más correcta, hacen de "Dependencia sexual", una obra tan dura como hipnotizadora.



  • MR. HYDE DICE:

  • Jekyll podrá decir todo lo que quiera de que si la película está hecha de esta forma, o de que es flipante cómo te muestra otro tipo de sociedades y tal. No niego que tenga su parte de razón en todo eso. Pero, a mí, "Dependencia sexual" no me gustó nada de nada. Es más, por razones personales que ahora no vienen al caso, le pedí a mi chica que me enseñara algo de cine boliviano para poder estar un poco más al tanto de lo que se hace en otras partes del mundo. Bueno, pues lo que me puso fue "Dependencia sexual". No tengo ni idea de si ella la había visto ya antes o lo hizo al mismo tiempo que yo. Lo que sí os puedo decir es que la película me dio un asco de tres pares de cojones. No porque esté mal hecha -ya os digo que el rollero de arriba tiene razón en casi todo lo que dice, pero que no se entere demasiado, que luego se lo cree-, sino porque las historias que te cuenta son tan... bestias, tan fuertes, tan salvajes que te dejan con un malestar encima de huevos. Puede que aquellos estén acostumbrados a ver que pasa lo que sale en la peli, pero yo no, y la verdad es que me impactó que te cagas.


    De todas formas, tampoco quiero hacer más escándalo del que merece, que cierto es que no hay para tanto. Lo que a mí me dejó a cuadros es saber que muchas de las cosas que aparecen son así tal cuál como, por ejemplo, lo de ser un pijomierda que se quiere follar a una quinceañera para poder presumir luego con tus amigotes (y, si de paso le haces un bombo, pues más divertido), o lo de llevar de putas a un pobre chaval que no tiene prisa por perder la virginidad. Se ve que éstas cosas son divertidísimas, pero claro, una cosa es verlas en la tele (que también son ganas) y otra saber que la cosa va en serio. Pero bueno, dejando de lado impresiones ya más personales, tengo que reconocer que la película está hecha de una forma bastante original. Particularmente, me cansó un poco eso de que la pantalla esté partida toda la película, que sí, que le dará toda la profundidad que quieras, pero hasta que te acostumbras, es un mareo del carajo.


    Lo que sí le tengo que reconocer al pavo que ha hecho "Dependencia sexual" es que ha acertado de pleno con la forma en la que ha hecho la peli. Ahora no estoy hablando de si divide la pantalla o de si algunos trozos te sacan de quicio, sino a cómo te cuenta las historias. De hecho, da la sensación de que la cámara actúa más como ojo indiscreto de los acontecimientos que como escaparate para el público. Y, sobretodo, esa sorpresa que está súper bien hecha del final, en el que te acojonas pensando en lo que le ha pasado a una chica negra que está contando una historia pero que, de repente, te das cuenta de que todo lo que cuenta está haciendo referencia a otra persona distinta (no puedo contar más al respecto para no cagar la sorpresa).


    En resumen, que "Dependencia sexual" es una peli original, diferente a lo que suele ser el cine más comercial al que estamos acostumbrados, y que no tiene miedo de contar historias que te cuesta un poco de tragar. Supongo que esto será un punto bueno aunque, como os digo, yo no tengo ninguna intención de volver a verla. Lo que sí espero es que, si la veis después de leer esta crítica -en la que os animo a que vosotros la veáis y luego ya me contéis-, no os entren ganas de matarme.




    viernes, 23 de marzo de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "ASESINOS DE ÉLITE"

    TÍTULO: ASESINOS DE ÉLITE

    DIRECTOR: GARY MCKENDRY

    REPARTO: JASON STATHAM, CLIVE OWEN, ROBERT DE NIRO, YVONNE STRAHOVSKI, DOMINIC PURCELL, ADEWALE AKINNUOYE-AGBAJE

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER DE ACCIÓN


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Principio de los años ochenta. Danny (Statham) y su mentor, Hunter (De Niro), son dos mercenarios que ofrecen sus servicios al mejor postor. Tras un aparatoso accidente, Danny decide dejar el "negocio" y vivir de las rentas acumuladas. Sin embargo, gracias a un aviso de su "agente" (Akinnuoye-Agbaje), Danny se entera de que Hunter ha sido apresado por un importante jeque de Omán al negarse a realizar un "encargo". Danny acude a su rescate y se ofrece para ejecutar, en nombre de Hunter, dicha misión. Ésta consiste en dar muerte a una serie de ex-agentes, antiguos miembros de la división SAS británica, responsables director de la muerte de tres de los hijos del jeque. Sin embargo, cuando Spike (Owen), otro de los ex-miembro de la SAS descubra este complot, hará lo imposible por evitar que Danny liquide a sus antiguos compañeros.


    "Asesinos de élite" supone el debut en la dirección de Gary McKendry. Posiblemente sea por ello que el film acumula prácticamente todos los errores que se suelen cometer en las operas primas de cualquier principiante. No se trata de menospreciar el resultado de "Asesinos de élite", pero resulta de lo más complicado clasificar el largometraje en un estilo o género cinematográfico concreto. Para empezar, da la impresión de que McKendry ha querido contar una historia compleja ambientada en el mundo del espionaje internacional, utilizando un esquema argumental muy similar al que, hace unos años, Steven Spielberg utilizó en "Munich - Munich, 2005". Al igual que en ésta última, "Asesinos de élite" parte de un hecho histórico para desarrollar una ficción policíaca centrada en la represión, por parte de un determinado grupo ideológico y político (el jeque, en este caso) contra los responsables de la muerte de varios de sus hijos. Sin embargo, lo que sobre el papel podría haber quedado como una historia policiaca sin más, a través de la acelerada puesta en escena de McKendry, el film se convierte en un burdo intento de hacer una película seria a la vez que entretenida.


    Y es que, en más de una ocasión, los responsables de poner en marcha una producción de estar características, deberían pararse a pensar unos instantes en qué tipo de película quieren hacer. Si prefieren decantarse por un film de acción a los que Statham suele tener acostumbrado a su público (la serie "Transporter", por ejemplo), pues estupendo. Si, en lugar de ello, se decantan más por realizar un largometraje serio, que describa los entresijos de la política internacional y que denuncie la práctica de juegos supuestamente legales, aún mejor. Pero querer abarcar ambos estilos en un mismo film para, suponemos, contentar a todo tipo de espectadores, es un fallo garrafal.


    Así pues, el resultado es que "Asesinos de élite" se convierte en una especie de "quiero y no puedo" de film serio. Si esta historia hubiera caído en manos de un director con más experiencia -o, para el caso, con las ideas más claras-, el resultado podría haber sido diferente y, con más posibilidades de ser mejor película. Lamentablemente, a pesar de contar con algunos apuntes de lo más acertados (las reuniones de la división inglesa secreta formada por ex-agentes de la SAS, conocida como The feather men, o la ejecución de los planes para cometer los tres asesinatos), el resto se diluye en un mar de decepciones al pensar en el interesante film que el espectador se ha perdido. No es, desde luego, la opción más interesante en alquiler de esta semana aunque, por lo menos, sí que consigue entretener lo suficiente como para no lamentar haberla alquilado.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Menuda remezcla! "Asesinos de élite" es una combinación de lo más... inesperada (diría "rara" o "chunga", pero tampoco estoy seguro de que sea ninguna de estas dos cosas al cien por cien). No sé si es porque, después de ver el tráiler y leer de qué iba, pensaba que sería una peli de acción mucho más a lo "Transporter", donde el argumento no importe un pimiento, sino ver quién hace las piruetas más impresionantes -e increíbles- para darle candela al malo de turno. Pero resulta que no, que "Asesinos de élite" no es exactamente eso. Sí que tiene una buena parte de peli de peleas estilo Jason Statham (este hombre zurra muy bien, pero ¿ por qué todas sus películas tienen que ser siempre iguales?), pero el resto es como si la hubieran mezclado con una película de intrigas políticas y criminales a escala mundial. ¿Y cómo se come eso? Pues de forma un poco complicada, la verdad.


    Como os digo, si uno ve el tráiler y lee el argumento, lo primero que piensa es que "Asesinos de élite" va a ser todo ruido, tiros y explosiones. Pero, en realidad, su argumento es más propio de películas de espías y venganzas que no sólo de la acción más pura y dura. Para empezar, llama la atención que hayan combinado un estilo tan moderno de hacer la peli con una historia que pasa a principio de los ochenta. Después, también raya que no hay ningún malo claro, sino que todos tienen su parte de razón y, sobretodo, su parte de culpa. Así que no te pasas el rato apoyando de forma inconsciente al supuesto "bueno", porque ves que éste también es un desgraciado y que el que hace de "malo" tiene también más razón que un santo.


    El argumento puede parecer un poco lioso al principio, porque te lo cuentan como si fuera una peli de James Bond, yendo y viniendo de un país a otro, y con misiones suicidas más propias del Tom Cuise de "Misión: imposible" que no de un grupo de mercenarios. Lo malo es que, como os digo, puedes llegar a comprender las razones por las que Jason Statham tiene que cargarse a una serie de espías, pero también entiendes que el tío al que interpreta Clive Owen quiera protegerlos a cualquier precio, que para algo son sus colegas. Así que lo que queda es una historia confusa pero, eso sí, llena de tiroteos, persecuciones y llaves de karate que ni en las olimpiadas.


    No es que "Asesinos de élite" me haya disgustado, sino que me esperaba una cosa muy diferente y lo que me he encontrado tampoco me ha matado mucho. Tiene sus momentos guapos (la preparación de los tres asesinatos de espías ingleses está curradísima -de la muerte que hacen con ese camión teledirigido ya ni os cuento-), y secuencias de acción trepidantes (la pelea entre Statham en el hospital y casi al final, cuando a éste lo han atado a una silla), pero el resto se queda con un tufillo a raro que no acaba de encajar. Y, por supuesto, te sigues preguntando en qué coño estará pensando un actorazo como Robert de Niro para aparecer en estas pelis de segunda fila (parece que tanto De Niro como Pacino, por poner otro caso parecido, necesitan urgentemente un poco de inspiración divina para dejar de hacer mierdas como puños y demostrar por qué los consideran dos de los mejores actores del cine). Así que, para pasar el rato, "Asesinos de élite" sirve de sobra aunque, si encontráis alguna otra peli más interesante a priori en las estanterías del videoclub, pues que sepáis que si la elegida no es "Asesinos de élite", no os habéis perdido nada.




    jueves, 22 de marzo de 2012

    CINE ACTUAL: "MYSTIC RIVER"

    TÍTULO: MYSTIC RIVER

    DIRECTOR: CLINT EASTWOOD

    REPARTO: SEAN PENN, TOM ROBBINS, KEVIN BACON, LAWRENCE FISHBURNE, LAURA LINNEY, MARCIA GAY HARDEN, EMILY ROSSUM

    DURACIÓN: 117 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: DRAMA POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • De las anteriores ocasiones en las que hemos hecho referencia a actores / actrices que dejan de trabajar como intérpretes para dedicarse a la dirección cinematográfica –o que alternan funciones tanto delante como detrás de la cámara-, muy posiblemente sea el veterano Clint Eastwood quien se erige como figura de referencia para cualquier cineasta que se precie. Con más de cuatro décadas de carrera a sus espaldas como actor, Eastwood ha demostrado en repetidas (y premiadas) ocasiones que no hay nadie como él a la hora de contar historias, con independencia de la temática o el marco espacio-temporal en que éstas tengan lugar. Por fortuna, cada nueva película del genio estadounidense es recibida con gran expectación, convirtiéndose casi al instante en un film de referencia para ver. Cierto es que, a lo largo de los últimos años, Eastwood parece haber aceptado hacerse cargo de largometrajes de interés un tanto más discutible (obras como “Deuda de sangre – Blood work, 2002”, “Ejecución inminenete – True crime, 1999” o “Más allá de la vida – Hereafter, 2010” no es que fueran malas películas, pero sí distaban mucho de lo que cabría esperar) aunque, incluso en ellos, es fácil reconocer el correctísimo trabajo de un cineasta capaz de contar historias con una determinación y claridad meridianas. En el grupo de sus mejores trabajos como director, se encuentra el film que hoy comentamos, “Mystic River”, adaptación cinematográfica de la novela del escritor bostoniano Dennis Lehane, que Eastwood convirtió en un éxito rotundo de taquilla, y que supuso para los actores Sean Penn y Tim Robbins el Oscar como mejor actor principal y de reparto, respectivamente, por sus portentosas interpretaciones.


    Boston, hace unos cuantos años. Tres chicos juegan en la calle, hasta que un terrible suceso condiciona su amistad futura, y marca especialmente el futuro de uno de ellos. Años después, ya de adultos, cada uno ha seguido caminos muy diferentes. Jimmy Markum (Penn) es un hombre de negocios, casado con Annabeth (Linney) más conocido por los asuntos turbios en los que parece estar involucrado; Sean Devine (Bacon) se ha convertido en un reputado agente de policía de homicidios, con serios problemas conyugales; y Dave Boyle (Robbins), que está casado con Celeste (Gay Harden), aún sigue marcado por lo que le sucedió de crío. El camino de los tres vuelve a unirse cuando Sean se hace cargo, junto con su compañero Withey Powers (Fishburne) de un caso de asesinato, en el que la víctima no es otra que Katie (Rossum), la hija de Jimmy. Lo peor de todo es que las pistas parecen apuntar directamente a Dave.


    “Mystic River” es una película sensacional. En ella se combinan a la perfección tanto el drama (la pérdida de la inocencia, de un ser querido, de la imposibilidad de hacer frente a la vida sin dejar atrás el trauma, de problemas conyugales y paternales…) con el cine policiaco más trepidante (todo lo que envuelve la investigación del asesinato). Y todo ello queda recogido por la cámara de Eastwood con una sencillez y claridad pasmosas. Absolutamente todos los aspectos de una historia complicada a priori, se exponen de forma ordenada y con el ritmo preciso para conseguir no sólo que el espectador tenga claro lo que está sucediendo, sino también para que la intriga del argumento lo envuelva y capture hasta el final. De esta forma, ni los momentos más dramáticos del film se hacen pesados ni demasiado azucarados, ni la investigación policial agobia por ocupar la inmensa mayoría del metraje.


    A ello, hay que sumar las insuperables actuaciones de un reparto totalmente inspirado. Desde Sean Penn y Tim Robbins -ambos realizan las que, probablemente, sean las mejores interpretaciones de sus respectivas carreraas-, pasando por la corrección más absoluta de Bacon y Fishburne, y finalizando en los espectaculares tour de foce que ofrecen tanto Laura Linney (al dureza que refleja su personaje deja con la boca abierta) como Marcia Gay Harcen (el personaje más conmovedor de todos). A ello se le une el escenario natural tan inigualable que ofrece la ciudad de Boston que, en “Mystic River” casi parece actuar como un personaje más, haciendo complicado imaginar la historia teniendo lugar en otra localización (esos cielos fríos, los tonos grisáceos del agua, los imponentes parques, etc.).


    Así pues, en resumidas cuentas, “Mystic River” es una gran película, digna de ser disfrutada cuantas veces guste el espectador, y que nos recuerda que, en ocasiones, no hay nada como la veteranía de un enamorado del cine para convertir una historia intrascendente, en una auténtica maravilla de largometraje. Bravo, señor Eastwood.



  • MR. HYDE DICE:

  • “Mystic River” es la clara demostración de que Clint Eastwood es uno de los mejores directores que hay ahora mismo en activo. Y eso que el tío tiene más años que la tos, pero mira, ahí está, dejando claro que no hay género que se le resista. Tan pronto te hace una película del oeste como una de policías y ladrones, o te cuenta un drama de boxeo para, después, hacerte otra de guerra… ¡y en japonés! Con un par, sí señor. Pues aquí, adaptando un best-seller, el que fuera Harry el Sucio lo borda haciendo un peliculón como la copa de un pino. No he leído el libro en el que se basa (aunque sí alguna que otra cosa del mismo escritor), pero no creo que sea exagerado decir que la tiene toda la pinta de ser mucho mejor que la novela. Es perfecto prácticamente todo: las actuaciones (impresionantes desde la primera hasta la última), la dirección de Eastwood (firme y más clara que el agua), el montaje, la fotografía, la música… Vamos, que casi todo.


    Aparte de cómo está hecha, uno de los puntos fuertes de “Mystic River” es la intriga. No hay que olvidar que la peli es, al fin y al cabo, una historia de intriga, con asesinato de por medio que tienen que resolver, y del que no sabes qué ha pasado hasta el final. Eso sí, mientras lo investigan, estás atento a cualquier cosa que te ayude a poder adivinar qué es lo que ha pasado de verdad, a la vez que flipas con cómo actúan los tres protagonistas, cada uno con su trauma, que tiene mucho que ver con ese asesinato. Estos son los mejores momentos de todos, porque ves que, mientras se mantiene el misterio de la investigación, los tres antiguos amigos tienen cada uno su movida personal (el primero, la muerte de su hija; el segundo, superar lo que le pasó de crío; y, el tercero, hacerse cargo de la investigación mientras hace lo posible porque su mujer vuelva a casa).


    Además, sus respectivas mujeres, no se quedan atrás, sufriendo también como las que más. Y estos son otros de los momentos que se te quedan grabados de “Mystic River”. Por ejemplo, el diálogo final de Sean Penn con la que hace de su mujer, cuando ésta le dice que él es el hombre de la casa y que nunca debe dudar de hacer todo lo que sea necesario para asegurar el bienestar de su familia. La tipa suelta sus frases como si fuera la típica mamma italiana a lo “padrino”. Y, por supuesto, los dos momentazos que comparten Sean Penn y Tim Robbins: el primero, cuando están los dos sentados en el porche de casa de Penn, y éste empieza a llorar de impotencia por no haberle podido salvar la vida a su hija -cuidadín cuando dice que ya casi no puede seguir llorando por ella-, mientras el otro está todo serio; el segundo, cuando está los dos al borde del río, y a punto de pasar algo importante que no os voy a decir para no cagaros una de las sorpresas de la peli, pero atención aquí a Robbins, que es el que se luce especialmente.


    En fin, que tampoco merece la pena contar demasiadas cosas de “Mystic River”, porque lo mejor es verla sin saber demasiado de qué va la cosa y dejarse sorprender. Sólo quisiera insistir en que prestéis atención a todos los detalles. La solución final del asesinato puede parece un poco pillada por los pelos pero, si te paras a pensar, tiene su lógica clarísima. Y, sobretodo, atención al gesto final que hace Kevin Bacon durante una especie de procesión por las calles de Boston. Como os digo, “Mystic River” es una peli en la que cada momento parece hecho para gritar a los cuatro vientos que es importante (desde ése en el que Sean Penn descubre que la chica que han encontrado muerta es su hija, hasta cuando se descubre quién está detrás de su muerte) y que demuestra, por si a alguien aún le cabía alguna duda, que Clint Eastwood, a sus ochenta y pico años, es uno de los mejores directores que hay y habrá. Os la recomiendo de principio a fin. No os la perdáis.




    miércoles, 21 de marzo de 2012

    CINE DE LOS 90: "CARA A CARA"

    TÍTULO: CARA A CARA

    DIRECTOR: JOHN WOO

    REPARTO: JOHN TRAVOLTA, NICOLAS CAGE, JOAN ALLEN, NICK CASSAVETES, GINA GERSHON, ALESSANDRO NIVOLA, DOMINIQUE SWAN

    DURACIÓN: 133 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras haberse labrado una sólida reputación dentro de la industria del cine chino como realizador de trepidantes -y violentas- películas de acción, el director John Woo consiguió debutar en territorio norteamericano con "Blanco humano - Hard target, 1993", un vehículo pensado exclusivamente para el lucimiento de su principal protagonista (Jean-Claude Van Damme), a la que siguió la entretenidísima "Broken arrow (alarma nuclear) - Broken arrow, 1995", donde ya demostró con mayor libertad el tipo de cintas de acción que era capaz de diseñar. Así pues, contando con mucho más presupuesto y con la participación de estrellas de mayor talla, a finales de los años noventa filmó una de sus más interesantes películas de acción, "Cara a cara", donde Woo demostró su buen hacer a la hora de diseñar complejas escenas de acción y toda clase de virtuosismos a la hora de grabar tiroteos. Así pues, aunque "Cara a cara" está lejos de ser una buena película, sí que se presenta como una oportunidad excelente para disfrutar con una película entretenida, con garra y, por qué no admitirlo, filmada con soltura.


    El agente del FBI Sean Archer (Travolta) ha dedicado años de su vida a dar caza al peligrosísimo terrorista Castor Troy (Cage), sobretodo desde que éste matara accidentalmente a su hijo pequeño. Tras una espectacular persecución, Sean consigue detenerlo, ya que Castor cae en un profundo coma. El problema es que Castor ha programado una potente bomba en un sitio público y concurrido que Sean y su gente desconoce. Dado que la única oportunidad para descubrir dónde se esconde la bomba es hacer hablar Pollux (Nivola), el hermano encarcelado de Castor, Sean accede a someterse a una complicada operación quirúrgica consistente en intercambiar su cara con la de Castor y, así, poder infiltrarse en la prisión de máxima seguridad en la que está encerrado Polux para que éste, al confundir a Sean con su hermano, diga dónde está la bomba. La misión será secreta para Sean, por lo que ni su mujer Eve (Allen) ni su rebelde hija Jamie (Swan) deberán saberlo. Los problemas empiezan cuando Castor despierta inesperadamente del coma y toma, a su vez, la identidad de Sean.


    "Cara a cara", es una película cien por cien John Woo. Aunque cuente con un guión más o menos sofisticado y original -hay que reconocer que la idea de partida lo es-, no se puede negar que la puesta en escena es obra del reputado director chino. Woo, que realiza el largometraje como si fuera un niño al que le dejan experimentar con un carísimo juguete, se encarga de mover las decenas de cámaras que utiliza para sumergir por completo al espectador en la acción tan trepidante con la que cuenta el film, y con el juego de manipulación de identidades en el que participan sus personajes. Evidentemente, es gracias a los montadores cinematográficos y al director de segunda unidad del evento (incluso a la excelente ambientación que consigue darle la banda sonora, muy hanszimmeriana compuesta por John Powell) que "Cara a cara" cuenta con semejante dinamismo. Las secuencias de acción son espectaculares, siendo conscientes por completo de que la regla del "aún más imposible" -regla que cumplirían, incluso excediéndose, en la segunda parte de "Misión: imposible"- juega a su favor. Y, si no están seguro de ello, sólo tienen que ver la secuencia completa del tiroteo que tiene lugar en el piso de uno de los amigos del villano en el que el Sean, con los rasgos de Castor, se refugia. O, por supuesto, la persecución de lanchas motoras que tiene lugar al final del largometraje. No hay casi un minuto de descanso y, si bien, los planos no duran milésimas de segundos como sucede con la mayoría de films de Michael Bay, no es menos cierto que dichas secuencias de acción resultan tan entretenidas y espectaculares como increíbles, rozando casi el absurdo.


    No obstante, tal y como suele ser frecuente en el cine estadounidense, los americanos saben a la perfección cómo hacer una película entretenida, y eso es, ni más ni menos, lo que "Cara a cara" pretende ser: un divertimento extraordinariamente caro y apabullante. Tanto da que la historia pudiera haber dado un poco más de sí (toda la trama acerca de la suplantación mutua de identidades podría haberse convertido en un excelente thriller policiaco pero, en lugar de ello, todo deriva hacia el blockbuster de acción), porque lo importante es hacer que el espectador pase un buen rato. Y, en honor a la verdad, hay que reconocer que, al menos a ese respecto, "Cara a cara" cumple de sobra las expectativas.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Guau! ¡Esta sí que es una peli de esas de coger un buen paquete de palomitas y pasártelo de coña durante dos horas! Al menos eso es lo que os tendrá que decir quien os la recomendase. Eso, o que lo importante es pasárselo pipa con el festival pirotécnico que se montan ellos solos, y que lo importante al ver la peli es no pensar (aquí, el que piensa, pierde) y dejarse llevar por la acción frenética que lleva. Como sé que más de uno puede ser un poco alérgico a todas las películas esas de explosiones a tutiplén, os aviso de algo: "Cara a cara" es una ensalada de disparos a lo bestia, y con piruetas de esas que piensas "sí, claro, mis huevos dispara el tío ese pegando una voltereta". Pero claro, estamos hablando de una peli de John Woo, el mismo que hizo que Tom Cruise hiciera el pino con una moto, así que tampoco era mucho de esperar que en esta peli se lo tomara con mucha más calma.


    Pero vamos, que tampoco merece la pena andarse con mucha parafernalia, porque "Cara a cara" es un cocktail cojonudo de persecuciones, tiroteos, explosiones y peña apuntándose a la cara por todos los lados. Y, además, del que está bien hecho y con una historia interesante que te rilas, con la típica excusa a lo Chuacheneguer en lo que lo único que importa son los mamporros que mete. Para mi gusto, creo que Woo se pasa un pelín con eso de la cámara lenta, exagerando demasiado los momentos previos a un tiroteo, cuando los que se van a dar de leches se miran unos a otros así como con cara de tíos duros. Y lo mismo vale para las palomas. Sí, sí, habéis leído bien, palomas. Se ve que al buen hombre le encantan esos bichos, porque siempre los mete en sus películas y, si no, ya me diréis que coño pintan, en "Cara a cara" unas palomas revoloteando por el interior de una capilla que está la lado de la playa.


    En fin, aparte de eso, que no son más que pequeños detalle, lo cierto es que "Cara a cara" es un peliculón de acción cojonudo. Escenas como la de la caza inicial de Nicolas Cage en un aeropuerto, el tiroteo en el piso del mejor amigo del malo, o todo lo que pasa al final con las barcas te deja con la boca abierta. Y, como os digo, con el añadido de que la historia engancha muchísimo. Puede que el único problema así como película (dejando de lado lo que os decía antes de la cámara lenta), es que se nota mucho la diferencia entre los trozos de acción y los que tienen más diálogo. Es decir, son tan espectaculares las escenas de acción y te hacen estar casi conteniendo el aliento que, cuando toca contar los trozos de la peli en la que la gente habla, estás como con la sensación de quieres que la peña empiece a pegarse tiros cuanto antes para poder seguir pasándotelo igual de bien. Pero, también es cierto que, si fuera así, la historia de "Cara a cara" no valdría un pimiento, con lo que creo que salimos ganando todos.


    Y, para acabar, una cosa que me llama mucho la atención: las actuaciones de John Travolta y Nicolas Cage. Yo, personalmente, creo que Travolta lo hace un poco mejor que Cage, pero es que también le toca hacer durante más tiempo del personaje guay. Hay que tener en cuenta que los dos hacen de bueno y de malo, pero es que ves que Travolta se lo está pasando en grande haciendo de malo malísimo, mientras que Cage se limita casi todo el rato de hacer de bueno puteado. En fin, que "Cara a cara" es la peli de acción que, junto a "La roca", puede que mejor represente el mejor cine de acción de los noventa. Lo tiene todo, y consigue enganchar y mantenerte en vilo durante toda la duración. Una pasada de peli, para disfrutar con el volumen a toda paleta.




    martes, 20 de marzo de 2012

    CINE DE LOS 80: "LEGEND"

    TÍTULO: LEGEND

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: TOM CRUISE, MIA SARA, TIM CURRY, DAVID BENNENT, ALICE PLAYTEN, BILLY BARTY

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, está fuera de toda duda la capacidad del cineasta Ridley Scott para crear mundos ficticios de las más variadas y logradas características. Pasando del futuro deshumanizado de "Blade runner - Blade runner, 1982" a la recreación de la Roma antigua de "Gladiator (el gladiador) - Gladiator, 2000" o, incluso, de las contiendas bélicas más espectaculares, como consiguió en "Black hawk derribado - Black hawk down, 2001". Siguiendo esta línea, y notablemente influenciado por los excelentes resultados que un par de años antes había conseguido el británico John Boorman con "Excalibur - Excalibur, 1981" (ambas cintas comparten, curiosamente, el mismo director de fotografía), Scott filmó el que, sin ser uno de sus mejores ni más logrados largometrajes, sí constituye una gran aproximación al cine de aventuras más propio de los cuentos y narraciones infantiles acerca de mundos de fantasía repletos de criaturas mágicas y malvados villanos.


    Lili (Sara) es la princesa de una maravillosa tierra boscosa llena de felicidad y harmonía. Jack (Cruise) es un joven que vive en los bosques y que está enamorada de ella, por lo que decide mostrarle lo más hermoso e inocente de su mundo: dos unicornios salvaje que viven en un lugar secreto del bosque. Sin embargo, Oscuridad (Curry), el señor del mal, se propone acabar con la vida de los unicornios para asegurarse de que el mundo se ve sumido en un lugar repleto de tinieblas. Así pues, aprovechándose de que Jack le ha enseñado a Lili el lugar en el que se encuentran los unicornios, sus esbirros consiguen cortarle el cuerno a uno de ellos, y al otro lo secuestran junto con la joven princesa para celebrar el ritual final que convertirá el mundo en un sitio eternamente oscuro. Por ello, Jack, ayudado por una serie de criaturas fantásticas del bosque, decide rescatar al Lili y salvar la vida del unicornio antes de que sea demasiado tarde.


    "Legend", dentro de la filmografía de Ridley Scott, posiblemente, sea su obra mejor recreada. Tal y como apuntábamos al comienzo, no es ni la mejor ni la más lograda, pero sí la que ha conseguido captar con más éxito el ambiente en el que tiene lugar. La puesta en escena de Scott es fastuosa hasta no poder más, sabiendo utilizar a la perfección la excelente decoración tanto del mundo harmonioso como del dominado por las fuerzas del mal. Asimismo, "Legend" también cuenta con una impresionante labor de maquillaje que no sólo consigue hacer creíble para el espectador la existencia de hadas, duendes y demás criaturas de la literatura fantástica, sino que llega a poner los pelos de punta gracias a la sensacional caracterización de Tim Curry como Oscuridad, un gigantesco demonio obsesionado con hacer el del mundo un lugar sin luz. Sin duda alguna, estos dos son los mayores atractivos del film.


    En lo que al resto se refiere, "Legend" tal vez peque ligeramente de insípida. El guión no está ni por asomo a la altura de su puesta en escena, o de las intenciones de un reparto que cumple de forma más que correcta con su cometido -al igual que la banda sonora compuesta por Jerry Goldsmith (de lo más recomendable)-, cometiendo la equivocación de que una historia infantil debe tratar al público de la misma forma. Y es aquí donde falla "Legend", dando por sentado que no se puede desarrollar una historia para adultos a pesar de que ésta cuente con personajes tremendamente malvados y héroes apuestos y valientes como ellos solos. Por ello extraña el acierto -parece que casi accidental- de secuencias como aquella en la que Jack consigue engañar a una criatura caníbal del pantano gracias a su astucia y del uso que hace de la vanidad ajena, o del excelente momento en que Oscuridad tienta a Lili con hermosísimas joyas y demás riquezas si accede a quedarse con él.


    Afortunadamente, la aventura está muy bien recogida, por lo que "Legend" consigue entretener y divertir a partes iguales (la fascinación por su preciosista puesta en escena es otro añadido a tener en cuenta y que juega a su favor). Pero, por desgracia, el fallo del largometraje es un fallo de libreto, donde ni las situaciones ni los diálogos cuentan con la profundidad y dinamismo que hubiera sido deseable para, en vez de hablar de un film de aventuras muy bien hecho, ahora estuviéramos hablando de una de las mejores películas de este género de la década de los ochenta. No obstante, y a pesar de ello, "Legend" no deja de ser una película de lo más aconsejable.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Legend" es un cuento de hadas, tal cuál. Posiblemente, de las películas que más al pie de la letra se toman eso de hacer una peli que sea igual de fantasiosa y con las mismas historias que los cuentos. Aquí no faltan princesas, espíritus del bosque, gnomos, hadas, duendes y demás monstruos de la literatura más infantil. Además, la forma en que está hecha, hace que acabes respirando el olor a elfo hasta por las esquinas -lo que no digo que sea un defecto, ojo-, porque flipa con cómo lo han recreado todo. Lo que pasa, y aquí viene el pero, es que, por muy bien hecha que esté, la historia es demasiado... simple, demasiado infantil. Como si hubieran tenido perezca (o miedo, vete tú a saber) de arriesgarse un poco y contar una historia algo más madura y más seria, algo así como lo que sí hizo a las mil maravillas Guillermo del Toro con "El laberinto del fauno". Pero tampoco nos adelantemos demasiado, y hagamos como Jack el Destripador y vayamos por partes.


    Lo que se refiere a la peli, "Legend" está hecha de coña. Os aseguro que es alucinante la forma tan "real" que han tenido que hacerla. Sobretodo la parte del principio, cuando aparece la princesa y los unicornios, parece que de golpe te han metido en un cuento de esos rollo medieval lleno de magia. Vale que puede parecer un poco demasiado empalagoso, con tanta flor, tanto bosque y tanta felicidad por el simple hecho de haber visto un amanecer. Pero la ambientación está lograda de principio a fin. Y, por supuesto, del maquillaje, ya ni os cuento. A quien se diga que Tim Curry es el actor que está debajo de esa máscara haciendo de demonio más malo que la tos no se lo creería. Y tres cuartos de lo mismo para los que hacen de gnomos y demás, como la criatura esa rara del pantano que casi se zampa a Tom Cruise.


    Esa es otra cosa divertida, ver a Tom Cruise al principio de su carrera, cuando hacía sus pinitos como actor. Ahora, lo curioso del tema es que tiene la misma cara hace treinta años que ahora y, si no, esperad a ver la peli. Las actuaciones no es que se maten, porque en una peli como "Legend" es jodido no sobreactuar un poco (sobretodo Curry haciendo de Oscuridad), pero bueno, también no se le exige demasiado, porque lo importante es dejarse llevar por la historia. En cuanto a ésta, lo que nos cuenta "Legend" es el típico cuento del bien contra el mal. Aquí, el mal está representado por una especie de sátiro demoníaco que quiere hacer eterna la noche, y el bien por parte de una especie de habitante del bosque mezclado con Peter Pan al que interpreta el amigo Tomasete, y de un porrón de seres mágicos y mitológicos que lo que quieren es hacer que reine la paz, el amor y bla bla bla.


    Como veis, el argumento no es que se mate, porque es tal cuál sacado de un cuento de esos de fantasía de cuando éramos críos. Lo que sí llama la atención de "Legend" es, como os digo, cómo la han hecho porque el ambiente es impresionante. Lo malo, puestos a criticar ya un poco, es que como la mayoría de la acción pasa en la fortaleza del demonio ese que lo quiere todo lleno de los malos y las tinieblas y todo eso, pues la peli tiene un trozo larguito en el que todo es demasiado oscuro, de eso que como la estés viendo en una habitación con un poco de luz, no ves ni tres en un burro de la película. Por lo demás, impresionante tanto los decorados como el maquillaje. Ya os digo que momentos como ese en el que Tom Cruise se adentra en la fortaleza de Oscuridad o como cuando deben escapar de unos carceleros (las mazmorras son lo más parecido a una recreación del infierno) y hacer lo posible porque el sol reflecte en una especie de platos son espectaculares. Lástima que el enfrentamiento de Cruise con el malo de turno no sea tan espectacular como el resto porque, para variar, hasta las escenas de acción son un pelín infantiles.


    En fin, que como peli en plan medio infantil y de aventuras, "Legend" está chulísima. Ahora, ya os digo que se echa de menos un poco de violencia. Vale, dicho así parezco un amante de la sangre, pero es que es todo tan puro e inocente que casi peca de tontaina. Muy bien hecha, con una historia muy bonita, pero a la que podrían haberle echado un par de pelotas y hacerlo a lo bestia, es decir, los malos muchísimo más malos y despiadados, y las batallas (hay pocas peleas, pero las que hay son bastante largas) menos "bailadas". Pero vamos, pecata minuta ya que, al fin de cuentas, no pretende ser más que eso, un cuento hecho película.




    lunes, 19 de marzo de 2012

    CINE CLÁSICO: "LOVE STORY"

    TÍTULO: LOVE STORY

    DIRECTOR: ARTHUR HILLER

    REPARTO: RYAN O'NEAL, ALI MACGRAW, RAY MILLAND, KATHERINE BALFOUR, JOHN MARLEY

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 1970

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay películas que se convierten en auténticos fenómenos desde el momento de su estreno. Ahora bien, que esta fama descomunal se deba exclusivamente a la calidad de las obras y no a modas pasajeras o a factores influyentes de otro tipo, es algo de lo más subjetivo. Ya hemos comentado en anteriores críticas (en especial de aquellas películas que se estrenaron a finales de la década de los años sesenta y mediados de los setenta), que la situación socio-política del momento -en especial en los Estados Unidos- ha sido la responsable de convertir largometrajes como "El graduado - The graduate, 1969" en los films de culto que son hoy en día. En lo que concierne al título que hoy nos ocupa, "Love story", no se trata tan solo de la salvación de Paramout Studios de la quiebra, sino del estreno, en el momento oportuno, de una historia de amor original de que encandiló al público por la sencillez de sus protagonistas, y por la presentación de situaciones normales y problemas reales que podía tener cualquier pareja. Si a ello le añadimos la inspiradísima banda sonora de Francis Lai, el resultado no pudo ser más acertado.


    Oliver Barrett IV (O'Neal) es un joven bien posicionado que estudia derecho en la Universidad de Harvard. Allí, conoce a una impulsiva joven llamada Jenny (MacGraw), con la que muy pronto congenia, y de la que se acaba enamorando. Juntos, ambos comienzan a hacer sus planes de futuro, en los que Oliver se licencia y comienza a trabajar como letrado, mientras que Jenny xx. Sin embargo, esta relación no será del todo bien vista por los padres de Oliver, el banquero Oliver Barrett III y su mujer (Milland y Balfour, respectivamente), que consideran que su hijo, futuro heredero de una gran fortuna aspira a algo más que a contraer matrimonio con la hija de un emigrante italiano. A estos inconvenientes, que provocan que se agrande la ya existente distancia emocional entre Oliver y sus progenitores, habrá que añadir una serie de imprevistos que pondrán en jaque la relación de ambos jóvenes.


    "Love story", desde el momento de su estreno, ha sido considerada algo más que una simple película romántica. Ha sido tratada como la historia romántica por antonomasia, al tener el gran acierto de querer presentar a dos personajes normales y corrientes que deben hacer frente, cada uno a un nivel, a una serie de inconvenientes con tal de poder seguir juntos, manifestándose su amor mutuo. Sin duda, el libreto escrito por Erich Segal supo cómo combinar el día a día de una sociedad que necesitaba profesarse ese amor de una forma más "pura" (recordemos que se trata de los años posteriores a la promulgación del amor libre del movimiento hippie), a lo que hay que añadir la estupenda recreación por parte de sus protagonistas principales. En efecto, la pareja protagonista carga con una eficiencia deslumbrante con el peso de la película sobre sus espaldas, a pesar de que actores más veteranos como Ray Milland aporten su granito de arena a través de sus ajustadas interpretaciones.


    Por otra parte, la realización de Arthur Hiller resulta tan efectiva como atípica. Efectiva porque la cámara actúa como catalizador directo de las emociones de la pareja, estando siempre presente tanto cuando cuando existe algún momento de asueto como cuando deben hacer frente a las adversidades. Así pues, el espectador tiene la sensación de estar metido de lleno en la historia de amor tan apasionada que le están contando. Y atípica porque no suele ser frecuente, en primer lugar, que un drama romántico tenga un final como el que tiene "Love story" y, en segundo lugar, porque tampoco suele ser muy corriente que éste se desvele en los primeros cinco minutos de metraje (famosísimo ese plano de Ryan O'Neal sentado en las gradas de la pista de patinaje de un Central Park completamente nevado y desierto, reflexionando sobre lo que le acaba de pasar, y recordando los momentos vividos en ese mismo sitio).


    En resumen, "Love story" es un film indiscutiblemente romántico que, a pesar de contar con una serie de situaciones que, con el paso de tiempo, pueden parecer un tanto pasadas de moda y exageradas, pone de relieve la voluntad inquebrantable de dos personas por seguir amándose pase lo que pase. Y, que un humilde servidor sepa, eso es atemporal.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé si "Love story" es o no la película más romántica que se ha hecho hasta hoy pero, si no, creo que poco le falta. Eso sí, al verla hay que tener en cuenta que tiene más de cuarenta años, lo que quiere decir que ha llovido lo suyo desde que dejó a medio mundo llorando a moco tendido. ¿Por qué digo esto? Pues porque si ahora volvemos a ver "Love story", la impresión que tendremos es que es una peli que huele a naftalina más que el liguero de la abuela y que, por mucho que se quieran los protagonistas de la peli, pues que la historia tiene un tufillo a pasado de mil demonios (y no sólo por los pantalones acampanados de los protagonistas y jerséis de cuello alto). Pero claro, el que os dice su opinión de "Love story" es un tío que no suele enternecerse demasiado con las pelis románticas, así que procuraré ser lo más neutro posible -para variar un poco- para contaros lo bueno que tiene la peli (sí, lo tiene), y por qué creo que es uno de los referentes básicos de la historia del cine cuando se habla de pelis paste... digoooo, de películas románticas.


    En primer lugar, para mí, "Love story" es, y siempre será, la música de Francis Lai (el tío creo que se llevó el Oscar, y no me extraña). Ya os digo que ver esta peli sin la música tan famosa y esas notas que suenan a triste a cuatro kilómetros, sería como ver el principio de "Carros de fuego - Chariots of fire, 1981" sin la música de Vangelis, es decir, que no sólo cambiaría para siempre el tono de la peli, sino que dejaría de tener la fama que tiene hoy en día. Y, además de la música, que se sacaran de la manga frases del guión que la gente acabó reproduciendo como si fueran papagallos. Esta pedorrada resulta que dejó moqueando a las féminas de medio mundo, y las hizo salir del cine más abrazadas a su pareja que un político a su cargo. Por supuesto, el resto de la historia no se queda atrás y queda pero que bien clarito que "Love story" toca las teclas necesarias para ser entrañable y que la gente se identifique con la pareja protagonista. Para más ejemplo, aquí están los ingredientes: un chico condicionado por venir de una familia rica que detesta a su padre porque éste quiere que su hijo sea como él, una chica que viene de una familia cálida pero pequeña, un amor imposible que quieren sacar a flote como sea, y una tragedia que les jode el invento. Así, cualquiera.


    Pero bueno, que me voy del asunto. "Love story" sí que funciona como historia de amor, eso es indudable. Además, porque ves que los personajes se quieren de verdad, por muchos traumas que arrastre cada uno de casa. Además, no se andan con demasiados rodeos a la hora de contar la historia, ni con rollos argumentales de los que te acabas preguntando por qué coño los han metido. Aquí, la cosita está clara: contar la historia de amor de dos chavales jóvenes que hacen lo imposible por estar juntos pero que... bueno, que pasa lo que pasa. Así que "Love story" es como si estuviera dividido en cuatro partes. La primera, cuando se conocen y empiezan a tontear; la segunda, cuando deciden casarse y hacer frente a los factores que se ponen en su contra (sobretodo por parte de los estirados padres de él); la tercera, cuando empiezan la convivencia, con sus más y sus menos; y la cuarta, cuando ocurre el dramático suceso que los hace desesperar y sufrir más que a un bobo). En cada parte, por mucho almíbar que haya de por medio, hay que reconocer que cada "capítulo" está pensado para que la peña que la vea no pueda están en la onda de la pareja, y que se conmueva por todo lo que les pasa.


    Otra cosa que funciona de fábula es la elección de los actores. Ali MacGraw porque está guapísima como la atípica jovencita que se enamora como una colegiala (la tipa le pone al payo los puntos sobre las íes de una forma contra la que él no tiene más remedio que acabar cediendo) y Ryan O'Neal porque sabe hacer de chico desesperado e inconformista más que otra cosa -ya que el tío de guapo no tiene nada de nada-. Los dos están de coña y convencen tanto ella (cuando se muestra incondicional de él, incluso cuando está ingresada en el hospital) como él (con esa rabia contenida del principio cuando les presenta a la chica a sus padres en ese pedazo de mansión, como cuando se enfrenta a su padre en la entrada del hospital).


    En fin, que sí, que "Love story" es una de las películas más románticas que se hayan hecho y que, al menos, los amantes de este tipo de cine debería ver alguna vez en su vida. Yo la he visto una vez -que me parece más que suficiente-, pero me sigo quedando con la música. Ahora, eso sí, ya os digo que como peli de amor debe funcionar de maravilla, porque la vi con mi chica, a la que no le gustan las pelis antiguas (más viejo de los años ochenta, eso ya es arcaico), y mejor ni os cuento cómo iban los Kleenex al final. En fin, pues eso, que sepáis que "amar significa no tener que decir nunca lo siento".




    domingo, 18 de marzo de 2012

    CINE EN CARTEL: "INTOCABLE"

    TÍTULO: INTOCABLE

    DIRECTORES: OLIVIER NAKACHE, ERIC TOLEDANO

    REPARTO: OMAR SY, FRANZÇOIS CLUZET, ANNE LE NY, AUDREY FLEUROT, CLOTILDE MOLLET

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El año pasado, parece haber sido uno de los más productivos desde el punto de vista cinematográfico. Si bien, propuestas como las escarizadas “The artist – The artist, 2011” o “La invención de Hugo – Hugo, 2011” se perfilaban como auténticos homenajes al séptimo arte, es ahora otra producción francesa, “Intocable”, la que representa ya no sólo un soplo de aire fresco entre tanta mediocridad estrenada en cines, sino también una auténtica lección de lo que debe ser una gran película. Avalada por el merecidísimo éxito tan arrollador que ha tenido en su mercado nacional, “Intocable” ha conseguido encandilar al espectador de la práctica totalidad de países en los que se ha estrenado, haciendo que el optimismo de su historia y el talento a raudales que se desprende de su guión, puesta en escena y actuaciones principales sean responsables directos de semejante triunfo.


    Driss (Sy) es un joven francés de origen africano que acaba de salir de la cárcel, y que se presenta a una entrevista de trabajo, esperando ser rechazado para, así, poder vivir de la subvención del paro. El puesto para el que se presenta es como cuidador de un adinerado tetraplégico llamado Philippe (Cluzet) que le reta a que demuestre si es capaz de cumplir con su cometido: encargarse de su aseo personal, de darle de comer, pasearle, y encargarse de su asistencia personal. Driss, motivado por la suculenta remuneración que supone hacer esa prueba acepta la oferta. Desde ese momento, entre los dos se desarrollará una relación de amistad y camaradería que los irá transformando, haciendo que ambos redescubran la alegría de vivir.


    “Intocable” es una obra en la que todas las piezas encajan a la perfección. Empezando por la agilísima y fresca puesta en escena del dúo de directores galos Toledano y Nakache, quienes apuestan por una escenografía sin complicaciones de elaborados movimientos de cámara ni grandilocuentes planos (posiblemente, la única complicación más técnica lo hayan supuesto breves secuencias como la persecución en coche con las que arranca el film, o aquella otra del vuelo en parapente). Sin embargo, la cámara es capaz de situarse el lugar idóneo para que el espectador perciba toda la fuerza de la historia, sin dar la sensación de que pueda entorpecer la acción. Asimismo, el guión es una verdadera maravilla. El libreto escrito por los mismos directores -basándose enun hecho real- es el complemento perfecto a la puesta en escena ya que, tanto uno como otra, logran evitar caer en el sentimentalismo barato y lacrimógeno, y alejarse de cualquier intento de querer dar pena a costa de los personajes. Más bien al contrario, puesto que tanto Sy como Cluzet abordan sus respectivos papeles con una serenidad y entereza que nada tiene que ver con los de otros largometrajes mucho más preocupados en arrancar la lágrima fácil del espectador que no en contar una historia con un nivel de calidad como el de “Intocable”.


    Es, precisamente, ese regusto dulce el que le queda al público en la memoria ya que, en vez de optar por el camino más fácil y previsible para la historia, “Intocable” acaba siendo un film que aboga por la esperanza, la vida y la alegría con tanta fuerza que casi cuesta no darle un merecido aplauso cuando se encienden las luces al ritmo de los créditos finales. De este modo, “Intocable” es graciosa sin ser chistosa, dura sin resultar dramática, amable sin recurrir a los clichés del chiste fácil (como hubiera pasado en caso de estar protagonizada por alguno de los “actores” que tanto le gustan a mi querido amigo Hyde: Jack Black, Owen Wilson, Adam Sanlder, etc.), y conmovedora sin necesitar ni una martilleante banda sonora ni un final repleto de tragedia y lágrimas. A todo ello hay que añadir la extraordinaria química que mantienen durante todo el metraje el dúo protagonista, haciendo que sea una delicia asistir a esa especie de renacimiento que ambos experimentan.


    En resumidas cuentas, “Intocable” es mucho más que una película recomendable. Es una obra estupenda, divertida, emocionante, entretenidísima y con una historia que reconcilia a cualquier espectador con el buen cine. Casi de obligada visión. Recomendable al cien por cien.



  • MR. HYDE DICE:

  • Lo he dicho mil veces antes y lo seguiré diciendo otras mil más. Estos gabachos ponerse todo lo tontolpijo que quieran con lo de volcarnos los camiones de fruta y de sacar a nuestros deportistas en los guiñoles. Pero, cuando se trata de hacer cine, nos dan sopa con ondas. ¡Qué peliculones hacen los jodíos! Si ya había sido una gozada ver “The artist”, ahora, “Intocable” ya es la confirmación de que no es que tengamos que aprender algo de ellos a la hora de hacer cine, sino que lo que tenemos que aprender es a hacer películas, así en general. Porque al cine español le quitan las películas de la Guerra Civil y las tetas de la tía buena de turno y no se salvan de la quema más que tres o cuatro pelis. Y luego, los cuatro capullos de turno se quieren tirar el pedo mental de rigor diciendo que el cine patrio no está en crisis, que tenemos una industria muy sana y bla bla bla. Mis cojones. Cualquiera de estos cagamandurrias debería ver “Intocable”, a ver si se da cuenta de que ella sola es mil veces mejor que cualquiera de las patatas que han estado nominada este año a los Goya. Pero bueno, que la vena de cabreo se me va de cuenta y no entramos en materia.


    “Intocable” es una película perfecta. Así de fácil. Lo tiene todo para convertirse, con toda la razón, en el súper éxito que ha sido en el país vecino (no sé si para ser la más taquillera de su historia, que igual eso ya es un pelín exagerado). Después de verla, no sé por qué, me recordaba al caso de “La vida es bella – La vita é bella, 1998”, no porque tenga nada que ver en su argumento, sino porque siendo una historia dramática, te partes el culo de la risa durante la mitad de la película. “Intocable” es un drama, eso está claro, pero también es una comedia cojonuda y, hasta cierto punto, una historia de amor espectacular (no penséis en “historia de amor” tipo Romeo y Julieta, que los tiros no van por ahí) y, sobretodo, esperanzadora a más no poder. De todas formas, sé que decir así en general que “Intocable” es una gozada puede parecer muy difuso, así que concretaremos más.


    Para empezar, los actores principales se salen por la puerta grande. ¡Qué papelón hacen los dos! De entrada, el que hace de cuidador se merecería el Oscar como poco (el tío se ha llevado el César, que ya es algo), porque se le ve espontáneo y genuino, sin fingir para nada ninguna de las reacciones que tiene, ni las salidas de tono que hacen que te rías con ganas durante toda la película (empezando por los líos que se arma con los potingues que le tiene que poner al pobre hombre, y siguiendo por lo poco que sabe de arte moderno o de ópera –cojonudo cuando se parte la caja al ver que sale uno vestido de árbol en una ópera y que canta en alemán-). El que hace de tetraplégico –que, por cierto, se parece un huevo a Dustin Hoffman-, acierta de pleno al no querer dárselas de pobrecito minusválido que va en plan cabrón, sino que el tío, aunque esté en una silla de ruedas, demuestra que se puede tener una personalidad con un par sin tener que depender de hacer carantoñas ni cosas de esas (impagable el momento en que confiesa que le pone burraco que le acaricien las orejas).


    Después, la historia es una pasada. Ver cómo dos personas, jodidas hasta la médula (nunca mejor dicho) y diferentes a más no poder se complementan de esa forma es flipante. Empezando por cómo el cuidador le contagia al enfermo esa alegría por vivir que parecía haber perdido (las escenas son muchísimas: cuando le tunea la silla de ruedas poniéndole más potencia, cuando se pone a pintar para sacarse una pasta con los amigos snobs del tetraplégico, cuando le hace una fiesta de cumpleaños como Dios manda...), y siguiendo por cómo el tetraplégico le demuestra al otro que existen las segundas oportunidades, y que se puede ser una persona de bien en la vida (las conversaciones que tiene con él cada vez que salen por la noche a pasear). Además, la historia es esperanzadora a más no poder, dejándose de las chorradas de otras películas, en las que hacen parecer que un enfermo como éste está mejor muerto que vivo (y sí, estoy hablando de esa castaña que es “Mar adentro, 2004”).


    En fin, que tampoco quiero destriparos la peli porque “Intocable” merece la pena ser vista y disfrutada casi sin saber nada de ella. Como película, no tiene nada de especial que haga que luzca más en pantalla grande (no tiene ni efectos especiales, ni un dolby sourround de esos como se diga que te cagas), pero os aseguro que es una película que merece ser disfrutada en el cine, rodeado de gente, y dejándose llevar por lo bonita que es la historia, y lo emocionado que te deja al final. Una pasada. De 10.