lunes, 30 de abril de 2012

CINE CLÁSICO: "EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE"

TÍTULO: EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE

DIRECTOR: JOHN FORD

REPARTO: JAMES STEWART, JOHN WAYNE, LEE MARVIN, VERA MILES, EDMON O'BRIEN, KEN MURRAY, ANDY DEVINE

DURACIÓN: 123 min.

AÑO: 1962

GÉNERO: WESTERN

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Si quisiéramos ir enumerando todas y cada una de los westerns que dirigió John Ford a lo largo de su carrera sería algo tan complicado como elegir al mejor de ellos. No sólo porque el gran realizador es el responsable de algunas de las mejores y más famosas obras del género (al bélico también se acerca, aunque no con los mismos resultados ni trascendencia), sino porque cada una de ellas contiene un punto que la hace única y distinta de todas las demás. En el caso de "El hombre que mató a Liberty Valance", que dirigió ya en la recta final de su carrera, los detalles novedosos diferenciadores que contiene son mucho más llamativos que en el resto. Y, por descontado, su reparto es, en una palabra, sensacional.

    Ramson Stoddard (Stewart) es un joven abogado que acude a un pequeño pueblo llamado Shinbone. Allí, sus habitantes viven atemorizados por la figura de un violento pistolero local llamado Liberty Valance (Marvin). Dispuesto a hacer que la Ley vuelva al pueblo con su trabajo, Stoddard decide hacerle frente a Liberty Vance por la vía legal, cosa que no funciona como él había pensado, por lo que la ayuda que le presta Tom Doniphon (Wayne), uno de los lugareños más duros del pueblo, le servirá de mucho. Sin embargo, lo que no se podía esperar es que tanto Stoddard como Doniphon están enamorados de la misma mujer: Hallie (Milles).

    Son muchos los que ven en "El hombre que mató a Liberty Valance" una de las primeras muestras de lo conocido como "western crepuscular". Nada más lejos de la realidad. Aún más, resulta casi paradójico que sea el "padre" del género, John Ford, quien firme una obra semejante. No sólo no contiene ni la mitad de los elementos tradicionales de cualquier western (forajidos, indios salvajes, aguerridos pistoleros, duelos fatídicos, poblados polvorientos repletos de matones...) sino que, además, ofrece una nueva clase de héroe: el irreal. En efecto, todo aquel que haya visto el largometraje sabe perfectamente quién se esconde detrás de su título. Así pues, por una parte se encuentra el personaje que encarna la rectitud, la justicia y el sentido del honor; por otra, el tipo duro de siempre, ejemplo vivo de la vieja escuela, valiente y decidido; y, por último, el villano despreciable que hace gala de todo su despotismo y carencia de valores. Sin embargo, mientras que los principios de cada uno están claramente diferenciados al comienzo del film, no sucede lo mismo cuando éste concluye. Este es parte del talento de John Ford, cambiar la personalidad de cada personaje sin que "el bueno" deje de parecerlo, y que "el duro" pueda seguir manteniendo su reputación.

    En resumidas cuentas, "El hombre que mató a Liberty Valance" es una evidente declaración de principios: es mejor vivir creyendo la leyenda que enfrentándose con el desencanto de la realidad, siempre que la primera ayude a la segunda a ser mejores. Como se puede ver, no es que éste sea precisamente el lema de todo buen western que se precie aunque, en un caso como el de "El hombre que mató a Liberty Valance", es un elemento imprescindible que juega a su favor. De hecho, es imposible imaginarse un planteamiento diferente para relatar una historia en la que, por fortuna, tanto las interpretaciones de Stewart, Marvin y, sobretodo, Wayne (en un claro homenaje a lo que ha sido el grueso de su trayectoria cinematográfica) son extraordinarias. Una muy buena película, de lo más recomendable.

  • MR. HYDE DICE:
  • Vaya por delante algo que igual hace que más de uno se tire de los pelos: las pelis viejas -perdón, clásicas- del Oeste, me parecen un bodrio de mil demonios. Podrán decir que John Ford es la pera limonera haciendo películas de indios y vaqueros, pero vista una, el resto me parecen todas iguales. Cámbiale el nombre al malo, el motivo por el que es tan cabroncete, y el nombre al pueblo, que con eso ya tienes una peli clásica del Oeste, de esas que hacían como churros. Ahora bien, con "El hombre que mató a Liberty Valance" me pasa algo curioso. No sólo me gustó cuando la vi, sino que me esperaba que fuera una más del montón. Y, mira tú por dónde, resulta que va y no. Si queréis saber por qué, seguid leyendo (si no, también, que para algo me lo curro).

    Para empezar, no es la clásica historia del vaquero que tiene que partirse la crisma con los que quieren atracar la diligencia o con el jefe indio de turno. Aquí ni hay indios ni nada por el estilo. Para seguir, resulta que el argumento de la película, más que el propio de una película que va de vaqueros, resulta que va y mete un triángulo amoroso bastante chungo de arreglar cosa que, no sé vosotros, pero yo no había visto nunca antes en una película del Oeste (que vale, tampoco me he visto tantas pero, como poco, llama la atención). Y, además, de todo ello, resulta que aunque salga John Wayne, "El hombre que mató Liberty Valance" no depende para nada de la figura de súper vaquero -si la semana pasada hablábamos de súper héroes, hoy tocaría hablar de súper vaqueros- porque, de hecho, hace de una especie de tío duro pero de forma muy diferente a las anteriores (no se sabe si está a favor de que al estirado del politiquillo le den una buena patada en el culo, o si lo que quiere es mandar a Liberty Valance a criar malvas).

    Ah, y una cosa también muy diferente. Resulta que, aunque la hayan rodado en blanco y negro, no es un blanco y negro que hace a película vieja, sino que tiene un aspecto mucho más normal que el de las pelis del Oeste del año de la polca. No sé si será porque la han hecho con eso que llamaban "noche americana" -básicamente consiste en que ruedan de día, pero luego oscurecían el negativo un poco para que pareciera que es de noche-, o porque tampoco pasa tal cuál en mitad del desierto de Oregón o de Colorado, o de donde coño sea. En "El hombre que mató a Liberty Valance", todo pasa más o menos dentro de un pueblo que luce bastante moderno. Igual es por lo que dice Jekyll de que es un western crepuscular y, a lo mejor, eso quiere decir que siguen siendo películas del Oeste pero que no se parecen a las otras que han pasado tarde sí tarde también en los canales autonómicos a las seis de la tarde, de lunes a viernes.

    "El hombre que mató a Liberty Valance" parece una película clásica del Oeste hecha para aquellos a los que no les gustan las pelis clásicas del Oeste. En mi opinión, gira más sobre los huevos que le echa un pobre panoli para poner un poco de orden en una ciudad sin ley, en el lado tierno / de honor que acaba teniendo el duro del pueblo, y en el merecido a lo crónica de una muerte anunciada que recibe el malo de la función. Ah, y, por supuesto, la sorpresa final (algo también bastante escaso en las películas del Oeste) sobre qué pasa realmente con la muerte del susodicho. En fin, que es una película muy chula de las que, al menos, una vez sí que hay que ver porque merece mucho la pena. Y, repito, os lo digo yo, que las del Oeste me parecen un rollo macabeo.

    domingo, 29 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉORES: "LOS VENGADORES"

    TÍTULO: LOS VENGADORES

    DIRECTOR: JOSS WHEDON

    REPARTO: ROBERT DOWNEY JR., SCARLETT JOHANSSON, CHRIS EVANS, CHRIS HEMSWORTH, SAMUEL L. JACKSON, JEREMY RENNER, MARK RUFFALO, TOM HIDDLESTON, CLARK GREGG, STELLAN SKARSGAARD

    DURACIÓN: 142 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Qué mejor manera de despedir la semana dedicada a los súper héroes de cómic cuyas aventuras han llegado a la gran pantalla, que con una película que recopila las andanzas de algunos de los más famosos en una sola. En efecto, tal y como se viene anunciando a bombo y platillo desde hace casi cuatro años, tras los correspondientes estrenos de las aventuras individuales de cada uno de estos personajes –algunos de ello, incluso, cuentan ya con segundas partes-, se estrena por todo lo alto “Los vengadores”, film en el que súper héroes de la talla de Iron man, Hulk, Thor o el Capitán América se unen en su continua lucha contra el mal. Anunciada como la primera gran súper producción de la temporada, “Los vengadores” ha sido dirigida por Joss Whedon, conocido especialmente por ser el creador de series televisivas como “Buffy” o “Firefly” y que, con “Los vengadores” debuta en el terreno de los blockbusters. En cuanto al reparto, repiten la práctica totalidad de los intérpretes que habían encarnado previamente a cada súper héroe, con la novedad de Mark Ruffalo como Bruce Banner, alias Hulk, quien, en las ocasiones anteriores, había sido interpretado por Eric Bana y Edward Norton.

    En un complejo secreto del gobierno norteamericano, el coronel Nick Furia (Jackson) y el agente especial del FBI Coulson (Gregg), responsables al frente de una agencia de seguridad nacional especial denominada SHIELD, se encargan del desarrollo de un experimento en el que se maneja una peligrosa sustancia que permite abrir un nexo entre dos mundos diferentes. Esta oportunidad la aprovecha Locki (Hiddleston), hermanastro desterrado de Thor (Hemsworth) para regresar a La Tierra y someter a todos sus habitantes. Tras un aparatoso accidente en el que Locki se hace con dicha sustancia, Furia se ve obligado a reclutar un grupo de súper hombres capaces de hacerle frente. Entre ellos, se encuentra el científico especializado en rayos gamma Bruce Banner, alias Hulk (Ruffalo), el científico y playboy Tony Stark , alias Iron man (Downey Jr.), la ex-espía Natalia Romanoff, alias La Viuda Negra (Johansson), un resucitado en pleno siglo XXI Steve Richards, alias Capitán América (Evans), el agente especial XX, alias Ojo de Halcón (Renner), y el mismísimo dios del trueno, Thor. Juntos tratarán de contener los planes invasores de Locki, que provocarán una terrible batalla en el corazón de Nueva York.

    En un complejo secreto del gobierno norteamericano, el coronel Nick Furia (Jackson) y el agente especial del FBI Coulson (Gregg), responsables al frente de una agencia de seguridad nacional especial denominada SHIELD, se encargan del desarrollo de un experimento en el que se maneja una peligrosa sustancia que permite abrir un nexo entre dos mundos diferentes. Esta oportunidad la aprovecha Locki (Hiddleston), hermanastro desterrado de Thor (Hemsworth) para regresar a La Tierra y someter a todos sus habitantes. Tras un aparatoso accidente en el que Locki se hace con dicha sustancia, Furia se ve obligado a reclutar un grupo de súper hombres capaces de hacerle frente. Entre ellos, se encuentra el científico especializado en rayos gamma Bruce Banner, alias Hulk (Ruffalo), el científico y playboy Tony Stark , alias Iron man (Downey Jr.), la ex-espía Natalia Romanoff, alias La Viuda Negra (Johansson), un resucitado en pleno siglo XXI Steve Richards, alias Capitán América (Evans), el soldado de élite Clint Barton, alias Ojo de Halcón (Renner), y el mismísimo dios del trueno, Thor. Juntos tratarán de contener los planes invasores de Locki, que provocarán una terrible batalla en el corazón de Nueva York.

    En un film como “Los vengadores”, poco importa la historia, las motivaciones personales, la puesta en escena del director (siempre que no caiga en el descaro más descarado) o lo real de las situaciones que contempla. Aquí se trata, ni más ni menos, de servirle en bandeja de plata al espectador un espectáculo mayúsculo, en el que a penas tenga tiempo de respirar. Afortunadamente, “Los vengadores” no es ninguna de las series de “Transformers”, en los que se suele confundir espectáculo con ruido y montaje de imágenes epiléptico. Así pues, en el caso del film que hoy nos ocupa, esto se traduce en que los enfrentamientos de los héroes con los villanos de la función –e, incluso, entre ellos mismos-, está retratado con la suficiente claridad como para que el público los pueda distinguir sin mareos, y disfrute con sus peripecias.

    Asimismo, como no podía ser menos, los efectos especiales abundan a lo largo y ancho de todo el metraje, siendo tremendamente espectaculares, y enfocados a diseñar grandes secuencias de acción como, por ejemplo, el ataque de los villanos al portaaviones de la agencia SHIELD (incluyendo el descontrol provocado por la transformación de Banner en Hulk) y, sobretodo, el enfrentamiento final por las calles de Nueva York (ésta, la secuencia de acción más exagerada de todo el film, pues a penas dejan una sola fachada intacta).

    Ahora bien, tal y como indicábamos al comienzo, “Los vengadores” es un film que no necesita para nada carta de presentación, pues el público conoce a la perfección tanto los personajes como el universo en el que se mueven, por lo que lo único que se espera de una propuesta como ésta no es una lección de cine maduro y de calidad, sino que sea cuanto más divertido, deslumbrante y emocionante mejor. A este respecto, Whedon cumple con su cometido con probada eficacia, siendo capaz de traducir un guión de lo más insulso en espectaculares set pièces a cada cuál más grande (en todos los sentidos) que la anterior, labor en la que contribuyen de forma harto eficaz el compositor Alan Silverti con su banda sonora, y el director Seamus McGarvey con su elaborado despliegue de colores para cada momento.

    Por lo demás, como se suele decir, hay poco más que rascar. “Los vengadores” no es ni más ni menos que una “película de palomitas”, una repidante montaña rusa creada, confeccionada y empaquetada tan sólo para usar y tirar, y conseguir que el espectador se distraiga durante un buen rato. Ahora bien, si usted se la ha perdido, no sufra, pues seguro que tenemos secuela en menos tiempo del esperado.

  • MR. HYDE DICE:
  • Mientras veía “Los vengadores”, no he podido evitar hacer una lista mental de lo chulo que tiene la peli, y de lo que podían haber mejorado. O, lo que es lo mismo, de lo que mola y no mola, y de lo que es “bueno” y “malo”. Pero, antes de compartirla con vosotros, vaya por delante que “Los vengadores” es una película súper entretenida que, a pesar de durar casi dos horas y media, no se te hace nada pesada, y te lo pasas pipa todo el rato. Bien, y ahora a por la lista. Como siempre, empezamos por lo mejorable.

    COSAS QUE NO MOLAN: 1. No es imprescindible, pero si no te has visto las películas que han hecho antes de cada uno de los súper héroes (sobretodo las de Thor y el Capitán América), puedes ir bastante perdido. En especial si tenemos en cuenta que mucho de lo que pasa en “Los vengadores” depende directamente de lo que antes ha pasado en las otras dos. Por poneros un ejemplo, el malo de “Los vengadores” es el hermanastro de Thor, del que nos contaban el correspondiente culebrón en “Thor – Thor, 2011”. ¿Hace falta haberla visto para saber por qué hace lo que hace? Pues no. De hecho, en una película como ésta, te la pelan bastante los motivos de cada uno de ellos, porque lo que estás esperando es que sea cuanto más espectacular mejor.

    2. Como te pares a pensar mucho en el guión, te puede dar un patatús. Claro, que a ver quién es el espabilado que se pensaba que en “Los vengadores” el guión iba a ser una obra de arte. Pero, a lo que me refiero es a detalles como, por ejemplo, ¿quién puñetas es ese ente raro que le come el tarro al hermano de Thor para que la líe parda en La Tierra? ¿Cómo consigue escapar después de lo que le pasa, precisamente, en “Thor”? Y ya puestos, ¿cómo leches vuelve Thor a La Tierra desde su planeta? ¿Y por qué no aprovecha para hacerle una visitilla a la tipa de la que se enamoraba, a la que interpretaba Natalie Portman? ¡Si casi acababa llorando porque no podía estar con ella!

    3.Igual ya es rebuscar demasiado pero, si os dais cuenta, Los vengadores salvan a los humanos a base de dejar Nueva York hecha una mierda. Eso sí que son héroes, que salvan a la ciudad reventándola ellos, jejeje. No hay edificio que no revienten, ni calle que no dejen con el asfalto de pena. Vamos, que si lo de las Torres Gemelas ya costaba de arreglar, esperad a ver lo que pasa con “Los vengadores”, que ya os digo que ahí no limpian la Gran Manzana ni en cincuenta años. Pero eso sí, todos tan contentos. ¡Juas! Estos yanquis…

    4.Y, por último, algunas cositas en las que se les va un poco de las manos la imaginación. Porque vale que te creas que un tío se cabrea y se vuelve una bestia parda de color verde, que otro se pone un uniforme y reparte estopa a mansalva, y que otro payo es el dios del trueno capaz de volar con su martillo como si nada. Pero cosas como que se suban todos en un portaaviones que, de repente, se pone a volar mientras se vuelve invisible… O que, encima, después, lo revienten a base de bien por dentro y por fuera y aquello siga en el aire como si nada… pues en fin, qué queréis que os diga. Como que ahí ya se les ha ido la flapa un pelín.

    Vale, ahora, las COSAS QUE MOLAN: 1.El guantazo de Hulk. Sí, sé que, dicho así, suena un poco raro (sobretodo si aún no habéis visto la película), pero es que aún me río cuando me acuerdo. Hay un momento en que Hulk le mete un sopapo del quince a cierto personaje que hace que todo el cine se parta el culo de la risa. Ni te lo esperas ni nada, así que el descojone está asegurado. Y también lo que hace Hulk mientras otro personaje –como veis, no os digo quiénes para no cagaros la sorpresa- está soltando el típico discurso rollero. Pues se ve que Hulk, de paciencia más bien poca, porque lo coge como si fuera un trapo y le pega un repaso que lo deja tonto. ¡En serio, qué crack el bicho verde éste!

    2.Hablando ya de cosas más serias, si cada una de las pelis por separado de los súper héroes que salen en “Los vengadores” ya entretiene, imaginaros cómo es ésta que los tiene a todos juntos. La película cumple a la perfección con lo que te promete: que te vas a distraer un buen rato y que te lo vas a pasar bien. Ni más ni menos. Lo cuál, puede ser una gran ventaja porque, si te gustaron las anteriores pelis de cada uno de estos súper héroes, fijo que “Los vengadores” te va a parecer la leche.

    3.Otra cosa buena, como no podía ser menos, son los efectos especiales. Creo que sólo la primera media hora de película es algo más comedido, porque lo que es el resto, efectos especiales a cascoporro. Desde todo lo que tiene que ver con los enfrentamientos en el portaaviones volador hasta, por supuesto, la invasión de los aliens esos raros a los que los vengadores se enfrentan en Nueva York. Os prometo que son apabullantes y muy guapos.

    4.Por último, el tío que ha escrito la peli tiene su mérito. Para empezar, porque ha tenido que currarse cómo juntar a cada súper héroe, teniendo en cuenta qué es lo que había pasado antes en cada una de sus películas, de forma que el resultado sea algo más o menos creíble y coherente. Y, después, me quedo con las actuaciones de Robert Downey Jr. y Samuel L. Jackson, que son los putos amos. El primero porque es más chulo que un ocho, y sus comentarios medio sarcásticos son siempre divertidos. Y, el segundo, porque sólo él es capaz de soltarle a sus jefazos una frase como “Entendí perfectamente sus órdenes, pero decidí ignorarlas porque eran una estupidez”. ¡Ahí, con dos cojones!

    En fin, que “Los vengadores” es un entretenimiento de primera. Ninguna obra maestra, que nadie se equivoque, pero sí que es una película aconsejable para ver en familia si uno quiere pasar un rato distraído, y hacer que los niños (si los hay) ni pestañeen durante dos horas y pico. Y, para los mayores, pues lo mismo, que si se quieren divertir, “Los vengadores” es uno de los mejores ejemplos de súper producciones veraniegas –o pre-veraniegas- que hay ahora mismo en la cartelera.

    sábado, 28 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "LOS CUATRO FANTÁSTICOS"

    TÍTULO: LOS CUATRO FANTÁSTICOS

    DIRECTOR: TIM STORY

    REPARTO: IOAN GRUFFUDD, JESSICA ALBA, CHRIS EVANS, JULIAN MCMAHON, MICHAEL CHIKLIS

    DURACIÓN: 123 min.

    AÑO: 2005

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Como no podía ser de otra forma, y tras el éxito que, durante la primera mitad de los años dos mil, habían ido teniendo los respectivos films acerca de los "X-Men", los productores hollywoodienses no tardaron mucho en apostar por otro grupo de súper héroes surgidos de la mente del inagotable Stan Lee. Con la esperanza de que, de tener el éxito esperado, pudiera convertirse en la nueva franquicia de la casa, tal y como había sucedido con la Patrulla X, se puso en marcha la adaptación de "Los cuatro fantásticos", con la consecuente elección del casting más apropiado y, en especial, de un director que supiera captar tanto el espítu del cómic en el que se basa como las intenciones financieras del estudio que producía el proyecto. Así pues, tras un casting más o menos efectivo -que incluía tanto los consabidos intérpretes de moda (Alba, Evans) como otros actores más serios (McMahon)-, "Los cuatro fantásticos" empezó a tomar forma.

    Reed Richards (Gruffudd) y su socio y amigo Ben (Chiklis) aceptan a regañadientes la propuesta del científico millonario Victor Von Doom (McMahon) de participar en un experimento espacial de lo más interesante para ambos. Aunque no con pocas dudas, ya que Victor, en el pasado, le robó un importante trabajo de investigación a Reed, lo que contribuyó en gran medida a que amasara toda su fortuna. Además, Victor está prometido con Sue Storm (Alba), amiga de Ben y antigua novia de Reed. A este experimento, se les une Johnny (Evans), hermano de Sue que, a pesar de su juventud alocada, es un gran piloto. Sin embargo, durante la expedición, los cinco son víctimas de la radiación de una tormenta eléctrica en el espacio, lo que les afecta de forma muy diferente, otorgándoles una serie de poderes increíbles. Ahora bien, mientras que Reed, Sue y Johnny parecen encantados con sus nuevos dones, ni Ben ni, sobretodo Victor, parecen satisfechos con el cambio.

    Si, en más de una ocasión hemos comentado ya que, en Hollywood, parecen estar comenzando a desmarcarse de las decisiones más tradicionales a la hora de asignar grandes proyectos como éste a los directores más convencionales (caso de Bryan Singer para la franquicia de los "X-Men", del magnífico Christopher Nolan para la nueva trilogía de "Batman", o de Marc Webb para la inminente nueva aventura del hombre-araña), en el caso de "Los cuatro fantásticos", el elegido fue Tim Story quien, un par de años antes, había conseguido resultados más que decentes con sus películas "La barbería - Barbershop, 2002" y "Taxi: derrape total - Taxi, 2004". Así pues, da la sensación de que la aproximación a la obra de Stan Lee que pretendían realizar consistía más en una aproximación al cómic desde el punto de vista cómico y familiar (algo así como sucedía en las dos secuelas de "Batman" que dirigió Joel Shumacher, aunque, por fortuna, con algo más de calidad), en vez de decantarse por una film de aventuras que incluyese elementos más siniestros o "fuertes". Dicho y hecho, no hay duda al ver "Los cuatro fantásticos" de que el largometraje está específicamente confeccionado como un puzzle preconcebido para provocar una serie de reacciones concretas en el público. Ahora bien, que todas ellas sean satisfactorias ya es otra historia.

    "Los cuatro fantásticos" es un film excesivamente infantil. No infantil en el mismo sentido que pueden ser otras producciones de dudosa calidad (nos referimos a aquellas en las que da la sensación de que se habla a los niños como si éstos fueran estúpidos, y a los adultos, pues qué decir), sino en el sentido de que el argumento de la película es excesivamente simple: los héroes adquieren sus poderes, comienzan a adaptarse a ellos, los empiezan a poner al servicio de la ciudadanía, y hacen frente al malvado de la función. Todo ello, sin sorpresas, y sin correr riesgos de ningún tipo -justo lo contrario de lo que hablábamos acerca de lo que Ang Lee había hecho con su versión de "Hulk - Hulk, 2003"-. Así pues, detrás de la espectacularidad de secuencias como la de la primera intervención de los nuevos súper héroes en esa set pièce apabullante que tiene lugar en medio de un terrible accidente en un puente, o del ruidoso enfrentamiento con Von Doom en medio de la ciudad, lo que queda no es sino una excusa como cualquier otra para dar vida de una forma bastante simplona, aunque muy entretenida, a unos héroes de cómic legendarios.

    En definitiva, "Los cuatro fantásticos" es una obra menor dentro de los largometrajes acerca de súper héroes. No obstante sí que es lo suficientemente entretenida como para que al espectador no le pese en exceso dedicar poco más de hora y media a verla ya que, en el mejor de los casos, conseguirá distraerse. Y, si no, al menos puede consolarse pensando que hay obras de este calibre muchísimo peores.

  • MR. HYDE DICE:
  • Sobre “Los cuatro fantásticos” valen muchas cosas de las que dijimos ayer para “X-Men – X-Men, 2000”: entretiene y distrae lo suficiente como para que se te pase poco más de hora y media sin que te des cuenta. Ahora bien, estoy de acuerdo en que la peli tiene un tono mucho más infantil que la otra, por mucho que Jessica Alba salga de haciendo de Mujer Maravillas –como si le hiciera falta que su personaje se llamara así para justificarlo, ¡juas!-. No es que esté hecha como para tontos (que hay alguna que parece que traten al que la está viendo como si le faltara media hora de horno), sino que las situaciones son mucho más predecibles y simplonas que las otras. A ver si me puedo explicar…

    “Los cuatro fantásticos” tiene una línea argumental más simple que el mecanismo de un botijo. Empieza con una expedición, sufren un accidente, les llegan los poderes, los aplican a la ciudad ayudando a los neoyorquinos, el malo se rebota, y ellos le dan para el pelo. Y s’acabó, no hay más que rascar. Eso sí, entre medio, mucha frase polla y tontunas de esas que se curran los guionistas de Jolibú para justificar que un puente se rompa, que uno de los héroes acuda al rescate y toda esa mandanga. Lo que pasa es que, como suele ser frecuente en el cine americano, los yanquis se las apañan para coger un paquete de historia y adornarla de coña, de forma que, entre los efectos especiales, y el ritmo que le dan, la película acaba gustándote y todo.

    Ahora, eso sí, hay que reconocer que los trozos de así más en plan de acción son muy espectaculares. Además, está hecho de forma progresiva, es decir, que empieza con una dosis normalita (la tormenta espacial esa que les da los poderes), sigue con algo más divertido y sorprendente. Yo, particularmente, me quedo con la escena en la que cada uno de ellos va descubriendo sus poderes es de lo más simpática: Jessica Alba volviéndose invisible, el hombre de plástico alargando su brazo por la ranura de debajo de una puerta para abrirla desde el otro lado, o la antorcha humana flipando en colores –y medio en cueros- por ser capaz de encenderse el dedo como si fuera un mechero.

    Eso sí, como os digo, el resto de “Los cuatro fantásticos” se mueve entre los típicos accidentes urbanos que a Superman le tocaba apañar -el accidente del coche de bomberos en el puente- y tratar de parar al malo antes de que la líe parda con sus carbonadas e intentos de dominar al mundo (¡qué originalidad!). Todo ello, muy bien empaquetado y rodado con la gracia suficiente para que, aunque en el fondo creas que la peli es un poco malilla, no te haya pesado verla. Por lo demás, pues eso, un pasatiempo entretenido y muy colorido, ni más ni menos.

    viernes, 27 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "X-MEN"

    TÍTULO: X-MEN

    DIRECTOR: BRYAN SINGER

    REPARTO: HUGH JACKMAN, HALLE BERRY, PATRIC STEWART, FRAMKE JENSEN, ANNA PAQUIN, IAN MCKELLEN, REBECCA ROMIJN-STAMOS, JAMES MARSDEN, BRUCE DAVISON

    DURACIÓN: 108 min.

    AÑO: 2000

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde hacía varios años, por la meca del cine se venía hablando, y mucho, de la adaptación a la gran pantalla de las aventuras de la Patrulla X, más conocida a nivel internacional como los X-Men. Habían sido varios los directores interesados en el proyecto pero, como suele ser común en estos casos, los desorbitados presupuestos iniciales y las complicaciones técnicas a la hora de desarrollar los imprescindibles efectos especiales que requería el film, hicieron que su producción se fuera postergando de forma indefinida. Ahora bien, como parece que ha empezado a ser frecuente a lo largo de los últimos años, fue un joven director, carente de experiencia en la realización de largometrajes de este calibre, quien se encargó de darle el empujón final al proyecto, convirtiendo “X-Men” en todo un éxito de taquilla, y en la primera de numerosas secuelas (cuatro estrenadas, y una quinta en ciernes).

    Marie, alias Pícara (Paquin), una joven adolescente está pasando una tarde con su novio. En el momento en que se besan, el chico comienza a experimentar una extraña sensación que se traduce en espasmos y problemas respiratorios. Todo se debe a que Pícara es una mutante, cuyos poderes la llevan a absorber de forma involuntaria toda la energía vital de aquellos a los que toca. Traumatizada por ello, decide abandonar su hogar, antes de herir a alguien más. Durante su escapada, coincide en un bar de carretera con un colérico ex-soldado llamado Logan (Jackman), más conocido como Lobezno que, al igual que Pícara, también es un mutante, capaz de sacar de sus puños unas afiladísimas garras metálicas. Casi obligados a viajar juntos, Pícara y Logan sufren la emboscada de otros mutantes que parecen empeñados en hacerse con ellos, siguiendo las órdenes de su jefe, Eric Lensherr (McKellen), alias Magneto, uno de los mutantes más peligrosos. Será entonces cuando hagan su entrada otra serie de mutantes llamados Tormenta (Berry), Cíclope (Marsden) y Jean (Jensen) para ayudarlos. Una vez a salvo, el profesor Xarles Xavier (Stewart), también conocido como Profesor X, les relatará lo sucedido, y el problema al que se enfrentan humanos y mutantes a causa de las diferencias latentes entre ambos, y ante las que Magneto está elaborando un peligroso plan.

    Bryan Singer, en el año 2000, era conocido en el mundo del cine por haber sido uno de los cerebros que se encontraron detrás de “Sospechosos habituales – The usual suspects, 1995”, que no sólo le reportó su primer Oscar a Kevin Spacey y al guionista Christopher McQuarrie sino que, también, se convirtió casi al instante en un film de culto, dentro del género policiaco y de suspense. Por ello, cuando Singer fue elegido como director de la adaptación de uno de los grupos de súper héroes más famosos del género, tal decisión sorprendió a propios y extraños. Además, según se comentó en su momento, el rodaje de “X-Men” fue de lo más aparatoso, hasta el punto que ni los propios productores del largometrajes confiaban realmente en el potencial de su obra: rodaje de secuencias adicionales para mejorar el film, aumentos de presupuesto dedicado a los efectos especiales, problemas con algún actor lastimado durante el rodaje de secuencias de acción física, etc. Sin embargo, lo que parece que aún les sorprendió más fue que el film se convirtiera en un gran éxito tanto de crítica como de público, capaz de satisfacer tanto a los fans más acérrimos de la obra del dibujante Stan Lee como a la crítica especializada.

    Bien puede parecer, vista la película hoy en día, un tanto exagerada una reacción tan entusiasta. Sin embargo, de lo que no cabe duda es de que “X-Men” es un entretenimiento de primera categoría. Más allá de que el largometraje trate verse sobre las aventuras de una serie de personajes procedentes del cómic, lo que resulta innegable es que Singer ha creado un film divertido, repleto de espectaculares secuencias de acción (que, curiosamente, funcionan mucho mejor que aquellas repletas de efectos visuales –ver, por ejemplo, el enfrentamiento entre Lobezno y la mutante Mística, en el interior de la Estatua de la Libertad-) capaz de hacer que el público se interese por ella durante sus ajustados cien minutos de metraje. Así pues, la decisión de que los trucajes visuales no tengan ese aspecto de digital en exceso consigue resultar aún más espectacular, tal y como demuestran secuencias como aquella en la que Magneto irrumpe en la estación de tren (cómo secuestra a Pícara sin que Lobezno pueda hacer nada al respecto, o cómo se deshace de las patrullas de policía que lo están esperando a la salida –excelente el instante en el que Magneto apunta a todos los policías con sus propias armas-). Además, el libreto se las ingenia para conseguir que todos los personajes tengan una participación más o menos similar, sin primar a los súper héroes más populares por encima del resto.

    Cierto es que, después del impresionante prólogo que abre el film, con la primera manifestación de Magneto siendo un niño, en medio de un campo de concentración, podía dar la sensación de que “X-Men” iba a ser un film de súper héroes mucho más serio de lo que acostumbran a ser los demás. No obstante, Singer consigue mantener un cierto equilibrio entre la emoción y la calidad artesanal, de forma que “X-Men”, sin ser una de las mejores películas sobre súper héroes, sí que es, sin duda, una de las más distraídas.

  • MR. HYDE DICE:
  • Recuerdo ir a ver “X-Men” al cine y salir con la sensación de que me lo había pasado pipa. Vale que hace doce años (joer, sí que pasa rápido el tiempo…) los efectos especiales que había en las pelis de súper héroes no son los que tienen ahora, pero me quedó la sensación de que “X-Men” era un pasatiempo cojonudo. Nunca he sido un friki de esos de conocer los nombres de todos los personajes ni nada parecido –aunque, por supuesto, sí que sabía quienes eran, por ejemplo, Lobezno o Cíclope-, así que no estuve como algún otro que yo me sé, comparando si estaba bien hecho o no. De todas formas, creo que está bastante claro que “X-Men” es una película hecha sólo para pasártelo bien y punto. Es más, casi hasta parece que se han querido ahorrar algo de pasta y no pasarse del presupuesto como, por poner un par de casos, en el tema del vestuario (nada de trajes muy sofisticados: un mono negro con la “X” marcada a un lado y va que chuta) o de los vehículos en los que se mueven (lo único que aparece es una especie de avión a reacción que sólo sale dos minutos). Aunque, por otro lado, sí que se nota que se han gastado la pasta en decorados: el “cerebro” en el que se mete el tío de la silla de ruedas, la cárcel de plástico y metacrilato en la que meten a Magneto para que no escape, etc. Y todo ello, consiguiendo que la peli sea igual de interesante.

    Otra cosa curiosa de “X-Men” es que mantiene un ritmo más o menos constante durante todo el rato. No sé si a vosotros os pasa lo mismo pero, por lo general, creo que las películas de súper héroes tienen sus momentos espectaculares a tutiplén pero, también, trozos muertos en los que hay mucho bla-bla, pero poca chicha. Vale, pues aquí eso pasa mucho menos. Es, como si dijéramos, que la acción de “X-Men” es constante, con su historia que te atrapa desde el principio, y que hace que estés atento para no perderte detalle hasta que, por supuesto, llegan los momentos de peleas, acción y demás. Incluso estos momentos más trepidantes llaman la atención no por sus efectos especiales (que está bien, pero tampoco se salen de currados), sino por cómo están rodados. Por poneros un par de casos, hay un momento que pasa en una estación de trenes que es cojonudo –creo que Jekyll lo ha mencionado antes en su parte- y, sobretodo, todo lo que pasa dentro de la Estatua de la Libertad desde que los X-Men llegan a la isla: la pelea a mamporro limpio entre Lobezno y la tía esa rara de color azul, la otra entre Tormenta y el otro mutante que es medio sapo y, de nuevo, entre Lobezno y el último malo que parece una mezcla de oso y armario ropero, en la cabeza de la misma estatua (me encanta ese plano en el que el tío bestia lanza a Lobezno al vació pero, antes de caer, se engancha con su garra en uno de los cuernos esos raros que tiene en la cabeza la Estatua de la Libertad y rueda hasta volver a de nuevo a tocar suelo). Además, se agradece que los momentos de acción consiguen ser trepidantes sin tener que verse con un montaje muy rápido y confuso tipo “Bourne”, de esos en los que no sabes ni quién es el que da el golpe ni quién el que lo recibe. Y, no por ello, es menos emocionante.

    Por quejarme un poco, sólo diría algo que me dejó un poquito decepcionado de “X-Men”. La primera, que la música de Michael Kamen (al que considero que era –digo “era” porque, desgraciadamente, falleció hace años de un derrame cerebral- uno de los mejores compositores de cine que ha habido, con permiso de Hans Zimmer, y John Williams) no está en la línea de lo cojonudo que solía componer (hasta en una serie como “Hermanos de sangre” se salía su música) ya que, al fin y al cabo, se limite a adornar un poco el conjuntillo con melodías normalitas con mucho tambor y tal para hacerlo todo como más espectacular, pero que tiene poco donde rascar. Y, la segunda cosa es que la historia general de la película, con todo eso de marcar a los mutantes como si fueran ganado, y el intento del malo de devolverles el golpe a los humanos, pues un poco flojita.

    En fin, resumiendo, que “X-Men” es una peli estupenda para distraerte durante un rato, no aburre lo más mínimo, y te divierte lo justo como para que no te importe volver a verla, o interesarte por alguna de las siguientes partes. Recomendable para uno de esos días en que no sabes qué ver y tienes ganas de entretenerte.

    jueves, 26 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "IRON MAN"

    TÍTULO: IRON MAN

    DIRECTOR: JON FAVREAU

    REPARTO: ROBERT DOWNEY JR., JEFF BRIDGES, GWYNETH PALTROW, TERRENCE HOWARD

    DURACIÓN: 123 min.

    AÑO: 2008

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Poco se sabía del personaje creado por el inagotable Stan Lee que no fuera lo que recogen los cómics y series animadas de televisión, en las que Iron man jugaba un pequeño papel. Hasta finales de la década pasada, no se había producido ningún intento ni de trasladas sus aventuras a la pantalla grande, ni de plasmarlo en la correspondiente serie de televisión. Lo que sí parecían tener claro sus productores es que, por una parte, querían darle un toque diferente a la adaptación cinematográfica que la distanciara del resto de películas de súper héroes (más abundantes conforme nos hemos ido acercando a la actualidad) y, por otra parte, que la elección de su principal protagonista iba a ser clave para condicionar el tono amable y dinámico que le querían imprimir al film. Más adelante veremos cómo se resolvieron ambas cuestiones.

    Tony Stark (Downey Jr.) es un millonario que está al frente de la empresa que fundó su padre, Industrias Stark, destinada al diseño y fabricación de material militar. Durante la demostración de un nuevo tipo de misiles inteligentes en suelo iraquí, Stark es secuestrado por un comando de talibanes. Sin embargo, Stark, durante cuyo secuestro se ha visto gravemente herido en el pecho -consecuencia de lo cuál lleva instalado un dispositivo que se encarga de mantenerlo con vida-, consigue fabricarse un traje blindado con repuestos viejos que tiene a mano, y logra escapar de sus captores. De regreso a los Estados Unidos, y aún en contra de lo que le aconsejan su fiel y devota secretaria, Pepper (Paltrow) y el coronel Rhodey (Howard), decide concentrarse en la adaptación del dispositivo que lleva instalado en el pecho para desarrollar un nuevo traje blindado que le permita adaptarlo a situaciones de combate intenso. No obstante, su decisión entrará en conflicto con los intereses de Obadiah Stane (Bridges), uno de los principales directivos de Industrias Stark, lo que provocará una serie de inesperadas decisiones.

    "Iron man" es una película diseñada desde su comienzo para conseguir que el público se distraiga. Si bien, cuando ayer hablábamos de "Hulk - Hulk, 2003" y hacíamos referencia a que ésta era una valiosa consideración que habían omitido, en "Iron man" sucede justo lo contrario. La película es un puro entretenimiento. Para ello, se optó porque ocupara el sillín de director el actor, y ocasional realizador, Jon Favreau. Esta decisión, que puede haber sorprendido a más de uno, cumple exactamente con aquello que perseguían los productores del evento: que el largometraje fuera un producto apto para toda la familia (como ya sucedía con el anterior film de Favreau, "Zathura, una aventura espacial - Zathura, 2005"), distraído, y repleto de efectos especiales a plena disposición de la historia.

    Por el contrario, también es cierto que Favreau, aunque pueda entender lo suyo de cine familiar, parece carecer de la garra más propia de propuestas arriesgadas y con algo más de "entrañas", ya que prefiere apostar por secuencias espectaculares y atiborradas de ruidosos efectos especiales (los ensayos con el traje del héroe, la confrontación final con el villano de la función) en vez de mostrar un grado más maduro. Por poner un caso, toda la parte que acontece en Irak era un excelente elemento del que se podría haber sacado muchísimo mejor partido si, en lugar de Favreau, la hubiera dirigido, por ejemplo, un David Fincher o un John McTiernan.

    Por lo que respecta al carácter emocionante y simpático del film, si hay un responsable que cumple a la perfección con su cometido ese es Robert Downey Jr. El malogrado actor, lejos de ofrecer una de las mejores interpretaciones de su carrera, sí que consigue hacer del súper héroe al que encarna alguien entrañable, irremediablemente chulesco pero, no por ello, menos agradable o carismático. Así es, la interpretación de Downey Jr. hace que "Iron man" sea una película de súper héroes muchísimo más distendida que las realizadas hasta la fecha, en la que el espectador se contagia de ese "buen rollito" que destila el personaje, y haciendo que el largometraje se convierta en un pasatiempo estupendo. Por supuesto, a ello contribuye la acción trepidante de las escenas más movidas, y el acertado guión.

    En resumidas cuentas, "Iron man" es una película divertida, muy entretenida y con secuencias de acción muy bien diseñadas. No es un film que adopta ese toque más deprimente o infantil de otros súper héroes, sino que apuesta por ser una película apropiada para toda la familia, de forma que tanto a los mayores como a los más pequeños consigue entretener.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Aquí está el súper héroe más cachondo de todos! No es sólo que sea un tío más chulo que un ocho sino que, de todas las pelis de súper héroes que puedo recordar ahora mismo, creo que Iron Man es el único que está encantado de serlo. El tío no es como esos otros que creen que sus poderes son una maldición o que no tienen más remedio que cargar con la cruz que les supone tener que defender a la ciudad del chalado de turno. Bah, para nada. Aquí, el socio, se lo pasa pipa montándose su traje y demostrando que es capaz de viajar de los Estados Unidos a Irak en un par de secuencias. Y, ya puestos, reventar a quien se le ponga a tiro sin despeinarse. Ahora bien, que el pavo sea un cachondo y que demuestre que se lo pase bien haciendo lo que hace no quiere decir que la película tampoco sea la bomba.

    "Iron man" es divertida y punto. Pero no divertida de estar partiéndote la caja, o de no quitarle ojo de encima, sino más bien en el sentido de entretenida. Dura dos hora, pero no aburre, aunque no sales perdiendo el culo por verla otra vez, ni contando los días para que estrenen la segunda parte. Ahora, lo bueno es que se te ha pasado el tiempo sin que te enteres y, además, no te has aburrido. Claro que, como toda buena peli de súper héroes que se precie, "Iron man" tiene que empezar desde el principio, contándote cómo es el prota al principio, y qué le pasa para acabar convirtiéndose en "el hombre de hierro". Y ahí es donde la cosa en la peli está un pelín desigual.

    "Iron man" es como si estuviera dividida en dos partes. La primera, toda la que tiene que ver con la primera ida a Irak y con la transformación del héroe en esa especie de pila humana mola. Ahí es donde la película se curra su originalidad, haciéndola interesante y emocionante, desde que llega al desierto para demostrar lo chuli-pirulis que son los misiles que ha inventado, hasta que lo capturan los talibanes de turno y el tío se fabrica esa especie de traje de hombre-lata para salir zumbando de allí. También podríamos decir que la parte en la que, ya estando en su casa, empieza a diseñar y probar los diferentes trajes es divertida. Aunque esos momentos son más chistosos que emocionantes (ahí es donde reconoces que Downey Jr. es el mejor actor que podían haber contratado para hacer de Iron Man).

    La segunda parte es en la que, después de tanta historia, toca enfrentarse con el malo malísimo que se lo quiere quitar de encima. Y ahí es donde, para mi gusto (que, al fin y al cabo es el que importa), "Iron man" pincha un poco. Empezando por Jeff Bridges, que es un actor cojonudo, pero pinta de malo lo mismo que Chiquito haciendo de soldado de la legión. Igual que el pobre hombre sí que da cosilla cuando le chuta a Tony Stark un paralizante para que la palme, ya la caga cuando se monta en su armadura metálica. Habrá mucho efecto especial en todo eso, pero es como los finales de las pelis de Hulk -que, por cierto, comentábamos ayer-, donde ves mucho efecto especial junto, pero que es un lío de cuidado a la hora de saber quién está dónde, y que huele a la legua que todo es más digital que las pelis de George Lucas (la pelea final en la autopista es confusa, aburrida y sin emoción).

    En fin, que "Iron man", creo yo, que ha tenido un éxito muy exagerado para lo que realmente es. Distrae y entretiene, pero no tiene nada más (aparte de su primera hora) que la haga mucho más diferente de lo que son la otras tropecientas películas sobre súper héroes. Hace que te pases un rato con la cabeza en otro lado y que no te aburras, pero eso es todo. No como para ir por ahí tirando cohetes.

    miércoles, 25 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "HULK"

    TÍTULO: HULK DIRECTOR: ANG LEE REPARTO: ERIC BANA, JENNIFER CONNELLY, SAM ELLIOTT, JOSH LUCAS, NICK NOLTE DURACIÓN: 138 min. AÑO: 2003 GÉNERO: AVENTURAS
  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A diferencia de otras adaptaciones cinematográficas de súper héroes de cómic, y un poco más en la línea de lo que había sucedido previamente con "Superman - Superman. The movie, 1978", las aventuras de Hulk, alias La Masa, eran de lo más populares para el gran público en formato casero. El gran éxito que había tenido la emisión de una serie televisiva, a finales de los años setenta, acerca del personaje de Hulk, hizo de su principal protagonista,Bill Bixby -quien interpretaba tanto al científico Bruce Banner como a su alter ego monstruoso, maquillado convenientemente- una estrella. Pero, en lo que a su traslado al cine se refiere, los productores del evento quisieron salirse de los cánones más predecibles de la gran industria hollywoodiense (algo así como había sucedido unos años antes, cuando Sam Raimi fue contratado para hacerse cargo de la primera parte de "Spider-man") y, para ello, acudieron a Ang Lee, de quien aún se guardaba un grato recuerdo de su oscarizada "Tigre y dragón - Crouchin tigger, hidden dragon, 2000". Ahora bien, que el resultado se encontrara a la altura de las expectativas, eso es ya cosa bien diferente.

    Bruce Banner (Bana) ha crecido siempre influído por la figura de su padre, el científico David Banner (Nolte) quien, cuando Bruce era pequeño, en el trascurso de uno de sus experimentos, le inyectó al pequeño una sustancia con la que estaba experimentando. Un día, Burce, que trabaja en un laboratorio junto a Betty Ross (Connelly), sufre un accidente por el que es expuesto a una serie de rayos gamma lo que, combinado con la sustancia que corre por su organismo desde niño, lo convierten en un ser monstruoso y terriblemente fuerte cada vez que se enfada. Será entonces cuando el general Ross (Elliott), que también es el padre de Betty, ordene capturarle y recluirlo con el fin de realizar con él una serie de experimentos. Sin embargo, no será tan sencillo ya que cuando Banner se enfada...

    De cara al planteamiento de "Hulk" como largometraje, era más que evidente que el peculiar personaje iba a estar íntegramente creado por ordenador. Por una parte, permitía realizar un film mucho más espectacular y abría numerosas posibilidades a la hora de su concepción. Sin embargo, también es cierto que ello complicaba muchísimo más el rodaje ya que, así, la inmensa mayoría del metraje estaba protagonizado por un personaje inexistente en el set, y que debía ser reconstruido posteriormente con la suficiente calidad como para que tanto las secuencias de mayor acción como las más sosegadas resultaran realistas a la vez que trepidantes.

    En el aspecto visual, hay que reconocer que "Hulk" funciona de forma bastante decente, ya que no es un alarde de efectos especiales increíbles (el monstruo, en más de una ocasión, resulta bastante falso y "digitalizado" o, lo que es lo mismo, complicado de creerse que está ahí -ver el momento en que escapa de la base militar en mitad del desierto y se enfrenta a unos tanques-), pero tampoco ofende a la vista como producciones que alardean de su gran calidad ("Daredevil - Daredevil, 2003" es el primer ejemplo que viene a la mente). El mayor problema que tiene "Hulk" es, en parte como apunta mi buen amigo Hyde, el error garrafal que supone la elección de Ang Lee como director.

    En efecto, sin que sea un completo desastre (hay secuencias que funcionan de maravilla, como el primer instante en que Banner se transforma en Hulk, justo después de tener una pelea con un colega "rival" en el interior de su casa), sí que deja al espectador con la sensación de que no se le ha dado todo lo que esperaba. Una película de súper héroes es, por encima de todo, espectáculo, entretenimiento y diversión de principio a fin. Sólo, muy de cuándo en cuándo, surge un largometraje que resulta perfecto casi en todos los aspectos (sí, me estoy refiriendo a "El caballero oscuro - The dark knight, 2008) pero, el resto, deben tener en cuenta estos tres factores. Por desgracia, en "Hulk" han apostado mucho más por un supuesto intelectualismo en detrimento de la diversión trepidante y, el público, que no es tonto, se da cuenta y responde en consecuencia.

    En fin, que "Hulk" ha resultado ser una adaptación bastante decepcionante tanto como en su calidad de versión cinematográfica como en la de película. Con su ritmo irregular, su puesta en escena excesivamente artesanal y no tanto espectacular y su argumento intrascendente, deja con el regusto amargo propio del quiero-y-no-puedo que de las grandes súper producciones como la que pretende ser. Eso sí, la música de Danny Elfman (quien, a este paso, parece que acabará musicando la inmensa mayoría de las películas sobre súper héroes) es de lo más destacable.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¿Pero qué patata de película es ésta? No es que yo haya sido muy fanático de "La Masa" porque, para ser sincero, me gustaban mucho más los tebeos de "Spiderman" que no los de esta cosa verde y, desde luego, no llegué a ser de los que se plantaron delante de la tele para ver la serie que se hizo sobre este personaje. Así que, vaya por delante, que el cariño que le puedo tener a otros súper héroes como a "Superman" no es, ni de lejos, el mismo que le tengo a Hulk. Pero es que, además, si la película que hacen sobre este súper héroe resulta que es una mezcla rara de ciencia ficción, experimentos paternos filiales chungos y efectos especiales cutrones, pues apaga y vámonos.

    De todas formas, no creo que sea sólo cosa de efectos especiales. En mi opinión, hay gente que está más o menos preparada que otros para hacer cierto tipo de películas. ¿Recordáis que ayer os decía que era de cajón que algún iluminado de Jolibú pensara en Tim Burton para hacer "Batman - Batman, 1989"? Pues aquí pasa justo lo contrario. Vale que se la jugaron haciendo que Ang Lee dirigiera una adaptación de Jane Austen como "Sentido y sensibilidad - Sense & sensibility, 1995", pero es que este hombre no una navaja suiza, que vale tanto para un roto como para un descosido. Que supiera rodar una historia como aquella (que, por cierto, a mí me pareció un petardo) no quiere decir que también supiera cómo hacer una película como "Hulk". Y, ¿por qué os digo esto? Pues porque una cosa es rodar pelis de chinos dando saltos de vértigo y peleándose contra todas las leyes de la naturaleza, y otra muy diferente creer que puedes hacer una película de súper héroes, llena de efectos especiales hasta en la sopa como quien se hace un café.

    Para mi gusto, esa es la principal cagada de Hulk, que está hecha de una forma muy rara. Para empezar, Ang Lee se cree que es Brian de Palma, diviendo la pantalla en dos, tres y hasta cuatro cuadros diferentes, así rollo cómic. Lo que pasa es que, mientras De Palma lo borda con cada vez que lo hace -y siempre por algún motivo clarísimo de la historia-, Lee lo hace como para dárselas de intelectual, y no hay mayor error cuando lo que la gente quiere ver es a La Masa reventándolo todo y jodiendo a los malos a base de bien. En secuencias como esa en la que cabrean al científico para que se convierta en Hulk, ¿de verdad que hacía falta dividir la pantalla mientras enseñas que se convierte en ese bestiajo de color verde? ¡Vamos, hombre, no me jodas, que ahí es cuando más tiene que lucir la pastuza que te has gastado en hacer la peli! Que es que te dividen la pantalla tanto en las escenas de acción como cuando el general habla por teléfono con su hija, así que ya me diréis cuál es el motivo por el que lo hace.

    Además, otra cosa que hace que no me gustara mucho "Hulk" es la historia. La hacen liosa con ganas. Lo que parece que, en el principio queda más o menos claro, conforme avanza la peli, se vuelve un rollazo de huevos. Todo lo que tiene que ver con el padre del científico sobra por todos los lados en su parte final y, escenas supuestamente tensas (como ese ataque brutal de unos perros mutantes a la novia del prota), acaban por liarte más que otra cosa. Os explico qué quiero decir con ello. Sobre esto último que os digo de los perros, la escena pasa de noche, así que casi que tienes que adivinar quién es Hulk y quienes los chuchos enrabiados -nueva cagada, porque ahí hay otra vez un montón de efectos especiales que tendrían que lucir-. Y, por lo que respecta a la historia con el padre de Hulk, el final de la película es poco menos que ridículo, que casi parece que vayan a detonar una bomba nuclear en mitad de los Estados Juntitos.

    En fin, que dentro de las películas de súper héroes, "Hulk" deja pero que mucho que desear. No es que sea mala, porque las he visto muchísimo peores (sólo hay que echarle un vistazo a las del motorista fantasma... tela malo, colega). Pero vamos, que cuando haces una peli como ésta, no puedes permitirte cagarla como lo haces, y aburrir al personal. Yo la vi con mi primo pequeño cuando salió en el cine, y se durmió a la media hora, así que si eso le pasa a un crío pequeño, os podéis hacer una idea. Y para la otra que salió hace unos años, "El incríble Hulk - The incrediblew Hulk, 2008", pasa casi lo mismo. Aunque eso ya lo comentaremos otro día.

    martes, 24 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "BATMAN"

    TÍTULO: BATMAN

    DIRECTOR:TIM BURTON

    REPARTO:JACK NICHOLSON, MICHAEL KEATON, KIM BASINGER, JACK PALANCE, ROBERT WUHL, BILLY DEE WILLIAMS, PAT HINGLE, MICHAEL GOUGH

    DURACIÓN126 min.

    AÑO:1989

    GÉNERO:AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Ya hemos comentado en alguna ocasión anterior el sello característico de la práctica totalidad de las películas de Tim Burton. Tal vez fuera por ello que, cuando se planificó la adaptación cinematográfica definitiva creada por el dibujante Bob Kane, uno de los candidatos más apropiados para ello fuera el realizador californiano. Al fin y al cabo, en su anterior y exitoso largometraje, “Bitelchús – Beetlejuice, 1988”, Burton fue capaz de crear toda una atmósfera neo-gótica de lo más característica, dejando bien claro que estaba perfectamente dotado para desarrollar una historia con personajes fuera de lo corriente, en medio de un monstruoso entorno de cuento. La elección no pudo ser mejor ya que, hasta el relanzamiento de la franquicia por parte del inglés Christopher Nolan (el cuál ha optado por un replanteamiento del súper héroe totalmente distinto al realizado para cualquier héroe de cómic hasta la fecha), el Batman de Burton tenía el honor de estar considerada como una de las mejores versiones acerca de las aventuras de un súper héroe. Más adelante veremos las claves de semejante éxito con mayor detalle.

    Bruce Wayne (Keaton) es el hombre más rico de Gotham City. Sin embargo, tras su apariencia de joven millonario, Wayne se dedica a hacer justicia al margen de la ley, gracias al anonimato que le concede un sofisticado traje de hombre murciélago repleto de gadgets, con el que se hace llamar Batman. Uno de los mayores criminales de Gotham es Carl Grissom (Palance), cuya “mano derecha” es un peligroso psicópata llamado Jack Napier (Nicholson). Tras un aparatoso enfrentamiento entre Batman y Napier, éste cae a un tanque de ácido, quedando su rostro completamente desfigurado con una siniestra sonrisa por lo que, a partir de ese momento, pasará a ser conocido como Joker. Será entonces cuando, completamente trastornado, Joker ponga en jaque la seguridad de los habitantes de Gotham, dando rienda suelta a una serie de violentos actos que sólo Batman parecerá ser capaz de frenar. Para ello, contará con la ayuda de una guapa periodista llamada Vicki Vale (Basinger) y de su fiel mayordomo Alfred (Gough).

    “Batman” es, por encima de todo, una película de Tim Burton. Éste ha contagiado a todo el largometraje de su espíritu y visión gótica y retorcida de la sociedad, que se ve traducida en descomunales edificios e interiores (el film se llevó el Oscar a los mejores decorados), sombrías ambientaciones (la ciudad se presenta como un amasijo de callejones humeantes y potencialmente peligrosos) y grandes psicópatas como jefes de bandas criminales. En, precisamente, este último apartado, en el que brilla con luz propia Jack Nicholson. Nicholson se apodera desde el comienzo de la pantalla, haciendo que su interpretación de Joker sea magnífica, tanto cuando éste no es más que un matón a sueldo (atención al momento en que se hace el duro con la mujer de su jefe, justo después de haberse acostado con ella), como cuando pretende matar a toda la ciudad (su entrada en el museo de Gotham o en el desfile mortal por las calles del centro son momentos que no tienen precio). Evidentemente, en comparación con la presencia de semejante villano, las actuaciones tanto de Michael Keaton como Batman y la de Kim Basinger como “chica del bueno” quedan ensombrecidas por la de Nicholson aunque, no obstante, ello no quita para que sean de lo más corriente (al fin y al cabo, no deja de sorprender la elección de Keaton como Batman, a pesar de que el actor resulta de lo más convincente).

    Por lo demás, “Batman” está planteado desde el comienzo como un gran film de acción, más violento de lo que cabría esperar (el destrozo y posterior reconstrucción facial del rostro del Joker, el asesinato del jefe mafioso en su despacho, los estragos que hace el ácido en el rostro de la amante del Joker…) aunque, en muchas ocasiones, esa violencia se trata con un humor negro sorprendente (citar al respecto la muerte en directo de una periodista que ha consumido “productos Joker”, o aquella secuencia en la que Joker electrocuta a uno otro de los jefes mafiosos que se niega a someterse a sus reglas).

    Ahora bien, violencia aparte, considerado desde un punto de vista más profundo, “Batman” es un retrato fascinante acerca de un hombre torturado por un pasado que no ha logrado superar, y que dedica todo ese odio a combatir la injusticia. Es, precisamente, ese odio canalizado el que le otorga su lado más humano y siniestro un film que, por fortuna, cuenta con una puesta en escena a lo grande. Burton no ha escatimado en espectacularidad a la hora de dar vida al héroe de cómic, y diseña con probada eficacia secuencias trepidantes (el rescate de Vicky y posterior huida del museo a bordo del batmóvil) y emocionantes (el enfrentamiento final entre Batman y Joker en lo alto de la catedral), cuando no, sorprendentes (el desfile de globos gigantes y lluvia de billetes por las calles de la ciudad). Sin duda, una de las mejores películas que ha sabido captar y plasmar la esencia del personaje de cómic en que se basa y, además, uno de los mejores y más entretenidos trabajos de Tim Burton.

  • MR. HYDE DICE:
  • Si alguno de vosotros quiere saber lo que es una peli de Tim Burton, “Batman” es el ejemplo más claro. Olvidaros de su lado más romántico (“Big fish – Big fish, 2003”), de sus mierdas descomunales (“El plantea de los simios – Planet of the apes, 2001”) y de sus paridas para toda la familia (“Charlie y la fábrica de chocolate – Charlie and the chocolate factory, 2005”, “Alicia en el país de las maravillas – Alice in wonderland, 2010”). De las películas así en plan gótico tenebroso que tanto le gusta hacer, “Batman” es, sin duda, la mejor de todas. Y, además, da la casualidad de que, también, una de las pelis de súper héroes más divertidas y guays que se han hecho. Evidentemente, no se pueden comparar los flipes de películas que ha hecho Christopher Nolan con ésta, básicamente porque Nolan no ha querido hacer pelis sobre un héroe de cómic, sino sobre una persona mucho más normal de lo que parece en un mundo mucho más normal de lo que parece. Así que, puestos a quedarse con una película de súper héroes que no sea ninguna de las dos últimas “Batman”, desde luego, me quedo con ésta.

    A mí siempre me ha hecho gracia que pusieran a Batman con el resto de súper héroes, sobretodo teniendo en cuenta que es el único (o de los pocos) que no tiene ningún súpero poder, sino que todas las chuflas que hace es porque tiene más aparatejos en su traje que el Inspector Gadget. Además, de todos ellos, es el tío más sombrío que hay, siempre obsesionado con la muerte de sus padres, y con darles por la retambufa a los malos de turno. Ahora bien, a diferencia también del resto de malos de pelis de comic, él es (creo que junto con Spiderman) el que tiene que vérselas con tíos locos a más no poder, pero medio mutantes o con alguna cosa rara en su cuerpo. Y eso es algo que en esta versión de Tim Burton queda claro desde el momento.

    Me gusta mucho de “Batman” que el malo empiece siendo una persona corriente –tarado perdido, sí, pero que no es un bicho raro como El Pingüino ni nada parecido-, que se transforma en Joker a causa de un accidente. Todo eso te lo enseñan en la peli en las escenas que más canguelo dan de todo (y eso que no ves nada de forma explícita), pero hace que aprietes el culete a base de bien en esa escena: el tío de espaldas con la cara vendada, los aparatos quirúrgicos ensangrentados, Joker rompiendo el espejo después de mirarse (sin que tú lo hayas visto aún), y luego apareciendo delante del que lo traiciona a contraluz para que no se le vea aún. De lo mejor de la película.

    El resto de la peli está muy chulo, con mucha intriga y distraída a más no poder, aunque tiene un par de cosas que le quitan parte de su encanto. Para empezar, vale que Batman sea el señor de la noche y todo eso, pero es que la peli es demasiado oscura. Casi tanto que tienes que entrecerrar los ojos así como si fueras chino para distinguir qué pasa en algunos momentos (en la pelea final en lo alto del campanario de la catedral, casi tienes que intuir quién es quién, porque no ves un carajo). Lo segundo, que por mucho que quiera ser algo así en plan más realista, tiene cosas de película típica de súper héroes como, por ejemplo, lo del avión ese raro que tiene Batman con forma de murciélago (ni qué decir tiene que es cojonudo ese plano en el que se para a contraluz delante de la luna), o el pistolón de cuatro metros del Joker con el que lo derriba. En fin, sé que son tonterías que no hacen que la película sea peor, pero bueno, cantan lo suyo.

    Otra cosa que llama la atención, es la mezcla rara que hacen con la ambientación. No quiero decir esos decorados imposibles llenos de estatuas gigantescas (¿os habéis dado cuenta de lo gigantesca que es la torre de la catedral?), sino que parece que la gente, coches, estilo de ropa, etc. sea más de los años cincuenta que no de finales de siglo XX. Fijaos que hasta las pistolas son de las de revólver, nada de automáticas. Es una cosa un pelín rara, pero vamos, que tampoco nada del otro mundo.

    Por lo demás, os la aconsejo mucho. “Batman” es una película estupenda, con acción a tutiplén, y con la gracia suficiente como para que lo mejor de todo sea el malo (Nicholson, por mucho que sobreactúe, está que se sale) y, por supuesto, Kim Basinger, que sale guapa a rabiar. Así que, aunque las últimas pelis de Batman estén a años luz del resto, la de Tim Burton es, sin duda, una de las mejores. Incluso más de veinte años después de que se hiciera.

    lunes, 23 de abril de 2012

    ESPECIAL SEMANA SÚPER HÉROES: "SUPERMAN"

    TÍTULO: SUPERMAN

    DIRECTOR: RICHARD DONNER

    REPARTO: CHRISTOPHER REEVE, GENE HACKMAN, MARLON BRANDO, NED BEATTY, MARGOT KIDDER, GLENN FORD, VALERIE PERRINE

    DURACIÓN: 135 min.

    AÑO: 1978

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Poco se imaginaban el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster cuando crearon a un héroe de cómica¡ llamado Superman el éxito que este personaje iba a tener, ya no sólo en el mundo literario, sino también en la televisión y, sobretodo, en el cine. De hecho, la primera aparición de Superman en una pantalla se remonta a finales de los años cincuenta, cuando actores como el malogrado George Reeves dieron vida al súper hombre. Sin embargo, no fue hasta finales de los años setenta cuando Superman contaría con la adaptación cinematográfica definitiva en la gran pantalla, gracias a la estupenda película de aventuras dirigida por Richard Donner (recién salido del gran éxito que había cosechado con “La profecía – The Omen, 1976”), en la que, un desconocido por aquel entonces, Christopher Reeve le aportaría al personaje la dimensión humana y el carisma definitivos. Planteada desde el comienzo como una gran súper producción, “Superman” se desmarcó de las películas de aventuras que se habían realizado hasta la fecha (con permiso de “La guerra de las galaxias – Star wars, 1977, que se había estrenado el año anterior), al combinar perfectamente la emoción del relato propio de los héroes de comic con una puesta en escena tan espectacular como grandilocuente.

    Antes de la destrucción del planeta Krypton, Jor-El (Brando) salva a su hijo pequeño, metiéndolo en una lanzadera espacial y arrojándolo a la galaxia. La lanzadera caerá en La Tierra, cerca de una granja propiedad de la familia Kent. Los Kent, que nunca han podido tener hijos, adoptan al pequeño y lo crían como si fuera suyo aunque, ya desde joven, hace alarde de unos poderes sobre humanos asombrosos. Ya de adulto, Clark, que es como los Kent lo ha llamado Clark (Reeve), entra a trabajar en un periódico de la gran ciudad de Metrópolis, donde trabajará con la dicharachera periodista Lois Lane (Kidder). Sin embargo, Clark Kent no es más que una tapadera para encubrir a su alter ego, Superman, que acudirá al rescate de sus conciudadanos siempre que se avecine un peligro. Los problemas vendrán cuando un despiadado criminal llamado Lex Luthor (Hackman) haga lo posible por destruir a Superman.

    Hablar de “Superman” es hablar de una de los largometrajes de súper héroes por excelencia. No sólo porque se trate de la primera gran producción acerca de un héroe surgido de los comics, sino porque, incluso más de treinta años después, aún sigue siendo recordada con cariño por todos los espectadores que, tal y como apuntaba en la promoción del film, “creyeron que un hombre podía volar”. No es para menos pues, “Superman”, aparte de contar con unos efectos especiales muy elaborados para su época (como hemos mencionado en la introducción, hacía a penas unos meses que George Lucas había revolucionado para siempre el mundo de los trucajes especiales), cada uno de sus elementos está integrado en el conjunto de forma ejemplar.

    En primer lugar, Donner apuesta por el relato de aventuras sin descuidar ni la importancia de los personajes –a diferencia de cómo sucedía en la más reciente versión sobre el héroe, “Superman returns – Superman returns, 2006”- ni se olvida de que es el responsable de que el largometraje sea un gran espectáculo, con las dosis de entretenimiento y emoción necesarias. Así pues, tras un comienzo ciertamente espectacular con la destrucción del planeta Krypton, y la aparición de los títulos de crédito a ritmo de la famosísima fanfarria compuesta por John Williams (considerada, a día de hoy, como una de las más célebres de la historia del cine), el film avanza con la suficiente agilidad como para que el público no esté ansioso por ver al protagonista en acción. Sin embargo, en honor a la verdad, hay que reconocer que cuando Superman comienza a aplicar sus poderes en pro del bienestar ciudadano, el público reacciona entusiasmado. En efecto, aquí es donde “Superman” gana enteros, ya que no sólo se trata de plasmar sus aventuras sino de diseñar y recrear secuencias ciertamente asombrosas, que no por ello carecen de sentido del humor (ver el instante en que un ladrón que está trepando por la fachada de un edificio se topa con Superman, que se limita a mirarlo sonriente sin moverse).

    En segundo lugar, “Superman” puede presumir (casi diríamos que junto con las dos últimas entregas de “Batman”) de ser una de las pocas películas de súper héroes en que las actuaciones de todo su reparto están a la altura de las circunstancias. En efecto, es muy fácil que las interpretaciones, ya sea de héroes o villanos, de películas basadas en personajes de comic recurran a los estereotipos más ridículos y sobreactuados por parte del reparto –aquí, por desgracia, la lista es larga: Arnold Schwarzenegger, Kevin Spacey, Jack Nicholson, Uma Thurman, Tommy Lee Jones, Jim Carrey, Danny de Vito, Willem Dafoe y un largo etcétera-. Por fortuna, a pesar de la, en ocasiones, irritante presencia del personaje al que encarna Ned Beatty, tanto los “buenos” (Reeve) como los “malos” (Hackman) resultan creíbles y, lo más importante, entrañables. Prueba de ello es la reacción de muchos espectadores quienes, ante las últimas adaptaciones que se han hecho y o que se van a estrenar, afirman “pues, para mí, el Superman va a ser siempre el primero, el que tuvo el accidente con el caballo y murió”. Yo, desde luego, me cuento entre los que opinan así.

    En definitiva, “Superman”, más allá de una película sobre súper héroes, es un excelente film de aventuras, muy bien hecho, con una historia interesante que, aunque recurre a varios clichés de este tipo de largometrajes, en ningún caso cae en el aburrimiento ni en el ridículo. Prueba del ello es que, con el tiempo que ha pasado desde que se estrenó, aún se sigue viendo con el mismo cariño que la primera vez. Eso sí, más vale centrarse en esta primera parte, y olvidarse de las lamentables secuelas que generó hasta mediados de los años ochenta.

  • MR. HYDE DICE:
  • Hete aquí la primera gran peli de súper héroes. No tengo ni idea de cómo tuvo que ser el momento de su estreno porque yo aún andaba de huevo en huevo pero, desde luego, tuvo que ser impresionante. Es verdad que, vista hoy en día, “Superman” tiene ya un tufillo a viejo que se nota mucho en su estética (y no me refiero sólo a la forma de vestir ni a los coches que van por la calle). Pero, a diferencia de otras películas de este palo y, por supuesto, de otras versiones que han venido después -¿alguien ha dicho Bryan Singer?-, lo que hace que treinta y cinco años después “Superman” siga resultándole simpática a la peña es su protagonista. No es que el pobre Christopher Reeve fuera un actor cojonudo pero, de lo que no hay duda es de que supo darle una humanidad, simpatía y ternura (sí, ya sé que dicho así suena un poco gay, pero es que es así) que ni si quiera las súper estrellas que iban de guays como Marlon Brando o Gene Hackman consiguieron. Y, por supuesto, de los otros actores que han interpretado a Superman, ya ni hablemos.

    “Superman” es una peli que la gente recuerda con cariño, aparte de por ver a Christopher Reeve, porque era una película de aventuras estupenda en la que, además, hay cabida para todo. Consiguen meter en una misma película los orígenes del súper héroe, su adolescencia, sus primeros logros y las misiones más chungas para salvar a Metrópolis del malo malísimo de turno (algo así como lo que hizo hace poco Christopher Nolan con “Batman begins – Batman begins, 2005”). Nada de esto se te hace aburrido, ni tienes ganas de que la historia avance aún más porque te lo van contando poco a poco y sin dejar de ser interesante. Además, otra cosa curiosa de “Superman” es que el malo también tiene un encanto particular porque, por mucho que se quiera cargar al Super y hacerse el amo del mundo y bla bla bla, el tío consigue que te caiga bien hasta cuando le enrolla a Superman un trozo de kriptonita al cuello y lo deja agonizando.

    Secuencias espectaculares no le faltan aunque, como os decía antes, hay algunas que ase ven viejas de cojones. Por ejemplo, mola el momento ese en el que Lois Lane cae de lo alto de un edificio, junto con un helicóptero y, por supuesto, Superman va echando pipas a ayudarlos a los dos, canta a la legua que el tío está colgado con un par de cables. O como cuando Superman se lleva a volar a Lois Lane para que vea toda Metrópolis por la noche. Pues vale que son escenas muy simpáticas y tal, pero se notan trucadas y viejas que te cagas (mejor ni mencionamos cuando, mientras van volando, a Superman se le posa en el brazo una paloma, que queda más cutre que cutre). Pero, por otra parte, también tiene sus momentos chulos, como cuando Superman hace de vía para evitar que un tren descarrile, o como cuando evita que un autobús escolar lleno de niños se vaya por un puente p’abajo. También es espectacular todo el principio, con la destrucción del planeta Krypton o el aterrizaje a lo bestia en medio de la granja de los Kent.

    Claro que, “Superman” funciona más por que combinan de perlas todos esos “episodios”. Tan pronto quiere ser un mortal más (y se pira al coño del mundo a dejar de ser un súper héroe) como que se da cuenta de lo mucho bueno que puede hacer teniendo todos esos poderes (que es lo que le pasa cuando cuatro macarras le zurran en un bar). Aparte, no faltan un poco las idas de pinza en la película, como cuando empieza a girara a toda pastilla alrededor de La Tierra para invertir el orden de los acontecimientos y retroceder el tiempo para evitar una tragedia gorda. Ahí, en mi nada humilde opinión, a los de la peli se es va un poco la pinza.

    Pero, aún así, “Superman” no deja de ser muy distraída. Por supuesto, la música que el grandísimo maestro John Williams compuso –y que aún sigue siendo una de las melodías más famosas de la historia del cine- tiene parte de mérito en todo ello. Aunque, de todos modos, yo creo que “Superman” funciona porque, contra todo pronóstico, el héroe, a pesar de que disfruta siéndolo (me encanta el momento en que vuelve al bar para enfrentarse a los mascachapas de turno y dice que es que ha estado haciendo pesas), es un tío humilde y majo, que es consciente de que tiene su responsabilidad con los humanos y que no va de presumido (de ahí la pinta de tonto que tiene el pobre con las gafas y ese flequillo). En fin, que sé que no es de lo mejor que he visto de películas de súper héroes pero, desde luego, sí una de las que merece la pena ver – mi chica se enganchó el otro que la pasaban por la tele, con una sonrisa de oreja a oreja-, a pesar de que ya tiene sus años. Divertida, simpática y que se deja ver con tanta nostalgia como buen rollito.

    domingo, 22 de abril de 2012

    CINE A DESCUBRIR: "THE YELLOW SEA"

    TÍTULO:THE YELLOW SEA

    DIRECTOR:NA HONG-JIN

    REPARTO:HA JUNG WOO, YUN-SEOK KIM, JO SEONG-HA, LEE CHEOL-MIN

    DURACIÓN:137 min.

    AÑO:2010

    GÉNERO:THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Lejos de querer dar la impresión de que únicamente entienden de aventuras épicas o de producciones fantásticas y de terror, el cine asiático (y, en particular, el chino, japonés y surcoreano) consigue demostrar, cada cierto tiempo –con la lamentable frecuencia con la que por estas latitudes nos suelen llegar sus producciones-, que es capaz de realizar propuestas originales y frescas, cuya calidad suele estar fuera de duda. Ejemplo, más o menos recientes, de ello son el Oscar a la mejor película extranjera que consiguió Japón en la edición del pasado año, y los constantes remakes de los que son objeto muchos de los largometrajes que allí se producen. En lo que concierne a la película que hoy comentamos, es el segundo trabajo como director de Na Hong-Jin, quien poco tiempo antes había conseguido un gran éxito con su primer film, “The chaser - Chugyeogja, 2008”. Aprovechando esta situación de privilegio en la que parecía encontrarse, Na Hong-Jin desarrolló una historia mucho más compleja, basada en la complicada situación económico-social de los habitantes de la zona fronteriza que se encuentra entre China, Rusia y Corea del Sur. No obstante, lejos de pretender realizar una película alegato o en tono político Na Hong-Jin elabora una ficción policíaca repleta de intriga y suspense en el que, aunque suene a tópico, nada es lo que parece.

    Gu-Nam (Jung-Woo) malvive trabajando como taxista y jugando al mah-jog en locales de juego. Debe una importante suma de dinero a un mafioso local, consecuencia del viaje que costeó a su mujer para que abandonara la miseria en China y partiera a Corea, para establecerse mejor y, desde allí, poder acudir después tanto Gu-Nam como la hija pequeña de ambos. Sin embargo, él presiente que ella lo ha abandonado, dedicándose a la prostitución. Por ello, cuando un misterioso y poderoso individuo llamado Myun (Kim) le ofrece saldar su deuda a cambio de que viaje a Ulsan, en Corea, para matar a un hombre, Gu-Nam no se lo piensa y acepta el trato, pues cree que, además, podrá localizar a su mujer. Aparentemente, la cosa es muy simple: posee el nombre y la dirección de la persona a quien tiene que matar. Sin embargo, cuando se disponga a ejecutar su “misión”, las cosas se revelarán mucho más complejas de lo que había supuesto.

    La mejor baza que explota “The yellow sea” es hacer creer al espectador que se puede anticipar a los hechos. Segmentado en cuatro episodios claramente diferenciados, el film resulta más o menos predecible durante su primera –y extensa- mitad. En ella se hace hincapié, tal vez con excesiva insistencia, en el complicado estilo de vida del protagonista, dando la sensación de que con ello se justifica la decisión que lo acaba llevando a Ulsan (tras el asesinato, hay un fondo noble: encontrar a su esposa y llevarla de vuelta a su hogar). Sin embargo, tanto esta parte del largometraje como la llegada a Corea y preparación para el crimen se alargan demasiado, repercutiendo ello desfavorablemente en el ritmo de la película que, en vez de aumentar la sensación de suspense, por el contrario, más bien la suaviza.

    Ahora bien, afortunadamente, la segunda mitad de “The yellow sea” se desmarca muy favorablemente de los primeros sesenta minutos. Es aquí donde el largometraje se convierte en un auténtico thriller repleto de suspense y acción, primando muchísimo más la acción más trepidante por encima de lo avanzado de la historia hasta el momento. Desde el instante en que Gu-Nam logra escapar de la policía y llega al supuesto punto de reunión en el que se supone que lo embarcarán de nuevo a China, hasta prácticamente su final, “The yellow sea” se las apaña para introducir al espectador en una auténtica pesadilla y juego de confusiones en el que tanto la violencia (atención a los enfrentamientos entre bandas de mafiosos, a base de cuchillos y hachas) como la espectacularidad de sus secuencias de acción (toda la persecución que sufre Gu-Nam por el muelle y la posterior persecución en coche) hace que resucite el interés por el film, mermado durante su primera mitad.

    Sin embargo, no se trata de simples fuegos de artificio o de la coreografía de grandes secuencias de acción al típico estilo oriental, en absoluto. Aquí, la acción es contundente y la violencia es dura y sin concesiones. Pero, más allá de estas duras secuencias, “The yellow sea” logra atrapar de nuevo la atención del público gracias a que lo que parecía un simple argumento es, en realidad, mucho más complejo de lo que parece: asesinatos por encargo, conspiraciones y traiciones entre miembros de una misma banda, relación de personajes entre sí por motivos que el espectador no habría sospechado y, sobretodo, la astucia y determinación de la que hace gala el protagonista principal (casi contra todo pronóstico, pues no parecía ser más que un pobre paleto forzado a hacer algo horrible). Todo ello se desarrolla sin prisa, dejando que el público disfrute de esa sensación de incertidumbre y desconcierto hasta que, ya en su final, todo queda aclarado –o, por lo menos, la inmensa mayoría-.

  • MR. HYDE DICE:
  • “The yellow sea” me la recomendó un buen amigo, porque leyó que tenía buena pinta y me dijo que podría ser buena opción para poner en la sección de Cine a descubrir. Así que ahí va lo que pienso después de haberla visto, esperando que os sirva más que un “tiene buena pinta, ¿por qué no la ves?”

    Si tuviera que calificar con dos palabras cómo es “The yellow sea” –a la que no sé por qué no le han puesto el título en castellano ya que, al fin y al cabo, hace referencia a una localización geográfica para la que la lengua de Cervantes sí tiene traducción- supongo que éstas serían “complicada” y “larga”. Ya, ya sé dicho así puede que no anime mucho a verla pero, lo cierto es que, después de verla, tampoco me arrepiento, aunque no es una película que me pondría otra vez.

    Aunque, al principio, te hacen una especie de introducción rápida para que sepas cuál es el problema de la gente que, después, va a salir, no hace falta estar muy puesto al día en temas de política para entenderla. Así que todo se podría resumir que la cosa va de un muerto de hambre que, para poder liquidar una deuda que lo está ahogando (eso y su adicción a esa especie de dominó raro al que juegan los chinos), acepta la pasta que le ofrece un mafioso para cargarse a un tío que vive en Corea del Sur. Pero, por supuesto, la cosa no es tan fácil como parece. Este mini-resumen es la parte que se entiende de “The yellow sea” porque, el resto, es hora y media en el que pareces estar más perdido que el protagonista. Ése es el mayor inconveniente de la película, que hace que te pierdas con una facilidad pasmosa, a lo que hay que añadir otro inconveniente que os puede sonar a risa, pero que jode a la hora de seguir el hilo: como todos los chinos tienen casi la misma cara, ¡no veas lo que cuesta diferenciar quién es quién!

    Volviendo al asunto del argumento, “The yellow sea” está dividida en cuatro partes. Las dos primeras las sigues sin problema pero, cuando llega todo lo que tiene que ver con el asesinato, la cosa ya se tuerce. De todas formas, no os preocupéis si no pilláis ni una durante un buen rato porque, aunque sea al final, todo queda más o menos claro. De hecho, hay un momento en que no comprendes ni quién persigue al pobre diablo que se mete en el follón, ni quién es el que lo ha ordenado todo, ni por qué. Pero tranquis, que ya os digo que todo tiene su explicación. Eso sí, lo que sí te queda claro desde el principio es que la policía coreana es gilipollas (y, si no, esperad a ver cómo se les escapa el pollo dos veces en sus propias narices, sin que los polis sean capaces ni de sacar una pistola de la cartuchera), y que los malos también son tontos del culo (para prueba, cómo doscientos chinacos y la madre no pueden pillar al prota mientras él se recorre el puerto y un barco anclado allí).

    Otra cosa que os decía de “The yellow sea” es que es larga. Como diría el friki aquel, po zí. Dura la friolera de dos horas y veinte minutos, sin que fuera necesario hacerlo tan extenso. Y, aunque pueda parecer una tontería, esa es otra cosa que juega en contra de la peli, que tiene momentos de mucha tensión y acción, y otros en los que podrían haber metido tijera a discreción sin que notaras la diferencia. Por poner un caso, en la tercera parte, que es cuando empiezan a perseguir al prota, la tensión está muy currada, y eso incluye una persecución (tanto a pinrel como en camión y coche) que fácilmente durará un cuarto de hora en el que, ya os digo, que ni pestañearéis. Pero claro, después de tanto interés, por necesidad tienen que aflojar otro poco más, que es cuando notas esa diferencia entre las partes más movidas y las más lentas.

    Pero, aparte de que pueda parecer complicada y larga, mentiría si dijera que “The yellow sea” no tiene un “algo” que hace que no te importe haber estado dos horas y pico delante de la tele –mi chica piensa lo contrario, así que vosotros podéis elegir el criterio que más os guste; como, por suerte, la crítica la hago yo…-. No sé si es porque la forma que tienen de acabar la historia mola o porque es tan enrevesada que, cuando la entiendes al final, te alegras. En cualquier caso, sí que os aviso de que la peli es violenta (en la vida había visto tanto cuchillo y hacha juntos clavándose en la peña) y que puede rallar un poco, pero que merece darle una oportunidad aunque sea para ver algo más diferente a lo que solemos ver de normal.

    Ah, una última cosa, yo no entendí muy bien una cosa que pasa al final, dentro de un banco. Si hay algún lector más espabilado que haya visto “The yellow sea” y lo ha pillado, le agradecería que me lo aclarara. ¡Gracias majetes!

    sábado, 21 de abril de 2012

    CINE EN CARTEL: "LOS JUEGOS DEL HAMBRE"

    TÍTULO: LOS JUEGOS DEL HAMBRE

    DIRECTOR: GARY ROSS

    REPARTO: JENNIFER LAWRENCE, JOSH HUTCHERSON, WOODY HARRELSON, WES BENTLEY, ELIZABETH BANKS, LENNY KRAVITZ,LIAM HEMSWORTH, STANLEY TUCCI, DONALD SUTHERLAND, WILLOW SHIELDS

    DURACIÓN: 140 min.

    AÑO: 2012

    GÉNERO: AVENTURAS

  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • Desde que las películas basadas en las aventuras del mago Harry Potter han llegado a su fin, y de que poco falta para que concluya la adaptación de las novelas de la saga "Crepúsculo" que escribió Stephanie Meyer, los productores de Hollywood han hecho lo imposible por encontrar otra serie de relatos novelescos que pueda trasladarse a la gran pantalla y, así, convencer a cuantos más espectadores mejor para acudir en masa a las salas. Sólo así se explica el descomunal interés que parece haber surgido entorno a "Los juegos del hambre", primera de las novelas juveniles escritas por Suzanne Collins (al igual que en los anteriores títulos citados, es una mujer quien se encuentra detrás de las creaciones). Sin embargo, como también suele suceder en estos casos, que los resultados artísticos se encuentren a la misma altura que los resultados ofrecidos por el film, son bastante dispares.

    En un futuro cercano, los Estados Unidos se encuentran divididos en doce distritos. Tras la rebelión provocada por el decimotercero, que fue sofocada con la consecuente exterminación de dicho distrito, todos los años se celebra una competición conocida como "los juegos del hambre". En ellos, se conmemora el levantamiento del decimotercer distrito, y se pone en juego la vida de un chico y una chica de cada distrito con el fin de que sólo uno de ellos sobreviva. Los elegidos en el duodécimo distrito son Katniss (Lawrence) -quien se presenta voluntaria en lugar de su hermana Primrose (Shields)-, y Peeta (Hutcherson). Ambos son escoltados por la estrambótica Effie (Banks) a la Ciudad Capitolio, donde se prepararán para participar en los juegos del hambre. Allí, serán aconsejados por Haymitch (Harrelson), un ex-campeón y borrachín perteneciente al duodécimo distrito, y por Cinna (Kravitz) que los orientará en su entrenamiento. Una vez empiece el show, dirigido por Seneca Crane (Bentley) y presentado por el extrovertido Caesar (Tucci), tanto Katniss como Peeta tendrán que concentrarse en una única cosa: sobrevivir.

    El referente más inmediato de la historia que plantea "Los juegos del hambre", podemos encontrarlo en la cinta nipona "Battle royale - Batoru rowaiaru, 2000", en el que, también en un futuro cercano, y como consecuencia de los altos niveles de violencia juvenil, se crea un programa en el que una serie de estudiantes y amigos deberán enfrentarse a muerte en una isla hasta que sólo uno de ellos sobreviva. Incluso el hecho de que sean un chico y una chica que sienten algo el uno por el otro quienes hagan piña para sobrevivir, queda también reflejado en "Los juegos del hambre". No obstante, dado que ni Hyde ni un servidor hemos leído ninguna de estas novelas de Suzanne Collins, nos es imposible determinar hasta qué punto se acerca la adaptación a lo que finalmente ha quedado recogido en la pantalla. Lo que sí podemos es dar nuestra opinión de "Los juegos del hambre" como el largometraje que es.

    A este respecto, resulta extraño que un director como Gary Ross (quien suele estar mucho más inspirado como guionista que como director) se haya puesto detrás de una producción como ésta. Probablemente sea por ello que "Los juegos del hambre" da la sensación de navegar por aguas un tanto indecisas, entre la película de acción más visceral y la clásica teen movie destinada a contentar al público más joven. Por este motivo, secuencias que requerirían de una mayor carga emocional como la de la separación de Katniss de su familia, la de los remordimientos y miedos de Katniss y Peeta antes de dar comienzo la caza, o de los problemas con los que se topa Katniss durante los enfrentamientos, están rodados sin garra, con una puesta en escena de lo más convencional (y que, dicho sea de paso, abusa en exceso de la cámara al hombro). Asimismo, el ritmo tampoco es otro de los aciertos del film. Dado que "Los juegos del hambre" podría separarse en tres partes diferentes (el principio en el distrito doce, el entrenamiento en el Capitolio, y el juego de supervivencia), todas están contempladas con la misma neutralidad, dejando que sea el público quien decida emocionarse con los instantes que considere más apropiados, en vez de guiarlo de forma que las reacciones sean las apropiadas (algo que, por ejemplo, sí sucede en secuencias como aquella en que Katniss debe cortar la rama en la que hay un avispero gigante, o cuando ésta debe hacer volar por los aires las provisiones del grupo rival).

    Así pues, a pesar de que los logros sean destacables en otros campos artísticos más secundarios (la excelente banda sonora de James Newton Howard o la fotografía del habitual colaborador de Clint Eastwood, Tom Stern), "Los juegos del hambre" da la sensación de ser un largometraje que debe su interés al simple atractivo que suponen los libros en los que se basa, muy por encima de lo que representa como película. Y todo ello a pesar de que las interpretaciones de todo el reparto son excelentes, algo poco frecuente en el cine de y para adolescentes. Una lástima, habida cuenta de la monumental expectación que había despertado el film.

  • MR. HYDE DICE:
  • Teniendo en cuenta el bombo que le han dado a esta película antes, durante y después de que se estrenara, que además está basada en un libro para adolescentes, y que ya se están preparando para hacer las segundas y terceras partes de turno, no sabía qué pensar antes de verla. Por una parte, no puedo evitar las comparaciones con esas mierdas como puños que son las pelis de "Crepúsculo" (de los libros no hablo porque ni me los he leído ni ganas) porque, hasta ahora, todo lo que he dicho, se puede aplicar perfectamente a las pelis de los vampiros y hombres lobo que se cuelan por una tía con cara de fumada. Pero, no sé por qué, me daba un poco mejor de buen rollo ésta de "Los juegos del hambre" que no las otras que mi chica se tiene que ver sola porque, después de la segunda, me negué a perder más tiempo y dinero en semejante porquería. Vale, pues después de verla, lo primero que me viene a la mente al recordar "Los juegos del hambre" es que no es para tanto.

    Para empezar, me hace gracia como algunos fueron (y siguen siendo) capaces de criticar una peli tan cojonuda como "Battle royale" por su violencia cuando resulta que, "Los juegos del hambre" es exactamente la misma historia, solo que hecha como para que los quinceañeros de turno se den de leches para ser los primeros en verla en el cine. Pero, si a la historia que te cuentan les quitas a los yanquis guapitos de cara y esa especie de ambientación futurista rara, y le pones a unos cuantos japoneses en una isla, lo que te sale es, ni más ni menos, que "Battle royale", sólo que mucho más... "blandita".

    En fin, dejando comparaciones odiosas de lado, reconozco que, para ser una película de críos, y bastante larga (dura dos horas y cuarto), la cosa la han hecho entretenida. Y fijaos que digo "entretenida", y no "emocionante", "divertida" o cosas por el estilo. ¿Y por qué? Pues muy sencillo: porque no es ni emocionante ni divertida que te mueres. Para empezar, lo de emocionante porque no hace falta ser muy lumbreras para saber quién acaba ganando esa especia de concurso a muerte, y qué les pasa a los malos con cara de sádicos que también participan. ¿Que la prota se las ve chungas en algún momento para sobrevivir? Coño, pues claro, si no la peli duraría una hora y no sería rentable. ¿Que le tienen que meter de por medio una historia de amor, aunque sea casi con calzador? Bah, pues se mete y a otra cosa mariposa. Y, por supuesto, ya que estamos, le metemos una pelea final con el malo de la función en la que parezca que no van a sobrevivir los buenos, por aquello de darle un toque final a la cosa que te haga estar atento a la pantalla. Esa es toda la emoción que tiene "Los juegos del hambre".

    En cuanto a lo de "divertida", pues bueno, no aburre, que no sé si es lo mismo o no, aunque sí os digo que se agradece, y mucho. Porque llego a pagar por estar deseando salir del cine, y me da un yuyu. Ahí reconozco que se lo han currado. Han adaptado una novela para chavalines (supongo que más o menos bien, porque ya os digo que no me la he leído) con la suficiente gracia como para que no se te haga eterna la película. Además, el ritmo está bastante logrado, teniendo en cuenta que todo empieza como una especie de drama (creedme si os digo que cuando se hace el sorteo de los "voluntarios" para el concurso, es lo más parecido a un campo de concentración, y al momento en que separaban a unos y a otros para darles matarile), para pasar a un trozo largo en el que no se sabe muy para qué sirve (aparte de para lucirse con decorados y vestuarios) en el que cada participante demuestra lo que sabe hacer y lo que no y, por supuesto, la última hora, en la que empieza el juego de caza (lo más interesante de todo).

    Hay algún que otro detalle que mola y que destaca por encima del resto, como cuando los preparadores de los chavales les aconsejan una u otra cosa para conseguir patrocinadores, o el momento en el que empieza la caza, cuando ves cómo los más bestias empiezan a repartir estopa sin pensárselo mucho, o cómo la prota se las tiene que ingeniar para poder ir librándose de cada uno de los capullines que se la quieren cargar. Pero vamos, por lo demás, "Los juegos del hambre" es una peli de lo más flojucha, que ha tenido un éxito bestial en su primer fin de semana (algo que no entiendo, os lo juro, porque he visto mil películas muchísimo más interesantes -y mejores- que ésta), y que dará mucho que hablar cuando se estrenen las segundas y terceras partes. Porque, no habíais dudado que las van a hacer, ¿verdad?