jueves, 2 de febrero de 2012

CINE ACTUAL: "NO ES PAÍS PARA VIEJOS"

TÍTULO: NO ES PAÍS PARA VIEJOS

DIRECTOR: JOEL & ETHAN COEN

REPARTO: TOMMY LEE JONES, JOSH BROLIN, JAVIER BARDEM, WOODY HARRELSON, KELLY MACDONALD

DURACIÓN: 122 min.

AÑO: 2007

GÉNERO: POLICIACO

  • EL DR. JEKYLL DICE:

  • Una de las grandes ventajas de las adaptaciones literarias al cine es que el guionista puede tratar de la forma que considere más apropiada la historia para que su traslado al celuloide (sustantivo un tanto anticuado hoy en día, todo haya que decirlo) sea lo más satisfactorio posible. Si hay que modificar aspectos que en el libro / relato / artículo / obra en que se inspiran resultan fundamentales, pues se realizan sin mayor problema. Evidentemente, otra cosa es que la adaptación se encuentre a la altura del relato original o que, con muy pocas excepciones, consigan superarlo. En el caso de "No es país para viejos", los hermanos Coen han adaptado la novela del conocido escritor norteamericano Cormac McCarthy del mismo título, realizando no solo uno de los films más fascinantes de su carrera, sino también uno de los más sorprendentes del año. Aunque, por mucho que se haya dicho hasta la saciedad, cabe otorgarle el principal mérito de dicho resultado no sólo a los Coen (cuya labor tanto tras las cámaras como en su rol de guionistas es impecable) sino también a Javier Bardem. Más adelante mencionaremos los motivos.


    Llewelyn Moss (Brolin) es lo que, en la cultura estadounidense, se conoce coloquialmente como WASP (siglas de white ango-saxon trash) o, lo que es lo mismo, una persona de clase baja, que sobrevive gracias a pequeñas chapuzas y trabajos que realiza, y que vive en una destartalada y polvorienta caravana junto a su abnegada y poco espabilada mujer, Carla Jean (MacDonald). Un día, en una desértica zona del estado de Texas cercana al sitio en el que vive, Llewelyn se encuentra una insólita situación: una explanada llena de cadáveres y con apariencia de haber sido una compraventa frustrada de armas o droga. A unos pasos de allí, otro cadáver, aún caliente, reposa junto a un árbol y a un maletín lleno de dinero. Llewelyn toma el maletín y decide huir del lugar con el dinero, sin saber que una de las bandas mandará a un despiadado asesino a sueldo llamado Anton Chigurh (Bardem) en su búsqueda, al tiempo que el sheriff local Ed Tom Bell (Jones) hará lo posible por aclarar toda la situación.


    Tras ver "No es país para viejos" uno comprende a la perfección qué es lo que atrajo a los hermanos Coen de su argumento. La novela de McCarthy no sólo sigue la línea argumental básica de lo que ha caracterizado la filmografía de los dos hermanos desde casi sus comienzos (su argumento policiaco y violento encaja a la perfección con el de otros largometrajes como "Sangre fácil - Blood simple, 1984" o "Fargo - Fargo, 1996"), sino que les permitía, a priori, dar rienda suelta a su talento para diseñar violentas secuencias de gran tensión a lo largo de toda la película (la persecución constante e incesante del sicario que sigue el dinero, y la consecuente huída del personaje principal), como para crear una galería de personajes a cada cuál más peculiar. Y es, precisamente aquí, donde "No es país para viejos" acierta de pleno y se convierte en una gran película. Porque, lejos de omitir el resto de puntos a favor del film -que los tiene-, este largometraje, sin la aportación serena y sosegada de Tommy Lee Jones, sin el rostro impasible de Josh Brolin y, por supuesto, sin la insuperable interpretación de un desquiciado psicópata que hace Javier Bardem, "No es país para viejos" sería una versión más de otro gran clásico de la novela policiaca norteamericana.


    En efecto, Javier Bardem es capaz de provocar escalofríos con una sola mirada (ver el momento en que le hace jugarse a un gasolinero su vida a cara o cruz), de asustar con el placer que parece sentir con cada crimen (atención a la expresión de su rostro cuando estrangula a un policía con sus esposas), o de tener por seguro que es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir su propósito (la explosión del coche a la puerta de una farmacia en la que entra para poder proveerse de los antibióticos que necesita para curarse una herida). Evidentemente, ante un papelón semejante, por muy correctos que estén otros grandes actores como Tommy Lee Jones -mucho más secundario que Bardem- o el ascendente Josh Brolin, poca ocasión tienen de lucirse.


    Por lo demás, y a pesar de un final un tanto precipitado -no he leído la novela de McCarthy, así que no puedo compararlo con el original literario-, "No es país para viejos" se convierte en una película de factura impecable, con una de las realizaciones más firmes por parte de los Coen, que se dejan de sus histrionismos habituales para construir una compleja historia de avaricia y violencia con secuencias tan logradas como la del motel en el que Chigurh trata de localizar a Moss (con su bombona de gas acompañándolo a todos lados), o el de Moss tratando de explicar lo sucedido a unos policías en la frontera estadounidense con Méjico. Así pues, "No es país para viejos", a pesar de un cierto regusto amargo que provoca su repentino final, no deja de ser una película excelente, y uno de los mejores retratos de la América profunda y avariciosa que han realizado unos inspirados hermanos Coen.



  • MR. HYDE DICE:

  • "No es país para viejos" es una peli muy guapa, no lo niego. Pero hay un par de cosas que me cabrearon bastante porque, justo cuando pensaba que la peli era brutal, va y la cagan. No en plan cagada bestial, pero sí lo suficiente como para que me dieran ganas de decirles cuatro cosas a los Coen y pedirles que la terminaran como Dios manda. En primer lugar, me jode ese final (de mierda) que tiene. Sé que solo es un detalle pequeño en una película que tiene muchísimas cosas mejores, pero no puedo evitar tener la sensación de que es como si se les hubiera acabado la pasta para seguir rodando y, de repente, dijeran: "nenes, hasta aquí hemos llegado; nos hemos quedado sin pelas, así que acabamos esta toma a la de ya y a casa". Todo eso por no decir que ese final no hay quien se lo crea (yo, al menos, no me trago que, después de un choque de coches en el que una persona sale de él con el brazo roto -y el hueso asomando al aire- se lo pueda sujetar con una camisa y pirarse de allí como si nada).


    Otra cosa es que, la solución que le dan al protagonista principal sea la que es. Vale que en la novela pueda ser así (yo tampoco me la he leído, así que no tengo ni papa de si se lo inventan o es como el colega Cormac lo pensó -si es así, también cagada por su parte-), pero coño, dale un enfoque nuevo, que una de las ventajas de hacer la peli es que puedes hacer con la historia y los personajes lo que te rote. En fin, que, por una parte, tienes la sensación de que te han timado pero, por otra, también te queda en la memoria momentos chulísimos que te han encantado. De estos últimos también los hay a puñados y, aunque Jekyll ha dicho casi todos, yo os digo éstos: la primera aparición de ese pedazo de actor que es Bardem, con la bombona en la mano y pidiéndole a un pavo que para en mitad del coño del mundo que no se mueva mientras le vuela los sesos; la caza implacable que hace Bardem del tipo que se ha llevado la pasta, incluso en el hospital en el que el otro está ingresado, cargándose al primero que se le pone a tiro con ese escopetón que lleva, o a un pobre desgraciado en la ducha; y, por supuesto, lo que decía Jekyll de la búsqueda en el motel, cuando juegan a esconder en los conductos del aire acondicionado el maletín con toda la pasta.


    Por suerte, aunque la peli es violenta con ganas, tampoco es tan exagerada como "Sangre fácil" o "Muerte entre las flores - Miller's crossing, 1990", ni tampoco trituran a nadie como en Fargo (mira que llegan a ser burros a veces estos Coen). Por tanto, en los trozos de asesinatos y del estilo no se recrean tanto como uno podría esperar. Además, la historia también mantiene el interés desde los pocos minutos, ya que sabes que, por mucho que el que se queda con el maletín de la pasta se las pire, la cosa no va a acabar bien. Pero el no saber cómo ni de qué forma se las va a ingeniar Bardem para ir tras él, hace que estés con el culo apretadito hasta el mismo (y patético) final porque, por su parte, lo que hace Tommy Lee Jones, que parece que está cansado todo el rato, tampoco es que sea para fliparla.


    En resumen, que "No es país para viejos" es una peli que está muy chula, puede que no para tanto Oscar -a Bardem, desde luego, sí, sin duda-, pero que te mantiene en tensión durante todo el rato. Así que, si tenéis ocasión, os la recomiendo.




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