jueves, 26 de abril de 2012

ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "IRON MAN"

TÍTULO: IRON MAN

DIRECTOR: JON FAVREAU

REPARTO: ROBERT DOWNEY JR., JEFF BRIDGES, GWYNETH PALTROW, TERRENCE HOWARD

DURACIÓN: 123 min.

AÑO: 2008

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Poco se sabía del personaje creado por el inagotable Stan Lee que no fuera lo que recogen los cómics y series animadas de televisión, en las que Iron man jugaba un pequeño papel. Hasta finales de la década pasada, no se había producido ningún intento ni de trasladas sus aventuras a la pantalla grande, ni de plasmarlo en la correspondiente serie de televisión. Lo que sí parecían tener claro sus productores es que, por una parte, querían darle un toque diferente a la adaptación cinematográfica que la distanciara del resto de películas de súper héroes (más abundantes conforme nos hemos ido acercando a la actualidad) y, por otra parte, que la elección de su principal protagonista iba a ser clave para condicionar el tono amable y dinámico que le querían imprimir al film. Más adelante veremos cómo se resolvieron ambas cuestiones.

    Tony Stark (Downey Jr.) es un millonario que está al frente de la empresa que fundó su padre, Industrias Stark, destinada al diseño y fabricación de material militar. Durante la demostración de un nuevo tipo de misiles inteligentes en suelo iraquí, Stark es secuestrado por un comando de talibanes. Sin embargo, Stark, durante cuyo secuestro se ha visto gravemente herido en el pecho -consecuencia de lo cuál lleva instalado un dispositivo que se encarga de mantenerlo con vida-, consigue fabricarse un traje blindado con repuestos viejos que tiene a mano, y logra escapar de sus captores. De regreso a los Estados Unidos, y aún en contra de lo que le aconsejan su fiel y devota secretaria, Pepper (Paltrow) y el coronel Rhodey (Howard), decide concentrarse en la adaptación del dispositivo que lleva instalado en el pecho para desarrollar un nuevo traje blindado que le permita adaptarlo a situaciones de combate intenso. No obstante, su decisión entrará en conflicto con los intereses de Obadiah Stane (Bridges), uno de los principales directivos de Industrias Stark, lo que provocará una serie de inesperadas decisiones.

    "Iron man" es una película diseñada desde su comienzo para conseguir que el público se distraiga. Si bien, cuando ayer hablábamos de "Hulk - Hulk, 2003" y hacíamos referencia a que ésta era una valiosa consideración que habían omitido, en "Iron man" sucede justo lo contrario. La película es un puro entretenimiento. Para ello, se optó porque ocupara el sillín de director el actor, y ocasional realizador, Jon Favreau. Esta decisión, que puede haber sorprendido a más de uno, cumple exactamente con aquello que perseguían los productores del evento: que el largometraje fuera un producto apto para toda la familia (como ya sucedía con el anterior film de Favreau, "Zathura, una aventura espacial - Zathura, 2005"), distraído, y repleto de efectos especiales a plena disposición de la historia.

    Por el contrario, también es cierto que Favreau, aunque pueda entender lo suyo de cine familiar, parece carecer de la garra más propia de propuestas arriesgadas y con algo más de "entrañas", ya que prefiere apostar por secuencias espectaculares y atiborradas de ruidosos efectos especiales (los ensayos con el traje del héroe, la confrontación final con el villano de la función) en vez de mostrar un grado más maduro. Por poner un caso, toda la parte que acontece en Irak era un excelente elemento del que se podría haber sacado muchísimo mejor partido si, en lugar de Favreau, la hubiera dirigido, por ejemplo, un David Fincher o un John McTiernan.

    Por lo que respecta al carácter emocionante y simpático del film, si hay un responsable que cumple a la perfección con su cometido ese es Robert Downey Jr. El malogrado actor, lejos de ofrecer una de las mejores interpretaciones de su carrera, sí que consigue hacer del súper héroe al que encarna alguien entrañable, irremediablemente chulesco pero, no por ello, menos agradable o carismático. Así es, la interpretación de Downey Jr. hace que "Iron man" sea una película de súper héroes muchísimo más distendida que las realizadas hasta la fecha, en la que el espectador se contagia de ese "buen rollito" que destila el personaje, y haciendo que el largometraje se convierta en un pasatiempo estupendo. Por supuesto, a ello contribuye la acción trepidante de las escenas más movidas, y el acertado guión.

    En resumidas cuentas, "Iron man" es una película divertida, muy entretenida y con secuencias de acción muy bien diseñadas. No es un film que adopta ese toque más deprimente o infantil de otros súper héroes, sino que apuesta por ser una película apropiada para toda la familia, de forma que tanto a los mayores como a los más pequeños consigue entretener.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Aquí está el súper héroe más cachondo de todos! No es sólo que sea un tío más chulo que un ocho sino que, de todas las pelis de súper héroes que puedo recordar ahora mismo, creo que Iron Man es el único que está encantado de serlo. El tío no es como esos otros que creen que sus poderes son una maldición o que no tienen más remedio que cargar con la cruz que les supone tener que defender a la ciudad del chalado de turno. Bah, para nada. Aquí, el socio, se lo pasa pipa montándose su traje y demostrando que es capaz de viajar de los Estados Unidos a Irak en un par de secuencias. Y, ya puestos, reventar a quien se le ponga a tiro sin despeinarse. Ahora bien, que el pavo sea un cachondo y que demuestre que se lo pase bien haciendo lo que hace no quiere decir que la película tampoco sea la bomba.

    "Iron man" es divertida y punto. Pero no divertida de estar partiéndote la caja, o de no quitarle ojo de encima, sino más bien en el sentido de entretenida. Dura dos hora, pero no aburre, aunque no sales perdiendo el culo por verla otra vez, ni contando los días para que estrenen la segunda parte. Ahora, lo bueno es que se te ha pasado el tiempo sin que te enteres y, además, no te has aburrido. Claro que, como toda buena peli de súper héroes que se precie, "Iron man" tiene que empezar desde el principio, contándote cómo es el prota al principio, y qué le pasa para acabar convirtiéndose en "el hombre de hierro". Y ahí es donde la cosa en la peli está un pelín desigual.

    "Iron man" es como si estuviera dividida en dos partes. La primera, toda la que tiene que ver con la primera ida a Irak y con la transformación del héroe en esa especie de pila humana mola. Ahí es donde la película se curra su originalidad, haciéndola interesante y emocionante, desde que llega al desierto para demostrar lo chuli-pirulis que son los misiles que ha inventado, hasta que lo capturan los talibanes de turno y el tío se fabrica esa especie de traje de hombre-lata para salir zumbando de allí. También podríamos decir que la parte en la que, ya estando en su casa, empieza a diseñar y probar los diferentes trajes es divertida. Aunque esos momentos son más chistosos que emocionantes (ahí es donde reconoces que Downey Jr. es el mejor actor que podían haber contratado para hacer de Iron Man).

    La segunda parte es en la que, después de tanta historia, toca enfrentarse con el malo malísimo que se lo quiere quitar de encima. Y ahí es donde, para mi gusto (que, al fin y al cabo es el que importa), "Iron man" pincha un poco. Empezando por Jeff Bridges, que es un actor cojonudo, pero pinta de malo lo mismo que Chiquito haciendo de soldado de la legión. Igual que el pobre hombre sí que da cosilla cuando le chuta a Tony Stark un paralizante para que la palme, ya la caga cuando se monta en su armadura metálica. Habrá mucho efecto especial en todo eso, pero es como los finales de las pelis de Hulk -que, por cierto, comentábamos ayer-, donde ves mucho efecto especial junto, pero que es un lío de cuidado a la hora de saber quién está dónde, y que huele a la legua que todo es más digital que las pelis de George Lucas (la pelea final en la autopista es confusa, aburrida y sin emoción).

    En fin, que "Iron man", creo yo, que ha tenido un éxito muy exagerado para lo que realmente es. Distrae y entretiene, pero no tiene nada más (aparte de su primera hora) que la haga mucho más diferente de lo que son la otras tropecientas películas sobre súper héroes. Hace que te pases un rato con la cabeza en otro lado y que no te aburras, pero eso es todo. No como para ir por ahí tirando cohetes.

    miércoles, 25 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "HULK"

    TÍTULO: HULK DIRECTOR: ANG LEE REPARTO: ERIC BANA, JENNIFER CONNELLY, SAM ELLIOTT, JOSH LUCAS, NICK NOLTE DURACIÓN: 138 min. AÑO: 2003 GÉNERO: AVENTURAS
  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A diferencia de otras adaptaciones cinematográficas de súper héroes de cómic, y un poco más en la línea de lo que había sucedido previamente con "Superman - Superman. The movie, 1978", las aventuras de Hulk, alias La Masa, eran de lo más populares para el gran público en formato casero. El gran éxito que había tenido la emisión de una serie televisiva, a finales de los años setenta, acerca del personaje de Hulk, hizo de su principal protagonista,Bill Bixby -quien interpretaba tanto al científico Bruce Banner como a su alter ego monstruoso, maquillado convenientemente- una estrella. Pero, en lo que a su traslado al cine se refiere, los productores del evento quisieron salirse de los cánones más predecibles de la gran industria hollywoodiense (algo así como había sucedido unos años antes, cuando Sam Raimi fue contratado para hacerse cargo de la primera parte de "Spider-man") y, para ello, acudieron a Ang Lee, de quien aún se guardaba un grato recuerdo de su oscarizada "Tigre y dragón - Crouchin tigger, hidden dragon, 2000". Ahora bien, que el resultado se encontrara a la altura de las expectativas, eso es ya cosa bien diferente.

    Bruce Banner (Bana) ha crecido siempre influído por la figura de su padre, el científico David Banner (Nolte) quien, cuando Bruce era pequeño, en el trascurso de uno de sus experimentos, le inyectó al pequeño una sustancia con la que estaba experimentando. Un día, Burce, que trabaja en un laboratorio junto a Betty Ross (Connelly), sufre un accidente por el que es expuesto a una serie de rayos gamma lo que, combinado con la sustancia que corre por su organismo desde niño, lo convierten en un ser monstruoso y terriblemente fuerte cada vez que se enfada. Será entonces cuando el general Ross (Elliott), que también es el padre de Betty, ordene capturarle y recluirlo con el fin de realizar con él una serie de experimentos. Sin embargo, no será tan sencillo ya que cuando Banner se enfada...

    De cara al planteamiento de "Hulk" como largometraje, era más que evidente que el peculiar personaje iba a estar íntegramente creado por ordenador. Por una parte, permitía realizar un film mucho más espectacular y abría numerosas posibilidades a la hora de su concepción. Sin embargo, también es cierto que ello complicaba muchísimo más el rodaje ya que, así, la inmensa mayoría del metraje estaba protagonizado por un personaje inexistente en el set, y que debía ser reconstruido posteriormente con la suficiente calidad como para que tanto las secuencias de mayor acción como las más sosegadas resultaran realistas a la vez que trepidantes.

    En el aspecto visual, hay que reconocer que "Hulk" funciona de forma bastante decente, ya que no es un alarde de efectos especiales increíbles (el monstruo, en más de una ocasión, resulta bastante falso y "digitalizado" o, lo que es lo mismo, complicado de creerse que está ahí -ver el momento en que escapa de la base militar en mitad del desierto y se enfrenta a unos tanques-), pero tampoco ofende a la vista como producciones que alardean de su gran calidad ("Daredevil - Daredevil, 2003" es el primer ejemplo que viene a la mente). El mayor problema que tiene "Hulk" es, en parte como apunta mi buen amigo Hyde, el error garrafal que supone la elección de Ang Lee como director.

    En efecto, sin que sea un completo desastre (hay secuencias que funcionan de maravilla, como el primer instante en que Banner se transforma en Hulk, justo después de tener una pelea con un colega "rival" en el interior de su casa), sí que deja al espectador con la sensación de que no se le ha dado todo lo que esperaba. Una película de súper héroes es, por encima de todo, espectáculo, entretenimiento y diversión de principio a fin. Sólo, muy de cuándo en cuándo, surge un largometraje que resulta perfecto casi en todos los aspectos (sí, me estoy refiriendo a "El caballero oscuro - The dark knight, 2008) pero, el resto, deben tener en cuenta estos tres factores. Por desgracia, en "Hulk" han apostado mucho más por un supuesto intelectualismo en detrimento de la diversión trepidante y, el público, que no es tonto, se da cuenta y responde en consecuencia.

    En fin, que "Hulk" ha resultado ser una adaptación bastante decepcionante tanto como en su calidad de versión cinematográfica como en la de película. Con su ritmo irregular, su puesta en escena excesivamente artesanal y no tanto espectacular y su argumento intrascendente, deja con el regusto amargo propio del quiero-y-no-puedo que de las grandes súper producciones como la que pretende ser. Eso sí, la música de Danny Elfman (quien, a este paso, parece que acabará musicando la inmensa mayoría de las películas sobre súper héroes) es de lo más destacable.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¿Pero qué patata de película es ésta? No es que yo haya sido muy fanático de "La Masa" porque, para ser sincero, me gustaban mucho más los tebeos de "Spiderman" que no los de esta cosa verde y, desde luego, no llegué a ser de los que se plantaron delante de la tele para ver la serie que se hizo sobre este personaje. Así que, vaya por delante, que el cariño que le puedo tener a otros súper héroes como a "Superman" no es, ni de lejos, el mismo que le tengo a Hulk. Pero es que, además, si la película que hacen sobre este súper héroe resulta que es una mezcla rara de ciencia ficción, experimentos paternos filiales chungos y efectos especiales cutrones, pues apaga y vámonos.

    De todas formas, no creo que sea sólo cosa de efectos especiales. En mi opinión, hay gente que está más o menos preparada que otros para hacer cierto tipo de películas. ¿Recordáis que ayer os decía que era de cajón que algún iluminado de Jolibú pensara en Tim Burton para hacer "Batman - Batman, 1989"? Pues aquí pasa justo lo contrario. Vale que se la jugaron haciendo que Ang Lee dirigiera una adaptación de Jane Austen como "Sentido y sensibilidad - Sense & sensibility, 1995", pero es que este hombre no una navaja suiza, que vale tanto para un roto como para un descosido. Que supiera rodar una historia como aquella (que, por cierto, a mí me pareció un petardo) no quiere decir que también supiera cómo hacer una película como "Hulk". Y, ¿por qué os digo esto? Pues porque una cosa es rodar pelis de chinos dando saltos de vértigo y peleándose contra todas las leyes de la naturaleza, y otra muy diferente creer que puedes hacer una película de súper héroes, llena de efectos especiales hasta en la sopa como quien se hace un café.

    Para mi gusto, esa es la principal cagada de Hulk, que está hecha de una forma muy rara. Para empezar, Ang Lee se cree que es Brian de Palma, diviendo la pantalla en dos, tres y hasta cuatro cuadros diferentes, así rollo cómic. Lo que pasa es que, mientras De Palma lo borda con cada vez que lo hace -y siempre por algún motivo clarísimo de la historia-, Lee lo hace como para dárselas de intelectual, y no hay mayor error cuando lo que la gente quiere ver es a La Masa reventándolo todo y jodiendo a los malos a base de bien. En secuencias como esa en la que cabrean al científico para que se convierta en Hulk, ¿de verdad que hacía falta dividir la pantalla mientras enseñas que se convierte en ese bestiajo de color verde? ¡Vamos, hombre, no me jodas, que ahí es cuando más tiene que lucir la pastuza que te has gastado en hacer la peli! Que es que te dividen la pantalla tanto en las escenas de acción como cuando el general habla por teléfono con su hija, así que ya me diréis cuál es el motivo por el que lo hace.

    Además, otra cosa que hace que no me gustara mucho "Hulk" es la historia. La hacen liosa con ganas. Lo que parece que, en el principio queda más o menos claro, conforme avanza la peli, se vuelve un rollazo de huevos. Todo lo que tiene que ver con el padre del científico sobra por todos los lados en su parte final y, escenas supuestamente tensas (como ese ataque brutal de unos perros mutantes a la novia del prota), acaban por liarte más que otra cosa. Os explico qué quiero decir con ello. Sobre esto último que os digo de los perros, la escena pasa de noche, así que casi que tienes que adivinar quién es Hulk y quienes los chuchos enrabiados -nueva cagada, porque ahí hay otra vez un montón de efectos especiales que tendrían que lucir-. Y, por lo que respecta a la historia con el padre de Hulk, el final de la película es poco menos que ridículo, que casi parece que vayan a detonar una bomba nuclear en mitad de los Estados Juntitos.

    En fin, que dentro de las películas de súper héroes, "Hulk" deja pero que mucho que desear. No es que sea mala, porque las he visto muchísimo peores (sólo hay que echarle un vistazo a las del motorista fantasma... tela malo, colega). Pero vamos, que cuando haces una peli como ésta, no puedes permitirte cagarla como lo haces, y aburrir al personal. Yo la vi con mi primo pequeño cuando salió en el cine, y se durmió a la media hora, así que si eso le pasa a un crío pequeño, os podéis hacer una idea. Y para la otra que salió hace unos años, "El incríble Hulk - The incrediblew Hulk, 2008", pasa casi lo mismo. Aunque eso ya lo comentaremos otro día.

    martes, 24 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "BATMAN"

    TÍTULO: BATMAN

    DIRECTOR:TIM BURTON

    REPARTO:JACK NICHOLSON, MICHAEL KEATON, KIM BASINGER, JACK PALANCE, ROBERT WUHL, BILLY DEE WILLIAMS, PAT HINGLE, MICHAEL GOUGH

    DURACIÓN126 min.

    AÑO:1989

    GÉNERO:AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Ya hemos comentado en alguna ocasión anterior el sello característico de la práctica totalidad de las películas de Tim Burton. Tal vez fuera por ello que, cuando se planificó la adaptación cinematográfica definitiva creada por el dibujante Bob Kane, uno de los candidatos más apropiados para ello fuera el realizador californiano. Al fin y al cabo, en su anterior y exitoso largometraje, “Bitelchús – Beetlejuice, 1988”, Burton fue capaz de crear toda una atmósfera neo-gótica de lo más característica, dejando bien claro que estaba perfectamente dotado para desarrollar una historia con personajes fuera de lo corriente, en medio de un monstruoso entorno de cuento. La elección no pudo ser mejor ya que, hasta el relanzamiento de la franquicia por parte del inglés Christopher Nolan (el cuál ha optado por un replanteamiento del súper héroe totalmente distinto al realizado para cualquier héroe de cómic hasta la fecha), el Batman de Burton tenía el honor de estar considerada como una de las mejores versiones acerca de las aventuras de un súper héroe. Más adelante veremos las claves de semejante éxito con mayor detalle.

    Bruce Wayne (Keaton) es el hombre más rico de Gotham City. Sin embargo, tras su apariencia de joven millonario, Wayne se dedica a hacer justicia al margen de la ley, gracias al anonimato que le concede un sofisticado traje de hombre murciélago repleto de gadgets, con el que se hace llamar Batman. Uno de los mayores criminales de Gotham es Carl Grissom (Palance), cuya “mano derecha” es un peligroso psicópata llamado Jack Napier (Nicholson). Tras un aparatoso enfrentamiento entre Batman y Napier, éste cae a un tanque de ácido, quedando su rostro completamente desfigurado con una siniestra sonrisa por lo que, a partir de ese momento, pasará a ser conocido como Joker. Será entonces cuando, completamente trastornado, Joker ponga en jaque la seguridad de los habitantes de Gotham, dando rienda suelta a una serie de violentos actos que sólo Batman parecerá ser capaz de frenar. Para ello, contará con la ayuda de una guapa periodista llamada Vicki Vale (Basinger) y de su fiel mayordomo Alfred (Gough).

    “Batman” es, por encima de todo, una película de Tim Burton. Éste ha contagiado a todo el largometraje de su espíritu y visión gótica y retorcida de la sociedad, que se ve traducida en descomunales edificios e interiores (el film se llevó el Oscar a los mejores decorados), sombrías ambientaciones (la ciudad se presenta como un amasijo de callejones humeantes y potencialmente peligrosos) y grandes psicópatas como jefes de bandas criminales. En, precisamente, este último apartado, en el que brilla con luz propia Jack Nicholson. Nicholson se apodera desde el comienzo de la pantalla, haciendo que su interpretación de Joker sea magnífica, tanto cuando éste no es más que un matón a sueldo (atención al momento en que se hace el duro con la mujer de su jefe, justo después de haberse acostado con ella), como cuando pretende matar a toda la ciudad (su entrada en el museo de Gotham o en el desfile mortal por las calles del centro son momentos que no tienen precio). Evidentemente, en comparación con la presencia de semejante villano, las actuaciones tanto de Michael Keaton como Batman y la de Kim Basinger como “chica del bueno” quedan ensombrecidas por la de Nicholson aunque, no obstante, ello no quita para que sean de lo más corriente (al fin y al cabo, no deja de sorprender la elección de Keaton como Batman, a pesar de que el actor resulta de lo más convincente).

    Por lo demás, “Batman” está planteado desde el comienzo como un gran film de acción, más violento de lo que cabría esperar (el destrozo y posterior reconstrucción facial del rostro del Joker, el asesinato del jefe mafioso en su despacho, los estragos que hace el ácido en el rostro de la amante del Joker…) aunque, en muchas ocasiones, esa violencia se trata con un humor negro sorprendente (citar al respecto la muerte en directo de una periodista que ha consumido “productos Joker”, o aquella secuencia en la que Joker electrocuta a uno otro de los jefes mafiosos que se niega a someterse a sus reglas).

    Ahora bien, violencia aparte, considerado desde un punto de vista más profundo, “Batman” es un retrato fascinante acerca de un hombre torturado por un pasado que no ha logrado superar, y que dedica todo ese odio a combatir la injusticia. Es, precisamente, ese odio canalizado el que le otorga su lado más humano y siniestro un film que, por fortuna, cuenta con una puesta en escena a lo grande. Burton no ha escatimado en espectacularidad a la hora de dar vida al héroe de cómic, y diseña con probada eficacia secuencias trepidantes (el rescate de Vicky y posterior huida del museo a bordo del batmóvil) y emocionantes (el enfrentamiento final entre Batman y Joker en lo alto de la catedral), cuando no, sorprendentes (el desfile de globos gigantes y lluvia de billetes por las calles de la ciudad). Sin duda, una de las mejores películas que ha sabido captar y plasmar la esencia del personaje de cómic en que se basa y, además, uno de los mejores y más entretenidos trabajos de Tim Burton.

  • MR. HYDE DICE:
  • Si alguno de vosotros quiere saber lo que es una peli de Tim Burton, “Batman” es el ejemplo más claro. Olvidaros de su lado más romántico (“Big fish – Big fish, 2003”), de sus mierdas descomunales (“El plantea de los simios – Planet of the apes, 2001”) y de sus paridas para toda la familia (“Charlie y la fábrica de chocolate – Charlie and the chocolate factory, 2005”, “Alicia en el país de las maravillas – Alice in wonderland, 2010”). De las películas así en plan gótico tenebroso que tanto le gusta hacer, “Batman” es, sin duda, la mejor de todas. Y, además, da la casualidad de que, también, una de las pelis de súper héroes más divertidas y guays que se han hecho. Evidentemente, no se pueden comparar los flipes de películas que ha hecho Christopher Nolan con ésta, básicamente porque Nolan no ha querido hacer pelis sobre un héroe de cómic, sino sobre una persona mucho más normal de lo que parece en un mundo mucho más normal de lo que parece. Así que, puestos a quedarse con una película de súper héroes que no sea ninguna de las dos últimas “Batman”, desde luego, me quedo con ésta.

    A mí siempre me ha hecho gracia que pusieran a Batman con el resto de súper héroes, sobretodo teniendo en cuenta que es el único (o de los pocos) que no tiene ningún súpero poder, sino que todas las chuflas que hace es porque tiene más aparatejos en su traje que el Inspector Gadget. Además, de todos ellos, es el tío más sombrío que hay, siempre obsesionado con la muerte de sus padres, y con darles por la retambufa a los malos de turno. Ahora bien, a diferencia también del resto de malos de pelis de comic, él es (creo que junto con Spiderman) el que tiene que vérselas con tíos locos a más no poder, pero medio mutantes o con alguna cosa rara en su cuerpo. Y eso es algo que en esta versión de Tim Burton queda claro desde el momento.

    Me gusta mucho de “Batman” que el malo empiece siendo una persona corriente –tarado perdido, sí, pero que no es un bicho raro como El Pingüino ni nada parecido-, que se transforma en Joker a causa de un accidente. Todo eso te lo enseñan en la peli en las escenas que más canguelo dan de todo (y eso que no ves nada de forma explícita), pero hace que aprietes el culete a base de bien en esa escena: el tío de espaldas con la cara vendada, los aparatos quirúrgicos ensangrentados, Joker rompiendo el espejo después de mirarse (sin que tú lo hayas visto aún), y luego apareciendo delante del que lo traiciona a contraluz para que no se le vea aún. De lo mejor de la película.

    El resto de la peli está muy chulo, con mucha intriga y distraída a más no poder, aunque tiene un par de cosas que le quitan parte de su encanto. Para empezar, vale que Batman sea el señor de la noche y todo eso, pero es que la peli es demasiado oscura. Casi tanto que tienes que entrecerrar los ojos así como si fueras chino para distinguir qué pasa en algunos momentos (en la pelea final en lo alto del campanario de la catedral, casi tienes que intuir quién es quién, porque no ves un carajo). Lo segundo, que por mucho que quiera ser algo así en plan más realista, tiene cosas de película típica de súper héroes como, por ejemplo, lo del avión ese raro que tiene Batman con forma de murciélago (ni qué decir tiene que es cojonudo ese plano en el que se para a contraluz delante de la luna), o el pistolón de cuatro metros del Joker con el que lo derriba. En fin, sé que son tonterías que no hacen que la película sea peor, pero bueno, cantan lo suyo.

    Otra cosa que llama la atención, es la mezcla rara que hacen con la ambientación. No quiero decir esos decorados imposibles llenos de estatuas gigantescas (¿os habéis dado cuenta de lo gigantesca que es la torre de la catedral?), sino que parece que la gente, coches, estilo de ropa, etc. sea más de los años cincuenta que no de finales de siglo XX. Fijaos que hasta las pistolas son de las de revólver, nada de automáticas. Es una cosa un pelín rara, pero vamos, que tampoco nada del otro mundo.

    Por lo demás, os la aconsejo mucho. “Batman” es una película estupenda, con acción a tutiplén, y con la gracia suficiente como para que lo mejor de todo sea el malo (Nicholson, por mucho que sobreactúe, está que se sale) y, por supuesto, Kim Basinger, que sale guapa a rabiar. Así que, aunque las últimas pelis de Batman estén a años luz del resto, la de Tim Burton es, sin duda, una de las mejores. Incluso más de veinte años después de que se hiciera.

    lunes, 23 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "SUPERMAN"

    TÍTULO: SUPERMAN

    DIRECTOR: RICHARD DONNER

    REPARTO: CHRISTOPHER REEVE, GENE HACKMAN, MARLON BRANDO, NED BEATTY, MARGOT KIDDER, GLENN FORD, VALERIE PERRINE

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1978

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Poco se imaginaban el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster cuando crearon a un héroe de cómica¡ llamado Superman el éxito que este personaje iba a tener, ya no sólo en el mundo literario, sino también en la televisión y, sobretodo, en el cine. De hecho, la primera aparición de Superman en una pantalla se remonta a finales de los años cincuenta, cuando actores como el malogrado George Reeves dieron vida al súper hombre. Sin embargo, no fue hasta finales de los años setenta cuando Superman contaría con la adaptación cinematográfica definitiva en la gran pantalla, gracias a la estupenda película de aventuras dirigida por Richard Donner (recién salido del gran éxito que había cosechado con “La profecía – The Omen, 1976”), en la que, un desconocido por aquel entonces, Christopher Reeve le aportaría al personaje la dimensión humana y el carisma definitivos. Planteada desde el comienzo como una gran súper producción, “Superman” se desmarcó de las películas de aventuras que se habían realizado hasta la fecha (con permiso de “La guerra de las galaxias – Star wars, 1977, que se había estrenado el año anterior), al combinar perfectamente la emoción del relato propio de los héroes de comic con una puesta en escena tan espectacular como grandilocuente.

    Antes de la destrucción del planeta Krypton, Jor-El (Brando) salva a su hijo pequeño, metiéndolo en una lanzadera espacial y arrojándolo a la galaxia. La lanzadera caerá en La Tierra, cerca de una granja propiedad de la familia Kent. Los Kent, que nunca han podido tener hijos, adoptan al pequeño y lo crían como si fuera suyo aunque, ya desde joven, hace alarde de unos poderes sobre humanos asombrosos. Ya de adulto, Clark, que es como los Kent lo ha llamado Clark (Reeve), entra a trabajar en un periódico de la gran ciudad de Metrópolis, donde trabajará con la dicharachera periodista Lois Lane (Kidder). Sin embargo, Clark Kent no es más que una tapadera para encubrir a su alter ego, Superman, que acudirá al rescate de sus conciudadanos siempre que se avecine un peligro. Los problemas vendrán cuando un despiadado criminal llamado Lex Luthor (Hackman) haga lo posible por destruir a Superman.

    Hablar de “Superman” es hablar de una de los largometrajes de súper héroes por excelencia. No sólo porque se trate de la primera gran producción acerca de un héroe surgido de los comics, sino porque, incluso más de treinta años después, aún sigue siendo recordada con cariño por todos los espectadores que, tal y como apuntaba en la promoción del film, “creyeron que un hombre podía volar”. No es para menos pues, “Superman”, aparte de contar con unos efectos especiales muy elaborados para su época (como hemos mencionado en la introducción, hacía a penas unos meses que George Lucas había revolucionado para siempre el mundo de los trucajes especiales), cada uno de sus elementos está integrado en el conjunto de forma ejemplar.

    En primer lugar, Donner apuesta por el relato de aventuras sin descuidar ni la importancia de los personajes –a diferencia de cómo sucedía en la más reciente versión sobre el héroe, “Superman returns – Superman returns, 2006”- ni se olvida de que es el responsable de que el largometraje sea un gran espectáculo, con las dosis de entretenimiento y emoción necesarias. Así pues, tras un comienzo ciertamente espectacular con la destrucción del planeta Krypton, y la aparición de los títulos de crédito a ritmo de la famosísima fanfarria compuesta por John Williams (considerada, a día de hoy, como una de las más célebres de la historia del cine), el film avanza con la suficiente agilidad como para que el público no esté ansioso por ver al protagonista en acción. Sin embargo, en honor a la verdad, hay que reconocer que cuando Superman comienza a aplicar sus poderes en pro del bienestar ciudadano, el público reacciona entusiasmado. En efecto, aquí es donde “Superman” gana enteros, ya que no sólo se trata de plasmar sus aventuras sino de diseñar y recrear secuencias ciertamente asombrosas, que no por ello carecen de sentido del humor (ver el instante en que un ladrón que está trepando por la fachada de un edificio se topa con Superman, que se limita a mirarlo sonriente sin moverse).

    En segundo lugar, “Superman” puede presumir (casi diríamos que junto con las dos últimas entregas de “Batman”) de ser una de las pocas películas de súper héroes en que las actuaciones de todo su reparto están a la altura de las circunstancias. En efecto, es muy fácil que las interpretaciones, ya sea de héroes o villanos, de películas basadas en personajes de comic recurran a los estereotipos más ridículos y sobreactuados por parte del reparto –aquí, por desgracia, la lista es larga: Arnold Schwarzenegger, Kevin Spacey, Jack Nicholson, Uma Thurman, Tommy Lee Jones, Jim Carrey, Danny de Vito, Willem Dafoe y un largo etcétera-. Por fortuna, a pesar de la, en ocasiones, irritante presencia del personaje al que encarna Ned Beatty, tanto los “buenos” (Reeve) como los “malos” (Hackman) resultan creíbles y, lo más importante, entrañables. Prueba de ello es la reacción de muchos espectadores quienes, ante las últimas adaptaciones que se han hecho y o que se van a estrenar, afirman “pues, para mí, el Superman va a ser siempre el primero, el que tuvo el accidente con el caballo y murió”. Yo, desde luego, me cuento entre los que opinan así.

    En definitiva, “Superman”, más allá de una película sobre súper héroes, es un excelente film de aventuras, muy bien hecho, con una historia interesante que, aunque recurre a varios clichés de este tipo de largometrajes, en ningún caso cae en el aburrimiento ni en el ridículo. Prueba del ello es que, con el tiempo que ha pasado desde que se estrenó, aún se sigue viendo con el mismo cariño que la primera vez. Eso sí, más vale centrarse en esta primera parte, y olvidarse de las lamentables secuelas que generó hasta mediados de los años ochenta.

  • MR. HYDE DICE:
  • Hete aquí la primera gran peli de súper héroes. No tengo ni idea de cómo tuvo que ser el momento de su estreno porque yo aún andaba de huevo en huevo pero, desde luego, tuvo que ser impresionante. Es verdad que, vista hoy en día, “Superman” tiene ya un tufillo a viejo que se nota mucho en su estética (y no me refiero sólo a la forma de vestir ni a los coches que van por la calle). Pero, a diferencia de otras películas de este palo y, por supuesto, de otras versiones que han venido después -¿alguien ha dicho Bryan Singer?-, lo que hace que treinta y cinco años después “Superman” siga resultándole simpática a la peña es su protagonista. No es que el pobre Christopher Reeve fuera un actor cojonudo pero, de lo que no hay duda es de que supo darle una humanidad, simpatía y ternura (sí, ya sé que dicho así suena un poco gay, pero es que es así) que ni si quiera las súper estrellas que iban de guays como Marlon Brando o Gene Hackman consiguieron. Y, por supuesto, de los otros actores que han interpretado a Superman, ya ni hablemos.

    “Superman” es una peli que la gente recuerda con cariño, aparte de por ver a Christopher Reeve, porque era una película de aventuras estupenda en la que, además, hay cabida para todo. Consiguen meter en una misma película los orígenes del súper héroe, su adolescencia, sus primeros logros y las misiones más chungas para salvar a Metrópolis del malo malísimo de turno (algo así como lo que hizo hace poco Christopher Nolan con “Batman begins – Batman begins, 2005”). Nada de esto se te hace aburrido, ni tienes ganas de que la historia avance aún más porque te lo van contando poco a poco y sin dejar de ser interesante. Además, otra cosa curiosa de “Superman” es que el malo también tiene un encanto particular porque, por mucho que se quiera cargar al Super y hacerse el amo del mundo y bla bla bla, el tío consigue que te caiga bien hasta cuando le enrolla a Superman un trozo de kriptonita al cuello y lo deja agonizando.

    Secuencias espectaculares no le faltan aunque, como os decía antes, hay algunas que ase ven viejas de cojones. Por ejemplo, mola el momento ese en el que Lois Lane cae de lo alto de un edificio, junto con un helicóptero y, por supuesto, Superman va echando pipas a ayudarlos a los dos, canta a la legua que el tío está colgado con un par de cables. O como cuando Superman se lleva a volar a Lois Lane para que vea toda Metrópolis por la noche. Pues vale que son escenas muy simpáticas y tal, pero se notan trucadas y viejas que te cagas (mejor ni mencionamos cuando, mientras van volando, a Superman se le posa en el brazo una paloma, que queda más cutre que cutre). Pero, por otra parte, también tiene sus momentos chulos, como cuando Superman hace de vía para evitar que un tren descarrile, o como cuando evita que un autobús escolar lleno de niños se vaya por un puente p’abajo. También es espectacular todo el principio, con la destrucción del planeta Krypton o el aterrizaje a lo bestia en medio de la granja de los Kent.

    Claro que, “Superman” funciona más por que combinan de perlas todos esos “episodios”. Tan pronto quiere ser un mortal más (y se pira al coño del mundo a dejar de ser un súper héroe) como que se da cuenta de lo mucho bueno que puede hacer teniendo todos esos poderes (que es lo que le pasa cuando cuatro macarras le zurran en un bar). Aparte, no faltan un poco las idas de pinza en la película, como cuando empieza a girara a toda pastilla alrededor de La Tierra para invertir el orden de los acontecimientos y retroceder el tiempo para evitar una tragedia gorda. Ahí, en mi nada humilde opinión, a los de la peli se es va un poco la pinza.

    Pero, aún así, “Superman” no deja de ser muy distraída. Por supuesto, la música que el grandísimo maestro John Williams compuso –y que aún sigue siendo una de las melodías más famosas de la historia del cine- tiene parte de mérito en todo ello. Aunque, de todos modos, yo creo que “Superman” funciona porque, contra todo pronóstico, el héroe, a pesar de que disfruta siéndolo (me encanta el momento en que vuelve al bar para enfrentarse a los mascachapas de turno y dice que es que ha estado haciendo pesas), es un tío humilde y majo, que es consciente de que tiene su responsabilidad con los humanos y que no va de presumido (de ahí la pinta de tonto que tiene el pobre con las gafas y ese flequillo). En fin, que sé que no es de lo mejor que he visto de películas de súper héroes pero, desde luego, sí una de las que merece la pena ver – mi chica se enganchó el otro que la pasaban por la tele, con una sonrisa de oreja a oreja-, a pesar de que ya tiene sus años. Divertida, simpática y que se deja ver con tanta nostalgia como buen rollito.

    domingo, 22 de abril de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "THE YELLOW SEA"

    TÍTULO:THE YELLOW SEA

    DIRECTOR:NA HONG-JIN

    REPARTO:HA JUNG WOO, YUN-SEOK KIM, JO SEONG-HA, LEE CHEOL-MIN

    DURACIÓN:137 min.

    AÑO:2010

    GÉNERO:THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Lejos de querer dar la impresión de que únicamente entienden de aventuras épicas o de producciones fantásticas y de terror, el cine asiático (y, en particular, el chino, japonés y surcoreano) consigue demostrar, cada cierto tiempo –con la lamentable frecuencia con la que por estas latitudes nos suelen llegar sus producciones-, que es capaz de realizar propuestas originales y frescas, cuya calidad suele estar fuera de duda. Ejemplo, más o menos recientes, de ello son el Oscar a la mejor película extranjera que consiguió Japón en la edición del pasado año, y los constantes remakes de los que son objeto muchos de los largometrajes que allí se producen. En lo que concierne a la película que hoy comentamos, es el segundo trabajo como director de Na Hong-Jin, quien poco tiempo antes había conseguido un gran éxito con su primer film, “The chaser - Chugyeogja, 2008”. Aprovechando esta situación de privilegio en la que parecía encontrarse, Na Hong-Jin desarrolló una historia mucho más compleja, basada en la complicada situación económico-social de los habitantes de la zona fronteriza que se encuentra entre China, Rusia y Corea del Sur. No obstante, lejos de pretender realizar una película alegato o en tono político Na Hong-Jin elabora una ficción policíaca repleta de intriga y suspense en el que, aunque suene a tópico, nada es lo que parece.

    Gu-Nam (Jung-Woo) malvive trabajando como taxista y jugando al mah-jog en locales de juego. Debe una importante suma de dinero a un mafioso local, consecuencia del viaje que costeó a su mujer para que abandonara la miseria en China y partiera a Corea, para establecerse mejor y, desde allí, poder acudir después tanto Gu-Nam como la hija pequeña de ambos. Sin embargo, él presiente que ella lo ha abandonado, dedicándose a la prostitución. Por ello, cuando un misterioso y poderoso individuo llamado Myun (Kim) le ofrece saldar su deuda a cambio de que viaje a Ulsan, en Corea, para matar a un hombre, Gu-Nam no se lo piensa y acepta el trato, pues cree que, además, podrá localizar a su mujer. Aparentemente, la cosa es muy simple: posee el nombre y la dirección de la persona a quien tiene que matar. Sin embargo, cuando se disponga a ejecutar su “misión”, las cosas se revelarán mucho más complejas de lo que había supuesto.

    La mejor baza que explota “The yellow sea” es hacer creer al espectador que se puede anticipar a los hechos. Segmentado en cuatro episodios claramente diferenciados, el film resulta más o menos predecible durante su primera –y extensa- mitad. En ella se hace hincapié, tal vez con excesiva insistencia, en el complicado estilo de vida del protagonista, dando la sensación de que con ello se justifica la decisión que lo acaba llevando a Ulsan (tras el asesinato, hay un fondo noble: encontrar a su esposa y llevarla de vuelta a su hogar). Sin embargo, tanto esta parte del largometraje como la llegada a Corea y preparación para el crimen se alargan demasiado, repercutiendo ello desfavorablemente en el ritmo de la película que, en vez de aumentar la sensación de suspense, por el contrario, más bien la suaviza.

    Ahora bien, afortunadamente, la segunda mitad de “The yellow sea” se desmarca muy favorablemente de los primeros sesenta minutos. Es aquí donde el largometraje se convierte en un auténtico thriller repleto de suspense y acción, primando muchísimo más la acción más trepidante por encima de lo avanzado de la historia hasta el momento. Desde el instante en que Gu-Nam logra escapar de la policía y llega al supuesto punto de reunión en el que se supone que lo embarcarán de nuevo a China, hasta prácticamente su final, “The yellow sea” se las apaña para introducir al espectador en una auténtica pesadilla y juego de confusiones en el que tanto la violencia (atención a los enfrentamientos entre bandas de mafiosos, a base de cuchillos y hachas) como la espectacularidad de sus secuencias de acción (toda la persecución que sufre Gu-Nam por el muelle y la posterior persecución en coche) hace que resucite el interés por el film, mermado durante su primera mitad.

    Sin embargo, no se trata de simples fuegos de artificio o de la coreografía de grandes secuencias de acción al típico estilo oriental, en absoluto. Aquí, la acción es contundente y la violencia es dura y sin concesiones. Pero, más allá de estas duras secuencias, “The yellow sea” logra atrapar de nuevo la atención del público gracias a que lo que parecía un simple argumento es, en realidad, mucho más complejo de lo que parece: asesinatos por encargo, conspiraciones y traiciones entre miembros de una misma banda, relación de personajes entre sí por motivos que el espectador no habría sospechado y, sobretodo, la astucia y determinación de la que hace gala el protagonista principal (casi contra todo pronóstico, pues no parecía ser más que un pobre paleto forzado a hacer algo horrible). Todo ello se desarrolla sin prisa, dejando que el público disfrute de esa sensación de incertidumbre y desconcierto hasta que, ya en su final, todo queda aclarado –o, por lo menos, la inmensa mayoría-.

  • MR. HYDE DICE:
  • “The yellow sea” me la recomendó un buen amigo, porque leyó que tenía buena pinta y me dijo que podría ser buena opción para poner en la sección de Cine a descubrir. Así que ahí va lo que pienso después de haberla visto, esperando que os sirva más que un “tiene buena pinta, ¿por qué no la ves?”

    Si tuviera que calificar con dos palabras cómo es “The yellow sea” –a la que no sé por qué no le han puesto el título en castellano ya que, al fin y al cabo, hace referencia a una localización geográfica para la que la lengua de Cervantes sí tiene traducción- supongo que éstas serían “complicada” y “larga”. Ya, ya sé dicho así puede que no anime mucho a verla pero, lo cierto es que, después de verla, tampoco me arrepiento, aunque no es una película que me pondría otra vez.

    Aunque, al principio, te hacen una especie de introducción rápida para que sepas cuál es el problema de la gente que, después, va a salir, no hace falta estar muy puesto al día en temas de política para entenderla. Así que todo se podría resumir que la cosa va de un muerto de hambre que, para poder liquidar una deuda que lo está ahogando (eso y su adicción a esa especie de dominó raro al que juegan los chinos), acepta la pasta que le ofrece un mafioso para cargarse a un tío que vive en Corea del Sur. Pero, por supuesto, la cosa no es tan fácil como parece. Este mini-resumen es la parte que se entiende de “The yellow sea” porque, el resto, es hora y media en el que pareces estar más perdido que el protagonista. Ése es el mayor inconveniente de la película, que hace que te pierdas con una facilidad pasmosa, a lo que hay que añadir otro inconveniente que os puede sonar a risa, pero que jode a la hora de seguir el hilo: como todos los chinos tienen casi la misma cara, ¡no veas lo que cuesta diferenciar quién es quién!

    Volviendo al asunto del argumento, “The yellow sea” está dividida en cuatro partes. Las dos primeras las sigues sin problema pero, cuando llega todo lo que tiene que ver con el asesinato, la cosa ya se tuerce. De todas formas, no os preocupéis si no pilláis ni una durante un buen rato porque, aunque sea al final, todo queda más o menos claro. De hecho, hay un momento en que no comprendes ni quién persigue al pobre diablo que se mete en el follón, ni quién es el que lo ha ordenado todo, ni por qué. Pero tranquis, que ya os digo que todo tiene su explicación. Eso sí, lo que sí te queda claro desde el principio es que la policía coreana es gilipollas (y, si no, esperad a ver cómo se les escapa el pollo dos veces en sus propias narices, sin que los polis sean capaces ni de sacar una pistola de la cartuchera), y que los malos también son tontos del culo (para prueba, cómo doscientos chinacos y la madre no pueden pillar al prota mientras él se recorre el puerto y un barco anclado allí).

    Otra cosa que os decía de “The yellow sea” es que es larga. Como diría el friki aquel, po zí. Dura la friolera de dos horas y veinte minutos, sin que fuera necesario hacerlo tan extenso. Y, aunque pueda parecer una tontería, esa es otra cosa que juega en contra de la peli, que tiene momentos de mucha tensión y acción, y otros en los que podrían haber metido tijera a discreción sin que notaras la diferencia. Por poner un caso, en la tercera parte, que es cuando empiezan a perseguir al prota, la tensión está muy currada, y eso incluye una persecución (tanto a pinrel como en camión y coche) que fácilmente durará un cuarto de hora en el que, ya os digo, que ni pestañearéis. Pero claro, después de tanto interés, por necesidad tienen que aflojar otro poco más, que es cuando notas esa diferencia entre las partes más movidas y las más lentas.

    Pero, aparte de que pueda parecer complicada y larga, mentiría si dijera que “The yellow sea” no tiene un “algo” que hace que no te importe haber estado dos horas y pico delante de la tele –mi chica piensa lo contrario, así que vosotros podéis elegir el criterio que más os guste; como, por suerte, la crítica la hago yo…-. No sé si es porque la forma que tienen de acabar la historia mola o porque es tan enrevesada que, cuando la entiendes al final, te alegras. En cualquier caso, sí que os aviso de que la peli es violenta (en la vida había visto tanto cuchillo y hacha juntos clavándose en la peña) y que puede rallar un poco, pero que merece darle una oportunidad aunque sea para ver algo más diferente a lo que solemos ver de normal.

    Ah, una última cosa, yo no entendí muy bien una cosa que pasa al final, dentro de un banco. Si hay algún lector más espabilado que haya visto “The yellow sea” y lo ha pillado, le agradecería que me lo aclarara. ¡Gracias majetes!

    sábado, 21 de abril de 2012

    CINE EN CARTEL: "LOS JUEGOS DEL HAMBRE"

    TÍTULO: LOS JUEGOS DEL HAMBRE

    DIRECTOR: GARY ROSS

    REPARTO: JENNIFER LAWRENCE, JOSH HUTCHERSON, WOODY HARRELSON, WES BENTLEY, ELIZABETH BANKS, LENNY KRAVITZ,LIAM HEMSWORTH, STANLEY TUCCI, DONALD SUTHERLAND, WILLOW SHIELDS

    DURACIÓN: 140 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde que las películas basadas en las aventuras del mago Harry Potter han llegado a su fin, y de que poco falta para que concluya la adaptación de las novelas de la saga "Crepúsculo" que escribió Stephanie Meyer, los productores de Hollywood han hecho lo imposible por encontrar otra serie de relatos novelescos que pueda trasladarse a la gran pantalla y, así, convencer a cuantos más espectadores mejor para acudir en masa a las salas. Sólo así se explica el descomunal interés que parece haber surgido entorno a "Los juegos del hambre", primera de las novelas juveniles escritas por Suzanne Collins (al igual que en los anteriores títulos citados, es una mujer quien se encuentra detrás de las creaciones). Sin embargo, como también suele suceder en estos casos, que los resultados artísticos se encuentren a la misma altura que los resultados ofrecidos por el film, son bastante dispares.

    En un futuro cercano, los Estados Unidos se encuentran divididos en doce distritos. Tras la rebelión provocada por el decimotercero, que fue sofocada con la consecuente exterminación de dicho distrito, todos los años se celebra una competición conocida como "los juegos del hambre". En ellos, se conmemora el levantamiento del decimotercer distrito, y se pone en juego la vida de un chico y una chica de cada distrito con el fin de que sólo uno de ellos sobreviva. Los elegidos en el duodécimo distrito son Katniss (Lawrence) -quien se presenta voluntaria en lugar de su hermana Primrose (Shields)-, y Peeta (Hutcherson). Ambos son escoltados por la estrambótica Effie (Banks) a la Ciudad Capitolio, donde se prepararán para participar en los juegos del hambre. Allí, serán aconsejados por Haymitch (Harrelson), un ex-campeón y borrachín perteneciente al duodécimo distrito, y por Cinna (Kravitz) que los orientará en su entrenamiento. Una vez empiece el show, dirigido por Seneca Crane (Bentley) y presentado por el extrovertido Caesar (Tucci), tanto Katniss como Peeta tendrán que concentrarse en una única cosa: sobrevivir.

    El referente más inmediato de la historia que plantea "Los juegos del hambre", podemos encontrarlo en la cinta nipona "Battle royale - Batoru rowaiaru, 2000", en el que, también en un futuro cercano, y como consecuencia de los altos niveles de violencia juvenil, se crea un programa en el que una serie de estudiantes y amigos deberán enfrentarse a muerte en una isla hasta que sólo uno de ellos sobreviva. Incluso el hecho de que sean un chico y una chica que sienten algo el uno por el otro quienes hagan piña para sobrevivir, queda también reflejado en "Los juegos del hambre". No obstante, dado que ni Hyde ni un servidor hemos leído ninguna de estas novelas de Suzanne Collins, nos es imposible determinar hasta qué punto se acerca la adaptación a lo que finalmente ha quedado recogido en la pantalla. Lo que sí podemos es dar nuestra opinión de "Los juegos del hambre" como el largometraje que es.

    A este respecto, resulta extraño que un director como Gary Ross (quien suele estar mucho más inspirado como guionista que como director) se haya puesto detrás de una producción como ésta. Probablemente sea por ello que "Los juegos del hambre" da la sensación de navegar por aguas un tanto indecisas, entre la película de acción más visceral y la clásica teen movie destinada a contentar al público más joven. Por este motivo, secuencias que requerirían de una mayor carga emocional como la de la separación de Katniss de su familia, la de los remordimientos y miedos de Katniss y Peeta antes de dar comienzo la caza, o de los problemas con los que se topa Katniss durante los enfrentamientos, están rodados sin garra, con una puesta en escena de lo más convencional (y que, dicho sea de paso, abusa en exceso de la cámara al hombro). Asimismo, el ritmo tampoco es otro de los aciertos del film. Dado que "Los juegos del hambre" podría separarse en tres partes diferentes (el principio en el distrito doce, el entrenamiento en el Capitolio, y el juego de supervivencia), todas están contempladas con la misma neutralidad, dejando que sea el público quien decida emocionarse con los instantes que considere más apropiados, en vez de guiarlo de forma que las reacciones sean las apropiadas (algo que, por ejemplo, sí sucede en secuencias como aquella en que Katniss debe cortar la rama en la que hay un avispero gigante, o cuando ésta debe hacer volar por los aires las provisiones del grupo rival).

    Así pues, a pesar de que los logros sean destacables en otros campos artísticos más secundarios (la excelente banda sonora de James Newton Howard o la fotografía del habitual colaborador de Clint Eastwood, Tom Stern), "Los juegos del hambre" da la sensación de ser un largometraje que debe su interés al simple atractivo que suponen los libros en los que se basa, muy por encima de lo que representa como película. Y todo ello a pesar de que las interpretaciones de todo el reparto son excelentes, algo poco frecuente en el cine de y para adolescentes. Una lástima, habida cuenta de la monumental expectación que había despertado el film.

  • MR. HYDE DICE:
  • Teniendo en cuenta el bombo que le han dado a esta película antes, durante y después de que se estrenara, que además está basada en un libro para adolescentes, y que ya se están preparando para hacer las segundas y terceras partes de turno, no sabía qué pensar antes de verla. Por una parte, no puedo evitar las comparaciones con esas mierdas como puños que son las pelis de "Crepúsculo" (de los libros no hablo porque ni me los he leído ni ganas) porque, hasta ahora, todo lo que he dicho, se puede aplicar perfectamente a las pelis de los vampiros y hombres lobo que se cuelan por una tía con cara de fumada. Pero, no sé por qué, me daba un poco mejor de buen rollo ésta de "Los juegos del hambre" que no las otras que mi chica se tiene que ver sola porque, después de la segunda, me negué a perder más tiempo y dinero en semejante porquería. Vale, pues después de verla, lo primero que me viene a la mente al recordar "Los juegos del hambre" es que no es para tanto.

    Para empezar, me hace gracia como algunos fueron (y siguen siendo) capaces de criticar una peli tan cojonuda como "Battle royale" por su violencia cuando resulta que, "Los juegos del hambre" es exactamente la misma historia, solo que hecha como para que los quinceañeros de turno se den de leches para ser los primeros en verla en el cine. Pero, si a la historia que te cuentan les quitas a los yanquis guapitos de cara y esa especie de ambientación futurista rara, y le pones a unos cuantos japoneses en una isla, lo que te sale es, ni más ni menos, que "Battle royale", sólo que mucho más... "blandita".

    En fin, dejando comparaciones odiosas de lado, reconozco que, para ser una película de críos, y bastante larga (dura dos horas y cuarto), la cosa la han hecho entretenida. Y fijaos que digo "entretenida", y no "emocionante", "divertida" o cosas por el estilo. ¿Y por qué? Pues muy sencillo: porque no es ni emocionante ni divertida que te mueres. Para empezar, lo de emocionante porque no hace falta ser muy lumbreras para saber quién acaba ganando esa especia de concurso a muerte, y qué les pasa a los malos con cara de sádicos que también participan. ¿Que la prota se las ve chungas en algún momento para sobrevivir? Coño, pues claro, si no la peli duraría una hora y no sería rentable. ¿Que le tienen que meter de por medio una historia de amor, aunque sea casi con calzador? Bah, pues se mete y a otra cosa mariposa. Y, por supuesto, ya que estamos, le metemos una pelea final con el malo de la función en la que parezca que no van a sobrevivir los buenos, por aquello de darle un toque final a la cosa que te haga estar atento a la pantalla. Esa es toda la emoción que tiene "Los juegos del hambre".

    En cuanto a lo de "divertida", pues bueno, no aburre, que no sé si es lo mismo o no, aunque sí os digo que se agradece, y mucho. Porque llego a pagar por estar deseando salir del cine, y me da un yuyu. Ahí reconozco que se lo han currado. Han adaptado una novela para chavalines (supongo que más o menos bien, porque ya os digo que no me la he leído) con la suficiente gracia como para que no se te haga eterna la película. Además, el ritmo está bastante logrado, teniendo en cuenta que todo empieza como una especie de drama (creedme si os digo que cuando se hace el sorteo de los "voluntarios" para el concurso, es lo más parecido a un campo de concentración, y al momento en que separaban a unos y a otros para darles matarile), para pasar a un trozo largo en el que no se sabe muy para qué sirve (aparte de para lucirse con decorados y vestuarios) en el que cada participante demuestra lo que sabe hacer y lo que no y, por supuesto, la última hora, en la que empieza el juego de caza (lo más interesante de todo).

    Hay algún que otro detalle que mola y que destaca por encima del resto, como cuando los preparadores de los chavales les aconsejan una u otra cosa para conseguir patrocinadores, o el momento en el que empieza la caza, cuando ves cómo los más bestias empiezan a repartir estopa sin pensárselo mucho, o cómo la prota se las tiene que ingeniar para poder ir librándose de cada uno de los capullines que se la quieren cargar. Pero vamos, por lo demás, "Los juegos del hambre" es una peli de lo más flojucha, que ha tenido un éxito bestial en su primer fin de semana (algo que no entiendo, os lo juro, porque he visto mil películas muchísimo más interesantes -y mejores- que ésta), y que dará mucho que hablar cuando se estrenen las segundas y terceras partes. Porque, no habíais dudado que las van a hacer, ¿verdad?

    viernes, 20 de abril de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "NO TENGAS MIEDO A LA OSCURIDAD"

    TÍTULO: NO TENGAS MIEDO A LA OSCURIDAD DIRECTOR: TROY NIXEY REPARTO: GUY PEARCE, KATIE HOLMES, BAILEE MADISON, ALAN DALE, JULIA BLAKE DURACIÓN: 99 min. AÑO: 2011 GÉNERO: TERROR
  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A pesar de que hace casi cuatro años que Guillermo del Toro no se sienta tras las cámaras (el último film en que hizo fue “Hellboy 2: el ejército dorado – Hellboy 2: the golden army, 2008), el director mejicano no ha perdido el tiempo, dedicándose, más o menos de una forma parecida a la del realizador Luc Besson, a escribir y producir diferentes películas que se han ido estrenando desde entonces, logrando importantes éxitos de taquilla y reconocimiento de la crítica especializada. Así pues, mientras que en España apoyaba a jóvenes realizadores como J.A. Bayona o Guillem Morales con la producción de sus largometrajes “El orfanato – 2007” o “Los ojos de Julia – 2011”, respectivamente, en los Estados Unidos también ha hecho lo propio con “No tengas miedo a la oscuridad”. Así pues, partiendo de un relato corto escrito por Nigel McKeand, Del Toro a co-escrito y co-producido este modesto film de terror, en el que trata de explorar la materialización de las pesadillas más infantiles acerca de aquello que se esconde en los rincones más insospechados cuando se apagan las luces. La actriz debutante Bailee Madison y los ya veteranos Guy Pearce y Katie Holmes son sus protagonistas.

    Sally (Madison) es una niña pequeña que, tras el divorcio de sus padres, viaja al estado de Nueva Jersey para vivir con su padre Alex (Pearce) y la novia de éste, Kim (Holmes). Éstos, arquitectos los dos, han restaurado una vieja mansión, cuyo propietario original y su hijo desaparecieron hace más de un siglo en extrañas circunstancias. A su llegada, Sally descubre una entrada secreta a un lúgubre sótano cuya entrada se hallaba tapiada, y en la que parecen oírse extraños susurros procedentes de uno de los respiraderos. Conforme avanzan los días, Sally parece escuchar esas voces con más fuerza, descubriendo que, en realidad, proceden de pequeñas y violentas criaturas vulnerables a la luz.

    Para esbozar el argumento y las líneas a través de las que se moverá “No tengas miedo a la oscuridad”, Guillermo Del Toro y Matthew Robbins no se basan tan sólo en un relato corto, sino que desarrollan la historia centrándola en la existencia de unas criaturas anti-naturales que ponen en peligro la integridad de los personajes. Así pues, el poco interés de su propuesta se depende en exclusiva ya no sólo de cuán creíbles consigan ser sus protagonistas, sino de la forma en que la puesta en escena del casi debutante Troy Nixey consiga crear toda la atmósfera misteriosa y amenazante. Para ello, nixey juega con la ambientación de las luces, de forma que éstas se convierten en un elemento imprescindible para reforzar la sensación de miedo que se pretende emular. Por ejemplo, cabe señalar secuencias como aquella en la que Sally se mete entre las sábanas de su cama, alumbrándose con una linterna, y descubriendo la “sorpresa” que se esconde allí, o aquella otra en que la pequeña se ve acorralada dentro de una gran biblioteca, rodeada de estas criaturas, a las que consigue alejar momentáneamente con ayuda del flash de su cámara.

    Por desgracia, ni la labor tras las cámaras de Nixey ni la ambientación (tanto de sombríos decorados, ni de la inquietante música compuesta por Marco Beltrami y Buck Sanders) consiguen ser suplir la falta de garra del guión. Más bien al contrario, el libreto escrito por del Toro y Robbins cae en todas las trampas del –supuesto- cine de terror más comercial y sobre-explotado de las últimas décadas. Asimismo, las interpretaciones también le van a la zaga (tanto Pearce como Holmes dan la sensación de encontrarse totalmente perdidos en un film de estas características), de forma que todo el peso de la interpretación de referencia cae sobre los hombros de la pequeña Bailee madison, que cumple con su cometido con asombrosa eficacia.

    No obstante, por muy ajustadas que sean las interpretaciones, cualquier película de terror que se precie debe procurar, en la medida de lo posible, ser original tanto en su puesta en escena como en el tema que desarrolla. Y “No tengas miedo a la oscuridad”, por mucho que sea la adaptación de un relato corto, no consigue ni sorprender, ni distraer, ni resultar mínimamente original, sino que termina siendo un refrito mal orquestado de recursos utilizados y agotados en miles de ocasiones anteriores. Una lástima, sobretodo si se tiene en cuenta el talento que parecía esconderse detrás de ella. Desde luego, “No tengas miedo de la oscuridad” no merece la pena ni considerarse como distracción para alquilar esta semana en el videoclub.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Menudo churro de película! Mira que, viniendo de alguien a quien se le habían ocurrido películas como “El espinazo del diablo - 2001” o “El laberinto del fauno – 2006”, esperaba que “No tengas miedo a la oscuridad” molara un huevo. Y mira tú por dónde que lo único que resulta ser es un bodrio del quince. Dicen que si se basa en un telefilm de hace años y no sé qué más historias. A ver, que los cuentos, como las películas, también pueden repetirse más que el ajo, que eso no tiene que servir de excusa para que la película que hagan basado en él sea también un truño. En este caso, “No tengas miedo a la oscuridad” repite punto por punto todos y cada uno de los topicazos de las películas de terror: casa enorme y siniestra, niña traumatizada por movidas familiares suyas, padres que no creen lo que les cuenta su retoño, bichos raros con mala leche que llevan un porrón de tiempo por el mundo y que tienen algún punto débil, escenarios con lluvia constante y truenos, etc.

    Sé que puede parecer redundante, pero dejad que comentemos estas cosas por separado, y veréis cómo “No tengas miedo a la oscuridad” es una chufla monumental. Primero, para empezar, la casa. Pero vamos a ver, ¿se puede saber qué manía tienen los americanos de hacer que todas las películas de miedo pasen en un caserón gigantesco? A ver cuándo se lo curran un poco y te montan la peli de terror en un piso de cincuenta metros cuadrados, que ahí sí que los quiero ver yo ser tan originales.

    Segundo, la niña/niño protagonista de turno. En este caso, la niña procede de un hogar roto por el divorcio de sus padres, y a la que le consienten todo porque la pobre no acepta a la nueva mujer de su padre. Por poneros una escena, hay un momento en la peli en que la cría pasa de cenar y su padre le dice que o se come el arroz o se va a a su habitación. ¡Uuuuuhhhh, qué pedazo de amenaza! Por supuesto, la niña se pira como si nada y los padres se quedan con cara de “ay, pero qué niña mas malota”. ¡Pero qué coño! Cuando yo no me quería comer la cena, o me la ponían para desayuno / comida / merienda / cena del día siguiente hasta que me la zampaba, o mi madre me metía un soplamocos que me devolvía el hambre de golpe.

    Tercero, los padres. Una cosa es ver lo que pasa a tu alrededor con los ojos de un niño pequeño, y otro ser tonto perdido. ¿Me vas a decir que encuentras un sótano abandonado como el de “No tengas miedo a la oscuridad” y lo primero que haces no es desinfectarlo de la mierda de dos cientos años que lleva acumulada? ¡Va, hombre, pero cómo no van a vivir ahí bichos escondidos? Lo raro es que no salgan dragones también de la chimenea. Y, por supuesto, estos progenitores no se creen lo que les cuenta la niña hasta que, o lo sufren en carnes propias, o no tienen más remedio que aceptarlo ante lo que pasa.

    Cuarto, los bichos. ¡Jo tú, qué originales! ¡Una casa llena de bichos demoníacos! Menos mal que sólo hemos visto otras cien pelis parecidas en las que los bichos las cambian por muertos vivientes, espíritus, maldiciones, fantasmas, monstruos, duendes cabrones y hasta el hombre del saco porque, si no, nos cagaríamos encima de lo original que es el tema. Sin ir más lejos, no tenéis más que echarle un vistazo a otras dos obras de arte –sí, estoy siendo sarcástico- como “En la oscuridad – Darkness falls, 2003” (que es una mierda), o “La otra hija – The new daughter, 2009” (que es otra mierda, de esas perlas de Kevin Costner “regala” de cuando en cuando), por poner dos ejemplos. A ver si encontráis las siete diferencias…

    Quinto y último, el escenario. Ya partiendo de que, en “No tengas miedo a la oscuridad”, la casa no está embrujada (¡¡bieeeeeeeeennnn!!), también para variar resulta que toda la acción tiene lugar en un escenario en el que llueve todo el puto día y no hay casi luz. Jo tú, casi empieza a parecer exclusivo de las pelis cutres de miedo. Porque vamos a ver, ¿cómo se come que, en un sitio en el que no hay luz ni por casualidad, los personajes prefieran ir siempre con linternas antes que encender la luz? Que ya sabemos que el precio ha subido un huevo últimamente, pero no creo que sea para tanto. Y, si os parece que exagero, no tenéis más que ver un par de momentos en que la niña se queda atrapada en su habitación y en una biblioteca enorme. Pues la mocosa prefiere ir con la linternita de marras antes que encender una lámpara. Como veis, otra cosa no, pero espabilada sí que es un rato.

    En fin, que si hace más de treinta años Kubrick no necesitó ninguna de estas paridas para hacer de “El resplandor – The shining, 1980” una obra maestra del cine de terror, ya me dirás tú cómo es posible que, ahora, en pleno siglo XXI, y con muchísima más tecnología que la de entonces, se soplen estas mierdas y se queden tan panchos. En fin, que no merece la pena que os la alquiléis este fin de semana, que lamentaréis haber malgastado los dos o tres euros de turno. Si, al menos, “No tengas miedo a la oscuridad” hubiera sido como sus primeros cinco minutos, con esa ortodoncia casera a lo bestia, otro gallo hubiera cantado.

    jueves, 19 de abril de 2012

    CINE ACTUAL: "PEARL HARBOR"

    TÍTULO: PEARL HARBOR DIRECTOR: MICHAEL BAY REPARTO: BEN AFFELCK, JOSH HARTNETT, KATE BECKINSALE, CUBA GOODING JR., ALEC BALDWIN, JON VOIGHT, COLM FEORE, TOM SIZEMORE, DAN AYKROYD DURACIÓN: 183 min. AÑO: 2001 GÉNERO: BÉLICA
  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tras los grandísimos éxitos consecutivos de los anteriores films de sus anteriores films como equipo de director / productor, Michael Bay y Jerry Bruckheimer se pusieron el listón mucho más alto, decantándose por rodar una de las producciones más caras y ambiciosas de la historia -al menos, hasta el día de hoy-. Tras la buena acogida que había tenido entre el público veraniego ese entretenimiento de primera que es "La roca - The rock, 1996" y la adrenalítica "Armageddon - Armageddon, 1998", ambos centraron su atención en el ataque que supuso la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, viendo en el bombardeo sufrido en Pearl Harbor una oportunidad única para rodar tanto una historia de amor como un súper espectáculo lleno de secuencias asombrosas. Ahora bien, ¿está el resultado a la altura de las circunstancias? En seguida os damos nuestra opinión.

    Rafe (Affleck) y Danny (Hartnett) son dos amigos que han crecido juntos. A principios de la década de los cuarenta, ambos ya son adultos y están alistados en el ejército estadounidense, donde dejan constancia de su gran pericia como pilotos de combate. Rafe tiene una novia llamada Evelyn (Beckinsale) de la que está locamente enamorado. Cuando empiezan los primeros conflictos en Europa, Rafe se presenta voluntario para apoyar a las tropas inglesas contra los nazis, por lo que debe separarse de Evelyn y Danny para ir a combatir. Tras un aparatoso combate, se da a Rafe por muerto, para desesperación de su novia y su mejor amigo. Tras un tiempo, Danny y Evelyn comienzan a salir juntos por lo que, cuando Rafe hace aparición de nuevo súbitamente, la situación entre los tres será complicada. Todo ello, coincidiendo con el ataque de las tropas japonesas a Pearl Harbor.

    Los responsables de "Pearl Harbor" no tienen un pelo de tontos. Sabían a la perfección que si centraban su atención tan sólo en la parte espectacular de la película, ello podía derivar en una excesiva saturación por parte del público, por lo que el guionista Randal Wallace (muy conocido por su libreto para la oscarizada "Braveheart - Braveheart, 1995") desarrolló una historia que combinaba tanto el romanticismo más desbordante como la acción trepidante. Así pues, durante los primeros ochenta minutos de metraje se relatan los pormenores del complejo triángulo amoroso que se forma en torno a los personajes principales, aprovechando la más mínima ocasión para dejar clara constancia de lo lujosísima y lograda que es la ambientación del film (tanto el diseño de vestuario como los decorados son magníficos, al igual que la hermosísima fotografía de Jason Schwartzman). Además, el acompañamiento musical a cargo del siempre genial Hans Zimmer no hace sino reforzar esa sensación de harmonía amorosa.

    Ahora bien, pasada esta larga introducción, el director sumerge de lleno al público en el verdadero espectáculo. Ya desde ese impresionante plano en que se observa a los aviones japoneses volando en formación y a centenares hacia Pearl Harbor, hasta que concluye el episodio del bombardeo (atención al plano de la bomba cayendo sobre uno de los destructores, o el de otro de los barcos ladeándose mientras se hunde y los marineros hacen lo posible por salvarse), y pasando por el del enfrentamiento de los protagonistas con los japoneses a bordo de sus respectivos aviones, "Pearl Harbor" demuestra por qué es una súper producción en toda regla. El diálogo (intrascendente en buena parte de su primera mitad) da paso a la acción más deslumbrante, donde Bay demuestra por qué es uno de los mejores directores del cine actual a la hora de montar set pièces salvajes, donde la palabra queda prácticamente reemplazada por la emoción trepidante y la acción repleta de testosterona.

    No obstante, poco podríamos decir de las excelentes escenas de acción que no sea mejor apreciarlas en la misma película. Por otra parte, cierto es que se le ha criticado desde diferentes procedencias a "Pearl Harbor" que hace gala de un patriotismo exagerado y de una puesta en escena más basada en los efectos especiales que no en la construcción de una buena película. Respecto al patriotismo, tan sólo apuntar que ya quisiéramos los españoles sentirnos la mitad de patrióticos que los norteamericanos cuando ven una de sus banderas (aquí, parece que nos dé miedo con tal de que no nos tilden de fachas) que, por otra parte, en un largometraje como "Pearl Harbor" consiguen retratar a su "enemigo" con una dignidad y respeto ejemplares (los japoneses nunca son mostrados como los "malos" de turno, sino como soldados de un bando contrario, con sus rituales y motivaciones particulares). Y, en opinión de un servidor, eso es algo ejemplar. En lo que concierne a la puesta en escena, considerar a "Pearl Harbor" como algo más que no sea una mera distracción es un error. El film es un espectáculo grandioso, que es consciente de ello, y que no desperdicia la oportunidad de mostrar secuencias tan apabullantes como impresionantes.

    Así pues, en resumidas cuentas, tan sólo cabe decir que, aunque "Pearl Harbor" no sea una película perfecta, tampoco lo pretende. Sin embargo, lo que sí consigue es distraer, emocionar y divertir al espectador, durante las poco más de tres horas que dura. Eso sí, tres horas de goce dedicado al espectáculo que nos estadounidenses tan bien saben fabricar.

  • MR. HYDE DICE:
  • Papá de la sobrina más bonita del mundo, ésta va por ti...

    "Pearl Harbor", es un peliculón. Al margen de lo mucho que la quieran destrozar algunos, "Pearl Harbor" es un espectáculo en estado puro. Pero, ¿qué pasa? ¿Que ni a Michael Bay ni a Jerry Bruckheimer se les puede dejar hacer una película de este palo tranquilos? A ver, que no se trata ni de dar lecciones de historia ni de soltar sermones en plan dogma (para eso ya tenemos a Malick y Von Trier que nos duermen con sus bodrios), sino de hacer una peli que entretenga, distraiga y, de paso, que te deje con la boca abierta por cómo está hecha. Y, a ese respecto, "Pearl Harbor" cumple como una campeona. Si os he soltado este párrafo así medio cabreado no es porque esté hoy más irascible, sino que me toca bastante las pelotas que, cuando se estrena una peli de este tipo, ya te vienen los puristas de siempre diciendo que si es mala, que si no sé qué, que si no sé cuántos. A ver, señores, que esto es un simple espectáculo que lo quiere es hacer mucha pasta por un lado, y por otro, que te lo pases teta durante las tres horas que dura. Sobre lo primero, no tengo mucho que decir pero, sobre lo segundo, ya os digo yo que son tres horas que se me pasaron que ni me enteré.

    ¿Tiene "Pearl Harbor" cosas que se podrían mejorar? Por supuesto, como el 99,99% de las películas que se estrenan en un cine. ¿Por ejemplo, cuáles? Pues, para empezar, y sin que sirva de precedente, los tres actores principales. El pobre Ben Affleck no tiene ni pajolera de actuar (en cambio, dirigiendo, el tío es un crack), así que se pasea por la peli con una cara de besugo de mil demonios, esperando que entre tanto efecto especial no se le note mucho que el tío va más perdido que Charlie Sheen el día del orgullo gay. Después, la actriz que cogieron para el papel de "la chica", pues tampoco es que sea descomunal. Y no lo digo como algo en plan "podía estar más buena", sino en plan de que cuesta de creer que dos súper amigos se vayan a partir la cara por ella, ya que en el mismo sitio hay tías que le pegan cincuenta vueltas (Charlize Theron fue la primera a la que ofrecieron el papel, y esa sí que hubiera hecho creíble que los muchachos se hubieran puesto a aullar como coyotes al verla). Y, por último, el pobre Josh Hartnett, pues demuestra que aún le queda pero que mucho por aprender para demostrar que sabe interpretar mínimamente pero, como tampoco es que salga tantísimo, pues aún tiene un pase.

    Por supuesto, hay otra cosa que me parece de cágate lorito, que es el patriotismo hortera que desprende la peli. Vale que a los yanquis les encanta eso del God bless America, los saludos militares y tal pero, si lo vas a meter en una película como ésta (donde puede lucir mejor que en ninguna), al menos hazlo con algo de gracia, no de forma tan lamentable. Os pongo un par de ejemplos. El primero, en mitad del bombardeo: le han metido un petardazo del carajo a uno de los buques, y le han saltado las tripas a uno de los generales de esos que mandan mucho. Se le acerca un soldado negro y, después de decirle que no pasa nada, que aunque él sea el cocinero algo podrá hacer, se planta como un pino y le hace el saludo militar más orgulloso que el nene que hace pis en la taza por primera vez. Pero, lo que ya es de apaga y vámonos es el segundo ejemplo: cuando están a punto de bombardear Japón, los dos protagonistas pasean por la cubierta de un portaaviones y, su jefe, mirándolos fijamente, le suelta al subalterno que tiene al lado: "¿Sabes cómo sé que ganaremos la guerra? Por ellos. No hay nada más fuerte que el corazón de un voluntario" ¡Toooooooma del frasco Carrasco! Ahí lo suelta el payo y se queda más fresco que una lechuga. ¡Con dos cojones!

    Bueno, esa es la parte más cutre y mejorable de la peli. Aparte de eso, "Pearl Harbor" se le perdona todo porque es una montaña rusa desde que empieza hasta que acaba. Es como si la peli estuviera dividida en dos mitades. En la primera, todo es así más tranquilito, donde te cuentan toda la parte más romántica, hay más amor que en un capítulo de los Ositos Amorosos, e intentan que la historia vaya colando por ahí. Eso sí, cuando llega la segunda parte (empezaría más o menos cuando los japoneses despegan para el bombardeo de Pearl Harbor), es donde te demuestran en qué se han gastado los doscientos millones de la verde moneda que les costó la broma. A partir de ahí, agárrate los machos Manolete, porque la peli es un espectáculo de cojones, guapísimo, y en el que te pasas sin pestañear casi la hora y media restante.

    No os podría destacar una sola escena, porque toda la segunda mitad deja con la boca abierta. Los combates aéreos y todos los bombardeos, son de lo más impresionante que he visto en mucho tiempo en una pantalla de cine. Así que, antes de acabar -que hoy me he enrollado yo más de la cuenta-, sólo deciros que consigáis "Pearl Harbor" cuanto antes en DVD o, aún mejor, en Blu-Ray, y que la pongáis a todo trapo en la tele más grande de la casa. Un peliculón así de guapo no merece menos.

    miércoles, 18 de abril de 2012

    CINE DE LOS 90: "EL CUERVO"

    TÍTULO: EL CUERVO

    DIRECTOR: ALEX PROYAS

    REPARTO: BRANDON LEE, ERNIE HUDSON, MICHAEL WINCOTT, ROCHELLE DAVIS, BAI LING, TONY TODD

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 1994

    GÉNERO: FANTÁSTICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Las adaptaciones cinematográficas de aventuras de personajes de cómic, no sólo es un recurso cada vez más frecuente en Hollywood sino que, además, una apuesta casi segura de los grandes estudios para arrasar en la taquilla. Sin embargo, al igual que hay muchos tipos de adaptaciones (desde las maravillosas películas de Christopher Nolan acerca de “Batman”, hasta las horrorosas versiones de “El motorista fantasma”), también hay muchos tipos de comics que se han visto trasladados a la gran pantalla. Evidentemente, ni todos están protagonizados por súper héroes, ni tienen por qué tratar temas parecidos. Buena prueba de ello son dos excelentes películas como “Camino a la perdición – Road to Perdition, 2002” o “Una historia de violencia – A history of violence, 2005” que, aunque no lo parezcan, tienen su origen en la viñeta. Del mismo modo, al igual que son abundantes los comics protagonizados por súper héroes, también ocupan un lugar de importancia aquellos protagonizados por anti-héroes que, poseedores o no de talentos y poderes fantásticos, ejercen su particular lucha contra el mal. Así sucede con “El cuervo”, creado por el dibujante James O’Barr, cuya adaptación cinematográfica es, hoy en día, más recordad por haberle costado la vida a su principal intérprete, Brandon Lee, que no por el inspirado largometraje que es.


    En la Noche de Difuntos, Eric Draven (Lee) y su novia son brutalmente asesinados por una banda de maleantes. A pesar de que el policía encargado del caso, el sargento Albrech (Hudson) hace lo posible por detener a los culpables, no existen pruebas incriminatorias suficiente para procesarlos. Un año después, y tal y como aseguran ciertas leyendas, un cuervo puede traer el alma de los muertos de nuevo al mundo para que éstos puedan terminar ciertos asuntos que han quedado pendientes. Será entonces cuando Eric vuelva a la vida y, caracterizado como un mimo guiñolesco, emprende su particular venganza, con la ayuda de la pequeña Sarah (Davis) -una niña pequeña amiga de la pareja-, buscando a aquellos que lo mataron a él y a su novia, y llegando hasta Dollar (Wincott), el jefe de una peligrosa banda criminal.


    “El cuervo” pertenece a esa clase de films de atmósfera semi-apocalíptica, llenos de destrucción, oscuridad y anarquía. En ella, son pocos los recodos de la ciudad en que se puede respirar la paz, siempre amenazada por los actos salvajes de los individuos más incivilizados. No obstante, sería injusto juzgar la película por la decisión de adaptar con tanta fidelidad la esencia de la historieta gráfica en la que se basa. En efecto, “El cuervo”, lejos de querer ser una versión más de comic llevado al cine, se preocupa porque los diferentes elementos que hacen de ella una obra digna queden bien definidos.


    En primer lugar, la puesta en escena de Alex Proyas es más que notable. No hay prácticamente un solo recurso narrativo que no sea convertido a imágenes: desde los planos distorsionados para la visión subjetiva del cuervo, pasando por los grandes travelling (Eric saltando por los tejados de la ciudad, o en la pelea final que tiene lugar en lo alto de la catedral), los grandes picados (presentes en la mayoría de muertes provocadas por Eric –atención al momento en que éste prende fuego a un dibujo con la forma de un cuervo que ha hecho en el suelo-), o el montaje rápido para las secuencias de acción. Además, como apuntábamos antes, toda la esencia del comic original queda recogida en la pantalla, especialmente presente en secuencias como la del regreso de Eric a la que había sido su casa (cómo se viste y caracteriza como un mimo siniestro, incluyendo el instante en el que se balancea por el exterior de la ventana tras el que descubre que es inmune a las heridas), haciendo que ese ambiente tenebroso juegue muy a su favor, tanto para las escenas en las que da su merecido a los que lo mataron, como en aquellas en las que se pretende arrojar algo de esperanza hacia los personajes que buscan la redención (cuando Eric le extrae la morfina a la madre de Sarah, cuándo ésta le prepara el desayuno a su hija, o como cuando ésta se deja abrazar por Eric).


    En segundo lugar, el desarrollo de la historia (que no del guión) es de lo más efectivo. Partiendo de un argumento muy simple –al fin y al cabo, el largometraje no es más que una historia de venganza tremendamente violenta-, “El cuervo” consigue encandilar al espectador con esa mezcla de “violencia romántica” (si se me permite el término), cuyo objetivo final es tanto la sed de venganza como la de honra al amor perdido. Así queda reflejado en escenas como, por ejemplo, los continuos flashbacks de Eric a lo largo del film (cuando recuerda cómo le pidió a su novia que se casara con él, cuando se divertían en su casa…) o en el instante final en que, cumplida su “misión”, ésta le acompaña dócilmente, de nuevo a la tumba.


    Cierto es que el hecho de que Brandon Lee muriera durante su filmación como consecuencia de una munición equivocada durante el rodaje de un tiroteo fue algo trágico, pero quedarse tan sólo con ese detalle morboso, o con los prejuicios que puedan existir acerca del marco espacial en que se desarrolla la historia, es desperdiciar la oportunidad de ver un largometraje casi hipnótico, a pesar de su crudeza y violencia.



  • MR. HYDE DICE:

  • ¡Ufff, menudo rollaco ha soltado el de arriba para justificar que “El cuervo” le gusta más que a un tonto un lápiz! Yo voy a ser más directo: “El cuervo” mola porque es una peli cojonuda, y punto. No tiene para nada las paridas que te suelen enseñar de vez en cuando en más de una película de súper héroes (más que nada porque el prota tiene de héroe lo que yo de fraile), sino que se limitan a contarte la historia de una venganza en estado puro, sin andarse por las ramas. De hecho, lo único que tiene así un poco más en plan fantástico es el hecho de que a él no lo puedan matar porque el resto, esa especie de juego de “caza al malo” es de lo más directa y explícita (y, si no, esperad a ver cómo deja a los dos primeros malos –al que le gustan los cuchillos y al que le pega a la heroína-).


    A mí, a diferencia del pedantillo de Jekyll, no me moló tanto el rollo ese de ciudad destrozada, calles llenas de coches quemados y humo saliendo de las alcantarillas -¿se puede saber qué coño tiran los americanos por el váter para que siempre salga humo de las rejillas?-. Personalmente, me hubiera gustado un poco más que el tono no fuera tan sombrío, por mucho que sea parecido o no al comic del que sale todo. Pero bueno, aparte de eso, “El cuervo” es una película cojonuda por unas cuantas razones que os cuento ahora en seguida.


    La primera, es hace que, a pesar de lo violenta de la historia, te enganche tanto si eres un tío o tía. ¿Y por qué? Muy sencillo. A los tíos, nos gusta todo eso del justiciero que da matarile a los malos que lo jodieron antes a base de bien, y mucho mejor cuanto más enrevesado es el castigo (por ejemplo, lo que hace con el gordo al que le empeñan el anillo de compromiso), o la pelea con el malo de turno (al final, con esa iglesia monstruosa y cara a cara con ese malo asqueroso y vicioso). A las tías, porque detrás de toda esa venganza, hay una historia de amor de un chaval que se ha quedado sin el amor de su vida y que actúa movido tanto por el odio hacia sus asesino como hacia la persona que amaba, entre las cuales también se encuentra esa niña de la que cuida incluso después de muerto. De hecho, hay una frase, al final de la peli que dice algo así como “los edificios pueden caer; las naciones se pueden tambalear; pero el amor verdadero, es para siempre”. Creo que esto resume bastante bien lo que trato de decir.


    La segunda, porque “El cuervo” mola mazo. Desde que empieza, ya intuyes por dónde van a ir los tiros –nunca mejor dicho- y, a los diez minutos, ya estás enganchado por la historia. Además, no se hace nada aburrida, ya que entre que el bueno empieza a investigar quién y por qué lo asesinaron, y les da caza, ya se te pasa casi toda la peli. También es cierto que tiene detalles un poco repelentillos que podrían haberse ahorrado (como que el malo y su hermana se hayan acostado a la vez con una chica a la que se acaban cargando, y luego hagan magia negra con su cuerpo –aún recuerdo ese plano en el que tiran uno de sus ojos al fuego… ¡Uagh!-). Pero, independientemente de ello, “El cuervo” hace que no te aburras para nada, y que sigas con ganas todo lo que pasa hasta que el bueno se carga a todos los malos.


    Además, hay un par de cosas que me gustaron especialmente de “El cuervo” y que, a decir verdad, me extraña que no os haya contado el de arriba. La primera es la música donde, tanto la original de Graeme Revell –no os perdáis el tema Return to the grave- como la selección de canciones originales –me quedo con la de Burn, de The Cure-, que acompaña a las imágenes de que te cagas. Y, la segunda, es la fotografía con la que está hecha la película. A pesar de ser más oscura que el futuro de la mita de bancos del país, “El cuervo” guarda esa especie de misterio todo el rato gracias a los tonos que utiliza (cuando el protagonista entra en su casa después de resucitar, cuando se maquilla, o cada vez que sale por la noche).


    En fin, que “El cuervo” es una peli que se sale, como una especie de “Ghost – Ghost, 1990” pero a lo burro, y que te tiene interesado hasta el final. Vale que no es de las mejores películas del mundo (tampoco lo pretende) pero, al menos a mí, me gustó mucho cuando la vi. Y no necesito darle tantas vueltas para decirlo, ¿eh Jekyll?