miércoles, 8 de agosto de 2012

CINE DE LOS 90: "EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS CABALLOS"

TÍTULO: EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS CABALLOS

DIRECTOR: ROBERT REDFORD

REPARTO: ROBERT REDFORD, KRISTIN SCOTT THOMAS, SAM NEILL, SCARLETT JOHANSSON, DIANNE WIEST, CHRIS COOPER, KATE BOSWORTH

DURACIÓN: 169 min.

AÑO: 1998

GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A mediados de los años noventa, Clint Eastwood dio un giro a su carrera como director y actor, filmando "Los puentes de Madison - The bridges of Madison County, 1995", una de las historias más románticas de su filmografía -por no decir la única película romántica de toda su filmografía-. El motivo por el que hacemos mención a este largometraje es que, si se analiza desde cierta perspectiva, "El hombre que susurraba a los caballos" tiene más de un punto en común con el film de Eastwood. En ambos, existe una protagonista principal femenina, emocionalmente insatisfecha, que, ante la imprevista entrada de un desconocido en su vida, experimenta de nuevo el enamoramiento del que ya se había olvidado, y todo ello en el marco de unos espectaculares paisajes naturales. Ahora bien, donde Eastwood se limitaba a primar los silencios, las miradas y los gestos más mínimos, Redford se decanta más por primar las complicadas relaciones emocionales detallas en la novela de Nicolas Evans en la que se basa, para desarrollar no sólo la historia de amor sino también toda una serie de temas secundarios.

    Grace (Johansson) es un niña que adora montar a caballo. Un día, cuando sale a cabalgar en compañía de Judith (Bosworth), su mejor amiga, ambas sufren una aparatosa caída en la que Judith muere y Grace pierde una pierna. Asimismo, Pilgrim, el caballo de Grace, queda malherido y con un temperamento muy agresivo. Es entonces cuando Annie (Scott Thomas), la madre de Grace, encuentra un artículo en una revista que habla acerca de Tom Booker (Redford) un especialista en tratar los problemas de los caballos, con los que es capaz de establecer unos vínculos extraordinarios. Dicho y hecho, Annie y Grace viajan hasta el rancho de Booker en Montana para pedirle ayuda. Lo que Annie no espera es acabar enamorándose de Booker, lo que hará que se debata entre su relación con Robert (Neill), el padre de Grace del que está separada, y el recién conocido Booker.

    "El hombre que susurraba a los caballos" es mucho más que una película romántica. En ella, Redford combina los diversos elementos de la novela de Evans (a los que, por razones de comercialidad, se les ha quitado hierro -entre otras cosas, el drama final que incluye a Annie, y el destino de Booker-), consiguiendo que el resultado sea un conjunto de sub-tramas al que se da el tiempo necesario para ser desarrollado y solucionado, y que afecta a todos los personajes del film. Así, mientras el film comienza con el brutal accidente que sufre Grace (atención al montaje de la secuencia del accidente, y a cómo Redford lo visualiza todo gracias al sonido, sin tener que insistir demasiado en mostrar las consecuencias), la acción pronto se traslada a los impresionantes parajes naturales del estado de Montana, donde tiene lugar el grueso de la acción. De este modo, lo que empieza siendo el drama acerca de la superación personal de una adolescente traumatizada por un accidente y de la curación de un animal, pronto se torna en la curación metafórica del personaje de Annie, quien encuentra en los brazos y filosofía de Tom Booker aquello de lo que su relación con su marido carecía.

    Por supuesto, hay mucho más detrás de esta línea argumental y es, precisamente ahí, donde Redford demuestra todo su buen saber hacer. Lo más sencillo, llegados este punto del argumento sería dejar a los personajes a la deriva y aportar una solución fácil a sus conflictos. En lugar de ello, Redfor apuesta por un lirismo exquisito, dejando que lo poético de su entrenamiento con Pilgrim, de la "liberación" de Grace y de la decisión definitiva de Annie con respecto a Robert adquira tanta importancia como la historia de amor principal. Además, se agradece también que "El hombre que susurraba a los caballos" se plantee sin prisas, de forma que la relación entre los dos protagonistas no surge de manera forzada ni condicionada por la duración concreta del film, sino como resultado de todo un proceso en el que el espectador ha tomado parte desde el comienzo, y en cuyo juego ha aceptado participar. Sirva de ejemplo para ello el juego de seducción que inicia Redford cuando Annie está tratando de abrocharse la cremallera de su vestido, o el acercamiento definitivo en mitad de una fiesta local.

    A todo ello, hay que añadir una factura artística y técnica de primera. En cuanto a lo primero, no es necesario alabar la performance de Redford, Scott Thomas o Sam Neil (en un complicado papel para el actor irlandés). Sin embargo, sí que sorprende la contundencia con la que una joven Scarlett Johansson interpreta a Grace, un personaje complicado por su evolución a lo largo del metraje (atención al desgarrador instante en que le reprocha a su madre, en el instituto, que faltándole una pierna, se convertirá en una marginada sin posibilidad de que nadie se interese por ella). Y, en cuanto a la factura técnica, "El hombre que susurraba a los caballos" destaca, por encima de todo, por la insuperable labor de Robert Richardson como director de fotografía (utiliza como nadie el formato panorámico tan pronto como la acción se traslada a Montana, y los colores cálidos y aterciopelados para los instantes en que Redford interactúa con los caballos) y, sobretodo, de Thomas Newman musicando el largometraje -sustituyó al inicialmente previsto John Barry-, y componiendo una de sus bandas sonoras más sobresalientes.

    En resumidas cuentas, "El hombre que susurraba a los caballos" es una película tremendamente poética, pausada y repleta de sentimientos a flor de piel, expresados por parte de personajes que necesitan amar y ser amados. Todo ello, pasado por la mano experta de un Robert Redford que demuestra ser capaz de realizar una película romántica excelente sin tener que recurrir a ninguno de los desastrosos tópicos en los que parece haber caído las historias de amor más recientes.

  • MR. HYDE DICE:
  • Será muy romántica, la fotografía, música, etc. será cojonuda, y estará todo lo bien hecha que tú quieras, pero tres horas de romanticismo son para que a cualquiera le dé un patatús. "El hombre que susurraba a los caballos" es de esas películas a las que le quitas una hora y te sale un peliculón como la copa de un pino. Es un poco como creo que le pasa a "El paciente inglés - The English patient, 1996", que se ve que se lo están pasando tan bien con lo que te cuentan, que parecen olvidarse de que no te puedes pasar la vida entera viendo su rollo. Y claro, tú que te estás papando toda la historia, también tienes un aguante. "El hombre que susurraba a los caballos" es de ese tipo de películas que te la ves con la parienta al lado, y quedas como un señor. ¿Por qué? Pues por varias razones.

    La primera razón es que es una peli romántica a saco, de esas de sentimientos a flor de piel que tanto les gustan a las mujeres. Así que si te la tragas con ella, fijo que le va a gustar y, además, ella tan contenta de que la estéis viendo juntos (es más, no descarto que, incluso puedan hacer algún comentario en voz alta sobre lo que dice o hace alguno que sale en la peli, así como buscando que la respaldes o que estés de acuerdo con ella).

    La segunda es que "El hombre que susurraba a los caballos", gracias a Dios y a todos los ángeles del cielo, no es de ese tipo de pelis románticas que te dan las ganas de abrirte las venas de lo malas que son. Vamos, que no son las castañas de las Jennifers de turno haciéndose las graciosas o poniendo cara de cordero degollado para que veas lo remonas que son las pobrecitas. Aquí, por lo menos, es una película para adultos que se preocupan por problemas serios de la vida (un divorcio, la incomunicación con sus hijos, las minusvalías...), y se comportan como tal. Así que respirad tranquilos, que la historia que te cuentan merece la pena ser vista -aunque, insisto, se les va la mano con la duración-.

    La tercera es que, como cuenta Jekyll en su parte, está muy bien hecha, y eso se nota. La fotografía es una pasada, con esos paisajes del campo que son un cambio brutal en comparación con lo que le pasa a los protas en la ciudad; las actuaciones están muy bien, y da gusto ver que Redford, que ya tiene más años que el jabón, aún puede hacer de seductor como un tío hecho y derecho; y, sobretodo, la música, que es una preciosidad.

    Por lo demás, lo que os encontraréis en "El hombre que susurraba a los caballos" es una historia de amor un poco complicada ya que, al fin y al cabo, juegan con varias cosas al mismo tiempo que se mezclan: la relación de los padres de la niña coja (agüita con Scarlett Johansson antes de convertirse en una de las mujeres más deseadas del mundo), la confusión tan tremenda que tiene la madre (ahí , por ejemplo, se exagera un pelín, porque lo que parece que necesita esta señora es aclararse el cocotero, y dejar de jugar con su marido como lo hace), y cómo parece que nunca es tarde para enamorarse o, en su defecto, tener su momento de romance -aunque aquí, en la peli, sean un poco horteras los yanquis y pongan su momento especial a ritmo de country de ese que se baila despacito pero con sobrero vaquero y hebillas brutales en los cinturones. En fin, que "El hombre que susurraba a los caballos", a pesar de lo larga que es, se deja ver, y te deja un regusto lo suficientemente agradable como para que no te den ganas de hacerte el hara-kiri, o como se diga.

    martes, 7 de agosto de 2012

    CINE DE LOS 80: "ATRACCIÓN FATAL"

    TÍTULO: ATRACCIÓN FATAL

    DIRECTOR: ADRIAN LYNE

    REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, GLENN CLOSE, ANNE ARCHER, ELLEN HAMILTON LATZEN

    DURACIÓN: 119 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A la hora de hacer referencia a cierto tipo de películas, se suele mencionar -tal vez con demasiada facilidad-, la supuesta polémica que levantan determinadas temáticas, lo delicado de su planteamiento, o la morbosidad de algunas escenas, por mencionar algunos aspectos. La verdad es que, en muchos casos, estamos de acuerdo en que esas películas, en lugar de utilizar de esa polémica para ofrecer un punto de vista interesante sobre esos argumentos conflictivos, o de aportar algo diferente a lo que ya se ha hecho con anterioridad, lo único que ofrecen al espectador es lo desagradable por lo desagradable, sin ir más allá de la vulgaridad y lo predecible. Sin embargo, de cuando en cuando, surge un film que, aún a pesar de su polémica, consigue hipnotizar al público, hacerle pensar y, en el mejor de los casos, impactarle lo suficiente como para corregir algún que otro defecto. "Atracción fatal", uno de los films-escándalo por excelencia, levantó, desde su estreno, más de una ampolla, al presentar una situación muy habitual en la sociedad moderna, y llevándola hasta el límite al demostrar que, en las infidelidades conyugales, ni todo es blanco ni todo es negro. Michael Douglas, Anne Heche y una extraordinaria Glenn Close son sus fantásticos protagonistas.

    Dan Gallagher (Douglas) es un hombre que parece tenerlo todo: un buen trabajo, una esposa devota y amorosa (Archer), y una hija (Hamilton Latzen) que lo adora. Un día, Dan conoce en el trabajo a Alex Forrest (Close), con la que hace buenas migas y por la que se siente sexualmente atraído casi al instante. Aprovechando un fin de semana en que su mujer se ha llevado a su hija fuera de la ciudad, Dan inicia una tórrida aventura con Alex. Sin embargo, lo que Dan da por hecho que es un simple desquite, Alex lo interpreta como algo mucho más serio, por lo que empieza a acosar a Dan para que deje a su mujer e hija, y se quede con ella. Cuando Dan hace caso omiso a sus reiteradas peticiones, Alex se irá trastornando, dando rienda suelta a un acoso permanente y asfixiante a Dan y su familia.

    "Atracción fatal", con independencia de alguna que otra secuencia erótica (aún así, nada en comparación con lo que filmaría Paul Verhoeven en su excelente "Instinto básico - Basin instinct, 1992" -también con Douglas- sólo unos años más tarde), es una película estupenda. La puesta en escena de Adrian Lyne es mucho más comedida que de costumbre, y hace gala de una asombrosa capacidad para ir al grano sin entorpecer la acción (los personajes tienen tiempo de sobra para ir desarrollándose a medida que avanza la acción del film) y sabiendo dotar al conjunto del ritmo necesario para que el público se sumerja por completo en esa complicada maraña de celos, infidelidades y amenazas. Además, el espectador es perfectamente consciente de qué papel está jugando cada personaje en la trama: Dan es un hombre que sólo busca diversión sin compromiso, mientras que Alex es una mujer que va a reclamar mucho más, cosa que queda clara desde la secuencia en la que ella le echa en cara a él que salga corriendo siempre después de hacer el amor.

    Por supuesto, "Atracción fatal" no se limita a ser un ejemplo de diálogo intrascendente sino que, desde que se produce el punto de inflexión en el largometraje -la auto lesión que se infringe Alex cuando Dan comienza a despreciarla-, el largometraje pasa de ser un drama acerca de la infidelidad a convertirse en un thriller al más puro estilo de los famosos psychokillers. A simple vista, esta decisión podría jugar en contra del film, haciendo que se tornara algo predecible y burdo. Afortunadamente no es así, pues "Atracción fatal" pasa de tratar la infidelidad matrimonial a centrarse en la evolución psicótica de la protagonista como consecuencia de los acontecimientos que sufre a lo largo de la película.

    Ahora bien, el único fallo que se le podría espetar a "Atracción fatal" es que pretende justificar las acciones del personaje al que interpreta Michael Douglas y, por el contrario, hacer pasar por la "villana de la función" a Alex quien, como ella misma dice, lo único que quiere es que Dan sea consecuente con sus acciones. Es decir, que "el bueno" es el que engaña a su mujer y "la mala" es quien le pide que actúe con responsabilidad. Aquí es donde el libreto escrito por James Dearden comete el error pues, de no haberse convertido Alex en una mujer de armas tomar (casi literalmente), Dan hubiera seguido engañando a su mujer sin ningún tipo de remordimientos.

    No obstante, es un pequeño fallo que no impide que "Atracción fatal", lejos de dar la razón a quienes la acusan de ser un film provocativo por el mero placer de serlo, sea no sólo una de las películas con mayor repercusión de finales de los años ochenta, sino una película que resiste a la perfección el paso del tiempo, y que convendría que, en la actualidad, más de una persona la viera para darse cuenta del daño que ciertos actos pueden provocar. Por lo demás, como ya hemos dicho, "Atracción fatal" es una película de lo más aconsejable.

  • MR. HYDE DICE:
  • Me encanta "Atracción fatal". La primera vez que la vi aún era un crío, pero me dejó flipado. Para empezar, desde que echan una cana al aire Michael Douglas y la rubia, ya intuyes que algo chungo va a pasar (aparte de por el propio título de la peli, que ya más pistas no puede dar). Ese primer tercio en el que se conocen todos y empieza el magreo, aunque haga muchísima falta para lo que va a pasar después, es el más normalito y predecible: que si una cena por aquí, que si un polvete por allá, que si ahora paseamos al perro por el parque, que si luego caminamos y nos tomamos un café... Eso sí, tiene momentos cojonudos como ese en el que llega Michael Douglas a su casa y, para que la mujer no se dé cuenta de que no ha estado en casa, revuelve la cama, tira los espaguetis que le había dejados preparados en la nevera a la basura, y no sé qué otras cosas más hace el pillín.

    El segundo tercio ya se pone más interesante. Desde que la rubia amenaza con suicidarse y el tío empieza a darse cuenta de que la colega está como una chota, ahí ya empieza lo bueno. Está genial cuando ella empieza a acosarle llamándole a cualquier hora de la noche, cuando se presenta en su piso para hablar con su mujer en plan "es que pasaba por aquí" (la cara de Douglas cuando entra en casa y disimula que no la conoce no tiene precio), o cuando le suelta que está embarazada y que, o se hace cargo, o le larga todo a su mujer. Y lo mismo se puede decir de cuando el tío empieza a acojonarse en serio porque ve que le peta algún cable y habla con uno de los abogados de la empresa en la que trabaja para pedirle que le ayude (brutal cuando la respuesta es un "te aguantas"... de nuevo, no os perdáis la cara de Douglas).

    Y, por supuesto, lo mejor es el último tercio, cuando a la rubia se le va la olla tres pueblos y empieza a hacer cosas de tarada, como recoger a la hija de Douglas del cole y llevársela a una montaña rusa, reventarle el coche, meter en una olla cierta cosa y ponerla al fuego (es una de las escenas más famosas de la peli) y, obvio, el final en el chalet de Douglas, cuchillo en mano.

    De todas formas, y sin que sirva de precedente, coincido con Jekyll en que es una putada que el bueno de la función sea un putero al que se la pela haberle puesto un par de tochos a su mujer, pero que ya le jode más que ella se entere (por cierto, brutal la actuación de la mujer: fijaos en cuando coge ella misma el teléfono y le dice a la rubia que si se acerca a su familia la mata). Seguro que si la rubia no hubiera sido una chiflada contestona, el pavo hubiera seguido echando polvos por ahí como si nada. Pero fíjate lo que son las cosas, resulta que acojonó tanto a los yanquis cuando salió que, al año siguiente, se registró un número de divorcios muchísimo más bajo.

    En fin, anécdotas aparte, "Atracción fatal" es un peliculón, de esos que te enganchas otra vez en cuanto lo pasan por la tele y te lo papas hasta el final casi con la misma emoción con la que lo viste la primera vez. Me encanta.

    lunes, 6 de agosto de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA DOLCE VITA"

    TÍTULO: LA DOLCE VITA

    DIRECTOR: FEDERICO FELLINI

    REPARTO: MARCELO MASTROIANI, ANITA EKBERG, AINOUK AIMÉE, WALTER SANTESSO, MAGALI NOËL, ALAIN CUNY, YVONNE FURNEAUX, ANNIBALE NINCHI

    DURACIÓN: 172 min.

    AÑO: 1960

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hablar de Federico Fellini es hablar de uno de los grandes directores de la historia del cine, de uno de los más apreciados y de los más originales. El cineasta italiano, que en los años sesenta ya había cosechado un gran éxito y una popularidad aún mayor gracias a films como "La strada - La strada, 1954" o "Las noches de Cabiria - Le notte di Cabiria, 1957", conseguiría con "La dolce vita" realizar uno de los largoemtrajes más ácidos de toda su filmografía, criticando abiertamente la frialdad y decadencia de la alta sociedad de la época, y lanzado a la fama mundial la figura del actual paparazzi (a modo de nota cultural, decir dicho término procede del nombre de uno de los personajes de "La dolce vita", Paparazzo, cuya profesión consiste en perseguir a los famosos con su cámara de fotos para capturar las instantáneas más morbosas en primicia).

    Marcelo (Mastroiani) es un escritor frustrado ante su incapacidad para escribir la eterna novela que nunca acaba. Alterna su trabajo como periodista para la prensa rosa, junto con su amigo y fotógrafo Paparazzo (Santesso), con sus juergas nocturnas entre la alta sociedad romana, gracias a sus numerosos contactos. Asimismo, Marcelo alterna una doble vida sentimental, entre su novia Maddalena (Aimée) y su prometida, Emma (Fourneaux), lo que le supondrá cierto impedimento a la hora de deambular por la ciudad en compañía de su padre (Ninchi), o de mantener profundas conversaciones con su amigo Steiner (Cuny).

    "La dolce vita" es, por encima de todo, una descomunal crítica. A través de la estructuración que hace Fellini del film en diversos episodios, el cineasta italiano convierte en farsa, a través de la cínica visión del protagonista principal -inimitable Marcelo Matroiani-, temas tan delicados como la fe profunda de la gente, el respeto por los progenitores, la fidelidad, el amor incondicional, o la felicidad que aporta la familia. No hay uno sólo de estos elementos que Fellini no satirice y ridiculice a través del carácter impasible (y, hasta cierto punto, despreciable) de Marcelo. No hay más que ver, por poner algún ejemplo, la resolución del episodio de los niños que han experimentado la aparición de la Virgen, del final amargo que tiene el episodio en el que Marcelo y su padre salen a divertirse por Roma o, sobretodo, el final impredecible y chocante que Fellini da a Steiner, un personaje que, hasta el momento, había sido el único al que se podía considerar un ejemplo a seguir -Fellini parece querer cebarse especialmente en él, al darle la "salida" más cobarde a quién más entero se había mostrado hasta ese momento-.

    Pero, "La doce vita" es mucho más que un film denuncia. En realidad, es un largometraje complicadísimo, repleto de capas que habría que analizar una por una, y para las que necesitaríamos disponer de más de un apartado para comentar. Fellini se sirve de un personaje principal al que convierte en galán seductor a un antihéroe al que el público, a pesar de sus reacciones despreciables (ver la discusión final con Emma en su coche), acaba cogiendo cariño (el guiño, al final del film, de la jovencita en la playa). Es, en definitiva, pese a su densidad, la obra de un realizador que capaz de ver lo que sucede a su alrededor, con todas sus preocupaciones, sus ridiculeces, sus entusiasmos, y triturarlo en un desfile de imágenes tan bellas como dañinas a causa de su crudeza.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Menuda castaña de película! Será mucho Fellini y mucho lo que quieras, pero "La doce vita", con toda su fama y reputación es un coñazo de tres pares de narices. Mira que a mí me da igual que las películas sean en blanco y negro o en color, modernas o del año del catapún, americanas o europeas (las españolas no cuentan, que para eso hay que tener mucho estómago)... En fin, que no soy de los que tuerce el morro cuando le dicen que la peli es italiana, en blanco y negro, de hace más de cuarenta años, y que dura tres horas. Eso me da lo mismo. Lo único que le pido es que sea algo que merezca la pena. Y, por mucho que haya más de uno que se lleve las manos a la cabeza por lo que digo, después de ver "La dolce vita", lo único que pienso es que vaya tiempo más precioso que he perdido, y menudo tostón que se ha soplado el amigo Federico y su borrico.

    ¿Sabéis qué es lo que pasa en "La dolce vita"? Nada. En serio, nada de nada. La peli no es otra cosa que lo que le pasa a un escritor de prensa rosa cuando intenta inspirarse para una novela que nnca escribe, y las juergas que se pega el tío con sus amigos snobs, a cada cuál más estrafalaria. Ya está, ahí te acabo de resumir tres horas de bodrio morrocotudo. Es más, si "La dolce vita" fuera de eso pero, por lo menos, tuvieran algo de interés los desvaneos del prota (para los de la E.S.O., "desvaneo" = "los puteríos del colega"), todavía se le podría salvar algo a la peli, pero es que ni eso. Son tres o cuatro episodios sueltos del tío yéndose de juerga, partiéndose de cara con la única mujer que lo quiere -a la que trata peor que a los perros-, y viviendo experiencias que ni son extraordinarias ni puñetas. De hecho, alguna de ellas, no hay quien la entienda (¿alguien sabe de qué cojones va todo ese rollo de los críos que dicen que han visto a la Virgen?).

    Lo único de "La dolce vita" que yo veo salvable, es el momento tan famoso en que la rubia cañón se mete con su vestido negro en una fuente (no sé si es la Fontana Di Trevi o no). Ese trozo es el único que merece la pena de la película porque, al fin y al cabo, es uno de los más famosos de la historia del cine. Y no es para menos, porque es de los pocos subrealistas que hay en la peli que ves hasta con gusto (y sí, para quien se lo esté preguntando, la rubia está buenísima).

    En cuanto al resto, pues ya os digo que trozos sin sentido ente ellos en los que los que salen, aparte del protagonista, son una panda de tarados, o gente que está comom una cafetera. O, lo que es peor, de esos que van así en plan intelectuales, dándoselas de cultos, de poetas, de filósofos, y sólo para acabar demostrando que son los que están más locos que nadie (fijaos si no, lo que hace uno de los amigos del prota con su familia... ¡y eso que era el más normal de todos!).

    En fin, que será que no he entendido mucho la peli de Fellini o que, directamente, cosa que hiciera Fellini, cosa que todo el mundo le lamía el culo diciendo que era una obra maestra. Porque, desde luego, si esto es una obra maestra, creo que me aficionaré más al cine barriobajero que, aunque sea malo de pelotas, al menos me distrae durante la hora y media o dos horas que dura. Ya será más de lo que ha conseguido "La dolce vita".

    domingo, 5 de agosto de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "PATHFINDER. EL GUÍA DEL DESFILADERO"

    TÍTULO: PATHFINDER. EL GUÍA DEL DESFILADERO

    DIRECTOR: NILS GAUP

    REPARTO: MIKKEL GAUP, INGVALD GUTTORM, ELLEN ANNE BULJO, INGER UTSI, SVEIN SCHARFFENBERG

    DURACIÓN: 86 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A finales de los años ochenta, llegaba a las pantallas uno de los mayores éxitos internacionales del cine noruego -por supuesto, teniendo en cuenta las limitadas distribuciones de la película en los mercados extranjeros-, que se vería traducido no sólo en cuantiosas recaudaciones en taquilla, sino en una nominación al Oscar como mejor película de habla no inglesa, y en la suficiente repercusión en el mercado estadounidense para que, hace unos años se pusiera en marcha la producción de un remake norteamericano (de dudosa calidad, dicho sea de paso).

    Siglo XII. Aigin (Gaup) es un joven muchacho que vive en una región del norte de Noruega con su familia y amigos. Un día, una tribu de despiadados guerreros invade su aldea, masacrando a todos sus habitantes. Aigin es el único que consigue sobrevivir, pero es capturado por los invasores. Sin embargo, en lugar de matarlo, gracias a sus conocimientos de la región, lo utilizarán para que los guíe por un peligroso desfiladero, para poder cruzarlo sanos y salvos. Será entonces cuando Aigin haga uso de toda su habilidad y habilidades para ir diezmando a los asesinos de su familia.

    "Pathfinder, el guía del desfiladero" es un film cuya mayor virtud (que no es nada despreciable) reside en su puesta en escena. El libreto del film, basado en una antigua leyenda lapona, no contiene más diálogo del estrictamente necesario. Sin embargo, en lugar de sustituir palabras por confusas escenas de acción o burdas interpretaciones reducidas al absurdo, Gaup aprovecha el juego que le ofrece la historia para trasladar al espectador, en primer lugar, la angustia de la pérdida de la familia y conocidos del protagonista y, en segundo lugar, la complicidad que el espectador establece con él cuando se empieza a intuir para qué va a aprovechar su paso por el mortal desfiladero. Es, a partir de ese instante que la acción se vuelve cada vez más trepidante, gracias a esa planificación de la que hablábamos hace un momento.

    En cuanto a los aspectos técnicos del film, una vez visto el largometraje queda claro que el otro gran protagonista de la función es el inigualable paisaje ártico, que no sólo permite una ambientación extraordinaria para la historia, sino también dar sentido a todo el tercio final de la película. Hay que tener presente que "Pathfinder, el guía del desfiladero" dura menos de hora y media, por lo que la acción va al grano sin tiempo que perder, lo que hace que se le saque el máximo jugo posible a la amenaza que se desprende de los minúsculos senderos que dan nombre al desfiladero del título. Asimismo, la violencia que contiene el film contrasta con la pureza de dichos paisajes, por lo que es capaz de recrudecerla en los momentos apropiados (ver al respecto el ataque, al comienzo del film, de las hordas invasoras), y sentirse una amenaza en la parte final (las caídas de los invasores son espectaculares).

    Así pues, "Pathfinder, el guía del desfiladero" es una película que adquirió relevancia hace más de veinte años y que, a día de hoy, merece una nueva revisión para disfrutar de una película sólida, muy bien hecha y emocionante, en la que la inteligencia de un ser menudo contrasta con la brutalidad de los hombres más adultos a la que, como bien se puede intuir, acaba venciendo.

  • MR. HYDE DICE:
  • Aún recuerdo cómo me impactó la primera vez que vi "Pathfinder, el guía del desfiladero" la primera vez que la vi. Por supuesto era, un crío, pero la imagen esa de los vikingos de casi dos metros de alto, con la cara de mala leche que tienen, cargándose a la peña del poblado ese, no se me olvidará. Pero bueno, recuerdos de la niñez aparte, la verdad es que "Pathfinder, el guía del desfiladero" es una peli bastante chula, y su historia y cómo está hecha me sigue pareciendo bastante original.

    No sé si os pasará a vosotros también o sólo es cosa mía, pero da la impresión de que todas las películas que han tenido algo que ver con los vikingos (sé que hay una de Kirk Douglas del año de la polca, pero como no la he visto no sé si también pasa con ella o no) siempre van sobre lo mismo: lo malos que eran, la de pueblos reventaban y mataban a toda la gente y tal. Bueno, no es que "Pathfinder, el guía del desfiladero" sea una excepción, porque toda la primera parte va justo de eso. Pero a mí me dio la impresión de que, en este caso, la peli tiene su punto de distinción por ser, precisamente, un crío el que demuestra ser mucho más listo que todos los guerreros que han matado a su familia y conocidos. Y, eso, en comparación con las otras películas del mismo tipo, sí que me parece novedoso.

    Pero, cosas originales de la historia aparte, "Pathfinder, el guía del desfiladero", la película, para lo corta que es (creo que no llega ni a la hora y media) se las apaña de lo más bien para ir al grano, haciendo que te entretengas y estés en tensión durante casi todo el rato. Además, por mucho que la cosa pase en el norte, se agradece un montón que la película no sea oscura, de esas que no distingues un pimiento en la pantalla, y no sabes si estás viendo al bueno, al malo, o a un extra que se ha colado por allí. Se ve que aprovechan los paisajes esos tan espectaculares de Laponia, que hasta cuando la acción pasa de noche, tienes claro quién es quién y lo que está pasando.

    Otra cosa buena que tiene "Pathfinder, el guía del desfiladero" es el ritmo. Ya os he dicho que te entretienes todo el rato, y eso no es fácil cuando lo que es el guión hablado es bastante limitado. No es que no hablen, sino que tampoco parece que tienen mucho que decir, porque es una película donde parece que importa más la acción y enseñar cómo el nene es capaz de torear a toda una panda de salvajes, que no lo que se dicen entre ellos. Y eso está hecho de coña. Te distraes desde que empieza, hasta que llega ese final por el camino suicida al que los arrastra el chavalín.

    Tampoco es que "Pathfinder, el guía del desfiladero" sea una caña de película, pero sí que es original por la historia que trata, interesante porque no es predecible -hay que ver cómo se agradece eso en una peli de aventuras-, y distraída porque no pierde el tiempo con tonterías y va al grano para que aprietes el culete en las escenas de más tensión, y estés todo el rato pendiente de qué va a hacer el chavalín para poder darles matarile a esa panda de bestias que se han cargado a su familia. Así que, aunque pueda parecer una película un pelín intrascendente, os animo a que, si tenéis ocasión, la veáis. Eso sí, recordad que estamos hablando de la original noruega de finales de los ochenta, no de esa versión made in USA que hicieron hace unos años y que es una mierda pinchada en un palo.

    sábado, 4 de agosto de 2012

    CINE EN CARTEL: "PROMETHEUS"

    TÍTULO: PROMETHEUS

    DIRECTOR: RIDLEY SCOTT

    REPARTO: NOOMI RAPACE, CHARLIZE THERON, MICHAEL FASSBENDER, IDRIS ELBA, GUY PEARCE, PATRICK WILLSON, LOGAN MARSHALL-GREEN

    DURACIÓN: 124 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: CIENCIA FICCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Poco más de treinta años después de que Ridley Scott se convirtiera en uno de los realizadores más prometedores del momento gracias a "Alien, el octavo pasajero - Alien, 1979". En este film, convertido hoy en día en un clásico del cine de ciencia ficción, uno de los grandes aciertos consistía en presentar a una criatura monstruosa, conjugando su misteriosa presencia con un suspense claustrofóbico del que aún hoy se sigue tomando buena nota (algo similar a lo que hizo Steven Spielberg con su escualo en "Tiburón - Jaws, 1975"). Sin duda, para los seguidores de este clásico de Scott y fans de la serie de películas de "Alien", el estreno en los cines españoles de "Prometheus" es una excelente noticia, pues no sólo Scott retoma la dirección del largometraje al que le debe la fama, sino que vuelve a centrar su mano maestra en la precuela de aquella gran película. Un film destinado a cumplir las expectativas de un abundante público.

    En un futuro relativamente cercano, un grupo de científicos encabezado por los doctores Elizabeth Shaw (Rapace) y Charlie Holloway (Marshall-Green) hace un descubrimiento que podría cambiar la historia de la humanidad, pues han encontrado rastros extraterrestres que datan de miles de millones en el pasado. Así pues, y con la subvención del anciano filántropo Peter Weyland (Pearce), se pone en marcha una expedición hacia el origen de dicha huella alienígena a bordo de la nave Prometheus, tripulada por el capitán Janek (Elba), dirigida por la impasible Meredith Vickers (Theron), y supervisada por el androide David (Fassbender). Sin embargo, cuando el Prometheus toma tierra en el planeta de destino, la expedición hará una serie de descubrimientos terroríficos.

    Es más que evidente que han pasado los años desde el primer "Alien". La franquicia, que ha pasado por manos tan variadas como la de los directores James Cameron, David Fincher o Jean-Pierre Jeunet (sobre las dos partes de "Alien vs. Predator", mejor correr un tupido velo), retorna a sus orígenes con "Prometheus", queriendo darle un toque de distanciamiento más que evidente con respecto a las entregas posteriores. Para ello, Scott, consciente de que está tocando una historia que muchos consideran "sagrada" -si se me permite la exageración-, ha decidido aplicar la gran experiencia como realizador que ha ido adquiriendo con los años. Ello explica que, en lugar de haber realizado un film claustrofóbico y oscuro como fue su primer "Alien", en "Prometheus" se haya decantado por una ambientación mucho más colorista (genial el trabajo del director de fotografía Dariusz Wolski), incluso en aquellas secuencias en que se quiere reforzar el suspense (ver la entrada de los exploradores a la cueva, y el escaneo de la sonda de todo el terreno).

    Por otra parte, Scott también es consciente de los condicionantes que le impiden realizar una película completamente aparte de las anteriores. Por ello, debe insertar determinados detalles que liguen "Prometheus" a las series siguientes (el origen de los aliens, la nave espacial estrellada, el observatorio y almacén de las urnas infectadas, etc.). Todos estos elementos se combinan de forma eficaz para darle coherencia a toda la historia.

    En el aspecto técnico, "Prometheus" tampoco se queda atrás. Los efectos visuales son espectaculares (ver la llegada del Prometheus al planeta o, sobretodo, todo el tercio final hasta el clímax). Asimismo, el ritmo con el que cuenta la película hace que la historia, a pesar de los inevitables huecos del guión, mantenga siempre uin ritmo non-stop ejemplar, que logre mantener el interés del público, y que sepa cómo hacer para conseguir crecer hasta la explosión de acción final. Lástima que, por el contrario, la ambientación musical a cargo de Marc Streitenfeld -colaborador de Scott en sus últimas cinco películas- no se encuentre a la altura de las circunstancias (lástima que Scott no haya vuelto a colaborar con Hans Zimmer desde hace años, pues seguro que el compositor alemán habría realizado una partitura asombrosa).

    Ahora bien, no todo son virtudes en "Prometheus". Coincido plenamente con mi colega Hyde cuando éste pensaba, a la salida de la sala, que "Prometheus" es una película que plantea muchas preguntas para contestar sólo unas pocas (dejaremos de lado las licencias que se toma el libreto para justificar determinados aspectos de la acción), es de esperar que con la intención de resolver las dudas en una secuela posterior. Puede que los fans más ilusionados de "Alien" se sientan un poco defraudados con "Prometheus" ya que, al final, se distancia en muchos aspectos de lo que es su fuente de inspiración. Pero, por lo menos, es la excusa perfecta para pasar entretenido un par de horas con un gran espectáculo.

  • MR. HYDE DICE:
  • Vaya por delante: aunque tenga que ver con "Alien", "Prometheus" no es una película más sobre el bicharraco ese asqueroso que no para de cargarse a la gente. Hay muchísimas referencias que cualquiera que la haya flipado con alguna de las dos pelis (las dos primeras, sobretodo que, dicho sea de paso, son las únicas que merecen la pena), como esa especie de nave espacial estrellada que parece un arco, el extraterrestre que está sentado como en un observatorio, los huevos de los que salen los bichos y tal. Pero, por suerte, no han hecho otra vez el mismo bodrio sobre un monstruo bastante asquerosillo que se dedica a zamparse al personal y a preñarlos con más bichos. Que quede claro, por su hay alguien a quien eso tira para atrás a la hora de decidir si quiere verla o no. Aclarado esto, es momento de decir que, tomando "Prometheus" como una peli independiente de las otras, hay cosas que están chulísimas, otras que no tanto, y otras que son una cagada como un camión de grande. Como siempre, vayamos por partes.

    El grupo de lo bueno. Para empezar, lo que os acabo de decir. "Prometheus" no va de una serie de flipadetes que se van a un planeta nuevo y, al encontrarse con el alien, se pasan el resto de la peli gritando como colegialas y corriendo en plan mariquita el último. Aquí, como se supone que son cosas que han pasado antes de todas las cuatro partes anteriores, se han preocupado lo necesario porque haya una historia aparte que pueda enlazar con lo que sabemos que viene después. ¿Qué tiene eso de bueno? Así, a bote pronto, dos cosas: que no hace falta haber visto ninguna de las partes anteriores, y que pueden partir de cero con cosas nuevas. Además, otra cosa que me ha encantado de "Prometheus" es que es bonita. Sí, dicho así, bonita. Visualmente, es una pasada. Aunque hay escenas que son algo más oscuras (es lo que suele pasar cuando te metes en una especie de caverna sin más luz que la de las linternas), hay otras en las que no puede haber más tonos azulados, rojos, negruzcos y demás (os juro que me quedé con la boca abierta en el momento en que el androide ese enciende una máquina que le muestra el cosmos enteros en una especie de simulación de tres dimensiones). Y tres cuartos de lo mismo para las escenas de explosiones, que parece que aparte de una nave, vaya a reventar la pantalla de tanto color. Y, por supuesto, Charlize Theron, que sale guapa hasta recién levantada de la cama sin maquillar, y eso por no mencionar que es capaz de dejarte helado con solo una mirada (fijaos si no cuando se niega a que un infectado entre en su nave, a punta de lanzallamas).

    El grupo de lo que ni fu ni fa. Acaba la peli y te quedas como pensando "¿Y eso ha sido todo? ¿Dos horas para dejarme así?" Es una de las cosas jodidillas que tiene "Prometheus". El guionista parece que es uno de los que escribía los capítulos de la serie "Perdidos". Y no me extraña, porque si por algo diría yo que se caracteriza "Prometheus" es por plantear un huevo de preguntas y enigmas, y resolver solo la mitad, tal y como pasaba en aquella famosa serie. Ahí van los ejemplos: ¿Quién puñetas es ese extraterrestre que sale al principio de la película, y por qué hace lo que hace? ¿Si se supone que la raza alienígena ha creado a los humanos, por qué tanto afán por cargárselos? ¿Por qué despiertan a un alien que estaba durmiendo y éste pierde el culo por matarlos a todos y salir pitando en su nave espacial?¿Por qué se empeñan en infenctar a uno de los tripulantes si no saben qué demonios es lo que puede salir de esa mezcla? ¿Cómo puede ser que, cuando llegan a esa especie de catacumba, vean holografías de los antiguos habitantes corriendo de un sitio a otro? En fin, sé que dicho así puede parecer un poco raro, sobretodo si aún no habéis visto la peli. Pero esperad a hacerlo y, entonces, si os queda claro, sería de agradecer que me iluminárais.

    El grupo de lo que no mola nada de nada. En primer lugar, algunos pedos mentales que se han soltado los guionistas. Veamos, ¿me vas a decir que una tipa se puede hacer un aborto express, en menos de cinco minutos, sacarse un bicharraco enorme, y luego ponerse a correr y a pelear por la nave como si no llevara unas grapas de sutura? Venga va, que es ciencia ficción, pero ahí os habéis pasado tres pueblos. Después, lo del viejo millonario. ¿Era necesario hacerlo tan viejo? Por Dios, pero si con tanta arruga de plástico que le han colocado hace que el señor Burns parezca un chaval (y más que el padre de alguien, parece el tatarabuelo). ¿Por qué empiezan a licuarse las urnas esas que hay delante de la cabeza gigante? Y, ya puestos, ¿quién y por qué las han llenado? Ah, y no me olvido del capullo del tatuaje en el cocotero. ¿Pero quién es el idiota que contrata a un tipo así? ¡Si sólo le falta llevar un cartel colgando del cuello que diga "Soy gilipollas"!

    En fin, como veis, hay de todo. A mí, en líneas generales, me ha gustado. Sobretodo porque le doy más importancia al hecho de que hayan querido tirar por otros derroteros y no hacerte la misma plasta que ya nos sabemos de memoria. Además, me suelen gustar bastante las pelis de Rodley Scott, así que esto es un añadido. Pero, cuando te paras a ver un poco lo prescindible, pues se te desinfla esa ilu que tenías al empezar la peli. Así que vedla y vosotros decidís.

    viernes, 3 de agosto de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "TAN FUERTE, TAN CERCA"

    TÍTULO: TAN FUERTE, TAN CERCA

    DIRECTOR: STEPHEN DALDRY

    REPARTO: THOMAS HORN, TOM HANKS, SANDRA BULLOCK, MAX VON SYDOW, VIOLA DAVIS, JEFFREY WRIGHT, JOHN GOODMAN

    DURACIÓN: 129 min,

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En Hollywood es corriente que, a finales de año, se entrene una determinada serie de películas, con el fin de que aspiren a los premios más importantes que se empiezan a dar a lo largo del año siguiente. Hasta aquí, todo nornal. Lo que ya llama más la atención es que determinados largometrajes parecen realizados con el único propósito de aspirar a cuantos más premios mejor. Así pues, no es extraño que el espectador se encuentre con películas más pequeñas, protagonizadas por grandes estrellas, y cuyas imágenes parecen decir "quiero un premio" a voz en grito. Algunas veces, funciona, y el film, además, logra un gran éxito de público. Por el contrario, hay otras en que, a pesar del notable intento, el largometraje no consigue su propósito, quedándose en todo en un buen intento. Esto último es lo que le sucede a "Tan fuerte, tan lejos". Más adelante veremos por qué.

    Oskar Schell (Horn) ha perdido a su padre, Thomas (Hanks) en el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York. Desde entonces, tanto a él como a su madre, Linda (Bullock), les cuesta asumir la pérdida y salir adelante con sus vidas. Un día, por casualidad, Oskar encuentra entre las cosas de su padre un sobre con una llave en su interior, y un único nombre escrito en él: Sr. Black. Será entonces cuando Oskar lo tome como un enigma personal e inicie la búsqueda del desconocido Black por todo Nueva York. En su transcurso, se topará con personas como Abby (Davis) -una mujer recién separada-, William (Wright) -un hombre de negocios- y, sobretodo, el conocido como "el inquilino" (Von Sydow), un hombre mudo que alquila una habitación en la casa de Oskar, y que guarda más de un secreto.

    Dirigida por el británico Stepehn Daldry, especialista en la realización de films con fuerte carga dramática ("Las horas - The hours, 2002" o "El lector - The reader, 2009", entre otras), "Tan fuerte, tan cerca" representa la adaptación de la novela homónima de Jonathan Safran Foe, cuya historia se sirve de los trágicos sucesos que tuvieron lugar el once de septiembre de dos mil uno para conectar la vida de una serie de personajes, completamente desconocidos, que se cruzan gracias a la perseverancia del personaje principal. A este respecto, la versión cinematográfica que filma Daldry, por su parte, utiliza la trágica muerte de un personaje en concreto -el padre del protagonista- para narrar una historia de superación, de dolor, de reconciliación y, sobretodo, de perdón.

    Sin embargo, el fallo que podríamos señalar en la ejecución es la frialdad de la puesta en escena. Cierto es que Daldry sabe sobradamente bien dónde colocar la cámara, de qué forma dirigir a sus actores, y cómo hacer que la densidad de la historia no impida al público seguirla. Ahora bien, por un lado, "Tan fuerte, tan cerca" concentra en dos horas tanto sufrimiento y tanta angustia en los personajes, que dicha sensación acaba por trasladarse al espectador. Es como si en toda la película no hubiera a penas ningún personaje dispuesto a sonreír y mostrar su felicidad (tan sólo se podría encontrar en los diversos flashbacks que tiene el protagonista con su padre, como cuando ambos entablan una especie de lucha verbal por ver quién es capaz de decir más oximorones), cosa que no está para nada reñida con el hecho de que el largometraje sea un drama.

    Por otro lado, otro de los elementos que también hace que juega en contra de "Tan fuerte, tan cerca" es el excesivo cruce de personajes. Cierto es que el mismo argumento propicia que el protagonista entable contacto con diversos personajes pero, para aquellos que adquieren una mayor relevancia (los excelentes Viola Davis, Jeffrey Wright y, por supuesto, John Goodman -aquí relegado a un papel tan secundario que casi pasa desapercibido-), da la sensación de que Daldry se ha dejado muchas cosas que decir acerca de ellos, en favor del histrionismo del niño protagonista en su afán por buscar qué abre la misteriosa llave. Todo esto hace que se cree una especie de barrera invisible entre lo que sucede en la película y el público, por lo que la historia no resulta tan emotiva como sería deseable.

    Afortunadamente, en el plano técnico y artístico, existe otra serie de factores a destacar y elogiar. En primer lugar, la interpretación de Max Von Sydow. El veterano actor sueco da una lección magistral de actuación pues, a pesar de no pronunciar ni una sola palabra, es capaz de transmitir toda una galería de emociones con una sola mirada (sin duda, lo mejor del film). Por otra parte, el compositor francés Alexandre Desplat compone aquí una exquisita banda sonora, sencillísima, que envuelve cada imagen con una sensibilidad digna de mención. Y, por supuesto, la fotografía del oscarizado Chris Menges, capaz de recoger cada una de las caras de una Nueva York invernal repleta de contrastes.

    En resumidas cuentas, aunque puede que sea la novedad más destacada de esta semana en los videoclubs, "Tan fuerte, tan cerca" es un largometraje que prometía mucho más de lo que acaba dando. Es un film de buenas intenciones que, lamentablemente, se queda en eso en intento. Muy digno, pero intento al fin y al cabo.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¿Sabéis esas películas en la que el niño protagonista es un repelente de mil demonios, te cae como una patada en la entrepierna, y te darían ganas de quitarle la tontería de un soplamocos? Pues eso es, ni más ni menos, lo que pasa en “Tan fuerte, tan cerca”. Yo comprendo que el tema del 11-S es espinoso, que es chungo verlo desde el punto de vista de un chaval que ha perdido a su padre en ese atentado y  todo lo que tú quieras. Pero una cosa es tener ese trauma doloroso en tu vida, y otra diferente ser un capullo mental de primera. Y yo no entiendo mucho de cine, pero algo me dice que no es que sea la mejor idea del mundo hacer que el prota de tu peli sea un criajo que te cae mal desde que empieza la función. Mira que hubiera sido más fácil sacarlo como un pobrecillo que ha perdido a su papá y que trata de sobreponerse a ese drama. Incluso el resto de la historia de ir buscando las pistas hubiera sido más simpático. ¿Qué quieres meter una escena de lloriqueo? Vale. ¿Qué es buen detalle eso de que el chaval toque su pandereta para calmarse? Perfecto, no hay problema. Pero que el mocoso de las pelotas insulte al portero porque sí, trate a su madre a patadas sin motivo, hable con la gente exigiendo que le hagan caso y todo eso, lo único que te dan es de darle un capón y saltarle las orejas.

    Aparte de eso –que, ya de entrada, es bastante importante, “Tan fuerte, tan cerca” tiene cosas buenas y otras que se las podían haber ahorrado con total tranquilidad. Entre las primeras, me quedo sin pensármelo dos veces con el abuelo mudo. ¡Qué pedazo de papelón que hace el viejo! El tío no dice ni mú en toda la película, y resulta que se le entiende mejor y transmite más cosas que el resto de actores juntos (no os perdáis cuando le explica al crío en un bar cuál es su historia y por qué no habla). La otra cosa que me parece bastante acertada de la peli es el juego de pistas que el padre ha dejado preparado para el hijo. Ahí creo que es una de las pocas veces en la que entiendes lo que ha tenido que hacer el padre muerto para que su hijo venciera la timidez y se lanzara a la calle, a ver si se convierte en una persona más normal. Toda esa parte está hecha de forma que tú casi sientes la necesidad de resolver los enigmas con los que se encuentra el chaval: de dónde es esa llave, quién es el señor Black, por qué su padre guardaba ese jarrón… Que, dicho sea de paso, también es cierto que tanto misterio hace que la peli se alargue más de lo deseable, pero bueno, tampoco es para tanto.

    Ahora, lo que no mola nada de “Tan fuerte, tan cerca”. Primero, el crío histérico ese al meterías un zapato en la boca, pero ya hemos hablado bastante antes de eso, así que mejor pasamos a otra cosa. Sandra Bullock, aunque está convincente como sufrida viuda, da la sensación de que, desde que vio que por estar siempre lloriqueando y con cara de muy seria le daban un Oscar, le ha cogido gustillo a ese tipo de papeles, porque se pasa toda la película sufriendo como una Magdalena, y teniendo que aguantar a su hijo "especialito". Que un poco, tira que te va, pero verla todo el rato con el moco colgando, acaba cansando.

    Segundo, la historia, por muy conmovedora que quiera ser, no hay por dónde cogerla. El crío se monta una película bestial sobre qué habrá querido decir su padre con una llave misteriosa, y se patea todo Nueva York buscando a una persona, que es como si en Madrid -obviando las diferencias- quisieras encontrar a todos los Pérez o García para hacerles una sola pregunta. Ridículo, ¿verdad?

    Y tercero, es demasiado larga. Teniendo en cuenta que el prota no te cae nada bien y que "Tan fuerte, tan cerca" parece empeñada en colgarse en cartel ese de mira cómo sufrimos nosotros y qué pobrecitos que somos. Eso, durante hora y media, aún tiene un pase. Pero más de dos horas con esa pollada, acaba cansando. Sobretodo cuando ves el final, con esa reunión del chaval con un inversor en bolsa que le aclara las cosas. Digamos que es una cosa muy forzada y, en cambio, algo que parece tan importante como la relación del crío con el hombre mudo, se queda ahí, como si nada.

    En fin, que pensaba que por la reputación del director de la peli, por el tema que toca y, hasta ver al mocoso, por el resto de actores, "Tan fuerte, tan cerca" iba a ser una peli de esas que te emocionan y hacen que te pegues una descarga emocional. Pero no, para nada. De hecho, no solo es un poco bodrio, sino que llega a cansar. Así que, por muy bien hecha e interpretada que esté, a mí me ha sobrado.

    jueves, 2 de agosto de 2012

    CINE ACTUAL: "CHICAGO"

    TÍTULO: CHICAGO

    DIRECTOR: ROB MARSHALL

    REPARTO: RICHARD GERE, RENÉE ZELLWEGGER, CATHERINE ZETA-JONES, QUEEN LATIFAH, JOHN C. REILLY, TAYE DIGGS, CHRISTINE BARANSKI, COLM FEORE

    DURACIÓN: 113 min.

    AÑO: 2002

    GÉNERO: MUSICAL

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En ocasiones, da la sensación de que hay géneros cinematográficos que se explotan en mayor o menos medida dependiendo de la moda del momento. Por supuesto, algunos de ellos no consiguen el empujón definitivo que será deseable para que aumentaran las producciones de dicho género (el western, por ejemplo), mientras que otros que lograron un gran éxito hace años, parecen resurgir de nuevo con fuerza. En este caso, nos estamos refiriendo al género musical. Huelga decir que, desde mediados del siglo pasado y hasta bien entrados los años setenta, los musicales han representado una parte importantísima de los films que se rodaban en Hollywood. Sin embargo, de aquel tiempo a esta parte, salvo por raras excepciones, los musicales habían desaparecido de escena (tan sólo algunas de las películas animadas de la factoría Disney parecían seguir manteniendo ese espíritu). Sin embargo, con la llegada del nuevo milenio, y el exitoso estreno del largometraje “Moulin Rouge – Moulin Rouge!, 2001”, ese gusto por los musicales pareció avivarse. Así pues, al año siguiente, era otro de los grandes musicales de la escena teatral, “Chicago” el que contaba con una adaptación a la gran pantalla. El resultado fue un largometraje excelente, con una puesta en escena fabulosa, y un aluvión de premios que ayudaron a aumentar su fama.

    Roxie Hart (Zellwegger) es una ama de casa, aburrida de la vida que lleva junto a su bonachón marido Amos (Reilly), que sueña convertirse en una gran estrella de cabaret como lo es Velma Kelly (Zeta-Jones). Un día, en plena discusión con su amante, Roxie lo mata y va a parar a la cárcel, donde la alcaidesa de la prisión, “Mama” Morton (Latifah) le aconseja que contrate como abogado defensor a Billy Flynn (Gere), el mejor abogado criminalista de la ciudad. Desde ese momento, tanto Roxie como Velma, que también está entre rejas por haber matado a su hermana y su marido al descubrir que mantenían un idilio amoroso, como Billy empezarán a tramar la mejor estrategia para conseguir su libertad y, de paso, convertirse en importantes estrellas mediáticas.

    Quisiera poder hablar de “Chicago” comparándola con el célebre musical en el que se basa. No obstante, y lamentándolo mucho, aún no lo he visto, por lo que hablaremos de “Chicago” como película, con independencia de sus orígenes teatrales. A este respecto, cabe afirmar que “Chicago” es un espectáculo de primer orden, un largometraje calibrado al milímetro para combinar una adaptación musical ejemplar –así como los diversos números que componen la película- con una coreografía asombrosa, y con una puesta en escena por parte del casi debutante Rob Marshall que prácticamente elimina cualquier posibilidad de aburrimiento. No hay más que fijarse en secuencias como la que abre el film, con el número musical All that jazz que Velma canta mientras una fascinada Roxie se imagina a sí misma siendo la estrella de esa misma función. Asimismo, los distintos números musicales que interpretan los protagonistas se encuentran todos integrados en la acción del film a la perfección de manera que, a pesar de los variados estilos de cada uno, el público los percibe como una continuación de la historia, repletos de cinismo.

    Por fortuna, en el aspecto artístico, “Chicago” tampoco se queda atrás. Las interpretaciones de todo su reparto es ejemplar. Empezando un sorprendente Richard Gere que disfruta todos y cada uno de sus momentos, ya sea cantando y bailando (magistrales los números “All I care about is love”, y el solo de baile durante el juicio) o actuando (ver su reacción cuando, tras mostrar un absoluto desinterés por Roxie en la prisión, acude de nuevo a su lado cuando ésta finge ante la prensa estar embarazada). Por su parte, tanto Renée Zellwegger como Catherine Zeta-Jones se apoderan de su personaje con una fuerza sorprendente (ver la insuperable actuación de Zellwegger durante el juicio, y la arrebatadora función de Zeta-Jones en el número I can’t do it alone). Sería injusto no mencionar también a los secundarios, desde el excelente John C. Reilly interpretando al único personaje “entero” del largometraje (atención a su abnegada devoción hacia su esposa) hasta unos correctísimos Queen Latifah, Colm Meaney (genial su expresión durante el juicio) y Christine Baranski como periodista encantada de colaborar con Flynn).

    Concluyendo, “Chicago” es una película que consigue imponerse a su precedente musical de Boradway, convirtiéndose en un largometraje con personalidad propia y que desprende un grado de cinismo tan elevado y, a la par, tan simpático y amable que el público no puede sino divertirse con el espectáculo que le sirven en bandeja. Película merecedora del Oscar, sin duda.

  • MR. HYDE DICE:
  • Creo que ya lo he dicho alguna que otra vez pero, por si acaso, lo repito: no me gustan los musicales. Que en mitad de una escena importante se pongan a cantar los actores, me parece una de las cagadas más gordas del cine. Y si, además, del cien por cien de la película se pasan canturreando y bailando más de la mitad, el grado de nerviosismo ya puede ser exagerado. Eso sí, hay contadas excepciones en que me lo paso pipa con un musical. Sin ir más lejos, recuerdo cuando vi esa explosión de color que es “Moulin Rouge” que me quedé con la boca abierta. Y lo mismo diría de “Mamma mia – Mamma mia!, 2008”, que es divertidísima. Pero, los que han venido después, como “Hairspray - Hairspray, 2009” o “De-Lovely – De-Lovely, 2004” pues tampoco es que me hayan matado. Son simpáticas, y poco más. Si suelto todo este rollo, es para que me creáis cuando digo que, a pesar de no gustarme los musicales, creo que “Chicago” es una de las mejores películas musicales que he visto en mi vida. Es más, aún sin hablar de musicales, “Chicago” sigue siendo una película cojonuda.

    De entrada, no me imaginaba ni que Richard Gere ni que Renée Zellwegger, con esa carita de hámster que tiene, pudieran dar el pego como cantantes y bailarines. Pero supongo que es como pasó con “Mamma mia”, que decía antes, que los actores no pegan ni con cola pero lo bordan todos y cada uno de ellos. Pues en “Chicago” pasa lo mismo. Es más, cuesta imaginarla con otros actores y actrices diferentes. Aquí, no es que la música sea chula, sino que está hecha de una forma que te atrapa desde el principio.

    La historia de “Chicago” está muy currada desde el principio, pero lo que más mola de la peli es el grado de cinismo. Todos los que salen son una panda cabrones de cuidado, de los que venderían a su madre por un bocata de chorizo. Pero, en vez de ser repelentes, resulta que son tan fulleros que te acaban cayendo bien. Como dice alguien que yo me sé, son callas pero con encanto. Y, además, aunque la música no sea la caña de España en cada número musical, cada número es cojonudo. Además, cada parte de la historia de la peli la cuentan a través de las canciones y, como os digo, tienen una mala leche de cuidado. ¿Y sabéis por qué? Porque los que salen haciendo de buenos es a los que más toman el pelo y de los que más se burlan (por ejemplo, el fiscal del distrito, que es quien quiere juzgar a la rubia por asesinato, no puede hacer casi nada ante el abogado que se mete a todo el mundo en el bolsillo; y lo mismo que le pasa al marido de la rubia, que es un trozo de pan y hasta los tontos se burlan de él –fijaos si no en el número Mr. Cellofan-), mientras que los más fulleros, mentirosos y falsos son los que lo petan. De hecho, es algo que queda más que claro en ese momento, antes de que empiece el juicio en el que Richard Gere canta la canción esa en la que le dice a la rubia que todo no es más que un circo y que el juez, la prensa y el resto del mundo se tragará lo que él les diga porque es de lo más convincente (brutal cuando suelta la frase “Si Jesucristo me hubiera pagado dos mil dólares, las cosas hubieran salido de otra forma”).

    Y el resto de la peli tampoco se queda atrás. Las dos actrices (Zeta-Jones está tremendísima) lo bordan haciendo cada una de lo suyo: Catherine de femme fatale, y se nota que disfruta cada uno de sus momentos; y la rubia de incoentona más guarrona que una choni de barrio y que va con carita de buena de no haber roto un plato en su vida. Todo eso lo meten dentro de la misma peli con un ritmo brutal y una diversión cojonuda. Vamos, que no me extraña que se llevara tanto Oscar. Así que creed a vuestro tito Hyde y, aunque no os gusten los musicales, no os perdáis “Chicago”, porque es buenísima.

    miércoles, 1 de agosto de 2012

    CINE DE LOS 90: "SUPER MARIO BROS"

    TÍTULO: SUPER MARIO BROS

    DIRECTORES: ANNABEL JENKEL & ROCKY MORTON

    REPARTO: BOB HOSKINS, JOHN LEGUIZAMO, SAMANTHA MATHIS, DENNIS HOPPER, FIONA SHAW

    DURACIÓN: 104 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • De un tiempo a esta parte, se han sucedido las adaptaciones de populares videojuegos a la gran pantalla con una rapidez asombrosa. Contando con presupuesto cada vez más elevados y holgados, son muchos los largometrajes que se han producido desde Hollywood con la clara intención de congregar a cuantos más jóvenes mejor en las salas de cine, pues son éstos los conocedores más experimentados de las aventuras de los diferentes personajes que los protagonizan. Sin embargo, lo que ahora se ve como una moda cada vez más frecuente (adaptaciones convertidas en grandes súper producciones - "El príncipe de Persia - Prince of Persia, 2010"-, dependientes de tecnologías de 3D -las últimas entregas de "Resident evil"-, o que aprovechan la popularidad de una determinada estrella para lanzar una franquicia -ambas partes de "Tomb raider"-), hace a penas veinte años no lo era. Así pues, "Super Mario Bros", aparte de ser uno de los juegos para consola más famosos de la historia, también se convirtió en el primero en contar con su versión cinematográfica. Sin embargo, desgraciadamente, más que suponer un logro, el resultado no fue como sus responsables esperaban.

    Mario (Hoskins) y Luigi (Leguizamo) son dos hermanos que trabajan como fontaneros. Un día, Luigi conoce a una hermosa joven llamada Daisy (Mathis), de la que se enamora prácticamente al instante. Por ello, cuando ve cómo la secuestran dos hombres y se la llevan hacia un extraño lugar, en el interior de la red de alcantarillado, recurre a su hermano para que le ayude a rescatarla. Sin embargo, siguiendo la pista de Daisy, ambos entran en un nuevo mundo paralelo al ordinario, en el que toda la sociedad se encuentra sometida a las órdenes del rey Koopa (Hopper), un tirano cuya evolución proviene del Tiranosaurio Rex, y que afirma que Daisy posee una piedra especial capaz de desatar un poder que le permitiría controlar todos los mundos. Será entonces cuando Mario y Luigi hagan todo lo posible porque ello no suceda, rescatar a Daisy, y volver a casa.

    En "Super Mario Bros" se cometen varios errores de considerable importancia. En primer lugar, el argumento, a pesar de que, por momentos, da la sensación de que hubiera podido derivar hacia una historia similar a aquella presente en el juego, opta por alejarse completamente de su referente original. Así pues, quienes esperan encontrarse con las simpáticas aventuras de unos fontaneros que deben rescatar a una princesa de las garras de un malvado villano (lo único que se mantiene de la esencia del juego en el film), en su lugar se encuentran con un guión repleto de situaciones absurdas (los experimentos de Koopa con la metamorfosis en lagartos gigantes, la existencia de ese supuesto meteorito liberador de un gran poder...), una ambientación que no se corresponde para nada con el espíritu del juego (éste es un derroche de color y de escenarios hermosos mientras que, en el largometraje, la acción tiene lugar en un mundo destrozado, decadente y casi inhumano), y un desarrollo de la historia carente de emoción e interés.

    En segundo lugar, por mucho que las actuaciones no lleguen a resultar ofensivas (al fin y al cabo, una de las pocas cosas buenas con las que cuenta el film es la presencia de dos grandes actores como Bob Hoskins y Dennis Hopper), la caracterización de los personajes no puede ser más plana. Hopper no puede interpretar al villano de la función de una forma más estereotipada -al igual que la práctica totalidad de los actores secundarios-, mientras que Hoskins se limita a poner cara de asombro ante lo que ven sus ojos (siendo un poco dañinos, cabría pensar si dicho asombro no es consecuencia de aquello en lo que el actor veía impotente que se estaba convirtiendo la película).

    En tercer lugar, es un verdadero desperdicio que en un producto como "Super Mario Bros" se hayan visto involucradas personas como el realizador Roland Joffé en tareas de producción (¿se puede saber qué pinta el director de la magistral "La misión - The mission, 1986" en una película como ésta?), Alan Silvestri como compositor (en una partitura que, seguramente, el colaborador habitual de Robert Zemeckis escriba incluso mientras duerme), o el oscarizado Dean Semler como director de la fotografía. Desde luego, son talentos cinematográficos que han demostrado su buen hacer en otras circunstancias pero que, en el caso de "Super Mario Bros", parecen haber desperdiciado su talento y tiempo.

    En resumidas cuentas, mi querido colega Hyde siempre ha dicho que, al igual que le gustaría preguntarle a Francis Ford Copolla si era consciente de la obra maestra que estaba rodando a medida que filmaba la primera parte de "El padrino", querría saber si los responsables de "Super Mario Bros" también eran conscientes de la nula calidad de lo que estaban haciendo. A mí, por lo menos, me parece una buena pregunta.

  • MR. HYDE DICE:
  • Madreeeeeeee... ¡Qué cosa más MALA! Pero así, dicho en mayúsculas y todo. Mira que he visto películas basadas en videojuegos, cómics, series de televisión y Dios sabe qué cosas más, que eran de cagarse de malas. Pero es que "Super Mario Bros", directamente, da una penica monumental. No se salva ni que un actor como Bob Hoskins, que me parece estupendo, salga en ella. Es más, casi hasta diría que es un insulto al videojuego que lleva más de veinte años bambando por ahí. Vamos, es que hace que el primer "Super Mario" que salió para la Nintendo sea un prodigio de casi todo al lado de este pedazo de mongdongo.

    Yo entiendo que no debe ser fácil currarse una historia sobre un videojuego como el Mario que sea fácil de hacer. Que va a llevar efectos especiales está más claro que el agua, y que tiene que ser algo así con acción y aventuras también. Lo que no sé es qué cosa rara se habrán fumado los que han escrito este truño, ni el que lo ha producido, ni el que lo ha dirigido, porque vaya forma de lucirse. Se ve que los tipos estos vieron que en el juego salen dos fontaneros que son hermanos, que sale una princesa y que hay una especie de dragoncito que le echa un cable a los buenos. Y, a partir de ahí, empezaron a hacer efecto los psicotrópicos que tomaron, porque tendríais que ver lo que han hecho con esas ideas (hermanos fontaneros, princesa y dragoncito). Tela marinera.

    Cuando empieza "Super Mario Bros", la cosa no es que augure nada bueno. Está claro que tienen que presentar a los dos colegas, así que nada mejor que enseñar cómo se ganan la vida como fontaneros. Pero a partir del momento en que cruzan esa especie de portal a otra dimensión -o lo que coño sea-, la cosa ya se les va de las manos de mala forma. De entrada, en el juego nunca ha salido que el otro mundo en el que juegan los fontaneros sea una especie de ciudad post apocalíptica llena de mierda por las calles y gente que parece haber sobrevivido a la tercera y cuarta guerras mundiales juntas. Después, la cosa tampoco mejora cuando los malos de la función resultan ser una panda de capullos integrales, que hacen que los malos de los cartoons sean el demonio personificado a su lado. Pero es que ya, cuando se supone que empieza lo que tiene que ser la acción y aventura, apaga y vámonos. Que si una piedra mágica, que si una princesa que no sabe que es una princesa, que si armas futuristas... Lo dicho, una diarrea mental del quince.

    Así que, amigos, a los que os gusten las pelis basadas en videojuegos, ya os podéis ir olvidando de perder el tiempo con esta chorrada, porque es más mala que la carne de pescuezo. También es verdad que no son muchas las pelis sobre videojuegos que merezcan la pena. Personalmente, creo que sólo se salva de la quema la primera parte de "Resident evil" (de las demás, mejor ni hablar), porque el resto siguen el camino de "Super Mario Bros": videojuego genial, y película que da vergüenza ajena.

    martes, 31 de julio de 2012

    CINE DE LOS 80: "ÚNICO TESTIGO"

    TÍTULO: ÚNICO TESTIGO

    DIRECTOR: PETER WEIR

    REPARTO: HARRISON FORD, KELLY MCGILLIS, LUKAS HAAS, DANNY GLOVER, VIGGO MORTENSEN, JOSEF SOMMER, JAN RUBES, ALEXANDER GODUNOV

    DURACIÓN: 112 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Uno de los argumentos que más se utilizó en las cintas de corte policiaco de los años ochenta era, sin duda, el del policía protagonista –estereotipado, en la mayoría de los casos, como alguien dedicado en exclusiva a su trabajo (divorciado, amargado, etc.), que ve en su nuevo caso una posibilidad de redimirse- debe hacerse cargo, por lo general, en contra de su voluntad, de la protección de un testigo (una mujer, casi siempre) crucial, al que los villanos de la función tratarán de liquidar. Por supuesto, entre el policía y el testigo siempre surgía una relación particular que solía derivar en algo más que un simple trabajo de protección, por lo que el elemento amoroso también formaba parte de la película. Sin embargo, aunque esta fuera la moda del momento. Por fortuna, el director australiano Peter Weir parecía no querer conformarse con semejantes clichés, por lo que aún hoy en día es famoso por haberle dado un giro significativo a este argumento, contando con Harrison Ford en una de sus mejores interpretaciones, y filmando uno de los mejores films policíacos de la década.

    Samuel Lap (Haas) es un niño pequeño que viaja con su madre Rachel (McGillis) a Filadelfia, ambos pertenecientes a la comunidad amish. Allí, mientras esperan en una estación de tren, Samuel acude a los urinarios, donde es testigo de un brutal asesinato. Tras denunciar el caso a la policía, es el detective John Book (Ford) quien se pone al frente de la investigación. Sin embargo, los asesinos logran dar con Rachel y Samuel aunque, por fortuna, una rápida intervención de Book consigue salvarles la vida, quedando éste herido. Es entonces cuando la comunidad amish da cobijo a Book mientras se recupera de sus heridas. No obstante, los responsables del asesinato siguen buscando al testigo.

    Como apuntábamos en la introducción, es más que conocida la historia del policía que debe proteger a un testigo y, por diversos motivos, acaba surgiendo el amor entre los dos. Desde las versiones más violentas como “Cobra, el brazo fuerte de la ley – Cobra, 1987” –a mayor gloria de su protagonista, Silvestre Stallone-, pasando por Ridley Scott con “La sombra del testigo – Somone to watch over me, 1989”, o Kevin Costner con “El guardaespaldas – The bodyguard, 1992”, el argumento de dichos largometrajes ha sido siempre el mismo. Por ello, llama la atención que en “Único testigo” la situación sea justo la contraria: aquí es el testigo quien acaba protegiendo al policía encargado del caso. Más aún, el mismo policía, con el fin de reponerse y sobrevivir, debe integrarse en una congregación de personas que viven de una forma radicalmente distinta a la de la mayoría de la sociedad. Y todo ello, Weir lo recoge con su cámara con un ritmo excelente, una dosificación de la tensión in crescendo a lo largo de tres escenas clave (la del asesinato, al de la huída de Book con Rachel y Samuel, y la del enfrentamiento final en la granja amish), y un diseño de producción de lo más efectivo.

    Por su parte, Ford consigue algo bastante complicado para una estrella de su calibre: desprenderse del halo que lo asocia siempre con el famoso protagonista de la serie Indiana Jones para lograr que el público no vea en John Book a Ford el héroe (como, inevitablemente le sucede a otros actores como, por ejemplo Tom Cruise), sino a Book el policía dispuesto a hacer lo que se encuentre dentro de la ley para salvar la vida de sus protegidos.

    Por lo demás, como ya hemos señalado, “Único testigo” se beneficia de un estupendo guión que sabe cómo tratar diversos aspectos –tanto la parte más policíaca como aquella que se centra en el día a día en la comunidad amish-, y del ritmo que Weir le impregna al conjunto, gracias al cuál el público permanece en tensión desde los primeros minutos hasta el final. Así pues, “Único testigo” es una pequeña gran película, que merece la pena una revisión para seguir siendo recordada.

  • MR. HYDE DICE:
  • A ver, la película está bien, pero tampoco es como para estar flipando. Es la típica peli del poli bueno, dispuesto a todo por defender la ley, y de los malos que harán lo imposible porque nadie les fastidie el invento (y por nadie, quiero decir al chavalín que ve cómo le rajan el cuello a un soplón en unos servicios). ¿Que le meten todo eso de la descripción de la vida en una comunidad amish? Vale, eso sí que no recuerdo haberlo visto antes en ningún otro sitio, ahí estoy de acuerdo con el plasta de arriba. Pero vamos, que aunque la mona se vista de seda, monda se queda. Y, aquí, por mucho que la peli pase en un sitio diferente a los demás, el resultado es el mismo.

    Ahora, eso sí, reconozco que, independientemente de que sea mucho parecido a lo que ya se ha hecho mil veces, "Único testigo" es una película que está muy chula. Sí, a mí me gustó. No os engañéis, que que yo la vea parecida a las otras que hay por ahí que se le parecen un huevo, no quiere decir que no me haya gustado. Es más, para ser sincero, confieso que a "Único testigo" le vi detalles que me gustaron bastante. Por ejemplo, que la primera mitad, con las cosas que pasan en la gran ciudad, no están hechas como si fuera la típica película de polis con tiroteos por la calle y tal, sino que se han preocupado lo suficiente como para que parezca algo bastante realista.

    Además, la parte que tiene lugar en la granja amish, en vez de ser un poco más bodrio, hace que te interese mucho esa especie de cultura tan distinta al tipo de vida que llevamos los demás. Ahí es donde tiene algún detalle que me gustó bastante (que los juguetes sean de madera y no mecánicos, la forma de vestir por ejemplo), por no mencionar que es cojonudo que hayan sido capaces de presentarlos con tanto respeto y sin burlarse para nada de su modo de vida. Es más, es casi hasta reconfortante ver cómo todos curran juntos para levantar un granero enrome y, después, se pegan también juntos la comilona del siglo para celebrarlo. Aún diría más -como decían Hernández y Fernández-, me gusta que el poli al que interpreta Harrison Ford no dude en partirle la cara a un capullo que se burla de los amish (claro que eso no es que le favorezca mucho después, pero eso ya es otra historia).

    Por último, creo que destacaría un par de momentos más. El primero, me encanta ese momento en que baila con la mujer la canción esa de Wonderful World en uno de los establos, mientras arregla su coche. Es un momento casi insignificante, pero me encanta. Y, el otro, es el final, cuando los malos van para darles matarile a Harrison y al chaval. Es como las pelis esas de Clint Eastwood del Oeste, cuando el bueno se las tiene que ingeniar para ir cazando a cada uno de los que le quiere meter una bala por la retaguardia. Es una escena con un montón de tensión y muy bien hecha, sin pasarse ni de sangre, ni de movidas raras con los disparos.

    En fin, que a mí "Unico testigo" sí que me parece un poco igual al resto de pelis del policía que tiene que proteger a un testigo, pero es no quiere decir que no merezca la pena. Al contrario, os animo a que la veáis quienes no la conociérais hasta ahora, porque está muy chula y muy bien hecha.

    lunes, 30 de julio de 2012

    CINE CLÁSICO: "MARTY"

    TÍTULO: MARTY

    DIRECTOR: DELBERT MANN

    REPARTO: ERNEST BORGNINE, BETSY BLAIR, JOE MANTELL, KAREN STEELE, ESTHER MINCIOTTI

    DURACIÓN: 86 min.

    AÑO: 1955

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A mediados de los años cincuenta, hizo su aparición en las carteleras una película que logró un notable éxito de público y crítica gracias a una película tan sencilla como efectiva, en la que las relaciones humanas (familiares, de pareja, de cortejo…) son reflejadas con un acaramelamiento nada forzado ni machacado, dejando que el espectador disfrute con la evolución de unos personajes que consiguen caer bien con un mínimo esfuerzo. Un inigualable Ernest Borgnine es su protagonista absoluto.

    Marty (Borgnine) es un solterón, poco agraciado físicamente, que vive con su madre (Minciotti) en el barrio italiano de Nueva York. Trabaja como carnicero en una tienda del barrio, donde todas las clientas le increpan que aún siga soltero y sin compromiso, a pesar de que sus otros hermanos ya están casados y con hijos. Marty, sin embargo, prefiere no complicarse, aunque sale con su amigo Angie (Mantell) de vez en cuando a tomar algo. Una noche, ambos se animan a ir a una sala de baile a la que también acude Clara (Blair), una mujer que también tiene complicaciones para resultar atractiva a los hombres. Una serie de circunstancias hará que Marty y Clara se conozcan y, entre ellos, comience a surgir algo más que una respetuosa amistad.

    “Marty” supuso la consagración del recientemente fallecido Ernes Borgnine. Borgnine, que con los años iría convirtiéndose en un actor cada vez más importante (sobretodo gracias a sus colaboraciones con el malogrado Sam Peckinpah), y que con este largometraje logró encarnar a uno de los personajes más entrañables del cine clásico. Ahora bien, lo que llama la atención de “Marty” es su extrema sencillez, que es lo que le otorga ese punto de dulzura y amabilidad que percibe el espectador. El film está narrado casi en un único marco temporal, y la historia que desarrolla es tan sencilla como encantadora, a lo que ayudan de sobremanera las interpretaciones de todo su reparto (empezando por un genial Borgnine y continuando con la encantadora Betsy Blair y con Esther Minciotti en el papel de la madre chapada a la antigua del protagonista). Además, desde el punto de vista de su realización, “Marty” no necesita contar con sofisticados medios técnicos, complicados movimientos de cámara o recargamiento visual de decorados o fotográfico para meterse al público en el bolsillo. Por el contrario, cuando más sencilla es la escena, más provecho parece sacar Mann a sus acotres, y más poderosa resulta la escena (ver la secuencia en que Marty no para de hablar mientras pasea con Clara, o como cuando ambos entran en casa de Marty, que no está acostumbrado a tener compañía femenina, y trata de convencer a Clara para que le dé un beso).

    Asimismo, huelga decir que, aparte de esa sencillez en su realización y en su guión, “Marty” es una película en la que todas estas piezas encajan gracias a Ernest Borgnine. A pesar de la aparente simpleza con la que está dibujado el personaje de Marty, no es nada sencillo dotar al personaje de los matices con los que lo enriquece Borgnine. No hay más que echar un vistazo a secuencias como aquella, al comienzo del film, en que Angie trata de convencerlo para llamar a unas chicas a las que conocieron hace un tiempo en un cine y, pese a su reticencia inicial a hacerlo, por fin se anima cuando llega a su casa. Esa secuencia, que a penas dura más de un par de minutos recoge a la perfección la matización que Borgnine aporta a su personaje, que queda totalmente completa con la posterior conversación que tiene con su madre, cuando ésta lo insta a salir de fiesta y conocer a chicas (impresionante cómo Marty le espeta que se riega a salir de casa para regresar dolido).

    Por otra parte, también habíamos mención de las interpretaciones secundarias. Betsy Blair, con su representación de la muchacha tímida y feúcha, y Minciotti como la madre que cuida incondicionalmente de su hijo, completan un estupendo cuadro cuya mayor virtud es la sencillez de su historia la simpatía que desprenden todos y cada uno de los personajes, y la amabilidad de todo su conjunto.

  • MR. HYDE DICE:
  • No lo entiendo. Os prometo que no lo entiendo. Que una película como ésta, simpática pero poco más, se llevará la caterva de Oscar que se llevó es algo que se me escapa. Sin meterle mucha caña, porque tampoco tiene sentido, “Marty” es el ejemplo perfecto de peli amable, que te hace pasar un rato agradable, pero que podría ser perfectamente de sobremesa de domingo por la tarde. Además, a nada que empiezas a cogerle gustillo a la historia, va y se acaba –la peli dura poco más de hora y cuarto-. Así que tampoco es que sea una pasada a la altura de otras que lo petan en esos premios (aunque también ha habido veces que lo ha petado cada mierda…).

    Pero bueno, hablando de la película, “Marty” es una historia sencilla, bien contada, en la que todos los que salen te caen bien, desde el pobre carnicero que tiene que aguantar a todo el corrillo de viejas y vecinas, hasta otros menos simpáticos como ese primo que pasa olímpicamente de lo que Marty le cuenta, o uno de sus amigos salidorros que sólo piensa en montarse una buena juerga con unas enfermeras. Se supone que los protas de la peli son los feos de turno –aunque, en realidad, tampoco es que lo sean tanto-, aunque tampoco es que haya ningún personaje que destaque más que otro, aparte del propio Marty.

    Lo que yo le veo a la película, por lo que no acaba de encajar, es que está súper vieja. Se nota que se hizo hace la pera de tiempo, porque tanto la forma de hablar como de pensar que tiene la gente que sale no puede estar más chapado a la antigua. Vale que usen el cliché de la “raza italiana” (a la madre de Marty no le gusta la “amiga” de su hijo porque no tiene pinta de ser de ascendientes italianos), pero el resto son cosas que, ahora mismo, no pega ni con cola. Por poner un par de casos, Marty tiene treinta y dos años y ya se considera un viejo solterón. ¡Je, como para enseñarle cómo está el patio hoy en día! Además, si no fuera porque está claro con qué sentido lo dicen en la película, casi se podría pensar que Marty y su mejor amigo son de la acera de enfrente, porque a los dos les gusta quedarse juntos en casa viendo la tele un sábado por la noche, discuten como si fueran un matrimonio de abuelos, y al amigo le jode cantidad que Marty prefiera irse con una mujer antes que pasarse la noche con él. Bueno, y eso por no hablar de cómo están en plan buitre carroñero los solteros que van a esa macro discoteca, que parecen más los padres de los niños de ahora que unos solterones a la caza de una falda.

    Pero bueno, aparte de estas cosas así un poco en plan pasadas de moda, insisto en que “Marty” es sólo una peli simpática. Todo lo amable que tú quieras, pero con demasiado bombo para la tontería que es al final. Vale que el protagonista, el carnicero gordo lo hace muy bien, eso no lo niego, pero como para tener la repercusión que ha tenido… pues no. Pero vamos, ya os digo que no hace daño verla. Además, a nada que te des cuenta, ya se ha acabado, así que no es para tanto.

    domingo, 29 de julio de 2012

    CINE EN CARTEL: "TED"

    TÍTULO: TED

    DIRECTOR: SETH MACFARLANE

    REPARTO: MARK WAHLBERG, MILA KUNIS, SETH MACFARLANE, GIOVANI RIBISI, JOEL MACHALE, AEDIN MINCKS, JESSICA BARTH

    DURACIÓN: 105 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Recientemente, en la meca del cine, se han visto casos de creadores y directores de series de televisión que dan el salto a la gran pantalla, o de directores de films animados que, con mayor o menor éxito, prueban suerte con actores de carne y hueso -y viceversa-. Lo que aún no habíamos tenido ocasión de encontrar en la cartelera es un film cuyo mayor responsable sea una persona dedicada a la realización de una serie animada de difusión mundial. En el caso de "Ted", ha sido Seth MacFarlane, máximo responsable de la simpática y ácida serie de dibujos animados "Padre de familia" quien debuta en el campo del largometraje, con un largometraje tan políticamente incorrecto como original en su propuesta. Un desenfrenado Mark Wahlberg y la participante en el doblaje de "Padre de familia" Mila Kunis son sus protagonistas "humanos".

    John ha sido siempre un joven muy tímido. Ya desde pequeño, se veía ignorado por el resto de niños de su edad. Así pues, tras recibir unas Navidades un oso de peluche llamado Ted, John desea fervientemente que Ted se convierta en un ser real. Dicho y hecho, a la mañana siguiente, y para sorpresa de todos, Ted habla y se mueve como si tuviera vida. Pasan unos años y John (Wahlberg) y Ted siguen siendo unos amigos de lo más unidos. El problema es que, aunque físicamente hayan crecido, ambos continúan siendo unos críos, preocupados por cómo hacer para tener las mínimas responsabilidades posibles. Cuando Lori (Kunis), la novia de John, le insta a separarse de Ted para poder emprender una nueva vida juntos ellos dos, y le suplica que madure, John se verá en el dilema de renunciar a su mejor amigo o hacer caso a la mujer que ama.

    Convertida en el sleeper de la temporada estival, "Ted" es una película que le debe la inmensa mayoría de su éxito al guión escrito a seis manos por el propio director y sus colaboradores, Alec Sulkin y Wellesley Wild. Pero no por la profundidad de los temas que toca o la originalidad de su propuesta (que, en cierto modo, lo es). La clave del éxito de "Ted" es romper con todos y cada uno de los tabúes del buen gusto y lo políticamente correcto para, a cambio, ofrecer una sesión continua de todo aquello que buena parte de la juventud estaría dispuesto a hacer -si es que no lo hacen ya- si tuvieran ocasión. ¿Y qué es esto? Pues nada más y nada menos que convertirse en una versión de Peter Pan -ya saben, el niño que no quería crecer para no tener responsabilidades- actualizada a los vicios más radicales del siglo XXI. Traduciendo: el protagonista y su peluche no hacen otra cosa que estar de juerga en juerga, "colocarse" a base de marihuana, poner excusas al resto de gente (el jefe, la novia...) para poder seguir manteniendo ese ritmo de vida y, mientras tanto, hacer cuantos más chistes escatológicos e impertinentes mejor.

    Por supuesto "Ted" no engaña a nadie. Ya desde su comienzo, cuando la voz en off narra la infancia del protagonista y hace un breve inciso para matizar qué cosa puede ser más fuerte que el deseo y la ilusión de un niño, el espectador tiene más claro que el agua que ésta no es una producción predecible y llena de los clásicos tópicos de cualquier otra comedia tontorrona. De hecho, a pesar de ser muy predecible y contener más de una secuencia tan prescindible como ridícula (la persecución final por el campo de béisbol, o el clímax con Lori haciendo lo posible por recuperar a Ted), si algo no se le puede echar en cara a "Ted" es que sea predecible.

    No obstante, la supuesta originalidad de su planteamiento no hay que confundirla con el resultado de "Ted" como película. A pesar de la comicidad de algunos apuntes (la secuencia en la que John y Ted se refugian entre las sábanas porque tienen miedo a los truenos es de lo más lograda, así como el desfase deliberado de la fiesta organizada por Ted -ver cuando Ted "juega" a pasar un cuchillo entre los dedos de uno de los asistentes, completamente drogado), lo cierto es que "Ted" es una descomunal apología de la grosería, el mal gusto y el humor simplón. A quien le gusten este tipo de películas, está de enhorabuena pero, aquellos espectadores que aboguen por un cine más original, talentoso y refinado, harían bien en pasar de largo.

    En resumidas cuentas, "Ted" es un largometraje dirigido a un público adolescente y juvenil amante del humor fácil y las situaciones comprometidas, seguidores de programas televisivos como aquellos en los que -lamentablemente- una serie de supuestos tertulianos discuten a voz en grito acerca de quién se ha acostado cuántas veces con quién, y que creen que ver a un oso de peluche, quintaesencia de la inocencia infantil, haciendo y diciendo guarradas a cada cuál más descarada es lo más gracioso del mundo. Para los que prefieran otro tipo de cine, les sugiero que se decanten por otras películas de la cartelera. Y, para los que han reído a mandíbula batiente con "Ted", que no se preocupen, pues a tenor del enorme éxito de taquilla en el que se ha convertido, seguro que no se hace mucho de esperar la inevitable segunda parte.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Menudo despelote de película! Se nota que es el tío de la serie "Padre de familia" el que ha hecho la peli. El mismo humor -y mucho más burro y faltón- es el que ha puesto a "Ted". Eso sí, aquí el colega no deja títere con cabeza y mete caña a todo y a todos pero, por suerte con gracia. Por supuesto, no creo que haga falta decir que "Ted" no es una peli para críos, ni tiene nada de infantil (claro que si a tu nene le encanta ver "Padre de familia", "American dad" y similares, y tú le dejas, pues tampoco se sorprenderá mucho con lo que sale aquí). Lo que sí tiene, y mucho, es humor gamberro, guarro y grosero a punta pala. ¿Que no te gusta este tipo de películas y prefieres el humor más sofisticado de otro tipo? Perfecto, ya te puedes ir ahorrando la entrada. Pero si, de vez en cuando, para variar un poco, te quieres partir el ojete con tonterías como las pelis de "American pie" (al menos, las dos primeras), pues "Ted" te encantará.

    Eso sí, lo que me ha sorprendido un montón, aparte de la propia historia, que es demencial, es la mala leche que tiene la película. Se mete con un huevo de gente pero, por suerte, va a la yugular con gracia, no sólo por meterle el dedo en el culo a la gente. Por ejemplo, al oso y a su dueño les encanta aquella película de "Flash Gordon" que hicieron hace más de treinta años. Bueno, pues se marcan unas coñas con el actor que hacía de Flash Gordon, al que llegan incluso a sacar y a presentar como un héroe pasado de rosca, que le pega a la coca, y que se da de leches con un chino con la misma facilidad con la que se viste de cura y casa a dos personas. Lo mismo pasa con el actor Ryan Reynolds, al que sacan como si fuera un marica del tres al cuarto -¡y, encima, ponen a caldo la película del cómic "Linterna verde" que hizo el mismo actor!-.

    Pero es que ahí no termina la cosa: con las "chonis" se pasan cuatro pueblos (fijaos en el método de seducción que le funciona al oso cuando está en la caja del súper y se pone a hacerle gestos a la susodicha), a los jefes capullos típicos de la mayoría de los sitios los sacan como peleles, a los jóvenes porreros de todo el mundo (la mega-fiesta que se monta el oso en su piso no tiene desperdicio), etc. Y, además de todo eso, aún tiene tiempo para tratar de soltar el mensaje moral (la madurez, la tolerancia con los hijos, cómo ser una persona responsable, etc.). Claro, que todo eso cogido con pinzas, porque ya os digo que eso no importa un pimiento.

    Ahora, si hay que destacar algo por encima de todo en "Ted" es, por méritos propios, el doblaje que ha hecho Santi Millán. Si en aquella tontería que se llamaba "Paul - Paul, 2011" ya lo bordaba doblando al alien ese cachondo que llegaba a la Tierra, en "Ted" se sale por la puerta grande. No tengo ni idea de cómo será la cosa en el original inglés, pero en español, fijo que si le quitas a Santi Millán, el resto no valdría mucho. Ah, y otra cosa que deja flipado son los efectos especiales del oso. Supongo que lo habrán hecho metiendo a un niño pequeño o a un enano en un disfraz de oso. Pero lo de cómo hacer para que el peluche se mueva y tenga gestos de expresión como si fuera una persona os juro que es alucinante.

    Por lo demás, pues "Ted" es tal cuál aparenta en el tráiler. Desde el punto de vista de su historia, es predecible que te rilas ya desde el minuto uno. Pero claro, a la gente que va a ver "Ted" eso se la trae al fresco, porque lo que vas buscando son las bromas, las situaciones de descojone (que las tiene, y muchas), y que te hagan reír durante un par de horas. Si es eso lo que quieres, "Ted" es tu película. Si buscas algo más sofisticado, directamente ahórrate la entrada.