viernes, 27 de julio de 2012

ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "ESTO ES LA GUERRA"

TÍTULO: ESTO ES LA GUERRA

DIRECTOR: MCG

REPARTO: CHRIS PINE, TOM HARDY, REESE WITHERSPOON, TIL SCHWEIGER, CHELSEA HABDLER

DURACIÓN: 97 min.

AÑO: 2012

GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hace ya unos años que parece haberse afianzado en Hollywood un sub-género cinematográfico bastante particular como es el de la "comedia de acción". Así pues, películas como "Súperagente 86: de película - Get smart, 2008" o "Infiltrados en clase - 21 Jump Street, 2012" se presentan como comedias destinadas a suscitar la simpatía del espectador, a la par que incluyen secuencias de acción más propias de otro tipo de largometrajes que no de las simpáticas comedias a las que la audiencia suele estar acostumbrada. Ahora bien, que esto suponga una sustancial mejora respecto a las comedias de toda la vida o, incluso, que colaboren a que el film sea realmente bueno, es ya otra historia. Es dentro de este sub-género donde entra de lleno la novedad de videoclub de esta semana, "Esto es la guerra", película dirigida por McG, un especialista en comedias de esta clase, quien parecía que también había demostrado su buen saber hacer con producciones más serias y reputadas como "Equipo marshall - We are marshall, 2006" o la nada despreciable "Terminator salvation - Terminator salvation, 2009".

    FDR (Pine) y Tuck (Hardy) son dos de los mejores agentes de la CIA. Además, ambos son amigos desde hace años. Por ello, cuando FDR, un conquistador nato, anima a Tuck a que se inscriba en una página de citas por Internet, lo que no sospechaba es que tanto Tuck -por su mensaje en la web- como él mismo -en un encuentro inesperado en un videoclub- acabarían fijándose en la misma mujer, Lauren (Witherspoon). A partir de ese momento, ambos iniciarán un constante enfrentamiento entre ellos por ver quién es el que consigue hacerse con el amor de Lauren. Sin embargo, las cosas se complicarán cuando un peligroso terrorista llamado Heinrich (Schweiger) les siga la pista a ambos agentes, con el fin de vengar la muerte de su hermano.

    No es de extrañar que un director como McG haya sido el encargado de ponerse tras las cámaras en un proyecto como "Esto es la guerra". La razón es que McG, junto con otros cuestionables directores como, por ejemplo, Peter Segal o Shawn Levy, parecen ser especialistas -si es que se puede ser especialista en ello- en filmar películas cómicas con importantes toques de acción. Así pues, que quien fuera el encargado de gritar "¡Acción!" en las dos partes de "Los ángeles de Charlie" se haya hecho cargo de "Esto es la guerra" no debería extrañarle a nadie. El problema es que, si en las dos partes de la adaptación de la popular serie de televisión la calidad de los largometrajes era bastante escasa, no era de esperar que en un film de características similares, la cosa fuera a cambiar.

    En efecto, "Esto es la guerra" entra de lleno en el grupo de comedias aparentemente románticas que se ven salpicadas de ruidosas y ridículas secuencias de acción que el espectador no sabe muy bien a qué se deben. Ello provoca que el público no tenga claro si está asistiendo a una comedia de acción o a una película de espías que, de repente, deriva hacia la ridiculez supuestamente cómica más absurda. Así pues, el resultado acaba siendo un pastiche caótico de actuaciones ridículas (más que supuestas en el caso de la ñoña Witherspoon, pero inesperadas por parte de actores más sólidos como el británico Tom Hardy), un sinsentido de secuencias que pretenden aparentar un ritmo trpidante del que carecen por completo (aquella que abre el film, con ambos espías ejecutando una de sus misiones, o el final, con esa caza al terrorista que quiere vengar la muerte de su hermano), y un ejercicio de paciencia hasta para el espectador menos exigente.

    Por consiguiente, a pesar de que "Esto es la guerra" pueda aparentar ser un producto con cierto gancho para cierto segmento de los que visiten su videoclub este fin de semana, por nuestra parte aconsejarles que mejor se decanten por un título que no sea ni tan convencional ni tan deplorable. Por muy simpático que pueda parecer su tráiler.

  • MR. HYDE DICE:
  • Menuda mierda de película. De esas que sólo se entiende que uno la vea porque a tu chica le toca elegir ese finde y se ha fijado en la última parida con Reese Witherspoon (que esta repelente tenga un Oscar...), y piensa que puede ser algo divertido como para ella. Pa cagarse. "Esto es la guerra" no tiene nada que envidiar a las capulladas de las Jennifer -Aniston, López & cia.-, ni en historia ni en nada de nada. La única diferencia es que, aquí, es el tío que hizo una cosa más que decente con la última peli de "Terminator" y que parece que se lo pasa muchísimo mejor con los momentos de acción que mete casi a calzador en la película, que no con todo el resto de chorradas entre los dos espías. Así que, si os toca pasar por el aro, al menos echad un vistazo a lo que os dice el tito Hyde para saber lo que os espera.

    Para empezar, no tienes claro algo fundamental: de qué va la peli. No quiero decir que no sepas cuál es su historia o que no entiendas lo que está pasando. Creedme que hasta un chimpancé es capaz de resumirte eso en menos de treinta palabras. A lo que voy es que te mezclan una peli de acción en plan espías internacionales de la CIA que van detrás del típico terrorista con cara de malo muy malo, con una gilipollez descomunal en plan comedia romántica para bobos. Así que, cuando empieza el tema, con esa operación que hacen los dos tíos, la verdad es que, por mucho tiroteo y cristal roto que aparezca, ya empiezas a tener la sensación de que "Esto es la guerra" es bastante mala. Pero es que, cuando ya llega la parte supuestamente "romántica", ahí la diarrea mental que te entra es de morirse.

    Reconozco que algún que otro momento simpático, sobretodo cuando se trata de hacerse putadas entre los dos tipos. Ahí la cosa parece cambiar un poco porque, por suerte, ni se centra en una acción más descafeinada que los tiroteos del Equipo A, ni en la terriiiiiiible preocupación que tiene la pijispollas de la prota por no saber con cuál de los dos chicos quedarse. ¡Uff, qué chungo! Por ejemplo, mola cuando uno de ellos hace saltar la alarma de incendios para inundarle el piso al otro colega. O como cuando, por su parte, el otro le dispara un dardo tranquilizante a su colega para que se sobe antes de que la cosa con la rubia vaya a más. Lo que pasa es que, si lo hubieran dejado ahí para concentrarse más en alguna idea más interesante, pues hubiera sido cojonudo. En cambio, parecen empeñados en olvidarse de la acción para seguir enseñándote las putadas que se hacen uno a otro, como cuando uno sustituye a los actores que otro ha contratado para hacerle creer a la chica que tiene una famailia perfecta. Ahí ya rizan demasiado el rizo.

    Y, el remate final, ya viene cuando vuelve de nuevo la acción. Si la del principio os parecía que era de coña, esperad a ver los últimos quince minutos de la peli. "Esto es la guerra" se vuelve, entonces, una chufla como un castillo. Los malos no pueden ser más idiotas; el malo supremo es un chiste con patas que se limita a poner cara de perro y con eso ya queda más claro que el agua que da mucho miedo; y las persecuciones y tiroteos no son más de caricatura animada porque no tienen tiempo. Así que si tenías alguna esperanza de que, llegado algún momento, "Esto es la guerra" recuperara algo de la supuesta gracia que tenía, ya te puedes ir olvidando. Por supuesto, entre todo eso, hay tiempo para mensajes de qué maravillosa es la amistad, cuán fuerte puede ser el amor de un padre hacia un hijo, cómo es posible recuperar a la mujer amada, y un montón de bla bla bla que sólo parece interesarle a los actores y al cerebrín que se ha currado semejante guión. En fin, que "Esto es la guerra" es de esa clase de pelis que te toca tragarte de vez en cuando para satisfacer las necesidades de bodrios pseudo-románticos de tu parienta, pero que ni con un buen chorretón de ketchup consiguen entrar fácil. Qué le vamos a hacer...

    jueves, 26 de julio de 2012

    CINE ACTUAL: "GREEN ZONE: DISTRITO PROTEGIDO"

    TÍTULO: GREEN ZONE: DISTRITO PROTEGIDO

    DIRECTOR: PAUL GREENGRASS

    REPARTO: MATT DAMON, GREG KINNEAR, JASON ISAACS, BRENDAN GLEESON, AMY RYAN

    DURACIÓN: 118 min.

    AÑO: 2010

    GÉNERO: BÉLICO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde que tuviera lugar la pasada invasión de Irak por parte de las tropas norteamericanas, son numerosos los films que se han hecho eco de dicho suceso. Así pues, es posible encontrar desde el pseudo-documental de denuncia ("Redacted - Redacted, 2007"), el film directamente crítico ("Regreso al infierno - Home of the brave, 2006", "Ausente - Stop-loss, 2008"), o aquellos que únicamente utilizan aquel conflicto bélico para desarrollar una trama secundaria (En el valle de Elah - In the valley of Elah, 2007"). En esta ocasión, ha sido el equipo técnico -con el director británico Paul Greengrass a la cabeza- y principal protagonista de la serie de películas del agente secreto Jason Bourne, Matt Damon, quienes han realizado un trepidante largometraje que combina de forma acertada la acción más frenética con una estupenda trama de intrigas políticas y espionaje.

    Roy Miller (Damon) es un teniente del ejército estadounidense, destinado en Iraq durante la Segunda Guerra, y a cuya unidad se le ha encargado la búsqueda de armas de destrucción masiva. Sin embargo, a lo largo de una de sus incursiones, el pelotón de Miller descubre a una de las figuras clave de la "baraja" identificada por el ejército americano. Sin embargo, este hecho meterá a Miller de lleno en una delicada operación de espionaje e intereses políticos que tiene a Clark Poundstone (Kinnear) como principal implicado, por lo que Miller necesitará la ayuda de Martin Brown (Gleeson), uno de sus superiores, y de Lawrie Dayne (Ryan), una periodista destinada a cubrir las noticias desde el frente.

    Tras haberse puesto al frente de la segunda y tercera entregas de la serie de Jason Bourne que Matt Damon protagonizó desde principios de los años 2000, el realizador inglés Paul Greengrass ha sabido popularizar un estilo muy particular de hacer cine. De sobra conocido es el estilo de Greengrass a la hora de filmar tanto las secuencias de acción de sus películas, sino también su intención de no mantener quieta la cámara un solo instante, haciendo que la imagen siempre esté en movimiento, incluso en aquellas secuencias que no lo requerirían. Sin embargo, la habilidad de Greengrass a la que nos referimos no se trata sólo de saber adoptar esta técnica, sino en combinarla acertadamente con cada largometraje, haciendo que sus películas sean admiradas por público y crítica. Así es como lo había realizado con "El mito de Bourne - The Bourne supremacy, 2004" desde que se puso al frente de la franquicia, y como lo ha vuelto a hacer ahora en "Green zone: distrito protegido". Así pues, el espectador que vaya a asistir a la proyección de este film debe dar casi por supuesto varias cosas: que la acción va a ser frenética, que la rapidez de las imágenes va a estar presente de principio a fin, y que el estilo visual de la película va a ser muy parecido al de las citadas secuelas del espía Jason Bourne.

    Ahora bien, algo que podría pasar desapercibido y que también es importante que el espectador tenga en cuenta es que "Green zone: distrito protegido" es una buena película. Más aún, es un entretenimiento de primera. Cierto es que el estilo fílmico de Greengrass impregna cada uno de los fotogramas del film pero, lejos de resultar un espectáculo mareante, "Green zone: distrito protegido" consigue hacerse con el interés del público con una facilidad pasmosa. Cierto es que el argumento del largometraje parece estar orientado más hacia la demografía estadounidense que no hacia otras audiencias (al fin y al cabo, las historias acerca de las tropas norteamericanas siempre suelen tener mucho más tirón en su mercado nacional que no en el extranjero), pero, evitando caer en esta trampa, la película presenta una historia contada con garra, brío y con un ritmo endiabladamente bueno, capaz de interesar al público con la historia de suspense y traiciones protagonizada por un convincente Matt Damon.

  • MR. HYDE DICE:
  • A grandes rasgos, creo que hay dos formas de hacer que te interese una película. Una es usar la típica frase “De los creadores de…” o “Del director de…” y luego decir alguna otra peli que haya tenido éxito o que haya gustado bastante a la peña (por supuesto, si yo leo en algún sitio “De los creadores de Crepúsculo” ya os digo que salgo corriendo como alma que lleva el diablo). La otra es compararla con alguna otra parecida para que la gente se haga una idea de cómo es la cosa, de qué tipo de peli están hablando, etc. En el caso de “Green zone: distrito protegido”, creo que pasa algo raro. Se empeñaron en decir que era de los que habían hecho las dos últimas películas de Jason Bourne –que, por cierto, están de lo más entretenidas- y, al mismo tiempo, que también tiene el mismo estilo epiléptico y acelerado. Obvio, cuando lees algo así, no tienes muy claro si te apetece ver la peli (más si piensas que la trama es cien por cien historia yanqui) y arriesgarte a salir mareado del cine, o si la cosa promete ser un entretenimiento de primera. Para gustos los colores. Por suerte, yo me quedo más con la segunda opinión que con la primera.

    “Green zone: distrito protegido” es una recreación bastante realista de lo que han debido ser las operaciones de caza a los amiguetes de Bin Laden en Irak. O eso es lo que te venden y lo que tú acabas comprando. Lo bueno de la peli es que, en vez de cascarse un tostón morrocotudo como hicieron con “En tierra hostil – The hurt locker, 2009” (que se llevaría mucho Oscar y mucha mandanga, pero es un bodrio de padre y señor mío), lo que te encuentras es una peli de acción a tope, con una hipótesis bastante fiable de lo que pudo ser todo el cuento de las armas de destrucción masiva. Pero no os creáis que “Green zone: distrito protegido” son todo tiroteos y bombardeos, o lo contrario, politiqueo hortera del tipo “señor presidente, es un honor morir por mi país”. En la peli se las han ingeniado para, a partir de algunos hechos que pasaron de verdad en esta segunda guerra de Irak, contarte una historia de suspense y acción de la buena que está hecha de coña y te tiene pegado al asiento todo el rato.

    ¿Lo malo del tema? Que si no te gusta el estilo de pelis a lo Bourne, ya te la puedes ir ahorrando. Resulta que la cámara se mueve más que el rabo de una lagartija y, a veces, no tienes claro ni quién es el que está saliendo en la pantalla, ni a quién están disparando, ni por dónde están corriendo los nasíos pa matá. Ahora bien, si ese estilo te gusta, lo ves muy innovador y bla bla bla, pues entonces, te pirrará desde el primer momento hasta el último. A mí, resulta que esa forma de hacer pelis ni me entusiasma ni me molesta demasiado. Así que, al final, acaba dependiendo de que lo que te cuenten sea interesante y que te distraiga. Y eso, “Green zone: distrito protegido” lo hace de maravilla. Desde el principio, con la primera incursión de los rambos de turno en la que persiguen a uno de las “figuras de la baraja” que identificaron los yanquis, el resto de la peli es un conjunto de suspense, acción trepidante e intriga de traiciones, secretos y demás que mola un huevo.

    Repito que llega a cansar un poco que la cámara se mueva como si le hubiera dado un calambre incluso cuando lo que te están contando es algo sin acción y que se supone que tiene que ir en plan tranqui (cuando el soldado al que interpreta Matt Damon habla con la periodista junto a una piscina, cuando su supervisor le da el material necesario para que complete una operación…). Pero, por lo demás, la historia y cómo está hecha la película es lo suficientemente interesante y te da que pensar como para que merezca la pena ver la peli. Me recordó en ciertos aspectos a “La sombra del reino – The kingdom, 2009”, que también iba sobre intriga e investigaciones en un país árabe de éstos conflictivos. Pero lo que hace interesante de verdad a “Green zone: distrito protegido” es que se moje lo suficiente como para decir / inventarse –táchese lo que proceda- lo que pasó con las armas de destrucción masivas, y cómo de grande es la cantidad de mierda que hay en la política americana. Si, además, el resto te lo adornan de forma que ni parpadeas, pues no puedes quedar más satisfecho cuando empiezan a salir las letras del final.

    miércoles, 25 de julio de 2012

    CINE DE LOS 90: "LA BELLA Y LA BESTIA"

    TÍTULO: LA BELLA Y LA BESTIA

    DIRECTORES: GARY TROUSDALE & KIRK WISE

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 84 min.

    AÑO: 1991

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Los estudios Disney habían dado un giro radical a su devenir artístico y comercial a finales de la década de los ochenta, cuando "La sirenita - The little mermaid, 1989" se convirtió en todo un éxito. Dicho film le permitió volver a la primera división de las productoras cinematográficas de animación, recuperando la reputación que había hecho del estudio uno de los referentes indiscutibles del la historia del cine. Así pues, con el listón tan alto que había puesto dos años antes "La sirenita", el desafío consistía en encontrar un producto que no sólo se encontrara a la altura de las expectativas, sino que lo superara y pudiera marcar el inicio de una nueva era en el terreno de los films animados. "La bella y la bestia" fue la respuesta a ese deseo. El film no sólo se convirtió en el primero de la historia en estar nominado al Oscar a la mejor película (años antes de que se creara una categoría en estos premios específica para este tipo de películas), sino que es un derroche de fantasía, talento, artesanía y animación de la mejor calidad.

    Bella es una de las jóvenes más hermosas de su aldea, que vive y cuida de su padre, y que adora fantasear con la existencia de mundos extraños y maravillosas aventuras como las que lee en los libros. Asimismo, Bella también es una de las muchachas más codiciadas de la región, siendo en fortachón y egoísta Gastón el más interesado en ella, al que Bella rechaza constantemente. Un día, intentando acudir en ayuda de su anciano padre, acaba dándose de bruces con un misterioso castillo, en apariencia deshabitado, habitado por una horrible bestia. La bestia decide poner en libertad al padre de Bella a cambio de que ésta acepte quedarse un tiempo en el castillo. Será entonces cuando Bella comience a descubrir cosas en la Bestia y en el resto de los curiosos invitados del castillo que la haga replantearse lo que en realidad puede llegar a ser un monstruo.

    "La bella y la bestia" es un largometraje que llama poderosamente la atención por su hermosura visual. Prácticamente todo en su factura es una obra de arte: un guión sensacional y repleto de buenas intenciones, una animación prodigiosa, una música fantástica... Da la sensación de que todas las piezas del film encajan con una precisión espléndida, por lo que no es exagerado afirmar que "La bella y la bestia" es una de las mejores producciones de Disney, sino también del cine animado.

    No obstante, revisionando la película hoy en día, puede que tampoco sea equivocado admitir que se trata de una producción demasiado "infantil". No se trata de ningún defecto, en absoluto. Es más, resulta admirable que sea posible realizar una obra maestra sin necesidad de recurrir a trucajes en el doblaje al español, o la inserción de chistes fáciles y bromas escatológicas. Sin embargo, comparándola con otras producciones posteriores de la casa como, por ejemplo, "Aladdin - Aladdin, 1992" o la mucho más madura y arriesgada "El jorobado de Notre Dame - The Hunchback of Notre Dame, 1996", puede comprobarse como "La bella y la bestia" no llega a ser una película redonda del todo. Tal vez sea debido a determinados aspectos del guión (la forma estereotipada de presentar a los personajes: Gastón el bravucón, el padre de Bella como el inocentón, Lumiere como el "gracioso" oficial...), o de resolver determinadas situaciones (el final en el que Bella confiesa sus sentimientos)aunque, insistimos, no representan ningún impedimento para que ésta sea una película admirable más de veinte años después de su estreno.

  • MR. HYDE DICE:
  • Creo que, de todas las pelis Disney así en plan cuento clásico, de las más modernas, ésta es la más Disney de todas. ¿Que qué quiero decir con esto? Pues que dejando un poco de lado tanta princesa con ojos de cordero degollado, cae en todos los topicazos habidos y por haber de los cuentos. Cuidado, que sé que dicho así parece más una crítica que otra cosa y, en realidad, no tiene nada de malo. Es un poco cursi, sí y, hasta cierto punto, algo repipi. Pero eso no quita para que, siendo sincero, cuando ves la peli, te quedes con la boca abierta con cómo está hecha. También, en el caso de “La bella y la bestia”, hay que tener una cosa en cuenta: se hizo en el año noventa y uno, lo que quiere decir que era la siguiente que Disney hacía después de “La sirenita”, así que aún faltaba para todo eso de hacer pelis por ordenador a lo “Toy story”.

    Pero bueno, volviendo a “La bella y la bestia”, cuando ves la peli es de las pocas veces que tienes la sensación de que más que una película de dibujitos en dos dimensiones estás viendo una película de las de verdad. No entiendo mucho de cosas de cine, pero la forma en que se mueve la imagen, cómo reacciona cada personaje, la música y todo ese rollo está hecho de coña. Así que supongo que llegado este momento, podría limitarme a decir que si es una obra maestra, que si qué pasada de peli y demás. Pero como ésta es mi sección y no la del moñas de arriba, pues casi prefiero deciros lo que más me gustó a mí y lo que se podrían haber ahorrado con total tranquilidad.

    En el primer grupo, ya os he dicho que me quedo sin pensarlo dos veces con la forma en que está hecha la película. Hasta un momento tan moñas como el del baile entre la bella y la bestia te deja con la boca abierta, cuando ves que la cámara empieza dándole una vuelta a la lámpara para, luego, bajar a la pista de baile y seguirlos a los dos en cada vuelta que dan; o el ataque al palacio de la bestia y la transformación final; o incluso una cosa tan tonta como la imagen esa de la rosa que va perdiendo los pétalos dentro de una especie de urna. Son trozos muy puntuales, pero tienen ese algo que lo hace diferente de las pelis de dibujos que habían salido hasta ese momento y que te sorprenden por lo bien hechos que están y lo bonitos que son. Además, otra cosa en la que aciertan, más o menos como también habían hecho en “La sirenita” es en meter al típico personaje graciosillo. Si en aquella era el cangrejo (un puto crack), aquí es el candelabro el que se casca los chistes simpáticos y que alegra un poco la función entre tanta inocencia y buenas intenciones, cosa que ayuda a que sea más digerible.

    En el segundo grupo, no es que haya cosas malas o que no me hayan gustado, que tampoco es eso. Lo que pasa es que “La bella y la bestia” sí que tiene alguna que otra cosa que se podrían haber ahorrado. Para empezar, tanta canción. Vale que un Disney sin canciones es casi un Disney descafeinado, y que la música de sus películas ha sido una de las cosas más famosas que tiene. ¡Pero tampoco es necesario meter unas diez canciones en una peli que casi no llega a la hora y cuarto! Que sí, que un par tira que te va (sobretodo para el momento ese que os decía antes del baile), pero tanta canción hace que acabes un poco harto. Además, también está claro que hablamos de Disney, ejemplo indiscutible de los cuentos inocentones y llenos de buenos sentimientos. Pero macho, que los buenos sean siempre tan buenos y que los malos sean tan cabrones, sin un término medio, pues en fin, como que le quita un poco de gracia al asunto.

    Pero bueno, lo importante es que, por suerte, esos puntos más negativos no hacen que “La bella y la bestia” sea peor película. Está muy chula, muy bien hecha, y sigue dando gusto verla después de tanto tiempo. Así que sí, aunque pueda caer un poco bajo mi reputación de tío duro, os la recomiendo. Y, por supuesto, si tenéis chavales pequeños en casa, ya os podéis ir comprando el DVD de turno, que lo quemaréis varias veces de tanto verla.

    martes, 24 de julio de 2012

    CINE DE LOS 80: "TERMINATOR"

    TÍTULO: TERMINATOR

    DIRECTOR: JAMES CAMERON

    REPARTO: ARNOLD SCHWARZENEGGER, MICHAEL BIEHN, LINDA HAMILTON, LANCE HENRIKESEN, PAUL WINFIELD, RICK ROSSOVICH

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 1984

    GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A mediados de los años ochenta, un joven realizador canadiense, que se había introducido en la industria del cine como asistente del veterano Roger Corman, estrenaba un curioso film, mezcla de acción y ciencia ficción, cuya enmarañada trama no era impedimento para que su personaje principal se convirtiera, con el paso de los años, en uno de los iconos decisivos del cine. Con un modesto presupuesto para las características de un largometraje de este tipo, repleto de trucajes con robots y animatronics, complicados efectos visuales y la recreación de un futuro desolado, James Cameron estrenó sin demasiado ruido “Terminator”, la primera entrega de una de las películas más célebres de la historia, y en la que se sentaban las bases de la segunda base, que se convertiría en un auténtico bombazo en taquilla, y en toda una revolución en el campo de los efectos visuales. Asimismo, el film sirvió para lanzar a su principal estrella, el austríaco Arnold Schwarzenegger, quien debe al personaje de asesino robot T-800 toda su fama posterior.

    Año 1984. En un oscuro callejón, aparece de la nada Kyle Reese (Biehn), un soldado proveniente del futuro que ha sido enviado a ese momento concreto para evitar que un cyborg de la serie Terminator (Schwarzenegger) acabe con la vida de Sarah Connor (Hamilton) quien, según Kyle, en unos años dará a luz al futuro liberador de la humanidad en la guerra contra las máquinas, cuando éstas adquieran conciencia de sí mismas y se rebelen contra los hombres. Así pues, da inicio una carrera contrarreloj entre Kyle y el Terminator por proteger a Sarah –el primero- y por liquidarla –el segundo-.

    “Terminator”, a pesar de que, vista hoy en día, es un film que ha acusado el paso del tiempo mucho más que su laureada segunda parte, es un film que sigue manteniendo fresco el dinamismo de su argumento. Cierto es que la película que dio a conocer el potencial de James Cameron contiene algunos de los tópicos más simples del cine de acción ochentero de bajo presupuesto (el acoso inicial de unos policías a Kyle al tomarlo por un maníaco, la persecución de coches entre Kyle y Sarah, huyendo del Terminator…), lo cierto es que Cameron coreografía todas esas secuencias con una habilidad remarcable. De esta forma, consigue que esta apariencia sencilla –en ocasiones más propias de una serie B-, capte la atención del espectador y que éste, una vez interesado por la historia, se enganche a la trama.

    Asimismo, también llama la atención el elevado nivel de violencia explícita para un film de acción de aquel momento. Secuencias como la de los primeros asesinatos de las mujeres que se llaman Sarah Connor a manos del Terminator no escatiman en primeros planos del impacto de las balas en el cuerpo de la víctima, o en sangre saliendo en cada disparo. Algo similar sucede con una de las secuencias más impactantes del film: aquella en la que el Terminator, tras un enfrentamiento con Kyle debe reparar una serie de circuitos dañados en su brazo derecho y en uno de sus ojos. Aquí, Cameron consigue sacarle todo el uso posible a los animatronics del robot asesino, consiguiendo unos resultados asombrosos (el primer plano del Terminator con la luz roja en uno de sus ojos es ya un clásico).

    Por lo demás, “Terminator”, más allá de su compleja historia es una película que, aún siendo víctima de la moda de la época, consigue entretener a la audiencia. Cierto es que ese final incierto –que cobra todo su sentido con la realización de su espléndida segunda parte-, puede dejar un cierto regusto amargo en el espectador. Por consiguiente, la mejor forma de disfrutar de una película como “Terminator” es tomarla como la pequeña parte de un todo, necesaria para entender la historia que se completa con las entregas posteriores de la saga

  • MR. HYDE DICE:
  • Mira tú, da la casualidad de que hace poco pasaron “Terminator” por la tele, y no sé si porque no había nada mejor o porque sentí un poco de morriña, me la volví a papar enterita. Y me quedaron claras un par de cosas en que, cuando la vi en su día, no me había fijado. La primera es que, aunque su argumento es bastante facilito, consigue engancharte. La segunda es que, vista a día de hoy, “Terminator” se ve vieja de pelotas. Sobretodo si se compara con esa segunda parte tan cojonuda, por la que parece que no pasa el tiempo. Pero bueno, eso no quita para que fuera suficiente para crear a uno de los personajes más famosos de la historia del cine (habrá a quien le guste más o menos, pero prácticamente todo quisque sabe quien es “Terminator”).

    Volviendo a la peli, es chunguete hablar de “Terminator” sin que te venga a la mente la segunda parte, tanto porque la historia que empieza en una continúa en la otra como porque la otra es aún más famosa que la primera. Pero bueno, lo intentaremos. En cuanto a la primera “Terminator”, yo diría que es una película de acción entretenida, y poco más. Distrae y hace que te pases casi dos horas distraído. Y ahora viene el pero: pero se la ve súper vieja. Para empezar la ambientación (la forma en que se viste un súper robot del futuro, los decorados…) en plan moda ochentera hace un poquito de pupa a la vista. Además, se nota un montón que la peli está hecha de esa forma en que hacían películas de acción hace treinta años, con los clásicos coches de policía americanos, los ruidos de los disparos y toda esa mandanga. Es más, incluso los momentos de la peli que tienen lugar en el futuro, eso parece más un barrio punki de cualquier ciudad medio chunga que el resultado de un mundo postapocalíptico. Y eso por no hablar de cómo es esa especie de discoteca en la que se esconde Sarah antes de que el Terminator entre y empiece a repartir estopa. Pa cagarse.

    Pero ahí es donde veo yo que Cameron se lo curra y hace algo diferente. En medio de toda esa súper moda ochentera, el tío mete un maquillaje bastante novedoso para el momento, y el robot que aparece no tiene nada que ver con los robotitos amables y simpaticotes que salían en las típicas pelis familiares, sino que aquí es una máquina de matar encabronada que te deja de piedra cuando se arranca la piel del brazo de metal para reparárselo. Y con el ojo tres cuartos de lo mismo (esa escena en la habitación occhambrosa de un hotel da bastante repelús). Claro, que igual que hay momentos de ese trozo que te pone los pelos de punta, luego se nota un huevo que no es un actor, sino una réplica mecánica de la cara de Chuache (tanto cuando se arranca el ojo como cuando le están disparando dentro de la comisaría de policía).

    Aparte de eso, donde “Terminator” consigue engancharte creo que es en las dos cosas siguientes: en la historia rayante sobre el futuro (toda la pesca de que el hijo de la prota es quien mandará al soldado al pasado para que proteja a su madre), y en que quieres saber como sea cómo consiguen matar a una cosa a la que las balas no le hacen nada. Toda la parte final con la persecución del Terminator dentro de un camión cisterna (que James Cameron bordaría en la segunda parte) y luego en la fábrica esa donde están las prensas tiene un montón de intriga y te hace estar bien pendiente de lo que pasa –acordaos del momento en que el brazo arrancado del robot está a punto de cargarse a Sarah Connor-.

    En fin, que se nota que ha llovido desde entonces y que la segunda le da mil patadas a la primera “Terminator”. Pero, aún así, no deja de tener su gracia ver cómo empezó uno de los grandes mitos del cine de acción y, por supuesto, escuchar ese primer volveré que Chuache le suelta a un poli que no tiene ni idea de la que se viene encima. Peli para pasar un rato entretenido, pero poco más.

    lunes, 23 de julio de 2012

    CINE CLÁSICO: "2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO"

    TÍTULO: 2001: UNA ODISEA EN EL ESPACIO

    DIRECTOR: STANLEY KUBRICK

    REPARTO: KEIR DULLEA, GARY LOCKWOOD, WILLIAM SYLVESTER, DANIEL RICHTER, LEONARD ROSSITER

    DURACIÓN: 139 min.

    AÑO: 1968

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Unos años antes de realizar uno de los más salvajes análisis sobre el tratamiento de la violencia, de filmar una de las adaptaciones de Stephen King más aterradoras de la historia del cine, o de recrear el complejo mundo de los celos y el deseo, el maestro Stanley Kubrick realizó una de las obras cumbre del cine de ciencia ficción, considerada hoy no sólo una película de referencia, sino también uno de los films de culto imprescindibles. Haciendo gala de su habitual perfeccionismo y reposado estilo visual, Kubrick realiza con “2001: una odisea en el espacio” un análisis de la evolución del ser humano, desde sus orígenes como homo-erectus, hasta un futuro no demasiado lejano en el que las inteligencias artificiales son capaces de pensar y actuar por sí mismas.

    El argumento de "2001: una odisea en el espacio" se divide en dos mitades. La primera relata la vida diaria de los primeros habitantes prehistóricos de la Tierra, y la forma en que, poco a poco, van evolucionando hasta que descubren su capacidad para servirse de otros elementos para su vida ordinaria. La segunda se centra en una misión espacial en la que participan dos astronautas, y para la que se sirven de la ayuda de un sofisticado ordenador llamado HAL 9000, una inteligencia artificial que complicará el devenir de la misión cuando tome conciencia de sí misma y cuestione las órdenes que se le proporcionan.

    “2001: una odisea en el espacio” es de esa clase de películas que tiene o defensores incondicionales, o enemigos acérrimos (entre estos últimos creo que se encuentra mi querido colega Hyde). En verdad no es un largometraje que deje indiferente. La primera parte podría definirse casi como la recreación, en tono documental, de los orígenes de la humanidad, mostrando el día a día de nuestros antepasados prehistóricos hasta el momento en que uno de ellos es capaz de pensar. La segunda parte, da un salto temporal muchísimo mayor en la acción, trasladándola hasta un futuro dominado por la dependencia del ser humano de las tecnologías informáticas, y el grado de desarrollo al que éstas han llegado. De hecho, el personaje mecánico de HAL, la siniestra inteligencia artificial instalada a bordo de la aeronave, resulta aterradora por la facilidad con la que es capaz no sólo de tomar decisiones por sí misma (independientemente de que éstas repercutan a favor de los humanos), sino de discurrir y generar sus propios pensamientos.

    En efecto, es éste el punto sobre el que Kubrick parece querer concentrar la trama de “2001: una odisea en el espacio”, en lo que podríamos llamar el “terror” causado por un ente informático capaz de poner en peligro la vida de los mismos humanos que lo crearon. De hecho, lo que le confiere ese aspecto terrorífico es la tranquilidad y serenidad con la que HAL analiza lo que sucede a su alrededor (incluyendo el comportamiento y reacciones de ambos cosmonautas) para, posteriormente, reaccionar ante ello. De esta forma, y sin ánimo de destripar ninguna sorpresa a aquellos espectadores que no hayan visto el film, llama la atención la frialdad con la que planifica una acción concreta contra uno de los tripulantes de la nave, y los intentos –siempre haciendo gala de la mencionada parsimonia- por conseguir que no lo desconecten.

    No obstante –y, sin que sirva de precedente, aquí debo darle la razón a Hyde-, todos estos sucesos quedan retratados por la cámara de Kubrick con un distanciamiento excesivo (al público le resulta complicado identificarse con los personajes), a pesar de su magnífica puesta en escena (el travellling por el interior de la nave circular ya es todo un clásico), que no evita en ningún momento que la acción resulte trepidante. Más bien al contrario, ni siquiera las supuestas secuencias de mayor acción (el intento final de desconectar a HAL, el viaje decisivo del astronauta superviviente) alcanzan ese grado de dinamismo presente en otros títulos del género. Y, por si no quedara lo suficientemente claro, la aparición del famoso monolito no hace sino terminar de rematar dicha situación.

    Así pues, cabría concluir diciendo que “2001: una odisea en el espacio” es más la obra de un cineasta filósofo que la de un director de cine. Kubrick va más allá del propio género de ciencia ficción para tratar de plasmar en imágenes los dos extremos de la evolución del ser humano aunque, para ello, opte por hacerlo a través de un estado más personal y atípico. No tiene mucho sentido, pues, sentirse defraudado ante un largometraje como éste aunque, por supuesto, quienes esperen encontrarse con un film de acción trepidante, ya se pueden ir olvidando. “2001: una odisea en el espacio” es, simplemente, una gran película más dentro de la filmografía de uno de los grandes maestros que ha dado el séptimo arte.

  • MR. HYDE DICE:
  • No sé si es que esta peli la vi demasiado jovencito o qué, pero me pareció un coñazo de tres pares de cojones. Mira que me gusta lo demás que he visto de Kubrick, y que “2001: una odisea en el espacio” tiene una fama descomunal, que se la considera una de las obras maestras del cine, y todo lo que tú quieras. Pero, aún así, a mí me parece un bodrio infumable. Supongo que es porque no la entendí del todo, aunque tampoco es que haya mucho que entender. Primero, te pasas casi una hora viendo a tíos vestidos de mono (con lo perfeccionista que era Kubrick, me extraña que no se preocupara un poco más en hacer que los disfraces parecieran un poco más auténticos, que he visto unos en los chinos que parecen muchísimo más reales). Ahí descubren que con un hueso le puedes meter una piña a otro, y que sirven para romper cosas. Vale, mensaje profundo del bueno. De repente, les aparece un pedrolo negro enorme que no sabes muy bien de dónde coño ha salido. Y de ahí, así por las buenas, ya no estás en la prehistoria con los monos, sino que estás en una nave espacial donde dos tíos se parten la cara con un ordenador tan listo que se los quiere cargar. Y, por supuesto, al final, también aparece el pedrusco negro. Estoy seguro de que todo eso tiene un sentido, pero como Kubrick no me lo contó mientras veía la peli, pues es lo que tiene. Ah, y se me olvidaba decir que la cosa dura casi tres horas. Ahí es nada.

    De todas formas, como tampoco me gusta poner a parir una peli de los que creo que es uno de los mejores directores de la historia, no le quiero meter más leña de la necesaria. “2001: una odisea en el espacio” no es una película mala. Lo que pasa es que es rara, demasiado intelectual. Es una peli de ciencia ficción que no tiene nada que ver con las más predecibles sobre monstruos, explosiones, bichos raros naves espaciales. Aquí todo va despacio. Para que os hagáis una idea, hay un momento en que uno de los astronautas tiene que salir del trasbordador ese o lo que sea para hacer un arreglo por fuera. Vale, pues el arreglito de marras son casi diez minutos de silencio absoluto (miento, lo único que se oye es la respiración del astronauta dentro de su traje), mientras el pavo va a paso de tortuga haciendo la reparación. ¿Realista? Total. ¿Entretenido? Ni de lejos. Te entra un sueñecito parecido al que dan los documentales de animales de la 2 o la vuelta ciclista a la hora de la siesta.

    Aparte de esto, reconozco que el resto de la película, lo que supongo que es el argumento base entre tanto mono y tanta reflexión en el espacio, tiene su chicha. Plantea el peligro que supone para la raza humana la existencia de una inteligencia electrónica capaz de pensar por sí misma, algo así como lo que le pasaba al Skynet de “Terminator”, pero sin arsenal nuclear y Chochenaguer diciendo volveré. Ahí admito que “2001: una odisea en el espacio” es bastante novedosa porque, que yo sepa, hasta ese momento, no se habían parado a pensar sobre los peligros de que las máquinas se volvieran más espabiladas de los humanos (aunque al ritmo que vamos últimamente, ya lo veo casi más una realidad). Toda esa parte está muy bien hecha: esa especie de ojo rojo del ordenador mirando leyendo los labios de los astronautas para saber lo que piensan, o como cuando les trata de convencer de que la información que les han dado desde la Tierra sobre que se le ha ido la pinza a la máquina es falso o, sobretodo, cuando le dice al astronauta que no lo desconecte porque tiene miedo.

    Por lo demás, me parece a mí que “2001: una odisea en el espacio” es demasiado intelectual, complicada sin necesidad, y con una especie de prepotencia que no me acaba de convencer. Por mucho que escuches esa musiquilla de “Así hablo Zarathustra” (o como se llame) mientras se ve salir al sol desde el espacio. Muy poético, pero rollo de cojón de mico.

    domingo, 22 de julio de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "EL LIBRO NEGRO"

    TÍTULO: EL LIBRO NEGRO

    DIRECTOR: PAUL VERHOEVEN

    REPARTO: CARICE VAN HOUTEN, SEBASTIAN KOCH, THOM HOFFMAN, DEREK DE LINT, HALINA REIJN, WALDEMAR COBUS

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 2006

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tras filmar en Holanda algunas de las películas que lo darían a conocer en el mercado norteamericano, Paul Verhoeven filmó de regreso en su país un proyecto más personal, enmarcado en las tramas de espionaje de la Segunda Guerra Mundial que tan buenos resultados le había dado en su momento con títulos como "Eric, oficial de la reina - Soldaat van Oranje, 1977". El resultado es un largometraje fascinante, repleto de emoción e intriga, que se sitúa entre lo mejor de su recuperada filmografía.

    Segunda Guerra Mundial. Tras asistir impotente a la ejecución de su familia y amigos, Rachel Stein (Van Houten) consigue refugiarse en una pequeña granja, en las cercanías de Amsterdam. Cuando también aquella es arrasada por las tropas nazis, Rachel se unirá a un grupo de rebeldes holandeses dirigidos por el implacable Hans Akkermans (Hoffman). Allí, Rachel será la única esperanza del grupo para infiltrarse en las altas esferas nazis, seduciendo a un importante oficial llamado Ludwig Muntze (Koch) y consiguiendo información crucial para hacer frente a las tropas de Hitler en Holanda. Sin embargo, la misión se complica cuando, por una parte, Rachel se enamora de Muntze y, por otra, cuando se descubre la existencia de un llamado "libro negro" que contiene información muy codiciada tanto por el ejército nazi como por las tropas holandesas.

    "El libro negro" fue considerada una vuelta a los orígenes de Verhoeven, tras seis años de ausencia en la realización cinematográfica. Según parece, tras los estrenos de "El hombre sin sombra - Hollow man, 2000" y "Starship troopers (Las brigadas del espacio) - Starship troopers, 1997", que no llegaron a cumplir del todo las espectativas comerciales previstas, Verhoeven decidió vovler a su Holanda natal para concentrarse allí en la concreción de un proyecto más personal, y sin las presiones de los grandes estudios hollywoodienses. El resultado de ello es "El libro negro" un afortunadísimo regreso del mejor Verhoeven, quien demuestra no sólo que sigue manteniendo vivo su trepidante pulso narratiuvo, sino que nadie mejor que él para plasmar en imágenes una historia de traición, amor, violencia y desilusión.

    En la introducción mencionábamos que "El libro negro" se trata de uno de los mejores trabajos de Verhoeven, lo cuál no es del todo exagerado. Cierto es que no alcanza el grado de irresistibilidad de "Instinto básico - Basic Instinct, 1992" o el entretenimiento desenfrenado de "Desafío total - Total recall, 1990", pero tampoco le hace falta. "El libro negro" se aleja de sus anteriores films para revelarse como una obra mucho más seria y madura. De este modo, el magnífico guión escrito a cuatro manos entre Verhoeven y Gerard Soeteman contiene todos los elementos de las mejores cintas de espionaje centrados en la Segunda Guerra Mundial. Con el añadido que le proporciona la realización, en ocasiones adrenalítica, de Verhoeven. A penas hay un momento de descanso para el espectador, que se sume desde el comienzo en una historia trepidante y repleta de misterio.

    Si a todo ello unimos detalles como los de las estupendas incursiones de las tropas nazis en pos de los judíos más adinerados a los que sabe cómo localizar, las secuencias de bombardeos y tiroteos (en especial las que tienen lugar como consecuencia de aquello que va averiguando Rachel) y, muy especialmente, de aquellos instantes más logrados en los que cualquiera de los personajes está a punto de ser descubierto por el enemigo.

    En resumidas cuentas, "El libro negro" es un film excelente, lleno de giros inesperados, secuencias ejecutadas con gran destreza y un ritmo que consigue que el público permanezca atento hasta los créditos finales.

  • MR. HYDE DICE:
  • Buen broche de oro para acabar la semana. Me encantan las pelis de Verhoeven, desde las primeras que hizo en Holanda hasta, sobretodo, las made in USA (y sí, estoy incluyendo "Showgirls - Showgirls, 1995"). Sé que el tío a veces parece un salidorro con toques gores, con eso de que en sus pelis siempre haya, como poco, o una tía en cueros o sangre a cascoporro. Supongo que es una especie de Almodóvar, pero con talento y muchos más millones para hacer sus películas. En el caso de "El libro negro", Verhoeven ha hecho una peli cojonuda, llena de intriga, suspense y, sobretodo, emoción, que es lo que, te guste o no, siempre encuentras en sus películas.

    Así, a grandes rasgos, creo que la única pega que le puedo poner a "El libro negro" es que es demasiado larga. Es como si a la peña que hace la peli le gustara tanto lo que está haciendo, que quisiera alargarlo al máximo posible porque se lo está pasando pipa. La verdad es que no me extraña, porque cuando empieza el show, te olvidas de que estás en una sala de cine y te metes de lleno en la historia. Pero, como suele ser normal en estos casos, por muy chula que esté la cosa, cuando ya llevas dos horas de suspense, pues te acaba cansando un poco. Creo que hasta aquí lo que podríamos decir que es lo más malo de la peli porque...

    Entonces es cuando llega una de las mejores cosas: el final. Te pensabas que ya estaba todo resuelto, que los malos habían mordido el polvo, que eras tan listo que ya lo tenías todo claro, hasta que te llega ese final tan cojonudo. Hace que la historia se alargue aún más, casi quince minutos más, con una especie de juego de caza en mitad de un desfile, pero creedme que merece la pena. Ahí es como si quisiera concentrar en un ssolo momento toda la tensión que ha ido acumulando a lo largo de la peli. Menuda pasada.

    Por lo demás, pues "El libro negro" da casi lo mismo que cualquiera de las otras pelis de espías de las tropas aliadas a los nazis: momentos en que crees que le van a dar matarile a la infiltrada (no os perdáis la cara que pone la protagonista cuando uno de los oficinales la acusa ante los demás de ser una traidora de los judíos), tiroteos y persecuciones entre unos y otros (me encanta una de las incursiones nocturnas que hacen los colegas de la chica, rematando a una serie de oficiales en mitad de la calle y luego lanzándolos a los canales). Lo que pasa es que todo eso que suele ser ya bastante conocido, mi querido Paul lo adorna todo con unos movimientos de cámara que te cagas, con violencia cruda pero más que justificada en la historia, y con detalles tan suyos que no podrían estar en ninguna otra peli de espías alemanes (por ejemplo, que la prota se tiña de rubio los pelos del chocho para que el nazi al que tiene que seducir se crea que es rubia por completo).

    En definitiva, "El libro negro" es un peliculón cojonudo, de los que te dejan clavado a la butaca desde el principio y que, cuando acaba, aunque lo agradeces, te quedas con esa sensación de que te ha gustado un montón lo que has visto.

    sábado, 21 de julio de 2012

    CINE EN CARTEL: "EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE"

    TÍTULO: EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE

    DIRECTOR: CHRISTOPHER NOLAN

    REPARTO: CHRISTIAN BALE, ANNE HATHAWAY, MARION COTILLARD, GARY OLDMAN, TOM HARDY, JOSEPH GORDON-LEVITT, MICHAEL CAINE, MORGAN FREEMAN, MATHEW MODINE, LIAM NEESON

    DURACIÓN: 165 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El caso del realizador británico Christopher Nolan es ciertamente admirable. Con "Batman begins - Batman begins, 2005", demostró que era posible realizar un film de súper héroes sin necesidad de recaer en los mismos clichés y temas a los que recurren la inmensa mayoría de estos largometrajes. Con "El caballero oscuro - The dark knight, 2008" no sólo se consagró como uno de los directores con mayor ingenio visual y artístico del momento, sino que esbozó un guión fantástico, y le permitió al difunto Heath Ledger ofrecer una de las mejores encarnaciones de villano que se recuerdan. Así pues, tras la sobresaliente "Origen - Inception, 2010", llega a las pantallas de todo el mundo el que Nolan asegura que es el último capítulo que dirige acerca de las aventuras del hombre murciélago, uno de los films más esperados del año.

    Tras su duro enfrentamiento con el Joker, Bruce Wayne (Bale), alias Batman, se ha pasado los últimos años recluido en su enorme mansión. Por consiguiente, Batman también ha desaparecido de la vida pública, por lo que los esfuerzos por mantener a los criminales a raya se basa en el duro trabajo del Comisario Gordon (Oldman). Sin embargo, esa calma finaliza cuando un peligroso criminal llamado Bane (Hardy) amenaza con desatar el caos en Gotham City. Y es que Bane posee unas intenciones poco claras, al no ser un villano que se centra exclusivamente en amasar grandes fortunas, sino que lo que aparentemente busca es desatar un estado de completa anarquía. Para ello, Btman se verá forzado a abandonar su extenso retiro y volver a la acción, enfrentándose también a una curiosa ladrona llamada Selina Kyle (Hathaway), y contando con la ayuda de su incondicional mayordomo Alfred (Caine) y Lucius Fox (Freeman), así como con la cooperación de un excelente agente de policía llamado Blake (Levitt).

    Después de que "El caballero oscuro" se convirtiera en una de las películas más taquilleras de la historia dentro y fuera de su mercado nacional, era más que obvio, por una parte, que era cuestión de tiempo que se pusiera en marcha la filmación de una nueva secuela del hombre murciélago y, por otra parte, que dicha continuación tendría que demostrar la misma calidad de su predecesora. Así pues, contando con el mismo reparto técnico de las anteriores entregas, y con un reparto compuesto tanto por los participantes en la dos primeras partes -Bale, Caine, Freeman, Oldman, Neeson- y en "Origen", el anterior film de Nolan -Hardy, Cotillard, Levitt-, se estrena por todo lo alto "El caballero oscuro: la leyenda renace".

    Vista la estupenda película de Nolan, quedan claras varias cosas. La primera, que parece haber pocos directores en el panorama actual que sepan hacerse con la atención del público con la misma facilidad y gracia con la que lo consigue el realizador inglés. Desde el excelente prólogo que abre el film, hasta la impactante secuencia del rescate aéreo del villano Bane (todo un guiño a una secuencia muy similar que había en el film protagonizado por Sylvester Stallone "Máximo riesgo - Cliffhanger, 1993"), Nolan hipnotiza por completo a la platea, haciendo que todo el público entre a formar parte del juego que propone. La segunda, que los excelentes libretos de esta última trilogía acerca de Batman consiguen hacer creíbles a una serie de personajes que, de otra forma, hubieran caído en el ridículo más absoluto (desde el villano Bane, un ser tan desquiciado como terriblemente violento, hasta un valiente policía como Blake, o la delincuente Selina Kyle / Catwoman). La tercera, que tampoco hay nadie como Nolan a la hora de servir en bandeja estupendísimas secuencias de acción y tensión, por muy enrevesado que pueda ser el argumento (ver, por ejemplo, el asalto de los delincuentes liderados por Bane a la totalidad de la ciudad de Gotham, o la secuencia final con la extracción de la bomba nuclear de un camión).

    Ahora bien, por desgracia, no todo lo presente en "El caballero oscuro: la leyenda renace" es digno de admiración. Sin ánimo de entrar en comparaciones innecesarias entre películas, uno de los elementos que hacía de "El caballero oscuro" la gran película de aventuras que es, era que la historia planteaba situaciones de lo más factibles -dentro de la ficción, evidentemente-, mientras que en ésta tercera parte, el argumento ya no resulta tan sencillo. Y es que pequeños apuntes como, por poner un par de casos, la aparición de la aeronave de Batman, la trama entorno a Rah' Gul -el villano de la primera parte-, o el desenlace de Bane requieren de un esfuerzo demasiado forzado por parte del público para ser aceptados. Cierto es que contiene algunos de los instantes más impresionantes que se recuerdan en un largometraje de súper héroes (la destrucción de un campo de rugby -magistral y aterradora-, el primer encuentro entre Bane y Batman -tremendamente violento-, el rescate inicial de Bane en un avión...), pero todo ello queda diluído, por momentos, en una trama que parece querer abarcar demasiado y apretar muy poco. Así queda patente en el contraste que suponen secuencias tan sensacionales como el asalto al edificio de la Bolsa de Gothman City o el epílogo, con instantes tan forzados como el aburrido episodio en la cárcel tercermundista en la que recluyen a Bruce Wayne o en el juicio que se hace a aquellos que se muestran contrarios al régimen anárquico impuesto por Bane.

    No obstante, sea como sea, de lo que no cabe duda es de que "El caballero oscuro: la leyenda renace" es una película muy entretenida, muy bien realizada, y una de las mejores muestras de lo que sucede cuando a un gran realizador se le permite el acceso a los recursos que necesita para confeccionar esta serie de entretenimientos tan recomendables. Buen final para su trilogía, señor Nolan.

  • MR. HYDE DICE:
  • Qué jodido eso de comentar "El caballero oscuro: la leyenda renace"... Es cierto cuando dicen eso de que las comparaciones son odiosas, aunque creo que aquí muchísimo más que en otras ocasiones. Para empezar, quien se piense que "El caballero oscuro: la leyenda renace" es "El caballero oscuro", o sea, la última que hicieron con el Joker, que se vaya olvidando. Pero tampoco son las otras horteradas que hicieron hace la pera de tiempo. "El caballero oscuro: la leyenda renace" es una buena película, muy chula y súper curradísima... pero no es "El caballero oscuro"; el malo malísimo está a la altura de los mejores malos que se han visto en una peli de súper héroes en mucho tiempo... pero no es el Joker de la anterior; la historia está muy currada, no echándole más cuento del necesario ni más fantasía de la que estás dispuesto a aceptar... pero no va por la misma línea que en la otra. En fin, que podría decirse que "El caballero oscuro: la leyenda renace" es una peli muy buena, muy bien hecha y tal, pero siempre que no se la compare con la que hicieron antes. Ahora os digo por qué (advierto que es posible que me enrolle más de la cuenta).

    Para empezar por algo, creo que se equivocan en algo fundamental, que es hacer que "El caballero oscuro: la leyenda renace" se parezca más a "Batman begins" que a "El caballero oscuro". Quien la haya visto, sabrá de sobra que tiene muchísimo en común con la primera peli de Batman de esta trilogía, alejándose bastante de la segunda y magistral segunda parte. Todo lo que tiene que ver con el malo de aquella primera es como si continuara de nuevo en ésta (con un poco de sentido común, ésta tercera parte debería haber sido la segunda, y la segunda la última entrega). Y claro, eso no es que sea mala, pero cuando te han dejado con la boca abierta con la que probablemente sea la mejor película de súper héroes de la historia del cine, el problema no es sólo que se hayan puesto el listón demasiado alto, sino que es chungo saber continuarla a la altura de lo que habían hecho antes.

    De todas formas, dejando un poco de lado las comparaciones, "El caballero oscuro: la leyenda renace" tiene cosas muy buenas. La primera es que todos los personajes tienen su razón de ser. Me explico: en las otras entregas más viejas, los malos son así porque les cae un rayo, se caen a un tanque de ácido o chuflas parecidas. Sin embargo, al igual que en "Batman begins" el malo era un sectario peligrosísimo y en "El caballero oscuro" era un psicópata de tres pares de cojones, en "El caballero oscuro: la leyenda renace" el malo de turno es un pedazo de bestia de cuidado, violento como él solo. Así que el que espere ver a un malo disfrazado con trajes imposibles o histérico perdido, que se olvide, porque aunque el de ahora lleve una máscara, el tío es de los chungos chungos que se han visto nunca en una peli de este tipo. También puede decirse lo mismo de la Catwoman, que más que una mujer gato como en esa parida descomunal que hizo Halle Berry, es una ladrona que se disfraza así para que no la reconozcan (guay el detalle).

    Otra cosa que está chula es que la violencia que tiene es casi sorprendente para un tipo de películas en que los buenos casi ni se hacen una herida. En "El caballero oscuro: la leyenda renace", sin ir más lejos, hay un momento de lucha entre el malo y Batman en que el primero le parte la nariz al segundo de un guantazo (y os juro que se le ve la nariz a Batman toda torcida bajo la máscara). Pero no es una violencia gratuita, sino que la ves necesaria para que la peli vaya por donde toca.

    Por último, es entretenidísima. Mira que dura casi tres horas, pero te juro que se te pasan volando, aunque sí que haya algún trozo que se haga más pesado o más lento.

    Y ahora viene la parte menos agradable: las cosas que no molan. Resulta que con todo lo creíble que era la historia de la entrega anterior, en "El caballero oscuro: la leyenda renace" se les va un pelín más la pinza. Por ejemplo, no entiendo muy bien por qué Bruce Wayne está físicamente hecho una mierda al principio de la película, como si el Joker lo hubiera dejado poco menos que paralítico. Además, lo de que del coche salga una súper moto tira que te va, pero que el coche ese ya vuele, creo que es forzar un poco demasiado las cosas. Y, lo peor para mi gusto, es todo eso que tiene que ver con la cárcel que tiene un agujero en el techo. ¿Pero qué coño tiene todo eso que ver en la hsitoria? Como si no hubieran podido cambiar todo eso por algo mejor. Porque lo del entrenamiento y lo de trepar la pared para poder escapar de allí es casi hasta ridículo (eso por no hablar de lo que tiene todo eso que ver con el malo de "Batman begins"). Ah, y no me olvido de la sorpresa sobre uno de los malos de la función, que tampoco me acaba de convencer, como tampoco esa historia sobre la bomba nuclear pegando vueltas por la ciudad. Es como si hubieran tenido unas ideas cojonudas para la película pero hubieran preferido hacerlo todo demasiado complicado y difícil de creer (volviendo a las comparaciones, la historia de la segunda te parecía de lo más creíble, y que podía pasar en cualquier momento).

    En cualquier caso, reconozco que el final de "El caballero oscuro: la leyenda renace", sin cagar ninguna sorpresa, es de los más atípicos que recuerdo para una peli así pero, a la vez, de los más efectivos -ese plano final de una persona determinada en la Batcueva me encanta, y me parece absolutamente genial-.

    En fin, que os aconsejo que vayáis a ver "El caballero oscuro: la leyenda renace". Es de esas pelis que hay que ver en pantalla cuanto más grande mejor. Aunque, insisto, no la queráis comparar con "El caballero oscuro", porque entonces os gustará mucho menos.

    viernes, 20 de julio de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "CONTRABAND"

    TÍTULO: CONTRABAND

    DIRECTOR: BALTASAR KORMAKUR


    REPARTO: MARK WAHLBERG, KATE BECKINSALE, GIOVANNI RIBISI, BEN FOSTER, LUKAS HAAS, CALEB LANDRY JONES, DIEGO LUNA, J.K. SIMONS

    DURACIÓN: 109 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Siguiendo con la tradición norteamericana de fijarse en largometrajes provenientes del viejo continente para, a continuación, filmar de nuevo una versión made in USA, en esta ocasión ha sido el film del islandés Oskar Jonásson "Reykjavík-Rotterdam - Réykjavík-Rotterdam, 2008" el punto de patida para recrear la misma historia en territorio estadounidense en "Contraband", un film más que correcto dirigido, curiosamente, por el protagonista del largometraje original.

    Chris Farraday (Wahlberg) es un antiguo contrabandista retirado, que vive de su honrado negocio de montaje de sistemas de seguridad, junto a su mujer, Kate (Beckinsale), y a sus dos hijos. Cuando el hermano de Kate, Andy (Jones) contraiga una importante deuda con unos narcotraficantes locales, Chris se verá obligado a regresar al mundo del contrabando para, así, poder saldar la deuda de su cuñado.

    "Contraband" es un film de lo más correcto. Sin poder establecer demasiados paralelismos con el original islandés, ya que ni mi querido colega Hyde ni yo lo hemos visto, lo que sí podemos afirmar es que, por fortuna, "Contraband" está realizado con suficiente soltura como para no resultar un insulto al título en el que se basa. No obstante, que "Contraband" sea un largometraje correcto no lo convierte necesariamente en bueno. Cierto es que está realizado con suficiente gracia como para resultar entretenido, y que la trama se desarrolla con eficacia. Sin embargo, el mayor handicap de "Contraband" es su intrascendencia. A excepción de alguna que otra secuencia de mayor tensión (el atraco al furgón blindado, la introducción de "la mercancía" en el puerto norteamericano), el resto del largometraje se basa más en la constante y repetitiva amenaza de los traficantes a la familia de Chris que no en el desarrollo de increíble plan urdido por éste.

    Además, a ello tampoco ayuda la excesivamente tenebrosa fotografía del técnico Barry Akroyd, quien opta más por darle un toco oscuro a todo el largometraje. Puede que ello funcione más en las secuencias de mayor tensión pero que, por el contrario, falla en instantes tan dramáticos como lo que le sucede al personaje de Kate al final del film, o con la secuencia en la que se pretende saldar la deuda del cuñado de Chris.

    Aparte, y dejando de lado algún que otro apunte bastante prescindible (lo que sucede con el cuadro que origina el asalto al furgón blindado en la ciudad de Panamá), "Contraband" tampoco es un film que suscite un gran interés en el espectador. Correcto, realizado con soltura y lo suficientemente distraído como para que no se lamente haber seleccionado este título entre las novedades de alquiler semanales. Aunque, una vez visto, se comprueba como peca de intrascendente y, hasta cierto punto, algo insípido.

  • MR. HYDE DICE:
  • "Contraband" es una peli estupenda para pasar un rato entretenido pero de las que, cuando acaba, te olvidas de ella hasta que alguien te la vuelve a recordar. No es nada malo, ni mucho menos, que ya querrían muchos hacer una peli que consiguiera ser así de entretenida, pero tampoco es el súper peliculón de acción y policías y ladrones que esperas. No tengo ni idea de cómo será la original islandesa, ya que los primos del otro lado del charco igual te hacen un peliculón como la copa de un pino sobre el original, o la cagan de la manera más vergonzosa, así que ni flowers. De lo que sí os puedo hablar de es de este remake del que, como os comento, hace que te distraigas poco más de hora y media, y poco más.

    La historia no es que sea la leche de original (el típico tío al que le obligan a volver al "negocio" del que salió y prometió a su familia no volver a entrar para salvarle el culo a algún hermano) porque, de hecho, a grandes rasgos, a mí me recordaba un huevo al de "60 segundos - Gone in 60 seconds, 2000", solo que cambiando a Angelina Jolie y las persecuciones de coches por un argumento un poco más serio y menos centrado en la acción. Por eso, de "Contraband" me llamó la atención el contraste que hay entre tres tipos de película que hay dentro de la misma. Vale, sí, ya sé que es chungo de seguir esto que os digo, así que voy a ver si lo puedo explicar de una forma más fácil.

    Primer punto: lo que le pasa a la familia del prota. Por un lado, todo empieza con la amenaza al capullo del cuñado del protagonista (uno de esos personajes al que le quitabas la tontería de un guantazo), y a la mujer-hijos y tal. Todo eso tiene más tensión que acción pero, cuando se repite tres veces la misma escena, pues deja de tener el mismo efecto. Y lo de tres veces no es por decir un número, sino que el matón de turno le hace una "visita" a la mujer del prota y a sus hijos tres veces a lo largo de la peli. Entonces, claro está, pierde un poquito de su efecto. Además, si a eso le sumas que todas esas escenas son demasiado oscuras (de esas que tienes que entornar así un poco los ojos para distinguir algo), pues tampoco es que ayude.

    Segundo punto: todo el montaje del contrabando y del trapicheo para poder saldar la deuda del cuñado. Toda esa es la parte más interesante de "Contraband", donde no te pierdes detalle de cómo se las tienen que ingeniar para que el plan les funcione y puedan volver a casa con toda la pasta (cómo hacen los contactos con la tripulación del barco, cómo preparan el escondite para lo que quieren transportar, cómo apañan el barco para que les dé tiempo de hacer sus trapicheos en Panamá, etc.). Lástima que no sea más larga ni más tensa porque, como os digo, es lo más interesante que tiene la peli.

    Tercer punto: la acción pura y dura. Llegados a este punto, se agradece que te enseñen algo de explosiones, tiroteos, bombazos y cosas de esas. lo que pasa es que, para mi gusto, deberían haberlo hecho un poco más creíble, porque eso de que en dos horas los tíos se vean metidos de lleno en el atraco a un furgón blindado, y aún consigan salirse de rositas para llegar al barco en el último segundo y con todo el material que tienen que llevar de vuelta a los Estados Juntitos. ¡Vamos, hombre, no me jodas! Eso sí, toda la parte del atraco al camión blindado, es una pasada (ese plano a cámara lenta de la explosión, que hace que un tío salga disparado y que a los dos protagonistas se les peine la raya al medio me encantó).

    Cuarto punto: todo el tema de venganza cuando el prota vuelve. No hace falta ser muy espabilado para hacerse una idea de cómo acaba la cosa (por no decir que lo que pasa con su mujer es hasta un pelín ridículo), así que tampoco es para tirar cohetes.

    Así que, en resumen, podríamos decir que "Contraband" es de ese tipo de pelis que hace que te distraigas, pero que no te parece que sean la pera limonera. Entretenida, bien hecha, y poco más. Para pasar el rato.

    jueves, 19 de julio de 2012

    CINE ACTUAL: "BASIC"

    TÍTULO: BASIC

    DIRECTOR: JOHN MCTIERNAN

    REPARTO: JOHN TRAVOLTA, SAMUEL L. JACKSON, CONNIE NIELSEN, HARRY CONNIC JR., GIOVANNI RIBISI, BRIAN VAN HOLT, TAYE DIGGS, CRISTIAN DE LA FUENTE, ROSELYN SANCHEZ

    DURACIÓN: 98 min.

    AÑO: 2003

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde que, a mediados del siglo pasado se estrenara una de las obras maestras de Akira Kurosawa, "Rashomon - Rashomon, 1950", son varios los largometrajes que han recurrido a la versión de una misma historia desde diversos puntos de vista. A estas alturas, es más que evidente que el potencial de semejante técnica permite al espectador adentrarse en un complejo juego de engaños y verdades a medias en el que, de jugar bien las cartas (una realización eficiente, un guión sólido, un reparto acertado, un ritmo trepidante, etc.) consigue resultar apasionante e impredecible. Por fortuna, el último film del estupendo realizador John McTiernan -alejado de los platós a raíz de una serie de problemas legales-, contiene todos los elementos para conseguir que el público permanezca pegado a sus butacas sin a penas pestañear, con el fin de no perderse uno solo de los detalles que contiene este ingenioso y tramposo largometraje. John Travolta y Samuel L. Jackson son sus estupendos protagonistas.

    Tom Hardy (Travolta) es un agente de la DEA, ex-mienbro del cuerpo estadounidense de rangers, al que se le requiere para lidiar en una complicada situación. Durante el transcurso de una misión de entrenamiento de los rangers en Panamá, el coronel Nathan West (Jackson), uno de los hombres más duros y exigentes del cuerpo, ha desaparecido en la jungla. Tan sólo se ha podido rescatar sano y salvo a Dunbar (Van Holt), uno de los miembros del equipo de West, y a Kendall (Ribisi), que está muy malherido. Sin embargo, Dunbar se niega a colaborar con la agente encargada del caso, Osborne (Nielsen), por lo que recurren a Hardy. Conforme éste comienza su interrogatorio, Dunbar confiesa que West ha sido asesinado, a la par que se van descubriendo progresivamente determinados aspectos de la misión tan engañosos como importantes para conseguir averiguar qué pasó realmente durante la maniobra.

    En la introducción, decíamos que "Basic" es un film ingenioso y tramposo. Nada más lejos de la realidad. En lo que se refiere al ingenio, el libreto de James Vanderbilt, aparte de una trama policiaca muy bien urdida, contiene una serie de factores sorpresa que se van desvelando de forma progresiva, sorprendiendo al espectador con los giros -en ocasiones, demasiado radicales- que tienen lugar. Sin embargo, aunque necesarios para el desarrollo de la historia, no es menos cierto que algunos de estos giros imprevistos dan la sensación de ser demasiado forzados o, en su defecto, muy "pillados por los pelos". Son piezas de un complejo puzzle que encajan porque da la casualidad de que se han cogido las piezas correctas, pero no porque éstas sean las más evidentes o lógicas. Por poner un caso, y sin ánimo de destripar ninguna de las abundantes sorpresas del film, si bien el espectador disfruta de la doble identidad de uno de los personajes del largometraje, por el contrario, le cuesta más comprender los motivos por los que dicho personaje actúa como lo hace. Prueba de ello es el epilogo aclaratorio donde se cierra defionitivamente el argumento, y donde los actores parecen querer dejar todo bien atado para que el público no salga confundido de la sala.

    Ahora bien, "Basic" es mucho más que un guión inspirado. Detrás de ella se encuentra John McTiernan, uno de los mejores realizadores de cine de acción de los años ochenta y noventa. Afortunadamente, lejos de caer en el ridículo de algunos de sus films anteriores como "El último gran héroe - Last action hero, 1993" o ese innecesario remake de "Rollerball - Rollerball, 2002", McTiernan le saca todo el jugo posible a la historia y a unos actores principales en estado de gracia (y eso, a pesar de que Travolta y Jackson a penas se ven las caras durante todo el metraje). De hecho, es gracias a la convicción de Travolta como ex-marshall (ver cómo va cambiando su actitud durante los interrogatorios a Dunbar), la determinación de Nielsen como agente encargada del caso (tremenda cuando golpea a uno de los villanos en la cara con una guía telefónica, o como cuando presiona a otro de los sospechosos que se encuentra en la cama de un hospital), y la presencia de un Jackson que no puede ocultar que se lo está pasando en grande (ver las múltiples secuencias en la selva panameña).

    En medio de todo ello, como mencionábamos, McTiernan sabe a la perfección qué teclas tocar para que la acción envuelva por completo al espectador. De esta forma, logra la difícil tarea de mantener constante la tensión durante la mayor parte del metraje, de forma que, cuando se van sucediendo las constantes sorpresas, el público no puede sino quedarse boquiabierto ante una situación que no hubiera sido capaz de deducir por sí mismo. Cierto es que algunos aspectos estéticos de la película parecen jugar momentáneamente en su contra como, por ejemplo, el diseño de producción de la selva panameña (ésta tiene más el aspecto de un gran jardín artificial que no de una selva), o la ambientación en mitad de la tormenta de toda la trama conspiratoria (por muy feroz que sea el temporal, hasta el espectador menos avispado tiene claro que no se podrían realizar esas supuestas maniobras, y que no hay equipo que pueda soportar una tempestad como la que recrean en el film).

    En resumidas cuentas, "Basic" es un film policiaco excelente, con un guión sorprendente y muy bien escrito, donde las sorpresas argumentales tienen un papel importantísimo a la hora de redondear ese halo de misterio que rodea todo el largometraje, y en el que cada giro de la historia representa una agradable sorpresa para un público al que, hasta el último segundo -literal-, aún se le puede sorprender.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Qué caña de película! ¡Cojonuda, genial! Antes de verla por primera vez, sabía más o menos de qué iba por lo que había podido leer de su argumento en un par de periódicos y revistas. Pero vamos, nada del otro mundo, lo típico de siempre que te resumen en un par de líneas. Y menos mal, porque si me llegan a destripar una sola de las muchas sorpresas que tiene "Basic", me hubiera cisclado en las muelas del gracioso de turno. Porque "Basic" funciona a base de sorpresas, a cada cuál más flipante que la anterior. Es más, creo que si le quitas eso, por mucho misterio que pueda tener después la historia, no sería ni la mitad de interesante. Eso sí, aviso desde ya que los que esperen ver en "Basic" a John Travolta y Samuel L. Jackson más o menos como estaban los dos en "Pulp fiction - Pulp fiction, 1994", ya se pueden ir olvidando, porque igual se llevan algún que otro chasco. Y hasta aquí puedo leer.

    Lo chulo chulísimo que le veo yo a "Basic" es que es una peli que no se centra sólo en todo el tema policiaco y tal, sino que te cuentan una investigación muy chunga porque la peña miente más que habla cuando se le pregunta. Entonces, claro está, tú también tienes la sensación de ir más perdido que un pollo descabezado. Ah amigo, pero ahí es donde entra en juego la magia del tío que hace la peli y del que la escribe, porque no sólo hacen que te pases la hora y pico que dura la peli con ojos como platos y pendientes de lo que va pasando vara pillar el hilo del tema, sino que disfrutas como un enano con cada una de las súper sorpresas que te van dando. Y esa es una cosa cojonuda de "Basic", que no tienes que esperar a la última escena de todas para llevarte el sorpresón del siglo, como pasa en "El sexto sentido - The sixth sense, 1999" de la que hablábamos ayer. Aquí, desde la identidad de cada uno de los tíos que forman parte de ese comando hasta qué es lo que provoca que pase todo lo que te cuentan en la peli, estás flipando en colores.

    Por supuesto, a todo eso, tienes que unir que, como te van contando la historia con saltos adelante y atrás en el tiempo, rollo flashback, también tienes que ir haciendo tú un poco de ejercicio mental para acortarte de lo que ha pasado para, después, cuando cada uno de los personajes cuenta su propia versión de los hechos -y creedme que tiene muy poco que ver una versión con otra-, sepas con qué te tienes que quedar. A mí, para ser totalmente sincero, lo que me lía bastante, y que creo que se podían haber currado un poquito más, es todo el episodio de las maniobras en la selva. Porque vale que ahí es donde pasa todo el tomate y lo que hace que, después, cada uno cuente su propia versión de los hechos. Pero es que con tanto lío y variedad, al final, aunque te lo aclaran del todo, no puedes evitar un pelín de mareo mental. Y eso es lo raro, que con lo chunguete que te hacen esos trozos, luego haya cosas tan chorras como lo que uno de los tíos del comando le dibuja a la inspectora esa en la mano, y que le cuesta veinte minutos averiguar lo que es, cuando resulta que tú lo has pillado a la primera.

    De todas formas, eso no son más que tonterías, porque ya os digo que "Basic" es una pasada. Consigue tenerte enganchado todo el rato de una forma que, al menos la menda, hay muy pocas películas que lo hayan conseguido. Tampoco quiero que parezca que "Basic" es la mejor película del mundo mundial, pero sí que os aseguro desde ya que es de esas que te pirran, y que te dejan con la sensación de que te han engañado a base de bien y que, aún así, te ha gustado. Salvando mucho las distancias, es un poco como recuerdo que me pasó con el final de "El golpe - The sting, 1973" solo que, aquí, cambian la sofisticación de los timos de apuestas por un negocio de drogas clandestino. Ah y, por supuesto, no os perdáis el gesto final de Travolta mientras se toma una birra, que el tío se lo pasa como en su vida.

    miércoles, 18 de julio de 2012

    CINE DE LOS 90: "EL SEXTO SENTIDO"

    TÍTULO: EL SEXTO SENTIDO

    DIRECTOR: M. NIGHT SHYAMALAN

    REPARTO: BRUCE WILLIS, HALEY JOEL OSMENT, TONI COLLETTE, OLIVIA WILLIAMS

    DURACIÓN: 107 min.

    AÑO: 1999

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A finales del siglo pasado, el cine de terror pareció sufrir una transformación que lo cambiaría por completo. Si bien, a finales de verano, se estrenaba con éxito triunfal una falso-documental rodado en plan amateur y con los recursos mínimos e imprescindibles llamado "El proyecto de la bruja de Blair - The Blair witch project, 1999" -de la más que dudosa calidad del film hablaremos en otro momento-, a penas unos meses después se estrenaba en todo el mundo la que se convertiría en una de las películas de terror más taquilleras de la historia y, casi al instante, en uno de los títulos de referencia obligada del género: "El sexto sentido". Realizada por el casi primerizo director de origen hindú M. Night Shyamalan, el film constituía un ejemplo prácticamente perfecto de lo que debe ser un film de suspense, terror e intriga, muy bien dirigido, con una puesta en escena milimetrada para que cada sorpresa sea recibida directa al cerebro del espectador, y con la revelación de un joven intérprete que dejó con la boca abierta a la práctica totalidad de la crítica especializada.

    Malcolm Crowe (Willis) es un reconocido psiquiatra que vive con su mujer, Anna (Willliams), en Filadelfia,. Tras sufrir un revés en su carrera provocado por uno de sus antiguos pacientes, a Malcolm se le presenta la oportunidad de redimirse a través de un nuevo caso: el de un niño llamado Cole (Osment), cuyo comportamiento reprimido y asocial preocupa tanto a sus profesores como a su sufrida madre, Lynn (Collette). Sin embargo, conforme avanza en sus investigaciones y entrevistas con un desconfiado Cole, Malcolm intuye que el problema de su joven paciente parece ser un secreto mucho más terrible de lo que sospecha, y que Cole se niega a compartir. Desde el momento en que lo haga, la situación no volverá a ser la misma para ninguno de los dos.

    "El sexto sentido" es, como decíamos antes, una película milimétricamente calculada para provocar en el público una reacción de terror poco conocida hasta el momento. La sabia realización de Syamalan apuesta infinitamente más por la sugestión que no por la acción directa, ni por centrar el miedo de su guión original en la constante aparición de espíritus o fantasmas. Al contrario, el misterio que reina en "El sexto sentido" se mantiene hasta el mismo epílogo, cuando todas las cartas son, al fin, puestas boca arriba. Evidentemente, a nivel técnico, el film es impecable (desde la fotografía de Tak Fujimoto construida a base de sombras, contraluces y tonos fríos, pasando por la inquietante partitura compuesta por James Newton Howard), aunque la mayor parte del mérito cabe atribuírsela, a Syamalan. Primero, porque su guión está bien construido y resulta fascinante en todos y cada uno de sus sutiles detalles (atención al instante en que Malcolm y Lynn están sentados en el salón de la casa de Cole, aguardando a que éste regrese; o cuando Malcolm llega tarde a la cena de aniversario de boda) y, segundo, porque su realización, con esa cámara que parece más la espía del público introduciéndose en la acción que uno un simple observador, es impecable.

    Por supuesto, sería injusto dejar de lado la asombrosa interpretación de Haley Joel Osment (justamente nominado tanto al Oscar como al Globo de Oro como mejor actor de reparto por este film), quien no sólo humaniza a un personaje complejísimo (atención a instantes como aquel en que le confía su secreto a Malcolm, o como cuando decide seguir el consejo de aquel y hace frente a sus miedos hablando con la chica que aparece en su tienda de campaña), sino que es capaz de transmitir toda esa angustia y pánico con una sola mirada. Por su parte, tanto Collette como la sufrida madre (excelente su reacción en la secuencia en la que ve todos los armarios abiertos de la cocina) como Willis como el persistente psiquiatra ofrecen unas actuaciones mucho mejores de lo que el espectador está acostumbrado, no sólo por la humanidad que también queda patente en sus personajes, sino por el realismo con el que consiguen impregnarle a sus escenas.

    En resumidas cuentas, "El sexto sentido" es un film cien por cien recomendable, filmado con ingenio y elegancia, y con unos resultados escalofriantes. En definitiva, uno de los mejores relatos de terror de los últimos años.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Guau, pe-li-cu-lón! Vale que ahora ya la ha visto medio mundo y al otro medio se la han contado, pero no me digáis que la primera vez que visteis "El sexto sentido" no os quedasteis con un regalito en los pantalones. ¡Mamma mia, qué cagancho pasé yo en el cine! Pocas películas recuerdo haber visto en que, aunque sepas que lo que te están contando es todo ciencia ficción -un crío que ve a los muertos-, te lo crees como si fuera lo más normal del mundo y, no sólo eso, sino que te metes de lleno en la historia y, por supuesto, al final te llevas la sorpresa del siglo. Claro, que eso es cuando al director, el Syamalanamalan éste o como se diga, le daba por hacer buenas pelis, porque a tenor de las perlas que se ha cascado últimamente (con "La joven del agua - Lady in the water, 2006" a la cabeza), casi parece que fue otra persona la que lo bordó con "El sexto sentido". En fin, a lo que vamos.

    "El sexto sentido" es una peli que acojona desde que empieza. Sabes más o menos de qué va el argumento y tal, pero es como si cada plano te hiciera pensar que algo chungo está a punto de pasar, o que el susto más próximo está ahí, a la vuelta de la esquina. Os aseguro que hacía mucho tiempo que no sentía esa inquietud por una peli. Desde lo primero que ves (a Bruce Willis cogiendo una botella de vino) hasta ese final del que me niego a dar más detalles, "El sexto sentido" hace que compartas esa angustia del chaval que ve fiambres, y que te acojone tanto saber que vas a ver a un mortimer como que una especie de "algo" que es capaz de ser de lo más desagradable. Y, si no, fijaos en el momento ese en el que el crío está en la fiesta de cumpleaños de un compañero de su clase y, empieza a subir unas escaleras hacia lo que parece que es un altillo. Ahí ya vas cagado con el primer peldaño que sube el niño. Lo mismo pasa en otros momentos, como cuando está a punto de entrar en la habitación de una chica que ha muerto y pone la mano sobre el pomo, o como cuando le cuenta a su madre y a Bruce Willis lo que pasa (la escena de la madre en el coche, cuando le dice lo que pensaba su abuela al verla bailar de pequeña, es hasta emocionante)

    Y, por supuesto, ni qué decir de cuando se aparecen los muertos. Te acojona por la calma con la que parece salir todo. No es en plan susto como las pelis de asesinos en serie enmascarados, que sabes fijo que te van a aparecer en cuanto cierres una nevera o mires hacia atrás. Para nada es de ese palo. Todo "El sexto sentido" se basa justo en hacer que estés a la expectativa para sorprenderte -y acojonarte- cuando menos te lo esperas y como si fuera lo más normal del mundo. Claro que siempre hay momentos, como lo de la tienda de campaña, que te hacen botar tres metros del asiento. Pero no es esa la idea, porque "El sexto sentido" es un ejemplo perfecto de película de miedo, no de susto (que también los tiene, y guapos).

    Ah, y me parece algo más que obvio pero, por si acaso, os lo digo: si no la habéis visto ni os han cagado el final, no dejéis ni por asomo que os lo cuenten. Si alguno de vuestros colegas intenta hacerlo, le tapáis la boca como sea, os ponéis a cantar, o salís corriendo. Pero, por favor, si aún tenéis el final virgencito, vedla sin casi saber cómo va la cosa. Os prometo que os quedáis de piedra y, después de acabar la peli, aún seguiréis dándole vueltas al asunto. En cualquier caso, no os la perdáis y, si la habéis visto, hacedlo de nuevo, que seguro que os sigue gustando.

    martes, 17 de julio de 2012

    CINE DE LOS 80: "TRES HOMBRES Y UN BEBÉ"

    TÍTULO: TRES HOMBRES Y UN BEBÉ

    DIRECTOR: LEONARD NIMOY

    REPARTO: TOM SELLECK, TED DANSON, STEVE GUTTENBERG, NANCY TRAVIS, MARGARET COLLIN

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En anteriores ocasiones, hemos hablado acerca de cómo el cine de fuera de los Estados Unidos sirve, en muchas ocasiones, como base para potenciales remakes "made in USA". De entre todos ellos, el cine francés ha sido, junto con el italiano, uno de los que más ha servido de inspiración (inspiración / copia, táchese lo que proceda) a la hora de realizarlos de nuevo y, por norma general, potenciar los elementos que hacen del título original la obra interesante que es. La comedia, junto con el thriller, es uno de los preferidos por lo que, tras el éxito arrollador en el país vecino del film de Coline Serreau "Tres solteros y un biberón - 3 hommes et un couffin, 1985", era cuestión de tiempo que se planteara la posibilidad de llevar a cabo una nueva versión. Ahora bien, lo sorprendente de ello es, precisamente, la elección del director: Leonard Nimoy, el famosísimo actor encargado de dar vida durante más de cuarenta años al personaje de Spock en la serie de televisión y posteriores largometrajes de "Star Trek".

    Peter (Selleck) es un arquitecto de éxito, Michael (Guttemberg) trabaja como artista y pintor, y Jack (Danson) es un actor de segunda que sobrevive gracias a pequeños papeles. Los tres comparten apartamento en uno de los barrios más privilegiados de la ciudad, y disfrutan de su soltería y buena posición. La vida de los tres cambia radicalmente cuando, un día, Sylvia (Travis), una antigua amiga de Peter, les deja en la puerta de su casa a su hija Mary, una bebé de pocos meses, de la que no se puede hacer cargo en esos momentos, y a la que pide que cuiden hasta su regreso. Sorprendidos por semejante acontecimiento, los tres amigos deberán enfrentarse a esa nueva situación en sus vidas, así como al hecho de tener que convertirse en unos padres para la pequeña Mary, al tiempo que puedan seguir con sus vidas, con los incidentes y confusiones que ello les supone.

    Tal y como avanzábamos en la introducción, sorprende la elección de Nimoy detrás de las cámaras. Si bien no es la primera vez que se sienta en la silla del director, en esta ocasión cambia radicalmente de género -previamente había dirigido la tercera y cuarta parte de los films de "Star Trek"- para adentrarse de lleno en el terreno de la comedia. Así pues, y tras contar en su reparto con un trío de artistas protagonistas de lo más populares en aquel momento (Selleck y Danson triunfaban en la pequeña pantalla con sus series "Magnum, P.I." y "Cheers", respectivamente, mientras que Guttenberg disfrutaba del éxito de films como "Loca academia de policía - Police academy, 1984" o "Cocoon - Cocoon, 1985"), se puso en marcha el film.

    Vista "Tres hombres y un bebé" quedan claras, al menos, dos cosas. La primera es que hay ocasiones en que se debería aprender que, si no se pretende contar nada nuevo o aportar ningún elemento diferenciador respecto a la versión original, más valdría no tocar una película. No estamos diciendo que "Tres hombres y un bebé" sea una mala película -aunque esté lejos de ser una obra de referencia-, sino que los guionistas Jim Cruickshank y James Orr no hacen acopio de la más mínima originalidad, sino que se limitan a casi plagiar las situaciones que hacían del título francés una película tan entrañable y graciosa: el cambio de pañales del bebé, la preparación de su comida, el compaginar su vida laboral con el cuidado del bebé, etc. En esta nueva versión, el guión se limita a recorrer absolutamente el mismo camino del título francés, por lo que el espectador que conozca la primera versión no puede sino preguntarse por qué caray los productores no han optado por promocionar el título galo en vez de rehacerlo de una forma tan descarada.

    Lo segundo que queda claro es que, por mucho que haya ocasiones en que la falta de originalidad en las revisiones de largometrajes que llevan a término los estadounidenses sea más que patente, y por muy conocidas que sean las historias, hay que admitir que saben crear espectáculo. Sólo así se explica que, pese a que "Tres hombres y un bebé" es prácticamente idéntica a la versión original (salvo en algunos pequeños detalles sin mucha relevancia), consiga distraer y hacer pasar un buen rato al público. Prueba de ello es, además, el descomunal éxito que obtuvo el film en su día -a día de hoy, más de trescientos millones de dólares de recaudación a nivel nacional sobre un presupuesto de once millones-, lo confirmó como buena prueba del amor de los espectadores por las historias con gancho y bien facturadas.

    Porque, no nos engañemos, pese a la corrección de "Tres hombres y un bebé", se trata de un producto facturado, diseñado y planificado hasta el último fotograma para distraer a la audiencia y hacer que el público salga de la sala con una sonrisa en los labios. No es nada reprochable para nada aunque, en ocasiones como ésta, sí se hubiera agradecido algo más de originalidad, ya que la historia así lo ofrecía, detallar los pormenores de la relación de Peter con Sylvia, el paso de vida alocada de Michael en las fiestas a la figura de una persona más responsable, la caracterización de Jack con el fin de eludir las inspecciones, etc. En fin, que "Tres hombres y un bebé" es un remake descafeinado que, pese a ello, hace pasar un buen rato.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Ostras tú, Spock dirigiendo una peli en plan comedia sobre tres tíos que tienen que cuidar a un bebé! Seguro que para los más frikis eso es casi como ver a Woody Allen dirigiendo la séptima entrega de Rocky, o algo por el estilo. Pero lo curioso es que no lo hace mal el hombre aunque, son semejante historia, había que ser muy patán para cagarla. En fin, a lo que vamos. Por variar un poco, empezaré diciendo un par de cosas que no me han acabado de convencer de "Tres hombres y un bebé". La primera es que es la típica historia sin ninguna sorpresa. Me explico, la única novedad es el hecho de que tres tíos que no saben ni siquiera cuidar de sí mismos, de repente se las tengan que ingeniar para cuidar de un bebé, así por las buenas. Fin de la novedad. El resto de la película son las tonterías propias de ellos procurando que las cosas no se les salgan de madre y haciendo lo posible por madurar como adultos a la vez que se ocupan de la cría. Emocionante, ¿verdad? Pues eso, lo que os decía, que pasados esos diez minutos, "Tres hombres y un bebé" se limita a ser un acumulo de bromas basadas en los cambios de pañales, olor a caca, biberones y cosas por el estilo. O sea, que o te hacen gracia ese tipo de situaciones o más vale que te pongas a ver otra peli.

    Vale, y ahora las cosas por las que merece la pena ver la peli. "Tres hombres y un bebé", teniendo en cuenta lo que os acabo de decir, es una peli graciosa y simpática, capaz de entretenerte durante un rato. Para ser sincero, más de un broma es divertida por el hecho de que los tres pavos que se hacen cargo de la nena son tres cazurros que piensan más con la entrepierna que con la cabeza (al menos, fuera de sus respectivos trabajos). Así, no les queda otra más que pasar de las súper fiestas en su pisazo llenas de tías que quieren sexo como locas (¿dónde demonios están esas fiestas perfectas, que nunca he visto una parecida?), a hacer un cursillo acelerado de calentar biberones, cambiar pañales, comprar cosas de bebés en los súper, y hacer creer al típico inspector estirado que son los padres perfectos para que la criatura no acabe en un horfanato.

    Por supuesto, otra cosa que funciona bastante bien para que la peli te entetenga es que cada uno de los tres no tiene nada que ver con el resto. Es decir, que tenemos al serio (Selleck), al atolondrado (Danson) y al bromista cachondo (Guttenberg). Y cada uno, a su modo, no sólo ves que cambia -más responsables, más centrados, etc.- sino que cada uno de ellos es capaz de querer a la cría de una forma diferente hasta que, por supuesto, se encariñan tanto con ella que son incapaces de querer que se vaya. Así en plan momentos que yo destacaría, la verdad es que no hay ninguno en particular porque, como os comento, todo se basa en las tontunas que les pasan para cuidar del bebé. Sí que me quedaría con ese trozo en el que le tienen que cambiar el pañal por primera vez, y donde te cuesta creer que puedan ser tan patosos para limpiar un culo y pegarle un pañal limpio (te llegas a poner un poco nervioso y todo).

    En fin, que "Tres hombres y un bebé" es la típica película que ves para pasar un rato agradable, olvidarte de la crisis de este país, y acabarla con la sensación de que es una chorrada pero que, al fin y al cabo, te lo has pasado bien, que es de lo que se trata. Eso sí, la segunda parte que hicieron, mejor ni la oláis, porque ésa sí que es mala con ganas.

    Por cierto, si alguno de los que leéis esto conoce a Jekyll, ya le podéis felicitar, que hoy es su cumple.