jueves, 12 de enero de 2012

CINE ACTUAL: "STAR TREK (2009)"


TÍTULO: STAR TREK (2009)

DIRECTOR: J.J. ABRAMS

REPARTO: CHRIS PINE, ZACHARY QUINTO, ERIC BANA, ZOE SALDANA, KARL URBAN, BRUCE GREENWOOD, CHRIS HEMSWORTH

DURACIÓN: 126 min.

AÑO: 2009

GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Ya hemos comentado en más de una ocasión la continua fijación que hay en Hollywood por versionar en forma de largometraje numerosas series de televisión de éxito mundial estadounidenses. Eso sí, de todas ellas, pocas son las que han tenido un impacto y seguimiento tan incondicional por parte de los fans como "Star Trek". A los numerosísimos episodios televisivos, hay que añadir también diez largometrajes estrenados en cines que, sorprendentemente, han tenido un éxito continuado y casi en aumento con cada entrega que llegaba a las pantallas (a excepción de la última, "Star Trek: Némesis - Star Trek: Nemesis, 2002", que fracasó en la taquilla). Por ello, cuando se anunció esta especie de spin-off en la que se detallaban los orígenes de tan veneradas aventuras, en la meca del cine quisieron hacerlo por todo lo alto, garantizando las mayores dosis de espectáculo posibles y, al mismo tiempo, llevándolo a cabo de forma que los miles de seguidores no se vieran defraudados por esta modernización de la historia. Para ello, la productora confió en todo un especialista en las series de televisión de éxito más recientes, J.J. Abrams (creador de, por ejemplo, "Alias", "Perdidos" o "Fringe"), quien había debutado unos años antes en la dirección de largometrajes con la entretenida "Misión: imposible III - Mission: impossible III, 2006". El resultado, como cabía esperar, no puede ser más espectacular y, al tiempo, logra resultar interesante tanto para las legiones de seguidores de Star Trek como para aquellos que nos acercamos a estas aventuras por primera vez.


    George Kirk (Hemsworth) es el comandante de una nave estelar que es salvajemente atacada por una raza desconocida, sin motivo aparente, y que se encuentra liderada por el despiadado Nero (Bana). A costa de su propia vida, consigue salvar la vida de toda su tripulación, entre los que se encuentra su hijo recién nacido, James T. Kirk. Con el paso de los años, Kirk (Pine) es un joven rebelde, incapaz de asentar la cabeza. Por ello, cuando el comandante Pike (Greenwood), antiguo amigo de su padre, le propone unirse a la nueva flota estelar que se está preparando, Kirk acepta a regañadientes, más pensando en la posibilidad de estar cerca de la bella cadete Uhura (Saldana) que en sus obligaciones. Pasado el tiempo, Kirk consigue graduarse no sin granjearse la enemistad de un ser mitad humano mitad alienígena llamado Spock (Quinto), con quien se desafía de forma constante tanto intelectual como físicamente. Los problemas llegarán cuando vuelva a hacer acto de presencia la extraña nave que provocó la destrucción de la flota estelar dos décadas atrás.


    "Star Trek (2009)" es un espectáculo con mayúsculas. En este caso, el acierto de Abrams ha sido modernizar una serie que ya olía en exceso a naftalina, aportando un enfoque mucho más fresco y con todo el lujo de una gran súper producción. Pero, además, aparte del aspecto visual del film, otro de los grandes aciertos del film es que los guionistas de moda Alex Kurztman y Roberto Orci se hayan preocupado por construir una historia capaz de resultar interesante tanto a los seguidores incondicionales como a aquellos espectadores que desconozcan por completo el origen de los personajes. Así pues, "Star Trek (2009)" parte de una historia completamente nueva, desarrollándola con gran acierto y dosis de emoción desde su trepidante comienzo (atención, en especial, al sonido y efectos visuales del primer enfrentamiento entre Kirk padre y la nave hostil), y consiguiendo que ese ritmo se mantenga de forma creciente durante el resto de la cinta. Todo ello, por supuesto, apoyado en unos impresionantes efectos visuales (atención a la destrucción del planeta nativo de Spock, al destierro de Kirk en un planeta helado, o al enfrentamiento final entre las tropas de la federación y la nave capitaneada por Nero).


    De esta forma, "Star Trek (2009)" se presenta como una excelente película de ciencia ficción, repleta de emoción y entretenimiento, con elevadísimas dosis de acción, y con una manufactura acertadísima (el ritmo con el que Abrams dota al conjunto es trepidante en todo momento, reforzado en gran parte por un montaje ejemplar y una inspiradísima banda sonora compuesta por el oscarizado Michael Giacchino). Revelada como uno de los largometrajes que sorprende por el grato recuerdo que deja en los espectadores, "Star Trek (2009)" consigue que el público mayoritario se interese por una historia que parecía orientada únicamente a los aficionados y más especializados en sus enrevesados argumentos. Afortunadamente, han tenido la inspiración suficiente como para convertir la última entrega en todo un festival de diversión para todo tipo de público.



  • MR. HYDE DICE:

  • Antes que nada, quiero dejar clara una cosa: no soy ningún fan de "Star Trek". Es más, cada vez que veo a todo ese mogollón de frikis vestidos como los protagonistas de las series o películas, tratando de hablar en klingon (o lo que coño sea eso) y creyéndose comandantes de una nave espacial, no sé si me dan más ganas de llorar o de quitarles la tontería de un sopapo -al no ser que sean los protagonistas de "Big Bang", una de las series más divertidas que he visto nunca, en cuyo caso lo tienen todo perdonado-. Así que, cuando fui a ver la nueva versión de Star Trek, sí que tenía la intención de pasármelo bien, pero esperaba que al hacer una versión más moderna se hubieran dejado de mandangas y el espectáculo mereciera la pena. Además, el hecho de que el director fuera el mismo que el de la tercera "Misión: imposible" y creador de algunas de las series de televisión de más éxito, ya era una pequeña garantía de calidad. Pero, de verdad, rezaba para que la peli no fuera la misma patata de siempre con los mismos rollos estelares y toda esas chuflas que sólo comprenden los que se han papado "Star Trek" desde que se emitió el primer capítulo. Y mira tú por dónde, mis plegarias fueron atendidas, porque "Star Trek (2009)" es una peli entretenida a más no poder, con acción a raudales y que te divierte durante cada minuto de las dos horas que dura.


    Está claro que "Star Trek (2009)" quería ser una especie de "cómo empezó todo", algo así como lo que Christopher Nolan ha hecho con las útlimas -y magistrales- partes de Batman. Y lo cierto es que se agradece, porque así no tienes que saber ya desde el principio de qué va la cosa o quién es cada personaje, sino que en la historia te lo van contando poquito a poco y con una gracia especial para que no sea todo un bodrio. Evidentemente, estamos hablando de una película de naves espaciales, de forma que tampoco engaña a nadie (digo esto porque, a quien no le guste la ciencia ficción tipo "La guerra de las galaxias", más vale que se ahorre verla), pero sí que consigue darle una nueva perspectiva a un tipo de pelis que ya habíamos visto doscientas veces antes, y donde parecía que no fuera a parecer nada nuevo. Pues no, mira tú por dónde resulta que "Star Trek (2009)" tiene un guión un pelín enrevesado pero que consigue engancharte y hacer que lo flipes con los efectos especiales y con el ritmo tan brutal que tiene la peli.


    Otro punto a favor de la película es que la acción está casi tan al día como los momentos de combates espaciales. Me refiero, por ejemplo, a momentos como ese en el que tres de los buenos tienen que bajar en plan caída libre a una plataforma de los malos que está taladrando un planeta, y en el que los diez minutos y pico de combate a guantazo limpio hacen que casi ni respires. O el enfrentamiento final con el malo malísimo en esa especie de nave espacial suya tan rara, sabiendo que los buenos tiene que conseguir vencer a contrarreloj para no irse todos a tomar por saco. Ah, y otra cosa que también mola es que el malo es de lo más repelente, y no se limita a querer destruir la galaxia porque sí, sino que tiene sus motivos más o menos razonables (desde su punto de vista, claro está).


    En fin, que dicho todo esto, sé que no es fácil convencer a alguien a quien se la pele olímpicamente todo esto de "Star Trek" para que vaya a ver esta versión más moderna, pero ya os garantizo yo que merece la pena, porque "Star Trek (2009)" es una película entretenidísima, que te engancha desde el principio, y que no está todo el rato hablando de frikadas, sino que tiene una historia interesantísima, y un ritmo brutal. En serio, os lo garantizo, si podéis vedla porque os distraerá independientemente de que nunca hayáis visto una de este palo. Es más, ya puestos a ver alguna, que sea esta, porque es cojonuda.



    miércoles, 11 de enero de 2012

    CINE DE LOS 90: "MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS"


    TÍTULO: MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS

    DIRECTOR: VINCENT WARD

    REPARTO: ROBIN WILLIAMS, CUBA GOODING JR. ANNABELLA SCIORRA, MAX VBON SYDOW

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Darle forma a un proyecto como "Más allá de los sueños" no es tarea nada fácil. En primer lugar, debido al lacrimógeno guión de Ronald Bass contiene una variedad tal de elementos metafísicos (el dolor, la muerte, la pérdida de seres queridos, la depresión, el amor inmortal...), y de complicación ambiental (el cielo y el infierno... casi nada) que convertían su puesta en escena en un auténtico desafío para cualquier director. En segundo lugar, porque por muy explícito que sea la historia acerca de lo mucho que se aman los personajes, traducir las palabras escritas en imágenes que consigan emocionar del mismo modo al espectador sin caer en el almibaramiento más descarado también es una tarea de lo más compleja. Y, en tercer lugar, que quien se atreviera a dirigir el film debía tener la capacidad de sorprender tanto con escenarios únicos como con propuesta visuales que logran hacer de él el largometraje "mágico" que se pretendía conseguir.


    Chris y Annie Nielsen (Williams y Sciorra, respectivamente) son un matrimonio que debe afrontar la trágica muerte de sus hijos en un accidente de tráfico. Cuando parece que sus vidas, poco a poco, van recuperándose, Chris fallece en un aparatoso de automóvil, lo que sume a Annie en una depresión aún más profunda. Chris, es enviado al cielo, donde lo acompaña un viejo amigo, también fallecido, llamado Albert (Gooding Jr.), quien se encarga de "ubicarlo" en su nueva existencia. Sin embargo, cuando Chris descubra que su mujer se ha suicidado al no poder sobreponerse a sus pérdidas, y que ha sido enviada al purgatorio, Chris emprenderá un peligroso viaje hasta las mismas entrañas del infierno junto a un particular guía (Von Sydow) con el fin de poder rescatar a su amada.


    Ahora bien, lo que llama la atención de todo ello no es el impresionante avance en el campo de los efectos visuales, o la idea de plasmar el cielo como un cuadro inmenso e infinito en el que se puedan traducir los sentimientos de quienes lo pueblan. Ni siquiera que actores con una vocación cómica tan evidente como son Robin Williams o Cuba Gooding Jr. (el primero en muchísima más medida que el segundo) sean capaces de asombrar con sus respectivas interpretaciones. O que la interpretación de Annabella Sciorra impresione a más de uno (insuperable el momento en que su Williams la visita en el sanatorio en el que se está ingresada por haber intentado suicidarse). Lo sorprendente es que haya sido el neozelandés Vincent Ward el elegido para ocupar la silla del director. Si bien Ward había demostrado anteriormente su capacidad para desarrollar historias fuera de lo común, y con un componente evidentemente fantástico (no hay más que recordar su extraña aunque lograda "Navigator. Una odisea en el tiempo"), eran pocos los que pensaban que éste sería capaz de hacer de "Más allá de los sueños" la fantástica epopeya romántica que es. No obstante, y a pesar de ello, es cierto que el guión también contiene algún que otro pasaje torpemente tratado (la relación de Chris con sus hijos cuando aún están vivos no deja de ser resultar un tanto ridícula -ver el momento en que habla con su hijo bajo la lluvia en un bosque, o como cuando su hija le echa en cara que vaya a sacrificar a su perro-) aunque, por fortuna, son inconvenientes que quedan solventados con cierta gracia por el resto de elementos narrativos del largometraje.


    Tratar de resumir todos los aspectos que comprende una película como "Más allá de los sueños" sería una tarea tan inútil como poco aconsejable. De hecho, una de las cosas que hacen de este largometraje una experiencia tan fantástica y original es, precisamente, la capacidad para asombrar al espectador. Desde los impresionantes trucajes visuales que permiten recrear un hermosísimo cielo (atención a la influencia de las pinturas Ascensión de un globo Montgolfier en Madrid de Antonio Carnicero, o La pradera de San Isidro de Francisco de Goya), hasta ese mar de rostros condenados que representa la puerta al infierno. Y, además de la puesta en escena, la experiencia de asistir a un relato en el que se deja claro que el poder del amor desafía cualquier elemento que quiera ponerse en su contra.


    En resumidas cuentas, "Más allá de los sueños" es una película hermosísima, repleta de buenas intenciones y de emociones que hace que los espectadores no sólo se identifiquen con los personajes, sino que también participen de ese viaje al más allá que todos ellos emprenden. una experiencia fenomenal en la que la preciosa música compuesta por el tristemente desaparecido Michael Kamen o la fotografía de Eduardo Serra no hacen sino reforzar esa sensación de estar asistiendo a un espectáculo único.



  • MR. HYDE DICE:

  • Quienes hayáis leído alguna vez mis opiniones, sabréis que no me gustan nada de nada los pastelorros sentimentaloides en plan culebrón, sobretodo si son de esos en los que hay más azúcar que en una confitería, o más amor por metro cuadrado que en un episodio de los osos amorosos. Y, si además, da la casualidad de que la película en cuestión es una mierda (coincidencia más que frecuente en estos casos), pues ya apaga y vámonos. Digo todo esto porque, al hablar de "Más allá de los sueños" y decir que me parece una peli cojonuda y bonita a rabiar, alguno podría pensar que me estoy amariconando o que, de tanto ver truños de Jennifers (da igual si es la López o la Anniston, que tanto monta), ya he perdido el poco buen gusto que me quedaba. Pero no es así, my friends, porque "Más allá de los sueños" es una historia de amor que va mucho más allá del tópico chico-encuentra-chica y todas esas mamarrachadas. Aquí, la historia comprende tanto el amor incondicional que se tienen dos personas como el dolor que deben soportar a lo largo de su vida, y que hace que ese amor sea tan fuerte y tan sincero que le ayude a uno a atravesar el mismo infierno -literalmente- para poder persistir. Y si, además, te cuentan todo esto con unos efectos especiales que te dejan con la boca abierta, pues ya de perlas.


    De todas formas, "Más allá de los sueños" tampoco pretende engañar a nadie. A los cinco minutos de película, pasan de contarte cómo se enamoran los protagonistas a ver cómo mueren sus hijos. Así que nada de mundo perfecto pintado de rosa. Pero, lo curioso del tema, es que, a pesar de toda esa historia deprimente, la peli no deja de ser un festival en el que te emocionas casi más por lo bonito que presentan el cielo que por lo que sufren los muertos y los vivos que los han perdido. Hay una escena que a mí me emociona particularmente, y es cuando Robin Williams, ya en el cielo se pone a correr por un campo hecho como de acuarelas, volando y saltando como su pudiera hacerlo prácticamente todo, hasta que se para delante del árbol que había pintado en un cuadro su mujer, y lo reconoce. Os prometo que ese instante te pone los pelos de punta. Y ya, de cuando te empiezan a contar la relación que tenía el padre con sus hijos, ni os cuento, porque también agüita con esos momentos.


    Supongo que, los que hicieron la peli, lo que querían era hacer un par de cosas. Primero, demostrar que se puede hacer una peli romántica (porque, por muchos géneros que se le puedan dar, me quedo con el de "romántica" sin pensármelo dos veces) con unos efectos especiales flipantes -no me extraña que se llevaran el Oscar- y, segundo, que es posible hacer una película sobre el amor (sé que suena un poco cutre dicho así, pero no veo una forma más clara de decirlo) como Dios manda: demostrando que, cuando es auténtico, incluso con sus altibajos, ni la muerte ni el infierno es capaz de matarlo. Y, por supuesto, atención a cómo te enseñan tanto los diferentes lugares del cielo (la biblioteca esa, los paisajes con bosque, etc.) como el infierno (con esos barcos encallados o esos suelos que son iglesias del revés).


    En fin, que tampoco me quiero poner muy moñas. Lo que pretendo decir es que "Más allá de los sueños" es una película preciosa, digna de ser vista en una buena pantalla y con buen sistema de sonido para disfrutar de la música tan bonita que tiene. Eso sí, si sóis de lágrima floja, más vale que tengáis a mano un paquete de pañuelos (o más), porque os prometo que los usaréis.




    martes, 10 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?"


    TÍTULO: ¿QUIÉN ENGAÑÓ A ROGER RABBIT?

    DIRECTOR: ROBERT ZEMECKIS

    REPARTO: BOB HOPKINS, CHRISTOPHER LLOYD, JOANNA CASSIDY, STUBBY KAYE, ALAN TILVERN

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1988

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cuando, en "Levando anclas - Anchors aweigh, 1945", aparecía Gene Kelly marcándose unos pasos de baile junto al ratón Jerry, no fueron pocos los que se quedaron atónitos ante semejante número, tanto por lo inesperado de la situación como por la originalidad y la tremenda sincronización entre el genial actor/bailarín y el dibujo animado. Un año más tarde, la sorpresa volvía a producirse con "Canción del sur - Song of the south, 1946", una simpática producción de la Disney donde la música y la interacción entre los actores y un completo mundo animado dio un paso adelante en lo que se refiere a la mezcla de realidad y animación. Esta tendencia continuó durante los años siguientes con otros simpáticos largometrajes como, por ejemplo, "Pedro y el dragón Elliot - Pete's dragon, 1977". Pero, si hay una película que, por excelencia, haya logrado revolucionar por completo la historia del cine en lo que respecta a la mezcla de actores de carne y hueso con dibujos animados, sin duda es "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", la segunda y estupenda obra tras las cámaras de Robert Zemeckis -de nuevo en colaboración con Steven Spielberg como productor asociado- tras su laureada y taquillera "Regreso al futuro - Back to the future, 1985".


    Eddie Valiant (Hopkins) es un detective en Los Angeles de mediados de siglo pasado, donde los personajes de dibujos animados conviven con total normalidad con el resto de seres humanos. R.K. Maroon (Tilvern), el director de un importante estudio especializado en cortometrajes de animación, contrata a Eddie para que investigue a uno de sus socios, Marvin Acme (Kaye), quien parece que mantiene más que una amistad con Jessica Rabbit, una femme fatale de dibujos que está casada con la estrella de la casa, Roger Rabbit. La intención no es otra de conseguir que Roger se dé cuenta de la realidad y se concentre más en su carrera que en su seductora mujer. No obstante, al día siguiente de mostrarle las fotos al conejo, Acme es asesinado, siendo Roger el principal sospechoso. Al frente de la investigación se encuentra un temido juez de Los Angeles llamado Doom (Lloyd), quien parece tener una extraña predilección por eliminar a cuantos más dibujos animados posibles de la faz de la Tierra. Así pues, Eddie, deberá optar entre respetar la ley o ayudar a Roger a demostrar su inocencia.


    Tal y como se puede apreciar, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" no es, en absoluto, una películas más de aventuras al uso. Su guión, con ese complejo entramado policíaco consigue mantener en vilo al espectador más adulto hasta un inesperado final en el que elementos como el chantaje, el asesinato, documentos secretos y robados y demás conspiraciones dan forma a un argumento de lo más jugoso. No obstante, si hay alguien que deba llevarse el mérito por el hecho de que ésta sea una de las películas más sorprendentes de finales de los años ochenta, no son sino Robert Zemeckis y Bob Hopkins.


    La puesta en escena de Zemeckis rebosa originalidad por los cuatro costados. De hecho, es gracias a ella que el espectador acepta desde los primeros minutos que sea creíble y hasta posible la existencia de un mundo en el que la existencia cotidiana de los dibujos animados sean algo totalmente normal, así como que la interesantísima historia de intriga que desarrolla cautive por igual a pequeños y mayores (éstos últimos, por supuesto, mucho más conscientes y capaces de seguir su argumento que no el público más infantil). Por su parte, Hopkins aporta una humanidad y personalidad a su personaje que difícilmente podría haber conseguido alcanza cualquier otro actor. De este modo, Hopkins, recién salido de su aclamada interpretación en el drama "Mona Lisa - Mona Lisa, 1986" hace del detective borrachín al que da vida un ejemplo de actuación, tanto con el resto de intérpretes como con sus numerosas escenas compartidas con Roger Rabbit y los otros dibujos.


    En resumidas cuentas, si a lo dicho anteriormente se le suma una impecable labor de montaje y de ambientación sonora (Arthur Schmidt y Alan Silvestri son colaboradores habituales de Zemeckis), el resultado no puede ser más sorprendente y revolucionario. Así pues, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" no sólo fue la segunda película más taquillera en el año de su estreno (sólo superada por "Rain man - Rain man, 1988"), sino que también marcó un antes y un después en lo que a los efectos visuales se refiere.



  • MR. HYDE DICE:

  • Hay que ver lo original que fue esta peli cuando salió. Aun recuerdo ir a verla al cine con mi abuelo y quedarme con la boca abierta. Y lo mejor del asunto es que sólo me quedé con la copla de los dibujos animados porque, hasta verla de más mayor no supe en realidad de qué iba la cosa. Ahí es donde se ve una de las cosas buenas de "¿Quién engañó a Roger Rabbit?": que es capaz de hipnotizar a los críos con el desfile interminable de dibujos animados que salen, mientras que los más mayores se distraen con toda la historia policiaca y asesinatos varios que hay detrás del argumento de la peli.


    "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" es un auténtico fenómeno, aunque más como película novedosa que lo que, al final, es la propia peli. De hecho, creo que pocas veces se ha visto interactuar con tanta facilidad a los actores de verdad (Bob Hopkins es un tío cojonudo actuando, aunque eso ya lo sabíamos), de forma que parezca que el montonazo ese de dibujos animados están ahí de verdad y que, de paso, la película sea interesante porque te cuenta algo que tiene intriga, misterio y, sobretodo, diversión a punta pala.


    Está claro que, después de la primera "Regreso al futuro", el director lo tenía fácil para que la gente tuviera más ganas de ver otra historia original. Pero que el tío te haga una película en la que combina animación con actores de verdad y que, además, no sea un pastelorro o una tontería de comedia, ya es para admirarlo a base de bien. Pero si hay algo que me llama la atención especialmente por encima de las mil y una cosas originalísimas que tiene la peli, es la violencia de los propios dibujos animados. Puede que no se note demasiado porque Roger Rabbit es un conejo tan payaso como cachondo pero, ¿os habéis dado cuenta de que, aparte de que salgan personajes de Disney y de la Warner la mar de inocentones, hay escenas en las que trituran a otros dibujos animados, los disuelven en ácido, unos dibujos sacan navajas, y que la mujer del protagonista es una tía buena que lleva un vestido unas cuantas tallas más pequeño de lo que debería? Pues sí, amigos, sé que pasa desapercibido, pero pararos un momento a pensar esto que os digo y veréis como la cosa ya cambia un poco. Y la parte que no tiene que ver con dibujos animados, tres cuartos de lo mismo: al protagonista le matan a su hermano tirándole un piano a la cabeza, y él mismo es un alcohólico que ni se molesta en disimular.


    Pero vamos, que nada de esto tiene que ver para que "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" sea una película cojonuda, sorprendente y original a más no poder. Es más, si la comparáis con otras pelis más modernas parecidas (el primer ejemplo en el que pienso es "Space jam - Space jam, 1996", hecha casi diez años después, cuando los efectos especiales eran mucho mejores, pero donde el pobre de Michael Jordan parecía estar más perdido que Paquirrín en una biblioteca), veréis lo fácil que es darse cuenta de lo bien hecha que está. Si, a esto, como os decía, le sumáis una historia de intriga, con asesinatos, documentos secretos y todo eso, el resultado no puede ser mejor.




    lunes, 9 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA HUÍDA"


    TÍTULO: LA HUÍDA

    DIRECTOR: SAM PECKINPAH

    REPARTO: STEVE MCQUEEN, ALI MACGRAW, BEN JOHNSON, AL LETTIERI

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 1972

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay largometrajes que, con el tiempo, son más recordados por algún chismorreo que sucede mientras se rodea, que por la misma calidad de la película. Uno de los casos más recientes podría ser el de ese entretenimiento inofensivo que es "Sr. y Sra. Smith - Mr. & Mrs. Smith, 2005", durante cuya filmación se hizo público el idílico romance que vivieron sus protagonistas principales. Pues con la adaptación cinematográfica de la novela de Jim Thompson que rodó un inspirado Sam Peckinpah, y que daría lugar a "La huída", sucede algo similar (fue sonadísimo el romance entre Steve McQueen y Ali MacGraw que acabaría en boda) aunque, en este caso, sí que estamos hablando de una buena película. Así pues, sin tener en cuenta un pasable remake que se realizó a mitad de los años noventa, en "La huída" se dan una serie de elementos que la convierten en un film policiaco digo de encontrarse entre lo mejor de su malogrado director.


    Don McCoy (McQueen) sale de la cárcel gracias a la intermediación de su esposa, Carol (MacGraw) y de un peligroso gangster llamado Jack Beynon (Johnson). Sin embargo, el "favor" de éste último no es gratis: Don y Carol, junto a un violento y descontrolado matón llamado Rudy (Lettieri) deberán robar un banco, aprovechando una importante entrada de efectivo. Por desgracia, el golpe no sale como lo tenían pensado, y Don liquida a Rudy antes de que éste los traicione a él y a Carol. Lo que ni Don ni Carol saben es que Rudy no está muerto y que tanto él como los hombres de Baynon emprenderán una incansable persecución del matrimonio, situación que se agravará cuando la policía también vaya tras ellos. La única salida que les queda a Don y a Carol es huir hacia la frontera de Estados Unidos con Méjico y cruzarla para desaparecer definitivamente.


    A simple vista, podría decirse que "La huída" es una especie de road movie, si entendemos como tal que la inmensa mayoría de su metraje tiene lugar entre diferentes medios de locomoción a bordo de los que el dúo protagonista tratará de escapar. Evidentemente, no se trata de un film similar en características a otras road movies más puras (caso de, por ejemplo, "Buscando mi destino - Easy rider, 1969") sino que, en "La huída", Peckinpah consigue entremezclar el suspense, la acción, la intriga y los momentos más distendidos con una maestría ejemplar. No se trata, por consiguiente, de un thriller de acción ininterrumpida. De hecho, Peckinpah parece querer que sus personajes se tomen un respiro en más de una situación (las secuencias posteriores al atraco fallido, la huída en tren, o el epílogo del film, éste mucho más extenso de lo que se podría pensar) con el fin de que, de esta forma, resulten más impactantes los excelentes momentos en los que la acción toma el mando.


    Sin embargo, cuando hablamos de la acción de "La huída", no estamos hablando de secuencias espectaculares como aquellas a las que el cine más reciente nos tiene acostumbrados. Aquí, la violencia es directa y sin concesiones ni artificios, pero coreografiada de forma que, por una parte, da la sensación de ser de lo más realista y, por otra, encaja a la perfección con el tono que se mantiene a lo largo de toda la película.


    Por su parte, tanto McQueen como MacGraw resultan perfectamente creíbles en su papel de delincuentes fugitivos, tanto gracias a la rudeza y frialdad del primero como a la determinación y capacidad de llenar la pantalla de la segunda. A ellos, se les unen unos secundarios que aportan el resto del equilibrio necesario que requiere la cinta, de forma que el matón al que encarna Lettieri resulta cruel en la justa medida para ser considerado el "malo entre los malos" (ver la secuencia en que seduce deliberadamente a la esposa de un sanitario que se ve obligado a atenderle tras ser dado por muerto).


    En resumidas cuentas, si bien "La huída" no se encuentra a la altura de las mejores obras de su realizador ("Grupo salvaje - The wild bunch, 1969" se encontraría sin problemas a la cabeza de ellas), sí que es un largometraje policiaco estupendo, con un ritmo excelente que le aporta las suficientes dosis de acción, y que consigue interesar al público durante sus ajustadas dos horas.



  • MR. HYDE DICE:

  • Este sí que es cine policíaco del bueno, con sus ladrones guayones, los malos malísimos que no se dan por vencidos ni a la de tres, los polis corruptos, y la policía normal y corriente que siempre llega a tarde a todos los sitios. Es cierto que "La huída" -al menos la peli original- tiene ya sus años y que, vista ahora, puede parecer un poco vieja con esos coches del año de la polca, esa violencia mamporrera que llamaba la atención en los setenta pero que ahora ya se ve un tanto desfasada, y con esos estilos (de vestir, de hablar, de comportarse, etc.) que ya están pasados de moda. Pero, cuando una película con esos "contras" hace que te pases las dos horas pegado al sofá sin perderte ni un solo detalle, por algo será.


    "La huída" es una película que está guapísima. Tiene un argumento súper interesante, y un ritmo que hace que siempre estén pasando cosas, hasta cuando parece que no hay nada nuevo (el momento en que McCoy ha salido de la cárcel y está relajándose con un baño, luego con su mujer planeando el último golpe, o caminando con ella después de salir de un camión de basura), siempre tienes la sensación de que, si te descuidas, te vas a perder cómo los malos los pillan, o algún chanchullo que tendrán que hacer para poder seguir adelante hasta la frontera con Méjico. No es que la misma historia sea siempre interesante, sino que la forma en que "La huída" está hecha hace que siempre esté presente esa sensación de peligro o de intriga, cosa a la que siempre ayuda la cara de sospecha de Steve McQueen.


    Además, por suerte, no se andan con tonterías cuando tienen que hace una escena de acción, y los disparos son violentos (ya de entrada, cualquier disparo lo es). Aunque hay que recordar que estamos hablando de una peli de Peckinpah, lo que quiere decir que si alguien le pega un tiro a otro, fijo que hay sangre, ruido, cristales rotos y leña al mono de la buena. Pero no de forma exagerada, sino bien encajada dentro de la historia. Y, si no entendéis muy bien lo que estoy tratando de deciros con esto, no hace más falta que ver todo lo que pasa al final en ese hotel cochambroso que está cerca de El Paso. Agüita del avellano cómo dejan todo por ahí, personas incluidas.


    "La huída" ha sido recordada, entre otras cosas, por el rollete que se gastaron los dos actores principales, McQueen y MacGraw (¡qué guapa era esta mujer!), que se liaron mientras lo rodaban, mucho más que por la peli en sí. Ahora bien, si tenéis ocasión de verla, aprovechadla porque es una interesante y que te mantiene en tensión desde el primer atraco que tiene que hacer el grupito, hasta el final en ese hotel cutrón. Es una película que ya tiene sus añitos encima, sí, pero no por ello deja de ser menos interesante. Como os digo, es una lección cojonuda de cómo entretener y atrapar la atención de la peña con una historia estupenda.




    domingo, 8 de enero de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "GAME OVER: SE ACABÓ EL JUEGO"


    TÍTULO: GAME OVER: SE ACABÓ EL JUEGO

    DIRECTOR: RENÉ MANZOR

    REPARTO: ALAIN LALANE, PATRICK FLOERSHEIM, LOUIS DUCREUX, FRANÇOIS-ERIC GENDRON, BRIGITTE FOSSEY

    DURACIÓN: 89 min.

    AÑO: 1990

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Si bien existen películas especialmente dirigidas a un público mayoritariamente infantil, protagonizadas por niños pequeños, que aprovechan el tirón de la época navideña para atraer la atención tanto de los más pequeños como de sus progenitores (caso de, por ejemplo, la famosísima "Sólo en casa - Home alone, 1990"), también se pueden encontrar casos en que la Navidad o la Nochebuena sirve para desarrollar historias aterradoras que jueguen con muchos de los tópicos que contienen estas otras producciones. En el terreno más nacional, podríamos señalar el telefilm "Cuento de Navidad, 2005" -dentro de la serie de mediometrajes Películas para no dormir-, o producciones internacionales con aires de serie B como la poco recomendable "Negra Navidad - Black Christmas, 2006". Sin embargo, uno de los títulos más sorprendentes de estas historias de terror navideñas, es una pequeña producción francesa que se estrenó a principios de los años noventa, y en el que se daba una vuelta de tuerca, por un lado, al argumento de un Papá Noel asesino mientras que, por otro, desarrollaba una interesante lucha de supervivencia protagonizada por un niño. El resultado es, como exponemos a continuación, un film sorprendente.


    Thomas (Lalane) es un niño súper dotado, experto en ordenadores y un gran aficionado a los videojuegos de acción. Thomas es hijo de un acaudalado matrimonio que son dueños de una cadena de grandes almacenes. Cuando, el día de Nochebuena, uno de los empleados (Floersheim) que se disfraza de Papá Noel para ambientar una de las tiendas tiene un percance con una cliente, el padre de Thomas lo despide sin contemplaciones. Sin embargo, este empleado, que no tiene un equilibrio mental muy claro, decide vengarse de su jefe, por lo que, en mitad de la Nochebuena acude a su gran mansión y se cuela en su interior para darle un escarmiento a través de su familia. Thomas, que cree que el desconocido es, en realidad, Papá Noel, lo espía expectante. Pero, cuando descubre que ese hombre no es quien había pensado, pondrá todo su ingenio en conseguir proteger tanto a su desvalido abuelo como a sí mismo.


    En efecto, tal y como se puede deducir de su argumento, "Game over: se acabó el juego" no tiene prácticamente nada que ver con las clásicas producciones de corte navideño que suelen poblar tanto las carteleras como las películas que se pasan por televisión durante estos días. No obstante, y a pesar de ello, el largometraje contiene un interés especial que va más allá del mes del año en que se ambienta. Por una parte, juega con el impacto que produce la presentación de un personaje tan querido y bondadoso como Papá Noel presentado como un auténtico depredador capaz de cometer las salvajadas más inesperadas. Por otra parte, este punto de partida también sirve de excusa para desarrollar toda una historia de intriga alrededor de un personaje aparentemente inofensivo como el de un niño pequeño quien, en cuestión de minutos, se ve forzado a desprenderse de toda su inocencia para proteger su vida y la de su abuelo.


    Así pues, el film de Manzor resulta ser un gran juego de caza en la que, quien aparentaba ser el cazador (reforzado, sobretodo gracias a un excelente diseño de producción -ver la habitación de juguetes de Thomas- y a la estupenda fotografía de Michel Gaffier), no es más que el cazado aunque, para ello, la odisea por la que tiene que pasar el protagonista sea tremenda. Tal y comentábamos, "Game over: se acabó el juego", a pesar de estar protagonizada por un niño, contiene imágenes violentas un tanto chocantes, bien porque el público no se las espere (atención a la mirada de perturbado del Papá Noel malvado momentos antes de acudir a la mansión de su ex-jefe, o a la forma en que liquida al perro de Thomas), bien porque se muestre como la única forma de deshacerse de tan peligroso individuo (cada uno de los enfrentamientos directos entre Thomas y el psicópata).


    En resumidas cuentas, "Game over: se acabó el juego" es una thriller de suspense realizado con corrección, sin grandes artificios más allá de las situaciones que presenta su guión (un tanto fantástico, todo haya que decirlo), pero que consigue mantener la atención del espectador durante la escasa hora y media que dura. Un film diferente, no muy conocido, y capaz de sorprender -para bien o para mal- a más de uno.



  • MR. HYDE DICE:

  • A lo mejor parecemos un poco retorcidos por poner una película como "Game over: se acabó el juego" justo el último día, casi oficial, de las vacaciones de Navidad. Aunque me parece un remedio cojonudo que, después de tantos días seguidos hablando de películas más para críos, pongamos una peli que, aunque pase en Navidad, tenga poco que ver con el buen rollo navideño de las otras. No te da esa sensación cuando empiezas a ver "Game over: se acabó el juego", porque los primeros quince minutos no pueden ser más en plan navideño por los cuatro lados: el crío majete -friki, pero majete-, la súper mansión decorada hasta las cejas, el abuelo y el nieto esperando que "llegue" Papá Noel, etc. Pero, desde el momento en que ese tarado que se quiere vengar de su jefe se cuela en la casa, la cosa cambia en cero coma y, donde antes parecía que estabas a punto de ver la típica comedia de ladrones en Nochebuena, todo pasa a ser una especie de corre corre que te pillo a muerte.


    Lo que, en mi opinión, hace de "Game over: se acabó el juego" una peli tan original es la forma en que está hecha. Aquí no se andan con mariconadas de trampas a base de botes de pintura estampados en la cara del malo, o de balines disparados a la huevera del malo. De eso nada, monada. En esta peli, el malo es un tarado que acojona sólo con mirarle la cara, y que te deja claro desde que entra en la casa, que no se piensa ir de rositas si no es llevándose a alguien de por medio. Y mira que lo hace bien el cabrón, que te crees en todo momento que el tío es psicópata peligroso, y que el nieto y el abuelo suden sangre para poder escapar de él y darle lo suyo.


    Es verdad que le echan bastante cuento al asunto de la caza del malo, sobretodo teniendo en cuenta que el protagonista no es más que un mocoso consentido, quien no duda ni un solo momento en ponerse la cinta en la cabeza en plan Rambo (pintura facial de rayas negras incluida) y recorrerse la casa para darle por saco pero bien. Claro que, para ello, el nene se tiene que descolgar por tejados, manejar explosivos, pillar munición y todas esas cosas que haría más un nasío pa matá que no un criajo de nueve años. Pero claro, en la historia te sueltan el rollo de que es un niño muy especial, aficionado a los videojuegos y a las armas (ya ves tú, como si lo segundo fuera lo más normal del mundo), y que decide poner en práctica lo que ha aprendido en la tele, en sus juegos y Dios sabe dónde más.


    Ahora bien, a pesar de que al principio la cosa pueda parecer que no tiene mucho sentido, lo cierto es que "Game over: se acabó el juego" es una peli que mola mucho. No sé cómo lo consiguen, pero tú te acabas centrando más en que hay un loco en la casa que quiere hacer filetes con el hijo del hombre que lo ha despedido, cosa que te deja clavado a la butaca en cada momento que ves que está a punto de pillarlos. Como os digo, no es una peli que sea muy larga, ni que ponga en relieve nada de nada del espíritu navideño, pero mola porque le da un toque diferente a las pelis de tema navideño aunque, en este caso, sea un pelín macabro. Por lo demás, a pesar de que no es una peli que pasen por la tele con mucha frecuencia, os recomiendo que, si podéis, la veáis, porque entretiene, mantiene en tensión y te atrapa en seguida con la historia que cuenta.




    sábado, 7 de enero de 2012

    CINE EN CARTEL: "DRIVE"


    TÍTULO: DRIVE

    DIRECTOR: NICOLAS WINDING REFN

    REPARTO: RYAN GOSLIN, ALBERT BROOKS, CAREY MULLIGAN, RON PERLMAN, CHRISTINA HENDRICKS, OSCAR ISAACB, RYAN CRANSTON

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En un momento en el que la cartelera se encuentra saturada de grandes súper producciones (la última entrega de "Misión: imposible" o la inminente segunda parte de "Sherlock Holmes"), o largometrajes que tratan de captar la atención de los más pequeños (la reposición de "El rey león - The lion king, 1994" o la tercera parte de "Alvin y las ardillas"), es una auténtica rareza encontrar una película con una personalidad tan tremenda como sucede con "Drive", una de las películas revelación de la temporada. Presentada como un atípico thriller con tintes policiacos, "Drive" se ha consagrado como una nueva y revolucionaria versión del cine de acción, gracias a una puesta en escena arrebatadora y a unas interpretaciones excelentes (mención aparte merece la de un Albert Brooks en pleno estado de gracia). El danés Nicolas Winding Refn es su director, y principal responsable de que estemos hablando de uno de los films más interesantes y a típicos del año.


    Driver (Goslin) es un joven piloto que se gana la vida como doble de actores de cine en secuencias de persecuciones automovilísticas. También trabaja en el taller de Shannon (Cranston), quien le consigue "trabajitos" como chófer en actividades delictivas (robos, atracos...), por cuya pericia está más que solicitado. Un día, coincide con Irene (Mulligan) su vecina de rellano. Tanto Driver como Irene sienten una atracción mutua cuyo freno lo pone la existencia de Standard (Isaacs), el marido de Irene que está en la cárcel. A su salida, y ante la amenaza de una deuda pendiente que tiene Standard, Driver se ofrece a ayudarle a dar un golpe que le sirva para liquidar dicha deuda. Sin embargo, el atraco sale mal, hecho que desencadenará una serie de circunstancias que lo enfrentarán directamente con Bernie Rose (Brooks), uno de los mafiosos locales más temidos, y con su socio, Nino (Perlman).


    "Drive" es una película asombrosa, aunque difícil de clasificar. Independientemente del aprecio mostrado por la inmensa mayoría de la crítica, es innegable que "Drive" ha ido un paso mucho más allá en su intento de aportar una nueva visión al género de acción policíaco más evidente y sobreexplotado. Y el resultado no puede ser más satisfactorio. Allá donde cualquiera de los especialistas tradicionales en films del estilo (léase Tony Scott, Renny Harlin, Richard Donner...) hubiera optado por una puesta en escena muchísimo más convencional y llena de tópicos, el director opta por filmar todo el conjunto de forma pausada, sin prisas y, hasta cierto punto, con una contemplación excesiva. Sin embargo, es este estilo lo que hace de "Drive" una experiencia fascinante.


    Asimismo, la contemplación de la violencia también resulta original. Las contadas escenas de violencia física son de lo más explícitas (atención al asalto a tiro limpio por parte de los esbirros de Bernie al motel en el que se han refugiado Driver y Blanche, o a la magistral secuencia que tiene lugar en el interior de un ascensor -éste, en particular, de una violencia tan sencilla como salvaje-), y el temor que inspiran los villanos de la función se basa infinitamente más en la el tempo y la amenaza que se deprende de ellos que de lo que son capaces de hacer. Hecho que, por otra parte, no es impedimento para que la insuperable interpretación de Albert Brooks -atención al paralelismo existente entre la interpretación de Brooks y el de William Hurt en la no menos excelente "Una historia de violencia - A history of violence, 2005"- deje a más de uno con la boca abierta (atención al fantástico momento en que se le presenta a Driver, o cuando acaba con uno de los protagonistas con un solo corte de navaja).


    Finalmente, en cuanto a la realización, apuntar un par de detalles: por una parte, la genial labor de fotografía de Newton Thomas Sigel -colaborador habitual del director Bryan Singer- que es capaz de retratar los suburbios de Los Angeles con un colorido único para esta atípica película de acción; y, por otra, tal vez el elemento más rompedor del largometraje, junto con su particular sentido del ritmo: la banda sonora. Y no nos referimos precisamente a la partitura original compuesta por Cliff Martínez (estupenda, por cierto), sino a la selección de temas cantados que consiguen completar esa dimensión diferente que se le quiere dar a la historia, tal y como queda patente en la hermosa secuencia en que Driver conduce por el cauce de un río junto con Irene y su hijo -al ritmo del tema A real hero-, o como cuando el protagonista llega por la noche a su solitario apartamento -otro tanto para el tema Nightcall-. Todo ello da forma al que es uno de los largometrajes más originales y fascinantes del momento, totalmente a contracorriente de los cánones establecidos para este tipo de propuestas pero, no por ello, nada desdeñable. Más bien al contrario.



  • MR. HYDE DICE:

  • Os voy a dar un consejo: por favor, no vayáis a ver "Drive" pensando que vais a ver una peli de acción, con persecuciones a todo meter y coches saltando por los aires todo el rato, porque la película no tiene nada de eso. Si os creéis que es una especie de "60 segundos - Gone in sixty seconds, 2000" ya os digo yo que nanai (por suerte). "Drive" tiene violencia, sí, de la buena y burra, tiene un argumento muy policiaco con sus buenos y malos, y te mantiene en tensión a base de bien en más de un momento. Pero no tiene nada que ver con ninguna película de acción que hayáis visto antes, seguro. Es como si los que la han hecho se cagaran en rodar otra peli más del montón en la que el bueno les da para el pelo a los mafiosos de turno, disparando a todo lo que se mueve mientras da volteretas imposibles. En "Drive" lo que se limitan a contarte es una historia de lo más interesante, con las escenas de acción justas y de la forma más realista posible.


    Evidentemente, hay un "pero". Y es que la peli, por momentos, es demasiado lenta. Vale que no tenga nada que ver con la clásica historia del bueno cargándose hasta al apuntador (como seguro hubiera pasado si, por ejemplo, Bruce Willis o cualquiera por el estilo, hubiera sido el protagonista), pero abusan un pelín demasiado de la cámara lenta, que tampoco hace falta que hasta un paseo por el rellano de los apartamentos en los que viven los protagonistas lo hagan así, o que mientras él se meta en el garaje o conduce con la chica al lado, todo vaya también a cámara lenta. Si la veis, fijaos en esto, que hace que, a veces, te preguntes si la cosa no podría ir un poco más ligera, aunque quieran seguir manteniendo ese tono diferente.


    De todas formas, cuando acabas de ver "Drive" tienes una sensación extraña, como de que la peli te ha encantado pero, aun así, te ha parecido rara. Y lo mejor del asunto es que, conforme pasan los días, esa sensación cada vez es más grande. Bueno, es un poco chungo de explicar pero, en resumen, supongo que lo que quiero decir es que la peli está pero que muy bien. Rara, pero bien. Los actores están cojonudos todos (sobretodo el jefe mafioso, que te los pone de corbata con solo una mirada), y la violencia muy dosificada pero brutal hasta decir basta (el tío le revienta la cabeza a patadas a uno de los matones en un ascensor). Pero todo ello te lo enseñan como con una especie de forma poética, o como se diga, que le da un toque muy especial a la película, haciéndola rara pero lo suficientemente interesante como para que quieras saber cómo acaba. Por supuesto, también tiene sus buenas dosis de acción, como la persecución en la que tratan de escapar de un atraco que les sale mal, o como cuando unos sicarios entran a saco en el motel en el que se esconden el conductor y una chica), pero esto tampoco es que sea lo más importante de todo.


    Antes de acabar, una última cosa: prestad atención a las canciones que se oyen a lo largo de la peli son súper desconcertantes porque en la vida se te hubiera ocurrido que esa música podría ir bien con los momentos de la peli en los que suenan pero, por alguna cosa que no comprendo muy bien, funcionan de perlas. En fin, que "Drive" es una película muy aconsejable, algo diferente a las mil quinientas películas de acción parecidas que ya hemos visto antes, y que no debe ser comparada con ninguna de ellas. Es algo nuevo, fresco y muy guapo. O, al menos, eso es lo que me pareció a mí: una peli de lo más recomendable.




    viernes, 6 de enero de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "EL ÁRBOL DE LA VIDA"


    TÍTULO: EL ÁRBOL DE LA VIDA

    DIRECTOR: TERRENCE MALICK

    REPARTO: BRAD PITT, JESSICA CHASTAIN, SEAN PENN, HUNTER MCCRACKEN, LARAMIE EPPLER, TYE SHERIDAN

    DURACIÓN: 134 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Son pocos los directores que, actualmente, sean capaces de tener en vilo a la crítica de medio mundo con cada nuevo proyecto que anuncian. En el caso de Terrence Malick, un director que tan sólo ha estrenado cinco largometrajes desde su laureado debut hace casi cuarenta años con "Malas tierras - Badlands, 1973", pero han sido suficientes para que la crítica especializada se rinda a sus pies, y que la inmensa mayoría de los actores y actrices de Hollywood se mueran por trabajar con él. Desde luego, esto no es algo que cualquier director sea capaz de conseguir. Ahora bien, ¿realmente son tan únicos sus largometrajes? ¿Es tan revolucionario el planteamiento de cada uno de sus proyectos? ¿Es "El árbol de la vida" una obra maestra, tal y como se predica por doquier? Pues, aunque luego comentemos estos temas, casi responderíamos que "no", "sí" y "me temo que no", respectivamente.


    Jack (McCracken) es el primero de los tres hijos de los O'Brien. Su padre (Pitt) es un ingeniero industrial lleno de talento que educa a sus hijos con mano férrea, con la intención de que, el día de mañana, sean capaces de valerse por sí mismos, y en contra de cualquiera que se interponga en su camino. Por el contrario, su madre (Chastain) es pura dulzura, capaz siempre de tener una palabra agradable o un gesto de cariño hacia sus hijos. Tanto la educación recibida, como un trágico suceso con uno de sus hermanos, hará que Jack (Penn, en la edad adulta) crezca con una serie de traumas de su infancia que aún no ha logrado superar.


    Después de ver "El árbol de la vida", la primera valoración que viene a la mente es que se trata de un film lento e introspectivo. Quizás demasiado, ya que la mayor parte del guión pertenece a voces en off de los protagonistas que acompañan a imágenes verdaderamente arrebatadoras por su belleza y planificación, sin que exista una conexión lineal entre lo que se escucha y lo que se ve. En "El árbol de la vida", argumento y guión van por caminos separados ya que, mientras el primero se limita a las pocas ocasiones en que los personajes interactúan entre ellos, el segundo resulta ser algo más profundo, como una serie de reflexiones de cada personaje hacia ellos mismos, o hacia un ser superior (podría ser perfectamente Dios, pero tampoco se deja claro) al que se le preguntan y cuestionan determinadas circunstancias trascendentales de la vida: el por qué de ciertos sucesos, cuál es el origen de cada uno, de dónde nace la culpa, etc.


    Así pues, retomando brevemente las cuestiones planteadas en la introducción, cabría decir que Terrence Malick (más conocido por su recogimiento y negativa a promocionarse o conceder ningún tipo de entrevista a los medios) es un director que vive más de su reconocimiento que del legado fílmico con el que cuenta. Comparativamente, Stanley Kubrick fue un realizador que también se tomaba su tiempo entre proyecto y proyecto, sin ser tampoco muy amigo de posar para los medios de comunicación, pero que sí revolucionó la historia del cine con más de una auténtica obra maestra irrepetible. Malick, por desgracia no. Si bien, en su momento, films como "Malas tierras" o "Días de cielo - Days of heaven, 1978" lograron el aplauso unánime del público, sus más recientes obras, no son más sino una mera repetición del mismo estilo.


    Por el contrario, sí que es cierto que, visualmente, "El árbol de la vida" es una maravilla. El director de fotografía Emmanuel Lubezki es capaz de captar con apenas un halo de luz imágenes tan bellas que no es necesaria la incursión de ninguna palabra para disfrutar de ellas. Ahora bien, que esto suceda en alguna secuencia del largometraje tiene un pase, pero que la película dependa por completo de la belleza plástica de sus imágenes es una decisión que pone a prueba la paciencia del público. Y es que, al igual que sucedía con otro film de Malick, "La delgada línea roja - The thin red line, 1998", el director deja que la cámara se recree con los paisajes y siluetas de los personajes, sin que la historia parezca avanzar lo más mínimo, y con voces de fondo que reflexionan sobre los más variados temas.


    Por último, en lo que se refiere a "El árbol de la vida" como película, me temo que es más el aúpe que se le ha dado al tratarse de una nueva aportación a ese género tan particular del "dramatismo reflexivo" -si me permiten la invención del término-, que por lo que la película es en sí misma. Es evidente que, en el plano artístico, Chastain brilla con luz propia, que Pitt se limita a hacer su papel con corrección aunque sin deslumbrar, y que Penn no necesita ni siquiera pronunciar una sola palabra para transmitir esa sensación de soledad. Por lo demás, "El árbol de la vida" es un film que comete el pecado de ser demasiado ambicioso y pretencioso (no se explica de otra forma que más de treinta minutos estén dedicados a la explicación de cómo se creó el universo), hecho que acaba le acaba pasando factura, pues tanta lentitud y carencia de acción lo convierten en una obra más aburrida que memorable.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Qué coooooooñazo de película! ¡Joder, no es más soporífera porque no puede! En serio, os lo prometo, me ponen a parir las películas en que todo tiene que ser leeeeento y aburrido hasta morir sólo para demostrar la soledad de una persona, o lo tarados que son los personajes, o cualquier chufa por el estilo. Hace un tiempo, nos tocó ver "Melancolía - Melancholia, 2011", de Lars Von Trier (otro que tal Pascual), que me pareció un peñazo de cojones. Vale, pues aquella y ésta, primas hermanas. Solo que donde una aún tenía un mínimo argumento, "El árbol de la vida" no tiene ninguna historia, sino que se limita a enseñar fragmentos de la vida de un crío que se siente presionado por su padre -que es un burro de cuidado-, y poco más. Se ve que todo eso lo trauma que te cagas porque, cuando crece, el pavo se convierte en un Sean Penn que se pasea por los sitios más inesperados con la misma cara que si le acabaran de pisar un juanete.


    Seguro que con esta forma de destrozar "El árbol de la vida" me gano la enemistad de más de uno que piensa que es una obra de arte, una expresión descomunal de los sentimientos humanos y bla bla bla. Bueno, pues me la pela. Si veo una peli, aunque sea mala, al menos espero que me distraigan y que no me haga revolver en el asiento treinta veces, o mirar el reloj para calcular cuánto puede faltar. "El árbol de la vida" no es mala (al igual que tampoco lo era "Melancolía"), pero es un tostón de padre y muy señor mío. Y lo peor no es eso, sino que no tenga sentido más allá de dos o tres momentos. Porque, vamos a ver, ¿qué huevos hace Sean Penn paseándose arriba y abajo en un ascensor, o perdido por un desierto de puras rocas? ¿Qué puñetas tiene que ver el origen de la Tierra (sí sí, os lo prometo, con dinosaurios incluidos y todo) con la historia del crío traumatizado? ¿A qué viene tanto primer plano mareante sólo para ver al niño arriba y abajo mientras juega por su barrio? ¿Qué coño de mensaje tiene todo eso? Pues nada de nada. Vamos, que mi primo pequeño coge su cámara y te rueda catorce películas del mismo estilo y con mucho más mensaje que este tostón.


    Las actuaciones, tampoco es que sean el no va más: la mujer lo hace relativamente bien, al igual que los críos; Brad Pitt vuelve a poner ese careto bífido que tuvo durante toda la peli de Tarantino y se limita a repartir cuatro collejas y dos abrazos; y de Sean Penn, pues qué decir, aparte de que si no apareciera durante toda la película nadie lo echaría de menos (el tío no tiene un una línea de diálogo -lo único que se le oye decir es en off-), porque para verle con esa pinta de catatónico, pues se lo podrían haber ahorrado.


    De todas maneras, si nos hemos aburrido como ostras viendo "El árbol de la vida" es por nuestra culpa, tal cuál. Porque, si después de haber visto dos veces "La delgada línea roja" (que sí, que me la he papado dos veces), aún esperábamos que el director éste nos podía enseñar algo que no fueran unas fotos muy bonitas, o una película mínimamente interesante, pues estábamos de lo más equivocados. Igual que hizo en esa otra peli, en "El árbol de la vida", durante las más de dos horas y cuarto que dura -creedme si os digo que parecen muchas más-, lo único que ves son instantáneas preciosas (eso sí, hay que reconocerlo, la fotografía es una pasada) a ritmo de música clásica. Vamos, que casi al mismo nivel que los documentales de animalitos de la 2. Así que ya sabéis, si alguna noche os cuesta conciliar el sueño, os ponéis este bodrio y en menos de diez minutos ya estáis planchando la oreja. Garantizado.




    jueves, 5 de enero de 2012

    CINE ACTUAL: "HOP"


    TÍTULO: HOP

    DIRECTOR: TIM HILL

    REPARTO: JAMES MARSDEN, KALEY CUOCO, GARY COLE, ELIZABETH PERKINS, DAVID HASSELHOFF

    DURACIÓN: 95 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Continuando con la intención de sugerir producciones para toda la familia para estos días de vacaciones, la última de las propuestas que os hacemos hoy es "Hop", una simpatiquísima y entretenida comedia, cuyo principal atractivo es la presentación de un dicharachero personaje, tan gamberro como ingenioso. Por supuesto, a la hora de hablar de un film como "Hop" sobra cualquier análisis profundo sobre el origen del proyecto, las inquietudes de sus máximos responsables (el director es el mismo que se hizo cargo de "maravillas" como "Garfield 2 - Garfield, a tale of two kitties, 2006" y "Alvin y las ardillas - Alvin and the chipmunks, 2007"), o de su trascendencia como largometraje. No hay, sin embargo, nada malo en ello siempre que, como es el caso de "Hop", dicho entretenimiento infantil tenga por objeto entretener a los más pequeños de la casa sin resultar insoportable para los más adultos.


    Hop es el hijo del actual conejo de pascua, quien cree que su retoño debe empezar a asumir sus compromisos como su sucesor, al frente de la confección y reparto de huevos de pascua por todo el mundo. Sin embargo, lo único que Hop quiere es tocar la batería, algo en lo que es realmente bueno. Por ello, una noche, a escondidas, Hop huye desde la Isla de Pascua hasta Hollywood, donde tiene la intención de convertirse en una estrella de la percusión. Por su parte, Fred (Marsden) es un joven sin un claro futuro laboral al que tanto sus padres, Henry y Bonnie (Cole y Perkins, respectivamente) como su hermana pequeña Sam (Cuoco) animan para que encuentre un trabajo y se independice. Una noche, yendo en su coche, Fred atropella accidentalmente a Hop y, cuando descubre que se trata de un conejo parlanchín, su asombro es total. Así pues, tras su sorpresa inicial, Fred accede a ayudar a Hop a conseguir una prueba en una audición de nuevos talentos convocada por David Hasselhoff (interpretándose a sí mismo) a cambio de que desaparezca de su vida. Pero la situación se complicará cuando la guardia del conejo de pascua -unas conejitas llamadas "boinas rosas"- vayan tras la pista de Hop para devolverle a su lugar de origen.


    Uno de los elementos por los que más destaca una película como "Hop" -si no el que más- es por el acierto y realismo (dentro de la animación) con el que está hecho su principal protagonista. En efecto, los efectos visuales que logran dar vida al conejo son excelentes, hecho que facilita al público el trabajo de creer que los personajes de carne y hueso realmente están interactuando con él. Así pues, hay momentos tan divertidos como aquel en que Hop se hace pasar por un peluche más para asombro de la hermana del protagonista, o aquel otro en el que Hop acude a la audición ante un desenfrenado David Hasselhoff al que le quedan más que lejos los tiempos de "El coche fantástico" (atención al chiste que hace al respecto de esta serie) o "Los vigilantes de la playa". Y todo eso por no hablar del sorprendente, y nada infantil chiste que hace Hop acerca de la mansión Playboy, a la que quiere acceder porque ha leído que está llena de conejitas.


    Por otra parte, y por muy infantil que sea esta producción, "Hop" adolece de casi todos los inconvenientes de las películas hollywoodienses diseñadas con el único fin de entretener al público más joven: diálogos insustanciales, situaciones predecibles, actuaciones para la reválida, etc. Todo ello, eso sí, bien aderezado con buenas dosis de acertados efectos visuales, con un diseño de producción espectacular (atención al comienzo de la cinta, en el que se hace una breve descripción de cómo se producen todos los dulces y gominolas en una gigantesca y colorida fábrica), y con la introducción de una serie de personajes a cada cuál más entrañable -incluso los villanos de la función resultan simpáticos-. Así pues, "Hop" no es sino un entretenimiento tan logrado como olvidable pensado para hacer las delicias de los más pequeños y, de paso, no aburrir en exceso a los adultos al cargo que tengan que ver este largometraje con ellos.



  • MR. HYDE DICE:

  • A ver, ¿qué esperabais? En el poster sale un conejo enorme rodeado de huevos de pascua, el director es el mismo que el de ese peaaaacho obra maestra llamado "Alvin y las ardillas" y los productores son los de la simpática "Gru, mi villano favorito - Despicable me, 2010". ¿De verdad alguno de vosotros pensaba que "Hop" iba a ser algo más que un mero pasatiempo para nenes pequeños? Pues sí, eso es exactamente lo que es, aunque con el añadido de que el protagonista es un conejo bastante gamberro la mar de mono. Sí, he dicho "mono", qué pasa. Desde que sale al principio, dan ganas de achuchar un poco al colega, y más cuando le ves dándole candela a la batería. Pero bueno, volvamos a la peli, que ya me voy por los cerros.


    "Hop" es una peli en plan inocentona para críos aunque, a diferencia de otras parecidas, tiene el acierto de no ser un peñazo brutal o insultar la inteligencia de los que nos sentamos a verla. O lo que es lo mismo, que no aburre ni es una pollada como un castillo sino que, dentro del tono ese para nanos que tiene, sin ser ninguna maravilla, procura ser entretenida y no aburrir. Hay cosas hechas únicamente para que los más pequeños flipen en colores: todo lo relacionado con la fábrica de huevos de pascua y chucherías, los pollos esos con acento andaluz, y todo el "mensaje" que quieren transmitir acerca de la responsabilidad y tal. Eso sí, el supuesto mensaje te lo meten con un calzador brutal, haciendo que casi sea ridículo. Porque vamos a ver, el final entre el protagonista y su padre es de un ridículo que hiere a la vista, y lo mismo pero entre el conejo de pascua y Hop pues es tres cuartos de lo mismo. Pero claro, os recuerdo que estamos hablando de una película infantil y para críos, así que tampoco se le pueden pedir peras al olmo (bastante tiene la cosa con ser mínimamente distraída).


    Eso sí, por muy infantil que sea y por mucho crío en el que se haya pensado para hacerla, hay cosas lamentables hasta decir basta como, por ejemplo, ver al pobre David Hasselhoff haciendo de sí mismo y casi burlándose de su "carrera" como actor. Pobre hombre, como si no hubiera sido bastante ver cómo trataba de comerse una hamburguesa del suelo estando todo pedo. Pero esto tampoco son inconvenientes para hacer que "Hop" consiga hacer pasar un rato agradable aunque, por mucho conejo abrazable y supuestos momentos de tensión (todo lo relacionado con el rescate que hace Hop de su padre y de su amigo humano), "Hop" es una película que, con verla una vez, ya tienes bastante. A no ser que a tu hijo/primo/sobrino pequeño de turno le haya gustado tanto que quiera verla en bucle. En ese caso, ya te digo que una vez le parecerá poco. Al fin y al cabo, "Hop" es una película de lo más simpática, hecha especialmente para ellos.




    miércoles, 4 de enero de 2012

    CINE DE LOS 90: "SEÑORA DOUBTFIRE"


    TÍTULO: SEÑORA DOUBTFIRE

    DIRECTOR: CHRIS COLUMBUS

    REPARTO: ROBIN WILLIAMS, SALLY FIELD, PIERCE BROSNAN, MARA WILSON, LISA JAKUB, HARVEY FIERSTEIN

    DURACIÓN: 125 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cierto actor clásico dijo una vez que ningún actor lo es verdaderamente hasta que no interpreta a una mujer. Bien, pues parece que, a lo largo de la historia del cine, más de un actor (incluyendo personalidades tan relevantes como Charles Chaplin o Bobe Hope) ha tomado tal premisa como fundamental, dando así lugar a algunas de las interpretaciones más hilarantes, divertidas y recordadas como, por ejemplo, las de Cary Grant en "La novia era él - I was a male war bride, 1949", las de Jack Lemmon y Tony Curtis en "Con faldas y a lo loco - Some like it hot, 1959", o la de Dustin Hoffman en "Tootsie - Tootsie, 1982". Y, todo ello, sin olvidar la impresionante aportación que hizo el cine español con el papel de José Luis López Vázquez en el conocido film "Mi querida señorita, 1971". No obstante, parece ser precisamente "Tootsie" el largometraje que sirvió de inspiración al genial cómico Robin Williams para dar vida a un hombre que debe recurrir al travestismo como único medio de poder disfrutar de la compañía de sus hijos, cuyo resultado se tradujo en una de las películas más divertidas del actor, así como en el éxito taquillero más importante en el año de su estreno (con permiso de los dinosaurios de Mr. Spielberg).


    Daniel Hillard (Williams) es un actor de doblaje en paro que debe afrontar no sólo el divorcio de su mujer, Miranda (Field), una reputada decoradora de interiores, sino también no poder estar con sus hijos más allá de las acordadas horas de visita. Cuando descubre que su ex-mujer está buscando la ayuda de una señora de la limpieza, que se encargue a la vez de cocinar y cuidar de sus hijos, Daniel decide recurrir a su hermano Frank (Fierstein), especialista en estética y maquillaje para que lo convierta en una anciana que pueda aspirar a realizar tales labores. El resultado será la aparición de la Señora Doubtfire, una cándida anciana bajo la que se encuentra Daniel. Esto dará lugar a una serie de delirantes y divertidas situaciones cada vez que Daniel tenga que hacer de mujer mayor, así como enfrentarse verbalmente a un playboy adinerado llamado Stu Dunmeyer (Brosnan), nuevo pretendiente de Miranda.


    "Señora Doubtfire" es un largometraje hecho a la medida de Robin Williams. De hecho, cuesta imaginar a otro actor dando vida con la misma parsimonia y convicción a Euphegenia Doubtfire como lo hace él (no en vano, ganó el Globo de Oro por dicho papel). El popular cómico se mueve a sus anchas encarnando el papel de anciana mucama, dando lugar a instantes tan divertidos como el de la primera -y desastrosa- cena que prepara en la que antaño fuera su casa, la secuencia en la que debe sortear a una inquisitiva agente social (atención a la solución que se le ocurre para no enseñar su rostro), o, incluso, cuando pasa la escoba por la casa a ritmo de rock' n roll.


    De todas formas, el mérito no cabe atribuírselo únicamente a Williams, sino al ingenioso guión en el que participa el mismo director. En él, situaciones tan delicadas como la separación de unos padres, la conciliación familiar o la entrada de una nueva persona en las vidas de unos críos se trata con la suficiente seriedad como para no dar la sensación de que la película se burla de los espectadores, aunque también con la comicidad necesaria para no hacer de "Señora Doubtfire" un producto alejado del estupendo entretenimiento que es.


    Evidentemente, existen en la historia algunos apuntes que cabe mejor pasarlos por alto (hay que reconocer que, por muy majo que sea, el personaje de Daniel Hillard no deja de ser un lerdo capaz de dimitir de su trabajo sin pararse a pensar en las consecuencias de tal decisión) si bien, no obstante, también hay que tener presente que son nimiedades necesarias para poder justificar el devenir de los acontecimientos que muestra el film. Así pues, "Señora Doubtfire" es una comedia terriblemente divertida, hecha con ingenio y con el único propósito de hacer que el público se divierta.



  • MR. HYDE DICE:

  • Divertidísima. Es de esas pelis que te ríes tanto por lo ingenioso de la historia que te están contando como por las payasadas de Robin Williams, que pocas veces ha hecho algo así en plan comedia con tanto acierto e inspiración como en ésta. Vale que la historia del tío que se tiene que hacer pasar por mujer ya lo han tocado antes, pero creo que, de todas, "Señora Doubtfire" es la más cachonda y divertida con creces. Hasta Pierce Brosnan le saca el jugo a su vena cómica más seria (él hace de esa especie de "enemigo" del protagonista, así que tampoco puede ser presentado como uno de los "buenos"), y una actriz como Sally Field -nunca se me hubiera ocurrido esta mujer para ese papel- está bastante creíble en su papel de sacrificada trabajadora y ama de casa.


    En "Señora Doubtfire", las situaciones divertidas no tardan mucho en aparecer. Después de una especie de introducción en la que ves que al colega al que interpreta Robin Williams lo dejan hecho tapioca (metafóricamente hablando), es a partir del momento en que lee el anuncio de su ex-mujer en el periódico cuando empieza la gracia. Eso sí, lo que diferencia a "Señora Doubtfire" de otras películas con un tema parecido es que, aquí, casi todo el tiempo, la gracia depende de cómo Robin Williams tiene que hacer las cosas propias de una mujer como las de un hombre al mismo tiempo, y vestida de mujer mayor. Por ejemplo, en "Tootsie" -también una peli muy graciosa-, Dustin Hoffman sólo tiene que hacer cuatro o cinco cosas vestido de mujer, pero en la peli de Robin Williams, te partes de risa con todo lo que le pasa vestido como una abuela: que le tiran los tejos los viejos, que se le quema la ropa, que se le cae la dentadura, etc.


    Además, otra cosa buena que tiene la peli es que los "episodios" en que se tiene que hacer pasar por mujer son bastante largos. Es decir, que las gracias no se limitan sólo a tres o cuatro cosas, sino que el pavo se pasa casi toda la película vestido de mujer, lo que hace que sean mayores las oportunidades de reírte con todo lo que le pueda pasar (la escena del restaurante, hacia el final de la peli es para mearse).


    Pasados los años desde que salió en los cines, "Señora Doubtfire" sigue siendo a día de hoy tan divertida como el primer día. Como os digo, el guión está currado y Robin Williams tiene una pinta de estar pasándoselo en grande que se contagia a los que ven la película. Así que, si veis que la pasan por la tele, aunque seguramente ya la hayáis visto, echadle un nuevo vistazo. Seguro que os lo pasáis bien y os reís un rato, que nunca viene mal.




    martes, 3 de enero de 2012

    CINE DE LOS 80: "CARIÑO, HE ENCOGIDO A LOS NIÑOS"


    TÍTULO: CARIÑO, HE ENCOGIDO A LOS NIÑOS

    DIRECTOR: JOE JOHNSTON

    REPARTO: RICK MORANIS, MATT FREWER, MARCIA STRASSMAN, KRISTINE SUTHERLAND, THOMAS WILSON BROWN, JARED RUSHTON, AMY O'NEILL, ROBERT OLIVERI

    DURACIÓN: 84 min.

    AÑO: 1989

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Cuando, en 1989, se estrenó en salas una producción de los estudios Disney llamada "Cariño, he encogido a los niños", pocos imaginaban que, junto con otra acertada comedia acerca de un bebé parlanchín -"Mira quién habla - Look who's talking, 1989", ambas se colocarían entre las más taquilleras del año. No obstante, esta simpática comedia familiar de aventuras consiguió convencer tanto a adultos como niños gracias al planteamiento de un argumento original y a una realización de lo más acertada.


    Wayne Szalinski (Moranis) es un atípico científico que trabaja en una nueva invención: una máquina capaz de miniaturizar cualquier cosa que se le ponga a tiro. A pesar de que éste piensa que es un fracaso, un día, sus hijos Nick y Amy (Oliveri y O'Neill, respectivamente) y los hijos de los vecinos, Russ y Ron (Brown y Rushton, en sus respectivos papeles) son reducidos por esta máquina a un tamaño diminuto. Sin ser consciente de ello, y en un ataque de ira al creer que la máquina no funciona, Wayne destroza la máquina y barre los restos -incluyendo a sus hijos-, arrojándolo todo a la basura. Cuando repare en lo que ha sucedido realmente, hará todo lo posible por reconstruir la máquina mientras que, sus hijos, por su parte, tratarán de volver desde el cubo de la basura al interior de su casa. En el transcurso de este viaje, deberán hacer frente a toda clase de peligros e inesperadas aventuras.


    "Cariño, he encogido a los niños" supuso, a finales de los ochenta, el debut en la dirección de largometrajes de Joe Johnston, quien durante los dos últimos años lograría aumentar considerablemente su popularidad gracias a la sombría "El hombre lobo - The wolfman, 2010" y la entretenida "Capitán América: el primer vengador - Captain America: the first avenger, 2011". Curtido dentro del género de aventuras familiar (Johnston había trabajado antes como responsable técnico de efectos visuales en varias películas de Spielberg -de hecho, fue él quien dirigió la muy irregular tercera parte de "Parque Jurásico"), Johnston se puso al frente de esta simpática y original película producida por los estudios Disney, aportando una curiosa y acertada visión del mismo mundo ordinario que conocemos, pero desde una perspectiva que pocos podríamos imaginar.


    Así pues, sirviéndose de esta excusa argumental, "Cariño, he encogido a los niños" se presenta como un film de aventuras de lo más entretenido, a la par que pone de relieve valores como los de la amistad, el altruismo o la colaboración mutua para hacer frente a las adversidades, sin necesidad de recurrir a absurdas líneas de guión (cuántas veces hemos tenido que soportar en películas similares frases del tipo "¡Vamos chicos, todos juntos podemos!" o "¡No dejaremos a nadie atrás!"), sino mediante la presentación de los episodios que configuran el total del largometraje: la salida de la bolsa de basura, el aspersor de agua, el vuelo en abeja, la hormiga, el ataque del escorpión, etc. Por supuesto, todo ello resulta de lo más creíble gracias al cuidadísimo diseño de producción, y trepidante gracias a los efectos visuales ya mencionados y a la acertada música compuesta para la ocasión por un emergente James Horner.


    Con lo cuál, "Cariño, he encogido a los niños" figura como una de las producciones juveniles (junto con, por ejemplo, "¿Quién engañó a Roger Rabbit?- Who framed Roger Rabbit?, 1988, o cualquier producción de Spielberg de la época) más interesantes de finales de los años ochenta y que, a día de hoy, sigue conservando parte de esa inocencia y encanto. Ideal para ver en familia con los más peques de la casa y, desde luego, mucho mejor que las dos secuelas que generó el film original (absolutamente prescindibles).



  • MR. HYDE DICE:

  • "Cariño, he encogido a los niños" no es que sea el no va más de películas infantiles (hasta podríamos decir que juveniles) pero, desde luego, no hay que negar que tiene una de las historias más originales del cine ochentero de Disney. Pero no por el hecho de que un tronado encoja a sus retoños, sino por el hecho de que lugares y cosas de lo más normal (el jardín de tu casa, una cortadora de césped, insectos casi microscópicos...) se agigantan hasta fliparla con el tamaño y el detalle que pueden llegar a tener. Que a alguien se le haya ocurrido eso, reconozco que es de lo más original, pero que hayan tenido el ingenio (y los huevos) de hacerlo en película de verdad sin recurrir a los dibujos animados -que, no nos engañemos, hubiera sido lo más fácil-, es digno de admirar. Sobretodo, teniendo en cuenta que para eso han tenido que imaginar y crear momentos tan logrados como ese en el que los críos son, literalmente, barridos y tirados a la basura, o ese otro en el que aparecen insectos como una abeja (atención al vuelo que hacen un par de chavales encima de la abeja, que hasta su propio padre está a punto de darles con un palo) o una hormiga o, incluso, la secuencia que recuerdo con más impacto: el instante en que el padre está a punto de zamparse a uno de sus hijos que está mezclado con los cereales y la leche -eh, que tenía nueve años cuando salió esta peli, ¿qué queríais?-.


    De todas formas, es la idea principal lo que hace que, vista hoy en día, "Cariño, he encogido a los niños" sea soportable. Vale que hace más de veinte años tuviera su gracia, pero tampoco es que los efectos especiales ahora resulten tan sorprendentes (claro que, si echamos un vistazo a los efectos especiales que tenían otras pelis del mismo año, te caes de espaldas). Sin embargo, lo que sí hace que la peli siga teniendo ese encanto original es que te enseñen de forma descomunalmente grande cosas que, de normal, te caben en la palma de la mano. O que el grupo de chavales tengan que sobrevivir a la jungla mastodóntica en que se convierte el jardín para poder volver a su casa sin que alguien o algo se los coma por el camino.


    De todas formas, "Cariño, he encogido a los niños" -título clarito donde los haya- no pretende para nada ser la octava maravilla del mundo. A mí me da la impresión de que los que la hicieron saben perfectamente que con sacar cosas gigantes y preocuparse de que a los nenes protagonistas les pasen mil cosas antes de conseguir volver a su casa, ya lo tienen bastante apañado. Por lo demás, "Cariño, he encogido a los niños" es una película estupenda para ver en familia, o con nenes un poquito más pequeños (es decir, no os la pongáis un grupo de amigotes un sábado por la noche, al no ser que estéis haciendo una sesión remember ochentera de Disney). Así que, a pillar un buen note de palomitas, y dejar que los más chiquitines se lo pasen en grande (nunca mejor dicho). Por cierto, ¿alguien sabe qué ha sido del gafas éste con cara de tonto que sale en la peli, y que también aparecía en las dos partes de "Los cazafantasmas"?




    lunes, 2 de enero de 2012

    CINE CLÁSICO: "EL HOTEL DE LOS LÍOS"


    TÍTULO: EL HOTEL DE LOS LÍOS

    DIRECTOR: WILLIAM A. SEITER

    REPARTO: GROUCHO MARX, CHICO MARX, HARPO MARX, LUCILLE BALL, ANN MILLER, FRANK ALBERTSON, DONALD MACBRIDE

    DURACIÓN: 78 min.

    AÑO: 1938

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A mediados de los años treinta, los Hermanos Marx ya eran toda una institución en el panorama hollywoodiense. Tras haberse dado a conocer en todo el mundo gracias a "Sopa de ganso - Duck soup, 1933", el largometraje que los encumbraría como una de las figuras cómicas más célebres del momento, el trío cómico (sin Zeppo Marx, en esta ocasión) acabaría haciéndose cargo del guión de una obra de teatro que, por devenires del destino, acabó en sus manos. Dicho guión, que en un inicio no estaba pensado para que lo protagonizaran éstos, se convirtió en una divertida aunque intrascendente comedia llena de los enredos propios de su estilo interpretativo, en la que las situaciones cómicas más descabelladas se unen a la moda de la época de poner en funcionamiento costosísimas representaciones teatrales. El resultado de todo ello, fue la producción que dio lugar a "El hotel de los líos".


    Gordon Miller (Groucho Marx) es un productor teatral que está sin blanca a la espera de que un importante inversor financie una obra que tiene preparada, escrita por un joven y publerino escritor debutante llamado Davis (Albertson). Mientras aguarda a que esto suceda, tanto él como todos los artistas implicados en la representación, se alojan en un hotel de lujo que dirige su cuñado. No obstante, cuando el gerente de la cadena hotelera, el señor Wagner (MacBride) revisa las cuentas del hotel, descubre la deuda que Gordon está causándoles, por lo que trata de hacer todo lo posible para echarlos de allí. Será entonces cuando Gordon, ayudado de sus colaboradores Harry Binelli y Faker (Chico y Harpo Marx, respectivamente) haga todo lo que se encuentre a su alcance para convencer/engañar a Wagner para que les deje permanecer en su hotel mientras consiguen la esperada financiación.


    Evidentemente, no se puede obviar el hecho de que "El hotel de los líos" adolece de la mayoría de clichés propios del cine de comedias de enredo típicas del trío protagonista. O lo que es lo mismo, un pillería más que patente en los protagonistas y una total ignorancia y facilidad para dejarse engañar por parte de los "villanos" de la función. En este caso, lo que más puede llamar la atención es que el rol de malo de turno lo desempeñe un personaje que, a fin de cuentas, lo único que hace es velar por el buena organización de su hotel. Pero, por supuesto, esto son consideraciones que no merecen la pena tenerse demasiado presentes ya que, al fin y al cabo, no estamos hablando sino de una comedia de los hermanos Marx por lo que, de no haber ningún follón o altercado que pusiera en ridículo a quienes desempeñan los papeles más serios, sería muy de extrañar.


    Sin embargo, "El hotel de los líos" se diferencia de otras producciones más ambiciosas de los Marx por su limitación espacial, es decir, como bien me comentó Hyde en su momento, el hecho de que toda la acción transcurra dentro del mismo espacio cerrado (la habitación del hotel) limita en gran medida el poder cómico del genial trío, que debe supeditar su ingenio y verborrea a las cuatro esas cuatro paredes. No obstante, ello no implica que no se encuentren secuencias descacharrantes como el estupendo momento de la comida de Groucho, Harpo y Chico con el autor de la obra teatral, en el que una coreografía impecable hace que, durante un par de minutos, se prescinda por completo del diálogo para ver coger comida de unos platos y otros (incluso de entre los de ellos mismos) con una velocidad y ansias casi contagiosas. O, por poner otro caso, el momento cien por cien "Marx" en el que Harpo trata de cazar infructuosamente con un bate de béisbol a un pavo vivo, destrozando toda la decoración de la habitación que se le pone a tiro -incluyendo un porrazo en la cabeza al "capitalista teatral", como ellos lo llaman-.


    En resumidas cuentas, "El hotel de los líos" se trata de una obra menor en la filmografía de los hermanos Marx, quienes pudieran estar más pensando en el que sería su siguiente (y más conocido) estreno, "Una tarde en el circo - At the circus, 1939", que no en ésta. Eso sí, como curiosidad, apuntar que el título de la obra que quieren llevar a escena no es otro sino Salve, y que usted lo pase bien -Heil and farewell, en el original inglés-, justo unos pocos años antes de la declaración de la Segunda Guerra Mundial. Pero vamos que, a pesar de todo ello, el film se deja ver con agrado y con la certeza de que se está contemplando la obra de unos genios del cine cómico de todos los tiempos.



  • MR. HYDE DICE:

  • Pues hombre, no es que "El hotel de los líos" sea lo mejor que he visto de los hermanos Marx. Claro, que tampoco es que haya visto muchas pero, para lo que me esperaba, la peli no es ninguna maravilla. Divierte, sí, y para la hora y poco que dura, tampoco es cuestión de pedirle peras al olmo, pero me esperaba algo un poco más divertido, y no limitado sólo a una habitación de hotel. Vale que tiene toda la pinta de ser una obra de teatro hecha en película, pero por mucho enredo y diálogo chistoso que tenga, no tiene esa "gracia" o simpatía que sí tenía, por ejemplo, la muchísimo más divertida "Una noche en la ópera - A night at the opera, 1935".


    Algo que, por ejemplo, sí se agradece, es que se hayan ahorrado los numeritos musicales que se sacan de la manga alguna que otra vez. Claro que hay que tener en cuenta que la historia la tienen que contar en poco menos de hora y cuarto, así que menos mal que no se andan con mucha floritura. En cuanto a la historia, pues el argumento es simpático y consigue entretener lo justo, aunque algo más extenso ya hubiera hecho que la peli fuera aburrida. Pero, lo que de verdad merece la pena, son los diálogos tan cachondos que tienen los Marx (bueno, al menos, los dos que hablan) y, por supuesto, el ver en acción a Groucho, por lo que ya sólo merece la pena ver la película. El tío es uno de los payasos más grandes del cine -dicho sea en el buen sentido-, y es imposible no verlo actuar sin que te caiga bien por necesidad.


    En cuanto al resto de la película, como ya os digo, agobia un pelín que pase todo dentro de la misma habitación, pero no porque todo sea un entrar y salir de personas, sino porque las gracias quedan muy limitadas a ese espacio, con lo que se pierde parte de esa chispa que tenían las otras pelis de los Marx cuando montan follones de los suyos en la ópera, o en un hipódromo. Pero vamos, que "El hotel de los líos" no deja de ser por ello una película simpática que no molesta a nadie verla. Total, para una hoya y poco qué más se puede pedir.