jueves, 8 de septiembre de 2011

CINE ACTUAL: "MATCH POINT"


TÍTULO: MATCH POINT

DIRECTOR: WOODY ALLEN

REPARTO: JONATHAN RHYS-MEYERS, SCARLETT JOHANSSON, BRIAN COX, MATTHEW GOODE, EMILY MORTIMER

DURACIÓN: 120 min.

AÑO: 2005

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Fiel a su cita anual, en 2005 Woody Allen dio un interesantísimo giro a su carrera al escribir y dirigir una de sus mejores películas, "Match point". Construida como una historia alejada de los tópicos que han caracterizado la inmensa mayoría de la obra del realizador, "Match point" no sólo consiguió reforzar la imagen de mujer fatal que, desde entonces, lleva arrastrando su principal protagonista, Scarlett Johansson, sino que también sirvió para demostrar que Woody Allen ha sido capaz de crear una de las mejores historias de cine negro recientes, a través de unas interpretaciones de lo más ajustadas pero, sobre todo, de un guión tremendamente mordaz, y de una realización excelente.


    Chris Wilton (Rhys-Meyers) es un joven inglés, antigua promesa adolescente de tenis, que se gana la vida como profesor de este deporte en un club. Un buen día comienza a dar clases a otro joven llamado Tom Hewett (Goode), por cuya hermana, Chloe (Mortimer), empieza a sentir una cierta atracción. Sin embargo, cuando comprueba la inmensa fortuna que poseen los Hewett, pondrá todo su empeño en conseguir que su relación con Chloe llegue a algo más y, así, poder asentarse en una vida lujosa y exenta de preocupaciones banales. No obstante, las cosas cambiarán cuando conozca a la novia de Tom, Nola (Johansson), por la que, instantáneamente, siente una peligrosa atracción.


    Woody Allen sorprendió a propios y extraños con la realización de "Match point". Y no porque el tema que desarrolla en el film fuera nuevo para el famoso director. De hecho, no son pocos los que han visto un paralelismo razonable con otro de los mejores largometrajes del director neoyorquino, "Delitos y faltas - Crimes and misdemeanors, 1989", donde el tema de la infidelidad y las consecuencias delictivas a las que arrastra ya se ponían en tela de juicio a través del personaje al que daba vida Martin Landau en dicha película. Sin embargo, lo que hace diferente a esta propuesta son varios elementos que acaban jugando a favor del film.


    Primeramente, la presencia de Scarlett Johansson. El resto de actores, si bien están todo excelentes en cada una de sus respectivas interpretaciones, podría haber sido sustituido por otros intérpretes igual de inspirados. No obstante, es la actriz Scarlett Johansson quien aporta las dosis perfectas de carnosidad y seducción al film, de forma que toda la historia resulta perfectamente creíble (tampoco hubiera tenido sentido que el personaje de Rhys-Meyers se quedara fascinado por una chica del montón). Así pues, Johansson, consciente de su papel de mujer fatal, ofrece una interpretación comedida acertadísima ya que, en ningún momento -puede que un poco al principio de su aparición en escena- hace que su personaje parezca la clásica mujer devora-hombres, sino que son los demás quienes acaban buscándola y quedándose prendados de ella, no al revés.


    En segundo término, el guión es soberbio. Woody Allen presenta al personaje de Chris como una persona interesada y con pocos escrúpulos, aunque no lo hace de forma despiadada, sino con una tranquilidad asombrosa que hace que el personaje no caiga mal al público a pesar de lo retorcidos que acaban siendo sus actos. Además, Allen hace que el peso de la acción recaiga desde el principio sobre los hombros tanto de Chris como de Nola (Chris es metódico, frío y calculador -basta recordar la secuencia en que se "confiesa" con un viejo amigo-, mientras que Nola es más espontánea, apasionada e impulsiva).


    Pero todo ello encaja a la perfección en una historia muy bien contruída donde el azar y la planificación (a todos los niveles) está retratada con una maestría digna de estudio. Desde un comienzo en que el juego de miradas es definitivo (la partida de ping pong que comparten Chris y Nola en su primer encuentro, o el paseo bajo la lluvia de ambos tras la ruptura de Nola con Tom), así como la forma en que la cámara de Allen se convierte en un ojo espía, que asiste a todo el juego de seducción orquestado por Chris, y las consecuencias nefastas que acaba comportando. Así pues, no resulta del todo decabellado que se trata, junto con la reciente "Medianoche en París - Midnight in Paris, 2011", de una de las mejores películas que ha realizado Woody Allen.



  • MR. HYDE DICE:

  • No parece una peli de Woody Allen para nada. Quien crea que es una más de esas en la que todo es psicoanálisis, conversaciones raras de snobs o chistes irónicos sobre el judaísmo, ya se puede ir olvidando. De hecho, eso acaba resultando algo casi positivo, porque "Match point" acaba siendo no sólo una de las mejores películas de Woody Allen, sino una historia de intriga currada a saco. Lo tiene prácticamente todo: traición, la tía buena fatal de turno, codicia, asesinatos y todo lo demás. Pero, lo bueno, es que la peli no está hecha queriendo ser una historia centrada únicamente en estos temas, sino que ves cómo la historia va desviándose poco a poco hacia este camino.


    Partiendo de un argumento muy del cine negro (un chaval joven, muerto de hambre total, se lía con una niña rica con la que sabe que puede forrarse y vivir como un rajá), la película da de lleno en el clavo con la descripción -y actuación- de una Scarlett Johansson tremenda, en todos los sentidos. Ella encarna en la peli esa especie de tentación en la que el personaje principal acaba cayendo de forma casi inevitable. Es impresionante cómo está planificada esa especie de seducción involuntaria, porque es casi como si los que vemos la película quisiéramos acompañar al estirado ese (lo siento por el actor, pero cuesta pensar que alguien con esa cara de estar oliendo siempre a mierda cause furor a las dos tipas de turno) en su caída personal, y como si esperásemos que se comportara como lo hace. Eso sí, todo hecho con seriedad y sin ganas de tomárselo a broma, como suele hacer Allen en otras películas. Aquí no hay nada cómico, sino que cada trozo parece estar pensado al milímetro.


    De toda la peli, si tuviera que ponerle algún pero, supongo que lo haría hablando del final. La forma en que se resuelve la historia policialmente, parece estar hecha de coña, con esa investigación en la que el comisario no sólo parece el trillizo empanado de Hernández y Fernández, sino que hace parecer tontos a todos los policías ingleses, y con un final un tanto apurado para el protagonista principal (básicamente todo lo relacionado con un anillo, que no vamos a contar para no cagarle la historia a nadie). Pero bueno, supongo que la forma en que se presenta todo eso es la razón por la que la peli se llama "Match point"... Unas veces se gana y otras se pierde. Woody Allen y el público en general, con esta peli, desde luego hemos salido ganando. Muy chula. Muy bien hecha. Lástima que con "Vicky Cristina Barcelona - Vicky Cristina Barcelona, 2008" no estuviera igual de inspirado.



    miércoles, 7 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 90: "ARMAGEDDON"


    TÍTULO: ARMAGEDDON

    DIRECTOR: MICHAEL BAY

    REPARTO: BRUCE WILLIS, BEN AFFLECK, BILLY BOB THORNTON, LIV TYLER, STEVE BUSCEMI, PETER STORMARE, MICHAEL CLAKE DUNCAN

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: ACCIÓN - CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay que admitir, en honor a la verdad, que como los norteamericanos, no hay quien ruede películas igual de espectaculares. Y tampoco quien consiga rodar tanto metraje con tan poco guión (lo que no deja de tener mérito). De un tiempo a esta parte, la mayoría de largometrajes de acción que se han ido estrenando en la gran pantalla se caracterizan por cuidadísimas coreografías de lucha, grandes dosis de testosterona, planos increíbles... y guiones de página y media. En efecto, hay ocasiones en que en que casi toda la película se reduce a interminables tiroteos, explosiones, etc., sin prestar demasiada atención a la historia que están contando. El cine del director Michael Bay se enmarca por completo en este tipo de producciones, habiendo cabida tanto para largometrajes de mayor calidad ("La roca - The rock, 1996"), o menor ("La isla - The island, 2005"), por no decir nula ("Transformers. El lado oscuro de la luna - Transformers. Dark of the moon, 2011"). Sin embargo, sería injusto decir que, para cierta clase de escenografía espectacular y con ritmo bien llevado, ayuda a suplir esa enorme carencia, y hacer que el público salga fascinado de las salas. "Armageddon" cumple casi a rajatabla todas esas características.


    Un meteorito gigante se aproxima a gran velocidad a la Tierra. Según las estimaciones de la NASA, el impacto provocará la total destrucción del planeta, y de toda la vida. La única solución parece consistir en perforar un agujero lo suficientemente profundo en la superficie del propio meteoro y, así, introducir luego una gran cantidad de explosivos que lo partan por la mitad, desviando así su trayectoria. Los elegidos para hacerse cargo de la misión son un grupo de expertos en perforaciones petrolíferas, encabezados por Harry Stamper (Willis) quien, junto con sus colaboradores, son asesorados por uno de los jefes de la NASA llamado Truman (Thornton) en su misión, al tiempo que se preocupa por la relación sentimental que mantiene su hija (Tyler) con uno de sus empleados (Affleck).


    Como se puede deducir por su argumento, "Armageddon" carece de un contenido trabajado a nivel de guión. De hecho, casi da la sensación de que las frases que recitan los actores las han improvisado en ese mismo momento. Afortunadamente, ello no es impedimento para que el largometraje sea un espectáculo visual de primera categoría. El ritmo es frenético, la acción constante (impresionante el accidente que sufre una de las lanzaderas en el momento de arrimarse a la superficie del meteoro, o el fallido repostaje en la estación espacial internacional), y los efectos especiales son de primera categoría (atención a la explosión del meteorito). Todo ello, además, queda reforzado por la patriótica banda sonora compuesta por el excelente Trevor Rabin, así como por la brillante y colorista fotografía de John Schwarztman.


    Sobre la interpretación de su reparto, mejor correr un tupido velo aunque, como ya hemos apuntado, "Armageddon" es el tipo de película en que este elemento pasa a un plano secundario entre tanta explosión y destrucción. Pero eso es algo que, si el espectador está predispuesto a dejarse seducir por su delirante estilo y ritmo non-stop, no tiene por qué importarle lo más mínimo.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Armageddon" es un espectáculo brutal. Adrenalina pura cien por cien, de esas pelis que ves en el cine y, por muy largas que sean (ésta dura dos horas y pico), te lo pasas teta desde que empieza hasta que acaba. Eso sí, no es una película para ponerse a analizar si es buena, mala, regular, o si el argumento es poco realista, si el actor no sabe a dónde mirar, o tonterías más frikis de esas (¿eh, Jekyll?). ¿Que Burce Willis pone la misma cara en toda la película, esté contento o triste? Bueno, ¿y qué? ¿Que cada plano dura un segundo? Pues vale. Aquí se trata de sentarte a ver la peli, desconectar de cuanto te rodea, y dejarte llevar por la montaña rusa que han montado, y en la que no hay ni un segundo de descanso. Así de fácil.


    Si empiezas a ver "Armageddon" pensando en lo realista que pueda ser la historia, más vale que te ahorres el tiempo y te dediques a hacer otra cosa, porque si de verdad esperas encontrarle lógica a una historia que va de cómo unos tipos (americanos, of course) se montan en una lanzadera espacial para evitar que un meteoro gigante reviente la Tierra, más vale que te vayas olvidando. Pero si lo que quieres es fliparla con los efectos especiales, con el ritmo trepidante que hay de principio a fin, y con escenas de acción acojonantes, desde luego, ésta es tu peli.


    Además, lo bueno es que "Armageddon" no es de esas pelis en que lo único que se ve es cómo salta todo por los aires, ya que también se han preocupado lo suficiente como para insertar de por medio una historia de amor (lo más aburrido de todo, dicho sea de paso), la complicada relación de un padre y su hija, y una especia de esperanza de supervivencia de toda la raza humana -¡toma geroma!-. Pero, si en "Armageddon" hay un protagonsita definitivo, desde luego, son los efectos especiales. Cada secuencia deja con la boca abierta, desde los primeros minutos con esa lluvia de meteoritos reventando Nueva York, hasta el accidente en la estación espacial o, por supuesto, la explosión final del meteoro.


    Esta es una machomovie como Dios manda, hecha para entretener como nunca al público, y hacer que disfrute con el súper espectáculo que han montado a lo grande. Evidentemente, si no te gustan las pelis de este tipo, ya te puedes ahorrar el tiempo y el mareo, porque seguro que te acuerdas luego de la madre del director. En pocas palabras, si eres de los que sólo disfrutan viendo pelis "de gente normal" e "historias normales", al menos que sepas de qué palo va la cosa. Para los demás que os guste disfrutar del espectáculo más alucinante, "Armageddon" es vuestra película. ¡Ah, y una última cosa! ¡Cuidadín con el final, que es lacrimógeno! Os lo digo yo que, cuando la vi en el cine, mi hermana se soltó una llorada con Bruce Willis que se quedó nueva (deshidratada, pero nueva).



    martes, 6 de septiembre de 2011

    CINE DE LOS 80: "KARATE KID"


    TÍTULO: KARATE KID

    DIRECTOR: JOHN G. AVILDSEN

    REPARTO: RALPH MACCHIO, NORIYUKA "PAT" MORITA, ELISABETH SHUE, WILLIAM ZABKA

    DURACIÓN: 119 min.

    AÑO: 1984

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En alguna ocasión hemos comentado que hay películas que son productos de las modas de la época, y cuyo mayor acierto consiste en estrenarse en el momento justo (cultural, económico, político, etc.), convirtiéndose así en auténticos éxitos comerciales -que su calidad se encuentre al mismo nivel, ya es otro cantar-. "Karate Kid" es uno de los ejemplos de films ochenteros más evidentes de este fenómeno. El oscarizado John G. Avildsen, quien siempre acabará debiendo su fama al hecho de ser el director de la primera y quinta parte de "Rocky" más que por el resto de sus películas (algunas de ellas, como "Salvad al tigre - Save the tiger, 1973", excelentes), se puso al frente de este proyecto, haciendo hincapié una vez más en la típica historia de un muchacho que debe hacer frente a las adversidades a través de la superación personal, lograda a través de algún tipo de lucha corporal.

    Así pues, la historia de "Karate Kid" da comienzo cuando Danny Larusso (Macchio) se muda con su recién separada madre a Los Ángeles. A su llegada, no es muy bien recibido por una banda de gamberros del instituto, quienes lo someten a una serie de palizas y vejaciones, haciendo aún más complicada su adaptación al nuevo lugar. Un buen día, conoce a un anciano oriental llamado Miyagi (Morita), quien lo toma bajo su tutela para darle a conocer las enseñanzas del karate, no sólo desde un punto de vista físico, sino también como filosofía, modo de vida y estado mental. Gracias a ello, Danny será capaz de enfrentarse a sus agresores durante la celebración de un torneo de karate en el que no sólo se jugará el respeto de sus compañeros, sino también la admiración de Ali (Shue), antigua novia de uno de sus enemigos, y de la que Danny está enamorado.

    Como puede verse, el argumento del film no destaca especialmente por su originalidad. De hecho, no es necesario molestarse en buscar similitudes con otros largometrajes similares ya que, dentro de la filmografía del propio director, es posible encontrar otras películas de temática parecida, desde las mencionadas partes de "Rocky", hasta "El poder de uno - The power of one, 1992" o "8 segundos - 8 seconds, 1994". Ahora bien, lo que provocó que "Karate Kid" se convirtiera en uno de sus mayores éxitos fueron varios factores.

    En primer lugar, el principal protagonista, Ralph Macchio, formaba parte, por aquel entonces, de un grupo de jóvenes actores en alza (conocido como Brat Pack, entre los que también se encontraba Rob Lowe, Patrick Swayze, Matt Dillon, etc.), que hacía las delicias de las adolescentes, y servía como modelo de referencia para los jóvenes. Por lo tanto, contar con un actor de tirón comercial resultaba clave para conseguir atraer la atención de las audiencias más jóvenes. Aunque, lo que son las cosas, al final, más que por el actor principal, la película acabaría haciéndose famosa por la simpática interpretación de Noriyuki Pat Morita (recompensada con una candidatura al Oscar como mejor actor de reparto) en el papel de anciano consejero, amigo y maestro del joven protagonista.

    En segundo lugar, a partir de la segunda mitad de los años ochenta, el karate se puso de moda. La combinación de entrenamiento físico con elevadas dosis de filosofía y pensamiento oriental consiguió atraer poderosamente el interés de la sociedad, necesitada de nuevas influencias culturales. De este modo, casi no había gimnasio que se preciara que no impartiera clases de karate o kung fu, hecho que no pasó desapercibido para los productores de Hollywood, quienes consideraron que una historia que tuviera de fondo este arte marcial podía convertirse en un importante éxito de taquilla.

    En tercer lugar, la película contó con un correcto equipo técnico, cuyo conjunto consiguió un producto correcto, aunque no espectacular, apoyado, especialmente, en el trabajo del célebre compositor Bill Conti (serie "Rocky") que logró resultados estupendos con su banda sonora, y en la ágil dirección de un Avildsen tratando de demostrar que es capaz de crear éxitos de taquilla más allá de las historias de boxeo que lo lanzaron a la fama.

    El resto de "Karate Kid", como película, es intrascendente y olvidable, aunque ello no se traduce del todo en un mala película.

  • MR. HYDE DICE:

  • Vaya tela... "Karate Kid"... La peli no es gran cosa, pero fijo que todos los que éramos críos cuando salió la primera parte nos pusimos alguna vez delante del espejo y tratamos de hacer la patada esa a lo tijera que se marca el chaval que la protagoniza. No entiendo muy bien qué es lo que hizo que estas películas de "Karate Kid" tuvieran tanto éxito ya que, si te paras a verla con más detenimiento, son bastante patatoides. Pero mira tú por donde , que no sólo consiguieron que todo el mundo las conociera, sino que el personaje de Miyagi ha acabado siendo uno de los más famosos (el "dar cera, pulir cera" se ha repetido hasta el aburrimiento en las más variadas situaciones).


    Supongo que tuvo su atractivo esa especie de contemplación de la violencia (y por violencia se entienden los mamporros que se meten en los combates) desde un punto de vista más meditativo, con rollos de esos del zen y demás. Porque el argumento no es que sea precisamente el no va más de la originalidad: un chaval que llega nuevo a un instituto donde los matones del centro -casualmente, expertos en karate- le repasan las costillas pero bien. Entonces, un abuelete que también sabe lo suyo de karate, lo entrena y, en vez de convencerlo para que no tenga que recurrir a la violencia, lo que hace es meterlo de lleno en un torneo. Obvio, puestos a partirse la cara, qué mejor que hacerlo rodeado de gente. Con dos cojones, maestro. ¡Juas!


    En fin, bromas aparte, el enganche que tenía la peli (y digo tenía porque dudo que hoy en día siga teniendo el más mínimo interés -aparte de la nueva entrega que ha hecho el hijo de Will Smith, y que me he negado rotundamente a perder el tiempo viéndola-), era que se hacía muy fácil identificarse con el protagonista: el prota es un pobre diablo que, además de tener que mamarse la separación de sus padres, no tiene más huevos que vérselas con los cuatro macarras que lo corren a gorrazos por el instituto hasta que, gracias al karate logra superarlo todo. Pues eso, argumento típicamente diseñado para que el público acabara apoyando al chaval desde el principio y se alegre con cada victoria. Tela marinera.


    Ahora bien, el tiempo le ha pasado factura no sólo a la película, sino también al argumento. Vale que "Karate Kid" es una de las responsables (junto con las primeras pelis de Van Damme, todo haya que reconocerlo) de que en los ochenta se viviera esa fiebre del karate que mencionaba antes Jekyll. Yo era crío por aquel entonces, y os aseguro que flipábamos en colores con las piruetas que hacían estos pollos. Eso sí, ahora esas pelis huelen a naftalina al kilómetro. Pero no quita para que, en su día, tuvieran una repercusión de lo más sonora. Para quien no la viera en su momento, ahora es probable que "Karate Kid" le parezca bastante mala, que entretiene solo a ratos, pero que es imposible de acabar sintiendo ese asombro que sólo fuimos capaces de mostrar quienes la vimos hace más de veinte años. Por lo demás, lo que queda es una película de lo más prescindible, igual que la segunda y tercera parte (de las otras, mejor taparnos los ojos y hacer como que nunca hemos sabido de ellas).



    lunes, 5 de septiembre de 2011

    CINE CLÁSICO: "EL EXORCISTA"


    TÍTULO: EL EXORCISTA

    DIRECTOR: WILLIAM FRIEDKIN

    REPARTO: ELLEN BUSTYN, MAX VON SYDOW, LEE J. COBB, JASON MILLER, LINDA BLAIR

    DURACIÓN: 130 min.

    AÑO: 1973

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En 1971, el escritor y guionista cinematográfico William Peter Blatty escribió una novela titulada El exorcista, acerca de una niña que era poseída por el maligno, y que obligaba a un sacerdote especialista en exorcismos a practicar la ceremonia necesaria para liberar a la joven muchacha. Una vez publicada, parece ser que el escritor se la mostró al director William Friedkin, muy de moda por aquel entonces por el éxito comercial y crítico que había supuesto su anterior film "Contra el imperio de la droga - The French connection, 1971". El resultado, acabó traduciéndose en una de las mejores y más reputadas películas de terror de todos los tiempos, cuyo título respetó el de la novela en la que se inspiraba.


    Siguiendo con cierta fidelidad la historia en que se basa, "El exorcista" da comienzo con una serie de extraños fenómenos que comienzan a producirse en casa de la familia McNeal, donde la madre, Chris (Burstyn) y su hija pequeña, Regan (Blair) empiezan a presenciar extraños fenómenos -extraños sonidos nocturnos, rápidas imágenes espectrales...- que, poco a poco, comienzan a sucederse de forma cada vez más violenta. Finalmente, ese "algo" parece poseer a Regan postrándola sobre su cama y obligándola a comportarse de una forma tan extravagante como antinatural y aterradora (la joven es capaz de bajar las escaleras de su casa de haciendo el pino de espaldas, y de hablar con un tono de voz desconocido en lenguas extrañas). Ante esta situación, Chris pide ayuda al padre Karras (Miller) quien, a su vez, tras comprobar que todo se debe a una posesión diabólica de la muchacha, acaba recurriendo a la ayuda del padre Merrin (Von Sydow) un especialista en exorcismos, para realice la temible ceremonia que logre expulsar al demonio de la chica.


    Tal y como apuntábamos al comienzo, "El exorcista" consiguió aterrorizar a los espectadores de medio mundo (a día de hoy, y teniendo en cuenta la inflación, es la octava película más taquillera de la historia en todo el mundo), gracias a la sabia combinación de varios "ingredientes". En primer lugar, el tema. Hasta ese momento, ningún gran estudio se había animado a realizar con todo su esplendor un largometraje basado en las acciones del maligno con escenas tan deliberadamente explícitas como las que contiene "El exorcista".


    En segundo lugar, la puesta en escena es, simplemente, sensacional. Desde esa fotografía pálida y sombría tan inquietante (el plano del padre Merrin entrando en la casa, con esa lengua de luz proveniente de la habitación donde se encuentra la poseída Regan, ha pasado a los anales de la historia de la cinematografía), pasando por la inquietante música compuesta por Mike Oldfield en su más que célebre Tubullar Bells, y cuya repetitiva melodía resulta ya imposible de asociar con otro tema que no sea el que plantea "El exorcista".


    Y, en tercer lugar, sin duda la puesta en escena de William Friedkin. El veterano director no se limita a hacer una película de terror a la vieja usanza, sino que va introduciendo paulatinamente al espectador en el mundo enfermizo de la posesión a través de los fenómenos paranormales, primero discretos, luego más subidos de tono, que tienen lugar en la casa. Además, la historia paralela acerca de la fe del padre Karras ayuda a reforzar esa sensación de inquietud, que alcanza su máximo apogeo cuando el sacerdote al que magistralmente da vida Max Von Sydow hace su aparición. Todo ello, hasta concluir la historia en un final explosivo, lleno de incertidumbres y sorpresas, tras el que el espectador siente por fin una metafórica mano liberadora que le ayuda a respirar con tranquilidad.


    Pasadas casi cuatro décadas desde el estreno de "El exorcista" da gusto contemplar cómo este aterrador largometraje ha conseguido hacer escuela. La lástima es que el resto de producciones que han querido aproximarse al tema de los exorcismos no hayan conseguido hacerlo de una forma tan brillante, ni con resultados que se encuentren a la altura de este film. De las recientes películas estrenadas, la única que se podría salvar más o menos de estar en el olvido, es "El exorcismo de Emily Rose - The exorcism of Emily Rose, 2005", que logra combinar con un tanto acierto el tema de las posesiones diabólicas con los thrillers judiciales tradicionales. Una mezcla curiosa, aunque a años luz de la brillantez de "El exorcista".



  • MR. HYDE DICE:

  • Jo tú, todavía acojona cuando la ves. Es más, sin verla siquiera, pero escuchando la música esa de Mike Oldfield ya te imaginas lo que se te viene encima. No quiero ni imaginarme el impacto que tuvo que tener esta peli cuando salió en su momento. Con lo puritana que era la sociedad de aquel entonces (al menos en España), flipa en colores cómo tuvieron que salir mariquita el último del cine o, en su defecto, los que se quisieron quedar hasta el final, más blancos que el papel. Es más, si cuando se estrenó la primera peli de Superman hubo gente que se tiraba por el balcón pensando que podía volar -tarados los ha habido siempre-, imaginad lo que podría creerse más de uno después de ver esta peli, que fue rodada cinco años antes.


    Además, pelis así que trataran el tema de las posesiones demoníacas sin cortarse un pelo, hasta ese momento creo que se podían contar con los dedos de una mano (y aún sobraban). Como dice Jekyll, "El exorcista" cuenta con el añadido de que fue la primera. A partir de aquí, todo fueron imitaciones más o menos acertadas, cuando no, copias de mierda monumentales de la propia original. Sin embargo, si hay algo que hace sobresalir a esta peli por encima de otras de tipo parecido, es que se trata de cine de puro terror, sin asesinos chorras enmascarados que persiguen a sus víctimas (la mayoría tontas del culo) para meterles la puñalada de turno, ni aliens que se te comen los sesos, ni tonterías por el estilo. Aquí el acojone te lo da el miedo que se desprende tal cuál de las imágenes que te hacen creer que la pobre cría está poseída, un horror que acaba pareciendo tan real que hasta tú te acabas haciendo un ovillo en la butaca.


    Por fortuna, algún iluminado tuvo la genial idea de sacar una versión extendida en cine hace unos años, y ahí sí que pude verla en todo su esplendor. Flipa en tecnicolor, colega. Y tengamos en cuenta que estamos hablando de una película que tiene casi cuarenta años. Pues cómo tendrá que ser para que aún hoy en día sirva de fuente de inspiración para muchas otras pelis similares (repito, ninguna que se encuentre a la altura del original), y se siga mencionando como referencia del mejor cine de terror de todos los tiempos.


    Aquí la cosa no va de puertas que se cierran solas y velas que se apagan a la vez. Eso sale, pero sólo en pequeñas dosis, como para ir caldeando el ambiente. Ahora, cuando la acción pasa del exterior al interior de la habitación de la niña, ahí ya se acaban las tonterías y la peli va directa al grano: a mostrar una posesión demoníaca de las formas más aterradoras -y desagradables, todo haya que decirlo- posibles. Sólo hace falta recordar el momento en que la niña se suelta una potada brutal, o como cuando se empieza a meter un crucifijo por el... la... bueno, por ahí abajo, mientras le suelta a una madre al borde del infarto "mira lo que ha hecho la guarra de tu hija".


    A mí me encanta el cine de terror. Y cuidadín, que digo el cine de terror, no el de miedo ese barato que consiste en un trachán cada vez que alguien pega un portazo para que la gente pegue el brinco de turno. Así pues, en mi no tan modesta opinión, metería a esta peli junto con "La profecía - The omen, 1976" y "El resplandor - Shining, 1979" como las tres imprescindibles del cine de terror de todos los tiempos. Todas las demás que se han hecho, podrán dar canguelo, pero terror, lo que se dice TERROR, así en mayúsculas, sólo se limita a estas tres. Y, de todas ellas, "El exorcista" es la que más se aparta del miedo psicológico (como sucede más en las otras que os digo) para mostrar de lleno lo que puede ser una buena opción para no poder pegar ojo durante un buen tiempo. ¡Buah, qué gozada!



    domingo, 4 de septiembre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "SOSPECHOSOS HABITUALES"


    TÍTULO: SOSPECHOSOS HABITUALES

    DIRECTOR: BRYAN SINGER

    REPARTO: GABRIEL BYRNE, KEVIN SPACEY, BENICIO DEL TORO, KEVIN POLLACK, WILLAM BALDWIN, PETER POSTLEWHITE, CHAZZ PALMINTERI

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 1995

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Un joven director realiza una película. La presenta a diversos festivales de cine independiente, así como a otros de mayor prestigio. Por alguna razón en particular, la cinta entusiasma a las audiencias, gana numerosos premios y acaba convirtiéndose en un fenómeno de referencia. Y, en última instancia, sirve de trampolín para que ese mismo director novel pueda ponerse al frente de producciones más costosas con las que consagrarse dentro de la industria del cine, logrando recaudar importantísimas cantidades de dinero con sus posteriores trabajos. Así podría resumirse lo que les ha sucedido a directores como Quentin Tarantino, Robert Rodríguez, Paul Thomas Anderson o, para el caso del largometraje que hoy nos ocupa, Bryan Singer.


    Si bien los directores mencionados poseen cada uno su estilo (y, en consecuencia, la calidad de sus películas acaba siendo mayor o menor), lo cierto es que, a Bryan Singer, "Sospechosos habituales" le supuso la oportunidad de su vida por dos motivos principales: el primero es que el joven director fue capaz de realizar una de las películas policíacas más originales y sorprendentes de los últimos años; el segundo es que demostró su saber hacer tras la cámara, mérito que le brindó la oportunidad de encabezar varias de las producciones más costosas y esperadas por el gran público -sí, nos estamos refiriendo a las dos primeras parte de los X-Men y a su particular versión de Superman-. Sin embargo, detrás del prestigio alcanzado por el film, se encuentra su historia, complicada, fascinante y endiabladamente buena.


    Verbal Kint (Spacey) es interrogado por policía de aduanas Dave Kujan (Palminteri). El motivo es averiguar qué ha sucedido en un buque amarrado en el puerto, donde han fallecido diversos delincuentes y traficantes como consecuencia de un temible incendio. Es entonces cuando Verbal comienza a relatar el plan que había urdido el cabecilla de su banda de "socios", Keaton (Byrne), junto con McManus (Baldwin), Fenster (Del Toro) y Hockney (Pollack), para hacerse con el desconocido cargamento de dicho barco. Sin embargo, conforme avanza en su relato, empezarán a descubrirse piezas de un entramado tan complejo como peligroso e impredecible.


    "Sospechosos habituales" es la excelente película de intriga policíaca que es no sólo mérito únicamente de su director, sino del resultado de un ajustado casting, así como del sobresaliente guión de Christopher McQuarrie. Singer logró reunir a un grupo de reconocidos actores (de segunda fila, pero la mar de creíbles todos ellos en sus respectivos papeles), y plasmar en imágenes una historia a priori complicada, habida cuenta de las diversas sub-tramas que parecen acumularse a lo largo del metraje. Y, muy especialmente, por la creación de ese personaje llamado Keizer Soze, temido por todos y cada uno de los protagonistas, sin que aparezca en un solo fotograma. Algo así como la alargada sombra que conseguía proyectar Hitchcock sobre todo el reparto de "Rebeca - Rebeca, 1940".


    Asimismo, las secuencias que requieren de mayor ritmo están rodadas con una precisión ejemplar (el asalto a un convoy policial que protege un alijo de joyas, el asedio a las oficinas del señor Kobayashi y, por supuesto, todo el asalto final al barco), y la intriga se puede palpar en cada uno de los fotogramas desde el primer minuto en que el personaje de Verbal comienza a relatar lo sucedido. A ello, hay que sumar la excelente fotografía de Newton Thomas Sigel y la brillantísima e inquietante música de John Ottman, ambos colaboradores habituales del director. Todos estos elementos combinados hacen que "Sospechosos habituales" acabe siendo una película casi redonda, muy bien filmada, intrigante e interesante hasta su sorprendente final. De las que es recomendable visualizar más de una vez para disfrutar de los detalles que pasaron desapercibidos la primera vez.



  • MR. HYDE DICE:

  • Por favor, antes que nada, algo importante: que no os revienten el final de la peli. Quienes sean más aficionados al cine es posible que hayan escuchado cosas acerca de esta peli, y de lo que pasa al final. Vale, pues llegad hasta ahí, no dejéis que os cuenten más cosas. Vale que la peli sigue siendo cojonuda aún sabiéndolo, pero ya os digo que la sorpresa final es brutal, de esas que no hubieras sospechado nunca. A ver, tampoco quiero que parezca que es el no va más de lo impresionante, pero si te ha enganchado la peli y te ha gustado todo hasta el final, te quedarás a cuadros -dicho en el buen sentido- cuando veas cómo acaba la cosa. Yo creo que, junto con "El sexto sentido - The sixth sense, 1999" (así a bote pronto es la primera peli que me viene a la cabeza), es de las pocas pelis recientes con las que te quedas con la boca abierta cuando llega el final.


    El guión es una pasada. La historia puede liar un poco al principio, ya que está toda contada por boca de uno de los protagonistas, que es quien te cuenta lo que pasó y cómo pasó. Además, también es cierto que puede confundir un poco tanto nombre (hasta que acabas identificando cada nombre con cada personaje, pasa un ratito). Pero una vez que entras en el juego, flipas. Es de esas veces que agradeces que se haya hecho justicia y el guionista se haya llevado el Oscar. Toda la historia es interesantísima, y hace que no puedas quitar los ojos de la pantalla. De hecho, si lo haces, corres el riesgo de perderte en la trama y necesitar luego que te pongan rápidamente al turrón para no perderte más.


    El reparto está perfecto todo. No es que sean actores muy famosos (Kevin Spacey se hizo famoso a raíz de esta peli pero, hasta entonces, sólo lo conocían en su casa a la hora de comer), pero lo clavan cada uno de ellos en sus respectivos papeles. Y el director da la sensación de que se lo pasa pipa liándote con unas cosas y otras, como si supiera que está rodando una peli cojonuda -¡qué cabrón el tío!-. En serio os la recomiendo. Estoy seguro de que es más que probable que la hayáis oído mencionar en algún momento, o que algún conocido os la haya comentado. Vale, pues ahora os toca hacer lo posible por verla vosotros mismos (creo que a la venta hay ediciones que cuestan dos duros) y pasároslo teta con esta historia de engaños, robos, asesinatos y traiciones. Vaya, me parece que dicho así no es que suene a planazo. Pero os aseguro que "Sospechosos habituales" es de esa clase de pelis de las que, primero, oyes hablar. Después, eres tú el que la comentas con entusiasmo.


    Y, atención a la súper frase clave que dice uno de los protagonistas: "el mayor truco que inventó el diablo fue convencer al mundo de que no existía". Toma del frasco, carrasco.



    sábado, 3 de septiembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "SÚPER 8"



    TÍTULO: SUPER 8

    DIRECTOR: J. J. ABRAMS

    REPARTO: JOEL COURTNEY, RILEY GRIFFITHS, ELLE FANNING, GABRIEL BASSO, RON ELDARD, KYLE CHANDLER

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Al comienzo de "Super 8", en sus créditos, aparece el logotipo de la productora que Steven Spielberg poseyó durante las décadas de los ochenta y buena parte de los noventa. Es un guiño algo disimulado al espectador, con el que quiere dar a entender (como así se acaba demostrando después) que está ante una película similar a aquellas que él mismo produjo más de veinte años atrás, dirigidas a todo tipo de público, y que acabaron haciendo las delicias de grandes y pequeños, y marcando a toda una generación de chavales. De entre estas películas, cabría destacar títulos como "Los Goonies - The Goonies, 1985", "El secreto de la pirámide - Young Sherlock Holmes, 1985", o "Gremlins - Gremlins, 1984", sin descuidar sus propios largometrajes, como la serie de Indiana Jones o, en este caso, la más que parecida "ET. El extraterrestre - E.T., 1982". Ahora bien, con "Super 8", partiendo de un planteamiento similar al de estos films mencionados, es otro director, el cada vez más interesante J.J. Abrams, quien recupera ese universo de ilusión e historias fantásticas en las que valores como la amistad, la lealtad y el amor paterno acaban siendo los pilares maestros del argumento.


    A mediados de la década de los setenta, en un pequeño pueblo norteamericano, un grupo de amigos planean rodar una película de zombies durante sus vacaciones estivales. Durante el rodaje de una de las secuencias, en una estación de tren, son testigos de un espectacular accidente en el que una furgoneta hace descarrilar a un tren militar, de forma aparentemente deliberada. Los niños, asustados por el suceso, huyen con rapidez del lugar, llevándose consigo la cámara. Sin embargo, una vez en casa, se dan cuenta de que la cámara ha grabado imágenes de una misteriosa criatura saliendo de uno de los vagones y escapando. Desde ese momento, comenzarán a producirse extrañas situaciones en el pueblo, como es el caso de desapariciones de varios ciudadanos, así como de material eléctrico, y grandes y misteriosos destrozos.


    Realmente curioso como una película como "Super 8" tiene impresa a fuego la huella tanto de su director (Abrams) como de su productor (Spielberg). Visualmente, es inconfundible el estilo de Abrams, con esos planos en ángulos aberrantes y esas panorámicas con contraluces variados en las que las luces parecen deslumbrar al espectador con los brillos que aparecen por detrás de los protagonistas. Y, por otro lado, la trama del film no puede ser más spielbergiana, con la presentación de ese grupo de niños, amigos hasta la muerte, en la que el sentido de la amistad y el compañerismo se ve enfrentado a una situación que los acaba sobrepasando por completo, pero que no hace desfallecer lo más mínimo ese mismo sentimiento de fraternidad incondicional.


    Ahora bien, si ya comentábamos al principio que con "Super 8" se ha procurado recuperar parte del espíritu de las películas de aventuras de los años ochenta, no es menos cierto que también contiene muchos de los tópicos y clichés que también se encontraban en aquellas. Por poner un ejemplo, el ejército estadounidense vuelve a presentarse como el malo de la función, lleno de soldados despiadados capaces de matar a quien se interponga en su camino con tal de dar caza al alienígena. Además, la unión de los protagonistas infantiles es tan excesivamente fuerte que casi acaba resultando ridícula por momentos (ver el rescate de Lucy en la guarida del monstruo), y la descripción de los personajes adultos también acaba por convertirse igual de simple -el recuerdo de la madre ausente, la incapacidad de los padres para creer lo que les cuentan sus hijos hasta que lo ven con sus propios ojos...-.


    En lo que concierne al resto, el largometraje, por fortuna, está dotado de un sentido del ritmo de lo más acertado, que toma de la mano al espectador desde la primera parte (en la que se describe tan solo el día a día de los niños en su pueblecito -también el típico pueblo en el que nunca pasa nada destacable-), haciendo interesantes conversaciones del todo banales entre chavales, hasta la última parte de la película, cuando se convierte en una cinta de acción muy bien rodada. Los efectos especiales, sin ser nada revolucionarios, sí que son convincentes (la secuencia del descarrilamiento del tren es impresionante, así como el ataque del monstruo a un autobús en el que se encuentran arrestados los críos), y la música compuesta por el oscarizado Michael Giacchino consigue tanto conmover en los momentos más tiernos y distendidos, como poner en tensión durante las secuencias más misteriosas. Así pues, "Super 8", casi con toda probabilidad, no acabará entrando a formar parte de aquellas películas "fetiche" de los ochenta, pero como candidata no está nada mal, y como pasatiempo entretenido y bien hecho tampoco.



  • MR. HYDE DICE:

  • No podía ser otra persona aparte de Spielberg quien se encontrara detrás de esta película. Quienes, como yo, tuvieron la suerte de disfrutar durante su niñez con las pelis más infantiles (que, vistas a día de hoy, tampoco es que sean sólo para críos) como "Los Goonies" o "ET. El extraterrestre" (ésta última siempre me ha parecido un poco bodrio, pero bueno), se darán cuanta en seguida de que "Super 8" va exactamente por el mismo camino. Es como si hubieran querido rescatar aquel tipo de películas a lo "Cuenta conmigo - Stand by me, 1986" en la que los protagonistas son un puñado de críos a los que, durante una época de vacaciones, acaban viviendo la aventura más grande de su vida, llena de peligros, situaciones límite y cosas por el estilo.


    La peli se deja ver sin ninguna complicación. De hecho, se agradece que no sea una película de monstruos pura y dura, sino que los protagonistas indiscutibles son los chavales -actores geniales cada uno de ellos, por cierto- y, que es el bicho de turno el que se acaba metiendo casi de improvisto en sus vidas. Que nadie se crea tampoco que toda la peli se trata de una especie de Godzilla reventando el pueblo, que tampoco van por ahí los tiros. Es más, cuando la acción se centra en el grupo de amiguetes y en cómo tienen la intención de rodar su propia película, acaba siendo de lo más simpático, pero no por el hecho de hacer la peli, sino por esa simpatía que despierta ver a un grupo de niños con sus ilusiones infantiles, con el apoyo incondicional que parecen prestarse todos, y con las tonterías típicas de la niñez, por las que seguro que todos hemos acabado pasando en algún momento.


    Todo eso está de lo más bien contado en la peli, y ni resulta aburrido ni deseas desesperadamente que aparezca ya el bicharraco de turno para que empiece a destrozarlo todo. Ahora, por otra parte, todo lo relacionado con la intervención del ejército y la caza del monstruo está hecho de coña. El asedio que hace el ejército de los nasíos pa matá es brutal, y casi acaban destrozando más ellos el pueblo a cañonazos que el pobre alien. Lo que son las cosas, que parece que tampoco se va mucho de la realidad, ¿no?


    En fin, pues como ya os digo, sin ser ninguna maravilla, sí que merece la pena ver "Super 8" en cine por un par de motivos, principalmente. El primero es porque os aseguro que sentiréis como una especie de nostalgia al ver una peli que os recordará seguro a ese tipo de historias con las que crecimos, y siempre es bonito ver algo bueno que te haga pensar en aquellos días. El segundo es que la peli de por si es de lo más entretenida, con un ritmo estupendo y una historia que, aunque sabes que es imposible por completo, acaba enganchando y no se hace aburrida en ningún momento. Si, además de distraer, te trae buenos recuerdos, creo que la peli acaba cumpliendo más que de sobra con sus intenciones.





    viernes, 2 de septiembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CÓDIGO FUENTE"



    TÍTULO: CÓDIGO FUENTE


    DIRECTOR: DUNCAN JONES


    REPARTO: JAKE GYLLENHAAL, MOCHELLE MONAGHAN, VERA FAMIGA, JEFFREY WRIGHT


    DURACIÓN: 90 min.


    AÑO: 2011


    GÉNERO: INTRIGA - CIENCIA FICCIÓN


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras un debut en la dirección de largometrajes más que satisfactorio desde un punto de vista crítico, Duncan Jones, hijo del famoso cantante David Bowie, ha apostado para su segundo trabajo tras las cámaras por una original historia cuya mezcla de ciencia ficción y película de intriga ha acabado siendo una de las más gratas sorpresas del año.


    El capitán de las fuerzas aéreas Colter Stevens (Gyllenhaal) se despierta repentinamente a bordo de un tren. No sabe cómo ha llegado hasta allí ni quién es la mujer que le habla como si le conociera de toda la vida (Monaghan), y que le llama por otro nombre. Sin embargo, a los ocho minutos de despertarse, el tren vuela por los aires, provocando una devastadora explosión. Stevens recobra entonces el conocimiento en el interior de una especie de cápsula, y la teniente Goodwin (Famiga) y el doctor Rutledge (Wright) le informan de que está participando en un experimento código fuente, consistente en revivir los últimos ocho minutos de vida de una determinada persona. Su misión, en este caso, consiste en utilizar esos ocho minutos para averiguar quién colocó la bomba en el tren, dónde se encontraba el artefacto, y cuál era el objetivo del terrorista. Desde ese momento, Stevens se ve inmerso en una carrera contrarreloj, ya que el mismo terrorista que ha hecho saltar por los aires el tren, está planeando ejecutar otro atentado.


    Tal y como se puede deducir de su argumento, cuando hablamos de "Código fuente" como una película de ciencia ficción, no nos estamos refiriendo en absoluto a las típicas de naves espaciales y alienígenas. Para nada. Es más, casi resulta un verdadero placer comprobar que se pueden hacer películas de este género sin caer en aquellos tópicos más utilizados y, al mismo tiempo, realizar un film tan entretenido o más. En lo que a "Código fuente" se refiere, la base argumental de la película contiene, de entrada, los ingredientes necesarios para considerarla una propuesta de lo más atractiva si bien, no obstante, es gracias a la acertadísima dirección de Duncan Jones que el largometraje consigue atrapar al espectador durante sus ajustados noventa minutos. Por supuesto, sería injusto no alabar también el trabajo del célebre montador Paul Hirsch, quien ha utilizado su experiencia en el montaje de otras películas de ciencia ficción y acción (Hirsch es el montador de la primera trilogía de "La guerra de las galaxias", así como de la mayoría de películas de Brian de Palma) para dotar a "Código fuente" del ritmo tan trepidante que mantiene desde los primeros minutos.


    No obstante, es una lástima que, argumentalmente, el film acabe perdiendo gas a grandes pasos durante el último tercio de película, donde el hilo de la historia parece acabar diluyéndose entre otras sub-tramas que no aportan demasiado al conjunto que se ha ido desarrollando hasta ese momento, por mucho que contribuyan a justificar el final del largometraje. Esto provoca que toda la novedad e intriga que se ha ido creando durante los minutos previos pierda parte de su efectividad aunque, no por ello deje de resultar menos interesante.


    En resumidas cuentas, "Código fuente" acaba siendo una película de ciencia ficción muy bien hecha, con una realización sólida que se traduce en un ritmo trepidante, y con una historia que engancha y provoca que el espectador tenga ganas de saber más. Así pues, acaba convirtiéndose en una de las ofertas más aconsejables de los estrenos en videoclub de la semana. Intrascendente, pero muy recomendable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ya tenía ganas de que saliera esta peli en videoclub. No tuve ocasión de verla cuando salió en el cine, y había oído hablar muy bien de ella, diciendo que era muy original, que estaba bien y tal. Ayer, por fin, la pude ver y reconozco que, sin ser el no va más de la originalidad, sí que es cierto que está de lo más entretenida, y que la idea de arranque es bastante novedosa. Al principio, no tienes muy claro de qué va el asunto, y te sientes un poco como el protagonista, que va averiguando su objetivo casi al mismo tiempo que tú. Ya sabes, de entrada, que ésta es una peli de ciencia ficción, así que tampoco te acaba sorprendiendo mucho descubrir que todo se trata de una especie de programa informático que te permite revivir los últimos ocho minutos de vida de una persona determinada.


    Ahora bien, lo que te atrapa de la peli es saber que, una vez que ya te han contado en qué consiste el experimento, el resto de película es una enorme contrarreloj en la que el protagonista cada vez tiene menos oportunidades para encontrar la bomba del tren, al terrorista, y la forma de evitar que se produzcan más atentados. En cada una de las vueltas del protagonista a esos últimos ocho minutos, avanzas tú junto a él para saber qué piezas de ese puzzle le quedan por descubrir. Es como una especie de juego interactivo en el que ya sabes lo que tiene y no tiene que hacer, haciendo que interese muchísimo imaginar cuál será la mejor forma de averiguar quién de todos los pasajeros es el terrorista y cómo se las apaña para detonar la bomba.


    Toda esa parte es cojonuda, muy muy muy interesante, siempre y cuando hayas aceptado antes las reglas del juego. Si, de entrada, te parece un disparate que alguien sea capaz de devolver a una persona a los últimos instantes de vida de otra diferente, pues mejor que te ahorres el tiempo y el dinero, y te decantes por otra peli. Ahora bien, la última parte de la peli, por desgracia, no se encuentra a la altura del resto. Cuando empiezan a descubrir los entresijos del funcionamiento del experimento (todo lo relacionado con la situación real del protagonista), la cosa se vuelve ya demasiado fantástica, y como que pierde un poco de garra, como si la flautada que se les ocurre no encajara con el ritmo de intriga que habían mantenido hasta el momento. Todo ello, concluye con un final excesivamente feliz. Seamos sinceros, "Código fuente" es una de esas pelis en que casi estaría justificado que el final no fuera ni perfecto ni feliz y, en vez de eso, apuestan por dejar contento a todo el mundo cosa que, a mí, no me ha terminado de convencer.


    Por eso, prefiero quedarme con el resto de la película, donde la intriga se antepone a lo fantástico, y donde estás que pierdes el culo por desear que el prota consiga detener el atentado a tiempo (paradójicamente, sabes de sobra que es algo imposible porque éste ya ha tenido lugar), y pillar al malo de turno. En lo que se refiere a los actores, no lo hacen mal, pero tampoco es que tengan ocasión de lucirse demasiado. Reconozco que el Jake Gyllenhaal este, al que siempre he visto demasiado "blandito" -ni de coña me lo creí haciendo de príncipe de Persia-, pero aquí no lo hace nada mal. Por otra parte, los efectos especiales son un poco cutrillos, sobre todo en lo que se refiere a las diferentes explosiones del tren, donde se nota al kilómetro que es algo hecho por ordenador. Pero vamos, son detalles que tampoco tienen mayor relevancia, ya que la intención de los que han hecho la peli parece ser querer centrarse, por encima de todo en la intriga que tiene la historia. Y, a ese respecto, la verdad es que la peli se sale. Desde luego, es una buena opción para pasar distraída hora y media (la peli tampoco da para mucho más) este fin de semana si la veis entre las pelis que han salido en alquiler. A mí, al menos, me ha gustado y me ha hecho pasar un buen rato, que es de lo que se trata.





    jueves, 1 de septiembre de 2011

    CINE ACTUAL: "MUNICH"


    TÍTULO: MUNICH

    DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

    REPARTO: ERIC BANNA, DANIEL CRAIG, GEOFFREY RUSH, MATTHIEU KASSOVITZ, CIARAN HINDS

    DURACIÓN: 164 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: DRAMA POLICÍACO

  • EL DR. JEKYL DICE:

  • 1972. Durante la celebración de las olimpiadas de Munich, un grupo de terroristas palestinos conocido como septiembre negro secuestra a un grupo de atletas israelíes, a los que toma como rehenes para que se cumplan sus exigencias. Sin embargo, todos los atletas acaban siendo asesinados. Es entonces cuando el Mossad israelí decide poner en funcionamiento una misión consistente en encontrar a los cerebros de esta trama y ejecutarlos. La misión recae sobre los hombros de Avner (Bana), uno de sus mejores agentes quien, acompañado de los agentes Steve (Craig), Carl (Hinds) y Robert (Kassovitz), cada uno especialista en su campo: Steve es un pistolero a sangre fría, Carl es quien recopila información, y Robert es el experto en explosivos. Así pues, este comando acaba planificando y ejecutando el asesinato de los cerebros del atentado de Munich. No obstante, la situación se acaba volviendo en su contra cuando, el servicio de inteligencia palestino decide, a su vez, liquidar a los "vengadores" del Mossad.


    Casi con toda probabilidad, "Munich" es la película más polémica de Steven Spielberg. No porque el genial director haya hecho como otros compañeros de profesión y haya decidido salirse de los cánones establecidos para escandalizar a las audiencias, sino más bien porque, con esta película, ha querido meter el dedo en una llaga en la que parece no acabar de tener claro del todo la parte de la que ponerse, el punto de vista con el que simpatizar para, con posterioridad, transmitirlo al público y que éste, entonces, decida si está de acuerdo con ello o no. Aquí, Spielberg, apoyado en un guión, por otra parte excelente, de Eric Roth y Tony Kushner, se limita a describir las acciones tal y como presuntamente sucedieron: la acción pasa del secuestro de los atletas a su asesinato (aunque éste sólo es mostrado al final del largometraje) y, de aquí, a la preparación de la misión de venganza y ejecución de la misma. Sin embargo, da la sensación de que Spielberg, con el fin de mantenerse en una posición neutral, no ha querido ni humanizar el comportamiento de los "vengadores" (gran acierto, por otro lado) ni, por supuesto, defender a los responsables de semejante masacre.


    Uno de los elementos que más llama la atención de "Munich" es la gran diferencia existente entre su propio argumento y la facturación del film. Mientras que el guión se empeña en plasmar a los personajes principales de una forma un tanto ambigua (acaba siendo muy complicado identificarse con ninguno de los protagonistas), estéticamente la película es impresionante. No sólo por la acertadísima ambientación de la década de los años 70, sino por cómo están planificadas las secuencias (principalmente, aquellas en que se perpetran los asesinatos: la explosión de una bomba en una habitación de hotel que casi acaba con la vida de Avner, la ejecución de uno de los responsables en el portal de su casa, la explosión de otro artefacto en la que Carl tiene que intervenir para que el atentado se salde con éxito...), montadas y fotografiadas. Además, a la estupenda labor de Spielberg como director, Michael Kahn como montador y Janusz Kaminski como director de fotografía, otro de los grandes aspectos del largometraje es la melancólica música compuesta por el inmenso John Willliams. Las diferentes set pièces compuestas tanto para los asesinatos como para los momentos "de paz" son magistrales.


    Así pues, podemos acabar concluyendo que "Munich", si bien podría encontrarse entre las mejores películas de Steven Spielberg como director (labor maestra), no es de las más "bonitas" de su extensa filmografía como, por ejemplo, sí lo son "La lista de Schindler - Schindler's list, 1993" o "Salvar al soldado Ryan - Saving private Ryan, 1998", por citar dos de sus cintas menos fantásticas y más violentas. "Munich" es un largometraje que, a pesar de su duración, no se hace aburrido, pero que deja con una sensación de frialdad e indiferencia que el espectador no se esperaba encontrar.



  • MR. HYDE DICE:

  • Vale, a ver cómo me explico para que entendáis por dónde voy... Probaremos a base de preguntas: ¿Es "Munich" una buena película? Sí, sin duda. ¿Está bien hecha? De que te cagas. ¿Te gustó? Pssseeee... pues no mucho, la verdad. ¿Es porque se hace aburrida? No, no es nada aburrida, y eso que casi dura tres horas. El problema de "Munich", así a bote pronto, son dos. El primero es que quiere abarcar mucho, toca demasiadas teclas, sin centrarse en un tema en particular (de la matanza de los atletas israelíes pasa a toda la venganza contra los palestinos involucrados en la masacre y, luego, a la vendetta de los propios palestinos), ni decantarse en favor de una posición. Aquí, el amigo Estéban está claro que condena el atentado, pero da la sensación de que le parece de lo más bien que después, los espías israelíes les den matarile a los palestinos responsables. Hombre, pues ni una cosa ni otra, ¿no? Vamos, digo yo.


    En segundo lugar, los personajes principales, son casi todos unos hijoputas de cuidado. Y es que se supone que los hipotéticos héroes de la función son los que tienen que ejecutar la venganza a tiro y bombazo limpio contra los cerebrines que idearon el atentado. Con lo cuál, ya es bastante complicado hacer ver que uno es el bueno: el equipo de espías israelí no duda en disparar a bocajarro o volar medio hotel de un castañazo para cargarse a estos objetivos, así que ya me diréis qué simpatía se les puede tener. Y más cuando saben que en cada atentado se pueden llevar a otros inocentes por delante (así se ve en una de las primeras secuencias en las que eliminan a un objetivo, cuando ven que quien contesta al teléfono que está conectado a una bomba es una niña, hija del tipo al que le tienen que dar matarile).


    Pero ya os digo que la cosa es rara. Es como si Spielberg se hubiera empeñado en hacer una peli en que los malos son asquerosos, pero los buenos tampoco se quedan atrás. Y eso, al menos a mí, me desconcierta. No hay ningún personaje que te caiga realmente bien: Avner, que se supone que es el héroe principal, tiene los cargos de conciencia cuando ya se ha cargado a casi todos los que le han mandado (y el canguelo que le entra es por lo que les pueda pasar a los suyos, no porque considere que lo que ha hecho está mal, que también hay que joderse); a Steve se la pela casi todo, y no tiene ni el más mínimo escrúpulo en cumplir las órdenes a rajatabla sin plantearse si es lo correcto o no (comprendo que son soldados y que ellos deben acatar las órdenes sin más, pero también se podían haber molestado en describirlo con un lado más humano, digo yo); de Carl no se puede decir mucho más -basta ver la escena en que empuja al objetivo hacia el interior de la habitación es en la que está la bomba para que muera, así a lo burro, para darse cuenta de qué palo va el colega-; y ya la gota que colma el vaso la pone Robert, que es el único que parece querer transmitir el mensaje de la película -la violencia engendra sólo más violencia-, pero que lo suelta muerto de miedo después de haber fabricado los bombazos que revientan a todos los malos (se lo podía haber pensado antes, ¿no?).


    En fin, ya os digo que la cosa es un poco desconcertante. Si lo que Spielberg quería demostrar es que las malas acciones no se deben combatir nunca con malas acciones, pues vale, pero tampoco hacían falta casi tres horas de película para ello. Si lo que quería era hacer un alegato en favor de la paz, pues a mí me parece que está tan disimulado que hay que ser muy espabilado para darse cuenta. Y, si lo que quería era hacer otra defensa en favor del pueblo israelí, pues vale, pero también empieza a ser cansino. En resumen, que "Munich", aunque es una peli que está muy bien hecha, acaba resultando prescindible. No aporta gran cosa y, en el camino, parece dejarse unas cuantas cosas que deberían haber quedado más claras en la película o, directamente, no haber aparecido. "Munich" es una leve decepción provocada por el contraste entre una peli que está muy bien rodada (la música, el ritmo y todo eso), pero que carece de lo que uno espera encontrarse.



    miércoles, 31 de agosto de 2011

    CINE DE LOS 90: "HEAT"


    TÍTULO: HEAT

    DIRECTOR: MICHAEL MANN

    REPARTO: AL PACINO, ROBERT DE NIRO, VAL KILMER, TOM SIZEMORE, JOHN VOIGHT, NATALIE PORTMAN, AMY BRENNEMAN, ASHLEY JUDD

    DURACIÓN: 165 min.

    AÑO: 1995

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Michael Mann no es sólo uno de los realizadores del cine moderno más brillantes que existen sino que, también, el responsable de varias de las películas más sorprendentes (y de género más variado) de los últimos años. Empezando por su versión de "El último mohicano - The last of the Mohicans, 1992" -más recordada por su monumental banda sonora que por la belleza de sus secuencias-, pasando por la intensa "El dilema - The insider, 1999" y culminando con "Collateral - Collateral, 2004" y "Enemigos públicos - Public enemies, 2009". En cada uno de estos largometrajes, la huella de Mann es inconfundible, no sólo por su habilidad para combinar argumentos puramente épicos con estéticas actuales, sino también por la extraña belleza de cada plano. Sin embargo, si hay un mérito en especial que atribuirle a Mann, es el de haber logrado realizar una de las mejores películas policíacas de la historia del cine, y que será recordada por el descomunal tour de force de sus principales protagonistas, así como por su original visión del mundo de la delincuencia y de la planificación de un atraco (la función del director italiano de fotografía Dante Spinotti, con ese contraste de luces azuladas y sombras es soberbio).


    Una banda de atracadores asalta un furgón blindado. La consecuencia son varios millones en bonos robados a un magnate relacionado con la mafia y varios guardas muertos. El encargado del caso es el teniente Vincent Hanna (Pacino), quien acaba averiguando que la banda de Nick McCauley (De Niro) parece ser la responsable, por lo que organiza un amplio dispositivo policial dedicado a seguir y espiar los movimientos de McCauley y su banda, entre los que se encuentran Chris Shiherlis (Kilmer) y Michael Cheritto (Sizemore). Al mismo tiempo, mientras McCauley prepara el que quiere que sea su último golpe con la ayuda de Nate (Voight), conoce en una cafetería a una joven llamada Eady (Brenneman) de la que se enamora. A partir de ese momento, la combinación de la preparación de atraco a un banco con la investigación policial y la venganza planificada por el mafioso al que McCauley ha atracado, terminará siendo explosiva.


    Dentro de la multitud de propuestas que han surgido dentro del género de films "de policías y ladrones", casi con toda probabilidad, "Heat" sea la película definitiva. Y es que la cinta de Michael Mann lo contempla absolutamente todo: desde la preparación del golpe por parte de los delincuentes -y las correspondientes investigaciones por parte de las unidades policiales-, hasta un análisis detallado de las razones que motivan a los criminales a actuar de la forma en que lo hacen, pasando por mostrar también la vida de los personajes cuando se ocupan de los asuntos cotidianos que nada tienen que ver con los delitos. Esto queda demostrado a la perfección en numerosas secuencias, como aquella en la que McCauley entra en su piso, casi vacío de muebles, lo que refuerza aún más la sensación de soledad del personaje; o todo lo relacionado con los asuntos familiares de Hanna (su tercera mujer y su hijastra). De hecho, uno de los momentos más hilarantes del largometraje es aquel en que el equipo de policías de Vincent Hanna espía a la banda de McCauley mientras éstos últimos salen de un restaurante, donde las conversaciones y ambiente distendido contrasta con la imagen que se proyecta siempre de las bandas de delincuentes. Por no hablar del tiempo que se toma la historia para desarrollar las respectivas historias amorosas, que involucran a los principales personajes de ambos bandos.


    Pero, evidentemente, si hay algo por lo que "Heat" sienta precedente, más allá de lo dicho, es por la impresionante secuencia del tiroteo. Alejándose de un estilo más actioneer, o del montaje casi histérico de los blockbusters veraniegos (plagados de planos que no duran más de tres segundos), dicha secuencia comprende casi diez minutos de pura acción, planificada y ejecutada con una maestría desbordante: los coches no explotan con cada disparo, las balas envuelven a los criminales por todos los lados, limitando así su posibilidad de escape, y la determinación de éstos últimos a la hora de abrir fuego es heladora. Pero, como ya apuntamos, se trata no tanto del contenido sino de la forma. Desde el primer segundo en que da comienzo el atraco al banco, hasta que el tiroteo acaba con la muerte de uno de los ladrones, el espectador a penas tiene tiempo para respirar, viéndose inmerso junto con el resto de personajes en uno de los mejores tiroteos jamás rodados.


    Afortunadamente, el resto del film se encuentra a la altura de estos momentos destacados. El guión contiene la brillantez suficiente como para desarrollar una compleja trama de traiciones y violencia que abarca a un número considerado de personajes y, gracias a la espectacular dirección de Mann, al espectador le resulta fácil seguir el hilo argumental, a pesar de las variadas sub-tramas que se van sucediendo. Así pues, casi se agradecen las pausas que le conceden la imposible historia de amor entre McCauley y Eady, o los momentos en que Hanna se debe ocupar de labores de investigación de campo o, simplemente, en las escenas domésticas en las que trata de salvar su tercer matrimonio.


    En resumidas cuentas, "Heat" es una película excelente, digna del mejor cine policíaco y de estudio para saber lo que debe ser una buena película de policías y ladrones. El reparto es excelente en su totalidad (ya sólo por la oportunidad del cara a cara entre dos monstruos de la interpretación como Al Pacino y Robert de Niro, merece la pena verla), y el guión es tan inteligente como fascinante. Y, por lo que respecta a la realización, pues poco más de lo ya dicho: que "Heat" acaba siendo un espectáculo con mayúsculas, largo pero entretenido. Una lección de cómo hacer buen cine, sin tener que volver la mirada a los clásicos.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Guau, qué pasada de peli! Brutal por donde se mire, de esas que te dejan clavado desde que empieza (con ese atraco al furgón blindado cojonudo) hasta su final (impresionante en el hotel donde se encuentra un testigo protegido, y algo más flojo en las pistas del aeropuerto, donde tiene lugar el duelo final). Pero vamos, que no me diga nadie que no es para recordar la conversación en la cafetería entre Al Pacino y Robert de Niro. Son los únicos cinco minutos de casi tres horas de duración en que los dos aparecen juntos, cara a cara. Y los diálogos son de los que quitan el hipo, de los que hacen que no se oiga ni una mosca porque todo el mundo está al tanto de lo que se habla.


    Las secuencias de acción (el atraco del principio, el asalto al banco con ese tiroteo brutal, los ajustes de cuentas entre delincuentes) son tan estupendas como la misma preparación de los "golpes" que dan los malos. Es cierto que la peli pierde un poco de gas cuando al director le da por contar la vida, obra y milagros de los protagonistas (casi uno acaba sabiendo la talla de calzoncillos de De Niro, o cuántas veces jiña Al Pacino). Pero vamos, que se le perdona rápidamente, porque el resto de la película -los diálogos no tienen desperdicio, con esas entradas constantes de personajes a cascoporro- mantiene el listón pero que muy alto.


    Y lo más curioso es que todo ni es blanco ni negro: ni los delincuentes son tan malos como aparentan, ni los policías son unos santos. De hecho, es como si hubiera cabida para todo: para los que acaban redimiéndose, hasta los que mueren con las botas puestas -porque no pueden comportarse de otra manera, o porque deciden hacerlo deliberadamente-, pasando por el policía que debería predicar con el ejemplo y no lo hace (no digo quién es quién para no joderos la peli, aunque lo del poli es bastante evidente).


    Es una peli que aconsejo en serio que veáis. Es larga, sí, porque dura casi tres horas, pero ya os digo que nunca habéis visto una película mejor (ojo, digo mejor, no que os guste más) de cine de polis y cacos. Para ver y recordar.





    martes, 30 de agosto de 2011

    CINE DE LOS 80: "OFICIAL Y CABALLERO"


    TÍTULO: OFICIAL Y CABALLERO

    DIRECTOR: TAYLOR HACKFORD

    REPARTO: RICHARD GERE, DEBRA WINGER, LOU GOSSET JR., DAVID KEITH, LISA BLOUNT

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 1982

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay películas cuya influencia posterior es casi más curiosa que el éxito alcanzado en el momento de su estreno. En el caso de "Oficial y caballero", el film no sólo supuso la consagración como estrella sexy del momento de su principal protagonista, Richard Gere (tras un intento similar en la correcta pero algo fallida "American gigoló - American gigolo, 1980"), sino también la presentación de un "oficio" tan duro como el ingreso en los cuerpos de la marina norteamericana, contemplado desde un punto de vista atractivo, e incluso romántico. De hecho, unos pocos años más tarde, es exactamente lo que sucedió con otra película de temática similar, "Top Gun. Ídolos del aire - Top Gun, 1986", consiguiendo también de un plumazo lograr ambos objetivos.


    En lo que concierne a "Oficial y caballero", la historia comienza con el alistamiento en las fuerzas de la marina estadounidense de Zack Mayo (Gere), un hombre atormentado por la vida errante que ha tenido que mantener junto a su alcohólico padre, también militar. Cuando llega a la academia, entabla amistad con otro joven llamado Sid Worley (Keith), quien ha decidido ingresar en el ejército para seguir los pasos de su padre y de su difunto hermano. Mayo también se topará con la dureza del sargento Foley (Gosset Jr.), el inflexible instructor de los cadetes, quien entabla una malsana e irregular relación con Mayo durante toda su preparación. Sin embargo, la actitud de Mayo, egoísta y oportunista, cambiará cuando conozca a una de las jóvenes locales, Paula (Winger), con entablará una apasionada relación.


    Uno de los grandes aciertos de "Oficial y caballero" fue mostrar las dos caras del típico héroe de la cinta. Su protagonista comienza siendo un rebelde indomable pero, conforme avanza la acción del largometraje, el espectador asiste a su inevitable transformación en un hombre de provecho, gracias tanto a la dureza del ejército (aquí visualizada como una metáfora de lo que supone adquirir compromisos y ser consecuente con ellos a la hora de cumplirlos), como al amor de la protagonista femenina (quien le aporta a Mayo las dosis de dulzura y estabilidad emocional de las que carecía hasta ese momento). Evidentemente, la mezcla de estos dos ingredientes y la acertada dirección de Taylo Hackford consiguen hacer que el film cumpla plenamente su objetivo, al lograr conmover a la vez que intrigar, y emocionar al tiempo que identificarse al público con la pareja protagonista. Además, este objetivo queda reforzado por el contraste entre dicha pareja y la formada por los personajes de Sid y Lynette (su novia), quienes no logran mantenerse a su altura -y, por consiguiente, acaban pagando las consecuencias-.


    A pesar de tener ya casi tres décadas, el tiempo ha tratado relativamente bien a "Oficial y caballero", si bien no resulta complicado gracias a una historia llena de tópicos, y acaramelada por el famosísimo tema Up where we belong, que supuso el toque definitivo para emocionar a las plateas con esta historia de amor y superación personal. Por lo demás, lo único que acaba siendo destacable son algunas pocas secuencias, como los constantes enfrentamientos entre el sargento Floey y Mayo (éste acaba siendo una figura más paterna que su propio padre, a pesar de la dureza de su relación -ver el enfrentamiento final, a golpes en un ring-) y, por supuesto, el plano final con el que cierra el largometraje, con ese Rochard Gere vestido con su uniforme de gala, llevando en brazos delante de todo el mundo a la mujer que ama. En resumidas cuentas, se trata de una película de buenas intenciones a la que tampoco cabe exigirle más.



  • MR. HYDE DICE:

  • Hace pocos meses, volví a ver esta peli (la primera vez fue cuando aún pululaban por el mundo las cintas de VHS) porque mi chica nunca la había visto, y no era plan que una de las pelis ochenteras por excelencia le fuera desconocida. Cuando acabó, supuse de inmediato qué es lo que hizo que esta peli fuera una de las más taquilleras del año: a las mujeres de medio mundo se les cayó la baba con el amigo Ricardo Gere. Así de fácil. Ni era por la peli en sí, ni por el tema, ni por los militares, ni puñetas en vinagre. Lo que pasó es que las puso a mil ver a Gere haciendo flexiones como un loco, sudando mientras se entrenaba, y medio en pelotas. Tal cuál. Aparte de eso, pues ya si la peli tenía su interés, aún mejor.


    Lo que son las modas... Seguro que si ahora vuelves a hacer la misma peli con el tío bueno de turno, las salas se vuelven a llenar. Pon tú al carapán ese de "Crepúsculo" haciendo el mismo papel, verás lo que es babear como una condenada. En fin, que me desvío de la cuestión. "Oficial y caballero" es una película que está bien, sin mayores entusiasmos, que no aburre y que te hace olvidarte del mundo durante un par de horas. Pero tampoco es que sea la leche, ni mucho menos. Digamos que tiene cosas que gustan y enganchan, y otras que sobran. Ahí va la explicación.


    Lo que gusta: no se limitan a presentar al prota como el típico tío guaperas, sino que el colega arrastra una frustración de cojones a sus espaldas, y ve en la marina (a la que tratan con mucho respeto) la posibilidad de redimirse y convertirse en alguien. Vale, un poco patriotero, pero no está mal. Además, las interpretaciones de todos los actores son estupendas, desde un Richard Gere dando el do de pecho, hasta un cojonudo Gosset Jr. haciendo de cabrón de forma brutal (no me extraña que se llevara el Oscar). Ahora bien, ¿os imagináis lo mismo en España? Que el pollo de turno se aliste en la legión para quitarse de encima la frustración... ¡Juas, juas!


    Lo que sobra: la historia de amor es demasiado pastelorra. De entrada, los dos protagonistas, ligan con sus respectivas chicas en dos segundos (vale que uno de ellos sea Richard Gere, pero en fin, seamos un poco más realistas); además, es como si tuvieran prisa por contarla, ya que pasan cuatro segundos desde que se acuestan por primera vez hasta que Gere sabe que lo suyo con la chica es para siempre, que están hechos el uno para el otro y bla bla bla. Vamos, que como se ve que tenían que extenderse más en la parte del entrenamiento militar, no tuvieron más remedio que recuperar el tiempo con la relación de pareja, y eso se nota al kilómetro. Aunque, en honor a la verdad, lo hacen con acierto: ponen un par de planos de puestas de sol, la canción esa que se hizo súper famosa cada dos minutos, a los dos en moto demostrando lo libres que se sienten, y asunto arreglado. Y de la historia del amigo de Gere que se quiere hacer militar porque le pesa el recuerdo de su hermano muerto, y todo lo que le acaba pasando con su novia, pues tres cuartos de lo mismo: que había que centrarse más en otras cosas y evitar que la peli durara siete horas.


    Por lo demás, ya os digo que es una peli que se deja ver, aunque acabe siendo mucho más agradable para ellas que para ellos. Si, al menos, la chica de turno fuera un pivón, no le desmerecería tanto pero, por muy buena actriz que sea Debra Winger, pivón lo que se dice pivón pues como que no. Pero vamo, pecata minuta, porque sería lo mismo con otra cara. Entretenida y poco más. Tampoco hay mucho más donde rascar. Eso sí, impagable el momento en que el instructor pregunta de dónde vienen a los pipiolos que acaban de llegar a la base, para acabar contestando: "¿De Texas? ¡En Texas sólo hay dos cosas: ganado y maricas! ¿Qué eres tú, muchacho? ¡No te veo cuernos, así que debes de ser marica!" Simplemente genial.





    lunes, 29 de agosto de 2011

    CINE CLÁSICO: "TENER Y NO TENER"


    TÍTULO: TENER Y NO TENER

    DIRECTOR: HOWARD HAWKS

    REPARTO: HUMPFREY BOGART, LAUREN BACALL, WALTER BRENNAN, DOLORES MORAN, DAN SEYMOUR

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 1944

    GÉNERO: POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A pesar de que, a principios de la década de los cuarenta, Humpfrey Bogart ya contaba con una elaborada carrera dentro de la industria cinematográfica, no fue hasta su participación en "El halcón maltés - The maltese falcon, 1941" cuando causó sensación en las plateas de medio mundo con su interpretación de detective privado, papel que acabaría siguiéndole, desde ese momento, casi siempre como una sombra. Bien es verdad que su participación en posteriores largometrajes como "Casablanca - Casablanca, 1942", "El sueño eterno - The big sleep, 1946" o, incluso, "Cayo Largo - Key Largo, 1948", no haría sino reforzar esa imagen de duro galán de Hollywood y, entre todas ellas, "Tener y no tener" no es ninguna excepción.


    La historia acontece en la isla de Martinica, en mitad de la Segunda Guerra Mundial. Allí, Harry(Bogart) y su borrachín compañero Eddie (Brennan) se ganan la vida alquilando una cochamborsa embarcación a turistas que acuden a la isla, y que desean darse un paseo por sus aguas o, simplemente, ir de pesca. Un buen día, Harry recibe una jugosa proposición: sólo tiene que recoger un "paquete" en unas coordenadas precisas, bajo el más absoluto secreto, y entregarlo en una dirección concreta. Harry ve en esta oferta la posibilidad de abandonar la isla, acepta, aunque sin saber las consecuencias que tendrá el devenir de los acontecimientos. Además, Harry también se siente terriblemente atraído por una joven llamada Marie Browning (Bacall), que se ha hospedado en su mismo hotel a penas unos días antes, cosa que acabará de complicar aún más la delicada situación.


    Para hacernos una idea del "galán" al que interpreta Bogart, sólo hace falta decir que habla a las autoridades policiales con total indiferencia y recochineo, que a la "chica de la película" la llama flaca a secas y que, siendo un simple marinero con un oscuro pasado, es capaz de darles ciento y raya a cuantos tratan de interponerse en su camino. Propio también de los patrones del cine negro clásico son otros detalles como el hecho de que la policía se encuentre siempre al acecho en cuantas acciones emprende el protagonista (aunque el comisario sea siempre descrito como un buen tipo con el que el Bogart crea una especie de vínculo malsano de complicidad), o que la aparición de una mujer capaz de mantenerle verbalmente el pulso al héroe haga que éste caiga rendido a sus pies -si bien, nunca lo acabará reconociendo-.


    "Tener y no tener" es un film que es más recordado por los mordaces diálogos que recitan los personajes como si hubieran nacido con cada una de sus respectivas identidades en el largometraje (los cara a cara entre Bogart y Bacall o el inspector de policía son estupendos), que por la novedad del argumento. Es una película muy bien hecha, con una planificación y realización de lo más ajustadas que, en resumidas cuentas, acaba siendo un símbolo perfecto del gusto por los argumentos de este calibre, y que provocó la producción casi en masa de largometrajes de similares características. Cosa que, por otra parte, no quita para que la película sea entretenida y agrade a lo más fanáticos del cine clásico. Cosa fundamental para saber disfrutar en mayor medida de este film. Ah, y un último apunte: la película está basada en una historia de Ernest Hemingway.



  • MR. HYDE DICE:

  • Toma del frasco, el duro más duro de todo el cine dando candela de la buena a todo el que se le pone por delante. Y eso que el pollo aquí hace de barquero medio "rebelde", que si llega a hacer de policía, no deja ileso ni al apuntador. Buah, esto eran tíos duros de verdad, y no las versiones descafeinadas que hay ahora. Ahora bien, si me apuráis un poco, por mucho que ésta sea una de las obras más destacables del cine negro clásico, también creo que las cosas están un pelín metidas con calzador. Después de ver a Bogart en "El halcón maltés" y en "Casablanca", da la sensación de que con "Tener y no tener" quisieron hacer un refrito de estas dos pelis. Porque vamos, eso de que Bogart haga temblar hasta al más pintado, teniendo en cuenta que su personaje es un don nadie que sólo tiene una mierda de barca turística, por muy a favor de los rebeldes que esté, no tiene sentido la historia si se toma desde este punto de vista.


    Pero, claro, eso a nadie le importa, siempre que el tío demuestre que es el más macho de todos. Digamos que "Tener y no tener" es como una versión un poco temprana de "El sueño eterno" donde Bogart sí que hace de detective privado, y hay también muertos y mujeres fatales poniéndole ojitos, como Dios manda. Pero bueno, por lo que respecta a "Tener y no tener" es una peli que se deja ver pero que, por desgracia, ha envejecido un huevo. Supongo que es algo bastante evidente y muy propio de las películas de cine clásico (por mucho que haya algunas que demuestren lo contrario), pero claro, son cosas que chocan y resultan poco creíbles vistas a día de hoy.


    Desde el principio, está claro que están a punto de contarte una historia de intrigas y espías, como bien sabían hacer en aquellos años. Sabes que Bogart, por unas cosas u otras, acabará pringado hasta las cejas, y que la típica tía buena peligrosa de pelotas (cojonuda la Lauren Bacall de esta peli, sobretodo cuando le pone morritos y le suelta "Estaré al final del pasillo, sílbame si me necesitas. Sabes silbar, ¿no? Sólo tienes que juntar los labios y soplar." Uf, se me ponen los pelos como escarpias sólo de recordar lo grande que está en ese momento), acabará dándole más de un dolor de cabeza, si no cambiando su forma de ver las cosas -ambas cosas suceden en esta peli-.


    Por lo demás, pues poco más que añadir. Que la peli es interesante, pero que más que por su propia calidad (insisto: seguro que brutal para la época, pero a día de hoy más desfasada que las corbatas de Carrascal), "Tener y no tener" destaca por su halo de peli de clásica de culto, de esas que, cuando hablas de ellas, dices: "sí hombre, de las que hacían Bogart y Bacall". Y si el colega a quien se lo cuentas sabe un mínimo de cine, ya sabe de qué estás hablando. El argumento tiene su miga y engancha, todos los personajes -hasta los malos de turno- resultan simpáticos y, en resumen, permite que pases un buen rato en compañía de dos de los mayores iconos que ha parido la historia del cine.