martes, 18 de octubre de 2011

CINE DE LOS 80: "ARMA LETAL"


TÍTULO: ARMA LETAL

DIRECTOR: RICHARD DONNER

REPARTO: MEL GIBSON, DANNY GLOVER, GARY BUSEY, MITCH RYAN, TOM ATKINS

DURACIÓN: 112 min.

AÑO: 1987

GÉNERO: ACCIÓN - POLICÍACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:


  • Los americanos, dentro de la industria cinematográfica, utilizan el termino buddy movies para hacer referencia a las películas, generalmente de tipo policiaco, en la que dos personajes principales totalmente diferentes se ven condenados a entenderse para resolver una determinada situación y que, a pesar de sus particularidades (formas de hablar, actuar, pensar, etc.), acaban haciendo muy buenas migas. En el cine de los ochenta, el primer exponente de tal caso que se puede encontrar es la película de Walter Hill "Limite: 48 horas - 48 hours, 1982", en la que un policía (blanco) y un delincuente de poca monta (negro) que no se parecen en nada, debían colaborar codo con codo para resolver un caso. Retomando la esencia de aquel divertido largometraje, el guionista Shane Black desarrollo una historia cuyo planteamiento inicial era parecido: la de dos policías, uno blanco y otro negro, de caracteres radicalmente opuestos que deben aunar fuerzas para resolver un caso, al que pondría el título de "Arma letal". A partir de este momento, las buddy movies experimentaron un lanzamiento cinematográfico muy particular, potenciados tanto por los buenos resultados a todos los niveles de "Arma letal" como del filón que los productores de Hollywood parecieron ver en este tipo de propuestas.


    Una joven se mata tras saltar desde lo alto de un rascacielos, en un céntrico barrio de Los Angeles. El caso le es asignado al casi jubilado sargento Murtaugh (Glover), a quien le asignan a un nuevo compañero para ello llamado Martin Riggs (Gibson). Riggs es un buen agente de policía, pero cuyas tendencias suicidas a causa de la muerte de su mujer lo convierten en una persona difícil de predecir, impulsiva y muy violenta por lo que, dentro de los archivos policiales, se le registra como arma letal. Juntos comenzaran a investigar que se encuentra tras la muerte de la muchacha, y cuyas pesquisas les llevaran hasta un general retirado y su mano derecha, el enigmático señor Joshua (Busey) -impecable el momento en que demustra su fidelidad al general cuando pone su brazo encima de la llama de un mechero para demostar su capacidad para aguantar el dolor-, quienes se encuentran inmersos en asuntos sucios de tráfico de droga.


    Una de las principales caracterísitcas de "Arma letal" es que el veterano realizador Richard Donner, junto con casi un debutante productor especializado en cintas de este tipo Joel Silver, demostraron que era posible realizar películas de acción que contuvieran un divertido sentido del humor, sin renunciar por ello ni al espectáculo, ni a impresionantes escenas de acción ni, por supuesto, al entretenimiento. Así pues, no es de extrañar que "Arma letal", escenas violentas aparte (que las tiene, y muy abundantes), tenga el acierto de presentar a dos personajes que, pese a sus evidentes diferencias, consiguen conectar con el publico de una forma tan asombrosa.


    Por otra parte, es evidente que "Arma letal" supuso para Mel Gibson el empujón necesario que precisaba su carrera, y que acabaría prestándose a su personaje en tres secuelas mas (a cada cual mas exitosa), así como del resto del equipo que se encontró detrás de esta primera "Arma letal". De este conjunto destaca muy especialmente la labor del montador Stuart Baird -colaborador habitual de Donner-, quien redefinió el estilo de montaje de las películas de acción, aportando un dinamismo y ritmo ejemplares a todas las secuencias del film. Asimismo, también destaca la simpática partitura compuesta por Michael Kamen en colaboración con el rockero Eric Clapton (Kamen tambien colaboraría en otras producciones del mismo estilo como la primeras tres partes de "Jungla de cristal" o "El ultimo boy scout - Last boy scout, 1991"), que supieron dotar al conjunto de una ligereza y suspense unicos.


    En definitiva, "Arma letal" es un exponente estupendo del cine de acción y policiaco de finales de los ochenta, que no solo sentó las bases para el cine con historias "de colegas" posterior, sino que abrió las puertas a una nueva estética fílmica en la que el ritmo y las escenas de acción están en perfecta consonancia con la historia y con el casi involuntario sentido del humor que se desprende de todos sus personajes. Un clásico moderno.



  • MR. HYDE DICE:


  • ¡Esto sí que es una peli ochentera de acción como Dios manda! Creo que, junto con "La jungla de cristal" es una de las mejores de esa década. Hay tiroteos, explosiones, mamporros a diestro y siniestro, pero con una historia que engancha y con una especie de encanto especial que ya casi no se encuentra en las pelis de hoy en día. Es más, si nos fijamos bien, es fácil ver cómo hay mucho más parloteo (más que "guión") que hace que la peli sea mucho más dinámica y divertida -muchas de las frases que intercambian Mel Gibson y Danny Glover, si no todas, son lo que hacen que "Arma letal" tenga ese punto de gracia-, que en otras pelis de acción del mismo momento (la de Bruce Willis, por ejemplo, tiene más acción que ese parloteo).


    "Arma letal" es una peli cojonuda que mezcla de forma estupenda la acción con una historia típicamente policiaca. Tiene sus momentos de tensión e intriga (como todo lo relacionado con la investigación y pistas que van averiguando los dos policías sobre la muerte de esa prostituta), y también sus momentos de acción más violenta (la secuencia de tortura a Mel Gibson, o cualquier escena de tiroteo, o la pelea a guantazo limpio del final entre Gibson y el malo de la función), pero todo ello esta contado con un sentido del humor y del ritmo que hace que te lo pases teta desde que empieza hasta que acaba.


    De hecho, ya me diréis quien no ha visto alguna de las cuatro entregas de la serie. Es cierto que no todas son iguales de buenas, pero lo que está claro es que esta primera "Arma letal" es cojonuda, que puso de moda las pelis de polis antagonicós (para los de la E.S.O., "antagonicós" = "diferentes a más no poder"). Es una mezcla de aventura y acción de la buena, y estoy seguro que cuando salió en su día, un año antes de que Bruce Willis diera candela de la buena a los terroristas de su "jungla de cristal", dejó pasmada a la gente ya que, quitando alguna que otra peli de Stallone o el Chuache, no era normal que las pelis de acción tuvieran una violencia tan "bruta" y que, al mismo tiempo, se viera tan normal. En cualquier caso, "Arma letal" es una chulada, muy guapa, de esas que posiblemente ya hayas visto pero que, tanto si sí como si no, hace que te entretengan cuando te pones delante de la tele y que, al mismo tiempo, te lo pases en grande. Acción genuina de la buena.



    lunes, 17 de octubre de 2011

    CINE CLÁSICO: "DESAYUNO CON DIAMANTES"


    TÍTULO: DESAYUNO CON DIAMANTES

    DIRECTOR: BLAKE EDWARDS

    REPARTO: AUDREY HEPBURN, GEORGE PEPPARD, MARTIN BALSAM, ALAN REED, JOSÉ LUÍS DE VILALLONGA, BUDDY EBSEN

    DURACIÓN: 115 min.

    AÑO: 1961

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Basada en la novela homónima de Truman Capote, "Desayuno en Tiffany's" -traducción mucho más acertada que la que se le dio a la película en España-, este film supuso la consagración en el mundo del cine del inigualable Blake Edwards, y la creación de un verdadero mito en torno a su principal protagonista, la actriz Audrey Hepburn. Hepburn no sólo se convirtió en una de las actrices mejores pagadas del momento por su participación en "Desayuno con diamantes", sino que logró crear, a través de su personaje, todo un icono que ha sido considerado como referencia de la sofisticación y elegancia picarona desde el momento de su estreno.


    Paul Varjak (Peppard) es un aspirante a escritor que vive en Nueva York, donde vive a costa de los favores que le cede una mujer mayor y adinerada, con tal de disfrutar de la "compañía" del apuesto joven. Sin embargo, Paul, decidido a triunfar por sus propios medios, se muda a una finca diferente para poder concentrarse en escribir la obra que consiga encumbrarlo. Al llegar allí, conoce a una de sus nuevas vecinas, Holly (Hepburn), una joven tan hermosa como impulsiva e impredecible, que pondrá patas arriba el estilo de vida de Paul, consiguiendo, a la vez, desconcertarle y enamorarle.


    Según se ha comentado en más de una ocasión, "Desayuno con diamantes" es una adaptación mucho más amable e inocente que el original literal en el que se basa. Posiblemente, sea por ello que, desde que se estrenara -hace ahora la friolera de cincuenta años-, ésta se ha convertido en una referencia mundial de la comedia inocentona y de buenas intenciones, parte de cuyo mérito cabe también otorgárselo a un realizador que acabaría firmando algunas de las comedias más genuinas de la historia del cine.


    Sea como sea, de lo que no hay duda es de que "Desayuno con diamantes" es una película elegante y distraída, dotada de una fabulosa personalidad que la ha convertido no sólo en un clásico del cine, sino también en uno de los más reconocidos trabajos de su estrella principal (aunque Hepburn comparta protagonismo durante casi todo el largometraje con George Peppard, es incuestionable la facilidad con la que ésta se adueña por completo de la cámara en todas y cada una de sus planos). No obstante, la fama de "Desayuno con diamantes" no será la misma sin la aportación del compositor de su banda sonora, el inigualable Henry Mancini (verdadera alma del film). En pocas palabras, es la clase de película perfecta para disfrutar y sentirse bien o, simplemente, para disfrutar con una historia romántica entretenida, bien contada y de lo más amable.



  • MR. HYDE DICE:

  • Si no fuera porque "Desayuno con diamantes" está basada en la novela de Truman Capote, la película seguiría el mismo camino que todas esas otras que ya hemos dicho alguna vez que forman parte del grupo de pelis de "momentos". Vamos a ver, ¿quién no recuerda la imagen de una guapísima Audrey Hepburn cantando Moon River con una guitarrilla en el alféizar de una ventana? ¿O la típica imagen en la que aparece ella vestida de negro con un sombrero enorme o con una boquilla de fumar de medio metro? Pues algo así viene a ser la película, una serie de trozos a los que se les acaba cogiendo cariño, pero con un argumento que tampoco es nada del otro jueves (ni guarra de cómo es de fiel a la novela porque no me la he leído).


    También hay que reconocer que "Desayuno con diamantes" no deja por ello de ser una peli de lo más simpática. Aunque sólo sea por ver a George Peppard haciendo de gigoló antes de convertirse en el famosísimo Hannibal de "El equipo A". Digamos que la película cuenta ese tipo de historias románticas que hacen que, cuando acaba, tengas una sonrisa tontorrona en la cara pero que, si te paras a pensar un minuto, el hecho de que el rato se te haya pasado bien y rápido (importante), no quita para que, a los pocos días de haberla visto, ya te hayas olvidado de qué iba. A mí, sin ir más lejos, me ha costado un poco recordar de qué iba antes de empezar la crítica.


    Entre los momentos más divertidos, aparte de las interrupciones de ese vecino japonés al que interpreta un irreconocible Mickey Rooney, yo me quedaría con el momento en que Holly y Paul se meten en la joyería (la famosa Tiffany's del título en inglés) para intentar mangar alguna joya y cómo, cuando parece que los van a descubrir, se hacen los suecos disimulando de mala manera. O como cuando Holly se las ingenia, al principio de la peli, para engatusar a Paul y hacer con él prácticamente lo que le da la gana.


    Por lo demás, ya os digo que tampoco tiene tantas cosas que la hagan imprescindible. En todo caso, música chulísima de Henry Mancini (¡qué inspirado que ha estado este hombre toda su vida!) sin la que, hoy, "Desayuno con diamantes" no sería, ni por asomo, la mitad de recordada que es. Así que ya sabéis, si la pasan en uno de esos canales en que ponen pelis todo el día y véis que empieza, no lamentaréis dedicarle un rato a verla. Por cierto, ¿sabíais que el famoso momento en que Audrey Hepburn canta Moon River estuvo a punto de ser cortado porque decían que la secuencia era un coñazo? Casi ná, menudos espabilados...





    domingo, 16 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "LOS TRES MOSQUETEROS"


    TÍTULO: LOS TRES MOSQUETEROS

    DIRECTOR: PAUL W.S. ANDERSON

    REPARTO: MILA JOVOVICH, ORLANDO BLOOM, CHRISTOPH WALTZ, LOGAN LERMAN, LUKE EVANS, RAY STEVENSON, MATTHEW MACFAYDEN

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Desde que debutara en la dirección de largometrajes con la más que interesante "Shopping (De tiendas) - Shopping, 1994", la carrera de Paul Anderson se ha centrado más en las adaptaciones a la gran pantalla de celebrados vídeojuegos (dos partes de la serie "Resident evil", la primera entrega de "Mortal Kombat", etc.), sin que el estilo mordaz y, en cierto modo, violento de su debut viera una continuación más o menos digna en el resto de las películas que ha dirigido -sólo "Horizonte final - Event horizon, 1998" y determinados momentos de "Death race: La carrera de la muerte - Death race, 2008" resultan particularmente destacables-. No obstante, Anderson parece haberse sentido atraído por los últimos proyectos que se han estado rodando en tres dimensiones, especialmente desde que James Cameron revolucionara de nuevo el séptimo arte con su celebrada "Avatar - Avatar, 2009". Por este motivo, tanto la cuarta entrega de "Resident evil" -que volvió a dirigir tras la pausa que le supuso la segunda y tercera parte-, como ahora esta revisión del clásico escrito por Alejandro Dumas, han sido rodados utilizando este sistema tridimensional lo que, en este último caso, le ha permitido realizar una película de aventuras de lo más entretenida y con un punto visual (así como de numerosas licencias artísticas e históricas) al de las diferentes versiones que se han filmado sobre la misma historia.


    D'artagnan (Lerman) es un joven sediento de aventuras que parte a París con la firme intención de convertirse en mosquetero, como antaño lo fue también su padre. Sin embargo, a su llegada a la capital gala, descubre que la orden de los mosqueteros ha sido desmantelada por el todopoderoso cardenal Richelieu (Waltz) a causa del fracaso que sufrieron en una misión tres de los mosqueteros más reputados, Athos (Macfayden), Porthos (Stevenson) y Aramis (Evans) por culpa de la traición de Milady de Winter (Jovovich) y del duque de Buckingham (Bloom). Sin embargo, cuando los tres mosqueteros y el joven D'artagnan descubren una peligrosa conspiración por parte del cardenal para hacerse con el control de toda la nación, deberán ponerse en marcha para evitar un golpe de estado que podría acabar con la estabilidad del país.


    El argumento de "Los tres mosqueteros" no varía excesivamente de las demás adaptaciones que se han realizado sobre la novela de Dumas (especialmente de la versión filmada en 1973 por Richard Lester). Donde sí resulta novedosa la película de Anderson, desde el punto de vista argumental, es en la introducción de elementos casi anacrónicos, en la acción de la misma: gadgets que utilizan los mosqueteros para combatir a los enemigos, los dirigibles en los que tiene lugar el gran enfrentamiento del largometraje, o los artilugios que utiliza Milady de Winter para infiltrarse en habitaciones secretas. Todo ello, por no hablar de la secuencia inicial en la cámara secreta de un palacio veneciano en el que resulta inevitable la comparación de dicha secuencia con la apertura de la primera entrega de las aventuras de Inidiana Jones).


    Evidentemente, el sentido de tales secuencias, además de hacer mucho más espectacular y trepidante el film es el de hacer que luzca en todo su esplendor el uso de la tecnología en tres dimensiones. De ahí que hasta en los enfrentamientos más rutinarios como el combate inicial que envuelve a las tropas del cardenal con los tres mosqueteros y D'artagnan contenga planos especialmente pensados para que la platea disfrute de la tercera dimensión (espadas apuntando al espectador, elementos que son arrojados a la cámara, o primeros planos de balas de cañón tras ser disparadas) cosa que, se consigue pero solo a medias. Y ese es el mayor problema que contiene esta versión de "Los tres mosqueteros", que las secuencias parecen diseñadas tan sólo para el aprovechamiento de las tres dimensiones, en lugar de estar planificadas para dotar de un sentido más sólido al conjunto del largometraje.


    Sin embargo, ello tampoco es impedimento para que el resultado acabe siendo un mero entretenimiento, bien diseñado y ejecutado de forma correcta, gracias a que el ritmo de aventuras que empapa la historia desde el comienzo se mantiene de forma constante a lo largo de todo el film. Al respecto, cabe destacar secuencias como el ya citado primer enfrentamiento de los mosqueteros, o el robo de los planos en la cripta veneciana, por no hablar del duelo final entre D'artagnan y el jefe de las tropas del cardenal en lo alto de Notre Dame. En fin, que poco más nuevo bajo el sol: aventuras, distracción y emoción aseguradas durante un buen rato. Como opción para ir al cine este fin de semana, desde luego, es una de las más recomendables para pasar un rato de lo más bien y entretenido. Pero no busquen nada más, porque esto es lo que hay.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cine de aventuras puro y duro, de ese que entretiene, hace que te lo pases bien un buen rato, y que las casi dos horas que dura la peli se te pasen volando. Aviso que tampoco hace falta que veáis la película en tres dimensiones, porque el resultado es casi el mismo. Vale que no veréis cómo las puntas de las espadas casi os sacan in ojo, pero no merece la pena la diferencia de precio de la entrada por ver eso, que ya bastante cuesta la entrada por sí sola. Ahora, lo que sí os recomiendo es que, ante la cantidad ingente de mierda que hay ahora mismo en las carteleras, "Los tres mosqueteros", sin ser de esas que te dejan flipado, sí que hace que te alegres de haber elegido una película así de entretenida y, al mismo tiempo, que tenga una cierta calidad (creedme, os lo digo yo que la semana pasada me papé "Colombiana - Colombiana, 2011" y aún me dura el cabreo por el desperdicio de dinero).


    "Los tres mosqueteros" es como una versión con tropas reales y tal de los piratas del Caribe. No quiero decir que sea lo mismo, pero el tipo de aventura y ritmo de la peli es de lo más parecido, así que si os gustaron las entregas de Jack Sparrow (sobretodo la primera, que las otras tres mejor darles de comer aparte), pues estad seguros de que os encantará esta peli. De hecho, si te paras a pensar, ves que tiene cosas prácticamente idénticas: los duelos de espadas, el joven aspirante a ser uno de los "grandes jugadores" que se tiene que enfrentar al malo más peligroso del grupo, misiones peligrosas que tienen que cumplir para que el bien venza al mal... ¡y hasta una batalla entre navíos -voladores en este caso), con sus abordajes y cañonazos de turno!


    Si a todo esto le unes secuencias de acción un pelín más típicas de otras películas como las de la serie de "Matrix" o cualquier de ese estilo, pues de ahí sacas momentos como los de la entrada a puro huevo de Milady de Winter en una cripta secreta, o como cuando se descuelga a lo Tom Cruise en el balcón de la reina, y todo ello por no hablar de las piruetas que es capaz de hacer D'artagnan delante del malo tuerto en lo alto de la catedral de París.


    Pero vamos, que todo eso te acaba dando igual porque es lo que viene siendo la aventura de toda la vida. Cine de ese que te distrae a base de bien, que está bien hecho (pedos mentales aparte), y que merece la pena ver en grande en una pantalla, mucho mejor que otros bodrios que hablan sobre amigos con "privilegios", contagios de enfermedades y hombres lobos que pretenden demostrar que pueden ser héroes de acción. Así que ya sabéis, ésta es una de las pelis que gustan y tampoco tienen más pretensiones que esa. ¿Qué más queréis?





    sábado, 15 de octubre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS"


    TÍTULO: LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS

    DIRECTOR: WOLFGANG PETERSEN

    REPARTO: TOM BERENGER, GRETA SCACCHI, BOB HOPKINS, JOANNE WHALLEY, CORBIN BERNSEN

    DURACIÓN: 94 min.

    AÑO: 1991

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras una portentosa entrada en el mercado estadounidense con "El submarino - Das boot, 1981", alabada tanto por público como por crítica, el realizador germano Wolfgang Petersen debutaba en el terreno del thriller con esta producción norteamericana de intriga, cuyo argumento jugaba con las historias más típicas del género de misterio, acerca de falsas identidades, amnesias, chantajes y asesinatos. Para ello, lo curioso es que, después de haber trabajado con otras figuras más importantes del panorama cinematográfico del momento como Dennis Quaid, Petersen se decantara por un reparto formado por buenos actores (Hoskins, Berenger...), aunque más bien desconocidos a una escala más amplia, como suelen estar acostumbrados las audiencias. No obstante, ello no fue impedimento para que "La noche de los cristales rotos" se convirtiera en un largometraje tan interesante como impredecible.


    Un coche sufre un terrible accidente. Judith Merrick (Scacchi), la copiloto, consigue salir mejor parada que su marido, Dan (Berenger), quien debe ser sometido a una serie de importantes operaciones para poder recuperarse, a pesar de que no por ello conseguirá recuperar su memoria. Una vez dado de alta, y gracias al apoyo de sus mejores amigos, el matrimonio formado por Jeb y Judith Scott (Bernsen y Whalley, respectivamente), consigue volver a la rutina de su vida personal y laboral, tal y como era antes del accidente. Sin embargo, un día, Dan encuentra una serie de fotos comprometedoras de su mujer con otro hombre, así como una serie de amenazadoras cartas. Será entonces cuando, también atormentado por recuerdos previos al accidente, Dan decide recurrir a un detective privado (Hoskins) para que le ayude a llegar al fondo de ese asunto. Lo que ninguno de los dos imagina son las consecuencias que esa decisión acabará teniendo.


    A partir de esta historia típicamente hitchcockiana, Petersen desarrolla un complejo entramado de sospechas, pistas falsas y misterio, que consigue resolver de forma excelente gracias tanto al buen hacer de sus actores (todos ellos de lo más correcto), como a la dosificación de los momentos de suspense. A este respecto, cabría señalar el ritmo sin pausa pero sin prisa con el que el personaje de Dan comienza a darse cuenta de que hay cosas que no encajan ni con los breves recuerdos que van acudiendo a su trastocada memoria ni con lo que la gente que le rodea pretender hacerle creer. Además, la entrada en juego de un desconocido personaje -sobre el que no hay que dar más pistas-, acaba de poner el jaque la razón del pobre protagonista. Todo ello queda plasmado de forma brillante por la cámara de Petersen, que actúa como el ojo espía del espectador, quien acaba siendo testigo directo de la acción conforme va avanzando ésta.


    Evidentemente, tampoco faltan los giros argumentales propios de este tipo de largometrajes, ni las breves pero eficaces secuencias de acción (desde el brutal accidente inicial de coche, hasta el tiroteo y posterior persecución en mitad de una carretera forestal). No obstante, a pesar de que el final aguarda con más de una sorpresa, también es cierto que "La noche de los cristales rotos" contiene algún que otro inconveniente menor propio de las cintas de intriga (por ejemplo, la necesidad de introducir flashbacks aclaratorios para que al público le quede claro qué es lo que ha sucedido) que, aunque no restan calidad a la cinta, sí que la hacen ser un poco más "vulgar" -en el sentido no peyorativo del término-.


    Sea como sea, de lo que no cabe duda es de que "La noche de los cristales rotos" es una cinta de suspense estupenda, de lo más apropiada para pasar pegado a la pantalla un buen rato, y con una historia que engancha hasta su sorprendente final. Posiblemente, no se una de las películas que uno acaba recordando el resto de su vida, lo que no quita para que sea un excelente pasatiempo. No hay nada de malo en ello.



  • MR. HYDE DICE:

  • Esta es una prueba de lo que una buena historia y un director que sabe por dónde mover la cámara son capaces de hacer para hacer una peli interesante a más no poder. La historia tiene mucho gancho, jugando siempre a despistarte, y la intriga es tan cojonuda que hasta los últimos cinco minutos, cuando te llevas la sorpresa final, no sabes muy bien quién es el malo o por qué hace lo que hace. No es que sea una de las películas que habría que haber visto en cine, porque ya os digo que es de vídeo total (bueno, de DVD), pero eso no quita para que te atrape desde el primer minuto, con ese accidente brutal de coche.


    Otra cosa que me llama la atención es cómo conseguir que una película te guste y te resulte interesantísima sin que los actores que aparecen en ella -ni siquiera los dos protagonistas- sean de los que aparecen siempre en primera línea de las revistas o de las carteleras. Tampoco es que "La noche de los cristales rotos" fuera un súper éxito, que nadie se engañe. Pero es de esas pequeñas películas que a alguna cadena les da por poner en la sobremesa del fin de semana, y se tiende a confundir con las otras basurillas parecidas que han puesto quinientas veces, cuando resulta que esta peli es de las que sí merece la pena ver.


    El misterio está presente en la peli desde el comienzo. Hasta el más empanado sabe que hay algo raro en los dos protagonistas, que no son trigo limpio y que hay algo que tratan de esconder como sea. Lo que no sabes es el qué ni el por qué. Y de que así sea se encarga una historia cojonuda, y un señor director que te lleva por donde él quiere hasta la sorpresa final. Tiene escenas en particular donde aprietas el culete a base de bien y donde no quieres quitar los ojos de la pantalla por nada del mundo: el momento en que Dan acude a un hotel donde cree haber visto al sospechoso que se habla con su mujer, o como cuando la mujer de su mejor amigo le amenaza con sacar a la luz los trapos sucios porque ha descubierto algo que le compromete. Y todo ello, por no hablar de la escena final en ese barco en ruinas. Hacedme caso y, si conocéis a alguien que ya la ha visto, que no os desgracie el final, porque ya os digo que le quitaría toda la gracia al asunto. "La noche de los cristales rotos" es una película que, sin ser algo impresionante, sí que merece la pena el rato de misterio e intriga que te hace pasar. Os gustará y mantendrá en vilo hasta el final, por mucho que la quieran hacer pasar como una peli más de después de comer para un sábado.



    viernes, 14 de octubre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "HANNA"


    TÍTULO: HANNA

    DIRECTOR: JOE WRIGHT

    REPARTO: SAROISE RONAN, ERIC BANA, CATE BLANCHETT, OLIVIA WILLIAMS, JASON FLEMYNG

    DURACIÓN: 111 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Una de las primeras cosas que llama la atención, antes si quiera de ver "Hanna", es el nombre de su director. El inglés Joe Wright, que previamente había alcanzado un notable prestigio al dirigir dos de las cintas más aclamadas por la crítica de la última década ("Orgullo y prejuicio - Pride and prejudice, 2005" y "Expiación. Más allá de la pasión - Atonement, 2007"), y cuya primera tentativa de realizar un film en los Estados Unidos no se había saldado con los resultados esperados -estamos hablando de "El solista - The soloist, 2009"), era el elegido para plasmar en imágenes este thriller con grandes cargas de suspense. Afortunadamente, para ello contaba con un equipo artístico capaz de hacer creer al público cualquier interpretación, gracias a la calidad de sus actuaciones (sobretodo Cate Blanchett -que se lo pasa de lujo con su papel de villana de la función- y la adolescente Saroise Ronan), y con un equipo técnico con el que ya había colaborado previamente. Sin embargo, una vez visto el film, da la sensación de que las piezas del puzle que dan forma al largometraje no han sido encajadas correctamente, y de que hay un "algo" que no acaba de cuajar en toda la puesta en escena, por mucho que el argumento, como decimos, tenga un tirón más que considerable.


    Hanna (Ronan) es una niña que vive con su padre, Erik (Banna) en mitad de un bosque del frío norte de Finlandia. Allí, Erik la entrena como si fuera un campamento militar, en el que la supervivencia y adaptación a cualquier medio geográfico se combinan de forma casi perfecta con las dotes de Hanna para la lucha y enfrentamiento mortal cuerpo a cuerpo. Un día, Erik le cuenta a Hanna ciertos detalles, un tanto difusos, acerca de su pasado, diciéndole a la pequeña que, el día en que se considere preparada para salir de aquel paraje, sólo tendrá que apretar un botón de un localizador. Entonces, le previene su padre, habrá gente del gobierno (CIA, Interpol...) que acudirá a la cabaña para darles caza y que, entonces, la misión de la pequeña deberá ser localizar a la agente Marissa Bigler (Blanchett) y eliminarla antes de que ella haga lo mismo con Hanna. A partir de ese momento, y tras ver huir a su padre, Hanna empezará una carrera contrarreloj con el fin de cumplir su misión y para poder volver a reunirse con su padre, ya fuera del sitio en el que ambos han convivido durante años.


    No suele ser frecuente que, mientras se ve una película, se piense qué demonios estarían pensando sus máximos responsables mientras la rodaban. Cierto es que Joe Wrigth había demostrado su valía de forma más que satisfactoria con sus anteriores largometrajes (aún se me ponen los pelos de punta cuando veo el mastodóntico travelling que fue capaz de concebir para una de las escenas más impresionantes de "Expiación. Más allá de la pasión") pero, de lo que no cabe duda, es de que Wright no era ni por asomo el más indicado para realizar un proyecto como "Hanna". Por poner un ejemplo, si otros realizadores más acostumbrados a moverse en teste tipo de historias como, por ejemplo, Tony Scott, Doug Liman o cualquiera de los directores habituales con los que suele trabajar Jerry Bruckheimer hubieran estado tras las cámaras, el resultado no sólo habría sido más interesante, sino también más trepidante y emocionante.


    En lugar de ello, Wright apuesta por elementos más transgresores y poco frecuentes en el cine de acción o thrillers -al fin y al cabo, "Hanna" no es más que una combinación de ambos géneros-, como el distanciamiento emocional de los personajes (al espectador le cuesta identificarse con los personajes), la puesta en escena excesivamente fría (que funciona al comienzo de la cinta, pero no cuando la película necesita de mayores dosis de emoción), o la banda sonora (totalmente fallida al no acompañar para nada a las imágenes). Ante e3sta situación, los actores se defienden como buenamente pueden, tanto si se toman demasiado en serio a sus personajes (caso de Eric Bana) como si sólo hacen lo posible por pasárselo bien un rato y olvidarse de u participación (tal y como parece que haga la siempre excelente Cate Blanchett).


    Por lo demás, "Hanna" acaba convirtiéndose en un film vacío, alejado de toda emoción, que únicamente resulta interesante por la voluntad de saber cómo concluye la historia, quién es Hanna en realidad (el McGuffin de toda la historia), y cómo acaban pagando las consecuencias los villanos de turno. Por lo demás, como opción de alquiler en videoclub esta semana, "Hanna" no ofrece muchas más razones interesantes para decantarse por ella, cosa que no deja de ser una lástima.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Lástima de película, con lo chula que podía haber sido! Si la misma historia, con los mismos actores y todo lo demás también igual se la das a un director que sepa de pelis de espías e intriga, así como es la historia de "Hanna", ya te digo que ahora estaríamos hablando de una peli muchísimo más interesante. Lo malo es que no sé si porque al director le ha salido de los cataplines, o porque no tiene ni papa de cómo contar la historia, resulta que "Hanna" acaba siendo una peli rara de cojones. Para empezar, las escenas más moviditas, están contadas como si estuviéramos viendo un documental: no tienen ni tensión, ni intriga, ni emoción ni nada de eso. Además, la música, por muy famosos que sean los Chemical Brothers (que son los que componen la banda sonora) no pega ni con cola con las imágenes (hasta un soso como Harry Gregson Williams podría haberle dado un poco más de vidilla con cuatro acordes más currados), y el guión tiene más agujeros que un queso gruyère.


    Da la sensación de que la puesta en escena está hecha de cualquier forma y manera, como si la primera toma, aunque fuera una mierda, les hubiera valido. Y eso por no hablar de los tópicos más lamentables en los que acaba cayendo. Y si no me creéis, echadle un vistazo a ese momento en que la niña va a parar a un camping en el sur de España con una familia de nuevos hippies, y asiste a un cante de flamenco gitanero de lo más vulgar, sólo para que conste que están en España (lo raro es que no salga por en medio Tom Cruise quemando los santos como si fueran fallas en mitad de Sevilla, o soltando a los San Fermines por Córdoba, que hubieran sido capaces). En serio, no os imagináis las ganas que me entran, cuando veo cosas como esas, de que un día un español haga una peli sobre los americanos, rodada en España, faltaría más, y en la que salgan todos comiendo hamburguesas como cerdos y hablando sólo de béisbol. A ver qué les parece entonces la escena a los primos del otro lado del charco...


    Pero bueno, a lo que estamos, que nos vamos por las ramas. Como os digo, "Hanna", al principio, promete ser una historia que te atrape, con los ingredientes perfectos para intuir que vas a ver una historia mezcla de intriga y acción con la que pasártelo pipa. Pero cuando empiezan a sucederse las supuestas escenas de acción y ves que un telediario tiene más emoción, ya empiezas a arrugar la nariz. Secuencias como la primera vez que Hanna entra en acción en ese búnquer que está en medio del desierto, o como cuando tiene que escapar de ese maricón rubio en medio de un puerto de contenedores, les falta una garra brutal. eso por no hablar del enfrentamiento final a cuatro manos entre el mariquita éste y el padre de Hanna, o la misma niña con la espía a la que interpreta de forma más que correcta Cate Blanchett. En fin, si tuviera que calificar a "Hanna" con una palabra, creo que sería decepción. No aburre, ni molesta, pero te quedas con una extraña sensación de cabreo al pensar en todo lo que podría haber sido la peli y, al final, no fue. Una puatada.


    <



    jueves, 13 de octubre de 2011

    CINE ACTUAL: "MILLION DOLLAR BABY"


    TÍTULO: MILLION DOLLAR BABY

    DIRECTOR: CLINT EASTWOOD

    REPARTO: CLINT EASTWOOD, HILARY SWANK, MORGAN FREEMAN, JAY BARUCHEL

    DURACIÓN: 137 min.

    AÑO: 2004

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cada nuevo largometraje que estrena Clint Eastwood, sobretodo aquellos en los que se concentra en ejecutar las labores de director, es recibido por público y crítica como agua de mayo. Cuando, un año antes del estreno de "Million dollar baby" presentó "Mystic River - Mystic River, 2003", entusiasmó a las plateas de medio mundo. Desgraciadamente, a la hora de los premios, pareció estar más de moda recompensar a la última entrega de "El señor de los anillos", hecho que dejó a Eastwood con las manos prácticamente vacías. Sin embargo, en 2004, éste irrumpió aún con más fuerza si cabe con una película tan demoledora como impactante con la que, ahora sí, obtuvo el reconocimiento que merecía. Para ello, se concentró en llevar a la gran pantalla su particular adaptación de la novela "Rope burns: stories from the corner".


    Frankie Dunn (Eastwood) es un viejo entrenador de boxeo que regenta un gimnasio junto a su amigo Eddie (Freeman), otro viejo boxeador retirado y tuerto, donde se preparan jóvenes promesas, y que, recientemente, se ve abandonado por su mayor promesa, quien se desprende de él para fichar por preparadores más jóvenes y agresivos. Un día, Frankie encuentra en su gimnasio a Maggie (Swank) una joven y pobre muchacha con ganas de convertirse en una gran luchadora pero que, en cambio, se encuentra con el rechazo de Frankie. Gracias a su persistencia y ánimo, conseguirá que Frankie la entrene y represente como manager para presentarse al título por el campeonato del mundo.


    Vista "Million dollar baby", da la sensación de que a Clint Eastoow, lo que menos le interesa de la película es el boxeo. Con ello no queremos decir que las escenas de combates estén rodadas con desgana o de forma tediosa (como, por ejemplo, sí que sucedía en la más reciente "The fighter - The fighter, 2010"). En absoluto, más bien al contrario. Eastwood demuestra un dominio de la cámara único, alejado de otros montajes más histriónicos, propios de las aventuras del boxeador que hizo mundialmente famoso a Sylvester Stallone. Aquí, Eastwood parece contemplar todo lo vinculado con el boxeo como un medio que le permite centrarse en lo que de verdad le interesa: el drama de una boxeadora por lograr la anhelada superación personal.


    El film tiene momentos irrepetibles: el constante duelo dialéctico entre Frankie y Eddie (no queda muy claro quién es el que acaba cuidando de quién), la conversación en una cafetería entre Eddie y Maggie -tremendo el momento en que éste le explica a la muchacha cómo perdió su ojo durante la disputa de un combate- o, evidentemente, la última media hora de metraje, donde Eastwood consigue dejar metafóricamente noqueado al público. Todo ello, además, gracias a un más que sólido libreto escrito por el guionista y ocasional director Paul Haggins, cuya adaptación de la novela que da pie a "Million dollar baby" constituye un viaje a la superación personal de una mujer y a la forma de afrontar las adversidades de la vida, sin temor a que dichas decisiones sean puestas con posterioridad en tela de juicio. A este respecto, cabe destacar, muy especialmente, la actuación de una soberbia Hillary Swank (ver el momento en que recoge las sobras de comida del restaurante en el que trabaja para llevárselas a casa, con la excusa de que son para su perro), y la impecable presencia de Clint Eastwood como un hombre profundamente solitario y desgraciado, que anhela poder encontrar la redención (ver la secuencia en la que le explica a Maggie el significado del apodo cariñoso que él le había puesto).


    En pocas palabras, "Million dollar baby" es una película ruda, muy hermosa, pero tremendamente dura. No es un largometraje en el que el espectador queda con una sonrisa en el rostro, más bien al contrario. Sin embargo, nada de ello representa un impedimento para que esta película sea de las mejores que ha rodado Eastwood en su calidad de realizador. Es un film que da que pensar, y que permite aportar todo tipo de opiniones al respecto pero que, al fin y al cabo, también es una muestra más del enorme talento de uno de los mejores cineastas con el que cuenta el cine hoy en día.



  • MR. HYDE DICE:

  • Cuando fui al cine a ver "Million dollar baby", al acabar la peli, vi algo que nunca había visto antes: la gente se levantaba de sus sitios en un silencio casi total y, sin hacer ruido, iban saliendo todos de la sala. Flipante. Con eso os podéis hacer una idea de lo impactante que es la película, aunque no sabría muy bien cómo definir ese impacto. No es de esas desagradables que te tienen a moco tendido, llorando como si te hubieras pasado la tarde pelando cebollas. "Million dollar baby" está por encima de todo eso. A pesar de la crudeza de su tema, es un peliculón como la copa de un pino. Y, por su parte, Clint Eastwood demuestra que es un director digno de estar en el grupo de los mejores de la historia del cine.


    La historia, que está ambientada en el mundo del boxeo, tiene sus momentos a lo "Rocky", pero quien crea que toda la peli va sólo de ver cómo se meten mamporros dos mujeres en un ring, que se olvide. De entrada, las actuaciones de todos los actores dejan con la boca abierta, y se merecen todos los Oscar habidos y por haber (para una de las veces que se hace justicia...). Además, la historia te da que pensar un montón aunque, a este respecto, tampoco se pueden decir muchas más cosas para no cagársela a nadie.


    Sólo recomendaros que no le quitéis ojo a momentazos como las caras de resignación y cabreo a lo abuelo cebolleta de Eastwood -sobretodo antes de aceptar entrenar a la chica-, o la rabia concentrada que es capaz de mostrar ella en muy pocos momentos, ya que lo que más sorprende de cómo lo hace es el optimismo que mantiene durante casi toda la película. Ahora, eso sí, de donde no podéis apartar la mirada ni un segundo es de los últimos veinte minutos de película. Os juro que los diálogos finales entre Eastwood y la chica son dignos del mejor momento kleenex.


    En fin, que "Million dollar baby" es la clara demostración de lo que es hacer una película con sensibilidad, pero sin caer en la moñería más absoluta. Es cierto que se sufre con la historia, que tiene secuencias muy duras, y que no es una película como para ver cuando estás un poco de bajón. Pero nada de eso quita para que no sea, a la vez, espectacular.



    miércoles, 12 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 90: "MÁXIMO RIESGO"


    TÍTULO: MÁXIMO RIESGO

    DIRECTOR: RENNY HARLIN

    REPARTO: SYLVESTER STALLONE, JOHN LIHTGOW, MICHAEL ROOKER, JANINE TURNER, CAROLINE GOODALL

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En un momento en el que la carrera de los dos mayores héroes cinematográficos de acción del momento como Stallone y Schwarzenegger, tanto una estrella como la otra debutaron en el periodo estival de 1993 con sendas películas que pretendían convertirse en auténticos éxitos de taquilla que les permitiera revalidar su disputada posición. Sin embargo, mientras el musculoso austríaco decepcionaba a público y crítica con su infravalorada "El último gran héroe - Last action hero, 1993", Stallone triunfaba con una estupenda cinta de acción enmarcada en unos espectaculares parajes alpinos que, además del reconocimiento por parte del público, logró también tres nominaciones a los Oscar (todas en apartados técnicos), así como convertirse en una de las mejores películas de acción de principios de la década de los noventa y, por qué no reconocerlo, una de los mejores largometrajes -en cuanto a entretenimiento, diversión y emoción- de su principal protagonista.


    Gable Walker (Stallone) lleva varios meses alejado de las montañas en las que trabajaba como escalador para un puesto de socorro, tras un aparatoso accidente en el que perdió la vida una persona. Sin embargo, cuando regresa para convencer a su novia, Jesse (Turner) de que lo acompañe a un nuevo destino, se verá en la obligación de acudir en ayuda de su viejo amigo Hall (Rooker), quien ha partido al rescate de unas personas que han sufrido un accidente de avión en las montañas. Sin embargo, cuando las encuentran, descubrirán que, en realidad, se trata de una banda de criminales que se han estrellado mientras trataban de robar una serie de maletas llenas de dinero. La banda, dirigida por el sádico Quallen (Lithgow), utilizará a Gale y Hall como guías para conseguir recuperar las maletas.


    Es generalizada la opinión de que "Máximo riesgo" es una de las pocas películas de acción orquestadas para el lucimiento personal de su principal protagonista en que la acción y la historia están llevadas con el suficiente entusiasmo como para hablar de ellas sin dar por hecho que se trata de malas películas. De hecho, por muy entretenidas que puedan ser algunas de las películas que protagonizó después, no hay que ver demasiadas para saber que el grado de entretenimiento y diversión que alcanzó con "Máximo riesgo" no lo ha vuelto a alcanzar hasta que, el año pasado, estrenó otro largometraje de menor calidad, aunque recuperando un nivel de diversión y entretenimiento parecidos -no estamos refiriendo a "Los mercenarios - The expendables, 2010"-.


    Sin embargo, a pesar de que "Máximo riesgo" cuente con numerosos clichés propios del cine de acción (el multi utilizado tema del héroe solitario que se enfrenta a un grupo de asesinos, y que va liquidándolos uno por uno), no es menos cierto que la espectacularidad de cada set pièce le da un punto de originalidad al largometraje que lo hace más especial. Ya, desde los primeros minutos, cuando aparece por primera vez el personaje al que interpreta Stallone, da casi vértigo verlo colgado casi sin equipo de un pico, a miles de metros del suelo, sensación de vértigo y miedo que se refuerza aún más con todo el momento posterior del accidente.


    No obstante, es también gracias a la acertada dirección de Renny Harlin que "Máximo riesgo" acaba siendo un espectáculo de acción redondo. Secuencias como la del asalto al avión del tesoro en el que se encuentran las maletas con el dinero o las piruetas físicas que llevan a cabo Stallone y sus compañeros (Gabe y Jesse balanceándose por la pared de una montaña para alcanzar el otro lado, o el enfrentamiento final con Qualen a bordo del helicóptero), combinadas con la espectacularidad de los escenarios naturales hacen de "Máximo riesgo" una película violenta, pero tan trepidante como interesante.



  • MR. HYDE DICE:

  • Me encantó. Es más, recuerdo ver el tráiler en el cine unos meses antes de que se estrenara y quedarme a cuadros con ese plano en que Stallone, huyendo de uno de los malos, da un brinco bestial, saltando al vacío de uno de los precipicios nevados, colgado sólo con una cuerda finita. Así que no creo que haga falta decir cómo me lo pasé cuando la vi por primera vez en la gran pantalla. A ver, hay que saber a lo que se va. Que nadie espere ver una película digna de todos los reconocimientos habidos y por haber. Ahora, eso sí, como cine de acción, "Máximo riesgo" está guapísima.


    Sí que es cierto que va en la línea de las junglas de cristal que inauguró Bruce Willis, es decir, que te aparece el cachas de turno todo rodeado de terroristas, a los que va dando matarile de las formas más variadas imaginables (y, ni qué decir tiene, que no deja títere con cabeza). Pero no es el qué, sino el cómo está hecho. Hacer que toda la historia pase en mitad de unas montañas altas de cojones -impresionante lo bonito que es todo el paraje-, ya le da, de entrada, ese punto diferente. Además, está claro que con semejante argumento, muy pacífica la peli no iba a ser. Pero mola que la violencia sea violenta, valga la redundancia. Secuencias como esa en la que Stallone le mete un tajo brutal al malo negro en una pierna con el piolet, o como cuando acaba empalando a uno de los malos en una estalactita te ponen los pelos de punta, pero es que las pelis de acción son violentas, qué le vamos a hacer.


    Además, otra de las cosas que lo bordan es la interpretación del malo. Curiosamente, ese actor es capaz de hacer pelis en las que es más bueno que un trozo de pan pero, cuando hace de malo, joder tú, hace que estés más tenso que los sostenes de Pamela Anderson (ver el momento en que liquida a uno de los suyos para, así, ser imprescindible porque es el único capaz de pilotar un helicóptero). Si a todo eso le sumamos las escenas de acción, impresionantes todas y cada una de ellas, en lo alto de las montañas, y que el ritmo de la película es trepidante, os podréis hacer una imagen de por qué "Máximo riesgo" es una de las mejores películas para pasártelo pipa un rato. Evidentemente, no es ninguna obra maestra de nada. Lo que sí garantiza es que, si te dejas atrapar por la historia, la espectacularidad y la diversión están aseguradas. En mi opinión, cumplió sobradamente esta promesa. Me encantó.





    martes, 11 de octubre de 2011

    CINE DE LOS 80: "BIG"


    TÍTULO: BIG

    DIRECTORA: PENNY MARSHALL

    REPARTO: TOM HANKS, ELIZABETH PERKINS, JOHN HEARD, ROBERT LOGGIA, MERCEDES RUEHL

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A finales de la década de los ochenta, surgió, en Hollywood, un pequeño grupo de directores que, tomando una especie de relevo artístico de lo que habían sido las comedias de otros compañeros de profesión como John Huges. Este selecto grupo empezó logrando moderados éxitos de taquilla, hasta topar con un proyecto que los colocó en un puesto importante dentro de la industria cinematográfica de aquel momento. En este conjunto de directores, se encuentran, por ejemplo, Gary Marshall, Rob Reiner, Penny Marshall (hermana del primero y esposa del segundo), o Nora Ephron, quienes firmaron algunas de las comedias más reconocidas de finales de esa década. En el caso de Penny Marshall, su gran oportunidad llegó con "Big", una comedia acerca de lo que significa crecer y convertirse en una persona adulta y que, a día de hoy, sigue siendo su mayor éxito.


    Josh Baskin es un niño de doce años que está cansado de que, a causa de su joven edad, ni sus padres lo tomen demasiado en serio, ni las chicas que le gusten se fijen en él. Una noche, en la feria de su barrio, casualmente, se encuentra con una vieja máquina en la que, a cambio de una moneda, una bruja de trapo promete cumplir el deseo que formule. Josh echa la moneda y pide dejar de ser un niño para convertirse en un hombre adulto. Cuál no será su sorpresa cuando, a la mañana siguiente, su deseo se ha cumplido, pues Josh se ve convertido en su propia versión de adulto (Hanks). El problema es que, por mucho que su apariencia física sea la de un adulto, Josh no deja de ser un crío de doce años. Así pues, con la ayuda de su mejor amigo, trata de ganarse la vida por su cuenta trabajando en una empresa juguetera, propiedad de MacMillan (Loggia), quien ve en Josh unas cualidades asombrosas para saber qué quieren los niños, cosa que le suscitará la envidia de Paul (Heard), un ambicioso ejecutivo, y la admiración de Susan (Perkins), quien se empieza a sentir atraída por él.


    Sin ser ningún espectáculo del otro mundo, la receta del éxito de "Big" cabe encontrarla, principalmente, en dos elementos: su planteamiento y la interpretación inocentona que brinda un divertido Tom Hanks. En lo que a lo primero se refiere, el libreto escrito por Gary Ross (nominado al Oscar en el apartado de mejor guión original), se las ingenia para criticar el síndrome de Peter Pan pero a la inversa, es decir, mostrar las ansias de ser mayor cuando se es niño para disfrutar de las ventajas de cualquier adulto. Pero, cuando el protagonista alcanza súbitamente esa edad, el hecho de tener que asumir las responsabilidades que van asociadas a dichos privilegios ya no resultan tan atractivos. El guión de Ross incide precisamente en ello, pero a través de los ojos de un niño encerrado en el cuerpo de un adulto que, como el crío que es, disfruta jugando con sus muñecos, y mostrándose reacio a cumplir con sus obligaciones más allá de las básicas (memorable el instante en el que el personaje de Josh adulto manifiesta que es genial no sentirse obligado a lavarse los dientes antes de acostarse).


    En cuanto al segundo factor, Hanks cumple estupendamente con una interpretación ausente por completo de complejos, facilitando que el público crea que, en efecto, es un niño de doce años (ver el momento en que, en mitad de una reunión con el equipo de diseño de juguetes, empieza a lanzar ideas sobre cómo mejorar un juguete para que éste sea mucho más interesante). Esa mezcla de inocencia, desconocimiento e infantilismo son reflejadas por Hanks en cada fotograma de la película, lo que contribuye a que la historia de "Big" resulte así de distraída y mucho más creíble.


    Más allá de estos dos elementos, "Big", como largometraje, no contiene mucha profundidad más. Cierto es que algunos críticos quisieron ver en ella una simpática alegoría sobre lo que conlleva hacerse adulto y asumir responsabilidades, en contraposición con lo que sucede cuando, ya de adultos, parecemos tender más a querer justo lo contrario. Pero, más allá de estas consideraciones, "Big" no deja de ser una película bienintencionada y correcta, cuyo único objetivo no es aleccionar sino distraer. Y distraer, distrae.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ahí va otra de las pelis que tienen más fama por alguna cosa en particular que porque la misma película sea todo lo buena que se esperaría. "Big" es una comedia simpática, muy simpática, vale, estamos de acuerdo, pero tan intrascendente que, si su protagonista no fuera la súper estrella que es hoy, ya nadie se acordaría de ella. Tampoco es que eso sea algo malo porque, ya de entrada, se agradece que una película consiga distraer durante un rato, ya que es más de lo que muchas acaban consiguiendo. Pero vamos, que también es más la fama que acaban acumulando al cabo del tiempo que lo que realmente vale la cosa.


    "Big" es la típica película de sobremesa del domingo. De esas que puede ver entre cabezada y cabezada: si quieres, te distrae; y, si no, pues te piltras y a otra cosa mariposa. Tiene sus momentos divertidos, como cuando la jefa de Hanks se le insinúa y él no pilla las indirectas tan poco sutiles. O la más célebre de todas: aquella en que Hanks está en la juguetería y con los pies se pone a tocar el piano gigante que hay en el suelo, a dúo con su jefe (sobretodo esta escena, creo que es de las más famosas de la peli). Ahora, por lo demás, el resto acaba siendo la clásica comedia americana, entretenida y poco más.


    Lo que no deja de tener su gracia es el planteamiento que acaba haciendo la peli que, dicho sea de paso, es lo único un poco más serio que pretende destacar: cuando se es niño, uno no quiere más que crecer para poder hacer todas las cosas que no le dejan y, cuando ya es adulto, se da cuenta de lo chunga que puede ser a veces la vida y lo único que desea es poder volver atrás y dejar de tener todas esas responsabilidades. Vamos, que tampoco es que la historia de la peli haya descubierto América, pero no deja de tener gracia que lo planteen de una forma cómica y, hasta cierto punto, inocente (puede que, incluso, demasiado sutilmente).


    Entretenida, distraída, pero una tontuna al fin y al cabo. Tom Hanks lo hace muy bien, de eso no cabe duda, aunque le faltaban algunos años para bordarlo haciendo de abogado sidoso. En fin, pues eso, para pasar el rato y poco más.



    lunes, 10 de octubre de 2011

    CINE CLÁSICO: "LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA"



    TÍTULO: LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA

    DIRECTOR: WILLIAM WYLER

    REPARTO: FREDERICH MARCH, EMMA ANDREWS, MYRNA ROY, TERESA WRIGHT, VIRGINIA MAYO, HAROLD RUSSELL

    DURACIÓN: 148 min.

    AÑO: 1946

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, era una simple cuestión de tiempo que, en Hollywood, se pusieran a pensar cuál era la mejor forma de abordar el trágico conflicto. Una parte de aquellas producciones se centraron más en el enfrentamiento bélico y en las misiones de campaña mientras que, otra parte de ellas prefirieron centrarse en las consecuencias que tuvo semejante suceso para sus participantes. En este segundo grupo es donde entra a formar parte de lleno "Los mejores años de nuestra vida", una auténtica obra maestra dirigida por un William Wyler al que aún le quedaban unos años para arrasar en los premios de la academia con su famosísima "Ben-Hur - Ben-Hur, 1959".


    Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el sargento Al Stephenson (March), el capitán Fred Derry (Andrews) y el soldado Homer Parrish (Russell) regresan a su hogar en los Estados Unidos. Sin embargo, su regreso, lejos de resultar todo lo placentero que hubieran deseado, se ve empañado por la dificultad que sienten cada uno de ellos de adaptarse a su nueva vida tras la guerra. Por una parte, Al no sabe cómo comportarse con su familia, que durante los años de la guerra ha tenido que salir adelante sin la figura del cabeza de familia. Por otra parte, Fred regresa junto a su esposa, de quien sospecha que no le ha sido fiel mientras él estaba en el frente. Por último, Homer regresa con un amargado carácter como consecuencia de un accidente en el que se le amputaron ambas manos, siendo éstas sustituidas por unos ganchos metálicos. Cada uno de ellos, comenzará entonces un largo camino, entre la redención y la superación propia para volver a encontrar su sitio en la sociedad.


    "Los mejores años de nuestra vida", junto con "Eva al desnudo - All about Eve, 1950", posiblemente, se trate de uno de los mejores ejemplos de dirección del cine clásico. En esta ocasión, William Wyler demuestra su enorme talento a la hora de plasmar una historia de lo más compleja, puesto que no sólo versa sobre un tema común -el regreso a la normalidad tras la participación activa en un conflicto bélico-, sino que debe mostrar cómo afecta a tres personas diferentes con sus correspondientes reacciones (también distintas). Y Wyler lo hace con una maestría absoluta, mostrando tres ambientes claramente diferenciados: la vida en familia para el sargento, la relación de pareja para el capitán, y la adaptación a la civilización para el joven soldado lisiado.


    Sin embargo, sería injusto otorgar todo el mérito a su realizador y dejar de lado las magníficas interpretaciones de todo -absolutamente todo- su reparto. Desde un Frederich March que, con una sola mirada, es capaz de mostrar su desconcierto y confusión ante la vuelta a la vida en familia (ver el instante en que regresa a casa y no sabe muy bien cómo comportarse en cuanto vuelve a ver a su mujer), hasta un correctísimo Dana Andrews (impresionante la tristeza y amargura de su rostro cuando visita el cementerio de aviones y observa los impactos de los proyectiles en los aparatos) y, por encima de todos, un inconmensurable Harold Russell, que está arrebatador en todas y cada una de los planos en que aparece -el joven actor, lisiado en la vida real, recibió un Oscar especial por, textualmente, "aportar esperanza y coraje a sus colegas veteranos con su intervención en esta película"-.


    Así pues, "Los mejores años de nuestra vida" se acaba perfilando con un melodrama tremendamente sólido, muy bien rodado y mejor interpretado, y con una historia que, pese al pesimismo de su punto de partida, se acaba convirtiendo en un auténtico canto al optimismo y a la esperanza, consiguiendo que el público evolucione al mismo tiempo que los personajes, y acabe compartiendo con ellos la misma ilusión. Maravillosa. Sensacional.



  • MR HYDE DICE:

  • Lo que son las cosas. Si hace unos años, con motivo de la guerra de Irak, en Jolibú empezaron a hacer películas sobre aquello, y lo chungo que les resultaba a los soldados volver a casa después de reventarles la cabeza a cuatro moros, resulta que, cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, pasó exactamente lo mismo. Ahora bien, lo que me llama la atención es que, si la mitad de las pelis que han hecho sobre Irak o son todas iguales, o son castañas monumentales, no pasa lo mismo con las más clásicas, como es el caso de "Los mejores años de nuestra vida". Cuando la vi por primera vez, pensé que estaba a punto de ver el típico bodrio de los traumas de la sociedad de aquellos tiempos, pero contado con el estilo -normalmente aburrido- que solían tener. Pues mira tú por dónde que no, que me pareció una película cojonuda.


    Y no es que la historia sea el no va más de la originalidad. Lo que me llamó mucho la atención, y por lo que recomiendo que la veáis si tenéis ocasión, es porque la historia no puede ser más sencilla. No se anda por las ramas profundizando en los traumas de cada protagonista, sino que se limita a contar su vuelta centrándose en ellos, y no poniendo a caldo a los responsables políticos que montaron todo el pollo. Cada uno de ellos tiene sus problemas, pero en la peli se cuentan mostrando a cada personaje como queriendo hacerles frente, no limitándose a quedarse parados y quejándose de cómo está todo hecho una mierda, de cómo han lo han dado todo por su país y ahora los rechazan, etc. Pero lo que más me pone los pelos de punta es el personaje del chico mutilado. No sólo porque es el que parece echarle más huevos al asunto a pesar de ser el que está más jodido de los tres, sino porque ves que, tras su rebeldía, se resiste a quedarse atrás, y eso hace no sólo que te caiga bien desde el principio, sino que le apoyes al máximo.


    En fin, tampoco se puede decir mucho más de "Los mejores años de nuestra vida" porque es una de esas pelis que hay que ver para disfrutar. No tiene ese toque amargo de las otras películas en que regresan los que combatieron en la guerra, por lo que se agradece ver una historia de gente optimista que se las pela por salir adelante. Si a eso juntamos que está hecha de coña, que las interpretaciones son cojonudas todas ellas (un poco exageradas a veces, pero ya se sabe cómo actuaban en las pelis de cine clásico), y que la historia, pese a su crudeza, resulta interesante desde el principio. Y mira que no es corta la peli pero, aún así, está chulísima.





    domingo, 9 de octubre de 2011

    CINE EN CARTEL: "COLOMBIANA"


    TÍTULO: COLOMBIANA

    DIRECTOR: OLIVIER MEGATON

    REPARTO: ZOE SALDANA, JORDI MOLLÀ, AMANDLA STENBERG, LENNIE JAMES, MARIO BENITES, CLIFF CURTIS

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es admirable la determinación de un realizador / guionista / productor como el francés Luc Besson. Casi cada año, presenta una producción que él y su colaborador habitual, Robert Mark Kamen, han escrito a cuatro manos, que ha sido rodada sin grandes complicaciones (lo que en la industria del cine se define como ajustado al presupuesto, dentro del calendario previsto y con un ambiente de cordialidad entre todo el equipo técnico y artístico), y que es estrenada consiguiendo recaudar el suficiente dinero para hacer rentable su inversión. Hay ocasiones en que la película de turno consigue un apoyo masivo del público y, casi sin quererlo, se acaba convirtiendo en un film reivindicado con entusiasmo por los más fanáticos, tal y como ha sucedido, por ejemplo, con "León (El profesional) - Léon, 1994" o "Venganza - Taken, 2008" (en especial esta última, que ha acabado siendo un auténtico fenómeno en la taquilla para la que ya se prepara una segunda parte). Otras veces, las producciones no se encuentran a la altura de las expectativas que cabría esperar de ellas, limitándose a entretener de una forma más o menos decente, aunque sin más pretensiones que las indicadas anteriormente. "Colombiana" entra por completo en este segundo grupo.


    Cataleya (Saldana) es una joven procedente de Colombia que, siendo niña, vio cómo Marco (Mollà), el sicario mano derecha de Don Luis (Benites) liquida a sus padres por orden de aquel. Dispuesta a vengarse a cualquier precio, consigue huir a los Estados Unidos, donde localiza a la única familia que le queda: su abuela y su tío Emilio (Curtis), a quienes pide que la eduquen con el fin de que, el día de mañana, pueda convertirse en una auténtica y eficaz asesina. Cuando Cataleya comienza a dar caza a todos aquellos que estuvieron implicados en el asesinato de sus padres, Don Luis ordenará a sus hombres que busquen y liquiden a la muchacha, que supone una grave amenaza para él y sus negocios. Al mismo tiempo, el agente especial Ross del FBI (James) irá estrechando cada vez más el círculo en torno a la figura de la misteriosa asesina para detenerla.


    Que nadie se engañe, "Colombiana" no es "Venganza", por mucho que los trailers promocionales del largometraje se empeñen en recalcar que procede del mismo equipo artístico de aquella. En realidad, como ya apuntábamos en la introducción, "Colombiana" se encuentra más cercana a otras producciones de la casa como "Desde París con amor - From Paris with love, 2010", "El beso del dragón - Kiss of the dragon, 2001" o la trilogía de "Transporter" -de hecho, el director de la tercera parte de la franquicia, Olivier Megaton, es el mismo que el de "Colombiana"-. ¿Qué quiere decir eso? Pues muy sencillo: que el largometraje en cuestión es entretenido al contener las dosis justas de acción e intriga, que el público empatiza en seguida con los protagonistas principales, que su duración de la película suele estar comprendida entre la hora y media y hora y tres cuartos (lo que, en ciertas ocasiones, se agradece), y que se olvida con la misma rapidez con la que se decide verla, amén de alguna que otra secuencia bastante deplorable (ver, a este respecto, el momento en que Cataleya, de niña, le pide ser asesina a su tío, y cómo éste se pone a disparar a lo loco a un coche que pasa por ahí para demostrarle que no consiste sólo en apretar el gatillo).


    De hecho, es posible que en su mayor virtud se encuentre también su mayor problema. Y es que películas como "Colombiana" están diseñadas de arriba a abajo para satisfacer las necesidades financieras de sus productoras, sin mayores pretensiones que la de distraer. En el apartado artístico, no resulta particularmente interesante ninguna aportación, por mucho que se note la preparación física a la que ha sido sometida Zoe Saldana, o que Jordi Mollà repita de nuevo el papel de sicario traficante al que ya dio vida de forma idéntica en la mucho más recomendable "Dos policías rebeldes II - Bad boys II, 2003". Lástima que un director como Olivier Megaton, cuyo debut en la dirección de largometrajes fue más que remarcable, se haya visto sometido a los condicionantes que dictaban las normas de realización de un film rápido, insípido y casi prefabricado. Al menos, se agradece que se haya preocupado lo suficiente como para que la función sea entretenida.



  • MR. HYDE DICE:

  • Típica película para pasar un rato distraído un domingo por la tarde. Ni más ni menos. El que le encuentre alguna otra utilidad (aparte de la intención de dejar claro que Zoe Saldana está como un queso), que me lo diga, porque yo no la veo. Tiene escenas de acción donde no queda en pie ni el apuntador, momentos supuestamente dramáticos en que pretenden poner al público de parte de la pobre chica -que muy decir pobre chica, pero esperad a ver cómo les da para el pelo a la mitad de los pollos que salen-, y un argumento predecible de cojones. Pero distrae. A mi juicio, esa es la única virtud de la película: que es tan intrascendente como entretenida. De fácil consumo, ver y olvidar, así de fácil.


    Pagar el precio de una entrada de cine para ver "Colombiana" me parece una forma pésima de malgastar el dinero (aunque cada uno hace lo que quiere con su pasta). Básicamente porque no tiene ningún aliciente así más especial que haga que merezca la pena gastarte la pela en verla en pantalla grande. Es más, creo que si esperáis a que la pasen por la tele, tampoco hará falta que os gastéis un par de chapas en sacarla del videoclub cuando salga, dentro de unos meses. Pero, insisto, distrae. Hace que se te pase la poca más de hora y media que ni te enteras. Lo que pasa es que, cuando acaba la peli, se encienden las luces y sales de la sala, lo primero que piensas es: para ver esto, me tenía mejor que haber quedado en casa -luego podéis añadir que como estamos en crisis no merece la pena gastar dinero en pelis así, y bla bla bla-.


    La lástima es que, para promocionar la peli, no paren de repetir que es de los mismos creadores de otras pelis como "Nikita - La femme Nikita, 1990" o "Venganza". Más que nada porque todas esas pelis que ponen como tarjeta de presentación me parecen peliculones de los que merecen la pena ser vistos más de una vez. No obstante, "Colombiana", aunque es de los mismos que parieron esas otras, pues en fin... digamos que es como un hijo feo entre muchos otros guapos. Si queréis destacar alguna secuencia de la peli, pues tampoco es que haya ninguna digna de mención. Así que, básicamente, os recomiendo que prestéis atención a cada momento en que Cataleya (o como coño se escriba el nombre de la protagonista), coge una pistola y empieza el show. Desde luego, estos momentos son lo más entretenido de la peli. El resto, bastante olvidable.



    sábado, 8 de octubre de 2011

    CINE A DESCUBRIR: "HERO"


    TÍTULO: HERO

    DIRECTOR: ZHANG YIMOU

    REPARTO: JET LI, ZHANG ZIYI, TONY LEUNG CHIU WAI, MAGGIE CHEUNG, CHEN DAO MING, DONNIE YEN

    DURACIÓN: 98 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, hay que reconocer que, por mucho que el cine chino tenga una reputación que se arrastre desde los clásicos de cineastas como Akira Kurosawa, ha sido a lo largo de la última década cuando ha experimentado un cambio radical en lo que a su estilo visual se refiere. Desde el estreno de "Tigre y dragón - Wo hu cang long, 2000", los largometrajes ambientados en las épocas feudales chinas comenzaron a hacer gala de una estética basada en impresionantes escenas de lucha en las que elementos tan obvios como la gravedad o cualquier ley física eran alteradas en favor de la espectacularidad de sus imágenes. Así pues, podía ser perfectamente normal contemplar una lucha de espadas en las copas de árboles de bambú, o sobre las aguas de un lago o, incluso, que una persecución a pie se pudiera hacer trepando por las paredes y saltando por los tejados. Evidentemente, este nuevo estilo no ha pasado desapercibido a los directores de cine chinos del panorama actual, muchos de los cuáles se han dejado seducir por el poder visual de estas imágenes para componer auténticas delicias fílmicas. Entre ellas, podríamos destacar, a modo de ejemplo, "La promesa: la leyenda de los caballeros del viento - Wu ji, 2006" de Chan Kaige, "Acantilado rojo - Chi bi, 2009" de John Woo (en su reciente retorno a la filmación de películas en su China natal), y la trilogía llevada a cabo por Zhang Yimou de la que "Hero" es la primera.


    Años atrás, en el momento en que China se encontraba dividida en siete reinos, un soldado sin nombre (Li) se presenta ante el rey de Qin afirmando que ha dado muerte a Espada Rota (Leung), Nieve Voladora (Cheung), Luna (Zhiyi) y Cielo (Yen), los asesinos enviados por el resto de los pretendientes al poder, tal y como había solicitado el monarca, a cambio de una valiosa recompensa: riquezas, una famosa espada, y la posibilidad de beber el té junto al monarca. Sin embargo, el rey se encuentra tan impaciente como intrigado por averiguar cómo le ha sido posible a semejante desconocido lograr semejante victoria, por lo que el soldado sin nombre comenzará a relatar cómo sucedieron los hechos.


    "Hero" es un poema visual. Sé que tal definición puede dejar indiferente a más de uno, por lo que concretaremos un poco más añadiendo que cada plano del largometraje es una auténtica maravilla. No hay detalle que no haya sido cuidado con un esmero absoluto. Evidentemente, la espectacularidad de sus imágenes va asociada a las secuencias de lucha y enfrentamientos que componen la película. Sin embargo, sería injusto no reconocer que la fotografía de Christopher Doyle es una obra de arte: cada enfrentamiento entre el soldado sin nombre y los diversos asesinos de los otros reyes está visualizado con el predominio de un color en concreto, lo que le da un aspecto único a cada momento. Asimismo, el uso de dicho color no sólo se asocia de forma inevitable con el rival del soldado sin nombre, sino con el escenario en que tiene lugar el enfrentamiento (un bosque, el patio de una casa...).


    Por supuesto, tampoco faltan los planos de proezas técnicas arrebatadoras: el enfrentamiento que lleva a cabo el soldado sin nombre bajo la lluvia, atravesando cada una de las gotas que cae, la lucha a muerte entre dos amantes en las montañas casi desérticas o, muy especialmente, la lluvia de flechas que pone punto final al film (ese plano deja con la boca abierta). Así pues, "Hero" acaba surgiendo con fuerza como una fusión perfecta de la épica de Kurosawa ("Ran - Ran, 1985" es la que más me venía a la mente) con el uso de las técnicas modernas ya comentadas. Por ello, y porque es una auténtica belleza de película, "Hero" acaba siendo un espectáculo con mayúsculas, muy aconsejable, capaz de fascinar a los espectadores de todas las edades tanto por la historia de intriga y acción propias de los enfrentamientos, como por la historia de amor que se esconde tras cada una de las batallas que se muestran. Sorpresa final incluida.



  • MR. HYDE DICE:

  • Aviso para los que se piensen que ésta es otra película de chinos espadachines de esos que vuelan por los aires como si nada: "Hero" no es "Tigre y dragón". En serio. Sé que tiene momentos muy parecidos con tanta pelea con volteretas y eso pero, donde aquella se pasaba tres pueblos queriendo alargar una eternidad una historia que tampoco daba para tanto, "Hero" lo único que hace es poner en imágenes una especie de historia épica impresionante. Y el menda, mientras la veía, se lo pasó pipa no, lo siguiente.


    La peli empieza ya poniéndose interesante, desde que llega el asesino que no tiene nombre a ver al rey para contarle que se ha cargado a sus enemigos. No sabes por qué, pero hay algo que te huele raro en esa historia -igual que sospecha el rey- así que, cuando empieza a contar cómo ha sido cada enfrentamiento, no sólo te quedas pegado al asiento para ver qué ha pasado y cómo lo ha conseguido, sino que flipas con las secuencias de lucha. Y lo más sorprendente de todo son los diálogos que mantienen mientras pelean, ya que cada rival expone una serie de razones que te acaban casi convenciendo de que ellos son los buenos y el pollo sin nombre un pobre ignorante que no sabe lo que está a punto de hacer.


    Y, evidentemente, hay que destacar los momentos de más acción. Ya sea la pelea a mandobles en ese bosque lleno de hojas revoloteando por todos los lados (ríete tú de Pocahontas), o bajo una lluvia de tres pares de narices, o ese momento en que uno de los asesinos decide demostrar lo bueno que es cortando de un solo golpe un montón de rollos de caña puestos a modo de pared mientras evita que se le caiga una taza con líquido en su interior.


    Pero, aparte de esto, ya os digo que lo chulo también es la historia. No se limita todo a simples escenas de pelea, por muy bien que estén, sino que todo el argumento que se va desarrollando es interesantísimo, y hace que uno comprenda los motivos que llevan al sin nombre éste a presentarse ante el rey. Ah, y como dice Jekyll, la peli tiene final sorpresa que casi nadie se espera. No, si ya os digo que la peli está guapa con ganas...





    viernes, 7 de octubre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EL CASTOR"


    TÍTULO: EL CASTOR

    DIRECTORA: JODIE FOSTER

    REPARTO: MEL GIBSON, JODIE FOSTER, ANTON YELCHIN, JENNIFER LAWRENCE, CHERRY JONES

    DURACIÓN: 91 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Quince años han pasado desde que Jodie Foster y Mel Gibson se vieran las caras por primera vez en un mismo largometraje. En aquella ocasión, se trataba de "Maverick - Maverick, 1994", la simpatiquísima adaptación de una popular serie de televisión que, sin ser ninguna maravilla del séptimo arte, sí que contituia un vehículo lleno de aventuras y entretenimiento, y donde ambos actores demostraban tener una química arrebatadora. Quizás sea por eso -y porque, en la vida real, son muy amigos- que han vuelto a coincidir de nuevo en el tercer proyecto de Foster como realizadora, casi dos décadas después de su debut con "El pequeño Tate - Little man Tate, 1991". En esta ocasión, Foster se ha decantado por una historia que, pretendiendo hacer gala de un humor muy negro, se centra en lo complicado que puede resultar, en ocasiones, hacer compatibles las relaciones familiares, laborales, etc., con los problemas personales de un individuo, y los mecanismos de auto defensa que se desarrollan entonces para conseguirlo. Eso sí, que quede claro en el largometraje y que ello guste al público, ya es otro cantar.


    Walter Black (Gibson) es un hombre profundamente deprimido. En su casa, la relación con su mujer, Meredith (Foster) está al borde de la separación, su hijo mayor, Porter (Yelchin) lo detesta profundamente, y en la empresa familiar que dirigía con éxito hasta hace poco, están al borde de la quiebra. Una noche, cuando está a punto de suicidarse, cree escuchar una voz que le impide hacerlo. Dicha voz viene, nada más y nada menos, que de una vieja marioneta con forma de castor, a través de la que el propio Walter se habla y aconseja a sí mismo sobre lo que debe hacer para superar su situación. Dispuesto a intentarlo, Walter se presenta de nuevo ante todo el mundo, mucho más optimista, pero de una forma un tanto desconcertante: únicamente habla a través del castor, del que no se desprende ni siquiera cuando está en la ducha. Lo que, al principio, parece una locura, acaba por dar resultados más que sorprendentes, aunque dispares entre lo que consigue en el ámbito laboral y su familia. Será entonces cuando Walter decida tomar medidas más drásticas.

    Resulta complicado clasificar a una película como "El castor". No se trata de una comedia, por mucho que el tráiler así quiera hacerlo creer; tampoco es un drama tal y como se suele entender en la definición que se le suele dar a este tipo de películas. Así pues, sólo quedaría definirlo como una extraña mezcla de ambos en la que Jodie Foster parece haber querido plagar el guión escrito por Kyle Killen de un humor negro tan sutil que casi pasa desapercibido. Cierto es que contiene situaciones realmente mordaces (la larga secuencia inicial en la que la voz en off del castor hace la presentación del personaje de Walter Black, amargado, deshecho y con ánimo de suicidarse), y otros detalles que deben dar que pensar a más de uno (la obsesión casi enfermiza de su hijo mayor por no parecerse a su progenitor, o la negación de la realidad de la chica que le gusta a liberarse del trauma que supuso la muerte de su hermano para poder ser ella misma).


    Sin embargo, una vez vista "El castor", da la sensación de que la directora estaba más preocupada en que Mel Gibson demostrara que es un actor estupendo que no en lo que contaba la propia historia. A este respecto, la puesta en escena de Foster es más plana de lo que cabría esperar de una genial actriz, que ha tenido la oportunidad de trabajar con directores realmente inspirados (David Fincher, Robert Zemeckis, Jonathan Demme, Roman Polanski, Woody Allen...) y, especialmente en la conclusión del film, parece no tener claro qué mensaje quiere acabar dando, o cuál debe ser la moraleja a transmitir, por mucho que dé la sensación de que eso es lo que pide a gritos desde el comienzo de la película. De hecho, quienes vean "El castor", comprobarán cómo la solución que adpota el protagonista principal y las consecuencias que tiene sobre su familia, son más que discutibles.


    En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que "El castor" constituye una oportunidad estupenda para disfrutar del talento interpretativo de su dúo protagonista. La lástima es que no se le pueda sacar el mismo jugo que, por ejemplo, sí se pudo obtener de la simplona pero bienintencionada "Maverick" a la que hacíamos referencia al principio. Puede que no sea la opción más acertada de alquiler de esta semana pero, desde luego, sí que una de las más decentes.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Yo yo que pensaba que esto era una comedia! Pues tiene de comedia lo mismo que de ciencia ficción. Porque "El castor" es un drama sin edulcorantes, es decir, que no está hecha de forma que provoque que medio mundo empiece a sacar el pañuelo y a llorar como Magdalenas con la historia. Nanai. Aquí, la historia es dramática porque el protagonista está como una puta cabra y porque acaba haciendo cosas que, al principio, aunque le choca a todo el mundo, lo aceptan porque va de buen rollo. Pero cuando al colega se le va la pinza y empieza a hacer cosas más raras de lo normal... bueno, digamos que acaba cortando por lo sano (y quienes hayan visto la película, ya saben a qué me refiero).


    A mí siempre me han gustado las pelis de Mel Gibson, tanto como actor como, muy especialmente, como director -siempre hay excepciones pero, en líneas generales, digamos que no me importa pagar por ver lo que hace-. Por eso, ahora que parece que está casi desaparecido de las pantallas, es casi una oportunidad única verle en lo poco que sale, razón por la que no me lo pensé dos veces cuando vi que "El castor" ya estaba en los videoclubs, puesto que no había tenido oportunidad de verla en cine. Pues menos mal, porque si llego a pagar por ver esto, os juro que me da un patatús. Y eso que no es mala película. Lo que pasa es que la historia, que cuando empieza piensas que va a ir por un lado, acaba por ir convertirse en un drama total, y no de los que te acaba conmoviendo, o de esos que dices "jo, qué peli más guapa".


    La historia es una estracanada. Vale que el hombre esté deprimido, y que se le vaya un poco la olla con lo del castor. Pero es que la historia deja de tener la lógica en unos momentos que sí tiene en otros. Resulta que laboralmente, lo del castor es cojonudo y no sólo le encanta a todo el mundo sino que acaba petando las ventas de todo el país. Y, por otra parte, la familia -y con razón- le pide que se deje de gilipolleces con la marioneta esa de las narices y se comporte como una persona normal, cosa que parece estar pidiéndole también el público. Vamos, que si usara el castos sólo para determinadas cosas y no se obsesionara con esconderse detrás de ese bicho (al principio te resulta simpático, pero luego acabas por tenerle una tiña de cuidado), ahora estaríamos hablando de una comedia cojonuda.


    En fin, que ya os aviso de que "El castor" es una peli en la que Mel Gibson se luce actuando, todo haya que reconocerlo: el momento en que está a punto de suicidarse al principio de la peli, la cena de aniversario con su mujer, o como cuando se presenta con el castor en la fábrica de juguetes. Desde luego, hay que admitir que para un actor no debe ser fácil interpretar a un personaje que tiene que hablar por sí mismo y por un peluche. Por su parte, Jodie Foster se limita a poner la misma cara de circunstancias que en el noventa y nueve por ciento de sus películas, así que tampoco es que cuente mucho, lo que no quita para que sea agradable ver a los dos actores después de quince años de rodar juntos por primera vez. Y, finalmente, todo lo que tiene que ver con su hijo mayor, también está bastante logrado (de hecho, dentro de sus particularidades, es el personaje más normal de toda la película).


    Bueno, pues poco más que añadir. Al final, "El castor" no es que sea una película que te arrepientas de haber perdido el tiempo y dinero viéndola, que tampoco es eso. Pero te quedas como con la sensación de que te han timado, de que la cosa iba a ir por un lado y luego no tiene nada que ver con eso. No es que sea algo malo, pero sí bastante decepcionante. Y mucho más si tenemos en cuenta que el resultado no te acaba chiflando.