lunes, 20 de agosto de 2012

CINE CLÁSICO: "VACACIONES EN ROMA"

TÍTULO: VACACIONES EN ROMA

DIRECTOR: WILLIAM WYLER

REPARTO: GREGORY PECK, AUDREY HEPBURN, EDDIE ALBERT, HARTLEY POWER, MARGARET RAWLINGS

DURACIÓN: 114 min.

AÑO: 1953

GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A principios de los años cincuenta, William Wyler ya era toda una celebridad en Hollywood. El realizador de origen alemán no sólo había logrado importantísimos éxitos con largometrajes como "La señora Miniver - Mrs. Miniver, 1942" o "Los mejores años de nuestra vida - The best years of our lives, 1946" (ambas ganadoras del Oscar a la mejor película y dirección), sino que también parecía haberse consolidado como uno de los más reputados directores a la hora de filmar películas de gran carga emocional. Tal vez fuera por ese motivo que Wyler decidió ponerse al frente de un proyecto tan atípico en su filmografía como "Vacaciones en Roma", donde se alejaba del dramatismo de, por ejemplo, "La heredera - The heiress, 1949" y ofrecía un espectáculo deliciosamente entretenido. Gregory Peck y Audrey Hepburn son sus inmortales protagonistas, secundados por un no menos excelente Eddie Albert.

    La princesa Ann (Hepburn) es la primogénita de un importante rey europeo. En el transcurso de uno de sus viajes oficiales, al llegar a Roma, sufre una crisis de ansiedad al sentirse prisionera del protocolo real. Por ello, una noche, decide escaparse del palacio en el que se aloja y vivir un día de "libertad" y anonimato. Será entonces cuando conozca, por casualidad, a un periodista norteamericano llamado Joe Bradley (Peck), quien reconoce a la princesa y pretende conseguir una jugosa exclusiva a cambio de una importante cantidad de dinero. Para ello, necesitará la ayuda de su colega Irving (Albert), un paparazzi que persigue tanto como Joe el pellizco que les promete su editor. Sin embargo, durante ese día en el que acompañan a Ann por las calles de Roma, ambos se quedarán fascinados por la inocencia de la princesa, así como por su encanto natural y belleza.

    "Vacaciones en Roma" es un claro ejemplo de comedia romántica clásica perfecta. Es evidente que, a día de hoy, ha cambiado tanto la forma de rodar este tipo de producciones, como el tono de las mismas. Sin embargo, "Vacaciones en Roma" es un film imperecedero, pues está repleto de momentos únicos y secuencias mágicas, recogidos todos ellos a través de una puesta en escena fabulosa. Prácticamente todo está en su sitio: desde las maravillosas interpretaciones (la inocencia con la que Hepburn dota a su personaje, la caballerosidad extrema de Peck, o el cinismo con corazón de oro de Albert), de la excelente fotografía de Franz Planer con la que la Ciudad Eterna es vista como la más paradisíaca de las metrópolis, o el ingenioso libreto escrito a cuatro manos por Ian McLellan Hunter y John Dighton. Cada uno de estos elementos encaja en el conjunto a la perfección, ofreciendo al espectador uno de los pasatiempos clásicos más agradables de la historia del cine.

    Vista "Vacaciones en Roma", al público le resulta sencillo identificar cada uno de los momentos que la convierten en una película inmortal: el desastroso paseo en motocicleta por las calles de Roma (atención a cómo Joe consigue convencer a las autoridades de que la pareja quería casarse montada en el vehículo), la ruta turística que Bradley e Irving le hacen a la princesa por las calles de Roma (mención especial merece la visita a la Boca de la Verdad, y la broma que Bradley le gasta a Ann, pues ambos saben que son, en cierto modo, unos embusteros), etc. Pero, si merece la pena destacarse una secuencia por encima de las demás, sin duda es su inesperado y sensacional final. Sin ánimo de develar más de la cuenta, no sólo se trata de una resolución atípica dentro del género romántico, sino que consigue otorgarle a la película una coherencia y sensibilidad apasionantes (no se pierdan el juego de miradas entre Peck y Hepburn).

    En resumidas cuentas, "Vacaciones en Roma" es una película excelente, mítica dentro de su género y del cine en general. Un clásico a ser reivindicado y revisionado sin límite.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Cuantísimo tienen que aprender los que creen que una comedia romántica son esos truñacos que hacen hoy en día! Vale que hay excepciones -aunque muy pocas-, pero nada que ver con una peli como "Vacaciones en Roma". Aquí, no se andan con chorradas ni con gilipolleces de esas que te hueles al kilómetro de qué palo va a ir, sino que toda la peli es tan amable y tan simpática que te quedas embelesado total con esa especie de cuento de hadas. Ahora os cuento por qué.

    "Vacaciones en Roma" me sonaba por la clásica imagen de los dos protagonistas subidos en una Vespa y paseándose por las calles de Roma, pero ni sabía de qué iba ni nada por el estilo. Y, a toro pasado, creo que es la mejor forma de verla, porque "Vacaciones en Roma" es una peli que sorprende. El argumento no es que sea de lo más original del mundo, pero es que los actores y la forma en que está hecha es tan bonita (sí, sé que suena cursi, pero ahora mismo no encuentro otra forma de explicarlo), con esa guía turística de Roma que es toda la película, que te quedas atontado con lo que te cuentan. Y si, además, le sumas la cara de no haber roto un plato en su vida que tiene la chica, pues ya lo redondeas.

    De todo el porrón de cosas que hacen de "Vacaciones en Roma" una película tan maja, creo que empezaría mencionando lo bien que te caen los personajes. Ni uno sólo es un antipático al que le quieras meter un sopapo -cosa rara en las pelis románticas-. Es más, el periodista, que se supone que es un marranaco al querer aprovecharse de la princesa para sacar una buena exclusiva, ni puede evitar ser súper simpático y encantador (fijaos si no cuando intenta colarle una trola a su jefe sobre lo de haber asistido a la rueda oficial de prensa en el palacio). Y tres cuartos de lo mismo se puede decir de su amigo periodista, al que el prota no para de tocar las narices para que sea discreto (me meo de risa con la escena en la heladería en la que el paparazzi quiere sacar fotos y el otro no para de hacer cosas para que sea más disimulado).

    Si a todo eso sumas que la princesa, en lugar de ser la típica fulana de barrio es más inocente que un corderillo, y que lo único que quiere es disfrutar de un día entero de libertad absoluta, pues hace que el resto ya vaya solo y casi sin esfuerzo. Además, hay tiempo para todo: tiene sus momentazos de comedia (cuando está colocada por el calmante que le han dado y no para de darle órdenes al periodista, o el pollo que monta la colega cuando pone media Roma patas arriba con su moto), de romance (por supuesto, cuando los dos protas se enamoran junto al río; o ese medio final en el coche, cuando están juntos por última vez), de escenas moviditas (el lío que se monta en el barco al que han ido todos a bailar cuando aparece la guardia real), y de drama (ese final tan cojonudo en la ruda final de prensa donde, por cierto, hay un periodista que dice que es del periódico "ABC" y otro de "La Vanguardia", jejeje).

    ¿Que hay cosas que se podrían mejorar? Pues claro, que decimos que la peli está bien, pero tampoco es para mear y no echar gota. Aunque, por suerte, por muy en blanco y negro que sea, y por mucha fama que tenga, "Vacaciones en Roma" es de esas películas que da gusto ver una tarde de domingo. Es simpática, amable y encantadora. De las que le puedes poner a tu chica, reacia por lo general a ver "pelis viejas", y pasar los dos un rato de lo más entretenido.

    domingo, 19 de agosto de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "EN LA BOCA DEL MIEDO"

    TÍTULO: EN LA BOCA DEL MIEDO

    DIRECTOR: JOHN CARPENTER

    REPARTO: SAM NEILL, JÜRGEN PROCHNOW, JULIE CARMEN, CHARLTON HESTON, FRANCES BAY

    DURACIÓN: 95 min.

    AÑO: 1994

    GÉNERO: TERROR

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • John Carpenter es un director tan sorprendente como irregular o, como se diría en una jerga más coloquial, alguien que sirve tanto para un roto como para un descosido. Se ha puesto al frente de proyectos de bajo presupuesto que le han permitido dar rienda suelta a su creatividad ("El príncipe de las tinieblas - Prince of darkness, 1987", "Están vivos - The live!, 1988"), así como de producciones más caras que, por diversos motivos, no han logrado contar con el beneplácito del público ("Golpe en la pequeña China - Big trouble in little China, 1986", "Memorias de un hombre invisible - Memoirs of an invisible man, 1992"). Sin embargo, a mediados de los noventa, Carpenter realizó una de sus obras más logradas, recuperando no sólo el espíritu de sus primeros largometrajes -en los que primaba muchísimo más el suspense por encima de los golpes de efecto a base de costosos efectos visuales-, sino logrando imprimir a cada secuencia un ritmo endiabladamente atractivo gracias, en buena parte, al interesante libreto escrito por el productor y ocasional guionista Michael de Luca.

    John Trent (Neill) es un detective privado especializado en casos de poca envergadura que, por lo general, suelen guardar relación con la localización de personas desaparecidas. John acepta un caso que le propone Jackson Harglow (Heston) el dueño de una importante editorial, en el que le pide que localice a uno de sus escritores de mayor éxito: Sutter Cane (Prochnow). Cane ha desaparecido sin dejar ni rastro, justo antes de entregar la copia de su última obra, y coincidiendo con una extraña oleada de violencia entre los fans de la serie de novelas de terror escritas por el novelista. Será entonces cuando John, acompañado de una joven ayudante llamada Linda (Carmen), se desplace hasta un pequeño pueblo que aparece en todas las novelas de Cane, con el fin de encontrar alguna pista que le guíe hasta el desaparecido escritor.

    "En la boca del miedo" se combinan dos géneros que, rara vez, suelen funcionar debidamente juntos: cine y literatura. Por supuesto, no nos estamos refiriendo a las adaptaciones de obras literarias, sino a la combinación de ambas temáticas en un mismo largometraje. Si bien, sí existen antecedentes reconocidos de films en los que dicha temática ha dado resultados muy positivos ("Misery - Misery, 1990"), por ejemplo, como apuntamos, no suele ser muy corriente. Sin embargo, en "En la boca del miedo", el punto de partida no puede ser más prometedor. No obstante, ya hemos comenzado afirmando que el film se caracteriza por tono de suspense que Carpenter le imprime con su puesta en escena pero, ¿cómo lo consigue? A continuación lo comentamos.

    Para empezar, Carpenter acierta de lleno al desarrollar la historia al tiempo que la van viviendo sus personajes principales. Es decir, que no se le facilita información previa al espectador, ni se le dan a conocer detalles vitales del argumento para que, junto con el investigador al que encarna de forma muy convincente Sam Neill, el público se vaya topando poco a poco con los mismos enigmas que el presonaje principal. Esto es una decisión de lo más positiva ya que, desde el comienzo en el que el dueño de la editorial propone el caso a Trent (con la consecución de un escalofriante incidente), hasta el mismo momento en que Trent llega al pueblo en compañía de Linda, el espectador ya intuye que va a suceder algo importante (atención a lo que sucede en la recepción del hotel tras ser atendidos por una -aparentemente- cálida ancianita).

    Del mismo modo, Carpenter logra otro éxito en la puesta en escena gracias a una fantástica labor de dos departamentos fundamentales en la realización de cualquier película: la dirección artística y el maquillaje. Por lo que respecta a la primera, "En la boca del miedo" carecería de ese añadido de suspense y terror de no ser por la fantástica labor de Peter Grundy, capaz de convertir un apacible pueblo en un lugar infernal, y de recrear las fantasías del escritor en un mundo aparentemente real (la iglesia negra, por ejemplo). En lo que concierne al segundo, es más que evidente que la labor de todo el equipo de maquillaje, quienes crearon toda una serie de criaturas deformes y monstruosas que pueblan tanto la imaginación del escritor como el mundo en el que se adentra el detective. Asimismo, hay que destacar la música co-compuesta por el propio Carpenter (algo casi siempre presente en sus largometrajes), que resulta ser mucho menos histriónica de lo habitual (ver los excelentes títulos de crédito a ritmo de las rotativas de un periódico) y acompaña al personaje de forma excelente desde el comienzo hasta su apocalíptico final.

    En resumidas cuentas, "En la boca del miedo" está lejos de ser ni el mejor film de Carpenter ni, mucho menos, del género. Sin embargo, sí que resulta lo suficientemente interesante como para que el espectador quede enganchado por un prometedor comienzo que, si bien se va desinflando a grandes pasos conforme avanza la película, contiene el suficiente encanto como para guardar un buen recuerdo de ella.

    MR. HYDE DICE:

    Me encantó "En la boca del miedo". La vi en una sesión de videoteca en la que le hacían un monográfico a John Carpenter (aunque supongo que eso a vosotros os da lo mismo) y, aunque aquella sala era cutre a más no poder, "En la boca del miedo" me enganchó a lo bestia, de principio a fin. Igual lo que os digo ahora es un poco empezar la casa por el tejado pero, como suele pasar con muchísimas pelis de miedo, "En la boca del miedo" es una película que empieza muy bien... para acabar regular. Eso sí, en medio de todo ello, tiene momentos de cagancho del bueno, de suspense y de misterio de los que te dejan recuerdo.

    A mí no es que me chifle el cine de John Carpenter. Sé que muchos lo consideran un maestro del cine de terror y todo eso, pero yo más bien tengo la impresión de que el tío especializado en hacer películas cutronas a más no poder, con unos presupuestos que parece que lo haya rodado en su casa de verano y que, de vez en cuando, se gasta un huevo de millones en hacer una cosa más cara que, por desgracia para él, se acaba metiendo un mamporro de la leche ("2013: Rescate en L.A. - Escape from L.A., 1996", por ejemplo). Eso sí, también reconozco que el pollo tiene pelis que están de lo más chulas aunque, no sé si será coincidencia o no, son de las que ya tienen sus añitos: "1997: Recate en Nueva York - Escape from New York, 1981"o "La cosa (el enigma de otro mundo) - The thing, 1982" o "Starman - Starman, 1984", por poner unos ejemplos más. Pero bueno, os cuento todo este rollo porque, cuando vi "En la boca del miedo", no me esperaba que fuera gran cosa pero, mira tú por dónde, resulta que me parece una de sus pelis más curradas.

    En mi -nada- humilde opinión, "En la boca del miedo" tiene algo que no tiene ninguna de las otras pelis que he visto de John Carpenter, a excepción de la primera parte de "La noche de Halloween": intriga. Todas las demás son a base de fantasmas, monstruos, muertos vivientes y cosas por el estilo. En cambio, desde el principio de "En la boca del miedo" (pedazo de susto que te llevas en el momento en que el editor y el detective están almorzando e un café), ya te empieza ese gusanillo del misterio con una historia estupenda, que se va haciendo cada vez más grande (no os perdáis cuando el detective y la otra chica llegan a ese hotel tan raro y empiezan a compararlo con lo que ha escrito el novelista en sus libros), hasta que todo acaba explotando.

    Y ahí, queridos amigos, es donde llega la cagada. Se vé que lo quieren hacer todo de forma que vaya creciendo la intriga y el suspense (sobretodo para demostrar cómo es que el detective se está volviendo tarumba con las cosas que se va encontrando por ahí) que, al final, "En la boca del miedo" acaba siendo más cansina de lo que suponías. No hay más que ver los intentos desesperados del pobre detective por salir de ese poblacho inmundo y como, con cada intento, no hace más que volver al sitio del que había salido. Por supuesto, cuando ya empiezan a aparecer los monstruos mutantes esos y las cosas raras de personas deformes que dan asquete, la cosa ya pierde casi todo el interés que había tenido al principio. Pero, el final del todo (lo que el de arriba suele llamar "clímax") consigue que, después de tanto tío raro circulando por ahí, la cosa se enderece un poco más. Así, cuando "En la boca del miedo" acaba, con lo que te quedas es con lo guapa que ha estado toda la parte de misterio e investigación del detective, y un poco menos con la ida de pinza que le da al pollo con todo lo que pasa en el pueblo ese de mala muerte en el que acaban. Al menos, eso es lo que me pasó a mí y, por eso mismo, os aconsejo que la veáis.

    sábado, 18 de agosto de 2012

    CINE EN CARTEL: "ROCK OF AGES (LA ERA DEL ROCK)"

    TÍTULO: ROCK OF AGES (LA ERA DEL ROCK)

    DIRECTOR: ADAM SHANKMAN

    REPARTO: JULIANNE HOUGH, DIEGO BONETA, ALEC BALDWIN, PAUL GIAMATTI, RUSSELL BRAND, CATHERINE ZETA-JONES, TOM CRUISE

    DURACIÓN: 123 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: MUSICAL

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Ya hemos mencionado, en anteriores ocasiones, la fiebre que parece haberse desatado en la meca del cine por ver cuántas obras musicales se trasladan a la gran pantalla, cuáles son las estrellas que se atreven a dar la nota ante las cámaras (en alguna ocasión, tanto literal como metafóricamente), y cuál de todos se convierte en un éxito y cuál no. Dejando a un lado los resultados en taquilla, en lo que a la calidad de los largometrajes se refiere, ha habido de todo: desde adaptaciones espléndidas (“Chicago –Chicago, 2002”) y entretenimientos de primera (“Mamma mia – Mamma mia!, 2008”), hasta intentos fallidos (“El fantasla de la ópera – Phantom of the opera, 2006”) y películas simplemente malas (“Rent – Rent, 2005,”, “Nine – Nine, 2009”). Ahora, es el musical de éxito en Broadway “Rock of ages” el que cuenta con su propia versión cinematográfica, que corre a cargo de Adam Shankman quien, hace pocos años, también dirigió otro musical convertido en película, la simpática “Hairspray – Hairspray, 2008”. Para esta ocasión, Shankman ha contado con otro plantel de actores cuyas hilarantes interpretaciones son, sin duda, de lo más logrado del film.

    Año 1987. Sherrie (Hough) es una chica de pueblo que viaja desde la granja en la que se ha criado hasta Los Angeles, persiguiendo su sueño de convertirse en cantante. Tras sufrir una serie de tropiezos nada más llegar, Sherrie conoce a Drew (Boneta), un simpático joven que se ofrece a ayudarla, y que trabaja en la sala Bourbon, una de las más famosas del momento, y por la que han pasado diversas leyendas del rock. Necesitada de un trabajo cuanto antes, Drew consigue que Dennis Dupree (Baldwin), el dueño del Bourbon contrate a Sherrie a regañadientes. Por su parte, Dennis trata de salvar su negocio de la bancarrota, por lo que el concierto de Stacee Jaxx (Cruise), una de las mayores estrellas del momento, parece ser lo perfecto. Sin embargo, por el camino se toparán con los impedimentos que les ponen Paul Gill (Giamati), el manager de Jaxx, y Patricia Whitmore (Zeta-Jones), la conservadora esposa del alcalde que quiere acabar con el ejemplo de decadencia e insubordinación que representa Jaxx.

    Aquellos lectores a los que no les guste el rock n’roll más moderno (de la década de los ochenta, para ser más específicos), o que no disfruten en exceso con los números musicales acompañados por este tipo de música, más vale que se ahorren el precio de la entrada y los ciento veinte minutos de “Rock of ages (la era del rock)”, pues se toparán con un film repleto de este tipo de música, sin más objetivo que apabullar al público con toda una serie de sofisticadas coreografías. Al contrario que muchos de las películas musicales a los que hacíamos mención en la introducción, “Rock of ages (la era del rock)” carece de un argumento con principio, nudo y desenlace, optando por sustituir buena parte de su historia por todo un festín de interpretaciones musicales, conciertos y sesiones improvisadas de canto. Esto es algo que, en ocasiones funciona (la secuencia en la tienda de discos, a ritmo de la fusión de los temas Juke box hero y I love rock and roll, o el final, también con la mezcla de otros dos temas: We built this city y We’re not gonna take it).

    Sin embargo, a pesar de los loables intentos de algunos de sus intérpretes como Tom Cruise (atención al tema I want to know what love is, que interpreta a dúo) o Catherine Zeta-Jones (impagable en el número Hit me with your best shot). “Rock of ages (la era del rock)” pronto pasa a depender de la pareja protagonista principal. Tanto Hough como Boneta carecen por completo del carisma de los actores secundarios y que, por más que se esfuercen, no consiguen hacer que el espectador se interese por sus vicisitudes y pormenores, sino que desea fervientemente que se acaben sus actuaciones para poder volver a los otros personajes. Asimismo, incluso estas estrellas resultan repetirse con exceso (caso, por ejemplo, de Tom Cruise y su estado de catarsis continua, o de Paul Giamati, haciendo el papel de desalmado que tantas veces ha interpretado).

    Así pues, en resumidas cuentas, “Rock of ages (la era del rock)” es una película prescindible, bastante floja, y que prometía una dosis de diversión y espectacularidad con la que el público no se llega a encontrar más que en muy contadas ocasiones. En cuanto al resto, Shankman se limita a plasmar con continuos movimientos de cámara toda una serie de números musicales pasados por el filtro de los gustos adolescentes que, lamentablemente, no llegan a resultar tan simpáticos como hubiera sido deseable. Decepcionante.

  • MR. HYDE DICE:
  • Mmmm… Sinceramente, esperaba que “Rock of ages (la era del rock)” me gustara bastante más de lo que me ha acabado gustando. Vaya por delante que me encanta el rock (del bueno, no de esas mierdas que suelen hacer de cuando en cuando), y que los últimos musicales que he visto en película han hecho que me lo pase pipa. Así que, antes de ver la peli, ya iba con ganas de que me gustara. Pero mira tú por dónde, que me ha desilusionado un poco. Mi chica, después de verla y decir que le había parecido un coñazo –aunque, como no es ella la que escribe la crítica, mejor os cuento yo mi opinión-, añadió algo que es verdad de la buena: que no hacía falta ver la película, sino tener la banda sonora de la peli para que el efecto fuera el mismo. No puedo estar más de acuerdo. Pero como esto va de películas y no de discos, vamos a entrar en materia.

    “Rock of ages (la era del rock)” tiene sus cosas logradas y sus cosas menos logradas –no creo que todo sea cuestión de buenas o malas en esta peli-. Y, por suerte, tanto unas como otras están bastante claras, así que vamos con ello. De lo que sí está currado, aparte de la música, es la ambientación. No hay duda de que estás viendo una película que va de rock and roll, y los temazos que han cogido para adornar el espectáculo son cojonudos. Las actuaciones también están bien, sobretodo la de Tom Cruise como el típico “colgado” que se cree Dios en la Tierra –me encanta el numerito privado que se monta con la periodista- y la de Alec Baldwin, que no puede disimular que se lo está pasando de coña ni cuando hace de gay que sale del armario. También es cierto que el ritmo que tiene “Rock of ages (la era del rock)”, con esas coreografías donde no se está nadie quieto ni cuando la canción es más lenta (fijaos si no cómo acaba una escena en la que la rubia protagonista está llorando en la calle, y se supone que todo es la mar de triste), hacen que las dos horas que dura la peli con una historia que no hay por dónde cogerla -ahora luego hablamos de eso-, no te pesen tanto.

    Ahora vamos a lo que podrían haber mejorado… bastante. De entrada, la historia. A mí que no me digan que está inspirada en un musical, que la obra original es así y no sé qué más mandangas. “Rock of ages (la era del rock)” es una patata de película por culpa de la historia, no de la música o de los actores. Y, desde luego, no porque no le hayan puesto ganas e ingenio, que de eso está claro que hay. Pero el argumento, el guión, o lo que coño sea, es infumable. Es como si se pasaran dos horas con la historia de la típica rubia, tontaca como ella sola, que tiene la ilusión de irse a Hollywood y convertirse en artista así por la patilla. Como es una peli buenrollera, no creo que haga falta echarle mucha imaginación para que adivinéis cómo acaba la cosa, ¿verdad? Pero, dejando de lado que tiene más fantasía que Walt Disney, el resto tira por la misma dirección: el guaperas que le pone ojos de cordero degollado a la rubia, al estrella de rock endiosada, el agente sin escrúpulos, el gay, la estirada que acaba siendo más p*** que las gallinas, etc. Conste que nada de esto sería un problema si, después, “Rock of ages (la era del rock)” lo mezclara todo en una súper historia. Pero si quieres arroz, Catalina. Resulta que las canciones, en vez de hacer que la historia vaya p’adelante, lo único que hacen es acompañar a las actuaciones. Y ahí es donde le doy toda la razón a mi chica cuando dice que, para eso, acabábamos antes escuchando el disco en casita, la mar de tranquilos. Os lo prometo, “Rock of ages (la era del rock)” son dos horas de actuaciones, entre las que, de cuando en cuando, meten un poco de historia de los dos pipiolos por aquí, de la estirada “mujer-florero” por allá, de los dueños sarasas del club por acullá… Pero vamos, que no va a ninguna parte, y sólo sirve para enchufarte una canción cada cinco minutos sin que venga a cuento.

    En resumen, que lo chulo de “Rock of ages (la era del rock)” es la música. Punto. El resto, pues si sois muy fans de Tom Cruise, cojonudo; si no, os podéis ahorrar tranquilamente la pasta y esperar a que la pasen por la tele. O, en su defecto, como os he dicho antes, pillad el CD y ponedlo a toda mecha en vuestro equipo de música. Puede que, incluso, os lo paséis mejor. Eso sí, Catherine Zeta-Jones, está muchísimo más tremenda que cualquiera de las mojigatas hiperoxigenadas que se pasean con carita de no haber roto un plato en su vida.

    viernes, 17 de agosto de 2012

    ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "AL BORDE DEL ABISMO"

    TÍTULO: AL BORDE DEL ABISMO

    DIRECTOR: ASGER LETH

    REPARTO: SAM WORTHINGTON, ELIZABETH BANKS, JAMIE BELL, GENESIS RODRIGUEZ, ED HARRIS, ANTHONY MACKIE, EDWARD BURNS, KYRA SEDGWICK

    DURACIÓN: 102 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: SUSPENSE

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • En Hollywood, hay ocasiones en que parece que los grandes estudios estén empeñados en convertir en estrellas de la gran pantalla a determinados actores y actrices que, repentinamente, se ponen de moda tras encadenar una serie de importantes éxitos de taquilla. No obstante, que estos intérpretes luego sean capaces de cargar ellos solos con el protagonismo de los films en los que participan, ya es harina de otro costal. Sam Worthington, que no es mal actor, pero dista mucho de ser uno de los más prometedores, entra de lleno en este grupo. Así pues, tras haber sido el actor principal de la mastodóntica "Avatar - Avatar, 2009", y de haber conseguido resultados decentes con ambas partes de "Furia de titanes", Worthington encabeza ahora el reparto de una película que promete -al menos eso pregona su tráiler y póster promocionales- emoción e intriga a prtes iguales, y en la que también desfinal populares actores secundarios que casi actúan con la misma fuerza como reclamo para los espectadores.

    Nick Cassidy (Worthington) es un hombre aparentemente normal. Entra en un hotel, pide una habitación concreta, se ducha y toma una buena cena. Después, abre la ventana que da a la calle y sale a la cornisa, donde se queda de pie mientras, en la calle, advierten su presencia y se desata el morbo y el caos. A esta escena acude, a petición de Nick, la detective Lydia Mercer (Banks), quien trata de averiguar no sólo quién es Cassidy sino, también, por qué ha salido a la cornisa. Según parece, la intención de Nick es defender su inocencia del robo del por el que afirma haber sido injustamente condenado a prisión, a causa de la denuncia que interpuso el millonario empresario David Englander (Harris). Sin embargo, las apariencias engañan, y el plan de Nick es mucho más ambicioso, pues también incluye a su hermano Joey (Bell) y a la novia de éste, Angie(Rodríguez).

    "Al borde del abismo" es lo que podríamos llamar, en términos coloquiales, una "película kleenex", puesto que se usa y se tira. El único objetivo del largometraje dirigido por el danés Asger Leth es distraer a los espectadores, y hacer que el tiempo -y dinero- invertidos en su película ayude a distraer lo suficiente como para no lamentar no haberse decantado por otro título en alquiler esta semana. ¿Lo consigue? A medias. Cierto es que "Al borde del abismo" lo tiene complicado, de entrada, para conseguir que la historia enganche al espectador, a causa de las restricciones impuestas por el marco escénico (Worthington se pasa más de la mitad de la película en el exterior de la cornisa). Por ello, de forma casi inconsciente, el público agradece la existencia de tramas secundarias que animan la función (el auténtico robo del diamante, los flashbacks en los que se relata la fuga de prisión de Nick, la trama de corrupción policial...), y la acción y tensión que contienen estos episodios (la secuencia de fuga es, sin duda, de lo mejor del film, mientras que la secuencia del robo no está tan bien resuelta como sería deseable).

    Por otra parte, argumentalmente, "Al borde del abismo" es muy superior que desde el punto de vista del guión completo. Nos explicamos. La idea de partida del film consigue interesar muchísimo más de lo que luego el público encuentra en la película. De entrada, aunque se agradecen los minutos de acción que proporcionan la huída de la cárcel de Nick, todo ello desvela con demasiada precipitación elementos que deberían haber tardado más en hacer acto de presencia como, por ejemplo, los verdaderos motivos por los que éste decide salir a la cornisa del hotel, o el papel que juegan supuestos aliados del protagonista. Si a ello se suma la recreación de secuencias que fuerzan en exceso la ficción que la audiencia está dispuesta a asumir (atención al instante en que Nick baja de la cornisa, o al final del film), no es muy complicado atisbar qué clase de película de fácil consumo es el estreno de videoclub del que hablamos hoy.

    Por fortuna, en "Al borde del abismo" la presencia de los actores secundarios eleva ligeramente la calidad de la película. Ed Harris se adueña con una facilidad pasmosa de todas y cada una de las secuencias en las que aparece (ver su reacción cuando un colega empresario le obsequia con un carísimo reloj); Elizabeth Banks realiza una interpretación correctísima como investigadora con el tiempo en contra para desenmascarar los verdaderos motivos de Nick, y la latina Génesis Rodríguez aporta una frescura inspesrada al conjunto. Por lo que se refiere al resto de actuaciones, poco que añadir, aparte de que Edward Burns aparece con su habitual apatía, y Jamie Bell y Anthony Mackie dan la talla aunque sin sobresalir (mención aparte, en el aspecto técnico, merecería la insípida banda sonora compuesta por Henry Jackman que, en lugar de aumentar el dramatismo de cada escena, o de reforzar aquellas de mayor tensión, se limita a adornar cada plano con unas melodías tan monótonas como aburridas).

    En resumidas cuentas, "Al borde del abismo" es una película que se deja ver sin complicaciones, y que entretiene lo justo para resultar amena sin llegar a aburrir. Ahora bien, no es menos cierto que se ve con la misma facilidad que se olvida a los pocos segundos de aparecer los créditos finales.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¿Sabéis ese tipo de películas que son una tontería como una casa, y que sólo sirven para distraerte el rato que duran? Pues “Al borde del abismo” es justo de esa clase, de las que te ves sin que te pese mucho pero que, cuando acaba, piensas “bué, no ha estado mal”, alegrándote de haberla visto en casa sin gastarte la pasta indecente que cuesta una entrada de cine. Porque, seamos sinceros, “Al borde del abismo” no es, ni por asomo, de esas películas que tienes que ver en pantalla grande sí o sí. Ni de coña. En cambio, para matar un rato de un domingo por la tarde, pues va como anillo al dedo. Tanto que al de arriba le gusta hablar de géneros de cine y tal, ya podía inventarse uno que fuera “películas de fin de semana” o “sofing movies”, o como quiera llamar a esas que son cojonudas para pasar un rato entretenido en el salón de tu casa, y que única y exclusivamente sirven para eso.

    “Al borde del abismo”, además de ser una peli para casa, por suerte tiene una historia interesante. En realidad es predecible a más no poder, pero eso no quita para que te enganche hasta el final (dura menos de hora y media, así que tampoco tienes mucho tiempo para pensarte si te engancha o no). Como os digo, está bien hecha, los actores son bastante convincentes –por mucho que el tío que salía en “Avatar – Avatar, 2009” ponga siempre la misma cara que en el resto de películas-, y el ritmo vuelve interesante a pesar de que no sales de la cornisa de turno en casi todo el rato. O sea, que es gracias a la intriga y cómo está hecha que consigue ser interesante. Más que nada porque juegan a despistar: te dan la ventaja de que tú sabes más o menos de qué va el juego y los malos no (punto a favor) aunque, claro está, eso le quita un poco de gracia al asunto (punto en contra); es muy desconcertante qué demonios hace ese pavo en la cornisa aunque sabes que tiene un plan (punto a favor), pero a los diez minutos de empezar ya sabes cómo ha llegado hasta allí y te hueles lo que quiere hacer (punto en contra); el malo es tan malo que te encanta la idea de que le den por la retaguardia (punto a favor), pero sabes que, por mucho que putee a los protas, no disimulan mucho que no se va a salir con la suya (punto en contra)… Y así podríamos estar hasta contar la película entera.

    Aparte de todo esto, lo que me ha parecido más interesante de “Al borde del abismo”, mira tú por dónde, no ha sido el plan que tiene el pavo de la cornisa, ni el robo sofisticado que hace el chapucero de su hermano y la buenorra de su novia, sino la forma de ir atando cabos que tiene la detective rubia que está al frente del caso. Ahí ves que es la única que de verdad parece estar tomándoselo en serio y, por lo tanto, hace que tú estés más atento para que no se te escape nada. Por lo demás, pues que hay de todo. Desde supuestos misterios que están más claros que el agua (quiénes son los policías corruptos y qué es lo que quieren hacer con el tío de la cornisa), hasta momentos tan espectaculares que no hay quien se los trague (no os perdáis qué es lo que hace el de la cornisa para bajar de allí y atrapar al malo; vamos, que ni Walt Disney le hubiera echado tanta imaginación).

    Pero vamos, que tampoco hay que pedirle peras al olmo. Como os he dicho, “Al borde del abismo” es una película hecha para que te pases un rato distraído y que, al acabar, ni te hayas aburrido no estés alucinando con lo buena que es. Para pasar el rato.

    jueves, 16 de agosto de 2012

    CINE ACTUAL: "EL CÓDIGO DA VINCI"

    TÍTULO: EL CÓDIGO DA VINCI

    DIRECTOR: RON HOWARD

    REPARTO: TOM HANKS, AUDREY TATOU, JEAN RENO, IAN MCKELLEN, PAUL BETTANY, ALFRED MOLINA, JEAN-PIERRE MARIELLE

    DURACIÓN: 147 min.

    AÑO: 2006

    GÉNERO: INTRIGA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Cuando se adapta una novela de éxito al cine, por lo general, si el film resultante es una súper producción, es más que probable que levante la expectación del público que anhele verla. Ahora bien, si ya se parte del hecho de que el material en que se basa el largometraje es uno de los mayores best sellers de la pasada década, traducido a un gran número de lenguas y con millones de copias vendidas por todo el mundo, parece obvio dar por hecho que la película resultante va a estar en tela de juicio de todos aquellos lectores cautivados por la historia y que, de no satisfacerles, la inversión puede ser considerada un fracaso o todo un éxito. Lo que le sucedió al "El código Da Vinci", desde luego no se puede clasificar como fracaso comercial, pues no sólo cuadruplicó su inversión, sino que fue uno de los films más taquilleros del año (el quinto, para ser exactos). Sin embargo, en el aspecto artístico, fueron muchos y muy variados quienes arremetieron contra la adaptación dirigida por Ron Howard. Más adelante discutiremos acerca de esto último.

    El especialista en simbología Robert Langdon (Hanks), durante una conferencia que da en París, es requerido por el inspector de policía Bezu Fache (Reno) para que les ayude a resolver una delicada situación: Jacques Saunière (Mareille), uno de los conservadores del Museo del Louvre, es encontrado muerto en el interior del museo, en unas circunstancias de lo más extrañas. El nombre de Langdon figura junto al cadáver, y éste se encuentra postrado en el suelo como si del Hombre de Vitrubio de Leonardo Da Vinci se tratara. A la escena del crimen acude también Sophie (Tatou), policía y nieta de Saunière, quien revela a Langdon que todo se trata de una trampa y de una conspiración de la que deben alejarse cuanto antes. Pronto, el catedrático y la policía se verán envueltos en una trama de conjuras, secretos milenarios y conspiraciones religiosas en las que tendrán mucho que ver el Obispo perteneciente a la orden del Opus Dei, Aringarosa (Molina), el excéntrico millonario Sir Leigh Tibing (McKellen) y un cruel y despiadado sicario llamado Silas (Bettany).

    Aunque no lo hayamos mencionado en la introducción, vaya por delante que las opiniones que vamos a expresar a lo largo de los siguientes párrafos se refieren únicamente a "El código Da Vinci" como película, al margen de toda la polémica que surgió tras la publicación de la novela con motivo de la siniestra visión que ofrece del Opus Dei, o de las hipótesis que elabora acerca de la supuesta "humanidad" de Cristo. Hablo tanto en mi nombre como en el de mi colega Hyde cuando afirmo que, en ningún momento, nos planteamos dar nuestra opinión acerca de semejantes teorías. Al contrario, nuestra intención es realizar una crítica del film protagonizado por Tom Hanks con la mayor subjetividad posible para que, nuestra opinión os ayude a decidir si os interesa ver el largometraje o si, de haberlo hecho ya, estáis de acuerdo con lo que argumentamos.

    Dicho esto, y entrando en materia, "El código Da Vinci" es un ejemplo de dos elementos bien diferenciados. Por una parte, del tipo de entretenimiento que Hollywood sabe hacer como nadie. A pesar de la larga duración del largometraje, el ritmo que le imprime tanto su director como el equipo de montadores (habituales en la carrera de Howard desde sus comienzos), o la excelente fotografía del italiano Salvatore Totino, hacen que el espectador a penas tenga tiempo -más que en contadas ocasiones- de perder el interés en la historia (a no ser que ya la conozca, en cuya circunstancia el caso ya es diferente). Asimismo, a nivel técnico, "El código Da Vinci" sobresale mucho más que desde un punto de vista artístico, pues la dirección de Howard se vuelve torpe conforme se acerca el final (el cara a cara entre "El Maestro" y Robert carece del dramatismo e intriga que requeriría, y lo mismo sucede con el precipitado destino de Silas o del Obispo), y las actuaciones del reparto no consiguen adentrar del todo al espectador en la historia (tan sólo se salvarían secundarios como Jean Reno o Ian McKellen).

    Por otra parte, "El código Da Vinci" es un ejemplo perfecto de lo que nunca debe ser una adaptación cinematográfica de una novela. El torpe guión escrito por Akiva Goldsman copia descaradamente la inmensa mayoría de la novela escrita por Dan Brown sin aportarle más que dos o tres elementos originales con los que sorprender al espectador. Asimismo, dos de éstos elementos están en el final y en el epílogo del film respectivamente, y más que la sorpresa, lo único que consiguen es despertar la exasperación de la platea. Y es que, como apuntamos, Goldsman no añade ningún elemento que permita realizar una puesta en escena original o diferente, por mucho ritmo que el director y montadores se empeñen en otorgar al espectáculo.

    En resumidas cuentas, "El código Da Vinci" es una película de entretenimiento, que consigue captar el interés por su historia si el público se deja llevar por un argumento repleto de intrigas intrascendentes pero, no obstante, de lo más efectivas. Para espectadores poco exigentes con ganas de distraerse un rato.

  • MR. HYDE DICE:
  • No suele ser frecuente queme guste una película y que, a casi todo el mundo que la ha visto también diga que es un churro. Miento, sí que suele pasar, pero son películas que hasta yo sé que son malas, que otra cosa es que me gusten. Pero lo que me pasa con "El código Da Vinci", os prometo que no me había pasado hasta ahora. Me había leído el libro, y sí que fui a verla -como casi todo el mundo- el día del estreno, con la esperanza de que me gustara. La verdad, es que no me decepcionó, pero porque la película es el libro tal cuál. Yo no entiendo ni papa de adaptaciones, como dice el rollero de arriba, pero sí entiendo de lo que me gusta y de lo que no y, a veces, sólo a veces, de lo que es bueno o de lo que es un truño como un castillo. Por eso me sigue extrañando que de toda la peña que vio "El código Da Vinci", unos dijeran que era una castaña monumental, y otros que era mala de cojones. Bueno, yo la vi, y creo que la mejor forma de dar mi opinión es diciendo que, a quienes haya gustado el libro, no se extrañarán de ver una película que es clavada. Luego, sobre gustos en cuanto a la peli, no hay nada escrito.

    A mí, el libro me enganchó un montón, como creo que le pasó a casi todos los que se lo leyeron. No es que la historia fuera la leche en bote, pero estaba muy bien escrito y hacía que quisieras seguir con una página detrás de otra hasta llegar al final. Con la película, pues no pasa eso. Lo que no llego a tener claro del todo es si pasa así porque ya me he leído antes el libro y sé cómo va a pasar todo, quién es el malo, y cómo acaba la historia, o si no me dejó flipado porque me la había imaginado de otra forma (que es lo que pasa casi el cien por cien de las veces). De todos modos, sea como sea, ya os digo que si ha gustado la historia del libro, la peli es igual del todo. Sólo cambian el final pero, el resto, clavado.

    ¿Y qué quiere decir esto? Pues que todo lo que pasa en el Louvre (con demasiada prisa para mi gusto, como si supieran que la peli va a ser larga y tuvieran que abreviar, porque van buscando las pistas de un cuadro a otro como si les persiguiera una manada de lobos hambrientos detrás) está calcado; la escena de la caja de seguridad en el banco y la huída en el furgón blindado, os juro que casi iguales a como las había imaginado; todo el misterio sobre "el maestro", sin cambiar ni una coma; y el final, ahí ya con más cambios aunque, para ser sinceros, teniendo en cuenta que es de las pocas cosas que cambian con respecto al libro, es una mierda porque el final del libro, además de no ser ridículo, tenía mucho más sentido.

    Pero bueno, tampoco tiene mucho sentido tirarse de los pelos porque "El código Da Vinci" no sea como nos habíamos imaginado. O, más bien, porque fuera una copia descarada de la novela. En cualquier caso, con lo que me quedo yo es que, en contra de lo que parece pensar mucha gente, no me aburrió, me parece que está hecha con suficiente ritmo -teniendo en cuenta que dura dos horas y media-, y que está muy recreada. Ah, y por supuesto, no me olvido la música de mi querido Hans Zimmer, que es una banda sonora como la copa de un pino (si no me creéis, escuchad la última pista, Chevaliers De Sangreal y ya me decís).

    miércoles, 15 de agosto de 2012

    CINE DE LOS 90: "PARQUE JURÁSICO"

    TÍTULO: PARQUE JURÁSICO

    DIRECTOR: STEVEN SPIELBERG

    REPARTO: SAM NEILL, LAURA DERN, RICHARD ATTENBOROUGH, JEFF GOLDBLUM, JOSEPH MARZELLO, ARIANA RICHARDS, WAYNE NIGHT, SAMUEL L. JACKSON

    DURACIÓN: 120 min.

    AÑO: 1993

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A principios de los años noventa, parecía que al cineasta Steven Spielberg ya le quedaba poco por demostrar. Si bien, su escasa incursión en el género de la comedia parecía una carencia dentro de su fructífera carrera, no son pocos los largometrajes que el "Rey Midas" de Hollywood ha conseguido convertir en descomunales éxitos comerciales. Así pues, tras haber dado por finalizada -de momento- las tres primeras partes de Indiana Jones, y recién salido de la decepción artística que había supuesto la excesivamente infantil "Hook (el capitán garfio) - Hook, 1991", Spielberg se puso al frente de dos productos bien diferentes. Si, por una parte, llevó al cine un proyecto que antes había acariciado Martin Scorsese acerca del holocausto judío, por otra, filmó una película de aventuras que, basándose en una novela del escritor Michael Chrichton, esperaba que fuera lo suficientemente taquillera como para que su otro proyecto pudiera resultar rentable. Ahora bien, nadie imaginaba la gigantesca repercusión que "Parque Jurásico" iba a tener no sólo en la carrera del director norteamericano, sino en las taquillas del mundo entero.

    Los doctores Alan Grant (Neill) y Ellie Sattler (Dern) están especializados en el estudio y trabajo con fósiles de dinosaurios. Un día, el magnate multimillonario John Hammond (Attenborough), que financia su excavación, les propone seguir financiándola durante unos años más, a cambio de que visiten un parque que ha construido en una isla de su propiedad, cerca de Costa Rica, en la que ha construido un parque sin parangón, y para cuya apertura al público, necesita el aval de unos especialistas reconocidos. Tras aceptar su propuesta, Ellie y Alan viajan hasta la isla, en compañía del también doctor Ian Malcom (Goldblum), y de los nietos de Hammond. Lo que ninguno de ellos imagina es que el recinto construído por el magnate es, en realidad, un zoo gigantesco de dinosaurios vivos. Sin embargo, determinados acontecimientos harán que el control del parque quede interrumpido, y los participantes allí reunidos a la merced de estas criaturas prehistóricas.

    A día de hoy, "Parque Jurásico" es una de las veinticinco películas más taquilleras de la historia en los Estados Unidos, y otro tanto se puede decir del box office internacional. Los secretos de semejante éxito son varios, que comentamos a continuación.

    En primer lugar, lo que podríamos llamar "el toque Spielberg". Steven Spielberg entiende de entretenimiento, y mucho. Esto hace que, con el material adecuado (corramos un tupido velo sobre la última entrega de Indiana Jones o sobre su versión de "La guerra de los mundos"), sepa cómo rodar un largometraje de forma que el espectador se adentre en un mundo fantástico en el que casi acaba sintiendo lo mismo que sus protagonistas. Así pues, tras ver "Parque Jurásico" no cabe duda de que, a través de su puesta en escena, Spielberg domina el ritmo del film desde su comienzo más reposado (el prólogo en la excavación, el comienzo con en encuentro entre Hammond y los espeleólogos, el viaje a la isla) para, después, dar las primeras pinceladas de aquello en lo que se va a centrar el largometraje (la primera aparición de los dinosaurios, el tour por el laboratorio, la excursión en los coches) y, al fin, entrar de lleno en una segunda mitad trepidante (el incidente con el Tiranosaurio, la huída de Grant con los niños, la defensa del búnker por parte de los supervivientes). Todo ello, queda plasmado en la película de forma apasionante, con un ritmo non stop vibrante (atención a la secuencia en la que los dos niños huyen de los velociraptores en la cocina, simplemente magistral) que se hace con la atención absoluta del público hasta el último segundo, y con las dosis de violencia necesarias -más de lo que cabría esperar en un film de Spielberg- para hacer creíble la historia (la pata desmembrada de una cabra estampándose contra el cristal de un coche, uno de los abogados de Hammond siendo devorado por el T-Rex, o Ellie quitándose de encima el brazo amputado de uno de los técnicos informáticos).

    Evidentemente, en segundo lugar, cabría mencionar los impresionantes efectos especiales. Parecía que poco le quedaba a Spielberg por idear en sus películas para sorprender a la audiencia, pero "Parque Jurásico" marca un antes y un después en su filmografía. En esta ocasión, es tal el realismo que desprenden sus imágenes, que cuesta creer que estemos ante una obra de ficción. Ello se debe, en buena parte, a que el equipo liderado por Dennis Muren y Stan Winston optó más por hacer uso de animatronics que no de efectos creados digitalmente -lo que se conoce como CGI-. Así pues, las secuencias en las que el T-Rex acerca el hocico a los protagonistas, o en los que los veolciraptores miran a sus presas, el espectador tiene la sensación de que, en realidad, los dinosaurios están vivos (ver, asimismo, otras secuencias como las de la carrera en mitad de los Galimimus, o el instante en que uno de los nietos de Hammond da a comer a un Brontosauro).

    Y, en tercer lugar, destacar la excelente labor del equipo artístico de la película. Si "Parque Jurásico", con independencia de la mano experta de Spielberg y los sofisticadísimos efectos visuales, es el gran entretenimiento del que se puede disfrutar hoy en día, es gracias a la labor de profesionales como el montador Michael Kahn (atención a la magnífica edición de la secuencia en que el T-Rex persigue al Jeep en el que huyen varios protagonistas, al instante previo en el que el T-Rex hace su aparición -ese plano del vaso de agua temblando con cada pisada, y la mirada del niño atónito-, la secuencia final en el recibidor central del edificio principal en el que quedan acorralados los supervivientes...), el fotógrafo Dean Cudney (insuperable la aparición del T-Rex bajo la tormenta, o el juego de sombras con los velociraptores en la cocina) y, por supuesto, el maestro John Williams, quien compuso dos de sus más célebres temas para "Parque Jurásico", y con cuyas notas redondea el ritmo trepidante que contiene el film.

    En pocas palabras, "Parque Jurásico" no es sólo una de las obras más importantes de Steven Spielberg, sino uno de los mejores entretenimientos que se estrenó en la década de los noventa al que, para el tipo de producción que es, ni le falta ni le sobra nada. Será por ello que, vista hoy en día, el film no ha desmerecido en absoluto y que, aunque su único objetivo sea el de entretener a los espectadores, sigue siendo una película de lo más divertida y emocionante.

  • MR. HYDE DICE:
  • No creo que haya nadie, de la edad que sea, que no oyera hablar de "Parque Jurásico" cuando salió en el cine. Es más, fijo que, aunque les gustara o no, es inmensa la cantidad de gente que fue a verla al cine (os lo dice alguien que fue con más emoción que todos los que había en aquella sala). Desde luego, reconozco que no es para menos, porque "Parque Jurásico" es una de las mejores películas así en plan fantástico que ha hecho Spielberg, con permiso de "Minroty report - Minority report, 2002", que es una caña. El tío no sólo puso de moda las novelas de Michael Chrichton -fijo que antes, ni la mitad del planeta sabía que existía-, sino que levantó una pasión por los dinosaurios bestial (y esto también os lo dice alguien que se llegó a saber nombres de bichos y edades en las que vivieron que no podía casi ni pronunciar).

    "Parque Jurásico" es una película de aventuras cojonuda. No tengo ni idea de cómo será el libro aunque, por lo otro que me he leído del mismo autor, supongo que será estupendo. Pero, centrándonos más en la peli, me llamó un montón la atención cuando la vi por primera vez porque, en vez de enseñarte los dinosaurios así en plan amable y majetes, te saca a unos bichos con unas ganas de zampar a cuantos se les cruzan por delante que flipas. Claro, esperando ver algo así más en plan buen rollo, reconozco que es algo que te puede impactar si vives en los mundos de Yupi -como era el caso-. Pero vista años más tarde y ya más crecidito, te das cuenta de la historia tan cojonuda que hay por detrás. No sólo te sueltan un sermón durante la primera media hora sobre los dinosaurios, biología, millonarios ancianos y tal, antes de empezar con la chicha de verdad, sino que hacen que todo el argumento supuestamente científico te parezca tan lógico que, dentro de poco, habría parques como ese por todos lados.

    Eso sí, cuando le toca el turno de salir a los bichos, ya es la caña de España. Y no podían haberlo empezado mejor: desde que se empiezan a escuchar los ruidos del T-Rex hasta que sale y empieza a destrozar los coches, estás con los huevines en la garganta. Pero es que, desde que se separan los dos grupos de visitantes -los niños con el científico, y los del otro coche-, la peli es un no parar de aquí para allí, con esa amenaza que sientes siempre de que, en cuanto se den la vuelta, un bicharraco de esos les va a pegar un bocado en todo el culo que se van a enterar. De las escenas de acción, para qué decir más, si momentazos como la de la caída del coche al árbol con los niños dentro ya hablan por sí solas o, por poner otro caso, todo el final ese adrenalítico desde que la doctora tiene que encender todos los generadores para que vuelva la corriente al parque, hasta que empieza toda la caza por los velociraptores dentro del edificio principal. Son casi tres cuartos de hora en los que aprietas el culete a base de bien.

    Y, por supuesto, qué vamos a decir de los efectos especiales. Tanto yo como todos los otros que estaban en el cine, casi se creyeron que los dinosaurios que salían en "Parque Jurásico" eran de verdad. El realismo que tiene es impresionante y, quitando de dos o tres secuencias, es impresionante cómo dan el pego de verdad, y cómo tienes la sensación de que, cuando se meriendan a alguien, están comiendo de verdad.

    En fin, que "Parque Jurásico", en el caso de que seáis de los pocos que aún no la han visto -por favor, olvidad sus lamentables continuaciones, incluida la segunda parte que también dirigió Spielberg-, ya estáis perdiendo el tiempo. "Parque Jurásico" no sólo es un peliculón de aventuras y acción, sino que es lo que debería ser siempre una peli guay y entretenida a tope, de las que se hacen para que te lo pases a cuatro manos mientras la ves.

    martes, 14 de agosto de 2012

    CINE DE LOS 80: "SILVERADO"

    TÍTULO: SILVERADO

    DIRECTOR: LAWRENCE KASDAN

    REPARTO: KEVIN KLINE, SCOTT GLENN, KEVIN COSTNER, DANNY GLOVER, BRIAN DENNEHY, JEFF GOLDBLUM, LINDA HUNT, JOHN CLEESE, ROSANNA ARQUETTE

    DURACIÓN: 127 min.

    AÑO: 1985

    GÉNERO: WESTERN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tras un excelente debut en Hollywood escribiendo, entre otros, los guiones de films tan prestigiosos como "El imperio contraataca - The empire strikes back, 1980" o "En busca del arca perdida - Riders of the los ark, 1981, y de debutar en la dirección de largometrajes con una de las mejores películas de cine negro de los ochenta ("Fuego en el cuerpo - Body heat, 1980"), Lawrence Kasdan cambió completamente de registro para, partiendo de un guión escrito a cuatro manos entre el propio Kasdan y su hermano Mark, dirigir el que, probablemente, sea el western más entretenido y espectacular de la década de los ochenta, así como uno de los films más entretenidos de dicho género, y de los más divertidos de su filmografía. Rodeado de nuevo, tras su anterior propuesta, "Reencuentro - The big chill, 1983".

    Finales del siglo XIX. En mitad del salvaje Oeste, Emmet (Glenn) regresa a la ciudad de Silverado para reunirse con su hermano Jake (Costner), evitando las represalias por parte de una familia de delincuentes que quieren vengar la muerte de su hermano, por la que culpan a Emmet. En su camino, Emmet se topa con Pyden (Kline), un antiguo forajido que, traicionado por sus antiguos compañeros, se encuentra al borde de la muerte. Ambos llegan a Silverado donde, para sorpresa de Payden, uno de sus antiguos "colegas", Cobb (Dennehy) es ahora el sheriff de la ciudad. Al mismo tiempo, Mal (Glover) es un granjero de raza negra a quien fuerzan a vender sus tierras al cacique local. Todos juntos, se verán las caras en Silverado donde, en medio de traiciones y emboscadas, lucharán por reivindicar el orden y la justicia.

    "Silverado" es un film que se distancia de los anteriores largometrajes del Oeste que se habían realizado -así como de algunos contemporáneos suyos como, por ejemplo, "El jinete pálido - Pale rider, 1985"- en un elemento tan básico como fundamental: el ritmo. Cierto es que el guión de "Silverado" es lo suficientemente interesante ya de por sí como para lograr captar la atención del espectador. Pero es gracias a la tremendamente entretenida y dinámica puesta en escena de Kasdan que "Silverado" es esa excelente distracción. Asimismo, Kasdan no renuncia a aquellos ingredientes que hicieron del western uno de los géneros más importantes de la historia del cine (duelos a muerte, calles polvorientas, destartalados saloons -impresionante el diseño de producción que recrea el pueblo al completo de Silverado-, caravanas de emigrantes, etc.) con tal de agilizar la acción. Más bien al contrario, "Silverado" es un film tan bien construido que tiene cabida para todo ello sin perder un ápice de su interés.

    Otro factor que también llama la atención es la violencia. Evidentemente, al hablar de un western el público ya sabe, casi de forma inconsciente, que va a presenciar más de una muerte. Sin embargo, a este respecto, llama la atención la forma que ha tenido Kasdan de suavizar las secuencias más crudas e, incluso, de hacerlas divertidas (ver ese plano de Jake saliendo del saloon y disparando a la vez a dos hombres que caminan por el porche, acertándoles de lleno) y, a la vez, rodando otras que llaman la atención por lo contrario, por la crudeza con la que quedan recogidas (el disparo a la hermana de Mal, o la muerte de uno de los villanos porque un caballo le parte el cráneo con los cascos al saltar por encima de él).

    Así pues, "Silverado" es una película que, por encima de todo, se hace con el interés del espectador con una facilidad pasmosa. Cierto es que hubiera sido deseable que el film hubiera dado un poco más de sí para no dejar sub-tramas en el tintero (la relación de Pyden con una mujer llamada Hannah, por poner un caso), aunque tampoco es un gran defecto. De esta forma, "Silverado", además de ser hoy en día uno de las mejores películas acerca del far west, es también una de las más entretenidas del género, y de las más emocionantes de toda la década de su estreno. Un gran trabajo, grandes interpretaciones, y gran diversión en una muy recomendable producción.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Sí señor, pedazo de película chavales! A mí las del Oeste, si habéis leído algo de lo que os he contado cuando ha tocado hablar de una, ya sabréis que no me llaman demasiado. No sé si será porque no me interesan demasiado los temas, o porque todas parece que cuenten la misma historia una y otra vez. Pero "Silverado" es una excepción. Para mi gusto, "Silverado", con perdón del señor Sergio Leone, es lo que siempre debería ser una película del Oeste. Sé que no es el no va más y que, seguramente, haya pelis mucho mejores que ésta. Pero qué queréis que os diga. Ahora mismo no soy capaz de recordar una película del Oeste que me divirtiera tanto, que me interesara tanto y que me pareciera tan cojonuda como ésta (repito, con el permiso del señor Leone).

    "Silverado", ya de entrada, no tiene a un sólo bueno, como solía pasar en las pelis de John Wayne y en las cuatrocientas de Río Lobo, Río Rojo  o Río a lunares que se hicieron. Aquí, hay cuatro tíos, y cada uno tiene su movida personal, que los acabará uniendo. Y en el lado de los malos, pues pasa casi lo mismo que, aunque hay un súper villano dispuesto a ponerles las cosas canutas a los colegas, también hay unos cuantos cabroncetes que se las ingenian para tocar la pelotera más de lo que a ellos les hubiera gustado. Y, por supuesto, juega a su favor tanto la forma en que está hecha, con un estilo súper moderno que no hace pensar para nada en esos movimientos de chiste de las pelis de hace tropecientos años, con una acción cojonuda y emocionante, y con una historia que engancha a tope.

    Por supuesto, aunque los actores que salen en ella son bastante conocidos, llaman la atención varias cosas acerca de eso. Como que, por ejemplo, Kevin Kline haga el papel de héroe de turno en el salvaje Oeste -cuando casi siempre o hace de profesor universitario, o de gay, o similares-, que Kevin Costner haga una de sus primeras pelis importantes -por favor, no tengáis en cuenta el doblaje que le han puesto en español, que es casi tan hiriente como el de Verónica Forqué en "El resplandor - The shining, 1980"-, o al negro de "Arma letal - Lethal Weapon, 1987" antes de hacerse famoso junto a Mel Gibson. Ah, y eso por no mencionar al de los Monthy Pyton que hace de sheriff. Pero, dejando de lado el tema del famoseo de los actores, lo que ellos consiguen darle de positivo a "Silverado" es que no son los "Rambos" del Oeste. O sea, que les golpean, les hieren, y les duele, sin ir en plan "a mí no me tose nadie a la cara" sin que las balas ni les rocen (sin ir más lejos, a uno casi le abren la cabeza, y otro se lleva una paliza de la leche).

    Pero, volviendo a "Silverado", ya desde el principio, con esa música tan estupenda que te hace pensar en el Oeste pero rollo héroes, no en plan caravana polvorienta (que, mira tú por dónde, también la hay). Y el resto le va detrás. Y todo mola un montón porque, como hay varias historias que se mezclan, siempre tienes una en la que fijarte y que te engancha hasta que llega la siguiente, y vuelta a empezar. Todo eso en medio de huidas, tiroteos en cañones pedregosos, peleas a puñetazo limpio, incendios de casas y emboscadas varias (el final en el que llegan los cuatro colegas al pueblo para ajustar cuentas es bestial). Ah, y por supuesto no me olvido de ese duelo final, como en las mejores películas del Oeste, uno contra uno, y preparados para desenfundar a la primera de cambio.

    En fin, que os aconsejo de corazón que veáis "Silverado" porque, aunque por el póster pueda parece una películas más del Oeste como las otras cuarenta que te ponen por la tele en cuanto te descuidas, os prometo que es una pasada de peli. "Silverado" es de las que te engancha y de las que, cuando acaba, tienes esa medio sonrisa que te dice que lo has pasado en grande.

    lunes, 13 de agosto de 2012

    CINE CLÁSICO: "AGENTE 007 CONTRA EL DR. NO"

    TÍTULO: "AGENTE 007 CONTRA EL DR. NO"

    DIRECTOR: TERENCE YOUNG

    REPARTO: SEAN CONNERY, URSULA ANDRESS, JOSEPH WISEMAN, JACK LORD, BERNARD LEE, JOHN KITZMILLER

    DURACIÓN: 110 min.

    AÑO: 1962

    GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Poco podía imaginar el escritor Ian Fleming cuando, al publicar a mediados del siglo pasado su novela Casino Royale, que el personaje principal, un agente del servicio secreto británico con licencia para matar llamado James Bond, se convertiría también en uno de los personajes más famosos de la historia del cine. O que, más de cincuenta años después del estreno de la primera película en la que hace su aparición el famoso agente, no sólo se seguirían rodando películas protagonizadas por él sino que, además, el rodaje y estreno de cada una de ellas se convertirían en un acontecimiento mundial. En lo que a la película que hoy nos concierne, "Agente 007 contra el Dr. No", es la primera película "oficial" de la serie que se rodó y estrenó, logrando tan buenos resultados y críticas que, como suele decirse, el resto ya es historia.

    James Bond (Connery) es un agente secreto que trabaja para el gobierno británico. Cuando una serie de agentes encubiertos son asesinados en una isla de Jamaica, Bond es enviado por su superior, M (Lee) allí para investigar que se esconde tras sus misteriosas muertes. Será entonces cuando, gracias al apoyo de un agente de la CIA llamado Felix Leiter (Lord) y a un nativo, Quarrel (Kitzmiller), comienza a sospechar de las actividades que desarrolla en una isla privada un científico multimillonario al que sólo se conoce con el nombre de Dr. No (Wiseman), cuya mayor particularidad es que, a causa de un accidente químico, en lugar de manos posee dos prótesis metálicas.

    Llama la atención que, para el debut en la gran pantalla de Bond, se escogiera la sexta novela -siguiendo el orden cronológico- que Fleming había escrito, por encima de otros títulos que, años más tarde, también conocerían su correspondiente adaptación cinematográfica. Desconocemos a qué se debió tal decisión, aunque no cabe duda de que "Agente 007 contra el Dr. No" contiene todos los elementos que, con el tiempo, identificarían de forma casi definitiva al personaje. En efecto, Bond es presentado como un experto investigador (atención a las deducciones que va haciendo a medida que avanza la investigación: los resultados de los análisis químicos que habían solicitado los agentes asesinados, la forma de desenmascarar a sicarios que se hacen pasar por agentes de policía, o la resolución del mito del dragón que se dice habita en la isla del Dr. No), un mujeriego empedernido (atención a la forma en que consigue seducir a todas y cada una de las mujeres con las que se cruza, independientemente de que éstas le hayan tendido una trampa minutos antes), aficionado a la buena vida (los viajes en primera clase y estancias en hoteles lujosos), y con una sangre fría escandalosa (no vacila en hacer que retuerzan el brazo de una joven jamaicana con el fin de obtener la información que precisa).

    Por supuesto, "Agente 007 contra el Dr. No" no sólo supuso la consagración de James Bond como máximo representante de todos los agentes secretos, sino también de Sean Connery como uno de los actores más representativos del momento. Si bien Connery ya era conocido gracias a sus trabajos previos con realizadores como Robert Stevenson o John Guillermin, James Bond no sólo le dio la oportunidad de interpretar a su personaje más famoso sino, también, abrirle las puertas de una industria que le permitiría trabajar con realizadores como Alfred Hitchcock, Sidney Lumet, John Houston, Steven Spielberg o Brian de Palma entre otros. No obstante, en lo respecta a su interpretación de Bond, a pesar de las -injustas- comparaciones que se han hecho con respecto al resto de actores que han dado vida a 007, la de Connery destaca por encima de todas gracias a la inigualable composición que hizo del personaje, combinando sentido del humor, cinismo, machismo y elegancia. Cierto es que cada uno de los posteriores actores le ha dado a James Bond una orientación particular pero, Connery, sea o no gracias a haber sido el primero en interpretar a Bond, ha conseguido que, incluso hoy en día, él siga siendo el ejemplo por antonomasia del agente secreto más sofisticado.

    Ahora bien, en lo que se refiere a "Agente 007 contra Dr. No" como obra, ésta se encuentra a la par con la del resto de adaptaciones de novelas de Fleming. Sin embargo, este primer largometraje sí que destaca por su estupenda puesta en escena (la mayoría concentrada en el tercio final del film, tan pronto la acción se traslada a la isla del Dr. No) y por los momentos de tensión por encima de la espectacularidad. A este respecto, destacan secuencias como aquella en la que Bond aguarda la llegada de un "conocido" encargado de liquidarle, u otra en la que logra deshacerse de una enorme araña venenosa que le colocan entre las sábanas, evitando que le pique.

    En resumidas cuentas, "Agente 007 contra el Dr. No" es una película que, vista de nuevo hoy en día, a pesar de los detalles -sobretodo tecnológicos- que evidencian el paso del tiempo, ha aguantado a la perfección los años transcurridos desde su estreno. Así pues, "Agente 007 contra el Dr. No" es una película de aventuras estupenda, interpretada con una convicción absoluta, gracias a la cuál el cine de agentes secretos que se sigue realizando hoy en día es lo que es.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Vaya tela! A quien se le diga que James Bond tiene más años que Matusalén no se lo cree. Vaya por delante que soy un fanático total del amigo con licencia para matar, y que me sé casi de memoria todas las pelis de la serie (bueno, hay alguna que no tanto, porque me parece un bodrio -¿alguien dijo "Operación trueno - Thunderball, 1965"?-), así que puede que me entusiasme más de la cuenta hablando de la peli. Pero bueno, si con ello consigo que se os pegue una décima parte de la afición que tengo yo por Bond, estaré más contento que unas pascuas. En fin, vamos al turrón.

    Si me aceptáis un consejo (y, si no, me la pela porque os lo voy a dar igualmente), "Agente 007 contra el Dr. No" la tenéis que ver teniendo en mente las pelis de James Bond que se hacen ahora. Más que nada porque no se puede comparar toda la sofisticación de los inventos, tecnología y coches (el invisible de la última que hizo Pierce Brosnan ya es para mear y no echar gota) con lo que ves en esta primera. De todas formas, sí que tiene el encanto de esas cosas que, después, con cada nueva peli, irán haciéndose clásicos, como las bebidas que se insufla el colega, las mujeres que se cepilla, o el estilazo ese de estar elegante hasta cuando se mete en un pantano. Y, por supuesto, qué decir de la aparición de Ursula Andress en bikini con las cochas en una mano y el cuchillo en la otra. Vamos, que digo yo que si eso no fuera ya algo clásico, no lo hubieran imitado en una de las últimas que hicieron (cambiando a Ursula Andress por Halle Berry).

    Acerca del resto, tampoco se puede contar mucho más sobre "Agente 007 contra el Dr. No" que no se haya dicho o se sepa ya, sin quitarle algo de gracia al asunto. A mí, particularmente, me gustan, por ejemplo, mucho más las escenas de acción que tiene la peli (la persecución de Bond con una especie de coche fúnebre a toda mecha por un puerto de montaña, toda la destrucción de estación nuclear -o lo que sea- del Dr. No, etc.) que lo que es la investigación. Cuidado, que la investigación de la muerte de sus colegas y lo de averiguar quién demonios es el Dr. No está súper currando, pero lo otro me gusta más. Eso sí, lo que me parece que está genial hecho de "Agente 007 contra el Dr. No" es esa serie de detalles que hace que estés expectante (para los de la E.S.O., "expectante" = "al loro a ver qué se cuece") todo el rato: lo de la araña que decía antes del de arriba, cuando todo el mundo habla de la isla y del dragón sin saber qué es, o todo lo que rodea al Dr. No (fijaos en cuando entra en la habitación en la que está durmiendo James Bond sólo para echarle un vistazo antes de reunirse con él al día siguiente). Y, por supuesto, el malo. Para mi gusto, el Dr. No no es de los mejores malos de las pelis de Bond pero, aparte de ser el primero, sí que tiene esa tranquilidad propia de los malos de estas pelis (de los que cuentan todo su plan para reventar el mundo entero, para entendernos), con ese toque de tío raro -las manos de hierro- que le acaban jugando una mala pasada.

    En fin, que casi parece mentira que haya pasado medio siglo desde que la peña conoció a James Bond. Aparte de eso, "Agente 007 contra el Dr. No" es una peli estupenda, que se deja ver con una facilidad cojonuda, y que te hace pasar un rato estupendo. Además, si ya eres un fanático del pollo al que le pone beber martini con vodka agitado no revuelto, pues ya de fábula.

    domingo, 12 de agosto de 2012

    CINE EN CARTEL: "BRAVE (INDOMABLE)"

    TÍTULO: BRAVE (INDOMABLE)

    DIRECTORES: BRENDA CHAPMAN, MARK ANDREWS & STEVE PURCELL

    REPARTO: DIBUJOS ANIMADOS

    DURACIÓN: 100 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: ANIMACIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Tras haber sufrido un pequeño revés -que no artístico- con su último largometraje, la compañía de animación Pixar presenta el primero de los dos films que tiene previsto estrenar este año. Se trata de "Brave (indomable)", un film de aventuras al más puro estilo Disney, cuyo protagonismo recae en una aguerrida princesa escocesa. Realizada no sin pocos problemas en cuanto a la elección de los directores se refiere, llega por fin a las pantallas españolas, prometiendo ser uno de los grandes éxitos de la temporada.

    La princesa Merida es la hija primogénita del rey Fergus, líder de los clanes escoceses. Atraída siempre por la aventura y la lucha, Merida sueña con ser una de las mejores guerreras del reino. No obstante, su madre, la reina Elinor pretende educarla como una dama, con el fin de que Merida se case con el hijo de alguno de los clanes colindantes. Cuando Merida muestra públicamente su rebeldía, dejando claro que es mejor guerrera que el resto de pretendientes, su madre le recrimina su actitud. Será entonces cuando Merida acuda a una alocada hechicera, quien parece haberle dado una poción que solventaría los problemas que tiene con su madre para siempre.

    Son varias los elementos que llaman la atención en "Brave (indomable)". Por supuesto, el primero y más evidente de todos es la perfección de la animación. "Brave (indomable)" es un prodigio de animación -cosa que, aunque parezca repetitiva porque se dice de todos los largometrajes realizados por la compañía de John Lasseter, no deja de ser cierto-, donde cada detalle, por pequeño que parezca, es una pequeña obra de arte en sí mismo (el movimiento del pelo de Merida, los travellings sobrevolando la geografía escocesa, el diseño de producción del bosque...).

    Lo segundo que cabría destacar del film es su sentido del humor. Si bien es cierto que films anteriores contenían una pizca considerable de sentido del humor, en "Brave (indomable)" no es necesario recurrir al clásico personaje secundario simpático que siempre tiene un chiste a punto para resultar divertido. Aquí, es el propio guión el que se encarga de hacer entrañables a todos y cada uno de los personajes, siendo una de las pocas ocasiones en que no existe un villano concreto al que hacer frente. De hecho, el personaje más fiero es un oso que, por momentos, se torna adorable por completo.

    Ahora bien, lo tercero ya no juega tan a favor del film. Cierto es que su factura es impecable (no hay más que ver secuencias como la competición con arco en que Merida resulta vencedora, de una belleza sin parangón) pero, lamentablemente, el libreto no se encuentra a la altura de lo deseado. Está más que claro que uno de los principales objetivos de "Brave (indomable)" es lanzar el mensaje made in Disney que contiene la práctica totalidad de los largometrajes de la casa. Pero, no obstante, en este caso, la forma de transmitirlo es tan evidente y falta de disimulo, que juega en contra del dinamismo de la película. Es decir, en otras obras tanto de Disney como de Pixar, la moraleja está clara, pero queda difuminada en el encanto de la historia y de la aventura (como sucedía, por ejemplo, en la muy superior "Wall·E, escuadrón de limpieza - Wall·E, 2008"). En cambio, en "Brave (indomable)" da la sensación de que cada párrafo del guión lo esté queriendo decir a gritos. Nada de ello tendría por qué ser una desventaja si el resto del film mantuviera vivo ese espíritu de aventura y magia de otras propuestas. Ahora bien, a excepción de un par de secuencias arrebatadoras (el hallazgo de Merida del castillo del príncipe de la leyenda que le cuenta su madre, con el consecuente encontronazo con un feroz oso; y el enfrentamiento final entre las tropas del rey, los dos osos, y Merida), el resto del film carece de esa magia que, hasta ahora, ha convertido cada nuevo estreno de Pixar en todo un fenómeno social.

    Así pues, "Brave (indomable)" sí es una película de lo más recomendable para todo tipo de público -en especial para los más pequeños, que disfrutarán con las aventuras de la princesa guerrera-, y hecha con tanto esmero que es una delicia de ver (amén del acompañamiento musical a cargo del excelente Patrick Doyle, colaborador habitual del realizador Kenneth Brannagh). Pero, como decimos, carece de ese toque especial que lo convierte en un film único, en la línea de otros anteriores de la casa.

  • MR. HYDE DICE:
  • Pues, sí, soy de esos que piensan que cada película que hace Pixar (que no Disney) es una pasada. O, por lo menos, que es una obra maestra de la animación, de esas que da gusto ver tanto por la historia por cómo está hecha. Ahora, esa devoción también tiene un lado oscuro, joven Obi-Wan, y es que, por muy bien hechas que estén, hay veces que la peli en sí es una chorrada. ¿Ejemplos? Pues, "Bichos - A bug's life, 1998", "Buscando a Nemo - Finding Nemo, 2003" -que me aburrió soberanamente cuando la vi en el cine-, o "Cars - Cars, 2006". Todas ellas están hechas que casi rozan la perfección pero, arte aparte, son más ruido que nueces. Claro, que luego te encuentras con obras maestras absolutas como "Up (una aventura de altura) - Up, 2009" y te quedas embelesado (para los de la E.S.O., "embelesado" = "tó flipao"). Así que sentía curiosidad por ver en qué grupo de los dos meter a "Brave (indomable)", si en el de las obras maestras o en el de las paridas que sólo quieren hacer caja. Y lo cierto es que, después de verla, sigo sin tenerlo claro.

    Por un lado, creo que es más que evidente -y en eso me daréis la razón, sobretodo los que la hayáis visto ya-, que en Pixar vuelven a demostrar que saben hacer películas de dibujos como nadie. Todo está hecho de forma tan realista que casi da miedo: los paisajes escoceses parecen sacados de un documental, el pelo de los personajes (sobretodo el de la princesa), casi te la sensación de que lo puedes tocar, los efectos de cosas como la luz o la niebla son alucinantes y, así , podríamos estar diciendo cosas hasta el año que viene. Ahora, en cuanto a la historia... Pues, en fin, que tampoco es que sea nada del otro mundo.

    No es aburrida (como la de Nemo) ni chorra (como la de "Cars"), pero sí que le falta un poco de chicha. La moraleja de la historia está tan clara que hasta un tonto se daría cuenta de ella pero, aparte de eso, es como si "Brave (indomable)" se quedara a medias. Como si, cuando acaba y empiezan a salir las letras, te preguntaras "¿Ya? ¿Eso era todo?" Y, obvio, no es que sea lo mejor que puedes pensar cuando acabas de gastarte la pela en ver una peli. Que sí, que muy bien hecha, que muy bonita la música y que muy simpática y todo lo que tú quieras. Pero le falta chicha. Se queda coja. Echas de menos que se hayan currado un poco más la historia. De entrada, el argumento recuerda un montón -salvando las distancias, claro está- a otra peli Disney: "Hermano oso - Brother bear, 2003". Aunque el problema no es el parecido, sino que parece que se quiera centrar más en cosas algo tontas (como hacer que el oso entre de nuevo en el castillo sin ser visto, o que los tres mini-osos consigan una llave importantísima) que en otras que parecían más importantes. A mí, así a bote pronto, se me ocurre que podrían haber profundizado un pelín más en algo que tuviera que ver con la bruja carpintera esa, o con el hechizo del otro príncipe que también se convirtió en oso... No sé, algo que justificara un poco que pase todo lo que pasa, dejando de lado las movidas entre la princesa y su madre.

    En fin, que "Brave (indomable)" es la típica peli de Pixar que ves y piensas que aunque sea muy bonita, se la podían haber currado un poco más no sólo de aspecto sino de contenido. Eso sí, fijo que a los críos a los que llevéis a verla -si es el caso- salen encantados de la vida.

    sábado, 11 de agosto de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "MANUALE D'AMORE 2 (CORREGIDO Y AUMENTADO)"

    TÍTULO: MANUALE D'AMORE 2 (CORREGIDO Y AUMENTADO)

    DIRECTOR: GIOVANI VERONESI

    REPARTO: ANTONIO ALBANESE, CARLO VERDONE, MONICA BELLUCCI, ELSA PATAKI, RICCARDO SCAMARCIO, SERGIO RUBINI, BARBORA BOBULOVA, FABIO VOLO, CLAUDIO BISIO, ANTONIO ALBANESE

    DURACIÓN: 106 min.

    AÑO: 2007

    GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • El film italiano "Manuale d'amore - Manuale d'amore, 2005", cuando se estrenó a mediados de la década pasada, se convirtió en todo un éxito de público y crítica en su mercado nacional, y en todo un fenómeno en las carteleras extranjeras a las que llegó, entre ellas la española. Así pues, tras la estupenda acogida que tuvo, como suele suceder en estos casos, era inevitable que se planteara una secuela que se pudiera mantener a la altura de su predecesora. Entre otras cosas, la dificultad añadida con la que contaría esta presumible continuación sería la necesidad de recuperar el hilo conductor de la primera parte, ya que aquella estaba planteada como cuatro episodios diferentes en los que se exploraba cada una de las fases del amor. Por fortuna, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" fue capaz de, sin ser ni una burda copia de la anterior parte ni un film que la desmereciera, desarrollar otra serie de historias con trasfondo romántico -centradas, en este caso, en las distintas formas de amar-, y contar con un reparto en pleno estado de gracia.

    Tal y como avanzábamos en la introducción, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es un largometraje planteado como una serie de capítulos independientes. En el primero, "Eros", Nicola (Scamarcio) es un joven que sufre un accidente de tráfico, a consecuencia del cuál debe permanecer en un hospital mientras se cura. Allí, una imponente enfermera llamada Lucia (Bellucci) será la fisioterapeuta encargada de hacer que recupere la movilidad de sus piernas, y de la que Nicola se enamorará perdidamente. En el segundo capítulo, "Maternidad", Filippo (Albanese) y Manuela (Bobulova) son una joven pareja que lleva un tiempo casados, deben acudir a una clínica de Barcelona para conseguir que ella se quede embarazada. En el tercer capítulo, "Matrimonio", la pareja de homosexuales formada por Franco (Volo) y Fosco (Rubini) se topa con toda una serie de impedimentos y dudas que les podrán difícil hacer oficial su relación. En el último capítulo, "Amor extremo", una joven española de ascendencia italiana llamada Cecilia (Pataki) llega a Roma para encontrar a su padre, del que hace años que no tiene noticias y, mientras tanto, trabajará en el restaurante de Ernesto (Verdone), un conocido de la familia del que se encapricha a pesar de que está casado.

    "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" no es "Manualde d'amore", pero tampoco le hace falta. Por suerte, esta secuela de la que Giovani Veronesi vuelve a hacerse cargo contiene la suficiente personalidad como para poder ser contemplada como un largometraje completamente independiente. En efecto, no sólo las historias no dependen de lo tratado en la primera parte sino que, a pesar de compartir alguno de los intérpretes que ya habían participado en su predecesora, el argumento de cada capítulo contiene la simpatía y amabilidad necesarias para poder centrarse en esta película sin necesidad de echar en falta alguno de los aspectos de la anterior.

    Así pues, considerando "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" como una película aparte, cabe señalar cómo no ha disminuido el sentido del humor en ninguno de sus capítulos. Ni siquiera en aquellos instantes de cada episodio en los que se tratan temas algo más espinosos (el sucumbir a la pasión que puede provocar una mirada, el reconocimiento de la relación homosexual entre dos personajes en mitad de un convite de boda, el contraste de reacciones de una pareja que no puede tener hijos -él más optimista y ella más negativa-, o la existencia de una relación extramatrimonial y la forma de terminar con ella), el film consigue que el espectador deje de mantener la sonrisa en el rostro. Y es que "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es, por encima de todo, una comedia. Cierto es que se tratan aspectos de las relaciones sentimentales que podrían resultar tabú pero, en cierto modo, ahí reside su talento, en hacer entrañables personajes y situaciones fuera de lo común, con las que el público conecta desde el comienzo.

    En lo que a la realización se refiere, Veronesi no ha optado en esta secuela por el consabido "más grande y más ruidoso", sino que ha preferido mantenerse fiel a la esencia de su primer "Manuale d'amore", consiguiendo una vez más tanto unas interpretaciones sensacionales (prácticamente todo su reparto está insuperable) como volver a transmitir esa sensación de bienestar y amabilidad que ya desprendía la anterior parte. Asimismo, es imposible no recordar "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado) sin que vengan a la memoria secuencias tan divertidas como la convivencia de los dos enfermos en el hospital o, sobretodo, la vorágine amorosa a la que se ve arrojado el personaje al que da vida Carlo Verdone en el último capítulo del largometraje.

    Así pues, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es un film que consigue mantener el espíritu de su anterior parte y, sin contar en esta ocasión el factor sorpresa, resultar una verdadera delicia de película, una entretenimiento de primera, y un ejemplo de lo que siempre debería ser una comedia romántica.

  • MR. HYDE DICE:
  • Después de haber visto, por primera vez, "Manuale d'amore", que me parece la mejor comedia romántica que he visto en toda mi vida, ni os cuento cómo me puse de contento al ver que habían hecho una segunda parte. Por desgracia, como me pasó con la primera, no me dio tiempo a verla en el cine, así que hubo que conformarse con una sesión de vídeo casero. Pero poco importa porque, como esperaba, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)", me pareció cojonuda. Como se suele decir en la mayoría de estos casos, la peli está bien, muy bien de hecho, pero no es la primera "Manuale d'amore". Sé que las comparaciones son odiosas, pero cuando te ha gustado tanto como a mí la primera parte, es obvio que la segunda -y las siguientes- las vas a comparar con aquella. Y, también, como suele pasar siempre, hay cosas que están mucho mejor, y otras que hubieran podido estarlo.

    En el grupo de las cosas que han mejorado, hay varias. Para empezar, el reparto femenino. En tres de las cuatro historias, las actrices se salen por la puerta grande. Dejando de lado el hecho de que salgan en una misma película -y ligeritas de ropa- Monica Bellucci y Elsa Pataky (que, ya de por sí, es una de las mejores razones que se me pueden ocurrir para querer ver la peli), tengo que reconocer que ninguna de esos tres capítulos serían lo mismo sin la sensualidad brutal de Bellucci haciendo de fisioterapeuta, sin el histrionismo de la rubia que quiere tener hijos, y sin la presencia flipante de Pataki haciendo de tía a la que le ponen los maduritos. Aparte de que, sobretodo, Bellucci y Pataki están como un queso, todas se aprovechan de su figurita para bordar su parte.

    Otra cosa que también está chula en "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es que las historias no copian a lo que ya sabemos de la primera parte. Es decir, que, aunque sí tienen una forma parecida al estar dividas en partes y tal, la historia de cada una de ellas es divertidísima sin necesidad de volver a tocar las mismas teclas (o sea: el enamoramiento, el abandono, etc.). Y, además, cada una de ella, que vuelven a compartir algún personaje, tiene un tono diferente a las otras. O lo que es lo mismo, que mientras en una lo que importa es la forma de enamorarse a primera vista, la otra trata sobre el deseo de tener hijos, lo que no tiene necesariamente mucho que ver con la anterior, o con la siguiente, que va sobre la infidelidad de los mayorcitos con pipiolas mucho más jóvenes que ellos.

    Y, por supuesto, los momentos mágicos que tiene cada uno de los capítulos. Eso, por poner un caso, es algo que no tenía la primera "Manuale d'amore". Igual os fastidio un poco la sorpresa o las ganas de descubrirlo vosotros mismos, pero yo os voy a contar las que me dan a mí esa impresión, a ver si cuando veáis vosotros "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" pensáis lo mismo. En el primer capítulo, el momento mágico es el casquete de Bellucci con un paciente (sí, sé que suena a tópico y un poco guarrete, pero es lo más erótico que he visto en una peli en mucho tiempo... ¡y ni siquiera se ve media teta!); en el capítulo de la pareja que quiere tener hijos, es el momento en que ella nota "el mordisco", y no puedo contar más; en el capítulo de los mariquitas, el montaje paralelo que hay de uno de ellos más contento que unas pascuas dentro de una fuente, mientras al otro le están dando un buen repaso por julandrón; y, en el último capítulo, el discurso final que suelta el gordo en la azotea mientras se tapa con una sábana y suena ese pedazo de canción alucinante que es Un senso di te.

    Sobre lo que podría haber estado mejor, pues supongo que la sorpresa. El primer "Manuale d'amore" es tan original que te deja encantado de la vida y, aunque "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" te vuelve a poner la sonrisa en la cara haciendo que te sientas súper romántico -vale, sí, dicho así, suena súper gay, pero es que no sé de qué otra forma expresarlo-. Pero claro, no es la primera, y ya te esperas que la cosa vaya por un camino determinado, mientras que en la otra lo que molaba tanto era la sorpresa que, aquí, ya te ves venir.

    Pero vamos, que aparte de eso, "Manuale d'amore 2 (corregido y aumentado)" es una pasada de película, bonita a rabiar, de esas que te gusta ver aunque no estés con la parienta al lado, porque está hecha de perlas. Y, además, muy muy chula. Así que ya sabéis, si tenéis ocasión, no os la perdáis.