sábado, 16 de julio de 2011

CINE A DESCUBRIR: "1900. LA LEYENDA DEL PIANISTA EN EL OCÉANO"



TÍTULO: 1900. LA LEYENDA DEL PIANISTA EN EL OCÉANO

DIRECTOR: GIUSEPPE TORNATORE

REPARTO: TIM ROTH, MÉLANY THIERRI, BILL NUNN, PRUITT TAYLOR VINCE

DURACIÓN: 125 min.

AÑO: 1998

GÉNERO: DRAMA


  • EL DR. JECKYLL DICE:


  • El caso de Guiseppe Tornatore dentro del mundo del cine ha sido bastante llamativo. El director italiano logró el Globo de Oro, el Oscar y centenares de premios más con su segundo largometraje, "Cinema paradiso - Nuovo Cinema Paradiso, 1988" y, desde entonces, da la sensación de que, cada una de las siguientes películas que ha estrenado desde entonces, obligatoriamente tuviera que encontrarse a la altura de aquella primera. Así, sin ser ni tan espectacutlaes, ni decepcionantes en absoluto, el resto de sus propuestas parecen haber acabado por dividir entre sus fans incondicionales, y aquellos más desilusionados que esperaban de él una calidad a la altura de su oscarizado film. En el caso de "1900. La leyenda del pianista enel océano", da la sensación de que Tornatore ha querido volver a ese prometedor inicio con una lujosísima producción con influencias fillinianas pero, al mismo tiempo, tratandio de desarrollar una historia mucho más original que sus anteriores propuestas.


    Así pues, en este largometraje ha sido el mismo director quien ha adaptado la novela de su compatriota Alessandro Bariocco para rodar la fabulosa historia de un hombre que, tras ser encontrado en un crucero de lujo el primer día del primer año del siglo XX, y adoptado por toda su tripulación, es bautizado como Novecento. Este mismo niño, desde bien joven comienza a demostrar poseer un don muy especial para tocar el piano de forma que, al crecer, se ha convertido en un auténtico maestro al frente del piano de la orquesta del mismo barco en que se fue hallado (interpretado por Roth) Novecento nunca ha pisado tierra firme por lo que sus amigos y colegas del barco, en especial su amigo el trompetista Max (Vince), le animan a que se decida a conocer el mundo que se encuentra en tierra firme. No obstante, todo ello cambiará cuando conozca a una hermosa pasajera del barco (Laurent) de quien se enamora perdidamente.


    La película está planteada como una serie de episodios a cuál más original que tienen lugar casi en su totalidad, dentro del barco. No obstante, cada uno de estos mini relatos, resaulta fascinante por completo, como si un halo de magia los envolviera y fuera necesario estar más que predispuesto a querer disfrutarlos. Así pues, destacan especialmente momentos como el de la presentación al público de Novecento por primera vez, o de cada uno de los momentos que comparte con su buen amigo Max (la última conversación que mantienen los dos antes del final de la película es tremendamente emotiva) y, por encima de todo, uno de los mejores momentos que recuerdo haber visto en una película: la secuencia en que Novecento tiene que realizar la primera grabación de un disco y, cuando empieza a tocar el piano, se queda prendado de una joven a la que puede ver a través de un ojo de buey; Sin ser casi consciente de ello, Novecento cambia totalmente de estilo musical para interpretar una bellísima melodía al piano (el tema Playing love), que viene a aser algo así como la forma del extraordinario intérprete de traducir sus sentimientos a través de la música.


    Por supuesto, esta película no sería para nada la obra fascinante y sorprendente que es sin la magistral música compuesta por el grandísimo Ennio Morricone (quien ganó el Globo de Oro por ello, pero luego fue injustamente ignorado en la correspondiente edición de los Oscar). Gracias a la música del maestro italiano, el largometraje es capaz de alcanzar ese punto fabuloso de originalidad y sentimiento de agrado del que carecería del todo si hubiera participado otro compositor en su escritura (hasta Hyde tendrá que reconocer, por muy fan de Hans Zimmer que sea, que Morricoine era el único capaz de hacerse cargo de semejante proyecto).


    Por último, sólo mencionar que Tim Roth, actor versátil donde los haya, borda la interpretación de genio del piano, dotando a su personaje de unos matices escrupulosamente estudiados para transmitir la emoción adecuada en el momento preciso. En resumidas cuentas, "1900. La leyenda del pianista en el océano" es una película sorprendente, mágica y constituye un auténtico caramelo para los sentidos. De esas que, cuando se ven, se recuerdan con un grato gozo.


    • MR. HYDE DICE:


    ¡Vaya película más sorprendente! Os juro que cuando me puse a verla, pensaba que iba a ser una peli de esas así como sabor europeo o, lo que es lo mismo, que hay mucho diálogo, muchos personajes, pero que acaba siendo una castaña monumental. Vale que para gustos los colores, pero en mi humilde opinión -bueno, puede que no tan humilde-, "1900. La leyenda del pianista en el océano" ha sido una de las películas más bonitas que había visto en mucho tiempo. y ojo que digo bonita, ni chula, ni divertida, ni nada de eso. Simplemente bonita, por los cuatro lados. Y sorprendente, muy sorprendente.


    La peli, en realidad, es como una serie de episodios sueltos de lo que es la vida del pianista a lo largo de su vida dentro del barco. Pero cada uno de esos episodios es como si tuviera una magia especial, un detalle que hace que sea de lo más agradable. Se sale el momento en que se pone a tocar el piano en mitad de una tormenta en el océano, y lo ves de un lado para otro, arriba y abajo por el salón, como si estuviera montado en un coche de choque mientras no para de tocar el piano. O el momento en que está compitiendo con el flipado ese que se cree el mejor en el piano y, en su número final, Novecento acaba tocando tan a lo bestia que, tras su interpretación, prende un cigarro con el calor de las cuerdas del piano.


    Lo dicho, es una película preciosa, bonita a rabiar si te dejas llevar por ese encanto que tiene cada trozo. Es como si la peli quisiera tener esa grandeza de las superproducciones más épicas llenas de extras por todos los lados (no hay más que mirar los primeros tres minutos para darse cuenta de ello) pero, por otra parte, limitada a la vez por las dimensiones de una historia que los obliga a centrarse en un único escenario: el del barco. Mi consejo para que os guste esta película es que la veáis tranquilamente en vuestra casa. Descolgáis el teléfono, os ponéis cómodos en el sillón y os dejáis llevar por la historia tan cojonuda de este genio del piano. Os aseguro que el tiempo empleado merece la pena. Y eso, independientemente de que tengáis amigos que puedan llegar a afirmar que la película resulta de lo más insustancial... ¡como si lo único bueno hablando de cine tuviera que ver con las historias de pepico Wallace!







    viernes, 15 de julio de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "DESTINO OCULTO"


    TÍTULO: DESTINO OCULTO

    DIRECTOR: GEORGE NOLFI

    REPARTO: MATT DAMON, EMILY BLUNT, TERENCE STAMP, ANTHONY MACKIE

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: INTRIGA

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    "Destino oculto" supone el debut en la dirección de largometrajes de George Nolfi, uno de los guionistas más de moda en lo últimos años dentro del panorama hollywoodiense. Nolfi, responsable de los libretos de películas como la aburrida "Ocean's 12 - Ocean's twelve, 2004" o la interesante "El ultimátum de Bourne - The Bourne ultimatum, 2007", para su primer proyecto como director ha preferido jugar sobre seguro apostando por un reparto de casi desconocidos (a excepción de Matt Damon -con él había colaborado en los guiones de las dos producciones citadas al principio- y el sólido Terence Stamp), y tomando como punto de partida la adaptación de un relato corto del escritor de historias de ciencia ficción Philip K. Dick.


    En esta ocasión, la película está basada en el relato corto de Dick llamado "Equipo de ajuste" (vaya una vez más con la manía de cambiar radicalmente los títulos originales en su traducción al español por otros que no tienen nada que ver con el original). En su adaptación cinematográfica, la acción da comienzo en una noche de elecciones al senado en la ciudad de Nueva York. David Norris (Damon) es uno de los candidatos más jóvenes que se ha presentado pero, tras los resultados, es derrotado por su adversario político. Preparando su discurso de derrota, conoce de forma un tanto peculiar a Elise (Blunt), sintiendo los dos un impulsivo amor a primera vista que termina de forma abrupta cuando Elise se despide rápidamente de David y desaparece. Un tiempo más tarde, David, que sigue siendo candidato al senado, vuelve a coincidir con Elise en un autobús. Sin embargo, tras ese fortuito encuentro, hace acto de presencia una misteriosa brigada de agentes, quienes ordenan al joven político de que no puede seguir viendo a esa chica. Al preguntarles sobre su identidad, los agentes le advierten de que son una agencia especial encargada de que cada ser humano siga el plan que se le ha diseñado desde su nacimiento. Según el plan confeccionado para David, éste no debía volver a coincidir con Elise, por lo que le obligan a rectificar su "camino". No obstante, la atracción que David siente por ella es tan fuerte, que decide desafiar el orden aparentemente establecido con tal de que ambos puedan escapar a ese destino controlado a fuerza de control férreo.


    Por fortuna, a pesar de lo poco atractivo que puede parecer en un inicio semejante premisa argumental, "Destino oculto" tiene a su favor una más que notable labor de realización por parte de Nolfi, la cuál acaba por sorprender a propios y extraños, sobre todo si se tiene en cuenta que éste es su primer trabajo como director. Gracias a una puesta en escena ágil y dinámica (a lo que colabora en buena medida la fotografía del oscarizado John Toll y la música del siempre fascinante Thomas Newman -magnífico el tema None of them are you-), "Destino oculto" acaba resultando un pasatiempo entretenido y divertido, logrando que el espectador quede enganchado a esta aparente historia de misterio surrealista, y metiéndose de lleno en la historia de amor de los protagonistas. De hecho, no es de extrañar que uno mismo se sorprenda deseando que David y Elise puedan acabar juntos.


    Por lo que respecta a la puesta en escena que antes comentábamos, destacan en especial las complejas huídas del personaje interpretado por Damon, siendo en su ejecución donde resulta particularmente sorprendente el largometraje. Al respecto, cabe citar la primera vez que David ve descubre en plena acción a los agentes dentro de la oficina en la que trabaja y de los que trata infructuosamente de escapar, o la huída final en la que tiene que burlar la seguridad de los agentes para poder llegar hasta Emily para poder rescatarla. Como decimos, todas estas secuencias están dotadas de un ritmo muy interesante que te impiden desviar la mirada ni un sólo momento.


    Por lo demás, el film navega entre lo correcto y lo interesante con demasiada indiferencia. No deja de ser una propuesta algo original y diferente, pero con un argumento demasiado irreal para resultar creíble y lograr una identificación más fuerte con el público, por mucho mensaje moral que traten de dar al final del largometraje. Lo que sí augura "Destino oculto" es un futuro más que prometedor a su director del que, seguramente, oiremos hablar más que bien cuando se decida a ponerse tras las cámaras por segunda vez.



    • MR. HYDE DICE:

    La peli está bien, no es nada del otro mundo, pero sí lo suficientemente interesante como par que te pases la hora y pico que dura atento a la pantalla. El director, por suerte, sabe cómo mover la cámara y cómo plantear una historia un poco chorra de forma que quieras saber más con cada cosa nueva que te van contando, además de estar muy bien hecha a nivel técnico. Por su parte, Matt Damon no es que se esfuerce demasiado en actuar (si lo quitáramos a él y pusiéramos a otro actor de los que está ahora de moda en los USA, y el resultado sería el mismo), y la chica sabe poner ojitos cuando toca. Por suerte, quien parece que sabe qué tipo de papel es el suyo y se lo pasa pipa interpretándolo es el siempre excelente Terence Stamp. Por lo demás, pues eso, correcto.


    La historia, pese a lo rara que parece en un principio (te tienes que querer creer que existen esos frikis atemporales encargados de asegurarse de que todo sigue los cauces predeterminados), acaba por interesar. Por lo general, las historias en que los personajes desafían las normas establecidas con tal de que el chico encuentre a la chica de sus sueños y pueda quedarse con ella suelen atraer bastante al público. Pues, en este caso, debajo de toda esa apariencia de peli de intriga y misterio, no hay más que una historia de amor disimulada, eso sí, adornada con un huevo de sospechas por los cuatro costados.


    De todas formas, de las pelis basadas en novelas de Philip K. Dick (me pregunto si habrá algún relato suyo que no hayan adaptado ya al cine), no es la mejor ni de lejos aunque, por suerte, tampoco es la peor. Yo, personalmente, me quedo mil veces antes con "Desafío total - Total recall, 1990" o con "Minority report - Minority report, 2002" que con ésta. Pero bueno, al fin y al cabo, tampoco es que la peli tenga ningún ansia de grandeza, ni pretende ser más trascendente de lo que implica distraer a la gente un rato por lo que, como opción por la que decidiros esta semana entre los estrenos de videoclub, puede resultar una decisión acertada. Como te digo, intrascendente, pero distraída e interesante.






    jueves, 14 de julio de 2011

    CINE ACTUAL: "SIETE ALMAS"


    TÍTULO: SIETE ALMAS

    DIRECTOR: GABRIELE MUCCINO

    REPARTO: WILL SMITH, ROSARIO DAWSON, BARRY PEPPER, WOODY HARRELSON

    DURACIÓN: 118 min.

    AÑO: 2008

    GÉNERO: DRAMA





    • EL DR. JECKYLL DICE:
    El realizador italiano Gabriele Muccino, quien había comenzado a labrarse en su país importantes éxitos comerciales y artísticos -en especial a partir de "El último beso - L'ultimo bacio, 2001"-, debutó en suelo americano en la dirección de largometrajes gracias al apoyo de Will Smith, quien lo erigió como el candidato ideal para ponerse tras las cámaras de "En busca de la felicidad - The pursuit of happiness, 2006", largometraje que no sólo representó un claro éxito comercial más que añadir a la lista de Smith sino que, además, dejó claro que la estrella norteamericana era capaz de cargar él sólo con el peso de un drama sobre sus espaldas, y de lograr el aplauso unánime de la crítica con su interpretación. Ante un logro conjunto de tales proporciones, Smith volvió a contactar con Muccino para que lo dirigiera de nuevo en otro largometraje, más dramático aún si cabe que el anterior.

    Partiendo de un guión original de Grant Nieporte, el film presenta a Ben (Smith), un extraño hombre que, desde el comienzo se dedica a buscar a siete personas con una serie de características muy particulares. Cada uno de ellos parece tener una necesidad latente insatisfecha que les está amargando la vida, bien sea física, material o emocional. Una vez que los localiza, Ben les ofrece su ayuda de forma desinteresada para poder aliviar su sufrimiento. Sin embargo, las cosas cambian cuando empieza a conocer a la última de esas siete personas: Emily (Dawson), una mujer gravemente enferma del corazón que está aguardando una llamada que le permita someterse a un trasplante antes de que sea demasiado tarde. Será entonces cuando Ben, ayudado por su buen amigo Dan (Pepper) tenga que jugar un importante papel, en una decisión que afectará la existencia de todos ellos, y desvele las verdaderas intenciones de Ben.

    Más allá de su clara intención de resultar una película lacrimógena, lo que hace de "Siete almas" una película excelente es, en primer lugar, la actuación de Will Smith y, en segundo, en demoledor análisis que supone el largometraje acerca de la conciencia, y las decisiones que puede impulsar a tomar un excesivo cargo de la misma.

    En lo referente a la actuación de Smith, ésta resulta, en una palabra, ejemplar. Quienes pensaran que la estrella televisiva de El príncipe de Bel-Air y de comedias más tontorronas como "Hombres de negro - Men in black, 1997" o "Wild wild west - Wild wild west, 1999", deberían echarle un vistazo a las dos películas que rodó el actor de Pennsylvania para descubrir a un artista capaz de encarnar a personajes tan versátiles y, a la vez, humanos y auténticos con una facilidad para emocionar al espectador ciertamente escasas en el panorama cinematográfico actual. Pero es, en especial, en "Siete almas" donde esa aparente frialdad con la que comienza encarnando al personaje de Ben, se gana el apoyo de la platea, hasta el punto de que no son pocas las personas que han tenido que recurrir a pañuelos de papel ante los impresionantes diez minutos finales de metraje.

    En lo que concierne al mensaje de la película, como decíamos antes, "Siete almas" es una oda a la liberación de la conciencia humana tremebundo. No se limita tan sólo a mostrar las ansias de redención de una persona, sino que es un canto a una de las formas más extremas posibles de amar al prójimo, libre de cualquier sentimiento egoísta o manipulador. A este respecto, este largometraje supone un avance respecto a "En busca de la felicidad" que, si bien trataba de disimular una deliberada semi canonización del personaje principal a causa de su actitud ante la constantes desgracias que se interponen en su camino, ahora queda relegado a un segundo plano, limitándose a mostrar los actos a los que está dispuesto a llegar una persona por liberar su conciencia del gigantesco lastre que supone haber realizado determinadas acciones en el pasado.

    "Siete almas" es una película magnífica, donde las emociones están dosificadas de forma que todo el largometraje mantiene un ritmo parejo a la hora de desarrollar la historia del protagonista. Y no es hasta el final, donde ese cúmulo de emociones acaba estallando en unas pocas secuencias que ponen a prueba la lágrima del espectador. En resumen, es una película de lo más recomendable, muy triste pero, no por ello, menos hermosa.


    • MR. HYDE DICE:
    De todas las pelis que he visto (y os aseguro que son unas cuantas), posiblemente "Siete almas" sea la más triste. Y mirad que no digo deprimente, ni lacrimógena, ni rollera, ni nada por el estilo. Digo triste, sin más. La peli, en realidad, es una pasada, preciosa a rabiar, pero de una tristeza acojonante. Will Smith no solo hace un papelón como nunca antes le había visto (para mi gusto, mucho mejor que "En busca de la felicidad" o "Ali - Ali, 2002"), sino que es capaz, casi sin esforzarse -o eso parece- de bordar este monumental drama.


    Cuando la peli empieza, no tienes muy claro de qué va a ir la cosa. Por una parte, ves al personaje de Ben visitando a unas personas sin saber muy bien por qué, tomando una serie de decisiones y actuando de una forma que desconciertan bastante. Evidentemente, todo ello está calculado ya que, conforme avanza la peli, te vas enterando de las intenciones que se esconden detrás de todo. Puede que sea por eso que la atención nunca decae durante las casi dos horas que dura la peli, porque te mantiene el interés en saber qué leches está pasando, y por qué Ben se comporta de esa forma, y por qué tiene una obsesión casi enfermiza en dar con siete desconocidos, a cuál más desgraciado.


    Los únicos puntos flojos que le veo yo al asunto son dos. Primero, el comienzo. Nada más empezar, se medio desvela parte fundamental del argumento, a pesar de que luego el resto de la peli sea un enorme flashback. Pero vamos, que como que te han jodido parte de la sorpresa que te pasas esperando buen rato (toda la secuencia de Ben llamando al teléfono de emergencias para que acudan a la habitación de un motel). Segundo, que la inevitable historia de amor entre los protas se alarga demasiado. Quizás veinte minutos menos de edulcoramiento le hubiera venido de perlas a la peli ya que, al fin y al cabo, todo parece estas sentenciado desde un principio.










    miércoles, 13 de julio de 2011

    CINE DE LOS 90: "DÍAS DE TRUENO"


    TÍTULO: DÍAS DE TRUENO

    DIRECTOR: TONY SCOTT

    REPARTO: TOM CRUISE, ROBERT DUVALL, NICOLE KIDMAN, RANDY QUAID, MICHAEL ROOKER, CARY ELWES

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1990

    GÉNERO: AVENTURAS

    • EL DR. JECKYLL DICE:
    Tras el descomunal éxito conjunto que alcanzaron en su primera colaboración conjunta con "Top Gun - Top Gun, 1986", Tony Scott (director), Tom Cruise (actor principal) y la pareja Don Simpson & Jerry Bruckheimer (productores), volvieron a juntarse para desarrollar una historia algo más diferente a aquella, aunque igualmente rodada a un ritmo de frenética velocidad.

    Para esta nueva ocasión, el conjunto arriba mencionado contó con la colaboración en el argumento del prestigioso guionista Robert Towne (autor, entre otros, del libreto para "Chinatown - Chinatown, 1974, comentada esta misma semana), y de una historia esbozada por el propio Cruise, acerca de la odisea de un novato piloto de carreras en su ascenso en el mundo de la competición automovilística, hasta conseguir ser el número uno. Así pues, nos encontramos con Cole Trickle (Cruise), quien es fichado por el equipo de Tim Dadland (Quaid). Aunque, en un principio, el jefe de equipo, Harry Hogge (Duvall) no lo ve con buenos ojos debido a su falta de experiencia e incapacidad para aceptar consejos, juntos comienzan a hacerse un importante hueco en el mundo de la competición de la nascar, debiendo incluso superar los obstáculos que representa la dura competición con otros pilotos (Rooker & Elwes), y un grave accidente dentro de la pista, para cuya atención médica se acaba requiriendo la pericia de la doctora Claire Lewiki (Kidman).

    Si bien este largometraje no supuso un taquillazo a la altura de "Top Gun", sí que generó los suficientes beneficios como para amortizar los elevados costes de producción. Y es que, a pesar del impresionante desfile de nombres que encabezan su cartel, lo cierto es que "Días de trueno", como obra, deja mucho que desear. A pesar de contar con un equipo técnico de primer (el montador Chris Lebenzon, Hans Zimmer como compositor, Scott como director), y con unos esfuerzos más que notables de los actores de reparto (Duvall, Quaid, John C. Reilly), el conjunto no termina siendo más que una traca de grandes proporciones: llena de ruido y supuestas secuencias de acción, pero vacía de todo el contenido que cabría encontrar en ella.

    "Días de trueno" está bien como entretenimiento, pero no deja de ser una lástima que responda tan poco a las expectativas del público. Eso sí, como vehículo de lucimiento de Tom Cruise, hay que reconocer que funcionó de maravilla (no en vano, conoció ahí a la mujer que se convertiría en su segunda esposa, Nicole Kidman), así como a nivel de promoción del conocido tema musical Show me heaven, interpretado por Maria McKee. Lo dicho, muy mejorable. No cansa, pero no deja de ser un burdo pasatiempo.

    • MR. HYDE DICE:
    Os voy a explicar por qué esta es una de mis pelis favoritas. Los yanquis, hablando de cine, usan la expresión "guilty pleasure" (traducido, vendría a ser algo así como "placer culpable") para hacer referencia a esas pelis que, sin ser ninguna maravilla -algunas de ellas incluso realmente malas- acaban fascinándote sin que sepas muy bien por qué. Porque tienen ese "algo" que te engancha y que te provoca una simpatía brutal hacia la peli, y que hace que te la veas todas las veces que tengas ocasión. Bueno, pues, dentro de las pelis que reconozco que no son nada del otro mundo, para mí se encuentra "Días de trueno". Recuerdo, en el momento de su estreno, que me gustó mucho el póster (sé que es una chorrada, pero son las cosas que llaman la atención de los críos) ya que, por aquel entonces, yo era un auténtico fanático de los coches, y me encantaba la idea de que un buga pudiera ir a la velocidad del trueno, como decía la frasecita publicitaria de turno. Años más tarde, cuando la vi en la tele por primera vez, me dejó de piedra la música de Hans Zimmer (acabé escuchando la banda sonora casi en bucle), y las carreras de coches con la boca abierta -recordad que estábamos en 1990, y que los efectos especiales y montaje de entonces no es el de ahora-.

    Tampoco es que tenga mejores argumentos para defender una película que, reconozco, que no es de lo mejor, ni de lejos, de Tom Cruise o Tony Scott. Pero a mí me pareció un entretenimiento cojonudo, con esas secuencias de coche de nascar a todo trapo, y esos planos rodados a toda velocidad de los coches al ritmo de la música tan trepidante. Porque no nos engañemos, "Días de trueno" es una peli de carreras de coches; la historia que pretende rellenar los huecos del resto de la peli acaban importando bastante poco y, a pesar de lo que intentan dramatizar algunas secuencias (el primer accidente de Cole, la enfermedad de Rowdy que le impide correr la carrera final, la imposible historia de amor entre Cole y la doctora), se la acaban soplando al público, que sabe de sobra de qué va el tema.

    Como digo, que nadie piense que ésta es una película imprescindible, porque no lo es. Para mí sí, pero soy consciente de que para gustos los colores. Ahora bien, sí que os invito, queridos colegas, a que le deis una oportunidad, que os dejéis enganchar por el torrente de adrenalina de las secuencias de carreras, por el variadísimo espectáculo de color de todos los coches trucados y, muy por encima de todo, por la impresionante música de Zimmer (el tema Car building es uno de los mejores ejemplos, así como el tema The last note of freedom, interpretado por David Coverdale). Por lo demás, tanto más da que sea Cruise el que esté al volante o el vecino de la esquina. Eso carece de toda importancia.







    martes, 12 de julio de 2011

    CINE DE LOS 80: "JUNGLA DE CRISTAL"


    TÍTULO: JUNGLA DE CRISTAL

    DIRECTOR: JOHN MCTIERNAN

    REPARTO: BRUCE WILLIS, ALAN RICKMAN, BOINNIE BEDELIA, REGINALD VELJOHNSON

    DURACIÓN: 123 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: ACCIÓN




    EL DR. JECYLL DICE:


    Durante los años 70, el llamado "cine de catástrofes" había alcanzado su punto más alto, con títulos que, además de haber logrado elevadas recaudaciones en taquilla, también habían sido realizados con un cuidado sentido de la estética y del ritmo, ganándose así la simpatía del público. No obstante, a base de repetir una y otra vez la fórmula (las continuaciones de la serie "Aeropuerto" son el mejor exponente de ello), el público había acabado por darle la espalda en busca de contenidos más novedosos -circunstancia que Spielberg, Lucas y otros aprovecharon para darse a conocer con sus impactantes films de aventuras y ciencia ficción. Por este motivo, cuando a finales de los años 80 se estrenó un film de acción llamado "Jungla de cristal", que bebía de las fuentes del cine de catástrofes que tan popular había sido, los espectadores sintieron curiosidad por ver en qué forma se había vuelto a abordar el tema, y qué cambios se habían producido con el paso del tiempo y avance de las tecnologías. El resultado, como se puede deducir a día de hoy por la repercusión que sigue teniendo, fue total.


    Pocas películas del cine reciente -aunque no lo parezca, la primera entrega de las aventuras de John McLane ya tiene más de veinte años-, han tenido una influencia tan evidente en el resto de producciones del cine de acción como "Jungla de cristal". Además, este excelente largometraje supuso la consagración tanto de su director, John McTiernan (quien había debutado el año anterior en el cine más comercial con "Depredador - Predator, 1987"), como de su principal protagonista, Bruce Willis (conocido, especialmente, en aquellos días, por ser la estrella de la serie detectivesca "Luz de luna").


    Partiendo de un guión escrito a cuatro manos por Jeb Stuart y Steven E. de Souza (quienes años más tarde también acabarían debutando en la dirección cinematográfica, aunque con resultados más que irregulares), y con evidentes influencias estéticas de este cine de catástrofes al que hacíamos referencia en la introducción -el diseño de producción del famoso Nakatomi Plaza es casi idéntico al del mastodóntico edificio de "El coloso en llamas - The Towering Inferno, 1974"-, la historia narraba la llegada a Los Ángeles de John McLane (Willis), un policía de Nueva York que va a pasar las Navidades con su mujer (Bedelia) e hijos. Sin embargo, durante su reencuentro en el rascacielos de la empresa en la que ésta tiene un importante puesto de directiva, un grupo de terroristas, liderado por Hans Grubber (Rickman) asalta el edificio con el fin de robar una importante suma de dinero que se encuentra guardada en la caja fuerte. McLane, que ha logrado escapar en el último minuto del registro de los terroristas, se ve, pues, obligado a hacer frente él sólo a todos los villanos, en una consecución de espectaculares tiroteos, explosiones y luchas cuerpo a cuerpo.


    "Jungla de cristal" es la película de acción por excelencia del género, la primera que mostró a un héroe solitario capaz de diezmar a la banda de malvados con los pocos medios que tiene a su alcance, logrando sobrevivir a las situaciones más extremas. Y ello se consiguió gracias a la realización insuperable de John McTiernan. Rodeado de un grupo de colaboradores de primera línea (Jan de Bont al frente de la fotografía, Richard Edlund como jefe de efectos especiales, Michael Kamen como compositor de la banda sonora, y un montaje trepidante), una vez que arranca la acción de verdad, no hay secuencia que no resulte impactante, sobretodo si tenemos en cuenta que, en el momento de su estreno, pocas películas similares se habían visto en la gran pantalla. Así pues, secuencias como aquella en que McLane tira una improvisada bomba por el hueco de un ascensor, haciendo temblar todo el edificio o, sobretodo, la de la explosión de la potente bomba de la azotea mientras McLane salta al vacío atado a la cintura por una manguera, dejan al espectador con la boca abierta.


    Pasados los años, "Jungla de cristal" sigue siendo una película actual, fresca y tremendamente entretenida. Cine de acción del bueno que, con mayor o menor acierto, se ha tratado de replicar desde entonces, y cuyas virtudes son tan evidentes que, revisionar de nuevo este largometraje, es un auténtico placer.



    • MR. HYDE DICE:

    Sí señor, la película por definición del cine de acción. La primera de todas, la que hizo que luego, todas las demás (hasta ella misma en sus otras partes) la copiaran hasta cansarse, y la que puso de moda lo que tenía que ser una macho movie como toca, pero de calidad. "Jungla de cristal" es un peliculón de los grandes, sin necesitar que pasen tropecientos años para convertirse en un clásico. Y lo bueno que tiene, entre otras cosas, es que no sólo se trata de imposibles secuencias de acción con los héroes haciendo piruetas de esas que te rilas para cargarse al malo de turno, sino que es aventura cañera de la buena, de esa que te lo pases pipa y, además, te diviertas como un enano (máximo respeto a los enanos).


    Además, creo que hay una cosa diferente al resto de pelis parecidas, que sí ha estado presente en todas las continuaciones que ha tenido "Jungla de cristal". En primer lugar, el sentido del humor tan socarrón y flipado que es capaz de darle Bruce Willis a su personaje no ha sido ni siquiera rozado por todos los Stallones, Chochanaguers y Van Dammes que después han hecho lo mismo. En segundo lugar, que se ve sufrir al héroe. En las cuatro partes de "Jungla de cristal", McLane acaba hecho una mierda, a cada cuál más reventado, que casi te dan ganas de meterte en la peli y ayudarle a ponerse en pie (en la primera parte, la secuencia en que se tiene que quitar los cristales que se le han clavado en los pies da escalofríos). Eso sí, les da por la puerta de atrás a los malos a base de bien.


    En fin, que es una de esas pelis que, por mucho que luego hayan machacado el género con plastas casi calcadas y de muchísima menos calidad, siempre agrada volver a ver. Aunque sólo sea por poder ver de nuevo lo que es una buena peli de acción, y disfrutar con un espectáculo de los guapos. Por cierto, ¿podría alguien decirme quién es el espabilado que a una película cuyo título original en castellano vendría a ser "Duro de matar" se le ocurrió la genial idea de llamarla "Jungla de cristal"? ¿Se puede saber qué coño tiene una cosa que ver con la otra? Menudo espabilado...







    lunes, 11 de julio de 2011

    CINE CLÁSICO: "CHINATOWN"


    TÍTULO: CHINATOWN

    DIRECTOR: ROMAN POLANSKI

    REPARTO: JACK NICHOLSON, FAYE DUNAWAY, JOHN HOUSTON, BURT YOUNG

    DURACIÓN: 130 min.

    AÑO: 1974

    GÉNERO: POLICÍACO






    • EL DR. JECKYLL DICE:

    "Chinatown" representó para Roman Polanski su consagración dentro del cine norteamericano, tras la exitosa y muy celebrada "La semilla del diablo - Rosemary's baby, 1968", y una carrera llena, ya en ese momento, de películas consideradas de culto en Europa. Para este segundo proyecto, Polanski se centró en las viejas historias detectivescas que habían dado pie, en su día, a los largometrajes más célebres de estrellas como Humpfrey Bogart o James Cagney, apostando por un argumento lleno de intrigas, femmes fatales, conspirtaciones ocultas y abusos de poder , cuyas premisas eran tan populares como atractivas. Y, todo ello, por no mencionar que, junto con las dos primeras partes de "El padrino" y "Love story - Love story, 1969", supuso la consagración de la Paramount como una de las productoras cinematográficas más poderosas e importantes del panorama del momento.


    Partiendo de un guión escrito por Robert Towne, quien ganó el Oscar por este libreto y que, con los años, ha acabado por convertirse en toda una referencia de la industria cinematográfica americana (además, volvería a colaborar con Polanski en una de sus más acertadas películas, "Frenético - Frantic, 1988"), la acción daba comienzo cuando, en el Los Ángeles de la década de los años 30, una mujer acuda al detective privado Jake Gittes (Nicholson) para que espíe a su marido, pues sospecha que le está siendo infiel. Tras cumplir su misión con éxito, un día se presenta en la oficina de Gittes una misteriosa mujer (Dunaway) que afirma ser la auténtica esposa del hombre al que éste ha seguido, y le pide explicaciones, ya que su marido ha sido hallado muerto en extrañas circunstancias. Movido por la sospecha, y con la intención de encontrar respuestas, Gittes acepta el encargo de la auténtica esposa del fallecido con el fin de averiguar qué sucedió realmente.


    "Chinatown" es una muestra casi magistral de lo que debe ser el buen cine policíaco. Contiene prácticamente todos los elementos propios del género: una historia misteriosa que engancha al espectador desde el primer momento, y al que va conduciendo por derroteros que no se espera, una "mujer fatal" como Dios manda, un detective privado que se acaba involucrando en el caso más de lo que debería, y un final tan revelador como inesperado. Además, por fortuna, la película cuenta con la participación de un Jack Nicholson estupendo, alejado de sus caracterizaciones más estrambóticas, y capaz de darle una fuerte personalidad a su personaje hasta el último minuto (el plano final del rostro de Nicholson, segundos antes de acabarse el film, es insuperable); por su parte, Faye Dunaway cumple a la perfección con su papel de mujer manipuladora, un poco en la línea que casi una década antes ya había explotado en su papel de Bonnie Parker en el mítico film de Arthur Penn; y, por último, John Houston aporta el toque de qualité restante al largometraje con su magnífica interpretación de padre de Dunaway, contemplado casi como una versión descafeinada del padrino mafioso.


    En lo que concierne al resto de la película, son dignos de mención la banda sonora de Jerry Goldsmith (curiosamente, uno de los últimos trabajos para el cine de Goldsmith fue la partitura de "L.A. Confidencial - L.A. Confidential, 1997", otro film que le va a la zaga a "Chinatown" en casi todos sus aspectos), quien compuso una música sensual y misteriosa a la vez, así como la práctica totalidad de la fabulosa ambientación de la historia, desde la recreación del Los Angeles de primera mitad de siglo, hasta el diseño de vestuario o fotografía, todos ellos estupendos.


    En resumidas cuentas, "Chinatown" es un ejemplo perfecto del buen cine policíaco (y de calidad) que tanto cuesta encontrar hoy en día. Por fortuna para el largometraje, el paso del tiempo lo ha tratado bien, por lo que su revisión a día de hoy continúa siendo un pasatiempo de lo más gratificante, y una muestra más del talento que un cineasta como Roman Polanski posee.



    • MR. HYDE DICE:

    Chula la peli, muy chula. La lástima es que tenga un argumento que, en ocasiones, parezca tan lioso -y digo "parece" porque, al final de todo, se acaba aclarando la cosa-, y que el final no acabe siendo tan feliz como uno espera ver en una peli de este tipo. De hecho, cuando acaba, te quedas así un poco como parado, creyendo que aún te van a contar más de lo que parece que has visto, pero nanai de la China. De todas formas, eso no quita para que la peli sea buena.


    Además, mola ver el cameo que hace le propio director, haciendo de matón a sueldo, y desagraciándole a Nicholson la nariz con una navaja. De hecho, se hizo de lo más popular el hecho de que, el héroe de la función, tuviera que llevar una gasa en la napia durante buena parte de la peli (normalmente, los detectives privados eran los tipos más duros que te podías echar a la cara y, aquí, desmontaban esa tesis a la media hora). Además, el papel de padre - mafioso que interpreta el genial director John Houston hace que ya empieces a sospechar desde el principio que algo raro se cuece y que, por tanto, tengas más ganas de que la acción siga para enterarte de más.


    "Chinatown" te engancha en cuanto ves de qué palo va el asunto. Cuando el detective privado (más listo de lo que podría parecer) empieza con sus investigaciones, casi acabas sientiendo tú también que lo estás acompañando detrás como un mirón, participando de las cosas que descubre, encontrando pistas hasta que, al final, cuando todas las cartas están sobre la mesa, te quedas un poco de piedra hasta que acabas de asimilar toda la información, y la peli se dirige como un tren sin freno, hacia su inevitable final -un poco trágico para mi gusto-. Buena peli, de lo más recomendable. De hecho, si te dicen que la han hecho hace cuatro o cinco años, te lo podrías creer sin problema, lo que no deja de ser buena señal.





    domingo, 10 de julio de 2011

    CINE EN CARTEL: "RESACÓN 2 ¡AHORA EN TAILANDIA!"


    TÍTULO: RESACÓN 2 ¡AHORA EN TAILANDIA!

    DIRECTOR: TODD PHILLIPS

    REPARTO: BRADLEY COOPER, ZACH GALIFIANAKIS, ED HELMS, JUSTIN BARTHA, JAMIE CHUNG

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

    • EL DR. JECKYLL DICE:

    Después del extraordinario éxito que tuvo "Resacón en Las Vegas - The hangover, 2009", era más que evidente que en Hollywood no iban a tardar demasiado en poner en marcha una segunda parte. Ahora bien, que dicha continuación supusiera un nuevo impacto en la comedia moderna como había hecho su predecesora, o que ofreciera un contenido igual de novedoso pero, a la vez, diferente al que el público ya había visto antes, estaba por ver. Y, tras ver anoche "Resácón 2 ¡Ahora en Tailandia!", podría decirse que el propósito de la película se cumple a medias.


    Por una parte, las situaciones tan variadas que viven los personajes -y hacen vivir con ellos al público- resultan tan cómicas como disparatadas, lo que tampoco tendría que verse como algo negativo ya que, en la práctica totalidad de ellas, lo único que acaban provocando es la risa de los espectadores (algunas de ellas puede que, también, el espanto, pero esto ya es algo más personal). Por otra parte, el hilo argumental de esta secuela es un calco total y absoluto de la primera parte, tanto en cuanto al argumento como en la forma de resolver las situaciones y concluir la historia.


    Esta da comienzo cuando Stu (Helms) invita a sus amigos Doug (Bartha) y Phil (Cooper) a su boda con su prometida tailandesa, la cuál tendrá en un exótico resort en el país de aquella. Y, aunque, no tiene ninguna intención de invitar a Alan (Galifianakis), causante del caos que los cuatro vivieron en Las Vegas, no tiene más remedio que acabar haciéndolo. Por tanto, los cuatro viajan a Tailandia, donde la noche previa a la boda, junto con el hermano de la novia, brindan por la fortuna y felicidad de Stu. Sin embargo, a la mañana siguiente, Stu, Phil y Alan despiertan en una cochambrosa habitación del centro de Bangkok en condiciones lamentables (Stu tiene un tatuaje en la cara, Alan tiene la cabeza completamente rapada y Phil tampoco es que se encuentre en plena forma), sin recordar absolutamente nada de lo que ha sucedido a lo largo de la noche precedente. A lo esperpéntico de esta situación se le une un dedo metido en una cubitera, un mono, y la súbita aparición de Mr. Chow (Chung), el mafioso oriental con el que se vieron las caras en Las Vegas. Y lo peor de todo es que el hermano de la novia ha desaparecido...


    Ni qué decir tiene que, partiendo de esta situación, el resto del largometraje se reduce a una serie de situaciones, a cuál más enrevesada, alocada y, por qué no admitirlo, divertida, en que los tres amigos se ven forzados a reconstruir el caos de la noche precedente para poder solucionar la situación a tiempo para que la boda se pueda celebrar. En efecto, la película está repleta de secuencias diseñadas milimétricamente para provocar la risa fácil del público. Esto no quiere decir ni que el humor sea tan tosco como en otras comedias del mismo estilo, ni que sea la panacea de la sofisticación, a años luz de maestros de la comedia como Billy Wilder, Blake Edwards o similares. Sin embargo, el propósito de la película no es otro que hacer pasar un buen rato a los espectadores y, por fortuna, si no se es muy exigente, el largometraje cumple ampliamente con su propósito. Para reír poco más de hora y media, olvidarla, y recordarla con agrado cuando nos la recuerde. Ni más ni menos.



    • MR. HYDE DICE:

    ¡Menudo despelote! Juas! A los que os gustó la primera parte, fijo que os partís el culo con esta segunda. No es que sea el no va más de la originalidad ya que, en cierto modo, la historia de base es la misma: que los tíos se agarran un pedo como una catedral y no se acuerdan de todo lo que hacen la noche previa. Eso sí, lo que cambia -y mucho- es lo que hacen cuando van mamados, las consecuencias que tienen al día siguiente, y cómo tienen que solucionar el asunto antes de que se los coman vivos (en sentido metafórico, claro está).


    Esta segunda parte sigue paso a paso el dicho ese de "más de todo", ya que las situaciones son mucho más retorcidas y las paridas que se les ocurren mucho más enrevesadas. Eso sí, ya os digo yo que hacen que te rías. Vamos a ver, que nadie se espere ver una obra maestra de la comedia, porque para eso mejor que se quede en casa y vea otra cosa. Lo que sí promete "Resacón 2" es hacerte pasar un buen rato y, si no eres un finolis de esos que sólo se ríe con el humor inteligente, fijo que te descojonas viendo esta peli. Por suerte, aunque tiene bromas guarrindongas, no llega al nivel de bajeza y asquerosidad de Torrente, así que no tengáis miedo de lo que os podáis encontrar, que ya os digo yo que, sea por una cosa o por otra, te vas a reír.


    Puede que, con la intención de hacerla algo más diferente de la primera parte, el argumento tiene demasiados puntos enrevesados (toda la trama policial que envuelve a chino sarasa ese que pulula por la peli tiene su cosa complicada), pero todo eso no acaba siendo más que una mera excusa para poner a los colgados de los protas en las situaciones en la que te acaban haciendo reír. Además, la risa no la provoca sólo la situación, sino el hecho de que te parece algo perfectamente real hecho por unas personas que, a priori, no tienen pinta de andar metiéndose en esos berenjenales. Por no mencionar que las sorpresas sobre lo que ha pasado las descubres tú al mismo tiempo que ellos, lo que hace que la complicidad con ellos sea mayor. Y, si ya ves sus caras cuando se dan cuenta de lo que han ido haciendo, ni te cuento. ¡Un poema!


    Sobre las mejores secuencias, tampoco te puedo decir mucho, para no cagarte la peli, así que sólo te diré que, a mí, las que más gracia me hicieron -así por poner algunas- son la ida al monasterio budista con el monje en silla de ruedas dentro de un autobús (y lo que pasa con el mono), o el recibimiento que tienen al llegar al monasterio o, sobretodo, lo que uno de ellos se entera que ha hecho en un club de striptease tailandés. Os aseguro que, especialmente en esta última secuencia, las risas de la gente casi no dejaban oír los diálogos.


    En fin, pues eso, un divertimento de lo más simpático que te hace reír un rato. Así que, si es lo que estás buscando, desde luego no te puedes perder esta peli. Para los demás, que sepan de qué palo va la cosa. A mí, desde luego, me ha hecho reír.




    sábado, 9 de julio de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "EL PACTO DE LOS LOBOS"


    TÍTULO: EL PACTO DE LOS LOBOS

    DIRECTOR: CHRISTOPHE GANS

    REPARTO: SAMUEL LE BIHAN, MARK DACASCOS, VINCENT CASSEL, MONICA BELLUCCI, EMILIE DEQUENNE, JEREMIE RENIER

    DURACIÓN: 140 min.

    AÑO: 2001

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JECKYLL DICE:

  • No es la primera vez que el cine francés, al igual que la literatura, decide centrarse en temáticas pseudo misteriosas y fantásticas enmarcadas en los bellísimos parajes de Gévaudan. Aunque sí sea una de las pocas ocasiones en que nuestros vecinos galos han combinado, en un mismo largometraje, acción y fantasía con unos resultados tan equilibrados como satisfactorios. Presentada como la gran súper producción de su año, "El pacto de los lobos" representa un ejemplo estupendo del cine de aventuras más entretenido, a la vez que se cuida un aspecto fundamental que acaba por separar una buena película de otras más del montón: la historia, y la forma de visualizarla.


    En lo referente a la historia, ésta da comienzo con una serie de brutales muertes en la región de Gévaudan, en la mitad sur de Francia. Según se afirma, la causante de semejantes sucesos es una bestia malvada que amenaza la vida de los habitantes de la zona. Por este motivo, es requerida la presencia de Grégoire de Fonsac (Le Bihan), un caballero especializado en este tipo de sucesos, a quien siempre acompaña el guerrero indio Mani (Dacascos). Una vez en la región, a pesar de que buena parte de la población (cabecillas políticos locales incluídos) no ve del todo con buenos ojos su intromisión, comienzan a investigar. En el trascurso de sus descubrimientos, Fonsac se sentirá atraído tanto por Marianne (Dequenne), la hija de uno de los nobles locales, como por Sylvia (Bellucci), una prostituta de lujo local, e intrigado por el comportamiento de Jean-François (Cassel), otro de los mandatarios locales, quien parece callar mucho más de lo que dice saber.


    Con una perspectiva clara de cómo quería que fuera su película, el director, Chrispothe Gans, logra combinar acertadamente el estilo más clásico de los largometrajes de misterio con el ritmo más "moderno" de las escenas de acción. Sin embargo, cuando hacemos mención a ese aspecto "moderno" no nos estamos refiriendo a extrañas mezclas de épocas y anacronismos (más propios de otros largometrajes como "Destino de caballero - A knight's tale, 2001"), sino a la planificación y ejecución de determinadas escenas que contribuyen, de forma evidente, a aumentar lo trepidante del relato en favor de éste mismo. Así pues, destacan en el conjunto secuencias como la de la llegada de Fonsac y Mani a Gévaudan, cuando el segundo se ve metido en una pelea con unos hombres que pretendían abusar de una aldeana (esa secuencia, en lugar de apostar por un enfrentamiento más comedido, se decanta por un estilo más próximo a otros largometrajes como "Tigre y dragón - Wo hu cang long, 2000" que deja al espectador con la boca abierta), otros momentos como los de la primera emboscada que tienden los dos guerreros a la bestia (las acrobacias que les permiten activar las trampas que disponen para ella es espectacular) o, por supuesto, el enfrentamiento final entre Fonsac y el villano de la función (se trata de una escena de lucha a espada impresionante).


    El "El pacto de los lobos" es un auténtico lujo de puesta en escena. El director Christopohe Gans, gran aficionado a los largometrajes de artes marciales, tal y como lo demostró con su primer film, "Crying Freeman: los paraísos perdidos - Crying Freeman, 1995", contó con un fantástico diseño de producción, que le permitió reproducir la Francia de segunda mitad de siglo XVIII de forma espectacular. No obstante, hay ocasiones en que la película parece querer abarcar demasiado, y da la sensación de que la historia acaba derivando en un conjunto de sub-argumentos que, de haberse suprimido, no hubieran afectado a la calidad de la cinta (en ocasiones, entrada y salida de personajes secundarios en tan apabullante que el espectador acaba por perderse). Otro de los aspectos que se le podrían echar en cara es el tono excesivamente lúgubre de algunas secuencias ya que, en su afán por resaltar las notas de misterio e intriga del relato, el film parece adolecer de planos tan oscuros.


    No obstante, ninguno de estos últimos elementos mencionados le resta calidad a una cinta de factura correctísima y ritmo trepidante. Como ya hemos dicho, se agradece que el misterio de la cinta esté a la altura de las dosis de acción y aventura de las que hace gala. Esto es, sin duda, uno de los mayores atractivos de "El pacto de los lobos", y lo que le permite al espectador pasarse más de dos horas sin apartar la vista de la pantalla y seguir emocionado por el relato.



    • MR. HYDE DICE:

    Qué chula que está la peli... ¡y qué buena está la Monica Bellucci! No, ahora en serio, la peli está guapísima. No se limitan a contar el típico cuento de chuflas medievales de maldiciones y espíritus que ya hemos visto tropecientas veces, y de las que uno ya se acaba cansando después de todo (más o menos como pasaba con "En tiempo de brujas - Season of the witch, 2010", que comentábamos la semana pasada).


    En "El pacto de los lobos", la acción es cojonuda, pero no es lo único de lo que trata la peli. De hecho, casi parece que esta acción sea el medio de explicar una historia que tiene intriga a saco, y que se explica de forma que, cuando la ves, no paras de sospechar de unos y otros, pensando que son los que están detrás de todas esas muertes. Además, luego está la cosa de saber por qué están muriendo determinadas personas, y saber si la bestia existe en realidad, o hay algo más detrás de todo ese asunto.


    Además, cuando ves "El pacto de los lobos" te das cuenta de la pasta que se han dejado los gabachos para hacerla. No sólo por los decorados y el vestuario, sino por los efectos especiales y la forma de recrear todo ese ambiente de misterio que envuelve la película desde el principio (esos travelling aéreos por los bosques y praderas de Gévaudan que acaban con el ataque de la bestia a una muchacha), hasta el final (la mazmorra donde se parten la cara el bueno y el malo de la peli). Por lo que respecta a los actores, todos lo hacen de lo más bien, haciendo así creíbles sus papeles de caballeros y plebe de 1774.


    En resumidas cuentas, "El pacto de los lobos", sin ser una peli de miedo (que no lo es), ni una de guantazos a cascoporro (que tampoco lo es), es interesante, entretenida, y tiene esa cosa especial que hace que te lo pases teta dejándote llevar por la historia de misterio que te cuenta. Y, además, si le dan un toque matrix a las escenas de acción, pues ya de coña. No hagáis caso de la duración que, aunque pueda parecer un poco larga, se te pasa el tiempo que ni te enteras. Hazme caso, que mola un huevo.





    viernes, 8 de julio de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "SAW VII 3D"


    TÍTULO: SAW VII 3D

    DIRECTOR: KEVIN GREUTERT

    REPARTO: COSTAS MANDYLOR, BETSY RUSSELL, SEAN PATRICK FLANERY, CARY ELWES, TOBIN BELL

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: TERROR






    • EL DR. JECKYLL DICE:

    No entiendo muy bien las razones por las que Hyde ha decidido poner esta película como estreno de la semana. Personalmente, creo que había mejores opciones (aunque menos conocidas y populares), pero bueno, habrá que darle gusto al niño de vez en cuando. Lo cierto es que, a pesar de haberla visto, no sé muy bien por dónde empezar a criticar algo como "Saw VII 3D". ¿Por su guión? Es un refrito de las seis entregas anteriores. ¿Por su interpretación? Si quitaran a todos los actores y pusieran a otros diferentes por completo, no se notaría la diferencia. ¿Por su puesta en escena? Mi primo de 16 años ha rodado más cortos amateur con sus amigos que tienen más dramatismo visual. En fin, que hay pocos sitios por donde poder cogerla...


    El argumento, que poco importa a estas alturas, ya que si se cambiaran el número de las partes, uno no sabría diferenciar si es la 2, la 5 o la 23. Si no me equivoco, creo que retomaba la acción justo después de donde terminaba la 6, cuando el tarado de turno que coge el relevo del asesino muerto en la tercera entrega (vaya narices hacer que el malo muera en la tercera parte y alargar la serie hasta cuatro entregas más), sigue queriendo dar escarmientos a gente que se ha portado mal y necesita darse cuenta de ello, de la forma más salvaje posible.


    Al parecer, después de haberse calentado más bien poco las neuronas en la realización de todas las continuaciones de esta serie, parece ser que los produtores de "Saw" han querido ponerle punto final al tema, acabando de una forma un poco más original o, lo que es lo mismo, enseñando la misma basurilla que en las otras entregas, solo que, ahora, en tres dimensiones. Yo no la vi en tal formato, y casi que me alegro. No hay nada en el largometraje que merezca la pena gastarse más (en cine) para ver los asesinatos, a cuál más macabro, en 3D.


    En las anteriores entregas -al menos en la primera y, un poquito, en la segunda- el mayor atractivo de todo residía en la sorpresa que en espectador esperaba al final de la película, cuando se desvelaba el engaño al que le habían sometido, mostrándole la realidad del "juego", y dejándolo con la boca abierta. Si bien la segunda entrega perdía numerosísimos puntos en comparación con la primera (en honor a la verdad, la primera "Saw" es un film violento, pero de lo más correcto), aún se podía quedar uno con el regusto de haber estado en tensión un buen rato, a pesar de la violencia de la pantalla. Bien, pues todo eso ha desaparecido por completo en la séptima entrega que se estrena en los videoclubs esta semana. A decir verdad, los crímenes pretenden ser tan desagradables que rozan lo grotesco y lo patético.


    En resumen, que mejor echen un vistazo a otros títulos que se encuentren disponibles para alquilar porque, gastarse el dinero en ver algo como "Saw VII 3D", con o sin tres dimensiones, es una verdadera pérdida de tiempo y dinero. Eso sí, seguro que los amantes del torture-porn (que es como se conoce al otro lado del charco al género de este tipo de películas), estarán encantados.



    • MR. HYDE DICE:

    Aclaremos algo primero. No me ha gustado "Saw VII 3D". Estoy de acuerdo en que la franquicia de estas películas ya está más quemada que la Ana Obregón posando en las playas de Ibiza. Pero creía necesario dejar constancia de algo que puede interesar a los amantes del género: la primera "Saw - Saw, 2004" es una pasada de peli. El resto son una mierda como un piano. Por lo tanto, que nadie cometa el error de juzgar a la primera parte (la mayoría de los casos sin haberla visto primero siquiera) por lo que ha degenerado en las otras, porque no tiene nada que ver.


    En esta última entrega, han querido rizar aún más el rizo si cabe, y recuperan a uno de los personajes claves de la primera entrega, haciendo así aún más disparatado el final de la peli. Da pena ver en qué puede acabar convertida una peli como ésta, tendiendo en cuenta los buenos resultados que se habían logrado al comienzo de todo. El problema de todas las pelis de la serie "Saw" es que han querido promocionar más su aspecto de película de sangre en plan tomateo y casquería por encima de un argumento con pies y cabeza, pues lo que acaba resultando tétrico y macabro no es el argumento de la película, sino la forma de tratarlo todo y visualizarlo. Haced una prueba, poneos en casa la primera parte de "Saw", olvidándoos de todas las demás. Luego -en días diferentes también vale el experimento- poneos "Seven - Seven, 1995" y comparadlas. Veréis que la cosa no es tan diferente. Se ve que para que se lo tomaran más en serio, en las de "Saw" tenía que haber salido Brad Pitt y cara bonita, y encontrarse detrás del proyecto un tío serio como David Fincher...


    Pero bueno, que nos acabamos yendo por las ramas. Si podéis ver la primera de "Saw", hacedlo, que es cojonuda. En cuanto al resto, incluyendo la que tocaba estrenarse hoy en el videoclub, sobra desde el principio. Con 3D, 4D o 50 D. Hacedme caso, que no suelo fallar mucho cuando pongo a parir una peli.




    jueves, 7 de julio de 2011

    CINE ACTUAL: "LOVE ACTUALLY"



    TÍTULO: LOVE ACTUALLY

    DIRECTOR: RICHARD CURTIS

    REPARTO: HUGH GRANT, COLIN FIRTH, LIAM NEESON, ALAN RICKMAN, BILL NIGHY, LAURA LINNEY, EMMA THOMPSON, KEIRA KNIGHTLEY

    DURACIÓN: 123 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA

  • EL DR. JECKYLL DICE:


  • Presentada en su día como la comedia inglesa más importante del año (y, casi, de la década), "Love actually" supuso el debut en la dirección de largometrajes del, hasta ese momento, reputado guionista británico Richard Curtis, a quien se deben, entre otros, los libretos de "Cuatro bodas y un funeral - Four weddings and a funeral, 1994", "Notting Hill - Notting Hill, 1999" y "El diario de Brisget Jones - Bridget Jones' diary, 2001". Teniendo en cuenta que, en su faceta de guionista, Curtis había tenido ocasión de colaborar de un modo u otro con varios de los artistas ingleses más importantes del panorama actual, no le resultó complicado reunir a un auténtico lujo de artistas de lo más variado y, a la vez, comercial. Haciéndose cargo también de la redacción del guión de "Love actually", Curtis planteó su primera película tras las cámaras como un variado conjunto de historias, aparentemente independientes que, en un determinado momento, acaban confluyendo.



    Así pues, entre estas diferentes historias que acontecen en Londres, durante los días previos a Navidad, nos encontramos a Daniel (Neeson), un reciente viudo que tiene que cuidar de su hijastro durante las primeras celebraciones navideñas sin su madre, para lo que cuenta con el apoyo de su amiga Karen (Thompson). Ésta, por su parte, está casada con Harry (Rickman), jefe de un estudio arquitectónico en el que trabaja Sarah (Linney), una mujer "condenada" a cuidar de su hermano discapacitado mental, hecho que le impide declararse a un compañero de trabajo del que está perdidamente enamorada. Sarah, por su parte, es amiga de Mark, quien está secretamente prendido de Juliet (Knightley). El problema es que ella se acaba de casar con el mejor amigo de Mark, por lo que no tiene más remedio que disimular sus sentimientos tras una apariencia casi de desprecio. A estas historias se les unen la de Billy Mack (Nighy), un viejo rockero ex-drogadicto y extravagante que trata de reverdecer los laureles perdidos como puede; la de Jamie (Firth), un escritor al que su mujer ha sido infiel y que se acaba enamorando de Aurelia, una mucama portuguesa que le atiende y limpia su casa; y el recién estrenado en el cago Primer Ministro (Grant), hermano de Karen y por cuya secretaria Natalie empieza a sentir una atracción especial.



    A lo largo de las dos horas de metraje, en "Love actually" no paran de sucederse las entradas y salidas de personajes que acaban desarrollando sus propias historias. Evidentemente, entre tanto va y ven de personaje, el espectador acaba por encontrar unas más interesantes que otras y, por qué no admitirlo, ciertas historias que reclamaban a gritos más dedicación (la del viejo rockero es de lo mejor de la cinta) y otras que, por el contrario, podrían haberse suprimido sin que el film se resintiera lo más mínimo (la del joven inglés que decide irse a los Estados Unidos con la intención de poner fin a su nula vida sexual).



    No obstante, ello no es impedimento para que "Love actually" sea una película que irradie simpatía y buenas intenciones por los cuatro costados. Bien es cierto que todas las cosas son del color del cristal a través del que se miran y es que, en el caso de la película de Curtis, ese cristal es totalmente rosa. No hay ocasión para los malos pensamientos y los actos reprochables por parte de sus protagonistas. Todo es bondad y amor por doquier hecho que, por muy agradable que resulte dentro del largometraje, acaba de restarle esa pizca de credibilidad que se acaba echando un poco de menos.



    Por fortuna, la película no comete el error de caer en las sendas más ordinarias de la comedia romántica, o en los niveles deplorables de otras cintas llamadas "comedias románticas", de cuyos metrajes un espectador poco exigente no acaba soportando más que los primeros quince minutos. Pues bien, en el caso de "Love actually", el mérito, aparte de los actores (excelentes todos y cada uno de ellos en sus respectivos papeles) se encuentra en la pericia como director y guionista de Richard Curtis, capaz de mostrar un torrente imparable de personajes y situaciones que, por un motivo u otro, acaban ganándose la simpatía del espectador. Si a esto añadimos la estupendísima banda sonora de Craig Armstrong -el famoso "Tema de la portuguesa" es de una emotividad arrebatadora- y la predisposición del público a dejarse conmover por las variadas historias que "Love actually" le propone, desde luego conseguirá disfrutar de esta oda al amor tan intrascendente como agradable, simpática y bien hecha.





    • MR. HYDE DICE:


    Si los personajes de "Pulp fiction - Pulp fiction, 1994", en lugar de hablar sobre hamburguesas lo hicieran de relaciones sentimentales, si también fueran algo más "buena gente" y no una panda de descerebrados sin escrúpulos y, en vez de repartir estopa a mansalva se dedicaran a tratar de encontrar el equilibrio en sus vidas amorosas, el resultado sería una copia casi calcada de "Love actually".



    A ver, la cosa es bastante pastelorra, para qué lo vamos a negar. Pero, sí es cierto, como dice el de arriba, que no llega a los niveles vomitivos de otras panderadas tipo Las novias de mi novio, Quiero a mi novia, Donde está mi amor, y mariconadas por el estilo. Será por el toque inglés que desprende cada una de sus imágenes (ya sabéis que los primos de la isla parecen querer tomárselo todo siempre con un poco más de corrección y distinción), o porque la historia de verdad interesa, pero mentiría si dijera que no me gustó la película.



    A ver, tampoco os confundáis, me la he tenido que papar unas cinco o seis veces (a trozos, aunque sea) porque es la favorita de mi chica, y cuando la pasan por algún canal de la tele, ya te puedes despedir de ver nada más. Pero, al menos, no es un bodrio. De hecho, hay historias que darían para una película por sí solas. Todo lo que tiene que ver con el rockero ese colgado es brutal (al viejo se le va la pinza un huevo y te acabas partiendo el culo con lo que hace -como cuando dice a los niños que no compren drogas, sino que se hagan estrellas de rock para que se las den gratis...-), o con el chavalín que pierde a su madre y le sabe mal no sentir toda la pena que debiera porque está enamorado de una niña de su clase. hasta la historia de los actores porno, que uno se pregunta qué coño pintan en medio de todas las otras historias, acaba siendo maja.



    Eso sí, hay ocasiones en que lo exagerado casi acaba rozando lo ridículo, como el caso del tío salido que con tal de echar un polvo se larga a Estados Unidos, en medio de donde Sansón perdió el flequillo, y regresa a Inglaterra con un pivón a cada lado; o como cuando el escritor cornudo se recorre media Marsella con todo el barrio portugués detrás porque saben que se quiere declarar a una chica de la familia.



    En fin, que "Love actually" es la película perfecta para ver en pareja: no sólo toca temas que a las mujeres les apasiona y con los que disfrutan casi tanto como cuando llegan las rebajas, sino que a los tíos les acaba pareciendo un pasatiempo agradable. La música, fotografía y demás está bien. Así que ya sabéis, si os toca quedar bien con vuestra churri, ésta es una buena opción. Haced caso al tito Hyde, que sabe de lo que habla ;-)





    miércoles, 6 de julio de 2011

    CINE DE LOS 90: "UN DÍA DE FURIA"


    TÍTULO: UN DÍA DE FURIA

    DIRECTOR: JOEL SCHUMACHER

    REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, ROBERT DUVALL, BARBARA HERSHEY, RACHEL TICOTIN

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 1992

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JECKYLL DICE:


    • A pesar de las intermitentes tentativas y modas que parecen tentar de vez en cuando a más de un productor de Hollywood, no resulta fácil encontrar una producción cinematográfica que trate un tema tan espinoso como la crítica demoledora de determinados aspectos de la sociedad norteamericana, y cuyo resultado comercial se encuentre a la altura del artístico. Así pues, se pueden señalar intentos correctos aunque fallidos de suscitar polémica con un largometraje ("American psycho - American psycho, 2000"), burdas propuestas que se quedan en meros intentos ("Asesinos natos - Natural born killers, 1994"), o laureadas interpretaciones que no consiguen quitar el halo de frialdad que rodea al conjunto ("Monster - Monster, 2003").

      Sin embargo, a mediados de la década de los 90, irrumpió con más polémica que fuerza un largometraje dirigido por el versátil Joel Shumacher, que supuso un auténtico revés al sistema de vida norteamericano, al mostrar no sólo la hipocresía de una sociedad que parece demasiado encantada de haberse conocido, sino también un metafórico dedo acusador de temas y situaciones que, en muchas ocasiones, se consideran tabúes en la mayoría de círculos sociales. Por suerte para el espectador, el resultado de la propuesta de Shumacher es un film sólido, contundente y excelente.

      "Un día de furia" no puede comenzar de una forma más gráfica. Bill Spencer (Douglas) se encuentra atrapado en un monumental atasco en una de las principales autovías de Los Ángeles. El estrés producido por esa inmovilidad, junto con el calor asfixiante, el ruido de las obras de la carretera y el temperamento nervioso del protagonista, hace que éste decida súbitamente abandonar su coche y proseguir su camino a pie. Su destino no es otro que la casa donde vive su ex-mujer -de quien tiene una orden de alejamiento- para poder asistir al cumpleaños de su hija pequeña. Sin embargo, una serie de desafortunadas circunstancias hace que Foster acabe perdiendo los nervios, y se enfrente a una banda de pandilleros, al dueño de una tienda de ultramarinos e, incluso, a todo un establecimiento de comida rápida. Por su parte, la policía, alertada por el comportamiento perturbado de Foster, le encarga el asunto al desmotivado detective Pendergast (Duvall -en un guiño al famoso personaje de las novelas de Douglas Preston y Lincon Child-), quien considera éste su último caso antes de jubilarse.

      Si hay algo que destaca, por encima de todo, en esta película es, en primer lugar, la soberbia actuación de Michael Douglas y, en segundo lugar, los apuntes críticos que se encuentran detrás de cada secuencia. Acerca de la actuación de Michael Douglas, simplemente decir que supone una prueba más de la gran facilidad del actor de transformarse en los variopintos personajes a los que da vida. En el caso de Bill Foster, Douglas humaniza a este desquiciado personaje siendo capaz de darle parte de razón en aquello que critica y pretende erradicar, aunque para ello utilice medios desacertados por completo. En lo referente a la crítica social, sólo basta recordar los principales momentos del largometraje para sacar conclusiones: el abuso de los pequeños establecimientos -e inmigración ilegal- al consumidor (aquella secuencia en que Foster necesita cambio para hacer una llamada telefónica); la inflexibilidad de horarios establecidos de forma férrea (el episodio en que quiere desayunar en un establecimiento de comida rápida); la delincuencia juvenil de las calles (el encontronazo con los dos chavales que quieren atracarlo), convertida en auténticas mafias de la calle (el fallido intento de asesinato de Foster que se salda con los cazadores cazados). Todo ello, por no señalar la facilidad para hacerse con un arma en suelo norteamericano, o de lo ineficaces que son algunas leyes.

      En resumen, "Un día cualquiera", a pesar de tratarse de una película dura y con ciertas dosis de violencia, no deja de ser un film casi de obligada visión pues, en ocasiones, no conviene olvidarse de todos aquellos acontecimientos que suceden en nuestro día a día, y ante los cuales preferimos mirar hacia otro lado por la imposibilidad aparente de creer que podemos erradicarlo. Por supuesto, la forma desquiciada y extrema que escoge Foster no es la adecuada, ni mucho menos. Aunque, lo triste del asunto, es ver que, en el fondo, no carece de cierta razón.


      • MR. HYDE DICE:
      Joder nenes, qué película... Y conste que no lo digo como algo malo, más bien al contrario. "Un día de furia" es de las que te dejan pensando después de verla, pero más que por cómo se le va la pinza al tío, por aquello que él señala y tiene razón (la explicación metafísica la ha señalado ya el rollero de arriba, así que yo me salto ese trozo).

      Michael Douglas se sale por los cuatro lados. Qué pedazo de actor, colega. El amigo se mete de lleno en el papel hasta tal punto que te acaba helando la sangre. Desde que empieza la peli, con ese plano de él metido dentro de un coche y la sensación de agobio y asfixia que inunda toda la secuencia (mosca cojonera dando por saco dentro del coche incluida), hasta el final en el puerto, uno casi acaba por sentir la necesidad de desesperación del prota. Lástima que la olla se le escape tanto porque, seamos sinceros, ¿a cuántos de nosotros no nos ha dado por culo una obra en una carretera cuando te cortan casi todos los carriles y ves que los que están "currando" allí, lo que en verdad hacen es tocarse los cataplines? ¿O a cuántos no jode a base de bien que te puteen todo lo que pueden y más, pero con una sonrisa en la cara? Pues algo así es lo que siente el Foster este, hasta que decide poner recto a todo quisque.

      Bueno, que no me quiero alargar mucho. "Un día de furia" es una peli estupenda. No es una comedia ni una peli de acción, aviso. Pero en serio que es de esas que merece la pena ver, aunque sea para luego mantener una animada conversación entre amigos y conocidos, y discutir los diferentes puntos de vista que se plantean a lo largo de las casi dos horas que dura. ¡A ver si ahora sólo se va a poder hablar de fútbol con los colegas!