sábado, 24 de marzo de 2012

CINE A DESCUBRIR: "DEPENDENCIA SEXUAL"

TÍTULO: DEPENDENCIA SEXUAL

DIRECTOR: RODRIGO BELLOT

REPARTO: ALEXANDRA APONTE, ROBERTO URBINA, JORGE ANTONIO SAAVEDRA, MATTHEW GUIDA, RODRIGO MÉNDEZ-ROCA, LIV FRUYANO

DURACIÓN: 110 min.

AÑO: 2003

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • En esta sección, hemos aprovechado, la mayoría de las veces, para daros a conocer películas no tanto procedentes del mercado norteamericano, sino más bien europeas u orientales que, bien por su impecable factura o por el interés que despiertan como obra, creemos que merecen ser difundidas. Sin embargo, como muy bien puntualizó mi querido colega Hyde (de vez en cuando, tiene sus arranques de sensatez... aunque él se niegue a admitirlo), hasta ahora, no habíamos incluido ninguna película procedente del mercado sudamericano, o, como mínimo, que no fueran argentinas. No es que tengamos nada en contra del cine argentino, más bien al contrario, ambos somos fervientes admiradores. Sin embargo, sí que es cierto que la mayoría de largometrajes sudamericanos que consiguen estrenarse en nuestro país proceden de este país por lo que, aprovechamos la crítica de hoy, para hablar de una película procedente de Bolivia, un mercado cinematográfico que no recibe tanta repercusión como desearía y que, por los motivos que sea, consigue realizar sus producciones casi con cuentagotas.


    "Dependencia sexual" está formada por varias historias. La primera de ellas está protagonizada por Jessica (Aponte), una joven cruceña que celebra sus quince años con una gran fiesta a la que acude el chico del que ella está enamorada y que, a lo largo de la velada, convencerá a Jessica para mantener relaciones sexuales por primera vez. Sin embargo, a pesar de sus aparentes buenas intenciones, el final no será para nada el que Jessica espera. En la segunda historia, Sebastián (Urbina) es un joven colombiano que viaja a Santa Cruz con el fin de pasar unos días de vacaciones en compañía de sus tíos y de su primo, Fabián (Méndez-Roca) pero, a su llegada, Fabián y sus amigos le increpan que aún no haya hecho el amor, por lo que deciden llevarlo contra su voluntad a un prostíbulo para que pierda la virginidad. La tercera historia tiene lugar entre Bolivia y Estados Unidos, a donde viaja Choco (Saavedra), uno de los jóvenes más populares y altaneros de Santa Cruz pero que, a su llegada a Norteamérica, se verá ninguneado y humillado por sus nuevos compañeros de residencia universitaria. A estas tres historias se le añade el dilema personal de otro joven llamad Tyler (Guida), que no se atreve a confesar a sus compañeros de equipo de rugby que, en realidad, es gay.


    Aunque, quizás, no se pueda deducir así por su argumento, "Dependencia sexual" es una película que retrata de forma escalofriante la realidad de la sociedad boliviana. Lo de que tal vez pueda pasar desapercibido viene a cuento de la mala costumbre que tenemos quienes no vivimos en aquellas latitudes, de interpretar dar por hecho que cualquier película realizada allí sí o sí tiene que tener consideraciones políticas en su argumento. En absoluto. Independientemente de que la acción tenga lugar en Bolivia -para ser más exactos, a caballo entre Santa Cruz de la Sierra y los Estados Unidos-, hay films que consiguen capturar muchísimo más la esencia de una gente con culturas y hábitos diferentes en Sudamérica que nada tienen que ver con la clásica imagen del indio nativo. Es por ello, que merece la pena dedicarle una atención especial a "Dependencia sexual", ya que ésta no es sino un retrato devastador de parte de la juventud cruceña, de sus relaciones sociales y de la forma de entender la vida de una parte significativa de la sociedad camba ("camba" es el gentilicio coloquial para los habitantes de Santa Cruz de la Sierra).


    Volviendo al film -disculpad el semi-alegato en pro del cine sudamericano pero, en ocasiones, la influencia de Hyde hace que divague más de lo normal-, "Dependencia sexual" parte de un argumento dividido en tres historias separadas, cuyos personajes se entremezclan entre ellas, cediéndose el protagonismo según el capítulo que se está narrando. El ejemplo precedente más conocido que podemos encontrar en la filmografía más reciente sería, evidentemente, el del "Pulp fiction - Pulp fiction, 1994", con el que "Dependencia sexual" comparte casi por completo el esquema constructivo de la película (así como, también, más de una coincidencia argumental)


    Además, por otra parte, la inmensa mayoría del largometraje se muestra a través de una pantalla dividida, recogiendo así tanto diferentes ángulos o visiones de una misma parte de la historia, o de otros acontecimientos que tienen lugar al mismo tiempo y que completan lo que explica la narración principal. A este respecto, uno de los ejemplos más recientes de esto mismo cabría encontrarlo en la película española "La soledad, 2007", que se sirve de la pantalla dividida en dos (por suerte, no llega al extremo de Mike Figgis en "Timecode - Timecode, 2000", donde la pantalla se dividía en cuatro para narrar cuatro historias diferentes). Tanto en "Dependencia sexual" como en el galardonado film de Jaime Rosales, la acción se separa en dos, con la particularidad de que "Dependencia sexual" se sirve de esta técnica para completar la historia con pequeños detalles que le otorgan mayor profundidad a cada episodio -especialmente, durante los momentos más íntimos del largometraje-.


    Así pues, a pesar de la crudeza de algunas secuencias y de la dureza de un guión que no permite concesiones esperanzadoras de ningún tipo, "Dependencia sexual" se erige como un estupendo ejemplo del cine-realismo que, aunque alejado del clásico cinéma verité propio del neorrealismo italiano de mediados del siglo pasado, consigue introducir al espectador en las vidas, y casi en las almas y en las conciencias, de un grupo de adolescentes cruceños, y en los problemas asociados a su etapa de crecimiento y desarrollo personal. Avisamos de que no es una película fácil de digerir, y mucho menos si no se conoce de primera mano el tipo de sociedad que se está intentando reflejar. Sin embargo, como película, hay que reconocerle esta serie de virtudes que, unidas a una puesta en escena de lo más correcta, hacen de "Dependencia sexual", una obra tan dura como hipnotizadora.



  • MR. HYDE DICE:

  • Jekyll podrá decir todo lo que quiera de que si la película está hecha de esta forma, o de que es flipante cómo te muestra otro tipo de sociedades y tal. No niego que tenga su parte de razón en todo eso. Pero, a mí, "Dependencia sexual" no me gustó nada de nada. Es más, por razones personales que ahora no vienen al caso, le pedí a mi chica que me enseñara algo de cine boliviano para poder estar un poco más al tanto de lo que se hace en otras partes del mundo. Bueno, pues lo que me puso fue "Dependencia sexual". No tengo ni idea de si ella la había visto ya antes o lo hizo al mismo tiempo que yo. Lo que sí os puedo decir es que la película me dio un asco de tres pares de cojones. No porque esté mal hecha -ya os digo que el rollero de arriba tiene razón en casi todo lo que dice, pero que no se entere demasiado, que luego se lo cree-, sino porque las historias que te cuenta son tan... bestias, tan fuertes, tan salvajes que te dejan con un malestar encima de huevos. Puede que aquellos estén acostumbrados a ver que pasa lo que sale en la peli, pero yo no, y la verdad es que me impactó que te cagas.


    De todas formas, tampoco quiero hacer más escándalo del que merece, que cierto es que no hay para tanto. Lo que a mí me dejó a cuadros es saber que muchas de las cosas que aparecen son así tal cuál como, por ejemplo, lo de ser un pijomierda que se quiere follar a una quinceañera para poder presumir luego con tus amigotes (y, si de paso le haces un bombo, pues más divertido), o lo de llevar de putas a un pobre chaval que no tiene prisa por perder la virginidad. Se ve que éstas cosas son divertidísimas, pero claro, una cosa es verlas en la tele (que también son ganas) y otra saber que la cosa va en serio. Pero bueno, dejando de lado impresiones ya más personales, tengo que reconocer que la película está hecha de una forma bastante original. Particularmente, me cansó un poco eso de que la pantalla esté partida toda la película, que sí, que le dará toda la profundidad que quieras, pero hasta que te acostumbras, es un mareo del carajo.


    Lo que sí le tengo que reconocer al pavo que ha hecho "Dependencia sexual" es que ha acertado de pleno con la forma en la que ha hecho la peli. Ahora no estoy hablando de si divide la pantalla o de si algunos trozos te sacan de quicio, sino a cómo te cuenta las historias. De hecho, da la sensación de que la cámara actúa más como ojo indiscreto de los acontecimientos que como escaparate para el público. Y, sobretodo, esa sorpresa que está súper bien hecha del final, en el que te acojonas pensando en lo que le ha pasado a una chica negra que está contando una historia pero que, de repente, te das cuenta de que todo lo que cuenta está haciendo referencia a otra persona distinta (no puedo contar más al respecto para no cagar la sorpresa).


    En resumen, que "Dependencia sexual" es una peli original, diferente a lo que suele ser el cine más comercial al que estamos acostumbrados, y que no tiene miedo de contar historias que te cuesta un poco de tragar. Supongo que esto será un punto bueno aunque, como os digo, yo no tengo ninguna intención de volver a verla. Lo que sí espero es que, si la veis después de leer esta crítica -en la que os animo a que vosotros la veáis y luego ya me contéis-, no os entren ganas de matarme.




    viernes, 23 de marzo de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "ASESINOS DE ÉLITE"

    TÍTULO: ASESINOS DE ÉLITE

    DIRECTOR: GARY MCKENDRY

    REPARTO: JASON STATHAM, CLIVE OWEN, ROBERT DE NIRO, YVONNE STRAHOVSKI, DOMINIC PURCELL, ADEWALE AKINNUOYE-AGBAJE

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER DE ACCIÓN


  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Principio de los años ochenta. Danny (Statham) y su mentor, Hunter (De Niro), son dos mercenarios que ofrecen sus servicios al mejor postor. Tras un aparatoso accidente, Danny decide dejar el "negocio" y vivir de las rentas acumuladas. Sin embargo, gracias a un aviso de su "agente" (Akinnuoye-Agbaje), Danny se entera de que Hunter ha sido apresado por un importante jeque de Omán al negarse a realizar un "encargo". Danny acude a su rescate y se ofrece para ejecutar, en nombre de Hunter, dicha misión. Ésta consiste en dar muerte a una serie de ex-agentes, antiguos miembros de la división SAS británica, responsables director de la muerte de tres de los hijos del jeque. Sin embargo, cuando Spike (Owen), otro de los ex-miembro de la SAS descubra este complot, hará lo imposible por evitar que Danny liquide a sus antiguos compañeros.


    "Asesinos de élite" supone el debut en la dirección de Gary McKendry. Posiblemente sea por ello que el film acumula prácticamente todos los errores que se suelen cometer en las operas primas de cualquier principiante. No se trata de menospreciar el resultado de "Asesinos de élite", pero resulta de lo más complicado clasificar el largometraje en un estilo o género cinematográfico concreto. Para empezar, da la impresión de que McKendry ha querido contar una historia compleja ambientada en el mundo del espionaje internacional, utilizando un esquema argumental muy similar al que, hace unos años, Steven Spielberg utilizó en "Munich - Munich, 2005". Al igual que en ésta última, "Asesinos de élite" parte de un hecho histórico para desarrollar una ficción policíaca centrada en la represión, por parte de un determinado grupo ideológico y político (el jeque, en este caso) contra los responsables de la muerte de varios de sus hijos. Sin embargo, lo que sobre el papel podría haber quedado como una historia policiaca sin más, a través de la acelerada puesta en escena de McKendry, el film se convierte en un burdo intento de hacer una película seria a la vez que entretenida.


    Y es que, en más de una ocasión, los responsables de poner en marcha una producción de estar características, deberían pararse a pensar unos instantes en qué tipo de película quieren hacer. Si prefieren decantarse por un film de acción a los que Statham suele tener acostumbrado a su público (la serie "Transporter", por ejemplo), pues estupendo. Si, en lugar de ello, se decantan más por realizar un largometraje serio, que describa los entresijos de la política internacional y que denuncie la práctica de juegos supuestamente legales, aún mejor. Pero querer abarcar ambos estilos en un mismo film para, suponemos, contentar a todo tipo de espectadores, es un fallo garrafal.


    Así pues, el resultado es que "Asesinos de élite" se convierte en una especie de "quiero y no puedo" de film serio. Si esta historia hubiera caído en manos de un director con más experiencia -o, para el caso, con las ideas más claras-, el resultado podría haber sido diferente y, con más posibilidades de ser mejor película. Lamentablemente, a pesar de contar con algunos apuntes de lo más acertados (las reuniones de la división inglesa secreta formada por ex-agentes de la SAS, conocida como The feather men, o la ejecución de los planes para cometer los tres asesinatos), el resto se diluye en un mar de decepciones al pensar en el interesante film que el espectador se ha perdido. No es, desde luego, la opción más interesante en alquiler de esta semana aunque, por lo menos, sí que consigue entretener lo suficiente como para no lamentar haberla alquilado.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Menuda remezcla! "Asesinos de élite" es una combinación de lo más... inesperada (diría "rara" o "chunga", pero tampoco estoy seguro de que sea ninguna de estas dos cosas al cien por cien). No sé si es porque, después de ver el tráiler y leer de qué iba, pensaba que sería una peli de acción mucho más a lo "Transporter", donde el argumento no importe un pimiento, sino ver quién hace las piruetas más impresionantes -e increíbles- para darle candela al malo de turno. Pero resulta que no, que "Asesinos de élite" no es exactamente eso. Sí que tiene una buena parte de peli de peleas estilo Jason Statham (este hombre zurra muy bien, pero ¿ por qué todas sus películas tienen que ser siempre iguales?), pero el resto es como si la hubieran mezclado con una película de intrigas políticas y criminales a escala mundial. ¿Y cómo se come eso? Pues de forma un poco complicada, la verdad.


    Como os digo, si uno ve el tráiler y lee el argumento, lo primero que piensa es que "Asesinos de élite" va a ser todo ruido, tiros y explosiones. Pero, en realidad, su argumento es más propio de películas de espías y venganzas que no sólo de la acción más pura y dura. Para empezar, llama la atención que hayan combinado un estilo tan moderno de hacer la peli con una historia que pasa a principio de los ochenta. Después, también raya que no hay ningún malo claro, sino que todos tienen su parte de razón y, sobretodo, su parte de culpa. Así que no te pasas el rato apoyando de forma inconsciente al supuesto "bueno", porque ves que éste también es un desgraciado y que el que hace de "malo" tiene también más razón que un santo.


    El argumento puede parecer un poco lioso al principio, porque te lo cuentan como si fuera una peli de James Bond, yendo y viniendo de un país a otro, y con misiones suicidas más propias del Tom Cuise de "Misión: imposible" que no de un grupo de mercenarios. Lo malo es que, como os digo, puedes llegar a comprender las razones por las que Jason Statham tiene que cargarse a una serie de espías, pero también entiendes que el tío al que interpreta Clive Owen quiera protegerlos a cualquier precio, que para algo son sus colegas. Así que lo que queda es una historia confusa pero, eso sí, llena de tiroteos, persecuciones y llaves de karate que ni en las olimpiadas.


    No es que "Asesinos de élite" me haya disgustado, sino que me esperaba una cosa muy diferente y lo que me he encontrado tampoco me ha matado mucho. Tiene sus momentos guapos (la preparación de los tres asesinatos de espías ingleses está curradísima -de la muerte que hacen con ese camión teledirigido ya ni os cuento-), y secuencias de acción trepidantes (la pelea entre Statham en el hospital y casi al final, cuando a éste lo han atado a una silla), pero el resto se queda con un tufillo a raro que no acaba de encajar. Y, por supuesto, te sigues preguntando en qué coño estará pensando un actorazo como Robert de Niro para aparecer en estas pelis de segunda fila (parece que tanto De Niro como Pacino, por poner otro caso parecido, necesitan urgentemente un poco de inspiración divina para dejar de hacer mierdas como puños y demostrar por qué los consideran dos de los mejores actores del cine). Así que, para pasar el rato, "Asesinos de élite" sirve de sobra aunque, si encontráis alguna otra peli más interesante a priori en las estanterías del videoclub, pues que sepáis que si la elegida no es "Asesinos de élite", no os habéis perdido nada.




    jueves, 22 de marzo de 2012

    CINE ACTUAL: "MYSTIC RIVER"

    TÍTULO: MYSTIC RIVER

    DIRECTOR: CLINT EASTWOOD

    REPARTO: SEAN PENN, TOM ROBBINS, KEVIN BACON, LAWRENCE FISHBURNE, LAURA LINNEY, MARCIA GAY HARDEN, EMILY ROSSUM

    DURACIÓN: 117 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: DRAMA POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • De las anteriores ocasiones en las que hemos hecho referencia a actores / actrices que dejan de trabajar como intérpretes para dedicarse a la dirección cinematográfica –o que alternan funciones tanto delante como detrás de la cámara-, muy posiblemente sea el veterano Clint Eastwood quien se erige como figura de referencia para cualquier cineasta que se precie. Con más de cuatro décadas de carrera a sus espaldas como actor, Eastwood ha demostrado en repetidas (y premiadas) ocasiones que no hay nadie como él a la hora de contar historias, con independencia de la temática o el marco espacio-temporal en que éstas tengan lugar. Por fortuna, cada nueva película del genio estadounidense es recibida con gran expectación, convirtiéndose casi al instante en un film de referencia para ver. Cierto es que, a lo largo de los últimos años, Eastwood parece haber aceptado hacerse cargo de largometrajes de interés un tanto más discutible (obras como “Deuda de sangre – Blood work, 2002”, “Ejecución inminenete – True crime, 1999” o “Más allá de la vida – Hereafter, 2010” no es que fueran malas películas, pero sí distaban mucho de lo que cabría esperar) aunque, incluso en ellos, es fácil reconocer el correctísimo trabajo de un cineasta capaz de contar historias con una determinación y claridad meridianas. En el grupo de sus mejores trabajos como director, se encuentra el film que hoy comentamos, “Mystic River”, adaptación cinematográfica de la novela del escritor bostoniano Dennis Lehane, que Eastwood convirtió en un éxito rotundo de taquilla, y que supuso para los actores Sean Penn y Tim Robbins el Oscar como mejor actor principal y de reparto, respectivamente, por sus portentosas interpretaciones.


    Boston, hace unos cuantos años. Tres chicos juegan en la calle, hasta que un terrible suceso condiciona su amistad futura, y marca especialmente el futuro de uno de ellos. Años después, ya de adultos, cada uno ha seguido caminos muy diferentes. Jimmy Markum (Penn) es un hombre de negocios, casado con Annabeth (Linney) más conocido por los asuntos turbios en los que parece estar involucrado; Sean Devine (Bacon) se ha convertido en un reputado agente de policía de homicidios, con serios problemas conyugales; y Dave Boyle (Robbins), que está casado con Celeste (Gay Harden), aún sigue marcado por lo que le sucedió de crío. El camino de los tres vuelve a unirse cuando Sean se hace cargo, junto con su compañero Withey Powers (Fishburne) de un caso de asesinato, en el que la víctima no es otra que Katie (Rossum), la hija de Jimmy. Lo peor de todo es que las pistas parecen apuntar directamente a Dave.


    “Mystic River” es una película sensacional. En ella se combinan a la perfección tanto el drama (la pérdida de la inocencia, de un ser querido, de la imposibilidad de hacer frente a la vida sin dejar atrás el trauma, de problemas conyugales y paternales…) con el cine policiaco más trepidante (todo lo que envuelve la investigación del asesinato). Y todo ello queda recogido por la cámara de Eastwood con una sencillez y claridad pasmosas. Absolutamente todos los aspectos de una historia complicada a priori, se exponen de forma ordenada y con el ritmo preciso para conseguir no sólo que el espectador tenga claro lo que está sucediendo, sino también para que la intriga del argumento lo envuelva y capture hasta el final. De esta forma, ni los momentos más dramáticos del film se hacen pesados ni demasiado azucarados, ni la investigación policial agobia por ocupar la inmensa mayoría del metraje.


    A ello, hay que sumar las insuperables actuaciones de un reparto totalmente inspirado. Desde Sean Penn y Tim Robbins -ambos realizan las que, probablemente, sean las mejores interpretaciones de sus respectivas carreraas-, pasando por la corrección más absoluta de Bacon y Fishburne, y finalizando en los espectaculares tour de foce que ofrecen tanto Laura Linney (al dureza que refleja su personaje deja con la boca abierta) como Marcia Gay Harcen (el personaje más conmovedor de todos). A ello se le une el escenario natural tan inigualable que ofrece la ciudad de Boston que, en “Mystic River” casi parece actuar como un personaje más, haciendo complicado imaginar la historia teniendo lugar en otra localización (esos cielos fríos, los tonos grisáceos del agua, los imponentes parques, etc.).


    Así pues, en resumidas cuentas, “Mystic River” es una gran película, digna de ser disfrutada cuantas veces guste el espectador, y que nos recuerda que, en ocasiones, no hay nada como la veteranía de un enamorado del cine para convertir una historia intrascendente, en una auténtica maravilla de largometraje. Bravo, señor Eastwood.



  • MR. HYDE DICE:

  • “Mystic River” es la clara demostración de que Clint Eastwood es uno de los mejores directores que hay ahora mismo en activo. Y eso que el tío tiene más años que la tos, pero mira, ahí está, dejando claro que no hay género que se le resista. Tan pronto te hace una película del oeste como una de policías y ladrones, o te cuenta un drama de boxeo para, después, hacerte otra de guerra… ¡y en japonés! Con un par, sí señor. Pues aquí, adaptando un best-seller, el que fuera Harry el Sucio lo borda haciendo un peliculón como la copa de un pino. No he leído el libro en el que se basa (aunque sí alguna que otra cosa del mismo escritor), pero no creo que sea exagerado decir que la tiene toda la pinta de ser mucho mejor que la novela. Es perfecto prácticamente todo: las actuaciones (impresionantes desde la primera hasta la última), la dirección de Eastwood (firme y más clara que el agua), el montaje, la fotografía, la música… Vamos, que casi todo.


    Aparte de cómo está hecha, uno de los puntos fuertes de “Mystic River” es la intriga. No hay que olvidar que la peli es, al fin y al cabo, una historia de intriga, con asesinato de por medio que tienen que resolver, y del que no sabes qué ha pasado hasta el final. Eso sí, mientras lo investigan, estás atento a cualquier cosa que te ayude a poder adivinar qué es lo que ha pasado de verdad, a la vez que flipas con cómo actúan los tres protagonistas, cada uno con su trauma, que tiene mucho que ver con ese asesinato. Estos son los mejores momentos de todos, porque ves que, mientras se mantiene el misterio de la investigación, los tres antiguos amigos tienen cada uno su movida personal (el primero, la muerte de su hija; el segundo, superar lo que le pasó de crío; y, el tercero, hacerse cargo de la investigación mientras hace lo posible porque su mujer vuelva a casa).


    Además, sus respectivas mujeres, no se quedan atrás, sufriendo también como las que más. Y estos son otros de los momentos que se te quedan grabados de “Mystic River”. Por ejemplo, el diálogo final de Sean Penn con la que hace de su mujer, cuando ésta le dice que él es el hombre de la casa y que nunca debe dudar de hacer todo lo que sea necesario para asegurar el bienestar de su familia. La tipa suelta sus frases como si fuera la típica mamma italiana a lo “padrino”. Y, por supuesto, los dos momentazos que comparten Sean Penn y Tim Robbins: el primero, cuando están los dos sentados en el porche de casa de Penn, y éste empieza a llorar de impotencia por no haberle podido salvar la vida a su hija -cuidadín cuando dice que ya casi no puede seguir llorando por ella-, mientras el otro está todo serio; el segundo, cuando está los dos al borde del río, y a punto de pasar algo importante que no os voy a decir para no cagaros una de las sorpresas de la peli, pero atención aquí a Robbins, que es el que se luce especialmente.


    En fin, que tampoco merece la pena contar demasiadas cosas de “Mystic River”, porque lo mejor es verla sin saber demasiado de qué va la cosa y dejarse sorprender. Sólo quisiera insistir en que prestéis atención a todos los detalles. La solución final del asesinato puede parece un poco pillada por los pelos pero, si te paras a pensar, tiene su lógica clarísima. Y, sobretodo, atención al gesto final que hace Kevin Bacon durante una especie de procesión por las calles de Boston. Como os digo, “Mystic River” es una peli en la que cada momento parece hecho para gritar a los cuatro vientos que es importante (desde ése en el que Sean Penn descubre que la chica que han encontrado muerta es su hija, hasta cuando se descubre quién está detrás de su muerte) y que demuestra, por si a alguien aún le cabía alguna duda, que Clint Eastwood, a sus ochenta y pico años, es uno de los mejores directores que hay y habrá. Os la recomiendo de principio a fin. No os la perdáis.




    miércoles, 21 de marzo de 2012

    CINE DE LOS 90: "CARA A CARA"

    TÍTULO: CARA A CARA

    DIRECTOR: JOHN WOO

    REPARTO: JOHN TRAVOLTA, NICOLAS CAGE, JOAN ALLEN, NICK CASSAVETES, GINA GERSHON, ALESSANDRO NIVOLA, DOMINIQUE SWAN

    DURACIÓN: 133 min.

    AÑO: 1997

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Tras haberse labrado una sólida reputación dentro de la industria del cine chino como realizador de trepidantes -y violentas- películas de acción, el director John Woo consiguió debutar en territorio norteamericano con "Blanco humano - Hard target, 1993", un vehículo pensado exclusivamente para el lucimiento de su principal protagonista (Jean-Claude Van Damme), a la que siguió la entretenidísima "Broken arrow (alarma nuclear) - Broken arrow, 1995", donde ya demostró con mayor libertad el tipo de cintas de acción que era capaz de diseñar. Así pues, contando con mucho más presupuesto y con la participación de estrellas de mayor talla, a finales de los años noventa filmó una de sus más interesantes películas de acción, "Cara a cara", donde Woo demostró su buen hacer a la hora de diseñar complejas escenas de acción y toda clase de virtuosismos a la hora de grabar tiroteos. Así pues, aunque "Cara a cara" está lejos de ser una buena película, sí que se presenta como una oportunidad excelente para disfrutar con una película entretenida, con garra y, por qué no admitirlo, filmada con soltura.


    El agente del FBI Sean Archer (Travolta) ha dedicado años de su vida a dar caza al peligrosísimo terrorista Castor Troy (Cage), sobretodo desde que éste matara accidentalmente a su hijo pequeño. Tras una espectacular persecución, Sean consigue detenerlo, ya que Castor cae en un profundo coma. El problema es que Castor ha programado una potente bomba en un sitio público y concurrido que Sean y su gente desconoce. Dado que la única oportunidad para descubrir dónde se esconde la bomba es hacer hablar Pollux (Nivola), el hermano encarcelado de Castor, Sean accede a someterse a una complicada operación quirúrgica consistente en intercambiar su cara con la de Castor y, así, poder infiltrarse en la prisión de máxima seguridad en la que está encerrado Polux para que éste, al confundir a Sean con su hermano, diga dónde está la bomba. La misión será secreta para Sean, por lo que ni su mujer Eve (Allen) ni su rebelde hija Jamie (Swan) deberán saberlo. Los problemas empiezan cuando Castor despierta inesperadamente del coma y toma, a su vez, la identidad de Sean.


    "Cara a cara", es una película cien por cien John Woo. Aunque cuente con un guión más o menos sofisticado y original -hay que reconocer que la idea de partida lo es-, no se puede negar que la puesta en escena es obra del reputado director chino. Woo, que realiza el largometraje como si fuera un niño al que le dejan experimentar con un carísimo juguete, se encarga de mover las decenas de cámaras que utiliza para sumergir por completo al espectador en la acción tan trepidante con la que cuenta el film, y con el juego de manipulación de identidades en el que participan sus personajes. Evidentemente, es gracias a los montadores cinematográficos y al director de segunda unidad del evento (incluso a la excelente ambientación que consigue darle la banda sonora, muy hanszimmeriana compuesta por John Powell) que "Cara a cara" cuenta con semejante dinamismo. Las secuencias de acción son espectaculares, siendo conscientes por completo de que la regla del "aún más imposible" -regla que cumplirían, incluso excediéndose, en la segunda parte de "Misión: imposible"- juega a su favor. Y, si no están seguro de ello, sólo tienen que ver la secuencia completa del tiroteo que tiene lugar en el piso de uno de los amigos del villano en el que el Sean, con los rasgos de Castor, se refugia. O, por supuesto, la persecución de lanchas motoras que tiene lugar al final del largometraje. No hay casi un minuto de descanso y, si bien, los planos no duran milésimas de segundos como sucede con la mayoría de films de Michael Bay, no es menos cierto que dichas secuencias de acción resultan tan entretenidas y espectaculares como increíbles, rozando casi el absurdo.


    No obstante, tal y como suele ser frecuente en el cine estadounidense, los americanos saben a la perfección cómo hacer una película entretenida, y eso es, ni más ni menos, lo que "Cara a cara" pretende ser: un divertimento extraordinariamente caro y apabullante. Tanto da que la historia pudiera haber dado un poco más de sí (toda la trama acerca de la suplantación mutua de identidades podría haberse convertido en un excelente thriller policiaco pero, en lugar de ello, todo deriva hacia el blockbuster de acción), porque lo importante es hacer que el espectador pase un buen rato. Y, en honor a la verdad, hay que reconocer que, al menos a ese respecto, "Cara a cara" cumple de sobra las expectativas.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Guau! ¡Esta sí que es una peli de esas de coger un buen paquete de palomitas y pasártelo de coña durante dos horas! Al menos eso es lo que os tendrá que decir quien os la recomendase. Eso, o que lo importante es pasárselo pipa con el festival pirotécnico que se montan ellos solos, y que lo importante al ver la peli es no pensar (aquí, el que piensa, pierde) y dejarse llevar por la acción frenética que lleva. Como sé que más de uno puede ser un poco alérgico a todas las películas esas de explosiones a tutiplén, os aviso de algo: "Cara a cara" es una ensalada de disparos a lo bestia, y con piruetas de esas que piensas "sí, claro, mis huevos dispara el tío ese pegando una voltereta". Pero claro, estamos hablando de una peli de John Woo, el mismo que hizo que Tom Cruise hiciera el pino con una moto, así que tampoco era mucho de esperar que en esta peli se lo tomara con mucha más calma.


    Pero vamos, que tampoco merece la pena andarse con mucha parafernalia, porque "Cara a cara" es un cocktail cojonudo de persecuciones, tiroteos, explosiones y peña apuntándose a la cara por todos los lados. Y, además, del que está bien hecho y con una historia interesante que te rilas, con la típica excusa a lo Chuacheneguer en lo que lo único que importa son los mamporros que mete. Para mi gusto, creo que Woo se pasa un pelín con eso de la cámara lenta, exagerando demasiado los momentos previos a un tiroteo, cuando los que se van a dar de leches se miran unos a otros así como con cara de tíos duros. Y lo mismo vale para las palomas. Sí, sí, habéis leído bien, palomas. Se ve que al buen hombre le encantan esos bichos, porque siempre los mete en sus películas y, si no, ya me diréis que coño pintan, en "Cara a cara" unas palomas revoloteando por el interior de una capilla que está la lado de la playa.


    En fin, aparte de eso, que no son más que pequeños detalle, lo cierto es que "Cara a cara" es un peliculón de acción cojonudo. Escenas como la de la caza inicial de Nicolas Cage en un aeropuerto, el tiroteo en el piso del mejor amigo del malo, o todo lo que pasa al final con las barcas te deja con la boca abierta. Y, como os digo, con el añadido de que la historia engancha muchísimo. Puede que el único problema así como película (dejando de lado lo que os decía antes de la cámara lenta), es que se nota mucho la diferencia entre los trozos de acción y los que tienen más diálogo. Es decir, son tan espectaculares las escenas de acción y te hacen estar casi conteniendo el aliento que, cuando toca contar los trozos de la peli en la que la gente habla, estás como con la sensación de quieres que la peña empiece a pegarse tiros cuanto antes para poder seguir pasándotelo igual de bien. Pero, también es cierto que, si fuera así, la historia de "Cara a cara" no valdría un pimiento, con lo que creo que salimos ganando todos.


    Y, para acabar, una cosa que me llama mucho la atención: las actuaciones de John Travolta y Nicolas Cage. Yo, personalmente, creo que Travolta lo hace un poco mejor que Cage, pero es que también le toca hacer durante más tiempo del personaje guay. Hay que tener en cuenta que los dos hacen de bueno y de malo, pero es que ves que Travolta se lo está pasando en grande haciendo de malo malísimo, mientras que Cage se limita casi todo el rato de hacer de bueno puteado. En fin, que "Cara a cara" es la peli de acción que, junto a "La roca", puede que mejor represente el mejor cine de acción de los noventa. Lo tiene todo, y consigue enganchar y mantenerte en vilo durante toda la duración. Una pasada de peli, para disfrutar con el volumen a toda paleta.




    martes, 20 de marzo de 2012

    CINE DE LOS 80: "LEGEND"

    TÍTULO: LEGEND

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: TOM CRUISE, MIA SARA, TIM CURRY, DAVID BENNENT, ALICE PLAYTEN, BILLY BARTY

    DURACIÓN: 90 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • A estas alturas, está fuera de toda duda la capacidad del cineasta Ridley Scott para crear mundos ficticios de las más variadas y logradas características. Pasando del futuro deshumanizado de "Blade runner - Blade runner, 1982" a la recreación de la Roma antigua de "Gladiator (el gladiador) - Gladiator, 2000" o, incluso, de las contiendas bélicas más espectaculares, como consiguió en "Black hawk derribado - Black hawk down, 2001". Siguiendo esta línea, y notablemente influenciado por los excelentes resultados que un par de años antes había conseguido el británico John Boorman con "Excalibur - Excalibur, 1981" (ambas cintas comparten, curiosamente, el mismo director de fotografía), Scott filmó el que, sin ser uno de sus mejores ni más logrados largometrajes, sí constituye una gran aproximación al cine de aventuras más propio de los cuentos y narraciones infantiles acerca de mundos de fantasía repletos de criaturas mágicas y malvados villanos.


    Lili (Sara) es la princesa de una maravillosa tierra boscosa llena de felicidad y harmonía. Jack (Cruise) es un joven que vive en los bosques y que está enamorada de ella, por lo que decide mostrarle lo más hermoso e inocente de su mundo: dos unicornios salvaje que viven en un lugar secreto del bosque. Sin embargo, Oscuridad (Curry), el señor del mal, se propone acabar con la vida de los unicornios para asegurarse de que el mundo se ve sumido en un lugar repleto de tinieblas. Así pues, aprovechándose de que Jack le ha enseñado a Lili el lugar en el que se encuentran los unicornios, sus esbirros consiguen cortarle el cuerno a uno de ellos, y al otro lo secuestran junto con la joven princesa para celebrar el ritual final que convertirá el mundo en un sitio eternamente oscuro. Por ello, Jack, ayudado por una serie de criaturas fantásticas del bosque, decide rescatar al Lili y salvar la vida del unicornio antes de que sea demasiado tarde.


    "Legend", dentro de la filmografía de Ridley Scott, posiblemente, sea su obra mejor recreada. Tal y como apuntábamos al comienzo, no es ni la mejor ni la más lograda, pero sí la que ha conseguido captar con más éxito el ambiente en el que tiene lugar. La puesta en escena de Scott es fastuosa hasta no poder más, sabiendo utilizar a la perfección la excelente decoración tanto del mundo harmonioso como del dominado por las fuerzas del mal. Asimismo, "Legend" también cuenta con una impresionante labor de maquillaje que no sólo consigue hacer creíble para el espectador la existencia de hadas, duendes y demás criaturas de la literatura fantástica, sino que llega a poner los pelos de punta gracias a la sensacional caracterización de Tim Curry como Oscuridad, un gigantesco demonio obsesionado con hacer el del mundo un lugar sin luz. Sin duda alguna, estos dos son los mayores atractivos del film.


    En lo que al resto se refiere, "Legend" tal vez peque ligeramente de insípida. El guión no está ni por asomo a la altura de su puesta en escena, o de las intenciones de un reparto que cumple de forma más que correcta con su cometido -al igual que la banda sonora compuesta por Jerry Goldsmith (de lo más recomendable)-, cometiendo la equivocación de que una historia infantil debe tratar al público de la misma forma. Y es aquí donde falla "Legend", dando por sentado que no se puede desarrollar una historia para adultos a pesar de que ésta cuente con personajes tremendamente malvados y héroes apuestos y valientes como ellos solos. Por ello extraña el acierto -parece que casi accidental- de secuencias como aquella en la que Jack consigue engañar a una criatura caníbal del pantano gracias a su astucia y del uso que hace de la vanidad ajena, o del excelente momento en que Oscuridad tienta a Lili con hermosísimas joyas y demás riquezas si accede a quedarse con él.


    Afortunadamente, la aventura está muy bien recogida, por lo que "Legend" consigue entretener y divertir a partes iguales (la fascinación por su preciosista puesta en escena es otro añadido a tener en cuenta y que juega a su favor). Pero, por desgracia, el fallo del largometraje es un fallo de libreto, donde ni las situaciones ni los diálogos cuentan con la profundidad y dinamismo que hubiera sido deseable para, en vez de hablar de un film de aventuras muy bien hecho, ahora estuviéramos hablando de una de las mejores películas de este género de la década de los ochenta. No obstante, y a pesar de ello, "Legend" no deja de ser una película de lo más aconsejable.



  • MR. HYDE DICE:

  • "Legend" es un cuento de hadas, tal cuál. Posiblemente, de las películas que más al pie de la letra se toman eso de hacer una peli que sea igual de fantasiosa y con las mismas historias que los cuentos. Aquí no faltan princesas, espíritus del bosque, gnomos, hadas, duendes y demás monstruos de la literatura más infantil. Además, la forma en que está hecha, hace que acabes respirando el olor a elfo hasta por las esquinas -lo que no digo que sea un defecto, ojo-, porque flipa con cómo lo han recreado todo. Lo que pasa, y aquí viene el pero, es que, por muy bien hecha que esté, la historia es demasiado... simple, demasiado infantil. Como si hubieran tenido perezca (o miedo, vete tú a saber) de arriesgarse un poco y contar una historia algo más madura y más seria, algo así como lo que sí hizo a las mil maravillas Guillermo del Toro con "El laberinto del fauno". Pero tampoco nos adelantemos demasiado, y hagamos como Jack el Destripador y vayamos por partes.


    Lo que se refiere a la peli, "Legend" está hecha de coña. Os aseguro que es alucinante la forma tan "real" que han tenido que hacerla. Sobretodo la parte del principio, cuando aparece la princesa y los unicornios, parece que de golpe te han metido en un cuento de esos rollo medieval lleno de magia. Vale que puede parecer un poco demasiado empalagoso, con tanta flor, tanto bosque y tanta felicidad por el simple hecho de haber visto un amanecer. Pero la ambientación está lograda de principio a fin. Y, por supuesto, del maquillaje, ya ni os cuento. A quien se diga que Tim Curry es el actor que está debajo de esa máscara haciendo de demonio más malo que la tos no se lo creería. Y tres cuartos de lo mismo para los que hacen de gnomos y demás, como la criatura esa rara del pantano que casi se zampa a Tom Cruise.


    Esa es otra cosa divertida, ver a Tom Cruise al principio de su carrera, cuando hacía sus pinitos como actor. Ahora, lo curioso del tema es que tiene la misma cara hace treinta años que ahora y, si no, esperad a ver la peli. Las actuaciones no es que se maten, porque en una peli como "Legend" es jodido no sobreactuar un poco (sobretodo Curry haciendo de Oscuridad), pero bueno, también no se le exige demasiado, porque lo importante es dejarse llevar por la historia. En cuanto a ésta, lo que nos cuenta "Legend" es el típico cuento del bien contra el mal. Aquí, el mal está representado por una especie de sátiro demoníaco que quiere hacer eterna la noche, y el bien por parte de una especie de habitante del bosque mezclado con Peter Pan al que interpreta el amigo Tomasete, y de un porrón de seres mágicos y mitológicos que lo que quieren es hacer que reine la paz, el amor y bla bla bla.


    Como veis, el argumento no es que se mate, porque es tal cuál sacado de un cuento de esos de fantasía de cuando éramos críos. Lo que sí llama la atención de "Legend" es, como os digo, cómo la han hecho porque el ambiente es impresionante. Lo malo, puestos a criticar ya un poco, es que como la mayoría de la acción pasa en la fortaleza del demonio ese que lo quiere todo lleno de los malos y las tinieblas y todo eso, pues la peli tiene un trozo larguito en el que todo es demasiado oscuro, de eso que como la estés viendo en una habitación con un poco de luz, no ves ni tres en un burro de la película. Por lo demás, impresionante tanto los decorados como el maquillaje. Ya os digo que momentos como ese en el que Tom Cruise se adentra en la fortaleza de Oscuridad o como cuando deben escapar de unos carceleros (las mazmorras son lo más parecido a una recreación del infierno) y hacer lo posible porque el sol reflecte en una especie de platos son espectaculares. Lástima que el enfrentamiento de Cruise con el malo de turno no sea tan espectacular como el resto porque, para variar, hasta las escenas de acción son un pelín infantiles.


    En fin, que como peli en plan medio infantil y de aventuras, "Legend" está chulísima. Ahora, ya os digo que se echa de menos un poco de violencia. Vale, dicho así parezco un amante de la sangre, pero es que es todo tan puro e inocente que casi peca de tontaina. Muy bien hecha, con una historia muy bonita, pero a la que podrían haberle echado un par de pelotas y hacerlo a lo bestia, es decir, los malos muchísimo más malos y despiadados, y las batallas (hay pocas peleas, pero las que hay son bastante largas) menos "bailadas". Pero vamos, pecata minuta ya que, al fin de cuentas, no pretende ser más que eso, un cuento hecho película.




    lunes, 19 de marzo de 2012

    CINE CLÁSICO: "LOVE STORY"

    TÍTULO: LOVE STORY

    DIRECTOR: ARTHUR HILLER

    REPARTO: RYAN O'NEAL, ALI MACGRAW, RAY MILLAND, KATHERINE BALFOUR, JOHN MARLEY

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 1970

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Hay películas que se convierten en auténticos fenómenos desde el momento de su estreno. Ahora bien, que esta fama descomunal se deba exclusivamente a la calidad de las obras y no a modas pasajeras o a factores influyentes de otro tipo, es algo de lo más subjetivo. Ya hemos comentado en anteriores críticas (en especial de aquellas películas que se estrenaron a finales de la década de los años sesenta y mediados de los setenta), que la situación socio-política del momento -en especial en los Estados Unidos- ha sido la responsable de convertir largometrajes como "El graduado - The graduate, 1969" en los films de culto que son hoy en día. En lo que concierne al título que hoy nos ocupa, "Love story", no se trata tan solo de la salvación de Paramout Studios de la quiebra, sino del estreno, en el momento oportuno, de una historia de amor original de que encandiló al público por la sencillez de sus protagonistas, y por la presentación de situaciones normales y problemas reales que podía tener cualquier pareja. Si a ello le añadimos la inspiradísima banda sonora de Francis Lai, el resultado no pudo ser más acertado.


    Oliver Barrett IV (O'Neal) es un joven bien posicionado que estudia derecho en la Universidad de Harvard. Allí, conoce a una impulsiva joven llamada Jenny (MacGraw), con la que muy pronto congenia, y de la que se acaba enamorando. Juntos, ambos comienzan a hacer sus planes de futuro, en los que Oliver se licencia y comienza a trabajar como letrado, mientras que Jenny xx. Sin embargo, esta relación no será del todo bien vista por los padres de Oliver, el banquero Oliver Barrett III y su mujer (Milland y Balfour, respectivamente), que consideran que su hijo, futuro heredero de una gran fortuna aspira a algo más que a contraer matrimonio con la hija de un emigrante italiano. A estos inconvenientes, que provocan que se agrande la ya existente distancia emocional entre Oliver y sus progenitores, habrá que añadir una serie de imprevistos que pondrán en jaque la relación de ambos jóvenes.


    "Love story", desde el momento de su estreno, ha sido considerada algo más que una simple película romántica. Ha sido tratada como la historia romántica por antonomasia, al tener el gran acierto de querer presentar a dos personajes normales y corrientes que deben hacer frente, cada uno a un nivel, a una serie de inconvenientes con tal de poder seguir juntos, manifestándose su amor mutuo. Sin duda, el libreto escrito por Erich Segal supo cómo combinar el día a día de una sociedad que necesitaba profesarse ese amor de una forma más "pura" (recordemos que se trata de los años posteriores a la promulgación del amor libre del movimiento hippie), a lo que hay que añadir la estupenda recreación por parte de sus protagonistas principales. En efecto, la pareja protagonista carga con una eficiencia deslumbrante con el peso de la película sobre sus espaldas, a pesar de que actores más veteranos como Ray Milland aporten su granito de arena a través de sus ajustadas interpretaciones.


    Por otra parte, la realización de Arthur Hiller resulta tan efectiva como atípica. Efectiva porque la cámara actúa como catalizador directo de las emociones de la pareja, estando siempre presente tanto cuando cuando existe algún momento de asueto como cuando deben hacer frente a las adversidades. Así pues, el espectador tiene la sensación de estar metido de lleno en la historia de amor tan apasionada que le están contando. Y atípica porque no suele ser frecuente, en primer lugar, que un drama romántico tenga un final como el que tiene "Love story" y, en segundo lugar, porque tampoco suele ser muy corriente que éste se desvele en los primeros cinco minutos de metraje (famosísimo ese plano de Ryan O'Neal sentado en las gradas de la pista de patinaje de un Central Park completamente nevado y desierto, reflexionando sobre lo que le acaba de pasar, y recordando los momentos vividos en ese mismo sitio).


    En resumen, "Love story" es un film indiscutiblemente romántico que, a pesar de contar con una serie de situaciones que, con el paso de tiempo, pueden parecer un tanto pasadas de moda y exageradas, pone de relieve la voluntad inquebrantable de dos personas por seguir amándose pase lo que pase. Y, que un humilde servidor sepa, eso es atemporal.



  • MR. HYDE DICE:

  • No sé si "Love story" es o no la película más romántica que se ha hecho hasta hoy pero, si no, creo que poco le falta. Eso sí, al verla hay que tener en cuenta que tiene más de cuarenta años, lo que quiere decir que ha llovido lo suyo desde que dejó a medio mundo llorando a moco tendido. ¿Por qué digo esto? Pues porque si ahora volvemos a ver "Love story", la impresión que tendremos es que es una peli que huele a naftalina más que el liguero de la abuela y que, por mucho que se quieran los protagonistas de la peli, pues que la historia tiene un tufillo a pasado de mil demonios (y no sólo por los pantalones acampanados de los protagonistas y jerséis de cuello alto). Pero claro, el que os dice su opinión de "Love story" es un tío que no suele enternecerse demasiado con las pelis románticas, así que procuraré ser lo más neutro posible -para variar un poco- para contaros lo bueno que tiene la peli (sí, lo tiene), y por qué creo que es uno de los referentes básicos de la historia del cine cuando se habla de pelis paste... digoooo, de películas románticas.


    En primer lugar, para mí, "Love story" es, y siempre será, la música de Francis Lai (el tío creo que se llevó el Oscar, y no me extraña). Ya os digo que ver esta peli sin la música tan famosa y esas notas que suenan a triste a cuatro kilómetros, sería como ver el principio de "Carros de fuego - Chariots of fire, 1981" sin la música de Vangelis, es decir, que no sólo cambiaría para siempre el tono de la peli, sino que dejaría de tener la fama que tiene hoy en día. Y, además de la música, que se sacaran de la manga frases del guión que la gente acabó reproduciendo como si fueran papagallos. Esta pedorrada resulta que dejó moqueando a las féminas de medio mundo, y las hizo salir del cine más abrazadas a su pareja que un político a su cargo. Por supuesto, el resto de la historia no se queda atrás y queda pero que bien clarito que "Love story" toca las teclas necesarias para ser entrañable y que la gente se identifique con la pareja protagonista. Para más ejemplo, aquí están los ingredientes: un chico condicionado por venir de una familia rica que detesta a su padre porque éste quiere que su hijo sea como él, una chica que viene de una familia cálida pero pequeña, un amor imposible que quieren sacar a flote como sea, y una tragedia que les jode el invento. Así, cualquiera.


    Pero bueno, que me voy del asunto. "Love story" sí que funciona como historia de amor, eso es indudable. Además, porque ves que los personajes se quieren de verdad, por muchos traumas que arrastre cada uno de casa. Además, no se andan con demasiados rodeos a la hora de contar la historia, ni con rollos argumentales de los que te acabas preguntando por qué coño los han metido. Aquí, la cosita está clara: contar la historia de amor de dos chavales jóvenes que hacen lo imposible por estar juntos pero que... bueno, que pasa lo que pasa. Así que "Love story" es como si estuviera dividido en cuatro partes. La primera, cuando se conocen y empiezan a tontear; la segunda, cuando deciden casarse y hacer frente a los factores que se ponen en su contra (sobretodo por parte de los estirados padres de él); la tercera, cuando empiezan la convivencia, con sus más y sus menos; y la cuarta, cuando ocurre el dramático suceso que los hace desesperar y sufrir más que a un bobo). En cada parte, por mucho almíbar que haya de por medio, hay que reconocer que cada "capítulo" está pensado para que la peña que la vea no pueda están en la onda de la pareja, y que se conmueva por todo lo que les pasa.


    Otra cosa que funciona de fábula es la elección de los actores. Ali MacGraw porque está guapísima como la atípica jovencita que se enamora como una colegiala (la tipa le pone al payo los puntos sobre las íes de una forma contra la que él no tiene más remedio que acabar cediendo) y Ryan O'Neal porque sabe hacer de chico desesperado e inconformista más que otra cosa -ya que el tío de guapo no tiene nada de nada-. Los dos están de coña y convencen tanto ella (cuando se muestra incondicional de él, incluso cuando está ingresada en el hospital) como él (con esa rabia contenida del principio cuando les presenta a la chica a sus padres en ese pedazo de mansión, como cuando se enfrenta a su padre en la entrada del hospital).


    En fin, que sí, que "Love story" es una de las películas más románticas que se hayan hecho y que, al menos, los amantes de este tipo de cine debería ver alguna vez en su vida. Yo la he visto una vez -que me parece más que suficiente-, pero me sigo quedando con la música. Ahora, eso sí, ya os digo que como peli de amor debe funcionar de maravilla, porque la vi con mi chica, a la que no le gustan las pelis antiguas (más viejo de los años ochenta, eso ya es arcaico), y mejor ni os cuento cómo iban los Kleenex al final. En fin, pues eso, que sepáis que "amar significa no tener que decir nunca lo siento".




    domingo, 18 de marzo de 2012

    CINE EN CARTEL: "INTOCABLE"

    TÍTULO: INTOCABLE

    DIRECTORES: OLIVIER NAKACHE, ERIC TOLEDANO

    REPARTO: OMAR SY, FRANZÇOIS CLUZET, ANNE LE NY, AUDREY FLEUROT, CLOTILDE MOLLET

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • El año pasado, parece haber sido uno de los más productivos desde el punto de vista cinematográfico. Si bien, propuestas como las escarizadas “The artist – The artist, 2011” o “La invención de Hugo – Hugo, 2011” se perfilaban como auténticos homenajes al séptimo arte, es ahora otra producción francesa, “Intocable”, la que representa ya no sólo un soplo de aire fresco entre tanta mediocridad estrenada en cines, sino también una auténtica lección de lo que debe ser una gran película. Avalada por el merecidísimo éxito tan arrollador que ha tenido en su mercado nacional, “Intocable” ha conseguido encandilar al espectador de la práctica totalidad de países en los que se ha estrenado, haciendo que el optimismo de su historia y el talento a raudales que se desprende de su guión, puesta en escena y actuaciones principales sean responsables directos de semejante triunfo.


    Driss (Sy) es un joven francés de origen africano que acaba de salir de la cárcel, y que se presenta a una entrevista de trabajo, esperando ser rechazado para, así, poder vivir de la subvención del paro. El puesto para el que se presenta es como cuidador de un adinerado tetraplégico llamado Philippe (Cluzet) que le reta a que demuestre si es capaz de cumplir con su cometido: encargarse de su aseo personal, de darle de comer, pasearle, y encargarse de su asistencia personal. Driss, motivado por la suculenta remuneración que supone hacer esa prueba acepta la oferta. Desde ese momento, entre los dos se desarrollará una relación de amistad y camaradería que los irá transformando, haciendo que ambos redescubran la alegría de vivir.


    “Intocable” es una obra en la que todas las piezas encajan a la perfección. Empezando por la agilísima y fresca puesta en escena del dúo de directores galos Toledano y Nakache, quienes apuestan por una escenografía sin complicaciones de elaborados movimientos de cámara ni grandilocuentes planos (posiblemente, la única complicación más técnica lo hayan supuesto breves secuencias como la persecución en coche con las que arranca el film, o aquella otra del vuelo en parapente). Sin embargo, la cámara es capaz de situarse el lugar idóneo para que el espectador perciba toda la fuerza de la historia, sin dar la sensación de que pueda entorpecer la acción. Asimismo, el guión es una verdadera maravilla. El libreto escrito por los mismos directores -basándose enun hecho real- es el complemento perfecto a la puesta en escena ya que, tanto uno como otra, logran evitar caer en el sentimentalismo barato y lacrimógeno, y alejarse de cualquier intento de querer dar pena a costa de los personajes. Más bien al contrario, puesto que tanto Sy como Cluzet abordan sus respectivos papeles con una serenidad y entereza que nada tiene que ver con los de otros largometrajes mucho más preocupados en arrancar la lágrima fácil del espectador que no en contar una historia con un nivel de calidad como el de “Intocable”.


    Es, precisamente, ese regusto dulce el que le queda al público en la memoria ya que, en vez de optar por el camino más fácil y previsible para la historia, “Intocable” acaba siendo un film que aboga por la esperanza, la vida y la alegría con tanta fuerza que casi cuesta no darle un merecido aplauso cuando se encienden las luces al ritmo de los créditos finales. De este modo, “Intocable” es graciosa sin ser chistosa, dura sin resultar dramática, amable sin recurrir a los clichés del chiste fácil (como hubiera pasado en caso de estar protagonizada por alguno de los “actores” que tanto le gustan a mi querido amigo Hyde: Jack Black, Owen Wilson, Adam Sanlder, etc.), y conmovedora sin necesitar ni una martilleante banda sonora ni un final repleto de tragedia y lágrimas. A todo ello hay que añadir la extraordinaria química que mantienen durante todo el metraje el dúo protagonista, haciendo que sea una delicia asistir a esa especie de renacimiento que ambos experimentan.


    En resumidas cuentas, “Intocable” es mucho más que una película recomendable. Es una obra estupenda, divertida, emocionante, entretenidísima y con una historia que reconcilia a cualquier espectador con el buen cine. Casi de obligada visión. Recomendable al cien por cien.



  • MR. HYDE DICE:

  • Lo he dicho mil veces antes y lo seguiré diciendo otras mil más. Estos gabachos ponerse todo lo tontolpijo que quieran con lo de volcarnos los camiones de fruta y de sacar a nuestros deportistas en los guiñoles. Pero, cuando se trata de hacer cine, nos dan sopa con ondas. ¡Qué peliculones hacen los jodíos! Si ya había sido una gozada ver “The artist”, ahora, “Intocable” ya es la confirmación de que no es que tengamos que aprender algo de ellos a la hora de hacer cine, sino que lo que tenemos que aprender es a hacer películas, así en general. Porque al cine español le quitan las películas de la Guerra Civil y las tetas de la tía buena de turno y no se salvan de la quema más que tres o cuatro pelis. Y luego, los cuatro capullos de turno se quieren tirar el pedo mental de rigor diciendo que el cine patrio no está en crisis, que tenemos una industria muy sana y bla bla bla. Mis cojones. Cualquiera de estos cagamandurrias debería ver “Intocable”, a ver si se da cuenta de que ella sola es mil veces mejor que cualquiera de las patatas que han estado nominada este año a los Goya. Pero bueno, que la vena de cabreo se me va de cuenta y no entramos en materia.


    “Intocable” es una película perfecta. Así de fácil. Lo tiene todo para convertirse, con toda la razón, en el súper éxito que ha sido en el país vecino (no sé si para ser la más taquillera de su historia, que igual eso ya es un pelín exagerado). Después de verla, no sé por qué, me recordaba al caso de “La vida es bella – La vita é bella, 1998”, no porque tenga nada que ver en su argumento, sino porque siendo una historia dramática, te partes el culo de la risa durante la mitad de la película. “Intocable” es un drama, eso está claro, pero también es una comedia cojonuda y, hasta cierto punto, una historia de amor espectacular (no penséis en “historia de amor” tipo Romeo y Julieta, que los tiros no van por ahí) y, sobretodo, esperanzadora a más no poder. De todas formas, sé que decir así en general que “Intocable” es una gozada puede parecer muy difuso, así que concretaremos más.


    Para empezar, los actores principales se salen por la puerta grande. ¡Qué papelón hacen los dos! De entrada, el que hace de cuidador se merecería el Oscar como poco (el tío se ha llevado el César, que ya es algo), porque se le ve espontáneo y genuino, sin fingir para nada ninguna de las reacciones que tiene, ni las salidas de tono que hacen que te rías con ganas durante toda la película (empezando por los líos que se arma con los potingues que le tiene que poner al pobre hombre, y siguiendo por lo poco que sabe de arte moderno o de ópera –cojonudo cuando se parte la caja al ver que sale uno vestido de árbol en una ópera y que canta en alemán-). El que hace de tetraplégico –que, por cierto, se parece un huevo a Dustin Hoffman-, acierta de pleno al no querer dárselas de pobrecito minusválido que va en plan cabrón, sino que el tío, aunque esté en una silla de ruedas, demuestra que se puede tener una personalidad con un par sin tener que depender de hacer carantoñas ni cosas de esas (impagable el momento en que confiesa que le pone burraco que le acaricien las orejas).


    Después, la historia es una pasada. Ver cómo dos personas, jodidas hasta la médula (nunca mejor dicho) y diferentes a más no poder se complementan de esa forma es flipante. Empezando por cómo el cuidador le contagia al enfermo esa alegría por vivir que parecía haber perdido (las escenas son muchísimas: cuando le tunea la silla de ruedas poniéndole más potencia, cuando se pone a pintar para sacarse una pasta con los amigos snobs del tetraplégico, cuando le hace una fiesta de cumpleaños como Dios manda...), y siguiendo por cómo el tetraplégico le demuestra al otro que existen las segundas oportunidades, y que se puede ser una persona de bien en la vida (las conversaciones que tiene con él cada vez que salen por la noche a pasear). Además, la historia es esperanzadora a más no poder, dejándose de las chorradas de otras películas, en las que hacen parecer que un enfermo como éste está mejor muerto que vivo (y sí, estoy hablando de esa castaña que es “Mar adentro, 2004”).


    En fin, que tampoco quiero destriparos la peli porque “Intocable” merece la pena ser vista y disfrutada casi sin saber nada de ella. Como película, no tiene nada de especial que haga que luzca más en pantalla grande (no tiene ni efectos especiales, ni un dolby sourround de esos como se diga que te cagas), pero os aseguro que es una película que merece ser disfrutada en el cine, rodeado de gente, y dejándose llevar por lo bonita que es la historia, y lo emocionado que te deja al final. Una pasada. De 10.




    sábado, 17 de marzo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "DÉJAME ENTRAR"

    TÍTULO: DÉJAME ENTRAR

    DIRECTOR: THOMAS ALFREDSON

    REPARTO: KARE HEDEBRANT, LINA LEANDERSSON, PER RAGNAR, HENRIK DAHL, KARIN BERGQUIST, IKA NORD

    DURACIÓN: 114 min.

    AÑO: 2008

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Es una delicia dejarse sorprender, de vez en cuando, por un film menor que, sin ser ninguna maravilla, ni revolucionar el género al que pertenece, consigue descubrirte nuevas y originales historias, e ir más allá en su intención de ser una mera excusa para desarrollar un tipo de argumento que ya ha sido tratado con mucha frecuencia. En el caso del film "Déjame entrar" es gracias a la estupenda puesta en escena del director sueco Thomas Alfredson que el público puede disfrutar de una hermosísima historia de amistad entre dos niños, condicionada por factores pertenecientes tanto a la realidad cotidiana (la separación de unos padres -o inexistencia de progenitores-, la violencia escolar...) como a la ficción (la existencia de vampiros), los cuáles consiguen combinarse a la perfección en un film tremendamente sólido y diferente.


    Oskar (Hedebrant) es un niño de doce años que vive en un pequeño pueblo sueco. Allí, sufre el acoso de una serie de abusones de su escuela lo que, junto con la separación de sus padres, lo ha convertido en una persona reservada y tímida. Una noche, al apartamento contiguo en el que Oskar vive con su madre, se muda una extraña pareja, formada por una persona de edad avanzada, y una niña pequeña llamada Eli (Leandersson). Eli no tarda en hacerse amiga de Oskar quien, gracias a su falta de prejuicios consigue ganarse su confianza. Paralelamente a la llegada de Eli a pueblo, empiezan a sucederse una serie de asesinatos de lugareños, a los que se les extrae misteriosamente la sangre. Será entonces cuando Oskar, extrañado por el peculiar comportamiento de su nueva amiga, descubra que Eli, en realidad, es una vampiro, hecho que pondrá a prueba su curiosa amistad.


    "Déjame entrar" está repleta de pequeños detalles que hacen de esta pequeña producción nórdica un largometraje tan original. No solo por la evidente falta de interés en mostrar a los no-muertos en acción -los ataques de Eli son tan rápidos y contundente que el público a penas tiene tiempo de darse cuenta de lo que está sucediendo... casi lo mismo que sucede con las víctimas-, sino por la manera de capturar las consecuencias de encontrar un personaje tan peculiar en la vida ordinaria del resto de personajes (atención al instante en que Eli, tras averiguar en qué habitación del hospital se encuentra el hombre que cuidaba de ella, trepa por la fachada del hospital hasta llegar a su cuarto; o ese otro momento en que una víctima que sobrevive al ataque de Eli, decide poner fin a su tormento antes de convertirse en vampiro, pidiendo a un enfermero que abra la cortina de su habitación y deje entrar la luz del día).


    Asimismo, sucede lo mismo en aquellas otras secuencias que se encargan de relatar los problemas de Oskar con los "matones" de su escuela. Así pues, si ya llama la atención la reacción de Oskar ante la provocación de uno de estos abusones (espectacular la conversación previa entre Oskar y Eli en la que ésta le aconseja que se defienda con las mismas armas), no resulta menos impresionante lo que sucede cuando éstos deciden vengarse de Oskar, ahogándolo en la piscina de la escuela. Esta secuencia resulta mucho más impactante por lo que no se ve que por lo que sí (presten especial atención al plano fijo de Oskar najo el agua mientras "algo" sucede en el exterior de la piscina).


    En resumidas cuentas, "Déjame entrar" es muchísimo más que un film de vampiros. Es un cuento de amistad bellísimo entre dos niños, que demuestran ser lo suficientemente adultos para dejar a un lado sus diferencias y completarse el uno al otro a través de una relación de comprensión y aceptación de lo más hermosa. Si, a ello, se le une la intriga propio de los relatos de terror acerca de no-muertos, y sus consecuentes investigaciones policiales (no hemos dicho nada del episodio que tiene lugar en el apartamento de Eli cuando un amigo de las víctimas de la pequeña vampiro le sigue la pista hasta allí), el resultado no puede ser más satisfactorio.



  • MR. HYDE DICE:

  • Ya echaba yo de menos una historia de vampiros que quisiera ser diferente, y que estuviera hecha como Dios manda. Nada de las mierdas esas descaradas de "Crepúsculo" ni de vampiros en edad del pavo y repletos de feromonas. Eso no solo es un insulto hacia el género de terror sino una demostración clara de que, o viene Coppola a hacer una película de vampiros como toca, o necesitamos más ideas originales como la de "Déjame entrar" para que las historias de chupasangres dejen de ser algo ridículo y consigan emocionar. Eso sí, cuando hablamos de "Déjame entrar", lo hacemos de la versión sueca, no de la versión americana que sacaron hace poco y que no he visto (ni ganas, teniendo en cuenta que la original es lo suficientemente buena como para sobrar).


    "Déjame entrar", aunque sea una historia de vampiros, no tiene nada que ver con las películas de terror en las que un no muerto se transforma en bicho y se va cargando a la peña hasta que un abuelo con acento raro le mete una estaca en to'l pecho. En esta peli no hay nada de eso. Sí que hay un vampiro -bueno, en realidad es "una"-, pero la cosa acaba siendo más un cuento de amistad entre dos críos muy diferentes que consigue superar cosas más serias como la violencia adolescente, la falta de atención paternal, y el hecho de sentirse diferente, independientemente de que uno esté vivo o que necesite pegarse sus buenos atracones de glóbulos rojos. Esto es, precisamente, lo que hace de "Déjame entrar" una peli tan chula.


    La película empieza teniendo un tono de misterio bastante importante, con ese chavalín rubio desahogándose con una navaja y un árbol (luego te cuentan por qué), y con esos vecinos tan raros que van a vivir a un bloque de fincas de esos que parecen piezas de dominó y que son todos iguales, en una ciudad sueca de las que la inmensa mayoría del tiempo, aparte de un frío de huevos, es siempre de noche. La intriga sigue cuando ves a uno hacer cosas más propias de un asesino en serie que de una persona normal pero, cuando empiezas a pensar que se trata de la enésima versión de un loco al que tiene que atrapar un policía, resulta que aparece una niña con carita así en plan inocentona, y que entabla con el niño rubio una amistad preciosa, libre de todas las cosas que podríamos decir que son más malas de cuando las personas crecen y se van haciendo adultas. En crío rubio, ve todo lo que pasa a su alrededor de una forma bien distinta a como lo haría un adulto, dejando que su amistad con la nueva vecina sea algo más puro, encontrando uno en otro un apoyo del que carecen al no tener nadie a quienes les importan de verdad.


    Pero, por suerte, la historia no se limita a dejarlo ahí, viendo como un niño con cara de no haber roto un plato en su vida se pasea con una vampiro de diez años. ¡Qué va! Ahí está lo bueno, que cuando ya te queda claro quién es cada uno, empieza lo que hace de "Déjame entrar" una peli tan original. En primer lugar, que ese tono de historia de misterio con el que empieza todo, vuelve otra vez para centrarse en la investigación de los asesinatos de personas que aparecen desangradas, y que apunta a la cría como posible responsable y, después, todo lo relacionado con los problemas de acoso infantil que tiene que sufrir el chavalín rubio por culpa de los cuatro matones de turno de su colegio. Tanto en una cosa como otra, ya os digo que la peli tiene momentos que te hacen no quitar los ojos de la pantalla, y no porque den miedo (que no lo dan), sino por la tensión de cada uno: atención a la entrada de uno de los amigos de una víctima en el piso en el que está durmiendo durante el día la niña-vampiro y, por otro lado, lo que pasa cuando, después de darle el crío rubio un guantazo a uno de los abusones, éstos se la quieren devolver jugándole una mala pasada en la piscina olímpica. Ya os digo que son momentos que te dejan clavado a base de bien.


    Por lo demás, insistir en que veáis "Déjame entrar" porque no tiene nada que ver con las historias de vampiros que habéis visto antes. Eso es una especie de cuento en el que la amistad entre dos críos es más fuerte que la necesidad de dejar que la violencia (por parte de él) y la necesidad de matar para alimentarse (por parte de ella) los destruya sino que, por el contrario, los ayuda a sobrevivir mutuamente, y a hacerse bien. Ah, y atención al final, que no e lo esperas para nada pero, al menos a mí, me pareció muy bonito.




    viernes, 16 de marzo de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "ANONYMOUS"

    TÍTULO: ANONYMOUS

    DIRECTOR: ROLAND EMMERICH

    REPARTO: RHYS IFANS, VANESA REDGRAVE, JOELY RICHARDSON, DAVID THELWIS, RAFE SPALL, DEREK JACOBI, JAMIE CAMPBELL BOWER, SEBASTIAN ARMESTO

    DURACIÓN: 130 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Para comprender mejor el enfoque desarrollado en “Anonymous”, es necesario hacer una pequeña aclaración previa. Existe una agrupación llamada los “Anti-Stratfordianos” cuyos miembros defienden la teoría de que William Shakespeare, en realidad, no escribió ninguna de las obras que se le atribuyen, sino que la autoría correspondería a un noble de la época quien, condicionado por su posición social y política, se sirvió de Shakespeare para lograr que se representaran sus obras. Los argumentos que defienden (y que se exponen durante los primeros cinco minutos de “Anonymous”) son que Shakespeare procedía de una familia de campesinos sin recursos, y que prácticamente, nadie de su entorno social sabía, a duras penas, leer y escribir, así como que no se conserva ningún manuscrito de su puño y letra sobre alguna de sus obras. Así pues, partiendo de este enfoque, el director alemán Roland Emmerich, mucho más conocido por sus films de ciencia ficción de dudosa calidad (“Godzilla – Godzilla, 1998”, “El día de mañana – The day after tomorrow, 2004” o “2012 – 2012, 2010”) que por sus otros largometrajes más serios (“El patriota – The patriot, 2000”), ha llevado a la pantalla el supuesto origen de algunas de las obras literarias más importantes de la historia en lengua inglesa, a través de una fastuosa recreación de la Inglaterra de mediados del siglo XVI y principios del XVII.


    Nueva York, en la actualidad. El autor de una obra de teatro (Jacobi) comienza la función explicando que, en realidad, Shakespeare fue un fraude, ya que no escribió ni una sola de las palabras de las obras que se le atribuyen. Inmediatamente, la acción se traslada principios del siglo XVII, describiéndose, por una parte, la estrecha relación entre el conde de Oxford (Ifans en la madurez y Campbell Bower en su juventud) con la reina Isabel I (Redgrave en la madurez, y Richardson en su juventud) y, por otra parte, las maquinaciones de Sir William Cecil (Thewlis) para conseguir, junto a su hijo Robert (Hogg) que el destino del país sea guiado según su propio criterio. En medio de este panorama, el conde de Oxford se servirá del escritor Ben Johnson (Armesto) para poder representar sus obras aunque, en el último instante, es William Shakespeare (Spall), un borrachín y mujeriego, quien se presta a semejante engaño.


    “Anonymous” es un film que, irremediablemente, pone el dedo en la llaga. Con independencia de la facilidad –más visual que narrativa- de recrear un fragmento de la historia de Inglaterra repleta de conspiraciones, negociaciones, traiciones y mentiras, “Anonymous” se atreve a especular sobre la posibilidad de que, tal y como defiende el grupo de los “Anti-Stratfordianos” al que nos referíamos en la introducción, William Shakespeare no escribiera ninguna de las obras que firmó en su día. Sin embargo, no contento con ello, Emmerich presenta a Shakespeare poco menos que como un bufón pendenciero y vicioso, capaz de chantajear y matar a cualquiera que se interponga en su camino a la fama y a la buena vida. Ahora bien, ni tanto ni tan calvo. “Anonymous” es una película que funcionaría igual de bien (puede que, incluso, más) sin necesidad de ofrecer una visión tan desastrosa del dramaturgo inglés. Prueba de ello es que, cuando la acción se centra más en el conde de Oxford y sus allegados, o en William Cecil y sus maquinaciones, el público se siente muchísimo más atraído por la acción planteada que no cuando ésta se decanta por la parte que afecta la representación de las obras y la farsa del supuesto escritor. Así pues, momentos como los repetidos flashbacks, en los que se muestra tanto la relación existente entre Isabel I y un joven conde de Oxford, o la preparación, ya desde entonces, de Sir William Cecil para dejar lo más atada a sus intereses los destinos de la nación, consiguen reforzar el tono sombrío y misterioso del relato, lo que constituye uno de los aspectos más positivos del film


    Asimismo, a pesar del enrevesado guión, “Anonymous” también logra que el público quede atrapado en la misma red de intrigas que se confecciona en torno a la sucesión al trono de Isabel I, desde la tergiversación de los hechos por parte de Robert Cecil (atención al instante en que le informan de que está a punto de representarse “Ricardo III” en la que el protagonista es un jorobado, como él) hasta la culminación de todas las conspiraciones (inigualable la desolación del conde de Oxford en el patio del palacio real, llorando bajo la lluvia y rodeado de soldados muertos). Es aquí donde cabe otorgarle el mérito de semejante atractivo a Emmerich quien, afortunadamente, deja de lado el cine de catástrofes para abordar de una forma seria y madura una época histórica de lo más controvertida, a través de una puesta en escena fascinante (los travelling aéreos sobre Londres, la iluminación de las secuencias de interiores que recuerda al “Barry Lyndon – Barry Lyndon, 1975” de Kubrick, el dinamismo de las conversaciones más importantes del largometraje, donde la cámara se mueve casi como si fuera una espía improvisada de los hechos…) y de unos diálogos brillantes (las escenas entre Ben Johnson y el conde de Oxford son sensacionales –ver el asombro del primero cuando el conde empieza a pasarle las obras que ha escrito para que sea representadas-, al igual que aquellas que tienen lugar ente el mismo conde y Sir Robert Cecil).


    Del mismo modo, cabría otorgarle parte del mérito a unos intérpretes fabulosos, que no sólo consiguen hacer creíbles sus respectivos personajes, sino que les dan una vitalidad pocas veces vista en pantalla: Rhys Ifans mostrando su orgullo contenido como conde Oxford (atención al momento en que suplica a la reina Isabel I por la vida de su hijo), el tono sibilino y venenoso tanto de David Thewlis como Sir William Cecil (al igual que el de Edgard Hogg como su malvado hijo), el porte de Vanesa Redgrave y Joely Richardson como la monarca en su madurez y juventud, respectivamente, etc. El conjunto de todos estos elementos hacen de “Anonymous” un film muy recomendable, y uno de los más interesantes estrenos en videoclub de esta semana. Aparte, quien se decante por una teoría u otra en lo que concierne a la autoría de obras como “Enrique V” o “Romeo y Julieta” es algo que no concierne al resultado del largometraje como tal.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Joer, qué chungo criticar una película como “Anonymous”! La peli, como tal, está muy chula, muy bien hecha e interesante a tope, a pesar de que te hagas la picha un lío con tanto nombre y conde bambando por ahí. Vamos, que como película épica está de lo más lograda. Ahora, que luego estés de acuerdo con el tema que trata, eso ya es harina de otro costal. Porque lo más fácil es que, si eres inglés, tanto lo que te cuenta “Anonymous” como la forma en que representan a Shakespeare (putero, borracho, analfabeto y más tonto que un higo), puedes acabar bastante cabreado. Supongo que, en comparación, es como si hicieran una súper producción en la que sacaran a un Cervantes gilipollas perdido, y más preocupado por darle gusto al rabo que no por escribir El Quijote. Pero bueno, según parece, hay una organización, o tendencia cultural o lo que coño sea eso que defiende la tesis de que el amigo William no escribió ni una sola palabra de sus obras. Yo no tengo ni chufla de si esto es verdad o se lo ha inventado algún iluminado de estos que suele pulular por ahí. De todas formas, de lo que toca hablar aquí es de “Anonymous” como película que, independientemente de su tema, está muy chula.


    Antes de deciros por qué me ha gustado, prefiero empezar metiendo un poco de caña, y diciéndoos qué es lo que podían haberse currado un poco más. Para empezar, aunque la introducción esa en plan obra de teatro ya te advierte de que la cosa va de los que piensan que Shakespeare era un timo de tío, dan por hecho que ya sabes de historia, y que te conoces de memoria la situación de Inglaterra en el año 1600, y de quiénes querían conspirar contra quienes y de qué forma. No sé si será vuestro caso, pero yo me acuerdo de la historia de España, y a duras penas, como para saberme de memoria la de esos lerdos de los Tudor. Pero eso no es lo único. Al hecho de que te tengas que saber de qué iba la cosa política de aquel entonces (por suerte a los españoles nos describen como “el enemigo”, aunque sin humillarnos para nada, cosa que ya se agradece), se le une algo aún más chungo: hay un batiburrillo de nombres al que te cuesta casi una hora acostumbrarte para saber quién es quién. Aparte de la reina Isabel I, ves salir a unos y a otros, pero cuando hablan del conde de no sé dónde, o del noble de no sé cómo, no consigues asociarlo con la cara que ya has visto antes. Y claro, teniendo en cuenta que no paran de hablar unos de otros y de hacer alusiones sobre las intenciones del de al lado, pues vas más perdido que un político honrado en la alcaldía de Marbella hasta que te acostumbras.


    Dicho esto, el esto de “Anonymous” –sin tener en cuenta, repito, la falta que se soplan sobre la figura de Shakerspeare- es una película de lo más guapa. En lo que a la ambientación se refiere, está hecha de coña. Los decorados son brutales: tanto en el teatro popular como en los palacios reales y, en general, en todo el Londres de hace cuatrocientos años, han cuidado hasta el más mínimo detalle, casi pareciendo que lo puedas tocar. Y lo mismo vale para el vestuario y el maquillaje, porque la caracterización de los actores como los nombres históricos a los que representan es tremendo. Y de las actuaciones, se puede decir lo mismo. El que hace de conde de xx, lo borda, sobretodo en cada uno de los momentos en que ve cómo la gente alucina con sus obras aunque el mérito se lo está llevando otro (no os perdáis el momento en que felicita a Shakesperare –al que ha encontrado follando con una puta-, porque le han publicado un poema y la cara de mendrugo que pone éste, o como cuando el público del teatro enmudece con el soliloquio de Hamlet), o como cuando se va enterando de ciertos secretos que tienen que ver con su familia. Fijaos bien en las caras que pone el pobre hombre, que no tienen desperdicio. Eso sí, la reina, para pasar solo unos años entre cuando es joven y cuando es más mayor, parece que ha envejecido a lo burro, pero bueno, eso sólo son detalles sin importancia.


    En fin, que si te tomas “Anonymous” como una película en plan distracción, el resultado es estupendo. Pero tienes que tener claro que sólo es una diversión, sin importarte mucho la forma que tienen de sacar a Shakespeare. Si aceptas ese juego, la peli te parecerá de lo más interesante e intrigante, a pesar de que ya podáis conocer el final que tuvo cada uno de esos personajes históricos. Yo, personalmente, os la recomiendo como novedad de alquiler esta semana, ya que es una película de época diferente a las castañas a las que solemos estar acostumbrados, y que te atrapa desde el principio, y durante todas esas intrigas políticas de la corte. Muy bien hecha y muy chula. Aunque luego a cada uno le guste pensar que Shakespeare fue un auténtico genio (o no).




    jueves, 15 de marzo de 2012

    CINE ACTUAL: "EL PIANISTA"

    TÍTULO: EL PIANISTA

    DIRECTOR: ROMAN POLANSKI

    REPARTO: ADRIEN BRODY, EMILIA FOX, FRANK FINLAY, THOMAS KRETSCHMANN, MAUREEN LIPMAN

    DURACIÓN: 148 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: DRAMA BÉLICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • La recreación de la tragedia que supuso para la historia de la humanidad la salvajada nazi, así como sus consecuencias -especialmente sus consecuencias- ha sido llevada a la gran pantalla desde el más variopinto estilo y tipo de películas. Desde aquellas centradas en las aventuras de espionaje entre las tropas de Hitler y los Aliados, hasta aquellos largometrajes que, desprendiéndose de este halo de intriga, se decantan por relatar historias duras y directas, más o menos acarameladas, sobre la tragedia que supuso semejante despropósito. Así pues, en este segundo grupo de obras, podemos encontrar desde las obras más clásicas como "El diario de Ana Frank - The diary of Anne Frank, 1959" hasta propuestas más recientes, como la obra maestra de Steven Spielberg, "La lista de Schidler - Schindler's list, 1993". A este grupo cabría añadir ahora una de los más fascinantes films del realizador Roman Polanski, quien parte de la obra del propio pianista judío Wladyslaw Szpilman, para recrear los años de la Segunda Guerra Mundial en la que éste consiguió esconderse con éxito de las tropas nazis, y cuyo amor y talento para tocar el piano logró salvarle la vida.


    Wladyslaw Szpilman (Brody) es un joven y eminente pianista que vive en Varsovia con su familia. Días antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, al producirse la invasión de Polonia por parte de la tropas nazis, Wlaydslaw se ve obligado a recluirse en el ghetto judío de la capital, participando en trabajos forzados para las tropas invasoras. Cuando los nazis comienzan a trasladar judíos a los campos de concentración, Wladyslaw se ve separado de toda su familia, y obligado a sobrevivir escondiéndose de los nazis, tanto en pisos francos de simpatizantes de los judíos como en edificios derruídos, debiendo mantener esta situación durante el resto del conflicto armado.


    A diferencia de lo que opina mi querido colega Hyde -aunque más que de diferencia, quizás sería más acertado hablar de complemento-, "El pianista" es mucho más que la enésima versión cinematográfica de los desastres causados por la Segunda Guerra Mundial. En "El pianista", Polanski comete el gran acierto de plasmar semejante tragedia de un ciudadano judío de a pie (no estamos hablando de ningún héroe de renombre como suele suceder en otros largometrajes similares), cuyo increíble talento al piano y gran astucia logró salvarle la vida. Así pues, si bien estoy completamente de acuerdo con que resulta de lo más original la aportación musical en la historia, no es menos cierto que la arrebatadora puesta en escena de Polanki, aunque salpicada de detalles ya conocidos (por ejemplo, la secuencia en que un oficinal nazi llama a una serie de trabajadores judíos al azar, los coloca en fila boca abajo en el suelo y los ejecuta de un disparo en la cabeza), destaca tanto por la elegancia de su dinamismo como por lo ejemplar de la planificación. Dicho así, puede resultar algo confuso, por lo que trataremos de concretar a qué nos estamos refiriendo más particularmente.


    En primer lugar, cuando hablamos de la elegancia del dinamismo, nos referimos a que Polanski se las ingenia para retratar las constantes incursiones nazis con una sencillez tremenda. En efecto, el realizador polaco se aleja del sentimentalismo simplón y del endulcoramiento para mostrar la tragedia que supuso ser judío durante aquellos años con lo que alguno podría calificar de excesiva frialdad. Instantes como la destrucción del ghetto judío, la aniquilación de un pequeño foco de resistencia a los nazis, u otros momentos más importantes como la separación de la familia de Wladyslaw cuando éstos son introducidos en el tren que los transportará al campo de concentración son contemplados casi de manera documental de forma que no haya excesivo lugar para las emociones.


    Ahora bien, en segundo lugar mencionábamos lo ejemplar de la planificación. Y es que, a pesar de este aparente distanciamiento, Polanski es capaz de combinar secuencias como la indicada anteriormente, con otras que contrarrestan la aparente falta de emotividad, tal y como sucede con aquella en la que Wladyslaw, tras ver partir a su familia en dicho tren, se pasea por las calles desiertas del ghetto viendo cómo están pobladas de cadáveres tirados por el suelo; o como cuando éste, tras lograr huir de un hospital que es bombardeado por los nazis (la secuencia de la caza a Wladyslaw por los tejados en ruina de una casa también sería un buen ejemplo de esta planificación), llega a una calle en la que, gracias a un espectacular travelling panorámico, el espectador puede apreciar en todo su esplendor en desastre de la contienda, al ver una gran avenida flanqueada de edificios completamente derruidos.


    Afortunadamente, Polanski también se encarga de intriducir pequeños apuntes humorísticos con el fin de poder quitarle un poco de hierro al sufrimiento constante de la historia. Así, aunque se trate de un humor negro, llaman la atención instantes como aquel en que un oficinal nazi, antes de ejecutar a un judío, debe desatascar su pistola ante la mirada atónita de éste. O, también, ya hacia el final de la cinta, cuando Wladyslaw está a punto de ser acribillado por las tropas aliadas que lo confunden con un nazi porque lleva puesto el abrigo de un oficial alemán; cuando le pregunta que por qué va vestido con esa prenda, él se limita a contestar, tiritando, que porque tiene frío.


    En resumidas cuentas, "El pianista" es una obra fascinante, diferente y construida de maravilla, gracias al saber hacer de un realizador que, con cada nueva obra, ha demostrado que es uno de los grandes talentos que ha dado la historia del cine. Asimismo, lo cabría decir algo parecido de la portentosa interpretación de un casi novel Adrien Brody en el papel protagonista (justamente recompensada con el Oscar al mejor actor), y de la recreación de toda la historia, tanto por parte del director de fotografía Pawel Edelman, como del director artístico, capaz de recrear una Polonia arrasada por la tragedia. Sensacional largometraje.



  • MR. HYDE DICE:

  • "El pianista" es una buena película. De hecho, puede que más que eso, que sea muy buena película. hecha de fábula y con Adrien Brody haciendo un papelazo de mil demonios -es más, en vista de las chuflas que ha hecho después de "El pianista", mucho me temo que sea el único buen papel que haga-. Ahora viene el pero... pero es una historia que hemos visto ya de mil formas iguales antes. Vale que sea un tanto conveniente recordar la masacre que cuatro malnacidos hicieron con el mundo pero es que, quitando el hecho de que el protagonista sea un pianista brillante, el resto de la peli son escenas de nazis cargándose a judíos que han recreado ya en otras tantas películas antes. De hecho, casi se podría decir que "El pianista" es como "La lista de Schindler" pero con música de piano de por medio. Porque el resto: las matanzas de judíos, los saqueos del ghetto, las persecuciones de los nazis y tal, todo es lo mismo que lo que ya sabíamos y habíamos tenido que ver antes.


    Y eso es lo malo de "El pianista" o, al menos, la impresión que tuve cuando la vi por primera y segunda vez, que la historia está contada muy bien y la peli muy bien hecha, pero que ya huele un poco a caldo recalentado. ¿Tiene eso que ver algo con que no merezca la pena? Para nada. Ya os digo que la película es una pasada, sobretodo porque -y aquí sí que viene el punto original- no se centra tanto en las cabronadas de los nazis, sino en la astucia del pobre pianista para salvar el culo, refugiándose donde buenamente podía, y tratando de dar esquinazo a cualquier precio. Y, por supuesto, metiendo la música de piano de por medio. Estas son las cosas que de verdad me llamaron la atención: casi todos los momentos en que la música de piano tiene algo que ver con la historia que te están contando. Así, por ejemplo, de toda la película, con lo que tiene que ver con esto que os digo, es impresionante ese instante en el que el pianista está dando un concierto para la radio en el momento en que empiezan a bombardear Varsovia: los locutores, técnicos de sonido y tal salen como conejos del estudio, mientras él se sigue como si nada viendo cómo el resto se pira mariquita el último hasta que, por fin, un bombazo revienta medio estudio y él se larga también.


    Si ese momento que os comentaba es el primero de los que tiene que ver claramente con la música, os juro que se me ponen los pelos de punta con otros trozos alucinantes, como cuando está escondido en un piso en el que no tiene ni que hacer ruido -casi ni respirar-, y ve que hay un piano. Vale, pues el tío levanta la tapa, se sienta delante y empieza a mover las manos por encima del teclado, sin llegar a apretar una sola tecla, pero nosotros sí que escuchamos la música del piano, como si escucháramos la música que él oye al mover las manos. Y, por supuesto, casi al final de la película, cuando el pobre está hecho una mierda y refugiado en un edificio en ruinas, cuando el oficinal nazi le sorprende y le pide que toque el piano. Os juro que es un momento que te deja tan flipado que casi te olvidas del resto.


    Por lo demás, quitando esos dos o tres momentos más originales, es, como os digo, más de lo mismo: mucha masacre nazi, muchas cabronadas a los judíos, y bombardeos y disparos por Polonia. De todas formas, sí que hay que reconocerle el mérito a Roman Polanski de rodar una película como ésta, en especial si tenemos en cuenta que a él le tocó vivir una odisea parecida. El hombre consigue un realismo parecido al de Spielberg en "La lista de Schindler", solo que cambiando la insuperable música de John Williams por la de Chopin. En definitiva, "El pianista" es una película que merece la pena ver, fijándose sobretodo en estos trozos que os digo, y que la diferencian un poco del resto de otras películas que son iguales. Ah, y atención al papelón de Adrien Brody, que parece que nació para hacer esta peli.