sábado, 21 de julio de 2012

CINE EN CARTEL: "EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE"

TÍTULO: EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE

DIRECTOR: CHRISTOPHER NOLAN

REPARTO: CHRISTIAN BALE, ANNE HATHAWAY, MARION COTILLARD, GARY OLDMAN, TOM HARDY, JOSEPH GORDON-LEVITT, MICHAEL CAINE, MORGAN FREEMAN, MATHEW MODINE, LIAM NEESON

DURACIÓN: 165 min.

AÑO: 2012

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El caso del realizador británico Christopher Nolan es ciertamente admirable. Con "Batman begins - Batman begins, 2005", demostró que era posible realizar un film de súper héroes sin necesidad de recaer en los mismos clichés y temas a los que recurren la inmensa mayoría de estos largometrajes. Con "El caballero oscuro - The dark knight, 2008" no sólo se consagró como uno de los directores con mayor ingenio visual y artístico del momento, sino que esbozó un guión fantástico, y le permitió al difunto Heath Ledger ofrecer una de las mejores encarnaciones de villano que se recuerdan. Así pues, tras la sobresaliente "Origen - Inception, 2010", llega a las pantallas de todo el mundo el que Nolan asegura que es el último capítulo que dirige acerca de las aventuras del hombre murciélago, uno de los films más esperados del año.

    Tras su duro enfrentamiento con el Joker, Bruce Wayne (Bale), alias Batman, se ha pasado los últimos años recluido en su enorme mansión. Por consiguiente, Batman también ha desaparecido de la vida pública, por lo que los esfuerzos por mantener a los criminales a raya se basa en el duro trabajo del Comisario Gordon (Oldman). Sin embargo, esa calma finaliza cuando un peligroso criminal llamado Bane (Hardy) amenaza con desatar el caos en Gotham City. Y es que Bane posee unas intenciones poco claras, al no ser un villano que se centra exclusivamente en amasar grandes fortunas, sino que lo que aparentemente busca es desatar un estado de completa anarquía. Para ello, Btman se verá forzado a abandonar su extenso retiro y volver a la acción, enfrentándose también a una curiosa ladrona llamada Selina Kyle (Hathaway), y contando con la ayuda de su incondicional mayordomo Alfred (Caine) y Lucius Fox (Freeman), así como con la cooperación de un excelente agente de policía llamado Blake (Levitt).

    Después de que "El caballero oscuro" se convirtiera en una de las películas más taquilleras de la historia dentro y fuera de su mercado nacional, era más que obvio, por una parte, que era cuestión de tiempo que se pusiera en marcha la filmación de una nueva secuela del hombre murciélago y, por otra parte, que dicha continuación tendría que demostrar la misma calidad de su predecesora. Así pues, contando con el mismo reparto técnico de las anteriores entregas, y con un reparto compuesto tanto por los participantes en la dos primeras partes -Bale, Caine, Freeman, Oldman, Neeson- y en "Origen", el anterior film de Nolan -Hardy, Cotillard, Levitt-, se estrena por todo lo alto "El caballero oscuro: la leyenda renace".

    Vista la estupenda película de Nolan, quedan claras varias cosas. La primera, que parece haber pocos directores en el panorama actual que sepan hacerse con la atención del público con la misma facilidad y gracia con la que lo consigue el realizador inglés. Desde el excelente prólogo que abre el film, hasta la impactante secuencia del rescate aéreo del villano Bane (todo un guiño a una secuencia muy similar que había en el film protagonizado por Sylvester Stallone "Máximo riesgo - Cliffhanger, 1993"), Nolan hipnotiza por completo a la platea, haciendo que todo el público entre a formar parte del juego que propone. La segunda, que los excelentes libretos de esta última trilogía acerca de Batman consiguen hacer creíbles a una serie de personajes que, de otra forma, hubieran caído en el ridículo más absoluto (desde el villano Bane, un ser tan desquiciado como terriblemente violento, hasta un valiente policía como Blake, o la delincuente Selina Kyle / Catwoman). La tercera, que tampoco hay nadie como Nolan a la hora de servir en bandeja estupendísimas secuencias de acción y tensión, por muy enrevesado que pueda ser el argumento (ver, por ejemplo, el asalto de los delincuentes liderados por Bane a la totalidad de la ciudad de Gotham, o la secuencia final con la extracción de la bomba nuclear de un camión).

    Ahora bien, por desgracia, no todo lo presente en "El caballero oscuro: la leyenda renace" es digno de admiración. Sin ánimo de entrar en comparaciones innecesarias entre películas, uno de los elementos que hacía de "El caballero oscuro" la gran película de aventuras que es, era que la historia planteaba situaciones de lo más factibles -dentro de la ficción, evidentemente-, mientras que en ésta tercera parte, el argumento ya no resulta tan sencillo. Y es que pequeños apuntes como, por poner un par de casos, la aparición de la aeronave de Batman, la trama entorno a Rah' Gul -el villano de la primera parte-, o el desenlace de Bane requieren de un esfuerzo demasiado forzado por parte del público para ser aceptados. Cierto es que contiene algunos de los instantes más impresionantes que se recuerdan en un largometraje de súper héroes (la destrucción de un campo de rugby -magistral y aterradora-, el primer encuentro entre Bane y Batman -tremendamente violento-, el rescate inicial de Bane en un avión...), pero todo ello queda diluído, por momentos, en una trama que parece querer abarcar demasiado y apretar muy poco. Así queda patente en el contraste que suponen secuencias tan sensacionales como el asalto al edificio de la Bolsa de Gothman City o el epílogo, con instantes tan forzados como el aburrido episodio en la cárcel tercermundista en la que recluyen a Bruce Wayne o en el juicio que se hace a aquellos que se muestran contrarios al régimen anárquico impuesto por Bane.

    No obstante, sea como sea, de lo que no cabe duda es de que "El caballero oscuro: la leyenda renace" es una película muy entretenida, muy bien realizada, y una de las mejores muestras de lo que sucede cuando a un gran realizador se le permite el acceso a los recursos que necesita para confeccionar esta serie de entretenimientos tan recomendables. Buen final para su trilogía, señor Nolan.

  • MR. HYDE DICE:
  • Qué jodido eso de comentar "El caballero oscuro: la leyenda renace"... Es cierto cuando dicen eso de que las comparaciones son odiosas, aunque creo que aquí muchísimo más que en otras ocasiones. Para empezar, quien se piense que "El caballero oscuro: la leyenda renace" es "El caballero oscuro", o sea, la última que hicieron con el Joker, que se vaya olvidando. Pero tampoco son las otras horteradas que hicieron hace la pera de tiempo. "El caballero oscuro: la leyenda renace" es una buena película, muy chula y súper curradísima... pero no es "El caballero oscuro"; el malo malísimo está a la altura de los mejores malos que se han visto en una peli de súper héroes en mucho tiempo... pero no es el Joker de la anterior; la historia está muy currada, no echándole más cuento del necesario ni más fantasía de la que estás dispuesto a aceptar... pero no va por la misma línea que en la otra. En fin, que podría decirse que "El caballero oscuro: la leyenda renace" es una peli muy buena, muy bien hecha y tal, pero siempre que no se la compare con la que hicieron antes. Ahora os digo por qué (advierto que es posible que me enrolle más de la cuenta).

    Para empezar por algo, creo que se equivocan en algo fundamental, que es hacer que "El caballero oscuro: la leyenda renace" se parezca más a "Batman begins" que a "El caballero oscuro". Quien la haya visto, sabrá de sobra que tiene muchísimo en común con la primera peli de Batman de esta trilogía, alejándose bastante de la segunda y magistral segunda parte. Todo lo que tiene que ver con el malo de aquella primera es como si continuara de nuevo en ésta (con un poco de sentido común, ésta tercera parte debería haber sido la segunda, y la segunda la última entrega). Y claro, eso no es que sea mala, pero cuando te han dejado con la boca abierta con la que probablemente sea la mejor película de súper héroes de la historia del cine, el problema no es sólo que se hayan puesto el listón demasiado alto, sino que es chungo saber continuarla a la altura de lo que habían hecho antes.

    De todas formas, dejando un poco de lado las comparaciones, "El caballero oscuro: la leyenda renace" tiene cosas muy buenas. La primera es que todos los personajes tienen su razón de ser. Me explico: en las otras entregas más viejas, los malos son así porque les cae un rayo, se caen a un tanque de ácido o chuflas parecidas. Sin embargo, al igual que en "Batman begins" el malo era un sectario peligrosísimo y en "El caballero oscuro" era un psicópata de tres pares de cojones, en "El caballero oscuro: la leyenda renace" el malo de turno es un pedazo de bestia de cuidado, violento como él solo. Así que el que espere ver a un malo disfrazado con trajes imposibles o histérico perdido, que se olvide, porque aunque el de ahora lleve una máscara, el tío es de los chungos chungos que se han visto nunca en una peli de este tipo. También puede decirse lo mismo de la Catwoman, que más que una mujer gato como en esa parida descomunal que hizo Halle Berry, es una ladrona que se disfraza así para que no la reconozcan (guay el detalle).

    Otra cosa que está chula es que la violencia que tiene es casi sorprendente para un tipo de películas en que los buenos casi ni se hacen una herida. En "El caballero oscuro: la leyenda renace", sin ir más lejos, hay un momento de lucha entre el malo y Batman en que el primero le parte la nariz al segundo de un guantazo (y os juro que se le ve la nariz a Batman toda torcida bajo la máscara). Pero no es una violencia gratuita, sino que la ves necesaria para que la peli vaya por donde toca.

    Por último, es entretenidísima. Mira que dura casi tres horas, pero te juro que se te pasan volando, aunque sí que haya algún trozo que se haga más pesado o más lento.

    Y ahora viene la parte menos agradable: las cosas que no molan. Resulta que con todo lo creíble que era la historia de la entrega anterior, en "El caballero oscuro: la leyenda renace" se les va un pelín más la pinza. Por ejemplo, no entiendo muy bien por qué Bruce Wayne está físicamente hecho una mierda al principio de la película, como si el Joker lo hubiera dejado poco menos que paralítico. Además, lo de que del coche salga una súper moto tira que te va, pero que el coche ese ya vuele, creo que es forzar un poco demasiado las cosas. Y, lo peor para mi gusto, es todo eso que tiene que ver con la cárcel que tiene un agujero en el techo. ¿Pero qué coño tiene todo eso que ver en la hsitoria? Como si no hubieran podido cambiar todo eso por algo mejor. Porque lo del entrenamiento y lo de trepar la pared para poder escapar de allí es casi hasta ridículo (eso por no hablar de lo que tiene todo eso que ver con el malo de "Batman begins"). Ah, y no me olvido de la sorpresa sobre uno de los malos de la función, que tampoco me acaba de convencer, como tampoco esa historia sobre la bomba nuclear pegando vueltas por la ciudad. Es como si hubieran tenido unas ideas cojonudas para la película pero hubieran preferido hacerlo todo demasiado complicado y difícil de creer (volviendo a las comparaciones, la historia de la segunda te parecía de lo más creíble, y que podía pasar en cualquier momento).

    En cualquier caso, reconozco que el final de "El caballero oscuro: la leyenda renace", sin cagar ninguna sorpresa, es de los más atípicos que recuerdo para una peli así pero, a la vez, de los más efectivos -ese plano final de una persona determinada en la Batcueva me encanta, y me parece absolutamente genial-.

    En fin, que os aconsejo que vayáis a ver "El caballero oscuro: la leyenda renace". Es de esas pelis que hay que ver en pantalla cuanto más grande mejor. Aunque, insisto, no la queráis comparar con "El caballero oscuro", porque entonces os gustará mucho menos.

    viernes, 20 de julio de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CONTRABAND"

    TÍTULO: CONTRABAND

    DIRECTOR: BALTASAR KORMAKUR


    REPARTO: MARK WAHLBERG, KATE BECKINSALE, GIOVANNI RIBISI, BEN FOSTER, LUKAS HAAS, CALEB LANDRY JONES, DIEGO LUNA, J.K. SIMONS

    DURACIÓN: 109 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Siguiendo con la tradición norteamericana de fijarse en largometrajes provenientes del viejo continente para, a continuación, filmar de nuevo una versión made in USA, en esta ocasión ha sido el film del islandés Oskar Jonásson "Reykjavík-Rotterdam - Réykjavík-Rotterdam, 2008" el punto de patida para recrear la misma historia en territorio estadounidense en "Contraband", un film más que correcto dirigido, curiosamente, por el protagonista del largometraje original.

    Chris Farraday (Wahlberg) es un antiguo contrabandista retirado, que vive de su honrado negocio de montaje de sistemas de seguridad, junto a su mujer, Kate (Beckinsale), y a sus dos hijos. Cuando el hermano de Kate, Andy (Jones) contraiga una importante deuda con unos narcotraficantes locales, Chris se verá obligado a regresar al mundo del contrabando para, así, poder saldar la deuda de su cuñado.

    "Contraband" es un film de lo más correcto. Sin poder establecer demasiados paralelismos con el original islandés, ya que ni mi querido colega Hyde ni yo lo hemos visto, lo que sí podemos afirmar es que, por fortuna, "Contraband" está realizado con suficiente soltura como para no resultar un insulto al título en el que se basa. No obstante, que "Contraband" sea un largometraje correcto no lo convierte necesariamente en bueno. Cierto es que está realizado con suficiente gracia como para resultar entretenido, y que la trama se desarrolla con eficacia. Sin embargo, el mayor handicap de "Contraband" es su intrascendencia. A excepción de alguna que otra secuencia de mayor tensión (el atraco al furgón blindado, la introducción de "la mercancía" en el puerto norteamericano), el resto del largometraje se basa más en la constante y repetitiva amenaza de los traficantes a la familia de Chris que no en el desarrollo de increíble plan urdido por éste.

    Además, a ello tampoco ayuda la excesivamente tenebrosa fotografía del técnico Barry Akroyd, quien opta más por darle un toco oscuro a todo el largometraje. Puede que ello funcione más en las secuencias de mayor tensión pero que, por el contrario, falla en instantes tan dramáticos como lo que le sucede al personaje de Kate al final del film, o con la secuencia en la que se pretende saldar la deuda del cuñado de Chris.

    Aparte, y dejando de lado algún que otro apunte bastante prescindible (lo que sucede con el cuadro que origina el asalto al furgón blindado en la ciudad de Panamá), "Contraband" tampoco es un film que suscite un gran interés en el espectador. Correcto, realizado con soltura y lo suficientemente distraído como para que no se lamente haber seleccionado este título entre las novedades de alquiler semanales. Aunque, una vez visto, se comprueba como peca de intrascendente y, hasta cierto punto, algo insípido.

  • MR. HYDE DICE:
  • "Contraband" es una peli estupenda para pasar un rato entretenido pero de las que, cuando acaba, te olvidas de ella hasta que alguien te la vuelve a recordar. No es nada malo, ni mucho menos, que ya querrían muchos hacer una peli que consiguiera ser así de entretenida, pero tampoco es el súper peliculón de acción y policías y ladrones que esperas. No tengo ni idea de cómo será la original islandesa, ya que los primos del otro lado del charco igual te hacen un peliculón como la copa de un pino sobre el original, o la cagan de la manera más vergonzosa, así que ni flowers. De lo que sí os puedo hablar de es de este remake del que, como os comento, hace que te distraigas poco más de hora y media, y poco más.

    La historia no es que sea la leche de original (el típico tío al que le obligan a volver al "negocio" del que salió y prometió a su familia no volver a entrar para salvarle el culo a algún hermano) porque, de hecho, a grandes rasgos, a mí me recordaba un huevo al de "60 segundos - Gone in 60 seconds, 2000", solo que cambiando a Angelina Jolie y las persecuciones de coches por un argumento un poco más serio y menos centrado en la acción. Por eso, de "Contraband" me llamó la atención el contraste que hay entre tres tipos de película que hay dentro de la misma. Vale, sí, ya sé que es chungo de seguir esto que os digo, así que voy a ver si lo puedo explicar de una forma más fácil.

    Primer punto: lo que le pasa a la familia del prota. Por un lado, todo empieza con la amenaza al capullo del cuñado del protagonista (uno de esos personajes al que le quitabas la tontería de un guantazo), y a la mujer-hijos y tal. Todo eso tiene más tensión que acción pero, cuando se repite tres veces la misma escena, pues deja de tener el mismo efecto. Y lo de tres veces no es por decir un número, sino que el matón de turno le hace una "visita" a la mujer del prota y a sus hijos tres veces a lo largo de la peli. Entonces, claro está, pierde un poquito de su efecto. Además, si a eso le sumas que todas esas escenas son demasiado oscuras (de esas que tienes que entornar así un poco los ojos para distinguir algo), pues tampoco es que ayude.

    Segundo punto: todo el montaje del contrabando y del trapicheo para poder saldar la deuda del cuñado. Toda esa es la parte más interesante de "Contraband", donde no te pierdes detalle de cómo se las tienen que ingeniar para que el plan les funcione y puedan volver a casa con toda la pasta (cómo hacen los contactos con la tripulación del barco, cómo preparan el escondite para lo que quieren transportar, cómo apañan el barco para que les dé tiempo de hacer sus trapicheos en Panamá, etc.). Lástima que no sea más larga ni más tensa porque, como os digo, es lo más interesante que tiene la peli.

    Tercer punto: la acción pura y dura. Llegados a este punto, se agradece que te enseñen algo de explosiones, tiroteos, bombazos y cosas de esas. lo que pasa es que, para mi gusto, deberían haberlo hecho un poco más creíble, porque eso de que en dos horas los tíos se vean metidos de lleno en el atraco a un furgón blindado, y aún consigan salirse de rositas para llegar al barco en el último segundo y con todo el material que tienen que llevar de vuelta a los Estados Juntitos. ¡Vamos, hombre, no me jodas! Eso sí, toda la parte del atraco al camión blindado, es una pasada (ese plano a cámara lenta de la explosión, que hace que un tío salga disparado y que a los dos protagonistas se les peine la raya al medio me encantó).

    Cuarto punto: todo el tema de venganza cuando el prota vuelve. No hace falta ser muy espabilado para hacerse una idea de cómo acaba la cosa (por no decir que lo que pasa con su mujer es hasta un pelín ridículo), así que tampoco es para tirar cohetes.

    Así que, en resumen, podríamos decir que "Contraband" es de ese tipo de pelis que hace que te distraigas, pero que no te parece que sean la pera limonera. Entretenida, bien hecha, y poco más. Para pasar el rato.

    jueves, 19 de julio de 2012

    CINE ACTUAL: "BASIC"

    TÍTULO: BASIC

    DIRECTOR: JOHN MCTIERNAN

    REPARTO: JOHN TRAVOLTA, SAMUEL L. JACKSON, CONNIE NIELSEN, HARRY CONNIC JR., GIOVANNI RIBISI, BRIAN VAN HOLT, TAYE DIGGS, CRISTIAN DE LA FUENTE, ROSELYN SANCHEZ

    DURACIÓN: 98 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde que, a mediados del siglo pasado se estrenara una de las obras maestras de Akira Kurosawa, "Rashomon - Rashomon, 1950", son varios los largometrajes que han recurrido a la versión de una misma historia desde diversos puntos de vista. A estas alturas, es más que evidente que el potencial de semejante técnica permite al espectador adentrarse en un complejo juego de engaños y verdades a medias en el que, de jugar bien las cartas (una realización eficiente, un guión sólido, un reparto acertado, un ritmo trepidante, etc.) consigue resultar apasionante e impredecible. Por fortuna, el último film del estupendo realizador John McTiernan -alejado de los platós a raíz de una serie de problemas legales-, contiene todos los elementos para conseguir que el público permanezca pegado a sus butacas sin a penas pestañear, con el fin de no perderse uno solo de los detalles que contiene este ingenioso y tramposo largometraje. John Travolta y Samuel L. Jackson son sus estupendos protagonistas.

    Tom Hardy (Travolta) es un agente de la DEA, ex-mienbro del cuerpo estadounidense de rangers, al que se le requiere para lidiar en una complicada situación. Durante el transcurso de una misión de entrenamiento de los rangers en Panamá, el coronel Nathan West (Jackson), uno de los hombres más duros y exigentes del cuerpo, ha desaparecido en la jungla. Tan sólo se ha podido rescatar sano y salvo a Dunbar (Van Holt), uno de los miembros del equipo de West, y a Kendall (Ribisi), que está muy malherido. Sin embargo, Dunbar se niega a colaborar con la agente encargada del caso, Osborne (Nielsen), por lo que recurren a Hardy. Conforme éste comienza su interrogatorio, Dunbar confiesa que West ha sido asesinado, a la par que se van descubriendo progresivamente determinados aspectos de la misión tan engañosos como importantes para conseguir averiguar qué pasó realmente durante la maniobra.

    En la introducción, decíamos que "Basic" es un film ingenioso y tramposo. Nada más lejos de la realidad. En lo que se refiere al ingenio, el libreto de James Vanderbilt, aparte de una trama policiaca muy bien urdida, contiene una serie de factores sorpresa que se van desvelando de forma progresiva, sorprendiendo al espectador con los giros -en ocasiones, demasiado radicales- que tienen lugar. Sin embargo, aunque necesarios para el desarrollo de la historia, no es menos cierto que algunos de estos giros imprevistos dan la sensación de ser demasiado forzados o, en su defecto, muy "pillados por los pelos". Son piezas de un complejo puzzle que encajan porque da la casualidad de que se han cogido las piezas correctas, pero no porque éstas sean las más evidentes o lógicas. Por poner un caso, y sin ánimo de destripar ninguna de las abundantes sorpresas del film, si bien el espectador disfruta de la doble identidad de uno de los personajes del largometraje, por el contrario, le cuesta más comprender los motivos por los que dicho personaje actúa como lo hace. Prueba de ello es el epilogo aclaratorio donde se cierra defionitivamente el argumento, y donde los actores parecen querer dejar todo bien atado para que el público no salga confundido de la sala.

    Ahora bien, "Basic" es mucho más que un guión inspirado. Detrás de ella se encuentra John McTiernan, uno de los mejores realizadores de cine de acción de los años ochenta y noventa. Afortunadamente, lejos de caer en el ridículo de algunos de sus films anteriores como "El último gran héroe - Last action hero, 1993" o ese innecesario remake de "Rollerball - Rollerball, 2002", McTiernan le saca todo el jugo posible a la historia y a unos actores principales en estado de gracia (y eso, a pesar de que Travolta y Jackson a penas se ven las caras durante todo el metraje). De hecho, es gracias a la convicción de Travolta como ex-marshall (ver cómo va cambiando su actitud durante los interrogatorios a Dunbar), la determinación de Nielsen como agente encargada del caso (tremenda cuando golpea a uno de los villanos en la cara con una guía telefónica, o como cuando presiona a otro de los sospechosos que se encuentra en la cama de un hospital), y la presencia de un Jackson que no puede ocultar que se lo está pasando en grande (ver las múltiples secuencias en la selva panameña).

    En medio de todo ello, como mencionábamos, McTiernan sabe a la perfección qué teclas tocar para que la acción envuelva por completo al espectador. De esta forma, logra la difícil tarea de mantener constante la tensión durante la mayor parte del metraje, de forma que, cuando se van sucediendo las constantes sorpresas, el público no puede sino quedarse boquiabierto ante una situación que no hubiera sido capaz de deducir por sí mismo. Cierto es que algunos aspectos estéticos de la película parecen jugar momentáneamente en su contra como, por ejemplo, el diseño de producción de la selva panameña (ésta tiene más el aspecto de un gran jardín artificial que no de una selva), o la ambientación en mitad de la tormenta de toda la trama conspiratoria (por muy feroz que sea el temporal, hasta el espectador menos avispado tiene claro que no se podrían realizar esas supuestas maniobras, y que no hay equipo que pueda soportar una tempestad como la que recrean en el film).

    En resumidas cuentas, "Basic" es un film policiaco excelente, con un guión sorprendente y muy bien escrito, donde las sorpresas argumentales tienen un papel importantísimo a la hora de redondear ese halo de misterio que rodea todo el largometraje, y en el que cada giro de la historia representa una agradable sorpresa para un público al que, hasta el último segundo -literal-, aún se le puede sorprender.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Qué caña de película! ¡Cojonuda, genial! Antes de verla por primera vez, sabía más o menos de qué iba por lo que había podido leer de su argumento en un par de periódicos y revistas. Pero vamos, nada del otro mundo, lo típico de siempre que te resumen en un par de líneas. Y menos mal, porque si me llegan a destripar una sola de las muchas sorpresas que tiene "Basic", me hubiera cisclado en las muelas del gracioso de turno. Porque "Basic" funciona a base de sorpresas, a cada cuál más flipante que la anterior. Es más, creo que si le quitas eso, por mucho misterio que pueda tener después la historia, no sería ni la mitad de interesante. Eso sí, aviso desde ya que los que esperen ver en "Basic" a John Travolta y Samuel L. Jackson más o menos como estaban los dos en "Pulp fiction - Pulp fiction, 1994", ya se pueden ir olvidando, porque igual se llevan algún que otro chasco. Y hasta aquí puedo leer.

    Lo chulo chulísimo que le veo yo a "Basic" es que es una peli que no se centra sólo en todo el tema policiaco y tal, sino que te cuentan una investigación muy chunga porque la peña miente más que habla cuando se le pregunta. Entonces, claro está, tú también tienes la sensación de ir más perdido que un pollo descabezado. Ah amigo, pero ahí es donde entra en juego la magia del tío que hace la peli y del que la escribe, porque no sólo hacen que te pases la hora y pico que dura la peli con ojos como platos y pendientes de lo que va pasando vara pillar el hilo del tema, sino que disfrutas como un enano con cada una de las súper sorpresas que te van dando. Y esa es una cosa cojonuda de "Basic", que no tienes que esperar a la última escena de todas para llevarte el sorpresón del siglo, como pasa en "El sexto sentido - The sixth sense, 1999" de la que hablábamos ayer. Aquí, desde la identidad de cada uno de los tíos que forman parte de ese comando hasta qué es lo que provoca que pase todo lo que te cuentan en la peli, estás flipando en colores.

    Por supuesto, a todo eso, tienes que unir que, como te van contando la historia con saltos adelante y atrás en el tiempo, rollo flashback, también tienes que ir haciendo tú un poco de ejercicio mental para acortarte de lo que ha pasado para, después, cuando cada uno de los personajes cuenta su propia versión de los hechos -y creedme que tiene muy poco que ver una versión con otra-, sepas con qué te tienes que quedar. A mí, para ser totalmente sincero, lo que me lía bastante, y que creo que se podían haber currado un poquito más, es todo el episodio de las maniobras en la selva. Porque vale que ahí es donde pasa todo el tomate y lo que hace que, después, cada uno cuente su propia versión de los hechos. Pero es que con tanto lío y variedad, al final, aunque te lo aclaran del todo, no puedes evitar un pelín de mareo mental. Y eso es lo raro, que con lo chunguete que te hacen esos trozos, luego haya cosas tan chorras como lo que uno de los tíos del comando le dibuja a la inspectora esa en la mano, y que le cuesta veinte minutos averiguar lo que es, cuando resulta que tú lo has pillado a la primera.

    De todas formas, eso no son más que tonterías, porque ya os digo que "Basic" es una pasada. Consigue tenerte enganchado todo el rato de una forma que, al menos la menda, hay muy pocas películas que lo hayan conseguido. Tampoco quiero que parezca que "Basic" es la mejor película del mundo mundial, pero sí que os aseguro desde ya que es de esas que te pirran, y que te dejan con la sensación de que te han engañado a base de bien y que, aún así, te ha gustado. Salvando mucho las distancias, es un poco como recuerdo que me pasó con el final de "El golpe - The sting, 1973" solo que, aquí, cambian la sofisticación de los timos de apuestas por un negocio de drogas clandestino. Ah y, por supuesto, no os perdáis el gesto final de Travolta mientras se toma una birra, que el tío se lo pasa como en su vida.

    miércoles, 18 de julio de 2012

    CINE DE LOS 90: "EL SEXTO SENTIDO"

    TÍTULO: EL SEXTO SENTIDO

    DIRECTOR: M. NIGHT SHYAMALAN

    REPARTO: BRUCE WILLIS, HALEY JOEL OSMENT, TONI COLLETTE, OLIVIA WILLIAMS

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 1999

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A finales del siglo pasado, el cine de terror pareció sufrir una transformación que lo cambiaría por completo. Si bien, a finales de verano, se estrenaba con éxito triunfal una falso-documental rodado en plan amateur y con los recursos mínimos e imprescindibles llamado "El proyecto de la bruja de Blair - The Blair witch project, 1999" -de la más que dudosa calidad del film hablaremos en otro momento-, a penas unos meses después se estrenaba en todo el mundo la que se convertiría en una de las películas de terror más taquilleras de la historia y, casi al instante, en uno de los títulos de referencia obligada del género: "El sexto sentido". Realizada por el casi primerizo director de origen hindú M. Night Shyamalan, el film constituía un ejemplo prácticamente perfecto de lo que debe ser un film de suspense, terror e intriga, muy bien dirigido, con una puesta en escena milimetrada para que cada sorpresa sea recibida directa al cerebro del espectador, y con la revelación de un joven intérprete que dejó con la boca abierta a la práctica totalidad de la crítica especializada.

    Malcolm Crowe (Willis) es un reconocido psiquiatra que vive con su mujer, Anna (Willliams), en Filadelfia,. Tras sufrir un revés en su carrera provocado por uno de sus antiguos pacientes, a Malcolm se le presenta la oportunidad de redimirse a través de un nuevo caso: el de un niño llamado Cole (Osment), cuyo comportamiento reprimido y asocial preocupa tanto a sus profesores como a su sufrida madre, Lynn (Collette). Sin embargo, conforme avanza en sus investigaciones y entrevistas con un desconfiado Cole, Malcolm intuye que el problema de su joven paciente parece ser un secreto mucho más terrible de lo que sospecha, y que Cole se niega a compartir. Desde el momento en que lo haga, la situación no volverá a ser la misma para ninguno de los dos.

    "El sexto sentido" es, como decíamos antes, una película milimétricamente calculada para provocar en el público una reacción de terror poco conocida hasta el momento. La sabia realización de Syamalan apuesta infinitamente más por la sugestión que no por la acción directa, ni por centrar el miedo de su guión original en la constante aparición de espíritus o fantasmas. Al contrario, el misterio que reina en "El sexto sentido" se mantiene hasta el mismo epílogo, cuando todas las cartas son, al fin, puestas boca arriba. Evidentemente, a nivel técnico, el film es impecable (desde la fotografía de Tak Fujimoto construida a base de sombras, contraluces y tonos fríos, pasando por la inquietante partitura compuesta por James Newton Howard), aunque la mayor parte del mérito cabe atribuírsela, a Syamalan. Primero, porque su guión está bien construido y resulta fascinante en todos y cada uno de sus sutiles detalles (atención al instante en que Malcolm y Lynn están sentados en el salón de la casa de Cole, aguardando a que éste regrese; o cuando Malcolm llega tarde a la cena de aniversario de boda) y, segundo, porque su realización, con esa cámara que parece más la espía del público introduciéndose en la acción que uno un simple observador, es impecable.

    Por supuesto, sería injusto dejar de lado la asombrosa interpretación de Haley Joel Osment (justamente nominado tanto al Oscar como al Globo de Oro como mejor actor de reparto por este film), quien no sólo humaniza a un personaje complejísimo (atención a instantes como aquel en que le confía su secreto a Malcolm, o como cuando decide seguir el consejo de aquel y hace frente a sus miedos hablando con la chica que aparece en su tienda de campaña), sino que es capaz de transmitir toda esa angustia y pánico con una sola mirada. Por su parte, tanto Collette como la sufrida madre (excelente su reacción en la secuencia en la que ve todos los armarios abiertos de la cocina) como Willis como el persistente psiquiatra ofrecen unas actuaciones mucho mejores de lo que el espectador está acostumbrado, no sólo por la humanidad que también queda patente en sus personajes, sino por el realismo con el que consiguen impregnarle a sus escenas.

    En resumidas cuentas, "El sexto sentido" es un film cien por cien recomendable, filmado con ingenio y elegancia, y con unos resultados escalofriantes. En definitiva, uno de los mejores relatos de terror de los últimos años.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Guau, pe-li-cu-lón! Vale que ahora ya la ha visto medio mundo y al otro medio se la han contado, pero no me digáis que la primera vez que visteis "El sexto sentido" no os quedasteis con un regalito en los pantalones. ¡Mamma mia, qué cagancho pasé yo en el cine! Pocas películas recuerdo haber visto en que, aunque sepas que lo que te están contando es todo ciencia ficción -un crío que ve a los muertos-, te lo crees como si fuera lo más normal del mundo y, no sólo eso, sino que te metes de lleno en la historia y, por supuesto, al final te llevas la sorpresa del siglo. Claro, que eso es cuando al director, el Syamalanamalan éste o como se diga, le daba por hacer buenas pelis, porque a tenor de las perlas que se ha cascado últimamente (con "La joven del agua - Lady in the water, 2006" a la cabeza), casi parece que fue otra persona la que lo bordó con "El sexto sentido". En fin, a lo que vamos.

    "El sexto sentido" es una peli que acojona desde que empieza. Sabes más o menos de qué va el argumento y tal, pero es como si cada plano te hiciera pensar que algo chungo está a punto de pasar, o que el susto más próximo está ahí, a la vuelta de la esquina. Os aseguro que hacía mucho tiempo que no sentía esa inquietud por una peli. Desde lo primero que ves (a Bruce Willis cogiendo una botella de vino) hasta ese final del que me niego a dar más detalles, "El sexto sentido" hace que compartas esa angustia del chaval que ve fiambres, y que te acojone tanto saber que vas a ver a un mortimer como que una especie de "algo" que es capaz de ser de lo más desagradable. Y, si no, fijaos en el momento ese en el que el crío está en la fiesta de cumpleaños de un compañero de su clase y, empieza a subir unas escaleras hacia lo que parece que es un altillo. Ahí ya vas cagado con el primer peldaño que sube el niño. Lo mismo pasa en otros momentos, como cuando está a punto de entrar en la habitación de una chica que ha muerto y pone la mano sobre el pomo, o como cuando le cuenta a su madre y a Bruce Willis lo que pasa (la escena de la madre en el coche, cuando le dice lo que pensaba su abuela al verla bailar de pequeña, es hasta emocionante)

    Y, por supuesto, ni qué decir de cuando se aparecen los muertos. Te acojona por la calma con la que parece salir todo. No es en plan susto como las pelis de asesinos en serie enmascarados, que sabes fijo que te van a aparecer en cuanto cierres una nevera o mires hacia atrás. Para nada es de ese palo. Todo "El sexto sentido" se basa justo en hacer que estés a la expectativa para sorprenderte -y acojonarte- cuando menos te lo esperas y como si fuera lo más normal del mundo. Claro que siempre hay momentos, como lo de la tienda de campaña, que te hacen botar tres metros del asiento. Pero no es esa la idea, porque "El sexto sentido" es un ejemplo perfecto de película de miedo, no de susto (que también los tiene, y guapos).

    Ah, y me parece algo más que obvio pero, por si acaso, os lo digo: si no la habéis visto ni os han cagado el final, no dejéis ni por asomo que os lo cuenten. Si alguno de vuestros colegas intenta hacerlo, le tapáis la boca como sea, os ponéis a cantar, o salís corriendo. Pero, por favor, si aún tenéis el final virgencito, vedla sin casi saber cómo va la cosa. Os prometo que os quedáis de piedra y, después de acabar la peli, aún seguiréis dándole vueltas al asunto. En cualquier caso, no os la perdáis y, si la habéis visto, hacedlo de nuevo, que seguro que os sigue gustando.

    martes, 17 de julio de 2012

    CINE DE LOS 80: "TRES HOMBRES Y UN BEBÉ"

    TÍTULO: TRES HOMBRES Y UN BEBÉ

    DIRECTOR: LEONARD NIMOY

    REPARTO: TOM SELLECK, TED DANSON, STEVE GUTTENBERG, NANCY TRAVIS, MARGARET COLLIN

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En anteriores ocasiones, hemos hablado acerca de cómo el cine de fuera de los Estados Unidos sirve, en muchas ocasiones, como base para potenciales remakes "made in USA". De entre todos ellos, el cine francés ha sido, junto con el italiano, uno de los que más ha servido de inspiración (inspiración / copia, táchese lo que proceda) a la hora de realizarlos de nuevo y, por norma general, potenciar los elementos que hacen del título original la obra interesante que es. La comedia, junto con el thriller, es uno de los preferidos por lo que, tras el éxito arrollador en el país vecino del film de Coline Serreau "Tres solteros y un biberón - 3 hommes et un couffin, 1985", era cuestión de tiempo que se planteara la posibilidad de llevar a cabo una nueva versión. Ahora bien, lo sorprendente de ello es, precisamente, la elección del director: Leonard Nimoy, el famosísimo actor encargado de dar vida durante más de cuarenta años al personaje de Spock en la serie de televisión y posteriores largometrajes de "Star Trek".

    Peter (Selleck) es un arquitecto de éxito, Michael (Guttemberg) trabaja como artista y pintor, y Jack (Danson) es un actor de segunda que sobrevive gracias a pequeños papeles. Los tres comparten apartamento en uno de los barrios más privilegiados de la ciudad, y disfrutan de su soltería y buena posición. La vida de los tres cambia radicalmente cuando, un día, Sylvia (Travis), una antigua amiga de Peter, les deja en la puerta de su casa a su hija Mary, una bebé de pocos meses, de la que no se puede hacer cargo en esos momentos, y a la que pide que cuiden hasta su regreso. Sorprendidos por semejante acontecimiento, los tres amigos deberán enfrentarse a esa nueva situación en sus vidas, así como al hecho de tener que convertirse en unos padres para la pequeña Mary, al tiempo que puedan seguir con sus vidas, con los incidentes y confusiones que ello les supone.

    Tal y como avanzábamos en la introducción, sorprende la elección de Nimoy detrás de las cámaras. Si bien no es la primera vez que se sienta en la silla del director, en esta ocasión cambia radicalmente de género -previamente había dirigido la tercera y cuarta parte de los films de "Star Trek"- para adentrarse de lleno en el terreno de la comedia. Así pues, y tras contar en su reparto con un trío de artistas protagonistas de lo más populares en aquel momento (Selleck y Danson triunfaban en la pequeña pantalla con sus series "Magnum, P.I." y "Cheers", respectivamente, mientras que Guttenberg disfrutaba del éxito de films como "Loca academia de policía - Police academy, 1984" o "Cocoon - Cocoon, 1985"), se puso en marcha el film.

    Vista "Tres hombres y un bebé" quedan claras, al menos, dos cosas. La primera es que hay ocasiones en que se debería aprender que, si no se pretende contar nada nuevo o aportar ningún elemento diferenciador respecto a la versión original, más valdría no tocar una película. No estamos diciendo que "Tres hombres y un bebé" sea una mala película -aunque esté lejos de ser una obra de referencia-, sino que los guionistas Jim Cruickshank y James Orr no hacen acopio de la más mínima originalidad, sino que se limitan a casi plagiar las situaciones que hacían del título francés una película tan entrañable y graciosa: el cambio de pañales del bebé, la preparación de su comida, el compaginar su vida laboral con el cuidado del bebé, etc. En esta nueva versión, el guión se limita a recorrer absolutamente el mismo camino del título francés, por lo que el espectador que conozca la primera versión no puede sino preguntarse por qué caray los productores no han optado por promocionar el título galo en vez de rehacerlo de una forma tan descarada.

    Lo segundo que queda claro es que, por mucho que haya ocasiones en que la falta de originalidad en las revisiones de largometrajes que llevan a término los estadounidenses sea más que patente, y por muy conocidas que sean las historias, hay que admitir que saben crear espectáculo. Sólo así se explica que, pese a que "Tres hombres y un bebé" es prácticamente idéntica a la versión original (salvo en algunos pequeños detalles sin mucha relevancia), consiga distraer y hacer pasar un buen rato al público. Prueba de ello es, además, el descomunal éxito que obtuvo el film en su día -a día de hoy, más de trescientos millones de dólares de recaudación a nivel nacional sobre un presupuesto de once millones-, lo confirmó como buena prueba del amor de los espectadores por las historias con gancho y bien facturadas.

    Porque, no nos engañemos, pese a la corrección de "Tres hombres y un bebé", se trata de un producto facturado, diseñado y planificado hasta el último fotograma para distraer a la audiencia y hacer que el público salga de la sala con una sonrisa en los labios. No es nada reprochable para nada aunque, en ocasiones como ésta, sí se hubiera agradecido algo más de originalidad, ya que la historia así lo ofrecía, detallar los pormenores de la relación de Peter con Sylvia, el paso de vida alocada de Michael en las fiestas a la figura de una persona más responsable, la caracterización de Jack con el fin de eludir las inspecciones, etc. En fin, que "Tres hombres y un bebé" es un remake descafeinado que, pese a ello, hace pasar un buen rato.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Ostras tú, Spock dirigiendo una peli en plan comedia sobre tres tíos que tienen que cuidar a un bebé! Seguro que para los más frikis eso es casi como ver a Woody Allen dirigiendo la séptima entrega de Rocky, o algo por el estilo. Pero lo curioso es que no lo hace mal el hombre aunque, son semejante historia, había que ser muy patán para cagarla. En fin, a lo que vamos. Por variar un poco, empezaré diciendo un par de cosas que no me han acabado de convencer de "Tres hombres y un bebé". La primera es que es la típica historia sin ninguna sorpresa. Me explico, la única novedad es el hecho de que tres tíos que no saben ni siquiera cuidar de sí mismos, de repente se las tengan que ingeniar para cuidar de un bebé, así por las buenas. Fin de la novedad. El resto de la película son las tonterías propias de ellos procurando que las cosas no se les salgan de madre y haciendo lo posible por madurar como adultos a la vez que se ocupan de la cría. Emocionante, ¿verdad? Pues eso, lo que os decía, que pasados esos diez minutos, "Tres hombres y un bebé" se limita a ser un acumulo de bromas basadas en los cambios de pañales, olor a caca, biberones y cosas por el estilo. O sea, que o te hacen gracia ese tipo de situaciones o más vale que te pongas a ver otra peli.

    Vale, y ahora las cosas por las que merece la pena ver la peli. "Tres hombres y un bebé", teniendo en cuenta lo que os acabo de decir, es una peli graciosa y simpática, capaz de entretenerte durante un rato. Para ser sincero, más de un broma es divertida por el hecho de que los tres pavos que se hacen cargo de la nena son tres cazurros que piensan más con la entrepierna que con la cabeza (al menos, fuera de sus respectivos trabajos). Así, no les queda otra más que pasar de las súper fiestas en su pisazo llenas de tías que quieren sexo como locas (¿dónde demonios están esas fiestas perfectas, que nunca he visto una parecida?), a hacer un cursillo acelerado de calentar biberones, cambiar pañales, comprar cosas de bebés en los súper, y hacer creer al típico inspector estirado que son los padres perfectos para que la criatura no acabe en un horfanato.

    Por supuesto, otra cosa que funciona bastante bien para que la peli te entetenga es que cada uno de los tres no tiene nada que ver con el resto. Es decir, que tenemos al serio (Selleck), al atolondrado (Danson) y al bromista cachondo (Guttenberg). Y cada uno, a su modo, no sólo ves que cambia -más responsables, más centrados, etc.- sino que cada uno de ellos es capaz de querer a la cría de una forma diferente hasta que, por supuesto, se encariñan tanto con ella que son incapaces de querer que se vaya. Así en plan momentos que yo destacaría, la verdad es que no hay ninguno en particular porque, como os comento, todo se basa en las tontunas que les pasan para cuidar del bebé. Sí que me quedaría con ese trozo en el que le tienen que cambiar el pañal por primera vez, y donde te cuesta creer que puedan ser tan patosos para limpiar un culo y pegarle un pañal limpio (te llegas a poner un poco nervioso y todo).

    En fin, que "Tres hombres y un bebé" es la típica película que ves para pasar un rato agradable, olvidarte de la crisis de este país, y acabarla con la sensación de que es una chorrada pero que, al fin y al cabo, te lo has pasado bien, que es de lo que se trata. Eso sí, la segunda parte que hicieron, mejor ni la oláis, porque ésa sí que es mala con ganas.

    Por cierto, si alguno de los que leéis esto conoce a Jekyll, ya le podéis felicitar, que hoy es su cumple.

    lunes, 16 de julio de 2012

    CINE CLÁSICO: "UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD"

    TÍTULO: UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD

    DIRECTOR: FRED ZINNEMANN

    REPARTO: PAUL SCOFIELD, ROBERT SHAW, ORSON WELLES, VANESSA REDGRAVE, JOHN HURT, LEO MCKERN, SUSANNAH YORK, WENDY HILLER

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 1966

    GÉNERO: ÉPICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A mediados de los años sesenta, el realizador Fred Zinnemann ya era toda una figura de referencia en la industria cinematográfica. Cada uno de sus largometrajes, había ido suscitando mayor interés que el anterior, tanto por el aluvión de premios que había ido cosechando, como por la calidad de los mismos y por los significativos cambios de género que suponían dentro de su excelente filmografía. Sin embargo, tras el triunfo que le había supuesto "Historia de una monja - The nun's story, 1959", algunos críticos habían empezado a notar que sus films posteriores no se encontraban a la altura de su gran talento, a pesar de las buenas críticas que también habían obtenido. Será por ello que, cuando Zinnemann anunció que tenía la intención de adaptar la obra de Robert Bolt acerca de la tensa situación entre Santo Tomás Moro y el monarca inglés Enrique VIII cuando éste le solicitó el visto bueno para divorciarse de su esposa para casarse con Ana Bolena, la expectación volvió a ser máxima. En efecto, el resultado no era para menos, pues "Un hombre para la eternidad" no sólo arrasó en las principales entregas de premios del año (el film consiguió, entre otros galardones, seis Oscar -incluyendo mejor película, director y actor principal-, siete BAFTA, y tres Globos de Oro), sino que es una de las obras más sólidas de su realizador, y todo un ejemplo de que el cine como espectáculo no está para nada reñido con la defensa de una determinada ideología.

    Tomás Moro (Scofield) es uno de los hombres más influyentes de la corte del rey Enrique VIII (Shaw), y uno de los principales cancilleres del reino. Cuando éste decide pedir al Papa el divorcio de la reina Catalina para poder casarse con Ana Bolena (Redgrave), consigue el respaldo de las principales personalidades religiosas y políticas de la corte, como el cardenal Wosley (Welles) o el oportunista Richard Rich (Hurt). Será entonces cuando dé inicio un terrible proceso contra Tomás moro acusado de traición a la corona mientras no capitule y se muestre favorable a la decisión del monarca, al que Moro se enfrentará con admirable valor y determinación, para desesperación de su esposa, Alice (Hiller), e hija, Meg (York).

    Aparte de las evidencias visuales, "Un hombre para la eternidad" es un auténtica lección de guión. El largometraje, además de la faustuosa puesta en escena de un espléndido Zinnemann, logra cautivar al espectador gracias a sus sutiles diálogos, repletos de ácidas réplicas y argumentos encontrados. De hecho, conforme avanza el film, mayor es la sensación que tiene el público de ir formando parte de esa trama conjuratoria en la que se pone a Santo Tomás Moro contra las cuerdas, a base de presiones, chantajes y difamaciones. No obstante, el otro gran regalo de la película viene de la mano de paul Scofield, el grandísimo actor británico que da vida a Santo Tomás Moro, y que es capaz de recitar sus líneas de diálogo con una seguridad y credibilidad pasmosas (ver el primer encuentro entre él y Enrique VIII, en el que escoge cuidadosamente sus palabras para referirse siempre a Catalina como "la reina", para desesperación del monarca), y hacer de los constantes enfrentamientos un momento único (por ejemplo, el instante en que se celebra el juicio contra él, y Moro defiende los principios del Cristianismo en contra del capricho del rey, y de los intereses políticos del resto de cortesanos, especialmente del detestable Rich).

    Así pues, "Un hombre para la eternidad", considerada mucho más que un simple films de época, es una lección magistral de buen cine a base de buen libreto. Evidentemente, las actuaciones se encuentran a la altura que exigen las circunstancias -sobretodo Scofield-, pero es el guión, redondeado por la exquisita calidad de su reparto técnico (la ambientación de John Box, la fotografía de Ted Moore y la música del galo Georges Delure o el diseño de vestuario de Haffenden & Bridge) que "Un hombre para la eternidad" se convierte en un auténtico clásico a disfrutar una y otra vez.

  • MR. HYDE DICE:
  • A este hombre, igual le daba servir para un roto que para un descosido, es flipante. Con la misma facilidad con la que hace que Gary Cooper pase a la historia haciendo de sherrif que le echa un par de huevos al asunto ("Sólo ante el peligro - High noon, 1952"), se curra una de las pelis de guerra clásicas ("De aquí a la eternidad - From here to eternity, 1953") que más me han gustado con otra secuencia que también ha pasado a la historia -la de Burt Lancaster y Deborah Kerr dándose el filete en la orilla de la playa-, o te hace una peli policíaca sobre uno de los asesinos más famosos del pasado siglo ("Chacal - The jackal, 1973"). Pues a todo eso, hay que sumarle otro peliculón como la copa de un pino: "Un hombre para la eternidad". A ésta se le ha dado mucho bombo porque se la toma como ejemplo perfecto de defensa del catolicismo, de ensalzamiento de los valores de un mártir y no sé cuántas cosas más. A mí todo eso me parece muy bien; de hecho, no tengo nada en contra de que una peli dé para hacer cuantos debates quieran después, al contrario. Pero yo os voy a hablar de lo que a mí me parece "Un hombre para la eternidad" como película. El que quiera darle otras interpretaciones, ya lo hará por su cuenta.

    Como decía, "Un hombre para la eternidad" no es de ese tipo de pelis clásicas de época en que todo son bailes de salón, torneos medievales y cerdos asados. Sí que hay un poco de ese espíritu, sobretodo en la primera mitad de la peli, pero no van por ahí los tiros. Si hay algo que de verdad llama la atención de "Un hombre para la eternidad" es el pedazo actuación tan impresionante que hace Paul Scofield. Pocas veces he visto a un actor interpretar con más convicción un papel como hace este hombre con el de Tomás Moro. Una sola mirada hace que se te hiele hasta la sangre, sobretodo cuando se monta todo el pollo en torno a las acusaciones que lo tachan de traidor, donde casi parece que ni se inmuta cuando lo sientan delante de todos los que lo acusan y se burlan de él. Pero bueno, vayamos por partes.

    Ya os he dicho que Scofield se merece todos los premios habidos y por haber por el papelón de Tomás Moro. La putada de esto es que, como no podía ser de otra forma, deja al resto de los actores y actrices a kilómetros de distancia, a pesar de que ellos también saben sacarle el jugo a sus papeles: Robert Shaw hace de un Enrique VIII cabrón y putero como él sólo (me encanta el momento en que hace lo posible por ir de buenas con Tomás Moro y conseguir su aprobación para, acto seguido, estallar hecho una furia); Orson Welles hace de cardenal repelente como sólo él sabe hace cuando quiere conseguir caerle a la peña como una patada en los riñones; y Wendy Hiller hace de sufrida mujer de Tomás Moro, dando una penica enorme al comprender los motivos por los que su marido actúa así, pero haciendo lo posible porque no lo maten.

    En cuanto al resto, la forma en que está hecha la peli, cómo está contada, es una pasada. Como os decía al principio, "Un hombre para la eternidad" no es el típico bodrio de época donde lo que importa es dejar bien claro la pastuza que se han dejado en vestuario y decorados -que también-, sino que te quede bien claro que te están contando la historia de un sacrificio, de un pobre hombre que por defender sus creencias es juzgado y ridiculizado a lo bestia (fijaos en todo el despliegue brutal que hacen de ministros, políticos, curas y demás, y de cómo ponen a Tomás Moro más solo que la una delante de ellos, como si se lo fueran a comer). No soy muy experto en si un guión está bien hecho o no (para eso ya está el pedantillo de arriba), pero os aseguro que toda la parte del juicio no tiene precio. Y los cataplines que le echa Tomás Moro cuando están a punto de cortarle el pescuezo tampoco (impresionante el momento en que perdona a su verdugo y le da unas monedas, os juro que para levantarse y aplaudir).

    Así que dejando de lado inclinaciones religiosas y movidas entre católicos, anglicanos y demás, os recomiendo en serio que veáis "Un hombre para la eternidad", porque es un peliculón de los que os acordáis pasado el tiempo. No se hace nada larga, es interesantísima, y está hecha de categoría. Y, insisto, con una de las actuaciones que más me han impresionado de todas las que he visto.

    domingo, 15 de julio de 2012

    CINE EN CARTEL: "EL PACTO"

    TÍTULO: EL PACTO

    DIRECTOR: ROGER DONALDSON

    REPARTO: NICOLAS CAGE, GUY PEARCE, JANUARY JONES, JENNIFER CARPENTER, HAROLD PERRINEAU, JASON DAVIS

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El tema del justiciero callejero no es nada nuevo, y de aquellos que deciden tomarse la justicia por su mano cuando fallan los procedimientos policiales o legales, tampoco. De hecho, una de las figuras más representativas del justiciero callejero ya fue encarnada con convicción por Charles Bronson en "El justiciero de la ciudad - Death wish, 1974" (al menos, en la primera entrega, pues las sucesivas -hasta un total de cinco- son de lo más prescindibles), donde se aborda un tema muy similar al que desarrolla, de forma más torpe, el film que hoy nos ocupa. Asimismo, el mundo del cómic tampoco se ha librado de la figura del justiciero callejero, pues el personaje de Frank Castle, alias El Castigador (al que dieron vida Dolph Lundgren y Thomas Jane en sus respectivas versiones de 1989 y 2004, respectivamente), persigue constantemente a los responsables de la muerte de su familia. Ahora bien, en "El pacto", todos estos elementos se mezclan de una forma diferente, pues no es el protagonista quien, ante un terrible suceso que le ocurre a su esposa, decide tomarse la justicia por su mano, sino que éste delega en una misteriosa organización secreta la tarea de ajusticiar al delincuente que cree haberse salido con la suya. Tras las cámaras, se encuentra el veterano Roger Donaldson, decidido a demostrar que aún le queda mucho por decir en el género del thriller. Ahora bien, que lo consiga, es algo que discutiremos más adelante.

    Will (Cage) y Laura (Jones) son un matrimonio bien avenido. Él es profesor de literatura en un instituto y ella es violonchelista profesional. Tras salir de uno de sus ensayos, Laura es asaltada por un delincuente que la golpea y viola hasta dejarla inconsciente. La desesperación de Will mientras su mujer se recupera en el hospital es absoluta, pues se siente responsable en parte por no haber podido ayudarla. Es entonces cuando se le presenta un misterioso individuo llamado Simon (Pearce), y que le propone a Will "encargarse" de que el responsable del ataque a Laura sea castigado por ello. A cambio, Will tendrá que devolverles el favor en el futuro cuando se le necesite. Tras meditarlo unos segundos, Will acepta el trato que le propone Simon, y el violador es asesinado. Los problemas vendrán cuando a Will se le reclame la devolución del favor, para lo que tendrá que asesinar a un presunto pederasta llamado Alan Marsh (Davis).

    "El pacto" es una película de buenas intenciones. No nos estamos refiriendo a las motivaciones que impulsan a los personajes a comportarse como lo hacen, ni mucho menos, sino a lo que pretenden sus responsables. Donaldson trata de sacarle el máximo provecho al libreto de Todd Kickey y Robert Tannen, Cage procura estar convincente, Pearce paladea cada uno de los instantes del villano al que encarna, y el resto de elementos técnicos cumplen correctamente su función. Sin embargo, todo ello no consigue hacer que "El pacto" sea el film reflexivo e inquietante que podría haber sido. Lejos de ser una mala película, lo que sí resulta ser "El pacto" es vulgar, que es algo aún peor. En efecto, tras un arranque prometedor y una secuencia excelente en la que se sientan las bases de lo que es el corazón del largometraje (la impecable secuencia de la sala de espera del hospital, cuando Simon hace acto de presencia y comparte con Will una tragedia personal), el film cae en la trampa de lo previsible, limitándose a ser un batiburrillo de supuestos momentos de tensión (la primera misión que se le encomienda a Will, la secuencia del puente en la que se enfrenta a Alan, las indagaciones posteriores para averiguar quién era Alan en realidad) que no pueden ocultar el hecho de que estamos ante una historia completamente vacía.

    Y es que "El pacto" podría haber dado mucho más de sí si, en lugar de apostar por el relato clásico de "hombre-desesperado-que-huye-de-la-ley", la película se hubiera centrado más en el dilema moral que supone tomarse la justicia por la propia mano. Es una lástima, porque a penas se hace hincapié en ello, lo que le hubiera podido dar no sólo mucha más vida al largometraje, sino también muchísimo más interés. Así pues, "El pacto" se debate entre el cine de acción con instantes totalmente absurdos (¿a qué viene el citarse con Simon en un estadio repleto de gente si, después, Will lo acompaña a un sitio completamente vacío?), giros argumentales que no se sostienen con el dramatismo deseado (la identidad de uno de los amigos de la pareja, y ese epílogo forzado), y secuencias de acción desprovistas de emoción (la huída de Will en un todoterreno robado después de que el empleado de una gasolinera lo haya reconocido).

    En definitiva, "El pacto" es una película que no le da al espectador lo que parece prometer, y se termina presentando como un film del montón, del que poco se acordarán los espectadores dentro de un tiempo. Una lástima.

  • MR. HYDE DICE:
  • Recuerdo un tebeo de Mortadelo, en el que éste se disfraza de camarero y, cuando entra un cliente en el restaurante y le pregunta que qué es lo que tiene que hacer para comer bien, Mortadelo le dice que se pire al restaurante de enfrente. Esto, que en principio no tiene nada que ver con la peli de hoy, viene a cuento de que es algo parecido a lo que pensé cuando acabé de ver "El pacto": que los que quieran ver una historia sobre justicia callejera con su toque de moralidad, más que "El pacto" se vayan a ver un peliculón que hizo Michael Douglas hace un porrón de tiempo, y que se llama "Los jueces de la ley - The star chamber, 1983". No sólo es casi la misma historia, sino que allí se toman mucho más en serio la historia como para no convertirla en una película de sobremesa que no es más que un refrito de "El fugitivo - The fugitive, 1993" y otras doscientas pelis más.

    "El pacto", es de esas pelis que empieza bastante bien para acabar siendo una chufla como un pino, y que trata a la desesperada que no empieces a dar cabezazos gracias a una persecución por aquí (que, mira por donde, es tan entretenida como increíble -fijaos en cómo se libra Cage de que un camionarro lo haga tapioca-), o un tiroteo por allá (el del centro comercial del final). Y eso -tal vez sea manía mía- me cabrea un huevo. Ya me diréis qué les costaba tomarse un poco más en serio la historia y no dejar que se volviera tan predecible y, a trozos, tan aburrida. Lo cuál, por su parte, es una pena, porque el tío que hace de malo lo borda (es más, se nota que el pavo se lo pasa pipa), pero lo que es el resto, apaga y vámonos. Para empezar, Nicolas Cage -al que alguien debería decirle a la de ya que dejara de empalmar una mierda detrás de otra, que casi parece mentira que hace unos años fuera un héroe de acción de los guapos- ya parece una mona disecada de tanto plástico que se ha metido en la cara. Aunque, dejando de lado sus aficiones al botox, lo cierto es que tampoco se luce demasiado en la peli, donde lo quitas a él, pones a Pepe Pérez, y el resultado es igual. Y tres cuartos de lo mismo para la que hace de mujer de Cage y el resto de los malos (como digo, el único que se libra de la quema es el malo malo de verdad).

    De todas formas, tampoco os penséis que "El pacto" es una de esas pelis en que te arrepientes nada más empezar de estar viéndola. En honor a la verdad, lo cierto es que distrae, que es lo que pretendes cuando la estás viendo, que no te aburra y te haga pasar un rato agradable. Si es por eso, estad tranquilos, que son cosas que hace con eficacia. Pero, por desgracia, ya puestos, le pides bastante más a la película, así que cuando ves que el tema es el mismo que el de "Los jueces de la ley" de la que os hablaba antes -por favor, no os la perdáis; algún día prometo que hablaremos de ella en la sección de "Cine a descubrir"-, te esperas que, aunque no sea lo mismo calcado, al menos, esté a la altura del argumento. Y resulta que no, que aquí se preocupan más por que te quedes con la sensación de que hay justicieros callejeros hasta debajo de las piedras antes de que te plantees lo chungo que es tomar una decisión como la que toma Cage en la sala de espera del hospital donde está ingresada su mujer (de lejos, el mejor momento de "El pacto").

    En fin, que "El pacto" no es una película que esté mal hecha, ni mucho menos. Sólo que, por su historia, daba la sensación de que la cosa iba a ser mucho más sofisticada de lo que luego es. Ni es tan interesante ni tan flipante que te deja con la boca abierta. Entretiene lo justo como para que no te dé rabia la pérdida de tiempo -más que la de dinero-, pero insisto en que no pasa nada si te la ves tranquilamente en tu casa, después de comer un domingo.

    sábado, 14 de julio de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "FLYBOYS, HÉROES DEL AIRE"

    TÍTULO: FLYBOYS, HÉROES DEL AIRE

    DIRECTOR: TONY BILL

    REPARTO: JAMES FRANCO, JEAN RENO, MARTIN HENDERSON, CHRISTEN ANHOLT, JENNIFER DECKER, PHILIP WINCHESTER, DAVID ELLISON, ABDUL SALIS

    DURACIÓN: 139 min.

    AÑO: 2006

    GÉNERO: BÉLICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Estoy de acuerdo con mi buen amigo Hyde en que no es frecuente que se aborden en abundantes producciones cinematográficas el conflicto que supuso el estallido de la Primera Guerra Mundial. Seguramente sea porque los hechos acaecidos durante la Segunda permiten una mayor creatividad a la hora de desarrollar historias tanto de ficción como basadas en hechos reales. En cualquier caso, coincido en que "Flyboys, héroes del aire" contiene elementos que hacen de ella una propuesta mucho más original que el resto de argumentos que ya han sido recogidos cientos de veces en otros largometrajes aunque, como película bélica que es a fin de cuentas, tampoco puede evitar caer en ciertos clichés. No obstante, antes de adelantar acontecimientos, echemos un vistazo a su argumento.

    Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, un grupo de jóvenes acude a la llamada de reclutamiento del ejército francés, que busca pilotos capaces de hacer frente a los mucho más experimentados del ejército alemán. Entre ellos, se encuentra Blaine Rawlings (Franco), un joven norteamericano en busca de una nueva oportunidad en su vida, Higgins (Alholt), un conductor de ambulancias que pretender hacer algo más de provecho durante la guerra, William Jensen (Winchester), un acomodado hijo que tiene que soportar la carga de que su padre sea un gran militar, Eugene Skinner (Salis), un aspirante a boxeador de raza negra que se siente discriminado por el color de su piel, y Reed Cassidy (Henderson), un piloto más veterano afectado por la muerte de todos sus amigos. A ellos, se les unirá el capitán Thénault y la bella gala Lucienne (Decker), con quien Rawling vivirá una intensa historia de amor.

    Yendo por partes, en primer lugar, cabe elogiar la labor tras las cámaras del director, Tony Bill. Bill, curtido más en otro género de largometrajes y formatos (es conocida su experiencia como realizador televisivo), hace gala de un estilo elegante, emocionante y repleto de acción trepidante, sin olvidarse de que detrás de todo buen espectáculo debe encontrarse una historia que lo respalde. Posiblemente sea éste el talón de Aquiles de la película pues, si bien es indiscutible la grandiosidad de sus escenas de enfrentamientos aéreos (la espectacularidad de éstas va creciendo a medida que avanza el film), no puede evitar caer en cierto tedio en las secuencias que tienen lugar en tierra. Por poner un caso, la historia acerca de la discriminación que padece Skinner termina siendo redundante (hasta el espectador más inocente puede adivinar en seguida que éste acabará siendo uno más del grupo), al igual que sucede con Jensen y la presión que supone ser el hijo de un importante militar o, ya puestos, del desenlace que tendrá en la historia la relación amorosa que surge entre Rawlings y Luciane (el instante en el que ambos vuelan a bordo del avión de Rawligns resulta una copia descarada para adolescentes del paseo en avioneta que daban Robert Redford y Mery Streep en "Memorias de África - Out of Africa, 1985").

    No obstante, "Flyboys, héroes del aire" logra sobreponerse a estos pequeños inconvenientes argumentales y a la predecibilidad de su conjunto para ofrecer un espectáculo digno, bien llevado (la fotografía y diseño de producción son excelentes -ver ese plano del avión entre la niebla acercándose al campamento francés-), y con secuencias de acción tan trepidantes como impresionantes. Por supuesto, el espectador tiene que estar dispuesto a aceptar las reglas del juego, y dar por hecho que es posible saltar al vacío desde un zeppelin para escapar a una muerte segura, o disparar un tiro certero en pleno vuelo y estando malherido para liquidar al enemigo. No obstante, si el público se concentra más en el entretenimiento que ofrece "Flyboys, héroes del aire", encontrará en esta poco conocida película un pasatiempo excelente.

  • MR. HYDE DICE:
  • No sabía mucho de "Flyboys, héroes del aire" antes de verla. Sabía más o menos de qué iba, pero poco más. Lo que me interesaba de la peli era, primero, que tratara sobre la Primera Guerra Mundial, que parece que todas las películas de guerra que hacen tienen que ver con los nazis o con la Guerra Civil española -ahí no es que sean algunas, sino que parece que no sabemos hacer otra cosa más que eso donde, por supuesto, los rojos son los únicos buenos, pobrecitos míos... pero bueno, eso es ya otra historia- y, segundo, que trataba sobre los aviadores en plan Barón Rojo. De las pelis así en plan Primera Guerra Mundial sólo recuerdo la de Spielberg del caballo (que es un tostón) y la de "Largo domingo de noviazgo - Longue dimanche de fiançailles, 2004", que me pareció un peliculón. Así que suponía que, teniendo en cuenta que los americanos, cuando quieren, saben hacer unas pelis chulas de verdad, "Flyboys, héroes del aire" podía ser algo interesante. Por suerte, no me equivoqué, porque esta peli, sin ser nada de Oscar ni por el estilo, es un chulada, consigue ser interesante durante las dos horas y pico que dura, y tiene algunos de los momentos de batalla aérea más impresionantes que he visto en una película.

    Os decía que hay varias cosas que me llamaban la atención antes de ver la peli. De todas ellas, intentaré deciros cuáles acaban siendo guapas de verdad, y cuáles no tanto, por si os sirve de orientación y ánimo a la hora de ver la peli. Entre las que molan, para empezar, diría que está el tema. Aquí, para ser exactos, va sobre el Escuadrón Lafayette (y no es que me sepa el nombre de memoria, sino que lo he consultado antes), que vino a ser algo así como un grupo de pilotos que volaron para los franceses haciendo frente a los alemanes. En la peli, sin entrar mucho en detalles, consiguen que las movidas personales que tiene cada uno de ellos -entre los que está más de un yanqui, of course-, los recuerdos de sus familiares queridos y alguna que otra gota de ese patriotismo hortera que les gusta tanto a los americanos se mezclen de forma que el resultado sea una pasada. Es curioso que, dentro de la propia historia de cada uno (el americano a cuya familia han dejado en la calle, el chaval negro al que dice que discriminan por su raza, el ricachón que se quiere rebelar y demostrar que es algo más que un niño mimado, el veterano que quiere vengar a sus amigos muertos...), se va poniendo todo en conjunto entre batallas espectaculares, no sólo sin aburrir, sino haciéndolo todo súper interesante.

    Además, están por supuesto los efectos especiales. Aquí no se están soltando ningún pedo cerebral como esas otras películas de guerra en que sacan un huevo de aviones reventando media ciudad por los aires. Tampoco es que sea "Pearl Harbor - Pearl Harbor, 2001", donde tiraron la casa por la ventana para que te creyeras que los aviones que estaban combatiendo eran de verdad. En "Flyboys, héroes del aire", las escenas de combates de aviones son alucinantes. Precisamente, porque no son a base de explosiones, movimientos de cámara epilépticos ni nada por el estilo. De hecho, son súper espectaculares y hacen que estés atento todo el rato. Primero, porque quieres que no se carguen a los buenos -aunque no hace ser muy listo para tener claro que hay alguno que acaba criando malvas-, y segundo porque tiene mogollón de tensión. Y, si no, fijaos en un par de momentos en particular: el primero, el primer combate, en el que al bueno casi lo dejan más tieso que una mojama; el segundo, cuando entra en juego el dirigible nazi, y donde la batalla no puede ser más trepidante porque no tiene tiempo. Además, una cosa que, particularmente, agradezco, es que se trata a los "enemigos" (oséase, a los alemanes) con cierta dignidad. Está claro que son los malos, pero no salen como una panda de psicópatas desgraciados mientras que los aliados son las almas cándidas por excelencia (salvo Jean Reno, que tiene una cara tan simpática que cuesta creer que no haya roto un plato en su vida, jeje).

    En contra de "Flyboys, héroes del aire", pues poca cosa por mi parte. Supongo que podría criticar que sea demasiado larga ya que, al fin y al cabo, podrían haber quitado escenas de relleno (los traumas de cada uno de los del escuadrón los podían haber reducido un pelín, o no poner a tanto actor con cosas importantes -según ellos- que decir), y no ser tan predecibles con la historia de amor entre el yanqui y la francesita de cara angelical de turno, que se nota un huevo que está puesta ahí para que el americano se dé una alegría al cuerpo y la peña tenga algo más romántico que ver en la peli.

    Por lo demás, os aconsejo que veáis "Flyboys, héroes del aire", porque no es la típica película de guerra llena de tiros, muertos y explosiones. Sí que hay momentos de bombardeos y combates, pero ya os digo que están hechos de una forma bastante diferente a como estamos acostumbrados de verlos. A las chicas, seguro que les gusta toda la parte más pastelorra, y los tíos fliparéis con los momentos de enfrentamientos aéreos. De hecho, me gustó tanto "Flyboys, héroes del aire" que estoy impaciente porque se estrene una peli parecida, producida por George Lucas, y que se llama "Red Tails". Pero bueno, de esa ya os hablaré otro día.

    viernes, 13 de julio de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "INDOMABLE"

    TÍTULO: INDOMABLE

    DIRECTOR: STEVEN SODERBERGH

    REPARTO: GINA CARANO, EWAN MCGREGOR, MICHAEL DOUGLAS, CHANNING TATUM, ANTONIO BANDERAS, MICHAEL FASSBENDER, BILL PAXTON

    DURACIÓN: 89 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El oscarizado director Steven Soderbergh no deja de sorprender. Al menos, en lo que se refiere a su trayectoria profesional. Dejando de lado su asombrosa capacidad para rodar / montar / estrenar cada uno de sus films (es capaz de realizar casi cinco largometrajes en un solo año), Soderbergh es capaz de cambiar de registro en cada uno de los films que dirige con una facilidad pasmosa: del súper espectáculo made in Hollywood -trilogía de "Ocean's eleven"- al biopic bélico -díptico de "Che"-, de la ciencia ficción "de autor" -"Solaris - Solaris, 2002"- al clasicismo más absoluto -"El buen alemán - The good German, 2006"-, y del cine con toques catastróficos -"Contagio - Contagion, 2011"- a un film de acción como el que hoy nos ocupa con motivo de su llegada a las estanterías de los videoclubs: "Indomable".

    Mallory Kane (Carano) es la mejor agente secreta que trabaja para la agencia privada que dirige Kenneth (McGregor). Cuando los enigmáticos Alex Coblenz (Douglas) un importante político estadounidense, y Rodrigo (Banderas), un hombre de negocios español, contactan con Kenneth, se muestran bastante interesados en que sea Mallory quien encabece una misión clasificada en Barcelona, donde la acompañará el joven e impulsivo Aaron (Tatum). Sin embargo, el resultado de la misión en Barcelona la llevará a aceptar otra muy distinta en Alemania, donde su compañero de misión, Paul (Fassbender), tratará de liquidarla. A partir de ese momento, Mallory se verá sola para hacer frente a aquellos que la quieren muerta, al tiempo que trata de averiguar por qué.

    Una vez vista "Indomable", lo primero que llama la atención es cómo, en este film, a pesar de contar, como parece ser habitual en más de un título de la filmografía de Soderbergh, con un gran reparto de auténticas estrellas de la meca del cine, la auténtica protagonista es toda una revelaaión: la participante de lucha libre Gina Carano. Lejos de dar la sensación de que Carano, proveniente de un medio de entretenimiento muy diferente al del cine, se encuentra perdida en su debut cinematográfico, ésta se muestra de lo más convincente. Asimismo, aporta una personalidad única al conjunto del film, donde resulta igual de efectiva averiguando por qué la han traicionado y abandonado a su suerte que enfrentándose a hombres a priori mucho más peligrosos físicamente que ella. Tal vez sea por estar acostumbrada a la violencia como parte de su trabajo, pero es gracias a ello que el espectador se sumerge de lleno en la acción de la historia, a través de secuencias tan trepidantes como, por ejemplo, las persecuciones que tienen lugar en el film, tanto a pie (la que sucede por las calles de Barcelona, tras completar una de sus misiones, y la de los tejados de Dublín, donde consigue dar esquinazo a las fuerzas del orden más sofisticadas), como en coche (la huida de la cafetería a través de un sendero nevado que cruza un bosque está dotada de un realismo y dinamismo asombrosos).

    Asimismo, el reparto de secundarios de lujo se encuentra a la altura perfecta para darle la réplica a Carano, consiguiendo que cada uno de estos secundarios pueda disponer de su momento estelar en el seno del argumento: Douglas viéndose con Mallory en un hangar, Banderas orquestando toda la operación desde las sombras, Paxton haciendo creer a Kenneth que no tiene noticias de su hija, y McGregor paladeando hasta el último segundo su oportunidad de ser el villano de la función.

    Por desgracia, esos son todos los puntos fuertes de "Indomable". Y es que el film de Soderbergh da la sensación de quedarse a medio camino entre lo que promete y lo que finalmente resulta ser. Durante los primeros treinta minutos, el espectador tiene la sensación de estar asistiendo a un elaboradísimo juego de espías que, tras pasar ese umbral, deviene una historia descafeinada de traiciones y acción sin más interés que el de conocer su resolución. En efecto, el guión de Lem Dobbs no puede ocultar que, al fin y al cabo, estamos hablando de un film que depende del aprecio que el público sienta de ese primer tercio, pues el resto se conforma con ser una película de acción más del montón. Comparativamente, "Indomable" resulta muy parecida en su planteamiento y ejecución a un excelente film dirigido por el germano Tom Tykwer, "The international: dinero en la sombra - The international, 2009", con un argumento repleto de enigmas y espionaje aunque, en su resolución, "Indomable" apueste más por la sencillez argumental (los motivos por los que Mallory es traicionada) y por una puesta en escena desgasificada en comparación con las secuencias de acción previas (el enfrentamiento final en la casa del padre de Mallory o el cara a cara final entre ésta y Kenneth).

    Cierto es que destaca la pericia de Soderbergh a la hora de hacer un film de acción y espías diferente a lo que estamos acostumbrados a ver recientemente (caso de, como me indicaba mi colega Hyde, la serie de Jason Bourne, por poner un caso) aunque, en este caso, sí que se hubiera agradecido una pequeña dosis más de espectáculo carente de sentido, más allá del puro entretenimiento.

  • MR. HYDE DICE:
  • "Indomable" es una cosa rara. Es como si la peli quisiera ser la típica de acción a lo Jason Bourne (ya sabéis, con todo ese rollo de "ellos la traicionaron, pero, ahora, ella ha vuelto para vengarse"), pero hecha con un tono más serio, con un reparto acojonante, y con un guión del tipo James Bond. Pero mezclándolo todo de forma que el pastiche que te sale no es ninguna de esas cosas en definitiva. Empezando por las cosas buenas que tiene, diría que, para empezar, "Indomable" entretiene y hace que estés al tanto de lo que pasa todo el rato -además, no llega a hora y media, así que tampoco cuesta tanto-.

    Hay momentos de acción en que ni parpadeas (casi todas las peleas cuerpo a cuerpo o las persecuciones), y otros en el que tienes esa sensación guay de que todo son como piezas de un puzzle que te van dando poco a poco para que vayas entendiendo tú la historia al mismo tiempo que la tipa de la película (casi hasta el final, cuando te enseñan esa conversación entre Antonio Banderas y otro tío, no sabes por qué ha pasado todo lo que has visto hasta el momento). Además, la acción es súper real y, aunque haya cosas en que se les vaya la mano un poco -por ejemplo, la tía se mete un leñazo tremendo al caer desde un tejado y se levanta como si nada, o se cura una herida mientras conduce con un poco de esparadrapo y hala, p'alante como los de Alicante-. Fijaos si no en la primera pelea, la que tiene lugar en esa cafetería de carretera, o en la que pasa en la habitación de un hotel. Os prometo que casi sientes el impacto de cada mamporro que da la muchacha.

    Por otro lado, lo que ya no está tan chulo no es que sea algo malo en sí, porque ya os digo que, por suerte, "Indomable" es bastante entretenida, pero sí que juega mucho en su contra. Lo primero que se podría haber mejorado es el ritmo. Se ve que el director, el guionista o quien sea ha querido diferenciar muy bien cada una de esas piezas del puzzle que os decía antes. Pero, para eso, la rotura de ritmo es bestial. Lo que quiere decir que pasa de cascarse una persecución por los tejados súper trepidante a trozos de mucho bla-blá en los que parece que no pasa nada de nada; o cuando ves una persecución en coche que, de repente, se interrumpe para contarte cómo llega la tipa a Barcelona. Son pequeños detalles que te dan ganas de decirle al pavo que lo dirige que sea un poco coherente y siga una misma línea. Luego, la otra cosa que veo que podrían haber mejorado muchísimo es que parece que están queriendo contar la historia de espías definitiva cuando, en realidad, lo único que es "Indomable" es un fuego artificial enorme: mucha luz y mucha expectación, pero sólo ruido que no tiene nada más detrás -huy, qué profundo me estoy poniendo...-. Ah, y eso por no mencionar que, para que tú te enteres de todo el cotarro, hacen cosas que no tienen mucho sentido como, por ejemplo, el hecho de que la tipa le cuente toda la historia a un chaval al que acaba de conocer en una cafetería y al que se lleva en su coche (¿alguien podría decirme para qué coño le cuenta todo el rollo, si luego no vuelve a salir más ni pinta nada de nada?).

    En fin, que con lo que prometía "Indomable", me esperaba muchísimo más de ella. No aburre (aparte de las dos o tres escenas de silencio en que, por no haber, no hay ni música), pero tampoco es el peliculón de espías cojonudo que te prometen. Ya os digo que tiene sus momentos a lo Jason Bourne (casi todas las peleas, por otro lado, impecables) y de James Bond (en quince minutos, la acción pasa de un país a otro con la misma facilidad con que cambias de chaqueta) pero, al final, insisto en que te quedas con la sensación de que querían contar mucho más, o que lo querían /debían haber hecho muchísimo más espectacular de lo que al final es la cosa. Aparte de eso, de lo corta que es, y del reparto tan guapo que tiene, pues es una buena idea para alquilar esta semana.

    jueves, 12 de julio de 2012

    CINE ACTUAL: "BROKEBACK MOUNTAIN. EN TERRENO VEDADO"

    TÍTULO: BROKEBACK MOUNTAIN. EN TERRENO VEDADO

    DIRECTOR: ANG LEE

    REPARTO: HEATH LEDGER, JAKE GYLLENHAAL, MICHELLE WILLIAMS, ANNE HATHAWAY, RANDY QUAID

    DURACIÓN: 134 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Ennis del Mar (Ledger) y Jack Twist (Gyllenhaal) son dos vaqueros que son contratados por Joe Aguirre (Quaid) para hacerse cargo de los rebaños de ovejas durante unas semanas de verano, en las que tendrán que encargarse de los animales en una vasta extensión de terreno en el estado de Wyoming. Sin embargo, sin a penas esperarlo, entre Ennis y Jack surge algo mucho más profundo de una amistad, lo que pondrá en peligro la estabilidad de Ennis junto a su mujer, Alma (Williams) e hijas, y la de Jack con Laureen (Hathaway), hija de un rico terrateniente con la que se casa. Durante años, tanto Ennis y Jack harán lo posible por seguir viéndose, a pesar de los riesgos que esto supone para su propio bienestar social y familiar.

    No deja de ser curioso que "Brokeback Mountain. En terreno vedado", en un principio, el film llamó la atención por la controversia surgida -de forma bastante gratuita y exagerada, todo haya que decirlo- a causa de su argumento. El hecho de que se pusiera en imágenes el relato corto escrito por Annie Proulx, acerca del dilema que les supone a dos vaqueros sentirse sentimentalmente atraídos el uno por el otro, rompía todas las barreras establecidas hasta el momento. Esto resulta comprensible si, desde el inicio de la producción de largometrajes, la figura del "hombre del Oeste" ha sido siempre contemplada como una de las más masculinas y varoniles de la historia. Aparte de este factor, era evidente que más morbo iba a despertar la elección de los dos intérpretes protagonistas, habida cuenta de la temática del film. Y, en último lugar, que fuera, precisamente, un realizador como Ang Lee, el encargado de trasladar toda esa sensibilidad a la gran pantalla. Sin embargo, el resultado, lejos de resultar desastroso, es toda una lección de sensibilidad, discreción y sencillez narrativa.

    En efecto, Lee le aporta un toque único al conjunto que consigue ser mucho más que una simple relación homosexual entre dos hombres. En primer lugar, aunque el argumento tiene su punto de arranque en la década de los sesenta, esto no le supone a Lee ningún problema a la hora de plasmar la evolución de los personajes sino que, al contrario, parece beneficiarse de esa sensación de inestabilidad (política, social...) para darles mayor profundidad: ver la reacción de Aguirre cuando Jack vuelve al año siguiente para pastorear de nuevo por el rancho de éste, la ajetreada vida de Alma cuando Ennis delega en ella toda la responsabilidad de sacar adelante a su familia -la escena en el supermercado en el que ésta trabaja, cuando su marido deja a su cargo a las dos niñas para poder irse con Jack-, etc.

    En segundo lugar, Lee apuesta más por la expresividad de las emociones a través de miradas y gestos que no gracias a burdas secuencias de tórridos encuentros sensuales (por ejemplo, el primer encuentro entre ambos vaqueros, en el interior de la tienda de campaña, destaca por su sencillez y discreción). Es aquí, precisamente, donde las interpretaciones de su cuarteto protagonista entran en juego. Heath Ledger transmite una fragilidad e incertidumbre arrebatadoras gracias a la composición de un Ennis que se debate entre lo que debe hacer y lo que desea hacer (ver en instante en que hace el amor con su mujer pidiéndole que se ponga de espaldas, o como cuando se pelea con Jack para apartarlo de su vida); por su parte, Gyllenhaal realiza una interpretación completamente alejada de la de Ledger, consiguiendo que su Jack Twist sea un individuo menos virtuoso que Ennis (atención al instante en que acude a un bar con la esperanza de "ligar" con alguno de los vaqueros que allí se congregan, y es ninguneado e insultado cuando lo intenta), a pesar de contar con una vida mucho más cómoda; asimismo, tanto Williams como Hathaway le dan ese toque final al film que logra transmitir al espectador la tristeza y desolación que provoca la relación entre los dos hombres (caso del personajes de Alma), y la incapacidad para admitir que pueda violarse así la moralidad de la sociedad (caso de Hathaway -ver cuando le informa a Ennis de un trágico suceso que guarda relación con Jack).

    A todo ello, contribuye la fabulosa fotografía de Rodrigo Prieto, quien recoge con las frías tonalidades repartidas en el largometraje cada una de las emociones de sus personajes aunque, por otra parte, la música de Gustavo Santaolalla se limite más a unos simples compases que acompañan parte de la acción, sin conseguir transmitir la misma emoción que Lee logra con cada una de sus imágenes. En definitiva, "Brokeback Mountain. En terreno vedado" es un film maduro, serio y que consigue sobreponerse a los prejuicios de los espectadores al mostrar una relación que lucha a contracorriente por mantenerse a flote, a pesar de los tabues impuestos por la sociedad en la que tiene lugar.

  • MR. HYDE DICE:
  • Mucho ruido y pocas nueces. Reconozco que me daba un poco de repelús ver una peli donde dos tíos no paran de darse el filete. Como decía un colega del curro, "si John Wayne levantara la cabeza y viera así a dos vaqueros...". Pues era un poco eso, que no sólo se caía un mito, sino que no me molaba para nada la idea de dos tíos dándose cariño. Así que os doy el siguiente consejo: hay dos formas de ver "Brokeback Mountain. En terreno vedado": la primera es pensando que es la historia de amor de dos personas que no pueden hacerla pública por varios motivos (el qué dirán, que se trata de una cosa poco natural, que tienen familia, etc.) y la esconden como buenamente pueden; la segunda es viendo sólo a dos mariquitas que salen del armario y que hacen cosas que te dan repelús (tanto a nivel físico como a nivel emocional). Podéis elegir la que queráis. Si es la primera, supongo que conseguiréis disfrutar de "Brokeback Mountain. En terreno vedado" pero, si es la segunda, más vale que os ahorréis las algo más de dos horas que dura la peli. Yo tenía ganas de verla así que, aunque me da cosa la idea de que dos hombres se coman el morro, pues procuré convencerme de que, al fin y al cabo, también tienen derecho a a elegir la vida sexual que les apetezca. En fin, que me papé la peli y, como os decía al principio, tampoco es que sea la grandísima película que tenía la esperanza de que fuera.

    Lo que es la película, resumiéndolo mucho, va sobre dos tíos que, después de descubrir que les gusta más el pescado de la carne, se pasan los siguientes veinte años tratando de controlar su homosexualidad, y procurando seguir viéndose sin que nadie se entere. Y, para que la peli no se acabe en media hora, le meten por medio todas las complicaciones con las que se encuentran. Ya está, no hay nada más. Lo malo es que, en vez de hacer de "Brokeback Mountain. En terreno vedado" algo más emocionante, emotivo, lacrimógeno o como lo queráis llamar, en vez de eso te encuentras con una peli demasiado larga y bastante tostón. Es como si hubieran querido quitarle toda esa emoción gratuita para contarte sin mucho romance la historia de amor de estos dos figuras. Eso sí, con mucho paisaje bonito, fotografía acojonante de esos pedazo de terrenos llenos de árboles y ríos, y mucha represión y lágrimas por parte de sus respectivas mujeres (sobretodo, cuando cada una se entera de que sus "hombres" pierden aceite). Pero, insisto, sin conseguir emocionar, lo que no deja de ser una lástima, porque podrían haberlo conseguido: fijaos en la segunda vez que los dos se van "de pesca", o cuando cada uno de ellos, se casa con su mujer o, incluso, cuando hacen lo posible por seguir con su rollo aunque tienen las responsabilidades de hijos, trabajos, reputación, etc.

    Sé que puede ser repetitivo, pero en cierto modo me da rabia que desaprovechen esos momentos que les pone a huevo la historia para hacer que los dos te caigan un poco mejor. En lugar de ello, el que hace de Joker te acaba pareciendo un capullo integral que se caga mil en su mujer e hijas (pasa de recogerlas o llevarlas al colegio, de echarle una mano a su señora cuando ella va hasta arriba de cosas), y el príncipe de Persia te parece demasiado maricona para caerte bien (¡me vas a decir que estando casado con ese pivón de Anne Hathaway vas a preferir los rabos! Va, no jodas...). Así que, si le quitas el hecho de que los dos personajes centrales te caigan bien, le sumas una dosis de homosexualidad por aquí, y otra pizca de drama colateral -me ha quedado muy bien la frase, pero con eso me refiero a lo que sufre la familia de cada uno de estos dos palomos-, pues el resultado no es que te deje con el corazón en la mano, precisamente.

    Por lo demás, "Borokeback Mountain. En terreno vedado" se hace demasiado larga. Hay trozos que sobran (la primera vez que los dos salen con las ovejas, se hace interminable hasta que pasa algo entre ellos, y cuando ya llevan un tiempo sin verse, la historia de cada uno te importa un pimiento porque estás esperando que pase algo emocionante de verdad), y otros en los que podrían haberse parado un poquito más (la reacción de las dos mujeres cuando descubren que sus maridos son gays, o lo que pasa cuando uno de ellos se entera de la muerte del otro, o cuando su hija le invita a su boda, por ejemplo). Aparte de eso, ya os digo, que mucha fotografía bonita, muchas ganas de demostrar lo mal que lo pasan por no poder estar juntos y una música que lo adorna todo a ritmo de country llorón (eso sí, mejor no pensar que Gustavo Santaolalla le "birló" el Oscar a John Williams con su banda sonora, que eso sí que hace que te entren ganas de llorar a moco tendido). Así que ni fu ni fa, de las pelis que ves y no te quedan ganas de verla de nuevo. A lo mejor si la pasan por la tele y no hay nada mejor.