miércoles, 13 de julio de 2011

CINE DE LOS 90: "DÍAS DE TRUENO"


TÍTULO: DÍAS DE TRUENO

DIRECTOR: TONY SCOTT

REPARTO: TOM CRUISE, ROBERT DUVALL, NICOLE KIDMAN, RANDY QUAID, MICHAEL ROOKER, CARY ELWES

DURACIÓN: 104 min.

AÑO: 1990

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JECKYLL DICE:
Tras el descomunal éxito conjunto que alcanzaron en su primera colaboración conjunta con "Top Gun - Top Gun, 1986", Tony Scott (director), Tom Cruise (actor principal) y la pareja Don Simpson & Jerry Bruckheimer (productores), volvieron a juntarse para desarrollar una historia algo más diferente a aquella, aunque igualmente rodada a un ritmo de frenética velocidad.

Para esta nueva ocasión, el conjunto arriba mencionado contó con la colaboración en el argumento del prestigioso guionista Robert Towne (autor, entre otros, del libreto para "Chinatown - Chinatown, 1974, comentada esta misma semana), y de una historia esbozada por el propio Cruise, acerca de la odisea de un novato piloto de carreras en su ascenso en el mundo de la competición automovilística, hasta conseguir ser el número uno. Así pues, nos encontramos con Cole Trickle (Cruise), quien es fichado por el equipo de Tim Dadland (Quaid). Aunque, en un principio, el jefe de equipo, Harry Hogge (Duvall) no lo ve con buenos ojos debido a su falta de experiencia e incapacidad para aceptar consejos, juntos comienzan a hacerse un importante hueco en el mundo de la competición de la nascar, debiendo incluso superar los obstáculos que representa la dura competición con otros pilotos (Rooker & Elwes), y un grave accidente dentro de la pista, para cuya atención médica se acaba requiriendo la pericia de la doctora Claire Lewiki (Kidman).

Si bien este largometraje no supuso un taquillazo a la altura de "Top Gun", sí que generó los suficientes beneficios como para amortizar los elevados costes de producción. Y es que, a pesar del impresionante desfile de nombres que encabezan su cartel, lo cierto es que "Días de trueno", como obra, deja mucho que desear. A pesar de contar con un equipo técnico de primer (el montador Chris Lebenzon, Hans Zimmer como compositor, Scott como director), y con unos esfuerzos más que notables de los actores de reparto (Duvall, Quaid, John C. Reilly), el conjunto no termina siendo más que una traca de grandes proporciones: llena de ruido y supuestas secuencias de acción, pero vacía de todo el contenido que cabría encontrar en ella.

"Días de trueno" está bien como entretenimiento, pero no deja de ser una lástima que responda tan poco a las expectativas del público. Eso sí, como vehículo de lucimiento de Tom Cruise, hay que reconocer que funcionó de maravilla (no en vano, conoció ahí a la mujer que se convertiría en su segunda esposa, Nicole Kidman), así como a nivel de promoción del conocido tema musical Show me heaven, interpretado por Maria McKee. Lo dicho, muy mejorable. No cansa, pero no deja de ser un burdo pasatiempo.

  • MR. HYDE DICE:
Os voy a explicar por qué esta es una de mis pelis favoritas. Los yanquis, hablando de cine, usan la expresión "guilty pleasure" (traducido, vendría a ser algo así como "placer culpable") para hacer referencia a esas pelis que, sin ser ninguna maravilla -algunas de ellas incluso realmente malas- acaban fascinándote sin que sepas muy bien por qué. Porque tienen ese "algo" que te engancha y que te provoca una simpatía brutal hacia la peli, y que hace que te la veas todas las veces que tengas ocasión. Bueno, pues, dentro de las pelis que reconozco que no son nada del otro mundo, para mí se encuentra "Días de trueno". Recuerdo, en el momento de su estreno, que me gustó mucho el póster (sé que es una chorrada, pero son las cosas que llaman la atención de los críos) ya que, por aquel entonces, yo era un auténtico fanático de los coches, y me encantaba la idea de que un buga pudiera ir a la velocidad del trueno, como decía la frasecita publicitaria de turno. Años más tarde, cuando la vi en la tele por primera vez, me dejó de piedra la música de Hans Zimmer (acabé escuchando la banda sonora casi en bucle), y las carreras de coches con la boca abierta -recordad que estábamos en 1990, y que los efectos especiales y montaje de entonces no es el de ahora-.

Tampoco es que tenga mejores argumentos para defender una película que, reconozco, que no es de lo mejor, ni de lejos, de Tom Cruise o Tony Scott. Pero a mí me pareció un entretenimiento cojonudo, con esas secuencias de coche de nascar a todo trapo, y esos planos rodados a toda velocidad de los coches al ritmo de la música tan trepidante. Porque no nos engañemos, "Días de trueno" es una peli de carreras de coches; la historia que pretende rellenar los huecos del resto de la peli acaban importando bastante poco y, a pesar de lo que intentan dramatizar algunas secuencias (el primer accidente de Cole, la enfermedad de Rowdy que le impide correr la carrera final, la imposible historia de amor entre Cole y la doctora), se la acaban soplando al público, que sabe de sobra de qué va el tema.

Como digo, que nadie piense que ésta es una película imprescindible, porque no lo es. Para mí sí, pero soy consciente de que para gustos los colores. Ahora bien, sí que os invito, queridos colegas, a que le deis una oportunidad, que os dejéis enganchar por el torrente de adrenalina de las secuencias de carreras, por el variadísimo espectáculo de color de todos los coches trucados y, muy por encima de todo, por la impresionante música de Zimmer (el tema Car building es uno de los mejores ejemplos, así como el tema The last note of freedom, interpretado por David Coverdale). Por lo demás, tanto más da que sea Cruise el que esté al volante o el vecino de la esquina. Eso carece de toda importancia.







martes, 12 de julio de 2011

CINE DE LOS 80: "JUNGLA DE CRISTAL"


TÍTULO: JUNGLA DE CRISTAL

DIRECTOR: JOHN MCTIERNAN

REPARTO: BRUCE WILLIS, ALAN RICKMAN, BOINNIE BEDELIA, REGINALD VELJOHNSON

DURACIÓN: 123 min.

AÑO: 1988

GÉNERO: ACCIÓN




EL DR. JECYLL DICE:


Durante los años 70, el llamado "cine de catástrofes" había alcanzado su punto más alto, con títulos que, además de haber logrado elevadas recaudaciones en taquilla, también habían sido realizados con un cuidado sentido de la estética y del ritmo, ganándose así la simpatía del público. No obstante, a base de repetir una y otra vez la fórmula (las continuaciones de la serie "Aeropuerto" son el mejor exponente de ello), el público había acabado por darle la espalda en busca de contenidos más novedosos -circunstancia que Spielberg, Lucas y otros aprovecharon para darse a conocer con sus impactantes films de aventuras y ciencia ficción. Por este motivo, cuando a finales de los años 80 se estrenó un film de acción llamado "Jungla de cristal", que bebía de las fuentes del cine de catástrofes que tan popular había sido, los espectadores sintieron curiosidad por ver en qué forma se había vuelto a abordar el tema, y qué cambios se habían producido con el paso del tiempo y avance de las tecnologías. El resultado, como se puede deducir a día de hoy por la repercusión que sigue teniendo, fue total.


Pocas películas del cine reciente -aunque no lo parezca, la primera entrega de las aventuras de John McLane ya tiene más de veinte años-, han tenido una influencia tan evidente en el resto de producciones del cine de acción como "Jungla de cristal". Además, este excelente largometraje supuso la consagración tanto de su director, John McTiernan (quien había debutado el año anterior en el cine más comercial con "Depredador - Predator, 1987"), como de su principal protagonista, Bruce Willis (conocido, especialmente, en aquellos días, por ser la estrella de la serie detectivesca "Luz de luna").


Partiendo de un guión escrito a cuatro manos por Jeb Stuart y Steven E. de Souza (quienes años más tarde también acabarían debutando en la dirección cinematográfica, aunque con resultados más que irregulares), y con evidentes influencias estéticas de este cine de catástrofes al que hacíamos referencia en la introducción -el diseño de producción del famoso Nakatomi Plaza es casi idéntico al del mastodóntico edificio de "El coloso en llamas - The Towering Inferno, 1974"-, la historia narraba la llegada a Los Ángeles de John McLane (Willis), un policía de Nueva York que va a pasar las Navidades con su mujer (Bedelia) e hijos. Sin embargo, durante su reencuentro en el rascacielos de la empresa en la que ésta tiene un importante puesto de directiva, un grupo de terroristas, liderado por Hans Grubber (Rickman) asalta el edificio con el fin de robar una importante suma de dinero que se encuentra guardada en la caja fuerte. McLane, que ha logrado escapar en el último minuto del registro de los terroristas, se ve, pues, obligado a hacer frente él sólo a todos los villanos, en una consecución de espectaculares tiroteos, explosiones y luchas cuerpo a cuerpo.


"Jungla de cristal" es la película de acción por excelencia del género, la primera que mostró a un héroe solitario capaz de diezmar a la banda de malvados con los pocos medios que tiene a su alcance, logrando sobrevivir a las situaciones más extremas. Y ello se consiguió gracias a la realización insuperable de John McTiernan. Rodeado de un grupo de colaboradores de primera línea (Jan de Bont al frente de la fotografía, Richard Edlund como jefe de efectos especiales, Michael Kamen como compositor de la banda sonora, y un montaje trepidante), una vez que arranca la acción de verdad, no hay secuencia que no resulte impactante, sobretodo si tenemos en cuenta que, en el momento de su estreno, pocas películas similares se habían visto en la gran pantalla. Así pues, secuencias como aquella en que McLane tira una improvisada bomba por el hueco de un ascensor, haciendo temblar todo el edificio o, sobretodo, la de la explosión de la potente bomba de la azotea mientras McLane salta al vacío atado a la cintura por una manguera, dejan al espectador con la boca abierta.


Pasados los años, "Jungla de cristal" sigue siendo una película actual, fresca y tremendamente entretenida. Cine de acción del bueno que, con mayor o menor acierto, se ha tratado de replicar desde entonces, y cuyas virtudes son tan evidentes que, revisionar de nuevo este largometraje, es un auténtico placer.



  • MR. HYDE DICE:

Sí señor, la película por definición del cine de acción. La primera de todas, la que hizo que luego, todas las demás (hasta ella misma en sus otras partes) la copiaran hasta cansarse, y la que puso de moda lo que tenía que ser una macho movie como toca, pero de calidad. "Jungla de cristal" es un peliculón de los grandes, sin necesitar que pasen tropecientos años para convertirse en un clásico. Y lo bueno que tiene, entre otras cosas, es que no sólo se trata de imposibles secuencias de acción con los héroes haciendo piruetas de esas que te rilas para cargarse al malo de turno, sino que es aventura cañera de la buena, de esa que te lo pases pipa y, además, te diviertas como un enano (máximo respeto a los enanos).


Además, creo que hay una cosa diferente al resto de pelis parecidas, que sí ha estado presente en todas las continuaciones que ha tenido "Jungla de cristal". En primer lugar, el sentido del humor tan socarrón y flipado que es capaz de darle Bruce Willis a su personaje no ha sido ni siquiera rozado por todos los Stallones, Chochanaguers y Van Dammes que después han hecho lo mismo. En segundo lugar, que se ve sufrir al héroe. En las cuatro partes de "Jungla de cristal", McLane acaba hecho una mierda, a cada cuál más reventado, que casi te dan ganas de meterte en la peli y ayudarle a ponerse en pie (en la primera parte, la secuencia en que se tiene que quitar los cristales que se le han clavado en los pies da escalofríos). Eso sí, les da por la puerta de atrás a los malos a base de bien.


En fin, que es una de esas pelis que, por mucho que luego hayan machacado el género con plastas casi calcadas y de muchísima menos calidad, siempre agrada volver a ver. Aunque sólo sea por poder ver de nuevo lo que es una buena peli de acción, y disfrutar con un espectáculo de los guapos. Por cierto, ¿podría alguien decirme quién es el espabilado que a una película cuyo título original en castellano vendría a ser "Duro de matar" se le ocurrió la genial idea de llamarla "Jungla de cristal"? ¿Se puede saber qué coño tiene una cosa que ver con la otra? Menudo espabilado...







lunes, 11 de julio de 2011

CINE CLÁSICO: "CHINATOWN"


TÍTULO: CHINATOWN

DIRECTOR: ROMAN POLANSKI

REPARTO: JACK NICHOLSON, FAYE DUNAWAY, JOHN HOUSTON, BURT YOUNG

DURACIÓN: 130 min.

AÑO: 1974

GÉNERO: POLICÍACO






  • EL DR. JECKYLL DICE:

"Chinatown" representó para Roman Polanski su consagración dentro del cine norteamericano, tras la exitosa y muy celebrada "La semilla del diablo - Rosemary's baby, 1968", y una carrera llena, ya en ese momento, de películas consideradas de culto en Europa. Para este segundo proyecto, Polanski se centró en las viejas historias detectivescas que habían dado pie, en su día, a los largometrajes más célebres de estrellas como Humpfrey Bogart o James Cagney, apostando por un argumento lleno de intrigas, femmes fatales, conspirtaciones ocultas y abusos de poder , cuyas premisas eran tan populares como atractivas. Y, todo ello, por no mencionar que, junto con las dos primeras partes de "El padrino" y "Love story - Love story, 1969", supuso la consagración de la Paramount como una de las productoras cinematográficas más poderosas e importantes del panorama del momento.


Partiendo de un guión escrito por Robert Towne, quien ganó el Oscar por este libreto y que, con los años, ha acabado por convertirse en toda una referencia de la industria cinematográfica americana (además, volvería a colaborar con Polanski en una de sus más acertadas películas, "Frenético - Frantic, 1988"), la acción daba comienzo cuando, en el Los Ángeles de la década de los años 30, una mujer acuda al detective privado Jake Gittes (Nicholson) para que espíe a su marido, pues sospecha que le está siendo infiel. Tras cumplir su misión con éxito, un día se presenta en la oficina de Gittes una misteriosa mujer (Dunaway) que afirma ser la auténtica esposa del hombre al que éste ha seguido, y le pide explicaciones, ya que su marido ha sido hallado muerto en extrañas circunstancias. Movido por la sospecha, y con la intención de encontrar respuestas, Gittes acepta el encargo de la auténtica esposa del fallecido con el fin de averiguar qué sucedió realmente.


"Chinatown" es una muestra casi magistral de lo que debe ser el buen cine policíaco. Contiene prácticamente todos los elementos propios del género: una historia misteriosa que engancha al espectador desde el primer momento, y al que va conduciendo por derroteros que no se espera, una "mujer fatal" como Dios manda, un detective privado que se acaba involucrando en el caso más de lo que debería, y un final tan revelador como inesperado. Además, por fortuna, la película cuenta con la participación de un Jack Nicholson estupendo, alejado de sus caracterizaciones más estrambóticas, y capaz de darle una fuerte personalidad a su personaje hasta el último minuto (el plano final del rostro de Nicholson, segundos antes de acabarse el film, es insuperable); por su parte, Faye Dunaway cumple a la perfección con su papel de mujer manipuladora, un poco en la línea que casi una década antes ya había explotado en su papel de Bonnie Parker en el mítico film de Arthur Penn; y, por último, John Houston aporta el toque de qualité restante al largometraje con su magnífica interpretación de padre de Dunaway, contemplado casi como una versión descafeinada del padrino mafioso.


En lo que concierne al resto de la película, son dignos de mención la banda sonora de Jerry Goldsmith (curiosamente, uno de los últimos trabajos para el cine de Goldsmith fue la partitura de "L.A. Confidencial - L.A. Confidential, 1997", otro film que le va a la zaga a "Chinatown" en casi todos sus aspectos), quien compuso una música sensual y misteriosa a la vez, así como la práctica totalidad de la fabulosa ambientación de la historia, desde la recreación del Los Angeles de primera mitad de siglo, hasta el diseño de vestuario o fotografía, todos ellos estupendos.


En resumidas cuentas, "Chinatown" es un ejemplo perfecto del buen cine policíaco (y de calidad) que tanto cuesta encontrar hoy en día. Por fortuna para el largometraje, el paso del tiempo lo ha tratado bien, por lo que su revisión a día de hoy continúa siendo un pasatiempo de lo más gratificante, y una muestra más del talento que un cineasta como Roman Polanski posee.



  • MR. HYDE DICE:

Chula la peli, muy chula. La lástima es que tenga un argumento que, en ocasiones, parezca tan lioso -y digo "parece" porque, al final de todo, se acaba aclarando la cosa-, y que el final no acabe siendo tan feliz como uno espera ver en una peli de este tipo. De hecho, cuando acaba, te quedas así un poco como parado, creyendo que aún te van a contar más de lo que parece que has visto, pero nanai de la China. De todas formas, eso no quita para que la peli sea buena.


Además, mola ver el cameo que hace le propio director, haciendo de matón a sueldo, y desagraciándole a Nicholson la nariz con una navaja. De hecho, se hizo de lo más popular el hecho de que, el héroe de la función, tuviera que llevar una gasa en la napia durante buena parte de la peli (normalmente, los detectives privados eran los tipos más duros que te podías echar a la cara y, aquí, desmontaban esa tesis a la media hora). Además, el papel de padre - mafioso que interpreta el genial director John Houston hace que ya empieces a sospechar desde el principio que algo raro se cuece y que, por tanto, tengas más ganas de que la acción siga para enterarte de más.


"Chinatown" te engancha en cuanto ves de qué palo va el asunto. Cuando el detective privado (más listo de lo que podría parecer) empieza con sus investigaciones, casi acabas sientiendo tú también que lo estás acompañando detrás como un mirón, participando de las cosas que descubre, encontrando pistas hasta que, al final, cuando todas las cartas están sobre la mesa, te quedas un poco de piedra hasta que acabas de asimilar toda la información, y la peli se dirige como un tren sin freno, hacia su inevitable final -un poco trágico para mi gusto-. Buena peli, de lo más recomendable. De hecho, si te dicen que la han hecho hace cuatro o cinco años, te lo podrías creer sin problema, lo que no deja de ser buena señal.





domingo, 10 de julio de 2011

CINE EN CARTEL: "RESACÓN 2 ¡AHORA EN TAILANDIA!"


TÍTULO: RESACÓN 2 ¡AHORA EN TAILANDIA!

DIRECTOR: TODD PHILLIPS

REPARTO: BRADLEY COOPER, ZACH GALIFIANAKIS, ED HELMS, JUSTIN BARTHA, JAMIE CHUNG

DURACIÓN: 100 min.

AÑO: 2011

GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

Después del extraordinario éxito que tuvo "Resacón en Las Vegas - The hangover, 2009", era más que evidente que en Hollywood no iban a tardar demasiado en poner en marcha una segunda parte. Ahora bien, que dicha continuación supusiera un nuevo impacto en la comedia moderna como había hecho su predecesora, o que ofreciera un contenido igual de novedoso pero, a la vez, diferente al que el público ya había visto antes, estaba por ver. Y, tras ver anoche "Resácón 2 ¡Ahora en Tailandia!", podría decirse que el propósito de la película se cumple a medias.


Por una parte, las situaciones tan variadas que viven los personajes -y hacen vivir con ellos al público- resultan tan cómicas como disparatadas, lo que tampoco tendría que verse como algo negativo ya que, en la práctica totalidad de ellas, lo único que acaban provocando es la risa de los espectadores (algunas de ellas puede que, también, el espanto, pero esto ya es algo más personal). Por otra parte, el hilo argumental de esta secuela es un calco total y absoluto de la primera parte, tanto en cuanto al argumento como en la forma de resolver las situaciones y concluir la historia.


Esta da comienzo cuando Stu (Helms) invita a sus amigos Doug (Bartha) y Phil (Cooper) a su boda con su prometida tailandesa, la cuál tendrá en un exótico resort en el país de aquella. Y, aunque, no tiene ninguna intención de invitar a Alan (Galifianakis), causante del caos que los cuatro vivieron en Las Vegas, no tiene más remedio que acabar haciéndolo. Por tanto, los cuatro viajan a Tailandia, donde la noche previa a la boda, junto con el hermano de la novia, brindan por la fortuna y felicidad de Stu. Sin embargo, a la mañana siguiente, Stu, Phil y Alan despiertan en una cochambrosa habitación del centro de Bangkok en condiciones lamentables (Stu tiene un tatuaje en la cara, Alan tiene la cabeza completamente rapada y Phil tampoco es que se encuentre en plena forma), sin recordar absolutamente nada de lo que ha sucedido a lo largo de la noche precedente. A lo esperpéntico de esta situación se le une un dedo metido en una cubitera, un mono, y la súbita aparición de Mr. Chow (Chung), el mafioso oriental con el que se vieron las caras en Las Vegas. Y lo peor de todo es que el hermano de la novia ha desaparecido...


Ni qué decir tiene que, partiendo de esta situación, el resto del largometraje se reduce a una serie de situaciones, a cuál más enrevesada, alocada y, por qué no admitirlo, divertida, en que los tres amigos se ven forzados a reconstruir el caos de la noche precedente para poder solucionar la situación a tiempo para que la boda se pueda celebrar. En efecto, la película está repleta de secuencias diseñadas milimétricamente para provocar la risa fácil del público. Esto no quiere decir ni que el humor sea tan tosco como en otras comedias del mismo estilo, ni que sea la panacea de la sofisticación, a años luz de maestros de la comedia como Billy Wilder, Blake Edwards o similares. Sin embargo, el propósito de la película no es otro que hacer pasar un buen rato a los espectadores y, por fortuna, si no se es muy exigente, el largometraje cumple ampliamente con su propósito. Para reír poco más de hora y media, olvidarla, y recordarla con agrado cuando nos la recuerde. Ni más ni menos.



  • MR. HYDE DICE:

¡Menudo despelote! Juas! A los que os gustó la primera parte, fijo que os partís el culo con esta segunda. No es que sea el no va más de la originalidad ya que, en cierto modo, la historia de base es la misma: que los tíos se agarran un pedo como una catedral y no se acuerdan de todo lo que hacen la noche previa. Eso sí, lo que cambia -y mucho- es lo que hacen cuando van mamados, las consecuencias que tienen al día siguiente, y cómo tienen que solucionar el asunto antes de que se los coman vivos (en sentido metafórico, claro está).


Esta segunda parte sigue paso a paso el dicho ese de "más de todo", ya que las situaciones son mucho más retorcidas y las paridas que se les ocurren mucho más enrevesadas. Eso sí, ya os digo yo que hacen que te rías. Vamos a ver, que nadie se espere ver una obra maestra de la comedia, porque para eso mejor que se quede en casa y vea otra cosa. Lo que sí promete "Resacón 2" es hacerte pasar un buen rato y, si no eres un finolis de esos que sólo se ríe con el humor inteligente, fijo que te descojonas viendo esta peli. Por suerte, aunque tiene bromas guarrindongas, no llega al nivel de bajeza y asquerosidad de Torrente, así que no tengáis miedo de lo que os podáis encontrar, que ya os digo yo que, sea por una cosa o por otra, te vas a reír.


Puede que, con la intención de hacerla algo más diferente de la primera parte, el argumento tiene demasiados puntos enrevesados (toda la trama policial que envuelve a chino sarasa ese que pulula por la peli tiene su cosa complicada), pero todo eso no acaba siendo más que una mera excusa para poner a los colgados de los protas en las situaciones en la que te acaban haciendo reír. Además, la risa no la provoca sólo la situación, sino el hecho de que te parece algo perfectamente real hecho por unas personas que, a priori, no tienen pinta de andar metiéndose en esos berenjenales. Por no mencionar que las sorpresas sobre lo que ha pasado las descubres tú al mismo tiempo que ellos, lo que hace que la complicidad con ellos sea mayor. Y, si ya ves sus caras cuando se dan cuenta de lo que han ido haciendo, ni te cuento. ¡Un poema!


Sobre las mejores secuencias, tampoco te puedo decir mucho, para no cagarte la peli, así que sólo te diré que, a mí, las que más gracia me hicieron -así por poner algunas- son la ida al monasterio budista con el monje en silla de ruedas dentro de un autobús (y lo que pasa con el mono), o el recibimiento que tienen al llegar al monasterio o, sobretodo, lo que uno de ellos se entera que ha hecho en un club de striptease tailandés. Os aseguro que, especialmente en esta última secuencia, las risas de la gente casi no dejaban oír los diálogos.


En fin, pues eso, un divertimento de lo más simpático que te hace reír un rato. Así que, si es lo que estás buscando, desde luego no te puedes perder esta peli. Para los demás, que sepan de qué palo va la cosa. A mí, desde luego, me ha hecho reír.




sábado, 9 de julio de 2011

CINE A DESCUBRIR: "EL PACTO DE LOS LOBOS"


TÍTULO: EL PACTO DE LOS LOBOS

DIRECTOR: CHRISTOPHE GANS

REPARTO: SAMUEL LE BIHAN, MARK DACASCOS, VINCENT CASSEL, MONICA BELLUCCI, EMILIE DEQUENNE, JEREMIE RENIER

DURACIÓN: 140 min.

AÑO: 2001

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • No es la primera vez que el cine francés, al igual que la literatura, decide centrarse en temáticas pseudo misteriosas y fantásticas enmarcadas en los bellísimos parajes de Gévaudan. Aunque sí sea una de las pocas ocasiones en que nuestros vecinos galos han combinado, en un mismo largometraje, acción y fantasía con unos resultados tan equilibrados como satisfactorios. Presentada como la gran súper producción de su año, "El pacto de los lobos" representa un ejemplo estupendo del cine de aventuras más entretenido, a la vez que se cuida un aspecto fundamental que acaba por separar una buena película de otras más del montón: la historia, y la forma de visualizarla.


    En lo referente a la historia, ésta da comienzo con una serie de brutales muertes en la región de Gévaudan, en la mitad sur de Francia. Según se afirma, la causante de semejantes sucesos es una bestia malvada que amenaza la vida de los habitantes de la zona. Por este motivo, es requerida la presencia de Grégoire de Fonsac (Le Bihan), un caballero especializado en este tipo de sucesos, a quien siempre acompaña el guerrero indio Mani (Dacascos). Una vez en la región, a pesar de que buena parte de la población (cabecillas políticos locales incluídos) no ve del todo con buenos ojos su intromisión, comienzan a investigar. En el trascurso de sus descubrimientos, Fonsac se sentirá atraído tanto por Marianne (Dequenne), la hija de uno de los nobles locales, como por Sylvia (Bellucci), una prostituta de lujo local, e intrigado por el comportamiento de Jean-François (Cassel), otro de los mandatarios locales, quien parece callar mucho más de lo que dice saber.


    Con una perspectiva clara de cómo quería que fuera su película, el director, Chrispothe Gans, logra combinar acertadamente el estilo más clásico de los largometrajes de misterio con el ritmo más "moderno" de las escenas de acción. Sin embargo, cuando hacemos mención a ese aspecto "moderno" no nos estamos refiriendo a extrañas mezclas de épocas y anacronismos (más propios de otros largometrajes como "Destino de caballero - A knight's tale, 2001"), sino a la planificación y ejecución de determinadas escenas que contribuyen, de forma evidente, a aumentar lo trepidante del relato en favor de éste mismo. Así pues, destacan en el conjunto secuencias como la de la llegada de Fonsac y Mani a Gévaudan, cuando el segundo se ve metido en una pelea con unos hombres que pretendían abusar de una aldeana (esa secuencia, en lugar de apostar por un enfrentamiento más comedido, se decanta por un estilo más próximo a otros largometrajes como "Tigre y dragón - Wo hu cang long, 2000" que deja al espectador con la boca abierta), otros momentos como los de la primera emboscada que tienden los dos guerreros a la bestia (las acrobacias que les permiten activar las trampas que disponen para ella es espectacular) o, por supuesto, el enfrentamiento final entre Fonsac y el villano de la función (se trata de una escena de lucha a espada impresionante).


    El "El pacto de los lobos" es un auténtico lujo de puesta en escena. El director Christopohe Gans, gran aficionado a los largometrajes de artes marciales, tal y como lo demostró con su primer film, "Crying Freeman: los paraísos perdidos - Crying Freeman, 1995", contó con un fantástico diseño de producción, que le permitió reproducir la Francia de segunda mitad de siglo XVIII de forma espectacular. No obstante, hay ocasiones en que la película parece querer abarcar demasiado, y da la sensación de que la historia acaba derivando en un conjunto de sub-argumentos que, de haberse suprimido, no hubieran afectado a la calidad de la cinta (en ocasiones, entrada y salida de personajes secundarios en tan apabullante que el espectador acaba por perderse). Otro de los aspectos que se le podrían echar en cara es el tono excesivamente lúgubre de algunas secuencias ya que, en su afán por resaltar las notas de misterio e intriga del relato, el film parece adolecer de planos tan oscuros.


    No obstante, ninguno de estos últimos elementos mencionados le resta calidad a una cinta de factura correctísima y ritmo trepidante. Como ya hemos dicho, se agradece que el misterio de la cinta esté a la altura de las dosis de acción y aventura de las que hace gala. Esto es, sin duda, uno de los mayores atractivos de "El pacto de los lobos", y lo que le permite al espectador pasarse más de dos horas sin apartar la vista de la pantalla y seguir emocionado por el relato.



    • MR. HYDE DICE:

    Qué chula que está la peli... ¡y qué buena está la Monica Bellucci! No, ahora en serio, la peli está guapísima. No se limitan a contar el típico cuento de chuflas medievales de maldiciones y espíritus que ya hemos visto tropecientas veces, y de las que uno ya se acaba cansando después de todo (más o menos como pasaba con "En tiempo de brujas - Season of the witch, 2010", que comentábamos la semana pasada).


    En "El pacto de los lobos", la acción es cojonuda, pero no es lo único de lo que trata la peli. De hecho, casi parece que esta acción sea el medio de explicar una historia que tiene intriga a saco, y que se explica de forma que, cuando la ves, no paras de sospechar de unos y otros, pensando que son los que están detrás de todas esas muertes. Además, luego está la cosa de saber por qué están muriendo determinadas personas, y saber si la bestia existe en realidad, o hay algo más detrás de todo ese asunto.


    Además, cuando ves "El pacto de los lobos" te das cuenta de la pasta que se han dejado los gabachos para hacerla. No sólo por los decorados y el vestuario, sino por los efectos especiales y la forma de recrear todo ese ambiente de misterio que envuelve la película desde el principio (esos travelling aéreos por los bosques y praderas de Gévaudan que acaban con el ataque de la bestia a una muchacha), hasta el final (la mazmorra donde se parten la cara el bueno y el malo de la peli). Por lo que respecta a los actores, todos lo hacen de lo más bien, haciendo así creíbles sus papeles de caballeros y plebe de 1774.


    En resumidas cuentas, "El pacto de los lobos", sin ser una peli de miedo (que no lo es), ni una de guantazos a cascoporro (que tampoco lo es), es interesante, entretenida, y tiene esa cosa especial que hace que te lo pases teta dejándote llevar por la historia de misterio que te cuenta. Y, además, si le dan un toque matrix a las escenas de acción, pues ya de coña. No hagáis caso de la duración que, aunque pueda parecer un poco larga, se te pasa el tiempo que ni te enteras. Hazme caso, que mola un huevo.





    viernes, 8 de julio de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "SAW VII 3D"


    TÍTULO: SAW VII 3D

    DIRECTOR: KEVIN GREUTERT

    REPARTO: COSTAS MANDYLOR, BETSY RUSSELL, SEAN PATRICK FLANERY, CARY ELWES, TOBIN BELL

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: TERROR






    • EL DR. JECKYLL DICE:

    No entiendo muy bien las razones por las que Hyde ha decidido poner esta película como estreno de la semana. Personalmente, creo que había mejores opciones (aunque menos conocidas y populares), pero bueno, habrá que darle gusto al niño de vez en cuando. Lo cierto es que, a pesar de haberla visto, no sé muy bien por dónde empezar a criticar algo como "Saw VII 3D". ¿Por su guión? Es un refrito de las seis entregas anteriores. ¿Por su interpretación? Si quitaran a todos los actores y pusieran a otros diferentes por completo, no se notaría la diferencia. ¿Por su puesta en escena? Mi primo de 16 años ha rodado más cortos amateur con sus amigos que tienen más dramatismo visual. En fin, que hay pocos sitios por donde poder cogerla...


    El argumento, que poco importa a estas alturas, ya que si se cambiaran el número de las partes, uno no sabría diferenciar si es la 2, la 5 o la 23. Si no me equivoco, creo que retomaba la acción justo después de donde terminaba la 6, cuando el tarado de turno que coge el relevo del asesino muerto en la tercera entrega (vaya narices hacer que el malo muera en la tercera parte y alargar la serie hasta cuatro entregas más), sigue queriendo dar escarmientos a gente que se ha portado mal y necesita darse cuenta de ello, de la forma más salvaje posible.


    Al parecer, después de haberse calentado más bien poco las neuronas en la realización de todas las continuaciones de esta serie, parece ser que los produtores de "Saw" han querido ponerle punto final al tema, acabando de una forma un poco más original o, lo que es lo mismo, enseñando la misma basurilla que en las otras entregas, solo que, ahora, en tres dimensiones. Yo no la vi en tal formato, y casi que me alegro. No hay nada en el largometraje que merezca la pena gastarse más (en cine) para ver los asesinatos, a cuál más macabro, en 3D.


    En las anteriores entregas -al menos en la primera y, un poquito, en la segunda- el mayor atractivo de todo residía en la sorpresa que en espectador esperaba al final de la película, cuando se desvelaba el engaño al que le habían sometido, mostrándole la realidad del "juego", y dejándolo con la boca abierta. Si bien la segunda entrega perdía numerosísimos puntos en comparación con la primera (en honor a la verdad, la primera "Saw" es un film violento, pero de lo más correcto), aún se podía quedar uno con el regusto de haber estado en tensión un buen rato, a pesar de la violencia de la pantalla. Bien, pues todo eso ha desaparecido por completo en la séptima entrega que se estrena en los videoclubs esta semana. A decir verdad, los crímenes pretenden ser tan desagradables que rozan lo grotesco y lo patético.


    En resumen, que mejor echen un vistazo a otros títulos que se encuentren disponibles para alquilar porque, gastarse el dinero en ver algo como "Saw VII 3D", con o sin tres dimensiones, es una verdadera pérdida de tiempo y dinero. Eso sí, seguro que los amantes del torture-porn (que es como se conoce al otro lado del charco al género de este tipo de películas), estarán encantados.



    • MR. HYDE DICE:

    Aclaremos algo primero. No me ha gustado "Saw VII 3D". Estoy de acuerdo en que la franquicia de estas películas ya está más quemada que la Ana Obregón posando en las playas de Ibiza. Pero creía necesario dejar constancia de algo que puede interesar a los amantes del género: la primera "Saw - Saw, 2004" es una pasada de peli. El resto son una mierda como un piano. Por lo tanto, que nadie cometa el error de juzgar a la primera parte (la mayoría de los casos sin haberla visto primero siquiera) por lo que ha degenerado en las otras, porque no tiene nada que ver.


    En esta última entrega, han querido rizar aún más el rizo si cabe, y recuperan a uno de los personajes claves de la primera entrega, haciendo así aún más disparatado el final de la peli. Da pena ver en qué puede acabar convertida una peli como ésta, tendiendo en cuenta los buenos resultados que se habían logrado al comienzo de todo. El problema de todas las pelis de la serie "Saw" es que han querido promocionar más su aspecto de película de sangre en plan tomateo y casquería por encima de un argumento con pies y cabeza, pues lo que acaba resultando tétrico y macabro no es el argumento de la película, sino la forma de tratarlo todo y visualizarlo. Haced una prueba, poneos en casa la primera parte de "Saw", olvidándoos de todas las demás. Luego -en días diferentes también vale el experimento- poneos "Seven - Seven, 1995" y comparadlas. Veréis que la cosa no es tan diferente. Se ve que para que se lo tomaran más en serio, en las de "Saw" tenía que haber salido Brad Pitt y cara bonita, y encontrarse detrás del proyecto un tío serio como David Fincher...


    Pero bueno, que nos acabamos yendo por las ramas. Si podéis ver la primera de "Saw", hacedlo, que es cojonuda. En cuanto al resto, incluyendo la que tocaba estrenarse hoy en el videoclub, sobra desde el principio. Con 3D, 4D o 50 D. Hacedme caso, que no suelo fallar mucho cuando pongo a parir una peli.




    jueves, 7 de julio de 2011

    CINE ACTUAL: "LOVE ACTUALLY"



    TÍTULO: LOVE ACTUALLY

    DIRECTOR: RICHARD CURTIS

    REPARTO: HUGH GRANT, COLIN FIRTH, LIAM NEESON, ALAN RICKMAN, BILL NIGHY, LAURA LINNEY, EMMA THOMPSON, KEIRA KNIGHTLEY

    DURACIÓN: 123 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA

  • EL DR. JECKYLL DICE:


  • Presentada en su día como la comedia inglesa más importante del año (y, casi, de la década), "Love actually" supuso el debut en la dirección de largometrajes del, hasta ese momento, reputado guionista británico Richard Curtis, a quien se deben, entre otros, los libretos de "Cuatro bodas y un funeral - Four weddings and a funeral, 1994", "Notting Hill - Notting Hill, 1999" y "El diario de Brisget Jones - Bridget Jones' diary, 2001". Teniendo en cuenta que, en su faceta de guionista, Curtis había tenido ocasión de colaborar de un modo u otro con varios de los artistas ingleses más importantes del panorama actual, no le resultó complicado reunir a un auténtico lujo de artistas de lo más variado y, a la vez, comercial. Haciéndose cargo también de la redacción del guión de "Love actually", Curtis planteó su primera película tras las cámaras como un variado conjunto de historias, aparentemente independientes que, en un determinado momento, acaban confluyendo.



    Así pues, entre estas diferentes historias que acontecen en Londres, durante los días previos a Navidad, nos encontramos a Daniel (Neeson), un reciente viudo que tiene que cuidar de su hijastro durante las primeras celebraciones navideñas sin su madre, para lo que cuenta con el apoyo de su amiga Karen (Thompson). Ésta, por su parte, está casada con Harry (Rickman), jefe de un estudio arquitectónico en el que trabaja Sarah (Linney), una mujer "condenada" a cuidar de su hermano discapacitado mental, hecho que le impide declararse a un compañero de trabajo del que está perdidamente enamorada. Sarah, por su parte, es amiga de Mark, quien está secretamente prendido de Juliet (Knightley). El problema es que ella se acaba de casar con el mejor amigo de Mark, por lo que no tiene más remedio que disimular sus sentimientos tras una apariencia casi de desprecio. A estas historias se les unen la de Billy Mack (Nighy), un viejo rockero ex-drogadicto y extravagante que trata de reverdecer los laureles perdidos como puede; la de Jamie (Firth), un escritor al que su mujer ha sido infiel y que se acaba enamorando de Aurelia, una mucama portuguesa que le atiende y limpia su casa; y el recién estrenado en el cago Primer Ministro (Grant), hermano de Karen y por cuya secretaria Natalie empieza a sentir una atracción especial.



    A lo largo de las dos horas de metraje, en "Love actually" no paran de sucederse las entradas y salidas de personajes que acaban desarrollando sus propias historias. Evidentemente, entre tanto va y ven de personaje, el espectador acaba por encontrar unas más interesantes que otras y, por qué no admitirlo, ciertas historias que reclamaban a gritos más dedicación (la del viejo rockero es de lo mejor de la cinta) y otras que, por el contrario, podrían haberse suprimido sin que el film se resintiera lo más mínimo (la del joven inglés que decide irse a los Estados Unidos con la intención de poner fin a su nula vida sexual).



    No obstante, ello no es impedimento para que "Love actually" sea una película que irradie simpatía y buenas intenciones por los cuatro costados. Bien es cierto que todas las cosas son del color del cristal a través del que se miran y es que, en el caso de la película de Curtis, ese cristal es totalmente rosa. No hay ocasión para los malos pensamientos y los actos reprochables por parte de sus protagonistas. Todo es bondad y amor por doquier hecho que, por muy agradable que resulte dentro del largometraje, acaba de restarle esa pizca de credibilidad que se acaba echando un poco de menos.



    Por fortuna, la película no comete el error de caer en las sendas más ordinarias de la comedia romántica, o en los niveles deplorables de otras cintas llamadas "comedias románticas", de cuyos metrajes un espectador poco exigente no acaba soportando más que los primeros quince minutos. Pues bien, en el caso de "Love actually", el mérito, aparte de los actores (excelentes todos y cada uno de ellos en sus respectivos papeles) se encuentra en la pericia como director y guionista de Richard Curtis, capaz de mostrar un torrente imparable de personajes y situaciones que, por un motivo u otro, acaban ganándose la simpatía del espectador. Si a esto añadimos la estupendísima banda sonora de Craig Armstrong -el famoso "Tema de la portuguesa" es de una emotividad arrebatadora- y la predisposición del público a dejarse conmover por las variadas historias que "Love actually" le propone, desde luego conseguirá disfrutar de esta oda al amor tan intrascendente como agradable, simpática y bien hecha.





    • MR. HYDE DICE:


    Si los personajes de "Pulp fiction - Pulp fiction, 1994", en lugar de hablar sobre hamburguesas lo hicieran de relaciones sentimentales, si también fueran algo más "buena gente" y no una panda de descerebrados sin escrúpulos y, en vez de repartir estopa a mansalva se dedicaran a tratar de encontrar el equilibrio en sus vidas amorosas, el resultado sería una copia casi calcada de "Love actually".



    A ver, la cosa es bastante pastelorra, para qué lo vamos a negar. Pero, sí es cierto, como dice el de arriba, que no llega a los niveles vomitivos de otras panderadas tipo Las novias de mi novio, Quiero a mi novia, Donde está mi amor, y mariconadas por el estilo. Será por el toque inglés que desprende cada una de sus imágenes (ya sabéis que los primos de la isla parecen querer tomárselo todo siempre con un poco más de corrección y distinción), o porque la historia de verdad interesa, pero mentiría si dijera que no me gustó la película.



    A ver, tampoco os confundáis, me la he tenido que papar unas cinco o seis veces (a trozos, aunque sea) porque es la favorita de mi chica, y cuando la pasan por algún canal de la tele, ya te puedes despedir de ver nada más. Pero, al menos, no es un bodrio. De hecho, hay historias que darían para una película por sí solas. Todo lo que tiene que ver con el rockero ese colgado es brutal (al viejo se le va la pinza un huevo y te acabas partiendo el culo con lo que hace -como cuando dice a los niños que no compren drogas, sino que se hagan estrellas de rock para que se las den gratis...-), o con el chavalín que pierde a su madre y le sabe mal no sentir toda la pena que debiera porque está enamorado de una niña de su clase. hasta la historia de los actores porno, que uno se pregunta qué coño pintan en medio de todas las otras historias, acaba siendo maja.



    Eso sí, hay ocasiones en que lo exagerado casi acaba rozando lo ridículo, como el caso del tío salido que con tal de echar un polvo se larga a Estados Unidos, en medio de donde Sansón perdió el flequillo, y regresa a Inglaterra con un pivón a cada lado; o como cuando el escritor cornudo se recorre media Marsella con todo el barrio portugués detrás porque saben que se quiere declarar a una chica de la familia.



    En fin, que "Love actually" es la película perfecta para ver en pareja: no sólo toca temas que a las mujeres les apasiona y con los que disfrutan casi tanto como cuando llegan las rebajas, sino que a los tíos les acaba pareciendo un pasatiempo agradable. La música, fotografía y demás está bien. Así que ya sabéis, si os toca quedar bien con vuestra churri, ésta es una buena opción. Haced caso al tito Hyde, que sabe de lo que habla ;-)





    miércoles, 6 de julio de 2011

    CINE DE LOS 90: "UN DÍA DE FURIA"


    TÍTULO: UN DÍA DE FURIA

    DIRECTOR: JOEL SCHUMACHER

    REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, ROBERT DUVALL, BARBARA HERSHEY, RACHEL TICOTIN

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 1992

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JECKYLL DICE:


    • A pesar de las intermitentes tentativas y modas que parecen tentar de vez en cuando a más de un productor de Hollywood, no resulta fácil encontrar una producción cinematográfica que trate un tema tan espinoso como la crítica demoledora de determinados aspectos de la sociedad norteamericana, y cuyo resultado comercial se encuentre a la altura del artístico. Así pues, se pueden señalar intentos correctos aunque fallidos de suscitar polémica con un largometraje ("American psycho - American psycho, 2000"), burdas propuestas que se quedan en meros intentos ("Asesinos natos - Natural born killers, 1994"), o laureadas interpretaciones que no consiguen quitar el halo de frialdad que rodea al conjunto ("Monster - Monster, 2003").

      Sin embargo, a mediados de la década de los 90, irrumpió con más polémica que fuerza un largometraje dirigido por el versátil Joel Shumacher, que supuso un auténtico revés al sistema de vida norteamericano, al mostrar no sólo la hipocresía de una sociedad que parece demasiado encantada de haberse conocido, sino también un metafórico dedo acusador de temas y situaciones que, en muchas ocasiones, se consideran tabúes en la mayoría de círculos sociales. Por suerte para el espectador, el resultado de la propuesta de Shumacher es un film sólido, contundente y excelente.

      "Un día de furia" no puede comenzar de una forma más gráfica. Bill Spencer (Douglas) se encuentra atrapado en un monumental atasco en una de las principales autovías de Los Ángeles. El estrés producido por esa inmovilidad, junto con el calor asfixiante, el ruido de las obras de la carretera y el temperamento nervioso del protagonista, hace que éste decida súbitamente abandonar su coche y proseguir su camino a pie. Su destino no es otro que la casa donde vive su ex-mujer -de quien tiene una orden de alejamiento- para poder asistir al cumpleaños de su hija pequeña. Sin embargo, una serie de desafortunadas circunstancias hace que Foster acabe perdiendo los nervios, y se enfrente a una banda de pandilleros, al dueño de una tienda de ultramarinos e, incluso, a todo un establecimiento de comida rápida. Por su parte, la policía, alertada por el comportamiento perturbado de Foster, le encarga el asunto al desmotivado detective Pendergast (Duvall -en un guiño al famoso personaje de las novelas de Douglas Preston y Lincon Child-), quien considera éste su último caso antes de jubilarse.

      Si hay algo que destaca, por encima de todo, en esta película es, en primer lugar, la soberbia actuación de Michael Douglas y, en segundo lugar, los apuntes críticos que se encuentran detrás de cada secuencia. Acerca de la actuación de Michael Douglas, simplemente decir que supone una prueba más de la gran facilidad del actor de transformarse en los variopintos personajes a los que da vida. En el caso de Bill Foster, Douglas humaniza a este desquiciado personaje siendo capaz de darle parte de razón en aquello que critica y pretende erradicar, aunque para ello utilice medios desacertados por completo. En lo referente a la crítica social, sólo basta recordar los principales momentos del largometraje para sacar conclusiones: el abuso de los pequeños establecimientos -e inmigración ilegal- al consumidor (aquella secuencia en que Foster necesita cambio para hacer una llamada telefónica); la inflexibilidad de horarios establecidos de forma férrea (el episodio en que quiere desayunar en un establecimiento de comida rápida); la delincuencia juvenil de las calles (el encontronazo con los dos chavales que quieren atracarlo), convertida en auténticas mafias de la calle (el fallido intento de asesinato de Foster que se salda con los cazadores cazados). Todo ello, por no señalar la facilidad para hacerse con un arma en suelo norteamericano, o de lo ineficaces que son algunas leyes.

      En resumen, "Un día cualquiera", a pesar de tratarse de una película dura y con ciertas dosis de violencia, no deja de ser un film casi de obligada visión pues, en ocasiones, no conviene olvidarse de todos aquellos acontecimientos que suceden en nuestro día a día, y ante los cuales preferimos mirar hacia otro lado por la imposibilidad aparente de creer que podemos erradicarlo. Por supuesto, la forma desquiciada y extrema que escoge Foster no es la adecuada, ni mucho menos. Aunque, lo triste del asunto, es ver que, en el fondo, no carece de cierta razón.


      • MR. HYDE DICE:
      Joder nenes, qué película... Y conste que no lo digo como algo malo, más bien al contrario. "Un día de furia" es de las que te dejan pensando después de verla, pero más que por cómo se le va la pinza al tío, por aquello que él señala y tiene razón (la explicación metafísica la ha señalado ya el rollero de arriba, así que yo me salto ese trozo).

      Michael Douglas se sale por los cuatro lados. Qué pedazo de actor, colega. El amigo se mete de lleno en el papel hasta tal punto que te acaba helando la sangre. Desde que empieza la peli, con ese plano de él metido dentro de un coche y la sensación de agobio y asfixia que inunda toda la secuencia (mosca cojonera dando por saco dentro del coche incluida), hasta el final en el puerto, uno casi acaba por sentir la necesidad de desesperación del prota. Lástima que la olla se le escape tanto porque, seamos sinceros, ¿a cuántos de nosotros no nos ha dado por culo una obra en una carretera cuando te cortan casi todos los carriles y ves que los que están "currando" allí, lo que en verdad hacen es tocarse los cataplines? ¿O a cuántos no jode a base de bien que te puteen todo lo que pueden y más, pero con una sonrisa en la cara? Pues algo así es lo que siente el Foster este, hasta que decide poner recto a todo quisque.

      Bueno, que no me quiero alargar mucho. "Un día de furia" es una peli estupenda. No es una comedia ni una peli de acción, aviso. Pero en serio que es de esas que merece la pena ver, aunque sea para luego mantener una animada conversación entre amigos y conocidos, y discutir los diferentes puntos de vista que se plantean a lo largo de las casi dos horas que dura. ¡A ver si ahora sólo se va a poder hablar de fútbol con los colegas!



      martes, 5 de julio de 2011

      CINE DE LOS 80: "EL CHIP PRODIGIOSO"



      TÍTULO: EL CHIP PRODIGIOSO


      DIRECTOR: JOE DANTE


      REPARTO: DENNIS QUAID, MARTIN SHORT, MEG RYAN, KEVIN MCCARTHY, FIONA LEWIS


      DURACIÓN: 122 min.


      AÑO: 1987


      GÉNERO: AVENTURAS


    • EL DR. JECKYLL DICE:



      • Ya hemos hablado en otras ocasiones de cómo, a lo largo de la década de los 80 y principios de los 90, Steven Spielberg compaginaba su fructífera carrera como realizador con las funciones de productor de largometrajes ajenos. De entre estos títulos ya comentados se encuentran, por ejemplo, "Regreso al futuro - Back to the future, 1985" o "Gremlins - Gremlins, 1984". De todos ellos, el que supuso la segunda colaboración entre Sipelberg y el director Joe Dante, fue la trepidante aventura "El chip prodigioso". En este largometraje, la aventura y la ciencia ficción unen sus fuerzas para construir un largometraje tan curioso como entretenido y original.


        El teniente Tuck Pendelton (Quaid), conocido por su especial facilidad para saltarse las normas y su afición a la bebida, es seleccionado para un peligroso experimento. Éste consiste en, a través de una enorme máquina e introducido en una nave-cápsula, reducir su tamaño hasta niveles microscópicos, y ser inyectado en el interior de un conejo vivo con el fin de estudiar su organismo a un detalle hasta ese momento inalcanzado. Sin embargo, cuando Tuck ya ha sido minimizado, un grupo de delincuentes asaltan el laboratorio y roban uno de los chips sin los que la máquina no es operativa. No obstante, el director del proyecto, huye del laboratorio con la jeringuilla que contiene a Tuck y el otro chip y, antes de ser asesinado por uno de los sicarios de esta banda, inyecta la sustancia con la cápsula en un transeúnte llamado Jack Putter (Short). Desde este momento, Jack, ayudado por la novia de Tuck, Lydia (Ryan), emprenderán una carrera contrarreloj con tal de recuperar el chip robado y poder extraer del cuerpo de Jack la cápsula, antes de que a Tuck se le acabe el oxígeno.


        Sin ser una película extraordinaria, "El chip prodigioso" se las ingenia para constituir un espectáculo de lo más agradable. El largometraje no sólo se centra en los aspectos más originales (obra de unos más que logrados efectos especiales -la recreación del interior del cuerpo humano de Jack por donde deambula Tuck en su cápsula es, en una palabra, impresionante-), sino que además atrapa al espectador en una mezcla acertadísima de película de aventuras, intriga (cómo van a conseguir los protagonistas recuperar el chip robado), ciencia ficción (el enfrentamiento en el interior del cuerpo de Jack de Tuck y el sicario que también ha sido miniaturizado, o los diferentes recorridos que hace en su nave Tuck por varias partes del cuerpo de Jack).


        En resumidas cuentas, es el tipo de películas que a lo más entendidos no le parece raro que una mente como la de Spielberg se encuentre detrás. Desgraciadamente, la película no obtuvo un éxito muy sonado en su estreno norteamericano, lo que impidió que se rodara una segunda parte, tal y como su abierto final hacía presagiar. Una pena pues, como decimos, la película es un entretenimiento de primera.



        • MR. HYDE DICE:

        Película - icono por definición de los años 80. No creo que haya nadie que pertenezca a esa generación que no la viera en su día, y que guarde un buen recuerdo de ella. Y lo mejor del asunto es que, vista a día de hoy, no da la sensación de estar muy anticuada. Creo que parte del secreto de esto es que no se pasaron de la raya con los efectos visuales de esos que, años después, huelen a viejo que te cisclas. La mayoría de los efectos especiales tiene que ver con el interior del cuerpo del pavo al que le inyectan la nave espacial esa, por lo que no es necesario que todo sea rollo digital de la época. Y eso se agradece.


        Además, mola que se hayan preocupado lo suficiente como para hacer que una película tenga tanto ingredientes de cine de aventuras combinados con ciencia ficción y comedia. De hecho, Martin Short hace que uno se parta el ojete con las payasadas que hace cada vez que simula escuchar la voz de Denis Quaid en su interior. Además, si a eso unes la cara de tonto que tiene el pobre hombre en la película, entenderás por qué acaba siendo graciosa la cosa.


        Otro de los puntos fuertes que tiene la peli es que está planteada como una especie de cuenta atrás, es decir, que tú sabes desde el principio que los protas tienen el tiempo justo de sacar a toda leche la cápsula de Jack porque el pollo de dentro puede morir. Y eso hace que el ritmo de la peli sea trepidante (un ejemplo puede ser la secuencia en que Jack está atrapado en el interior de un camión refigerador y éste consigue saltar a lo burro para liberarse de sus captores, cayendo en el interior del coche que conduce Lydia), y que estés deseando que les den matarile rapidito a los malos para que dejen de dar por saco, y los buenos acaben ganando la partida (esos momentos finales cuando Jack consigue volver al laboratorio después de haber recuperado el chip).


        En fin, que "El chip prodigioso", para quienes no la vieron en su día, es una peli estupenda para pasar la tarde. No sólo no aburre, sino que entretiene, está bien hecha y te divierte a base de bien. No es de esas de la que acabas hablando a todas horas, pero sí del tipo de peli que, veinte años después de verla por primera vez, sigue apeteciéndote volver a verla.





        lunes, 4 de julio de 2011

        CINE CLÁSICO: "EVA AL DESNUDO"


        TÍTULO: EVA AL DESNUDO

        DIRECTOR: JOSEPH L. MANKIEWICZ

        REPARTO: BETTE DAVIS, ANNE BAXTER, CELESTE HOLM, THELMA RITTER, GEORGE SANDERS

        DURACIÓN: 135 min.

        AÑO: 1950

        GÉNERO: DRAMA

        • EL DR. JECKYLL DICE:

        La fama que alcanzó en el momento de su estreno "Eva al desnudo" vino tanto precedida por el auténtico aluvión de premios que recibió, como por el tremendísimo tour de force que Mankeiwicz logró obtener de cada uno de sus actores. Además, no era frecuente que una historia se desarrollara de una forma tan realista y clara en las entrañas de un espectáculo tan prestigioso como es el teatro. Es aquí donde este largometraje aprovecha cada una de sus bazas, ya que el mismo mundo del teatro acaba siendo un marco excelente en el que el espectador pudo conocer las intrigas y conspiraciones que esconde, y el realizador pudo criticar y, hasta cierto punto, satirizar este mismo mundillo. Por fortuna para los espectadores, el resultado fue, en una palabra, insuperable.


        La historia comienza con una breve introducción, a partir de la cuál se desarrolla un enorme flashback que abarca la inmensa mayoría del resto del metraje. En el comienzo de éste, aparece Eve Harrington (Baxter), una mujer obsesionada con su ídolo teatral, la actriz Margo Channing (Davis), a quien acaba conociendo gracias a la mediación de la mejor amiga de ésta (Holm). No obstante, una vez se ve dentro de un círculo de artistas y actores teatrales tan reconocidos, Eve no se conforma con ser una confidente más, sino que comenzará una titánica y desenfrenada carrera para hacerse con la admiración y prestigio de todos cuantos la rodean, aunque ello implique sabotear y pasar por encima de quienes en un principio la acogieron de forma tan altruísta.


        "Eva al desnudo" es uno de los gratos ejemplos de cine clásico en que las actuaciones, soberbias todas ellas, se encuentran a la altura de un guión prácticamente insuperable. De hecho, ahora mismo, junto con "Vencedores o vencidos - Judgement at Nuremberg, 1961", es de los pocos casos en que recuerdo un equilibrio tan perfecto entre ambos elementos. Las réplicas de Bette Davis, así como los punzantes diálogos de Anne Baxter son magistrales. De hecho, cuesta creer que ambas artistas estén actuando, y que no estemos asistiendo a un retrato totalmente verídico de la ambición descontrolada de una mujer por alcanzar el éxito más absoluto gracias a sus constantes traiciones, mentiras, chantajes y tretas de lo más despreciable. Es más, el realismo de las situaciones casi acaba por asustar. Todo esto, evidentemente, es gracias, como ya decíamos, a una dirección impecable de Mankiewicz (aún le faltaban unos cuantos años para embarcarse en su mastodóntica "Cleopatra - Cleopatra, 1963") pero, sobretodo, a un casting formidable, y a un guión digno de todas las alabanzas habidas y por haber.


        A pesar de los años, el tema que propone "Eva al desnudo" continúa siendo plenamente actual. De hecho, hay quien, no sin cierta razón, ha llegado a comparar este largometraje con otros de temática similar como "El precio del poder - Scarface, 1983" o "Wall Street - Wall Street, 1987", si bien, cada una a su modo, acaban por explorar un sendero similar en que sus protagonistas son capaces de todo para ser los números uno y como, una vez alcanzada su codiciada posición, les acaba llegando la inevitable caída. Y esto, el film de Mankievicz lo supo reflejar como pocos, demostración de que, en efecto, no sólo estamos ante una película fantástica, sino ante una obra maestra.



        • MR. HYDE DICE:

        La única razón por la que decidí ver "Eva al desnudo" fue porque me picaba la curiosidad por ver cómo era la película que, junto con "Titanic" había conseguido más nominaciones a los Oscar en la historia. Que algo así pase ahora, ya es chunguete, pero que sucediera hace más de sesenta años, ya tenía que ser la leche. Y lo cierto es que, posiblemente catorce nominaciones sean un pelín exagerado, pero de lo que no hay duda es de que "Eva al desnudo" es una película muy buena. A pesar del blanco y negro y de que ya arrastre su más de medio siglo a cuestas, la peli es un retratro brutal de la avaricia del ser humano, y de cómo ciertas personas son capaces de pisotear y pasar por encima de quien haga falta con tal de salirse con la suya, y alcanzar el éxito.


        Las actuaciones de todos los intérpretes, en especial de las mujeres, son asombrosas. Bette Davis -a mí esta señora me da un poco de repelús- está de premio. Anne Baxter -a la que no conocía antes de haber visto esta película, y que en ella logra poner unos ojos de cordero degollado únicos para, momentos después, ser la zorra más grande de la función-, para quitarse el sombrero. Celeste Holm y Thelma Ritter recitan sus diálogos como si fuera la cosa más normal del mundo, como si de verdad se hubieran transformado en sus respectivos personajes. Y los actores masculinos, todos ellos de lo más correcto, alcanzan su cénit con un socarrón George Sanders, que acaba siendo más espabilado de lo que todos piensan.


        Eso sí, si hay algo que me ha sorprendido de "Eva al desnudo" (y bastante, por cierto) es la actualidad del tema. Da igual que la peli sea en blanco y negro, o que los actores haga ya tiempo que pasaron a mejor vida, porque el viejo relato de la persona que malmete para salirse con la suya y alcanzar sus aspiraciones a cualquier precio, sigue tan actual ahora como entonces. Así, esta peli es, por encima de todo, un retrato acojonante de la ambición desmesurada, y de las consecuencias que acaba teniendo para con uno mismo y con los demás. Y si no, no hace falta más que ver el final de la película, con esa historia que vuelve a comenzar.


        Puede que el hecho de situar la acción en medio de los estrenos teatrales de mitad del siglo pasado fuera de lo más actual en su momento, y que ahora ese marco escénico esté un pelín desfasado. Pero, de lo que no cabe duda, es de que las reacciones y formas de comportarse de los personajes te deja flipado, ya que acaban teniendo conversaciones y hablando de cosas que bien podrían trasladarse al momento presente sin que a nadie le extrañara un pimiento.


        En fin, por dejarme ya de rollos, que la peli merece mucho la pena. Sé que no es del cine clásico que más se suele pasar por la tele, pero si tenéis ocasión de conseguirla por cuatro duros en la sección de ofertas, o la ponen en alguno de esos canales de cine más viejete, haced lo posible por verla. Ya os digo yo que os gustará.




        domingo, 3 de julio de 2011

        CINE EN CARTEL: "TRANSFORMERS. EL LADO OSCURO DE LA LUNA"


        TÍTULO: TRANSFORMERS. EL LADO OSCURO DE LA LUNA

        DIRECTOR: MICHAEL BAY

        REPARTO: SHIA LABEOUF, JOHN TURTURRO, JOSH DUHAMEL, ROSIE HUNTINGTON-WHITELEY, FRANCES MCDORMAND, PATRICK DEMPSEY

        DURACIÓN: 154 min.

        AÑO: 2011

        GÉNERO: AVENTURAS



        • EL DR. JECKYLL DICE:


        Desde luego, hay que ver cómo funcionan las cosas por la meca del cine. Allí, en cuanto una película tiene una buena carrera comercial (que tenga buenas críticas es otra historia, de la que el 99% de los productores suele despreocuparse casi por completo), ya empiezan a pensar corriendo en hacer segundas partes. El problema es que, en ciertas ocasiones, estas continuaciones acaban por ser del todo innecesarias. No sólo porque no aporten nada al desarrollo de la historia que ya se ha contado hasta ese momento (algo similar ya lo decíamos en su día con la última parte de "Indiana Jones"), sino porque el público no es bobo, y por mucha popularidad que hayan tenido las anteriores entregas, cuando lo que ven de nuevo no cuadra con sus expectativas, la frustración es inevitable.


        En el caso de "Trasnformers. El lado oscuro de la luna" es ni más ni menos lo que ha sucedido. Tras una primera parte impresionante -hablo en especial del aspecto visual, que de la calidad de aquella película tampoco hay que pretender sacar de donde no hay- y una segunda aceptable -con más efectos especiales y más apabullamiento-, este fin de semana ha llegado a las carteleras de medio mundo la tercera parte. El problema de la misma, aparte de lo alto que habían puesto las dos anteriores entregas en cuanto a efectos especiales y gusto por sus fans, era que se esperaba encontrar en ella algún elemento novedoso que hiciera aún más atractivo el conjunto: giros argumentales, apariciones de nuevos personajes, historia con mucho más gancho, etc. Sin embargo, esto no sucede ni por asomo.


        La tercera parte de "Transformers" podrá ser más cara y más revolucionaria en la concepción de las transformaciones de los robots, pero está totalmente vacía de toda emoción. No es trepidante, que es lo peor que le puede suceder a un largometraje de estas características, y su ritmo acaba por cansar al espectador, hasta el punto que a éste le trae sin cuidado que ganen los buenos o los malos. Y todo eso, por no hablar de las interminables dos horas y media que dura la función.


        Realmente lo siento por aquellos que estuvieran ilusionados con el estreno tan multitudinario que se ha preparado para esta película (sé que Hyde es uno de ellos, y no sabéis lo que lo lamento por mi querido amigo) pero, el que esto suscribe, prefiere pensar que la próxima película de Michael Bay ofrecerá todas las dosis de entretenimiento y emoción que se le ha olvidado poner a su último film. Y lo mismo vale para Steven Spielberg, que ojala los millones que se va a embolsar como productor ejecutivo de la película (no sé muy bien lo que hace un productor ejecutivo, pero a mí me huele a que Spielberg pone su nombre en el poster y poco más), le sirva para que los dos largometrajes que va a estrenar antes de fin de año sean auténticas maravillas. De lo contrario, lástima de dinero mal invertido.



        • MR. HYDE DICE:

        Antes de empezar con mi parte de crítica, quiero dejar algo bien claro: me chiflan las pelis de Michael Bay. La que más y la que menos, siempre me ha parecido un espectáculo cojonudo a la hora de hacer que me lo pase de coña durante un par de horitas. Los que me conocen saben que no sólo me he visto "La roca - The rock, 1996" tropecientas veces (y las que quedan), sino que es una de mis películas favoritas. Hasta una cosa tan intrascendente como "La isla - The island, 2006" me resultó divertida. Por eso, con todo el dolor de mi corazón, en esta ocasión, sobre "Transformers 3", sólo tengo dos palabras con las que opinar sobre ella: decepcionante y aburrida.


        Os lo juro, no pensé en la vida que podría pensar eso de una peli como ésta, de la que se supone que es el plato fuerte del verano. No sólo porque de pequeño jugara con los muñecos de los Transformers, sino porque también disfruté como un enano con las dos partes anteriores (con la primera un pelín más que con la segunda). Con que os diga que ayer compré las entradas para verlas por la mañana para no quedarme sin un buen sitio por la noche (el cine se peta según a qué sesiones y para qué pelis), ya os podéis hacer una idea de cómo iba de predispuesto. Pues nada, mi gozo en un pozo.


        Durante la primera media hora, la cosa pinta bien, con en las anteriores. Ahora bien, cuando hace su primera aparición John Malkovich ya empiezas a notar un tufillo algo raro, como que parece que se están tomando a medio cachondeo la historia (por cierto, que alguien le diga a John Malkovich que hace el ridículo con esa dentadura postiza... ¡Como si el pollo no tuviera pasta para pagarse un dentista como Dios manda!). Cuando ya llevas una hora y pico y John Turturro empieza a hacer el gilipollas sin gracia, y Frances McDormand sale haciendo de tipa dura, te preguntas qué coño se habrán fumado para estar tomándoselo todos a coña. Pero es que, cuando ya llevas más de dos horas y los robots no dejan piedra sobre piedra de Chicago, te acabas preguntando cuánto más va a durar el bodrio.


        Igual es que Michael Bay no estaba inspirado para hacer la peli, o que le obligaron a rodarla con demasiada prisa. O vete a saber qué mierda se les habrá metido a los que lo han hecho en el cocotero. Pero de lo que no cabe duda es que, o esta tercera parte acaba teniendo un inmerecido éxito descomunal (para hacer rentable el huevo y medio de millones que ha costado), o no habrá cuarta parte que valga. ¿Que los efectos especiales están bien hechos? Pues sí, como en las otras. ¿Que las escenas de lucha son espectaculares? Pues sí, también como en las otras. ¿Que cuando sales del cine te sientes timado? Pues sí -a secas-.


        En fin, que si aún después de leer lo que os dice el tito Hyde, resulta que sois fans incondicionales de los robotacos estos y queréis gastaros la pela para verlos, pues vosotros mismos. Eso sí, yo ya os he avisado de que no es nada del otro mundo y de que, por favor, ni se os ocurra compararla con las dos partes anteriores, que ya sabemos que ciertas comparaciones son odiosas. ¡Ah, y una última cosa, si no queréis acabar tontos perdidos, ni se os ocurra verla en 3D! Yo la he visto en formato digital y os aseguro que la copia no pierde lo más mínimo. Además, teniendo en cuenta lo que le duran los planos a Michael Bay, si vais a verla en 3D, espero que luego tengáis una buena aspirina a mano.