domingo, 8 de enero de 2012

CINE A DESCUBRIR: "GAME OVER: SE ACABÓ EL JUEGO"


TÍTULO: GAME OVER: SE ACABÓ EL JUEGO

DIRECTOR: RENÉ MANZOR

REPARTO: ALAIN LALANE, PATRICK FLOERSHEIM, LOUIS DUCREUX, FRANÇOIS-ERIC GENDRON, BRIGITTE FOSSEY

DURACIÓN: 89 min.

AÑO: 1990

GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si bien existen películas especialmente dirigidas a un público mayoritariamente infantil, protagonizadas por niños pequeños, que aprovechan el tirón de la época navideña para atraer la atención tanto de los más pequeños como de sus progenitores (caso de, por ejemplo, la famosísima "Sólo en casa - Home alone, 1990"), también se pueden encontrar casos en que la Navidad o la Nochebuena sirve para desarrollar historias aterradoras que jueguen con muchos de los tópicos que contienen estas otras producciones. En el terreno más nacional, podríamos señalar el telefilm "Cuento de Navidad, 2005" -dentro de la serie de mediometrajes Películas para no dormir-, o producciones internacionales con aires de serie B como la poco recomendable "Negra Navidad - Black Christmas, 2006". Sin embargo, uno de los títulos más sorprendentes de estas historias de terror navideñas, es una pequeña producción francesa que se estrenó a principios de los años noventa, y en el que se daba una vuelta de tuerca, por un lado, al argumento de un Papá Noel asesino mientras que, por otro, desarrollaba una interesante lucha de supervivencia protagonizada por un niño. El resultado es, como exponemos a continuación, un film sorprendente.


    Thomas (Lalane) es un niño súper dotado, experto en ordenadores y un gran aficionado a los videojuegos de acción. Thomas es hijo de un acaudalado matrimonio que son dueños de una cadena de grandes almacenes. Cuando, el día de Nochebuena, uno de los empleados (Floersheim) que se disfraza de Papá Noel para ambientar una de las tiendas tiene un percance con una cliente, el padre de Thomas lo despide sin contemplaciones. Sin embargo, este empleado, que no tiene un equilibrio mental muy claro, decide vengarse de su jefe, por lo que, en mitad de la Nochebuena acude a su gran mansión y se cuela en su interior para darle un escarmiento a través de su familia. Thomas, que cree que el desconocido es, en realidad, Papá Noel, lo espía expectante. Pero, cuando descubre que ese hombre no es quien había pensado, pondrá todo su ingenio en conseguir proteger tanto a su desvalido abuelo como a sí mismo.


    En efecto, tal y como se puede deducir de su argumento, "Game over: se acabó el juego" no tiene prácticamente nada que ver con las clásicas producciones de corte navideño que suelen poblar tanto las carteleras como las películas que se pasan por televisión durante estos días. No obstante, y a pesar de ello, el largometraje contiene un interés especial que va más allá del mes del año en que se ambienta. Por una parte, juega con el impacto que produce la presentación de un personaje tan querido y bondadoso como Papá Noel presentado como un auténtico depredador capaz de cometer las salvajadas más inesperadas. Por otra parte, este punto de partida también sirve de excusa para desarrollar toda una historia de intriga alrededor de un personaje aparentemente inofensivo como el de un niño pequeño quien, en cuestión de minutos, se ve forzado a desprenderse de toda su inocencia para proteger su vida y la de su abuelo.


    Así pues, el film de Manzor resulta ser un gran juego de caza en la que, quien aparentaba ser el cazador (reforzado, sobretodo gracias a un excelente diseño de producción -ver la habitación de juguetes de Thomas- y a la estupenda fotografía de Michel Gaffier), no es más que el cazado aunque, para ello, la odisea por la que tiene que pasar el protagonista sea tremenda. Tal y comentábamos, "Game over: se acabó el juego", a pesar de estar protagonizada por un niño, contiene imágenes violentas un tanto chocantes, bien porque el público no se las espere (atención a la mirada de perturbado del Papá Noel malvado momentos antes de acudir a la mansión de su ex-jefe, o a la forma en que liquida al perro de Thomas), bien porque se muestre como la única forma de deshacerse de tan peligroso individuo (cada uno de los enfrentamientos directos entre Thomas y el psicópata).


    En resumidas cuentas, "Game over: se acabó el juego" es una thriller de suspense realizado con corrección, sin grandes artificios más allá de las situaciones que presenta su guión (un tanto fantástico, todo haya que decirlo), pero que consigue mantener la atención del espectador durante la escasa hora y media que dura. Un film diferente, no muy conocido, y capaz de sorprender -para bien o para mal- a más de uno.



  • MR. HYDE DICE:

  • A lo mejor parecemos un poco retorcidos por poner una película como "Game over: se acabó el juego" justo el último día, casi oficial, de las vacaciones de Navidad. Aunque me parece un remedio cojonudo que, después de tantos días seguidos hablando de películas más para críos, pongamos una peli que, aunque pase en Navidad, tenga poco que ver con el buen rollo navideño de las otras. No te da esa sensación cuando empiezas a ver "Game over: se acabó el juego", porque los primeros quince minutos no pueden ser más en plan navideño por los cuatro lados: el crío majete -friki, pero majete-, la súper mansión decorada hasta las cejas, el abuelo y el nieto esperando que "llegue" Papá Noel, etc. Pero, desde el momento en que ese tarado que se quiere vengar de su jefe se cuela en la casa, la cosa cambia en cero coma y, donde antes parecía que estabas a punto de ver la típica comedia de ladrones en Nochebuena, todo pasa a ser una especie de corre corre que te pillo a muerte.


    Lo que, en mi opinión, hace de "Game over: se acabó el juego" una peli tan original es la forma en que está hecha. Aquí no se andan con mariconadas de trampas a base de botes de pintura estampados en la cara del malo, o de balines disparados a la huevera del malo. De eso nada, monada. En esta peli, el malo es un tarado que acojona sólo con mirarle la cara, y que te deja claro desde que entra en la casa, que no se piensa ir de rositas si no es llevándose a alguien de por medio. Y mira que lo hace bien el cabrón, que te crees en todo momento que el tío es psicópata peligroso, y que el nieto y el abuelo suden sangre para poder escapar de él y darle lo suyo.


    Es verdad que le echan bastante cuento al asunto de la caza del malo, sobretodo teniendo en cuenta que el protagonista no es más que un mocoso consentido, quien no duda ni un solo momento en ponerse la cinta en la cabeza en plan Rambo (pintura facial de rayas negras incluida) y recorrerse la casa para darle por saco pero bien. Claro que, para ello, el nene se tiene que descolgar por tejados, manejar explosivos, pillar munición y todas esas cosas que haría más un nasío pa matá que no un criajo de nueve años. Pero claro, en la historia te sueltan el rollo de que es un niño muy especial, aficionado a los videojuegos y a las armas (ya ves tú, como si lo segundo fuera lo más normal del mundo), y que decide poner en práctica lo que ha aprendido en la tele, en sus juegos y Dios sabe dónde más.


    Ahora bien, a pesar de que al principio la cosa pueda parecer que no tiene mucho sentido, lo cierto es que "Game over: se acabó el juego" es una peli que mola mucho. No sé cómo lo consiguen, pero tú te acabas centrando más en que hay un loco en la casa que quiere hacer filetes con el hijo del hombre que lo ha despedido, cosa que te deja clavado a la butaca en cada momento que ves que está a punto de pillarlos. Como os digo, no es una peli que sea muy larga, ni que ponga en relieve nada de nada del espíritu navideño, pero mola porque le da un toque diferente a las pelis de tema navideño aunque, en este caso, sea un pelín macabro. Por lo demás, a pesar de que no es una peli que pasen por la tele con mucha frecuencia, os recomiendo que, si podéis, la veáis, porque entretiene, mantiene en tensión y te atrapa en seguida con la historia que cuenta.




    sábado, 7 de enero de 2012

    CINE EN CARTEL: "DRIVE"


    TÍTULO: DRIVE

    DIRECTOR: NICOLAS WINDING REFN

    REPARTO: RYAN GOSLIN, ALBERT BROOKS, CAREY MULLIGAN, RON PERLMAN, CHRISTINA HENDRICKS, OSCAR ISAACB, RYAN CRANSTON

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En un momento en el que la cartelera se encuentra saturada de grandes súper producciones (la última entrega de "Misión: imposible" o la inminente segunda parte de "Sherlock Holmes"), o largometrajes que tratan de captar la atención de los más pequeños (la reposición de "El rey león - The lion king, 1994" o la tercera parte de "Alvin y las ardillas"), es una auténtica rareza encontrar una película con una personalidad tan tremenda como sucede con "Drive", una de las películas revelación de la temporada. Presentada como un atípico thriller con tintes policiacos, "Drive" se ha consagrado como una nueva y revolucionaria versión del cine de acción, gracias a una puesta en escena arrebatadora y a unas interpretaciones excelentes (mención aparte merece la de un Albert Brooks en pleno estado de gracia). El danés Nicolas Winding Refn es su director, y principal responsable de que estemos hablando de uno de los films más interesantes y a típicos del año.


    Driver (Goslin) es un joven piloto que se gana la vida como doble de actores de cine en secuencias de persecuciones automovilísticas. También trabaja en el taller de Shannon (Cranston), quien le consigue "trabajitos" como chófer en actividades delictivas (robos, atracos...), por cuya pericia está más que solicitado. Un día, coincide con Irene (Mulligan) su vecina de rellano. Tanto Driver como Irene sienten una atracción mutua cuyo freno lo pone la existencia de Standard (Isaacs), el marido de Irene que está en la cárcel. A su salida, y ante la amenaza de una deuda pendiente que tiene Standard, Driver se ofrece a ayudarle a dar un golpe que le sirva para liquidar dicha deuda. Sin embargo, el atraco sale mal, hecho que desencadenará una serie de circunstancias que lo enfrentarán directamente con Bernie Rose (Brooks), uno de los mafiosos locales más temidos, y con su socio, Nino (Perlman).


    "Drive" es una película asombrosa, aunque difícil de clasificar. Independientemente del aprecio mostrado por la inmensa mayoría de la crítica, es innegable que "Drive" ha ido un paso mucho más allá en su intento de aportar una nueva visión al género de acción policíaco más evidente y sobreexplotado. Y el resultado no puede ser más satisfactorio. Allá donde cualquiera de los especialistas tradicionales en films del estilo (léase Tony Scott, Renny Harlin, Richard Donner...) hubiera optado por una puesta en escena muchísimo más convencional y llena de tópicos, el director opta por filmar todo el conjunto de forma pausada, sin prisas y, hasta cierto punto, con una contemplación excesiva. Sin embargo, es este estilo lo que hace de "Drive" una experiencia fascinante.


    Asimismo, la contemplación de la violencia también resulta original. Las contadas escenas de violencia física son de lo más explícitas (atención al asalto a tiro limpio por parte de los esbirros de Bernie al motel en el que se han refugiado Driver y Blanche, o a la magistral secuencia que tiene lugar en el interior de un ascensor -éste, en particular, de una violencia tan sencilla como salvaje-), y el temor que inspiran los villanos de la función se basa infinitamente más en la el tempo y la amenaza que se deprende de ellos que de lo que son capaces de hacer. Hecho que, por otra parte, no es impedimento para que la insuperable interpretación de Albert Brooks -atención al paralelismo existente entre la interpretación de Brooks y el de William Hurt en la no menos excelente "Una historia de violencia - A history of violence, 2005"- deje a más de uno con la boca abierta (atención al fantástico momento en que se le presenta a Driver, o cuando acaba con uno de los protagonistas con un solo corte de navaja).


    Finalmente, en cuanto a la realización, apuntar un par de detalles: por una parte, la genial labor de fotografía de Newton Thomas Sigel -colaborador habitual del director Bryan Singer- que es capaz de retratar los suburbios de Los Angeles con un colorido único para esta atípica película de acción; y, por otra, tal vez el elemento más rompedor del largometraje, junto con su particular sentido del ritmo: la banda sonora. Y no nos referimos precisamente a la partitura original compuesta por Cliff Martínez (estupenda, por cierto), sino a la selección de temas cantados que consiguen completar esa dimensión diferente que se le quiere dar a la historia, tal y como queda patente en la hermosa secuencia en que Driver conduce por el cauce de un río junto con Irene y su hijo -al ritmo del tema A real hero-, o como cuando el protagonista llega por la noche a su solitario apartamento -otro tanto para el tema Nightcall-. Todo ello da forma al que es uno de los largometrajes más originales y fascinantes del momento, totalmente a contracorriente de los cánones establecidos para este tipo de propuestas pero, no por ello, nada desdeñable. Más bien al contrario.



  • MR. HYDE DICE:

  • Os voy a dar un consejo: por favor, no vayáis a ver "Drive" pensando que vais a ver una peli de acción, con persecuciones a todo meter y coches saltando por los aires todo el rato, porque la película no tiene nada de eso. Si os creéis que es una especie de "60 segundos - Gone in sixty seconds, 2000" ya os digo yo que nanai (por suerte). "Drive" tiene violencia, sí, de la buena y burra, tiene un argumento muy policiaco con sus buenos y malos, y te mantiene en tensión a base de bien en más de un momento. Pero no tiene nada que ver con ninguna película de acción que hayáis visto antes, seguro. Es como si los que la han hecho se cagaran en rodar otra peli más del montón en la que el bueno les da para el pelo a los mafiosos de turno, disparando a todo lo que se mueve mientras da volteretas imposibles. En "Drive" lo que se limitan a contarte es una historia de lo más interesante, con las escenas de acción justas y de la forma más realista posible.


    Evidentemente, hay un "pero". Y es que la peli, por momentos, es demasiado lenta. Vale que no tenga nada que ver con la clásica historia del bueno cargándose hasta al apuntador (como seguro hubiera pasado si, por ejemplo, Bruce Willis o cualquiera por el estilo, hubiera sido el protagonista), pero abusan un pelín demasiado de la cámara lenta, que tampoco hace falta que hasta un paseo por el rellano de los apartamentos en los que viven los protagonistas lo hagan así, o que mientras él se meta en el garaje o conduce con la chica al lado, todo vaya también a cámara lenta. Si la veis, fijaos en esto, que hace que, a veces, te preguntes si la cosa no podría ir un poco más ligera, aunque quieran seguir manteniendo ese tono diferente.


    De todas formas, cuando acabas de ver "Drive" tienes una sensación extraña, como de que la peli te ha encantado pero, aun así, te ha parecido rara. Y lo mejor del asunto es que, conforme pasan los días, esa sensación cada vez es más grande. Bueno, es un poco chungo de explicar pero, en resumen, supongo que lo que quiero decir es que la peli está pero que muy bien. Rara, pero bien. Los actores están cojonudos todos (sobretodo el jefe mafioso, que te los pone de corbata con solo una mirada), y la violencia muy dosificada pero brutal hasta decir basta (el tío le revienta la cabeza a patadas a uno de los matones en un ascensor). Pero todo ello te lo enseñan como con una especie de forma poética, o como se diga, que le da un toque muy especial a la película, haciéndola rara pero lo suficientemente interesante como para que quieras saber cómo acaba. Por supuesto, también tiene sus buenas dosis de acción, como la persecución en la que tratan de escapar de un atraco que les sale mal, o como cuando unos sicarios entran a saco en el motel en el que se esconden el conductor y una chica), pero esto tampoco es que sea lo más importante de todo.


    Antes de acabar, una última cosa: prestad atención a las canciones que se oyen a lo largo de la peli son súper desconcertantes porque en la vida se te hubiera ocurrido que esa música podría ir bien con los momentos de la peli en los que suenan pero, por alguna cosa que no comprendo muy bien, funcionan de perlas. En fin, que "Drive" es una película muy aconsejable, algo diferente a las mil quinientas películas de acción parecidas que ya hemos visto antes, y que no debe ser comparada con ninguna de ellas. Es algo nuevo, fresco y muy guapo. O, al menos, eso es lo que me pareció a mí: una peli de lo más recomendable.




    viernes, 6 de enero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EL ÁRBOL DE LA VIDA"


    TÍTULO: EL ÁRBOL DE LA VIDA

    DIRECTOR: TERRENCE MALICK

    REPARTO: BRAD PITT, JESSICA CHASTAIN, SEAN PENN, HUNTER MCCRACKEN, LARAMIE EPPLER, TYE SHERIDAN

    DURACIÓN: 134 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Son pocos los directores que, actualmente, sean capaces de tener en vilo a la crítica de medio mundo con cada nuevo proyecto que anuncian. En el caso de Terrence Malick, un director que tan sólo ha estrenado cinco largometrajes desde su laureado debut hace casi cuarenta años con "Malas tierras - Badlands, 1973", pero han sido suficientes para que la crítica especializada se rinda a sus pies, y que la inmensa mayoría de los actores y actrices de Hollywood se mueran por trabajar con él. Desde luego, esto no es algo que cualquier director sea capaz de conseguir. Ahora bien, ¿realmente son tan únicos sus largometrajes? ¿Es tan revolucionario el planteamiento de cada uno de sus proyectos? ¿Es "El árbol de la vida" una obra maestra, tal y como se predica por doquier? Pues, aunque luego comentemos estos temas, casi responderíamos que "no", "sí" y "me temo que no", respectivamente.


    Jack (McCracken) es el primero de los tres hijos de los O'Brien. Su padre (Pitt) es un ingeniero industrial lleno de talento que educa a sus hijos con mano férrea, con la intención de que, el día de mañana, sean capaces de valerse por sí mismos, y en contra de cualquiera que se interponga en su camino. Por el contrario, su madre (Chastain) es pura dulzura, capaz siempre de tener una palabra agradable o un gesto de cariño hacia sus hijos. Tanto la educación recibida, como un trágico suceso con uno de sus hermanos, hará que Jack (Penn, en la edad adulta) crezca con una serie de traumas de su infancia que aún no ha logrado superar.


    Después de ver "El árbol de la vida", la primera valoración que viene a la mente es que se trata de un film lento e introspectivo. Quizás demasiado, ya que la mayor parte del guión pertenece a voces en off de los protagonistas que acompañan a imágenes verdaderamente arrebatadoras por su belleza y planificación, sin que exista una conexión lineal entre lo que se escucha y lo que se ve. En "El árbol de la vida", argumento y guión van por caminos separados ya que, mientras el primero se limita a las pocas ocasiones en que los personajes interactúan entre ellos, el segundo resulta ser algo más profundo, como una serie de reflexiones de cada personaje hacia ellos mismos, o hacia un ser superior (podría ser perfectamente Dios, pero tampoco se deja claro) al que se le preguntan y cuestionan determinadas circunstancias trascendentales de la vida: el por qué de ciertos sucesos, cuál es el origen de cada uno, de dónde nace la culpa, etc.


    Así pues, retomando brevemente las cuestiones planteadas en la introducción, cabría decir que Terrence Malick (más conocido por su recogimiento y negativa a promocionarse o conceder ningún tipo de entrevista a los medios) es un director que vive más de su reconocimiento que del legado fílmico con el que cuenta. Comparativamente, Stanley Kubrick fue un realizador que también se tomaba su tiempo entre proyecto y proyecto, sin ser tampoco muy amigo de posar para los medios de comunicación, pero que sí revolucionó la historia del cine con más de una auténtica obra maestra irrepetible. Malick, por desgracia no. Si bien, en su momento, films como "Malas tierras" o "Días de cielo - Days of heaven, 1978" lograron el aplauso unánime del público, sus más recientes obras, no son más sino una mera repetición del mismo estilo.


    Por el contrario, sí que es cierto que, visualmente, "El árbol de la vida" es una maravilla. El director de fotografía Emmanuel Lubezki es capaz de captar con apenas un halo de luz imágenes tan bellas que no es necesaria la incursión de ninguna palabra para disfrutar de ellas. Ahora bien, que esto suceda en alguna secuencia del largometraje tiene un pase, pero que la película dependa por completo de la belleza plástica de sus imágenes es una decisión que pone a prueba la paciencia del público. Y es que, al igual que sucedía con otro film de Malick, "La delgada línea roja - The thin red line, 1998", el director deja que la cámara se recree con los paisajes y siluetas de los personajes, sin que la historia parezca avanzar lo más mínimo, y con voces de fondo que reflexionan sobre los más variados temas.


    Por último, en lo que se refiere a "El árbol de la vida" como película, me temo que es más el aúpe que se le ha dado al tratarse de una nueva aportación a ese género tan particular del "dramatismo reflexivo" -si me permiten la invención del término-, que por lo que la película es en sí misma. Es evidente que, en el plano artístico, Chastain brilla con luz propia, que Pitt se limita a hacer su papel con corrección aunque sin deslumbrar, y que Penn no necesita ni siquiera pronunciar una sola palabra para transmitir esa sensación de soledad. Por lo demás, "El árbol de la vida" es un film que comete el pecado de ser demasiado ambicioso y pretencioso (no se explica de otra forma que más de treinta minutos estén dedicados a la explicación de cómo se creó el universo), hecho que acaba le acaba pasando factura, pues tanta lentitud y carencia de acción lo convierten en una obra más aburrida que memorable.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué coooooooñazo de película! ¡Joder, no es más soporífera porque no puede! En serio, os lo prometo, me ponen a parir las películas en que todo tiene que ser leeeeento y aburrido hasta morir sólo para demostrar la soledad de una persona, o lo tarados que son los personajes, o cualquier chufa por el estilo. Hace un tiempo, nos tocó ver "Melancolía - Melancholia, 2011", de Lars Von Trier (otro que tal Pascual), que me pareció un peñazo de cojones. Vale, pues aquella y ésta, primas hermanas. Solo que donde una aún tenía un mínimo argumento, "El árbol de la vida" no tiene ninguna historia, sino que se limita a enseñar fragmentos de la vida de un crío que se siente presionado por su padre -que es un burro de cuidado-, y poco más. Se ve que todo eso lo trauma que te cagas porque, cuando crece, el pavo se convierte en un Sean Penn que se pasea por los sitios más inesperados con la misma cara que si le acabaran de pisar un juanete.


    Seguro que con esta forma de destrozar "El árbol de la vida" me gano la enemistad de más de uno que piensa que es una obra de arte, una expresión descomunal de los sentimientos humanos y bla bla bla. Bueno, pues me la pela. Si veo una peli, aunque sea mala, al menos espero que me distraigan y que no me haga revolver en el asiento treinta veces, o mirar el reloj para calcular cuánto puede faltar. "El árbol de la vida" no es mala (al igual que tampoco lo era "Melancolía"), pero es un tostón de padre y muy señor mío. Y lo peor no es eso, sino que no tenga sentido más allá de dos o tres momentos. Porque, vamos a ver, ¿qué huevos hace Sean Penn paseándose arriba y abajo en un ascensor, o perdido por un desierto de puras rocas? ¿Qué puñetas tiene que ver el origen de la Tierra (sí sí, os lo prometo, con dinosaurios incluidos y todo) con la historia del crío traumatizado? ¿A qué viene tanto primer plano mareante sólo para ver al niño arriba y abajo mientras juega por su barrio? ¿Qué coño de mensaje tiene todo eso? Pues nada de nada. Vamos, que mi primo pequeño coge su cámara y te rueda catorce películas del mismo estilo y con mucho más mensaje que este tostón.


    Las actuaciones, tampoco es que sean el no va más: la mujer lo hace relativamente bien, al igual que los críos; Brad Pitt vuelve a poner ese careto bífido que tuvo durante toda la peli de Tarantino y se limita a repartir cuatro collejas y dos abrazos; y de Sean Penn, pues qué decir, aparte de que si no apareciera durante toda la película nadie lo echaría de menos (el tío no tiene un una línea de diálogo -lo único que se le oye decir es en off-), porque para verle con esa pinta de catatónico, pues se lo podrían haber ahorrado.


    De todas maneras, si nos hemos aburrido como ostras viendo "El árbol de la vida" es por nuestra culpa, tal cuál. Porque, si después de haber visto dos veces "La delgada línea roja" (que sí, que me la he papado dos veces), aún esperábamos que el director éste nos podía enseñar algo que no fueran unas fotos muy bonitas, o una película mínimamente interesante, pues estábamos de lo más equivocados. Igual que hizo en esa otra peli, en "El árbol de la vida", durante las más de dos horas y cuarto que dura -creedme si os digo que parecen muchas más-, lo único que ves son instantáneas preciosas (eso sí, hay que reconocerlo, la fotografía es una pasada) a ritmo de música clásica. Vamos, que casi al mismo nivel que los documentales de animalitos de la 2. Así que ya sabéis, si alguna noche os cuesta conciliar el sueño, os ponéis este bodrio y en menos de diez minutos ya estáis planchando la oreja. Garantizado.




    jueves, 5 de enero de 2012

    CINE ACTUAL: "HOP"


    TÍTULO: HOP

    DIRECTOR: TIM HILL

    REPARTO: JAMES MARSDEN, KALEY CUOCO, GARY COLE, ELIZABETH PERKINS, DAVID HASSELHOFF

    DURACIÓN: 95 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Continuando con la intención de sugerir producciones para toda la familia para estos días de vacaciones, la última de las propuestas que os hacemos hoy es "Hop", una simpatiquísima y entretenida comedia, cuyo principal atractivo es la presentación de un dicharachero personaje, tan gamberro como ingenioso. Por supuesto, a la hora de hablar de un film como "Hop" sobra cualquier análisis profundo sobre el origen del proyecto, las inquietudes de sus máximos responsables (el director es el mismo que se hizo cargo de "maravillas" como "Garfield 2 - Garfield, a tale of two kitties, 2006" y "Alvin y las ardillas - Alvin and the chipmunks, 2007"), o de su trascendencia como largometraje. No hay, sin embargo, nada malo en ello siempre que, como es el caso de "Hop", dicho entretenimiento infantil tenga por objeto entretener a los más pequeños de la casa sin resultar insoportable para los más adultos.


    Hop es el hijo del actual conejo de pascua, quien cree que su retoño debe empezar a asumir sus compromisos como su sucesor, al frente de la confección y reparto de huevos de pascua por todo el mundo. Sin embargo, lo único que Hop quiere es tocar la batería, algo en lo que es realmente bueno. Por ello, una noche, a escondidas, Hop huye desde la Isla de Pascua hasta Hollywood, donde tiene la intención de convertirse en una estrella de la percusión. Por su parte, Fred (Marsden) es un joven sin un claro futuro laboral al que tanto sus padres, Henry y Bonnie (Cole y Perkins, respectivamente) como su hermana pequeña Sam (Cuoco) animan para que encuentre un trabajo y se independice. Una noche, yendo en su coche, Fred atropella accidentalmente a Hop y, cuando descubre que se trata de un conejo parlanchín, su asombro es total. Así pues, tras su sorpresa inicial, Fred accede a ayudar a Hop a conseguir una prueba en una audición de nuevos talentos convocada por David Hasselhoff (interpretándose a sí mismo) a cambio de que desaparezca de su vida. Pero la situación se complicará cuando la guardia del conejo de pascua -unas conejitas llamadas "boinas rosas"- vayan tras la pista de Hop para devolverle a su lugar de origen.


    Uno de los elementos por los que más destaca una película como "Hop" -si no el que más- es por el acierto y realismo (dentro de la animación) con el que está hecho su principal protagonista. En efecto, los efectos visuales que logran dar vida al conejo son excelentes, hecho que facilita al público el trabajo de creer que los personajes de carne y hueso realmente están interactuando con él. Así pues, hay momentos tan divertidos como aquel en que Hop se hace pasar por un peluche más para asombro de la hermana del protagonista, o aquel otro en el que Hop acude a la audición ante un desenfrenado David Hasselhoff al que le quedan más que lejos los tiempos de "El coche fantástico" (atención al chiste que hace al respecto de esta serie) o "Los vigilantes de la playa". Y todo eso por no hablar del sorprendente, y nada infantil chiste que hace Hop acerca de la mansión Playboy, a la que quiere acceder porque ha leído que está llena de conejitas.


    Por otra parte, y por muy infantil que sea esta producción, "Hop" adolece de casi todos los inconvenientes de las películas hollywoodienses diseñadas con el único fin de entretener al público más joven: diálogos insustanciales, situaciones predecibles, actuaciones para la reválida, etc. Todo ello, eso sí, bien aderezado con buenas dosis de acertados efectos visuales, con un diseño de producción espectacular (atención al comienzo de la cinta, en el que se hace una breve descripción de cómo se producen todos los dulces y gominolas en una gigantesca y colorida fábrica), y con la introducción de una serie de personajes a cada cuál más entrañable -incluso los villanos de la función resultan simpáticos-. Así pues, "Hop" no es sino un entretenimiento tan logrado como olvidable pensado para hacer las delicias de los más pequeños y, de paso, no aburrir en exceso a los adultos al cargo que tengan que ver este largometraje con ellos.



  • MR. HYDE DICE:

  • A ver, ¿qué esperabais? En el poster sale un conejo enorme rodeado de huevos de pascua, el director es el mismo que el de ese peaaaacho obra maestra llamado "Alvin y las ardillas" y los productores son los de la simpática "Gru, mi villano favorito - Despicable me, 2010". ¿De verdad alguno de vosotros pensaba que "Hop" iba a ser algo más que un mero pasatiempo para nenes pequeños? Pues sí, eso es exactamente lo que es, aunque con el añadido de que el protagonista es un conejo bastante gamberro la mar de mono. Sí, he dicho "mono", qué pasa. Desde que sale al principio, dan ganas de achuchar un poco al colega, y más cuando le ves dándole candela a la batería. Pero bueno, volvamos a la peli, que ya me voy por los cerros.


    "Hop" es una peli en plan inocentona para críos aunque, a diferencia de otras parecidas, tiene el acierto de no ser un peñazo brutal o insultar la inteligencia de los que nos sentamos a verla. O lo que es lo mismo, que no aburre ni es una pollada como un castillo sino que, dentro del tono ese para nanos que tiene, sin ser ninguna maravilla, procura ser entretenida y no aburrir. Hay cosas hechas únicamente para que los más pequeños flipen en colores: todo lo relacionado con la fábrica de huevos de pascua y chucherías, los pollos esos con acento andaluz, y todo el "mensaje" que quieren transmitir acerca de la responsabilidad y tal. Eso sí, el supuesto mensaje te lo meten con un calzador brutal, haciendo que casi sea ridículo. Porque vamos a ver, el final entre el protagonista y su padre es de un ridículo que hiere a la vista, y lo mismo pero entre el conejo de pascua y Hop pues es tres cuartos de lo mismo. Pero claro, os recuerdo que estamos hablando de una película infantil y para críos, así que tampoco se le pueden pedir peras al olmo (bastante tiene la cosa con ser mínimamente distraída).


    Eso sí, por muy infantil que sea y por mucho crío en el que se haya pensado para hacerla, hay cosas lamentables hasta decir basta como, por ejemplo, ver al pobre David Hasselhoff haciendo de sí mismo y casi burlándose de su "carrera" como actor. Pobre hombre, como si no hubiera sido bastante ver cómo trataba de comerse una hamburguesa del suelo estando todo pedo. Pero esto tampoco son inconvenientes para hacer que "Hop" consiga hacer pasar un rato agradable aunque, por mucho conejo abrazable y supuestos momentos de tensión (todo lo relacionado con el rescate que hace Hop de su padre y de su amigo humano), "Hop" es una película que, con verla una vez, ya tienes bastante. A no ser que a tu hijo/primo/sobrino pequeño de turno le haya gustado tanto que quiera verla en bucle. En ese caso, ya te digo que una vez le parecerá poco. Al fin y al cabo, "Hop" es una película de lo más simpática, hecha especialmente para ellos.




    miércoles, 4 de enero de 2012

    CINE DE LOS 90: "SEÑORA DOUBTFIRE"


    TÍTULO: SEÑORA DOUBTFIRE

    DIRECTOR: CHRIS COLUMBUS

    REPARTO: ROBIN WILLIAMS, SALLY FIELD, PIERCE BROSNAN, MARA WILSON, LISA JAKUB, HARVEY FIERSTEIN

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cierto actor clásico dijo una vez que ningún actor lo es verdaderamente hasta que no interpreta a una mujer. Bien, pues parece que, a lo largo de la historia del cine, más de un actor (incluyendo personalidades tan relevantes como Charles Chaplin o Bobe Hope) ha tomado tal premisa como fundamental, dando así lugar a algunas de las interpretaciones más hilarantes, divertidas y recordadas como, por ejemplo, las de Cary Grant en "La novia era él - I was a male war bride, 1949", las de Jack Lemmon y Tony Curtis en "Con faldas y a lo loco - Some like it hot, 1959", o la de Dustin Hoffman en "Tootsie - Tootsie, 1982". Y, todo ello, sin olvidar la impresionante aportación que hizo el cine español con el papel de José Luis López Vázquez en el conocido film "Mi querida señorita, 1971". No obstante, parece ser precisamente "Tootsie" el largometraje que sirvió de inspiración al genial cómico Robin Williams para dar vida a un hombre que debe recurrir al travestismo como único medio de poder disfrutar de la compañía de sus hijos, cuyo resultado se tradujo en una de las películas más divertidas del actor, así como en el éxito taquillero más importante en el año de su estreno (con permiso de los dinosaurios de Mr. Spielberg).


    Daniel Hillard (Williams) es un actor de doblaje en paro que debe afrontar no sólo el divorcio de su mujer, Miranda (Field), una reputada decoradora de interiores, sino también no poder estar con sus hijos más allá de las acordadas horas de visita. Cuando descubre que su ex-mujer está buscando la ayuda de una señora de la limpieza, que se encargue a la vez de cocinar y cuidar de sus hijos, Daniel decide recurrir a su hermano Frank (Fierstein), especialista en estética y maquillaje para que lo convierta en una anciana que pueda aspirar a realizar tales labores. El resultado será la aparición de la Señora Doubtfire, una cándida anciana bajo la que se encuentra Daniel. Esto dará lugar a una serie de delirantes y divertidas situaciones cada vez que Daniel tenga que hacer de mujer mayor, así como enfrentarse verbalmente a un playboy adinerado llamado Stu Dunmeyer (Brosnan), nuevo pretendiente de Miranda.


    "Señora Doubtfire" es un largometraje hecho a la medida de Robin Williams. De hecho, cuesta imaginar a otro actor dando vida con la misma parsimonia y convicción a Euphegenia Doubtfire como lo hace él (no en vano, ganó el Globo de Oro por dicho papel). El popular cómico se mueve a sus anchas encarnando el papel de anciana mucama, dando lugar a instantes tan divertidos como el de la primera -y desastrosa- cena que prepara en la que antaño fuera su casa, la secuencia en la que debe sortear a una inquisitiva agente social (atención a la solución que se le ocurre para no enseñar su rostro), o, incluso, cuando pasa la escoba por la casa a ritmo de rock' n roll.


    De todas formas, el mérito no cabe atribuírselo únicamente a Williams, sino al ingenioso guión en el que participa el mismo director. En él, situaciones tan delicadas como la separación de unos padres, la conciliación familiar o la entrada de una nueva persona en las vidas de unos críos se trata con la suficiente seriedad como para no dar la sensación de que la película se burla de los espectadores, aunque también con la comicidad necesaria para no hacer de "Señora Doubtfire" un producto alejado del estupendo entretenimiento que es.


    Evidentemente, existen en la historia algunos apuntes que cabe mejor pasarlos por alto (hay que reconocer que, por muy majo que sea, el personaje de Daniel Hillard no deja de ser un lerdo capaz de dimitir de su trabajo sin pararse a pensar en las consecuencias de tal decisión) si bien, no obstante, también hay que tener presente que son nimiedades necesarias para poder justificar el devenir de los acontecimientos que muestra el film. Así pues, "Señora Doubtfire" es una comedia terriblemente divertida, hecha con ingenio y con el único propósito de hacer que el público se divierta.



  • MR. HYDE DICE:

  • Divertidísima. Es de esas pelis que te ríes tanto por lo ingenioso de la historia que te están contando como por las payasadas de Robin Williams, que pocas veces ha hecho algo así en plan comedia con tanto acierto e inspiración como en ésta. Vale que la historia del tío que se tiene que hacer pasar por mujer ya lo han tocado antes, pero creo que, de todas, "Señora Doubtfire" es la más cachonda y divertida con creces. Hasta Pierce Brosnan le saca el jugo a su vena cómica más seria (él hace de esa especie de "enemigo" del protagonista, así que tampoco puede ser presentado como uno de los "buenos"), y una actriz como Sally Field -nunca se me hubiera ocurrido esta mujer para ese papel- está bastante creíble en su papel de sacrificada trabajadora y ama de casa.


    En "Señora Doubtfire", las situaciones divertidas no tardan mucho en aparecer. Después de una especie de introducción en la que ves que al colega al que interpreta Robin Williams lo dejan hecho tapioca (metafóricamente hablando), es a partir del momento en que lee el anuncio de su ex-mujer en el periódico cuando empieza la gracia. Eso sí, lo que diferencia a "Señora Doubtfire" de otras películas con un tema parecido es que, aquí, casi todo el tiempo, la gracia depende de cómo Robin Williams tiene que hacer las cosas propias de una mujer como las de un hombre al mismo tiempo, y vestida de mujer mayor. Por ejemplo, en "Tootsie" -también una peli muy graciosa-, Dustin Hoffman sólo tiene que hacer cuatro o cinco cosas vestido de mujer, pero en la peli de Robin Williams, te partes de risa con todo lo que le pasa vestido como una abuela: que le tiran los tejos los viejos, que se le quema la ropa, que se le cae la dentadura, etc.


    Además, otra cosa buena que tiene la peli es que los "episodios" en que se tiene que hacer pasar por mujer son bastante largos. Es decir, que las gracias no se limitan sólo a tres o cuatro cosas, sino que el pavo se pasa casi toda la película vestido de mujer, lo que hace que sean mayores las oportunidades de reírte con todo lo que le pueda pasar (la escena del restaurante, hacia el final de la peli es para mearse).


    Pasados los años desde que salió en los cines, "Señora Doubtfire" sigue siendo a día de hoy tan divertida como el primer día. Como os digo, el guión está currado y Robin Williams tiene una pinta de estar pasándoselo en grande que se contagia a los que ven la película. Así que, si veis que la pasan por la tele, aunque seguramente ya la hayáis visto, echadle un nuevo vistazo. Seguro que os lo pasáis bien y os reís un rato, que nunca viene mal.




    martes, 3 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "CARIÑO, HE ENCOGIDO A LOS NIÑOS"


    TÍTULO: CARIÑO, HE ENCOGIDO A LOS NIÑOS

    DIRECTOR: JOE JOHNSTON

    REPARTO: RICK MORANIS, MATT FREWER, MARCIA STRASSMAN, KRISTINE SUTHERLAND, THOMAS WILSON BROWN, JARED RUSHTON, AMY O'NEILL, ROBERT OLIVERI

    DURACIÓN: 84 min.

    AÑO: 1989

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cuando, en 1989, se estrenó en salas una producción de los estudios Disney llamada "Cariño, he encogido a los niños", pocos imaginaban que, junto con otra acertada comedia acerca de un bebé parlanchín -"Mira quién habla - Look who's talking, 1989", ambas se colocarían entre las más taquilleras del año. No obstante, esta simpática comedia familiar de aventuras consiguió convencer tanto a adultos como niños gracias al planteamiento de un argumento original y a una realización de lo más acertada.


    Wayne Szalinski (Moranis) es un atípico científico que trabaja en una nueva invención: una máquina capaz de miniaturizar cualquier cosa que se le ponga a tiro. A pesar de que éste piensa que es un fracaso, un día, sus hijos Nick y Amy (Oliveri y O'Neill, respectivamente) y los hijos de los vecinos, Russ y Ron (Brown y Rushton, en sus respectivos papeles) son reducidos por esta máquina a un tamaño diminuto. Sin ser consciente de ello, y en un ataque de ira al creer que la máquina no funciona, Wayne destroza la máquina y barre los restos -incluyendo a sus hijos-, arrojándolo todo a la basura. Cuando repare en lo que ha sucedido realmente, hará todo lo posible por reconstruir la máquina mientras que, sus hijos, por su parte, tratarán de volver desde el cubo de la basura al interior de su casa. En el transcurso de este viaje, deberán hacer frente a toda clase de peligros e inesperadas aventuras.


    "Cariño, he encogido a los niños" supuso, a finales de los ochenta, el debut en la dirección de largometrajes de Joe Johnston, quien durante los dos últimos años lograría aumentar considerablemente su popularidad gracias a la sombría "El hombre lobo - The wolfman, 2010" y la entretenida "Capitán América: el primer vengador - Captain America: the first avenger, 2011". Curtido dentro del género de aventuras familiar (Johnston había trabajado antes como responsable técnico de efectos visuales en varias películas de Spielberg -de hecho, fue él quien dirigió la muy irregular tercera parte de "Parque Jurásico"), Johnston se puso al frente de esta simpática y original película producida por los estudios Disney, aportando una curiosa y acertada visión del mismo mundo ordinario que conocemos, pero desde una perspectiva que pocos podríamos imaginar.


    Así pues, sirviéndose de esta excusa argumental, "Cariño, he encogido a los niños" se presenta como un film de aventuras de lo más entretenido, a la par que pone de relieve valores como los de la amistad, el altruismo o la colaboración mutua para hacer frente a las adversidades, sin necesidad de recurrir a absurdas líneas de guión (cuántas veces hemos tenido que soportar en películas similares frases del tipo "¡Vamos chicos, todos juntos podemos!" o "¡No dejaremos a nadie atrás!"), sino mediante la presentación de los episodios que configuran el total del largometraje: la salida de la bolsa de basura, el aspersor de agua, el vuelo en abeja, la hormiga, el ataque del escorpión, etc. Por supuesto, todo ello resulta de lo más creíble gracias al cuidadísimo diseño de producción, y trepidante gracias a los efectos visuales ya mencionados y a la acertada música compuesta para la ocasión por un emergente James Horner.


    Con lo cuál, "Cariño, he encogido a los niños" figura como una de las producciones juveniles (junto con, por ejemplo, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?- Who framed Roger Rabbit?, 1988, o cualquier producción de Spielberg de la época) más interesantes de finales de los años ochenta y que, a día de hoy, sigue conservando parte de esa inocencia y encanto. Ideal para ver en familia con los más peques de la casa y, desde luego, mucho mejor que las dos secuelas que generó el film original (absolutamente prescindibles).



  • MR. HYDE DICE:

  • "Cariño, he encogido a los niños" no es que sea el no va más de películas infantiles (hasta podríamos decir que juveniles) pero, desde luego, no hay que negar que tiene una de las historias más originales del cine ochentero de Disney. Pero no por el hecho de que un tronado encoja a sus retoños, sino por el hecho de que lugares y cosas de lo más normal (el jardín de tu casa, una cortadora de césped, insectos casi microscópicos...) se agigantan hasta fliparla con el tamaño y el detalle que pueden llegar a tener. Que a alguien se le haya ocurrido eso, reconozco que es de lo más original, pero que hayan tenido el ingenio (y los huevos) de hacerlo en película de verdad sin recurrir a los dibujos animados -que, no nos engañemos, hubiera sido lo más fácil-, es digno de admirar. Sobretodo, teniendo en cuenta que para eso han tenido que imaginar y crear momentos tan logrados como ese en el que los críos son, literalmente, barridos y tirados a la basura, o ese otro en el que aparecen insectos como una abeja (atención al vuelo que hacen un par de chavales encima de la abeja, que hasta su propio padre está a punto de darles con un palo) o una hormiga o, incluso, la secuencia que recuerdo con más impacto: el instante en que el padre está a punto de zamparse a uno de sus hijos que está mezclado con los cereales y la leche -eh, que tenía nueve años cuando salió esta peli, ¿qué queríais?-.


    De todas formas, es la idea principal lo que hace que, vista hoy en día, "Cariño, he encogido a los niños" sea soportable. Vale que hace más de veinte años tuviera su gracia, pero tampoco es que los efectos especiales ahora resulten tan sorprendentes (claro que, si echamos un vistazo a los efectos especiales que tenían otras pelis del mismo año, te caes de espaldas). Sin embargo, lo que sí hace que la peli siga teniendo ese encanto original es que te enseñen de forma descomunalmente grande cosas que, de normal, te caben en la palma de la mano. O que el grupo de chavales tengan que sobrevivir a la jungla mastodóntica en que se convierte el jardín para poder volver a su casa sin que alguien o algo se los coma por el camino.


    De todas formas, "Cariño, he encogido a los niños" -título clarito donde los haya- no pretende para nada ser la octava maravilla del mundo. A mí me da la impresión de que los que la hicieron saben perfectamente que con sacar cosas gigantes y preocuparse de que a los nenes protagonistas les pasen mil cosas antes de conseguir volver a su casa, ya lo tienen bastante apañado. Por lo demás, "Cariño, he encogido a los niños" es una película estupenda para ver en familia, o con nenes un poquito más pequeños (es decir, no os la pongáis un grupo de amigotes un sábado por la noche, al no ser que estéis haciendo una sesión remember ochentera de Disney). Así que, a pillar un buen note de palomitas, y dejar que los más chiquitines se lo pasen en grande (nunca mejor dicho). Por cierto, ¿alguien sabe qué ha sido del gafas éste con cara de tonto que sale en la peli, y que también aparecía en las dos partes de "Los cazafantasmas"?




    lunes, 2 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "EL HOTEL DE LOS LÍOS"


    TÍTULO: EL HOTEL DE LOS LÍOS

    DIRECTOR: WILLIAM A. SEITER

    REPARTO: GROUCHO MARX, CHICO MARX, HARPO MARX, LUCILLE BALL, ANN MILLER, FRANK ALBERTSON, DONALD MACBRIDE

    DURACIÓN: 78 min.

    AÑO: 1938

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A mediados de los años treinta, los Hermanos Marx ya eran toda una institución en el panorama hollywoodiense. Tras haberse dado a conocer en todo el mundo gracias a "Sopa de ganso - Duck soup, 1933", el largometraje que los encumbraría como una de las figuras cómicas más célebres del momento, el trío cómico (sin Zeppo Marx, en esta ocasión) acabaría haciéndose cargo del guión de una obra de teatro que, por devenires del destino, acabó en sus manos. Dicho guión, que en un inicio no estaba pensado para que lo protagonizaran éstos, se convirtió en una divertida aunque intrascendente comedia llena de los enredos propios de su estilo interpretativo, en la que las situaciones cómicas más descabelladas se unen a la moda de la época de poner en funcionamiento costosísimas representaciones teatrales. El resultado de todo ello, fue la producción que dio lugar a "El hotel de los líos".


    Gordon Miller (Groucho Marx) es un productor teatral que está sin blanca a la espera de que un importante inversor financie una obra que tiene preparada, escrita por un joven y publerino escritor debutante llamado Davis (Albertson). Mientras aguarda a que esto suceda, tanto él como todos los artistas implicados en la representación, se alojan en un hotel de lujo que dirige su cuñado. No obstante, cuando el gerente de la cadena hotelera, el señor Wagner (MacBride) revisa las cuentas del hotel, descubre la deuda que Gordon está causándoles, por lo que trata de hacer todo lo posible para echarlos de allí. Será entonces cuando Gordon, ayudado de sus colaboradores Harry Binelli y Faker (Chico y Harpo Marx, respectivamente) haga todo lo que se encuentre a su alcance para convencer/engañar a Wagner para que les deje permanecer en su hotel mientras consiguen la esperada financiación.


    Evidentemente, no se puede obviar el hecho de que "El hotel de los líos" adolece de la mayoría de clichés propios del cine de comedias de enredo típicas del trío protagonista. O lo que es lo mismo, un pillería más que patente en los protagonistas y una total ignorancia y facilidad para dejarse engañar por parte de los "villanos" de la función. En este caso, lo que más puede llamar la atención es que el rol de malo de turno lo desempeñe un personaje que, a fin de cuentas, lo único que hace es velar por el buena organización de su hotel. Pero, por supuesto, esto son consideraciones que no merecen la pena tenerse demasiado presentes ya que, al fin y al cabo, no estamos hablando sino de una comedia de los hermanos Marx por lo que, de no haber ningún follón o altercado que pusiera en ridículo a quienes desempeñan los papeles más serios, sería muy de extrañar.


    Sin embargo, "El hotel de los líos" se diferencia de otras producciones más ambiciosas de los Marx por su limitación espacial, es decir, como bien me comentó Hyde en su momento, el hecho de que toda la acción transcurra dentro del mismo espacio cerrado (la habitación del hotel) limita en gran medida el poder cómico del genial trío, que debe supeditar su ingenio y verborrea a las cuatro esas cuatro paredes. No obstante, ello no implica que no se encuentren secuencias descacharrantes como el estupendo momento de la comida de Groucho, Harpo y Chico con el autor de la obra teatral, en el que una coreografía impecable hace que, durante un par de minutos, se prescinda por completo del diálogo para ver coger comida de unos platos y otros (incluso de entre los de ellos mismos) con una velocidad y ansias casi contagiosas. O, por poner otro caso, el momento cien por cien "Marx" en el que Harpo trata de cazar infructuosamente con un bate de béisbol a un pavo vivo, destrozando toda la decoración de la habitación que se le pone a tiro -incluyendo un porrazo en la cabeza al "capitalista teatral", como ellos lo llaman-.


    En resumidas cuentas, "El hotel de los líos" se trata de una obra menor en la filmografía de los hermanos Marx, quienes pudieran estar más pensando en el que sería su siguiente (y más conocido) estreno, "Una tarde en el circo - At the circus, 1939", que no en ésta. Eso sí, como curiosidad, apuntar que el título de la obra que quieren llevar a escena no es otro sino Salve, y que usted lo pase bien -Heil and farewell, en el original inglés-, justo unos pocos años antes de la declaración de la Segunda Guerra Mundial. Pero vamos que, a pesar de todo ello, el film se deja ver con agrado y con la certeza de que se está contemplando la obra de unos genios del cine cómico de todos los tiempos.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues hombre, no es que "El hotel de los líos" sea lo mejor que he visto de los hermanos Marx. Claro, que tampoco es que haya visto muchas pero, para lo que me esperaba, la peli no es ninguna maravilla. Divierte, sí, y para la hora y poco que dura, tampoco es cuestión de pedirle peras al olmo, pero me esperaba algo un poco más divertido, y no limitado sólo a una habitación de hotel. Vale que tiene toda la pinta de ser una obra de teatro hecha en película, pero por mucho enredo y diálogo chistoso que tenga, no tiene esa "gracia" o simpatía que sí tenía, por ejemplo, la muchísimo más divertida "Una noche en la ópera - A night at the opera, 1935".


    Algo que, por ejemplo, sí se agradece, es que se hayan ahorrado los numeritos musicales que se sacan de la manga alguna que otra vez. Claro que hay que tener en cuenta que la historia la tienen que contar en poco menos de hora y cuarto, así que menos mal que no se andan con mucha floritura. En cuanto a la historia, pues el argumento es simpático y consigue entretener lo justo, aunque algo más extenso ya hubiera hecho que la peli fuera aburrida. Pero, lo que de verdad merece la pena, son los diálogos tan cachondos que tienen los Marx (bueno, al menos, los dos que hablan) y, por supuesto, el ver en acción a Groucho, por lo que ya sólo merece la pena ver la película. El tío es uno de los payasos más grandes del cine -dicho sea en el buen sentido-, y es imposible no verlo actuar sin que te caiga bien por necesidad.


    En cuanto al resto de la película, como ya os digo, agobia un pelín que pase todo dentro de la misma habitación, pero no porque todo sea un entrar y salir de personas, sino porque las gracias quedan muy limitadas a ese espacio, con lo que se pierde parte de esa chispa que tenían las otras pelis de los Marx cuando montan follones de los suyos en la ópera, o en un hipódromo. Pero vamos, que "El hotel de los líos" no deja de ser por ello una película simpática que no molesta a nadie verla. Total, para una hoya y poco qué más se puede pedir.




    domingo, 1 de enero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "DÍAS EXTRAÑOS"


    TÍTULO: DÍAS EXTRAÑOS

    DIRECTORA: KATRHYN BIGELOW

    REPARTO: RALPH FIENNES, ANGELA BASSET, JULIETTE LEWIS, TOM SIZEMORE, MICHAEL WINCOTT, VICENT D'ONOFRIO, WILLIAM FITCHNER

    DURACIÓN: 149 min.

    AÑO: 1995

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En Hollywood, no suele ser frecuente -por motivos que desconozco- que una mujer se ponga tras la cámara para rodar una película como directora. Salvo alguna que otra excepción (Barbra Streisand, Sofia Copolla...), esta situación es poco habitual. Pero, si además hablamos de directoras especializadas en cine de acción, el grupo se reduce ya más que considerablemente. No obstante, y para fortuna del público, Kathryn Bigelow parece que aprendió lo suyo de los años en que estuvo casada con otro de los grandes del cine de acción (James Cameron), ya que en su haber se encuentran películas tan interesantes como "Acero azul - Blue Steel, 1989" o "Le llaman Bodhi - Point break, 1991" -la oscarizada y aburridísima "En tierra hostil - The hurt locker, 2009" mejor la dejaremos aparte-. A mitad de camino entre sus primeros trabajos dentro del cine de acción, Bigelow dirigió una historia original de Cameron con aires futuristas en el que la tecnología y el misterio de un asesino en serie que sirve de ella para cometer sus crímenes son el punto de arranque de la trepidante historia que resulta ser "Días extraños".


    A las puertas del año 2000, Lenny Nero (Fiennes), un ex-policía malvive gracias al tráfico de una nueva tecnología consistente en la reproducción en el cerebro de fragmentos reales vividos por otras personas, de forma que quien visualiza dicho fragmento siente exactamente las mismas emociones que quien lo vivió. Un día, Lenny recibe un extraño disco en el que, quien lo visualiza, es testigo del asesinato de un importante líder afroamericano a manos de Burton (D'onofrio) y Dwayne (Fitchner), dos violentos policías. Ante la importancia del contenido de dicho disco, Lenny decide acudir a su amiga Mace (Bassett), una dura chófer y su única amiga. Al mismo tiempo, Lenny hace todo lo posible por recuperar el afecto de Faith (Lewis), su antigua novia. Los problemas aumentan cuando, además del primer disco, Lenny comienza a recibir otras grabaciones en las que un asesino en serie mata a una serie de mujeres.


    Prácticamente ignorada en el momento de su estreno en salas comerciales, "Días extraños" ofrece una intriga quizás un tanto particular para los gustos que corrían en ese momento (recordemos que estamos hablando del año en que, por cine de acción trepidante, se entendía la primera película de Pierce Brosnan como 007, y como film de intriga y asesinatos, se estrenaba la excelente "Seven - Seven, 1995"). Ello no deja de ser una lástima puesto que, si bien la estética semi-futurista que emplea Bigelow, unido a un grupo de personajes con los que cuesta identificarse (Fiennes no deja de ser un personaje un tanto memo, y Juliette Lewis no consigue que el espectador se crea por ni por un segundo que unos pocos años atrás era la cándida novia del protagonista), lo cierto es que "Días extraños" es un largometraje con una historia estupenda, y con un sentido del ritmo y de la intriga fabulosos.


    Asimismo, el guión escrito a cuatro manos entre Cameron y Jay Cocks contiene las suficientes dosis de misterio como para que el espectador se mantenga en vilo, tanto por lo que respecta al caso del asesinato de una personalidad pública, como acerca del desconocido asesino en serie por lo que, hasta el último minuto, se dicha tensión se mantiene en un in crescendo de lo más logrado.


    Por su parte, Bigelow sí que demuestra su pericia como experta en secuencias de acción, por lo que instantes como los primeros cinco minutos de metraje o todos los crímenes que se muestran en el film se encuentran rodados mediante el empleo de la cámara subjetiva, lo que no sólo le da un toque más original a la historia, sino que consigue que el público se implique en mayor medida en lo que se le está contando. Y, evidentemente, coincido por completo con Hyde cuando éste comenta que toda la parte final de "Días extraños" -que no su más que condescendiente epílogo- contiene una de las dosis de tensión que con más agrado recuerda.


    Así pues, aunque "Días extraños" se pueda considerar como una película menor tanto en la filmografía de su directora como en la de su celebérrimo co-guionista, no es menos cierto que se trata de un largometraje excelente, con unas interpretaciones diferentes por parte de los actores principales (en comparación con aquello a lo que nos suelen tener acostumbrados), y con un final explosivo. En resumidas cuentas, "Días extraños" es un film diferente, tremendamente entretenido y rodado con gran pericia.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Juas, qué perfecta película para el primer día del año! Eso sí, no veáis lo que contrasta el año 2000 que sale en la peli con el que se vivió de verdad hace doce años y, por qué no decirlo, con esta pasada Nochevieja. Pero, por suerte, "Días extraños" no es una película de esas en plan futurista donde la tecnología es tan exageradamente adelantada que no haya quien se la crea. De hecho, lo único así un poco más de ciencia ficción es eso de que la peña se pueda poner esa especie de red en el cocotero y experimentar trozos de la vida de otra gente. Pero, por lo demás, "Días extraños" es una peli de intriga cojonuda, ya que no se centra sólo en un único misterio, sino que tiene dos frentes abiertos al mismo tiempo: el de los policías que han matado al colega negro y el del asesino en serie que le manda los vídeos al protagonista. Y eso hace que te pases las casi dos horas y media que dura la película pegado al asiento y con ganas de saber cómo acaba la cosa.


    Por romper un poco la costumbre, empezaré diciendo qué es lo único que no me gustó mucho de "Días extraños", ya que es algo muy simple: el escenario. Bueno, no sé si está bien dicho lo de escenario o qué pero, para que me entendáis, me refiero a que toda la ciudad/paisajes/barrios que salen están hechos una mierda, con basura por todos los lados, oscuridad a tope y gentucilla rara en plan yoncarros. Es así como tipo apocalíptico pero sin coches humeantes y ciudades post-bombazos nucleares. En fin, que es como si toda la gente de Nueva York fueran punkis descerebrados y amantes del rock duro, el alcohol sin freno y el sudor humano conjunto.


    Pero vamos, que quitando eso, el resto de la peli es cojonudo. Vale que las partes en las que Lenny se pone a pensar en su antigua chica (que, por las pintas que tiene, a mí casi me haría un favor yéndose con otro, pero bueno) son las más lentas. Pero el resto de las dos horas es brutal. En lo que concierne al caso del asesino en serie, lo cierto es que la peli hace que no caigas mucho en quién puede ser el "malo" de la función, por lo que cada crimen es flipante (piensa que tú lo ves en primera persona, como si el que ve la cinta fuera el que está a punto de matar a alguien), hasta llegar al último, y a cómo encontrar la pista decisiva para saber quién es el malo. Sobretodo, el crimen ese en el que el asesino tiene que pasar de una habitación a otra por la parte de afuera del balcón, te deja casi sin pestañear.


    Por lo que respecta a los policías corruptos, es impresionante toda la secuencia de la persecución inicial de la chica que lo ha grabado todo (la parte del metro, es estupenda), pero lo que más te deja en tensión es la parte final, en la que los policías persiguen a Lenny y su amiga en mitad de Times Square, que está a parir de gente esperando el año nuevo. Ya os digo que toda esa parte, que puede durar fácilmente casi diez minutos, estás con el corazón en un puño (la tensión puede incluso resultar un pelín agobiante). La lástima de toda esta parte es que ya sabes desde el principio quiénes son los polis corruptos, por lo que no tiene esa intriga que sí tiene el saber quién es el asesino que le manda las cintas a Lenny.


    En fin, que "Días extraños" es una historia de intriga medio futurista no muy conocida (a lo mejor, ahora que la directora se ha llevado un Oscar, y que la historia la escribe James Cameron le dan un poco más de bombo), pero merece la pena verla así que, si tenéis ocasión de conseguirla, o de pillarla en un día que la pasen por la tele, os recomiendo que la veáis, porque os atrapará desde el principio.




    ¡ F E L I Z A Ñ O N U E V O !


    • EL DR. JEKYLL DICE:

    ¡Feliz año nuevo a todos, queridos lectores! Os deseo todo lo mejor para este año 2012, y aprovecho para agradeceros a todos vuestra fidelidad incondicional. ¡Un fuerte abrazo!



    • MR. HYDE DICE:

    ¡Prospero año nuevo, gente! Os mando a tod@s un abrazo enorme y espero que sigáis igual de fieles que siempre con nuestro querido Cinecritic360. ¡Nos vemos en el cine!

    sábado, 31 de diciembre de 2011

    CINE EN CARTEL: "LAS AVENTURAS DE TINTÍN. EL SECRETO DEL UNICORNIO"


    TÍTULO: LAS AVENTURAS DE TINTÍN. EL SECRETO DEL UNICORNIO

    DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

    REPARTO: -

    DURACIÓN: 109 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si hace un par de días hablábamos del caso de directores curtidos en el género de largometrajes de animación que dan el salto a película de imagen real, hoy toca hablar justo de lo contrario: de directores que dejan de momento los formatos tradicionales para aventurarse en el cine animado. Así pues, siguiendo el camino de su buen amigo Robert Zemeckis, en esta ocasión, ha sido Steven Spielberg quien se ha animado, junto a Peter Jackson, a dar vida a Tintín, héroe indiscutibles del cómic de aventuras, en uno de los largometrajes de captura por movimiento más trepidantes de los últimos tiempos y, también, a una de las películas de aventuras más recomendables del último año. Para ello, partiendo de un inteligente guión que combina el argumento tanto de los libros "El secreto del unicornio" como de "El cangrejo de las pinzas de oro", Spielberg ha realizado el que se espera sea el primero de una serie de films que tengan como protagonista a la célebre creación del dibujante francés Georges Rémi "Hergé".


    Tintín es un joven reportero que, paseando junto a su perro y fiel compañero Milú por un mercadillo, encuentra la hermosa maqueta de un barco antiguo que acaba comprando. Casi al instante, aparecen dos individuos distintos que le ofrecen recomprársela, mostrando un vivo interés en dicha pieza. Tras rechazar sendas ofertas, Tintín deja la maqueta en su casa y decide investigar qué se esconde tras esa maqueta. De regreso a su casa, descubre que la maqueta ha sido robada e, inmediatamente, es secuestrado y llevado a un buque carguero cuyo capitán, un alcohólico llamado Haddock, se encuentra recluido por sus propios hombres. A partir de este momento, tanto Tintín como Haddock deberán huir de su cautiverio y descubrir qué misterio oculta el famoso unicornio, para lo que la ayuda e historia de los antepasados de Haddock serán decisivos.


    Steven Speilberg, quien siempre se mostró un auténtico devoto de las historias de Tintín, demuestra con "Las aventuras de Tintín. El secreto del unicornio" que sigue siendo uno de los mejores realizadores de largometrajes de aventuras que ha dado la historia del cine. En esta ocasión, aparte de la evidente novedad que supone la realización del film mediante la técnica de captura por movimiento, la película es todo un ejemplo de lo que siempre debería ser un buen relato de aventuras, cuya inteligencia no depende de que éste se haga a través de la animación o con actores reales. Así pues, partiendo de un ingenioso guión, el largometraje consigue resultar interesante a la par que asombra con una realización espectacular plano a plano. Secuencias como la del relato del Capitán Haddock de lo que le sucedió al Unicornio (ese plano del enorme buque surcando las dunas del desierto, o la escena del abordaje a lo "Piratas del Caribe" que describe el enfrentamiento entre el Caballero de Haddoque y Rackham el Rojo), la de la huída a través del hidroavión por el desierto en mitad de una tormenta o, por supuesto, el plato fuerte del evento que es la increíble persecución por el poblado marroquí entre un jeep y una moto con sidecar (como ya hiciera antes el mismo Spielberg con la tercera entrega de Indiana Jones) son instantes que deslumbran al espectador de tal forma, que a penas puede apartar los ojos de la pantalla.


    Por su parte, a nivel técnico, y dejando a un lado la maravillosa labor de los efectos especiales, tanto el montaje de Michael Kahn como la música del maestro John Williams le aportan un dinamismo al conjunto que es recibido por los espectadores con los brazos abiertos, haciendo que "Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio" sea una experiencia digna de las mejores historias de Hergé. Por consiguiente, el film no sólo es muy recomendable, sino que, con toda seguridad, contará con el apoyo de los fans que, como Hyde, temían por el salto definitivo del personaje a la gran pantalla. Éste es un largometraje de aventuras tremendamente entretenido, bien hecho y con ganas de divertir a todos los públicos, por lo que representa una oferta estupenda para disfrutar de estos días festivos de una buena película en el cine.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Por fin hemos ido a ver la de Tintín! ¡¡Ueeeeee!! Jo macho, más de dos meses después de que se estrenara, he conseguido convencer a mi niña para ir a ver esta peli (ella no creció leyendo estos cómics, como la mayoría de los mortales de por aquí), que o lo hacíamos ya, o la quitaban de la cartelera. Y la verdad es que me alegro de no tener que verla en casa, porque está muy chula y estoy seguro de que perdería bastante en pantalla pequeña. Como era de esperar, con "Las aventuras de Tintín. El secreto del unicornio" han conseguido hacer una peli de aventuras cojonuda, haciendo que el cómic tenga más sentido que en cualquiera de las anteriores -y lamentables- películas que han hecho sobre Tintín. Eso sí, aquí, por mucho que el título diga que es "El secreto del unicornio", en realidad la historia es una remezcla un poco rara de ésta y de "El cangrejo de las pinzas de oro", pero lo suficientemente bien hecha como para que uno no necesite llevarse las manos a la cabeza por la patata que han hecho.


    Como os digo, el amigo Steven se ha currado una película que nada tiene que ver con los últimos truños que ha hecho (os juro que cada vez que recuerdo el último episodio de Indiana Jones, se me revuelve el estómago), y que es una aventura de principio a fin, con un ritmo estupendo que hace que las casi dos horas se te pasen en un plis. No sé qué habrá tenido Peter Jackson que ver en todo esto (he leído en algún sitio que es uno de los productores y que su empresa de efectos especiales es la que ha hecho todo el trabajo de animación), pero de lo que no cabe duda, es de que "Las aventuras de Tintín. El secreto del unicornio" tiene la huella de Spielberg por donde uno quiera mirar.


    Por lo que respecta a la propia película, está hecha con el mayor realismo que he visto nunca en una película de dibujos animados ("Avatar" no cuenta, que esa no era de dibus). Hace unos días hablábamos de "Polar Express - The Polar Express, 2004" y de cómo flipas con cómo estaba hecha. Vale, pues eso no es nada en comparación con ésta de Tintín. Aquí, absolutamente todos los personajes, incluso con las exageraciones de las caracterizaciones (esas napias enormes) parecen reales. Es más, hasta la expresión de la cara, que en otras pelis era lo más flojete, aquí flipas con cómo está creado (los ojos del Capitán Haddock, por ejemplo, son más expresivos que los de muchos actores de verdad). Y, si ya hablamos de la animación, pues para qué decir más. Así a bote pronto me vienen a la mente dos momentos impresionantes: el primero es al principio, cuando Milú se pone a perseguir a un gato por el piso de Tintín: el otro es, evidentemente, la persecución que tiene lugar en Marruecos, entre Tintín (en una moto) y los malos, para hacerse con los tres pergaminos. Toda esta parte son unos cinco minutos de plano ininterrumpido en los que la cámara va de un sitio a otro, recorriendo toda la ciudad y metiéndose por los sitios menos esperados hasta que termina toda la persecución. Os prometo que es de las cosas que, aunque no controles mucho de cine, te dejan con la boca abierta.


    Además, para los que se leyeron de pequeños mil veces los libros de Tintín, las referencias a sus historietas están por toda la película. Así de entrada, nada más entrar Tintín en su casa, hay artículos colgados en las paredes que hablan de "El loto azul", "El cetro de Ottokar" y "Los cigarros del faraón". Además, en un determinado momento, aparece la Castafiore (aunque, por desgracia, no le intenta tirar la caña al Capitán, como hacía siempre en los libros); en el palacete de un moro aparece, en una fuente -y en una caja del puerto-, un cangrejo con las pinzas de oro, y una de las estatuas que salían en "La oreja rota"; y el jeep en el que huyen los malos por la ciudad esa marroquí es el mismo que aparecía en "El país del oro negro". En fin, sé que son tonterías, pero me hizo gracia ver la forma en que iban saliendo todas estas cosas.


    Y, antes de acabar, un apunte final. Visto cómo acaba "Las aventuras de Tintín. El secreto del unicornio", tiene toda la pinta de haber segunda parte (supongo que siempre que ésta recaude la suficiente pasta como para que Spielberg quiera hacer más). Eso sí, para los que conozcan los libros, sólo decir que el final de "El secreto del unicornio" es justo el de "El tesoro de Rackham el Rojo", así que no tengo ni idea de cómo se las apañarán para hacer toda una segunda parte de nuevas. En fin, supongo que habrá que esperar pero, mientras tanto, yo os aconsejo que vayáis a ver esta película antes de que la quiten de la cartelera porque, independientemente de que sea de dibujitos, es mucho más real que otras de acción de verdad y, junto con la última "Misión: imposible", una de las mejores pelis de aventuras que hay ahora mismo en los cines.




    viernes, 30 de diciembre de 2011

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LA MASACRE DE TOWN CREEK"


    TÍTULO: LA MASACRE DE TOWN CREEK

    DIRECTOR: JOEL SHUMACHER

    REPARTO: DOMINIC PURCELL, HENRY CAVILL, MICHAEL FASSBENDER, EMMA BOOTH

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 2009

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Siempre es agradable que realizadores que han sorprendido al público con sus largometrajes se mantengan activos en la actualidad, aunque sea dirigiendo pequeñas propuestas más minimalistas que las súper producciones a las que antaño estuvieron acostumbrados. El primer nombre que me viene a la memoria es el de Francis Copolla, que sigue casi al pie de la letra esta situación. Otros cineastas, en cambio, como Clint Eastwood o Woody Allen, siguen en la brecha a pesar de su avanzada edad, estrenando una película nueva cada año. Por supuesto, Joel Shumacher, a pesar de ser un director de lo más interesante, no se encuentra a la altura de estos dos realizadores citados, aunque sí se agradece que, cada cierto tiempo, siga aportando esa forma tan suya de realizar largometrajes. Ahora bien, que las expectativas estén a la misma altura que el resultado final de las obras estrenadas, ya es otra cosa.


    A finales de la década de los años 30, un científico nazi acude a una granja del centro de los Estados Unidos, propiedad de unos emigrantes alemanes, interesándose por una misteriosa y ancestral piedra que se encuentra en este terreno. Tras un breve prólogo, la acción se traslada a la actualidad, momento en el que Victor Marshall (Purcell), un soldado estadounidense desaparecido tras la Segunda Guerra del Golfo, reaparece de improvisto en el hogar de su hermano Evan (Cavill), un médico local, para pedirle que le ayude a "terminar con una situación de vida o muerte". Evan acepta sin dudar un solo instante, y acompaña a Victor hasta una destartalada granja en la que sus habitantes -los mismos emigrantes alemanes, que no han envejecido ni un sólo día- parecen esconder algo misterioso en un sótano.


    Ver "La matanza de Town Creek" es asistir a la caída definitiva de uno de los directores más interesantes del actual panorama cinematográfico. Que el autor de films tan interesantes como la espléndida "Un día de furia - Falling down, 1993" o las entretenidísima "Línea mortal - Flatliners, 1990", y de fallidos experimentos como "Asesinato en 8 mm. - 8 mm., 1999" o "El número 23 - The number 23, 2007" haya aceptado dirigir un producto previsible, tosco y vacío por completo de cualquier elemento original como "La matanza de Town Creek" es un hecho de lo más lamentable. Si bien sería injusto culpar por completo a Schumacher del desastre que es este film, lo cierto es que éste tampoco parece preocuparse demasiado a lo largo de los escasos -por fortuna- ochenta minutos de metraje en hacer nada original o fuera de lo común con semejante libreto.


    Lamentablemente para el público, cuando el resultado de su esfuerzo es un producto como "La matanza de Town Creek", los espectadores se acaban preguntando si no hubiera sido mejor que el director se hubiera ahorrado un espectáculo tan bochornoso y, en lugar de ello, se hubiera dedicado a perfeccionar otro film distinto. Hasta un film tan aparentemente predecible y vacío como "9 días - Bad company, 2002" o un musical fallido como su versión cinematográfica de "El fantasma de la ópera - The phantom of the opera, 2004" tenían un cierto encanto, uno no acaba de explicarse qué le ha sucedido a Shumacher para que "La matanza de Town Creek" haya pasado a ser uno de los proyectos a realizar en su lista de ofertas. Desde el punto de vista del espectador, la diferencia está clara: donde unos largometrajes consiguen entretener -caso de los dos citados anteriormente- "La matanza de Town Creek" sólo consigue aburrir y servir de excusa para mostrar un puñado de secuencias a cada cuál más repugnante (el monstruo-zombi nazi haciéndose un agujero en mitad de la frente, o siendo degollado con un alambre de espinos), y una historia tan aburrida como prescindible.


    Así pues, si se sienten tentados de averiguar en qué consiste este último largometraje de Joel Chumacher (aún tiene en la recámara dos películas más pendientes de estreno en España), mejor opten por otras ofertas más interesantes en el videoclub para acabar el año con un sabor de boca más agradable. Con que Hyde me convenciera para ver esta bazofia, nosotros ya hemos tenido bastante.



  • MR. HYDE DICE:

  • Os aseguro que no lo entiendo. Cómo puede ser que buenos directores, algunos de ellos capaces de hacer pelis con un buen par de pelotas, de repente, les dé por hacer una mierda como un piano, mucho más propia de cualquier debutante desesperado porque algún productor se fije en él y pueda tener su oportunidad. Que a Jim Sheridan -que tampoco es que me parezca la leche como director, aunque "En el nombre del padre - In the name of the father, 1993" está bastante bien- no se le cayeran las manos al ponerlas sobre cualquier cámara que filmara un sólo fotograma de "Detrás de las paredes - Dream house, 2011" es algo que no comprendo. Pero es que, que alguien como a Joel Shumacher no le dé vergüenza que su nombre aparezca junto a las palabras Dirigido por en un... "algo" como "La matanza de Town Creek" es algo que ya se me escapa por completo.


    Para que os hagáis una idea, los que más puestos estéis en esto del cine, "La matanza de Town Creek" es como "Jeepers Creepers - Jeepers Creepers, 2001" pero todo el rato en la misma granja y con chuflas sobrenaturales de nazis (o sea, pa cagarse). Y para los que no sepáis qué peli es la de "Jeepers Creepers" -que tampoco os habéis perdido nada-, pues sólo deciros que el tema se podría resumir en una especie de ser sobrenatural que necesita zamparse la sangre de la gente para ser inmortal. Ahí es nada. El problema es que, en lugar de leer un guión semejante y tirarlo directamente a la basura, alguien pensó que el pobre Shumacher podría hacer algo más o menos decente con esto. Por supuesto, se equivocaron a lo grande tanto el que lo pensó (que debería estar condenado a galeras desde entonces) como Shumacher (vale que todos tenemos hipotecas que pagar, pero macho, no seas chapuzas, que luego te recordarán por esto).


    Para ser sincero del todo, los primeros diez minutos parecían prometer bastante prometedores. Esa especie de prólogo en blanco y negro, y la pinta amenazante del nazi al que interpreta Fassbender (el actor que hace de Magneto joven en la última peli de los "X-Men") hacía que se te encogiera un poco el ojete sólo de pensar las cosas que podrían suceder en mitad de esa granja dejada de la mano de Dios. Pero, cuando ya avanza la historia hasta el momento presente y se acorralan todos en esa casucha decrépita como si estuvieran en El Álamo, ya la cosa se les desmadra por completo. El resto de los ochenta minutos que dura, a Dios gracias, no son más que basura y casquería en la que ya se mezclan los típicos rollos de zombis, rituales, bebedores se sangre y polladas del estilo.


    Si después de destrozar esta peli como hemos hecho, aún os estáis preguntando por qué la elegimos como la novedad más destacada -y que no hubiéramos comentado ya antes- de los estrenos de videoclub, pues la razón es que a mí me suele gustar el cine de Shumacher (dejando a un lado la última de las aventuras de Batman, que me parece de lo más lamentable que he visto en mucho tiempo), y también creía que "La matanza de Town Creek", aunque fuera una mala película, podría entretener a las mil maravillas, como ya había pasado antes con otras de sus pelis. Pero no, para desesperación del que os cuenta esto (de Jekyll ni os lo cuento, que su cara mientras la veíamos era todo un poema), la peli es una mierda de tres pares de cojones. Así que mejor salid a tomar un poco el fresco a la calle, a cantar un par de villancicos o lo que sea, pero no perdáis ni el tiempo ni el dinero viendo este churro.




    jueves, 29 de diciembre de 2011

    CINE ACTUAL: "LAS CRÓNICAS DE NARNIA: EL LEON, LA BRUJA Y EL ARMARIO"


    TÍTULO: LAS CRÓNICAS DE NARNIA: EL LEÓN, LA BRUJA Y EL ARMARIO

    DIRECTOR: ANDREW ADAMSON

    REPARTO: GEORGIE HENLEY, SKANDAR KEYNES, WILLIAM MOSELEY, ANNA POPPLEWELL, TILDA SWINTON, JAMES MCAVOY, JIM BROADENT

    DURACIÓN: 132 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Parece ser que, en Hollywood, cada vez es más común el caso de realizadores de largometrajes animados que deciden dar el salto a la dirección de películas en imagen real. Lo comentábamos hace un par de semanas con motivo del estreno de "Misión: imposible. Protocolo fantasma - Mission: impossible. Ghost protocol, 2011", pues su director, Brad Brid, había llevado a cabo una labor excelente para la compañía Pixar durante los años previos. Algo similar ha ocurrido con, por ejemplo, con Rob Minkoff (quien, tras "El rey león - The lion king, 1994" realizó "Stuart Little - Stuart Little, 1999") o Andrew Stanton (que ha hecho lo mismo con "John Carter - John Carter of Mars, 2012" tras encargarse él sólo de "Wall·E. Batallón de limpieza - Wall·E, 2008). A este grupo, hace unos años, se les unió Andrew Adamson, responsable de la segunda parte de "Shrek", y que se fijó en los libros escritos por C.S. Lewis acerca de las aventuras de unos muchachos, hermanos todos que, durante la Segunda Guerra Mundial, descubren un increíble mundo de fantasía al atravesar la puerta de un gigantesco armario. Así pues, planteado el largometraje como una especie de film de aventuras similar a la de la trilogía de Tolkien para "El señor de los anillos", aunque dirigida a un público evidentemente más infantil. De esta forma, tras convencer a la Disney de las posibilidades de convertir el primero de los siete libros de la serie en una gran súper producción, llegó a las pantallas de todo el mundo la primera parte de "Las crónicas de Narnia", convirtiéndose en uno de los éxitos de taquilla más importantes del año.


    Peter (Moseley), Susan (Popplewell), Edmund (Keynes) y Lucy (Henley) son cuatro hermanos que, durante el asedio alemán a Inglaterra en la Segunda Guerra Mundial, se refugian en un caserío de la campiña inglesa, propiedad de un anciano profesor llamado Kirke (Broadent). Allí, jugando un día, Lucy encuentra en una habitación un gran armario. Al esconderse en su interior, la pequeña descubre que éste, en lugar de tener fondo, es una puerta a un mundo de fantasía llamado Narnia. Uno de los primeros personajes que conoce allí es al Señor Tumnus (McAvoy), un sátiro que la avisa de los peligros existentes en Narnia, representados por la temible Bruja Blanca (Swinton). De regreso al mundo real, Lucy convence a sus hermanos para que la acompañen al mundo que ha descubierto. Una vez allí todos ellos, descubrirán que son los elegidos según una antigua profecía para liberar al reino de Narnia de la amenaza de la Bruja, con la ayuda de un líder llamado Aslan, el cual tiene los rasgos de un fiero león.


    "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario" es, casi con toda probabilidad, una de las mayores súper producciones infantiles realizadas en los últimos años, con permiso de las aventuras del mago Harry Potter. El largometraje en cuestión es un derroche de imaginación e inventiva que queda plasmado en la pantalla desde el primer minuto (el bombardeo de Londres es de lo más realista) hasta el último (atención a la batalla final entre las tropas de Aslan y las de la Bruja Blanca). Asimismo, con la intención de resultar fieles al argumento imaginado por C.S. Lewis, no se han escatimado esfuerzos a la hora de dar vida a las numerosas criaturas fantásticas que habitan el renio de Narnia, por lo que la aparición en pantalla de castores parlanchines, sátiros, minotauros o centauros resulta ser mucho más realista de lo que hubiera cabido suponer en un principio.


    Sin embargo, por fortuna para el espectador, los numerosos -e impresionantes- efectos especiales que pueblan el film nunca se sitúan por encima de la acción ni del argumento del mismo, consiguiendo así un equilibrio que se agradece, sobretodo a la hora de plasmar los momentos más tétricos y menos infantiles del largometraje (atención a la actitud despiadada de la Bruja Blanca durante la batalla, o el sacrificio al que se presta voluntario Aslan). De esta forma, el director consigue que momentos tan trepidantes como el descubrimiento del cementerio de criaturas convertidas en estatuas de piedra o del posterior enfrentamiento que tiene lugar en un lago helado dejen con la boca abierta a la platea.


    A esto, hay que añadir otros elementos como la magnífica labor de fotografía realizada por el operador Donald McAlpine (atención al contraste del ambiente oscuro de Londres con el paraje helado de Narnia, o del verde de las praderas que choca con el colorido de las armaduras de los protagonistas y de las criaturas fantásticas) y, sobretodo, al compositor Harry Gregson-Williams quien, en esta ocasión, deja a un lado su monótono estilo propio de intrascendentes películas de acción para componer un score épico y majestuoso. En resumen, "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario" es un film trepidante, lleno de aventura y enormemente distraído que consigue que sus más de dos horas pasen inadvertidas para el público.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues yo no tenía ni idea de que existían los libros esos de Narnia. Es más, hasta un poco antes de que se estrenara la peli, todo lo que tiene que ver con Narnia me sonaba a chino. No sabría decir si esto fue algo positivo o no de cara a ver una película basada en esos cuentos tan conocidos (ya digo que por otros). Por ejemplo, esta misma semana hablamos de "La historia interminable - Neverending story, 1984", que estaba basada en un libro que sí conocía, pero la peli le da mil patadas al libro. Pero, en el caso de esta primera parte de "Las crónicas de Narnia", no tengo ni papa de si el libro es una caña y se lo han cargado al hacer la peli -cosa que suele suceder en el noventa por ciento de los casos- o si pasa como en la otra peli que os decía. Pero vamos, que sea como sea, no hace falta conocer para nada los libros originales para ver "Las crónicas de Narnia: el león la bruja y el armario" y pasártelo bien con una peli de aventuras hecha de fábula.


    Lo que me atrajo al principio de "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario" era saber que los de Disney se habían gastado un porrón de millones en hacer una peli llena de efectos especiales y muy currada, llena de batallas, caballeros y toda esa pesca. Eso sí, reconozco que, cuando leí en reportajes que los protagonistas son unos críos, me temí que fuera una de esas pelis millonarias en las que todo depende de las soplapolleces de cuatro chavales, y que o vas a verlas al cine porque tu hijo/sobrino/nieto/primo pequeño lo quiere ver, o estás pero que bien jodido.


    Pero mira tú por dónde que nada de eso. De hecho, los cinco primeros minutos son espectaculares, con ese bombardeo de Londres a lo bestia, y que sirve para presentarte a los nenes de turno. Los cincuenta minutos restantes, minuto más minuto menos, sí que son lo más infantil del asunto, con los niños descubriendo el armario en la casa nueva y entrando por primera vez al reino ese de fantasía. Pero la hora restante, desde el momento en que los cuatro chavales descubren que la bruja blanca esa es bastante cabrona, la cosa se pone de lo más interesante, ya que es cuando la peli se convierte de verdad en una película de aventuras como Dios manda: batallas entre criaturas mitológicas -bastante violentas, de hecho-, sacrificios a favor de los buenos, maremotos brutales y toda esa parafernalia.


    De todas formas, que quede claro que, pese a tener secuencias de acción muy guapas y efectos especiales a porrillo, "Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario" es una peli hecha con la intención de que le guste a los chavales más jovencitos. Eso sí, cuenta con el añadido de tener ese toque mágico que le da a todo ese tono Disney (castores parlanchines, lobos que acojonan por su cara de sádicos, brujas malvadas hasta decir basta, etc.), pero preocupándose de ser cuanto más espectacular mejor (la batalla final es impresionante, y más propia para películas de aventuras de caballeros medievales más adultos que no para una peli cuyos protagonistas son cuatro mocosos). Es cierto que, a lo mejor, dos horas y cuarto son un pelín demasiadas para contarte todo lo que te acaban contando –el final, que no el epílogo, con lo que pasa en Narnia después de la batalla, se lo podrían habérselo ahorrado y no hubiera pasado nada-.


    En resumen, que “Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario” es una película de aventuras especialmente dirigida a los espectadores más jóvenes, pero hecha pensando tanto en ellos como en los adultos que se lo quieran pasar bien durante algo más de dos horas con un cuento de lo más entretenido, lleno de efectos especiales y muy entretenido.