sábado, 18 de junio de 2011

ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "RED"


TÍTULO: RED

DIRECTOR: ROBERT SCHWENTKE

REPARTO: BRUCE WILLIS, MORGAN FREEMAN, JOHN MALCOVICH, HELEN MIRREN, MARY-LOUISE PARKER, KARL URBAN

DURACIÓN: 107 min.

AÑO: 2010

GÉNERO: AVENTURAS / ACCIÓN

  • EL DR. JECKYLL DICE:


En el año 2000, Clint Eastwood dirigió y protagonizó "Space cowboys - Space cowboys, 2000", una entretenida cinta donde su mayor atractivo era la diversión que desprendía ver a unas viejas glorias del mundo del espacio volver a entrenarse como astronautas mucho más jóvenes y preparados, con el objetivo de cumplir con una complicada misión. "Red" sigue más o menos el mismo camino, si bien aquí las piruetas espaciales del film de Eastwood son sustituidas por una trama de espionaje, con las correspondientes dosis de acción propias de este tipo de películas.


"Red", que son las siglas de Red de Espías Desactivados, comienza presentándonos al agente de la CIA retirado Freank Moses (Willis), quien se está enamorado de una mujer a la que nunca ha visto, pero con la que intercambia frecuentemente sus inquietudes por teléfono con motivo del pago de su pensión (Parker). Un buen día, un grupo de agentes especiales intenta acabar infructuosamente con su vida en un espectacular ataque a su vivienda. Es entonces cuando Moses empieza a buscar por todo el país a su antiguo equipo de colaboradores (Freeman, Malcovich y Mirren), con el fin de averiguar quién y por qué está tratando de hacerlos "desaparecer".


Tras un atípico comienzo en el que ya se deja claro que el espía al que da vida un divertido Bruce Willis se encuentra alejado del servicio activo, el espectador ya puede intuir que el tono de comedia de la cinta no es algo casual, sino que va a acabar dominando el resto del largometraje, tanto en las estupendas escenas de acción (Willis bajándose de su coche como si fuera lo más normal del mundo mientras éste da vueltas sobre sí mismo y él no para de disparar a otro coche que lo persigue, o Malcovich enfrentándose a una espía armada con un lanzamisiles en el aeropuerto como si se tratara de un duelo del Salvaje Oeste), como en los chistes referidos a la edad y condición física de los personajes (impagable la escena de Morgan Freeman quejándose de cómo la guerra de Vietnam fue más sencilla que la supervivencia en el asilo en el que está ahora internado).


En fin, que sin resultar un decepcionante largometraje de acción, "Red" consigue que el espectador simpatice al instante con los personajes, y que se deje llevar por el entretenimiento de una trama lo sificientemente bien urdida como para hacer creíble la tremenda química existente entre este curioso grupo de jubilados en plena forma. No se trata de una película excepcional, ni mucho menos, pero tampoco pretende ser más que un pasatiempo simpático y algo más original que el resto de el resto de propuestas similares pero fallidas. En resumidas cuentas, para pasar distraido un poco menos de dos horas.



  • MR. HYDE DICE:

Para mí que, cuando los productores de la peli quisieron hacer "Red", primero, metieron en una coctelera todos los capítulos habidos y por haber de Tex Avery, luego añadieron algún que otro cartoon de Bugs Bunny y sus amigos y, por último, metieron un refrito de pelis tipo "Jugla de cristal" y demás. Y, tachán, el resultado ha sido "Red".


Esta peli no sabes si tomártela en serio, o pensar que es como una broma enorme que se coñea sin cortartse un pelo de las películas de acción y de agentes secretos que llevamos viendo desde hace años. Es más, al propio Bruce Willis, sólo le falta soltar su típico Yipikayei, hijoputa para dejar claro del todo que se está cachondeando de las pelis de acción que le han encumbrado como uno de los grandes a la hora de apretar el gatillo. Así, a bote pronto, podría parecer que "Red" es como una versión en plan espía de las películas del tipo "Agárralo como puedas". Pero lo que raya de "Red" es precisamente que tampoco pretende ser una mera burla del resto de películas de acción, sino que la comedia está lo suficientemente bien repartida como para que la peli resulte entretenida. Y eso es lo que te deja un poco parado, en plan "de qué puñetas va esto".


No es que "Red" sea un despelote de película desde que empieza (de hecho, tiene su lógica como una película de acción y agentes secretos como cualquier otra), pero a medida que se van sumando al grupo de agentes retirados John Malcovich -que en la peli el tío está como una regadera- y Helen Mirren -te preguntas qué cojones hace su Real Majestad en una peli como ésta- pues el tono se pone de un cachondo que te cisclas. Por suerte, está por medio Morgan Freeman para poner un poco de seriedad al asunto, a pesar de participar también en las bromas, pero aportando un toque de distinción al conjunto, y reforzar el extraño buen rollo que hay entre todos los "abuelos" en acción.


Dentro de las propuestas de videoclub que se han estrenado esta semana, "Red" es una distracción entretenida, sin más propósito que el de resultar simpática y hacer que te lo pases bien un rato. Y luego, como los pañuelos de papel: una vez usado, lo tiras y te olvidas de ello.





viernes, 17 de junio de 2011

CINE EN CARTEL: "INSIDIOUS"


TÍTULO: INSIDIOUS

DIRECTOR: JAMES WAN

REPARTO: PATRICK WILSON, ROSE BYRNE, BARBARA HERSHEY, LYN SHAVE

DURACIÓN: 99 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Parece ser que, en Hollywood, la crisis se nota del mismo modo que en el resto del mundo. Desde el punto de vista empresarial, las grandes productoras llevan un tiempo haciendo grandes esfuerzos por controlar al máximo los presupuestos de sus largometrajes, de forma que si hay forma de ahorrar un sólo dólar, éste no sea gastado. Por este motivo, cuando una película rodada con un presupuesto paupérrimo (1 millón de euros -en comparación, para que se hagan una idea, la última entrega de "Torrente" costó cerca de 10 millones de euros-) acaba recaudando, sólo en el mercado local, más de treinta veces lo que había costado, ésta se convierte casi al instante en un auténtico fenómeno. Ahora bien, ¿es esto sinónimo de buena película? ¿Merece en realidad la atención que ha acaparado? ¿Vale la pena acudir al cine más cercano en el que la pongan para verla? Pues las respuestas son "no", "un poco" y "definitivamente, no". Pero vayamos por partes.


Tras un perturbador y muy sugerente comienzo, vemos cómo la familia Lambert, compuesta por el matrimonio Renee y Josh (Byrne y Wilson, respectivamente) y sus tres hijos, se instalan en una nueva y enorme casa de un tranquilo y típico barrio residencial estadounidense. Al poco de instalarse, su hijo mayor, queda misteriosamente en coma. Desesperados por el inesperado estado de su hijo, y aterrorizados por extraños ruidos y aparentes presencias en su hogar, los Lambert deciden mudarse a un nuevo hogar, alejado de las malas vibraciones que les producía su anterior morada. Sin embargo, al instalarse en la siguiente casa, descubren que se vuelven a repetir las angustiosas y misteriosas apariencias, las cuáles les llevan a pensar que tal vez el problema no sea lo que le sucede a la casa... sino a su propio hijo.


Retomando las preguntas a las que antes respondía brevemente, tal y como afirmaba, que una película haya sido capaz de rodarse con un presupuesto tan irrisorio, es motivo de alabanza y admiración, especialmente por aquellos que, con partidas millonarias asignadas para el rodaje de una película, acaban realizando patochadas de feria de lo más lamentable. No obstante, que una película haya contado con un presupuesto tan reducido no siempre se traduce en una notable calidad del producto. En el caso de "Insidious", durante la primera hora de largometraje sí se tiene la sensación de que sus responsables han echado toda la carne en el asador, utilizando todo su talento para hacer de una película de misterio una obra de auténtica angustia e suspense.


Por desgracia, esa sensación se esfuma conforme la película va llegando a su fin, cuando se acumulan cuantos más tópicos imposible del cine cutre de terror que ya se ha hecho en infinidad de ocasiones anteriores. Esto no deja de ser una lástima, sobretodo si se tiene en cuenta que detrás de las cámaras se encuentra el mismo director que dejó a medio mundo de piedra con la primera parte de "Saw - Saw, 2004" (de las otras continuaciones, mejor olvidarse), aunque se acaba comprendiendo mejor cuando, en el poster promocional de la película, también se indica que parte de sus productores son los mismos que de "Paranormal activity - Paranormal activity, 2009" (una gansada que estoy seguro que Hyde disfrutaría haciendo papilla).


En resumidas cuentas, "Insidious" acaba siendo más una película de sustos (muy bien dosificados, todo haya que decirlo) que de terror, haciendo que en su último y ridículo tercio, se pierda por completo la garra que había ido acumulando en su principio, y provocando que los aparentes sustos más que miedo provoquen la indiferencia o, aún peor, la risa. Háganme caso y, si la alternativa en la cartelera de este fin de semana es otra, decídanse por estas alternativas o, en su defecto, por irse de cena con sus amigos. Acabarán pasándoselo igual de bien y sin la sensación de haber tirado parte de su dinero.



  • MR. HYDE DICE:

A ver, "Insidious" tiene dos mitades: la primera, es una pasada. La segunda, una cagada como un pino. La peli empieza de puta madre, con las letras de presentación más inquietantes que recuerdo haber visto en una película en toda mi vida, con esas instantáneas casi a oscuras de una casa, que hacen que un lugar de recreo como un simple cuarto de juguetes te de canguelo. A partir de ahí, y hasta un poquito pasada la mitad de la película, la cosa promete, gracias a cómo se sugiere que ando raro está pasando en la casa de turno y con el crío (¿por qué todos los niños de las pelis de miedo tienen cara de tarados?), más que decantarse por mostrar. Ahora bien, cuando entra en juego la vidente y ese plagio descarado de "Los otros" y "El orfanato", mezclado con unos toques de Freddy Krugger, la cosa se va a la mierda de forma inevitable.


Y digo yo, ¿qué les costará dejarse de mamonadas paranormales tan enrevesadas? Además, ¿es que no se dan cuenta de que te acaban contando la misma santa historia una y otra vez? Señores, ustedes, los yanquis, hacen un cine de cojones de entretenido y, en muchas ocasiones, además bueno. Así que no me irán a decir que no saben de sobra cuándo una peli se acaba convirtiendo en un refrito de otras catorce parecidas. O, lo que es peor, empezar una peli de maravilla y no ser capaz de mantener ese mismo tono, sino acabar decantándose por lo fácil, cutre y más visto que las lolas de la Pamela Anderson. El mismo director, el Wan este, supo cómo ponerle nivel a una película tan agobiante como "Saw" (me refiero a la primera, no a esas pajas gore que son el resto de las continuaciones). Entonces, ¿por qué no ha seguido por ese mismo camino?


En fin, de todas formas, se agradece que "Insidious" no es para nada una película aburrida. Ya digo que esa sensación de inquietud -casi concentrada en tratar de adivinar por dónde te van a dar el susto para que pegues un buen brinco- es continua a lo largo de casi toda la peli. Lo malo es que, aparte de la típica sorpresa final (y que, dicho sea de paso, está muy pillada por los pelos), es en su última parte cuando, en vez de seguir apostando por lo original que iba distinguiéndola de otras pelis parecidas, acaba cayendo en las mismas chorradas de mundos de muertos y soplapolleces del mismo estilo. Una lástima, prometiendo como prometía durante su primera hora.



jueves, 16 de junio de 2011

CINE ACTUAL: "THE BLIND SIDE (UN SUEÑO POSIBLE)"


TÍTULO: THE BLIND SIDE (UN SUEÑO POSIBLE)

DIRECTOR: JOHN LEE HANCOCK

REPARTO: SANDRA BULLOCK, TIM MCGRAW, QUINTON AARON, KATHY BATES

DURACIÓN: 125 min.

AÑO: 2009

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Presentada como la película definitiva para que Sandra Bullock obtuviera, por fin, el reconocimiento de la crítica, "The blind side (un sueño posible)" aterrizó en las carteleras estadounidenses a lo largo de 2009 como un torbellino, rentabilizando al instante los escasos 30 millones de dólares que había costado, y multiplicándolos por diez a lo largo del mundo. Ahora bien, lo que no se dice siempre es que, de esta astronómica cantidad, la inmensa mayoría pertenece a lo recaudado en territorio nacional, donde las historias de superación y alcance del sueño americano les gusta -y mucho- al público de aquellos lares. En el resto del mundo, como suele ser normal con este tipo de producciones, pasó más bien desapercibida.


La historia -basada en la novela de Michael Lewis, al parecer inspirada, a su vez, en acontecimientos reales- se centra en cómo la familia Tuohy, compuesta por los patriarcas (Bullock y McGraw) y sus dos hijos se hizo cargo de Quinton Oher (Aaron) un muchacho de raza negra, casi indigente y enormemente grande, al que habían rechazado en casi todas las familias de acogida con las que había estado, así como de su propia madre, una drogadicta con casi tantos hijos como ingresos en clínicas de desintoxicación. Con la perseverancia de la familia Tuohy, no sólo logró graduarse en el instituto, sino también acabar convirtiéndose en un miembro más de la familia, y uno de los mejores jugadores de la NFL americana.


El largometraje, a pesar de centrarse en la figura del sueño alcanzado por Oher, no puede evitar querer centrarse en la figura de Leigh Ann Touhy, a la que da vida una enérgica Bullock. El largometraje, a lo largo de más de dos horas, se empeña en enseñarle al espectador lo rompedor que fueron las decisiones tomadas por la familia Tuohy en la sociedad clasista e hipócrita en la que se movían las familias bien del momento (como los Tuohy), y en cómo se criticó el hecho de que una familia acomodada diera auténtico ejemplo de generosidad y altruismo para acoger a un pobre muchacho al que ni su madre quería, con el fin de darle una oportunidad que, de no ser por ellos, jamás habría tenido.


Ahora bien, que las intenciones del film dirigido por el afortunado John Lee Hancock (lo de afortunado viene a cuento de que él fue el responsable de uno de los fracasos cinematográficos más sonados de la pasada época -el remake de "El álamo"- y, con esa película, logró no sólo demostrar su comercialidad, sino recuperar parte de ese prestigio perdido), por desgracia, no acaban de ser suficientes para que "The blind side (un sueño posible)" consiga emocionar a todos los espectadores por igual. Prueba de ello es el escaso atractivo que ha supuesto para el mercado internacional en comparación con la forma de arrasar en la cartelera nacional.


Como digo, resulta bastante cansino el empeño en demostrar que casi no hay más santos en el mundo que la familia Tuohy, estereotipada hasta la médula (el padre trabajador -aunque nunca se le ve haciendo tal cosa-, la mujer ama de casa y fuerza incansable de la familia, y los hijos perfectos con sonrisa perfecta y tremendamente populares en el instituto. Personalmente, alabo que se haya tenido la valentía de reconocer el esfuerzo hecho por una familia así, pero ni todo es blanco ni negro. Y la película de Hancock, se pasa de la raya en lo que a resaltar las virtudes de la bondad se refiere.


Por lo demás, pues unas interpretaciones ajustadas a sus respectivos papeles (aunque una Bullock un poco más sonriente hubiera sido de agradecer), haciendo especial reseña en la actuación del joven Quinton Aaron, que casi acaba por comerse a Sandra Bullock. En cuanto a los aspectos técnicos, por desgracia, la película no resalta demasiado, siendo una más del montón en cuanto a fotografía, montaje y demás (de hecho, veinte minutos menos de metraje, hubieran podido hacer maravillas). En fin, que se deja ver, pero para nada se trata de una película imprescindible.



  • MR HYDE DICE:

Pues a mí me pareció un petardo. De esa clase de película que, cuando acaba, piensas "vale, ya la he visto para el resto de mi vida". Y no porque sea mala (que no lo es), o porque sea previsible y ñoña (que lo es a saco), sino porque parece hecha a medida del gusto del público norteamericano. Esas ansias de grandeza de los protagonistas por jugar al fútbol, el ansia de las becas deportivas para la universidad, las comidas de acción de gracias y toda esa parafernalia, seguro que hace que se les caiga la baba a los yanquis, pero lo que es a los de por aquí, pues me temo que todo eso nos parece un coñazo de aúpa.


De todas formas, se agradece comprobar que Sandra Bullock sabe hacer algo más que poner carita de no haber roto un plato en su vida y que, al menos por una vez, demuestra ligeramente lo que es actuar. Ahora, eso sí, de ahí a darle un Oscar, hay un trecho pero que bien grande. Se ve que en la meca del cine, en cuanto ven que una de sus estrellas que están acostumbradas a protagonizar patata tras patata, de repente demuestra que sabe actuar, se les cae la baba y pierden el culo por darle todos los premios que pueden. Vamos, que como Bruce Willis deje de pegar tiros y haga una peli de esas de llorar (y si es de baseball o rugby, ya ni te cuento), y te lo ves ganando un Oscar dentro de dos días.


En fin, que "The blind side (un sueño posible)" no es de las que merezca la pena estarse dos horas (de las que sí se notan) viéndola. Si da la casualidad de que la pasan por la tele y no te puedes dormir, pues te la ves tan ricamente. Pero, cuando estás esperando ver algo que te emocione de verdad, que se te encoja en corazón con una peli que ha costado cuatro duros y que ha recaudado un huevo en los EEUU, pues como que no, que mejor te veas un episodio de Heidi, que tiene más emoción.


De todas formas, no quisiera que os pensarais que "The blind side (un sueño posible)" es una mierda. De hecho, sabéis que cuando pienso que una peli es un truño os lo digo sin cortarme. Este no es el caso. Simplemente, es que no me interesan las garruladas de los primos del otro lado del charco, con ese patriotismo de andar por casa y la sonrisa profidén todo el rato en el careto. Ahora bien, a quien le gusten estas chufas, desde luego no se la puede perder. A mí, repito, me pareció bastante rollo.



miércoles, 15 de junio de 2011

CINE DE LOS 90: "SPEED, MÁXIMA POTENCIA"


TÍTULO: SPEED, MÁXIMA POTENCIA

DIRECTOR: JAN DE BONT

REPARTO: KEANU REEVES, DENNIS HOPPER, SANDRA BULLOCK, JEFF DANIELS, JOE MORTON

DURACIÓN: 124 min.

AÑO: 1994

GÉNERO: ACCIÓN



  • EL DR. JECYLL DICE:


Cuando se estaba alcanzando el meridiano de los años 90, el panorama cinematográfico de cine de aventuras y acción se encontraba casi del todo encasillado. Películas que habían propuesto un nuevo formato a la hora de narrar las peripecias de un héroe solitario enfrentándose a un montón de villanos, ya habían sido copiadas hasta la saciedad, de las formas más descaradas y absurdas posibles. Así pues, el disparo de salida que marcaron en la década anterior excelentes películas de policíacas y de acción como "Arma letal - Lethal weapon, 1987" o "Jungla de cristal - Die hard, 1988", ya no sorprendía a un público que pedía a gritos una renovación del género (algo similar a lo que ocurrió, también en los 90, con la ciencia ficción y la trilogía de "Matrix"). Por este motivo, cuando en verano de 1994 se estrenó "Speed", ésta fue recibida como el soplo de aire fresco con el que los aficionados al género ansiaban reencontrarse.


Consciente de sus limitaciones como largometraje, "Speed" representa un ejemplo estupendo de película de acción muy bien hecha, trepidante desde el primer minuto hasta el último, con un ritmo incansable que engancha al espectador durante dos horas en que la constante acción de la película se asemeja a una auténtica montaña rusa en la que no hay freno de emergencia que valga -y perdón por este chiste tan malo-. En el ámbito artístico, "Speed" supuso la consagración para, al menos, tres personas: su director, el holandés Jan de Bont, su protagonista principal Keanu Reeves, y su estrella femenina Sandra Bullock. Pero antes comentemos un poco su argumento.


Howard Payne (Hopper) es un peligroso terrorista que, tras fracasar en un intento de chantaje al gobierno a través de una bomba en un ascensor público, desafía al agente de policía que impidió tal tragedia, Jack Traven (Reeves) a salir airoso de su siguiente golpe: ha colocado una bomba en un autobús de línea, la cuál se activará si el bus supera los ochenta kilómetros por hora, y detonará si baja de tal velocidad. En una carrera contrarreloj, y de las formas más trepidantes e imposibles, Traven deberá tanto impedir que explosione el artefacto y, por tanto, matando a todos los pasajeros, entre los que se encuentra una improvisada conductora (Bullock), y dar caza al malvado terrorista.


Jan de Bont, que hasta ese momento era conocido por sus impecables trabajos como director de fotografía de grandes producciones como "Instinto básico - Basic instinct, 1992", "La caza del octubre rojo - The hunt for Red October, 1990", o "Black rain - Black rain, 1989", al lado de directores como John McTiernan, Richard Donner, Paul Verhoeven o Joel Schumacher, debutó con "Speed" en las labores de director. Parecía lógico pensar que, tras su experiencia en un cine de género similar con los realizadores antes mencionados, sería en este terreno en el que parecía sentirse cómodo para comenzar su carrera como director. Lo que pocos podían esperar, es que este comienzo se realizara de una forma tan efectiva y acertada.


Por su parte, Keanu Reeves y Sandra Bullock supieron demostrar estar a la altura de las piruetas automovilísiticas que presentaba la película para demostrar que podía cargar con el peso de una película de acción él solo (el primero), y que podía representar con una facilidad asombrosa el papel de chica corriente y simpática propia de las comedias más tradicionales de Julia Roberts o Meg Ryan (la segunda). Eso sí, aunque "Speed" representó su ocasión de oro para dejar constancia de su valía dentro de la industria hollywoodiense, en la película que nos ocupa tampoco tuvieron ocasión de demostrar su potencial actorial, ya que las increíbles persecuciones que ocupaban el total de la película se lo impedían de forma casi absoluta.


Vista hoy en día, "Speed" es capaz de rescatar las emociones de la primera vez. Secuencias como el rescate de los rehenes del ascensor con la grúa dejan clavado al espectador desde los primeros minutos de película (tremenda la entrada en plano de Reeves y Daniels a bordo de su coche), así como el momento en que Traven tiene que subir al autobús en marcha, o meterse debajo de él para tratar de desactivar la bomba (el plano del autobús saltando una brecha merece capítulo aparte). Sobre estas secuencias en particular, me remito a lo que acabo de decir: la tensión es máxima y el ritmo trepidante a más no poder. Por último, la guinda del "no se vayan todavía que aún falta más" lo pone la caza final del terrorista dentro del metro, y las destrozonas consecuencias que ello tiene. Desde luego, no cuesta en absoluto creer que se alzara con los Oscar correspondientes al mejor sonido y montaje de efectos sonoros, y que mereciera una más que justa candidatura en el apartado de mejor montaje.


Como ya hemos dicho, "Speed", dentro de sus limitaciones, es una película estupenda a la que se le deben reconocer sus logros. No estaría mal que el cine de acción se renovara de vez en cuando como sucedió con este largometraje.




  • MR. HYDE DICE:

Una pasada. Flipante. Brutal. Como más os apetezca decirlo. "Speed" es una caña de peli desde que empieza hasta que salen las letras del final. Te deja clavado al asiento y no pestañeas durante dos horas. Y vale que ahora me venga el típico remilgado diciendo que si la historia es imposible, que si es previsible, que si sólo se trata de una película de acción y bla bla bla. Pues no señores, "Speed" una gozada, y no me importa decirlo tal cuál. Partiendo de un argumento que se puede resumir en media página, acojona ver el partido que le han sabido sacar, y cómo han tenido una capacidad que quita el hipo para hacer que la acción pase de un ascensor a la persecución de un autobús en marcha, de un autobús arremetiendo con todo lo que pilla a un aeropuerto donde lo tratan de evacuar y detener, y de este aeropuerto a un vagón de metro que acaba descarrilando. ¡Joer, macho, que esto es la leche en bote!


El año pasado, recuerdo que se estrenó una peli de temática parecida, "Imparable - Unstoppable, 2010", que tal vez alguno de vosotros pueda recordar. Bueno, pues ésta es una caquita de gorrión en comparación con "Speed", prueba de que no es necesario gastarse un cataplín en montar fuegos de artificio más sofisticados ya que, en comparación, "Speed" se hizo con mucha menos pasta y dejó flipada a la gente.


Sé de buena tinta que, no hace mucho, han salido nuevas versiones más completas de la peli en DVD y Bluray, así que os recomiendo que os procuréis una de esas copias, os preparéis un buen bol de palomitas en el salón de vuestra casa, y os los paséis de puta madre un rato. Yo, desde luego, ya lo he hecho, y estoy dispuesto a repetirlo todavía unas cuantas veces más. ¿Alguien se apunta?



martes, 14 de junio de 2011

CINE DE LOS 80: "DIRTY DANCING"



TÍTULO: DIRTY DANCING

DIRECTOR: EMILE ANDROLINO

REPARTO: PATRICK SWAYZE, JENNIFER GREY, CYNTHIA RHODES, JERRY ORBACH

DURACIÓN: 95 min.

AÑO: 1987

GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA / MUSICAL

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Estrenada a finales de la década de los 80, "Dirty dancing" tiene en su haber el ser una de las pequeñas películas, casi con producción independiente, que consiguieron amasar una auténtica fortuna en todo el mundo, lo que acabó conviertiéndola en uno de los largometrajes más rentables de la historia, junto con "La noche de Halloween - Halloween, 1978", "Mad Max - Mad Max, 1979" o "El proyecto de la bruja de Blair - The Bair Witch Project, 1999", a tenor de los 6 millones de dólares que costó, y los más de 230 de recaudación mundial que logró recaudar. Así pues, ¿cuál es el secreto de tal desconumal éxito? ¿La historia? ¿Sus actores protagonistas? En realidad, un poco de todo.


El guión de Eleanor Bergstein, sin ser nada extremadamente original, narra la llegada a un resort vacacional estadounidense de Baby (Grey), con su hermana y padres. Baby es una "niña bien" cuya monótona forma de ser contrasta con la vivacidad y descaro de uno de los profesores de baile del complejo, Johnny Castle (Swayze), de la que ésta queda perdidamente enamorada. No obstante, ante la pasividad de Johnny, Baby se acaba apuntando a varias de las clases de baile que éste da y, cuando por una serie de circunstancias, la pareja de baile de Johnny queda indispuesta, Baby se ofrece para ser la nueva pareja con la que ambos puedan bailar en la función que tendrá lugar al final de las vacaciones. Será durante estos ensayos y momentos que ambos pasen juntos cuando Baby descubrirá que Johnny no es tan duro como aparenta, y él que Baby es mucho más que una aparente chica remilgada y reprimida.


Es indudable reconocerle el atractivo que tienen las historias en que dos personajes con personalidad totalmente opuestas en un principio, acaben haciendo frente a un montón de prejuicios propios y ajenos con tal de demostrar que, en el fondo, están hechos el uno para el otro. Y ese es una de las claves más efectivas del extraordinario éxito de "Dirty dancing". Además de ello, se encuentra el gran acierto de enclavar la historia en el mundo del baile "moderno", de forma que las cuidadas coreografías y la música bien seleccionada contribuyen a hacer mucho más atractivo todo este conjunto.


Asimismo, supuso la consagración, al menos momentánea, de sus principales protagonistas. Por un lado, Jennifer Grey, que se había revelado unos antes como estrella debutante con la violenta "Amanecer rojo - Red dawn, 1984" (en la que, curiosamente, compartió cartel con Swayze) mientras que, por su parte, el malogrado Patrick Swayze ya formaba parte del rat pack que Francis Ford Coppola había contribuido a crear unos años antes con "Rebeldes - Outsiders, 1983", y estaba a punto de saltar al estrellato con "Ghost, más allá del amor - Ghost, 1990" y la cinta de acción "Le llaman Bodhi - Point break, 1991".


Por último, cabe reconocerle una parte muy importante del éxito a la famosísima canción estrella de la película, ganadora del Globo de Oro y del Oscar, que hoy en día sigue siendo una referencia total del cine "de baile", e inseparable referencia de esta película.


Así pues, "Disrty dancing", a pesar del tiempo, no deja de ser una película correcta, bien contada y con unas interpretaciones de lo más ajustadas a la descripción de unos personajes y situaciones ya reflejadas en montones de películas anteriores (y posteriores) pero, no por ello, carentes de interés. Y, si además, la historia se cuenta a ritmo de buena música y con cuidadas secuencias de baile, pues mejor que mejor.



  • MR. HYDE DICE:

Lo que son las modas... Os propongo un juego a quienes tengáis ahora mismo entre trece y dieciocho años, más o menos (los demás también podéis jugar, pero puede que andéis un poco más perdidos): cerrad los ojos e imaginad una historia en la que una niña bien, pija como ella sola y que ha vivido siempre al amparo de sus sobreprotegedores padres, de repente, se enamora del típico chico rebelde que van de malote por la vida; ahora seguid imaginando que, por una serie de circunstancias, ambos acaban coincidiendo en un determinado momento que les obliga a compartir algo de tiempo juntos; seguid dándole al coco y pensad qué pasaría si veis que la pobre pijilla se queda colada a muerte por el tipo duro y que, éste, a pesar de lo duro que es, empieza a abrirle su corazoncito hasta que, en mitad de un montón de gente, le proclama su amor a la chica y que a sus padres, que están flipando en colores, no les queda otra que resignarse y ver cómo los dos se quedan más chochos que un tonto con un lápiz, mirándose con carita de estar más enamorados que todos los osos amorosos el día de San Valentín. Vale, ahora viene la pregunta, ¿listos? ¿¿De qué película estoy hablando?? Así a bote pronto, el sector demográfico al que le proponía la adivinanza diría casi sin pensárselo que "A dos metros sobre el cielo", y no les faltaría razón (¡hasta el nombre del personaje de la chica es el mismo!). Pero, ahora bien, si os digo que en lugar de mascachapas moteros amantes del pumba-pumba de las discotecas, los protagonistas prefieren más darle al bailoteo de toda la vida, la cosa ya cambia, ¿no?


Lo que son las cosas... Quién iba a decir que una historia más plana que el funcionamiento de un botijo acabaría por seguir enganchando a las audiencias de medio mundo. Sólo le hacía falta un lavadito de cara, una actualización más o menos decente, y hala, a venderse de nuevo como rosquillas. Por fortuna, "Dirty dancing" aterrizó hace ya más de veinte años y supuso una clara demostración de que este tipo de historias, contada ya hasta la saciedad, y que se contarán de nuevo mucho más, nunca ha dejado de tener tirón. Y os lo digo yo, que en su momento no voy a negar que me hubiera gustado pegar el brinco de Patrick Swayze al final de la peli, mientras la gachí de turno me pusiera ojitos desde el escenario. Claro, que eso por no hablar de cómo babearon las adolescentes de medio mundo con el Swayze moviendo las caderas y diciéndole a la pavisosa de la chica: "Baby, no permitiré que nadie te arrincone". Va, la que no me diga que los ojos no le hicieron chirivitas con esa secuencia es que no ha tenido infancia.


Vista a día de hoy, por fortuna, si bien el planteamiento de la historia puede parecer algo defasado -algo totalmente comprensible, habida en cuenta que estamos hablando de una peli de finales de los 80-, lo cierto es que no se ha quedado tan anticuada como se podría imaginar. Ya he dicho antes que la historia que cuenta es de ese tipo que no pasa de moda, así que la puedes volver a ver tranquilamente en tu casa sin miedo a que, de repente, te parezca una cutrada, víctima del pasar de los años y las modas.


Además, también es agradable poder ver a alguien como el pobre Patrick Swayze, quien conseguía caer simpático con sus personajes, algo limitados, pero que lograba transmitir esa complicidad de la que carecía la otra sosa con la que se pegaba los bailoteos. Lástima que, por aquel entonces, la típica Jennifer Lopez no estuviera ya por ahí. No es que sea mejor actriz (de hecho, le falta bastante para eso a la latina culona), pero sí que está más buena -mis disculpas por si suena algo machista-, y es más guapa. Al fin y al cabo, nos tenemos que poder creer que la tiparraca consigue hacer que el futuro Bodhi perdiera el culo por ella, cosa que requiere de algo de imaginación.


Pero bueno, por lo demás, "Dirty daning" sigue siendo una película simpática , tanto para volver a ver como para descubrir por primera vez. Eso sí, ahorraros el tiempo de ver esa segunda parte que se hizo hace unos años, "Dirty dancing: Havana nights", con la que la original no tiene nada que ver (aparte de un cameo inesperado de Patrick Swayze), y que es más de lo mismo, pero sin el encanto que tenía la peli del 87.




lunes, 13 de junio de 2011

CINE CLÁSICO: "EL PADRINO"


TÍTULO: EL PADRINO

DIRECTOR: FRANCIS FORD COPPOLA

REPARTO: MARLON BRANDO, JAMES CAAN, AL PACINO, TALIA SHIRE, ROBERT DUVALL, DIANE KEATON

DURACIÓN: 175 min.

AÑO: 1972

GÉNERO: DRAMA ÉPICO / POLICIACO

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Cuando, a principio de los años 70, Francis Coppola se propuso adaptar la novela de Mario Puzo "El padrino", lejos estaba el cineasta de imaginar la repercusión que su película acabaría teniendo en la historia del cine. Con a penas un puñado escaso de largometrajes realizados anteriormente y de poca repercusión, Coppola propuso al todopoderoso productor cinematográfico de la época Robert Evans, que la Paramount produjera la adaptación de una novela de temática gangsteril que había permanecido repetidas semanas entre los más vendidos.


Pero el rodaje de la película no fue tarea fácil. De entrada, se encontró con la complejidad de reducir a una duración aceptable por el estudio la extensa novela de Puzo, que retrataba con una exactitud asombrosa el funcionamiento de las "familias" mafiosas del Nueva York de mediados del siglo pasado. En segundo lugar, conseguir un casting que estuviera a la altura del proyecto. Y, en tercer lugar, rodar la historia de forma que consiguiera atraer a cuanto más público mejor a las salas de cine. "El padrino" logró con creces los tres objetivos.


El comienzo de la saga da inicio cuando se reune toda la familia Corleone (una de las "familias" mafiosas más importante de Norteamérica), con motivo de la boda de Kaye (Shire), la única hija de Voto Corleone (Brando). Tras el enlace, el resto de familias proponen a Don Corleone participar en el creciente negocio de las drogas, con el fin de poder aumentar sus ya cuantiosos ingresos, ya que se trata de un mercado en alza y en plena expansión. Como éste se niega, el resto de "familias" inician una cruel guerra de bandos en la que quedan completamente involucrados el resto de los hijos del Don, entre ellos, Michael (Pacino) y su primogénito, Sonny (Caan).


"El padrino" (así como su primera continuación) es la película definitiva sobre el mundo de la mafia. Hasta el momento de su estreno, no se había hecho nunca antes una película similar. Y, desde su estreno, tampoco se ha vuelto a estrenar una película que alcance el grado de detalle y perfección en cada uno de sus aspectos como sucedió con ésta. Se trata de una obra maestra con mayúsculas, insuperable, magnífica y calculada a la perfección para que los elementos que la componen se encuentren muy bien dosificados a lo largo de su extenso metraje.


Además de formar parte de las diez mejores películas del mundo (según el Instituto Americano de Cinematografía -desconozco el nombre exacto de este organismo-), la influencia que ha tenido desde su estreno ha sido total. Las secuencias míticas y frases antológicas se pueden contar por decenas, y la interpretación de Marlon Brando es digna de todos los elogios habidos y por haber. Quizás se pueda criticar levemente la larga duración de la película, o que haga gala de una escenificación un tanto clásica para los tiempos actuales. Pero se trata, sin embargo, de pequeños detalles incapaces de arruinar una auténtica maravilla de película como es ésta. Para levantarse, quitarse el sombrero y descubrirse ante el talento que fue capaz de crear algo así.



  • MR. HYDE DICE:

Genial por donde se mire. ¡Qué análisis tan brutal de las entrañas de la mafia! El de arriba dice que hay a quien le puede parecer un poco larga... Je, eso deberían decírselo al que tuvo los santos cojones de cascarse casi cuatro horas de enanos recorriendo montañas para deshacerse de un puto anillo. ¡Ahí sí que se notan las tres horitas! Pero, en el caso de "El padrino", es arte cada uno de sus planos. La fotografía de Gordon Willis (el que no haya visto "Manhattan - Manhattan, 1979" de Woody Allen) es admirable en cada plano (por ejemplo, al comienzo, con la iluminación y la alegría de la boda, y cómo contrasta con la seriedad del interior del despacho donde el Don recibe a sus "visitas"), la música de Nino Rota insuperable (tanto en el famoso tema Speak softly love -himno por huevos de cualquier referencia mafiosa que se precie-, como en el resto de la banda sonora), y las actuaciones ya de que te rilas.


Sé que debería explayarme un poco más al hablar de una de las películas más grandes de todos los tiempos pero es que, tal vez sea por eso mismo, me esté quedando casi sin palabras. Esta película es obligatoria para todo quisque, ya la quieras ver con tu pareja, con tus amigos, solo, en una noche que te estés aburriendo o, simplemente, porque quieres ver una de las obras maestras definitivas del cine.


La segunda parte (algún día tocará comentarla) también está a la altura, aunque cuenta con la desventaja de contar con el monumental éxito de la predecesora y, la tercera, aunque no está mal, se queda a años luz de la primera peli. La lástima es que Coppola, que después de los dos primeros "padrinos" hizo otra peli que quita el hipo -me estoy refiriendo a "Apocalipsis now - Apocalypse now, 1979, luego haya acabado haciendo mierdas como pianos. Porque vamos, poner en un mismo currículum la saga de "El padrino" junto a "Jack - Jack, 1996" o "Peggy Sue se casó - Peggy Sue got married, 1986" es de tener unos huevos como una catedral. Por suerte para el amigo Francis, ya sólo haber sido capaz de regalar al mundo una maravilla como el primer "padrino" es motivo suficiente como para que se le perdonen estos "resbalones". Repito de nuevo: ¡qué pasada de película!






domingo, 12 de junio de 2011

CINE EN CARTEL: "PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA"


TÍTULO: PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA


DIRECTOR: GUILLAUME CANET


REPARTO: FRANÇOIS CLUZET, MARION COTILLARD, JEAN DUJARDIN, BENOIT MAGIMEL, PASCALE ARBILLOT


DURACIÓN: 145 min.


AÑO: 2010


GÉNERO: DRAMA


  • EL DR. JECKYLL DICE:


  • Ya hemos comentado en más de una ocasión que el caso del cine galo es sorprendente. No sólo porque la calidad de la mayoría de sus producciones sea destacable, sino porque son capaces de hacer el cine que le gusta a su público (nacional e internacional), logrando que las propuestas nacionales compitan casi en igualdad de condiciones con los blockbusters más publicitados del cine norteamericano. Y es de esta forma como ha aterrizado en los cines "Pequeñas mentiras sin importancia", una pequeña película llena de caras conocidas dentro del cine francés, en la que el realizador y actor ocasional Guillaume Canet dedica su tiempo a desmembrar los problemas de un grupo de amigos.


    La historia comienza con un grave accidente de moto que sufre Ludo (Dujardin), miembro de un surtido grupo de amigos entre los que se encuentran Marie (Cotillard), Max (Cluzet) o Vincent (Magimel). Este grupo de amigos, al llegar el verano, suelen juntarse todos en una casa que Max y su mujer tienen en el sur de Francia, donde todos juntos pasan unas semanas de vacaciones. Este año, con motivo del accidente de Ludo, aunque vuelven al mismo sitio para pasar unos días de asueto, la ausencia de su amigo provoca, de forma involuntaria y totalmente inesperada, que los problemas y sentimientos que cada uno tiene acaben aflorando a la superficie, con las consecuencias emocionales y relacionales que ello tiene, tanto de forma individual como con respecto al resto.


    Un argumento como éste, que podría haber servido para diseccionar el comportamiento -criticado y criticable- de más de un personaje, por desgracia, queda relegado a un segundo plano en que, las breves micro-historias que afectan a cada uno de los componentes de este abultado grupo acaban confundiendo más que emocionando. Así pues, se encuentra el problema de Max, a quien descubre que su mejor amigo se siente atraído por él, que Marie es emocionalmente inestable para mantener relaciones sentimentales duraderas, que Éric siente constantes dudas por no saber cómo reaccionar ante el abandono de su novia y, así, un largo etcétera.


    Las relaciones de los grupos de amigos han sido llevadas a la gran pantalla desde múltiples perspectivas, y por los más variados cineastas. Así pues, Lawrence Kasdan llevó a la gran pantalla un planteamiento similar con "Reencuentro - The big chill, 1983", Barry Levinson con su más intimista "Diner - Diner, 1982", o el británico Kenneth Branagh con la más shakesperiana "Los amigos de Peter - Peter's friends, 1992". Sin embargo Guillaume Canet procura adentrarse más en la temática de la felicidad aparente y los falsos sentimientos reprimidos, y el tratar de aparentar ante aquellos en quienes más se confía un estado de ánimo que para nada se corresponde con la realidad.


    No obstante, los esfuerzos del director francés se quedan únicamente en intento. La múltiple variedad de problemas de cada uno de los amigos del grupo acaba por restarse importancia entre ellos, de forma que al espectador acaba siéndole complicado identificarse con alguno de ellos, sentir simpatía por los más afligidos, y cómplice de los más necesitados. Admirable resulta, por otra parte, la actuación de todo su reparto, que hace muy creíbles las variadas situaciones en las que cada personaje se ve envuelto. Por desgracia, estos esfuerzos no se ven recompensados con un argumento que acaba interesando al espectador que haya acudido al cine a ver la que esperaba fuera una película sobre el refuerzo de la amistad a través de la superación de un problema común. En resumen, "Pequeñas mentiras sin importancia" se trata de un buen intento de hacer la película de la nueva década sobre el análisis de las relaciones entre amistades que se nada más se queda en un desafortunado intento. Bueno, pero intento al fin y al cabo.



    • MR. HYDE DICE:

    Antes de empezar con mi parte de crítica, debo dejar constancia de algo: me encanta el cine francés. No sólo porque sienta una especial predilección por el país vecino, sino porque me parece admirable que sean capaces de hace un cine que de verdad les guste y que, además de petar la taquilla, tenga cierta calidad (ya podíamos aprender nosotros a hacer algo parecido). Ahora bien, que me digan que "Pequeñas mentiras sin importancia" ha sido la película más taquillera del año, y que la han visto no sé cuántos millones de gabachos, pues lo cierto es que da bastante de qué pensar. Pero no da que pensar porque sea una mala película, sino porque es un completo aburrimiento.


    En honor a la verdad, he de decir que tenía muchas ganas de verla, y que no me fue fácil convencer a mi chica para que viera conmigo una peli francesa de la que no había oído hablar. Además, la anterior peli que había visto del mismo director y actor principal, "No se lo digas a nadie - Ne le dis à personne, 2006", me había parecido de lo más entretenida, con lo que mi favor, ya de entrada, lo tenía. Pero, por desgracia, al acabar la película (dos horas y media después, que larguita es un rato, la puñetera), lo único que sentía era un chasco de no te menees. Repito, no porque sea mala, sino porque la historia no me interesó para nada. Es como asistir a las vacaciones de un grupo de personas que entre ellas podrán ser todo lo amigas que ellos quieras, pero el que está viendo la peli lo que no para de pensar es "y a mí qué". Como si tuvieras al lado al típico vecino plasta que se empeña en que tragues el vídeo de cuando se fue con sus nenes a Eurodisney y no para hasta conseguir que te sientes con él a verlo. Pues tino-tano lo mismo.


    Ahora, lo que sigo sin entender es cómo esto ha podido encandilar tanto a los gabachos. En serio, si me dijeras que es otra como la de "Bienvenidos al norte - Bienvenue chez les ch'tis, 2009", pues aún lo entendería (con esta última os juro que me partí el culo, a ver si otro día la comentamos), pues podría entenderlo, pero vamos, que hayan acudido en masa a ver esto... Pues así como desconcertante sí que es. Por fortuna, tiene sus trozos más o menos interesantes, como ese en el que se quedan encayados en un banco de arena el amigo gay y el otro colega que le gusta, y el segundo acaba perdiendo el bañador en el banco de arena cuando intenta pirarse de la barca. O esa otra secuencia en la que el mismo tío revienta a martillazos una pared buscando a las comadrejas que le dan por culo por la noche sin dejarle dormir.


    Sin embargo, por lo demás, ya os digo que es una peli totalmente prescindible. No merece la pena pagar en el cine por verla, ni dedicar las más de dos horas que dura la condenada para verla en casa. Eso sí, si aún así sois fans incondicionales de los colegas del país de al lado y queréis verla, pues vosotros mismos. De corazón, espero que os guste más que a mí.





    sábado, 11 de junio de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "EL RESPLANDOR"


    TÍTULO: EL RESPLANDOR

    DIRECTOR: STANLEY KUBRICK

    REPARTO: JACK NICHOLSON, SHELLEY DUVALL, DANNY LLOYD, SCATMAN CROTHERS

    DURACIÓN: 142 min.

    AÑO: 1980

    GÉNERO: TERROR

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Cuando, a principio de los años 80, un realizador de la talla de Stanley Kubrick, que ya contaba con varias obras entre las más selectas de la historia del cine (los escándalos de "Lolita - Lolita, 1962" y "La naranja mecánica - A clockwork orange, 1974", y el impacto visual de "2001: Una odisea en el espacio - 2001: A space odyssey, 1968"), decidió adaptar a la gran pantalla una de las más recientes novelas del maestro del terror Stephen King, tanto la crítica y el público pensaron que se trataba de un intento desesperado del genio neoyorquino de seguir en la brecha de los grandes, tras el fracaso económico que había supuesto su anterior largometraje, la prácticamente perfecta "Barry Lindon - Barry Lindon, 1975".


    No obstante, como venía siendo costumbre de Kubrick, éste no veía "El resplandor" como una mera ocasión de reverdecer los laureles, sino como la oportunidad perfecta para desarrollar y mejorar una nueva técnica visual (la hoy ya famosísima steadycam), que le permitiera filmar largos planos ininterrumpidos de los actores, de forma que la cámara los pudiera seguir por los decorados, sin tener que cortar los planos para colocar la cámara en otro sitio diferente. Así pues, una de las primeras cosas que llaman la atención de "El resplandor" son, en efecto, los planos secuencia del crío con el triciclo por los interminables pasillos del hotel, donde se van encontrando con varios de los elementos más aterradores del film.


    La acción comienza cuando el escritor Jack Torrance (Nicholson) acepta el puesto de guardián de un hotel de invierno en Maine que, durante los meses de invierno, permanece cerrado al público pero que, para poder mantenerse en condiciones, precisa de la supervisión de una persona. Jack lo toma como una oportunidad estupenda para poder concentrarse en la escritura de su nuevo libro, tras meses de inspiración ausente, por lo que se traslada allí con su mujer Wendy (Duvall) y su hijo Danny (Lloyd). Éste último, antes incluso de llegar al hotel comienza a tener unas extrañas visiones que no logra comprender, y que lo suelen dejar en un estado de semi-trance. Una vez instalados en el hotel, Jack intenta ponerse a escribir, pero la soledad del entorno y las extrañas historias de crímenes que ha oído acerca del anterior guardián le impiden concentrarse. De esta forma, deambulando por el hotel, comienza él también a sentirse invadido por extraños sueños y sensaciones que acaban derivando en un estado esquizofrénico muy peligroso.


    "El resplandor" es una película que, por derecho propio, forma parte de la historia del cine de terror. Las secuencias destacables de este largometraje son de lo más abundantes: la escena de Jack con el hacha haciendo añicos la puerta tras la que se esconde su mujer, la aparición de una mujer joven y desnuda transformada en inesperada anciana dentro de la habitación 337, la inmersión del personaje de Jack en una fiesta celebrara a principios de silglo XX, los constantes paseos de Danny en su triciclo por el interior del hotel (donde ya podemos intuir que está a punto de suceder algo extraño), o la huida final a través de ese laberíntico jardín.


    Se mire por donde se mire, "El resplandor" es una película excepcional, casi atemporal, con una puesta en escena milimétrica hasta el último plano, y con una caracterización por parte de Jack Nicholson simplemente insuperable. Aún sin haber leído la novela homónima de Stephen King en que se basa (he leído muchas otras del escritor, pero no ésta por miedo a una inevitable comparación con la película), estoy seguro de que el escritor norteamericano puede sentirse orgulloso de que una de sus más famosas novelas haya sido llevada al cine con una maestría que sólo un genio como el desaparecido Stanley Kubrick era capaz de plasmar.



    • MR. HYDE DICE:

    "¡Cariño, Jack está en casaaaaaa!" Ufff, qué acojone de película. No os exagero si os digo que, de todas las pelis de terror (y supuesto terror -léase sustos-) que he visto en mi vida, ésta sin duda es la que más canguelo me ha dado. Y mirad que me la vi en el vídeo de casa, a plena luz del día, y el otro idioma que no era castellano. Bueno, pues no quiero ni pensar que hubiera pasado si la llego a ver en el momento de su estreno, hace más de 30 años, y en el cine. Seguramente, que me hubieran hecho falta unos calzoncillos limpios para poder salir del cine.


    "El resplandor" es el ejemplo perfecto de película que asusta gracias a, dentro de la ficción, el realismo de las situaciones que presenta. Con independencia de escenas un tanto fantasmales, es impresionante cómo el espectador es capaz de seguir a Jack Nicholson en ese especie de viaje hacia la locura, que no sabes muy bien cómo ha comenzado, pero del que te han hecho formar parte casi sin darte cuenta. Si a los cinco minutos el amigo Jack ya hubiera estado más loco que una cabra, la película no hubiera dado ni la mitad de yuyu. Pero, por suerte, ves cómo, poco a poco, van sucediendo cosas extrañas en ese pedazo de hostal, cómo el aislamiento y la soledad de ese paraje van haciendo mella en una persona con evidentes síntomas de esquizofrenia, hasta que el nivel de desquicie es tan insoportable que el pobre hombre acaba trastornado del todo.


    Además, si te paras a pensar, estás enganchado a lo bestia desde casi el comienzo de la peli, y no te das cuenta de que has pasado más de dos horas con las uñas clavadas en tu asiento viendo una peli en la que prácticamente sólo aparecen tres personas. Por otra parte, Nicholson borda su papel gracias a, como decía antes, una interpretación en la que ves cómo va perdiendo el juicio cada minuto, desde que empieza a teclear como un poseso la misma frase en su máquina de escribir (acojonante la escena en que la mujer descubre que todas las páginas mecanografiadas dicen lo mismo una y otra vez, en distinto formato), y cómo eso afecta a su familia, desde su mujer (que flipa con las idas de olla del marido, y acaba por no soltar el cuchillo de carnicero ni durmiendo), y su hijo (las visiones que tiene de las niñas descuartizadas ponen los pelos de punta al más templado, por no hablar de ese torrente bestial de sangre que ve aparecer por la puerta del ascensor y las escaleras).


    En fin, que "El resplandor" es lo que debería ser toda película de terror, así como toda adaptación de relatos de miedo del genio Stephen King (porque mira que han hecho mierdas como pianos al adaptar sus novelas de más canguelo -os juro que cada vez que recuerdo el destrozo que hicieron con una obra maestra del género literario de terror como es "It (Eso)", me entra una mala leche de aúpa-). La película es perfecta en cada uno de sus aspectos. Al fin y al cabo, tengamos en cuenta que no estamos hablando de una peli de esas en plan épico, sino de una de terror pura y dura, sin niños fantasmas japoneses que te salen por detrás, mientras la música te trona con un "ta-chán" de esos que hacen que el corazón te dé un vuelco, ni mamarrachadas parecidas.


    Un consejo final: si queréis que el efecto de cagancho ya sea total, probad a verla por la noche y con las luces apagadas. Yo la volví a ver así con mi hermana (ella la veía por primera vez) y aún recuedo cómo brincaba la jodía y cómo me cogía del brazo diciendo "jo, qué miedo". Jejeje, qué cabroncete que soy...





    viernes, 10 de junio de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "MORNING GLORY"



    TÍTULO: MORNING GLORY

    DIRECTOR: ROGER MICHELL

    REPARTO: RACHEL MCADAMS, HARRISON FORD, DIANE KEATON, PATRICK WILSON, JEFF GOLDBLUM

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: COMEDIA

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Cuando uno ve que en una misma película comparten cartel dos de los actores veteranos con más carisma del panorama hollywodiense, que se trata de una comedia romántica que promete hacerte pasar un rato de lo más agradable y divertido, que el director es el mismo que arrasó en taquilla con "Notting Hill - Notting Hill, 1999" -que, a mí, nunca me ha parecido ninguna maravilla, pero comprendo que tuviera su éxito entre cierto sector demográfico-, y que es una de las ofertas más atractivas de los estrenos en videoclub de la semana, pues confieso que no dudé en decantarme por sacarla de inmediato para disfrutarla en compañía de mi señora.


    Ahora bien, cuando también es uno el que se da cuenta que ha pasado casi una hora y que la acción de la película parece más estancada que el barco de Chanquete (la comparación es de Hyde, pero me ha hecho gracia y se la he tomado prestada), que esos famosos actores carismáticos destilan de todo menos ese mismo carisma (además de ser meros secundarios desaprovechados, cuando se daba por hecho que eran los protagonistas), y que aún ni has sonreído, pues la decepción acaba imponiéndose por doquier, a pesar de que la película prometía más bien lo contrario.


    "Morning glory" comienza con el despido de Becky Fuller (McAdams) del programa de televisión en el que trabajaba como productora ejecutiva, y logrando una nueva oportunidad en un puesto similar de otra cadena. Sin embargo, las malas cifras de la cadena le llevan a necesitar con estrellas de mayor pedigree que vuelva a generar el interés con el público. Por ese motivo, Becky decide que la huraña y casi histérica presentadora del programa matinal del que está al frente (Keaton) comparta espacio con un reputado periodista inactivo (Ford) que no sólo es un cascarrabias amargado, sino que se empeña en resultar borde a más no poder con quien quiera que se cruce en su camino.


    Una de las mayores bazas con las que contaba a priori "Morning glory" era la de poder ver a Harrison Ford y Diane Keaton en plan bronca en mitad de un show televisivo, y de cómo era necesario lidiar con estas divertidas situaciones para poder hacer de dicho programa un rotundo éxito. Pero, repito, que esto era sólo lo que yo pensaba antes de ver la película. En realidad, la historia no es más que el calvario sin gracia que tiene que sufrir la pobre muchacha para sacar adelante el programa, desaprovechando de manera exagerada un jugo monumental que podría habérsele sacado a los dos veteranos actores.


    El guión, lejos de resultar cómico, se limita a mostrar el día a día de los pormenores que suponen hacer un programa de televisión (algo así como hizo, con más fortuna, James L. Brooks en "Al filo de la noticia - Broadcast News, 1987"), sin a penas lograr que el público simpatice ni con Ford (éste convierte a su personaje en un repelente de cuidado), ni con Keaton, ni casi con McAdams. De hecho, hay un momento en que el personaje de Ford dice: "ya no soy lo que era, me he visto obligado a actuar en este circo" (más o menos). Bien, pues querido Harrison, no puedo estar más de acuerdo contigo. Lástima que un actor de tu talla, se encuentre limitado a películas muy inferiores como ésta, o como las que ha venido protagonizando a lo largo de los últimos años.



    • MR. HYDE DICE:

    Os prometo que cuando terminé de ver "Morning glory" pensé tres cosas. Por orden, fueron:


    1) "¡Joder, qué viejo está Harrison Ford!"


    2) "Menudo petardo de película"


    3) "Menos mal que me la he visto cómodamente en el sofá de mi casa, porque si llego a pagar por ver esta patata en el cine, me da algo"


    A partir de aquí, creo que ya sabéis por dónde va mi crítica de la peli. Por suerte, hay que agradecer que no es una mala película (las hay que, además de chorras, son patéticas de cojones), pero de ahí a que te guste, hay un buen trozo.


    Da la sensación de que el pollo que se ha inventado la historia, y el director que la ha dirigido, han pensado que ya lo tenían todo hecho por haber contratado a dos actorazos como Diane Keaton y Harrison Ford, de forma que para qué esforzarse en más. Y ahí es donde la cagan a base de bien. Cuando vas al videoclub y ves que está disponible esta película, piensas que tiene que estar bien porque los actores son simpáticos, porque se trata de una comedia, porque el argumento tiene su gancho, y tal. Ahora bien, cuando acaba, lo único que tienes es la total convicción de que te han timado. Te preguntas dónde están las supuestas gracias que aparecen en el tráiler, qué ha sido del humor negro que esperabas encontrarte, y en qué huevos estaría pensando Harrison Ford para aceptar un papel en semejante parida (¡con la de porrones de millones que tiene que tener en colega en el banco, y perder tiempo y talento haciendo esto!).


    Además, para más inri, el problema es que esa opinión no sólo la acaban teniendo los tíos (típico cuando se trata de comedias románticas o pastelorros de calibre semejante), sino que las mujeres acababan pensando lo mismo, que dónde estaba la comedia divertida y graciosa que esperaban ver. Vamos, que sin ser de esas pelis que ofende a la vista, ya os digo que ni de blas merece la pena pagar los 2 ó 3 euros y pico que cuesta alquilarla. En serio, aprovechad la noche del viernes yéndoos por ahí con los amigos a tomar algo, o viendo otra cosa por la tele (un documental de la 2 seguro que causa el mismo efecto de ni fú ni fa y, además, con un poco de suerte, os ayuda a dormiros antes).



    jueves, 9 de junio de 2011

    CINE ACTUAL: "EL ESCRITOR"



    TÍTULO: EL ESCRITOR

    DIRECTOR: ROMAN POLANSKI

    REPARTO: EWAN MCGREGGOR, PIERCE BROSNAN, OLIVIA WILLIAMS, KIM CATRALL, TOM WILKINSON

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: INTRIGA

    • EL DR. JECKYLL DICE:
    Si hay en el cine actual un realizador que haya sabido crearse un estilo propio, difícil de encasillar, capaz de convertir cada nuevo largometraje en un esperado acontecimiento, y con un toque de calidad que siempre acaba convenciendo a la crítica, desde luego ese es Roman Polanski. Dejando de un lado los problemas que ha tenido (y tiene) con la justicia desde hace más de treinta años - al fin y al cabo, nada de eso tiene que ver a la hora de hablar de su obra cinematográfica -, resulta incuestionable que estamos ante un director que domina a la perfección el lenguaje cinematográfico, que no sólo sabe dónde poner la cámara, sino que tiene un don único para convertirla en un personaje más que acompaña a los actores a través de la historia, y hacernos partícipes de estos acontecimientos.

    En el caso de "El escritor", Polanski vuelve al cine de suspense que tan buen resultado le dio con otras películas anteriores como "Frenético - Frantic, 1988" o "La novena puerta - The ninth gate, 1999" (con ésta última guarda precisamente más de una cosa en común), para adaptar la novela homónima de Richard Harris. La acción da inicio cuando a un joven escritor (McGreggor) le proponen hacerse cargo de la escritura de las memorias del Primer Ministro británico, Adam Lang (Brosnan). Convencido por el suculento cheque que le proponen a cambio, éste acepta, y se traslada a una pequeña isla del norte de Estados Unidos junto al equipo de Lang para ponerse manos a la obra. Sin embargo, una vez allí, descubre que, antes que él, hubo otro escritor que apareció muerto en extrañas circunstancias, hecho que, junto con detalles tan misteriosos como escabrosos del pasado de Lang que va descubriendo, poco a poco le hacen empezar a sospechar que el Primer Ministro no es trigo limpio.

    Como apuntábamos en la introducción, Polanski sabe a la perfección qué clase de historia tiene entre manos, y sabe sacarle jugo casi sin complicación. Las dosis de misterio e intrigan están repartidas a lo largo del film con una facilidad asombrosa. Al respecto, destacan secuencias como las primeras indagaciones del escritor en la inhóspita casa en la que se junta el equipo de Lang (y donde el escritor tiene que llevar a cabo su labor), que le llevan a encontrar documentos y fotografías del Primer Ministro, las cuales ofrecen pistas inconexas sobre "algo" que el su predecesor muerto quería mantener en secreto. O como cuando, tras hacerle una visita al Profesor Paul Emmet (interpretado por un excelente Tom Wilkinson), el escritor se da cuenta de que le siguen sin saber muy bien por qué, y se las ingenia para escapar del ferry. Si a esto añadimos la trama política que se esconde tras las sospechas y averiguaciones del escritor, así como la cuestión de descifrar qué había averiguado el anterior escritor (cosa que no sucede hasta los dos minutos finales de la película), es fácil imaginarse lo sugerente y atractivo que puede resultar todo el conjunto.

    No obstante, hay un "pero" bastante importante: la frialdad con la que está hecho el largometraje. Y no me refiero tan sólo a la localización en esa isla semi-desierta en la que acontece la historia (pocas veces la sensación de frío y desazón ha sido mostrada de forma tan involuntaria pero tan efectiva). La acción de la historia es tremenda, y el suspense que subyace, aún más evidente pero, por desgracia, Polanski se limita a contar la historia con un ritmo más pausado de lo que un largometraje como éste hubiera necesitado. Por mucho que el montaje del francés Hervé De Luze lo dé todo de sí, que la música del también galo Alexandre Desplat resulte de lo más sugerente, o que los actores estén todos de lo más correctos (lástima que la participación de Brosnan no sea más abundante), da la sensación de que Polanski ha querido contar la historia con calma, sin transmitir del todo esa sensación de angustia del escritor por todo lo que va averiguando acerca del hombre sobre quien escribe, y haciendo que la cámara actúe como mero transmisor de información, sin mostrar a penas emoción.

    Esta crítica, que podría hacer referencia a un elemento menor en cualquier otro largometraje, por desgracia, acaba afectando por completo a las excelencias descritas más arriba acerca de "El escritor". Por concretar un poco más, aparte de la conclusión cien por cien atípica del relato (el plano fijo final mientras salen las letras es impresionante, más por lo que no muestra que justo por lo contrario), si la cinta hubiera tenido la concentración de tensión e intriga que guardan los últimos cinco minutos, ahora mismo estaríamos hablando de una de las mejores películas de suspense de la década. Pero, por desgracia, no es el caso. Una pena.


    • MR HYDE DICE:

    Coincido plenamente con Jeckyll. Mira tú que cuando empieza la peli, tú piensas "vale, esto tiene pinta de estar muy guapo". Pero, conforme avanza la historia, te vas quedando con la sensación de que le falta repreise a la historia, o sea, como si quisiera arrancar a lo bestia pero no pudiera dar más de sí, como si la frenaran a posta. Y mira que tiene trozos cojonudos, como cuando el escritor decide robar el primer manuscrito de las memorias, o como cuando empieza a sentir esa especie de paranoia de que lo están persiguiendo, o como cuando empieza a atar cabos sobre el pasado del Primer Ministro. Pues nada de nada, ni aún así. ¡Y lo más raro es que te sigue dejando pegado al sillón! En fin, que el director sabrá por qué lo ha hecho así, pero yo, desde luego, me quedo un poco con la sensación de que hubieran podido hacer una película mucho más emocionante de lo que es.


    Eso sí, cuidado, que ni estoy diciendo que sea un peñazo ni que sea mala. Más bien al contrario, que muchos supuestos directores y artistas ya quisieran ser capaces de hacer una peli como ésta. Pero esa sensación de frialdad (cosa muy acentuada por el sitio donde pasa todo... jo macho, qué sensación de frío da la isla esa de los huevos), acaba pasando factura.


    De todas formas, yo os la aconsejo en serio. La peli, a pesar de ese distanciamiento emocional que marca respecto a los que la están viendo (uf, ya empiezo a hablar como Jeckyll), engancha desde el principio, y es interesante hasta el final -aunque éste parezca estar un poco cogido con pinzas, porque la forma y el momento que tiene el escritor de averiguar qué se esconde detrás de todo lo que ha ido averiguando es un poco de traca-. En resumidas cuentas, que a pesar de estos defectillos que os he dicho, merece la pena dedicarle un par de horas. Seguro que luego no lo lamentáis.



    miércoles, 8 de junio de 2011

    CINE DE LOS 90: "PACTAR CON EL DIABLO"



    TÍTULO: PACTAR CON EL DIABLO

    DIRECTOR: TAYLOR HACKFORD

    REPARTO: AL PACINO, KEANU REEVES, CHARLIZE THERON, CRAIG T. NELSON, CONNIE NIELSEN

    DURACIÓN: 133 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: THRILLER

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Kevin Lomax (Reeves) es un eficaz abogado del sur de Estados Unidos, al que su reputación le hace escalar puestos hasta llegar a una importante firma de abogados de Nueva York, donde se traslada con su hermosa esposa (Theron). El fundador y socio mayoritario del buffete, John Milton (Pacino), se interesa particularmente por la carrera del joven letrado, a quien empieza a desafiar intelectualmente mediante la asignación de casos complejos, en los que Lomax debe poner a prueba su moralidad, y elegir entre ganar u ocuparse de una serie de importantes asuntos familiares que requieren de su atención.


    Esta es la historia que utiliza Taylor Hackford, (versátil director donde los haya como ya ha demostrado en más de una ocasión con la interesante "Contra todo riesgo - Against all odds, 1984", con adaptaciones de best sellers como "Eclipse total - Dolores Claiborne, 1995", en la fallida "Prueba de vida - Proof of life, 2000", o en taquillazos como "Oficial y caballero - An officer and a gentelman, 1982" o "Ray - Ray, 2004") como excusa para realizar una poderosa alegoría de la codicia y ambición en el mundo actual, en el se muestra la consecuencia que tiene en el ser humano el hecho de sucumbir a las más diversas e inesperadas tentaciones.


    Por su parte, Al Pacino borda una vez más uno de los papeles más complejos que ha interpretado. Sé que esto puede parecer un tanto exagerado, y más si tenemos en cuenta las numerosas obras maestras en las que ha participado Pacino, desde la trilogía de "El padrino" hasta las sus numerosas colaboraciones con el recientemente fallecido Sidney Lumet. Sin embargo, de lo que no hay ninguna duda es de que no es tarea fácil encasillar a un actor del talento de Al Pacino, quien asume con una versatilidad asombrosa cualquier tipo de papel y, no sólo resulta de lo más convincente sino que, además, demuestra en cada plano lo a gusto que se siente con su personaje y lo bien que se lo pasa interpretándolo (incluyendo la inoportuna secuencia de improvisado baile). En este aspecto, "Pactar con el diablo" deja buena prueba de ello. El monólogo que pronuncia acerca de Dios y el diablo casi al final de esta película es, en una palabra, insuperable, no sólo por los cambios de matices con los que lo aborda, sino por la solidez con la que recita sus líneas de diálogo, sino por la forma de fusionarse a la perfección con un personaje tan tenebroso.


    Por su parte, Keanu Reeves demuestra estar a la altura de semejante "monstruo" de la interpretación. Su caracterización de abogado ambicioso resulta de lo más convincente, si bien nunca he opinado que Reeves sea un gran actor (más bien lo contrario). En esta ocasión, es en secuencias como el primer cara a cara que mantiene con Pacino en un esotérico despacho del bueffete, la desesperación por ayudar a su trastornada mujer cuando ésta se encuentra a punto de cometer una insensatez en un hospital, o en el citado enfrentamiento final entre el "maestro" y el "alumno aventajado", cuando demuestra una solidez hasta el momento desconocida en el actor de origen libanés.


    Por lo demás, el sólido guión escrito por el también director Tony Gilroy aporta una firmeza extraordinaria a la práctica totalidad del largometraje. Esto ayuda en gran medida a que Gilroy sea capaz de hacer que la película no insista lo más mínimo en el tono terrorífico del film, sino que se preocupa más por mostrar las consecuencias de la ambición desmesurada y, lo que es más peligroso, de lo aparentemente inocente que ésta parece cuando uno cae en su trampa. Así pues, aparte de alguna que otra salida de tono prescindible (el citado baile de Pacino en mitad de su sensacional monólogo, la secuencia en el metro con unos delincuentes brasileños, o el plano de Al Pacino haciendo que hierva el agua bendita de una iglesia con sólo meter un dedo), la película representa una alegoría magnífica de los sacrificios inconscientes que el ser humano es capaz de hacer a costa de su propia felicidad y de la de los demás - en especial de sus seres queridos - con tal de lograr unos objetivos vacíos de todo contenido humano.


    Más allá de su aparente carácter fantástico, "Pactar con el diablo" es una película excelente, muy bien dirigida y hecha con un saber hacer realmente sorprendente: desde la tenebrosa e inquietante partitura compuesta por genial James Newton Howard, pasando por una decoración que ambienta a la perfección la sensación de grandeza vacía (si me permiten el término) que envuelve a todos los personajes - la casa en la que vive Al Pacino, así como su despacho en el buffete de abogados, dentro de su belleza, resultan habitáculos siniestros -, y cuyo conjunto se completa por una sobresaliente fotografía, obra del también director ocasional, Andrzej Bartkowiak. Por último, rematan la precisión de "Pactar con el diablo" unas interpretaciones a la altura de los mejores cara a cara de la pasada década. Además, aunque sólo sea por ver a Al Pacino pasárselo en grande con un papel que domina desde el principio hasta el final, merece la pena pasar un rato en compañía del mismísimo diablo.



    • MR. HYDE DICE:

    Depués de la parrafada que se ha soltado el colega de arriba casi no sé qué decir que no haya largado ya él. En fin, lo que sí puedo decir es cómo me quedé de flipado en el cine cuando la vi por primera vez, después de encenderse las luces y empezar a salir las primeras letras. ¡Joder, qué impresión! Y no porque la peli tenga secuencias de mal rollo o de rayadas demoníacas que, de eso, por suerte, no hay nada en la peli. Ahora, eso sí, si te quedas un pelín con el mensaje de la película, te das cuenta de cómo pueden acabar pervirtiendo a una persona cosas que, al principio, parecen inofensivas: la admiración, el deseo, la ambición, etc.


    La película es brutal, porque muestra de coña cómo una persona normal, dependiendo de las teclas que se le toquen, es capaz de ir renunciado poco a poco a sus valores morales casi sin darse cuenta. Y qué puedo decir... a mí eso me acojona. En la peli, empiezas viendo al cara empanado de Keanu Reeves encoñado perdido con su mujer y su trabajo de abogadillo en un pueblo cutrón estadounidense cualquiera. Pero conforme empieza a rondarle su mentor, ves que el tío empieza a despreocuparse de cosas que antes eran intocables para él.


    Eso sí, la peli no sería nada sin Al Pacino y Charlize Theron (ésta, además de demostrar que está de toma pan y moja, deja bien claro por qué, unos años más tarde, acabarían dándole un Oscar). Por su parte, Pacino se sale por los cuatro lados. Su interpretación maquiavélico tutor es cojonuda, hasta el punto que el colega es capaz de hacerte gracia cuando se pone en plan cachondo (la escena en el garito ese en el que se pone a bailar flamenco no tiene precio, o como cuando acompaña al soseras de Reeves por el barrio chino y empieza a aleccionarle - algo así como una especie de Obi-Wan-Kenobe pero en plan diabólico-), como cuando se pone serio, que es entonces cuando se te cierra el ojete y te deja clavado a la butaca de mala manera.


    "Pactar con el diablo" es una película brutal, dicho esto en el mejor de los sentidos, de las que te da que pensar cuando acabas de verla y de la que, por mucho que haga que la viste, siempre te queda ese regusto agradable de recordar haber visto una buena película. Para todos aquellos que no la hayáis visto pero os dé cosa por si salen demonios y rollos de esos de exorcistas, ya os digo que de eso nanai de la china. Y, para los que directamente no hayan tenido ocasión de sentarse a verla, sólo una consejo: ya podéis ir perdiendo el culo a alquilarla o comprarla en cualquier tienda, que fijo la encontráis por cuatro perras. Y creedme, "Pactar con el diablo" es de las que merece la pena tener en casa.









    martes, 7 de junio de 2011

    CINE DE LOS 80: "LOS INMORTALES"



    TÍTULO: LOS INMORTALES

    DIRECTOR: RUSSELL MULCAHY

    REPARTO: CHRISTOPHER LAMBERT, SEAN CONNERY, CLANCY BROWN, ROXANNE HART

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1986

    GÉNERO: AVENTURAS

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Estrenada hace prácticamente 25 años, "Los inmortales" forma parte del curioso grupo de películas que, en el momento de su estreno, no fueron ningún éxito sonado -algo parecido a lo que sufrió Ridley Scott unos años antes con su "Blade runner - Blade runner, 1982"- pero que, conforme ha ido pasando el tiempo, han ido adquiriendo una reputación de film de culto que, hasta hoy, nadie ha sido capaz de negar. En este caso, no sólo la fama de la película ha ido aumentando con el paso de los años, sino que sirvió como carta de presentación de su director, el australiano Russell Mulcahy, y de su principal protagonista, el estadounidense de orígenes franceses, Christopher Lambert.


    Lo cierto es que, des un punto de vista artístico "Los inmortales" sí que supuso una aportación novedosa al presentar a una raza especial de seres que no pueden morir al no ser que, luchando entre ellos, se les separe la cabeza del cuerpo. Así pues, Connor McLeod (Lambert) es un descendiente de tropas guerreras en la irlanda medieval que, tras conocer su poder, es instruido por otro inmortal de origen español llamado Juan Ramírez Sánchez (Connery - curiosa elección para semejante personaje-). De esta forma, McLeod es entrenado poder sobrevivir al resto de inmortales rivales, en especial al temible El Krugan, un despiadado inmortal dedicado a dar caza sin tregua a los de su especie.


    Dada la naturaleza atemporal de los personajes, una de las bazas mejores llevadas de la película es, precisamente, la situación de la acción a lo largo de diferentes momentos de la historia, desde la más salvaje edad media hasta nuestros días. A través de los constantes flashbacks de McLeod, el espectador asiste a una muy lograda transición de épocas, en cada una de las cuáles éste tiene que hacer frente a distintos peligros y enemigos. Si bien, el grueso de la acción se divide sobretodo entre el pasado en la edad media (con el entrenamiento de McLeod y Ramírez, y el combate final entre Ramírez y El Krugan) y el presente (la confrontación final entre McLeod y El Krugan, y la investigación de una atractiva policía de la decapitación de un inmortal que lleva a cabo McLeod al inicio de la película). Así pues, gracias a un dinámico montaje, tanto en las escenas de acción como en la narración de las historias en distintos marcos temporales (reforzado en gran medida por la excelente fotografía de Gerry Fisher), "Los inmortales" acaba resultando un entretenimiento de primera.


    A la popularidad del film contribuyó también el granito de arena que aportó el grupo musical Queen quienes, atraídos enormemente por la historia, acabaron componiendo varias canciones que se incorporaron al largometraje, funcionando casi a la perfección como un elemento descriptivo más de la acción. Así pues, temas como Princes of the universe, con la que abre la película, o Who wants to live forever le dan ese toque de distinción que ha hecho que "Los inmortales", a pesar de las tres desafortunadas secuelas más que se rodaron, vista hoy, continúe siendo un espectáculo tan dinámico como entretenido y divertido.



    • MR. HYDE DICE:

    "Recuérdalo bien, McLeod, sólo puede quedar uno". Buah, se me ponen los pelos de punta cada vez que me acuerdo de Sean Connery soltándole esa frase al bizcocho de Lambert. Eso sí, el por qué quisieron hacer español al personaje de Sean Connery es algo que nunca he entendido. Porque, digo yo, qué falta hacía, si tú dices que el tío es escocés ya quedas de lo más bien. Vamos, que con semejante nombre sólo le faltaban las castañuelas y la peineta. Pero bueno, pecata minuta.


    "Los inmortales" es una peli que tiene ese sabor especial a añejo de las películas que ya tienen sus años y que, vistas a día de hoy, parecen haber envejecido, pero que, por algún extraño motivo, siguen atrayendo casi del mismo modo que cuando uno las vio por primera vez. Es genial la secuencia de lucha entre Connery y el malo, que tiene una pinta de bruto de que te cagas (de esos que parece que tumbe burros a tortazos), con ese duelo de espadas al final de una escalera que no lleva a ninguna parte -por cierto, no sé si os habréis fijado pero, mientras van subiendo las escaleras los dos, las piedras de la torre que les van cayendo encima no pueden disimular más que son de cartón piedra... ¡qué cutrada!-.


    También es acojonante cada cara a cara entre Lambert y el malo, con ese intercambio de miradas en plan "ya te pillaré yo, desgraciao" (es que no se pueden partir la cara en lugares sagrados, y como se encuentran en una iglesia, pues...), por no hablar de la lucha final en lo alto de una azotea. Vamos, una pasada. Por ponerle alguna pega, yo casi diría que, cuando la historia se centra más en la inevitable parte de atracción / amor entre Lambert y la policía que va tras él, el ritmo decae un poco. Pero vamos, que entiendo de sobra que tampoco es cuestión de atosigar a la peña que está viendo la peli con tanto mandoble.


    En fin, una muy recomendable película que, a pesar de tener unos cuantos veranos a cuestas, sigue demostrando que, cuando alguien que ha tenido ocasión de verla, la recuerda con agrado, es porque la cosa tiene su toque de calidad. Eso sí, un consejo fundamental: huid como gato del agua de las segundas partes que se hicieron. Atraído por lo mucho que me había gustado la primera, me casqué la segunda y terceras partes, y no os imagináis la cagada tan monumental que han sido capaces de hacer. En serio, para colgarlos de los cataplines y obligarlos a ver semejantes truños en bucle. ¡Con lo guapa que estaba la primera!