lunes, 30 de mayo de 2011

CINE CLÁSICO: "DESCALZOS POR EL PARQUE"



TÍTULO: DESCALZOS POR EL PARQUE

DIRECTOR: GENE SACKS

REPARTO: ROBERT REDFORD, JANE FONDA, CHARLES BOYER, MILDRED NATWICK

DURACIÓN: 110 min.

AÑO: 1967

GÉNERO: COMEDIA

  • EL DR. JECKYLL DICE:

No es la primera ocasión que las grandes figuras del Hollywood del clásico tardío (entiéndase como tal el conjunto de artistas - tanto actores como directores - americanos de realizaron sus proyectos entre las décadas de los 60 y 70), acaban rodando la versión teatral de una reconocida obra de Broadway. En este caso, fueron dos de las figuras más representativas del momento, Robert Redford y Jane Fonda, quienes quisieron protagonizar la conocida obra del dramaturgo Neil Simon, cuyo resultado fue la simpática aunque intrascendente película que hoy nos ocupa.


Al igual que en la pieza teatral, la historia arranca tras el enlace matrimonial entre Paul y Corie (Redford y Fonda, respectivamente). La pareja se instala en el minúsculo piso que ella ha conseguido alquilar y, una vez los dos allí, empiezan a sucederse las situaciones más confusas y e inesperadas que se puedan imaginar: desde la improvisada visita de la madre de Corie (una insuperable Natwick), hasta la súbita aparición de un extravagante vecino (magnífico Boyer), pasando por las intermitentes visitas al apartamento del reparador del teléfono, o de lo que supone la rotura de uno de los cristales de la claraboya, por donde acaba entrando buena parte de una nevada al interior del piso.


Retomando en cierta medida el espíritu burlón de las mejores comedias de Billy Wilder o Blake Edwards, el debutante - por aquel entonces - Gene Sacks supo sacarle bien el jugo a las interpretaciones de todo el elenco y, muy especialmente, a los geniales secundarios. Milded Natwick está fabulosa como la desmelenada madre de la protagonista, que se deja seducir por el encanto atractivo del fanfarrón vecino de la azotea al que da vida Charles Boyer. Por ello, se agradece la introducción de secuencias como la de la visita al "restaurante" albano en el que no sólo "degustan" las delicias típicas del país, sino que acaban marcándose todos un curioso baile.


No obstante, por desgracia, la película acaba siguiendo el argumento escrito por Simon, por lo que resulta inevitable la excesivamente lenta secuencia de pelea entre los protagonistas. Es posible que, si Sacks hubiera tenido el acierto de ir al grano en esta dilatada secuencia para hacer notar al público el reservado carácter de Paul frente al alocado temperamento de Corie (secuencia que da sentido al título de la obra, "Descalzos por el parque"), la cinta se hubiera resentido menos. Es, en efecto, aquí donde uno tiene ocasión de comprobar cuánto salvan la función los secundarios ya que, cuando éstos no se encuentran en pantalla, el interés acaba decreciendo considerablemente.


Puede que sea por eso que, Sacks, cuando al abordar al año siguiente su siguiente proyecto cinematográfico, "La extraña parjea - The odd couple, 1968", supo cómo manejar el final de la historia, no sólo confiándola plenamente a los excelentes actores, sino resultando más efectivo en la resolución del final. No obstante, ninguno de estos peros constituye ningún impedimento para que "Desclazos por el parque" se deje ver con un agrado que hoy en día sólo parece encontrarse en las películas de antaño.



  • MR. HYDE DICE:

Pues hombre, no es que la peli esté mal, pero tampoco va a pasar a engrosar el top 10 de mis preferidas. De hecho, creo que ya la he visto para toda mi vida, aunque reconozco que la peli está simpática, y que es imprescindibles para los amantes de las comedias amables sin más pretensiones que las de hacer pasar un buen rato.


Antes de ver esta peli, aparte de Robert Redford y Jane Fonda (por cierto, ¡cómo estaba de tremenda la buena señora en sus años mozos!), no conocía a los otros que salen pululando por ahí. Eso sí, lo mejor con diferencia son ellos: la madre remilgada y medio estirada y el playboy juerguista que tiene que entrar a su casa por la ventana porque el casero le ha cambiado la cerradura por no pagar a tiempo el alquiler. Por lo demás, pues peli simpática, sin más, aunque con un final un poco aburrido, pero bueno, se le puede perdonar.


En resumen, que no os perdéis nada, al no ser que seáis fanáticos de las películas "con encanto" de hace cuarenta años. Lo que no quita, por otro lado que, si has tenido un día duro en el trabajo y quieras desconectar un poco, o si has tenido buen tute esperando en el aeropuerto de turno o si, simplemente, quieres estar un rato tranquilo en casa después de haber pasado una intensa jornada viendo (quien dice viendo dice trabajando) en una sesión de carreras de motos, o estás a punto de pirarte al otro lado del mundo a hacer de corresponsal, pues, en ese caso, sin duda, esta película puede resultar una de las mejores opciones para poder relajarte en casita.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto ya es otra cosa, Jeckill, aunque no es el cine que más me interesa. Reconozco que no la he visto, pero no me importaría encerrarme en una sala para verla.

Marieta Borreda Cuenca dijo...

Sin palabras Me ha encantado el final de la crítica porque además es verdad Es una película, sí, prescindible, sí, de las que no entran en el top 10, sí, de las que no iría a buscar a una hemeroteca o en la sección DVD de ofertas de la FNAC, pero sí, amable Un caramelo para acabar con buen sabor de boca un día en el que llegas sin energías después de enlazar horas en una oficina, horas en un circuito y jetlag por curar Estoy de acuerdo en que la pelea entre los protagonistas falta de ritmo y que a ella le vemos el pronto, el carácter, pero no el interior Para beber de un guión teatral, los personajes están un poco desdibujados (lor protagonistas), y eso que siempre he amado a Robert Reford, creo que es más problema de la adaptación o guión que de de sus protagonistas Y sí, los secundarios son el principal atractivo de una comedia que sí, que es prescindible, pero que sólo sabe como las de antaño (postdata, mención especial para la banda sonora, de Neal Hefti, que seguro que hasta Mancini envidió porque es el tipo de composición que él hubiera estado encantado de firmar)