jueves, 17 de mayo de 2012

CINE ACTUAL: "OPERACIÓN: SWORDFISH"

TÍTULO: OPERACIÓN: SWORDFISH

DIRECTOR: DOMINIC SENA

REPARTO: JOHN TRAVOLTA, HUGH JACKMAN, HALLE BERRY, DON CHEADLE, VINNIE JONES, SAM SHEPARD

DURACIÓN: 99 min.

AÑO: 2000

GÉNERO: ACCIÓN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Stanley Jobson (Jackman) es uno de los mejores hackers del país. Tras haber sido arrestado y condenado por delitos de índole electrónica, malvive a base de pequeñas chapuzas por las que le pagan, y hace lo posible por no perder el contacto con su hija pequeña, a la que casi no ve tras su divorcio. Un buen día, recibe la visita de una misteriosa y atractiva mujer llamada Ginger (Berry) que le propone un negocio redondo: demostrar sus habilidades al ordenador ante un enigmático personaje llamado Gabriel (Travolta). Satisfecho por el resultado, Gabriel le propone crear un programa informático específico, sin darle más información, a cambio de una fuerte suma de dinero que le permitiría a Stanley recuperar la custodia de su hija. Sin embargo, lo que Stanley no sospecha es que ya existe una investigación federal contra Gabriel en marcha, al frente de la que se encuentra en agente Roberts (Cheadle) y, en cuyo opuesto, los intereses del poderoso senador Reisman (Shepard).

    Con motivo de su estreno, en una entrevista que concedía Joel Silver, el productor del evento (y responsable de varias de las mejores películas de acción del cine moderno) confesaba que lo que le había atraído de un proyecto como “Operación: swordfish” era que se trataba justo del tipo de película que él disfrutaría viendo en la gran pantalla y que, en consecuencia, procuraba involucrarse en los largometrajes que, como espectador, él mismo desearía ver. “Operación: swordfish” responde a la perfección a las pretensiones de Silver, pues es un entretenimiento de primera categoría, realizado con la única intención de divertir y entretener al público. No hay que buscarle otras intenciones aparte de éstas señaladas. No se trata de una película que pasará a la historia del cine, ni de un ejemplo de actuación (aunque, dicho sea de paso, todos los actores cumplen con su cometido de forma impecable). Ni siquiera, de las que uno sigue recordando y hablando una semana después de haberla visto. Sin embargo, el film contiene ese “algo” que hace que, cuando vuelve la ocasión de verlo de nuevo, se disfruta como la primera vez.

    “Operación: swordfish” es un espectáculo trepidante. La combinación de la puesta en escena de Sena con el guión de Skip Woods es de lo más efectiva, pues se mantiene el tono de intriga durante todo el metraje, haciendo que la emoción no sólo se encuentre presente en sus numerosas (y ruidosas) secuencias de acción. A este respecto, caben destacar secuencias como la de la prueba a contrarreloj a la que Stanley es sometido por Gabriel para comprobar sus habilidades, la de la verdadera identidad de Ginger (y que tendrá sentido en el epílogo del film), o todas en las que Stanley se ve coaccionado por el agente Roberts que lleva la investigación.

    Ahora bien, por mucho suspense que quiera mantener el film, es en las espectaculares escenas de acción donde “Operación: swordfish” pone toda la carne en el asador. Desde la impresionante explosión que tiene lugar durante el prólogo (influenciada por el efecto “Matrix”), pasando por la persecución a la que son sometidos Stanley y Gabriel por los hombres del senador Reisman (atención a la coreografía de los automóviles) o, evidentemente, el clímax en el que la persecución del autobús en el que se encuentra Gabriel con un montón de rehenes pasa a convertirse en una persecución aérea. Sin lugar a dudas, ésta última y trepidante secuencia es la viva representación del “aún más difícil” que contiene cualquier producción de acción que se precie. Salvo que, en el caso de “Operación: swordfish”, a pesar de lo rocambolesco de la situación, está realizado de forma tan efectiva que el espectador no tiene problemas a la hora de creerse que eso que está viendo pueda ser posible.

    Lamentablemente, “Operación: sowrdfish” también comete el mismo error que la inmensa mayoría de las películas de acción: carece de justificación. Nos explicamos. Que se quieran confeccionar espectaculares secuencias de acción, con independencia de su teatralidad, es aceptable, siempre que, al final, se le dé al espectador una razón válida por la que todo lo que ha visto hasta ese momento tiene sentido. Ahora bien, en el caso de “Operación: swordfish”, los motivos por el que el personaje principal actúa como lo hace es -y que no vamos a destripar aquí-, sin duda, lo más flojo de la cinta. Por fortuna Travolta le aporta el tono de socarronería y estilo que un villano como Gabriel necesita, quedando bien patente que el actor disfruta con la interpretación de semejante personaje. Por su parte, el resto de intérpretes (Hackman, Berry, Cheadle) se sienten de lo más cómodos en sus respectivos roles, sabiendo trasladar ese “buen rollo”, si me permiten la expresión, al público, que se identifica con todos ellos (incluso con Gabriel).

    Así pues, “Operación: swordfish” se convierte en una opción de lo más acertada a la hora de querer pasar un rato distendido. Es un film que contiene las dosis de emoción necesarias para entretener sin resultar cansino, pero con las limitaciones de un largometraje que no contiene ninguna intención más allá de ser un mero producto de entretenimiento. No es que haya nada de malo en ello, pero sí es una lástima que no se hayan preocupado por dar un paso un poco más allá.

  • MR. HYDE DICE:
  • Sí que está guapa la peli. Estoy de acuerdo con el rollero de arriba en que no es de las que te verías una y otra vez sin parar, pero que si la pasan por la tele o encuentras una copia por alguna estantería, no te importa volver a ver. Lo mejor que tiene “Operación: swordfish” es que hace que te lo pases teta todo el rato. Para empezar, tiene todo lo que debería tener siempre una película de acción: emoción, suspense, intriga, persecuciones, tiroteos y explosiones tan increíbles que te dejan con una sonrisa tonta en la cara. Además, no es de las típicas que sólo son tiros y más tiros con volteretas y todas esas mariconadas. Aquí, se han currado la historia, de forma que utilizan muchos rollos tecnológicos de esos de ordenadores para darle un toque más sofisticado y, de paso, te montan una historia en plan espías, hackers y película de acción de toda la vida. Eso sí, hay que tener clara una cosa para disfrutarla del todo: saber que es de usar y tirar.

    Algunos dicen que si es un intento de hacer una película de acción con pretensiones exageradas. No tengo ni puñetera idea de qué coño quiere decir eso. Lo que sí os puedo decir si “Operación: swordfish” es una peli que merece la pena ver o no. Y, en este caso, al menos para mí, sí que lo merece. ¿Y porqué ibais a creerme? Pues porque no necesito mentiros. Me he visto muchas pelis de acción (son mis preferidas, qué le voy a hacer) como para saber diferenciar las que son malas, las que son pasables / simpáticas, y las que son una pasada flipante. Las primeras son esas que, a los tres minutos del principio, ya sabes cómo va a acabar, que el bueno le pateará el culo al malo, y salvará al mundo mientras se enrolla con la tía buena de turno, o suelta una de esas frases ingeniosas que sólo pueden decir los machoman de las películas. Las segundas, entre las que se encuentra “Operación: swordfish”, no son tan predecibles como las primeras, y te distraen un poco más porque no son tan monótonas (algunas, incluso, tienen algún puntazo de los guapos –como la explosión del principio, en este caso-). Y, las terceras que, dicho sea de paso, no son muy abundantes, son las que te dejan clavado al asiento y, cuando acaban, sólo puedes pensar “¡Buah, qué pedazo de película!”. Así que ya sabéis más o menos a qué ateneros.

    Momentos guapos, hay bastantes en “Operación: swordfish” pero, para disfrutarlos, tienes que tener claro que, en ningún momento, han querido hacer otra cosa que no fuera una atracción de feria –con cohetes y tracas incluidas- cojonuda, para subir y disfrutar como un enano mientras dura. De los que recuerdo ahora mismo, para empezar, ya os digo que el petardazo que sueltan al principio, que no sólo no te lo esperas, sino que está hecho de maravilla. Después, todo lo que es la preparación del súper robo y, por supuesto la escapada en el autobús que, cuando menos te lo esperas, deja de ir por la carretera (y hasta aquí puedo leer).

    Así que ya sabéis, si estáis en casa aburridos, o la pasan por la tele, no os arrepentiréis de verla. Eso sí, puede que al acabar no os entren ganas de volver a verla corriendo. Tranquilos, es normal. Pero, en cambio, sí que guardaréis un buen recuerdo de ella. A mí, al menos, es lo que me pasa. Lo que no llego a comprender del todo, es por qué puñetas parecen empeñados en rodar toda la película con esa luz amarillenta que, al fin y al cabo, le da un tono un poco raro (echadle un ojo si la veis y ya me contáis).