viernes, 18 de mayo de 2012

ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LA DAMA DE HIERRO"

TÍTULO: LA DAMA DE HIERRO

DIRECTORA: PHYLLIDA LLOYD

REPARTO: MERYL STREEP, JIM BROADBENT, IAIN GLENN, SUSAN BROWN, ALEXANDRA ROACH, HARRY LLOYD, OLIVIA COLMAN, NICHOLAS FARELL

DURACIÓN: 105 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Respaldada por la avalancha de premios (Oscar, Globo de Oro, BAFTA...) que le ha supuesto a la incombustible Mery Streep su interpretación de la ex-primera ministra británica Margater Thatcher, llega a los videoclubs "La dama de hierro", nueva y laureada colaboración entre la veterana actriz y la directora de uno de los más notorios éxitos de la carrera de ambas, la divertidísima "Mamma mía - Mamma mia!, 2008". En esta ocasión, el film constituye un nuevo biopic aunque, curiosamente, se aleja más de los clichés propios de este tipo de producciones para presentar la vida de la protagonista desde un punto de vista más humano, más cercano al mundo real, y sin magnificar tanto la figura sobre la que versa el argumento. Más adelante consideraremos el acierto o equivocación de tal decisión pero, de momento, lo único que podemos es asegurar una cosa: la actuación de Mery Streep es insuperable y demuestra, una vez más, que tras más de treinta años de carrera, Streep es capaz de seguir dando lecciones de actuación a cualquiera que ose ponerse delante de una cámara.

    Margaret Thatcher (Streep) es una anciana que vive sola en su una discreta casa londinense. Allí, es vigilada casi constantemente por una serie de cuidadores, a causa de su debilidad física y mental, pues la ex-primera ministra sufre constantes alucinaciones en las que se le aparece su difunto marido, Denis (Broadbent). A partir de determinados momentos de su vejez, Tatcher rememora determinados instantes de su vida política y personal, que abarcan desde su ingreso en el partido conservador británico o matrimonio con Denis y relación con sus hijos cuando éstos son pequeños, hasta su ascendente carrera política con los diversos conflictos a los que debe hacer frente, incluyendo su declive profesional dentro del partido.

    En la introducción mencionábamos que "La dama de hierro" se aleja de los cánones tradicionales de lo que vienen siendo largometrajes semi-biográficos. Para empezar, aunque el film da comienzo ya en la vejez de la protagonista, la acción regresa constantemente a ese momento, en el que se contempla a un personaje completamente derrengado y anciano en todos los sentidos. Además, a penas se dedican un par de secuencias a describir su juventud -la infancia ni siquiera se retrata- antes de pasar al grueso de la acción. Ahora bien, esto cabría considerarlo más como un acierto que no como un fallo puesto que, en estos breves instantes, se describen un par de aspectos de la personalidad del personaje que tendrán sus consecuencias en actos posteriores: la negativa a ser considerada una mera mujer destinada a cuidar de su marido y parir hijos -atención a la reacción de la joven Margaret cuando es invitada a acudir a una estancia especial para las mujeres, en la que tan sólo hay unas pocas sillas y una tabla de planchar-, y la declaración de principios que le hace a su futuro marido en el momento en que éste le pide la mano en matrimonio -y donde le deja claro su prioridad de elementos en cuanto a su carrera profesional en la política y la familia-.

    Por otra parte, algo en lo que quizás se equivoca el guión, es que "La dama de hierro" da la impresión de haber querido tocar demasiados temas sin llegar a centrarse en ninguno en particular. Sí que resulta, por ejemplo, precisa la integración y formación de Thatcher como miembro (y, después, líder) del partido conservador aunque, después, se limite a una simple mención de temas considerados fundamentales dentro de la historia política de Gran Bretaña del pasado siglo: las huelgas de mineros, la elevada subida de impuestos, los repetidos ataques del IRA (escalofriantes las secuencias de los atentados de uno de los amigos más incondicionales de Thatcher con un coche bomba, o del ataque perpetrado a uno hotel en el que se hospeda la primera ministra con su marido), el fin de la Guerra Fría, o el ya citado conflicto de las Malvinas. A todo ello se hace referencia en diversos momentos del film sin que se llegue a profundizar en la resolución de ninguno de ellos. Y lo mismo podría decirse de la tensa relación que se establece entre el personaje y sus hijos, pues a penas se le dedica un par de secuencias a este tema, sin que el espectador pueda tener claro del todo qué es lo que acabó sucediendo.

    Por lo demás, "La dama de hierro" es una película de lo más correcta. La directora Phyllida Lloyd mueve la cámara con seguridad y dinamismo suficiente para que la acción del film no se sienta pesada sobre los hombros del espectador, que asiste a este espectáculo con la convicción de que la interpretación de Mery Streep es tan genuina que casi parece, por momentos, estar viendo a la verdadera Margaret Thatcher. En resumidas cuentas, "La dama de hierro" es una de las películas más interesantes que salen en alquiler esta semana por lo que, si la ven disponible, no duden que les hará pasar un rato de lo más entretenidos.

  • MR. HYDE DICE:
  • Lo he dicho ya antes y lo vuelvo a repetir: Mery Streep no sólo es una de las mejores actrices que se pueden encontrar ahora en una película sino, posiblemente, una de las mejores de la historia del cine. Ya sé que cada uno tiene su propia opinión, y que otros podéis preferir a otras más veteranas como, por ejemplo, Katherine Hepburn. Cojonudo, pues que os aproveche, pero yo me quedo con la Streep sin necesidad de pensármelo mucho. Y, quien aún tenga dudas sobre ello, no tiene más que echarle un vistazo a "La dama de hierro", donde merece la pena estarse algo menos de dos horas viendo la peli sólo por el placer de ver como borda, una vez más, un papel.

    A mí, la historia de los ingleses, por lo general me la suele soplar como no os podéis imaginar (de hecho, me sopla hasta la española cuando no ves más que la misma mierda sobre la Guerra Civil), así que creedme si os digo que es todo un logro que "La dama de hierro" no se haga ni aburrida ni pesada desde que empieza. Claro, que otra cosa muy distinta es que, cuando acaba, te entren unas ganas locas de volverla a ver, aunque eso ya es otra historia. Vayamos por partes.

    En primer lugar, la actuación de Mery Streep. "La dama de hierro" la he visto en el castellano de toda la vida, así que ni tengo ni papa de si clava el acento británico o si toma la misma pronunciación que Margaret Thatcher. Pero vamos, que ni falta que hace, porque ya sea cuando es más jovencita o cuando está convertida en una abuela de la cabeza a los pies, Streep hace que te olvides de que es una actriz la que está saliendo en la pantalla. Por ejemplo, sólo tenéis que ver el momento, nada más empezar la peli, en el que aparece en un súper de mala muerte comprando una botella de leche. ¡Pero si es que hasta se mueve como una abuela reumática! (cuánto tendría que haber hablado antes con ella Leonardo Di Caprio antes de meterse en la piel de J. Edgar Hoover). El resto de la película, en lo que a la actuación de Mery Streep se refiere, es nada ni más y nada menos que una gozada porque ella está ahí, dando una lección de lo que es actuar.

    En segundo lugar, lo que es la película en sí. Se ve que no han querido hacer una peli en plan biografía como estamos acostumbrados a ver, con la descripción de una infancia traumática, en cómo lucha a lo bestia por abrirse camino, y en cómo acaba sus días. Aquí, en "La dama de hierro" parece que al director, guionista o quien sea, eso de lo trae al fresco, porque no le dedican más tiempo del imprescindible (un par de momentos de Margaret con sus padres de joven, otros tantos metiéndose en el partido conservador, y poco más), para aprovechar todo el resto en el que te la enseñan haciendo frente a los cirios en los que tuvo que tomar decisiones (la Guerra Fría, las revueltas populares, la Guerra de las Malvinas, etc.) y, sobretodo, de lo reventada que se ha quedado la pobre mujer al hacerse mayor.

    Es en esto último que os comento (lo que viene a ser "La dama de hierro") donde te quedas un poco con ganas de más. Se ve que han querido contar demasiadas cosas sobre lo que fue la vida política y personal de Margaret Thatcher, y se han quedado a medias. Pero no porque no tuvieran tiempo, sino porque, a mi nada modesto parecer, no han calibrado bien el tiempo que le quieren dedicar a cada parte. Por ejemplo, me parece cojonudo que todo lo de su vida de joven dure poquito (al fin y al cabo, sólo un par de secuencias -cuando se junta con los miembros del partido por primera vez o cuando su marido le pide que se case con ella-, que van directas al grano), pero no entiendo por qué insisten tanto en la chochez de la señora cuando se hace vieja. Si nos ha quedado claro con los primeros quince minutos que alucina viendo y hablando aún con su marido muerto, y que se siente triste por haber pasado olímpicamente de sus hijos por dedicarse a la política, ¿para qué puñetas te lo sacan una y otra vez? En cambio, luego, cosas como la solución de la Guerra de las Malvinas o los atentados del IRA se los ventilan en dos patadas. Hombre, ni calvo ni dos pelucas, pero un poquito más de equilibrio, ¿no?

    En fin, aparte de eso, "La dama de hierro" es una peli que no se hace nada aburrida, a pesar de no tener que ver nada con las historia de política a las que estamos acostumbrados. Así que, aunque la historia, a priori, no parezca que vaya a ser muy interesante, os la aconsejo como novedad de videoclub de esta semana porque, como pasatiempo funciona de lo más bien y, como demostración de que Mery Streep es más grande, también. Aunque eso no quita para que, por muy bien hecha que esté y tal, "La dama de hierro" sea una peli exclusivamente para ver en casa, que no merece la pena verla en grande y pagar una animalada por ello.

    jueves, 17 de mayo de 2012

    CINE ACTUAL: "OPERACIÓN: SWORDFISH"

    TÍTULO: OPERACIÓN: SWORDFISH

    DIRECTOR: DOMINIC SENA

    REPARTO: JOHN TRAVOLTA, HUGH JACKMAN, HALLE BERRY, DON CHEADLE, VINNIE JONES, SAM SHEPARD

    DURACIÓN: 99 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Stanley Jobson (Jackman) es uno de los mejores hackers del país. Tras haber sido arrestado y condenado por delitos de índole electrónica, malvive a base de pequeñas chapuzas por las que le pagan, y hace lo posible por no perder el contacto con su hija pequeña, a la que casi no ve tras su divorcio. Un buen día, recibe la visita de una misteriosa y atractiva mujer llamada Ginger (Berry) que le propone un negocio redondo: demostrar sus habilidades al ordenador ante un enigmático personaje llamado Gabriel (Travolta). Satisfecho por el resultado, Gabriel le propone crear un programa informático específico, sin darle más información, a cambio de una fuerte suma de dinero que le permitiría a Stanley recuperar la custodia de su hija. Sin embargo, lo que Stanley no sospecha es que ya existe una investigación federal contra Gabriel en marcha, al frente de la que se encuentra en agente Roberts (Cheadle) y, en cuyo opuesto, los intereses del poderoso senador Reisman (Shepard).

    Con motivo de su estreno, en una entrevista que concedía Joel Silver, el productor del evento (y responsable de varias de las mejores películas de acción del cine moderno) confesaba que lo que le había atraído de un proyecto como “Operación: swordfish” era que se trataba justo del tipo de película que él disfrutaría viendo en la gran pantalla y que, en consecuencia, procuraba involucrarse en los largometrajes que, como espectador, él mismo desearía ver. “Operación: swordfish” responde a la perfección a las pretensiones de Silver, pues es un entretenimiento de primera categoría, realizado con la única intención de divertir y entretener al público. No hay que buscarle otras intenciones aparte de éstas señaladas. No se trata de una película que pasará a la historia del cine, ni de un ejemplo de actuación (aunque, dicho sea de paso, todos los actores cumplen con su cometido de forma impecable). Ni siquiera, de las que uno sigue recordando y hablando una semana después de haberla visto. Sin embargo, el film contiene ese “algo” que hace que, cuando vuelve la ocasión de verlo de nuevo, se disfruta como la primera vez.

    “Operación: swordfish” es un espectáculo trepidante. La combinación de la puesta en escena de Sena con el guión de Skip Woods es de lo más efectiva, pues se mantiene el tono de intriga durante todo el metraje, haciendo que la emoción no sólo se encuentre presente en sus numerosas (y ruidosas) secuencias de acción. A este respecto, caben destacar secuencias como la de la prueba a contrarreloj a la que Stanley es sometido por Gabriel para comprobar sus habilidades, la de la verdadera identidad de Ginger (y que tendrá sentido en el epílogo del film), o todas en las que Stanley se ve coaccionado por el agente Roberts que lleva la investigación.

    Ahora bien, por mucho suspense que quiera mantener el film, es en las espectaculares escenas de acción donde “Operación: swordfish” pone toda la carne en el asador. Desde la impresionante explosión que tiene lugar durante el prólogo (influenciada por el efecto “Matrix”), pasando por la persecución a la que son sometidos Stanley y Gabriel por los hombres del senador Reisman (atención a la coreografía de los automóviles) o, evidentemente, el clímax en el que la persecución del autobús en el que se encuentra Gabriel con un montón de rehenes pasa a convertirse en una persecución aérea. Sin lugar a dudas, ésta última y trepidante secuencia es la viva representación del “aún más difícil” que contiene cualquier producción de acción que se precie. Salvo que, en el caso de “Operación: swordfish”, a pesar de lo rocambolesco de la situación, está realizado de forma tan efectiva que el espectador no tiene problemas a la hora de creerse que eso que está viendo pueda ser posible.

    Lamentablemente, “Operación: sowrdfish” también comete el mismo error que la inmensa mayoría de las películas de acción: carece de justificación. Nos explicamos. Que se quieran confeccionar espectaculares secuencias de acción, con independencia de su teatralidad, es aceptable, siempre que, al final, se le dé al espectador una razón válida por la que todo lo que ha visto hasta ese momento tiene sentido. Ahora bien, en el caso de “Operación: swordfish”, los motivos por el que el personaje principal actúa como lo hace es -y que no vamos a destripar aquí-, sin duda, lo más flojo de la cinta. Por fortuna Travolta le aporta el tono de socarronería y estilo que un villano como Gabriel necesita, quedando bien patente que el actor disfruta con la interpretación de semejante personaje. Por su parte, el resto de intérpretes (Hackman, Berry, Cheadle) se sienten de lo más cómodos en sus respectivos roles, sabiendo trasladar ese “buen rollo”, si me permiten la expresión, al público, que se identifica con todos ellos (incluso con Gabriel).

    Así pues, “Operación: swordfish” se convierte en una opción de lo más acertada a la hora de querer pasar un rato distendido. Es un film que contiene las dosis de emoción necesarias para entretener sin resultar cansino, pero con las limitaciones de un largometraje que no contiene ninguna intención más allá de ser un mero producto de entretenimiento. No es que haya nada de malo en ello, pero sí es una lástima que no se hayan preocupado por dar un paso un poco más allá.

  • MR. HYDE DICE:
  • Sí que está guapa la peli. Estoy de acuerdo con el rollero de arriba en que no es de las que te verías una y otra vez sin parar, pero que si la pasan por la tele o encuentras una copia por alguna estantería, no te importa volver a ver. Lo mejor que tiene “Operación: swordfish” es que hace que te lo pases teta todo el rato. Para empezar, tiene todo lo que debería tener siempre una película de acción: emoción, suspense, intriga, persecuciones, tiroteos y explosiones tan increíbles que te dejan con una sonrisa tonta en la cara. Además, no es de las típicas que sólo son tiros y más tiros con volteretas y todas esas mariconadas. Aquí, se han currado la historia, de forma que utilizan muchos rollos tecnológicos de esos de ordenadores para darle un toque más sofisticado y, de paso, te montan una historia en plan espías, hackers y película de acción de toda la vida. Eso sí, hay que tener clara una cosa para disfrutarla del todo: saber que es de usar y tirar.

    Algunos dicen que si es un intento de hacer una película de acción con pretensiones exageradas. No tengo ni puñetera idea de qué coño quiere decir eso. Lo que sí os puedo decir si “Operación: swordfish” es una peli que merece la pena ver o no. Y, en este caso, al menos para mí, sí que lo merece. ¿Y porqué ibais a creerme? Pues porque no necesito mentiros. Me he visto muchas pelis de acción (son mis preferidas, qué le voy a hacer) como para saber diferenciar las que son malas, las que son pasables / simpáticas, y las que son una pasada flipante. Las primeras son esas que, a los tres minutos del principio, ya sabes cómo va a acabar, que el bueno le pateará el culo al malo, y salvará al mundo mientras se enrolla con la tía buena de turno, o suelta una de esas frases ingeniosas que sólo pueden decir los machoman de las películas. Las segundas, entre las que se encuentra “Operación: swordfish”, no son tan predecibles como las primeras, y te distraen un poco más porque no son tan monótonas (algunas, incluso, tienen algún puntazo de los guapos –como la explosión del principio, en este caso-). Y, las terceras que, dicho sea de paso, no son muy abundantes, son las que te dejan clavado al asiento y, cuando acaban, sólo puedes pensar “¡Buah, qué pedazo de película!”. Así que ya sabéis más o menos a qué ateneros.

    Momentos guapos, hay bastantes en “Operación: swordfish” pero, para disfrutarlos, tienes que tener claro que, en ningún momento, han querido hacer otra cosa que no fuera una atracción de feria –con cohetes y tracas incluidas- cojonuda, para subir y disfrutar como un enano mientras dura. De los que recuerdo ahora mismo, para empezar, ya os digo que el petardazo que sueltan al principio, que no sólo no te lo esperas, sino que está hecho de maravilla. Después, todo lo que es la preparación del súper robo y, por supuesto la escapada en el autobús que, cuando menos te lo esperas, deja de ir por la carretera (y hasta aquí puedo leer).

    Así que ya sabéis, si estáis en casa aburridos, o la pasan por la tele, no os arrepentiréis de verla. Eso sí, puede que al acabar no os entren ganas de volver a verla corriendo. Tranquilos, es normal. Pero, en cambio, sí que guardaréis un buen recuerdo de ella. A mí, al menos, es lo que me pasa. Lo que no llego a comprender del todo, es por qué puñetas parecen empeñados en rodar toda la película con esa luz amarillenta que, al fin y al cabo, le da un tono un poco raro (echadle un ojo si la veis y ya me contáis).

    miércoles, 16 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 90: "LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO"

    TÍTULO: LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO

    DIRECTOR: JOHN MCTIERNAN

    REPARTO: SEAN CONNERY, ALEC BALDWIN, SCOT GLENN, SAM NEILL, JAMES EARL JONES, TIM CURRY, FRED DALTON THOMPSON

    DURACIÓN: 129 min.

    AÑO: 1990

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El novelista Tom Clancy es especialmente conocido por su serie de novelas cuyas temáticas suelen girar siempre en torno a tramas de espionaje, juegos de maniobras militares e intrigas políticas. Sus creaciones literarias han dado pie tanto a adaptaciones de argumentos suyos en forma de videojuego (“Rainbow Six”, “Splinter Cell”…), como a más de una adaptación cinematográfica. De éstas últimas, las que más repercusión han tenido son aquellas protagonizadas por el analista de la CIA Jack Ryan que, en la gran pantalla ha sido interpretado por actores como Harrison Ford (“Juego de patriotas – Patriot games, 1922” y “Peligro inminente – Clear and present danger, 1994”) o Ben Affleck (“Pánico nuclear – The sum of all fears, 2002”). En el caso del film que nos ocupa, “La caza del Octubre Rojo”, fue la primera adaptación que se hacía de una novela de Clancy protagonizada por Ryan al que, en esta ocasión, daba vida Alec Baldwin. Al frente del largometraje se encontraba John McTiernan quien, un par de años antes, había sentado cátedra dentro del cine de acción con “Jungla de cristal - Die hard, 1988” y que, con este film, no sólo demostró su gran pericia a la hora de mover la cámara sino también su capacidad para hacer de una compleja historia como la de la novela de Clancy en un auténtico espectáculo.

    Antes de la llegada de Gorvachev al poder del Ejecutivo ruso, las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética son tensas. Ambas potencias compiten en el desarrollo armamentístico, desarrollando nuevas máquinas de guerra, a cada cuál más sofisticada. El capitán Marko Ramius (Connery), uno de los mejores y más dotados miembros de la flota naval rusa, es puesto al frente de un submarino clase Typhoon llamado Octubre Rojo, que dispone de un sistema de propulsión silencioso que lo hace prácticamente indetectable a cualquier radar, y que lo hace único en su especie. Con la excusa de unas maniobras militares, y armado con misiles nucleares, Ramius aprovecha para desertar a los Estados Unidos, con la idea de entregar a los americanos el submarino a cambio de asilo. Sin embargo, no será tan sencillo. Por una parte, los rusos harán lo posible por aniquilar a Ramius antes de que llegue a territorio estadounidense, para lo que le encargan al capitán Tupolev (Skarsgaard) que le dé caza. Por otra parte, los norteamericanos, desconocen las intenciones re Ramius, por lo que el jefe de la CIA encarga a Jack Ryan (Baldwin), uno de sus mejores analistas, que investigue la situación, mientras un submarino americano, al frente del que se encuentra el capitán Mancuso (Glen), sigue de cerca los movimientos del Octubre Rojo.

    A principios de los años ochenta, el director alemán Wolfgang Petersen había realizado una de las más célebres y reconocidas películas “de submarinos” con “El submarino – Das boot, 1980”. Sin embargo, a pesar del éxito del film, no fue hasta diez años más tarde, cuando se estrenó “La caza del Octubre Rojo”, que el gusto por este tipo de relatos volvió a estar de moda. Evidentemente, las complejidades técnicas que presenta la realización de un largometraje de estas características suele ser un impedimento a la hora de concretar proyectos similares, por lo que, a pesar del gran éxito que también obtuvo el film de McTiernan, el resto de películas que abordan esta temática ha continuado siendo bastante reducida (entre las más relevantes, se encuentran, por ejemplo, la excelente “Marea roja – Crimson tide, 1995” y la fallida “K19 – K19. The widowmaker, 2002”). En lo que concierne a “La caza del Octubre Rojo”, éste es un film tremendamente sólido, cuya compleja historia queda recogida en un guión que es un ejemplo de claridad y concisión, logrando que el espectador sea capaz de seguir sin problemas la compleja maraña de juego político y militar del que habla. No obstante, aunque haya que reconocerle el acierto del guión escrito por Donald Stewart, la mayor parte del mérito cabe atribuírsela a su director, John McTiernan.

    La puesta en escena de McTiernan es impecable, y consigue que la intriga y el suspense se concentre sin tregua durante las algo más de dos horas que dura el film. Así pues, desde el momento en que el personaje de Ryan vuela hasta los Estados Unidos y Ramius zarpa del norte de Rusia para iniciar las supuestas maniobras de entrenamiento, la acción se vuelve constante (tan sólo la secuencia de la conversación entre Ramius y se segundo de abordo acerca de los planes que tienen para cuando estén en los Estados Unidos, se aleja un poco más de este tono de suspense pero, aún así, es uno de los momentos más distendidos y agradables del film). Asimismo, es estupendo que se trate al espectador como a una persona inteligente, y no interesándose en aclarar el argumento de arriba a abajo para que resulte más fácil de comprender –sobretodo si se tiene en cuenta que ello no se consigue a costa de reducir tensión y espectacularidad en sus secuencias: ver el acoso del submarino capitaneado por Tupolev en mitad de unos arrecifes árticos, y cómo resuelve Raimius la situación para no ser alcanzados por el torpedo que les persigue-.

    De esta forma, “La caza del Octubre Rojo” es una muy buena película, un ejercicio visual fascinante reforzado no sólo por su excelente factura técnica (la labor del holandés Jan de Bont como director de fotografía, la sensacional banda sonora de Basil Poledouris –atención al tema que abre el film, con la utilización de los coros rusos-, el diseño de producción, etc.), sino por una magnífica dirección (la cámara nunca se está quita, aunque recoge absolutamente toda la acción sin marear al espectador), y donde el argumento de juego de caza y supervivencia es contemplado con una madurez ejemplar. Un gran trabajo tan entretenido como bien hecho.

  • MR. HYDE DICE:
  • Muy buena tiene que ser una peli “de submarinos” para que no se convierta en un auténtico tostón. Más que nada porque, si no te interesa la historia o la forma en que está hecha es una patata, soplarte una película que pasa todo el rato en una especie de mini-caja flotante, puede ser un petardo insufrible. Por suerte, “La caza del Octubre Rojo” es una pasada (y menos mal, porque pasa de las dos horitas). Reconozco que, al principio, cuando empieza el show y ves que hay tanta palabrería de chuflas políticas y tal, te hueles que todo vaya a ser un follón de pelotas, más o menos como pasa con las pelis que hacen de las novelas de John Le Carré. Pero nada de eso. En vez de calentarte el melón, lo que hacen es contar una historia de intriga guapísima, empezando por una cosa rara que han visto los americanos en un par de fotos del Octubre Rojo (las escotillas de la propulsión silenciosa), y siguiendo enseguida con que el submarino se ha hecho a la mar y que se dirige a la cosa de Estados Unidos. Y, por supuesto, cuando poco a poco empiezas a ver por qué lo están haciendo, ahí el suspense es ya cojonudo.

    Otra cosa que se sale de “La caza del Octubre Rojo” son los giros argumentales que tiene, y que hacen que te mantengas pegado a la pantalla para ver cómo salen de esa. Por ejemplo, no sólo cuando el tío de la CIA (más listo que el hambre, el jodío) empieza a descubrir qué es lo que está pasando en realidad con el submarino, sino cuando se reúnen el embajador ruso con no sé qué responsable de defensa yanqui venga a contarse mentiras con tal de que el Octubre Rojo no caiga en manos de los americanos. Y, por supuesto, las escenas de acción. Pero no escenas de acción en plan tiros y explosiones, sino de las que te hacen estar tenso todo el rato: cómo descubre el submarino americano que el ruido que ha oído el sónar es un submarino ruso, cómo lo acosa el otro submarino ruso que lo quiere hundir, las dos maniobras que hace Sean Connery para evitar que les metan un petardazo a base de torpedo, y cómo paran al saboteador que está en el Octubre Rojo.

    Además, Sean Connery hace un papel de esos que tan bien sabe hacer él: de los que demuestran tener un buen par de pelotas, de los que acojonan y hacen callar con una sola mirada, y de los que dan la sensación de que, por muy jodidas que las pinten, lo tienen todo bajo control. Y, si no, no tenéis que ver más que momentos como ese en el que le discute las órdenes al tío que tiene que calcular en qué momento tiene que girar el submarino, o como cuando se ven cara a cara con los oficiales americanos dentro del Octubre Rojo y le suelta al agente de la CIA que ha leído un libro suyo pero que sus conclusiones son una mierda.

    Eso sí, a mí no único que no me acaba de convencer de “La caza del Octubre Rojo” es todo lo que tiene que ver con el saboteador. O sea, vale que haya un traidor que quiera evitar que el Octubre Rojo caiga en manos de los americanos, pero no hubiera estado nada mal que fuera alguien con un poquito más de peso en la historia (no voy a decir quién es, pero es que te quedas un poco con cara de póker cuando lo descubres). Y tres cuartos de lo mismo para los sabotajes que hace, que se podía haber enseñado con un poco más de intríngulis para hacerlo aún más interesante, y que tú estés venga a pensar quién será, quién será.

    Por lo demás, “La caza del Octubre Rojo” es una peli chulísima, muy bien hecha y de lo más entretenida. Sé que a más de uno le puede tirar p’atrás que sea una película de submarinos, pero os prometo que no se hace nada aburrida, y que las dos horas y poco que dura te las pasas concentrado en la pantalla.

    martes, 15 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 80: "AGÁRRALO COMO PUEDAS"

    TÍTULO: AGÁRRALO COMO PUEDAS

    DIRECTOR: DAVID ZUCKER

    REPARTO: LESLIE NIELSEN, RICADRO MONTALBÁN, GEORGE KENNEDY, PRISCILLA PRESLEY, O.J. SIMPSON, NANCY MARCHAND

    DURACIÓN: 82 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En la meca del cine, las siglas ZAZ a la hora de producir una película son de lo más conocidas. Hacen referencia a las iniciales de Jerry Zucker, Jim Abrahams, y David Zucker, productores, guionistas y directores de algunas de las “comedias absurdas y de imitación” más famosas que surgieron a partir de la década de los ochenta. De hecho, fue a raíz de “Aterriza como puedas – Airplane!, 1980”, parodia de los films de catástrofes de los años setenta (haciendo referencia a “Aeropuerto – Airport, 1970” y sus numerosas secuelas), que concibieron un nuevo tipo de cine cómico. En ella, no sólo se sucedían ininterrumpidamente instantes descacharrantes y divertidos, sino que se reproducían en tono paródico diversas escenas de otras películas más famosas, reduciendo al absurdo y al chiste dichas secuencias. Además, convirtieron al recientemente fallecido actor Leslie Nielsen en un cómico de referencia indiscutible de este tipo de comedias, gracias a su personaje de despistado inspector de policía, concebido como una acertada mezcla entre el Inspector Clouseau y James Bond.

    Tras el fracaso de una operación de espionaje en el que el agente Nordberg (Simpson) es herido gravemente, el teniente de la policía de Los Ángeles Frank Drebin (Nielsen) es puesto al frente de una peligrosa misión: descubrir quién se encuentra detrás de una conspiración urdida para liquidar a la reina de Inglaterra, aprovechando la visita de la soberana a la ciudad californiana. El principal sospechoso no es otro que uno de los aristócratas mejor posicionados de la sociedad local, Vincent Ludwig (Montalbán), por lo que Drebin tratará de acercarse a él lo más posible. Con lo que no cuenta es con la presencia de Jane Spencer (Presley), por quien Drebin queda inmediatamente fascinado.

    Gracias al éxito de público y crítica que había supuesto “Aterriza como puedas”, la llegada del siguiente proyecto seguía esta misma línea, y llegó con la simpática “Top secret – Top secret!, 1984”. No obstante, el estilo desenfrenado y delirante de este tipo de comedias no se consagraría definitivamente hasta el estreno de “Agárralo como puedas”. En ella, la práctica totalidad de los elementos cómicos que habían convertido a ésta primera en una de las mejores comedias de la historia del cine -según la crítica especializada-, se recogen y potencian, obteniendo un resultado tan divertido como original y entretenido. Así pues, “Agárralo como puedas” no es simplemente un film que se apoya en episodios graciosos de alguna secuencia, sino que todo el largometraje es un continuo gag en el que el espectador no puede evitar reírse con alguna de sus secuencias. A este respecto, la lista de los momentos especialmente divertidos es muy larga: la persecución de un sicario que pretende liquidar al agente Nordberg (y que da lugar a una surrealista persecución entre éste y el teniente Drebin a bordo de un coche de autoescuela), el partido de baseball en el que Drebin se hace pasar por varios personajes para poder colarse en el campeonato, y un largo etcétera.

    “Agárralo como puedas” es un simple divertimento, una película que permite el espectador pasar un rato de lo más agradable, y divertirse con las estracanadas que va protagonizando su inimitable personaje. Y lo que la hace tan especial es que, en lugar de caer en el tedio y la repetición (como, por desgracia, sí sucedería con otras películas-parodia posteriores –las dos partes de “Hot shots”, o las continuaciones de “Scary movie”-), “Agárralo como puedas”, al igual que sus dos continuaciones, está realizada de forma que dicho tono cómico y acumulación de bromas se mantiene constante a lo largo de su ajustada duración. En definitiva, “Agárralo como puedas” es una película divertidísima que, olvidando la exagerada realización de otras comedias anteriores (caso de, por ejemplo, films como “Loca academia de policía – Police academy, 1984”), consigue resultar simpática a cualquier clase de público. Aunque sólo sea por disfrutar de la estrambótica actuación de Nielsen por la que, paradójicamente, será recordado, a pesar de haber protagonizado una buena cantidad de largometrajes anteriores a éste. Un clásico de la comedia estadounidense ochentera.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Sí señor! ¡Esto sí que es un peliculón ochentero de los guapos! ¡Juas! Y os creéis que lo digo con rintintín, pero os aseguro que voy en serio. Vamos a ver, ¿por qué una peli de chorradas bien hecha no puede ser cojonuda? De hecho, casi ha creado un género propio: el de las películas “del tío de pelo blanco”. Jejejeje. La pena es que, luego, quitando las otras dos partes de “Agárralo como puedas” –que, también, ole los huevos del que hizo la traducción del título al español (para los que no lo sepáis, literalmente, el título sería “La pistola desnuda”)-, el resto han sido unas capulladas y pérdidas de tiempo descomunales. Pero bueno, siempre nos quedará, al menos, esta primera parte. Pero bueno, a lo que íbamos.

    Cuando ves una peli como “Agárralo como puedas”, curiosamente, aunque la historia importe más bien poco, lo que sí tiene que estar currado es el guión. Las tonterías que se les ocurren tienen que tener la dosis justa de originalidad e ingenio para hacerte gracia porque, si no, a los diez minutos ya te estás preguntando por qué pierdes el tiempo con semejante mierda. Por suerte, en “Agárralo como puedas”, partiendo de un argumento así rollo policiaco, la cosa empieza a acumular bromas súper divertidas que empiezan a complicar situaciones normales, hasta que te parece todo tan delirante (por lo tonto que es el tío del pelo blanco y por lo absurdo de lo que hacen o dicen) que sólo te queda reírte. Por ejemplo, no hay más que ver la que lía cuando se cuela por la noche en el despacho de un pez gordo sospechoso, y no sólo lo revienta todo, sino que hasta lo incendia y casi acaba pasando por obseso sexual que quiere acosar a la vecina de al lado. Brutal.

    Pero claro, hablar de “Agárralo como puedas” es ir recordando cada uno de esos momentos de paridas con los que tanto te ríes. Uno de mis preferidos es ése en el que el tío acaba de dar una rueda de prensa junto a la alcaldesa y se mete a hacer pis al baño, sin acordarse de desenchufar el micro. Lo que pasa a continuación, mejor que lo veáis vosotros mismos. O como cuando se quiere poner en plan ligón con la secretaria del malo de turno (esa que es la viuda de Elvis Presley, y no es coña), y prepara una cena como para olvidar. Incluso cuando se quita el traje para echar un kiki. ¡Qué puto crack! Ah, y eso por no hablar de la que lía cuando quiere salvarle la vida a la reina de Inglaterra, que es de los momentos más despelotantes que tiene la peli. Y, por supuesto, luego están todas las imitaciones de otras películas. Claro, que para que te hagan gracia tienes que saber a cuáles hacen referencia. Pero bueno, eso es lo de menos.

    En fin, yo os aconsejo “Agárralo como puedas” para pasar un rato súper divertido, riéndote con las tontunas que se le ocurren al pobre hombre, porque aunque parezca una parida de película, es de esa clase de pelis que te hace reír aunque sea a desgana. Haced una prueba: echad un vistazo a los primeros diez minutos y, si después de ver al del pelo blanco metiendo la pata al hacer una declaraciones a la prensa en el aeropuerto nada más bajarse de un avión (lo dicho, un fenómeno), o malinterpretando lo que le susurra un compañero moribundo en un hospital sobre drogas, no os hace gracia la cosa, dejad de verla. Ahora, ya os digo que merece la pena. Yo aún me río cuando la veo (incluyendo las letras del principio, con esa sirena del coche de policía metiéndose por los sitios más extraños posibles, y con esa música tan pegadiza), y eso que me sé ya las paridas casi de memoria!

    lunes, 14 de mayo de 2012

    CINE CLÁSICO: "EL COLOSO EN LLAMAS"

    TÍTULO: EL COLOSO EN LLAMAS

    DIRECTOR: JOHN GUILLERMIN & IRWIN ALLEN

    REPARTO: PAUL NEWMAN, STEVE MCQUEEN, FAYE DUNAWAY, WILLIAM HOLDEN, ROBERT WAGNER, FRED ASTAIRE, JENNIFER JONES, O.J. SIMPSON, ROBERT VAUGHN, RICHARD CHAMBERLAIN

    DURACIÓN: 157 min.

    AÑO: 1974

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El género cinematográfico conocido como “cine de catástrofes”, tuvo una especial repercusión durante los años setenta. Desde el comienzo de esta década, producciones como “Aeropuerto – Airport, 1970” o “La aventura del Poseidón - The Poseidon adventure, 1972” dieron buena muestra de lo que Hollywood era capaz de hacer dentro de este particular sub-género, convirtiendo a muchas de estas producciones en iconos de referencia dentro de la historia del cine. Así pues, animados por el tremendo éxito de, por ejemplo, estos dos títulos citados, el director y productor Irwin Allen puso en marcha una súper producción mucho más ambiciosa. Siguiendo un esquema argumental muy parecido al desarrollado en, precisamente, “La aventura del Poseidón”, dicho largometraje centraba su atención en el descomunal incendio de un gran rascacielos y en la consecuente odisea de un grupo de bomberos y técnicos por sofocarlo, para salvar la vida de aquellos que habían quedado encerrados en su interior. El resultado fue “El coloso en llamas” que, aunque es posterior en su realización a otros títulos, está considerado hoy como el principal referente de cine catastrófico, y como una de las películas más trepidantes del último cine clásico. Además, al igual que las anteriores, no se reparó en gastos ni a la hora de contratar a su gran reparto, ni en la confección de los espectaculares efectos especiales.

    El día de la inauguración el rascacielos más alto de San Francisco, Jim Duncan (Holden), el principal inversor y promotor de la obra, organiza una gran recepción para celebrar la inauguración, a la que invita a numerosas personalidades de la política y la alta sociedad californiana. Sin embargo, a causa de un defecto en la instalación del cableado eléctrico, en el edificio se declara un monstruoso incendio. Por fortuna, entre los invitados se encuentra Doug Roberts (Newman), el arquitecto que diseñó el edificio, y cuyos conocimientos de la estructura parecen decisivos a la hora de evacuar a los invitados. Sin embargo, ni los vanos intentos de Jernigan (Simpson), jefe de mantenimiento del edificio, ni las ideas de Roberts parecen ser suficientes. Cuando haga acto de presencia Mike O'Hallorhan, el jefe de la compañía de bomberos, Roberts ý él harán lo posible por sacar con vida a todos los invitados, entre los que se encuentra Susan (Dunaway), la novia de Roberts, y el egoísta hijo de Duncan, Bigelow (Wagner).

    "El coloso en llamas" es un espectáculo catastrófico de primer orden, dicho sea ello con el mayor de los respetos. No en vano, para su producción fue necesaria la asociación de dos de las mayores productoras cinematográficas del momento -la Fox y Warner Bros.- hecho que, aunque hoy en día parezca algo de lo más normal, tampoco era tan frecuente hace cuarenta años. No obstante, el productor y co-director Irwin Allen (las malas lenguas especulaban sobre el excesivamente férreo control de Allen durante la producción del largometraje) logró que cada centavo invertido en su elevado presupuesto para los cánones de la época lucieran en la gran pantalla. Así pues, la acción de "El coloso en llamas" experimenta un crescendo durante la práctica totalidad de su metraje, de forma que, tras una introducción que poco aporta al conjunto del largometraje (salvo para poco más que para presentar a sus principales protagonistas), el resto del film consigue que en espectador asista atónito a las complicaciones provocadas por el devastador incendio, y a las trepidantes e ingeniosas maniobras del grupo de bomberos por salvar la vida de la gente que ha quedado atrapada.

    Por otra parte, "El coloso en llamas", siguiendo la estela dejada dos años antes por "La aventura del Poseidón" -también producida por Allen-, es un film confeccionado como una gigantesca trampa por fases de forma que, cuando el espectador comienza a tener la sensación de que una solución es viable, siempre hay algún factor que entorpece la escapada. Por supuesto, cada uno de estos elementos contrarios a favorecer el rescate es cada vez más espectacular. Un ejemplo de ello sería la llegada de un grupo de invitados a la azotea del edificio a la que se está acercando un helicóptero para llevárselos cuando, de repente, una gigantesca llamarada alcanza a la aeronave, que cae al suelo convertida en una bola de fuego. Y, por supuesto, el intento de rescate a través de un cable entre uno de los ventanales del salón de celebraciones y otro polo más seguro. Todas estas secuencias están no sólo realizadas con una espectacularidad asombrosa, sino que le otorgan un realismo deslumbrante a todo el conjunto. Y, en todo momento, el público con el alma en vilo.

    Por desgracia, la fama y éxito indiscutible de esta serie de producciones catastrofistas acabaron derivando en la realización de films muchísimo menos interesantes y carentes de cualquier interés (caso de, por ejemplo, "El enjambre - The swarm, 1978" -también realizada por Irwin Allen-, o las diversas continuaciones de "Aeropuerto"), lo que provocaron la cancelación de más proyectos similares. Por suerte, hoy en día, esto nos permite disfrutar en mayor medida de producciones como éste "El coloso en llamas", convertida ya en una película de culto dentro del sub-género de películas de catástrofes.

  • MR. HYDE DICE:
  • No me suelen chiflar las pelis de cine catastrófico. Ni siquiera las modernas (“Un pueblo llamado Dante’s Peak – Dante’s Peak, 1996”, “Volcano – Volcano, 1996”, “Daylight (Pánico en el túnel)– Daylight, 1996”, “Poseidón – Poseidon, 2006”, etc.). Más que nada porque ya sabes de antemano que, por mucho efecto especial que tengan (todo lo flipantes que quieras, eso no lo niego), cómo acabará la cosa: quiénes conseguirán sobrevivir, quiénes palmarán los primeros, y que si el guión llega a la media página ya será mucho. Vale que todo eso lo adornan con mucho ruido, música de esa que suena a grandioso, y con un par de escenas medio lacrimógenas en que el héroe de turno se despide de los suyos antes de sacrificarse para salvarlos a todos. O sea, cliché tras cliché. Sí que es cierto que alguna de las más recientes, como “Armageddon – Armageddon, 1998” sí que hicieron que me lo pasara pipa, pero en ese caso estamos hablando de Michael Bay que, pese a quien pese, entiende el mundo del espectáculo muchísimo mejor que el noventa y mucho por cierto de los espabilados que andan sueltos por Jolibú. Pero eso ya es otro cantar. En fin, que os suelto todo este rollo para deciros que, pese a que no soy fan de estas catástrofes, “El coloso en llamas” es una de las pocas que sí me ha gustado y que está muy guapa.

    De todas formas, aparte de que la peli me haya gustado y crea que mola, también debo reconocer que es de las que el guión llega a la media página. Sólo les hace falta una excusa (el cortocircuito que provoca la chispa que lo peta todo) para montar el cisco, y tirarse las dos horas siguientes entre fuegos brutales y secuencias de vértigo. Pero, como le pasaba a la peli de Bruce Willis, están tan bien hechas y te mantiene en tensión de una forma tan currada que no acabas pensando en que “El coloso en llamas” en una película para no pensar mucho –o nada- mientras la ves. Además, hay tanto famosete pululando por ahí que está chulo ver a cada uno de ellos haciendo papeles que, de normal, tampoco suelen hacer (el más notorio es Fred Astaire).

    “El coloso en llamas” es una película que hace que le vayas cogiendo interés a medida que avanza la acción. Al principio, hay mucho bla-bla que no sirve para nada. Pero cuando la chispa empieza a incendiar un piso, y de ahí se propaga el incendio, “El coloso en llamas” se convierte en una atracción tipo montaña rusa cojonuda. A cada momento, aparece una nueva complicación que les obliga a Paul Newman y Steve McQueen a darle vueltas al coco para evitar más destrozos y salvar a la gente que está atrapada. Y, por supuesto, tú estás viendo todo eso con el culete apretado. Por ejemplo, uno de los momentos más impresionantes que recuerdo de la peli, es cuando una mujer, que está envuelta en llamas, se tira por la ventana, y va directa hasta el suelo. Ahora, tal vez sea una escena que tampoco impresiona mucho, pero fijo que cuando la peli se estrenó, a más de uno se le heló la sangre. O, por poner otro caso, el trozo ese en el que empiezan a evacuar el salón donde están los VIPS, haciendo que funcionen unos ascensores externos, y ves que la gente se mata por subir a ellos, sin importarles un pimiento a quién tienen al lado.

    Puede que el final de “El coloso en llamas” esté un poco pillado por los pelos. Pero es que también había que acabarla de alguna forma, y supongo que esa forma es tan válida como cualquier otra (y digo que está pillada por los pelos porque, siendo algo tan evidente –no os voy a decir cómo lo hacen para no cagar la sorpresa-, lo primero que te preguntas, es por qué carajo no se les ha ocurrido antes). Pero vamos, ya os digo que son algo más de dos horas de peli de suspense muy chula y que, aunque sólo sea por ver una de las películas de desastres más famosa de la historia del cine, ya merece la pena dedicarle un rato a verla. Aunque, como a mí, no os entusiasme mucho el género.

    domingo, 13 de mayo de 2012

    CINE EN CARTEL: "SOMBRAS TENEBROSAS"

    TÍTULO: SOMBRAS TENEBROSAS

    DIRECTOR: TIM BURTON

    REPARTO: JOHNNY DEPP, MICHELLE PFEIFFER, EVA GREEN, JOHNNY LEE MILLER, CHLOE MORETZ, JACKIE EARLE HALEY, HELENA BONHAM-CARTER, GULLY MCGRATH, BELLA HEATHCOTE

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: FANTÁSTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tim Burton parece haberle cogido afición a revisar antiguas adaptaciones de seriales televisivos o cuentos clásicos, obras teatrales, o remakes de otros largometrajes, a tenor de los films que ha dirigido durante los últimos años. Desgraciadamente, que la calidad de los mismos se encuentre a la altura de sus pretensiones artísticas, es algo que no siempre se ha logrado con el mismo éxito. En esta ocasión, la película que se estrena esta semana en las carteleras españolas es “Sombras tenebrosas”, versión cinematográfica de la serie de televisión emitida entre los años 1966 – 1971 en la ABC norteamericana. Retomando la esencia del hilo argumental de la serie, “Sombras tenebrosas” adopta un tono a medio camino entre la comedia bobalicona y el relato de terror de corte más clásico, permitiéndoles tanto a Burton como a Depp dar rienda suelta a sus histrionismos con los que tan buenos resultados han obtenido en ocasiones pasadas.

    Barnabas Collins (Depp) es un joven rico y apuesto, cuya familia, establecida en la costa oeste estadounidense desde que emigraron de Inglaterra, se ha abierto camino, formando una de las flotas y empresas pesqueras más prósperas y célebres del lugar. Sin embargo, una doncella de los Collins llamada Angelique (Green), que siempre ha estado enamorada de Barnabas, se niega a aceptar que éste ame a otra mujer. Por ello, hechiza a Barbabas, de manera que sobre su familia y sobre él cae una maldición que acaba con los primeros, y convierte en vampiro y entierra vivo al segundo. Doscientos años más tarde, en los primeros años de la década de los setenta, en el transcurso de una obras, el ataúd donde permanece encerrado Barnabas es desenterrado, y éste liberado. Tras acudir a la que había sido su casa, comprueba cómo ésta se encuentra habitada por sus descendientes, Elizabeth (Pfeiffer) y su hija Carolyn (Moretz), Roger (Miller) y su extravagante hijo David (McGrath), la psicóloga Hoffman (Bonham-Carter) la encargada del pequeño –y que presta más atención a la botella que al pequeño, y el fiel criado de la familia Willie (Haley). Será entonces cuando Barnabas, confuso por la evolución del progreso de la sociedad mientras él estaba confinado, decida levantar de nuevo el imperio con el que hizo fortuna su familia. Con lo que no cuenta es que su rival en los negocios será Angelique, que todavía sigue obsesionada con él, y está dispuesta a todo con tal de volver a recuperar su afecto.

    “Sombras tenebrosas” es una película tremendamente irregular. Tras un acertadísimo –y extenso- prólogo, en el que se describen los orígenes de Barnabas y los años de adolescencia del joven, el film comienza a dar, poco a poco, un giro drástico, hasta el punto que su argumento se debate entre el cine de comedia y el de terror sin seguir una dirección clara. Por supuesto, Burton aprovecha los momentos más chocantes que le ofrece el guión para aportar unas pequeñas dosis de humor a determinadas situaciones (Barnabas viendo por primera vez un coche en funcionamiento –cuyos faros confunde con los de un demonio-, un programa de televisión, o tratando de dormir como si se tratara de un murciélago cualquiera). Sin embargo, ese equilibrio entre el tomo cómico del largometraje y el mantenimiento de la atmósfera de cuento de miedo termina por romperse definitivamente. En efecto, “Sombras tenebrosas”, tras ese excelente prólogo e interesante primera parte, se convierte en una caricatura de sí misma, decantándose más por las situaciones rocambolescas y absurdas (Barnabas y Angelique en pleno momento de pasión, destrozando por completo el despacho de ésta, Barnabas compartiendo su tragedia personal con unos hippies a los que acaba matando, o su intentos de seducir a la institutriz de su sobrino) que hacen que el film acabe cayendo en un estrepitoso ridículo.

    No obstante, ello podría haberse arreglado si el tono de su última parte hubiera logrado reconducir esa desorientación y rotura de ritmo hacia un terreno más burtoniano. No en vano, el guión ofrecía esta posibilidad de forma bien evidente: la celebración de una fiesta, la aparición final de la bruja, el enfrentamiento entre Barnabas y su familia con Angelique, y el destino amoroso del desdichado vampiro. Por desgracia, todo ello se pierde en un cúmulo de situaciones que ni consiguen ni transmitir esa emoción, ni aprovechan las bazas que se sirven en bandeja para hacer del film un producto más maduro (la relación de David con su padre, el papel de fuerte matriarca interpretado por una hermosísima –y desaprovechada- Pfeiffer que hace lo posible por defender la estabilidad familiar, o la maldición que también parece afectar a Carolyn).

    Por consiguiente, “Sombras tenebrosas”, aunque a priori parece prometer ser una oportunidad para disfrutar del Tim Burton más genuino, en realidad se convierte en una decepción, y en una mera sombra de lo mucho que la historia podría haber dado de sí. Muy floja y prescindible.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Qué chorrada de película! Pase que a Tim Burton le molen las historias raras rollo gótico y así medio de pesadilla. Pase que, aparte de tener todas el mismo aspecto, siempre hablen más o menos de lo mismo. Y pase también que sean casi todo el rato oscuras, no niebla, personajes raros de cojones y demás. Ahora, al menos, en las otras, la historia sí que es lo suficientemente interesante como para que –con independencia de que te guste ese tipo de cine o no- te enganche y te la papes hasta el final. Es más, después de ver ese bodrio infumable que es la versión que hizo hace un par de años de “Alicia en el país de las maravillas” (y que puse a caldo sin contemplaciones cuando hicimos la crítica de turno), tenía la esperanza de que el amigo Tim hubiera vuelto a las buenas películas que él sabe hace tan bien (me refiero, sobretodo, a algunas tan chulas como “Eduardo Manostijeras – Edward scissorhands, 1990”, “Sleepy Hollow – Sleepy Hollow, 1999” y, sobretodo, “Big fish – Big fish, 2003”) y, así, disfrutar de un buen espectáculo. En cambio, os aseguro que al acabar “Sombras tenebrosas”, estaba totalmente flipado… ¡del churro que se ha soplado el pollo!

    Vamos a ver, querido Tim, ¿se puede saber qué puñetas querías hacer con “Sombras tenebrosas”? Como peli de terror gótico, ni asusta ni inquieta, ni nada de nada. Y como comedia, no tiene ni puta gracia. Puede que haya un par de tonterías sueltas que te hagan sonreír levemente pero, como decía Porky, “eso es todo amigos”. Al principio, con todo ese prólogo que tiene lugar hace más de doscientos años, la verdad es que la cosa promete. Todo está súper bien hecho, y la forma de contar toda la maldición de la bruja y cómo el prota se convierte en vampiro mola bastante. Es más, incluso el momento en que sale de su confinamiento en el ataúd (para los de la E.S.O., “confinamiento” = “encerrado sin poder salir a ningún lado”) y la llegada a la mansión de la familia está de lo más currado. Ahora, cuando el vampiro empieza a soltar sus chistes involuntarios porque en el siglo XX parece más perdido que un obispo en una discoteca, ahí ya empieza a flojear la cosa –y eso que tiene gracia cuando ve por primera vez una televisión o cuando la niña esa de cara rara flipa con las idas de pinza de su antepasado. Pero es que cuando vuelve a aparecer la bruja y el tío no para de hacer gilipolleces, ese ya es el momento en que la cosa se tuerce sin remedio.

    Comprendo que con “Sombras tenebrosas” quisieran hacer algo un poco más cómico, como pasaba en algunas partes de “Sleepy Hollow”. Pero mientras que en aquella tenían bien clarito que lo que querían era hacer una película de terror en plan clásico, aquí no han tenido nada claro si era una comedia con un vampiro, o una peli de terror con chistes. En cualquier caso, la metida de pata de es tres pares de pelotas. Además, a medida que avanza la peli, a la historia le pasan dos cosas que no ayudan mucho. La primera, que se vuelve repetitiva. Todo lo que tiene que ver con el acoso de la bruja al vampiro y a su familia, es interesante al principio, pero cuando se repite más que el ajo, deja de tener su intríngulis. La segunda, que se vuelve aburrida. Cuando el vampiro ya empieza a bambar por ahí, te la pela que le vaya mal a su familia, que sean todos una pandilla de frikis, que haya una que vea fantasmas por todas partes, o que uno de los familiares sea el típico vividor. Es más, hasta te la sopla que su negocio y seguridad personal siga amenazado por esa bruja calentorra y, coincidencia o no, es cuando las supuestas gracias ya no te hacen ni sonreír. Y tres cuartos de lo mismo se puede decir de la supuesta intriga que quieren meterle a la fuerza en su parte final (todo lo de la mujer a la que quiere el vampiro –y que, erre que erre, no para de querer tirarse por un acantilado-, y lo que le pasa a esa doctora alcohólica), o de momentos absurdos como el del baile rollo hippie.

    Así que ya sabéis lo que os espera con “Sombras tenebrosas”: una mezcla rara y bastante estúpida de cuento de terror y comedia sin gracia. La ambientación muy a lo Tim Burton, y Johnny Depp haciendo otra vez un personaje de esos grillados que tanto le gusta a él (sólo se salva la bruja, que está buenorra con ganas). A mí, desde luego, me ha decepcionado bastante. Sobretodo porque me pregunto qué hubiera pasado si el tono de sus primeros quince o veinte minutos se hubiera mantenido todo el rato. Fijo que ahora mismo estaría hablando un poco mejor de la peli. En fin…

    sábado, 12 de mayo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "LOCK AND STOCK"

    TÍTULO: LOCK AND STOCK

    DIRECTOR: GUY RITCHIE

    REPARTO: JASON FLEMYNG, DEXTER FLETCHER, NICK MORAN, JASON STATHAM, STING, VINNIE JONES, P.H. MORIARTY

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • De un tiempo a esta parte, son varios los realizadores británicos que se han logrado hacer un nombre dentro de cine más reciente. Mientras que algunos han sabido recoger el testigo de directores de la década anterior como Michael Apted o Hugh Hudson a la hora de mantener ese tono elegante y de prestigio que parece ir asociado a la mayoría de sus producciones (caso de, por ejemplo, John Madden, Sam Mendes, o Tom Hooper), otros han preferido centrarse más en desarrollar un estilo propio que les permitiera sacar adelante proyectos personales. Ahora bien, que estos largometrajes también se hayan convertido en películas de referencia, no lo han conseguido todos. Un ejemplo de los que sí, cabría encontrarlo en el oscarizado Danny Boyle quien, con “Trainspotting – Trainspotting, 1996” dejó buena muestra de su peculiar estilo fílmico. El otro es, por derecho propio, Guy Ritchie. Ritchie, considerado una especie de Quentin Tarantino inglés realizó, durante la segunda mitad de los noventa algunos de los films policiacos más novedosos del cine inglés, cuyo éxito no sólo se debía a los enrevesados guiones, sino a una puesta en escena tan gamberra como dinámica y rebosante de energía. El film que analizamos hoy, “Lock and stock”, es la ópera prima de quien acabaría realizando las aventuras del Sherlock Holmes al que ha dado vida Robert Downey Jr.

    Eddy (Moran), Tom (Fleming), Soap (Fletcher) y Bacon (Statham) son cuatro amigos que se sacan un sobresueldo a través de chanchullos y timos varios. Sin embargo, todo forma parte de un elaborado plan: con el dinero que recauden, pagarán la entrada a una partida de poker ilegal, en la que la gran habilidad de Tom como jugador les puede hacer ganar muchísimo dinero. Sin embargo, lo que desconocen los amigos es que detrás de la partida se encuentra Harry “El Machete” (Moriarty), el dueño de un sex-shop que utiliza como tapadera para llevar a cabo negocios ilegales (como, por ejemplo, el robo de unas escopetas antiguas de coleccionista). Cuando los planes de Tom y sus amigos no salgan como habían previsto, optarán por un plan alternativo: centrarse en la gran cantidad de efectivo que almacenan unos vecinos suyos, dedicados al cultivo de grandes cantidades de marihuana. La situación se complicará cuando otro grupo de delincuentes, también planee robar a estos traficantes.

    “Lock and stock” es un experimento visual tan original como fascinante. La existencia de un guión así de acertado y rocambolesco en combinación con la sensacional –y, por momentos, delirante- puesta en escena de Ritchie, convierte a esta pequeña película en un placentero pasatiempo. El guión de Ritchie (escrito a cuatro manos con Matthew Vaughn, productor de la misma, y futuro director de, entre otras, la más reciente adaptación de los X-Men) se aleja de cualquier tópico conocido para rebosar no sólo originalidad en cuanto a la definición de sus personajes (atención a la presentación que se hace de cada uno de ellos, con una mini-biografía contada en off a la vez que se observa cómo se comportan), sino también en la concepción de situaciones de enredo que provoca su divertidísima historia. Así pues, instantes tan únicos como la coincidencia casi simultánea de dos atracos –el robo al ladrón-, y el cruce de caminos que se produce entre los atracadores de la plantación de hachís y los hombres del traficante jefe, no tiene desperdicio. Asimismo, también sorprende lo desenvueltos que se muestran tanto los actores debutantes (caso del hoy mucho más famoso Jason Statham) como aquellos artistas conocidos por otras facetas aparte de la actuación (tanto el cantante Sting como el ex-jugador de fútbol Vinnie Jones están sensacionales en sus respectivos papeles).

    Sin embargo, el mérito de que “Lock and stock” sea el divertidísimo caos que resulta ser, recae, por méritos propios en Guy Ritchie. Ritchie, que retomaría el mismo estilo personal en posteriores largometrajes suyos como “Snatch, cerdos y diamantes – Snatch, 2000” o “RocknRolla – RocknRolla, 2008”, y que dejaría de lado en la fallida “Revólver – Revolver, 2005” y la horrorosa “Barridos por la marea – Swept away, 2002” (ésta sólo se entiende como excusa para rodar junto a la que, por aquel entonces, era su esposa: Madonna). Así pues, en “Lock and sotck” la cámara de Ritchie no se está quieta ni un solo instante, logrando mantener el interés durante todo el metraje sin mareos y pese a la complejidad del argumento. Evidentemente, a ello contribuye la tremenda labor de montaje y de selección musical escogido para alguna de las escenas más importantes, lo que hace que el público vez con buenos ojos (e incluso se ría), ante situaciones tan –teóricamente- poco divertidas como darle un puñetazo a un policía municipal y secuestrarlo, o que una yonqui muy fumada empiece a disparar a lo loco ante un intento de atraco.

    En resumidas cuentas, “Lock and stock” es una película muy gamberra, pero hecha de modo que el espectador disfruta cada minuto de ese alocado viaje. Ah y, por supuesto, el final resulta igual de impredecible que casi todo el resto de lo que sucede en el film, así que no deje que se lo cuenten. En el fondo agradecerá la novedad.

  • MR. HYDE DICE:
  • Es inconfundible. El estilo de Guy Ritchie haciendo pelis no se puede comparar a ningún otro reciente que yo conozca (que, a lo mejor, tampoco es decir mucho, pero creedme si os digo que me he visto bastante material). Eso sí, son películas para estar bien atentos, porque hay tantos personajes que no paran de mezclarse entre ellos y con tanta cosa que hace cada uno de ellos que, a veces, puede ser un lío de pelotas. Pero, aún así, molan un huevo. Y justo por eso, porque ves que se juntan doscientas cosas a la vez y que de tanto follón, al final, lo que pasa es brutal. Aunque, también haya que decirlo, si después de “Lock and stock” veis “Snatch, cerdos y diamantes” y “RocknRolla”, fijo que las tres películas os parecen lo mismo con distintas caras. Pero bueno, al fin y al cabo, eso es lo que al amigo Ritchie le mola, y lo que sabe hacer bien –al menos, hasta que ha demostrado que es capaz de hacer pelis con muchos millones de presupuesto, como las dos partes de “Sherlock Holmes”-.

    “Lock and stock”, que es la primera peli que dirigió Guy Ritchie está chulísima. La cosa empieza más o menos tranquila, presentándote a los cuatro colegas, a cuál más fullero, que se quieren preparar para sacar tajada de un “negocio redondo”. A partir de ahí, prestad atención, porque empezarán a aparecer tramposos, ladrones, traficantes, proxenetas y demás perlas de la sociedad que empezarán a seguirse unos a otros sin saber que detrás de cada uno viene otro, y así todo el bucle. Ah, y todo ello, con un humor negro cojonudo, y con una violencia muy peculiar, porque es cañera a tope, pero sin ser de la que no para de enseñar tomateo a diestro y siniestro.

    Además, otro de las cosas guapas que tiene “Lock and stock” es que los personajes, incluso los colgados más colgados, y los burros más burros, te caen bien. Los cuatro colegas, aunque patanes y fulleros, son de lo más simpático; con los traficantes fumados que cultivan marihuana, te partes; con el pavo que hace trampas a las cartas, y con los que quieren atracar a los de la maría, te diviertes porque sabes que se están metiendo en un follón de huevos; y, por supuesto, el cacho burro ese que va a todas partes haciendo de matón con su hijo pequeño, tampoco te puede caer mejor. Así que cuando todos empiezan a liarse con las fullas de cada uno, el lío y el entretenimiento está asegurado.

    Son varios los momentos épicos que tiene “Lock and stock”. Para empezar, ya de entrada el guión. No sólo por lo que dicen los personajes, sino por lo impresionante que es el cacao mental que han tenido que tener los que la han escrito para poder pensar en tanta remezcla entre los personajes. A mí me encanta la peli, sobretodo, desde el momento que ya se empieza a cocer todo el robo a cuatro bandas, una vez que han dejado más pelado que un pollo al chaval y éstos piensan cómo poder conseguir tanta pasta: estafando a sus vecinos traficantes. Pero, la cosa ya es genial del todo cuando se mete por medio el tema de las escopetas antiguas que roban un par de capullos mentales, y con lo del otro atraco al zulo de los cultivadores de hachís. Os prometo que ahí ya flipas con tanto movimiento. Pero se sale, os juro que se sale, que “Lock and stock” es de las que te lo pasas pipa porque juegan contigo de la misma forma que con los personajes.

    Y, por si fuera poco, el estilo de la película, la forma en que está hecha –ya no sólo de la historia tan enrevesada-. En el aspecto visual, llama la atención por su estética: esos momentos hechos a cámara lenta que, de repente, pasa a cámara rápida; cuando parece que el actor lleva enganchada la cámara porque se mueve al mismo tiempo que él, con sus propios movimientos; los acercamientos que hace la cámara a varios personajes cuando pasa algo importante… No sé muy bien cómo explicarlo, así que supongo que la mejor manera de que me entendáis es ver la película. Ah, y otro consejo antes de verla: para los amantes del cine en versión original, casi os recomiendo más que la veáis en la versión doblada al español, porque el inglés que hablan es tan cerrado y lleno de palabras y expresiones de la calle, que no pillas ni papa de lo que sueltan los colegas. Por lo demás, si os queréis divertir de lo lindo un buen rato, no os perdáis “Lock and sotck”. Os aseguro que mola.

    viernes, 11 de mayo de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EL CAMBIAZO"

    TÍTULO: EL CAMBIAZO

    DIRECTOR: DAVID DOBKIN

    REPARTO: JASON BATEMAN, RYAN REYNOLDS, OLIVIA WILDE, LESLIE MANN, ALAN ARKIN, GREGORY ITZIN

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hace ya un tiempo que la comedia norteamericana parece haber caído en una espiral confusa de vulgaridad y tontería supina casi preocupante. Mientras algunos veteranos como Woody Allen aún demuestran que están en plena forma (sin ir más lejos, su última película estrenada,“Medianoche en París – Midnight in Paris, 2011”, es una de las mejores comedias del año pasado, y de toda su carrera), el número de comedias de usar y tirar se ha multiplicado exponencialmente. Si bien las hay que se resisten a asumir el paso del tiempo sin darse cuenta de que las gracias de antaño ya han dejado de causar efecto –nos referimos a la más reciente entrega de la serie “American pie”-, hay otras que parecen haber encontrado un nuevo filón –caso de las dos partes de “Resacón en Las Vegas”, por ejemplo-, que continúan explotando hasta que, también, deje de ser simpático. Incluso hay producciones que tratan desesperadamente de identificar a sus actores protagonistas con el no va más de la comedia moderna americana. A este respecto, en un grupo en el que tendrían cabida individuos como Adam Sandler (que se repite una y otra vez en el mismo tipo de protagonistas… a pesar de que el actor ya tiene más de cuarenta años), así como los ascendientes Zack Galifiniakis, o Jason Sudeikis, también está comenzando a desgastarse a pasos agigantados, de manera que cada nueva película que se estrena no puede librarse de ese tufillo a “más de lo mismo”. En este último grupo es donde tendrían cabida Jason Bateman y Ryan Reynolds, si bien éste segundo procura diversificar algo más los papeles que interpreta. Todo esto que comentamos viene a cuento de que uno de los estrenos más notorios en videoclub esta semana es, precisamente, “El cambiazo”, una comedia simplona protagonizada por ambos, y donde se retoma una historia ya explotada antes en más de una película, que sirve de excusa para que los dos actores den rienda suelta a su vena más cómica para intentar amenizar la función.

    Dave (Bateman) y Mitch (Reynolds) son amigos de toda la vida. Sin embargo, mientras que Dave se ha convertido en un excelente abogado, y abnegado padre de familia casado con Jamie (Mann), Mitch no ha sentado aún la cabeza, malviviendo como actor de segunda en films de dudosa calidad, y sin mantener muy buenas relaciones con su padre. Una noche en la que los dos amigos salen a tomar unas cervezas, acaban orinando en la fuente de un parque, mientras cada uno manifiesta lo mucho que les gustaría tener la vida del otro, Dave para poder disfrutar de no tener tantas responsabilidades y Mitch para saber lo que se siente al ser cabeza de familia. Dicho y hecho, al día siguiente, cada uno de ellos se ve encerrado en el cuerpo del otro, sin saber qué hacer para poder volver a recuperar su vida normal. Será entonces cuando empiecen los líos, ya que Dave (ahora Mitch) deberá hacerse cargo de un importante caso de fusión entre empresas que determinará su ingreso como socio en el bufete para el que trabaja, mientras que Mitch (ahora Dave) no sabe cómo comportarse con sus quehaceres diarios irresponsables, ni cómo reaccionar ante las insinuaciones de Sabrina (Wilde), al secretaria de Dave.

    “El cambiazo” podría definirse perfectamente como la versión para adultos –que no adulta- de “De tal astilla, tal palo – Like father, like son, 1987” y, de la aún más parecida, “Ponte en mi lugar – Freaky friday, 2003” la cuál, a su vez, no era sino un remake del film homónimo que tuvo como protagonista a una joven Jodie Foster a mediados de los años setenta. Sea como fuere, lo cierto es que la línea argumental de “El cambiazo” está lejos de ser original, ya que, como se puede ver, el tema de dos personas casi antagónicas que se intercambian la personalidad y deben hacer frente a una serie de imprevistos y compromisos ya había sido recogida en más de un largometraje. Así pues, ¿qué es lo que resulta interesante de “El cambiazo”? Pues, aunque resulte paradójico, la inmadurez de sus protagonistas. Uno de ellos, es un profesional consumado que necesita de esa pequeña dosis de “libertad” para saber apreciar aquello que tiene, mientras que el otro es un destarifado que desea inconscientemente ese voto de confianza para demostrar que puede ser una persona de lo más responsable. Por supuesto, todo ello queda aderezado con situaciones ordinarias (ver el instante en que Mitch –como Dave- aguarda a que la mujer de éste se meta en la cama para mantener relaciones sexuales pero, en vez de ello, se dedica a otros menesteres más escatológicos, o aquella otra secuencia en la que Dave –como Mitch- se ve forzado a “actuar” en una película semi-pornográfica), interpretaciones sobreactuadas (mitch –como Dave- en el buefete de abogados en el que aquel trabaja), y situaciones planificadas con el único objetivo de provocar la risa fácil a través de situaciones comprometidas (Dave –como Mitch- ante una mujer a punto de dar a luz que quiere sexo con él) y de lo más increíbles (la resolución del proceso de fusión de empresas en el que está inmerso Dave).

    Por consiguiente, “El cambiazo” es una película que se queda muy lejos de ser una buena comedia, aunque consigue ser los suficientemente intrascendente y banal como para hacer que las casi dos horas que dura no se conviertan en un suplicio excesivo para el espectador. Ahora bien, vaya por delante que el humor del film no es nada ingenioso, sino que siempre recurre a la broma fácil y, en muchos casos, ordinaria, para hacerse la simpática. El problema es que esto no siempre funciona. Así que, como novedad en alquiler este fin de semana, no es de lo peor que puede haber, pero se queda a mucha distancia de ser una gran película.

  • MR. HYDE DICE:
  • “El cambiazo” es una película para pasar un rato distraído y poco más. Tiene se gracia en algún que otro momento (sobretodo cuando a cada uno de los protas le toca hacerse cargo de los asuntos del otro), pero se nota a la legua que la peli es mala de cojones. Pero, por suerte, es una de esas pelis malas que sabe que es mala, y que no tiene ninguna intención de ser una obra de arte, sino hacer que pases un rato divertido con las tontunas que se les ocurren a este par de descerebrados. Lo que sí me ha llamado la atención es que, para ser una comedia con mensajillo, tiene un montón de guarradas, y sueltan tacos a tutiplén. Lo malo es que canta a la legua que se piensan que, por poner cuatro guarradas y sacar a los dos pavos de turno haciendo el chorra, la cosa va a ser un descojone y, me temo, que no es así, al menos durante todo el rato.

    Eso sí, si veis “El cambiazo”, creo que debéis tener en cuenta un par de cosas antes. Para empezar, recordad que el guión está hecho para provocar las situaciones de lío y comprometidas. Así que no le pidáis peras al olmo porque, de entrada, el que sale como una persona responsable y trabajadora es tachado poco menos que de calzonazos y de capullo, mientras que el zángano que se pasa el día rascándose los huevos es capaz de cerrar un trato millonario con sólo ver un par de capítulos de series de abogados. Como en la vida real, ¿no? Después, aprovechan la mínima ocasión que tienen para enseñar un par de tetas -no tanto como en el cine español, donde si no salen dos follando a los dos minutos parece que a la película le falta algo-, pero no en plan emocionante, sino para aguarte la fiesta a los pocos segundos (la mujer de uno se pasea medio en bolas por la casa para luego ponerse a cagar un ñordo descomunal, mientras que otra se queda como Dios la trajo al mundo, enseñando un bombo de nueve meses). Y, por supuesto, las clásicas escenas escatológicas de turno (uno sufriendo las consecuencias de una cagalera de sus hijos, y otro descubriendo lo chungo que es pelarse la zanahoria cuando el pito es del otro y no el tuvo).

    Vale, puede que leyendo hasta aquí, ya se os hayan quitado las ganas de ver “El cambiazo”. De todas formas, y como segunda cosa, también hay que tener en cuenta algo más. “El cambiazo” lo que quiere, por encima de todo, es ser graciosa. Yo no creo que lo consiga todo lo que debería (la mayorías de esas gracias lo son porque hablan de caca, culo, pedo y pis, que es un recurso que suele funcionar… aunque con un pelín más de moderación), aunque sí lo suficiente como para que te pases una par de horitas en la inopia. Eso sí, cuando acaba, lo primero que piensas es en la suerte que has tenido al no gastarte el precio de una entrada de cine para ver semejante despropósito. Así que, si la queréis alquilar esta semana dentro de las novedades del videoclub, pues vale, no es gran cosa pero tiene un pase. Ahora, sabed de qué va la cosa, porque está lejos de ser un peliculón, por muy simpáticos y monines que salgan los dos capullines que la protagonizan, y por muy buena que esté la que hacía de médico en la serie “House”.

    jueves, 10 de mayo de 2012

    CINE ACTUAL: "EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LA COMUNIDAD DEL ANILLO"

    TÍTULO: EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LA COMUNIDAD DEL ANILLO

    DIRECTOR: PETER JACKSON

    REPARTO: ELIJAH WOOD, IAN MCKELLEN, SEAN ASTIN, ORLANDO BLOOM, SEAN BEAN, VIGGO MORTENSEN, CATE BLANCHETT, CHRISTOPHER LEE, LIV TYLER, HUGO WEAVING, IAN HOLM, JOHN RHYS-DAVIS

    DURACIÓN: 165 min.

    AÑO: 2001

    GÉNERO: FANTÁSTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hacía varios años que, en Hollywood, se quería realizar una puesta en imagen real de "El señor de los anillos", la trilogía escrita por el inglés J.R.R. Tolkien. Pero, por diversos motivos (la imposibilidad de llevar a cabo la puesta en escena debido a lo costosísimo de la recreación del universo literario descrito en los libros, y de las limitaciones que presentaban los efectos especiales del momento, entre los factores más importantes), dicha idea se terminaba postergando de forma indefinida. La anterior versión databa de finales de los años setenta -"El señor de los anillos - The lord of the rings, 1978" era una producción animada dirigida por Ralph Bakshi-, pero no contenía un ápice del tono épico que se le pretendía dar a la historia. No fue hasta principios del nuevo siglo cuando una pequeña productora (New Line, empresa filial de Warner Bros) apostó fuerte por el proyecto, decidiendo producir la trilogía de corrido con el fin de abaratar costes, y poniendo al frente del proyecto a Peter Jackson, un director que, si bien había destacado anteriormente por sus films de corte fantástico y sobrenatural ("Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro) - Braindead, 1992" o "Agárrame esos fantasmas - The frighteners, 1996"), nunca antes se había puesto al frente de una súper producción de estas características -según parece, el coste conjunto de los tres largometrajes fue de unos trescientos millones de dólares-. De este modo, lo que parecía un proyecto arriesgado y de lo más ambicioso, no sólo triunfó a nivel crítico y (sobretodo) comercial, sino que sigue siendo máximo exponente del cine de aventuras fantástico. La primera -y mejor- de las partes, "El señor de los anillos: la comunidad del anillo", es el film que recisamos hoy.

    Bilbo Bolson (Holm) es un centenario hoibbit -raza de pequeños hombrecillos de pies peludos y orejas puntiagudas que pueblan la llamada "comarca" de la Tierra Media- que, antes de partir para aprovechar sus últimos días de vida, le lega a su sobrino Frodo (Wood) un legendario anillo. Sin embargo, el poder de dicho anillo es extraordinario, pues permite a su portador dominar las fuerzas oscuras de toda la Tierra Media. El temible señor Sauron, quien en su día poseyó y perdió el anillo en una terrible lucha contra los humanos, hará entonces todo lo posible por hacerse de nuevo con él para dominar a la humanidad. Será entonces cuando Frodo, acompañado de su buen amigo Sam (Astin) y dos hobbits más, se pondrá en camino hacia el Monte del Destino, donde fue forjado el anillo, con el fin de destruirlo. En su ayuda acudirán el gran mago Gandalf (McKellen), el arquero Légolas (Bloom) y el los guerreros Boromir (Bean) y Aragorn (Mortensen).

    Al hablar de "El señor de los anillos: la comunidad del anillo", es necesario hace una separación previa. Por una parte, cabe calibrar el film desde un punto de vista técnico (efectos especiales, puesta en escena, ambientación, acompañamiento muscial, etc.) y, por otra parte, de lo que el largometraje representa como tal, como obra audiovisual. En lo que concierne a lo primero, "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" es una maravilla. Prácticamente todos sus elementos técnicos están recogidos a la perfección, desde la impresionante ambientación que reproduce el mundo descrito por Tolkien (ver el poblado Hobbit, el Monte del Destino, la fortaleza en la que mora ese monstruoso dragón...), pasando tanto por la caracterización de los personajes como de los extras (el maquillaje es sensacional), o del vestuario (el traje de escamas de Galadriel o las negras túnicas de los espectros de Sauron que persiguen a los hobbits, por ejemplo). Además, cabe destacar, por encima del resto, la asombrosa labor como director de fotografía de Andrew Lesnie, quien consigue jugar con las luces de una forma tremenda en cada una de las situaciones de la película, según lo requiera la secuencia: las nieblas para los momentos de amenaza, los tonos claros para las batallas a cielo abierto (esos planos aéreos de la comunidad del anillo mientras cruzan grandes superficies verdoasas y frías montañas heladas), o los lúgubres para aquellos instantes de temor (ver el pasadizo que conduce a la expedición hacia el interior de una montaña repleta de orcos, y por los que se guían únicamente alumbrados por la luz que desprende el cayado de Gandalf). Asimismo, la múscia compuesta para la ocasión por el habitual colaborador de David Cronenberg, Howard Shore, no puede ser más inspiradora, puesto que con sus acompañamientos a base de coro y grandes percusiones consigue redondear ese halo épico que desprende el "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" de principio a fin.

    Ahora bien, que, como película, "El señor de los anillos: la comunidad del anillo", se encuentre a la altura de su virtuosismo técnico, eso ya es otro cantar. No hay que negarle la más que patente voluntad de querer resultar un espectáculo entretenido aunque, tampoco es menos cierto, que acaba resultando más pretencioso de lo que cabría esperar. A pesar de que no es trabajo fácil poner en imágenes la extensísima trilogía literaria escrita por Tolkien, Peter Jackson parece caer en la trampa de lo suntuoso, es decir, que confía más en los aspectos visuales del largomentraje que no el que el mismo tenga un contenido más coherente. Como película de aventuras, funciona por momentos, al igual que como drama épica, pero no consigue mantener un mismo tono (ora de acción cobstante, ora de conherencia argumental) durante sus tres horas. Es por ello que, al final, da la sensación de que si hubieran optado por hacer una película menos extensa y visualmente impactante, "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" hubiera sido una obra redonda.

    No obstante, tal y como hemos dicho, hay que saber de qué tipo de film estamos hablando. Evidentemente, los responsables de hacer de "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" un gran espectáculo tienen más que claro que todo debe pasar por los inevitables cánones del star system hollywoodiense, más preocupado por la cantidad de entradas que venderán y el número de paquetes de palomitas y refrescos que acompañarán a cada entrada, que no de si la factura del film es impecable. Sin embargo, con todo y con ello, no hay que negar que "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" es uno de los shows estéticos más impresionantes de la última década. Aunque haya más de uno -me incluyo en el grupo- al que no interese lo más mínimo toda esa supuesta mitología que rodea la obra de Tolkien.

  • MR. HYDE DICE:
  • Vaya por delante: no soy ningún fan de nada que tenga que ver con "El señor de los anillos". Ni me he leído las novelas, ni me interesa ese mundo fantástico (para mundos raros, me quedo cien veces antes con el de "Myst"), y me dan una penica todos esos frikis que se visten y hablan cosas raras como los de las novelas de Tolkien que no sabría si consolarlos o meterles una colleja. Es algo parecido a lo que me pasa con los libros y películas de Harry Petas, que no me interesa lo más mínimo. Ahora bien, no sería la primera vez que no me interesa un libro pero la peli que haceb basada en él es una caña. Así que, como casi todo el mundo, cuando se estrenó "El señor de los anillos: la comunidad del anillo", fui a verla, esperando que la cosa fuera lo suficientemente interesante como para que las casi tres horas que dura no se me hicieran eternas. Por suerte, y en honor a la verdad, debo admitir que la película me gustó, que me pareció interesante y muy bien hecha, y que consigue que una historia que me la pela de arriba a abajo me distrajera un buen rato. Eso sí, que pasara lo mismo con las otras dos partes, ya es otro cantar. Pero de esto ya hablaremos en otra ocasión.

    "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" es un prodigio de efectos especiales y puesta en escena repleta de la épica de las películas así rollo medieval más famosas. Eso no lo dudo. Pero es que me interesa tan poco todo ese rollo de enanos coñeros y ogros más feos que Rosy de Palma chupando un limón... Bufff, qué complicado es hablar de una película cuando te la pela olímpicamente de qué va y lo que les pasa a los protagonistas. Pero, por suerte, para los que os pase algo parecido a mí, podéis estar tranquilos, porque "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" se las apaña para resultar entretenida durante las casi tres horas que dura. Es cierto que hay trozos que son un poco bodrio (todo el principio hasta que se descubre qué pasa con el anillo, o lo que pasa en el país ese raro de las hadas -o lo que sean-, en el que Frodo se recupera de un mandoble que le mete uno de los malos, por ejemplo), pero el resto tiene la aventura suficiente y escenas de lucha entre orcos y humanos lo suificientemente emocionantes como para sacarte de la modorra en la que te habías empezado a quedar.

    Ahora bien, hay cosas que se podían haber ahorrado. Por ejemplo, todo ese rollo en plan Obi-Wan Kenobe descarado que hay entre Frodo y el mago es un poco tostón, igual que lo que pasa con la historia de amor que insinúan (porque en las dos pelis de después ya se explayan a gusto con ella) entre Aragorn y una elfa -que tela huevos, porque el Aragorn éste parece no tener ni idea de lo que es una buena ducha-. Por lo demás, ya os digo que tiene trozos flipantes de efectos especiales a porrillo que animan la función. Pero, si es que aún no la habéis visto, tened claro que "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" es larga, tiene muchos efectos especiales, y la historia gira entorno a ciraturas raras de pelotas, hechizos, señores de la oscuridad (o como se llamen) y cosas parecidas. Si aún así tenéis ganas de estar tres horas viendo batallas y trolls, pues adelante. A mí no me disgustó (las otras dos sí que son un bodrio de cojones), pero tampoco es de las que me dejó flipado. Vamos, que para ver de cuando en cuando. Eso sí, la múscia, chuilísima.

    miércoles, 9 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 90: "PHILADELPHIA"

    TÍTULO: PHILADELPHIA

    DIRECTOR: JONATHAN DEMME

    REPARTO: TOM HANKS, DENZEL WASHINGTON, ANTONIO BANDERAS, JASON ROBARDS, MARY STEENBURGEN, JOANNE WOODWARD, CHARLES NAPIER

    DURACIÓN: 122 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • No son muchas las veces que se ha tratado el tema del sida en una película comercial. A pesar de que exista algún que otro ejemplo como el de "Compañeros inseparables - Longtime companion, 1990" o el telefilm "En el filo de la duda - And the band played on, 1993", pero ninguna de ellas con relevante trascendencia. Por ello, cuando el oscarizado director Jonathan Demme realizó "Philadelphia", film en el que se habla abiertamente de esa temible enfermedad y, además, se defiende por activa y pasiva a un enfermo de sida, fueron muchos los que se mostraros escépticos ante la calidad del producto. Sin embargo, tras su estreno, quedaron claras, al menos, dos cosas: que Tom Hanks estaba destinado a ser uno de los grandes intérpretes de finales de siglo XX y principios del XXI, y que con un buen guión y un equipo de primera fila se podía hacer "una película sobre el sida" llena de interés y suspense en combinación con el célebre "cine de juicios". una nueva muestra de que "El silencio de los corderos - The silence of the lambs, 1991" no fue flor de un sólo día.

    Andrew Beckett (Hanks) es uno de los mejores abogados del bufete que dirige, junto a otros socios, Charles Wheeler (Robards). Andrew, que es homosexual y vive con su amante, Miguel (Banderas), tiene sida. Cuando lo descubren en su bufete, y tras alegar una determinada falta, es despedido. Convencido de que su despido responde más a motivos homófobos y de discriminación por su enfermedad, decide llevar a los tribunales al bufete. Para ello, contará con la ayuda del único letrado dispuesto a defenderle, Joe Miller (Washington) quien, por su parte, también siente una cierta aprensión ante la enfermedad degenerativa de Andrew.

    A diferencia de otros largometrajes, "Philadelphia" está estructurada de forma que no se establece una rotura excesivamente abrupta entre las dos mayores temáticas que se desarrollan en el film. Así, tanto el desarrollo de toda la intriga asociada al proceso judicial como del drama personal que sufre el protagonista y sus allegados se va entremezclando a lo largo de las dos horas de metraje, consiguiendo un equilibrio de lo más efectivo. De este modo, Demme consigue no empalagar en exceso al espectador ni con las escenas más íntimas (la reunión familiar de Andrew y Miguel con la familia del primero, los constantes momentos de crisis de Andrew que comparten los dos amantes, o la secuencia del baile de disfraces en casa de ambos), edulcoradas (lo que le sucede a Drew tras el juicio), ni que le resulten chocantes los cambios de temática y ambientación de la película (toda la acción que se desarrolla en el juicio).

    Por supuesto, la labor de Demme no es la única a destacar a nivel técnico, pues la fría fotografía de Tak Fujimoto (quienes ya habían colaborado juntos previamente en "El silencio de los corderos") consigue, por un lado, el toque necesario que esta historia de consumición personal requería (ver las panorámicas de la gran ciudad mientras un demacrado Andrew las recorre, visiblemente desmejorado) y, por otro lado, dar el abrigo necesario a los personajes durante aquellos instantes en que la vida parece darles un pequeño respiro (las secuencias en las que Andrew parece superponerse un poco a su enfermedad, o la parte del metraje que se dedica al personaje de Joe: el nacimiento de su hija, la lucha contra sus prejuicios personales, etc.).

    Y, en último lugar, sólo puede alabarse la portentosa actuación de Tom Hanks. "Philadelphia" no sólo supuso el punto de inflexión en su carrera, sino que demostró que era muchísimo más que un actorzuelo de segunda. Su interpretación de abogado contagiado de sida en fase terminal no sólo consigue que el espectador le dé su apoyo inmediato (a pesar de ciertas escenas un tanto chocantes, como las que comparte con Antonio Banderas) sino que hace de él una persona digna de compasión con independencia de sus preferencias sexuales o de sus gustos personales. Por poner un ejemplo, no hay más que ver el increíble trabajo de Hanks en momentos tan puntuales como aquellos en los que Andrew recorre los bufetes de Philadephia sin conseguir que nadie le represente legalmente, hasta el punto de decidir recluirse en una biblioteca para preparar su propia defensa; o como cuando escucha en su casa, a todo volumen y totalmente absorto, a Maria Callas cantar "La mamma morta". Por su parte, también es de agradecer que el actor encargado de dar vida a l letrado que acabará defendiéndolo haya recaído en Denzel Washington, puesto que éste es de los pocos actores a los que siempre es un placer contemplar en cualquier tipo de actuación (ver el primer cara a cara cuando Andrew le pide que le defienda, o cuando realiza el alegato final en el juicio).

    En definitiva, "Philadelphia" logra ser un entrañable retrato de un hombre que hace lo posible por sobreponerse a una terrible enfermedad, y tratar de ser reconocido profesionalmente con independencia de sus dolencias. Es una enfermedad desagradable, pero la película ayuda a hacer comprender al espectador que no sólo se trata de números y depravaciones sino que, tal y como intenta el personaje principal, quiere ser reconocido como tal, y defender su dignidad como persona por encima de todo. Por supuesto, Jonathan Demme adereza el guión de Ron Nyswaner con hábiles y dinámicas secuencias de juicio que contribuyen a que el film consiga captar la atención del espectador, poco habituado a dramas de este calibre.

  • MR. HYDE DICE:
  • No es fácil hablar de una película como "Philadelphia". Separar lo que es la película del tema que trata es chunguete. Pero supongo que aún es más jodido hacer una "peli de juicios" con el añadido de estar tratando un tema tan delicado como el sida. Pero aún tiene más mérito que la película sea estupenda, que la historia te interese un montón, y que los que la hacen quieran dar una visión de los gays que no tiene nada que ver con las maricas de pueblo que parecen salir cada dos por tres haciendo el gilipollas en algún que otro canal de televisión -¿alguien ha dicho Tele 5?-.

    Por lo que se refiere a la película, "Philadelphia" tiene una historia cojonuda. Partiendo de un hecho(que podría haber sido el sida como cualquier otra cosa), consiguen hacer una especie de protesta en plan concienciación de lo que implica estar enfermo (sida, cáncer, tanto da) y ser marginado por ello. Y, además, mezclarlo todo con un juicio en el que estás casi conteniendo el aliento para que la cosa se resuelve como a ti te gustaría. En medio de todo ello, un montonazo de cosas chulas y muy bien hechas: Tom Hanks dejándote con la boca abierta con el papelón tan tremendo que hace (tener presente que, antes de esta peli, el amigo Tom sólo había hecho comedias chorras y alguna que otra tontuna romántica) y Denzel Washington actuando igual de bien que siempre; una música cojonuda (no sólo por la canción de Bruce Springsteen, sino porque cada trozo de música -sobretodo de ópera, que no es que a mí me guste demasiado- le va a la peli como anillo al dedo), y la forma que tienen de combinar tanto los trozos de más emoción por la enfermedad del prota, y el suspense por el juicio, ya ni os cuento.

    Ahora bien, si creo que "Philadelphia" consigue realmente algo, es que una persona con una enfermedad que lo revienta tanto por dentro y por fuera como el sida sea visto no con asco, sino como alguien cualquier otro enfermo digno de compasión y ayuda. Por supuesto, de eso se encarga Tom Hanks, que hace que el tío te dé tanta pena que prefieres que a los estirados trajeados de sus jefes, capaces de cometer perjurio y mentir como guarros se les caiga el pelo. Por supuesto, da cosilla ver las diferentes fases de decrepitud que van afectando a Hanks (olé el maquillaje tan realista que han sido capaces de usar en la peli para cada fase de la enfermedad del protagonista) pero aún así, sigue siendo digno de compasión, y te da que pensar. Por supuesto, se agradece que "Philadelohia" no sea un drama en vena, sino que la parte judicial es como una especie de bálsamo porque, además, ya os digo que te la pasas todo el rato haciendo fuerza para que gane quien toca.

    Así que ya sabéis, "Philadelphia" es una peli triste, durilla a cachos, pero muy muy muy bien hecha, con un Tom Hanks como no ha estado en su vida y de las que, por muy chunga que sea su historia, no hace daño a la vista, y te ayuda a ver esa enfermedad terrible que es el sida desde un punto de vista diferente.