miércoles, 15 de agosto de 2012

CINE DE LOS 90: "PARQUE JURÁSICO"

TÍTULO: PARQUE JURÁSICO

DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

REPARTO: SAM NEILL, LAURA DERN, RICHARD ATTENBOROUGH, JEFF GOLDBLUM, JOSEPH MARZELLO, ARIANA RICHARDS, WAYNE NIGHT, SAMUEL L. JACKSON

DURACIÓN: 120 min.

AÑO: 1993

GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A principios de los años noventa, parecía que al cineasta Steven Spielberg ya le quedaba poco por demostrar. Si bien, su escasa incursión en el género de la comedia parecía una carencia dentro de su fructífera carrera, no son pocos los largometrajes que el "Rey Midas" de Hollywood ha conseguido convertir en descomunales éxitos comerciales. Así pues, tras haber dado por finalizada -de momento- las tres primeras partes de Indiana Jones, y recién salido de la decepción artística que había supuesto la excesivamente infantil "Hook (el capitán garfio) - Hook, 1991", Spielberg se puso al frente de dos productos bien diferentes. Si, por una parte, llevó al cine un proyecto que antes había acariciado Martin Scorsese acerca del holocausto judío, por otra, filmó una película de aventuras que, basándose en una novela del escritor Michael Chrichton, esperaba que fuera lo suficientemente taquillera como para que su otro proyecto pudiera resultar rentable. Ahora bien, nadie imaginaba la gigantesca repercusión que "Parque Jurásico" iba a tener no sólo en la carrera del director norteamericano, sino en las taquillas del mundo entero.

    Los doctores Alan Grant (Neill) y Ellie Sattler (Dern) están especializados en el estudio y trabajo con fósiles de dinosaurios. Un día, el magnate multimillonario John Hammond (Attenborough), que financia su excavación, les propone seguir financiándola durante unos años más, a cambio de que visiten un parque que ha construido en una isla de su propiedad, cerca de Costa Rica, en la que ha construido un parque sin parangón, y para cuya apertura al público, necesita el aval de unos especialistas reconocidos. Tras aceptar su propuesta, Ellie y Alan viajan hasta la isla, en compañía del también doctor Ian Malcom (Goldblum), y de los nietos de Hammond. Lo que ninguno de ellos imagina es que el recinto construído por el magnate es, en realidad, un zoo gigantesco de dinosaurios vivos. Sin embargo, determinados acontecimientos harán que el control del parque quede interrumpido, y los participantes allí reunidos a la merced de estas criaturas prehistóricas.

    A día de hoy, "Parque Jurásico" es una de las veinticinco películas más taquilleras de la historia en los Estados Unidos, y otro tanto se puede decir del box office internacional. Los secretos de semejante éxito son varios, que comentamos a continuación.

    En primer lugar, lo que podríamos llamar "el toque Spielberg". Steven Spielberg entiende de entretenimiento, y mucho. Esto hace que, con el material adecuado (corramos un tupido velo sobre la última entrega de Indiana Jones o sobre su versión de "La guerra de los mundos"), sepa cómo rodar un largometraje de forma que el espectador se adentre en un mundo fantástico en el que casi acaba sintiendo lo mismo que sus protagonistas. Así pues, tras ver "Parque Jurásico" no cabe duda de que, a través de su puesta en escena, Spielberg domina el ritmo del film desde su comienzo más reposado (el prólogo en la excavación, el comienzo con en encuentro entre Hammond y los espeleólogos, el viaje a la isla) para, después, dar las primeras pinceladas de aquello en lo que se va a centrar el largometraje (la primera aparición de los dinosaurios, el tour por el laboratorio, la excursión en los coches) y, al fin, entrar de lleno en una segunda mitad trepidante (el incidente con el Tiranosaurio, la huída de Grant con los niños, la defensa del búnker por parte de los supervivientes). Todo ello, queda plasmado en la película de forma apasionante, con un ritmo non stop vibrante (atención a la secuencia en la que los dos niños huyen de los velociraptores en la cocina, simplemente magistral) que se hace con la atención absoluta del público hasta el último segundo, y con las dosis de violencia necesarias -más de lo que cabría esperar en un film de Spielberg- para hacer creíble la historia (la pata desmembrada de una cabra estampándose contra el cristal de un coche, uno de los abogados de Hammond siendo devorado por el T-Rex, o Ellie quitándose de encima el brazo amputado de uno de los técnicos informáticos).

    Evidentemente, en segundo lugar, cabría mencionar los impresionantes efectos especiales. Parecía que poco le quedaba a Spielberg por idear en sus películas para sorprender a la audiencia, pero "Parque Jurásico" marca un antes y un después en su filmografía. En esta ocasión, es tal el realismo que desprenden sus imágenes, que cuesta creer que estemos ante una obra de ficción. Ello se debe, en buena parte, a que el equipo liderado por Dennis Muren y Stan Winston optó más por hacer uso de animatronics que no de efectos creados digitalmente -lo que se conoce como CGI-. Así pues, las secuencias en las que el T-Rex acerca el hocico a los protagonistas, o en los que los veolciraptores miran a sus presas, el espectador tiene la sensación de que, en realidad, los dinosaurios están vivos (ver, asimismo, otras secuencias como las de la carrera en mitad de los Galimimus, o el instante en que uno de los nietos de Hammond da a comer a un Brontosauro).

    Y, en tercer lugar, destacar la excelente labor del equipo artístico de la película. Si "Parque Jurásico", con independencia de la mano experta de Spielberg y los sofisticadísimos efectos visuales, es el gran entretenimiento del que se puede disfrutar hoy en día, es gracias a la labor de profesionales como el montador Michael Kahn (atención a la magnífica edición de la secuencia en que el T-Rex persigue al Jeep en el que huyen varios protagonistas, al instante previo en el que el T-Rex hace su aparición -ese plano del vaso de agua temblando con cada pisada, y la mirada del niño atónito-, la secuencia final en el recibidor central del edificio principal en el que quedan acorralados los supervivientes...), el fotógrafo Dean Cudney (insuperable la aparición del T-Rex bajo la tormenta, o el juego de sombras con los velociraptores en la cocina) y, por supuesto, el maestro John Williams, quien compuso dos de sus más célebres temas para "Parque Jurásico", y con cuyas notas redondea el ritmo trepidante que contiene el film.

    En pocas palabras, "Parque Jurásico" no es sólo una de las obras más importantes de Steven Spielberg, sino uno de los mejores entretenimientos que se estrenó en la década de los noventa al que, para el tipo de producción que es, ni le falta ni le sobra nada. Será por ello que, vista hoy en día, el film no ha desmerecido en absoluto y que, aunque su único objetivo sea el de entretener a los espectadores, sigue siendo una película de lo más divertida y emocionante.

  • MR. HYDE DICE:
  • No creo que haya nadie, de la edad que sea, que no oyera hablar de "Parque Jurásico" cuando salió en el cine. Es más, fijo que, aunque les gustara o no, es inmensa la cantidad de gente que fue a verla al cine (os lo dice alguien que fue con más emoción que todos los que había en aquella sala). Desde luego, reconozco que no es para menos, porque "Parque Jurásico" es una de las mejores películas así en plan fantástico que ha hecho Spielberg, con permiso de "Minroty report - Minority report, 2002", que es una caña. El tío no sólo puso de moda las novelas de Michael Chrichton -fijo que antes, ni la mitad del planeta sabía que existía-, sino que levantó una pasión por los dinosaurios bestial (y esto también os lo dice alguien que se llegó a saber nombres de bichos y edades en las que vivieron que no podía casi ni pronunciar).

    "Parque Jurásico" es una película de aventuras cojonuda. No tengo ni idea de cómo será el libro aunque, por lo otro que me he leído del mismo autor, supongo que será estupendo. Pero, centrándonos más en la peli, me llamó un montón la atención cuando la vi por primera vez porque, en vez de enseñarte los dinosaurios así en plan amable y majetes, te saca a unos bichos con unas ganas de zampar a cuantos se les cruzan por delante que flipas. Claro, esperando ver algo así más en plan buen rollo, reconozco que es algo que te puede impactar si vives en los mundos de Yupi -como era el caso-. Pero vista años más tarde y ya más crecidito, te das cuenta de la historia tan cojonuda que hay por detrás. No sólo te sueltan un sermón durante la primera media hora sobre los dinosaurios, biología, millonarios ancianos y tal, antes de empezar con la chicha de verdad, sino que hacen que todo el argumento supuestamente científico te parezca tan lógico que, dentro de poco, habría parques como ese por todos lados.

    Eso sí, cuando le toca el turno de salir a los bichos, ya es la caña de España. Y no podían haberlo empezado mejor: desde que se empiezan a escuchar los ruidos del T-Rex hasta que sale y empieza a destrozar los coches, estás con los huevines en la garganta. Pero es que, desde que se separan los dos grupos de visitantes -los niños con el científico, y los del otro coche-, la peli es un no parar de aquí para allí, con esa amenaza que sientes siempre de que, en cuanto se den la vuelta, un bicharraco de esos les va a pegar un bocado en todo el culo que se van a enterar. De las escenas de acción, para qué decir más, si momentazos como la de la caída del coche al árbol con los niños dentro ya hablan por sí solas o, por poner otro caso, todo el final ese adrenalítico desde que la doctora tiene que encender todos los generadores para que vuelva la corriente al parque, hasta que empieza toda la caza por los velociraptores dentro del edificio principal. Son casi tres cuartos de hora en los que aprietas el culete a base de bien.

    Y, por supuesto, qué vamos a decir de los efectos especiales. Tanto yo como todos los otros que estaban en el cine, casi se creyeron que los dinosaurios que salían en "Parque Jurásico" eran de verdad. El realismo que tiene es impresionante y, quitando de dos o tres secuencias, es impresionante cómo dan el pego de verdad, y cómo tienes la sensación de que, cuando se meriendan a alguien, están comiendo de verdad.

    En fin, que "Parque Jurásico", en el caso de que seáis de los pocos que aún no la han visto -por favor, olvidad sus lamentables continuaciones, incluida la segunda parte que también dirigió Spielberg-, ya estáis perdiendo el tiempo. "Parque Jurásico" no sólo es un peliculón de aventuras y acción, sino que es lo que debería ser siempre una peli guay y entretenida a tope, de las que se hacen para que te lo pases a cuatro manos mientras la ves.

    martes, 14 de agosto de 2012

    CINE DE LOS 80: "SILVERADO"

    TÍTULO: SILVERADO

    DIRECTOR: LAWRENCE KASDAN

    REPARTO: KEVIN KLINE, SCOTT GLENN, KEVIN COSTNER, DANNY GLOVER, BRIAN DENNEHY, JEFF GOLDBLUM, LINDA HUNT, JOHN CLEESE, ROSANNA ARQUETTE

    DURACIÓN: 127 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: WESTERN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tras un excelente debut en Hollywood escribiendo, entre otros, los guiones de films tan prestigiosos como "El imperio contraataca - The empire strikes back, 1980" o "En busca del arca perdida - Riders of the los ark, 1981, y de debutar en la dirección de largometrajes con una de las mejores películas de cine negro de los ochenta ("Fuego en el cuerpo - Body heat, 1980"), Lawrence Kasdan cambió completamente de registro para, partiendo de un guión escrito a cuatro manos entre el propio Kasdan y su hermano Mark, dirigir el que, probablemente, sea el western más entretenido y espectacular de la década de los ochenta, así como uno de los films más entretenidos de dicho género, y de los más divertidos de su filmografía. Rodeado de nuevo, tras su anterior propuesta, "Reencuentro - The big chill, 1983".

    Finales del siglo XIX. En mitad del salvaje Oeste, Emmet (Glenn) regresa a la ciudad de Silverado para reunirse con su hermano Jake (Costner), evitando las represalias por parte de una familia de delincuentes que quieren vengar la muerte de su hermano, por la que culpan a Emmet. En su camino, Emmet se topa con Pyden (Kline), un antiguo forajido que, traicionado por sus antiguos compañeros, se encuentra al borde de la muerte. Ambos llegan a Silverado donde, para sorpresa de Payden, uno de sus antiguos "colegas", Cobb (Dennehy) es ahora el sheriff de la ciudad. Al mismo tiempo, Mal (Glover) es un granjero de raza negra a quien fuerzan a vender sus tierras al cacique local. Todos juntos, se verán las caras en Silverado donde, en medio de traiciones y emboscadas, lucharán por reivindicar el orden y la justicia.

    "Silverado" es un film que se distancia de los anteriores largometrajes del Oeste que se habían realizado -así como de algunos contemporáneos suyos como, por ejemplo, "El jinete pálido - Pale rider, 1985"- en un elemento tan básico como fundamental: el ritmo. Cierto es que el guión de "Silverado" es lo suficientemente interesante ya de por sí como para lograr captar la atención del espectador. Pero es gracias a la tremendamente entretenida y dinámica puesta en escena de Kasdan que "Silverado" es esa excelente distracción. Asimismo, Kasdan no renuncia a aquellos ingredientes que hicieron del western uno de los géneros más importantes de la historia del cine (duelos a muerte, calles polvorientas, destartalados saloons -impresionante el diseño de producción que recrea el pueblo al completo de Silverado-, caravanas de emigrantes, etc.) con tal de agilizar la acción. Más bien al contrario, "Silverado" es un film tan bien construido que tiene cabida para todo ello sin perder un ápice de su interés.

    Otro factor que también llama la atención es la violencia. Evidentemente, al hablar de un western el público ya sabe, casi de forma inconsciente, que va a presenciar más de una muerte. Sin embargo, a este respecto, llama la atención la forma que ha tenido Kasdan de suavizar las secuencias más crudas e, incluso, de hacerlas divertidas (ver ese plano de Jake saliendo del saloon y disparando a la vez a dos hombres que caminan por el porche, acertándoles de lleno) y, a la vez, rodando otras que llaman la atención por lo contrario, por la crudeza con la que quedan recogidas (el disparo a la hermana de Mal, o la muerte de uno de los villanos porque un caballo le parte el cráneo con los cascos al saltar por encima de él).

    Así pues, "Silverado" es una película que, por encima de todo, se hace con el interés del espectador con una facilidad pasmosa. Cierto es que hubiera sido deseable que el film hubiera dado un poco más de sí para no dejar sub-tramas en el tintero (la relación de Pyden con una mujer llamada Hannah, por poner un caso), aunque tampoco es un gran defecto. De esta forma, "Silverado", además de ser hoy en día uno de las mejores películas acerca del far west, es también una de las más entretenidas del género, y de las más emocionantes de toda la década de su estreno. Un gran trabajo, grandes interpretaciones, y gran diversión en una muy recomendable producción.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Sí señor, pedazo de película chavales! A mí las del Oeste, si habéis leído algo de lo que os he contado cuando ha tocado hablar de una, ya sabréis que no me llaman demasiado. No sé si será porque no me interesan demasiado los temas, o porque todas parece que cuenten la misma historia una y otra vez. Pero "Silverado" es una excepción. Para mi gusto, "Silverado", con perdón del señor Sergio Leone, es lo que siempre debería ser una película del Oeste. Sé que no es el no va más y que, seguramente, haya pelis mucho mejores que ésta. Pero qué queréis que os diga. Ahora mismo no soy capaz de recordar una película del Oeste que me divirtiera tanto, que me interesara tanto y que me pareciera tan cojonuda como ésta (repito, con el permiso del señor Leone).

    "Silverado", ya de entrada, no tiene a un sólo bueno, como solía pasar en las pelis de John Wayne y en las cuatrocientas de Río Lobo, Río Rojo  o Río a lunares que se hicieron. Aquí, hay cuatro tíos, y cada uno tiene su movida personal, que los acabará uniendo. Y en el lado de los malos, pues pasa casi lo mismo que, aunque hay un súper villano dispuesto a ponerles las cosas canutas a los colegas, también hay unos cuantos cabroncetes que se las ingenian para tocar la pelotera más de lo que a ellos les hubiera gustado. Y, por supuesto, juega a su favor tanto la forma en que está hecha, con un estilo súper moderno que no hace pensar para nada en esos movimientos de chiste de las pelis de hace tropecientos años, con una acción cojonuda y emocionante, y con una historia que engancha a tope.

    Por supuesto, aunque los actores que salen en ella son bastante conocidos, llaman la atención varias cosas acerca de eso. Como que, por ejemplo, Kevin Kline haga el papel de héroe de turno en el salvaje Oeste -cuando casi siempre o hace de profesor universitario, o de gay, o similares-, que Kevin Costner haga una de sus primeras pelis importantes -por favor, no tengáis en cuenta el doblaje que le han puesto en español, que es casi tan hiriente como el de Verónica Forqué en "El resplandor - The shining, 1980"-, o al negro de "Arma letal - Lethal Weapon, 1987" antes de hacerse famoso junto a Mel Gibson. Ah, y eso por no mencionar al de los Monthy Pyton que hace de sheriff. Pero, dejando de lado el tema del famoseo de los actores, lo que ellos consiguen darle de positivo a "Silverado" es que no son los "Rambos" del Oeste. O sea, que les golpean, les hieren, y les duele, sin ir en plan "a mí no me tose nadie a la cara" sin que las balas ni les rocen (sin ir más lejos, a uno casi le abren la cabeza, y otro se lleva una paliza de la leche).

    Pero, volviendo a "Silverado", ya desde el principio, con esa música tan estupenda que te hace pensar en el Oeste pero rollo héroes, no en plan caravana polvorienta (que, mira tú por dónde, también la hay). Y el resto le va detrás. Y todo mola un montón porque, como hay varias historias que se mezclan, siempre tienes una en la que fijarte y que te engancha hasta que llega la siguiente, y vuelta a empezar. Todo eso en medio de huidas, tiroteos en cañones pedregosos, peleas a puñetazo limpio, incendios de casas y emboscadas varias (el final en el que llegan los cuatro colegas al pueblo para ajustar cuentas es bestial). Ah, y por supuesto no me olvido de ese duelo final, como en las mejores películas del Oeste, uno contra uno, y preparados para desenfundar a la primera de cambio.

    En fin, que os aconsejo de corazón que veáis "Silverado" porque, aunque por el póster pueda parece una películas más del Oeste como las otras cuarenta que te ponen por la tele en cuanto te descuidas, os prometo que es una pasada de peli. "Silverado" es de las que te engancha y de las que, cuando acaba, tienes esa medio sonrisa que te dice que lo has pasado en grande.

    lunes, 13 de agosto de 2012

    CINE CLÁSICO: "AGENTE 007 CONTRA EL DR. NO"

    TÍTULO: "AGENTE 007 CONTRA EL DR. NO"

    DIRECTOR: TERENCE YOUNG

    REPARTO: SEAN CONNERY, URSULA ANDRESS, JOSEPH WISEMAN, JACK LORD, BERNARD LEE, JOHN KITZMILLER

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1962

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Poco podía imaginar el escritor Ian Fleming cuando, al publicar a mediados del siglo pasado su novela Casino Royale, que el personaje principal, un agente del servicio secreto británico con licencia para matar llamado James Bond, se convertiría también en uno de los personajes más famosos de la historia del cine. O que, más de cincuenta años después del estreno de la primera película en la que hace su aparición el famoso agente, no sólo se seguirían rodando películas protagonizadas por él sino que, además, el rodaje y estreno de cada una de ellas se convertirían en un acontecimiento mundial. En lo que a la película que hoy nos concierne, "Agente 007 contra el Dr. No", es la primera película "oficial" de la serie que se rodó y estrenó, logrando tan buenos resultados y críticas que, como suele decirse, el resto ya es historia.

    James Bond (Connery) es un agente secreto que trabaja para el gobierno británico. Cuando una serie de agentes encubiertos son asesinados en una isla de Jamaica, Bond es enviado por su superior, M (Lee) allí para investigar que se esconde tras sus misteriosas muertes. Será entonces cuando, gracias al apoyo de un agente de la CIA llamado Felix Leiter (Lord) y a un nativo, Quarrel (Kitzmiller), comienza a sospechar de las actividades que desarrolla en una isla privada un científico multimillonario al que sólo se conoce con el nombre de Dr. No (Wiseman), cuya mayor particularidad es que, a causa de un accidente químico, en lugar de manos posee dos prótesis metálicas.

    Llama la atención que, para el debut en la gran pantalla de Bond, se escogiera la sexta novela -siguiendo el orden cronológico- que Fleming había escrito, por encima de otros títulos que, años más tarde, también conocerían su correspondiente adaptación cinematográfica. Desconocemos a qué se debió tal decisión, aunque no cabe duda de que "Agente 007 contra el Dr. No" contiene todos los elementos que, con el tiempo, identificarían de forma casi definitiva al personaje. En efecto, Bond es presentado como un experto investigador (atención a las deducciones que va haciendo a medida que avanza la investigación: los resultados de los análisis químicos que habían solicitado los agentes asesinados, la forma de desenmascarar a sicarios que se hacen pasar por agentes de policía, o la resolución del mito del dragón que se dice habita en la isla del Dr. No), un mujeriego empedernido (atención a la forma en que consigue seducir a todas y cada una de las mujeres con las que se cruza, independientemente de que éstas le hayan tendido una trampa minutos antes), aficionado a la buena vida (los viajes en primera clase y estancias en hoteles lujosos), y con una sangre fría escandalosa (no vacila en hacer que retuerzan el brazo de una joven jamaicana con el fin de obtener la información que precisa).

    Por supuesto, "Agente 007 contra el Dr. No" no sólo supuso la consagración de James Bond como máximo representante de todos los agentes secretos, sino también de Sean Connery como uno de los actores más representativos del momento. Si bien Connery ya era conocido gracias a sus trabajos previos con realizadores como Robert Stevenson o John Guillermin, James Bond no sólo le dio la oportunidad de interpretar a su personaje más famoso sino, también, abrirle las puertas de una industria que le permitiría trabajar con realizadores como Alfred Hitchcock, Sidney Lumet, John Houston, Steven Spielberg o Brian de Palma entre otros. No obstante, en lo respecta a su interpretación de Bond, a pesar de las -injustas- comparaciones que se han hecho con respecto al resto de actores que han dado vida a 007, la de Connery destaca por encima de todas gracias a la inigualable composición que hizo del personaje, combinando sentido del humor, cinismo, machismo y elegancia. Cierto es que cada uno de los posteriores actores le ha dado a James Bond una orientación particular pero, Connery, sea o no gracias a haber sido el primero en interpretar a Bond, ha conseguido que, incluso hoy en día, él siga siendo el ejemplo por antonomasia del agente secreto más sofisticado.

    Ahora bien, en lo que se refiere a "Agente 007 contra Dr. No" como obra, ésta se encuentra a la par con la del resto de adaptaciones de novelas de Fleming. Sin embargo, este primer largometraje sí que destaca por su estupenda puesta en escena (la mayoría concentrada en el tercio final del film, tan pronto la acción se traslada a la isla del Dr. No) y por los momentos de tensión por encima de la espectacularidad. A este respecto, destacan secuencias como aquella en la que Bond aguarda la llegada de un "conocido" encargado de liquidarle, u otra en la que logra deshacerse de una enorme araña venenosa que le colocan entre las sábanas, evitando que le pique.

    En resumidas cuentas, "Agente 007 contra el Dr. No" es una película que, vista de nuevo hoy en día, a pesar de los detalles -sobretodo tecnológicos- que evidencian el paso del tiempo, ha aguantado a la perfección los años transcurridos desde su estreno. Así pues, "Agente 007 contra el Dr. No" es una película de aventuras estupenda, interpretada con una convicción absoluta, gracias a la cuál el cine de agentes secretos que se sigue realizando hoy en día es lo que es.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Vaya tela! A quien se le diga que James Bond tiene más años que Matusalén no se lo cree. Vaya por delante que soy un fanático total del amigo con licencia para matar, y que me sé casi de memoria todas las pelis de la serie (bueno, hay alguna que no tanto, porque me parece un bodrio -¿alguien dijo "Operación trueno - Thunderball, 1965"?-), así que puede que me entusiasme más de la cuenta hablando de la peli. Pero bueno, si con ello consigo que se os pegue una décima parte de la afición que tengo yo por Bond, estaré más contento que unas pascuas. En fin, vamos al turrón.

    Si me aceptáis un consejo (y, si no, me la pela porque os lo voy a dar igualmente), "Agente 007 contra el Dr. No" la tenéis que ver teniendo en mente las pelis de James Bond que se hacen ahora. Más que nada porque no se puede comparar toda la sofisticación de los inventos, tecnología y coches (el invisible de la última que hizo Pierce Brosnan ya es para mear y no echar gota) con lo que ves en esta primera. De todas formas, sí que tiene el encanto de esas cosas que, después, con cada nueva peli, irán haciéndose clásicos, como las bebidas que se insufla el colega, las mujeres que se cepilla, o el estilazo ese de estar elegante hasta cuando se mete en un pantano. Y, por supuesto, qué decir de la aparición de Ursula Andress en bikini con las cochas en una mano y el cuchillo en la otra. Vamos, que digo yo que si eso no fuera ya algo clásico, no lo hubieran imitado en una de las últimas que hicieron (cambiando a Ursula Andress por Halle Berry).

    Acerca del resto, tampoco se puede contar mucho más sobre "Agente 007 contra el Dr. No" que no se haya dicho o se sepa ya, sin quitarle algo de gracia al asunto. A mí, particularmente, me gustan, por ejemplo, mucho más las escenas de acción que tiene la peli (la persecución de Bond con una especie de coche fúnebre a toda mecha por un puerto de montaña, toda la destrucción de estación nuclear -o lo que sea- del Dr. No, etc.) que lo que es la investigación. Cuidado, que la investigación de la muerte de sus colegas y lo de averiguar quién demonios es el Dr. No está súper currando, pero lo otro me gusta más. Eso sí, lo que me parece que está genial hecho de "Agente 007 contra el Dr. No" es esa serie de detalles que hace que estés expectante (para los de la E.S.O., "expectante" = "al loro a ver qué se cuece") todo el rato: lo de la araña que decía antes del de arriba, cuando todo el mundo habla de la isla y del dragón sin saber qué es, o todo lo que rodea al Dr. No (fijaos en cuando entra en la habitación en la que está durmiendo James Bond sólo para echarle un vistazo antes de reunirse con él al día siguiente). Y, por supuesto, el malo. Para mi gusto, el Dr. No no es de los mejores malos de las pelis de Bond pero, aparte de ser el primero, sí que tiene esa tranquilidad propia de los malos de estas pelis (de los que cuentan todo su plan para reventar el mundo entero, para entendernos), con ese toque de tío raro -las manos de hierro- que le acaban jugando una mala pasada.

    En fin, que casi parece mentira que haya pasado medio siglo desde que la peña conoció a James Bond. Aparte de eso, "Agente 007 contra el Dr. No" es una peli estupenda, que se deja ver con una facilidad cojonuda, y que te hace pasar un rato estupendo. Además, si ya eres un fanático del pollo al que le pone beber martini con vodka agitado no revuelto, pues ya de fábula.

    domingo, 12 de agosto de 2012

    CINE EN CARTEL: "BRAVE (INDOMABLE)"

    TÍTULO: BRAVE (INDOMABLE)

    DIRECTORES: BRENDA CHAPMAN, MARK ANDREWS & STEVE PURCELL

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tras haber sufrido un pequeño revés -que no artístico- con su último largometraje, la compañía de animación Pixar presenta el primero de los dos films que tiene previsto estrenar este año. Se trata de "Brave (indomable)", un film de aventuras al más puro estilo Disney, cuyo protagonismo recae en una aguerrida princesa escocesa. Realizada no sin pocos problemas en cuanto a la elección de los directores se refiere, llega por fin a las pantallas españolas, prometiendo ser uno de los grandes éxitos de la temporada.

    La princesa Merida es la hija primogénita del rey Fergus, líder de los clanes escoceses. Atraída siempre por la aventura y la lucha, Merida sueña con ser una de las mejores guerreras del reino. No obstante, su madre, la reina Elinor pretende educarla como una dama, con el fin de que Merida se case con el hijo de alguno de los clanes colindantes. Cuando Merida muestra públicamente su rebeldía, dejando claro que es mejor guerrera que el resto de pretendientes, su madre le recrimina su actitud. Será entonces cuando Merida acuda a una alocada hechicera, quien parece haberle dado una poción que solventaría los problemas que tiene con su madre para siempre.

    Son varias los elementos que llaman la atención en "Brave (indomable)". Por supuesto, el primero y más evidente de todos es la perfección de la animación. "Brave (indomable)" es un prodigio de animación -cosa que, aunque parezca repetitiva porque se dice de todos los largometrajes realizados por la compañía de John Lasseter, no deja de ser cierto-, donde cada detalle, por pequeño que parezca, es una pequeña obra de arte en sí mismo (el movimiento del pelo de Merida, los travellings sobrevolando la geografía escocesa, el diseño de producción del bosque...).

    Lo segundo que cabría destacar del film es su sentido del humor. Si bien es cierto que films anteriores contenían una pizca considerable de sentido del humor, en "Brave (indomable)" no es necesario recurrir al clásico personaje secundario simpático que siempre tiene un chiste a punto para resultar divertido. Aquí, es el propio guión el que se encarga de hacer entrañables a todos y cada uno de los personajes, siendo una de las pocas ocasiones en que no existe un villano concreto al que hacer frente. De hecho, el personaje más fiero es un oso que, por momentos, se torna adorable por completo.

    Ahora bien, lo tercero ya no juega tan a favor del film. Cierto es que su factura es impecable (no hay más que ver secuencias como la competición con arco en que Merida resulta vencedora, de una belleza sin parangón) pero, lamentablemente, el libreto no se encuentra a la altura de lo deseado. Está más que claro que uno de los principales objetivos de "Brave (indomable)" es lanzar el mensaje made in Disney que contiene la práctica totalidad de los largometrajes de la casa. Pero, no obstante, en este caso, la forma de transmitirlo es tan evidente y falta de disimulo, que juega en contra del dinamismo de la película. Es decir, en otras obras tanto de Disney como de Pixar, la moraleja está clara, pero queda difuminada en el encanto de la historia y de la aventura (como sucedía, por ejemplo, en la muy superior "Wall·E, escuadrón de limpieza - Wall·E, 2008"). En cambio, en "Brave (indomable)" da la sensación de que cada párrafo del guión lo esté queriendo decir a gritos. Nada de ello tendría por qué ser una desventaja si el resto del film mantuviera vivo ese espíritu de aventura y magia de otras propuestas. Ahora bien, a excepción de un par de secuencias arrebatadoras (el hallazgo de Merida del castillo del príncipe de la leyenda que le cuenta su madre, con el consecuente encontronazo con un feroz oso; y el enfrentamiento final entre las tropas del rey, los dos osos, y Merida), el resto del film carece de esa magia que, hasta ahora, ha convertido cada nuevo estreno de Pixar en todo un fenómeno social.

    Así pues, "Brave (indomable)" sí es una película de lo más recomendable para todo tipo de público -en especial para los más pequeños, que disfrutarán con las aventuras de la princesa guerrera-, y hecha con tanto esmero que es una delicia de ver (amén del acompañamiento musical a cargo del excelente Patrick Doyle, colaborador habitual del realizador Kenneth Brannagh). Pero, como decimos, carece de ese toque especial que lo convierte en un film único, en la línea de otros anteriores de la casa.

  • MR. HYDE DICE:
  • Pues, sí, soy de esos que piensan que cada película que hace Pixar (que no Disney) es una pasada. O, por lo menos, que es una obra maestra de la animación, de esas que da gusto ver tanto por la historia por cómo está hecha. Ahora, esa devoción también tiene un lado oscuro, joven Obi-Wan, y es que, por muy bien hechas que estén, hay veces que la peli en sí es una chorrada. ¿Ejemplos? Pues, "Bichos - A bug's life, 1998", "Buscando a Nemo - Finding Nemo, 2003" -que me aburrió soberanamente cuando la vi en el cine-, o "Cars - Cars, 2006". Todas ellas están hechas que casi rozan la perfección pero, arte aparte, son más ruido que nueces. Claro, que luego te encuentras con obras maestras absolutas como "Up (una aventura de altura) - Up, 2009" y te quedas embelesado (para los de la E.S.O., "embelesado" = "tó flipao"). Así que sentía curiosidad por ver en qué grupo de los dos meter a "Brave (indomable)", si en el de las obras maestras o en el de las paridas que sólo quieren hacer caja. Y lo cierto es que, después de verla, sigo sin tenerlo claro.

    Por un lado, creo que es más que evidente -y en eso me daréis la razón, sobretodo los que la hayáis visto ya-, que en Pixar vuelven a demostrar que saben hacer películas de dibujos como nadie. Todo está hecho de forma tan realista que casi da miedo: los paisajes escoceses parecen sacados de un documental, el pelo de los personajes (sobretodo el de la princesa), casi te la sensación de que lo puedes tocar, los efectos de cosas como la luz o la niebla son alucinantes y, así , podríamos estar diciendo cosas hasta el año que viene. Ahora, en cuanto a la historia... Pues, en fin, que tampoco es que sea nada del otro mundo.

    No es aburrida (como la de Nemo) ni chorra (como la de "Cars"), pero sí que le falta un poco de chicha. La moraleja de la historia está tan clara que hasta un tonto se daría cuenta de ella pero, aparte de eso, es como si "Brave (indomable)" se quedara a medias. Como si, cuando acaba y empiezan a salir las letras, te preguntaras "¿Ya? ¿Eso era todo?" Y, obvio, no es que sea lo mejor que puedes pensar cuando acabas de gastarte la pela en ver una peli. Que sí, que muy bien hecha, que muy bonita la música y que muy simpática y todo lo que tú quieras. Pero le falta chicha. Se queda coja. Echas de menos que se hayan currado un poco más la historia. De entrada, el argumento recuerda un montón -salvando las distancias, claro está- a otra peli Disney: "Hermano oso - Brother bear, 2003". Aunque el problema no es el parecido, sino que parece que se quiera centrar más en cosas algo tontas (como hacer que el oso entre de nuevo en el castillo sin ser visto, o que los tres mini-osos consigan una llave importantísima) que en otras que parecían más importantes. A mí, así a bote pronto, se me ocurre que podrían haber profundizado un pelín más en algo que tuviera que ver con la bruja carpintera esa, o con el hechizo del otro príncipe que también se convirtió en oso... No sé, algo que justificara un poco que pase todo lo que pasa, dejando de lado las movidas entre la princesa y su madre.

    En fin, que "Brave (indomable)" es la típica peli de Pixar que ves y piensas que aunque sea muy bonita, se la podían haber currado un poco más no sólo de aspecto sino de contenido. Eso sí, fijo que a los críos a los que llevéis a verla -si es el caso- salen encantados de la vida.

    sábado, 11 de agosto de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "MANUALE D'AMORE 2 (CORREGIDO Y AUMENTADO)"

    TÍTULO: MANUALE D'AMORE 2 (CORREGIDO Y AUMENTADO)

    DIRECTOR: GIOVANI VERONESI

    REPARTO: ANTONIO ALBANESE, CARLO VERDONE, MONICA BELLUCCI, ELSA PATAKI, RICCARDO SCAMARCIO, SERGIO RUBINI, BARBORA BOBULOVA, FABIO VOLO, CLAUDIO BISIO, ANTONIO ALBANESE

    DURACIÓN: 106 min.

    AÑO: 2007

    GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El film italiano "Manuale d'amore - Manuale d'amore, 2005", cuando se estrenó a mediados de la década pasada, se convirtió en todo un éxito de público y crítica en su mercado nacional, y en todo un fenómeno en las carteleras extranjeras a las que llegó, entre ellas la española. Así pues, tras la estupenda acogida que tuvo, como suele suceder en estos casos, era inevitable que se planteara una secuela que se pudiera mantener a la altura de su predecesora. Entre otras cosas, la dificultad añadida con la que contaría esta presumible continuación sería la necesidad de recuperar el hilo conductor de la primera parte, ya que aquella estaba planteada como cuatro episodios diferentes en los que se exploraba cada una de las fases del amor. Por fortuna, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" fue capaz de, sin ser ni una burda copia de la anterior parte ni un film que la desmereciera, desarrollar otra serie de historias con trasfondo romántico -centradas, en este caso, en las distintas formas de amar-, y contar con un reparto en pleno estado de gracia.

    Tal y como avanzábamos en la introducción, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es un largometraje planteado como una serie de capítulos independientes. En el primero, "Eros", Nicola (Scamarcio) es un joven que sufre un accidente de tráfico, a consecuencia del cuál debe permanecer en un hospital mientras se cura. Allí, una imponente enfermera llamada Lucia (Bellucci) será la fisioterapeuta encargada de hacer que recupere la movilidad de sus piernas, y de la que Nicola se enamorará perdidamente. En el segundo capítulo, "Maternidad", Filippo (Albanese) y Manuela (Bobulova) son una joven pareja que lleva un tiempo casados, deben acudir a una clínica de Barcelona para conseguir que ella se quede embarazada. En el tercer capítulo, "Matrimonio", la pareja de homosexuales formada por Franco (Volo) y Fosco (Rubini) se topa con toda una serie de impedimentos y dudas que les podrán difícil hacer oficial su relación. En el último capítulo, "Amor extremo", una joven española de ascendencia italiana llamada Cecilia (Pataki) llega a Roma para encontrar a su padre, del que hace años que no tiene noticias y, mientras tanto, trabajará en el restaurante de Ernesto (Verdone), un conocido de la familia del que se encapricha a pesar de que está casado.

    "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" no es "Manualde d'amore", pero tampoco le hace falta. Por suerte, esta secuela de la que Giovani Veronesi vuelve a hacerse cargo contiene la suficiente personalidad como para poder ser contemplada como un largometraje completamente independiente. En efecto, no sólo las historias no dependen de lo tratado en la primera parte sino que, a pesar de compartir alguno de los intérpretes que ya habían participado en su predecesora, el argumento de cada capítulo contiene la simpatía y amabilidad necesarias para poder centrarse en esta película sin necesidad de echar en falta alguno de los aspectos de la anterior.

    Así pues, considerando "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" como una película aparte, cabe señalar cómo no ha disminuido el sentido del humor en ninguno de sus capítulos. Ni siquiera en aquellos instantes de cada episodio en los que se tratan temas algo más espinosos (el sucumbir a la pasión que puede provocar una mirada, el reconocimiento de la relación homosexual entre dos personajes en mitad de un convite de boda, el contraste de reacciones de una pareja que no puede tener hijos -él más optimista y ella más negativa-, o la existencia de una relación extramatrimonial y la forma de terminar con ella), el film consigue que el espectador deje de mantener la sonrisa en el rostro. Y es que "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es, por encima de todo, una comedia. Cierto es que se tratan aspectos de las relaciones sentimentales que podrían resultar tabú pero, en cierto modo, ahí reside su talento, en hacer entrañables personajes y situaciones fuera de lo común, con las que el público conecta desde el comienzo.

    En lo que a la realización se refiere, Veronesi no ha optado en esta secuela por el consabido "más grande y más ruidoso", sino que ha preferido mantenerse fiel a la esencia de su primer "Manuale d'amore", consiguiendo una vez más tanto unas interpretaciones sensacionales (prácticamente todo su reparto está insuperable) como volver a transmitir esa sensación de bienestar y amabilidad que ya desprendía la anterior parte. Asimismo, es imposible no recordar "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado) sin que vengan a la memoria secuencias tan divertidas como la convivencia de los dos enfermos en el hospital o, sobretodo, la vorágine amorosa a la que se ve arrojado el personaje al que da vida Carlo Verdone en el último capítulo del largometraje.

    Así pues, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es un film que consigue mantener el espíritu de su anterior parte y, sin contar en esta ocasión el factor sorpresa, resultar una verdadera delicia de película, una entretenimiento de primera, y un ejemplo de lo que siempre debería ser una comedia romántica.

  • MR. HYDE DICE:
  • Después de haber visto, por primera vez, "Manuale d'amore", que me parece la mejor comedia romántica que he visto en toda mi vida, ni os cuento cómo me puse de contento al ver que habían hecho una segunda parte. Por desgracia, como me pasó con la primera, no me dio tiempo a verla en el cine, así que hubo que conformarse con una sesión de vídeo casero. Pero poco importa porque, como esperaba, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)", me pareció cojonuda. Como se suele decir en la mayoría de estos casos, la peli está bien, muy bien de hecho, pero no es la primera "Manuale d'amore". Sé que las comparaciones son odiosas, pero cuando te ha gustado tanto como a mí la primera parte, es obvio que la segunda -y las siguientes- las vas a comparar con aquella. Y, también, como suele pasar siempre, hay cosas que están mucho mejor, y otras que hubieran podido estarlo.

    En el grupo de las cosas que han mejorado, hay varias. Para empezar, el reparto femenino. En tres de las cuatro historias, las actrices se salen por la puerta grande. Dejando de lado el hecho de que salgan en una misma película -y ligeritas de ropa- Monica Bellucci y Elsa Pataky (que, ya de por sí, es una de las mejores razones que se me pueden ocurrir para querer ver la peli), tengo que reconocer que ninguna de esos tres capítulos serían lo mismo sin la sensualidad brutal de Bellucci haciendo de fisioterapeuta, sin el histrionismo de la rubia que quiere tener hijos, y sin la presencia flipante de Pataki haciendo de tía a la que le ponen los maduritos. Aparte de que, sobretodo, Bellucci y Pataki están como un queso, todas se aprovechan de su figurita para bordar su parte.

    Otra cosa que también está chula en "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es que las historias no copian a lo que ya sabemos de la primera parte. Es decir, que, aunque sí tienen una forma parecida al estar dividas en partes y tal, la historia de cada una de ellas es divertidísima sin necesidad de volver a tocar las mismas teclas (o sea: el enamoramiento, el abandono, etc.). Y, además, cada una de ella, que vuelven a compartir algún personaje, tiene un tono diferente a las otras. O lo que es lo mismo, que mientras en una lo que importa es la forma de enamorarse a primera vista, la otra trata sobre el deseo de tener hijos, lo que no tiene necesariamente mucho que ver con la anterior, o con la siguiente, que va sobre la infidelidad de los mayorcitos con pipiolas mucho más jóvenes que ellos.

    Y, por supuesto, los momentos mágicos que tiene cada uno de los capítulos. Eso, por poner un caso, es algo que no tenía la primera "Manuale d'amore". Igual os fastidio un poco la sorpresa o las ganas de descubrirlo vosotros mismos, pero yo os voy a contar las que me dan a mí esa impresión, a ver si cuando veáis vosotros "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" pensáis lo mismo. En el primer capítulo, el momento mágico es el casquete de Bellucci con un paciente (sí, sé que suena a tópico y un poco guarrete, pero es lo más erótico que he visto en una peli en mucho tiempo... ¡y ni siquiera se ve media teta!); en el capítulo de la pareja que quiere tener hijos, es el momento en que ella nota "el mordisco", y no puedo contar más; en el capítulo de los mariquitas, el montaje paralelo que hay de uno de ellos más contento que unas pascuas dentro de una fuente, mientras al otro le están dando un buen repaso por julandrón; y, en el último capítulo, el discurso final que suelta el gordo en la azotea mientras se tapa con una sábana y suena ese pedazo de canción alucinante que es Un senso di te.

    Sobre lo que podría haber estado mejor, pues supongo que la sorpresa. El primer "Manuale d'amore" es tan original que te deja encantado de la vida y, aunque "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" te vuelve a poner la sonrisa en la cara haciendo que te sientas súper romántico -vale, sí, dicho así, suena súper gay, pero es que no sé de qué otra forma expresarlo-. Pero claro, no es la primera, y ya te esperas que la cosa vaya por un camino determinado, mientras que en la otra lo que molaba tanto era la sorpresa que, aquí, ya te ves venir.

    Pero vamos, que aparte de eso, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es una pasada de película, bonita a rabiar, de esas que te gusta ver aunque no estés con la parienta al lado, porque está hecha de perlas. Y, además, muy muy chula. Así que ya sabéis, si tenéis ocasión, no os la perdáis.

    viernes, 10 de agosto de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "LOS IDUS DE MARZO"

    TÍTULO: LOS IDUS DE MARZO

    DIRECTOR: GEORGE CLOONEY

    REPARTO: RYAN GOSLIN, GEORGE CLOONEY, EWAN RACHEL WOOD, PHILIP SEYMOUR HOFFMAN, MARISA TOMEI, PAUL GIAMATTI, JEFFREY WRIGHT, MAX MINGHELLA

    DURACIÓN: 101 min.

    AÑO: 2011

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde que debutó en la realización de largometrajes, hace ya una década, la mayoría de trabajos como director de George Clooney se han centrado en el mundo de la política estadounidense o, al menos, en aspectos fuertemente relacionados con esta temática. Así pues, tras su correcta "Buenas noches, y buena suerte - Good night, and good luck, 2005", con "Los idus de marzo" firma su cuarta película tras las cámaras. En ella, vuelve a trabajar con su colaborador habitual, Gran Heslov, con el que ha adaptado la obra teatral de Beau Willimon para confeccionar una película sólida, sin concesiones, en la que se muestran algunos de los trapos sucios de la política estadounidense, y en la que realiza una crítica de todo el proceso electoral, con independencia del bando en el que se encuentre el candidato.

    Stephen Meyers (Goslin) es uno de los máximos responsables de la campaña de promoción para la presidencia del gobernador Mike Morris (Clooney). Stephen trabaja a las órdenes de Paul Zara (Hoffman), quien controla todos y cada una de las negociaciones que pueden permitir a Morris llegar a la Casa Blanca. Stephen, que es un idealista que cree firmemente en lo que predica y promete Morris, se ve envuelto en un sucio juego político cuando Tom Duffy (Giamatti), el jefe de campaña del contrincante en las urnas de Morris, y una periodista sin escrúpulos llamada Ida (Tomei) comienzan a presionar a Stephen para que tome determinadas decisiones que pueden jugar en contra de su puesto de responsabilidad. Asimismo, una becaria que trabaja en la oficina de Stephen, Molly (Wood) también complicará la vida de Stephen al desvelar ciertos aspectos de Morris que éste desconocía.

    Es curioso que la historia que relata "Los idus de marzo" tenga ese título. Si, desde la antigüedad, se hace referencia a los idus de marzo para advertir de una época llena de peligros, en el largometraje de Clooney tal alusión casa perfectamente con las vicisitudes por las que atraviesa el personaje principal. Éste evoluciona a lo largo del film desde el idealismo más devoto, aprendiendo con mano dura las reglas del juego sucio de la política con el fin de poder seguir formando parte de ese juego. Clooney retrata esta evolución de forma muy efectiva, gracias a una puesta en escena sencilla y directa (ver el cara a cara entre Duffy y Stephen en un bar, o el casi imperceptible travelling hacia el coche del gobernador cuando éste habla en privado con Paul -atención a la música de Alexandre Desplat, muy "John Barryana"-), y al saber hacer de Ryan Goslin, un actor capaz de decir mucho más con una sola mirada y con su rostro impasible que no con los histrionismos de otros actores jóvenes de su misma generación (ver, al respecto, su cambio de semblante al contestar al teléfono de la becaria, y descubriendo quién se encuentra al otro lado).

    Asimismo, continuando con detalles de la puesta en escena, también destacan sorprendentemente las secuencias de diálogos entre los personajes puesto que, limitándose a una simple combinación de plano-contraplano, gracias al excelente guión, Clooney logra mucho más de lo que hubiera conseguido con una planificación mucho más complicada. Sirva de ejemplo el diálogo entre Paul y Stephen cuando el segundo le recrimina al primero su falta de lealtad, o la secuencia del cara a cara final entre Stephen y Morris en la oscura cocina de un restaurante (una de las mejores secuencias, sin duda, y todo un tour de force para ambos actores). Y, tal y como comentábamos también antes, "Los idus de marzo" llama la atención por la falta de escrúpulos de casi todos sus personajes (atención a la conversación entre Paul y Stephen a la salida de una iglesia cuando ambos hablan acerca del futuro de Paul).

    En resumidas cuentas, "Los idus de marzo" es una película muy madura, que no presta excesiva atención al desarrollo político de los comicios estadounidenses, sino que prefiere centrarse en la descripción de ese jugo oculto a la ciudadanía, en la que la falta de escrúpulos y la consecución de la victoria a cualquier precio parecen las únicas motivaciones de quienes acceden a participar en él. Todo ello, adornado con el buen saber hacer de Clooney como director, y de Ryan Goslin como uno de los actores con mayor futuro en la industria hollywoodiense del momento. Excelente, bien hecha, y de lo más interesante.

  • MR. HYDE DICE:
  • El cine político no me interesa lo más mínimo. Muy buena tiene que ser una película en la que se habla de votos, encuestas y todo eso para que me la quede viendo. De hecho, si ni siquiera me interesa cuando lo sacan en el telediario, como para pagar por verlo en una peli. Así que os podéis imaginar que, cuando la película en cuestión es de eso, pero con cosas de los yanquis que hablan sobre primarias, votos de apoyo de un congresista y otras palabrotas de ese estilo, lo guay que se pone el tema. Ahora bien, si "Los idus de marzo" te demuestra algo es, entre otras cosas, dos bastante importantes: que la política -y los políticos- son la basura más grande que se ha parido sobre la faz de la Tierra, independientemente de que sean españoles o guiris; y que nadie como los amigos del otro lado del charco para hacer una peli entretenida con cosas que ni al apuntador le interesarían. Sobre lo primero, poco os puedo contar ahora, porque ni es plan ni me apetece, que ya bastante nos dan por la retaguardia como para ponerse a darles cuerda. Pero, sobre lo segundo, sí que tengo un par de cosas que deciros.

    Para empezar, "Los idus de marzo", aunque vaya sobre la preparación de las elecciones de uno de los candidatos a la presidencia, con todas las movidas que os decía antes de encuestas, estrategias y tal, la peli no va de eso... del todo. Al principio, sí que le dan bastante importancia a la preparación de los discursos, con su correspondiente sarta de mentiras bochornosa y deleznable (para los de la E.S.O., "deleznable" = "malrrollera que te cagas"), a las encuestas de opinión, y toda esa mandanga. Pero no tardan demasiado en empezar con lo bueno. ¿Y qué es eso? Pues, ni más ni menos, que los trapos sucios del juego de la política: las traiciones, las trampas, las apariencias, los abusos de poder y todo eso. Pero, repito, que lo hacen de forma que te la peli te engancha desde que empiezas a pensar que algo huele a podrido en Dinamarca -para quienes no sepáis por qué digo lo de Dinamarca, pegadle una leída a Hamlet-.

    Y es que "Los idus de marzo" consigue entretenerte y hacer que estés más o menos en tensión todo el rato. En esta historia no hay ni buenos ni malos. Lo que sí que hay es una panda hijoputas de cuidado, capaces de hacer lo que sea por ser los ganadores, los que mandan. Claro que, cuando eso pasa en la alcaldía de un pueblo perdido en mitad de ninguna parte, tira que te va. Pero cuando estamos hablando del presidente de los Estados Unidos (y se puede aplicar absolutamente a cualquiera), la cosa ya cambia. Para que os hagáis una idea: hay senadores que se las dan de familiares y santos, y luego son unos puteros; competidores que joden al contrario si eso les hace ganar un voto más a ellos; periodistas capaces de darles una puñalada trapera a quien sea con tal de tener la primicia de una noticia; chicas que se acuestan con el primero que se lo propone; tíos que ofrecen su apoyo al que mejores cosas le prometen a cambio, sin que les importe un carajo qué defiendan... Y así hasta cansarte.

    Pero "Los idus de marzo" no se queda ahí, sino que es mucho más cínica aún. Porque, ahí donde lo ves, el que va de idealista y defensor de lo más correcto del mundo mundial, acaba jugando más sucio que ninguno de los que le rodea. Y, por si fuera poco, la única persona íntegra de verdad, que valora la lealtad como pocas cosas, resulta que lo mandan a tomar viento. Así que, supongo que, en resumen, lo que te das cuenta cuando ves "Los idus de marzo" es que toda la política no es más que un conjunto de mentiras, desgraciados jugando con la gente -y su pasta-, y que cuanto más cabrón eres, más posibilidades tienes de salirte con la tuya. Sé que es un mensaje bastante deprimente, pero dudo mucho que eso sólo pase en una peli y que la realidad sea mucho más diferente.

    Por otra parte, en mitad de todo ello, tienes a George Clooney pasándoselo bien con ese papel de aspirante a presidente con mierda que tapar, al guaperas que hace de jefe de campaña aprendiendo a pasos agigantados sabiendo que tiene que poner cara de póker cuando se va dando cuenta de cómo funciona todo el tinglado, y a secundarios cojonudos con su pequeño momento de gloria (los que ya os ha contado el de arriba). Así que, como novedad de alquiler esta semana, aunque no seáis fanáticos del cine político, como un servidor, os adelanto que "Los idus de marzo" es una peli que se deja ver, interesante, y que te hace pasar un rato entretenido. Ahora bien, si cuando acaba os dan ganas de reventar a patadas a esta panda de indeseables llamados "políticos", estad tranquilos, es una sensación natural. Se os acabará pasando.

    jueves, 9 de agosto de 2012

    CINE ACTUAL: "VENGANZA"

    TÍTULO: VENGANZA

    DIRECTOR: PIERRE MOREL

    REPARTO: LIAM NEESON, FRAMKE JENSEN, MAGGIE GRACE, OLIVIER RABOURDIN, HOLLY VALANCE

    DURACIÓN: 93 min.

    AÑO: 2008

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En anteriores ocasiones, hemos hablado acerca de la vasta producción de películas de presupuesto medio que lleva a cabo Luc Besson, de cuyos guiones suele encargarse en la inmensa mayoría de los casos. Asimismo, los resultados económicos de dichos largometrajes, sin ser éxitos arrolladores, dejan los suficientes beneficios como para hacer rentable la inversión, y permitirles poner en marcha otros proyectos. Sin embargo, cuando a finales de la pasada década se estrenó "Venganza" (nada que ver con el título original, "Taken", que se podría traducir como "secuestrada"), dirigida por Pierre Morel -a quien ya había producido años antes la entretenidísima "Distrito 13 - Banlieue 13, 2004"-, pocos podían predecir que se iba a convertir en un auténtico sleeper, con más de cien millones de dólares recaudados sólo en territorio estadounidense. Más adelante comentamos las posibles claves de semejante triunfo.

    Bryan Mills (Neeson) es un exagente de la CIA, separado de Lenore (Jensen), con quien tiene una hija en común, Kim (Grace). Ésta realiza con su mejor amiga, Sheera (Valance) un viaje a París pero, al llegar a la capital francesa, ambas son secuestradas por una red de extorsionadores sexuales. Dispuesto a no permitir que le suceda nada malo a su hija, Bryan volará hasta Francia, poniendo en práctica todo su entrenamiento especial para rescatar a su hija y hacer que, quienes la han secuestrado, paguen por ello.

    "Venganza", como la mayoría de creaciones de Besson, es un film que no pierde el tiempo con adornos innecesarios. Tras un primer tercio en el que dedica el espacio justo para presentar a los personajes, el film de Morel se centra en la odisea de Bryan, y en los tremendos obstáculos que va topándose por el camino que le lleva hasta su hija. Por fortuna, "Venganza" posee un ritmo adrenalítico y una puesta en escena trepidante, alejada de los estilos de montaje rápidos y confusos más propio de películas de Michael Bay o de la "serie Bourne", de forma que toda la acción está representada de forma precisa y nada confusa para el espectador, que sabe en todo momento quiénes son los villanos, dónde se encuentran, y lo que hace cada personaje.

    También es cierto que llama la atención la carga violenta del film. A pesar de que el propio guión exige a la historia que contenga una carga violenta considerable, se agradece que Morel haya querido incluirla de forma explícita en su película, pero sin llegar a abusar de ella (ver, por ejemplo, el rescate de Sheena, el tiroteo en la casa de los secuestradores, o el desenlace de la casa de prostitución de lujo). No obstante, sí que comete el fallo de querer ir más allá de la propia historia, convirtiendo el desenlace en una película de acción más vacía, y sin el interés y tensión del resto del largometraje. Ahora bien, no es menos cierto que ello no desmerece en absoluto las virtudes del resto del film.

    Asimismo, "Venganza" sorprende por un factor más: el descubrimiento de Liam Neeson como héroe de acción. El actor irlandés, que hasta la fecha se había especializado en un tipo de personajes más sosegados y movidos por otro tipo de motivaciones, desata en "Venganza" toda la rudeza que es capaz de mostrar, convirtiendo a su personaje en alguien estimado por el público pero, al tiempo, tremendamente peligroso (atención a la secuencia en la que, en mitad de una cena distendida, dispara a sangre fría a la mujer de un policía colega suyo con el fin de sonsacarle a éste información acerca del paradero de su hija).

    En resumen, "Venganza" es una película cuya única pretensión es entretener a la audiencia con una historia repleta de tensión, intriga y, sobretodo, acción. Su puesta en escena es de lo más efectiva, y su ajustado metraje consigue que el público esté distraído hasta el final. Así pues, cumple a la perfección su objetivo.

  • MR. HYDE DICE:
  • No os voy a mentir. Cuando salió en cine "Venganza" en plena temporada veraniega, con ese título, ese argumento y esas pintillas del póster, pensé dos cosas. La primera, que había que ver qué mal estaba Liam Neeson para meterse en una chufla como esa, con lo buen actor que es el pobre hombre. Y la segunda, que menuda mierda tenía que ser la cosa, que ya sólo leyendo la frase promocional te entraban ganas de partirte de risa. Lo que son las cosas, resulta que va y nos la recomiendan (¡esa cuñi!), diciendo que está súper bien, que es muy guapa y tal. Y el menda, que suele fiarse de los consejos de los que saben de qué pie cojeo -lo que no quita para que, a veces, lamente haber hecho caso-, pues se fue al cine a verla con su chica. Y lo que me topé fue una pasada de película, entretenida a lo bestia, violenta que te rilas, y de esas que sales todo emocionado del cine. Así que espero que con lo que os voy a contar ahora, os entren las mismas ganas que a mí de verla.

    En principio no puede ser más tópico: el típico padre divorciado y exagente de no sé qué agencia de esas americanas, que parece importar sólo a su hija y a los colegas de viejas aventuras. Pero cuando secuestran a la hija, la cosa empieza a cambiar un poco (me encanta el momento en que Liam Neeson le suelta al secuestrador el discurso sobre lo que le pasará si no deja libre a su hija; es lo que viene siendo el "cuidado conmigo que estoy muy loco"). Pero cuando el tío pilla un avión y se planta en París, ay amigo, ahí sí que la cosa ya cambia del todo. No sólo la historia se vuelve interesantísima por lo listo que es el pollo buscando pistas que le lleven hasta donde su hija, sino por la estopa que reparte. Sí, "Venganza" es violenta de pelotas. No es que haya muertos a punta pala -que los hay, sino que no escatiman en planos de balas impactando (genial cuando el tío se mete en el piso en el que están reunidos todos los de la mafia que explota a las chicas), sino que hay más brazos y cuellos rotos que en todas las pelis de Steven Seagal (¿os acordáis de él?) y escenas de tortura (sin sangre, por suerte) que te ponen los pelos de punta. Pero la cosa es que no es una violencia que moleste. Es más, casi hasta te alegras de que a los malos les den a base de bien hasta en el carnet de identidad.

    Pero en "Venganza" hay mucho más. La peli no es violencia por todas partes y se acabó, ¡qué va! Además, es que tiene un ritmo frenético, donde casi no hay tiempo para quedarse más de cinco minutos en un mismo sitio. Eso hace que no sólo mantengas toda la emoción desde la parte del secuestro hasta el final, sino que te lo pasas pipa en la montaña rusa que te han montado. También es verdad que tiene trozos en los que se las va demasiado la pinza. Por ejemplo, aún te puedes creer que el tío sea capaz de meterse como si nada en esa especie de casa de putas para cabrones ricachones. Tira que te va. Pero toda la parte final, desde que estampa un Audi en el barco del moro hasta que soluciona el tema, ya es exagerado. Ahí se ve que el estilo John McLane de un tío sólo contra doscientos malos (y tela marinera la seguridad que tiene que tener el jeque de los huevos, que parece que él solito pueda declarar la guerra a toda Francia) es exagerado. Pero bueno, como os digo, hace que casi ni te acuerdes de respirar y te deje clavado, así que mola.

    En fin, que, como hicieron conmigo, os aconsejo que veáis "Venganza". Es una peli chulísima, que hace que te lo pases pipa durante el tiempo justito que dura (por qué no habrá más pelis que vayan al grano como ésta...), y que hace que no tengas ni medio segundo para aburrirte. Lo dicho, a mí me encantó. Espero que la segunda parte que han hecho, y que se estrenará en un par de meses, esté a la altura.

    miércoles, 8 de agosto de 2012

    CINE DE LOS 90: "EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS CABALLOS"

    TÍTULO: EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS CABALLOS

    DIRECTOR: ROBERT REDFORD

    REPARTO: ROBERT REDFORD, KRISTIN SCOTT THOMAS, SAM NEILL, SCARLETT JOHANSSON, DIANNE WIEST, CHRIS COOPER, KATE BOSWORTH

    DURACIÓN: 169 min.

    AÑO: 1998

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A mediados de los años noventa, Clint Eastwood dio un giro a su carrera como director y actor, filmando "Los puentes de Madison - The bridges of Madison County, 1995", una de las historias más románticas de su filmografía -por no decir la única película romántica de toda su filmografía-. El motivo por el que hacemos mención a este largometraje es que, si se analiza desde cierta perspectiva, "El hombre que susurraba a los caballos" tiene más de un punto en común con el film de Eastwood. En ambos, existe una protagonista principal femenina, emocionalmente insatisfecha, que, ante la imprevista entrada de un desconocido en su vida, experimenta de nuevo el enamoramiento del que ya se había olvidado, y todo ello en el marco de unos espectaculares paisajes naturales. Ahora bien, donde Eastwood se limitaba a primar los silencios, las miradas y los gestos más mínimos, Redford se decanta más por primar las complicadas relaciones emocionales detallas en la novela de Nicolas Evans en la que se basa, para desarrollar no sólo la historia de amor sino también toda una serie de temas secundarios.

    Grace (Johansson) es un niña que adora montar a caballo. Un día, cuando sale a cabalgar en compañía de Judith (Bosworth), su mejor amiga, ambas sufren una aparatosa caída en la que Judith muere y Grace pierde una pierna. Asimismo, Pilgrim, el caballo de Grace, queda malherido y con un temperamento muy agresivo. Es entonces cuando Annie (Scott Thomas), la madre de Grace, encuentra un artículo en una revista que habla acerca de Tom Booker (Redford) un especialista en tratar los problemas de los caballos, con los que es capaz de establecer unos vínculos extraordinarios. Dicho y hecho, Annie y Grace viajan hasta el rancho de Booker en Montana para pedirle ayuda. Lo que Annie no espera es acabar enamorándose de Booker, lo que hará que se debata entre su relación con Robert (Neill), el padre de Grace del que está separada, y el recién conocido Booker.

    "El hombre que susurraba a los caballos" es mucho más que una película romántica. En ella, Redford combina los diversos elementos de la novela de Evans (a los que, por razones de comercialidad, se les ha quitado hierro -entre otras cosas, el drama final que incluye a Annie, y el destino de Booker-), consiguiendo que el resultado sea un conjunto de sub-tramas al que se da el tiempo necesario para ser desarrollado y solucionado, y que afecta a todos los personajes del film. Así, mientras el film comienza con el brutal accidente que sufre Grace (atención al montaje de la secuencia del accidente, y a cómo Redford lo visualiza todo gracias al sonido, sin tener que insistir demasiado en mostrar las consecuencias), la acción pronto se traslada a los impresionantes parajes naturales del estado de Montana, donde tiene lugar el grueso de la acción. De este modo, lo que empieza siendo el drama acerca de la superación personal de una adolescente traumatizada por un accidente y de la curación de un animal, pronto se torna en la curación metafórica del personaje de Annie, quien encuentra en los brazos y filosofía de Tom Booker aquello de lo que su relación con su marido carecía.

    Por supuesto, hay mucho más detrás de esta línea argumental y es, precisamente ahí, donde Redford demuestra todo su buen saber hacer. Lo más sencillo, llegados este punto del argumento sería dejar a los personajes a la deriva y aportar una solución fácil a sus conflictos. En lugar de ello, Redfor apuesta por un lirismo exquisito, dejando que lo poético de su entrenamiento con Pilgrim, de la "liberación" de Grace y de la decisión definitiva de Annie con respecto a Robert adquira tanta importancia como la historia de amor principal. Además, se agradece también que "El hombre que susurraba a los caballos" se plantee sin prisas, de forma que la relación entre los dos protagonistas no surge de manera forzada ni condicionada por la duración concreta del film, sino como resultado de todo un proceso en el que el espectador ha tomado parte desde el comienzo, y en cuyo juego ha aceptado participar. Sirva de ejemplo para ello el juego de seducción que inicia Redford cuando Annie está tratando de abrocharse la cremallera de su vestido, o el acercamiento definitivo en mitad de una fiesta local.

    A todo ello, hay que añadir una factura artística y técnica de primera. En cuanto a lo primero, no es necesario alabar la performance de Redford, Scott Thomas o Sam Neil (en un complicado papel para el actor irlandés). Sin embargo, sí que sorprende la contundencia con la que una joven Scarlett Johansson interpreta a Grace, un personaje complicado por su evolución a lo largo del metraje (atención al desgarrador instante en que le reprocha a su madre, en el instituto, que faltándole una pierna, se convertirá en una marginada sin posibilidad de que nadie se interese por ella). Y, en cuanto a la factura técnica, "El hombre que susurraba a los caballos" destaca, por encima de todo, por la insuperable labor de Robert Richardson como director de fotografía (utiliza como nadie el formato panorámico tan pronto como la acción se traslada a Montana, y los colores cálidos y aterciopelados para los instantes en que Redford interactúa con los caballos) y, sobretodo, de Thomas Newman musicando el largometraje -sustituyó al inicialmente previsto John Barry-, y componiendo una de sus bandas sonoras más sobresalientes.

    En resumidas cuentas, "El hombre que susurraba a los caballos" es una película tremendamente poética, pausada y repleta de sentimientos a flor de piel, expresados por parte de personajes que necesitan amar y ser amados. Todo ello, pasado por la mano experta de un Robert Redford que demuestra ser capaz de realizar una película romántica excelente sin tener que recurrir a ninguno de los desastrosos tópicos en los que parece haber caído las historias de amor más recientes.

  • MR. HYDE DICE:
  • Será muy romántica, la fotografía, música, etc. será cojonuda, y estará todo lo bien hecha que tú quieras, pero tres horas de romanticismo son para que a cualquiera le dé un patatús. "El hombre que susurraba a los caballos" es de esas películas a las que le quitas una hora y te sale un peliculón como la copa de un pino. Es un poco como creo que le pasa a "El paciente inglés - The English patient, 1996", que se ve que se lo están pasando tan bien con lo que te cuentan, que parecen olvidarse de que no te puedes pasar la vida entera viendo su rollo. Y claro, tú que te estás papando toda la historia, también tienes un aguante. "El hombre que susurraba a los caballos" es de ese tipo de películas que te la ves con la parienta al lado, y quedas como un señor. ¿Por qué? Pues por varias razones.

    La primera razón es que es una peli romántica a saco, de esas de sentimientos a flor de piel que tanto les gustan a las mujeres. Así que si te la tragas con ella, fijo que le va a gustar y, además, ella tan contenta de que la estéis viendo juntos (es más, no descarto que, incluso puedan hacer algún comentario en voz alta sobre lo que dice o hace alguno que sale en la peli, así como buscando que la respaldes o que estés de acuerdo con ella).

    La segunda es que "El hombre que susurraba a los caballos", gracias a Dios y a todos los ángeles del cielo, no es de ese tipo de pelis románticas que te dan las ganas de abrirte las venas de lo malas que son. Vamos, que no son las castañas de las Jennifers de turno haciéndose las graciosas o poniendo cara de cordero degollado para que veas lo remonas que son las pobrecitas. Aquí, por lo menos, es una película para adultos que se preocupan por problemas serios de la vida (un divorcio, la incomunicación con sus hijos, las minusvalías...), y se comportan como tal. Así que respirad tranquilos, que la historia que te cuentan merece la pena ser vista -aunque, insisto, se les va la mano con la duración-.

    La tercera es que, como cuenta Jekyll en su parte, está muy bien hecha, y eso se nota. La fotografía es una pasada, con esos paisajes del campo que son un cambio brutal en comparación con lo que le pasa a los protas en la ciudad; las actuaciones están muy bien, y da gusto ver que Redford, que ya tiene más años que el jabón, aún puede hacer de seductor como un tío hecho y derecho; y, sobretodo, la música, que es una preciosidad.

    Por lo demás, lo que os encontraréis en "El hombre que susurraba a los caballos" es una historia de amor un poco complicada ya que, al fin y al cabo, juegan con varias cosas al mismo tiempo que se mezclan: la relación de los padres de la niña coja (agüita con Scarlett Johansson antes de convertirse en una de las mujeres más deseadas del mundo), la confusión tan tremenda que tiene la madre (ahí , por ejemplo, se exagera un pelín, porque lo que parece que necesita esta señora es aclararse el cocotero, y dejar de jugar con su marido como lo hace), y cómo parece que nunca es tarde para enamorarse o, en su defecto, tener su momento de romance -aunque aquí, en la peli, sean un poco horteras los yanquis y pongan su momento especial a ritmo de country de ese que se baila despacito pero con sobrero vaquero y hebillas brutales en los cinturones. En fin, que "El hombre que susurraba a los caballos", a pesar de lo larga que es, se deja ver, y te deja un regusto lo suficientemente agradable como para que no te den ganas de hacerte el hara-kiri, o como se diga.

    martes, 7 de agosto de 2012

    CINE DE LOS 80: "ATRACCIÓN FATAL"

    TÍTULO: ATRACCIÓN FATAL

    DIRECTOR: ADRIAN LYNE

    REPARTO: MICHAEL DOUGLAS, GLENN CLOSE, ANNE ARCHER, ELLEN HAMILTON LATZEN

    DURACIÓN: 119 min.

    AÑO: 1987

    GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A la hora de hacer referencia a cierto tipo de películas, se suele mencionar -tal vez con demasiada facilidad-, la supuesta polémica que levantan determinadas temáticas, lo delicado de su planteamiento, o la morbosidad de algunas escenas, por mencionar algunos aspectos. La verdad es que, en muchos casos, estamos de acuerdo en que esas películas, en lugar de utilizar de esa polémica para ofrecer un punto de vista interesante sobre esos argumentos conflictivos, o de aportar algo diferente a lo que ya se ha hecho con anterioridad, lo único que ofrecen al espectador es lo desagradable por lo desagradable, sin ir más allá de la vulgaridad y lo predecible. Sin embargo, de cuando en cuando, surge un film que, aún a pesar de su polémica, consigue hipnotizar al público, hacerle pensar y, en el mejor de los casos, impactarle lo suficiente como para corregir algún que otro defecto. "Atracción fatal", uno de los films-escándalo por excelencia, levantó, desde su estreno, más de una ampolla, al presentar una situación muy habitual en la sociedad moderna, y llevándola hasta el límite al demostrar que, en las infidelidades conyugales, ni todo es blanco ni todo es negro. Michael Douglas, Anne Heche y una extraordinaria Glenn Close son sus fantásticos protagonistas.

    Dan Gallagher (Douglas) es un hombre que parece tenerlo todo: un buen trabajo, una esposa devota y amorosa (Archer), y una hija (Hamilton Latzen) que lo adora. Un día, Dan conoce en el trabajo a Alex Forrest (Close), con la que hace buenas migas y por la que se siente sexualmente atraído casi al instante. Aprovechando un fin de semana en que su mujer se ha llevado a su hija fuera de la ciudad, Dan inicia una tórrida aventura con Alex. Sin embargo, lo que Dan da por hecho que es un simple desquite, Alex lo interpreta como algo mucho más serio, por lo que empieza a acosar a Dan para que deje a su mujer e hija, y se quede con ella. Cuando Dan hace caso omiso a sus reiteradas peticiones, Alex se irá trastornando, dando rienda suelta a un acoso permanente y asfixiante a Dan y su familia.

    "Atracción fatal", con independencia de alguna que otra secuencia erótica (aún así, nada en comparación con lo que filmaría Paul Verhoeven en su excelente "Instinto básico - Basin instinct, 1992" -también con Douglas- sólo unos años más tarde), es una película estupenda. La puesta en escena de Adrian Lyne es mucho más comedida que de costumbre, y hace gala de una asombrosa capacidad para ir al grano sin entorpecer la acción (los personajes tienen tiempo de sobra para ir desarrollándose a medida que avanza la acción del film) y sabiendo dotar al conjunto del ritmo necesario para que el público se sumerja por completo en esa complicada maraña de celos, infidelidades y amenazas. Además, el espectador es perfectamente consciente de qué papel está jugando cada personaje en la trama: Dan es un hombre que sólo busca diversión sin compromiso, mientras que Alex es una mujer que va a reclamar mucho más, cosa que queda clara desde la secuencia en la que ella le echa en cara a él que salga corriendo siempre después de hacer el amor.

    Por supuesto, "Atracción fatal" no se limita a ser un ejemplo de diálogo intrascendente sino que, desde que se produce el punto de inflexión en el largometraje -la auto lesión que se infringe Alex cuando Dan comienza a despreciarla-, el largometraje pasa de ser un drama acerca de la infidelidad a convertirse en un thriller al más puro estilo de los famosos psychokillers. A simple vista, esta decisión podría jugar en contra del film, haciendo que se tornara algo predecible y burdo. Afortunadamente no es así, pues "Atracción fatal" pasa de tratar la infidelidad matrimonial a centrarse en la evolución psicótica de la protagonista como consecuencia de los acontecimientos que sufre a lo largo de la película.

    Ahora bien, el único fallo que se le podría espetar a "Atracción fatal" es que pretende justificar las acciones del personaje al que interpreta Michael Douglas y, por el contrario, hacer pasar por la "villana de la función" a Alex quien, como ella misma dice, lo único que quiere es que Dan sea consecuente con sus acciones. Es decir, que "el bueno" es el que engaña a su mujer y "la mala" es quien le pide que actúe con responsabilidad. Aquí es donde el libreto escrito por James Dearden comete el error pues, de no haberse convertido Alex en una mujer de armas tomar (casi literalmente), Dan hubiera seguido engañando a su mujer sin ningún tipo de remordimientos.

    No obstante, es un pequeño fallo que no impide que "Atracción fatal", lejos de dar la razón a quienes la acusan de ser un film provocativo por el mero placer de serlo, sea no sólo una de las películas con mayor repercusión de finales de los años ochenta, sino una película que resiste a la perfección el paso del tiempo, y que convendría que, en la actualidad, más de una persona la viera para darse cuenta del daño que ciertos actos pueden provocar. Por lo demás, como ya hemos dicho, "Atracción fatal" es una película de lo más aconsejable.

  • MR. HYDE DICE:
  • Me encanta "Atracción fatal". La primera vez que la vi aún era un crío, pero me dejó flipado. Para empezar, desde que echan una cana al aire Michael Douglas y la rubia, ya intuyes que algo chungo va a pasar (aparte de por el propio título de la peli, que ya más pistas no puede dar). Ese primer tercio en el que se conocen todos y empieza el magreo, aunque haga muchísima falta para lo que va a pasar después, es el más normalito y predecible: que si una cena por aquí, que si un polvete por allá, que si ahora paseamos al perro por el parque, que si luego caminamos y nos tomamos un café... Eso sí, tiene momentos cojonudos como ese en el que llega Michael Douglas a su casa y, para que la mujer no se dé cuenta de que no ha estado en casa, revuelve la cama, tira los espaguetis que le había dejados preparados en la nevera a la basura, y no sé qué otras cosas más hace el pillín.

    El segundo tercio ya se pone más interesante. Desde que la rubia amenaza con suicidarse y el tío empieza a darse cuenta de que la colega está como una chota, ahí ya empieza lo bueno. Está genial cuando ella empieza a acosarle llamándole a cualquier hora de la noche, cuando se presenta en su piso para hablar con su mujer en plan "es que pasaba por aquí" (la cara de Douglas cuando entra en casa y disimula que no la conoce no tiene precio), o cuando le suelta que está embarazada y que, o se hace cargo, o le larga todo a su mujer. Y lo mismo se puede decir de cuando el tío empieza a acojonarse en serio porque ve que le peta algún cable y habla con uno de los abogados de la empresa en la que trabaja para pedirle que le ayude (brutal cuando la respuesta es un "te aguantas"... de nuevo, no os perdáis la cara de Douglas).

    Y, por supuesto, lo mejor es el último tercio, cuando a la rubia se le va la olla tres pueblos y empieza a hacer cosas de tarada, como recoger a la hija de Douglas del cole y llevársela a una montaña rusa, reventarle el coche, meter en una olla cierta cosa y ponerla al fuego (es una de las escenas más famosas de la peli) y, obvio, el final en el chalet de Douglas, cuchillo en mano.

    De todas formas, y sin que sirva de precedente, coincido con Jekyll en que es una putada que el bueno de la función sea un putero al que se la pela haberle puesto un par de tochos a su mujer, pero que ya le jode más que ella se entere (por cierto, brutal la actuación de la mujer: fijaos en cuando coge ella misma el teléfono y le dice a la rubia que si se acerca a su familia la mata). Seguro que si la rubia no hubiera sido una chiflada contestona, el pavo hubiera seguido echando polvos por ahí como si nada. Pero fíjate lo que son las cosas, resulta que acojonó tanto a los yanquis cuando salió que, al año siguiente, se registró un número de divorcios muchísimo más bajo.

    En fin, anécdotas aparte, "Atracción fatal" es un peliculón, de esos que te enganchas otra vez en cuanto lo pasan por la tele y te lo papas hasta el final casi con la misma emoción con la que lo viste la primera vez. Me encanta.

    lunes, 6 de agosto de 2012

    CINE CLÁSICO: "LA DOLCE VITA"

    TÍTULO: LA DOLCE VITA

    DIRECTOR: FEDERICO FELLINI

    REPARTO: MARCELO MASTROIANI, ANITA EKBERG, AINOUK AIMÉE, WALTER SANTESSO, MAGALI NOËL, ALAIN CUNY, YVONNE FURNEAUX, ANNIBALE NINCHI

    DURACIÓN: 172 min.

    AÑO: 1960

    GÉNERO: DRAMA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Hablar de Federico Fellini es hablar de uno de los grandes directores de la historia del cine, de uno de los más apreciados y de los más originales. El cineasta italiano, que en los años sesenta ya había cosechado un gran éxito y una popularidad aún mayor gracias a films como "La strada - La strada, 1954" o "Las noches de Cabiria - Le notte di Cabiria, 1957", conseguiría con "La dolce vita" realizar uno de los largoemtrajes más ácidos de toda su filmografía, criticando abiertamente la frialdad y decadencia de la alta sociedad de la época, y lanzado a la fama mundial la figura del actual paparazzi (a modo de nota cultural, decir dicho término procede del nombre de uno de los personajes de "La dolce vita", Paparazzo, cuya profesión consiste en perseguir a los famosos con su cámara de fotos para capturar las instantáneas más morbosas en primicia).

    Marcelo (Mastroiani) es un escritor frustrado ante su incapacidad para escribir la eterna novela que nunca acaba. Alterna su trabajo como periodista para la prensa rosa, junto con su amigo y fotógrafo Paparazzo (Santesso), con sus juergas nocturnas entre la alta sociedad romana, gracias a sus numerosos contactos. Asimismo, Marcelo alterna una doble vida sentimental, entre su novia Maddalena (Aimée) y su prometida, Emma (Fourneaux), lo que le supondrá cierto impedimento a la hora de deambular por la ciudad en compañía de su padre (Ninchi), o de mantener profundas conversaciones con su amigo Steiner (Cuny).

    "La dolce vita" es, por encima de todo, una descomunal crítica. A través de la estructuración que hace Fellini del film en diversos episodios, el cineasta italiano convierte en farsa, a través de la cínica visión del protagonista principal -inimitable Marcelo Matroiani-, temas tan delicados como la fe profunda de la gente, el respeto por los progenitores, la fidelidad, el amor incondicional, o la felicidad que aporta la familia. No hay uno sólo de estos elementos que Fellini no satirice y ridiculice a través del carácter impasible (y, hasta cierto punto, despreciable) de Marcelo. No hay más que ver, por poner algún ejemplo, la resolución del episodio de los niños que han experimentado la aparición de la Virgen, del final amargo que tiene el episodio en el que Marcelo y su padre salen a divertirse por Roma o, sobretodo, el final impredecible y chocante que Fellini da a Steiner, un personaje que, hasta el momento, había sido el único al que se podía considerar un ejemplo a seguir -Fellini parece querer cebarse especialmente en él, al darle la "salida" más cobarde a quién más entero se había mostrado hasta ese momento-.

    Pero, "La doce vita" es mucho más que un film denuncia. En realidad, es un largometraje complicadísimo, repleto de capas que habría que analizar una por una, y para las que necesitaríamos disponer de más de un apartado para comentar. Fellini se sirve de un personaje principal al que convierte en galán seductor a un antihéroe al que el público, a pesar de sus reacciones despreciables (ver la discusión final con Emma en su coche), acaba cogiendo cariño (el guiño, al final del film, de la jovencita en la playa). Es, en definitiva, pese a su densidad, la obra de un realizador que capaz de ver lo que sucede a su alrededor, con todas sus preocupaciones, sus ridiculeces, sus entusiasmos, y triturarlo en un desfile de imágenes tan bellas como dañinas a causa de su crudeza.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Menuda castaña de película! Será mucho Fellini y mucho lo que quieras, pero "La doce vita", con toda su fama y reputación es un coñazo de tres pares de narices. Mira que a mí me da igual que las películas sean en blanco y negro o en color, modernas o del año del catapún, americanas o europeas (las españolas no cuentan, que para eso hay que tener mucho estómago)... En fin, que no soy de los que tuerce el morro cuando le dicen que la peli es italiana, en blanco y negro, de hace más de cuarenta años, y que dura tres horas. Eso me da lo mismo. Lo único que le pido es que sea algo que merezca la pena. Y, por mucho que haya más de uno que se lleve las manos a la cabeza por lo que digo, después de ver "La dolce vita", lo único que pienso es que vaya tiempo más precioso que he perdido, y menudo tostón que se ha soplado el amigo Federico y su borrico.

    ¿Sabéis qué es lo que pasa en "La dolce vita"? Nada. En serio, nada de nada. La peli no es otra cosa que lo que le pasa a un escritor de prensa rosa cuando intenta inspirarse para una novela que nnca escribe, y las juergas que se pega el tío con sus amigos snobs, a cada cuál más estrafalaria. Ya está, ahí te acabo de resumir tres horas de bodrio morrocotudo. Es más, si "La dolce vita" fuera de eso pero, por lo menos, tuvieran algo de interés los desvaneos del prota (para los de la E.S.O., "desvaneo" = "los puteríos del colega"), todavía se le podría salvar algo a la peli, pero es que ni eso. Son tres o cuatro episodios sueltos del tío yéndose de juerga, partiéndose de cara con la única mujer que lo quiere -a la que trata peor que a los perros-, y viviendo experiencias que ni son extraordinarias ni puñetas. De hecho, alguna de ellas, no hay quien la entienda (¿alguien sabe de qué cojones va todo ese rollo de los críos que dicen que han visto a la Virgen?).

    Lo único de "La dolce vita" que yo veo salvable, es el momento tan famoso en que la rubia cañón se mete con su vestido negro en una fuente (no sé si es la Fontana Di Trevi o no). Ese trozo es el único que merece la pena de la película porque, al fin y al cabo, es uno de los más famosos de la historia del cine. Y no es para menos, porque es de los pocos subrealistas que hay en la peli que ves hasta con gusto (y sí, para quien se lo esté preguntando, la rubia está buenísima).

    En cuanto al resto, pues ya os digo que trozos sin sentido ente ellos en los que los que salen, aparte del protagonista, son una panda de tarados, o gente que está comom una cafetera. O, lo que es peor, de esos que van así en plan intelectuales, dándoselas de cultos, de poetas, de filósofos, y sólo para acabar demostrando que son los que están más locos que nadie (fijaos si no, lo que hace uno de los amigos del prota con su familia... ¡y eso que era el más normal de todos!).

    En fin, que será que no he entendido mucho la peli de Fellini o que, directamente, cosa que hiciera Fellini, cosa que todo el mundo le lamía el culo diciendo que era una obra maestra. Porque, desde luego, si esto es una obra maestra, creo que me aficionaré más al cine barriobajero que, aunque sea malo de pelotas, al menos me distrae durante la hora y media o dos horas que dura. Ya será más de lo que ha conseguido "La dolce vita".