domingo, 3 de junio de 2012

CINE EN CARTEL: "LA SOMBRA DE LOS OTROS"

TÍTULO: LA SOMBRA DE LOS OTROS

DIRECTORES: MANS MARLIND & BJORN STEIN

REPARTO: JULIANNE MOORE, JONATHAN RHYS-MEYERS, JEFFREY DEMUNN, FRANCES CONROY, BROOKLYN PROULX

DURACIÓN: 112 min.

AÑO: 2010

GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hablar de thrillers sobrenaturales, lamentablemente, suele ser sinónimo de hacerlo acerca de largometrajes cuyo interés depende en exclusiva de la predisposición del público a disfrutar de los sustos que ofrecen este tipo de films. Cierto hay que, de cuando en cuando, surge alguna producción que en verdad se desmarca del resto aunque, por lo general, el resto se limita a acumular cuantos más clichés posibles mejor, convirtiendo dichos largometrajes en una vulgar parodia de sí mismos. Películas relativamente recientes como “En la oscuridad – Darkness Falls, 2003” o “Boogeyman, la puerta del miedo – Boogeyman, 2005”, por poner un par de casos, son el ejemplo perfecto de película ridícula, cuyo único atractivo reside en la acumulación constante de sustos fáciles. “La sombra de los otros”, film rodado hace más de dos años que se estrena este fin de semana en nuestro país, podría engrosar esta lista de largometrajes simplones. Ahora bien, por suerte para el espectador, “La sombra de los otros” cuenta con un par de alicientes que la diferencian un tanto del resto de producciones similares.

    La psicóloga Cara Harding (Moore) está especializada en casos de desdoblamiento de personalidad. Sostiene la tesis de que estas separaciones de personalidad no son más que meras excusas de los pacientes para eximirse de ciertas responsabilidades. Su padre (DeMunn), también psicólogo le pide su opinión en un caso en el que está trabajando, con el fin de que pueda aplicar su punto de vista. Dicho caso es el de David Bernburg (Rys-Meyers) un joven muchacho que no sólo da la sensación de convertirse en más de una persona diferente, sino que es capaz de conocer las vidas de las personas que afirma que es con un detalle milimétrico. Será entonces cuando Cara descubra que se está enfrentando a algo mucho más extraño que cualquier caso en el que haya participado con anterioridad.

    Viendo “La sombra de los otros”, el recuerdo se fue inmediatamente a otro film de terror –pseudo-thriller- que se estrenó el año pasado, por estas fechas. Aquel se llamaba “Insidious – Insidious, 2011” y, entre otras cosas, se caracterizaba porque, tras un comienzo muy prometedor en el que se reforzaba el tono misterioso intrigante de su argumento (gracias a una excelente planificación de los movimientos de cámara, sonido, montaje, música, etc.), la película derivaba irremediablemente hacia el estilo más absurdo y previsible de las historias de terror. Con “La sombra de los otros” sucede algo muy similar. Por fortuna, es mayor la cantidad de metraje en el que el espectador queda atrapado por la intriga de la puesta en escena (patente en secuencias como, por ejemplo, la primera entrevista de Cara con David, o las averiguaciones que hace Cara acerca de las personas reales en la que parece que David se desdobla). Aunque, al cabo de la primera hora de metraje, ya se empiezan a introducir los elementos paranormales hacia los que irá derivando el guión (más o menos, a partir de la secuencia en que Cara lleva a David a un claro del bosque en el fue asesinada una de las personas en la que David se desdobla, tras lo que hace entrada una tercera personalidad diferente).

    Por desgracia, “La sombra de los otros” no endereza el camino, y persiste en el desarrollo de sub-tramas secundarias que terminan por centrar el resto de film en elementos tan poco interesantes como las maldiciones centenarias (la película antigua en la que se muestra el origen del conflicto de David resulta tan falsa como torpe, y la supuesta sorpresa que encuentra en ella Cara no causa, ni de lejos, el efecto de impacto deseado). Por ello, puestos a ver “La sombra de los otros”, lo mejor es recordarla por su primera mitad, cuando el film constituye una prueba evidente del gran entretenimiento que podía haber sido y no es.

  • MR. HYDE DICE:
  • No sé de qué película decíamos hace pocos días que empezaba muy bien para acabar muy mal. Bueno, pues “La sombra de los otros” es de las que empieza muy bien para acabar regular tirando a mal. Mira tú que les cuesta a los primos del otro lado del charco hacer una película de suspense y canguelo sin tener que hacer que todo se vuelva a las tonterías de las maldiciones, hechizos, brujerías y demás. Pero bueno, ¿es que los guionistas de allí no cobran una pastuza indecente por estrujarse las meninges y parir guiones como Dios manda? Entonces, ¿por qué leches no se lo curran un poco más y se buscan un motivo más real que no dependa de esas coñas sobrenaturales? Me acuerdo, por ejemplo, de pelis como “Los sin nombre”, donde seguían un estilo parecido, pero dejándose de chuflas de maldiciones y tal, y conseguían que los cataplines se te pusieran de corbata. ¡Y eso que estamos hablando de cine español! Así que mira tú lo que les costaba a los yanquis hacer algo medianamente normal.

    De todas formas, aunque al final sea todo una patata cocida, reconozco que durante casi todo el rato, “La sombra de los otros” te engancha y no te deja ni parpadear. Supongo que es por eso que te da tanta rabia cuando llega el final y todo se convierte en un truño así. Pero bueno, que te quiten lo bailao. Lo mejor, sin duda, son todos los momentos en que la peli se concentra en la historia del tipo con múltiples personalidades porque, conforme la psicóloga va descubriendo nuevas cosas, más interesante se vuelve todo: desde el momento en que el tipo éste saca una de sus personalidades sin que tú veas lo que pasa (sólo sabes que ha hecho algo con el cuello, pero el susto de ese trozo es cojonudo), hasta cuando la psicóloga empieza a ver cosas raras que no tienen ninguna explicación lógica (que el paciente sepa tanto de las personas que dice que es, que tenga el cuello con no sé qué cosa de las vértebras). Esos son los momentos en que “La sombra de los otros” te hace pensar que la película es cojonuda, cuando la doctora hace lo imposible por demostrar que el tarado de turno está fingiendo y que se suelta el rollo para que la gente piense que está loco (no os perdáis el interrogatorio que pasa delante de la madre de una de las personas muertas que el chaval afirma que es).

    Pero claro, todo eso, que está muy bien, se va a tomar por saco en cuanto se sacan de la manga el recurso facilón de las maldiciones. Os juro que, ahí, “La sombra de los otros” pega un bajón de mil demonios. Yo no soy ningún experto en guiones, pero no me digáis que no hubiera sido todo muchísimo más interesante si, por ejemplo, el loco éste no se estuviera haciendo el chiflado a posta para poder salir inocente de algún crimen, más o menos como pasaba con aquella peli de Richard Gere en la que hacía de abogado de otro figurín que decía que tenía doble personalidad. Así, con una cosa más realista, y con la forma en la que está hecha la mayor parte de “La sombra de los otros”, la cosa no sólo hubiera cambiado muchísimo sino que, además, ahora puede que estuviera hablándoos de un peliculón como la copa de un pino.

    En fin, que “La sombra de los otros” no es que sea lo más interesante para ver este finde en el cine. Puede que tengáis la sensación de que, cuando empieza, la cosa promete. Pero todo se acaba convirtiendo en una castaña infumable (desde el minuto en que empiezan a aparecerles manchas raras a la gente en el cuerpo, ya tuerces el morro, pero es que cuando ya sale todo lo que tiene que ver con esa vieja bruja ciega, apaga y vámonos). A no ser, obvio, que os encante ese tipo de películas. Si no, pues quedaos en casa, que seguro que os sale más rentable.

    sábado, 2 de junio de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "EQUILIBRIUM"

    TÍTULO: EQUILIBRIUM

    DIRECTOR: KURT WIMMER

    REPARTO: CHRISTIAN BALE, TAYE DIGGS, EMILY WATSON, SEAN BEAN, WILLIAM FICHTNER, ANGUS MACFAYDEN

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Mi querido colega Hyde se ha empeñado en que, hoy, habláramos de una película que no se ha llegado a estrenar comercialmente en nuestro país. No es que apruebe del todo tal decisión (al fin y al cabo, nos gusta que podáis tener el acceso más fácil posible a las películas que criticamos y, así, estéis de acuerdo o discrepéis de nuestras opiniones), aunque reconozco que "Equilibrium" me suscitó el interés suficiente como para que no nos importe en absoluto hablar de ella y recomendárosla. "Equilibrium" ha supuesto la realización de un cine puramente comercial por parte del guionista Kurt Wimmer, conocido en la Meca del cine gracias a su participación -en solitario o con otros guionistas más- en algunas de las películas más conocidas y comerciales de los últimos años ("Un ciudadano ejemplar - Law abiding citizen, 2009", "Salt - Salt, 2010", el inminente remake de "Desafío total - Total recall, 2012", etc.). El resultado, aunque conocido, como veremos más adelante, no es para nada decepcionante, y es un buen ejemplo de cine de ciencia ficción hecho con una intención evidente de distraer a la audiencia.

    En un futuro no muy lejano, la sociedad ha sufrido un cambio radical. Con el fin de evitar enfrentamientos entre los hombres, se ha suprimido cualquier tipo de manifestación creativa o afectiva, de forma que todas las obras de arte y muestras de afecto están prohibidas por ley. Los encargados de hacer cumplir dicha ley son los llamados "rectores", de los que John Preston (Bale) es uno de los más eficaces. Cuando uno de los rectores, Partridge (Bean), también mentor de Preston, es sentenciado a muerte por ocultar la existencia de obras de arte y mantener contacto con los líderes rebeldes Jurgen (Fichnter) y Mari O'Brien (Watson), Preston se replantea el sentido de semejantes leyes. Será entonces cuando Preston elija entre hacer frente los mismos a los que antes servía, o continuar ejecutando unas órdenes que ya se empieza a cuestionar.

    Realizada con muchísimo más esmero que su posterior film, la horriblemente mala "Ultravioleta - Ultraviolet, 2006", Wimmer se las ingenia para desarrollar una historia que, tomando de forma descarada elementos del clásico de François Truffaut "Fahrenheit 451 - Fahrenheit 451, 1966" para la parte argumental, y de cualquier entrega de la trilogía de "Matrix" para la creación de la estética escénica, consigue hacer creer al espectador que está ante una película diferente. Por supuesto, no desde el punto de vista del guión, que no aporta absolutamente nada nuevo al conjunto, sino de la puesta en escena de las espectaculares secuencias de acción. En efecto, el punto fuerte de "Equilibrium" reside en la forma en que todas estas secuencias quedan recogidas en el film, haciendo que, por muy increíbles que éstas puedan parecer, el público quede impresionado con ellas. No obstante, hay que dejar bien claro que la única intención de dichas secuencias es hacer del largometraje algo más diferente a lo que el espectador ya ha visto de muchas formas diferentes, cosa que se consigue sólo a medias.

    No obstante, un detalle que sí que se agradece, es que la concepción de ese mundo futuro completamente deshumanizado no haya caído en la trampa de presentarse como una sociedad post-apocalíptica, en el que las calles son un nido de mugre y los pocos humanos que se cruzan en el camino visten con puros harapos. Además, aparte de la cuidada estética, a nivel técnico, "Equilibrium" cuenta con la notoria colaboración del oscarizado director de fotografía Dion Beebe y de la trepidante música de Klaus Badelt quienes, cada uno en su campo, contribuyen a que la película aumente sus dosis de entretenimiento.

    En resumen, "Equilibrium" es un film que, sin ser nada nuevo bajo el sol, está realizado la suficiente gracia como para resultar entretenido.

  • MR. HYDE DICE:
  • Si metes en una coctelera "Matrix" y "Fahrenheit 451" y lo agitas bien, el resultado es "Equilibrium". ¿Y esto es bueno o malo? Pues depende. Si os gustó Matrix pero no pipasteis una hasta pasada una hora y pico de película, y os pareció que "Fahrenheit 451" era demasiado intelectual, pues entonces "Equilibrium" os parecerá la leche. Ahora, quienes crean que Fahrenheit 451 es una obra de culto intachable y que Matrix es una castaña del tres al cuarto, pues fijo que se echan las manos a la cabeza a los quince minutos de ver "Equilibrium". Lo que, como el menda, no tenían mucha idea de qué iba la cosa y empezaron a verla sin tener ninguna idea preconcebida, pues se lo pasarán en grande. Así que no sé si he respondido ya a la pregunta.

    "Equilibrium" le pasa un poco lo que a "Avatar - Avatar, 2009", aunque salvando las distancias, claro está. ¿Qué quiero decir con esto? Pues ni más ni menos que la historia que te cuentan ya la has visto antes unas cuantas veces, pero esta vez lo han hecho tan espectacular que flipas cuando la ves, y te lo pasas en grande. Aquí pasa exactamente lo mismo, porque la trama ya te la hueles a la milla -y eso que tiene alguna que otra sorpresa-, pero lo que cuenta es cómo está hecha. Y aunque parece que se han fumado algo raro y se flipan un poco con las escenas de acción, la verdad es que "Equilibrium" es una peli entretenidísima.

    Una cosa que me gusta de ella es que, por muy futurista que sea y por mucho que tengan ese look de sofisticación, la peli no se anda por las ramas a la hora de contarte la historia. Además, tiene una gran ventaja. que sabe cómo distraer. Tiene su mensaje, obvio, no hay más que ver lo que pasa cuando el rector este tan estricto se encuentra con obras de arte de valor incalculable, y cómo no duda en ejecutar a otro colega que ha traicionado al sistema (de hecho, el tío huevón no mueve ni una uña cuando le pasa algo grave en su familia). Pero, al mismo tiempo, sabe que lo tiene que hacer es que te lo pases pipa viéndola, y que ya estás un poco cansadito de los mismos rollos futuristas de siempre. Así que se inventan eso de las técnicas de combates perfectas, con pistolas y sin ellas, y se curran unas cuantas secuencias que no me canso de ver: la del primer enfrentamiento entre el rector y los rebeldes que se han escondido en una habitación oscura, el ataque a la patrulla cuando le encuentran al rector un perrito en el maletero de su coche, lo que hace para darles matarile a los soldados sin hacer mucho ruido -para lo que utiliza las culatas de sus pistolas... sin comentarios- o, por supuesto, la parte final en la que se carga a todos los soldados del mandamás que hace de malo de turno. Son unas idas de olla tremendas, ya lo veréis, pero está guapísima la forma en que las han rodado.

    Aparte de esto, como os digo, poco más hay que contar de la historia. Primero, porque ya lo han hecho antes y, segundo, porque lo pillas enseguida (y no hay que ser muy espabilado para saber cómo acaba). Aún así, os aseguro que "Equilibrium" es un pasatiempo de primera. Sé que es complicado encontrarla en España porque, no sé por qué, aquí no la han querido estrenar (¡con la de mierda que ponen día sí, día también!). De todas formas, si tenéis ocasión de verla -sé de buena tinta que se puede conseguir en versión original subtitulada en español-, echadle un vistazo, porque os distraerá y hará pasar un rato distraído e interesante.

    viernes, 1 de junio de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES"

    TÍTULO: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES

    DIRECTOR: DAVID FINCHER

    REPARTO: DANIEL CRAIG, ROONEY MARA, CHRISTOPHER PLUMMER, STELLAN SKARSGARD, STEVEN BERKOFF, JOELY RICHARDSON, ROBIN WRIGHT, MOA GARPENDAL

    DURACIÓN: 153 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Como ya viene siendo tónica habitual, cuando los directivos de los grandes estudios de Hollywood se enteran de que, fuera de sus fronteras hay alguna película o novela (más lo primero que lo segundo) que ha triunfado comercialmente y que tiene potencial de adaptación a su propio estilo, se lanzan en picado a conseguir los derechos para realizar el correspondiente remake. En algunos casos, la versión norteamericana consigue hacer que se olvide la original (“Una jaula de grillos – The birdcage, 1996”, “The ring (la señal) – The ring, 2002” o “Infiltrados – The departed, 2006” serían algunos ejemplos de buenas versiones americanizadas) aunque, por desgracia, no es algo que ocurra con demasiada frecuencia. De hecho, la mayoría de remakes de películas europeas que han llevado a cabo han caído en la vulgaridad e intrascendencia más absoluta (“Vanilla sky – Vanilla sky, 2001”, “La cena de los idiotas – Diner for schmucks, 2010”, “Déjame entrar – Let me in, 2010”, y un largo etcétera). En el caso que hoy nos ocupa, con motivo de su salida en formato doméstico esta semana, ha sido la primera de las novelas del malogrado escritor sueco Stieg Larsson la que ha sido objeto de una adaptación cinematográfica estadounidense, después de que, a su vez, las películas suecas originales se convirtieran en un auténtico fenómeno en el viejo continente. Ahora bien, en lo que al remake americano se refiere, ha sido un director tan interesante como David Fincher el encargado de realizar el film, acompañado para la ocasión por unos estupendos Daniel Craig y Rooney Mara.

    Mikael Blomkvist (Craig) es un periodista que, tras acusar a un importante magnate sueco de un importante desfalco, es condenado a pagar una suculenta indemnización ante la imposibilidad de aportar pruebas sólidas que corroboren su información. Agobiado por las deudas, y desoyendo el consejo de Erika Berger (Wright), su jefa y amante ocasional, Mikael acepta la proposición de Hanrik Vanger (Plummer), un anciano empresario y millonario que le contrata para que investigue un suceso que lleva atormentándolo desde hace años: la extraña desaparición de su sobrina Harriet (Garpendal). Con la tapadera de que está escribiendo las memorias de Henrik, Mikael iniciará una compleja investigación (que incluye, en especial, a la mayoría de la familia de Henrik), para lo que terminará requiriendo la ayuda de una joven investigadora de lo más peculiar llamada Lisbeth Salander (Mara).

    El éxito en España de “Los hombres que no amaban a las mujeres” hacía que su adaptación al cine por parte de los americanos fuera una de las películas más esperadas del momento. No es para menos, teniendo en cuenta que la novela se ha mantenido durante numerosas semanas consecutivas en lo más alto de las listas de ventas, y que, al menos, la primera de los largometrajes suecos, se convirtiera en todo un sleeper en nuestra cartelera nacional. Si a ello se le suma que David Fincher, responsable de películas tan recomendables como “Seven – Seven, 1995” o “La red social – The social network, 2010” se encargaba de dirigirla, la expectación no podía ser máxima.

    Ahora bien, vista la película, “Los hombres que no amaban a las mujeres” no resulta ser una apuesta tan original como cabría esperar. Sí que es de agradecer que Fincher le haya impreso su sello personal en más de una secuencia (la llegada de Mikael a la localidad en la que vive Henrik, el flashback de la última noche en que Harriet fue vista con vida, la mayoría de instantes en que la acción se centra exclusivamente en Lisbeth…), aunque el resto de la puesta en escena carece del dinamismo del que había hecho gala en anteriores largometrajes suyos. Sin ir más lejos, en la mencionada “La red social” la puesta en escena era vibrante y poseía tal intensidad que resultaba imposible sentirse aburrido. Sin embargo, con “Los hombres que no amaban a las mujeres”, Fincher opta por confeccionar un film mucho más pausado, sin prisas, con un total desinterés por sorprender al espectador (el guión del otras veces más inspirado Steven Zaillan no contribuye mucho a ello, por no mencionar que la identidad del villano resulta ser bastante predecible) y muy condicionado por la ambientación gélida del norte de Suecia, lo que aún refuerza más esa sensación de frialdad que desprende el resto de la película.

    No se trata, ni mucho menos, de una mala película. No obstante, sí que cabía esperar algo mucho más trepidante, con más garra y tensión que lo que “Los hombres que no amaban a las mujeres” acaba siendo. Aún así, con todo y con ello, “Los hombres que no amaban a las mujeres” consigue entretener los suficiente como para que el espectador quede enganchado durante su largo metraje.

  • MR. HYDE DICE:
  • Vayan por delante un par de cosas. La primera, que no me he leído ni uno solo de los libros de la serie “Millennium” (no porque piense que son una patata, sino que tampoco me han atraído mucho). La segunda, que tampoco he visto ninguna de las tres pelis suecas que hicieron sobre los libros, así que lo que os voy a decir de “Los hombres que no amaban a las mujeres” –versión USA- no se compara para nada con las películas originales; es decir, que no tengo ni guarra de si son mejores o peores. De todas formas, aunque tengo las tres pelis en casa –creo que las dieron hace tiempo con un periódico-, no había querido ver la primera parte para, precisamente, que la versión yanqui no me pareciera una mierda pinchada en un palo, y sobretodo porque tenía la intención de que me gustara, porque David Fincher me parece un director de lo más interesante, y Daniel Craig un tío que, cuando quiere, demuestra que sabe actuar de lo más bien. Os suelto todo este rollo, para que tengáis en cuenta que mi opinión de “Los hombres que no amaban a las mujeres” única y exclusivamente se refiere a la peli que sale esta semana en alquiler. Dicho esto, entremos en materia.

    “Los hombres que no amaban a las mujeres” es una película que, para mí, tiene cosas muy buenas, y otras que no tanto. Empezando por lo bueno, reconozco que consigue ser interesante durante la mayoría del tiempo –y creedme que eso es mucho, que la peli dura algo más de dos horas y media-. Para empezar, toda la parte del principio, con el viejo contándole la desaparición de la muchacha al periodista, y con las primeras cosas que empieza a investigar él sobre la familia, te hace estar atento todo el rato. También te mantiene concentrado lo que hace esa tía rara (Lisbeth, creo que se llama) cada vez que tiene un caso que investigar. Y, por supuesto, la forma en que está hecha la película, porque empiezas a sospechar de todos y cada uno de los que se pasean allí como si nada, con esa pinta de gente rara.

    Pero, mira tú por dónde, que lo que no le veo ya tan bueno a la peli, no tarda demasiado en aparecer (bueno, tal vez sea una hora, pero aún así ya es más de la mitad de lo que dura). La primera cosa que no mola tanto es el jaleo de gente. Se habla mucho de un montón de personajes, pero te cuesta ponerles cara y saber qué tiene que ver cada uno de ellos con todo el follón que se está montando (que si el padre de uno, que si el tío de otro, que si el sobrino casado con el primo de no sé quién…). Así que cuando descubren una pista nueva de alguno de los familiares, te toca estar haciendo repaso mental de la gente a la que han mencionado antes para saber de quién están hablando (sobretodo cuando se ponen a mirar fotos viejas, que ahí el lío ya es tremendo).

    Otra cosa que no me ha acabado de convencer mucho es la violencia de alguna que otra escena. Y mira que os lo dice alguien que se lo pasa pipa con las pelis de tiroteos y explosiones a tutiplén. Pero es que creo que si hubieran quitado todo lo que tiene que ver con los abusos sexuales de la chica rara ésta, “Los hombres que no amaban a las mujeres” hubiera sido un poco mejor. En cambio, por mucho que salga –o no- en la novela, sale como le obligan a hacerle una mamada a un gordo asqueroso, cómo luego ese mismo cerdaco la sodomiza (sic), y cómo ella se toma la revancha. Pues hombre, si no aparecía nada de esto tampoco pasa nada, que ya bastante truculenta es la historia como para echarle más leña al fuego.

    Y, después, que “Los hombres que no amaban a las mujeres” se hace muy larga. No hacía falta que durara más de dos horas y media, que lo mismo te lo podían haber contado en dos horitas o menos. Por ejemplo, cuando parece que la cosa ya se ha acabado, aún le quedan por delante veinte minutos de bla bla que podrían haberse quedado en cinco (todo lo de cómo el periodista viaja a Londres para encontrarse con cierta persona, de cómo vuelve a su vida normal y alguien le hecha una mano para resolver sus problemas legales, y de cómo la tipa rara ésta se queda con un palmo de narices porque está coladita por el periodista). Vamos, que digo yo que una adaptación está para eso, para adaptarlo, no para tener que sacar por cocos todo lo que sea que tiene el libro. Ah, y para rematar la faena, hay momentos en que, por muy interesante que sea la cosa, se hace un poco lenta, que casi parezca que haya que darle un empujoncito a los actores para que aceleren un poco.

    Aparte de esto que os cuento, “Los hombres que no amaban a las mujeres” es la típica película que te pones si estás un poco aburrido, o si no hay nada mejor que ver. No disgusta verla, aunque reconozco que, después de haber oído hablar tanto de ella y de las novelas (y también de las pelis originales), me esperaba mucho más. Igual es que, como suele ser frecuente en estos casos, los primos del otro lado del charco han hecho una peli mucho más cara que la original, pero la que mola la mitad. En cualquier caso, si la veis disponible en el videoclub, no es de las que lamentas tener que ver. Aunque tampoco es nada del otro mundo.

    jueves, 31 de mayo de 2012

    CINE ACTUAL: "EL PROTEGIDO"

    TÍTULO: EL PROTEGIDO

    DIRECTOR: M. NIGHT SHYAMALAN

    REPARTO: BRUCE WILLIS, SAMUEL L. JACKSON, ROBIN WRIGHT PENN, SPENCER TREAT CLARK, CHARLAYNE WOODARD

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Muchos directores, cuando triunfan a lo grande con una película, se ven sometidos a una gran presión por parte tanto de la crítica especializada como del público, que esperan con ansia el estreno de su siguiente film para decidir si se encuentra a la altura de su anterior obra. Algunos directores, como James Cameron, prefieren olvidarse de semejante expectación, y se toman su tiempo para volver a ponerse tras las cámaras. Otros, como Christopher Nolan, no tienen el menor problema en demostrar que no han sido flor de un día, y realizan un largometraje que, aunque puedan no encontrarse a la altura de su anterior película, sí que vuelve a entusiasmar a las plateas. Y, finalmente, hay otro grupo que, tras entrar de lleno en el selecto club de los directores revelación más prometedores, inician una vertiginosa caída en picado. En este último de los grupos es donde parece que se encuentra en director estadounidense de origen hindú m. Night Shyamalan quien, tras arrasar con su terrorífica -en el mejor de los sentidos- "El sexto sentido - The sixth sense, 1999", no ha conseguido replicar los mismos resultados, por mucho que lo haya intentado en sus largometrajes posteriores. En el caso de "El protegido", el interés que había despertado antes de su estreno era aún mayor, pues no sólo repetía estrella protagonista, sino que prometía ser una nueva oportunidad para pasar unos minutos de verdadera tensión. Desafortunadamente, una vez vista la película, el espectador acaba descubriendo que no es oro todo lo que reluce.

    David Dunn (Willis) despierta en un hospital. El tren en el que viajaba ha sufrido un accidente catastrófico, siendo él el único superviviente. Desconcertado por lo que le acaba de suceder, David necesita encontrar la orientación necesaria para rehacer su vida, en compañía de su hijo Joseph (Clark), y su mujer Audrey (Wright), de la que se encontraba medio separado. Cuando un misterioso hombre llamado Elijah (Jackson), aquejado de una grave enfermedad que hace que se le rompan los huesos, se cruce en su camino, David comenzará a descubrir cosas que harán que su vida no vuelva a ser la misma.

    "El sexto sentido" había puesto el listón muy alto, eso es evidente. Pero sería un error comparar aquella magnífica película con "El protegido", pues no tienen nada que ver (al menos como largometraje). Sin embargo, M. Night Shyamalan que, pese a quien le pese, sabe controlar la tensión y la intriga como nadie en todas y cada una de las escenas, ha realizado con "El protegido" un film excesivamente frío, repleto de personajes distantes, que impiden al espectador conectar e identificarse con los personajes, o con las situaciones que viven.

    Así pues, el problema de "El protegido" es única y exclusivamente el guión. Si con la misma puesta en escena, repleta de secuencias inolvidables (la magnífica secuencia de David en el tren, momentos previos al accidente -atención al sensacional empleo del sonido-; el nacimiento de Elijah en un centro comercial; David indagando acerca de su pasado...), de otras que consiguen clavar al público en sus butacas mientras contiene el aliento (David en la estación de tren, descubriendo qué es lo que lo deiferencia del resto de personas; en la casa de una familia con problemas; de vuelta en su casa, mostrándole una noticia a su hijo en el periódico) y, por supuesto, de la sorpresa final que todos aguardaban con impaciencia (que sí sorprende, aunque la revelación que se hace no consigue ser tan impactante como cabría esperar), se hubiera realizado un largometraje con otro argumento, el resultado hubiera sido impecable.

    Lamentablemente, "El protegido" prefiere hacer hincapié en un apartado cultural más alejado de cualquier argumento de misterio que pudiera esperarse: los cómics. Es un film que gira constantemente en torno a los súper héroes de cómic, y ahí reside el error, pues una cosa es asistir a una película de aventuras como las que inundan las carteleras cada verano, y otra muy diferente tratar de vincular "El protegido" a semejantes súper producciones. Lo que no deja de ser una lástima, en especial si se tiene en cuenta que, desde el punto de vista técnico, "El protegido" es un film soberbio (la triste fotografía de Eduardo Sierra, la insuperable música de James Newton Howard, etc.). Así pues, en resumidas cuentas, a "El protegido" sólo cabría calificarlo con una sola palabra: decepción.

  • MR. HYDE DICE:
  • "El protegido" es una peli que empieza muy bien... para acabar muy mal. No creo que se la pueda definir mejor. Después del pelotazo -y del acojono- que había conseguido el director con "El sexto sentido", supongo que todos nos esperábamos otra peli por el estilo. O sea, no con muertos vivientes ni nada de eso, pero sí con algo más de ese miedo brutal que habíamos pasado con la otra peli. Y, por supuesto, con su correspondiente sorpresa final. Al fin y al cabo, después de ver el tráiler de "El protegido", con ese tono así medio de misterio que tiene, teniendo en cuenta que también sale Bruce Willis (que estaba cojonudo en "El sexto sentido"), y sabiendo que la historia también es de ese tipo de intriga en que mejor no te cuenten el final para no jorobar la sorpresa, ni os cuento las ganas de tenía de verla. A lo mejor, si no la habéis visto, alguno de vosotros piensa lo mismo. Vale, pues ya os podéis ir olvidando, porque "El protegido" es una parida como una catedral.

    No es que no esté bien hecha, o que la historia sea una chorrada monumental (más o menos como le pasaba a "El bosque - The village, 2004"), o que la película entera no tenga ni pies ni cabeza (como esas dos perlas que son "La joven del agua - Lady in the water, 2006" y "El incidente - The happening, 2008"). El problema de "El protegido" es que lo que empieza siendo una historia brutal de intriga, con un suspense cojonudo -en serio, os digo que los primeros diez minutos, con el nacimiento de ese bebé con los huesos rotos, y del accidente de tren te ponen los pelos de punta-, de repente empieza a desvariar con historias sobre súper héroes de cómic, con gilipolleces descomunales sobre el destino de las personas, y con uno de los finales más ridículos que recuerdo haber visto en mucho tiempo. Lo que es una pena tremenda, teniendo en cuenta que tenían los medios como para hacer de "El protegido" una peli, como mínimo, igual de interesante que "El sexto sentido".

    Vale, sí, ya sé que las comparaciones son odiosas, y que en la variedad está el gusto. Pero yo ya os he dicho que no me esperaba otra película igual que el anterior exitazo. Lo que sí me esperaba era algo que me sorprendiera de la misma manera y, si no tanto, al menos que no me pareciera una ridiculez como la copa de un pino. Porque, veamos, momentos de misterio los tiene, y muy bien hechos, por cierto: cuando le cuentan a Bruce Willis lo del accidente del tren, lo que pasa en la cola del estadio de béisbol, lo descubre cuando entra con el chubasquero en la estación de tren y, por supuesto, la sorpresa final. Estos momentos os aseguro que estás que ni parpadeas. Pero es que luego te vienen con la tontería de los cómic y, sobretodo, cuando te paras a pensar un poco en qué es lo que te han acabado contando, y se te cae el alma a los pies, porque no hay quien se crea semejante memez (fijaos, si no, en ese trozo en el que el hijo le Bruce Willis le pide permiso para pegarle un tiro a bocajarro, a ver qué pasa).

    Además, hay una cosa que no comprendo muy bien. Supongo que tendrán sus motivos creativos (vete a saber cuáles son), pero a ver si alguien me puede explicar esto: ¿por qué Bruce Willis sale en tooooda la película como si le hubiera dado un aire, con esa cara de tener diarrea crónica? y no me vengáis con la broma fácil de que el tío es así de guapo, que no me refiero a eso. Vamos a ver, si el pollo ha sobrevivido a ese leñazo tan brutal en un tren, tiene la oportunidad de hacer cosas buenas y empezar de nuevo con una mujer y un hijo que le quieren, ¿a qué santo viene esa cara de amargado? En fin, que ni Willis ayuda a que "El protegido" no sea una castaña.

    Por lo demás, sí estoy de acuerdo en que la peli está muy bien hecha y todo lo que tú quieras pero, como dice mi padre, para ese viaje no hacían falta alforjas. Pues en el caso de "El protegido", ya so digo yo que se las podían haber dejado en casa tranquilamente, y contar una historia con los mismos actores, mismo equipo y tal, pero que interesara y que, cuando salen las letras del final, no tengas la sensación de que ha escrito semejante mierda se ha tenido que fumar algo raro. Qué penica más grande, con lo que podría haber sido...

    miércoles, 30 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 90: "MATRIX"

    TÍTULO: MATRIX

    DIRECTORES: LARRY & ANDY WACHOWSKI

    REPARTO: KEANU REEVES, LAURENCE FISHBURNE, CARRIE-ANN MOSS, HUGO WEAVING, JOE PANTOLIANO

    DURACIÓN: 136 min.

    AÑO: 1999

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Dentro del cine de ciencia ficción, hay producciones que, conforme han ido pasando los años, se han convertido en auténticas obras de referencia. Si, durante la primera mita de siglo, que se combinara la acción real con la animación bastó para fascinar al público de todo el mundo (hablamos de, por ejemplo, producciones tan emblemáticas como "Mary Poppins - Mary Poppins, 1964" o "La bruja novata - Bedknobs and Broomsticks, 1971"), a finales del mismo fueron las producciones de creadores como George Lucas o James Cameron las que nos dejaron fascinados. Y es que, pese a quien le pese, tanto las obras de uno como de otro, han sido verdaderas revoluciones del cine de ciencia ficción. Ahora bien, la guinda llegaría a finales de los años noventa, con una producción de la que se sabía más bien poco -aparte de su casting y de que estaba producida por el especialista en cine de acción Joel Silver-, que estaba dirigida por dos hermanos que, unos años antes habían entrado en la industria de Hollywood como guionistas y directores (su debut en la dirección se produjo con "Lazos ardientes - Boud, 1996", un más que recomendable thriller erótico), y que prometía ser la aportación definitiva a los efectos especiales de final de siglo. Unas afirmaciones un tanto exageradas, estamos de acuerdo pero que, tras comprobar el resultado, a más de uno le parecieron de lo más justas.

    Thomas Anderson (Reeves) es un programador que, pese a llevar una aparente vida normal, busca constantemente en la red información acerca de "algo" que le ronda por la cabeza desde hace tiempo, y que identifica sólo con una palabra: "matrix". Tras ser arrestado por un grupo de agentes especiales encabezados por el Señor Smith (Weaving), Neo es rescatado por una misteriosa mujer llamada Trinity (Moss) y llevado ante un no menos intrigante hombre que responde al nombre de Morfeo (Fishburne). Será Morfeo quien le dé a Neo la oportunidad de averiguar qué es en realidad "matrix", cuáles son las intenciones de los agentes que le persigue, y por qué él es una persona tan importante.

    A día de hoy, no hay prácticamente quien niegue que la influencia de "Matrix" en la historia del cine está más que probada. Por supuesto, hay que tener claro de qué tipo de película estamos hablando, pues su trascendencia no se encuentra a la altura de obras cumbres del séptimo arte como, por ejemplo, "Ciudadano Kane - Citizen Kane, 1949" o "El padrino - The godfather, 1972". Tampoco le hace falta. "Matrix" es una referencia total en el cine de ciencia ficción. Tal y como emncioábamos en la introducción, al igual que James Cameron fue capaz de crear una auténtica revolución en el campo de los trucajes visuales con la segunda parte de Terminator (o, posteriormente, con "Avatar - Avatar, 2009"), los hermanos Wachowski sentaron cátedra en lo que a los efectos especiales para lo que sería la ciencia ficción del siglo XXI. Para ello, no dudaron en recurrir a novedades tales como la ralentización de la acción mientras la cámara permanece en movimiento (no sólo en su impecable comienzo, con Trinity escapando de sus perseguidores, sino la ya clásica secuencia del enfrentamiento entre Neo y un agente en el cuartel en el que tienen preso a Morfeo), la alteración de cualquier ley de la física (los descomunales saltos de sus protagonistas, la presentación líquida de elementos sólidos como un espejo o una cuchara...), o la fascinación provocada por el montaje musical y de la acción (ver al respecto la magistral entrada de Neo y Trinity en el cuartel de los agentes).

    Así pues, aunque la influencia que ha tenido "Matrix" en tanto en la gran pantalla como en la sociedad -al menos en lo que a la forma de entender el cine se refiere-, no llega a alcanzar el desfase que la saga galáctica de George Lucas ha ido generando a lo largo de las décadas, lo que está claro es que "Matrix" supuso un paréntesis entre el cine de ciencia ficción conocido hasta la fecha y el que se realizaría a partir de entonces. Cierto es que, en muchas ocasiones, se ha tendido a copiar la misma estética, cuando no el diseño de estos efectos visuales tan famosos (incluso en películas-parodia).

    Ahora bien, a diferencia de las dos continuaciones que se estrenaron unos años más tarde, donde prevalecía más el espectáculo abrumador que el diseño de set pièces de acción ejemplares -y ello a pesar de contar con alguna que otra secuencia de lo más memorable-, "Matrix" lograba hacerse con el interés del público gracias, a su rebuscado guión (paradójico, cierto), a una puesta en escena cautivadora y, como ya se ha indicado persistentemente, a unos efectos visuales sin parangón. Desde luego, los amantes de la ciencia ficción están de enhorabuena con un largometraje como "Matrix", aunque el resto del público amante de otro tipo de películas más "normales" tampoco quedará defraudado por el espectáculo endiabladamente divertido que el film ofrece.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Ole, ole y ole! Esto sí que es una película revolucionaria, y no esos petardos que hicieron hace poco sobre El Che (chistaco fácil, lo sé, pero es que me venía a huevo). No sé vosotros, pero aún recuerdo ver "Matrix" en el cine y no entender de qué puñetas iba el asunto, pero quedarme totalmente flipado con lo que salía por allí. ¡Qué pedazo de efectos especiales más alucinantes! Sobretodo, qué forma de no pipar de qué va la puñetera película pero, aún así, pasártelo bomba. Y es que, en "Matrix" lo que te hace ni parpadear lo es prácticamente todo: desde su enrevesado argumento, pasando por esos pedazos de efectos especiales tan chulos, y continuando con toda su estética esa en plan futurista.

    Aquí te encuentras de todo: gente que para el tiempo como si le estuviera dando al botón de "pausa", tíos que pegan saltos descomunales o que esquivan balas como si se movieran a una velocidad de vértigo, trozos de acción que te dejan con los ojos fuera de las órbitas (y, si no, esperad a ver cómo consiguen Neo y Trinity rescatar a Morfeo, escapada con helicóptero incluida), y mil cosas más. Pero os juro que la forma en que todo está hecho no lo habíais visto nunca antes. Aunque claro, hablar ahora de "Matrix" puede que sea un poco tontería, sobretodo porque, a no ser que hayáis pasado los últimos diez años en una isla desierta, ya sabéis a la perfección de qué va la cosa.

    "Matrix" es un flipe desde que empieza. Por supuesto, no es la clase de película en la que te quedas con el mensaje, con lo bien que actúan todos los actores (y eso que tampoco lo hacen nada mal), o en lo profunda que es la historia. Para nada. Aquí se trata de un espectáculo con mayúsculas, solo que la diferencia es que te lo enseñan de una forma que nunca antes habías visto. ¿Que quieres peleas a lo Bruce Lee que desafían la gravedad? Hecho. ¿Que prefieres las pelis de acción con tiros y explosiones impresionantes? Vale. ¿Que te van más las comidas de tarro metafísicas en plan de esas idas de flapa que parecen súper trascendentes? Pues toma dos tazas. Porque "Matrix" tiene todo eso y muchísimo más.

    Eso sí, por sacarle algún defectillo a la peli, supongo que hubiera sido un poco deseable que no le dieran tanta vuelta a la historia e hicieran que la peña se armara esos líos descomunales con el argumento, total para explicar algo que en la primera Terminator ya parecían haber querido dejar claro (no diré el qué, no vaya a ser que todavía le cague la sorpresa a alguien que no la haya visto). Pero es algo que se perdona fácilmente. De hecho, parece que a los tarugos de Jolibú no les importó mucho, porque "Matrix" no solo fue uno de los petardazos de la temporada sino que, además, se llevó cuatro Oscars, más o menos como las grandes ("Terminator 2, el juicio final - Terminator 2. Judgement day, 1991" u "Origen - Inception, 2010").

    En fin, que guste o no, "Matrix" es una de las pelis definitivas de la ciencia ficción, y que ha tenido una influencia total en las pelis que se han hecho después, y que también ha sido capaz de dejar con la boca abierta durante un poco más de dos horas a la mayoría de los que, como el menda, alucinaron cuando la vieron en el cine.

    martes, 29 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 80: "EL CORAZÓN DEL ÁNGEL"

    TÍTULO: EL CORAZÓN DEL ÁNGEL

    DIRECTOR: ALAN PARKER

    REPARTO: MICKEY ROURKE, ROBERT DE NIRO, LISA BONET, CHARLOTTE RAMPLING, MICHAEL HIGGINS

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En la industria del cine, hay directores a los que les cuelga la etiqueta de “polémicos” o “visionarios” o, incluso, “revolucionarios”. Sin embargo, en muchas de estas ocasiones, como suele ser frecuente, se tiende a la exageración. Que a cineastas como Stanley Kubrick (del que hablábamos ayer mismo) o, salvando las distancias, James Cameron se los califique de “revolucionarios” no es del todo incierto, pues bien sabida es la gran contribución de ambos genios al mundo dentro del séptimo arte –ambos han creado sistemas de iluminación revolucionarios, nuevas lentes y equipos de filmación, etc.-. Ahora bien, que a un director más vulgar como Guillermo del Toro se le califique de “visionario”, o que a un director de lo más correcto como Alan Parker se le tache de “polémico”, es una completa exageración. Centrándonos en éste último, Alan Parker es uno de los directores más interesantes e infravalorados de las últimas décadas. De hecho, ha sabido demostrar su versatilidad como pocos, centrándose tanto en el cine musical (“Fama – Fame, 1980”, “El muro – Pink Floyd: The wall, 1982”, “Evita – Evita, 1996”), como en el drama más absoluto (“El expreso de medianoche – Midnight Express, 1978”, “Las cenizas de Ángela – Angela’s ashes, 1998”) o en el triller policiaco (“Arde Mississippi – Burn Mississippi, 1988”). Con “El corazón del Ángel”, Parker adaptaba la novela de William Hjortsberg, convirtiendo el relato puramente detectivesco de la novela en una terrorífica historia que mezcla el cine negro más clásico con el cine de terror más efectivo.

    Harry Ángel (Rourke) es un detective de poca monta de Nueva Orleáns. Un día, recibe la visita de un misterioso y excéntrico personaje llamado Louis Cyphre (De Niro) que contrata sus servicios para que, a cambio de una suculenta suma de dinero, localice a una persona desaparecida, llamada Johnny Fellow. Harry acepta el encargo, pensando que se tratará de un trabajo simple pero, conforme avanza en su investigación, irá descubriendo inquietantes datos acerca de la persona desaparecida que desembocará en la muerte de una serie de personas vinculadas al desaparecido, y la práctica de extrañas prácticas vudús.

    “El corazón del ángel” es un film inquietante de principio a fin. Ya desde los títulos iniciales de crédito, en que aparece un cuerpo inerte en un lúgubre callejón, hasta el sensacional final con el que concluye el film, Parker demuestra una habilidad única a la hora de llevar la intriga de la investigación en la que el personaje de Rourke se ve involucrado. Asimismo, aprovecha la gran ventaja que le ofrece la situación de la acción en Nueva Orleáns para, así, servirse del misterioso clima que parece habitar en la principal ciudad del estado de Louisiana, de forma que contribuya a hacerla aún más intrigante. De este modo, partiendo de un argumento de lo más sencillo (la localización de una persona desaparecida), gracias al firme pulso narrativo de Parker, el espectador inicia un descenso a los infiernos en compañía de un “sabueso” al que sobrepasa la situación de la que ha aceptado hacerse cargo. Secuencias como la visita que hace Angel a una de las últimas personas que mantuvo contacto con el desaparecido, o aquella otra en la que hace lo propio con el ambiguo personaje al que da vida, en una breve intervención, una espléndida Charlotte Rampling consiguen hacer que se mantenga el tono inquietante del film. Todo esto queda reforzado por momentos excepcionales como el de Angel haciendo un macabro descubrimiento en una antigua iglesia o, por descontado, el momento en el que asiste a uno de los ritos vudús.

    Por su parte, Robert de Niro contribuye a darle el toque definitivo al film con su breve interpretación de Louis Cyphre quien, en menos de diez minutos consigue helar la sangre del espectador más templado (ver el instante en que se come un huevo duro mientras le expone la situación a Angel, o el clímax en que le realiza una terrorífica revelación a éste).

    En definitiva, “El corazón del ángel” es una de los mejores thrillers de terror de los años ochenta, y fuente directa de inspiración para largometrajes posteriores como, por ejemplo, “El silencio de los corderos – The silence of the lambs, 1991” –por poner un caso-. También supone uno de los últimos papeles protagonistas de un inspirado Mickey Rourke quien, hasta su reciente participación en “El luchador – The wrestler, 2008” no había dado señales de ser el buen actor que puede llegar a ser. Y, por supuesto, “El corazón del ángel” es un film que queda recogido en la memoria de los espectadores gracias a su complejo pero, a la vez, fascinante clímax final, que deja sin palabras.

  • MR. HYDE DICE:
  • No suelo decir esto con demasiada frecuencia, así que creeros que no exagero cuando os digo que “El corazón del ángel” es una de las películas más acojonantes que he visto en mi vida. Pero acojonantes de verdad, en plan cagancho, de las que te los ponen de corbata y te oscurecen la parte de atrás del calzoncillo. Lo que empieza siendo una película en el más puro estilo de historias policíacas, de repente empieza a mezclarse con una desaparición extrañísima y, de ahí a los ritos esos extraños y malrolleros del vudú, no hay más que un paso. No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero salvo muy raras excepciones, a mí las películas sobre espíritus, fantasmas o monstruos no me asustan lo más mínimo. Es más, me suelen parecer bastante cutres. Por eso, cuando ves una película que habla de cosas de la vida normal (no digo que sean corrientes, sino que forman parte de lo que podrías encontrarte según por qué lugares te pasees) y te acojona, la descarga de adrenalina que sueltas se multiplica a lo bestia. Pues eso es, ni más ni menos, lo que a mí me pasó con “El corazón del ángel”.

    Como os digo, la peli empieza como lo haría casi cualquier película de Phillip Marlowe (para los que no estéis muy al día de quién es Marlowe –que, por cierto, ya podíais ver un poquito más de cine clásico de vez en cuando, que no hace daño-, os basta con saber que era el detective más chulo que un ocho al que solía interpretar Bogart), con un fiambre en la calle, y con un tío raro (no os perdáis las pintillas de Robert de Niro) que le encarga el caso de la desaparición de un tío al detective con más pinta de guarro de toda la ciudad. Pero, cuando el tío empieza a investigar quién demonios era el desaparecido… agüita de coco. A partir de ahí, no paras de contener la respiración. Y, por supuesto, cuando ya empiezan con las historias del vudú y tal, apaga y vámonos.

    “El corazón del ángel” –título con el que juegan mucho en inglés, porque el prota se llama Angel, así que os podéis imaginar de qué va el asunto- es una pasada de peli. A mí me encantó, no sólo por la ambientación y la forma en que está hecha, sino porque te da canguelo sin que te salga un tío enmascarado con un cuchillo haciendo filetes a la peña, y sin que la música te dé un susto del quince con cada ¡Ta-chán!. Aquí, el miedo te lo mete en el cuerpo todo lo que va averiguando el detective y, sobretodo, la parsimonia tranquilita con la que aparece Robert de Niro comiéndose un huevo duro, con esas uñas blancas. Casi na.

    Puestos a decir alguna cosilla que no me acabó de convencer de la peli, supongo que sería un poco la parte final. Primero, porque es un poco lioso cuando se empieza a contar la vida del músico ese (creo que era un trompetista) al que sigue la pista el detective, y que te lía cuando empieza a mezclar esa historia con lo que pasa en el momento actual. Y, segundo, porque el final así un poco en plan sobrenatural te deja un poco decepcionado. No porque no mole, que se sale por la puerta grande, sino porque, ya puestos, hubiera sido la leche que la historia, con todo lo real que estaba siendo hasta ese momento, siguiera siéndolo hasta el final. De todas formas, ya os digo que es algo que se perdona fácilmente. Sin ir más lejos, no os perdáis lo que pasa mientras salen las letras del final, porque es de los finales más inesperados y brutales que recuerdo haber visto en mucho tiempo. Sólo os digo dos palabras: “detective” “ascensor”. Para saber el resto, ya tendréis que verla. Eso sí, espero que no seáis de los que os metéis dentro de la peli (como una que yo me sé) porque, si es así, las pasaréis bastante putas viendo “El corazón del ángel”. Para todos los demás que queráis ver una película chula, con una historia que engancha y que, de paso, te hace pasar un buen rato de miedo y suspense, no os la podéis perder.


    Angel Heart Trailer (1987) por Horrornewsnet

    lunes, 28 de mayo de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA NARANJA MECÁNICA"

    TÍTULO: LA NARANJA MECÁNICA

    DIRECTOR: STANLEY KUBRICK

    REPARTO: MALCOM MCDOWELL, PATRICK MAGEE, MICHAEL BATES, WARREN CLARKE, ADRIENNE CORRI, CARL DUERING, CLIVE FRANCIS

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1971

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Si de algo no se puede calificar al maestro Kubrick es de predecible o repetitivo. Tan pronto demuestra su capacidad crítica con un alegato anti-bélico como se pasa al género épico con la historia de un esclavo romano renegado, o realiza una de las obras cinematográficas de referencia del cine de ciencia ficción. Sin embargo, no fue hasta el estreno de “La naranja mecánica” que su obra se situó a otro nivel (puede que ya iniciara tal recorrido con al metafísica de “2001: una odisea en el espacio – 2001. A space odyssey, 1968”). Polémica, fascista, ultraviolenta, o desagradable fueron algunos de los calificativos que este film recibió cuando se proyectó en los cines, a principios de la década de los setenta. Aunque, no obstante, también se le otorgaron otros calificativos como maestra, revolucionaria o fascinante. Y es que, si por algo se suelen caracterizar las numerosas obras maestras de Stanley Kubrick, es por su asombrosa capacidad de no dejar a nadie indiferente. En el caso de “La naranja mecánica”, Kubrick partió de la novela de Anthony Burgess, y de los experimentos de observación del comportamiento similares a los que había llevado a cabo el científico soviético Pavlov para narrar una de las historias más impactantes sobre corrección de comportamiento y reinserción de delincuentes en la sociedad.

    Alex (McDowell) es un joven inglés amante de la violencia descontrolada, de las drogas psicodélicas y de la música de Beethoven. Junto a sus amigos y compañeros de pandilla, da rienda suelta a su comportamiento más irascible, apaleando mendigos, montando orgías con totales desconocidas, o violando y apaleando a amas de casa. Cuando, tras una de sus sesiones de violencia, es capturado traicionado por su banda y apresado por la policía, Alex decide presentarse voluntario para un experimento de corrección del comportamiento con el fin de, así, reducir su condena en prisión. Lo que no imagina Alex son las consecuencias que tendrán en su personalidad los efectos de semejante experimento.

    “La naranja mecánica” no es un film fácil de ver. En primer lugar, por sus numerosas secuencias de violencia explícita; en segundo lugar, por el tono malsano de la historia; y, en tercer lugar, por la puesta en escena tremendamente realista de Kubrick. En lo que concierne al primer punto, la violencia de “La naranja mecánica” no hay que confundirla con la propia de películas de acción repletas de explosiones y tiroteos. Ni siquiera con las exageraciones de las torture porn que han inundado las carteleras a lo largo de la última década. Aquí, la violencia resulta impactante por el realismo de sus situaciones, y por el salvajismo y depravación con el que se perpetran dichos actos. Desde la paliza que sufre un inofensivo sin techo bajo un puente, pasando por el brutal asalto al domicilio de un matrimonio en el que violan a la mujer y apalean al marido hasta dejarlo paralítico, y rematándolo con el asesinato de una sexóloga, también en su casa. Estas secuencias están retratadas sin contemplaciones, aunque de la puesta en escena hablaremos más tarde. No obstante, sí queda claro que, para que el público entienda la decisión de poner en marcha el experimento psicológico, es necesario contemplar los descabellados actos que es capaz de cometer el personaje principal.

    En segundo lugar, nos encontramos con el tono del argumento que, irremediablemente, va ligado al tercer punto, la puesta en escena. Aparte de la violencia, “La naranja mecánica” llama la atención por la forma en que ésta queda recogida a lo largo de las más de dos horas de metraje, y en las que parece que no hay recurso narrativo que Kubrick no utilice: cámara lenta (el ajuste de cuentas entre Alex y uno de sus colegas), la cámara rápida (la orgía de Alex con dos chicas a las que conoce en una tienda de discos), la iluminación intermitente (para el proceso de “corrección” de comportamiento de Alex), los planos subjetivos (durante la mayoría de secuencias de violencia), o los planos en contrapicado (mayormente, reservado a aquellos momentos en que alguno de los personajes pierde el control sobre sí mismo –ver la secuencia en que el hombre paralítico reconoce a Alex como el violador de su mujer-). Todo ello, acompañado por los habituales travelling al más puro estilo Kubrick (el incomparable comienzo del film, con los protagonistas bebiendo leche adulterada con drogas en un psicodélico pub).

    A todo ello, hay que añadir la extraordinaria actuación de Malcom McDowell quien, a raíz de su portentosa interpretación del maníaco Alex vio condicionada su carrera como intérprete, de una manera un tanto injusta, teniendo en cuenta que en “La naranja mecánica” demostró ser capaz de llegar hasta donde pocos actores se atreven a hacerlo. Pero, si hay un nombre por encima del resto que merezca la pena destacarse en “La naranja mecánica”, desde luego, ése es el de Stanley Kubrick. El cineasta es capaz de sacudir hasta los cimientos la sensibilidad del espectador, aunque no de forma gratuita, sino siempre con la intención deliberada de dar que pensar al público. Y es que el mensaje de “La naranja mecánica” está bien claro: no es ni más ni menos que una clara demostración de lo que sucede cuando al individuo se le priva de cualquier capacidad de defensa, aunque esto se haga con el fin de evitar el afloramiento de brotes psicóticos. Por ello, la destrucción casi total del personaje resulta inevitable, incluso a manos de quienes se encontraban en su misma línea.

    Así pues, con independencia de que “La naranja mecánica” sea más conocida por su contenido violento, y de que sea un largometraje complicado de asimilar, de lo que no cabe duda es de que constituye una prueba más del talento inmenso de un genio inmenso, capaz de, con una simple película, sacudir la sensibilidad y conciencia de todo el público.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Ostras Pedrín, vaya película! Si ya alucinas cuando la ves ahora, ni me imagino cómo tuvo que ser hace cuarenta años, cuando salió. ¡Cómo tuvo que flipar la peña! Pero claro, estamos hablando de Kubrick, que es el único capaz de soplarse una película como “La naranja mecánica” y hacerlo así de bien. La repercusión y fama que ha tenido la peli han sido totales y, lo curioso del asunto, es que, vista ahora, hay cosas que siguen siendo sorprendentes, mientras que otras huelen demasiado a viejuno. Pero no nos adelantemos. De momento, quedaos con que “La naranja mecánica” –que no sé qué demonios quiere decir ese título, igual es que hacen referencia a algo así en la peli, pero no me acuerdo-, es una película impresionante, dura que te rilas, pero que creo que merece la pena verse aunque sólo sea una vez (yo ya voy por la tercera).

    Bien, entre lo que os decía que llama la atención –por lo bueno- es la temática. Más o menos como hizo no hace tanto tiempo una peli como “El experimento – Das Expermient, 2001”, aunque llevándolo más al límite, “La naranja mecánica” parte de una cosa muy fácil: pillar a un psicópata zumbado total y hacer experimentos de comportamiento con él. Pero claro, que decir eso no es tan fácil. En primer lugar, ves lo que hace el pollo éste y los descerebrados de sus amigos cuando “salen a divertirse” (apalear a un mendigo, violar a una mujer mientras le dan una paliza al marido y lo obligan a mirar después, o cargarse directamente a una persona). En segundo lugar, te das cuenta de la forma en que se corrige a la fuerza el comportamiento de una persona (impactante la cara del pirado cuando hacen que no pueda cerrar los ojos y le ponen imágenes de violencia a lo burro con música de Beethoven a toda paleta –y el tío aún dice que la música le parece una pasada, pero que no la pueden usar así como así… con un par-). Y, para rematar, lo que pasa cuando a una persona le quitas cualquier capacidad de defensa propia.

    Ahora, para ser totalmente sincero, os confieso que hay una parte, que es casi toda la parte final de la película, que me parece que está demasiado cogida por los pelos. Está claro que quieren enseñar qué es lo que pasa cuando al tipo éste le quitan cualquier capacidad de defenderse, pero es que las situaciones en las que se ve (y en las que recibe más estopa que un merengue en el Camp Nou). Por ejemplo, me vas a decir que de todos los sitios cochambrosos de Londres, el tío va a ir a parar justo donde está el mendigo al que le pega la paliza. O que los policías que le atienden son los mismos tarados que iban con él a hacer el burro. O que –y esto sí que ya es el colmo- que la puerta a la que llama es la misma de la casa en la que reventó a los que vivían dentro (y, encima, que el tío se ponga a cantar la misma canción que cantaba cuando les daba la paliza del siglo, ya es pa cisclarse). También chocan las escenas más normales, como cuando sus padres directamente lo echan de casa (esa escena más parece sacada de cualquier locura de los hermanos Coen que no de Kubrick).

    Pero bueno, independientemente de esto, “La naranja mecánica” es una peli estupenda, aunque hay que tener el estómago bien fuerte para aguantarla sin que te parezca súper desagradable. Toda la parte de la “terapia” en la que le meten un chute descomunal de imágenes, fotos y vídeos de violencia a ritmo de Beethoven es flipante, y casi da la misma impresión que los trozos en los que el tío se divierte apalizando a la peña. Pero vamos, que por muy fuerte que sea, “La naranja mecánica” es de las películas que, por mucho que pasen los años, la gente sigue hablando de ella y, a pesar de lo bestia que es, todo el mundo acaba sintiendo curiosidad por verla y, los más fans, por recomendarla. Yo la recomiendo, desde luego, aunque prefiero que tengáis claro qué tipo de película estaréis a punto de ver. Por cierto, y hablando de todo un poco, ¿alguien sabe por qué la peli se llama “La naranja mecánica”?

    domingo, 27 de mayo de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "JAQUE AL ASESINO"

    TÍTULO: JAQUE AL ASESINO

    DIRECTOR: CARL SCHENKEL

    REPARTO: CHRISTOPHER LAMBERT, DIANE LANE, TOM SKERRITT, DANIEL BALDWIN, FERDYNAND MAYNE, KATHERINE ISOBEL

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1992

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Son innumerables las películas acerca de asesinos en serie que se han producido a lo largo de los últimos años, aunque parece que ha sido a partir de la década de los noventa cuando el público pareció interesarse más por estas temáticas. Y, como en todos los géneros, ha habido de todo, desde obras sensacionales (“El silencio de los corderos – The silence of the lambs, 1991”, “Seven – Seven, 1995”) y correctas (“Copycat (Copia mortal)– Copycat, 1995”) hasta películas ciertamente lamentables (la aportación española que supuso “Tuno negro”). No obstante, dado que los thrillers de suspense basados en la figura del asesino en serie son de lo más abundantes, también se dan casos en que largometrajes menos comerciales o que pasan más desapercibidos en la taquilla no resultan tan conocidos. Tal es el caso del film que hoy nos ocupa, “Jaque al asesino”, interesante película en la que se combina el suspense de su intrigante argumento con el mundo del ajedrez, pocas veces tratado en un film comercial.

    Peter Sanderson (Lambert), desde niño, ha sido un prodigio jugando al ajedrez. Ya de adulto, se gana la vida como ajedrecista, participando en importantes torneos a lo largo y ancho del mundo. Siempre lo acompaña su hija pequeña –a la que cuida desde la muerte de su esposa- y Jeremy Edmonds (Mayne), su mentor invidente. Cuando empiezan a aparecer jóvenes muchachas muertas de una forma extraña (la cara grotescamente maquillada, cortes en las muñecas, ausencia completa de sangre en la escena del crimen y extrañas palabras pintadas en una pared), Peter se convierte en el principal sospechoso, pues todas las víctimas habían mantenido relaciones amorosas con él. Los policías puestos al frente del caso, el capitán Frank Sedman (Skerritt) y el detective Andy Wagner (Baldwin), se verán obligados a recurrir a la colaboración de una eminente psicóloga llamada Kathy Sheppard (Lane) para que configure un perfil psicológico de Peter que les pueda ayudar a resolver el caso. Sin embargo, no todo resultará ser tan fácil, y las muertes continúan produciéndose.

    Siguiendo al estela de otras historias sobre asesinos en serie centradas en el mundo del ajedrez (la adaptación cinematográfica de “La tabla de Flandes” de Pérez Reverte sería uno de los ejemplos más evidentes), “Jaque al asesino” contiene todos los elementos que hacen del film un film de lo más interesante. La puesta en escena resulta terrorífica en cada secuencia previa al hallazgo de los cuerpos (el acecho del asesino a sus víctimas pone los pelos de punta al más tranquilo: ver la secuencia en que una de las víctimas se encuentra en la lavandería del edificio, o cuando una de ellas sale de la ducha), y consigue mantener el suspense durante todo el metraje –cosa de la que no pueden presumir muchos otros films similares-.

    No obstante, si algo se puede achacar a “Jaque al asesino” es su final, lo que no deja de ser paradójico si se tiene en cuenta que, hasta el momento de ese clímax final en las alcantarillas y desagües, el film había funcionado a la perfección, dosificando la dosis necesarias de tensión y misterio. Ahora bien, se da por supuesto cualquier thriller que se precie no sólo debe mantener la intriga de forma efectiva hasta el final, sino también proponer una solución que, dentro de la ficción, pueda ser lo más realista posible. Y es en este punto donde “Jaque al asesino” falla estrepitosamente. En efecto, el problema del largometraje es algo tan sencillo como la identidad del villano de la función. Y es que, sin ánimo de desvelar absolutamente nada a este respecto –el film perdería toda su gracia, por mucho que la puesta en escena sea inquietante-, tan sólo mencionar que el eficaz guión escrito por Brad Mirman, en su intento de despistar al espectador, resuelva la identidad del mismo con tan poco acierto.

    A pesar de ello, “Jaque al asesino” es un largometraje que llama la atención por su efectividad. Cada secuencia está realizada con la intención deliberada de resultar inquietante, desde ese extraordinario –e impactante- prólogo en blanco y negro, pasando por los instantes previos a los asesinatos y sus respectivos descubrimientos y, sobretodo, la carrera contrarreloj librada con tal de detener a tiempo al asesino antes de que finalice con su macabro plan. Puede que “Jaque al asesino” sea una película de menor repercusión dentro del género pero, por suerte, ello no la hace ni mucho menos desmerecedora de ser considerada como un brillante ejercicio de suspense.

  • MR. HYDE DICE:
  • Pues sí, estoy de acuerdo con Jekyll. “Jaque al asesino” es una peli de asesinos en serie cojonuda. No tengo ni idea de si tuvo mucho éxito o no cuando se estrenó en el cine (no creo que fuera demasiado, la verdad, porque tampoco es que se escuchara mucho hablar de ella), y es una lástima. De hecho, estoy seguro de que si la llega a dirigir alguien como David Fincher o Brian De Palma, no solo la conocería casi todo el mundo sino que, además, la hubieran puesto por las nubes (bueno, más si la hubiera dirigido Fincher que no De Palma, al que parece que tienen un poco de tirria –llámese envidia cochina-). Pero, en cualquier caso, “Jaque al asesino” (penosa traducción del título original que vendría a ser algo así como “Mueve el caballero”, o “Mueve el caballo” –por aquello de las piezas de ajedrez-) es una peli chulísima que te hace estar sin pestañear todo el rato.

    Una cosa en especial en la que veo que han acertado de pleno con “Jaque al asesino” es que la han ambientado en el ambiente de los ajedrecistas, haciendo que la partida que juega el bizco de que sale en las pelis de “Los inmortales” se traslade a la vida real pero en forma de asesinatos brutales. Entonces ves cómo, desde que el prota empieza a jugar esa “partida” la intriga se dispara. Primero, porque te ves venir quién va a ir siendo la siguiente víctima; segundo, porque es genial cómo van descifrando las pistas que va dejando el asesino para poder entender la forma de pillarlo (me encanta el momento en el que, con los mensajes que ha ido diciendo, empiezan a dibujar un tablero de ajedrez sobre un mapa de la ciudad, y recreando los asesinatos como si fueran jugadas de ajedrez); y, tercero, porque “Jaque al asesino” es de esas películas en que no paras de cambiar de sospechoso, pensando quién será el que se carga a esas chicas. Aparte, una cosa que también me llamó la atención es cómo se las carga el malo. Aquí se dejan de tomateo y puñaladas cutres para acojonarte con el pitido de un cacharro que se supone que suelta descargas eléctricas y, por encima de todo, de cómo deja luego el malo a las víctimas, pintándoles la cara como si fueran el Joker de turno, y escribiendo con sangre las palabras en la pared que ayudarán a los buenos a saber cómo actuar. También es cierto que las sorpresas las dan en su momento justo. Por ejemplo, fijaos en lo que le pasa a cierto personaje en una mano.

    Ahora bien, también estoy de acuerdo en que, cuando llega la parte final, y se descubre quién es el asesino, te quedas de piedra. No entiendo mucho por qué, de todos los personajes que había para poder hacer pasar por malo, eligen precisamente a ese. Es más, hay un momento en que, ya al final, el asesino desvela su identidad hablando por teléfono, y os juro que no llegaba a entender quién cojones era. Y eso, que alguno puede decir que tampoco importa tanto si el resto de la peli es así de emocionante, ya os digo yo que le resta mil puntos a lo demás. Macho, que una película como “Jaque al asesino” depende, aparte de lo bien hecha que esté y del canguelo que sientas mientras la ves, de que el final tenga su lógica, pero si sacas a un personaje concreto haciendo de malo y la peña no entiende del todo por qué es ese en particular, pues pierde un huevo de calidad.

    En fin, aparte de todo esto, no se puede hablar demasiado de “Jaque al asesino” sin que haya riesgo de fastidiar la sorpresa final sobre quién es el malo. Pero, antes, sí que os quiero decir una cosa: estad bien atentos al principio, con esa partida en blanco y negro de los críos y de lo que pasa después, porque tendrá su lógica cuando llegue el final.

    sábado, 26 de mayo de 2012

    CINE EN CARTEL: "INFILTRADOS EN CLASE"

    TÍTULO: INFILTRADOS EN CLASE

    DIRECTORES: PHILIP LORD & CHRIS MILLER

    REPARTO: JONAH HILL, CHANNING TATUM, ELLIE KEMPER, ICE CUBE, BRIE LARSON, ROB RIGGLE

    DURACIÓN: 109 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Les aseguro que no comprendo la necesidad de parece tener mi estimado colega Hyde en, de vez en cuando, disfrutar torturándome a ver alguna que otra película. O el muchacho disfruta con una buena dosis de película mala de cuando en cuando (el masoquismo en los gustos cinematográficos es muy particular de cada uno), o lo ha hecho para hacerme la puñeta porque, de lo contrario, no comprendo que haya accedido a ir al cine a ver una memez del calibre de “Infiltrados en clase”. En primer lugar, ninguno de los dos hemos visto nunca un capítulo de “Jóvenes policías”, la serie en la que se basa “Infiltrados en clase” y que, en su momento, lanzó a la fama a Johnny Depp; en segundo lugar, tanto Jonah Hill como Channing Tatum me parecen dos de los “actores” más mediocres del panorama actual; y, en tercer lugar, ya sólo con la premisa y el tráiler de la película cualquier persona con un mínimo de gusto cinematográfico huye de este despropósito como alma que lleva el diablo. Sin embargo, hete aquí que “Infiltrados en clase” es lo que tenemos que criticar esta semana como cine en cartel. En fin, una buena cucharada de ketchup y para adentro.

    Schmidt (Hill) y Jenko (Tatum) son dos jóvenes y descerebrados patrulleros de policía que, tras una desastrosa operación, son asignados a un grupo especial de operaciones encubiertas. Su nueva misión consistirá en infiltrarse como estudiantes en un instituto en el que se ha empezado a traficar con una extraña y potente droga, y conseguir dar tanto con el distribuidor como con su proveedor. Dispuestos a cumplir con su misión, Schmidt y Jenko vuelven de nuevo al instituto, aunque las cosas parecen haber cambiado bastante desde la última vez que ambos fueron estudiantes.

    “Infiltrados en clase” es una película que pone a prueba la paciencia del espectador. No sólo tiene una realización mediocre y unas actuaciones (por llamarlas de alguna forma poco ofensiva) que harían sonrojar al mismísimo Ed Wood, sino que la película está construida a base de sketches a cada cuál más ridículo. El guión es ridículo; las actuaciones, lamentables; los personajes, de capón; la realización, torpe a más no poder. Y sin embargo, el largometraje se ha convertido en todo un éxito dentro de su mercado nacional lo que, dicho sea de paso, dice muy poco a favor del público norteamericano, también capaz de convertir a una simpleza como “Los juegos del hambre – The hunger games, 2012” o a cualquier entrega de “Crepúsculo” en los éxitos más escandalosos del año.

    Cierto es que el hecho de que unos directores como Chris Miller y Philip Lord, responsables de la simpatiquísima “Lluvia de albóndigas – Cloudy with a chance of meatballs, 2009”, se esperaba, como poco, que “Infiltrados en clase”, aunque no fuera una gran película, al menos sí que fuera un pasatiempo distraído, medianamente entretenido, y con un mínimo de originalidad. Por desgracia, lo único que este film consigue es convertirse en un insulto al buen gusto y al resto de obras que, sin alcanzar los niveles de éxito de esta mamarrachada, no logran la mitad de repercusión. Puede ser que estemos exagerando un poco con tales afirmaciones aunque, el espectador que quiera comprobarlo, no tiene más que comprobarlo en secuencias como aquella en la que tiene lugar una fiesta en la casa de uno de los protagonistas o, por hablar de algo que sucede más al comienzo del film, de la primera detención que trata hacer la pareja de policías. Simplemente desesperante. Ahora bien, lo más preocupante de todo ello es que, en la sala de cine en la que tuvimos que sufrir semejante esperpento, la gran mayoría del público congregado… ¡no paraba de reír las gracias! Ni qué decir tiene que, nada más empezar a salir los títulos de crédito finales, pusimos pies en polvorosa, por lo que no tuvimos ocasión de comprobar el sector demográfico de los espectadores. Para ser sinceros, también nos asustaba ser conscientes de ello.

    En resumidas cuentas, “Infiltrados en clase” es un despropósito de principio a fin, únicamente diseñada con el fin de contentar a los espectadores menos exigentes y amantes de las bromas fáciles, sin el más mínimo ápice de originalidad. Un lamentable espectáculo abocado al olvido más absoluto.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Uff, pedazo de mierda, chavales! Mira que me he visto truños a lo largo de mi vida. Y, a demás, pagando por verlas en el cine, para flipar aún más con la patata de turno. Pues no os miento si os digo que “Infiltrados en clase” se mete de lleno en el top10 de las películas más malas que recuerdo ahora mismo. Algún espabilado podrá pensar “claro, normal, si ya sólo con ver el título y el póster dan ganas de salir corriendo”. Pues sí, estoy de acuerdo, pero tampoco será la primera vez que un título o un póster no tienen nada que ver con lo que luego es la peli. De hecho, aun suponiendo que también sea mala, eso no quiere decir que sea un bodrio (la de películas que hay que son malas de morirse pero te lo hacen pasar pipa). Pero “Infiltrados en clase” es, directamente, mala, mala de morirse.

    No sabría muy bien por dónde empezar a decir qué me pareció tan malo de “Infiltrados en clase”. Supongo que, para empezar, los actores. El gordo se cree tan pero que tan gracioso que no te hace ni sonreír, y el otro musculitos, parece que lo único de lo que entiende es de machacarse en el gimnasio, porque lo que es actuar… ¡Je! He visto plantas con más expresividad (de hecho, si lo ves en varias pelis –románticas, acción, comedia…- el tío siempre pone la misma cara. Ríete tú de Chuck Norris). Luego, la historia es infumable de principio a fin, no sólo porque no haya quien se la trague o porque saque a los chavales de ahora como anormales profundos (aunque mira, a lo mejor ahí no exagera tanto), sino porque no sabría decir la de chorradas por minuto que acumula. Quitando de un par de cosas que tienen su gracia (los efectos de cuando los dos tipos tienen que probar la droga, con sus respectivas fases), el resto te lo pasas pensando en el desperdicio de pasta que ha sido la idea.

    Está claro que “Infiltrados en clase” no tiene absolutamente ninguna intención de ser más que un entretenimiento pasajero. Pero macho, se lo podían haber currado un poco más, que hasta parece que los mismos actores se lo estén tomando todo en plan cachondeo. Y, si os parece que exagero, sólo tenéis que ver un trozo como, por ejemplo, el de la persecución por una autovía en el que no paran de estamparse coches contra camiones sin que exploten, para sorpresa de los dos figurines, pero mira por dónde que lo que sí que explota es una moto contra una camioneta cochambrosa que lleva pollos. Vamos, para cagarse de currada la escena. Todo eso, por no hablar de la escena en que se marca su escena Johnny Depp, y en la que le pegan un tiro mientras el pollo se suelta un discurso. Lástima que eso no se lo hagan a los otros dos nada más empezar este bodrio.

    En fin, que vuestro tío Hyde os recomienda que ni se os ocurra perder el tiempo –y, sobretodo, el dinero- viéndola. Aquí en España parece que no está funcionando muy bien, cosa que es un pelín esperanzadora, porque la cosa es mala de cojones.

    viernes, 25 de mayo de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "UN LUGAR PARA SOÑAR"

    TÍTULO: UN LUGAR PARA SOÑAR

    DIRECTOR: CAMERON CROWE

    REPARTO: MATT DAMON, SCARLETT JOHANSSON, THOMAS HYDEN CHURCH, ELLE FANNING, COLIN FORD, MAGGIE ELIZABETH JONES, PATRICK FUGIT

    DURACIÓN: 121 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El martes, comenzábamos la crítica hablando de las slash movies, y hacíamos una breve mención de una serie de sub-géneros cinematográficos surgidos a raíz de una serie temáticas y características concretas presentes en diversos largometrajes. Con motivo del estreno en videoclub de esta semana, “Un lugar para soñar”, cabe hacer referencia a otro género particular de películas: las feel good movies, cuya traducción aproximada sería algo así como “películas para sentirse bien” o, utilizando una jerga más coloquial -como diría mi querido amigo Hyde-, “Pelis de buen rollo”. Los films que se incluyen en esta categoría se caracterizan por una ausencia total de villanos (y, en caso de haberlos, su comportamiento es de lo más suave y comedido), contener temáticas en el que los protagonistas se ven sometidos a situaciones complicadas de las que suelen salir airosos gracias a elementos tan diversos como el amor mutuo, el apoyo incondicional, o la unidad familiar, y que de forma más o menos discreta consiguen impartir diferentes lecciones de vida al público (que su mensaje resulte ser más o menos manipulador, ya es algo que cabe analizar de forma más detenida según el caso). “Un lugar para soñar”, la última película del director Cameron Crowe, que saltó a la fama con el éxito -un tanto discutible- de films como “Jerry Maguire – Jerry Maguire, 1996” o “Vanilla sky – Vanilla sky, 2001”, cumple perfectamente con los patrones de este sub-género.

    Benjamin Mee (Damon) es un padre de familia que, junto a sus dos hijos, el adolescente Dylan (Ford) y la pequeña Rosie (Jones), debe hacer frente a la muerte de su mujer, ocurrida seis meses antes. Su hermano, el bohemio Duncan (Church) trata de animarlo en la medida de lo posible para que rehaga su vida, aunque sus consejos suelen ser de lo más descabellados. Benjamin, tras considerar que tanto él como sus hijos necesitan un cambio de aires urgente, se mudan a una casa a las afueras de la ciudad, de la que quedan prendados nada más verla. Sólo tiene un pequeño inconveniente: el anterior propietario estableció que, quien comprara de nuevo la propiedad, debería hacerse cargo del mantenimiento de un viejo zoológico que colinda con la casa. Así pues, sin tener la más remota idea de cómo se gestiona y zoo, y en contra de lo que opina su hermano y su hijo mayor, Bernjamin decide que esa es la oportunidad de empezar una nueva vida, para lo que cuenta con la ayuda de la atractiva Kelly Foster (Johansson), una de las biólogas del zoológico, y de Lily (Fanning), la extrovertida sobrina de ésta.

    “Un lugar para soñar” es un film que está milimétricamente calculado para provocar unas determinadas emociones en el espectador en el momento preciso. Si esta manipulación se realiza con talento y acierto (como sucede, por ejemplo, en “Criadas y señoras – The help, 2011”), el espectador acaba disfrutando de la historia que le están contando. Por el contrario, si el intento de controlar las emociones del público queda condicionado a una historia simplona y con poca garra (tal y como ocurre con “Caballo de batalla – War horse, 2011”), o se ejecuta de forma torpe (caso de “Amistad – Amistad, 1997”, por seguir con el ejemplo de Spielberg), el resultado termina siendo catastrófico. En el caso de “Un lugar para soñar” cada capítulo en el que podría dividirse el largometraje contiene las dosis justas de “manipulación” para que el espectador siga el hilo emocional de los personajes sin sentirse incómodo. Ahora bien, esto no quiere decir que sea una buena película en absoluto. Es más, “Un lugar para soñar” acumula todos y cada uno de los tópicos de las producciones familiares de buenas intenciones, y que rayan tanto la irrealidad como lo absurdo -por mucho que, de forma oportuna dejen constancia de que los hechos están basados en una historia real-: que el cabeza de familia deje su trabajo para dedicarse a cuidar un cochambroso zoológico, que uno de sus hijos se descarrile tras la muerte de su madre, que el joven viudo reciba la ayuda de una joven por la que pronto empieza a sentirse atraído, que existan una serie de complicaciones para llevar a cabo el proyecto familiar y, por descontado, ese final ridículo y acaramelado a más no poder que no desvelaremos para no quitarles la sorpresa a quienes la vayan a ver.

    ¿Hacen estos factores que “Un lugar para soñar” sea una mala película? No, por suerte, no. Pero que el largometraje de Camero Crowe sea un entretenimiento aconsejable, tampoco. La película, como distracción inofensiva, funciona sin problemas, aunque cae en el baúl de los recuerdos con la misma facilidad con la que se ve. Lo que sí cabe agradecerle a Crowe es que no caiga en la trampa de otras feel good movie y pretenda remarcar cada escena supuestamente emotiva con las martilleantes melodías de la banda sonora, con planos tramposos de puestas de sol (aunque hay alguna secuencia –la decisión de sacrificar a uno de los tigres- que roza lo absurdo), o con relaciones sentimentales que convierten el film en un auténtico culebrón.

    En definitiva, “Un lugar para soñar” es una película cien por cien intrascendente y prescindible aunque, si la ven, tampoco lamentarán mucho la pérdida de tiempo. Al fin y al cabo, viniendo de quien destrozó el “Abre los ojos” de Amenábar, podría haber sido mucho peor.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Menuda pedorrada de película! Dice el de arriba que si no sé qué de géneros nuevos y otros rollos. Ni géneros nuevos ni pollas, “Un lugar para soñar” es un bodrio que, a los diez minutos, ya sabes qué pasa durante la hora y media restante. Se supone que la historia es muy profunda, que los sentimientos de los protagonistas tienen que conmoverte y que sentir lástima por el pobre hombre que tiene que rehacer su vida después de que se le haya muerto la madre de sus hijos. Vamos a ver, hagamos como Jack el Destripador y vayamos por partes.

    Para empezar, el padre es un capullo integral. ¿Me queréis decir quién coño deja su trabajo para irse así, a la aventura, cuando tu mujer ha muerto y tienes que mantener a tus dos hijos? Y, ya puestos, ¿qué el tío vaya y se compre un zoo? ¿Está de coña o qué? Para continuar, resulta que uno de sus hijos es el típico gamberro al que expulsan del instituto y el padre, en vez de quitarle la tontería de un soplamocos, le suelta un discurso sobre lo mucho que le decepciona. ¡Por favor! Y, ya puestos, que con los cuatro duros que tienen (y los que les caen del cielo –literal-) decidan jugársela a montar un zoo, ya es la leche en bote. Eso por no mencionar que, casualmente, así como quien no quiere la cosa, va y te topas con Scarlett Johansson haciendo de pobre chica abandonada por un ex que se pone a trabajar a tu lado y te pone ojitos. Claro, claro, eso es algo que pasa todos los días. Ah, pero eso sí, el hijo podrá ser un malcriado de cojones y la familia estar casi arruinada, pero que se ponga enfermo un tigre es el drama más chungo del mundo mundial.

    En fin, que me vi “Un lugar para soñar” porque era la única película que pensé que le podía gustar más o menos a mi chica (y, la verdad sea dicha, porque pensaba que iba a ser un poco más… emocionante o carismática). Pero mira tú por dónde que va en la línea total de las pelis de después de comer que te ponen en cualquier cadena de televisión que no esté con documentales de animales o el tour de Francia. Así que, si la elegís este finde para sacarla del videoclub, que sepáis de qué palo va el asunto y de que, cuando llegue el final (o sea, los últimos dos minutos), sentirás bastante vergüenza ajena de cómo deciden acabar la peli. Para los que os guste este tipo de pelis, con “Un lugar para soñar” os ponen en casa.