miércoles, 6 de junio de 2012

CINE DE LOS 90: "CON AIR (CONVICTOS EN EL AIRE)"

TÍTULO: CON AIR (CONVICTOS EN EL AIRE)

DIRECTOR: SIMON WEST

REPARTO: NICOLAS CAGE, JOHN MALKOVICH, JOHN CUSACK, VING RHAMES, DANNY TREJO, COLM MEANEY, STEVE BUSCEMI, MONICA POTTER

DURACIÓN: 115 min.

AÑO: 1997

GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A estas alturas, no hay prácticamente nadie en la industria del cine que no conozca el nombre de Jerry Bruckheimer. Este productor estadounidense es el responsable del auge de las conocidas macho movies, que no son otra cosa que grandísimas y costosísimas producciones repletas de aventura, acción, emoción y, sobretodo, ruido, muchísimo ruido. Otro denominador que tienen en común estos largometrajes es que, la mayoría, se convierte en tremendos éxitos de taquilla (la crítica especializada, curiosamente, suele destrozarlas sin piedad), dando pie a sus correspondientes segundas –y terceras- partes. En lo que concierne al film del que hoy hablamos, “Con Air (convictos en el aire)”, supuso la segunda película producida por Brukheimer y protagonizada por Nicolas Cage, tras el gran espectáculo que había supuesto “La roca – The rock, 1995”, y una más que clara intención de continuar realizando largometrajes repletos de secuencias de acción imposibles y, como ya decimos, acción a raudales.

    Cameron Poe (Cage) es un ranger de los Estados Unidos que, tras defender a su mujer en una pelea callejera, mata accidentalmente a uno de los atacantes. Condenado a siete años de reclusión, pasado ese tiempo, está a punto de ser puesto en libertad. Sin embargo, el día de su traslado, el avión en el que lo trasladan, es tomado por un grupo organizado de presos, liderado por el peligroso Cyrus “El Virus” (Malkovich). Su intención es desviar el avión de su trayectoria, y aterrizar en un lugar desértico y apartado, donde todos los reclusos podrán escapar. Será entonces cuando el agente federar Larkin (Cusak) inicie la persecución del avión para dar caza a todos los presos fugados. Sin embargo, éstos no estarán dispuestos a facilitarles las cosas. Ni siquiera Poe, que actuará como un ranger y procurará resolver la situación por su cuenta.

    "Con Air (convictos en el aire)" es una película hecha expresamente para los amantes del ruido por el ruido. El film completo es una excusa para presentar, a través de una puesta en escena frenética, una serie de set pièces tremendamente escandalosas, repletas de explosiones y tiros, y vacías de cualquier otro interés que no sea el de apabullar al público con elaboradísimas -e imposibles- sencuencias de acción (la emboscada a las fuerzas armadas, el accidente con el coche de uno de los responsables del traslado de los presos, el descenso del avión en Las Vegas...). Todas y cada una de estas secuencias están planificadas de forma que el espectador a penas tenga tiempo de darse cuenta de que el film carece por completo de historia, y aliñadas con la insípida de unos Mark Mancina y Trevor Rabin muy poco inspirados. De hecho, esto casi debería contemplarse como una gran ventaja, puesto que las pocas frases coherentes que pronuncian los personajes resultan casi más hirientes al oído que las mismas explosiones.

    Por supuesto, que "Con Air (convictos en el aire)" tampoco busca resultar un film ejemplar, ni mucho menos. De hecho, es un producto hecho de arriba a abajo con la mira puesta en el espectador que acude en masa a los cines para distraerse con los espectáculos más vistosos visualmente. Por supuesto, los amantes de este tipo de películas, están de enhorabuena aunque, desde el punto de vista artístico, el largometraje dirigido por el entonces debutante Simon West carece de cualquier tipo de interés. A ello, hay que añadir unas interpretaciones totalmente desubicadas por parte de todo su reparto, quienes no ocultan en ningún momento dos cosas: la primera, que se lo están pasando bomba al poder hacer un tipo de cine -es un decir- en el que, de normal, no suelen participar; la segunda, en el suculento cheque que les debe estar esperando tras su participación en el film.

    En resumidas cuentas, mucho (muchísimo) ruido para casi ninguna nuez. "Con Air (convictos en el aire)" no es más que un entretenimiento para aquellos espectadores que busquen distraerse con un largometraje que no sólo no exige nada a cambio, sino que, también, evita que se pierda el interés por la historia que se le está contando (básicamente porque no existe tal historia). En definitiva, lo que viene siendo el típico ejemplo de las películas que le encantan a mi querido colega Hyde. ¿No es así, viejo amigo?

  • MR. HYDE DICE:
  • Sí, señor, ésta sí que es una peli de las de acción a mansalva en plan “no pienses, que la cagas”. Hasta el póster tiene la testosterona saliéndole por las orejas. Pero, claro, hay que saber en lo que te estás metiendo. Que nadie se piense que porque salgan Nicolas Cage (por cierto, el hombre, últimamente, está haciendo mierda tras mierda, así que el prestigio que tuviera hace unos años, me parece que se ha ido por la taza del váter), John Malkovich o John Cusack –todos ellos actores cojonudos- la película ya va a ser de esas de calidad. Para nada. “Con Air (convictos en el aire)” no engaña a nadie, y te da lo que promete: acción a tutiplén, explosiones a cuál más ruidosa, tiroteos a mansalva y tantos destrozos materiales como para hacer quebrar a todas las aseguradoras del país. Además, también te da unas cuantas cosas más: actuaciones penosas de actores que, generalmente, lo bordan haciendo otro tipo de pelis (ya me diréis, si no, qué cojones se les ha perdido ahí a tíos como John Malkovich, Colm Meaney o Steve Buscemi), frases tan ridículas que dan vergüenza ajena (no os perdáis a Cage soltando perlas como “sólo confío en dos personas; una soy yo y la otra no eres tú”), y guiones que llegan a la media página.

    Eso sí, ya puestos a decirlo todo, también dejemos algo claro: “Con Air (convictos en el aire)” es un entretenimiento de primera. Como os lo digo. Si estáis dispuestos a dejaros llevar por el espectáculo durante casi dos horas, “Con Air (convictos en el aire)” es una opción estupenda. Desde que empieza hasta que acaba, la acción es constante –y fijaos que no hablo de su calidad, sino del entretenimiento-, y no te deja ni un segundo para respirar. Es más, cuando se las quiere dar de película seria, lo único que hace es el ridículo, así que mejor se concentra en lo que toca: la acción adrenalítica a lo burro. Por supuesto, ya os digo que te tienen que gustar las pelis de este tipo, porque si prefieres una película de algún intelectual de estos que van de independiente –o de lo que más de uno que yo me sé llama “películas de gente normal”- ya te puedes ir dando media vuelta-.

    “Con Air (convictos en el aire)” no llega al nivel de maestría de “La roca” (sí, he dicho nivel de maestría, y al que no le guste, palmas), pero también te lo hace pasar pipa. Secuencias de destrozo tiene las que quieras y más: la toma del avión que hacen los presos, la de la emboscada a los soldados en el cementerio de aviones, el aterrizaje –es un decir- en Las Vegas y, por supuesto, la guinda de la tarta en forma de persecución entre un camión de bomberos y dos motos. Y sí, hay muhíííísimo ruido, explosiones y mamporros a punta pala.

    En fin, que no hay mucho más que rascar. Aparte de eso, pues tienes la típica música trepidante, el montaje ese epiléptico de planos súper cortos rollo videocllip, y esas escenas en la que los malos van todos en fila hacia la ti a cámara lenta mientras algo vuelva por los aires detrás de ellos. “Con Air (convictos en el aire)” es una macho-movie de los pies a la cabeza. Puede que se hayan pasado un poco de macho y hubiera hecho falta un poquito más de movie, pero vamos, es algo que, si te gusta pasártelo bien con este tipo de pelis, no te importa lo más mínimo. A mí me encantó, y me lo pasé pipa todo el rato. Aunque claro, estáis leyendo a alguien que flipa con las pelis de Michael Bay (menos la última de “Transformers”, que es una mierda), así que ya os podéis imaginar de qué pie cojeo.

    martes, 5 de junio de 2012

    CINE DE LOS 80: "STARMAN, EL HOMBRE DE LAS ESTRELLAS"

    TÍTULO: STARMAN, EL HOMBRE DE LAS ESTRELLAS

    DIRECTOR: JOHN CARPENTER

    REPARTO: JAMES BRIDGES, KAREN ALLEN, CHARLES MARTIN-SMITH, RICHARD JAECKEL

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1984

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • “E.T. – El extraterrestre – E.T., 1982” fue una de las películas más importantes de principios de los ochenta –que la cinta de Spielberg fuera merecedora o no de semejante éxito ya lo comentamos en su día-. No sólo se convirtió en una de las películas más taquilleras de la historia del cine, sino que despertó un hambre por las historias de alienígenas amables y sociales que el público recibía con los brazos abiertos. Así pues, durante los años siguientes, se sucedieron una serie de producciones que, siguiendo de forma más o menos acertada la estela dejada por aquel largometraje, presentaban argumentos de lo más parecidos aunque, en lo que a su calidad se refiere, no siempre se encontraran a la altura. Ejemplos de películas realizadas con la intención de aprovechar este tirón comercial fueron “El vuelo del navegante – Flight of the navigator, 1986” hasta “Mi amigo Mac – Mac and me, 1988”. Sin embargo, uno de los films que mejor supo combinar la comercialidad (aunque no resultó ser el gran éxito que se esperaba) y la calidad fue una atípica película dirigida por John Carpenter llamada “Starman”. James Bridges es su sensacional protagonista.

    Una nave espacial es avistada sobrevolando el centro de Estados Unidos. Tras ser derribada por las fuerzas armadas norteamericanas, ésta ser estrella en las proximidades de una zona rural. Cerca de allí, vive Jenny Hayden (Allen), una joven viuda que, tras la muerte de su marido, sufre una grave depresión que le impide hacer frente al mantenimiento de su granja. Cuando la nave colisiona, el ente extraterrestre se desplaza hasta la granja de Jenny y, sirviéndose de una serie de fotografías del marido de Jenny, adquiere la forma del difunto (Bridges). Tras superar el impacto inicial, el extraterrestre pedirá a Jenny que lo lleve hasta Arizona, donde se encuentra su nave nodriza, antes de que lo capturen los militares que le persiguen puesto que, si no llega en un plazo de tres días, morirá. Será entonces cuando ambos inicien una carrera contrarreloj con el fin de poder salvarle la vida.

    Son varios los elementos que llaman poderosamente la atención de “Starman”. En primer lugar, que fuera John Carpenter el encargado de poner en imágenes la historia. Carpenter, director más acostumbrado a moverse por el cine “artesanal” de terror (“La noche de Halloween – Halloween, 1979”, “La cosa – The thing, 1982”), en esta ocasión, se alejó de sus puestas en escena más viscerales para construir una hermosísima historia de amor a todo los niveles. Su puesta en escena no sólo destaca por su sencillez –no precisa de elaborados movimientos de cámara ni de costosísimos efectos visuales-, sino por la acertada combinación del resto de factores que convierten a “Starman” en una película tan amable. Al respecto, cabría destacar secuencias como aquella que envuelve la explosión de un camión en mitad de una carretera (cuyas llamas no afectan en absoluto al extraterrestre) y, sobretodo, el instante en que deposita en manos de Jenny una estrella. Son momentos que destacan por su claridad y emoción, sin necesidad de adornarlos con exuberantes fuegos artificiales.

    En segundo lugar, “Starman” no sería lo mismo sin la fascinante actuación de James Bridges. Actor estupendo donde los haya, Bridges le aporta una humanidad a su caracterización de extraterrestre reencarnado en el cuerpo de un humano que, de haber interpretado directamente a un ser de carne y hueso, no hubiera obtenido los mismos resultados. Su personaje de “hombre de las estrellas” desprende un candor y empatía tan grandes que el espectador consigue identificarse con él casi de inmediato. A ello también contribuye que la química entre Bridges y Allen es absoluta, lo que provoca que cada secuencia que ambos comparten evoluciona a lo largo del film (ver, al comienzo, la primera reacción de Jenny cuando descubre que su difunto marido ha vuelto a la vida), hasta lograr una complicidad total (el viaje en tren, la despedida final).

    Por último, es el guión del ocasional director Bruce A. Evans el que se encarga de ponerle el tono acaramelado definitivo a “Starman”. Así pues, a pesar de que la historia que subyace no es sino la misma que la ya sobre explotada acerca del extraterrestre que quiere volver a su hogar, lo cierto es que “Starman” resulta novedosa por la descripción que se hace del alienígena. Lejos de caracterizarlo como una criatura extraña, el personaje destila humanidad por los cuatro costados, asombrándose de todo cuanto lo rodea e, incluso, sabiendo ver lo mejor de los seres humanos por encima de la crueldad que, en ocasiones, pueden mostrar (al fin y al cabo, lo están persiguiendo para matarle).

    En resumidas cuentas, aunque hayan pocas cosa nuevas bajo el sol, “Starman” se presenta como una de las más hermosa fábulas sobre la diferencia de naturalezas, y sobre la ayuda incondicional al prójimo que, combinado con una historia con mucho gancho, se convierte en una película entretenida y muy hermosa.

  • MR. HYDE DICE:
  • Pues hombres, “Starman” es bonita, pero tampoco es que sea la pera limonera. Básicamente porque ya nos han contado la misma historia hasta cansar. Los aliens, cuando no son en plan E.T., resulta que quieren reventar el planeta; cuando no es el ejército –norteamericano, of course, el encargado de salvar a la humanidad de la amenaza galáctica, son los malos de la función que siempre quieren diseccionar en caliente al extraterrestre que se la ha piñado en La Tierra. Resumiendo, que siempre la misma mierda y, cal final, cero originalidad.

    Eso, en “Starman” está todo mezclado. Lo que es la historia, en realidad, sí que es igualita a la que hemos visto mil veces en otras películas, así que ahí no esperéis que sea algo súper original, porque ya os digo yo que no. Es más, casi te dan ganas de preguntarles a los yanquis por qué no dejan ya de ser tan cansinos, y de contarte la misma historia una y otra vez. Pero bueno, aparte de eso, sí que es cierto que parece que han mezclado “E.T. – El extraterrestre” con una historia de amor, lo que no deja de ser algo bastante jodido.

    La mayor parte de la película no tiene nada del otro mundo. Es el alien, en el cuerpo del marido fiambre de la pobre mujer, haciendo lo posible por llegar a su nave espacial antes de quedarse más tieso que un palo. Con lo que sí estoy de acuerdo de todo el rollo que ha soltado el de arriba, es que tiene su mérito hacer en mitad de una peli como ésta, una historia romántica. Claro, que también no tienen un pelo de tonto y saben tocar la fibra sensible de fábula, porque a mí que no me digan que tomar la forma de una persona que acaba de morir y pedirle a su viuda que le eche una mano (por supuesto, a la tipa se le vuelve mantequilla el cuerpo cada vez que lo mira) no es para hacer que ahí haya algo más que un bicho que quiere volver a su planeta.

    De todas formas, a mí me gustó la forma en que actúa el tío que hace de alienígena, porque pone una cara de felicidad inmensa y de buena persona que dan ganas de abrazarle y rascarle la cabecita. Otra cosa que también está muy logrado, es esa especie de análisis de los humanos que hace (me encanta el momento en que le suelta a la tipa algo así como “me fascináis los humanos porque, cuando las cosas se ponen complicadas, sois capaces de dar lo mejor de vosotros mismos para solucionarlas”). Y, por supuesto, un detalle tonto –pero original, al fin y al cabo-, como es que el tío sea capaz de montar pollos a lo bestia con esa especie de energía que es capaz de generar.

    En fin, que “Starman” no es de las pelis que te entran ganas de verla otra vez nada más acaba. Sí que consigue distraerte lo suficiente como para que no tengas la impresión de que estás viendo otra vez la misma patata de siempre. Así que si os gustan las películas así de extraterrestres que se las tienen que pirar a toda paleta y que, encima viven su historia de amor particular, pues ésta es vuestra peli.

    lunes, 4 de junio de 2012

    CINE CLÁSICO: "METROPOLIS"

    TÍTULO: METROPOLIS

    DIRECTOR: FRITZ LANG

    REPARTO: GUSTAV FRÖHLICH, BRIGITTE HELM, ALFRED ABEL, RUDOLF KLEIN-ROGGE, FRITZ RASP, THEODOR LOOS, HEINRICH GEORGE

    DURACIÓN: 93 min

    AÑO: 1927

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hablar de un cineasta como Fritz Lang, al igual que hacerlo de, por ejemplo, Murnau, es hablar casi obligatoriamente del expresionismo alemán. Sin entrar en detalles, tan sólo diremos que "Metropolis" no sólo es una de las obras más famosas del realizador germano, sino también uno de los iconos por excelencia de este expresionismo alemán: construcciones colosales, arquitectura oblicua, actuaciones tremendamente exageradas, y un uso del maquillaje para remarcar hasta el exceso la personalidad de cada personaje. Así pues, en su clara intención de resultar más original y novedosa, "Metropolis" se construye a través de la plasmación no sólo de las pasiones e instintos más básicos de la raza humana, sino también a través de la utilización de símbolos bíblicos, mitológicos y, evidentemente, de la ciencia ficción más fantástica.

    Freder(Fröhlich) es el primogénito de John Fredersen (Abel), uno de los empresarios más importantes y ricos de una descomunal ciudad llamada Metropolis. Allí, la sociedad está claramente diferenciada entre la clase obrera que vive bajo tierra rodeada de miseria, y la clase alta que vive en la superficie rodeada de todos los lujos. Un día, una mujer perteneciente a la clase obrera, llamada Maria (Helm), aparece rodeada de niños en mitad de una recepción de la clase alta, con el fin de mostrarles lo que sucede en la otra parte de su mundo. De inmediato, Freder queda prendado de la joven muchacha, a la que decide seguir por el subsuelo, donde se dará cuenta de la precariedad de los que allí viven y se matan a trabajar. Esta reacción imprevista será aprovechada por un científico trastornado llamado Rotwang (Klein-Rogge), quien convencerá a John Fredersen para que le permita poner en funcionamiento un sofisticado robot que aniquile para siempre el ánimo de sublevación de los obreros.

    "Metropolis", aparte de ser una referencia imprescindible del expresionismo alemán, es un film que va más allá, al desarrollar una historia con una carga social descomunal (más que patente entre las formas de subsistencia del mundo obrero y del mundo rico), ya que le aporta a toda la historia un toque de ciencia ficción que la separa por completo del resto de producciones similares. En "Metropolis" se entremezclan a lo largo del metraje -el que ha podido rescatarse y remasterizarse- la crítica sin concesiones a la explotación humana con el cine de aventuras más imaginativo, siendo ambas partes bien diferenciadas, pero entremezcladas con maestría para darle cuerpo a un film fascinante. Así, el espectador tiene siempre la impresión de estar asistiendo a una especie de fábula en la que no sólo tiene cabida la crítica feroz a un tipo concreto de sociedad, sino referencias evidentes a pasajes de la Biblia (la construcción de la Torre de Babel, el adviento de un salvador...), de la mitología clásica (la transformación de una gigantesca máquina en las fauces del dios Moloch (símbolo purificante del fuego, que asiste ansioso a la muerte de un operario), y del cine totalmente revolucionario (todo lo que concierne a la revolución de la clase obrera, y al enfrentamiento entre la clase pudiente por la discordia que ha sembrado el androide bajo la apariencia de Maria).

    En resumidas cuentas, "Metropolis" es una pieza fundamental no sólo de la ciencia ficción o cine clásico, sino de toda la historia del séptimo arte. En ella Fritz Lang, a pesar de las limitaciones técnicas con las que contaba (la práctica totalidad del film se ha realizado con planos fijos, salvo dos o tres secuencias -cuando Freder descubre una pieza de ropa de Maria en la casa de Rotwang, o cuando se enervan los ánimos de los obreros en el santuario en el que se reúnen-), supo explotar al máximo la espectacularidad de las imágenes (los planos generales de la ciudad, la secuencia de transformación del androide en Maria, la inundación final del barrio obrero), combinándolo con un guión repleto de acidez y crítica. Así pues, "Metropolis" es un film de obligada visión, y toda una referencia para lo que ha sido la ciencia ficción de los años posteriores.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Je, y yo que estaba acostumbrado a que las películas mudas del año de maricastaña fueran las de Charlot! Ahí es nada, "Metropolis". Eso sí, antes que nada, una pequeña aclaración, que me parece un poco evidente, pero por si acaso: "Metropolis" no tiene nada que ver con la ciudad en la que vive Superman, ¿vale? De hecho fue a raíz de esta película que se inspiraron para llamar así a la ciudad de Clark Kent, así que mejor que nadie se piense que "Metropolis" tiene algo que ver con súper héroes. Vale, dicho esto, vamos al turrón. "Metropolis", para tener más años que el jabón, tiene un mensaje la leche de elaborado en toda su historia, sobretodo si se tiene en cuenta que es de principios de siglo pasado y que se hizo en Alemania, donde su estética de rollo futurista no iba muy desencaminada a lo que suelen hacer hoy en día en las pelis de ciencia ficción. Además, flipa con la forma en que está hecha, tanto por los decorados monumentales como por la sensación de deshumanización total que hay. Pero no nos adelantemos y vayamos por partes.

    Dejando de un lado todo eso del expresionismo alemán -que podrá ser todo lo interesante que quieras pero, a la hora de hacer que una película te guste o no, te la sopla que siga una tendencia u otra-, "Metropolis" me ha llamado la atención por varias cosas que trataré de explicar. La primera es, como os decía antes, la carga social. No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que es una defensa total de la libertad de los hombres, en contra de lo que supongo que pasaría por el mundo después de la Revolución Industrial. Aquí, el colega Lang no se corta a la hora de sacar a los obreros como peones casi igual de maquinales que los trastos que tienen que manejar (no os perdáis la forma que tienen de ir cada uno a su puesto de trabajo, caminando al mismo tiempo, o los movimientos infernales que se pasan el día haciendo para que las máquinas funcionen. De hecho, viéndolo así, me recordaba un poco a lo que pasa en el libro es de "La máquina del tiempo", cuando enseñan las diferencias entre los Eloi -que viven de lo más bien en la superficie- y los Morlock -que está todo puteados debajo de la tierra y que, de vez en cuando, hacen alguna escapada para ver lo que mola estar arriba-. Aquí, es a gracias al amor (sé que suena un poco cursi, pero es que es así como pasa) que uno de los niños bien de papá se da cuenta del infierno que tienen que pasar los que están dándole al cayo en la parte subterránea, y decide empezar una especie de revolución para hacer que todos los hombres sean iguales No tengo ni idea de si eso era una defensa del comunismo de aquellos años, o sólo una forma de poner a caldo a los empresarios de la época, pero sea como sea, os prometo que no te deja indiferente (es un poco exagerado, pero fijaos en lo que pasa cuando hay un accidente porque se desmaya uno de los obreros, y cómo el niño bien alucina con que la gigantesca máquina se convierte en la cara de una especie de diablo que se come a la peña).

    En segundo lugar, tela marinera con cómo está hecha. Teniendo en cuenta las limitaciones del cine de hace casi cien años, no se cortan un pelo en espectacularidad. Para empezar, agüita del avellano con los decorados, con esos edificios que ríete tú de las moles que hacen ahora, y con esas máquinas que parecen creadas por una mente enferma (de hecho, tienes la sensación de que no sirven para nada más que para apretar botones como un loco sin lógica). Además, luego está la estética de los pavos que salen allí, empezando por la cara de pirado del científico loco de la mano de hierro -sus pintillas me recordaban bastante a Doc, de la trilogía de "Regreso al futuro"- y, sobretodo, del diseño del robot, que me parece súper moderno incluso para una peli del año del catapún. Todo eso le da un toque medio siniestro a la peli que te ayuda a diferenciar mucho lo que sería la historia más real (la de los obreros) de la de ciencia ficción (la intención de destruir la ciudad del tarado del científico, recluido en esa especie de guarida que no tiene nada que ver con las bestias de cemento en las que viven los ricachones).

    En tercer lugar, hay detalles que me han llamado muchísimo la atención. Para empezar, la sensualidad de alguna escena. El momento en el que el robot, con la apariencia de la mujer esa de las catacumbas, quiere poner palote al personal, se marca un baile exótico medio en bolas que tuvo que dejar flipando en colores a la gente de hace cien años. Además, si te paras a pensar es una historia tela violenta, porque casi parece que los obreros vayan a linchar a los que no apoyan su revolución (uno se lleva una puñalada en el pecho, a otro le dan cera a base de bien cuando defiende la máquina central, y otros prefieren hacer la revolución aunque les cueste la vida a sus hijos pequeños).

    En fin, que "Metropolis" es una película que huele a viejo a lo bestia, pero que te deja un poco sorprendido por la capacidad que tiene de darte que pensar, más teniendo en cuenta su antigüedad, con la forma que tiene de enseñar la diferencia entre las clases sociales, y del ansia de dominación de algún que otro iluminado (vaya, que tampoco parece que hayamos evolucionado mucho desde entonces). De todas formas, no creo que "Metropolis" fuera una película que volviera a ver, que con una vez es más que suficiente. Aunque os recomiendo que le echéis un vistazo a ver si pensáis lo mismo que os he comentado yo.

    domingo, 3 de junio de 2012

    CINE EN CARTEL: "LA SOMBRA DE LOS OTROS"

    TÍTULO: LA SOMBRA DE LOS OTROS

    DIRECTORES: MANS MARLIND & BJORN STEIN

    REPARTO: JULIANNE MOORE, JONATHAN RHYS-MEYERS, JEFFREY DEMUNN, FRANCES CONROY, BROOKLYN PROULX

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hablar de thrillers sobrenaturales, lamentablemente, suele ser sinónimo de hacerlo acerca de largometrajes cuyo interés depende en exclusiva de la predisposición del público a disfrutar de los sustos que ofrecen este tipo de films. Cierto hay que, de cuando en cuando, surge alguna producción que en verdad se desmarca del resto aunque, por lo general, el resto se limita a acumular cuantos más clichés posibles mejor, convirtiendo dichos largometrajes en una vulgar parodia de sí mismos. Películas relativamente recientes como “En la oscuridad – Darkness Falls, 2003” o “Boogeyman, la puerta del miedo – Boogeyman, 2005”, por poner un par de casos, son el ejemplo perfecto de película ridícula, cuyo único atractivo reside en la acumulación constante de sustos fáciles. “La sombra de los otros”, film rodado hace más de dos años que se estrena este fin de semana en nuestro país, podría engrosar esta lista de largometrajes simplones. Ahora bien, por suerte para el espectador, “La sombra de los otros” cuenta con un par de alicientes que la diferencian un tanto del resto de producciones similares.

    La psicóloga Cara Harding (Moore) está especializada en casos de desdoblamiento de personalidad. Sostiene la tesis de que estas separaciones de personalidad no son más que meras excusas de los pacientes para eximirse de ciertas responsabilidades. Su padre (DeMunn), también psicólogo le pide su opinión en un caso en el que está trabajando, con el fin de que pueda aplicar su punto de vista. Dicho caso es el de David Bernburg (Rys-Meyers) un joven muchacho que no sólo da la sensación de convertirse en más de una persona diferente, sino que es capaz de conocer las vidas de las personas que afirma que es con un detalle milimétrico. Será entonces cuando Cara descubra que se está enfrentando a algo mucho más extraño que cualquier caso en el que haya participado con anterioridad.

    Viendo “La sombra de los otros”, el recuerdo se fue inmediatamente a otro film de terror –pseudo-thriller- que se estrenó el año pasado, por estas fechas. Aquel se llamaba “Insidious – Insidious, 2011” y, entre otras cosas, se caracterizaba porque, tras un comienzo muy prometedor en el que se reforzaba el tono misterioso intrigante de su argumento (gracias a una excelente planificación de los movimientos de cámara, sonido, montaje, música, etc.), la película derivaba irremediablemente hacia el estilo más absurdo y previsible de las historias de terror. Con “La sombra de los otros” sucede algo muy similar. Por fortuna, es mayor la cantidad de metraje en el que el espectador queda atrapado por la intriga de la puesta en escena (patente en secuencias como, por ejemplo, la primera entrevista de Cara con David, o las averiguaciones que hace Cara acerca de las personas reales en la que parece que David se desdobla). Aunque, al cabo de la primera hora de metraje, ya se empiezan a introducir los elementos paranormales hacia los que irá derivando el guión (más o menos, a partir de la secuencia en que Cara lleva a David a un claro del bosque en el fue asesinada una de las personas en la que David se desdobla, tras lo que hace entrada una tercera personalidad diferente).

    Por desgracia, “La sombra de los otros” no endereza el camino, y persiste en el desarrollo de sub-tramas secundarias que terminan por centrar el resto de film en elementos tan poco interesantes como las maldiciones centenarias (la película antigua en la que se muestra el origen del conflicto de David resulta tan falsa como torpe, y la supuesta sorpresa que encuentra en ella Cara no causa, ni de lejos, el efecto de impacto deseado). Por ello, puestos a ver “La sombra de los otros”, lo mejor es recordarla por su primera mitad, cuando el film constituye una prueba evidente del gran entretenimiento que podía haber sido y no es.

  • MR. HYDE DICE:
  • No sé de qué película decíamos hace pocos días que empezaba muy bien para acabar muy mal. Bueno, pues “La sombra de los otros” es de las que empieza muy bien para acabar regular tirando a mal. Mira tú que les cuesta a los primos del otro lado del charco hacer una película de suspense y canguelo sin tener que hacer que todo se vuelva a las tonterías de las maldiciones, hechizos, brujerías y demás. Pero bueno, ¿es que los guionistas de allí no cobran una pastuza indecente por estrujarse las meninges y parir guiones como Dios manda? Entonces, ¿por qué leches no se lo curran un poco más y se buscan un motivo más real que no dependa de esas coñas sobrenaturales? Me acuerdo, por ejemplo, de pelis como “Los sin nombre”, donde seguían un estilo parecido, pero dejándose de chuflas de maldiciones y tal, y conseguían que los cataplines se te pusieran de corbata. ¡Y eso que estamos hablando de cine español! Así que mira tú lo que les costaba a los yanquis hacer algo medianamente normal.

    De todas formas, aunque al final sea todo una patata cocida, reconozco que durante casi todo el rato, “La sombra de los otros” te engancha y no te deja ni parpadear. Supongo que es por eso que te da tanta rabia cuando llega el final y todo se convierte en un truño así. Pero bueno, que te quiten lo bailao. Lo mejor, sin duda, son todos los momentos en que la peli se concentra en la historia del tipo con múltiples personalidades porque, conforme la psicóloga va descubriendo nuevas cosas, más interesante se vuelve todo: desde el momento en que el tipo éste saca una de sus personalidades sin que tú veas lo que pasa (sólo sabes que ha hecho algo con el cuello, pero el susto de ese trozo es cojonudo), hasta cuando la psicóloga empieza a ver cosas raras que no tienen ninguna explicación lógica (que el paciente sepa tanto de las personas que dice que es, que tenga el cuello con no sé qué cosa de las vértebras). Esos son los momentos en que “La sombra de los otros” te hace pensar que la película es cojonuda, cuando la doctora hace lo imposible por demostrar que el tarado de turno está fingiendo y que se suelta el rollo para que la gente piense que está loco (no os perdáis el interrogatorio que pasa delante de la madre de una de las personas muertas que el chaval afirma que es).

    Pero claro, todo eso, que está muy bien, se va a tomar por saco en cuanto se sacan de la manga el recurso facilón de las maldiciones. Os juro que, ahí, “La sombra de los otros” pega un bajón de mil demonios. Yo no soy ningún experto en guiones, pero no me digáis que no hubiera sido todo muchísimo más interesante si, por ejemplo, el loco éste no se estuviera haciendo el chiflado a posta para poder salir inocente de algún crimen, más o menos como pasaba con aquella peli de Richard Gere en la que hacía de abogado de otro figurín que decía que tenía doble personalidad. Así, con una cosa más realista, y con la forma en la que está hecha la mayor parte de “La sombra de los otros”, la cosa no sólo hubiera cambiado muchísimo sino que, además, ahora puede que estuviera hablándoos de un peliculón como la copa de un pino.

    En fin, que “La sombra de los otros” no es que sea lo más interesante para ver este finde en el cine. Puede que tengáis la sensación de que, cuando empieza, la cosa promete. Pero todo se acaba convirtiendo en una castaña infumable (desde el minuto en que empiezan a aparecerles manchas raras a la gente en el cuerpo, ya tuerces el morro, pero es que cuando ya sale todo lo que tiene que ver con esa vieja bruja ciega, apaga y vámonos). A no ser, obvio, que os encante ese tipo de películas. Si no, pues quedaos en casa, que seguro que os sale más rentable.

    sábado, 2 de junio de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "EQUILIBRIUM"

    TÍTULO: EQUILIBRIUM

    DIRECTOR: KURT WIMMER

    REPARTO: CHRISTIAN BALE, TAYE DIGGS, EMILY WATSON, SEAN BEAN, WILLIAM FICHTNER, ANGUS MACFAYDEN

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Mi querido colega Hyde se ha empeñado en que, hoy, habláramos de una película que no se ha llegado a estrenar comercialmente en nuestro país. No es que apruebe del todo tal decisión (al fin y al cabo, nos gusta que podáis tener el acceso más fácil posible a las películas que criticamos y, así, estéis de acuerdo o discrepéis de nuestras opiniones), aunque reconozco que "Equilibrium" me suscitó el interés suficiente como para que no nos importe en absoluto hablar de ella y recomendárosla. "Equilibrium" ha supuesto la realización de un cine puramente comercial por parte del guionista Kurt Wimmer, conocido en la Meca del cine gracias a su participación -en solitario o con otros guionistas más- en algunas de las películas más conocidas y comerciales de los últimos años ("Un ciudadano ejemplar - Law abiding citizen, 2009", "Salt - Salt, 2010", el inminente remake de "Desafío total - Total recall, 2012", etc.). El resultado, aunque conocido, como veremos más adelante, no es para nada decepcionante, y es un buen ejemplo de cine de ciencia ficción hecho con una intención evidente de distraer a la audiencia.

    En un futuro no muy lejano, la sociedad ha sufrido un cambio radical. Con el fin de evitar enfrentamientos entre los hombres, se ha suprimido cualquier tipo de manifestación creativa o afectiva, de forma que todas las obras de arte y muestras de afecto están prohibidas por ley. Los encargados de hacer cumplir dicha ley son los llamados "rectores", de los que John Preston (Bale) es uno de los más eficaces. Cuando uno de los rectores, Partridge (Bean), también mentor de Preston, es sentenciado a muerte por ocultar la existencia de obras de arte y mantener contacto con los líderes rebeldes Jurgen (Fichnter) y Mari O'Brien (Watson), Preston se replantea el sentido de semejantes leyes. Será entonces cuando Preston elija entre hacer frente los mismos a los que antes servía, o continuar ejecutando unas órdenes que ya se empieza a cuestionar.

    Realizada con muchísimo más esmero que su posterior film, la horriblemente mala "Ultravioleta - Ultraviolet, 2006", Wimmer se las ingenia para desarrollar una historia que, tomando de forma descarada elementos del clásico de François Truffaut "Fahrenheit 451 - Fahrenheit 451, 1966" para la parte argumental, y de cualquier entrega de la trilogía de "Matrix" para la creación de la estética escénica, consigue hacer creer al espectador que está ante una película diferente. Por supuesto, no desde el punto de vista del guión, que no aporta absolutamente nada nuevo al conjunto, sino de la puesta en escena de las espectaculares secuencias de acción. En efecto, el punto fuerte de "Equilibrium" reside en la forma en que todas estas secuencias quedan recogidas en el film, haciendo que, por muy increíbles que éstas puedan parecer, el público quede impresionado con ellas. No obstante, hay que dejar bien claro que la única intención de dichas secuencias es hacer del largometraje algo más diferente a lo que el espectador ya ha visto de muchas formas diferentes, cosa que se consigue sólo a medias.

    No obstante, un detalle que sí que se agradece, es que la concepción de ese mundo futuro completamente deshumanizado no haya caído en la trampa de presentarse como una sociedad post-apocalíptica, en el que las calles son un nido de mugre y los pocos humanos que se cruzan en el camino visten con puros harapos. Además, aparte de la cuidada estética, a nivel técnico, "Equilibrium" cuenta con la notoria colaboración del oscarizado director de fotografía Dion Beebe y de la trepidante música de Klaus Badelt quienes, cada uno en su campo, contribuyen a que la película aumente sus dosis de entretenimiento.

    En resumen, "Equilibrium" es un film que, sin ser nada nuevo bajo el sol, está realizado la suficiente gracia como para resultar entretenido.

  • MR. HYDE DICE:
  • Si metes en una coctelera "Matrix" y "Fahrenheit 451" y lo agitas bien, el resultado es "Equilibrium". ¿Y esto es bueno o malo? Pues depende. Si os gustó Matrix pero no pipasteis una hasta pasada una hora y pico de película, y os pareció que "Fahrenheit 451" era demasiado intelectual, pues entonces "Equilibrium" os parecerá la leche. Ahora, quienes crean que Fahrenheit 451 es una obra de culto intachable y que Matrix es una castaña del tres al cuarto, pues fijo que se echan las manos a la cabeza a los quince minutos de ver "Equilibrium". Lo que, como el menda, no tenían mucha idea de qué iba la cosa y empezaron a verla sin tener ninguna idea preconcebida, pues se lo pasarán en grande. Así que no sé si he respondido ya a la pregunta.

    "Equilibrium" le pasa un poco lo que a "Avatar - Avatar, 2009", aunque salvando las distancias, claro está. ¿Qué quiero decir con esto? Pues ni más ni menos que la historia que te cuentan ya la has visto antes unas cuantas veces, pero esta vez lo han hecho tan espectacular que flipas cuando la ves, y te lo pasas en grande. Aquí pasa exactamente lo mismo, porque la trama ya te la hueles a la milla -y eso que tiene alguna que otra sorpresa-, pero lo que cuenta es cómo está hecha. Y aunque parece que se han fumado algo raro y se flipan un poco con las escenas de acción, la verdad es que "Equilibrium" es una peli entretenidísima.

    Una cosa que me gusta de ella es que, por muy futurista que sea y por mucho que tengan ese look de sofisticación, la peli no se anda por las ramas a la hora de contarte la historia. Además, tiene una gran ventaja. que sabe cómo distraer. Tiene su mensaje, obvio, no hay más que ver lo que pasa cuando el rector este tan estricto se encuentra con obras de arte de valor incalculable, y cómo no duda en ejecutar a otro colega que ha traicionado al sistema (de hecho, el tío huevón no mueve ni una uña cuando le pasa algo grave en su familia). Pero, al mismo tiempo, sabe que lo tiene que hacer es que te lo pases pipa viéndola, y que ya estás un poco cansadito de los mismos rollos futuristas de siempre. Así que se inventan eso de las técnicas de combates perfectas, con pistolas y sin ellas, y se curran unas cuantas secuencias que no me canso de ver: la del primer enfrentamiento entre el rector y los rebeldes que se han escondido en una habitación oscura, el ataque a la patrulla cuando le encuentran al rector un perrito en el maletero de su coche, lo que hace para darles matarile a los soldados sin hacer mucho ruido -para lo que utiliza las culatas de sus pistolas... sin comentarios- o, por supuesto, la parte final en la que se carga a todos los soldados del mandamás que hace de malo de turno. Son unas idas de olla tremendas, ya lo veréis, pero está guapísima la forma en que las han rodado.

    Aparte de esto, como os digo, poco más hay que contar de la historia. Primero, porque ya lo han hecho antes y, segundo, porque lo pillas enseguida (y no hay que ser muy espabilado para saber cómo acaba). Aún así, os aseguro que "Equilibrium" es un pasatiempo de primera. Sé que es complicado encontrarla en España porque, no sé por qué, aquí no la han querido estrenar (¡con la de mierda que ponen día sí, día también!). De todas formas, si tenéis ocasión de verla -sé de buena tinta que se puede conseguir en versión original subtitulada en español-, echadle un vistazo, porque os distraerá y hará pasar un rato distraído e interesante.

    viernes, 1 de junio de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES"

    TÍTULO: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES

    DIRECTOR: DAVID FINCHER

    REPARTO: DANIEL CRAIG, ROONEY MARA, CHRISTOPHER PLUMMER, STELLAN SKARSGARD, STEVEN BERKOFF, JOELY RICHARDSON, ROBIN WRIGHT, MOA GARPENDAL

    DURACIÓN: 153 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Como ya viene siendo tónica habitual, cuando los directivos de los grandes estudios de Hollywood se enteran de que, fuera de sus fronteras hay alguna película o novela (más lo primero que lo segundo) que ha triunfado comercialmente y que tiene potencial de adaptación a su propio estilo, se lanzan en picado a conseguir los derechos para realizar el correspondiente remake. En algunos casos, la versión norteamericana consigue hacer que se olvide la original (“Una jaula de grillos – The birdcage, 1996”, “The ring (la señal) – The ring, 2002” o “Infiltrados – The departed, 2006” serían algunos ejemplos de buenas versiones americanizadas) aunque, por desgracia, no es algo que ocurra con demasiada frecuencia. De hecho, la mayoría de remakes de películas europeas que han llevado a cabo han caído en la vulgaridad e intrascendencia más absoluta (“Vanilla sky – Vanilla sky, 2001”, “La cena de los idiotas – Diner for schmucks, 2010”, “Déjame entrar – Let me in, 2010”, y un largo etcétera). En el caso que hoy nos ocupa, con motivo de su salida en formato doméstico esta semana, ha sido la primera de las novelas del malogrado escritor sueco Stieg Larsson la que ha sido objeto de una adaptación cinematográfica estadounidense, después de que, a su vez, las películas suecas originales se convirtieran en un auténtico fenómeno en el viejo continente. Ahora bien, en lo que al remake americano se refiere, ha sido un director tan interesante como David Fincher el encargado de realizar el film, acompañado para la ocasión por unos estupendos Daniel Craig y Rooney Mara.

    Mikael Blomkvist (Craig) es un periodista que, tras acusar a un importante magnate sueco de un importante desfalco, es condenado a pagar una suculenta indemnización ante la imposibilidad de aportar pruebas sólidas que corroboren su información. Agobiado por las deudas, y desoyendo el consejo de Erika Berger (Wright), su jefa y amante ocasional, Mikael acepta la proposición de Hanrik Vanger (Plummer), un anciano empresario y millonario que le contrata para que investigue un suceso que lleva atormentándolo desde hace años: la extraña desaparición de su sobrina Harriet (Garpendal). Con la tapadera de que está escribiendo las memorias de Henrik, Mikael iniciará una compleja investigación (que incluye, en especial, a la mayoría de la familia de Henrik), para lo que terminará requiriendo la ayuda de una joven investigadora de lo más peculiar llamada Lisbeth Salander (Mara).

    El éxito en España de “Los hombres que no amaban a las mujeres” hacía que su adaptación al cine por parte de los americanos fuera una de las películas más esperadas del momento. No es para menos, teniendo en cuenta que la novela se ha mantenido durante numerosas semanas consecutivas en lo más alto de las listas de ventas, y que, al menos, la primera de los largometrajes suecos, se convirtiera en todo un sleeper en nuestra cartelera nacional. Si a ello se le suma que David Fincher, responsable de películas tan recomendables como “Seven – Seven, 1995” o “La red social – The social network, 2010” se encargaba de dirigirla, la expectación no podía ser máxima.

    Ahora bien, vista la película, “Los hombres que no amaban a las mujeres” no resulta ser una apuesta tan original como cabría esperar. Sí que es de agradecer que Fincher le haya impreso su sello personal en más de una secuencia (la llegada de Mikael a la localidad en la que vive Henrik, el flashback de la última noche en que Harriet fue vista con vida, la mayoría de instantes en que la acción se centra exclusivamente en Lisbeth…), aunque el resto de la puesta en escena carece del dinamismo del que había hecho gala en anteriores largometrajes suyos. Sin ir más lejos, en la mencionada “La red social” la puesta en escena era vibrante y poseía tal intensidad que resultaba imposible sentirse aburrido. Sin embargo, con “Los hombres que no amaban a las mujeres”, Fincher opta por confeccionar un film mucho más pausado, sin prisas, con un total desinterés por sorprender al espectador (el guión del otras veces más inspirado Steven Zaillan no contribuye mucho a ello, por no mencionar que la identidad del villano resulta ser bastante predecible) y muy condicionado por la ambientación gélida del norte de Suecia, lo que aún refuerza más esa sensación de frialdad que desprende el resto de la película.

    No se trata, ni mucho menos, de una mala película. No obstante, sí que cabía esperar algo mucho más trepidante, con más garra y tensión que lo que “Los hombres que no amaban a las mujeres” acaba siendo. Aún así, con todo y con ello, “Los hombres que no amaban a las mujeres” consigue entretener los suficiente como para que el espectador quede enganchado durante su largo metraje.

  • MR. HYDE DICE:
  • Vayan por delante un par de cosas. La primera, que no me he leído ni uno solo de los libros de la serie “Millennium” (no porque piense que son una patata, sino que tampoco me han atraído mucho). La segunda, que tampoco he visto ninguna de las tres pelis suecas que hicieron sobre los libros, así que lo que os voy a decir de “Los hombres que no amaban a las mujeres” –versión USA- no se compara para nada con las películas originales; es decir, que no tengo ni guarra de si son mejores o peores. De todas formas, aunque tengo las tres pelis en casa –creo que las dieron hace tiempo con un periódico-, no había querido ver la primera parte para, precisamente, que la versión yanqui no me pareciera una mierda pinchada en un palo, y sobretodo porque tenía la intención de que me gustara, porque David Fincher me parece un director de lo más interesante, y Daniel Craig un tío que, cuando quiere, demuestra que sabe actuar de lo más bien. Os suelto todo este rollo, para que tengáis en cuenta que mi opinión de “Los hombres que no amaban a las mujeres” única y exclusivamente se refiere a la peli que sale esta semana en alquiler. Dicho esto, entremos en materia.

    “Los hombres que no amaban a las mujeres” es una película que, para mí, tiene cosas muy buenas, y otras que no tanto. Empezando por lo bueno, reconozco que consigue ser interesante durante la mayoría del tiempo –y creedme que eso es mucho, que la peli dura algo más de dos horas y media-. Para empezar, toda la parte del principio, con el viejo contándole la desaparición de la muchacha al periodista, y con las primeras cosas que empieza a investigar él sobre la familia, te hace estar atento todo el rato. También te mantiene concentrado lo que hace esa tía rara (Lisbeth, creo que se llama) cada vez que tiene un caso que investigar. Y, por supuesto, la forma en que está hecha la película, porque empiezas a sospechar de todos y cada uno de los que se pasean allí como si nada, con esa pinta de gente rara.

    Pero, mira tú por dónde, que lo que no le veo ya tan bueno a la peli, no tarda demasiado en aparecer (bueno, tal vez sea una hora, pero aún así ya es más de la mitad de lo que dura). La primera cosa que no mola tanto es el jaleo de gente. Se habla mucho de un montón de personajes, pero te cuesta ponerles cara y saber qué tiene que ver cada uno de ellos con todo el follón que se está montando (que si el padre de uno, que si el tío de otro, que si el sobrino casado con el primo de no sé quién…). Así que cuando descubren una pista nueva de alguno de los familiares, te toca estar haciendo repaso mental de la gente a la que han mencionado antes para saber de quién están hablando (sobretodo cuando se ponen a mirar fotos viejas, que ahí el lío ya es tremendo).

    Otra cosa que no me ha acabado de convencer mucho es la violencia de alguna que otra escena. Y mira que os lo dice alguien que se lo pasa pipa con las pelis de tiroteos y explosiones a tutiplén. Pero es que creo que si hubieran quitado todo lo que tiene que ver con los abusos sexuales de la chica rara ésta, “Los hombres que no amaban a las mujeres” hubiera sido un poco mejor. En cambio, por mucho que salga –o no- en la novela, sale como le obligan a hacerle una mamada a un gordo asqueroso, cómo luego ese mismo cerdaco la sodomiza (sic), y cómo ella se toma la revancha. Pues hombre, si no aparecía nada de esto tampoco pasa nada, que ya bastante truculenta es la historia como para echarle más leña al fuego.

    Y, después, que “Los hombres que no amaban a las mujeres” se hace muy larga. No hacía falta que durara más de dos horas y media, que lo mismo te lo podían haber contado en dos horitas o menos. Por ejemplo, cuando parece que la cosa ya se ha acabado, aún le quedan por delante veinte minutos de bla bla que podrían haberse quedado en cinco (todo lo de cómo el periodista viaja a Londres para encontrarse con cierta persona, de cómo vuelve a su vida normal y alguien le hecha una mano para resolver sus problemas legales, y de cómo la tipa rara ésta se queda con un palmo de narices porque está coladita por el periodista). Vamos, que digo yo que una adaptación está para eso, para adaptarlo, no para tener que sacar por cocos todo lo que sea que tiene el libro. Ah, y para rematar la faena, hay momentos en que, por muy interesante que sea la cosa, se hace un poco lenta, que casi parezca que haya que darle un empujoncito a los actores para que aceleren un poco.

    Aparte de esto que os cuento, “Los hombres que no amaban a las mujeres” es la típica película que te pones si estás un poco aburrido, o si no hay nada mejor que ver. No disgusta verla, aunque reconozco que, después de haber oído hablar tanto de ella y de las novelas (y también de las pelis originales), me esperaba mucho más. Igual es que, como suele ser frecuente en estos casos, los primos del otro lado del charco han hecho una peli mucho más cara que la original, pero la que mola la mitad. En cualquier caso, si la veis disponible en el videoclub, no es de las que lamentas tener que ver. Aunque tampoco es nada del otro mundo.

    jueves, 31 de mayo de 2012

    CINE ACTUAL: "EL PROTEGIDO"

    TÍTULO: EL PROTEGIDO

    DIRECTOR: M. NIGHT SHYAMALAN

    REPARTO: BRUCE WILLIS, SAMUEL L. JACKSON, ROBIN WRIGHT PENN, SPENCER TREAT CLARK, CHARLAYNE WOODARD

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Muchos directores, cuando triunfan a lo grande con una película, se ven sometidos a una gran presión por parte tanto de la crítica especializada como del público, que esperan con ansia el estreno de su siguiente film para decidir si se encuentra a la altura de su anterior obra. Algunos directores, como James Cameron, prefieren olvidarse de semejante expectación, y se toman su tiempo para volver a ponerse tras las cámaras. Otros, como Christopher Nolan, no tienen el menor problema en demostrar que no han sido flor de un día, y realizan un largometraje que, aunque puedan no encontrarse a la altura de su anterior película, sí que vuelve a entusiasmar a las plateas. Y, finalmente, hay otro grupo que, tras entrar de lleno en el selecto club de los directores revelación más prometedores, inician una vertiginosa caída en picado. En este último de los grupos es donde parece que se encuentra en director estadounidense de origen hindú m. Night Shyamalan quien, tras arrasar con su terrorífica -en el mejor de los sentidos- "El sexto sentido - The sixth sense, 1999", no ha conseguido replicar los mismos resultados, por mucho que lo haya intentado en sus largometrajes posteriores. En el caso de "El protegido", el interés que había despertado antes de su estreno era aún mayor, pues no sólo repetía estrella protagonista, sino que prometía ser una nueva oportunidad para pasar unos minutos de verdadera tensión. Desafortunadamente, una vez vista la película, el espectador acaba descubriendo que no es oro todo lo que reluce.

    David Dunn (Willis) despierta en un hospital. El tren en el que viajaba ha sufrido un accidente catastrófico, siendo él el único superviviente. Desconcertado por lo que le acaba de suceder, David necesita encontrar la orientación necesaria para rehacer su vida, en compañía de su hijo Joseph (Clark), y su mujer Audrey (Wright), de la que se encontraba medio separado. Cuando un misterioso hombre llamado Elijah (Jackson), aquejado de una grave enfermedad que hace que se le rompan los huesos, se cruce en su camino, David comenzará a descubrir cosas que harán que su vida no vuelva a ser la misma.

    "El sexto sentido" había puesto el listón muy alto, eso es evidente. Pero sería un error comparar aquella magnífica película con "El protegido", pues no tienen nada que ver (al menos como largometraje). Sin embargo, M. Night Shyamalan que, pese a quien le pese, sabe controlar la tensión y la intriga como nadie en todas y cada una de las escenas, ha realizado con "El protegido" un film excesivamente frío, repleto de personajes distantes, que impiden al espectador conectar e identificarse con los personajes, o con las situaciones que viven.

    Así pues, el problema de "El protegido" es única y exclusivamente el guión. Si con la misma puesta en escena, repleta de secuencias inolvidables (la magnífica secuencia de David en el tren, momentos previos al accidente -atención al sensacional empleo del sonido-; el nacimiento de Elijah en un centro comercial; David indagando acerca de su pasado...), de otras que consiguen clavar al público en sus butacas mientras contiene el aliento (David en la estación de tren, descubriendo qué es lo que lo deiferencia del resto de personas; en la casa de una familia con problemas; de vuelta en su casa, mostrándole una noticia a su hijo en el periódico) y, por supuesto, de la sorpresa final que todos aguardaban con impaciencia (que sí sorprende, aunque la revelación que se hace no consigue ser tan impactante como cabría esperar), se hubiera realizado un largometraje con otro argumento, el resultado hubiera sido impecable.

    Lamentablemente, "El protegido" prefiere hacer hincapié en un apartado cultural más alejado de cualquier argumento de misterio que pudiera esperarse: los cómics. Es un film que gira constantemente en torno a los súper héroes de cómic, y ahí reside el error, pues una cosa es asistir a una película de aventuras como las que inundan las carteleras cada verano, y otra muy diferente tratar de vincular "El protegido" a semejantes súper producciones. Lo que no deja de ser una lástima, en especial si se tiene en cuenta que, desde el punto de vista técnico, "El protegido" es un film soberbio (la triste fotografía de Eduardo Sierra, la insuperable música de James Newton Howard, etc.). Así pues, en resumidas cuentas, a "El protegido" sólo cabría calificarlo con una sola palabra: decepción.

  • MR. HYDE DICE:
  • "El protegido" es una peli que empieza muy bien... para acabar muy mal. No creo que se la pueda definir mejor. Después del pelotazo -y del acojono- que había conseguido el director con "El sexto sentido", supongo que todos nos esperábamos otra peli por el estilo. O sea, no con muertos vivientes ni nada de eso, pero sí con algo más de ese miedo brutal que habíamos pasado con la otra peli. Y, por supuesto, con su correspondiente sorpresa final. Al fin y al cabo, después de ver el tráiler de "El protegido", con ese tono así medio de misterio que tiene, teniendo en cuenta que también sale Bruce Willis (que estaba cojonudo en "El sexto sentido"), y sabiendo que la historia también es de ese tipo de intriga en que mejor no te cuenten el final para no jorobar la sorpresa, ni os cuento las ganas de tenía de verla. A lo mejor, si no la habéis visto, alguno de vosotros piensa lo mismo. Vale, pues ya os podéis ir olvidando, porque "El protegido" es una parida como una catedral.

    No es que no esté bien hecha, o que la historia sea una chorrada monumental (más o menos como le pasaba a "El bosque - The village, 2004"), o que la película entera no tenga ni pies ni cabeza (como esas dos perlas que son "La joven del agua - Lady in the water, 2006" y "El incidente - The happening, 2008"). El problema de "El protegido" es que lo que empieza siendo una historia brutal de intriga, con un suspense cojonudo -en serio, os digo que los primeros diez minutos, con el nacimiento de ese bebé con los huesos rotos, y del accidente de tren te ponen los pelos de punta-, de repente empieza a desvariar con historias sobre súper héroes de cómic, con gilipolleces descomunales sobre el destino de las personas, y con uno de los finales más ridículos que recuerdo haber visto en mucho tiempo. Lo que es una pena tremenda, teniendo en cuenta que tenían los medios como para hacer de "El protegido" una peli, como mínimo, igual de interesante que "El sexto sentido".

    Vale, sí, ya sé que las comparaciones son odiosas, y que en la variedad está el gusto. Pero yo ya os he dicho que no me esperaba otra película igual que el anterior exitazo. Lo que sí me esperaba era algo que me sorprendiera de la misma manera y, si no tanto, al menos que no me pareciera una ridiculez como la copa de un pino. Porque, veamos, momentos de misterio los tiene, y muy bien hechos, por cierto: cuando le cuentan a Bruce Willis lo del accidente del tren, lo que pasa en la cola del estadio de béisbol, lo descubre cuando entra con el chubasquero en la estación de tren y, por supuesto, la sorpresa final. Estos momentos os aseguro que estás que ni parpadeas. Pero es que luego te vienen con la tontería de los cómic y, sobretodo, cuando te paras a pensar un poco en qué es lo que te han acabado contando, y se te cae el alma a los pies, porque no hay quien se crea semejante memez (fijaos, si no, en ese trozo en el que el hijo le Bruce Willis le pide permiso para pegarle un tiro a bocajarro, a ver qué pasa).

    Además, hay una cosa que no comprendo muy bien. Supongo que tendrán sus motivos creativos (vete a saber cuáles son), pero a ver si alguien me puede explicar esto: ¿por qué Bruce Willis sale en tooooda la película como si le hubiera dado un aire, con esa cara de tener diarrea crónica? y no me vengáis con la broma fácil de que el tío es así de guapo, que no me refiero a eso. Vamos a ver, si el pollo ha sobrevivido a ese leñazo tan brutal en un tren, tiene la oportunidad de hacer cosas buenas y empezar de nuevo con una mujer y un hijo que le quieren, ¿a qué santo viene esa cara de amargado? En fin, que ni Willis ayuda a que "El protegido" no sea una castaña.

    Por lo demás, sí estoy de acuerdo en que la peli está muy bien hecha y todo lo que tú quieras pero, como dice mi padre, para ese viaje no hacían falta alforjas. Pues en el caso de "El protegido", ya so digo yo que se las podían haber dejado en casa tranquilamente, y contar una historia con los mismos actores, mismo equipo y tal, pero que interesara y que, cuando salen las letras del final, no tengas la sensación de que ha escrito semejante mierda se ha tenido que fumar algo raro. Qué penica más grande, con lo que podría haber sido...

    miércoles, 30 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 90: "MATRIX"

    TÍTULO: MATRIX

    DIRECTORES: LARRY & ANDY WACHOWSKI

    REPARTO: KEANU REEVES, LAURENCE FISHBURNE, CARRIE-ANN MOSS, HUGO WEAVING, JOE PANTOLIANO

    DURACIÓN: 136 min.

    AÑO: 1999

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Dentro del cine de ciencia ficción, hay producciones que, conforme han ido pasando los años, se han convertido en auténticas obras de referencia. Si, durante la primera mita de siglo, que se combinara la acción real con la animación bastó para fascinar al público de todo el mundo (hablamos de, por ejemplo, producciones tan emblemáticas como "Mary Poppins - Mary Poppins, 1964" o "La bruja novata - Bedknobs and Broomsticks, 1971"), a finales del mismo fueron las producciones de creadores como George Lucas o James Cameron las que nos dejaron fascinados. Y es que, pese a quien le pese, tanto las obras de uno como de otro, han sido verdaderas revoluciones del cine de ciencia ficción. Ahora bien, la guinda llegaría a finales de los años noventa, con una producción de la que se sabía más bien poco -aparte de su casting y de que estaba producida por el especialista en cine de acción Joel Silver-, que estaba dirigida por dos hermanos que, unos años antes habían entrado en la industria de Hollywood como guionistas y directores (su debut en la dirección se produjo con "Lazos ardientes - Boud, 1996", un más que recomendable thriller erótico), y que prometía ser la aportación definitiva a los efectos especiales de final de siglo. Unas afirmaciones un tanto exageradas, estamos de acuerdo pero que, tras comprobar el resultado, a más de uno le parecieron de lo más justas.

    Thomas Anderson (Reeves) es un programador que, pese a llevar una aparente vida normal, busca constantemente en la red información acerca de "algo" que le ronda por la cabeza desde hace tiempo, y que identifica sólo con una palabra: "matrix". Tras ser arrestado por un grupo de agentes especiales encabezados por el Señor Smith (Weaving), Neo es rescatado por una misteriosa mujer llamada Trinity (Moss) y llevado ante un no menos intrigante hombre que responde al nombre de Morfeo (Fishburne). Será Morfeo quien le dé a Neo la oportunidad de averiguar qué es en realidad "matrix", cuáles son las intenciones de los agentes que le persigue, y por qué él es una persona tan importante.

    A día de hoy, no hay prácticamente quien niegue que la influencia de "Matrix" en la historia del cine está más que probada. Por supuesto, hay que tener claro de qué tipo de película estamos hablando, pues su trascendencia no se encuentra a la altura de obras cumbres del séptimo arte como, por ejemplo, "Ciudadano Kane - Citizen Kane, 1949" o "El padrino - The godfather, 1972". Tampoco le hace falta. "Matrix" es una referencia total en el cine de ciencia ficción. Tal y como emncioábamos en la introducción, al igual que James Cameron fue capaz de crear una auténtica revolución en el campo de los trucajes visuales con la segunda parte de Terminator (o, posteriormente, con "Avatar - Avatar, 2009"), los hermanos Wachowski sentaron cátedra en lo que a los efectos especiales para lo que sería la ciencia ficción del siglo XXI. Para ello, no dudaron en recurrir a novedades tales como la ralentización de la acción mientras la cámara permanece en movimiento (no sólo en su impecable comienzo, con Trinity escapando de sus perseguidores, sino la ya clásica secuencia del enfrentamiento entre Neo y un agente en el cuartel en el que tienen preso a Morfeo), la alteración de cualquier ley de la física (los descomunales saltos de sus protagonistas, la presentación líquida de elementos sólidos como un espejo o una cuchara...), o la fascinación provocada por el montaje musical y de la acción (ver al respecto la magistral entrada de Neo y Trinity en el cuartel de los agentes).

    Así pues, aunque la influencia que ha tenido "Matrix" en tanto en la gran pantalla como en la sociedad -al menos en lo que a la forma de entender el cine se refiere-, no llega a alcanzar el desfase que la saga galáctica de George Lucas ha ido generando a lo largo de las décadas, lo que está claro es que "Matrix" supuso un paréntesis entre el cine de ciencia ficción conocido hasta la fecha y el que se realizaría a partir de entonces. Cierto es que, en muchas ocasiones, se ha tendido a copiar la misma estética, cuando no el diseño de estos efectos visuales tan famosos (incluso en películas-parodia).

    Ahora bien, a diferencia de las dos continuaciones que se estrenaron unos años más tarde, donde prevalecía más el espectáculo abrumador que el diseño de set pièces de acción ejemplares -y ello a pesar de contar con alguna que otra secuencia de lo más memorable-, "Matrix" lograba hacerse con el interés del público gracias, a su rebuscado guión (paradójico, cierto), a una puesta en escena cautivadora y, como ya se ha indicado persistentemente, a unos efectos visuales sin parangón. Desde luego, los amantes de la ciencia ficción están de enhorabuena con un largometraje como "Matrix", aunque el resto del público amante de otro tipo de películas más "normales" tampoco quedará defraudado por el espectáculo endiabladamente divertido que el film ofrece.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Ole, ole y ole! Esto sí que es una película revolucionaria, y no esos petardos que hicieron hace poco sobre El Che (chistaco fácil, lo sé, pero es que me venía a huevo). No sé vosotros, pero aún recuerdo ver "Matrix" en el cine y no entender de qué puñetas iba el asunto, pero quedarme totalmente flipado con lo que salía por allí. ¡Qué pedazo de efectos especiales más alucinantes! Sobretodo, qué forma de no pipar de qué va la puñetera película pero, aún así, pasártelo bomba. Y es que, en "Matrix" lo que te hace ni parpadear lo es prácticamente todo: desde su enrevesado argumento, pasando por esos pedazos de efectos especiales tan chulos, y continuando con toda su estética esa en plan futurista.

    Aquí te encuentras de todo: gente que para el tiempo como si le estuviera dando al botón de "pausa", tíos que pegan saltos descomunales o que esquivan balas como si se movieran a una velocidad de vértigo, trozos de acción que te dejan con los ojos fuera de las órbitas (y, si no, esperad a ver cómo consiguen Neo y Trinity rescatar a Morfeo, escapada con helicóptero incluida), y mil cosas más. Pero os juro que la forma en que todo está hecho no lo habíais visto nunca antes. Aunque claro, hablar ahora de "Matrix" puede que sea un poco tontería, sobretodo porque, a no ser que hayáis pasado los últimos diez años en una isla desierta, ya sabéis a la perfección de qué va la cosa.

    "Matrix" es un flipe desde que empieza. Por supuesto, no es la clase de película en la que te quedas con el mensaje, con lo bien que actúan todos los actores (y eso que tampoco lo hacen nada mal), o en lo profunda que es la historia. Para nada. Aquí se trata de un espectáculo con mayúsculas, solo que la diferencia es que te lo enseñan de una forma que nunca antes habías visto. ¿Que quieres peleas a lo Bruce Lee que desafían la gravedad? Hecho. ¿Que prefieres las pelis de acción con tiros y explosiones impresionantes? Vale. ¿Que te van más las comidas de tarro metafísicas en plan de esas idas de flapa que parecen súper trascendentes? Pues toma dos tazas. Porque "Matrix" tiene todo eso y muchísimo más.

    Eso sí, por sacarle algún defectillo a la peli, supongo que hubiera sido un poco deseable que no le dieran tanta vuelta a la historia e hicieran que la peña se armara esos líos descomunales con el argumento, total para explicar algo que en la primera Terminator ya parecían haber querido dejar claro (no diré el qué, no vaya a ser que todavía le cague la sorpresa a alguien que no la haya visto). Pero es algo que se perdona fácilmente. De hecho, parece que a los tarugos de Jolibú no les importó mucho, porque "Matrix" no solo fue uno de los petardazos de la temporada sino que, además, se llevó cuatro Oscars, más o menos como las grandes ("Terminator 2, el juicio final - Terminator 2. Judgement day, 1991" u "Origen - Inception, 2010").

    En fin, que guste o no, "Matrix" es una de las pelis definitivas de la ciencia ficción, y que ha tenido una influencia total en las pelis que se han hecho después, y que también ha sido capaz de dejar con la boca abierta durante un poco más de dos horas a la mayoría de los que, como el menda, alucinaron cuando la vieron en el cine.

    martes, 29 de mayo de 2012

    CINE DE LOS 80: "EL CORAZÓN DEL ÁNGEL"

    TÍTULO: EL CORAZÓN DEL ÁNGEL

    DIRECTOR: ALAN PARKER

    REPARTO: MICKEY ROURKE, ROBERT DE NIRO, LISA BONET, CHARLOTTE RAMPLING, MICHAEL HIGGINS

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En la industria del cine, hay directores a los que les cuelga la etiqueta de “polémicos” o “visionarios” o, incluso, “revolucionarios”. Sin embargo, en muchas de estas ocasiones, como suele ser frecuente, se tiende a la exageración. Que a cineastas como Stanley Kubrick (del que hablábamos ayer mismo) o, salvando las distancias, James Cameron se los califique de “revolucionarios” no es del todo incierto, pues bien sabida es la gran contribución de ambos genios al mundo dentro del séptimo arte –ambos han creado sistemas de iluminación revolucionarios, nuevas lentes y equipos de filmación, etc.-. Ahora bien, que a un director más vulgar como Guillermo del Toro se le califique de “visionario”, o que a un director de lo más correcto como Alan Parker se le tache de “polémico”, es una completa exageración. Centrándonos en éste último, Alan Parker es uno de los directores más interesantes e infravalorados de las últimas décadas. De hecho, ha sabido demostrar su versatilidad como pocos, centrándose tanto en el cine musical (“Fama – Fame, 1980”, “El muro – Pink Floyd: The wall, 1982”, “Evita – Evita, 1996”), como en el drama más absoluto (“El expreso de medianoche – Midnight Express, 1978”, “Las cenizas de Ángela – Angela’s ashes, 1998”) o en el triller policiaco (“Arde Mississippi – Burn Mississippi, 1988”). Con “El corazón del Ángel”, Parker adaptaba la novela de William Hjortsberg, convirtiendo el relato puramente detectivesco de la novela en una terrorífica historia que mezcla el cine negro más clásico con el cine de terror más efectivo.

    Harry Ángel (Rourke) es un detective de poca monta de Nueva Orleáns. Un día, recibe la visita de un misterioso y excéntrico personaje llamado Louis Cyphre (De Niro) que contrata sus servicios para que, a cambio de una suculenta suma de dinero, localice a una persona desaparecida, llamada Johnny Fellow. Harry acepta el encargo, pensando que se tratará de un trabajo simple pero, conforme avanza en su investigación, irá descubriendo inquietantes datos acerca de la persona desaparecida que desembocará en la muerte de una serie de personas vinculadas al desaparecido, y la práctica de extrañas prácticas vudús.

    “El corazón del ángel” es un film inquietante de principio a fin. Ya desde los títulos iniciales de crédito, en que aparece un cuerpo inerte en un lúgubre callejón, hasta el sensacional final con el que concluye el film, Parker demuestra una habilidad única a la hora de llevar la intriga de la investigación en la que el personaje de Rourke se ve involucrado. Asimismo, aprovecha la gran ventaja que le ofrece la situación de la acción en Nueva Orleáns para, así, servirse del misterioso clima que parece habitar en la principal ciudad del estado de Louisiana, de forma que contribuya a hacerla aún más intrigante. De este modo, partiendo de un argumento de lo más sencillo (la localización de una persona desaparecida), gracias al firme pulso narrativo de Parker, el espectador inicia un descenso a los infiernos en compañía de un “sabueso” al que sobrepasa la situación de la que ha aceptado hacerse cargo. Secuencias como la visita que hace Angel a una de las últimas personas que mantuvo contacto con el desaparecido, o aquella otra en la que hace lo propio con el ambiguo personaje al que da vida, en una breve intervención, una espléndida Charlotte Rampling consiguen hacer que se mantenga el tono inquietante del film. Todo esto queda reforzado por momentos excepcionales como el de Angel haciendo un macabro descubrimiento en una antigua iglesia o, por descontado, el momento en el que asiste a uno de los ritos vudús.

    Por su parte, Robert de Niro contribuye a darle el toque definitivo al film con su breve interpretación de Louis Cyphre quien, en menos de diez minutos consigue helar la sangre del espectador más templado (ver el instante en que se come un huevo duro mientras le expone la situación a Angel, o el clímax en que le realiza una terrorífica revelación a éste).

    En definitiva, “El corazón del ángel” es una de los mejores thrillers de terror de los años ochenta, y fuente directa de inspiración para largometrajes posteriores como, por ejemplo, “El silencio de los corderos – The silence of the lambs, 1991” –por poner un caso-. También supone uno de los últimos papeles protagonistas de un inspirado Mickey Rourke quien, hasta su reciente participación en “El luchador – The wrestler, 2008” no había dado señales de ser el buen actor que puede llegar a ser. Y, por supuesto, “El corazón del ángel” es un film que queda recogido en la memoria de los espectadores gracias a su complejo pero, a la vez, fascinante clímax final, que deja sin palabras.

  • MR. HYDE DICE:
  • No suelo decir esto con demasiada frecuencia, así que creeros que no exagero cuando os digo que “El corazón del ángel” es una de las películas más acojonantes que he visto en mi vida. Pero acojonantes de verdad, en plan cagancho, de las que te los ponen de corbata y te oscurecen la parte de atrás del calzoncillo. Lo que empieza siendo una película en el más puro estilo de historias policíacas, de repente empieza a mezclarse con una desaparición extrañísima y, de ahí a los ritos esos extraños y malrolleros del vudú, no hay más que un paso. No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero salvo muy raras excepciones, a mí las películas sobre espíritus, fantasmas o monstruos no me asustan lo más mínimo. Es más, me suelen parecer bastante cutres. Por eso, cuando ves una película que habla de cosas de la vida normal (no digo que sean corrientes, sino que forman parte de lo que podrías encontrarte según por qué lugares te pasees) y te acojona, la descarga de adrenalina que sueltas se multiplica a lo bestia. Pues eso es, ni más ni menos, lo que a mí me pasó con “El corazón del ángel”.

    Como os digo, la peli empieza como lo haría casi cualquier película de Phillip Marlowe (para los que no estéis muy al día de quién es Marlowe –que, por cierto, ya podíais ver un poquito más de cine clásico de vez en cuando, que no hace daño-, os basta con saber que era el detective más chulo que un ocho al que solía interpretar Bogart), con un fiambre en la calle, y con un tío raro (no os perdáis las pintillas de Robert de Niro) que le encarga el caso de la desaparición de un tío al detective con más pinta de guarro de toda la ciudad. Pero, cuando el tío empieza a investigar quién demonios era el desaparecido… agüita de coco. A partir de ahí, no paras de contener la respiración. Y, por supuesto, cuando ya empiezan con las historias del vudú y tal, apaga y vámonos.

    “El corazón del ángel” –título con el que juegan mucho en inglés, porque el prota se llama Angel, así que os podéis imaginar de qué va el asunto- es una pasada de peli. A mí me encantó, no sólo por la ambientación y la forma en que está hecha, sino porque te da canguelo sin que te salga un tío enmascarado con un cuchillo haciendo filetes a la peña, y sin que la música te dé un susto del quince con cada ¡Ta-chán!. Aquí, el miedo te lo mete en el cuerpo todo lo que va averiguando el detective y, sobretodo, la parsimonia tranquilita con la que aparece Robert de Niro comiéndose un huevo duro, con esas uñas blancas. Casi na.

    Puestos a decir alguna cosilla que no me acabó de convencer de la peli, supongo que sería un poco la parte final. Primero, porque es un poco lioso cuando se empieza a contar la vida del músico ese (creo que era un trompetista) al que sigue la pista el detective, y que te lía cuando empieza a mezclar esa historia con lo que pasa en el momento actual. Y, segundo, porque el final así un poco en plan sobrenatural te deja un poco decepcionado. No porque no mole, que se sale por la puerta grande, sino porque, ya puestos, hubiera sido la leche que la historia, con todo lo real que estaba siendo hasta ese momento, siguiera siéndolo hasta el final. De todas formas, ya os digo que es algo que se perdona fácilmente. Sin ir más lejos, no os perdáis lo que pasa mientras salen las letras del final, porque es de los finales más inesperados y brutales que recuerdo haber visto en mucho tiempo. Sólo os digo dos palabras: “detective” “ascensor”. Para saber el resto, ya tendréis que verla. Eso sí, espero que no seáis de los que os metéis dentro de la peli (como una que yo me sé) porque, si es así, las pasaréis bastante putas viendo “El corazón del ángel”. Para todos los demás que queráis ver una película chula, con una historia que engancha y que, de paso, te hace pasar un buen rato de miedo y suspense, no os la podéis perder.


    Angel Heart Trailer (1987) por Horrornewsnet

    lunes, 28 de mayo de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA NARANJA MECÁNICA"

    TÍTULO: LA NARANJA MECÁNICA

    DIRECTOR: STANLEY KUBRICK

    REPARTO: MALCOM MCDOWELL, PATRICK MAGEE, MICHAEL BATES, WARREN CLARKE, ADRIENNE CORRI, CARL DUERING, CLIVE FRANCIS

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1971

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Si de algo no se puede calificar al maestro Kubrick es de predecible o repetitivo. Tan pronto demuestra su capacidad crítica con un alegato anti-bélico como se pasa al género épico con la historia de un esclavo romano renegado, o realiza una de las obras cinematográficas de referencia del cine de ciencia ficción. Sin embargo, no fue hasta el estreno de “La naranja mecánica” que su obra se situó a otro nivel (puede que ya iniciara tal recorrido con al metafísica de “2001: una odisea en el espacio – 2001. A space odyssey, 1968”). Polémica, fascista, ultraviolenta, o desagradable fueron algunos de los calificativos que este film recibió cuando se proyectó en los cines, a principios de la década de los setenta. Aunque, no obstante, también se le otorgaron otros calificativos como maestra, revolucionaria o fascinante. Y es que, si por algo se suelen caracterizar las numerosas obras maestras de Stanley Kubrick, es por su asombrosa capacidad de no dejar a nadie indiferente. En el caso de “La naranja mecánica”, Kubrick partió de la novela de Anthony Burgess, y de los experimentos de observación del comportamiento similares a los que había llevado a cabo el científico soviético Pavlov para narrar una de las historias más impactantes sobre corrección de comportamiento y reinserción de delincuentes en la sociedad.

    Alex (McDowell) es un joven inglés amante de la violencia descontrolada, de las drogas psicodélicas y de la música de Beethoven. Junto a sus amigos y compañeros de pandilla, da rienda suelta a su comportamiento más irascible, apaleando mendigos, montando orgías con totales desconocidas, o violando y apaleando a amas de casa. Cuando, tras una de sus sesiones de violencia, es capturado traicionado por su banda y apresado por la policía, Alex decide presentarse voluntario para un experimento de corrección del comportamiento con el fin de, así, reducir su condena en prisión. Lo que no imagina Alex son las consecuencias que tendrán en su personalidad los efectos de semejante experimento.

    “La naranja mecánica” no es un film fácil de ver. En primer lugar, por sus numerosas secuencias de violencia explícita; en segundo lugar, por el tono malsano de la historia; y, en tercer lugar, por la puesta en escena tremendamente realista de Kubrick. En lo que concierne al primer punto, la violencia de “La naranja mecánica” no hay que confundirla con la propia de películas de acción repletas de explosiones y tiroteos. Ni siquiera con las exageraciones de las torture porn que han inundado las carteleras a lo largo de la última década. Aquí, la violencia resulta impactante por el realismo de sus situaciones, y por el salvajismo y depravación con el que se perpetran dichos actos. Desde la paliza que sufre un inofensivo sin techo bajo un puente, pasando por el brutal asalto al domicilio de un matrimonio en el que violan a la mujer y apalean al marido hasta dejarlo paralítico, y rematándolo con el asesinato de una sexóloga, también en su casa. Estas secuencias están retratadas sin contemplaciones, aunque de la puesta en escena hablaremos más tarde. No obstante, sí queda claro que, para que el público entienda la decisión de poner en marcha el experimento psicológico, es necesario contemplar los descabellados actos que es capaz de cometer el personaje principal.

    En segundo lugar, nos encontramos con el tono del argumento que, irremediablemente, va ligado al tercer punto, la puesta en escena. Aparte de la violencia, “La naranja mecánica” llama la atención por la forma en que ésta queda recogida a lo largo de las más de dos horas de metraje, y en las que parece que no hay recurso narrativo que Kubrick no utilice: cámara lenta (el ajuste de cuentas entre Alex y uno de sus colegas), la cámara rápida (la orgía de Alex con dos chicas a las que conoce en una tienda de discos), la iluminación intermitente (para el proceso de “corrección” de comportamiento de Alex), los planos subjetivos (durante la mayoría de secuencias de violencia), o los planos en contrapicado (mayormente, reservado a aquellos momentos en que alguno de los personajes pierde el control sobre sí mismo –ver la secuencia en que el hombre paralítico reconoce a Alex como el violador de su mujer-). Todo ello, acompañado por los habituales travelling al más puro estilo Kubrick (el incomparable comienzo del film, con los protagonistas bebiendo leche adulterada con drogas en un psicodélico pub).

    A todo ello, hay que añadir la extraordinaria actuación de Malcom McDowell quien, a raíz de su portentosa interpretación del maníaco Alex vio condicionada su carrera como intérprete, de una manera un tanto injusta, teniendo en cuenta que en “La naranja mecánica” demostró ser capaz de llegar hasta donde pocos actores se atreven a hacerlo. Pero, si hay un nombre por encima del resto que merezca la pena destacarse en “La naranja mecánica”, desde luego, ése es el de Stanley Kubrick. El cineasta es capaz de sacudir hasta los cimientos la sensibilidad del espectador, aunque no de forma gratuita, sino siempre con la intención deliberada de dar que pensar al público. Y es que el mensaje de “La naranja mecánica” está bien claro: no es ni más ni menos que una clara demostración de lo que sucede cuando al individuo se le priva de cualquier capacidad de defensa, aunque esto se haga con el fin de evitar el afloramiento de brotes psicóticos. Por ello, la destrucción casi total del personaje resulta inevitable, incluso a manos de quienes se encontraban en su misma línea.

    Así pues, con independencia de que “La naranja mecánica” sea más conocida por su contenido violento, y de que sea un largometraje complicado de asimilar, de lo que no cabe duda es de que constituye una prueba más del talento inmenso de un genio inmenso, capaz de, con una simple película, sacudir la sensibilidad y conciencia de todo el público.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Ostras Pedrín, vaya película! Si ya alucinas cuando la ves ahora, ni me imagino cómo tuvo que ser hace cuarenta años, cuando salió. ¡Cómo tuvo que flipar la peña! Pero claro, estamos hablando de Kubrick, que es el único capaz de soplarse una película como “La naranja mecánica” y hacerlo así de bien. La repercusión y fama que ha tenido la peli han sido totales y, lo curioso del asunto, es que, vista ahora, hay cosas que siguen siendo sorprendentes, mientras que otras huelen demasiado a viejuno. Pero no nos adelantemos. De momento, quedaos con que “La naranja mecánica” –que no sé qué demonios quiere decir ese título, igual es que hacen referencia a algo así en la peli, pero no me acuerdo-, es una película impresionante, dura que te rilas, pero que creo que merece la pena verse aunque sólo sea una vez (yo ya voy por la tercera).

    Bien, entre lo que os decía que llama la atención –por lo bueno- es la temática. Más o menos como hizo no hace tanto tiempo una peli como “El experimento – Das Expermient, 2001”, aunque llevándolo más al límite, “La naranja mecánica” parte de una cosa muy fácil: pillar a un psicópata zumbado total y hacer experimentos de comportamiento con él. Pero claro, que decir eso no es tan fácil. En primer lugar, ves lo que hace el pollo éste y los descerebrados de sus amigos cuando “salen a divertirse” (apalear a un mendigo, violar a una mujer mientras le dan una paliza al marido y lo obligan a mirar después, o cargarse directamente a una persona). En segundo lugar, te das cuenta de la forma en que se corrige a la fuerza el comportamiento de una persona (impactante la cara del pirado cuando hacen que no pueda cerrar los ojos y le ponen imágenes de violencia a lo burro con música de Beethoven a toda paleta –y el tío aún dice que la música le parece una pasada, pero que no la pueden usar así como así… con un par-). Y, para rematar, lo que pasa cuando a una persona le quitas cualquier capacidad de defensa propia.

    Ahora, para ser totalmente sincero, os confieso que hay una parte, que es casi toda la parte final de la película, que me parece que está demasiado cogida por los pelos. Está claro que quieren enseñar qué es lo que pasa cuando al tipo éste le quitan cualquier capacidad de defenderse, pero es que las situaciones en las que se ve (y en las que recibe más estopa que un merengue en el Camp Nou). Por ejemplo, me vas a decir que de todos los sitios cochambrosos de Londres, el tío va a ir a parar justo donde está el mendigo al que le pega la paliza. O que los policías que le atienden son los mismos tarados que iban con él a hacer el burro. O que –y esto sí que ya es el colmo- que la puerta a la que llama es la misma de la casa en la que reventó a los que vivían dentro (y, encima, que el tío se ponga a cantar la misma canción que cantaba cuando les daba la paliza del siglo, ya es pa cisclarse). También chocan las escenas más normales, como cuando sus padres directamente lo echan de casa (esa escena más parece sacada de cualquier locura de los hermanos Coen que no de Kubrick).

    Pero bueno, independientemente de esto, “La naranja mecánica” es una peli estupenda, aunque hay que tener el estómago bien fuerte para aguantarla sin que te parezca súper desagradable. Toda la parte de la “terapia” en la que le meten un chute descomunal de imágenes, fotos y vídeos de violencia a ritmo de Beethoven es flipante, y casi da la misma impresión que los trozos en los que el tío se divierte apalizando a la peña. Pero vamos, que por muy fuerte que sea, “La naranja mecánica” es de las películas que, por mucho que pasen los años, la gente sigue hablando de ella y, a pesar de lo bestia que es, todo el mundo acaba sintiendo curiosidad por verla y, los más fans, por recomendarla. Yo la recomiendo, desde luego, aunque prefiero que tengáis claro qué tipo de película estaréis a punto de ver. Por cierto, y hablando de todo un poco, ¿alguien sabe por qué la peli se llama “La naranja mecánica”?