martes, 10 de abril de 2012

CINE DE LOS 80: "E.T. - EL EXTRATERRESTRE"

TÍTULO: E.T. - EL EXTRATERRESTRE

DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

REPARTO: HENRY THOMAS, DREW BARRYMORE, PETER COYOTE, DEE WALLACE, ROBERT MAC NAUGHTON

DURACIÓN: 114 min.

AÑO: 1982

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR JEKYLL DICE:

  • Desde que, a finales de la década de los setenta, el público manifestara su hambre de cine de ciencia ficción, a través de la buena acogida que tuvieron crítica y comercialmente largometrajes como “La fuga de Logan – Logan’s run, 1976”, “La guerra de las galaxias – Star wars, 1977” o “Encuentros en la tercera fase – Close encounters on the third kind, 1977”, las producciones cinematográficas parecieron querer centrarse en la ya explotada temática del ser extraterrestre que, tras un aparatoso accidente, trata de volver desesperadamente a su nave / planeta de origen a pesar de que las fuerzas armadas terrestres (norteamericanas en el noventa y nueve por ciento de los casos) se lo ponen complicado. Sin embargo, de todas ellas, la que más repercusión ha alcanzado, incluso a día de hoy, es “E.T. – El extraterrestre”, el film que acabó de consolidar la carrera de Steven Spielberg como uno de los cineastas más importantes de su generación, y como un auténtico mago a la hora de crear mundos fantásticos y dar vida a historias de ciencia ficción y aventuras que han encandilado a espectadores de todo el mundo.


    En un pequeño pueblo estadounidense, una nave espacial efectúa un aterrizaje de emergencia. Antes de que un grupo de hombres del ejército, furetemente armados, consiga llegar al lugar, la nave reemprende la vuelta al espacio, olvidándose durante la maniobra a uno de sus seres. Éste, asustado y abandonado, conseguirá refugiarse temporalmente en la casa de un niño llamado Elliot (Thomas) que, junto con sus hermanos, Gertie (Barrymore) y Michael (MacNaughton), hará lo posible por conseguir que el pequeño extraterrestre consiga reencontrarse con su nave espacial y volver a su casa. Sin embargo, ni los científicos que trabajan para el gobierno ni el ejército se lo pondrá fácil, ya que siguen muy de cerca la pista del pequeño alienígena.


    Como apuntábamos en la introducción, el tremendo éxito de “E.T. – El extraterrestre” parece tener su origen en la buena acogida que había tenido la moda argumental centrada en las aventuras de un alienígena a la hora de encontrar el camino de vuelta a su hogar. Hay quienes, en este tipo de historias, han considerado que se encierra una metáfora de la voluntad humana de encontrar su propia identidad y lugar en el mundo. Afortunadamente, el largometraje de Spielberg no va por ese camino, limitándose a ser una simpática y espectacular producción de ciencia ficción cuyo único propósito es entretener y asombrar al público con su enternecedora historia y grandes efectos especiales. Es más, casi da la sensación de que, por momentos, “E.T. – El extraterrestre” se sirve de argumentos más o menos populares ya explotados años antes en algún que otro largometraje de corte infantil (sirva el ejemplo de, por poner un caso, “El gato que vino del espacio – The cat from outer space, 1978”, con el que “E.T. – El extraterrestre” guarda más de un curioso parecido) para presentar una nueva versión de tan conocida historia.


    De hecho, una de las consecuencias más directas de semejante éxito fue la aparición inmediata de otros films considerados pseudo-imitaciones de “E.T. – El extraterrestre” como, por ejemplo, “El vuelo del navegante – Flight of the navigator, 1986”, “Mi amigo Mac – Mac and me, 1988”, u otras producciones de serie B, en las que se repetían no solo los mismos patrones que en la película de Spielberg sino que, en más de una ocasión, casi hasta se calcaba el argumento (el ejemplo más reciente lo tenemos en “Súper 8 – Super 8, 2011”, que llegó a los cines el verano pasado, con una temática más que similar). Por supuesto, ninguno de ellos consiguió resultados ni remotamente parecidos aunque, no por ello, dejó de ser uno de los largometrajes más taquilleros de la historia del cine (decisión un tanto exagerada, habida cuenta de que no se trata más que de un simpático film de ciencia ficción). En cualquier caso, sea como fuere, de lo que no hay duda es de que “E.T. – El extraterrestre” supo aprovechar el momento para desarrollar una hermosa historia de amistad incondicional entre dos naturalezas aparentemente antagónicas pero que, terminad por complementarse.


    En cuanto a los momentos más destacables de la película pues, por supuesto, cabe resaltar todos aquellos que envuelven a los niños y a ET (desde el famoso “mi casa, teléfono”) pasando por los que abarcan toda la huida final para rescatar a ET. También resulta divertido, en cierto modo, ver actuando a jóvenes intérpretes que, posteriormente, han continuado su trayectoria profesional en el cine, como es el caso de Drew Barrymore o Henry Thomas. Por lo demás, cierto es que “E.T. – El extraterrestre” es una película destinada a contentar a un público más infantil y, de paso, a ser un intento de lo más logrado de realizar una película que resulte ser una acertada combinación de cine de aventuras familiar y ciencia ficción.



  • MR. HYDE DICE:

  • Bueno, parece que ya iba siendo hora de hablar de una de las pelis más importantes de los ochenta. Y lo de importante lo digo porque el pelotazo descomunal que fue en la taquilla y por la importancia que parece tener aún hoy en día, que ya han pasado treinta años desde que salió. Ahora bien, lo que son las cosas, dos o tres veces que me la he visto, y “E.T. – El extraterrestre” sigue pareciéndome un petardo de cojón de mico. Sé que puede parecer raro que sea yo quien diga eso, que me encanta Spielberg (al menos el de los años ochenta y noventa, cuando hacía películas que merecían la pena), y que me papo las pelis de efectos especiales como quien se suena los mocos. Pero chico, qué puedo decir, tanto cuando la vi en el cine siendo un renacuajo, hasta las catorce mil veces que la han pasado por la tele, “E.T. – El extraterrestre” me ha parecido siempre de lo más sosa, tonta y carente de emoción (vamos, que ni cuando Elliot llora pensando en lo que le estarán haciendo a ET o con ese final sentimentaloide se me humedecían los ojillos).


    Por supuesto, la repercusión que ha tenido “E.T. – El extraterrestre” ha sido enorme, y pocas son ahora las personas que no sepan de qué película estamos hablando. También estoy de acuerdo en que ésta fue la peli que puso más de moda el tema del típico bicho alienígena que se estampa en La Tierra y que, con ayuda de cuatro terrícolas (casi siempre niños) consigue volver a su nave y regresar a su planeta. Y sí, vale que la música de John Williams es una de las más conocidas –aunque a la mitad de la gente le suene, pero no sepa identificar que es de esta película-, al igual que la imagen del niño volando con la bici por delante de una luna gigantesca. Pero vamos, que por muy bonito que sea el papel de adorno, lo de dentro sigue siendo lo mismo. No sé si será por toda la ristra de películas parecidas que hicieron después de ésta o qué pero, al final, la historia ya cansa, dando la sensación de que no paran de contar lo mismo una y otra vez.


    Otro problema que le veo a “E.T. – El extraterrestre” es que se ha resentido un huevo con el paso del tiempo. Puede que cuando salió hace tres décadas fuera el no va más, pero ahora el monigote que hace de ET más bien parece el ninot cutre de una falla que no un alien perdido en nuestro planeta. Y lo mismo vale para todo lo que no tiene que ver con una nave espacial, que son efectos especiales currados para hace un tiempo, pero a los que no les pasa como con los de, por ejemplo, cualquier entrega de la primera trilogía de “La guerra de las galaxias”, donde hasta las patillas setenteras de los soldados imperiales quedan bien. Supongo que el éxito tan tremendo de esta peli se debe en parte a la moda que parecía gustar a la gente cada vez que se estrenaba una historia de marcianos de este calibre, como había pasado antes con “Encuentros en la tercera fase”… ves y busca.


    De todos modos, aunque a mí me pareciera un coñazo, reconozco que tiene su punto interesante, al menos para quienes les guste este tipo de historias. Para empezar, está muy bien recogida la relación de amistad de los chavales con el alienígena que, por su parte, no se muestrea hostil en ningún momento, sino más bien lo contrario, y cómo lo aceptan con un poco de canguelo al principio pero, luego, como si fuera una mascota más. Por ejemplo, tiene su gracia el momento en que lo intentan camuflar dentro de la casa, escondiéndolo en los lugares más típicos, o como cuando lo disfrazan para la fiesta de Halloween como si fuera una vieja de película de miedo. Aparte de eso, también está muy bien hecha la parte menos amable de la peli, como cuando los del FBI o de la CIA o de donde coño sean intentan echarle el guante al alien y hacerle todo tipo de experimentos. Reconozco que son momentos que, hasta para un crío, debe impresionar (ese perímetro de seguridad que montan lleno de tubos y laboratorios raros). Pero, aparte de esto, ya os digo que a mí me pareció un petardo de película, donde más es la fama que se le ha hecho con el paso del tiempo, que no por lo divertido y entretenida que pueda ser la película. En fin que, como suele pasar, para gustos los colores.




    lunes, 9 de abril de 2012

    CINE CLÁSICO: "EL SUEÑO ETERNO"

    TÍTULO: EL SUEÑO ETERNO

    DIRECTOR: HOWARD HAWKS

    REPARTO: HUMPHREY BOGART, LAUREN BACALL, JOHN RIDGELY, MARTHA VICKERS, DOROTHY MALONE, CHARLES WALDRON

    DURACIÓN: 114 min.

    AÑO: 1946

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Lo que son las cosas. Durante las últimas críticas que hemos escrito acerca de los estrenos semanales de películas en videoclub mencionábamos que, en la meca del cine, parecían no tener claros los límites a la hora de explotar una receta de éxito en la realización de una película. Pues bien, resulta que más de medio siglo antes ya se recurría a esta receta aunque, en el caso del que hoy hablamos, los resultados son francamente extraordinarios. Si, dos años antes, con el estreno de "Tener y no tener - To have and to have not, 1944" el realizador Howard Hawks había conseguido reunir a dos monstruos de la interpretación como Bogart y Bacall, logrando que la química en la pantalla de la pareja fuera indiscutible, en 1946 volvía a emplear la fórmula que tan buenos resultados le había dado para adaptar la novela homónima de Raymond Chandler. Por supuesto, el resultado no pudo ser más satisfactorio ya que "El sueño eterno" es una obra maestra del cine negro, y una de las más interesantes aproximaciones al personaje del detective privado Philip Marlowe que se ha rodado hasta el día de hoy.


    Philip Marlowe (Bogart) es contratado por el retirado General Sternwood (Waldron) con el fin de que investigue una serie de turbios asuntos en los que parece estar involucrada su hija Carmen (Vickers). Marlowe acepta el encargo pero, conforme comienza a indagar en el problema, descubre que detrás de todo se encuentra una peligrosísima red de delincuentes especializados en el asesinato y chantaje, utilizando como arma de coacción la explotación sexual, la prostitución y el negocio de la pornografía. La situación se complicará aún más con la aparición de una amiga de la familia Sternwood llamada Vivian (Bacall), que no sólo pondrá a prueba la lealtad de Marlowe, sino que también condicionará su forma del ver el caso.


    "El sueño eterno" es una película hipnotizadora. Desde ese comienzo lleno de sombras y personajes ambiguos (atención al recibimiento que le hace Carmen a Marlowe nada más llegar éste a la casa de los Sternwood, ya la tranquilidad con la que Marlowe se deshace de ella), hasta un complejo argumento diseñado en forma de caja china, en el que el implacable detective se adentra conforme avanza la acción, el film hace gala de una tensión y suspense únicos. Además, no sólo llama la atención por la seguridad con la que Marlowe afronta el caso (cualquier otro investigador privado se sentiría confundido por los progresivos descubrimientos, y asustado ante lo que le pudiera suceder por meterse donde no le llaman), sino también la dura temática a la que el film hace referencia ya que, al fin y al cabo, se hace referencia a la explotación sexual y la ninfomanía en una época en la que estos temas eran prácticamente tabú.


    Afortunadamente, el enorme talento de Howard Hawks a la hora de realizar la puesta en escena es magnífico, logrando no sólo hacer entendible un argumento enrevesado, sino conseguir que el interés por parte del espectador sea total durante todo el metraje. De esta forma, la actuación de los personajes principales de "El sueño eterno" se asemeja a la de otra joya del cine negro clásico como es "El halcón maltés - The maltese falcon, 1941" (todo el entramado relacionado con la investigación y la dedicación del detective privado al que da vida un inigualable Humprhey Bogart), o la citada "Tener y no tener" (sobretodo en lo que concierne a la relación entre Bogart y Bacall, ya que el argumento de ésta última, en comparación, es bastante más sencillo).


    En resumidas cuentas, "El sueño eterno" es una película fabulosa, que no ha perdido ni un ápice de su grandeza con el paso de los años, y que sigue resultando igual de interesante, atractiva y cautivadora ahora que cuando se estrenó. Un clásico del cine destinado a perdurar para ser disfrutado una y otra vez.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Por fin un poco de cine negro del bueno! No creo que sea la mejor peli clásica de cine negro que haya visto pero, desde luego, sí una de las que más me ha gustado. ¿Y por qué? Pues porque tiene todo lo que una película de esta clase tiene que tener. Para empezar, el detective más chulo que un ocho, y que Bogart interpreta casi con los ojos cerrados, capaz de darle un guantazo a la tipa de turno para, segundos después, estar comiéndole todo el morro. Después, la "mujer fatal" está deslumbrante, y le encanta el juego del gato y el ratón con el detective, aunque éste parezca ser de piedra (y, evidentemente, el detective caerá en sus brazos por mucho que se resista). Después, hay malos malísimos que quieren salirse con la suya, para lo que no dudarán en chantajear, robar y matar como con la misma facilidad y tranquilidad de quien compra el periódico en el quiosco de la esquina. Y, por supuesto, un final en el que el detective lo resuelve todo, pilla a los malos y se queda con la chica. ¿Qué más se puede pedir?


    En el caso de "El sueño eterno" se cumple todo esto y con creces. La peli no sólo se las ingenia para sacar juntos todo lo que puede a Bogart y Bacall (a ver si algún día de estos hay alguna pareja cinematográfica que consiga la mitad de lo que lograron éstos convirtiéndose en iconos de la historia del cine -y no, Julia Roberts y Richard Gere no valen-) sino que, además, te cuenta una historia complicada, enrevesada, pero que queda clarísima conforme avanza la cosa. Salvando las distancias, es un poco como el "L.A. Confidencial - L.A. Confidential, 1997" de la época, o lo que es lo mismo, una historia centrada en los años cincuenta, con corrupción y vicio hasta las cejas, con mujeres tan guapas como peligrosas metidas hasta las cejas en asuntos turbios, y tíos con cara de muy malos y pocos amigos. Y, por supuesto, en medio un detective al que le cuesta sonreír que se ve metido en un follón del carajo que debe resolver.


    En lo que respecta a la historia de "El sueño eterno", como os digo, aunque parece claro al principio, conforme avanza la peli, te pierdes un poco. Por supuesto, cuando el general ese de la silla de ruedas le cuenta al detective qué es lo que quiere, la cosa parece fácil. Pero cuando éste empieza a conocer al resto de los que bamban por ahí (sobretodo a las hijas del viejo) y se empiezan a mezclar los asuntos de sexo y chantaje, la cosa ya se complica. Por supuesto, como es Bogart el que está resolviéndolo todo, pues puedes estar tranquilo. Y es una suerte porque, además de saber que lo va a arreglar todo, la historia te la van explicando poco a poco para que todo quede bien clarito.


    Evidentemente, lo mejor de "El sueño eterno" es cualquier escena que comparten Bogart y Bacall, donde los dos se hacen los duros hasta el extremo, incluso cuando se tienen que besar, como si mostrar alguna emoción fuera señal de debilidad. Y, aunque no esté Bacall de por medio, tanto da, como cuando no para de insinuársele la chica que hace de hermana de Bacall (y que está metida de mierda hasta el cuello) aunque, por muchos ojitos de cordero degollado que ponga, el tío se mantiene frío y duro como el acero. Señor, por qué no habrá hoy en días películas así de chulas... En fin, que "El sueño eterno" es un referente universal del cine policíaco clásico, y que deberíais ver si sois de los que decís que os gusta el cine. Si no, pues nada, vosotros os lo perdéis. Eso sí, antes de acabar os doy un pequeño consejo: ved "El sueño eterno" en español, porque en la versión original Bogart, para variar, casi no vocaliza y no se le entiende una leche.




    domingo, 8 de abril de 2012

    CINE EN CARTEL: "LA FRÍA LUZ DEL DÍA"

    TÍTULO: LA FRÍA LUZ DEL DÍA

    DIRECTOR: MABROUK EL MECHRI

    REPARTO: HENRY CAVILL, BRUCE WILLIS, SIGOURNEY WEAVER, VERÓNICA ECHEGUI, JOSEPH MAWLE, CAROLINE GOODALL, OSCAR JAENADA

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Esta semana llega a las carteleras, unos cuantos meses antes que en su estreno previsto en los Estados Unidos, la tercera película como director del francés de origen turco Mabrouk El Mechri, responsable de "JCVD - JCVD, 2008", una de las aproximaciones más originales a la figura de los actores de cine de acción caídos en desgracia que se recuerdan. Para su último trabajo, El Mechri ha realizado una producción ambientada en España, y que cuenta con un interesante reparto de intérpretes, tanto estadounidenses como celtíberos.

    Will (Cavill) llega a España para reunirse con su familia, en el velero familiar, atracado en Moraira. La relación de Will con su padre, Martin (Willis) siempre ha sido un poco tensa, dado el carácter internacional de éste segundo. Una tarde, cuando Will regresa al velero descubre que su familia no está, y que la embarcación presenta indicios de haber sido asaltada. Sin embargo, cuando denuncia la situación ante la policía, Will es atacado. Para su sorpresa, es Martin quien lo rescata, informándole de que, en realidad, es un agente especial de la CIA. Según parece, los que han secuestrado a la familia de Will quieren un maletín que Martin tiene en su poder, y tras cuya pista también se encuentra Carrack (Weaver), una implacabe agente de la CIA. Será entonces cuando Will deba hacerse cargo de la situación y, junto con una joven española llamada Lucía (Echegui), que guarda más de un secreto, hacer lo imposible por salvar a su familia.

    "La fría luz del día", pese a sus notables esfuerzos, es un largometraje irregular. Por una parte, es más que evidente la intención de su director de imprimirle un ritmo a la historia que consiga captar la atención del espectador desde su comienzo. Asimismo, es todo un punto a favor el hecho de que se hayan preocupado lo suficiente como para querer darle una ambientación "a lo Jason Bourne" a la película, haciendo que la acción salte de una localidad a otra con dinamismo. Y lo mismo puede decirse de las secuencias de acción -filmadas con soltura y claridad, consiguiendo que sean emocionantes sin llegar a empalagar (la persecución por las calles y tejados de Madird, la persecución en coche del final...- y de la continua aparición de nuevos personajes que, en vez de entorpecer la narración, la ayudan a hacer más interesante (el personaje de Lucía, el extravagante dueño de la discoteca en la que trabaja -al que da vida Oscar Jaenada-, el agente del Mossad al que encarna Mawle, etc.).

    Ahora bien, en su intención de dotar a "La fría luz del día" de una puesta en escena trepidante, se descuidas ciertos aspectos del guión que más que convertir al film en una súper producción la relevan más bien a una decente serie B. Los motivos de tal percepción son varios: las lagunas de un guión que pretende ser demasiado original cuando, en realidad, se sirve de recursos empleados mil veces antes (el McGuffin del maletín en las manos equivocadas, el secuestro familiar y plazo límite que se le da al protagonista, la existencia de agentes dobles...); la acción, aunque respetable, no puede ocultar las limitaciones de un presupuesto más bien modesto para las producciones de este calibre (ver cómo deben resolver una escena clave del final en un parking); las actuaciones, a pesar de su corrección (sobretodo de Echegui), carecen de profundidad -se ve a la legua quién es el bueno, quién el malo, y quién el que acabará salvando la función-. Eso sí, en cuanto a los aspectos técnicos, cabe hacer una mención muy especial para Lucas Vidal, compositor de la magnífica banda sonora, y que no tiene absolutamente nada que envidiar a los compositores más curtidos del otro lado del charco.

    En definitiva, que "La fría luz del día" es una película muy entretenida, que no aburre gracias a su dinámica puesta en escena, pero que no llega a ser tan resultona como cabría esperar al observar su reparto artístico. Se deja ver, aunque no permanece para nada en la memoria del púiblico.

  • MR. HYDE DICE:
  • Resumiendo muy mucho, es la película perfecta para verte una tarde de domingo en tu casa, no para gastarte la pasta que vale ahora una entrada de cine. Ahora, entrando más en detalle con "La fría luz del día", como siempre, hay un par de cosas que tiene muy chulas, y otras que se las podían haber currado un poquito más. Y, también para variar, vamos por partes.Como hoy no me apetece ir separando las cosas buenas de las malas, vamos a hacer un batiburrilo de todo un poco, a ver si os convenzo o no.

    Primero, papelón de Bruce Willis. ¡Ostras Pedrín! Y seguro que ha cobrado y todo, el tío. Vamos, que ésta ha sido la excusa perfecta que ha visto el pavo para cascarse a la salud de la productora unas vacaciones de la leche en Moraira y, de paso, darse una vuelta por la Madrid. Pero bueno, sin dar demasiadas pistas, sólo decir que Willis hace de Willis, para variar.

    Segundo, se agradece que, al menos, haya sido una película la que haya querido centrar la acción en Madrid y se hayan largado hasta la capi para rodarla, en vez de hacer como otros cutrones que se piran a Méjico y con poner a cuatro panchitos de extras se creen que lo tienen todo arreglado (eso sí, cómo es capaz el prota de llegar desde Nuevos Ministerios al Retiro en dos zancadas, o cómo hacen para salir por la estación de metro de Sol al jardín ese raro que tiene la estación de Atocha, eso ya es un misterio).

    Tercero, la peli es de lo más entretenida. Más predecible que las pelis de Chuck Norris pero, al fin y al cabo, entretenida. Y con entretenida quiero decir que se preocupan lo suficiente porque la historia, aunque no haya por dónde cogerla, te atrape, te intrigue, y te atraiga la atención durante la hora y media que dura. Por poner un caso, desde que las cosas se ponen feas en Alicante hasta que el héroe de la función consigue darles matarile a los malos, la cosa tiene acción todo el rato y, cuando no pasa una cosa, está pasando otra.

    Cuarto, hay detalle de la historia que las ha escrito alguien al que no le han dicho que lo revisara antes de enseñárselo al productor del evento. Por poner un caso, no hay quien se trague el rollo de espías entre los israelíes, los yanquis, y los españoles en un mismo saco. O todo ese rollo de la doble vida de uno de los que salen, y que resulta que tiene una hija secreta. Para que os hagáis una idea, aún me puedo creer más que un tío salte de un tejado a otro y que no se haga más que un rasguño, o que se caigan dos de una motito roñosa y ni se hagan una pelada en las rodillas, antes que esos pedos mentales. Ah, y mejor ni hablar de que puedas hacer rally por las callejas de la ciudad vieja de Madrid. Si ya sólo acojona la idea de hacerlo con una bici, imaginaos lo que es conm un Land Rover.

    En fin, tampoco hay que pedirle peras al olmo, así que a nadie debería extrañarle que "La fría luz del día" sea una película kleenex, o sea, de usar y tirar. Aunque, repito, eso no quiere decir que, mientras tanto, no te haya hecho pasar un rato distraído.

    sábado, 7 de abril de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "EN COMPAÑÍA DE LOBOS"

    TÍTULO: EN COMPAÑÍA DE LOBOS

    DIRECTOR: NEIL JORDAN

    REPARTO: DAVID WARNER, ANGELA LANSBURY, SARAH PATTERSON, MICHA BERGESE, BRIAN GLOVER, TUSSE SILBERG

    DURACIÓN: 89 min

    AÑO: 1984

    GÉNERO: FANTÁSTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • La literatura popular ha sido, desde siempre, una buena fuente de inspiración para la realización de adaptaciones en la gran pantalla. Dentro de ésta, también ha sido notoria la importancia que se le ha dado a las versiones cinematográficas que toman como base cuentos de temática más infantil para, aprovechando el carácter fantástico de muchos de ellos, convertirlos en fascinantes largometrajes donde la imaginación de sus directores les permite crear mundos tan mágicos como tenebrosos. "En compañía de lobos", segundo film dirigido por el irlandés Neil Jordan aborda desde una perspectiva nueva y de lo más interesante el cuento de la Caperucita Roja aunque, en esta ocasión, versionándolo desde una perspectiva mucho más adulta, seria y, por suerte, fascinante a nivel estético.


    Rosaleen (Patterson) disfruta dejando que su abuela (Lansbury) le lea cuentos. Sin embargo, uno de los que más miedo le da es aquel en el que un hombre que se transforma en lobo consigue seducir a una bella joven. Rosaleen, que ha perdido a su hermana en un misterioso suceso en el interior de un bosque, se verá inmersa entonces en una situación parecida a la que le cuenta su abuela cuando un día conozca a un apuesto muchacho (Berguese) por el que siente sexualmente atraído. Será entonces cuando Rosaleen deba poner en práctica las enseñanzas de su abuela para hacer frente a otra extraña oleada de sucesos inexplicables en la que siempre parece estar presente una fiera manada de lobos.


    "En compañía de lobos" adapta el cuento popular de la Caperucita Roja, pero desde un punto de vista muchísimo más adulto, serio y maduro. En esta ocasión, la protagonista no es una simple niña que desobedece a su madre y se mete por el bosque para visitar a su abuela. Aquí, el personaje de Rosaleen es una adolescente en plena pubertad que se ve tentada por los atractivos ofrecimientos en un chico tan apuesto como peligroso y sabiendo que, en caso de sucumbir a diferentes tentaciones, podrá salvar su vida pero que, en caso contrario, el peligro puede ser aún mayor.


    Sin embargo, Jordan no juega con este tira y afloja sexual de una forma tan descarada y burda como el año pasado lo hizo Catherine Hardwicke en su particular (y lamentable) versión de la Caperucita Roja sino que, él apuesta más por las insinuaciones y las secuencias oníricas para acercarse a ese mito y a las consecuencias morales de lo que trata de contar. Así pues, "En compañía de lobos" está repleta de secuencias magistrales y escalofriantes, tanto por su contenido como por la originalidad que se desprende de ellas (la secuencia que abre el film, en el que vemos a la hermana de Roseleen bambando por el bosque, y donde resulta amenazador tanto la mirada de los lobos como un oso de peluche gigante, el banquete de bodas en el que los invitados comienzan a transformarse progresivamente en lobos, el instante en que el pretendiente de Rosaleen se transforma en lobo -el plano del hocico del animal saliendo por la boca del hombre es ya una de las imágenes clave del cine fantástico y de terror-, etc.).


    De esta forma, Neil Jordan parece sentar las bases de lo que, años más tarde, sería su entrada en Hollywood por la puerta grande de las súper producciones con "Entrevista con el vampiro - Interview with the vampire, 1994", ya que "En compañía de lobos" es una película cuidadísima desde el punto de vista estético (la ambientación recuerda muchísimo a la que, al año siguiente, Ridley Scott utilizaría para su "Legend - Legend, 1985"), y su puesta en escena deja asombrado al espectador desde sus primeros minutos. De esta forma, esta pequeña coproducción británico irlandesa se convierte, por méritos propios, en una obra de referencia dentro del género fantástico, aportando una mirada nueva y sensacional a la historia mil veces contada acerca de la pérdida de la inocencia -más en el film que en el cuento- y los peligros que ésta trae consigo.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé si recordaréis, hace unos meses, una película -que criticamos cuando salió en alquiler-, que se llamaba "Caperucita roja (¿a quién tienes miedo?) - Little Red Ridinghood, 2011". Aquella era una especia de versión del cuento de la Caperucita Roja, pero donde parecía que la peli estaba más bien hecha para todos los que están que no cagan con esos churros de "Crepúsculo", y donde la Caperucita de turno era más la guarrona del pueblo que no la heroína del clásico cuento infantil de los hermanos Grimm. Bueno, pues "En compañía de lobos" es lo que debería haber sido esa película: una versión nueva de la Caperucita Roja, con una ambientación cojonuda, unas interpretaciones muchísimo más apropiadas para la historia que te cuentan y, por supuesto, un argumento mucho más interesante.


    En "En compañía de lobos", también es cierto que lo exageran todo un pelín demasiado. Me explico, vale que la peli vaya sobre una versión calcada al de la Caperucita Roja (nunca te lo dicen tal cuál, pero vamos, que es blanco y en botella), pero dentro de lo gótica que prentende ser, se pasa un poco de recargada: esos bosques gigantescos -en los que, por cierto, cualquiera con dos dedos de frente, no se metería ni por asomo-, ese viento y truenos amenazantes, los personajes masculinos que te aparecen de repente dándote un susto de muerte, la típica abuelita leyendo un cuento en su mecedora junto a la hoguera... En fin, todos los clichés de cualquier cuento de canguelo infantil mezclados con la historia de la Caperucita Roja, están dentro de la película. Eso mola, por una parte, porque funciona de perlas para hacer de "En compañía de lobos" una peli súper interesante y, por otra parte, porque cada elemento está combinado de forma que el resultado es una película bien hecha.


    Además, una cosa que está de lo más acertada en "En compañía de lobos" es que no pretende en ningún momento ser una peli de miedo o, al menos, del miedo que nosotros entendemos ahora como tales (tiene escenitas que te los ponen de corbata -las transformaciones de los hombres en lobos te deja de una pieza-, pero no es todo el rato así), sino que trata más sobre cómo una abuela aconseja y educa a su nieta para que sepa cómo actuar cuando se haga mayor (Jekyll lo explica con bastante acierto en su parte). Y eso es algo que se agradece, ya que no te toca paparte la misma historia que ya te han contado de veinte formas diferentes antes. Y, por supuesto, es una gozada ver a Angela Lansbury haciendo de abuelita cuenta-cuentos mientras que, la nieta se las tiene que ver y desear para escapar de la atracción que le supone el tío espabilado con ojos verdes que la pretende (por supuesto, todo ello con su correspondiente sorpresa).


    En fin, que "En compañía de lobos" no es una película muy conocida a nivel mundial pero que, cuando la ves, te quedas con la sensación de que te ha gustado lo que has visto porque, primero, es entretenida y engancha nada más empezar y, segundo, porque le dan una vuelta de lo más interesante y original al clásico argumento del cuento, desde una perspectiva nueva y muy atractiva. Os recomiendo que la descubráis vosotros también.




    viernes, 6 de abril de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "HAPPY FEET 2"

    TÍTULO: HAPPY FEET 2

    DIRECTOR: GEORGE MILLER

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras el éxito cosechado por la primera parte, hace ya seis años (Oscar a la mejor película animada del año incluido), era más que obvio que "Happy feet 2" no tardaría en ser una realidad. Así pues, tras un paso más bien discreto por las carteleras de todo el mundo, ya sale en alquiler esta secuela, en la que repiten la práctica totalidad de personajes que ya aparecían en el título original (que no los mismos actores que los doblaban en aquella), incluyendo nuevos y dicharacheros personajes, y aventuras algo diferentes a las que ya conocíamos. El australiano George Miller vuelve a sentarse en el sillón de director antes de, según se comenta, comenzar a rodar la cuarta parte de su clásico del cine apocalíptico "Mad Max".


    Mumble y Gloria, después de las aventuras vividas hace unos años, ahora son padres del pequeño Eric, que no acaba de encontrar su lugar dentro de la manada a causa de su torpeza para bailar. Enfadado a causa del ridículo que siente que hace enfrente de los demás pingüinos, decide escaparse de la manada de los emperadores en compañía del alocado pingüino Ramón para vivir nuevas aventuras donde no se burlen de él. Así conocerán a un pingüino muy particular llamado Sven, capaz de volar, y a un fanfarrón león marino llamado Kryll. Sin embargo, mientras esto sucede y Mumble acude en su búsqueda, un movimiento de las placas de hielo asila por completo a la manda de los emperadores, impidiéndoles salir de la cuenca en la que se hallan. Además, paralelamente, Will y Bill, dos gambas que no se resignan a nadar siempre dentro de su banco, lo abandonan con el intención de evolucionar de forma diferente, viviendo así muchas más aventuras de las que hubieran podido imaginar.


    Lo que hacía del primer "Happy feet" un film original era, precisamente, la presentación de una animación mucho más luminosa y dinámica a la que estábamos acostumbrados, ya la acertada mezcla de números musicales (bailes incluidos) dentro de una acción que no sólo no la entorpecía, sino que la ayudaba a avanzar y a hacer más simpática la puesta en escena. Por lo visto, con el ánimo de no repetirse más de la cuenta (algo de lo que deberían tomar buena nota los señores de Dreamworks, que exprimen a la gallina de los huevos de oro hasta que el espectador queda no saciado sino empachado del todo), los responsables de "Happy feet 2", sin escatimar a la hora de dar vida a las nuevas aventuras de Mumble y sus amigos, han querido alejarse un poco más de aquello que relataba la primera parte y, por desgracia, han sido los números musicales los que se han visto afectados por esa variación, en favor de un guión que no se encuentra a la altura de lo que sus responsables pretenderían.


    Así pues, si bien la animación vuelve a ser excelente, en especial en los planos de masas, donde la cámara no solo no se está quieta, sino que el público queda fascinado por la fotografía (los bailes conjuntos de la manada de emperadores del comienzo, o las sacudidas en el hielo de los leones marinos y las gambas) y por el ritmo de constante acción que tiene la película, gracias en parte a la división del argumento en dos bloques: el de los pingüinos atrapados en una gran extensión de hielo sin salida, y el de las gambas que abandonan su banco (el más acertado y divertido pero, también, mucho más breve que el otro).


    En resumidas cuentas, "Happy feet 2" no consigue que el espectador retenga en su memoria la misma sensación de simpatía que la primera parte, ya que éste film aboga más por el predominio de la palabra y diálogos (todos ellos muy moralizantes: comprensión, tolerancia, amistad, etc.) en detrimento de la acción y los bailes, elementos que hacían del título original el largometraje tan simpático que era. A su lado, "Happy feet 2" se deja ver sin mayores complicaciones y, según parece, es el título que sale en alquiler más destacado de la semana, y seguro que entusiasma a un público más joven e infantil. Aunque, como se suele decir, las comparaciones son odiosas, incluso cuando se trata de primeras y segundas partes.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé qué le pasa al cine de dibujos animado últimamente, pero las últimas películas así que he visto me han parecido una chorrada como un piano. Si la semana pasada ya decíamos que "El gato con botas - Puss in boots, 2011" no era nada del otro mundo, ahora, con "Happy feet 2" pasa tres cuartos de lo mismo. No es que la primera parte fuera nada espectacular pero, al menos, la idea del pingüino bailarín que decide darle a la pata en contra de lo piensen todos los demás pingüinos era bastante simpática y de lo más entretenida. Pero claro, como suele pasar en estos casos, una vez que ya te han contado la idea original -y han tenido mucho éxito porque, si no, para rato iban a gastarse la pela en hacer una segunda parte-, muy ingeniosa tiene que ser la continuación para que mole tanto como la primera parte. Y, de nuevo, eso no pasa con "Happy feet 2".


    "Happy feet 2" es simpática y está muy bien hecha, eso no lo pongo en duda. De hecho, hay momentos que tienen así movimientos de cámara en plan panorámico para recorrer a toda la mana de pingüinos, o para las escenas con más acción que están hechas de coña. Pero claro, por muy bonito que sea el envoltorio, lo que importa de verdad es lo de dentro, y ahí es donde la peli cojea. La historia es una parida. Supongo que habrán querido salir con la vena ecologista, por aquello de que el hielo de los polos se derrite, y del desastre que son los estropicios que hace el petróleo cuando se sale de los barcos y tal porque, aparte de eso, el resto de lo que te cuentan en la película no interesa demasiado.


    Vale que todo esté animado con sus correspondientes sesiones de baile pingüiniles (por cierto, muchísimos números musicales menos que en la primera parte), y que haya gags de lo más cachondos (el pingüino Ramón recitando como una metralleta todos sus nombres antes de estamparse contra el suelo, o lo cachondas que son las dos gambas con todas las movidas que les pasan al separarse de su banco). Pero lo que es la historia de lo que pasa y eso es un poco aburrida. Digamos que no hay ni la mitad de aventuras que en la primera parte, y eso, cuando vas a ver una peli de este tipo, es fundamental. Igual que la semana pasada decíamos que "El gato con botas" tiene una aventura cojonuda, pero que el argumento era un pollada, pues aquí pasa justo lo contrario.


    Por supuesto, aparte de que la historia sea una chufla, como os digo, tiene sus momentazos para todos los públicos (a mí me sorprendió bastante, por ejemplo, el número musical que se casca el pingüino chiquitín -al que llaman "pelusa"- con su número de ópera así a capella delante del león marino, o la canción -muy bonita, por cierto- que le canta su madre cuando no puede estar junto a ella por culpa del iceberg, y que acaba cantando a coro toda la manada), haciendo que, obvio, los críos más pequeños se lo pasen bien con lo que hacen los pájaros bobos estos. Para el resto, como ya os he dicho antes, pues tampoco es que os vaya a parecer una maravilla pero, como es costumbre en estos días de vacaciones, si tenéis peques en casa a los que haya que entretener, "Happy feet 2" es una buena opción de entre las novedades de alquiler de esta semana. Aunque si también encontráis la primera parte y los nanos no se dan mucha cuenta, casi os la aconsejo más que ésta.




    jueves, 5 de abril de 2012

    CINE ACTUAL: "DE DIOSES Y HOMBRES"

    TÍTULO: DE DIOSES Y HOMBRES

    DIRECTOR: XAVIER BEAUVOIS

    REPARTO: LAMBERT WILSON, MICHAEL LONDSALE, OLIVIR RABOURDIN, JACQUES HERLIN, SABINA OUAZANI, GORAN KOSTIC

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: DRAMA HISTÓRICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Sin ánimo de resultar ni aburridos y didácticos, para hablar de “De dioses y hombres” de forma que vosotros, queridos lectores, comprendáis bien el tema que aborda el largometraje de Xavier Beauvois y, así, resulte más sencillo entender por qué la película aborda este tema como lo hace. La acción de “De dioses y hombres” tiene lugar en Argelia, durante la Guerra Civil que tuvo lugar allí durante la pasada década de los años noventa. En aquel país, se encontraba un pequeño convento de monjes que convivía con los lugareños a la par que seguía una forma de vida basada en el retiro espiritual. Como consecuencia de las acciones de los fundamentalistas islámicos, a los monjes de dicho convento les sucedió, en mitad del marco de guerra que comentábamos, lo que relata la película. Esta pequeña introducción que, en ocasiones, suele preceder a los títulos de crédito de los largometrajes, se omite por completo en “De dioses y hombres”, por lo que esperamos que os sirva de ayuda para poder entender mejor su argumento.


    Un grupo de monjes cistersienses, encabezado por el hermano mayor Christian (Wilson), vive en un monasterio, cerca del monte Atlas, en Argelia. Allí, toda la comunidad se dedica, por una parte, a la vida contemplativa (rezan, cultivan el huerto, comercializan con productos de alimentación que ellos mismos fabrican…) y, por otra, sirve de sustento al pequeño pueblo con el que conviven: el hermano Luc (Londsale) es el anciano médico del lugar, Christophe (Raboudin) se encarga de vender en el mercado local los productos que los monjes producen en el monasterio (miel, hortalizas, verduras…), etc. Sin embargo, cuando estalla la guerra civil, la vida en el convento se ve amenazada por las fuerzas insurgentes, que lo asaltan exigiendo que se les entreguen medicamentos para sus guerrilleros. Animados por el gobierno argelino a abandonar el país y regresar a Francia, será entonces cuando la comunidad de monjes deba pronunciarse sobre su situación: si quedarse y afrontar el riesgo de ser asesinados, o volverse a su Francia natal y abandonar a su suerte a los aldeanos de la región.


    “De dioses y hombres” no es una película normal al uso. Su estilo tranquilo y reposado casi invita al espectador a participar, por un momento, en la vida de estos monjes, compartiendo con ellos sus costumbres y rutinas, así como sus dudas y preocupaciones. La realización de Beaubois apuesta mucho más por un estilo narrativo alejado del conflicto armado –que podría haber retratado con toda la facilidad del mundo- optando, en su lugar, por la descripción de esa creciente angustia que comienza a crecer entre los monjes, tras los altercados bélicos. Así pues, la cámara se encarga de recoger lo que supone la convivencia estos monjes con los argelinos (la consulta del médico, las celebraciones con los lugareños y conversaciones con los ancianos de la aldea), a la par que también retrata todos esos momentos íntimos de reflexión (Christian escribiendo su “te perdono” particular, o el monje más joven rezando desconsolado en su celda) y de miedo (la primera incursión de las tropas rebeldes en el monasterio, o el acecho de un helicóptero mientras los monjes rezan a coro en la capilla).


    En efecto, “De dioses y hombres” consigue un resultado tan pulcro gracias a ese estilo de semi-documental por el que apuesta su director y co-guionista. Partiendo desde esta perspectiva intimista, es como el espectador puede llegar a penetrar sus mentes, comprendiendo mejor unos hechos que, a día de hoy, siguen sin estar del todo claros (de ahí, ese plano final que describe un epílogo incierto, en mitad de una desapacible nevada). Ello explica que, en lugar de querer insistir en las acciones de los extremistas (que se retratan con una sequedad y rudeza escalofriantes –ver la secuencia del degüello de los trabajadores croatas-, o la identificación que hace Christian del cadáver de uno de los rebeldes abatidos), se decante más por el retrato de la vida en comunidad, y de las inquietudes que estos acontecimientos provocó en cada uno de ellos (sensacionales las dos secuencias de los monjes reunidos en una modesta sala en la que debaten sobre su porvenir).


    Así pues, “De dioses y hombres”, por su sencillez y temática, constituye una opción de lo más recomendable para estos días de Semana Santa, en los que ver una película como ésta puede ayudar a comprender mejor la dedicación completamente altruista de algunas personas que lo dejan todo (vida inclusive) por el prójimo. Es un film tranquilo pero lleno de fuerza que, en especial a lo largo de la voz en off del principal protagonista (la lectura de su carta exculpatoria), constituye una demoledora declaración de principios.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues será todo lo contemplativa y descriptiva que tú quieras, pero “De dioses y hombres” es lenta de cojones. No llega a aburrir del todo porque, por suerte, procuran que la amenaza esa de los radicales tarados te mantenga interesado. Pero vamos, que para demostrar lo mucho que piensa el prior ese tengan que estar media hora enseñando cómo pasea por el borde de un lago, o sacando a otro de los monjes con el tractor arriba y abajo del huerto sin que pase nada más, tiene huevos. Sin ánimo de desmerecer más de la cuenta, “De dioses y hombres” es una película en la que, todo lo que te cuentan, te lo podrían haber resumido en veinte minutos. Por supuesto, de haberlo hecho así, ni tendríamos película, ni fotos bonitas de Argelia por la tarde, ni toda ese aura de espiritualidad que parece envolverlo todo. Pero vamos, por lo que respecta a la historia, lo dicho, que si todo el diálogo llega a media hora ya me parecerá mucho.


    De toda la peli, creo que lo más interesante son los momentos de conversación conjuntos, es decir, de lo que hablan cuando se reúnen todos los monjes para debatir qué hacer, si pirarse en plan mariquita el último o echarle un buen par y quedarse a ver qué pasa. Las razones que da cada uno de ellos, creo que es lo que más merece la pena de toda la película (hay unos que quieren escurrir el bulto, pero otro lo tiene clarísimo y suelta una frase así como “el buen pastor no abandona a su rebaño por mucho que aparezca el lobo”), más que nada porque es lo que se supone que le da un poco más de sentido a toda la historia. En base a eso que piensa cada uno, es que acaban comportándose como lo hacen –vaya por delante los cataplines que demuestra tener el prior cuando se niega a darle medicinas a los insurgentes, y a recordarles que es el día de Nochebuena-, que “De dioses y hombres” se las apaña para presentar a los monjes como a personas normales y corrientes que no se quieren hacer los héroes, sino que se comportan de acuerdo con sus propias creencias y fe.


    Ahora, como os digo, eso que os acabo de resumir yo en unas pocas líneas, en la peli dura casi dos horas. Insito en que no aburre como si estuviéramos viendo una película de Terrence Malick, donde todo va despacio porque al pollo le sale de los mismísimos, sino que le quieren dar a todo una especie de aire de normalidad que contrasta con el dilema al que se ven enfrentados. Ahora, que si le quitan media hora de paisajes, monjes rezando y fotos del huerto que plantan, pues como que no pasa nada, que para eso ya hicieron un documental hace unos años donde te cuentan de pe a pa toda la vida dentro de un monasterio.





    miércoles, 4 de abril de 2012

    CINE DE LOS 90: "SOMMERSBY"

    TÍTULO: SOMMERSBY

    DIRECTOR: JON AMIEL

    REPARTO: RICHARD GERE, JODIE FOSTER, BILL PULLMAN, JAMES EARL JONES

    DURACIÓN: 114 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es frecuente que, desde Hollywood, se fijen con bastante frecuencia en el estreno de films europeos para, si consideran que pueden tener el suficiente tirón en taquilla, realizar los correspondientes remakes, con mayor presupuesto y actores más conocidos, aunque ello no quiera decir siempre que la nueva versión es mejor que la original. Sin embargo, en alguna ocasión también sucede que la nueva versión logra superar en determinados aspectos al film original que revisiona, consiguiendo resultados, si no completamente mejores, al menos, sí muy dignos y efectivos. Por supuesto, hay que tener en cuenta ese toque Made in Hollywood que los norteamericanos le suelen dar a sus producciones, haciéndoles más accesibles al público mayoritario que no está acostumbrado al estilo cinematográfico del viejo continente, de manera que estos “nuevos” largometrajes suelen suavizar en mayor medida las temáticas de aquellos argumentos más duros, convirtiéndolos así en espectáculos dirigidos a un público más mayoritario. “Sommersby”, adaptación del film francés “El regreso de Martn Guerre – Le retour de Martin Guerre, 1982” que protagonizó Gérard Depardieu, es el film que hoy comentamos.


    Jack Sommersby (Gere) regresa a su casa, en el sur de Estados Unidos, después de que termine la Guerra Civil. Allí, es recibido con cierta frialdad por parte de su esposa, Laurell (Foster) y de su hijo, y observado con recelo por Orion Meecham (Pullman), uno de los lugareños que, a causa de su cojera, no ha podido participar en la contienda, y se ha quedado ayudando a Laurell con el cultivo de sus tierras, ya que está enamorado de ella. Sin embargo, tras la alegría inicial, el cambio radical de Jack, que ahora es un hombre de lo más cordial, amable y amoroso padre de familia y esposo, hace sospechar a más de uno de que tal vez, éste no sea el mismo Jack que se marchó a la guerra. Las cosas se complicarán aún más cuando Jack sea acusado del asesinato de un hombre ocurrido antes de partir a la Guerra.


    “Sommersby” es una película realizada con sorprendente eficacia por el irregular director Jon Amiel -lo de irregular viene a cuento de otros largometrajes que ha realizado con posterioridad, como “El hombre que no sabía nada – The man who know too little, 1997” o “El núcleo – The core, 2003”, ambos films de discutible calidad-. En “Sommersby”, a pesar de que el argumento pueda dar pie al sentimentalismo más descarado, la puesta en escena está pensada para resultar efectiva sin apelar en exceso al dramatismo digno de los culebrones que traten historias parecidas. En ella, los personajes principales mantienen su entereza sin renunciar por ello a su propia personalidad (atención al rostro pétreo de Jodie Foster al comienzo del film, y cómo ésta se va amansando conforme avanza la acción sin pecar de “inocentona”), ni a los principios que definen sus actos (más que patente por parte del personaje al que da vida Richard Gere durante el último tercio, durante la celebración del juicio). Todo ello repercute muy favorablemente en le largometraje, haciendo que el espectador se sienta atraído tanto por el dramatismo del argumento -las consecuencias de la guerra, el enfrentamiento a los actos de una vida pasada, la recuperación del padre de familia...- como por la intriga que también se desprende de él –la verdadera identidad de Jack Sommersby y la resolución del juicio al que se ve sometido-.


    Por lo que respecta a la realización del film, argumentalmente podríamos dividirlo en dos partes. La primera correspondería al regreso de Sommersby, y todo lo que implica volver a vivir con su familia, haciendo frente a las complicaciones que ello representa (su mujer lo ignora, su hijo lo teme y sus vecinos lo desprecian). Durante esta primera mitad es cuando el largometraje depende mucho más de la habilidad de su puesta en escena que del propio avance de la historia ya que, por cuestiones argumentales, los personajes se muestran más distantes y fríos (a pesar de escenas más cálidas, como cuando Laurell afeita a su marido y éste se le insinúa –atención a la calma con la que Laurell aprieta la navaja contra su cuello-). En lo que concierne a la segunda mitad, es la que aporta mayor intriga al conjunto, al comprender todo el proceso judicial contra Sommersby. No obstante, el cambio no se produce de forma brusca, sino que se llega a él progresivamente, a través de la evolución del personaje del propio Sommersby (la reconciliación con su mujer e hijo, el nacimiento de su hija, la replantación de las tierras...), gracias a la cuál el espectador consigue por fin simpatizar con él, y deseando que todo el juicio que se le hace termine de forma complaciente. Aquí, es de nuevo gracias a la habilidad de Amiel para retratar esta evolución que el film resulta entretenido e interesante a partes iguales –en especial todo lo que concierne a la identidad de Sommersby-.


    En definitiva, “Sommersby” es un largometraje bien hecho, con una trama urdida de lo más atractiva y aún mejor representada, tanto gracias a la labor de su director como del duelo interpretativo entre dos buenos actores (Gere & Foster) que aportan su particular personalidad a dos personajes que la requerían imperiosamente para tratar de hacer olvidar al público el film original en el que se basa. Puede que no lo consiga del todo aunque, desde luego, es uno de los intentos más dignos.



  • MR. HYDE DICE:

  • Recuerdo que me gustó "Sommersby" cuando la vi. Lo bueno que tiene, desde el punto de vista útil, es que es el tipo de peli que puedes ver tanto una noche tranquilamente con tu pareja / familia / animal de compañía, o una tarde de domingo si es que la pasan por la tele. No es que sea de las que merece la pena ver en una gran pantalla de cine (yo sí lo hice), pero mantiene el interés lo suficiente como para que te enganche con su historia. Por suerte, además, "Sommersby" no es la típica castaña sensiblera con historia tipo culebrón, sino que tiene sus partes de romance y su parte de intriga que consigue conviertirse en una película interensante.


    Supongo que el mayor atractivo que puede tener "Sommersby" es ver actuando juntos a Richard Gere y a Jodie Foster. No es que descubran América, pero hay que reconocer que tanto el uno como la otra lo hacen de lo más bien. Bueno, en realidad, ya sabemos todos que Foster es mucho mejor actriz que Gere actor (el tío se limita a poner esos ojitos de cordero degollado, que se ve que es por lo que le pagan la chorrera de millones que pide) pero, en este caso, ambos dan la talla, y se complementan bastante bien. ¿Conclusión? Que las chicas que veáis "Sommersby" disfrutaréis con el cañoncete de Richard, y los tíos podréis entreteneros con una peli que está de lo más bien para pasar el rato.


    No tengo ni papa de cómo es la peli francesa original sobre la que han hecho "Sommersby" pero, aún a riesgo de meter la gamba, creo que la versión de los primos yanquis no está pero que nada mal. Aunque su tema puede ser un poco menos comercial que si la historia tuviera lugar en el presente -y con quinceañeros en estado de celo protagonizándola-, la verdad es que consigue repartir las sorpresas y el interés lo suficientemente bien a lo largo de las casi dos horas que dura para que te interese lo que te cuentan. La putada es que hay algunos personajes que, sin ser malos del todo, sí que te acaban cayendo como el puto culo, como ese cojo racista al que te dan ganas de meterle su pierna de palo por donde la rabadilla pierde su nombre. Pero , aparte de eso, en "Sommersby" hay tiempo para historias de amor, historias familiares, historias de crímenes, y hasta para historias de juicios.


    En fin, que no es ningún peliculón, pero sirve estupendamente para pasar el rato porque, a los diez minutos, "Sommersby" ya te interesa. Y pasados quince, empiezas a olerte cosas que quieres saber cómo acaban. Así que ya sabéis, distraída y para pasar el rato.




    martes, 3 de abril de 2012

    CINE DE LOS 80: "LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO"

    TÍTULO: LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO

    DIRECTOR: MARTIN SCORSESE

    REPARTO: WILLEM DAFOE, HARVEY KEITEL, BARBARA HERSHEY, PAUL GRECO, STEVE SHILL, VERNA BLOOM

    DURACIÓN: 164 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • “La última tentación de Cristo” suponía la tercera colaboración entre el director Martin Scorsese y el guionista Paul Schrader tras dos obras maestras como “Taxi dirver – Taxi driver, 1976” y “Toro salvaje – Raging bull, 1980”, y la primera ocasión en que el cineasta neoyorquino se ponía al frente de una producción de carácter histórico. Partiendo de la adaptación del libro escrito por Nikos Kazantzakis, el film describía una versión alternativa sobre la Pasión de Jesucristo, presentándolo más como un ser humano (con sus indecisiones, tentaciones, debilidades) que no como la figura mesiánica que se contempla en los Evangelios. No carente de cierta polémica en el momento de su estreno, y a pesar de que el largometraje cuenta con una puesta en escena de lo más cuidada, fue un gran fracaso de taquilla, así como una de las cintas más flojas de su realizador. Sin embargo, a pesar de todo, “La última tentación de Cristo” es recordada hoy en día, sobretodo, por su argumento, alejado por completo de lo recogido por el cristianismo y por la interpretación de un Willen Dafoe alejado por completo de cualquier aproximación que se ha hecho a la persona de Jesucristo.


    La película narra, en tono de biopic los pormenores de Jesús de Nazaret (Dafoe) antes de cumplir con la misión que Dios le ha encomendado, viéndose aconsejado pro su buen amigo Judas (Keitel) y atraído por María Magdalena (Hershey), junto a la que desea emprender una vida como pareja. A ello, se le sumarán las constantes apariciones del Tentador (Greco) que procurará, por todos los medios, que Jesús renuncie a su cometido.


    “La última tentación de Cristo”, desafortunadamente, no entra en ese particular grupo de largometrajes que, a pesar de lo delicado de su argumento, consigue fascinar al espectador gracias a una portentosa puesta en escena, o a la impresionante labor de su reparto. En cuanto a lo primero, Martin Scorsese, aunque demuestra su pericia habitual tras la cámara (arropado por una más que correcta labor de fotografía de Michael Balhaus, uno de sus colaboradores habituales), es una lástima que le otorgue una mayor importancia a no perderse detalle del guión (de ahí esos primeros planos y el diseño de secuencias basado en el típico plano-contraplano, sin demasiado garbo) mucho más que a hacer que cada plano sea estéticamente atractivo. Claro que, con toda probabilidad, ésta fuera su intención desde el comienzo ya que, como mencionamos, parece más preocupado por que todos los movimientos y reacciones del personaje principal queden bien recogidos por la cámara (atención a la secuencia en que Jesús expulsa a los mercaderes del Templo). Cierto es que hay determinados momentos en los que la fuerza visual de Scorsese parece resurgir, como puede apreciarse en secuencias como la de la flagelación y crucifixión (incluyendo la conversación con el demonio por quien Jesús se deja tentar para que lo libere del tormento). Sin embargo, tras esos destacados momentos, la narración vuelve a caer en la monotonía anterior, alargándose el film en exceso (el episodio de lo que sucede después de que Cristo baja de la Cruz es resulta tan pesado como tedioso).


    En lo que concierne a lo segundo –la labor del reparto-, llama la atención por lo desacertado de la selección de actores para sus respectivos papeles. Cierto es que la tormentosa recreación que Willem Dafoe hace de Jesucristo resulta llamativo por la fuerza que hace gala en determinados momentos (en los constantes enfrentamientos que mantiene con Judas Iscariote, o cuando se rebela contra su destino, rehusando ser el Mesías), y que Barbara Hershey cumple con eficacia en su papel de María Magdalena. Sin embargo, la interpretación de un excelente y polivalente actor como es Harvey Keitel como Judas roza casi el ridículo. Cierto es que, de entrada, cuesta aceptar que en “La última tentación de Cristo” sea el personaje de Judas el que se presente como el héroe bueno de la función pero, no es menos verdad que la actuación de Keitel no sólo no resulta creíble (importantísimo, teniendo en cuenta la trascendencia de su personaje en el film) sino que, incluso, da la sensación de transmitir una continua sensación de incomodidad, lo que repercute de forma negativa en la percepción que el público acaba tiendo del largometraje.


    Así pues, a pesar del intento notable de Martin Scorsese de realizar una película diferente, atrevida y a contracorriente de los cánones que se habían establecido hasta ese momento, es una lástima tener que reconocer que “La última tentación de Cristo” no se encuentra a la altura de su talento, resultando un film tramposo, monótono, excesivamente lento y poco interesante. Por suerte, la obra de Scorsese se conoce mucho más por sus grandes y excelentes largometrajes que no por este resbalón artístico y comercial.



  • MR. HYDE DICE:

  • No tengo nada en contra de los cineastas que le quieren dar una visión propia a determinados hechos históricos. Me parece estupendo que Steven Spielberg represente a los españoles como auténticos gañanes en “Amistad – Amistad, 1997” o que Mel Gibson rodara su versión de los hechos en “La Pasión de Cristo – The Passion of the Christ, 2004” me parece de lo más respetable. Por supuesto, otra cosa es que luego me parezca que Spielberg fue un poco gilipollas al sacar a Isabel II saltando sobre su cama como una tontalpijo, o que Gibson rodara un peliculón como la copa de un pino a pesar del absurdo revuelo que quisieron levantar algunos. Por eso, al ver “La última tentación de Cristo”, estaba dispuesto a darle un voto de confianza al maestro, a pesar de que lo que cuenta no se corresponda con lo escrito en los Evangelios, y muestre una cara más sombría de la figura de Jesucristo. Ahora, que le dé un voto de confianza no quiere decir que me gustara la película.


    “La última tentación de Cristo” es un bodrio, y os prometo que no lo digo porque se pase por el forro la historia y decida inventársela, sino porque es aburrida y absurda con ganas. En primer lugar, Willem Dafoe (al que considero un buen actor, aunque siempre haga los mismos papeles de malo de turno) no puede estar peor haciendo de Jesús. De hecho, lo interpreta con una mezcla de místico –para variar, ¡qué originalidad!- y tío más cabreado que cualquiera de nosotros cuando los de una compañía telefónica te despiertan de la siesta para ofrecerte el chollo de tu vida. Después, Harvey Keitel haciendo de Judas Iscariote, también está de colleja. Es más, casi hasta parece que el bueno de la historia es él, que no tiene más remedio que traicionar a Jesús a pesar de habérselo advertido más de una vez (esta es una de las partes absurdas que os decía) para mantener el orden.


    Eso en cuanto a los actores principales. Pero es que, después, el resto de la peli ya os digo que es un coñazo, lo que no deja de ser una lástima porque Martin Scorsese, cuando quiere, hace películas chulísimas. Pero a “La última tentación de Cristo” le pasa lo mismo que, por ejemplo, a otra “perla” suya como “Al límite – Bringing out the dead, 1999”, donde la historia es una mierda, los actores parecen estar todos colocados, y el resto un aburrimiento de padre y señor mío. Pues aquí, tres cuartos de lo mismo. Ya os digo que comprendo que un director quiera experimentar con técnicas nuevas que unas veces sale bien (la más reciente “La invención de Hugo – Hugo, 2011”) y otras no (la citada “Al límite”). Pero cuando se sopla un bodrio como este, me temo que tenemos que decirlo también.


    “La última tentación de Cristo”, como casi cualquier película de temática religiosa, tiene sus buenas dosis de escenas oníricas (ese momento en que parece que el demonio se le presenta a Cristo en forma de león, en mitad del desierto) y controvertidas (la escena de la crucifixión, con los cuerpos completamente desnudos y repletos de sangre). Lo que pasa es que, en “La última tentación de Cristo”, a pesar de que veas que Jesús le daba al mete-saca con la Magdalena, parece que todos se han metido algo raro en el cuerpo. Y, si no me creéis, esperad a ver lo que pasa después de que hayan crucificado a Cristo. Os garantizo que decir absurdo es quedarse corto.


    En fin, que es una pena que un director tan bueno como Scorsese –cuando quiere- y un guionista tan interesante como Paul Schrader –también buen guionista y director cuando quiere- no se hayan preocupado un poco más por hacer una película más entretenida (ya no digo realista), independientemente de que la historia no tenga nada que ver con lo que dicen los Evangelios. En fin, una pérdida de tiempo muy decepcionante que sólo se pasa viendo otras pelis del tito Martin que sí son una auténtica pasada.




    lunes, 2 de abril de 2012

    CINE CLÁSICO: "HERMANO SOL, HERMANA LUNA"

    TÍTULO: HERMANO SOL, HERMANA LUNA

    DIRECTOR: FRANCO ZEFFIRELLI

    REPARTO: GRAHAM FAULKNER, JUDI BOWKER, LEIGH LAWSON, LEE MONTAGUE, VALENTINA CORTESE, ALEC GUINESS

    DURACIÓN: 121 min.

    AÑO: 1972

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde luego, a estas alturas, es complicado discutir la versatilidad del veterano director italiano Franco Zeffirelli. Dentro del cine, ha experimentado tanto con el musical más puro (las óperas “La Bohème, 1982”, o “Tosca, 1985”), con adaptaciones –más o menos logradas- de obras de Shakespeare (“Romeo y Julieta – Romeo & Juliet, 1968”, “Hamlet, el honor de la venganza – Hamlet”, 1990”), melodramas (“Campeón – The champ, 1979”), y hasta historias de adolescentes (“Amor sin fin – Endless love, 1981”). Asimismo, dentro de su filmografía, también llama la atención la especial dedicación que Zeffirelli ha dado a versiones cinematográficas de fenómenos religiosos como, por ejemplo, su particular adaptación de la vida de Cristo o, para el caso que hoy nos ocupa, de la vida de santos. Con “Hermano sol, hermana luna”, Zeffirelli realiza un largometraje a medio camino entre el biopic más clásico y el retrato de un personaje histórico cuya trascendencia se eleva mucho más allá de sus simples hechos, gracias a una defensa incondicional de la fe y de la obra de Nuestro Señor. El resultado, aunque desigual por momentos, es una de sus películas más amables que, a través de una versión dulcificada de los hechos, consigue instruir al espectador en la vida de San Francisco de Asís, desde una perspectiva dinámica, amable y, sobretodo, hermosa.


    Francisco (Faulkner) es hijo de unos nobles italianos de la región de Asís que, tras analizar a fondo su conciencia se da cuenta del enorme despilfarro e hipocresía que reina en la sociedad del momento. Por ello, y afectado por un gran misticismo, decide no proseguir la carrera que sus padres habían pensado para él, rompe su compromiso con la hermosa Clare (Bowker), y se retira con el fin de comenzar la obra de Cristo desde sus oírgenes, tal y como Él la dio a conocer al mundo siglos antes. En su aventura lo acompañarán amigos y conocidos que, movidos por la humildad de su espíritu y pureza de su intención renuncian también a sus privilegios para dedicar su vida a Dios y a los más desfavorecidos –incluso Clare lo sigue-. No obstante, esta decisión no es bien vista por grandes personajes de la sociedad, quienes rechazan la idea de que les hagan recuerdo de que se están apartando de las doctrinas cristianas que ellos mismos pregonan.


    Tal y como se puede deducir por su argumento, “Hermano sol, hermana luna” entra de lleno en la clase de largometrajes que se describen los pormenores de la figura en cuya biografía se centran, desarrollándose la historia desde sus comienzos hasta la consagración más o menos definitiva. A este respecto, Zeffirelli sí que aprovecha toda la primera mitad del film para otorgarle al conjunto ese toque cálido y edulcorado más característico de su cine, en el que el personaje del futuro San Francisco, se debate entre lo que le dicta su conciencia y a lo que le obliga la sociedad. Es durante esta primera hora cuando resultan más abundantes secuencias como las de los paseos por el campo de Francisco y Clare, acerca de quienes no se pretende ocultar en ningún momento la atracción mutua que sienten mientras que, la segunda parte ya se concentra más en la historia del propio santo.


    De entre las secuencias más destacadas, cabría mencionar las del rostro desencajado de San Francisco al descubrir la muerte de uno de sus “hermanos” tras una reyerta por parte de los nobles terratenientes, quien casi parece debatirse entre el dolor por la pérdida y la incomprensión de por qué le suceden estas cosas cuando lo que pretende hacer es algo bueno y correcto. Y, por supuesto, el final en el que, sin entrar en detalles, envuelve a un humildísimo San Francisco y al Papa Inocencio III –interpretado por un comedido Alec Guiness-, en el interior de Vaticano (el diálogo final que ambos mantienen es de una hermosura y sencillez asombrosas). Al fin y al cabo, es esa conclusión la que le da sentido al film en su conjunto.


    Por lo demás, “Hermano sol, hermana luna” es una película bonita de ver, muy bien hecha y que demuestra un gusto único por parte del realizador para narrar de la forma más amble y cercana posible la vida de un Santo, a través de una excelente puesta en escena y ambientación.



  • MR. HYDE DICE:

  • “Hermano sol, hermana luna” me gustó mucho por la historia que cuenta pero reconozco que, como peli, a ratos, es un bastante desconcertante. Por una parte, te cuentan la historia de San Francisco de Asís, haciendo hincapié en cómo el buen hombre renuncia a toda su fortuna para dedicarse a los más pobres siendo uno de ellos, y no ahorrando detalles para hacerte ver lo jodido que lo tuvo (tanto por cómo no pararon de darle por saco cuando empezó a fundar la orden de los franciscanos como por cuando empezaron a atacarle con algo más que con insultos), o lo que se lo tuvo que currar (incluso haciendo frente al Papa de la época). Pero, por otra, es de lo más desconcertante que, de repente, la música que suena de banda sonora sea así en plan electrónico setentero a saco, y hasta con canciones que parece que estén cantando dos hippies colocados de césped hasta las trancas. Y claro, tú que estás viendo la peli y que te gusta la forma que tienen de contarte todo lo de este hombre, que de repente te casquen un temazo de este tipo, pues te deja con la sensación de que hay algo que no encaja.


    Pero bueno, lo que es la película, “Hermano sol, hermana luna”, a pesar de que está hecha de forma bastante edulcorada (por ejemplo, el que hace de San Francisco tiene una cara de bueno que no se aguanta; o la chica de turno que está enamorada de él, que no solo es guapísima, sino que también decide hacerse una especie de monja porque ni siquiera duda de que está haciendo lo correcto), no da la sensación de que su estética pueda parecer un poco antigua. Es más, podría hasta parecer normal que la peli luzca así de vieja ya que, al fin y al cabo, te están contando una historia que tiene más de quinientos años. Pero claro, una peli setentera a saco como es ésta, tiene una estética que huele a naftalina al kilómetro.


    Por suerte, no es impedimento para que te pueda gustar la peli (a mí me la pusieron en su día en clase de religión –se ve que uno de los días en que, para variar, al profesor no le apetecía dar clase-). Ya os digo que son pequeños detalles que tampoco hacen que la historia sea un petardo. De hecho, “Hermano sol, hermana luna” es un ejemplo bastante bueno de cómo hacer interesante una peli acerca de la vida de una persona, y mucho más si se tiene en cuenta que trata sobre uno de los santos más importantes de la cristiandad –y digo lo de “mucho más” porque ya sabemos que no es nada fácil hacer una película de este tipo que interese a la gente-. Aparte de los momentos más místicos que tiene San Francisco, el resto lo ves como una persona más del montón que se da cuenta de la decadencia del mundo en el que vive, y decide empezarlo todo desde cero. No se le presenta como un súper hombre que lo tiene tirado, sino que deja bien claro todas las reacciones que tiene en contra para hacerlo (el rechazo de su familia, el enfrentamiento con la Iglesia...), sobretodo en los momentos en que está con su hábito mugriento, de barro hasta las cejas, y llevando piedras a puro huevo de un sitio a otro para construir su pequeña iglesia.


    Además, otra cosa con la que aciertan es que, al putear tanto al pobre hombre, cuando ves la peli, te engancha enseguida la historia porque deseas que todo lo acabe saliendo bien, y que los que no paran de tocarle las pelotas lo dejen en paz y reconozcan todo su esfuerzo. Así que, dentro de la peli en plan biografía que es, “Hermano sol, hermana luna” consigue hacer que su historia sea interesantísima, que los personajes principales te caigan lo suficientemente bien para que los estés apoyando todo el rato, y para darte cuenta, sobretodo ahora que estamos en Cuaresma, que una vuelta atrás, a los principios más puros, de vez en cuando, es necesario. En fin, que para Semana Santa, es una película chula y de lo más recomendable.





    domingo, 1 de abril de 2012

    CINE EN CARTEL: "IRA DE TITANES"

    TÍTULO: IRA DE TITANES

    DIRECTOR: JONATHAN LIEBESMAN

    REPARTO: SAM WORTHINGTON, LIAM NEESON, RALPH FIENNES, ROSAMUND PIKE, ÉDGAR RAMÍREZ, TOBY KEBBELL, DANNY HOUSTON, BILL NIGHY

    DURACIÓN: 99 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde "Ulises - Ulisse, 1954" hasta "Jasón y los argonautas - Jason and the Argonauts, 1963", la mitología clásica, con sus historias y leyendas acerca de héroes, dioses y aventuras sin parangón ha supuesto, a lo largo de los años, una importante fuente de inspiración para la realización de proyectos cinematográficos. Tanto obras como la primera versión de "Furia de titanes - Clash of the titans, 1981" e, incluso, la aproximación que Disney hizo del mito en "Hércules - Hercules, 1997" han sabido aprovechar el tirón único que les ofrecen estos relatos arrebatadores acerca de las más variadas epopeyas que, en muchas ocasiones (caso de los primeros títulos mencionados), se han convertidos en auténticas obras de referencia. Ahora, llega a las carteleras españolas "Ira de titanes", secuela de "Furia de titanes - Clash of the titans, 2010" y que, contando con buena parte del reparto original, promete mejores y más sofisticadas emociones, repletas de impactantes efectos especiales.

    Cuando Zeus (Neeson) y Poseidón (Houston) ven disminuir su poder inmortal, éste primero acude a su hijo bastardo, Perseo (Worthington) con el fin de que los ayude a restablecer el poder de los dioses. Cuando Perseo se niega y Hades (Fiennes) y Ares (Rodríguez) se alían para traicionarlos y liberar de su prisión milenaria al titán Cronos. Será entonces cuando, apremiado por una serie de espantosas visiones, Perseo pida ayuda a Andromeda (Pike), un antiguo amor de su juventud, y a su primo Agénor (Kebbell), hijo de Poseidón, para lograr detener a Hades y Ares antes de que el Cronos quede en libertad y siembre el caos entre la humanidad.

    Tras el éxito arrollador de "300 - 300, 2007" y los buenos resultados comerciales (los artísticos mejor dejarlos de lado) de "Furia de titanes", era inevitable que una secuela no tardaría en llegar a las carteleras. Dicho y hecho, en esta ocasión el francés Louis Leterrier, responsable de dirigir la primera parte, ha cedido las riendas de la realización al más funcional -y muchísimo más impersonal- Jonathan Liebesman, director de productos tan cuestionables como "En la oscuridad - Darkness Falls, 2003" o "Invasión a La Tierra - Battle L.A., 2011". De esta forma, al igual que en la traca protagonizada por Aaron Eckhart (disculpen el prejuicio, pero es que aquel film me pareció, ni más ni menos, que eso, una traca: mucho ruido y pocas nueces), Liebesman sabe a la perfección que tiene a su disposición un carísimo juguete del que debe servirse para entretener al público. Así, de esta forma, y por suerte para el espectador, el resultado es un festival de efectos especiales abrumadores, grandes secuencias de batallas excesivamente digitales, y un nivel técnico de primera categoría que hubiera requerido de un proyecto más serio y menos malo.

    Si el lector se pregunta que qué queremos decir con ello, pues ni más ni menos que "Ira de titanes", desde el punto de vista técnico (efectos visuales -sobretodo- fotogrtafía, montaje, música -sensacional banda sonora compuesta por el turolense Javier Navarrete, a la altura de las mejores composiciones de los músicos más conocidos del panorama actual-, etc.), el film es impecable. Incluso hay que agradecer a "Ira de titanes" que, a diferencia de su predecesora, haya demostrado una mayor "tranquilidad" a la hora de elaborar el montaje, al no limitar la duración de cada plano a una milésima de segundo, por muy trepidante que sea la secuencia de acción. Sin embargo, desde el punto de vista argumental, "Ira de titanes" es harina de otro costal. No sólo porque se invente por completo la historia de la mitología en la que se basa (¿los dioses volviéndose mortales? ¿Poseidón y Zeus muriendo? ¿Ares enfrentándose a Poseidón y a su padre Zeus? ¿Cronos siendo desatado por Hades?), sino por la falta absoluta de frases coherentes en el libreto escrito por Greg Berlanti y la constante presencia de instantes ridículos: el hijo de Perseo asistiendo impávido al combate entre su tío Ares y su padre, Andrómeda convertida en la comandante de un gran ejército, Hades entrando en razón tras su aparente traición, y un largo etcétera.

    Así pues, tan sólo queda considerar a "Ira de titanes" como un pasatiempo inofensivo destinado a satisfacer el ansia de acción y aventura (mucho más de la primera y menos de la segunda) de los espectadores menos exigentes -y más jóvenes- que no a realizar un gran homenaje a las producciones más clásicas a las que nos referíamos en la introducción. Cierto es que el film contiene algunas secuencias ciertamente memorables (las visiones de destrucción de Perseo por parte de Cronos, el laberinto en movimiento en que se convierte el descenso de los héroes al inframundo, o el enfrentamiento final de Perseo a lomos de Pegaso, con Cronos) pero, aparte de este par de brillantes instantes, "Ira de titanes" se acerca más a la calificación anterior de "traca" que no a la de gran película.

  • MR. HYDE DICE:
  • El que quiera ver este finde en el cine una película de aventuras entretenida y distraída, que no se lo piense dos veces: "Ira de titanes" es apuesta segura. La decisión es muy fácil: ¿Os gustó la primera? Pues ésta os va a encantar ¿Creéis que la primera parte era una mierda que se pasaba por el forro la mitología con tal de que la cosa resultara en la pantalla? Je, pues entonces, con ésta lo vais a pasar chungo de pelotas. Y, para los que no hayáis visto ni una ni otra, pues deciros que "Ira de titanes" es justo lo que parece en el tráiler: efectos especiales a punta pala, ritmo frenético, guión de risa y actores en los que no te fijas porque entre tanta pelea y tanta batalla no tienes tiempo. Es justo de ese tipo de películas que no engañan a nadie, y que sabes de sobra a lo que vas. Eso sí, si resulta que, como el menda al ir al cine, tienes ganas de distraerte un rato y fliparla con cómo de currada puede estar una historia (insisto, dejando de lado que sea una parida sin casi guión), pues sales de la sala encantado de la vida.

    No hay que pedirle peras al olmo. "Ira de titanes" es ese tipo de película al que ni se te ocurra pedirle una historia súper currada, unos actores de Oscar (Liam Neeson y Ralph Fiennes, quién os ha visto y quién os ve...), y un mensaje muy profundo. Si quieres eso, vete al primer cine al que pongan una película tunecina o iraní. Aquí lo que hay es lo que hay, y en cuanto empieza, con Zeus y Poseidón siendo traicionados por su hermano Hades, ya te hueles por dónde van a ir los tiros. Así que tienes dos opciones: o te llevas las manos a la cabeza y te preparas para la hora y media que te queda por delante, o te lo pasa pipa como hice yo con la montaña rusa que se han montado los colegas desde que la quimera ataca el pueblo de Perseo -cosa que, por cierto, pasa diez minutos después-. "Ira de titanes" no pierde el tiempo con explicaciones chorra. Va al grano nada más empezar, y lo hace de una forma que no tienes tiempo ni de procesar las imágenes. No estoy diciendo que la película sea un mareo, para nada. Tiene mogollón de acción y escenas de lucha, pero sabes de sobra quiénes son los buenos, quiénes los malos y dónde está cada uno de ellos. Pero, y en eso hasta los que pasan de este tipo de pelis deben reconocer, está hecha que te cagas: el sueño de Perseo en el que Cronos arrasa con todo, el ataque de la quimera, el bosque de los Cíclopes, la primera batalla entre Ares, Perseo y Agénor, el cruce del laberinto gigante que lleva al inframundo, y todo lo demás hasta la batalla final. Os prometo que casi no tienes tiempo ni de pestañear.

    "Ira de titanes" es la típica película con efectos especiales a tutiplén que quiere distraerte para que pases un buen rato, ni más ni menos. Pero reconozco que hay que saber ver una peli como ésta. A mí, personalmente, me gustó bastante más que la primera, que creo que tenía muchísimo más bla-blá y menos acción. Aquí pasa justo lo contrario, que a buen entendedor pocas palabras bastan y, para ello, te montan un show de tres pares de pelotas con un ritmo trepidante y unos efectos especiales de infarto. No es precisamente el tipo de película que me volvería a ver porque he salido emocionado de tanto espectáculo, pero sí que reconozco que cumple su función a la perfección. Al fin y al cabo, después de ver el tráiler, ¿qué más se puede esperar?

    sábado, 31 de marzo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "RED SIREN (LA SIRENA ROJA)"

    TÍTULO: RED SIREN (LA SIRENA ROJA)

    DIRECTOR: OLIVIER MEGATON

    REPARTO: JEAN-MARC BARR, ASIA ARGENTO, ALEXANDRA NEGRAO, FRANCES BARBER, ANDREW TIERNAN

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Dentro del cine galo más moderno y, más concretamente, del cine policiaco de acción y de intriga, la figura de Luc Besson ha supuesto una influencia básica en la realización de nuevos largometrajes. O bien la mayoría de los que consiguen ver la luz más allá de sus fronteras están producidas o escritas por el director francés, o su estilo está inspirado irremediablemente en cualquiera de sus largometrajes. Directores como Gérard Krawzyk, Pierre Morel o Louis Leterrier, deben a Besson su introducción en el cine más comercial (tanto francés como estadounidense), al igual que Olivier Megaton, responsable del film que hoy nos ocupa y que, a lo largo de los últimos años, se ha convertido en uno de los directores predilectos de Besson para rodar varios de los últimos guiones que éste ha escrito. “Red siren (la sirena roja)” suponía el debut en la dirección de Megaton, que supo confeccionar un acertado cocktail de acción y suspense, mezclado con un estilo típicamente de road movie, al que le sumaba la extraña y entrañable relación que se establecía entre un antiguo mercenario y una niña desamparada.


    Alice (Negrao) es una niña pequeña que acude a una comisaría de policía, acusando a su madre, Eva (Barber) de matar a gente. Según puede investigar la detective Anita (Argento), puesta al frente del caso, Eva posee una red de producción de películas snuff aunque, por desgracia, no se puede probar nada. Además, los contactor que tiene Eva son muy poderosos por lo que, contra la voluntad de Anita, devuelven a Alice a su madre. Sin embargo, antes de que ésta la pueda recuperar, la pequeña se escapa, encontrando en Hugo (Barr), un antiguo francotirador del ejército francés, un inesperado aliado en su huida materna. El objetivo de Alice será encontrar a su padre, que vive en Portugal, quien podrá protegerla. Será entonces cuando ambos emprendan un viaje, perseguidos también por Anita, lleno de peligro emboscadas.


    "Red siren (la sirena roja)" es una película de suspense con grandes dosis de acción. Por fortuna, las secuencias más movidas y violentas del film se encuentran pelnamente justificadas por el argumento de la misma por lo que, a pesar del exceso de exageración o de la espectacularidad de los momentos de mayor acción, ésta no se contempla como un elemento desfavorable del largometraje, sino como la consecuencia lógica del desarrollo de la historia. Además, la introducción de un personaje como el de la pequeña Alice sirve también como contrapartida al del antiguo soldado que aún carga en su conciencia los asesinatos que cometió durante la guerra de Bosnia. Por lo tanto, "red siren (la sirena roja)" se diferencia de otras producciones similares por ofrecer un punto de vista más amabale representado por el contrapunto entre un soldado puro y duro y una criatura inocente que lo único que quiere es poder reunirse con su padre y escapar de esa misma violencia.


    Por lo que respecta al resto del largoemtraje, se debate entre el suspense de descubrir si (todos) "los buenos" podrán escapar de los "malos" y, de ser así, cómo lo lograrán. Cierto es que, tras un arranque prometedor, el film acaba convirtiéndose en una roda movie violenta y que, algunos episodios como el rescate de la policía que también ha seguido a la niña y su posterior curación de heridas en una capilla, cae de lleno en los tópicos más frecuentes del género. Sin embargo, así y todo, "Ren siren (la sirena roja)" se las ingenia para seguir siendo una película la mar de entretenida, que consigue hacer pasar al espectador un rato distendido.



  • MR. HYDE DICE:

  • Vale, ya sé que de tanto hablar de pelis francesas, igual, alguno de vosotros les acaba cogiendo un poco de tiña. Pero qué queréis que os diga, el cine francés (al igual que el italiano, que conozco menos) tiene unos peliculones de aúpa. Y, los que no son tan buenísimos, resultan lo suficientemente interesantes como para que merezca la pena hablar de ellos. Además, la mayoría de ellos no son demasiado conocidos –por desgracia- entre nosotros, que nos llegan con cuentagotas, así que supongo que esta es una buena ocasión para daros a conocer pelis que, si tenéis ocasión, merece la pena ver. Dicho todo este bodrio a modo de justificación, toca hablar de “Red siren (la sirena roja)” que, aunque así a bote pronto tenga nombre de club de alterne, es una peli cojonuda que mezcla intriga y acción.


    El principio de “Red siren (la sirena roja)” me recordó un montón al argumento de “Tesis – 1996”, con toda esa primera parte de la cría llegando a la comisaría de policía y diciéndole a esa detective que está cañón “Mi mamá hace daño a la gente” para, momentos después, empezar a tratar el tema de los vídeos snuff. Pero no os engañéis, que enseguida se cambia de tercio y todo lo del snuff queda como excusa para contarte la huida de la pobre cría y la persecución de los malos de turno. Y eso es lo bueno, que en vez de contar otra vez lo mismo sobre el tema, sino que la peli se convierte en una especie de juego de cazadores y cazados, llena de momentos bestiales de acción, y con la intriga de saber qué se esconde detrás de toda la historia que no para de contar la niña. Para los más frikis del género, digamos que sería una mezcla de peli de carretera (todo lo que incluye la huida de la niña con el ex-soldado) y de peli de acción con suspense (lo que tiene que ver con encontrar al padre de la criatura, el asedio de los matones a la niña y su protector, etc.).


    Es verdad que la historia, una vez que ya te han contado de qué va, y qué es lo que quieren conseguir los protas, deja un pelín que desear. Pero en el sentido de que depende mucho más de cómo está hecha la peli que de lo que te cuenta. AL fin y al cabo, al ser una persecución continua, hay muchos momentos de conversaciones banales en coche, y mucho de los malos siguiendo a los buenos como el jueves al miércoles. Eso sí, de repente, en medio de todo eso, te cascan una secuencia como la del asalto de los sicarios al motel cochambroso en el que se están escondiendo los buenos, donde no dejan un ladrillo el pie, y que a ti te deja con la boca abierta (tanto lo que pasa con luz normal, como a oscuras con la visión nocturna, o con un pitido unísono como sonido porque del zambombazo que han metido han dejado medio sordo al protagonista). Y, por supuesto, toda la parte final, dentro de la nave industrial donde acaban todos a tiro limpio, y descubriendo las pocas sorpresa que ya quedaban pendientes.


    En fin, que “Red siren (la sirena roja)” es una peli de acción e intriga bien hecha, entretenida y muy interesante, poco conocida por aquí, pero que merece la pena ver para, primero, pasar un buen rato y, segundo, conocer una peli poco publicitada con la que garantizan hora y pico de diversión y emoción. Es intrascendente, pero muy chula.