lunes, 5 de septiembre de 2011

CINE CLÁSICO: "EL EXORCISTA"


TÍTULO: EL EXORCISTA

DIRECTOR: WILLIAM FRIEDKIN

REPARTO: ELLEN BUSTYN, MAX VON SYDOW, LEE J. COBB, JASON MILLER, LINDA BLAIR

DURACIÓN: 130 min.

AÑO: 1973

GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En 1971, el escritor y guionista cinematográfico William Peter Blatty escribió una novela titulada El exorcista, acerca de una niña que era poseída por el maligno, y que obligaba a un sacerdote especialista en exorcismos a practicar la ceremonia necesaria para liberar a la joven muchacha. Una vez publicada, parece ser que el escritor se la mostró al director William Friedkin, muy de moda por aquel entonces por el éxito comercial y crítico que había supuesto su anterior film "Contra el imperio de la droga - The French connection, 1971". El resultado, acabó traduciéndose en una de las mejores y más reputadas películas de terror de todos los tiempos, cuyo título respetó el de la novela en la que se inspiraba.


    Siguiendo con cierta fidelidad la historia en que se basa, "El exorcista" da comienzo con una serie de extraños fenómenos que comienzan a producirse en casa de la familia McNeal, donde la madre, Chris (Burstyn) y su hija pequeña, Regan (Blair) empiezan a presenciar extraños fenómenos -extraños sonidos nocturnos, rápidas imágenes espectrales...- que, poco a poco, comienzan a sucederse de forma cada vez más violenta. Finalmente, ese "algo" parece poseer a Regan postrándola sobre su cama y obligándola a comportarse de una forma tan extravagante como antinatural y aterradora (la joven es capaz de bajar las escaleras de su casa de haciendo el pino de espaldas, y de hablar con un tono de voz desconocido en lenguas extrañas). Ante esta situación, Chris pide ayuda al padre Karras (Miller) quien, a su vez, tras comprobar que todo se debe a una posesión diabólica de la muchacha, acaba recurriendo a la ayuda del padre Merrin (Von Sydow) un especialista en exorcismos, para realice la temible ceremonia que logre expulsar al demonio de la chica.


    Tal y como apuntábamos al comienzo, "El exorcista" consiguió aterrorizar a los espectadores de medio mundo (a día de hoy, y teniendo en cuenta la inflación, es la octava película más taquillera de la historia en todo el mundo), gracias a la sabia combinación de varios "ingredientes". En primer lugar, el tema. Hasta ese momento, ningún gran estudio se había animado a realizar con todo su esplendor un largometraje basado en las acciones del maligno con escenas tan deliberadamente explícitas como las que contiene "El exorcista".


    En segundo lugar, la puesta en escena es, simplemente, sensacional. Desde esa fotografía pálida y sombría tan inquietante (el plano del padre Merrin entrando en la casa, con esa lengua de luz proveniente de la habitación donde se encuentra la poseída Regan, ha pasado a los anales de la historia de la cinematografía), pasando por la inquietante música compuesta por Mike Oldfield en su más que célebre Tubullar Bells, y cuya repetitiva melodía resulta ya imposible de asociar con otro tema que no sea el que plantea "El exorcista".


    Y, en tercer lugar, sin duda la puesta en escena de William Friedkin. El veterano director no se limita a hacer una película de terror a la vieja usanza, sino que va introduciendo paulatinamente al espectador en el mundo enfermizo de la posesión a través de los fenómenos paranormales, primero discretos, luego más subidos de tono, que tienen lugar en la casa. Además, la historia paralela acerca de la fe del padre Karras ayuda a reforzar esa sensación de inquietud, que alcanza su máximo apogeo cuando el sacerdote al que magistralmente da vida Max Von Sydow hace su aparición. Todo ello, hasta concluir la historia en un final explosivo, lleno de incertidumbres y sorpresas, tras el que el espectador siente por fin una metafórica mano liberadora que le ayuda a respirar con tranquilidad.


    Pasadas casi cuatro décadas desde el estreno de "El exorcista" da gusto contemplar cómo este aterrador largometraje ha conseguido hacer escuela. La lástima es que el resto de producciones que han querido aproximarse al tema de los exorcismos no hayan conseguido hacerlo de una forma tan brillante, ni con resultados que se encuentren a la altura de este film. De las recientes películas estrenadas, la única que se podría salvar más o menos de estar en el olvido, es "El exorcismo de Emily Rose - The exorcism of Emily Rose, 2005", que logra combinar con un tanto acierto el tema de las posesiones diabólicas con los thrillers judiciales tradicionales. Una mezcla curiosa, aunque a años luz de la brillantez de "El exorcista".



  • MR. HYDE DICE:

  • Jo tú, todavía acojona cuando la ves. Es más, sin verla siquiera, pero escuchando la música esa de Mike Oldfield ya te imaginas lo que se te viene encima. No quiero ni imaginarme el impacto que tuvo que tener esta peli cuando salió en su momento. Con lo puritana que era la sociedad de aquel entonces (al menos en España), flipa en colores cómo tuvieron que salir mariquita el último del cine o, en su defecto, los que se quisieron quedar hasta el final, más blancos que el papel. Es más, si cuando se estrenó la primera peli de Superman hubo gente que se tiraba por el balcón pensando que podía volar -tarados los ha habido siempre-, imaginad lo que podría creerse más de uno después de ver esta peli, que fue rodada cinco años antes.


    Además, pelis así que trataran el tema de las posesiones demoníacas sin cortarse un pelo, hasta ese momento creo que se podían contar con los dedos de una mano (y aún sobraban). Como dice Jekyll, "El exorcista" cuenta con el añadido de que fue la primera. A partir de aquí, todo fueron imitaciones más o menos acertadas, cuando no, copias de mierda monumentales de la propia original. Sin embargo, si hay algo que hace sobresalir a esta peli por encima de otras de tipo parecido, es que se trata de cine de puro terror, sin asesinos chorras enmascarados que persiguen a sus víctimas (la mayoría tontas del culo) para meterles la puñalada de turno, ni aliens que se te comen los sesos, ni tonterías por el estilo. Aquí el acojone te lo da el miedo que se desprende tal cuál de las imágenes que te hacen creer que la pobre cría está poseída, un horror que acaba pareciendo tan real que hasta tú te acabas haciendo un ovillo en la butaca.


    Por fortuna, algún iluminado tuvo la genial idea de sacar una versión extendida en cine hace unos años, y ahí sí que pude verla en todo su esplendor. Flipa en tecnicolor, colega. Y tengamos en cuenta que estamos hablando de una película que tiene casi cuarenta años. Pues cómo tendrá que ser para que aún hoy en día sirva de fuente de inspiración para muchas otras pelis similares (repito, ninguna que se encuentre a la altura del original), y se siga mencionando como referencia del mejor cine de terror de todos los tiempos.


    Aquí la cosa no va de puertas que se cierran solas y velas que se apagan a la vez. Eso sale, pero sólo en pequeñas dosis, como para ir caldeando el ambiente. Ahora, cuando la acción pasa del exterior al interior de la habitación de la niña, ahí ya se acaban las tonterías y la peli va directa al grano: a mostrar una posesión demoníaca de las formas más aterradoras -y desagradables, todo haya que decirlo- posibles. Sólo hace falta recordar el momento en que la niña se suelta una potada brutal, o como cuando se empieza a meter un crucifijo por el... la... bueno, por ahí abajo, mientras le suelta a una madre al borde del infarto "mira lo que ha hecho la guarra de tu hija".


    A mí me encanta el cine de terror. Y cuidadín, que digo el cine de terror, no el de miedo ese barato que consiste en un trachán cada vez que alguien pega un portazo para que la gente pegue el brinco de turno. Así pues, en mi no tan modesta opinión, metería a esta peli junto con "La profecía - The omen, 1976" y "El resplandor - Shining, 1979" como las tres imprescindibles del cine de terror de todos los tiempos. Todas las demás que se han hecho, podrán dar canguelo, pero terror, lo que se dice TERROR, así en mayúsculas, sólo se limita a estas tres. Y, de todas ellas, "El exorcista" es la que más se aparta del miedo psicológico (como sucede más en las otras que os digo) para mostrar de lleno lo que puede ser una buena opción para no poder pegar ojo durante un buen tiempo. ¡Buah, qué gozada!



    domingo, 4 de septiembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "SOSPECHOSOS HABITUALES"


    TÍTULO: SOSPECHOSOS HABITUALES

    DIRECTOR: BRYAN SINGER

    REPARTO: GABRIEL BYRNE, KEVIN SPACEY, BENICIO DEL TORO, KEVIN POLLACK, WILLAM BALDWIN, PETER POSTLEWHITE, CHAZZ PALMINTERI

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 1995

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Un joven director realiza una película. La presenta a diversos festivales de cine independiente, así como a otros de mayor prestigio. Por alguna razón en particular, la cinta entusiasma a las audiencias, gana numerosos premios y acaba convirtiéndose en un fenómeno de referencia. Y, en última instancia, sirve de trampolín para que ese mismo director novel pueda ponerse al frente de producciones más costosas con las que consagrarse dentro de la industria del cine, logrando recaudar importantísimas cantidades de dinero con sus posteriores trabajos. Así podría resumirse lo que les ha sucedido a directores como Quentin Tarantino, Robert Rodríguez, Paul Thomas Anderson o, para el caso del largometraje que hoy nos ocupa, Bryan Singer.


    Si bien los directores mencionados poseen cada uno su estilo (y, en consecuencia, la calidad de sus películas acaba siendo mayor o menor), lo cierto es que, a Bryan Singer, "Sospechosos habituales" le supuso la oportunidad de su vida por dos motivos principales: el primero es que el joven director fue capaz de realizar una de las películas policíacas más originales y sorprendentes de los últimos años; el segundo es que demostró su saber hacer tras la cámara, mérito que le brindó la oportunidad de encabezar varias de las producciones más costosas y esperadas por el gran público -sí, nos estamos refiriendo a las dos primeras parte de los X-Men y a su particular versión de Superman-. Sin embargo, detrás del prestigio alcanzado por el film, se encuentra su historia, complicada, fascinante y endiabladamente buena.


    Verbal Kint (Spacey) es interrogado por policía de aduanas Dave Kujan (Palminteri). El motivo es averiguar qué ha sucedido en un buque amarrado en el puerto, donde han fallecido diversos delincuentes y traficantes como consecuencia de un temible incendio. Es entonces cuando Verbal comienza a relatar el plan que había urdido el cabecilla de su banda de "socios", Keaton (Byrne), junto con McManus (Baldwin), Fenster (Del Toro) y Hockney (Pollack), para hacerse con el desconocido cargamento de dicho barco. Sin embargo, conforme avanza en su relato, empezarán a descubrirse piezas de un entramado tan complejo como peligroso e impredecible.


    "Sospechosos habituales" es la excelente película de intriga policíaca que es no sólo mérito únicamente de su director, sino del resultado de un ajustado casting, así como del sobresaliente guión de Christopher McQuarrie. Singer logró reunir a un grupo de reconocidos actores (de segunda fila, pero la mar de creíbles todos ellos en sus respectivos papeles), y plasmar en imágenes una historia a priori complicada, habida cuenta de las diversas sub-tramas que parecen acumularse a lo largo del metraje. Y, muy especialmente, por la creación de ese personaje llamado Keizer Soze, temido por todos y cada uno de los protagonistas, sin que aparezca en un solo fotograma. Algo así como la alargada sombra que conseguía proyectar Hitchcock sobre todo el reparto de "Rebeca - Rebeca, 1940".


    Asimismo, las secuencias que requieren de mayor ritmo están rodadas con una precisión ejemplar (el asalto a un convoy policial que protege un alijo de joyas, el asedio a las oficinas del señor Kobayashi y, por supuesto, todo el asalto final al barco), y la intriga se puede palpar en cada uno de los fotogramas desde el primer minuto en que el personaje de Verbal comienza a relatar lo sucedido. A ello, hay que sumar la excelente fotografía de Newton Thomas Sigel y la brillantísima e inquietante música de John Ottman, ambos colaboradores habituales del director. Todos estos elementos combinados hacen que "Sospechosos habituales" acabe siendo una película casi redonda, muy bien filmada, intrigante e interesante hasta su sorprendente final. De las que es recomendable visualizar más de una vez para disfrutar de los detalles que pasaron desapercibidos la primera vez.



  • MR. HYDE DICE:

  • Por favor, antes que nada, algo importante: que no os revienten el final de la peli. Quienes sean más aficionados al cine es posible que hayan escuchado cosas acerca de esta peli, y de lo que pasa al final. Vale, pues llegad hasta ahí, no dejéis que os cuenten más cosas. Vale que la peli sigue siendo cojonuda aún sabiéndolo, pero ya os digo que la sorpresa final es brutal, de esas que no hubieras sospechado nunca. A ver, tampoco quiero que parezca que es el no va más de lo impresionante, pero si te ha enganchado la peli y te ha gustado todo hasta el final, te quedarás a cuadros -dicho en el buen sentido- cuando veas cómo acaba la cosa. Yo creo que, junto con "El sexto sentido - The sixth sense, 1999" (así a bote pronto es la primera peli que me viene a la cabeza), es de las pocas pelis recientes con las que te quedas con la boca abierta cuando llega el final.


    El guión es una pasada. La historia puede liar un poco al principio, ya que está toda contada por boca de uno de los protagonistas, que es quien te cuenta lo que pasó y cómo pasó. Además, también es cierto que puede confundir un poco tanto nombre (hasta que acabas identificando cada nombre con cada personaje, pasa un ratito). Pero una vez que entras en el juego, flipas. Es de esas veces que agradeces que se haya hecho justicia y el guionista se haya llevado el Oscar. Toda la historia es interesantísima, y hace que no puedas quitar los ojos de la pantalla. De hecho, si lo haces, corres el riesgo de perderte en la trama y necesitar luego que te pongan rápidamente al turrón para no perderte más.


    El reparto está perfecto todo. No es que sean actores muy famosos (Kevin Spacey se hizo famoso a raíz de esta peli pero, hasta entonces, sólo lo conocían en su casa a la hora de comer), pero lo clavan cada uno de ellos en sus respectivos papeles. Y el director da la sensación de que se lo pasa pipa liándote con unas cosas y otras, como si supiera que está rodando una peli cojonuda -¡qué cabrón el tío!-. En serio os la recomiendo. Estoy seguro de que es más que probable que la hayáis oído mencionar en algún momento, o que algún conocido os la haya comentado. Vale, pues ahora os toca hacer lo posible por verla vosotros mismos (creo que a la venta hay ediciones que cuestan dos duros) y pasároslo teta con esta historia de engaños, robos, asesinatos y traiciones. Vaya, me parece que dicho así no es que suene a planazo. Pero os aseguro que "Sospechosos habituales" es de esa clase de pelis de las que, primero, oyes hablar. Después, eres tú el que la comentas con entusiasmo.


    Y, atención a la súper frase clave que dice uno de los protagonistas: "el mayor truco que inventó el diablo fue convencer al mundo de que no existía". Toma del frasco, carrasco.



    sábado, 3 de septiembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "SÚPER 8"



    TÍTULO: SUPER 8

    DIRECTOR: J. J. ABRAMS

    REPARTO: JOEL COURTNEY, RILEY GRIFFITHS, ELLE FANNING, GABRIEL BASSO, RON ELDARD, KYLE CHANDLER

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Al comienzo de "Super 8", en sus créditos, aparece el logotipo de la productora que Steven Spielberg poseyó durante las décadas de los ochenta y buena parte de los noventa. Es un guiño algo disimulado al espectador, con el que quiere dar a entender (como así se acaba demostrando después) que está ante una película similar a aquellas que él mismo produjo más de veinte años atrás, dirigidas a todo tipo de público, y que acabaron haciendo las delicias de grandes y pequeños, y marcando a toda una generación de chavales. De entre estas películas, cabría destacar títulos como "Los Goonies - The Goonies, 1985", "El secreto de la pirámide - Young Sherlock Holmes, 1985", o "Gremlins - Gremlins, 1984", sin descuidar sus propios largometrajes, como la serie de Indiana Jones o, en este caso, la más que parecida "ET. El extraterrestre - E.T., 1982". Ahora bien, con "Super 8", partiendo de un planteamiento similar al de estos films mencionados, es otro director, el cada vez más interesante J.J. Abrams, quien recupera ese universo de ilusión e historias fantásticas en las que valores como la amistad, la lealtad y el amor paterno acaban siendo los pilares maestros del argumento.


    A mediados de la década de los setenta, en un pequeño pueblo norteamericano, un grupo de amigos planean rodar una película de zombies durante sus vacaciones estivales. Durante el rodaje de una de las secuencias, en una estación de tren, son testigos de un espectacular accidente en el que una furgoneta hace descarrilar a un tren militar, de forma aparentemente deliberada. Los niños, asustados por el suceso, huyen con rapidez del lugar, llevándose consigo la cámara. Sin embargo, una vez en casa, se dan cuenta de que la cámara ha grabado imágenes de una misteriosa criatura saliendo de uno de los vagones y escapando. Desde ese momento, comenzarán a producirse extrañas situaciones en el pueblo, como es el caso de desapariciones de varios ciudadanos, así como de material eléctrico, y grandes y misteriosos destrozos.


    Realmente curioso como una película como "Super 8" tiene impresa a fuego la huella tanto de su director (Abrams) como de su productor (Spielberg). Visualmente, es inconfundible el estilo de Abrams, con esos planos en ángulos aberrantes y esas panorámicas con contraluces variados en las que las luces parecen deslumbrar al espectador con los brillos que aparecen por detrás de los protagonistas. Y, por otro lado, la trama del film no puede ser más spielbergiana, con la presentación de ese grupo de niños, amigos hasta la muerte, en la que el sentido de la amistad y el compañerismo se ve enfrentado a una situación que los acaba sobrepasando por completo, pero que no hace desfallecer lo más mínimo ese mismo sentimiento de fraternidad incondicional.


    Ahora bien, si ya comentábamos al principio que con "Super 8" se ha procurado recuperar parte del espíritu de las películas de aventuras de los años ochenta, no es menos cierto que también contiene muchos de los tópicos y clichés que también se encontraban en aquellas. Por poner un ejemplo, el ejército estadounidense vuelve a presentarse como el malo de la función, lleno de soldados despiadados capaces de matar a quien se interponga en su camino con tal de dar caza al alienígena. Además, la unión de los protagonistas infantiles es tan excesivamente fuerte que casi acaba resultando ridícula por momentos (ver el rescate de Lucy en la guarida del monstruo), y la descripción de los personajes adultos también acaba por convertirse igual de simple -el recuerdo de la madre ausente, la incapacidad de los padres para creer lo que les cuentan sus hijos hasta que lo ven con sus propios ojos...-.


    En lo que concierne al resto, el largometraje, por fortuna, está dotado de un sentido del ritmo de lo más acertado, que toma de la mano al espectador desde la primera parte (en la que se describe tan solo el día a día de los niños en su pueblecito -también el típico pueblo en el que nunca pasa nada destacable-), haciendo interesantes conversaciones del todo banales entre chavales, hasta la última parte de la película, cuando se convierte en una cinta de acción muy bien rodada. Los efectos especiales, sin ser nada revolucionarios, sí que son convincentes (la secuencia del descarrilamiento del tren es impresionante, así como el ataque del monstruo a un autobús en el que se encuentran arrestados los críos), y la música compuesta por el oscarizado Michael Giacchino consigue tanto conmover en los momentos más tiernos y distendidos, como poner en tensión durante las secuencias más misteriosas. Así pues, "Super 8", casi con toda probabilidad, no acabará entrando a formar parte de aquellas películas "fetiche" de los ochenta, pero como candidata no está nada mal, y como pasatiempo entretenido y bien hecho tampoco.



  • MR. HYDE DICE:

  • No podía ser otra persona aparte de Spielberg quien se encontrara detrás de esta película. Quienes, como yo, tuvieron la suerte de disfrutar durante su niñez con las pelis más infantiles (que, vistas a día de hoy, tampoco es que sean sólo para críos) como "Los Goonies" o "ET. El extraterrestre" (ésta última siempre me ha parecido un poco bodrio, pero bueno), se darán cuanta en seguida de que "Super 8" va exactamente por el mismo camino. Es como si hubieran querido rescatar aquel tipo de películas a lo "Cuenta conmigo - Stand by me, 1986" en la que los protagonistas son un puñado de críos a los que, durante una época de vacaciones, acaban viviendo la aventura más grande de su vida, llena de peligros, situaciones límite y cosas por el estilo.


    La peli se deja ver sin ninguna complicación. De hecho, se agradece que no sea una película de monstruos pura y dura, sino que los protagonistas indiscutibles son los chavales -actores geniales cada uno de ellos, por cierto- y, que es el bicho de turno el que se acaba metiendo casi de improvisto en sus vidas. Que nadie se crea tampoco que toda la peli se trata de una especie de Godzilla reventando el pueblo, que tampoco van por ahí los tiros. Es más, cuando la acción se centra en el grupo de amiguetes y en cómo tienen la intención de rodar su propia película, acaba siendo de lo más simpático, pero no por el hecho de hacer la peli, sino por esa simpatía que despierta ver a un grupo de niños con sus ilusiones infantiles, con el apoyo incondicional que parecen prestarse todos, y con las tonterías típicas de la niñez, por las que seguro que todos hemos acabado pasando en algún momento.


    Todo eso está de lo más bien contado en la peli, y ni resulta aburrido ni deseas desesperadamente que aparezca ya el bicharraco de turno para que empiece a destrozarlo todo. Ahora, por otra parte, todo lo relacionado con la intervención del ejército y la caza del monstruo está hecho de coña. El asedio que hace el ejército de los nasíos pa matá es brutal, y casi acaban destrozando más ellos el pueblo a cañonazos que el pobre alien. Lo que son las cosas, que parece que tampoco se va mucho de la realidad, ¿no?


    En fin, pues como ya os digo, sin ser ninguna maravilla, sí que merece la pena ver "Super 8" en cine por un par de motivos, principalmente. El primero es porque os aseguro que sentiréis como una especie de nostalgia al ver una peli que os recordará seguro a ese tipo de historias con las que crecimos, y siempre es bonito ver algo bueno que te haga pensar en aquellos días. El segundo es que la peli de por si es de lo más entretenida, con un ritmo estupendo y una historia que, aunque sabes que es imposible por completo, acaba enganchando y no se hace aburrida en ningún momento. Si, además de distraer, te trae buenos recuerdos, creo que la peli acaba cumpliendo más que de sobra con sus intenciones.





    viernes, 2 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CÓDIGO FUENTE"



    TÍTULO: CÓDIGO FUENTE


    DIRECTOR: DUNCAN JONES


    REPARTO: JAKE GYLLENHAAL, MOCHELLE MONAGHAN, VERA FAMIGA, JEFFREY WRIGHT


    DURACIÓN: 90 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: INTRIGA - CIENCIA FICCIÓN


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras un debut en la dirección de largometrajes más que satisfactorio desde un punto de vista crítico, Duncan Jones, hijo del famoso cantante David Bowie, ha apostado para su segundo trabajo tras las cámaras por una original historia cuya mezcla de ciencia ficción y película de intriga ha acabado siendo una de las más gratas sorpresas del año.


    El capitán de las fuerzas aéreas Colter Stevens (Gyllenhaal) se despierta repentinamente a bordo de un tren. No sabe cómo ha llegado hasta allí ni quién es la mujer que le habla como si le conociera de toda la vida (Monaghan), y que le llama por otro nombre. Sin embargo, a los ocho minutos de despertarse, el tren vuela por los aires, provocando una devastadora explosión. Stevens recobra entonces el conocimiento en el interior de una especie de cápsula, y la teniente Goodwin (Famiga) y el doctor Rutledge (Wright) le informan de que está participando en un experimento código fuente, consistente en revivir los últimos ocho minutos de vida de una determinada persona. Su misión, en este caso, consiste en utilizar esos ocho minutos para averiguar quién colocó la bomba en el tren, dónde se encontraba el artefacto, y cuál era el objetivo del terrorista. Desde ese momento, Stevens se ve inmerso en una carrera contrarreloj, ya que el mismo terrorista que ha hecho saltar por los aires el tren, está planeando ejecutar otro atentado.


    Tal y como se puede deducir de su argumento, cuando hablamos de "Código fuente" como una película de ciencia ficción, no nos estamos refiriendo en absoluto a las típicas de naves espaciales y alienígenas. Para nada. Es más, casi resulta un verdadero placer comprobar que se pueden hacer películas de este género sin caer en aquellos tópicos más utilizados y, al mismo tiempo, realizar un film tan entretenido o más. En lo que a "Código fuente" se refiere, la base argumental de la película contiene, de entrada, los ingredientes necesarios para considerarla una propuesta de lo más atractiva si bien, no obstante, es gracias a la acertadísima dirección de Duncan Jones que el largometraje consigue atrapar al espectador durante sus ajustados noventa minutos. Por supuesto, sería injusto no alabar también el trabajo del célebre montador Paul Hirsch, quien ha utilizado su experiencia en el montaje de otras películas de ciencia ficción y acción (Hirsch es el montador de la primera trilogía de "La guerra de las galaxias", así como de la mayoría de películas de Brian de Palma) para dotar a "Código fuente" del ritmo tan trepidante que mantiene desde los primeros minutos.


    No obstante, es una lástima que, argumentalmente, el film acabe perdiendo gas a grandes pasos durante el último tercio de película, donde el hilo de la historia parece acabar diluyéndose entre otras sub-tramas que no aportan demasiado al conjunto que se ha ido desarrollando hasta ese momento, por mucho que contribuyan a justificar el final del largometraje. Esto provoca que toda la novedad e intriga que se ha ido creando durante los minutos previos pierda parte de su efectividad aunque, no por ello deje de resultar menos interesante.


    En resumidas cuentas, "Código fuente" acaba siendo una película de ciencia ficción muy bien hecha, con una realización sólida que se traduce en un ritmo trepidante, y con una historia que engancha y provoca que el espectador tenga ganas de saber más. Así pues, acaba convirtiéndose en una de las ofertas más aconsejables de los estrenos en videoclub de la semana. Intrascendente, pero muy recomendable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ya tenía ganas de que saliera esta peli en videoclub. No tuve ocasión de verla cuando salió en el cine, y había oído hablar muy bien de ella, diciendo que era muy original, que estaba bien y tal. Ayer, por fin, la pude ver y reconozco que, sin ser el no va más de la originalidad, sí que es cierto que está de lo más entretenida, y que la idea de arranque es bastante novedosa. Al principio, no tienes muy claro de qué va el asunto, y te sientes un poco como el protagonista, que va averiguando su objetivo casi al mismo tiempo que tú. Ya sabes, de entrada, que ésta es una peli de ciencia ficción, así que tampoco te acaba sorprendiendo mucho descubrir que todo se trata de una especie de programa informático que te permite revivir los últimos ocho minutos de vida de una persona determinada.


    Ahora bien, lo que te atrapa de la peli es saber que, una vez que ya te han contado en qué consiste el experimento, el resto de película es una enorme contrarreloj en la que el protagonista cada vez tiene menos oportunidades para encontrar la bomba del tren, al terrorista, y la forma de evitar que se produzcan más atentados. En cada una de las vueltas del protagonista a esos últimos ocho minutos, avanzas tú junto a él para saber qué piezas de ese puzzle le quedan por descubrir. Es como una especie de juego interactivo en el que ya sabes lo que tiene y no tiene que hacer, haciendo que interese muchísimo imaginar cuál será la mejor forma de averiguar quién de todos los pasajeros es el terrorista y cómo se las apaña para detonar la bomba.


    Toda esa parte es cojonuda, muy muy muy interesante, siempre y cuando hayas aceptado antes las reglas del juego. Si, de entrada, te parece un disparate que alguien sea capaz de devolver a una persona a los últimos instantes de vida de otra diferente, pues mejor que te ahorres el tiempo y el dinero, y te decantes por otra peli. Ahora bien, la última parte de la peli, por desgracia, no se encuentra a la altura del resto. Cuando empiezan a descubrir los entresijos del funcionamiento del experimento (todo lo relacionado con la situación real del protagonista), la cosa se vuelve ya demasiado fantástica, y como que pierde un poco de garra, como si la flautada que se les ocurre no encajara con el ritmo de intriga que habían mantenido hasta el momento. Todo ello, concluye con un final excesivamente feliz. Seamos sinceros, "Código fuente" es una de esas pelis en que casi estaría justificado que el final no fuera ni perfecto ni feliz y, en vez de eso, apuestan por dejar contento a todo el mundo cosa que, a mí, no me ha terminado de convencer.


    Por eso, prefiero quedarme con el resto de la película, donde la intriga se antepone a lo fantástico, y donde estás que pierdes el culo por desear que el prota consiga detener el atentado a tiempo (paradójicamente, sabes de sobra que es algo imposible porque éste ya ha tenido lugar), y pillar al malo de turno. En lo que se refiere a los actores, no lo hacen mal, pero tampoco es que tengan ocasión de lucirse demasiado. Reconozco que el Jake Gyllenhaal este, al que siempre he visto demasiado "blandito" -ni de coña me lo creí haciendo de príncipe de Persia-, pero aquí no lo hace nada mal. Por otra parte, los efectos especiales son un poco cutrillos, sobre todo en lo que se refiere a las diferentes explosiones del tren, donde se nota al kilómetro que es algo hecho por ordenador. Pero vamos, son detalles que tampoco tienen mayor relevancia, ya que la intención de los que han hecho la peli parece ser querer centrarse, por encima de todo en la intriga que tiene la historia. Y, a ese respecto, la verdad es que la peli se sale. Desde luego, es una buena opción para pasar distraída hora y media (la peli tampoco da para mucho más) este fin de semana si la veis entre las pelis que han salido en alquiler. A mí, al menos, me ha gustado y me ha hecho pasar un buen rato, que es de lo que se trata.





    jueves, 1 de septiembre de 2011

    CINE ACTUAL: "MUNICH"


    TÍTULO: MUNICH

    DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

    REPARTO: ERIC BANNA, DANIEL CRAIG, GEOFFREY RUSH, MATTHIEU KASSOVITZ, CIARAN HINDS

    DURACIÓN: 164 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: DRAMA POLICÍACO

  • EL DR. JEKYL DICE:

  • 1972. Durante la celebración de las olimpiadas de Munich, un grupo de terroristas palestinos conocido como septiembre negro secuestra a un grupo de atletas israelíes, a los que toma como rehenes para que se cumplan sus exigencias. Sin embargo, todos los atletas acaban siendo asesinados. Es entonces cuando el Mossad israelí decide poner en funcionamiento una misión consistente en encontrar a los cerebros de esta trama y ejecutarlos. La misión recae sobre los hombros de Avner (Bana), uno de sus mejores agentes quien, acompañado de los agentes Steve (Craig), Carl (Hinds) y Robert (Kassovitz), cada uno especialista en su campo: Steve es un pistolero a sangre fría, Carl es quien recopila información, y Robert es el experto en explosivos. Así pues, este comando acaba planificando y ejecutando el asesinato de los cerebros del atentado de Munich. No obstante, la situación se acaba volviendo en su contra cuando, el servicio de inteligencia palestino decide, a su vez, liquidar a los "vengadores" del Mossad.


    Casi con toda probabilidad, "Munich" es la película más polémica de Steven Spielberg. No porque el genial director haya hecho como otros compañeros de profesión y haya decidido salirse de los cánones establecidos para escandalizar a las audiencias, sino más bien porque, con esta película, ha querido meter el dedo en una llaga en la que parece no acabar de tener claro del todo la parte de la que ponerse, el punto de vista con el que simpatizar para, con posterioridad, transmitirlo al público y que éste, entonces, decida si está de acuerdo con ello o no. Aquí, Spielberg, apoyado en un guión, por otra parte excelente, de Eric Roth y Tony Kushner, se limita a describir las acciones tal y como presuntamente sucedieron: la acción pasa del secuestro de los atletas a su asesinato (aunque éste sólo es mostrado al final del largometraje) y, de aquí, a la preparación de la misión de venganza y ejecución de la misma. Sin embargo, da la sensación de que Spielberg, con el fin de mantenerse en una posición neutral, no ha querido ni humanizar el comportamiento de los "vengadores" (gran acierto, por otro lado) ni, por supuesto, defender a los responsables de semejante masacre.


    Uno de los elementos que más llama la atención de "Munich" es la gran diferencia existente entre su propio argumento y la facturación del film. Mientras que el guión se empeña en plasmar a los personajes principales de una forma un tanto ambigua (acaba siendo muy complicado identificarse con ninguno de los protagonistas), estéticamente la película es impresionante. No sólo por la acertadísima ambientación de la década de los años 70, sino por cómo están planificadas las secuencias (principalmente, aquellas en que se perpetran los asesinatos: la explosión de una bomba en una habitación de hotel que casi acaba con la vida de Avner, la ejecución de uno de los responsables en el portal de su casa, la explosión de otro artefacto en la que Carl tiene que intervenir para que el atentado se salde con éxito...), montadas y fotografiadas. Además, a la estupenda labor de Spielberg como director, Michael Kahn como montador y Janusz Kaminski como director de fotografía, otro de los grandes aspectos del largometraje es la melancólica música compuesta por el inmenso John Willliams. Las diferentes set pièces compuestas tanto para los asesinatos como para los momentos "de paz" son magistrales.


    Así pues, podemos acabar concluyendo que "Munich", si bien podría encontrarse entre las mejores películas de Steven Spielberg como director (labor maestra), no es de las más "bonitas" de su extensa filmografía como, por ejemplo, sí lo son "La lista de Schindler - Schindler's list, 1993" o "Salvar al soldado Ryan - Saving private Ryan, 1998", por citar dos de sus cintas menos fantásticas y más violentas. "Munich" es un largometraje que, a pesar de su duración, no se hace aburrido, pero que deja con una sensación de frialdad e indiferencia que el espectador no se esperaba encontrar.



  • MR. HYDE DICE:

  • Vale, a ver cómo me explico para que entendáis por dónde voy... Probaremos a base de preguntas: ¿Es "Munich" una buena película? Sí, sin duda. ¿Está bien hecha? De que te cagas. ¿Te gustó? Pssseeee... pues no mucho, la verdad. ¿Es porque se hace aburrida? No, no es nada aburrida, y eso que casi dura tres horas. El problema de "Munich", así a bote pronto, son dos. El primero es que quiere abarcar mucho, toca demasiadas teclas, sin centrarse en un tema en particular (de la matanza de los atletas israelíes pasa a toda la venganza contra los palestinos involucrados en la masacre y, luego, a la vendetta de los propios palestinos), ni decantarse en favor de una posición. Aquí, el amigo Estéban está claro que condena el atentado, pero da la sensación de que le parece de lo más bien que después, los espías israelíes les den matarile a los palestinos responsables. Hombre, pues ni una cosa ni otra, ¿no? Vamos, digo yo.


    En segundo lugar, los personajes principales, son casi todos unos hijoputas de cuidado. Y es que se supone que los hipotéticos héroes de la función son los que tienen que ejecutar la venganza a tiro y bombazo limpio contra los cerebrines que idearon el atentado. Con lo cuál, ya es bastante complicado hacer ver que uno es el bueno: el equipo de espías israelí no duda en disparar a bocajarro o volar medio hotel de un castañazo para cargarse a estos objetivos, así que ya me diréis qué simpatía se les puede tener. Y más cuando saben que en cada atentado se pueden llevar a otros inocentes por delante (así se ve en una de las primeras secuencias en las que eliminan a un objetivo, cuando ven que quien contesta al teléfono que está conectado a una bomba es una niña, hija del tipo al que le tienen que dar matarile).


    Pero ya os digo que la cosa es rara. Es como si Spielberg se hubiera empeñado en hacer una peli en que los malos son asquerosos, pero los buenos tampoco se quedan atrás. Y eso, al menos a mí, me desconcierta. No hay ningún personaje que te caiga realmente bien: Avner, que se supone que es el héroe principal, tiene los cargos de conciencia cuando ya se ha cargado a casi todos los que le han mandado (y el canguelo que le entra es por lo que les pueda pasar a los suyos, no porque considere que lo que ha hecho está mal, que también hay que joderse); a Steve se la pela casi todo, y no tiene ni el más mínimo escrúpulo en cumplir las órdenes a rajatabla sin plantearse si es lo correcto o no (comprendo que son soldados y que ellos deben acatar las órdenes sin más, pero también se podían haber molestado en describirlo con un lado más humano, digo yo); de Carl no se puede decir mucho más -basta ver la escena en que empuja al objetivo hacia el interior de la habitación es en la que está la bomba para que muera, así a lo burro, para darse cuenta de qué palo va el colega-; y ya la gota que colma el vaso la pone Robert, que es el único que parece querer transmitir el mensaje de la película -la violencia engendra sólo más violencia-, pero que lo suelta muerto de miedo después de haber fabricado los bombazos que revientan a todos los malos (se lo podía haber pensado antes, ¿no?).


    En fin, ya os digo que la cosa es un poco desconcertante. Si lo que Spielberg quería demostrar es que las malas acciones no se deben combatir nunca con malas acciones, pues vale, pero tampoco hacían falta casi tres horas de película para ello. Si lo que quería era hacer un alegato en favor de la paz, pues a mí me parece que está tan disimulado que hay que ser muy espabilado para darse cuenta. Y, si lo que quería era hacer otra defensa en favor del pueblo israelí, pues vale, pero también empieza a ser cansino. En resumen, que "Munich", aunque es una peli que está muy bien hecha, acaba resultando prescindible. No aporta gran cosa y, en el camino, parece dejarse unas cuantas cosas que deberían haber quedado más claras en la película o, directamente, no haber aparecido. "Munich" es una leve decepción provocada por el contraste entre una peli que está muy bien rodada (la música, el ritmo y todo eso), pero que carece de lo que uno espera encontrarse.



    miércoles, 31 de agosto de 2011

    CINE DE LOS 90: "HEAT"


    TÍTULO: HEAT

    DIRECTOR: MICHAEL MANN

    REPARTO: AL PACINO, ROBERT DE NIRO, VAL KILMER, TOM SIZEMORE, JOHN VOIGHT, NATALIE PORTMAN, AMY BRENNEMAN, ASHLEY JUDD

    DURACIÓN: 165 min.

    AÑO: 1995

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Michael Mann no es sólo uno de los realizadores del cine moderno más brillantes que existen sino que, también, el responsable de varias de las películas más sorprendentes (y de género más variado) de los últimos años. Empezando por su versión de "El último mohicano - The last of the Mohicans, 1992" -más recordada por su monumental banda sonora que por la belleza de sus secuencias-, pasando por la intensa "El dilema - The insider, 1999" y culminando con "Collateral - Collateral, 2004" y "Enemigos públicos - Public enemies, 2009". En cada uno de estos largometrajes, la huella de Mann es inconfundible, no sólo por su habilidad para combinar argumentos puramente épicos con estéticas actuales, sino también por la extraña belleza de cada plano. Sin embargo, si hay un mérito en especial que atribuirle a Mann, es el de haber logrado realizar una de las mejores películas policíacas de la historia del cine, y que será recordada por el descomunal tour de force de sus principales protagonistas, así como por su original visión del mundo de la delincuencia y de la planificación de un atraco (la función del director italiano de fotografía Dante Spinotti, con ese contraste de luces azuladas y sombras es soberbio).


    Una banda de atracadores asalta un furgón blindado. La consecuencia son varios millones en bonos robados a un magnate relacionado con la mafia y varios guardas muertos. El encargado del caso es el teniente Vincent Hanna (Pacino), quien acaba averiguando que la banda de Nick McCauley (De Niro) parece ser la responsable, por lo que organiza un amplio dispositivo policial dedicado a seguir y espiar los movimientos de McCauley y su banda, entre los que se encuentran Chris Shiherlis (Kilmer) y Michael Cheritto (Sizemore). Al mismo tiempo, mientras McCauley prepara el que quiere que sea su último golpe con la ayuda de Nate (Voight), conoce en una cafetería a una joven llamada Eady (Brenneman) de la que se enamora. A partir de ese momento, la combinación de la preparación de atraco a un banco con la investigación policial y la venganza planificada por el mafioso al que McCauley ha atracado, terminará siendo explosiva.


    Dentro de la multitud de propuestas que han surgido dentro del género de films "de policías y ladrones", casi con toda probabilidad, "Heat" sea la película definitiva. Y es que la cinta de Michael Mann lo contempla absolutamente todo: desde la preparación del golpe por parte de los delincuentes -y las correspondientes investigaciones por parte de las unidades policiales-, hasta un análisis detallado de las razones que motivan a los criminales a actuar de la forma en que lo hacen, pasando por mostrar también la vida de los personajes cuando se ocupan de los asuntos cotidianos que nada tienen que ver con los delitos. Esto queda demostrado a la perfección en numerosas secuencias, como aquella en la que McCauley entra en su piso, casi vacío de muebles, lo que refuerza aún más la sensación de soledad del personaje; o todo lo relacionado con los asuntos familiares de Hanna (su tercera mujer y su hijastra). De hecho, uno de los momentos más hilarantes del largometraje es aquel en que el equipo de policías de Vincent Hanna espía a la banda de McCauley mientras éstos últimos salen de un restaurante, donde las conversaciones y ambiente distendido contrasta con la imagen que se proyecta siempre de las bandas de delincuentes. Por no hablar del tiempo que se toma la historia para desarrollar las respectivas historias amorosas, que involucran a los principales personajes de ambos bandos.


    Pero, evidentemente, si hay algo por lo que "Heat" sienta precedente, más allá de lo dicho, es por la impresionante secuencia del tiroteo. Alejándose de un estilo más actioneer, o del montaje casi histérico de los blockbusters veraniegos (plagados de planos que no duran más de tres segundos), dicha secuencia comprende casi diez minutos de pura acción, planificada y ejecutada con una maestría desbordante: los coches no explotan con cada disparo, las balas envuelven a los criminales por todos los lados, limitando así su posibilidad de escape, y la determinación de éstos últimos a la hora de abrir fuego es heladora. Pero, como ya apuntamos, se trata no tanto del contenido sino de la forma. Desde el primer segundo en que da comienzo el atraco al banco, hasta que el tiroteo acaba con la muerte de uno de los ladrones, el espectador a penas tiene tiempo para respirar, viéndose inmerso junto con el resto de personajes en uno de los mejores tiroteos jamás rodados.


    Afortunadamente, el resto del film se encuentra a la altura de estos momentos destacados. El guión contiene la brillantez suficiente como para desarrollar una compleja trama de traiciones y violencia que abarca a un número considerado de personajes y, gracias a la espectacular dirección de Mann, al espectador le resulta fácil seguir el hilo argumental, a pesar de las variadas sub-tramas que se van sucediendo. Así pues, casi se agradecen las pausas que le conceden la imposible historia de amor entre McCauley y Eady, o los momentos en que Hanna se debe ocupar de labores de investigación de campo o, simplemente, en las escenas domésticas en las que trata de salvar su tercer matrimonio.


    En resumidas cuentas, "Heat" es una película excelente, digna del mejor cine policíaco y de estudio para saber lo que debe ser una buena película de policías y ladrones. El reparto es excelente en su totalidad (ya sólo por la oportunidad del cara a cara entre dos monstruos de la interpretación como Al Pacino y Robert de Niro, merece la pena verla), y el guión es tan inteligente como fascinante. Y, por lo que respecta a la realización, pues poco más de lo ya dicho: que "Heat" acaba siendo un espectáculo con mayúsculas, largo pero entretenido. Una lección de cómo hacer buen cine, sin tener que volver la mirada a los clásicos.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Guau, qué pasada de peli! Brutal por donde se mire, de esas que te dejan clavado desde que empieza (con ese atraco al furgón blindado cojonudo) hasta su final (impresionante en el hotel donde se encuentra un testigo protegido, y algo más flojo en las pistas del aeropuerto, donde tiene lugar el duelo final). Pero vamos, que no me diga nadie que no es para recordar la conversación en la cafetería entre Al Pacino y Robert de Niro. Son los únicos cinco minutos de casi tres horas de duración en que los dos aparecen juntos, cara a cara. Y los diálogos son de los que quitan el hipo, de los que hacen que no se oiga ni una mosca porque todo el mundo está al tanto de lo que se habla.


    Las secuencias de acción (el atraco del principio, el asalto al banco con ese tiroteo brutal, los ajustes de cuentas entre delincuentes) son tan estupendas como la misma preparación de los "golpes" que dan los malos. Es cierto que la peli pierde un poco de gas cuando al director le da por contar la vida, obra y milagros de los protagonistas (casi uno acaba sabiendo la talla de calzoncillos de De Niro, o cuántas veces jiña Al Pacino). Pero vamos, que se le perdona rápidamente, porque el resto de la película -los diálogos no tienen desperdicio, con esas entradas constantes de personajes a cascoporro- mantiene el listón pero que muy alto.


    Y lo más curioso es que todo ni es blanco ni negro: ni los delincuentes son tan malos como aparentan, ni los policías son unos santos. De hecho, es como si hubiera cabida para todo: para los que acaban redimiéndose, hasta los que mueren con las botas puestas -porque no pueden comportarse de otra manera, o porque deciden hacerlo deliberadamente-, pasando por el policía que debería predicar con el ejemplo y no lo hace (no digo quién es quién para no joderos la peli, aunque lo del poli es bastante evidente).


    Es una peli que aconsejo en serio que veáis. Es larga, sí, porque dura casi tres horas, pero ya os digo que nunca habéis visto una película mejor (ojo, digo mejor, no que os guste más) de cine de polis y cacos. Para ver y recordar.





    martes, 30 de agosto de 2011

    CINE DE LOS 80: "OFICIAL Y CABALLERO"


    TÍTULO: OFICIAL Y CABALLERO

    DIRECTOR: TAYLOR HACKFORD

    REPARTO: RICHARD GERE, DEBRA WINGER, LOU GOSSET JR., DAVID KEITH, LISA BLOUNT

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 1982

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay películas cuya influencia posterior es casi más curiosa que el éxito alcanzado en el momento de su estreno. En el caso de "Oficial y caballero", el film no sólo supuso la consagración como estrella sexy del momento de su principal protagonista, Richard Gere (tras un intento similar en la correcta pero algo fallida "American gigoló - American gigolo, 1980"), sino también la presentación de un "oficio" tan duro como el ingreso en los cuerpos de la marina norteamericana, contemplado desde un punto de vista atractivo, e incluso romántico. De hecho, unos pocos años más tarde, es exactamente lo que sucedió con otra película de temática similar, "Top Gun. Ídolos del aire - Top Gun, 1986", consiguiendo también de un plumazo lograr ambos objetivos.


    En lo que concierne a "Oficial y caballero", la historia comienza con el alistamiento en las fuerzas de la marina estadounidense de Zack Mayo (Gere), un hombre atormentado por la vida errante que ha tenido que mantener junto a su alcohólico padre, también militar. Cuando llega a la academia, entabla amistad con otro joven llamado Sid Worley (Keith), quien ha decidido ingresar en el ejército para seguir los pasos de su padre y de su difunto hermano. Mayo también se topará con la dureza del sargento Foley (Gosset Jr.), el inflexible instructor de los cadetes, quien entabla una malsana e irregular relación con Mayo durante toda su preparación. Sin embargo, la actitud de Mayo, egoísta y oportunista, cambiará cuando conozca a una de las jóvenes locales, Paula (Winger), con entablará una apasionada relación.


    Uno de los grandes aciertos de "Oficial y caballero" fue mostrar las dos caras del típico héroe de la cinta. Su protagonista comienza siendo un rebelde indomable pero, conforme avanza la acción del largometraje, el espectador asiste a su inevitable transformación en un hombre de provecho, gracias tanto a la dureza del ejército (aquí visualizada como una metáfora de lo que supone adquirir compromisos y ser consecuente con ellos a la hora de cumplirlos), como al amor de la protagonista femenina (quien le aporta a Mayo las dosis de dulzura y estabilidad emocional de las que carecía hasta ese momento). Evidentemente, la mezcla de estos dos ingredientes y la acertada dirección de Taylo Hackford consiguen hacer que el film cumpla plenamente su objetivo, al lograr conmover a la vez que intrigar, y emocionar al tiempo que identificarse al público con la pareja protagonista. Además, este objetivo queda reforzado por el contraste entre dicha pareja y la formada por los personajes de Sid y Lynette (su novia), quienes no logran mantenerse a su altura -y, por consiguiente, acaban pagando las consecuencias-.


    A pesar de tener ya casi tres décadas, el tiempo ha tratado relativamente bien a "Oficial y caballero", si bien no resulta complicado gracias a una historia llena de tópicos, y acaramelada por el famosísimo tema Up where we belong, que supuso el toque definitivo para emocionar a las plateas con esta historia de amor y superación personal. Por lo demás, lo único que acaba siendo destacable son algunas pocas secuencias, como los constantes enfrentamientos entre el sargento Floey y Mayo (éste acaba siendo una figura más paterna que su propio padre, a pesar de la dureza de su relación -ver el enfrentamiento final, a golpes en un ring-) y, por supuesto, el plano final con el que cierra el largometraje, con ese Rochard Gere vestido con su uniforme de gala, llevando en brazos delante de todo el mundo a la mujer que ama. En resumidas cuentas, se trata de una película de buenas intenciones a la que tampoco cabe exigirle más.



  • MR. HYDE DICE:

  • Hace pocos meses, volví a ver esta peli (la primera vez fue cuando aún pululaban por el mundo las cintas de VHS) porque mi chica nunca la había visto, y no era plan que una de las pelis ochenteras por excelencia le fuera desconocida. Cuando acabó, supuse de inmediato qué es lo que hizo que esta peli fuera una de las más taquilleras del año: a las mujeres de medio mundo se les cayó la baba con el amigo Ricardo Gere. Así de fácil. Ni era por la peli en sí, ni por el tema, ni por los militares, ni puñetas en vinagre. Lo que pasó es que las puso a mil ver a Gere haciendo flexiones como un loco, sudando mientras se entrenaba, y medio en pelotas. Tal cuál. Aparte de eso, pues ya si la peli tenía su interés, aún mejor.


    Lo que son las modas... Seguro que si ahora vuelves a hacer la misma peli con el tío bueno de turno, las salas se vuelven a llenar. Pon tú al carapán ese de "Crepúsculo" haciendo el mismo papel, verás lo que es babear como una condenada. En fin, que me desvío de la cuestión. "Oficial y caballero" es una película que está bien, sin mayores entusiasmos, que no aburre y que te hace olvidarte del mundo durante un par de horas. Pero tampoco es que sea la leche, ni mucho menos. Digamos que tiene cosas que gustan y enganchan, y otras que sobran. Ahí va la explicación.


    Lo que gusta: no se limitan a presentar al prota como el típico tío guaperas, sino que el colega arrastra una frustración de cojones a sus espaldas, y ve en la marina (a la que tratan con mucho respeto) la posibilidad de redimirse y convertirse en alguien. Vale, un poco patriotero, pero no está mal. Además, las interpretaciones de todos los actores son estupendas, desde un Richard Gere dando el do de pecho, hasta un cojonudo Gosset Jr. haciendo de cabrón de forma brutal (no me extraña que se llevara el Oscar). Ahora bien, ¿os imagináis lo mismo en España? Que el pollo de turno se aliste en la legión para quitarse de encima la frustración... ¡Juas, juas!


    Lo que sobra: la historia de amor es demasiado pastelorra. De entrada, los dos protagonistas, ligan con sus respectivas chicas en dos segundos (vale que uno de ellos sea Richard Gere, pero en fin, seamos un poco más realistas); además, es como si tuvieran prisa por contarla, ya que pasan cuatro segundos desde que se acuestan por primera vez hasta que Gere sabe que lo suyo con la chica es para siempre, que están hechos el uno para el otro y bla bla bla. Vamos, que como se ve que tenían que extenderse más en la parte del entrenamiento militar, no tuvieron más remedio que recuperar el tiempo con la relación de pareja, y eso se nota al kilómetro. Aunque, en honor a la verdad, lo hacen con acierto: ponen un par de planos de puestas de sol, la canción esa que se hizo súper famosa cada dos minutos, a los dos en moto demostrando lo libres que se sienten, y asunto arreglado. Y de la historia del amigo de Gere que se quiere hacer militar porque le pesa el recuerdo de su hermano muerto, y todo lo que le acaba pasando con su novia, pues tres cuartos de lo mismo: que había que centrarse más en otras cosas y evitar que la peli durara siete horas.


    Por lo demás, ya os digo que es una peli que se deja ver, aunque acabe siendo mucho más agradable para ellas que para ellos. Si, al menos, la chica de turno fuera un pivón, no le desmerecería tanto pero, por muy buena actriz que sea Debra Winger, pivón lo que se dice pivón pues como que no. Pero vamo, pecata minuta, porque sería lo mismo con otra cara. Entretenida y poco más. Tampoco hay mucho más donde rascar. Eso sí, impagable el momento en que el instructor pregunta de dónde vienen a los pipiolos que acaban de llegar a la base, para acabar contestando: "¿De Texas? ¡En Texas sólo hay dos cosas: ganado y maricas! ¿Qué eres tú, muchacho? ¡No te veo cuernos, así que debes de ser marica!" Simplemente genial.





    lunes, 29 de agosto de 2011

    CINE CLÁSICO: "TENER Y NO TENER"


    TÍTULO: TENER Y NO TENER

    DIRECTOR: HOWARD HAWKS

    REPARTO: HUMPFREY BOGART, LAUREN BACALL, WALTER BRENNAN, DOLORES MORAN, DAN SEYMOUR

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 1944

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A pesar de que, a principios de la década de los cuarenta, Humpfrey Bogart ya contaba con una elaborada carrera dentro de la industria cinematográfica, no fue hasta su participación en "El halcón maltés - The maltese falcon, 1941" cuando causó sensación en las plateas de medio mundo con su interpretación de detective privado, papel que acabaría siguiéndole, desde ese momento, casi siempre como una sombra. Bien es verdad que su participación en posteriores largometrajes como "Casablanca - Casablanca, 1942", "El sueño eterno - The big sleep, 1946" o, incluso, "Cayo Largo - Key Largo, 1948", no haría sino reforzar esa imagen de duro galán de Hollywood y, entre todas ellas, "Tener y no tener" no es ninguna excepción.


    La historia acontece en la isla de Martinica, en mitad de la Segunda Guerra Mundial. Allí, Harry(Bogart) y su borrachín compañero Eddie (Brennan) se ganan la vida alquilando una cochamborsa embarcación a turistas que acuden a la isla, y que desean darse un paseo por sus aguas o, simplemente, ir de pesca. Un buen día, Harry recibe una jugosa proposición: sólo tiene que recoger un "paquete" en unas coordenadas precisas, bajo el más absoluto secreto, y entregarlo en una dirección concreta. Harry ve en esta oferta la posibilidad de abandonar la isla, acepta, aunque sin saber las consecuencias que tendrá el devenir de los acontecimientos. Además, Harry también se siente terriblemente atraído por una joven llamada Marie Browning (Bacall), que se ha hospedado en su mismo hotel a penas unos días antes, cosa que acabará de complicar aún más la delicada situación.


    Para hacernos una idea del "galán" al que interpreta Bogart, sólo hace falta decir que habla a las autoridades policiales con total indiferencia y recochineo, que a la "chica de la película" la llama flaca a secas y que, siendo un simple marinero con un oscuro pasado, es capaz de darles ciento y raya a cuantos tratan de interponerse en su camino. Propio también de los patrones del cine negro clásico son otros detalles como el hecho de que la policía se encuentre siempre al acecho en cuantas acciones emprende el protagonista (aunque el comisario sea siempre descrito como un buen tipo con el que el Bogart crea una especie de vínculo malsano de complicidad), o que la aparición de una mujer capaz de mantenerle verbalmente el pulso al héroe haga que éste caiga rendido a sus pies -si bien, nunca lo acabará reconociendo-.


    "Tener y no tener" es un film que es más recordado por los mordaces diálogos que recitan los personajes como si hubieran nacido con cada una de sus respectivas identidades en el largometraje (los cara a cara entre Bogart y Bacall o el inspector de policía son estupendos), que por la novedad del argumento. Es una película muy bien hecha, con una planificación y realización de lo más ajustadas que, en resumidas cuentas, acaba siendo un símbolo perfecto del gusto por los argumentos de este calibre, y que provocó la producción casi en masa de largometrajes de similares características. Cosa que, por otra parte, no quita para que la película sea entretenida y agrade a lo más fanáticos del cine clásico. Cosa fundamental para saber disfrutar en mayor medida de este film. Ah, y un último apunte: la película está basada en una historia de Ernest Hemingway.



  • MR. HYDE DICE:

  • Toma del frasco, el duro más duro de todo el cine dando candela de la buena a todo el que se le pone por delante. Y eso que el pollo aquí hace de barquero medio "rebelde", que si llega a hacer de policía, no deja ileso ni al apuntador. Buah, esto eran tíos duros de verdad, y no las versiones descafeinadas que hay ahora. Ahora bien, si me apuráis un poco, por mucho que ésta sea una de las obras más destacables del cine negro clásico, también creo que las cosas están un pelín metidas con calzador. Después de ver a Bogart en "El halcón maltés" y en "Casablanca", da la sensación de que con "Tener y no tener" quisieron hacer un refrito de estas dos pelis. Porque vamos, eso de que Bogart haga temblar hasta al más pintado, teniendo en cuenta que su personaje es un don nadie que sólo tiene una mierda de barca turística, por muy a favor de los rebeldes que esté, no tiene sentido la historia si se toma desde este punto de vista.


    Pero, claro, eso a nadie le importa, siempre que el tío demuestre que es el más macho de todos. Digamos que "Tener y no tener" es como una versión un poco temprana de "El sueño eterno" donde Bogart sí que hace de detective privado, y hay también muertos y mujeres fatales poniéndole ojitos, como Dios manda. Pero bueno, por lo que respecta a "Tener y no tener" es una peli que se deja ver pero que, por desgracia, ha envejecido un huevo. Supongo que es algo bastante evidente y muy propio de las películas de cine clásico (por mucho que haya algunas que demuestren lo contrario), pero claro, son cosas que chocan y resultan poco creíbles vistas a día de hoy.


    Desde el principio, está claro que están a punto de contarte una historia de intrigas y espías, como bien sabían hacer en aquellos años. Sabes que Bogart, por unas cosas u otras, acabará pringado hasta las cejas, y que la típica tía buena peligrosa de pelotas (cojonuda la Lauren Bacall de esta peli, sobretodo cuando le pone morritos y le suelta "Estaré al final del pasillo, sílbame si me necesitas. Sabes silbar, ¿no? Sólo tienes que juntar los labios y soplar." Uf, se me ponen los pelos como escarpias sólo de recordar lo grande que está en ese momento), acabará dándole más de un dolor de cabeza, si no cambiando su forma de ver las cosas -ambas cosas suceden en esta peli-.


    Por lo demás, pues poco más que añadir. Que la peli es interesante, pero que más que por su propia calidad (insisto: seguro que brutal para la época, pero a día de hoy más desfasada que las corbatas de Carrascal), "Tener y no tener" destaca por su halo de peli de clásica de culto, de esas que, cuando hablas de ellas, dices: "sí hombre, de las que hacían Bogart y Bacall". Y si el colega a quien se lo cuentas sabe un mínimo de cine, ya sabe de qué estás hablando. El argumento tiene su miga y engancha, todos los personajes -hasta los malos de turno- resultan simpáticos y, en resumen, permite que pases un buen rato en compañía de dos de los mayores iconos que ha parido la historia del cine.



    domingo, 28 de agosto de 2011

    CINE EN CARTEL: "MANUALE D'AMORE 3: LAS EDADES DEL AMOR"


    TÍTULO: MANUALE D'AMORE 3: LAS EDADES DEL AMOR

    DIRECTOR: GIOVANNI VERONESI

    REPARTO: ROBERT DE NIRO, CARLO VERDONE, MONICA BELLUCCI, RICARDO SCAMARCIO, VALERIA SOLARINO, LAURA CHIATTI, DONATELLA FINOCCHIARO, MICHELE PLACIDO

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cuando se estrenó, en 2005, la primera parte de "Manuale d'amore", la reacción del público y la crítica no pudo ser más unánime. No sólo se convertía en uno de los films italianos más taquilleros del momento, sino que acababa cosechando un auténtico aluvión de premios. La premisa, desde luego, no podía ser más innovadora: mostrar diferentes perspectivas y fases del amor a través de diferentes historias cuyos protagonistas se cruzaban entre ellos. Un par de años más tarde, se estrenó la inevitable secuela, la cuál, si bien es cierto que resultaba ser una película de lo más simpática, no llegaba a alcanzar la calidad de su predecesora, aunque el barrido de la taquilla que produjo fue evidente. Ahora, tras cuatro años, desde la llegada de la segunda parte, llega a las carteleras españolas la tercera parte, procurando aportar alguna que otra novedad a los planteamientos que ya habían desarrollado las dos partes anteriores.


    En esta ocasión, son tres los capítulos que componen la película. En el primero, "Juventud", Roberto (Scamarcio) es un joven abogado a punto de casarse con su novia Sara (Solarino), que debe desplazarse a un pueblecito de la Toscana para cerrar un acuerdo con unos ancianos. Sin embargo, cuando llega al pueblo, conoce a sus particulares habitantes y se enamora de Micol (Chiatti), una joven tan seductora como alocada. En el segundo capítulo, "Madurez", Fabio (Verdone), un famoso periodista, casado y padre una hija, cae en las redes seductoras de Eliana (Finnochiaro), quien hará lo imposible por retenerle a su lado. Por último, en el tercer capítulo, Adrian (De Niro) es un profesor estadounidense jubilado, amigo de Augusto (Placido), el portero del edificio. Será entonces cuando la inesperada llegada de la hija de Augusto, Viola (Bellucci), provocará más de una situación comprometida para el maduro profesor.


    "Manuale d'amore 3: las edades del amor" es una película correcta. No sería del todo apropiado decir que es muy buena (la primera parte, por ejemplo, sí que sería merecedora de este calificativo) ni, tampoco buena a secas (calificativo más propio para la segunda). Ahora bien, eso no quita para que el largometraje dirigido una vez más por Giovanni Veronesi no sea divertido, simpático y, por encima de todo, amabilísimo. En efecto, es una película que hace que el espectador se distraiga de lo más bien, y que los diferentes temas que traten en cada historia, pese a la seriedad de algunos de sus hilos argumentales, estén resueltos de forma que sea sencillo dar pie a momentos tronchantes. Ahora bien, el pero es importante: no estamos ante un film de la talla de la primera parte, ni siquiera de la segunda.


    Por otra parte, esto no acaba siendo ningún inconveniente para que "Manuale d'amore 3: las edades del amor" no distraiga. De hecho, las dos horas ajustadas de su metraje se dejan ver con una facilidad pasmosa. Aunque, también es cierto que se hubiera agradecido un esfuerzo algo mayor por conseguir episodios que contuvieran la dulzura de la primera parte, y la socarronería de la segunda. Evidentemente, de todos los episodios, el que más se aproxima a esta descripción es el segundo, "Madurez", que, en manos del genial actor Carlo Verdone, se convierte en un auténtico festival de malentendidos, situaciones exasperantes y risotadas fáciles (es más, la participación en las tres partes de Verdone casi parece limitarse a un mismo tipo de historias -la infidelidad- pero, en todos los casos, resulta de una forma terriblemente graciosa). Así pues, sin ser un largometraje que se encuentre a la altura de los anteriores, no deja de ser un pasatiempo entretenido con el que distraerse. No de los que merecen la pena ser vistos en cine sí o sí, pero agradable al fin y al cabo.



  • MR. HYDE DICE:

  • Mmmm... ¿Sabéis eso de que las comparaciones son odiosas? Pues es lo que pasa con esta peli. A los que la primera les haya parecido una película cojonuda (entre los que me incluyo), deberían ir a ver esta tercera parte sin tener la intención de encontrarse con otra peli que esté a la altura de aquella. Y no porque "Manuale d'amore 3: las edades del amor" sea mala, en absoluto. Lo que pasa es que no tiene ni la novedad de la primera, ni el encanto de cada una de sus historias. Vamos, que la primera dejó el listón muy alto, y ni la segunda ni la tercera parte lo han logrado superar.


    No obstante, como os digo, no quiero que entendáis que la peli es mala o aburrida. De hecho, las dos horas que dura, se te pasan que ni te enteras. Pero da la sensación de ser un quiero y no puedo. Ahora, en vez de cuatro historias, como en las dos primeras partes, sólo hay tres -más largas, eso sí-, y el rango de personajes es menor. Tiene momentos muy divertidos (los típicos enredos de parejas de cine italiano) y situaciones que ya nos suenan. El problema de la peli, entonces, no es que resulte aburrida o que sea más de lo mismo. Lo que yo veo que juega en su contra es que, mientras que en las dos primeras partes (especialmente en la primera) era facilísimo que te identificaras con alguno de los personajes o de las situaciones que te contaban, en esta tercera parte eso no pasa. De hecho, se tiran algún que otro pedo cerebral en alguna de las historias que hace que resulten poco creíbles.


    Por ejemplo, en la primera historia, "Juventud", el protagonista es un cabrón de cuidado. Elige con qué chica quedarse en función de las circunstancias, no porque en realidad quiera a ninguna de las dos; en la segunda historia, "Madurez", el periodista se busca él solito todo el follón en el que se mete, y todavía pretende aparentar ser el bueno e incomprendido (aunque, en honor a la verdad, hay que reconocer que es el único que paga por sus errores... y con creces); y en la tercera historia, "Más allá", no hay quien se trague que De Niro se pueda liar con la Bellucci -¡mamma mia, pero qué tremenda está la buena señora!-, y mucho menos que suceda lo que pasa al final (os lo juro, esto último ya es de traca).


    Entonces, si ya de entrada le empiezas a encontrar peros a cada historia, por muy entretenida y divertidas que sean las situaciones que pasan en cada una de ellas -os prometo que me reí con ganas en más de un trozo-, pues como que no es lo mismo que el "Manuale d'amore" original. Es más, mi chica decía al salir del cine que no hubiera pasado nada si la hubiéramos visto en casa, en lugar de gastarnos la pasta de las entradas y, sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con ella. Eso sí, aunque aquí tampoco haya canción famosa como en las partes anteriores, la música instrumental de la banda sonora es una preciosidad, así que estad al tanto.


    Por lo demás, lo que queda es una película simpática y divertida, pero sin más originalidad que lo que ya os he contado. Te ríes (el periodista imitando a un gato para poner cachonda a su amante, o el padre de Bellucci diciéndole a De Niro en qué trabaja realmente su hija -o éste haciendo como que sale a correr para impresionar a Bellucci-) y te pones nervioso con determinadas secuencias (el joven escondiéndose de la suegra de la tía buena rubia; en el segundo capítulo, todo lo relacionado con el acoso de la loca esa al periodista; y, en el tercero, cuando el padre de la Bellucci está a punto de pillar a su hija de De Niro). Al fin y al cabo, como entretenimiento no está mal pero, una vez más, no es ni la primera ni la segunda parte.



    sábado, 27 de agosto de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "CONFESSIONS"



    TÍTULO: CONFESSIONS


    DIRECTOR: TETSUYA NAKASHIMA


    REPARTO: TAKAKO MATSU, MASAKI OKADA, YOSHIRO KIMURA, YUKITO NISHII


    DURACIÓN: 106 min.


    AÑO: 2010


    GÉNERO: DRAMA


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El cine nipón que, desde finales de los años noventa y, muy especialmente, la primera década de lo que llevamos de siglo, se ha revelado como uno de los más comerciales a nivel internacional, gracias a la incesante ola de largometrajes de terror que han exportado. Si bien el cine clásico japonés cuenta con algunas de las obras y realizadores más importantes de la historia del cine, no es menos cierto que su popularidad reciente ha crecido enormemente gracias a las constantes historias de maldiciones, casas encantadas y fantasmas aterradores que no sólo han provocado el entusiasmo del público mundial, sino que han nutrido al mercado cinematográfico estadounidense de continuas ideas para realizar un remake tras otro. En algunas ocasiones, es cierto que la versión revisada ha superado al original (caso, por ejemplo de "The ring. La señal - The ring, 2002") aunque, no obstante, el resto de tentativas se ha quedado en burdas imitaciones de films que deberían haberse dejado tal cuál (las nuevas versiones de "Dark water. La huella - Dark water, 2005", "Visiones - The eye, 2008", y un largo etcétera).


    Por este motivo, cuando se estrenó el año pasado "Confessions" en Japón, no sólo significó un gran éxito a nivel de mercado interno, sino que la calidad del largometraje fue premiado con diversos galardones dentro del mismo país, y presentado como película a competir en la pasada edición de los Oscar. No es para menos, ya que este largometraje se desmarca de propuestas similares, además de renunciar por completo a cualquier atisbo de historia salpicada de fantasmas y demás fenómenos paranormales, y presenta un juego de venganzas tan arriesgado como fascinante.


    En su último día como profesora, Moriguchi (Matsu) se despide de sus indomables alumnos relatando una reveladora historia: su fallecida hija pequeña, cuya muerte todo el mundo dio por un desafortunado accidente -la pequeña se ahogó en una piscina mientras estaba juagando-, en realidad fue asesinada. Y, lo que es aún peor, conoce la identidad de los asesinos, que son dos alumnos de la misma clase en la que ella ha estado enseñando. Sin embargo, como Moriguchi es consciente de que la ley del menor protegería a los culpables en caso de que decidiera denunciar el caso, decide tomarse la justicia por su mano, y les anuncia que ha tramado un plan de venganza definitivo que ya ha puesto en marcha. A partir de este momento, se producirán una serie de reacciones que desencadenarán una ola de violencia psicológica y autodestrucción que acabará teniendo consecuencias insospechadas.


    Como se puede apreciar por el argumento, el largometraje acaba siendo una monumental historia de venganza. Aunque no se trate para nada de una venganza a la que el cine norteamericano nos tiene acostumbrado, con tiroteos, sangre y muertes por doquier. En absoluto. Precisamente, si en algo se diferencia la película de Nakashima es en defender durante todo el metraje el poder de la insinuación. Apoyado en un complejísimo montaje, el film se limita a sembrar en la mente de los "culpables" -y del público, me aventuraría a afirmar- una idea que va creciendo como un virus en el interior de los personajes y que los va contaminando de forma que, paulatinamente, provoca una reacción en cadena que los va destruyendo mentalmente a todos. Es por ello que, aparte de la belleza plástica de las imágenes (esos planos a cámara lenta, de lo más efectivos sobre todo al final del largometraje) hacen que "Confessions" sea una película perturbadora, dentro de su particular estilo.


    Da que pensar, por su puesto, qué habríamos hecho cualquiera de nosotros en la misma situación que la maestra protagonista de la película. Por este motivo, resulta más que curioso aguardar hasta el final de la cinta para comprobar hasta qué punto se está dispuesto a llevar a cabo una venganza por partida doble. Si bien es cierto que hay ocasiones en que la misma historia de venganza parece escapar al control del director (la mayoría de las escenas que tienen lugar con el trastorno del Alumno B, o la aparición de un tercer alumno con tendencias psicópatas), no es menos evidente que el juego del gato y del ratón que se va desarrollando de una forma sorprendente y llena de fuerza. En resumen, se trata de una película novedosa que merece una oportunidad para ser rescatada y admirada tanto por la forma en que está hecha, como por el tema tan complejo que plantea. A mí me la recomendó uno de mis mejores amigos y lo cierto es que le agradezco el favor.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué cosa más rara de película y, a la vez, más flipante! No tiene nada que ver con las típicas películas japonesas de niñas malditas y fantasmas de esos que te aparecen por detrás y te ponen los cataplines de corbata a causa del susto. De eso no hay nada. Lo que sí hay es una violencia como muy interior, de esa que ves que va reventando poco a poco a los personajes y que, conforme avanza la peli, ves que por algún lado va a tener que salir. La historia está contada de una forma un poco rara, como si la hubieran dividido en tres partes, pero con la acción yendo y viniendo adelante y atrás. Eso, al principio, despista un poco, pero te acostumbras rápido y le pillas el hilo enseguida.


    Ahora, lo que sorprende de la peli es la calma con la que parece que está planificado y ejecutado todo el juego de venganza. Si hubiera sido una peli americana, fijo que el ritmo que le daban al tema iba a ser otro, pero aquí es como si con esa pachorra consiguieran hacer que te quedes con más ganas de saber en qué va derivando la venganza que ha planificado la profesora esa. La putada es que juegan demasiado con los engaños, por lo que no tienes claro por momentos qué está pasando, si es verdad lo que acaba de decir un personaje o sólo lo ha dicho por joder al de al lado. Sé que es una tontería, pero es de las pocas cosas que hacen que te hagas la picha un lío. De todas formas, supongo que en parte de ese juego está el truco, en ir despistando a la peña para que, junto con los que sufren esa venganza, vayas descubriendo las cosas y quedándote de piedra.


    Como ya os digo, es una peli rara. No tiene para nada la forma del resto de películas de misterio o intriga que podáis haber visto previamente. Es como si ninguno de los que participan tuviera prisa por ir contando las cosas. Y eso es lo que lo hace todo tan inquietante. A pesar del argumento, ya os digo que la peli no es para nada de miedo tal y como estamos acostumbrados a ver en mil pelis parecidas, con espíritus, posesiones y demás. Aquí el terror es psicológico del bueno, del que te hace flipar porque ves cómo va destrozando por dentro a una persona y cómo, ésta, se va de cabeza a la autodestrucción. Y quieras que no, eso acojona al más pintado. Pero lo curioso del asunto es que todo ese terror no está provocado tanto por hechos, sino por formas de sugerirlo, por cosas que te hacen creer a ti y al resto de personajes.


    Sé que es complicado describir un poco de qué palo va la peli sin desvelar mucho de la historia y correr el peligro de cagarla contando más de la cuenta sobre algo que puede chafárosla por completo. Así que sólo os puedo decir que, a pesar de que cuando empiece parezca una película lenta, no seáis impacientes y aguantad un poco más, que os aseguro que, cuando ya se le coge el truquillo, te quedas enganchado a lo burro. Es rara, ya lo digo desde ahora, pero merece la pena que, si tenéis ocasión, la veáis, aunque sólo sea para variar un poco de estilo de película, y para alegrarse un poco viendo que los japos son capaces de hacer películas más allá de las doscientas iguales de terror que ya hemos visto antes. En ese sentido, "Confessions" no puede ser más original. Ah, y por favor, no le caguéis a nadie el final, no seáis cabrones, que en la sorpresa final está la base de todo. Y, ya puestos, si alguien ha comprendido del todo qué pasa al final, que me lo explique, que a mí no me quedó del todo claro, jeje.



    viernes, 26 de agosto de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "RANGO"



    TÍTULO: RANGO

    DIRECTOR: GORE VERBINSKI

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 101 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:


  • Aunque no sea frecuente que directores especializados en los rodajes de imagen real se pasen al género animado (más bien suele ser al revés), ésta parece una tendencia cada vez más de moda. Así pues, encontramos los casos de Robert Zemeckis, quien ha realizado sus últimos largometrajes a través de la animación por captura de movimiento -algo que Steven Spielberg ha llevado a cabo en su debut en el género, con las aventuras del popular Tintín-, o como Zack Snyder en la reciente "Ga'Hoole. La leyenda de los guardianes - Legend of the guardians, 2010". Sin embargo, Gore Verbinski, recién salido de la trilogía de "Piratas del Caribe", apuesta por una animación ciertamente impresionante, aunque muy alejada desde el punto de vista argumental del resto de producciones similares.


    La historia da comienzo cuando, tras sufrir un aparatoso accidente a bordo del coche en el que era transportado dentro de su jaula, Rango, un camaleón dicharachero y demasiado fantasioso, se ve abandonado en medio del desierto del estado norteamericano de Nevada. Aconsejado por un armadillo al que acaban de atropellar, Rango se dirige hacia un poblado llamado Polvo, donde se hace pasar por todo un héroe, especialmente cuando liquida (de forma totalmente accidental y casual) a un halcón que tenía atemorizados a todos los habitantes del lugar. Admirado por la población, es nombrado Sheriff pero, será entonces, cuando tenga que hacer frente al problema de sequía y administración del agua del lugar, incluyendo al misterioso alcalde y a una serpiente asesina que atemoriza a todos los lugareños.


    Tal y como hacíamos referencia, da la sensación de que Gore Verbinski ha querido desmarcarse por completo tanto de los largometrajes tradicionales de animación como de los últimos estrenos de films animados por ordenador. Esta diferencia se nota tanto en el ámbito estético (esos paisajes desolados y polvorientos), como a nivel de diseño de personajes (la mayoría son criaturas desaliñadas y bastante repelentes) y, sobretodo, en lo que a los diálogos se refiere. Y no nos referimos únicamente al argumento -de hecho, éste acaba por ser más convencional de lo que le gustaría-, sino a cada una de las frases puesta en boca de los protagonistas: Rango es un farsante bastante desquiciado, cuya fantasía le hace creerse su propia comedia, llevando las situaciones siempre al límite de lo irracional; Habas es una muchacha que cada equis minutos sufre una parálisis evasiva de la que sale hablando sobre cualquier cosa que nada tiene que ver con lo que decía antes de alienarse; el águila "india" no para de hacer bromas tontas a costa de su condición de forajido; y el resto de ayudantes del protagonista, son a cada cuál más peculiar (una especie de perro peludo rechoncho, un pájaro difícilmente identificable siempre despeinado, un palomo que tiene una flecha clavada en un ojo...).


    Por fortuna, entre tanto despropósito argumental, hay un par de elementos que sobresalen por méritos propios de todo el conjunto: la música y la fotografía. En lo que a la banda sonora se refiere, el genial Hans Zimmer ha compuesto unas melodías puramente inspiradas en los spaghetti western y en las fanfarrias mariachis más propias de las películas de Robert Rodríguez, pero que dotan a las imágenes del ritmo del que carece el guión por falta de garra. Por lo que respecta a la fotografía, ha sido una vez más el veterano Robert Richardson quien ha sido contratado en condición de asesor de la misma, labor que ha sabido realizar con creces, a tenor de unos fabulosos resultados en que, muchas veces, es complicado creerse que las imágenes que estamos viendo corresponden a una película creada íntegramente por ordenador en lugar de haber sido filmada en localizaciones reales con persojanes de verdad.


    Para acabar, concluir que "Rango", aparte de lo ya comentado, es un largometraje que se apoya muchísimo en la interpretación que hace Johnny Depp del lagarto protagonista. De hecho, hay ocasiones en que casi da la sensación de estar contemplando al mismo Depp, ya que el propio Rango no sólo se mueve como el famoso actor, sino que las muecas y chistes que salen de su boca parecen innegablemente ligados al mismísimo capitán Jack Sparrow. Por lo demás, no es una película que vaya a ser recordada por su contenido, sino más bien por la forma en que se encuentra hecha. Lástima que el resto de elementos no se encuentren a la misma altura. Aún así, hay que reconocer que se trata de uno de los títulos más curiosos que salen esta semana en alquiler. Sin duda, una propuesta diferente a las demás, incluyendo a otros largometrajes de animación.



  • MR. HYDE DICE:

  • Joer macho, qué marcianada de película. Los que se piensen que porque el protagonista es un camaleón de dibujos con cara de atrapado la peli es para niños, se equivocan. A ver, que tampoco es que no lo sea. Lo que quiero decir es que no tiene nada que ver con las típicas pelis de dibujos a lo Disney que se hacen para los críos, o con las de la serie "Shrek", que también gustan a los mayores. De hecho, "Rango" es bastante chunga de clasificar. Es como si hubieran querido hacer una peli de las que Clint Eastwood rodaba en Almería, pero con bichos bastante feos, y con un chutazo importante de filosofía y rayadas mentales. Por eso desconcierta tanto. De hecho, no hace falta más que ver los primeros cinco minutos para darse cuenta de que la peli no va por el mismo camino que las otras de dibujos animados (yo los llamo dibujos animados aunque estén hechos por ordenador, para entendernos).


    Además, cuando la cosa ya avanza, flipas cuando ves que el 99% de los personajes están como una cafetera, desde el propio Rango hasta la otra lagarta -sin ánimo de ofender- llamada Habas (tela huevos el nombre), o el resto de parroquianos del saloon de ese poblacho cochambroso (el pajarraco con una flecha clavada en el ojo ya es el acabose). La historia tampoco da para mucho, ya que tiene trozos de bla bla bla demasiado largos que no hacen que la cosa avance, sino que más bien te quedas como haciendo fuerza porque esperas que haya algo de acción o de comedia con lo que poder echarte unas risas. Pero ya os digo que no es una peli como las otras de dibujos parecidas, así que olvidaros de las canciones románticas, de los secundarios cachondos, y del resalto de valores tradicionales al uso, porque "Rango" no tiene nada de eso.


    Ahora bien, entonces ¿qué merece la pena de la peli? La animación. Como película de dibujos es un auténtico prodigio. Flipas con cómo está hecha. De verdad te da la impresión de que todo lo que ves es de verdad, que no hay nada animado, desde los decorados y la ambientación (el agua y el fuego están hecho de que te cisclas), pasando por los movimientos de cámara y el ritmo que tienen las escasas secuencias de acción. Quedaos si no con la huida de Rango y sus colegas de esa especie de topos raros que los persiguen con murciélagos, mientras ellos tratan de escapar con la carreta que contiene el bidón de agua. Son algo más de cinco minutos que dejan con la boca abierta. De hecho, creo que ni siquiera en las películas de acción real se llega a un virtuosismo como ese, tanto a nivel de movimientos de cámara, como de ritmo trepidante. Algo menos logrado, que no por ello peor, está el enfrentamiento final con ese pedazo de serpiente amenazante. Pero vamos que, como os digo, lo que son secuencias de acción te dejan pasmado.


    Por lo demás, creo que sólo hay un par más de cosas que llaman la atención de "Rango". La primera es la música, que es cojonuda; y la segunda es los guiños que hacen así de forma más o menos disimulada, como cuando, al principio, cuando Rango sale despedido de la carretera, se estampa en el parabrisas de un coche en el que dentro van los personajes a los que dieron vida, precisamente, Johnny Depp y Benicio del Toro en la peli "Miedo y asco en Las Vegas - Fear and loathing Las Vegas, 1996" (en esa peli, Johnny Depp alucina con lagartos gigantes por todos los lados), o como cuando se le aparece a Rango en una visión Clint Eastwood en un carrito de golf. Son chistes divertidos pero que, por desgracia, no se alargan más durante el resto de la peli.


    En resumidas cuentas, "Rango" es una película simpática, pero que hay que ver sin ninguna opinión preconcebida. Si cuando la alquiláis pensáis que va a ser una peli del tipo de las otras hechas por ordenador, chistosas y tal, ya os podéis ir olvidando. Si creéis que también puede ser de esas que tienen aventuras y diversión durante todo el rato que dura, pues también nones. Ahora bien, si os gustan así las pelis que van a contracorriente y que son diferentes a las demás, y a lo que se ha visto ya cincuenta veces, pues no os lo penséis y escogedla. Para los demás, ya os he avisado de cómo está el tema. A mí no me ha parecido que sea gran cosa, pero allá vosotros.