viernes, 20 de abril de 2012

ESTRENOS DE VIDEOCLUB: "NO TENGAS MIEDO A LA OSCURIDAD"

TÍTULO: NO TENGAS MIEDO A LA OSCURIDAD DIRECTOR: TROY NIXEY REPARTO: GUY PEARCE, KATIE HOLMES, BAILEE MADISON, ALAN DALE, JULIA BLAKE DURACIÓN: 99 min. AÑO: 2011 GÉNERO: TERROR
  • EL DR. JEKYLL DICE:
  • A pesar de que hace casi cuatro años que Guillermo del Toro no se sienta tras las cámaras (el último film en que hizo fue “Hellboy 2: el ejército dorado – Hellboy 2: the golden army, 2008), el director mejicano no ha perdido el tiempo, dedicándose, más o menos de una forma parecida a la del realizador Luc Besson, a escribir y producir diferentes películas que se han ido estrenando desde entonces, logrando importantes éxitos de taquilla y reconocimiento de la crítica especializada. Así pues, mientras que en España apoyaba a jóvenes realizadores como J.A. Bayona o Guillem Morales con la producción de sus largometrajes “El orfanato – 2007” o “Los ojos de Julia – 2011”, respectivamente, en los Estados Unidos también ha hecho lo propio con “No tengas miedo a la oscuridad”. Así pues, partiendo de un relato corto escrito por Nigel McKeand, Del Toro a co-escrito y co-producido este modesto film de terror, en el que trata de explorar la materialización de las pesadillas más infantiles acerca de aquello que se esconde en los rincones más insospechados cuando se apagan las luces. La actriz debutante Bailee Madison y los ya veteranos Guy Pearce y Katie Holmes son sus protagonistas.

    Sally (Madison) es una niña pequeña que, tras el divorcio de sus padres, viaja al estado de Nueva Jersey para vivir con su padre Alex (Pearce) y la novia de éste, Kim (Holmes). Éstos, arquitectos los dos, han restaurado una vieja mansión, cuyo propietario original y su hijo desaparecieron hace más de un siglo en extrañas circunstancias. A su llegada, Sally descubre una entrada secreta a un lúgubre sótano cuya entrada se hallaba tapiada, y en la que parecen oírse extraños susurros procedentes de uno de los respiraderos. Conforme avanzan los días, Sally parece escuchar esas voces con más fuerza, descubriendo que, en realidad, proceden de pequeñas y violentas criaturas vulnerables a la luz.

    Para esbozar el argumento y las líneas a través de las que se moverá “No tengas miedo a la oscuridad”, Guillermo Del Toro y Matthew Robbins no se basan tan sólo en un relato corto, sino que desarrollan la historia centrándola en la existencia de unas criaturas anti-naturales que ponen en peligro la integridad de los personajes. Así pues, el poco interés de su propuesta se depende en exclusiva ya no sólo de cuán creíbles consigan ser sus protagonistas, sino de la forma en que la puesta en escena del casi debutante Troy Nixey consiga crear toda la atmósfera misteriosa y amenazante. Para ello, nixey juega con la ambientación de las luces, de forma que éstas se convierten en un elemento imprescindible para reforzar la sensación de miedo que se pretende emular. Por ejemplo, cabe señalar secuencias como aquella en la que Sally se mete entre las sábanas de su cama, alumbrándose con una linterna, y descubriendo la “sorpresa” que se esconde allí, o aquella otra en que la pequeña se ve acorralada dentro de una gran biblioteca, rodeada de estas criaturas, a las que consigue alejar momentáneamente con ayuda del flash de su cámara.

    Por desgracia, ni la labor tras las cámaras de Nixey ni la ambientación (tanto de sombríos decorados, ni de la inquietante música compuesta por Marco Beltrami y Buck Sanders) consiguen ser suplir la falta de garra del guión. Más bien al contrario, el libreto escrito por del Toro y Robbins cae en todas las trampas del –supuesto- cine de terror más comercial y sobre-explotado de las últimas décadas. Asimismo, las interpretaciones también le van a la zaga (tanto Pearce como Holmes dan la sensación de encontrarse totalmente perdidos en un film de estas características), de forma que todo el peso de la interpretación de referencia cae sobre los hombros de la pequeña Bailee madison, que cumple con su cometido con asombrosa eficacia.

    No obstante, por muy ajustadas que sean las interpretaciones, cualquier película de terror que se precie debe procurar, en la medida de lo posible, ser original tanto en su puesta en escena como en el tema que desarrolla. Y “No tengas miedo a la oscuridad”, por mucho que sea la adaptación de un relato corto, no consigue ni sorprender, ni distraer, ni resultar mínimamente original, sino que termina siendo un refrito mal orquestado de recursos utilizados y agotados en miles de ocasiones anteriores. Una lástima, sobretodo si se tiene en cuenta el talento que parecía esconderse detrás de ella. Desde luego, “No tengas miedo de la oscuridad” no merece la pena ni considerarse como distracción para alquilar esta semana en el videoclub.

  • MR. HYDE DICE:
  • ¡Menudo churro de película! Mira que, viniendo de alguien a quien se le habían ocurrido películas como “El espinazo del diablo - 2001” o “El laberinto del fauno – 2006”, esperaba que “No tengas miedo a la oscuridad” molara un huevo. Y mira tú por dónde que lo único que resulta ser es un bodrio del quince. Dicen que si se basa en un telefilm de hace años y no sé qué más historias. A ver, que los cuentos, como las películas, también pueden repetirse más que el ajo, que eso no tiene que servir de excusa para que la película que hagan basado en él sea también un truño. En este caso, “No tengas miedo a la oscuridad” repite punto por punto todos y cada uno de los topicazos de las películas de terror: casa enorme y siniestra, niña traumatizada por movidas familiares suyas, padres que no creen lo que les cuenta su retoño, bichos raros con mala leche que llevan un porrón de tiempo por el mundo y que tienen algún punto débil, escenarios con lluvia constante y truenos, etc.

    Sé que puede parecer redundante, pero dejad que comentemos estas cosas por separado, y veréis cómo “No tengas miedo a la oscuridad” es una chufla monumental. Primero, para empezar, la casa. Pero vamos a ver, ¿se puede saber qué manía tienen los americanos de hacer que todas las películas de miedo pasen en un caserón gigantesco? A ver cuándo se lo curran un poco y te montan la peli de terror en un piso de cincuenta metros cuadrados, que ahí sí que los quiero ver yo ser tan originales.

    Segundo, la niña/niño protagonista de turno. En este caso, la niña procede de un hogar roto por el divorcio de sus padres, y a la que le consienten todo porque la pobre no acepta a la nueva mujer de su padre. Por poneros una escena, hay un momento en la peli en que la cría pasa de cenar y su padre le dice que o se come el arroz o se va a a su habitación. ¡Uuuuuhhhh, qué pedazo de amenaza! Por supuesto, la niña se pira como si nada y los padres se quedan con cara de “ay, pero qué niña mas malota”. ¡Pero qué coño! Cuando yo no me quería comer la cena, o me la ponían para desayuno / comida / merienda / cena del día siguiente hasta que me la zampaba, o mi madre me metía un soplamocos que me devolvía el hambre de golpe.

    Tercero, los padres. Una cosa es ver lo que pasa a tu alrededor con los ojos de un niño pequeño, y otro ser tonto perdido. ¿Me vas a decir que encuentras un sótano abandonado como el de “No tengas miedo a la oscuridad” y lo primero que haces no es desinfectarlo de la mierda de dos cientos años que lleva acumulada? ¡Va, hombre, pero cómo no van a vivir ahí bichos escondidos? Lo raro es que no salgan dragones también de la chimenea. Y, por supuesto, estos progenitores no se creen lo que les cuenta la niña hasta que, o lo sufren en carnes propias, o no tienen más remedio que aceptarlo ante lo que pasa.

    Cuarto, los bichos. ¡Jo tú, qué originales! ¡Una casa llena de bichos demoníacos! Menos mal que sólo hemos visto otras cien pelis parecidas en las que los bichos las cambian por muertos vivientes, espíritus, maldiciones, fantasmas, monstruos, duendes cabrones y hasta el hombre del saco porque, si no, nos cagaríamos encima de lo original que es el tema. Sin ir más lejos, no tenéis más que echarle un vistazo a otras dos obras de arte –sí, estoy siendo sarcástico- como “En la oscuridad – Darkness falls, 2003” (que es una mierda), o “La otra hija – The new daughter, 2009” (que es otra mierda, de esas perlas de Kevin Costner “regala” de cuando en cuando), por poner dos ejemplos. A ver si encontráis las siete diferencias…

    Quinto y último, el escenario. Ya partiendo de que, en “No tengas miedo a la oscuridad”, la casa no está embrujada (¡¡bieeeeeeeeennnn!!), también para variar resulta que toda la acción tiene lugar en un escenario en el que llueve todo el puto día y no hay casi luz. Jo tú, casi empieza a parecer exclusivo de las pelis cutres de miedo. Porque vamos a ver, ¿cómo se come que, en un sitio en el que no hay luz ni por casualidad, los personajes prefieran ir siempre con linternas antes que encender la luz? Que ya sabemos que el precio ha subido un huevo últimamente, pero no creo que sea para tanto. Y, si os parece que exagero, no tenéis más que ver un par de momentos en que la niña se queda atrapada en su habitación y en una biblioteca enorme. Pues la mocosa prefiere ir con la linternita de marras antes que encender una lámpara. Como veis, otra cosa no, pero espabilada sí que es un rato.

    En fin, que si hace más de treinta años Kubrick no necesitó ninguna de estas paridas para hacer de “El resplandor – The shining, 1980” una obra maestra del cine de terror, ya me dirás tú cómo es posible que, ahora, en pleno siglo XXI, y con muchísima más tecnología que la de entonces, se soplen estas mierdas y se queden tan panchos. En fin, que no merece la pena que os la alquiléis este fin de semana, que lamentaréis haber malgastado los dos o tres euros de turno. Si, al menos, “No tengas miedo a la oscuridad” hubiera sido como sus primeros cinco minutos, con esa ortodoncia casera a lo bestia, otro gallo hubiera cantado.

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