lunes, 21 de mayo de 2012

CINE CLÁSICO: "AL ROJO VIVO"

TÍTULO: AL ROJO VIVO
DIRECTOR: RAOUL WALSH
REPARTO: JAMES CAGNEY, VIRGINIA MAYO, EDMOND O'BRIEN, MARGARET WYCHERLY
DURACIÓN: 111 min.
AÑO: 1949
GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En la historia del cine, ha habido –y sigue habiendo- actores y actrices a los que resulta imposible no verlos interpretando un determinado tipo de papel. Para muchos, Humprfey Bogart siempre será el duro detective al que nada ni nadie es capaz de atar; Clint Eastwood siempre será el vaquero más forajido de todo el Oeste; Sir Laurence Olivier el ejemplo del gentleman inglés por excelencia; Marylin Monroe el ideal inalcanzable de mujer sexy; y otras figuras más modernas como Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, los héroes de acción indiscutibles. En el caso que hoy nos ocupa, James Cagney siempre fue el gángster más malvado y despiadado de toda la historia del cine. Al comienzo de su carrera, parecía no haber papel que interpretara el actor neoyorquino que no estuviera marcado por la violencia de las bandas armadas o con la delincuencia, participando así en míticos largometrajes como “El enemigo público – The public enemy, 1931”, “Ángeles con caras sucias – Angels with dirty faces, 1938”, o la que hoy nos ocupa, “Al rojo vivo”.
    Cody Jarrett (Cagney) es el jefe de una banda de delincuentes. Juntos, de forma muy precisa, ejecutan un importante golpe a un tren que transporta una fuerte suma de dinero. Tras repartirse el botín, se reparten lo conseguido y se dispersan, a la espera del siguiente golpe. Sin embargo, tras interceptarle durante su huida, Cody decide entregarse voluntariamente para cumplir una condena menor. Su plan es poder volver a estar libre en pocos meses para seguir delinquiendo, tiempo durante el cuál será su posesiva e inquisitiva madre (Wycherly) quien se ocupará del “negocio” familiar, manteniendo a raya a la oportunista esposa de Cody, Verna (Mayo). Será entonces cuando, estando en la cárcel, Hank Fallon (O’Brien), un policía especializado en infiltrarse en bandas de delincuentes, hará lo posible para entrar a formar parte del círculo de confianza de Cody.
    “Al rojo vivo” es una curiosa muestra del cine negro menos elegante. Conste que decimos lo de “menos elegante” porque, a diferencia de otros largometrajes clásicos protagonizados por Bogart o Glenn Ford, aquí el protagonista no es un villano de métodos limpios y concisos, sino que el Cody de Cagney es la muestra más evidente del psicópata compulsivo. El personaje al que el actor da vida es un sociópata tremendamente influenciado por la figura de su madre, de la que es fiel devoto y seguidor, haciendo cuanto está en su mano tanto para darle gusto como para hacer lo que ella ordena sin pensar en ninguna consecuencia, ni importarle los efectos que tales actos puedan tener. De hecho, la secuencia con la que finaliza el largometraje, incluyendo la famosa frase “¿Lo ves, mamá? ¡La cima del mundo!” es ya de las más famosas de la historia del cine, y la más clara muestra tanto de la locura del personaje como de su temperamento destructivo.
    Por su parte, el director Raoul Walsh realiza una puesta en escena excelente, al no primar la espectacularidad de las secuencias de mayor acción (el asalto al tren, la evasión de la cárcel, o el fallido atraco final) en detrimento de la misma historia y del guión que recitan sus intérpretes con una convicción asombrosa. Así lo procura con esos primeros planos de Cagney en la cárcel, o mientras estudia las diferentes posibilidades de salir airoso de las situaciones más complicadas (en un auto-cine cuando decide entregarse, o en su refugio antes de dar a conocer la ejecución del último atraco). Por su parte, el resto de elementos técnicos consiguen reforzar esa sensación de peligrosidad y carencia de miedo a la muerte del villano protagonista, tal y como lo demuestra el trepidante clímax del film (atención a la música de Max Steiner mientras Cody huye con el último de sus compinches) que, por derecho propio, ya es una secuencia inmortal de la historia del cine.

  • MR. HYDE DICE:

  • Pues en mi opinión, si sumas y “Atraco perfecto – The killing, 1956” y “El precio del poder – Scarface, 1983”, con unas gotitas de “Infiltrados – The departed, 2006”, el resultado es “Al rojo vivo”. Bueno, eso teniendo en cuenta que estas dos pelis son bastante posteriores a la otra, pero vamos, que os sirve para haceros una idea. “Al rojo vivo” tiene cosas muy chulas y otras un pelín más mejorables aunque, en líneas generales, la película me ha gustado. Reconozco que tiene más años que el jabón, pero a mí aún me sigue pareciendo más falso que un billete de tres euros que los protagonistas de las películas apunten con sus pistolas y disparen de esa forma, así con brazo pegado al cuerpo, y casi sin inmutarse, rollo Bogart. Pero bueno, es el estilo de aquellas películas, así que tampoco hay que darle muchas vueltas al asunto. Lo que sí que no podía dejar de preguntarme al acabar de ver “Al rojo vivo”, es lo guapa que podría estar la peli si hicieran una versión moderna hoy en día. Con la forma de hacer películas que hay ahora mismo, fijo que la nueva versión que hicieran lo petaba. Pero bueno, estamos hablando de un clásico, así que haremos como con las novias de los amigos: se mira pero no se toca.
    Estoy seguro de que, hace un porrón de tiempo, cuando se estrenó “Al rojo vivo”, tuvo que dejar flipada a la gente por la violencia que tiene. Lo bueno que le veo yo a esa violencia, es que es tanto física (bastante disimulada, hasta para ser una película clásica –no se ve ni gota de sangre, y no se recrean para nada en cada muerto-) como, sobretodo, psicológica. Y si no, no tenéis más que echarle un vistazo a qué es lo que le hace actuar así al malo: su madre. Es como si la influencia de la señora ésta, cual Norman Bates cualquiera, volviera tarumba al delincuente éste, para seguir haciendo todo lo que hace, y ser así de bestia y despiadado. Eso está contado en la película de maravilla, hasta el punto que es casi más interesante la influencia de la vieja que no los atracos que quiere planear el hijo. Por ejemplo, no os perdáis el momento en que el gángster tiene uno de sus ataques salvajes de migraña y la madre no sólo lo ayuda a tranquilizarse, sino que se preocupa porque el resto de su banda no lo vea así de débil. O como cuando se van del sitio donde se han escondido después del atraco al tren y la madre le recomienda al hijo que se cargue al lisiado de la banda al que han abandonado en la caseta para que no hable. Os aseguro que la cara de degenerado que pone él no tiene precio, que casi parece que disfruta cuando la madre le dice que sea así de bestia.
    Por suerte, “Al rojo vivo” hace que la historia te enganche hasta el final, gracias a su variedad. Empieza con un asalto de lo más currado a un tren, sigue con la huida de la banda y con toda la parte de la cárcel, con la fuga, la venganza y la preparación del último atraco. Y todo en menos de dos horas. Aquí es donde yo le veo otra cosa buena a “Al rojo vivo”, que la historia del policía infiltrado entre tanto malo, y la preparación del golpe en el que no va a tener más remedio que participar (con el riesgo dentro y fuera de la cárcel de que alguno lo descubra), hace que aumente la intriga de la peli. Además, me gusta la forma en que se las ingenian para salvar esos momentos (cuando el poli infiltrado se tiene que vacunar en la cárcel o cuando, antes de dar el golpe, se mete en el camión cisterna antes de que uno de los malos le pueda ver la cara.
    Por lo demás, “Al rojo vivo” es una película policíaca como cualquier otra. Lo único, aparte de lo interesante de la historia, que yo destacaría de ella es la actuación tan cojonuda del malo. Se nota que el tío disfruta haciendo de cabrón desalmado, y que las escenas más violentas en las que debe pegar a alguien o cargárselo, casi parece que esté a punto de levitar. Puede que, a causa de querer contar tantas cosas –lo que os decía antes de que varía mucho de temática-, se acabe perdiendo un poco en una especie de confusión, al no saber si tomarse como una película de atracos, drama carcelario, o psicológico (con todas las movidas de la madre). Pero, aparte de eso, reconozco que es evidente que a “Al rojo vivo” la tomen uno de los iconos del cine clásico de atracos. Sólo por ver la cara de tarado total que pone el malo, y lo mala malísima que es la madre, ya merece la pena. Ah, y por supuesto, por ese final tan a lo bestia –un tanto exagerado, todo haya que decirlo- que tiene. Que yo sepa, ninguna película (aparte de un poco de “El precio del poder” que os decía antes), ha terminado así. Casi na.

    domingo, 20 de mayo de 2012

    CINE EN CARTEL: "LA SOMBRA DE LA TRAICIÓN"

    TÍTULO: LA SOMBRA DE LA TRAICIÓN

    DIRECTOR: MICHAEL BRANDT

    REPARTO: RICHARD GERE, TOPHER GRACE, MARTIN SHEEN, TAMER HASSAN, ODETTE ANNABLE, STEPHEN MOYER, CHRIS MARGUETTE

    DURACIÓN: 98 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tom Highland (Sheen), uno de los directores del FBI, debe hacer frente a un complicado caso. A raíz de una serie de asesinatos, parece se que Cassius, un antiguo espía ruso al que se daba por muerto, sigue en activo dentro de territorio estadounidense. Por ese motivo, Tom acude a Paul Shepherdson (Gere), un agente retirado que, en su día, parecía haberlo liquidado. A pesar de que Paul afirma repetidamente que Cassius está muerto, las pruebas de su reciente actividad parecen indicar lo contrario. Así pues, tras asignarle la ayuda de Ben Geary (Grace), un experto en la trayectoria de dicho criminal, Paul debe iniciar una nueva investigación para descubrir qué ha sucedido realmente con Cassius, y por qué parece estar de nuevo en activo.

    “La sombra de la traición” es un claro ejemplo de film que falla por completo a causa de su guión. El libreto escrito a cuatro manos por el propio director y su colaborador, Derek Haas cae en todas las trampas habidas y por haber del cine de intriga de espías, aprovechando a penas un par de novedades para terminar cayendo en el absurdo más absoluto. Lo cuál, no deja de ser una lástima, sobretodo si se tiene en cuenta que las actuaciones son de lo más correctas –aunque Richard Gere parece encontrarse un tanto perdido en un personaje con el que da la sensación de no sentirse del todo cómodo-, y que la puesta en escena del casi debutante Michael Brandt no tiene nada de reprochable. Es más, “La sombra de la traición” cuenta con todos los elementos para, a priori, dar lugar a un estupendo thriller policíaco: presupuesto holgado, actores de renombre, aspectos técnicos cuidados (fotografía, montaje, música...) pero, de nuevo, el guión falla de forma estrepitosa.

    De entre los momentos más destacables del largometraje, destacan a la fuerza los correspondientes a los primeros veinte minutos, cuando Paul acude a los despachos del FBI desde los que se lleva la investigación de los asesinatos cometidos por Cassius. Es ahí, precisamente, en la interactuación entre Gere y Sheen, cuando el film gana enteros logrando una acertada tensión del momento que hace que el público se sienta de lo más interesado por el argumento, así como las constantes intervenciones del personaje de Ben defiende con perseverancia que Cassius aún está vivo y operativo. Cada uno de estos momentos consigue hacer que el espectador quiera formar parte de este juego de sospechas y engaños (cosa que también ocurre en el momento en que un prisionero ruso, antiguo objetivo de Cassius, se fuga de la cárcel). Lo mismo sucede cuando Ben, ayudado por uno de sus compañeros de despacho, empieza a elaborar la teoría de quién puede encontrarse tras el seudónimo de Cassius, de acuerdo con las pruebas que posee de sus anteriores asesinatos.

    Sin embargo, todos estos intentos caen en saco roto, no tan sólo cuando se desvela precipitadamente la identidad del espía asesino, sino también cuando se descubren las intenciones y verdadera misión de otro de los personajes, así como los motivos que impulsan a actuar al famoso Cassius. En definitiva, “La sombra de la traición” es un film que pretende beber del clasicismo de la fuente de los largometrajes de espionaje más tradicionales aunque, a causa de un flojísimo guión, no consigue despertar más que un leve interés por una historia que, de haber contado con un libreto diferente o revisado, podría haberse convertido en un entretenimiento de primera.

  • MR. HYDE DICE:
  • “La sombra de la traición” es de vídeo total. No porque sea mala, sino porque es una parida y que, para lo que te cuentan, no merece la pena amochar la pela que cuesta una entrada. La historia no es nada del otro mundo, y con lo que te encuentras, aunque sea distraído, tampoco es que sea el colmo de la originalidad. Si eres de esas a las que le encanta el estilo canoso de Richard Gere, pues estupendo (conste que digo “esas” y no “esos” deliberadamente), porque el amigo Ricardo en el noventa y mucho de la película. Así que, supongo que ahora toca decir por qué una peli sobre espías, con asesinatos de por medio y sus momentos de intríngulis, me ha dejado más indiferente que un folleto del Conforama.

    Para empezar, la historia se viene abajo a los veinte minutos. Normalmente, esto suele pasar cuando la película está a punto de acabar –que es cuando suelen hacer las cagadas-, o cuando ya llevas un buen rato con la historia. Pero decir quién es el malo antes de que haya pasado media hora... pues hombre sí que es original (porque no creo que nadie suela ser tan gilipollas como para fastidiar la sorpresa nada más empieza el show), pero me parece una cagada como un piano. Hay que ser muy bueno y tener una historia bestial para que, sabiendo quién es el malo casi al principio, consigas tener a la peña con las uñas clavadas en la butaca. Pero, por desgracia, “La sombra de la traición” no es de esas. Es más, aquí hay más de un momento en que tienes la sensación de que están tontos los que han escrito la historia porque te meten supuestos momentos de intriga o que no hacen ninguna falta (esa persecución de un tío que sale pitando como una liebre de donde han matado a una persona, ¿a qué santo viene, si luego no pasa nada, ni tiene ninguna repercusión?), o que no aclaran bien cómo terminan (¿alguien sabe qué es lo que pasa cuando Gere se mete en una fábrica buscando al supuesto Cassius, y el ruso de turno se las pira?).

    Aparte, cuando te la juegas revelando el final así a puro huevo, se supone que es porque, después, tienes algún as guardado en la manga que le dé el toque final a toda esa trama de espías y asesinos. Pero es que, cuando llega ese toque final, te quedas con la boca abierta por la pollada que se cascan. Y es que la sorpresa, ni tiene sentido, ni te aclara lo que ha estado pasando hasta ese momento, ni te deja contento. Así que, como veis, no es que “La sombra de la traición” acabe siendo de lo más recomendable.

    Yo no entiendo mucho de películas, ni de si el problema es que un actor dice esto, o que el director hace aquello, pero os puedo decir lo que convence y lo que no. Y, en este caso, es al historia lo que falla de principio a fin porque, lo que es el resto, las actuaciones, el dinamismo de la acción y el tono de misterio, más o menos está logrado. Es más, en muchas ocasiones, “La sombra de la traición” parece un refrito de “Salt – Salt, 2010”, aquella peli de Angelina Jolie en la que hace de espía oculta, aunque sin el grado de entretenimiento que tenía la de la novia de Brad Pitt (y mira que era mala la jodía). En fin, que a tenor de lo que está saliendo últimamente en el cine, creo que mejor será quedarse en casa, o salir por ahí con unos amigos a tomar unas copas.

    sábado, 19 de mayo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "CLEANER"

    TÍTULO: CLEANER

    DIRECTOR: RENNY HARLIN

    REPARTO: SAMUEL L. JACKSON, ED HARRIS, EVA MENDES, KEKE PALMER, LUIS GUZMÁN, ROBERT FOSTER, MAGGIE LAWSON

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 2007

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • No hay quien entienda a los mandamases de las productoras de Hollywood. Tan pronto encumbran a un director como lo despedazan sin piedad, relegándolo a producciones de segunda y tercera fila, cuando lo único que sigue haciendo es aquello por lo que, en su día, fue alabado. Algo similar es lo que le ha ocurrido Renny Harlin. El director de origen finlandés empezó labrándose un nombre en el cine de acción de los noventa con producciones tan amenas como "La jungla 2. Alerta roja - Die hard. Die harder, 1990" o "Máximo riesgo - Cliffhanger, 1993" aunque, posteriormente, caería en desgracia tras los monumentales fracasos comerciales consecutivos de films como "La isla de las cabezas cortadas - Cutthroat island, 1995" y "Memoria letal - The long kiss goodnight, 1996". Y, ni siquiera la realización de otros largometrajes posteriores que se acercan en gran medida al nivel de entretenimiento de sus primeras películas ha conseguido devolverle a la primera línea de los directores de acción del panorama actual. En el caso que hoy nos ocupa, "Cleaner" es una de las mejores demostraciones de lo que Harlin es capaz de hacer cuando dispone de buen material, es decir, de (muy) buenos actores y de un interesante guión.

    Tom Cutler (Jackson) es un ex-policía que, desde el asesinato de su esposa en su domicilio durante un robo, se gana la vida como "limpiador" de escenas de crímenes. Ello le permite seguir en el entorno policial que tanto le gusta, pero disponiendo de una seguridad que le permite llegar todas las noches junto con su hija pequeña, Rose (Palmer). Un día, Tom recibe un encargo como cualquier otro: debe acudir a una casa, en uno de los barrios adinerados de la ciudad, propiedad de Ann Norcut (Mendes) para limpiar la escena de lo que aparenta haber sido un suicidio. Tras finalizar su trabajo con la misma eficiencia de siempre, Tom descubre que el detective Vargas (Guzmán) está investigando la desaparición de un hombre que, sorprendentemente, parece ser el mismo del que Tom ha limpiado los restos. Confundido por ello, y temiendo ser el responsable de haber eliminado las pruebas de un asesinato encubierto, Tom acude a su buen amigo y también policía Eddie Lorenzo (Harris) con el fin de que le ayude a descubrir qué ha pasado en realidad.

    "Cleaner" es una película correctísima. Harlin prescinde de los epilépticos movimientos de cámara utilizados en sus producciones de acción para rodar un thriller sólido y bien hecho. El planteamiento es de lo más original, lo que le permite al director ir haciendo que el espectador vaya involucrándose poco a poco en una historia de traiciones y asesinatos sorprendente. Y lo mismo puede decirse de la investigación que comienza a realizar el personaje de Jackson, cuyo temor a ser cómplice de asesinato también comparte el público con él.

    Ahora bien, todos esos esfuerzos parecen diluirse en una mezcla de sub-tramas que se acumulan en su último tercio, y que provoca que una película que avanzaba a tan buen paso, termine convirtiéndose en un refrito de films de intriga de serie B. De hecho, mi querido colega Hyde, al terminar de verla, me dijo que es como si los protagonistas de "Fuego en el cuerpo - Body heat, 1981", aquel fascinante film noir protagonizado por William Hurt y Kathleen Turner, hubieran recurrido al "limpiador" al que encarna Jackson después de haber perpetrado su crimen. No puedo estar más de acuerdo con él. Es una lástima que, con el buen ritmo y el interés que se crean hasta los últimos quince minutos, el guión despedace de ese modo lo que estaba siendo una película excelente. Por fortuna, a pesar de ello, el resto de "Cleaner" está repleto de momentos en los que tanto como Jackson como Harris dejan más que claro que son dos de los mejores actores que tiene el cine en estos momentos. Jackson brilla con luz propia en secuencias como la que abre el film, y la que describe con todo lujo de detalles en qué consiste su trabajo ante un grupo de estupefactos invitados durante el trascurso de una fiesta, y Harris hace lo propio, en especial, cuando trata de convencer a su amigo para que se olvide del caso (ver la visita que hace a la hija de Cutler, de la que es padrino). Y lo mismo puede decirse de las impecables escenas que se concentran en la investigación criminal: desde las primeras averiguaciones de Cutler (ver la primera conversación con el detective Vargas) hasta las pruebas más incriminatorias que descubre (el libro de registros que guardaba el difunto).

    En resumidas cuentas, "Cleaner" es un film policíaco realizado con soltura y logrando mantener una intriga muy bien dosificada. Cierto es que la parte final desmerece ligeramente los resultados que se habían alcanzado hasta el momento pero, aún así, resulta una distracción de lo más recomendable y llena de suspense.

  • MR. HYDE DICE:
  • "Cleaner" es una peli que empieza muy bien para acabar siendo la típica película de sobremesa de un domingo. No veáis cómo me jode cuando pasa eso: que arranca que te rilas y, conforme ves que empiezan a pasar cosas, ya te hueles a la legua cómo va a acabar la cosa. Y voi-là, ni más ni menos que como te habías imaginado. Así que te quedan dos opciones: o te quedas con lo que molan las mejores partes y piensas en lo que podría haber sido, o te cabreas y te conformas con lo que hay. Yo, he elegido la primera alternativa.

    Llamadme garrulo si queréis, pero me gustan la pelis de Renny Harlin. ¿Que por qué? Pues porque te dan ni más ni menos lo que parece: entre hora y media y dos horas de diversión a base de tiroteos, persecuciones y acción a tutiplén. Las hay buenas ("La jungla 2. Alerta roja", "Máximo riesgo"), no tan buenas pero divertidas a base de bien ("La isla de las cabezas cortadas", "Deep blue sea - Deep blue sea, 1999", "Driven - Driven, 2001"), y otras de las que mejor no acordarse ("Las aventuras de Ford Fairlane - The adventures of Ford Fairlane, 1990", "Memoria letal - The long kiss goodnight, 1996", "La alianza del mal - The covenant, 2006"). Ésta no sé muy bien dónde meterla. Se nota que el tío se lo ha currado mucho más que cuando hace películas a base de explosiones y poca cosa más, pero tampoco es de esas que son un súper espectáculo que hacen que, cuando vuelves a pensar en ella, la quieras volver a ver.

    De todas formas, tampoco os quiero quitar las ganas de verla, porque "Cleaner" está de lo más bien, aparte de lo que os he dicho arriba. Para empezar, ver a dos actorazos -cuando quieren- como Ed Harris y Samuel L. Jackson codo con codo, es un pasote. Además, la historia es bastante original porque no suele verse en las pelis de asesinatos nada que tenga que ver con lo que te cuentan aquí (no os perdáis ojo del momento en que tiene que limpiar el salón en el que parece que alguien se ha suicidado, que es cojonudo). Además, la intriga la mantienen de fábula, lo que hace que te quedes como un bobo pegado a la pantalla para tratar de adivinar qué es lo que le está pasando al pobre "limpiador". Es como si te dieran las piezas de un puzle y tuvieras que intuir cómo arreglarlo -la cagada es que, a nada que seas un poco avispado, te lo hueles a la primera, pero en fin...-.

    Lo que a mí me da rabia de "Cleaner" es que, yendo tan bien, y con las otras tramas que se sacan de la manga y que están estupendas (lo del registro del número de placas de los polis "comprados", lo de la amenaza a la hija del prota), que al final decidan usar el argumento que menos interesa de la película para acabarla, sacar al malo de turno, y hacer que acabe como termina la mayoría de pelis policíacas. De todas formas, hay que reconocer que, a pesar de esto, "Cleaner" consigue tenerte enganchado todo el rato y que, dado que dura hora y media escasa, tampoco es algo que te requiera tener mucha paciencia. En resumen, es la típica película que os recomiendo para esos ratos muertos en que os queréis distraer con algo que no sea lamentable y que tenga un mínimo de interés. Pero, si os da luego la misma sensación que a mí, la recomendaréis, pero no os acordaréis de ella más allá de un fin de semana, como mucho.

    viernes, 18 de mayo de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LA DAMA DE HIERRO"

    TÍTULO: LA DAMA DE HIERRO

    DIRECTORA: PHYLLIDA LLOYD

    REPARTO: MERYL STREEP, JIM BROADBENT, IAIN GLENN, SUSAN BROWN, ALEXANDRA ROACH, HARRY LLOYD, OLIVIA COLMAN, NICHOLAS FARELL

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Respaldada por la avalancha de premios (Oscar, Globo de Oro, BAFTA...) que le ha supuesto a la incombustible Mery Streep su interpretación de la ex-primera ministra británica Margater Thatcher, llega a los videoclubs "La dama de hierro", nueva y laureada colaboración entre la veterana actriz y la directora de uno de los más notorios éxitos de la carrera de ambas, la divertidísima "Mamma mía - Mamma mia!, 2008". En esta ocasión, el film constituye un nuevo biopic aunque, curiosamente, se aleja más de los clichés propios de este tipo de producciones para presentar la vida de la protagonista desde un punto de vista más humano, más cercano al mundo real, y sin magnificar tanto la figura sobre la que versa el argumento. Más adelante consideraremos el acierto o equivocación de tal decisión pero, de momento, lo único que podemos es asegurar una cosa: la actuación de Mery Streep es insuperable y demuestra, una vez más, que tras más de treinta años de carrera, Streep es capaz de seguir dando lecciones de actuación a cualquiera que ose ponerse delante de una cámara.

    Margaret Thatcher (Streep) es una anciana que vive sola en su una discreta casa londinense. Allí, es vigilada casi constantemente por una serie de cuidadores, a causa de su debilidad física y mental, pues la ex-primera ministra sufre constantes alucinaciones en las que se le aparece su difunto marido, Denis (Broadbent). A partir de determinados momentos de su vejez, Tatcher rememora determinados instantes de su vida política y personal, que abarcan desde su ingreso en el partido conservador británico o matrimonio con Denis y relación con sus hijos cuando éstos son pequeños, hasta su ascendente carrera política con los diversos conflictos a los que debe hacer frente, incluyendo su declive profesional dentro del partido.

    En la introducción mencionábamos que "La dama de hierro" se aleja de los cánones tradicionales de lo que vienen siendo largometrajes semi-biográficos. Para empezar, aunque el film da comienzo ya en la vejez de la protagonista, la acción regresa constantemente a ese momento, en el que se contempla a un personaje completamente derrengado y anciano en todos los sentidos. Además, a penas se dedican un par de secuencias a describir su juventud -la infancia ni siquiera se retrata- antes de pasar al grueso de la acción. Ahora bien, esto cabría considerarlo más como un acierto que no como un fallo puesto que, en estos breves instantes, se describen un par de aspectos de la personalidad del personaje que tendrán sus consecuencias en actos posteriores: la negativa a ser considerada una mera mujer destinada a cuidar de su marido y parir hijos -atención a la reacción de la joven Margaret cuando es invitada a acudir a una estancia especial para las mujeres, en la que tan sólo hay unas pocas sillas y una tabla de planchar-, y la declaración de principios que le hace a su futuro marido en el momento en que éste le pide la mano en matrimonio -y donde le deja claro su prioridad de elementos en cuanto a su carrera profesional en la política y la familia-.

    Por otra parte, algo en lo que quizás se equivoca el guión, es que "La dama de hierro" da la impresión de haber querido tocar demasiados temas sin llegar a centrarse en ninguno en particular. Sí que resulta, por ejemplo, precisa la integración y formación de Thatcher como miembro (y, después, líder) del partido conservador aunque, después, se limite a una simple mención de temas considerados fundamentales dentro de la historia política de Gran Bretaña del pasado siglo: las huelgas de mineros, la elevada subida de impuestos, los repetidos ataques del IRA (escalofriantes las secuencias de los atentados de uno de los amigos más incondicionales de Thatcher con un coche bomba, o del ataque perpetrado a uno hotel en el que se hospeda la primera ministra con su marido), el fin de la Guerra Fría, o el ya citado conflicto de las Malvinas. A todo ello se hace referencia en diversos momentos del film sin que se llegue a profundizar en la resolución de ninguno de ellos. Y lo mismo podría decirse de la tensa relación que se establece entre el personaje y sus hijos, pues a penas se le dedica un par de secuencias a este tema, sin que el espectador pueda tener claro del todo qué es lo que acabó sucediendo.

    Por lo demás, "La dama de hierro" es una película de lo más correcta. La directora Phyllida Lloyd mueve la cámara con seguridad y dinamismo suficiente para que la acción del film no se sienta pesada sobre los hombros del espectador, que asiste a este espectáculo con la convicción de que la interpretación de Mery Streep es tan genuina que casi parece, por momentos, estar viendo a la verdadera Margaret Thatcher. En resumidas cuentas, "La dama de hierro" es una de las películas más interesantes que salen en alquiler esta semana por lo que, si la ven disponible, no duden que les hará pasar un rato de lo más entretenidos.

  • MR. HYDE DICE:
  • Lo he dicho ya antes y lo vuelvo a repetir: Mery Streep no sólo es una de las mejores actrices que se pueden encontrar ahora en una película sino, posiblemente, una de las mejores de la historia del cine. Ya sé que cada uno tiene su propia opinión, y que otros podéis preferir a otras más veteranas como, por ejemplo, Katherine Hepburn. Cojonudo, pues que os aproveche, pero yo me quedo con la Streep sin necesidad de pensármelo mucho. Y, quien aún tenga dudas sobre ello, no tiene más que echarle un vistazo a "La dama de hierro", donde merece la pena estarse algo menos de dos horas viendo la peli sólo por el placer de ver como borda, una vez más, un papel.

    A mí, la historia de los ingleses, por lo general me la suele soplar como no os podéis imaginar (de hecho, me sopla hasta la española cuando no ves más que la misma mierda sobre la Guerra Civil), así que creedme si os digo que es todo un logro que "La dama de hierro" no se haga ni aburrida ni pesada desde que empieza. Claro, que otra cosa muy distinta es que, cuando acaba, te entren unas ganas locas de volverla a ver, aunque eso ya es otra historia. Vayamos por partes.

    En primer lugar, la actuación de Mery Streep. "La dama de hierro" la he visto en el castellano de toda la vida, así que ni tengo ni papa de si clava el acento británico o si toma la misma pronunciación que Margaret Thatcher. Pero vamos, que ni falta que hace, porque ya sea cuando es más jovencita o cuando está convertida en una abuela de la cabeza a los pies, Streep hace que te olvides de que es una actriz la que está saliendo en la pantalla. Por ejemplo, sólo tenéis que ver el momento, nada más empezar la peli, en el que aparece en un súper de mala muerte comprando una botella de leche. ¡Pero si es que hasta se mueve como una abuela reumática! (cuánto tendría que haber hablado antes con ella Leonardo Di Caprio antes de meterse en la piel de J. Edgar Hoover). El resto de la película, en lo que a la actuación de Mery Streep se refiere, es nada ni más y nada menos que una gozada porque ella está ahí, dando una lección de lo que es actuar.

    En segundo lugar, lo que es la película en sí. Se ve que no han querido hacer una peli en plan biografía como estamos acostumbrados a ver, con la descripción de una infancia traumática, en cómo lucha a lo bestia por abrirse camino, y en cómo acaba sus días. Aquí, en "La dama de hierro" parece que al director, guionista o quien sea, eso de lo trae al fresco, porque no le dedican más tiempo del imprescindible (un par de momentos de Margaret con sus padres de joven, otros tantos metiéndose en el partido conservador, y poco más), para aprovechar todo el resto en el que te la enseñan haciendo frente a los cirios en los que tuvo que tomar decisiones (la Guerra Fría, las revueltas populares, la Guerra de las Malvinas, etc.) y, sobretodo, de lo reventada que se ha quedado la pobre mujer al hacerse mayor.

    Es en esto último que os comento (lo que viene a ser "La dama de hierro") donde te quedas un poco con ganas de más. Se ve que han querido contar demasiadas cosas sobre lo que fue la vida política y personal de Margaret Thatcher, y se han quedado a medias. Pero no porque no tuvieran tiempo, sino porque, a mi nada modesto parecer, no han calibrado bien el tiempo que le quieren dedicar a cada parte. Por ejemplo, me parece cojonudo que todo lo de su vida de joven dure poquito (al fin y al cabo, sólo un par de secuencias -cuando se junta con los miembros del partido por primera vez o cuando su marido le pide que se case con ella-, que van directas al grano), pero no entiendo por qué insisten tanto en la chochez de la señora cuando se hace vieja. Si nos ha quedado claro con los primeros quince minutos que alucina viendo y hablando aún con su marido muerto, y que se siente triste por haber pasado olímpicamente de sus hijos por dedicarse a la política, ¿para qué puñetas te lo sacan una y otra vez? En cambio, luego, cosas como la solución de la Guerra de las Malvinas o los atentados del IRA se los ventilan en dos patadas. Hombre, ni calvo ni dos pelucas, pero un poquito más de equilibrio, ¿no?

    En fin, aparte de eso, "La dama de hierro" es una peli que no se hace nada aburrida, a pesar de no tener que ver nada con las historia de política a las que estamos acostumbrados. Así que, aunque la historia, a priori, no parezca que vaya a ser muy interesante, os la aconsejo como novedad de videoclub de esta semana porque, como pasatiempo funciona de lo más bien y, como demostración de que Mery Streep es más grande, también. Aunque eso no quita para que, por muy bien hecha que esté y tal, "La dama de hierro" sea una peli exclusivamente para ver en casa, que no merece la pena verla en grande y pagar una animalada por ello.

    jueves, 17 de mayo de 2012

    CINE ACTUAL: "OPERACIÓN: SWORDFISH"

    TÍTULO: OPERACIÓN: SWORDFISH

    DIRECTOR: DOMINIC SENA

    REPARTO: JOHN TRAVOLTA, HUGH JACKMAN, HALLE BERRY, DON CHEADLE, VINNIE JONES, SAM SHEPARD

    DURACIÓN: 99 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Stanley Jobson (Jackman) es uno de los mejores hackers del país. Tras haber sido arrestado y condenado por delitos de índole electrónica, malvive a base de pequeñas chapuzas por las que le pagan, y hace lo posible por no perder el contacto con su hija pequeña, a la que casi no ve tras su divorcio. Un buen día, recibe la visita de una misteriosa y atractiva mujer llamada Ginger (Berry) que le propone un negocio redondo: demostrar sus habilidades al ordenador ante un enigmático personaje llamado Gabriel (Travolta). Satisfecho por el resultado, Gabriel le propone crear un programa informático específico, sin darle más información, a cambio de una fuerte suma de dinero que le permitiría a Stanley recuperar la custodia de su hija. Sin embargo, lo que Stanley no sospecha es que ya existe una investigación federal contra Gabriel en marcha, al frente de la que se encuentra en agente Roberts (Cheadle) y, en cuyo opuesto, los intereses del poderoso senador Reisman (Shepard).

    Con motivo de su estreno, en una entrevista que concedía Joel Silver, el productor del evento (y responsable de varias de las mejores películas de acción del cine moderno) confesaba que lo que le había atraído de un proyecto como “Operación: swordfish” era que se trataba justo del tipo de película que él disfrutaría viendo en la gran pantalla y que, en consecuencia, procuraba involucrarse en los largometrajes que, como espectador, él mismo desearía ver. “Operación: swordfish” responde a la perfección a las pretensiones de Silver, pues es un entretenimiento de primera categoría, realizado con la única intención de divertir y entretener al público. No hay que buscarle otras intenciones aparte de éstas señaladas. No se trata de una película que pasará a la historia del cine, ni de un ejemplo de actuación (aunque, dicho sea de paso, todos los actores cumplen con su cometido de forma impecable). Ni siquiera, de las que uno sigue recordando y hablando una semana después de haberla visto. Sin embargo, el film contiene ese “algo” que hace que, cuando vuelve la ocasión de verlo de nuevo, se disfruta como la primera vez.

    “Operación: swordfish” es un espectáculo trepidante. La combinación de la puesta en escena de Sena con el guión de Skip Woods es de lo más efectiva, pues se mantiene el tono de intriga durante todo el metraje, haciendo que la emoción no sólo se encuentre presente en sus numerosas (y ruidosas) secuencias de acción. A este respecto, caben destacar secuencias como la de la prueba a contrarreloj a la que Stanley es sometido por Gabriel para comprobar sus habilidades, la de la verdadera identidad de Ginger (y que tendrá sentido en el epílogo del film), o todas en las que Stanley se ve coaccionado por el agente Roberts que lleva la investigación.

    Ahora bien, por mucho suspense que quiera mantener el film, es en las espectaculares escenas de acción donde “Operación: swordfish” pone toda la carne en el asador. Desde la impresionante explosión que tiene lugar durante el prólogo (influenciada por el efecto “Matrix”), pasando por la persecución a la que son sometidos Stanley y Gabriel por los hombres del senador Reisman (atención a la coreografía de los automóviles) o, evidentemente, el clímax en el que la persecución del autobús en el que se encuentra Gabriel con un montón de rehenes pasa a convertirse en una persecución aérea. Sin lugar a dudas, ésta última y trepidante secuencia es la viva representación del “aún más difícil” que contiene cualquier producción de acción que se precie. Salvo que, en el caso de “Operación: swordfish”, a pesar de lo rocambolesco de la situación, está realizado de forma tan efectiva que el espectador no tiene problemas a la hora de creerse que eso que está viendo pueda ser posible.

    Lamentablemente, “Operación: sowrdfish” también comete el mismo error que la inmensa mayoría de las películas de acción: carece de justificación. Nos explicamos. Que se quieran confeccionar espectaculares secuencias de acción, con independencia de su teatralidad, es aceptable, siempre que, al final, se le dé al espectador una razón válida por la que todo lo que ha visto hasta ese momento tiene sentido. Ahora bien, en el caso de “Operación: swordfish”, los motivos por el que el personaje principal actúa como lo hace es -y que no vamos a destripar aquí-, sin duda, lo más flojo de la cinta. Por fortuna Travolta le aporta el tono de socarronería y estilo que un villano como Gabriel necesita, quedando bien patente que el actor disfruta con la interpretación de semejante personaje. Por su parte, el resto de intérpretes (Hackman, Berry, Cheadle) se sienten de lo más cómodos en sus respectivos roles, sabiendo trasladar ese “buen rollo”, si me permiten la expresión, al público, que se identifica con todos ellos (incluso con Gabriel).

    Así pues, “Operación: swordfish” se convierte en una opción de lo más acertada a la hora de querer pasar un rato distendido. Es un film que contiene las dosis de emoción necesarias para entretener sin resultar cansino, pero con las limitaciones de un largometraje que no contiene ninguna intención más allá de ser un mero producto de entretenimiento. No es que haya nada de malo en ello, pero sí es una lástima que no se hayan preocupado por dar un paso un poco más allá.

  • MR. HYDE DICE:
  • Sí que está guapa la peli. Estoy de acuerdo con el rollero de arriba en que no es de las que te verías una y otra vez sin parar, pero que si la pasan por la tele o encuentras una copia por alguna estantería, no te importa volver a ver. Lo mejor que tiene “Operación: swordfish” es que hace que te lo pases teta todo el rato. Para empezar, tiene todo lo que debería tener siempre una película de acción: emoción, suspense, intriga, persecuciones, tiroteos y explosiones tan increíbles que te dejan con una sonrisa tonta en la cara. Además, no es de las típicas que sólo son tiros y más tiros con volteretas y todas esas mariconadas. Aquí, se han currado la historia, de forma que utilizan muchos rollos tecnológicos de esos de ordenadores para darle un toque más sofisticado y, de paso, te montan una historia en plan espías, hackers y película de acción de toda la vida. Eso sí, hay que tener clara una cosa para disfrutarla del todo: saber que es de usar y tirar.

    Algunos dicen que si es un intento de hacer una película de acción con pretensiones exageradas. No tengo ni puñetera idea de qué coño quiere decir eso. Lo que sí os puedo decir si “Operación: swordfish” es una peli que merece la pena ver o no. Y, en este caso, al menos para mí, sí que lo merece. ¿Y porqué ibais a creerme? Pues porque no necesito mentiros. Me he visto muchas pelis de acción (son mis preferidas, qué le voy a hacer) como para saber diferenciar las que son malas, las que son pasables / simpáticas, y las que son una pasada flipante. Las primeras son esas que, a los tres minutos del principio, ya sabes cómo va a acabar, que el bueno le pateará el culo al malo, y salvará al mundo mientras se enrolla con la tía buena de turno, o suelta una de esas frases ingeniosas que sólo pueden decir los machoman de las películas. Las segundas, entre las que se encuentra “Operación: swordfish”, no son tan predecibles como las primeras, y te distraen un poco más porque no son tan monótonas (algunas, incluso, tienen algún puntazo de los guapos –como la explosión del principio, en este caso-). Y, las terceras que, dicho sea de paso, no son muy abundantes, son las que te dejan clavado al asiento y, cuando acaban, sólo puedes pensar “¡Buah, qué pedazo de película!”. Así que ya sabéis más o menos a qué ateneros.

    Momentos guapos, hay bastantes en “Operación: swordfish” pero, para disfrutarlos, tienes que tener claro que, en ningún momento, han querido hacer otra cosa que no fuera una atracción de feria –con cohetes y tracas incluidas- cojonuda, para subir y disfrutar como un enano mientras dura. De los que recuerdo ahora mismo, para empezar, ya os digo que el petardazo que sueltan al principio, que no sólo no te lo esperas, sino que está hecho de maravilla. Después, todo lo que es la preparación del súper robo y, por supuesto la escapada en el autobús que, cuando menos te lo esperas, deja de ir por la carretera (y hasta aquí puedo leer).

    Así que ya sabéis, si estáis en casa aburridos, o la pasan por la tele, no os arrepentiréis de verla. Eso sí, puede que al acabar no os entren ganas de volver a verla corriendo. Tranquilos, es normal. Pero, en cambio, sí que guardaréis un buen recuerdo de ella. A mí, al menos, es lo que me pasa. Lo que no llego a comprender del todo, es por qué puñetas parecen empeñados en rodar toda la película con esa luz amarillenta que, al fin y al cabo, le da un tono un poco raro (echadle un ojo si la veis y ya me contáis).

    miércoles, 16 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 90: "LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO"

    TÍTULO: LA CAZA DEL OCTUBRE ROJO

    DIRECTOR: JOHN MCTIERNAN

    REPARTO: SEAN CONNERY, ALEC BALDWIN, SCOT GLENN, SAM NEILL, JAMES EARL JONES, TIM CURRY, FRED DALTON THOMPSON

    DURACIÓN: 129 min.

    AÑO: 1990

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El novelista Tom Clancy es especialmente conocido por su serie de novelas cuyas temáticas suelen girar siempre en torno a tramas de espionaje, juegos de maniobras militares e intrigas políticas. Sus creaciones literarias han dado pie tanto a adaptaciones de argumentos suyos en forma de videojuego (“Rainbow Six”, “Splinter Cell”…), como a más de una adaptación cinematográfica. De éstas últimas, las que más repercusión han tenido son aquellas protagonizadas por el analista de la CIA Jack Ryan que, en la gran pantalla ha sido interpretado por actores como Harrison Ford (“Juego de patriotas – Patriot games, 1922” y “Peligro inminente – Clear and present danger, 1994”) o Ben Affleck (“Pánico nuclear – The sum of all fears, 2002”). En el caso del film que nos ocupa, “La caza del Octubre Rojo”, fue la primera adaptación que se hacía de una novela de Clancy protagonizada por Ryan al que, en esta ocasión, daba vida Alec Baldwin. Al frente del largometraje se encontraba John McTiernan quien, un par de años antes, había sentado cátedra dentro del cine de acción con “Jungla de cristal - Die hard, 1988” y que, con este film, no sólo demostró su gran pericia a la hora de mover la cámara sino también su capacidad para hacer de una compleja historia como la de la novela de Clancy en un auténtico espectáculo.

    Antes de la llegada de Gorvachev al poder del Ejecutivo ruso, las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética son tensas. Ambas potencias compiten en el desarrollo armamentístico, desarrollando nuevas máquinas de guerra, a cada cuál más sofisticada. El capitán Marko Ramius (Connery), uno de los mejores y más dotados miembros de la flota naval rusa, es puesto al frente de un submarino clase Typhoon llamado Octubre Rojo, que dispone de un sistema de propulsión silencioso que lo hace prácticamente indetectable a cualquier radar, y que lo hace único en su especie. Con la excusa de unas maniobras militares, y armado con misiles nucleares, Ramius aprovecha para desertar a los Estados Unidos, con la idea de entregar a los americanos el submarino a cambio de asilo. Sin embargo, no será tan sencillo. Por una parte, los rusos harán lo posible por aniquilar a Ramius antes de que llegue a territorio estadounidense, para lo que le encargan al capitán Tupolev (Skarsgaard) que le dé caza. Por otra parte, los norteamericanos, desconocen las intenciones re Ramius, por lo que el jefe de la CIA encarga a Jack Ryan (Baldwin), uno de sus mejores analistas, que investigue la situación, mientras un submarino americano, al frente del que se encuentra el capitán Mancuso (Glen), sigue de cerca los movimientos del Octubre Rojo.

    A principios de los años ochenta, el director alemán Wolfgang Petersen había realizado una de las más célebres y reconocidas películas “de submarinos” con “El submarino – Das boot, 1980”. Sin embargo, a pesar del éxito del film, no fue hasta diez años más tarde, cuando se estrenó “La caza del Octubre Rojo”, que el gusto por este tipo de relatos volvió a estar de moda. Evidentemente, las complejidades técnicas que presenta la realización de un largometraje de estas características suele ser un impedimento a la hora de concretar proyectos similares, por lo que, a pesar del gran éxito que también obtuvo el film de McTiernan, el resto de películas que abordan esta temática ha continuado siendo bastante reducida (entre las más relevantes, se encuentran, por ejemplo, la excelente “Marea roja – Crimson tide, 1995” y la fallida “K19 – K19. The widowmaker, 2002”). En lo que concierne a “La caza del Octubre Rojo”, éste es un film tremendamente sólido, cuya compleja historia queda recogida en un guión que es un ejemplo de claridad y concisión, logrando que el espectador sea capaz de seguir sin problemas la compleja maraña de juego político y militar del que habla. No obstante, aunque haya que reconocerle el acierto del guión escrito por Donald Stewart, la mayor parte del mérito cabe atribuírsela a su director, John McTiernan.

    La puesta en escena de McTiernan es impecable, y consigue que la intriga y el suspense se concentre sin tregua durante las algo más de dos horas que dura el film. Así pues, desde el momento en que el personaje de Ryan vuela hasta los Estados Unidos y Ramius zarpa del norte de Rusia para iniciar las supuestas maniobras de entrenamiento, la acción se vuelve constante (tan sólo la secuencia de la conversación entre Ramius y se segundo de abordo acerca de los planes que tienen para cuando estén en los Estados Unidos, se aleja un poco más de este tono de suspense pero, aún así, es uno de los momentos más distendidos y agradables del film). Asimismo, es estupendo que se trate al espectador como a una persona inteligente, y no interesándose en aclarar el argumento de arriba a abajo para que resulte más fácil de comprender –sobretodo si se tiene en cuenta que ello no se consigue a costa de reducir tensión y espectacularidad en sus secuencias: ver el acoso del submarino capitaneado por Tupolev en mitad de unos arrecifes árticos, y cómo resuelve Raimius la situación para no ser alcanzados por el torpedo que les persigue-.

    De esta forma, “La caza del Octubre Rojo” es una muy buena película, un ejercicio visual fascinante reforzado no sólo por su excelente factura técnica (la labor del holandés Jan de Bont como director de fotografía, la sensacional banda sonora de Basil Poledouris –atención al tema que abre el film, con la utilización de los coros rusos-, el diseño de producción, etc.), sino por una magnífica dirección (la cámara nunca se está quita, aunque recoge absolutamente toda la acción sin marear al espectador), y donde el argumento de juego de caza y supervivencia es contemplado con una madurez ejemplar. Un gran trabajo tan entretenido como bien hecho.

  • MR. HYDE DICE:
  • Muy buena tiene que ser una peli “de submarinos” para que no se convierta en un auténtico tostón. Más que nada porque, si no te interesa la historia o la forma en que está hecha es una patata, soplarte una película que pasa todo el rato en una especie de mini-caja flotante, puede ser un petardo insufrible. Por suerte, “La caza del Octubre Rojo” es una pasada (y menos mal, porque pasa de las dos horitas). Reconozco que, al principio, cuando empieza el show y ves que hay tanta palabrería de chuflas políticas y tal, te hueles que todo vaya a ser un follón de pelotas, más o menos como pasa con las pelis que hacen de las novelas de John Le Carré. Pero nada de eso. En vez de calentarte el melón, lo que hacen es contar una historia de intriga guapísima, empezando por una cosa rara que han visto los americanos en un par de fotos del Octubre Rojo (las escotillas de la propulsión silenciosa), y siguiendo enseguida con que el submarino se ha hecho a la mar y que se dirige a la cosa de Estados Unidos. Y, por supuesto, cuando poco a poco empiezas a ver por qué lo están haciendo, ahí el suspense es ya cojonudo.

    Otra cosa que se sale de “La caza del Octubre Rojo” son los giros argumentales que tiene, y que hacen que te mantengas pegado a la pantalla para ver cómo salen de esa. Por ejemplo, no sólo cuando el tío de la CIA (más listo que el hambre, el jodío) empieza a descubrir qué es lo que está pasando en realidad con el submarino, sino cuando se reúnen el embajador ruso con no sé qué responsable de defensa yanqui venga a contarse mentiras con tal de que el Octubre Rojo no caiga en manos de los americanos. Y, por supuesto, las escenas de acción. Pero no escenas de acción en plan tiros y explosiones, sino de las que te hacen estar tenso todo el rato: cómo descubre el submarino americano que el ruido que ha oído el sónar es un submarino ruso, cómo lo acosa el otro submarino ruso que lo quiere hundir, las dos maniobras que hace Sean Connery para evitar que les metan un petardazo a base de torpedo, y cómo paran al saboteador que está en el Octubre Rojo.

    Además, Sean Connery hace un papel de esos que tan bien sabe hacer él: de los que demuestran tener un buen par de pelotas, de los que acojonan y hacen callar con una sola mirada, y de los que dan la sensación de que, por muy jodidas que las pinten, lo tienen todo bajo control. Y, si no, no tenéis que ver más que momentos como ese en el que le discute las órdenes al tío que tiene que calcular en qué momento tiene que girar el submarino, o como cuando se ven cara a cara con los oficiales americanos dentro del Octubre Rojo y le suelta al agente de la CIA que ha leído un libro suyo pero que sus conclusiones son una mierda.

    Eso sí, a mí no único que no me acaba de convencer de “La caza del Octubre Rojo” es todo lo que tiene que ver con el saboteador. O sea, vale que haya un traidor que quiera evitar que el Octubre Rojo caiga en manos de los americanos, pero no hubiera estado nada mal que fuera alguien con un poquito más de peso en la historia (no voy a decir quién es, pero es que te quedas un poco con cara de póker cuando lo descubres). Y tres cuartos de lo mismo para los sabotajes que hace, que se podía haber enseñado con un poco más de intríngulis para hacerlo aún más interesante, y que tú estés venga a pensar quién será, quién será.

    Por lo demás, “La caza del Octubre Rojo” es una peli chulísima, muy bien hecha y de lo más entretenida. Sé que a más de uno le puede tirar p’atrás que sea una película de submarinos, pero os prometo que no se hace nada aburrida, y que las dos horas y poco que dura te las pasas concentrado en la pantalla.

    martes, 15 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 80: "AGÁRRALO COMO PUEDAS"

    TÍTULO: AGÁRRALO COMO PUEDAS

    DIRECTOR: DAVID ZUCKER

    REPARTO: LESLIE NIELSEN, RICADRO MONTALBÁN, GEORGE KENNEDY, PRISCILLA PRESLEY, O.J. SIMPSON, NANCY MARCHAND

    DURACIÓN: 82 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En la meca del cine, las siglas ZAZ a la hora de producir una película son de lo más conocidas. Hacen referencia a las iniciales de Jerry Zucker, Jim Abrahams, y David Zucker, productores, guionistas y directores de algunas de las “comedias absurdas y de imitación” más famosas que surgieron a partir de la década de los ochenta. De hecho, fue a raíz de “Aterriza como puedas – Airplane!, 1980”, parodia de los films de catástrofes de los años setenta (haciendo referencia a “Aeropuerto – Airport, 1970” y sus numerosas secuelas), que concibieron un nuevo tipo de cine cómico. En ella, no sólo se sucedían ininterrumpidamente instantes descacharrantes y divertidos, sino que se reproducían en tono paródico diversas escenas de otras películas más famosas, reduciendo al absurdo y al chiste dichas secuencias. Además, convirtieron al recientemente fallecido actor Leslie Nielsen en un cómico de referencia indiscutible de este tipo de comedias, gracias a su personaje de despistado inspector de policía, concebido como una acertada mezcla entre el Inspector Clouseau y James Bond.

    Tras el fracaso de una operación de espionaje en el que el agente Nordberg (Simpson) es herido gravemente, el teniente de la policía de Los Ángeles Frank Drebin (Nielsen) es puesto al frente de una peligrosa misión: descubrir quién se encuentra detrás de una conspiración urdida para liquidar a la reina de Inglaterra, aprovechando la visita de la soberana a la ciudad californiana. El principal sospechoso no es otro que uno de los aristócratas mejor posicionados de la sociedad local, Vincent Ludwig (Montalbán), por lo que Drebin tratará de acercarse a él lo más posible. Con lo que no cuenta es con la presencia de Jane Spencer (Presley), por quien Drebin queda inmediatamente fascinado.

    Gracias al éxito de público y crítica que había supuesto “Aterriza como puedas”, la llegada del siguiente proyecto seguía esta misma línea, y llegó con la simpática “Top secret – Top secret!, 1984”. No obstante, el estilo desenfrenado y delirante de este tipo de comedias no se consagraría definitivamente hasta el estreno de “Agárralo como puedas”. En ella, la práctica totalidad de los elementos cómicos que habían convertido a ésta primera en una de las mejores comedias de la historia del cine -según la crítica especializada-, se recogen y potencian, obteniendo un resultado tan divertido como original y entretenido. Así pues, “Agárralo como puedas” no es simplemente un film que se apoya en episodios graciosos de alguna secuencia, sino que todo el largometraje es un continuo gag en el que el espectador no puede evitar reírse con alguna de sus secuencias. A este respecto, la lista de los momentos especialmente divertidos es muy larga: la persecución de un sicario que pretende liquidar al agente Nordberg (y que da lugar a una surrealista persecución entre éste y el teniente Drebin a bordo de un coche de autoescuela), el partido de baseball en el que Drebin se hace pasar por varios personajes para poder colarse en el campeonato, y un largo etcétera.

    “Agárralo como puedas” es un simple divertimento, una película que permite el espectador pasar un rato de lo más agradable, y divertirse con las estracanadas que va protagonizando su inimitable personaje. Y lo que la hace tan especial es que, en lugar de caer en el tedio y la repetición (como, por desgracia, sí sucedería con otras películas-parodia posteriores –las dos partes de “Hot shots”, o las continuaciones de “Scary movie”-), “Agárralo como puedas”, al igual que sus dos continuaciones, está realizada de forma que dicho tono cómico y acumulación de bromas se mantiene constante a lo largo de su ajustada duración. En definitiva, “Agárralo como puedas” es una película divertidísima que, olvidando la exagerada realización de otras comedias anteriores (caso de, por ejemplo, films como “Loca academia de policía – Police academy, 1984”), consigue resultar simpática a cualquier clase de público. Aunque sólo sea por disfrutar de la estrambótica actuación de Nielsen por la que, paradójicamente, será recordado, a pesar de haber protagonizado una buena cantidad de largometrajes anteriores a éste. Un clásico de la comedia estadounidense ochentera.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Sí señor! ¡Esto sí que es un peliculón ochentero de los guapos! ¡Juas! Y os creéis que lo digo con rintintín, pero os aseguro que voy en serio. Vamos a ver, ¿por qué una peli de chorradas bien hecha no puede ser cojonuda? De hecho, casi ha creado un género propio: el de las películas “del tío de pelo blanco”. Jejejeje. La pena es que, luego, quitando las otras dos partes de “Agárralo como puedas” –que, también, ole los huevos del que hizo la traducción del título al español (para los que no lo sepáis, literalmente, el título sería “La pistola desnuda”)-, el resto han sido unas capulladas y pérdidas de tiempo descomunales. Pero bueno, siempre nos quedará, al menos, esta primera parte. Pero bueno, a lo que íbamos.

    Cuando ves una peli como “Agárralo como puedas”, curiosamente, aunque la historia importe más bien poco, lo que sí tiene que estar currado es el guión. Las tonterías que se les ocurren tienen que tener la dosis justa de originalidad e ingenio para hacerte gracia porque, si no, a los diez minutos ya te estás preguntando por qué pierdes el tiempo con semejante mierda. Por suerte, en “Agárralo como puedas”, partiendo de un argumento así rollo policiaco, la cosa empieza a acumular bromas súper divertidas que empiezan a complicar situaciones normales, hasta que te parece todo tan delirante (por lo tonto que es el tío del pelo blanco y por lo absurdo de lo que hacen o dicen) que sólo te queda reírte. Por ejemplo, no hay más que ver la que lía cuando se cuela por la noche en el despacho de un pez gordo sospechoso, y no sólo lo revienta todo, sino que hasta lo incendia y casi acaba pasando por obseso sexual que quiere acosar a la vecina de al lado. Brutal.

    Pero claro, hablar de “Agárralo como puedas” es ir recordando cada uno de esos momentos de paridas con los que tanto te ríes. Uno de mis preferidos es ése en el que el tío acaba de dar una rueda de prensa junto a la alcaldesa y se mete a hacer pis al baño, sin acordarse de desenchufar el micro. Lo que pasa a continuación, mejor que lo veáis vosotros mismos. O como cuando se quiere poner en plan ligón con la secretaria del malo de turno (esa que es la viuda de Elvis Presley, y no es coña), y prepara una cena como para olvidar. Incluso cuando se quita el traje para echar un kiki. ¡Qué puto crack! Ah, y eso por no hablar de la que lía cuando quiere salvarle la vida a la reina de Inglaterra, que es de los momentos más despelotantes que tiene la peli. Y, por supuesto, luego están todas las imitaciones de otras películas. Claro, que para que te hagan gracia tienes que saber a cuáles hacen referencia. Pero bueno, eso es lo de menos.

    En fin, yo os aconsejo “Agárralo como puedas” para pasar un rato súper divertido, riéndote con las tontunas que se le ocurren al pobre hombre, porque aunque parezca una parida de película, es de esa clase de pelis que te hace reír aunque sea a desgana. Haced una prueba: echad un vistazo a los primeros diez minutos y, si después de ver al del pelo blanco metiendo la pata al hacer una declaraciones a la prensa en el aeropuerto nada más bajarse de un avión (lo dicho, un fenómeno), o malinterpretando lo que le susurra un compañero moribundo en un hospital sobre drogas, no os hace gracia la cosa, dejad de verla. Ahora, ya os digo que merece la pena. Yo aún me río cuando la veo (incluyendo las letras del principio, con esa sirena del coche de policía metiéndose por los sitios más extraños posibles, y con esa música tan pegadiza), y eso que me sé ya las paridas casi de memoria!

    lunes, 14 de mayo de 2012

    CINE CLÁSICO: "EL COLOSO EN LLAMAS"

    TÍTULO: EL COLOSO EN LLAMAS

    DIRECTOR: JOHN GUILLERMIN & IRWIN ALLEN

    REPARTO: PAUL NEWMAN, STEVE MCQUEEN, FAYE DUNAWAY, WILLIAM HOLDEN, ROBERT WAGNER, FRED ASTAIRE, JENNIFER JONES, O.J. SIMPSON, ROBERT VAUGHN, RICHARD CHAMBERLAIN

    DURACIÓN: 157 min.

    AÑO: 1974

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El género cinematográfico conocido como “cine de catástrofes”, tuvo una especial repercusión durante los años setenta. Desde el comienzo de esta década, producciones como “Aeropuerto – Airport, 1970” o “La aventura del Poseidón - The Poseidon adventure, 1972” dieron buena muestra de lo que Hollywood era capaz de hacer dentro de este particular sub-género, convirtiendo a muchas de estas producciones en iconos de referencia dentro de la historia del cine. Así pues, animados por el tremendo éxito de, por ejemplo, estos dos títulos citados, el director y productor Irwin Allen puso en marcha una súper producción mucho más ambiciosa. Siguiendo un esquema argumental muy parecido al desarrollado en, precisamente, “La aventura del Poseidón”, dicho largometraje centraba su atención en el descomunal incendio de un gran rascacielos y en la consecuente odisea de un grupo de bomberos y técnicos por sofocarlo, para salvar la vida de aquellos que habían quedado encerrados en su interior. El resultado fue “El coloso en llamas” que, aunque es posterior en su realización a otros títulos, está considerado hoy como el principal referente de cine catastrófico, y como una de las películas más trepidantes del último cine clásico. Además, al igual que las anteriores, no se reparó en gastos ni a la hora de contratar a su gran reparto, ni en la confección de los espectaculares efectos especiales.

    El día de la inauguración el rascacielos más alto de San Francisco, Jim Duncan (Holden), el principal inversor y promotor de la obra, organiza una gran recepción para celebrar la inauguración, a la que invita a numerosas personalidades de la política y la alta sociedad californiana. Sin embargo, a causa de un defecto en la instalación del cableado eléctrico, en el edificio se declara un monstruoso incendio. Por fortuna, entre los invitados se encuentra Doug Roberts (Newman), el arquitecto que diseñó el edificio, y cuyos conocimientos de la estructura parecen decisivos a la hora de evacuar a los invitados. Sin embargo, ni los vanos intentos de Jernigan (Simpson), jefe de mantenimiento del edificio, ni las ideas de Roberts parecen ser suficientes. Cuando haga acto de presencia Mike O'Hallorhan, el jefe de la compañía de bomberos, Roberts ý él harán lo posible por sacar con vida a todos los invitados, entre los que se encuentra Susan (Dunaway), la novia de Roberts, y el egoísta hijo de Duncan, Bigelow (Wagner).

    "El coloso en llamas" es un espectáculo catastrófico de primer orden, dicho sea ello con el mayor de los respetos. No en vano, para su producción fue necesaria la asociación de dos de las mayores productoras cinematográficas del momento -la Fox y Warner Bros.- hecho que, aunque hoy en día parezca algo de lo más normal, tampoco era tan frecuente hace cuarenta años. No obstante, el productor y co-director Irwin Allen (las malas lenguas especulaban sobre el excesivamente férreo control de Allen durante la producción del largometraje) logró que cada centavo invertido en su elevado presupuesto para los cánones de la época lucieran en la gran pantalla. Así pues, la acción de "El coloso en llamas" experimenta un crescendo durante la práctica totalidad de su metraje, de forma que, tras una introducción que poco aporta al conjunto del largometraje (salvo para poco más que para presentar a sus principales protagonistas), el resto del film consigue que en espectador asista atónito a las complicaciones provocadas por el devastador incendio, y a las trepidantes e ingeniosas maniobras del grupo de bomberos por salvar la vida de la gente que ha quedado atrapada.

    Por otra parte, "El coloso en llamas", siguiendo la estela dejada dos años antes por "La aventura del Poseidón" -también producida por Allen-, es un film confeccionado como una gigantesca trampa por fases de forma que, cuando el espectador comienza a tener la sensación de que una solución es viable, siempre hay algún factor que entorpece la escapada. Por supuesto, cada uno de estos elementos contrarios a favorecer el rescate es cada vez más espectacular. Un ejemplo de ello sería la llegada de un grupo de invitados a la azotea del edificio a la que se está acercando un helicóptero para llevárselos cuando, de repente, una gigantesca llamarada alcanza a la aeronave, que cae al suelo convertida en una bola de fuego. Y, por supuesto, el intento de rescate a través de un cable entre uno de los ventanales del salón de celebraciones y otro polo más seguro. Todas estas secuencias están no sólo realizadas con una espectacularidad asombrosa, sino que le otorgan un realismo deslumbrante a todo el conjunto. Y, en todo momento, el público con el alma en vilo.

    Por desgracia, la fama y éxito indiscutible de esta serie de producciones catastrofistas acabaron derivando en la realización de films muchísimo menos interesantes y carentes de cualquier interés (caso de, por ejemplo, "El enjambre - The swarm, 1978" -también realizada por Irwin Allen-, o las diversas continuaciones de "Aeropuerto"), lo que provocaron la cancelación de más proyectos similares. Por suerte, hoy en día, esto nos permite disfrutar en mayor medida de producciones como éste "El coloso en llamas", convertida ya en una película de culto dentro del sub-género de películas de catástrofes.

  • MR. HYDE DICE:
  • No me suelen chiflar las pelis de cine catastrófico. Ni siquiera las modernas (“Un pueblo llamado Dante’s Peak – Dante’s Peak, 1996”, “Volcano – Volcano, 1996”, “Daylight (Pánico en el túnel)– Daylight, 1996”, “Poseidón – Poseidon, 2006”, etc.). Más que nada porque ya sabes de antemano que, por mucho efecto especial que tengan (todo lo flipantes que quieras, eso no lo niego), cómo acabará la cosa: quiénes conseguirán sobrevivir, quiénes palmarán los primeros, y que si el guión llega a la media página ya será mucho. Vale que todo eso lo adornan con mucho ruido, música de esa que suena a grandioso, y con un par de escenas medio lacrimógenas en que el héroe de turno se despide de los suyos antes de sacrificarse para salvarlos a todos. O sea, cliché tras cliché. Sí que es cierto que alguna de las más recientes, como “Armageddon – Armageddon, 1998” sí que hicieron que me lo pasara pipa, pero en ese caso estamos hablando de Michael Bay que, pese a quien pese, entiende el mundo del espectáculo muchísimo mejor que el noventa y mucho por cierto de los espabilados que andan sueltos por Jolibú. Pero eso ya es otro cantar. En fin, que os suelto todo este rollo para deciros que, pese a que no soy fan de estas catástrofes, “El coloso en llamas” es una de las pocas que sí me ha gustado y que está muy guapa.

    De todas formas, aparte de que la peli me haya gustado y crea que mola, también debo reconocer que es de las que el guión llega a la media página. Sólo les hace falta una excusa (el cortocircuito que provoca la chispa que lo peta todo) para montar el cisco, y tirarse las dos horas siguientes entre fuegos brutales y secuencias de vértigo. Pero, como le pasaba a la peli de Bruce Willis, están tan bien hechas y te mantiene en tensión de una forma tan currada que no acabas pensando en que “El coloso en llamas” en una película para no pensar mucho –o nada- mientras la ves. Además, hay tanto famosete pululando por ahí que está chulo ver a cada uno de ellos haciendo papeles que, de normal, tampoco suelen hacer (el más notorio es Fred Astaire).

    “El coloso en llamas” es una película que hace que le vayas cogiendo interés a medida que avanza la acción. Al principio, hay mucho bla-bla que no sirve para nada. Pero cuando la chispa empieza a incendiar un piso, y de ahí se propaga el incendio, “El coloso en llamas” se convierte en una atracción tipo montaña rusa cojonuda. A cada momento, aparece una nueva complicación que les obliga a Paul Newman y Steve McQueen a darle vueltas al coco para evitar más destrozos y salvar a la gente que está atrapada. Y, por supuesto, tú estás viendo todo eso con el culete apretado. Por ejemplo, uno de los momentos más impresionantes que recuerdo de la peli, es cuando una mujer, que está envuelta en llamas, se tira por la ventana, y va directa hasta el suelo. Ahora, tal vez sea una escena que tampoco impresiona mucho, pero fijo que cuando la peli se estrenó, a más de uno se le heló la sangre. O, por poner otro caso, el trozo ese en el que empiezan a evacuar el salón donde están los VIPS, haciendo que funcionen unos ascensores externos, y ves que la gente se mata por subir a ellos, sin importarles un pimiento a quién tienen al lado.

    Puede que el final de “El coloso en llamas” esté un poco pillado por los pelos. Pero es que también había que acabarla de alguna forma, y supongo que esa forma es tan válida como cualquier otra (y digo que está pillada por los pelos porque, siendo algo tan evidente –no os voy a decir cómo lo hacen para no cagar la sorpresa-, lo primero que te preguntas, es por qué carajo no se les ha ocurrido antes). Pero vamos, ya os digo que son algo más de dos horas de peli de suspense muy chula y que, aunque sólo sea por ver una de las películas de desastres más famosa de la historia del cine, ya merece la pena dedicarle un rato a verla. Aunque, como a mí, no os entusiasme mucho el género.

    domingo, 13 de mayo de 2012

    CINE EN CARTEL: "SOMBRAS TENEBROSAS"

    TÍTULO: SOMBRAS TENEBROSAS

    DIRECTOR: TIM BURTON

    REPARTO: JOHNNY DEPP, MICHELLE PFEIFFER, EVA GREEN, JOHNNY LEE MILLER, CHLOE MORETZ, JACKIE EARLE HALEY, HELENA BONHAM-CARTER, GULLY MCGRATH, BELLA HEATHCOTE

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: FANTÁSTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tim Burton parece haberle cogido afición a revisar antiguas adaptaciones de seriales televisivos o cuentos clásicos, obras teatrales, o remakes de otros largometrajes, a tenor de los films que ha dirigido durante los últimos años. Desgraciadamente, que la calidad de los mismos se encuentre a la altura de sus pretensiones artísticas, es algo que no siempre se ha logrado con el mismo éxito. En esta ocasión, la película que se estrena esta semana en las carteleras españolas es “Sombras tenebrosas”, versión cinematográfica de la serie de televisión emitida entre los años 1966 – 1971 en la ABC norteamericana. Retomando la esencia del hilo argumental de la serie, “Sombras tenebrosas” adopta un tono a medio camino entre la comedia bobalicona y el relato de terror de corte más clásico, permitiéndoles tanto a Burton como a Depp dar rienda suelta a sus histrionismos con los que tan buenos resultados han obtenido en ocasiones pasadas.

    Barnabas Collins (Depp) es un joven rico y apuesto, cuya familia, establecida en la costa oeste estadounidense desde que emigraron de Inglaterra, se ha abierto camino, formando una de las flotas y empresas pesqueras más prósperas y célebres del lugar. Sin embargo, una doncella de los Collins llamada Angelique (Green), que siempre ha estado enamorada de Barnabas, se niega a aceptar que éste ame a otra mujer. Por ello, hechiza a Barbabas, de manera que sobre su familia y sobre él cae una maldición que acaba con los primeros, y convierte en vampiro y entierra vivo al segundo. Doscientos años más tarde, en los primeros años de la década de los setenta, en el transcurso de una obras, el ataúd donde permanece encerrado Barnabas es desenterrado, y éste liberado. Tras acudir a la que había sido su casa, comprueba cómo ésta se encuentra habitada por sus descendientes, Elizabeth (Pfeiffer) y su hija Carolyn (Moretz), Roger (Miller) y su extravagante hijo David (McGrath), la psicóloga Hoffman (Bonham-Carter) la encargada del pequeño –y que presta más atención a la botella que al pequeño, y el fiel criado de la familia Willie (Haley). Será entonces cuando Barnabas, confuso por la evolución del progreso de la sociedad mientras él estaba confinado, decida levantar de nuevo el imperio con el que hizo fortuna su familia. Con lo que no cuenta es que su rival en los negocios será Angelique, que todavía sigue obsesionada con él, y está dispuesta a todo con tal de volver a recuperar su afecto.

    “Sombras tenebrosas” es una película tremendamente irregular. Tras un acertadísimo –y extenso- prólogo, en el que se describen los orígenes de Barnabas y los años de adolescencia del joven, el film comienza a dar, poco a poco, un giro drástico, hasta el punto que su argumento se debate entre el cine de comedia y el de terror sin seguir una dirección clara. Por supuesto, Burton aprovecha los momentos más chocantes que le ofrece el guión para aportar unas pequeñas dosis de humor a determinadas situaciones (Barnabas viendo por primera vez un coche en funcionamiento –cuyos faros confunde con los de un demonio-, un programa de televisión, o tratando de dormir como si se tratara de un murciélago cualquiera). Sin embargo, ese equilibrio entre el tomo cómico del largometraje y el mantenimiento de la atmósfera de cuento de miedo termina por romperse definitivamente. En efecto, “Sombras tenebrosas”, tras ese excelente prólogo e interesante primera parte, se convierte en una caricatura de sí misma, decantándose más por las situaciones rocambolescas y absurdas (Barnabas y Angelique en pleno momento de pasión, destrozando por completo el despacho de ésta, Barnabas compartiendo su tragedia personal con unos hippies a los que acaba matando, o su intentos de seducir a la institutriz de su sobrino) que hacen que el film acabe cayendo en un estrepitoso ridículo.

    No obstante, ello podría haberse arreglado si el tono de su última parte hubiera logrado reconducir esa desorientación y rotura de ritmo hacia un terreno más burtoniano. No en vano, el guión ofrecía esta posibilidad de forma bien evidente: la celebración de una fiesta, la aparición final de la bruja, el enfrentamiento entre Barnabas y su familia con Angelique, y el destino amoroso del desdichado vampiro. Por desgracia, todo ello se pierde en un cúmulo de situaciones que ni consiguen ni transmitir esa emoción, ni aprovechan las bazas que se sirven en bandeja para hacer del film un producto más maduro (la relación de David con su padre, el papel de fuerte matriarca interpretado por una hermosísima –y desaprovechada- Pfeiffer que hace lo posible por defender la estabilidad familiar, o la maldición que también parece afectar a Carolyn).

    Por consiguiente, “Sombras tenebrosas”, aunque a priori parece prometer ser una oportunidad para disfrutar del Tim Burton más genuino, en realidad se convierte en una decepción, y en una mera sombra de lo mucho que la historia podría haber dado de sí. Muy floja y prescindible.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Qué chorrada de película! Pase que a Tim Burton le molen las historias raras rollo gótico y así medio de pesadilla. Pase que, aparte de tener todas el mismo aspecto, siempre hablen más o menos de lo mismo. Y pase también que sean casi todo el rato oscuras, no niebla, personajes raros de cojones y demás. Ahora, al menos, en las otras, la historia sí que es lo suficientemente interesante como para que –con independencia de que te guste ese tipo de cine o no- te enganche y te la papes hasta el final. Es más, después de ver ese bodrio infumable que es la versión que hizo hace un par de años de “Alicia en el país de las maravillas” (y que puse a caldo sin contemplaciones cuando hicimos la crítica de turno), tenía la esperanza de que el amigo Tim hubiera vuelto a las buenas películas que él sabe hace tan bien (me refiero, sobretodo, a algunas tan chulas como “Eduardo Manostijeras – Edward scissorhands, 1990”, “Sleepy Hollow – Sleepy Hollow, 1999” y, sobretodo, “Big fish – Big fish, 2003”) y, así, disfrutar de un buen espectáculo. En cambio, os aseguro que al acabar “Sombras tenebrosas”, estaba totalmente flipado… ¡del churro que se ha soplado el pollo!

    Vamos a ver, querido Tim, ¿se puede saber qué puñetas querías hacer con “Sombras tenebrosas”? Como peli de terror gótico, ni asusta ni inquieta, ni nada de nada. Y como comedia, no tiene ni puta gracia. Puede que haya un par de tonterías sueltas que te hagan sonreír levemente pero, como decía Porky, “eso es todo amigos”. Al principio, con todo ese prólogo que tiene lugar hace más de doscientos años, la verdad es que la cosa promete. Todo está súper bien hecho, y la forma de contar toda la maldición de la bruja y cómo el prota se convierte en vampiro mola bastante. Es más, incluso el momento en que sale de su confinamiento en el ataúd (para los de la E.S.O., “confinamiento” = “encerrado sin poder salir a ningún lado”) y la llegada a la mansión de la familia está de lo más currado. Ahora, cuando el vampiro empieza a soltar sus chistes involuntarios porque en el siglo XX parece más perdido que un obispo en una discoteca, ahí ya empieza a flojear la cosa –y eso que tiene gracia cuando ve por primera vez una televisión o cuando la niña esa de cara rara flipa con las idas de pinza de su antepasado. Pero es que cuando vuelve a aparecer la bruja y el tío no para de hacer gilipolleces, ese ya es el momento en que la cosa se tuerce sin remedio.

    Comprendo que con “Sombras tenebrosas” quisieran hacer algo un poco más cómico, como pasaba en algunas partes de “Sleepy Hollow”. Pero mientras que en aquella tenían bien clarito que lo que querían era hacer una película de terror en plan clásico, aquí no han tenido nada claro si era una comedia con un vampiro, o una peli de terror con chistes. En cualquier caso, la metida de pata de es tres pares de pelotas. Además, a medida que avanza la peli, a la historia le pasan dos cosas que no ayudan mucho. La primera, que se vuelve repetitiva. Todo lo que tiene que ver con el acoso de la bruja al vampiro y a su familia, es interesante al principio, pero cuando se repite más que el ajo, deja de tener su intríngulis. La segunda, que se vuelve aburrida. Cuando el vampiro ya empieza a bambar por ahí, te la pela que le vaya mal a su familia, que sean todos una pandilla de frikis, que haya una que vea fantasmas por todas partes, o que uno de los familiares sea el típico vividor. Es más, hasta te la sopla que su negocio y seguridad personal siga amenazado por esa bruja calentorra y, coincidencia o no, es cuando las supuestas gracias ya no te hacen ni sonreír. Y tres cuartos de lo mismo se puede decir de la supuesta intriga que quieren meterle a la fuerza en su parte final (todo lo de la mujer a la que quiere el vampiro –y que, erre que erre, no para de querer tirarse por un acantilado-, y lo que le pasa a esa doctora alcohólica), o de momentos absurdos como el del baile rollo hippie.

    Así que ya sabéis lo que os espera con “Sombras tenebrosas”: una mezcla rara y bastante estúpida de cuento de terror y comedia sin gracia. La ambientación muy a lo Tim Burton, y Johnny Depp haciendo otra vez un personaje de esos grillados que tanto le gusta a él (sólo se salva la bruja, que está buenorra con ganas). A mí, desde luego, me ha decepcionado bastante. Sobretodo porque me pregunto qué hubiera pasado si el tono de sus primeros quince o veinte minutos se hubiera mantenido todo el rato. Fijo que ahora mismo estaría hablando un poco mejor de la peli. En fin…

    sábado, 12 de mayo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "LOCK AND STOCK"

    TÍTULO: LOCK AND STOCK

    DIRECTOR: GUY RITCHIE

    REPARTO: JASON FLEMYNG, DEXTER FLETCHER, NICK MORAN, JASON STATHAM, STING, VINNIE JONES, P.H. MORIARTY

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • De un tiempo a esta parte, son varios los realizadores británicos que se han logrado hacer un nombre dentro de cine más reciente. Mientras que algunos han sabido recoger el testigo de directores de la década anterior como Michael Apted o Hugh Hudson a la hora de mantener ese tono elegante y de prestigio que parece ir asociado a la mayoría de sus producciones (caso de, por ejemplo, John Madden, Sam Mendes, o Tom Hooper), otros han preferido centrarse más en desarrollar un estilo propio que les permitiera sacar adelante proyectos personales. Ahora bien, que estos largometrajes también se hayan convertido en películas de referencia, no lo han conseguido todos. Un ejemplo de los que sí, cabría encontrarlo en el oscarizado Danny Boyle quien, con “Trainspotting – Trainspotting, 1996” dejó buena muestra de su peculiar estilo fílmico. El otro es, por derecho propio, Guy Ritchie. Ritchie, considerado una especie de Quentin Tarantino inglés realizó, durante la segunda mitad de los noventa algunos de los films policiacos más novedosos del cine inglés, cuyo éxito no sólo se debía a los enrevesados guiones, sino a una puesta en escena tan gamberra como dinámica y rebosante de energía. El film que analizamos hoy, “Lock and stock”, es la ópera prima de quien acabaría realizando las aventuras del Sherlock Holmes al que ha dado vida Robert Downey Jr.

    Eddy (Moran), Tom (Fleming), Soap (Fletcher) y Bacon (Statham) son cuatro amigos que se sacan un sobresueldo a través de chanchullos y timos varios. Sin embargo, todo forma parte de un elaborado plan: con el dinero que recauden, pagarán la entrada a una partida de poker ilegal, en la que la gran habilidad de Tom como jugador les puede hacer ganar muchísimo dinero. Sin embargo, lo que desconocen los amigos es que detrás de la partida se encuentra Harry “El Machete” (Moriarty), el dueño de un sex-shop que utiliza como tapadera para llevar a cabo negocios ilegales (como, por ejemplo, el robo de unas escopetas antiguas de coleccionista). Cuando los planes de Tom y sus amigos no salgan como habían previsto, optarán por un plan alternativo: centrarse en la gran cantidad de efectivo que almacenan unos vecinos suyos, dedicados al cultivo de grandes cantidades de marihuana. La situación se complicará cuando otro grupo de delincuentes, también planee robar a estos traficantes.

    “Lock and stock” es un experimento visual tan original como fascinante. La existencia de un guión así de acertado y rocambolesco en combinación con la sensacional –y, por momentos, delirante- puesta en escena de Ritchie, convierte a esta pequeña película en un placentero pasatiempo. El guión de Ritchie (escrito a cuatro manos con Matthew Vaughn, productor de la misma, y futuro director de, entre otras, la más reciente adaptación de los X-Men) se aleja de cualquier tópico conocido para rebosar no sólo originalidad en cuanto a la definición de sus personajes (atención a la presentación que se hace de cada uno de ellos, con una mini-biografía contada en off a la vez que se observa cómo se comportan), sino también en la concepción de situaciones de enredo que provoca su divertidísima historia. Así pues, instantes tan únicos como la coincidencia casi simultánea de dos atracos –el robo al ladrón-, y el cruce de caminos que se produce entre los atracadores de la plantación de hachís y los hombres del traficante jefe, no tiene desperdicio. Asimismo, también sorprende lo desenvueltos que se muestran tanto los actores debutantes (caso del hoy mucho más famoso Jason Statham) como aquellos artistas conocidos por otras facetas aparte de la actuación (tanto el cantante Sting como el ex-jugador de fútbol Vinnie Jones están sensacionales en sus respectivos papeles).

    Sin embargo, el mérito de que “Lock and stock” sea el divertidísimo caos que resulta ser, recae, por méritos propios en Guy Ritchie. Ritchie, que retomaría el mismo estilo personal en posteriores largometrajes suyos como “Snatch, cerdos y diamantes – Snatch, 2000” o “RocknRolla – RocknRolla, 2008”, y que dejaría de lado en la fallida “Revólver – Revolver, 2005” y la horrorosa “Barridos por la marea – Swept away, 2002” (ésta sólo se entiende como excusa para rodar junto a la que, por aquel entonces, era su esposa: Madonna). Así pues, en “Lock and sotck” la cámara de Ritchie no se está quieta ni un solo instante, logrando mantener el interés durante todo el metraje sin mareos y pese a la complejidad del argumento. Evidentemente, a ello contribuye la tremenda labor de montaje y de selección musical escogido para alguna de las escenas más importantes, lo que hace que el público vez con buenos ojos (e incluso se ría), ante situaciones tan –teóricamente- poco divertidas como darle un puñetazo a un policía municipal y secuestrarlo, o que una yonqui muy fumada empiece a disparar a lo loco ante un intento de atraco.

    En resumidas cuentas, “Lock and stock” es una película muy gamberra, pero hecha de modo que el espectador disfruta cada minuto de ese alocado viaje. Ah y, por supuesto, el final resulta igual de impredecible que casi todo el resto de lo que sucede en el film, así que no deje que se lo cuenten. En el fondo agradecerá la novedad.

  • MR. HYDE DICE:
  • Es inconfundible. El estilo de Guy Ritchie haciendo pelis no se puede comparar a ningún otro reciente que yo conozca (que, a lo mejor, tampoco es decir mucho, pero creedme si os digo que me he visto bastante material). Eso sí, son películas para estar bien atentos, porque hay tantos personajes que no paran de mezclarse entre ellos y con tanta cosa que hace cada uno de ellos que, a veces, puede ser un lío de pelotas. Pero, aún así, molan un huevo. Y justo por eso, porque ves que se juntan doscientas cosas a la vez y que de tanto follón, al final, lo que pasa es brutal. Aunque, también haya que decirlo, si después de “Lock and stock” veis “Snatch, cerdos y diamantes” y “RocknRolla”, fijo que las tres películas os parecen lo mismo con distintas caras. Pero bueno, al fin y al cabo, eso es lo que al amigo Ritchie le mola, y lo que sabe hacer bien –al menos, hasta que ha demostrado que es capaz de hacer pelis con muchos millones de presupuesto, como las dos partes de “Sherlock Holmes”-.

    “Lock and stock”, que es la primera peli que dirigió Guy Ritchie está chulísima. La cosa empieza más o menos tranquila, presentándote a los cuatro colegas, a cuál más fullero, que se quieren preparar para sacar tajada de un “negocio redondo”. A partir de ahí, prestad atención, porque empezarán a aparecer tramposos, ladrones, traficantes, proxenetas y demás perlas de la sociedad que empezarán a seguirse unos a otros sin saber que detrás de cada uno viene otro, y así todo el bucle. Ah, y todo ello, con un humor negro cojonudo, y con una violencia muy peculiar, porque es cañera a tope, pero sin ser de la que no para de enseñar tomateo a diestro y siniestro.

    Además, otro de las cosas guapas que tiene “Lock and stock” es que los personajes, incluso los colgados más colgados, y los burros más burros, te caen bien. Los cuatro colegas, aunque patanes y fulleros, son de lo más simpático; con los traficantes fumados que cultivan marihuana, te partes; con el pavo que hace trampas a las cartas, y con los que quieren atracar a los de la maría, te diviertes porque sabes que se están metiendo en un follón de huevos; y, por supuesto, el cacho burro ese que va a todas partes haciendo de matón con su hijo pequeño, tampoco te puede caer mejor. Así que cuando todos empiezan a liarse con las fullas de cada uno, el lío y el entretenimiento está asegurado.

    Son varios los momentos épicos que tiene “Lock and stock”. Para empezar, ya de entrada el guión. No sólo por lo que dicen los personajes, sino por lo impresionante que es el cacao mental que han tenido que tener los que la han escrito para poder pensar en tanta remezcla entre los personajes. A mí me encanta la peli, sobretodo, desde el momento que ya se empieza a cocer todo el robo a cuatro bandas, una vez que han dejado más pelado que un pollo al chaval y éstos piensan cómo poder conseguir tanta pasta: estafando a sus vecinos traficantes. Pero, la cosa ya es genial del todo cuando se mete por medio el tema de las escopetas antiguas que roban un par de capullos mentales, y con lo del otro atraco al zulo de los cultivadores de hachís. Os prometo que ahí ya flipas con tanto movimiento. Pero se sale, os juro que se sale, que “Lock and stock” es de las que te lo pasas pipa porque juegan contigo de la misma forma que con los personajes.

    Y, por si fuera poco, el estilo de la película, la forma en que está hecha –ya no sólo de la historia tan enrevesada-. En el aspecto visual, llama la atención por su estética: esos momentos hechos a cámara lenta que, de repente, pasa a cámara rápida; cuando parece que el actor lleva enganchada la cámara porque se mueve al mismo tiempo que él, con sus propios movimientos; los acercamientos que hace la cámara a varios personajes cuando pasa algo importante… No sé muy bien cómo explicarlo, así que supongo que la mejor manera de que me entendáis es ver la película. Ah, y otro consejo antes de verla: para los amantes del cine en versión original, casi os recomiendo más que la veáis en la versión doblada al español, porque el inglés que hablan es tan cerrado y lleno de palabras y expresiones de la calle, que no pillas ni papa de lo que sueltan los colegas. Por lo demás, si os queréis divertir de lo lindo un buen rato, no os perdáis “Lock and sotck”. Os aseguro que mola.