lunes, 14 de noviembre de 2011

CINE CLÁSICO: "PERROS DE PAJA"



TÍTULO: PERROS DE PAJA

DIRECTOR: SAM PECKINPAH

REPARTO: DUSTIN HOFFMAN, SUSAN GEORGE, PETER VAUGHAN, DAVID WARNER, DONALD WEBSTER, DEL HENNEY

DURACIÓN: 118 min.

AÑO: 1971

GÉNERO: THRILLER

  • EL DR. JEKYLL DICE:


  • Durante los años setenta, no sólo se estaba produciendo una revolución en la sociedad estadounidense (movimiento hippie, final de la guerra de Vietnam, etc.), sino que las inquietudes y temáticas tratadas en las películas que se estrenaban, también suponían una novedad respecto al tono más tradicional y conservador que se había mantenido hasta ese momento, de forma que ambas formas de contar historias acabaron coincidiendo y llamando la atención, cada una a su manera. Así pues, mientras en la parte que podríamos denominar “elegante” nos encontramos obras maestras como “El padrino – The godfather, 1972” o “El golpe – The sting, 1973”, en el grupo de las más “novedosas” se encontrarían una serie de largometrajes que también alcanzaron una notable repercusión aunque, en este caso, debido a las elevadas dosis de violencia que contenían. Ejemplos de este segundo tipo de films, algunos de los cuales están considerados a día de hoy como obras maestras, podrían ser “La naranja mecánica – A clockwork orange, 1971”, “Defensa – Deliverance, 1972”, “Harry el sucio – Dirty Harry, 1971” o, la que hoy nos ocupa, “Perros de paja”. Veamos su historia.


    David y Amy Summers (Hoffman y George, respectivamente) son un joven matrimonio que se muda desde los Estados Unidos hasta un pequeño pueblo inglés, del que es originaria Amy, para que David, que es matemático, pueda trabajar en una serie de teorías sin las distracciones de la gran ciudad. La casa que adquieren está necesitada de reformas, por lo que contratan a un grupo de lugareños entre los que se encuentra Charlie (Henney), antiguo novio de Amy. Sin embargo, a medida que pasan los días, se hace más patente el rechazo y burla de algunos vecinos hacia David, a quien consideran no sólo un bicho raro, sino también un tipo sin agallas. Por ello, mientras algunos de ellos engañan a David un día para llevárselo de caza, otros aprovecharán la ocasión para colarse en su casa y violar salvajemente a su mujer. Este suceso, junto con otro acontecimiento que incumbe también a Henry (Warner), un joven retrasado mental del pueblo, y a la hija de uno de los caciques locales del lugar, hará que David se vea inmerso en una brutal espiral de violencia que tendrá consecuencias extremas.


    “Perros de paja” es una película complicada de comentar. De entrada, podríamos decir que el largometraje dirigido por un inspirado Sam Peckinpah contiene dos historias. La primera abarca la llegada de David y Amy al pueblo y el acoso de los lugareños al joven matrimonio, que culmina con la secuencia de la violación. La segunda, por su parte, comprendería todo el tercio final del largometraje, en el que David decide defender la integridad de Henry aún a costa de tener que enfrentarse directamente con los mismos responsables de la terrible agresión a su mujer.


    En lo que concierne a la primera parte que hemos señalado, Peckinpah lleva a cabo una planificación perfecta en la que el tono violento del relato va in crescendo, de forma que, a través de detalles muy específicos, le permite llegar hasta la primera explosión descontrolada de violencia que tiene lugar con la violación de Amy. De hecho, su personaje está definido desde el comienzo como lo que podríamos llamar “una buscona” que se divierte provocando a los lugareños (ese primer plano de Amy con los pezones erectos bajo un jersey, el continuo coqueteo con los muchachos mientras se ocupan de la reforma de la casa y, por supuesto, el instante en el que deliberadamente deja abierta las cortinas del baño mientras se ducha para que éstos la vean), mientras que increpa a su marido por lo estúpida que la hace sentir a su lado –no en vano, David es un matemático teórico, mientras que Amy no se dedica a nada en concreto-, y lo considera, en el fondo ella también, un cobarde incapaz de enfrentarse directamente a nadie. Por ello, el espectador, aunque no lo apruebe, no se extraña ante el hecho de que Charlie acabe violándola (es más, en dicha secuencia, hay momentos en que da la sensación de que, a pesar de sus continuas negativas, Amy disfruta del acto) si bien, no cuenta con que no será el único. Y, el hecho de que no le confiese nada de lo sucedido a David, es buena muestra de ello, en una excelente secuencia: David se queja furioso de cómo lo han tomado el pelo abandonándolo en mitad de una cacería de patos, mientras que Amy no dice ni una palabra de lo terrible que ha tenido que vivir.


    Por lo que respecta a la segunda parte, Peckinpah coge de la mano al espectador y lo lleva de cabeza a la explosión de esa historia de violencia que ha ido confeccionando. Y lo hace a través de un montaje sencillamente magnífico. Así pues, conforme la situación se va haciendo más y más insostenible en el interior de la casa de los Summer (Charlie y sus colegas empiezan rompiendo unos cristales –resulta curioso que la caracterización de uno de ellos, con una nariz roja de payaso, guarda más de una similitud con el aspecto que presentaba el actor Malcom McDowell en “La naranja mecánica”- para acabar causando estragos a punta de escopeta), hasta el punto que acaba con heridas por aceite hirviendo, peleas a palos y disparos brutales. Por ello, cuando todo ha acabado, el espectador respira aliviado al mismo tiempo que uno de los personajes principales que, tras mirar a su alrededor y no ver más que cadáveres, murmura “Dios mío, lo he conseguido. He acabado con todos”.


    En resumidas cuentas, “Perros de paja” es una película dura, una crónica muy cruda de una historia de violencia que sacude al espectador casi al mismo tiempo que a sus protagonistas. Pero, al mismo tiempo, también es una historia que analiza el comportamiento más oscuro del ser humano, independientemente de que éste se refiera a los “buenos” o a los “villanos” de la función. Hoffman está impresionante en su papel de apocado matemático incapaz de enfrentarse a quienes lo increpan (posiblemente, porque su mujer es consciente de ello, decide no contarle nada de lo que ha sucedido mientras él estaba de cacería); George, por su parte, impresiona con su interpretación de mujer insatisfecha que sufre en sus propias carnes la ola de violencia que, consciente o inconscientemente, ha desatado con su coqueteo descarado (así lo demuestra en secuencias como aquella en la que acude con David a la fiesta de la iglesia, o al final de la cinta, cuando está dispuesta a rendirse con tal de que acabe el ataque a su casa). Así pues, aunque “Perros de paja” no sea el mejor film de Peckinpah, de lo que no cabe duda es que se trata de una de una de sus mejores obras.



  • MR. HYDE DICE:

  • Jekyll me dijo que quería comentar “Perros de paja” porque dentro de poco estrenan una nueva versión en cine de la peli que se hizo hace ya cuarenta años. Yo no había visto el original, así que me tuve que poner las pilas y rescatar el DVD del baúl de pelis pendientes. Y lo cierto es que me alegro, porque me ha gustado bastante, aunque reconozco, como dice el de arriba, que es jodido comentarla sin meterse en un berenjenal. Comprendo que, para la época en que salió, la peli fuera violenta de cojones. Ahora ya estamos más acostumbrados a ver pelis bestias pero, hace cuarenta años, como que tampoco era lo más normal del mundo. Pero, por suerte, es una violencia “justificada” por lo que pasa en la historia, y no tiene que ver con lo que hace Chuache cuando se cabrea, o Rambo en un día cualquiera. Pero bueno, vamos con la película.


    A mí hay un par de cosas que me han parecido desquiciantes. En primer lugar, que la tipa se pasee en plan calientapollas por ahí. Pero vamos a ver, criatura, ¿qué esperas que hagan una panda burros si te pones a marcar aureola a la mínima oportunidad? Si es que te ha faltado hacerles un mapa hasta tus bragas… Y el papel de Dustin Hoffman, por muy que lo haga (eso no lo discuto) no quita para que sea un alelado a base de bien. Normal que los obreros –y el resto del pueblo- lo tome por el pito del sereno, y se la cuelen de mala manera. Por ejemplo, el momento ese en el que quiere que los obreros confiesen que han matado y colgado a su gato, me puso nervioso de cojones. En vez de ir en plan banzai haciendo lo que sea necesario para que se burlen de su abuela (lo de cuando intenta conducir un coche inglés es otra que tal pascual), lo que hace es invitarles a cigarros y a una cerveza. Lo dicho, no se puede ser más gilipollas. Normal que hasta la mujer prefiera, por un momento, estar con alguien como su antiguo novio que con este panoli.


    Ahora bien, nada de eso es justifica la violación a la chica, ni el acecho que le han al final en su casa, para darle una buena tunda al retrasado mental (que esa es otra, porque por muy atrasado que sea el otro, no deja de haber hecho algo para caparlo, y que no contaremos para no quitarle la gracia al asunto). De hecho, para ser sincero, aunque sea la parte más violenta de la película, también es la más interesante porque, como os digo, te pones nervioso de ver que una es tan guarrilla y que el otro está tan empanado. Así que cuando se ponen serias las cosas, casi agradeces que haya un poco más de acción, y que no sea todo tan lento como durante la primera mitad. No tengo ni idea de cómo será la nueva versión que hayan hecho ahora, pero la primera “Perros de paja” está bastante bien. Posiblemente del tipo de película que tarde en volver a ver pero que, de todas formas, me alegro de haber visto. Seguro que para algún forum es una peli que puede dar mucho juego.





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