viernes, 22 de abril de 2011

ESPECIAL SEMANA SANTA: "LA PASIÓN DE CRISTO"


TÍTULO: LA PASIÓN DE CRISTO

DIRECTOR: MEL GIBSON

REPARTO: JIM CAVIEZEL, MONICA BELUCCI, FRANCESCO CABRAS, MAÏA MONGENSTERN

DURACIÓN: 124 min.

AÑO: 2004

GÉNERO: DRAMA ÉPICO







  • EL DR. JECKYLL DICE:





Recuerdo pocas películas que hayan levantado una polémica tan reaccionaria antes de su estreno como le sucedió a "La pasión de Cristo". Y todo esto sin que nadie hubiera visto ni un sólo fotograma antes, aparte de los "expertos" en la materia a los que se les consultó durante el rodaje de la misma.






Resulta, pues, injusto prejuzgar la que con toda probabilidad sea la obra maestra de su máximo responsable, Mel Gibson, sin tener en cuenta dos cosas: la primera, que se trata de una película y, por consiguiente, de dos horas de entretenimiento en las que, como sucede en otros largometrajes, el espectador tiene ocasión de tanto de identificarse en mayor o menor grado con el personaje, de sufrir con él, o de escuchar simplemente la historia que se le está contando; la segunda, que "La pasión de Cristo", se limita a relatar los hechos tal y como se tiene documentado que sucedieron, sin pretender que unos u otros sean los malos de la función.






Dicho esto, en lo que a "La pasión de Cristo" se refiere, es una película excelente. A nivel interpretativo, las actuaciones de todo el reparto son correctas. Jim Caviezel convence aportando, si se me permite el calificativo, una "humanidad" al personaje que no se había encontrado hasta el momento en otras cintas de similares características (otros Cristos interpretados por grandes actores como Max Von Sydow oWillem Dafoe parecen estar en perpetuo estado de trance), Monica Belucci renuncia a su tremenda belleza para enfundarse en el manto de María Magdalena con corrección pero, quien debe llevarse todos los elogios habidos y por haber, es la actriz rumana Maïa Morgenstern, quien interpreta a la Virgen María con una fuerza y una credibilidad ciertamente admirables.






A nivel técnico, la película no desmerece mucho menos. Al contrario, Mel Gibson demuestra ser un director con una agudeza visual tremenda. No sólo utiliza prácticamente todos los recursos habidos y por haber del lenguaje cinematográfico, sino que es capaz de lograr que un único plano, o un encuandre aparentemente simple, aporten una vitalidad y sentimiento al conjunto que, en manos de otro director, hubiera logrado un resultado diferente (por no decir "peor").






Por último, sí quisiera comentar un último detalle: la violencia del film. No quisiera ser más papista que el Papa, pero una película como "La pasión de Cristo" que habla precisamente de eso, de la pasión que sufrió Jesucristo, ni de los detalles de sus años de vida anteriores, ni de otro momento histórico, sino del calvario por el que tuvo que pasar, es obvio que el momento de la tortura a la que fue sometido debía ser una parte fundamental del largometraje. ¿Tiene escenas violentas? Sí, desde luego. ¿La violencia explícita es gratuita? En absoluto. Como mucho, se podría haber tratado de controlar un poco más la dosis de carnicería a la que se somete a Cristo, pero eso no haría que el resultado fuera una película mejor.






"La pasión de Cristo" representa un claro ejemplo de cómo todos los elementos que la componen están puestos por algún motivo. Y es casi seguro, que por ello, vista aún hoy en día, resulta una experiencia tan conmoverdora como fascinante. Esa es la magia del cine, y de las películas bien hechas.











  • MR HYDE DICE:





No soy de llorar con las películas. De hecho, creo que sólo he soltado una lágrima o dos en toda mi vida. Pero mentiría si dijera que con "La pasión de Cristo" no tuve una pelota en la garganta durante casi todo el rato. Y cuidadín, que si me llegan a decir que me pasaría esto con una peli sobre Jesús, y que además está hablada en latín-griego-hebreo y no sé qué cosas raras más, pensaría que el que habla conmigo ha estado fumando algo más que tabaco.






Cuando uno ve una peli como ésta, da igual que seas un beato creyente, o el ateo más convencido, porque las imágenes que uno ve resultan tan impactantes por su fuerza y brutalidad (dicho en el mejor de los sentidos) que no sólo es casi imposible apartar los ojos de la pantalla, sino que es fácil olvidarse de que estamos viendo una película y que, en lugar de ello, asistimos al relato en primera mano de lo que pasó.






Y que no vengan tocando los bajos fondos aquellos pedorros de turno, diciendo que si tiene mucha violencia y que si es gore. ¡Qué gore ni qué cojones! Resulta que películas como las de la serie "Saw" o casi cualquiera de Tarantino se estrenan contando con el beneplácito de la audiencia, pero ojo, que si se trata de algo que tiene que ver con la religión católica es caca. Pues no señores, esta película contiene escenas sangrientas porque la historia que sucedió pasó de esta forma (y Dios sabe, nunca mejor dicho, si no fue más salvaje).






De todas formas, por suerte para el expectador, Mel Gibson es un director formidable, como ya había demostrado años antes con "Braveheart - Braveheart, 1995", y consigue que, pese a los momentos truculentos que tiene la peli, uno no tenga la sensación de que está asistiendo a un festival de casquería, sino que padece con el personaje cada minuto que dura el suplicio. Y eso no lo logra cualquiera.






"La pasión de Cristo" es una película como la copa de un pino y, aunque tampoco la considero una obra maestra del cine, desde luego sí es el resultado de un director formidable, y de una manufactura envidiable.



jueves, 21 de abril de 2011

CINE ACTUAL: "ORIGEN"




TÍTULO: ORIGEN

DIRECTOR: CHRISTOPHER NOLAN

REPARTO: LEONARDO DICAPRIO, JOSEPH GORDON-LEWITT, MARION COTILLARD, TOM BERENGER, CILLIAN MURPHY, ELLEN PAGE, KEN WATANABE, TOM HARDY

DURACIÓN: 150 min.

AÑO: 2010

GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN





  • EL DR. JECKYLL DICE:



Menos mal que el actual cine de Hollywood cuenta con Christopher Nolan para rodar películas de ciencia ficción que no tienen nada que ver con naves espaciales o con alienígenas que quieren destruir la Tierra. En lugar de eso, Nolan ha sido capaz de enganchar al público con una historia centrada en la manipulación de los sueños (pocos recursos permiten más libertad a la ciencia ficción que el mundo de los sueños), a la vez que ha logrado hacer una película digna de lo mejor del género.




Tratar de describir el argumento de "Origen" resulta casi imposible, por lo que sólo diremos que el personaje encarnado Leonardo DiCaprio (cada vez mejor actor) es un especialista en infiltrarse en los sueños de sus "víctimas", depositando en sus mentes una idea o propósito que éstos, al despertar, terminan por acometer. Y, como decían en aquel concurso de la tele, hasta aquí puedo leer. El resto de la película se compone de una serie de cajas chinas cuyas sorpresas y descubrimientos resultan tan sorprendentes como fascinantes.




Visualmente, "Origen" es un auténtico prodigio. No sólo por la fotografía de Wally Pfister (ganador del Oscar en la última edición por su magnífico trabajo), el montaje de Lee Smith (la de montadores que deberían aprender del montaje de esta película), o la inquietante música de mi adorado Hans Zimmer, sino por cómo un argumento tan enrevesado acaba enganchado de principio a fin al espectador, durante las más de dos horas que dura la película.




En casos como "Origen" es preferible verla sin ninguna opinión preconcebida al respecto. Sin embargo, vaya por delante que a mí me ha parecido una de las películas más asombrosas que he visto en mucho tiempo, y la mejor del año pasado sin duda alguna.







  • MR HYDE DICE:



¡Menuda rayada de película! Al principio cuesta seguirles el rollo. Es más, hasta que no pasan unos 20 minutos empiezas a pensar que la peña que ha hecho la peli se ha fumado perejil en mal estado. Y de repente... ¡Zasca!, aparece París doblándose sobre sí misma. Y, tras eso, empieza una especie de juego de caza del gato y el ratón brutal en que vale casi todo: pasillos de hoteles que pierden la gravedad (impresionante esa secuencia), ciudades enteras inundadas de rascacielos, persecuciones trepidantes y un largo número de momentazos y giros argumentales que te dejan con la boca abierta.




Si alguien no ha tenido la suerte de verla en pantalla grande (fundamental para poder sacarle todo el jugo posible), que no se lo piense dos veces a la hora de conseguirla en bluray o DVD porque, realmente, merece la pena. Que los primeros minutos no os engañen: "Origen" es una peliculón de ciencia ficción bestial, y los seguidores de Christopher Nolan que lo descubrieron con "Memento - Memento, 2000", se lo pasaron en grande con ese otro peliculón que es "El caballero negro - The dark knight, 2008" y que, incluso disfrutaron con otras pelis menor interesantes como "El truco final - The prestige, 2006", no se sentirán decepcionados lo más mínimo con esta propuesta. Créanme, se lo dice alguien que, desde que salió la película el verano pasado, ya se la ha visto cuatro veces.




miércoles, 20 de abril de 2011

CINE DE LOS 90: "SCREAM"




TÍTULO: SCREAM. VIGILA QUIÉN LLAMA

DIRECTOR: WES CRAVEN

REPARTO: NEVE CAMPBELL, COURTENY COX, DAVID ARQUETTE, MATTHEW LILLARD, SKEET ULRICH, LIEV SHREIBER

DURACIÓN: 110 min.

AÑO: 1996

GÉNERO: TERROR












  • EL DR. JECKYLL DICE:



Posiblemente, haya que remontarse hasta esta película de 1996 para encontrar el origen de los films de terror de adolescentes que, por desgracia, han acabado cortados todos por el mismo patrón. Si bien es cierto que ya antes, a finales de los 70 y principios de los 80, propuestas como "La noche de Halloween - Halloween, 1978" o "Viernes 13 - Friday the 13th, 1980" pusieron de moda las historias de adolescentes que, de una forma u otra, acaban cruzándose en el camino de un psicópata descerebrado que los acaba diezmando a velocidad de vértigo.




Sin emgaro, no fue hasta 1996 cuando Wes Craven (quien ya había participado en los 80 en esa moda de películas de terror con adolescentes al dirigir "Pesadilla en Elm Street - A nightmare on Elm Street, 1984") propuso la película que supondría el pistoletazo de salida para el resto: "Scream. Vigila quién llama".




En esta ocasión, Craven y el guionista Kevin Williamson, trasladaban la acción a un pueblo estadounidense cualquiera, en el que un misterioso enmascarado se dedicaba a acuchillar de la forma más sanguinaria posible a un grupo de adolescentes. Evidentemente, dicho psicópata acababa por tener sus motivos aunque, si bien es cierto, el verdadero interés que se desprendía de la cinta, era el jugar a adivinar de antemano quién de todos los personajes acababa siendo el perturbado de turno.




"Scream" es una película que, vista a día de hoy, adolece del peso de los años transcurridos, especialmente si tenemos en cuenta que el recurso argumental que describíamos antes ha terminado por utilizarse hasta la saciedad en toda una retahíla de películas posteriores. Así pues, podemos encontrar calcos más o menos descarados como las tres mismas continuaciones que ha tenido la propia "Scream", títulos sobre leyendas urbanas, chiflados que aseguran saber lo que se ha hecho hace no sé cuántos veranos, y demás bodrios.




Y éste, sin duda, es el mayor inconveniente de "Scream", que lo que la hizo destacar por encima del resto de producciones de su momento, es lo que la ha desgastado ya hasta la saciedad: su copia descarada e ilimitada. Porque la película, en sí, se trata de un acertado ejercicio de intriga y sustos (me niego a calificar de terror este tipo de películas), en que la platea se sobresalta cada vez que un ruido asusta a la protagonista, o le aparece algún personaje por su espalda con el consecuente "tachán" de la música a todo volumen.




Si no la han visto, puede que aún se sorprendan algo y, en caso de que la hayan visto, hagan memoria y recordarán cómo, en el momento del estreno, "Scream" consiguió que dieran algún que otro bote en sus butacas. Al menos, siempre podrá contar con haber sido una de las últimas películas de sustos y adolescentes en haberlo logrado.







  • MR HYDE DICE:



Pues yo sí que recuerdo ver "Scream" en el cine. Y el acojone que pasé con el tío de la máscara también. Ya desde el principio donde aparece el novio de la chica que interpreta Drew Barrymore en el patio trasero de su casa con las tripas medio fuera, o en momentos bastantes logrados como aquel en que una de las protagonistas queda atrapada en un agujero de la puerta de un garaje y el asesino enmascarado se le acerca con toda la calma del mundo para pasárselo pipa.




Este fin de semana, se estrena la cuarta entrega de la serie. No la he visto, pero mucho me temo que se habrán vuelto a repetir más que el ajo. Y es que, después de haber logrado algo tan currado como esta primera parte, alguien debería haberles dicho que lo dejaran ahí.




Pero claro, todos tenemos que comer, y los protagonistas y el director tampoco son una excepción. Lástima que Wes Craven no se haya decantado por hacer otras películas tan interesantes como una de las últimas que ha hecho, "Vuelo nocturno - Red eye, 2005", donde al menos sí que proponía una historia más original y dejaba los adolescentes de lado un ratito.




Resumiendo: "Scream" es una película que está bien y que merece la pena ser vista con las luces apagadas y la tele bien alta para entrar más en el ambientillo de la historia. Y, evidentemente, haciendo un esfuerzo por olvidar las tropecientas películas que han hecho parecidas después de ésta.



martes, 19 de abril de 2011

CINE DE LOS 80: "UN PEZ LLAMADO WANDA"




TÍTULO: UN PEZ LLAMADO WANDA

DIRECTOR: CHARLES CRICHTON

REPARTO: JAMIE LEE CURTIS, KEVIN KLINE, JOHN CLEESE, MICHAEL PALIN, STEPHEN FRY

DURACIÓN: 108 min.

AÑO: 1988

GÉNERO: COMEDIA










  • EL DR. JECKYLL DICE:


A finales de los 80, apareció esta agradable comedia acerca de un grupo de atracadores, a cada cuál más chafardero y tramposo que, tras dar un golpe en una joyería londinese y separarse, posteriormente deben reunirse de nuevo con el fin de averiguar el paradero de un diamante que formaba parte del botín, escondido por el cerebro de la banda que está encarcelado.



A partir de un guión escrito a cuatro manos por el director y el ex miembro de los Monthy Pyton, John Cleese, quien también actúa en la película, el film se desarrolla por los caminos de la típica comedia británica más mordaz y divertida. Posiblemente, más que una buena película en su conjunto, "Un pez llamado Wanda" se trata de una película de buenos momentos o sketches.



Así pues, resultan graciosos en particular instantes como aquel en que el abogado del cerebro de la trama (Cleese), al ser seducido por la mujer fatal del grupo (una divrtidísima Jamie Lee Curtis), se pone a bailar completamente desnudo ante la atónita mirada de un grupo de personas que acuden al piso en que se desarrolla la secuencia, sin que éste lo sepa. O cómo, el matón descerebrado del grupo (Kline), cada vez que se quiere poner en situación de pelea, se huele la axila con un énfasis desternillante.



No obstante, como ya apuntaba antes, la película tiene sus mejores bazas, en el saber hacer de los actores (todos excelentes en sus respectivas caracterizaciones), y en el misterio de averiguar dónde se encuentra escondido el preciado diamante robado. Por desgracia, la originalidad de la cinta acaba aquí, puesto que el resto de lo que se acaba sucediendo se puede acabar confundiendo con el resto de las miles de comedias similares que se han hecho hasta ese momento y desde entonces. Lo que, dicho sea de paso, no es impedimento para que "Un pez llamado Wanda" resulte un pasatiempo entretenido y simpático, pero nada más.





  • MR HYDE DICE:


La verdad, he visto películas mejores. No es que sea mala, pero la encuentro de lo más vulgar. Es divertida y entretiene, pero qué queréis que os diga, puesto a elegir otras comedias inglesas, prefiero mil veces antes, por ejemplo, "Full monty - The full monty, 1997" a ésta. Que no tiene nada de malo, que nadie se confunda, pero es que tampoco acaba siendo nada del otro mundo.



Tal vez, esta peli supusiera un paso adelante para Kevin Kline (el tío se llevó el Oscar al mejor secundario por éste papel... esos premios cada vez están peor), que supo explorar su lado chorra delante de las cámaras haciendo de matón celoso (lástima que, desde entonces, no haya dejado de hacerlo), o que sirviera de excusa para que una parte de los geniales Monty Python volviera a reunirse haciendo de las suyas.



En fin, que es una comedia inofensiva, aunque totalmente intrascendente. No es que haga reír a cada minuto, que no lo hace pero, al menos, consuela que ya que uno invierte hora y media viéndola, no resulta ser un bodrio de cuidado. Y sobre la supuesta intriga de dónde estará el diamante, pues qué decir, que si uno es un poco avispado y se fija en el título de la peli... pues eso, que blanco y en botella.




lunes, 18 de abril de 2011

CINE CLÁSICO: "EL TERCER HOMBRE"

TÍTULO: EL TERCER HOMBRE DIRECTOR: CAROL REED REPARTO: ORSON WELLES, JOSEPH COTTEN, TREVOR HOWARD, ALDA VALLI DURACIÓN: 95 min. AÑO: 1949 GÉNERO: POLICIACO





  • EL DR. JECKYLL DICE:



Obra maestra indiscutible del cine negro, "El tercer hombre" sigue siendo hoy en día un referente fundamental de cualquiera de los films policíacos y de intriga que se hicieron con posterioridad, cuya huella se puede encontrar en más de una propuesta que se ha paseado no hace mucho por las carteleras de los cines (me refiero a "El turista - The tourist, 2010").




La acción de la película arranca cuando un americano llamado Martins (Cotten) acude a la Viena ocupada por los aliados, en los primeros años de la posguerra. En lugar de reunirse allí con su amigo Harry Lime (Welles), súbitamente se entera de que éste ha fallecido. Sin embargo, lo que en un primer momento parece ser un golpe de mala suerte, acaba convirtiéndose en una trama de contrabando de sustancias tóxicas donde Martins no puede fiarse de nadie... ni siquiera de los muertos.




Como se puede observar, la trama corresponde perfectamente con las obras clásicas de cine negro de la época, entre las que también se podrían incluir otros títulos como "El halcón maltés - The Maltese falcon, 1941", "Laura - Laura, 1940" ó "El sueño eterno - The big sleep, 1946". No obstante, ¿qué es entonces lo que distingue a "El tercer hombre" de los títulos citados, u otros tantos similares? Tres cosas: la fotografía, la música y la secuencia de la noria. Vayamos por partes.




La fotografía de Robert Kraser (ganador del Oscar por éste trabajo) es, en una palabra, insuperable. Es impresionante cómo es capaz de convertir una ciudad como Viena en un nido de sombras, que la oscuridad de una esquina sea suficiente que alguien se esconda acechando, de hacer que una simple calle pueda parecer una trampa mortal, o que una persecución por el alcantarillado de la ciudad resulte trepidante.




La música, por su parte es, si me permiten el calificativo, misterioso. En lugar de decantarse por alguna de las famosas melodías tremendistas compuestas por Max Steiner o Alfred Newman, Anton Karas compuso una música simplísima que no pega en absoluto con las imágenes de la película, pero que dota al conjunto de un encanto harto desconcertante y agradable a la vez. Y, no obstante, más de medio año después, la melodía de "El tercer hombre" sigue siendo una de las más reconocidas.




Por último, mencionábamos la secuencia de la noria. Sin destripar nada del argumento, sólo mencionar que en la conversación que mantienen dos de los personajes en lo alto de una noria de parque de atracciones sobre la ética de decisiones que pueden afectar a la vida de otros seres humanos. No puedo decir más al respecto, o algo me dice que dejaré de caerles bien. Pero, si tienen ocasión de revisar este clásico indiscutible, pónganle especial atención a esta secuencia.




Por lo demás, poco más se puede decir que no se haya dicho ya. Véanla, disfrútenla y comprobarán cómo hay películas que, por mucho tiempo atrás que se hicieran, siguen siendo fabulosas.







  • MR HYDE DICE:



A ver, sé que me gano el odio eterno del 99% de los cinéfilos al decir esto, pero "El tercer hombre" tampoco es para tanto. Eh, que nadie se equivoque, no digo ni mucho menos que sea un tostón. La peli está bien, pero una vez que la has visto, pues como que ya está, que tampoco es de las que te deja babeando.




Tiene cosas que están muy chulas, como esas sombras gigantes por las paredes de las calles de la ciudad, o momentos especialmente guapos: el gato que se escapa de la casa donde están los protagonistas para acudir fiel a los pies de... el tercer hombre, la escena en la feria que se mencionaba antes, o el plano final con Joseph Cotten esperando una eternidad junto a la salida de un cementerio a que llegue la chica. Como digo una cosa, digo otra: está hecha de que te cisclas. Es más, parece que Brian de Palma se la ha visto unas cuantas veces para rodas muchos de esos planos aberrantes que tanto le gustan a él en la mayoría de sus películas.




Eso sí, a Dios gracias, no han tenido la brillante idea de hacer una versión nueva en Hollywood, ya que sólo hubiera servido para cagarla con una aportación del todo innecesaria. Si tenéis ocasión de verla, la peli merece la pena, aunque no se encuentra en el top 5 de mis favoritas. No sé si será porque las he visto mejores, o porque la música que tiene será todo lo original que uno quiera, pero a mí me parece una cagada para una película de estas características (sería como ponerle música de vals a Rambo).




Pero, sea como sea, esto no es motivo para desprestigiarla. ¿Es una obra maestra del cine? Sí, sin ninguna duda. ¿Me parece un peliculón como la copa de un pino, digno de verse una y otra vez? Pues la verdad es que no, para qué nos vamos a engañar. Lo que, repito, no debe restarle mérito ni calidad a la película.





domingo, 17 de abril de 2011

CINE A DESCUBRIR: "MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES"

TÍTULO: MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES DIRECTOR: KENNETH BRANAGH REPARTO: KENNETH BRANAGH, EMMA THOMPSON, DENZEL WASHINGTON, KEANU REEVES, MICHAEL KEATON, ROBERT SEAN LEONARD DURACIÓN: 111 min. AÑO: 1993 GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Dentro de las adaptaciones de las obras de Shakespeare que se han realizado en el cine y, en particular, de las llevadas a cabo por el inglés Kenneth Branagh, "Mucho ruido y pocas nueces" es, sin duda, una de las más divertidas y frescas.


Planteada como una ingeniosa adaptación de la obra de teatro original, la historia da comienzo cuando un grupo de soldados, tras regresar de una contienda, descansa en la hacienda de un terrateniente italiano, de cuya hija se enamora uno de los soldados (Robert Sean Leonard - el doctor Wilson de la serie "House"). Sin embargo, la envidia que esto provoca en otro de los caballeros (Reeves) deriva en una conspiración contra la relación de la pareja que acaba provocando divertidos enredos y situaciones que acaban implicando a otra pareja, a priori enfrentada, pero que también acaba sintiendo la llama del amor (Thomspon y Branagh).


Branagh, buen conocedor de la producción del genio de Stratford, adapta esta obra con un sentido del humor encomiable, que no sólo la hace fácil de seguir al público que se no esté especializado con el estilo clásico de la pieza original, sino que hace fácil la identificación con los héroes del relato, el rechazo a los villanos de la función, y la compasión por los incomprendidos de la misma.


A las excelencias de la puesta en escena (esa luminosidad de los paisajes italianos, la simpatía de los habitantes y comadronas de la región...), hay que añadir el curioso aunque acertado reparto congregado para la ocasión: Denzel Washington demuestra por qué es uno de los mejores actores del panorama actual, Branagh y Thompson su calidad como actores curtidos en los prestigiosos escenarios de los teatros ingleses, Michael Keaton lo bien que se lo puede llegar a pasar como payaso de la función, y Keanu Reeves lo repelente que puede ser en ocasiones.


Además, sería injusto obviar la excelentísima música compuesta para la ocasión por el colaborador habitual del director, Patrick Doyle, quien realiza un trabajo ejemplar tanto en los momentos más melancólicos de la historia, como en la explosión de alegría de los bailes que interpretan todos los personajes, o poniendo música al recital "Sigh no more, ladies" con el que comienza y concluye la película.


Si no se acaban teniendo en cuenta pequeños puntos flojos en la cinta, como es en caso de la interpretación carente de garra de Keanu Reeves (el único intérprete que parece no saber qué hacer realmente con su personaje), o la clara separación de buenos y malos en el relato (los buenos son poco menos que santos, y los villanos más malos que un demonio), lo que acaba quedando es una película muy divertida, inteligente y simpatiquísima. Ideal para rescatar del baúl de los recuerdos y disfrutarla en buena compañía durante un tranquilo fin se semana. No se arrepentirán.




  • MR HYDE DICE:

No suele ser frecuente que me interese una adaptación más de Shakespeare llevada al cine. Más que nada, porque aquellas que he visto, o me han parecido una chapuza redomada ("El sueño de una noche de verano - A midsummer night'¡s dream, 1999" ó "Titus - Titus, 1999"), o un rollo patatero (Ricardo III - Richard III, 1995"), o una ofensa al buen gusto ("Romeo y Julieta, de William Shakespeare - William Shakespeare's Romeo and Juliet, 1996").


Por eso, cuando Branagh, el único que parece tomarse un poco en serio este tipo de adaptaciones, rodó "Mucho ruido y pocas nueces", una obra menor en la producción del amigo Willliam, la curiosidad era considerable. Y, si no, no hay más que ver el peliculón que hizo el pollo al dirigir e interpretar su versión de Hamlet (nada que ver con ese coñazo que rodó Mel Gibson).


Pues bien, mereció la pena el tiempo invertido. La peli es divertida y, a ratos, cachonda como ella sola. Pasando por alto que Denzel Washington sea Don Pedro de Aragón - imagino que igual de creíble que Raphael hiciera de Rocky Balboa -o que Keaun Reeves no actúe peor porque no puede (mentira, sí que puede, sólo hace falta ver la mita de pelis que hace), pues el resto acaba siendo de lo más agradable.


Vamos, es la típica película que acaba siendo agradable de ver si la dan por la tele un domingo, o si algún amigo la consigue en DVD o Bluray y propone verla. Desde luego, no es el tipo de pelis en que te partes la caja todo el rato pero, al fin y al cabo, no todo se reduce a eso. Y saber apreciar una buena película como ésta, sin más pretensiones que la de hacer pasar una rato agradable y distraído es, desde luego, aconsejable.



sábado, 16 de abril de 2011

NOVEDADES VIDEOBLUB: "LOS OJOS DE JULIA"

TÍTULO: LOS OJOS DE JULIA DIRECTOR: GUILLEM MORALES REPARTO: BELÉN RUEDA, LLUÍS HOMAR, JULIA GUTIÉRREZ-CABA, JOAN DALMAU, PABLO DERQUI DURACIÓN: 110 min. AÑO: 2010 GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Menos mal que hay productores con ojo que, de vez en cuando, la dan la posibilidad a un director de realizar una nueva película, con independencia de que su anterior propuesta no haya contado con el favor del público mayoritario. En el caso de "Los ojos de Julia", el productor avispado es el también realizador mejicano Guillermo del Toro, y el director afortunado Guillem Morales, que debutó en 2005 con la más que recomendable "El habitante incierto".


"Los ojos de Julia" comienza de forma harto intrigante: una mujer ciega se suicida y su hermana gemela Julia (Belén Rueda), de la que llevaba unos años distanciada, al acudir al entierro, comienza ver indicios de algo que le hace sospechar del aparente suicidio de su hermana. Lo que añade originalidad y grandes dosis de tensión al argumento es que tanto Julia como su hermana fallecida sufren una enfermedad degenerativa cuyo irremediable final consiste en la ceguera total.


Es precisamente en este mundo de la ceguera del protagonista, donde la historia aporta las mayores dosis de suspense. Si bien la primera parte de la película se centra en las pesquisas de la protagonista por seguir las pistas que parecen revelarle que su hermana no se ha suicidado sino que la han asesinado, la segunda mitad del relato se centra el en terror basado en la impotencia de la protagonista para escapar de la ratonera en la que se ha metido al no poder servirse de su vista.


"Los ojos de Julia" tiene momentos escalofriantes, como la secuencia en que Belén Rueda se mete, sin saberlo, en un vestuario de mujeres ciegas, o como cuando cierto personaje decide comprobar si, en efecto, Julia ha perdido la vista o aún puede ver (sin más comentarios acerca de este último momento). Desde luego, Guillem Morales ha exprimido al máximo una historia con gancho que atrapa al espectador desde su comienzo, obligándole a no apartar los ojos en la pantalla aún en los instantes más terroríficos.


El único punto débil de la cinta, posiblemente, sea consecuencia de ese afán por querer dar más de lo que la historia permite. Y prueba de ello es la forma innecesaria en que se alarga el tercio final de la película (el más flojo, dicho sea de paso), en que el personaje de la vecina de la protagonista (Julia Gutiérrez-Caba), también ciega, acaba jugando un papel decisivo, o ese epílogo que cae en la cursilería más evidente con el plano final que cierra la historia.


De todas formas, esto no desmerece el interés suscitado por "Los ojos de Julia". Al contrario, ojala el cine patrio fuera capaz de ofrecer al espectador películas como ésta, en que el interés se genera desde el mismo momento en que se apagan las luces. En lo que concierne a la interpretación de Belén Rueda, pues qué decir, aparte de que borda una vez más su personaje. Por mi parte, nada más que recomendarle que si acuden a su videoclub y la ven disponible, y quieren pasar en tensión un rato, no duden en alquilarla. Y, si son un poco miedicas, procuren verla en compañía de alguien (y con alguna luz encendida, por si acaso).




  • MR. HYDE DICE:

Pues sí, coincido con Jeckyll, si el cine español fuera capaz de hacer pelis como ésta más a menudo, no habría ni crisis ni leches. Porque mira que somos capaces de hacer mierdas como pianos.


"Los ojos de Julia", de todas formas, tampoco es que sea el no va más del cine español, aunque también es verdad que comparándola con otras patatas más gordas que se han hecho, pues se agradece que al menos haya alguien que te cuente algo interesante. Y, si de paso, está bien hecho y gusta al público pues mejor que mejor.


Esta peli es intrigante como pocas. Además, por suerte, no cae en el recurso fácil de sacar ni fantasmas, ni muertos vivientes, o espíritus que acaben siendo los malos de la función. Casi todo lo que sucede en la peli puede pasarle a cualquiera, sin coñas sobrenaturales de ningún tipo. Eso sí, es obvio que se toman alguna que otra licencia para hacer la cosa más espectacular, y que hay escenas que te hacen fruncir el ojo ciego a cascoporro (el que no se haya estremecido con lo que le ocurre al personaje de la vieja en el ojo, no tiene sangre en las venas).


Pero todo esto hace que "Los ojos de Julia" sea una película entretenidísima y que, sin ser la típica peli esa de terror en la que todos los sustos consisten en que suena la música con un "tachán" a toda paleta para que el público salte del asiento, acaba resultando un espectáculo inquietante y muy recomendable.


Y quien sea un poco caguetas, podrá superarlo, que no es de esas en que la sangre parece que sale con grifo. De hecho, si no me equivoco, creo que en esta peli, sangre poca. Así que ya sabéis, a pasarlo pipa se ha dicho, que además la peli es española.



'Los ojos de Julia' - Tráiler definitivo español por elseptimoarte

viernes, 15 de abril de 2011

CINE EN CARTEL: "CISNE NEGRO"

TÍTULO: CISNE NEGRO DIRECTOR: DARREN ARONOSFKY REPARTO: NATALIE PORTMAN, VINCENT CASSEL, MILA KUNIS, BARBARA HERSHEY, WINONA RYDER AÑO: 2010 DURACIÓN: 100 min. GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Perturbadora, desgarradora o inquitante. Cualquiera de los tres calificativos sirven tanto para describir la película como la magistral actuación de Natalie Portman, estrella absoluta de la función, y nunca mejor dicho.


Aronofsky utiliza como telón de fondo el mundo del ballet y como base del argumento la sustitución de la bailarina principal de la compañía (interpretada por una recuperada Winona Ryder) por una más joven (Portman), para confeccionar un complejo thriller psicológico en el que la obsesión por lo perfecto y el miedo al fracaso se entremezclan en un cocktail explosivo.


Portman interpreta a Nina, la bailarina protagonista de la película, y se enfrenta con sorprendente maestría a la enorme complejidad de un personaje en el que se entremezcla la transformación psicológica del personaje casi con la física, consiguiéndolo con una fuerza pocas veces vista en la pantalla grande.


Darren Aronofsky, por su parte, logra arrancar unas actuaciones espléndidas de todos los intérpretes, obteniendo, una vez más, resultados que dejan con la boca abierta. Basta recordar el tremendo tour de force que Mickey Rourke brindó en su anterior film, "El luchador - The wrestler, 2009", o la impactante interpretación de anciana adicta a las pastillas y obsesionada con los concursos televisivos que Belinda Blynhte bordó en "Réquiem por un sueño - Requiem for a dream, 2000".


Por desgracia, la brillantez de sus actuaciones no se encuentra del todo a la altura de la puesta en escena, que acaba resultando un tanto plana, a pesar del esfuerzo que realiza Aronofsky en alguna que otra escena onírica y, hasta cierto punto, pseudo-dantescas. No obstante, si lo que pretendía el director al insistir en la utilización de la cámara al hombro, o en esos constantes primeros planos de los actores, era introducir en mayor medida al espectador en el asfixiante mundo de la protagonista , el resultado es sin duda sobresaliente. Al fin y al cabo, estos detalles no constituyen ningún impedimento para que "Cisne negro", sin ser una obra maestra, sí se perfile como una película arrebatadora.



  • MR. HYDE DICE:

¡Vaya tela de película! Ni "Scream", ni esas de los que saben lo que hiciste hace siete veranos, ni puñetas en vinagre. ¡Estas sí que es una peli acojonante! Pero de verdad, de las que te clavan en la butaca desde que empiezan hasta que acaban.


No me extraña que le hayan dado el Oscar a Natalie Portman. ¡Quién iba a decir que la niñita que hacía perder la cabeza a Jean Reno en "León (El profesional) - Léon, 1994", iba a ser capaz de actuar así. Es que te crees todas las ralladas de la tipa ésta, por mucho tutú que lleve. Y para ello, tanto le valen tics repetitivos (como cuando está venga a rascarse el sarpullido de la espalda), como las alucinaciones que tiene cada dos por tres (que nadie me diga que no deja sin comentarios el numerito nocturno con su "rival" en la compañía de ballet, o la visita que le hace casi al final a Winona Ryder en el hospital).


Ésta es una peli brutal, pero en el sentido más positivo de la película. Acabas siendo testigo del viaje a la autodestrucción mental de una pobre chica obsesionada con bordar el papel de cisne negro en una representación. Y lo que parecía el típico dramón de fracasos y superación, se acaba convirtiendo casi en una peli terrorífica como pocas veces se ven en una pantalla grande. ¡Dios mío, sólo hace falta recordar el momento en que la chica se intenta arrancar un padrastro, o cuando le pilla los dedos a su madre al cerrar de golpe la puerta! Hacía tiempo que no veía a la gente oprimírsele el corazón con algo similar.


Es recomendable para chicos, chicas, parejas, o si te aburres y quieres ver algo realmente acojonante. En serio, si la opción es ésta o una de tiros y explosiones (y mira que a mí me gustan a saco paco), merece la pena apostar por Portman. A veces, en los Oscar, se hace justicia (aunque no mucho, no creáis).



Cisne Negro Trailer Español por ent18

jueves, 14 de abril de 2011

CINE ACTUAL: "(500) DÍAS JUNTOS"

TÍTULO: (500) DÍAS JUNTOS DIRECTOR: MARC WEBB REPARTO: JOSEPH GORDON-LEVITT, ZOOEY DESCHANEL, MATTHEW GRAY, GEOFFREY AREND. DURACIÓN: 95 min. AÑO: 2009 GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA



  • EL DR. JECKYLL DICE:

Hace un año y poco que se estrenó sin mucho ruido (al menos en nuestro país) la película "(500) Días juntos", lo que no deja de ser una lástima, ya que el público no tuvo muchas posibilidades de desfrutar de una película amable y simpática como hacía tiempo que no se hacían.


La comedia semi romántica de Marc Webb no destaca únicamente por la frescura de su planteamiento - la relación de va y ven entre sus protagonistas, Tom y Summer - sino por cómo está presentada. La cinta no presenta una estructura lineal clásica, sino que avanza y retrocede en la historia formando así un conjunto de episodios que se complementan casi estupendamente entre ellos para dar forma a un divertido puzzle. Así pues, desde que la historia da comienzo en el día 400 y pico del tiempo que la pareja lleva saliendo, hasta un final espléndido, los personajes se le van presentando al espectador, sin prisas, y dándole el tiempo suficiente para que se involucre en la historia y sienta ganas de acompañarlos durante poco más de hora y media.


Aparte del planteamiento de la película, si hay algo que alabar en particular por encima del dinamismo y originalidad del film, es la actuación de un extraordinario Joseph Gordon-Hewitt (no en vano, fue nominado al Globo de Oro - junto con la película - al mejor actor en la edición de 2009). Este joven actor californiano, visto en otras y diferentes películas como "Origen - Inception, 2010" ó "G.I. Joe - G.I. Joe. Rise of Cobra, 2009", es capaz de otorgarle una humanidad y una simpatía al personaje de Tom memorables.


Así pues, resultan graciosas en particular escenas como la de Tom caminando por un parque, imaginando que el resto de transeúntes bailan y cantan a su son porque está contento de poder salir con la chica que le gusta, o aquella en que se pone a romper casi inexpresivo platos de cocina en el suelo tras una discusión con Summer o, incluso, las conversaciones que tiene con su hermana pequeña que hace de su consejera privada.


"(500) Días juntos" no se trata de una obra maestra de la comedia. De hecho, me atrevería a decir que está muy lejos de alcanzar tal distinción. Pero, que yo sepa, esto no ha sido nunca impedimento para hacer una buena película y que, de paso, agrade a quien ha pagado por verla. Y ésta consigue ambos objetivos.




  • MR HYDE DICE:

Debo confesar que accedí a ver esta peli porque mi chica quería. A mí no me llamaba la atención lo más mínimo. Había escuchado que había tenido bastante éxito en América para ser una peli independiente (normalmente, esto suele ser sinónimo de bodrio del 15) así que, ya que tampoco tenía más remedio, decidí darle una oportunidad, a ver si sonaba la flauta.


Pues mira tú por dónde, que ha sonado. Es más, casi me alegré de que hubiera elegido ésta, y no la enésima castaña de Reese Witherspoon o una de esas de los vampiros pijos y hombres lobos chulo-piscinas de gimnasio.


La peli va adelante y atrás, aunque no al revés como sucedía en "Memento - Memento, 2000" ó "Irreversible - Irréversible, 2003", sino que va sumando o restando días del total de 500 que dura la relación de los protagonistas.


Lo bueno que tiene lo veo desde una doble perspectiva: que acaba gustando a las mujeres (no nos engañemos, son las que se deciden en mayor medida por una peli como ésta), y a los tíos les acaba pareciendo de lo más simpática y original.


No sé si será indicador de la calidad de la película, o si esta opinión será compartida, pero digamos que se trata de una peli que no me importaría volver a ver. Por lo demás, que cada uno la vea y saque sus propias conclusiones. Yo, desde luego, si quisiera pasar un rato agradable con mi chica, la elegiría.




miércoles, 13 de abril de 2011

CINE DE LOS 90: "BRAVEHEART"

TÍTULO: BRAVEHEART DIRECTOR: MEL GIBSON REPARTO: MEL GIBSON, SOPHIE MARCEAU, PATRICK MCGOOHAN, CATHERINE MCCORMACK, BRENDAN GLEESON, BRIAN COX DURACIÓN: 175 min. AÑO: 1995 GÉNERO: AVENTURAS - ÉPICO

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Después de ver hoy en día "Braveheart", parece mentira que ya hayan pasado 16 años desde que se estrenó en cines. Esta aparente intemporalidad es, sin duda, una de las muchas cualidades que tiene la espléndida película dirigida por Mel Gibson.


Curtido mayoritariamente en el terreno de la actuación, la primera incursión de Gibson en la dirección dos años antes con "El hombre sin rostro - The man without a face, 1993" no parecía presagiar un destino tan prestigioso como el que el actor / director australiano ha acabado por consagrarse. Después de todo, parece que no perdió el tiempo aprendiendo cuando recibía órdenes de otros realizadores más reputados como Franco Zefierlli, Peter Weir, Richard Donner o Mark Rydell.


Desde luego, la labor de Gibson tras las cámaras es impecable, demostrando no sólo qué hacer con la cámara, sino sabiendo otorgarle a la historia el dinamismo y emoción que una película épica de estas dimensiones requiere. Desde luego, buena parte de ese mérito recaen en tres figuras clave de "Braveheart": el director de fotografía John Toll, que es capaz de retratar los verdes paisajes de la Escocia medieval con una belleza arrebatadora (no en vano ganó su segundo Oscar por su labor en esta película); el montador Steven Rosenblum (editor habitual del director Edward Zwick), sin la pericia del cuál, las escenas de batallas no tendrían ni el mismo ritmo ni la misma fuerza; y el compositor James Horner, capaz de aportar tanto el sonido al dramatismo y violencia de la historia, como el romanticismo a las escenas más emotivas del film.


"Braveheart" es una película que cumple perfectamente sus pretensiones, y aún va más allá. No sólo entretiene y emociona, sino que además hace que el espectador se meta de lleno en la historia del rebelde independentista escocés del siglo XIV William Wallace en su lucha contra los ingleses, sino que lo atrapa desde el comienzo y durante las casi tres horas restantes (cosa que no es nada fácil), logrando que se identifique con los principales personajes del relato.


Como dato curioso, apuntar que, en el momento de su estreno, se criticó severamente las dosis de violencia que contiene la película, evidentes en las abundantes secuencias de batallas. No obstante, a pesar de su crudeza, Gibson lo único que hace es presentar la historia tal y como sucedía en aquel momento de la historia, y esa violencia nunca se presenta de forma gratuita, sino justificada por los aspectos que se presentan en cada momento. Al fin y al cabo, sería absurdo rodar escenas de violencia descafeinadas, en las que a penas se apreciaran las consecuencias de los enfrentamientos (como igual sucede en los posteriores trabajos de Gibson como director: "La pasión de Cristo - The Passion of the Crist, 2004" y "Apocalypto - Apocalypto, 2006").


Sin embargo, esto no es impedimento para que "Braveheart" sea una película excelente donde las haya, emocionante y digna del mejor cine épico de la pasada década. Y si no, que venga un ángel y lo explique.



  • MR HYDE DICE:

Muy, pero que muy guapa. Y mira que es larga, la puñetera. Pero, cuando acaba, como que te quedas con ganas de que te cuenten algo más. No sé si será por el tono algo pesimista del epílogo, pero recuerdo perfectamente el plano final de ese colega de William Wallace y cómo, justo a punto de besarle el culo a los ingleses en la rendición, tira el escudo al suelo, desenfunda la espada del Wallace, y la lanza al aire. Y, mientras ésta lo surca, los escoceses se encabronan y se lanzan al ataque en plan mariquita el último, justo antes de que la espada se acabe clavando en el suelo. ¡Ufff, sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta!


A estas alturas, hablar de "Braveheart" resulta casi anecdótico, puesto que casi todo el mundo la ha visto. Pero si tú eres uno de los que aún la tiene pendiente, no te lo pienses dos veces: vete corriendo a conseguirla (si es el Bluray mejor que en DVD) y póntela a toda paleta en el salón de casa. Y, si los vecinos protestan porque parece que la pelea está teniendo lugar en el salón de tu casa, siempre les puedes decir que sólo faltan dos horas y media para que acabe... Juas!


No, ahora en serio, la peli es muy muy chula. No me extraña que se llevara tanto Oscar. Mel Gibson (que está mejor como director que como actor) se lo ha currado a lo bestia, y la gente se lo ha sabido reconocer. De hecho, salvo mi hermana, no conozco a nadie que la haya visto que no reconozca enseguida que se trata de un peliculón (y, aunque lo niegue, mi hermana no lo reconoce porque se durmió enfadada nada más empezar la peli - sorry teta).


"¡Podrán quitarnos la vida! ¡Pero jamás nos quitarán... LA LIBERTAD!" Olé, con un par.


martes, 12 de abril de 2011

CINE DE LOS 80: "LOS GOONIES"

TÍTULO: LOS GOONIES DIRECTOR: RICHARD DONNER REPARTO: SEAN ASTIN, COREY FELDMAN, ROBERT DAVY, JOE PANTOLIANO, MARTHA PLIMPTON, JOSH BROLIN DURACIÓN: 111 min. AÑO: 1985 GÉNERO: AVENTURAS








  • EL DR. JECKYLL DICE:

No es de extrañar que un realizador como Richard Donner, que en 1985 ya tenía en su currículum películas de aventuras como "Superman - Superman, 1978" o "Lady Halcón - Lady Hawk, 1985", amén de la aterradora "La profecía - The Omen, 1976", fuera el elegido por Steven Spielberg como el realizador adecuado para este proyecto, antes de consagrarse como uno de los grandes directores del cine de acción gracias a la serie de "Arma letal".


Partiendo de un guión escrito por Chris Columbus, futuro director de las dos primeras partes de "Sólo en casa" y "Harry Potter", y con Spielberg en la producción ejecutiva del film, Donner propone al espectador a una extraordinaria aventura, en la que el hallazgo de un mapa centenario y las pistas sobre la ubicación de un fabuloso tesoro se hacen con la atención del espectador desde el comienzo.


Resulta curioso que, siendo jóvenes adolescentes los protagonistas principales del relato, se pueda hallar en ellos una inocencia y hasta cierta ternura que, por desgracia, parece casi imposible de volver a encontrar en las películas más actuales. Así, el espectador no sólo se puede identificar en parte con cada uno de ellos, sino que se emociona con las mil y una peripecias que sufren en búsqueda de ese tesoro mítico, a la par que escapan de una familia de delincuentes que les persiguen sin tregua.


La cinta, sin llegar a ser ninguna obra maestra, es un no parar de aventura simpatiquísima, con momentos tan remarcables como ese siniestro órgano hecho de huesos, la entrada de los protagonistas en el pozo de los deseos, los túneles de agua (más parecidos a los de un parque acuático de hoy en día) y, evidentemente, todo lo que acontece en el apreciado barco pirata.


Donner, consciente de la gran oportunidad que tiene entre manos para agradar a la platea, aporta su toque personal en secuencias muy hermosas, como la que se desarrolla en el pozo de los deseos como mencionábamos anteriormente, en la aportación del personaje de un impagable Sloth (extraordinario cómo un ser tan aprensivo a primera vista acaba resultando de lo más tierno), o ese plano de los personajes introduciéndose en un túnel que, cuando la cámara se aleja, abre una panorámica en que las piedras adquieren la forma de una calavera.


Se trata, sin duda, de uno de los referentes por excelencia del buen cine de los 80 y consigue que, aquellos que tuvimos la suerte de disfrutar de la película cuando éramos críos, sonriamos casi con nostalgia cuando la evocamos.




  • MR HYDE DICE:

Pues sí, coincido con Jeckyll. Recuerdo ver "Los Goonies" en el salón de mi casa y fliparla con todas las movidas que les pasan a los personajes. Aunque también era una época en que nos bastaba con cerrar los ojos para imaginar que nosotros también participábamos de esas aventuras; una época en que jugábamos a la pelota en un parque y no nos agilipollábamos en casa como zombis con una máquina de matar marianos. Pero bueno, que me empiezo a poner filosófico y me desvío del tema...


"Los Goonies" es un entretenimiento de primera. A los que ahora rondan la treintena (incluidos los que la pasan unos años, hasta buena parte de veinteañeros) puede que aún la recuerden como la peli guay de aventuras que es. Aquellos que ya eran más mayores cuando salió, seguro que la pueden ver de nuevo y pasar un buen rato. Y los más "peques" que aún no sepan de qué va, pues no sé a qué esperan para ponérsela a la de ya.


Como película dentro de la historia del cine, no representa ningún hito. Aunque, que yo sepa, eso nunca ha sido impedimento para que una película esté bien hecha, bien interpretada pese a la juventud de los actores (brutal el Sloth ese, el chinaco de los inventos diciendo que Michael Jackson había entrado a mear en su casa, el primo que no se calla ni a la de tres, o el gordo meneando el ombligo), y con una emoción que la convierte en la película de una generación de jóvenes.


En fin, que si tenéis ocasión de verla, la recomiendo de corazón. Seguro que no os arrepentís.

lunes, 11 de abril de 2011

LUNES - CINE CLÁSICO: "CASABLANCA"

TÍTULO: CASABLANCA DIRECTOR: MICHAEL CURTIZ REPARTO: HUMPRHEY BOGART, INGRID BERGMAN, PAUL HENREID, CLAUDE RAINS, PETER LORRE. DURACIÓN: 102 min. AÑO: 1942 GÉNERO: POLICÍACO










  • EL DR. JECKYLL DICE:

Me pregunto si, cuando el equipo técnico y, especialmente, artístico de "Casablanca" estaban rodando la película, a alguno de sus componentes se le pasó por la mente que quizás estaban creando una de las mejores películas de la historia del cine. Desde luego, no es tarea fácil, y mucho menos teniendo en cuenta que aún no habían llegado a la mitad del siglo XX, y que aún faltaba mucha agua por caer.


Sea como sea, de lo que no hay duda es que el término obra maestra se le queda corto a una película tan magnífica como ésta, se mire por donde se mire: en las líneas de diálogo (las conversaciones de Rick - Bogart - con su fiel Sam - Dooley Wilson - ), las contestaciones tajantes de Rick a Ilsa (Bergman) como forma de disimular su despecho, o los piques constantes entre éste y el agente de policía interpretado por un fantástico Claude Rains.


Es imposible destacar un sólo momento por encima de otro, desde el famoso "tócala otra vez, Sam", que pronuncia Ingrid Bergman casi en un susurro de súplica, pasando por el "siempre nos quedará París" con el que Bogart abandona casi por primera (y única) vez en su carrera el papel de tipo duro para mostrar que no todo él estaba hecho de piedra o, por supuesto, la guinda perfecta del pastel que es "éste podría ser el comienzo de una larga amistad", dejado caer casi sin importancia mientras la cámara se aleja en picado sobre Bogart y Rains en el aeropuerto, con cuyo plano final concluye esta joya del séptimo arte.


De hecho, a pesar de que el tiempo no perdona prácticamente a nadie (y aún menos en la industria del cine), si se vuelve a ver "Casablanca", el espectador termina por darse cuenta de que la historia que se le está contando no le resulta tan antigua. Se han hecho montones de películas desde entonces acerca de la amenaza que suponía el espionaje nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Por consiguiente, acaba siendo tremendamente fácil dejarse seducir por la mirada única de Ingrid Bergman (pocas veces unos ojos han sido capaces de expresar tanto en una pantalla de cine), o por la chulería no carente de sentimientos de un Bogart insuperable.


Insisto de nuevo: una auténtica OBRA MAESTRA. Así, en mayúsculas.




  • MR HYDE DICE:

A Dios gracias que aún no se le ha ocurrido a ningún espabilado de Hollywood hacer un remake de esos que están tan de moda y cagarla a base de bien. "Casablanca" es única, y punto. Y al que no le guste el blanco y negro, o piense que una película de más de 60 años es un tostón, pues mejor, que al fin y al cabo, ya lo dice el refrán: "no está hecha la miel...".


De hecho, al hacer ahora esta reflexión, la única tentativa reciente que me viene a la memoria es ese pseudo-homenaje que Steven Soderbergh y George Clooney quisieron hacer hace unos años a la cinta de Michael Curtiz, y que se llamó "El buen alemán - The good German, 2006). Aunque ya digo que más que una copia, se trata de un homenaje de lo más recomendable.


No obstante, volviendo a "Casablanca", ésta es una peli, si me permitís la comparación, como el bocado de foie-gras de pato más exquisito: para disfrutarlo hay que estar relajado, dispuesto a saborear cada momento y, si puede ser sentado en un sitio cómodo y con la compañía adecuada, mejor que mejor.


Sé que la mayoría de los que leáis esto no me haréis caso (peor para vosotros, amiguetes), pero os aconsejo vivamente que no os la perdáis. Si no sois amantes del cine clásico, veréis una buena película que engancha de principio a fin; y, si sois algo más entendidos en la materia, creo que sobran las palabras.